KINGDOM TVXQ!

CLOSE 2U
Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Darkness Deep cap 10


LYCAN LOUXSNA


*****
Seúl, Corea
Distrito Gangseo-Gu
Palacio Sentinella

Alexander caminó despacio por la Sala en la que tenían al Diurno, atado a una mesa de metal con grilletes de acero que le tenían prisionero de muñecas y tobillos, así como una faja del mismo material que le retenía por la cintura. El hombre de 38 años llevaba el semblante serio y solo esperaba a que Yunho despertara…

- el Diurno en mi Palacio, largo tiempo soñé con éste momento… - el hombre murmuró mientras se sentaba frente a aquel escritorio dentro de la Sala provisto de computadores que analizaban segundo a segundo la composición química de la sangre del moreno, así como la estructura ósea y la vigilancia de sus signos vitales. Datos que iban almacenándose en un disco duro multifactorial que se encontraba en otro lugar y al que los datos recabados iban siendo enviados gracias a un sistema que uno de los suyos había diseñado exclusivamente para ello.

- Señor, hemos localizado la ubicación del Príncipe Jaejoong, el Consejo de Sangre le tiene retenido como prisionero en su Sede central de la capital…

- muy bien, Marek, mantente informado, no podemos permitir que el Príncipe vampiro sea condenado por los suyos, él tiene algo importante aún que ofrecer en esta guerra entre vampiros y licántropos…

- Sí Señor…

- y algo más, Marek… - Alexander le detuvo antes de que el comandante del Equipo Táctico de Caza saliera de aquella Sala… - Gerard Howleth debe ir al frente, quiero que sea él mismo quien sepa cada detalle…

- Señor, puedo saber porqué razón quiere eso… - Marek preguntó inquieto por todas esas repentinas órdenes que a su gusto carecían de sentido…

- confía en mí, Marek… solo eso te pido, por el bien de la humanidad a quienes estamos protegiendo, confía en mí… - se limitó a responder al tiempo en que se ponía de pie acercándose al Diurno para admirar la perfección de su cuerpo inmortal…

Él, como muchos otros, sin importar que fueran mortales, vampiros o licántropos, se preguntaban qué era lo que el Diurno tenía de especial que era invulnerable a la luz del sol y tan virtuoso en la defensa y el ataque.

Marek ya no dijo nada, ciertamente la razón por la que se había unido al grupo Sentinella era la confianza que había depositado en los ideales que le regían. Y sabía de antemano que eran por intervención directa de Alexander que aquellos eran la base del grupo, así que no tenía porqué dudar… confiar en las decisiones de Alexander debía ser su prioridad…

……………………………………
Sede del Consejo de Sangre

Los seis hombres que formaran parte del Concilio recibieron en la Sala Superior al Adalid… Won Dae estaba furioso y eso podían notarlo en el destellar de sus vampirescos ojos azules… el Adalid llegó directamente al lugar apenas hubo bajado de su jet privado minutos antes, dando la orden a sus vasallos de que esa vez no permitieran que los Príncipes ChangMin y Chae Yun salieran de sus aposentos en el Palacio Changdeokgung…

- te damos la bienvenida a esta sesión extraordinaria del Consejo de Sangre, Won Dae… - uno de los hombres hizo una reverencia… sus facciones claramente occidentales dejaban en claro que su procedencia era del mediterráneo…

- ahórrate las formalidades, Mikel… - el Adalid tomó asiento en la silla principal de aquella mesa rectangular con superficie de mármol y computadores a disposición para cualquier eventualidad, una copa de cristal fino y un par de botellas de la mejor sangre del mundo listas para ser consumidas… - se me convocó con una sola intención, enjuiciar a mi primogénito por traición a la comunidad vampira…

- tenemos pruebas, Won Dae; de que tu hijo Jaejoong mantenía una relación sentimental con uno de nuestros más grandes enemigos, el Diurno… - otro de los hombres ahí presentes habló, sus rasgos afroamericanos imponían incluso algo más de respeto pues era corpulento y de voz grave…

- antes de ver ninguna prueba, quiero asegurarme de que mi hijo ha sido tratado bien…

- se le ha tratado como a cualquier prisionero… - terció otro de los integrantes… Won Dae golpeó la mesa con las palmas de sus manos claramente molesto… - las pruebas fueron sometidas a inspección por cada uno de nosotros, no había motivo para dudar…

- ¡han pasado por encima de mi autoridad! ¿Es eso lo que estás diciendo?... – el Rey Kim se movió con impresionante agilidad dejando una cuchilla en la yugular del último hombre que había tomado la palabra, el resto no se inmutó, conocían de sobra las habilidades y determinación del líder del Consejo de Sangre… - ¿Quieres ser tú quien recuerde ante este concilio cuál es el castigo para cualquiera que tome una decisión sin consultar al Adalid?

- fue una votación unánime para la captura y retención del Príncipe Jaejoong… - se defendió el hombre amenazado… la cuchilla rozó peligrosamente su piel…

- y más vale que mi hijo siga vivo o juro que tu sangre será la primera en correr…

……………………………………

Jaejoong comenzó a experimentar espasmos que le dolían hasta la última fibra de su ser, su sangre caliente había alcanzado un punto máximo y él sentía que estaba consumiéndose lentamente, que la muerte se iba acercando peligrosamente…

- Yunho… - y sin embargo, no le tenía miedo a aquel fatídico final… le asustaba más la idea de no haber podido decirle a su amante que el motivo por el que durante tantos años le buscó a pesar de las circunstancias…

Era que le amaba…
Que le había dado la facultad de sentir aún cuando su corazón se suponía condenado a una eternidad sin sensaciones de naturaleza humana…

*****
Hong Kong, China
Mansión Zhang

- bienvenido a mi humilde morada… - Yiang dijo con sorna, Junsu le siguió en silencio desde que bajaron del taxi, no tenía intención alguna de ir contra el lycan sabiendo a la perfección que con un solo golpe podía causarle la muerte…

Tenía miedo…

Era esa la verdad que latía ansiosa en su pecho, la fuente de ese vacío en el estómago que le hacía sentir vulnerable y mareado. Y una vez más solo el nombre de Yoochun se repetía en su mente…

- eres demasiado callado, pensé que sería más divertido tenerte un rato, pero… - el lycan sonrió haciéndole sentir incómodo… - me tienes tanto miedo que creo que dejaré que te vayas… - el castaño le miró incrédulo… Yiang rió de buena gana al ver sus ojos… - no, ciertamente no haré eso, eres demasiado valioso para Yoochun y sé que tarde o temprano vendrá por ti… será divertido verle tan furioso una vez más…

- porqué… - el castaño atinó a murmurar…

- porqué qué… - Yiang volvió a sonreír con diversión… - porqué parezco tan interesado en provocar la ira de Yoochun, porqué me satisface tanto quitarle todo lo que quiere… - el castaño no le apartó la mirada, intentando mantenerse firme y no titubear, porque sí, necesitaba entender esas palabras… presentía que tenían todo que ver con la esposa que una vez tuvo su amante… - te contaré… cuando Yoochun venga por ti y le encadene a las columnas de la vieja meseta de los sacrificios para que observe la forma tan lenta y dolorosa con que te arrancaré la vida, simple mortal… - el lycan tomó la barbilla del castaño acercándose para besarle aunque Junsu hubiera negado su contacto recibiendo a cambio por su rechazo una herida en el labio inferior… - el sabor de tu sangre es incluso más exquisito que el de ella…

Yiang se relamió, sonrió y caminó por la estancia hasta un sofá donde tomó asiento antes de encender el equipo de sonido que comenzó a resonar con una extravagante música de rock pesado. Junsu se quedó de pie en el mismo lugar…

Comprendió…
Que su pesadilla acababa de empezar…

*****
Egipto
Luxor, antes Tebas
Templo de Luxor, Concilio del Priorato de Oriente

Antigua construcción que representa la más misteriosa de las civilizaciones del viejo mundo, en su pasado se encontraba unido al templo de Karnak mediante un dromo (avenida) flanqueado por esfinges, decorado por dos grandes obeliscos situados a cada lado de la puerta de entrada, y dos grandes estatuas sedentes (denominadas de tal forma por su postura, pues se encontraban sentados como guardianes pensantes); dispone de un gran patio, columnata procesional, atrio, sala hipóstila, salas de Mut, Jonsu (Dios Lunar en la mitología egipcia), y Amón-Min, cámara del nacimiento, sala de ofrendas, vestíbulo, santuario de la barca y varios santuarios. Actualmente resguarda en sus entrañas la sede del llamado Concilio del Priorato de Oriente…

Maximus llevó a Katrina por aquel dromo mientras le explicaba con detalle aquellas cosas que seguro la chica conocía solo en pinceladas…

- el motivo por el que tu madre te ocultó es porque entre los dones que como vampira del Clan Taras poseía, se encontraba el de la premonición; si bien eran bastante confusas sus visiones y rara vez acudían a sus pensamientos, le quedó claro cuál sería el destino de toda su casta apenas Génesis despertó de su larga autoreclusión cuando Constantine y Jintao se perdieran sin dejar rastro…

- antes que continúes hablándome de ello, Maximus, me gustaría que me dijeras que relación tenemos con estas tierras, porqué has convocado a un Priorato…

El vampiro ojiesmeralda le miró sonriendo suavemente… le recordaba bastante a Lianna y aquello no podía ser exactamente bueno… podría nublar su juicio neutral para detener a Génesis y revivir a Constantine y Jintao con la única finalidad de dar fin a la existencia de vampiros y licántropos…

*****
Hong Kong, China
Mansión Yiang

Transcurridos dos días Junsu sabía que esa noche no podría escapar del deseo ni la maldad de su captor, podía leer en los ojos del lycan que estaba en su propio límite de autocontrol, que si bien en esos días no le había tomado, lo haría en ese momento…

Yiang le aventó de un empujón contra la cama tamaño queen sacándole un quejido de dolor por el golpe. Junsu trató fuerte de no mostrarle miedo ni intimidarse, pero el lycan era digno de la fama que poseía como un cruel hombre y licántropo, sus ojos oscuros estaban lejos de hacerle sentir siquiera lástima, porque lo único que el centinela leía en ellos era sed de poder, ambición, tiranía…

- sabía que solo debía tenerte paciencia… - Yiang susurró con tono lascivo mientras descendía sobre el cuerpo del castaño y rasgaba lentamente su camiseta con sus filosas uñas de bestia haciendo el corte en el costado hasta alcanzar a cortar su piel… - aunque debo admitir, no pensé que fueras más fuerte que Ella…

El castaño le miró sorprendido sin poder ocultar más ninguna de sus emociones… aún tenía tantas preguntas qué hacer respecto a la fallecida esposa de su amante, que solo saber que hacía mención de Ella algo en su interior se agitó ansioso y curioso… temeroso incluso…

- aún así, creo que ni a ti Yoochun podrá amarte como le amó a ella… - el lycan continuó hablando mientras se encargaba de rasgar todas sus ropas y dejarle al desnudo, ya con algunos suaves cortes en su piel ocasionados por sus filosas uñas… la sangre comenzaba a salir en finas gotas de carmín, casi podría decirse que eran lágrimas del corazón de un centinela herido… - no dejas de ser un simple mortal al que le perderá interés apenas unos cuantos años más hayan transcurrido… - aquellas palabras a pesar de que Junsu intentara que no le afectaran, estaban alcanzando su objetivo, pues lentamente le desarmaban… - pero, en décadas no vi a Yoochun tan interesado en ninguno de sus amantes, te protege con el empeño con que casi le protegió a ella… - las manos del lycan rozaron la entrepierna del castaño, quien se sobresaltó incómodo sin demasiada posibilidad de escape o de evitar contacto alguno cuando una sola mano de Yiang le tenía inmovilizadas las suyas y el resto de su cuerpo era mantenido a fuerza de presión contra el colchón por las piernas del lycan…

- podrás tomar mi cuerpo y matarme si quieres, Yoochun siempre será mejor que tú… - Junsu dijo sin temor alguno, seguro de lo que salía de sus labios… de que el pelinegro donde quiere que esté, se hará más fuerte y podrá conseguir su mayor objetivo… darle muerte a ese lycan que ahora sonríe con autosuficiencia mientras lame la piel de su cuello y desciende para succionar uno de sus pezones…

No sentía placer alguno ante aquellos toques insinuantes, se le revolvía el estómago y solo podía moverse intentado por lo menos dejarle en claro que no estaba gozando en absoluto su cercanía…

- ¿no llorarás ni suplicarás porque no te haga mío?... – la voz socarrona del lycan retumbó en su oído… - Ella lo hizo, me suplicó una y otra vez que no la tocara más, que le dejara volver con su amado Yoochun… - la lengua del lycan recorrió lujuriosa los labios del castaño pero este se negó en rotundo a responder o abrir su boca… - así que ésta es tu fortaleza, ¿no? Intentas desesperarme hasta que te tome salvajemente… - molesto, el lycan le dio la vuelta dejándole de pecho al colchón, le levantó las caderas y recorrió con lascivia su columna vertebral hasta rozar su entrada…

Junsu cerró los ojos con fuerza… no quería… no quería que lo poseyera, que le marcara ese lugar tan íntimo que solo le ha entregado al hombre que ama… pero tampoco quería darle el gusto de verle débil e intimidado…

- ¿cuánto más crees soportar, eh?... – el centinela sintió las uñas del lycan resbalar nuevamente por su cuerpo… nuevos cortes algo más profundos iban siendo dejados en su piel… - es exquisito el sabor de tu sangre… - Yiang lamió un poco aquí y allá…

……………………………………

Yoochun se encontraba afuera de la Mansión Zhang, el manto nocturno comenzando a cubrir la ciudad… su ira creciendo al percibir en el aire el aroma tan particular de la sangre de Junsu… su sangre hirviendo de ira… su cuerpo tomando la forma del lycan fúrico que de un salto ingresó a través de los altos muros… uno a uno en su camino fueron cayendo licántropos que ingenuos pretendieron cerrarle el paso…

