KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Ubi peccātum, ibi virtus.Cap 2

☆ Avaricia

Porque hasta alguien tan afectuoso como Yoochun sabe que demasiado amor podía resultar incluso peligroso, aunque de un tiempo a acá, nada le pareciese suficiente...

No fue difícil llegar a la conclusión de que emprendía cierta competencia con otro miembro del grupo. Yoochun siempre creía que demasiadas luces apuntaban a Kin Junsu, que demasiadas de sus intervenciones en los medios de comunicación le hacían ausentarse del apartamento, y que demasiadas fans llevaban grabado el nombre de su compañero en la piel con un sugerente tono carmín trazado con barra de labios.

Quizás fuesen por los nervios del debut o una focalización sin fundamentos hacía la persona con la que se había visto obligado a pasar la mayor parte del tiempo. Porque él lo hacía obligado, ¿quién dudaba de eso?

Y siendo ambos apenas unos adolescentes y pasando por una edad tan difícil, tampoco era del todo extraño que Yoochun reclamara las atenciones que él recibía, sus ropas, sus regalos, sus privilegios, pero... a pesar de todo, Yoochun sabe, y un buen día, descubrió que bajo su disfraz de celoso empedernido había otro gran sentimiento a la vista.

Junsu es dulce, es alegre... Y desprende esa cegadora luz tan brillante que todo el mundo quiere alcanzar, y siendo tan inocente... No tardó en llegar el día en que alguien estuvo muy cerca de rozar esa tierra prometida que conformaban sus inmaculados labios.

Yoochun no pensó, sólo actuó. Y cuando quiso darse cuenta había arrancado al muchacho del tumulto de apasionadas seguidoras que habían conseguido rodearle justo a la salida del estudio de televisión.

—¿Qué haces, Yoochun? —inquirió molesto ante la presión que ejercía el otro joven sobre su muñeca.
—Eres un inconsciente... —respondió con el rostro rojo de furia—. ¿Cómo se te ocurre salir como si nada fuera del estudio?
—¿Qué me hubiera pasado? Sólo son admiradoras... Y tú estás celoso. No tienes que pasarte el día analizando cada pequeña cosa que me sucede. Me molesta.

Yoochon abrió los párpados asombrado. Le habría gustado rebatirle con alguna de sus ocurrencias, pero no vio necesario seguir alimentando una idea con la que estaba tan equivocado.

¿Celoso de él? Si bien no negaba que ese fuese el sentimiento que llevaba atormentándole desde que le conocía, Yoochun no podía afirmar tampoco que tuviese celos de su compañero, sino de ellas, a las que Junsu profesaba un afecto que él también exigía. Porque a fin de cuentas, Yoochun es un avaricioso, y cuando se trata de Junsu, lo desea todo.

Sus manos empujaron levemente el pecho del menor hacía uno de los paneles del decorado, apoyando una de sus manos a la altura de su cabeza y deslizando la otra por la aterciopelada piel de su cuello. Acercó lentamente su rostro al del muchacho y cuando dudó en si Junsu se apartaría, se apresuró en atrapar sus labios y enloquecerse con la suavidad que poseían.

Junsu quedó tan desconcertado ante aquel contacto que cada vez aumentaba su ansiedad, que ni siquiera fue capaz de moverse un sólo centímetro, y de hecho, desconfió en si realmente le disgustó ese atrevimiento.

Cuando Yoochun estuvo seguro de que le había arrebatado el aliento y su primer beso, se apartó con delicadeza al tiempo que pasaba con deleite la lengua por sus labios, en busca del mínimo rastro que pudiese quedar allí del otro.

—De acuerdo, no me preocuparé más... El resto se lo dejo a ellas, pero esto... Esto será por siempre mío.

El moreno se alejó con tanta rapidez que Junsu sintió vértigo al notar tan lejana su presencia. Limpió con el dorso de su mano el fino hilo de saliva que resbalaba por la comisura de sus labios, y sonrío con suficiencia.

Incluso alguien tan despistado como Junsu sabía que él, también le pertenecía.

Ubi peccātum, ibi virtus.Cap 1

☆ Pereza

El amanecer siempre le hallaba despierto. A veces, los insistentes rayos del sol conseguían colarse entre las varillas que accidentalmente habían quedado dobladas en las persianas, pero apretaba con mayor fuerza los párpados y esperaba con paciencia la señal que le arrancaría la primera sonrisa del día.

Y ahí estaba.

El chirriante sonido de un despertador hacía vibrar las paredes de su habitación incluso desde el otro lado del apartamento, y al escuchar cómo cesaba —y sin importarle demasiado lo infantil que se veía de esa manera—, asomaba la punta de la lengua entre sus carnosos labios y la mordía tratando a toda costa de que ninguna carcajada fuese a delatarle.

Repentinamente, notaba unos pasos haciendo crujir el parqué por doquier, un barullo en los trastos de la cocina y el intenso olor a café que poco a poco se iba filtrando por debajo de su puerta.

Aquel deja vu tenía lugar todos los días. Ocurría exactamente con la misma parsimonia ¡y por Dios! que Yoochun amaba cada vez más la sensación de las hormiguitas recorriéndole traviesamente el estómago mientras oía cómo la voz que aclamaba su nombre iba perdiendo los papeles al sentirse totalmente ignorado por su dormilona conducta.

Cuando menos los esperaba, la puerta de su cuarto era abierta bruscamente y sin previo aviso. El intruso se paraba justo al lado de su cama, tiraba de sus oscuros cabellos, pellizcaba su robusta espalda, arrojaba al suelo todas las sábanas que cubrían su cuerpo y daba todo de sí para jalar de una de sus piernas hasta conseguir arrojarlo al suelo y llevarlo a la compañía a rastras.

Era entretenido verle gimotear como un niño pequeño que busca desesperadamente obligarle a actuar como todo un adulto, pero en cierto punto, Yoochun se volvía incapaz de contenerse y estallaba en un sinfín de vivarachas risotadas que no conseguían más que aumentar el sonrojo y el enfado del otro.

Yoochun acababa recibiendo un codazo que, por fortuna, les hacía resbalar con las sábanas regadas por el suelo, cayendo a éste sin saber quién tiró del otro primero.

—Eres un idiota. ¡Apártate! —recriminaba el joven que soportaba el peso de su pecho.
—Ah... Y tú tan predecible, Junsu. Por eso me gusta trasnochar cuando estoy contigo.

La sonrisa juguetona del moreno crispaban los nervios de su compañero, y cuando estaba plenamente seguro de que rozar sus labios le haría perder esa batalla —y también la cordura—, Junsu usaba la fuerza de sus bien entrenadas piernas para quitárselo de encima e incorporarse con una indiferencia sublime.

—Muy bien. Puesto que eres un desastre madrugando, ya sabes cuál será mi respuesta la próxima noche que vengas a buscarme...

Cual niño pequeño, acababa abandonando el cuarto con un berrinche, al tiempo que el rubor continuaba creciendo en sus mejillas.

—Eso... Eso es broma, ¿verdad?... ¡¿Verdad?! —exclamaba Yoochun aún desde el suelo, abrazando sus costillas y adolorido por las carcajadas.

