KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Ilusiones Rotas Cap 1

Capitulo 1.


- Jae sale en su auto dirigiéndose hacia aquél departamento que conocía tan bien...estacionó en el subterráneo y se dirigió al ascensor.

Se sentía ansioso de cierta forma, le vería nuevamente...

- Yoochun se concentraba tanto como podía en su trabajo, pero las cosquillas en su estomago no le dejaba tranquilo, le ansiaba, quería verle de nuevo… tenerlo cerca... suyo...

- Lentamente el ascensor subía de piso en piso, llevándole hacia su destino... ¿por qué justamente es ahí donde más demoraba? lo único que deseaba era llegar lo antes posible. Por fin la puerta del ascensor abrió y JJ caminó hacia la puerta cuyo número sabía de memoria

- Sintió el timbre sonar, sacándolo de improviso de sus pensamientos, se levanto tan rápido que la silla termino tirada en el piso... por qué le ponía tan nervioso? - pensó, mientras recogía la silla.
Se encamino hacia la puerta, mientras se acomodaba los pantalones holgados que usaba, ya que últimamente le quedaban algo grandes... se detuvo frente a la puerta, tomo aire, y lo dejo salir en un largo suspiro, abrió la puerta.

- Al sentir la puerta abriéndose un escalofrió recorrió su espinazo...su mirada cruzó la del pelinegro y sus labios titubearon.

- Hola...- Le vio ahí parado, escuchó su voz temblar… y algo dentro de él se activo, no supo bien porque, pero las palabras no salieron, su cuerpo actuó más rápido que su mente, y para cuando se dio cuenta su Soulmate se encontraba fuertemente atrapado entre sus brazos las palabras al fin salieron, pero como un ronco suspiro

- Te extrañe.- Suspiró notando como los brazos de Yoochun le rodeaban dándole su calor... y casi automáticamente correspondió, mirándole fijamente, ya un tanto sonrojado.

- Yoochun...yo...no podía...aguantar más-

Apretó más fuerte, el corazón le latía tan rápido, el aroma de Jae, su Jae, le estaba mareando... oculto su rostro en el cuello del otro

- Yo tampoco... -

Yoochun...-se dejo llevar, ya estaba demasiado sonrojado para ocultarlo... olfateo el cuello del menor suspirando, inhalando su aroma exquisito-

- Sintió el roce de esa delicada nariz contra la sensible piel de su cuello… un incontrolable escalofrió recorrió su espalda, mientras mordía sus labios reprimiendo un pequeño gemido-

Jae ríe un poco, acariciando su espalda para luego descansar apegado al menor...irrevocablemente le extrañaba.-

- Yoochun se sonrojo un poco, es que esa risa cristalina le encantaba… se separo solo un poco, lo suficiente para mirarle a los ojos

- Entramos? - dijo sonriente
- Bien...-dijo, lamentando el tener que soltarle para poder entrar al recinto. Le encantaba mirar a Yoochun, saber cómo sus ojos brillaban al verle-

- Separo sus cuerpos por completo, mientras entraba, quedándose junto a la puerta, esperando a que su compañero entrara.

- Entró, presenciando que el piano del menor yacía abierto.

- Componías?...-le dice mirándole

- Siguió la mirada del mayor, mientras una sonrisa distante se fijaba en su rostro
-si..- fue la escueta respuesta de sus labios.
- Ohh pues lamento interrumpirte... sé que te esfuerzas demasiado...-dice bajando un poco la mirada-

- La voz de su hyung le saco de los pensamientos, en los que se había encerrado momentáneamente

- no te preocupes... no es importante… no como tu - Termino la frase algo sonrojado nuevamente

- Oh...-dijo caminando hacia el piano, acariciando la madera negra de este... sonrió mirando a Yoochun

- Cómo has estado, Park? -sonríe nuevamente-

- No pudo evitar reír al escuchar aquella manera tan formal de llamarle
- Agotado... Solitario - alejo su mirada del mayor y aquel preciado instrumento, no quería dejar salir todo lo que en su mente y corazón se agolpaba... caminó hacia el balcón necesitaba algo de aire frio
- Te sientes bien Yoochun?- le siguió, preocupado-... Puedo prepararte algo si lo deseas...-le observa-

- Esa preocupación... ese cariño… definitivamente ese era el motivo por el cual le amaba tanto

– Nada…- aun no estaba preparado para hablar de todo ello

- pero si quieres cocinar... sabes que amo tu comida! - dijo sonriendo alegre

- Okay~ -sonrió nuevamente y entró rumbo a la cocina- Veamos que tienes en el congelador...-fue a revisar para ver que tenia, encontró salmón, alga nori y otras cosas más

- Quieres sushi, Chunnie?-

Le vio alejarse, mientras sacada sus cigarrillos desde el bolsillo de sus pantalones, necesitaba uno... mientras lo encendía escucho la pregunta de su hyung

- para mí está bien, contestó, para luego darle una larga calada a aquel cigarrillo, debía controlarse… el tiempo separados lo tenía algo "ansioso", sus sentimientos parecían un espiral, pero aun no quería hablar ciertos temas, aun no estaba preparado para sus propios deseos.

- FIGHTING! -Dijo lavándose las manos y poniéndose a lavar el arroz el cual después llevo a cocer con agua hasta hervir. Mientras tanto saco palta y el sésamo, y comenzó a preparar el resto...

-'por qué estará así?' se decía a sí mismo, aun preocupado por el estado del menor

Termino el tercer cigarrillo, y aquel torbellino en su interior no quería calmarse, apoyo los codos en el barandal, mientras miraba sin ver aquella hermosa vista de Seúl nocturno...

- qué te pasa Yoochun?, tú no eres así…! - se decía una y mil veces, pero nada parecía servir.-

Mezclo el arroz con el vinagre, para dejarlo reposar unos instantes. Camino rumbo al balcón.