……………………………………

Yiang le levantó las caderas metiendo violentamente un primer dedo en la intimidad de Junsu, quien lanzó un grito desgarrador por el dolor que le recorrió el cuerpo entero, pudo sentir algo húmedo resbalar… el filo de la uña del dígito intromisorio le había rasgado su pasaje…

La mirada lujuriosa de Yiang recorrió el camino de esa fina gota de sangre que se perdió cuesta abajo por la ingle del centinela… tan concentrado en aquello que ni siquiera él fue capaz de percibir el aura furiosa de Yoochun… salió de sus pensamientos pecaminosos cuando las puertas de la alcoba fueron abiertas con un fuerte golpe que desató un estruendoso ruido al ser colapsadas por el peso de un par de licántropos que cayeron a las faldas de la cama con las mandíbulas destrozadas…

- viniste… - Yiang sonrió victorioso al ver a Park convertido en lycan…

Park se lanzó contra él apenas sus orbes negras dieron contra el cuerpo herido de su amante… rugió iracundo y no dudó en abalanzarse sobre Yiang, quien sonriendo divertido le recibió en su forma humana conteniendo su ataque y descubriendo que su fuerza era mayor a la última vez que se enfrentaran cuerpo a cuerpo…

- Chunnie… - el centinela murmuró apenas despierto, le dolía el cuerpo… las heridas que fueran ocasionadas seguían sangrando y él sentía que perdía energía lentamente… es que además no había probado bocado alguno en esos días de cautiverio…

Park le miró de soslayo… mínima distracción que fue suficiente para que las largas y filosas uñas de Yiang alcanzaran a herir su costado, no fue un corte profundo pero lo suficientemente peligroso para que perdiera si continuaba con el enfrentamiento… ahora su único objetivo era sacar a Junsu de ahí… hizo acopio de toda la ira que tenía por Yiang y consiguió golpearle lo suficiente como para herirle también y tomar a Junsu colocándole en su espalda cubierto apenas por la sábana de la cama y salir corriendo a toda velocidad de ahí, escuchando la orden de Yiang de detenerle y llevarle con vida…

A ambos…

El lycan Park sabía que de ninguna manera permitiría que Junsu volviera a caer en manos de su peor enemigo…

De darle siquiera la mínima oportunidad de herirle de nueva cuenta…

*****
China, Valle de Xi Jiang

El lycan Park no dejó de correr con Junsu en su espalda perdiéndose cada paso más dentro de aquel bosque que denso y escabroso se cernía en las cordilleras de Manchuria… la nieve blanca se mezclaba con terrenos húmedos de tierra y lodo dándole un color sucio al pelaje del licántropo. El castaño iba envuelto en aquella sábana manchada de su sangre con que saliera de la Mansión Yiang, su respiración era parsimoniosa y Park podía darse cuenta de que sus signos vitales aunque estables dejaban entrever debilidad; las heridas de su cuerpo no eran del todo graves, pero llevaba horas corriendo a toda prisa por aquellos terrenos desde que saliera de la Mansión de su acérrimo enemigo, la sangre que ha perdido es considerable…

Los ojos negros del lycan refulguraban como un par de llamas encendidas de fuego crepitante enardecido, sus fauces exhalaban aquella respiración exaltada por la carrera y la furia misma que sentía la bestia. Sus grandes y poderosas extremidades daban grandes saltos pasando por los altos ramajes de los árboles que se levantaban imponentes en el bosque…

Las montañas vestidas de blanco brillaban tenuemente con su escarcha a la luz de la luna plateada colgando en el firmamento, el lycan trepó por ellas en busca de un lugar seguro donde resguardarse seguro ahora de que los licántropos que Yiang enviara detrás suyo le habían perdido la pista muchos kilómetros antes y que contaba con tiempo suficiente para atender al centinela y luego seguir huyendo. Una cueva oscura escondido entre la inclinada y escarpada cara de una montaña le sirvió de guarida…

Se internó con sigilo olfateando la gruta e inspeccionándola detenidamente con sus grandes ojos negros, el humano en su espalda respiraba aún con parsimonia, podía sentirle al punto de la inconsciencia… le dejó con cuidado sobre el terreno irregular apurándose de manera inmediata en hacer fuego, con gran velocidad salió en busca de ramas secas que pudieran quemarse y haciendo uso de conocimientos adquiridos en sus décadas de existencia logró hacer una pequeña fogata que esperaba le diera suficiente calor al interior de la cueva. Se acercó a Junsu y retiró la ensangrentada sábana de su cuerpo desnudo, las heridas ocasionadas por las uñas de Yiang estaban marcadas en brazos, piernas y torso…

La lengua caliente de Park recorrió cada una de aquellas heridas dejando en su saliva el cicatrizante natural de su raza, escuchó quedos gemidos escapar de labios del centinela y levantando la mirada hacia su rostro vio aquellos gestos incómodos que su saliva dejaba en cada una de sus heridas…

Junsu abrió los ojos cuando sintió aquella húmeda textura deslizarse por algunas partes de su cuerpo donde la piel estaba rasgada por las uñas que Yiang le ocasionara… con su vista medio nublada logró distinguir la figura de su amante… sonrió de medio lado contento porque estaba con él, porque aún como licántropo, Yoochun le reconocía y protegía por sobre cualquier cosa… sintió las manos del lycan pasar por debajo de sus rodillas y levantarle las piernas a la altura de sus hombros, sus caderas se elevaron en la inercia del movimiento dejando al descubierto su también herida intimidad…

El castaño gimió adolorido cuando la lengua de Park pasó por encima de su pasaje llevándose la sangre seca que se había acumulado en su entrada… una lágrima rodó por la mejilla del centinela sin que estuviera seguro de lo que la motivaba, podía ser el hecho de sentirse sucio porque otro hombre le había tocado tan íntimamente, o de alivio por saber que Yoochun seguía ahí, que le trataba con tal delicadeza y le protegía…

- mhh… - volvió a gemir sintiendo un ligero ardor en su entrada cuando la lengua del lycan se coló dejando su caliente saliva provocándole escozor en la herida que el filo de la uña de Yiang le ocasionara anteriormente…

Park gruñó mientras seguía lamiendo aquella zona irritada y lastimada… gruñó de ira y en la mente del lycan solo se repetía la imagen burlona de ese Yiang que solo le provocaba queriendo arruinar cada gramo de felicidad que tenía en su vida… le odiaba más que nunca por haberse atrevido a ponerle un dedo encima a su amante, por haber intentado tomar su cuerpo…

Pero era un poco más la ira consigo mismo por haberle dejado antes, por haberle expuesto de tal manera cuando él fue quien no pudo controlar sus emociones, cuando el miedo de tenerle en el ojo del huracán le llevó a alejarse poniéndole más fácilmente en la boca del lobo. Se apartó de la intimidad de Junsu, bajó sus piernas al suelo y le giró despacio para continuar con su labor de lamer todo rasguño en esa piel que tantas veces recorriera con ardientes caricias y que ahora lucía maltratada por su culpa y causa… el remordimiento se matizó en sus grandes pupilas y un nuevo gruñido salió de su garganta mientras se maldecía mentalmente…

- Chunnie… - el castaño susurró medio adolorido cuando le dejó de nueva cuenta de espaldas al suelo… - Chunnie… - repitió buscando su mirada, pero el rostro del lycan le evadió haciendo como si inspeccionara no haber dejado un solo rasguño o herida sin llenar con su saliva… - gracias… - sonrió suavemente mirándole con esa ternura que el lycan tanto admiraba…

Park simplemente gruñó mientras su mirada reparaba nuevamente en la sábana manchada de sangre… miró a su alrededor y se dio cuenta de que no había modo de ofrecerle ningún otro cobijo…

- hace frío… - murmuró el centinela con timidez sin haberle apartado la mirada… - ¿me abrazas?... – le pidió sonriendo suavemente…

El lycan pudo notar las castañas pupilas de su amante ligeramente opacas, casi como si estuviera temiendo que rechazara su petición… volvió a gruñir al tiempo que se acercaba acostándose a lado del centinela. Junsu sonrió contento y abrazó el cuerpo del licántropo sintiendo cálido su pelaje oscuro, los brazos del lycan le rodearon pegándole más a sí… al final era cierto que como bestia su pelaje le brindaba más calor contra el viento que soplaba más helado ahora que había comenzado a nevar y los copos de nieve iban vistiendo de mayor blancura el paisaje nocturno…

Los párpados del centinela cayeron pesados apenas unos instantes después, más tarde cuando ya el alba amenazaba con despuntar entre las montañas del horizonte, el lycan se apartó cubriéndole inconforme con aquella sábana manchada de carmín pero seguro de que necesitaba buscarle algún alimento para cuando despertara. Tanteó con una de sus manos la herida de horas antes descubriendo que había cerrado ya y que no tardaría demasiado en cicatrizar…

Salió con sigilo de la cueva mirando detenidamente alrededor y olfateando el aire para cerciorarse de que no anduviera cerca ningún peligro, bajó con grandes zancadas de la montaña hasta internarse nuevamente en el bosque, pasó por un río y pensó en pescar para su amante, pero luego le llegó un aroma frutal y optó por buscar aquello. Los animales que habitan en el bosque se hacían a un lado al verle pasar, su gran tamaño e intimidantes ojos negros imponían respeto por donde iba pasando.

…………………………

Junsu despertó sintiendo algo de frío, se sentó mirando desesperadamente alrededor en busca de Yoochun… al no encontrarle se sintió triste y temeroso, apretó la sábana que cubría la desnudez de su cadera y bajó la mirada aguantando el sollozo que amenazaba con salir de su garganta… apenas un segundo después escuchó sonidos venir de fuera, como el sonido de las garras enterrándose entre tierra y roca… se puso de pie y con la sábana más bien enredada en su cintura salió corriendo hasta asomarse por la entrada de la cueva… su corazón galopaba presuroso en su pecho mezcla de ansiedad e incertidumbre…

- Chun… - susurró sonriendo suavecito al reconocerle trepando con algo colgando en su espalda…

Park le miró y gruñó inconforme, no debería salir así como si cuando él no está para protegerle. De modo que apenas llegó le empujó dentro mostrando un gesto de molestia, sus grandes colmillos se mostraron cuando gruñó haciendo aspavientos con su cuerpo pretendiendo decirle que era peligroso que se expusiera como acababa de hacerlo…

- Chunnie, ¿por qué no recuperas tu forma humana?... – el centinela cuestionó de pie a lado de lo que hasta instantes antes fuera la fogata que le dio calor toda la noche…

El lycan le miró emitiendo un gruñido mientras le entrega las frutas que consiguió en el bosque, pero sin llegar a dar algún tipo de respuesta… en su mente Park sabía que estaba atrapado en su forma licántropo por voluntad propia, porque era cobarde y no se atrevía a hablarle como Yoochun, el humano enamorado que no era capaz de defender a los que ama sin exponerles antes al más cruel de los peligros llamado Zhang Yiang…

- ¿estás enojado conmigo? Por eso sigues como lycan, ¿me castigas así?... – el castaño se largó en decir, bajando la mirada avergonzado… - lo siento… - el lycan le miró sorprendido, él no debiera ser quien se disculpara… - siento no ser más fuerte y ocasionarte solo problemas… por más que intenté que no me tocara, o que no creyera que yo te importaba demasiado, Yiang solo se reía y decía que era cuestión de tiempo y paciencia…

El lycan gruñó por lo bajo evadiendo su propia mirada caminando hacia el castaño, le tomó por los hombros dejándole sentir la fuerza de sus garras pero sin llegar a lastimarle. Sus profundos ojos negros parecían mirar a través de las castañas pupilas del centinela haciéndole sentir inquieto y dubitativo… porque él no podía traspasar las ventanas de su alma y leer en ella lo que como licántropo le oculta…

- ¿te importo tanto Yoochun ah? ¿Yiang tenía razón?... – Park simplemente le atrajo abrazándole posesivamente entre sus largas extremidades superiores, el pelaje era cálido y entre su grosor el castaño pudo percibir el corazón de su amante palpitando apresurado… - porqué no vuelves a ser humano, Chunnie… porqué no quieres hablar conmigo… extraño tu voz y tus consuelos…

Pero el lycan no tomaba forma humana…
Ni tampoco le soltaba…

- Chunnie… no quiero ser una carga para ti, si tantos problemas te ocasiono como mortal, entonces átame a tu destino… - ante tales palabras el licántropo le apartó negando efusivamente… - porqué no, si soy como tú entonces no seré tan débil, podría protegerme de Yiang y ayudarte en lugar de generarte más problemas… - pero el lycan seguía negando tal petición, se apartó y caminó como auténtica fiera enjaulada por la cueva… - Chunnie, por favor…

Park se paró y aulló molesto lastimándole los oídos obligándole a cubrirse con sus manos… gruñó acercándose a él clavando sus grandes e intimidantes ojos negros, su exaltada respiración golpeó el rostro de Junsu… pero luego el lycan salió a tropel de la cueva, en la entrada se detuvo solo para girarse y gruñir de modo tal que el castaño comprendió que le ordenaba no moverse de ahí…

- no iré a ningún lado… - susurró con un dejo de decepción…

Park salió a toda prisa consciente de que todo ese fuego que le quemaba la sangre circulando por sus venas era enojo, ira y culpa… tenía enormes deseos de morder y rasgar… estaba enojado y si se hubiera quedado no habría hecho más que asustar a su amante, así que se internó en el bosque esperando encontrar el modo de desahogar todo ese sentimiento.

