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Fallen
marzo 25, 2018
Angst, AU, Autor: All_Miel, Drama, Incesto, Lemon, Romance, Slash, Violación, Violencia
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Título: “Fallen”
Autor: All Miel
Pareja: SuJae, Chunjae, Yoosu.
Género: Slash, Angst, Drama, Lemon, Romance, AU.
Extensión: Serial.
Estado: Proceso.
Advertencia: Violación (mencionada), incesto (mencionado), violencia.
Reseña: Jaejoong proviene de un mundo que le ha dicho miles de veces que no pertenece a este y lo ha maltratado una y otra vez. Junsu por el contrario, de un mundo que le ha dicho la misma cantidad de veces lo opuesto, que es bienvenido y lo ha recompensado. Un encuentro dulce pero fugaz, queda grabado en la memoria de ambos muchachos, pero es borrado por un segundo encuentro que es totalmente lo opuesto, o quizás… no lo sea tanto.
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Encuentros Inesperados
febrero 25, 2018
Angst, AU, Autor: Mayo, Drama, Drogas, Incesto, Lemon, Prostitución, Romance, Violencia
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*Junsu POV*
Mi nombre es Junsu, tengo 12 años y hoy es un día especial, al menos eso es lo que me dijo mi padre al recogerme de la casa de mi madre, cuando ella no estaba para llevarme a un lugar desconocido. Lo noté con un comportamiento extraño en seguida, olía a lo que toman los adultos, soju, creo que se llama.
Viajamos por muchas horas, por lo que no resistí mucho el sueño que me invadió, y dormí un poco en el asiento trasero del auto, ya había pasado la hora de acostarme, pero lo que hizo que no le reclamara a mi padre, fue la curiosidad de saber a dónde me llevaba y además en ese estado tan diferente a él.
Luego de algunas horas que me parecieron días, llegamos a un lugar extraño, oscuro y que me dio un poco de miedo, pero lo único que me dijo mi padre antes de bajar del auto, fue que en ese sitio me convertiría en un hombre de verdad.
Mi padre me dice como se llama el lugar una vez estamos en la entrada, prosti… prosti… ¿qué?... Ahh, me lo repitió cuando se lo pregunté, un prostíbulo. No tengo idea que es eso, pero una vez entramos, comienzo a comprender de a poco. Soy un niño muy inteligente después de todo.
Una vez dentro, lo primero que percibo es el olor extraño, no era agradable, el lugar era tan oscuro, pero de todas formas podía notar la suciedad en todos lados.
Cuando veo una pareja abrazada y tocándose entre sí sus partes privadas, mientras desaparecen en una habitación, me di cuenta de que es lo que se hacía en ese lugar, las personas iban por sexo. Una vez escuché a unos amigos hablar de sexo y aunque no me quedó muy claro, creo que entiendo de que se trata.
Me siento muy nervioso, ya que a mi edad me resulta todo tan extraño. Mi padre siempre ha sido un hombre muy recto, pero al verlo de esta forma, tan diferente, me ha dejado con la boca abierta.
Mientras habla con el encargado del local, me separo un poco y visualizo una puerta entreabierta.
En ese momento no sé cómo sentirme, por lo que me quedo paralizado con la escena mas grotesca que han visto mis ojos.
Un muchacho en el piso, en posición de cuatro, siendo penetrado salvajemente por un hombre mayor, sus ojos estaban tan rojos, llorando abundantemente, que no puedo dejar de mirarle con mi corazón acelerado y oprimido.
Trato de acercarme lentamente a donde se encuentran, pero sus labios pronuncian unas palabras que no logro comprender, era algo como, “por favor, no te acerques”.
En ese instante siento como la puerta es azotada, cerrándose al instante y como una mano me jala hacia atrás. Era mi padre, que me tenía fuertemente agarrado.
El dueño del local me mira con una cara de molestia, e ingresa a la habitación con la intención de conversar con los que se encuentran dentro.
En ese momento, le ruego a mi padre que me lleve a casa, y le rogué también para no volver nunca más, él asiente y salimos rápidamente para subirnos al carro. Sin decir una palabra, siento que así es mejor.
En esos momentos, nunca imaginé que esa noche marcaria los años que vendrían, más adelante en mi vida.
*Fin POV*
Un joven sonriente se encuentra caminando junto a sus amigos en la cafetería, orgulloso de sí mismo, porque es claro que goza de una gran popularidad.
Era un gran deportista, perteneciente al equipo de fútbol del campus de la universidad mas prestigiosa de la ciudad.
De un porte que causa envidia en los hombres y en las mujeres todo lo contrario, provoca tenerlo como novio, no sólo para disfrutar del atractivo muchacho, sino también para poder presumir a sus rivales. A esto se le suma una sonrisa encantadora un tanto angelical, un ejemplo a seguir, dirían los profesores o algunas personas mayores que han compartido plática con el joven.
Gran hijo, excelente estudiante. Un ejemplo para todos los que lo conocen.
Pero nada, ni nadie es perfecto y él también como todos, guarda un secreto, que lo hace desvariar de su vida, conflictuando su existencia y que definitivamente perturbaría enormemente a las personas que lo idealizan.
Por lo que nunca dejaría que nadie conociera esa faceta que lo avergüenza de sobremanera.
Nadie, absolutamente nadie, sabe que dentro de las cuatro paredes de su habitación, es un adicto a la pornografía, casi un enfermo sexual, que no logra satisfacerse con las revistas o imágenes que guarda bajo su colchón, ni tampoco con los vídeos que observa en la pantalla de su computadora.
Una vez las imágenes invaden su mente, las de aquel día en que su padre lo llevó a ese sucio y clandestino lugar, donde ese pobre muchacho gemía y lloraba, sus labios rojos hinchados de tanto morderse, con hilillos de sangre cayendo sobre su pecho y el suelo… su piel sudorosa y brillante de un tono tan blanco como la leche… se pone tan duro como una piedra, volviendo a revivir esos instantes.
Con su mano alrededor de su pene, lo comienza a agitar con tanta fuerza, que en menos de un minuto, explota abundantemente, manchando sus ropas, hasta salpicar el piso de su cuarto.
Se sentía una mierda al sólo excitarse con ese pobre chico, quien seguramente no habrá terminado bien, con una vida así, quizás hasta ya se encuentre muerto.
Queriendo buscar la solución a su problema sexual, intentó tener una relación con la chica más popular de toda la universidad. Una hermosa rubia de curvas de infarto y de rostro lindo, pero él bien sabía de la fama que la rodeaba, de lo perra y puta que era, pero claro, tenía que fingir que no lo sabía, de hecho, esa fama la hacía perfecta y en todo caso, ella o cualquiera sería útil en esos momentos.
Ya teniéndola como enamorada, la llevaba a cenar, le compraba ropa, la complacía en casi todo lo que le pedía, pero había un gran problema. Cada vez que se encontraban solos no lograba excitarse.
Su pene no reaccionaba, ni con los besos fogosos que compartían, ni con los toques sobre la ropa que se daban.
Lleva la mano de su chica hacia su entrepierna, ella comenzando a masajear esa zona, lentamente, para después aumentar el ritmo, haciendo notar su experiencia, pero para desgracia de Junsu, ni un maldito instante, pudo tan siquiera reaccionar ante sus caricias.
Era imposible, no podía levantar su miembro, hasta que, a su cerebro comenzaron a llegar como flashes, las escenas que tanto quiere olvidar.
Como paralizado, aparta a la muchacha de su cuerpo, ya no quiso seguir, o más bien no podía o debía. La chica extrañada le pregunta que sucede, él avergonzado, no tuvo tiempo de inventar algo, por lo que sólo le dice que su cabeza estaba echa un lío por los exámenes y las actividades de su club y que lo perdonara.
Le prometió que en su próxima cita la complacería tanto, que nunca olvidaría ese día. Todo eran excusas y promesas vacías, pero se tiene que convencer a sí mismo, que resultaría de esa manera.
Antes de lo pensado, llegó ese día.
Su chica estaba hermosa, con un vestido tan escotado, que si se colocaba en una esquina, cualquiera la confundiría con una puta, pero estaban lejos, de esa forma no se toparían con las personas que los conocían, ya que ellos tenían una reputación que cuidar.
Mientras iban caminando por las calles con sus manos unidas, sorpresivamente tuvieron que presenciar una escena que dejó a Junsu paralizado.
*Junsu POV*
Se encontraban dos chicos, uno que reía tan histéricamente que de seguro era una molestia para los que estaban a su alrededor, vistiendo pantalones algo raídos y sucios, con una polera sin mangas, con los ojos rojos e idos. Al costado estaba otro muchacho que descaradamente le estaba toqueteando, cerniendo su cintura entre sus brazos y devorando su magullado cuello, en ese instante, mis manos se formaron en puño y no lograba escuchar los gemidos de dolor de mi acompañante, hasta que reaccioné, cuando el chico de ojos rojos me miró tan fijamente, que sentí un despertar violento y pude percatarme que estaba apretando tan fuertemente las manos de mi chica, que por poco la hago llorar, así que la solté pidiéndole disculpas, una y otra vez.
Luego de ese episodio, nos dirigimos casi en seguida al hotel, que ya había separado para esta noche, pronto le pedí que se fuera a dar una ducha, mientras la esperaba sentado en la cama, no podía quitarme de la cabeza a ese chico que reconocí casi en seguida.
Era el mismo con el que fantaseaba todos los días y las imágenes añejas, que de tanto recordarlas parecía nuevas y sobre todo las imágenes de hace unos momentos, comenzaron atormentarme una vez más, hasta que ya no pude más, así que recogí mi chaqueta y me largué del hotel.
Cómo un loco empecé a correr por el camino dónde lo había visto, lo busqué, lo busqué y finalmente no lo pude encontrar.
“Mierda porque tuve que irme”, vociferé con rabia.
Después de mi búsqueda frustrada, me dirigí a mi casa, cansado por mi recorrido.
Al llegar, me lancé a la cama, pero no pude dormir, sólo pensaba en él, no me importaba ni la zorra de Harin, ese era el nombre de mi enamorada, que dejé abandonada en el hotel, tan solo me importaba el puto chico que se había adentrado en mi cabeza, convirtiéndose como un veneno que vomitaba una lujuria que me contaminaba, algo que nunca había sentido en mi corta vida, porque soy un maldito virgen, impotente, que nunca ha sentido deseo por otra persona que no fuera él. Esto tenía que terminar pronto o me volvería loco.
Por lo mismo tomé una importante decisión.
Al día siguiente, espere a que mis padres se fueran, para poder maquinar e idear un plan para encontrarle. Estaba tan desesperado en darle fin a esta vorágine locura en que se había convertido mi vida.
Decidí salir cerca de las 3 de la tarde, tomé un bus que me acercó al lugar de la pasada noche, donde lo encontré por segunda vez.
Caminé por los alrededores, de allá para acá, sin detenerme. No me atreví a preguntar por vergüenza a que me señalaran como un tipo que tiene gustos raros, por lo que muy atento caminé, esperé, volví a caminar y seguí esperando.
Por el dolor de piernas por mi búsqueda incansable, me recosté sobre una sucia pared de un callejón del lugar, ya anochecía y mis esperanzas se apagaban como la luz del sol, pero de repente de la nada y sin previo aviso, escuché una risa conocida.
Con los latidos de mi corazón alborotados y con mi atención enfocada en ese ruido, miré de donde provenía.
Supe en seguida que el dueño de esa risa se acercaba sigilosamente y como en un sueño, lo vi.
Estaba de pie, cerca de un conteiner de basura, llevaba la misma ropa del otro día, sus cabellos rubios estaban alborotados, con un cigarro en sus labios botando humo de un olor asqueroso al que no estaba acostumbrado, me enderecé casi en seguida y ya estaba en frente a él, a una distancia de cinco metros.
Se me acercó con una mirada seductora y su característica risa burlona.
-Quieres que te dé una mamada o quieres follarme en este lugar tan sucio.
Quedé sorprendido por lo que me dijo. No creí que fuera tan descarado al preguntarme una cosa así, pero no sé si fue por el nerviosismo o el deseo que me embargaba en ese momento, que le toqué los labios entreabiertos, metiendo unos de mis dedos, tocando su lengua áspera.
-Pues mámamela… como nunca se lo has hecho a alguno de tus clientes.
Quitó con un manotazo mi mano de su rostro, con una mirada feroz obedeció a mis palabras, se arrodilló ante mí, bajando mis pantalones con los calzoncillos, en el acto sacó mi pene ya erecto y con una sonrisa socarrona alzó la mirada hacia mí.
-Tu amiguito está deseoso, ¿eh?
Empezó a bombearlo sacándome gemidos, me empujé hacia su boca para que lo tomara, cosa que no le gustó, me dio un pellizco en mis muslos, lo que me hizo dar un pequeño brinquito, no supe cuando envolvió con sus labios mi falo, raspando con sus dientes y su lengua danzando eróticamente, mi mirada se nublaba con pequeñas lágrimas en mis ojos, era la mejor sensación que mi cuerpo había experimentado.
Le alcé un poco su rostro, con sus ojos fijos en mí y exploté llenándole su boca con mi semen, tosiendo y escupiendo en el suelo, se levantó extendiendo su mano ante mí, pidiéndome dinero por su trabajo, lo jalé hacia mí y le empecé a devorar su cavidad, mientras él luchaba por soltarse de mi agarre. Lo voltee de espaldas hacia mí, rodando mí ya crecida erección en su trasero, le susurre en su oído que le iba a pagar bien por toda la noche y que me llevara a un hotel cercano o en este preciso instante lo tomaría allí mismo.
-¿Cómo te llamas?
-Eso no te importa.
-Dímelo
-No sé por qué preguntas, pero te lo diré si me prometes que quedaré satisfecho con la paga.
-Trato hecho, ahora dímelo
-Jaejoong, mi maldito nombre es Jaejoong
Con una sonrisa embobada plasmada en mi rostro, nos dirigimos a hotel. Un sitio de mala muerte, cosa que no me importó, ya que estaba junto a él, a Jaejoong, tan hermoso era su nombre como quien lo portaba.
Pagué por el mejor cuarto, si se podría llamar el mejor, pero estaba limpio, así que cuando cerré la puerta, me abalancé hasta él y le comí la boca, sus labios color cerezo succionados por mi deseosa boca.
Lo recosté en la cama y le quité la ropa con desesperación, me ayudó en el proceso quedando totalmente desnudo, su cuerpo era exquisito, algo delgado, de piernas largas y torneadas, un pene rosado igual como sus tetillas, su piel blanca contrasta algo con la mía, un poco más tostada.
Mi excitación era mucha, que no me importó que estuviera con moretones y cicatrices en su piel, que restos de semen se encontraran entre sus piernas, él iba a ser mío por toda la noche y quedaría satisfecho y nunca más lo volvería a ver.
-Llevas condones o prefieres metérmela así.
-No los llevo, ¿acaso hay algún problema?
-No lo hay, bueno, tú eres el que paga, así que lo que decidas está bien para mí.
Me sentí incómodo porque me trata como un cliente más, lo cual era cierto, pero traté de olvidarlo y me dediqué a mordisquearle las tetillas, pase mi mano por todo su cuerpo mientras gemía sin control mordiéndose el labio inferior para poder acallarlos infructuosamente, fui mas abajo y contemple su erguido miembro.
Comencé a darle lamidas y saborearlo, con succiones más fuertes, mi boca saliendo y entrando, tratando de darle el placer que hace instantes él me pudo dar.
Le abracé su estrecha cintura para acercarle a mi cuerpo, para que mis dedos puedan prepararlo para la penetración, de un tirón me tumbó boca abajo y se sentó sobre mis caderas rosando con su culo mi erguido miembro, excitándome más.
No hace falta, ya estoy lo suficientemente preparado.
*Fin POV*
El chico rubio se auto penetró cabalgando con ímpetu y deseo, claro eso era algo que no se lo iba a admitir a alguien como él. Junsu cerró fuertemente sus ojos por las sensaciones que le brindaba el cálido y estrecho pasaje, envolviéndole en el placer, con sus plantas del pie se elevó llevándose el cuerpo del otro, que con un alarido se sostuvo de su cuello, es allí que vio la oportunidad de robarle el aire con besos demandantes.
Su lengua jugaba con la suya deseosa de probar su textura, cambiando posiciones, lo puso debajo penetrándole hasta llegar a tocar ese punto que enloqueció al otro, envolviéndole sus piernas a su cintura, rozando y apretando con sus manos su redondo trasero, atrayéndolo para que llegue más profundo en él.
