KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Crónicas de un Tonto Mejor Amigo cap 2

El tercer amante mi abuelita decía…


Rain se agarró con fuerza de la puerta del auto.

Se apegó un poco más a su asiento y rezó por que el cinturón de seguridad en verdad salvara tantas vidas como lo anunciaba la televisión. Había sido un total error dejar que Boa condujera y no era por reforzar la estereotipada idea de que las mujeres son malas conduciendo.

Si no más bien por que Boa estaba, muy alterada y eso no le convenía.

—¡Eres un idiota! ¿Por qué jamás me puedes escuchar hasta el final?

Rain tragó duro incapaz de formular al menos una palabra en su cabeza, viendo horrorizado como su esposa esquivaba auto tras auto en unos movimientos dignos de cualquier corredor de autos. Oh, Santo Dios incluso hasta sentía que la presión le estaba bajando.

¿Tendría Boa consideración de que estaba pálido y se detendría?

—No puedes desconfiar de mí de esa forma. Soy mujer… Tengo sentimientos.— Un auto se interpuso entre ambos y Boa sacó la cabeza un poco, entonces ocurrió lo más bizarro de todo, la dulce aunque algo alterada voz de Boa, se transformó en un grito horroroso que despelucó la piel de Rain. —¡¡Quítate del medio, imbécil!!

Si, todo eso sentimientos femeninos habían desbocado en aquel estrepitoso grito.

Boa tocó la bocina del auto varias veces con fuerza antes de volver a la velocidad monstruosa con la que conducía. Rain se aferró un poco más al auto, cerró los ojos y empezó a rezar. No quería morir, no tan joven y guapo.






—Esto es increíble no puedo creer que me estés involucrando en algo tan retorcido, yo no hago este tipo de cosas, Yoochun. Me enoja que le hagas esto a Rain. Además de que no me agrada la idea de decirle que tú y yo estamos saliendo eso es todavía más retorcido.

Yoochun entonces levantó la mirada.

Sin morder el pedazo de pizza en sus manos y observando a Yunho comer, aún con el entrecejo arrugado. Las expresiones de Yoochun cambiaron por un momento, por una algo vacía que desestabilizó la notoria felicidad que Park había estado destilando desde hace un buen rato.

—¿Por qué te parece tan bizarro? ¿Acaso te parece tan raro que tú y yo podamos empezar a salir?

Yunho limpió un poco su boca, buscando la mirada de su mejor amigo, que extrañamente aún tenía el pedazo de pizza sin probar en su mano y que lo veía atento a su respuesta.

—Pues claro que es raro, tú y yo somos hombres. Somos amigos desde mucho más tiempo de lo que puedo recordar, por que tú eres un maldito playboy que usa a las mujeres a su antojo y por que yo parezco ser inactivamente sociable en cuanto a las relaciones se refiere. ¿Qué imbécil podría creer tremenda estupidez de que tú y yo estamos saliendo?

—Pues… Rain.

Ambos rieron por un momento, Yoochun sin embargo no lo hizo por demasiado tiempo, relajando un poco más sus expresiones y decidiéndose por darle otra mordida a su pizza. Yunho sin embargo se dedicó a beber un poco de su refresco y suspirar.

Limpiando un poco sus manos y mirando atentamente al hombre sentado frente a él.

—Yoochun, conozco a Boa desde el instituto. Es algo así como mi mejor amiga, la quiero muchísimo y cuando se casó con Rain ella parecía tan enamorada que me sentí verdaderamente feliz por ella. Viajó por unos años con Rain al extranjero, luego volvió y decidí que se conocieran, por que tu eres tan importante para mi como lo es ella.

—Un momento…— Yoochun limpió su boca y arrugó el entrecejo. —¿Estas diciéndome que quieres a Boa igual de lo que me quieres a mi?
—Si, ambos son mis amigos más cercanos.

—¡Pero a mi me conoces desde hace más tiempo!
—¿Por qué estamos teniendo esta absurda conversación?

Yunho pareció alterarse un poco, así que Yoochun optó por cortar por lo sano, y volver a comer un poco de pizza en tanto Yunho retomaba la palabra.

—Como sea lo que trataba de decirte. Es que tanto Boa como tú son muy importantes para mi. Pero no por eso, voy a permitir que le hagas daño. Te conozco, nunca has ido en serio con ninguna mujer y no quiero que le hagas daño. Así que te voy a plantear una pregunta muy puntual. ¿Todo esto va en serio?

Por un momento hubo un corto silencio, Yoochun miró a Yunho a los ojos, esperando que algo más sucediera, pero finalmente Yoochun suspiró, volviendo a tomar otro pedazo de pizza en las manos.

—Si, estoy seguro de lo que estoy haciendo. No hay vuelta atrás.

Yunho suspiró también, arrimándose en el respaldar de su silla y suponiendo que si esto era lo que su amigo quería, entonces a él no le quedaba más que apoyarlo.






Junsu se arrimó por un momento en la escondida estantería y cerró los ojos.

Solo por un momento.

Estaba tan agotado, que últimamente sentía que no rendía igual que antes. Eran apenas las nueve de la mañana, el local acababa de abrir y él ya estaba con ganas de irse a casa a descansar aunque eso fuera lo último que pudiera hacer en realidad.

Un suspiró salió de sus labios ligeramente rojos, ahora que lo recordaba tampoco había desayunado correctamente, cargaba apenas un vaso con leche en el estómago. Su respiración se fue calmando de a poco, tan acompasadamente que logró empezar a dormitarlo en medio del frío proporcionado por el aire acondicionado.

—¿Se puede saber que estás haciendo?

Sus ojos se abrieron inmediatamente, se irguió por impulso y miró de un lado a otro, esperando ver a su jefe. Pero Yunho se encontraba cerca, más bien tenía a un muchacho muy alto y delgado frente a él, un muchacho que tenía una cara de amargado sorprendente.

—Lo siento. Descansaba un momento. ¿Desea que lo ayude con algo?

De repente el ruido llegó hasta sus oídos, la gente entraba y salía del local, unos observando, otros comprando. Junsu empezó a despertarse completamente, sin embargo el muchacho frente a él solo arrugó el entrecejo.

—Son apenas las nueve de la mañana. ¿Qué clase de empleado se siente cansado cuando no tiene ni dos horas desde que empezó su horario de trabajo?
—Bueno y eso ¿A usted que le importa?

Junsu colocó las manos en su propia, mirando con odio al muchachito insolente que se atrevía a hablarle de esa forma, por que si, Junsu podía ser un poco más bajo. Pero era claro que aquel muchacho era más joven. Y eso le daba cierta ventaja.

—¿…Qué? ¿Por qué demonios me estás hablando así?
—Usted viene a comprar algo. ¿No? Pues yo estoy aquí para ayudarlo con su compra. Así que ni usted tiene derecho a juzgarme por si duermo o no, ni yo tendría que decirle nada si no se entrometiera en lo que no le importa.

Por un momento, el ojo derecho del muchacho frente a él pareció temblar, pero antes de que pudiera hablar. Junsu observó a su jefe aparecer de la nada y pasar su brazo por los hombros del menor, con una gran sonrisa en el rostro.

—Min… Que bueno que volviste a visitarme. ¿De que hablan?

Los ojos de Junsu se abrieron con sorpresa, justo en ese momento Changmin sonrió de lado, maliciosamente.

—¿Min? Es que ustedes… ¿Se conocen?

Yunho le sonrió, tan abiertamente como siempre, juntando el cuerpo de Changmin un poco más al suyo, como si se sintiera orgulloso de eso.

—Por supuesto, Changmin es mi hermano menor.

Y entonces el mundo de Junsu empezó a perder orbita.







Changmin cruzó sus piernas educadamente, sentado frente al escritorio de su hermano mientras él terminaba una conversación con algún proveedor. Arregló un poco el cuello de su camisa, y respiró profundo. La puerta de la oficina de Yunho se abrió, con algo de cuidado y con el sonido de la loza chocando levemente.

Entonces Changmin sonrió un poco más.

—Aquí está el café.

La voz de aquel empleado insolente llegó hasta sus oídos. Changmin levantó la mirada, con un poco de altivez y descaro mientras el muchacho lo veía de reojo con algo de temor. Seguramente por que temía, a que el abogara en su contra para que perdiera el trabajo.

—Muchas gracias, Junsu en serio no era necesario que te molestaras.
—No te preocupes, Hyung. Lo hice con mucho gusto.

Yunho, que mantenía tapado con su mano la bocina del teléfono le sonrió un poco y Junsu asintió. Mirando una última vez a Changmin, suspirando y decidiendo que le hablaría al menos en vos baja.

—¿Vas a hacer que me despidan?

Changmin por un momento se sorprendió, ante la confianza con la que el tal Junsu le hablaba, pasó una mano por su cabello y prefirió mirar a su hermano anotando algo en su agenda, contestándole secamente como si en realidad no le importara.

—Debería, pero empleados como tu me tienen sin cuidado.

Junsu colocó una deslumbrante sonrisa en sus labios, una tan hermosa que de haberla visto, seguramente Changmin se hubiera sorprendido de que un chico en verdad pudiera verse tan lindo. Luego de eso, Junsu hizo un pequeño asentimiento y se alejó. Como si la energía positiva hubiera vuelto a su cuerpo.

Changmin tomó la taza que reposaba en la pequeña charola sobre el escritorio de Yunho y aspiró con gusto el delicioso aroma del café. Cerrando los ojos y regodeándose de lo mucho que aquello le gustaba.

—Disculpa la interrupción, pero se acerca la época de invierno y necesito esos productos en venta.
—No te preocupes, Hyung. En realidad he venido a pedirte un pequeño favor.
—Claro, tú dirás. ¿En que te puedo ayudar?

Changmin volvió a respirar hondo. YunHo bebió un poco de ese café recién preparado. No es que no confiara en su hermano mayor, pero sencillamente para Changmin era muy difícil tener que pedir algún tipo de favor.

—¿Podrías darme empleo?

Las expresiones de Yunho por un momento se estancaron, pero luego cambiaron por una de asombro que levemente incomodo a Changmin.

—¿Estás seguro?
—Si, Hyung. Quiero un empleo. Necesito empezar a independizarme un poco.
—Pues no creo que haya problema. Cuenta con eso.

Changmin tuvo que sonreír, así de amplio como a su hermano le gustaba que lo hiciera, Yunho le correspondió a la sonrisa, en verdad Changmin se sentía agradecido, por que sabía que siempre podía contar con él. Sin embargo la puerta se volvió a abrir, esta vez bruscamente.

—¡Yunho, tienes que acompañarme a un lugar!

Changmin cerró los ojos, la intempestiva voz de Yoochun a veces lograba rebasar el límite de su paciencia.

—Si, hola Yoochun. Para mi también es un gusto verte.
—Oh, mocoso has estado aquí.

Y el hermoso momento que había vivido con su hermano mayor se había derrumbado ante sus ojos. Yoochun se apoyó en el escritorio de Yunho y fijó sus ojos en él.

—¿Qué sucede Yoochun?
—Es sobre lo que pasó ayer, vamos en el camino te explico.
—Pero…

Changmin suspiró, y sintiendo la mirada de su hermano sonrió.

—Está bien, Hyung. De todas formas yo ya me tengo que ir.
—Gracias, Min. Y ven mañana a primera hora. Tendré todo listo para que ocupes tu lugar.

Yunho recogió rápidamente su abrigo, agarrando como podía su billetera y celular. Changmin solo lo observó salir de la oficina entre susurros con su mejor amigo. Suspiró levemente y supuso que en verdad sería algo importante para que hayan tenido que salir así de apresurados.

Se levantó, acostumbrado a hacer siempre lo mismo, acomodar su ropa, verificar que se encontrara perfectamente bien y luego de eso, con una expresión relajada en el rostro abandonó la oficina de su hermana. Bajó las escaleras distraídamente, el lugar parecía un lugar ideal.

Los empleados lucían a gusto con su trabajo, y todo estaba tan bien estructurado que Yunho podía tomarse la libertad de marcharse y dejar encargado al gerente mientras él realizaba sus asuntos. Sonrió levemente, pensando en que buen trabajo le podía dar su hermano.

—¡Hey! Disculpa…

Junsu llegó hasta él, corriendo y con una enorme sonrisa en el rostro. Changmin solo arrugó un poco el entrecejo. ¿Por qué ese niño tenía que sonreír tanto? Sin embargo Junsu no pareció notar su molestia, solo se acercó un poco más y estiró los brazos, extendiéndole una pequeña barra de chocolate.

—Es en agradecimiento por no inculparme con Yunho, este trabajo es muy importante para mí.

Changmin desvió un poco la mirada, escondiendo las manos en aquellos bolsillos de su pantalón.

—En realidad, así te hubiera acusado. Yunho no te hubiera echado, al parecer te ha tomado cariño, así que en realidad hubiera sido gastar palabras por gusto y yo no desperdicio mis palabras de esa forma.
—Eh… Si, bueno. ¡De todas formas muchas gracias!

Si bien, Junsu no entendió mucho de aquella parolata por parte del menor, Junsu hizo lo que sabía hacer mejor, colocó la mejor de sus sonrisas y extendió un poco más el chocolate. Changmin no se movió, Junsu abdujo que debía ser muy tímido, así que optó por agarrar por el brazo al muchacho y depositar en su mano la barra de chocolate.

—Es un dulce muy especial, espero que lo disfrutes.

Changmin alejó un poco la cabeza, sorprendido de que aquel muchacho hubiera tenido la osadía de agarrarlo por la mano y dejar ahí su estúpido regalo. Luego Junsu sonrió y se marchó, retomando sus actividades laborales. Dejando a un estupefacto Changmin con el chocolate en las manos.

Mirando aquel dulce como si fuera veneno y no pudiera ni siquiera moverse.

—Curiosamente… A mi no me gusta el chocolate.

Dos minutos después, Changmin lo echó a la basura. Él no recibía regalos de extraños, y esta, no iba a ser la primera vez.






