KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

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Head or Heart

Título: “Head or Heart”
Autor: All_Miel
Parejas: MinJae, JaeChun, MinSu, YooSu.
Géneros: Slash, Lemon, Romance, Vida escolar, Infidelidad, AU.
Extensión: Threeshot. 
Estado: Proceso.
Reseña: Cuando la delgada línea que separa la amistad y el amor entre dos mejores amigos, es puesta a prueba, ¿qué sucederá?, ¿se hará más clara o por el contrario, esta línea se hará cada vez más indefinida?


Starry Night



Título: Starry Night
Autor: All_Miel
Pareja: MinJae, Minsu.
Género: Slash, Lemon, Romance, Infidelidad, AU.
Extensión: Serial. 
Estado: En Proceso.
Advertencia: Ninguna.
Reseña: Debido al accidente que les cambió la vida a ambos, Changmin y Junsu se adaptaron a una vida en conjunto, a pesar de hacerlo por las razones equivocadas, ya se acostumbraron a ella. Pero Changmin nunca se imaginó, que una inesperada visita, despertaría lo que creía ya no necesitaba.

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Red lips Paradox

Título: Red lips Paradox
Autora: Rose
Pareja: Jaemin
Género: Lemmon, infidelidad (?)
Extensión: Oneshot

Advertencia: Travestismo. Si por alguna razón les choca la idea de Changmin vestido de mujer no creo que este relato sea para ustedes xD

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[…]

La cálida brisa primaveral entró aleteando a través de las puertas francesas que conectaban al balcón, su recorrido suave arrastró las delgadas cortinas hasta que danzaron silenciosamente y volvieron a su lugar para levantarse de nuevo con otra ráfaga.

 La temperatura era calurosa pero no lo suficiente como lo era en el asfixiante verano. El aire contenía un poderoso perfume. Entremezclado con el húmedo olor de la montaña, el sencillo y cálido aroma de las flores, que apenas botaban sus pequeños retoños, rebotaban con el paso calmo de la brisa.

El lugar era pequeño, apenas amoblado, con cajas sin abrir apiladas en una esquina y sabanas sobre los muebles recién comprados. Era uno de esos gastos innecesarios que a la vez eran necesarios. Era un espacio que el dueño había comprado a conciencia para un solo y esporádico uso.

La casa estaba ubicada al norte, lo suficientemente alejada de la ciudad como para que ningún fotógrafo, periodista o fanático pudiera llegar.

El curso del viento pronto se sosegó a medida que la tarde caía. Los pálidos tonos naranjas y purpuras se mezclaban en el cielo acompañando el calmado descenso del sol. Era un día bastante agradable ¿Por ese motivo  él estaba sudando y su corazón latía con tanta fuerza?

Su nombre era Jaejoong, un artista de renombre internacional, admirado por muchos, odiado por muchos otros más. Actualmente, cercano a sus 32 años, había vivido todo tipo de aventuras y las mieles de la fama, el dinero y la belleza parecían no querer dejarlo pronto.

Él era el dueño de este lugar pero lo odiaba. Esta casa estaba alejada del bullicio de la ciudad y de lo que el más amaba, el estar acompañado. Pero él venía aquí con un propósito que no incluía estar solo.

Había tomado un baño hace una buena hora y había lavado cada parte de su cuerpo cuidadosamente, pero era demasiado trabajo vestirse de nuevo así que permaneció con una larga toalla atada a su cintura. El lugar en el que el nudo se enlazaba era justo el punto donde la el hueso de su cadera y su pelvis comenzaba.

Con la desaparición tortuosa del sol, un ligero toqueteo se escuchó sobre la madera ahumada del piso a su espalda, de inmediato, el estimulante olor de un perfume perforo sus fosas nasales, incrementándose con la frecuencia del sonido que escuchaba.

Con cuidado retiro sus brazos de la barandilla y se dio la vuelta dejando la lata vacía de cerveza que estaba bebiendo a un lado, el encuentro de una suave piel contra la suya y el entrañable olor de un champú que conocía bien le dieron la bienvenida a un largo juego de risos castaños que cosquillearon en su mano.

La esbelta, larga y sinuosa figura entallada en un pequeño vestido rojo dio a sus ojos una enorme estimulación, acompañada de aquella tersa piel que se froto contra su mejilla. Un par de labios delgados y de color cereza atraparon los suyos  y en cuestión de segundos una viscosa lengua se abrió paso en su boca. Era un beso con sabor a brillo labial de frutilla y un ligero toque de alcohol.

Sus dedos pronto derribaron de aquellos amplios hombros el abrigo de color azul profundo, exponiendo la hendidura de los huesos de su clavícula y sus ridículamente fuertes brazos. Con cuidado, sus manos retiraron los enormes lentes de marco ahumado de su rostro revelando el pulcro rostro, apenas cubierto de maquillaje.

Un par de ojos que absorbían el color del atardecer a su espalda y lo reflejaban como un par de espejos, lo observaron. No importa cuántas veces los viera, esos ojos nunca fallaban en robarle el aliento.

El dueño de aquella peligrosa mirada era Shim Changmin, originalmente fueron compañeros de grupo pero eso fue hace casi una década. Ambos habían tomado caminos separados la misma cantidad de tiempo, pero no era tan simple dejar de verse.

Era extraño pensar en la sensualidad que un pequeño y atrevido vestido color carmesí podía darle al delgado y fuerte cuerpo de un hombre, de ese modo, los ojos de Jaejoong no podían apartarse del ruedo de aquel vestido que Changmin usaba, desde el cual un juego de largas piernas colgaban como los péndulos de un reloj.

La mirada de Jaejoong fue hasta el piso donde se percató de las botas color marrón oscuro en los pies de Changmin. Él era lo suficientemente alto como para usar zapatillas y aun así llevar muy bien su papel actual, sin embargo había optado por usar zapatos de tacón, el cual era por qué Jaejoong casi debía elevar todo su cuello para mirar su rostro.

Cuando Jaejoong volvió su rostro hacia Changmin de nuevo, una juguetona sonrisa bailo en los labios del último y sus manos bajaron por su recta y aun así sinuosa figura hasta terminar en el ruedo del pequeño vestido el cual levanto solo un poco con uno de sus dedos. Sus delgados y largos dedos eran hermosos, pero había algo en ellos que ciertamente desencajaba. No era extraño para Changmin llevar las uñas un poco más largas de lo usual porque solía tocar guitarra, lo extraño era el tinte de uñas a juego con el vestido que resaltaba en ellas.

Había algo exquisito y tremendamente perturbador en desnudar a un hombre que llevaba un vestido de mujer con un cierre a su espalda. El sonido crujiente de los pequeños dientes separarse para dar paso a la desnudez era mucho más erótico que cualquier otro sonido.

Había silencio entre ambos, no había palabras porque no eran necesarias, ambos estaban juntos aquí por una razón y motivo, ambos sabían lo que debía pasar, lo único peculiar era la forma como uno de ellos había escogido participar esta vez.

 Aunque no era la primera vez, y no es como si Changmin lo encontrara divertido, era algo que debía hacerse cuando las aguas estaban calientes. En momentos como estos no se supone que lo que sucedería entre los dos debería pasar, pero había algo implícito en sus cuerpos, una necesidad que no podía ser callada o extinguida incluso si los sentimientos lo hacían. Algo entre ellos, una conexión invisible, un hilo que los mantenía haciendo este tipo de cosas.

Era una excusa, era la justificación para un pecado, un deseo carnal, sucio pero era algo que ellos sabían desde el primer momento que sus labios se encontraron y que sus manos hicieron contacto con la piel contraria, ambos sabían que era peligroso y adictivo, como una droga, pero era muy tarde para dar vuelta atrás.

El camino hacia la alcoba fue rápido a pesar de ser la primera vez en este lugar para los dos. Para Jaejoong no fue tan impactante ver que debajo de aquel rojo vestido no había nada y por alguna razón sonrió al imaginar cómo sería caminar con aquella parte media colgando libre entre sus muslos apretados por el vestido.

No hubo tiempo para más preludios, lo que pudo haberse ocultado debajo de la delgada y corta capa de tela era hora bastante visible y no paso mucho antes de que su  toalla callera al suelo por obra de la gravedad misma.

Eran dos cuerpos desnudos y completamente excitados, no había lugares suaves, solo habían músculos y gruesas capas de vello en algunas partes, no había lugar para pensar en delicadeza, eran dos cuerpos masculinos, hermosos y erectos, listos para encontrarse, chocar, bullir y explotar juntos.

