Mostrando entradas con la etiqueta AU. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AU. Mostrar todas las entradas
Our Game
Título: “Our Game.”
Autor: All_Miel
Pareja: MinJae.
Género: Slash, Lemon, Romance, AU.
Extensión: Serial.
Estado: Proceso.
Reseña: Changmin se considera a sí mismo un hombre libre, que disfruta de la vida sin compromisos innecesarios, pero su estilo de vida es puesto a prueba, cuando inicia una relación con un hombre comprometido.
-------
Fallen
marzo 25, 2018
Angst, AU, Autor: All_Miel, Drama, Incesto, Lemon, Romance, Slash, Violación, Violencia
2 comentarios
Título: “Fallen”
Autor: All Miel
Pareja: SuJae, Chunjae, Yoosu.
Género: Slash, Angst, Drama, Lemon, Romance, AU.
Extensión: Serial.
Estado: Proceso.
Advertencia: Violación (mencionada), incesto (mencionado), violencia.
Reseña: Jaejoong proviene de un mundo que le ha dicho miles de veces que no pertenece a este y lo ha maltratado una y otra vez. Junsu por el contrario, de un mundo que le ha dicho la misma cantidad de veces lo opuesto, que es bienvenido y lo ha recompensado. Un encuentro dulce pero fugaz, queda grabado en la memoria de ambos muchachos, pero es borrado por un segundo encuentro que es totalmente lo opuesto, o quizás… no lo sea tanto.
--------
By surprise
Título: “By surprise”
Autor: All_Miel
Pareja: SuJae, MinJae (Menor)
Género: Slash, Lemon, Romance, Deportes, Vida escolar, AU.
Extensión: Serial.
Estado: Proceso.
Reseña: Como una forma de conseguir su objetivo, Jaejoong tendrá que comprometerse a muchas cosas para las cuales no estaba preparado, pero con la ayuda de Junsu, pronto descubrirá la gran importancia de estas.
---------
Our World
Título: “Our World”
Autor: All Miel
Pareja: MinJae.
Género: Slash, Lemon, Romance, AU.
Extensión: Serial.
Estado: Proceso.
Reseña: Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.
-----
Encuentros Inesperados
febrero 25, 2018
Angst, AU, Autor: Mayo, Drama, Drogas, Incesto, Lemon, Prostitución, Romance, Violencia
1 comentario
*Junsu POV*
Mi nombre es Junsu, tengo 12 años y hoy es un día especial, al menos eso es lo que me dijo mi padre al recogerme de la casa de mi madre, cuando ella no estaba para llevarme a un lugar desconocido. Lo noté con un comportamiento extraño en seguida, olía a lo que toman los adultos, soju, creo que se llama.
Viajamos por muchas horas, por lo que no resistí mucho el sueño que me invadió, y dormí un poco en el asiento trasero del auto, ya había pasado la hora de acostarme, pero lo que hizo que no le reclamara a mi padre, fue la curiosidad de saber a dónde me llevaba y además en ese estado tan diferente a él.
Luego de algunas horas que me parecieron días, llegamos a un lugar extraño, oscuro y que me dio un poco de miedo, pero lo único que me dijo mi padre antes de bajar del auto, fue que en ese sitio me convertiría en un hombre de verdad.
Mi padre me dice como se llama el lugar una vez estamos en la entrada, prosti… prosti… ¿qué?... Ahh, me lo repitió cuando se lo pregunté, un prostíbulo. No tengo idea que es eso, pero una vez entramos, comienzo a comprender de a poco. Soy un niño muy inteligente después de todo.
Una vez dentro, lo primero que percibo es el olor extraño, no era agradable, el lugar era tan oscuro, pero de todas formas podía notar la suciedad en todos lados.
Cuando veo una pareja abrazada y tocándose entre sí sus partes privadas, mientras desaparecen en una habitación, me di cuenta de que es lo que se hacía en ese lugar, las personas iban por sexo. Una vez escuché a unos amigos hablar de sexo y aunque no me quedó muy claro, creo que entiendo de que se trata.
Me siento muy nervioso, ya que a mi edad me resulta todo tan extraño. Mi padre siempre ha sido un hombre muy recto, pero al verlo de esta forma, tan diferente, me ha dejado con la boca abierta.
Mientras habla con el encargado del local, me separo un poco y visualizo una puerta entreabierta.
En ese momento no sé cómo sentirme, por lo que me quedo paralizado con la escena mas grotesca que han visto mis ojos.
Un muchacho en el piso, en posición de cuatro, siendo penetrado salvajemente por un hombre mayor, sus ojos estaban tan rojos, llorando abundantemente, que no puedo dejar de mirarle con mi corazón acelerado y oprimido.
Trato de acercarme lentamente a donde se encuentran, pero sus labios pronuncian unas palabras que no logro comprender, era algo como, “por favor, no te acerques”.
En ese instante siento como la puerta es azotada, cerrándose al instante y como una mano me jala hacia atrás. Era mi padre, que me tenía fuertemente agarrado.
El dueño del local me mira con una cara de molestia, e ingresa a la habitación con la intención de conversar con los que se encuentran dentro.
En ese momento, le ruego a mi padre que me lleve a casa, y le rogué también para no volver nunca más, él asiente y salimos rápidamente para subirnos al carro. Sin decir una palabra, siento que así es mejor.
En esos momentos, nunca imaginé que esa noche marcaria los años que vendrían, más adelante en mi vida.
*Fin POV*
Un joven sonriente se encuentra caminando junto a sus amigos en la cafetería, orgulloso de sí mismo, porque es claro que goza de una gran popularidad.
Era un gran deportista, perteneciente al equipo de fútbol del campus de la universidad mas prestigiosa de la ciudad.
De un porte que causa envidia en los hombres y en las mujeres todo lo contrario, provoca tenerlo como novio, no sólo para disfrutar del atractivo muchacho, sino también para poder presumir a sus rivales. A esto se le suma una sonrisa encantadora un tanto angelical, un ejemplo a seguir, dirían los profesores o algunas personas mayores que han compartido plática con el joven.
Gran hijo, excelente estudiante. Un ejemplo para todos los que lo conocen.
Pero nada, ni nadie es perfecto y él también como todos, guarda un secreto, que lo hace desvariar de su vida, conflictuando su existencia y que definitivamente perturbaría enormemente a las personas que lo idealizan.
Por lo que nunca dejaría que nadie conociera esa faceta que lo avergüenza de sobremanera.
Nadie, absolutamente nadie, sabe que dentro de las cuatro paredes de su habitación, es un adicto a la pornografía, casi un enfermo sexual, que no logra satisfacerse con las revistas o imágenes que guarda bajo su colchón, ni tampoco con los vídeos que observa en la pantalla de su computadora.
Una vez las imágenes invaden su mente, las de aquel día en que su padre lo llevó a ese sucio y clandestino lugar, donde ese pobre muchacho gemía y lloraba, sus labios rojos hinchados de tanto morderse, con hilillos de sangre cayendo sobre su pecho y el suelo… su piel sudorosa y brillante de un tono tan blanco como la leche… se pone tan duro como una piedra, volviendo a revivir esos instantes.
Con su mano alrededor de su pene, lo comienza a agitar con tanta fuerza, que en menos de un minuto, explota abundantemente, manchando sus ropas, hasta salpicar el piso de su cuarto.
Se sentía una mierda al sólo excitarse con ese pobre chico, quien seguramente no habrá terminado bien, con una vida así, quizás hasta ya se encuentre muerto.
Queriendo buscar la solución a su problema sexual, intentó tener una relación con la chica más popular de toda la universidad. Una hermosa rubia de curvas de infarto y de rostro lindo, pero él bien sabía de la fama que la rodeaba, de lo perra y puta que era, pero claro, tenía que fingir que no lo sabía, de hecho, esa fama la hacía perfecta y en todo caso, ella o cualquiera sería útil en esos momentos.
Ya teniéndola como enamorada, la llevaba a cenar, le compraba ropa, la complacía en casi todo lo que le pedía, pero había un gran problema. Cada vez que se encontraban solos no lograba excitarse.
Su pene no reaccionaba, ni con los besos fogosos que compartían, ni con los toques sobre la ropa que se daban.
Lleva la mano de su chica hacia su entrepierna, ella comenzando a masajear esa zona, lentamente, para después aumentar el ritmo, haciendo notar su experiencia, pero para desgracia de Junsu, ni un maldito instante, pudo tan siquiera reaccionar ante sus caricias.
Era imposible, no podía levantar su miembro, hasta que, a su cerebro comenzaron a llegar como flashes, las escenas que tanto quiere olvidar.
Como paralizado, aparta a la muchacha de su cuerpo, ya no quiso seguir, o más bien no podía o debía. La chica extrañada le pregunta que sucede, él avergonzado, no tuvo tiempo de inventar algo, por lo que sólo le dice que su cabeza estaba echa un lío por los exámenes y las actividades de su club y que lo perdonara.
Le prometió que en su próxima cita la complacería tanto, que nunca olvidaría ese día. Todo eran excusas y promesas vacías, pero se tiene que convencer a sí mismo, que resultaría de esa manera.
Antes de lo pensado, llegó ese día.
Su chica estaba hermosa, con un vestido tan escotado, que si se colocaba en una esquina, cualquiera la confundiría con una puta, pero estaban lejos, de esa forma no se toparían con las personas que los conocían, ya que ellos tenían una reputación que cuidar.
Mientras iban caminando por las calles con sus manos unidas, sorpresivamente tuvieron que presenciar una escena que dejó a Junsu paralizado.
*Junsu POV*
Se encontraban dos chicos, uno que reía tan histéricamente que de seguro era una molestia para los que estaban a su alrededor, vistiendo pantalones algo raídos y sucios, con una polera sin mangas, con los ojos rojos e idos. Al costado estaba otro muchacho que descaradamente le estaba toqueteando, cerniendo su cintura entre sus brazos y devorando su magullado cuello, en ese instante, mis manos se formaron en puño y no lograba escuchar los gemidos de dolor de mi acompañante, hasta que reaccioné, cuando el chico de ojos rojos me miró tan fijamente, que sentí un despertar violento y pude percatarme que estaba apretando tan fuertemente las manos de mi chica, que por poco la hago llorar, así que la solté pidiéndole disculpas, una y otra vez.
Luego de ese episodio, nos dirigimos casi en seguida al hotel, que ya había separado para esta noche, pronto le pedí que se fuera a dar una ducha, mientras la esperaba sentado en la cama, no podía quitarme de la cabeza a ese chico que reconocí casi en seguida.