Yunho tenía aún esa mueca extraña en el rostro.

Yoochun estacionó el auto, se quitó el cinturón de seguridad y miró a su amigo. Tuvo que tapar un poco su boca y aún así no pudo esconder la sonrisa en su rostro.

—Por favor Yunho, parece que estuvieras en el baño.

La mirada molesta por parte de Jung, y Yoochun de inmediato recibió un golpe en la cabeza. Yunho se cruzó de brazos, arrugando el entrecejo. Y con un bufido resonando de su boca.

—No me voy a bajar de este auto.
—Yunho, dijiste que me apoyarías.
—¡No en esto!

Yoochun suspiró. Miró a su amigo con un poco de comprensión, y puso una de sus manos en el hombro de él.

—Yunho, por favor… Eres mi mejor amigo, probablemente el único. Aunque no sé por que si soy tan encantador. Pero eres el único en el que puedo confiar.
—Primeramente Yoochun, soy tú único y mejor amigo por que probablemente a todos los demás les has quitado a la novia.

—Si, es que a ti te respeto mucho.
—Como sea… Esto no, YooChun.

A Park no le quedó más que apoyarse en el respaldar de su auto y suspirar, el leve silencio que se armó dentro del auto, sin que ninguno de los dos se moviera fue muy incomodo, Yunho lo sintió así y cuando vio de reojo a Yoochun mirando el techo del auto.

No pudo evitar recordar por que eran tan amigos, sus años casi eternos de amistad. Y todo lo que habían hecho él uno por el otro. Lo mucho que Yoochun lo había apoyado, lo mucho que finalmente se apreciaba. En ese momento, Yunho se rindió.

—Está bien, pero que esta tontería no se nos salga de las manos. ¡Y no alucines demasiado con alguna historia distorsionada! ¡¡Y yo soy quien lleva las riendas en esta relación!!

Yoochun giró, mirando de inmediato a su amigo y abrazándolo con fuerza y una gran sonrisa en los labios.

—¡Yunho te amo! Eres el mejor amigo del mundo. ¡Lo juro! Y está bien, prometo que vamos a actuar muy cautelosamente y que no vamos a inventar ninguna historia rara… Y con respecto a lo último, luego hablamos. Además no creo que Rain quiera saber mucho sobre nuestra vida sexual.

—¡Demonios, Yoochun! NO tenemos ninguna vida sexual.
—No en la vida real, pero ante Rain si.

Yunho rodó los ojos, bajándose del auto cuanto antes por que o si no terminaría por golpear a Yoochun y entonces todo su estúpido plan se iría al carajo. Yoochun se bajó también, caminando a su lado, con una gran sonrisa en los labios.

—Escucha, KaeLin uno de los amores de mi abuelita decía…
—Espera, tu abuelo no se llamaba KaeLin.

—Por supuesto que no, KaeLin era el tercer amante de mi abuelita.
—Oh, por… ¡No sé por que te estoy escuchando siquiera!

Agudizó el paso, con uno mucho más rápido y tapando sus oídos ante la sarta de estupideces que salían de la boca de Park, pero obviamente Yoochun volvió a estar a su lado demasiado pronto.

—Yunho espera, KaeLin siempre decía que hay tomarse las cosas como vienen, afrontarlas y cargar con las consecuencias. ¿Por qué no puedes apoyarme?... ¡Tienes que ayudarme!

—No tengo, tú quieres que es diferente, Mira Yoochun, mi abuelo que si estaba casado con mi abuelita, quienes no tenían amantes, o al menos eso quiero creer por que no me interesa saber lo contrario, por que sino termino tan o más traumado que tu. Siempre decía que una mentira te lleva a otra, y que al final terminas envuelto entre tantas mentiras que al final no sabes que es verdad y que no. Hasta el punto de que terminas creyéndote tus propias mentiras.

—¿Y que tiene eso de malo?

Yunho entrecerró los ojos. Sin embargo Yoochun solo estiró un poco el brazo, sin haberse dado cuenta, ya habían llegado hasta la puerta y dentro sonaba el suave timbre de la residencia que habitaban Rain y Boa. Prontamente su hermosa amiga estuvo abriéndoles la puerta.

Con una preocupada sonrisa en el rostro.






Era un tanto incomodo…

Ok, olviden esa ultima frase. En realidad era MUY incomodo.

Lo único que se podía escuchar dentro de aquel comedor era el sonido casi muerto de los cubiertos sonando contra la cara loza que componía a los platos de regalo de bodas que Boa había recibido hace un par de años. Boa miraba a Yoochun de vez en cuando, preocupada y un poco nerviosa.

Rain sin embargo a la cabeza del comedor solo comía un poco y miraba a sus dos invitados, ambos sentados en los laterales de la mesa, frente a frente. De vez en cuando miraba a su esposa, sentada frente a él. Todo definitivamente muy extraño.

En especial por que Rain notaba que a pesar de estar él uno frente al otro, Yoochun y Yunho parecían no compenetrarse mutuamente, no como generalmente lo hacían las parejas. Incluso hasta parecía que podía contar con los dedos de una mano las veces que habían compartido una mirada, y le sobrarían dedos incluso.

Yunho tomó un poco de agua. Soñando que se ahoga con ella y que Yoochun corría a auxiliarlo y como el inútil que era no podía hacer algo, y Rain en cambio lo intentaba, pero lo hacía con demasiada fuerza. Y Boa llamaba a la ambulancia, y luego despertaba en una habitación de hospital. Saliendo de aquel incomodo almuerzo.

El luego fingiría amnesia. Y todo pasaría como si nada, y él volvería a su patosa y aburrida vida.

Pero eso sencillamente no pasó. Rain dejó los cubiertos un momento sobre la mesa, y los miró con atención tanto a él como a Yoochun. Y el peligro se olió en el ambiente.

—Hay algo extraño en ustedes, con su relación más específicamente. Es decir, yo los veo igual que siempre como si nada. Como los grandes amigos que son, sin besos, abrazos o siquiera alguna mirada… Nada.

Boa entonces deslizó su mirada de Yoochun hacía Yunho, de Yoochun hacía Yunho, pero ninguno pareció reaccionar a tiempo. Hasta que claro, Yoochun tosió levemente, limpiando un poco su boca y con una media sonrisa en los labios.

—Bueno, es que pensamos que podría serte algo incomodo.
—¿Incomodo? ¿Por qué? Es decir, Yunho es el mejor amigo de Boa, y Yoochun el mejor amigo de Yunho. Yo supongo que nosotros somos algo así como más que conocidos, pero menos que amigos.

Una sonrisa maliciosa, Yunho sintió su estomago revolverse. ¿Ser más cariñoso con Yoochun? Eso definitivamente rebasaba los límites. Buscó con la mirada a Yoochun y él solo le devolvió una sonrisa. Un gran suspiro, parecido a uno de alivio, que Yunho identifico como fingido.

—Bueno es un verdadero alivio. Aunque Yunho no es muy dado a las demostraciones de cariño publico. Pero gracias por brindarnos tu apoyo.

Oh por favor… Yunho todavía no entendía como Yoochun podía ser tan falso. Por lo menos le agrava saber que a él jamás le mentía. Por que Yunho sabía cuando le mentía, así que realmente a Yoochun no le quedaba de otra.

Rain levantó su copa, a modo de aprobación con aquella respuesta. Yoochun imitó el gesto y el color pareció volver al rostro de Boa. Yunho solo volvió a su mundo utópico, ahí donde estaba en una habitación de hospital fingiendo que no conocía a nadie y comenzando una nueva vida en algún país extranjero.

Tal vez en Checoslovaquia, o algo así, ahí donde Yoochun no lo alcanzara.






—Oh, vamos. Ni que fuera tan difícil.

Yunho miraba el cielo de esa tarde, tan brillante y hermoso como cada día, apoyado en el barandal de aquel balcón. Respiró profundo y giró para ver a su mejor amigo.

—Cállate Yoochun, estoy levemente relajado.
—Yunho ¿Es que no lo entiendes? Rain está sospechando. Ya está pensando con la cabeza fría y es obvio que nos está analizando constantemente. Ese comentario durante el almuerzo, no fue solo un comentario.

Sacudió su cabeza, anticipándose a lo que saldría de aquella boca, pero Yoochun lo agarró por las mejillas deteniendo aquel movimiento infructuoso. Sus ojos se encontraron, y entonces Yunho entrecerró los ojos, golpeando la frente aún adolorida de su amigo.

—¡No hagas estas cosas que se ven extrañas a distancia!
—¿Por que? ¡Eso convencería a Rain!

La voz de Yoochun salió como la de un niño pequeño. Y Yunho se cruzó de brazos.

—He dicho que no, Yoochun.
—Pero Yunho, solo te pido un beso. Uno solo que convenza a Rain.

—¡¿Un beso?! ¡¿Solo un beso?! ¡¿Has perdido la cabeza?! ¡¡NO voy a besarte!!
—¡¡Yunho por favor…!!

Se negó constantemente, moviendo la cabeza impetuosamente. Y entonces comenzó a ver como Rain y Boa se acercaban hacía ellos, sostenían entre sus manos copas con vino. Pero venían hablando, más bien parecía que discutiendo. Yunho supuso que ellos tenían mucho que ver. Regreso en ese momento a Yoochun.

—Solo uno, no es demasiado pedir… Por favor.

Una vez más hacía Boa y Rain, ella lucía algo molesta y él parecía acusarla de algo. Yoochun seguía en post de petición abducida por sus estúpidos ojos suplicantes. Boa, Rain, Yoochun… Boa, Rain, Yoochun…. Boa, Rain, YooChun, un gato.

¿Un gato? ¿Desde cuando Boa y Rain tenían un gato?

Miró al gato por varios segundos, y decidió que era lindo, con eso ojos verdes y su pelaje naranja. Oh~

—¡Yunho!

Y en ese preciso instante ocurrió, entre la pelea de Boa y Rain, la presión que Yoochun ejercía sobre él, el lindo gato maullando. Yunho cometió el error cuatro mil de ese mes. Impulsivamente, en contra de sus principios, de sus sentidos y de su propia consciencia que no sabía lo que hacía.

Yunho agarró por la cintura a Yoochun, junto sus cuerpos algo bruscamente, por que sus estómagos chocaron y el aliento de Yoochun estuvo sobre sus labios. No lo pensó demasiado, estaba presionado, alterado, bloqueado. Junto sus labios a aquellos gruesos y algo sonrosados de Yoochun.

Y si bien los ojos de Yoochun se abrieron con sorpresa en un inicio, luego de unos segundos los cerró con calma. Colocando suavemente las manos en las agarraderas del pantalón de Yunho, solo para que su amigo no se alterara demasiado con el contacto y se alejara.

Yoochun prefirió omitir el hecho que desde un inicio el se refería a un simple abrazo y un beso bien disimulado en la mejilla.

Por que sencillamente este beso, era más convincente

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SEGUNDA PUBLICACIÓN:
LAS APARIENCIAS, ENGAÑAN.
7/MARZO/2010.





Narrado por Yunho.



Existen cuatro puntos de vista en esta vida.

El primero en particular que es el cual, como nosotros observamos al mundo y por el cual creemos que vivimos, como en una vago ‘Show the Truman’ donde nosotros somos el eje del mundo, y por el cual creemos que lo que vemos es lo que es.

El segundo es aquel que corresponde a lo que los demás ven. La realidad desde otro punto de vista que por lo general es diferente a lo que en realidad vemos. Y que muchas veces es todo lo contrario a lo que pensamos.

El tercero, en realidad se define a lo que los demás y nosotros mismos vemos, y en lo que decidimos creer. Por que podemos ver un vaso a la mitad y decir que esta medio lleno o medio vacío. La perspectiva desde que lo vemos y decidimos creer siempre es compleja.

Y por supuesto la cuarta opción. Esa es una ventaja con la que pocos cuentan, un punto de vista objetivo donde vemos lo que realmente es. Y punto, sin sentimientos de por medio, tan solo la cruel realidad, y hay muy pocos con esa capacidad.

La vida me ha enseñado que la mayoría de las personas, en especial los adolescentes declinan por la tercera opción, no importa lo que veas, por que al final. Todo se resumirá a lo que decidas creer.

Con la poca experiencia que he obtenido, he aprendido que las personas prefieren clasificar y ser clasificados. Son felices así, pues les da un sentimiento de control que en realidad no poseen.

Yo soy el chico malo, el rebelde, el inalcanzable. Al que no cualquiera se puede acercar, estoy encasillado en medio de una plataforma en la cual los demás no creen que pueda hacer algo más.

El chico popular no puede tener buenas notas, el malo no puede sentirse triste, el más inteligente no puede bailar increíblemente bien, los invisible no pueden destacar en los deportes.

Así que en resumen vivimos llenos de apariencias. Y nadie se atreve a intentar siquiera hacer algo por cambiar aquello, por que la mayoría se conforma con lo que es. Sin embargo hoy descubrí que por cada diez mil personas en este mundo siempre hay una persona que quiere cambiar lo establecido.

¿Conocen a Kim JaeJoong?

Seguramente, no. Por eso hoy les hablaré un poco de ese niño con ínfulas de revolucionario.

…Aunque, sinceramente, es demasiado extraño para mi gusto.








—Y almuercen como es debido, recuerden que hoy no voy a estar para hacer la cena así que entre SanGi y JaeJoong se reunirán para ver que hacen para sus hermanas. Dejé un poco de flan en la nevera, mi turno nocturno termina a las cinco así que no me esperen despiertos.


Oh, la típica cariñosa madre.

No es que tuviera aversión especial por las muestras de afecto, pero sinceramente prefería obviarlas de lleno, por lo que mientras caminaba con mi casco en las manos, la familia Kim, todos ellos acumulados en la entrada del edificio se ¿Despedían? O eso parecía al menos.