Era la boca de Jaejoong contra una piel caliente y sudorosa, solo había ligeras contracciones y balbuceos, aún era el juego previo y sus labios solo estaban tanteando la punta del iceberg, había aún mucho que besar, muchas partes a las que debía saborear pues el sabor del previo encuentro ya había desaparecido.

Sus dedos habían alcanzado aquel largo cuello cuando sus alturas estuvieron un poco más niveladas al Changmin quitarse sus zapatos, los dedos de Jaejoong halaron de aquella falsa y larga cabellera hasta que hizo ‘thud’ en el piso, lo que quedo después de la peluca fue un brillante y grueso cabello color castaño que caía deliciosamente en la frente de Changmin.

Los rastros de aquel brillo labial color cereza en su boca habían desaparecido y ahora su piel lucia limpia cuando el sudor se había llevado el poco maquillaje. Esta era la forma que le gustaba, el olor suave de su cuerpo había sido reemplazado por el fuerte olor natural de su hombría y se había convertido en todo lo que deseaba.

El descenso de Jaejoong comenzó en el lóbulo de su oreja, los pequeños colgantes en ellas fueron arrojados al piso con todo lo demás. El suave paso de su lengua pronto provoco que aquellas mejillas bronceadas tomaran un ligero color carmesí y no pudo evitar que sus dedos apretaran su propia erección ante aquella vista. Era algo que sucedía sin importar cuantas veces estuvieran en aquella situación, y eso había sido unas cientos de veces ya. Era un milagro casual que sucedía cada vez, pero que no podía evitar admirar como si fuera la primera.

Con sus manos ahora sujetas a las caderas de Changmin, su descenso lento por el costado de su cuerpo comenzó, sus besos eran tiernos y suaves ya que aunque lo deseaba no podía dejar evidencias. Sus besos delinearon la línea de su clavícula que era marcada ahora que Changmin había perdido algo de peso, sus labios pasaron de un hombro a otro dejando un trazo brillante de su saliva, luego, sus labios se ubicaron en su lugar favorito, aquellas redondas marcas oscuras en la parte superior de su pecho, entre su estómago y su cuello, eran pequeñas pero estaban duras y firmes.

Siempre que las besaba y succionaba, los bordecillos de un color más claro tomaban un color rojizo y su tamaño aumentaba cuando estaban lo suficientemente hinchadas, era una tarea que le llevaba varios minutos pero que a su vez cargaba enormes cantidades de placer y dolor entremezclados para ambos.

Solo cuando sus labios estuvieron entumecidos Jaejoong se decidió a soltarlas y sus ojos admiraron su obra con cierta fascinación, se habían enrojecido y brillaban bajo la cálida luz traslucida de su habitación, pero seguían duras porque el juego no había terminado.

Luego de 10 minutos de pie, ambos se deslizaron hacia la cama y sus rígidos cuerpos ardiendo en pasión no tardaron en acoplarse juntos de nuevo. El juego previo siempre era más largo y reconfortante que el coito y a ninguno de los dos le importaba prolongarlo varias horas mientras la sangre siguiera bombeando hacia esa zona una y otra vez.

La boca caliente de Jaejoong siguió descendiendo lentamente hacia la cascada de músculos duros apretinados en el abdomen de Changmin. Siempre le gustaba jugar con sus dientes y apretar hasta dejar una marca que estuviera seguro desaparecería más tarde.

Fue una parada corta hasta que su lengua se hundió en aquel pozo que delimitaba la mitad de su cuerpo y cavó en ella hasta llenar a profundidad, sabiendo que sería de esas partes de su piel que se restaurarían muy rápido.

Finalmente, el santo grial de su deseo estaba a su entera disposición: rosado, caliente y erecto, listo para ser recibido, mojado y succionado.

Sus labios sedosos se abrieron, su boca tanteó y saboreó la resbaladiza y mojada punta, el fuerte e inconfundible sabor impregno sus papilas y sus dientes apretaron ligeramente la corona haciendo que se liberara la primera cuota de jadeos, roncos y altos, desde el fondo de su garganta.

Jaejoong  sabia como lograr controlar su boca y hacer presión en los lugares exactos con sus dientes, frotar las venas prominentes con la punta de su lengua hasta que palpitaran, hasta que esa gran masa de carne y nervios carente de huesos temblaba y se hinchaba, hasta que la respiración de Changmin se ralentizaba y aceleraba al mismo tiempo y sus caderas se movían pidiendo más. Su cuerpo erótico se retorcía, y mordía sus labios hasta el punto que sus dientes se marcaban con facilidad, cuando no podía soportarlo se movía de su posición acostada y se sentaba, tomaba la cabeza de Jaejoong en sus manos y lo obligaba a tomarlo hasta el fondo de su garganta.

Era placentero tenerlo reducido y al mismo tiempo tan exigente.

Changmin no era rápido al momento de correrse, por eso el juego previo podía extenderse lo suficiente como para agotar a Jaejoong. Pero hoy, ambos estaban excitados hasta un puto insano.

Esa noche, cuando Changmin se corrió, su espalda se encorvó y sus pies se apretaron hasta arrastrar las colchas de la cama, era la primera vez que se corría con la boca abierta y sin emitir un sonido, también era la primera vez que su cuerpo se enrojecía por completo.

Para Jaejoong era natural recoger su semilla en  su boca, aguantarla sin dejarla bajar por su garganta hasta alcanzar el pequeño frasco debajo de su almohada. Su otra mitad sabía lo que seguía, y sin esperar instrucciones, giraba su cuerpo y levantaba sus caderas al aire.

También era común para Jaejoong untar sus dedos por completo con la sustancia en el frasco y que sus manos se encargaran de separar la carne que lo recibiría, con su boca lista y llena, deslizaba la cálida y viscosa sustancia en la cavidad abierta y dejaba que bajara, que tomara su lugar y regresara al interior de su dueño. Sus ojos observaban aquellos pliegues abrirse y cerrarse pausadamente, el acto siguiente era sentenciado como desagradable pero a los dos les agradaba a sobremanera; a su boca le gustaba la sensación cálida y tirante y Changmin gemía y se retorcía recuperando su vigor de nuevo.

Eso era lo que Jaejoong más adoraba de su cuerpo, él podía recuperarse en segundos y estar incluso más activo que antes.

Con la lengua de Jaejoong tanteando e introduciéndose a un ritmo pausado en aquella zona estrecha y arrugada vino la segunda descarga por parte de Changmin, que fue un poco más violenta que la anterior. Jaejoong no sabía que Changmin había estado tocándose por su cuenta y su cuerpo pronto languideció en las sábanas blancas.

Jaejoong se alejó contemplando el cuerpo desnudo y doblado sobre la cama, estaba pensando en parar por un momento aunque todavía no se había corrido la primera vez.  Changmin se había corrido dos veces por lo que necesitaba tiempo para recuperarse. Jaejoong se sentó contra el cabezal de la cama y tanteo en su cómoda en busca de un cigarrillo mientras descansaba.

No encontró un cigarrillo, en su lugar, un par de dedos se introdujeron a libertad en su boca.

Entre los dos las acciones hablaban por si solas, su relación en si era demasiado complicada y agregar palabras era enfrascarse en discusiones.

Jaejoong mojó y suavizó  los dedos al gusto de su compañero, y poco después Changmin los deslizó fuera tomando el lugar con su boca. Su boca era experta, su lengua feroz y atrevida, sus besos eran intensos y agobiantes, por eso, la mayor parte del tiempo no solía tomar el control.

Sus caderas se movían acorde con sus dedos, dejando en claro lo que deseaba y lo que obtendría, las manos del Jaejoong fueron a sus glúteos, sin dejar de atender sus labios, se unió a la fiesta en la espalda baja de su compañero. El conocía ese lugar mejor que el propio dueño y bajo la propia penetración de sus dedos aquella entrada se relajó mucho más rápido.

Entre ellos el sexo a ratos era duro y doloroso pero otras veces era delicado, todo dependía del humor y este día el humor era especialmente empalagoso. Eso no quería decir que el sexo fuera menos rudo, solo un poco más lento.


Las penetraciones fueron acompasadas y equilibradas entre el empuje de Jaejoong y los movimientos de Changmin. Changmin se mantuvo arriba, sobre los muslos de Jaejoong y tenía el control de hasta donde dejarlo llegar.

Fue una experiencia catártica, no tan lenta para ser exasperante y no tan rápida como para causar dolor. Entre el ritmo de sus caderas y el suave amase de Jaejoong a su masculinidad nuevamente despierta, Changmin comenzó a juguetear con el cuerpo del hombre debajo de sí.

