KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

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Uñas Negras


Título: Uñas negras
Autor: 1216Dalex
Pareja: SuChun (Mención YunJae) 
Género: Lime, AU, Fantasía. 
Extensión: Oneshot
Advertencia: Gore, Sadismo, Violación. 

Reseña: 
No sé si alguna vez te ha sucedido esto…
Imagina que estas durmiendo tranquilamente en tu cama, el abanico o aire acondicionado, haciendo la atmosfera placentera para ti… sé que te gusta dormir ¿A quién no? Es unos de los placeres más grandes que te puede dar la vida. Es un ritual el donde el cuerpo descansa, debe ser un pecado que alguien lo interrumpa… pero siempre llega alguien o algo y… bueno te despierta. Ahora… solo piensa que lo que te despierta no es nada más que un peso inexistente sobre ti… un peso que no te permite moverte, ni gritar, ni despertar… Sé que te ha pasado… porque es lo más normal…
Pero aunque no lo creas más normal es que cuando estés solo escuches que alguien te llama… Los grandes científicos dicen que eso significa que tu cerebro esta en bien funcionamiento y que estas “cuerdo”…

Pero te aseguro que para Yoochun nada de esto fue normal….

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Tengo mucho sueño.
Mire el reloj de mi celular y vi que marcaba las 02:49 de la madrugada. No había podido dormir para nada. Me trate de girar encima del colchón inflable en donde estoy supuestamente durmiendo. Trate de cerrar mis ojos esperando por fin conciliar el sueño, realice una oración de nuevo, para ver si era eso, al fin me estaba quedando dormido, cuando escucho un alto ronquido proveniente de mi hermano. Este fin de semana no era como cualquiera, ya había salido de vacaciones de la escuela y tendríamos un mes de descanso, así que mi hermano me ofreció quedarme en la casa que él y su mejor amigo compartían. Alegando que era muy aburrido pasar todos los días con su amigo. Su casa era sencilla pero costosa, nueva y en un lugar apartado. Había muy pocas casas en el lugar pero la gente se podía ver en los alrededores.
Ayer nos habíamos quedado viendo películas hasta tarde, vimos una película de Disney, en donde llore. Puede resultar bobo, pero ver cómo le cortan las alas a maléfica y que después todo el mundo la odie por querer un poco de venganza era injusto. Soy un muchacho inmaduro de 17 años que esperaban. Después de eso el mejor amigo de mi hermano Yunho, se estaba quedando dormido así que mi hermano Jaejoong, decidió cambiar un poco más el ambiente y ponerlo algo más tenebroso. Empezamos a ver Dracula... fue asombroso. Me dio un poco de tristeza al ver como mina reencarnaba para encontrarse con su amado en todas sus vidas.
Me moví un poco en el colchón inflable, ocasionando un extraño ruido, no podía dormir y me provoco ver mi celular de nuevo, ya marcaban las 3:04... 
Recordé como ayer yo plácidamente estaba durmiendo en la cama grande con Yunho y  como Jaejoong dormía en el incómodo colchón inflable... fue una noche tranquila, sin ronquidos de Jaejoong. Pero hoy el muy cobarde de mi hyung quiso dormir con su amigo. Asegurando que "algo" lo estaba molestando mientras dormía. Si aja como no. Excusas para dormir con su Yunho. ¿Cuantos años creen que tengo? ¿10?
 De repente siento un olor desagradable... ¿Alguien se tiro una flatulencia?
Quede en la esquina del colchón medio muerto por el olor. Es todo un show dormir con estos dos... la próxima vez... si es que la hay, me acostare en la cama. ¡Sea como sea!
Trate de cerrar mis ojos y esta vez abrazando mi almohada... Quiero dormirme ya. Pensé. Mañana llegaría a mi casa y a volverme esclavo de mi mama, una vez más. Triste realidad. Bostece un poco esta ves anhelando que por favor una pisquita de sueño viniera a mí.
Poco a poco empecé a quedarme dormido en una posición algo incomoda... mi cabeza sobre mi brazo, sabría que mañana me iba a doler todo.
Poco a poco mis pensamientos se fueron apagando y me sentía cómodo... por fin caería dormido.
- Yoochun... – Una voz que no conocía me llamaba, que era eso. Mis sentidos se avivaron, el sueño se disipo en un segundo e inmediatamente como si estuviera grabado en mi cerebro, una oración a los cielos salió de mis labios. La recitaba rápido y bajo. Con voz temblorosa pero lo suficientemente bajo para que mi hermano y su amigo no escucharan. En mi pueblo se decía que si a mitad de la noche tú escuchabas que te llamaban, agárrate de algo, porque la muerte te está llamando. En solo pensar en esto sentí que se me erizaba la piel. Apreté fuerte las sabanas y sentí que todo se ponía frio. Sera de esto de lo que hablaba Jaejoong... En su piso... ¿vivía la muerte?
Con un poco de valentía pase mis manos por el ahora extenso colchón para encontrar mi celular perdido... entre la negrura lo divise y vi la hora. 03:24... el tiempo corría demasiado rápido cuando sentías que te estabas muriendo.
Trate de entretenerme con el celular, tratando de olvidar lo ocurrido antes...
Tenía varios chats abiertos del día anterior, de Changmin y de Sunny una chica molestosa del colegio.
A pesar de la hora, abrí el chat de Changmin para contarle lo sucedido. Para mi sorpresa inmediatamente Changmin contesto "No seaaaaas, Yoochun. Duerme que jodes"
El siempre de confortable.
Me acorde que había dejado mis audífonos en la mesita de alado. Me estire un poco y el incómodo colchón haciendo ruido, me despertó un poco más de lo que ya estaba. Busque y busque, no los encontraba... Mis audífonos que había dejado en la mesa... no estaban. Me asuste un poco.
Que más daba... ¿qué haría? Algo de interesante encontraría... lose.
Me puse a trastear el celular y ver que encontraba de bueno. Pero nada... ¿Porque mi celular resultaba tan aburrido ahora que necesitaba entretenerme?
Cerré los ojos un poco y trate de tranquilizarme... era lo mejor... contar ovejas o algo.
Agarre las sabanas y me envolví con ellas. Me puse la sabana hasta la cabeza y me acosté boca a abajo, el colchón seguía haciendo un montón de ruido pero mi hermano y su amigo seguían durmiendo como niños.
Trate de relajarme a pesar de todo y usar de escudo las sabanas. Después de todo era una bobería... como iba a ser que la muerte me viniera a buscar. Sería una total maldad de parte de ella. Mira que llevarse a prácticamente un niño de 17 años, es una total crueldad, aún estoy empezando a vivir... ni siquiera he dado mi primer beso. Mis ojos podían ver la luz amarilla proveniente del reloj electrónico marcando las 3:33... no había pasado nada de tiempo desde que lo vi por última vez... dentro de dos horas amanecería y podría dormir de nuevo, usando esto como impulso trate de dormir, si un espíritu o algo quería molestarme este lo haría a la media noche, no cuando ya estuviera por amanecer. Me relaje por fin y poco a poco sentí que el sueño de nuevo venía a mí, le di gracias a Dios que por fin podría descansar para mañana bueno regresar a la espantosa rutina. Mi respiración se relajó y cuando pensé que me iba a quedar dormido...
Un calambre se extendió por todo mi cuerpo y sentí que todo se me adormecía, un frio se instaló en mi espalda y un peso me aplastaba, sacándome el aire que tenía retenido... trate de mover mi mano para girarme, pero fue imposible, no podía, no podía... pero algo que si pude hacer fue abrir mis ojos, pero aun así veía todo borroso, la luz amarilla del reloj parpadeaba pero aun así la sabana me bloqueaba la visión. Me queje porque el peso de mi espalda se movía y me dolía. Era como cuando se te tiraban encima y te aplastaban. ¿Era alguna broma de parte de mi hermano y su amigo? Una broma que me adormeció el cuerpo y tampoco me permitía gritar. Trate de moverme, pero era como si estuviera atado, me era imposible todo en ese momento menos la vista que a pesar de que era borrosa podía ver algo. La luz del reloj de repente se apagó... y sentí un miedo horrible ¿Por qué me tenía que ocurrir eso a mí? Un olor fuerte a azufre me inundo y trate de encogerme, aunque no podía moverme. El fuerte olor a azufre me estaba mareando, escuche una risita cerca de mi oído y me dio ganas de llorar. A lo que sea que están jugando por favor paren... Esta vez cerré mis ojos y empecé a orar de nuevo... Dios escúchame...
- Eso no sirve... - Escuche una voz ronca  muy cerca de mí... Quiero que esta pesadilla termine ya, ¡Ya! - Tan pequeño, tan puro, tan virgen... - Sentí una viscosidad en mi oreja y un olor a sangre. ¿Qué me había pasado por mi oreja? - Mi lengua... - El podía leer mis pensamientos...  La viscosidad  de su lengua había traspasado la sabana, cerré mas mis ojos y yo sabía que allá en los cielos me ayudarían... así que seguí rezando. Sentí un aliento extremadamente frio sobre mi espalda, acompañado de un dolor pulsante, desde mi cuello hasta mis glúteos, sentí como un filo, rompía las sabanas y pequeñas partes de mi piel. Con lo que sea que estuviera arañándome me dolía, como si vertieran alcohol en una herida. Quería gritar de dolor, quería quejarme y llorar, pero yo estaba estático en mi lugar, aun con esa fuerza extraña sin permitirme moverme.
- Cariño, lo siento muchísimo - Su espantosa y chillona voz de nuevo salió - ¿Te duele? - El no solo había rasgado la sabana, si no también la parte de atrás de mi camisa... dejando mi espalda al frio y a su vista, presiono el filo de ese objeto con el que me cortaba, mi espalda baja... y dolió. ¡Déjame gritar! ¡Por Favor! - Yo solo quiero ver tu piel... y porque no... Saborear un poco de tu sangre… Abusar un poco de tu cuerpo - Entonces, sentí ese pedazo de carne pegajoso sobre mi espalda, y ardía... ardía... como el infierno - No cariño... Mis lamidas son gloria... a comparación del infierno... - Con sutileza el susurro y siguió presionando su lengua a mi espalda... Mi herida abierta dolía... y esa cosa chupaba mi espalda, mordisqueaba mi espalda, él me está comiendo... me está despedazando - Demasiado rico.... Ammmh - El gimió, sobre mi espalda. ¿Qué clase de enfermo era esa cosa? Simulando embestidas sobre mi... chupando mi cuello... Absorbiendo mí sangre... Gimiendo ¿Que era? ¿Un demonio lujurioso? - Yo te he visto... Ummmm eres precioso... No me pude resistir cuando te vi... ahhh tú me llamas y yo llego hacia ti... Ammm.... - Quería llorar... Quiero... ¿Qué hago? Él se frota contra mí... Chupa mi espalda... Me toca... Quiero... Quiero...
Ayúdenme.
Quiero moverme... me duele el cuerpo... huele a sangre.
Tengo miedo... miedo a quedarme dormido y no despertar.
Miedo de quedarme dormido como lo estoy haciendo. Mis parpados pesan y él se seguía frotando sobre mi cuerpo aumentando el ritmo y sosteniéndose de mis hombros... Me mese como para quedarme dormido - Ammm algún día te llevare conmigo... - Sentí su boca en mi cuello, dejándome un beso en mi cuerpo. Un roce que me dejo caer dormido.

