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Flame

Autora: Lady Cassiopeia
Pareja: JaeMin
Género: Angst./Vampirismo
Advertencia: Muerte de personajes.
Extensión: One shot.
Reseña:
Viviendo en las sombras debido a su peculiar "condición", Jaejoong pasa este nuevo día como cualquier otro: completamente solo y sin tener nada realmente que hacer. Para distraerse un poco de su soledad, decide curiosear por los alrededores de su habitación. Entre sus cosas encuentra la llave de una puerta que sin él saberlo, esconde un gran secreto. La curiosidad lo invade y no puede evitar preguntarse, "¿qué es lo que hay detrás de aquella puerta?" Guiado por su curiosidad, decide abrirla sin saber que lo que se encuentra detrás de ella podría cambiarlo para siempre.
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Cálido. La
palabra perfecta para describir aquel suave contacto de los rayos del sol con
su blanquecina piel. Cerró los ojos para concentrarse aún más en lo que para él
era una dulce sensación. No pudo evitar sonreír al abrir los ojos nuevamente
para observar los rayos dorados que iluminaban el cielo de una manera tan
radiante. Era sin duda alguna algo realmente hermoso.
"Oh!"
Exclamó sorprendido al ver algo flotar cerca de su rostro. Al retroceder un
poco, se dio cuenta de que aquello no era otra cosa más que una mariposa. La
criatura volaba suave y silenciosamente en el aire siguiendo un camino
invisible para ella. Sus colores negro y dorado parecían brillar ante sus ojos,
dándole un aspecto extraordinario.
"Tan hermosa."
Pensó al extender su mano hacia la pequeña criatura. Curiosamente, la mariposa
decidió posarse sobre unos de sus finos dedos. La acercó a su rostro con
cuidado para poder observar los pequeños detalles que poseía la pequeña
monarca.
Quedó fascinado
ante tan delicada criatura. Lucía tan pequeña y frágil que hasta parecía que la
más leve brisa podría afectarla. Aquel pensamiento provocó en él un ligero
sentimiento de tristeza. Hoy vuelas libremente por los aires pero, ¿qué harás
cuando llegue el invierno? De seguro regresarás a tu hogar.
Hogar. Esa
palabra siempre le hacía sentirse un tanto melancólico. Sacudió un poco la
cabeza tratando de alejar esos pensamientos. No quería ponerse triste en un día
tan hermoso. Sonrió ligeramente pero no salió tan sincera como lo hubiera
querido. Cómo si se hubiera dado cuenta de ello, la mariposa abandonó su dedo y
voló cerca de su rostro unos segundos antes de volar en otra dirección. Su
mirada la siguió hasta que ésta se perdió entre unos árboles.
No sabía porque
pero ahora caminaba en la misma dirección por donde había desaparecido la
pequeña criatura. Tras esos árboles encontró muchos árboles más y al seguir
avanzando, descubrió muchos más. Al parecer se encontraba dentro de una especie
de bosque. Aun así siguió caminando, guiado por la curiosidad de saber lo que
encontraría adentro.
Perdió toda
noción del tiempo al adentrarse aún más en el lugar. Su mirada se perdía por
todos los rincones de aquella naturaleza tan rebosante de vida. El hermoso
paisaje le regresó la sonrisa que momentos antes había perdido. Sin poder
resistirse más, empezó a correr por el escenario, disfrutando de la brisa que
chocaba con su cuerpo en movimiento. Se detuvo cuando llegó a un inmenso árbol
en medio del bosque.
Respiró profundo
para recuperar el aliento perdido y sintiéndose un poco cansado por su previa
carrera, decidió descansar un rato bajo la sombra de aquel inmenso árbol. Se
sentó en el suelo y permitió que sus ojos se cerraran un momento. El fresco
oxigeno que respiraba le brindaba una paz como jamás había sentido. No era
extraño que con tanta tranquilidad a su alrededor, su ser decidiera quedarse
dormido. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
No supo por
cuánto tiempo se había quedado dormido. Cuando despertó, se sintió sorprendido
al ver que la radiante naturaleza se había vuelto completamente blanca. Se
levantó del suelo para poder observar mejor el cambio que había dado aquel
lugar. Los árboles, observó, habían perdido todas sus hojas. Las plantas, el
suelo, se encontraban cubiertos por una capa de nieve blanca.
Al alzar la
mirada al cielo, fue capaz de apreciar pequeños destellos blancos que caían de
la misma. Estiró su mano y dejó que los copos de nieve cayeran en ella. Sonrió
al sentir el contacto gélido de los copos contra su piel. No le molestaba el
frío. En cierta forma, ya estaba acostumbrado a él.
Avanzó unos
pasos por aquel lugar hasta que un peculiar aroma lo hizo detenerse. Bajó la
mirada y notó que estaba en medio de un enorme charco rojo.
Despertó de
aquel sueño con la respiración agitada y con un ligero dolor en el pecho.
Observó a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en su habitación. Respiró
profundamente tratando de calmarse. Cuando lo logró, se levantó de la cama y
caminó hasta la ventana. Abrió un poco la cortina pero la soltó casi de
inmediato al darse cuenta de que era de día. Sonrió con amargura para sí mismo.
"Otra hermosa mañana que sólo en sueños podría
ver." Nadie más que él sabía cuánto odiaba la
situación en la que estaba. Tener que pasar toda tu vida en las sombras sin
poder disfrutar ni un sólo minuto de los rayos del sol. La única forma en la
que podía hacerlo era a través de sus sueños. Sólo en sus sueños podía vivir de
la forma en la que siempre había deseado. Libre de aquella rara enfermedad que
tanto le restringía. Obligándole a vivir en las sombras debido a que su cuerpo
no podía soportar los “intensos” rayos del sol. ¿Por qué le había tocado vivir
así? Era algo que jamás entendería. Dejó salir un largo suspiro y se alejó de
la ventana.
Regresó la
mirada a la semi-oscuridad de la habitación frente a él, su vista paseándose
por cada rincón de ella. Sin importar cuantas veces despertaba en ese mismo
lugar, todo seguía siendo tan desconocido para él. Como tantas otras veces,
decidió explorar las cosas de aquel sitio. Total, ya estaba despierto y las
ganas de dormir habían desaparecido por completo de su ser.
Caminó hasta una
de las esquinas de la habitación donde se encontraba una pequeña jaula blanca.
Ésta se encontraba vacía a excepción de unas cuantas cosas. Anteriormente,
aquella jaula había sido el hogar de un pequeño pajarito amarillo. Le gustaba
mucho ese pequeño animal. En cierto punto, le daba la compañía que por tanto
tiempo no había tenido. Claro, nada dura para siempre. Un día despertó y no
encontró a su pequeño compañero. Por lo que pudo ver, se las había ingeniado
para escapar de la jaula y después logró salir de la habitación. Aún podía
recordar aquel sentimiento de tristeza que le había invadido al darse cuenta de
que había sido abandonado de nuevo.
Metió la mano
por la entrada de la jaula y sacó una pequeña llave de su interior. La examinó
un rato y después volteó hacia otra parte de la habitación, justo donde se
encontraba una puerta de madera. Esa puerta, lo sabía, permanecía cerrada gran
parte del tiempo. Debido a eso, no recordaba muy bien lo que había detrás de
ella.
Observó
nuevamente la llave en su mano. "Ésta
es la llave de esa puerta, ¿verdad? ¿Debería intentar abrirla?"
Nuevamente trató de recordar lo que había del otro lado pero fue inútil. Aunque
sabía que había cosas que era mejor dejar sin saber, algo de ese lugar le
llamaba la atención. Sin pensarlo más, se dirigió lentamente hasta ella. Era
extraño pero, a medida que se acercaba a ella, sentía como si algo creciera en
su interior. Era un sentimiento como de pesadez, era algo difícil de describir.
Aun así, decidió ignorarlo.
Tomó la llave
que tenía y con ella trató de abrir la puerta. Segundos después, la puerta se
abrió ante él, revelando unas escaleras que bajaban a otra habitación. Como el
lugar parecía realmente oscuro, tomó una de las velas que había encima de una
mesa y tras encenderla, comenzó a descender por aquellos viejos escalones. La
madera crujía bajo su peso pero lo que le llamaba la atención era que el lugar
tenía un aroma peculiar. No sabía muy bien lo que era pero era un olor como a
metal.
Siguió bajando
hasta que se encontró con el fondo de una habitación. Con la poca luz de su
vela, logró distinguir una mesa que tenía más velas sobre ella. Las encendió
todas para tener mejor visibilidad en el lugar y gracias a eso, ahora ya podía
ver casi toda la habitación.
Además de
algunas cajas y la mesa, la habitación se encontraba casi vacía a excepción de otras
dos puertas que también había. Una de ellas era enorme y parecía estar hecha de
metal mientras que la otra parecía ser la puerta de una celda o una especie de
jaula gigante.
Regresó la
mirada a la mesa y notó que sobre ella había una caja. La abrió y sacó de su
interior una carta cuidadosamente doblada. Curioso, decidió leerla. Por las
palabras expresadas en ella, se dio cuenta de que era una carta de amor.
Aquella pesadez
que anteriormente había empezado a sentir volvió pero ahora más fuerte, casi
doloroso. ¿Qué era esto y por qué se encontraba aquí? La dejó a un lado y esta
vez sacó una fotografía. "Esto es..." Abrió los ojos sorprendido
cuando de repente tuvo una visión de él mismo con las manos ensangrentadas.
"¡¿Pero qué?! ¡¿Qué había sido aquello?!" Comenzaba a sentirse realmente nervioso. De repente un fuerte dolor
de cabeza lo invadió haciendo que cerrara los ojos por la intensidad de la
misma.
"No te alejes de mí." ¿Qué? "¿Por qué no me
dejas estar a tu lado?" "¿Qué es lo que no entiendo?" "¿Qué
es lo que me estás ocultando?" Esas preguntas...esa voz...tan
desconocidas pero a la vez le resultaban tan familiares. ¿Quién era él que
hacía esas preguntas? ¿Por qué sonaba tan suplicante y a la vez tan...familiar?
"¡No me dejes!" ¿Dejarte? "Jaejoong, te amo..." Aquello
lo hizo abrir los ojos nuevamente.
"No..."
Un miedo inmenso comenzó a expandirse por todo su cuerpo. "No es
cierto..." Dirigió su mirada a la puerta que parecía ser una celda. Con
pasos temblorosos se acercó a ella. Aquel fuerte aroma que momentos antes había
percibido parecía provenir de aquel lugar.
Empujó suavemente
la puerta y ésta comenzó a abrirse pesadamente. No podía negar el miedo que
ahora sentía. Tenía miedo de saber la verdad tras aquel lugar. Cerró los ojos
un momento y tomó una bocanada de aire antes de adentrarse en aquel sitio. Se
detuvo cuando sintió que había pisado algo. Bajó la mirada y se encontró con
una gran cadena de hierro. Sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo al ver
aquel objeto. Alzó la mirada nuevamente y a paso lento siguió avanzando en
aquel lugar.
Se detuvo en
seco cuando notó un extraño bulto oculto por una gran colcha oscura. Respiró
hondo antes de tomar una orilla de la colcha y comenzar a alzarla. Un grito
escapó de su garganta cuando vio lo que había debajo de ella.
"No...no...¡No!"
La imagen de aquel cuerpo ensangrentado no abandonaba su mente. Comenzó a
temblar furiosamente. "¿Por qué? ¿Por
qué de nuevo? ¿Por qué tenía que pasar por esto?"
Ya podía
recordarlo todo. Había pensado que todo aquello había sido un mal sueño, una
pesadilla. Desgraciadamente, no había sido así. ¿Cuántas veces más tendría que
pasar por todo esto? Todo por culpa de esa terrible enfermedad, por esa
maldición. No pudo aguantarlo más y dejó que sus lágrimas fluyeran libremente.
FLASHBACK.
Aquella persona
había sido todo para él, absolutamente todo. Él estuvo a su lado cuando todos
los demás lo habían abandonado. Gracias a él, aprendió a ser feliz a pesar del
mal que lo atormentaba día tras día. El conocerlo había sido pura casualidad.
Una noche había decidido salir y fue cuando lo vio.
Sintió una
enorme atracción hacia aquel apuesto hombre que había visto en aquel solitario
parque. Decidió acercarse a él y desde ese momento en el que habían compartido
su primera conversación, se habían vuelto buenos amigos. Debido a su
"condición", sólo podían verse de noche. Esto no parecía molestarle
mucho al otro. Quizás fue porque le había mentido diciéndole que sólo podía
salir de noche dado a que trabajaba durante el día. Era obvio que no podía
decirle la verdad. No quería que él se alejara de su vida. No quería ser
abandonado nuevamente.
Con el tiempo,
su amistad se estaba volviendo algo insuficiente para mí. Terminé cometiendo la
peor estupidez que se me pudo haber ocurrido...enamorarme de aquel hombre. Lo
peor de todo es que yo sabía que era correspondido. Él mismo me lo hizo saber
por medio de una confesión de su parte. Por más que lo quisiera, yo sabía que
lo nuestro no podía ser. Intenté alejarlo de mí pero él seguía regresando con
más amor y comprensión de su parte. Él que creía que tenía miedo de enamorarme
de otro hombre, nunca se imaginó la verdadera razón de mi rechazo.