Jaejoong no tenía derecho a marcar, pero Changmin sí que podía y lo hacía. Su marca preferida eran las mordidas, las profundas y dolorosas que podían llegar a sangrar, casualmente eran las que Jaejoong mas disfrutaba. Con deleite, Changmin tomo más velocidad al ritmo de la auto penetración, cabalgando su hendidura con fuerza mientras sus uñas se deslizaban suavemente sobre la sombra de músculos en el abdomen de Jaejoong. En ese instante echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Alejando la mano de Jaejoong que le daba placer se dio a la tarea de complacerse a sí mismo. Seguía mordiendo sus labios mientras lo hacía y con un par de movimientos más pudo sentir la caliente y viscosa textura que lo llenaba desde adentro, deslizándose hasta rodar de regreso y derrapándose en los testículos de Jaejoong.

Changmin pretendía correrse a tiempo con Jaejoong pero sus cálculos fueron imprecisos. Suavemente levanto sus piernas apoyándose en sus rodillas y la sustancia en sus entrañas corrió cuesta abajo hacia la parte interna de sus muslos. Se deslizo hacia arriba hasta quedar debajo de la barbilla de Jaejoong y apunto su erección a su rostro.

Jaejoong no necesitaba palabras para entender lo que su amante quería por lo que de inmediato sus manos tomaron lugar deslizándose por sobre aquellas delgadas piernas, en su camino sus manos recogieron algunos restos de su propio semen, y sus dedos pegajosos se hicieron camino hacia aquella hendidura ya suave y completamente abierta. Cerró los ojos, volviendo a tomar en su boca aquel regalo de los cielos en la parte media del cuerpo de Changmin y acompasó su boca a la intrusión de sus dedos.

No paso mucho tiendo hasta que sintiera la tensión aprensiva de aquel lugar que sus dedos escarbaban y su vigorosidad creció de nuevo.

[…]

Cuando despertó, el cielo estaba teñido del color rojizo del alba y el sol comenzaba su lento ascenso hacia el firmamento. Su cuerpo estaba tenso y exhausto, aun así, se las apaño para abrir los ojos. El lado izquierdo de su cama estaba vacío, solo había un pequeño bolso en forma de maleta abierto. El particular sonido de los tacones contra la madera se escuchó venir de la sala y rápidamente llego hasta la habitación.

El ceñido vestido rojo había sido reemplazado por un par de jeans que marcaban quizás demasiado, sus caderas se notaban aún más ya que había encajado una camisola suelta por debajo del cinto del pantalón. Ya tenía la peluca puesta y estaba colocándose el abrigo cuando ingresó a la habitación. Rápidamente cerró la maleta y cubrió su rostro libre de maquillaje con los lentes ahumados.

—Mi brillo labial esta de tu lado—

Era la primera vez que Changmin  dejaba salir algo de su boca que no fueran gemidos desde que había llegado ayer, y Jaejoong no pudo negar que escuchar su alta y masculina voz le estremeció bastante dado su aspecto.

Sin tiempo para rebatir Jaejoong giro su cuerpo y tomó el delgado tubo de color carmesí de la mesa de noche. Changmin apoyo sus brazos y una de sus rodillas en el colchón hasta acercarse al cuerpo aun tendido de Jaejoong.

— ¿Te importaría?— preguntó Changmin.

Jaejoong asintió y se incorporó lentamente para luego girar la tapa del pequeño tubo de brillo labial. El penetrante olor a frutilla llego a su nariz de inmediato. Con delicadeza saco el aplicador del tubo, pero antes de aplicarlo se aseguró de mojar los labios de Changmin con su propia lengua. Después, suavemente deslizo el aplicador sobre los delgados labios de Changmin hasta que estuvieron completamente cubiertos.

Changmin se enderezó, dejando el brillo labial como obsequio para Jaejoong y tomó el bolso sobre el colchón listo para irse.

—La próxima vez no es necesario que hagas esto— esta vez fue Jaejoong quien habló—

—Lo es —Changmin murmuró— No quiero que Yunho lo sepa, y es mejor si el país y él piensan que estas tonteando con alguna linda modelo—

Había cierta burla en su respuesta y también un deje de ironía en su voz. Jaejoong no tenía derecho a rebatir pues era su culpa que ahora estuviera obligado a recibir las migajas cuando alguna vez tuvo el pan entero.

Su corazón no se sentía del todo bien, sin embargo, estaba lleno, estaba latiendo y por eso podía reconfortarse.

Changmin se marchó sin decir otra palabra y Jaejoong se quedó en cama hasta que el sonido de sus pasos dejo de escucharse, luego salió de la cama, tomo una ducha y ni siquiera se molestó en secarse. Con su húmedo cuerpo desnudo goteando volvió a acercarse al balcón, la luz anaranjada del amanecer bañando las montañas era hermosa, y con un cigarrillo en su boca observó el ascenso del sol desde su nacimiento.

Poco después volvió a la habitación y se arrojó sobre la cama, suspiró para luego estirarse y tomar su celular que estaba debajo de la almohada. Inmediatamente lo encendió,  el sonido de los mails llegando en cascada uno tras otro casi lo deja sordo. No se molestó en revisar de quien y abrió el primer mail. Era un enlace hacia un artículo de Naver.

"¡Misteriosa mujer es vista entrando durante la noche a la recién comprada residencia de campo del Idol del  popular grupo JYJ, Kim Jaejoong!"

El artículo había sido subido antes de la media noche del día anterior ¡Que rápidos! y había ascendido al primer lugar de búsquedas desde entonces, además de un sensacionalista artículo sobre los "amoríos" que le habían sido descubiertos los últimos meses, anexaba una fotografía de una elegante mujer bajando de un auto deportivo frente al portón de la casa.

Jaejoong suspiró y arrojo el teléfono a un lado. “demonios, apenas la compre hace una semana y ya tengo que deshacerme de ella”.

Con parsimonia Jaejoong se levantó de la cama para vestirse y salir de ese lugar, seguramente ya había fotos de Changmin o bien, su novia, saliendo de la casa circulando por la red justo ahora, y lo más probable es que hubiera una montaña de paparazis frente a la casa en ese momento.

Jaejoong volvió a suspirar cansado, pero antes que preocuparse por lo que los paparazi y nietizens dijeran, debía pensar en qué lugar debía comprar ahora antes de la llegada del próximo mes.

Con ello en mente se vistió rápidamente y se aseguró de que todo estuviera en su lugar antes de salir. Justo cuando estaba por irse, avistó el tubo de brillo labial olvidado en las sabanas. El objeto le hizo sonreír por algún motivo y antes de cerrar la puerta, destapó el tubo y aplicó una pequeña cantidad del contenido en sus labios, lo difuminó con los dedos, dejando una delgada capa rojiza apenas perceptible, luego metió el labial en su bolsillo.

Muchas cosas pasaron por su cabeza mientras el flash de las luces lo cegaban en el porche y entraba a la camioneta que Cjes había enviado. La primera era tratar de explicarse sin arruinar el lanzamiento de su próximo álbum, pero la más importante,  pedirle a Changmin que intentara con una cabellera rubia la próxima vez.


FIN

One Last Cry

Título: O N E   L A S T   C R Y
Autor: amariilis
Pareja: YooSu
Género:  Slash, Drama, Infidelidad
Extensión: Threeshot
Advertencia: Mpreg
Reseña:
Era extraño siquiera pensar que ellos podían separarse porque había costado mucho estar juntos. Había costado que el padre de Yoochun aceptara a Junsu en la familia; había costado también, casarse en un país lejano al suyo; había costado ser aceptados en la sociedad

Sin embargo, nada importaba porque el amor que se tenían se podía enfrentar a todo.
Y a todos
Eso sucedía en los buenos tiempos.
Ahora todo era diferente.
Ya no tenían dieciséis.
El matrimonio y la convivencia traían nuevas cosas consigo.
Junsu nunca imaginó que pudiera vivir sin Yoochun
Y  Yoochun nunca imaginó que podía dejar de amar a Junsu.
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Special Needs



Título: Special Needs [Necesidades Especiales]
Autor: Fanny YS
Pareja: MinSu
Género: Lemon
Extensión: Oneshot.
NA: Ok, mi corazón extraterrestre MinSuniano gay y raro me traiciono, me puede más de lo que quiero el amor de estos dos.


