KINGDOM TVXQ!

CLOSE 2U
Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Just one more time:Cap 2

In heaven…

La alarma del reloj sonaba una y otra vez, marcando las 5 de la mañana.
Yoochun abrió lentamente los ojos…
Y se dio cuenta, de que a su lado no había nadie más…
Solamente él.

Como su rutina lo marcaba, se levanto aun adormilado, tomo sus ropas y se metió al baño para una ducha.
20 minutos después, Park se encontraba de frente a ese espejo de cuerpo completo, arreglándose la corbata.
E inconscientemente su vista se dirigió a su cama.
Allí, donde se veía claramente como una persona había dormido en esa cama…
Y recordó…
Y sonrió tristemente.

Yo ni siquiera pude verlo una última vez.

Se dirigió a la cocina, saco un jugo de un bote de cartón y de allí bebió.
Y sonrió de nuevo.
Alguien le hubiera regañado en ese instante.
Diciéndole que aquello, no era higiénico y que se sirviera en un vaso.
Si… así hubiese pasado sino estuviera solo en su departamento.

Salió de la cocina y se dirigió a su sala.
Tomo su saco y miro una vez más su departamento.
Todo estaba tan silencioso.
Todo estaba tan solo.
Todo estaba como si una sola persona viviera en aquel lugar.
Como si faltara algo… como si faltara alguien.
Como si faltara la luz que día a día le iluminaba.

Mi última imagen de ti parece estar encerrada únicamente en mi memoria…

Por que sin duda alguna, le hacia falta
Por que lo extrañaba.
Por que lo amaba.
Por que lo quería ver una vez más.

Salió de su solitario departamento, arranco el coche y se dirigió a la oficina.
Misma rutina de todos los días…

Al llegar al buffet, todo el mundo lo miraba de una manera diferente.
¿Confortante?
No.
¿Amistosa?
Definitivamente no.
¿Lastima?
Se aseguraba que si.

Me pregunto si me estarás viendo desde algún lugar…

Sentándose en su silla detrás de su escritorio, comenzó a checar las hojas que su secretaria había dejado en él.
Mientras escuchaba como esta hablaba y hablaba… diciendo quien sabe que cosa.
Por que realmente no le ponía atención.

Su secretaria salió de su oficina, dejándolo solo.
Solo… como dolía caer en cuenta que así se encontraba.
Solo…

Respiro profundo una vez más.
Respirando profundamente varias veces en la ultima hora que llevaba leyendo ese reporte de un caso nuevo.

Incluso si me arrepiento, es demasiado tarde, no podré verte más.

-En una hora salimos a la casa de la señora Han, quiere demostrarnos que su esposo le comete adulterio. –dijo de pronto Yunho, entrando a la oficina de Yoochun y sentándose en una de las sillas de enfrente de su escritorio.
-Bien. –respondió secamente Yoochun.
Yunho no volvió a decir palabra alguna.
Sabía que su amigo seguía herido.
Sabía que su amigo estaba triste.
Por su partida.

-¿Crees que alguna vez pensó en el suicidio? –pregunto Yoochun, levantándose de su silla y mirar por el enorme ventanal que tenia detrás de él.
Yunho, que hasta ese momento leía el caso de la señora Han, abrió los ojos sorprendido.
-Bueno… no lo sé… no… no lo creo. –respondió nervioso el moreno.
-Una vez leí que la depresión llevaba al suicidio.
-No creo que él hubiese estado deprimido…

-¡No me jodas, Yunho! ¡¡Yo lo dejaba solo, lo dejaba solo horas y horas, maldita sea!! ¡¡No llegaba a nuestras a citas!! ¡¡No sabia más de sus proyectos!! ¡¡No sabia a que hora llegaba a casa!! ¡¡No sabía si estaba cansado y le pedía que me hiciera de cenar!! ¡¡No sabía si le dolía la cabeza o estaba estresado por algo relacionado a su trabajo!! ¡¡No se cuantas veces lo había dejado con las ganas de hacer el amor!!
Por fin había sacado un poco dolor y sentimiento de culpa que albergaba en su corazón.
Con un sollozo, Yoochun comenzaba a sentir el dolor de una perdida.
El dolor de la persona que más amaba en este mundo.
Y que había dejado, siempre, de lado.

Jung no espero más y se acerco a Park.
En seguida lo abrazo.
Como amigos, como hermanos…
Por que prácticamente compartían el mismo dolor.
Por que lo amaban… de una manera diferente, claro, pero lo amaban.

Las lágrimas en la oscuridad de mis recuerdos, pueden ver más desde ese lugar…

-Lo extraño tanto, Yunho, lo extraño demasiado… quiero… sólo… una vez más… verlo y… decirle cuanto lo siento… que… lo amo y… lo seguiré amando… toda mi vida…
Jung solamente lo escuchaba.
En realidad, comenzaba a preocuparle no haberlo visto llorar desde…
Desde aquel trágico día…

No se había desahogado lo suficiente.
Y sabia que se había aguantado esas lagrimas por mantenerse fuerte.
Por ser fuerte de todas esas personas que lo criticaron por haber sido como fue con él.

Por que Jaejoong, Changmin y hasta Minho se la pasaban recriminándole aquello.
Culpándole de lo que había sucedido.
Culpándole absolutamente de todo.

Tal vez su orgullo podía más que eso.
Pero hoy… después de una semana de la partida…
Yunho había visto, por primera vez, a un Yoochun que se caía lentamente…

-No se si estaba deprimido, no se si estaba enojado o triste contigo, Yoochun… pero te aseguro que él jamás, jamás te culparía de lo que le sucedió.
-¿Como puedes estar seguro, Yunho? ¿Lo viste? ¿Hablaste con él?
-Él te amaba, Chun, te amaba…

Se soltaron del abrazo y Yoochun se dejo caer en la silla.
Ya no lloraba, solamente sollozaba.
Solamente su tristeza seguía allí.

Las puertas de la oficina de Park volvieron a abrirse.
Changmin y Minho entraron.

-El jefe nos espera abajo. –dijo Minho, mirando como Yoochun se limpiaba las lagrimas.
-Creo que… será mejor que vayas a casa, Yoochun.
-No puedo, Yunho, no… no quiero.
-Claro, para Park siempre ha estado el trabajo primero… por eso…
-Changmin. –dijo el moreno, mirando seriamente al menor.

-No es eso Changmin… no quiero envolverme en la soledad y tristeza de mi departamento. Quiero distraerme en estos momentos. –Yoochun lo miro con un dejo de tristeza en sus ojos.
Shim no dijo nada más.
Choi sonrió un poco.

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A las 12 am, volvía a su departamento.
Esta vez, no había llegado tarde por el trabajo.
Había llegado tarde por que se había ido a un bar.

Si… llego con unas copitas de más a su casa.
Pero quería des estresarse un poco.
Olvidar un poco.

Pero no… no lo había logrado.
Al contrario, todo había regresado a su mente.

Me temo que voy a cerrar mis ojos y tú me olvidarás.

La llamada del hospital.
Salir corriendo en su auto a toda velocidad hacia este.
Llegar y preguntar por él.
Que le dijeran que podía verlo…
Verlo con su cuerpo entero cubierto con una sabana blanca.

Y los sollozos regresaron.
Y las lagrimas que estaban acumuladas en sus ojos, volvían a salir.

Por que jamás iba a volver a ver esos ojos color café que lo hacían perderse.
Por que jamás iba a ver esas mejillas sonrojadas cuando se avergonzaba.
Por que jamás iba a volver a escuchar esa risa estridente que le daba dolores de cabeza, pero que amaba escuchar.
Por que jamás iba a volver a ver esos pucheros que tanto adoraba besar.
Por que jamás iba a volver a ver esa actitud algo infantil que veces tenia.
Por que jamás tocaría esa piel suave y delicada.
Por que jamás probaría la deliciosa comida que, con tanto esfuerzo y dedicación hacia, solo para complacerlo.
Por que jamás… jamás lo iba a volver a ver.
Por que jamás iba a dejar de amarlo…

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No me dejes… no me dejes…
¿No puedes quedarte a mi lado?





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-Te amo, te amo…

Yoochun sonrió, aun dormido, al escuchar aquellas palabras…
-¿No puedes decirme esas palabras otra vez? –dijo Yoochun, como si se las dijera a alguien…

-Te amo, te amo…

Y volvió a escuchar su voz…
Su suave y delicada voz…
Pensó que su conciencia lo estaba engañando…

Y, extrañado de que su alarma no sonara como debería de ser.
Yoochun abrió lentamente los ojos.

Quedándose mudo al instante…
Abrir más sus ojos rasgados…
Al percatarse de esos ojos que lo miraban preocupado, pero con una sonrisa.
Al darse cuenta que alguien estaba a su lado…
Al darse cuenta de que ese alguien era…

-Yoochunnie… ¿estas bien? ¿Estas pálido? Como si hubieras visto un fantasma.

Definitivamente era él.
Allí estaba.
Con su suave voz hablándole cariñosamente.
Con su mirada preocupada.
Con un pequeño puchero en sus labios.
Con un sonrojo en sus mejillas.
Allí estaba su amor.
Allí estaba su Junsu.

-¿Co… co…? Tu…
-Me sorprendes que sigas durmiendo… usualmente a esta hora ya estas en la oficina. Es un poco tarde, Chunnie.

Yoochun, sin salir aun de su asombro, vio como Kim se levanto de la cama y comenzó a sacar ropa del closet.

-Ayer lleve a la tintorería tu traje favorito. Se que sigues molesto por que lo manche. –un sonrojo instalado en las mejillas de Junsu. –pero te prometo que no me lo pondré más…
Sonrió…
Junsu le sonrió…

Frunciendo levemente el seño, Junsu salió de la habitación.
Park seguía en shock…
¿Cómo es que Junsu estaba de nuevo allí?
¿Qué había pasado?
¿Se estaba volviendo loco?
¿Acaso…?

El sonido de su celular lo saco de sus cuestionamientos.
Se levanto y tomo el aparato abriéndolo para contestar.

-¿Dónde demonios estas, Park? ¿No recuerdas que hoy en la tarde tenemos que presentar el informe del caso del señor Lee? –dijo una voz furiosa al otro lado de la línea.
-Cha… Changmin…
-¿Pues quien mas, tonto? Vamos… levanta tu trasero y tráelo para acá. Yunho-hyung esta molesto ya… dice que vienes o vienes…
-Pero…
-¡Aish Yoochun! Te dije que anoche no te quedaras hasta tarde en la oficina. Puedo asegurar que dejaste plantado a Junsu-hyung ¿verdad? Claro… si me llamo para preguntar por ti… no entiendo como mi hyung…

Pero Park colgó.
Mirando la fecha de su celular se percato de que era aquel día…
De que era justamente 10 de marzo…
El día en que Junsu había tenido ese accidente y le había quitado la vida.

Yoochun salió corriendo y se dirigió a la cocina.
Kim partía delicadamente la fruta para el desayuno.

Yoochun no lo pensó dos veces y abrazo a su novio.
Y se dio cuenta entonces, que no estaba soñando.
Que de alguna manera, y no sabia como, había regresado al pasado.
Y el destino… de una u otra forma, se lo habían regresado…

-¿Chunnie…?
Pero Kim no pudo decir más.