Era el mismo con el que fantaseaba todos los días y las imágenes añejas, que de tanto recordarlas parecía nuevas y sobre todo las imágenes de hace unos momentos, comenzaron atormentarme una vez más, hasta que ya no pude más, así que recogí mi chaqueta y me largué del hotel.
Cómo un loco empecé a correr por el camino dónde lo había visto, lo busqué, lo busqué y finalmente no lo pude encontrar.
“Mierda porque tuve que irme”, vociferé con rabia.
Después de mi búsqueda frustrada, me dirigí a mi casa, cansado por mi recorrido.
Al llegar, me lancé a la cama, pero no pude dormir, sólo pensaba en él, no me importaba ni la zorra de Harin, ese era el nombre de mi enamorada, que dejé abandonada en el hotel, tan solo me importaba el puto chico que se había adentrado en mi cabeza, convirtiéndose como un veneno que vomitaba una lujuria que me contaminaba, algo que nunca había sentido en mi corta vida, porque soy un maldito virgen, impotente, que nunca ha sentido deseo por otra persona que no fuera él. Esto tenía que terminar pronto o me volvería loco.
Por lo mismo tomé una importante decisión.
Al día siguiente, espere a que mis padres se fueran, para poder maquinar e idear un plan para encontrarle. Estaba tan desesperado en darle fin a esta vorágine locura en que se había convertido mi vida.
Decidí salir cerca de las 3 de la tarde, tomé un bus que me acercó al lugar de la pasada noche, donde lo encontré por segunda vez.
Caminé por los alrededores, de allá para acá, sin detenerme. No me atreví a preguntar por vergüenza a que me señalaran como un tipo que tiene gustos raros, por lo que muy atento caminé, esperé, volví a caminar y seguí esperando.
Por el dolor de piernas por mi búsqueda incansable, me recosté sobre una sucia pared de un callejón del lugar, ya anochecía y mis esperanzas se apagaban como la luz del sol, pero de repente de la nada y sin previo aviso, escuché una risa conocida.
Con los latidos de mi corazón alborotados y con mi atención enfocada en ese ruido, miré de donde provenía.
Supe en seguida que el dueño de esa risa se acercaba sigilosamente y como en un sueño, lo vi.
Estaba de pie, cerca de un conteiner de basura, llevaba la misma ropa del otro día, sus cabellos rubios estaban alborotados, con un cigarro en sus labios botando humo de un olor asqueroso al que no estaba acostumbrado, me enderecé casi en seguida y ya estaba en frente a él, a una distancia de cinco metros.
Se me acercó con una mirada seductora y su característica risa burlona.
-Quieres que te dé una mamada o quieres follarme en este lugar tan sucio.
Quedé sorprendido por lo que me dijo. No creí que fuera tan descarado al preguntarme una cosa así, pero no sé si fue por el nerviosismo o el deseo que me embargaba en ese momento, que le toqué los labios entreabiertos, metiendo unos de mis dedos, tocando su lengua áspera.
-Pues mámamela… como nunca se lo has hecho a alguno de tus clientes.
Quitó con un manotazo mi mano de su rostro, con una mirada feroz obedeció a mis palabras, se arrodilló ante mí, bajando mis pantalones con los calzoncillos, en el acto sacó mi pene ya erecto y con una sonrisa socarrona alzó la mirada hacia mí.
-Tu amiguito está deseoso, ¿eh?
Empezó a bombearlo sacándome gemidos, me empujé hacia su boca para que lo tomara, cosa que no le gustó, me dio un pellizco en mis muslos, lo que me hizo dar un pequeño brinquito, no supe cuando envolvió con sus labios mi falo, raspando con sus dientes y su lengua danzando eróticamente, mi mirada se nublaba con pequeñas lágrimas en mis ojos, era la mejor sensación que mi cuerpo había experimentado.
Le alcé un poco su rostro, con sus ojos fijos en mí y exploté llenándole su boca con mi semen, tosiendo y escupiendo en el suelo, se levantó extendiendo su mano ante mí, pidiéndome dinero por su trabajo, lo jalé hacia mí y le empecé a devorar su cavidad, mientras él luchaba por soltarse de mi agarre. Lo voltee de espaldas hacia mí, rodando mí ya crecida erección en su trasero, le susurre en su oído que le iba a pagar bien por toda la noche y que me llevara a un hotel cercano o en este preciso instante lo tomaría allí mismo.
-¿Cómo te llamas?
-Eso no te importa.
-Dímelo
-No sé por qué preguntas, pero te lo diré si me prometes que quedaré satisfecho con la paga.
-Trato hecho, ahora dímelo
-Jaejoong, mi maldito nombre es Jaejoong
Con una sonrisa embobada plasmada en mi rostro, nos dirigimos a hotel. Un sitio de mala muerte, cosa que no me importó, ya que estaba junto a él, a Jaejoong, tan hermoso era su nombre como quien lo portaba.
Pagué por el mejor cuarto, si se podría llamar el mejor, pero estaba limpio, así que cuando cerré la puerta, me abalancé hasta él y le comí la boca, sus labios color cerezo succionados por mi deseosa boca.
Lo recosté en la cama y le quité la ropa con desesperación, me ayudó en el proceso quedando totalmente desnudo, su cuerpo era exquisito, algo delgado, de piernas largas y torneadas, un pene rosado igual como sus tetillas, su piel blanca contrasta algo con la mía, un poco más tostada.
Mi excitación era mucha, que no me importó que estuviera con moretones y cicatrices en su piel, que restos de semen se encontraran entre sus piernas, él iba a ser mío por toda la noche y quedaría satisfecho y nunca más lo volvería a ver.
-Llevas condones o prefieres metérmela así.
-No los llevo, ¿acaso hay algún problema?
-No lo hay, bueno, tú eres el que paga, así que lo que decidas está bien para mí.
Me sentí incómodo porque me trata como un cliente más, lo cual era cierto, pero traté de olvidarlo y me dediqué a mordisquearle las tetillas, pase mi mano por todo su cuerpo mientras gemía sin control mordiéndose el labio inferior para poder acallarlos infructuosamente, fui mas abajo y contemple su erguido miembro.
Comencé a darle lamidas y saborearlo, con succiones más fuertes, mi boca saliendo y entrando, tratando de darle el placer que hace instantes él me pudo dar.
Le abracé su estrecha cintura para acercarle a mi cuerpo, para que mis dedos puedan prepararlo para la penetración, de un tirón me tumbó boca abajo y se sentó sobre mis caderas rosando con su culo mi erguido miembro, excitándome más.
No hace falta, ya estoy lo suficientemente preparado.
*Fin POV*
El chico rubio se auto penetró cabalgando con ímpetu y deseo, claro eso era algo que no se lo iba a admitir a alguien como él. Junsu cerró fuertemente sus ojos por las sensaciones que le brindaba el cálido y estrecho pasaje, envolviéndole en el placer, con sus plantas del pie se elevó llevándose el cuerpo del otro, que con un alarido se sostuvo de su cuello, es allí que vio la oportunidad de robarle el aire con besos demandantes.
Su lengua jugaba con la suya deseosa de probar su textura, cambiando posiciones, lo puso debajo penetrándole hasta llegar a tocar ese punto que enloqueció al otro, envolviéndole sus piernas a su cintura, rozando y apretando con sus manos su redondo trasero, atrayéndolo para que llegue más profundo en él.
Pudo culminar con un gemido ronco, vaciándose en el interior de su amante, masturbándolo para que él también pudiera llegar y manchando sus vientres dejó caer todo su peso encima.
No le permitió descansar, toda la noche le hizo el amor, una y otra vez, sin detenerse.
Cuando ya estaba amaneciendo, Jaejoong se levantó y empezó a vestirse.
Junsu frotándose los ojos, logró despertar por completo, para alcanzar a abrazar la cintura del otro hombre, pero éste no se lo permitió, así que lo apartó con brusquedad y lo miró a los ojos.
-Donde está el dinero. –Sacando un cigarro, empezó a fumar.
Junsu recogió del suelo sus pantalones, extrayendo su billetera, se lo dio todo, no le importaba la pequeña fortuna que tenía en ese sobre y con una sonrisa el otro lo observó.
-Si quiere puedes llamarme, este es mi número. –Con un lapicero en mano, empezó a escribir sobre su brazo los nueve dígitos.
-Espérame, voy a salir también.
Afuera estaba haciendo frío, el cuerpo del chico estaba tiritando, Junsu se quitó su chaqueta y la puso sobre su delgado cuerpo.
No hubo promesas, sólo una despedida y siguieron sus caminos, alejándose el uno del otro.
Junsu tuvo que volver a casa con las pocas monedas que le quedaban.
Mientras pasaban las horas no podía dejar de pensar en Jaejoong, el chico rondaba su cabeza, lo necesitaba, tenerlo esa vez no fue suficiente, ya quería verlo de nuevo.
Al día siguiente se dirigió a su universidad, su ex le reclamó por lo de la otra vez, pero sólo tuvo que disculparse y terminar con esa farsa, ya que le daba lata fingir que le quería, ya que ahora había encontrado su mejor pasatiempo, claro, hasta que se canse.
Ese mismo día le llamó y se citaron en el mismo lugar para tener el mejor sexo desenfrenado, cumpliendo todas sus fantasías y así pasaron a lo menos una semana, siguiendo la misma rutina.
De a poco comenzó a dejar sus estudios relegados, y apenas hablaba con sus amigos, ya que comenzó a sufrir una especie de celos infundados.
Creía que sus amigos, algunos homosexuales, se habían acostado con Jaejoong, ya que por casualidad los escuchó hablando del sitio que frecuentaba, supo que ellos también habían ido a ese lugar. Con los puños cerrados, quiso ir y romperles la cara a sus amigos, corrección sus ex amigos, finalmente no lo hizo, así que solo se alejó refunfuñando.
Se había convertido en un maldito celoso, ya no lo soportaba, solo quería tenerlo consigo y que nadie vuelva a tocarle siquiera una hebra de sus cabellos, se había vuelto su obsesión.
Odiaba cuando al momento de visitarle, supiera que le mantenía ocupado uno de sus clientes, que él no era especial, que nunca iba a sentir lo que él estaba sintiendo y eso hacia doler su corazón.
Porque diablos, él ya se había enamorado, y eso de que se quería quitar la espina de poder acostarse con él, era una mentira.
Después de pensarlo, no tuvo más opción que pedirle una suma fuerte de dinero a sus padres, para poder independizarse.
Claro que con mentiras, para aumentar la cantidad, les dijo que necesitaba pagar una especialización que concernía a su carrera.