—¿Ese no es el nuevo vecino?
—Si, es él.
—¿Va a tu mismo instituto, Jae?
—…Si.


¿Acaso acabo de escuchar la voz de un chico? Decidí no averiguarlo y mejor empezar a sentarme sobre mi moto y colocarme el casco. No saludo, no hablo, no los miro y lo mejor para mí es siempre guardar las distancias.

Encender la moto resultó mucho más fácil que cada mañana y en cuanto escuchó a esas chicas intentar convencer al único varón del grupo para que me pida un aventón para ahorrar en pasaje. Obviamente arrancó con más velocidad.

La sociabilidad no es mi fuerte.






—Si lo piensas, no es tan malo.
—Pe…pero… Yo no…
—Regaste sobre mí tu malteada. ¿Y no es malo?
—YooChun Hyung juró que fue sin intención, yo… Tropecé… No…


Y la escuela es igual que una jaula de animales. Para cuando logre estacionar la moto y sacarme el casco, justo a unos cuatro metros se encontraba YooChun, con su sequito de amigos, acorralando a un pobre chico de primero.

…Todo es tan típico en él.


—Debes pagar por tu torpeza.


El muchacho cerró los ojos y un pequeño suspiró emitió de mis labios. Siwon se acercó al menor y regó todo el lodo que habían tenido dentro de un pequeño tacho de plástico. Todos comenzaron a reír y YooChun optó por quitarse la camisa para poder colocarse una limpia que ahora HeeChul le ofrecía.

El giro de YooChun fue inevitable, por que de repente me miró y sus ojos se entrecerraron, otra vez esa mirada de odio que verdaderamente me estaba hartando. Había pocas cosas que mi paciencia aguantaba y entre ellas estaba Park YooChun.


—Padre dice que ¿Cuándo se te va a pasar tu etapa de rebeldía y anti socialismo?


Claro, su voz igual de agradable que siempre, y por supuesto cabe la pena recalcar que él solo me ha hablado por que sus amiguitos se encuentran a una prudente distancia como para que alcancen a escucharnos.


—Tal vez cuando tú salgas de esa casa.
—Escucha, Jung. Yo tengo más derechos que tú.
—Da igual, hermano… Por que si, aunque te joda, SOMOS hermanos.


Palmeé su mejilla con una sonrisa en la cara y lo único que pude hacer luego de eso, fue arreglar mi camisa mientras iba al interior del Conservatorio, y lo sabía a la perfección, para ese momento, YooChun intentaba asesinarme con la mirada.







—Entonces… Si podríamos hablar de una manera subjetiva en que la obra de Quijote de la Mancha podría ser interpretada, podríamos estar dejando que su estilo en prosa y en diversos campos de la metáfora son muy utilizados.


Pasé una mano por mi rostro. ¿Qué demonios estaba hablando esa mujer? Para el caso eso ya no importaba, esta clase era la más aburrida de todas, Interpretación literaria. ¿Por qué demonios tenía una clase así?

Ah, para lo que importa. Miré mi celular y sonreí cuando la imagen de aquella mujer de hermoso cabello castaño abrazándome y yo sonriendo estuvo frente a mis ojos, mis sonrisas pueden resumirse a solo dos, las irónicas que son exclusivas para mi hermano y las sinceras que son para ella.

Y si, son las dos únicas personas a las cuales le sonrió y no se si las sonrisa para YooChun sean algo bueno que mencionar, pero el tampoco me ama precisamente, así que solo dejémoslo que en medio del odio mutuo vivimos bien, o al menos vivimos.


—Joven Jung, continúe con la lectura.


¿Lectura? ¿Cuándo habían empezado a leer algo? Desde donde dejé escuchar estaba hablando de algo sobre la obra de no se que y de un Quijote o algo por el estilo. ¡Con un demonio, odio esta clase!


—Página ochenta y tres, sexto párrafo.


Giré discretamente hacía mi derecha, uno de los jugadores de soccer me había hablado y sonreído amablemente. Eso era extraño, pero aún así solamente me levanté, abrí el libro. Por que si, es como se lo imaginan. Lo tenía cerrado.

Di un largo suspiro y comencé a leer.







—Si lo piensas no es tan malo. A lo mejor estás rompiendo tus propias barreras y la gente comienza a verte como realmente eres y podrías tener más amigos. Después de todo, odias a la gente por que se deja llevar por las apariencias.


Estaba sudado, cansado, con una botella sin agua en las manos y sentado sobre le piso de madera durante la hora del receso. Con Choi MinHo a mi lado en un estado igual que el mío por su puesto.


—No estoy seguro de que sea bueno, yo creo que me ayudó por que no ha escuchado de mi fama. A lo mejor es nuevo.

—Tenía una chaqueta de los jugadores, sería imposible que fuera nuevo. Además aunque tú lo niegues tú también te dejas llevas las apariencias por que ahora mismo te estás preguntando. ¿Por qué uno de los populares se atrevió a hablarme? Te estás dejando llevar por las apariencias, Hyung.


MinHo bebió un poco del agua que le quedaba en su botella y luego llevó su cabeza un poco hacía atrás. Siempre he pensado que todos los muchachos de nuestra edad son como unos niños que no piensan y yo tan distinto a ellos solo me quedaba graduarme para por fin poder encontrarme con gente madura en la Universidad.

Pero MinHo, era una agradable excepción.

Y si, quiero ir a la Universidad, quiero graduarme ser un profesional y todo lo que eso incluye. No quiero ser un vándalo o un mafioso como todo el mundo pronostica. Por eso odio las apariencias, por eso odio la mente tan simple de los adolescentes, aunque yo aún sea uno de ellos.


—Como sea, sigamos practicando ese giro mortal que tanto quieres aprender.
—Tengo que aprenderlo, si consigo hacerlo a la perfección, me darán un solo libre en la presentación de la próxima semana.


Estiré mi mano hacía él y el se levantó apoyándose en mi. Moví mi cuello un poco y decidí quitarme la camisa deportiva que llevaba puesta, el calor era insoportable para esos momentos.

MinHo estiró un poco su cuerpo y comenzamos de nuevo. Ambos, solos en el salón coreográfico con ropa ligera para poder practicar, y la manera en que nuestra amistad se había desarrollado era sencilla, yo solía venir aquí para despejar mi mente de vez en cuando, bailando o practicando saltos difíciles.

Si, en esos momentos cuando todos creían que me fugaba de la escuela, yo ensayaba.

Un día el menor de los hermanos Choi había aparecido, yo no me había percatado y él me había observado captando cada uno de mis movimientos. Las siguientes semanas se dedicó a perseguirme, a casi exigirme que lo tomara como su aprendiz.

Y él había sido una molesta plaga que en algún extraño momento se volvió en algo así como un amigo. Algo así, por que para mi sigue siendo un caso muy especial, su hermano es un reverendo idiota popular y aun así, por suerte, MinHo parece no parecérsele ni un poco.


—¡Maldición! Soy un asco.
—No es así, solo levanta un poco tu pierna y luego pon el peso en el movimiento de tu cadera no en tu pie.


Y no lo hizo como se lo dije, desde que su pie se levantó apenas unos diez centímetros del suelo supe que no lo haría bien. Su cuerpo tambaleó y cayó precisamente sobre el mío, aunque yo hubiera preferido que cayera mejor sobre el suelo.


—Eres un torpe, MinHo.
—¡Oye! Estoy haciendo mi mayor esfuerzo.
—Pues entonces hazlo como YO te digo.
—Auch… Duele. Hyung no te muevas demasiado fuerte.

—¿Te lastimaste?
—Creo que si… Agh, duele. Deja de moverte así.
—Solo quiero que cambiemos de posición, prometo no moverme muy fuerte para no hacerte daño. Es que así es muy incómodo.


La puerta corrediza del salón se abrió con fuerza. Un muchacho de cabello corto, con los ojos muy abiertos fue lo primero que observé y a los pocos segundos corriendo, llegó ese muchacho que vive junto a mi apartamento.

Luego rememoré la imagen que estábamos proyectando, MinHo sobre mi cuerpo y yo semi levantándome agarrándolo por la cintura. No se por que… Pero tuve la ligera sospecha de que ese chico escuchó nuestras últimas palabras.

…Probablemente por que esa mirada asesina parecía atravesarme


—¡ChangMin! ¿Quieres dejar de huir de mi y escuchar mis planes?... ¿ChangMin?


Levanté a MinHo con cuidado, sosteniéndolo de la cintura para luego poder dejarlo sentado en el suelo una vez más, él solo sostenía su brazo con una mueca de dolor.


—JaeJoong déjame en paz.
—¿Podrías escucharme? Choi Siwon solo…
—¡Deja de mencionar a Siwon! Demonios…


Noté algo particular, ChangMin miró a MinHo con cierto deje de preocupación en el rostro, pero aún así se marchó. MinHo pareció no conocerlo, por que tan solo lo vio y volvió a preocuparse por su brazo. Sin embargo el muchacho entrometido de la vez pasada solo se mantuvo callado ante el grito por parte del muchacho.


—Creo que voy a ir a la enfermería.
—¿Quieres que te acompañe?
—No, está bien, Hyung. Nos vemos más tarde.


Desde el momento en que MinHo se comenzó a levantar, agarrando su mochila para poder salir del salón supe que estaría bien, únicamente había sido un mal golpe. Suspiré y continué sentado por un momento más.


—¿Él es el hermano de Siwon, verdad?


No se por que razón, pero el tal JaeJoong de pronto estuvo a mi lado, mirando el lugar por donde MinHo salía.


—Eso no te importa.
—¡Oye!— Entonces JaeJoong pareció identificarme. —¡Tu!— Sus ojos se ensancharon e incluso retrocedió un paso, yo tan solo rodé los ojos. Ojalá se marchara pronto.

Y sin embargo, hizo algo que no esperaba, suspiró y se sentó a mi lado.


—No sabía que bailaras.
—Es un conservatorio de arte, deporte, y cultura. Algo tengo que hacer.
—Exacto, es que yo pensaba que no hacías nada.


Lo miré. De esa manera que dice a gritos huye por tu vida, pero él solo sonrió. Y tosió un poco.


—Lo siento, creo que se me están pegando las costumbres de ChangMin.
—Voy a ducharme.


Me levanté con tranquilidad y tomé mis cosas una vez más, pero extrañamente, tanto como él mismo, JaeJoong se levantó y empezó a caminar a mi lado. ¡A hablarme!


—¿Eres amigo de MinHo? Por correlación debes ser amigo de Siwon también, ¿Verdad?
—No, no lo somos. Y no me interesa serlo.


Avancé a un paso rápido, esperando que entendiera la indirecta de que no me placía continuar una charla con él, pero obviamente no entendió, o no quiso entender.


—Escucha se dicen muchas cosas de ti en el conservatorio. Pero parte de mi proyecto que por cierto, revolucionará el mundo de la psiquiatría. Es comprender que las personas no son lo que dicen de ellas, sino que muchas veces son todo lo contrario. En todo caso lo que yo necesito es a alguien que sea cercano a Siwon para poder comprobar mis teorías de que…


En ese momento, me detuve y él lo hizo también. Lo miré directamente al rostro y endurecí mis facciones.


—Escucha niño. Uno, hablas muy rápido. Dos, usas demasiadas palabras rebuscadas por lo cual y por lo tanto NO ENTENDÍ NI LA MITAD DE LO QUE DIJISTE. Y tres… ¡¿POR QUE DEMONIOS ME ESTÁS HABLANDO?!


En el momento en que mi gritó salió, JaeJoong poco a poco fue encogiéndose un poco con cada sílaba que yo pronunciaba, palmeé su mejilla y le sonreí complacido de que haya entendido.

Una vez estuve seguro de que ya no me seguía, volví a sonreír. Pero en esta ocasión el razonamiento llegó a mi mente y comprendí, que ésta era la primera vez que le sonreía a alguien más que no fuera Sorah o YooChun.


—¡YunHo!— Su rostro apareció de repente, por una de las esquinas, aparentemente agitado por que había llegado a mi corriendo. —¡Las personas son más de lo que dicen de ellas! Y yo estoy seguro de que no serás un asesino en serie.


¡¿Qué yo, qué?!


Para cuando iba a gritarle, JaeJoong ya había salido corriendo y la campana sonaba. Seguramente el receso terminaba y yo ni siquiera me había duchado. Genial, llegaría tarde a otra clase.







‘Mi brazo está mejor. La enfermera dijo que solo fue un golpe sin importancia, que me pusiera un poco de crema y en uno días estaría bien. Así que a más tardar el viernes volvemos a ensayar.




Cuando leí el mensaje de MinHo supuse que tendría estos días libres para poder ir por ahí y descansar sobre el césped a unos kilómetros del conservatorio, mirar el cielo azul de la mañana y quedarme dormido en medio de esa maravillosa paz.

Si, ese era un excelente plan.

Particularmente, conducir la moto lentamente era muy agradable se sentía el aire fresco del día, pero cuando dio la salida el lugar era una tormenta feroz de lluvia y relámpagos. Corrí hasta mi moto y procuré encenderla de inmediato.

No llegaría seco al departamento eso era más que obvio. Pero cuando menos evitaría un poco la gran cantidad de lluvia que podría provocarme una gran gripe, en medio de la carretera no habían demasiados autos pero entre la confusión de la tormenta y los autos no se podía ver bien.

El semáforo marcó en rojo y yo me detuve. Pero mis oídos pudieron captar la música encerrada de algún lugar que aún así lograba filtrarse un poco, un auto azul elegante venía a toda velocidad y por lo que noté no tenía planes de detenerse ni siquiera por el semáforo.

Mis ojos regresaron a la carretera. Un bus se detenía también por la luz roja, pero justo cruzando por la calle un gato cruzaba lo más rápido que podía con algo en la boca. Mis ojos se abrieron y antes de que pudiera hacer algún gesto para que el auto azul se detuviera.

…Este paso a toda velocidad.

