KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Yo le llamaba Max

Título: Yo le llamaba Max.
Autor(a): Ally. (http://benereth.blogspot.com/)
Extensión: Terminado, one shot.
Pareja: Jaejoong/Changmin one sided (Por parte de Jaejoong). Menciones de: Yoochun/Jimin, Yoochun/Jun, Junsu/Yunho, Junho/Yoohwan, Jaejoong/Casi todos los anteriores y Sooyoung (Ya entenderán), Changmin/Seohyun.
Género: Angst, drama.
Nota: “Pero no era mi Max, nunca era mi Max.”
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Doblar una esquina nunca fue un problema para mí, era un acto sencillo, si, quizás me crean un loco por hablar estas estupideces, pero aún no saben lo que les contaré.

Era mediados de enero y el viento helado de aquel día invernal se agolpaba entre mis manos, los dedos me dolían, me dolían mucho de hecho. Mis guantes habían quedado en alguna parte del café que acababa de abandonar hacía una media hora y recién comenzaba a extrañarles. Al volver por ellos me dijeron que alguien ya les había tomado poco después de que yo me fuese. Bastaba decir que el frío y el obvio hurto de mi par favorito de guantes, regalo de mi fallecida abuela, no me tenían precisamente de buen humor.



-Hijo de puta, te encuentro y te mato.



Estaba oscureciendo, la noche se precipitaba sobre mí y la vaga ansiedad que tuve al levantarme en la mañana, esa de querer salir y reventarme la espalda en una fiesta ya me había abandonado, no deseaba más, solo volver a casa, tomar un chocolate caliente y clamar por no tener una noche de insomnio que me obligase a ver algún extraño programa porno hasta altas horas de la madrugada buscando alivio y algo de sopor.

Sin embargo lo hice, doblé la puta esquina. Lo que encontré del otro lado fue aquel incorpóreo ángel de cabello castaño y mirada penetrante, su ropa desgarbada y roída, el pelo ennegrecido por la suciedad, las manos cubiertas por mis guantes, aquellos que había tejido con tanto amor mi abuelita antes de morir.



-Donde encontraste esos guan—



Sentí ganas de golpearle, sentí ganas de arrancarle de las manos lo que era mío por derecho, más sin embargo, él tenía otros planes para aquella noche. Se levantó con la mirada desafiante de un pirujo salido directamente de la cárcel, aquel aire desfachatado de infractor fortuito y claros indicios de busca problemas.

Fue la primera vez que le vi.

Fue la primera vez que alguien me dejó literalmente sin aire y es que el chico en cuestión dio un respingo y me mandó a otro plano con una sencilla patada en mi parte inferior, tan certero, que pude sentir morir de a poco mis esperanzas de ser padre.



-Estás en mi camino.



Espetó con saña, jamás nadie me había tratado así. Campante, como si no fuese él quien estuviese en falta, me abandonó en el lugar, solo pude agradecer al frío y la poca gente que pasaba por este maldiciendo su presencia y el momento en que me le crucé.



-Serás hijo de puta…



Desde ese día, la imagen prepotente de aquel muchacho acompañó buenas y malas noches. Buenas y malas, porque a menudo soñaba con aquel ser dándome senda paliza antes de literalmente violarme hasta el amanecer, sentía miedo, miedo de él, miedo de encontrármele, miedo de aquel sentimiento que comenzaba a nacer.



“Deseo.”



Todas las semanas caminaba por la misma calle, temeroso de voltear la esquina, sin saber si esto era por el hecho de encontrarle y que lograse darme comunión con mi dios, o por el ver nuevamente la vereda vacía y triste frente a mí.



-Nuevamente no estás.



Es suspiro en mis labios que no quería aceptar. No conocía su nombre y fue por eso que en mis locas fantasías nocturnas nació aquel por el cual le recordaría el resto de mi vida, Max… el salvaje Max que cada noche hacía de mí su esclavo. Aquellas manos lascivas recorriendo mi cuerpo lento, tan lento que me torturaban, esa lengua caliente sobre mi piel dentro más dentro de mí. Repulsivo eso era: ¡YO! ¡El macho más macho de entre mis amigos, aquel que había desvirgado hasta sus primas lejanas y no tenía miedo a coger profesoras en pro de un cambio de fecha para el examen!

