Mientras su cadera se mecía impulsada por sus piernas con todas sus fuerzas, el placer que le producía la profunda penetración le obligó a arquear su espalda, en ese instante sus ojos resbalaron por el retrato que estaba sobre la cama de sus padres.
El príncipe de los bárbaros - Cap. 6
agosto 07, 2016
4 comentarios
La magia que domina mi cuerpo.
Nadie les había enseñado que existía ese tipo de sensaciones, este tipo de situaciones. Nada podría servir de antecedente que les prepare para sentir lo que habían sentido.
Al instante de volver a probar su esencia un espacio blanco e infinito se había abierto detrás de sus párpados cerrados, un espacio tan inmenso en el que no había horizonte, por lo tanto ni cielo ni tierra, era como el lado contrario de la oscuridad, la única fuente de luz y el centro mismo era el cuerpo luminoso de Junsu. Se aferró con desesperación al cuerpo, quería tomar de él esa energía que le llenaba de vitalidad, que le hacía olvidar el dolor del cuerpo, del alma, la soledad, que le hacía feliz.
“Ah valido la pena, sin duda, lo volvería hacer si fuera necesario”.
El beso terminó después de varios minutos con ambos completamente jadeantes. Los grises ojos se veían vidriosos y eran más luminosos de lo que podía recordar. Se fijó en todos los detalles de aquellos maravillosos iris. No pudo detener su satisfacción al encontrar esa relajada expresión y sonrió de medio lado. Inevitablemente obtuvo una sonrisa de vuelta, sin embargo se percató de que aquella era la sonrisa más dulce e infantil que había visto jamás, no era de este mundo, tuvo que besarlo delicadamente para comprobar que era real y no se lo estaba imaginando, el otro hombre solo pudo sorprenderse, sin dejar de sonreír por su arrebato, se separó solo un poco.
- ¡Mi señor!, tus heridas también han desaparecido… -dijo emocionada la voz del viejo-.
Junsu le envió al viejo la cara más agria que pudo. “¿Cómo?, ¿no se ha marchado todavía? Ninguna persona en su sano juicio se quedaría a observar una situación como esta. ¡Por Ozus!. Ahora lo único que sé es que no moriré hoy. Esto que sucede con nosotros al parecer es obra de las joyas de nuestra piel”.
- Sí… -separó un poco más del cuerpo más pequeño, temía perder el contacto de su piel tan caliente, eso sí, jamás perdió de vista sus ojos, tuvo que comprobar con su mano derecha, buscó en su costado izquierdo, milagrosamente no había nada, ni herida, ni sentía dolor, solo sangre seca, sonrió más ampliamente, no había nada más que comprobar, ahora solo quedaba saciar sus otras necesidades apremiantes.
- Viejo, creo que debemos hablar mañana con más calma, te haré pagar lo prometido, por hoy te perdonaré la vida-.
“No me disculparé hasta que mi heredero haya nacido, solo ese día habrás salvado tu cabeza viejo”.
- Entonces será mañana…-el viejo sacó el aire contenido, salvar el pellejo de la ira del bárbaro no era algo que se pudiera contar con facilidad así que se retiró mansamente-.
- Antes de irte, pide a las criadas que me preparen el baño…y dile al caballero Jung que ya estoy bien que no se preocupe más. Nadie absolutamente puede entrar hasta yo lo ordene y que él también debe descansar.
- Su alteza… -el viejo hizo la reverencia habitual y se marchó, al girar toda la hilera de sus dientes amarillos y manchados apareció en señal de victoria-.
**************************************************************************
La habitación tenía muy poca luz, con la nueva sensación de ligereza en el cuerpo y luego de hacer un enorme esfuerzo para soltarlo, giró, luego de buscar tomó un ligero candil y con el terminó de iluminar la estancia, necesitaba admirar a esta excepcional persona y tratar de entender.
- Si te quito las cadenas, ¿huirás?...-lo dijo sin mirarlo, esperanzado-.
- Sin dudarlo un segundo…-el moreno hizo un puchero y frunció el ceño al escuchar-.
- Te decapitaré si te vas… mejor aún, decapitaré a todos tus caballeros delante de ti.
- ¿Chantaje?
- Sí, pero sería mejor que te quedaras por tu propia voluntad. –el tono de voz era lo más amenazador posible-.
“Si supieras lo mucho que he querido conocerte, incluso desde que supe tu nombre, ¡me vestí de mujer!, ¿cómo podría marcharme?”.
- Si me lo pides así, me quedaré…-dijo de forma muy aristocrática incluso levantando su mentón, sonriendo después-.
Changmin meneó la cabeza, divertido. Era evidente que el rey tenía una personalidad graciosa y poco indulgente, soltó las cadenas y el peliazul, respiró aliviado, mientras se frotaba las muñecas adoloridas y comprobaba sus talones amortiguados, que enseguida quedaron sin ninguna marca o dolor, luego se acomodó sobre los hombros la sucia camisa que había estado colgando de sus codos. Debía mantener lo poco que quedaba de su imagen e intentar ocultar un poco su hombría hinchada y necesitada. Sus mejillas no dejaban de estar rojas por lo que huía de la escrutadora mirada de su enemigo. Una vez más como ya lo había hecho antes, el príncipe se paseó con un odioso talante con las manos detrás de su espalda alrededor de la maltrecha figura del rey.
“Sinceramente, esto le pondría los pelos de punta a cualquiera. ¿Pensará que me van a salir pelos en la cara? Sus ojos parecen los de algún animal hambriento”.
Aunque lo miraba una y otra vez, no lograba comprender como es que una persona así existiera y luego, que fuera cierto que siendo un hombre podría tener un hijo, sin embargo no se atrevía a preguntarle nada, ni siquiera sabía por dónde empezar. Sus ojos grises eran escrutadores también, sus brazos estaban cruzados, el ceño del rey estaba empezando a fruncirse, su pie estaba golpeando el piso de forma impaciente. Sin embargo en ese preciso momento…
- Señoría, el baño está listo… -detrás de una puerta lateral, interrumpió el escrutinio, la voz de una criada que tenía el característico tono de la gente que vivía en esas tierras altas, arrastrando un poco las palabras-.