Mis ojos se cerraron con fuerza y mi corazón latió con opresión, conduje como pude hasta el lugar donde el gato se encontraba y arrime la moto a la vereda. El pobre animalito yacía en el piso ya sin vida y la comida que había llevado en la boca estaba esparcida.


—¡Oiga! ¡¡Deténgase!!


La voz estridente de un muchacho y yo solo levanté la mirada para ver como se bajaba del bus y caminaba hacía el auto azul que se había detenido pero que parecía querer arrancar como si nada una vez más.


—¡¡Maldito!!


Pude ver como el muchacho con chaqueta roja levantaba una piedra y la lanzaba hacía el auto azul. Obviamente no tuvo la puntería suficiente, mis ojos volvieron a fijarse en el pobre animalito y en medio de la lluvia, un par de mis lágrimas se perdieron.


—…Es un imbécil.— La luz cambió y los autos comenzaron a andar, pero el muchacho de chaqueta roja se puso a mi lado, mirando al igual que yo al pobre gato. –Pobrecita… Seguramente solo le llevaba comida a sus hijitos.


Cuando levanté mi mirada, pude ver su rostro lloroso, mientras secaba sus lágrimas y mordía su labio inferior, su cabello castaño caía por su frente debido a la lluvia y cuando lo miré bien, era el mismo muchacho que me había ayudado en la clase de Interpretación Literaria.


—¿Cómo sabes que estuvo embarazada?
—Es una gatita, mira sus tetillas.— De repente limpió una vez más sus lágrimas y se levantó. –Hay que buscar a sus hijos o morirán de hambre y frío.


Obviamente no podía dejar a la pobre gata ahí. Me saqué la chaqueta y la envolví con cuidado de no moverla demasiado. Él miraba de un lado a otro buscando entre los arbustos y lo que pudiera encontrar.

Esa tarde, en medio de la lluvia, y el ruido de los carros. Conocí a Kim JunSu.







—Son tan lindos…


Estábamos bajo un pequeño techo de uno de los locales que había. JunSu había decidido que enterráramos a la gatita en uno de los espacios del césped que había a un lado de la carretera, obviamente ahí se fue mi chaqueta.

Lo miré por un momento y suspiré, habíamos encontrado a los cinco gatitos en una pequeña cueva y él había tomado una caja y los había puesto a todos ahí. Ahora los acariciaba con cuidado, llenándolos de promesas sobre que no los dejaría solos y que su madre desde el cielo los cuidaría.

Otro suspiro más y yo comprendí que todo esto me sobre pasaba, el tal JunSu bien podría ser de los crueles chicos populares que había en el conservatorio y sin embargo estaba aquí, rompiendo con los estereotipos y siendo extremadamente dulce.


—¿Qué vamos a hacer con ellos?


Él me miró con esos ojos grandes y luego me sonrió.


—Cuidarlos. ¿Qué más?
—¿Te los vas a llevar?
—Obvio que no, mi madre me mataría, pero cuentas con todo mi apoyo.
—¿Disculpa?


De repente la lluvia comenzó a aminorar, JunSu seguía jugando con los gatitos y mis ojos solo mostraban indignación.


—¡Hyung! Por favor llévatelos, yo no puedo.
—JunSu, ¿Verdad?— Él asintió, confirmando mis palabras. –De acuerdo, escucha JunSu. Yo no soy bueno cuidando de otros así que…

—¡Pero yo te puedo ayudar! Por favor~


Eché mi cabeza hacía atrás y solamente bufé, mientras una llamada entraba y JunSu contestaba con tranquilidad. Su rostro cambió por completo, él mencionó la palabra ‘Padre’ y su mirada se oscureció un poco. Supuse que su padre tenía un control absoluto sobre él.


—Lo lamento pero me tengo que ir, es urgente.
—¡Hey! Dijiste que me ayudarías.— Dejó la caja sobre mis manos y me sonrió apenado. Yo terminaba de entender lo que ocurría.
—Lo sé, lo sé. Pero no contaba con este imprevisto. Mañana paso por tu casa, cuídalos mucho.


Y entonces se comenzó a alejar velozmente sin importarle que aún llovía. Yo miré la caja y los gatitos comenzaron a maullar, miré de un lado a otro y decidí esperar a que la lluvia aminorara un poco más.







—Los animales, especialmente los felinos, usualmente necesitan de cuidados más especiales. Por que son significativamente los animales más orgullos y consentidos dentro del reino animal, cuando un…


Para ese momento hacía algo que no debía. Sostenía con uno de mis brazos la caja con los gatitos y en la otra, colgaba de mi brazo una funda con varios alimentos y en mi mano sostenía un pequeño libro de cómo cuidar a felinos.

Subía las escaleras por inercia y concentrado en la lectura no me fijé cuando la puerta frente a mí se abrió.


—¿Qué haces?


Su voz otra vez. Levanté la mirada y JaeJoong apareció tranquilo con un buzo y un pantalón de dormir. Yo decidí aplicar la mejor opción. Ignorarlo.


—Oye, te estoy hablando.
—Si, y yo te estoy ignorando.
—¿Son unos gatitos?


El maullido de uno de ellos, alertó a JaeJoong quien se acercó a la caja y tomó a uno de los pequeños animales para poder hacerle juegos. Yo solo suspiré y subí lo que me faltaba para poder abrir mi departamento.

JaeJoong continuaba entretenido en hacerle juegos al gatito que había tomado, pensé en dejárselo pero supuse que JunSu pondría el grito en el suelo si faltaba uno. Así que dejé las cosas en la mesa y salí una vez más para quitarle al gato.


—Bueno, si me permites.


Recuperé al gato y JaeJoong pareció salir de su letargo.


—¡Quiero ver a los otros!
—¿Que? ¡No!


Pero antes de que pudiera hacer algo, JaeJoong ya había entrado a MI departamento y sacaba a los gatitos para ponerlos sobre la alfombra y jugar con todos, mientras ellos torpemente caminaban.

¿Acaso los gatitos sacaban el lado dulce de las personas?

Por que justo en ese momento, JaeJoong no me pareció tan insoportable.


—Bien, ya los viste. Ahora vete.
—¿Por qué eres tan arisco?— JaeJoong torció un poco la boca y por un momento estuve a punto de sonreír, pero eso no pasó. –Además que piensas darles de comer.


Comenzó a hurgar entre las bolsas de compras y sacó la comida para gatos que había comprado, mientras levantaba una ceja.


—¿Estas demente? No les puedes dar esto de comer.
—¡Ok, basta! Todavía no llego a ese capítulo, apenas voy por la introducción. Déjame terminar de leer y los alimento. ¿De acuerdo?


JaeJoong se cruzó de brazos y volvió a alzar una ceja, mientras salía por fin de mi departamento y entraba al suyo. Supuse que ya todo había terminado con él, guardé las cosas y empecé a buscar en mi habitación un par de almohadas para poder colocarla en el mueble.

Los gatitos dormirían ahí y la almohada evitaría que cayeran al piso.


Escuché que alguien digitaba una clave en el seguro de mi departamento y giré sorprendido. JaeJoong entraba con una sonrisa en el rostro y un biberón en una mano y leche en cartón en la otra.


—¡¿Cómo diablos entraste?!
—Vi cuando digitaste la clave.
—¿Y te la aprendiste?
—Tengo buena retentiva.






Era ya de noche y justo en ese momento JaeJoong permanecía sentado en uno de los sillones dándole en la boca a uno de los gatitos un poco de leche desde el biberón, tomándolo entre sus brazos como si de un bebe se tratara.

Ni siquiera estoy seguro de cómo llegamos a esto.


—Pásame a otro.


Curiosamente los gatitos terminaban dormidos entre los brazos de JaeJoong por lo que yo los tomaba con cuidado y los dejaba dormidos en el mueble. Le pasé el último de los felinos a Jaejoong y él me sonrió.


—¿Cómo es que tenías un biberón en casa?
—Una de mis hermanas dio luz hace poco, y es muy descuida así que de vez en cuando nos visita y suele dejar sus cosa en nuestro departamento.


Yo asentí, asombrado de que justo en ese momento JaeJoong no me parecía tan extraño.


—¿En serio no conoces a Choi Siwon?
Un bufido y negué con la cabeza. –No, JaeJoong. No lo conozco.
—Mmh… Lástima.

—Esa teoría loca de la que me hablaste…
—¿Creí que no me habías entendido ni media palabra?
—Entendí teoría, experimento y psiquiatría.


JaeJoong sonrió una vez más y calmadamente se levantó para poder colocarlo en el mueble. Estiró un poco su cuerpo y su sonrisa se amplió todavía un poco más.


—Quiero plantear la posibilidad de que las personas podemos discernir y escoger de quien podemos enamorarnos. Además de por supuesto que podemos tener la capacidad de implantar ideas en la mente de las personas.

—¿Cómo si tú pudieras implantarle a alguien de quien enamorarse?
—Exactamente.
—Estás L—O—C—O.


Comencé a caminar hasta la cocina por un poco de agua y JaeJoong me siguió, hablando de sus teorías y un montón de cosas que ya no volví a entender, y por las cuales me volvía a parecer un ente indescifrable e insoportable.


—¡Tienes que ayudarme!


Y esa exigencia fue el punto fulminante de esta loca conversación.


—Haber, JaeJoong. Escúchame, pero escúchame bien. ¿De acuerdo?— El asintió, tapando su boca. .—Tú y yo no somos amigos, es más ni si quiera se por que estás aquí, no se por que me hablas, así que DEJA DE HACERLO.

—¿Sabes? Tienes un mal direccionamiento de ira. Tienes que dejar de gritar cada vez que te alteras, hay muchos métodos, más saludables para desfogar la ira.
—Como sea… Ahora lárgate.


Comencé a empujarlo hacía la puerta y cuando ya estuvo fuera, una pregunta cruzó por mi cabeza, por lo que antes de que el muchacho digitara el código de su apartamento, lo miré y suspiré.


—Oye…— Él giró y quise morderme la lengua. Si ya lo había alejado. ¿Por qué volvía a hablarle? Pero ya lo había hecho y no había vuelta atrás. —¿Por qué Choi Siwon?
—Por que a ChangMin le gusta Siwon.
—¿ChangMin es tu amigo de hoy, con el que entraste al salón de baile?


Jaejoong asintió y yo llevé una mano a mi rostro.


—Oh, por Dios… Eres tan torpe.
—¿Qué? ¿De que hablas?
—¿ChangMin te dijo con su propia boca que le gustaba Choi Siwon?


Él pareció reflexionarlo por un momento, llevando una mano a su quijada.


—Pues no me dijo su nombre, pero si me lo señaló y…
—¿Y con quien más estaba Siwon?
—Con MinHo, pero…


De acuerdo, JaeJoong era muy ciego. Más de lo que yo creía. La primera vez que vi a ChangMin fue justo hoy, y en esos pocos minutos pude ver que ChangMin miraba a MinHo de una manera diferente.

No estaba de ánimos para explicarle las cosas de la vida a Jaejoong, él continuaba hablando sobre que a Changmin le gustaba Siwon y no se que tontería más, así que decidí dejarlo con su parolata y cerrar la puerta.


—¡Oye, te estaba hablando!


Su grito de indignación me robó una pequeña risa de los labios. Mientras escuché que golpeaba la puerta un par de veces, pero yo solo opté por empezar a desvestirme para poder darme una larga y reparadora ducha.

Miré a los gatitos por última vez y luego observé el biberón sobre la mesa.

JaeJoong se había marchado, o más bien yo lo había echado.

Pero yo aún podía percibir su presencia.







Y si, las apariencias son un asco.

Las detesto con la vida. Pero he caído varias veces en ella, al pensar que JunSu podía ser un engreído popular o al creer que JaeJoong era un insoportable sabelotodo, bueno y lo es… Un poco.

Pero JunSu resulto ser impulsivo y dulce.

JaeJoong resultó ser sobreprotector y cálido, con un gran instinto para ayudar a los demás y hasta cierto punto divertido… En su forma rara y casual.

Como sea, son las tres de la mañana y tengo un dolor de cabeza horrendo, he estornudado ya demasiadas veces y creo que es obvio, me ha dado una gripe horrenda. Puedo escuchar un pequeño maullido que proviene desde la sala.

…Muy seguramente, mañana no vaya a clases.







Publicado por: Yoonho_kts
Estado: So Sick
Escuchando: Sing.

Ai Maid Café capitulo 15

Se quieren, se aman… O al menos eso intentan.



ChangMin estiró sus brazos y sonrió.


—¡Minnie!


JunSu inesperadamente se lanzó a su espalda, y él lo único que pudo hacer fue agacharse un poco y agarrar al mayor de las piernas, para que este se acomodara en su espalda. YooChun únicamente sacudió un poco su cabello, y Shim solamente movió la cabeza para poder volver acomodar su cabello.


—¿Qué tal tus pornosas navidades con Rain?
—¡Dios! YooChun, ya cállate. No todas las parejas se la viven entre sabanas como ustedes.


ChangMin gritó con fuerza, un poco rojo, pero en realidad aquel tono en su rostro era más por el grito que por cualquier otra cosa, JunSu rió bajito y YooChun sonrió ampliamente.


—Y no sabes de lo que te pierdes…


Cuando ChangMin levantó la mano dispuesto a golpearlo, YooChun emprendió una disimulada huída, puesto que con JunSu sobre su espalda no podía correr demasiado, y peor aún si Kim se movía impidiéndole que se moviera con agilidad.


—¡Corre Yunnie! Yo te ayudo.


Y JunSu tapó los ojos de ChangMin mientras YooChun se dedicaba a tocarle el rostro al menor solo para fastidiarlo.


—Oh, el bebé del grupo está creciendo~
—¡JunSu déjame! ¡Voy a matarte YooChun!
—Pero tienen que protegerse, no quiero que salgas embarazado.
—¡¡Eres un imbécil!! ¡No soy mujer!


