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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

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Fallen

Título: “Fallen”
Autor: All Miel
Pareja: SuJae, Chunjae, Yoosu.
Género: Slash, Angst, Drama, Lemon, Romance, AU.
Extensión: Serial. 
Estado: Proceso.
Advertencia: Violación (mencionada), incesto (mencionado), violencia.
Reseña: Jaejoong proviene de un mundo que le ha dicho miles de veces que no pertenece a este y lo ha maltratado una y otra vez. Junsu por el contrario, de un mundo que le ha dicho la misma cantidad de veces lo opuesto, que es bienvenido y lo ha recompensado. Un encuentro dulce pero fugaz, queda grabado en la memoria de ambos muchachos, pero es borrado por un segundo encuentro que es totalmente lo opuesto, o quizás… no lo sea tanto.
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Encuentros Inesperados

*Junsu POV*

Mi nombre es Junsu, tengo 12 años y hoy es un día especial, al menos eso es lo que me dijo mi padre al recogerme de la casa de mi madre, cuando ella no estaba para llevarme a un lugar desconocido. Lo noté con un comportamiento extraño en seguida, olía a lo que toman los adultos, soju, creo que se llama.

Viajamos por muchas horas, por lo que no resistí mucho el sueño que me invadió, y dormí un poco en el asiento trasero del auto, ya había pasado la hora de acostarme, pero lo que hizo que no le reclamara a mi padre, fue la curiosidad de saber a dónde me llevaba y además en ese estado tan diferente a él.

Luego de algunas horas que me parecieron días, llegamos a un lugar extraño, oscuro y que me dio un poco de miedo, pero lo único que me dijo mi padre antes de bajar del auto, fue que en ese sitio me convertiría en un hombre de verdad.

Mi padre me dice como se llama el lugar una vez estamos en la entrada, prosti… prosti… ¿qué?... Ahh, me lo repitió cuando se lo pregunté, un prostíbulo. No tengo idea que es eso, pero una vez entramos, comienzo a comprender de a poco. Soy un niño muy inteligente después de todo.

Una vez dentro, lo primero que percibo es el olor extraño, no era agradable, el lugar era tan oscuro, pero de todas formas podía notar la suciedad en todos lados.

Cuando veo una pareja abrazada y tocándose entre sí sus partes privadas, mientras desaparecen en una habitación, me di cuenta de que es lo que se hacía en ese lugar, las personas iban por sexo. Una vez escuché a unos amigos hablar de sexo y aunque no me quedó muy claro, creo que entiendo de que se trata.

Me siento muy nervioso, ya que a mi edad me resulta todo tan extraño. Mi padre siempre ha sido un hombre muy recto, pero al verlo de esta forma, tan diferente, me ha dejado con la boca abierta.

Mientras habla con el encargado del local, me separo un poco y visualizo una puerta entreabierta.

En ese momento no sé cómo sentirme, por lo que me quedo paralizado con la escena mas grotesca que han visto mis ojos.

Un muchacho en el piso, en posición de cuatro, siendo penetrado salvajemente por un hombre mayor, sus ojos estaban tan rojos, llorando abundantemente, que no puedo dejar de mirarle con mi corazón acelerado y oprimido.

Trato de acercarme lentamente a donde se encuentran, pero sus labios pronuncian unas palabras que no logro comprender, era algo como, “por favor, no te acerques”.

En ese instante siento como la puerta es azotada, cerrándose al instante y como una mano me jala hacia atrás. Era mi padre, que me tenía fuertemente agarrado.

El dueño del local me mira con una cara de molestia, e ingresa a la habitación con la intención de conversar con los que se encuentran dentro.

En ese momento, le ruego a mi padre que me lleve a casa, y le rogué también para no volver nunca más, él asiente y salimos rápidamente para subirnos al carro. Sin decir una palabra, siento que así es mejor.

En esos momentos, nunca imaginé que esa noche marcaria los años que vendrían, más adelante en mi vida.

*Fin POV*

*Ocho años después*

Un joven sonriente se encuentra caminando junto a sus amigos en la cafetería, orgulloso de sí mismo, porque es claro que goza de una gran popularidad.

Era un gran deportista, perteneciente al equipo de fútbol del campus de la universidad mas prestigiosa de la ciudad.

De un porte que causa envidia en los hombres y en las mujeres todo lo contrario, provoca tenerlo como novio, no sólo para disfrutar del atractivo muchacho, sino también para poder presumir a sus rivales. A esto se le suma una sonrisa encantadora un tanto angelical, un ejemplo a seguir, dirían los profesores o algunas personas mayores que han compartido plática con el joven.

Gran hijo, excelente estudiante. Un ejemplo para todos los que lo conocen.

Pero nada, ni nadie es perfecto y él también como todos, guarda un secreto, que lo hace desvariar de su vida, conflictuando su existencia y que definitivamente perturbaría enormemente a las personas que lo idealizan.

Por lo que nunca dejaría que nadie conociera esa faceta que lo avergüenza de sobremanera.

Nadie, absolutamente nadie, sabe que dentro de las cuatro paredes de su habitación, es un adicto a la pornografía, casi un enfermo sexual, que no logra satisfacerse con las revistas o imágenes que guarda bajo su colchón, ni tampoco con los vídeos que observa en la pantalla de su computadora.

Una vez las imágenes invaden su mente, las de aquel día en que su padre lo llevó a ese sucio y clandestino lugar, donde ese pobre muchacho gemía y lloraba, sus labios rojos hinchados de tanto morderse, con hilillos de sangre cayendo sobre su pecho y el suelo… su piel sudorosa y brillante de un tono tan blanco como la leche… se pone tan duro como una piedra, volviendo a revivir esos instantes.

Con su mano alrededor de su pene, lo comienza a agitar con tanta fuerza, que en menos de un minuto, explota abundantemente, manchando sus ropas, hasta salpicar el piso de su cuarto.

Se sentía una mierda al sólo excitarse con ese pobre chico, quien seguramente no habrá terminado bien, con una vida así, quizás hasta ya se encuentre muerto.

Queriendo buscar la solución a su problema sexual, intentó tener una relación con la chica más popular de toda la universidad. Una hermosa rubia de curvas de infarto y de rostro lindo, pero él bien sabía de la fama que la rodeaba, de lo perra y puta que era, pero claro, tenía que fingir que no lo sabía, de hecho, esa fama la hacía perfecta y en todo caso, ella o cualquiera sería útil en esos momentos.

Ya teniéndola como enamorada, la llevaba a cenar, le compraba ropa, la complacía en casi todo lo que le pedía, pero había un gran problema. Cada vez que se encontraban solos no lograba excitarse.

Su pene no reaccionaba, ni con los besos fogosos que compartían, ni con los toques sobre la ropa que se daban.

Lleva la mano de su chica hacia su entrepierna, ella comenzando a masajear esa zona, lentamente, para después aumentar el ritmo, haciendo notar su experiencia, pero para desgracia de Junsu, ni un maldito instante, pudo tan siquiera reaccionar ante sus caricias.

Era imposible, no podía levantar su miembro, hasta que, a su cerebro comenzaron a llegar como flashes, las escenas que tanto quiere olvidar.

Como paralizado, aparta a la muchacha de su cuerpo, ya no quiso seguir, o más bien no podía o debía. La chica extrañada le pregunta que sucede, él avergonzado, no tuvo tiempo de inventar algo, por lo que sólo le dice que su cabeza estaba echa un lío por los exámenes y las actividades de su club y que lo perdonara.

Le prometió que en su próxima cita la complacería tanto, que nunca olvidaría ese día. Todo eran excusas y promesas vacías, pero se tiene que convencer a sí mismo, que resultaría de esa manera.

Antes de lo pensado, llegó ese día.

Su chica estaba hermosa, con un vestido tan escotado, que si se colocaba en una esquina, cualquiera la confundiría con una puta, pero estaban lejos, de esa forma no se toparían con las personas que los conocían, ya que ellos tenían una reputación que cuidar.

Mientras iban caminando por las calles con sus manos unidas, sorpresivamente tuvieron que presenciar una escena que dejó a Junsu paralizado.

*Junsu POV*

Se encontraban dos chicos, uno que reía tan histéricamente que de seguro era una molestia para los que estaban a su alrededor, vistiendo pantalones algo raídos y sucios, con una polera sin mangas, con los ojos rojos e idos. Al costado estaba otro muchacho que descaradamente le estaba toqueteando, cerniendo su cintura entre sus brazos y devorando su magullado cuello, en ese instante, mis manos se formaron en puño y no lograba escuchar los gemidos de dolor de mi acompañante, hasta que reaccioné, cuando el chico de ojos rojos me miró tan fijamente, que sentí un despertar violento y pude percatarme que estaba apretando tan fuertemente las manos de mi chica, que por poco la hago llorar, así que la solté pidiéndole disculpas, una y otra vez.

Luego de ese episodio, nos dirigimos casi en seguida al hotel, que ya había separado para esta noche, pronto le pedí que se fuera a dar una ducha, mientras la esperaba sentado en la cama, no podía quitarme de la cabeza a ese chico que reconocí casi en seguida.

Era el mismo con el que fantaseaba todos los días y las imágenes añejas, que de tanto recordarlas parecía nuevas y sobre todo las imágenes de hace unos momentos, comenzaron atormentarme una vez más, hasta que ya no pude más, así que recogí mi chaqueta y me largué del hotel.

Cómo un loco empecé a correr por el camino dónde lo había visto, lo busqué, lo busqué y finalmente no lo pude encontrar.

“Mierda porque tuve que irme”, vociferé con rabia.

Después de mi búsqueda frustrada, me dirigí a mi casa, cansado por mi recorrido.

Al llegar, me lancé a la cama, pero no pude dormir, sólo pensaba en él, no me importaba ni la zorra de Harin, ese era el nombre de mi enamorada, que dejé abandonada en el hotel, tan solo me importaba el puto chico que se había adentrado en mi cabeza, convirtiéndose como un veneno que vomitaba una lujuria que me contaminaba, algo que nunca había sentido en mi corta vida, porque soy un maldito virgen, impotente, que nunca ha sentido deseo por otra persona que no fuera él. Esto tenía que terminar pronto o me volvería loco.

Por lo mismo tomé una importante decisión.

Al día siguiente, espere a que mis padres se fueran, para poder maquinar e idear un plan para encontrarle. Estaba tan desesperado en darle fin a esta vorágine locura en que se había convertido mi vida.

Decidí salir cerca de las 3 de la tarde, tomé un bus que me acercó al lugar de la pasada noche, donde lo encontré por segunda vez.

Caminé por los alrededores, de allá para acá, sin detenerme. No me atreví a preguntar por vergüenza a que me señalaran como un tipo que tiene gustos raros, por lo que muy atento caminé, esperé, volví a caminar y seguí esperando.

Por el dolor de piernas por mi búsqueda incansable, me recosté sobre una sucia pared de un callejón del lugar, ya anochecía y mis esperanzas se apagaban como la luz del sol, pero de repente de la nada y sin previo aviso, escuché una risa conocida.

Con los latidos de mi corazón alborotados y con mi atención enfocada en ese ruido, miré de donde provenía.

Supe en seguida que el dueño de esa risa se acercaba sigilosamente y como en un sueño, lo vi.

Estaba de pie, cerca de un conteiner de basura, llevaba la misma ropa del otro día, sus cabellos rubios estaban alborotados, con un cigarro en sus labios botando humo de un olor asqueroso al que no estaba acostumbrado, me enderecé casi en seguida y ya estaba en frente a él, a una distancia de cinco metros.

Se me acercó con una mirada seductora y su característica risa burlona.

-Quieres que te dé una mamada o quieres follarme en este lugar tan sucio.

Quedé sorprendido por lo que me dijo. No creí que fuera tan descarado al preguntarme una cosa así, pero no sé si fue por el nerviosismo o el deseo que me embargaba en ese momento, que le toqué los labios entreabiertos, metiendo unos de mis dedos, tocando su lengua áspera.

-Pues mámamela… como nunca se lo has hecho a alguno de tus clientes.