Luego de lograr su objetivo, utilizó ese dinero para rentar un departamento, a un precio algo módico, no era la gran cosa, pero estaba limpio y era bastante lindo.
Ahora le faltaba lo más difícil, lograr convencer a Jaejoong, ya que era un maldito terco, pero él estaba convencido y lo llevaría si o si.
-… vamos, yo sé que quieres dejar de vivir así, no te voy obligar ni nada de eso, pero por favor hazme caso, te prometo que nadie te va a joder, sólo seremos los dos.
-¿Crees que porque me dices esas cosas ya me convenciste?, ya he tenido propuestas similares, ¿piensas que voy a hacer lo que tu quieras?, ¿qué te hace diferente a los demás Junsu?, si tú también me has tratado como tu puta, no soy una mujer, ¿sabes?, me sé defender… sólo sigue tu camino y déjame en paz, no quiero tu limosna.
-No… te equivocas, yo no voy a ser nunca igual a ellos, porque yo… te amo. –Le confiesa Junsu.
-¿Que mierda acabas de decir?, amor… no lo necesito, que me hayas dado buen dinero me basta… ¿y crees que no me he dado cuenta?, que eres ese chiquillo que me vio cuando estaba en el suelo siendo penetrado por ese asqueroso viejo, sólo con mirar eso te excito ¿verdad?, no hiciste nada para tratar de ayudarme, ¿ya te sacaste la espina de tu sucia fantasía?, espero que sí, porque no quiero que me vuelvas a buscar.
Junsu se quedó mudo por unos instantes, pero se pudo recuperar.
-Espera… no digas esas palabras… que no son del todo ciertas, yo no podía hacer nada, sólo era un chiquillo como tú dices, estaba realmente asustado… perdóname, por favor… te digo la verdad… yo realmente te amo, te amo mucho, esa es la verdad… en un principio cuando te volví a encontrar, si, esa era mi intención, poder tener sexo contigo, pero me atrapó tu forma de ser… aunque tú no lo sepas… eres especial, creí que se me esfumaría este sentimiento que me quema las entrañas y cuando pienso que estás con otros, acrecientan mis ganas de morir de los celos, por favor… te lo suplico quédate conmigo o si no moriré.
*Jaejoong POV*
Junsu cayó de rodillas frente a mí, llorando sin parar, abrazándose a mi cintura, no quería flaquear, pero odiaba a todo el mundo, sólo me complacía el hacer daño a otras personas como me lo hicieron a mí y hacerme daño producía placer, mi pasado y mi presente olían a mierda, no tengo a nadie, sólo soy yo, sólo un alma que nunca conoció el amor, lágrimas brotaron de mis ojos, no lograba secarlas con mis manos…
Quizás él pueda brindarme algo parecido al amor, que ni mis padres pudieron regalarme, quizás él le pueda dar un giro a mi dañada existencia, no le puedo decir que le he empezado a querer sólo un poco, no quiero que piense que me tiene comiendo de sus manos, no, no sé lo diré.
*Fin POV*
*Junsu POV*
Sentí que caían gotas de agua sobre mi cabeza, levanté mi rostro y pude ver a Jaejoong con sus manos tapando su boca, para acallar los gemidos de dolor que intentaban salir, me puse de pie y le abrace más fuerte, llorando juntamente con él, no le dejaría ir, el sería mío, sólo mío, mi amado Jaejoong.
Dos corazones que laten de distinta manera, pero que están unidos por ese sentimiento llamado amor, uno más fuerte que el otro.
*Fin POV*
Esa sonrisa boba reflejada en su aniñado rostro, como mira cual acosador a su hermosa pareja, que concentrado está cocinando la cena, su cabello ahora castaño, está recogido con un lindo ganchito, dejando su frente al descubierto. Acercándose le abraza por detrás y le roba un beso en la mejilla.
*Junsu POV*
-Si quieres te puedo ayudar.
Con una sonora carcajada, se separa de mí, mirándome con burla, ya que las veces que he intentado cocinarle algo especial, termina en un desastre, me sonrojo por la vergüenza de ser un cero a la izquierda si se trata de cocinar, lo imito y empiezo a reír.
Mi corazón late fuerte, porque todo ha cambiado en mi vida, en la suya, ya no hay más vicios, porque me enteré de que ese olor asqueroso cuando lo besaba y que también estaba impregnado en su ropa, era por los porros de marihuana que se tiraba, porque, según él, le ayudaban a olvidar su pasado.
Subió algunos kilos que le sientan muy bien, pero de todas formas reclama porque se siente gordo, está más delgado que yo, pero es tan perfeccionista, que hasta el más mínimo defecto lo estresa y tengo que calmarle con unos mimos, cosa de la que ya se acostumbró y secretamente lo busca, es tan adorable comportándose como un niño chiquito.
Se ha vuelto un padre consentidor, tenemos 8 hijos muy monos y juguetones, nuestros gatitos, esos que encontramos, cuando paseando por un callejón, los vimos en una caja de cartón y nos los llevamos a casa, ya que el gusto gatuno lo compartimos los dos.
Siempre cuando está con ellos es feliz, así que aprovecho para sentarlo en mis piernas, acariciándolo con toda la libertad que me da esos momentos, sin que me pueda reprochar mis manoseos en su caliente cuerpo. Se ha vuelto el rey de los pucheros.
Mis estudios los logré terminar con honores, gracias a cierta personita que no sabe que ha sido ese motor de impulso en mi vida, ya que mis padres al enterarse que vivo con un hombre me despreciaron e intentaron dañar a lo que más amo y de paso nuestra relación, pero no se los permití, primero muerto que sin mí Jaejoong, así que cumpliendo mi voluntad, me dieron una paliza que me dejo con un pie en la tumba, pero irónicamente les agradezco, ya que gracias a eso, confirmé el gran amor que Jaejoong me tiene, curando mis heridas con sus besos y cuidados.
Ahora trabajo en un bufete importante de abogados y me va muy bien, tengo un buen sueldo que me permite poder pagar los caprichos de mi bebito, así le digo a escondidas, porque si se entera, pobre de mí.
*Fin POV*
Abrazados en su lecho de amor se comen a besos, sin esperar más de la vida, que el amanecer sea igual, juntos pueden superar las heridas que dejó ese pasado que nunca volverá o que nunca existió para esas dos almas que se fusionaron en una sola.
Mi nombre es Junsu, tengo 12 años y hoy es un día especial, al menos eso es lo que me dijo mi padre al recogerme de la casa de mi madre, cuando ella no estaba para llevarme a un lugar desconocido. Lo noté con un comportamiento extraño en seguida, olía a lo que toman los adultos, soju, creo que se llama.
Viajamos por muchas horas, por lo que no resistí mucho el sueño que me invadió, y dormí un poco en el asiento trasero del auto, ya había pasado la hora de acostarme, pero lo que hizo que no le reclamara a mi padre, fue la curiosidad de saber a dónde me llevaba y además en ese estado tan diferente a él.
Luego de algunas horas que me parecieron días, llegamos a un lugar extraño, oscuro y que me dio un poco de miedo, pero lo único que me dijo mi padre antes de bajar del auto, fue que en ese sitio me convertiría en un hombre de verdad.
Mi padre me dice como se llama el lugar una vez estamos en la entrada, prosti… prosti… ¿qué?... Ahh, me lo repitió cuando se lo pregunté, un prostíbulo. No tengo idea que es eso, pero una vez entramos, comienzo a comprender de a poco. Soy un niño muy inteligente después de todo.
Una vez dentro, lo primero que percibo es el olor extraño, no era agradable, el lugar era tan oscuro, pero de todas formas podía notar la suciedad en todos lados.
Cuando veo una pareja abrazada y tocándose entre sí sus partes privadas, mientras desaparecen en una habitación, me di cuenta de que es lo que se hacía en ese lugar, las personas iban por sexo. Una vez escuché a unos amigos hablar de sexo y aunque no me quedó muy claro, creo que entiendo de que se trata.
Me siento muy nervioso, ya que a mi edad me resulta todo tan extraño. Mi padre siempre ha sido un hombre muy recto, pero al verlo de esta forma, tan diferente, me ha dejado con la boca abierta.
Mientras habla con el encargado del local, me separo un poco y visualizo una puerta entreabierta.
En ese momento no sé cómo sentirme, por lo que me quedo paralizado con la escena mas grotesca que han visto mis ojos.
Un muchacho en el piso, en posición de cuatro, siendo penetrado salvajemente por un hombre mayor, sus ojos estaban tan rojos, llorando abundantemente, que no puedo dejar de mirarle con mi corazón acelerado y oprimido.
Trato de acercarme lentamente a donde se encuentran, pero sus labios pronuncian unas palabras que no logro comprender, era algo como, “por favor, no te acerques”.
En ese instante siento como la puerta es azotada, cerrándose al instante y como una mano me jala hacia atrás. Era mi padre, que me tenía fuertemente agarrado.
El dueño del local me mira con una cara de molestia, e ingresa a la habitación con la intención de conversar con los que se encuentran dentro.
En ese momento, le ruego a mi padre que me lleve a casa, y le rogué también para no volver nunca más, él asiente y salimos rápidamente para subirnos al carro. Sin decir una palabra, siento que así es mejor.
En esos momentos, nunca imaginé que esa noche marcaria los años que vendrían, más adelante en mi vida.
*Fin POV*
*Ocho años después*
Un joven sonriente se encuentra caminando junto a sus amigos en la cafetería, orgulloso de sí mismo, porque es claro que goza de una gran popularidad.
Era un gran deportista, perteneciente al equipo de fútbol del campus de la universidad mas prestigiosa de la ciudad.
De un porte que causa envidia en los hombres y en las mujeres todo lo contrario, provoca tenerlo como novio, no sólo para disfrutar del atractivo muchacho, sino también para poder presumir a sus rivales. A esto se le suma una sonrisa encantadora un tanto angelical, un ejemplo a seguir, dirían los profesores o algunas personas mayores que han compartido plática con el joven.
Gran hijo, excelente estudiante. Un ejemplo para todos los que lo conocen.
Pero nada, ni nadie es perfecto y él también como todos, guarda un secreto, que lo hace desvariar de su vida, conflictuando su existencia y que definitivamente perturbaría enormemente a las personas que lo idealizan.
Por lo que nunca dejaría que nadie conociera esa faceta que lo avergüenza de sobremanera.
Nadie, absolutamente nadie, sabe que dentro de las cuatro paredes de su habitación, es un adicto a la pornografía, casi un enfermo sexual, que no logra satisfacerse con las revistas o imágenes que guarda bajo su colchón, ni tampoco con los vídeos que observa en la pantalla de su computadora.