- Ven…
La mano que agarró la suya lo tomó por sorpresa, esta vez era Junsu quien le conducía a la estancia del baño, cruzando un par de puertas. Siendo un palacete, el espacio para tomar el baño estaba recubierto con paredes altas de mármol finamente talladas, era muy elegante y amplio, en la enorme bañera cabían dos personas holgadamente. Era muy acogedor. Las criadas salieron, dejando toallas y ropa limpia sobre un mueble, con pasos invisibles cerraron la puerta contralateral igual tallada bellamente en madera oscura, sin decir una palabra y sin levantar los ojos siquiera, aparentemente. Este recinto también estaba muy bien iluminado además de perfumado.
Changmin necesitaba como un loco limpiarse, así que se quitó la ropa lo más rápido posible.
- Así, le quitas lo interesante…
- No estoy aquí para complacerte… -después de contestar cayó en cuenta de que el tono de voz del rey era diferente, giró su rostro y la mirada era descarada igual que su ya no tan infantil sonrisa, esto era un juego, un juego de seducción- mira tú, ¿quién es el pervertido ahora?...-sonrió expectante-.
Ganada ya la atención del bárbaro, Junsu se quitó la camisa solo echándola hacia atrás, dejó que el resto del movimiento lo hiciera la gravedad, la prenda cayó sin mucha sensualidad por su mala condición, pero no perdió el efecto de seducirlo, le notó los ojos resbalarse por toda su piel expuesta. Después de observar y sentir mil galaxias en el cielo nocturno girando a su alrededor solo por aquel beso, se había rendido, estaba reducido a un mero adorador más del bárbaro. Desprendió el pantalón con malicia, se sintió victorioso cuando el moreno no pudo evitar levantar las cejas al mirar el resto de su cuerpo desnudo.
“Ahí está, mira, mis piernas son más musculosas…, sí ya sé para donde van tus ojos, mi trasero también es más grande”.
Sus rodillas se aflojaron un poco cuando el príncipe le sonrió aprobatoriamente con una expresión juvenil. Era en realidad una persona con una belleza arrebatadora. Entraron juntos a la bañera, esta vez Changmin se acomodó detrás del otro hombre, nunca estaba de más ser precavido, no le permitiría escapar otra vez. Arrimado a la bañera acomodó al más pequeño entre sus piernas, apretando la espalda de aquel contra su pecho. Una vez más oyó un jadeo en el instante mismo en el que el zafiro negro tocó la piel de la espalda, además de un estremecimiento.
- En esta posición su majestad no podré “ayudarte con tu baño”…-dijo con sarcasmo en un susurro el rey-.
- No requiero que lo hagas, con que te quedes quieto me basta. –la voz en un tono grave se expandió con su suave vibración desde los labios de Changmin por todo el cuerpo de Junsu, provocándole más dolor y necesidad, estaba a un segundo de rogar que lo bese-.
Afuera el tiempo no había mejorado y la tormenta arreciaba otra vez, el cielo de medio día estaba tan oscuro como si fuera hora del atardecer.
Le aprisionó en sus brazos, mientras paseaba su nariz en el cabello, inundando su cerebro con su penetrante olor a roble y a sudor. Jugando, mientras le apretaba el pecho con la mano izquierda y tapaba su nariz con la mano derecha, deslizó su espalda hacía abajo y los sumergió a ambos en el agua. El otro quiso zafarse sorprendido pero no hizo ningún movimiento brusco, solo dejó de respirar. Desde el fondo del agua podía sentir el peso del otro cuerpo, observar el cabello azul flotar libremente, el filo de la blanca bañera, las paredes de mármol, los candiles, era una costumbre que tenía desde niño. Mirar el mundo desde dentro del agua. No había podido darse un placer así hace tiempo.
Estaba pensando en el hecho de que el cuerpo de Junsu no pesaba mucho sin embargo en un instante le pareció ver claramente sus campos de cultivo en Miltia verdes y abundantes como no lo habían estado nunca, parpadeó para alcanzar más detalles pero la visión se detuvo. Inmediatamente y de la misma forma los sacó del agua. No quiso pensar en eso, ya habría más tiempo mañana. Escuchó a Junsu respirar profundamente y antes de que pueda emitir una queja, agarrado de su cuerpo siguió besando su cuello, mientras el otro acomodaba su postura para que el otro abarque todo lo que pudiera con sus labios. Luego cambió de lado para seguir besando con esa misma vehemencia. No duró mucho, ahora su boca le necesitaba. Junsu ofreció sus labios nuevamente, y el príncipe libó sin restricción, su mano izquierda se deslizó por el blanco pecho, delineando los músculos, luego bajó al abdomen y se detuvo en el diamante, examinándolo solo con el tacto, manipulándolo. Junsu tuvo que romper el beso y gritar muy fuerte, fue extremadamente doloroso y placentero.
- ¡¡AHHHHH…!!
- Tranquilo, ¿estás bien?...-Changmin se sorprendió por la enérgica reacción-.
- Sí… -dijo tragando saliva y volvió a pegarse de los labios ajenos-.
Satisfecho de la respuesta obtenida, recordó que debía pagar una deuda. Su mano descendió un poco más, tomó el miembro necesitado y le propinó un masaje firme y constante. Subía y bajaba mientras el otro se agarraba firmemente a los bordes de la tina, se le notaba que intentaba no moverse como loco, pero fallando, el solo toque le obligaba a golpear su cadera contra la mano del torturador. Sus gemidos eran tan agudos y excitantes que parar no estaba permitido. Movió su mano, hasta que pareció que el otro iba a perder la razón, por la forma en la que su cabeza se agitaba de un lado a otro, por su cuerpo en una especie de convulsión. Quiso hacerle recordar quien era el que le estaba brindado ese placer y detuvo un segundo el movimiento, apretó el agarre. Del susto y el dolor Junsu tuvo que abrir los ojos y volverlos a cerrar con fuerza.
- Changmin no me tortures más… deja que me libere…-escuchar su nombre sin formalismos en esa voz rota, le hizo de hule la columna vertebral, así que se portó piadoso-.