-Yoochun...? estoy preocupado...me evitas... Acaso...hice algo malo? -le mira sin entender aun que le pasaba-

Le miro algo sorprendido cuando le oyó a su lado, se había vuelto a perder en sus pensamientos

– nada... tú no has hecho nada… no pasa nada... solo estoy algo distraído- dijo algo enredado
- hace cuanto q somos novios? - la pregunta se escapo de sus labios sin que pudiera evitarlo, cuando lo noto solo pudo voltear el rostro
- no contestes eso.. - dijo mientras volvía a mirarle- Jae lo miro sumamente extrañado.
- Llevamos siete meses...
- Te dije q no respondieras..-...-Jae se sonrojo notablemente-

Los pensamientos se le enredaban aun mas tantos sentimientos... que expresar pero las palabras no salían, no era capaz... aun no.

- Jae, yo... creo que deberíamos... - el sonido de su celular le interrumpió, corrió a contestarlo, de cierta forma le había salvado de cometer una burrada, así que lo contesto sumamente feliz

- Diga, Min Young!! Sí, claro... no, no estoy haciendo nada... hahaha... se fue alejando aun mas de Jae mientras hablaba-

Mientras tanto en la sala, Jaejung seguía preso de su ignorancia... qué le pasaba ? por qué actuaba así? parecía inseguro de todo... acaso... acaso ya no le quería?... Y esa llamada repentina, qué significaría?... por qué justo en ese momento?...

-aishh...-ofuscado, abrió la puerta del departamento y salió.-

Escuchó la puerta abrirse y sintió una puntada en su corazón

- Min Young, te llamo luego!! - dijo mientras cortaba. Corrió hacia la sala, vio la puerta abierta, por lo que corrió fuera del departamento, y por poco no logra alcanzarle antes de que entrara al ascensor

- Detente.. - dijo jadeando, la repentina carrera le había dejado sin aire- No vas a juntarte con ella?...-dijo un poco tartamudo, dado por un poco de celos
- Estas libre, me voy.
- Qué? - no logró entender lo que decía, pero nuevamente su cuerpo actuó más rápido que su mente, interponiéndose entre el mayor y la puerta del ascensor
- Juntarme con quién?... si estoy contigo… -le miraba directo a los ojos, realmente no lo dejaría ir… ni ahora… ni nunca
- Con ella!! con esa chica de tu dorama! -replicó, al mismo tiempo se sintió idiota... estaba celándolo-

Yoochun no pudo contener la risa, lo estaba celando...
- no... hahaha.. M-min Young... hahaha… - la risa paso a carcajadas, liberándolo de esa molesta ansiedad al fin. - Lo quedo mirando
- Sal de ahí, necesito tomar el ascensor- Respiro hondo... logrando así controlar la risa, pero la sonrisa no desapareció de su rostro
- No... no vas a ninguna parte... te esmeraste cocinado, ahora comeremos
- Iré a ver a Yunho...-dijo, esperando ver alguna reacción- La sonrisa de Yoochun aumento aún más
- No, si quieres le llamamos para que coma con nosotros, pero ahora a comer… de pronto tengo demasiada hambre.- dijo mientras le tomaba de la muñeca y le jalaba de vuelta al departamento.

Entro devuelta haciendo un tierno puchero…

- Siempre te sales con la tuya- Sonrió dulcemente, deteniéndose para encararle, pero otra vez las palabras no salían, por lo que atino a hacer lo que no podía decir, y simplemente le beso… primero delicadamente, pero pronto el beso se hizo más ansioso.

Correspondió a sus labios, abrazándose a él, apegándose a su cuerpo, cerro sus ojos idiotizado por parte de esos gruesos y sexys labios que amaba… delineo su boca con su lengua, disfrutando de su sabor...

Sus manos tomaron vida propia, acariciando el cuerpo que tanto deseaba, su boca y lengua siguieron danzando junto a las suyas, un delicioso y excitante baile... cada vez más provocativo... cada vez más salvaje


"Deshazte de tus temores, mira al frente, corre al frente. Nunca dudes, retírate y envejecerás, duda y morirás..."-Zangetsu-

El Monte de las Animas Cap 1

“No quiero ir…”

“Tienes que… recuerda lo que dijo el doctor”.

“Pero no quiero dejarte”.

“Lo sé… pero mientras más rápido te recuperes, más rápido volverás a mi”.

“Tienes, razón… Lo haré, lo haré por nosotros y cuando vuelva juntos enfrentaremos a mi padre… Te amo”.

“También te amo Jaejoong”.



*****



“Aten a los perros, den la señal para que se reúnan los cazadores y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas”

“¡Tan pronto!”

“De ser otro día, no dejaría yo escapar a esa manada de lobos que las intensas nieves han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración de los guerreros y las ánimas de los difuntos comenzarán a tocar su campana en el templo del monte”.

“¿Ese templo ruidoso y arruinado? ¿Quieres asustarme?”

“No, primo. Tú ignoras cuanto sucede por estas tierras porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso y mientras dure el camino te contaré su historia”.

Los cazadores se reunieron en alegres y bulliciosos grupos. El rey Jung y su cuñado, el rey Kim, montaron en sus magníficos caballos y todos juntos siguieron a sus hijos Jaejoong y Yunho, que precedían la comitiva a bastante distancia.

Mientras duraba el camino, Yunho narró en estos términos la prometida historia.

“Ese monte que hoy llaman de las ánimas pertenecía a los soldados de nuestro difunto abuelo, cuyo templo ves allí, al margen del río. Los soldados eran conocidos por ser guerreros templarios y religiosos a la vez. Bajo las ordenes del rey, su deber era defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a los nobles de la ciudad, que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron. Entre los legendarios soldados y los nobles fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían apartado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres. Los segundos determinaron llevar a cabo una gran cacería, a pesar de las severas prohibiciones de los guerreros. Cundió el reto, y nada pudo detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlos. La proyectada expedición se llevó a cabo, ya ni las fieras importaban. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa. El monte quedó sembrado de cadáveres. Los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado y el templo de los soldados, situada en el mismo monte y en cuyo terreno se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse. Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana del templo, y que las ánimas de los muertos, envueltos en jirones de sus uniformes, corren como en una cacería fantástica por entre los árboles y malezas. Los animales huyen espantados, solo los lobos aúllan como recordando aquella masacre. Al otro día muchos aseguran haber visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Daegu le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes de que cierre la noche”.

El relato de Yunho concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporársele los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Daegu.