—Chunie no empeores la situación.
—Pero es que tengo que ser como un hermano mayor y aconsejarlo.
—…¿Qué hacen?


La voz de Siwon mientras sacudía sus cabellos con el casco de la moto en las manos, sorprendió a los tres, quienes giraron hacía ellos, mientras HeeChul permanecía aún sentado en la moto.


Obviamente la imagen de ChangMin girando hacía ellos, sin verlos en realidad, por que JunSu tapaba sus ojos, fue hasta gracioso, por lo que HeeChul sonrió de lado y Siwon negó levemente mientras rodaba los ojos.


—En verdad, me intriga. ¿Qué hacen?
—Nada, aquí recomendándole unas películas porno a Min.
—¡Oye!… No es verdad Siwon.


HeeChul esta vez rió, aún más cuando vio la mueca que Siwon puso al escuchar la respuesta improvisada de YooChun y el grito por parte de ChangMin.


—Y esto solo me hace pensar que no debí haber preguntado.
—Para que veas, mal que bien, ellos de alguna manera nos enseñan algo muy importante…— HeeChul abrazó por la espalda a Siwon y sonrió. –Nunca preguntes nada.


—¿JunSu puedes sacar tus manos infectadas del virus MonoChun y dejarme ver? Es incomodo sentirme como un ciego.
—Si, Su. Quítate por que sino viene Rain y se molesta.


La voz burlona de YooChun hizo que ChangMin arrugara el entrecejo, por lo que apenas JunSu estuvo con los pies en el suelo. ChangMin no dudó en perseguirlo para poder golpearlo, y ante la distancia. ChangMin únicamente se quitó uno de sus zapatos y se lo lanzó al mayor sin reparo.


—¡ChangMin! Eres un bruto.


YooChun sobaba un poco su cabeza mientras sus amigos reían con fuerza, ChangMin únicamente caminó lo más dignamente que podía faltándole un zapato hasta que llegó a la puerta y se colocó el zapato sentado en una de las pequeñas escaleras.


—Tienes unas manos extrañas.
—¿Quieres dejar de decir que todo en mi es extraño?
—Pero es la verdad.


ChangMin sonrió en cuanto escuchó las voces de YunHo y JaeJoong dentro del café. Abrió la puerta con sus amigos detrás suyo y cuando notó a los dos tras el mesón sentados demasiado cerca, con YunHo sosteniendo las manos de JaeJoong, mirando con atención sus manos juntas.

ChangMin solo movió su cabeza a un lado.


—Tus manos no son demasiado suaves ni nada pero…
—Será que no son manos de chica para que estén suaves.
—No me refiero a eso JaeJoong, me refería a que no son nada especial… Pero aún así me gusta sentir tu mano tomando la mía. Se siente bien, como si me dieras la fuerza que me falta.


Contrario a los que todos esperaban, dícese de un golpe en cualquier parte del cuerpo del pobre YunHo, JaeJoong únicamente sonrió y miró al igual que YunHo lo bien que se veían sus manos unidas. Reforzando la unión en ellas.


—¿Están seguros que no nos hemos equivocado de Café?
—Yo creo que estamos en una dimensión desconocida.
—En realidad yo creo que el golpe en la cabeza con el zapato de Min me dejó inconsciente y ahora mismo estoy alucinando.


De repente YunHo arregló un mechón del cabello de JaeJoong llevándolo tras la oreja y Kim únicamente sonrió un poco más.

—¿Quieres un poco de café?
—¿Te tendrías que levantar?
—Pues… Supongo que si.
—Entonces no.


YunHo abrazó a JaeJoong como si se tratara de un pequeño oso de peluche y JaeJoong pareció no quejarse. Todos los demás compartieron miradas entre preocupados y confundidos, pero finalmente fue YooChun el primero en acercarse y hacerles notar a esos dos que ya no estaban solos.


—Oh, ya llegaron.


Y todos por supuesto que notaron que YunHo no lo decía con mucho entusiasmo, pero no hasta el punto de sonar desagradable.


—Ah, que lindo YunHo. Me encanta saber que mi mejor amigo no me extraño ni un poquito.
—Ya… No dramatices YooChun. Solo me sorprendieron.
—No parecías sorprendido. En realidad parecía como si estuvieras pensando: ‘Diablos, no pudo aplastarlos un tren para retrasar un poco más su llegada’


JaeJoong negó levemente, y sin darse cuenta ambos soltaron sus manos discretamente. YunHo se levantó para abrazar a Park y saludarlo como es debido. ChangMin sin embargo se colocó frente a un sonriente JaeJoong, se cruzó de brazos y lo miró fijamente.


—Muy bien. Kim JaeJoong, habla.
—¿Qué cosa?
—Tu nunca estás tan feliz solo por que si.
—Que mal concepto tienes de mi ChangMin.


ChangMin acentuó su mirada y sonrió de lado. Jaejoong únicamente se removió incómodo en su lugar y decidió mirar como YunHo saludaba ahora a HeeChul.


—Muchachos. ¿Saben?— ChangMin habló fuerte. Lo suficiente como para que todos los miraran pero nunca dejó de observar a Jaejoong, quien sonrió nervioso. –Justo ayer hable con una chica que esta muy enamorada de YunHo. ¿Qué dices Hyung, quieres conocerla?


Hubo un momento de silencio, JaeJoong arrugó el entrecejo y Changmin amplió su sonrisa.


—Es muy bonita, es rubia, ojos azules. Creo que es extranjera o algo así, dijo que se había enamorado de ti a primera vista y como no estas saliendo con nadie creí conveniente que ya te comenzaras a dar una oportunidad con alguien más y…


—¡Muy bien! ¡Si, estamos saliendo! ¿Contento?


JaeJoong se había levantado de su asiento, golpeando con sus manos el mesón y suspirando frustradamente. Otra vez el silencio y todos observaron a Yunho quien solamente sonrió con un leve asentimiento.


—Bueno… JaeJoong quería decírselos según él con un poco más de calma. Pero viendo que obviamente ya cambió de opinión. Si, es verdad.


JunSu deslumbró a todos con una gran sonrisa, agarrado por el brazo a su primo.


—¿Cuándo? ¿Cuando?


YunHo sonrió y miró a JaeJoong.


—Durante la navidad.
—Oh~


JaeJoong rodó los ojos y YooChun miró a los dos por un largo momento, por que a pesar de la distancia que había, YunHo miraba a JaeJoong con cara de niño viendo una pista de automóviles de veinte metros y JaeJoong parecía adolescente con un chocolate en la boca después de una larga dieta.


—Pues yo no me lo creo así de fácil. Después de todo estamos cerca del día de los inocentes. Quiero pruebas.— Entrecerró los ojos y sonrió. –Bésense.


Al parecer YunHo no tuvo ningún problema, por que caminó con tranquilidad hacía JaeJoong lo agarró por el rostro y besó sus labios con total tranquilidad, JaeJoong solo alcanzó a tomar la camisa de YunHo en sus manos, cerrar los ojos y dejar que un pequeño suspiro se le escapara.

La impresión los tomó por sorpresa, pero cuando se alejaron y vieron esa mirada de idolatrarían en YunHo, esa que hace muchos años no mostraba, cuando vieron esa sonrisa de felicidad, supieron que era real.

Por que JaeJoong sonreía de una manera diferente y veía a Yunho como si no pudiera despegar sus ojos de él. Era real.


—Supongo que era cuestión de tiempo.
—Te lo dije, Chul.


Cuando HeeChul y Siwon comenzaron a hablar, JaeJoong decidió no pedirles que aprendieran a hablar en voz baja. Únicamente coló su mano por la cintura de YunHo y se abrazó a él. Observando a como YooChun, JunSu y ChangMin empezaban a pelear.

Al parecer por una apuesta de en cuanto tiempo pasaría, por que al parecer ninguno había optado por tan poco tiempo en realidad.







—Bienvenidos~


Desde esa perspectiva, YunHo observó con tranquilidad como Junko recibía a unos clientes, Mina anotaba una orden en su pequeña libreta y finalmente como Jejuko servía unas cuantas tazas con café en la mesa tres.


Por un momento sus ojos se posaron en JaeJoong en lo sonriente que se mostraba, y suspiró por que amaba ver a JaeJoong así no solo por un momento, sino justo como ahora. Adoraba saber que se podía llegar a sentir por mucho más tiempo que un par de horas.

…Y aun más ser consciente que él de alguna manera formaba parte de esa felicidad.


—No quiero sonar aguafiestas pero… ¿Estas seguro de lo que sientes por JaeJoong?— YooChun en ese momento se paró frente a él, dejando la charola sobre el mesón y mirándolo con algo de seriedad.


—En realidad lo sabes, no me fue fácil superar lo de Seulgi, por que de verdad, la amaba, probablemente nunca pueda medir lo que sentía por ella en verdad. Pero supongo que el tiempo, la distancia y la decepción… Me hizo ver que en realidad me había enamorado de la imagen que quería ver en ella.


YunHo agachó un poco la cabeza y sonrió.


—Por que si ella hubiera sido la mitad de lo que yo creía que era, no me hubiera hecho lo que me hizo. Para este momento estuviéramos casados y probablemente tendríamos a una linda niña. Probablemente no hubiera conocido jamás a JaeJoong.


Como si el muchacho hubiera sentido su nombre en la boca de YunHo llevó su mirada hacía él y le sonrió. YunHo agitó un poco su mano y sonrió también, pero JaeJoong volvió a ocuparse con otro cliente y YooChun sonrió levemente.


—Cuando pensé en eso, sentí ganas de llorar. Por que no se si podría vivir sin él en este momento, por que mi vida sería un caos, por que no importaría como… Terminaría sintiéndome atraído por JaeJoong y probablemente dañaría a mi familia.


—Pero esa familia no existe, y tu realidad es otra.


—Exactamente. Amo a JaeJoong por como es, por que sé y ustedes lo saben también, JaeJoong es como se muestra, no esconde su verdadera personalidad, con JaeJoong lo que ves es lo que tienes. Estoy enamorado de JaeJoong, de él y su extraña personalidad, de sus manías y sus cambios de humor. Estoy enamorado de todo en él. Por que es demasiado real y eso solo me hace amarlo más.


YooChun amplió su sonrisa. Y tomó una de las manos de YunHo con fuerza.


—Me alegro por ti, YunHo. Ya iba siendo hora que volviera a escucharte diciendo eso.
—Si… Se siente bien, poder expresarlo.


Una sonrisa compartida y por fin la paz parecía volver a sus vidas una vez más.







—¿Me pasas un poco de azúcar impalpable?
—Por supuesto.


Siwon tomó el pequeño recipiente y lo levantó todo lo que pudo, mientras HeeChul lo observaba extrañado. Siwon se estaba aprovechando de su altura, por que difícilmente HeeChul podría alcanzarlo.


—¿Qué haces?
—Tómalo si puedes.


HeeChul sonrió ampliamente, se acercó al más alto y lo besó lentamente, hasta el punto que descuidadamente Siwon comenzó a bajar el brazo, por lo que HeeChul aprovechó para quitarle el azúcar de las manos.


—¡Hey! Eso es trampa.
—En la guerra y en el amor todo se vale.


Volvió a girar para terminar su postre. Y Siwon con un pequeño puchero en los labios, lo abrazó por la espalda, apoyando la quijada en el hombro del mayor.


—Tramposo.


HeeChul sonrió y decidió continuar haciendo su trabajo.







—Pensaba, que si pasaste la navidad en mi casa. ¿Podría pasar el año nuevo contigo?


Changmin levantó la mirada y miró a Rain quien bebía un poco de café con tranquilidad. La sonrisa tembló en sus labios por un momento y suspiró. ChangMin era muchas cosas, pero entre ellas, era demasiado sincero. Así que no le veía nada de malo en hablarle a YunHo con la verdad en sus manos.


—Rain… Hay un problema con eso.
—¿Qué sucede?


ChangMin suspiró profundamente.


—Mis padres me dijeron desde hace mucho que antes de salir con alguien debería más que sea graduarme del instituto ya sabes… Para concentrarme en los estudios y eso. El caso, es que ellos son exageradamente tradicionales y…


—Oh…


Rain pareció entenderlo. ChangMin agachó la cabeza y suspiró. No tenían ni un mes y él ya empezaba con las dificultades. Pensó en que Rain no estaba para esas cosas y tal vez se arrepentiría.


—Veo que tenemos un problema.


Pero cuando el mayor pareció afrontar la situación y ser participe de ella. Admitiendo que era un problema para ambos, y no solo para él. ChangMin no pudo evitar sentirse aliviado. Por que a pesar de que Rain podía estar con quien quisiera.

Estaba ahí, con él, con un muchacho que ni siquiera se graduaba, aguantándole todos los problemas e inconvenientes que podían arrastrar. Sin contar con el padre adoptivo que tenía y sus maniáticos hermanos postizos. Dígase trabajadores del Maid.


—Pero no nos preocupemos por eso ahora.


Se sentó frente a Rain y sonrió.


—No creo que sea conveniente que simplemente ignoremos el hecho de que…
—¿Por qué no vienes a pasar el año nuevo con los muchachos y yo?
—¿Cómo así?

—Bueno es que, el año nuevo yo la paso con los muchachos. Así que de alguna manera ellos son también como una familia. Así que sería genial si vinieras.
—Me encantaría.


ChangMin amplió más su sonrisa y chasqueó sus dedos.


—¡Por cierto! Me había olvidado, como pudiste darte cuenta, mi padre adoptivo es YunHo.— Rain asintió. —¿Pues que crees? Ya tengo madre adoptiva. Pero no se lo digas por que me mata si se entera que le digo así.

—¿De quien hablas?

Rain parecía divertido con la situación y aún más con el entusiasmo repentino en el menos.

—De JaeJoong. Él y YunHo están saliendo desde navidad.


Rain bebió un poco de café y cuando desvió la mirada hacia la entrada del café y vio a MinHo y TaeMin entrar, ChangMin pareció ponerse un poco tenso. Por lo que Rain tomó una de sus manos y le sonrió.