Una vez las imágenes invaden su mente, las de aquel día en que su padre lo llevó a ese sucio y clandestino lugar, donde ese pobre muchacho gemía y lloraba, sus labios rojos hinchados de tanto morderse, con hilillos de sangre cayendo sobre su pecho y el suelo… su piel sudorosa y brillante de un tono tan blanco como la leche… se pone tan duro como una piedra, volviendo a revivir esos instantes.
Con su mano alrededor de su pene, lo comienza a agitar con tanta fuerza, que en menos de un minuto, explota abundantemente, manchando sus ropas, hasta salpicar el piso de su cuarto.
Se sentía una mierda al sólo excitarse con ese pobre chico, quien seguramente no habrá terminado bien, con una vida así, quizás hasta ya se encuentre muerto.
Queriendo buscar la solución a su problema sexual, intentó tener una relación con la chica más popular de toda la universidad. Una hermosa rubia de curvas de infarto y de rostro lindo, pero él bien sabía de la fama que la rodeaba, de lo perra y puta que era, pero claro, tenía que fingir que no lo sabía, de hecho, esa fama la hacía perfecta y en todo caso, ella o cualquiera sería útil en esos momentos.
Ya teniéndola como enamorada, la llevaba a cenar, le compraba ropa, la complacía en casi todo lo que le pedía, pero había un gran problema. Cada vez que se encontraban solos no lograba excitarse.
Su pene no reaccionaba, ni con los besos fogosos que compartían, ni con los toques sobre la ropa que se daban.
Lleva la mano de su chica hacia su entrepierna, ella comenzando a masajear esa zona, lentamente, para después aumentar el ritmo, haciendo notar su experiencia, pero para desgracia de Junsu, ni un maldito instante, pudo tan siquiera reaccionar ante sus caricias.
Era imposible, no podía levantar su miembro, hasta que, a su cerebro comenzaron a llegar como flashes, las escenas que tanto quiere olvidar.
Como paralizado, aparta a la muchacha de su cuerpo, ya no quiso seguir, o más bien no podía o debía. La chica extrañada le pregunta que sucede, él avergonzado, no tuvo tiempo de inventar algo, por lo que sólo le dice que su cabeza estaba echa un lío por los exámenes y las actividades de su club y que lo perdonara.
Le prometió que en su próxima cita la complacería tanto, que nunca olvidaría ese día. Todo eran excusas y promesas vacías, pero se tiene que convencer a sí mismo, que resultaría de esa manera.
Antes de lo pensado, llegó ese día.
Su chica estaba hermosa, con un vestido tan escotado, que si se colocaba en una esquina, cualquiera la confundiría con una puta, pero estaban lejos, de esa forma no se toparían con las personas que los conocían, ya que ellos tenían una reputación que cuidar.
Mientras iban caminando por las calles con sus manos unidas, sorpresivamente tuvieron que presenciar una escena que dejó a Junsu paralizado.
*Junsu POV*
Se encontraban dos chicos, uno que reía tan histéricamente que de seguro era una molestia para los que estaban a su alrededor, vistiendo pantalones algo raídos y sucios, con una polera sin mangas, con los ojos rojos e idos. Al costado estaba otro muchacho que descaradamente le estaba toqueteando, cerniendo su cintura entre sus brazos y devorando su magullado cuello, en ese instante, mis manos se formaron en puño y no lograba escuchar los gemidos de dolor de mi acompañante, hasta que reaccioné, cuando el chico de ojos rojos me miró tan fijamente, que sentí un despertar violento y pude percatarme que estaba apretando tan fuertemente las manos de mi chica, que por poco la hago llorar, así que la solté pidiéndole disculpas, una y otra vez.
Luego de ese episodio, nos dirigimos casi en seguida al hotel, que ya había separado para esta noche, pronto le pedí que se fuera a dar una ducha, mientras la esperaba sentado en la cama, no podía quitarme de la cabeza a ese chico que reconocí casi en seguida.
Era el mismo con el que fantaseaba todos los días y las imágenes añejas, que de tanto recordarlas parecía nuevas y sobre todo las imágenes de hace unos momentos, comenzaron atormentarme una vez más, hasta que ya no pude más, así que recogí mi chaqueta y me largué del hotel.
Cómo un loco empecé a correr por el camino dónde lo había visto, lo busqué, lo busqué y finalmente no lo pude encontrar.
“Mierda porque tuve que irme”, vociferé con rabia.
Después de mi búsqueda frustrada, me dirigí a mi casa, cansado por mi recorrido.
Al llegar, me lancé a la cama, pero no pude dormir, sólo pensaba en él, no me importaba ni la zorra de Harin, ese era el nombre de mi enamorada, que dejé abandonada en el hotel, tan solo me importaba el puto chico que se había adentrado en mi cabeza, convirtiéndose como un veneno que vomitaba una lujuria que me contaminaba, algo que nunca había sentido en mi corta vida, porque soy un maldito virgen, impotente, que nunca ha sentido deseo por otra persona que no fuera él. Esto tenía que terminar pronto o me volvería loco.
Por lo mismo tomé una importante decisión.
Al día siguiente, espere a que mis padres se fueran, para poder maquinar e idear un plan para encontrarle. Estaba tan desesperado en darle fin a esta vorágine locura en que se había convertido mi vida.
Decidí salir cerca de las 3 de la tarde, tomé un bus que me acercó al lugar de la pasada noche, donde lo encontré por segunda vez.
Caminé por los alrededores, de allá para acá, sin detenerme. No me atreví a preguntar por vergüenza a que me señalaran como un tipo que tiene gustos raros, por lo que muy atento caminé, esperé, volví a caminar y seguí esperando.
Por el dolor de piernas por mi búsqueda incansable, me recosté sobre una sucia pared de un callejón del lugar, ya anochecía y mis esperanzas se apagaban como la luz del sol, pero de repente de la nada y sin previo aviso, escuché una risa conocida.
Con los latidos de mi corazón alborotados y con mi atención enfocada en ese ruido, miré de donde provenía.
Supe en seguida que el dueño de esa risa se acercaba sigilosamente y como en un sueño, lo vi.
Estaba de pie, cerca de un conteiner de basura, llevaba la misma ropa del otro día, sus cabellos rubios estaban alborotados, con un cigarro en sus labios botando humo de un olor asqueroso al que no estaba acostumbrado, me enderecé casi en seguida y ya estaba en frente a él, a una distancia de cinco metros.
Se me acercó con una mirada seductora y su característica risa burlona.
-Quieres que te dé una mamada o quieres follarme en este lugar tan sucio.
Quedé sorprendido por lo que me dijo. No creí que fuera tan descarado al preguntarme una cosa así, pero no sé si fue por el nerviosismo o el deseo que me embargaba en ese momento, que le toqué los labios entreabiertos, metiendo unos de mis dedos, tocando su lengua áspera.
-Pues mámamela… como nunca se lo has hecho a alguno de tus clientes.
Quitó con un manotazo mi mano de su rostro, con una mirada feroz obedeció a mis palabras, se arrodilló ante mí, bajando mis pantalones con los calzoncillos, en el acto sacó mi pene ya erecto y con una sonrisa socarrona alzó la mirada hacia mí.
-Tu amiguito está deseoso, ¿eh?
Empezó a bombearlo sacándome gemidos, me empujé hacia su boca para que lo tomara, cosa que no le gustó, me dio un pellizco en mis muslos, lo que me hizo dar un pequeño brinquito, no supe cuando envolvió con sus labios mi falo, raspando con sus dientes y su lengua danzando eróticamente, mi mirada se nublaba con pequeñas lágrimas en mis ojos, era la mejor sensación que mi cuerpo había experimentado.
Le alcé un poco su rostro, con sus ojos fijos en mí y exploté llenándole su boca con mi semen, tosiendo y escupiendo en el suelo, se levantó extendiendo su mano ante mí, pidiéndome dinero por su trabajo, lo jalé hacia mí y le empecé a devorar su cavidad, mientras él luchaba por soltarse de mi agarre. Lo voltee de espaldas hacia mí, rodando mí ya crecida erección en su trasero, le susurre en su oído que le iba a pagar bien por toda la noche y que me llevara a un hotel cercano o en este preciso instante lo tomaría allí mismo.
-¿Cómo te llamas?
-Eso no te importa.
-Dímelo
-No sé por qué preguntas, pero te lo diré si me prometes que quedaré satisfecho con la paga.
-Trato hecho, ahora dímelo
-Jaejoong, mi maldito nombre es Jaejoong
Con una sonrisa embobada plasmada en mi rostro, nos dirigimos a hotel. Un sitio de mala muerte, cosa que no me importó, ya que estaba junto a él, a Jaejoong, tan hermoso era su nombre como quien lo portaba.
Pagué por el mejor cuarto, si se podría llamar el mejor, pero estaba limpio, así que cuando cerré la puerta, me abalancé hasta él y le comí la boca, sus labios color cerezo succionados por mi deseosa boca.
Lo recosté en la cama y le quité la ropa con desesperación, me ayudó en el proceso quedando totalmente desnudo, su cuerpo era exquisito, algo delgado, de piernas largas y torneadas, un pene rosado igual como sus tetillas, su piel blanca contrasta algo con la mía, un poco más tostada.
Mi excitación era mucha, que no me importó que estuviera con moretones y cicatrices en su piel, que restos de semen se encontraran entre sus piernas, él iba a ser mío por toda la noche y quedaría satisfecho y nunca más lo volvería a ver.
-Llevas condones o prefieres metérmela así.
-No los llevo, ¿acaso hay algún problema?
-No lo hay, bueno, tú eres el que paga, así que lo que decidas está bien para mí.
Me sentí incómodo porque me trata como un cliente más, lo cual era cierto, pero traté de olvidarlo y me dediqué a mordisquearle las tetillas, pase mi mano por todo su cuerpo mientras gemía sin control mordiéndose el labio inferior para poder acallarlos infructuosamente, fui mas abajo y contemple su erguido miembro.
Comencé a darle lamidas y saborearlo, con succiones más fuertes, mi boca saliendo y entrando, tratando de darle el placer que hace instantes él me pudo dar.
Le abracé su estrecha cintura para acercarle a mi cuerpo, para que mis dedos puedan prepararlo para la penetración, de un tirón me tumbó boca abajo y se sentó sobre mis caderas rosando con su culo mi erguido miembro, excitándome más.
No hace falta, ya estoy lo suficientemente preparado.