Si bien no era un cerdo sudoroso era más que seguro el que más había cogido de entre todos ellos, pero allí estaba yo cuestionando mi propia sexualidad. La verdad es que cada semana sagradamente volvía al lugar. Max nunca estaba allí.



El tiempo fue pasando y yo aceptando lo innegable, era Gay o más bien bisexual y ahora debía afrontarlo. Conocí a mucha gente, hombres y mujeres y entre ellos… ‘Conocí’ a Yesung, un amigo que nunca fue tan amigo y que la verdad cuando éramos más pequeños pasaba horas concentrado en mi trasero mientras hacíamos deportes. Si, lo conocí… y con ello me refiero a que lo apuntalé durante toda una noche en el baño de mi mejor amigo, mientras la ruidosa fiesta que se efectuaba arrasaba literalmente con la casa.



-Más… más… Jaejoong… más.



Yesung fue un buen amante, con la voz de un demonio cuando gemía contra mi piel, siempre dispuesto a ‘un rapidín’ y lo mejor de todo, no se embarazaba. Disfruté mi tiempo en esta relación extraña que habíamos creado, pero pronto pidió más y yo seguía obsesionado con ‘cierto’, no pude darle lo que deseaba y me dejó. Era lo mejor, Yesung era una buena persona después de todo.



-Solo una vez…

-Está bien, después de todo no pierdo nada.



Estaba Junsu, un chico hiperactivo que probaba su ‘gaydad’, porque solo a Yunho había amado y deseaba saber si realmente iba contra el señor y todo el antiguo testamento como solían decir sus padres cuando le veían con alguna ropa ajustada y bastante ‘BASTANTE’ metrosexual, después de mí… jamás se volvió a meter con nadie más que el otro chico, fue declarado oficialmente ‘Yunho-Sexual’, sus padres tan solo tuvieron que aceptarles. Eran buenos chicos, pero no eran mi Max.



-¿En qué piensas?

-En que quiero que me des.



También estuvo Yoochun, ese daba no recibía, tenía una novia muy bonita y adorable, tanto que a ratos empalagaba su dulzura. A Yoochun la verdad no le importaba nada mientras hubiese algo en que meter su amiguito, ¿Si me entienden verdad? No funcionó, pero no fue mi culpa… su novia le encontró mientras tenía una sesión rutinaria con su compañero de apartamento, un tal Jun o algo ¿Su pasatiempo favorito? Tomarle fotos en posiciones poco santas. Hizo un escándalo, le destruyó la mitad de la vajilla y dignamente se retiró del lugar con el vestido medio desgarbado y los ojos saltones por la ira ante la mirada aterrada de ambos. Yoochun estabilizó las cosas y comenzó una relación con él una semana más tarde, aun sintiendo remordimiento por no ser lo que ella quería fuese.

Sobra decir… que su novia pasó luego también por mis manos ¿Cierto? Jimin era hermosa, sonreía como un ángel y a mí me gustaban los ángeles.



-Hazme olvidar.

-Cuanto gustes bonita.



Pero el despecho no es buena compañía y ella poco después enfiló rumbo y con un abrazo me dijo adiós, un abrazo de amigos de esos sentidos, ahh… sí que era un ángel, pero no era mi Max.





-¿No quieres dar gracia a tu vida?

-¿No quieres que les ‘meta’ gracia a las suyas?



Estuvieron Junho y Yoohwan, solo una vez caí con ellos… ambos, al tiempo. Después de media hora de “luego te toca a ti, primero nosotros luego contigo”, me aburrí, encendí un cigarrillo y desde la terraza pensé en Max, el único que parecía lograr sacar algo más que placer de mi cuerpo desgarbado. Me fui de la habitación mientras escuchaba el concierto que daban fijos el uno en el otro, supongo que ni siquiera notaron mi ausencia.



-¿Te encuentras bien?

-Si… Solo es una estupidez.

-Si estás así no puede ser una estupidez.

-No te preocupes linda y mejor… dime tu nombre.



La última fue Sooyoung, era hermosa, reluciente y su sonrisa podía hacer caer a los hombres cuando estos montaban bicicleta y descuidadamente le quedaban mirando. Sooyoung era encantadora, a ella la toqué con calma, con gracia, con suavidad, pero no era mi Max, nunca era mi Max y Sooyoung tampoco deseaba convertirse en él, era una princesa, mi princesa. Terminamos en buen término, ella comprendió, me dio un abrazo y dijo que necesitaba un tiempo, solo un par de meses para olvidar y luego podíamos seguir siendo mi amiga, porque sabía que a futuro me haría falta una, sonreí… Sooyoung continúa tomando un café cada sábado temprano sin chistar conversando estupideces y el mundo a nuestro alrededor pasando de lado.