Pudo culminar con un gemido ronco, vaciándose en el interior de su amante, masturbándolo para que él también pudiera llegar y manchando sus vientres dejó caer todo su peso encima.
No le permitió descansar, toda la noche le hizo el amor, una y otra vez, sin detenerse.
Cuando ya estaba amaneciendo, Jaejoong se levantó y empezó a vestirse.
Junsu frotándose los ojos, logró despertar por completo, para alcanzar a abrazar la cintura del otro hombre, pero éste no se lo permitió, así que lo apartó con brusquedad y lo miró a los ojos.
-Donde está el dinero. –Sacando un cigarro, empezó a fumar.
Junsu recogió del suelo sus pantalones, extrayendo su billetera, se lo dio todo, no le importaba la pequeña fortuna que tenía en ese sobre y con una sonrisa el otro lo observó.
-Si quiere puedes llamarme, este es mi número. –Con un lapicero en mano, empezó a escribir sobre su brazo los nueve dígitos.
-Espérame, voy a salir también.
Afuera estaba haciendo frío, el cuerpo del chico estaba tiritando, Junsu se quitó su chaqueta y la puso sobre su delgado cuerpo.
No hubo promesas, sólo una despedida y siguieron sus caminos, alejándose el uno del otro.
Junsu tuvo que volver a casa con las pocas monedas que le quedaban.
Mientras pasaban las horas no podía dejar de pensar en Jaejoong, el chico rondaba su cabeza, lo necesitaba, tenerlo esa vez no fue suficiente, ya quería verlo de nuevo.
Al día siguiente se dirigió a su universidad, su ex le reclamó por lo de la otra vez, pero sólo tuvo que disculparse y terminar con esa farsa, ya que le daba lata fingir que le quería, ya que ahora había encontrado su mejor pasatiempo, claro, hasta que se canse.
Ese mismo día le llamó y se citaron en el mismo lugar para tener el mejor sexo desenfrenado, cumpliendo todas sus fantasías y así pasaron a lo menos una semana, siguiendo la misma rutina.
De a poco comenzó a dejar sus estudios relegados, y apenas hablaba con sus amigos, ya que comenzó a sufrir una especie de celos infundados.
Creía que sus amigos, algunos homosexuales, se habían acostado con Jaejoong, ya que por casualidad los escuchó hablando del sitio que frecuentaba, supo que ellos también habían ido a ese lugar. Con los puños cerrados, quiso ir y romperles la cara a sus amigos, corrección sus ex amigos, finalmente no lo hizo, así que solo se alejó refunfuñando.
Se había convertido en un maldito celoso, ya no lo soportaba, solo quería tenerlo consigo y que nadie vuelva a tocarle siquiera una hebra de sus cabellos, se había vuelto su obsesión.
Odiaba cuando al momento de visitarle, supiera que le mantenía ocupado uno de sus clientes, que él no era especial, que nunca iba a sentir lo que él estaba sintiendo y eso hacia doler su corazón.
Porque diablos, él ya se había enamorado, y eso de que se quería quitar la espina de poder acostarse con él, era una mentira.
Después de pensarlo, no tuvo más opción que pedirle una suma fuerte de dinero a sus padres, para poder independizarse.
Claro que con mentiras, para aumentar la cantidad, les dijo que necesitaba pagar una especialización que concernía a su carrera.
Luego de lograr su objetivo, utilizó ese dinero para rentar un departamento, a un precio algo módico, no era la gran cosa, pero estaba limpio y era bastante lindo.
Ahora le faltaba lo más difícil, lograr convencer a Jaejoong, ya que era un maldito terco, pero él estaba convencido y lo llevaría si o si.
-… vamos, yo sé que quieres dejar de vivir así, no te voy obligar ni nada de eso, pero por favor hazme caso, te prometo que nadie te va a joder, sólo seremos los dos.
-¿Crees que porque me dices esas cosas ya me convenciste?, ya he tenido propuestas similares, ¿piensas que voy a hacer lo que tu quieras?, ¿qué te hace diferente a los demás Junsu?, si tú también me has tratado como tu puta, no soy una mujer, ¿sabes?, me sé defender… sólo sigue tu camino y déjame en paz, no quiero tu limosna.
-No… te equivocas, yo no voy a ser nunca igual a ellos, porque yo… te amo. –Le confiesa Junsu.
-¿Que mierda acabas de decir?, amor… no lo necesito, que me hayas dado buen dinero me basta… ¿y crees que no me he dado cuenta?, que eres ese chiquillo que me vio cuando estaba en el suelo siendo penetrado por ese asqueroso viejo, sólo con mirar eso te excito ¿verdad?, no hiciste nada para tratar de ayudarme, ¿ya te sacaste la espina de tu sucia fantasía?, espero que sí, porque no quiero que me vuelvas a buscar.
Junsu se quedó mudo por unos instantes, pero se pudo recuperar.
-Espera… no digas esas palabras… que no son del todo ciertas, yo no podía hacer nada, sólo era un chiquillo como tú dices, estaba realmente asustado… perdóname, por favor… te digo la verdad… yo realmente te amo, te amo mucho, esa es la verdad… en un principio cuando te volví a encontrar, si, esa era mi intención, poder tener sexo contigo, pero me atrapó tu forma de ser… aunque tú no lo sepas… eres especial, creí que se me esfumaría este sentimiento que me quema las entrañas y cuando pienso que estás con otros, acrecientan mis ganas de morir de los celos, por favor… te lo suplico quédate conmigo o si no moriré.
*Jaejoong POV*
Junsu cayó de rodillas frente a mí, llorando sin parar, abrazándose a mi cintura, no quería flaquear, pero odiaba a todo el mundo, sólo me complacía el hacer daño a otras personas como me lo hicieron a mí y hacerme daño producía placer, mi pasado y mi presente olían a mierda, no tengo a nadie, sólo soy yo, sólo un alma que nunca conoció el amor, lágrimas brotaron de mis ojos, no lograba secarlas con mis manos…
Quizás él pueda brindarme algo parecido al amor, que ni mis padres pudieron regalarme, quizás él le pueda dar un giro a mi dañada existencia, no le puedo decir que le he empezado a querer sólo un poco, no quiero que piense que me tiene comiendo de sus manos, no, no sé lo diré.
*Fin POV*
*Junsu POV*
Sentí que caían gotas de agua sobre mi cabeza, levanté mi rostro y pude ver a Jaejoong con sus manos tapando su boca, para acallar los gemidos de dolor que intentaban salir, me puse de pie y le abrace más fuerte, llorando juntamente con él, no le dejaría ir, el sería mío, sólo mío, mi amado Jaejoong.
Dos corazones que laten de distinta manera, pero que están unidos por ese sentimiento llamado amor, uno más fuerte que el otro.
*Fin POV*
Esa sonrisa boba reflejada en su aniñado rostro, como mira cual acosador a su hermosa pareja, que concentrado está cocinando la cena, su cabello ahora castaño, está recogido con un lindo ganchito, dejando su frente al descubierto. Acercándose le abraza por detrás y le roba un beso en la mejilla.
*Junsu POV*
-Si quieres te puedo ayudar.
Con una sonora carcajada, se separa de mí, mirándome con burla, ya que las veces que he intentado cocinarle algo especial, termina en un desastre, me sonrojo por la vergüenza de ser un cero a la izquierda si se trata de cocinar, lo imito y empiezo a reír.
Mi corazón late fuerte, porque todo ha cambiado en mi vida, en la suya, ya no hay más vicios, porque me enteré de que ese olor asqueroso cuando lo besaba y que también estaba impregnado en su ropa, era por los porros de marihuana que se tiraba, porque, según él, le ayudaban a olvidar su pasado.
Subió algunos kilos que le sientan muy bien, pero de todas formas reclama porque se siente gordo, está más delgado que yo, pero es tan perfeccionista, que hasta el más mínimo defecto lo estresa y tengo que calmarle con unos mimos, cosa de la que ya se acostumbró y secretamente lo busca, es tan adorable comportándose como un niño chiquito.
Se ha vuelto un padre consentidor, tenemos 8 hijos muy monos y juguetones, nuestros gatitos, esos que encontramos, cuando paseando por un callejón, los vimos en una caja de cartón y nos los llevamos a casa, ya que el gusto gatuno lo compartimos los dos.
Siempre cuando está con ellos es feliz, así que aprovecho para sentarlo en mis piernas, acariciándolo con toda la libertad que me da esos momentos, sin que me pueda reprochar mis manoseos en su caliente cuerpo. Se ha vuelto el rey de los pucheros.
Mis estudios los logré terminar con honores, gracias a cierta personita que no sabe que ha sido ese motor de impulso en mi vida, ya que mis padres al enterarse que vivo con un hombre me despreciaron e intentaron dañar a lo que más amo y de paso nuestra relación, pero no se los permití, primero muerto que sin mí Jaejoong, así que cumpliendo mi voluntad, me dieron una paliza que me dejo con un pie en la tumba, pero irónicamente les agradezco, ya que gracias a eso, confirmé el gran amor que Jaejoong me tiene, curando mis heridas con sus besos y cuidados.
Ahora trabajo en un bufete importante de abogados y me va muy bien, tengo un buen sueldo que me permite poder pagar los caprichos de mi bebito, así le digo a escondidas, porque si se entera, pobre de mí.
*Fin POV*
Abrazados en su lecho de amor se comen a besos, sin esperar más de la vida, que el amanecer sea igual, juntos pueden superar las heridas que dejó ese pasado que nunca volverá o que nunca existió para esas dos almas que se fusionaron en una sola.
Mi nombre es Junsu, tengo 12 años y hoy es un día especial, al menos eso es lo que me dijo mi padre al recogerme de la casa de mi madre, cuando ella no estaba para llevarme a un lugar desconocido. Lo noté con un comportamiento extraño en seguida, olía a lo que toman los adultos, soju, creo que se llama.
Viajamos por muchas horas, por lo que no resistí mucho el sueño que me invadió, y dormí un poco en el asiento trasero del auto, ya había pasado la hora de acostarme, pero lo que hizo que no le reclamara a mi padre, fue la curiosidad de saber a dónde me llevaba y además en ese estado tan diferente a él.
Luego de algunas horas que me parecieron días, llegamos a un lugar extraño, oscuro y que me dio un poco de miedo, pero lo único que me dijo mi padre antes de bajar del auto, fue que en ese sitio me convertiría en un hombre de verdad.
Mi padre me dice como se llama el lugar una vez estamos en la entrada, prosti… prosti… ¿qué?... Ahh, me lo repitió cuando se lo pregunté, un prostíbulo. No tengo idea que es eso, pero una vez entramos, comienzo a comprender de a poco. Soy un niño muy inteligente después de todo.
Una vez dentro, lo primero que percibo es el olor extraño, no era agradable, el lugar era tan oscuro, pero de todas formas podía notar la suciedad en todos lados.
Cuando veo una pareja abrazada y tocándose entre sí sus partes privadas, mientras desaparecen en una habitación, me di cuenta de que es lo que se hacía en ese lugar, las personas iban por sexo. Una vez escuché a unos amigos hablar de sexo y aunque no me quedó muy claro, creo que entiendo de que se trata.
Me siento muy nervioso, ya que a mi edad me resulta todo tan extraño. Mi padre siempre ha sido un hombre muy recto, pero al verlo de esta forma, tan diferente, me ha dejado con la boca abierta.
Mientras habla con el encargado del local, me separo un poco y visualizo una puerta entreabierta.
En ese momento no sé cómo sentirme, por lo que me quedo paralizado con la escena mas grotesca que han visto mis ojos.
Un muchacho en el piso, en posición de cuatro, siendo penetrado salvajemente por un hombre mayor, sus ojos estaban tan rojos, llorando abundantemente, que no puedo dejar de mirarle con mi corazón acelerado y oprimido.
Trato de acercarme lentamente a donde se encuentran, pero sus labios pronuncian unas palabras que no logro comprender, era algo como, “por favor, no te acerques”.
En ese instante siento como la puerta es azotada, cerrándose al instante y como una mano me jala hacia atrás. Era mi padre, que me tenía fuertemente agarrado.
El dueño del local me mira con una cara de molestia, e ingresa a la habitación con la intención de conversar con los que se encuentran dentro.
En ese momento, le ruego a mi padre que me lleve a casa, y le rogué también para no volver nunca más, él asiente y salimos rápidamente para subirnos al carro. Sin decir una palabra, siento que así es mejor.
En esos momentos, nunca imaginé que esa noche marcaria los años que vendrían, más adelante en mi vida.
*Fin POV*
*Ocho años después*
Un joven sonriente se encuentra caminando junto a sus amigos en la cafetería, orgulloso de sí mismo, porque es claro que goza de una gran popularidad.
Era un gran deportista, perteneciente al equipo de fútbol del campus de la universidad mas prestigiosa de la ciudad.
De un porte que causa envidia en los hombres y en las mujeres todo lo contrario, provoca tenerlo como novio, no sólo para disfrutar del atractivo muchacho, sino también para poder presumir a sus rivales. A esto se le suma una sonrisa encantadora un tanto angelical, un ejemplo a seguir, dirían los profesores o algunas personas mayores que han compartido plática con el joven.
Gran hijo, excelente estudiante. Un ejemplo para todos los que lo conocen.
Pero nada, ni nadie es perfecto y él también como todos, guarda un secreto, que lo hace desvariar de su vida, conflictuando su existencia y que definitivamente perturbaría enormemente a las personas que lo idealizan.
Por lo que nunca dejaría que nadie conociera esa faceta que lo avergüenza de sobremanera.
Nadie, absolutamente nadie, sabe que dentro de las cuatro paredes de su habitación, es un adicto a la pornografía, casi un enfermo sexual, que no logra satisfacerse con las revistas o imágenes que guarda bajo su colchón, ni tampoco con los vídeos que observa en la pantalla de su computadora.
Una vez las imágenes invaden su mente, las de aquel día en que su padre lo llevó a ese sucio y clandestino lugar, donde ese pobre muchacho gemía y lloraba, sus labios rojos hinchados de tanto morderse, con hilillos de sangre cayendo sobre su pecho y el suelo… su piel sudorosa y brillante de un tono tan blanco como la leche… se pone tan duro como una piedra, volviendo a revivir esos instantes.
Con su mano alrededor de su pene, lo comienza a agitar con tanta fuerza, que en menos de un minuto, explota abundantemente, manchando sus ropas, hasta salpicar el piso de su cuarto.
Se sentía una mierda al sólo excitarse con ese pobre chico, quien seguramente no habrá terminado bien, con una vida así, quizás hasta ya se encuentre muerto.
Queriendo buscar la solución a su problema sexual, intentó tener una relación con la chica más popular de toda la universidad. Una hermosa rubia de curvas de infarto y de rostro lindo, pero él bien sabía de la fama que la rodeaba, de lo perra y puta que era, pero claro, tenía que fingir que no lo sabía, de hecho, esa fama la hacía perfecta y en todo caso, ella o cualquiera sería útil en esos momentos.
Ya teniéndola como enamorada, la llevaba a cenar, le compraba ropa, la complacía en casi todo lo que le pedía, pero había un gran problema. Cada vez que se encontraban solos no lograba excitarse.
Su pene no reaccionaba, ni con los besos fogosos que compartían, ni con los toques sobre la ropa que se daban.
Lleva la mano de su chica hacia su entrepierna, ella comenzando a masajear esa zona, lentamente, para después aumentar el ritmo, haciendo notar su experiencia, pero para desgracia de Junsu, ni un maldito instante, pudo tan siquiera reaccionar ante sus caricias.
Era imposible, no podía levantar su miembro, hasta que, a su cerebro comenzaron a llegar como flashes, las escenas que tanto quiere olvidar.
Como paralizado, aparta a la muchacha de su cuerpo, ya no quiso seguir, o más bien no podía o debía. La chica extrañada le pregunta que sucede, él avergonzado, no tuvo tiempo de inventar algo, por lo que sólo le dice que su cabeza estaba echa un lío por los exámenes y las actividades de su club y que lo perdonara.
Le prometió que en su próxima cita la complacería tanto, que nunca olvidaría ese día. Todo eran excusas y promesas vacías, pero se tiene que convencer a sí mismo, que resultaría de esa manera.
Antes de lo pensado, llegó ese día.