Había decidido
no volver a verlo. Inclusive tenía pensado en mudarme a otro lugar. Esto lo
hacía para protegernos a ambos. No podía permitir que él supiera la verdad.
Tenía que alejarme de su vida antes de que fuera demasiado tarde.
Desafortunadamente, la desgracia tocó a mi puerta aquella noche.
Se aferró a la
gran cadena de hierro que estaba en el suelo. La misma que debió haberlo
salvado pero que al final no pudo usar. Ya sabía de antemano el peligro que
representaba aquella fecha para él. Aquella noche en la que la luna se volvía
de un color carmesí, causando que perdiera el control sobre su otro
"yo".
La famosa
"Luna de sangre", conocida así por muchos, era la causante de todas
las desgracias que había vivido y también...cometido.
Durante las
fechas en la que aparecía, su otro "yo" tomaba el control sobre su
cuerpo, obligándole a cometer las peores atrocidades con tal de calmar su
fuerte hambre y deseo de sangre. Cuando eso sucedía, el perdía todo contacto
con la realidad. Para él, todo se volvía como un sueño. La parte
"humana" de él desaparecía a un lugar donde no sabía lo que estaba
pasando en el mundo real. Ese verdadero "yo" podía quedarse atrapado
en ese sueño por varios días, semanas incluso.
A pesar de que
la Luna de sangre era sólo por una noche, después de que su otro "yo"
terminara de saciar su hambre, ingresaba en una etapa de sueño profundo.
Durante aquella etapa de inconsciencia, su verdadero “yo” tenía que luchar por
regresar a la realidad. El problema era que aquellos sueños tendían a ser tan
hermosos y placenteros, que era realmente difícil querer abandonarlos. Cuándo
por fin lograba despertar, lo hacía de regreso en su habitación.
Como si
estuviera bajo los efectos de alguna amnesia, casi todos sus recuerdos eran
borrados por un lapso indefinido de tiempo. Esta vez hubiera deseado que todos
sus recuerdos se hubieran quedado en el olvido. Quizás así el dolor sería más
soportable.
Como la escena
de una película, fue capaz de revivir los últimos momentos que tuvo con la
única persona que llegó a amar.
Había preparado
aquella celda con anterioridad precisamente para aquel momento en el que la
Luna de sangre haría su aparición nuevamente en el cielo oscuro.
Un extremo de
aquella gran cadena de hierro que tenía entre sus manos, estaba conectada a la
pared de concreto mientras que del otro lado había un grillete. Aquel grillete
estaría sujetado bajo llave alrededor de uno de sus tobillos. Esto lo haría así
para evitar escapar al exterior a cometer otra masacre.
Justo estaba
terminando de acomodar todo lo que necesitaría durante su "despertar", cuando escuchó una voz que para su horror
era la de él. Lo vio asomarse en la entrada de aquel sótano. Cuando sus ojos se
encontraron, él comenzó a descender por aquellas escaleras. Esto lo horrorizo
tanto que salió corriendo hacia el interior de aquella gran celda, cerrando la
puerta con fuerza tras de sí.
"Jaejoong, sal de ahí. Tenemos que hablar." El mayor negó varias con la cabeza.
"No tenemos nada de qué hablar. Por favor, retírate."
"No te preguntaré la razón por la que tienes una
celda gigante en tu sótano porque hay cosas más importantes que quiero discutir
contigo. Por favor, escucha lo que tengo que decir.”
"¡No quiero hacerlo! ¡Por favor vete!"
"¡No me iré de aquí hasta que accedas a hablar
conmigo! Dime, ¿tanto te molestó que fuera gay como para que ahora te alejaras
de mí? ¿Tanto repudio te causó?"
"No es eso."
"¿Entonces?"
"¡Es que yo no siento lo mismo por ti!" Una sonrisa sarcástica apareció en el rostro contrario.
"No me mientas. Yo sé que me amas. Lo puedo ver
en tu mirada. Tú me quieres tanto como yo a ti, ¿por qué no lo quieres aceptar?
¿Por qué me sigues rechazando?" Le dolía ver
la tristeza en el rostro del menor, odiaba tener que hacerle esto pero, era
algo que tenía que hacer. No quería que algo malo le pasara. Quería protegerlo
a toda costa.
"¡Yo no puedo amarte!"
"¿De qué tienes miedo?" De mí mismo.
"¡Es que yo no soy como tú!" En este punto ya se sentía al borde de la desesperación. En
cualquier momento comenzaría su transformación y el otro seguía ahí. ¡¿Qué
tenía que hacer para sacarlo de aquí?! El menor sólo lo miraba confundido.
"¿A qué te refieres con eso?"
"Es difícil para mí explicarlo. ¡Sólo vete!"
"¡Ya te dije que no me iré de aquí hasta que me
digas la verdad!"
"Minnie..."
Cerró los ojos con fuerza tratando de retener las lágrimas que amenazaban con
salir. "No puedo amarte...yo no soy
como los demás."
"Claro que no lo eres, por eso te quiero." El mayor negó suavemente.
"No. Me refiero a que soy diferente."
"¿De qué estás hablando?"
"No soy bueno para ti. A donde quiera que vaya
sólo traigo desgracias. Esa es la maldición que eh llevado conmigo desde mi
nacimiento. No podrías entenderlo porque no estás en mi piel. Sin importar
cuanto rece y grite por salvación, yo sé que eso es algo imposible para mí.
Sólo las personas buenas pueden ser felices. Yo no te merezco Min. Si te estoy
alejando es porque no quiero lastimarte. Yo ya no tengo esperanzas pero tú aún
puedes salvarte. Vete ahora mientras aún puedas. Vete y sé feliz."
"Jaejoong..." El
mayor se dio la vuelta dándole la espalda.
Lentamente
comenzó a caminar al fondo de la celda cuando un extraño sentimiento lo detuvo.
De repente, un fuerte dolor de cabeza se hizo presente en su cuerpo causando
que se doblara por el dolor.
"¡Jaejoong! ¿Estás bien?" Escuchó como la puerta de la celda se abría detrás de él.
"¡No abras la puerta! ¡No te acerques!" Aquellos gritos desesperados por parte del mayor lo hicieron
detenerse. Una expresión confundida adornaba su rostro.
Era claro para
el menor que el pelinegro estaba sufriendo en ese momento, ¿por qué no lo
dejaba acercarse? ¿Por qué tanta insistencia en que se fuera? No entendía nada.
Por su parte, el
pelinegro intentaba frenar lo que no podía ser detenido. Podía sentir el poder
de la Luna carmesí caer sobre él. El inicio de su transformación había
comenzado y desgraciadamente, sabía que era cuestión de tiempo antes de que su
verdadera naturaleza volviera a salir sin que el pudiera controlarlo.
Sintió sus
colmillos volverse más largos, más filosos. Por inercia, cerró su boca con
fuerza. Esa acción causó que éstos se clavaran en sus labios, sacándole un poco
de sangre. Rápidamente su lengua salió para limpiar aquel rojo líquido. El
intoxicante sabor de éste fue el detonante que hizo explotar la poca cordura
que le quedaba.
El final de su
transformación había llegado. Ya no era el mismo. Su verdadero "yo"
se había ido. Quizás ahora mismo se encontraba vagando en un mundo diferente a
este. Un mundo en donde una falsa realidad lo esperaba. Aun así, sabía que ya
volvería. No podía estar bajo los efectos de la Luna de sangre por siempre.
Mientras tanto, aprovecharía el momento para saciar aquel inmenso apetito que
había acumulado con el tiempo desde la última vez.
Escuchó un ruido
detrás de él pero no volteó para que aquel hombre se acercara aún más a él.
Podía escuchar los pasos ajenos volverse cada vez más cercanos. El aroma de su
piel era sumamente delicioso. No podía esperar a encajarle los colmillos a
aquel hombre que pronto se convertiría en su primera víctima.
Escuchó un grito
detrás de él que lo hizo sonreír con maldad. Aquel hombre acababa de descubrir
los dos cuerpos que tenía en ese mismo espacio. Los cuerpos sin vida eran los
de un suicida y el de un accidentado. No le sorprendía saber que el otro
"yo" le había dejado aquellos cuerpos precisamente para que no
saliera a cazar su propia comida. Él sabía muy bien que el otro no era capaz de
matar a una persona. El muy débil se alimentaba únicamente de los cuerpos de
personas y animales que encontraba ya muertos. Por su parte, le gustaba su
comida fresca. Esos cuerpos le servirían como postre pero el plato fuerte
seguía siendo ese sujeto.
"Jae-Jaejoong?"
Sintió su sonrisa agrandarse ante aquella temblorosa pregunta. Decidió darse la
vuelta y cuando lo hizo, no pasó desapercibido la mirada sorprendida y asustada
de aquel joven al verlo.
"¿Jae-Jaejoong?!" El menor lucía claramente asustado de verlo. Sin dejar de sonreír,
comenzó a avanzar lentamente hacía él.
"Le hubieras hecho caso a Jaejoong. Intentaba
protegerte pero no le hiciste caso."
"¿Quién eres?"
"¿Yo? Yo también soy Jaejoong. Soy otra parte de
él...su otro "yo"." El menor se dio
la vuelta tratando de escapar pero el otro fue más rápido.
"¡Por favor déjame ir! No le diré nada a nadie de
lo que vi aquí."
"Eso no me interesa. Lo que quiero está justo
enfrente de mí. No te preocupes, pronto tu alma se irá a un mejor lugar." El menor miraba aterrorizado su reflejo en aquellos brillantes ojos
rojos que lo miraban con hambre y deseo. Pronto sintió algo largo y filoso
clavarse en su cuello haciendo que cerrara los ojos con fuerza.
Pasó los últimos
momentos de su vida pensando en aquel hombre que tanto amaba. Ahora entendía la
razón por la que el otro quería alejarlo. Él quería protegerlo de su otro
"yo". Aunque nunca se lo hubiera dicho, él sabía que el otro lo amaba
también.
Una pequeña
lágrima rodó por su rostro. "¿Viviste
toda tu vida así? Alejando a todos de tu lado por miedo a lastimarlos. Aferrándote
a la soledad porque en tu opinión era lo mejor para todo el mundo. Debiste
sufrir mucho, ¿verdad? Me pregunto si de verdad no tendrás salvación. A pesar
de tu condición, siempre pensaste en los demás. Yo que llegué a conocerte,
estoy totalmente convencido de que eres bueno. Ésta persona que ahora me está
arrebatando la vida...yo sé que no eres tú. Quizás no me puedas escuchar pero,
mis sentimientos por ti seguirán fuertes e intactos aún después de la muerte.
En donde quiera que me toque estar, yo te estaré esperando. Si existe la
posibilidad de volver a nacer en otra vida, deseo que nuestros caminos se
vuelvan a cruzar."
Segundos
después, su cuerpo ahora sin vida cayó pesadamente a los pies de su asesino.
FIN DEL FLASHBACK.
El pelinegro
seguía llorando sin consuelo alguno. Lo había perdido y ésta vez era para
siempre. Lo que tanto había temido se había vuelto una realidad. Su maldición
le había hecho acabar con lo que más le importaba en el mundo.
Todo esto había
sido por su culpa. Si se hubiera mudado como lo había planeado, él todavía
seguiría con vida. Ahora era demasiado tarde para arrepentirse. Ya no podía
soportar seguir viviendo así. Tenía que acabar con ese doloroso tormento. Ya
había sufrido bastante. Ya habían sido demasiados los golpes que le había dado
la vida. Era el momento de liberarse de todo esto.
Se levantó del
suelo y caminó hasta la mesa de aquella habitación. Tomó una pequeña caja
plateada que estaba sobre ella y se la llevó consigo hasta la gran puerta
metálica. Tomó la manija de ésta y la abrió.
La luz del sol
le calaba los ojos pero aun así decidió salir. Podía sentir los rayos del sol
quemarle la piel pero aquel dolor no se
comparaba en nada con el que sentía adentro. Abrió la caja y de su interior
sacó un cuchillo negro con plata. Aquel objeto era un cuchillo especial de
sacrificio que anteriormente había sido utilizado para matar a aquellos que
eran como él. Ahora sería usado
nuevamente para su propio sacrificio.
Tomó el filoso
objeto y con fuerza se lo clavó en el pecho, justo donde se encontraba su
corazón. Aquel sacrificio lo liberaría de su maldición. El cuchillo lo mataría
y el sol se encargaría de deshacer su cuerpo hasta convertirlo en polvo. No
quedaría absolutamente nada de él.
A medida que
pasaban los segundos, el respirar se hacía cada vez más difícil. Sonrió
tristemente al recordar a su gran amor. "Espero
que algún día puedas perdonarme. Te amo Changmin." Aquellas fueron sus
últimas palabras.
Lo último que
vio fue la hermosa naturaleza frente suyo a la par de un brillante cielo azul.
Sería la primera y última vez que vería aquel bello escenario. Agradecía que al
menos tuviera la oportunidad de verlo en carne propia. A pesar de todo, él
llegó a conocer el amor y el sentimiento de felicidad. Su vida no había sido
tan mala después de todo. Sonrió una última vez antes de caer al suelo sin más
fuerzas que pudieran seguir sosteniéndolo. Momentos más tarde, cerró sus ojos
para no volverlos a abrir jamás.