Los sirvientes acababan de levantar los manteles, la alta chimenea del palacio despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de una mesa, adornada con los más exquisitos dulces, conversaban familiarmente. Solo dos personas parecían ajenas a la conversación general: Jaejoong y Yunho. Jaejoong seguía con los ojos, absorto en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Yunho miraba el reflejo de la hoguera chispear en los penetrantes ojos del otro.

Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio. Las señoras presentes intercambiaban, apropósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el papel principal.

“Querido primo”, exclamó al fin Yunho, rompiendo el largo silencio en que se encontraban. “Pronto vamos a separarnos, tal vez para siempre; los desolados montes, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, ¿acaso… por algún amor que dejaste atrás? ¿Una bella mujer… o un galante hombre quizás?”

Jaejoong hizo un gesto de fría indeferencia: todo un carácter engreído se reveló en aquella contracción de sus labios.

“Tal vez porque la salud que has venido a buscar ya se te fue devuelta”, se apresuró a añadir el joven. “De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte… Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía… ¿Te acuerdas cuando fuimos al claro a practicar? Mi espada cautivó tu atención y no solo por lo filosa y ligera que era, sino también por el adorno que colgaba de ella ¡Realmente quisiera que te quedaras con él! Es uno de mis más preciados tesoros: mi padre se lo regaló a la que me dio la vida y ella lo llevó al altar… ¿Lo quieres?”

“No sé en el tuyo”, contestó el hermoso joven. “Pero en mi reino, una prenda recibida significa compromiso. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo”.

El acento helado con que Jaejoong pronunció estas palabras turbó por un momento al más alto, que, después de serenarse, dijo con tristeza.

“Lo sé primo pero hoy se celebran todos los santos, y el tuyo entre ellos, hoy es día de ceremonias y presentes ¿Quieres aceptar el mío?”

Jaejoong se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar el presente, sin añadir una palabra. Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y se volvió a oír la cascada voz de los mayores que hablaban de brujas y fantasmas, y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ventanas, y el triste y monótono doblar de las campanas.

Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo se reanudó.

“Y antes de que concluya el día de todos los santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás?”, dijo Yunho clavando una mirada en la de su primo, la cual brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.

“¿Por qué no?”, exclamó éste llevándose la mano hacia su manga derecha como para buscar alguna cosa entre los pliegues de su ropa… Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:

“¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería y que tanto te gustaba desde que éramos niños?”

“Sí”.

“Pues… ¡Se ha perdido! Se ha perdido y pensaba dejártela como un recuerdo”.

“¡Se ha perdido! ¿Y dónde?, preguntó Yunho incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza”.

“No sé… en el monte quizás”.

“¿En el Monte de las Ánimas?”, murmuró palideciendo y dejándose caer sobre un sillón de terciopelo. “En el Monte de las Ánimas…”

Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda.

“Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en todo el reino, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ancestros pero he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todo el ardor hereditario de mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que han muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta, y sin embargo, esta noche… esta noche, ¿por qué ocultártelo? Tengo miedo… ¿Escuchas? Las campanas doblan, la oración se ha dicho y las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas…”

Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Jaejoong, que, cuando hubo concluido, exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores.

“¡Claro! De ninguna manera ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante estupidez! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y plagado el camino de lobos!”

Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Yunho no pudo menos que comprender toda su amarga ironía; movido como por un resorte, se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose al otro hombre, que estaba aún inclinado sobre el hogar entreteniéndose en resolver el fuego.

“Adiós Jaejoong, adiós y hasta pronto”.

“¡Yunho, Yunho!”, dijo éste volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, su primo había desaparecido.

A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. El apuesto joven, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus pálidas mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.


Tanto como has sufrido, te protegeré! Cap 1

Un corazón destruido


Lo mire a los ojos, a sus ojos, llenos de lágrimas
Comprendo cómo debes de haberme amado, ya que también ame con la misma intensidad, se como sufriste, ya que yo también sufrí.. Espero que tengas una buena vida, porque yo también la tendré.., ahora, alguien me espera.
Me fui y tome su mano y nos fuimos..

Flash Back….
Era una cálida tarde de primavera, eran las 6, estaba tan emocionado, mi gran amigo yunho está por volver de EE.UU, han sido 2 años sin verlo, al decir verdad, somos más que amigos, hemos tenido una relación por 5 años, ha sido perfecto, no hay nada que me falte, el es mi todo.
Por motivos familiares tuvo que volver a EE.UU, ya que su familia vive allí, él quería que fuera con él, pero sé que a su familia no le agrado, aun ellos no saben nada sobre nuestra relación , ellos quieren que él se case con una tal Tiffany, Yunho no tiene el valor de decirles lo nuestro y eso duele..

En esa tarde, en la que Yunho llego, tuvimos una cita, dijo que tenía que decirme algo muy importante. Mi corazón se sintió, por alguna razón triste…

-Yunho!—me abalance a darle un abrazo -- no sabes cómo te he extrañado – pero toda mi atención se dirigía a la chica que estaba al lado de Yunho

- oh Jaejoong ah -- ¿Jaejoong ah? ¿Por que ya no es Boo?
- ¿Quién es la chica Yunho? – pregunte desconcertado
- ella, Jae, ella es Tiffany, por favor toma asiento – dijo tomándola de la mano, ella tenía una bella sonrisa, que hasta me daba escalofrió mirarla, y mi corazón, mi corazón, estaba hecho pedazos.

Pero seguía esperando lo que Yunho tenía que decir, debía ser algo de mi imaginación que estaba tan cercano a ella.

- Tiffany, el mi mejor amigo Kim Jaejoong -- ¿mejor amigo? Ya no aguantaba más, solo quería irme de ahí, mis lágrimas querían salir.
- Jaejoong, es un gusto conocerte—dijo en un tono muy amable, yo simplemente, no decía nada.
- Jaejoong ah, ¿estás bien? – Yunho preguntaba en un tono preocupado
- Sí, estoy bien – y di unas de las sonrisas mas forzadas que he dado en toda mi vida
- Que bien, te quiero contar, que con Tiffany, la próxima semana, nos vamos a casar—simplemente, quede sin palabras, no llores Jae, no llores, me decía mentalmente
- Jaejoong ¿estás bien? – pregunto Tiffany
-Estoy bien, si me disculpan, me tengo que ir – tome mi chaqueta y salí del lugar, las lagrimas comenzaron a brotar y mi corazón estaba destruido.