Definitivamente, sí. Era más divertido si jugaba a sacarle de quicio. Era feliz con cualquier cosa que hiciese junto a él.

Sabía que la diversión había acabado por el momento pero aquella, y como todas las noches, Yoochun iniciaría el juego otra vez.

La cama, el celular, la PC y yo

Título: La cama, el celular, la PC y yo
Autor: Hina
Pareja: MinJae
Género: Slash
Extensión: Oneshot
Advertencia: ninguna
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Y de nuevo estaba acostado en mi cama viendo la pantalla de mi celular y con la laptop encendida alado mío…

¿Tanto era pedir una llamada, un mensaje tan siquiera que te conectaras por un momento en el Messenger?

Si, lo sé… tu vida es apretada y lo respeto, porque sé que te beneficiara todo lo que haces en un futuro… pero… ¿Dónde quedo yo?

Me prometí que no me importaría, tu estudio, tu trabajo de medio tiempo, tus salidas… pero el hecho de que no estés a mi lado… es simplemente triste.

Si, también sé que soy un celoso y no puedo decir nada al respecto, el hecho de que las personas que trabajan alado tuyo te tengan más tiempo que yo… o que sepan el cómo te sientes o como va cambiando tu pensar…

Tu, tus sonrisas… tus palabras, todo eso se los das a tus amigos… ¿Sabes cómo me siento?

Que me hables de cosas de las cuales yo no estuve ahí… y que este aquí, sentado en mi cama, esperando por ti… no saliendo porque me aburre y deprime ver a las parejas demostrando su amor en las calles…

¿Tu no sientes lo mismo?

Espero y sigo esperando tu llegada, ¿Tan molesto soy que quiera un poco de atención?

Sabes perfectamente que eres lo único por lo cual podría desvelarme, esperando tu regreso, esperando una llamada… aguantando regaños de “Apaga esa cosa, solo gastas luz” provenientes de mis padres… y aun así llegas… a veces me dices que estas cansado, que te irás a dormir... no duras ni cinco minutos a mi lado, en otras… me dices que un amigo lejano acaba de llegar, que tienes que salir… que alguien que no habías visto en mucho tiempo te acaba de hablar y solo estas en la pc porque estas platicando con él…. O estás jugando videojuegos...

¿Lo haces para no verme? ¿Me evades?

Esas preguntas siempre me llegan a la cabeza…

¿Qué pasara cuando te aburras de esta relación? ¿Qué pasara cuando ya no aguante tu lejanía?

Duermo hasta tarde pensando que cambiaras de opinión y regresaras… pero me doy cuenta que no es verdad

Trato de decirte que pasa entre nosotros… y tu explicación es “No puedo vivir sin ti, me importas más que nada en este mundo, te amo más que nada Jae”

Eso me llena el corazón… pero después cuando te marchas de mi lado llega de nuevo el sentimiento de soledad…

Y esa es la rutina, al día siguiente te veo… solo por alguno que otro receso de la universidad u horas libres que teníamos iguales…

Llegas y me abrazas por la espalda, me susurras en el oído un “Te extrañe~”
Complementas mi vida, mi alma, mi ser…

Pero, después cuando te marchas todo regresa a ser como antes…

La cama, el celular, la PC y yo

A veces, solo a veces Shim ChangMin… pienso que eres un egoísta…

Pero no sé quien lo es más…tu que solo piensas en ti y no haces lo posible por saber el cómo me encuentro… o yo que solo quiero que me mires a mí.

N/A: Este fic principalmente era KyuMin, pero también lo quise hacer MinJae <3

Sin alas que protejan: Cap 8

La semana volvía a iniciar, Changmin estaba sentado en su banca asignada, había sido el primero en llegar al aula, aun faltaban 10 minutos para que la clase comenzara.

Indudablemente, el día de ayer, no paró de pensar en aquel pequeño niño era algo que no podía describir; “esa mirada...” “esos ojos...” pensaba al recordar los rasgos físicos del niño. La puerta del aula deslizándose lo hizo girarse.

Aquella peli-castaña entró en el salón notando la presencia de Min. Le miró amargamente y después sentó. Changmin la observó y se atrevió a hablarle.

-...Karina-

Pero aquella muchacha lo ignoro por completo.

-...Por favor Karina, no podemos seguir así... somos amigos- Le dijo.

La muchacha se levantó ferozmente de su banca quedando de pie por unos segundos y después salió al pasillo. Changmin quiso detenerla pero se arrepintió.

Se llegó la hora del descanso y Changmin fue a las jardineras, era un lugar tranquilo y casi no transitaba gente por esos lugares, decidió que ahí esperaría a Jae. Los minutos pasaban y nada de señales del mayor, de pronto vio a uno de sus amigos caminar cerca de donde él estaba y fue a alcanzarlo.

-¡Junsu!- Le llamó.

Junsu se giró y le vio, suspiró fuertemente y no tuvo más remedio que detenerse.

-¿Qué pasa?-

-¿Sabes donde puedo encontrar a Jae?-

-No vino- Dijo en seco y siguió caminando.

-No, espera- Le detuvo de nuevo.

-Osh... ¿Y ahora que?- Le dijo un poco molesto.

-¿No vino? ¿Porqué?-

-Eso no te importa-

-...-

-¿Es todo? ¿Ya me puedo ir?-

-...Esta bien-

Changmin presentía que la falta de Jae no era por una cosa sin importancia.

Al salir de la universidad se dirigió directamente hacia el parque que frecuentaba mucho. “Con suerte y esta ahí” pensó. Llegó y se sentó en una banca abajo de un viejo árbol. Decidió esperarlo un rato haber si se aparecía.

-¡Cuidado!- Escuchó gritar a un niño.

Una pelota se dirigía hacía él e irremediablemente le pegó más no dolió mucho ya que la pelota era de un plástico suave.

-¡Auch!- Se quejó.

-Lo siento- Se disculparon con él.

Al mirar la cara de su “agresor” vio que no era nada más ni nada menos que el niño que conoció el día anterior en el hospital, Jun.

-Ha... eres tú- Le dijo.

-¿He? A sí, tu eres el muchacho de ayer-

Changmin sonrió.

-¿Qué haces por aquí?- Le preguntó.

-Es que estaba aburrido y vine a pasar un rato aquí al parque-

-Hum... ¿Viniste solo?-

-Si- Dijo a secas.

-¿Estabas jugando tu solo?- Le preguntó algo intrigado.

-He... si-

-Ya veo- Algo en Changmin le hizo preguntar... -¿Quieres que juegue contigo?-

El pequeño le miró sorprendido, de hecho Changmin también estaba sorprendido, no se explicaba por que le habría preguntado tan repentinamente eso.

-¿Lo harías?- Changmin asintió con la cabeza. -¡Genial!- Una sonrisa apareció en el rostro del pequeño.

Aprovechando la pelota de Jun jugaron una especie de cascarita, Changmin podía notar que Jun era muy fuerte al lanzar el balón.

-¡Vamos! Eres muy lento- Se burlaba Jun.

Changmin solo sonreía.

-Ahora veras...- Le dijo y lanzó la pelota tan fuerte que ni Jun pudo detenerla.

