KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Police Love: ¡¡FORBIDDEN!!. Cap Especial 3.1

ESPECIAL 3 (Parte I)

Sentía cómo el corazón le latía más rápido de lo normal. Estaba sudando y su respiración no seguía el curso diario. Apoyó su espalda contra la pared y rezó para que no lo encontraran. Aunque sabía que era inútil, los pasos se escuchaban demasiado cerca. Sentía que se acercaban cada vez más rápido. Miró a su alrededor tratando de buscar algún punto ciego, algún lugar donde pudiera esconderse para no ser descubierto. Pero era inútil. Ellos ya casi estaban aquí.

Trató de analizar su situación con cuidado, miraba a todos lados para buscar un escondite. Una salida, pero la única vía posible era por la que había entrado, tenía que salir del pasaje antes de que lo atraparan. Cuando se decidió a salir de ahí, ya era demasiado tarde. Estaban delante de él.

- Te tenemos rodeado – Dijo uno de ellos. El otro apuntándolo con el arma, firme y decidido.

Sabía que tenían razón. No tenía salida. Ninguna escapatoria.

Lo habían atrapado.

“No puede ser”

No podían haberlo atrapado así tan fácil. No a él.

Era imposible.

Sin embargo, antes de que pudiera dar un paso más, de hacer un último esfuerzo por escapar, se escucharon unos disparos. Sintió cómo su organismo se paralizaba por completo. Cómo su corazón dejaba de funcionar lentamente. No pudo hacer nada más que llevar su mano izquierda al corazón y caer de rodillas. Derrotado.

- Así es Kuguar, no podías huir. No de nosotros. – Comenzó a acercarse al cuerpo de Kuguar que ahora estaba en el suelo. – Es tu castigo por no hacernos caso, por ser una persona tan mala, tu castigo por ser un ladrón y por…

- ¡Bongmin! ¡Changsu! ¡Hijos nos vamos!

Yoochun abrió los ojos y se levantó en cuanto escuchó la voz. – Es hora de irse, pequeños.

Los niños se miraron y luego miraron a Yoochun. – Pero, ¡justo te habíamos atrapado!

Yoochun sonrió. – Será en otra oportunidad ¿sí? Ahora deben ir donde su madre y decirle que atraparon a Kuguar, el famoso ladrón – Dijo cerrándoles un ojo.

- ¡Sí, señor Kuguar! – Dijeron al tiempo que corrían hacia la salida del pasaje y se despedían de Yoochun con una mano.

- Niños, ¿dónde estaban? Les dije que me esperaran fuera de la tienda.

- Estábamos jugando con Kuguar, mamá.

- ¿Kuguar? – Dijo la madre al tiempo que los tomaba de la mano para que se subieran al auto.

- ¡Sí! ¡Y lo atrapamos! ¡Le disparamos tres veces con nuestras pistolas, mamá!

- ¿Con sus pistolas de agua? – Rió la madre mientras se ponía el cinturón de seguridad.

- ¡Sí! Yo le disparé justo en el corazón – Dijo Bongmin apuntando con el arma y cerrando un ojo para mayor precisión.

- Pero yo llegué antes que Bongmin al pasaje, mamá. – Dijo Changsu acomodándose en el asiento. - Fui el primero en acorralar a Kuguar, ¡el primero en la historia!

- ¿Saben? Dejarán de ver tanta tontera en la televisión. Hoy los quiero a los dos temprano en la cama. – Dijo la madre antes de encender el auto y partir.

- ¡Pero, mamá!



Yoochun, aún desde el pasaje, veía el auto alejarse por la calle. Suspiró y apoyó su cabeza en la pared.

- Persecuciones con niños de siete años ¿eh? – Se dijo sonriendo.

¿Quién lo diría? Desde hace más de seis meses que no huía de la policía, desde hace seis meses que ni siquiera se acercaba a un museo o a una joyería a robar. ¿Por qué? Simple. Porque no era divertido si Changmin no lo perseguía.

Aquel sabelotodo ni siquiera se molestaba en avisarle al Comandante Yunho de la situación. Por más que Yoochun le insistía en que iría a robar algo, Changmin jamás se inmutaba.

“Sé que no lo harás” Es lo único que decía mientras no paraba de hacer lo que sea que estuviera haciendo en ese momento. Ni siquiera se molestaba en levantar la vista para mirarlo.

Desde que se había sanado por completo del incidente, que Changmin había comenzado nuevamente su vida de Detective ocupado, y él… él perdía todos los días tratando de estar con Changmin, aunque sea un momento.

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- Detective Changmin, un nuevo asalto fue realizado en el banco del sector poniente.

- ¿El mismo sujeto de siempre? – Preguntó Changmin al tiempo que comenzaba a subirse al auto.

- Al parecer sí. Los guardias dijeron que su forma de robar había sido exactamente la misma… No dejó ninguna pista para poder atraparlo.

“Mierda”

- ¿Hubieron heridos?

- Ninguno. Solo una mujer se desmayó del susto. Nada grave. – Dijo el guardia que ahora conducía el automóvil.

Tenían que tratar de llegar lo más pronto posible al banco. El lugar del crimen generalmente se estropeaba rápido si no había alguien con autoridad para cuidarlo.

De pronto, el celular de Changmin comenzó a sonar.

Era el Inspector Jaejoong.

- Inspector, comuníquese con la central y dígales que empiecen a interrogar a la gente del banco, a la gente que estaba en los negocios y tiendas del sector. Nosotros vamos para allá.

Un silencio reinó por unos segundos y luego Changmin siguió hablando.

- Okey, entiendo. Espérenos ahí de todas maneras, llegaremos en unos diez minutos al lugar.

Changmin colgó y suspiró.

Dos meses.

Dos meses que llevaban intentando atrapar a este ladrón de bancos y aún no podían dar con él. Al parecer era lo suficientemente inteligente como para no dejar ningún rastro, ninguna huella. Por supuesto que a Changmin eso no le hacía gracia.

Su tío, que ahora era el Comandante de la ciudad, estaba recibiendo un montón de quejas con respecto a los recientes robos. Él le había confiado este trabajo a Changmin y éste aún no podía dar con el culpable.

En toda su carrera de Detective jamás le había costado atrapar a un criminal. A lo más había tardado dos semanas, pero habían sido casos muy específicos. Jamás se había demorado tanto en capturar a alguien.

A excepción de Kuguar, claro.

A ese maldito jamás había logrado atraparlo. Y jamás lo haría, claro está.

Más de un día entero le había tomado el descifrar la carta que le había mandado y el poder encontrarse con él en el museo. Y casi un mes en descubrir quién realmente era.

Un mes de frustración de no poder verlo tras las rejas.

Sin embargo, solo habían sido suficiente dos minutos para sentirse inevitablemente atraído hacia el ladrón.

Changmin sonrió.

Ya casi se cumpliría un año desde que había visto a Yoochun por primera vez. Un año desde que su vida había cambiado drásticamente. Sin embargo, lamentaba el hecho de no poder verlo a diario. Tristemente, él estaba ocupado todo el día en la Comisaría o en otros lugares manteniendo el orden en la ciudad y castigando a todo aquel que no siguiera las leyes del país.

Aunque muy bien sabía Changmin que su vida era un tanto irónica. Trabajar todo el día cuidando a la gente de ladrones y asesinos, arrestarlos y meterlos en la cárcel, para luego, llegada la noche, cuando todo el mundo estaba en su hogar durmiendo, él llegaba a su casa en donde solo podía pensar en Yoochun. El peor ladrón de todos.

Porque sí. Eso es lo único que podía hacer por ahora, pensar en Yoochun. Hace mucho que no lo veía. Todo por culpa de este maldito ladrón de bancos que había resultado más difícil de capturar de lo que cualquiera hubiera imaginado.

Pero lo que nadie sabía, era que esa era justamente la razón más importante de Changmin para querer atraparlo. El poder tener más tiempo para Yoochun.

- Ya llegamos, Detective. – Dijo el guardia estacionándose a unas cuadras del banco asaltado.

Changmin se bajó rápidamente del auto y se dirigió al banco. Tal cual como pensaba, el lugar estaba rodeado de gente curiosa que se había acercado a observar. En la entrada del banco, estaba el Inspector Jaejoong interrogando a las últimas personas que faltaban.

- ¿Cómo van las interrogaciones, Inspector? – Preguntó Changmin haciendo que Jaejoong se volteara.

- Pues no dan muy buenos resultados, Detective.

Jaejoong le hizo un gesto a la persona para indicarle que la interrogación había terminado. Y luego se fue a un lugar apartado con Changmin.

- De verdad esto no está funcionando, Changmin. – Dijo Jaejoong mirándolo a los ojos. – Ni siquiera el interrogar a los testigos está dando buenos resultados.

Changmin suspiró. – Lo sé, Jaejoong. Pero de qué otra forma podríamos llevar a cabo su arresto, ¿eh?

- Ya le pediste a la central que viera los vídeos de las cámaras de seguridad, ¿no?

- Por supuesto, pero dicen que ni siquiera pueden encontrar su identidad al utilizar su voz como registro; ni mucho menos tratando de reconstruir su rostro debajo de la máscara.

- Es un sujeto inteligente.

- Más que cualquiera que haya perseguido… A excepción de él, por supuesto – Dijo Changmin mirando a Jaejoong de reojo y haciendo un énfasis en “él”.

- Podríamos decirle a él que nos ayude, ya sabes, colándose en el próximo banco que el ladrón vaya a asaltar.

- De ninguna manera, Jaejoong. Primero, no sabemos cuál será el próximo banco que el ladrón robará. Segundo, no dejaré que Yoochun se vea metido en un robo de bancos. Y tercero, no lo veas a mal ni nada, pero soy Detective, y no dejaré que un ladrón nos ayude a atrapar a otro ladrón.

Jaejoong sonrió. – Más bien la razón es solo la tercera ¿no? Pero tienes razón. Tendremos que arreglárnosla entre nosotros.

Changmin sabía que la idea del Inspector no era tan mala, de hecho él mismo la había pensado unas cuantas veces. Pero de verdad que no podía dejar que Yoochun tomara un riesgo innecesario. Ya había sentido el miedo de perderlo una vez. Y definitivamente no lo quería volver a experimentar. Si cualquier cosa llegaba a salir mal dentro del banco, Yoochun estaría en grandes problemas.

- Detective Changmin – Dijo uno de los guardias acercándose. – Creo que debemos volver a la Comisaría, acabo de hablar con uno de los hombres de la central y dicen que descubrieron algo nuevo en los vídeos.

Changmin al escuchar eso miró a Jaejoong rápidamente.

- ¿Alguna pista que nos pueda servir? – Le preguntó Jaejoong.

- Espero que así sea, Inspector.

Changmin le hizo un gesto afirmativo al guardia y comenzó a avanzar hacia el auto.

- Está bien, vamos rápido.

El guardia, Changmin y Jaejoong se subieron al auto y se dirigieron a la Comisaría. Si era cierto lo que decía el guardia, podrían por fin tener algún tipo de pista para dar con el ladrón.



Llegaron a la sala en donde revisaban los vídeos y uno de los hombres comenzó a contarles sobre su nuevo descubrimiento.

- Detective, Inspector, permítanme explicarles lo que acabamos de descubrir.

Changmin y Jaejoong se acercaron a la pantalla en donde se estaba reproduciendo el vídeo.

- Si se dan cuenta, luego de que el ladrón obliga a la mujer a poner el dinero en la bolsa comienza a apuntar a la gente que está alrededor para asustarlos, pero luego al momento de salir con la bolsa de dinero mira de reojo al guardia que está en la puerta. Y no es solo en este vídeo, tenemos el vídeo de los cinco asaltos que ha hecho y en todos sucede lo mismo.

Changmin miraba atento la pantalla. El asaltante recibía la bolsa con dinero que le daba el cajero y luego de intimidar a las víctimas con el arma comenzaba a caminar hacia la salida, sin antes mirar al guardia de la puerta.

- Pongan el vídeo del asalto anterior. – Ordenó Changmin.

Los hombres le hicieron caso y comenzaron a reproducir el vídeo del asalto anterior. Changmin se dio cuenta que era exactamente lo mismo. El asaltante mantenía la misma distancia con respecto al mesón, mantenía sujeta la pistola casi a la misma altura del suelo, estaba vestido con la misma ropa y, definitivamente, antes de salir volvía a mirar al guardia de reojo.

- El otro vídeo. – Volvió a ordenar Changmin.

Exactamente lo mismo.

“¿Qué significa esto?”

En todos los asaltos que había cometido el sujeto el resultado siempre era el mismo. Al final terminaba mirando al guardia de la puerta sin importar en la posición en que éste estuviera.

Lo extraño del vídeo era que la misma escena parecía repetirse una y otra vez. Era como si siempre estuvieran observando el mismo vídeo, solo cambiaba la gente que estaba en el banco y la forma del banco. Pero los movimientos del ladrón eran exactamente iguales en todos.

Como si la misma escena se repitiera cinco veces de la misma forma, solo cambiaban los ángulos y el fondo. Era como ver a un actor sobre una pantalla verde.

Uno de los hombres que controlaba el vídeo habló. – Con el equipo estuvimos analizando la situación y se nos ocurrió que esto podría significar que…

- Existe una posibilidad de que el ladrón conozca al guardia que está en la puerta. – Terminó Jaejoong mirando a Changmin.

- Es una alternativa viable – Respondió Changmin mirándolos a todos. – Pero tenemos un problema, los guardias que custodiaban los bancos eran distintas personas, me parece bastante extraño que el ladrón conozca a todos los guardias de los bancos que hay dentro de la capital ¿no?

- Hay algo más Detective, de los cinco vídeos, solo hay uno en que se ve la cara del guardia, en los demás no es posible saber si se trata de la misma persona o no.

- Pero el Inspector los ha interrogado a todos, ¿no es cierto? – Preguntó Changmin mirando a Jaejoong.

- Es verdad, todos eran guardias distintos, pero… - Jaejoong se detuvo un momento tratando de hacer memoria. – Ninguno de los cinco guardias pudo describir bien al ladrón, ni siquiera me dieron una estimación de la altura.

Changmin se detuvo a pensar un momento. ¿Un ladrón que conocía a los guardias de todos los bancos que había asaltado? ¿Un caso en el que ningún guardia podía describir al asaltante? Era extraño.

Muy extraño.

Era obvio que lo primero que se piensa en este caso es que existe una relación entre ellos. Era creíble si se trataba del mismo guardia, pero… ¿Cinco guardias distintos que trabajaban en conjunto con un solo ladrón?

- Okey, escuchen – Dijo Changmin – Descartar la idea de que estas seis personas pudieran estar relacionadas no sería algo ventajoso, ya que al parecer, es la única pista que tenemos, por lo que quedémonos con esta idea. Necesito que un grupo de ustedes investigue los informes de estos cinco guardias, cualquier tipo de conexión que encuentren, me lo hacen saber. Mientras que otro grupo, lo necesitaré para que comience una nueva investigación en cuanto al ladrón. – Changmin los miró a todos. Trataba de que los hombres pudieran sentir confianza en sus palabras. – Dentro de esta semana les daré más indicaciones, por el momento solo hagan lo que les pido.