JunSu es un hombre con muchas cualidades.
Es atractivo –increíblemente atractivo-,  carismático en demasía, sumamente apasionado en su arte y extraordinariamente lindo, lindísimo rayando el colmo. Es un hombre bello, casi como un sueño, un ser mágico y maravilloso. Es encantador hasta  lo inimaginable. JunSu es todo eso y más. Todo lo que pueda imaginar cualquier persona hasta cualquier punto. Hasta cualquier extremo…
Lo es para YooChun. Lo es hasta lo inimaginable para ChangMin.


-¿Quién es la puta JunSu?...
El chico frente suyo le tenía suspendidas las muñecas sobre su cabeza. Su cabello de tan intenso rojo se confundía con la pared detrás suya, como una flama creciente y violenta moviéndose lentamente ante la música ligera de la voz que le hablaba en susurros, ante el aliento caldeado que se expandía sobre su rostro, que salía de su boca y él respiraba mientras gemía quedito, casi murmurando para sus adentros. Reprimiendo cada sonido, tan frustrado, tan enojado, tan extasiado. -¿Quién es la puta?- repitió el joven con voz severa. Su figura centímetros más grande y alta que la suya le tenía acorralado al igual que sus muñecas, entre esa pared fría de azulejos naranjas y rojos.
El pelirrojo gimió por fin. El sonido le salió tan agudo de sus regordetes labios, cuando la cálida y elegante mano subió por su miembro y con el dedo pulgar rozo la punta dejándola desnuda, ahí donde la dulce hendidura chorreaba de a poco su pre semen dulzón.

*

-¿Donde está JunSu?- YunHo a su lado negó con la cabeza sin dejar de hablar y ser protagonista de la conversación con ese hombre ya entrado en años frente suyo.
YooChun se había percatado de la ausencia de JunSu ya hace varios minutos. Intento con la mirada enfocarle en algún punto del enorme salón, pero nada descubrió de su paradero o rastro. Con su copa de vino recién servida, decidió que esperaría unos minutos más. Quizá JunSu llegaría a su lado en un momento a otro con esa sonrisa tan bonita, tan suya, así que bebió des estresándose un poco por la ausencia del pelirrojo.

*

-¿No quieres hablar? – El joven apretó el agarre sobre su carne con la más pura saña,  provocándole un dolor y una corriente aguda de excitación que le hicieron temblar, como pudo y en el poco espacio que tenía se removió bruscamente. Una sensación tan frustrante, tanto que le ahogaba en cólera y alucinación. -¿No quieres jugar conmigo?- su voz divertida sonaba feroz en sus oído al igual que su  tacto sobre uno de sus pezones poniéndolo tan…duro -¿No vas a jugar conmigo JunSu?... –de un momento a otro su voz y su boca fueron  hasta sus labios de flor, retándole. Advirtiéndole. –Más te vale…que…-su mano volvió a hacer presión sobre la punta de su miembro al cielo, esta vez sacándole un gemido lastimero.
-Yo…- hablo por fin el pelirrojo ahogándose en su éxtasis y el dolor colándose a sus emociones.
-¿Tu…que JunSu?-susurro divertido el joven castaño.
-Yo… ¡AH!- Sin presentirlo y esperarlo, un ágil dedo se entrometió entre sus nalgas de ensueño dando vueltas en su diminuta cavidad, sintiendo cada pliegue de piel a su alrededor ceder. JunSu quiso dejar salir las pocas palabras altisonantes que sabia y gritar cuando un segundo dedo hizo compañía al primero y enseguida un tercero.
Los tres dedos se movían con rapidez dentro, con ayuda del pre semen que derramaba y que el alto castaño había usado para facilitarse la acción. El joven rio maliciosamente mientras miraba el rostro de JunSu extasiado y perdido; con las mejillas sonrojadas y gimiendo bajito, reprimiéndose frustradamente como susurros prohibidos.  Fue entonces que los ojos del castaño brillaron en la más pura diversión.

JunSu sentía, muy a su pesar y a una rabia extraordinaria que le aplastaba la mitad del cerebro, que en cualquier momento seria presa del orgasmo, presa de la mágica y perversa pericia de esas largas manos, se estaba volviendo jodidamente loco, tan insoportablemente loco… Loco y excitado. Tan pronto como ese sentimiento fue presente en sus pensamientos y en su cuerpo, las manos del joven le abandonaron el cuerpo dejándole frio… contrariado y perdido. JunSu enfoco su vista nublada y aguada en la figura alta y esbelta al frente suyo.
El elegantísimo pantalón negro que hacia un perfecto juego con la camisa color vino y el carísimo saco del mismo color que el pantalón estaban intactos. ChangMin estaba alucinantemente atractivo, tan limpio y elegante. Su sonrisa ladina y la malicia reflejada en su rostro. JunSu sintió un escalofrió aterrador recorrerle la columna vertebral en pellizcos eléctricos cuando el alto, de cabellos castaños, se quito el saco lentamente con maestría y elegancia. Lo deposito  en algún lugar para resguardarlo y lo mismo hizo con la  corbata y los primeros botones de su camisa.
Un abrumador calor ahogo al pelirrojo y le hizo nubes en la garganta. Le hizo estremecerse casi agotado del debate mental que llevaba a cabo minutos atrás cuando se habían colado al baño. Cuando ChangMin le había arrastrado al último cubículo de éste; cuando ChangMin había comenzado a masturbarle deliciosamente… Siempre el mismo debate mental.
La camisa del castaño termino completamente desabrochada, pero nunca la retiro. JunSu sabía lo que seguía, y sabía lo que ChangMin quería. El pelirrojo tembló cuando el castaño dejo a la vista la imponente erección que escondían esos negros pantalones y sin dejar de mirarle, lo masturbo con parsimonia.
-¿Quién es la puta… JunSu?-repitió ansioso y ladino.
JunSu le miro unos segundos con el cólera subiendo a su cerebro y el calor expandiéndole los nervios. –No…, aquí no. Nos pueden atrapar… Se van a dar cuenta. Por favor ChangMin… -rogo lastimeramente tratando de convencer al castaño de lo peligroso de la situación, pero ¿para que se engañaba? Al alto no le importaba una mierda ser atrapado follando en el baño de la enorme recepción del salón de ese hotel. No, no le importaba en lo absoluto. A Park ChangMin le daba igual que le encontraran follandose a alguien en el baño, o peor aun a JunSu.
-ChangMin, porfavor… -rogo una vez más en vano con los ojos cristalinos y temblando de pura angustia. ChangMin simplemente le ignoraba, mientras tomaba asiento en el retrete, sobre la tapa de éste y usando el saco de JunSu como alfombra – que minutos antes, portaba encantadoramente el pelirrojo-. Las manos de JunSu cubrían torpemente su caliente erección y la protegían de la vista feroz del joven, del muy joven ChangMin. Su camisa blanca, desordenada y abierta al igual que la del castaño le cubría aun el cuerpo, una parte  cayendo por uno de  sus angelicales hombros y dejando a la vista su virginal y blanquecina textura, la piel del abdomen y el vientre, tan diferente a la de ChangMin y su color tostado. Canela…
-No quiero.- JunSu desvió apenadamente la vista de la piel apenas visible de ChangMin,  quien sentencio con sus ojos escrutadores y la mandíbula tensa marcando el camino perfecto de su rostro,  delineando cada ángulo varonil que poseía y que hacían que JunSu se sintiera mas chiquito, más indefenso, más vulnerable, más caliente, mas….excitado.  El pelirrojo cerró los ojos jadeando, peleando consigo mismo, el moreno lo tomo de las manos y tiro acercando el cuerpo de Junsu a sus labios, para susurrarle tan cerquita a su oreja, a su cerebro, a su alma…-¿Sabes que quiero?-la sonrisa perversa volvió a los labios del castaño.-Quiero que mi puta me monte aquí y ahora - ChangMin rio. ¡El muy descarado e idiota rio!, sin embargo JunSu sintió que el piso se le movía, que sus piernas eran gelatina,  que el oxigeno había dejado de llegarle al cerebro y en cambio una sustancia toxica, enfermiza y alucinante se había instalado en su sistema.  –Venga JunSu… o ¿querrás que YooChun…- el pelirrojo simplemente tembló de horror cuando los labios de ChangMin volvieron a abrirse mientras sonreía-…se entere de cómo te gusta que te folle? Quieres que le diga…
JunSu se movió sin pensarlo con los labios entreabiertos, con la cabeza gacha, las mejillas rojísimas, los ojos aguados,  los poros de la piel ardiendo y la ansiedad consumiéndole jodidamente cada terminación nerviosa. Giro su cuerpo dándole la espalda al castaño y  tomando asiento lentamente sobre la caliente erección, mientras abría las piernas y se apoyaba sobre las del alto…  No quería que YooChun se enterara, no quería que el nombre de YooChun estuviera presente. No quería simplemente pensar ahora en YooChun. Pronto ChangMin le tomo el trasero abriéndole las nalgas, JunSu gimió de puro gozo y angustia. Y cuando de un sentón se penetro solo sobre las caderas del castaño, sintió que su cabeza flotaba y se intoxicaba, que su estomago estaba a punto de salir por su boca de un golpe, que se estaba partiendo en dos y las lagrimas se le saltaron solas de agobiante dolor. Sintió el cuerpo de ChangMin estremecerse por una milésima de segundo cuando estuvo completamente dentro y luego su voz, tan grave y ronca le hablaron al oído ordenándole. –Muévete…- Una ligera mordida llego al  hombro desnudo del pelirrojo, apenas y dejaría una marca…mañana.
Una orden. Una orden…Y JunSu la obedeció sin refutar, pese al dolor. Pese a su enojo. Pese a su culpa. Con ayuda de una de las rojas paredes encendidas, como la sangre, como su cabello, como sus ojos llorosos, como las marcas que seguramente se quedarían en su cuerpo después de salir del baño y marcharse a casa, decidió apoyarse para comenzar a cabalgar sobre el miembro del que años más joven que él, era el chico más astuto y mas…el mas cabrón con el que había podido imaginar toparse. Con la otra mano, apoyándose del mismo retrete se dio impulso para levantarse
…y así estaba a punto de culminar el juego. ChangMin sonriendo satisfecho consigo mismo al comprobar nuevamente la influencia que tenia sobre JunSu y el pelirrojo  dejándole el culo a su disposición.