-¡WoW! Ahora si te luciste jajaja-

Changmin podía notar la alegría del niño. Y su risa... su risa era casi igual a la suya. Vio a Jun acercare y extendió su mano en forma de saludo, Changmin se le quedó viendo un poco confundido y arqueó una ceja.

-Buen partido ah... ¿Como es que te llamas?- Le preguntó.

-Ha... soy Changmin, Shim Changmin- El mayor le correspondió el saludo.

-Changmin...- Repitió. -Mi nombre completo es Park Jun-

-¿Park?- En ese momento el celular de Changmin comenzó a sonar. -¿Hu? Disculpa un momento-

-Ok-

-¿Bueno?-

-Hola Minnie-

-¡Jae!- Se emocionó. -¿Por qué no fuiste a la escuela hoy?-

Hubo silencio.

-Es que tenía que hacer una cosa-

-Hum... ya veo- Dijo no muy convencido.

-¿Donde estas? ¿Nos podemos ver hoy?-

-He si, estoy aquí en el parque-

-Solo que tendrás que venir a mi casa-

-¿A tu casa?-

-Si-

-Pero ¿Donde vives?-

-No te preocupes, mandaré por ti-

-De acuerdo, pero ¿no sera ninguna molestia?-

-¡Claro que no!-

-Esta bien-

-Ok, no tardan... Te amo-

-...Yo también- Colgaron y miró a Jun. -Jun, lo siento pero me tengo que ir-

El pequeño le miró con algo de tristeza y luego volvió a sonreír.

-Ok. Gracias por jugar conmigo hem... Changmin-

-Jeje si, yo también me divertí- Se dio la media vuelta y camino a una esquina del parque.

-¡Changmin!-

Changmin se giró y vio a Jun que le llamaba.

-¿Qué pasa?- Se le acercó.

-Yo... enserio te agradezco que estuvieras acompañándome hoy-

-No tienes que agradecerme, lo hice con gusto- Le dedicó una sonrisa.

-¡Changmin!- Le llamaron.

Volteó para ver de quien se trataba. Había recordado ver a ese tipo el día del incidente con Jae en la cafetería, más no sabía su nombre y obviamente no era Junsu.

-Bueno, Jun, ahora si me tengo que ir-

-Esta bien. Nos vemos-

Changmin se acercó hasta aquel sujeto, este ultimo sonreía.

-¿Quien eres?-

-¿Que Jae no te a hablado de mí? Jeje. Bueno, me presento, soy Yunho-

-Hum...-

-Vámonos, Jae me envió por ti-

-Ok-

Changmin siguió a Yunho unas cuantas cuadras, él parecía ser más agradable que ese Junsu.

-Bueno, aquí estamos-

Se detuvieron frente a una casa grande, aunque no lujosa, se veía muy espaciosa.

-Wow...- Expresó al ver aquella estructura.

-Vamos, pasa- Le indicó el otro chico abriendo el cancel para entrar.

Al entrar en aquella casa pudo notar que el decorado era un poco “pintoresco” en todo el sentido de la palabra pues de las paredes colgaban cuadros, desde el autor anónimo hasta el más reconocido, colores que iban desde el más pálido hasta el más vivo y brillante.

-Iré a avisarle-

-Hu... si-

Hubo un ambiente más a gusto cuando estuvo solo, el sentirse rodeado de todas esas pinturas le inspiraba un poco de paz y tranquilidad. Tranquilidad que fue interrumpida.

-¿Qué demonios haces aquí?- Le preguntaron a sus espaldas.

-...- Se giró para ver que quien le hablaba era Junsu.

-¿A qué haz venido?-

-Yo...-

-¡Basta, Junsu!- Le ordenó una voz. -Deja al chico en paz-

-Pero tío, él...-

-He dicho basta. Ve a hacer tus deberes-

Y lo hizo, no sin antes dedicar una mala cara a Changmin.

-¿Estas bien?-

-Si-

-Disculpa a mi sobrino, suele ser un poco agresivo-

-No, no se preocupe-

El señor ante él sonrió.

-¡Oh que modales los mios!- Expresó. -Me llamó Sang, Kim Sang-

-Mucho gusto. Yo soy Shim Changmin- Hizo una reverencia.

-Valla ¿Con qué tu eres Changmin?-

-S-si- Respondió un poco nervioso.

-He escuchado a mi hijo hablar de ti-

-¿Su hijo?-

-¡Changmin!-

La mirada de Min se dirigió a las escaleras, era Jae quien le había hablado y quien venia bajando las escaleras.

-Jae...-

-¿Creo que ya se conocieron, verdad?-

-¿He?-

-Bueno Min, él es mi papá- Dijo con una sonrisa.

-¿Tú papá?- Preguntó confundido ya que no les hallaba parecido alguno.

-Si-

Una joven mujer apareció y aviso que la cena ya estaba lista.

-Gracias, chicos los espero en el comedor- Dijo el padre de Jae y se retiró.

-¡Ha si! El motivo por el que quería que vinieras era porque quiero que nos acompañes a cenar-

-Pero Jae...-

-Nada de “peros”- Tomó al menor de la mano y lo dirigió hasta el comedor.

Tomaron asiento, el papá de Jae y Yunho estaban ya ahí. A los pocos minutos Junsu apareció y
miró a Changmin con desagrado.

-¿Él va a cenar con nosotros?-

-Si Junsu, ¿te molesta en algo?- Dijo el señor Sang.

-...Para nada, en lo absoluto- Respondió indigno.

Habiendo acabado de cenar Jae hizo un anuncio... o más bien una confesión.

-Papá yo... yo tengo algo que decirte-

-¿Qué pasa?-

-Perdón si te decepciono-

-¿Qué es lo que pasa? Me estas poniendo nervioso-

-Changmin... él es... mi pareja-

Esta vez la mirada de Yunho y de Junsu se posaron sobre ellos.

-...Osea ¿tú novio?-

Jae asintió con la cabeza.

-¿Tanto drama para esto? Pensé que era una cosa delicada- Y empezó a reír.
Changmin y Jae se miraron confundidos.

-¿No estas molesto?-

-Por supuesto que no. Siempre he deseado lo mejor para ti hijo, si este muchacho te hace feliz por mi no hay ningún problema-

La pareja sonrió apenada y el color rojo en sus caras se hizo presente.

-Solo te voy a pedir algo- Dijo en tono serio. -Cuídalo bien Jae no lo descuides, y tampoco vayas a descuidar...-

-No, te prometo que no lo haré- Le interrumpió.

-Ok, solo queda darte la bienvenida a esta familia, Changmin-

Junsu al escuchar esto se paró violentamente de su asiento.

-¿Pasa algo Junsu?- Le preguntó Yunho.

Pero el chico no hizo caso, salió del comedor a toda prisa.

-Bueno, creo que es mejor que me vaya- Dijo Min.

-Vamos, no dejes que Junsu te incomode de esa manera- Le animó Jae.

-No... es que tengo cosas que hacer- Realmente esa situación si le había incomodado.

-Ho... Bueno, te acompañare a tu casa-

-¡No!- Dijo en seco.