—Voy hablar con él. Despreocúpate.
—Pero…
—Te amo.

Y con esas simples palabras se levanto de la mesa, ChangMin suspiró y decidió mejor continuar trabajando en tanto Rain hablaba lo que tenía hablar con MinHo.







—Muy bien… ¿Qué van a servirse?


TaeMin y MinHo tomaron las cartas para poder elegir con tranquilidad mientras Junko esperaba su respuesta con tranquilidad, sin embargo Rain apareció de la nada y le sonrió levemente a modo de saludo, JunSu solo asintió.


—MinHo. ¿Tienes un momento?
—Rain… No sabía que estabas aquí.
—Si, bebía un poco de café. ¿Podrías a solas?
—Claro.


MinHo dejó la carta sobre la mesa y se levantó de inmediato. Siguiendo a Rain hacía otra de las mesas un tanto alejadas. TaeMin dejó la carta y suspiró, manteniendo la mirada sobre la mesa.

—¿Todo bien?

Había olvidado la presencia de Junko, por lo sonrió levemente.


—No, pero supongo que ya debería acostumbrarme. Y empezar a deshacerme de algunas cosas innecesarias que no me llevan a ningún lado.
—¿Hablas de tus sentimientos por MinHo?


TaeMin levantó su mirada sorprendido y Junko sonrió consoladoramente, sentándose frente a él y suspirando levemente.


—¿Cómo sabes eso?
—Por que he notado la manera en que lo miras. ¿Estas seguro de que intentar olvidarlo es la mejor idea?


—No soy tan masoquista como para vivir enamorado de una persona que no me puede corresponder.

—Contrario a lo que todos piensan, si uno de verdad quiere olvidar un sentimiento, puede hacerlo. Pero solo si en verdad desea hacerlo, muchas veces decimos que queremos olvidar a alguien, pero en el fondo no somos capaces de olvidar lo bien que se sentía amar a esa persona.


—¿Quieres decir que cuando no podemos olvidar a alguien es por que no podemos olvidar los buenos momentos, más no por la persona en si? ¿No es eso egoísta?

—El ser humano por si solo es egoísta. Sin excepción alguna. Muchas veces nos enamoramos del amor y no de la persona, he ahí de algo muy real, y es que solo te puedes enamorar una vez.
—¿No es eso contradictorio con lo que me estas diciendo?

—El amor es complejo. Es algo que al igual que los milagros los científicos no pueden entender.
—¿Y el amor es un milagro?

—Precisamente.— JunSu le guiño un ojo a modo de juego y le sonrió. TaeMin no pudo evitar sonreír también. –Eres inteligente. Por eso te pido que pienses muy bien lo que vas a hacer con tus sentimientos antes de cualquier cosa.


TaeMin suspiró y se levantó.


—Muchas gracias por tus palabras, pensaré en lo que me dijiste.— Junko se levantó también y asintió. –Por favor si MinHo pregunta, dile que me tuve que marchar a casa.
—No te preocupes.


Y lo último que JunSu vio, fue TaeMin alejarse con paso tranquilo. Mientras se perdía entre el mar de gente que había fuera del café. Su mirada se deslizó levemente hacía Rain y MinHo. El menor parecía triste y Rain hablaba suavemente, tomando de vez en cuando sus manos.

Como pidiéndole que lo entendiera.

JunSu supuso que el amor a veces no es como lo pintan. No solo es blanco o negro, tiene demasiados matices, muchos que algunos a veces ni descubren.







—Señores pasajeros, sean bienvenidos a Japón.


Seulgi levantó mirada de su revista, con las gafas para sol puestas y su cabello un poco ondulado. La gente dentro del avión se comenzó a levantar y estirar un poco los músculos mientras bajaba las maletas del compartimiento superior.

Una sonrisa surcó en sus labios.


—Por fin, pensé que nunca llegaría.


Cerró la revista y miró por la ventana la pista de aterrizaje que se mostraba frente a sus ojos, había esperado suficientes horas para escuchar esas palabras y poder decir que ya estaba definitivamente cerca de YunHo.

Una aceleración en su corazón y ahora si, estaba segura que nada ni nadie le impediría recuperar lo que por derecho era suyo. Por que lo sabía muy bien, pasara el tiempo que pasara. El amor tan fuerte con el que YunHo la amó por tantos años.

No podía simplemente desaparecer.







—Dos capuccinos y dos tortas de jamón y queso.


YunHo digitó la orden y JaeJoong sonrió dispuesto a marcharse.


—Ne, JaeJoong~
—¿Si?
—Te quiero.


Esas palabras parecieron tomar por sorpresa a Kim, por que se sonrojo de manera imprevista y sonrió nerviosamente al sentirse demasiado bien escuchando aquello.


—No digas esas estupideces.


Giró para poder marcharse una vez más, pero su pie pareció perder un poco de fuerza y se tropezó dejando caer la charola, por suerte vacía. YunHo desde atrás solo sonrió mientras lo veía levantarse como si nada hubiera pasado.


Cabe decir que ChangMin en ese momento se acercaba hacía YunHo, vio a JaeJoong arreglarse un poco luego de la caída y miró extraño al mayor mientras parecía atender a un cliente.


—¿Qué le pasó?
—Que me quiere demasiado.


ChangMin rodó los ojos ante las palabras de YunHo y luego se apoyó en el mesón con una gran sonrisa en sus labios, YunHo reconoció esa sonrisa, esa sonrisa manipuladora de Shim ChangMin.


—¿Qué me vas a pedir?
—¿Puedo llevar a alguien a nuestra reunión de fin de año?
—Mmh… Déjame adivinar. ¿Se trata de Rain?
—¡¿Qué comes que adivinas?!


Ambos rieron ante sus sarcasmos, y finalmente ChangMin aligeró un poco el peso de su voz y sonrió esta vez levemente.


—Entonces… ¿Qué dices?

—Supongo que no hay problema. Pero que quede bajo tu propia responsabilidad que YooChun va a estar al alcance de Rain toda la noche.
—Tú eso déjamelo a mi, que yo le calmo su sarcasmo a punta de golpes.


ChangMin elevó su puño besando los dedos de su mano y YunHo no pudo evitar sonreír.







Cerca de las ocho de la noche, YooChun cerraba los últimos botones de su camisa dentro del vestidor, con una expresión seria en su rostro. JunSu salió de las duchas con una toalla a la cintura y una gran sonrisa en el rostro.


—Ah… Que día. Demasiado cansado.


JunSu abrió los ojos cuando notó que YooChun ni siquiera se molestó en contestarle y además de todo ni siquiera lo miraba.


—Chunie. ¿Pasa algo?


Cuando YooChun levantó mirada y puso un puchero en sus facciones, JunSu sonrió.


—Si, pasa mucho. Estoy celoso.


JunSu lo abrazó con fuerza, a pesar de que mojaba un poco la ropa de YooChun con su cuerpo todavía húmedo por la ducha.


—¿Por que?
—Te sentaste a hablar con ese muchachito amigo del chico que ChangMin odia por que le quiere quitar a Rain. Tu nunca haces eso con ningún cliente.


—En primera MinHo no le quiere quitar a Rain, solo está enamorado de él, pero ya hoy se enteró que Rain y Min están saliendo. Así que supongo que no se va interponer. Segundo ese muchachito se llama TaeMin y necesitaba hablar con alguien.


—¿Se supone que ya no debo sentirme celoso?


El sarcasmo en YooChun y JunSu decidió colocarse delante de él y tomarlo por el rostro.


—No seas tonto YooChun. En el departamento te cuento de que hablamos, pero no creo que sea necesario que te explique lo mucho que te quiero. ¿Verdad?


YooChun empezó a suavizar sus expresiones y JunSu sonrió.


—¿Me quieres también, Chunie?
—Obviamente no.— JunSu arrugó el entrecejo. –…No lo dudes.


Esta vez JunSu rodó los ojos y golpeó el brazo de YooChun antes de besarlo. Por que de algún modo se había asustado por un segundo con su estúpida broma. Y ahora besando los labios de YooChun, se sentía aliviado una vez más.







—Siwon y yo nos vamos primero. Vamos a ver una película.


HeeChul guardaba un par de cosas en su pequeña maleta y JaeJoong asintió ante las palabras del muchacho mientras permanecía con el codo apoyado sobre el mesón. Siwon salió de la cocina, con su bolso cruzando su cuerpo y una sonrisa en los labios.


—¿Nos vamos?


Siwon estiró su mano hacia HeeChul y él no dudo en entrelazar sus manos con una sonrisa en sus labios también.


—Si, nos vemos Jae.
—Hasta mañana.
—Igual cuídense.


Mientras ellos se marchaban, JaeJoong giró un poco sobre su asiento mirando a YunHo hablar por celular con uno de los proveedores. Rain había ido a recoger a ChangMin así que mientras el YooSu se entretenía en los vestidores sabrá Dios con que.

JaeJoong se dedicó a esperar a que YunHo terminara de trabajar.


El teléfono del café sonó y JaeJoong giró hacía el pequeño aparato que estaba a unos pasos de él, se levantó con tranquilidad y levantó el auricular.


—Buenas noches. ¿Puedo ayudarle en algo?
—Buenas noches, sé que es un poco tarde pero estoy buscando a alguien. ¿Se encuentra Jung YunHo?


La voz suave de aquella mujer lo tomó por sorpresa, tenía una voz verdaderamente bella. Pero al mismo tiempo un vacío dentro de su estómago se instaló. Y le hizo temer por que se tratara de un mal presentimiento.


—¿De parte de quien?
—Bae Seulgi.


Y entonces como si quemara, JaeJoong colgó la llamada. Susurrando un leve: ‘Lo siento, número equivocado’ Ni siquiera estuvo dispuesto a escuchar algo más de parte de esa mujer. Miró el teléfono asustado de que volviera a sonar, con las manos temblando y el corazón desbocado.


¿Ella… Estaba en Japón?


La duda lo llenó por un momento. Como si de pronto las luces se hubieran apagado para él y solo sintiera una inconformidad parecida a cuando estaba a punto de perder a alguien. No fue lo más correcto que pudo hacer al colgar y mentirle. Pero en ese momento no había pensado.


—¿Todo bien, quien era?


YunHo había colocado una mano sobre su hombro con una sonrisa en sus labios, que a JaeJoong se le dificultó imitar.


—Un número equivocado.
—Oh, que raro.


YunHo ahora pasó un brazo sobre sus hombros y ambos empezaron a caminar hacía la salida, JaeJoong todavía pensando en el nombre de Bae Seulgi golpeando en las paredes de su mente, pero cuando YunHo suspiró, JaeJoong lo miró.


—¿Seguro que todo esta bien?
—Si estoy contigo, si.


Aparentemente a YunHo le bastó con esa sonrisa, por que lo besó y sonrió. Como si nada estuviera pasando en realidad.


—¿Te llevo a casa?
—Será que vivimos juntos.
—Tienes razón, es la costumbre.


Jung rió un poco ante su propio descuido y continuó caminando con JaeJoong a su lado y el alma renovada.








Su madre para variar lo había mandado a comprar algo.


TaeMin no se había quejado, principalmente por que había sentido la necesidad de caminar un poco por las oscuras calles de Akihabara esa noche. Movía la funda con dangos de un lado a otro tarareando una pequeña canción.


Cuando escuchó el sonido hueco del agua siendo golpeada por pequeñas piedras, TaeMin se detuvo. El viento de esa noche movió un poco sus cabellos, pero aún así alcanzó a divisar a lo lejos a un tranquilo MinHo sentado frente al lago, lanzando unas cuantas piedras de vez en cuando.


Decidió caminar hacia él, por que supuso que de algún modo lo necesitaba, más por instinto que por cualquier cosa, llegó hasta él y se sentó, mirando hacía el mismo lugar vacío que MinHo miraba.


—¿Depress?
—…A lot of.


Sonrió un poco y esta vez desvió su mirada hacía el rostro del mayor. Por que cuando MinHo estaba lo suficientemente deprimido le gustaba hablar en inglés. Una curiosa costumbre por la cual a TaeMin le tocó aprender mucho ingles.

En ese momento pensó, que inconscientemente hacia muchas cosas por MinHo.


—¿Do you wanna talk about this?
—I’m not sure.


Pasaron varios minutes antes de que MinHo volviera a hablar, TaeMin incluso ya se estaba planteando la posibilidad de comerse un par de dangos mientras esperaba, pero cuando MinHo suspiró, él levantó la mirada una vez más.


—Rain me dijo que me quería mucho, pero que no era de la misma forma en que yo lo quería, que estaba con alguien más y que lo menos que quería era dañarme. Que era un buen chico, pero que amaba a esa otra persona.


—¿Lo dijo así de frío o solo lo estas resumiendo?
—Obviamente lo estoy resumiendo TaeMin, no recuerdo todo lo que me dijo… Y creo que es mejor así, perdí el hilo de la conversación cuando me dijo que salía con alguien más.


TaeMin suspiró y miró sus pies por un momento.


—Supongo que es bueno que haya sido sincero contigo.
—Si… También lo creo. Así que supongo que es hora de olvidarlo ¿Verdad?
—Supones bien.


Compartieron una leve sonrisa y MinHo volvió a lanzar una piedrita sobre el agua. Un silencio largo y TaeMin suspiró.


—¿Tengo que abrazarte? Ya sabes, para fortalecer el momento dramático y todo eso.
—Agh, TaeMin deja de ser tan estúpido por un momento y solo abrázame… Te necesito.

Por un momento, solo por un momento TaeMin deseó que MinHo en realidad lo necesitara, como él lo necesita a él, pero a consciencia sabía que no iba a ser lo mismo, que no iba a llenarse de falsas esperanzas sabiendo a la perfección que en este momento…

…El sabor del nombre de Rain en los labios de MinHo aún estaba fresco.