Noches de Obscuridad
Título: Noches de Obscuridad
Autor: °LORE°
Pareja: SuHo
Musical: Dracula
Extension: Oneshot
Género: Slash, Lemon
Al parecer todos habían olvidado la tragedia, los años habían pasado y el libreto volvía a ser montado en escena.
‘Drácula, el musical’, se leía en la cara frontal del teatro. La fiebre de vampiros había llegado una vez más a nuestro siglo y no era de esperarse que aquellos en ser llamados para las audiciones fueran las estrellas más flamantes del momento. Los preparativos estaban listos y las fechas ya estaban acordadas. Una de los musicales más esperados del momento estaba por llegar. La demanda subió y el presupuesto aumentó por lo que la dirección decidió mejorar la producción del espectáculo.
-Aceptado- fue la palabra que dejo a Junsu con el papel principal del musical. En ese momento ya estaba llamando a su estilista para que fuera preparando el tinte color rojo.
- Felicidades- se escuchó la voz de Yoochun del otro lado del teléfono.
Al llegar a casa Jaejoong lo esperaba con una cena perfectamente adornada.
-me halagas- dijo en un tono de burla.
-es para nuestro pequeño vampirito- Yoochun anuncio su llegada.
- ¿PEQUEÑO?, vamos chicos, este papel es algo serio , se supone que soy toda una representación de sensualidad y peligro en el mismo ser, deberían tratarme como tal.-
-si, si, si, siéntese señor sensual, vamos a cenar antes de que se enfríe- terminó Jaejoong, empujándolos a la mesa.
Pero en realidad el papel en verdad era un gran lió para Junsu, si iba a ser Dracula, tenía que actuar como tal, ser un vampiro de verdad, seductor, (Que según él ya era lo suficientemente sensual), peligroso, frió, calculador. Y pasaría cada día de las siguientes dos semanas entre los ensayos y viendo películas de vampiros, desde ‘Nosferatu’ hasta ‘Crepúsculo’.
Al final el entrenamiento daba frutos, su mirada se veía fría y calculadora en el escenario, acechaba a su presa mientras su voz se encargaba de dar perfectamente en el tono correspondiente.
-me impresionas- se escucho una voz entrando en la sala de ensayos.
-Yunho, ¿Qué estas haciendo aquí?- dijo Junsu agitado y aproximándose a él para sacarlo inmediatamente de la sala.
-Vine a verte, que tristeza que tenga que enterarme de tu participación en este musical por medio del periódico, esperaba que me dijeras algo así de importante en seguida- le reprocho con un rastro de dolor en la voz.
-que dices, no es eso, solo… estuve muy ocupado, perdona.- se disculpó mirándolo fijamente a los ojos. – pero que estas haciendo aquí, ¿sabes el revuelo que causarías si alguien nos ve juntos?-
-lo se , lo se, es solo que no podía dejas pasar esto. Te invito una cena para seguir reclamándote y después festejar. En mi casa a las ocho- y sin dejar que Junsu respondiera, salió de la sala de ensayos.
Así es, Junsu y Yunho habían estado saliendo por al menos tres meses, no es que fuera algo inadvertido, pero simplemente se dio, un romance apasionado , dulce pero sobretodo, secreto. Y era ese último elemento el que mantenía la emoción en todo el asunto .
Con las palabras en la boca, Junsu regreso a su lugar y dedico a la actriz una mirada de disculpa, la cual le respondió con una pequeña risita y una mirada comprensiva.
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A las ocho de la noche Junsu llegaba en un sedan negro a la parte trasera de un lujoso complejo de edificios en la zona sur de la ciudad, no era de esperarse que le hubiera pedido prestado el automóvil a uno de los bailarines de la compañía.
Elegante y con mirada encantadora, Yunho recibía a su invitado en el octavo piso. La cena parecía no encontrarse en el lugar, pues la mesa estaba vacía y la cocina intacta.
-No me digas que me vas a salir con la cursilería de ‘Hoy tu eres la cena’- dijo a modo de saludo.
- Pues si ese es tu plan de esta noche con gusto lo acepto- Yunho se acerco a su rostro besando sus labios con avidez y calentura.
- sabes… no me niego, pero en verdad estoy muriendo de hambre, a todo esto ¿Dónde está Changmin?- Junsu se acomodó en el sillón desatando su corbata.
-Oh va a salir con unos amigos- y mientas Yunho terminaba la frase, Changmin iba saliendo de la regadera, semi vestido y secando su cabello con prisa.
-Oh, hola Junsu, felicidades por el papel, todo el mundo habla de eso.- Gritaba desde su habitación mientras terminaba de vestirse.
- es obvio- grito Yunho desde la cocina- el estreno está a la vuelta de la esquina y Junsu es el principal, ¿que más pueden pedir?-
- Gracias, espero verlos en el estreno… más les vale ir- Amenazó mientras veía al menor ponerse sus zapatos, alistándose para salir.
-¡Claro! Serás el vampiro más tierno que haya existido en la historia de los musicales- y sin más salió del lugar.
Junsu estaba harto, ¿tierno?, ¿en verdad?, había pasado horas practicando esas miradas, esos tonos de voz, las palabras exactas y el momento adecuado, y la verdad es que eso le encantaba, así era él, y Yunho era el único que lo sabía. Pero esta noche se lo iba a dejar muy claro.
Yunho regresaba de la cocina con dos copas de vino, el liquido carmesí se mecía mientas Yunho se acomodaba junto a su amante.
-Me gusta el rojo, te queda bien- lo halagó mientras besaba su cuello.
Junsu se limitó a sorber el contenido de la copa, terminándose el contenido de una sola vez, abandonando la pieza en el suelo y montándose sobre Yunho.
-¿Qué piensas hacer con migo hoy?, ¿aparte de matarme de hambre?-
- tranquilo, la comida ya viene, pedí tu favorito. Changmnin se negó a cocinar y tu y yo en la concina somos un peligro para todo el vecindario… mejor dejarlo así- respondió, abriendo un poco más la camisa de Junsu y enredando sus dedos en su, ahora, roja cabellera. – pero sí, tengo pensadas algunas cosas que quizá te gusten…- su voz fue silenciada por la intervención de los labios de Junsu. El color rojo daba a su piel una palidez excepcional y las manos de Yunho, las cuales ya se colaban por debajo de la camisa le dejaban saber que estos últimos meses se había estado ejercitando. Pronto pudo comprobarlo con sus propios ojos.
Tras la exitosa inauguración del musical, todos estaban encantados, sobre todo Yunho quien aplaudía orgulloso y feliz por haber escuchado en más de una ocasión que Changmin admitía que la presencia y la mirada de Junsu eran intimidantes y que sin duda hasta él se lo cojería. Cosa que Yunho jamás le permitiría.
Pero Junsu no se dejo ver tras varias exitosas presentaciones, al finalizar la obra salía casi corriendo del teatro, sin explicaciones ni tiempo de sobra.
Yunho comenzaba a preocuparse pues todo lo que recibía eran cortos mensajes y llamadas telefónicas de Junsu que en el minuto y medio que duraban, le dejaban saber que al menos se encontraba vivo.
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La noche era lluviosa y se escucharon fuertes golpes en la puerta, la lluvia y la curiosa falta de energía eléctrica daban a la escena un tétrico aire. Yunho se aproximó a la puerta con una vela en la mano, la obscuridad era absoluta.
-¡¿Junsu?!- exclamó en un tono de sorpresa, preocupación y alivio.
La respuesta fue nula…
-¿Oye que te pasa estas bien?- lo hizo pasar, acomodándolo en el sillón.
- Sabes…- Soltó de repente. – Ahora está en mí –
-de que estás hablando…- Yunho se aproximó con una taza de te caliente en la mano. Pero Junsu la mando hacia el suelo con un manotazo.
-¿Que es esto?- musitó poniéndose de pie , aproximándose hasta la botella de vino y vertiendo el liquido en una copa alta.
Yunho se percato del estilizado traje que Junsu utilizaba aquella noche, a pesar de estar empapado lucia perfecto en su cuerpo, un traje negro, camisa negra , corbata negra de satín. Su cabello rojo y húmedo, peinado despreocupadamente hacia atrás. Yunho mordió sus labios mientras se imaginaba sus manos recorriendo ese cabello húmedo, besando la palidez resaltante de su cuello. Todo rastro de preocupación se desvaneció cuando Yunho vio como Junsu se terminaba por completo la botella de vino, con una ligera mueca de dolor al dar el ultimo trago.
Yunho se acerco a su cuerpo, pegándolo a la pared y respirando sobre sus labios.
-estas helado- dijo mientras entrelazaba sus dedos detrás del cuello de Junsu.
- Necesito más vino- dijo mirándolo profundamente a los ojos y sonriendo con una mueca seductora, besándolo salvajemente, empujándolo hasta el muro, del otro lado de la habitación.
-Yunho… tengo… mucha sed- musito mientras mordía ligeramente el lóbulo izquierdo de Yunho.
Los labios de ambos volvían a encontrarse mientras ambos luchaban furiosamente por llegar a la habitación, chocando con los muebles y azotando puertas y ventanas. Pero la obscuridad parecía no molestar a Junsu quien se concentraba en deshacerse de la ropa de Yunho y de la propia.
A pesar de estar a obscuras, Yunho podía ver las facciones y el torso de Junsu debido al brillo de la luna que afortunadamente se desbordaba hasta su habitación. Incluso desnudo, Junsu mantenía ese perfil elegante y altanero que había tenido desde que llego.
-bueno… ¿y tu que te traes?- le pregunto mientras comenzaba a masturbar se propio miembro y el de Junsu.
Pero no hubo palabra, Yunho lo miró a los ojos, entendiendo de que iba todo esto, los ojos café avellana tenían un color opaco y una profundidad inmesurable. Lujuria, esa era la respuesta que Yunho veía en sus ojos y esto lo prendía de sobremanera.
Pronto ambos miembros se encontraban erguidos, y Yunho se movió para poder ponerse sobre Junsu.
-¿Qué estas haciendo?- le dijo repentinamente con una voz seductora.
- lo de siempre amor…- respondió Yunho mientras abría las piernas del otro.
- No- dijo secamente.
Y en un movimiento rápido, Junsu se encontraba sobre Yunho, acercando su miembro a su entrada.
-un momento, un momento- dijo Yunho alejando el rostro de Junsu de su cuello.
- entiendo lo que estás haciendo, y me encanta este papel tuyo, ‘’Drácula’’, pero…- Yunho no pudo continuar, la penetración había sido brutal, ruda y sin embargo, muy excitante.
Las embestidas eran rápidas, profundas y los gemidos de Junsu y Yunho iban desentonados, eran instintivos y venían de su propia perdida de cordura. El climax estaba cerca, Yunho se vino, manchando el pecho de Junsu, por su parte este escondía sus labios en el cuello del mayor, respirando agitadamente. Y al venir el orgasmo sus dientes abrieron una herida en el cuello.
La sangre corriendo en su lengua y sus labios no hicieron más que acelerar las últimas estocadas. Después se detuvo, y Junsu permaneció lamiendo ligeramente la cortada. Cansado Yunho permanecía jadeando bajo el cuerpo del otro y mientras las olas del orgasmo se retiraban de su cuerpo fue sintiendo la punzada de dolor en el cuello.
Se incorporó lentamente, sintiendo el cuerpo de Junsu alzarse al mismo tiempo que él y viendo como un hilo de liquido carmín bajaba por su torso.
-¿Junsu?- fue lo único que atino a decir viendo como de los labios semi abiertos del hombre que se encontraba frente a él surgían dos colmillos manchados de sangre, estudió poco a poco el rostro de Junsu, mirada seductora y profunda, con las pupilas de un color casi negro, una ligera sonrisa y esos colmillos. La lengua de Junsu se asomo, recorriendo lenta y fatídicamente su labio superior.
Y como por arte de magia la electricidad volvió, y el color avellana de sus ojos volvió a la normalidad, pero los colmillos permanecían ahí, ahora libres de sangre. La única luz que los iluminaba era la lámpara de la mesa junto a la cama.
-¿Qué….?- musito Junsu con una expresión perdida.
Sus facciones se veían desconsoladas, como si acabara de salir de un trance. Se alejó un poco de Yunho quien aun lo veía, perdido en esos colmillos, que poco a poco iban retrocediendo.
-No…- Dijo Junsu aterrado de ver la sangre en el cuello de Yunho. –No..- susurró.
Se puso de pie lentamente alejándose de Yunho.
-¿Qué sucedió?- pregunto Yunho siguiéndolo.
-¿Te he contado por que esta obra no había sido montada desde hace años?, ¿Por qué había sido olvidada?- dijo Junsu con miedo en la voz. Yunho no contesto.
- personas fueron atacadas… y… ahora es mi turno… cada vez que la luz se apaga… algo toma mi cuerpo y , bueno… has visto lo que sucede- Junsu terminó, viendo a Yunho a los ojos, este estaba sentado en la orilla de la cama viéndolo.