**


-Eres un imbécil hijo de puta ¡Animal! ¿Crees que es gracioso? ¡No es gracioso y nunca lo fue!



Mientras gritaba improperios para quien había destruido mi vida a las orillas del rio Han, sabía que estaba perdido. No había caso… al igual que Junsu yo era un “Max-Sexual”, no me importaba más. Todas las semanas iba religiosamente, encendía un cigarrillo por quince minutos y veía a las personas pasar buscando entre ellas un rostro, pasaron los días… y estos se transformaron en meses y estos, a su vez, en años. Toda mi adolescencia pasó, Max aún no aparecía por la aquella calle, comencé a pensar que tan solo la rutina era lo que me impulsaba a continuar.



-¿Algún día pretendes dejar de hacerte daño?



Sooyoung me miraba con seriedad, la tasa de café humeando como cada semana.



-Me haría más daño el perder la esperanza.



Mi vida transcurrió, saque mi título y con 25 años me encontraba listo para el mercado laboral, mi vida por fin tenía un sentido. Fue entonces que le vi… Max, mi Max, recién afeitado, con aquel pantalón de tela ceñido a su cintura y la corbata negra reluciente sobre la camisa y bajo el suéter.



-Changmin no le malcríes sabes que no puede comer helado con este frío.



Mi Max era ahora un hombre de bien, un hombre feliz, un hombre que robaba el aliento mientras su cuerpo se balanceaba y sus ojos cerraban en un gesto disímil de felicidad. Mi Max… un hombre casado.

Vi con nostalgia las manos de aquel pequeño niño de cabello castaño que se aferraba a su cuello, mientras la mano de mi Max tomaba la de esa mujer, tan hermosa, tan hermosa como Sooyoung, como Jimin, como él merecía. Mis guantes… aquellos que mi abuela había tejido para mí, aquellos con borreguitos en una parte que podía ocultar bajo el abrigo para no sentir vergüenza, en manos del pequeño.



-Uno no le hará nada Seo.

-Eres imposible.



Quise llorar, pero no pude, el invierno me caló los huesos, ocho años habían pasado y yo seguía parado, en la misma esquina… esperando a alguien que jamás llegó. Mi Max… tan solo mi Max.



Fin.

Soy tu mas grande fan, Jaejoong cap. 3

- ¡Maldición!- grito el manager exasperado. Enojado por toda la situación que estaba pasando.

Se había enterado que yunho había escapado así como así, y no sabían a donde se habría ido y cuáles fueron las razones de hacer semejante locura.

Todo el staff de tvxq y la sm que estaban encargados del come back de tvxq se encontraban en ese camerino de la KBS. Todos con la misma cara seria, brazos cruzados, mirándose unos a otros sin saber que decir o hacer. El manager era el único que se movía alrededor de la habitación lanzando maldiciones al aire.

La estilista que anteriormente habría tratado de detener a yunho, estaba sentada en el sofá, bañada en lagrimas con sus manos cubriendo su rostro. Una de sus compañeras tenía una mano sobre su espalda tratando de consolarla. El manager y los miembros del staff le habían echado la culpa injustamente por dejar escapar a yunho. Le habían regañado.

- Yo...no…pude…alcanzarlo- sollozaba la mujer, tratando de hablar- …corría tan...rápido…lo siento- se echo a llorar una vez más.

- Mierda, ahora que irán a decir los directivos cuando les contemos que yunho ha escapado y echado a perder toda la transmisión de esta noche- dijo el manager furioso- ¡Mierda, Mierda, Mierda!

Changmin que reposaba en una de las mesas del camerino, con los brazos cruzados y mirando hacia el piso, solo meditaba en silencio. No podía ser posible que yunho hubiera dejado así como así toda la presentación. No lo entendía. Sabía que yunho estaba nervioso con su come back, pero no era ni remotamente la primera vez que se presentaba en un escenario, y sabía que él era muy profesional como para abandonar el set solo por un ataque de pánico. Yunho no era así, algo debió de haber pasado.

- Lo llamare- dijo changmin después de un rato, sacando su teléfono de su abrigo.

- ¡Por fin alguien hace algo!- exclamo el manager levantado sus brazos a los costados para luego volver a dejarlos caer.