-...-

-Digo... no quiero molestar-

-Vamos, no pasa nada-

-Pero...-

-Ya te dije que no pongas “peros” a mis propuestas-

Después de despedirse de Yunho y del señor Sang, Changmin junto con Jaejoong salieron rumbo a la casa del menor. El tiempo realmente se paso volando, era muy de noche, para ser exactos el reloj de Min marcaba las 11:15 pm.

-Nos vemos Jae-

-Adiós Min, hasta mañana-

Changmin ya había introducido la llave para abrir la puerta cuando de pronto fue volteado bruscamente por el mayor que le plantó un beso apasionado. Se separaron.

-Lo siento- Dijo Jae esbozando una sonrisa. -Pero ya no me podía resistir más-

Changmin estaba sonrojado.

-Nos vemos mañana- Dijo el mayor para luego tomar retirada.
Min entró a su casa y con lo primero que se topó fue que en la sala seguía alguien.

-¡¿Crees que esto es un puto hotel para que llegues a la hora que se te de la gana?!- Escuchó gritar a su padre y el corazón se le aceleró.

A simple vista pudo notar que su padre había estado tomando, trató de ignorarlo y se dirigió a las escaleras.

-¡¿A donde crees que vas?!- Fue detenido violentamente por uno de los brazos de su padre.

-¡Suéltame!-

-No estúpido, vas a aprender a respetar mis reglas- Dijo con un tono exageradamente enfadado.

-Perdón, no me di cuenta de la hora que era- Dijo asustado, muy asustado.

-Mira, que fácil se dice ¿no?-

El señor Kun sujetó del cabello a Changmin y lo hizo subir a la fuerza, el menor se quejaba del dolor.

-¿Qué es lo que pasa?- Dijo su madre saliendo de su habitación.

-Nada, Han, vuelve a la habitación-

-Pero Kun ¿Qué...-

-¡Que regreses a la maldita habitación!- Y no tuvo más opción que obedecer.

La señora Han se sentó en la cama y escuchó los gritos ahogados de dolor de su hijo provenientes de la habitación del mismo. También podía escuchar a su esposo gritando cuan insulto y palabrería se le viniera a la cabeza en contra de su propio hijo. El sonido de los golpes también se podían escuchar a la perfección. La señora Han se sintió culpable de no poder hacer frente a esa situación y poder defender a su hijo.