……………………………………

La noche caía de nuevo en el horizonte y Junsu estaba preocupado por Yoochun, aún no regresaba y él solo quería dejar de ser un estorbo, pero no tenía la voluntad para dejarle… estaba completamente enamorado del lycan y solo podía pensar en pasar el resto de sus días a su lado… por lo menos hasta que para Yoochun no resultara en lo mínimo atractivo y le dejara en el camino…

Escuchó las firmes pisadas de su amante afuera y él solo pudo ponerse de pie y esperar a que Yoochun apareciera en la entrada… el lycan se internó sin mirarle, llevaba ya algunas ramas secas que volvió a prender para tener una fuente de calor, luego le extendió un cambio de ropa al castaño y salió quedándose de espaldas en la entrada de la cueva… Junsu sonrió de medio lado sin emitir tampoco palabra alguna, se vistió sin poder evitar que sus propios ojos vieran algunas de las casi cicatrizadas heridas que Yiang le ocasionara la noche anterior…

Observó a su amante y caminó hasta él pensando la forma más oportuna de decirle cuánto le amaba… cuánto estaba dispuesto a sacrificar por él…

- sé que a ti no te gusta del todo la luna, pero a mí siempre me ha fascinado observarle en cada una de sus fases… además es romántico cuando se le observa estando con la persona que uno más quiere… - el castaño comenzó, buscando con su mano una del lycan… Park gruñó pero no renegó del toque de su amante… ambos continuaron viendo el astro plateado en el firmamento… - nunca me ha importado quién eres, Chunnie, si bien te conocí como humano, como mortal, cuando me confesaste quién eras en verdad, lo que sentía por ti no decayó… me has gustado desde el primer día que te vi en un antro… desde el primer beso que me diste o la primera vez que entrelazamos nuestras manos… - su mano humana apenas podía cerrarse sobre la garra de su amante… - no me importa ahora ni me importará nunca que seas un licántropo, a pesar de que fueron ellos quienes me arrebataron tan cruelmente a mis padres cuando era un niño, fuiste tú quien me salvó y quien a su modo me ha protegido desde entonces… - buscó la mirada de su amante y sonriendo clavó sus pupilas castañas en aquellos profundos ojos negros… - Yoochun ah, Te Amo en absolutamente todas tus formas, y por ello te digo ahora, con la luna como testigo y mi propio juramento de por medio… - intencionadamente, el centinela hizo un corte en la palma de su mano con una de las filosas uñas del lycan, quien le miró confundido por su acción… - que estaré contigo de una u otra forma hasta el último de mis suspiros, te entrego mi cuerpo, mi alma y todo mi amor hasta que los quieras como parte de tu existencia, no importa si termino mi vida como mortal o llegas a concederme la oportunidad de una eternidad a tu lado…

Junsu acercó su palma herida al hocico del lycan esperando que bebiera de su sangre… Park lamió sin dudar… en el momento exacto en que el astro plateado entró en fase de luna creciente justo por encima del crepúsculo restante, entonces el licántropo fue cubierto por un resplandor plata que cegó por instantes al centinela… y para cuando sus ojos pudieron ver de nuevo, ante él ya no estaba la bestia en que su amante estuviera transformado… su lycan había pasado a convertirse en una criatura fantástica…

De apariencia era un lobo, pero su tamaño doblaba fácilmente el de cualquier canino, su pelaje lucía suave y de un color blanco brillante, con largos mechones que se movían gráciles con el viento que sopló desde fuera, algunos destellos azulados resplandecían en el pelaje a la altura de su pecho, la cola, la espalda, una peculiar forma en su frente que parecía un símbolo antiguo… el mismo color azul turquesa que predominaba en sus ojos…

- Chun… - murmuró el castaño embelesado con la peculiar belleza del lobo… acarició su frente y el puente del hocico… - en absolutamente todas tus formas Yoochun ah… - Junsu depositó un beso sobre aquélla forma en la frente del lobo… sin comprender lo que había pasado, pero seguro de que cuando vengan las respuestas para esa nueva inquietud, él le seguirá amando…

*****
Egipto
Luxor, antes Tebas
Templo de Luxor, Concilio del Priorato de Oriente

- el lycan louxsna ha despertado… - Katrina dijo antes de caer desmayada entre los brazos de Maximus…

Los símbolos grabados en aquel muro dentro de una de las cámaras del Templo contaban una historia particular… Maximus pudo notar que de entre aquellos símbolos uno había adquirido un color parecido al de las areniscas de cuarzo puro…

- el declive de Génesis y sus creaciones ha iniciado después de siglos… - el ojiesmeralda cargó en brazos a la rubia para llevarle a descansar… el ritual que acabara de realizar le había dejado débil, sin embargo, algo en particular parecía haber ayudado a que el proceso se acelerara, pues sabía de antemano que aquello que la chica consiguiera en unos instantes pudo haber tomado horas… - ¿otra fuente de magia?... – se preguntó mentalmente en tanto pensaba cómo dar respuesta a su propia interrogante…

*****
China, Valle de Xi Jiang

Luego de unos segundos el cuerpo del lobo volvió a resplandecer y cuando aquel brillo desapareció, Yoochun en su forma humana se mostró de nueva cuenta ante un Junsu que se lanzó a sus brazos sin reparar en el hecho de que el pelinegro iba desnudo…

- ¡Chunnie!... – gimoteó feliz de verle de nuevo, de poder sentir el roce de su piel, sentir entre sus dedos sus sedosos mechones oscuros, abrazarle y perderse en su calor cuando es abrazado de vuelta… - Te Amo…

- y yo a ti… - murmuró con voz ronca… el castaño se separó sorprendido… - Te Amo, Junsu ah… y así como hiciste un juramento para estar conmigo por siempre, quiero entregarte mi propia promesa de protegerte y amarte con mi cuerpo, mi alma y mi corazón… - le apretó contra su cuerpo y buscó sus labios dejándole un beso tierno, calmado, dulce…

Un beso que le dejaba demasiadas emociones a un centinela que se dejaba hacer y correspondía con pasión enredando sus lenguas hasta quedar sin aliento…

- ésta vez, Junsu ah… quiero que sepas que te hago el amor… - susurró sexy en su oído antes de comenzar a desnudarle…

Porque justo en ese momento ni siquiera le interesaba saber qué había pasado segundos antes con él, porqué había tomado aquella forma… solo quería eso… unirse una vez más al castaño, amarle y dejar de una vez por todas el pasado justo en ello…

Cayeron sobre aquella sábana manchada entre besos y caricias dulces… Junsu debajo de Yoochun demasiado feliz por saberse de nuevo recorrido con tal parsimonia y devoción por su amante… ¿era eso lo que eran aún?... suspiró una y otra vez mientras las manos del pelinegro se iban deslizando por su cuerpo, delineando con calma cada línea de piel, poniendo especial atención al pasar sobre aquellos relieves que saben desaparecerían casi por completo en los días siguientes…

Yoochun llevó una línea de besos y lamidas cariñosas por cada palmo de su cuerpo, sus dedos resbalaron sutiles por la curva de sus caderas perdiéndose atrás tanteando su más íntima zona, recordando de golpe que aquel pasaje casi fue profanado por otro hombre… por su peor enemigo… pero le relegó de sus pensamientos pues no pretendía arruinar ese momento tan especial con ira o enojo… solo quería amarle y hacerle sentir cuán importante era para él…

- Chunnie… - jadeó el castaño cuando la boca del pelinegro tomó uno de sus pezones, entonces sus manos solo pudieron resbalar en formas sin sentido por la espalda de Park…

El pelinegro sonrió contra su piel, mordiendo gentilmente ese montecito, jugando con el otro apresándole entre sus dedos… más jadeos salieron desde la garganta del castaño y eso aumentó su excitación… sabía bien la presión que debía ejercer para ocasionarle esos ligeros temblorcitos de placer que iban encendiendo a Kim… la mano libre de Park descendió por su torso hasta rozar su erección…

- ahh… - el castaño gimió ante su roce… y se removió inquieto cuando aquella mano siguió cuesta abajo hasta acariciar su ingle… le estaba provocando sin ofrecerle más de esas atenciones que anhelaba… - Chunnie, mhh… por favor, tócame…

- lo hago baby… - sonrió el pelinegro acariciando un poco más arriba hasta llegar a sus testículos…

- aahhh… - la espalda del castaño se arqueó de forma deliciosa… pero aún así, quería más… - Chun… mhhh… házmelo… - casi suplicó sintiéndose demasiado necesitado de su fuego apasionado… de sentirse plenamente tomado por su amante…

- ¿te lo hago, baby?… - el pelinegro masajeó una sola vez la erección del castaño de arriba abajo…

- aahmm… Chunnie, por favor… - el castaño le miró deseoso, se relamió los labios y movió sus caderas de arriba abajo como invitándole a probarle…

- intentaba ser romántico pero me la pones difícil… - le miró con picardía al tiempo que su mano bombeaba la erección del castaño…

- ahh, te la pongo como quieras, Chunnie, mhh… ahhh… - se sonrojó ante sus propias palabras, ante esos gemidos tan sonoros que salían de su garganta y parecían hacer eco en la cueva… - ¡Chun!... – gimió alto cuando la boca del pelinegro tragó su erección de una y la lengua del pelinegro resbaló por toda su extensión poniéndole más duro…

El pelinegro succionó lentamente al principio, una de sus manos continuaba en su labor de estimular sus pezones, la otra presionaba la base de su miembro para que no se fuera a correr demasiado pronto. Su propia erección estaba ya erguida ansiosa, caliente, dura, hinchada…

- ahh, Chunnie, mhh… - sus dedos se enredaban entre los mechones del pelinegro, el calor había subido estrepitosamente en su cuerpo, le ardía la piel, le hervía la sangre… se sentía demasiado excitado…

Yoochun mismo se sentía por las mismas condiciones… sentir la erección de su novio en su boca, tocando hasta su garganta, dejándole en las paredes bucales ese sabor peculiar salado le había puesto demasiado pronto a tono… sabía que era pasión, lujuria, deseo… amor… esa necesidad de complementarse siendo uno con el único chico que en todos esos siglos fue capaz de ganarse un corazón que creía había muerto junto con la mujer que alguna vez amó también…

Ahora estaba seguro de que lo que sentía por Junsu era diferente de lo que una vez sintió por Ji Soo, si bien ella había sido su primer amor… era ese quien retorciéndose de placer por sus caricias y atenciones le había enseñado algo que nunca imaginó siquiera, algo que ni la propia Ji Soo tuvo oportunidad de intentar… estar dispuesto a entregarle todo de sí sin esperar realmente nada a cambio… amarle en todas sus formas, aceptarle con esa maldición que como lycan llevaba… esa que ni Ji Soo pudo aceptar pues la última mirada que le dirigiera en el pasado había sido de temor… pero Junsu, él aún cuando le viera furioso, no le temió… ni le miraba tampoco con lástima o rencor… en esos ojos castaños que ahora lucían semicerrados dominados por el placer, siempre ha visto solo amor… y miedo… miedo a no ser amado…

Como quizá le amó desde el instante en que sus orbes negras le miraran como un chico y no como el niño al que salvara…

- ya, Chunnie… ahh, dentro… - el castaño abrió un poco más sus piernas esperando que entendiera su petición…

Sus mejillas arreboladas de carmesí, su cuerpo perlado en sudor, su sonrisa dulce pero sensual, su mirada brillante, esa respiración alterada… esos latidos de su corazón apresurado que podía escuchar con claridad… todo en Junsu le encantaba y le hacía sentir afortunado…

Se perfiló entre sus piernas y llevó sus dedos a la boca del castaño para que los humectara con su saliva antes de llevarlos a su entrada y dilatarle lo suficiente para no lastimarle demasiado cuando le penetrara… los gemidos del castaño se dejaron oír tan fuerte y claro como minutos atrás… una vez hubo dilatado su intimidad, apartó sus dedos y acomodó la punta en su entrada listo para empujar lentamente hasta perderse en su interior…

- mmhhh… - el pelinegro gimió ronco deleitándose con esa sensación única de sentirse apresado entre las calientes y estrechas paredes de su intimidad…

- ahh… - el castaño gimió ligeramente incómodo… pero todavía demasiado excitado y feliz de saberse nuevamente en la intimidad con su amante… cuando en esos días en cautiverio con Yiang hubiera llegado a temer no sentirle nunca más…

Apenas Yoochun llegó al tope, sintió las caderas de Junsu golpear contra las suyas autoembistiéndose… comprendió que no deseaba esperar… y él tampoco deseaba hacerlo… así que con sumo cuidado comenzó a embestir dándole tiempo de que se acostumbrara a su intromisión… los movimientos resultaron dulces y sus labios aprovecharon el ritmo lento para encontrarse en besos tiernos con sabor a futuro y esperanza de poder vivir ese amor que más que nunca se levantaba sincero y puro…

Instantes más tarde, con las manos de Junsu aferradas a los hombros del pelinegro, y las de éste ancladas en las caderas del castaño, Yoochun aumentó el ritmo de sus estocadas hasta volverle un vaivén casi salvaje… y aunque el castaño pudiera sentir que casi lo parte en dos, adoraba esa sensación, le encantaba la forma tan natural con que el pelinegro le tomaba…

Comprendía ahora que esa sería siempre su forma de hacerle el amor, con esos tintes de salvajismo, pero sobre todo con ese amor sin igual que hacía que su corazón fuera a mil por hora y amenazara con salírsele del pecho para danzar con su otra mitad en el de Yoochun…

Una mano rodeó la erección de Junsu estimulándole al ritmo de las embestidas que golpeaban profundo en su interior… Yoochun gemía en su oído, besaba su cuello, marcaba su piel con suaves mordiscos… jadeaba su nombre y se perdían juntos en el calor y la excitación… en ese hacer el amor conscientes de que es justo ese sentimiento el que les une…

Toda aquella emoción les arrastró tal vez demasiado rápido al éxtasis… pero cuando ambos alcanzaron el orgasmo al mismo tiempo y gimieron el nombre del otro, comprendieron también que en ese momento compartido acababan de entregarse la promesa más hermosa de todas…

Amarse por la eternidad sin importar más nada que el mundo que conforman ellos dos siendo uno…

……………………………………

Yoochun despertó cuando escuchó pasos acercándose… apartándose con cuidado de ese Junsu aún en brazos de Morfeo y enredado en la sábana manchada, el pelinegro se preparó para transformarse en lycan cuando distinguió el aroma del visitante…

- tienes suerte de que sea yo, llevan demasiado tiempo en el mismo lugar… - JinHyuk se apareció lanzándole un bolso… - cámbiate y márchense pronto…

- qué ha sucedido… - Yoochun cuestionó comenzando a vestirse con esas prendas que su amigo le llevara…

- en resumen, el Concilio de Sangre tiene una guerra interna…



Erase - prólogo

Changmin cerró sus ojos mientras sus dedos se paseaban entre las teclas; para cualquiera, el podría verse como un ángel de la tierra que sabe cómo tocar una preciosa melodía en piano. La melodía que tocaba era sin lugar a dudas hermosa, dándole a la gente un pequeño sabor a cielo y a algo desconocido, un abrumador sentimiento que llenaban sus corazones; era todo lo que él deseaba.
Quería tocar para demostrarle a la gente cómo se sentía, incluso si no pudieran de verdad entender que es lo que habita en su corazón. La canción que tocó en el piano fue tocada hermosamente con un propósito.
Para él, un corazón roto es hermoso en si mismo, podría incluso enseñar a alguien a seguir, o también podría enseñarles a sufrir de forma silenciosa mientras observas a la persona que amaron desde la niñez a sonreírle a otro. Un corazón roto es algo que te dice que nunca más debes volver a caer fácilmente, así tú no podrías herir tanto como lo hiciste antes.