- Hazlo, libérate para mí…
El cuerpo de Junsu convulsionó en sus brazos de manera violenta y su blanco esperma que salió en gran cantidad, se disolvió en el agua. Gritando su nombre libremente, haciéndole sentir el dueño del universo. El eco en aquel espacio vacío extendía el placer de escucharlo. Pensando seriamente, a Changmin esto empezaba a darle un poco de miedo. “¿Cómo es que las sensaciones pueden volverse así de intensas tan solo con tocar las gemas, o su piel, o besar sus labios?” Necesitaba descubrirlo todo pero antes debía poseerlo.
Mientras el otro regresaba de esa dimensión, Changmin aun adolorido, le limpiaba el cuerpo amorosamente con una esponja, desde la cabeza y el pecho hasta las piernas. “Sí, así es como debe ser. Así se siente perfecto”. Separó los cuerpos solo un poco para limpiarse el mismo, en un santiamén toda la sangre seca, el barro y el sudor estuvieron fuera. Recordó a sus soldados y rogó que todos los demás estuvieran ya tan aliviados como él. Se sentía culpable pero no había podido hacer las cosas diferentes.
- Deberás tomar la responsabilidad su majestad…
- Prefiero que me llames por mi nombre… -“en tu voz es increíblemente placentero”-…Junsu.
- ¿Es una orden? –Sin dejar que el otro responda siguió hablando- Entonces, Changmin, ¿tomarás la responsabilidad por esto? –puso mucho énfasis al pronunciar su nombre, arrastrando las palabras en el acento de la gente de su pueblo, el bárbaro se sentía complacido-.
- ¿De qué manera debo hacerlo? –Dijo con genuina curiosidad-.
- Una vez iniciado deberás llegar hasta el final…
- ¿Es una amenaza o un ofrecimiento…?
- Tómalo como quieras…
Sin hacer tiempo para secarse o vestirse el bárbaro se tomó enserio la provocación y sacó al muchacho del agua tibia y sucia, ya no tenía paciencia, estaba realmente MUY adolorido, Junsu resbaló al salir de la tina de baño, así que fue rescatado y cargado como costal y colocado al hombro, se rio de una manera tan escandalosa que el bárbaro comprobó el chisme del viejo, se reía “como un loco”. Llevarlo al hombro no era demasiado esfuerzo, dada su fortaleza física ahora renovada. Al llegar al pie de la cama con postes, sin dosel, colocó su carga sin cuidado y antes de que el otro tenga tiempo de reclamar ya estaba sobre él, besándolo como si la vida dependiera de la cantidad de saliva que puede tomar de la boca ajena.
Las piernas del más pequeño se enrollaron en su cadera tan fuerte como si se hallara apretando la montura durante una lucha, sus brazos se aferraron a la espalda como un náufrago en el mar.
Mecerse era lo único que necesitaba, deseaba con todas sus fuerzas poseer hasta el último espacio del cuerpo de esta persona. Necesitaba sentirle con todo su ser, no se sentía como una necesidad animal era una necesidad del espíritu por tanto mucho más consciente, obsesionante y demandante.
La boca de Changmin se deslizaba sin cuidado por la piel mojada de su cuello, podía sentir sus dientes mordiéndolo tan superficialmente que era doloroso pero placentero como nada en el mundo. Sus manos eran tan toscas, apretaban su cuerpo sin compasión y era glorioso, incluso sentirlas resbalarse, todo era maravilloso. Cada mínimo roce era divino. Junsu no le permitía alejarse mucho de su boca, apenas intentaba recorrer el resto de su cuerpo el mismo le llevaba de vuelta, es que su saliva producía una sensación de furia, lujuria y satisfacción que era adictiva. Nunca antes había tenido sexo completamente desnudo, nunca le habían besado así y como es obvio nunca había gemido tanto. El asombroso miembro del bárbaro, empezó a mecerse en medio de sus nalgas, “el agujero se romperá” pensó y abrió los ojos asustado, deteniendo cualquier movimiento.
El hombre del cabello azul era demandante, egoísta y reclamaba su boca una y otra vez sin permitirle enterarse de cómo se siente besar el resto de su magnífica piel. Pero ya no aguantaba más, necesitaba estar dentro y su miembro había estado a punto de probar el cielo. Sin embargo su cerebro hizo el máximo esfuerzo en recordarle lo que debía hacer antes de tomarlo.
Ahora debía empezar a recitar el hechizo…los ojos de Junsu estaban abiertos, vidriosos, completamente alerta, asustados. Era muy difícil estar concentrado y recordarlo todo con el miembro a punto de reventar. Haciendo un esfuerzo sobre humano empezó la canción en el idioma original.
*N.E: la traducción se incluye para que podamos comprender*.
Aeka Naru yo ni
Togitsumugamu
Manafuta ni hayuni ama no hara
Ishuku wa kashiku tsutsumikomi
Ai yori no
Chiguiri musubanu
Iki no you ni
Akarashima kaze wo matoitari
Imashi to ware to
Doku shienu
Akaki kokoro wo
Kaze wa matoite
Chigiri musubaru
En un evanescente anochecer
Una historia a mi amigo le cuento
Reflejada tras mis párpados cerrados en un dulce campo.
Sin miedo, con cariño, te abrazo.
Estoy junto a ti
Gracias al amor
Contraigo un pacto contigo
Y como la respiración
El cielo te envolverá
Tú y yo
Juntos estaremos donde quiera que vayamos
De rojo corazón
Envuelto será el viento.
¡Forja el contrato!
“Su canción está en mi cabeza, sé que definitivamente la he oído antes…”
“Podría tocar el cielo únicamente escuchando su voz susurrando esa canción”.
“Es como si me atara a su esencia, como si me convirtiera en su esclavo, pero las cadenas son de seda, no ha atado solo mis brazos o piernas, él ha atado cada minúscula parte de mi cuerpo, más allá de eso, mi alma misma, este “vínculo” se siente natural y delicado, como la necesidad de respirar, se ha convertido en mi aire, ahora solo podré vivir a través de su existencia. Es como haber llegado a casa. Me siento extraño, soy débil y soy invencible”.
*La conexión*, es infinita, de alguna manera extraña parece como si ambos fuéramos mitades un todo, Junsu es mío, no sé desde hace cuánto tiempo, solo sé que ha nacido para mí una vez más.
Mientras el otro se hallaba perdido en la magia de la canción que forjaba “La conexión”, Changmin había usado sus dedos para hacer que el estrecho espacio que iba a profanar le acepte sin mucha reticencia. No había sido muy cuidadoso por lo apremiante de su deseo, sin embargo cuando tocó el sitio correcto, Junsu despertó de su ligero trance, y con voz demandante lo obligó a reemplazar los dedos con su miembro.