~

Sentí un golpe en mis costillas... además de que había amanecido con un terrible dolor de espalda... mi hermano tenía la osadía de patearme.
- Flojo... Despierta. Son las 11 de la mañana y tengo que llevarte donde mamá - El seguía empujándome con el pie y yo sin querer despertar...
- ¿Hacia tanto calor de noche? - La voz de Yunho llego a mis oídos y trate de levantarme... Yunho era amigo de mi hermano. No mío.
- Porque... - me dolía todo - ¿Porque lo dices? - Me estire un poco tratando de levantarme del piso.
- Te quitaste la camisa y supongo debes haberla tirado en algún lugar... Porque no la veo - Mire hacia Yunho, él se movía alrededor del cuarto tratando de buscar mi camisa de dormir. Me levante y camine hacia el baño.
- ¡MAMA ME VA A MATAR! - Jaejoong grito y corrió hacia mí, me agarro de la espalda y me queje - ¡YUNHO EL MALDITO BOTIQUIN! - El grito desesperado... Yo sinceramente aun no entendía.
- ¿Que paso Jae...? -Vi como volteaba hacia mí y después como abría los ojos - ¡Dios! Voy... - corrió hacia el baño pasando por mi lado, lo escuche hablar desde el baño - Jae... eso es por dormir en el piso...
- No creo... Dios... - Jae presiono algún lugar de mi espalda que me hizo quejarme de dolor - Tiene muchos...
- Muchos ¡Que! - Grite. ¿Que tenía en la espalda?
- Moretones... - Jae dijo preocupado - ¿Dormiste demasiado mal? - Jae me giro y quede frente a él.
-Demasiado... - Suspire... todo me dolía. Es como si un elefante se me hubiera dormido encima.
- Mamá me va a matar... - Palideció y puso en su rostro su mano en forma dramática.
- No hay parches, ni curitas... - Y Jaejoong se puso del color de la pared. Blanco. - Hay que comprarlas... Yoochun ven conmigo. - Yunho me ofreció una camiseta blanca - Por allí mismo... aprovecho y lo llevo donde Junsu...
- ¡Que! - Jae abrió los ojos - Tu amigo raro... ¡No! - Me costaba un poco ponerme la camisa, Jae siguió palideciendo si era posible, se acercó a mí y me ayudo a ponerme la camisa.
- Oh... vamos... es buen doctor. - Yunho busco las llaves del auto - Además su clínica está cerca y no creo que me cobre - Lo último lo dijo con algo de simpleza.
- Espero no le haga nada a mi niño... - Jae me abrazo y si ahora... era su niño. Después de que me dejo durmiendo en el piso.
Yunho se dirigió al auto, llevándome consigo, arranco el auto y sinceramente hasta sentarme dolía. Soy menor de edad... así que Yunho respondería por mí en lo que fuera.
No paso mucho tiempo... hasta llegar a la modesta y lujosa clínica. Yunho bajo y el ayudo a bajarme.
Entramos y vimos que había unos cuantos pacientes.
Yunho se acercó al mostrador e intercambio algunas palabras con la secretaria. Ella con un rubor en las mejillas salió directo a donde se encontraba el doctor.
¡Ja! Si supiera que es gay y que le gusta ir abajo.
Reí un poco.
Yunho tranquilo se acercó a mi lado y me sonrió.
La secretaria que antes lo atendió se sentó y una enferma se acercó a nosotros.
- Puede venir por aquí... - Yunho le dio algún papeleo y mis datos personales... No me gustaba nada las clínicas, ni los hospitales. Eran fríos y olían raro.
La enfermera le hizo ojitos a Yunho y nos guio por el largo pasillo. Podía ver como la enfermera tenía un extraño caminar en un intento inútil de verse sexy. Yunho me miro y soltó una risita, yo solo mostré una cara de asco y seguí  caminando hasta que la enfermera nos dejó en una pequeña sala de espera.
- Pueden esperar aquí hasta que el doctor termine con su paciente - la sala de espera se ve sencilla, con sillones negros y paredes blancas, una pequeña palmera en la esquina y un cuadro de ellas en la pared del fondo.
- Al que decoro la habitación le deben gustar las palmeras - dije mirando alrededor y sentándome en el sofá. Quejándome un poco.
- El doctor Kim personalmente decoro la habitación - La enfermera le sonrió a Yunho sin mirar ni siquiera mi malestar y salió con su caminado extraño.
- Eres popular... - le mire, mientras Yunho ponía un cojín en mi espalda.
- Para mí mala fortuna... - Me miro y me guiño un ojo. Jaejoong es temible celoso.
Solo reí, quejándome un poco del dolor que había en mi espalda y tampoco me podía sentar bien. No sé de donde carajos provenía ese dolor que cargaba en mi trasero.
Esperamos casi por 15 minutos, empecé a ojear las revistas que habían en la sala de espera, Football y videojuegos era el tema. Parecía más bien que el doctor atendía en su mayoría a niños y hombres, porque realmente no me imaginaba a una mujer sentada en la sala de estar leyendo estas clases de revistas y rodeada de palmeras. Si yo hubiera sido mujer por mucho que me doliera el trasero, hubiera salido huyendo hacia otro hospital. Esperar es horrible para una mujer, mi mamá odiaba los bancos y todo en donde estuviera implicado una espera.
- No puedo creer que solo por estar acostado en el piso, hayas amanecido con la espalda tan rojiza y llena de moretones  - Yunho miraba hacia mi lado, sin poder creérselo - Es como si Jaejoong te hubiera dado una paliza o como si un montón de cosas te hubieran caído encima - Yunho tenía razón, lo más extraño de todo es que yo no recordaba absolutamente nada de lo pasado anoche y eso es lo que más me asusta.
Cerré mis ojos y trate de recostarme en los cojines, mi espalda aun dolía y no sé porque. Yunho me miraba preocupado aun impaciente por que el doctor no aparecía. Me estaba quedando dormido, el frio del aire acondicionado hizo que mis manos se pusieran heladas y mi garganta ardiera, pude escuchar como Yunho pasaba las hojas de alguna revista y al instante escuche el rechinar de una puerta. Unos tacones sonando y la voz de una mujer. ¿El doctor Kim es mujer? Abrí mis ojos y voltee hacia la puerta.