*Fin POV*
El chico rubio se auto penetró cabalgando con ímpetu y deseo, claro eso era algo que no se lo iba a admitir a alguien como él. Junsu cerró fuertemente sus ojos por las sensaciones que le brindaba el cálido y estrecho pasaje, envolviéndole en el placer, con sus plantas del pie se elevó llevándose el cuerpo del otro, que con un alarido se sostuvo de su cuello, es allí que vio la oportunidad de robarle el aire con besos demandantes.
Su lengua jugaba con la suya deseosa de probar su textura, cambiando posiciones, lo puso debajo penetrándole hasta llegar a tocar ese punto que enloqueció al otro, envolviéndole sus piernas a su cintura, rozando y apretando con sus manos su redondo trasero, atrayéndolo para que llegue más profundo en él.
Pudo culminar con un gemido ronco, vaciándose en el interior de su amante, masturbándolo para que él también pudiera llegar y manchando sus vientres dejó caer todo su peso encima.
No le permitió descansar, toda la noche le hizo el amor, una y otra vez, sin detenerse.
Cuando ya estaba amaneciendo, Jaejoong se levantó y empezó a vestirse.
Junsu frotándose los ojos, logró despertar por completo, para alcanzar a abrazar la cintura del otro hombre, pero éste no se lo permitió, así que lo apartó con brusquedad y lo miró a los ojos.
-Donde está el dinero. –Sacando un cigarro, empezó a fumar.
Junsu recogió del suelo sus pantalones, extrayendo su billetera, se lo dio todo, no le importaba la pequeña fortuna que tenía en ese sobre y con una sonrisa el otro lo observó.
-Si quiere puedes llamarme, este es mi número. –Con un lapicero en mano, empezó a escribir sobre su brazo los nueve dígitos.
-Espérame, voy a salir también.
Afuera estaba haciendo frío, el cuerpo del chico estaba tiritando, Junsu se quitó su chaqueta y la puso sobre su delgado cuerpo.
No hubo promesas, sólo una despedida y siguieron sus caminos, alejándose el uno del otro.
Junsu tuvo que volver a casa con las pocas monedas que le quedaban.
Mientras pasaban las horas no podía dejar de pensar en Jaejoong, el chico rondaba su cabeza, lo necesitaba, tenerlo esa vez no fue suficiente, ya quería verlo de nuevo.
Al día siguiente se dirigió a su universidad, su ex le reclamó por lo de la otra vez, pero sólo tuvo que disculparse y terminar con esa farsa, ya que le daba lata fingir que le quería, ya que ahora había encontrado su mejor pasatiempo, claro, hasta que se canse.
Ese mismo día le llamó y se citaron en el mismo lugar para tener el mejor sexo desenfrenado, cumpliendo todas sus fantasías y así pasaron a lo menos una semana, siguiendo la misma rutina.
De a poco comenzó a dejar sus estudios relegados, y apenas hablaba con sus amigos, ya que comenzó a sufrir una especie de celos infundados.
Creía que sus amigos, algunos homosexuales, se habían acostado con Jaejoong, ya que por casualidad los escuchó hablando del sitio que frecuentaba, supo que ellos también habían ido a ese lugar. Con los puños cerrados, quiso ir y romperles la cara a sus amigos, corrección sus ex amigos, finalmente no lo hizo, así que solo se alejó refunfuñando.
Se había convertido en un maldito celoso, ya no lo soportaba, solo quería tenerlo consigo y que nadie vuelva a tocarle siquiera una hebra de sus cabellos, se había vuelto su obsesión.
Odiaba cuando al momento de visitarle, supiera que le mantenía ocupado uno de sus clientes, que él no era especial, que nunca iba a sentir lo que él estaba sintiendo y eso hacia doler su corazón.
Porque diablos, él ya se había enamorado, y eso de que se quería quitar la espina de poder acostarse con él, era una mentira.
Después de pensarlo, no tuvo más opción que pedirle una suma fuerte de dinero a sus padres, para poder independizarse.
Claro que con mentiras, para aumentar la cantidad, les dijo que necesitaba pagar una especialización que concernía a su carrera.
Luego de lograr su objetivo, utilizó ese dinero para rentar un departamento, a un precio algo módico, no era la gran cosa, pero estaba limpio y era bastante lindo.
Ahora le faltaba lo más difícil, lograr convencer a Jaejoong, ya que era un maldito terco, pero él estaba convencido y lo llevaría si o si.
-… vamos, yo sé que quieres dejar de vivir así, no te voy obligar ni nada de eso, pero por favor hazme caso, te prometo que nadie te va a joder, sólo seremos los dos.
-¿Crees que porque me dices esas cosas ya me convenciste?, ya he tenido propuestas similares, ¿piensas que voy a hacer lo que tu quieras?, ¿qué te hace diferente a los demás Junsu?, si tú también me has tratado como tu puta, no soy una mujer, ¿sabes?, me sé defender… sólo sigue tu camino y déjame en paz, no quiero tu limosna.
-No… te equivocas, yo no voy a ser nunca igual a ellos, porque yo… te amo. –Le confiesa Junsu.
-¿Que mierda acabas de decir?, amor… no lo necesito, que me hayas dado buen dinero me basta… ¿y crees que no me he dado cuenta?, que eres ese chiquillo que me vio cuando estaba en el suelo siendo penetrado por ese asqueroso viejo, sólo con mirar eso te excito ¿verdad?, no hiciste nada para tratar de ayudarme, ¿ya te sacaste la espina de tu sucia fantasía?, espero que sí, porque no quiero que me vuelvas a buscar.
Junsu se quedó mudo por unos instantes, pero se pudo recuperar.
-Espera… no digas esas palabras… que no son del todo ciertas, yo no podía hacer nada, sólo era un chiquillo como tú dices, estaba realmente asustado… perdóname, por favor… te digo la verdad… yo realmente te amo, te amo mucho, esa es la verdad… en un principio cuando te volví a encontrar, si, esa era mi intención, poder tener sexo contigo, pero me atrapó tu forma de ser… aunque tú no lo sepas… eres especial, creí que se me esfumaría este sentimiento que me quema las entrañas y cuando pienso que estás con otros, acrecientan mis ganas de morir de los celos, por favor… te lo suplico quédate conmigo o si no moriré.
*Jaejoong POV*
Junsu cayó de rodillas frente a mí, llorando sin parar, abrazándose a mi cintura, no quería flaquear, pero odiaba a todo el mundo, sólo me complacía el hacer daño a otras personas como me lo hicieron a mí y hacerme daño producía placer, mi pasado y mi presente olían a mierda, no tengo a nadie, sólo soy yo, sólo un alma que nunca conoció el amor, lágrimas brotaron de mis ojos, no lograba secarlas con mis manos…
Quizás él pueda brindarme algo parecido al amor, que ni mis padres pudieron regalarme, quizás él le pueda dar un giro a mi dañada existencia, no le puedo decir que le he empezado a querer sólo un poco, no quiero que piense que me tiene comiendo de sus manos, no, no sé lo diré.
*Fin POV*
*Junsu POV*
Sentí que caían gotas de agua sobre mi cabeza, levanté mi rostro y pude ver a Jaejoong con sus manos tapando su boca, para acallar los gemidos de dolor que intentaban salir, me puse de pie y le abrace más fuerte, llorando juntamente con él, no le dejaría ir, el sería mío, sólo mío, mi amado Jaejoong.
Dos corazones que laten de distinta manera, pero que están unidos por ese sentimiento llamado amor, uno más fuerte que el otro.
*Fin POV*
*Tres años después*
Esa sonrisa boba reflejada en su aniñado rostro, como mira cual acosador a su hermosa pareja, que concentrado está cocinando la cena, su cabello ahora castaño, está recogido con un lindo ganchito, dejando su frente al descubierto. Acercándose le abraza por detrás y le roba un beso en la mejilla.
*Junsu POV*
-Si quieres te puedo ayudar.
Con una sonora carcajada, se separa de mí, mirándome con burla, ya que las veces que he intentado cocinarle algo especial, termina en un desastre, me sonrojo por la vergüenza de ser un cero a la izquierda si se trata de cocinar, lo imito y empiezo a reír.
Mi corazón late fuerte, porque todo ha cambiado en mi vida, en la suya, ya no hay más vicios, porque me enteré de que ese olor asqueroso cuando lo besaba y que también estaba impregnado en su ropa, era por los porros de marihuana que se tiraba, porque, según él, le ayudaban a olvidar su pasado.
Subió algunos kilos que le sientan muy bien, pero de todas formas reclama porque se siente gordo, está más delgado que yo, pero es tan perfeccionista, que hasta el más mínimo defecto lo estresa y tengo que calmarle con unos mimos, cosa de la que ya se acostumbró y secretamente lo busca, es tan adorable comportándose como un niño chiquito.
Se ha vuelto un padre consentidor, tenemos 8 hijos muy monos y juguetones, nuestros gatitos, esos que encontramos, cuando paseando por un callejón, los vimos en una caja de cartón y nos los llevamos a casa, ya que el gusto gatuno lo compartimos los dos.
Siempre cuando está con ellos es feliz, así que aprovecho para sentarlo en mis piernas, acariciándolo con toda la libertad que me da esos momentos, sin que me pueda reprochar mis manoseos en su caliente cuerpo. Se ha vuelto el rey de los pucheros.
Mis estudios los logré terminar con honores, gracias a cierta personita que no sabe que ha sido ese motor de impulso en mi vida, ya que mis padres al enterarse que vivo con un hombre me despreciaron e intentaron dañar a lo que más amo y de paso nuestra relación, pero no se los permití, primero muerto que sin mí Jaejoong, así que cumpliendo mi voluntad, me dieron una paliza que me dejo con un pie en la tumba, pero irónicamente les agradezco, ya que gracias a eso, confirmé el gran amor que Jaejoong me tiene, curando mis heridas con sus besos y cuidados.
Ahora trabajo en un bufete importante de abogados y me va muy bien, tengo un buen sueldo que me permite poder pagar los caprichos de mi bebito, así le digo a escondidas, porque si se entera, pobre de mí.
*Fin POV*
Abrazados en su lecho de amor se comen a besos, sin esperar más de la vida, que el amanecer sea igual, juntos pueden superar las heridas que dejó ese pasado que nunca volverá o que nunca existió para esas dos almas que se fusionaron en una sola.
From Heaven
Título: “From Heaven”
Autor: All_Miel
Pareja: Yoochun/Jaejoong.
Género: Slash, Lemon, Romance, AU.
Extensión: Serial.
Estado: Proceso.