Pasaron 2 días de lo sucedido, Yunho no me ha llamado, he estado encerrado en mi casa, ya no quiero vivir, mi vida no vale nada,

¿Por que Yunho se va a casar?, no lo entiendo, y tampoco quiero hacerlo. De pronto alguien toca la puerta…

-Yunho ¿qué haces aquí?—pregunte sorprendido, ante la mirada de el.
-Jaejoong, Boo – mi corazón se estaba acelerando, de pronto sentí sus labios sobre los míos, yo solo me deje llevar, lo extrañaba tanto – te necesito tanto Boo!
-Yunho para por favor – pero él seguía besándome – Yunho ¡PARA! – me miro sorprendido, y pude ver lagrimas en sus ojos.
-Perdóname, perdóname – me decía de rodillas, mientras lloraba aun más.
-No tengo porque hacerlo—por favor vete de aquí, y no vuelvas más. —Yunho me miro y se puso de pie, quedando cara a cara conmigo.
-¿Estás seguro?, lo siento, yo, aun te quiero, pero debo casarme con ella, mis padres quieren que me case, y yo quiero que ellos se sientan orgullosos de mí.
-Eres un cobarde!!! – y alce mi mano para darle un golpe, pero él fue más ágil y tomo mi mano y me abrazo con fuerza, aun lloraba – No llores Yunho, ¿Por qué lloras por algo que tú has causado? No tienes derecho a hacerlo, Vete de aquí, eres un cobarde.
-Te amo Boo!!! – y me beso de nuevo – Te Amo tanto!
-Si me amaras tanto, no me dejarías, no sentirías vergüenza de mi!! – ahora mis lagrimas volvían a brotar.
-Lo siento, siento que te sientas así.
-Solo vete y trata de feliz complaciendo la felicidad de tus padres, ve si tus padres te pueden dar la felicidad que yo te doy, aun si no te la dan, no vuelvas más! – Yunho dejo caer sus brazos, cansado – Vete!
-Jae! Ok, -- me dio un pequeño beso en los labios y se fue.

Yo, me deje caer pesadamente al suelo, llorando desconsoladamente, lloraba como si nunca hubiera llorado, mi corazón se sentía pésimo, yo simplemente, quería desaparecer.

3 Meses después

Ahora me siento mejor, claro, aun el recuerdo de Yunho me trae dolor.

Este último mes he conocido a alguien, a Yoochun, es un chico muy tierno y siempre da lo mejor de él.

-¿Mi osito que está haciendo? -- dijo Yoochun abrazándome por la espalda, dándome suaves besos en el cuello
-Mmm... Yoochun...deja de hacer eso
-¿Por qué? Acaso no te gusta?
-Claro que me gusta, es por eso que te dijo que pares, tengo cosas que hacer y si sigues así, estaré ocupado haciendo otras cosas.
-Ok, pero me debes una! – su sonrisa, realmente es hermosa,

El ha estado conmigo todo este tiempo, disfrutamos cada momento libre que tenemos, pero aun así, no puedo olvidar a Yunho.

Esta última semana Yunho me ha estado llamando, y quedo de venir a verme, dijo que tenía algo que decir. Esta vez quiero escucharlo.

-Haz terminado? – me preguntaba insistente mi ratoncito
- Ahora si, ¿Qué quieres hacer?
- No lo sé, dímelo tu – mientras se acercaba tan sexy hacia mi—me acerque a su oído y le dije – Hazme el amor—sin pensarlo dos veces Yoochun me tomo por la cintura y me comenzó a besar, era un beso desesperado, pero tierno a la vez, me tiro suavemente al sofá y comenzó a quitarme la ropa, he introdujo mi pene, ya erecto a su boca

-aaahhhh…Yoochun…mmmmhhmm, mas rápido mmmmhmmm
-- Eres el osito mas delicioso! Mmmmhmmm – saboreaba con ganas mi miembro, estaba tan excitado.... Hasta que alguien toco la puerta
--Aishhh!! ¿Quién puede ser? Amor, ¿estás esperando a alguien?
- No, a nadie, ahh que inoportuno—me puse la camisa y abrí la puerta, Sorprendentemente era Yunho
-- Yunho ¿Qué haces aquí?
- ¿Quién es Amor? – yoochun me abrazo por la cintura, Yunho solo me miraba,desconcertado


Tanto como has sufrido, te protegeré!

Título: Tanto como has sufrido, te protegeré!
Autor: Yoorin
Parejas: YunJae, JaeChun
Género: Angst, Lemon entre otras
Estado: Proceso
NA: Solo espero que les guste! Y no me tiren manzanas ni nada de eso! La historia es relatada por Jae, si en algún momento la relato otro, avisare! XD Eso!
Disfruten!!!
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Capitulo 1
Capitulo 2

Buscando Suerte Cap. 3. Mon amour

3. Mon amour.

Lo tenía entre sus brazos por fin. Su cuerpo largo se estremecía con cada roce de su piel, con cada beso ardiente que le daban sus labios gruesos. Yoochun bajó hasta sus muslos y les dio pequeñas lamidas para luego saborear su extensión. Changmin echó su cabeza hacia atrás y gimió, largo, sexy. Las lamidas de Yoochun se enfocaban sobre todo en su base y en la punta, sus manos acariciando el marcado abdomen. Luego pasó a lamer su entrada, despacio, para luego introducirle un dedo.