- Junsu… no me importa- dijo poniéndose de pie y abrazandolo. – me encanta, tu me encantas- y dicho esto apagó la única luz de toda la habitación. La sonrisa seductora apareció de nuevo y este se abalanzó sobre Yunho, besando sus labios.
-Solo trata de no matarme- musitó Yunho. Recibiendo una pequeña risa como respuesta.
-Tratare.-
FIN
Un momento de huida

Título: Un momento de huida
Autor: Himenie
Pareja: HoMin (MinHo)
Género: AU / Horror / Misterio / Sobrenatural
Extensión: Three-shot
Advertencia: Lemon / Muerte-Asesinato
Resumen: Shim Changmin, reputado periodista, hace su apacible vida prometido con una radiante mujer, Shim JunHee. Su vida da un giro en sentido contrario, cuando su prometida desaparece sin dejar rastro. Con un grupo de sospechosos en la mente de Changmin, este acaba completamente desmoralizado. En esos momentos de desesperación, aparece el tetrico detective Jung Yunho para ayudarle en lo que precise.

Nota: Aparecen otros personajes del
grupo TVXQ/JYJ como personajes segundarios
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Keep bleeding love
septiembre 14, 2013
AU, Autor: Dinosawr, Gore, Horror, Lemon, S.Masoquismo, Vampirismo, Violación, Violencia
4 comentarios
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Título: Keep bleeding love
Autor: Dinosawr
Pareja: HoMin, JaeMin, mención de JaeChun
Género: lemon, horror, gore
Extensión: one-shot
Advertencia: violación, vampirismo, asfixia, violencia, sadomasoquismo
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Changmin hizo una mueca de asco mientras aplastaba el gusano con la suela de una de sus pesadas botas.
-Están por todas partes- comentó con un suspiro, acercándose al otro muchacho que miraba hacia todas partes en el suelo para vigilar que no apareciese ninguno más- Ten mucho cuidado, Susu, más te vale que no te muerda ninguno.
Todo había comenzado sin motivo alguno, sin ninguna explicación. De repente, una plaga de extraños gusanos había asolado la ciudad de Seúl. A primera vista, parecían inofensivos y no hacían más que asquear a la población, que los evitaba como podía mientras los de Control de plagas trataban de encontrar la solución a aquellos repugnantes insectos de color verdoso. Sin embargo, un día, así de la nada, se volvieron de color negro y dejaron de moverse. La gente pensó que la contaminación de la ciudad había acabado con ellos y tan solo se preocuparon en recoger sus restos y tirarlos a la basura. Ni dos días después, los verdaderos gusanos salieron de su crisálida, dejando tras de sí una carcasa vacía pero sin transformarse en mariposas, sino en una agresiva plaga de gusanos de un rojo brillante que comenzaron a morder a la gente con unos afilados dientecillos. No había sido tan grave eso como que transmitieran una horrible enfermedad: la necrosis.
Donde estos insectos mordían las células comenzaban a morir de forma continuada hasta la muerte del sujeto que había sido infectado. Era una imagen grotesca ver a las personas afectadas, llenas de conchas de piel muerta, a veces sin parte de las extremidades, con las cuencas de los ojos vacías y con jirones de piel colgando por todas partes que además se volvían extrañamente agresivas y perversas debido a esta enfermedad. Los casos de asesinatos y violación comenzaron a aumentar de forma extrema y terrorífica. Muchos de los afectados se volvieron caníbales y todo era un caos. Las autoridades no podían controlar la situación; muchos se suicidaban por miedo a quedar infectados, otros se dedicaban a asesinar a los enfermos para evitar una pandemia. Los hospitales no daban abasto en ningún momento, pero no había más cura que la muerte para aquellos que recibían el mordisco. La ciudad entera estaba en cuarentena, cortando cualquier forma de escape, aunque ya comenzaban a darse los mismos casos en otras partes del mundo. En Internet, la gente aseguraba que el Apocalipsis zombi había comenzado, y nadie veía como rebatirlos, así que con ese nombre comenzaron a denominarse a los enfermos.
En todo aquel caos, la gran mayoría de la población había caído y los supervivientes se agrupaban en pequeños focos, provistos de provisiones y todas las armas que podían encontrar para ir acabando con aquellos malditos condenados que se les atrevieran a acercarse demasiado. En el caso de Changmin, el muchacho había sido perseguido por toda la ciudad por un zombi hambriento hasta que un tipo le había disparado y ofrecido unirse a su grupo. Su nombre era Yunho y nadie podía decir que no tenía recursos. Con él había conseguido reunir a cinco personas, pero aunque eran pocos, todos seguían con vida, bien alimentados y con buen ánimo, optimistas ante un futuro que se presentaba muy negro.
El grupo lo formaban cinco tipos: Jaejoong, un chico femenino de aspecto, pero en absoluto delicado, al que le gustaba fumar, beber y maldecir como a un cosaco y al que no era buena idea dejar cerca de un arma si no era completamente necesario por su terrible puntería; Yoochun, un medio americano de acento terriblemente difícil de entender pero mucha labia con al que usaban para distraer a la gente a la que robaban las provisiones; Junsu, un muchacho un poco mayor que él, inocente y desvalido al que todos se esforzaban por proteger, pero que era capaz de dispararle a un objetivo en movimiento desde una distancia considerable y Yunho, el líder de aquellos supervivientes, que sabía cómo moverse por las partes más peligrosas de la ciudad, llenar de plomo a un zombi sin ninguna clase de miramiento y quedarse toda la noche despierto cuando no era su turno por cuidar de alguno de ellos cuando estaba herido. Los cinco eran muy diferentes, pero de alguna manera, todos encajaban allí, en ese duro mundo apocalíptico.
-Vamos, chicos, tenemos que acampar antes de que anochezca o esos bastardos nos rodearán en cuanto menos nos lo esperemos.-ordenó Yunho, echándose la mochila llena de trastos a la espalda y comenzando a caminar a paso ligero hacia el norte.
Todos lo siguieron de inmediato sin rechistar, a pesar del cansancio. Aquel día habían tenido que bajar hasta el centro de la ciudad a por comida y cosas necesarias como medicamentos, vendas o desinfectante, lo que suponía enfrentarse con una horda de medios muertos intentando comerse sus cabezas cada dos pasos. Para lo que solía ser aquello, habían salido prácticamente ilesos de allí, apenas con unos arañazos y ese hecho les hacía estar de un humor excelente.
-Yo creo que esto hay que celebrarlo-comentó Jaejoong mientras andaban por un estrecho callejón por el que tenían que pasar uno a uno- Salir de allí sin nada roto es como un milagro. La última vez casi me parto las dos piernas y no solo una…
-Yo he logrado robar una botellita de soju, ¿crees que servirá?- comentó Changmin palmeando su mochila con una sonrisa de pura victoria y el mayor lo miró como si quisiera besarlo.
Así, algo distraídos con la promesa de alcohol y de un humor que era difícil de conseguir cuando estás en medio de la extinción de tu especie, no vieron venir aquel ataque.
*
Changmin miró con miedo aquella pulsante herida en el cuello de su líder antes de acercar el pañuelo empapado en desinfectante a la piel y lavarla con él. Yunho se tensó cuando lo sintió pero no dijo nada, ni siquiera un sonido de queja escapó de sus labios.
-Changmin-ah… ¿sanará?- preguntó Yoochun con un hilo de voz, observando con una profunda repugnancia el supurante mordisco.
Con todos sus años estudiando medicina, al final no le serviría para nada. Todos sabían de sobra que a partir del mordisco no había vuelta atrás, que nada de lo que hicieran lo salvaría.
-Por favor, matadme ya…-pidió Yunho con tono de voz suplicante- Matadme antes de que os pueda hacer daño a ninguno…
-¡Ni hablar!-exclamó Junsu, las lágrimas abriendo caminos en la suciedad de sus mejillas- Chicos, no… Por favor… Todavía no, no hasta que sea inevitable…
-Nos pondremos en peligro si hacemos eso –espetó Jaejoong con voz dura- Tenemos que sobrevivir aunque sea sin él y tenemos que matarlo ahora- a pesar de la indiferencia que había intentado fingir todos veían con claridad el sufrimiento en los ojos del mayor, que tampoco quería dejarlo morir. No de esa manera, no cuando había hecho tanto por ellos.
-Jae, por favor… -murmuró Yoochun con voz suave, mirándolo a los ojos- Esperemos… Tan solo un poco más, no queremos perderlo todavía…
-¿Cuánto tardará en volverse agresivo?- preguntó el chico, señalando con la cabeza al más joven que a pesar de que estaba atento a la conversación aún se mantenía ocupado pasando el paño por el cuello de Yunho, que protestaba suavemente que no había que correr riesgos pero al que nadie hacía caso.
-Entre tres y cuatro días… En ese momento comenzará el estado de necrosis y el dolor lo volverá peligroso. Hasta entonces… Podemos dejarlo vivir.
*
-Debes comer- ordenó el más joven acercándole a la boca a Junsu los palillos llenos de arroz.
-No quiero… No tengo hambre…
-Debes comer-insistió Changmin, pero el otro le giró la cabeza y éste acabó por rendirse, comiéndose él lo que le había acercado- Sabes que así no vas a llegar a ninguna parte, ¿no? Ahora que Yunho hyung no va a estar tenemos que ser más fuertes y…
-Ese es mi maldito problema, Min-ah. Que hyung ya no va a estar… ¿Cómo podéis ser tan insensibles ante este hecho? Jaejoong incluso quería matarlo…
-Junsu, por si no te has dado cuenta, no estamos en una película, no hay manera de salvarlo y él solo estaba haciendo lo que le parecía correcto, porque tenemos mucho que perder si se descontrola y muerde a alguno de nosotros. Hay que pensar con la cabeza y dejar los sentimientos de lado, por mucho que nos duela.
-Ya, claro –el chaval soltó una risotada amarga, tan diferente a otras que había soltado antes- ¿Eso lo dice el que lo mira con ojos de cachorro enamorado? Como puedes ser así… Todas las veces que me has dicho que lo amas, que ojalá te viese más que como a un hermano pequeño… ¿Eso ya no importa?
Changmin hizo una mueca de dolor e ignoró las lágrimas que amenazaban con caer. Sabía que contarle sus sentimientos a Junsu no había sido buena idea, pero necesitaba desahogarse y el otro muchacho parecía el más comprensivo, aunque ahora los estaba usando como arma arrojadiza contra él.
-¿¡Te crees que a mí me hace mucha gracia?! Lo amo y ni siquiera voy a tener oportunidad de decírselo… Lo amo y voy a tener que ver cómo le dan un tiro en la nuca o incluso dárselo yo. Pero no estamos en posición de elegir o no. Actúo como debemos actuar si queremos tener esperanzas, si queremos luchar hasta el final. ¡Así que no me digas que no me importa porque no tienes ni puta idea!
Dicho esto, el chico salió de la cocina dejando su plato de arroz frío sobre la mesa y se metió directamente en la ducha del refugio de aquel día, una pequeña casa a las afueras de Seúl. En cuanto el agua helada comenzó a caer por sus hombros –hacía ya varios meses que no disfrutaba de un baño caliente, pero esas comodidades se habían acabado en el momento en que las personas habían decidido comerse unas a otras- se mezcló con sus ardientes y saladas lágrimas, que caían sin control y se perdían por el sumidero de la ducha.
¿Por qué Junsu había tenido que hacer aquello? ¿Por qué lo había atacado donde más le dolía? Desde que lo había descubierto, Changmin había tratado de esconder aquel embarazoso sentimiento hacia el hombre y aunque no lo había conseguido con mucho éxito, había conseguido centrarse en lo importante. Igual que aquella noche, en la que no había opinado nada acerca de la muerte de Yunho más que para avisar cuánto tiempo era seguro mantenerlo con vida. Sin embargo, ahora aquello le reconcomía por dentro. No quería que su líder, al que tanto admiraba y que tanto había hecho por él pensara que era un bastardo sin sentimientos que quería librarse de él a la primera de cambio. Pero, ¿acaso había alguna manera de demostrarle que no lo era?
-Yunho hyung… ¿puedo pasar?- preguntó tímidamente golpeando en la puerta de la habitación donde Yunho se había confinado por voluntad propia.
-No pases, no es seguro estar conmigo
Changmin ignoró olímpicamente aquella respuesta y entró en el cuarto, cerrando la puerta tras de sí y sentándose a sus pies en la cama.
-¿Qué quieres, Changdol? –preguntó el hombre con voz cansada, usando aquel mote cariñoso que le había puesto hacía ya unos meses, llevando reticentemente una mano al cabello del muchacho, pues no parecía fiarse de sí mismo- sabes que es peligroso estar aquí… Podría atacarte…
-Lo sé, hyung –suspiró él, pero a pesar de todo se acercó a él, tumbándose a su lado en aquella pequeña cama.- Pero necesito hablar contigo…
-¿Ocurre algo, Min-ah?-Yunho esperó que hablara sin dejar de pasar las manos por sus cabellos
-Yunho, no quiero perderte… -comenzó finalmente él, armándose de valor- No quiero perderte porque llevo enamorado de ti desde que me salvaste, pero nunca he querido decírtelo porque tú tenías cosas más importantes de las que ocuparte… Pero ahora que vas a morir… Quería, simplemente que lo supieras…
Durante unos instantes nadie dijo nada y un silencio incómodo flotó en el aire, hasta que…
-Niño estúpido- gruñó el mayor con un extraño brillo feral en los ojos- ¿Sabes lo mucho que llevo esperando oír algo así? ¿Por qué me lo dices ahora cuando ya no hay oportunidad para nosotros?