- Gracias... - la ancianita le agradeció al joven doctor
- Eso es todo. - Un hombre Joven apareció detrás de la señora, cabello negro peinado hacia atrás y de porte elegante. Los tacones que escuche anteriormente seguramente provenían de esos caros y lustrosos zapatos que el hombre tenía. Debía de ser más bajo aun así yo con mis 17 años seguro y le pasaba en altura, Jaejoong envidiaba eso de mí. Según el, yo era un enano, pero un enano que le pasaba en altura incluso a él. Yunho es una excepción. Él es una torre Eiffel.
El hombre joven tenía su bata blanca puesta y una nariz redonda, pero con todo y eso se veía elegante con su camisa manga larga azulada. Él es de esas clases de personas que cuando las ves por las calles te dan ganas de abrazarlas.
Se despidió de la señora en tono gentil e inmediatamente su vista se dirigió a Yunho. Ignorándome a mí. Al parecer su amigo es más importante. Genial. ¿Ahora todo el mundo me ignoraría, incluso el doctor?
- Yunho amigo... - el hombre dejo mostrar su sonrisa blanca y sus ojos se volvieron dos gotas de chocolate, muy tierno para ser verdad, llego hacia Yunho con una sonrisa de oreja a oreja, vi como Yunho se levantaba de su puesto y le abrazaba. Se nota la comodidad entre ellos. Comodidad de la que yo no formaba parte. Ellos entablaron una pequeña conversación... ¿Cómo estás? ¿Qué has hecho? ¿Jaejoong? Olvidándose de mí y de mi horrible dolor de espalda. Pude ver lo amable que el hombre en bata lucia, digno de un amigo de Yunho y la verdad, no sé porque a mi hermano no le agradaba. Trate de llamar la atención, en serio que me dolía y me ardía la espalda, es como si de la nada solo de ver al doctor, me hubiera puesto más grave. Me moví y solté un quejido. Nada. Esta vez trate de moverme un poco más brusco y solté un quejido más alto. Inmediatamente el pequeño doctor volteo hacia mí, mi quejido fue como una alarma para el que es un doctor... o eso pensé.
Sus ojos achocolatados se oscurecieron mientras me veían y una sonrisa torcida apareció en su ya no tan bonita cara. Me sentí helado y me asuste. Eso me estaba recordando algo importante que yo voluntariamente había olvidado.
- Oh cierto Junsu... él es el pequeño hermano de Jaejoong - Yunho trato de acomodarme las almohadas, yo baje el rostro un poco asustado, no sin antes percatarme que el señor Junsu había cambiado su expresión aterradora a una de total preocupación - ¿Lo recuerdas? - ¿Recordarme? Voltee inmediatamente hacia él, y el sonrió hacia mi aun con su extraña preocupación en el rostro.
- ¿Cómo olvidarlo? - De que habla...
El doctor llamo a unas de las enfermeras y le dijo que trajera una silla de ruedas. Cuando la silla de ruedas estuvo frente a mi Yunho se acercó para sentarme y el doctor también se acercó. Cuando lo sentí encima mío tratando de alzarme del sillón, un escalofrío recorrió mi cuerpo... y todo me empezó a doler. Y él me susurro al oído, con una voz diferente, con una voz que anoche me hizo estremecerme y llorar de angustia...
- ¿Cómo olvidarte...? - Pego sus labios a mi oreja y yo cerré los ojos, me sujete de sus hombros y me paso en la silla de ruedas sin problemas. Quería decir algo pero no podía. Me atacaron los nervios y ese señor lo sabía. Me miraba como cuando en esos documentales, aparecían los tigres a comerse a su presa, así de feroz, lo único diferente y que pude darme cuenta es que él lo haría con calma. El me comería cuando estuviera solo, cuando fuera de noche, cuando él quisiera.
- Yoochun que pasa... - La voz de Yunho me trajo a la realidad... y al parecer a ese señor también. Porque su hambrienta aura, la cambio a una de total amabilidad. ¿Sufría de múltiples personalidades?
- Nada - en un susurro ahogado y nervioso pude articular esa sola palabra.
Me llevaron hasta el cuarto donde el doctor atendía y Yunho entro conmigo. Gracias a Dios entro conmigo... si hubiera estado solo. Creo y me muero. Y lo digo en serio.
Yunho explico lo que tenía. De la nada esos moretones habían aparecido  y me dolían a montones.
El señor Junsu con una sonrisa que seguro engaña a cualquiera dijo...
- ¿Puedes quitarte la camisa? - su sonrisa se extendió. ¡Pedófilo! Grite para mis adentros. Y con lentitud me quite la camisa, Yunho me ayudo a lo último y pude notar que Junsu no quito su mirada de mi frio rostro. Respetaba eso.
El me examino la espalda y yo apenas podía moverme. En serio parecía mas como si un elefante hubiera dormido encima mío y no el...
Yo sabía que era él y él sabía que yo recordaba.
Me pidió caminar.
Trate de caminar pero el espantoso dolor de mi columna no me dejaba dar un paso, en cambio perdí el equilibrio y casi caigo. Si no hubiera sido por unas frías manos que sujetaron mi cintura, seguro si no es por el señor Junsu, me hubiera golpeado duro contra el piso. Me estremecí y recordé cuando con algún objeto filoso me había traspasado la piel ayer. Y me marie, de solo recordar el espantoso olor a azufre, combinado con el olor metálico de la sangre, me dio un fuerte dolor de cabeza y mis piernas se debilitaron, alcance a ver la turbia sonrisa de Junsu y todo se volvió negro, la voz alterada de Yunho y Junsu diciéndome....
- Todo estará bien... mi pequeño - fue lo único que escuche.