Changmin marco el número de yunho, esperando que este le contestara. “Por favor Hyung contesta” pensó.

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Seguían encerrados en ese armario. Tan solo esperando que su verdugo llegara, ojala nunca pasara, pero su posibilidad de ser encontrados era de unas 99 sobre100. De pronto, el hombre sorpresivamente cambio de dirección yendo justamente a la salida del gran corredor, pensando que tal vez yunho y jaejoong estuvieran escondidos en otra parte, pero entonces paso. El celular sonó. El jodido celular sonó.

♫ Baby catch me catch me catch me if you can ♫

La nueva canción del álbum de dbsk, era el timbre del celular de yunho. Los había delatado, ahora estaban perdidos.

El hombre volteo su cuerpo, con una mirada demencial, caminando hacía donde provenía el ruido. Camino lo más rápido que pudo, tratando de alcanzar la manija de la puerta, pero yunho fue más ágil y logro cerrarla completamente de una patada. Puso a jaejoong en el suelo y aseguro la puerta con el cerrojo.

El hombre empezó a darle patadas y golpes a la puerta intentándola abrir. Al ver que no funcionaba, saco su cuchillo y comenzó a clavarlo en la puerta para ver si se rompía. Era una puerta vieja de todos modos.

Yunho hallo el interruptor de la luz del armario y comenzó a buscar algo que le sirviera para defenderse en caso de que el demente lograra romper la puerta.

- Ahí- jaejoong señalo desde el piso con sus manos atadas.

Había una puerta. Curioso, Yunho la abrió descubriendo unas escaleras que conducían hacia abajo. Sin pensarlo dos veces, volvió a alzar a jaejoong en brazos y bajo por la escalera, llegando a un sótano.

Prendió la luz y pudieron ver que el sótano también estaba lleno de fotos de jaejoong por todas partes. El tipo era un maniático.

Yunho poso a jaejoong sobre un colchón desnudo que yacía sobre una especie de cama, vieja y oxidada. Trato de nuevo de quitarle las vendas sin obtener ningún resultado.

- Yunho-ah, duele- se quejo jaejoong.

- Tenemos que salir lo más pronto de aquí- dijo yunho, intentando esta vez con las vendas de los pies.

- ¡ahhh!- jaejoong dejo escapar un gemido de dolor. Un gemido que se había escuchado muy sensual a los oídos de yunho.

Yunho miro por un momento a jaejoong, y luego negó con la cabeza volviendo a hacer lo que estaba haciendo. No era tiempo de pensar estupideces, aunque eso había sonado tan…seductor. Incluso jaejoong se veía totalmente apetecible de esa manera, atado de pies y manos, con su pelo alborotado y su camisa medio abierta…dios, no podía estar pensando en eso en estos momentos. “por favor, yunho cálmate” pensó concentrándose en deshacerse de los nudos.

- Bésame Yunho- jaejoong había dicho mientras deliraba con los ojos cerrados. El efecto de la droga en su cuerpo estaba haciendo estragos a su mente. Yunho no supo si escucho bien, o si también estaba delirando a causa del gemido que había escuchado antes.

- ¡Bésame! - volvió a exigir jaejoong, esta vez con los ojos abiertos. Colocando sus manos atadas detrás de la cabeza de yunho, atrayéndolo por el cuello. Yunho desistió de tratar de desamarrar los nudos y se dejo guiar por jaejoong, acercándose más a él.

Dios no sabía si estaba loco o era la emoción del momento, pero lo deseaba tanto. Ambos tenían fija su mirada a los labios del otro, tan cerca, aspirando su aroma.

Una sórdida risa los saco de su ensimismamiento.

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-No contesta- dijo finalmente changmin resignado, al no poder contactar con yunho.

-Diablos- exclamo su manager- ¡maldita sea!- estaba exasperado y no era para menos, la presentación de tvxq para ese día se había arruinado por completo.



- ¿Por qué se escaparía? ¿estaría enojado o…asustado? ¿cansado?- dijo uno de los miembros del staff, en un tono de voz reconciliador, tratando de aliviar el pesado ambiente que se había formado de repente.

- El recibió una llamada antes…- dijo la maquillista que había escuchado hablar por teléfono a yunho. Todos los presentes voltearon a mirarla de inmediato. Tenía sus brazos cruzados y su cuerpo apoyado en una de las paredes. La pose y la voz la hacían parecer segura- El menciono un nombre…pero no puedo asegurar si se trataba exactamente de él…

- ¡¿de quién?!- exclamaron todos al unisonó, repentinamente interesados y curiosos por saber la respuesta.