Changmin dejó unas indicaciones más antes de salir de la sala. Cuando iba saliendo tomó de un brazo al Inspector. – Jae, necesito que me acompañes a la oficina.

- ¿Sucede algo malo? – Preguntó el Inspector mientras avanzaba tras Changmin.

- Necesito que hablemos. – Dijo Changmin como única respuesta.





Desde que Yunho había sido nombrado Comandante de la ciudad, que su oficina había pasado a ser la de Changmin. Ahora Changmin tenía una oficina solo para él, le había cambiado algunas cosas. Pero todo lo demás seguía tal cual como su tío lo había dejado.

Aunque en un principio había prometido mantener la oficina ordenada, eso no había durado mucho. Ahora los papeles antiguos estaban todos amontonados en un rincón mientras que los casos actuales estaban dispersos sobre el escritorio.

Changmin abrió la puerta para entrar junto con el Inspector Jaejoong.

- ¿No te parece extraño? – Le preguntó a Jaejoong mientras cerraba la puerta.

-Pues, si te refieres a tu comportamiento, diría que sí – Respondió Jaejoong.

- Me refiero a la similitud de este caso con el de Kuguar.

- ¿Qué quieres decir?

- Pues, piensa en la relación, Inspector. – Dijo Changmin tomando asiento. – Acaso, ¿existe una posibilidad de que el ladrón tenga alguna relación con los guardias al igual que tú la tienes con Yoochun?

Jaejoong se sorprendió. – No creo que sean casos similares, Changmin. Está bien, puede que el ladrón tenga algún tipo de trato con los guardias, pero es imposible que tengan la misma relación que yo tengo con Yoochun.

Changmin estaba preocupado. Se supone que esa nueva pista los ayudaría a estar más claro con respecto al ladrón. Sin embargo, resultó ser todo lo contrario. Las cosas se habían complicado bastante. ¿Cómo se supone que le explicaría esto a su tío?

Maldita sea, tenía que encontrar la forma de atrapar al ladrón lo antes posible. No podía permitir que este caso se alargara más. No podía dejar que su tío se sintiera decepcionado de sus capacidades. No ahora que le había dado el permiso de dirigir una misión. Además, ya no podía soportar el estar tan lejos de Yoochun. Ya ni siquiera sabía qué es lo que hacía a diario.

- Jaejoong, necesito que vayas con el grupo a los bancos que este sujeto ha asaltado. Necesito que des la orden de vigilar a los guardias de los bancos. Si puedes tratar de interrogar a los administradores de cada banco, estaría bastante bien.

Jaejoong se daba cuenta de que Changmin estaba bastante decepcionado con los resultados que el caso les daba. – Está bien, cuenta conmigo. ¿Tú qué harás, Changmin?

- Me quedaré aquí. Estoy seguro que existe algún tipo de conexión con los asaltos que ha hecho. Trataré de investigar algo desde aquí para luego darle más indicaciones de lo que tienen que hacer al segundo grupo.

- Okey.

Jaejoong comenzó a avanzar hasta la puerta. - No te presiones tanto con el caso, Changmin. Toma las cosas con calma. – Dijo antes de cerrar la puerta.

Changmin suspiró tomando su cabeza entre las manos. Las cosas se estaban complicando y alargando bastante.

Tenía que terminar con esto lo antes posible.

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A pesar de ser un Detective, Changmin no estaba acostumbrado a seguir órdenes. Por lo menos no cuando su mente lo llevaba hacia otra dirección. Porque, todo lo contrario a lo que el Inspector Jaejoong le había dicho, Changmin se quedó hasta el último minuto en la Comisaría. De hecho, fue la última persona en salir. No se había dado ni cuenta de lo rápido que habían pasado las horas mientras analizaba los asaltos. Por lo que ahora se encontraba caminando por las, extrañamente, vacías calles de la ciudad de vuelta a su casa.

Aunque había estado toda la tarde encerrado en su oficina sin salir a ayudar a nadie en terreno, Changmin no se sentía mal ni mucho menos culpable. La verdad es que había descubierto algo importante. Al parecer el ladrón no era de los que seleccionaba el lugar donde iba a actuar al azar. Según lo que había podido notar Changmin, los bancos en los que había robado el ladrón tenían todos una relación de historia. Los cinco bancos habían sido mejorados con tecnología en los últimos tres años. Claro que al parecer la tecnología no lo era todo a la hora de proteger un robo. Por lo menos no cuando el ladrón siempre tomaba a rehenes y los apuntaba con un arma. Aunque el banco tuviera la última alarma fabricada en Corea, la policía no podía hacer nada para evitar que el ladrón le disparara a un inocente. Sin embargo, para Changmin su investigación estaba recién empezando. Así como había podido encontrar una relación en la historia de los bancos, podía fácilmente encontrar otro tipo de relación, como de ubicación por ejemplo.

Porque por lo que había alcanzado a notar, los bancos que asaltaba el ladrón no solo seguían un orden en sus trayectos, sino que también los nombres de cada banco parecían tener una extraña conexión. Aunque aún no estaba del todo seguro.

Changmin metió las manos en los bolsillos de su pantalón y comenzó a caminar un poco más rápido cuando una voz familiar sonó en medio de la noche.

- Vaya, vaya, pensé que no viviría para ver este momento.

Changmin se detuvo. Miró hacia el techo de la casa que estaba al frente, viendo una silueta conocida.

- Damas y caballeros, lo que nadie esperaba ver jamás – Dijo Yoochun saltando del techo y avanzando hacia Changmin. – El Detective Changmin caminando solo de regreso a casa.

Changmin lo miró y sonrió. - ¿Crees que esperaba a que me cuidaras para siempre?

- Pues la verdad es que sí. – Dijo Yoochun sin borrar la sonrisa de su rostro.

Había estado caminando por los techos desde hace bastante rato. Pensando e ideando una forma de verse con Changmin. Pero al parecer, Dios lo amaba demasiado, porque siempre le daba todo lo que quería. Y en esta ocasión se lo demostraba una vez más poniendo a Changmin justo en medio de su camino.

– Sobre todo en estos días. ¿No has oído, Detective? Dicen que cada día se hace más común el que un detective desaparezca por razones misteriosas. Sobre todo cuando caminan solos de noche y andan tantos ladrones sueltos.

– No me digas. – Dijo Changmin mientras seguía avanzando. – Me imagino que ahora es mucho más peligroso, digo, los detectives de las Comisarías ahora son mucho más apuestos que antes, y al parecer, los ladrones mucho más osados ¿no?

Yoochun comenzó a seguirlo. – Cuenta la leyenda, que un Detective desaparece a diario. Y por cada detective apuesto que desaparece, hay un ladrón en especial que se hace más y más guapo. Adivina quién puede ser.

Changmin rio haciendo que sus hombros temblaran y uno de sus ojos se achicara - Pues mirándote bien, creo que se trata de otro ladrón. No tienes ni una pizca de encanto, Yoochun.

- Lo dice aquel que sueña conmigo todas las noches. Apuesto a que me has extrañado más que a nadie estos últimos días.

- No tienes idea – Dijo Changmin en tono irónico.

Yoochun lo sujetó por los hombros haciendo que se detuviera y lo mirara. – En serio, ¿por qué tan alejados?

- Es por trabajo, Yoochun. En estos momentos estoy tratando de manejar un caso bastante complicado.

Yoochun le acarició el pelo. – Algo me habló Jaejoong sobre eso. ¿Ladrón de bancos?

- Sí. – Dijo Changmin comenzando a avanzar nuevamente.

- No suena tan complicado.

- Ni te imaginas lo difícil que se me ha hecho este caso. Este tipo parece no ser un hombre común y corriente.

- ¿Qué tan distinto de un hombre normal puede ser, Changmin? ¿Vuela?

- Créeme que es lo único que le falta. Hasta el momento ha robado cinco bancos de la capital, a plena luz del día, con rehenes, testigos y todo. -  Dijo Changmin.

- ¿Y aún ninguna pista?

- Es ese el problema. No deja ni rastros después de cometer el crimen. Ni una huella, ni un pelo, ni siquiera podemos pillarlo por las cámaras de vigilancia.

- ¿Ni siquiera saben su nombre?

- Nada. Solo que roba bancos y se viste de negro. Bueno, hoy los encargados de revisar el vídeo de la cámara de vigilancia se dieron cuenta que en todos los robos, el ladrón parece mirar al guardia que se encuentra en la puerta, como si los conociera de antes.

Yoochun hizo un sonido afirmativo. – Ya. Un ladrón con capacidades de detective y que al parecer tiene una extraña fijación por los guardias. Todo esto me suena a plagio, Changmin.

Changmin sonrió. – Lo mismo pensé yo. Es muy parecida a tu historia. Pero Jaejoong dice que nadie podría tener una relación así como la que tienen tú y él. Él cree que podría tratarse más que nada de algo de pactos o tratos.

- Pues, a mí me parece mucho más creíble que el ladrón y el guardia lleven una relación como la de Jaejoong y yo, que una relación como la de nosotros. – Dijo Yoochun tomándole la mano a Changmin para hacer énfasis en sus palabras.

Eran pasadas las once de la noche, por lo que era muy difícil encontrarse con alguien por aquellas calles oscuras. Por esa misma razón ninguno de los dos estaba preocupado de que los vieran juntos y mucho menos que los vieran tomados de las manos.

 - ¿Estás seguro que no lo conoces, Yoochun? Digo, es un ladrón igual que tú.

- ¿Qué tipo de persona crees que soy, Changmin? – Dijo Yoochun con tono de persona ofendida.

- No lo sé – Sonrió Changmin – Quizá de vez en cuando tengas algún tipo de reunión con todos los ladrones de la capital. Algo así como una especie de mafia. – Dijo entrecerrando los ojos.

- Discúlpeme usted, señor detective. Pero para su información, mi mejor amigo tiene el grado de Inspector de la Comisaría Central; y la persona que tiene mi corazón – Dijo dándole un rápido beso en los labios a Changmin, haciendo que se sorprendiera. - Es nada más y nada menos que el mejor Detective de toda la capital.

Changmin no pudo evitar el sonreír al escuchar ese comentario. – Ahora entiendo por qué me decías que me cuidara de los ladrones que andan a estas horas.

Yoochun lo volvió a besar. Esta vez despacio mientras con una mano acariciaba las mejillas de Changmin y con la otra tenía entrelazados sus dedos con los de él.

- Oye, Changmin – Dijo Yoochun cuando se separaron y juntaron sus frentes. – Yo sí te extraño mucho.

- Pues te mentiría si te dijera que yo no – Sonrió. - Cuando termine este caso, Yoochun. Lo prometo – Dijo besándole una mejilla.

Yoochun lo miró por unos segundos y volvió a darle un beso corto en los labios. – Lo estás haciendo a propósito, ¿sabes?

- ¿Qué cosa?

- Te estás demorando en este caso solo para torturarme, mocoso.

- Deja de decir tonterías, Yoochun. Con el único caso que me demoro a propósito es con el del ladrón Kuguar. – Dijo haciendo que Yoochun sonriera. – De hecho, yo creo que ni ganas tengo de terminarlo.

- ¿Sabes qué es lo único que ha estado ocupando mi mente estos últimos meses? – Yoochun comenzó a avanzar contra el cuerpo de Changmin, haciendo que se acercara cada vez más a la pared.

- ¿Qué cosa? – Sonreía Changmin sin despegar su frente de la de Yoochun.

- Tus labios. - Dijo sonriendo. – Tus labios y tus besos.

Changmin de pronto chocó con la pared haciendo que ambos se detuvieran. Se miraron por un momento y luego Yoochun lo besó nuevamente, esta vez más rápido y brusco que las veces anteriores, mordiendo un poco sus labios. Sentía la sonrisa de Changmin contra su boca. Lentamente comenzó a repartir besos cortos desde la boca de Changmin hasta su cuello, mientras su mano acariciaba su cintura.

Changmin sonreía abiertamente. – Estás siendo demasiado obvio al demostrar que me extrañabas, Yoochun. – Dijo rodeando el cuello de Yoochun con sus brazos.

- Y tú demasiado obvio al hacerme saber que lo disfrutas, Changmin. – Sonrió Yoochun mirándolo a los ojos mientras lo tomaba de la cintura. – Pero no te preocupes, después de todo a eso vine.

- Ni siquiera viniste con un propósito mentiroso – Dijo Changmin sin dejar de sonreír.- Solo nos encontramos y ya.

- No, no, Changmin. Jamás tomes mis actos a la ligera. Tú sabes bien que tengo un pacto con la rueda del destino hace muchos años. – Dijo haciendo que Changmin no dejara de sonreír. Comenzó a acercarse lentamente hacia la boca de Changmin para besarlo, cuando de pronto un sonido llenó sus oídos. Se detuvo antes de tocar los labios del Detective y suspiró.

- Dime que es mentira. – Dijo mirando hacia abajo, derrotado.

- ¿Qué esperabas? Tú mismo dijiste que andaba mucho ladrón suelto a estas horas – Dijo Changmin dándole un rápido beso en los labios y tomándolo de la mano para comenzar a avanzar.

El sonido de la sirena de un coche patrulla se escuchaba más fuerte por las calles. Yoochun avanzaba de mala gana por la calle hacia un pequeño pasaje oscuro. Changmin se apoyó en la pared en un ángulo en  que no los pudieran ver cuando el auto pasara por la misma calle en la que habían estado ellos.

La sirena se escuchaba cada vez más fuerte hasta que el sonido del motor y de las ruedas comenzó a hacerse presente. De pronto, una luz iluminó las calles y un poco del pasaje con intensidad por unos minutos para que luego todo volviera a estar oscuro.

Changmin suspiró. – Ahora tendremos que irnos por el camino largo, de seguro se dirigen a la calle principal y no podremos pasar por ahí.

- Mejor para mí, más tiempo pasamos juntos ¿no? – Yoochun lo tomó de la mano y comenzó a caminar.

Changmin lo siguió de la mano. - ¿Seguro que no te buscaban a ti?

- No lo creo, no he hecho nada malo desde hace mucho tiempo.

Salieron del pasaje hacia otra calle. El silencio volvía a reinar nuevamente. Ahora tendrían que rodear la avenida principal para poder llegar a la casa de Changmin. Aunque a ninguno de los dos les molestaba, pasar tiempo con el otro era justamente lo que menos habían hecho en un largo tiempo y era lo que más les gustaba y necesitaban.

- Quizá andaban tras ese ladrón de bancos. – Dijo Yoochun.

- No lo creo, hasta el momento solo ha robado de día.

- Entonces quizá lo vieron mientras se reunía con el guardia, un hermoso amor secreto ¿no crees?

- Aún no es un hecho el que trabajen juntos, Yoochun. Mucho menos el que entre los dos haya algo amoroso.

- Yo creo que puede tener un lado cierto. Un ladrón de bancos enamorado de un guardia de bancos, un amor prohibido y penado por la ley. Amar o morir. – Dijo moviendo los brazos como si estuviera extendiendo un letrero en el aire. - Es una historia digna de escribir, ¿no crees?