Su chica estaba hermosa, con un vestido tan escotado, que si se colocaba en una esquina, cualquiera la confundiría con una puta, pero estaban lejos, de esa forma no se toparían con las personas que los conocían, ya que ellos tenían una reputación que cuidar.
Mientras iban caminando por las calles con sus manos unidas, sorpresivamente tuvieron que presenciar una escena que dejó a Junsu paralizado.
*Junsu POV*
Se encontraban dos chicos, uno que reía tan histéricamente que de seguro era una molestia para los que estaban a su alrededor, vistiendo pantalones algo raídos y sucios, con una polera sin mangas, con los ojos rojos e idos. Al costado estaba otro muchacho que descaradamente le estaba toqueteando, cerniendo su cintura entre sus brazos y devorando su magullado cuello, en ese instante, mis manos se formaron en puño y no lograba escuchar los gemidos de dolor de mi acompañante, hasta que reaccioné, cuando el chico de ojos rojos me miró tan fijamente, que sentí un despertar violento y pude percatarme que estaba apretando tan fuertemente las manos de mi chica, que por poco la hago llorar, así que la solté pidiéndole disculpas, una y otra vez.
Luego de ese episodio, nos dirigimos casi en seguida al hotel, que ya había separado para esta noche, pronto le pedí que se fuera a dar una ducha, mientras la esperaba sentado en la cama, no podía quitarme de la cabeza a ese chico que reconocí casi en seguida.
Era el mismo con el que fantaseaba todos los días y las imágenes añejas, que de tanto recordarlas parecía nuevas y sobre todo las imágenes de hace unos momentos, comenzaron atormentarme una vez más, hasta que ya no pude más, así que recogí mi chaqueta y me largué del hotel.
Cómo un loco empecé a correr por el camino dónde lo había visto, lo busqué, lo busqué y finalmente no lo pude encontrar.
“Mierda porque tuve que irme”, vociferé con rabia.
Después de mi búsqueda frustrada, me dirigí a mi casa, cansado por mi recorrido.
Al llegar, me lancé a la cama, pero no pude dormir, sólo pensaba en él, no me importaba ni la zorra de Harin, ese era el nombre de mi enamorada, que dejé abandonada en el hotel, tan solo me importaba el puto chico que se había adentrado en mi cabeza, convirtiéndose como un veneno que vomitaba una lujuria que me contaminaba, algo que nunca había sentido en mi corta vida, porque soy un maldito virgen, impotente, que nunca ha sentido deseo por otra persona que no fuera él. Esto tenía que terminar pronto o me volvería loco.
Por lo mismo tomé una importante decisión.
Al día siguiente, espere a que mis padres se fueran, para poder maquinar e idear un plan para encontrarle. Estaba tan desesperado en darle fin a esta vorágine locura en que se había convertido mi vida.
Decidí salir cerca de las 3 de la tarde, tomé un bus que me acercó al lugar de la pasada noche, donde lo encontré por segunda vez.
Caminé por los alrededores, de allá para acá, sin detenerme. No me atreví a preguntar por vergüenza a que me señalaran como un tipo que tiene gustos raros, por lo que muy atento caminé, esperé, volví a caminar y seguí esperando.
Por el dolor de piernas por mi búsqueda incansable, me recosté sobre una sucia pared de un callejón del lugar, ya anochecía y mis esperanzas se apagaban como la luz del sol, pero de repente de la nada y sin previo aviso, escuché una risa conocida.
Con los latidos de mi corazón alborotados y con mi atención enfocada en ese ruido, miré de donde provenía.
Supe en seguida que el dueño de esa risa se acercaba sigilosamente y como en un sueño, lo vi.
Estaba de pie, cerca de un conteiner de basura, llevaba la misma ropa del otro día, sus cabellos rubios estaban alborotados, con un cigarro en sus labios botando humo de un olor asqueroso al que no estaba acostumbrado, me enderecé casi en seguida y ya estaba en frente a él, a una distancia de cinco metros.
Se me acercó con una mirada seductora y su característica risa burlona.
-Quieres que te dé una mamada o quieres follarme en este lugar tan sucio.
Quedé sorprendido por lo que me dijo. No creí que fuera tan descarado al preguntarme una cosa así, pero no sé si fue por el nerviosismo o el deseo que me embargaba en ese momento, que le toqué los labios entreabiertos, metiendo unos de mis dedos, tocando su lengua áspera.
-Pues mámamela… como nunca se lo has hecho a alguno de tus clientes.
Quitó con un manotazo mi mano de su rostro, con una mirada feroz obedeció a mis palabras, se arrodilló ante mí, bajando mis pantalones con los calzoncillos, en el acto sacó mi pene ya erecto y con una sonrisa socarrona alzó la mirada hacia mí.
-Tu amiguito está deseoso, ¿eh?
Empezó a bombearlo sacándome gemidos, me empujé hacia su boca para que lo tomara, cosa que no le gustó, me dio un pellizco en mis muslos, lo que me hizo dar un pequeño brinquito, no supe cuando envolvió con sus labios mi falo, raspando con sus dientes y su lengua danzando eróticamente, mi mirada se nublaba con pequeñas lágrimas en mis ojos, era la mejor sensación que mi cuerpo había experimentado.
Le alcé un poco su rostro, con sus ojos fijos en mí y exploté llenándole su boca con mi semen, tosiendo y escupiendo en el suelo, se levantó extendiendo su mano ante mí, pidiéndome dinero por su trabajo, lo jalé hacia mí y le empecé a devorar su cavidad, mientras él luchaba por soltarse de mi agarre. Lo voltee de espaldas hacia mí, rodando mí ya crecida erección en su trasero, le susurre en su oído que le iba a pagar bien por toda la noche y que me llevara a un hotel cercano o en este preciso instante lo tomaría allí mismo.
-¿Cómo te llamas?
-Eso no te importa.
-Dímelo
-No sé por qué preguntas, pero te lo diré si me prometes que quedaré satisfecho con la paga.
-Trato hecho, ahora dímelo
-Jaejoong, mi maldito nombre es Jaejoong
Con una sonrisa embobada plasmada en mi rostro, nos dirigimos a hotel. Un sitio de mala muerte, cosa que no me importó, ya que estaba junto a él, a Jaejoong, tan hermoso era su nombre como quien lo portaba.
Pagué por el mejor cuarto, si se podría llamar el mejor, pero estaba limpio, así que cuando cerré la puerta, me abalancé hasta él y le comí la boca, sus labios color cerezo succionados por mi deseosa boca.
Lo recosté en la cama y le quité la ropa con desesperación, me ayudó en el proceso quedando totalmente desnudo, su cuerpo era exquisito, algo delgado, de piernas largas y torneadas, un pene rosado igual como sus tetillas, su piel blanca contrasta algo con la mía, un poco más tostada.
Mi excitación era mucha, que no me importó que estuviera con moretones y cicatrices en su piel, que restos de semen se encontraran entre sus piernas, él iba a ser mío por toda la noche y quedaría satisfecho y nunca más lo volvería a ver.
-Llevas condones o prefieres metérmela así.
-No los llevo, ¿acaso hay algún problema?
-No lo hay, bueno, tú eres el que paga, así que lo que decidas está bien para mí.
Me sentí incómodo porque me trata como un cliente más, lo cual era cierto, pero traté de olvidarlo y me dediqué a mordisquearle las tetillas, pase mi mano por todo su cuerpo mientras gemía sin control mordiéndose el labio inferior para poder acallarlos infructuosamente, fui mas abajo y contemple su erguido miembro.
Comencé a darle lamidas y saborearlo, con succiones más fuertes, mi boca saliendo y entrando, tratando de darle el placer que hace instantes él me pudo dar.
Le abracé su estrecha cintura para acercarle a mi cuerpo, para que mis dedos puedan prepararlo para la penetración, de un tirón me tumbó boca abajo y se sentó sobre mis caderas rosando con su culo mi erguido miembro, excitándome más.
No hace falta, ya estoy lo suficientemente preparado.
*Fin POV*
El chico rubio se auto penetró cabalgando con ímpetu y deseo, claro eso era algo que no se lo iba a admitir a alguien como él. Junsu cerró fuertemente sus ojos por las sensaciones que le brindaba el cálido y estrecho pasaje, envolviéndole en el placer, con sus plantas del pie se elevó llevándose el cuerpo del otro, que con un alarido se sostuvo de su cuello, es allí que vio la oportunidad de robarle el aire con besos demandantes.
Su lengua jugaba con la suya deseosa de probar su textura, cambiando posiciones, lo puso debajo penetrándole hasta llegar a tocar ese punto que enloqueció al otro, envolviéndole sus piernas a su cintura, rozando y apretando con sus manos su redondo trasero, atrayéndolo para que llegue más profundo en él.
Pudo culminar con un gemido ronco, vaciándose en el interior de su amante, masturbándolo para que él también pudiera llegar y manchando sus vientres dejó caer todo su peso encima.
No le permitió descansar, toda la noche le hizo el amor, una y otra vez, sin detenerse.
Cuando ya estaba amaneciendo, Jaejoong se levantó y empezó a vestirse.
Junsu frotándose los ojos, logró despertar por completo, para alcanzar a abrazar la cintura del otro hombre, pero éste no se lo permitió, así que lo apartó con brusquedad y lo miró a los ojos.
-Donde está el dinero. –Sacando un cigarro, empezó a fumar.
Junsu recogió del suelo sus pantalones, extrayendo su billetera, se lo dio todo, no le importaba la pequeña fortuna que tenía en ese sobre y con una sonrisa el otro lo observó.
-Si quiere puedes llamarme, este es mi número. –Con un lapicero en mano, empezó a escribir sobre su brazo los nueve dígitos.
-Espérame, voy a salir también.
Afuera estaba haciendo frío, el cuerpo del chico estaba tiritando, Junsu se quitó su chaqueta y la puso sobre su delgado cuerpo.
No hubo promesas, sólo una despedida y siguieron sus caminos, alejándose el uno del otro.
Junsu tuvo que volver a casa con las pocas monedas que le quedaban.
Mientras pasaban las horas no podía dejar de pensar en Jaejoong, el chico rondaba su cabeza, lo necesitaba, tenerlo esa vez no fue suficiente, ya quería verlo de nuevo.
Al día siguiente se dirigió a su universidad, su ex le reclamó por lo de la otra vez, pero sólo tuvo que disculparse y terminar con esa farsa, ya que le daba lata fingir que le quería, ya que ahora había encontrado su mejor pasatiempo, claro, hasta que se canse.
Ese mismo día le llamó y se citaron en el mismo lugar para tener el mejor sexo desenfrenado, cumpliendo todas sus fantasías y así pasaron a lo menos una semana, siguiendo la misma rutina.
De a poco comenzó a dejar sus estudios relegados, y apenas hablaba con sus amigos, ya que comenzó a sufrir una especie de celos infundados.
Creía que sus amigos, algunos homosexuales, se habían acostado con Jaejoong, ya que por casualidad los escuchó hablando del sitio que frecuentaba, supo que ellos también habían ido a ese lugar. Con los puños cerrados, quiso ir y romperles la cara a sus amigos, corrección sus ex amigos, finalmente no lo hizo, así que solo se alejó refunfuñando.
Se había convertido en un maldito celoso, ya no lo soportaba, solo quería tenerlo consigo y que nadie vuelva a tocarle siquiera una hebra de sus cabellos, se había vuelto su obsesión.
Odiaba cuando al momento de visitarle, supiera que le mantenía ocupado uno de sus clientes, que él no era especial, que nunca iba a sentir lo que él estaba sintiendo y eso hacia doler su corazón.
Porque diablos, él ya se había enamorado, y eso de que se quería quitar la espina de poder acostarse con él, era una mentira.
Después de pensarlo, no tuvo más opción que pedirle una suma fuerte de dinero a sus padres, para poder independizarse.
Claro que con mentiras, para aumentar la cantidad, les dijo que necesitaba pagar una especialización que concernía a su carrera.
Luego de lograr su objetivo, utilizó ese dinero para rentar un departamento, a un precio algo módico, no era la gran cosa, pero estaba limpio y era bastante lindo.
Ahora le faltaba lo más difícil, lograr convencer a Jaejoong, ya que era un maldito terco, pero él estaba convencido y lo llevaría si o si.
-… vamos, yo sé que quieres dejar de vivir así, no te voy obligar ni nada de eso, pero por favor hazme caso, te prometo que nadie te va a joder, sólo seremos los dos.
-¿Crees que porque me dices esas cosas ya me convenciste?, ya he tenido propuestas similares, ¿piensas que voy a hacer lo que tu quieras?, ¿qué te hace diferente a los demás Junsu?, si tú también me has tratado como tu puta, no soy una mujer, ¿sabes?, me sé defender… sólo sigue tu camino y déjame en paz, no quiero tu limosna.
-No… te equivocas, yo no voy a ser nunca igual a ellos, porque yo… te amo. –Le confiesa Junsu.
-¿Que mierda acabas de decir?, amor… no lo necesito, que me hayas dado buen dinero me basta… ¿y crees que no me he dado cuenta?, que eres ese chiquillo que me vio cuando estaba en el suelo siendo penetrado por ese asqueroso viejo, sólo con mirar eso te excito ¿verdad?, no hiciste nada para tratar de ayudarme, ¿ya te sacaste la espina de tu sucia fantasía?, espero que sí, porque no quiero que me vuelvas a buscar.
Junsu se quedó mudo por unos instantes, pero se pudo recuperar.
-Espera… no digas esas palabras… que no son del todo ciertas, yo no podía hacer nada, sólo era un chiquillo como tú dices, estaba realmente asustado… perdóname, por favor… te digo la verdad… yo realmente te amo, te amo mucho, esa es la verdad… en un principio cuando te volví a encontrar, si, esa era mi intención, poder tener sexo contigo, pero me atrapó tu forma de ser… aunque tú no lo sepas… eres especial, creí que se me esfumaría este sentimiento que me quema las entrañas y cuando pienso que estás con otros, acrecientan mis ganas de morir de los celos, por favor… te lo suplico quédate conmigo o si no moriré.
*Jaejoong POV*
Junsu cayó de rodillas frente a mí, llorando sin parar, abrazándose a mi cintura, no quería flaquear, pero odiaba a todo el mundo, sólo me complacía el hacer daño a otras personas como me lo hicieron a mí y hacerme daño producía placer, mi pasado y mi presente olían a mierda, no tengo a nadie, sólo soy yo, sólo un alma que nunca conoció el amor, lágrimas brotaron de mis ojos, no lograba secarlas con mis manos…
Quizás él pueda brindarme algo parecido al amor, que ni mis padres pudieron regalarme, quizás él le pueda dar un giro a mi dañada existencia, no le puedo decir que le he empezado a querer sólo un poco, no quiero que piense que me tiene comiendo de sus manos, no, no sé lo diré.
*Fin POV*
*Junsu POV*
Sentí que caían gotas de agua sobre mi cabeza, levanté mi rostro y pude ver a Jaejoong con sus manos tapando su boca, para acallar los gemidos de dolor que intentaban salir, me puse de pie y le abrace más fuerte, llorando juntamente con él, no le dejaría ir, el sería mío, sólo mío, mi amado Jaejoong.
Dos corazones que laten de distinta manera, pero que están unidos por ese sentimiento llamado amor, uno más fuerte que el otro.
*Fin POV*
*Tres años después*
Esa sonrisa boba reflejada en su aniñado rostro, como mira cual acosador a su hermosa pareja, que concentrado está cocinando la cena, su cabello ahora castaño, está recogido con un lindo ganchito, dejando su frente al descubierto. Acercándose le abraza por detrás y le roba un beso en la mejilla.
*Junsu POV*
-Si quieres te puedo ayudar.
Con una sonora carcajada, se separa de mí, mirándome con burla, ya que las veces que he intentado cocinarle algo especial, termina en un desastre, me sonrojo por la vergüenza de ser un cero a la izquierda si se trata de cocinar, lo imito y empiezo a reír.
Mi corazón late fuerte, porque todo ha cambiado en mi vida, en la suya, ya no hay más vicios, porque me enteré de que ese olor asqueroso cuando lo besaba y que también estaba impregnado en su ropa, era por los porros de marihuana que se tiraba, porque, según él, le ayudaban a olvidar su pasado.
Subió algunos kilos que le sientan muy bien, pero de todas formas reclama porque se siente gordo, está más delgado que yo, pero es tan perfeccionista, que hasta el más mínimo defecto lo estresa y tengo que calmarle con unos mimos, cosa de la que ya se acostumbró y secretamente lo busca, es tan adorable comportándose como un niño chiquito.