A pesar de la premura entró en el cuerpo ajeno, ahora sí, lentamente, con cuidado, como cuando cuidas lo que te ha costado conseguir, podía ver los ojos grises llenarse de lágrimas, los abundantes labios siendo mordidos y la mandíbula apretada con el único propósito de no emitir queja. Iba detenerse, ese bello rostro no merecía sufrir de esa forma, pero un brazo lo detuvo, un ligero movimiento de la cadera ajena, le instó a seguir.
Su cuerpo se impulsó hasta el fondo levantando el cuerpo del otro en el acto, quedó aturdido unos momentos por lo apretado que se sentía. Tuvo que gritar para liberar su dolor que inmediatamente se convirtió en placer.
- ¡Junsu!
- ¡Espera…! No te muevas, duele…mucho…-el cuerpo del rey fue destrozado por dentro, ninguna preparación sería suficiente para alojar a un miembro de ese tamaño-.
Changmin pensó que era muy fácil para Junsu hablar, él no era quien estaba apretado en el cielo de su agujero, necesitaba moverse con urgencia. Pero las lágrimas le conmovieron hasta lo más profundo de su corazón y se las bebió todas. Su cara con el llanto parecía la de un niño pequeño. Luchando contra sí mismo esperó un par de minutos. En los que Junsu suspiró agradecido.
- Ya… puedes moverte…-se había acostumbrado a la idea y ahora se sentía, aunque muy adolorido, curioso-.
- ¿Estás seguro?...-la pregunta era un mero formalismo-.
- ¡Demonios, he dicho que te muevas!, ¡ya estoy bien…! –“lo que sea que esté por venir no puede ser tan malo, sus besos y caricias todos han sido buenos”-.
- Que mal humor tienes…
“No tengo mal humor, estoy asustado, no eres tu quien tiene algo en su *agujero*”.
Como para probar Changmin embistió con un poco de fuerza y Junsu berreó como condenado, “prueba positiva”, continuó penetrándolo con su miembro, una vez, otra y otra con ritmo moderado, hasta que Junsu se unió a su propio ritmo. Se apoyó en sus rodillas para tener firmeza y fuerza. Se hundió con toda la necesidad guardada ya tres días, le parecían una eternidad, desde aquella primera noche vivió en el infierno, soñando con esos ojos grises.
Todo, absolutamente todo era placentero e intenso en Junsu, su manera de moverse, la forma en la que los músculos de su tórax se contraían con cada respiración profunda. Le encantaba ver su abdomen hundirse en cada embestida. Jamás pensó que ver el miembro de aquel apretado entre ambos cuerpos le parecería tan apasionante. Ver su cara en éxtasis le hacía pensar si era en realidad tan profundo el placer que sentía. “Él disfruta mucho todo lo que yo le doy”. Se apoyó en sus antebrazos, para estar más cerca de su cara. Para poder besarlo. Su sudor tenía un sabor tan exquisito que se prometió que lo lamería por completo. En ocasiones Junsu gemía, gruñía, maldecía, se mordía o lamía sus labios. Gritaba su nombre, era maravilloso. Por eso Changmin presentía que nunca jamás podría apartarse de él. Le adoraría para siempre. “Adorar”, esa era la palabra precisa, Junsu era una especie de semidios y él se declaraba su ferviente adorador para siempre. “Junsuismo” pensó con gracia.
No parecía que alguna vez pudo sentir tanto dolor y al mismo tiempo tanto placer, era tan potente que le quitaba la razón y el rango, sentir el enorme y venoso miembro salir y entrar de su interior y sus labios besarlo, no tenía precio. Sus piernas se abrieron todo lo que su flexibilidad le daba para recibirle y acunarle mejor en su pelvis. Los dedos de sus pies se retorcían intentando afianzarse mejor a las sábanas, quería estar bien sujeto para recibir la violencia de los envites. Veía puntos de colores, escenas de espacios diferentes. Como una noche estrellada. Creyó desmayarse cuando Changmin tomó su miembro y comenzó a masturbarlo.
- ¡No… no más!, no podré sopórtalo…-gritó desesperado, el placer ingresando por tantos sitios amenazaba con quitarle el juicio-.
Y no pudo, se derramó desordenadamente, manchando todo el alrededor de su semilla, caliente y espesa. Gritó y luego quedó exánime. Changmin se sorprendió, que Junsu se corriera antes que él. Así que para no ser descortés besó los labios jadeantes y con sus últimas fuerzas se empujó tan profundo que alcanzó también el cielo.
El contrato estaba forjado con fuego, solo la muerte de uno de los vínculos podría romperlo.
Cuando alcanzó el orgasmo más brutal de su existencia sintió sumergirse completamente en un mar de agua clara color verde o gris, “como si estuviera en los ojos de Junsu”. Se sintió pequeño al perderse en aquel mar. Era muy cálido, como el vientre materno. Se sintió amado y poderoso. Se sintió capaz de todo. Se sintió en casa. Y completamente satisfecho se durmió.
No pasó mucho tiempo, menos de un par de horas cuando sintió los labios de Junsu paseándose sobre su pecho. Lo tenía sobre sí, acariciando su zafiro con la lengua. Tuvo que levantar sus ojos para hallar los contrarios que parecían brillar en la semi-oscuridad.
Junsu mantuvo la mirada en los ojos turquesa mientras con su lengua exploraba el zafiro parsimoniosamente. Changmin sintió su erección crecer tan rápido que tuvo que arquear su espalda, golpeando su cabeza en el espaldar. El grito que salió de su garganta fue animal. Agitado tuvo que volver, aquel que seguía sin quitarle los ojos de encima bajó con su lengua por su xifoides, reptó con su cuerpo hacia abajo, lamiendo la piel entre los poderosos músculos rectos de su abdomen parte por parte, Changmin tuvo que contraerlos por las mariposas que sintió al entender las intenciones.