- Solo lo dices porque tú eres un ladrón, yo un detective y tenemos una relación de amor secreta, Yoochun. No te estás basando en las probabilidades del verdadero caso.

- Yo creo que somos un buen ejemplo para comenzar a sospechar.

Changmin lo miró levantando una ceja. - ¿En serio lo crees?

- Está bien, déjeme ayudarlo a pensar y ser útil en su vida alguna vez, señor Detective. – Dijo Yoochun. – Yo creo que si fuera detective y estuviera trabajando en este caso en la Comisaría Central me fijaría en la forma en que el ladrón mira al guardia, ya sabes, el amor se refleja en la mirada.

- Yo creo que solo estás hablando estupideces, Yoochun. – Sonrió Changmin. – Mejor déjame el trabajo de detective a mí y tú preocúpate de que no te atrapen de aquí a cuando yo esté libre.

- Espero hace mucho ese día, Changmin. Me lo debes y desde hoy comenzaré a poner intereses, ¿sabes? – Dijo deteniéndose y dándole un beso a Changmin.

- Por mí está bien. – Dijo abrazando a Yoochun y quedándose así por un momento.

Comenzaron a caminar de la mano por la calle. A ratos, uno que otro auto pasaba por las calles, pero pasaban lo suficientemente rápido como para fijarse en ellos. Changmin se sentía feliz. Después de hace bastante tiempo de no ver a Yoochun, por lo menos ahora podía caminar de la mano con él sin que nadie los interrumpiera.

Así debería ser siempre. Nada de ladrones, nada de detectives ni mucho menos de leyes que les hiciera imposible el estar juntos. Aunque ahora no se veían mucho, no estaba esa preocupación en el aire de que los pudieran atrapar. Ya ambos sabían que habían pasado la peor etapa de su vida. Por lo menos ya no tenían un enemigo al cual temer o con el cual convivir día a día. Ya toda esa época había pasado. Y aunque Changmin le diera risa admitirlo, en verdad le debía mucho al Comandante. Si jamás lo hubiera llamado para participar en el caso de Kuguar, jamás hubiera conocido a Yoochun y por ende, quizá jamás hubiera podido caminar de la mano con nadie. Para Changmin, Yoochun había pasado de ser un simple ladrón a la única persona en la que podía pensar.

Changmin lo miró de reojo y no pudo evitar recordar aquella primera vez que lo vio: Ambos en un pasaje, Kuguar al frente y él apuntándolo con un arma, total y completamente petrificado frente a sus ojos. Porque Changmin sabía que eso había sucedido. Cuando lo vio por primera vez, fue inevitable el no sentirse extrañamente atraído por su mirada, y luego había mirado sus labios. Aquellos labios que ahora conocía. A decir verdad, todo había sucedido bastante rápido. Definitivamente, el destino no le había dado tiempo de pensar nada, por primera vez en su vida, su corazón actuaba antes de que su mente analizara la situación. Jamás creyó que desde ese momento, Yoochun se clavara tan fuerte en su mente. Durante unos días no pudo pensar en otra cosa. Y aún recordaba cuando, desesperadamente, trataba de encontrar alguna razón del porqué aquel ladrón de ojos y labios bonitos no podía salir de su mente. Porque definitivamente, Changmin en ese tiempo no aceptaba que fuera amor.

Era imposible y ridículo.

Luego llegó el momento de la carta y del asalto al museo. Estaba intrigado y emocionado a la vez. Un ladrón tan inteligente que era capaz de mandar códigos cifrados a la Comisaría, burlándose descaradamente de los oficiales. Para Changmin aquello fue simplemente magnífico. Aunque jamás lo admitió frente a nadie. Y quizá jamás lo haría. Cuando estuvo frente a Yoochun nuevamente en el museo y volvió a mirarlo a los ojos, supo que las cosas en su organismo no estaban bien. Con aquel encuentro había comprobado de que, ya sin vuelta atrás, Changmin se sentía atraído hacia el ladrón. Sin embargo, no era solo su físico lo que le llamaba la atención, sino que era su maldita personalidad e inteligencia lo que lo volvía loco. Loco, en el sentido de que era casi imposible verlo y luego olvidarse de él por el resto del día. Tenía algo que te hacía recordarlo y tener su imagen por un buen tiempo en la mente… O eso es lo que le causaba a Changmin. Hasta que no aguantó más, y decidió que tenía que verlo de nuevo. Pensar en Kuguar todo el día y todos los días lo estaba volviendo, de verdad, loco. Ya no solo era aquel ladrón al que quería atrapar, sino que sentía que era alguien interesante y quería saber más sobre él. Entonces, se presentó la oportunidad de utilizar a Jaejoong para verlo. Y cuando lo hizo, no tenía idea de qué hacer ni de qué decir; hasta que claro, la coquetería de Yoochun no había hecho más que hacerlo bajar la guardia y permitir que el ladrón lo besara.

Comenzando así la historia que los había llevado a esto. Changmin miró la mano que tenía entrelazada con Yoochun y sonrió.

- Oye, Changmin. –Dijo Yoochun después de haber caminado un buen trecho sin pronunciar palabra. - ¿Y qué pasaría si el ladrón y el guardia tuvieran una relación como la nuestra?

- No bromees, Yoochun. No puede ser posible que haya dos casos así en el mundo. O por lo menos no dos casos en Corea.

- Hmm, tienes razón, de todas formas no puede haber otro ladrón tan apuesto y atractivo como yo. –Dijo sonriendo y mirando de reojo a Changmin. - Pero, ¿qué harías si llegase a ser así? ¿Encerrarías al ladrón alejándolo del guardia?

- ¿Por qué preguntas esas cosas, Yoochun?

- No lo sé, de pronto se me vino esa idea a la cabeza. Porque eso podría pasarnos a nosotros ¿no?

- Eres Kuguar. Jamás te han atrapado, así que no hables tonterías.

- Pero imagina que lo logran y me encierran en la cárcel, de seguro no podría salir en mucho tiempo, años quizá. – Yoochun se quedó callado un momento. – Eso, si es que no me dan castigo de muerte por…

- Yoochun – Dijo Changmin tirándole un poco el brazo para que se detuviera. – Ya llegamos.

Yoochun miró la casa que había delante de ellos. No se había dado ni cuenta que habían entrado al pasaje de Changmin.

- ¿Puedo entrar? – Preguntó haciendo que sus ojos brillaran un poco.

- Mi tío está dentro – Dijo Changmin apuntando la ventana del segundo piso.

Yoochun miró hacia la ventana y frunció el ceño. - ¿No se supone que es el Comandante? Debería estar más tiempo en la Comisaría que en la casa, ¿no?

- Sí, pero son las doce de la noche, Yoochun. – Sonrió Changmin – Además, hoy no le tocaba turno de noche.

- Hmm, entonces nos vemos. – Dijo Yoochun al tiempo que le soltaba la mano.

Changmin sonrió al tiempo que se soltaban las manos. Un asomo de tristeza en sus ojos. – Cuando termine el caso. Lo juro.

Ambos querían quedarse ahí por más tiempo. Sentados en la calle simplemente abrazados o conversando, pero sabían que el Comandante podría descubrirlos y ese sí que sería un gran problema. Changmin incluso pensaba en dejarlo pasar a su habitación sin que su tío se diera cuenta. Pero estarían corriendo un riesgo innecesario. Además, no hacía falta tanta prisa ni desesperación. Los dos sabían que el día de estar juntos llegaría.

- Solo trata de no demorarte mucho, estoy cansado de jugar con niños de siete años para poder entretenerme.

- No lo haré – Se rio Changmin acercando las llaves a la puerta para abrirla.

- Changmin… - Dijo Yoochun haciendo que este se volteara.

No lo dejó siquiera reaccionar antes de darle otro beso.

Movía lentamente sus labios sobre los de Changmin. Como queriendo que ese momento durara para siempre. Acariciaba sus mejillas lentamente. Sabía que sería el último beso de la noche, así que quería disfrutar de la boca de Changmin.

- Aunque hubieran cien guardias, buscaría la forma de escaparme de la cárcel para darte un beso como este cada noche, Changmin. – Dijo susurrando en su oído una vez que se separaron, sin soltar la cara de Changmin de entre sus manos.

Changmin no supo por cuánto tiempo se quedó mirando los ojos negros de Yoochun. Su corazón latía muy rápido. Sentía que hasta el mismo Yoochun podía sentir sus latidos. – Mi tío está dentro, Yoochun. – Dijo finalmente, sin saber qué más decir.

Yoochun volvió a agarrarlo de las mejillas y le dio un beso en la frente. – Tu beso de buenas noches, pequeño.

Changmin solo cerró los ojos y sonrió.

- ¿Hasta que termine el caso? – Preguntó Changmin.

- No lo sé, solo te digo que no te sorprendas si alguno de estos días aparezco en tu habitación. – Dijo besando la nariz de Changmin.

- Me sorprendería más si tuviera que ir a verte yo donde Junsu. No creo que dejes de acosarme tan fácilmente.

Yoochun lo miró por un momento y luego se acercó y lamió un poco el cuello de Changmin. – Y eso es para que te lleves un último recuerdo a la cama. - Dijo cerrándole un ojo y comenzando a alejarse.

Changmin no pudo evitar sonreír. Entró y cerró la puerta tras de sí, apoyándose en la pared.

Mierda. Su corazón latía tan rápido y sentía tanta felicidad en ese momento. Se quedó parado ahí unos minutos antes de empezar a avanzar por el pasillo.

- Ya llegué, tío. – Dijo dejando las llaves sobre la mesa de la cocina. Aun sonriendo como idiota.

Sin esperar la respuesta de Yunho entró a su pieza y cerró la puerta.

“¿Y qué pasaría si eso nos sucede a nosotros? ¿Te imaginas logran atraparme y me encierran por años en la cárcel?”

- ¿Que qué haría si llegase a pasarte? – Dijo Changmin en voz alta, sentándose en la cama.

Por favor, estamos hablando de Kuguar. Más de diez años y nadie jamás había sido siquiera capaz de verlo en acción mientras robaba algo. No había posibilidades de que lo atraparan.

Jamás.

Changmin no lo permitiría.

La única persona que podía atormentarlos ya se había ido. El Comandante jamás volvería a hacerle daño a ninguno de los dos.

Changmin se recostó en la cama. Definitivamente, tenía que terminar el caso del robo del banco lo antes posible.

Necesitaba ver a Yoochun de nuevo.

Necesitaba sentirlo al lado suyo de nuevo.

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Las cosas no parecían complicadas.

Tampoco tendrían por qué serlo.

Solo era un robo, sin disparos ni heridos ni cartas codificadas.

Sin embargo, ahí estaba Changmin observando cada detalle del banco. Tratando que nada escapara de sus ojos. La gente que ahí estaba, la ropa con la que vestían, los gestos que hacían, todo. Todo podía ser motivo de sospecha.

Todo y nada a la vez.

Changmin sacó su libreta y comenzó a anotar cosas en ella. Esperaba a que sucediera. Sabía que el momento que esperaba se acercaba. Era sorprendente ver a toda la gente actuar tan naturalmente, sin saber que en solo unos minutos algo les daría emoción o quizá terror a sus vidas. Mientras él, seguía atento al ambiente.

Hasta que el momento llegó.  

El ladrón entró al banco como un ciudadano más, nada de entradas escandalosas ni escenas que llamaran mucho la atención. Vestía completo de negro, una máscara cubría su rostro tapando cualquier posibilidad de reconocimiento. Sus pasos eran rápidos y decididos. Caminó directo hasta el mesón de las cajas, en donde una joven mujer se encontraba atendiendo a un anciano. Solo bastó un movimiento del ladrón para que todos en el lugar quedaran petrificados.

“Mostrar el arma e intimidar”

Changmin sonrió. Era algo tan predecible. El ladrón necesitaba atención y por supuesto que la mejor forma de llamarla era apuntando a la cajera. De pronto comenzó a hablar. Unas palabras ininteligibles fue lo único que salió de su boca, sin embargo, al parecer la cajera había entendido con claridad. La joven mujer comenzó a llenar unas bolsas de dinero, sin dejar de temblar y de derramar lágrimas de miedo.
La gente a su alrededor también sentía miedo. Niños y ancianos escondidos detrás de los asientos, hombres que protegían a sus parejas y señoras que solo atinaban a persignarse y rezar.

De pronto, el celular de Changmin comenzó a sonar.

El ladrón esperó a que las bolsas estuvieran llenas de dinero, volteó y comenzó a apuntar a la gente del lugar. Avanzaba con paso lento hasta la salida.

Changmin comprobó la hora. Ocho minutos habían transcurrido. Luego, el momento final del robo. El ladrón se acercó a la puerta, miró de reojo al guardia y salió con paso calmado para luego desaparecer rápidamente entre las calles y la multitud.

El teléfono aún seguía sonando, pero Changmin lo ignoraba por completo. Ladeó la cabeza achicando un poco sus ojos. Algo había llamado su atención, ¿un guardia que no defendía a la gente frente a un robo? ¿Un ladrón que no parecía inmutarse a la hora de robar? ¿Nada de emociones, de nerviosismo, ni siquiera un rastro de adrenalina en sus movimientos?

Esto no estaba bien. Para nada bien.

Finalmente, Changmin contestó su teléfono.

- Dieciséis tonos, Changmin. – Dijo una voz del otro lado- Si hubiera sido una emergencia, quizá ya hubiera muerto.

- Lo siento, tío. Estaba revisando los vídeos de los asaltos. – Dijo Changmin apagando la televisión y llevando una mano a sus sienes.

- Necesito hablar contigo, ¿puedes venir a mi oficina?

- Entendido, voy de inmediato. – Y diciendo esto Changmin colgó.

No se notaba enojo en la voz de Yunho. Para Changmin eso era normal sabiendo que era su tío, una persona realmente paciente; pero también resultaba bastante anormal viniendo del Comandante de la ciudad. ¿No se suponía que el caso estaba llevando bastante? Changmin no sabía si preocuparse por la tranquilidad que aparentaba su tío o al contrario, tomar eso como un “cálmate, Changmin, estás dentro del tiempo correcto”.

Salió de la sala cerrando la puerta tras suyo y se dirigió con paso decidido a la oficina del Comandante. Era obvio que el tema de conversación sería sobre el ladrón de bancos, pero Changmin sentía curiosidad de saber qué es lo que le diría su tío. Llegó a la oficina y entró encontrándose con el Comandante y el Inspector Jaejoong dentro.

- Adelante, Changmin. – Dijo Yunho levantándose de su escritorio. – Ya tienes una idea de lo que quiero hablar ¿no es así?

Changmin suspiró. – Por supuesto. Escucha, tío, sé que me he demorado con este caso más que con ningún otro, pero prometo que esta semana lo voy a capturar. – Changmin hablaba despacio, casi suplicándole con la voz. – Es solo un ladrón de bancos después de todo.

- Exacto – Dijo Yunho. – Un ladrón de bancos. Al principio pensé que no tendríamos ese apuro de capturarlo, ya que por lo menos no era un asesino. – Yunho miraba fijamente a Changmin. No estaba enojado, pero quizá sí un poco frustrado con la situación. – Pero esto se está alargando demasiado.