Se ha vuelto un padre consentidor, tenemos 8 hijos muy monos y juguetones, nuestros gatitos, esos que encontramos, cuando paseando por un callejón, los vimos en una caja de cartón y nos los llevamos a casa, ya que el gusto gatuno lo compartimos los dos.
Siempre cuando está con ellos es feliz, así que aprovecho para sentarlo en mis piernas, acariciándolo con toda la libertad que me da esos momentos, sin que me pueda reprochar mis manoseos en su caliente cuerpo. Se ha vuelto el rey de los pucheros.
Mis estudios los logré terminar con honores, gracias a cierta personita que no sabe que ha sido ese motor de impulso en mi vida, ya que mis padres al enterarse que vivo con un hombre me despreciaron e intentaron dañar a lo que más amo y de paso nuestra relación, pero no se los permití, primero muerto que sin mí Jaejoong, así que cumpliendo mi voluntad, me dieron una paliza que me dejo con un pie en la tumba, pero irónicamente les agradezco, ya que gracias a eso, confirmé el gran amor que Jaejoong me tiene, curando mis heridas con sus besos y cuidados.
Ahora trabajo en un bufete importante de abogados y me va muy bien, tengo un buen sueldo que me permite poder pagar los caprichos de mi bebito, así le digo a escondidas, porque si se entera, pobre de mí.
*Fin POV*
Abrazados en su lecho de amor se comen a besos, sin esperar más de la vida, que el amanecer sea igual, juntos pueden superar las heridas que dejó ese pasado que nunca volverá o que nunca existió para esas dos almas que se fusionaron en una sola.
Love?
Título: Love?
Autor: Dara y Megumi
Pareja(s): YunJae, YooSu, BiMin
Géneros: Au
Advertencias: Drogas, Angust leve, Incesto
Resumen: JaeJoong está enamorado de su padre, pero cuando este le avisa de su compromiso desencadena la autodestrucción de este, drogas, amores prohibidos y una relación que retara lo que es moralmente correcto.
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Para JaeJoong que su padre cambiara de novia cada dos años no era algo que le causara mucha gracia y más porque esas mujeres no querían a su padre, todo lo que querían era el dinero y la posición que el apellido Jung les daba, y no era que JaeJoong estuviera en contra de la idea de que su padre fuera feliz, ¡no!, es sólo que el menor no entendía porque su padre tenía que buscar esa felicidad fuera estando él en casa. Con bastante molestia después de ver el auto de Boa estacionado frente a la escalera principal y a pesar de tener el cuerpo cansado por la larga fiesta que había disfrutad durante la noche JaeJoong ingresó a su casa siendo recibido por el ama de llaves.
-Joven Jae – la suave voz de la señora Choi le dejó una cosa clara a JaeJoong, su plan de dormir apenas llegara a casa se acababa de ir a la basura – su padre dio orden de que se dirigiera a su despacho apenas llegara.
-¿El desayuno está listo? – JaeJoong ignoro el hecho de que su padre dijera “apenas llegara” en la oración y tras quitar sus zapatos tomo rumbo a la cocina de la casa – traigo un hambre que sería capaz de comerme un pollo entero, definitivamente JunSu es bueno preparando fiesta, pero es una mierda midiendo la cantidad de comida ¿puedes creer que ya a las 2 no había nada que comer?
-Supongo que el joven Kim no pensó en que estuvieran interesados en comer cuando era una fiesta de fin de semana – la anciana mujer sabía que JaeJoong odiaba a la mujer que estaba junto a su padre en el despacho, y que ese era el motivo para que este no se dirigiera allí de inmediato como su padre quería – daré la orden de que le sirvan el desayuno.
-Nana ¡eres la mejor! – JaeJoong detuvo su andar y se giró abrazando a la mayor mientras dejaba un suave beso en su mejilla – dile por favor que no he comido desde el almuerzo de ayer y te amare más si me das postre.
-Creí que había dado una orden Sra. Choi – la fuerte y grave voz de YunHo se hizo presente en el pasillo a la cocina llamando la atención de las dos personas que se encontraban en este – pero al parecer mi palabra no tiene valor en esta casa.
-Amo Jung – la anciana mujer se colocó delante del menor en señal de protegerlo del regaño que se avecinaba – el joven Jae tiene hambre, pensé que si comía primero no traería…
-¿Consecuencias? – YunHo sabía que la Sra. Choi sería capaz de lanzarse a las llamas por proteger a su hijo, pero en esta oportunidad no dejaría pasar los actos del menor – Sra. Choi notifique a Eun que JaeJoong comerá luego de hablar conmigo y en cuanto a ti jovencito espero que mi orden se cumpla.
-Disculpe General, pero creí que a pesar de vivir dentro de un fuerte militar estaba exento de seguir órdenes – JaeJoong sabía que la molestia de su padre estaba justificada, pero el menor odiaba cuando este le hablaba de esa manera – después de todo soy un civil.
YunHo sintió una gran molestia al escuchar las palabras del rubio, JaeJoong tenía todo un fin de semana sin ir a la casa y eso le tenía los ánimos cruzados al mayor, además de eso Boa estaba en el despacho y ese día tenían una noticia importante para comunicarle, pero en verdad en ese momento el mayor se estaba barajando la posibilidad de darle una buena reprimenda a su hijo – Estas muy chistoso JaeJoong.
-Es una herencia de familia, mi madre tenía un buen sentido del humor – El recuerdo de la señora Jung era algo intocable para ellos, pero JaeJoong solía sacarlo cuando sabía que su padre estaba pensando en casarse con cualquiera de las zorras de turno – aunque el ser una dama también era una de sus virtudes, cosa muy distinta a la zorra que tienes en tu despacho justo ahora – JaeJoong se acercó a su padre levantándose un poco para quedar pegado al rostro de este –si vas a decirme que te casaras con ella, es una conversación que podemos ahorrarnos.
-JaeJoong, no abuses de tu suerte – YunHo estaba aguantando las ganas increíbles de cachetear al menor, pero al fijar su vista en los ojos de este sintió aquel calor extraño que recorría su cuerpo cada que el rubio estaba a una distancia tan corta – esta vez mi matrimonio no será un tema para discutir, quiero tu trasero en el despecho ¡ahora!
JaeJoong dibujo una sonrisa traviesa en su rostro fijando su mirada en su padre acercándose al oído de este – podría poner mi trasero en un lugar más divertido…padre.
El comedor de la casa estaba en rotundo silencio, los únicos sonidos que se escuchan en este eran los generados por el movimiento de los cubiertos, luego de las palabras dicha por el menor YunHo se retiró a su despacho sin más para hablar con su prometida y JaeJoong se había retirado a su cuarto pasando por alto el hecho de que la Sra. Choi había visto aquella escena sucedida entre él y su padre. No fue sino hasta dos horas después que la mayor le fue a buscar para que comiera que salió de su cuarto, para ese momento ya estaba tranquilo, pero al momento de ver a la rubia besando a su padre su estómago sufrió un vuelco entre el asco y la molestia.
-YunHo me dijo que ya sabes de nuestro compromiso JaeJoongie – Boa intentó romper el silencio que reinaba en aquella habitación y dejo de lado su cubierto mientras fijaba su vista en el menor – espero de verdad nuestra relación mejore desde ahora, sé que nunca podre ocupar el lugar de tu madre en esta casa pero…
-Qué bueno que seas consciente de ello – JaeJoong dejó de comer para también fijarse en la mayor al tiempo que notaba el gesto de molestia que se hacía presente en el rostro de su padre – porque ni tú ni nadie podría igualar a mi madre, además mi nombre es JaeJoong, no JaeJoongie no soy ningún crio – con esas solas palabras el menor se levantó y caminó a la salida de la casa ignorando lo gritos de su padre ordenándole detenerse.
YunHo solo había tenido una pareja desde los 5 años y esa era Kim Narae, junto a ella se había trazado los sueños para tener una familia y una vida perfecta, sus padres nunca se opusieron a su relación por eso mismo los dos chicos estuvieron acompañando al otro durante todo momento de su infancia y adolescencia, por eso mismo cuando Narae quedo embarazada a los 16 años sus padres se preocuparon pero no fue algo que les tomara por sorpresa dado que Narae siempre fue clara en su deseo de darle hijos al moreno y YunHo por su parte estaba sumamente feliz y deseoso de hacerse responsable del pequeño. Al principio fue bastante difícil para los dos adolescentes teniendo en cuenta que ni YunHo ni Narae deseaban que sus padres cargan responsabilidades que no les correspondía, por ellos se mudaron juntos a una casa que fue un regalo de los padres de ambos y debían administrar su tiempo entre estudiar, cuidar al pequeño Jae y el mayor en trabajar para mantener a su pequeña familia y si bien era cierto que ambas familias eran de buen estatus social ya que ambos patriarcas tenían una larga y productiva carrera militar y el moreno había decidido seguir los pasos de estos.
Lo que nadie se esperaba era que Narae falleciera en un accidente cuando el pequeño Jae solo tenía 7 años y si bien era cierto que JaeJoong y YunHo habían creado una relación muy unida a raíz de esta tragedia, también lo era el hecho que desde el momento que YunHo comenzó a salir con otras mujeres en un intento de rehacer su vida, su hogar tranquilo se acabó. JaeJoong había comenzado un cambio de actitud radical que sacaba de sus casillas al mayor, beber, fumar, salir de fiesta cada día y quedarse fuera cada fin de semana eran una parte de los actos del menor cada que su padre conseguía una novia nueva. Pero todo cambio cuando el menor cumplió los 15 años, desde ese momento no solo el cuerpo del JaeJoong cambió, también cambió la forma en la cual veía a su padre, desde ese día para JaeJoong fue imposible no notar los labios gruesos de su padre, su espalda ancha y sus brazos fuertes, fue imposible no preguntarse que se sentiría besar esos labios mientras sus brazos recorrían su cuerpo y su espalda era marcada por los rasguños que él le pudiera dar mientras hacían el amor.
JaeJoong pateó con rabia la lata de café express que acaba de beber, de todas las mujeres que habían intentado quitarle a su padre la zorra de Boa era a la única a que no lograba espantar, Hyori fue fácil, ella solo con verle “drogado” le basto para prácticamente terminar su relación de un día para otro, Kahi no aguanto la tentación de un menor de edad “enamorado” de ella, el resto fue sencillo, conseguir que YunHo lo encontrara en el sofá de la casa para que todo acabara, Jessica fue más fácil aun, con ella solo le tocó sacar una pequeña fortuna de la cuenta de su abuelo para que se desapareciera de la vida del moreno. Pero Boa era distinta, con ella no funciono mostrar el hecho de que era un adolescente rebelde porque la única respuesta que le dio al moreno fue “es una etapa por la que todos hemos pasado”, cuando intento seducirla esta le restregó una verdad que incluso él no podía negar “nunca cambiaria a YunHo que es un hombre maduro y experto por un crio” y el intentar sobornar, bueno, la muy bastarda era modelo, así que dinero no es algo que le faltaba, lo único que le faltaba era una posición y esa solo la obtendría cuando el apellido Jung pasara a formar parte de su nombre.
Todo esto había llevado a YunHo a tomar la decisión de que ella sería la madrastra “perfecta” para JaeJoong, ¿perfecta? y una mierda, la única cosa perfecta en boa era las clases de actuación que había tomado para parecer un ángel cuando no era más que un puto lobo esperando la presa para comerla, y en esta oportunidad la presa perfecta era el ingenuo de su padre. El persistente sonido de su teléfono le sacó de su mundo de quejas y maldiciones al mayor, cuando sacó el móvil de su pantalón esperaba encontrar el nombre de su padre en el identificador de llamada, pero muy por el contrario y para sorpresa del rubio el número marcado era el de su primo JunSu, cosa que le sorprendió teniendo en cuenta el hecho de que este le había dejado en claro que durante todo el día estaría con su perfecto novio y que por ende no quería ser molestado lo que solo significa una cosa, su teléfono estaría desconectado hasta que terminara de “jugar” con YooChun, en más de una ocasión JaeJoong se preguntaba ¿qué pensaría su padre si supiera que su cuñado, el siempre perfecto Capitán Park era el amante de su primo? Sacando esos pensamientos de su cabeza el rubio atendió la llamada del menor con un poco de desgano en su voz.
-Si YooChun no tuvo la fuerza de mantener una erección el tiempo suficiente no es algo que quiera saber JunSu.
-Estoy embarazado – la voz del menor salió clara y cortante, por un segundo JaeJoong estuvo por preguntarle si estaba de broma, pero los sollozo provenientes del otro lado de la línea le dejaron en claro que no era así – nos enteramos hoy cuando fuimos al médico para hacerme un chequeo de rutina...Jae no sé qué voy a hacer.
-Maldición JunSu idiota, te dije en más de una oportunidad que te cuidaras, que no debían dejar de utilizar condón, pero no, al puto delfín le gusta que le rompan el culo sin protección.
-Jae tengo miedo, YooChun no dijo absolutamente nada en el camino de regreso a casa, es más me trajo a casa y solo se marchó como si nada – el llanto de JunSu se hacía cada vez más fuerte atreves de la línea y esto solo preocupa a Jae, si lo que el menor decía era verdad y estaba embarazado, alterarse era lo que menos podía hacer – no puedo obligarle a que lo reconozca JaeJoong, yo solo soy “el puto” de turno, él tiene a su esposa y una posición, estoy seguro de que no renunciara a nada de eso por un crio idiota de 16 años.
-Cálmate delfín, voy para allá – Jae conocía muy bien a su primo y sabía que este en su estado no pensaría en nada coherente y buscaría de hacer una idiotez –solo no hagas nada estúpido por favor.
-¿Quién va a hacer algo estúpido JaeBoo? – la voz de su padre le sobre salto ya que JaeJoong había dado por hecho que el mayor estaría en casa enfadado por su actitud con su prometida, aun así el menor no respondió la pregunta que este le había hecho y solo guardó su teléfono para dar unos pasos ya que su padre le sujeto por la muñeca - ¿hasta cuándo seguirá esta actitud tuya JaeJoong? Ya estas comenzando a cansarme.
-Ahora no es el momento para hablar de esto YunHo, de verdad debo irme – JaeJoong giro su cuerpo con tranquilidad tomando la mano de su padre y quitándola de su muñeca – JunSu está en un problema.
-Y yo me supongo que tú esperas salir del fuerte a esta hora un día domingo – YunHo sabía que su hijo tomaba una actitud protectora cuando se trataba de JunSu, y sin importar que alegara en ese momento este se marcharía – te llevaré, necesito hablar con tu tía de todas formas.
La casa de los Kim quedaba a dos horas del fuerte militar y los domingos las rutas internas solo trabajan hasta medio día por ese motivo JaeJoong no se opuso a que su padre le llevara; los muebles estaban ordenados todos en su debido lugar, ni una sola mancha o desperfecto se podía notar en la sala de la familia Kim, quien viera el lugar en ese momento no lo asociaría con la gran fiesta de dos días que había sido dada por el hijo de estos. Con tranquilidad JaeJoong entró en aquella casa una vez más saludando a sus tíos en el camino para luego subir a paso rápido con rumbo a la habitación de su adorado primo.
***
JaeJoong, ChangMin y JunSu estaban en el patio del colegio en total silencio, el día anterior los dos mayores habían pasado todo el día encerrados en la habitación del delfín pensando en lo que debían hacer y ese día apenas llegaron al colegio y le notificaron lo que pasaba a ChangMin decidieron no entrar a sus clases de ese día.
-En momentos como estos es donde me pregunto ¿qué diablos hago relacionándome con ustedes dos? – ChangMin dejo caer la colilla de su cigarro al piso mientras veía a los mayores – uno enamorado de su padre y el otro embarazado de un hombre casado.
-Tú no me hagas hablar ChangMin, hasta donde sé tú no estás muy exento – JaeJoong le dedico una mirada venenosa al menor pues sabía que ese reproche se había tardado en llegar.
-Rain ni es mi padre, ni está casado con nadie.
-Solamente tiene 15 años más que tú.
-La edad solo es un número y además….
-Voy a abortarlo – la voz de JunSu salió quebrada y baja, pero aun así lo suficientemente audible para los contrarios los cuales guardaron silencio fijando sus miradas en él.
-¿De qué estás hablando Hyung?
-Abortaré al bebé, YooChun nunca dejará a su familia por mí y cuando mis padres se enteren me mataran.