~

Desperté.
Estaba en una habitación blanca... no había nadie. Tenía una mascarilla puesta y el olor a medicamento llegaba a mis narices. Pude ver más claro y vi que me encontraba en un cuarto. Pero que había pasado...
De repente veo que la puerta se abre y entra Jaejoong con un pañuelo en la mano y rostro preocupado.
-Niño... - el me llamo y yo voltee, viendo sus ojos negros llorando... - te desmayaste del dolor eso fue todo... no sabemos cómo explicar los moretones y las fracturas - el sollozo - Yo jamás te... te haría daño.... - Yo alce mi mano, ya más ligera  y sin dolor, hasta su rostro - Entiendes... - él puso su mano sobre la mía y la apretó... cerro sus ojos y luego me miro - ¿Yunho... - y yo negué rápidamente, Yunho jamás me haría daño... Jae suspiro - No sé cómo explicarle esto a mama... tu padre me molera a golpes - Jaejoong es mi medio hermano, mi mama se divorció del padre de Jaejoong y pasaron 3 años cuando se casó con mi padre - Yo iré a hablar con ella, Yunho... yo rompí con el... yo pensé que... él te había hecho daño... - el me miro y su llanto que había cesado, empezó de nuevo...
-Ti... e... nes que... volver... - el medicamento me tenía embobado, Jaejoong me dio un beso en la frente y asintió.
- Cuando todo pase, le llamare y me disculpare... Yo le quiero... pero te quiero más a ti, eres mi prioridad enano- Jae volvió a darme un beso en la frente - las enfermeras cuidaran de ti, mientras trato de explicarle todo a mamá - él estaba saliendo... cuando dijo - Junsu también pasara como en media hora a verte... Sabes el te conoce desde que eras pequeño… él no es tan malo después de todo... - me sonrió y salió.
Me quede perplejo. JUNSU.
No.
Jaejoong.... vuelve. Solloce. Vuelve.
No quiero que Junsu venga.
Sentí miedo de lo que me pudiera hacer...
Miedo.
Mis articulaciones se sentían bien... ya nada dolía... podía darme golpes y era poco el dolor. El medicamento que me aplicaban hacia que me sintiera así. Pero no podían quitarme el miedo.
Si me llevaba conmigo el palo ese con los medicamentos seguro podría salir del hospital sin problemas... lo complicado era salir sin que nadie me viera. Pasaron minutos y trate de moverme para salir, me había decido. Con esfuerzo me senté en la camilla y puse mis pies en el frio piso. Trate de impulsarme hacia adelante aferrándome al tubo donde los medicamentos estaban colgados, cuando por fin empecé a levantarme unas manos frías se sujetaron a mi cintura sentándome de nuevo en la camilla, el apoyo su cabeza en la curvatura de mis hombros y yo cerré los ojos con miedo.
- ¿A dónde vas, preciosura? - ¿Cuando llego? ¿Cómo abrió la puerta, sin hacer ruido? Como Junsu llego allí... - No puedes escapar de mi... lo sabes verdad... - el olfateo mis hombros y mordió la piel en ellos, yo grite... pero no me escuche. Había comenzado.
El me acostó en la camilla de nuevo. Podía verle el rostro. Su bata blanca y su nombre impreso en ella. Dr. Kim Junsu. Su cabello negro más despeinado, su lindo rostro y esa sonrisa desquiciada.
El me beso... yo me rendía a su voluntad. Fue como si su cara colonia fuera droga o los medicamentos estuvieran alterados. Yo buscando lógica.
Su beso es lento y lujurioso, mueve sus labios absorbiendo cada pedazo de mis labios y se posiciona encima de mí. Con un dedo el empuja mis piernas, abriéndolas y el acomodándose en el espacio que dejaron. No podía respirar... sentía que me iba a quedar sin aire... y él se separa... y besa mi cuello... lo lame y deja marcas suavemente lo mordisquea y un suspiro escapa de mis labios - No soy tan mayor como piensas... - dice respirando pesadamente en mi cuello - Soy menor que tu hermano... - El solo soltó una pequeña risa y sus caderas empezaron a frotarse contra las mías, hacia olas con su cuerpo, el toco mi muslo y levanto la bata de hospital que yo tenia hasta mis caderas, dejando la mitad de mi cuerpo al desnudo, empezó frotando la tela de su pantalón, contra mi desnuda extensión. Temblé de miedo y excitación. El paro. Y con suavidad se quitó la bata blanca de su cuerpo.... - no me gusta el blanco... a mí me va el negro - y alzo su camisa, dejando su pecho al desnudo. Bajo la cremallera de su pantalón, en donde salía su erguida y orgullosa extensión. Él se empezó a masturbar sobre mi vista y mientras lo hacía, empezó a chupar sus dedos... uno por uno. Dándome cuenta de sus uñas negras, que hace un momento tenían un color natural. Dejo su miembro tranquilo y alzo una de mis piernas hasta su hombro. Su sonrisa macabra apareció y llevo sus dedos hasta mí, adentrándose uno por uno en mi pasaje, que la noche anterior el había ultrajado, mientras yo yacía inconsciente, por el dolor provocado. El sin esperar mucho se perfilo en mí, entrando poco a poco. Mi pulso acelerado me hizo ver borroso y lo último que pude ver... fue sus uñas negras arañando mi piel.

Keep bleeding love


Título: Keep bleeding love
Autor: Dinosawr
Pareja: HoMin, JaeMin, mención de JaeChun
Género: lemon, horror, gore
Extensión: one-shot
Advertencia: violación, vampirismo, asfixia, violencia, sadomasoquismo
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Changmin hizo una mueca de asco mientras aplastaba el gusano con la suela de una de sus pesadas botas.

-Están por todas partes- comentó con un suspiro, acercándose al otro muchacho que miraba hacia todas partes en el suelo para vigilar que no apareciese ninguno más- Ten mucho cuidado, Susu, más te vale que no te muerda ninguno.

Todo había comenzado sin motivo alguno, sin ninguna explicación. De repente, una plaga de extraños gusanos había asolado la ciudad de Seúl. A primera vista, parecían inofensivos y no hacían más que asquear a la población, que los evitaba como podía mientras los de Control de plagas trataban de encontrar la solución a aquellos repugnantes insectos de color verdoso. Sin embargo, un día, así de la nada, se volvieron de color negro y dejaron de moverse. La gente pensó que la contaminación de la ciudad había acabado con ellos y tan solo se preocuparon en recoger sus restos y tirarlos a la basura. Ni dos días después, los verdaderos gusanos salieron de su crisálida, dejando tras de sí una carcasa vacía pero sin transformarse en mariposas, sino en una agresiva plaga de gusanos de un rojo brillante que comenzaron a morder a la gente con unos afilados dientecillos. No había sido tan grave eso como que transmitieran una horrible enfermedad: la necrosis.
Donde estos insectos mordían las células comenzaban a morir de forma continuada hasta la muerte del sujeto que había sido infectado. Era una imagen grotesca ver a las personas afectadas, llenas de conchas de piel muerta, a veces sin parte de las extremidades, con las cuencas de los ojos vacías y con jirones de piel colgando por todas partes que además se volvían extrañamente agresivas y perversas debido a esta enfermedad. Los casos de asesinatos y violación comenzaron a aumentar de forma extrema y terrorífica. Muchos de los afectados se volvieron caníbales y todo era un caos. Las autoridades no podían controlar la situación; muchos se suicidaban por miedo a quedar infectados, otros se dedicaban a asesinar a los enfermos para evitar una pandemia. Los hospitales no daban abasto en ningún momento, pero no había más cura que la muerte para aquellos que recibían el mordisco. La ciudad entera estaba en cuarentena, cortando cualquier forma de escape, aunque ya comenzaban a darse los mismos casos en otras partes del mundo. En Internet, la gente aseguraba que el Apocalipsis zombi había comenzado, y nadie veía como rebatirlos, así que con ese nombre comenzaron a denominarse a los enfermos.

En todo aquel caos, la gran mayoría de la población había caído y los supervivientes se agrupaban en pequeños focos, provistos de provisiones y todas las armas que podían encontrar para ir acabando con aquellos malditos condenados que se les atrevieran a acercarse demasiado. En el caso de Changmin, el muchacho había sido perseguido por toda la ciudad por un zombi hambriento hasta que un tipo le había disparado y ofrecido unirse a su grupo. Su nombre era Yunho y nadie podía decir que no tenía recursos. Con él había conseguido reunir a cinco personas, pero aunque eran pocos, todos seguían con vida, bien alimentados y con buen ánimo, optimistas ante un futuro que se presentaba muy negro.