Reseña: Dos almas solitarias se encontraron hace muchos años, logrando convertirse en una sola. La separación fue inesperada para una, pero para la otra fue la única solución. Ahora un reencuentro impensado, causará que estas almas enfrenten nuevamente su destino.
------
Soul Breeze
Título: “Soul Breeze”
Autor: All_Miel
Pareja: Changmin/Jaejoong.
Género: Slash, Lemon, Angst, Acción, Romance, AU.
Extensión: Serial.
Estado: Proceso.
Reseña: Los dos provienen de mundos opuestos. Al conocerse, la atracción los llevó a vivir un romance que tenía un solo destino y que era terminar más temprano que tarde. Pero ahora ambos tienen serios problemas para continuar con sus vidas. ¿Lograran superarlo o el oscuro mundo de Changmin arrastrara a Jaejoong a un camino sin retorno?
----
Dolor
Título: Dolor
Autor: Aghna
Pareja: Changtae
Género: Angst, Universo Alterno, Lime
Extensión: Two Shot
Advertencia: Muerte de personajes, Drogas
Reseña: Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?
------
Head or Heart
Título: “Head or Heart”
Autor: All_Miel
Parejas: MinJae, JaeChun, MinSu, YooSu.
Géneros: Slash, Lemon, Romance, Vida escolar, Infidelidad, AU.
Extensión: Threeshot.
Estado: Proceso.
Reseña: Cuando la delgada línea que separa la amistad y el amor entre dos mejores amigos, es puesta a prueba, ¿qué sucederá?, ¿se hará más clara o por el contrario, esta línea se hará cada vez más indefinida?
Afire Love
Título: “Afire Love”
Autor: All_Miel
Pareja: MinJae/JaeMin.
Género: Slash, Lemon, Romance, AU.
Extensión: Serial.
Estado: Proceso.
Advertencia: Ninguna.
Reseña: Sólo un encuentro fue suficiente para que la atracción que sintieron, los llevara a vivir una noche inimaginable. Pero al día siguiente la realidad los despertó y se dieron cuenta que lo que vivieron, fue el sueño de una sola noche.
----
Starry Night
Título: Starry Night
Autor: All_Miel
Pareja: MinJae, Minsu.
Género: Slash, Lemon, Romance, Infidelidad, AU.
Extensión: Serial.
Estado: En Proceso.
Advertencia: Ninguna.
Reseña: Debido al accidente que les cambió la vida a ambos, Changmin y Junsu se adaptaron a una vida en conjunto, a pesar de hacerlo por las razones equivocadas, ya se acostumbraron a ella. Pero Changmin nunca se imaginó, que una inesperada visita, despertaría lo que creía ya no necesitaba.
----
Lovestrong
Título: Lovestrong
Autor: All_Miel
Pareja: JaeMin/MinJae
Género: Slash, Lemon, Romance, Angst, AU.
Extensión: Twoshot.
Estado: Terminado.
Advertencia: Ninguna
Reseña: Cuando Changmin regresa más temprano que de costumbre al departamento que comparte con su novio, encuentra una carta que le puede cambiar la vida.
----
La luna para ti y el sol para mi
Titulo: La luna para ti y el sol para mi...
Autor: Yeoby
Género: AU – Romance.
Pareja: YunJae – JaeMin - YooSu
Uñas Negras
Título: Uñas negras
Autor: 1216Dalex
Pareja: SuChun (Mención YunJae)
Género: Lime, AU, Fantasía.
Extensión: Oneshot
Advertencia: Gore, Sadismo, Violación.
Reseña:
No sé si alguna vez te ha sucedido esto…
Imagina que estas durmiendo tranquilamente en tu cama, el abanico o aire acondicionado, haciendo la atmosfera placentera para ti… sé que te gusta dormir ¿A quién no? Es unos de los placeres más grandes que te puede dar la vida. Es un ritual el donde el cuerpo descansa, debe ser un pecado que alguien lo interrumpa… pero siempre llega alguien o algo y… bueno te despierta. Ahora… solo piensa que lo que te despierta no es nada más que un peso inexistente sobre ti… un peso que no te permite moverte, ni gritar, ni despertar… Sé que te ha pasado… porque es lo más normal…
Pero aunque no lo creas más normal es que cuando estés solo escuches que alguien te llama… Los grandes científicos dicen que eso significa que tu cerebro esta en bien funcionamiento y que estas “cuerdo”…
Pero te aseguro que para Yoochun nada de esto fue normal….
----
Tengo mucho sueño.
Mire el reloj de mi celular y vi que marcaba las 02:49 de la madrugada. No había podido dormir para nada. Me trate de girar encima del colchón inflable en donde estoy supuestamente durmiendo. Trate de cerrar mis ojos esperando por fin conciliar el sueño, realice una oración de nuevo, para ver si era eso, al fin me estaba quedando dormido, cuando escucho un alto ronquido proveniente de mi hermano. Este fin de semana no era como cualquiera, ya había salido de vacaciones de la escuela y tendríamos un mes de descanso, así que mi hermano me ofreció quedarme en la casa que él y su mejor amigo compartían. Alegando que era muy aburrido pasar todos los días con su amigo. Su casa era sencilla pero costosa, nueva y en un lugar apartado. Había muy pocas casas en el lugar pero la gente se podía ver en los alrededores.
Ayer nos habíamos quedado viendo películas hasta tarde, vimos una película de Disney, en donde llore. Puede resultar bobo, pero ver cómo le cortan las alas a maléfica y que después todo el mundo la odie por querer un poco de venganza era injusto. Soy un muchacho inmaduro de 17 años que esperaban. Después de eso el mejor amigo de mi hermano Yunho, se estaba quedando dormido así que mi hermano Jaejoong, decidió cambiar un poco más el ambiente y ponerlo algo más tenebroso. Empezamos a ver Dracula... fue asombroso. Me dio un poco de tristeza al ver como mina reencarnaba para encontrarse con su amado en todas sus vidas.
Me moví un poco en el colchón inflable, ocasionando un extraño ruido, no podía dormir y me provoco ver mi celular de nuevo, ya marcaban las 3:04...
Recordé como ayer yo plácidamente estaba durmiendo en la cama grande con Yunho y como Jaejoong dormía en el incómodo colchón inflable... fue una noche tranquila, sin ronquidos de Jaejoong. Pero hoy el muy cobarde de mi hyung quiso dormir con su amigo. Asegurando que "algo" lo estaba molestando mientras dormía. Si aja como no. Excusas para dormir con su Yunho. ¿Cuantos años creen que tengo? ¿10?
De repente siento un olor desagradable... ¿Alguien se tiro una flatulencia?
Quede en la esquina del colchón medio muerto por el olor. Es todo un show dormir con estos dos... la próxima vez... si es que la hay, me acostare en la cama. ¡Sea como sea!
Trate de cerrar mis ojos y esta vez abrazando mi almohada... Quiero dormirme ya. Pensé. Mañana llegaría a mi casa y a volverme esclavo de mi mama, una vez más. Triste realidad. Bostece un poco esta ves anhelando que por favor una pisquita de sueño viniera a mí.
Poco a poco empecé a quedarme dormido en una posición algo incomoda... mi cabeza sobre mi brazo, sabría que mañana me iba a doler todo.
Poco a poco mis pensamientos se fueron apagando y me sentía cómodo... por fin caería dormido.
- Yoochun... – Una voz que no conocía me llamaba, que era eso. Mis sentidos se avivaron, el sueño se disipo en un segundo e inmediatamente como si estuviera grabado en mi cerebro, una oración a los cielos salió de mis labios. La recitaba rápido y bajo. Con voz temblorosa pero lo suficientemente bajo para que mi hermano y su amigo no escucharan. En mi pueblo se decía que si a mitad de la noche tú escuchabas que te llamaban, agárrate de algo, porque la muerte te está llamando. En solo pensar en esto sentí que se me erizaba la piel. Apreté fuerte las sabanas y sentí que todo se ponía frio. Sera de esto de lo que hablaba Jaejoong... En su piso... ¿vivía la muerte?
Con un poco de valentía pase mis manos por el ahora extenso colchón para encontrar mi celular perdido... entre la negrura lo divise y vi la hora. 03:24... el tiempo corría demasiado rápido cuando sentías que te estabas muriendo.
Trate de entretenerme con el celular, tratando de olvidar lo ocurrido antes...
Tenía varios chats abiertos del día anterior, de Changmin y de Sunny una chica molestosa del colegio.
A pesar de la hora, abrí el chat de Changmin para contarle lo sucedido. Para mi sorpresa inmediatamente Changmin contesto "No seaaaaas, Yoochun. Duerme que jodes"
El siempre de confortable.
Me acorde que había dejado mis audífonos en la mesita de alado. Me estire un poco y el incómodo colchón haciendo ruido, me despertó un poco más de lo que ya estaba. Busque y busque, no los encontraba... Mis audífonos que había dejado en la mesa... no estaban. Me asuste un poco.
Que más daba... ¿qué haría? Algo de interesante encontraría... lose.
Me puse a trastear el celular y ver que encontraba de bueno. Pero nada... ¿Porque mi celular resultaba tan aburrido ahora que necesitaba entretenerme?
Cerré los ojos un poco y trate de tranquilizarme... era lo mejor... contar ovejas o algo.
Agarre las sabanas y me envolví con ellas. Me puse la sabana hasta la cabeza y me acosté boca a abajo, el colchón seguía haciendo un montón de ruido pero mi hermano y su amigo seguían durmiendo como niños.
Trate de relajarme a pesar de todo y usar de escudo las sabanas. Después de todo era una bobería... como iba a ser que la muerte me viniera a buscar. Sería una total maldad de parte de ella. Mira que llevarse a prácticamente un niño de 17 años, es una total crueldad, aún estoy empezando a vivir... ni siquiera he dado mi primer beso. Mis ojos podían ver la luz amarilla proveniente del reloj electrónico marcando las 3:33... no había pasado nada de tiempo desde que lo vi por última vez... dentro de dos horas amanecería y podría dormir de nuevo, usando esto como impulso trate de dormir, si un espíritu o algo quería molestarme este lo haría a la media noche, no cuando ya estuviera por amanecer. Me relaje por fin y poco a poco sentí que el sueño de nuevo venía a mí, le di gracias a Dios que por fin podría descansar para mañana bueno regresar a la espantosa rutina. Mi respiración se relajó y cuando pensé que me iba a quedar dormido...