-No digas tonterías Hyung, vas a ver que encontraremos una solución, si es necesario alguno de nosotros puede asumir la responsabilidad del embarazo…pero un pequeño no puede pagar las consecuencias.
El sonido del timbre de finalización de las clases de ese día les indico que ya debían marcharse a sus respectivas casas, los tres se acomodaron sus mochilas para caminar a la salida del colegio sumido cada uno en su pensamiento sobre que iban a hacer con la situación de JunSu. Cada uno caminaba pensando en una solución distinta al problema a la vez que pensaban como salir de los problemas propios que cada uno estaba enfrentando.
Cuando JaeJoong ingreso en su casa estaba pensando en qué hacer con referencia al menor y al matrimonio de su padre, le extrañó un poco que la Sra. Choi no le recibiera al entrar y más aún que la casa estuviera en tanto silencio. Sin darle mucha importancia al asunto con desgano subió las escaleras principales con rumbo a su cuarto cuando pequeños sonidos llamaron su atención, en ese momento el miedo le recorrió el cuerpo, si la casa estaba sola no tenía sentido esos ruidos en la habitación de su padre, su corazón latía rápidamente mientras se acercaba a la puerta de la habitación, en el camino tomó uno de los jarrones de la mesa del corredor pero al llegar a la puerta de la habitación del cuarto del mayor la abrió con cuidado, cuando JaeJoong veía a su padre de pequeño veía a un hombre que le trasmitía admiración y respeto, cuando su madre falleció YunHo se volvió su todo ya que era todo lo que tenía pero al crecer en YunHo solo veía al hombre que amaba, verle en aquella habitación embistiendo fuertemente contra el cuerpo de Boa mientras gemía en su oído y se aferraba a su espalda rompió el mundo de JaeJoong en pedazos
El florero resbalo de la mano del menor rompiéndose pero nunca estaría tan partido como su corazón en ese momento, los movimiento de YunHo se detuvieron al igual que los gemidos de la rubia ya que ambos se fijaron en el menor quien estaba en la puerta fijo – Yo… lo siento – JaeJoong reacciono solo al ver a su padre salir del cuerpo de su prometida y cubrirse con la sabana para acercarse a él , JaeJoong solo pudo alejarse de él a pasos lentos y confundidos, cuando finalmente reacciono salió corriendo por el pasillo ignorando el llamado del moreno y soltándose con rapidez de este cuando alcanzó a tomarlo - ¡no me toques! Ve con ella y síguete revolcando – las lágrimas que hasta ese momento no había notado estaba reteniendo salieron sin poder evitarlo – solo…solo no me toques por favor, no me toques.
-JaeBoo…
-Por favor papá….no me toques
-Bebé, por favor hablemos – a YunHo le rompía el corazón ver a su ángel en ese estado y más cuando sabía que él era el responsable pero le mataba más ver como su hijo buscaba de alejarlo – bebé por favor.
-Me das asco.
-Jae….
-¡Suéltame, me repugnas! – la rabia termino de salir del menor y jalo su brazo ignorando el hecho de que estaba en el borde de la escalera, su cuerpo golpeo fuertemente al caer por estas y cuando su cuerpo llegó a la mitad de la escaleras el rostro aterrorizado de YunHo y el grito de Boa fue todo lo que percibió antes de perder la conciencia.
Un terrible dolor en todo el cuerpo fue la bienvenida para JaeJoong tras haber estado en el mundo de la inconsciencia, lo último que recordaba era haber discutido con el moreno, el solo rememorar porque había sucedido le dio un terrible dolor de cabeza, JaeJoong intento mirar a través de la pulcra habitación pero el collarín ubicado en su cuello impedía hacer algún libre movimiento, además su brazo izquierdo tenía un yeso, suspiro al no poder hacer lo que deseaba– JaeBoo despertaste–YunHo quien se mantuvo al pendiente del rubio durante las últimas horas que fue internado en la clínica, se acercó con un semblante de culpabilidad por lo sucedido. JaeJoong cerró los ojos, abriéndolos y desviando la vista de su padre, no quería verle, aún el dolor estaba fresco en su ser.
– No quiero verte padre, quiero estar solo– Aquellas palabras hirieron a YunHo, él sabía que no debía ir en contra de los deseos del menor, al menos por los momentos.
–Tenemos que hablar JaeBoo, sé que no quieres verme ahora, pero volveré...solo quiero que te recuperes– El moreno deslizo su mano por una de las piernas de JaeJoong a modo de despedida, el rubio sintió como aquel simple rose activaba el aleteo de mariposas en su estómago, en su mente el menor negaba ese hecho; por otro lado eso descartaba una lesión o posible parálisis.
–Fuiste afortunado jovencito, muchas de las caídas por las escaleras tienen un desenlazase fatal o con daños graves, pero en tu caso tienes un ángel que te cuida, una fractura en la muñeca la cual hemos inmovilizado con una escayola, hematomas en la espalda, coxis... ya le he dado la receta a tu padre para que cumplas con el tratamiento, te veré en 8 días para revisar el avance en tu brazo, posteriormente deberás cumplir con las terapias para recuperar la movilidad de tu muñeca.
Los días de reposo serian para cualquiera una bendición, para JaeJoong era un suplicio, tener que aguantar las atenciones del moreno, al cual no le dirigía palabra alguna, él aún estaba dolido por presenciar como el moreno se revolcaba con la zorra. Pero regresar a clases era aún peor, ChangMin estaba de humor de perros por hacer discutido con Rain y JunSu estaba en una depresión similar a la suya debido al embarazo y a lo que pasaba con YooChun.
-¡Maldición! – JaeJoong golpeo contra la corteza del árbol, se encontraba en el jardín del colegio ya que ese día se había saltado la clase como tenía ya una semana entera haciéndolo – ¿Por qué tengo que sentir esto? ¿Por qué? – JaeJoong se preguntó aquello en voz alta mientras sentía como las lágrimas bajaban una vez más por su rostro – que asco de vida – un golpe más contra el árbol y los nudillos del rubio comenzaron a enrojecerse.
– Problemas en el paraíso – una voz sarcástica a su espalda hablo, JaeJoong rodo los ojos, no quería interactuar con nadie, deseaba estar solo ¿es qué nadie podía entender eso?
– ¿Qué quieres? – corto en seco.
– Uuuy, cálmate, vengo en son de paz – El rubio le miro hastiado – se por lo que estás pasando, créeme el mundo apesta ¿cierto? – aun cuando aquello hacía sido una pregunta, JaeJoong sabía que más que una duda era una afirmación.
– No quiero tu lastima – JaeJoong tomó su mochila mientras hacia el ademan de irse – así que si tú no te vas, yo lo haré yo.
Cuando JaeJoong dio un par de pasos lejos del chico la voz del pelirrojo llego a sus oídos – Te has hecho tantas preguntas, de ¿por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué todo lo que hago está mal?, e incluso quisieras que todos desaparecieran – JaeJoong detuvo su andar, y el pelirrojo sabía que ya tenía a su próxima víctima, él había estudiado al rubio con anterioridad, constantes salidas a fiestas, probadas a drogas “leves”, discusiones con su padre, el típico caso de niño de papi que quiere llamar la atención, pero para él eso era irrelevante, lo que en verdad le interesaba es lo mucho que podría ganar con el contrario – tengo algo que te hará olvidar la asquerosa realidad, y estoy seguro que encontraras el mundo que deseas – disimuladamente el chico saco algo de su bolsillo entregándole luego un pequeño sobre a JaeJoong – Esta es cortesía de la casa, si deseas más sabrás donde hallarme – el rubio se quedó mirando aquel pequeño sobre, reconocía aquella droga, él ya había experimentado con otras, pero esta eran palabras mayores.
JaeJoong volvió a casa mucho antes de lo que él mismo hubiera querido hacerlo, la Sra. Choi le recibió como de costumbre a la vez que le informaba que su padre estaba en su cuarto y que quería hablar con él, el menor suspiro dirigiéndose a la habitación de este, pero en ese momento Boa apareció de nuevo en la casa con un montón de revistas para organizar la boda y en ese momento JaeJoong la fulmino con la mirada. Durante su etapa de rehabilitación de la muñeca YunHo estuvo atento a él, pero la atmósfera se esfumo cuando recupero la movilidad por completo. Ahora, la vil realidad lo abofeteaba, YunHo seguía con la estúpida idea de casarse con esa zorra.
– JaeBoo, tenemos que hablar – YunHo estaba saliendo de su cuarto cuando se dirigió al rubio.
– Si es de esa – el menos soltó aquellas palabras con repulsión refiriéndose a la prometida de YunHo – no quiero escuchar más nada.
– Se llama Boa, y tienes que comprender que ella es la mujer que he elegido para rehacer mi vida – YunHo se acercó a su hijo bajo la mirada de las dos mujeres en la sala de la casa – sé que no te agrada, pero al menos puedes intentar llevarte bien con ella y darle una oportunidad.
– ¿Terminaste tu discurso? – JaeJoong empuño las manos fuertemente, la ira comenzaba a bullir, como se atrevía a pedirle que se llevara bien con esa, y que pasaba con lo que él sentía – Yo nunca la voy a aceptar, nunca ocupara el lugar de mi madre – sus ojos comenzaron aguarse – ¿Realmente estas seguro que ella es la persona que tú necesitas en tu vida? ¿Estás seguro que realmente ella te ama por quien eres y no por lo que tienes?
– No te permito que hables así de ella, no tengo dudas de su amor y honestidad, JaeJoong... – YunHo fue interrumpido por el menor quien simplemente no quería escuchar aquello.
– Perfecto, ya entendí que lo que te diga no tiene valor ya que no me escucharas – el menor se apartó de YunHo rumbo a su habitación.
– ¡Demonios!...– frustrado consigo mismo YunHo termino de bajar las escaleras y se sentó en el sofá aflojando su corbata en el proceso, le dolía ver como la cercanía con su hijo se iba erosionando, se preguntaba en que momento todo cambio, aunque en su interior quizás sabia la respuesta. Cada instante del día se repetía que su casamiento con Boa sería lo correcto, correcto para él y para todos.
JaeJoong cerró la puerta fuertemente, se apoyó en ella y fue deslizándose hasta quedar sentado, situó la cabeza en sus rodillas, las lágrimas retenidas se desbocaron – No…puedo – hipaba – no seguir sufriendo por ti, nunca me veras más allá del ser tu hijo – JaeJoong al reparar en uno de los bolsillos de su jean, saco lo que el pelirrojo le entrego durante la mañana, era momento de olvidar, de escapar. Limpiándose las lágrimas se levantó, yendo a la mesita de noche de su habitación, ya había escuchado a varias personas como usar esta droga, abrió el sobre y formo una fina línea, acercando su rostro inhalo aquel polvo, ya estaba hecho, el menor entro en un camino del que quizás no tendría retorno.
~~~~~~
– ¿Qué te pasa Hyung? – ChangMin se acercó al menor durante el descanso de clases, desde hacía semanas JaeJoong estaba muy cambiado- Te he notado extraño últimamente, has sido agresivo con JunSu, sé que no es un santo, pero no es para que le trates así.
– ¡Basta! – JaeJoong conocía muy bien al menor y sabía que se avecinaba un sermón molesto y él en ese momento no estaba como para tragarlos - ¿Tú también vienes a reclamarme ChangMin? ¿Es que no entienden que no voy a cargar con más problemas?... ya con los míos tengo suficiente, yo no le dije a él que le abriera las piernas a YooChun – El rubio no midió sus palabras
– No sabía que para ti era una carga, y que pensaras de mi de ese modo Hyung – JunSu había escuchado las frías palabras de su primo, le dolió profundamente ya que nunca pensó que JaeJoong pudiera hablar de él de esa manera.
– No es eso lo que quise decir Susu, yo…– trató de retractarse, pero desde hace días ya él no era el mismo, no media lo que decía o hacía, cuando se dio cuenta de lo que había dicho ya era tarde.
– Escuche claramente, estoy solo con esto, no te molestare – diciendo esto salió rápidamente del colegio.
–No te reconozco Hyung-ChangMin estaba sumamente molesto por lo que acaba de pasar - sé que no quisiste decir eso de JunSu pero….
–Te equivocas, si se lo que decía, y es hora de que se le digan las cosas claras y se enfrente a la realidad, que salga de esa ilusión que vive con YooChun, es mejor que lo acepte ahora y no cuando se haga aun más tarde.
– Todos tenemos nuestros propios problemas, pero parece que tu solo escondes tu cabeza en tu culo, ¿o debería decir tu nariz en el polvo? – ChangMin no aguanto la actitud indiferente de su amigo, si era momento de decir verdades, él se encargaría de hacerle ver a JaeJoong la suya – crees que no me he dado cuenta de tu andanzas, te toleraba el Éxtasis, pero ¿Cocaína?, eso ya supera los límites, aléjate de ese mundo JaeJoong.
– Ha ha ha ha, pero que gracioso, me lo dices tú, por favor no tienes un buen prontuario, yo hago lo que me plazca, si ya terminaste tu papel de amigo abnegado, me largo.
El cambio de actitud de JaeJoong desde hacía casi un mes tenía a YunHo con los nervios de punta, era cierto que el menor desde que le había confesado sus sentimientos había tenido un cambio radical, pero el que ahora presentaba le llevo a hacer algo que nunca pensó, contratar a un detective que investigara que pasaba con él al principio le pareció irreal pero realmente la situación lo ameritaba.
– He realizado la investigación señor Jung y ya le tengo el informe que me pidió – el detective que había contratado YunHo estaba sentado junto a él mientras le informaba todo lo que había averiguado – el joven JaeJoong ha ido a innumerables fiestas, ha dejado de asistir al colegio, su proveedor es un pelirrojo que conoció en durante sus clases y por lo que me han notificado mis informantes es un estudiante que pertenece a la mafia de tratas de personas. – el detective privado luego de darle los detalles de la investigación se despidió de YunHo dejando un sobre sobre la mesa de este, el moreno saco el informe y unas fotos donde se aprecia al rubio siempre acompañado del pelirrojo, imágenes de JaeJoong bailando y besando a un hombre, de JaeJoong consumiendo droga, de JaeJoong tomando alcohol, de JaeJoong bailando semi-desnudo y siendo manoseado. La ira se apoderó de YunHo al ver las imágenes, todo era su culpa, no había notado los pequeños detalles antes, pero desde hace unas semanas él se había dado cuenta del cambio en el menor, cambios repentinos de humor, aislamiento, su delgadez, todos estos signos de que algo malo le estaba ocurriendo a su JaeJoong.
-Bin…-el moreno levanto el teléfono hablando con su secretaria mientras rompía aquellas fotos en un ataque ira – comunícame con el banco de mi hijo.
JaeJoong intento sacar efectivo para comprarle mercancía al pelirrojo, pero las tarjetas no funcionaban, molesto ante la situación se dirigió al banco y fue recibido por un operadora quien le informo que todas sus cuentas y tarjetas fueron canceladas por su padre.
– ¿Por qué has cancelado mis cuentas y tarjetas? – JaeJoong ignoró el hecho de estar entrado a la oficina de su padre sin tocar e importándole poco si este estaba ocupado, la rabia de no poder disponer de su dinero y la necesidad de droga tenían bloqueado sus sentidos de razonamiento.
– Parece ser que es la única forma en que te dignes en regresar a casa o de venir a hablar conmigo, y al parecer no me equivoqué – YunHo hizo una pausa mientras fijaba su mirada en su hijo – he cancelado todas tus cuentas y tarjetas porque no quiero que sigas destruyendo tu vida, ¿ de verdad no te has dado cuenta que estas cayendo en un vicio difícil de dejar? no has asistido a clases en semanas, incluso le pregunte a JunSu y no quiere saber de ti JaeJoong, ¿te parece normal que él diga eso donde ustedes siempre han sido unidos?, sé de tus andanzas, de tu adicción y de tus juergas y quiero dejar en claro que se acabó JaeJoong, ya he contactado con un muy reconocido centro de rehabilitación y serás ingresado en cuanto...– Un estruendoso ruido surco el estudio, JaeJoong en un arranque de ira tumbo lo primero que encontró a su paso lo cual eran las fotos de su madre y él que tenía YunHo en una mesa al costado de la oficina.