Quitó con un manotazo mi mano de su rostro, con una mirada feroz obedeció a mis palabras, se arrodilló ante mí, bajando mis pantalones con los calzoncillos, en el acto sacó mi pene ya erecto y con una sonrisa socarrona alzó la mirada hacia mí.

-Tu amiguito está deseoso, ¿eh?

Empezó a bombearlo sacándome gemidos, me empujé hacia su boca para que lo tomara, cosa que no le gustó, me dio un pellizco en mis muslos, lo que me hizo dar un pequeño brinquito, no supe cuando envolvió con sus labios mi falo, raspando con sus dientes y su lengua danzando eróticamente, mi mirada se nublaba con pequeñas lágrimas en mis ojos, era la mejor sensación que mi cuerpo había experimentado.

Le alcé un poco su rostro, con sus ojos fijos en mí y exploté llenándole su boca con mi semen, tosiendo y escupiendo en el suelo, se levantó extendiendo su mano ante mí, pidiéndome dinero por su trabajo, lo jalé hacia mí y le empecé a devorar su cavidad, mientras él luchaba por soltarse de mi agarre. Lo voltee de espaldas hacia mí, rodando mí ya crecida erección en su trasero, le susurre en su oído que le iba a pagar bien por toda la noche y que me llevara a un hotel cercano o en este preciso instante lo tomaría allí mismo.

-¿Cómo te llamas?

-Eso no te importa.

-Dímelo

-No sé por qué preguntas, pero te lo diré si me prometes que quedaré satisfecho con la paga.

-Trato hecho, ahora dímelo

-Jaejoong, mi maldito nombre es Jaejoong

Con una sonrisa embobada plasmada en mi rostro, nos dirigimos a hotel. Un sitio de mala muerte, cosa que no me importó, ya que estaba junto a él, a Jaejoong, tan hermoso era su nombre como quien lo portaba.

Pagué por el mejor cuarto, si se podría llamar el mejor, pero estaba limpio, así que cuando cerré la puerta, me abalancé hasta él y le comí la boca, sus labios color cerezo succionados por mi deseosa boca.

Lo recosté en la cama y le quité la ropa con desesperación, me ayudó en el proceso quedando totalmente desnudo, su cuerpo era exquisito, algo delgado, de piernas largas y torneadas, un pene rosado igual como sus tetillas, su piel blanca contrasta algo con la mía, un poco más tostada.

Mi excitación era mucha, que no me importó que estuviera con moretones y cicatrices en su piel, que restos de semen se encontraran entre sus piernas, él iba a ser mío por toda la noche y quedaría satisfecho y nunca más lo volvería a ver.

-Llevas condones o prefieres metérmela así.

-No los llevo, ¿acaso hay algún problema?

-No lo hay, bueno, tú eres el que paga, así que lo que decidas está bien para mí.

Me sentí incómodo porque me trata como un cliente más, lo cual era cierto, pero traté de olvidarlo y me dediqué a mordisquearle las tetillas, pase mi mano por todo su cuerpo mientras gemía sin control mordiéndose el labio inferior para poder acallarlos infructuosamente, fui mas abajo y contemple su erguido miembro.

Comencé a darle lamidas y saborearlo, con succiones más fuertes, mi boca saliendo y entrando, tratando de darle el placer que hace instantes él me pudo dar.

Le abracé su estrecha cintura para acercarle a mi cuerpo, para que mis dedos puedan prepararlo para la penetración, de un tirón me tumbó boca abajo y se sentó sobre mis caderas rosando con su culo mi erguido miembro, excitándome más.

No hace falta, ya estoy lo suficientemente preparado.

*Fin POV*

El chico rubio se auto penetró cabalgando con ímpetu y deseo, claro eso era algo que no se lo iba a admitir a alguien como él. Junsu cerró fuertemente sus ojos por las sensaciones que le brindaba el cálido y estrecho pasaje, envolviéndole en el placer, con sus plantas del pie se elevó llevándose el cuerpo del otro, que con un alarido se sostuvo de su cuello, es allí que vio la oportunidad de robarle el aire con besos demandantes.

Su lengua jugaba con la suya deseosa de probar su textura, cambiando posiciones, lo puso debajo penetrándole hasta llegar a tocar ese punto que enloqueció al otro, envolviéndole sus piernas a su cintura, rozando y apretando con sus manos su redondo trasero, atrayéndolo para que llegue más profundo en él.

Pudo culminar con un gemido ronco, vaciándose en el interior de su amante, masturbándolo para que él también pudiera llegar y manchando sus vientres dejó caer todo su peso encima.

No le permitió descansar, toda la noche le hizo el amor, una y otra vez, sin detenerse.

Cuando ya estaba amaneciendo, Jaejoong se levantó y empezó a vestirse.

Junsu frotándose los ojos, logró despertar por completo, para alcanzar a abrazar la cintura del otro hombre, pero éste no se lo permitió, así que lo apartó con brusquedad y lo miró a los ojos.

-Donde está el dinero. –Sacando un cigarro, empezó a fumar.

Junsu recogió del suelo sus pantalones, extrayendo su billetera, se lo dio todo, no le importaba la pequeña fortuna que tenía en ese sobre y con una sonrisa el otro lo observó.

-Si quiere puedes llamarme, este es mi número. –Con un lapicero en mano, empezó a escribir sobre su brazo los nueve dígitos.

-Espérame, voy a salir también.

Afuera estaba haciendo frío, el cuerpo del chico estaba tiritando, Junsu se quitó su chaqueta y la puso sobre su delgado cuerpo.

No hubo promesas, sólo una despedida y siguieron sus caminos, alejándose el uno del otro.

Junsu tuvo que volver a casa con las pocas monedas que le quedaban.



Mientras pasaban las horas no podía dejar de pensar en Jaejoong, el chico rondaba su cabeza, lo necesitaba, tenerlo esa vez no fue suficiente, ya quería verlo de nuevo.

Al día siguiente se dirigió a su universidad, su ex le reclamó por lo de la otra vez, pero sólo tuvo que disculparse y terminar con esa farsa, ya que le daba lata fingir que le quería, ya que ahora había encontrado su mejor pasatiempo, claro, hasta que se canse.

Ese mismo día le llamó y se citaron en el mismo lugar para tener el mejor sexo desenfrenado, cumpliendo todas sus fantasías y así pasaron a lo menos una semana, siguiendo la misma rutina.

De a poco comenzó a dejar sus estudios relegados, y apenas hablaba con sus amigos, ya que comenzó a sufrir una especie de celos infundados.

Creía que sus amigos, algunos homosexuales, se habían acostado con Jaejoong, ya que por casualidad los escuchó hablando del sitio que frecuentaba, supo que ellos también habían ido a ese lugar. Con los puños cerrados, quiso ir y romperles la cara a sus amigos, corrección sus ex amigos, finalmente no lo hizo, así que solo se alejó refunfuñando.

Se había convertido en un maldito celoso, ya no lo soportaba, solo quería tenerlo consigo y que nadie vuelva a tocarle siquiera una hebra de sus cabellos, se había vuelto su obsesión.

Odiaba cuando al momento de visitarle, supiera que le mantenía ocupado uno de sus clientes, que él no era especial, que nunca iba a sentir lo que él estaba sintiendo y eso hacia doler su corazón.

Porque diablos, él ya se había enamorado, y eso de que se quería quitar la espina de poder acostarse con él, era una mentira.

Después de pensarlo, no tuvo más opción que pedirle una suma fuerte de dinero a sus padres, para poder independizarse.

Claro que con mentiras, para aumentar la cantidad, les dijo que necesitaba pagar una especialización que concernía a su carrera.

Luego de lograr su objetivo, utilizó ese dinero para rentar un departamento, a un precio algo módico, no era la gran cosa, pero estaba limpio y era bastante lindo.

Ahora le faltaba lo más difícil, lograr convencer a Jaejoong, ya que era un maldito terco, pero él estaba convencido y lo llevaría si o si.

-… vamos, yo sé que quieres dejar de vivir así, no te voy obligar ni nada de eso, pero por favor hazme caso, te prometo que nadie te va a joder, sólo seremos los dos.

-¿Crees que porque me dices esas cosas ya me convenciste?, ya he tenido propuestas similares, ¿piensas que voy a hacer lo que tu quieras?, ¿qué te hace diferente a los demás Junsu?, si tú también me has tratado como tu puta, no soy una mujer, ¿sabes?, me sé defender… sólo sigue tu camino y déjame en paz, no quiero tu limosna.

-No… te equivocas, yo no voy a ser nunca igual a ellos, porque yo… te amo. –Le confiesa Junsu.

-¿Que mierda acabas de decir?, amor… no lo necesito, que me hayas dado buen dinero me basta… ¿y crees que no me he dado cuenta?, que eres ese chiquillo que me vio cuando estaba en el suelo siendo penetrado por ese asqueroso viejo, sólo con mirar eso te excito ¿verdad?, no hiciste nada para tratar de ayudarme, ¿ya te sacaste la espina de tu sucia fantasía?, espero que sí, porque no quiero que me vuelvas a buscar.

Junsu se quedó mudo por unos instantes, pero se pudo recuperar.

-Espera… no digas esas palabras… que no son del todo ciertas, yo no podía hacer nada, sólo era un chiquillo como tú dices, estaba realmente asustado… perdóname, por favor… te digo la verdad… yo realmente te amo, te amo mucho, esa es la verdad… en un principio cuando te volví a encontrar, si, esa era mi intención, poder tener sexo contigo, pero me atrapó tu forma de ser… aunque tú no lo sepas… eres especial, creí que se me esfumaría este sentimiento que me quema las entrañas y cuando pienso que estás con otros, acrecientan mis ganas de morir de los celos, por favor… te lo suplico quédate conmigo o si no moriré.

*Jaejoong POV*

Junsu cayó de rodillas frente a mí, llorando sin parar, abrazándose a mi cintura, no quería flaquear, pero odiaba a todo el mundo, sólo me complacía el hacer daño a otras personas como me lo hicieron a mí y hacerme daño producía placer, mi pasado y mi presente olían a mierda, no tengo a nadie, sólo soy yo, sólo un alma que nunca conoció el amor, lágrimas brotaron de mis ojos, no lograba secarlas con mis manos…

Quizás él pueda brindarme algo parecido al amor, que ni mis padres pudieron regalarme, quizás él le pueda dar un giro a mi dañada existencia, no le puedo decir que le he empezado a querer sólo un poco, no quiero que piense que me tiene comiendo de sus manos, no, no sé lo diré.

*Fin POV*

*Junsu POV*

Sentí que caían gotas de agua sobre mi cabeza, levanté mi rostro y pude ver a Jaejoong con sus manos tapando su boca, para acallar los gemidos de dolor que intentaban salir, me puse de pie y le abrace más fuerte, llorando juntamente con él, no le dejaría ir, el sería mío, sólo mío, mi amado Jaejoong.

Dos corazones que laten de distinta manera, pero que están unidos por ese sentimiento llamado amor, uno más fuerte que el otro.

*Fin POV*

*Tres años después*

Esa sonrisa boba reflejada en su aniñado rostro, como mira cual acosador a su hermosa pareja, que concentrado está cocinando la cena, su cabello ahora castaño, está recogido con un lindo ganchito, dejando su frente al descubierto. Acercándose le abraza por detrás y le roba un beso en la mejilla.

*Junsu POV*

-Si quieres te puedo ayudar.

Con una sonora carcajada, se separa de mí, mirándome con burla, ya que las veces que he intentado cocinarle algo especial, termina en un desastre, me sonrojo por la vergüenza de ser un cero a la izquierda si se trata de cocinar, lo imito y empiezo a reír.

Mi corazón late fuerte, porque todo ha cambiado en mi vida, en la suya, ya no hay más vicios, porque me enteré de que ese olor asqueroso cuando lo besaba y que también estaba impregnado en su ropa, era por los porros de marihuana que se tiraba, porque, según él, le ayudaban a olvidar su pasado.

Subió algunos kilos que le sientan muy bien, pero de todas formas reclama porque se siente gordo, está más delgado que yo, pero es tan perfeccionista, que hasta el más mínimo defecto lo estresa y tengo que calmarle con unos mimos, cosa de la que ya se acostumbró y secretamente lo busca, es tan adorable comportándose como un niño chiquito.