El grupo lo formaban cinco tipos: Jaejoong, un chico femenino de aspecto, pero en absoluto delicado, al que le gustaba fumar, beber y maldecir como a un cosaco y al que no era buena idea dejar cerca de un arma si no era completamente necesario por su terrible puntería; Yoochun, un medio americano de acento terriblemente difícil de entender pero mucha labia con al que usaban para distraer a la gente a la que robaban las provisiones; Junsu, un muchacho un poco mayor que él, inocente y desvalido al que todos se esforzaban por proteger, pero que era capaz de dispararle a un objetivo en movimiento desde una distancia considerable  y Yunho, el líder de aquellos supervivientes, que sabía cómo moverse por las partes más peligrosas de la ciudad, llenar de plomo a un zombi sin ninguna clase de miramiento y quedarse toda la noche despierto cuando no era su turno por cuidar de alguno de ellos cuando estaba herido. Los cinco eran muy diferentes, pero de alguna manera, todos encajaban allí, en ese duro mundo apocalíptico.

-Vamos, chicos, tenemos que acampar antes de que anochezca o esos bastardos nos rodearán en cuanto menos nos lo esperemos.-ordenó Yunho, echándose la mochila llena de trastos a la espalda y comenzando a caminar a paso ligero hacia el norte.

Todos lo siguieron de inmediato sin rechistar, a pesar del cansancio. Aquel día habían tenido que bajar hasta el centro de la ciudad a por comida y cosas necesarias como medicamentos, vendas o desinfectante, lo que suponía enfrentarse con una horda de medios muertos intentando comerse sus cabezas cada dos pasos. Para lo que solía ser aquello, habían salido prácticamente ilesos de allí, apenas con unos arañazos y ese hecho les hacía estar de un humor excelente.

-Yo creo que esto hay que celebrarlo-comentó Jaejoong mientras andaban por un estrecho callejón por el que tenían que pasar uno a uno- Salir de allí sin nada roto es como un milagro. La última vez casi me parto las dos piernas y no solo una…
-Yo he logrado robar una botellita de soju, ¿crees que servirá?- comentó Changmin palmeando su mochila con una sonrisa de pura victoria y el mayor lo miró como si quisiera besarlo.

Así, algo distraídos con la promesa de alcohol y de un humor que era difícil de conseguir cuando estás en medio de la extinción de tu especie, no vieron venir aquel ataque.

*

Changmin miró con miedo aquella pulsante herida en el cuello de su líder antes de acercar el pañuelo empapado en desinfectante a la piel y lavarla con él. Yunho se tensó cuando lo sintió pero no dijo nada, ni siquiera un sonido de queja escapó de sus labios.

-Changmin-ah… ¿sanará?- preguntó Yoochun con un hilo de voz, observando con una profunda repugnancia el supurante mordisco.

Con todos sus años estudiando medicina, al final no le serviría para nada. Todos sabían de sobra que a partir del mordisco no había vuelta atrás, que nada de lo que hicieran lo salvaría.

-Por favor, matadme ya…-pidió Yunho con tono de voz suplicante- Matadme antes de que os pueda hacer daño a ninguno…

-¡Ni hablar!-exclamó Junsu, las lágrimas abriendo caminos en la suciedad de sus mejillas- Chicos, no… Por favor… Todavía no, no hasta que sea inevitable…

-Nos pondremos en peligro si hacemos eso –espetó Jaejoong con voz dura- Tenemos que sobrevivir aunque sea sin él y tenemos que matarlo ahora- a pesar de la indiferencia que había intentado fingir todos veían con claridad el sufrimiento en los ojos del mayor, que tampoco quería dejarlo morir. No de esa manera, no cuando había hecho tanto por ellos.

-Jae, por favor… -murmuró Yoochun con voz suave, mirándolo a los ojos- Esperemos… Tan solo un poco más, no queremos perderlo todavía…
-¿Cuánto tardará en volverse agresivo?- preguntó el chico, señalando con la cabeza al más joven que a pesar de que estaba atento a la conversación aún se mantenía ocupado pasando el paño por el cuello de Yunho, que protestaba suavemente que no había que correr riesgos pero al que nadie hacía caso.

-Entre tres y cuatro días… En ese momento comenzará el estado de necrosis y el dolor lo volverá peligroso. Hasta entonces… Podemos dejarlo vivir.

*

-Debes comer- ordenó el más joven acercándole a la boca a Junsu los palillos llenos de arroz.

-No quiero… No tengo hambre…

-Debes comer-insistió Changmin, pero el otro le giró la cabeza y éste acabó por rendirse, comiéndose él lo que le había acercado- Sabes que así no vas a llegar a ninguna parte, ¿no? Ahora que Yunho hyung no va a estar tenemos que ser más fuertes y…

-Ese es mi maldito problema, Min-ah. Que hyung ya no va a estar… ¿Cómo podéis ser tan insensibles ante este hecho? Jaejoong incluso quería matarlo…

-Junsu, por si no te has dado cuenta, no estamos en una película, no hay manera de salvarlo y él solo estaba haciendo lo que le parecía correcto, porque tenemos mucho que perder si se descontrola y muerde a alguno de nosotros. Hay que pensar con la cabeza y dejar los sentimientos de lado, por mucho que nos duela.

-Ya, claro –el chaval soltó una risotada amarga, tan diferente a otras que había soltado antes- ¿Eso lo dice el que lo mira con ojos de cachorro enamorado? Como puedes ser así… Todas las veces que me has dicho que lo amas, que ojalá te viese más que como a un hermano pequeño… ¿Eso ya no importa?

Changmin hizo una mueca de dolor e ignoró las lágrimas que amenazaban con caer. Sabía que contarle sus sentimientos a Junsu no había sido buena idea, pero necesitaba desahogarse y el otro muchacho parecía el más comprensivo, aunque ahora los estaba usando como arma arrojadiza contra él.

-¿¡Te crees que a mí me hace mucha gracia?! Lo amo y ni siquiera voy a tener oportunidad de decírselo… Lo amo y voy a tener que ver cómo le dan un tiro en la nuca o incluso dárselo yo. Pero no estamos en posición de elegir o no. Actúo como debemos actuar si queremos tener esperanzas, si queremos luchar hasta el final. ¡Así que no me digas que no me importa porque no tienes ni puta idea!

Dicho esto, el chico salió de la cocina dejando su plato de arroz frío sobre la mesa y se metió directamente en la ducha del refugio de aquel día, una pequeña casa a las afueras de Seúl. En cuanto el agua helada comenzó a caer por sus hombros –hacía ya varios meses que no disfrutaba de un baño caliente, pero esas comodidades se habían acabado en el momento en que las personas habían decidido comerse unas a otras- se mezcló con sus ardientes y saladas lágrimas, que caían sin control y se perdían por el sumidero de la ducha.
¿Por qué Junsu había tenido que hacer aquello? ¿Por qué lo había atacado donde más le dolía? Desde que lo había descubierto, Changmin había tratado de esconder aquel embarazoso sentimiento hacia el hombre y aunque no lo había conseguido con mucho éxito, había conseguido centrarse en lo importante. Igual que aquella noche, en la que no había opinado nada acerca de la muerte de Yunho más que para avisar cuánto tiempo era seguro mantenerlo con vida. Sin embargo, ahora aquello le reconcomía por dentro. No quería que su líder, al que tanto admiraba y que tanto había hecho por él pensara que era un bastardo sin sentimientos que quería librarse de él a la primera de cambio. Pero, ¿acaso había alguna manera de demostrarle que no lo era?

-Yunho hyung… ¿puedo pasar?- preguntó tímidamente golpeando en la puerta de la habitación donde Yunho se había confinado por voluntad propia.

-No pases, no es seguro estar conmigo

Changmin ignoró olímpicamente aquella respuesta y entró en el cuarto, cerrando la puerta tras de sí y sentándose a sus pies en la cama.