-¡¿Casa?! , esta dejo de ser mi casa en cuanto dejaste entrar y le propusiste matrimonio a la puta que tienes de turno – la ira había terminado de invadirle y ahora si diría lo que sentía sin tener consideración a que se las decía a algo más que su padre, se las decía al hombre que amaba- no tienes derecho a cancelar mis cuentas, ese dinero es la herencia de mi madre, tú te has encargado de destruir mi vida, ¡¡eres tu papá quien me has lanzado por este abismo!! – La mano del rubio comenzó a doler debido a los trozos de vidrio rotos que se había incrustado en su mano al momento de arrojar la porta retratos al piso.
– JaeBoo estas herido – YunHo se dio cuenta de la sangre que salía de la mano del menor e intento acercarse a él pero este solo retrocedió – Hay que curarte.
– No has escuchado nada de lo que te dije ¿verdad?, y esto – mirándose la mano lastimada – es poca cosa a como esta mi corazón – el rubio al notar que YunHo no hacia ni decía nada, con todo el pesar huyo, escapo a su habitación, tomando un bolso en donde coloco su iPad, laptop, relojes, celulares y demás cosas de valor. En otro bolso más pequeño guardo ropa de cambio para unos cuantos días, al bajar por las escaleras se detuvo en el umbral de la puerta del estudio, viendo al moreno tomar un vaso de whisky, JaeJoong acomodó el bolso a en su espalda y el otro en la mano derecha, sin decir nada salió de lo que una vez llamo hogar. Lo que no supo nunca JaeJoong es que YunHo después de tomar su whisky estrello el vaso contra la pared, mientras gritó fuertemente, un grito que fue acompañado por lágrimas de impotencia y dolor.
Al no tener dinero, con el cual pagar un hotel, JaeJoong camino por horas en las calles aquella fría noche, recordó a su primo, pero su amistad como había mencionado su padre se quebró desde aquel día en que le dio la espalda, ChangMin, a él no podía recurrir, no después de haber llegado a los golpes una vez, ese día fue un día gris, ChangMin acudió a él para que detuviera a su primo de la loca idea de abortar, según lo que recordaba, ese día en la tarde JunSu iría a una clínica clandestina para practicarse el aborto, JaeJoong bajo el efecto de la droga le respondería “Lo que haga JunSu no es mi asunto, si él ha decidido que no tendrá a ese crio, quizás sea mejor que ese bebe no venga a este asqueroso mundo.” lo siguiente que supo el rubio fue del puño de ChangMin en su cara, el golpe fue fuerte, haciéndolo caer al piso “ ¡Tú eres un bastardo JaeJoong!, el que estés en tu mundo de destrucción, no quiere decir que los demás debamos correr la misma suerte, ese niño vivirá así sea lo último que yo haga en este mundo, y espero que te des cuenta de que te estás perdiendo de ver crecer a tu sobrino y la amistad y el amor de quienes te queremos a bien”. El sonido de un claxon lo devolvió de su amargo recuerdo, tras haber caminado por un buen tiempo, se refugió bajo la escultura en un parque, por esta noche este sería un dormitorio “aceptable”, mañana se encargaría de cambiar sus pertenencias de valor por dinero.
– JaeJoong sin dinero no hay polvo – el pelirrojo le contesto con simpleza mientras caminaban por un destartalado parque abandonado.
– Pero ya no tengo dinero, ya vendí todo lo que tenía, GD por favor – el demacrado rubio rogaba juntando las manos frente a su rostro – dame algo, y después te lo pagare, créeme.
– Esto no funciona así y lo sabes JaeJoong, tú pagas yo entrego, sino no hay trato – el pelirrojo arrincono con sus palabras al menor, sabía que JaeJoong ya no vivía con su padre y que estaba viviendo en la calle, si tiraba un poco más de la cuerda y tendría en su mano al rubio.
– Por favor, haré lo que sea, pero dame más – palabras mágicas para el pelirrojo.
– Considerando el tiempo que tenemos conociéndonos, y porque te considero mi amigo, hay una forma – GD se acercó al rubio para que lo escuchara con atención – podrás tener todo el polvo que quieras si me acompañas esta noche a una fiesta, es la fiesta de una persona muy importante, si te portas bien con él, te olvidaras de tener que mendigar por unos gramos y de andar en la calle.
JaeJoong no supo porque pero aquella idea le llevó a sentir un aire frío correr por su columna pero el deseo de olvidar que ya no estaba con su padre y sus amigos fue mayor– Si, si...haré lo que sea – un frenético JaeJoong respondía a la proposición.
– Pero antes iremos a un hotel para que tomes un baño, se nota que tienes varios días sin uno, después iremos a comprar ropa adecuada para la ocasión – Lo que no sabía JaeJoong es que el pelirrojo horas atrás concreto una cita en un yate procedente de los Emiratos Árabes Unidos, en el estaría un muy rico y poderoso empresario, quien tenía unos gustos especiales por los jóvenes de piel nívea, el pelirrojo le mostró fotos de JaeJoong y el empresario quedo prendido ante la belleza del rubio, lo que para JaeJoong sería una fiesta en un lujoso yate, no era más que otra de las innumerables transacciones de la trata de personas.
YunHo estaba desesperado, desde hacía dos meses JaeJoong se había ido de la casa y aun no podían encontrarlo, aquella noche que escucho esas palabras salir de sus labios supo que negar lo que sentía por el rubio solo le había desecando en lo que estaba pasando, sus ojos se cerraron mientras lagrimas salían de estos al pensar que él pudo detener todo con solo una palabra y no lo hizo a tiempo.
– Señor Jung…. – una vez más había contratado sus servicios del detective para encontrar a JaeJoong y aquella llamada incrementó su miedo de que algo malo le pasara – su hijo está siendo llevado a una fiesta en un yate, se sabe que hoy habrá una venta, y el producto es su hijo – aquellas palabras del detective encendieron a YunHo, el temor, la angustia de perder aún más a JaeJoong lo consumían, una vez anotada la dirección donde llevarían al rubio, realizó un par de llamadas, tomo su arma y salió de su casa abordando su vehículo.
JaeJoong estaba perdido en un mundo de sueños y actos erróneos, desde que había llegado a aquel yate había probado los diferentes tipos de drogas que allí tenían y eso había bloqueado todos sus sentidos. GD se había encargado de hacerlo de forma provocativa para todos aquellos hombres, de hecho más de uno se había encargado de manosear su cuerpo en el tiempo que llevaba en ese bote.
-Verdaderamente es un chico provocativo – aquel viejo hombre veía a JaeJoong y hablaba de él como si un pedazo de carne se tratara – en esta oportunidad conseguiste mercancía de primera.
-Debo darle lo mejor a mi mejor cliente – la mirada de GD y de aquel hombre se fijó en JaeJoong quien estaba subido a una de las mesas bailando de forma sensual para aquellos hombres que le desnudaban con la mirada – supongo que no pondrá ninguna objeción al precio.
-Claro que no, una buena mercancía como esta, bien vale cada dólar que me has pedido, además… - las palabras del hombre se cortaron cuando el sonido de la guardia costera se dejó escuchar, esto fue algo que dejo a todos en aquel yate sorprendidos ya que el anfitrión había asegurado que tras pagar una gran cantidad a la policía no serían molestados mientras hacían sus negocios – ¿qué está pasando aquí?
El bote fue abordado por más de 15 hombres armados y vestidos de negro, todos aquellos hombres trajeados y con ganas de “comer” carne joven estaban en el piso de rodillas y con las manos tras su cabeza mientras eran revisados. YunHo solo estaba atento buscando a JaeJoong y lo encontró en una esquina en un estado que termino de romper su corazón.
***
YooChun había estado muy seguro de su amor por Ji Won desde la primera vez que la vio, la para aquel entonces pelirosa era la mejor amiga de su hermana menor y la conoció cuando a Narae se le ocurrió la idea de organizar una cita triple donde también participaron su compañero de grado KiBum y la hermana de YunHo Jung Ah, desde que la vio sonreír por primera vez no pudo evitar sonreír el también y desear protegerla en todo momento. Solo dos años después ya estaban comprometidos y desde el primer momento los dos fueron muy felices en su vida de casados, nunca existieron dudas, secretos ni siquiera una discusión más allá de lo normal, pero todo cambio aquella noche en casa de Jung Ah. La última vez que YooChun vio al pequeño JunSu este solo era un pequeño niño de 3 año, pero eso había cambiado, le fue casi imposible no notar aquellos ojos rasgados y labios rojos, JunSu era alguien inteligente y perspicaz y eso era que el mayor amaba ver una persona, acompañar aquello de la pequeña cintura, el prominente trasero y la picardía del menor fueron una combinación que YooChun no pudo pasar por alto, pero ahora todo se le había salido de control, la noticia del embarazo de JunSu y su propia situación familiar le crearon una situación que le supero.
-Amor ¿estás bien? – para Ji Won fue imposible no notar el cambio de actitud de su esposo en los últimos tres meses, YooChun estaba cada vez más distraído y aunque al principio intento dejar pasar ese cambio por alto le fue imposible seguir haciéndolo - ¿desde hace tiempo estas extraño?
-No es nada nena – YooChun tomó la mano de la menor y la acaricio con dulzura mientras la veía – son solo cosas del trabajo, sabes que cuando estoy saturado de trabajo tiendo a quedar ausente de otras cosas, discúlpame por preocuparte.
-No tienes nada de que disculparte amor – Ji Won sabía cuándo su esposo estaba ausente por trabajo y cuando lo estaba por otras cosas – es solo que me pareció extraño que no me comentaras nada, siempre me has contado las cosas que te pasan en el cuartel, supongo que esta vez es algo grande y no puedes hablar de ello.
-No es solo, solo que… - YooChun intento buscar una excusa a su estado, pero cuando estaba por dar su excusa Ji Won soltó unas palabras que él no esperaba escuchar.
-JunSu ya debe tener tres meses de embarazo ¿verdad? – la contraria pregunto aquello con total tranquilidad en su rostro aunque le fue imposible que su voz reflejara lo que aquello la alteraba emocionalmente - ya su estado debe de haber comenzado a notarse – cuando Ji Won soltó su mano del agarre del mayor, este pensó que la tormenta se avecinaba pero sorprendentemente su esposa solo respiro profundamente antes de proseguir – me parece cruel que en todo este tiempo no le acompañaras ni una sola vez a la revisión.
-Ji Won, yo….
-Siempre has deseado ser padre y lastimosamente yo no fui capaz de dártelo, supongo que por eso.
-¡No! Amor no es lo que piensas, te lo juro.
-No te estoy reclamando YooChun, tú y yo no tenemos dos días de estar juntos al contrario son 17 años conviviendo juntos y hace ya más de dos años que lo nuestro se enfrió, el mismo tiempo que tienes junto a JunSu.
-Tú….lo sabías y aun así nunca me lo reclamaste.
-Cuando se ama se desea la felicidad del contrario YooChun, aunque esa felicidad no esté a nuestro lado – la pelinegra le regalo una mirada de cariño aun cuando sus ojos estaban bañados en lágrimas – y yo te amo demasiado mi ratón, pero solo lamento que tu lealtad hacia mi te esté robando la felicidad de estar con quien amas y la oportunidad de ver crecer a tu hijo – con toda la tranquilidad la menor se colocó de pie para caminar con lentitud y colocar sus débiles manos sobre los hombros del mayor – ve con él mi amor, no dejes escapar la felicidad.
-No me pidas eso Ji Won – para YooChun fue imposible no llorar y levantarse tomando a la menor entre sus brazos abrazando su delgado cuerpo – pídeme cualquier cosa, menor el que te abandone.
***
JaeJoong debió ser ingresado en la clínica militar de emergencia para intentar estabilizarlo debido a la sobre dosis que estaba sufriendo, su cuerpo estaba excesivamente delgado debido a la mala nutrición que había tenido en esos tres meses fuera de casa de hecho cuando YunHo lo encontró en el yate este estaba tirado en el piso en una esquina comenzando a convulsionar debido a su estado, pero por suerte para el menor lograron estabilizarle a tiempo y ahora solo era cuestión de ingresarlo para que el menor desintoxicara su organismo. Los seis meses que siguieron fueron un infierno para el menor, sobreponerse a la adicción era difícil pero el tener a su padre junto a él le ayudaba a superarlo y más aún cuando ahora era el dueño total de los besos y el amor de este.
-Tengo miedo – JaeJoong estaba preparando su bolso ya que ese día saldría de la clínica y además de ello asistiría con ChangMin y JunSu a la cesaría para el nacimiento de la bebé de este último, como ChangMin había dicho evitó que el contrario cometiera una estupidez y después de pedirles perdón a ambos por las cosas que había dicho y hecho pudo recuperar su amistad con ellos – aun no sé cómo afrontare el salir de aquí.
-Todo va a estar bien mi amor – YunHo tomó entre sus brazos al menor besándole dulcemente – yo estaré allí para apoyarte en todo momento.
-Aun así, me da miedo no ser lo suficientemente fuerte para afrontar lo que me espera fuera de este cuarto Yunnie – JaeJoong correspondió aquel beso pero sin poder evitar mostrar sus miedos – no quiero volver a caer en los mismo errores.
-Y no lo vas a hacer amor, yo no te dejaré solo nunca más JaeJoong, aunque tenga que enfrentar al mundo entero por lo que siento, nunca más volverás a llorar ni a tener miedo mi amor –YunHo acarició la mejilla del menor con dulzura trasmitiéndole toda la fuerza que pudiera – se acabó la pesadilla para nosotros, ahora solo nos queda vivir y ser felices.
-Está bien Yunnie – JaeJoong dejó un suave beso sobre los labios del mayor para luego separarse de este y terminar de hacer su bolso para salir por fin de ese lugar. El sonido del teléfono del mayor le distrajo un momento y más al escuchar al contrario hablando con su tío pero solo hubo una frase que le quedo en la mente en ese momento.
***
JunSu estaba temblando de miedo en ese momento, ya hacía casi un año que no veía a YooChun y la verdad enfrentar lo en ese momento era algo que le aterraba. Su pequeña estaba dormida entre sus brazos cuando tocó el timbre de la casa de su tío, casi inmediatamente JaeJoong abrió la puerta recibiéndole con gran felicidad, ese día la pequeña de JunSu estaba cumpliendo dos meses de nacida y Jae cumplía el mismo tiempo fuera de la clínica por lo cual habían decidido hacer una pequeña reunión para celebrarlo, lo único que sacaba los nervios del menor era el hecho de que YooChun estaría presente ese día.
-¡Llegó la festejada chicos! – JaeJoong ingreso a la sala anunciando al menor siendo seguido por este quien fue recibido por los demás asistente a la reunión.
-Yo quiero a mi hermosa ahijada – Rain rápidamente se acercó a JunSu quitándole a la pequeña para luego alejarse de este.
-¡Claro Rain! Puedes llevarte a mi hija sin problema alguno – JaeJoong y ChangMin no pudieron reír al ver como la niña era prácticamente “secuestrada” mientras el mayor de los cuatro ignoraba a JunSu.
-ChangMin, tu novio es tan malditamente estresante como tú ¿lo sabías?
-¿Y por qué crees que lo amo tanto? - el menor contesto aquello con simpleza mientras tomaba un trago de su cerveza – Por cierto JaeJoong Hyung, escuche que tu novio será promovido de rango.
-Sí, la ceremonia será en tres semanas y luego de esta celebraremos nuestra boda.
-Aun no puedo creer que encontraran a un juez que accediera a casarlos aun cuando son padre e hijo.
-Bueno querido primo, en este mundo si puedes pagar obtienes todo lo que quieras, incluso un par de triquiñuelas legales.
-JunSu…- el menor al escuchar aquella voz sintió un escalofríos recorrerle toda la columna - ¿podemos hablar?
-Yo iré a ver si Yunnie necesita ayuda con algo.
-Que excusa tan barata Hyung, ¿no es más fácil decir que vas a ir a revolcarte con él tras una puerta y ya? – ChangMin hablo con simpleza mientras se encogía de hombros – yo iré a evitar que Rain mate a nuestra ahijada intentando que coma que no puede.
-JunSu yo...
-Lamento la muerte de tu esposa, JaeJoong me lo dijo una semana después de tener a mi bebé.
-Gracias, supongo – YooChun no sabía cómo iniciar aquella conversación, la verdad estaba muy nervioso – yo quería pedirte disculpas por lo que pasó, sé que no estuve para ti en el embarazo pero la verdad…
-Tu esposa te necesitaba YooChun, eso es algo que yo puedo entender a la perfección – JunSu fijó su mirada en el mayor y le dio una sonrisa que expresa el hecho de que él entendía lo que pasó – no te mentiré al decir que no te odie durante mi embarazó, incluso una vez fui a buscarte con toda la intención de decirle la verdad a tu esposo, pero al verla….simplemente no pude, no era tan cruel como para hacerla sufrir, nunca supe lo de su enfermedad, si lo hubiera sabido yo.