Yoochun lo tomo delicadamente de las mejillas y lo beso.
Siendo delicado y tierno.
Probando de nuevo sus labios, como si fuera la primera vez.
Y que prácticamente era así.

Park ingreso su lengua en la cavidad de Junsu.
Probando y reconociendo su saliva, su sabor.
Tan embriagante como siempre lo eran.
Jugando con su lengua.
Volver a explorar toda su boca.
Volver a sentir que Junsu le sigue correspondiendo desde la primera vez que se besaron.
Llevándose algunos gemidos.
Llevándose consigo el sabor de Kim.
Compartiendo el mismo sentimiento.

-Lamento tanto lo de anoche… -le dijo Yoochun cuando se separo apenas un poco de un sonrojado Junsu, quien abrió inmediatamente los ojos ante aquellas palabras.
-Esta bien Chunnie…
-No, no lo esta Junsu… te deje de lado y nunca tenia tiempo para ti… y tu siempre me perdonabas todo… y yo…
-¿Por que hablas en pasado Chun-ah? Eso me da miedo… -respondió serio Kim.
-Te amo Junsu… te amo tanto. –dijo encerrando al pelirrojo entre sus brazos. Junsu estaba feliz de estar así con él. –jamás lo olvides, baby… jamás dudes del amor que te tengo…
-No… no lo dudo Chunnie, nunca lo he hecho… es sólo que… a veces veo que te interesas mas por tu trabajo que por mi… -dijo Junsu con las mejillas sonrojadas.
-No Junsu, no… tú eres mi vida entera. –dijo Yoochun seriamente, mirando esos ojos cafés brillando como si aguantara algunas lagrimas.
-Te amo Chunnie…

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Los últimos recuerdos de ti están encerrados
en los bordes de mis lágrimas.






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Simplemente no lo podía creer.
Se hacia muchas preguntas.
Seguía con muchas dudas.
Y en estado de shock.

¿Es que como era posible que Junsu volviera?
¿Cómo era posible que Kim estuviera de nuevo con él?
¿Cómo…?

Pero a pesar de todo, Park Yoochun estaba feliz.
Si… por que la vida le daba otra oportunidad.
Por que el destino le regreso lo que mas amaba.
Por que ya no iba a cometer el mismo error.

Por que tenia una segunda oportunidad ¿no?
Por que por eso Junsu regreso a su lado…
Para amarlo y quererlo…
O… ¿para dejarlo ir?

-Señor Park, ¿trajo su reporte? –pregunto una vez mas el presidente de la firma.
-Di… ¿disculpe? –Yoochun no prestaba atención a su jefe ni mucho menos a la junta.
-Me esta decepcionando Park…
-Lo siento señor… -sonrió de forma avergonzada.

Jung, Shim y Choi estaban sorprendidos.
Es que era raro que Yoochun perdiera el hilo de la conversación en una junta.

-Aquí esta. –Yoochun le entrego un folder con el reporte.
-Quiere explicarlo…
-Claro… -Y Yoochun comenzó a hablar.

A pesar de que estaba explicando cada detalle de su reporte, Park no podía dejar de ver su reloj.
Pero… ahora que lo recordaba, ¿le dijo a Junsu que irían a cenar?
Y es que no quería ir a trabajar… ¡oh si! Por primera vez Park Yoochun no quería ir la oficina y quedarse con su novio…
¿Había de nuevo cometido ese error? ¿Luego Junsu iba a salir rumbo a ese lugar por que Park lo dejo plantado en su departamento?

-Señor, si me permite interrumpir un momento, necesito hacer una llamada… -dijo de pronto Yoochun.
Su jefe se quedo sorprendido.
-¿Se puede saber a quien? ¿Es demasiado importante?
-Si, señor, a mi novio.
-Adelante. -contesto su jefe.

Y no es que estuviera sorprendido por que su pareja es del mismo sexo, ya que sabia a la perfección que su equipo de trabajo, Yunho, Changmin, Minho y Yoochun tienen novio…
No, no fue por eso… mas bien por que Park Yoochun jamás… jamás interrumpía una junta para hablar o contestar por teléfono.

Y no era el único sorprendido…
Yuhno sonrió. Changmin no podía quitar su cara en estado de shock. Minho también sonreía.

-¿Baby, donde estas? –pregunto inmediatamente Park cuando ni siquiera Junsu había dicho un “hola”.
-En el centro comercial con Jaejoong-hyung… ¿sucede algo Chunnie? –pregunto un poco preocupado Junsu.
-Nada… sólo quería escuchar tu voz. –dijo en tono enamorado. –y decirte que me esperes en el departamento ¿okay? Yo llegare… allí estaré, pero quédate en el departamento ¿si? Por favor… -casi suplico.
-Claro que si Yoochunnie…
-No importa la hora… no salgas… llegare… te lo juro…

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Solamente acabalo, termíname…
Si no vas a estar a mi lado, hazlo.





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Faltaban 5 minutos para que el reloj diera las 11 de la noche.
Park Yoochun miraba constantemente su reloj.
Y también su celular.
Junsu le había llamado ya 5 veces.
Pero no le podía contestar por las miradas que su jefe le hacia cada que trataba de hacerlo.

En verdad… no estaba prestando atención a nada de lo que Yunho decía acerca de las pruebas del señor Lee.
Quería salir ya.
Quería irse a su departamento y evitar que Kim saliera de allí.

Yoochun se levanto de su asiento, recogiendo sus cosas.

Siguiendo tus pasos.

-Park, ¿se puede saber que demonios hace?
-Tengo que irme, señor… en serio, tengo que irme…

Siguiendo el camino sin fin.

-¿Qué? ¿A hacer que? Tome asien…
-¡A salvar a mi novio! –grito Yoochun desesperado. Y por primera vez odio a su jefe.
Y sin esperar una sola palabra más de la boca de este, Park Yoochun salió.

Como un viaje para encontrarte…

-Yoochun-ah, se que estas ocupado pero… no haz olvidado lo que me prometiste ¿verdad? Sabes… me dirigió al restaurante, allá te esperare ¿okay? Para que ya no vayas al departamento… ¿llegaras verdad? Yo se que si… bueno… te espero. Te amo, Chunnie.
Ya en su coche, Yoochun acelero un segundo después de haber escuchado aquel mensaje en su celular.
¡Maldita sea!
Tardo mucho en encontrar el maldito celular en su maletín y no había podido contestar a esa llamada de Junsu.

Me temo que voy a perderte y quedare vacio…
-No me dejes… no me dejes Junsu.
Y marco otra vez al celular de Kim.
No contestaba…
¿Por qué mierdas no contestaba?

Llamo… 2… 3… 5… veces y Junsu no atendía a su celular.
Acelero… acelero aun mas… sin importar que la lluvia comenzara a caer mas fuerte.
Sin importarle absolutamente nada…
Por que quería llegar a ese taxi…
Por que quería llegar antes de que el accidente ocurriera…
Antes de que le quitaran al amor de su vida.

-Chunnie… -dijo Kim al otro lado de la línea.
-¡Dile al maldito taxista que se detenga! –casi grito a Junsu.

Yoochun ya estaba detrás del taxi donde Kim se encontraba.
Y daba gracias de que al fin podía contestar.

-¿Sucede algo Chun-ah?
-Solo dile que se deten…

El coche que venia a toda velocidad del lado contrario.

-¡Sal de inmediato del taxi! –Yoochun comenzaba a desesperarse. ¡Oh Dios!
No… no le quitarían a Junsu de nuevo.
-¿Que?

-¡Brinca por la puerta… pero sal de inmediato de ese coche, Junsu!
-Pero Yoochunnie…
-¡Hazlo!

Park freno de inmediato.
Vio como Kim apenas tuvo 10 segundos para salir del taxi.
Y este se estrecho con el otro coche.

-¡Junsu!–Yoochun se acerco al lugar donde había quedado tendido su novio.

Estaba boca abajo.
Un poco golpeado.
Y desmayado.
Metros más adelante el taxi había explotado…

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Mentiras, todas son mentiras
No voy a escuchar nada
Te amo, te amo
¿Me amaras otra vez?





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Kim Junsu abrió lentamente los ojos.
Acostado en aquella cama de habitación del hospital.
Sorprendido…

-¡Ah! Estas bien… haz despertado al fin –dijo ese Jaejoong eufórico… acercándose y abrazando a Junsu, quien gimió adolorido.
-Boo… lo lastimas.
-Lo siento Su…
Jaejoong se alejo y miro con un puchero a Yunho, quien después lo abrazo.
Junsu sonrió.
-Nos diste un gran susto hyung… -dijo Minho con una sonrisa.
-Eres un… un… ¡bah! Que mas da… estas vivo y aquí… -dijo Changmin, quien estaba un lado de Minho, de pie y tomándole de la mano.

Junsu busco con la mirada a su novio.
Yoochun estaba mirando por la ventana a la ciudad que seguía a oscuras.
Ajeno a la platica, pero suspirando aliviado cuando Junsu desperto.

-Chunnie… -susurro temeroso Junsu. Si… lo más probable es que estaba molesto por que no lo espero en el departamento.
-Te dije que te quedaras en casa. –reprocho Park.
-Yo… yo…
-Creo que…deberíamos salirnos… -dijo Yunho tomando de la mano a su novio y mirando a Changmin, quien inmediatamente entendió y tomo la mano de su novio y salieron después del YunJae.

Yoochun prácticamente corrió a los brazos de Junsu.
Y, aunque este estuviera adolorido, lo recibió con gusto.

-Estaba preocupado por ti… no quería… no…
Sollozo, escondiendo su rostro en el cuello del pelirrojo.
-Lo lamento Chun…
-No tienes nada que lamentar. –se alejo tan solo un poco, sus manos se posaron en las mejillas sonrojadas de su novio. –no quiero perderte de nuevo… no quiero una vida sin ti… -las lagrimas traicioneras comenzaron a bajar por las mejillas de Park. –quiero ser egoísta una vez mas… quiero que estés conmigo… solo conmigo…
-Aquí estoy Chunnie… -Junsu miraba atentamente a su novio, aun sonrojado pero con una pequeña sonrisa en sus labios rojos.
-Esta vez no cometeré errores… te protegeré… te cuidare… y te amare como te mereces… te lo juro, baby… solo… solo quédate conmigo… -coloco su frente con la de su novio.
-Aquí estoy, Yoochunnie… aquí estoy.

Y con una sonrisa, ambos acercaron sus labios para besarse.
Por que Yoochun había extrañado a Junsu…
Por que lo amaba…
Por que lo quería…
Por que iban a estar juntos…

-Te amo Chun… -dijo Junsu separándose de los labios de su novio pero solo unos cuantos centímetros.
-Gracias por enseñarme la manera de amar… te amo. –Park confeso.

Y esperando que el regreso de Kim Junsu no fuera solamente un sueño…

Fin…

Te amo… te amo…
¿No puedes decírmelo?
Por favor… regresa.