-¿Qué quieres, Changdol? –preguntó el hombre con voz cansada, usando aquel mote cariñoso que le había puesto hacía ya unos meses, llevando reticentemente una mano al cabello del muchacho, pues no parecía fiarse de sí mismo- sabes que es peligroso estar aquí… Podría atacarte…

-Lo sé, hyung –suspiró él, pero a pesar de todo se acercó a él, tumbándose a su lado en aquella pequeña cama.- Pero necesito hablar contigo…

-¿Ocurre algo, Min-ah?-Yunho esperó que hablara sin dejar de pasar las manos por sus cabellos

-Yunho, no quiero perderte… -comenzó finalmente él, armándose de valor- No quiero perderte porque llevo enamorado de ti desde que me salvaste, pero nunca he querido decírtelo porque tú tenías cosas más importantes de las que ocuparte… Pero ahora que vas a morir… Quería, simplemente que lo supieras…

Durante unos instantes nadie dijo nada y un silencio incómodo flotó en el aire, hasta que…

-Niño estúpido- gruñó el mayor con un extraño brillo feral en los ojos- ¿Sabes lo mucho que llevo esperando oír algo así? ¿Por qué me lo dices ahora cuando ya no hay oportunidad para nosotros?

-Pero hyung, había que centrarse en…

-¿Acaso crees que en esas noches largas de invierno en las que no había nada que hacer y nos la pasábamos confinados en casa no habríamos podido ser algo? ¿O acaso no has oído a Jaejoong y Yoochun follar? –Yunho parecía genuinamente enfadado, como si pudiera darle un puñetazo o algo así, y Changmin supuso que la agresividad ya empezaba a notarse en él.

Un escalofrío de miedo lo recorrió entero cuando el hombre lo agarró de la camiseta de manera violenta.

-Eres un maldito estúpido, estúpido… Y yo que no quería aprovecharme de ti… Eso me pasa por ser bueno con los estúpidos –y antes de que el joven pudiera defenderse le tapó la boca en un beso de tal intensidad que le cortó la respiración.

No era exactamente como él se había imaginado que sería su confesión, pero no es que el muchacho se estuviera quejando precisamente, no cuando su ropa estaba tirada en el suelo, hecha jirones, y el otro lo estaba mirando como si fuera el trozo de carne más delicioso del mundo.

-Pero que bonito eres… -comentó logrando que se sonrojara, dejando vislumbrar al Yunho amable con el que normalmente trataba, justo antes de separarle las piernas con brusquedad y meterle un dedo completamente seco, haciendo que soltara un quejido de dolor.- No tienes ni idea de las ganas que tenía de hacerte esto… -explicó con voz suave a diferencia de sus bruscos movimientos en su entrada cuando trató de introducir el segundo dedo casi inmediatamente.

Changmin sentía como aquellos dedos –que no paraban de entrar y salir de él de la manera más bruta, ensanchándolo- ardían y el mayor no tenía ningún tipo de delicadeza o cuidado, arañando su interior muchas veces, haciendo que aquello doliese como mil demonios. Sin embargo, a pesar de todo, notaba como su erección pulsaba con cada una de aquellas dolorosas acciones. En el fondo sentía que lo estaba disfrutando, algo extraño porque jamás había tenido ni la más mínima tendencia masoquista.

-H-hyung… déjalo ya… No puedo soportarlo, te quiero dentro… -murmuró, excitado a pesar de sí mismo.

-Pero mira que eres puta… ¿Acaso no puedes esperar un poco? ¿Tantas ganas tienes de que te rompa en dos, Minnie? – preguntó con voz lasciva antes de darle una fuerte palmada en la nalga, haciéndolo gritar- Aquí se hace lo que yo diga –espetó dando otra palmada, y luego otra, observando como la piel se ponía roja bajo sus manos.

Los golpes eran fuertes y lo hacían retorcerse de dolor, pero a la vez pedir por más y gemir de placer. ¿Qué mierda le pasaba? ¿Por qué aquello le gustaba? De repente sintió una urgente necesidad de parar, no queriendo ver sus propios límites.

-H-hyung, por favor… N-no quiero… Por favor, para –pidió entre gritos cada vez que hacía resonar su piel en chasquidos

-¿Pero qué dices? Tú no quieres parar. Lo veo en tus ojos, Changminnie, esto te está gustando más a ti que a mí. Y créeme, se va a poner mucho mejor.

Dicho esto, sacó sus dedos de él de forma brusca, logrando que se mordiese el labio para no gritar y gateó sobre su pecho, bajándose frente a su cara los pantalones y la ropa interior, dejando su enorme miembro, que permanecía erguido orgullosamente entre sus piernas justo sobre sus labios.

-Vamos, chúpamela… Quiero esa boquita preciosa en mí… -murmuró con tono urgente, empujando contra sus labios hasta que aceptó a abrirlos, engulléndolo todo lo que podía. Jamás había hecho aquello, así que el joven no estaba seguro de cómo se iba a meter aquello entero en la boca, mucho menos a la velocidad a la que se estaba moviendo él, logrando que se atragantara cada vez que la punta chocaba contra las paredes cerradas de su garganta.- Oh, sí… Me encanta, me encanta… -suspiró, dando una embestida especialmente fuerte, haciendo que le entrase un ataque de tos que apenas pudo contener, derramando saliva por todos lados, haciéndolo todo más húmedo y desastroso- No me digas que esto es más de lo que puedes contener, Minnie… No me decepciones, vamos…

Al oír eso, Changmin hizo su mayor esfuerzo para relajarse, logrando que las paredes de su garganta se relajaran y dejar que su miembro entrase más profundamente en su boca. No estaba muy seguro de estar haciéndolo bien, pero la manera en que el hombre gruñía y la violencia de sus embestidas le daban una señal de que sí. Cuando acabó por correrse en su boca apenas pudo contener las arcadas, un montón de semen y saliva saliendo de su boca cuando el otro se apartó, tomando grandes bocanadas de aire.

-Lo has hecho muy bien- alabó su mayor con un casi ronroneo- Te mereces una buen recompensa. A cuatro patas- ordenó con voz firme, obligándolo a girarse y poner el culo en el aire, su entrada roja y abierta, completamente expuesta. Casi de inmediato el otro agachó su cara hasta allí y comenzó a lamerla con fervor, causándole un placer leve pero intenso, consiguiendo que gimiera fuerte y de forma continua.

-A-ah... Dios, Yunho, por favor... ngh...

-Veo que te gusta, ¿eh?- preguntó con voz traviesa, haciendo un obsceno ruido húmedo al lamer sus nalgas todavía rojas- Vamos, mi puta, demuestra cuando te gusta.-dicho esto lo penetró con la lengua, consiguiendo que gimoteara de necesidad, con las mejillas ardiendo de pura humillación.- Eh, si no quieres que pare demuestra que de verdad te gusta- comentó palmeando de nuevo su trasero, el chasquido resonando por todas las paredes.

-Sí, sí, me gusta mucho, por favor, fóllame ya- suplicó moviendo el trasero en el aire, ganándose unos cuantos golpes más ante la provocación.

-Así será... Nos vamos a divertir mucho, Minnie

El muchacho solo pudo hacer un leve ruido de asentimiento mientras oía el ruido de algo rompiéndose. Estaba a punto de girarse para ver lo que había ocurrido cuando el otro lo agarró de las caderas tan fuerte que estaba seguro de que le había dejado marca y sintió como se introducía dentro de él casi de golpe. La sensación era terrible, casi como si lo estuvieran partiendo en dos y Changmin tuvo que morder la almohada para evitar gritar, pero fue incapaz de contener las lágrimas. Sin embargo él no tenía ni idea de que aquello se iba a poner peor.

Sin darle tiempo a prepararse, Yunho comenzó a moverse de forma rápida y firme, golpeando cada vez su trasero, el cual Changmin tenía la sensación de que en cualquier momento empezaría a sangrar. No estaba equivocado. De repente sintió un agudo dolor cortante en la nalga y soltando un alarido se giró de inmediato para ver lo que había ocurrido. En la mano del líder había un afilado trozo de cristal de uno de los adornos de la habitación.

-¡Hyung!- chilló, intentando apartarse, muerto de miedo, pero el otro no se lo permitió, agarrándolo más fuerte, esta vez de las nalgas, aprovechando para apretarlas y causarle más dolor, llenándose las manos de sangre. Justo en ese momento, al haberse arqueado Changmin pudo meterse más profundamente y comenzó a golpear su próstata, logrando que todo aquel intenso dolor se transformase en placer automáticamente, haciendo que gritase de placer.