-Yoochun… - lo escuchó gemir, bajito, casi un susurro.
Le insertó un segundo dedo y siguió lamiendo. Verlo así, dócil, excitado, y sumado a las caricias del menor en su pecho lo ponían al cien. Subió con sus labios hasta su pecho, dio un par de besos en sus pezones y luego besó sus labios. Mientras sus bocas se fundían Changmin acomodó a Yoochun en su entrada y lo llevó a su interior en una sola embestida. Ambos gimieron. Min empezó a moverse sobre él, llevando su miembro adentro y afuera, despacio, sintiendo toda su extensión pulsando contra su piel. Yoochun lo miraba, relamiéndose y gimiendo. Acercó su mano y empezó a masajearlo al mismo ritmo en que entraba y salía. Los gemidos se hicieron más fuertes y seguidos. Yoochun podía sentir cómo su piel quemaba. Se abalanzó sobre él sin salir de su interior y comenzó a embestirlo más rápido, sujetando sus piernas. Dios, cuanta excitación, cuanto placer, cuanta dicha…


-Míralo – Jae le dio un codazo a Junsu, señalando a Yoochun con la cabeza. A Junsu casi se le cae el vaso de vidrio por el golpe, - lleva casi una hora parado en el mismo lugar, con la escoba en las manos.
-Y ni siquiera está barriendo – notó Junsu.
-Además acaricia el palo de la escoba como si fuera una novia….
-Sí… ¡Yah, Yoochun hyung! – lo llamó Su.
En lugar de responder, Yoochun empezó a tararear una canción. Junsu desconocía de cuál se trataba pero por la tonada era algo cursi. Y mientras tanto seguía acariciando la escoba…
-¡Yoochun! –volvió a intentar Junsu.

-Espera, Junsu, permíteme – Jae se alejó de la barra y se acercó hacia Yoochun, importándole poco no ser sigiloso: el chico estaba demasiado alejado de la realidad como para notar nada.
-¡YAH! –le gritó Jae una vez estando a pocos centímetros de él. Yoochun soltó la escoba y gritó, todo su cuerpo estremeciéndose de susto. También Junsu se estremeció y soltó el vaso pero rápidamente se lanzó al piso para atraparlo.
-Cuando te enamoras lo arruinas – le dijo el yakuza, - ponte a barrer o algo pero deja de acariciar a la escoba, no jodas se ve muy bizarro eso - Jae volvió a la barra y se sirvió otro vaso de soju. Junsu ya no le peleaba el pago, simplemente lo veía feo mientras acomodaba los vasos.

Yoochun suspiró. Había soñado con Changmin la noche anterior. Soñó precisamente que le declaraba su amor y él lo aceptaba para después dejarse seducir, acariciar, besar y finalmente poseer en la cama de Yoochun. Ahora que lo pensaba había sido en una cama, no en el sillón-cama en el que aún tenía. Cuando despertó Junsu lo miraba desde el catre, los ojos hinchados de sueño, abrazando sus cobijas. Cuando Chun cayó en la cuenta iba a disculparse por hacer ruido pero el castaño simplemente murmuró algo de una botella y se volvió a dormir. Yoochun se talló la cara con las manos y se recostó otra vez, intentando imitar el ejemplo de su amigo. Le costó bastante, pues el sueño había sido tan vívido que su entrepierna aún se sentía caliente. Y justo ahora, en el Antique, había estado recordando el sueño, fantaseando con que se repitiera, o mejor, con que se hiciera realidad, pero llegó Jaejoong a sacarlo de golpe de su mundo ideal.

Volvió a suspirar y se puso a barrer, despacio, mirando el piso, tarareando:
-Babe, buen día, despertar contigo, qué dulce es, no sabré cocinar, pero te haré una canción…**
Jaejoong se aguantó la risa. Junsu salió de detrás de la barra y se sentó a observarlo. Era verdaderamente gracioso ver a Yoochun así de perdido, sobre todo porque él siempre se había burlado de Junsu cuando se ponía así con o por Seungri.
-Estemos juntos, tú serás mi novio…novia…-seguía Yoochun.
-Qué se hace, ya todos sabemos que el que le gusta es un hombre – sonrió Jae.
-Sip – asintió Junsu.
-Esto es el cielo, te amo así, te amo a ti…

En eso Jaewook llegó al bar. Notó cuánto se agotaban los dos meseros trabajando y no le gustó mucho. Él no era un hombre cruel, ni estricto, pero tenía reglas y no era ni tonto ni, como decían los jóvenes, barco. Caminó firmemente hacia la barra. En cuanto Junsu vio venir al jefe se levantó del banco y corrió tras la barra; Jaejoong hizo lo mismo aunque ni siquiera trabajaba ahí, pero si lo veían bebiendo soju sin pagar…mejor ayudar por la bebida gratis.

-¿Y a ése qué le pasa? – les preguntó, señalando a Yoochun. Ambos se encogieron de hombros.
-Deja el pasado atrás, estemos juntos, sé siempre mío… -Yoochun seguía cantando. Jaewook se acercó a él y ni cuenta se dio, mientras Junsu y Jae no perdían hilo del espectáculo, - Sí, te amo tanto, de verdad sí, babe, camina conmigo, ven, sígueme…

Yoochun dejó de cantar unos segundos cuando notó la presencia de su jefe, pero improvisó:
-Ven, sígueme, Junsu. Hay que barrer todo esto – hasta lo cantó.
Jae se volvió a reír pero cayó cuando Jaewook volteó hacia la barra.
-Oye, hyung-nim, ¿puedo preguntarte algo?- dijo Yoochun, acercándose a él con todo y escoba.
-No – respondió simplemente.
-Pero si todavía no sabes lo que te voy a preguntar…
-Seguro es que los deje ensayar aquí, ¿verdad? La respuesta sigue siendo un total y rotundo “no”. Ya olvídense de la música, donsaeng.
-Pero, ¿por qué?
-Mira, Yoochun, he visto muchos jóvenes como ustedes y ninguno ha conseguido nada. El mundo de la música aquí en Seúl es muy estricto y horrendo.
-¿Cómo lo sabes, hyung-nim?
-Bueno, porque una vez tuve un grupo.

-Ahí está, hyung.nim – intervino Junsu, acercándose, - tú también tuviste un grupo.
-Sí, donsaeng – sonrió Jaewook con un brillo especial del recuerdo en sus ojos, - Y nos llamábamos: “Los Twinkis”.
Junsu se dobló de risa, Jaejoong acabó sentado en el suelo, riendo, y Yoochun intentó disimular la carcajada que pugnaba por escapársele. El jefe ni se daba cuenta, tan ensimismado estaba recordando sus años mozos.
-Bueno, al principio nos iba más o menos bien, éramos un trío, pero ya que grabamos el primer sencillo…

Yoochun se alejó para reírse más a gusto. Jaejoong rodaba en el piso y Junsu golpeaba el suelo con su mano. Fue entonces cuando Jaewook lo notó.
-Hey, ya basta – dijo, acercándose a Junsu, quien se alejó de él intentando dejar de reírse.
-Oye, hyung-nim – intervino Yoochun una vez logró contener la risa, - seguramente tu grupo fue… ¡Cállate, Jae hyung, por favor!
Jae cerró la boca. Junsu, a su lado, no despegaba sus manos de encima de su boca para mantenerse callado.