Se ha vuelto un padre consentidor, tenemos 8 hijos muy monos y juguetones, nuestros gatitos, esos que encontramos, cuando paseando por un callejón, los vimos en una caja de cartón y nos los llevamos a casa, ya que el gusto gatuno lo compartimos los dos.

Siempre cuando está con ellos es feliz, así que aprovecho para sentarlo en mis piernas, acariciándolo con toda la libertad que me da esos momentos, sin que me pueda reprochar mis manoseos en su caliente cuerpo. Se ha vuelto el rey de los pucheros.

Mis estudios los logré terminar con honores, gracias a cierta personita que no sabe que ha sido ese motor de impulso en mi vida, ya que mis padres al enterarse que vivo con un hombre me despreciaron e intentaron dañar a lo que más amo y de paso nuestra relación, pero no se los permití, primero muerto que sin mí Jaejoong, así que cumpliendo mi voluntad, me dieron una paliza que me dejo con un pie en la tumba, pero irónicamente les agradezco, ya que gracias a eso, confirmé el gran amor que Jaejoong me tiene, curando mis heridas con sus besos y cuidados.

Ahora trabajo en un bufete importante de abogados y me va muy bien, tengo un buen sueldo que me permite poder pagar los caprichos de mi bebito, así le digo a escondidas, porque si se entera, pobre de mí.

*Fin POV*

Abrazados en su lecho de amor se comen a besos, sin esperar más de la vida, que el amanecer sea igual, juntos pueden superar las heridas que dejó ese pasado que nunca volverá o que nunca existió para esas dos almas que se fusionaron en una sola.

You are everything I've been looking for


Título: You are everything I've been looking for
Autor: Arashi Sorata
Pareja: HoMin (principal), JongMin, ChangKyu, EunHae, KyuHo
Género: AU, Slash Lemon, Romance, Drama, Angustia, Humor
Extensión: Serial 
Estado: Proceso
Advertencia: Violencia

Reseña: Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente

Convencido de que jamás se volverá a enamorar, Changmin conoce a un hombre que le intriga y confunde, mientras sentimientos que habían permanecido dormidos despiertan, causándole terribles dolores de cabeza, ¿aventurarse a lo desconocido nuevamente? ¿o darle la oportunidad a quien ha estado contigo en los peores y mejores momentos de tu vida?

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El príncipe de los bárbaros


Título: EL PRÍNCIPE DE LOS BÁRBAROS
Autor: Emishychamkim
Pareja: MINSU principal, YUNJAE
Género: romance, acción, fantasía, LEMON. 
Extensión: Serial
Estado: En proceso. 
Advertencia: Violencia, asesinatos. 
Reseña: En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

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El pasado nunca muere


Título: EL PASADO NUNCA MUERE
Autor: Emishychamkim
Pareja: MINSU principal, YUNJAE
Género: romance, acción, policial LEMON. 
Extensión: Serial
Estado: Terminado
Advertencia: Violencia
Reseña: El pasado es una parte de nuestras vidas que nos perseguirá para siempre, sin embargo, ¿podremos librarnos de las cosas difíciles y dolorosas y salir adelante? Junsu se enfrenta cada día a su doloroso pasado del que preferiría escapar para siempre, sin embargo una persona de aquel pasado reaparece para romper el ciclo y llevarlo de vuelta a la luz. Su nombre es Shim Changmin. 

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Lawless

Título: Lawless
Autor: Dara
Pareja: YunJae, RainMin, YooSu,LeeMin
Género: Acción, AU, Policial.
Estado: Proceso
Advertencia: Muerte de personajes, Drogas, Violencia, Temas Políticos.
Reseña: El escuadrón de Elite del CNS y la familia Jung tenían una sola en común, el deseo de eliminarse el uno al otro ¿pero que pasa cuando sus destinos quedan enlazados?
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Te amo incluso, cuando te odio



Título: Te amo incluso, cuando te odio
Autora: Grizly
Pareja: Yunjae, Chunjae, Minjae, Jaesu, Jaemin, Yoosu
Género: AU, SLASH, Angst, Lime, Lemon
Extensión: Proceso
Advertencia: Violencia


Reseña:


Cuando sientes que lo has perdido todo, cuando sientes que las circunstancias de la vida te han jugado una mala pasada aún serias capaz de aferrarte al amor como la única salvación ante una catástrofe…
Kim Jaejoong es el único heredero del conglomerado Kim, desde el día de su nacimiento se habla de él como el próximo sucesor de la empresa sin embargo su vida está plagada de desgracias desde sus cortos 7 años. Se ve enfrentado a muchos problemas y cuando finalmente piensa que ya está superando todo, una decisión inesperada de su padre cambiara su vida hasta el punto de hundirlo en la miseria.
¿Sera el amor o el odio su impulso para recuperarse?

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Me siento tan solo

Título: Me siento tan solo
Autor: Jesús de Hamasaki
Pareja: JaeMin
Género: Angustia, Drama
Extensión: Song-fic
ADVERTENCIA: Violencia, MPREG

(N/A : Todo es narrado por Changmin. La canción en cuestión es “Me siento tan sola” de la cantante Gloria Trevi.)
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Desde el momento que me había invitado a su casa supe que algo andaba mal.
...
Si tan solo hubiera hecho caso a todos aquellos que me advirtieron que ese muchacho no era para nada lo que aparentaba esto no estuviera pasando. Actué mal, desde el simple hecho de ocultar esto a mis padres. Actué cegado por un inexistente cariño... Actué con los ojos cerrados.
Llevábamos muy poco de conocernos y yo hasta juraba que sería Él el indicado para mi. Es de humanos equivocarse... ¿no?.

Tuve miedo de estar
tan solos los dos.
Me puse a temblar
cuando él se acercó a mí.
Pude sentir que no tendría voluntad,
apenas y dije no
y él me empezó a desnudar.



Su rostro lleno de lujuria me causa temor, debo admitirlo. Esta parece ser la única vez que quisiera no estar a solas con él. Rogaba por que en cualquier momento alguien, quien sea atravesara la puerta principal... Pero nada.

Jaejoong apareció con un vaso de agua para él y para mi. La verdad no tenía nada de sed, los nervios me estaban consumiendo.

-¿Qué pasa, Changmin?- Me preguntó con un tono casi sin interés.

Lo miré tratando de disimular mi temor, agache la mirada y negué lentamente sin decir nada. Tomó mi helada mano y un pequeño espasmo se hizo presente en mi.

Lo miré de nuevo, su rostro dibujaba una pequeña sonrisa aunque era muy tétrica.

Quise huir...

-Jaejoong, recordé que tengo que hacer algo- Dije casi sin pensarlo. -Creo que es mejor que me vaya- Me puse de pie.

Me sorprendió que Jaejoong no dijera nada. Yo continuaba acercándome a la puerta... Pero al girar el pomo esta no respondía.

Escuché una leve risa a mis espalda. Me giré y vi a Jaejoong con una expresión de victoria.

-¿Qué esperas, Minnie?- Dijo burlándose.

-...-

-¿Adelante, vete?- Volvió a decir. -¿O acaso has cambiado de opinión?-

Estaba petrificado. No podía articular palabra alguna y mis pies y mis manos también me estaban traicionando.

-Jeje. Que bueno que has decidido quedarte-

En ese momento, Jaejoong se acercó a mi. Me tomó de las manos y fue en ese momento que mi cuerpo reaccionó e intente resistirme... pero Él era más fuerte que yo.

Me arrastro hasta el piso de arriba de aquella casa forzándome a entrar en una habitación, me tiró sobre la cama que había en ella y se posicionó sobre mi empezando a quitar mis prendas. Su tacto era realmente desagradable, me besaba el cuello y aveces hasta lo mordía.

Yo, por mi parte, gritaba que me dejara en paz mis lágrimas salieron sin querer por el terror que estaba viviendo en ese momento.

-¡SUELTAME POR FAVOR!- Grité.

Él hizo caso omiso a todo lo que le imploraba y sin dejar de tocarme empezó a desvestirse.

Violentamente me puso boca abajo y quitó la ultima prenda que traía puesta; mi ropa interior.

Él se posicionó sobre mi y sin previa preparación me penetró de una sola vez. ¡Dios! El dolor era inmenso y mientras más fuertes eran las embestidas más fuerte e insoportable era el dolor que me causaba. Con una de sus manos topo mi boca para reprimir mis gritos que casi me dejaban sin voz y con la otra sujetaba mis propias manos bajo mi pecho.

Sus gemidos cerca de mi oído eran asquerosos, hasta que unos me ellos indicaron que pronto terminaría... Dentro de mi.
Y me puse a llorar
poco después del final.
Sus ojos, su adiós
me dieron la verdad.
Pude saber que él no sería para mí
y yo si para él,
aunque nunca lo vuelva a ver,
aunque nunca lo vuelva a ver.



Todo acabó... estaba tendido en la misma cama en posición fetal, adolorido y queriendo desaparecer de una maldita vez, queriendo morir.

Me sentía sucio, estúpido y una basura. Jaejoong se había llevado mi virginidad de la peor manera.

Lo observe vestirse.

Me aterré cuando su mirada se posó en mi. Sonrió satisfecho.

-Ven- Me extendió una. -Te ayudaré a vestirte- Me dijo con toda serenidad que daba pavor.

Yo no hice caso, me encogí más en las sabanas.

-Changmin, no quieres verme enojado- Dijo. -Ven, ponte de pie por favor-

Sus palabras me aterraron más. Así que no tuve opción más que entregarle mi temblorosa y fría mano.

Me sacó de la cama completamente, siempre me a dado pudor mostrar mi cuerpo pero en esta situación realmente eso pasaba a segundo plano.

Miré las sabanas, había manchas carmesí en ellas y al despegarlas de mi cuerpo pude notar que mis muslos y parte de mis piernas también estaban manchadas por ese color.

Jaejoong me vistió y aprovechaba para de nuevo tocar mi cuerpo con sus manos. Cuando por fin estuve completamente vestido me llevó hacía abajo. Cada paso que daba era un infierno, mis ojos se volvían a empapar de lágrimas a punto de salir.

Abrió la puerta principal y pude sentir la fría brisa chocando contra mi rostro.

Nos subimos a su coche y arranco.

No articulaba palabra alguna, solo sentía la mirada triunfante de Jaejoong. Una vez nos estacionamos cerca de mi casa me miró de nuevo.

-Changminnie- Dijo. -¿Sabes? No debes de confiar en la gente- Dijo burlándose haciendo que se me formara un nudo en la garganta.

-...- Quería morirme, de verdad eso deseaba.

Suspiró.

-Bueno, una vez logrado mi cometido contigo creo que ya me puedo ir feliz- Dijo tranquilo y yo solo escuchaba cada dolorosa palabra. -Digo, por que no te lo había dicho antes pero esta noche me iré del país- Dijo acercándose a mi y acariciando mi mejilla. -Gracias por darme mi ultima noche antes de eso- Rió cínicamente.

-...- Comencé a llorar notoriamente.

-Ahora, me harías el favor de bajarte e irte- Dijo.

Me sentía adolorido todavía y con dificultad apenas si me movía.

Jaejoong al no ver reacción por parte mía bufó y bajo del coche acercándose a mi lado abriendo la puerta ferozmente.

-Te dije que te largaras- Dijo y me tomó violentamente de la playera haciéndome salir por la fuerza dejándome tirado en el frío asfalto.

Lo vi arrancar... y esa fue la ultima vez que vi a Jaejoong.

Como pude me levante apoyándome en la pared que ya hacia a mis espaldas, me sequé las lágrimas y reprimí el dolor tanto físico como emocional y con dificultad y con apoyo de lo que estuviera al alcance de mis manos caminé el mínimo tramo que quedaba hacia mi casa.

Al llegar a ella di gracias al cielo que no hubiera nadie, solo me fui a mi habitación donde me encerré, hundí mi rostro entre mi almohada y mis cobijas y lloré como un niño, lamentándome por ser el más estúpido del planeta.
Poco tiempo después
tuve un nuevo temor,
mi cuerpo cambió
con una revolución.
Me cansé de esperar
lo que llega cada mes,
fue cuando comprendí
que algo crece adentro de mí...