Sin alas que protejan: Cap 7 parte II

Domingo

La mañana del domingo llegaba, esta vez hasta Changmin le sorprendía no haber soñado “lo de siempre”, más sin embargo le molestaba ya que quería conocer a aquel niño del sueño. Se levantó, se metió a bañar y cuando estuvo listo salió a visitar a la doctora Nanchung ya que le había prometido ir hoy, aparte de que le haría bien platicar con alguien.
Changmin entró en aquel centro médico y no lo pudo evitar, no pudo evitar recordar. Fue en ese mismo lugar donde se enteró de todo. Realmente dudó en ir, pero ahora cualquier sitio era mejor que su casa.
-¡Changmin!- Escuchó.
Volteó a ver y fue recibido con un abrazo por parte de la doctora Nanchung.
-Doctora...-
-Que bueno que haz venido-
-Le hice una promesa ¿no?- Dijo con una sonrisa.
-Si. Vamos, te invito a desayunar llegaste justo a mi hora de descanso-
Changmin siguió a la doctora hasta la cafetería del edificio, en una terraza. Pidieron de comer y estuvieron platicando de lo que hacían en el día, como les había ido, etc. Y de pronto el tema de conversación se torno un poco más serio.
-Y dime Minnie- Dijo. -¿Como a sido la relación con tus padres?-
-Hum... eso-
-Lo siento. Espero no haber sido muy directa-
-Esta bien. No se preocupe- Dijo el menor. -La palabra “relación” desapareció en mi familia desde... desde lo ocurrido-
-¿Y... él que dice?-
-¿Mi papá?. Nada, no muestra ni un poco de culpa. Eso si, “curiosamente” (tono sarcástico) desde que paso eso no ha vuelto a...- Calló.
-...¿a abusar de ti?-
Changmin afirmó con la cabeza.
-Y déjame adivinar... tu mamá lo sigue teniendo en un altar y todavía no te cree-
-Jeje, realmente no se necesita adivinar para saber eso- Mostró una falsa sonrisa.
La doctora se dio cuenta del repentino cambio de humor de Changmin y decidió no seguir preguntando cosas de ese estilo.
-Y dime, Min- Cambió de tema. -¿Ya tienes novia?-
Changmin sintió atragantarse con el jugo ante la pregunta y empezó a toser.
-¿Estas bien?- Preguntó la mujer al observar la reacción del muchacho.
-Si... si...- Dijo. -Solo que esa pregunta...-
-Jajaja lo siento, aveces suelo ser muy preguntona-
-No, esta bien-
Dieron otros bocados más a sus alimentos y después Changmin reanudo la platica.
-...Si, estoy saliendo con alguien- Dijo.
-¿He?-
-Que la respuesta a su pregunta es que si, estoy saliendo con alguien-
-Vamos no te estoy obligando a que me digas-
-De hecho yo... yo quiero decirle, no tengo con quien hablar de este tema-
La doctora Nanchung le miró y dedujo que el chico quería que lo escucharan y le siguió haciendo platica.
-De acuerdo- Sonrió. -¿Quien es la afortunada entonces?-
-Es... es... un chico- Dijo tomando valor.
La doctora Nanchung se sorprendió al escuchar esto.
-¿Un chico?-
-S-si-
-Wow, no me lo tomes a mal, pero no sabía eso-
-¿Usted también me odia cierto?-
-¡Por supuesto que no!- Le reprochó. -Tú eres un chico muy bueno y muy listo, mereces tener felicidad- Le dijo alzando el rostro del menor y mostrándole una de sus carismáticas sonrisas.
Changmin sonrió.
-Por cierto ¿a que te refieres con que si yo también te odio?-
-Es que mi papá me vio besándome con mi novio afuera de mi casa y me amenazó con decirle a mi mamá que yo soy un “̉marica” como él dijo, pero yo tuve la culpa...-
-¡Claro que no! Tú no tienes la culpa de nada, es tu padre el que es un completo ignorante y conociendo a tu madre no dudo que vaya a reaccionar igual-
-La verdad yo tampoco lo dudo. Pero aunque se como reaccionaría no tengo ni la menor idea de que valla a hacer- Bajó la mirada.
-Minnie- Dijo posando una de sus manos en el hombro del chico demostrándole apoyo. -Solo recuerda que si algo llega a pasar me tienes a mí- Le dedicó una sonrisa.
-...De acuerdo- Sonrió.
El silencio volvió a estar presente por unos momentos.
-Doctora...-
-¿Si?-
-¿Qué sabe acerca de los sueños?-
-...Bueno, yo... se muy poco, ¿por qué la pregunta? ¿haz tenido alguna pesadilla?-
-No, no realmente. Es que he estado soñando el mismo sueño varias veces, antes era solo en una fecha en especifico... pero desde este año me a pasado que ya van 3 o 4 veces que lo vuelvo a soñar- Dijo intrigado.
-¿De qué se trata ese sueño?- Preguntó interesada.
-Empieza donde yo voy corriendo por lo que parece ser un sendero, en un bosque, voy corriendo persiguiendo a un niño- La doctora ahora si lo miró más que interesada, sorprendida.
-¿Un niño?-
-Si, parece como de unos 10 años-
La doctora abrió de más los ojos.
-Más no lo alcanzó a detener ya que desaparece como en una especie de neblina-
-...Ha...-
-...Sin embargo, esta ultima vez que lo soñé y antes de que el niño llegara a desaparecer se detuvo frente a mí pero yo no pude avanzar ya que mis pierna no me respondían y él no volteó, solo se quedó quieto y de espaldas.
La doctora Nanchung se sorprendió demasiado de lo que el muchacho soñaba.
-¿Y no haz pensado tu que es lo que podría significar?-
-...De hecho... tengo la sospecha de algo-
-¿Piensas que ese niño podría ser...-
-Si- La interrumpió. -Pero no estoy seguro, ni siquiera lo conozco-
-Pero sea como sea es tu sangre- Le dijo. -Aveces los seres humanos somos algo “especiales” y cuando perdemos o nos quitan algo que nos pertenece somos capaces de estar buscándolo todo el tiempo, aveces hasta inconscientemente lo hacemos-
-...-
-¿Lo haz tratado de buscar, cierto?-
Changmin asintió con la cabeza.
-¿Haz sabido algo de él?-
-Solo se quienes lo tienen, solo eso-
La mujer bajó la mirada y miró su reloj.
-Bueno Changmin, me tengo que ir mi hora del descanso casi termina y tengo mucho trabajo por hacer-
-Esta bien- Dijo desanimado.
-Nos vemos- Le dio un beso en la mejilla en señal de despedida y se fue.
Changmin se levantó de su asiento y se dirigió a la salida, pero al momento de pasar por un pasillo una mujer, una enfermera para ser exactos, se le acerca y le pide ayuda.
-Disculpa, joven- Dijo.
Changmin volteó a verla.
-¿Si?-
-¿Nos podrías ayudar con un paciente por favor?-
La miró confundido, no entendía nada.
-Es un niño, es que no se deja sacar sangre y hoy no vino el vigilante para que nos ayude a detenerlo. ¿Nos ayudaras?-
-Si, esta bien- Respondió después de dudar.
Se encaminaron a uno de los pequeños consultorios y al llegar vio a un niño con una basta cabellera de color negro, una estatura promedio y con una edad cerca a los...
-Vamos, ya tienes 10 años, ya eres un niño grande- Le animaba una mujer que parecía ser su madre, una mujer de cabellera lacia y color avellana.
El niño ante él estaba llorando, con el rostro oculto entre sus brazos. Changmin se hincó hasta quedar frente a él.
-Hola- Le dijo.
El niño seguía llorando.
-No llores- Le decía. -No te va a pasar nada. ¿Como te llamas?- Preguntó.
-S-soy-y J-jun- Respondió con voz entrecortada.
-...Jun... Tranquilo no te va a pasar nada- Le sostiene del brazo con mucho cuidado del cual le iban a sacar sangre y posó una mano en su hombro, el pequeño no se resistió. Sorpresivamente y ante la mirada de los que estaban allí el pequeño niño dejó de llorar, ni siquiera cuando ya le habían enterrado la aguja lloró. -¿Ves? No dolió nada-
El niño le miró y Changmin pudo notar algo raro en su forma de mirar.
-Eso es todo- Indicó amablemente la enfermera.
-Vámonos Jun- Le dijo la mujer a su hijo.
Changmin se paró junto con él y salieron del consultorio.
-Muchas gracias por la ayuda muchacho- La mujer le hizo una reverencia. -Jun se pone nervioso cuando pasa esto-
-No se preocupe, es normal, es un niño-
La mujer le sonrió y Changmin se hincó hasta quedar nuevamente frente a Jun.
-No te preocupes Jun, yo también les tengo terror a la agujas- Le dijo para después para posar una de sus manos sobre la cabeza del menor.
El niño no decía nada ni hacia nada, solo lo miraba, lo miraba de una forma extraña.
-Da las gracias al muchacho, Jun- Le dijo su mamá.
-Gracias- Hizo una reverencia pero no dejó de mirarlo.
Y se fueron. Changmin los vio alejarse y una opresión en el pecho se le formó, aunque desconocía la causa.
...
La mujer y su hijo se dirigieron a la salida.
-¿Qué pasa Jun? ¿Porqué estas tan callado?- Le preguntó dulcemente la mujer.
Le miró y solo negó con la cabeza.
-¡Yeeun!- Le llamó un hombre desde el estacionamiento.
-Ha Yoochun-
Se acercó hasta ellos. Le dio un besó a la hermosa mujer y sacudió el pelo del menor.
-¿Como les fue?- Preguntó sonriendo.
-Bien, nada más que tuvimos que pedir ayuda por que “alguien” no se dejaba sacar sangre- Dijo en forma de broma y rió.
-¡Ay Jun!, eres un niño valiente ¿a poco te de miedo una simple agujita?- Dijo animándolo y dándole un abrazo.
El niño solo se limitó a sonreír.
-Bueno ya vámonos, los invito a desayunar ¿les parece?- Dijo el padre de aquella familia.
Jun indudablemente seguía pensando en aquel muchacho que, por alguna razón, le había dado mucha confianza y fuerza. Y aunque su rostro no se le hiciera familiar aquel tacto con él le hacía pensar que ya lo conocía de mucho antes.
-¿Jun? ¿En qué piensas?- Le preguntó su madre.
El chico levantó la mirada y negó de nuevo con la cabeza.
-En nada. Solo que ese muchacho...-
-...¿Qué hay con él?-
-Nada, no tiene importancia-

Sin alas que protejan: Cap 7 parte I

Sabado


Esa mañana de Sábado el cantar de las aves le despertó, la luz del día que se colaba por su ventana le lastimaba los ojos por lo que decidió pararse y cerrar las cortinas, al momento de intentar sentarse en su cama un dolor de cabeza se apoderó de él haciéndolo que volviera a caer sobre el colchón.



-Agh... Maldita sea- Maldijo sobreponiendo sus manos en su cabeza.



Hizo un segundo intento por intentar sentarse, esta vez lo hizo más lento, se aproximó a aquella venta y cerró sus cortinas dejando su cuarto totalmente envuelto en la oscuridad, volvió a su cama y se tiró en ella. El sonido de alguien llamando a la puerta lo acabó de poner de mal humor.



-...Adelante- Dijo desanimado.



-Changmin, el desayuno esta listo, baja- Dijo su madre.



-No tengo hambre-



-¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?-



-No, solo me duele la cabeza, ya se me pasará-



-Te traeré algo para que se te quite-



-No, así esta bien-



Pero fue en vano lo que dijo, su madre ya había bajado a la cocina por una pastilla y un vaso de agua.



-Aquí tienes- Dijo. Le extendió el vaso con agua y la pastilla la depositó en una de sus manos.


Antes siquiera ingerirla, Changmin pudo notar que su madre lo veía con una cara que radiaba tristeza pero a la vez se le podía notar la alegría de estar con él.