Un corazón roto te dice que la vida real no siempre es tan fácil y te obliga a madurar.

Abre sus ojos, sintiendo los residuos de su alma derramarse a través de sus dedos llegando a las teclas del piano.
Así es la forma en cómo llora Changmin.

Changmin creció siempre con la mentalidad de que un hombre raramente llora, que la única vez que se les podría ver llorar es cuando nace y cuando son unos indefensos bebes, porque no saben nada. Él creía en eso y vivió creyéndolo.


Una noche en sus 22 cumpleaños, cuando su corazón fue roto, él no hizo nada más que llorar.

Como una marioneta, caminó hasta su casa, sosteniendo los dos anillos de compromiso que permanecieron con él y a la persona a quien decidió darle su corazón. No estaba lloviendo— ¿por qué el cielo debería llorar por alguien como él? Él era solo una insignificante y pequeña partícula en un mundo lleno de otras insignificantes partículas; en vez de eso, el cielo era claro y esponjoso mientras las estrellas brillaban como nunca.
Estuvo debatiendo si podría o no arrojar los anillo lo más lejos posible, pero no lo hizo.
Llegando a su casa, Changmin dejó los anillos en un cajón y se fue a refugiar en la sala de música, su santuario. Fue en esa habitación donde aprendió a tocar el piano, dónde el sacaba su corazón, expresando ya sea rabia, melancolía o completa felicidad.

Changmin tuvo la idea que podría tocar un día (entero) con el corazón roto, pero él nunca creyó que pasaría, no quería creerlo.
Creyó que era tiempo de dejar de vivir en un mundo de fantasía y se dio cuenta que necesitaría darse cuenta de ello.
Acabando la canción, Changmin nunca pensó que sus ojos le arderían tan horriblemente.
En la última nota, sintió que su corazón dolía incluso más, pero no tenía remordimientos. No tenía remordimientos de haberse enamorado.

No tenía remordimientos de haber entregado su corazón y su alma a la persona que amaba incluso más que a la música e incluso mucho más.
No tenía remordimientos de aceptar el anillo de compromiso de vuelta y dejar esa casa sin decir una sola palabra.

Los ojos de Changmin ya no ardían tanto como cuando acabó de tocar la canción; se levantó y dejó la habitación de música cerrando la puerta tras él.
El teléfono sonó desde la sala y porque ya era muy tarde, no había duda quien era el que le llamaba.
Después de unos cuantos toques más, hubo un largo pitido y un breve silencio. Es como si hubiera durado eternamente para los oídos de Changmin antes de que el otro hablara.

“Changmin-ah, soy yo.” Se apoyó contra la puerta de la sala, mientras escuchaba a la persona con la que había hablado hace solo una hora atrás. “¿Llegaste bien a casa? Por favor llámame…Okey? Se que las cosas no están bien entre nosotros, pero espero que encuentres una manera de perdonarme, en el futuro, si no es ahora. Perdóname, Minnie.” Changmin escuchó la voz de quien lo llamaba vacilante, como si tratara de controlar sus emociones y no dejarlas salir. Entendió porqué quien le llamaba no podría llorar.
“De verdad siento lastimarte de esta forma, especialmente en tu cumpleaños. Por favor llámame, okey? Adiós.” El brusco click le dijo a Changmin que el otro había colgado y dejó caer un fuerte respiro, sin saber que hacer hasta este punto.

Lo hizo feliz, incluso sabiendo que esa persona aun se preocupaba por él.

Pero a la vez… Lo hacia sentirse peor, escuchando esa voz preocupada.
Changmin se deslizó sobre el piso y dejó apoyar su espalda contra la pared. La única cosa que podría hacer hasta este punto era superarlo yendo a clases y a trabajar.
Ni siquiera pensó en permitirse o encontrar alguna forma de mirar o volver a hablar a Jaejoong otra vez.

Erase

Titulo: Erase (Borrar)
Autor: Chibireina
Traductor: Min-ah
Parejas: MinSu, YunJae; ex JaeMin, YooSu
Género: Slash
Estado: Cancelado
Sumario: Un hombre sufre porque su corazón fue roto el día de su cumpleaños; el otro sufre por la culpa de haber roto un corazón. Cuando estos dos hombres se conozcan, ellos pondrán todo para no enamorarse el uno del otro, para no herir al otro y para no herirse a sí mismo.
*audífonos (Latinoamérica) = cascos (España)
*sala = aula


Beso Carmesí

Titulo: Beso Carmesí.
Autor: S.Tsuki
Pareja: ChangMinho
Género: Slash, Lemon, Vampirismo
Extensión: Oneshot (?)
Nota: Lo que está entre circulitos son las conversaciones mentales.
----

-Por favor, le aseguro que nadie lo sabrá, solo sea amable conmigo…-murmuró una joven de abundante cabellera rojiza, cerrando los ojos acercándose con timidez al Joven frente a ella, quien con delicadeza propia de su título actual, aspiraba el aroma de la chica quien mantenía el cuello levemente inclinado y el rostro sonrojado, depositó una sutil y fría caricia sobre la zona, que provocó un escalofrío en la mujercita.

-…tranquila señorita…-un suave murmullo aterciopelado, la tibieza del aliento chocando contra el lóbulo… haciéndola temblar…apartando el cabello con una intrínseca caricia…

La puerta se abrió de forma brusca y repentina, las pupilas se dilataron y los colmillos propios de un depredador atravesaron la piel clavándose en la yugular, la chica solo ahogó un grito sorprendido, gimiendo quedamente después, recargándose de forma brusca sobre un mesón de caoba tirando un finísimo florero, que se estrelló de forma ruidosa contra el piso…

La calidez del elixir se deslizó por su garganta, sin dejar de succionar ni un segundo, hasta casi sentir la vida de la muchacha escapársele entre las manos... Se separó lentamente, lamiendo la herida que había dejado sobre el cuello, la cual cerró instantes después, tomándola con fuerza entre sus brazos la recostó con delicadeza sobre un suave y cálido sillón, incorporándose con imponencia girando el rostro para observar a la persona que había visto todo y que a pesar de no ser la primera vez en presenciar algo similar, aún temblaba asustado escondiendo su confusa y turbia mirada de él…

La mirada escarlata lo atravesó completamente, obligándolo a tensarse, pues el bien sabía que estaba viendo más allá de su propio ser, enfocó su mirada en esa joven, que como muchas otras se ofrecía con descaro, intentando así alejar esa extraña corriente placentera al verse reflejado en esos dulces ojos matizados en sangre.

-Changmin-ah… ¿Estás bien…?-deslizó en un susurro, caminando hacia el nombrado, deteniéndose justo donde se encontraba el florero roto, agachándose para recoger los vidrios que se encontraban desperdigados por el suelo.

-Sí…Gracias…-respondió con un tono ronco, acercándose e hincándose a su lado, recorriéndolo con lasciva y lujuria, adorando el estremecimiento del cuerpo contrario al verse presa de semejante mirada, porque cada vez era más difícil ignorar el líquido susurro de la sangre fluyendo a través de sus venas, llamando e incitándolo a tomar su vida como propia y atarla lenta y placenteramente a él, a sus deseos, a su cuerpo…Cerró los ojos despejándose un momento y estos volvieron a su color natural, aunque la turbia mezcla de sentimientos aún se reflejara en ellos.

El joven pelinegro se sintió agitado, algo en la mirada del mayor removió su interior de forma inexplicable, respiró profundamente intentando relajarse, Changmin siempre notaba cuando se alteraba y esa ocasión no sería la excepción, tan abstraído estaba que tomó un vidrió astillado que le hizo un corte pequeño, obligándolo a tirar los vidrios que sostenía en su otra mano, tras dar un respingo sorprendido.

-Minho ¿Estás Bien?-indagó preocupado tomando la mano del menor, mientras el olor de la sangre hizo despertar de nuevo sus instintos, a pesar de no sentir hambre, al menos de alimentó, ya que el ansia que nacía desde lo más recóndito de su ser era un hambre de calor, de cercanía, de unión…

Minho tembló y sus ojos se oscurecieron, Changmin se llevó su mano lastimada a los labios, tragando la sangre, paseando su lengua con delicadeza por la zona, inundando repentinamente el ambiente de una abrumadora e inquietante tensión sexual, los labios del castaño besaron la zona tenuemente, antes de volver a lamer la herida, las palpitaciones en el cuerpo de Minho resonaban con fuerza en su cabeza, no fue consciente de cómo pero sus colmillos comenzaron a raspar la enfebrecida dermis; Y justo cuando estaba a punto de morderlo, el jadeo de Minho con su nombre impreso en él lo hizo regresar a la realidad, alejándose con más brusquedad de la deseada del moreno, quien lo miró dolido, triste y sorprendido sujetando su mano cerca del pecho, con la respiración claramente acelerada.

-¿Por qué…?-alcanzó a murmurar el más bajo, inclinando la cabeza para que el cabello le ocultara la mirada.

-Porque no pienso atarte a una existencia miserable como lo mía…-respondió con voz amable y apacible tan ligera y susurrante que era indiscutible.

-¡¡Pero tú!!-alzó un poco más la voz callando al instante hundiéndose más en sí mismo aún en el suelo.

-Sé lo que te dije, pero aún eres demasiado joven e ingenuo y no voy a ser yo quien se robe tu vida…

-Es una decisión que aún no estás preparado para tomar…-Le murmuró con la serenidad renovada acariciándole el cabello, regalándole un suave beso en la frente, que se sintió bien, y les acomodó el mundo de nuevo.

Changmin se puso en pie y ayudó a Minho a hacer lo mismo cuando escucharon pasos acelerados acercarse por el pasillo.

-Es nana ella sabrá que hacer…-le dijo al oído, rozándole la piel adrede cuando desapareció envuelto en una ligera ventisca.

-¡¡Mi niño!!-resonó el llamado por toda la estancia, girando a ver a una mujer regordeta y de mediana edad, con expresión maternal, que entró presurosa a la habitación seguida de dos hombres de buen aspecto, quienes cargaron a la inconsciente pelirroja.

-Llévenla a casa con cuidado y sean discretos…-ordenó la señora recogiendo rápidamente esos cristales, colocándolos en el mandil que colgaba sobre sus faldas.

-¿Dónde está él conde corazón?-

-Changmin hyung debe estar en su habitación…-Recalcó el nombre del mayor.

La señora soltó una risita encandilada, con un agradable rin tin tin picaresco, Changmin odiaba que lo llamarán Conde, y Minho era bastante dócil y complaciente con él, pues estar en Europa no le agradaba y el menor hacía todo para hacerlo sentir más cómodo.

-Ese mocoso-gruñó con falsa molestia recogiendo el último de los cristales-…Ha estado a punto de descontrolarse últimamente, aunque es un verdadero beneplácito, que las señoritas se le ofrezcan a penas verlo…-murmuró apreciando de reojo el seño fruncido de Minho.

-Pero sabes lo que él piensa sobre eso… no quiere intentar convertir a nadie…-refutó el menor con voz temblorosa.

La mujer se giró a mirarlo acariciándole el rostro, viéndolo con todo el orgullo maternal que sentía por él, dejando un momento sus quehaceres.

-…Y sabes que si por él fuera hace mucho tiempo te hubiese convertido, pero eres especial, de hecho eres la única persona lo bastante apta para ser vampiro con la que se ha encontrado en estos últimos años, pero la transformación implica experiencia y un intercambio igualitario de energía, aún no estás listo, además puedo entenderlo…él quiere que tengas siempre las libertades que al ser vampiro se te restringen…para empezar atarte a una noche eterna…-Minho le sonrió y la mujer suspiró aliviada internamente, había sonado lo bastante convincente para que desistiera, al menos en esta ocasión, y así darle más tiempo a Changmin de pensar las cosas con serenidad.

-Oh te cortaste…-indagó curiosa.

-Fue solo un rasguño, hyung lo curó…-le dijo con las mejillas encendidas.
-Ya veo porque salió huyendo…-comentó la dama con jovialidad-…Es una de sus múltiples habilidades, sin mencionar que a veces logra una visión bastante subjetiva de él mismo en los demás cuando los besa…-comentó de forma casual- ¡Ah! Pero no te preocupes tu puedes conquistarlo corazón eres inocente y te avergüenzas con facilidad, cualidades fetichistas bastante atractivas para él, además siempre hueles a moras o a vainilla, así que tienes puntos extra por eso…-le guiñó un ojo y le entregó la rosa que yacía anteriormente en el florero, saliendo presurosa de la habitación, largando una ruidosa carcajada.
-¡¡NANA!!-Avergonzado se hundió un poco en sí mismo, riéndose quedito de las bromas insinuantes de la mujer.