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In Heaven – JYJ from DBSK.*

Sin alas que protejan: Capitulo 12

El celular de Changmin avisaba de 9 mensajes sin leer y 16 llamadas perdidas, todas de un solo individuo.
El aparato volvió a sonar, con esta serían 17 llamadas que no contestaría, estaba en su cama, sus ojos hinchados y rojos de tanto llorar, abrazado a su cobija. Se acercó al escritorio y tomo el teléfono que seguía insistiendo. Estuvo a punto de contestar pero no lo hizo, lo apago.
-¿Porqué?- Susurró. Se arrodilló sobre el suelo apoyándose en su cama y comenzó a sollozar.
...
-¿Jaejoong no va a cenar con nosotros?- Preguntó el señor Sang.
-No lo sé, desde que llegó de la universidad no ha salido de su habitación- Respondió Yunho. -Iré a ver que le pasa-
-De acuerdo-
Yunho subió las amplias escaleras encontrándose con Junsu en el camino pero sin cruzar ni palabra ni mirada. Yunho le miró alejarse y, en realidad, quería que él también lo mirase. Suspiró.
Se detuvo frente a la puerta de Jae y tocó pero no le contestó. Volvió a insistir y nada. Giró el pomo y abrió despacio.
-¿Jae?-
Al entrar pudo notar una silueta sentada sobre el suelo. Yunho intentó prender la luz...
-No la prendas- Le dijo una serena voz. -Por favor-
-Lo siento- Se disculpó. -¿Pasa algo Jae?-
-En realidad... si-
-¿Qué pasa?-
-Entra y cierra la puerta-
Yunho lo hizo, se aproximó a Jaejoong y se sentó con él en el suelo.
-Es Changmin-
-¿Qué hay con él?-
-Esta mañana... me vio drogándome en el baño-
-...-
-Le intenté explicar pero...- La voz se le entrecortó. -No quiso escucharme-
-¿Se enojó?-
-No lo sé... su expresión no era de enojo-
-¿Y ya le llamaste?-
-Varias veces, le he mandado mensajes pero no contesta-
-Pero ya llevabas días limpio. ¿Qué pasó?-
-Fue Junsu- Dijo con rabia.
-¿Junsu?- Preguntó sorprendido.
Jae asintió.
-Quiere a Changmin fuera de nuestras vidas a como de lugar-
Yunho le miró y agacho la mirada. “Querrás decir fuera de tu vida” Pensó.
-Yunnie-
Yunho levantó la vista y enseguida Jae se le abrazó todavía llorando.
-Tengo miedo... Tengo miedo de perder a Changmin-
-Tranquilo- Le intentó consolar. -Eso no va a pasar-
-...-
-¿Necesitas algo?-
-...No-
Se separó secando sus lágrimas.
-Vamos, ven a cenar-
-No tengo hambre-
-¿Quieres que la suba?-
-No, enserio no tengo hambre-
-Ay Jae...- Suspiró. -Duerme, te hará bien- Dijo ayudándolo a subir a su cama.
Le dio las buenas noches y salió de su habitación.
De camino a su habitación por el pasillo notó de nuevo la presencia de Junsu y, como lo había hecho antes, pasó por su lado sin siquiera cruzar miradas.
Yunho le miró y le habló.
-¿Junsu?-
Junsu regresó de mala gana a donde Yunho.
-¿Qué?-
-¿Qué le dijiste a Jaejoong? ¿Porqué esta así?-
-Yo solo le dije la verdad- Respondió indignado, se dio la media vuelta y regresó a su camino.
-¿Y la droga?-
Junsu se detuvo en seco al escuchar esto.
-¿Tú se la diste verdad?-
-...-
-Junsu ¿Por qué no los dejas en paz?-
Junsu se giró bruscamente y camino hasta él.
-¡Jamás! ¡No dejaré que ese mocoso mimado se quede con él!- Gritó.
Yunho lo vio alejarse, su mirada era de tristeza ya que esas palabras le habían dolido.

~FLASH BACK~

-Jae, ¿Porqué no vas al jardín a jugar con tu primo y con su amigo?- Sugirió el señor Sang.
-De acuerdo- Respondió sonriente el niño rubio de 10 años. -Junsu, Yunho vamos-
El Jardín trasero de la casa de Jaejoong era enorme. Los tres niños decidieron jugar con las pistolas de agua del pequeño Jae. Estuvieron disparándose agua todo el día.
Los tres jugaban tranquilamente hasta que el menor de ellos, Junsu, se tropezó y cayó lastimándose un brazo y raspandose un rodilla.
-¡Ay!- Gritó.
-Oh, Junsu- Corrió Yunho preocupado.
Junsu lloraba porque, aparte de que se asusto, le dolían mucho los golpes. El mayor le ayudó a pararse sosteniéndolo con cuidado.
-¿Estas bien?-
-Si, no te preocupes-
Jaejoong se aproximó hasta su primo.
-¿Estas bien?-
Junsu le miró y se separó bruscamente de Yunho para abrazarse a Jae y llorar más fuerte.
-¡Jae! ¡Me duele mucho!-
Yunho se quedó viendo esa escena frente a él.
-Vamos, te ayudaré a entrar- Le dijo. -Yunho ¿Me ayudas por favor?-
-¿Hu?... he si- Salió de su trance.

~FIN DE FLASH BACK~

Yunho secó unas pequeñas lágrimas y se dispuso a dormir.
...
Era Domingo y Changmin se había levantado temprano, aun se le podía ver con los ojos rojos al igual que su nariz. Aún en pijama bajó a hacer el desayuno.
Estaba tranquilo y concentrado en lo que preparaba, trataba de olvidar por momentos lo sucedido con Jae.
-Hola hijito-
Esa voz de tono sarcástico...
Juraba que los Domingos en la mañana ninguno de los estaba en casa.
Un escalofrío recorrió su espalda. La voz era de su padre, no había duda.
-¿Qué haces he Changmin?-
-...-
-¿Porqué no me contestas, mi rey?- Eso pareció una burla para él.
Changmin estaba de espaldas tratando de ignorarlo, las manos se le habían puesto heladas.
Kun se acercó hasta su hijo pegándose a él. Le agarró los brazos acariciándolos. Su corazón se aceleró y su respiración se hizo más acelerada, además, su cuerpo no le respondía.
-El otro día no terminamos- Dijo cerca de él. -Si tu “amigito” no hubiera llegado... jeje- Rió maliciosamente. -Pero hoy no te escapas-
Changmin en ese momento forcejeó con él, intentó salir de ahí a como de lugar y lo logró, corrió hasta las escaleras pero su padre fue más rápido y lo alcanzó a atrapar.
-¡Suéltame!- Gritó aterrorizado.
-Ahora verás-
Kun lo hizo parar a la fuerza, lo neutralizó sujetando sus brazos dirigiéndolo de nuevo a la cocina. Lo tiró violentamente boca abajo al piso y enseguida se acostó sobre él. Changmin estaba ya con lágrimas en los ojos. La sucia lengua de su padre por su cuello le daba tanto asco.
-No creas que esta vez seré un idiota- Kun sacó un preservativo y se lo enseño.
Bajó el pans de el pijama del menor, lo tocaba con desesperación.
-Hace mucho que te deseaba de nuevo, conforme ibas creciendo me provocabas más-
Al menor le repugnaba escuchar eso, el frío suelo de la cocina ayudaba a que su tensión subiera.
Sin previa preparación el mayor comenzó a penetrar a Changmin, las embestidas eran de lo peor pero se tragó el dolor y con el dolor los gritos. Sentía el jadeo de su padre cerca de su oreja y eso ocasionaba desesperación, quería que todo terminara de una vez. Reprimía los estímulos que sentía ya que no eran de placer. Kun terminó y salió de su hijo sin delicadeza. Su respiración era agitada, se acercó de nuevo a él.
-Que rico estuvo- Dijo.
-...-
Kun se arregló, se levantó y se fue azotando la puerta al salir.
Changmin se incorporó con mucha pesadez, acomodó su ropa y volvió a su habitación con mucho trabajo. Acostado en su cama empezó a recordar que Jaejoong le dijo una vez: “Yo cuidare de ti y te protegeré”*. “Eres un mentiroso” pensó, y se escondió en su almohada a llorar de nuevo.
...
“Lunes” pensó Jaejoong con pesadez. El solo hecho de estar sin él le ponía mal, quería verlo, abrazarlo, besarlo, decirle que lo amaba y que por favor lo perdonara.
Caminaba triste por los alrededores de la universidad y de pronto, frente a sus ojos estaba a la persona que más quería ver...
-¡Changmin!- Corrió hacia él.
Changmin estaba sentado en una barda, tenía la mirada perdida y su aspecto físico no pintaba muy bien.
Jaejoong llegó hasta el menor...
-Changmin, por favor escúchame yo...-
Jaejoong sorprendió a Min de manera que este se sobresaltó.
-Ha... no, aléjate de mi-
-Minnie, por favor déjame expli...-
-¡No, déjame por favor!- Gritó alterado. -¡No me hagas nada!-
-¿Qué no te...- Se interrumpió a si mismo. -Yo jamás te haría daño-
-¡Vete! ¡VETE!-
Jaejoong trataba de tranquilizarlo.
-¡Changmin, tranquilo!- Intentó sujetarlo de las manos ya que lo repelía de él.
Changmin comenzó a llorar.
-¡No me hagas nada, por favor!-
-Changmin ¿Qué pasa?- Tomó su cara entre sus manos. -¿Quien te hizo esto?- Dijo descubriendo el pequeño golpe que tenía cerca de la mejilla izquierda.
Dejó de forcejear con él, tomo sus manos lentamente y las quitó de su cara para enseguida salir corriendo.
-¡Changmin! ¡Changmin!- Corrió tras él.
Lo alcanzó en una zona de mucho pasto donde el menor tropezó cayendo. Jaejoong se tiró a su lado y le abrazó fuertemente para impedirle que escapara de nuevo.
-¡D-déjam-me!- Gritó pero ahora con menos fuerza y ya no forcejeaba.
-No- Dijo. -Me vas a decir que te pasa en este mismo instante- Ordenó.

* = Como recordaran, lo dijo en el Capitulo 6.

Más allá de ese cursi Amor de Fantasía


Titulo: Más allá de ese cursi Amor de Fantasía.
Autor: Nesly
Pareja: Jaejoong x All
Género: Humor, romance
Estado: Pausa
Resumen:

Y es que Jaejoong tiene un ‘algo’ que enloquece a todo el que se pase por su vida.
Yunho no sospechaba, que enamorarse de él sería tan riesgoso.
Por que Jaejoong le enseñaría un amor más allá del que conocía.
Uno diferente, que se aventuraba un poco más a lo que usualmente todos aceptaban.
Jaejoong estaba dispuesto a enseñarle un amor mucho más allá de los límites.
El amor de verdad… ¿debe ser monógamo?
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Capitulo 1
Capitulo 2

Más allá de ese cursi Amor de Fantasía. Cap 1

Más allá de ese cursi Amor de Fantasía
Conoce, después ama.
Primera lección





Ya eran seis meses.

Y el mundo de Jung Yunho se había puesto de cabeza.