Solo para mirar lo que estaba haciendo el rey cortó el contacto visual. Obligó a Changmin a flexionar las piernas y abrirlas, luego tomó su miembro henchido con ambas manos y sin preámbulo alguno se lo tragó. Changmin vio estrellas y golpeó nuevamente su cabeza al volver a arquearse. Luego se levantó un poco apoyado en sus antebrazos para ver como Junsu chupaba su miembro. Clavándole levemente los dientes, cubriéndolos con sus abundantes labios. Jamás vería de nuevo con la misma actitud aquella boca. Nunca podría imaginarse que semejante boquita con una sonrisa tan dulce pudiera ser así de lujuriosa y experta. “Soy el primero, ¿cierto?, solo yo lo he poseído así ¿cierto?, si es así quiero ser el único”. Dejó de pensar cuando sintió que su miembro iba más adentro en la garganta ajena.
Desde su privilegiada posición podía ver los ojos grises brillar con su vigorosa luz, su cabello azul, su perfecta espalda moverse al ritmo de su felación y la cima de sus enormes nalgas mecerse. No pudo soportar, era demasiado erótico, demasiado estimulante y se corrió una vez más. Fue tal la cantidad que aunque Junsu tragó todo lo que pudo, mucho de aquello se regó por la comisura izquierda de su boca.
Jadeando sorprendido por la desaforada reacción de su cuerpo, Changmin se incorporó para agarrar al peliazul de los hombros, este volvió a sonreír de aquella forma en la que le hacía pensar que era un niño pequeño.
- Tu sonrisa puede parecer la de un ángel, pero tu cuerpo está lleno de lujuria…
Junsu le miró con ojos penetrantes, sonrió misteriosamente y luego le mostró su lengua con el blanco esperma, mientras abría la boca lentamente. Esta acción dejó bloqueado a Changmin, que tuvo que responder metiendo su lengua dentro de aquella sugerente cavidad inmediatamente. El sabor de ambas salivas mezcladas junto a su propia semilla era tan potente que los dejó mareados. El besó terminó. Ambos cayeron de espaldas sobre el colchón-.
- Esto no es normal…-dijo jadeando Changmin-.
- No, no lo es… este deseo tan descontrolado… no deber ser natural, alguien podría castigarnos por abusar de nuestro cuerpo…
- ¿Quién nos castigaría…? ¿Ozus?...
- Tal vez…
- Ozus (el dios de aquella tierra) es un tipo incestuoso que violó a su hermana, tuvo un hijo con ella y encima lo anduvo pregonando…no creo que tenga mucho que decir sobre este asunto…
Junsu se rió estruendosamente otra vez.
- No eres muy creyente…
- No…
- Entonces, tienes razón. ¿Sabes…? Mientras dormía he tenido un sueño…
- ¿Sobre qué…?
Junsu no habló. Se giró y pegó nuevamente su espalda al pecho del príncipe que tan solo un instante antes había tomado asiento, se restregó suave y lento a su piel como un gato, lo dejó mudo. Ya era la segunda vez que el peliazul empezaba todo. Changmin no sabía como pero ya estaba listo para follar. El rey le tomó de las manos y se las puso sobre su rostro, el mismo las llevó por todo el espacio, le hizo acariciar sus párpados, su nariz, mordió inocentemente uno de los dedos, luego bajó por su cuello, Changmin estaba deleitado solo dejándose guiar, Junsu le estaba enseñando como le gustaría ser tocado. Luego acarició desde sus hombros uno a uno sus brazos por el dorso y por la parte interna…de pronto indeciso se detuvo.
- ¿Quieres que continúe solo…?
Junsu suspiró, tomando fortaleza para seguir.
-No, déjame continuar igual-.
Continuó con las manos ajenas por sus pectorales, el príncipe apretó la carne con saña, el de ojos grises jadeó encantado. Luego masajeó sus pezones con las palmas abiertas. Junsu arqueaba su espalda en respuesta apoyando su cabeza en el hombro derecho.
- Eres tan hermoso -le dijo al oído-. Eres tan sensible, me encanta cómo reacciona tu cuerpo cuando lo toco.
- No me hables como si fuera una mujer. Cállate. Todo esto es tu culpa, esa bendita joya de tu piel me vuelve loco…
- Lo sé… porque tú me provocas lo mismo…
Changmin comenzó a besar el cuello y siguió bajando sus manos aun con las manos de Junsu sobre ellas, acarició todo el abdomen, pero no tocaba el diamante apropósito. Como para torturarlo. Forcejeando un poco Junsu lo obligó a hacerlo. Cuando el moreno acarició la joya el rey volvió a gritar tan fuerte y tan jadeante, se soltó de sus brazos y se hincó hacia adelante separó sus piernas y apoyó sus puños en sus rodillas, su respiración era muy agitada. Al principio Changmin no entendió, tal vez Junsu necesitaba un poco de espacio.
- Dobla tus rodillas, me sentaré sobre ti…- “es tan vergonzoso, y sin embargo no quiero parar cada vez que obtengo el clímax mi cuerpo quiere más una y otra vez”-.
Cuando el príncipe estuvo en posición con las rodillas flexionadas y sentado sobre sus muslos, Junsu levantó su cuerpo, y retrocedió de espaldas. Entonces Changmin entendió que era lo que el otro quería. Así que sujetó la cadera ajena con su mano izquierda y sin preparación alguna ayudándose con su mano derecha penetró a Junsu mientras él dejaba su cuerpo caer sobre su miembro. Todo su peso hizo que se amolde tan profundamente en su interior que ambos gritaron incoherentemente.
Entonces comenzó a moverse. “Incluso eres capaz de hacer este tipo de sueños realidad”. Sostuvo las manos de Changmin sobre su cuerpo resbalándolas por su pecho y abdomen gritando por el dolor, gimiendo por el placer con toda libertad, sin recato alguno. Sus fuertes piernas le ayudaban a subir y se dejaba caer para sentir ese placer tan infinito, los minutos parecía estirarse y desdoblarse extendiendo el placer, transformándolo en algo sublime y eterno. El placer se duplicaba, como si esto fuera posible, cuando su espalda lograba rozar el zafiro negro del pecho del príncipe, entonces ambos gemían mucho más fuerte. El chasquido de las pieles húmedas era muy estimulante.