-Ella me pidió dejarla e ir contigo, pero fui un cobarde no pude dejarla sola con su situación, pero cada noche JunSu deseaba estar junto a ti, ver como nuestro hijo o hija crecía poco a poco, Susu yo te amo, te amo como nunca ame nadie, ni siquiera a ella en todos los años juntos y aun cuando sé que no tengo ningún derecho, solo quiero pedirte que me dejes ser parte de la vida de nuestra hija, nunca podré reparar el daño de dejarte solo, pero puedo darte todo el amor que he guardado.
-YooChun – JunSu solo se dejó llevar por sus sentimientos y abrazo al mayor con fuerza escuchando como todos comenzaban a aplaudir y a vitorearlos – vamos, estoy seguro que la pequeña Nami amará que su padre la cargue.
***
Las manos de JaeJoong sudaban hasta más no poder, su reflejo en el espejo le daba una imagen que antes nunca pensó ver, el traje blanco se ceñía perfectamente a su cuerpo, en tan solo una media hora más estaría casado con el hombre que amaba. Tal vez para algunos aquello era una total locura, YunHo era su padre, el hombre que le dio la vida, era inmoral e incorrecta aquella relación que sostenían pues desde hacía 8 meses él era el “hombre” de su propio padre, cada noche se entregaba al moreno sin importarle nada más, cada día compartían besos y caricias cómplices cuando nadie les veía y aun así JaeJoong sentía que no les debía ninguna explicación ni ninguna disculpa, él amaba a Jung YunHo, que él fuera su padre es algo que él no le había pedido al destino y aunque así hubiera sido, no se arremetía de lo que sentía.
-¿Estás listo JaeBoo? – YunHo entró en la habitación de su ahora pareja y le abrazó por la espalda dejando suaves besos en su cuello – te ves hermoso bebé.
-¿Nadie te ha dicho que es de mala suerte ver a la…
-No creo en las supersticiones JaeJoong y aunque así fuera, en estos momentos ni la misma muerte podría apartarme de tu lado.
-¿Lo juras?
-Te amo...
Fin.
Latch
Título: “Latch”
Autor: DazedMik
Pareja: HoMin
Género: AU
Advertencias: Incesto, Lemon
Resumen: Yunho era el hermano de mayor de Changmin, un niño caprichoso que siempre pedía algo a cambio. Yunho quería una fiesta y la única condición impuesta por sus padres era el de llevar al menor que iría, pero no gratis.
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—¡Quiero eso! —.
Yunho miró fijamente a su hermano menor y después al último trozo de postre que tenía su plato, era pastel y una enorme fresa, se relamió los labios sintiendo el dulce del merengue y azúcar. Él siempre dejaba para lo último su parte favorita, la fresa, que relucía de un rojo brillante, volvió a mirar al frente donde los ojos color chocolate no se apartaban de los suyos del mismo tono, pero diferente intensidad —Lo siento, Changmin, este es mi último trozo y quiero comerlo yo, además tu devoraste tu porción—. Sin más se bajó de la silla alta, trastabillo antes de poder tomar el trozo entre sus pequeños dedos y corrió al mismo instante que el otro comenzó a llorar de forma ruidosa.
Detuvo la huida cuando su madre vestida elegantemente le bloqueó el paso, el niño miró al suelo de azulejo blanco y suspiró largamente, sin esperar a que la mujer dijera palabra, caminó hasta donde un ansioso infante de tres años con el rostro rojo y las mejillas mojadas extendía el brazo para tomar el preciado último trozo de pastel. De él no salió un gracias, solo lo devoro entusiasmado con la mirada fija en los almendrados ojos de su hermano mayor, le había ganado y después de lamer sus dedos sonrió. Yunho nunca olvidaría ese momento, lo tendría en su mente, no como un recuerdo de infancia en donde fue obligado a dar algo que deseaba, se grabaría como una declaración de guerra, nunca, al menos cuando pudiera correr más rápido, cedería ante los caprichos de su hermano menor o al menos eso juró.
~o~
— ¿Por qué debo ir con él? —Yunho tenía la mirada fija en el rostro de su madre, aquella condición que le impusiera para poder salir de casa el sábado por la noche a la mejor fiesta que se daría en su preparatoria, y su progenitora le condicionaba el permiso. Estaba harto de esa situación, siempre había sido de esa forma desde que tenía memoria: juguetes, dulces, ropa, la bicicleta los patines y una vez hasta la novia, pero eso debería detenerse y quería que fuera en esta ocasión. Yunho detestaba compartir y ceder por su hermano menor que cada día era más caprichoso.
— Mamá por favor solo esta vez. Es una reunión muy importante, irán algunos compañeros de clase y también algunos chicos de universidad. Por favor…— Suspiró bajando la mirada al piso que seguía siendo el mismo desde que diera sus primeros pasos, sabía que la batalla estaba perdida, sus padres saldría de casa ese fin de semana y él debía cuidar a ChangMin, dolor de cabeza ChangMin.
No odiaba a su hermano en realidad lo quería mucho y en repetidas ocasiones salían a “por cosas de chicos”, pero también estaban esas ocasiones en las que deseaba ser hijo único, que solo duraba un segundo porque no soportaba la idea de no tener a su hermano menor, al fin y al cabo era su hermano y a la familia no se le elige. Yunho sabía que no tenía otra alternativa, debería de ir con ChangMin, sabía que este no se negaría a ir, prometería comida para él, ya se inventaría una excusa frente a los demás, era una suerte extraña que el parecido que tenían entre los dos era el de poseer dos ojos, nariz y boca.
Golpeó un par de veces a la puerta de madera y no tardó en escuchar la voz de su hermano —Un momento por favor—. Esperó un minuto y la puerta seguía sin abrirse, giró la perilla impaciente, pero esta tenía seguro —Changmin abre, soy yo, necesito hablar de algo muy importante—. El sonido de pasos, cajones abrir y cerrarse es lo que escuchaba, Yunho frunció el ceño golpeando nuevamente con los nudillos para hacerse notar y también tiró de la manija con impaciencia — ¡Abre ya, tengo prisa!— Pateó la puerta con la punta del pie hasta que por fin esta se abrió y el chico le recibió con una enorme sonrisa en los labios y una pequeña capa de sudor en la frente — ¿Qué hacías?— Cuestionó Yunho con las cejas elevadas al ingresar y recostarse en la cama con pereza sin perder los ojos en rostro del menor.
Changmin no se apresuró en responder, acomodó la sudadera que usaba y se sentó en la silla de su escritorio, la pantalla estaba apagada, pero Yunho supo que solo estaba suspendida —Estaba leyendo un nuevo manga que Kyu me prestó hoy en la escuela ¿Tiene algo de raro, hyung? —Rodó los ojos y exhalo como si fuera algo demasiado obvio, cruzó los brazos sobre su pecho y flexionó la pierna derecha para reposar el pie en la rodilla izquierda — ¿Si? Yo creo que estabas haciendo otra cosa— Respondió el mayor reposando la cabeza en la almohada con las piernas estiradas y las manos descansando sobre su abdomen, pero siempre con su atención en el contrario —No tengo porque darte explicaciones si no me crees —. Se alzó de hombros y giró la silla para mirar pantalla del portátil, pero solo tocó las teclas y miró la pantalla, había recordado un pequeño detalle, así que girando por el resorte que tenía la silla volvió a dirigir su atención al invitado a su habitación — ¿Qué era eso importante? —. A Yunho no le sorprendía la manera de comportarse de su hermano, estaba acostumbrado y también necesitaba de él en ese instante, así que dejó el interrogatorio para después — ¡Ah, cierto! Mi asunto. El sábado por la noche habrá una fiesta en casa de Donghae y quiero ir, invitara a algunos amigos mayores y promete ser algo muy divertido —. El mayor formó una enorme sonrisa en los labios con unos dientes perfectos, tratados apenas unos meses atrás, tratando de sonar lo más entusiasta posible.
Por su parte ChangMin se mantuvo con los pies en el piso, pero girando y mirando el techo como si se tratara del mejor espectáculo galantico jamás antes visto, en Star Wars por su puesto. A pesar de que aparentar ignorar al mayor su atención estaba en la voz de este y al mirar hacia arriba imaginaba cada gesto que hacía cuando hablaba, por eso tardo en responder — Mamá te dijo que yo debería ir o los dos nos quedaremos en casa ¿No? —Detuvo la silla y mantuvo la atención en su hermano —Ajá, mamá dio esa condición, estoy seguro que lo pasaras bien, ella pensó que irían muchas personas, pero será algo más privado, así que esta es tu gran oportunidad para conocer personas y ser sociable, Changdollie — Yunho se sentó en la cama y extendió los brazos en ofrecimiento de esa excelente ocasión al menor que era un poco tímido en cuanto a conocer nuevas personas, Kyuhyun era su único amigo desde la guardería.
— ¿Qué me darás a cambio? Porque eso de “gran oportunidad” es basura, yo quiero algo más valioso—. Elevó los hombros y apretó los brazos cruzados sobre su pecho con una sonrisa que se curvaba hacia el lado derecho. Era algo común entre ellos negociar; en ocasiones Changmin quería algo de Yunho y el primero debía en su mayoría, limpiar la habitación del mayor, este en cambio siempre pedía ropa, accesorios, libros o cualquier cosa que su hermano poseía. Yunho bajó los brazos ante la respuesta que había recibido y suspiró largamente, cerró los ojos y despeinó sus cabellos con la mano derecha —Dime que quieres porque dudo que si ofrezco algo lo aceptes.
— ¡Respuesta correcta, hyung! —Changmin sonrió y se levantó de la silla, pero no salió de su habitación como acostumbraba hacer cuando “cobraba”, caminó hasta la cama y ladeó la cabeza señalando las piernas del otro — ¿Mis pantalones? —Preguntó Yunho, adoraba ese nuevo par que su abuela le había comprado la última vez que salieron los tres de paseo y no quería darlos, pero si ese era el precio por ir a la fiesta… exhaló con resignación y asintió al ponerse de pie —No quiero eso—Anunció el menor con una sonrisa, perversa, sus ojos almendrados se hicieron pequeños y la asimetría que poseían se marcó en su rostro —El bóxer que usas, lo quiero—. Sentenció extendiendo el brazo derecho y hondeando los dedos para recibir su pago —Eso es raro… — Susurró el mayor, pero era un buen intercambio y no diría nada o podría cambiar de parecer el más alto.
A pesar de ser el mayor de los dos, Changmin era unos centímetros más alto que su hermano, a simple vista era un detalle que pasaba desapercibido, pero en la atenta mirada del menor era un tema que no podía dejar de lado cada vez que se debía parar junto al mayor. Sin embargo Yunho tenía una mejor complexión física por el hapkido que practicaba casi a diario por las tardes —Si no quieres…— Musitó el menor al notar la lentitud contraría, pero Yunho no tardó chocar la mano del menor frente a él para cerrar el trato —Cuando mamá lo regrese después de lavarlo es todo tuyo —. Sonrió caminando a la salida, pero la voz algo baja del menor lo sobresalto —No es necesario, cuando te lo quites yo lo tomaré del cesto de ropa sucia —. Yunho giró el rostro con la mano en la perrilla y a punto de salir, era algo muy, muy raro ya que Changmin era un compulsivo de la limpieza —Lo lavaré yo o mamá lo pondrá de nuevo en tu cajón —Respondió y sin más se recostó en la cama y tomó un libro de la mesa de noche por lo que Yunho salió, se encogió de hombros y olvido el asunto.
~o~
— ¡Yunho! — Gritó desde el interior de la casa Donghae, la sonrisa en su rostro era amplia, se hizo a un lado para que el mencionado entrara, pero notó la presencia de alguien más —Oh… ¿Trajiste a alguien? —. Changmin no podía creer que el otro preguntara eso, era obvio, él estaba unos pasos atrás de su hermano, elevó la mirada y rodó los ojos para evitar que saliera una risa — ¡Ah! Sí, es un amigo… Vive a un lado de casa—. Mintió esperando que su mejor amigo hubiera olvidado todas las veces que habló sobre su hermano menor y en especial de su nombre. El amigo del mayor entrecerró los ojos porque recordaba haber visto ese rostro en algún lado, pero no podía, estaba bajo los efectos del alcohol desde hace un rato y solo podía reconocer a unos pocos; se encogió de hombros y asintió —Tener más gente lo hará divertido.
Unos minutos antes de salir de casa Yunho le explicó a Changmin de que iba la fiesta, estaban invitadas apenas unas 20 personas aproximadamente, prácticamente se besarían, tocarían y todo lo que se pudiera hacer sin pensar en las consecuencias —Pero tú te quedarás sentando sin decir o hacer algo ¿De acuerdo? No quiero te involucres en esto—. Sin embargo no podía entender como ahora ambos estaban sentados en el suelo con vasos de algo extraño en las manos y sin dejar de mirar la botella que era girada por cada uno de los invitados que aún estaban despiertos. El típico juego de verdad y reto que poco a poco se había convertido solo en reto y reto en el armario.
— ¡Ahora le toca girar a Siwon! —. Exclamó Donghae derramando la bebida café sobre la ropa de Changmin quien lo miró con más repudio de lo normal, estaba cansado ya de que el amigo de su hermano se la pasara colgado de éste hasta casi besarlo, se supone que Yunho debía de cuidarlo. Bebió un largo sorbo de la cerveza que le quemó la garganta y que le dejó un sabor amargo en la boca, si su madre se enterara de que estaba bebiendo lo castigaría de por vida además de tirar toda su colección de legos a la basura, pero no estaría solo, seguramente también castigarían a Yunho y mucho peor, era el mayor. Sonrió ampliamente y comenzó a reír de forma tonta sin hacer mucho ruido siempre mirando a su atractivo hermano —Se nota que te gusta—. Una voz aguda le susurró al oído, el castaño se sobresaltó y giró el rostro para ver de quién se trataba, era lógico que no lo conociera, pero esa persona acertó en que por muy extraño y también enfermo para la mayoría se sentía atraído por su hermano.
— ¿Lo conoces? Le he visto un par de veces y debo admitir que si tuviera la oportunidad le abriría las piernas para pedirle que me folle—. El chico se relamió los labios y dejó escapar un suspiró. Sus rasgos eran bastantes finos, incluso parecía una chica, no muy bonita para sus gustos, pero lo suficiente atractivo como para mantener la atención en él —Soy Heechul, unos de los sunbae que vino esta noche a divertirse y a enseñar unas cuantas cosas ¿Tú eres?— Dijo todo eso con sus finos labios en un murmullo que producían vibraciones en las grandes orejas de Changmin —Soy Changmin—. Respondió cortante y sin mostrar interés en lo que otro decía, bebió toda la cerveza que quedaba en la lata que tomo de la mesa llamando por fin la atención de Yunho que frunció los labios —Changmin es un bonito nombre —. Comentó apoyando el mentón en el hombro del contrario que sintió el fuerte aroma a cerveza que salía de la boca de este, no se apartó por simple respeto al mayor, pero lo deseaba demasiado.
Durante toda la charla y movimientos de Changmin con Heechul, Yunho no apartó la mirada desde que el segundo se acercó demasiado a su pequeño hermano; pensaba en las diversas formas de levantarse y sentarse entre ellos porque sabía que el menor odiaba tener a personas extrañas tan cerca de él, que le dejó con la boca abierta y parpadeando cuando el más pequeño de cuerpo apoyó el mentó en Changmin. Tomó aire, miró a los demás y se dispuso a levantarse, pero en ese momento la botella le apuntaba a él. Donghae explotó en una risa escandalosa, él ya había pasado dos veces al armario, primero con una chica que no conocía y con Siwon, compañero de escuela de un curso menor, ambos tenían los labios hinchados —Te toca. Elige a alguien—. Yunho miró a todos los presentes, debía elegir a alguien pronto o tendría un castigo, no estaba permitido titubear — ¡5, 4, 3…! — La cuenta regresiva y sin tener opción mejor, miró a su hermano que estaba en las garras de Heechul — ¡Tú, Changmin, ven! —. Apuntó al mencionado con la izquierda para que los demás supieran a donde mirar.