Un calambre se extendió por todo mi cuerpo y sentí que todo se me adormecía, un frio se instaló en mi espalda y un peso me aplastaba, sacándome el aire que tenía retenido... trate de mover mi mano para girarme, pero fue imposible, no podía, no podía... pero algo que si pude hacer fue abrir mis ojos, pero aun así veía todo borroso, la luz amarilla del reloj parpadeaba pero aun así la sabana me bloqueaba la visión. Me queje porque el peso de mi espalda se movía y me dolía. Era como cuando se te tiraban encima y te aplastaban. ¿Era alguna broma de parte de mi hermano y su amigo? Una broma que me adormeció el cuerpo y tampoco me permitía gritar. Trate de moverme, pero era como si estuviera atado, me era imposible todo en ese momento menos la vista que a pesar de que era borrosa podía ver algo. La luz del reloj de repente se apagó... y sentí un miedo horrible ¿Por qué me tenía que ocurrir eso a mí? Un olor fuerte a azufre me inundo y trate de encogerme, aunque no podía moverme. El fuerte olor a azufre me estaba mareando, escuche una risita cerca de mi oído y me dio ganas de llorar. A lo que sea que están jugando por favor paren... Esta vez cerré mis ojos y empecé a orar de nuevo... Dios escúchame...
- Eso no sirve... - Escuche una voz ronca muy cerca de mí... Quiero que esta pesadilla termine ya, ¡Ya! - Tan pequeño, tan puro, tan virgen... - Sentí una viscosidad en mi oreja y un olor a sangre. ¿Qué me había pasado por mi oreja? - Mi lengua... - El podía leer mis pensamientos... La viscosidad de su lengua había traspasado la sabana, cerré mas mis ojos y yo sabía que allá en los cielos me ayudarían... así que seguí rezando. Sentí un aliento extremadamente frio sobre mi espalda, acompañado de un dolor pulsante, desde mi cuello hasta mis glúteos, sentí como un filo, rompía las sabanas y pequeñas partes de mi piel. Con lo que sea que estuviera arañándome me dolía, como si vertieran alcohol en una herida. Quería gritar de dolor, quería quejarme y llorar, pero yo estaba estático en mi lugar, aun con esa fuerza extraña sin permitirme moverme.
- Cariño, lo siento muchísimo - Su espantosa y chillona voz de nuevo salió - ¿Te duele? - El no solo había rasgado la sabana, si no también la parte de atrás de mi camisa... dejando mi espalda al frio y a su vista, presiono el filo de ese objeto con el que me cortaba, mi espalda baja... y dolió. ¡Déjame gritar! ¡Por Favor! - Yo solo quiero ver tu piel... y porque no... Saborear un poco de tu sangre… Abusar un poco de tu cuerpo - Entonces, sentí ese pedazo de carne pegajoso sobre mi espalda, y ardía... ardía... como el infierno - No cariño... Mis lamidas son gloria... a comparación del infierno... - Con sutileza el susurro y siguió presionando su lengua a mi espalda... Mi herida abierta dolía... y esa cosa chupaba mi espalda, mordisqueaba mi espalda, él me está comiendo... me está despedazando - Demasiado rico.... Ammmh - El gimió, sobre mi espalda. ¿Qué clase de enfermo era esa cosa? Simulando embestidas sobre mi... chupando mi cuello... Absorbiendo mí sangre... Gimiendo ¿Que era? ¿Un demonio lujurioso? - Yo te he visto... Ummmm eres precioso... No me pude resistir cuando te vi... ahhh tú me llamas y yo llego hacia ti... Ammm.... - Quería llorar... Quiero... ¿Qué hago? Él se frota contra mí... Chupa mi espalda... Me toca... Quiero... Quiero...
Ayúdenme.
Quiero moverme... me duele el cuerpo... huele a sangre.
Tengo miedo... miedo a quedarme dormido y no despertar.
Miedo de quedarme dormido como lo estoy haciendo. Mis parpados pesan y él se seguía frotando sobre mi cuerpo aumentando el ritmo y sosteniéndose de mis hombros... Me mese como para quedarme dormido - Ammm algún día te llevare conmigo... - Sentí su boca en mi cuello, dejándome un beso en mi cuerpo. Un roce que me dejo caer dormido.
~
Sentí un golpe en mis costillas... además de que había amanecido con un terrible dolor de espalda... mi hermano tenía la osadía de patearme.
- Flojo... Despierta. Son las 11 de la mañana y tengo que llevarte donde mamá - El seguía empujándome con el pie y yo sin querer despertar...
- ¿Hacia tanto calor de noche? - La voz de Yunho llego a mis oídos y trate de levantarme... Yunho era amigo de mi hermano. No mío.
- Porque... - me dolía todo - ¿Porque lo dices? - Me estire un poco tratando de levantarme del piso.
- Te quitaste la camisa y supongo debes haberla tirado en algún lugar... Porque no la veo - Mire hacia Yunho, él se movía alrededor del cuarto tratando de buscar mi camisa de dormir. Me levante y camine hacia el baño.
- ¡MAMA ME VA A MATAR! - Jaejoong grito y corrió hacia mí, me agarro de la espalda y me queje - ¡YUNHO EL MALDITO BOTIQUIN! - El grito desesperado... Yo sinceramente aun no entendía.
- ¿Que paso Jae...? -Vi como volteaba hacia mí y después como abría los ojos - ¡Dios! Voy... - corrió hacia el baño pasando por mi lado, lo escuche hablar desde el baño - Jae... eso es por dormir en el piso...
- No creo... Dios... - Jae presiono algún lugar de mi espalda que me hizo quejarme de dolor - Tiene muchos...
- Muchos ¡Que! - Grite. ¿Que tenía en la espalda?
- Moretones... - Jae dijo preocupado - ¿Dormiste demasiado mal? - Jae me giro y quede frente a él.
-Demasiado... - Suspire... todo me dolía. Es como si un elefante se me hubiera dormido encima.
- Mamá me va a matar... - Palideció y puso en su rostro su mano en forma dramática.
- No hay parches, ni curitas... - Y Jaejoong se puso del color de la pared. Blanco. - Hay que comprarlas... Yoochun ven conmigo. - Yunho me ofreció una camiseta blanca - Por allí mismo... aprovecho y lo llevo donde Junsu...
- ¡Que! - Jae abrió los ojos - Tu amigo raro... ¡No! - Me costaba un poco ponerme la camisa, Jae siguió palideciendo si era posible, se acercó a mí y me ayudo a ponerme la camisa.
- Oh... vamos... es buen doctor. - Yunho busco las llaves del auto - Además su clínica está cerca y no creo que me cobre - Lo último lo dijo con algo de simpleza.
- Espero no le haga nada a mi niño... - Jae me abrazo y si ahora... era su niño. Después de que me dejo durmiendo en el piso.
Yunho se dirigió al auto, llevándome consigo, arranco el auto y sinceramente hasta sentarme dolía. Soy menor de edad... así que Yunho respondería por mí en lo que fuera.
No paso mucho tiempo... hasta llegar a la modesta y lujosa clínica. Yunho bajo y el ayudo a bajarme.
Entramos y vimos que había unos cuantos pacientes.
Yunho se acercó al mostrador e intercambio algunas palabras con la secretaria. Ella con un rubor en las mejillas salió directo a donde se encontraba el doctor.
¡Ja! Si supiera que es gay y que le gusta ir abajo.
Reí un poco.
Yunho tranquilo se acercó a mi lado y me sonrió.
La secretaria que antes lo atendió se sentó y una enferma se acercó a nosotros.
- Puede venir por aquí... - Yunho le dio algún papeleo y mis datos personales... No me gustaba nada las clínicas, ni los hospitales. Eran fríos y olían raro.
La enfermera le hizo ojitos a Yunho y nos guio por el largo pasillo. Podía ver como la enfermera tenía un extraño caminar en un intento inútil de verse sexy. Yunho me miro y soltó una risita, yo solo mostré una cara de asco y seguí caminando hasta que la enfermera nos dejó en una pequeña sala de espera.
- Pueden esperar aquí hasta que el doctor termine con su paciente - la sala de espera se ve sencilla, con sillones negros y paredes blancas, una pequeña palmera en la esquina y un cuadro de ellas en la pared del fondo.
- Al que decoro la habitación le deben gustar las palmeras - dije mirando alrededor y sentándome en el sofá. Quejándome un poco.
- El doctor Kim personalmente decoro la habitación - La enfermera le sonrió a Yunho sin mirar ni siquiera mi malestar y salió con su caminado extraño.
- Eres popular... - le mire, mientras Yunho ponía un cojín en mi espalda.
- Para mí mala fortuna... - Me miro y me guiño un ojo. Jaejoong es temible celoso.
Solo reí, quejándome un poco del dolor que había en mi espalda y tampoco me podía sentar bien. No sé de donde carajos provenía ese dolor que cargaba en mi trasero.
Esperamos casi por 15 minutos, empecé a ojear las revistas que habían en la sala de espera, Football y videojuegos era el tema. Parecía más bien que el doctor atendía en su mayoría a niños y hombres, porque realmente no me imaginaba a una mujer sentada en la sala de estar leyendo estas clases de revistas y rodeada de palmeras. Si yo hubiera sido mujer por mucho que me doliera el trasero, hubiera salido huyendo hacia otro hospital. Esperar es horrible para una mujer, mi mamá odiaba los bancos y todo en donde estuviera implicado una espera.
- No puedo creer que solo por estar acostado en el piso, hayas amanecido con la espalda tan rojiza y llena de moretones - Yunho miraba hacia mi lado, sin poder creérselo - Es como si Jaejoong te hubiera dado una paliza o como si un montón de cosas te hubieran caído encima - Yunho tenía razón, lo más extraño de todo es que yo no recordaba absolutamente nada de lo pasado anoche y eso es lo que más me asusta.
Cerré mis ojos y trate de recostarme en los cojines, mi espalda aun dolía y no sé porque. Yunho me miraba preocupado aun impaciente por que el doctor no aparecía. Me estaba quedando dormido, el frio del aire acondicionado hizo que mis manos se pusieran heladas y mi garganta ardiera, pude escuchar como Yunho pasaba las hojas de alguna revista y al instante escuche el rechinar de una puerta. Unos tacones sonando y la voz de una mujer. ¿El doctor Kim es mujer? Abrí mis ojos y voltee hacia la puerta.
- Gracias... - la ancianita le agradeció al joven doctor
- Eso es todo. - Un hombre Joven apareció detrás de la señora, cabello negro peinado hacia atrás y de porte elegante. Los tacones que escuche anteriormente seguramente provenían de esos caros y lustrosos zapatos que el hombre tenía. Debía de ser más bajo aun así yo con mis 17 años seguro y le pasaba en altura, Jaejoong envidiaba eso de mí. Según el, yo era un enano, pero un enano que le pasaba en altura incluso a él. Yunho es una excepción. Él es una torre Eiffel.