Entonces lo abrazó, por que MinHo necesitaba un abrazo amigo, y TaeMin necesitaba un abrazo para sentirlo cerca a él, para saber que en el fondo, ser su amigo no era tan difícil como parecía.


Cuando MinHo apoyó la cabeza sobre su hombro, TaeMin cerró los ojos y volvió a suspirar, por que tenerlo así de cerca si era difícil, ser su apoyo dolía, pero aún así no quería alejarse de él.

Por un momento más, apreció ese pequeño momento que le pertenecía solo a los dos. Solo a TaeMin y MinHo.

Ai Maid Café capitulo 14

Sentir los latidos de un corazón.



YooChun jugó con los platos en sus manos y los colocó graciosamente sobre la mesa frente al televisor. JunSu sonrió en cuanto lo vio susurrar una canción de navidad mientras YooChun lo miraba y bailaba colocando todos los utensilios sobre la pequeña mesa.

Hubo un corto momento en el que Park se acercó, lo suficiente como para poder robarle un corto beso de los labios y luego volver a lo suyo, JunSu amplió su sonrisa y tarareo levemente la canción.


—Ya está. Podemos cenar.


JunSu asintió y sonrió.


—Pizza en navidad.


YooChun asintió y le extendió una pequeña servilleta a Kim, quien no podía borrar esa sonrisa de su rostro. El leve ambiente caliente por la calefacción y el aroma de la pizza inundaban el lugar mientras afuera empezaba a nevar una vez más.


—Usualmente… La gente cree que solo en la navidad podemos sentirnos así.— YooChun le extendió una copa con vino a JunSu, mientras Kim lo observaba atentamente, a cada una de sus palabras. –A mi me gustaría que la gente entendiera, que no solo en navidad nos podemos sentir cálidos, amables, y felices.

—¿Eso es lo que quieres pedir en navidad?

YooChun negó, levantando un poco su copa.

—No sé lo que quiero pedir en realidad. Quisiera pedir que el mundo se volviera un poco mejor, y que comprendamos que todos los días pueden ser navidad, que no es necesaria una fecha para ser mejores personas, no necesitamos una fecha para ayudar, pero al mismo tiempo quiero pedir estar así, contigo por siempre. ¿Es… Egoísta?


JunSu sonrió y besó cortamente los labios de YooChun.


—Tú pide por un mundo mejor, y esta navidad yo pediré por los dos.


YooChun le quitó la copa de las manos a JunSu y junto con la suya, las colocó sobre la pequeña mesa, tomó el rostro de JunSu con algo de suavidad y comenzó a besarlo, con la misma lentitud de saber que no hay nada más allá fuera que ambos.

Pero cuando el timbre del departamento, sonó. Ambos sonrieron.

YooChun se paró y caminó hasta la puerta, cuando la abrió un delicioso aroma llegó hasta su nariz y JunSu de inmediato estuvo a su lado, HeeChul y Siwon se encontraban justo frente a él. Con unas bufandas gruesas por el frío.


—Feliz navidad.

HeeChul levantó un poco la gran bandeja que tenía en sus manos y Siwon hizo lo mismo con unos pequeños recipientes que sostenía también.

—No queríamos que murieran de hambre en navidad.

JunSu rió un poco, pero aún así ayudó a Siwon con las pequeñas bandejas que llevaban y entraron al departamento con una pequeña sonrisa en el rostro.


—Huele delicioso. ¿Qué es?
—Si huele delicioso quiere decir que Siwon no metió mano ahí.


YooChun estaba a punto de robar un pedazo del Pavo que le habían traído pero el golpe en la cabeza lo hizo detenerse, Siwon le sonrió irónicamente y se cruzo de brazos.


—Es pavo a la naranja. Esperamos que les guste.
—Gracias, íbamos a comer pizza.
—Lo sabía, si fuera por ustedes, mueren comiendo cualquier cosa.


YooChun le sacó la lengua a HeeChul y abrazó por la espalda a JunSu.

—Nos vamos.
—¿Tan pronto?
—Es tarde y no queremos que nos de la media noche en la calle.


HeeChul les brindó un leve abrazo a ambos y lo mismo Siwon. Cuando ambos volvieron a cruzar el umbral de la puerta, YooChun entrelazó su mano con la de JunSu mientras cerraba la puerta.


—Un milagro de navidad.


Junsu rió y corrió a la cocina para poder servir la cena navideña que sus amigos le habían traído esa noche.







Tal y como lo había imaginado.

El departamento de Rain era amplio y elegante. ChangMin se quitó la leva que llevaba puesta con cuidado, puesto que la calefacción dentro del departamento era abrigador, sin embargo quiso mantener la bufanda un rato más en su cuello.


—Voy por un poco de vino.


Rain dejó las llaves sobre la mesita de entrada y ChangMin asintió con una sonrisa en los labios, caminó hacía el gran librero que había y sus ojos brillaron al notar un montón de libros que le hubiera gustado comprar.

Luego recorrió el gran ventanal que había y observó iluminada Akihabara de esa noche, a pesar de la nieve, tras ese vidrio la ciudad se veía realmente bien, como un gran paisaje. ChangMin respiró hondo y cuando vio la imagen del mayor acercarse por el reflejo, entonces giró.


—No te emborrachas con el vino. ¿Cierto?


Cuando Rain escondió la copa tras su cuerpo, hasta esperar una respuesta, ChangMin rodó los ojos y se la quitó de las manos. Oliendo el delicioso contenido y caminando hacia los sillones negros que había en la pequeña sala.

Se sentó con tranquilidad y Rain casi de inmediato lo imitó, un inconcreto nerviosismo lo rodeó casi por completo y bebió el vino que tenía casi de una tomada, por lo cual Rain enarco una ceja y sonrió gracioso.

—¿Y eso?
—Estoy nervioso.

Dos segundos después ChangMin se dio cuenta de que no debió haber dicho eso, por eso cuando miró a Rain con algo parecido a la consternación, el mayor rió abiertamente frente a Shim quien solo quería hundir la cabeza en cualquier lugar donde Rain no lo pudiera ver.


—Voy a creer que el licor hace que digas tus verdades.
—Cállate… Mejor cambiemos de tema.

Por el momento, ChangMin optó por dejar la copa sobre la mesa y suspirar levemente, sin embargo Rain bebió un poco de su vino y dejó la copa igualmente sobre la mesa, con la diferencia de que se empezó a acercar al menor.

ChangMin entonces sintió su pulso acelerado, por que estaba en navidad, con el olor de una cena deliciosa en el ambiente, a solas con Rain en su departamento, nevando y con una vista perfecta desde donde se encontraba, con un poco de vino en sus labios.

…Y ChangMin estaba, luego de comprender aquello, aún más nervioso.

Rain acercó sus rostros, ChangMin por un momento cerró los ojos y pegó la barbilla a su pecho, como si en realidad no supiera que hacer, el problema era que en realidad en ese momento pensaba demasiado.


—¿Me amas?


La voz baja y susurrante de Rain llegó a sus oídos de una manera casi embriagante y envolvente. Cuando Shim abrió los ojos Rain estaba tan cerca a su rostro que por apenas un centímetro y sus labios se rozaban.

ChangMin mordió su labio inferior y lo miró a los ojos, por que ahora que lo notaba él se encontraba semi apoyado en el brazo del mueble y Rain con un brazo en el respalda, se encontraba casi sobre él.

Respiró hondo y cerró los ojos.

—…Si.

No pudo verlo en ese momento, pero cuando pronunció aquellas dos letras, aunque fuera con una voz algo débil, la sonrisa de Rain en ese momento fue totalmente dulce, como si hubiera esperado por esa respuesta demasiado tiempo.

—Yo también te amo, Min.

Y mientras Rain pronunciaba esas palabras, ChangMin podía sentir sobre su rostro las caricias de la mano de Rain sobre su rostro. Y cuando sus labios encontraron a los suyos, lentamente ChangMin se permitió pasar sus brazos por encima de los hombros del mayor.

Entonces, si. Estuvo casi recostado sobre el sillón con el sabor a vino entre sus labios y con Rain demasiado cercano a su cuerpo, jugando con el cabello del mayor, y sintiendo una mano de Rain en su cuello y la otra en su espalda.

Y aunque la mano en su espalda se encontraba sobre la ropa, aún así ChangMin volvió a sentir los nervios de no saber si estaba haciendo lo correcto en ese momento. Por eso cortó el beso y alejó un poco a Rain, decidiendo mirar a cualquier otra parte.


—¿Qué sucede?


Y sinceramente ChangMin no contaba con la posibilidad de que Rain se lo pudiera preguntar directamente y lo más preocupante de todo era que ChangMin no hallaba las palabras para decir que odiaba ser consciente de que Rain era más experimentado que él, por lo menos sin sonar tan patético.


—Es que… Yo no… Bueno…
—Estas nervioso.


La conclusión de Rain y su sonrisa conciliadora fue suficiente, el mayor arregló uno de los mechones de su cabello ahora despeinado.


—Min… Yo no te traje aquí para que estuviéramos juntos, menos aún si tú sientes que todo esta yendo demasiado pronto o algo así. Yo quise que vineras por que quería que pasáramos la navidad juntos. Yo jamás, óyeme bien, jamás te obligaría a algo que no quisieras.


ChangMin sonrió y asintió algo consternado en realidad, principalmente por que según sus palabras Rain creía que lo detenía por que todo era demasiado pronto. ¿Quería decir entonces que Rain pensaba que él ya tenía experiencia?

Oh, santa suerte que nunca estaba de su lado. Rain lo abrazó y ChangMin suspiró entre sus brazos. Se suponía que debería tener experiencia, es decir tiene dieciocho en plena etapa hormonal, debería tener experiencia. Por un momento pensó que YooChun tenía razón cuando le decía que era un mocoso.


—¿Todo bien?
—Si, no te preocupes.

Rain le dio un corto beso y se levantó, estirando una vez más su mano hacía él, ChangMin entrelazó sus manos y Rain lo comenzó a guiar hacía la cocina.


—¿Te parece si empezamos a servir la cena?
—…Eh… Si.


Y ChangMin ya no miraba el camino, simplemente se dejaba guiar, por que en ese momento, ver su mano entrelazada con la de Rain había producido en su rostro una enorme sonrisa y un sentimiento de pertenencia que no cambiaría por nada y que sería su regalo de navidad en esa noche.






TaeMin esa noche de veinticuatro de diciembre abrió la puerta de su casa cuando escuchó el timbre sonar, tenía apenas un buzo y un jean puestos, el cabello algo alborotado y mientras su familia reía por los chistes malos de su padre junto a la chimenea y TaeMin solamente negaba con la cabeza.

Sin embargo sus ojos se encontraron con un muchacho que sostenía entre sus manos una pequeña caja que tapaba su rostro, se apoyó en la puerta y enarcó una ceja, un corto suspiro emitió de sus labios, no necesitaba mirarlo por más de dos segundos para saber de quien se trataba.


—No se por que de pronto me has dejado de hablar, pero es época de paz, amor y de perdonar a los estúpidos de tus amigos.


MinHo bajó el regalo y cuando los ojos de TaeMin se cruzaron con los de su mejor amigo, fue casi inevitable no sonreír al ver la cara de niño arrepentido por alguna travesura que Choi llevaba en ese momento.

Cuando MinHo estuvo a punto de dar un paso hacía él, TaeMin optó por enderezarse y mirar fijamente a los ojos del mayor.


—¿Te sigue gustando Rain?


MinHo torció sus gestos, confundido.


—¿Qué? ¿Qué tiene que ver con esto?
—Solo responde.
—…Pues si.
—Adiós.


Ni siquiera lo dudó, cerró la puerta frente a los ojos sorprendidos de MinHo y por unos segundos se apoyó en la puerta, cerrando los ojos y pidiéndole a su corazón que por favor dejara de latir tan rápido cada vez que lo veía.


—¡TaeMin!— Se escucharon unos pequeños golpes en la puerta, y ante eso no le quedó más que sonreír. –Oye, me costó encontrar el regalo.— Dos golpes más y MinHo parecía no tener la intención de marcharse. —¡Tae!


Abrió la puerta una vez más, con un gesto resignado en el rostro, algo, que probablemente Choi no notó. Le regaló una pequeña sonrisa a su mejor amigo y MinHo se lanzó a sus brazos con una radiante sonrisa antes de abrazarlo.


—¡MinHo!


Escuchó la voz de su madre desde la sala y por supuesto su amigo giró con una sonrisa hacía donde el resto de la familia Lee se encontraba, tomó el regalo entre sus manos y únicamente lo vio acercarse a sus padres a saludar como cada año en navidad.


—Señores ¿Pueden creer que su hijo casi me deja afuera con este clima que hay?
—En serio que Tae se pasa de malo con alguien tan lindo como tú.
—Si ya sé señora, pero ya estoy acostumbrado a sus bromitas raras.

—¿Y? Supongo que este año también te nos llevas a Tae para fin de año.
—Por supuesto señor, no hay mejor celebraron para fin de año que en Infinity, la pasaremos muy bien y le prometo que Tae regresa sano y salvo.


Así que mientras MinHo sociabilizaba con sus padres, TaeMin optó por mejor abrir su regalo y sacar la pequeña cadena que recitaba ‘Best friends’ y aunque era verdaderamente llamativa, no le importó, aunque por un momento llegó a fastidiarle el hecho de que a pesar de sus años de amistad, MinHo no se diera cuenta.

Dejó el paquete del regalo sobre las escaleras y se colocó la cadena con cuidado, con un suspiro y una pequeña sonrisa en los labios, cerró la puerta y mientras caminaba de regreso a la sala pudo escuchar la risa fresca de MinHo.

Un suspiro salió de sus labios. –…Idiota, MinHo.






—¡No! Y tenías que haberlo visto en la obra de la escuela.
—Era el príncipe y le salían mejor las líneas de la princesa.
—¿A que se dio haber visto linda? Es decir… lindo.
—¡Lindísimo, YunHo! Tienes que haberlo visto, es más creo que hay fotos.