Había conocido a la única persona que había sacudido su ser por completo. A puntos indescifrables, había enloquecido con esos labios, esas sonrisas, esa conducta tan compleja de Kim Jaejoong.

A veces dulce, a veces tan imponente, a veces tan pasional.

Jaejoong era un matiz constante de movimientos bruscos en su vida difícil de descubrir, él había aparecido en su vida como si nada, y la había desajustado a su placer. ¡Lo había enloquecido por completo!

Pero Yunho sabía que ya no tenía remedio, esa noche en la fiesta de fin de año de la oficina cuando ese inevitable beso ocurrió, las manos de ambos moviéndose sin control, la ropa estorbaba y las caricias ya no eran suficientes.

Cuando despertó a la mañana siguiente en su departamento, con Jaejoong abrazado a su cuerpo, con ese rostro sonriente y sensual al mismo tiempo. Supo que dar un paso hacía atrás era inevitable.

Había caído, como él más débil de los soldados en medio de una inevitable guerra.

Una guerra en la que desde un principio Jaejoong se había declarado ganador. Y su cuerpo ardía con el tacto de aquel que tenía total control sobre él. Y que por cuestiones de dignidad, Yunho no le había permitido saber que lo era.

—Buen día, Jung Yunho.

Jaejoong apareció como cada mañana con varias carpetas bajo el brazo. Sentándose sobre su escritorio y con una sonrisa en el rostro. Con una de sus manos viajando por el rostro de Yunho para llamar su atención.

—Buen día, Jaejoong. Hoy como que llegaste tarde.
—Si, un poco la verdad. Creo que me quedé dormido.

Kim sacó la lengua juguetonamente, guiñándole un ojo a Jung y dejando las carpetas sobre aquel escritorio.

—Estos son los papeles de los reportes de la semana pasada. Los revisas y me los pasas de nuevo que tienen que pasar al departamento de finanzas.
—De acuerdo.

Yunho tomó las carpetas para ojearlas superficialmente y Jaejoong se bajó del escritorio, arreglando su traje y verificando algo en su celular. Con aquella goma de mascar en la boca.

—¿Almorzamos juntos?
—Claro, Jae.
—Nos vemos luego, entonces.

Jaejoong arrugó un poco la nariz. Con esa sonrisa de un millón de dólares en los labios, antes de desaparecerse por los pasillos y seguir con su ronda de distribuir el trabajo de la semana a los demás empleados.

Y ahí se iba ese causante del desbarajuste que era ahora su vida. Y aún así Yunho se sentía completo, lleno de vida. Como si nada pudiera ir mejor en este instante en su vida.

Hoy eran seis meses.

Seis meses desde que lo suyo con Jaejoong era formal.

Y el cuerpo entero se le estremecía, ante la calidez de su alma al saber que aquel amigo, compañero, amante. Le pertenecía, era parte de su vida, y él de la suya.






Yunho se miró en el espejo, ajusto la leva a su cuerpo y suspiró.

—¿Listo para el gran paso?

Heechul desde atrás, sonrió divertido. Con una mano sobre el hombro de Jung, mirando sus reflejos en el espejo. Y en especial lo nervioso que parecía en esos momentos su amigo.

—Creo que si. Veremos que dice.
—Estoy seguro que dirá que si, tu tranquilo.

Cuando Yunho sintió el par de palmadas en su espalda por parte de Kim solo respiró hondo una vez más. Y sonrió.

—Nos vemos luego, Chul.
—¡Suerte!

Heechul levantó un poco su puño. Y Yunho se dedicó a tomar su billetera y celular de encima del lavabo, antes de salir del baño. Con la esperanza marcada en sus facciones, en el momento en que abría la puerta, Siwon el jefe de departamento la abría.

Apurado como se encontraba, Yunho solo pudo asentir a modo de saludo y continuar con su camino. Siwon por supuesto lo imitó, ingresando al baño. Donde Heechul tenía una sonrisa, la cual la borró de inmediato cuando sus miradas se cruzaron.

—Kim.
—Buenas tardes, señor.

Incomodo, como cada vez que a Heechul le tocaba reconocer que Siwon ostentaba un mejor puesto que el suyo, Heechul hizo una pequeña venia y desvió la mirada, fingiendo que ahora lavaba sus manos.

—¿Terminaste los presupuestos para la banca?
—Si, los dejé en su escritorio hace unos minutos.

Siwon lo miró largamente, Heechul pudo sentir claramente su mirada y torció un poco sus gestos.

—Bueno, con permiso. Me voy a almorzar.

Aunque Siwon no dijo algo, Heechul igual continuó. Lo detestaba. Heechul detestaba a aquel hombre alto y musculoso que para su mala suerte era su jefe de departamento. Principalmente porque era un orgulloso, entrometido que se creía mejor que los demás.

Una vez estuvo fuera del baño, miró con resentimiento a la puerta y bufó. Solo verlo lograba malograrle el día. Caminó hacía su escritorio en busca de su billetera para ir a almorzar.

Vivía de mal humor gracias a ese sujeto. Que lo dejaba trabajando hasta altas horas en la noche.

¡Casi ni tenía vida social por culpa de Siwon!

Decidió no seguir amargándose, y tomó sus cosas. Debía buscar a Sungmin o a cualquiera que lo acompañara a almorzar. Ya que desde hace seis meses, cuando su mejor amigo encontró pareja. Heechul tenía que adaptarse a andar con alguien más.

Oh~ extrañaba a Yunho, pero sabía bien lo mucho que Kim Jaejoong, significaba para él.

Aunque Jaejoong y Siwon fueran amigos de años. Por suerte Jaejoong no se le parecía en nada al antipático de Choi. Y eso había sido un punto a su favor para que Heechul accediera a que Yunho se metiera de cabeza con Kim.

Yunho era su amigo, debía cuidar de él, ¿no?







Nervioso…

Yunho estaba sumamente nervioso~

Apretaba sus manos sobre la mesa, y bebía agua cada tanto solo para calmar la agitación en su pecho, esperando por Jaejoong y los exactos cuatro minutos, quince segundos que llevaba retrasado.

Cuando el agua en su copa se terminó, rascó su cabeza.

Llevaba cinco minutos, doce segundos retrasado.

¿Será que ya no venía?

Mordió su labio inferior y una sonrisa afloró en sus labios, cuando lo vio entrando en el restaurante, con su expresión afable de siempre, con su andar que llamaba la atención de cualquiera ante su presencia.

Las miradas que Jaejoong robaba con su andar, elevaba el ego de Yunho, por que ese, a quien muchos deseaban, se sentaba frente a él, tomaba sus manos y decía que lo amaba, solo a él.

—Hola, siento la demora. No encontraba donde estacionar el auto, ¿qué te dio por que almorzáramos fuera del trabajo?
—Por que es un día especial.

Jaejoong pareció recordarlo, con una sonrisa más grande los labios. Y ahí estaba el segundo paso, había tomado sus manos, por que el primero ya lo había cumplido, se había sentado frente a él.

—Por supuesto, hoy son seis meses Yunnie.
—No quiero darle rodeos a esto, así que lo voy a decir justo ahora.

—Espera, Yunnie. Ten…

Jaejoong sacó de su bolsillo una pequeña cadena, los ojos de Yunho viajaron directo a aquella cadena de plata que Jaejoong sostenía entre sus manos. E inevitablemente Yunho sonrió agradecido.

—Han sido seis meses maravillosos Yunho, gracias. Te amo.

Cuando tomó la cadena y la observó era un pequeño dije en forma de una luna menguante. Que si Yunho lo pensaba demasiado podía fácilmente simular una ‘J’ se la colocó con cuidado y volvió a tomar las manos de Jaejoong.

—Jaejoong yo también te amo, y creo que es hora de dar el siguiente paso en nuestra relación.
—¿Estas hablando de…?

—¿Qué te parece si nos vamos a vivir juntos?

Jaejoong abrió la boca, en un gesto enorme de felicidad. Y como si el resto de comensales dejaran de importar, Jaejoong se paró de su asiento y lo abrazó con fuerza. Besando sus labios y con esa expresión de felicidad que Yunho tanto adoraba en él.

—¿Eso es un si?
—¡Por supuesto que si, Yunho!

Y ese abrazo duró todo lo necesario por que Yunho no se lo impidió, por que el cuerpo de Jaejoong junto al suyo, era siempre lo mejor que le podía pasar. Y si, muchos podían decir que seis meses era muy poco tiempo.

¡Pero que diablos!

Estaba enamorado, era correspondido. Solo eso importaba.






—¡Dijo que si!

Heechul prácticamente saltó de su asiento cuando Yunho lo abrazó por la espalda y lo movió de un lado a otro, tuvo que ajustar con fuerza contra su cuerpo las copias que acababa de sacar, debido a la sacudida de su mejor amigo, pero río divertido ante la efusividad de Jung.

—¡Jaejoong me dijo que si, Heechul! ¿Lo puedes creer?
—Si, ya entendí. Esos meses en el gimnasio te han servido. ¡Dios! Me movías como si no pesara absolutamente nada.

Yunho rió cuando vio a Heechul, ahora libre de sus abrazos, medio intentando arreglar su cabello. Y volvió a abrazarlo, esta vez de frente. Con la felicidad retumbando con fuerza en cada espacio de su ser, en el que Jaejoong aún no se hubiera instalado.

—Estoy tan feliz, Chul. Me mudo a su casa el domingo y mañana sábado iremos a ver un partido de no sé qué. La verdad esa parte no la entendí muy bien. Pero al parecer es la final de un campeonato o algo así, es buen fútbol. No me puedo negar.

Heechul asintió, no muy seguro de haber podido captar todas las palabras de su amigo, especialmente por lo rápido que había hablado, pero aún así sonrió. Feliz por él.

—Me alegro, Yunho. Pero, ¿y tu departamento?
—Oh, cierto… No sé, supongo que lo pondré en venta. No lo sé la verdad.

—¿Ponerlo en venta? ¿No crees que vas muy rápido? Primero deberías asegurarte que las cosas con Jaejoong irán bien.
—Irán perfectamente de eso estoy seguro. Pero tienes razón, me costó mucho conseguirlo, creo que me tomaré un tiempo antes de ver que hago con él.

Heechul carraspeó, desviando la mirada como si intentara restarle importancia al asunto.

—Bueno… tú sabes que mi casero no me quiere ni un poquito, ¡y está que me bota del edificio por que siempre llego muy tarde! Maldito… bueno fuera que llegara tarde por irme de fiesta, pero es por culpa de todo el trabajo que Siwon me pone, ¡y no me cree!

Yunho sonrió divertido, apoyándose en el escritorio de su amigo.

—Heechul… ¿Quieres quedarte en el departamento mientras encuentras uno mejor?
—¡¿En serio?!

Cuando los ojos de Heechul brillaron de emoción, Yunho soltó una carcajada y lo volvió a abrazar con fuerza.

—Por supuesto que si.
—¡Yunho eres el mejor! ¡Casi, casi te amo!

Y ante tal declaración, Yunho solo pudo reír divertido, abrazando contra su cuerpo, el delgado de Heechul que le hablaba ilusionado sobre todo lo que haría apenas se fuera del edificio donde actualmente vivía.