-Ah, ya sabía que te gustaría -exclamó victorioso el otro sin dejar de moverse, con la voz ronca de placer lamiéndose la sangre de los dedos de forma lasciva.

Changmin no era capaz de articular nada que no fueran fuertes gemidos, la cabeza apoyada en la almohada, un hilillo de saliva escapando de la comisura de sus labios puesto que no lograba cerrar la boca, demasiado centrado en el placer, sintiendo cercano su orgasmo. Sin embargo, Yunho acabó antes que él, liberándose dentro con un gruñido mayor y saliendo de él casi de inmediato. El joven notó como el semen se mezclaba con la sangre de su nalga, chorreando entre sus piernas como una especie de fuente.

Adolorido y frustrado, lo único que pudo hacer Changmin fue llevar la mano a su miembro con intención de liberarse, pero el hombre la apartó de un manotazo, sonriendo cruelmente y agarró su hombría con la suya de forma ruda y brusca. Al menor estaba lejos de importarle, queriendo tan solo correrse de una vez. Antes de que pudiera darse cuenta lo tenía cogido del cuello, impidiéndole respirar, pero sin dejar de mover la mano, jugando con sus testículos y Changmin no estaba seguro de si iba a desmayarse de placer o a morirse asfixiado. No ocurrió nada de eso, simplemente se corrió por fin con un sonido estrangulado, manchando y salpicando por todas partes y Yunho apartó la mano de su cuello, dejándolo respirar.

Aliviado y con ganas de llorar, el menor comenzó a hundirse en el mundo de los suyos, pero el otro no se lo permitió.

-Ya es la hora, Min

-¿La... la hora de qué?

Y sin más dilación lo mordió en el cuello.

*

-Minnie... Minnie, y es la hora, despierta- canturreó Jaejoong en su oído con voz suave.

-¿E-eh? ¿Hyung?

-Vamos, mi amor, o llegaremos tarde a la sesión de fotos- explicó el chico robándole un beso antes de salir de la habitación, probablemente para preparar el desayuno.

En cuanto se fue, Changmin notó sus mejillas arder de vergüenza, removiéndose incómodo en la cama y planeando como llegar hasta la cocina sin que se notara la prominente erección en los pantalones del pijama. ¿Qué coño había soñado? ¿Desde cuándo tenía ESA CLASE DE FANTASÍAS con el mejor amigo de su novio y el líder al que tanto admiraba? No podía explicárselo, ni siquiera sabía que le gustaran aquellas cosas tan enfermas.

Pensativo, salió de la cama y se dirigió a la cocina a comer algo a despejarse. Su novio estaba dándole la espalda, girando unas tortillas con una espátula. Changmin, en lugar de sentarse, lo abrazó por detrás, posando su miembro erguido entre las nalgas del mayor.

-¿Te has despertado contentillo, cariño? -preguntó Jaejoong con una risilla, tapándose la boca tal era su costumbre.

-Hyung, ¿alguna vez has pensado en pegarme con una espátula?

Happy ending

Título: "Happy ending"
Autor: Izumi
Pareja: 2U
Género: lemon, horror, gore.
Extensión: one-shot
Advertencia: violencia, violación, incesto, trío, sadomasoquismo. Escena hetero.
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Era una noche fría y tormentosa. Llevaba un mes entero sin parar de llover y no parecía que la cosa fuera a cambiar en bastante tiempo. Aunque eso no impedía a aquellos muertos seguir caminando sin problema alguno. ¿Cuándo empezó todo ese caos? Tantos muertos... ¿zombies? Quizás había ocurrido por el típico experimento que salía mal y se propagaba un virus por todo el mundo, quién sabe.

Los supervivientes se resguardaban en los edificios y casas que habían quedado abandonadas, amurallando tantas puertas y ventanas como les era posible, era la única forma de poder sobrevivir a lo que había fuera.

Alguien encapuchado corría entre las calles, jadeando con fuerza sin parar ni un segundo a tomar aire. Comprobaba que nadie le siguiera de vez en cuando, colándose por sitios estrechos y saltando incluso algunas verjas y muros para poder pasar a otros lados sin tener que molestarse en dar rodeos. Siguió corriendo, topándose de frente con uno de aquellos seres, de aspecto humano pero que en realidad estaba completamente muerto y hambriento de la carne de cualquiera con el que se encontrara.

-No, joder...

Lo intentó, realmente intentó que no llegara a atraparle. Tropezó cuando estaba a punto de poder escapar, pero el ser era rápido, no era cómo los zombies lentos que solían salir en las películas, lentos y estúpidos. No, éste tenía buenos reflejos y no se distraía fácilmente.

Gritó. Lo hizo con todas sus fuerzas cuando este arremetió contra él dándole un zarpazo en el ojo izquierdo. Notó como empezaba a sangrar sin control, no podía dejar de gritar y aullar de dolor.

-¡No, joder, no quiero morir! ¡No!

***
Voces... después de aquello, ¿no había muerto? Le dolía la cabeza mucho y la parte izquierda de la cara le ardía, no... Seguía vivo en aquel infierno.

-¿D-dónde...?-balbuceó abriendo el otro ojo como pudo observando el lugar en el que se encontraba. Parecía la habitación de un hotel, estaba algo desordenada, seguramente por el ataque de los aquellos seres.- ¿Quién me habrá salvado? -dijo en un susurro incorporándose, mirando a dos chicos que conversaban allí.

-Eh, mira, se está despertando, ¿lo hago ahora?-sonrío divertido el chico de pelo castaño, agitando una especie de pincho que tenía en la mano.-Se le va a infectar la herida.

-Tío, eres un puto sádico, podrías haberlo hecho cuando estaba inconsciente, le habría dolido menos...-dijo el de pelo negro azabache poniendo una mueca de asco.-Se morirá de dolor.

Oh, dios mío, ¿de qué hablaban aquellos dos de hacerle con ese...? ¿Picahielos? Se estremeció al momento sin poder articular palabra.

-Pero entonces no sería divertido.-se quejó el otro haciendo un puchero.-Si quieres puedes hacérselo tú, Yoochun. Antes me has dicho que te gustaba, fijo que lo harías con más cariño y esas cosas.-rió el castaño dándole el picahielos y saliendo corriendo de la habitación.

-¡JaeJoong!-gritó el moreno haciendo ademán de perseguir al otro.-Será gilipollas...-masculló sentándose en el borde de la cama donde se encontraba el herido.

Éste se arrastró como pudo hacia la esquina de la cama mirando al tal Yoochun con algo de miedo. ¿Realmente iba a hacerle algo con esa cosa?

-¿P-podrías decirme dónde me encuentro?

Ambos se miraron fijamente durante unos instantes. El moreno gateó hasta él colocándose encima de él aún con el pincho en la mano, esbozando una amplia sonrisa.

-Estás en un hotel, ChangMin y JaeJoong consiguieron matar al zombie que casi acaba contigo, menos mal que no te mordió ¿eh...?-acarició el pecho del herido mordiéndose el labio, acercando un poco aquel objeto contundente a su rostro.- ¿Cómo te llamas?-preguntó en un susurro rozándole la mejilla con aquello.



No sabía si responderle a alguien que parecía que no tenía para nada buenas intenciones, con aquel pincho y con su ojo para ser exactos. Vaciló unos minutos antes de contestarle, no muy seguro de ello.

-Me llamo YunHo...-dijo éste tragando saliva sonoramente.-Tú te llamas YooChun, ¿verdad?-agarró la muñeca izquierda del moreno, intentando apartar aquella cosa de su cara.-No sé qué pretendes hacerme con eso, pero yo que tú me estaría quieto.


-¿Que me esté quieto? ¿Y si no quiero?-sonrió YooChun apartando la mano.-Haré lo que quiera contigo, estás demasiado débil como para poder defenderte de mí... y esto.-volvió a acercarle el picahielos a la cara.-Pienso sacarte ese ojo antes de que se te ponga peor, no hay otra solución...