- Kim jaejoong.

Hubo un silencio sepulcral. Todos se miraron con caras asombradas para luego ser asustados por el estruendoso grito del manager.

- ¡Puta vida! ¡¿así que se escapo con ese infeliz?!¡maldita sea!

Changmin, quien no había salido de su asombro, no podía entender nada de lo que estaba pasando ¿Yunho hyung se ve aun con Jaejoong hyung? No, no podría ser así…yunho se lo diría ¿o no?, rayos, le dolía la cabeza, esto era extraño.

Aun si hubiera recibido una llamada de jaejoong, yunho no saldría despavorido dejando de lado sus obligaciones y su trabajo. Changmin conocía muy bien a su líder. Algo debió haber pasado, algo muy importante, y necesitaba averiguarlo.


Tenía que averiguarlo.

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El dueño de la escalofriante risa era el hombre, acompañado de otros dos hombres más. Ahora si estaban en problemas.

- ¿Quién te crees para venir y quitarme a mi jaejoongie, ah?- el tipo menciono colocándole a yunho una pistola en la cabeza.

Jaejoong palideció.

- ¡Sun-woo, Seok Young, amarren a este bastardo a esa silla!- ordeno.

Los hombres que se veían igual de robustos, tomaron a yunho por los brazos y lo obligaron a sentarse en una silla, amarrándolo con sus brazos unidos a sus costados. Luego ambos salieron de la habitación.

El hombre enseguida gateo hasta jaejoong, cambiando su semblante serio y temible por uno amable y cariñoso.

- ¿me extrañaste?- pregunto acariciando el pelo de jaejoong.

Jaejoong lanzo un escupitajo a la cara del hombre, por lo cual recibió una fuerte bofetada en su mejilla.

- ¡Déjelo!- grito Yunho desde su silla. Intentando librarse del agarre.

- ¡Cállate!- ordeno el hombre, incorporándose del cuerpo de jaejoong para caminar hacia donde estaba yunho.

Yunho tenía una mirada desafiante en los ojos. No se dejaría intimidar.

- ¿Sabes cuánto te odio?- empezó a decir el hombre- desde que vi a jaejoong lo ame, pero tú siempre estuviste en el medio, con su fanservice de mierda y su estúpida parejita “yunjae”…cuanto la odiaba- yunho y jaejoong oían detenidamente lo que el hombre decía- hasta que se separaron y fue entonces el hombre más feliz del mundo…porque ya no estabas en mi camino…por que me di cuenta que tu nunca amaste a jaejoong como yo lo amo- menciono- tu lo abandonaste y negaste, y yo no me podría sentir más dichoso.

Las palabras del hombre de alguna manera dolían. Ambos se habían hecho tanto daño en todo este tiempo. Las mentiras, los rumores, las duras decisiones, los habían lastimado tanto para permitirse alejarse, no volviéndose a ver.

- Voy a disfrutar mucho destruyéndote- su voz sonaba desquiciada, lanzo lejos la pistola, sacando en su lugar su cuchillo dispuesto a matar a yunho.

- ¡Nooooooo!- jaejoong grito- yo hare el amor con usted, ¡hare todo lo que me pida! pero por favor no le haga daño- dijo entre sollozos.

El hombre al escuchar las palabras de jaejoong, se olvido de Yunho y se abalanzo contra jaejoong, utilizando su navaja para cortar el lazo que amarraban sus manos. Por fin, sus manos estuvieron libres y jaejoong las dejo caer, sintiendo un alivio inmenso. El hombre hizo lo mismo con sus pies, liberándolos del fuerte amarre.

- Bésame entonces- el hombre exigió- bésame como nunca has besado a nadie.

Jaejoong miro por un momento a yunho, el cual tenía una mueca indescifrable en el rostro. Luego, volteo hacia el hombre, cogiéndolo de la cara, atrayéndolo a sus labios. El beso era intenso. Jaejoong no podía sentir más asco, era repugnante, pero estaba dispuesto a hacer eso y mucho más por la seguridad de su amado yunho.