*

-Quizá debería ir a buscarlo…-YooChun de verdad había comenzado a preocuparse.
-Debió haber bebido de más y fue a tomar algo de aire. –YunHo trataba de tranquilizarle y darle opciones.
-Por eso mismo debo ir a buscarle, JunSu no bebe, si lo hizo debe sentirse…mal. –miro por última vez el salón sin encontrar nada. Iría a buscarle a donde fuera que estuviera.


*

JunSu sentía que iba a volverse loco. Literalmente loco; gemía desesperadamente, se ahogaba deliciosamente. Se estremecía, jadeaba, se mordía.
Con piernas y manos se daba impulso de donde podía para montarle al castaño casi con maestría, con la más pura desesperación y ganas. Con la adrenalina llenándole el sistema sanguíneo, límbico… Sus labios regordetes estaban abiertos y respiraba a través de la boca; estaban siendo cubiertos por la mano de ChangMin, callándole los sollozos alucinantes y gemidos desesperados. Con la mano libre y los largos dedos, ChangMin  sostenía su miembro masturbándole ferozmente.
-A que…te mueres… cada vez que te follo… ¿cie e..rto?-La voz de ChangMin, ronca y entrecortada le rozo la oreja y  JunSu dejo salir el aliento quemante de su garganta en un fuerte jadeo. – ¿Entonces… porque…?

*

-Sr. Park, ¿puedo ayudarle?- un hombre trajeado al igual que él, pero no tan elegante se acerco al verle perdido.
-Sí em,… estoy buscando a mi amigo. Un chico pelirrojo…delgado, no muy alto… - bufó – quizá está perdido.

*

Las gotitas y chorritos blanquecinos dieron de lleno con la puerta del lujoso cubículo del baño. El sonido agudo de su boca y el dolor de su garganta por reprimir su agudo orgasmo en un monosílabo apenas fue perceptible afuera del servicio para caballeros. El pasillo estaba desierto y a penas a unos metros del salón donde todos se encontraban. Su cuerpo fue embestido algunas veces más y sintió como su entrada se mojaba cálidamente, al igual que su oído del aliento y el gruñido gutural de ChangMin en su nuca.



-¡JunSu! ¿Acá estabas? Llevo horas buscándote.
JunSu miro a YooChun con la culpa en los ojos y en cada pensamiento, entrando al elegante salón. YooChun miro a éste con alivio. A lado de su pelirrojo novio,  estaba YunHo con una copa nueva de vino y posiblemente un poco más ebrio de lo que lo había dejado minutos antes. Y al otro lado…su hermano, su muy joven hermano ChangMin, tan sereno y apacible como siempre.
ChangMin simplemente sonreía a YooChun y a JunSu… con copa en mano.



*


-JunSu…
El nombrado dio un respingo tan grande al escuchar su voz, que provoco indudablemente la risa del castaño quien entraba a la sala de la enorme casa de la familia Park.
El andar de ChangMin elegante y sobrio por la sala le atrapo la mirada comenzando a ponerle nervioso. Tomo asiento en el sillón pequeño y perpendicular al que se encontraba el pelirrojo. Clavo su mirada en JunSu, y éste incomodo volvió la mirada a cualquier lado. ChangMin sonrió complacido y con parsimonia  cruzo sus largas piernas. JunSu estaba en la misma posición y trataba de mantener la compostura. El moreno lleva puestos unos jeans de mezclilla,  una camiseta y un sweater, la sonrisa sobre los dientes blanquísimos  y ese desesperante aire de suficiencia y superioridad mezcladas en su fragancia carísima.
-Mi hermano salió por la tarde. ¿Qué haces aquí? Es que a caso vienes a verme a m-m…-
El pelirrojo bufó cortando a ChangMin con fastidio e incredulidad. –Ni en tus sueños…- Le miró y los ojos de ChangMin se volvieron oscuros. El brillo de diversión le ilumino la mirada.
JunSu podía llegar a ser tan adorable como desesperante, incluso necio o altanero. Era guapísimo y encantador. Delicado y hermoso. Una completa belleza andrógina. Claro que lo era… le había parecido a ChangMin cuando su hermano YooChun se lo presento como su novio. Kim JunSu, le había dicho, el chico que quería ser un actor musical. Vaya personalidad… pensó ChangMin, y  desde entonces quedo extasiado de todo lo que Kim JunSu representaba. Quedo tan encantado, que poco tardo en hacer que ese peculiar gusto e interés se hiciera más y cada vez más intenso. Adictivo. Tan inmenso, casi insano y necesario. ChangMin simplemente le quería para él. ChangMin quería todo de JunSu. Todo; de la forma que fuera, como fuera. ChangMin solo… quería un poco de lo que JunSu daba a YooChun… Solo un poco, una minúscula parte aunque así fuese.
-Respuesta equivocada. – ChangMin chasqueo la boca reprobatoriamente mientras negaba con la cabeza. –Nuestro JunSu quiere jugar. –pronto ChangMin se levanto del sofá en el que se encontraba sentado.- ¿Quieres jugar JunSu?- esta vez el cuerpo de ChangMin y su voz sonaban amenazantes y duros. Así entro su voz en los oídos de JunSu entre mas se acercaba a él, entre mas pasos daba.
El pelirrojo dio un respingo comenzando a ponerse nervioso. –Déjame ChangMin…-JunSu no pudo contenerlo, y la voz se salió temblorosa –Estamos en tu-u casa…-
¿Cuántas veces había usado ese razonamiento en contra de ChangMin? Muchas. Muchas, y esas mismas veces le habían valido al castaño nada, y se lo había follado en esa misma sala y en varios ya conocidos lugares, además de por supuesto  la habitación del menor de los hermanos Park. JunSu se lleno de calor y su rostro se sonrojo cuando cayó en cuenta de las veces que habían follado en esa casa, y de la última vez que lo habían hecho justamente en ese sillón. Tembló. Era tan cierto, habían cogido en muchos de los lugares silenciosos o concurridos de la casa,  que por bendita suerte nadie les había atrapado y que para desgracia de JunSu, le habían tenido con el alma en un hilo, pero al mismo en un paraíso prohibido y tormentoso.
-Si yo quiero, te follo en la misma habitación de mi hermano. –afirmo el castaño mientras se cernía sobre el cuerpo de JunSu sin dejar de mirarle, y éste se sumía en el sillón queriendo protegerse y resguardarse del contacto de ChangMin. –Si yo quiero, te fóllo en la misma cama en donde él duerme. Si yo quiero, te fóllo en sus putas narices y tú… –llego a la altura de sus labios apenas rozándolos para luego morderlos levemente con ferocidad. Tan carnosos y dulzones.-… obedeces.- El corazón de JunSu dio un salto dentro de su pecho. Tanto que pudo escuchar el latido tremendo chocar con la caja torácica. La sangre espesa y cálida fluyendo, bombeando rápidamente a su cabeza y a cada extremidad de su cuerpo.