Al día siguiente, Jaejoong había ido por él.

En ese maravillo auto Lamborghini que a Yunho tanto le encantaba. Habían entrado cuando ya el lugar estaba repleto de gente, con los pitos, las barras y los gritos por montón. Todo era un caos.

—Ups, creo que me equivoque de hora…

Jaejoong miró su reloj. Y sonrió nervioso.

—Con razón, salió tan temprano en la mañana.

Yunho no entendió muy bien el sentido de esas palabras, pero cuando lo tomó por el brazo para guiarlo hacía la multitud, decidió mejor integrarse a la bulla que había en el lugar y disfrutar de los pocos minutos que quedaban del partido.

Por que efectivamente, Jaejoong se había equivocado de hora. Y el partido estaba a punto de acabar.

—¡Vamos Junsu!

Jaejoong saltaba, haciendo barras al que al parecer era el capitán del equipo, Yunho supuso que sería un amigo, y al parecer uno de los jugadores más populares, por que todos gritaban fervientemente su nombre.

El pitazo final llegó y el equipo azul saltó a abrazarse, emocionados, repletos de adrenalina y al parecer habían ganado la bendita copa que reposaba en lo más alto del lugar que habían acomodado para las copas y las medallas.

—¡¡Ganó!! ¿Viste Yunho? ¡El equipo de Junsu ganó!

Jaejoong siguió saltando emocionado, y Yunho solo pudo reír emocionado ante el evidente buen estado de él.

—¡Oye! ¿Por qué llegas a estas horas?
—¡Auch! Changmin…

Aquel muchacho alto, que acababa de golpear a Jaejoong en la cabeza, elevó una ceja y Jaejoong solo sonrió tontamente.

—¿Confundiste las horas, verdad Jae?
—¡Chun! Tú si me entiendes.

A Yunho le resultó extraño, cuando el muchacho de cabello largo apareció y Jaejoong se abrazó a él, con un puchero en el rostro. Sacándole la lengua al al parecer se llamaba Changmin. Yunho no era celoso, pero sencillamente no conocía a esos amigos de Jaejoong.

—¡¡HYUNG!!

Y el capitán del equipo azul hizo su aparición. Junsu corría velozmente hacía donde todos se encontraban y sin pensárselo dos veces se lanzó al cuerpo de Jaejoong y se abrazó a él, con un pequeño salto, envolviendo sus piernas en la estrecha cintura del mayor.

Los ojos de Yunho se abrieron con sorpresa cuando esos labios de Junsu se juntaron a los de Jaejoong y él no pareció ajeno al contacto, es más comenzó a responderle, repleto de emoción y vertiginosidad.

¡¿Qué diablos estaba pasando?!

—Eh, Jaejoong. Resulta que mis diablos están por acá.

Cuando agarró a Jaejoong por el hombro, haciéndolo girar hacía él. Junsu finalmente se bajó del cuerpo de él, y Yunho entonces notó la mirada de los otros tres muchachos sobre su cuerpo.

—Oh~ ¿Es él, hyung? ¡Es muy lindo!

Junsu sonrió ampliamente y Yunho solo arrugó el entrecejo confundido. Yoochun sin embargo, empezó a rodearlo, como analizándolo con la mirada, hasta que finalmente sonrió, y se apoyó en él.

—Hay que admitirlo, excelente gusto, Jae.
—No me parece que sea para tanto.

Changmin desde su lugar, rodó los ojos, como desinteresado en seguirlo mirando, pero Jaejoong solo sonrió, parándose frente a Yunho. Con una sonrisa tranquila y la mejor de sus excusas en los labios.

—Antes de irnos a vivir juntos Yunho, quería terminar de hablarte de mi vida.
—¿Tú qué? Jaejoong no estoy entendiendo ni media de lo que estás pasando aquí.

Jaejoong tomó sus manos y volvió a sonreírle de esa forma que él solo puede. Y Yunho en ese instante, confundido como se encontraba, olvido a los otros tres chicos. Y se fijó en Jaejoong.

—Ellos son Yoochun, Changmin y Junsu. Mis otros novios, si así quieres llamarlos. Tú serías el cuarto por fecha. Los amo a los cuatro, de verdad, de una forma inexplicable y absoluta. No podría escoger a alguno entre ustedes, por que lo son todo para mí. Y pues, todos nosotros vivimos juntos y compartimos una relación desde hace mucho tiempo ya.

Y cualquier expresión en el rostro de Yunho desapareció.

¡¿Que Jaejoong, qué?!

¡¿Que él, qué?!

¡¿Que esos tres muchachos, qué?!

¡¡¿Que los cuatro, ahora cinco, ó como fuera, qué?!!

Yoochun, todavía apoyado en su hombro, palmeó su brazo, con una sonrisa estúpida y tranquila en el rostro.

—Bienvenido a la relación, Yunho.

Y eso cobró la poca paciencia que Jung tenía, por que levantó su puño contra el muchacho de cabello largo y lo estrelló contra esa mejilla blanca y suave. Haciéndolo que trastabillara y que varios se alejaran sorprendidos.

—¡Yunho!

Justo en ese momento, cuando Jaejoong le gritó en forma de reproche, Yunho solo sintió que su sangre hervía. Y cuando Junsu se acercó a Yoochun para ver como se encontraba, la risita burlona y sarcástica de Changmin solo empeoró la situación.


¡¿De que demonios le estaba hablando Jaejoong con eso de los cinco en una misma relación?!

¡¿Acaso se había golpeado la cabeza con algo y alucinaba?!



Pierrot

Titulo: Pierrot
Autor: aoki
Pareja: yunjae
Genero:songfic
Extensión: one-shot
Advertencia: drama
Ojala les guste este pequeño one-shot, los escribi pensando en muchas cosas tristes y escuchando el disco de JYJ xD…kakja… disfrutenlo ^^


Me encontraba un poco deprimido, acababa de salir de una reunion con los altos mandos de SM y todo iba de mal en peor, nos taparon con trabajos, ensayos, sesiones de fotografia, cambio de numero, otra vez, todo para evitar que nos conectaramos con ustedes o ustedes con nosotros.
En cuanto llegue al departamento que compartia con changmin me encerre en mi cuarto y me lance sobre mi cama, tome el reproductor que se encontraba sobre mi mesa de noche y conecte los auriculares a mis oidos, puse la reproduccion aleatoria y como siempre el destinbo me jugaba en contra…

Oh Oh Oh~~ Oh Oh~ Oh~~ Oh Oh Oh~~
Oh Oh Oh~~ Oh Oh~ Oh~~ Oh Oh Oh~~
Oh Oh Oh~~ Oh Oh~ Oh~~ Oh Oh Oh~~
Oh Oh Oh~~

Conocia muy bien el comienzo de esa cancion, como cada una de las canciones que ustedes sacaban, decidi no pelearme con el destino y simplemente deje la cancion fluir, cerre mis ojos y comenze a imaginar

Yo siendo tu títere, Es realmente un chiste
Mi mente recibe todo de ti, esto ensucia mi mente
Frente a mí "Mi Hermano", Frente al Dinero "No soy nada"
Eres un profesional perfecto, Un verdadero mensaje privado

Palabras dedicadas a la empresa? seguramente si, con cada frase mi mente viajo en el tiempo, cuando nos conocimos como trainers, cuando luchabamos por lograr un sueño en comun, las penas, el hambre, el cansancio, el esfuerzo entregado a quien, con el tiempo, supimos no se lo merecian…

¿Qué tipo de cosas vas a hacer con el "Yo" que aún es joven?
Aleja tus sucias manos, Ni siquiera intentes enfrentarme
(Ya no somos los mismos de ayer)

“ya no somos los mismos de ayer” claro que no, ustedes cambiaron, tu cambiaste, supiste revelarte contra quien hacia de tu vida una injusticia, y nosotros, ambos cobardes, no lo vimos a tiempo, los dejamos alejarse, irse de esa familia que con el pasar de los años fuimos contruyendo a base de confianza y una buena amistad, no eramos nada el uno sin el otro y ahora, ¿que somos? ¿seguimos siendo amigo? ¿conocidos? ¿o unos completos extraños qe solo se ven en programas breves a traves de la television?

No! Simplemente no me toques, No soy un títere
Quiero vivir bajo un cielo más amplio
Quiero conocer el significado de la Libertad
Volar & Volar mucho más alto!

Sólo hay pensamientos de mí mismo
Sólo está mi propia vida, Odio pensar en aquellos días
que viví como prisionero en una celda..
Por Siempre Adiós Adiós Adiós!

Y volaron, volaron lejos de esas manos traicioneras que los hicieron conocer la grandeza de la fama, pero tambien el lado oscuro de esta, lograron zafarse de esas cadenas y vivir bajo el cielo que siempre quisieron, bajo la palabra libertad, ¿eres feliz ahora? ¿aun cuando sm hace y desace contra ustedes, contra ti? Dijiste adios, pero no pense que eso nos incluia

Arroja lejos esos pensamientos egoístas
Arroja lejos esas excusas tuyas
Ya que sólo llenaron mis días de miseria y dolor

Aún puedo verlo incluso si cierro mis ojos, Ahora soy el maestro
Profundizando como si no hubiera final, No No
No trates de medirlo con "Suerte" o "Desgracia"
Mira detenidamente al Mundo, Es tan hermoso

Ellos siempre nos mintieron, lo se, viviamos bajo un manto de abusos contra nosotros mismos que no podiamos detener, dia tras dia, soportabamos los duros tratos, las duras palabras de los superiores, si no nos superabamos nos separarian ¿Qué hubiera sido de nosotros en esos momentos? Yo al menos no hubiera podido vivir sin ti, dime jaejoong ¿tu pensabas lo mismo? ¿lo piensas ahora? ¿te sientes igual a mi en estos momentos?

No! Simplemente no me toques, No soy un títere
Quiero vivir bajo un cielo más amplio
Quiero conocer el significado de la Libertad
Volar & Volar mucho más alto!

Sólo hay pensamientos de mí mismo
Sólo está mi propia vida, Odio pensar en aquellos días
que viví como prisionero en una celda..
Por Siempre Adiós Adiós Adiós!

De pronto senti como las lagrimas corrian por mis mejillas, otra vez, ya es como una costumbre en mi dia a dia, siempre lloro, por ellos, por changmin, por mi, por ti… ¿tu lloras igual? Perdoname por no estar ahí cuando lo hagas, para poder darte mi hombro y besar tus cabellos susurrando un “tranquilo, ya pasara” a tu oido, me siento impotente en estos momentos…

Arroja lejos esos pensamientos egoístas
Arroja lejos esas excusas tuyas
Ya que sólo llenaron mis días de miseria y dolor

Sin Futuro, Sin Libertad
Es como una persecución para nosotros
pero no importa ahora
sólo nos saldremos de ese camino
por el resto de nuestras vidas

Sólo hay pensamientos de mí mismo
Sólo está mi propia vida, Odio pensar en aquellos días
que viví como prisionero en una celda..
Por Siempre Adiós Adiós Adiós!

Arroja lejos esos pensamientos egoístas
Arroja lejos esas excusas tuyas
Ya que sólo llenaron mis días de miseria y dolor!