Mi cambio fue notorio en los días póstumos; apenas hablaba, apenas comía, lloraba casi todo el tiempo...

Pero eso no fue lo único que cambio en mi...

Últimamente dolores de cabeza me atacaban fuertemente acompañado de nauseas y sensibilidad a algunos olores. El cansancio me estaba matando y desmayos se presentaban.
...No soy estúpido para saber lo que me está pasando. Pero aún así... tengo miedo.

Y quisiera llorar
y quisiera gritar
que Me Siento Tan Sola...
que casi juro que mi ángel me abandonó,
que el sol me huye para no ver mi dolor
y mi mayor consuelo
me da tanto miedo,
se mueve y crece dentro de mi cuerpo...

Y la casa tembló cuando papá se enteró
lo debes perder fue lo que él ordenó
pues la gran sociedad
no se debe enterar.
No me dolieron los golpes
tanto como mi soledad.
Ella también lo apoyo
en lo que el decidió
y me hicieron saber mil veces que les fallé.
Me cansé de escuchar
del honor que perdí,
lo que perdí fue un amor
más que más da si me siento mal,
qué más da si me siento mal...



Mi padre estaba recargado en el respaldo de una silla, furioso... decepcionado.

Se había enterado por medio de mi profesor y ese desmayo que tuve a media clase.

Yo estaba sentado en el sillón, helado y consumido por los nervios. Mi mirada estaba en el suelo y por mis mejillas resbalaban lágrimas.

-No nacerá- Dijo. -¡No me pondrás en vergüenza frente a la familia y los amigos!- Gritó haciéndome dar un espasmo por la reacción.

-Pero...- Me arriesgue a hablar. -¿Y qué hay de mi?- Dije intentando controlarme.

En eso mi papá se alejó de la silla violentamente para acercarse rápidamente a mi y abofetearme fuertemente para después tomarme por lo hombros y lanzarme al sillón con ira.

-¡TU NO TIENES DERECHO A OPINAR! ¡MALDITA PUTA!- Dijo.

Corrección, esas fueron las palabras más dolorosas que me pudieron haber dicho y más si estas provienen de tu propio padre.

-Abortaras mañana a primera hora- Dio la orden.

Me incorporé lentamente en el sillón y visualice a mi madre, rogándole con la mirada empapada y más que nada aterrada que evitara todo esto.

Mi madre me miró seria y con desaprobación.

-¿M-ma-má?- Dije.

-Entiende que es por el bien de nosotros y del tuyo- Dijo con la voz quebrada, reprimiendo el llanto. -Nos haz decepcionado- Dijo.

Mi padre volvió a atacarme con palabras que me dolían mucho, trataba de no prestarle atención, de pensar en otras cosas... Pero a mi mente solo venía Él...

Quería despertar de esta horrible pesadilla...
Y quisiera llorar
y quisiera gritar
que Me Siento Tan Sola...
que casi juro que mi ángel me abandonó,
que el sol me huye para no ver mi dolor
y mi mayor consuelo
me da tanto miedo,
se mueve y crece adentro de mi cuerpo...



3:00 am y yo seguía despierto, había tomado una triste decisión; no seguiría aquí más.

Tomé mi mochila con todo lo que tenía dentro. Miré mi habitación por ultima vez y apagué la luz.

Pasé por la habitación de mis padres, la puerta estaba entreabierta y pude verlos por ultima vez. Dormían tranquilamente, ignorando lo que iba a pasar.

Un nudo se me formó en la garganta pero esta vez tenía que ser fuerte.

-Por favor, perdónenme- Susurre.

Bajé las escaleras con cautela. Les dejé una nota a mis padres y salí de la casa.

Todo con cautela y haciendo el más mínimo ruido.

Miré mi hasta ahora casa, bajé la mirada y empecé a caminar. No sabia para que rumbo ni a donde, pero desde hoy tendría que ser independiente y fuerte... Por mi... Por los dos.
Me dolió decidir que hoy me iré de aquí
a donde no haya luna fría,
a donde yo no ofenda
con mi presencia,
a donde pueda nacer la inocencia,
a donde pueda nacer la inocencia,


-No dejaré que te hagan daño- Dije posicionando mis manos en mi vientre. -Nunca-

a donde pueda nacer...

Fin

Perfección

“Perfección”
Autor: DazedMik
Pareja: HoMin
Género: AU
Advertencias: Lemon, violencia e insinuación de Mpreg
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“El Ser humano siempre buscó la perfección, buscó la pureza de la raza, buscó la evolución y no miró a quien dañaba, ahora son a ellos a quienes dañan”.

Las civilizaciones siempre se han disputado el poder, los Dyr no son la excepción, se consideran perfectos, pero tan solo han repetido los mismos esquemas que sus antecesores los humanos. Son gobernados por el más fuerte y al igual que la selva estos híbridos están divididos y nunca pueden mezclarse, están los que siempre fueron depredadores y los que en el pasado fueron alimento, aunque ahora ya no lo son más, porque existe una raza más que está destinada para ese propósito: los humanos, seres poco capaces e imperfectos. Actualmente las ciudades son autónomas, cada una está gobernada por un líder, un Dyr con genes de algún animal salvaje y poderoso, de amplia astucia mental y física, porque solo de ese modo puede competir con las otras metrópolis. La Urbe con mayor influencia, tamaño, poder y más importante es conocida como “Capital” como los Dyr la llaman, los humanos la llaman Seúl. Estos últimos son los esclavos, la servidumbre y los que proveen el alimento a los de la raza que ellos mismo crearon; si alguno comente alguna falta el castigo es la muerte, y dependiendo la gravedad es como se mide el nivel de tortura que recibirá y que concluirá sin cuerpo al que llorar.

Los híbridos dirigentes de “Capital” son Dyr con genes de tigres, se han mantenido el poder por varias generaciones ya y no pretenden dejar ese puesto, no importa la forma de tortura que deben imponer o todas las atrocidades, porque lo importante es tener la gloria y el poder. Tienen adversarios, otros Dyr con genes igual de feroces, pero que no han conseguido hacerse del poder suficiente para ocupar el lugar de los Dyr tigres, y se han debido mantener bajo el margen, esperando el momento exacto en los que encuentren alguna debilidad para poder atacar y ganar.

~0~

¿Estás listo?- El Dyr frente a él le llamó para captar su atención, pero YunHo no estaba con ánimos de seguir, llevaban más de tres horas encerrados en los laboratorios, él no tenía por qué estar ahí, solamente necesitaba los resultados no saber todo el procedimiento, pero así habían sido las ordenes de su padre y actual líder del clan de los tigres, YunHo nunca desobedecía ninguna orden, al menos las que le convenían. –Sí, supongo que debemos seguir, parece que nunca saldremos de este sitio.- Suspiró con pesar al mirar el cielo naranja, las nubes tenían un tono rosado y el sol parecía pintar todo el exterior de un color naranja suave; dio una última bocanada al cigarro que tenía en sus dedos, aspiro y exhalo el sabor de la nicotina, frunció los labios en una sonrisa y dejó caer al suelo la colilla, dio media vuelta y empujo la puerta de metal con bordes blandos, era momento de seguir supervisando el nuevo proyecto que su grupo tenía entre manos, el experimento que los mantendría por más tiempo en el poder.

El Dyr frente a él vestía pantalón de mezclilla y una camisa sin abotonar que dejaba a la vista una playera con el estampado que lo señalaba como un hibrido tigre. YunHo detestaba que su clan hiciera ese tipo de reglas era obvio, para él, que todos lo diferentes Dyr podían identificarse entre sí, pero los humanos no podían y es así que los notaban con mayor facilidad para saber cómo comportarse y no cometes ninguna falta, él por ser del linaje dominante podía abstenerse de esa vestimenta que consideraba ridícula, porque los humanos y otros Dyr solo debía de ver sus ojos para darse cuenta de la clase de estirpe que poseía. YunHo se detuvo, el pasillo en donde se encontraba ahora era largo de paredes y loza blanca, las luces fluorescentes iluminaban de manera perfecta cada rincón, no existía ni un solo punto que no fuera iluminado, por eso al girar la cabeza hacia uno de los otros pasillos que llevaban al ala de los alimentos le pareció curioso encontrarlo con una luz muy tenue. Las facciones de su rostro denotaron curiosidad y su ceja derecha de arqueo al mismo tiempo que la mano del mismo lado la ocultaba en el bolsillo.- Supongo que mi padre debe ocultarme algo.- Encogió los hombros y volvió a emprender su camino al cuarto donde se realizaban los experimentos. –No es algo que sea de mi incumbencia, al menos hasta que no me hablen de lo que ahí pasa. –Frotó uno de sus ojos antes de entrar y sentarse en el sofá que estaba a unos centímetros de la puerta de aquella habitación.

Los “científicos” eran una mezcla de varias especies: hombres y diferentes Dyr trabajaban en silencio, los primeros traían cada uno de los instrumentos que los segundos necesitaban. Podría decirse que era algo armonioso, los humanos trabajaban bien cuando estaban en silencio y obedecían, aunque estos estaban específicamente entrenados para ser útiles. Los seres que alguna vez gobernaron ahora eran distribuidos en diferentes trabajos que los Dyr no realizaban como limpiar, trabajar en las fábricas o cualquier trabajo que requiera mucho esfuerzo y poco conocimiento, porque los humanos no eran buenos pensadores, alguna vez lo fueron ahora eran solo seres irracionales. YunHo los miraba aburrido, estaba cansado de estar ahí, pero debía esperar a que su padre llegara y le explicara en qué consistía el prototipo que estaban investigando, sabía que tenía referencia con la alimentación de los Dyr, a la mayoría no le apetecía seguir con la forma clásica, al menos no a los carnívoros, porque al tener el poder y considerarse los más poderosos en todo los sentidos, ser salvajes por un momento no estaba en su idea de perfección.

YunHo apoyó el codo en el brazo del sofá para recargar su rostro en su mano, inclinó ligeramente su cuerpo y cruzó la pierna derecha sobre la izquierda, su mirada estaba fija en cada una de las acciones de los humanos, le parecían en especial particulares e interesantes, sobre todo por su “imperfección”. Sus ojos pequeños y típicos de un felino se curvearon, para él eran unas presas, no las atacaría porque eran importantes para su análisis de cómo eran y cuales características debían de salvarse en aquella especie y que podían serles útiles a los Dyr. Esta era otra de las tareas encomendadas por su padre, examinar a los hombres que ahí estaban, no entendía del todo esa labor, pero la cumpliría, porque él deseaba ser el siguiente en gobernar la Capital, ansiaba ese poder y todo lo que con ello llegaba, deseaba aunque fuese extraño que fuera una ciudad más equitativa, al menos entre los Dyr, porque nunca pensó en los humanos, ellos simplemente estaban ahí y siempre estarían ahí. –YunHo.- Le llamarón y esa voz le permitió apartar los ojos de aquellos seres inferiores. Volvió el rostro con gracia y lentitud, irguió la cabeza y después de puso de pie, su padre estaba frente a él.

-Bienvenido, padre, llevo aquí bastante tiempo y he realizado lo que me has pedido, pero aun no entiendo la razón. – Sacudió sus cabellos lentamente con los dedos y miró fijamente al líder de su grupo, era muy parecido a él: cuerpo delgado, fuerte y ágil, pero era más bajo.-Nunca pierdes el tiempo ¿Eh?- Su padre levantó la mirada y YunHo guardó silencio antes de sonreír- Si no fuera de este modo no sería digno del puesto que deseo.- YunHo sabía que su padre tenía dos perspectivas de él; sabía que lo admiraba y hacía cualquier petición que hiciera, pero por el otro lado estaba perfectamente consiente que no dudaría en luchar por su puesto de líder. Pero YunHo era inteligente y esperaría el momento indicado. –Lo sé, YunHo. Eres demasiado perfeccionista.-Dijo aquellas palabras muy lentamente, y con elegancia caminó para después sentarse en el sofá. Su hijo entendió perfectamente la petición de su padre y se sentó a su lado. –Es importante y es más que un sustito de alimentos ¿No? - Ladeó la cabeza y miró fijamente a los ojos del Dyr mayor, este asintió y YunHo guardó silencio, escuchó atento a cada palabra que salía de los labios de su padre.