Se dirigió hacia la ventana y se sentó con cuidado sobre el alfeizar, un silbido relajante le atravesó los oídos, proveniente del enorme jardín que observaba en esos momentos, recargó su frente sobre el cristal encontrándose con su reflejo, mirando el tranquilizador movimiento que realizaban los arboles, eran cerca de las 3 de la mañana y el no tenía nada de sueño, estaba demasiado acostumbrado a la noche.

Introdujo su mano por un pequeño hueco que se formaba entre su saco, abriendo el primer botón de esa camisa escogida con bastante meticulosidad para él, y sacó una botellita de cristal, que colgaba anudada de esa cadena de plata que rodeaba su cuello, con brillantes alas bañadas en oro blanco y un zafiro azul incrustado en el centro, de quien más podía ser ese regalo que no fuera Changmin, abrió el frasquito con cuidado y se lo llevó a los labios, un amargo sabor se deslizó por su garganta y tembló estrujando la tela de sus pantalones, eso era tan desagradable, respiró profundamente mientras ese atisbo de advertencia trastabilló en su mirada apreciándola en su reflejo tras recorrerle todo el cuerpo, no quería que Changmin se fuera, no quería quedarse solo…Y siempre que él iba a ausentarse esa horrible sensación de desasosiego se instalaba en su cuerpo, porque cada vez eran más frecuentes y más largas sus ausencias y lo sabía el no soportaría mucho más…

Cerró los ojos dejándose dominar por el cansancio, aprisionando la rosa con fuerza entre sus manos, clavándose las espinas en las palmas, dejando solo unos diminutos puntos enrojecidos…


*~*~*~*~*~*~*~*~*


Changmin entró con dificultad a su habitación y se encerró intentando evitar así que el irrefrenable deseo que surgía de su interior como el rugido de un animal salvaje se descontrolara completamente.
Solo por el hecho de que ese niño era especial, de los pocos seres humanos que hasta los más puros y retrogradas de su raza, consideraban valiosos y anteponían su protección incluso a la vida de más como ellos.

Pero él lo sabía, lo supo desde que lo encontró, no lo dejaría ir de su lado nunca, aún así las cosas no eran tan sencillas, la esperanza de vida de esos seres humanos era relativamente corta, muchos no pasaban de los 25 años, sin mencionar las complicaciones de la transformación, que no eran más que una gran mentira, Minho incluso con 8 años podría haberlo soportado, ni siquiera había dolor, el único problema es que él no sabía manipular la situación, ¿cómo transformarlo sin que el acto se complicara y envolviera en una nubosidad erótica?, siendo el moreno un niño nunca hubo dificultad alguna en estar cerca de él incluso hambriento, pero actualmente cualquier acercamiento inconsciente era como fuego, ardiente e incontrolable, sin mencionar que el cuerpo del moreno respondía a su cercanía, aun sin darse cuenta, abusar de las reacciones de sus cuerpos no sería justo para él, ¿Dónde diablos se metían sus padres cuando los necesitaba?, tenía cerca de 50 años de no verlos.

Suspiró con fuerza encaminándose a paso trémulo hacia su cama, donde se desplomó sin cuidado y se sujetó la cabeza con fuerza, mientras todos sus pensamientos giraban en torno a él, otra vez…
Pero qué demonios el no podía ser tan egoísta, se pasó la mano por el pelo, poniéndose en pie de un salto, de un tirón se despojó de sus prendas manchadas de sangre, dejando como única espectadora de su escultural cuerpo, candidato idóneo a próximo dios griego, a la luna rodeada de soledad nocturna.


(¡¡Sí!! yo estaba ahí XDDD avísenme si quieren las fotos *W* *babas*)


Se colocó una finísima camisa de Satén y un enorme saco negro decorado con delicados bordados en dorado, que le cubría todo el cuerpo casi hasta las rodillas, giró hacia su escritorio y tomó un pequeño baúl lleno de documentos, sería mejor apresurarse o no llegaría a tiempo a su compromiso antes de que el sol saliera, que si bien era un mito que lo mataba era molesto y agotador exponerse a él.

Se precipito por los pasillos con velocidad sin hacer el menor ruido posible, dirigiéndose sin darse cuenta al salón en el que había dejado a Minho, abrió la puerta con cuidado solo para encontrárselo dormido en el alfeizar de la ventana, esa manía nunca se la había podido quitar.

Suspiró sonriendo, tenía bastante tiempo que no lo observaba bajo la luz de la luna, recorrió con hambre cariñosa cada línea de su cuerpo, cada arruga en la ropa, cada respiro, cada latido, cada maldito pequeño detalle que lo hacía estremecer como un adolescente hormonado, que él era cualquier cosa pero hace un par de siglos que había dejado de ser un adolescente.

Se sonrió de sus propias maquinaciones y dejó sus cosas en la mesa, se acercó a Minho tomándolo entre sus brazos, su cabeza reposo sobre su pecho mientras el cabello le hacía cosquillas en el rostro, aspiró profundamente cuando obligó al subconsciente de Minho a aferrarse a su cuello, resultando aún más inútil el calmarse pues de nuevo ese hipnotizante aroma lo inundó completamente, agitado se dirigió a la habitación del menor, una vez ahí lo depositó en la cama tomando con delicadeza esos delgados brazos que se aferraban a él sin querer soltarlo, colocándolos a cada lado de su cuerpo.

Desabrochó los primeros tres botones de la camisa de forma distraída, hasta que nuevamente sus dedos se deslizaron por el cuello, sintiendo el flujo y reflujo de la sangre, Minho en su estado de inconsciencia se giró un poco dejando expuesto la totalidad de su cuello.

°Incitante…°

Se murmuró así mismo mentalmente dando un paso atrás concentrándose en esconder los colmillos que salieron tras ese simple gesto, dio otro paso atrás, inseguro, pero un abrasador impulso lo arrojó hacia Minho, subió a la cama a gatas deslizándose como una feroz pantera a punto de atacar, posicionándose de forma sensualmente dominante sobre él, sus ojos comenzaron a oscurecerse hasta volverse dos rubíes escarlata, mientras con un sigiloso tirón terminó de abrir la camisa del chico, que aún en su ordenado estado de sueño comenzaba a inquietarse, dio una suave lamida a la piel cerca del ombligo, notando la agitación del menor en su propio cuerpo, cerró los ojos e inició su recorrido de forma ascendente, parando sobre uno de los tiernos y endurecidos botones, dedicando una lenta caricia al lugar, arrancando un suspiro placentero de Minho, que ignoró rotundamente, cuando sintió la piel palpitar entre sus labios, subiendo hasta el cuello acariciando con sus labios sobre la yugular…

Su pulso incrementando y una errática confusión azotándolo por completo…

Los colmillos raspando, el cuerpo bajo el contrayéndose en deseo, tomó el rostro con delicadeza entre sus manos…

Y entonces su boca se inundó de un extraño sabor metálico ajeno al de la sangre, abrió los ojos sorprendiéndose del estado en el que se encontraban, observó con detenimiento la cadena que rodeaba el cuello del menor, quien se mantenía ajeno a todo lo ocurrido, o al menos eso era lo que él creía.

Esa antigua cadena fue el regalo que le dio esa primera noche que pasó en su casa, pensó que ya ni si quiera existía, la acarició con nostalgia y se desplomó completamente sobre Minho abrazándolo muy despacio…
Le regaló un suave beso en la frente y cuando se hubo dado cuenta ya estaba en su rustico carruaje de camino a la ciudad…


*~*~*~*~*~*~*~*~*


Abrió los ojos, sentándose de golpe en la cama apenas escuchó la puerta cerrarse, intentando al menos respirar, su cuerpo estaba hirviendo y aunque no pudiese verse en un espejo, el color de su rostro sería evidente, aún sentía el tacto seguro y delirante del mayor sobre su piel, y un ansia sexual estaba apoderándose muy lentamente de todo su ser, la mente de Chang se unió a la suya por unos breves instantes, y un sin fin de tórridas escenas eróticas y fantásticas comenzaron a desfilar en su cabeza, sofocándolo, no era solo el anhelo de aferrarse a una vida eterna, le quería y deseaba estar siempre a su lado…

-ughm…- un quejido tembloroso escapó de sus labios, incluso el rozar de su propia piel lo encendía, un escalofrío lo atravesó por completo, al dejarse caer sobre la cama, abrazándose inseguro, su mano se deslizo por el suave edredón aprisionando con mucha fuerza la carta que aceptaba su petición, cerró los ojos intentando tranquilizarse, temblando notoriamente, largando una sonrisa extraña…Perdiéndose rápidamente en el mundo de Morfeo, al menos en sus manos estaba el anclaje para estar siempre cerca de Changmin…


*~*~*~*~*~*~*~*~*


Su mirada vagaba perdida por los arbustos que dejaba atrás, como oscuras manchas ensuciando un lienzo en blanco, suspiró frustrado, no podía condenarlo por el simple hecho de quererlo para él, ni siquiera…ni siquiera estaba seguro de estar realmente enamorado, era una decisión arbitraria y egoísta, el mismo había sufrido ese tormento a pesar de haber nacido siendo un vampiro y que ahora viviese de forma tranquila, no quería decir que no se sintiera culpable cuando lastimaba a las personas aun sin quererlo, su mirada viró de nueva cuenta al camino rememorando los detalles de su primer encuentro, mientras las piedras del sendero repicaban contra las enormes ruedas del carruaje generando un ruido fiero amortiguado por los relinchidos de los caballos, que se camuflaban perfectamente con la negrura del bosque…

-----FLASH BACK-----


Una sombra se mimetizaba con la oscuridad de la noche, vagando por la devastada aldea, las casas destruidas y el aroma a dolor y muerte le atravesaban los sentidos, ni siquiera había una razón lógica para estar en ese lugar, la rudeza de la epidemia era más que obvia y el paso de los ladrones al notar a la población débil se hacía evidente a cada segundo que permanecía en ese lugar, observó con detenimiento todo a su alrededor, tomando forma y agudizando sus sentidos como si esperase encontrar algo.

Dio media vuelta y comenzó a alejarse de la pequeña villa, cuando su estancia en el lugar no parecía ser necesaria, caminó casi hasta llegar al bosque, y una muy débil pero agitada respiración lo hizo voltear y afilar la mirada buscando los indicios de algún otro sobreviviente y la ubicación exacta de quien lo llamaba, por extraño que pareciera el comenzó a agitarse llevando el mismo ritmo respiratorio que el de aquel desconocido, regresó unos cuantos metros deteniéndose frente a una pequeña y maltrecha casona, su sangre comenzó a correr con violencia y una palpitación fortísima lo hizo dar un traspié, adentrándose a la casa, su rostro adquirió una frialdad escalofriante, 2 cuerpos con claros indicios de haber sido asesinados estaban tirados sobre lo que parecía la alfombra de una acogedora sala, atravesó velozmente el lugar cuando un crujido se escuchó tras una de las puertas.

En un rincón de la habitación había un cuerpo menudito hecho bolita, era un niño de no más de 8 años, al parecer estaba enfermo y asustado, de dos zancadas llegó al pequeño, lo tomó en brazos y lo sacó a prisa de la casa, mirando de reojo los cuerpos que yacían inertes en el suelo.

-Mamá…-murmuró anhelante el niño, una furia y una tristeza incomparable lo embargó repentinamente, más no podía quedarse a meditar las cosas, así que se apresuró en alejarse de ahí, cuando hubo llegado a la tranquilidad del bosque, un pequeña llama creció y el fuego se extendió con velocidad, demasiado indescriptible, consumiendo todo sin dejar rastro alguno, Changmin entonces sujetó con fuerza al niño, envolviéndolo con la enorme capa que había colgado sujeta a su cuello, tras un iracundo suspiro, se vio viajando con el viento llegando en unos segundos a la entrada de su actual residencia.

-¡Nana!-Gritó adentrándose a su hogar de forma estruendosa.
-Changmin ¿Qué ocurre?-murmuró una mujer que alarmada, se acercó a él reparando en el diminuto bulto que traía entre las manos.

-Está enfermo…-sin pensarlo ni un segundo, La nana lo tomó rápidamente entre sus brazos, corriendo escaleras arriba internándose en la primera habitación del pasillo, corrió al baño y trajo consigo unas toallas húmedas y una camisa de Min, lo limpió y cambió con delicadeza, metiéndolo segundos después entre las mantas.

-¿Qué sucedió?-preguntó a Chang quien no había dejado de mirarlos ni un instante, sacando de un pequeño armario varios frascos. Con distintos polvos y líquidos.

-Solo cúralo…- habló de forma imperativa colocándose a su lado, murmurando quedamente suaves y curativas palabras hacia el niño implantándole algunos cuantos recuerdos suyos para que no se asustará, aunque parecía raro, que sus exigencias fuesen captadas tan bien por el infante.

Su nana se apresuró a darle la medicina acomodándolo de nuevo para que durmiera profundamente, el castaño fue a sentarse tranquilamente sobre el alfeizar de la ventana, donde esperaría a que despertará.
-Cuídalo bien tal vez el que esta noche hayas acudido en su ayuda sea solo obra del destino, por cierto ¿cómo se llama?…-

-Minho…-y la mujer salió después de otorgarle una sonrisa comprensiva, cerró las cortinas de la habitación confirmando sus sospechas, así que tal vez podía ser él uno de ellos.

Se sentó a los pies de la cama, donde esperaría pacientemente a que el niño despertará, aún era tarde y lucía débil, dormir un poco no le haría mal, así que cerró los ojos…

Para cuando volvió abrirlos se encontró recostado en la cama siendo observado por dos ojitos curiosos, y una pequeña boquita que se curvó en una sonrisa tímida al verlo incorporarse en la cama, vaya sí que había dormido, incluso sobre el buro había un vaso con agua y fruta mordisqueada.