—¡Ok, basta!


JaeJoong se levantó del sillón y miró a todas sus hermanas y madre con odio mal disimulado, SungMin ya se había marchado a pasar la navidad con su familia hace rato y por tanto eran todos contra él, incluyendo a YunHo por supuesto.


—Todas ustedes dejan de hablarle de mi y mi pasado a YunHo y se quedan tranquilas calladas, casi como si no existieran y tú madre, por favor, ya deja de enseñarle fotos de cuando yo era pequeño a YunHo. Y tú YunHo deja de divertirte con mi pasado.


Hubo un denso silencio en el que solo YunHo tuvo el valor para no soportar más la risa, tapar su boca y empezar a reír bajamente pero cuando JaeJoong rodó los ojos la risa de todos los presentes fue audible y JaeJoong bufó con fuerza volviendo a sentarse.


—JaeJoong quería ser cantante cuando era niño.
—Y canta muy bien.
—¿Lo has oído cantar? Nunca canta para nosotras.

—Por supuesto que lo he escuchado, y es muy bueno. Es más tengo otros amigos que cantan y debo decir que es su voz la que más me gusta.
—Aww~


JaeJoong realizó una mueca de desesperación y decidió optar mejor en ir un rato a la cocina, ya habían cenado y este era el peor momento post cena, cuando se debía nada más conversar hasta esperar las campanadas que indicaban la llegada de la navidad.

Traer a YunHo no había sido tan buena idea. Es decir, prácticamente lo ignoraba por estar concentrado en sus hermanas y su madre. Y eso eso hasta cierto puno era desesperante/tenebroso.


Escuchó el celular de YunHo sonar, se asomó un poco desde la cocina y vio a YunHo pedirle permiso a todas las mujeres de la casa Kim mientras se levantaba para poder contestar la llamada en el jardín.

JaeJoong sonrió un poco y se apresuró en servir un poco de chocolate caliente en los pequeños jarrones, por fin tendrían al menos un momento a solas. Caminó con los jarrones en las manos y antes de salir miró a todas las mujeres en la sala.


—Ni se les ocurra salir, su estado social con YunHo terminó aquí.

Y a pesar de que vio la sonrisa cómplice de su madre y sus hermanas prefirió no decir nada mientras ellas se levantaban y alegaban que no importaba, después de todo ya empezaba a ser tarde y necesitaban su sueño de belleza.


—Claro, igualmente. Felices fiestas para ti también.


Espero un momento apoyado en la pequeña pared blanca mientras YunHo conversaba por el celular, por lo que pudo escuchar aparentemente con Boa. El humo y olor delicioso del chocolate pareció llegar hasta YunHo por que de pronto giró hacía él, le regalo una sonrisa y le pidió que esperara un poco.


—Esta bien, nos vemos.


Luego de esas palabras, YunHo por fin termino con la llamada y guardó el celular en su bolsillo, Jaejoong le extendió uno de los jarros y la expresión de YunHo cambió por la de una persona llena de satisfacción en ese momento.

—Luces muy feliz.
—Hace mucho que no pasaba la navidad con una familia de verdad.
—¿Te agradó mi familia?


YunHo rió abiertamente, expresión que luego de unos segundos quedó en una amplia sonrisa mientras miraba el jardín y sostenía la taza con chocolate en las manos, con el cálido humo llegándole a la cara.


—La verdad es que tu familia está tan loca como tú, pero… Son una familia, que se quiere, no importa que. Supongo que extrañaba eso, sentirme así, parte de algo o de alguien. No quiero decir con esto que con los muchachos no me sienta igual, pero…

—Es diferente, por la manera en que lo percibes.


YunHo giró hacia Jaejoong y asintió, chocando sus tazas en el proceso.


—Me encanta la manera en la que pareces leer mis pensamientos.


JaeJoong sonrió y bebió un poco del chocolate que tenía, YunHo se sentó en el pequeño escalón que había, perdiendo la mirada entre el pequeño césped y las pocas rosas que habían agrupadas en unas esquina del lugar. JaeJoong hizo lo mismo, manteniendo una corta distancia entre ambos.


—Feliz navidad, YunHo.
—Feliz navidad, Jae.


Habían muchas cosas a las que le costaría acostumbrarse antes de nada, pero cuando se sentía así de cerca a YunHo, a Jaejoong a veces no le resultaba tan difícil sentirse cercano a él, en medio de un proceso que no está seguro desde cuando comenzó a vivir.

Por eso, aunque le costó reunir un poco de valor, esperando que YunHo no dijera algo, en medio de ese agradable silencio. JaeJoong optó por apoyar lentamente su cabeza sobre el hombro derecho de YunHo.

Jung no se movió ni dijo algo al respecto, a cambio únicamente sacudió los cabellos de Kim y sonrió. Antes de beber un poco de chocolate y sentir la misma calidez que JaeJoong sentía en ese momento.







JunSu miraba la nieve caer en ese momento.

Desde el balcón en el departamento de YooChun con una pequeña copa con vino en la mano, así de simple JunSu observaba la hermosa imagen frente a sus ojos. Pudo escuchar los pasos de YooChun y ni siquiera se inmutó cuando sintió sus brazos rodeándolo por completo.

La quijada del mayor estuvo encima de su hombro, sus rostros juntos y JunSu cerró los ojos para poder guardar en sus recuerdos aquel maravilloso momento.

—Feliz navidad, Su.
—Feliz navidad, Chunie.







La moto de Siwon iba una velocidad moderada.

Por eso, cuando el sonido de las campanadas llegó hasta él, HeeChul se tomó la molestia de levantar un poco la cabeza y sonreír. El aire de la noche, más la poca nieve que caía, mientras se deslizaban por las calles de Akihabara lograron que HeeChul emitiera un pequeño suspiro.


—Feliz navidad, Siwie.


Se apoyó en la espalda de Siwon y se abrazó un poco más a su cuerpo, cerrando los ojos y escuchando a lo lejos un leve ‘Feliz navidad, Chul’ que seguramente por el casco no alcanzó a escuchar bien.






El cabeza de la familia Lee fue el que hizo explotar las pequeñas serpentinas, todos aplaudieron con una sonrisa en el rostro, MinHo rió cuando vio a la mamá de TaeMin sonrojarse cuando su esposo le robó un beso.

Buscó con la mirada a su mejor amigo y lo encontró parado frente al árbol, observando con atención la estrella que se encontraba hasta arriba, con una pequeña copa con rompope en la mano.


—¡Feliz navidad, Tae!


Y se colgó del cuello del menor, con una sonrisa en el rostro y desestabilizando la etérea imagen que por un momento TaeMin había estado proyectando, TaeMin murmuró algo que no escuchó bien, pero supuso que eran sus felicidades también.

No importaba, por el momento, realmente no importaba.

Por que abrazado asía a TaeMin, MinHo se sentía bien.






—Feliz navidad…


Cuando su voz y la de Rain se juntaron al mismo tiempo ChangMin se permitió reír ante aquello, Rain tomó su mano por encima de la mesa y le sonrió sinceramente. Se encontraban aún cenando, en el gran comedor dentro del departamento, de extremo a extremo.

ChangMin suspiró y decidió hacer lo que desde un principio había querido hacer, tomó sus platos y los movió exactamente al asiento junto a Rain, volvió a colocar las servilleta sobre sus piernas y sonrió abiertamente ante a Rain.

En medio de esa cercanía Rain se acercó besó sus labios una vez más y ChangMin cerró los ojos, sintiendo entre besos como a medias le pronunciaba un ‘Te amo’ y alegrándose por no dejar de sentir extremadamente bien con cada segundo que pasaba a su lado.







YunHo dejó el pequeño jarrón a un lado, una vez hubiera terminado.

JaeJoong comió el pequeño malvavisco en sus manos y se abrazó un poco así mismo por el frío. Había extrañado Corea por muchas cosas y situaciones, pero hoy, junto a YunHo, en vez de sentir que había jalado una parte de Japón con él.


…En realidad se sentía completo.


¿Crearían los sentimientos esa hermosa percepción? Probablemente si, aunque prefería pensar en que todo era tan fácil, calmado y sin complicaciones con YunHo que incluso su relación aunque llena de discusiones y peleas, era normal.

Con ese razonamiento pensó en que no habría nada de malo en confesarle lo que sentía, que sería fácil y no le costaría nada, en este momento lo sentía demasiado fácil, pero tal vez era fácil por que YunHo no lo estaba mirando a los ojos.


—¿Por qué luces tan pensativo?
—Por que tengo muchas cosas en las que pensar.


YunHo sonrió ante la respuesta de JaeJoong y dio un corto suspiro.


—¿Sabes? Las cosas no siempre resultan como uno quiere.
—¿A que te refieres?


—Cuando iba a casarme creí que la amaba más que a mi mismo, todo era tan… Perfecto. Nos llevábamos de una manera tan única, nunca me había llevado de esa manera con alguien, tan confidencialmente, tan bien. Dios… La amaba de verdad.


Jaejoong miró a YunHo, no tenía molestia alguna de que YunHo le hablara de Seulgi, por que de algún modo, sabía que eso iba a suceder, en cualquier momento. Por que Seulgi fue importante y probablemente hoy, YunHo pensaba cerrar la puerta a esa historia.


—Luego ella me lastimo, y todo se esfumó tan fácilmente como si en realidad nada hubiera pasado entre nosotros. Pero tuve la oportunidad de aprender muchas cosas y por supuesto de conocerte.


En ese momento YunHo, lo miró, le sonrió y golpeó levemente su brazo, JaeJoong se paralizó por que no sabía en realidad como debía tomar aquello.


—Después intenté alejar las relaciones por completo de mi, en un principio pensé que estaría bien quedarme solo para siempre, luego de un tiempo me dije a mi mismo que no, que era mejor darme un poco más de tiempo y entonces tal vez lo intentaría. Y de repente un día me levanto con la firme idea de que ese momento llegó.


JaeJoong agachó un poco la cabeza y respiró profundo, por que esa conversación estaba tomando un rumbo desconocido, y de pronto toda esa fuerza con la que había contado desde el comienzo ya no estaba presente.


—Yo…


Pero ya no quería dar más vueltas entre sus sentimientos y los que YunHo podía sentir, por que JaeJoong a pesar de todo lo que puede llegar a ser, siempre a sido en extremo confiado y sincero, por que él puede expresar lo que siente y no temerle a sus palabras.


—YunHo tu me gustas, no, es mas que eso, te quiero, mas allá de lo que mi cerebro puede procesar, de lo que tu estúpido cerebro pueda entender y de lo que a mi gustaría aceptar, pero es así, y si me preguntas no quiero cambiar. Es así, me gustas, te quiero y posiblemente…


Y parece que toda su valentía tuvo un corto tiempo de vida, por que de pronto las palabras murieron en su garganta y le costó incluso respirar profundo, agachó un poco la cabeza y mientras veía su mano apoyada en el pequeño escalón en el que se encontraban sentados, vio también como la mano de YunHo se deslizaba hacía la suya con lentitud. Hasta posarla justo encima de la suya.


—Te amo, Jaejoong.— Para ese momento, ya no hablaba, levantó la mirada y vio el rostro sonriente de YunHo. —¿Por qué siempre te tienes que adelantarte a mis palabras?— Una de las manos de YunHo estuvo sobre su mejilla y él se tuvo que quedar mudo. –Estaba a punto de decírtelo.


Ocurrió tan lentamente como la primera vez, YunHo fue el que se acercó, el que unió sus labios y JaeJoong en esta ocasión cerró los ojos, complementándose ambos en un solo beso, el primero beso entre ambos que realmente contaba.

Pero JaeJoong se alejo un rato, mordiendo su labio inferior y con las manos sobre el pecho de YunHo.

—¿Es en serio?
—JaeJoong yo no ando por la vida besando a cualquiera que se me cruza por el camino.
—Pero…

—¡Demonios, solo cállate!


Y con una sonrisa divertida en los labios, YunHo se volvió acercar, esta vez poniendo una mano en su cuello y acercándolo para que pudieran estar verdaderamente cerca, los suspiros de JaeJoong lograban inundar el alma de YunHo en ese momento y cuando el aire fue necesario y se alejaron, YunHo le dio un corto beso sobre los labios antes de alejarse verdad.

JaeJoong en ese momento le dio un pequeño golpe, en el pecho y arrugó el entrecejo y YunHo no comprendió.

—No me mandes a callar.

YunHo rió ante esas palabras y el puchero que JaeJoong hizo en ese momento. Fue inevitable no tener esa necesidad de tenerlo entre sus brazos y abrazarlo con fuerza, así que mientras tenía a JaeJoong abrazado, bajo el nivel de su voz y susurro muy lenta y sensualmente.


—Dilo… Termina lo que habías empezado, Jae.


Pudo sentir el cuerpo de JaeJoong estremecerse con el sonido de su voz y eso bastó para que YunHo supiera lo que JaeJoong sentía, aún así escucharlo sería tan agradable. JaeJoong se apegó un poco más a su cuerpo y suspiro.


—…Te amo… YunHo.


Sabía lo difícil que se le haría a Kim pronunciar esas palabras, por eso lo alejó un poco y besó sus labios una vez más. Aún demasiado nerviosos como para comprender lo que acababa de suceder, prefirieron continuar abrazados un rato más.

YunHo besó el cabello de JaeJoong y luego se apoyó ligeramente a él, sintió la mano de JaeJoong buscando la suya, sintió como entrelazaba sus dedos con suavidad y se quedaba así por un largo rato.

Todavía el corazón le latía agitado, todavía sentía la respiración inconcreta, todavía había estragos de su confesión en el aire. Pero justo en ese momento YunHo cayó en cuenta de que estaba en Corea, donde todo había terminado en su vida una vez hace mucho tiempo.

Y el día de hoy, de la mano de JaeJoong, gracias a él, estaba a punto de comenzar una vez más.