“¿Por qué diablos me ve así?” pensaba, “¿Ahora si se preocupa por mi?”. Changmin pensaba que en estos momentos el papel de “buena madre” que intentaba hacer su madre no le quedaba. Se tomó la pastilla y le dio el vaso vacío.



-Gracias- Y trató de acomodarse de nuevo en la cama.



-Changmin...- Le interrumpió su madre.



Changmin la volteó a ver y se dio cuenta que la mirada de aquella mujer estaba puesta sobre el suelo.



-...-



-¿Por qué eres tan frío conmigo?-



-...- No daba crédito a la formulación de esa pregunta que se le hizo de lo más estúpida. -¿Hablas enserio?- Se podía notar el enfado en su voz.



-E-es que antes tu y yo eramos tan unidos, eramos el vivo ejemplo de la relación madre e hijo. No se por que perdiste la confianza en mí-



Esto ultimo hizo que la paciencia del chico estallara.





-¡Yo nunca perdí la confianza contigo! ¡Tu nunca me quisiste creer que es otra cosa!-


La señora Han le dolían las palabras de su hijo, por que claro que le dolían.



-¡¿Pero como te iba yo a creer si ni siquiera me dijiste la verdad?!-



-La verdad te la dije mil veces... pero no me hiciste caso- Dijo ya sin ánimos de seguir peleando con un tono de tristeza, calmado y con la voz entrecortada.



-Changmin, ¿como te atreves a culpar a tu propio padre de


algo tan repugnante?. El es un buen hombre-



Changmin no pudo creer las palabras que salían de la boca de su madre que un nudo en su garganta y opresión en su pecho se formaron en su interior. Se acomodó de nuevo en su cama.



-Sal de aquí, por favor- Le pidió de lo más tranquilo a su madre.



-Pero Changmin deja...-



-No, ya no me digas nada y vete- Le interrumpió.



La señora Han no dijo nada más y salió de la habitación con la mirada agachada.


Ese día de Sábado no hizo nada más que pasársela encerrado en su habitación, el dolor de cabeza había desaparecido en su totalidad pero no tenía ánimos de hacer nada más, la noche había llegado y tal vez no tenía ánimos de nada pero si tenía hambre, se paró de su cama y salio de su habitación en dirección a la cocina, se preparó un café enlechado y se lo tomó ahí mismo, el calor de la bebida le hizo tranquilizarse un poco por la discusión de esa mañana con su madre pero aún seguía pensativo, no podía creer que después de tantos años ella siguiera considerando a su padre un santo y a él la “mujerzuela” que cometió un incesto acostándose con su padre.



El sonido del timbre llamando le hizo reaccionar. Dejó su café en una mesita y fue a ver quien era. Abrió la puerta y quien se encontraba frente a él fue una verdadera sorpresa.



-Hola Changmin- Dijo seriamente.



-¿Junsu? ¿Qué haces aquí?- Le reconoció de inmediato.



Junsu pasó a la casa del menor sin que él le diera permiso.



-Voy a ser directo contigo- Dijo volteando a verlo. -Me acabó de enterar de algo que me desconcertó mucho-



Changmin le miraba confundido.



-¿A qué te refieres?-



-¿Si sabes que soy cercano a Jae, verdad?-



-Si... pero ¿a qué viniste?-



-Hoy en la mañana escuche a Jae hablar con... bueno, con otro conocido* y escuche que le dijo que ya se te había “declarado” y pues el punto a todo esto es que quería venir y...-



-¿Vienes a confirmarlo?- Le interrumpió un poco enfadado. -En primera, no se como diste con mi casa y la verdad no quiero saber. Si quieres saber si Jae y yo tenemos algo pues por que no le preguntas directamente a él, es tu amigo ¿o no?-



Junsu le miró casi enfadado y suspiró fuertemente.



-Escúchame bien Changmin, no te conviene para nada estar con Jaejoong-



-...-



-No sabes nada de él y deberías agradecerme por estar salvándote de todo esto-



-¿Salvándome?-


Junsu no midió lo que estaba hablando.


-Solo hazme caso, aléjate de Jaejoong-



-No, por favor dime, ¿a que te refieres con eso?-



Junsu lo ignoró por completo y salió de la casa del menor.


-¡Junsu! ¡Junsu!- Pero fue inútil, Junsu se fue.



Cerró la puerta y ahora más que nada estaba confundido. Se preguntaba que es lo que Junsu habrá querido decir con “salvarte de todo esto”. Habría que tener respuestas, el Lunes en cuanto viera al rubio le preguntaría.



Regresó a la cocina por su café y se encontró con su padre, le miró por unos segundos y decidió irse de ahí.



-¡Changmin!-



El menor se detuvo al escuchar a su padre llamándolo.



-¿Con quien hablabas Changmin?-


-...-



-¡Te pregunté que con quien estabas hablando!-


-...Era un compañero de la escuela-



-Compañero... ¿tu crees que soy un estúpido?- Dijo desafiante.



-Cree lo que quieras-



-No me respondas de esa forma idiota-



-Ya déjame en paz-



Changmin intentó seguir avanzando pero fue detenido por su padre que lo sujeto fuertemente del brazo haciendo girar para mirarle.



-¡Suéltame!-



-Vi lo que hacías ayer Changmin. Te vi besándote con un hombre-



Changmin se quedó callado, sus ojos se abrieron de par en par. No creía lo que escuchaba, su padre lo había visto con Jae la noche anterior.



-¿Imagínate que tu madre se llegue a enterar?- Le amenazó. -Enterarse de que su único hijo salio un completo maricón. Sería una gran decepción para ella-



-...- Trago saliva.



-¿Te gustaría eso, he?-



-Basta-



-¡¿Te gustaría que tu madre se enterara que eres MARICA?!- Hizo énfasis en la ultima palabra.


-¡BASTA!-



En ese momento la madre de Changmin entro a la casa.



-¿Qué pasa? ¿Por qué gritan?-



Los dos la miraron y el menor aprovechó para zafarse del agarre de su padre.



-¿Por qué no le preguntas a tu hijito?- Respondió su padre con notable burla en su tono de voz.



-¿Pasa algo Changmin?- Preguntó su madre.



El menor le miró.



-...Nada- Y salió corriendo a su habitación.



-¿Qué pasa Kun?-



El señor Kun mostró una sonrisa cínica.



-Mejor que él mismo te lo diga-



Cuando llegó a su habitación pateó con tanta furia la base de su cama y empezó a llorar pero esta vez lo hacia de coraje e impotencia ante la situación que estaba viviendo.

* = Se refiere a Yunho, solo que Junsu no quiere que se entere de más nombres.

Amantes para toda la vida

Título: Amantes para toda la vida
Autor: Luzy
Parejas: JaeSu
Género: Incesto, Lemon
Estado: One-shot




“Seremos amantes para toda la vida”. Esas palabras retumbaban en la mente de Junsu, ¿hasta cuando podrían mantener aquel secreto?. Lo único que sabia en estos momentos es que estaba en las manos de su “padre”. Era imposible como un joven que era menor de 10 que su madre anduvieran y al mismo tiempo seducía a su hijo ¿qué a caso ese tipo esta enfermo?. Aun recuerda el día en que su madre le presento a el Sr. Kim Jaejoong, quedo totalmente atónito ante la belleza de aquel chico, que estaba seguro que el podría ser casi su hyung antes que su padre. Junsu hablo con su umma acerca de su relación con el y parecía ser tan detallista, caballero con ella, claro que se merecía lo mejor pero.. ¿Por qué alguien menor que ella? casi de su edad, Jaejoong le llevaba 6 años. No le parecía correcto pero al ver a su madre tan feliz y volviendo a vivir desde que su padre los abandonara, solo pedía que su “padre” no lastimara a la única mujer de su vida.