-Pero hyung, había que centrarse en…
-¿Acaso crees que en esas noches largas de invierno en las que no había nada que hacer y nos la pasábamos confinados en casa no habríamos podido ser algo? ¿O acaso no has oído a Jaejoong y Yoochun follar? –Yunho parecía genuinamente enfadado, como si pudiera darle un puñetazo o algo así, y Changmin supuso que la agresividad ya empezaba a notarse en él.
Un escalofrío de miedo lo recorrió entero cuando el hombre lo agarró de la camiseta de manera violenta.
-Eres un maldito estúpido, estúpido… Y yo que no quería aprovecharme de ti… Eso me pasa por ser bueno con los estúpidos –y antes de que el joven pudiera defenderse le tapó la boca en un beso de tal intensidad que le cortó la respiración.
No era exactamente como él se había imaginado que sería su confesión, pero no es que el muchacho se estuviera quejando precisamente, no cuando su ropa estaba tirada en el suelo, hecha jirones, y el otro lo estaba mirando como si fuera el trozo de carne más delicioso del mundo.
-Pero que bonito eres… -comentó logrando que se sonrojara, dejando vislumbrar al Yunho amable con el que normalmente trataba, justo antes de separarle las piernas con brusquedad y meterle un dedo completamente seco, haciendo que soltara un quejido de dolor.- No tienes ni idea de las ganas que tenía de hacerte esto… -explicó con voz suave a diferencia de sus bruscos movimientos en su entrada cuando trató de introducir el segundo dedo casi inmediatamente.
Changmin sentía como aquellos dedos –que no paraban de entrar y salir de él de la manera más bruta, ensanchándolo- ardían y el mayor no tenía ningún tipo de delicadeza o cuidado, arañando su interior muchas veces, haciendo que aquello doliese como mil demonios. Sin embargo, a pesar de todo, notaba como su erección pulsaba con cada una de aquellas dolorosas acciones. En el fondo sentía que lo estaba disfrutando, algo extraño porque jamás había tenido ni la más mínima tendencia masoquista.
-H-hyung… déjalo ya… No puedo soportarlo, te quiero dentro… -murmuró, excitado a pesar de sí mismo.
-Pero mira que eres puta… ¿Acaso no puedes esperar un poco? ¿Tantas ganas tienes de que te rompa en dos, Minnie? – preguntó con voz lasciva antes de darle una fuerte palmada en la nalga, haciéndolo gritar- Aquí se hace lo que yo diga –espetó dando otra palmada, y luego otra, observando como la piel se ponía roja bajo sus manos.
Los golpes eran fuertes y lo hacían retorcerse de dolor, pero a la vez pedir por más y gemir de placer. ¿Qué mierda le pasaba? ¿Por qué aquello le gustaba? De repente sintió una urgente necesidad de parar, no queriendo ver sus propios límites.
-H-hyung, por favor… N-no quiero… Por favor, para –pidió entre gritos cada vez que hacía resonar su piel en chasquidos
-¿Pero qué dices? Tú no quieres parar. Lo veo en tus ojos, Changminnie, esto te está gustando más a ti que a mí. Y créeme, se va a poner mucho mejor.
Dicho esto, sacó sus dedos de él de forma brusca, logrando que se mordiese el labio para no gritar y gateó sobre su pecho, bajándose frente a su cara los pantalones y la ropa interior, dejando su enorme miembro, que permanecía erguido orgullosamente entre sus piernas justo sobre sus labios.
-Vamos, chúpamela… Quiero esa boquita preciosa en mí… -murmuró con tono urgente, empujando contra sus labios hasta que aceptó a abrirlos, engulléndolo todo lo que podía. Jamás había hecho aquello, así que el joven no estaba seguro de cómo se iba a meter aquello entero en la boca, mucho menos a la velocidad a la que se estaba moviendo él, logrando que se atragantara cada vez que la punta chocaba contra las paredes cerradas de su garganta.- Oh, sí… Me encanta, me encanta… -suspiró, dando una embestida especialmente fuerte, haciendo que le entrase un ataque de tos que apenas pudo contener, derramando saliva por todos lados, haciéndolo todo más húmedo y desastroso- No me digas que esto es más de lo que puedes contener, Minnie… No me decepciones, vamos…
Al oír eso, Changmin hizo su mayor esfuerzo para relajarse, logrando que las paredes de su garganta se relajaran y dejar que su miembro entrase más profundamente en su boca. No estaba muy seguro de estar haciéndolo bien, pero la manera en que el hombre gruñía y la violencia de sus embestidas le daban una señal de que sí. Cuando acabó por correrse en su boca apenas pudo contener las arcadas, un montón de semen y saliva saliendo de su boca cuando el otro se apartó, tomando grandes bocanadas de aire.
-Lo has hecho muy bien- alabó su mayor con un casi ronroneo- Te mereces una buen recompensa. A cuatro patas- ordenó con voz firme, obligándolo a girarse y poner el culo en el aire, su entrada roja y abierta, completamente expuesta. Casi de inmediato el otro agachó su cara hasta allí y comenzó a lamerla con fervor, causándole un placer leve pero intenso, consiguiendo que gimiera fuerte y de forma continua.
-A-ah... Dios, Yunho, por favor... ngh...
-Veo que te gusta, ¿eh?- preguntó con voz traviesa, haciendo un obsceno ruido húmedo al lamer sus nalgas todavía rojas- Vamos, mi puta, demuestra cuando te gusta.-dicho esto lo penetró con la lengua, consiguiendo que gimoteara de necesidad, con las mejillas ardiendo de pura humillación.- Eh, si no quieres que pare demuestra que de verdad te gusta- comentó palmeando de nuevo su trasero, el chasquido resonando por todas las paredes.
-Sí, sí, me gusta mucho, por favor, fóllame ya- suplicó moviendo el trasero en el aire, ganándose unos cuantos golpes más ante la provocación.
-Así será... Nos vamos a divertir mucho, Minnie
El muchacho solo pudo hacer un leve ruido de asentimiento mientras oía el ruido de algo rompiéndose. Estaba a punto de girarse para ver lo que había ocurrido cuando el otro lo agarró de las caderas tan fuerte que estaba seguro de que le había dejado marca y sintió como se introducía dentro de él casi de golpe. La sensación era terrible, casi como si lo estuvieran partiendo en dos y Changmin tuvo que morder la almohada para evitar gritar, pero fue incapaz de contener las lágrimas. Sin embargo él no tenía ni idea de que aquello se iba a poner peor.
Sin darle tiempo a prepararse, Yunho comenzó a moverse de forma rápida y firme, golpeando cada vez su trasero, el cual Changmin tenía la sensación de que en cualquier momento empezaría a sangrar. No estaba equivocado. De repente sintió un agudo dolor cortante en la nalga y soltando un alarido se giró de inmediato para ver lo que había ocurrido. En la mano del líder había un afilado trozo de cristal de uno de los adornos de la habitación.
-¡Hyung!- chilló, intentando apartarse, muerto de miedo, pero el otro no se lo permitió, agarrándolo más fuerte, esta vez de las nalgas, aprovechando para apretarlas y causarle más dolor, llenándose las manos de sangre. Justo en ese momento, al haberse arqueado Changmin pudo meterse más profundamente y comenzó a golpear su próstata, logrando que todo aquel intenso dolor se transformase en placer automáticamente, haciendo que gritase de placer.
-Ah, ya sabía que te gustaría -exclamó victorioso el otro sin dejar de moverse, con la voz ronca de placer lamiéndose la sangre de los dedos de forma lasciva.
Changmin no era capaz de articular nada que no fueran fuertes gemidos, la cabeza apoyada en la almohada, un hilillo de saliva escapando de la comisura de sus labios puesto que no lograba cerrar la boca, demasiado centrado en el placer, sintiendo cercano su orgasmo. Sin embargo, Yunho acabó antes que él, liberándose dentro con un gruñido mayor y saliendo de él casi de inmediato. El joven notó como el semen se mezclaba con la sangre de su nalga, chorreando entre sus piernas como una especie de fuente.
Adolorido y frustrado, lo único que pudo hacer Changmin fue llevar la mano a su miembro con intención de liberarse, pero el hombre la apartó de un manotazo, sonriendo cruelmente y agarró su hombría con la suya de forma ruda y brusca. Al menor estaba lejos de importarle, queriendo tan solo correrse de una vez. Antes de que pudiera darse cuenta lo tenía cogido del cuello, impidiéndole respirar, pero sin dejar de mover la mano, jugando con sus testículos y Changmin no estaba seguro de si iba a desmayarse de placer o a morirse asfixiado. No ocurrió nada de eso, simplemente se corrió por fin con un sonido estrangulado, manchando y salpicando por todas partes y Yunho apartó la mano de su cuello, dejándolo respirar.
Aliviado y con ganas de llorar, el menor comenzó a hundirse en el mundo de los suyos, pero el otro no se lo permitió.
-Ya es la hora, Min
-¿La... la hora de qué?
Y sin más dilación lo mordió en el cuello.
*
-Minnie... Minnie, y es la hora, despierta- canturreó Jaejoong en su oído con voz suave.
-¿E-eh? ¿Hyung?
-Vamos, mi amor, o llegaremos tarde a la sesión de fotos- explicó el chico robándole un beso antes de salir de la habitación, probablemente para preparar el desayuno.
En cuanto se fue, Changmin notó sus mejillas arder de vergüenza, removiéndose incómodo en la cama y planeando como llegar hasta la cocina sin que se notara la prominente erección en los pantalones del pijama. ¿Qué coño había soñado? ¿Desde cuándo tenía ESA CLASE DE FANTASÍAS con el mejor amigo de su novio y el líder al que tanto admiraba? No podía explicárselo, ni siquiera sabía que le gustaran aquellas cosas tan enfermas.
Pensativo, salió de la cama y se dirigió a la cocina a comer algo a despejarse. Su novio estaba dándole la espalda, girando unas tortillas con una espátula. Changmin, en lugar de sentarse, lo abrazó por detrás, posando su miembro erguido entre las nalgas del mayor.
-¿Te has despertado contentillo, cariño? -preguntó Jaejoong con una risilla, tapándose la boca tal era su costumbre.
-Hyung, ¿alguna vez has pensado en pegarme con una espátula?
Desert Rose
Título: Desert Rose
Autor: Jung_Naomi
Pareja: HoMin
Género: Fantasia, Vampirismo
Estado: En proceso
Sumary: ¿Quién era él? ¿Por qué simplemente su cuerpo se dejaba llevar por aquel insignificante humano? ¿Por qué sus ojos lo consumía?
Jung YunHo jamás repetía amantes, nunca se encontraba dos veces con la misma presa, no era un vampiro que se dejará arrastrar fácilmente por la lujuria. Y si alguien llegaba a conocer su nombre, no dudaba en exprimir hasta su última gota de vida.
¿Por qué él era tan diferente?
En un mundo de guerras, luchas entre razas y constante traiciones. Un amor empezará nacer en medio del desierto. Dolor, ambición, lujuria, celos, cada uno de los componentes irán consumiendo el alma de los dos, hasta convertirlas en solo una.
Autor: Jung_Naomi
Pareja: HoMin
Género: Fantasia, Vampirismo
Estado: En proceso
Sumary: ¿Quién era él? ¿Por qué simplemente su cuerpo se dejaba llevar por aquel insignificante humano? ¿Por qué sus ojos lo consumía?
Jung YunHo jamás repetía amantes, nunca se encontraba dos veces con la misma presa, no era un vampiro que se dejará arrastrar fácilmente por la lujuria. Y si alguien llegaba a conocer su nombre, no dudaba en exprimir hasta su última gota de vida.
¿Por qué él era tan diferente?
En un mundo de guerras, luchas entre razas y constante traiciones. Un amor empezará nacer en medio del desierto. Dolor, ambición, lujuria, celos, cada uno de los componentes irán consumiendo el alma de los dos, hasta convertirlas en solo una.
Dedicado: A Shim ChangMin.
Basado: En la trama del rol UnderWolrdAsian.
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Without Love
Nombre: Without Love
Autor: Rose
Pareja: Hosu
Extensión: Oneshot
Genero: Lemmon
Advertencia: Vampirismo
Secuela: Without Memories
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Autor: Rose
Pareja: Hosu
Extensión: Oneshot
Genero: Lemmon
Advertencia: Vampirismo
Secuela: Without Memories
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¿Cuánto… tiempo ha pasado ya? -Aquella pregunta clandestina de repente inundo su pensamiento, mientras observaba perdido el paisaje detrás de aquellos rectángulos de cristal. Era algo que simplemente no comprendía, pues la palabra “tiempo” jamás había existido en su vocabulario. Pensar en el tiempo era inútil, porque el tiempo jamás se le agotaría y era tan eterno que simplemente pasaba desapercibido ante sus ojos, un día, una semana, un mes, transcurrían y el ni siquiera se percataba cuando finalizaban una hora y comenzaba la otra.