- Sé que has recibido muchas quejas por mi culpa. Yo también creí que el caso sería más rápido, pero lo importante aquí es que…

- Lo importante aquí, es que esto debe terminar lo antes posible.

Jaejoong estaba a un lado del escritorio escuchando la conversación. Era extraño. El Comandante reflejaba cansancio en su voz. Era entendible, todo esto del ladrón de bancos lo estaba cansando incluso a él; pero habían rastros de tristeza en su mirada. Y es que no se trataba de cualquier persona a cargo del caso. Era Changmin, su sobrino después de todo.

Aunque ambos sabían que Changmin tenía razón. Él no podría estarse demorando con este caso a propósito ni mucho menos estaba haciéndolo para que su tío tenga mala fama como Comandante. Todo lo contrario, Jaejoong sabía que Changmin siempre estaba preocupado por lo que dirían de su tío.

- Siete días. – Dijo de pronto Changmin. – Dame siete días más y te prometo que traigo a ese ladrón.

- Has demorado 60 días, Changmin – Dijo Yunho tomando su frente con una mano y sintiéndose cansado. – Siete días más no harán la diferencia.

- Claro que la harán. Con el Inspector Jaejoong hemos descubierto nuevas cosas, ¿no es así? – Dijo mirando a Jaejoong.

- Lo sé, Changmin. – Dijo Yunho antes de que el Inspector respondiera algo. – Pero las interrogaciones ya no están dando resultados y mucho menos lo que sea que hayan visto en ese vídeo de la cámara de seguridad.

- Pero algo extraño sucede aquí, tío. No entiendes, al parecer no se trata solo de un ladrón de bancos, los vídeos revelan que hay algo mucho más fuerte en él, un misterio mucho más grande.

- No dudo que podrás encontrar algo para arrestarlo, Changmin. – Dijo Yunho haciendo que Changmin sonriera. – Tienes esa habilidad de ver cosas que los demás no ven, pero…

“Eso es” Pensó. Era su tío después de todo. Aquella persona que siempre creería en él sin importar qué. Ahora solo debía sonar confiado para que su tío creyera que él podía hacerlo.

“Arrestarlo en siete días.” Era algo arriesgado y Changmin no estaba del todo seguro que podría lograrlo, pero estaba convencido de que ya era hora de ponerle fin a todo ese asunto. Después de todo, a él le gustaba trabajar así. Un poco más de reto al caso no le vendría mal. Acortar el plazo.

- No puedo sacarte de este caso, porque eres el hombre que lo dirige. – Dijo Yunho retomando lo que estaba diciendo hace un momento. -  Pero tampoco puedo dejar esto así, he decidido que la mejor forma de que esto avance más rápido es contratando un nuevo detective.

A Changmin se le borró automáticamente todo rastro de felicidad del rostro. Incluso sus pensamientos se habían paralizado.

- ¿Q-qué cosa?...

“Un nuevo detective”

No podía ser verdad. Su tío debía estar jugándole una mala broma. ¿Contratar un nuevo detective? ¡Era ridículo! Todos sabían que Changmin era el mejor Detective que había en la capital. Y no solo en la capital, era reconocido fuera de Corea también. Había trabajado mucho en este caso y su tío sabía eso. Era absurdo que pensara que agregando un Detective más al caso las cosas se iban a solucionar. Si Changmin había tenido problemas capturándolo, es porque de verdad era alguien difícil, y no era porque él no pusiera el interés suficiente en el caso. Que un Comandante tuviera a dos Detectives trabajando en un mismo caso, por supuesto que no hablaba bien de ninguno de los dos. Y… Lo que era peor, era Yunho, su tío, no cualquier Comandante.

- Sé que es una noticia repentina para ti, pero créeme que lo he pensado mucho y de verdad creo que es la mejor manera de…

- ¿En serio lo crees? – Dijo Changmin dejando escapar una risita. Había rastros de nerviosismo en su voz. - ¿En serio crees que todo esto se solucionará contratando a un nuevo Detective?

- No sé si se solucionará, Changmin. Pero créeme que todo podrá ir de una forma más rápida. Después de todo, dos cabezas piensan mejor que una. – Dijo acercándose a Changmin y tomándole un hombro. – Además, la prensa dejará de venir todos los días a la Comisaría y podremos…

-  Solo quiero que me respondas algo, Comandante. – Dijo Changmin tomando la mano de Yunho y sacándola de su hombro. - ¿Esa es la única razón por la que lo estás haciendo?

- ¿De qué razón me hablas?

- La prensa. – Dijo Changmin. Sus ojos no se despegaban de Yunho. - ¿Solo quieres que la prensa deje de venir? No puedo creer que seas capaz de traer a otro Detective al caso solo para que tu nombre no se manche... Eres igual a él. – Dijo moviendo su cabeza lentamente de un lado a otro.

Jaejoong estaba tan sorprendido como Changmin con la idea del Comandante Yunho. ¿Un nuevo Detective? ¿Cómo era posible que su propio tío estuviera haciéndole esto a Changmin? Era estúpido pensar que Yunho quería arruinar el reconocimiento de Changmin, pero era aún más ridículo el pensar que otro Detective podría cooperar con la situación. Jaejoong sabía que no se trataba del número de cabezas pensantes dentro del caso, sino que era más bien algo de profesión innata y, sin lugar a dudas, Changmin era la única persona que había nacido con la palabra misterio dentro de sus genes. No había nadie mejor que él. Sin embargo, había algo extraño en todo esto. Yunho no era esa clase de persona. Y Jaejoong sabía que Changmin no se daba cuenta, ya que siempre se dejaba llevar por sus emociones. Y ahora estaba lo bastante enojado como para notarlo.

- ¡No te atrevas a compararme con ese hombre, Changmin! – Dijo Yunho golpeando la mesa.

- Entonces, ¿por qué? ¡¿Por qué lo haces si ya sabes que hay un Detective encargado de atrapar al ladrón?!

- ¡Solo quiero que esto termine lo más rápido posible! Changmin, ¿no te das cuenta que…

- Siete días. – Lo interrumpió Changmin. – Siete días, y si no lo logro me sacas de este caso. – Insistió.

Yunho se quedó mirándolo. Su expresión completamente seria, había una mirada dura en sus ojos. Sentía que su corazón latía rápido y su respiración estaba un tanto agitada por haber gritado. Changmin lo miraba de la misma manera, como convenciéndolo con la mirada.

- Siete días y ninguna hora más, Changmin. – Dijo finalmente.

Changmin no sonrió. – Créeme que no la necesitaré. – Dijo para, finalmente, darse media vuelta y salir de la oficina sin siquiera voltear para ver a Yunho o al Inspector Jaejoong.

Yunho llenó de aire sus pulmones y lo soltó en un largo suspiro. – Inspector. – Dijo mientras volvía a sentarse en su escritorio haciendo que Jaejoong lo mirara.

- ¿Sí, Comandante?

- Yo… Necesito pedirle un gran favor. – Dijo sonriendo.
----------

Jaejoong entró al lugar bastante sorprendido de lo que veía.

Eran apenas las 4:50 de la tarde, sin embargo, lo único que se escuchaba por todo el lugar era el sonido de los vasos al chocar. Al parecer, hoy la taberna estaba de fiesta. La música estaba escandalosamente fuerte y la gente dentro no paraba de reír y cantar.

“Gente ebria por todas partes.” Pensó Jaejoong mientras avanzaba por entre la multitud para poder llegar a la barra en donde estaba Junsu y Yoochun conversando. Trataba de esquivar los tragos que, literalmente, volaban por sobre su cabeza de un extremo a otro. A pesar de que Junsu y Yoochun solo estaban conversando, lo que escuchaba y veía no le gustaba para nada.

- Y entonces, J-Jaejoong llegó corriendo g-gritándome que el Comandante venía t-tras de mí. – Decía Yoochun con dificultad. - ¿P-puedes creerlo, J-Junsu? El Comandante t-tras de mí – Río al tiempo que tomaba otro sorbo de su vaso.

Jaejoong, lo miró y suspiró. Junsu y Yoochun notaron su presencia.

- ¡J-Jaejoong, amigo mío! – Gritó Yoochun levantando los brazos. – Estábamos j-justo hablando de ti.

Jaejoong ignoró completamente a Yoochun y miró a Junsu. - ¿Cuántos vasos ha bebido? – Dijo medio gritando para que Junsu lo pudiera oír.

- Lleva apenas dos vasos. – Respondió Junsu de la misma forma.

- ¿Dos vasos? – Dijo mirándolo extrañado.

Conocía a Yoochun desde hace mucho y sabía que dos vasos de cerveza jamás lo pondrían en ese estado. - ¿Qué tipo de cerveza le diste, Junsu? – Dijo al tiempo que tomaba el vaso de Yoochun y lo acercaba a su nariz para olerlo.

- ¡¿Qué cosa le diste a Yoochun, Junsu?! – Dijo dejando el vaso sobre la barra nuevamente, haciendo que su cara se deformara un poco por el olor. – Esto no es cerveza ni por asomo.

Junsu agachó la cabeza sintiéndose culpable. – No sé qué cosa es, lo trajeron de regalo los novios y no alcancé a preguntarles qué tipo de trago era.

- ¡Junsu! – Gritó Jaejoong enojado. – ¡Te he dicho que no le des este tipo de cosas a Yoochun! ¡Mucho menos si no tienes idea lo que es! ¿Qué crees que pasaría si esto fuera algún tipo de droga, ah?

- ¿Sabes qué me g-gusta de ti, J-Jaejoong? – Dijo Yoochun de pronto, sonriendo y abrazando a Jaejoong por el cuello. – T-Tú voz de madre preocupada c-cuando nos, ¡hip!, g-gritas.

Junsu miró a Yoochun y luego a Jaejoong. – Lo siento. – Dijo nuevamente agachando la cabeza al ver la cara de enfado de su amigo.

Jaejoong suspiró mientras tomaba el brazo de Yoochun de su cuello. - Solo responsabilízate de los hechos y ayúdame a subir a Yoochun a la habitación. – Dijo más calmado mientras trataba de levantar al ladrón de la silla. – No queremos que se arme un escándalo más rato y Yoochun se vea involucrado.

- De acuerdo. – Dijo Junsu saliendo de atrás de la barra y tomando a Yoochun del otro brazo.

Comenzaron a moverlo lo más rápido que podían para llevarlo al segundo piso sin que la gente se diera cuenta. Aunque no era algo tan probable si, en realidad, todos estaban prácticamente en el mismo estado que Yoochun.

Jaejoong había ido a la taberna para poder hablar con Yoochun, pero apenas había puesto un pie dentro se había encontrado con la sorpresa de que estaban celebrando un matrimonio, y por lo que se veía, la pareja de recién casados era bastante sociable, porque el lugar estaba repleto de gente.

- ¿Sabías q-que tu pelo huele bastante bien, J-Jaejoong? – Decía Yoochun mientras sus amigos hacían todo lo posible por subirlo por la escalera. – ¡Y J-Junsu! Tus t-tragos siempre son los mejores, d-deberías tener matrimonios más seguidos. – Dijo dejando un intervalo de silencio y luego comenzando a reír escandalosamente.

- No tengo idea qué fue lo que le diste, Junsu. – Dijo Jaejoong casi llegando a la cima. – Pero al parecer está bastante contento.

- Los novios solo me dieron la botella diciendo que era un presente por haberles prestado la taberna. – Dijo Junsu feliz de estar alcanzando los últimos escalones. Yoochun pesaba bastante para ser tan delgado. – Y en cuanto llegó Yoochun al lugar, se sirvió un vaso sin darme tiempo de advertirle que era un regalo de los novios.

- Es extraño. – Dijo Jaejoong tratando de hacerse escuchar por sobre los ruidos del primer piso y los comentarios sin sentido de Yoochun. – Él jamás ha llegado a beber a tu taberna a menos que algo muy bueno le haya pasado.

- A veces, también llega a beber cuando algo malo le ha sucedido. – Respondió Junsu.

- Quizá de verdad le está afectando demasiado el no ver a Changmin. – Dijo Jaejoong mientras le dejaba  el cuerpo de Yoochun a Junsu un momento para poder abrir la puerta de la habitación.

- ¿Ch-Changmin? – Dijo de pronto Yoochun soltándose de los brazos de Junsu y afirmándose en el marco de la puerta. - ¡¿P-Por qué nombran a ese maldito ingrato?!

- No es un ingrato, Yoochun, solo está ocupado con otro ladrón. – Dijo Jaejoong mientras tomaba a su amigo de un brazo y lo llevaba a la cama.

- ¡¿Ladrón?! – Dijo Yoochun soltándose de Jaejoong. - ¡Q-Qué ladrón ni que nada, J-Jaejoong! ¡Yo soy el ladrón favorito de Changmin! – Dijo comenzando a avanzar hacia la cama en zigzag debido a la poca estabilidad que tenía. - ¡C-Conmigo debería estar perdiendo el t-tiempo, no con otros! – Gritó antes de caer sobre la cama debido al poco equilibrio que le quedaba en su cuerpo.

Jaejoong y Junsu se miraron y sonrieron. – Junsu, mejor baja y busca algún paño con agua fría y algo para darle a Yoochun.

- Está bien. – Respondió Junsu sin dejar de sonreír. - ¿Te quedarás con él?

- Sí, de seguro tendrá un dolor de cabeza horrible cuando despierte.

- De acuerdo, cualquier cosa que necesites estaré abajo. – Dijo Junsu antes de salir y cerrar la puerta tras de sí.

Jaejoong suspiró y se sentó en el borde de la cama.

- Yo no vine a cuidar ebrios a este lugar. – Dijo mirando cómo dormía Yoochun. – En serio eres todo un experto en ser el centro de atención ¿eh? – Dijo antes de ponerse serio.

De seguro el resto de la tarde pasaría lo suficientemente lento como para dejar que Yoochun descansara y se recuperara, pero también, para que Jaejoong tomara una decisión.

Después de todo, había ido a ese lugar con una idea en mente.

Y no se iría hasta poder desarrollarla y darle forma.

Reencuentro inesperado: cap 23

Dando Explicaciones Parte 1


-Como saben que fuimos secuestrados?-pregunto Changmin ante la extrañeza de la situación y de lo que ellos decían.

Separándose de Yunho-como...a que te refieres?-pregunto Heechul ante la inesperada pregunta, no podía soltar así como así información, todo estaba a un paso de ser descubierto, pero él tenía que hacer todo lo posible para librarse y por qué no librar a los demás también.

-Que acaso no lo escucharon bien?, Changmin hablo fuerte y claro-mirando fijamente a Heechul-dijo que como sabes que fuimos precisamente secuestrados?-pregunto esta vez seriamente Yoochun.

Heechul ladeo un poco su cabeza-no me digan que....-abriendo su boca en sorpresa-ustedes lo planearon todo!-hablo ahora señalándolos-nosotros buscándolos por todos lados, pasando hambre, angustia y miedo...y ustedes de lo lindo rentaron una lujosa casa para pasarla bien!-fingió el mayor escepticismo y molestia-no puedo creer que ni siquiera tuvieron la decencia de informarnos!.