-Seguramente fueron increíbles - teminó Yoochun.
-Por supuesto – sonrió Jaewook, acercándose a Yoochun.
-Pero, la verdad, con ése nombrecito… je, ¿“Los Twinkis~”? ¡Jajajajaja!
-Twinki, twinki, tiki, ti… - Junsu empezó a canturrear, burlándose; Jaejoong se le unió y luego Yoochun – twinki, tiki, tiki, tiii~
-Anden, búrlense – se molestó Jaewook, - a ver cómo les va a ustedes.
-¿Y si ganamos el concurso ese del tres de mayo? – propuso Yoochun.
-¡Por favor! A ese concurso asistirán más de 200 grupos.
-Pues te apuesto 2000 wons a que lo ganamos.
-Bueno, tendrás 2000 wons menos. Pero ya, a trabajar que ya casi cerramos.
-¡A sus órdenes, Twinki-tiki-shi! – exclamó Jae. Yoochun y Junsu por poco se vuelven a reír.
-¿Y tú qué haces aquí? – Jaewook lo miró, - no recuerdo haberte contratado.
-Pues no, pero soy del grupo de estos dos y más o menos les ayudo.
-Bueno, con que les ayudes puedes quedarte – dicho esto Jaewook salió.

-No le hagan caso, nosotros vamos a ganar ese concurso, ¿saben por qué? Porque somos los mejores de Seúl – declaró Yoochun, limpiando la barra con un trapo.
-Ojalá tengas razón, hyung – suspiró Junsu.
-Y con Heechul todavía mejor.
-¿Eh? ¿Por ése flamingo floreado? –se quejó Jae.
-Hyung, no seas así.
-Hablando de, ahí viene nuestro hyung – dijo Junsu.
-Hola, chicos – los saludó, entrando por la puerta, - ¿les gustan mis zapatillas nuevas? Son tan rosas, tan inn… - La Chula movió sus pies, coqueto.
-Pues…sí…-respondió cortésmente Junsu mientras Jae les daba la espalda, aguantándose las ganas de vomitar.

-Por cierto, ya va siendo hora, honeys.
-¿De qué? – preguntó Yoochun.
-De que se den un cambio de look. El look es tan importante como las canciones, y nosotros no somos ningunos vagos.
-Pero no tenemos dinero para ropa ni nada caro, Heechul hyung – se lamentó Junsu.
-No es necesario por ahora, patito, hablé con unas amigas para que nos ayuden. Son los mejores estilistas y diseñadores de imagen de todo Seúl.

La Chula sacó su celular, que brillaba con lentejuelas rosas y moradas, hizo una llamada y pronto aparecieron en el Antique otros cuatro estrambóticos de género indefinido. Los tres donsaengs los miraron con algo de terror, sobre todo Jaejoong, quien se puso a jugar con un trapo por los nervios. Si cualquiera le pregunta, dirá que bloqueó ese momento y que lo más que recuerda es que a él lo acosó un tipo cuyo nombre empezaba con T y que había otros tres que empezaban con M, G y no está seguro si K o N.

Total, cada loca se llevó a un miembro de YooSu y se encargaron de cortarles, teñirles y peinarles el cabello. Luego, sin dejarlos siquiera mirarse en el espejo ni comentar entre ellos el cambio, se los llevaron corriendo a la zona más cara de Seúl y fueron de tienda en tienda probándoles distintos estilos, colores y tallas de ropa. Cuando por fin los dejaron mirarse en el espejo ni ellos mismos se reconocían: Heechul tenía el cabello oscuro y corto, y su ropa era un tono más oscura, pero seguía siendo algo femenina; Yoochun tenía el cabello corto también, negro, hasta las orejas y un poco ondulado, su ropa la de todo un dandy, sombrerito y saco incluidos. Junsu terminó con el cabello tirando a marrón rojizo, corto y con un mechón que hacía de flequillo, y su nuevo estilo de ropa consistía en un pantalón oscuro un poco ajustado, camiseta blanca; por último Jaejoong se miró en el espejo con el cabello unos tres dedos más corto, teñido de castaño oscuro, y su ropa desgarrada y yakuza ahora era una camiseta negra sobre una camisa negra y unos jeans oscuros menos rotos que los anteriores. Dijeran lo que dijeran a los cuatro les gustó el cambio. Pero no tanto como a las cuatro locas diseñadoras, que empezaron a acosarlos aún más cuando descubrieron que su trabajo fue un éxito. Tanto, que Junsu acabó abrazado a Yoochun y Jaejoong ocultándose detrás de los otros dos mientras Heechul reía y se besuqueaba con uno de sus amiguis. Luego la Chula se acercó a Yoochun.

-¿Puedo decirte una cosa, Chunnie? Te ves divino~ - le dio un pellizco.
-¡Ay, hyung no seas…!
Los tres donsaengs corrieron a refugiarse tras la barra del Antique.
-Chicas – llamó la Chula a sus cuatro amiguitos.
-¿Siii~?
-Vayan a buscar a Donghae, y ya saben, lo de siempre.
-Donghae~~ -los cuatro gays salieron del bar.
-¿Quién es Donghae, Heechul hyung? – le preguntó Junsu, acomodándose el cinturón mientras salía de su refugio.
-Donghae es un amigo, y tiene los mejores alcoholes y otros vicios de todo Seúl. Pero hush, top secret.
-¿Eh?
-Olvídalo, patito.