En algún instante Junsu disminuyó su velocidad porque estaba llegando a su límite así que Changmin sujetó las caderas con sus enormes manos, así le obligó a mantener el ritmo, arriba abajo, y de vuelta. Era brutal. El dueño del zafiro negro quiso saturar a su pareja, quitarle la razón, para sentir la dureza del miembro llevó su mano hasta él, con solo tocarlo ligeramente Junsu se corrió violentamente una vez más, quedó respirando con dificultad sobre el otro cuerpo, con la cabeza echada hacia atrás apoyada nuevamente en su hombro. Escucharlo gritar su orgasmo tan bestialmente lo catapultó así mismo sin reservas a ese abismo blanco en el interior del rey.
Sin poder sostenerse cayeron hacia un lado, lo bueno era que la cama era enorme. Changmin retiró su miembro y abrazó a Junsu por la espalda, usó lo último que le quedaba de fuerza para taparlo y se quedó dormido inmediatamente.
Junsu era como un niño pequeño, ni siquiera debieron haber dormido dos horas cuando empezó a revolverse.
- ¿Has tenido otro sueño…? –dijo Changmin adormilado-.
- No, pero no quiero dormir más…
- No sé cómo te queda tanta energía…
- Si estás cansado solo debes tocar mi diamante…
- Lo sé… ¿Quieres hacerlo de nuevo…?
- Es obvio, ¿no?
Junsu volvió a guiar a Changmin, el príncipe tenía que reconocer que las ideas del rey eran simplemente magníficas. Tenía mucha imaginación. Le hizo sentarse nuevamente y arrimar su espalda al respaldar de la cama. Luego se sentó a horcajadas sobre él. A Changmin le encantaba la extraña manera que tenían sus ojos de brillar, sus pupilas tan dilatadas le llenaban orgullo, “Sí, soy yo quien te roba la razón y te vuelve un esclavo”. Sonrió de esa manera tan hermosa.
- Deberías dejar de sonreír así mientras lo hacemos…
- ¿No te gusta mi sonrisa…?-hizo un gesto de tristeza fingida que para nada le quedaba en su rostro-.
- Cuando sonríes así, pareces un niño, me haces sentir un criminal enfermo…
Junsu rio de nuevo.
- Entonces no te dejaré ver mi cara…
Y se pegó a la boca de Changmin avasallándola con su lengua ansiosa. Cerró sus brazos tras su nuca y lo apretó más, las joyas estaban en contacto perfecto. Las manos de Changmin se resbalaban por la perfecta espalda de hombre de cabello azul, apretaron sus nalgas, en respuesta Junsu comenzó un movimiento ondulante sobre él.
- Espera, Junsu, no tan rápido otra vez…
- Vamos, como cuando querías matarme, no tengas piedad… tú eres perfecto, eres enorme, yo me muero por tenerte dentro…
- No hables así…
- Fóllame otra vez…
Las palabras de Junsu parecían ser lenguas de fuego que abrazaban su cerebro y su razonamiento. Así que una vez más sin cuidado levantó a Junsu de su posición, calzó su glande en la estrecha entrada y soltó el otro cuerpo para que este con su peso se encargara solo de hacer que el otro esté lleno.
- Sí…ah… Changmin… eres mi dueño…
- Eso es grita, grita que escucharte me complace…
Mientras su cadera se mecía impulsada por sus piernas con todas sus fuerzas, el placer que le producía la profunda penetración le obligó a arquear su espalda, en ese instante sus ojos resbalaron por el retrato que estaba sobre la cama de sus padres.
El pasado nunca muere - Cap. 6
agosto 07, 2016
Sin comentarios
- ¿Qué vas a presentar hoy…?
- Y tú porqué me hablas así…ya se te olvidó que soy tu Sumbae nim…- Yoochun se puso un poco pálido-...jajajaja -su destartalada risa hizo eco en el espacio vacío-... cambia esa cara no voy a enojarme…-Yoochun respiró aliviado, Junsu era de temer cuando estaba enojado, eso lo sabía de sobra-. Es noche japonesa, voy a cantar Intoxication y Kinashimi no Yukue…
- Genial…-en verdad no le gustaba Intoxication, en especial porque no le agradaba ver como el público se comía con la mirada a su jefe nalgón mientras bailaba, pero debía mentir solo para obtener una de esas hermosas sonrisas-.
Yoochun se acercó al chico en su camerino, tras el escenario, suspiró fuerte y decidido, lo acorraló con su cuerpo, solo un poco contra la pared. Colocando una mano a cada lado de su pelirroja cabecita.
- Junsu…tengo que decirte esto…
- ¿Qué es lo que estás haciendo Yoochun ah?... -Junsu estaba empezando a sorprenderse, Yoochun siempre lo trataba con mucho respeto y ser acorralado así e invadir el espacio personal no podía catalogarse como algo “respetuoso”-.
- Mírame…-logró que su profunda voz se escuchara segura y varonil-.
- Lo hago…-sin saber bien que sucedía clavó sus grises y penetrantes ojos en la celeste mirada de su amigo más alto-.
- Estoy…me… ¡vaya…! esto es difícil…-Yoochun sudaba, temblaba, estaba en realidad muy nervioso, la mirada de sus ojos lo ponía un poco peor...bueno no es que te le declares todos los días a alguien, menos cuando es la persona que más has amado en toda tu puta vida, que es un hombre y que para mala suerte podría estar enamorado de alguien más-.
- Me estoy cansando Yoochun, ¿qué demonios es esto?...- Yoochun tuvo que dejar su cobardía de lado, Junsu siempre decía que no soportaba al policía moreno y alto, tal vez era cierto, no había más tiempo para él, tenía la esperanza de que si le mostraba sus sentimientos Junsu lo miraría y así no lo perdería, se estaba jugando la vida en ese momento-.
- Me gustas Junsu, estoy enamorado de ti…quiero estés conmigo…
- Oh…Yoochun ah, yo…, no… Mira yo…sabes que eres un amigo valioso para mí, mucho, de veras muchísimo, sabes que soy capaz de matar y morir por ti…pero yo no…
*Yo te lo había dicho muchas veces tonto Junsu, Yoochun está echándote el ojo, bueno yo creo que no solo le gustaría echarte un ojo, sino echarse todo él sobre ti, pero no me hiciste caso, viste YO tenía razón*...”no tienes idea de cómo te odio consciencia”, *acaso es mi culpa, tu eres el necio distraído*...”Demonios”...*Y ahora como le vas a decir que te gusta Chang...* “Ni lo sueñes consciencia, no se te ocurra repetir eso”...