Oh Oh Oh~~ Oh Oh~ Oh~~ Oh Oh Oh~~
Oh Oh Oh~~ Oh Oh~ Oh~~ Oh Oh Oh~~
Oh Oh Oh~~ Oh Oh~ Oh~~ Oh Oh Oh~~
Oh Oh Oh~~

Oh Oh Oh~~ Oh Oh~ Oh~~ Oh Oh Oh~~
Oh Oh Oh~~ Oh Oh~ Oh~~ Oh Oh Oh~~
Oh Oh Oh~~ Oh Oh~ Oh~~ Oh Oh Oh~~
Oh Oh Oh~~

La cancion al fin concluye, dandole paso a una tonada alegre como lo es “easy mind” de nuestro ultimo disco, y aunque esto es un gran logro de parte de mi y changmin, no me siento del todo feliz con eso,queria que fuera de lso cinco, que todos cantaramos sobre un escenario cada una de las nuevas tonadas, que inventaramos todos juntos la letra, el ritmo y el sentimiento de cada cancion, pero ya no, ustedes no estan, tu precisamente no estas y aunque cada cancion contenga el sentimiento de lo poco que queda de tvxq, no es lo mimso ni nunca lo sera.

Desperte cerca de las tres de la madrugada, aun tenia los audifonos en mis oido,pero de ellos ya no se escuchaba nada, talves la bateria se agoto otra ves, los retiro con cuidado y dejo el reproductor sobre la almohada, me levanto, sobo mis rostro y lo siento humedo, camino despacio hacia el cuarto de baño y me lavo retirando todo rastro de llanto, me secocon una de las toallas que tiene escrito mi nombre en el borde y el tuyo en el reverso, graciosa historia de fan.

Cuando salgo a la habitacion, observo mi celular parpadear en el piso junto a mi cama, con paso seguro me acerco y lo tomo para comprobar que es un numero qe desconosco, dudo un momento en contestar o no,peroluego me decido y presiono el botoncito verde para darle paso a la llamada, con lentitud lo llevo a mi oido
-s-si?- pregunte despacio
-Yunho-ah? Eres tu Yunho?- esa voz
-je-jejung-ah?- mi voz temblo y una vez mas volvi a llorar
-Yunho-ah, me alegra tanto que al fin seas tu- un pequeño sollozo escapo de tus labios, y no pude reprimir una de mi parte, tanto tiempo-yunnie, sigues ahí?- yunnie, que bello es escucharlo de tu boca otra vez
-si boo, aquí estoy- te hablo bajito, como temiendo que si alzo la voz despierte y me de cuenta de que todo fue un sueño-jaeboo, eres real?- pregunto con tristeza, lanzas una sonrisita, aaah que bello!!
-claro que soy real babo, aah, me costo tanto poder conseguir tu numero, por favor yunnie, deja de cambiar tu numero- me susurraste
-ash amor, sabes que eso no depende de mi, pero juro que cada vez que la sm me cambie el móvil guardare tu numero y te enviare un mensaje para que no me pierdas…jaeboo, te extraño tanto bebe-
-yo tambien yunnie, te extraño tanto, los chicos tambien, bebe, te amo- una sonrisa aparecio en mi rostroy se que tu tambien sonries
-yo tambien jaeboo, yo tambien te amo y te recuerdo siempre, aunque estemos lejos no dejo de pensar en ti, por favor jaeboo, no me olvides, me muero si tu me olvidas, mi vida no es nada sin mi jaeboo- un sollozo volvio a escucharse, te hice llorar, no quiero que llores precioso, no si yo no estoy para consolarte
-yo nunca te olvidare, yo tampoco puedo vivir sin mi yunnie, yo moriria si mi yunnie baer no esta conmigo, como ahora- sonrei y me sente a la orilla de mi cama, apoyando mi frente en mis manos, lance un suspiro
-bebe, debo dejarte, ya es tarde y debo dormir, me quedan solo unas horas para dormir y tu tambien duerme y sueña conmigo y veamonos en nuestros sueños- te escuche suspirar, sorber un poco tu nariz y luego suspirar otra vez
-esta bien yunnie,por favor cuidate, no te he visto muy buena cara ultimamente y mepreocupes, te amo bebe, buenas noches… y dale mis saludos a minnie, dile que no ponga esas caras en los programas que las fans se dan cuenta que no la pas a bien- tu siempre tan preocupado por todos, nunca cambiaras
-esta bien precioso, buenas noches te amo demasiado- y la comunicación se termino guarde tu numero bajo el nombre de mi hermana aunque junto a el habia un corazon, sonrei ligeramente.
Aunque todo este contra nosotros, aunque la sm no quiera que nos veamos ni nos comuniquemos, nosotros siempre estaremos unidos desde nuestro corazon, por que somos uno, mas aun tu y yo jaeboo
Y si, yo soy tu pierrot jaejoong, por que como lei una vez, termine siendo un mimo triste enamorado de la luna, y tu eres mi luna jaejoong y sinti no soy nada.

fin

Xiahtic! Cap. 6. I (i)