-¿Hay alguien en casa? ¿JunSu estas acá?
Era la voz de YooChun en la entrada, a unos metros de la sala. Un latido más hizo retumbar su pecho. YooChun acababa de llegar a casa y ChangMin simplemente no se movía en lo absoluto. El castaño se encontraba empotrado sobre su cuerpo. ChangMin no iba a moverse, no hasta recibir una reacción  satisfactoria.
-ChangMin… - murmuró desesperado intentando quitárselo de encima inútilmente.
- JunSu… quiero jugar. –los ojos del pelirrojo temblaron. Y la sonrisa de ChangMin se ensancho aun más.
-Juguemos…pero no ahora, por favor… -JunSu quería llorar. Si YooChun entraba y les veía así, ahí… JunSu de verdad quería llorar. –ChangMin,  por favor…-rogó una vez más con angustia desbordándole en la voz. El castaño simplemente sonrió divertido por la modesta preocupación de JunSu y enseguida se levanto caminando en dirección a la entrada de la estancia sin mirarle en lo absoluto, ---JunSu tiene rato esperándote. Me he tomado el placer de hacerle compañía…- YooChun sonrió grandísimo a ChangMin quien le hablaba y avisaba de la presencia del pelirrojo. Se apresuro a ir a donde JunSu.

Tan pronto como JunSu y YooChun se quedaron solos en la sala, el pelirrojo simplemente respiro con tranquilidad y la tan conocida culpa le embargo.  YooChun le miraba con la más pura ternura y amor. Con tanta dulzura… Y JunSu no podía negar que se sentía amado y enamorado, y tan jodidamente mal. Una sensación tan acida, tan amarga que le sabía mal hasta en esos momentos.
-Perdóname JunSu –Yoochun deposito un dulce beso sobre sus labios- Olvide avisarte que saldría. ¿Tienes mucho esperándome? –YooChun sonrió apenado. JunSu quizo llorar nuevamente.
YooChun entonces decidió ir por algo al mini-bar. JunSu se trago esa  piedrecilla en su garganta y justamente en ese momento el teléfono móvil dentro de su pantalón vibró.  No quería siquiera verlo, pero aun así…lo hizo, aprovecho que YooChun estaba aun ocupado buscando las bebidas del agrado de ambos, para darle una mirada al mensaje de texto.

<<Hoy te voy a joder tanto que no podrás estar con mi hermano
sentado encantadoramente en ese sillón dentro de las próximas semanas.>>


El corazón de JunSu volvió a dar un brinco, tuvo que apoyarse en el respaldo del sillón para que no se fuera de bruces al suelo. Sus mejillas se tiñeron de rojo, inesperado e intenso. Cuando se percato de que YooChun regresaba al sillón, tecleo rápidamente y envió la respuesta, y al instante recibió un nuevo mensaje de texto.

<<Respuesta correcta. Buen chico ;) >>


YooChun le extendió un jugo de naranja de botella roja,  esos que tanto le gustaban y JunSu algo torpe lo acepto. ¿Cuánto más podría seguir esto?
JunSu no podía. JunSu no sabía.




*





El nuevo color de su cabello le encantaba. El reflejo en el espejo le mostraba su cabello ahora tan rubio y casi blanco. Con los ojos puestos en ello pasos sus dedos entre los cabellos. Simplemente le encantaba. Luego mirando aun su reflejo se topo con otro par de ojos marrones que lo miraban igual de encantados.

-Te va muy bien ese color JunSu. Te va muy bien…

Ahí estaba ChangMin mirándole complacido. Ahí estaban sus palabras. Sus miradas. Su sonrisa; su malditamente encantadora sonrisa. JunSu intento esquivar esas palabras y esos finos labios fracasando en el intento. Intimidado y embelesado como siempre.

-Te ves increíble Su~. Es perfecto para tu obra.

Ahí estaba YooChun a un lado de ChangMin. Ambos hermanos le miraban y JunSu intentaba mantener los ojos fijos en su novio solamente. Sonrió.- Gracias Chunn.


Era la oportunidad de JunSu de debutar en una obra musical. No cavia en el albornoz y alegría. Tenía un papel importantísimo; “La muerte” - Tod. Había decidió cambiar el color de su cabello, adecuarlo al papel, había dicho en sus propias palabras.

Y ahora se encontraba con ambos hermanos Park en aquel salón de belleza. Ambos mirándole.




*



La obra había sido  un total y rotundo éxito.

YooChun le sonreía enormemente, YunHo acompañado de JaeJoong habían estado a punto de perdérsela por llegar tarde. Su madre le abrazaba fuertemente y ChangMin… simplemente le miraba.

-Muchas felicidades Susu~ -YooChun tuvo su oportunidad para felicitarle y darle una brazo asfixiándole. Enseguida se separo y le miro con reproche- …nunca me dijiste que tenias que besar a un chico… -YooChun hizo un enorme puchero y JunSu quiso alegar algo.

-Ah~ YooChun…

Pero.

-Ni que lo digas hermano. Jamás me lo hubiera esperado tampoco… No. -ChangMin y su oportuna boca. ChangMin y su oportuna mirada. ChangMin y su oportuno reproche escondido. ChangMin y sus ojos, ChangMin y su enojo… ChangMin y sus celos… ChangMin y su todo.

Ahí estaba ChangMin y su todo. Un puño cerrado.





*



El mensaje de texto era claro.


<<Te veo donde siempre. No llegues tarde, no me gusta esperar. >>





Volvió a leer las letras en la pantalla de su teléfono móvil. Había llegado 30 minutos antes.
¿Pero qué…? Pensó después de un momento cuando caminaba hacia la puerta de esa gran casa, pequeña pero lujosísima. Recibiendo y acatando ordenes de un mocoso perverso. Era imposible concebirlo… Le provocaba cólera, mucha, pero aun más la sentía por sí mismo,  por ser tan… “obediente”. Sumiso.
¿Tenía otra opción? No. ¿No…?
Estaba en casa de ChangMin. El mismo ChangMin que se lo follaba cada vez que le daba la gana. El mismo ChangMin que le hostigaba, que le envenenaba. Que humillaba en muchas ocasiones. Le trataba de tonto y le hacía malas bromas. El mismo que traicionaba a su hermano, con él… El mismo ChangMin que si, le…gustaba.
¡Joder…! Si lo negaba, estaba seguro que era la mentira más grande que hubiera existido en el mundo. Le gustaba y también hastiaba hasta lo inimaginable. Era un cabron el hijo de púta, pero un cabron que… le gustaba.  Y Odiaba.


*


JunSu de pronto comenzó a sentirse muy, muy nervioso.
Había follado con  ChangMin, -correccion-. ChangMin le había follado muchas, muchas veces…
Aun recordaba la primera vez, cuando todo había comenzado un muy inoportuno día. JunSu totalmente ebrio hasta los dientes y ChangMin en su compañía, aprovechándose de ese hecho. Luego los chantajes del castaño con contarle a YooChun y JunSu llorando como niño porque no le dijera. JunSu pronto se acostumbro a los chantajes… Pero nunca pudo hacerlo con  la culpa. Le aterraba que YooChun se enterara. Le aterraba perder a YooChun. Le aterraba…todo.
Era un cobarde. Y se odiaba por ello.
Lo más lógico sería que odiara a ChangMin por “obligarle” a hacer cosas que él no quería. Por traicionar a su hermano de la manera más vil y baja. Lo lógico sería que le hubiera contado a YooChun  lo que había pasado con ChagnMin la primera vez y como éste había comenzado a jugar con él desde entonces. Pero no lo hizo.
¿Entonces YooChun le creería? ¿Le creería cuando paso una segunda y una tercera vez?
Cuando estuvo atrapado en la cuenta de las docenas de veces que ChangMin y el habían “jugado”, fue que decidió que YooChun no le creería. Y JunSu se odiaba. Se odiaba por ser tan cobarde, por ser un idiota cobarde, el más grande que pudiese existir. Era un cobarde… por no tener el valor de salir del juego que ChangMin le proponía cada vez que se encontraban a solas, entre murmullos y miradas oscuras. En acciones y roces que le intimidaban el corazón y le consumían las ganas. Se sentía abrumadoramente culpable, pero no arrepentido…“No del todo”
Pensó y se maldijo por milésima vez, pensamientos como esos se hacían cada vez más frecuentes en su cabeza.