***
Obviamente en aquel caos la gente también tenía sus necesidades, desde comer y beber... hasta el sexo.

La gente no tenía muchos escrúpulos a la hora de mantener relaciones sexuales con hombres, mujeres, familiares...



-N-no tan profundo, p-por favor, siento que voy a vomitar por la presión...

-¿Vas a estarte quieta, Emi? Deja que ChangMin te la meta bien hondo, él también tiene derecho a esto.

-Pero es que duele mucho, hermano, no creo poder aguantarlo sin gritar.-lloriqueó la chica, mirando a su hermano con ojos llorosos.-E-esto no está bien...

-JaeJoong hyung, ella tiene razón...-dijo el más joven agarrando las caderas de Emi.-Aunque no voy a negarte que quiero hacerlo-le susurró a esta en el oído haciendo que la chica se pusiera a temblar.

-En verdad eres todo un pervertido Minnie ¿no te pone ver cómo me follo a mi hermana?-dijo divertido JaeJoong lamiendo el cuello de Emi dándole mordidas.


Emi no estaba en una postura para poder siquiera salir huyendo de aquellos dos hombres que la aprisionaban en mitad de sus cuerpos. Se removía incómoda abrazándose al cuello de su hermano, el cual pretendía follársela en cualquier momento.

-Venga, no seas tonta. Debes de estar harta de ver como solo me tiro a ChangMin y a YooChun, quiero hacer cosas con mi querida hermana. Estar solo con hombres me cansa, ¿lo entiendes?-esbozó media sonrisa penetrándola de golpe.- ¡Oh, joder, sí! Tu virginidad es mía, solo de tu querido hermano,  Emi... Oh, Dios, estás tan estrecha, mi pequeña...-siseó besando la mejilla de su hermana.

-¡Hermano!-gritó Emi, clavándole las uñas en los hombros abriendo mucho los ojos al sentir cómo su hermano comenzaba a moverse dentro de ella.- ¡D-duele!

ChangMin se quedó quieto sin saber muy bien qué hacer, aunque la agarró con fuerza, metiéndosela por detrás moviéndose a la vez que su hyung, agarrando los pechos de Emi, clavando las uñas en ellos a la vez que los arañaba.

-¡BASTA, BASTA!-gritó la chica llorando de dolor.- ¡Me vais a romper, noto cómo me desgarráis por dentro!

-¡Céllate de una puta vez!-chilló su hermano, besándola con fuerza, invadiendo la boca de la chica con su lengua, mordiéndole los labios de vez en cuando sin dejar de embestirla.

-H-hyung... estás haciendo a Emi sangrar...

***

-¡Sácame eso del ojo! ¡Te mataré, hijo de puta, te mataré!


¿En qué pensaba ese tío haciéndole esa clase de cosas? Dios, podía notar cómo le ardía su herida y también cómo YooChun le sacaba lo que antes era su ojo y lo tiraba en el suelo. Éste lo miraba con una extraña sonrisa en sus labios. Jadeaba excitado moviendo las caderas sobre él, frotándose contra su entrepierna. Extrañamente hacía rato que notaba como también se sentía "excitado" por las acciones de YooChun sobre su cuerpo.

-Joder, oírte gritar me está poniendo mucho, y veo que tú estás de igual forma... ¿Eres masoquista YunHo?-rió el moreno acariciándole la entrepierna.-E-esto de aquí se nota muy duro y grande, tiene que sentirse genial dentro...-lamió la sangre que brotaba de su herida, bajándole los pantalones a la vez que él hacía lo mismo con los suyos.

-Maldito hijo de puta, pienso meterte eso hasta el fondo y quien gritará ahora serás tú.-masculló YunHo quitándole la ropa interior al moreno de un tirón a la vez que le daba un puñetazo en el estómago abalanzándose sobre él con un rápido movimiento.-Vas gritar hasta quedarte sin voz, pedazo de cabrón.-dijo sonriendo de forma maliciosa. La sangre le cubría toda la parte izquierda de su rostro, tenía un aspecto realmente malo.

Yunho se abalanzó sobre los labios de YooChun. Lo besaba con furia, mordiéndoselos con fuerza, haciéndolo sangrar. El moreno soltó un gemido entre dolor y placer, mordiéndose luego sus propias heridas y abrió las piernas alzando la cadera para tener más contacto con YunHo.


-Que desesperado estás porque te la meta... ¿Qué tal si primero va esto?-Yunho tomó rápidamente el picahielos y le introdujo a YooChun la parte de atrás de este en su entrada, empezando a moverlo con fuerza. El moreno reprimió un grito intentando apartarse, aunque lo único que consiguió fue propinarle una patada a Yunho en el costado.- ¡Quieto, disfruta de esto!-exclamó el otro, lamiendo y mordiendo la erección de YooChun.

-¡No, sácame eso de ahí! ¡Duele, duele, duele!-pataleaba el moreno aullando de dolor.-Quiero tu miembro dentro, no esa cosa, ¡sácalo!, p-por favor... Desde que te vi n-no he podido pensar en otra cosa que no fuera follar contigo... me gustas.


¿Qué diablos decía ese loco? A lo mejor se podía haber enamorado de él a primera vista o simplemente estaba falto de sexo y le había atraído por cualquier cosa. Lo cierto es que YooChun era muy guapo y se le veía tan delicado en verdad... pero ahora mismo solo pretendía hacerle daño, como le había hecho a él.

-Tú a mí me das asco.-masculló este al oírlo, sacándole el picahielos y penetrándolo al instante dándole embestidas.- ¡Grita, perro, grita lo mucho que te gusta que te haga esto!

Yunho aún sontenía el picahielos en su mano, jadeaba mirando a YooChun con ansias de clavárselo en uno de sus ojos, esos tan oscuros que lo observaban entrecerrados por el dolor que sentía.

-M-me gus...

-¡Que lo grites, escoria!

Yunho acabó por clavarle el picahielos a YooChun en el hombro, embistiéndolo con fuerza a la vez que lo removía en la herida recién causada esbozando una sonrisa de satisfacción absoluta, arrancándole gritos desesperados, haciendo llorar y temblar a YooChun. Lamió la sangre que empezaba a salir sin parar del hombro de Yoochun, YunHo sonrió relamiéndose clavando el picahielos más profundamente.


-Esto no es nada comparado con lo de mi ojo...-gruñó YunHo sacándole aquello del hombro, arañándole seguidamente con el mismo el abdomen del moreno a la vez que se corría dentro, haciendo que ambos gritasen adoloridos llegando al orgasmo.

***

Después de todo lo ocurrido solo pasaron unos meses en las que esas mismas escenas se repetían una y otra vez, aunque ya habían perdido la esperanza de ser salvados y pensaron que iban a morir allí, de aquella forma tan inhumana. No fue así.

Un grupo de militares llegó al hotel en busca de supervivientes, encontrándose con aquel grupo de depravados fingiendo ser "normales" ante sus ojos.

-Oh, mira, oppa, por fin nos rescatan.-la pequeña Emi se abrazó a JaeJoong esbozando una gran sonrisa, como si en ningún momento hubiera sido violada por su hermano mayor. Este sonrió de igual forma a su hermana, acariciándole el pelo,  mirando luego a ChangMin haciéndole un leve gesto con la cabeza.

Uno de los militares se acercó a ellos con una extraña mueca en la cara.

-¿Estáis bien? Parecéis heridos, os llevaremos a un hospital.-dicho esto se acercó al que parecía mayor, YunHo y le tendió la mano mientras observaba sin ninguna clase de disimulo la venda que le cubría el ojo, imaginando lo que había allí abajo, o más bien lo que no había.-Por cierto, no me he presentado, soy el general Kim JunSu. Podéis confiar en mí. Los hijos de puta que os han hecho esto lo van a pagar muy caro.

Todos se miraron y sonrieron, sabiendo el secreto que había detrás de todas aquellas heridas. Pero, ¡eh!, lo que pasa en el hotel se queda en el hotel.