Absorto, miro aquel objeto que sostenía en sus manos y mojo sus labios un instante echando la cabeza hacia atrás, como si estuviera preparándose mentalmente para hacer algo.
Para alguien eterno como el ¿el tiempo podía agotarse?...
-Tal parece que… para mi si- se respondió a si mismo en un susurro, y la sensación de no querer terminar su, ya de por si, agotadoramente larga vida, lo estremeció en ese instante.
No aceptaba morir, no de aquella forma tan miserable y tortuosa en la que estaba muriendo.
Tomo el objeto un sus manos, un recipiente plateado que rebosaba en el vital liquido que le proveía de vida, y lo llevo a sus labios mientras luchaba para retenerlo en su garganta. Rogó, imploro el poder absorberlo, tragándolo duramente, esperando que su cuerpo no lo rechazara… pero, al poco tiempo, no pudo resistirlo y bajo una tos intensa su cuerpo lo hizo deshacerse del liquido, mientras caía al piso completamente exaltado como si hubiese intentado tragar veneno.
-¿Cuanto tiempo más… podre sobrevivir así?-pensó completamente agitado-
Nuevamente la palabra “tiempo” le asustaba, y se sentó en el piso completamente perdido sin saber que hacer.
Tal vez por sus mas de ochocientos años, cualquiera pensaría que ha tenido suficiente vida, pero no es el deseo de ningún ser el morir, y el no era una excepción.
Hacia algún tiempo su raza se había fraccionado en clanes, luego de los muchos problemas internos y la extinción masiva de muchos por enfermedades o a manos de los humanos, la idea de evolucionar y seguir adelante en paz empezó a resonar en los oídos de los líderes.
Uno de ellos, uno de los mas poderosos se levantó valientemente y estableció un método para poder convivir y sobrevivir sin asesinar a los humanos, aunque fuese ridículo para muchos de sus allegados, el vio en los ojos de aquel líder la respuesta a sus preguntas y le siguió en su camino sin pensarlo mas.
Aunque también pertenecía a la rama principal, incluso en aquella rama existían fragmentaciones que dependían del poder, y el se encontraba en un rango menor de aquel líder. Su clan fue entonces formado con los líderes más poderosos que creyeron en la idea y colocaron en marcha el plan para vivir entre los humanos en paz.
Aunque fue difícil en un principio, todos empezaron a adaptarse a los cambios en su alimentación, sangre de animales mientras los humanos les tomaban confianza y, luego de algunos años -muchos, en realidad- la sangre que era donada como pago por protección.
Pero, el no se adapto tan bien como el resto, aunque en un principio pudo tolerar la sangre de animales y de recipiente, hacia algunos meses su cuerpo automáticamente la rechazaba. No había podido alimentarse, y estaba empezando a perder la noción de muchas cosas.
Era extremadamente peligroso para un vampiro llegar a un estado de inanición, pues el lado crudo y sanguinario brotaba como una forma de sobrevivir, buscando desesperadamente su alimento sin importarle nada. Absolutamente NADA.
Temía lastimar a alguien, temía que por su estado el pacto con los humanos se viera en riesgo, pero por sobre todo temía decepcionar al ser que más admiraba en este mundo, y que confiaba en el:
-¿Estas bien, Yunho?-le llamo moviéndolo un poco-
-Estoy bien… solo un poco distraído…-sonríe forzado-
-Diría que es normal en ti si en verdad lo fuera… luces somnoliento todo el tiempo.
-Estoy bien, Yoochun, estoy perfectamente bien, no te preocupes…
No podía permitirse el preocuparlo con su situación, y mucho mas arriesgar su permanencia en el clan, pues una vez los ancianos notaran su estado, lo expulsarían sin remedio y no deseaba aquello. Amaba su vida en aquel lugar, pero por sobre todo deseaba permanecer al lado de aquella persona:
-Alguien llegara aquí, un líder de otro clan que ha decidido seguirnos –Menciono Yoochun para hacerlo de salir a Yunho de sus pensamientos-
-¿Alguien de otro clan?
-Si, se ha negado a seguir asesinando humanos, y ha llegado a un estado de inanición total. Preocupados por el, los lideres de su clan decidieron cumplir su voluntad y dejarlo a nuestro cuidado. Tiene tu mismo rango… espero que se lleven bien.
-E-Es así…
-asiente- Ha estado recibiendo sangre de recipiente por algunos meses, y al parecer la tolera completamente por lo que, una vez se recupere lo traeré al castillo. Cuida de él Yunho. Cuanto contigo –sonríe ampliamente-
-Así lo hare.
¿Cuidar a alguien? Como iba ha ser posible el cuidar a alguien si estaba demasiado ocupado tratando de salvarse a si mismo. Estaba a punto de colapsar, solo sostenido tal vez por su propia voluntad y temía que su instinto le llevara a asesinar a un humano y todo lo que habían construido con tanta dedicación se viniera al piso. Con tantas preocupaciones no podía agregarse una mas a su lista.
-Me alegrar contar siempre contigo –le palmea la espalda-
Con el paso de las semanas el estado de Yunho empeoro, ya estaba empezando a alucinar y su garganta ardía causándole un terrible dolor permanente, pero aquella mañana, al ver su reflejo pudo notar el peor indicio de que estaba a punto de perder la cabeza… sus ojos, en aquel color ámbar empezaban a denotar la aparición de su naturaleza pura amenazándole con salir. Ya se le hacia difícil el suprimir sus instintos. Pero en este instante empezaban a brotar sin que el pudiera hacer nada para controlarlos.
-¿Qué se supone es lo que hare?...
Aquella mañana, el misterioso miembro del clan del sur finalmente llego, y en honor a su llegada se celebro una pequeña ceremonia de bienvenida en el salón principal del castillo.
Yunho aguardaba a un lado de la chimenea, completamente distraído observando el fuego quemar la madera con atención, mientras sorbía un poco del vino tinto en su copa, que poco contribuía a apagar el incendio que hacia hervir su garganta.
-Yunho –le llama Yoochun tocando su hombro- Quiero presentarte a alguien.
Ante la voz del líder de su clan, se dio la vuelta observando con el menor interés posible al invitado a su lado, que le miraba de la misma forma que él lo hacia. Sus ojos dejaban ver un vacio profundo y su expresión sin vida le agregaba un poco más de lúgubre y seriedad:
-El es Junsu –mira a Junsu- El es Yunho, uno de los mas importantes miembros de la rama principal de este clan y el dueño de mi absoluta confianza.
-Bienvenido –se inclina levemente-
Junsu, se limito a inclinarse y no decir ninguna palabra, pero mientras sus ojos se cruzaron, hubo algo que hizo que Yunho se sintiera intranquilo, pero no pudo saber el porque, pues Yoochun se llevo al invitado lejos al poco tiempo de haberlo presentado.
-Fue como si… como si… viera a través de mi –susurro nuevamente para si mismo, a lo que observaba desde la lejanía a Junsu, que permanecía con su rostro sombrío saludando al resto de integrantes de la rama principal.
-¿Qué fue eso? –pensó mientras volvía la vista a la chimenea-
La noche llegaba a su tope máximo, mientras todos departían en el salón, Yunho, regreso a su habitación mientras prensaba entre sus manos con determinación una vez mas el recipiente plateado, estaba en su limite, y si su cuerpo seguía rechazando el liquido, debía huir cuanto antes del castillo o perdería el juicio completamente. Prefería huir antes que mostrarle su estado deplorable a todo el clan.
Nuevamente, trago el líquido forzosamente y uso sus manos para cubrir su boca, pero una vez mas, la fuerza con la que su cuerpo lo rechazaba le hizo regresarlo. Era horrible, la sensación tan aberrante que sentía y la impotencia al no poder encontrar una solución que le permitiera seguir con vida, ya no podía soportarlo mas, no mas.
-¡Maldición!
Golpeo el piso con fuerza repetidas veces para tratar de alivianar la frustración que sentía, mientras tomo su rostro en sus manos completamente agotado, hasta que se percato de la luz que entraba en una línea a la penumbra de su habitación, dándole indicios de que alguien había estado observándolo todo este tiempo.
-¿Por cuánto tiempo mas pretendes torturarte así? –Aquella voz aguda le hizo sorprender, mientras le miro anonadado tratando de pensar rápidamente en una excusa para explicar aquella situación-
-J-Junsu-sshi…
Junsu entro completamente a la habitación cerrando la puerta a su paso y acercándose a Yunho, que se levanto del piso en aquel instante, su corazón empezó a latir rápidamente, y sus ojos se encendieron completamente demostrando que había llegado a su límite y que atacaría en cualquier momento. Dio varios pasos hacia atrás tratando de alejarse del que se le acercaba, a partir de su transformación ya no seria consiente de sus actos.
Junsu le tomo por el brazo impidiendo que siguiera alejándose, y le miro sin ningún temor directo a los ojos:
-Has llegado al punto más bajo al que un vampiro puede llegar, estas a punto de convertirte en un monstruo e insistes en huir…
-A-Aléjate –logra decir- por favor aléjate…
-Se lo que sientes –lo agarra con mas fuerza- La sensación ardiente en tu garganta que te atormenta cada noche y te impide dormir, el latido incesante de tu corazón que retumba en tus oídos, los pensamientos dispersos e incoherentes que te incitan a enloquecer…
-¿Cómo… como lo sabes?-le mira confundido-
-Soporte por muchos meses eso mismo que estas sintiendo… y se exactamente que hacer para aliviarte.
Junsu desabotono el cuello de su gabardina gris mientras dejaba al descubierto la blanca piel de su cuello, en ese instante los ojos de Yunho brillaron y su respiración entrecortada hizo evidente su estado de desesperación.
-Tómala…-dijo ladeando un poco su cabeza para dejar completamente expuesta la piel de su cuello-
No se dio tiempo para meditar, cuando ya había tomado a Junsu entre sus brazos y sus colmillos que brotaban filosos atravesaban su piel, mientras aquel liquido se abría paso a su garganta llenándolo de la placentera sensación de alivio, cuando el fuego que la invadía comenzaba a mermar.
Se prendió de aquel cuello con ansiedad, apretando a su presa de forma asfixiante. Termino de quitar la gabardina exponiendo el resto de su piel, devorando su cuello como un buitre engulle a su presa. Junsu no se movió, solo permaneció callado y tranquilo mientras Yunho seguía limitando el espacio entre sus cuerpos, sin siquiera lanzar el mínimo sonido de queja.
El ardor en su garganta desapareció, y sintió como la vida corría de nuevo a través de sus venas, mientras comenzó a deshacer la unión abrasiva con el cuerpo del otro y desenterró sus colmillos al tiempo que relamía sus labios absorbiendo los últimos restos de sangre.
Yunho levanto su mirada hacia Junsu, que se limito a colocarse la gabardina de regreso, mientras las dos pequeñas cicatrices de la mordida se desvanecían de su piel. Luego miro a Yunho quien aun parecía consternado por lo que acababa de pasar:
-Existen varios tipos de vampiros, el que no puedas tolerar la sangre de recipiente no debería ser motivo para intentar suicidarte –le reclama serio- Si no quieres preocupar al líder del clan con tu estado… te ayudare…
-¿Por qué…?-pregunta titubeante- ¿Por qué habrías de ayudarme?
-No deseas llegar al estado al que yo llegue… no le deseo a nadie repetir mi historia –le mira- No tengo nada que recibir de ti y además de esto tu no deseas nada mas de mi, solo tómalo como una solución temporal mientras buscas otra forma de resolver tu problema.
Dicho aquello, Junsu se dio la vuelta y salió de la habitación de Yunho, mientras este último completamente desubicado se quedo pasmado observando la puerta, mientras la penumbra volvía a inundarlo. Alguien al que acababa de conocer sabia exactamente lo que le ocurría, y con solo pensar un poco pudo adivinar exactamente de que se trataba, su actitud, fría y su mirada vacía, su desdén al hablar, conocía a alguien con la misma actitud, hacia muchos siglos convivía con esa persona, y podía adivinar el porque…
-¿El poder de Junsu? –Le pregunta Yoochun- ¿Por qué preguntas?
-Solo por curiosidad, el me recuerda a alguien… así que si mi hipótesis es cierta…
-¿Qué hipótesis?... ¿Acaso tú y Junsu hablaron de algo?…
-No, pero… por su actitud…
–le mira- sé hacia donde vas… así que te daré tu respuesta –se sienta- no al mismo nivel, pero Junsu tiene afines con el poder de Jaejoong…
-Lo sabia… ¿Puede manipular la mente?
-No ha ese extremo, pero puede leer los pensamientos… aun mas haya del subconsciente, conocer todo acerca de ti con una mirada. Es ciertamente extraño porque puedes sentir que con su mirada te perfora… Justo como…
-Jaejoong…
-Cuando lo vi por primera vez se encontraba en un estado horrible, y cuando levantaba la mirada estado, desconociendo todo a su alrededor… tomo mucho tiempo restaurarlo y se que esta experiencia fue muy difícil para el –hace una pausa- Aun cuando pueden parecerte similares, no hay punto de comparación entre esos dos, Jaejoong es un caso critico sin remedio, pero… Junsu solo es un poco distante al principio, una vez te hagas mas cercano a el, se que te agradara.