Yunho sentía su sangre hervir en cólera. La escena lo estaba matando. Ver a jaejoong así, besando de esa manera a otro hombre, le estaba carcomiendo las entrañas. Yunho ya había besado en otras ocasiones a jaejoong en el pasado, especialmente cuando estaba borracho, o cuando se sentía tan afectuoso que le nacía tan solo plantarle pequeños besos en los labios. Por eso le dolía tanto, que otro pudiera disfrutar de lo que él había disfrutado en el pasado. No sabía si era ira o puros celos, pero solo quería ir hasta allá y apartar a ese hombre de su jaejoong.

El beso por fin termino. El hombre sonrió poniendo una cara de total satisfacción -Dios mío eso fue increíble- dijo mirando a jaejoong.

Jaejoong volvió a voltear la cara hacia yunho y yunho rehusó su mirada, fijando su vista a un costado.

- ¿Quieres…ahora…hacerme una rica felación?- dijo incorporándose, bajando el zipper de su pantalón, pero jaejoong lo interrumpió diciéndole: Solo lo hare…si me dejas besar a Yunho.

Yunho volteo con los ojos bien abiertos hacia jaejoong.

El hombre puso una mueca de desagrado pero asintió, diciéndole que era mejor que la mamada estuviera buena.

Jaejoong se levanto caminando decididamente hacia yunho, este solo lo miraba con una mirada de total confusión. Jaejoong, entonces se sentó a horcajadas sobre yunho, poniendo ambas piernas alrededor del cuerpo de este. Cogió su cara y planto sus labios contra los suyos.

El beso comenzó lento, ambos disfrutando de los labios del otro, deslizándolos suavemente, disfrutando de su sabor. Luego se volvieron impacientes. Sus bocas se abrieron mas introduciendo su lengua en la cavidad del otro. Se besaban como locos. Gemían como dementes entre besos y sus bocas se movían desesperadamente tratando de sentir más. Jaejoong rodeo con sus brazos la cabeza de yunho, acercándolo más y Yunho deseo tanto tener sus brazos libres, para así poder abrazar a jaejoong contra su cuerpo y que no quedara ni un espacio entre ellos. El beso era tan apasionado que pronto fueron quedándose sin aire, pero ninguno de los dos quería separar su boca de la del otro. Al final, no les quedo más que darse pequeños y tiernos besos para intentar de recuperar todo el aire perdido a causa del intenso contacto. Ambos abrieron los ojos mientras seguían con los dulces y pequeños besos, mirándose uno al otro, venerándose uno al otro, amándose uno al otro. De pronto una fuerza jalo a jaejoong hacia atrás, alejándolo de yunho.

- Es suficiente- el hombre señalo irritado, empujando a jaejoong de nuevo al colchón.

Bajo sus pantalones mostrando su miembro, acercándolo hacia la cara de jaejoong. Dios, se le había olvidado que tenía que hacer semejante cosa.

- Mas te vale que lo hagas bien, si no quieres ver a tu adorado yunho con un puñal atravesado en la garganta- amenazo el hombre.

Jaejoong no le quedo otra que obedecer, agarrando el pene entre sus manos, metiéndolo a su boca.

- Bastardo infeliz- maldijo yunho entre dientes, mirando con odio al hombre que se retorcía en placer a causa de la boca de jaejoong.

El hombre quien estaba arrodillado sobre la cama, con un jaejoong debajo acostado, cogió sus cabellos y empezó a dirigir el ritmo de la chupada. Jaejoong solo cerraba los ojos fuertemente, tratando de ignorar todo lo que estaba sucediendo.

El hombre dedico una mirada triunfante hacia yunho, mordiendo sus labios en satisfacción cada vez que jaejoong succionaba más fuerte, como si le quisiera decir a yunho lo mucho que disfrutaba de jaejoong y que él no lo podía gozar de esa manera. Yunho solo quería pegarle un puñetazo en su asquerosa cara.

El hombre comenzó a gemir más fuerte, dando aviso que pronto terminaría. Hizo que jaejoong sacara su pene de la boca y sujetándolo de la cabeza, comenzó a masturbarse para acabar en su boca, sin embargo, antes de llegar, jaejoong la alejo, por lo que el liquido cayó sobre su cuello y parte de su cara. No quería tener ese horrible sabor en su boca. El pene de yunho comenzaba a erguirse gracias a la imagen de un jaejoong saboreando un pene…definitivamente esa imagen era jodidamente erótica.

- Mmm cada día me encantas mas- dijo el hombre rato después, cuando se recupero de su fuerte orgasmo.