Changmin no dudo en levantarse y caminar directo al armario, el tipo aquel se le había estado restregando más y más, incluso le pellizco el abdomen y colocó una mano en su muslo, era algo desagradable porque él no era su tipo. Yunho no tardo en ir tras de él, cerró la puerta y apoyó la espalda en la madera — ¿Qué se supone hacías?— Le habló al mayor conteniendo el alzar la voz —Se supone que te mantendrías alejado de todo esto y Heechul hyung estaba prácticamente violándote con la mirada—. Los brazos del mayor se agitaban por el aire al mismo tiempo que se acercaba al más alto, pero no pudo decir ni una palabra más porque fue callado con un beso cortó y seco —Deja de hablar, hyung, estamos aquí para besarnos ¿No? —Se encogió de hombros —Besarte a ti o él no hay mucha diferencia para mí—. Yunho lo miró por segundos interminables con los labios sin moverse, había sido una declaración extraña porque no sabía si Changmin admitió ser gay o no sentir nada extraño con besarlo a él, su hermano.
—Hora de irnos a casa—. Exhaló profundamente con los ojos cerrados en su interior se sentía defraudado por dos cosas: la fiesta no estaba siendo tan genial como pensó. En segunda instancia su hermano le había besado, muy rápido, pero beso al final y dijo que no era nada. Tenía sentimientos contradictorios porque había sido como besar a un perro o a cualquier otro y eso no le gustaba, su ego dolía — ¿Tan pronto? Creí nos quedaríamos hasta el amanecer —. Suspiró Changmin sonriendo en sus adentros, había arruinado la noche de fiesta del mayor. Tomó su rostro entre sus manos con facilidad y dejó un beso un poco más largo, en esta ocasión con los labios entreabiertos antes de soltarlo y caminar hacia la puerta. Yunho tenía una expresión de perplejidad que se notaba en la oscuridad de aquel espacio. Al reaccionar se limpió los labios con los nudillos y salió ya que Changmin le dejó la puerta abierta. Se sentía humillado por un niño de 16 años y que era su hermano, se debatía entre tomar venganza u olvidarlo y fingir que nunca pasó nada.
~o~
Al llegar a casa Yunho apoyó la cabeza en el respaldo del conductor, le rogó a Dios que le perdonara por haber bebido alcohol, sobre todo porque tomó sin permiso el auto de su padre y condujo con su hermano menor también alcoholizado como copiloto. Pero no pediría perdón por los pensamientos insanos que estaban en su mente y que prácticamente eran un boleto seguro para entrar al infierno. Ambos guardaron silencio durante todo el trayecto a casa, tener sus sentidos lo más concentrados posibles en llegar completos y sin problemas era la prioridad. Yunho se quitó el cinturón de seguridad y se movió para mirar al menor que hacía lo mismo después haber liberado una larga respiración — ¿Por qué me besaste? — Soltó colocando las manos en las llaves para sacarlas sin quitar el seguro de las puertas, acción que pasó desapercibida de los ojos atentos de ChangMin. Este último encogió los hombros sin dar una respuesta, logrando que Yunho apretara los puños — ¿Recuerdas que somos hermanos? —Yunho gritó y golpeó el claxon por accidente, obteniendo por fin una reacción, no la deseada porque solo saltó de su lugar, pero era un avance.
—Sí, lo recuerdo como también el que te gusta mirar paginas gay, tomar duchas largas después y eyacular en la pared—. Musitó lentamente Changmin con el semblante enojado por la sorpresa que el otro tenía en los ojos — ¡Ah! No lo puedo creer ¿Pensabas que no lo notaría? Estoy seguro que hasta mamá lo sabe… Siempre terminó limpiando los restos de tu juego. Y debo admitir que eres un asqueroso por no limpiar —Yunho tenía las mejillas y todo el rostro rojo, por el alcohol y la vergüenza, abrió los labios para decir algo sin embargo fue detenido —Se supone que sin importar que fuera tu hermano debiste haberme besado. En ese momento era tu vecino o lo que sea, no tu hermano —Changmin se cruzó de brazos y el mayor sintió miedo de aquellas palabras —Mamá siempre dice que eres demasiado bueno conmigo, pero yo sé que no es verdad. Me llevaste a la fiesta solo para poder ir, y sí me dijiste que esa era su condición, pero ¿Podrías haber olvidado que compartimos genes? Estoy cansado de ser la carga, estoy harto de ser el hermano menor y sobre todo de que tenga poner un precio a todo—El menor estaba exaltado, apoyó las manos en la parte delantera del vehículo y miraba el interior de la chochera con la respiración agitada, Yunho no entendía nada.
El mayor de los dos estaba dolido por las palabras que dijo el otro en el armario, su ego fue lastimado, sabía que no debía sentirse de ese modo, sin embargo había sacrificado tanto por Changmin que no podía creer que lo tratara así — ¿Quieres calmarte? Porque no entiendo nada de lo que dices y solo me confundes —Sugirió Yunho acercando una mano para tocar el hombro del menor que se sobresaltó ante el tacto —Nunca entiendes nada…— Suspiró cerrando los ojos y apartando el contacto ajeno, apoyó la espalda en la puerta y miró a su hermano —Le diré a mamá que tomaste el auto de papá, bebiste alcohol, permitiste que yo lo hiciera y estuviste al volante para regresar a casa ebrio…- La sangre de Yunho se bajó a sus pies, algo que aprendió con los años es que Changmin siempre iba tras su madre y padre acusando cada travesura que hacía, incluso un año atrás le delató cuando escapó de una clase —A menos que tengamos sexo—. Sin embargo Changmin nunca dijo que se había saltado la clase para besarse con su novio, un chico de su mismo curso.
— ¿Estás loco? No voy a tener sexo contigo, eres mi hermano, ChangMin, ¡Mi hermano, se supone que los hermano no tienen sexo! —Gritó sin apartar los ojos del rostro del menor que solo se cruzó de brazos con los labios fruncidos en un ¿puchero? ¿Eso era? Yunho no podía creerlo, un capricho más del menor, igual que la última rebanada de pastel que le había pedido de niños —Somos hombres, se supone que no está permitido porque la descendencia podría tener problemas, pero ambos tenemos penes, no quedaré embarazado, solo con semen en mi interior, ¿Así que cuál es el problema? —Cuestionó con una voz que rozaba en línea de ser aniñada, pero las palabras que salían de su boca no eran las de un niño —Estas loco—. Yunho se tocó el puente de la nariz con una mano y con otra buscó la manija para abrir la puerta, pero antes tocar el plástico los labios del menor habían mordido su hombro con fuerza — ¡Yah! —Gritó por el dolor colocando ambas manos en los hombros del otro para alejarlo — ¿Eres un salvaje? ¿Eres un perro para morderme?
— ¡Sí, soy un animal! ¡Soy una perra en celo y quiero que me folles ahora! —Changmin dijo cada palabra sin titubear, las había practicado cada noche desde que descubrió cómo entrar a sitios porno, las mujeres ahí las decían y también los hombres, pero él solo quería repetirlas a su hermano, por el que sentía atracción desde que tenía doce y él catorce. La admiración se había convertido en algo más. Miró a Yunho con los labios temblorosos y la mirada fija en los ojos color chocolate que ambos compartían, que no eran diferentes a los de otros —Sí, estás completamente loco— Musitó el mayor halando la camisa de su hermano menor para chocar sus labios en un beso húmedo y violento que no tardo en recibir respuesta. Changmin abrió la boca para hacer que el sonido de sus dientes al chocar se escuchara en el interior del vehículo, rodeó el cuello ajeno y apretó los dedos en sus cabellos para empujarlo y tener más cerca su respiración. La réplica fue que Yunho lo tomó por la cintura y lo empujó más contra la puerta que no cedió. Era incomodo besarse por lo pequeño del lugar, pero era perfecto para estar tan cerca el uno del otro.
— Una perra en celo ¿Eh? —Susurró sobre los labios del más alto entre los dos — ¿Tu primer celo? —Cuestionó recordando todo lo que había visto en su habitación sobre el sexo entre hombres y dejó en segundo plano que al que besaba y hablaba “sucio” era su hermano menor, su pequeño hermano. Jaló la palanca para reclinar el respaldo del asiento a toda su capacidad. Se colocó encima de Changmin para frotar su joven e inexperto pene en él, exhaló por la fascinante descarga de adrenalina que corría por sus venas y empujó las caderas como cada vez que se masturbaba. No podía creer que estuviera excitado con la idea de follarse a un miembro de su familia, ambos provenían del mismo sitio al nacer y podía ser enfermo, pero tener a Changmin con las piernas abiertas y frotándose sobre las propias mientras sus labios se devoraban entre sí, era simplemente delicioso —¡Ah, Yunho! ¡Hyung, hyung, hyung, hyung, hyung! —Musitó Changmin al mover la pelvis para sentir el miembro del mayor sobre su erección que con solo unas caricias y besos estaba liberando pre-semen.
Aquella voz y sobre todo el significado de las palabras, hicieron que Yunho hundiera el rostro en el cuello del menor para morderlo con fuerza, sintió la piel marcarse y no le importó. Recargó todo su peso sobre el cuerpo bajo el suyo, desabotonó su pantalón y bajó el cierre al igual que su bóxer, sacó su miembro erecto además de grueso. El almizclado pene hizo salivar al menor y emitió un gemido agudo y desesperado porque el otro lo liberara también —Hyung…—Musitó relamiéndose los labios, empujando las caderas y abriendo las piernas lo posiblemente permitido en el asiento del vehículo de su padre —Ah~ Ahora soy tu hyung—. Respondió el mayor bajando los pantalones del contrario hasta los tobillos y tomando el falo entre sus manos para frotarlo entre sus dedos entre risas. Changmin asintió con las mejillas y orejas rojas, los labios secos y la respiración entrecortada, por fin estaba experimentando su fantasía sexual de adolescencia —Basta… Suficiente…—Susurró en un ronco gemido, miró a Yunho y pegó sus frentes —Fóllame o me voy masturbar—. Sentenció con el gesto cariñoso, una muestra de afecto poco común en el menor, pero no apartó el rostro hasta que el otro lo tomó por las caderas y lo giró con dificultad.
Changmin apoyó las rodillas en el asiento con el trasero arriba y el torso apoyado en el respaldo fue esa imagen que hizo titubear a Yunho ¿Estaba seguro de lo que haría? ¿Lo haría bien? El menor estaba tan dispuesto que lo ponía nervioso. Pero no esperó más y llevó sus labios cerca de los glúteos ajenos, los tomó con ambas manos y los separo para encontrarse con la cerrada entrada de su hermano. Sus rodillas temblaron sus dedos también, y Changmin se burló de eso — ¡Ésta perra se cansa!— gritó frotando su pene contra el recubrimiento sintético del auto —Zorra—. Masculló Yunho, tomó nuevamente las nalgas y dejó a su vista su objetivo, empujó al menor hacia adelante para tener espacio. Cerró los ojos y abrió los labios para cubrir la cavidad con su boca, la mojó con saliva y estimuló con la lengua. En respuesta el castaño se removió del asiento y mordió sus labios, estaba caliente, por fin notaba el calor y sudor que cubrían sus cuerpos bajo la ropa. El hermano mayor estuvo unos minutos penetrando la entrada del menor con la lengua antes de meter tres dedos en su interior de golpe que lo hicieron gemir de dolor y placer.
Sin palabras Yunho se alejó de parte baja de Changmin, dejando un rastro de saliva que se escurría por sus testículos y erección hasta mezclarse en el glande del menor que llevaba todo ese tiempo entre gemidos roncos y agudos. El más bajo lo tomó por la cintura y tratando de no golpearse con el techo del vehículo lo alzó y sentó sobre su cadera, estaba cansado y ahora solo quería disfrutar —Ah… Muéstrale a hyung lo perra que eres—Susurró estimulando su pene con los dedos pasándolos por su punta para lubricarlo con sus propios fluidos antes de tomar al menor —Ah…—Fue el único sonido que salió de los labios de Changmin antes de que apartara la mano del miembro del mayor y sin esperar un segundo más se penetro con un grito de dolor. Se sintió como si se hubiera clavado un cuchillo porque ardía y dolía, pero también se sentía demasiado bien cuando el glande tocó desde el principio su próstata.
—Un… Un momento—. Pidió tomando aire, llenó sus pulmones y apoyó una mano en el pecho del mayor y la otra en techo como un recordatorio de que podía golpear, quería un orgasmo no fracturarse el cráneo. El dolor no disminuía y Yunho lo sabía, tocó el miembro del menor y lo masturbo lentamente al mismo tiempo que colocaba una mano en su cadera porque ya no podía más, necesitaba moverse y si Changmin no lo hacía lo haría él —Muévete, Changdolla—. Ordenó empujando su pelvis hacia arriba, cerró los ojos y gimió porque no era como masturbarse, era caliente, húmedo y apretado, no tardaría mucho, ya había durado mucho para ser su primera vez. Su hermano menor no tardó más en moverse, fue lento y errático unas veces y otras rápido, ambos gemían, el placer era más grande para uno, pero ambos estaban disfrutando del momento y en algún lugar de su consciencia les decía que estaba mal, pero solo Yunho lo pensó más tiempo, porque Changmin estaba ya cavilando en repetirlo pronto.
Yunho ayudó a los movimientos y cuando el cosquilleo en su abdomen se hizo presente apretó los músculos de sus muslos y tensó los brazos al penetrar con más fuerza al menor, sus parpados se apretaron al momento que una gota resbalo por su frente y le lastimó el ojo derecho por el ardor que pronto fue opacado por el orgasmo más dulce y placentero que podía jurar le hizo ver estrellas, las paredes apretadas de Changmin succionaron todo su semen y lo sintió derramarse cuando continuó moviéndose hasta sacar la última gota. Su hermano menor todavía no se venía y con una sonrisa complacida además de tonta movió la mano en el pene ajeno hasta que su propio miembro fue presionado por las paredes del castaño. Ambos suspiraron largamente y se miraron a los ojos unos segundos antes de besarse con desesperación. Yunho tocó la mejilla del menor y la acarició mientras la otra mano, la manchada con semen tomaba su aún estimulado órgano reproductor y lo libero de aquel pasaje que ya lo estaba rechazando.
Changmin se quejó cuando ya no sintió a su hermano en su interior, había dolido casi tanto como cuando entro, pero se sentía flotando en una nube —Yunho hyung—. Susurró con su voz más inocente sobre los labios del mencionado que no respondió y solo lo besó sin la insistencia de momentos atrás. Le había quitado la virginidad a su hermano menor, pero podía alegar igualdad de condiciones porque él también era virgen, y bueno, Changmin tenía razón, ninguno podía embarazarse, así que no había problemas con eso, al menos en ese momento. Las manos de mayor de los dos acariciaron la espalda baja para masajearla, porque suponía que le dolía mucho, habían dejado de besarse en los labios, sin embargo sus labios seguían en contacto con la piel del otro. Después de lo que pareció una eternidad y cuando Changmin se sintió listo pidió a Yunho que le ayudara a recostarse en el asiento. Ambos hermanos acomodaron sus prendas y miraron el techo en silencio.
— ¿Ahora qué? — Preguntó Yunho mirando a Changmin que cerró los ojos y encogió los hombros —No me arrepiento, lo volvería a repetir una y otra vez, y leí que después de unas veces de experiencia la penetración se reduce en dolor y con la lubricación correcta, será perfecto—. Changmin por fin abrió los ojos y miró a su hermano —Mamá y papá estarán fuera un día más —. Y con esa afirmación tiró del mango del vehículo para descender, pero la puerta no se abrió y volvió el rostro al contrario —Le pusiste seguro—. Yunho movió los dedos y el chasquido de las puertas se escuchó y encogió lo hombros —Entonces no me sentiré culpable —. Masculló el joven de dieciséis años y descendió del auto. Por su parte Yunho solo lo miró antes de imitarlo minutos después porque desde el momento que quitó las llaves tenía muy calo lo que quería.
—Sí, Changmin, ambos queríamos esto, solo que yo obtuve mi revancha por el pastel de fresa—Sacó la lengua en un gesto infantil. Corrió para alcanzar a su hermano menor y rodear su cintura con los brazos antes de que ingresara a su hogar. Ambos sabían que se repetiría, ambos sabían que estaba mal, pero Yunho creía que iría al infierno y Changmin pensaba que lo acompañaría, porque al final de todo son hermanos, en las buenas y en las malas.
Fin.
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