-E-Entiendo…-sonríe forzado-
Las palabras de Yoochun le calmaron un poco, pero aquello no le restaba incomodidad cuando de aquel nuevo integrante se trataba, por sobre todo, era el único que conocía su secreto y momentáneamente su único apoyo, por lo que confiar en el era mas una obligación que una opción.
Sabia, antes de que Yoochun se lo dijera, que Junsu y Jaejoong eran completamente diferentes, el solo echo que le ayudase apenas conociéndolo era prueba suficiente para el.
Aun así… se sentía intranquilo… no sabia que esperar de esta situación.
*******
Las semanas transcurrieron con tranquilidad, desde entonces, su contacto con Junsu era constante, después de todo era miembro de la rama líder del clan como el. Conversaban de forma normal, Junsu más que callado era elocuente, y descubrió en sus largas conversaciones cuanto tenían en común.
Era tranquilo incluso al hablar, algunas veces sonreía pero mayormente gracias a Yoochun, que trataba en todo lo posible de hacer que se acostumbrara al ambiente nuevo.
Aunque la conversación se extendiera, ni Junsu ni él mencionaban para nada lo sucedido tiempo atrás, pero sabia que en algún momento tendrían que charlarlo sobre todo cuando llegase a necesitar de el nuevamente, pues, por mucho que se esforzara no podría contener su necesidad para siempre.
Aquel momento llego muy pronto, esa misma noche, su garganta nuevamente estaba pidiéndole a gritos que se alimentase. Se retorcía de dolor en su cama mientras comenzaba a sudar frio, su respiración entrecortada le impedía tomar el aire de forma correcta, su pulso a reventar, presionado por la necesidad inminente que le carcomía.
Sintió la presencia de alguien mas en su habitación, que se aproximaba en silencio hasta su cama en medio de la total obscuridad, pudo adivinar de quien se trataba en un instante, mientras luchaba por que el aire no se le escapase de los pulmones:
-J-Junsu-sshi –respira con dificultad-
-Te pedí que no te contuvieras hasta este punto –le susurra suavemente-
Junsu se aproximo hasta la cama y se acerco hasta Yunho gateando hasta que pudo hallarlo, Yunho lo tomo por los brazos, prensándolo con fuerza y lo hizo quedar debajo de su cuerpo inmediatamente. La fina tela de su ropa de dormir ya se encontraba entreabierta, permitiéndole acceder a aquel cuello con facilidad, lamio aquella tersa piel sin poder resistirse demasiado al grito desesperado de su organismo y clavó los colmillos sintiendo nuevamente aquella sensación de alivio dándole calma a la presión en su interior.
Se abrazo al cuerpo de Junsu, buscando con sus manos deshacerse de la fina prenda que lo cubría, pues de aquella naciente necesidad de alimentarse surgía una necesidad distinta, que gritaba en su mente… Quería tocarlo, su piel, lo que ocultaba detrás de aquella frialdad, quería sentirlo verdaderamente… no sabia como expresarlo, pero deseaba tenerlo.
Una vez libero su cuello de la presión de su mordida, se alejo levemente y luego regreso para lamer las pequeñas gotas de sangre que brotaban de los dos pequeños orificios, que no tardaron demasiado en sellarse. Siguió lamiendo su cuello, y sus manos temerosamente se deslizaban a través de su pecho, esperando un rechazo o una aprobación, pero no obtenía nada más que la calma característica de Junsu.
Se arriesgo a seguir incitándolo, bajando de su cuello a sus pezones, atrapándolos entre sus dientes, sintiendo como se despertaban debajo de su lengua.
Yunho se acomodo, y se acerco hasta el rostro de Junsu, admirándolo por unos segundos. Sus ojos permanecían cerrados y respiraba tranquilo manteniendo los labios entre abiertos, dejando escapar entre respiraciones una cálida ráfaga de aliento, lo que incitó a Yunho a acercarse con cautela y a posicionar los suyos sobre aquellos abultados y suaves músculos.
No hubo respuesta alguna, solo los labios de Yunho se movían, pero aun así este continúo en su labor, saboreándolos, sintiéndolos hincharse y subir de temperatura con sus movimientos. Finalmente, obtuvo una leve respuesta venir de Junsu, cuando aquellos labios se movieron, dejándose atrapar por aquel beso. Y sus brazos le rodearon por el cuello, mientras él le abrazo por la cintura y se pego aun mas, sintiendo la piel denuda de su pecho.
Sus lenguas se encontraron y se enredaron, se acariciaron entre si, saboreándose mutuamente, hasta que ambos se sintieron en completa libertad, explorando la cavidad del otro mientras sus cuerpos comenzaban a encenderse al ritmo de aquel beso. Los dedos de Junsu, suavemente se enredaron en el cabello de Yunho, y las manos de este último se deslizaron hasta encontrarse con las caderas del otro, deslizando suavemente la ultima prenda de dormir que cubría su desnudez.
El beso se detuvo, en ese momento, Yunho se separo un poco de Junsu y comenzó a deshacerse de su propia ropa mientras volvía a acariciar sus labios y sentir el contacto de sus pieles libres de vestiduras.
Sus pieles matizadas en aquel brillo producto del sudor y sus besos indetenibles y largos, Yunho se ocupaba de acariciar el pecho de Junsu, de besar su cuello, lamer sus pezones. De los labios de Junsu solo se escapaban suspiros que se perdían en el silencio, Yunho no podía hacer lo mismo, contrario a Junsu el gemía sin contenerse sobre aquellos labios, completamente cegado ya por las pulsaciones de pasión que recurrían su interior.
Tomo aquella extremidad palpitante que hervía en necesidad, y la engullo mientras con su lengua le brindaba el placer para hacerlo soltar los gemidos que estaba conteniendo, y finalmente obtuvo lo que deseaba, aquellos gemidos roncos que resonaban con eco en sus oídos y golpeaban contra las paredes de aquella habitación. Lo estaba haciendo perderse en una espiral de sensaciones, solo para obligarlo a liberarse de aquella frialdad, y sentir la calidez de su voz agradeciéndole el placer que le estaba haciendo sentir.
Volvió a su boca sintiendo aquel aliento hervir sobre sus labios, mientras sus manos se encargaban de terminar lo que había empezado con su boca…
¿De que se trataba todo esto? Este profundo placer revolverse de su interior, de donde nunca había existido, y que ahora estaba succionándolo de forma tremenda, como si siempre hubiese estado allí. Esa necesidad de tenerlo, ese deseo impasible que lo hizo llegar hasta este punto ¿Qué era todo esto?... Pero por mucho que tratase de detenerse a pensar en sus propios cuestionamientos, el cuerpo bajo el suyo parecía estar completamente envuelto como el, también se había dejado atrapar por aquel repentino arrebato.
Junsu abrió sus piernas y rodeo las caderas de Yunho, que detuvo el beso pausadamente y le miro a los ojos, viendo ese hermoso color ámbar rojizo que los inundaban, estaba completamente en su limite y le pedía algo fácil de reconocer con aquella acción.
Yunho no tardo en abrirse paso a través de aquella entrada con sus dedos, mientras las uñas de Junsu se enterraban en su espalda y de su boca escapaban los más excitantes sonidos que había soltado hasta ahora:
-H-Hazlo rápido –pudo decir en un gemido- ¡Rápido!
Ante aquel llamado, Yunho dejo a un lado la preparación y se abrió paso con su despierto miembro, Junsu gemía prácticamente en un grito y Yunho sentía la fuerza de aquel interior succionándolo.
-ah... estas… muy… ah… estrecho…
En una embestida apresurada entro completamente, nuevamente las uñas de Junsu le avisaban que no estaba satisfecho, y sin esperar mas comenzó a moverse con dificultad sintiendo toda la presión en su miembro, atrapado por aquellas paredes, sintiendo aquel enloquecedor placer que recorría sus venas y alimentaban su deseo.
Embestía con fuerza, gimiendo sin contenerse, con el sudor empapando sus cuerpos. El miembro de Junsu se hallaba atrapado entre sus vientres, y la fricción de las embestidas le hizo terminar con un gemido ronco y sonoro. Yunho no tardo en venirse en el interior de Junsu, cayendo como piedra sobre el cuerpo del otro, saliendo de su interior, y buscando de alguna forma recuperar el aire que le estaba faltando.
Un último beso, calmado y pausado, fue lo que recibió de Yunho antes de que cayera preso de un profundo y pesado sueño, acomodándose a un lado del cuerpo de Junsu, cerrando sus ojos y sintiendo como todo alrededor se desvanecía.
Junsu se quedo quieto, mientras la calma volvía, y su respiración se hacia normal, dirigió su mirada a un lado, observando a Yunho completamente dormido, como si hubiera sido noqueado por algo, y no pudo evitar llevar una mano a su rostro cubriéndolo, mientras prensaba las sabanas con su otra mano:
-¿Qué… estoy haciendo? –Se pregunto así mismo en un susurro-
*******
La luz de la mañana se abrió paso en la penumbra, cubriendo de claridad toda la habitación, Yunho se movió al sentir aquella luz sobre su rostro y estiro su brazo moviéndolo a través del espacio a un lado de su cuerpo, esperando encontrar allí lo que anoche había estado, pero solo había eso… espacio vacio.
Se levanto en un salto mirando alrededor de la habitación, pero no encontraba lo que estaba buscando, estaba vestido con su ropa de dormir, y por aquel instante pensó que todo lo que había pasado no había sido más que una maquinación de su cerebro. Pero podía sentirlo, aun impregnado en las sabanas y toda la habitación, el suave y melancólico olor de Junsu… Aquel olor trajo a su mente todas las imágenes de lo que había sucedido, y todas las sensaciones se agolparon en su cuerpo de nuevo, sintiéndolas vivas, encendidas, cada parte de su cuerpo aun tenia grabado el contacto de su piel.
Se apresuro a vestirse y a salir de su habitación, con aquel deseo impasible de ver su rostro, de escuchar su voz, de estar cerca, era una necesidad tan extraña e inusual que lo hizo sorprender, al ver su cuerpo moverse con rapidez esperando encontrarlo.
Entró al salón donde siempre se encontraban cada día, vio a Jaejoong en el ventanal perdido en su propio mundo como siempre, miró alrededor tratando de hallarlo y le vio finalmente sentado en el medio del salón, pero el sentimiento que acompaño aquella mirada… jamás lo había sentido hasta ahora.
El brazo de Yoochun rodeaba sus hombros, ambos sonreían de forma tranquila mientras se mantenían sobre aquel sofá, conversando de algo que no podía escuchar desde donde se encontraba. Había visto aquella imagen incontables veces desde que Junsu había llegado al castillo, pero, esta era la primera vez que sentía como todo en su interior se revolvía.
Al que había sido su líder, el único dueño de su total admiración y respeto, el único dueño de su mirada hasta ese instante… pero, al que ahora veía como un enemigo, deseando solo apartarlo, empujarlo de su lado… y solo pudo pensar en algo mientras se aproximaba hacia ellos y halaba a Junsu con fuerza del brazo para atraerlo a si mismo: “El es MIO”
Yoochun se levanto ante la sorpresa, mientras Yunho sujetaba a Junsu por el brazo con fuerza, y sus miradas se encontraban enfrentadas:
-¿Qué esta pasando? –Pregunto Yoochun alterado- ¿Sucede algo Yunho?
-Quiero hablar con el –respondió retante Yunho-
-¿Es necesario hacer esto para hablar con el? –Replica Yoochun- ¿Hay algún problema entre ustedes dos?
-Hablemos –responde calmado Junsu- pero primero suéltame…
Yoochun se acerco a ambos e intento liberar a Junsu del agarre, encontrándose con un manotón por parte de Yunho, que lo miro de forma intimidante:
-¡No lo toques! –Grita-
-Y-Yunho… -mira desconcertado- ¿Qué rayos… te pasa?
Yunho se llevo a Junsu a rastras dejando a Yoochun con la palabra en la boca, mientras caminaban rápido por los pasillos hasta que llegaron a la biblioteca, donde finalmente libero a Junsu:
-¡¿Por qué tuviste que desaparecer?! –pregunta alterado-
-¿De que estas hablando? –Le mira- ¿Por qué estas tan histérico en primer lugar?
Yunho no sabía como explicarlo, tampoco entendía lo que estaba pasando, ni los sentimientos que lo estaban carcomiendo:
-¿Desde hace cuanto estas sintiéndote así?
-¿De que… -le mira- No leas mi mente en un momento como este…
-¿Cómo puedo entender lo que te pasa entonces?
-Si yo no lo entiendo… como tu…
Junsu camino algunos pasos hasta quedar frente a Yunho, estirando su brazo y alcanzando su mejilla con sus manos, Yunho se entrego por completo a aquella caricia, cerrando sus ojos y tomando la mano de Junsu entre las suyas para luego besarla:
-Junsu…
-No te dejes afectar por esos espejismos –dice alejando la mano que Yunho mantenía atrapada- Los sentimientos que crees sentir no son mas que eso, un espejismo… este es el extraño “lazo” de los compañeros de sangre…
-¿Compañeros de sangre? –le mira confundido-
-Es una práctica de emergencia cuando no todos en el clan pueden alimentarse, habrá un vampiro que se alimentara de la sangre de un humano y otro vampiro que se alimentara de ese vampiro.