-Sabían que todo Corea piensa lo peor, todos están preocupados...claro que lo han intentado tapar con la excusa de que tomaron vacaciones por separado...pero no creí que fuera cierto-hablo Yoo Hwan entrando ahora al juego-mirando a ver a su hermano-no puedo creer que ni siquiera a mi que soy tu único hermano-señalándose así mismo-no me hayas dicho...es decepcionante

Frunciendo el ceño-que estupideces están diciendo?, nosotros no alquilamos esta casa para pasarla de lo lindo, y tomar vacaciones... alguien nos metió ahí, y hasta hoy buscamos como salir.

-Si claro te creemos-cruzado de brazos dijo la mente maestra irónicamente fingiendo no creer a Yoochun, pero por dentro se moría de nervios, preguntándose por que Yoochun y Changmin tenían que ser tan presuntuosos e inteligentes?, por que!?, eso lo sacaba de sus casillas y podrían hacer venir todo abajo.

-Aquí los que dudan creer somos nosotros... esto es muy extraño, el que todos ustedes estén aquí...justo ahora.- hablo de nuevo Yoochun

-Aquí nada es extraño, nos quedaremos aquí discutiendo sobre esto? o saldremos de aquí antes de que nos descubran?-hablo esta vez Donghae, tratando que sea lo más real posible su mentira, pensando que todo era por culpa de Heechul, a qué hora se le vino ocurrir aceptar esta locura del mayor.

Mientras tanto Eunhyuk estaba perdido ahora en los ojos de Junsu, no pudiendo ni siquiera concentrarse en escuchar la discusión que armaban los otros chicos, no quería ver a Junsu a los ojos pero ya no pudo evitarlo, al levantar su mirada lo vio a los ojos, viendo en ellos decepción y enojo, le sostuvo la mirada, hasta que vio como Junsu metía una de sus manos en sus jeans, para sacar algo que guardo muy bien en un puño, Eunhyuk no necesitaba preguntarse o someterse a la duda de que se trataba... lo sabía perfectamente, Junsu sabía todo, cualquier cosa que dijera estaba en su contra.

Changmin quería tratar de encontrar sentido a la historia que Heechul y los demás decían, pero algo para el no cuadraba, el menor miro hacia un lado para encontrar al líder, pero su mirada cayo directamente hacia la de Junsu, quien veía fijamente algo o mejor dicho a alguien, Changmin siguió la mirada de Junsu logrando ver a quien miraba, cayendo su mirada ahora en la de Eunhyuk, el menor miro de nuevo a Junsu dudoso y extrañado, el esperaba una mirada de melancolía, tristeza o decepción, pero ahora se preguntaba por qué veía a Eunhyuk con enojo, y Eunhyuk miraba con miedo?, Changmin solo se preguntaba que rayos era lo que sucedía?...

Eunhyuk ya no aguanto más y miro a su lado encontrándose con Kyuhyun-el tiene mi pulsera-hablo en un tono audible para todos, haciéndolos callar.

Kyuhyun no entendía y Eunhyuk lo pudo notar y volvió hablar-Junsu tiene mi pulsera, la que se cayó en la cocina aquella vez.

El menor abrió los ojos a la par, el nunca supo que buscaba el mayor ese día que entraron a dejar la comida, pero ahora comprendía todo.

-Pulsera?-frunciendo el ceño-de que habla Junsu?-hablo Changmin directamente al mayor.

Sin dejar contestar a Junsu-Yo entre a la casa por la comida faltante, y por un estúpido descuido mío, deje caer mi pulsera, una que ahora-mirando a ver a Junsu-tu la tienes no es así?-pregunto a un sabiendo que la respuesta era afirmativa.

Todos intercalaban sus miradas entre Junsu y Eunhyuk unos sorprendidos, y otros no sabiendo que pensar.

-Eunhyuk estás diciendo que... tu...tu los metiste ahí-hablo Heechul-...tu cómo pudiste?

-Heechul!-dijeron al unisonó todos los del bando ante lo que dijo el mayor viéndolo igual de mala manera.

-Ya me canse de las mentiras!, no puede ser que tu -señalando al mayor- inventes cualquier mentira en un dos por tres, ...es hora de hablar con la verdad, aunque suframos las consecuencias-hablo Boa en un tono de voz alto, fastidiada de la situación y también nerviosa.

-No sé lo que esté pasando aquí...pero es mejor hablar en otro lado-expreso por fin Jaejoong, no sabiendo que pensar, y un tanto dudoso por donde se encontraban, ya ni siquiera sabía si el lugar era peligroso o no.

Asintiendo-si tienes razón, este no es el lugar adecuado...síganme-dijo Boa empezando a caminar hacia lo que era la casa de juegos, con casi todos siguiéndola por detrás, ya que Heechul no se movió y Hyun Joong curioso se quedó a un lado del mayor para ver su reacción.

-Pero... Boa-Hablo Heechul en tono de ruego hacia la mayor.

Donghae que había avanzado unos cuantos pasos se detuvo y hablo-ya es hora hyung...no mas mentiras.

A Heechul no le quedo de otra que ir tras de ellos, con Hyung Joong también siguiéndole el paso.

Llegando a la casa de juegos, Boa puso una de sus manos en el pomo de la puerta, suspiro para abrir y dar paso a lo que venia, pero antes de siquiera empezar abrir, sintió una mano en su muñeca que hizo que se detuviera

Aun sosteniendo la muñeca de la mayor-que crees que estas haciendo?-pregunto seriamente Jaejoong, dudando de entrar en aquel lugar, no sabiendo que podrían encontrar ahora.

Changmin agarro por el hombro a Jaejoong haciendo que este lo mire fijamente, el menor no dijo nada solo le dirigía una mirada silenciosa, la cual el mayor entendió perfectamente, soltando así el agarrare que tenía en la muñeca de Boa.

Boa al ser soltada, procedió a abrir lentamente, y poco a poco entraron los demás tras de ella.

Los chicos se adentraron a la casa inspeccionando con la mirada cada rincón que alcanzaban a ver, mientras los bandos prefirieron quedarse tras de ellos.

Los cinco chicos en cuestión se sorprendieron al ver aquella gran pantalla, acercándose mucho más para constatar lo que esta dejaba ver, visualizando la casa donde estuvieron durante doce días encerrados, creían estar viendo mal, no podía ser la misma casa.

Yunho miro a verlos con el ceño fruncido- se puede saber que significa esto?-pregunto el líder con voz demandante

Yoochun sonrió del lado tocando el hombro del líder-hyung realmente necesitas que lo pongan en palabras?

-Nosotros...no queríamos-hablo por fin Hyun Joong.

Mirándolo a ver-si ahora resulta-hablo irónico Heechul a lo que Hyung Joong lo miro a ver molesto

-Todo tiene una explicación-procedió a hablar Donghae para evitar un pelea entre los mayores.

Seung Hyun tomo la palabra-es mas cuando se los contemos...se acabaran riendo-sonrió mas en una mueca el menor.

Todos rieron nerviosamente ante el comentario, pero al ver que los cinco chicos aun seguían serios no viendo la gracia ante aquel comentario dejaron de reír.

-Pueden ir al grano-hablo ya molesto Changmin

Asintiendo-ok pero primero que nada tomen asiento-señalo Ji Hyo el gran sillón que estaba tras las que fueron sus víctimas.

-Lo necesitaran-dijo por ultimo Eunhyuk ante el silencio.

Pero los cinco no se movieron de donde estaban, seguían ahí parados viéndolos con mala cara.

-Por... favor-suplico Boa

Junsu molesto se sentó, seguido de Yunho, quien jalo a Jaejoong para que se sentara junto a él, Yoochun se sentó de mala gana en el borde del mueble cruzando las piernas, y Changmin indispuesto se quedó parado junto a ellos cruzado de brazos.

Todos los del bando querían decirle al menor que se sentara, pero prefirieron dejarlo así, no queriendo conseguirse problemas de a gratis, y más conociendo como era el menor.

Heechul mostraba una cara de superioridad, por ver las excusas que todos toman para alargar más la conversación pendiente, pero por dentro él estaba así o más nervioso que los demás.

Solo silencio había, nadie se atrevía a dar el primer paso, no quedándole de otra Junho hablo mirando fijamente a su hermano-pues...como explicarlo...es que son muchas cosas...

Kyuhyun al ver la dificultad de buscar las palabras precisas por parte de Junho, le toco el hombro dando como señal que el lo continuaría, así que el menor suspiro y miro hacia arriba pensando que debería decir el exactamente, mientras los otros del bando esperaban ansiosamente por que hable.

Yoo Hwan viendo que Kyuhyun no decía nada tomo la palabra-...aah...por dónde empiezo?...-preguntándoselo más para sí mismo que para ellos.

Hyung Joong ante la penosa situación empujo hacia delante a Heechul susurrándole-ya habla, y enfrenta las consecuencias.

Mirando a ver a los cinco chicos que estaban esperando aun por una explicación, Heechul no le quedo de otra más que hablar estando ahora al frente-...pues verán…Hyun Joong tuvo una idea

-Heechul!!-grito Hyun Joong ante la mentira próxima del mayor.

El mayor volvió a tomar la palabra-ok ok...todos tuvimos una idea-dijo ahora Corrigiendo

-Heechul!-dijo ahora entre dientes Hyun Joong molesto.

Siendo ya tanta la presión Heechul se desesperó- Ya! Ya nos los soporto!, si ok fui yo el de la idea!-señalándose-pero todo fue por culpa de Kyuhyun, el es el mayor culpable!

Sorprendido-yo!? Pero por qué!?-alzo la voz el menor

-Porque tu dijiste en aquella fiesta que “solo le mencionas a Jae hyung y rwaahhh y el monstro sale” o algo así-dijo Heechul imitando al menor-y después dijiste cuando estabas sonámbulo...”resuelve todo esto no dejes que Changmin me pegue de nuevo”-hablando en tono agudo.

-En primera yo no hablo así!...y en segunda tú mismo lo dijiste estaba sonámbulo y a veces tiendo a decir cosas que no son-evitando mirar a Changmin-aparte como sé que no son mentiras todo lo que estás diciendo!-dijo Kyuhyun exaltado

-Qué te pasa?!, tú fuiste el que nos llamó, no Kyuhyun-hablo en defensa del menor Donghae.

Ignorando a Donghae, Heechul miro a ver a Hyun Joong señalándolo-y tú no te quedas atrás dijiste que Jae no era el mismo!

-Qué?! Si tú comenzaste con que Yunho no es el mismo, solo lloriqueabas por el-expreso Hyun Joong ante el señalamiento-Kyuhyun y yo somos tus victimas al igual que los demás!

-Victimas?!, JA no me hagas reír-hablo irónico la mente maestra

-Sí, tu nos metiste en esto!-hablo de repente Junho

-Yo ni siquiera te hable a ti, Hyun Joong fue el que te hablo, yo no le dije que hablara a los hermanos de las víctimas, solo dije que hablara a gente cercana…nunca especifique!-dijo Heechul molesto.

Mirando a ver a Hyun Joong- eso es cierto!- dijo Junho.

-Yo??!, tú eras el que decía que quiere ver el brillo en la mirada de Junsu de nuevo, y que estabas preocupado y no te dejaba ver televisión-dijo Hyun Joong

-Yo nunca dije lo último!

Ji Hyo trato de calmarlos- Ya no es para tanto se quieren callar solo complican más las cosas.

-Ella tiene razón - Boa la apoyo

-Tu no hables Boa tú también te quejabas de Yunho, no te hagas ahora la mártir- espeto Heechul

-Y tú también con Jae, Ji Hyo decías que andaba muy triste y su enojo era más- le dijo Hyun Joong a la mayor

-Ya Hyun Joong y Heechul ustedes son los culpables, yo siempre me negué- dijo esta ves Yoo Hwan

-No solo nosotros somos los culpables, si no mal recuerdo tú fuiste quien me llamo diciendo que lo habías pensado mejor y que aceptabas el plan-respondió Hyun Joong- Yo nunca te insistí!

Cansado de la situación Siwon intercedió- ya Hee cálmate!

- Tu no te metas! – le dijo Hyun Joong más que nada para no meterlo en el asunto ya que era el más inocente.

-Ahora lo defiendes?,-Dijo Siwon en un todo molesto para después mirar a Heechul- se puede saber por qué te defiende?

Heechul respondió- no empieces con tus cosas Siwon, que esta es Tu casa! – Señalando con su dedo índice el piso

Ofendido- sí, pero yo hasta hace poco me entere de lo que habían hecho! – se defendió Siwon

-No importa el tiempo, el hecho de no haberle dicho a la policía, te hace cómplice- dijo molesto Heechul.

-Claro, como no… si usaste tus artimañita para convencerlo-dijo Kyuhyun alzando sus cejas de arriba hacia abajo insinuándole cosas al mayor.

-Tu...pequeño demonio-dijo el mayor, para después mirar a Eunhyuk- y Tu que!!, por qué tan callado?, no tienes nada que reclamar también?, porque te recuerdo que tu aceptaste para acercarte a Junsu porque lloriqueabas todas las noches por él.

Mientras tanto los chicos habían presenciado todo el espectáculo en silencio, tratando de usar la poca paciencia que les quedaba, asombrándose enojándose y fastidiándose ante todo lo que escuchaban y por si no fuera poco ser ignorados.

Yunho cansado hablo por los cinco-Se quieren callar!

Eunhyuk no poniendo atención a lo que dijo Yunho grito lo que tenía para Heechul por haberlo metido sin siquiera haber hablado- y tú no te hagas que hiciste todo esto para ver tu porno gratis!, y sabes qué?... ya no los aguanto!!

-Heechul es….

Interrumpiendo ya molesto- Que no oyeron a Yunho, que se callen!- alzo la voz Junsu.

-Quieren de una vez por todas hablar- dijo ya hastiado Jaejoong.

Yoo Hwan hablo primero- es que Heechul hyung tiene la culpa, él tuvo la idea de meterlos ahí.

-Tanto tiene la culpa el que mata la vaca, como el que le jala la pata- contesto seriamente Yoochun

-Eeeh????-dijeron al unísono los bandos al no entender lo que dijo Yoochun.

-Que no solo es el loco el que da el primer paso si no también los que le dan la razón.

Los cinco chicos miraban a los bandos quienes a un tenían signo de interrogación en sus rostros.

-Hay hasta yo lo entendí!-Junsu exclamo parándose de su lugar- que todos! absolutamente todos! por el hecho de ser partícipes son culpables, entendieron?! o traigo piedras para explicarles.

Yunho tomo la palabra- aparte el fin no justifica los medios.

-Ahora podrían hablar y explicarnos todo!- dijo Jaejoong enojado.

-Y si vuelven a ignorarnos no saben la que les espera- hablo amenazadoramente Changmin-se los juro…………….

My Lovely and Little Brother - Cap 7

Yunho♥

Un pequeñito rayo de sol travieso trataba de colarse por la ventana dando justo en el rostro de Yunho. Fue el primero en despertar, abrió sus ojos lentamente y al girar la cabeza vio el hermoso rostro de Jaejoong en su pecho, dormía plácidamente y sonrió recordando que se había quedado en la casa de su Boo. Trato de acomodar sus brazos levantando un poco a Jaejoong, para acomodarlo mejor, se abrazó a su cuerpo y volvió a quedarse dormido.