Flash Back



Se escuchaban ruidos provenientes de la sala, sabia que su madre había llegado y talvez tomada. Últimamente salía mucho con el pero sin embargo espero un tiempo para poder presentarlo. Su madre conocía perfectamente a su hijo, el era el hombre que ahuyentaba a todos los pretendientes que según él no le convenían, así que temía a que Jae fuera sacado a rastras de su casa pero por alguna razón Junsu accedió.



“Pero que demonios..” pensaba Junsu al escuchar ese ruido que cada vez se acercaban mas a su cuarto pero este paso a el de su madre, sabia que él estaba allí y que estaba ayudándola a subir. Después de un tiempo Junsu salio a dar un vistazo y se encontró con la escena que no soporto ver. Entro ferozmente. Jaejoong se encontraba arriba de su madre devorando su cuello mientras podía contemplar el rostro sonrojada y sus ojos entreabiertos para después abrirlos de un golpe a ver a su hijo en el cuarto.

Sabia lo que pasaría así que trato de detenerlo pero éste solo se limitaba a sacar a ese degenerado del cuarto y echarlo a la calle, golpeado una y otra vez.



-¡Junsu para por favor! – gritaba su madre desesperada pero no era obedecida.

- degenerado ¡¿como te atreves hacerle eso a mi madre?! de seguro la embriagaste para venirte a acostar con ella ¡ah! – le gritaba mientras lo tomaba por el cuello acorralado en la pared de el pasillo.

- yo.. no.. no.. era mi intención – no podía hablar pues lo tenia enganchado de su cuello.

- si claro.. esa excusa no te ayudara ¡escúchame bien! te vuelvo a ver cerca de mi madre y te ira mal – le amenazaba con aquellos ojos de un animal defendiendo su territorio.

- Junsu hijo por favor con golpes no se soluciona además tu no eres nadie para decir que debo hacer y que no ¡es mi pareja así que te exijo que lo sueltes ahora! – le cuestionaba su madre tomándolo de el hombro tratando de quitarlo de encima.

- ¿como puedes permitir que te falte el respeto? – le respondía Junsu aun prensado de el – conozco a los chicos de su edad, y se que solo esta jugando.. madre tiene que buscarse a alguien de su altura no un niñato como este.

- ni-niñato.. – repetía Jaejoong con un sonrisa de lado tratando de decir quien era el que se comportaba como uno.

- Junsu, hijo por favor ¡basta! – le rogaba su madre al saber que sus esfuerzos por separarlo eran en vano así que solo podía rogarle.



Junsu le advertía a Jaejoong de nuevo antes de sacarlo a jalones de su casa, mientras su madre yacía en la oscuridad de el living viendo como Jae entraba a su coche y se iba.

No quería ni ver a su propio hijo así que se dirigió a su cuarto a encerrarse y fue seguida por el.



- madre abra la puerta – le pedía Junsu tocando.

- vete.. no quiero verte, ¡siempre tan prepotente como tu padre! – le grito desde el interior de su cuarto. Junsu se quedo perplejo a tal comparación.. ¿a caso si estaba haciendo la misma acción de el hombre que le arruino la vida a su madre?

- umma por favor.. ábreme.. yo.. realmente lo siento – ahora era el quien le rogaba pero no recibía respuesta alguna.



Después de un largo silencio Junsu comenzó a cantar una melodía con esa voz tan hermosa, sabia que su madre siempre la gustaba oírlo. Y como lo espero, su madre accedió y lo dejo pasar pero no quiso tener ningún contacto con el hasta que la abrazo como a una niña.



- umma~ saranghae – le susurraba lo mas tierno.

- mhh – solo respondía cortante.

- ummaa~ solo quiero ser el único hombre que la cuide y la quiera – le confesaba.

- tu siempre serás mi bebe.. siempre te amare pero no puedo permitir que quieras tener el control de mi vida, soy tu madre y tengo mas experiencia, se quien me conviene y quien no – le cuestionaba mientras Junsu solo tenia una cara de no acceder. – si sigues así entonces yo voy hacer lo mismo. No permitiré que mi bebe este cerca con una mujerzuela que quiera quitármelo. – Junsu seguía con la misma cara.

- no soy un bebe – le reprochaba con un puchero que eso hacia todo lo contrario.

- claro que si y si te portas mal te daré tus nalgadas como bien merecido que los tienes – le respondió tumbándolo al costado para después proporcionales unas cuantos golpes en su trasero.

- umma~ no me golpee ¡ah! deje mi trasero – le replico.



Después de una larga lucha y de castigo estos cayeron rendidos de tanto luchar.



- madre iré a dormirme, que descanse y buenas noches – se despedía Junsu dándole un corto beso en la frente.

- que descanses bebe – le respondió robándole un beso en los labios.

- ummaaa~ - le cuestionaba tapándose la boca.

- ¡ven para acá! no te vuelvas a quitar mi beso – tomándolo de su cara dándole otro corto beso.



Se sonrieron el uno al otro y dejo a su progenitora descansar para otro día ir a escondidas de ella pedirle que regresara con su madre. Jaejoong de un largo tiempo decidió acceder pero cuando llegaron una nota sobre la mesa, decía:



“Bebe salí a pasear un poco por allí, necesito despejarme, no te preocupes por mi. Espero que no incendies la casa niño travieso o ya sabes las consecuencias.
Atte: Umma n_n”



Sin percatarse que Jaejoong estaba un lado de el, este se dio cuenta y se sonrojo recibiendo una sonrisa.



- así que tu umma no esta.. por suerte yo estoy aquí para que no incendies la casa – Jaejoong haciendo una burla hacia la nota de su madre.

- ha ha ha.. guarda tus chistes para otro momento – le replico y pensó “¿porque de todas las notas que me ha dejado tuvo que escribirme eso?”



Paso unos minutos de un silencio incomodo y Junsu no le quitaba la vista de encima a Jaejoong. Primero comenzó a cuestionarlo para después admirar lo bello que era, realmente su madre tenia buen gusto pero este se sonrojo al ser descubierto por él.



- dime Junsu.. ¿tienes novia? – le pregunto de pronto

- en realidad.. no

- ¿será que tu madre las espanta al igual que tu? – le volvió a interrogar. Junsu solo se limito a mirarlo desafiante mientras Jae se mantenía tranquilo.



De pronto Jae se puso de pie para dirigirse donde se encontraba, se paro enfrente de el y lo tomo de el rostro.



- realmente eres muy atractivo, igual que tu madre – tal declaración hizo que Junsu se sonrojara. – sabes.. tu madre hizo un buen trabajo contigo pero ahora no podré ver a tu umma igual. - La cara de confusión de Junsu se hizo presente para después responderle – ahora que la mire solamente podré verte a ti.