-Nana, trajo comida, dijo que cuando despertaras fueras con ella y que más te valía no haberte pasado conmigo o haberme lastimado, porque te los iba a cortar…mmm… sí eso me dijo, bueno de hecho no lo dijo pero lo murmuró cuando entró y vio que dormías abrazándome, entonces yo pensé que el recado sería importante, lo que sea que signifique…-murmuró viéndolo con curiosidad, y esa mirada lo hizo sonrojarse, sintiéndose como un pedófilo enfermo, dándole la razón a la nana, por sospechar de sus impulsos.

-¿Hyung entonces ya no voy a ver a mis papás de nuevo?-preguntó buscando su mirada, Changmin se levantó pensando en que decirle al pequeño.

-No por ahora pero si eres bueno podrás ir al mismo lugar que ellos…-y se sentía estúpido él ni siquiera era de ese tipo de ideas, como diablos podía estar hablando de un “lugar” para la gente buena.

El pequeño Minho se bajó de la cama dando un saltito, corriendo por toda la habitación tras Changmin pues este no se quedaba quieto.

-¿Entonces si existe el cielo?-preguntó sin dejar de seguirlo.

-Pues si ¿acaso no lo ves?-

-uhum, sí, pero yo no sé volar…-

-Pues algún día aprenderás…-respondió con brusquedad, aunque Minho parecía no haberlo notado.

°Amargado de seguro hizo algo malo y por eso sus papás lo castigaron y ya no viven con él° un ligero tic comenzó a aparecer en el ojo izquierdo de minie, Minho no habló estaba seguro de eso, pero si lo pensó, °Me pregunto que le hará nana si le digo que lastimó mis sentimientos°

-¡¡Nada, porque trabaja para mí, además es mi nana, no la tuya!!-respondió infantilmente parando en seco haciendo que Min chocará con sus piernas y se fuera de sentón contra el suelo, riéndose torpemente, buscando de nuevo su mirada levantando las manos para que lo alzara.

-¿No crees que ya estas grande para qué te carguen?-Más aún así lo levantó y se lo puso sobre los hombros.

-Es que estas muy grande y no te alcanzaba…-respondió comenzando a picarle los oídos y la frente.

-¿Y ahora qué haces?- suspirando frustrado comenzando a moverse.

-Busco de donde sale el ruido de tu cabeza, cuando estabas dormido pensabas en tus papás y en que ya no están contigo, y yo podía escuchar, y también sabías que estaba pensando, pero ya busqué y no tengo hoyos en la cabeza por donde se escape el ruido…-dijo inocentemente, sacándole una sonrisa tierna al mayor.

-¡Hey deja!-dijo atrapando sus manos- es algo que cuando estés grande te voy a explicar, solo necesitas saber que no tenemos hoyos por donde se nos escape el ruido…-

-Yaaa, pero yo soy grande…-murmuró intentando sonar convincente.

-Pero no eres lo suficientemente listo…-

-Si soy listo lo que pasa es que quieres mantener el control…-refutó con un puchero, haciéndolo reír de nuevo.

-Pero que te parece si hacemos un trato, si tú me cuidas vas a dejar de estar triste por tus papás ¿verdad? y yo también y entonces no habrá problemas y nos llevaremos bien ¿cierto?-murmuró jugueteando nervioso con su pelo.

-Supongo…-y se vio asintiendo, con una leve sonrisa.

-Bien, trato hecho jamás deshecho…-continuó palmeándole las mejillas con fuerza.

°¡Auch, mocoso!°

°Tú también eres mocoso, la nana así te llama° Ambos rieron infantilmente.

-Bueno toma, es un regalo, que afianza la validez del pacto…- le dijo Chang extendiéndole una pequeña cadena.

-Gracias está muy bonita…-le dijo dándole un extraño abrazo pues solo podía abrazarle la cabeza.

Y comenzaron a reír de nuevo, con el tiempo y en uno de sus descuidos Minho descubrió lo que era, por suerte después de una explicación exhaustiva se quedó satisfecho, insistiendo en que lo hiciera un vampiro, el alegó que no, porque era un niño y dolía, pero sabía que no podía retrasarlo tanto, después de eso comenzó a crear una barrera para que ninguno de los dos pudiera acceder a la mente del otro, no quería que después todo comenzase a complicarse, y menos que viera sus recuerdos, tal vez se traumaba y ya de por sí era raro verlo de noche, sin mencionar que ya no era solo el anhelo de hacerlo feliz, por el supuesto trato que habían hecho…

°Si no quedarse conmigo toda la eternidad…°


-----END FLASH BACK-----



Parpadeó confuso, ubicando su mirada frente al Márquez, quien le sonrió como si hubiese estado esperando que terminara de cavilar mentalmente.

-Buenas Noches-saludó haciendo una leve reverencia, a pesar de que el castaño frente a él lucía aun más joven que Changmin, era casi tan viejo como su padre.

-Buenas Días querrás decir ¿no?-rectificó sonriendo de forma graciosa.

-Por cierto te aviso que te quedarás unos días en mí casa…-

-Está Bien.-respondió comenzando a caminar tras el Márquez, adentrándose al imponente edificio que correspondía solo a la biblioteca de Jinki.

°Intentas distraerte, pero ya empiezas a extrañarlo, ¿Cuándo te decidirás?°

-El ser viejo no te otorga tantos privilegios así que sal de mi cabeza…-
Una leve y burlona risita hizo temblar los hombros de la persona frente a él.

°Pero el ser viejo me otorga sabiduría, además el campo alrededor de tus pensamientos era muy débil, por cierto que tiernos resultaron tus recuerdos…°

°Tsk…eres tan similar a ellos…°

Ambos rieron sin poder evitarlo, perdiéndose por los enormes pasillos de esa biblioteca, cerrándose las puertas tras su entrada.


*~*~*~*~*~*~*~*~*


-¡Minho!-

La cabeza le palpitaba horriblemente, casi a punto de estallarle, sudaba copiosamente, los músculos estaban tan tensos que cualquier simple movimiento era comparable a arrancarle la piel, su temperatura era demasiado elevada y su respiración sumamente irregular, la nana solo podía observar cambiando constantemente algunos pañuelos mojados con agua helada, hacía tanto tiempo que Minho no tenía una recaída de ese tipo, necesitaba que Changminie decidiera pronto, era doloroso y frustrante ver a su pequeño en esas condiciones, débil e indefenso, un suspiro acongojado escapó de la mujer al darle otra fuerte dosis de medicina, para unos instante después verlo relajarse un poco, dormitando sobre las húmedas sabanas.

-Apresúrate mocoso, egoísta, insensible…-la mujer se limpió preocupada las lágrimas que amenazaban con desbordarse en cualquier momento.


*~*~*~*~*~*~*~*~*


Changmin estaba inquieto y cansado, no había dormido nada en 2 días y se la había pasado encerrado en la biblioteca con Jinki, quién no había parado de hablar ni un mísero segundo de lo maravilloso que era tener un compañero, que si Taemin esto, que si Taemin lo otro, que incluso aumentaba su fuerza y quien sabe que tantas cosas más, y Changmin solo podía asentir, frunciendo de vez en vez el seño, porque lo que le estaba diciendo lo hacía a propósito para fastidiarlo, era frustrante e incluso le tenía envidia, el pequeño remolino iba de tanto en tanto a ver a Jinki diciéndole que no se esforzara de más, le daba un beso y le sonreía de forma cariñosa, Jinki le correspondía como idiotizado, le revolvía el cabello y Taemin salía corriendo más alegre a como había entrado, haciendo un montón de ruido, la última vez que había entrado le dijo que se iría a dormir porque estaba esperando a un invitado.

Suspiró por millonésima vez en lo que llevaba ahí, al principio había estado ansioso, pero ahora incluso estaba preocupado, algo le molestaba y no sabía que, nana y Minho estarían bien había un montón de empleados que tenían orden especificas de protegerlos, así que ahora después de recordar eso se supone debería estar más tranquilo, pero no…no era así, y ahora estaba amaneciendo de nuevo…


*~*~*~*~*~*~*~*~*


Abrió los ojos sentándose de golpe, mientras un escalofrió le atravesó la columna se llevó las manos al rostro intentando espabilarse, para después observar con calma las palmas de sus manos.

-3 días…dormí cerca de 3 días…-

Se puso en pie con agilidad aventando las mantas por ahí, por suerte después de que esos ataques lo tiraban sobre la cama, podía levantarse con mucha facilidad después de haber descansado un poco, ahora su mayor preocupación era saber qué día era, corrió al baño para 5 minutos después salir bañado envuelto en una toalla, abrió ese enorme y rustico ropero con brusquedad, sacando la ropa sin cuidado, vistiéndose apresurado, serían como las 9 de la mañana, una vez vestido, sacó del cajón de su buro una libreta, la última vez que escribió sobre ella era sábado 20 de Junio un día antes de que Changmin se fuera, si llevaba cerca de 3 días dormido, era 24 de Junio.

Se acomodó el cabello y salió presuroso de su habitación, no podía ser cierto, al menos aún tenía tiempo, regresó sobre sus talones y rebuscó esa carta en uno de sus cajones, la tomó y la guardó entre sus ropas.
Corrió con todas sus fuerzas hacia el establo, tenía que apresurarse, no podía perder esa oportunidad, se acomodó la capa que había tomado de la cocina antes de revisar que nana estuviera lo suficientemente ocupada como para notar su ausencia, desaceleró el paso y se acercó a esa hermosa yegua color blanco, “Lunaris” quien fuese su caballo favorito, acarició su rostro contra ella, susurrándole su petición con cariño, no tenía tiempo de ensillarla, así que tomó un fuerte impulso y se subió con apremió sobre su espalda, se abrazó al cuello y la golpeó levemente, obligándola a andar, perdiéndose rápidamente entre la espesura del bosque, con su vida colgando de esa desesperada decisión.


*~*~*~*~*~*~*~*~*


Ya estaba cerca, podía vislumbrar el amurallado que rodeaba la puerta de entrada a la casa del Márquez, Lunaris largó un ruidoso relinchido y aceleró la marcha, para cuando estuvieron a unos 10 metros de las puertas estas estaban siendo abiertas con rapidez, atravesaron la entrada, y Minho sintió un vuelco en el estomago, se abrazó inseguro a su yegua, pero ya era tarde para arrepentirse, pues en las puertas de entrada había un hombre mayor con expresión seria esperándolo.

-El joven lo espera en su habitación sígame…-

Con pasos inseguros caminó tras el hombre a penas bajar de su adorado caballo, observando a un joven llevarlo a lo que suponía debería ser el establo, estaba nervioso, esa casa era inmensa y el aura era extraña, se sentía distinto a su hogar, más aun así volvió a suspirar intentando controlar los temblores de su cuerpo, como le hubiera gustado que Changmin fuese quien lo transformara, aprisionó con mucha fuerza la cadena que colgaba de su cuello por sobre la ropa, una vez que estuvieron frente a unas puertas de madera.

Tocó 3 veces, después de que el mayordomo hiciera una reverencia y se retirara por el pasillo, erizándose asustado cuando una voz infantil y risueña murmuró un suave “adelante”. Empujó la puerta con lentitud, encaminándose hacia el centro de la habitación, que lucía demasiado aniñada, las cortinas se abrieron repentinamente aturdiéndolo unos segundos, dirigiendo su vista hacia los pies de la cama, donde había un pequeño de apariencia no mayor a los 15 años que perfilaba una sonrisa similar a la de esas tenebrosas muñecas de porcelana, aún así era lindo.

-¡Hola! Tú debes ser Minho, yo soy Taemin-se dirigió a él con un cantarín tono de voz.

-Si…un gusto…esto…gracias por responder a mí carta tan rápido…-

-Hay ni lo menciones, además luces como todo un hyung y eres guapo- dijo brincando sobre su lugar haciendo sonreír a Minho.

-Oh pero Jinki me dijo que tu vives con el conde, ¿acaso no se llevan bien?-indagó con una carita de pena.

-Oh, Hmm… eso es solo que no concordamos en este aspecto…-murmuró sonriendo torpemente arrugando la tela entre sus pantalones.

Taemin amplió más su sonrisa, y entonces buscó con velocidad la mente de Changmin, al parecer estaba terminando de vestirse.

°Hola…°

Changmin paró en seco todo movimiento, concentrándose en la vocecita de Taemin.

°Hola…° respondió con seriedad escuchando la risita impertinente del chico.

°Adivina, justo ahora estoy frente a alguien que tal vez te gustaría ver…°

-Bueno entonces dejemos las formalidades, Minho…-murmuró el pequeño demonio con malicia acercándose poco a poco al menor.

Changmin se tensó visiblemente, enfureciéndose hasta niveles insospechados.

°Qué estas tramando no te acerques a él° deslizó la amenaza con un siseo aterrador, que amplió la sonrisa de Taemin.

°Yo solo cumplo su deseo…° le respondió comenzando sonreírle de forma pícara a Minho.

°Mentiroso, ¡¡no te atrevas a dar un paso más!!° rugió con unas increíbles ganas de estrangular a ese niño.

-¿Minho estás seguro de hacer esto…?-indagó Taemin con una expresión acongojada.

-Sí-respondió con determinación.

°Te lo dije° respondió con burla, acercándose a Minho rodeándole el cuello con uno de sus brazos.

-…aún si el conde lo presencia todo?- Minho tembló e intentó gritar y alejarse, estaba sorprendido pero ahora ya no podía moverse y Taemin iba a morderlo, su pulso se aceleró y sus piernas comenzaron a flaquear.
Solo eso bastó para que Changmin se disipara y apareciera afuera de la habitación abriendo las puertas con brusquedad, ingresando con una furia innegable, y abrazó a Minho con todas sus fuerzas antes de que cayera, mientras su mirada se tornaba escarlata y peligrosa haciendo retroceder al pequeño Taemin…

-¿A qué se supone que juegas…?-hablaron a las espaldas de Tae.

-Jinki…-murmuró, girando a verlo.

-Discúlpalo Min, la linda setita tiene mucho tiempo libre…-

-¿Y de quién crees que es culpa?- haciendo una mueca.