Abrió los ojos, ya que el sol que entraba por la ventana era insoportable y molesto, lo primero que hizo fue fregar con sus manos sus ojos, gesto muy parecido que tenía con su hermano menor, se sentó en la cama y se levantó rápidamente, se levantó tan rápido que al contacto de sus pies con el frio suelo sus piernas temblaron, se doblaron y cayó al suelo. Al escucharse un gran ruido Yunho corrió a la pieza de Jaejoong y lo vio en el suelo, Yunho rio tiernamente y lo ayudo a ponerse de pie.

-¿Estas bien? –Yunho lo hizo sentarse en la cama.

-Si… Gracias… ¿Qué haces ahí tan tranquilo? ¡¡Tenemos que irnos a la pastelería!! –Jaejoong intento ponerse de pie pero Yunho lo evito.

-Tranquilo, Llame a Yoochun y le dije que no sentías bien, dijo que no nos preocupáramos y él se haría cargo de todo, por hoy. –Yunho le sonrió radiantemente y el corazón de Jaejoong latió rápido.

-P-Pero ¡¡Yo me siento excelente!! –Jaejoong protesto.

-Boo –Yunho levanto una ceja –Eso no es así, estas muy cansado y lo sabes, necesitas descansar para que el lunes estés bien –Yunho tomo su mano.

-Además porque faltes un día no pasara nada. Ah… Junsu llamo y dijo que llegaría en la tarde.

-¿Llamo?

-Sí, pero estabas durmiendo y no quise despertarte, Ahora vuelve a la cama, mientras termino tu desayuno –Yunho le sonrió y abandono la habitación.

-Ay Boo ¿Qué hare contigo?, Aun cuando más quiero que trates de olvidar a Junsu mas lo recuerdas, Quiero verte sonreír y sé que enamorado de Junsu no lo harás, ¿Por qué no puedes olvidarlo?, ¿Por qué te gusta tanto? –Pensaba Yunho. Estaba enamorado de Jaejoong desde que lo conoció, Aun así siempre supo el secreto amoroso de JJ, Pero no podía evitarlo el rubio le encantaba desde su sonrisa, hasta sus terribles berrinches de diva complicada. Siempre que JJ Le hablaba su corazón saltaba y su sonrisa salía intencionalmente, cuando lloraba prefería matarse antes de verlo tan vulnerable y débil en sus brazos, por su amor no correspondido, Cuando se reía las ganas de besarlo y saltarle encima nunca faltaban, Yunho admiraba más que a nadie a Jaejoong, Por lo valiente que había sido al cuidar de su hermanito cuando sus padres murieron.

Yunho termino de arreglar la bandeja de su Boo, con su desayuno y se fue directo a la pieza.

-¡YA! Un rico desayuno para el más bonito –Yunho sonrió tan sinceramente como siempre y le dejo la bandeja sobre sus piernas, Jaejoong lo miro confundido.

-¿Soy el más bonito? –Jaejoong le pregunto divertido.




-Pues aquí no hay nadie más ¿O sí? –Yunho se levantó de la cama y abrió las ventanas de la habitación, dejando que entrara una relajante y refrescante onda de viento.

-Pues… estas tu –Jaejoong sintió la refrescante brisa y enseguida sonrió.

-Si pero yo no soy bonito, Boo.

-Cierto… tu eres más que bonito, Yunnie –Jaejoong tomo de su café y miro a los ojos del moreno.

Yunho se acercó al más bajo y sintió su aliento a café.

-¿Tú crees? –Jaejoong asintió tímidamente, Escondiendo su sonrisa en la taza que tenía entre sus manos.

-No te creo…

-¡¡Enserio!! Yunho, eres hermoso –Jaejoong se derritió al ver directamente a los ojitos más brillantes de su moreno. ¿Qué me sucede? Se preguntaba Jaejoong. ¿Por qué últimamente se derretía con algunas acciones de Yunho? Sera que el… ¿Posiblemente me guste? Con Junsu eran mariposas en el estómago, Con Yunho eran flechazos y truenos en su interior.

-Boo… -Jaejoong dejo la taza de café en la bandeja, mientras Yunho se acercaba más y más a su cuerpo, hasta quedar con sus piernas abrazadas y sus manos entrelazadas, Jaejoong se sonrojo al sentir la nariz de Yunho cerca de la suya.

-Yu… Yu-nho… -Balbuceaba el más bajo.

-Boo… déjame besarte… -Yuno se acercó peligrosamente a los labios de su rubio.

-Solo hazlo… -Jaejoong cerró los ojos y sus labios se juntaron, encajando perfectamente, Jaejoong ingreso su lengua en la boca del moreno, sorprendiéndolo de golpe, recibiéndola gustosamente, Sus lenguas se enredaban y los iba dejando sin aire, Los labios de JaeJoong eran mejores de lo que el imaginaba, no quería soltarlos, pero sabía que necesitaba respirar.

El primero en abandonar los labios del otro, fue JJ, se inclinó un poco hacia atrás y comenzó a jadear.

-Jaejoong –Yunho se lanzó al cuerpo del rubio y comenzó a darle muchos piquitos, haciendo sonrojar cada vez más a Jaejoong.

-Yunnie, N-No… -Jaejoong intento alejar a Yunho, poniendo sus manos en el pecho del moreno.

-¿Por qué no, Boo? –Yunho llego a la oreja de Jaejoong y le hablo roncamente.

-Por… Junsu –Yunho no pudo sentirse más decepcionado y dolido al escuchar las palabras de su amado Jaejoong, se alejó del y se retiró de la habitación.

-¡Yunho! –Jaejoong intento llamarlo pero este ya se había ido.

Sin saber a dónde Yunho camino rápido por el departamento, entrando triste a una habitación, cerró la puerta de un portazo y se sentó al lado de ella.

-No es cierto… -Yunho había llegado al cuarto de Junsu. A Yunho le agradaba mucho Junsu, lo quería muchísimo, era una persona muy dulce, Aunque hiciera sufrir tanto a JJ, le era imposible odiarlo.

Comenzó a explorar la pieza del menor y se encontró con un montón de peluches y globos, ropa desordenada, muchísimas fotos, de Junsu y Jaejoong, de Yunho, de Changmin y Yoochun juntos, si juntos y sonrientes, de los 5, de Junsu y Yoochun, de Junsu y Changmin, de él y su Boo, de hermosos paisajes y hermosas sonrisas de Junsu, las fotos estaban ordenadas en tipo collage en su pared, las fotos se veían perfectas y era como si todas calzaran había una que estaba un poco más alejadas de las demás y precisamente era una de las fotos favoritas de Yunho, Era él y su boo, ambos durmientes y tiernamente abrazados, Junsu la había tomado en uno de sus viajes a Paris con los 5. Yunho tiro de la foto para observarla mejor, al sacarla sonrió y pudo ver algo escrito al reverso de la foto.

‘’El YunJae ¡¡en nuestro primer viaje a Paris!! Se ven tan bonitos juntos<.3, realmente me gustaría que Boo saliera con Yunho-Hyung, Yunho Hyung ama mucho a Jaejoong, el aun no me lo ha dicho, pero yo lo noto ^^, Yunho Hyung es muy atento con Boo y se nota que Boo también quiere mucho a Yunho Hyung. ‘’

12/09/2011.

Yunho sonrió, ante los pensamientos de Junsu y dejo la foto en donde estaba. ¿Cómo sería si el realmente llegara a salir con Jaejoong?

-¿Y-Yunho? –La Voz que más le gustaba, provenía del otro lado de la puerta.

-¿Mmm…?

-¿P-Puedo pasar? –La voz de su amado sonaba triste.

-Es tu departamento ¿No? –Al escuchar tal respuesta fría de Yunho, Jaejoong supo que seguía molesto.

Jaejoong abrió la puerta lentamente y entro, volvió a cerrarla y se sentó al frente de Yunho.

-Y-Yunho-Ah…

-Jaejoong, no digas nada ¿Esta bien?, será mejor que me valla… -Yunho iba a ponerse de pie pero JJ Se lo impidió.

-Yunho, por favor escúchame… Lamento todo esto ¿Si?...

-No es cierto, no te interesa ni siquiera un poco lo que yo siento, Jaejoong, si no, no me hubieras dicho ‘’besame Yunho’’ y luego ‘’No, no puedo por Junsu’’, ¿Cómo quieres que te crea? Tu sabes perfectamente lo que siento hacia a ti y mis sentimientos, eres el único que lo sabe… Ah no se lo conté a Yoochun hace unos días, realmente no te entiendo Kim Jaejoong.

-¡¡Estoy confundido!! ¡¡Ya ni siquiera yo sé lo que siento o lo que quiero!! ¡¡Estaba tan seguro de que me gustaba Junsu, pero últimamente me siento distinto y es por ti!! –Jaejoong grito y Yunho se asombró mucho.

-No quiero que me beses Yunnie, no quiero simplemente usarte porque Junsu no me ama, conozco los sentimientos de mi pequeño, sé que su amor no va para mí, pero eso no significa que puedo besarte y acostarme contigo porque me siento rechazado, si quiero besarte Yunho, quiero que sea enserio y sea porque yo así lo deseo, dame tiempo Yunho, he estado tantos años cegado por el amor de Junsu, que no pensé ni me di cuenta del tuyo, fui egoísta, y ya no quiero serlo más, enserio quiero llegar a besarte porque estoy enamorado de ti Yunnie.

Jaejoong sonrió y Yunho quedo en un leve shock, seguía procesando las palabras que Jaejoong, le había confesado, nunca pensó nada de esa manera, no sabía que Jaejoong estaba confundido por él, no sabía cómo responder ante tal cosa, Jaejoong realmente quería enamorarse de Yunho.
Para que termine en MinSu, necesitamos un hermoso Yunho que venga a salvar a Jaejoong (???)
(Yo si amo el Yoosu :c , me gusta <.3, aunque el MinSu es mi OTP, El Yoosu vendría después *u*)

Mi gran boda - Cap. 2

Es común celebrar una boda por pareja, pero esta vez es muy diferente porque será la boda más grande del año, pues se casaran dos lindas parejas; la primera pareja está compuesta por Kim Junsu, quien es un joven de 22 años que contraerá nupcias con su novio con el cual ha tenido una relación de dos años, se han conocido por una casamentera por decisión de sus padres ya que no querían que ninguno de sus hijos se casara demasiado joven ni muy adulto; su apuesto novio Park Yoochun, quien tiene la misma edad, es un joven muy apuesto de cabellos negros, y la verdad está muy enamorado de su próximo esposo. La segunda pareja está compuesta por Park Yoohwan, joven de 17 años, se ha preparado para este día desde que tiene memoria, ya que siempre quiso casarse con un joven muy apuesto y lo ha conseguido, pues está próximo a contraer matrimonio con el hermano del novio de su hermano, el gemelo mayor Kim Junho.

La decir, Kim Junho y Kim Junsu son gemelos, tienen una relación muy cercana, cuando los padres de los hermanos Kim decidieron que era hora que sus hijos se casaran, Junsu fue el único que acepto, ya que el gemelo mayor no tenia deseos de casarse ni nada que lo alejara de su estilo de vida. Los hermanos Park, igual que los hermanos Kim tiene una gran relación, aunque la diferencia de edad no es muy grande sienten que pueden compartir y hablar de todo entre ellos.

Cuando Junsu y Yoochun se conocieron, supieron que eran el uno para el otro, y que nada los separaría y estarían siempre juntos, ninguno de los dos quería apresurar las cosas y querían ir un poco más lento que las demás parejas de su comunidad, ya que no querían casarse rápido, querían vivir una relación de novios como los demás jóvenes fuera de su comunidad. Cuando tenían un año de relación ambos jóvenes querían compartir un poco de su felicidad con sus amigos más cercanos, así que organización un pequeña reunión donde celebraron su primer año como novios; durante la fiesta el hermano menor de Yoochun conoció al hermano mayor de su cuñado, que sin decir mucho quedo totalmente flecho por el gemelo, desde ese momento decidió que se debía de casar con ese hombre.

Después de unos cuantos meses el gemelo mayor Kim y el menor Park ya estaban en una relación de por sí muy seria, ya que fueron ellos quienes decidieron casarse, y le propusieron a sus hermanos hacer una boda doble, y pues todo se dio ya que ambas parejas contraerán nupcias dentro de dos meses.

Junsu y Yoohwan se encargaban de todo lo relacionado a la preparación de la ceremonia y la recepción, ambos ya tenían preparado lo que sería su boda; los dos decidieron decorar todo lo relacionado a la ceremonia con color blanco, porque a ambos les gusta y les va ese color, igual las flores, los manteles llevaran un color azul, el tema de la ceremonia es el cielo, ya que ellos quieren sentirse en el paraíso cuando digan sus botos. Yoochun y Junho han dejado todo lo relacionado con la boda a sus prometidos, porque cuando estoy quisieron ayudar, se llevaron un gran regaño por parte de los otros dos, ya que no querían que vieran nada, en especial sus esmoquin para la ceremonia.

Ambos chicos decidieron que quien diseñara sus esmoquins seria Lory, la diseñadora más reconocida en la comunidad gitana, por hacer los mejores vestidos para fiestas y bodas.

Junsu se había decidido por hacer un esmoquin de color blanco, con detalles en pedrerías azules que formaba una especie de imagen de curvas que se extendía desde su espalda baja hasta el borde de las mangas del saco, el pantalón es ceñido a sus piernas dejando ver lo bien formado de estas; por otro lado Yoohwan vestiría un esmoquin azul marino en su totalidad, con adornos en pedrerías en un azul más claro.

JS: me encanta –dijo una vez estuvo fuera del vestier, viendo como el diseño era todo lo que quería, él sabía que ese sería con el cual se casaría. – Yoohwan saldrás o no? – pregunto al ver que su cuñado no salía.

YH: creo que he engordado, desde la última vez que me lo probé – dijo saliendo del pequeño cuarto, con sus pantalones a medio cerrar – no sé qué paso, no he cambiado mi dieta, ni he comido de más, no me quedara – dijo con lágrimas en sus ojos.

JS: tranquilo, como aun eres joven debes de seguir creciendo. No te preocupes – dijo sobando su espalda para tratar de consolarlo.

Lory: oh! No te preocupes, solo soltaremos un poco de los lados y estará listos en unos cuantos minutos para que lo lleves, ok – dijo, mientras llamaba a una de sus costureras para que le ayudara – solo trata de no comer demasiado, hasta el día de la boda, está bien? –dijo con una sonrisa, que calmo al más joven.

Después de solucionar el tema con el vestido de menor Park, solo tenían que espera por el día de su gran boda, todos sus amigos, familiares y gente de la comunidad esperaban con ansias ese día, ya que sería la celebración más grande, ya que las familias Kim y Park querían que todo el mundo recordara que sus hijos contraerían matrimonio.

El tan esperado dia llego, y todos ya se encontraban dentro de la iglesia, presenciando la unión de dos hermosas parejas.