6. I (i)
A través del agujero de la llave. Sí, estaba seguro. Alguien lo observaba desde ahí…
Había despertado con los brazos algo entumidos. Abrió los ojos y miró una habitación en penumbras en la que se encontraba. Movió un poco las manos y las miró, atadas al respaldo de la silla, con razón las sentía entumidas. Intentó zafarlas, tirando de los amarres, pero por poco cae al suelo así que desistió.
“¿Tienes hambre?”
Escuchó que le hablaban desde la pared, una voz muy suave y airosa. Miró hacia la pared a sus espaldas, apenas pudiendo torcer un poco el cuello para hacerlo, y descubrió una rendija de ventilación muy cerca de su cabeza.
-¿Tienes hambre?
La voz venía de ahí. Miró sus pies al extremo de sus piernas dobladas, torciéndose un poco, y los acomodó bien sobre el suelo, sintiendo el frio suelo, pues sus zapatos habían desaparecido, igual que su chamarra y su cinturón, y sólo llevaba puesta la camisa blanca y el pantalón con los adornos plateados para Xiahtic. ¿Qué demonios había pasado? Lo último que recordaba era el apagón…
-¿Tienes hambre, bonito? – repitió la voz.
-¡Yah!
De nuevo empezó a forcejear contra las ataduras y descubrió que le dolían los brazos y el pecho no sólo por estar atado. Aún así continuó luchando con las cuerdas.
-¡YAH!
-¿Tienes hambre o no, bonito?
Lo último que vio en ese momento fue el piso acercarse con aterradora rapidez hasta él.
***
Estaba sentado en una banca del parque, sintiéndose derrumbado. Su corazón sentía una mezcla de dolor, pena propia y ajena, asco, odio, amor no correspondido y tristeza. Sobre todo tristeza. Asco y pena por no saber por qué sentía lo demás; odio porque sabía quién lo causaba, y a la vez porque se odiaba por insistir en la imposibilidad de seguirle odiando. Había recorrido todos los alrededores del bar igual que los bar-tenders, pero no lo había encontrado. Había ido a la escuela al día siguiente, pero él no asistió; al volver al departamento tenía la esperanza de encontrarlo ahí, pero sólo estaban Yunho y Jaejoong, cada uno en sus asuntos, discutiendo de no le importaba qué. Al día siguiente no fue a la escuela. Y al siguiente tampoco, mejor se había ido a pasear al parque, pensando qué demonios hacer ahora que se sentía varado como un barco, tristemente dejado a la corriente. Cerró los ojos, sintiéndose tan vacío que en algún momento el aire lo arrastraría lejos, lejos a donde nadie le conociera y todo sería distinto.
-Changmin ah…
Abrió los ojos despacio y poco a poco las imágenes se hicieron más nítidas, sin embargo el mundo parecía ir en cámara lenta aún. Detrás de las personas que atravesaban el camino en bicicleta o caminando frente a él, pudo distinguir, sentado en la banca del otro lado, a Yoochun.
-¿Has estado espiándome? –le preguntó sin la agresividad que deseaba expresar.
Yoochun sonrió despacio:
-Kurom, he estado observándote desde hace un rato.
Changmin agachó la mirada y Yoochun cruzó el camino para llegar frente a él.
-No te sientes bien, ¿cierto?
Changmin volteo hacia arriba a verlo.
-Tú… ¿siempre tienes que hacer preguntas tan obvias o de verdad eres así se estúpido?
Yoochun sonrió más y le tomó del brazo.
-Vamos. Necesitas desahogarte y conozco el lugar perfecto para eso.
Un poco a la fuerza lo llevó a comer a su restaurante favorito y lo obligó a comer kimchi con todos los platillos, incluso con la sopa de kimchi y la de mariscos, haciéndolo llorar involuntariamente y a él también. Después lo llevo a comer helado, era como aquéllas citas que tuvieron hacía tanto… se había logrado olvidar de Junsu, y al parecer Yoochun ya tampoco se acordaba de él. Bueno, la verdad era que su hyung no sabía qué había pasado con Junsu, suponiendo que estaba ocupado y no salía de su cuarto y por eso no lo veía en el departamento, como si nada hubiese pasado. Si le dijera todo, si le contara que Junsu no sólo estaba ausente, sino que había desaparecido en el club nocturno en el que trabajaba a espaldas de todos, que él, Changmin, lo había descubierto y que, de la nada, poco a poco se había…
-Hyung…
-¿Sí?
-Házmelo…llévame a uno de esos lugares especiales donde te gustaba seducirme…
Y antes de que se diera cuenta ya estaba debajo de él en una cama con aroma a detergente de lila, mientras Yoochun lo estaba embistiendo salvajemente, su pelvis ondulante y precisa contra la suya.
-Yoochun… - Changmin gemía bajo su cuerpo, en voz baja, - ponme las manos en el pecho…así…no me dejes moverme…
Obedeció dócilmente, irguiéndose sobre él y doblando las morenas piernas, sosteniéndolas con sus brazos mientras apoyaba sus manos en su pecho, haciendo imposible que el menor intentara enderezarse y posibilitando a su miembro llegar aún más profundo, continuó con las embestidas, lentas, crecientes.
-Ahhh…- gemía entrecortadamente- Ra…rápido… más rápido…
Sólo quería sentir, sentir para olvidar. Olvidar... ¿para sentir?
-Changmin yaahhh….- gimió el blanco aumentando el vaivén, pero se detuvo de repente,- Pero… primero dime… di que me amas aún- susurró. Changmin esbozó una cínica sonrisa:
-Te lo diré… cuando esté satisfecho- le susurró.
Yoochun lo miró confuso mas lo penetró duro, ansioso por escucharlo de sus labios, que él sí lo amaba, que aún existía algo entre ellos, no sólo sexo.
-Uuunnn… ahí… vuele a hacerlo ahí- gimió Min. Se ahogaban entre besos y jadeos.
Yoochun pronto sintió un conocido hormigueo en su parte baja y cierto ardor punzante en el límite de su ser; llegaría pronto, y las uñas en su espalda le indicaban que no sería el único. Se acercó a los labios del menor y los lamió con lujuria excitando todavía más las sensaciones. Tomó sus manos, pegándolas contra el colchón, y mientras entrelazaban los dedos le embistió con frenesí, el moreno le rodeo la cintura con las piernas, buscando más roces, y al instante soltó un gemido grave, sintiendo como se venía dentro del menor mientras Min manchaba sus vientres. Los espasmos les recorrieron por toda la espina dorsal y Yoochun se dejó caer encima del pecho de Min.
-¿Entonces…? -murmuró besando su mejilla, esperando oírlo decir esas dos palabras poco después.
Changmin desvió la mirada, volteando el rostro a otro lado, sintiéndose aún más vacío y varado que antes.
-Changmin…
***
Cuando volvió a abrir los ojos, estaba atado contra un enorme ropero o algo similar. Intentó moverse pero su torso estaba atado desde debajo del hombro hasta el ante brazo, las sogas cruzando por su pecho. Se agitó para ver si podía aflojarlas y la cabeza le dolió. Recordó entonces el golpe contra el suelo cuando cayó con todo y silla. Y poco después notó otra cosa: estaba casi desnudo y tenía frío, la habitación era helada. Desesperado miró a su alrededor, buscando alguna pista que le indicara dónde demonios estaba. Frente a él estaba una cama con un cobertor blanco y floreado de abuelita, mientras la silla en la que había estado estaba a un lado de él. Miró las paredes y el techo, todo liso y parecía que no habían terminado de pintarlo de blanco; no había fotografías ni nada que sirviera como decoración, como la habitación de un manicomio. Por toda iluminación una lámpara pendía del techo. Volteó bruscamente cuando escuchó una puerta abrirse. Una chica, donsaeng seguro, vestida con un vestido que más bien parecía un blusón gris y zapatos negros con calcetas gruesas blancas, entró en la habitación cargando unas cubetas con agua.
-Estás algo sucio, bonito – dijo. Era la misma voz airosa que se escuchaba por las rendijas de ventilación.
Junsu intentó mover los brazos para zafarse pero en vano. La chica comenzó a lanzarle agua con las cubetas, agua helada. Cuando le vació el agua de esas dos, salió de la habitación, dejándolo tiritando, para luego volver con más agua y repetir la misma operación hasta que quedó empapado, gotitas de agua cayendo de cada hebra de su pelo. Tosió y luego la chica se acercó con una toalla muy almidonada y empezó a secarlo. Junsu desvió la mirada. ¿Cómo una mujer de tan pequeño tamaño había podido moverlo por la habitación para atarlo al armario? Prácticamente tenía que pararse de puntitas para poder secarle el cuello y el pelo.
-Vístete, bonito – le dijo después, acariciando su mejilla, le soltó las cuerdas y sonrió, ofreciéndole ropa. Junsu pensó en salir corriendo hacia la puerta, pero desnudo era una mala idea. Tomó la ropa y mientras se vestía la chica salió de la habitación. Se vistió lo más rápido que pudo y corrió hacia la pequeña ventana que había al otro lado de la habitación.
-Maldición…
Tenía una reja exterior, no podía salir por ahí aunque lo intentara. La única opción era la puerta, pues ni el ducto de ventilación era lo suficientemente grande para salir por él. Se dejó caer sentado sobre la cama, mirando el suelo. La chica volvió a entrar, con cuerdas en las manos.
-Qué rápido, bonito. Perdona, pero no quiero que te vayas… - se sentó a su lado y le tomó un brazo, Junsu no se resistió, simplemente miró a otro lado. Quedó atado contra la cabecera de la cama. Ella tenía sus labios cerca de su barbilla y su mejilla junto a la suya, pero Junsu miraba a otro lado, siempre a otro lado.
***
-¡¿Cuánto?! – Heechul le gritó al teléfono. Frente a él estaban sentados todos los bar-tenders, - ¿Y todo en monedas? ¿Por qué en monedas? Ah…entiendo...qué astuto, eh… ¿hola? ¿Hola?
-¿Qué le dijeron? – preguntó Eunhyuk.
-La persona que lo tiene secuestrado quiere 100 millones de wons para liberarlo.
-¡¿Qué?!
-Y en monedas… -añadió al teléfono, - así es Shim, en puras monedas. El banco no me cambiará tanto dinero en monedas, y ni me alcanza lo que tengo para reunir esa cantidad en una semana. Como comprenderás, sin Xiah en la pista, las ventas han bajado… ¿Hola? ¿Por qué todos me cuelgan?
El teléfono tuvo suerte de no romperse en el suelo cuando Changmin lo arrojó, molesto con la noticia. Una semana pare reunir 100 millones de wons en monedas, en una bolsa. ¿Cómo conseguirlo? Podría pedir donaciones, pero no sabía que causa inventar para ello. Y además, contar las monedas para que dieran la cantidad sonaba terriblemente aburrido. Pero Junsu dependía de ello.
-Changmin ah – Yunho y Jaejoong se sentaron junto a él, mientras Jae hablaba, - ¿Por qué no nos dijiste lo de Junsu?
-¿Qué cosa?
-Que está secuestrado – respondió Yunho, acomodando sus lentes.
-No sé de qué hablan.
-Hace mucho que no va a la escuela, la directora llamó preguntando por él – dijo Jae, -pensamos que estaba estudiando y se encerraba en su habitación como tú, por eso no le veíamos…
-Además nos llamó la policía para informarnos. Preguntó por ti pero como no estabas, tomé la llamada.
Changmin desvió la mirada.
-¿Desde cuándo…?
-Casi dos semanas…
***
Estaba lloviendo. El agua escurría por el cristal de la ventana como si el paisaje afuera llorara. Junsu no despegaba la vista de eso mientras la chica intentaba alimentarlo. Tenía las manos atadas juntas, así que no tenía otra manera de comer más que dejándose alimentar por ella. Masticaba mirando apenas el bocado para no tener que verla a ella. Después de comer, ella le trajo su ropa del show y le pidió que se cambiara. Lo hizo sin que ella le desatara, ya no confiaba en dejarlo suelto. Luego trajo una grabadora con un CD y reprodujo Xiahtic, su canción. Ya no le importaba cómo la habría conseguido. Ella empezó a bailar frente a él, imitando sus pasos y esperando que él hiciera lo mismo; pero Junsu se limitaba a mirarla con desdén. Incluso intentó convencerlo bailando muy cerca de su cuerpo, pero nada. Molesta le empujó a la cama y salió de la habitación, llevándose la grabadora.
“Eres muy malo conmigo, bonito”, escuchó su voz por las rendijas del conducto de aire un rato después. ¿Cuánto tiempo más estaría ahí? ¿Cuánto tiempo más le duraría la razón?
Se quedó mirando sus rodillas mientras el cuarto lentamente se llenaba de la oscuridad nocturna. Sus ojos sentían cansancio pero el resto de su cuerpo se negaba a dormir. Escuchó un tronido metálico en el conducto de ventilación, y sintió en la nariz un extraño aroma, proveniente de las rejillas. Su cuerpo se empezó a sentir cada vez más y más pesado y cálido, mientras su vista parecía llenarse de neblina, haciendo que cerrara los ojos…
Sintió como un par de manos firmes le sujetaban de la cadera, obligándolo a ponerse en cuatro patas, mientras otra mano le acariciaba el cabello, jalándolo hacia abajo, haciendo que su trasero quedara aún más alzado y su cabeza abajo, recargada en una superficie cálida y suave pero firme a la vez. Dejó escapar un gemido cuando sintió algo húmedo, muy caliente y movedizo, acariciar su entrada, que de pronto descubrió desnuda. Volteó hacia atrás, abriendo los ojos.
-Yoo…Yoochun hyung…a-aah…
El mayor continuó lamiendo su entrada, apenas dirigiéndole una ardiente mirada.
-Relájate, Junsu yah… - escuchó otra voz conocida delante de él y volteó a verlo, - siempre ha querido metértela, sólo déjalo hacerlo… -Changmin acarició su cabello, enredando algunos mechones entre sus morenos dedos.
-Changmin shi….ah…aigo…-era todo lo que podía articular entre jadeos.