-Lo se, este clan aplica esa practica desde hace mucho… pero…
-Tu y yo actuamos como unos –le responde- el que eses usándome como fuente de alimento porque no toleras la sangre de recipiente es lo mismo. Al ser miembros de la rama principal del Clan jamás necesitamos de un compañero porque naturalmente la sangre se nos será dada, pero debido al pacto con los humanos no puedes tomarla de un cuello, eres uno de esos extraños casos en los que un vampiro debe tomar la sangre del torrente. Necesitas uno… es la única solución a tu problema.
-¿Eso que quiere decir?
-Naturalmente se forma un vinculo entre nosotros, cada vez que absorbas mi sangre lo sentirás mas fuerte, por eso la primera vez no te sentiste así, y cada vez empeoraras hasta el punto en el que no podrás tomar otra sangre que no sea la mía –hace una pausa- pero… yo no soy tu compañero, así que piensa en otra solución antes de que eso suceda… Una vez dejes de alimentarte de mi, eso que sientes desaparecerá -camina hacia la salida-
-lo toma del brazo- ¿Por qué tomas lo que siento como…?
-¿Y que crees que es? –se voltea- ¿Amor? –Sonríe- no te engañes a ti mismo, es solo una maldita manipulación –se zafa del agarre-
-¡Junsu! ¡Espera! -lo detiene-
-Es cierto que… una vez te atas a un compañero será eternamente, y ya que será así, al menos es mucho mas conveniente que albergues sentimientos verdaderos por ese ser –mira amargamente- será una tortura estar con alguien solo por un espejismo…
-¿De que estas hablando?
-Ya que tu corazón pertenece al líder del clan –le mira a los ojos- pídele a el que salve tu vida… esta fue la ultima vez Yunho... Mi bondad llega hasta aquí.
Junsu se alejó, dejando a Yunho con un cumulo de dudas en la cabeza ¿Espejismos? ¿Amor? ¿Cómo podía hallarle una explicación clara a todo esto?... ¿Qué era lo que Junsu podía entender que el mismo no podía?, quería detenerlo, pero algo en su interior le decía que no era conveniente. Mientras peleaba con sigo mismo, Yoochun salía de su escondite y se mostraba ante Yunho, que le miro sorprendido:
-Yoochun…
-Ya escuche todo eso… pero quisiera escuchar de ti mismo una explicación de lo que esta pasando.
-Lo lamento… -hace una pausa- pero todo esto…
-¿Desde hace cuanto no la toleras?
-Varios meses –le responde- empeoro hasta el punto en el que no puedo si quiera tragarla.
-¿Hace cuanto Junsu…?
-Esta es la segunda vez –interrumpe- la primera vez fue el día que llego aquí…
-suspira pesado- ¡¿Por qué no me lo dijiste?! –grita fuertemente-
-¿Qué podías hacer por mi, Yoochun?
-¡Algo pude haber echo! –Grita- ¡Soy el líder de este clan! ¡Maldita sea!
-¡Lo se! Se que lo eres, y se que pudiste solucionarlo, pero no quería ser una carga…
-¿De que rayos estas hablando? Has arrastrado a Junsu hasta aquí, obligándolo a revivir su propia desesperación ¿solo para no decirme lo que estaba sucediendo? ¡He estado contigo por tanto siglos! ¡¿Cómo puedes ignorar mi autoridad de esa forma?!
-Se que fue mi culpa… pero aun así…
-Deja a Junsu en paz –le mira con molestia- No te acerques a el, hasta que el efecto haya pasado… -hace una pausa- te conseguiré otro compañero… o yo seré tu compañero… pero Junsu no…
-Yoochun…
-Yunho, eres como un hijo para mí y jamás dejaría que algo te pasase, seria feliz de estar a tu lado, pero lo que hiciste me decepciono… También quiero proteger a Junsu, solo yo fui testigo de todo lo que sufrió al torturarse de esa forma y se que se ve reflejado en ti… no quiero que se siga haciendo daño, solo aléjate de el y ven a mi cuando necesites alimento.
Yoochun le abrazo y le susurro al oído que todo estaría bien, luego salió de la biblioteca dejándole solo, confundido y afectado. No quería esto, y por primera vez en toda su vida, no quería que fuera Yoochun, no el, no quería depender de el… Y luego de sentarse, mirando perdido el alto techo de la biblioteca, reconsidero lo que ambos le habían dicho, tal vez, si se tratara de un efecto, tal vez estos sentimientos de angustia que querían matarlo, se pasarían si solo se alejaba de Junsu.
Obedeció las palabras de Yoochun y se aparto de Junsu, pero aun con todo ello, seguía deseando estar a su lado, y aun estando apartado muchos metros su mirada incesante era demasiado notoria. Yoochun se percato de ello, y como ultimo recurso, se llevo a Yunho a un extremo del castillo y lo mantuvo prácticamente encerrado. Sabia, que se estaba acercando el momento en que necesitaría alimento, y quería asegurarse de mantenerlo alejado o las cosas empeorarían y ya no podría separarlos.
Yunho estaba conteniéndose, aun cuando Yoochun estuviese a su lado, esperando el momento en el que no se resistiría y probaría su sangre, pero aun con todas aquellas medidas, Yunho parecía empecinado en no hacerlo, y las semanas siguieron transcurriendo y su estado empeorando.
-Tarde o temprano te darás por vencido –le acaricia el cabello- Por favor, deja de torturarte, me duele verte así Yunho… -lo abraza por la espalda- para ya, te lo imploro.
Yunho ya no le hablaba al líder, se sentaba en el mismo lugar en silencio, todo el día, como si hubiera perdido el alma y se encontrara vacio y no se percatara de nada a su alrededor. Al verlo así, Yoochun comenzó a preocuparse, le estaba doliendo su estado, pero solo un poco más, aunque sabia cuan doloroso era para Yunho todo esto, pronto su instinto lo liberaría del dolor.
Esa tarde, Yunho empezó a perder el control, respiraba con dificultad, sudaba frio, temblaba. Yoochun lo sostenía con fuerza en sus brazos, con toda la disposición, ofreciendo su cuello, pero Yunho seguía rechazándolo y retorciéndose del dolor.
-¡Yunho! ¡Por favor, ya basta! ¡Tómala!
Yunho lo prenso con fuerza y mordía sus labios hasta el punto de hacerlos sangrar, balbuceaba por el dolor y en uno de aquellos balbuceos, pronuncio su nombre, alterando completamente a Yoochun, era la primera vez que Yunho hablaba en semanas:
-Ju…Junsu –balbucea- Ju-Junsu… Junsu…
-¿Cómo… es posible?
Yoochun alcanzo el rostro de Yunho y lo coloco cerca de su cuello, pero lo único que Yunho hacia era repetir aquel nombre, tan doloroso, casi sentía el crujir de su garganta cuando lo hacia, sabia que estaba a punto de perder la cabeza y podía ser peligroso si se salía de control:
-¡Yunho! –Le grita- ¡Ya basta!
Yunho siguió mordiendo sus labios con fuerza, para evitar dejarse llevar por los instintos, para ignorar el sonido de la sangre recorriendo las venas del Líder, solo con la imagen del rostro de Junsu en su mente, tratando de invocarle con sus llamados, rogando porque viniera a desaparecer todo el dolor… como siempre lo hacia.
El líder del clan vio a Yunho a punto de desvanecerse, esto era malo, si perdía el conocimiento, una vez volviera, seria un monstruo… Yoochun hizo lo posible por incitarlo, hasta mordió una de sus muñecas para dejar brotar su sangre y que sintiera el olor, pero aun así, Yunho siguió ignorándolo.
Si Yunho se convertía, no había regreso, perdería todo de si y no le quedaría más remedio… que matarlo… Yoochun no podía más, aquella última posibilidad le aterraba…
Hasta que sintió aquella presencia y la puerta de aquella habitación abrirse y le vio en el umbral:
-Junsu –le miro-
-No puedo dejar que lo mates –entra a la habitación- también es mi culpa… me hare responsable.
Yunho levanto la cabeza lentamente y sonrió al verlo, como un niño, Junsu le correspondió la sonrisa y camino hacia el, hasta que Yunho se lanzo a sus brazos, abrazándolo con fuerza:
-Todo esta bien –susurra Junsu en su oído- ya estoy aquí, puedes tomarla…
-Junsu… -lo prensa con fuerza- sabia que vendrías –susurra- sabia que vendrías…
Junsu cerro sus ojos al sentir aquellos colmillos perforarlo al poco tiempo, y abrazo a Yunho para sostenerlo, estaba tan débil, tan indefenso que se arrepintió de haberlo dejado solo todo este tiempo.
Si, tal vez no era amor lo que sentían, tal vez ambos cayeron victimas de un embrujo, tal vez ambos se arrepintieran de esto algún día, pero ya no había salidas… no podía apartarse de el y Yunho tampoco podía dejarlo. Estaban atados aunque no lo quisiesen, victimas de su propio riesgo.
Yoochun se levanto de su lugar y salió en silencio, y estando en la puerta se recostó sonriendo mientras regresaba a su habitación, dejando que aquellos dos se encargasen de su propio problema.
El tiempo que Yunho se prendió de su cuello fue mucho, y luego, solo permanecieron abrazados sin separarse, se sentía algo inestable, luego de toda la sangre que había perdido, pero cada vez que trataba de apartarse, Yunho le abrazaba con más fuerza:
-Esta bien, no me iré –le susurra- solo déjame recostarme un poco…
-Perdóname –logra decir- por arrastrarte conmigo, por hacerte responsable…
Junsu sonrió, luego se alejo un poco de Yunho y miro sus ojos, acariciando con suavidad su mejilla:
-Yo soy el que debería pedir perdón –le besa la frente- te obligue a estar conmigo, y te aleje de la persona que amas…
-Yo te amo a ti –dice con seguridad-
-No me mientas –le acaricia la mejilla- No a mi, yo puedo ver a través de ti –sonríe- esta bien, estaré a tu lado por siempre me ames o no y se que tu permanecerás conmigo aunque no sienta nada por ti.
Junsu llevo a Yunho hasta la cama y lo hizo recostar, intento abrazarlo mientras se acostó a su lado, pero Yunho lo empujo y luego le miro con un profundo dolor contenido en sus ojos:
-¿Cómo puedes decir algo así tan fríamente? –Molesto- Me haces sentir como que esto es una obligación –baja la mirada- no quiero sentirme así, me siento un perdedor.
-Eso es…
-Aunque sea mentira, dime que me amas, aunque no me amas fíngelo –le mira con tristeza- no me hagas sentir tan miserable, ya que esto es solo un espejismo ¿Puedes hacer que la fantasía continúe por el resto de nuestras vidas?... No me digas la verdad, no quiero enfrentarla.
Yunho se abrazo a su cuerpo con temor, inseguro y temblando, y repitió ‘te amo’ hasta que su voz se apago por el sueño, Junsu sintió un profundo dolor nacer de sus entrañas y le abrazo de vuelta mientras revolvía su cabello un poco y acariciaba con sus dedos el rostro de Yunho. Vio como las lagrimas empapaban su hermoso rostro, mientras sollozaba dormido susurrando su nombre, y el dolor punzante en su pecho aumentó:
-No me alcanzara la eternidad para recompensar lo que estas sufriendo…-susurra suavemente- pero yo también le estoy entregando mi vida a alguien que no me ama –dice con dolor- esta es la ultima vez que te hare llorar, solo por hoy… prometo hacerte feliz a partir de mañana.
Beso los labios de Yunho con ternura y los sollozos de este pararon automáticamente, se abrazo a su cuerpo y cerro los ojos dejándose vencer por el sueño. A partir de ahí, cada día de su eterna vida estaría a su lado, y su tiempo para enamorarse correría a partir de esa noche.
Cuando no se da amor y no hay amor de vuelta, duele, sea un espejismo o una fantasía dolorosa ya estaban atrapados y no podían escapar. Fue su error y fue error de Yunho, ambos accedieron a este laberinto sin salida y ya no había posibilidades para salir de el.
-Lo siento Yunho… en verdad lo siento…
La mañana ilumino el comienzo, mientras ambos se sonrieron al verse uno al lado de otro, se unieron en un beso suave y cálido mientras volvían a abrazarse. Prometieron olvidarse de las dolorosas palabras del pasado y juraron empezar de cero con aquella unión.
El amor verdadero vino con el tiempo y completo lo que habían formado, haciéndolos sentir completos solo al mirarse a los ojos, como si siempre hubieran estado hechos el uno para el otro.
No es tan trágico no amar y no ser amado, porque el amor nace y se forja con el tiempo y con voluntad, no es la suya tal vez una historia de amor perfecta, pero el destino quiso que así fuera, un error llevo a otro error y ese error los llevo a estar juntos, al estar juntos se conocieron y al conocerse se enamoraron.
Sin esperar que nada los separase a partir de entonces…
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