YC: yo Yoochun te tomo a ti Kim Junsu, en eterno amor, prometo estar en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, porque eres el ser más especial en mi vida y quiero compartir todo junto a ti, a partir de hoy yo seré tuyo y tu serás mío.

JS: yo Junsu te tomo a ti Park Yoochun, como mi eterno amor, en la salud y en la enfermedad, prometo ser tuyo por el resto de mi vida y compartir junto a ti lo que dos depare la vida – finalizo a punto de las lágrimas.

JH: yo Junho te tomo a ti Park Yoohwan, como mi legítimo esposo, el único ser en mi vida, eres quien me complementa, el amor de mi vida, y espero que estemos juntos por el resto de nuestras vidas.

YH: yo Yoohwan te tomo a ti Kim Junho, como mi espeso, para estar junto a ti por el resto de mi vida, para compartir todo lo que nos depare la vida.

Una vez el padre los pronuncio esposos, los cuatros compartieron el primer beso de muchos que han de venir para ellos.

Vivos en la muerte

Titulo: Vivos en la muerte
Autor: MaryMinRin
Pareja: JaeMin
Extensión: One Shot
Advertencia: Lemon/Necrofilia
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Sonó mi celular y tras ver quien llamaba contesté -JaeJoong, es urgente que vengas a la universidad de Química- se escuchó del otro lado –todos los estudiantes están muertos y no se sabe la razón- el oficial Junsu sonaba preocupado, y no me agradó -¿Cómo que todos? ¿Qué diablos pasó?- pregunté un poco alterado y el solo suspiró y dijo -hay algo muy raro, debes venir-

Sin más que decir saqué mis cosas de la morgue y me dirigí a la universidad, al llegar todo estaba en silencio, solo las ambulancias y patrullas se escuchaban, rápidamente entré a lo que se suponía era el auditorio, un grupo de no menos de 15 estudiantes tendidos en el piso, me dispuse a examinarlos pero no había señales de lucha u otra razón aparente para tan aterradora escena.

-Ni te molestes en buscar golpes o algo así- la voz de Yunho, el ministerio público de la ciudad, me sacó de mis pensamientos -ya revisé todo y no hay señales de violencia, pienso que fueron envenenados, porque ni los docentes se salvaron- le miré sorprendido y aclaré un poco la garganta antes de hablar -¿cuán...cuántos muertos?- dije tartamudeando - alrededor de trecientos con docentes y alumnos- me dijo mirando los cadáveres -deberías empezar con la autopsia o no acabarás- me dijo tocando mi hombro y salió de ahí.

Entre los cadáveres del auditorio había un chico que me llamó la atención, piel canela, delgado y alto, a lo que se veía tal vez más alto que yo, de aspecto joven, fuerte y había que reconocerlo, muy guapo -tal vez uno de primero- dije para mí mismo y salí a buscar a mi ayudante en la puerta.

-YooChun, vamos a tener trabajo- le dije a mi ayudante que esperaba en la entrada -esto es raro pero creo que es epidemia, así que usa guantes y cubre boca por favor- él se limitó a ponerse lo que le pedí.

-¿Jae, crees que sea contagioso lo que les pasó?- me preguntó mirando los cadáveres del pasillo- yo no creo que sea epidemia, debe ser envenenamiento- lo miré seriamente – sea lo que sea no quiero riesgos, ¿entiendes? –el solo asintió caminando tras de mí -vamos a llevarnos uno a la morgue para poder examinarle bien- dije tranquilo guiándole al auditorio.

-Chunnie, nos llevaremos a este chico- le dije señalando al chico de piel canela que me llamó la atención, lo cubrí con una sábana banca y entre ambos lo pusimos en una camilla para sacarlo de ahí.

Mi ayudante era joven, estudiante de medicina y aunque quería hacerse el valiente sabía que le daba miedo, así que le pedí fuera a descansar y que yo acabaría solo con el examen.

-hasta mañana Jae, no te agotes tanto eh- sonreí un poco mirándole marchar mientras me disponía a cortar la ropa del chico muerto -descansa Chunnie-

Cuando terminé de cortar la ropa del chico encontré su identificación -Shim Changmin, 22 años, octavo semestre de Química experimental- suspiré -era un jovencito - por alguna razón mis manos acariciaron su rostro, era muy hermoso.

No sé en qué momento mis manos comenzaron a vagar por su pecho, asombrosamente bien trabajado, hasta que alguien sujetó mi mano, alcé la mirada y casi me voy de espaldas, ChangMin era quien sostenía mi mano fuertemente –Tu… pero… estás.. mue…- no me dejó terminar, puso su dedo índice en mis labios –lo sé estoy muerto yo mismo lo hice y wow en verdad funcionó- se miró detenidamente y después me observó a mí – te ahorraré el trabajo Doctor, yo envenené a todos en la escuela y no solo eso, a algunos les puse en su comida mi más reciente experimento, células alteradas que te hacen ummm, bueno mientras estás vivo no pasa nada pero si mueres te traen de regreso y funcionó- Sonrió sin dejar de mirarme –tú, me deseas- abrí los ojos lo más grande que pude –lo noté en la universidad y como me tocabas hace un momento- retrocedí moviendo la cabeza en negación, el me jaló hacia su cuerpo abrazándome -¿quieres estar con un muerto viviente?- me preguntó acercando sus labios a los míos, solo pude cerrar los ojos y disfrutar de ello.

De un momento a otro me encontré sobre ChangMin en la camilla, su cuerpo era perfecto, su piel era tentación y no lo resistí, acariciaba su pecho, su abdomen, y bajé hasta su intimidad, pensé que por ser un “muerto” no sentiría nada pero me sorprendí al sentir su miembro erecto, firme y pidiendo atención. Tomé su miembro y comencé a masturbarle mientras mis labios besaban cada rincón de piel a su alcance, subí a sus labios y entre sus gemidos seguí besándole.

-Prepárame- me dijo con una voz tan sensual que solo sonreí y abrí sus piernas, lubricando con mi lengua mi dedo pulgar, lo llevé hasta su entrada y comencé a presionar, pude ver su rostro con una mueca de molestia pero en un momento se acostumbró e introduje el segundo de mis dígitos y después un tercero, hasta que lo sentí totalmente listo saqué mis dedos y lo penetré, era tan estrecho, supongo que el estado de “muerto” igual ayudaba en ese sentido.

El gemía y me encantaba escucharlo -uumm más, doctor más- movía su cadera al lado contrario mío, subí sus piernas a mi cadera y lo penetré con más fuerza, el solo gemía y se sujetaba de la camilla con mucha fuerza. –Eres tan estrecho y delicioso ChangMin- susurré en su oído, lamiendo después su lóbulo, él se estremeció y movía más su cadera. Tomé de nuevo su intimidad para darle atención, a lo que el pequeño respondió con más gemidos, eso solo me excitaba más y sin pensar si le causaba daño o no (que de hecho no porque es un muerto) le embestí una y otra vez con más fuerza entrando más, sintiendo sus paredes apretarme tan deliciosamente hasta que terminé corriéndome dentro de él, y él entre nuestros cuerpos.

Terminé cansado que solo besé sus labios otra vez y me recosté a su lado en la camilla quedándome dormido. Cuando desperté él estaba a mi lado, mirándome detenidamente. –buenos y obscuros días Doctor JaeJoong -le miré extrañado, el solo me besó y se levantó – vi tu nombre en tu credencial por eso lo sé y te preguntarás el porqué de mi saludo en ese modo ¿verdad?- me preguntó y yo asentí –bueno porque olvidé decirte que este estado de “muerto viviente” se trasmite por fluidos corporales en contacto con la piel de alguien vivo, así que desde que te besé y me corrí en tu abdomen eres ya uno de nosotros. Bienvenido al mundo de los muertos vivientes JaeJoong.

Desde ese día vivo en la obscuridad, si es que a esto se le puede llamar vida. Con Chang Min a mi lado como pareja pero Vivos en la muerte…

Keep bleeding love


Título: Keep bleeding love
Autor: Dinosawr
Pareja: HoMin, JaeMin, mención de JaeChun
Género: lemon, horror, gore
Extensión: one-shot
Advertencia: violación, vampirismo, asfixia, violencia, sadomasoquismo
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Changmin hizo una mueca de asco mientras aplastaba el gusano con la suela de una de sus pesadas botas.

-Están por todas partes- comentó con un suspiro, acercándose al otro muchacho que miraba hacia todas partes en el suelo para vigilar que no apareciese ninguno más- Ten mucho cuidado, Susu, más te vale que no te muerda ninguno.

Todo había comenzado sin motivo alguno, sin ninguna explicación. De repente, una plaga de extraños gusanos había asolado la ciudad de Seúl. A primera vista, parecían inofensivos y no hacían más que asquear a la población, que los evitaba como podía mientras los de Control de plagas trataban de encontrar la solución a aquellos repugnantes insectos de color verdoso. Sin embargo, un día, así de la nada, se volvieron de color negro y dejaron de moverse. La gente pensó que la contaminación de la ciudad había acabado con ellos y tan solo se preocuparon en recoger sus restos y tirarlos a la basura. Ni dos días después, los verdaderos gusanos salieron de su crisálida, dejando tras de sí una carcasa vacía pero sin transformarse en mariposas, sino en una agresiva plaga de gusanos de un rojo brillante que comenzaron a morder a la gente con unos afilados dientecillos. No había sido tan grave eso como que transmitieran una horrible enfermedad: la necrosis.
Donde estos insectos mordían las células comenzaban a morir de forma continuada hasta la muerte del sujeto que había sido infectado. Era una imagen grotesca ver a las personas afectadas, llenas de conchas de piel muerta, a veces sin parte de las extremidades, con las cuencas de los ojos vacías y con jirones de piel colgando por todas partes que además se volvían extrañamente agresivas y perversas debido a esta enfermedad. Los casos de asesinatos y violación comenzaron a aumentar de forma extrema y terrorífica. Muchos de los afectados se volvieron caníbales y todo era un caos. Las autoridades no podían controlar la situación; muchos se suicidaban por miedo a quedar infectados, otros se dedicaban a asesinar a los enfermos para evitar una pandemia. Los hospitales no daban abasto en ningún momento, pero no había más cura que la muerte para aquellos que recibían el mordisco. La ciudad entera estaba en cuarentena, cortando cualquier forma de escape, aunque ya comenzaban a darse los mismos casos en otras partes del mundo. En Internet, la gente aseguraba que el Apocalipsis zombi había comenzado, y nadie veía como rebatirlos, así que con ese nombre comenzaron a denominarse a los enfermos.

En todo aquel caos, la gran mayoría de la población había caído y los supervivientes se agrupaban en pequeños focos, provistos de provisiones y todas las armas que podían encontrar para ir acabando con aquellos malditos condenados que se les atrevieran a acercarse demasiado. En el caso de Changmin, el muchacho había sido perseguido por toda la ciudad por un zombi hambriento hasta que un tipo le había disparado y ofrecido unirse a su grupo. Su nombre era Yunho y nadie podía decir que no tenía recursos. Con él había conseguido reunir a cinco personas, pero aunque eran pocos, todos seguían con vida, bien alimentados y con buen ánimo, optimistas ante un futuro que se presentaba muy negro.

El grupo lo formaban cinco tipos: Jaejoong, un chico femenino de aspecto, pero en absoluto delicado, al que le gustaba fumar, beber y maldecir como a un cosaco y al que no era buena idea dejar cerca de un arma si no era completamente necesario por su terrible puntería; Yoochun, un medio americano de acento terriblemente difícil de entender pero mucha labia con al que usaban para distraer a la gente a la que robaban las provisiones; Junsu, un muchacho un poco mayor que él, inocente y desvalido al que todos se esforzaban por proteger, pero que era capaz de dispararle a un objetivo en movimiento desde una distancia considerable  y Yunho, el líder de aquellos supervivientes, que sabía cómo moverse por las partes más peligrosas de la ciudad, llenar de plomo a un zombi sin ninguna clase de miramiento y quedarse toda la noche despierto cuando no era su turno por cuidar de alguno de ellos cuando estaba herido. Los cinco eran muy diferentes, pero de alguna manera, todos encajaban allí, en ese duro mundo apocalíptico.

-Vamos, chicos, tenemos que acampar antes de que anochezca o esos bastardos nos rodearán en cuanto menos nos lo esperemos.-ordenó Yunho, echándose la mochila llena de trastos a la espalda y comenzando a caminar a paso ligero hacia el norte.

Todos lo siguieron de inmediato sin rechistar, a pesar del cansancio. Aquel día habían tenido que bajar hasta el centro de la ciudad a por comida y cosas necesarias como medicamentos, vendas o desinfectante, lo que suponía enfrentarse con una horda de medios muertos intentando comerse sus cabezas cada dos pasos. Para lo que solía ser aquello, habían salido prácticamente ilesos de allí, apenas con unos arañazos y ese hecho les hacía estar de un humor excelente.

-Yo creo que esto hay que celebrarlo-comentó Jaejoong mientras andaban por un estrecho callejón por el que tenían que pasar uno a uno- Salir de allí sin nada roto es como un milagro. La última vez casi me parto las dos piernas y no solo una…
-Yo he logrado robar una botellita de soju, ¿crees que servirá?- comentó Changmin palmeando su mochila con una sonrisa de pura victoria y el mayor lo miró como si quisiera besarlo.

Así, algo distraídos con la promesa de alcohol y de un humor que era difícil de conseguir cuando estás en medio de la extinción de tu especie, no vieron venir aquel ataque.

*

Changmin miró con miedo aquella pulsante herida en el cuello de su líder antes de acercar el pañuelo empapado en desinfectante a la piel y lavarla con él. Yunho se tensó cuando lo sintió pero no dijo nada, ni siquiera un sonido de queja escapó de sus labios.

-Changmin-ah… ¿sanará?- preguntó Yoochun con un hilo de voz, observando con una profunda repugnancia el supurante mordisco.

Con todos sus años estudiando medicina, al final no le serviría para nada. Todos sabían de sobra que a partir del mordisco no había vuelta atrás, que nada de lo que hicieran lo salvaría.

-Por favor, matadme ya…-pidió Yunho con tono de voz suplicante- Matadme antes de que os pueda hacer daño a ninguno…

-¡Ni hablar!-exclamó Junsu, las lágrimas abriendo caminos en la suciedad de sus mejillas- Chicos, no… Por favor… Todavía no, no hasta que sea inevitable…

-Nos pondremos en peligro si hacemos eso –espetó Jaejoong con voz dura- Tenemos que sobrevivir aunque sea sin él y tenemos que matarlo ahora- a pesar de la indiferencia que había intentado fingir todos veían con claridad el sufrimiento en los ojos del mayor, que tampoco quería dejarlo morir. No de esa manera, no cuando había hecho tanto por ellos.

-Jae, por favor… -murmuró Yoochun con voz suave, mirándolo a los ojos- Esperemos… Tan solo un poco más, no queremos perderlo todavía…
-¿Cuánto tardará en volverse agresivo?- preguntó el chico, señalando con la cabeza al más joven que a pesar de que estaba atento a la conversación aún se mantenía ocupado pasando el paño por el cuello de Yunho, que protestaba suavemente que no había que correr riesgos pero al que nadie hacía caso.