Se miro nuevamente en el espejo frente suyo, frenando sus pensamientos y culpa. Dejándose perder en su reflejo. Vaya que el castaño estaba planeado algo, y JunSu no quería enterarse demasiado pronto. Levanto una mano, la enorme manta negra que le cubría el cuerpo desnudo solamente, se levanto con ella dejando al descubierto sus esbeltas piernas.
La puerta sonó.


*


Voy a proponerle matrimonio a JunSu. –YunHo y JaeJoong abrieron muy, muy grande los ojos, pero pronto se suavizaron mientras se miraban.
-Es muy prematuro, pero acertado.- YunHo sonrió. Estaba seguro que esos dos estaban destinados, así de  simple. JunSu y YooChun como un complemento necesario. Tan natural. Una necesidad especial que les hacia únicos; era amor.



*


JunSu gimió ronco.
El aparato entre sus dedos se movía lento,  con minúscula fuerza, solo la necesaria, y el sudor hacia acto de presencia sobre su cuerpo. Sus labios gordos volvieron a apretarse apenados, callándose. Sus piernas temblorosas y totalmente abiertas sobre la enorme cama daban un espectáculo magnánimo y despiadadamente erótico, arrebatador para cualquier espectador que le mirase.
-¿quién diría que la obra fue todo un éxito?...  –La voz de ChangMin ronca pero tranquila llego a los oídos del rubio. Este no dejo de mover el aparato en su entrada contraída, ni dejo de apretar los labios o morder su boca, no dejo de meterlo hasta dentro y su mano temblar al igual que las piernas. No, JunSu no dejo de follarse con el consolador que tenía en sus manos. -… ¿Cuántas veces le besaste?- De nuevo la voz de ChangMin. De nuevo sus celos, de nuevo su aprehensión a él.  De nuevo le quería joder por ello. –De YooChun nunca tengo problema…es mi hermano, pero… - JunSu con el rostro perdido en placer,  los ojos excitados, y las mejillas rojas volvió a gemir tan agudo cuando por dentro se dio exactamente en el punto correcto. - …de alguien más. No lo tolero. – el castaño sentencio. JunSu tembló ante sus palabras, pero continúo. Mantenía los ojos cerrados, y la cabeza gacha. No podía mirar al castaño, no quería hacerlo. Estaba jodidamente avergonzado de verse tan débil y vulnerable, tan excitado y encantado fallándose…

El orgasmo se le veía pronto. – ¿Te gusta tanto…?-  La voz de ChangMin se escucho lejana de pronto.  JunSu no contesto. –Te gusta tanto esa cosa dentro… ? –JunSu abrió los ojos como pudo y ChangMin, en una esquina de la cama, muy cerca,  le miraba divertido y con una ceja alzada. Idiota, pensó de inmediato con odio. Había sido ChangMin quien le había obligado a meterse eso, y había sido él quien le había dicho que le quería ver así. Pero… no estaba dispuesto a sacarlo, no por ahora…no hasta que terminara. El castaño volvió a abrir la boca para decir algo, pero en lugar de eso regreso al sillón frente a la cama en el que había permanecido sentado disfrutando el espectáculo que JunSu le ofrecía.
-Eres una puta… JunSu. Pero… -JunSu seguía en lo suyo sin mirarle siquiera. Estaba a punto de correrse, no quería escucharle más… Solo quería venirse. Solo quería ese orgasmo ya… De pronto sus piernas fueron jaladas con fuerza. Con fuerza brutal, arrastrándole el cuerpo extendido, dejando su espalda blanca sobre la cama y las piernas largas suspendidas en el aire por las manos del castaño. Poco a poco ChangMin se inclino sobre el rubio, entre sus cremosas piernas, mordiendo sus labios superficialmente y hablándole claro. Tan caliente.  –Quiero que seas solo mi puta.- El rostro tostado de ChangMin  le cubrió enseguida el suyo en un beso feroz. JunSu volvió a gemir con el aparato aun dentro suyo, con la lengua de ChangMin rozando la suya. El castaño volvió a separarse mirándole apenas unos segundos con seriedad extrema. –Ni se te ocurra acostumbrarte a esta mierda…- sus manos estaban ya sosteniendo el aparato entre las nalgas de JunSu, y sin piedad lo metió hasta donde alcanzo. Hasta el fondo de forma brutal.  JunSu sollozo y gimió al mismo tiempo. Sus ojos se llenaron de lágrimas y sus mejillas se mancharon aun más de rojo.



*


-Quizá lo haga esta misma noche.- YooChun sonrió radiante. - Ya lo tengo todo planeado. Incluso ChangMin accedió a ayudarme.
-¿Y cuando pensabas decirnos de tus planes?- JaeJoong le miro con rencor fingido. – ¿Pensabas hacerlo sin decirnos nada?
-Justamente por eso están aquí. –YooChun les miro más y cada vez más emocionado.- Ustedes son parte del plan. Verán…- el pelinegro busco nerviosamente en sus pantalones una pequeña caja negra, cuando dio con ella, sonrió. -…el plan es éste…- y la abrió frente a sus amigos.



*


La piel de ChangMin era color caramelo. Su cuerpo entero pintado de canela, incluso el mismo olor. Era fascinante. Alto, largo, muy  masculino y tan elegante. Un abdomen de dios griego, manos finísimas, nariz perfecta. Boca de labios delgados. Ojos mágicos, y absorbentes. Oscuros y brillantes al mismo tiempo. Sus caderas fuertes y huesudas. ChangMin era… perfecto. ChangMin era perfecto, perverso, un tirano puro. Caprichoso, y malvado. ChangMin era egoísta, arrogante. Altanero, despiadado, ChangMin era simplemente perfecto…

-¿En qué piensas…?
La ropa interior de ChangMin termino por caer al suelo dejando al aire y envuelto en esa atmosfera su cuerpo tostado. JunSu no quiso dejar de mirarle y apartar la mirada. No cuando se moría de calor por lo que veía.  No esta vez… Había algo diferente en esta ocasión. En todo lo que estaba sucediendo. ChangMin seguía siendo posesivo, seguía humillándole, seguía siendo autoritario con él, pero pese a ello…había algo distinto.
-Nna-daa. En-n nada.
Su voz temblorosa no dejaba su boca, aunque realmente lo que quería en ella, era la lengua y los labios de ChangMin. Ese cuerpo tostado cerca. Esos ojos mirándole y esas manos tocándole.
-Sácate eso…- dijo el castaño mientras volvía a posarse entre las piernas del rubio fuera de la cama, sin tocarle, sin hacer amago de ello. Manteniendo la distancia y mirándole simplemente. La cara de ChangMin hoy no brillaba como todas las veces, estaba más seria que de costumbre cuando le gustaba jugar…
El castaño tomo el consolador,  de un simple y rápido  movimiento húmedo y viscoso lo saco. JunSu jadeo bajito y tan torpemente ansioso. Quiso cerrar los ojos un momento y respirar algo de aire que necesitaba urgentemente, pero no pudo hacerlo cuando las manos de ChangMin le hicieron levantarse rápidamente de la súbita comodidad de la cama. De pronto se sintió mareado, con tan pocas fuerzas.
-Colócate ahí… agárrate. -Changmin le señalo el minúsculo pilar clásico de su cama. Ésta contaba con cuatro pilares finísimos en cada vértice. Una cama un poco anticuada había pensado JunSu cuando la vio esa tarde. Era nueva. Muy nueva. Atolondrado por el repentino movimiento JunSu tomo el pilar con ambas manos y ChangMin acelerando las acciones de ambos le inclino el cuerpo, dejándole las nalgas en completa disposición. JunSu jadeo nuevamente mientras el castaño se restregaba débilmente contra su trasero. Se le aguaron mas los ojos, y su respiración se agito gravemente. Una estocada superficial y violenta sobre ellas le hizo jadear, hizo que el estomago se le contrajera de puro éxtasis. El castaño dejo escurrir sus manos entre las nalgas del rubio y más abajo, por entre los muslos internos hasta levantarle una pierna y mantenerla en el aire.
-JunSu… hoy hay algo importante… -La voz ronca de ChangMin se escucho deliciosa en sus oídos. JunSu cerró los ojos agitado, babeando como un vil y sin pudor. Parándole el culo con necesidad y ganas. –JunSu… yo les voy a ayudar-
¿Qué cosas decía ChangMin? El rubio no entendía, no quería entender. Por primera vez en la vida no quería entender, no quería pensar, no quería debates mentales, no quería pensar en nada, solo en ese momento, en su sentir, en nada más. El miembro de ChangMin rozo apenas la entrada punzante del rubio, y éste gimió aun mas perdido y ronco. Jadeo, jadeo muy fuerte, tanto que la garganta le ardió un  hilillo y la voz se le perdió.
-Yo le voy a ayudar a darse cuenta… y a ti también.- ChangMin le penetro de una sola estocada, profunda, abrumadora, tan ardiente y punzante. JunSu chillo de gozo. Se le habían saltado las lágrimas de un placer abrumador. De un calor aplastante, casi insoportable. Magnifico…
La forma en cómo ChangMin se movía era mágica. Deliciosa, jodidamente deliciosa. JunSu estaba perdido en un limbo llamado ChangMin. Un increíble y excitante limbo oculto y oscuro. Tan maravilloso y prohibido. ChangMin se movía con tanta pericia que le volvía loco. Le hacía hasta querer llorar sin remedio, sin soportarlo. Tan insoportable era lo que Changmin provocaba…Tan insoportable. Tan necesario…ahora.
Tan necesario.
Sus estocadas certeras. Llenado cada espacio, llenando cada rincón. Era simplemente insoportable tanto sentir.
-ah mnh.. ah.aa a ha~m n~a
La voz de JunSu ronca y aguda llenaba el lugar de a bombazos. Una música caldeada y esplendorosa a los olidos del castaño. Un música bellísima y excitante. Tan erotica… ChangMin quería eso y más, quería todo de JunSu, todo, todo…
Quería más.