-Lo hace muy bien, te gustará…te lo digo yo que ya lo probé –sonrió Min, relamiéndose. Junsu siguió gimiendo, el calor de su cuerpo subía rápidamente. Changmin disfrutaba observarlo, sentado debajo de él, reclinado, con su cabeza sobre su abdomen.
Luego Yoochun lo recostó boca arriba. Mordiéndose un dedo observó a continuación a los otros dos besándose y tocándose. Tragó saliva, confundido pero ansioso. Changmin dejó de tocar a Yoochun con una mano y la acercó al miembro de Junsu, tocándole, haciéndolo cerrar los ojos.
-Te gusta…dilo…- dijo, algo cruel, tocándolo lascivamente.
-Claro que le gusta – corroboró Yoochun, - solo observa cómo se pone…
Ambos intercambiaron unas sonrisas demasiado pícaras para el gusto de Junsu. Se recostaron a su lado, Junsu se sonrojó.
-Changm-min…H-hyung…uhm…- Yoochun besó sus labios mientras Changmin besaba su abdomen desnudo. Los labios del mayor pasaron a su cuello y los de su donsaeng a sus muslos. No podía dejar de gemir. Dos bocas recorrían a besos casi toda su piel, luego una mano empezó a frotar su miembro con los dedos mientras otra acariciaba su entrada y una boca besaba su base y otra lengua lamía su muslo. Posteriormente las manos blancas pasaron a acariciar su pecho mientras los abultados labios besaban los suyos, y Changmin se entretenía lamiendo cuidadosamente su extensión, haciéndolo estremecerse.
-¿Rico, Jun-chan? – le preguntó Yoochun con una voz oscurecida por el deseo, besando sus pezones ya duros - Minnie, mueve tu mano más rápido.
-Ye, hyung…
-Naaaaaahhh…
Yoochun tomó su mano y la puso sobre su erección, cerrando sus dedos alrededor de ella para que lo tocara mientras lo besaba con lujuria. Mientras, Changmin se acomodó sobre las piernas de Junsu, sentado en sus muslos, y sujetando ambos miembros juntos se movió sobre él. Su gimió en los labios del mayor con esto, intentando aún así corresponder a los hambrientos besos del mayor.
-Ya no puedes estar más erguido, Junsu-yah…- rio Min poco después, bajando de él y acariciando su entrada con su mano para luego prepararlo con un dedo.
-Changminn….ahhhh….
-Hazlo ya, Changminnie…muero por verlo gritar…
Dócilmente Min sacó sus dedos y lo penetró rápidamente. Junsu se quejó con fuerza mientras sus piernas eran dobladas y su intimidad invadida por completo. Yoochun se colocó detrás de Changmin y esperó a que el menor hubiera empezado a embestir despacio para entrar en él. Min apoyó sus manos en las plantas de los pies de Junsu mientras Yoochun le abrazaba la cintura, embistiéndole rápidamente y llevándolo cada vez más profundo en el interior de Junsu al mismo tiempo. Las embestidas se volvieron demasiado frenéticas, era demasiado el extraño placer cuando de pronto Junsu sintió como si le cayera una tormenta helada encima.
Gritó a todo pulmón y al abrir los ojos se encontró atado una vez más a la cabecera, sólo con los pantalones puestos mientras una manguera dejaba caer agua sobre él. Sacudió la cabeza, intentando eliminar algo del exceso del agua fría que le estaba empapando desde la cabeza hasta la cadera, tosiendo y temblando por el repentino cambio en su temperatura corporal.
-¿Ya estás más tranquilo, bonito? – la chica dejó la manguera sobre sus muslos, permitiendo al agua seguir mojándole la zona que más calor había tenido hacía un instante. Mientras ella salía por la puerta cuidando no pisar la manguera, Junsu se lamentaba de haber sido sacado de su primer sueño erótico de esa cruel manera. Iba a perder la razón muy pronto. El agua se apagó y la manguera fue jalada desde detrás de la puerta hasta afuera y luego ésta se cerró. Junsu se quedó viendo la pintura descarapelada de la madera, temblando.
“En un momento te secaré y te llevaré de cenar, bonito”, escuchó desde las rendijas. No pudo más y dejó salir las lágrimas. Ya no tenía libertad, ni tampoco voluntad, no tenía nada. Ni para ir al baño; ella lo llevaba hasta el sanitario y le cerraba la puerta, tenía que hacer lo que necesitara aún atado…un día agarró a patadas el w.c, la puerta, las paredes, el lavabo, incluso le dio un cabezazo al espejo. No fueron más que moretones que su captora con gusto atendió, acariciando su rostro y su cuerpo en el proceso.
¿Por qué nadie lo había encontrado ya? ¿Lo estaban buscando realmente? Lo dudaba de su jefe. ¿Y sus hyung? ¿Yoochun? ¿O Changmin? No se dio cuenta en qué momento empezó a golpearse la cabeza contra la pared, despacio, como si con cada “bang” pudiera borrar el dolor, la desesperación, incluso el lugar que veía a su alrededor desde hacía tantos días. Cuando la chica llegó con la comida dejó caer la charola al verlo y corrió a detenerlo, forcejeando con él mientras Junsu gritaba y se zarandeaba, agitando la cabecera a la que estaba atado e incluso toda la cama.
***
-Ya las hemos reunido todas – dijo Heechul al terminar de contar las monedas. Detrás de él estaban sentados tres de sus bar-tenders, y frente a él lo miraban Changmin, Yoochum, Yunho y Jaejoong. Estaban en el departamento de los cinco chicos.
-¿Por qué aún no nos das la información que tienes, Heechul ahjum…ahjusshi? – le preguntó Yunho, acomodando sus lentes después.
-¿Qué más quieres que les diga, donsaeng? Ya les dije todo lo que sé y no soy adivino. No sé qué pretenda ese bastardo que hagamos a continuación.
-Alguien…debería ir a entregar el rescate. Yo me ofrezco – dijo Yoochun.
-Ay, niño, ni siquiera sabemos dónde será el punto de reunión.
En eso el celular de Changmin sonó y el menor contestó sin importarle las quejas de Heechul.
-¿Ye? Uhm….ung….ung, ung, ung…gracias, hyung…
Los demás lo miraban, sin comprender.
-¿Quién era, Min? – Jaejoong le preguntó.
-Una persona a la que le pedí ayuda…-tono de obviedad, como siempre.
-¿Cómo un detective?
-¿Avisaste a la policía sin consultarme, a pesar de las amenazas del secuestrador, Shim? – se quejó Heechul. El menor lo ignoró, viendo a sus hyung.
-Tiene una pista- dijo, tomando la gran bolsa de monedas y levantándose del sillón, saliendo del departamento en cuestión de segundos sin decir nada más.
-¡Changmin ah! – Yoochun fue tras él.
-Aigo, ¿por qué nunca nos cuenta nada de lo que hace? Aish, jinjo – Jaejoong fue tras los otros dos, seguido por Yunho.
-Es más terco y autónomo de lo que pensamos, hyung – respondió Yunho antes de cerrar la puerta tras de sí.
-¡Donsaeng! ¡No pueden ir! –los llamó Heechul desde el sillón. Al verse ignorado hizo un berrinche.
-Calma, jefe, calma…
-Tú cállate, Siwon.
***
-¿Matarle?
-Me escuchaste bien. Elige la forma que más te guste pero date prisa, en dos días más tardar debe estar entre las filas de los difuntos…
-Pero…
-Tienes tiempo aún de disfrutarlo. Bésalo, sedúcelo y viólalo, lo que quieras, y luego mátalo.
Se escuchó el tic tic tic del teléfono cuando del otro lado cuelgan. La chica colgó lentamente, mirando a la nada. Matarlo… pero no quería que sufriera demasiado… ¿cómo hacerlo? Podría estrangularlo, o quemarlo…o envenenarlo. Lo mejor sería que no quedaran pruebas de lo que había pasado, simplemente que desapareciera. Así, si las cosas se le complicaban a su tío, ella no sería incluida en el siniestro plan. Estaba nublado y el cielo tronaba. Llovería. Eso le dio una idea: bañarlo cuidadosamente, dándole mucho amor, y luego…un ipod, o la grabadora…
Caminó con piernas temblorosas hacia la puerta y la abrió. Apreció el descarapelado de las paredes. Dos días. Aún había tiempo… Xiah estaba atado de las muñecas, sentado en la cama.
-¿Estás aburrido, bonito?
Podría concederle un último paseo afuera, por qué no… ¿y si lo veían? Podría meterlo en la maleta en la que lo habían traído…no, mejor no.
-Bonito, hoy te daré algo especial… -le sonrió y acarició su cabello. Él simplemente miró hacia otro lado, mudo. Le pestañeó, coqueta, y se acercó hacia él, con los labios listos para un beso. Xiah simplemente alejó su rostro del de ella, incluso moviendo su torso hacia el lado opuesto. Eso la hirió. Mucho. Se alejó de él y caminó lentamente hacia la puerta. Volteó a verlo de reojo, suspiró y salió de la habitación. Luego volvió con un pastel para él. Le sonrió con amor.
-Mira lo que preparé para ti…
Xiah la miró con odio, se levantó, y en lugar del abrazo o el beso que ella esperaba, Xiah golpeó de arriba hacia abajo el plato del pastel, haciendo que volara lejos de sus manos, haciéndose pedazos, y a pesar de seguir maniatado la tomó por el cuello de la camisa y la sacudió con mucha fuerza. Luego la empujó con fuerza contra otra pared, gritando, pateo los restos del pastel en el suelo y se sentó en la cama, golpeando al aire. Ella lo miraba con profunda tristeza y algo de rencor. Ya que dejo de gritar lo vio mirar el suelo, derrotado, dejando salir lágrimas. Con precaución se acercó y se hincó a su lado. Acarició su antebrazo que estaba sobre sus piernas y recargó su cabeza en sus rodillas. También a ella se le salió una lágrima.
***
Estaba harto. Y estaba convencido de que nadie vendría por él. Esa chica lo había vestido con un traje muy elegante, saco, chaleco, corbata y todo. La había visto coserlo todo el día, con parsimonia, mientras él estaba atado de nuevo contra el ropero; se agitó contra los amarres, más por hacer algo que como protesta, y ella simplemente volteó a verlo como la cosa más común, y regresó a sus cosidos. Siguió observándola, esperando a ver si conseguía algo. Sólo logró que ella se cambiara de lugar, continuando su costura detrás del ropero, mismo que esta vez ocupaba bizarramente el centro de la habitación. Torciéndose, Junsu lograba vislumbrarla en su actividad a través de un trozo de espejo que había en la pared. Harto se quedó mirando al frente, pensando en la inmortalidad del cangrejo y en por qué caminaban de lado. Luego ella se le acercó, probó la medida del saco presionándolo contra su cuerpo, sonrió y volvió a desaparecer detrás del mueble. No supo en qué momento terminó de hacer el traje ni en qué momento se quedó dormido de pie. Pero despertó con la ropa nueva puesta.
No podía entender qué de especial podría tener ése día en específico, ni sabía qué día era. Qué más daba, ya todos eran iguales. Ella lo había dejado así vestido, con las muñecas atadas como siempre, y había salido de la habitación. Miró los botones del chaleco, la corbata. Sólo quería que terminara… tomó la corbata y tiró, sacándola de debajo del chaleco. Jadeando con algo de miedo se hincó frente a la cabecera de barrotes y se puso a atar el extremo de la corbata a uno de los tubos. Respiró profundo, tocando la seda que rodeaba su cuello, y se dejó caer recostado. De inmediato la corbata tiró de su cuello y empezó a asfixiarlo. Jadeó, pataleó.
-¡NO! – fue un grito chillón desde la puerta y pronto distinguió la silueta de la chica sobre él, luchando por desatar rápidamente la corbata hasta conseguirlo. Su cabeza aterrizó contra la almohada y por instinto su boca empezó a succionar aire, cerrando los ojos. Al abrirlos ella seguía frente a él, mirándolo con una odiosa expresión de reproche.
***
-La pista nos lleva hasta aquí…
-¿Y dónde demonios estamos, detective?
-Yo conozco este lugar…
-Changmin, ¿algún otro detalle que nos hayas omitido?
-Cálmense, jóvenes. Su amigo debe estar en alguno de estos edificios.
-Andando entonces.
-Espera, Yoochun.
-Las patrullas ya vienen para acá.
***
Atado a la cabecera de la cama, usando el absurdo traje de noche, y con los ojos vendados, Junsu esperaba, tenso. Algo le decía que lo que le esperaba no pintaba para nada bueno. De pronto sintió un cubetazo de agua helada. Gritó de sorpresa pero luego sintió que algo de agua le caía en la boca, de un segundo cubetazo. Empezó a tiritar mientras los cubetazos continuaban, hasta que la ropa se le adhirió a la piel por la humedad e incluso la colcha de la cama estaba mojada. Temblando de frio y de miedo, pensando que quizás era gasolina como había visto en un video (aunque este líquido no olía a nada), sintió la mano de ella acariciar su mejilla, y luego sus labios presionando sobre los suyos, brevemente.
-Buen viaje, bonito… -le susurró y se apartó de él.
-Yah… ¿qué vas a hacerme? Yah… ¡Yah! – Junsu se agitó sobre la cama a pesar del frío. Ella sonrió con pesar mientras se secaba el agua, luego caminó y tomó del suelo la grabadora, la conectó a un enchufe seco, en la pared contra la que estaba pegada la cama, y se preparó para aventarla sobre las piernas de su prisionero.
-¡Junsu yah! – ésa voz tronó desde la puerta, combinándose con el ensordecedor sonido de la madera estrellándose con el suelo. Él y la chica voltearon hacia allá, aunque Junsu no podía ver, ella menos sorprendida que él. La grabadora resbaló de sus manos rompiéndose contra el piso seco.

Nota: revisando los posts en el cap anterior me di cuenta que hace un año que lo publique, que pena >o<...ToT no tiene nombre haberme tardado tanto pero es que...me atore >o< paso lo de que Su desaparecio y mi mente se quedo en blanco, mas la escuela, mas problemitas personales etc....en fin...ya quedo la conti y pronto (espero menos de un año o.ó) el siguiente, cercano el gran final~! Atte. Aemin