~0~

“Fallo en el ala sur, pasillo 18, habitación 2”

El edificio completo voceaba aquella alerta, el personal corría a sus puestos, era imposible que existiera un fallo, no estaban permitidos, no para los Dyr. YunHo había terminado de hablar con su padre y se dirigía a la salida de la parte trasera del laboratorio, había escuchado la alarma y deseaba solucionar aquel problema, pero era más importante la misión que su padre le había designado, apretó la mandíbula y empujó la puerta que tenía un letrero con la leyenda ‘salida’, sus pasos eran firmes, sentía como su sangre hervía por la incompetencia de aquellos quienes eran culpables del fallo, a pesar de que sabía que no era del todo un fallo, su clan nunca fallaba, pero era necesario que los demás creyeran que por fin, los Dyr tigre habían cometido un error. –Calma YunHo.-Se dijo a sí mismo y cerró los ojos al estar ya afuera del edificio, respiró profundamente, pero no se calmó las alarmas lo desesperaban, sus instintos le indicaban que debía regresar y arreglar el problema, acabar con lo que tuviera que ser finiquitado. Cerró los puños y se clavó las garras en la palma, el dolor que le confirió esa acción le sirvió como calmante; la afilada y puntiaguda garra se hundía en su carne, el olor a sangre le llegó hasta las fosas nasales, por un segundo pensó que ejerció demasiada fuerza en su mano, pero ese no era el olor de su sangre, era un aroma muy particular, nunca antes lo había percibido. Sonrió y caminó hasta el lugar donde venía ese olor.- Te encontré. -Susurro para sí mismo al mover la cabeza de lado a lado, mirando entre los recipientes de basura y todo aquello que servía de guarida, es así como se fijó en el movimiento de una bolsas en un rincón oscuro.

Respiró profundamente, una vez, dos veces y una última vez para estar seguro que el aroma que percibía era el que buscaba. Sonrió y se acercó hasta las bolsas de diferentes colores y tamaños, empujó algunas con sus zapatos y removió a cajas hasta que dio con un cuerpo aparentemente humano, pero en su esencia había algo más y que era justo por lo que YunHo lo había encontrado, su aroma era único. Se acercó hasta la criatura, y esta giró la cabeza que hasta ese momento había mantenido oculta entre las bolsas; sus negros cabellos revueltos y con algo de papel despedazado enredado en ellos, la piel de su rostro presentaba algunos rostro y estaba algo sucio, pero aquel aspecto poco pulcro no le quitaba la belleza de sus facciones. YunHo estaba sorprendido por la quietud de aquel ser, se supone que estaba huyendo, pero se mantenía sin mover algún musculo. El Dyr movió la cabeza hacia el lado derecho al mismo tiempo que sus ojos se achicaban y su ceño se fruncía, su instinto animal le indicó que se mantuviera alerta y paró las orejas para intentar algún ruido que la criatura hiciera, pero lo único que pudo escuchar fue un intenso y frecuente gruñido que provenía de su estómago. - ¿Estás hambriento? –YunHo habló con la voz más suave que tenía, arrastró cada letra por si no le entendía, pero aquel ser desvalido se limitó a asentir lentamente. Por eso estaba en aquellas condiciones… Sucio y entre bolsas de basura.

-Yo puedo darte de comer… Solo debes venir conmigo.- Extendió una mano hacia el chico, su rostro era casi uno aniñado, por eso se atrevió a ofrecerle tan confiadamente una de sus extremidades, sus instintos estaban despiertos, pero por un momento los dejó de lado, ahora era mejor pensar y actuar. –Soy YunHo, y tengo mucha comida que puedo compartir contigo.-La criatura estaba quieta, sus ojos no denotaban ninguna emoción, tan solo miraba fijamente la mano a él, respiró con mucha profundidad y el mal olor de las bolsas lo hicieron despertar de la ensoñación en la que se encontraba. Parpadeó un par de veces y movió la cabeza de lado a lado, recordaba haber escapado del laboratorio y correr todo lo que pudo, sin embargo el hambre le traicionó y se quedó varado en aquella montaña de basura buscando comida.- ¿En verdad tienes comida? – Su estómago nuevamente rigió y apoyo una de sus manos sobre este, estaba demasiado débil y solo pensaba en comer, con eso en mente se puso de pie ignorando la mano de aquel a quien no conocía.- Dame la comida.- Ordeno al ver fijamente a al Dyr que se limitó a sonreír.- Tienes que seguirme. -Bajo la mano y se alejó unos cuando centímetros de su contrario, lo miro de pies a cabeza, tenía unas zapatillas blancas, pantalón y camisa de algodón del mismo color y era apenas unos centímetros más alto que él.

-¿A dónde debo seguirte? - Entrecerró los parpados y se movió al mismo tiempo que el Dyr, no sentía miedo ni estaba alerta, el ruido que su huida del laboratorio causo ya no le preocupaba e engarba el hecho de que sabía le estarían buscando. Solo pensaba en saciar el hambre que tenía, comida, comida, comida era todo lo que su cerebro procesaba. YunHo se acercó hasta quedar frente al joven y con mucho cuidado llevó su mano hasta sus cabellos para retirar los papeles que allí tenía.- Vivo cerca de aquí, así que no debes preocuparte porque pronto tendrás tu comida.- Volvió a sonreír y bajo la mano para ocultarla en sus pantalones.- Ven- Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia donde había estacionado su automóvil. El joven quiso moverse, pero sus pies estaban pegados al piso, apretó los puños y clavo las uñas en la suave piel de su palma, sacudió su cabeza y siguió a aquel ser que se movía delante de él, seguramente no era un humano, los humanos no tenía nada, así que era uno de ellos, con ese pensamiento alcanzó a YunHo.

~o~

El viaje en el coche fue silencioso, al principió la criatura temió y dudo en subirse en el vehículo negro, pero al final las palabras de YunHo volvieron a animarle o más bien tentarle con la palabra comida, estaba más que hambriento, si no era saciado pronto no sabría cómo reaccionaría y por eso durante todo el trayecto estuvo en silencio y no se movió, su mirada permaneció fija en la carretera y solo por momentos sus ojos se perdían en las luces de los postes que iluminaban toda la vía. El Dyr estaba intrigado por aquel ser que estaba como petrificado; no era una cualidad de los tigres, era más bien de los gatos se dijo a él mismo para justificar la curiosidad que crecía en su cabeza; estaba seguro que tenía algo que ver con su padre, pero no lograba hallar el cabo suelto de tan peculiar ser, no tenía aroma a Dyr pero al mismo tiempo algo le indicaba que tampoco era un humano. Al llegar a su lugar de vivienda, detuvo el vehículo, se bajó de él y espero a que el joven estuviera a su lado para poder guiarlo a su guarida.

El joven se bajó con mucha calma y sus movimientos eran cada vez más vacilantes, ahora no solo era su estómago el que gruñía, su pecho se contraía y producía un extraño sonido, uno que le indicaba que era mejor que saciará su hambre antes de que algo pasará. Respiró con mucha profundidad y hundió el estómago al momento de ponerse de pie y caminar hacia el otro individuo, se paró a su lado y lo miró fijamente para saber a donde debería de dirigirse. A YunHo aquella mirada le causó escalofrío, su instinto de tigre estaba muy alerta, sentía el peligro que aquella criatura podría causar, y estaba casi seguro que era por la falta de alimento. –Sígueme estamos cerca ya.- Dicho esto comenzó a caminar nuevamente, sin perder de vista al otro. Le dirigió hacia una calle poco iluminada, pero que para sus ojos híbridos era casi como estar a la luz del día, veía perfectamente y sus sentidos se agudizaban, su instintito de cazador surgía y se entremezclaba con la inteligencia del humano. A diferencia de su acompañante que estaba con los ojos entrecerrados para ver con mayor claridad el camino que debía de seguir, daba pasos hasta cierto punto inciertos, pero muy silenciosos, esas acciones no fueron desapercibidas por el Dyr, aquel era un ser muy particular.

YunHo estaba parado en el umbral de la puerta de su guarida, su mirada estaba fija y atónita, en toda su vida jamás había visto a alguien comer de aquel modo. Aquel chico estaba prácticamente sobre la mesa devorando todo lo que el híbrido puso frente a él, jamón, queso, pan, algunas carnes que eran resultado de las pruebas en el laboratorio y la carne congelada que obtuvo de su cacería pasada. En un momento intento acercarse, gran error, el chico le gruño y enseñó los dientes, pero le asustó, tan solo le causo mucha gracia, porque si lo deseará podría acabarlo muy fácilmente, por eso estaba tan tranquilo en ese sentido, sus habilidades de pelea y estrategia no habían sido superadas por nadie en toda la ciudad e incluso se atrevía a considerarse uno de los mejores Dyr de todas las demás metrópolis.

-¿Quieres comer más? - YunHo habló por fin después de haber permanecido en silencio durante toda la vorágine que el chico cometió y que al escuchar la voz abrió los ojos y miró hacia los lados, buscando al dueño de la voz, cuando lo encontró alejó su cuerpo de la mesa, frunció el ceño y sus ojos fueron capturados por la imagen de todo lo que había roto y despedazado en la mesa, se tocó los labios y descubrió que estaba sucia, pero a cambio sus pensamientos podían enfocarse y trabajar como normalmente harían.- Yo… Estoy satisfecho… Gracias…-Intentó recordar el nombre que sabía el otro mencionó antes, sin embargo no lograba recordarlo.- YunHo, mi nombre es YunHo.-Volvió a recalcar el Dyr al acercarse al joven, se sentó en la silla frente a él y le miró con más curiosidad que antes.- Cuando te encontré te lo dije… ¿No lo recuerdas? - El individuo frente a él lo miró fijamente y examinó sus facciones y movió la nariz en señal de esta olfateando su esencia.- No lo recuerdo, estaba muriendo de hambre y solo pensaba en eso, en alimentarme. Eres un Dyr tigre… además eres de un rango importante, tu esencia y tus ojos me lo dicen.- YunHo sonrió de forma amable, pero en su cabeza estaba trabajando por cualquier inconveniente que pudiera pasar. –No hay que ser muy inteligentes para saber mi linaje. Lo que me causa curiosidad es conocer la tuya… y tu nombre.

-ChangMin.- Fue todo lo que dijo, las otra pregunta se quedó sin respuesta, sus miradas se mantuvieron fijas una de la otra en una batalla silenciosa y entre dos seres que no estaban dispuestos a ser el primero en admitir una derrota. ChangMin no iba a decir ni una sola palabra sobre su origen, él tampoco estaba del todo seguro de cual era, solo conocía las paredes de su habitación en el laboratorio y que cada cierto tiempo era sometido a diversos experimentos que siempre que terminaban le dejaban con algo diferente en su cuerpo: habilidades que antes tenía o la perdida de alguna de estas, mayor conocimiento sobre un tema o el total desconocimiento de algo elemental. Algunas veces se sentía más como un ser salvaje que uno civilizado, pero sobre todo a veces estaba seguro que su cuerpo tenía formas totalmente extrañas a las que estaba acostumbrado, sus ojos cambiaban de forma, sus labios se deformaban por unos más de bestia que de humano, porque de algo sí estaba completamente seguro, en algún tiempo estuvo con humanos, fue parte de ellos. Ahora era un ser que no sabía cómo denominarse.

La batalla de miradas se vio interrumpida por el repentino sonido del celular de YunHo, que hasta ese momento intentaba descifrar que era lo que su padre había estado haciendo en el laboratorio además de experimentar con el futuro alimento de los Dyr carnívoros. –Ahora vuelvo.- Se levantó de la silla y caminó hasta una cierta distancia donde esperaba que el chico, que sabía su nombre era ChangMin, se mantuviera sin poder escuchar la llamada que por el tono de aviso era el que tenía designado para su padre. –Estoy en mi guarida. - El tono que uso era para hacerle saber a su progenitor que alguien estaba en su compañía.- “Sé que lo encontraste, mantenlo contigo hasta que todo el disturbio cese, los leones sospechan que estamos experimentando y están insistiendo en que debería haber un concilio, cosa que no sucederá, cuando este el campo libre iré en su búsqueda… Debes tener cuidado, puede ser peligroso”. Sin dar más detalles la llamada se cortó.