*

Las llantas del automóvil giraban sin cálculo, el automóvil corría a gran velocidad.  Un YooChun dentro de él, con cinturón ensartado tenía el volante bien sujeto entre sus manos. Estaba muy nervioso y emocionado.
Tenía que llegar cuanto antes a la casa de ChangMin.
Esa era su noche. Miro de reojo la cajita negra sobre el asiento del copiloto, perfectamente ubicada.
Necesitaba ver ya a JunSu. Le necesitaba como nunca en la vida.


*


-ha ma ng. ..mm ah a a.. a ng ma.. a.~ ma—as.
La garganta le dolía, el aire que entraba por ella le raspaba dolorosamente. Tenía la boca seca, los labios rojos y resecos. Sus ojos semi abiertos y llorosos no miraban absolutamente nada, de a ratos se blanqueaban perdidos en el placer candente,  otros más regresaban a mirar la nada. Sus manos aferradas a ese pilar se resbalaban de tanto en tanto con cada agresiva penetración escurriéndose en su entrada. Le empujaba el cuerpo bruscamente. Su pierna flotando y bien sujeta por la mano del castaño se ayudaban a no caerse y mantenerse con el trasero en lo alto. Su hombro apoyado en ese pilar también le impedía caer al frente. Le dolía el hombro,  le dolía el agarre en su pierna, le dolía el miembro que se agitaba en cada embestida. Le dolía el cerebro de tanto éxtasis. De tanto placer puro.
-¿JunSu… que deseas? –la pregunta que salió de los labios de ChangMin llego de la nada y éste le abandono soltándole y alejándose del cuerpo del rubio. JunSu de verdad sintió que iba a caerse cuando ChangMin salió de él. El castaño respiraba con dificultad, sonrojado y sudoroso. Muy, muy ronco. Sus ojos brillantes sin malicia se escurrían y le miraban atentamente. -¿Por qué sigues acá?... –hablaba casi en susurros.
El rubio se incorporo  atolondrado, húmedo y excitado. Inspiro profundamente con la nariz y los labios semi abiertos, como dos perlas brillantes mojándose por su lengua. -¿Qué…?- JunSu no entendía. ¿Qué estaba pasando? Se acerco unos centímetros al cuerpo de caramelo de ChangMin.
-Tú no deberías estar conmigo, ¿no? ¿Por qué sigues acá conmigo…? ¿Por qué sigues jugando? – esa noche en ningún momento hubo ese sentimiento oscuro y perverso en el rostro y ojos del castaño, solo había algo mas…. Algo que no había visto antes JunSu, algo que no conocía, que no entendía.
El rubio no supo que contestar, tan excitado como se encontraba, solo mordió sus labios y bajo la mirada esperando algo más. Palabras conocidas que salieran de la boca de ChangMin; órdenes que obedecer. Humillaciones ocasióneles. Pero no hubo nada de eso. Sintió el calor de ChangMin aproximarse a su cuerpo y con ambas manos levantarle el rostro. El castaño se inclino apenas un poco y levanto lo necesario el rostro del rubio para así conectar sus labios. Un suave beso, luego sus lenguas jugando y encontrándose de a poco, sus respiraciones acelerándose, labios mordidos, dientes chocando en cada accidente. Mucha ansiedad abordándoles las bocas.
JunSu sentía los labios mallugados por la fuerza con la que el alto le besaba. Con tanta fuerza y necesidad que tenían a JunSu perdido. ChangMin le sostenía el cuerpo con ambos brazos. Ambos jadeaban.
-Me encanta tu cabello…. Tu inmaculada voz, soy amante de tus manos, tu cuerpo entero… Me fascinan tus gemidos, me vuelven loco tus caderas, JunSu me tienes loco…- El castaño hablo con la más pura sinceridad que en el alma tenia. Devoto, en susurros y simplemente tan sincero. Sus manos fueron directo a la nuca de JunSu repasando el camino de esa curva hasta el nacimiento de las hebras de sus rubios cabellos. El tacto de ChangMin era húmedo y cálido. JunSu se estremeció bajo sus manos, bajo su aliento chocando con su rostro. Y sus frentes conectadas. JunSu se sentía embriagado, perdidamente embriagado. Y protegido…
 - ¿JunSu… -los labios de ChangMin buscaron el camino a los del rubio, y éste cerró los ojos instintivamente. -…quieres jugar conmigo…para siempre?. –el cuerpo del JunSu se agito. Su cuerpo entero agonizo al escuchar las palabras de ChangMin. ¿Qué estaba diciendo? – JunSu, juega conmigo para siempre…sin YooChun. Sin nadie, solo nosotros dos.

JunSu quería derretirse. Literalmente. El castaño se aproximo a sus labios lamiéndolos. A ChangMin, los labios de JunSu le parecían tan dulces y sabrosos. Siempre dos pedacitos de cerezas jugosas y carnosas. ChangMin quería devorarse esas cerezas, tragarlas hasta que no quedara nada. Morderlas y saborearlas en la lengua, con los dientes, con su todo. –Deja a mi hermano.- le hablo otra vez.

¿JunSu quería? Si. ¿Era lo que realmente quería? Quizá sí, y era consciente de ello desde…hace unos, un tiempo atrás. ¿JunSu podía? No… No podía. ¿Qué pasaría con YooChun?
¿Qué era lo justo, que era lo que quería, lo que necesitaba…? Lo justo; quedarse con YooChun. Él lo amaba. Lo que realmente quería; era sentirse lleno de ChangMin, en todos los sentidos, desde todas las perspectivas, de todas las formas.  Y lo que necesitaba también… Necesitaba salir de ese abismo de alguna forma. No podía con ello.
¿Podía salir de ese precipicio?


*


El automóvil de YooChun aparco despacio y silenciosamente a la entrada de la casa de su hermano. Salió tan aprisa del auto que casi olvida aquella cajita negra. Casi corrió a la puerta de la entrada y con la llave que ChangMin le había dado fue que la puerta se abrió.


*


Si, si podía, y lo necesitaba. Necesitaba hacerlo…
Volvió a temblar entre los brazos de ChangMin. -Juguemos… - susurro - Juega conmigo….- Sus ojos estaban cerrados y su boca se movía lentamente.

El castaño volvió a besarle con fuerza. Y JunSu se dejo perder en ChangMin y ChangMin en JunSu. Si era una orden, una sumisión, que mas daba, si no era acertado tampoco.
Si era amor, quizá. Si lo era. Si no, que más daba.
El tenerle por parte de ChangMin, el dejarse caer y perder por parte de JunSu era una necesidad. Una necesidad especial. Quizá era algo más. Quizá si era amor…Un amor enfermizo, pero amor al fin y al cabo. O una necesidad especial. Nada más.
Quizá… Quizá era todo eso.
Quizá.

*


Cuando YooChun entro a la casa de ChangMin.
Las luces se encontraban casi extintas, a excepción de la lámpara sobre una mesilla, en la sala. Sobre ésta había un sobre blanco. Era obvio que alguien quería que lo encontrara.  YooChun se aproximo extrañado y lo tomo.
 Era una carta. Una carta que tenía una despedida de JunSu. Un Adiós para siempre.




FIN.