-Entre tres y cuatro días… En ese momento comenzará el estado de necrosis y el dolor lo volverá peligroso. Hasta entonces… Podemos dejarlo vivir.

*

-Debes comer- ordenó el más joven acercándole a la boca a Junsu los palillos llenos de arroz.

-No quiero… No tengo hambre…

-Debes comer-insistió Changmin, pero el otro le giró la cabeza y éste acabó por rendirse, comiéndose él lo que le había acercado- Sabes que así no vas a llegar a ninguna parte, ¿no? Ahora que Yunho hyung no va a estar tenemos que ser más fuertes y…

-Ese es mi maldito problema, Min-ah. Que hyung ya no va a estar… ¿Cómo podéis ser tan insensibles ante este hecho? Jaejoong incluso quería matarlo…

-Junsu, por si no te has dado cuenta, no estamos en una película, no hay manera de salvarlo y él solo estaba haciendo lo que le parecía correcto, porque tenemos mucho que perder si se descontrola y muerde a alguno de nosotros. Hay que pensar con la cabeza y dejar los sentimientos de lado, por mucho que nos duela.

-Ya, claro –el chaval soltó una risotada amarga, tan diferente a otras que había soltado antes- ¿Eso lo dice el que lo mira con ojos de cachorro enamorado? Como puedes ser así… Todas las veces que me has dicho que lo amas, que ojalá te viese más que como a un hermano pequeño… ¿Eso ya no importa?

Changmin hizo una mueca de dolor e ignoró las lágrimas que amenazaban con caer. Sabía que contarle sus sentimientos a Junsu no había sido buena idea, pero necesitaba desahogarse y el otro muchacho parecía el más comprensivo, aunque ahora los estaba usando como arma arrojadiza contra él.

-¿¡Te crees que a mí me hace mucha gracia?! Lo amo y ni siquiera voy a tener oportunidad de decírselo… Lo amo y voy a tener que ver cómo le dan un tiro en la nuca o incluso dárselo yo. Pero no estamos en posición de elegir o no. Actúo como debemos actuar si queremos tener esperanzas, si queremos luchar hasta el final. ¡Así que no me digas que no me importa porque no tienes ni puta idea!

Dicho esto, el chico salió de la cocina dejando su plato de arroz frío sobre la mesa y se metió directamente en la ducha del refugio de aquel día, una pequeña casa a las afueras de Seúl. En cuanto el agua helada comenzó a caer por sus hombros –hacía ya varios meses que no disfrutaba de un baño caliente, pero esas comodidades se habían acabado en el momento en que las personas habían decidido comerse unas a otras- se mezcló con sus ardientes y saladas lágrimas, que caían sin control y se perdían por el sumidero de la ducha.
¿Por qué Junsu había tenido que hacer aquello? ¿Por qué lo había atacado donde más le dolía? Desde que lo había descubierto, Changmin había tratado de esconder aquel embarazoso sentimiento hacia el hombre y aunque no lo había conseguido con mucho éxito, había conseguido centrarse en lo importante. Igual que aquella noche, en la que no había opinado nada acerca de la muerte de Yunho más que para avisar cuánto tiempo era seguro mantenerlo con vida. Sin embargo, ahora aquello le reconcomía por dentro. No quería que su líder, al que tanto admiraba y que tanto había hecho por él pensara que era un bastardo sin sentimientos que quería librarse de él a la primera de cambio. Pero, ¿acaso había alguna manera de demostrarle que no lo era?

-Yunho hyung… ¿puedo pasar?- preguntó tímidamente golpeando en la puerta de la habitación donde Yunho se había confinado por voluntad propia.

-No pases, no es seguro estar conmigo

Changmin ignoró olímpicamente aquella respuesta y entró en el cuarto, cerrando la puerta tras de sí y sentándose a sus pies en la cama.

-¿Qué quieres, Changdol? –preguntó el hombre con voz cansada, usando aquel mote cariñoso que le había puesto hacía ya unos meses, llevando reticentemente una mano al cabello del muchacho, pues no parecía fiarse de sí mismo- sabes que es peligroso estar aquí… Podría atacarte…

-Lo sé, hyung –suspiró él, pero a pesar de todo se acercó a él, tumbándose a su lado en aquella pequeña cama.- Pero necesito hablar contigo…

-¿Ocurre algo, Min-ah?-Yunho esperó que hablara sin dejar de pasar las manos por sus cabellos

-Yunho, no quiero perderte… -comenzó finalmente él, armándose de valor- No quiero perderte porque llevo enamorado de ti desde que me salvaste, pero nunca he querido decírtelo porque tú tenías cosas más importantes de las que ocuparte… Pero ahora que vas a morir… Quería, simplemente que lo supieras…

Durante unos instantes nadie dijo nada y un silencio incómodo flotó en el aire, hasta que…

-Niño estúpido- gruñó el mayor con un extraño brillo feral en los ojos- ¿Sabes lo mucho que llevo esperando oír algo así? ¿Por qué me lo dices ahora cuando ya no hay oportunidad para nosotros?

-Pero hyung, había que centrarse en…

-¿Acaso crees que en esas noches largas de invierno en las que no había nada que hacer y nos la pasábamos confinados en casa no habríamos podido ser algo? ¿O acaso no has oído a Jaejoong y Yoochun follar? –Yunho parecía genuinamente enfadado, como si pudiera darle un puñetazo o algo así, y Changmin supuso que la agresividad ya empezaba a notarse en él.

Un escalofrío de miedo lo recorrió entero cuando el hombre lo agarró de la camiseta de manera violenta.

-Eres un maldito estúpido, estúpido… Y yo que no quería aprovecharme de ti… Eso me pasa por ser bueno con los estúpidos –y antes de que el joven pudiera defenderse le tapó la boca en un beso de tal intensidad que le cortó la respiración.

No era exactamente como él se había imaginado que sería su confesión, pero no es que el muchacho se estuviera quejando precisamente, no cuando su ropa estaba tirada en el suelo, hecha jirones, y el otro lo estaba mirando como si fuera el trozo de carne más delicioso del mundo.

-Pero que bonito eres… -comentó logrando que se sonrojara, dejando vislumbrar al Yunho amable con el que normalmente trataba, justo antes de separarle las piernas con brusquedad y meterle un dedo completamente seco, haciendo que soltara un quejido de dolor.- No tienes ni idea de las ganas que tenía de hacerte esto… -explicó con voz suave a diferencia de sus bruscos movimientos en su entrada cuando trató de introducir el segundo dedo casi inmediatamente.

Changmin sentía como aquellos dedos –que no paraban de entrar y salir de él de la manera más bruta, ensanchándolo- ardían y el mayor no tenía ningún tipo de delicadeza o cuidado, arañando su interior muchas veces, haciendo que aquello doliese como mil demonios. Sin embargo, a pesar de todo, notaba como su erección pulsaba con cada una de aquellas dolorosas acciones. En el fondo sentía que lo estaba disfrutando, algo extraño porque jamás había tenido ni la más mínima tendencia masoquista.

-H-hyung… déjalo ya… No puedo soportarlo, te quiero dentro… -murmuró, excitado a pesar de sí mismo.

-Pero mira que eres puta… ¿Acaso no puedes esperar un poco? ¿Tantas ganas tienes de que te rompa en dos, Minnie? – preguntó con voz lasciva antes de darle una fuerte palmada en la nalga, haciéndolo gritar- Aquí se hace lo que yo diga –espetó dando otra palmada, y luego otra, observando como la piel se ponía roja bajo sus manos.

Los golpes eran fuertes y lo hacían retorcerse de dolor, pero a la vez pedir por más y gemir de placer. ¿Qué mierda le pasaba? ¿Por qué aquello le gustaba? De repente sintió una urgente necesidad de parar, no queriendo ver sus propios límites.

-H-hyung, por favor… N-no quiero… Por favor, para –pidió entre gritos cada vez que hacía resonar su piel en chasquidos

-¿Pero qué dices? Tú no quieres parar. Lo veo en tus ojos, Changminnie, esto te está gustando más a ti que a mí. Y créeme, se va a poner mucho mejor.

Dicho esto, sacó sus dedos de él de forma brusca, logrando que se mordiese el labio para no gritar y gateó sobre su pecho, bajándose frente a su cara los pantalones y la ropa interior, dejando su enorme miembro, que permanecía erguido orgullosamente entre sus piernas justo sobre sus labios.

-Vamos, chúpamela… Quiero esa boquita preciosa en mí… -murmuró con tono urgente, empujando contra sus labios hasta que aceptó a abrirlos, engulléndolo todo lo que podía. Jamás había hecho aquello, así que el joven no estaba seguro de cómo se iba a meter aquello entero en la boca, mucho menos a la velocidad a la que se estaba moviendo él, logrando que se atragantara cada vez que la punta chocaba contra las paredes cerradas de su garganta.- Oh, sí… Me encanta, me encanta… -suspiró, dando una embestida especialmente fuerte, haciendo que le entrase un ataque de tos que apenas pudo contener, derramando saliva por todos lados, haciéndolo todo más húmedo y desastroso- No me digas que esto es más de lo que puedes contener, Minnie… No me decepciones, vamos…

Al oír eso, Changmin hizo su mayor esfuerzo para relajarse, logrando que las paredes de su garganta se relajaran y dejar que su miembro entrase más profundamente en su boca. No estaba muy seguro de estar haciéndolo bien, pero la manera en que el hombre gruñía y la violencia de sus embestidas le daban una señal de que sí. Cuando acabó por correrse en su boca apenas pudo contener las arcadas, un montón de semen y saliva saliendo de su boca cuando el otro se apartó, tomando grandes bocanadas de aire.

-Lo has hecho muy bien- alabó su mayor con un casi ronroneo- Te mereces una buen recompensa. A cuatro patas- ordenó con voz firme, obligándolo a girarse y poner el culo en el aire, su entrada roja y abierta, completamente expuesta. Casi de inmediato el otro agachó su cara hasta allí y comenzó a lamerla con fervor, causándole un placer leve pero intenso, consiguiendo que gimiera fuerte y de forma continua.

-A-ah... Dios, Yunho, por favor... ngh...

-Veo que te gusta, ¿eh?- preguntó con voz traviesa, haciendo un obsceno ruido húmedo al lamer sus nalgas todavía rojas- Vamos, mi puta, demuestra cuando te gusta.-dicho esto lo penetró con la lengua, consiguiendo que gimoteara de necesidad, con las mejillas ardiendo de pura humillación.- Eh, si no quieres que pare demuestra que de verdad te gusta- comentó palmeando de nuevo su trasero, el chasquido resonando por todas las paredes.

-Sí, sí, me gusta mucho, por favor, fóllame ya- suplicó moviendo el trasero en el aire, ganándose unos cuantos golpes más ante la provocación.

-Así será... Nos vamos a divertir mucho, Minnie

El muchacho solo pudo hacer un leve ruido de asentimiento mientras oía el ruido de algo rompiéndose. Estaba a punto de girarse para ver lo que había ocurrido cuando el otro lo agarró de las caderas tan fuerte que estaba seguro de que le había dejado marca y sintió como se introducía dentro de él casi de golpe. La sensación era terrible, casi como si lo estuvieran partiendo en dos y Changmin tuvo que morder la almohada para evitar gritar, pero fue incapaz de contener las lágrimas. Sin embargo él no tenía ni idea de que aquello se iba a poner peor.

Sin darle tiempo a prepararse, Yunho comenzó a moverse de forma rápida y firme, golpeando cada vez su trasero, el cual Changmin tenía la sensación de que en cualquier momento empezaría a sangrar. No estaba equivocado. De repente sintió un agudo dolor cortante en la nalga y soltando un alarido se giró de inmediato para ver lo que había ocurrido. En la mano del líder había un afilado trozo de cristal de uno de los adornos de la habitación.

-¡Hyung!- chilló, intentando apartarse, muerto de miedo, pero el otro no se lo permitió, agarrándolo más fuerte, esta vez de las nalgas, aprovechando para apretarlas y causarle más dolor, llenándose las manos de sangre. Justo en ese momento, al haberse arqueado Changmin pudo meterse más profundamente y comenzó a golpear su próstata, logrando que todo aquel intenso dolor se transformase en placer automáticamente, haciendo que gritase de placer.

-Ah, ya sabía que te gustaría -exclamó victorioso el otro sin dejar de moverse, con la voz ronca de placer lamiéndose la sangre de los dedos de forma lasciva.

Changmin no era capaz de articular nada que no fueran fuertes gemidos, la cabeza apoyada en la almohada, un hilillo de saliva escapando de la comisura de sus labios puesto que no lograba cerrar la boca, demasiado centrado en el placer, sintiendo cercano su orgasmo. Sin embargo, Yunho acabó antes que él, liberándose dentro con un gruñido mayor y saliendo de él casi de inmediato. El joven notó como el semen se mezclaba con la sangre de su nalga, chorreando entre sus piernas como una especie de fuente.

Adolorido y frustrado, lo único que pudo hacer Changmin fue llevar la mano a su miembro con intención de liberarse, pero el hombre la apartó de un manotazo, sonriendo cruelmente y agarró su hombría con la suya de forma ruda y brusca. Al menor estaba lejos de importarle, queriendo tan solo correrse de una vez. Antes de que pudiera darse cuenta lo tenía cogido del cuello, impidiéndole respirar, pero sin dejar de mover la mano, jugando con sus testículos y Changmin no estaba seguro de si iba a desmayarse de placer o a morirse asfixiado. No ocurrió nada de eso, simplemente se corrió por fin con un sonido estrangulado, manchando y salpicando por todas partes y Yunho apartó la mano de su cuello, dejándolo respirar.

Aliviado y con ganas de llorar, el menor comenzó a hundirse en el mundo de los suyos, pero el otro no se lo permitió.

-Ya es la hora, Min

-¿La... la hora de qué?

Y sin más dilación lo mordió en el cuello.

*

-Minnie... Minnie, y es la hora, despierta- canturreó Jaejoong en su oído con voz suave.

-¿E-eh? ¿Hyung?

-Vamos, mi amor, o llegaremos tarde a la sesión de fotos- explicó el chico robándole un beso antes de salir de la habitación, probablemente para preparar el desayuno.

En cuanto se fue, Changmin notó sus mejillas arder de vergüenza, removiéndose incómodo en la cama y planeando como llegar hasta la cocina sin que se notara la prominente erección en los pantalones del pijama. ¿Qué coño había soñado? ¿Desde cuándo tenía ESA CLASE DE FANTASÍAS con el mejor amigo de su novio y el líder al que tanto admiraba? No podía explicárselo, ni siquiera sabía que le gustaran aquellas cosas tan enfermas.

Pensativo, salió de la cama y se dirigió a la cocina a comer algo a despejarse. Su novio estaba dándole la espalda, girando unas tortillas con una espátula. Changmin, en lugar de sentarse, lo abrazó por detrás, posando su miembro erguido entre las nalgas del mayor.

-¿Te has despertado contentillo, cariño? -preguntó Jaejoong con una risilla, tapándose la boca tal era su costumbre.

-Hyung, ¿alguna vez has pensado en pegarme con una espátula?