Tal declaración fue sellada por un beso. Junsu no podía reaccionar estaba en shock y Jae lo sabia así que apretó un poco su mandíbula para abrirse paso a su cavidad. Se dejaron llevar por las sensaciones hasta el punto en que Junsu reacciono y tenia a Jae besando sus pectorales, se fijo en el reflejo de los vidrios y podía ver su cara sonrojada, jadeando.



- e-esto no esta bien, suéltame – le replicaba safandose de el.

- Junsy~ sabes delicioso por favor déjame disfrutarte, se que tu lo haces así que no te resistas. – acercándosele para morderle el lóbulo de la oreja.



Junsu reprimió un suspiro pero después de tantas acaricias ya no podía hacerlo, sabia que estaba mal pero lo estaba disfrutando tanto que solo se dejaba hacer.



- así me gusta.. sumiso – murmuraba besando su cuello.



Lo tomo por las caderas para hacer contacto con el, este sonrió a tal bulto que Junsu tenia abajo. Por la forma en que jusnu reaccionaba ante las caricias sabia que aun se conservaba puro ¿qué mejor que su padre le de su primera experiencia?

Jae le quito los pantalones para después masajear su miembro ya despierto arriba de sus boxers, escuchando como Junsu hacia todo lo posible por no gemir pero le era imposible.



- vamos Junsu gime para mi bebe.. – le hablaba de una forma sensual.

- yo no.. yo no quiero hacerlo – Junsu se negaba a darle complacencia.

- mmh vamos a ver hasta donde podrás soportar.



Bajo sus boxers y pudo ver lo duro y excitado que se encontraba. Este sonrió abiertamente mirándolo a los ojos. Sabia que no duraría mucho así que comenzó a repartir besos cortos por la punta.. Junsu cerro los ojos fuertemente reprimiendo un fuerte suspiro. Pero todo aquel esfuerzo se vino a bajo, ahora Jae le estaba succionando su miembro con todas las fuerzas, Junsu sintió desfallecer, su mirada era nublada y solo podía sentir un hormigueo en su bajo vientre.



- ah ah.. dios no pares ¡oh dios! – gemía descontroladamente

- gracias por tal comparación – respondía Jae que ahora se encontraba dilatando su entrada.

- no ¿qué haces?.. es-espera ¡ahh! duele.. para por favor.. – le imploraba.

- mhh Junsu créeme que después me pedirás lo contrario y estaré aquí para darte todo lo que quieras mi lindo angel.

- mmmmhhh… mmmhhh.. aahh – Junsu ahora le imponía el ritmo a Jae tomándolo suavemente por sus largos cabellos negros pero aun tapando su boca.

- aah junsu.. pídeme amor, no soporto mas me vendré con solo escucharte – decía Jae jadeando.

- Jae.. jae, jae… qui-quiero que me tomes y-y me lo hagas tan duro baby. Mmh quiero ver lo que va entrar por aquí.. déjame apreciarlo – pedía Junsu.



Jae hizo caso y se retiro los pantalones para liberar su erección algo adolorida por la falta de atención. Al ver a Junsu relamerse los labios y gemir mientras se tocaba.. creía que no aguantaría mas.



- duro y caliente.. mhh me gusta – tomando el miembro de Jae para empezar a masturbarlo.

- aah ahh Junsu mmhh déjame.. hacerte mío – pidió gimiendo.

- ven Jae.. y-yo te necesito – dijo en un hilo de voz.



Jae lo tomo por las caderas para adentrarse, se sentirlo tan bien dentro de el que el deseo lo invadió totalmente pero sabia que tenia que esperar, no quería lastimarlo.



- mmh Jae e-esto no es correcto – logro formular entre suspiros.

- aahh junsy~ a la hora que lo dices.. lo siento baby pero… mh dios que estrecho estas.. tengo que terminar lo que empezamos.



Comenzó a embestirlo suavemente hasta que acertó en aquel punto que hizo que Junsu se arqueara y mordiera fuertemente su labio por reprimir ese grito desgarrador.



- Junsu amor.. n-no te lastimes así, vamos canta para mi.. así.. justo así ah



Junsu gritaba de placer cada vez que Jae acertaba una y otra vez en aquel punto que ni tiempo de gemir le daba cuando lo volvía a embestir. La casa estaba con completo incendio ante la ardiente entrega de aquellas personas. Jae tomo el rostro de Junsu para besarlo y mirarlo a los ojos.



- ¡Baby!.. oh si.. mírame y dime que te gusta.. ah.. dímelo – le ordenaba Jae con aquellos ojos llenos de lujuria al igual que su compañero.

- m-me gusta.. aahh así jae así – jadeaba sobre sus labios para después darse un beso obsceno entrelazando sus lenguas y sus saliva saliendo por la comisura de los labios.



Tomo a Junsu de las caderas para después girarlo y colocar su cabeza contra el espejo para comenzar a embestirlo de nuevo. Jae escupió hacia el espejo, que después Junsu lamió con tal sensualidad que hizo que el mayor se perdiera ante el atrevimiento del menor. Junsu coloco sus brazos a los costados para separarse del espejo y apreciar su rostro en pleno éxtasis que jamás creyó verse algún día.



- ¿te puedes apreciar? ahora s-sabes ahh porque no puedo d-detenerme ¡aah f*ck! – Junsu sonrió al escuchar lo sucio que hablaba y de cierta forma le encantaba.

- ah jae give me more.. i like it yhea~ - expresaba Junsu lo mas sensual.

- Junsu-ah.. pareces actor porno baby aahh



Ambos estaban en la racha final, en donde las estocadas eran frenéticas y sin ritmo alguno hasta que Junsu no pudo soportar y se vino con un sensual gemido que retumbo por todo el departamento. Mientras Jae se venia dentro de Junsu..



- aahh.. si baby.. aah ¡aaahhhhh! – gritaba Jae llenando por completo a Junsu y este sintiendo como se comprimía y bombeaba violentamente su interior.



Jae cayo rendido en la espalda de su amante abrazándolo y jadeando como si fuera un maratón de 10 km de caminata. Y Junsu estaba de igual modo, ambos cansados, regulando su respiración y aclarar sus sentidos.



- me casare con tu madre – confeso repentinamente.. escuchando como Junsu cortaba su respiración y se tensaba – seremos amantes para toda la vida. Solo así podré tenerte para mi y no te preocupes por tu madre la haré feliz al igual que a ti amor.

- eres un enfermo, degenerado como te atreves a ¡aahh!.. – no termino ya que Jae lo embistió acallándolo.

- tu madre no aceptara que su propio hijo le haya quitado su pareja ¿cierto?

Como se que se quieren tanto.. no creo que tu quieras hacerle daño. – le hablaba al oído mientras Junsu se limitaba a cerrar sus mandíbulas fuertemente.

- ¿Por qué.. porque nos haces esto? – por fin hablo

- porque te amo y no quiero estar lejos de ti o la otra opción es fugarnos.. tu tienes la decisión amor – le daba a escoger mientras besaba y pasaba su labio inferior por toda su nuca.



Después de un largo silencio y una tortura reflexión, Junsu termino por concluir..

- Seremos amantes para toda la vida.