~0~

ChangMin llevaba tres días en la guarida de YunHo, al principio se opuso a quedarse en aquel lugar, porque además de no confiar en el dueño, también sus pensamientos le indicaban que debía de huir de aquel lugar. Por otra parte YunHo tampoco se sentía del todo cómodo estar con el joven, lo consideraba raro además de que de algún modo peligroso. La primera noche no pegó el ojo por observar a ChangMin que tampoco estuvo quieto, estuvo actuando de una manera poco común, se pegó al lugar más oscuro de la guarida que a pesar de estar en un edificio abandonado poseía todas las comodidades para alguien como el hibrido: un dormitorio, baño, sala de estar y comedor, eran todos los espacios necesarios, pero aquel chico se empeñaba en dormir debajo de la mesa y cerca de la alacena. YunHo se negó al principio, ya que había sofá bastante cómodo, pero no quiso, argumento que en la noche tendría hambre y a eso el Dyr no pudo oponerse, además de que su instinto le decía que si lo asustaba huiría y no podía permitir que eso sucediera, su padre lo necesitaba y como hijo del líder cumpliría con ese deber.

-¿No piensas bañarte?- YunHo estaba parado frente a la alacena y el sutil aroma a sucio le indicaba que aquel joven no se había pasado agua y jabón por el cuerpo en varios días, algo raro porque le había dejado algo de ropa, pero solo se la cambiaba y la dejaba doblada con sumo cuidado en un rincón que ahora parecía la madriguera del chico.- ChangMin…-Volvió a llamarlo para captar su atención ya que se encontraba totalmente concentrado en la puerta ventana de la sala de estar y por la que no había postrado su mirada para ver el exterior, el híbrido que muy a su pesar era más bajo que el chico raro notó hacia donde estaba dirigida su atención.- Puedes acercarte si lo deseas… -Se acercó con mucho cuidado y se inclinó hasta que su rodilla derecha se apoyó en el piso de mármol blanco, esa acción le permitió notar el suave aroma que despedía, uno muy sutil y que se confundía con el olor a sudor y tierra. Su instinto dejó de lado su lado racional para que pudiera disminuir la distancia de su nariz con el cuello de ChangMin, lo olfateó y este último no se movió por unos segundos.- Hueles dulce… Como a miel…-Murmuro el Dyr, pero todos sus pensamientos se borraron cuando unas manos lo empujaron con mucha fuerza al suelo.- Aléjate, ¿crees que soy como tú?- Señalo el más alto.- No soy de tu especie salvaje. –El cuerpo de YunHo con la espalda pegada al suelo miró con asombro al ejemplar frente a él.

Entrecerró los ojos y se puso en dos pies con agilidad, miró fijamente a ChangMin y caminó hasta quedar frente a él, tomó al menor del brazo derecho y lo sacudió sin utilizar mucha de su fuerza, pero para el cuerpo más frágil el dolor del agarré se traspasó de ser solamente en la piel hasta llegar hasta los huesos, el más alto formo una mueca de dolor en su rostro, aunque no emitió ningún sonido que delatara dolor. El híbrido lo libero, pero también empujo el cuerpo hasta que este cayó al suelo.- No vuelvas a hacer eso, te estoy teniendo paciencia.- Para alguien que estaba destinado a ser un líder no podía permitir parar por alto algo como aquello. Sus pupilas verdes brillaron y sus ojos habían cambiado de forma a una más parecida a la de los tigres, pero antes de tener un cambió más notorio pudo contener su enojo y alejar al chico de sí. ChangMin miraba con rencor a YunHo, apretó los puños con fuerza e ignoro el dolor que le causo en el brazo ese acto, se sentó y se quedó quieto nuevamente, en ese momento tuvo claro que no podía estar ni un minuto más en ese lugar, pero sabía que no sería fácil escapar, aquel tipo lo tenía encerrado aunque no lo dijera de forma directa.

El hijo del líder de la Capital respiró profundamente y miró de forma dominante a ChangMin.- No tientes a la suerte.- Con esa última frase, le dio la espalda y caminó hasta el dormitorio, se tiró sin mucha gentileza en la cama y clavo la vista en el techo.- Que hice… Me deje llevar por su esencia.-Apretó los parpados al mismo tiempo que dejaba el antebrazo frente a su pecho, su respiración se calmó lentamente, no podía permitir que la ira le dominara y sus instintos depredadores y de macho dominante surgieran en él. Ese era el principal problema de los Dyr de cualquier especie y por lo que todavía no eran perfectos, las emociones que percibían los influenciaban demasiado y reaccionaban sin pensar. Sus reflejos se convertían totalmente, en el caso de los Dyr tigre, dominantes y protectores de su territorio, además de que ser especialmente orgullosos y ningún Dyr tigre que se orgullecerá de serlo se negaba a una lucha con cualquier otro hibrido. Por el comportamiento que ChangMin había tenido, su intuición le decía que su padre tenía algo que ver con ese dulce aroma y con esa calma tan poco común. No podía olvidar el rostro completamente serio y analítico que el chico tenía, no tuvo miedo, pero tampoco ignoraba el peligro que estaba corriendo y por eso se quedó quieto, porque para los tigres, cualquier ser que se rendía a sus pies se quedaba inmóvil y se dejaba hacer por quien lo estuviera dominado y fue justamente lo que paso minutos antes en la cocina.

Ese día YunHo no volvió a salir de aquellas cuatro paredes, se mantuvo en su cama meditando cada una de las posibilidades si se atrevía a salir, estaba casi seguro que volvería sentir aquel aroma en particular y por el que apostaría cualquier cosa era la razón por la que ChangMin no se había bañado en todo ese tiempo, estaba intentado ocultar esa esencia que volvería loco a cualquier otro híbrido tigre que estuviera cerca de él. Podía describirlo como suave, muy parecido a la miel, pero no a la que ya estaba producida, a la miel que las abejas recién polinizaban en las flores, ese ligero y embriagador aroma que de solo pensarlo le producían náuseas y un intenso deseo de convertirse en su forma animal para poder marcar el territorio donde estaba ChangMin y después reclamarlo como suyo.- ¿Qué has estado haciendo papá?-Recriminó en voz alta, porque su padre había experimentado demasiado. Reuniendo la información que ya tenía del más alto podía hacerse a una idea de lo que progenitor estaba buscando; casi estaba seguro que ChangMin en algún momento de su vida fue un humano, pero también tenía la certeza de que no era completamente un hibrido, podía definirlo como una combinación perfecta entre ambas especies, aunque aún era frágil, quizás ese era el defecto que aún no lograban suprimir y por eso le habían dejado huir, además de la amenaza de las otras razas.

Sin darse cuenta en qué momento se quedó dormido, YunHo despertó sobresaltado y en un instante ya se encontraba de pie para salir de su dormitorio, apenas miro el reloj, pero sabía que ya era bastante tarde porque el sol no se veía y la luna ya estaba en lo alto.- Media noche.- Apretó la mandíbula porque aquel maldito olor embriagador lo dejo tan fuera de sí que su cuerpo se cansó de tanto reprimir la necesidad de correr y volver a aspirar del cuello de ChangMin. Sacudió la cabeza de lado a lado y abrió la puerta de golpe, todo estaba en silencio, ninguna respiración a su alrededor, algo no estaba bien.- ¿ChangMin? -Le llamó, pero no obtuvo respuesta, en la guarida solo se encontraba él.

~0~

ChangMin no tenía idea de donde estaba, había roto la ventana de la sala de estar de la guarida de YunHo, tenía miedo que él hibrido lo escuchará y volviera a atarlo como antes, pero nada sucedió y con toda su astucia posible escapo por la ventana, tenía algunos moretones por la caída tan poco planeada que tuvo, pero una vez que estuvo en sus pies pudo correr hasta que el aire en sus pulmones apenas llegaba y ahora se encontraba en un lugar que desconocía por completo. Siempre estuvo encerrado en el laboratorio o al menos esos eran los únicos recuerdos que tenía. Además tenía el problema con el olor que estaba expidiendo su cuerpo, no podía olvidar la reacción que tuvo YunHo, al que hasta aquel momento nunca había mencionado su nombre a pesar de recordarlo perfectamente algo en su interior le decía que tuviera mucho cuidado de acercarse a él y esa era la razón principal por la que se mantuvo apartado y prácticamente arrinconado en la cocina de su guarida, porque no deseaba establecer ningún tipo de relación con él. Detestaba el olor a sudor y en general se quería arrancar la nariz para nunca jamás volver a sentir esa peste que él había provocado, pero el instinto de supervivencia era más fuerte y para salir vivo de aquella ciudad era necesario ese sacrificio.

-¿A dónde rayos debo ir? - Se hizo aquella pregunta por décima vez, sus pies comenzaban a pedirle que tomará un descanso, si sus cálculos no le fallaban llevaba aproximadamente siete horas desde la última vez que probó alimento y unas cuatro desde que escapo de la guarida de aquel salvaje.- Si no me doy prisa el único salvaje seré yo. - Se lamentó al mirar las calles que poco a poco habían quedado desiertas, aunque realmente nunca vio demasiada gente. En el laboratorio había estudiado sobre como la Capital se dividía y por las características del lugar estaba en la zona de los humanos, aunque raramente podía verse uno ya que estos siempre estaban con sus respectivos amos y muy pocos tenían la libertad de estar en una casa a la que podían llamar propia.

Sus pasos le llevaron hasta una zona que apenas parecía la de los humanos, la vegetación era más densa y dejaba de haber caminos en los cuales un ser de dos pies pudiese andar sin sufrir algún accidente. ChangMin apretó los puños con fuerza y pateó la piedra frente a sus zapatos.- Es la muralla…- Cerró los ojos y se tocó la frente con la diestra, qué debía hacer ahora, si llegaba a una zona de Dyr seguramente lo atraparían y lo usurarían de cena, al menos si se encontraba con un clan de carnívoros, pero sí se encontraba con uno de vegetarianos tenía la oportunidad de vivir como esclavo. Sus opciones no eran muy alentadoras y el maldito aroma solo se hacía más fuerte, era justamente por eso que había escapado, para huir de lo que los científicos tenían planeado para él. Estaba completamente consiente que era una mera rata de experimentos.

ChangMin había permanecido demasiado tiempo parado en una misma posición y no prestó atención al ser que se iba acercando a él, un depredador, un Dyr con forma de tigre se lamía las fauces, el olor que aquella criatura era deliciosa, indicaba copula. Cuando ChangMin notó que algo se acercaba el hibrido estaba apenas unos metros de distancia, correr no era una opción, sería cuestión de minutos para que fuera atrapado y servido para devorar. Trago saliva y su estómago gruño hasta que el sonido se hizo presente en su pecho, sus ojos brillaron y cubrieron todo el globo de un color rojo intenso hasta quedar completamente negros, su nariz se arrugo y unos dientes en forma puntiaguda aparecieron en su boca, su respiración se agito cuando el Dyr se acercó más a él.

~0~

El viento se había llevado prácticamente casi todo el olor de ChangMin, aunque un pequeño rastro iba y venía con la brisa despistando a YunHo. Llevaba una hora buscando al chico, y estaba preocupado de lo que pudiera pasarle; no habían intercambiado muchas palabras durante los días que estuvo en su guarida, pero de algún modo le causó cierta ternura, por llamarlo de algún modo ya que era más atracción sexual lo que sentía debido al olor que se esparció por toda su guarida. –Si no te encuentro estaré en problemas.- Suspiro largamente y siguió su camino por la ciudad, no necesitaba la luz como sí la necesito ChangMin durante su huida, YunHo estaba cómodo con aquella situación porque de alguna manera sabía que el chico no podría ir tan lejos en la noche.- Te voy a cazar. - Amenazó al viento, sus pies se movieron con agilidad y golpearon el pavimento mientras corría.