Jinki levantó una ceja confundido, sonriendo de la misma forma en que Tae lo hacía.

-Supongo que debo arreglarlo- murmuró sacándole un fuerte sonrojo, tras mostrarle una sarta de obscenidades de ellos dos como protagonistas.

°Deben hablar…° dijo Jinki antes de salir de la habitación, seguido de un avergonzado Taemin.

Changmin apretó más hacia sí la fisionomía de Minho, quien estaba aturdido y frustrado, más aún así se alejó del mayor de un empujón.

-¿Qué intentabas?-preguntó Changmin en un murmullo aterciopelado, frío, sin ningún tipo de expresión en él rostro.

Minho solo permaneció en silencio, no tenía caso discutirlo ahora, Changmin estaba enardecido y realmente no tenía una excusa para darle, lo mejor sería salir de ese lugar en ese instante, algo inseguro y temeroso comenzó a alejarse hacia la puerta, bajo la escudriñante y furiosa mirada de Changmin, quien estaba muriéndose de celos, no lo permitiría, no permitiría que nadie le pusiera una mano encima de nuevo a parte de él.

-Lo siento…- murmuró a punto de llorar tomando entre una de sus manos la manija de la puerta.

-Un lo siento no soluciona nada, porque eres tan irresponsable, acaso no sabes ya a lo que te enfrentas, no eres un niño, más sin en cambio te comportas como tal, y me dificultas la tarea de protegerte, acaso has pensado en ¿cómo estará nana?…-Dijo Changmin en reclamo, impotente, por no poder anticipar este tipo de situaciones, frustrado por no poder gritar lo que sentía.

Minho se mordió los labios y la tibieza de las lágrimas le mojó el rostro, sus manos se volvieron puños y se volvió molesto hacia el mayor.

-¡¡Pues yo no te he pedido que me protejas!! ¡¡Claro que he pensado en nana!! ¿Acaso crees que soy igual de egoísta que tú?-le reclamó con un sollozo escapándosele de entre los labios sorprendido y sorprendiendo a Chang, al final había terminado explotando.

-¡¡Si yo me comporto como un niño a ¿quién crees que se lo he aprendido?!!-le preguntó irónico limpiándose las lágrimas.

-Sí, simplemente no querías convertirme, bastaba con decirlo, por lo que puedas pensar estaba preparado para una respuesta como esa…- un fuerte y más doloroso sollozo interrumpió su frase, desviando la mirada de Changmin quien no salía de su asombro, intentando respirar para lo siguiente que iba a decir.

-Se me está terminando el tiempo…Yo no quiero ser un vampiro ni por el poder ni por la vida eterna…incluso aunque no me ames…-Changmin quien se había mantenido impasible sintió morirse tras escuchar esa frase, tan descuidado, tan egoísta…

-yo…yo…no puedo permitirme morir…aunque me alejes de ti…aunque al final termines odiándome…Porque sería feliz incluso sabiendo que tú estas respirando el mismo aire que yo, aún si hay un océano separándonos…porque tu estarías vivo, porque yo estaría vivo… y porque el hecho de amarte como lo hago no habría sido una mentira, aunque para ti lo que yo sienta no sea más que infantil, tonto, inmaduro y quizás otro más de mis caprichos…-

El moreno entonces eliminó el espacio entre ellos, lo tomó de la cabeza e hizo que la colocara sobre su pecho, sintiendo al instante las manos temblorosas aferrarse a su camisa, mojando con su llanto la tela.

-Respira Minho… siempre que te alteras olvidas hacerlo…-le murmuró con suavidad acariciando distraídamente la piel del cuello, sonriendo sin poder evitarlo.

-Ya no llores…-le incitó con tono dulce y entonces recibió otro empujón por parte de Minho quien lo miró todo triste y vulnerable.

-¡¡Como…si ahora… pucgdiera ah parar!!- le recriminó hipando de forma lastimera, con la cara roja y los ojos hinchados frotando con sus ropas su rostro para mantenerlo seco.

-¿Y…porque… te ríes…?-preguntó sin poder controlar el flujo de las lágrimas.

-Porque ya no puedo evitar hacerlo…-le contestó ampliando su sonrisa, y tomándolo de las mejillas lo acercó a su rostro besándolo con toda la euforia de la que era presa en ese momento intentando así menguar el llanto del menor, quien estaba sorprendido y avergonzado con los ojos abiertos de par en par sintiendo después esos elegantes dedos retirar con cuidado la humedad de sus mejillas, con ese simple gesto le devolvió el alma al cuerpo, arrepintiéndose de haberle gritado así, pero alegrándose de haberlo hecho sino nunca se habría decidido a besarlo como lo estaba haciendo ahora permitiéndose liberar las últimas lágrimas del día para después cerrar los ojos sintiendo su corazón latir desbocado y al mismo tiempo recuperar el calor que creía perdido, alejándose con lentitud, mientras el hipo seguía atacando a Minho quien mantenía los ojos cerrados temblando ligeramente.

Changmin sonrió un poco más y se agachó un tanto saboreando el último cristal que resbalo del rostro del pequeño, regalándole suaves besos en las mejillas sin dejar de acariciar la cremosidad de la piel contraria con sus dedos, una vez frente a los labios de Minho se sintió libre de profanarlos regodeándose en la suavidad y en la ternura al ser el primero y también el último en tener a Minho de esa manera, porque era suyo al igual que él le había pertenecido desde siempre. Y entonces se animó abrió los labios con delicadeza y deslizó su lengua dentro de la húmeda y caliente cavidad, encontrándose a su torpe compañera indecisa y temerosa, pero ansiosa.

Changmin se dejó caer sobre la cama sentándose en la suave superficie, llevándose a Minho con él quien terminó a horcajadas sobre sus muslos, correspondiendo el beso agitado aferrándose inseguro a los fuertes hombros de Changmin quien deslizó sus manos por su espalda, abrazándolo de la cintura, se separó un momento con un curioso chasquido mirando a la luz para su oscuridad, regalándole un tierno beso sobre la frente antes de bajar decidido por el cuello, alterándose visiblemente cuando dejó una lamida provocativa sobre la zona, percibiendo el flujo de la sangre aumentar bajo la piel, bajó sus labios, dejando escapar un tibio suspiro que estremeció a Min chan de pies a cabeza, cuyas manos se deslizaban sobre su pecho con caricias sinuosas e inconscientes, acelerándole el pulso, con la mirada escarlata y el deseo a flor de piel sus colmillos aparecieron arañando levemente la piel, electrizando sus cuerpos con placenteros escalofríos, bajo un hipnotizante y adormecedor ímpetu que los elevó más allá del cielo cuando los blancos y puntiagudos colmillos atravesaron la dermis llegando al flujo sanguíneo comenzando a saborear la sangre que se deslizaba caliente por su garganta, ajenos a todo, dejándose llevar iniciando la consumación de su unión, porque ahora en ese instante nada era más importante que los colores bailando a su alrededor.

La presión sobre el cuerpo de Changmin aumentó, siendo secundado por un quejido de los labios del menor, al sentir la zona quemar después de que el mayor se alejara, encontrándose presa de esa mirada salvaje que le inundó el cuerpo de un sofocante e irreconocible placer, sintiendo contra sí las reacciones del cuerpo bajo él, gimiendo más audiblemente al ver a su hyung rasgar sus labios para después besarlo haciéndolo beber su sangre, y observó unos instantes el rostro apacible de su sensual vampiro al besarlo, asegurándose de estar aferrándose a una eternidad con Changmin, antes de ser recibidos por la suavidad de esa cama con su hyung sobre él mientras las inmaculadas sabanas se oscurecían velozmente después que el fino hilo escarlata que escurría del cuello de Minho chocará contra ellas.

Estaba mareado, parecía a punto de asfixiarse, pero no podía dejar de besar a Min, a quien sentía forcejear son sus ropas, era consciente de todo y nada, el hábil deslizar de los tibios dedos entre los botones de su camisa, que no esperó fuera rasgada con salvajismo, cuando una contracción ardiente lo hizo quedarse quieto, muy quieto, sintiendo esa suave respiración golpearle el rostro.

Changmin aún mantenía un conflicto interno, por eso precisamente no quería morderlo aún, cada roce era un incentivo explosivo para elevarlo a la cúspide del placer, cualquier sonido era incitante, las piernas de Minho producían un imperceptible siseo para cualquier otro pero que para él era escalofriante y sensual, el chocar de sus salivas lo despertaba de su letargo, y la vibración de ese cuerpo al más liviano de sus toques no podía hacer más que encenderlo.

-No puedo controlarme…-habló frente a su rostro con la voz extrañamente grave dirigiéndole una mirada intensa, que hizo temblar a la persona bajo él reaccionando un poco, percibiendo los estragos de la mordida en su cuerpo, que eran liberados con muy suaves gemidos, que se intensificaron una vez sus labios volvieron a encontrarse.
-Hmn…-un quejido sofocado pero audible escapó de Minho cuando las caderas del mayor se posaron sobre las suyas.

-Puedes sentirlo, ¿no es verdad?...cada parte de nuestros cuerpos reacciona al otro, y lo haría aún si realmente no lo quisiéramos…-La voz de Changmin era una bruma sensual y ligera que penetraba profundamente por los poros de su piel, los besos se extendieron cortos y ligeros pero aún así cada uno era una marca más para su alma.

En respuesta Minho se arqueó rodeándole la cabeza y acariciando el cabello, momento que aprovechó Chang para rodear con su boca la piel que le era ofrecida, tenues lamidas sobre el cuello y sobre el pecho desnudo, parando sobre el sensibilizado botón tironeándolo con los dientes, escuchando satisfecho esos inentendibles quejidos placenteros, deslizando sus manos por los costados para terminar de retirar la camisa que yacía manchada de sangre.

Sintió leves tirones sobre sus ropas y se incorporó un poco para ver a Minho terminar de desabrochar su camisa, que salió volando de su cuerpo para perderse en algún lugar de esa ajena habitación, y tiró un poco más desesperado de lo que se creía de los pantalones del menor, lo quería desnudo…lo quería desnudo contra su cuerpo y se maravilló sintiéndose pesado de repente, tocando la visiblemente sonrojada piel del moreno deslizando sus manos con enternecedora e hipnotizante lentitud entre las piernas encontrando la zona húmeda y caliente, dispuesta y necesitada, demasiado necesitada…

Las caricias sobre su semi erección eran como fuego líquido que se deslizaba por sus venas, su mirada volviéndose turbia, su boca salivando en exceso y esos brillantes ojos observándolo con apremio, a punto de devorarlo, haciéndolo sentir especial… avergonzando…haciéndolo temblar y respirar agitado, cuando las manos de Changmin lo acercaron a su pecho.

°Anda debes hacerlo…°

Minho suspiró sobre la bronceada piel arañando levemente con sus dientes, mirándolo inseguro, entonces Changmin hizo más notable la caricia sintiéndolo aferrarse a sus bíceps y lo obligó a morderlo una vez llegó al cuello, saboreó el delicioso liquido sin dejar perder ni una sola gota, enardeciendo al animal salvaje e instintivo que vivía dentro de Min, acarició los muslos y los tomó con fuerza entre sus manos levantándolo para tirarlo sobre la cama, regalándole una sonrisa de Casanova (*O*), escuchándolo gemir insanamente, no pudiendo ignorar el latigazo de placer que los asaltó al mismo tiempo, haciendo vibrar sus cuerpos y temblar sus corazones.

Minie lo acercó sin delicadeza hacia su cuerpo, ignorando la incomodidad en sus pantalones, mientras esos rojos labios se entretenían lamiendo los pezones que dolían tras cada caricia por lo duro que se encontraban, las piernas del menor se abrieron un poco y sus pies se apoyaron sobre la cama, con el cabello húmedo y el sudor deslizándose de entre los pliegues de su piel, aferró las telas entre sus manos, sin mirar por más de unos segundos el rostro de Changmin, se sentía demasiado expuesto y no quería perderse en la profundidad de esa mirada, aún no…

Siendo quién y lo que era, esa sumisión y pasividad en Minho era una clara invitación a tomarlo sin mesura, suyo, sin miramientos ni contemplaciones, un beso salvaje fue el que inició después de deshacerse de sus pantalones, rozando muy levemente su miembro contra la sedosidad de la entrada, simulando sin quererlo una lentísima penetración, recibiendo un jadeo ruidoso sobre sus labios, sintiendo la humedad entre sus cuerpos, aumentando los temblores y la intensidad de las sensaciones.

Chang lo tomó sin previo aviso con más fuerza de la necesaria por las caderas, abriendo la piel en el proceso, dejándola rojiza y que las gotas escarlata se mesclaran con el sudor de sus cuerpos impregnándose en las mantas, provocando murmullos delirantes en el menor quien sacudía el rostro levemente intentando controlarse, cualquier caricia de Changmin podría llevarlo al orgasmo en cualquier momento, y no fue plenamente consciente de nada hasta que su miembro se vio apresado por la humedad de Chang, quien al final se aburrió de torturar los pezones y se afianzo fuertemente de sus muslos, tragando su miembro sin vergüenza alguna.

-Changmin!!!!!-Gritó de forma ensordecedora sentándose de golpe clavándole las uñas en los hombros, todo era tan intenso, tan irreal, tan fuera de sí, aun temblando se descargó sobre los labios del mayor, respirando de forma demasiado irregular, desplomándose sobre la cama con torpeza y una expresión tan erótica para el mayor que tuvo que morderse con violencia antes de entrar en el sin más.