-¡Jae hyung, no los rompas más, salen muy caros y te los regalaron! – Yoochun forcejeaba con el mayor que intentaba hacerle más hoyos a sus jeans con el cúter.
-¡Suéltame, Yoochun, que si me corto será tu culpa!
-¡Hyung!
-¡Tú, alienígeno, deja en paz al conejito hermoso!
-¡Tú no te metas, pájara nalgona!
-Aish, qué bárbaro y animal eres. Bueno, Junsu, voy a alcanzar a mis amiguis para ayudarles, ¿sí? Los veo luego – Heechul salió de Antique.

-¿Qué demonios sucede aquí? – Jaewook entró al bar y todos se detuvieron.
-¡Hola, jefe! – lo saludaron los tres.
-Vaya, vaya, qué cambio, ¿eh?
-¿Le gusta, hyung-nim? – le preguntó Junsu mientras los demás se tranquilizaban, - vinieron unas amigas de Heechul hyung que son estilistas, y hubiera visto como se pusieron a Yoochun, sobre todo una de ellas que le…
-¡Junsu, traes la camisa al revés! – lo interrumpió Yoochun. Junsu se miró.
-¿Ah sí? No…hyung, la traigo derecha.
-Perdona, creo que por la luz creí que estaba al revés.
-Claro, claro… - asintió Jaewook.

-Oye, hyung-nim, ¿te puedo preguntar algo?
-Mientras no sea lo de la música otra vez, Yoochun…
-No, para nada. Es algo sobre el corazón.
-¿El corazón? ¿Qué pasa con él? Ven, cuéntame.
Jaewook se sentó en una mesa del bar y Yoochun lo siguió. En resumidas cuentas le explicó que estaba enamorado perdidamente pero de un chico.
-Pero él no cede, no me hace caso, me ignora horriblemente y se porta muy frio y sarcástico conmigo.
-¿Al menos sabes si le gustan los hombres? Si te estás metiendo con un heterosexual…
-Según Heechul hyung, sí le gustan los hombres.
-Vaya. Entiendo – suspiró el jefe, mirando el techo, - el amor es muy complicado, sobre todo entre homosexuales. ¿Sabías que “amar” es parte también de la palabra “amargura”? Y con justa razón.
-Ya entiendo por qué lo dices –suspiró Yoochun.
-Pero, cuando la lucha da frutos, vale la pena – sonrió, - yo, por ejemplo…
-¿Tú, hyung-nim?
-Sí. Yo. Cuando estuve en París…

En eso entró un cliente al bar. Parecía europeo, rubio. Jaewook se levantó de golpe en cuanto lo vio. Yoochun también se levantó.
-Buenas tardes, señor. ¿Lo llevo a una mesa…?
El recién llegado ignoró a Yoochun y fue directamente hacia Jaewook, plantándole un beso en los labios. Yoochun, Jaejoong y Junsu abrieron la boca.
-Andy…-murmuró el jefe.
-Jaewook, mon amour…

El dueño del Antique aclaró su garganta, sonrojado, y miró a los otros tres, quienes lo miraban algo sorprendidos, pero reteniendo la risa.
-Em…él es de quien te iba a hablar, Yoochun. Lo que no comprendo es qué hace aquí…
Jaewook volteó hacia el recién llegado, hablaron algo en francés y luego desaparecieron en la oficina del jefe.
-Me rodea la gente rara- suspiró Jaejoong.

En eso entró Changmin. Inmediatamente la mirada de Yoochun se clavó en él. El moreno se sentó en una mesa y miró el menú. Dejó de leer cuando escuchó un golpe junto a su mesa y volteó, descubriendo a Yoochun ahí hincado, mirándolo con pasión y ofreciéndole una flor hecha con una servilleta.

-Mon amour, mon amour, mon amour eres.
Junsu se tapó la boca, aguantándose la risa.
-No puede ser – murmuró Jaejoong.
-Mon idiot, mon idiot. Mon idiot eres – le respondió Changmin, levantándose.
-Pero, ¿a dónde vas?
-¡Que te importa! – Changmin desapareció detrás de una puerta bajo el letrero de “camerinos”.
-Otra vez…-Yoochun pateó el suelo y arrojó lejos la servilleta, desesperado.


-Chicos, he vuelto – se anunció la Chula unos minutos después, entrando tomando el brazo de otro chico, alto, poco menos moreno que Changmin, vestía unos pantalones camuflajeados, una camiseta negra de tirantes gruesos, su cabello castaño claro peinado hacia arriba y sus manos sujetas por unas esposas.
-Les presento al héroe de mi nuevo cortometraje. Interpreta a un esclavo militar, ya saben de qué tipo de esclavos hablo – Heechul l dio una vuelta a su protagonista.
-Siguen apareciendo seres extraños, ¿eh, Jae hyung? –bromeó Yoochun, - ¿hyung?
Jaejoong no dejaba de mirar al supuesto militar. Yoochun incluso le pasó una mano delante de los ojos y el yakuza ni en cuenta.
-Mi nombre es Jung Yunho…-dijo el nuevo, su voz algo ronca- y con sólo pronunciar mi nombre me convierto en un arma mortal.
Jaejoong se acercó a él, con curiosidad.
-Oye, ¿qué tan arma mortal puedes ser si estás esposado?-le preguntó, picándole en las costillas con un dedo.
-¡Ja! – Yunho separó los brazos, rompiendo la cadena de las esposas.
-¡Aigo! – gritó Jae, asustado, y empezó a huir. Yunho fue tras él, lanzándole golpes. El yakuza corrió hasta la barra espantando de ahí a Junsu y Yoochun, quienes huyeron lejos de la barra mientras Heechul se apartaba hacia una esquina, protegiéndose con las manos.
-Espérame, Junsu, ¡espérame! –le pidió Yoochun. Junsu rodó en el suelo y se cubrió la cabeza con el trapo, Yoochun se encogió a su lado, cubriéndose con los brazos. Jaejoong se echó pecho tierra detrás de la barra y Yunho saltó sobre ella, lanzando una patada al aire y un puñetazo justo cuando Jaewook y su galán europeo volvían a entrar al bar.

-¿Ce qui se passe? – preguntó el francés.
- Je vais vous expliquer l'écart – le respondió Jaewook, - les dejo el local, pobres de ustedes si encuentro un solo plato o cristal roto, o cualquier otra cosa rota, ¿araso?- le indicó a los jóvenes antes de salir con Andy.
- Est l'amour – suspiró Heechul, sentándose en un banquito de la barra mientras Junsu y Yoochun se levantaban del suelo. Yunho se sentó sobre la barra, más civilizado, y Jaejoong lo miró.