- Mira, lo sé…pero podemos intentar, yo…-mientras Yoochun hablaba, con el rostro completamente rojo y nervioso, Junsu negaba levemente con su cabeza, su corazón dolía mucho, no quería aceptar que siempre había sabido que sentía su amigo por él, y ahora por no poner en claro las cosas desde el principio, debía romperle el corazón-.
Desde fuera se escuchó una voz, Eunhyuk.
- Junsu hyung es hora del espectáculo… sal…
Dejó a Yoochun sin darle una respuesta definitiva, no podía darle su cariño a su amigo, no era capaz de mentir respecto a sus sentimientos, su personalidad era demasiado transparente…él no heriría a nadie con una mentira. Se escapó como pudo de los brazos de aquel, corriendo abrió la puerta y por un delgado pasillo bajo el tablón saltó al escenario.
Suspiró descorazonado, no había otra opción, había que decirle la verdad a Yoochun...sin embargo todo el hilo de sus pensamientos dejó de ser coherente cuando halló al policía que vestía una camisa blanca bebiendo algo en la barra, y el resto no importaba, era precioso de ver desde cualquier ángulo, recordó la confesión que acaba de escuchar y se sintió un malnacido por recrearse viendo a este hombre que ni de lejos merecía su amor tanto como Yoochun lo hacía. *El amor es un idiota, siempre nos obliga a amar a las personas equivocadas...*...”conciencia...NO me lo recuerdes...”
********************************************************************************
Hoy estaba vestido con el típico pantalón de cuero negro y una camisa dorada sin mangas, acompañaban su estilo una chaqueta negra sencilla también de cuero. Completaban el sensual escenario los acordes de una guitarra ominosa que se escucharon en medio de la oscuridad, al empezar la canción las luces se encendieron y él estuvo en el centro del escenario. Con su intensa expresión facial se movía como de costumbre, suave, flexible, preciso, cantando impecablemente, su voz se acoplaba a los sonidos, la música le acariciaba la piel.
¿Era malo sentir envidia de la música por ser capaz de poseer y dominar así a la persona que amas?
De pronto tuvo el irrefrenable deseo de ser la música, solo para poder poseerlo...
Por fin los ojos grises se encontraron los ojos turquesa de Changmin que estaba sentado en la barra y que en el preciso momento en el que él quedó al centro había cesado su conversación con Heechul. Empezó una parte de la coreografía en la que sus hombros se movían simulando quitarse la chaqueta, luego cae al piso y vuelve a hacerlo y esta vez en realidad se la quita, el moreno no pudo más que abrir su boca, poco importaba si la saliva empezaba a caer, claro todos los presentes enloquecían. Mujeres y hombres deliraban.
¿Se podía ser catalogado de loco por querer tener al chico solo para él, sin que nadie más pueda admirar sus movimientos elegantes y sensuales, sin que nadie pueda escuchar su perfecta voz...? Sí, seguramente sería catalogado de loco...
“Quiero ser su voz...o al menos cantar con él...”
Fue a propósito, lo estaba provocando…cada movimiento, cada frase en la canción, él hablaba japonés perfectamente por lo que se sentía más escandalizado con la letra, demasiado sugerente, el pelirrojo no había despegado sus hermosos ojos gris y verde de los turquesa de Changmin mientras simulaba desnudarse para él, y eso ya era demasiado para su paz mental, cada vez que aparecía por el bar para hacer su trabajo y salvarlo, aquel enano pelirrojo le bloqueaba la mente y lo dejaba en blanco, perdido, caliente y dolorido.
*Bien hecho Junsito, ¿ves su cara?, desde aquí veo sus babas caer, así lo quería tener, eso le pasa al grandote aquel por arrestarnos* “Cállate” *Aunque, ¿no crees que sería muy sexy si nos follara con las esposas puestas?* “Ya sabía maldita consciencia que no debía dejarte leer las Cincuenta sombras de Grey”…
Como siempre la presentación fue ovacionada.
Sonriendo, como un niño de ocho años agradeció el entusiasmo, sonrió tapándose la boca con una mano, luego pidió silencio y se sentó al piano, Kanashimi no Yukue la había compuesto el mismo, pensando en Changmin…
Las delicadas notas inundaron el salón...todos los pechos suspiraron...
********************************************************************************
- Es muy bueno, ¿no es así?...-la mirada siempre pícara y alerta de Heechul quería obtener información, Yoochun se lo había pedido de favor, había que saber si el policía en realidad estaba interesado en el pelirrojo-.
- Lo es… -respondió la pregunta sin mirar a su interlocutor, sus ojos estaban “ocupados”-.
- Cierra la boca, la baba se te va a caer…-dijo maliciosamente-.
- No me jodas…- Heechul sonrió, “vaya es muy obvio que el infantil cariño se ha transformado en un libidinoso amor adolescente”-.
- ¿No te gusta…?
- ¡Estás loco…claro que no!-“no tienes que confirmármelo con tanta vehemencia” pensó el famoso barman-.
- Tiene muchos pretendientes masculinos y femeninos…-dijo intentando picar un poco más al policía que claramente se derretía en el taburete, sus ojos resbalaban por las formas que dejaban los movimientos de baile-.
- ¿Ah sí…?, pues que le aproveche…eso a mí, no me interesa...-los celos de Changmin eran tan obvios, tenía malas noticias para Yoochun, el policía estaba enamorado de Junsu, Heechul cambió de tema, no había nada más que confirmar-.
- Él se dedica a los niños, más que a los negocios, para eso estamos nosotros…para ayudarlo…
- Sí, me di cuenta, los niños le quieren mucho y lo respetan…-”Aun debe seguir siendo tan malo en matemáticas como lo recuerdo”-.
- ¿Ya los conoces? -Changmin asintió sin dejar de mirar al escenario-...él se ha encargado de que tengan todo y de que sean felices a pesar de sus tragedias familiares…
Los aplausos retumbaron en el lugar, Changmin frunció el ceño resignado al hecho de que no era justo privar al mundo de la voz de su pelirrojo. Al terminar Intoxication la música del piano inundó el salón, acompañado de la suave y romántica voz ronca de Junsu...