El hombre joven tenía su bata blanca puesta y una nariz redonda, pero con todo y eso se veía elegante con su camisa manga larga azulada. Él es de esas clases de personas que cuando las ves por las calles te dan ganas de abrazarlas.
Se despidió de la señora en tono gentil e inmediatamente su vista se dirigió a Yunho. Ignorándome a mí. Al parecer su amigo es más importante. Genial. ¿Ahora todo el mundo me ignoraría, incluso el doctor?
- Yunho amigo... - el hombre dejo mostrar su sonrisa blanca y sus ojos se volvieron dos gotas de chocolate, muy tierno para ser verdad, llego hacia Yunho con una sonrisa de oreja a oreja, vi como Yunho se levantaba de su puesto y le abrazaba. Se nota la comodidad entre ellos. Comodidad de la que yo no formaba parte. Ellos entablaron una pequeña conversación... ¿Cómo estás? ¿Qué has hecho? ¿Jaejoong? Olvidándose de mí y de mi horrible dolor de espalda. Pude ver lo amable que el hombre en bata lucia, digno de un amigo de Yunho y la verdad, no sé porque a mi hermano no le agradaba. Trate de llamar la atención, en serio que me dolía y me ardía la espalda, es como si de la nada solo de ver al doctor, me hubiera puesto más grave. Me moví y solté un quejido. Nada. Esta vez trate de moverme un poco más brusco y solté un quejido más alto. Inmediatamente el pequeño doctor volteo hacia mí, mi quejido fue como una alarma para el que es un doctor... o eso pensé.
Sus ojos achocolatados se oscurecieron mientras me veían y una sonrisa torcida apareció en su ya no tan bonita cara. Me sentí helado y me asuste. Eso me estaba recordando algo importante que yo voluntariamente había olvidado.
- Oh cierto Junsu... él es el pequeño hermano de Jaejoong - Yunho trato de acomodarme las almohadas, yo baje el rostro un poco asustado, no sin antes percatarme que el señor Junsu había cambiado su expresión aterradora a una de total preocupación - ¿Lo recuerdas? - ¿Recordarme? Voltee inmediatamente hacia él, y el sonrió hacia mi aun con su extraña preocupación en el rostro.
- ¿Cómo olvidarlo? - De que habla...
El doctor llamo a unas de las enfermeras y le dijo que trajera una silla de ruedas. Cuando la silla de ruedas estuvo frente a mi Yunho se acercó para sentarme y el doctor también se acercó. Cuando lo sentí encima mío tratando de alzarme del sillón, un escalofrío recorrió mi cuerpo... y todo me empezó a doler. Y él me susurro al oído, con una voz diferente, con una voz que anoche me hizo estremecerme y llorar de angustia...
- ¿Cómo olvidarte...? - Pego sus labios a mi oreja y yo cerré los ojos, me sujete de sus hombros y me paso en la silla de ruedas sin problemas. Quería decir algo pero no podía. Me atacaron los nervios y ese señor lo sabía. Me miraba como cuando en esos documentales, aparecían los tigres a comerse a su presa, así de feroz, lo único diferente y que pude darme cuenta es que él lo haría con calma. El me comería cuando estuviera solo, cuando fuera de noche, cuando él quisiera.
- Yoochun que pasa... - La voz de Yunho me trajo a la realidad... y al parecer a ese señor también. Porque su hambrienta aura, la cambio a una de total amabilidad. ¿Sufría de múltiples personalidades?
- Nada - en un susurro ahogado y nervioso pude articular esa sola palabra.
Me llevaron hasta el cuarto donde el doctor atendía y Yunho entro conmigo. Gracias a Dios entro conmigo... si hubiera estado solo. Creo y me muero. Y lo digo en serio.
Yunho explico lo que tenía. De la nada esos moretones habían aparecido y me dolían a montones.
El señor Junsu con una sonrisa que seguro engaña a cualquiera dijo...
- ¿Puedes quitarte la camisa? - su sonrisa se extendió. ¡Pedófilo! Grite para mis adentros. Y con lentitud me quite la camisa, Yunho me ayudo a lo último y pude notar que Junsu no quito su mirada de mi frio rostro. Respetaba eso.
El me examino la espalda y yo apenas podía moverme. En serio parecía mas como si un elefante hubiera dormido encima mío y no el...
Yo sabía que era él y él sabía que yo recordaba.
Me pidió caminar.
Trate de caminar pero el espantoso dolor de mi columna no me dejaba dar un paso, en cambio perdí el equilibrio y casi caigo. Si no hubiera sido por unas frías manos que sujetaron mi cintura, seguro si no es por el señor Junsu, me hubiera golpeado duro contra el piso. Me estremecí y recordé cuando con algún objeto filoso me había traspasado la piel ayer. Y me marie, de solo recordar el espantoso olor a azufre, combinado con el olor metálico de la sangre, me dio un fuerte dolor de cabeza y mis piernas se debilitaron, alcance a ver la turbia sonrisa de Junsu y todo se volvió negro, la voz alterada de Yunho y Junsu diciéndome....
- Todo estará bien... mi pequeño - fue lo único que escuche.
~
Desperté.
Estaba en una habitación blanca... no había nadie. Tenía una mascarilla puesta y el olor a medicamento llegaba a mis narices. Pude ver más claro y vi que me encontraba en un cuarto. Pero que había pasado...
De repente veo que la puerta se abre y entra Jaejoong con un pañuelo en la mano y rostro preocupado.
-Niño... - el me llamo y yo voltee, viendo sus ojos negros llorando... - te desmayaste del dolor eso fue todo... no sabemos cómo explicar los moretones y las fracturas - el sollozo - Yo jamás te... te haría daño.... - Yo alce mi mano, ya más ligera y sin dolor, hasta su rostro - Entiendes... - él puso su mano sobre la mía y la apretó... cerro sus ojos y luego me miro - ¿Yunho... - y yo negué rápidamente, Yunho jamás me haría daño... Jae suspiro - No sé cómo explicarle esto a mama... tu padre me molera a golpes - Jaejoong es mi medio hermano, mi mama se divorció del padre de Jaejoong y pasaron 3 años cuando se casó con mi padre - Yo iré a hablar con ella, Yunho... yo rompí con el... yo pensé que... él te había hecho daño... - el me miro y su llanto que había cesado, empezó de nuevo...
-Ti... e... nes que... volver... - el medicamento me tenía embobado, Jaejoong me dio un beso en la frente y asintió.
- Cuando todo pase, le llamare y me disculpare... Yo le quiero... pero te quiero más a ti, eres mi prioridad enano- Jae volvió a darme un beso en la frente - las enfermeras cuidaran de ti, mientras trato de explicarle todo a mamá - él estaba saliendo... cuando dijo - Junsu también pasara como en media hora a verte... Sabes el te conoce desde que eras pequeño… él no es tan malo después de todo... - me sonrió y salió.
Me quede perplejo. JUNSU.
No.
Jaejoong.... vuelve. Solloce. Vuelve.
No quiero que Junsu venga.
Sentí miedo de lo que me pudiera hacer...
Miedo.
Mis articulaciones se sentían bien... ya nada dolía... podía darme golpes y era poco el dolor. El medicamento que me aplicaban hacia que me sintiera así. Pero no podían quitarme el miedo.
Si me llevaba conmigo el palo ese con los medicamentos seguro podría salir del hospital sin problemas... lo complicado era salir sin que nadie me viera. Pasaron minutos y trate de moverme para salir, me había decido. Con esfuerzo me senté en la camilla y puse mis pies en el frio piso. Trate de impulsarme hacia adelante aferrándome al tubo donde los medicamentos estaban colgados, cuando por fin empecé a levantarme unas manos frías se sujetaron a mi cintura sentándome de nuevo en la camilla, el apoyo su cabeza en la curvatura de mis hombros y yo cerré los ojos con miedo.
- ¿A dónde vas, preciosura? - ¿Cuando llego? ¿Cómo abrió la puerta, sin hacer ruido? Como Junsu llego allí... - No puedes escapar de mi... lo sabes verdad... - el olfateo mis hombros y mordió la piel en ellos, yo grite... pero no me escuche. Había comenzado.
El me acostó en la camilla de nuevo. Podía verle el rostro. Su bata blanca y su nombre impreso en ella. Dr. Kim Junsu. Su cabello negro más despeinado, su lindo rostro y esa sonrisa desquiciada.
El me beso... yo me rendía a su voluntad. Fue como si su cara colonia fuera droga o los medicamentos estuvieran alterados. Yo buscando lógica.
Su beso es lento y lujurioso, mueve sus labios absorbiendo cada pedazo de mis labios y se posiciona encima de mí. Con un dedo el empuja mis piernas, abriéndolas y el acomodándose en el espacio que dejaron. No podía respirar... sentía que me iba a quedar sin aire... y él se separa... y besa mi cuello... lo lame y deja marcas suavemente lo mordisquea y un suspiro escapa de mis labios - No soy tan mayor como piensas... - dice respirando pesadamente en mi cuello - Soy menor que tu hermano... - El solo soltó una pequeña risa y sus caderas empezaron a frotarse contra las mías, hacia olas con su cuerpo, el toco mi muslo y levanto la bata de hospital que yo tenia hasta mis caderas, dejando la mitad de mi cuerpo al desnudo, empezó frotando la tela de su pantalón, contra mi desnuda extensión. Temblé de miedo y excitación. El paro. Y con suavidad se quitó la bata blanca de su cuerpo.... - no me gusta el blanco... a mí me va el negro - y alzo su camisa, dejando su pecho al desnudo. Bajo la cremallera de su pantalón, en donde salía su erguida y orgullosa extensión. Él se empezó a masturbar sobre mi vista y mientras lo hacía, empezó a chupar sus dedos... uno por uno. Dándome cuenta de sus uñas negras, que hace un momento tenían un color natural. Dejo su miembro tranquilo y alzo una de mis piernas hasta su hombro. Su sonrisa macabra apareció y llevo sus dedos hasta mí, adentrándose uno por uno en mi pasaje, que la noche anterior el había ultrajado, mientras yo yacía inconsciente, por el dolor provocado. El sin esperar mucho se perfilo en mí, entrando poco a poco. Mi pulso acelerado me hizo ver borroso y lo último que pude ver... fue sus uñas negras arañando mi piel.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)