- ¿Entonces eres yakuza?
-No exactamente. Pero sé hap-kido y tae kwon do – presumió Yunho, apretando los puños para que lucieran más sus brazos.
-Qué fuerte… - dijo Jae en voz baja, - hasta rompiste unas esposas.
Yunho rió.
-Eran de plástico pintado. He repetido esa escena miles de veces.

Jaejoong tragó saliva. Empezaba a sentirse atraído hacia otro hombre y eso era bastante extraño, pero no desagradable por increíble que pareciera. No es atracción, me intimida y por eso me interesa. Eso quería pensar. Me intimida, me intimida, me intimida y no me gusta, no me gusta…

En eso Changmin regresó, subió al escenario, conectó una grabadora, prendió el micrófono y se puso a cantar. A Yoochun casi se le escurría la baba, Junsu y Heechul aplaudían; solo Jae y Yunho no prestaban atención, conversando entre ellos. Changmin hizo una pequeña reverencia y fue a sentarse. Yoochun de inmediato corrió a sentarse a su lado.

-¡Hola otra vez! Oye, cómo cantas.
-¿Cómo canto?
-Pues…muy bien, increíble.
-Gracias.
-No, gracias a ti.
Se hizo un silencio incómodo sólo interrumpido por el agua de la llave que abrió Junsu para lavar los vasos.
-Bueno, y…
-¿Siempre tienes conversaciones tan interesantes?
-No, es que… ¿y cuántos años tienes?
-¿A ti qué te importa?
-No, eh…por nada…
-Diecinueve.
-Oh. Que interesante. Más o menos de esa edad te imaginaba, ¿sabías?
- Ay, Yoochun, quizás seas lindo, pero lo que más eres es tonto.
-Pero lindo, ¿verdad? – Yoochun juntó sus puños bajo su mentón e hizo una carita inocente, intentando imitar a Junsu con Seungri.
-Yoochun, ya estoy cansado de esto. De relaciones que no van a ningún lado. Tú quieres salir, divertirte. Yo busco algo serio.
-¿Serio? Eso es lo que deseo, te estoy diciendo que te quiero. Mira, dame un beso y verás a qué me refiero – Yoochun se levantó y se inclinó hacia él, cerrando los ojos. Changmin lo detuvo. Heechul los observaba desde lejos y se acercó, celoso. Min lo notó y sonrió de lado.

-Bueno, está bien…
-¿De verdad? – sonrió Yoochun, mirándolo.
-Aja. Pero cierra los ojos, que me da pena.
-Bueno, ¿por qué no? Jejeje.
Yoochun se sentó y cerró los ojos, expectante. Changmin esperó a que Heechul tomara su lugar con sigilo y se fue, silencioso.

-Changmin, no sabes el gusto que me… - Yoochun abrió los ojos para mirar a quien creía que era Min justo cuando la Chula se acercaba a sus labios. Levantándose de golpe se alejó de él.
-¡Agh, guácala, hyung! ¡Qué asco! ¡¿Qué te pasa?!
-¿No que quería un besito, Chunnie?
-Sí, pero no tuyo.
Heechul lo siguió.
-Ya, hyung, en serio – huyó hasta la barra, parándose detrás de Junsu.

-¿Qué pasa, hyung?
-Nada, tú finge que no estoy aquí.
-A ver si puedo, mucho me cuesta fingir que no veo a esos dos – dijo Junsu, señalando con la barbilla a Yunho y Jaejoong, que estaban demasiado cerca en un rincón del bar.
-¿Están besándose?
-No creo, pero poco les falta. Se me hace más raro porque es Jae hyung...

De pronto Yunho se alejó.
-Me tengo que ir ya. Me está dando frío con esta camisa. ¿Trabajas aquí?
-Digamos que sí – respondió Jae.
-Bueno. A ver si otro día les caigo. Hasta luego hyung – Yunho lució una encantadora sonrisa y salió del bar. Jaejoong lo vio salir, pensativo.
-Olerikoleri~ - le hicieron burla Junsu y Yoochun. Jae volteó a verlos.
-¿Qué?
-Nada, hyung. Que parece que caíste- dijo Junsu.
-¿En dónde?
-No tiene nada de malo, Jae hyung. Yo ya caí por Changmin.
-De ti ya lo sé, Yoochun. Pero no quieran hacerme como ustedes nada más por…por…
Los otros tres, Heechul también, lo miraron expectantes.

-¡Váyanse al demonio! –sentenció el bajista antes de salir del bar, azotando la puerta. Junsu y Yoochun se miraron y se encogieron de hombros.
-Terminemos de limpiar, que ya hay que cerrar.
-Sí, hyung.

Heechul se sentó, meditabundo. Todos estaban enamorándose, hasta el alienígeno ese, aunque no lo aceptara. Todos menos él. ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué no había encontrado a su “mon amour”? El creía tenerlo cerca, pero todo parecía indicar que se equivocaba.

** Fragmento de My girlfriend en español. Adaptación.

Glosario del capítulo:

Babe: viene de de baby, nena/nene. Inglés.
No jodas: no inventes XD
Ser barco: tomar las cosas a la ligera, dejar pasar las cosas, hacerse tonto.
Twinkis: pastelitos rellenos de la marca de pan dulce Wonder.
Años mozos: Juventud.
Honeys: corazones, cariños.
Dandy: del dandismo. Don Juan. Prácticamente lo que Yoochun es: Un ligador sensual.
Hush, top secret: Silencio, es un gran secreto.
Mon amour: mi amor. Francés.
Mon idiot: mi idiota. Francés.
Aigo: Caray, ay, wow. Coreano.
¿Ce qui se passe?: qué está pasando? Francés.
Je vais vous expliquer l'écart : Te lo explico afuera. Francés.
Est l'amour : Es el amor. Francés.
Guácala : expresión de asco en México.
A ver si otro día les caigo: a ver si otro día vengo a verlos. Modismo mexicano.

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Historietas de Koizumi




[FANART] El cabello rojo de Junsu




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