- Él no quiere que nadie sufra lo que él mismo pasó, ¿cierto?...-esa canción era muy triste, pero muy hermosa-.
- Así es…
- ¿Qué fue lo que en realidad sucedió?...
- Estás muy equivocado si piensas que yo te diré eso, es algo que tiene que decírtelo él mismo…hicimos un pacto de no mencionarlo nunca...
- … - bufó molesto nadie quería decírselo, iba a ser difícil cumplir su misión de fondo, cambió de tema, pues en esa dirección había llegado a un punto muerto-.
- ¿Siempre tiene tan mal carácter?
- Siempre… su paciencia es casi tanta como su tamaño...
- Menos cuando canta…allí pareciera ser otra persona...
- No, la verdad es que se pone de mal humor con los tipos “pesados”...jajaja...-señaló con su dedo, pero no fue tomado en cuenta ni un poco-.
La verdad es que desde la noche en la que se libraron de sus captores y torturadores, Junsu había desarrollado un trastorno para manejar la ira, con las personas que amaba se contenía mucho y parecía por lo regular una persona normal, sin embargo con las cosas externas siempre estaba al borde, siempre estaba a un pelo de perder la paciencia. Si el asunto era malo de verdad entonces no lo soportaba y descargaba su furia sin premeditación alguna, con el primer objeto que tuviera a la mano con el primer hijo de puta que apareciera.
*****************************************************************************
Esa noche Junsu volvió a escapar de él, para cuando quiso alcanzarlo ya no estaba en el bar y nuevamente no pudo hablar, además suponía que aun estaría molesto por haber sido arrestado. Para ser honesto no sabía cómo acercársele, y era urgente, sobre todo ahora, después de la profunda reprimenda que había recibido de su jefe, hoy estaba en apuros. Frunció su ceño e hizo un puchero cuando recordó que el muy maldito ni siquiera le había dado las gracias por haberlo salvado el día de la riña. Sin embargo la música lo había dejado relajado y ahora volvía a casa, la voz de ese pelirrojo tenía esa capacidad.
Una figura lo esperaba arrimado a la puerta de su apartamento.
- Teniente…
- Jefe Jung…
- ¿Qué es lo que has estado haciendo?...sabes que necesitamos avanzar en ese caso, me dijiste que te diera más tiempo, pero solo vas allí para entretenerte…
- Jefe, yo…-Changmin estaba en una encrucijada, quería que Junsu se abriera con él, que le cuente todo con detalles, para poder hallar una estrategia con la que no fuera a la cárcel, la misión de su escuadrón era hallar la verdad del caso de Lee So Man y encerrar a los culpables. Cómo protegerlo si no le decía nada, la cara de su jefe le decía que había perdido la paciencia.
- Mañana iré contigo al dichoso bar… tendré que hacerme cargo yo mismo…
- Yunho, por favor…solo un poco más de tiempo…
- No, ya te he dado demasiado tiempo…
- Una noche más…
- Mañana iremos juntos y obtendrás la confesión…, lo arrestaré con o sin pruebas…, ya sabes que a mí no me importa, me asignaron este trabajo porque es difícil…, lo cumpliré, sin pensar en nada.
- Esta persona…
- Lo sé…-Hizo una silenciosa pausa, en la que le dio a entender a su amigo alto y moreno que conocía sus razones y lo que “esa persona” significaba para él- Pero no podrás cubrirlo más, lo que ha hecho deberá decidir un tribunal el castigo que merece…
********************************************************************************
Esa mañana había sido muy agradable, ayudar a los niños que estaban en primaria, con las tareas fue interesante, parecía ser que todo era mejor cuando estaba con ellos, estar ocupado le producía paz, ver sus sonrisas, escuchar sus llantos, compartir sus sueños. Eran una excelente razón para vivir. Los recuerdos infantiles felices venían con mucha facilidad a la memoria por influencia del policía y su constante presencia en sus pensamientos, ahora recordaba perfectamente la técnica para resolver los problemas de matemáticas que las chicas que hacían de maestras, habían dejado de tarea para ellos, en su improvisada escuela. Resonaban en su cabeza una a una las explicaciones de Changmin, era tan paciente con él, le había explicado aquello mil veces y él nunca había puesto real atención hasta el día en el chico moreno prometió no enseñarle más, su memoria guardaba ese preciso día, fue una de las pequeñas cosas que le sostuvo durante mucho tiempo.
Podía recordar tantas cosas pequeñitas que vives cuando eres niño, la primera vez que se colgaron de un árbol, la vez que se bañaron en lodo al intentar hacer una mini montaña con un lago, los pasteles de naranja de la madre de Changmin y los panecillos de su propia madre. Nunca tuvieron ningún juguete caro pero su infancia fue feliz...
- Papi Junsi... ¿me oyes?
Sonrió mientras HyunA le llamaba la atención para hacerle la misma pregunta que él mismo le hizo a Changmin hace varios años. Se la respondió incluso usando las mismas palabras de su amigo, a lo que la chiquilla puso cara de haber entendido realmente, sus pequeños ojos se iluminaron y fue corriendo a resolver su tarea.
Ayudar a Jaejoong a cocinar era peor que la balacera del otro día, le parecía que era imposible hacer tantas cosas para tantas personas, sin embargo Jaejoong jamás dejaba de sonreír mientras cocinaba, no importa lo pesado que fuera. El día se terminaba en un santiamén, pero todo valía la pena.
No iría al bar, tenía que cuidar a sus niños, esta noche se presentaría Jaejoong, así que sin duda estaría lleno, todos tendrían mucho trabajo.
Jaejoong se marchó dejando a Onew para que lo ayude a terminar de limpiar la cocina y a acostar a los niños. Alguien debía dormir con los más pequeños, algunos estaban por fin dejando de tener pesadillas.
Junsu no dormía con los niños para no despertarlos con sus propios gritos, odiaba la noche, pues las pesadillas siempre volvían a su sueño, odiaba esa parte de su pasado que nunca moría en su cabeza, en su vida. Tenía la consciencia de que debía librarse de aquello, pero no sabía cómo. Alguna vez había pensado que cuidar a los niños lo sacaría de ese hoyo, pero la verdad es que solamente le permitía escapar unos instantes.
¿Quién habría pues de mostrarle el camino a la libertad definitiva...?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