Avanzó unos cuantos kilómetros cuando el olor a sangre golpeo sus fosas nasales, el metálico aroma estaba mezclado con la esencia a miel que despedía ChangMin, algo malo ocurría y no podía permitir que alguien le hiciera daño, gruño para sus adentros y retorció los dedos de las manos, nadie tocaba lo que de algún modo era suyo, porque al estar tanto tiempo con aquella criatura su instinto protector se había extendido a él, aunado al hecho que su padre le había dejado a su cuidado, el sentimiento de deber era mucho más profundo. Corrió con mayor prisa, sus ojos tenían una forma afilada, sus brillantes pupilas esmeralda eran más intensas que en otras ocasiones. –Está en la muralla- Gruño para sí mismo, aquel sitió siempre era visitado por diversos Dyr, era famosa por ser punto fácil para encontrar comida, algunos humanos siempre huían y eran presas fáciles, a pesar de que existían una ley que prohibía alimentarse de ellos, de ese modo no se alcanzaba la perfección.

YunHo corrió en sus dos pies con toda la rapidez que le era posible, podía cambiar a la forma de tigre, pero necesitaba guardar toda su fuerza para lo que creía que pasaría, tendría que defender a ChangMin de una muerte segura. Pero se llevó una gran sorpresa al llegar a donde el otro tigre y el chico se encontraban, ambos tenían marcas de sangre y se gruñían sin parar, el chico a quien se supone que defendería enseñaba los dientes y simplemente no parecía él, no era el niño temeroso que y desconfiado que encontró entre las bolsas de basura, era la criatura que su padre con sus múltiples experimentos había creado, era su forma de crear la raza perfecta, mezclando la cantidad exacta entre humano y Dyr tigre, porque no se dejaba dominar por sus instintos, era consiente de todo lo que estaba haciendo y radicaba su valor, el experimento había tenido éxito y ahora debían de ocultarlo hasta poder poner en marcha el sometimiento a las otras razas de Dyr.

El tiempo que unió cabos y dio con el resultado fue suficiente para que el otro tigre tomará ventaja de que ChangMin había notado la presencia de YunHo y bajado la guardia. Los gruñidos se emitía de su pecho se hicieron más intensos al estar bajo el pesado cuerpo del Dyr, su cabeza de movía intentando morder el cuello de su adversario y este último hacía lo mismo. Un momento antes de que el tigre le clavara los dientes a la nueva especie, el futuro líder del clan de los Dyr tigre se lanzó contra él en su forma animal, al sentir en peligro a su protegido despertaron sus instintos salvajes. Dio un zarpazo a la espalda del agresor de ChangMin y este gruño por el dolor infringido, cayó al suelo y antes de que YunHo pudiera dar otro golpe para dejarlo fuera del juego, este ya había huido dejándolo con otra criatura de temer y que parecía totalmente alterado.

Parado en sus cuatro patas y con su brillante pelaje a rayas, YunHo sacudía la cabeza y enseñó los dientes porque ChangMin al no bajar la guardia, él como un futuro alfa, se sintió amenazado en su propio territorio. Ambos, que ahora eran machos, caminaban en círculos con la retaguardia alta, se miraban fijamente y gruñían en señal de alerta. ChangMin que no era por completo un tigre y se sostenía entre sus dos pies intentaba luchar con el instinto que hasta ese momento había reprimido, sus brazos estaban completamente cubiertos por un pelaje blanco y que poco a poco se iba extendiendo hasta su espalda, su cuerpo entero comenzó a temblar para terminar el cambio de humano a tigre de un níveo color. El tigre que ahora no se dejaría llevar por la ira como sabía que funcionaban los Dyr, él tenía su inteligencia, y si debía enfrentarse a YunHo para poder escapar no dudaría en clavarle sus afiladas garras.

El ambiente se volvió más denso a pesar de que el viento soplaba con cierta intensidad y movía las hojas de los árboles de la muralla. YunHo estaba completamente perdido ante su único pensamiento, recalcar su dominio ante la otra criatura, porque a pesar de todo no deseaba dañar a ChangMin porque aún debía protegerlo, lo que ahora demostraba era simple testosterona de un macho adulto por denotar su superioridad, pero no ante otro macho porque el aroma a miel que le llegaba a su fauces era el de cualquier otro de su especie en apareamiento e igual que sucedía con las hembras de su especie, ellas peleaban para corroborar que el espécimen frente que las cortejaba era de buenos genes. Sabía que no era la misma situación porque ChangMin también era un macho, sin embargo los instintos le estaban cegando.

Con la intensión de dominar el tigre de rayas se lanzó contra el albino que ya esperaba su ataque, ambos eran del mismo tamaño, pero los músculos de bengala eran más consistentes debido a su linaje y tenían más peso. ChangMin sintió ese poder cuando una de sus enormes patas golpeó su mejilla derecha haciéndolo trastabillar unos cuantos pasos, al tocar su cola con algunas de las ramas de la muralla enseñó más los dientes se sentía atrapado entre dos enormes paredes, una que se mantenía estática y otra que se movía sigilosamente preparándose para lanzar otro ataque. Por su parte YunHo a pesar de estar razonando como lo haría en su forma humana aún tenía muy presente cual era la razón de esa “disputa” y por eso solo lanzaba golpes suaves, porque quería dominar y tomar lo más pronto posible, era una suerte que los de su especie no tuvieran una época como otros para la reproducción, aunque lo que tenía planeado era por deseo puro.

YunHo apoyo las patas delanteras en la tierra y pegó la cabeza entre ellas para preparar su siguiente ataque, un salto que dejaría sin tener a donde moverse a ChangMin quien estaba analizando un plan para escapar en la primera oportunidad. La mejilla le dolía, en toda su vida nunca había experimentado dolor y sentirlo bajo su agresividad y lo reemplazo el temor y los instintos de supervivencia. El tigre rayado después de unos segundos se lanzó contra el blanco que enseñaba los dientes más como un gato asustando que como un tigre con intenciones de matar y fue lo que el Dyr sintió al posar sus patas en su espalda para tirarlo al suelo. Las garras las tenía escondidas para no dañarlo y mostrarse amistoso, y el único ataque que lanzó fue un empujón con su hocico a la cabeza del albino. ChangMin internamente gruño porque sin darse cuenta había caído por su propia cuenta en la situación que estuvo evitando, pero no sería tan fácil daría pelea ahora que sabía que YunHo no tenía intención de matarlo.

El tigre naranja ejerció más presión en sus patas delanteras para que el blanco el enseñará en vientre en sumisión, pero este se retorcía e intentaba morder y arañar, sus garras se clavaron en uno de los costados del tigre de mayor peso y este reaccionó mordiendo cerca del cuello, el pelaje blanco se manchó con lagunas gota de sangre y emitió un sonido de dolor. ChangMin en su interior se retorcía por encontrar una salida: la más obvia era entregarse sumisamente, la otra era pelear, pero no estaba preparado aún. Y la supervivencia gano. Levanto la cabeza hasta que sus orejas tocaron la caliente tierra, enseñó el cuello y desconecto su lado racional para que el de los instintos dominara.

Lo que estaba esperando YunHo sucedió, el cuello de ChangMin estaba frente a él y no porque lo estuviera obligando, lo había aceptado y se rendía ante él. Un profundo ronroneó provino de su pecho al dejar de hacer presión al cuerpo del otro tigre, lamió su rostro y el gestó tuvo como respuesta a un tigre albino recostado sobre su espalda con las patas flexionadas y enseñando el cuello, el tigre dominando y que tomó el rol dominando caminó alrededor de que estaba sumiso, los sonidos guturales no se hicieron esperar y todo aquel espacio salvaje se llenó de la advertencia de que ahí estaba un tigre macho en apareamiento; era la forma en que reclama el territorio y a quien estuviera ahí, y el que en esos momento estaba sus dominios era ChangMin y por eso le pertenecía a YunHo. Este último se acercó nuevamente al otro tigre y olfateó del dulce aroma a miel, mordió su cuello de forma suave y lamió donde antes había clavado sus colmillos y tenían marcas rastros de sangre. Sus grandes brazos rodearon el cuerpo para lentamente perder la forma de animal y volver a ser bípedo junto a su compañero que fue arrastrado al cambio.

-Hueles delicioso.- Dijo YunHo con un ronroneó y los labios pegados a las orejas de ChangMin que pronto comenzó a lamer y morder, eran de un tamaño justo para que pudiera jugar con ellas; a diferencia de su pelaje albino su cabello en su forma era de un castaño que conservaba la suavidad de su forma animal y el Dyr notó esa suavidad y enredo los dedos en sus cabellos, tiro de ellos de forma juguetona mientras el más alto mantenía los ojos cerrados y emitía pequeño sonidos que indicaban que disfrutaba de aquellas pequeñas atenciones. La desnudes que les brindó la transformación fue aprovechada por ambos: ChangMin se recostó boca abajo y froto su miembro contra la tierra al mismo tiempo que YunHo de posaba sobre él y hacía lo mismo pero entre el pasaje que ocultaba su aún cerrada y virgen entrada.

YunHo apoyo las manos en los hombros del joven de apariencia más joven, mordía su cuello muy suavemente hasta llegar a su hombro para después deslizarse por el largo de su espalda hasta llegar a su espalda baja, poso su rostro en la curva donde iniciaba el trasero de ChangMin y se detuvo un momento antes de sacar su lengua y dividir sus nalgas hasta llegar al cerrado botón que inmediatamente tocó con la punta para conducir la saliva que emanaba desde sus papilas gustativas, ya saboreaba el dulce sabor que tendría aquel lugar. ChangMin por su parte mantenía la mejilla derecha apoyada contra la tierra, sus labios estaban abiertos y el aliento que sacaba de traducía en gemidos y jadeos por la humedad que lubricaba su entrada; lentamente encogió las piernas y fue levantando la cadera en dirección al rostro de YunHo que ya presionaba el brote para abrirlo, sus rodillas se apoyaron en el suelo y separo los muslos para brindarle una mayor facilidad a su profanador.-Sabía… Eres dulce.- Gruño el animal en cuerpo de hombre en el que se había convertido YunHo, sus instinto los que ahora dominaban.

El falo del sumiso quedo colgando entre sus piernas, goteaba un líquido transparente que fertilizaba la tierra en donde caía, ChangMin se movió un poco más y alcanzó su miembro con la mano derecha y presionó en su glande para que el olor a miel que este desprendía llegará hasta las fosas nasales de YunHo que inmediatamente gruño y abrió los labios para atrapar la cavidad ajena entre sus labios, raspó la zona que lo rodeaba con sus dientes y apoyo las manos en su cadera para empujar sus nalgas contra su rostro y poder hundirse más en aquel lugar de terminaciones. Ambos cuerpos jadeaban y gemían por diferentes razones, uno por el placer que la humedad de la lengua ajena le brindaba a su cavidad y el otro por la anticipación que ese mismo acto significaba, su pene completamente erecto filtro de su abertura el líquido que usaría para lubricar. El lugar se llenó de un aroma pesado, un perfume de seducción para ambos machos.

La mano izquierda de YunHo se deslizo de la cadera, presionó el muslo de ese lado y se separó de la piel de ChangMin para poder tomar su miembro erguido y frotarlo contra la cavidad apenas abierta, la mojo con la sustancia viscosa y golpeó repetidas veces aquel punto con su glande, pero sin tener intensiones aún de abrirse paso por el pasaje. –Eres tan dócil.- Se burló de la pasividad de ChangMin quien al escuchar aquellas palabas gimió en protesta y arqueó la espalda para que su cadera se alejara de tacto contrario, como respuesta recibió unos dedos presionando el hueso de su cadera que le levantaron las rodillas del suelo para que nuevamente tuviera la fricción de aquella punta mojada. - Así debe ser ¿No? - ChangMin se sorprendió a sí mismo al poder hablar con coherencia cuando minutos antes solo emitía sonidos típicos de un animal en celo.- Los de tu especie solo toman lo que quieren… Yo no tengo voluntad. - Grito antes que sus uñas cambiaran de forma a unas garras que se enterraron en la tierra y sorprendieron al Dyr que también hundió las zarpas en su piel porque ChangMin comenzó a moverse y recurrir a la transformación que lo hacía un igual ante YunHo.