Min chan se volvió hacia él con la mirada cristalizada para envolverlo entre sus brazos besándolo lenta y torpemente, robándole el aire, su propia esencia mesclada con la sangre del mayor, inundándose de un ardiente libido que lo hizo jadear en medio del beso, lamiendo con deleite la herida sobre los labios del mayor, la sangre fluyendo y la temperatura aumentando a prisa y Minho sintió todos sus sentidos trastabillar, encerrando impulsivamente al mayor entre sus caderas y la cama, apoyándolo en la cabecera perdiendo el control de su cuerpo deslizándose por sobre el cuello y el pecho, donde disfrutó jalando y saboreando los pezones de su vampiro, haciendo presión intuitivamente sobre los músculos que se encontraban tensos por semejante atención, deslizó la calidez de su lengua por sobre el ombligo y se sonrojó cuando escuchó el gutural gemido que soltó Min, suspirando nervioso antes de bajar un poco más besando el vientre, Changmin comenzó a agitarse eso era mejor que las obscenidades inducidas por cenar demasiado, el tierno musculo se deslizo por sobre su hombría dejando húmedas y tibias caricias sobre la punta sintiendo el falo palpitar ansioso, algo temeroso siguió besando el erguido miembro preguntándose que hacer después, sonrojándose violentamente tras obtener respuesta pues las manos de Chang llegaron a su cabeza y comenzaron a masajearla lentamente decidiendo entonces perderse, excitando y excitándose, sintiendo de nueva cuenta esa fiera y encendida mirada sobre sí, aumentando los movimientos… las succiones…las caricias insinuantes rasgando las fuertes y tensas piernas del mayor, quién embestía ligeramente contra su boca…

-Aghhfm… Min… Minho…- y alcanzó el éxtasis de forma sobrenatural sobre esa deliciosa boquita, absorbiendo todo y nada, recibiendo gustoso esos labios que lo hubieran hecho temblar, acelerándose nuevamente presionando todo a su paso cuando sus labios se fundieron de nuevo en una caricia profunda, acariciando el redondeado trasero colando juguetonamente un dedo en el estrecho y virginal pasaje, sobresaltando al sometido, obteniendo nuevos y más profundos araños sobre su tórax y palpitaciones estimulantes en ambos cuerpos.

Recostándolo suavemente para llevarse entre sus labios el salado sabor de la transpiración, chocando con esa cadena que nunca le pareció tan hermosa como en esos breves y místicos instantes…

-Hyung… despacio…-dijo atontado con los colmillos asomando de entre sus labios brillando en sudor, pues los deliciosos aspamos se esparcían hacia todo su cuerpo desde su entrada que era acariciada sinuosa y mimosamente por Changmin. Quien delineó con los dígitos de su mano libre los labios del menor introduciéndolos al tibio lugar, Min chan cerró los ojos y comenzó a lamer y mordisquear con cariño, humedeciendo las extremidades dejando que un poco de saliva escapara por sus labios, cuando la punta de su miembro era estimulada por los ávidos dedos de su amante que húmedos por el sudor lo torturaban produciendo leves quejidos que se amortiguaban al chocar contra los dedos que seguían dentro de su boca, mojándolos más ávidamente, aspirando solo la esencia de Changmin que lo aturdía y al mismo tiempo lo relajaba para lo que venía.

Changmin retiró sus dedos, deslizándolos con dulzura por sobre el pecho, humedeciéndose los labios tras verlo arquearse acompañado de leves contracciones que le cortaban la respiración, mientras abría sus piernas para el mayor con una pasividad exorbitante y tocaba con cariño el vientre sonriendo cuando sus miradas se encontraron.

-Changmin…-murmuró de forma ahogada. Sus ojos se cerraron con fuerza arqueándose de forma insana cuando dos dedos se adentraron con desespero en su interior levantándose del colchón tensándose fieramente dejando escapar un silencioso quejido lastimero, seguido de muchos suaves gemiditos más y un sutil acompañamiento de caderas, sintiendo un delicioso hormigueo expandirse hacia el frente, cohibiéndose tras ser consciente de esa penetrante y lasciva mirada…

Todo a su alrededor parecía un desfile de sentimientos, mientras como si fuesen palpables, la pasión, el amor y el erotismo eran extensiones de sus propio cuerpos que se deslizaban y enredaban en la atmosfera de esa habitación jugando con ellos sobre esa culminación placentera de cariño y amor; aspirando, viendo, probando, sintiendo…¡sintiendo!...

Porque por dios nunca se había sentido tan invadido de calor solo por un beso, una caricia, un abrazo…

Y las lágrimas escaparon del chico enredado entre las sabanas, porque por una mirada tan intensa y llena de sentimientos como la que le era dirigida en esos momentos el morir no parecía tan malo…

°No, no puedes…° un suspiro acompañado de un suave jadeo.

°Porque ya eres mío…° Y de nueva cuenta se sorprendió mirando algo arrepentido al mayor que lo observaba con una especie de adoración aun entre sus caderas masajeando sutilmente la sedosidad de las piernas, apreciando los escalofríos sobre la sensibilizada y mojada dermis.

-Vamos…-murmuró Chang con caballerosidad, tomando al menor de ambas manos sentándose sobre unas cuantas almohadas colocándolo sobre sus piernas acariciando el rostro y apartando el cabello.

°Con cuidado…° Y esa petición le arrancó una sonrisa boba al mayor.

Un tierno y limpio beso dio inicio, deslizándose de forma errática sobre la dureza del mayor, quien lo ayudaba sujetándolo de las caderas con firmeza dejándose dominar por su instinto, cayendo con brusquedad, arrancando otro de esos roncos gemidos de Changmin escuchando un extraño gruñido, pues Minho le arañó toda la espalda mordiéndolo sin cuidado y al mismo tiempo asfixiándolo con brazos y piernas terminando de liberar su exaltación sobre el musculoso cuerpo de su hyung, quien por cualquier medio intentaría no perder el control aunque su miembro doliera, aunque su cálido interior se siguiera cerrando sobre él y esa respiración errática le golpeara el lóbulo estremeciéndolo de apoco una vez se hubiera cansado de morderlo.

Con calma salió un poco embistiendo ligeramente, besando sus ojos y sus mejillas, ignorando el dolor de su espalda, dando un empujón más certero y profundo buscando encontrar el ritmo que los volvería locos, obligando a Minho a gritar y jadear profusa y roncamente acoplándose en un dos por tres al movimiento que el moreno le imponía, olvidando el dolor aumentando la cadencia rompiendo la tranquilidad…

Minho saltaba con violencia sobre el más grande, fuera de sí, cegado por la lujuria que se despertaba en él al tener de esa forma a Changmin, una embestida profunda los hizo gritar a ambos desplomándose sobre la cama, Changmin embistiendo con potencia levantando las caderas guiado solo por lo que sentía encontrando con mucha facilidad el punto dulce en el interior de Minho, quien se arqueó y flexionó las piernas dejándolo entrar con más fuerza y profundidad a su cuerpo.

Abrazándose a él con fuerza volviendo a rasgar la piel de la espalda cuando la tibieza de la sangre se deslizó de entre sus piernas, incitando, induciendo, besándose con desespero, temblando tras aspirar el almizclado aroma que los envolvía, mezcla de sus propios fluidos corporales.

Una mirada, un último beso y una fortísima embestida que los elevó al cielo y los tiró sobre la cama apenas pudieron reproducir un sonido ahogado y ronco de sus gargantas.
La deliciosa intromisión terminó dejando salir todo en la cavidad de Minho, marcándolo, para después salir con cuidado dejando que las sabanas absorbieran las pruebas de su encuentro con velocidad.
Minho se abrazó con ternura al mayor mientras tanto Changmin jaló un extremo de la sabana sucia sentándose y llevándose consigo al moreno, limpiando cuidadosamente la zona sintiéndola levemente irritada, para después hacer lo mismo en su cuerpo, lanzando después la sabana sucia lejos de sus cuerpos, apresurándose en abrazar y mimar al tierno gatito que temblaba con una sonrisa en los labios encima de él, envolviéndolos a ambos con una ligera pero suave colcha, suspirando demasiado…vivo…

Mirando por entre las cortinas semi abiertas al sol ocultarse con maravillosos colores iluminando el espectáculo y removió un poco a Minho después de besarle los hinchados labios, pues dormitaba sobre su cuello.

-Ya no podrás verlo…-le murmuró con suavidad enredando sus dedos entre la humedad de ese cabello, indicándole la ventana.

-Ya no lo necesito…-le respondió sin mirar hacia la ventana abrazándose aún más a él.

-Ahora mismo estoy entre sus brazos…-terminó su frase besando el pecho, sobre el corazón, cerrando los ojos preparándose para dormir.
-Te amo…-masculló medio dormido.

°También te amo…°

Changmin besó su frente y acarició con cariño la cadena que rodeaba el cuello del menor, antes de cerrar los ojos y que las gruesas cortinas negras se corrieran evitando la entrada de la luz, pues la calidez que se percibía dentro de esa habitación no tenía nada que envidiarle al hermoso astro, cayendo dormidos el uno sobre el otro, juntos…ahora y para toda la eternidad…

~*Fin*~




Extra XD

-Jinki lo hicieron en mi cuarto…-murmuró Taeminie sobre el pecho del castaño, jugueteando con la piel desnuda con un enternecedor pucherito en los labios.

-Supongo que después de 200 años ya va siendo tiempo de que duermas conmigo…-respondió el aludido con una sonrisa socarrona, besando con cariño la naricita del honguito.

-Pervertido…-murmuró mordiéndole un pezón.

-hm…pervertidos ellos que lo hacen en casas ajenas…-respondió tomando la carita de Tae dándole un beso profundo.

The vacation cap 5

Mi mejor amigo no podía morir así, de repente oímos a alguien tocando la puerta principal.

-"¿Quién puede ser?", Preguntó Yoochun.

-"No abras, tal vez sea esa loca", dijo Yunho.

Los golpes fueron de toqueteos calmados a estruendosas patadas.

-"Tenemos que irnos", me reprochaban, pero yo no podía salir de allí sin Junsu.

Me puse de pie e intenté levantarlo, pero era demasiado pesado.

"Ayúdenme", les dije, pero Yunho tenía otra idea.

"Tenemos que dejarlo aquí", dijo.

"¡NO!-Grité-, él todavía está vivo, y es parte de nuestro grupo",

"Changmin tiene razón Yunho, no podemos dejarlo", coincidió Jaejoong.

Por suerte Yunho reconsidero y me ayudó a llevar a Junsu por la puerta trasera.

Había empezado a nevar, y no estábamos cubiertos; Afortunadamente recordé que tenía GPS en mi celular y tuvimos que volver a la pequeña cabaña
Fue una larga caminata de regreso.

Tuvimos que turnarnos para llevar a Junsu, el tipo si que era pesado.

Lo bueno es que Junsu comenzaba a respirar mejor, lo único que me preocupaba es que su temperatura estaba muy elevada, pero su cuerpo temblaba de frío
Tan pronto como llegamos a la cabaña vestí a Junsu con su ropa de descanso y lo acosté sobre su cama
Tuvimos que colocarle toallas húmedas en la frente porque estaba ardiendo.

Junsu estaba presente, pero era como si a la misma vez no estuviera con nosotros
Le dábamos de comer y lo cuidábamos; solo nos miraba con la mirada perdida
Junsu finalmente comenzó a mejorar en el cuarto día de nuestras vacaciones, pero no era lo suficientemente fuerte para hacer otra cosa que mover la cabeza un poco.
Me senté en su cama y lo miré, se veía tan triste, tan perdido

"Junsu?”-Susurré, abrió los ojos y me miró

Una cálida brisa me envolvió de arriba hacia abajo, me ruboricé, ese rubor especial que solo el me provocaba

"Tengo hambre."

Ese fueron sus primeras palabras desde que perdió el conocimiento.
"Me imagine que dirías eso, por lo que te traje un poco de sopa”-dije sonriendo.
"No quiero la sopa"- hizo un pucherito
"¿Qué deseas entonces?"-Repliqué.
"Una hamburguesa jugosa y grande"- sonrió.
“Veré lo que puedo hacer "- le dije y le acaricie la cabeza

Obligue a Jaejoong a preparar una hamburguesa, pero le dije que era para mí.
Quería que se sorprendieran cuando vieran a Junsu caminando por las escaleras, eso si se mejoraba.
Tomé la hamburguesa y me dirigí a la habitación.

Junsu yacía en el suelo, su respiración era muy pesada, arrojé la hamburguesa sin saber hacia donde y corrí hacia él.

Me agarró la camisa y parecía querer decirme algo pero sus labios no se movían

“aguanta Junsu” - dije y lo acosté sobre la cama, corrí escaleras abajo

"¿Hay un coche aquí?", pregunté.

“No, sólo un bus, pero no saldrá de aquí hasta las 9:00am de mañana "- respondió Jaejoong.

¿Y ahora que hago? - pensé
No podía estar quieto, ni siquiera podía pensar correctamente

Después de unos 20 segundos de vacilación salí corriendo por la puerta hacia la casa del alcalde.
Y por supuesto, no tenía teléfono, mi celular estaba sin señal, así que no podría utilizarlo
El pueblecito no tenía ningún médico, así que tuve que correr todo el camino hasta la ciudad.
Fueron unos 20 km, por lo que no pasó mucho tiempo antes de que me agotara.
Pero tenía que seguir corriendo, tenía que hacerlo.

Corría y corría, y cuando finalmente llego al hospital casi no podía caminar.
Me las arreglé para encontrar un médico relativamente rápido, le dije que Junsu había problemas respiratorios.
Él me llevó de vuelta en una ambulancia
Por suerte llegamos justo a tiempo, el médico puso Junsu en la parte posterior de la ambulancia y me aconsejó que volviera al hospital con ellos.

“ Por supuesto, por qué?”- pregunté

"Caminaste unos 20 km descalzos, voy a tener que revisarte los pies"

“Ah”-le respondí- “no me importa, lo que sea por Junsu”

Al día siguiente, los otros vinieron a visitarnos, mis pies estaban muy bien le di las gracias al doctor, pero la poca felicidad que habitaba en mi corazón desapareció cuando me dio esa terrible noticia
Junsu había entrado en un coma artificial; su rostro se veía tan triste, tan... apagado.

"La única posibilidad que tiene Kim Junsu de vivir, es permanecer en coma, pero debes entender que con el pasar del tiempo morirá."