El hibrido dejó de sostener su sexo para atrapar a su presa que tenía toda la intensión de volver a escaparse de sus garras, se lanzó sobre él e inicio una lucha por tomar el dominio de su cuerpo. ChangMin clavó los dientes en el brazo musculoso de su adversario, la sangre que emanó llenaron sus las papilas gustativas de un dulce sabor metálico que le indicaba que si mordía un poco más tendría una deliciosa cena entre sus fauces. Por su parte YunHo gruño de dolor y se lanzó sobre el pecho de la nueva especie que su padre creo, hundió sus colmillos y garras en su suave pelaje blanco que ahora cubría su desnudez al igual que la suya de un color anaranjado. Ambos tigres rodaron sobre la tierra con sus respectivas zarpas clavadas en el cuerpo del contrario y con gruñidos que se escuchaban varios kilómetros a la redonda.

A pesar de encontrarse en una confrontación las erecciones de ambos machos se mantenían presentes y eran golpeadas entre sí y con las pelvis al chocar por el forcejeó que cada vez era más agresivo y ya había manchado los pelajes con la carmesí sustancia que se escondía en sus membranas. YunHo no estaba dispuesto a perder aquel encuentro, ahora sus metas habían cambiado por completo, no solo deseaba dominar aquella noche el cuerpo de ChangMin, doblegaría su razón y lo tomaría como suyo, una posesión que nadie podría arrebatarle ni siquiera su padre. El pelaje de su cuello se erizó cuando mordió el cuello de tigre albino, ya no deseaba jugar más, el juego acabaría pronto y él tomaría su recompensa, la sangre fluyo muy lentamente en sus fauces, el cuerpo debajo del suyo se retorció y chillo de dolor, la mordedura no era fatal, pero sí lo suficiente para que el instinto animal sintiera la derrota. Gruño nuevamente y se levantó lo suficiente para que ChangMin aún en su forma animal se acomodará en la posición más dócil con las patas flexionadas y la cadera levantada.

YunHo gruño de regodeo al verlo acomodarse de aquel modo debajo de él e hizo lo mismo, apoyo las grandes patas a los costados del otro cuerpo acomodo su miembro en la entrada que se estremecía por la cercanía del glande desprovisto de la piel que lo recubría. El macho dominante lamió el cuello de ChangMin en varias ocasiones hasta llegar a su oreja y pasarse por su rostro, hundió la pequeña nariz en el pelaje de su mejilla y por intuición supo lo que quería y lo haría si aún deseaba mantenerse con vida. El híbrido balanceó su cadera de lado a lado con su cola en lo más alto y que también ondeaba ante la cercanía de una abertura de placer. El gruñido que surgió desde su pecho propició el cambio del tigre albino a uno sin aquella nívea capa y quedara expuesta una suave piel color caramelo. ChangMin gimió de miedo al sentir el gran falo que tenía a sus espaldas y los colmillos cerca de su rostro. Con las manos apoyadas en la tierra al igual que sus rodillas, con una larga inhalación levantó las caderas para recibir a quien sería su dueño, porque eso era lo significaba a fin de cuentas.

Aún en su forma animal YunHo comenzó el descenso de su miembro hasta colocarlo en la justa posición en la entraría por aquel pasaje y se hospedaría. La complexión de aquel aparato reproductor era de mayor tamaño en su forma salvaje, pero eso no importaba para el tigre y con la única idea de placer introdujo lentamente el glande mojado y de color rojizo. El rugido de deleite vino desde el fondo de su ser, se mantuvo sin moverse y solo disfrutando de como la abertura luchaba por rechazar la presión que ejercían en ella para abrirla y que produjo un mínimo dolor a ChangMin, el temor era más grande que la sensación de ser profanado por una bestia en forma de tigre, el hueso de este último entro lentamente en la cavidad que se expandía a cada milímetro que se hundía en el interior del cuerpo humano. YunHo primero se aseguraría de que ChangMin no volviera a intentar escaparse antes de cambiar de forma, con esa intensión las membranas en forma púas que recubrían su falo se clavaron en las paredes anales del contrario, arraigándose de ese modo para la copula que no proveería crías.

~O~

Un grito de dolor atravesó por el silencioso paraje, las otras especies que ahí se encontraban, hombres y Dyr se alertaron por aquel sonido, para los primero significaba miedo, para los segundo era una señal que marcaba el territorio de un macho y que reclamaba todo lo que estuviera a su alrededor, hembras u otros machos en ese espacio le pertenecía. Y fue justamente ese grito que alertó al líder de los Dyr tigre que estaba muy cerca del valle donde terminaba la aldea humana, que su plan había dado resultado, aunque para él se había tardado un poco en que pasará. Se bajó del automóvil en el que viajaba y se recargo en la portezuela, olfateó el viento y para otra especie de Dyr no sería percibido, pero para él que era el progenitor de YunHo conocía perfectamente su olor, su hijo sin darse cuenta había cumplido con los planes de su padre. - ¿Cuándo ira por él? - Un humano salió de la parte trasera del vehículo y se paró a un lado del alfa de los tigres.- Dejemos que disfrute el momento, no tenemos prisa, además, YunHo no dejará que me lleve al chico, ahora lo verá como si fuera suyo, y cuando se dé cuenta de que paso con menos razón, mi hijo siempre ha tenido esa aura protectora, pero hasta ahora siempre la ha puesto de lado para complacerme.- El Dyr se movió y saco un cigarro del bolsillo de su pantalón lo prendió y dio una larga calada para después sacar el humo, sonrió y miró a la dirección de la muralla.

-Nunca pensé que diría esto, pero después de todo haberte mantenido con vida ha dado frutos, nunca paso por mi cabeza crear un ser que tuviera todas las características de un humano y Dyr al mismo tiempo, un nuevo hibrido al que pudiera aparear con otro macho y tener una cría con todas las características deseadas de las diferentes razas. La inteligencia y raciocinio de un humano que no sé deje llevar por los instintos de la bestia; la fuerza, agilidad y habilidades que los Dyr poseemos al poder cambiar de forma, y todo ese aunado a las capacidades superiores que tienen los machos en comparación de las hembras. Debo agradecerte. - Dicho esto último miró de frente al humano y este se limitó a bajar la cabeza y ofrecer sumisión ante su dueño.

-Dejemos que YunHo disfrute un poco más y después veremos. -El híbrido tiro la colilla y le dio la espalda al hombre que trabajaba en los laboratorios, este noto el descuido de aquella bestia que le había maltratado y marcado en lo más profundo de su alma. En silencio se acercó al vehículo y miro fijamente al Dyr que ya estaba frente al volante.- ¿Qué pasa? Sube ahora. - El hombre temeroso y con el cuerpo completamente vibrando por el miedo y la desesperación accionó el dispositivo que tenía en las manos: un pequeño botón que al ser oprimido dio con una gran explosión que voló por los aires al automóvil del líder de Capital. La guerra había comenzado o al menos un intento de rebelión por parte de los humanos para buscar su libertada, tuvo su primer paso con la muerte del Dyr tigre líder de la ciudad más importante de la región.

~O~

YunHo gruñía por el placer que iniciaba en la punta de su glande al rozarse con la próstata de ChangMin, la empujaba con suavidad porque su cuerpo aún era el de un tigre, todas las sensaciones se extendían hasta la punta de sus patas que lentamente fueron cambiando para ser reemplazadas por dedos y pies humanos. ChangMin suspiro de alivio al sentir que la presión que sentía en su espalda disminuyo notablemente, ya no había pelo que se rozara por su espalda, ahora sentía piel con piel y cierta humedad por el esfuerzo. El dominando bajo la cabeza y hundió la nariz en el cuello de ChangMin, sus manos se aferraron a su cintura y sus rodillas buscaron la seguridad de la tierra ahora que no eran tan fuertes como en su forma animal. –Espero… Que te hayas acostumbrado.-Gimió con la voz gutural y empezó a empujar su cadera contra el trasero de ChangMin que estaba siendo arrastrado por el placer a pesar de que no desearlo, instintivamente abrió más las piernas y volvió a apoyar el pecho sobre la tierra para que pudiera penetrarlo con mayor facilidad.

Sonidos obscenos y húmedos provenían de los dos cuerpos que se apareaban sobre la tierra, el pene entraba y salía de la ahora húmeda cavidad que lo absorbía por completo y lo aprisionaban de tal forma que se aferraba con más intensidad aquellas paredes. YunHo se movió para apoyar las manos en los huesos de la cadera de ChangMin y empujar de dos formas ya que este último estaba completamente cegado por el placer y casi no se movía, YunHo deseaba más intensidad y la consiguió al empujar contra su sexo las nalgas túrgidas que pedían ser golpeadas sin piedad y con su propia pelvis moviéndose con más prisa para que su estocada fuera más larga y profunda. Los penetraciones se intensificaron cuando un hormigueó subió desde su glande que desprendía liquido pre seminal hasta el último de sus cabellos. Su diestra se deslizó hasta presionar los dedos en el miembro erecto de ChangMin que hasta ese momento se había estado golpeando son su abdomen y muslos e inició un movimiento ascendente sobre él, sentía las venas saldadas cada vez que apretaba más, su víctima gritaba de placer al grado de mojarse los labios con la saliva que se escurría por la comisura de sus labios, YunHo inclinó la cabeza y mordió el cuello de ChangMin como si se tratara de una hembra con la que estuviera apareándose, no había necesidad de eso o eso pensó.

Con aquella mordida en su cuello ChangMin gritó por última vez y expulso un líquido transparente de su pene, un aroma a miel inundo el lugar donde había caído la sustancia: su pecho y la mano de YunHo, quien al propiciar la contracción del cuerpo que poseía atrapo de la forma más deliciosa su erección y la hizo explotar en la cavidad que atrapo todo el código genético en el interior de ChangMin. Ambos cuerpos cayeron al piso, sudados y agotados, la sonrisa en los labios de YunHo creció al seguir moviendo las caderas y sentir la humedad en las paredes anales que succionaban aún extremidad sexual. Suspiró largamente y jugo un poco más con el miembro que perdía la dureza en su mano.- Ya… Deja de hacer eso.-Susurro ChangMin con la frente pegada a la tierra.- Por un momento pensé que no hablabas correctamente.

Aquellas palabras hicieron reaccionar al joven que hasta ese entonces era virgen, se levantó con mucha prisa y empujó el cuerpo del Dyr macho.- No soy retardado, solamente utilice lo que estaba a mi alcance para que esto que me acabas de hacer no sucediera, pero al final no funcionó.- Su cuerpo desnudo cautivo a YunHo que hasta ese momento no se había percatado de la perfección que poseía.- ¿Por eso estuviste sucio tantos días?-Murmuro al sentarse y apoyar la mano que antes tuvo el pene del muchacho frente a él y lo olfateo antes de pasar la lengua y probar la esencia a miel. Sin darse cuenta había creado una conexión con él, eso no sucedía con los Dyr, al menos no con los tigre, ellos tenía innumerables parejas, pero ahí estaba él, con sus pupilas verdes mirando con asombro al joven que se sentó a su lado y suspiro al apoyar la cabeza en su hombro.- ¿Qué haces? - Lo miró asombrado y el interpelado encogió sus hombros.- Tu sangre tiene buen sabor, así que debes cuidarte… En algún momento puedo clavarte los dientes y comerte para la cena… YunHo. - El hibrido sintió un escalofrío recorrerle su cuerpo, pero no por la mención de su sabor, sino por la manera en que le había llamado.- Es la primera vez en todos estos días que dices mi nombre… Pensé que no lo sabías o recordabas.

ChangMin rodó los ojos y le miró.- Te dije que fingí. - Dicho esto le miró antes de cerrar los ojos y dejarse caer al suelo completamente cansado y YunHo no tardo en acompañarlo.- Sabes que ahora me perteneces ¿verdad? -Murmuro el Dyr, pero no recibió respuesta y tan solo se quedó mirando el cuerpo frente a él.

Epílogo

La raza humana inició una rebelión que al poco tiempo de haber estallado se apaciguó cuando YunHo, el actual líder de los Dyr tigre y dirigente de la Capital asumió el mando. Era un ser muy temido que guardaba un secreto muy importante y que por su causa había comenzado a permitir que los hombres tuvieran más derechos de los que antes gozaron, tenía un cachorro resultado de aparearse con un experimento de laboratorio que su fallecido padre inició, que conservaba como pareja.

 Fin.