Jaejoong se limpio las marcas de semen con su camisa y procedió a mirar nuevamente a yunho. Pudo notar el vigoroso bulto que se había formado en los pantalones de yunho, haciéndolo saber que estaba excitado. Yunho tan solo desvió la mirada avergonzado.

- Yo…- susurro jaejoong-… lameré tus pezones y tú pecho…- no se le ocurría otra cosa- si me dejas chupárselo a yunho- dijo en el tono más encantador y coqueto que pudo decir. Sabía que el hombre no se podría resistir a sus encantos. Yunho al escuchar eso solo pudo apenarse más, haciendo que su cara se volviera roja por la vergüenza.

El hombre lo medito mucho hasta que respondió con un: está bien.

Jaejoong gateo ansioso hasta donde estaba sentado yunho, arrodillándose a la altura de su miembro. Yunho estaba completamente ruborizado, aunque deseoso de recibir alguna caricia sobre su miembro. Ya que estaba amarrado, no podía masturbarse asi mismo, y su pene dolía. Dios sentía que explotaría.

Jaejoong empezó a desabrochar los pantalones de yunho, bajándolos hasta las rodillas. En su cara se mostro un sonrojo evidente cuando vio el miembro de yunho totalmente erguido y excitado. “dios es tan hermoso” pensó yunho al ver a jaejoong con ligeros tonos carmesí en sus mejillas.

Jaejoong agarro el pene entre sus manos, lamiéndolo lentamente con su lengua. De arriba hacia abajo. Sentía como crecía más con cada caricia. Yunho echo su cabeza hacia atrás, dejando salir un suspiro ahogado. Dios se sentía tan bien. Jaejoong jugó entonces con la punta de su pene, lamiéndolo, chupándolo y dándole pequeñas mordiditas, mirando de vez en cuando a yunho con esos ojos seductores. Yunho gemia y lamia sus labios, dios sí que lo estaba disfrutando. Jaejoong de pronto, metió todo el pene de yunho en su boca (o bueno lo que alcanzaba a caber) y empezó a mamarlo de arriba a abajo disfrutando su sabor, su calor, su textura y su tamaño. Siempre había querido hacer esto con el pene de yunho, y ahora estaba realmente gozando saborear el pene de yunho y hacer delirar de placer a su dueño.

El hombre los miraba enfurecido, conteniéndose de separar a jaejoong lejos de Yunho.

Sus movimientos empezaron más rápidos, provocando húmedos sonidos cada vez que se movía. Yunho solo podía gemir y sentir el calor de la boca de jaejoong, bajo su mirada y vio como jaejoong lo observaba con aquellos grandes ojos negros, dios esa mamada y esa mirada lo harían perder la cordura. No podía aguantar más. Jaejoong sintió como el pene de yunho comenzaba a vibrar en su boca, dando aviso que pronto estallaría. Los gemidos de yunho se volvieron más audibles, más intensos, más…sensuales.

Soltando un último y potente gemido, yunho se vino en la boca de jaejoong, llenando toda su cavidad con su semen. Jaejoong trago gustoso toda la semilla que yunho había depositado en su boca. Jae dejo salir el pene de yunho y pequeños hilos del líquido blanco resbalaron por la comisura de sus labios.

Yunho sonrió a jaejoong, haciéndole un gesto con su cara, incitándolo a que se acercara. Jaejoong se acerco igual con una sonrisa en la cara, mientras yunho lamia los rastros de semen que resbalaban de su boca.

- Ven aquí- el hombre agarro a jaejoong por sus caderas volteándolo, obligándolo a mirarlo- no quiero que me hagas lo que prometiste, yo quiero…- susurro acercándose lentamente al oído de jaejoong- …quiero penetrarte.

Jaejoong abrió sus ojos en demasía. No, no le permitiría eso. Nadie podría hacer eso más que…yunho. El hombre lo abrazo acercándolo más, pero jaejoong en cambio lo empujo fuertemente alejándolo de él.

Yunho se inquieto en su asiento. No permitiría que aquel hombre tomara como suyo a jaejoongie. El hombre volvió a abofetear a jaejoong, y yunho grito maldiciéndole cosas tratando de librarse de esas cuerdas que lo retenían.

De pronto el hombre se abalanzo sobre jaejoong, aplastándolo en la cama, tratando de obtener su control. Jaejoong luchaba pero era muy débil comparado con aquel psicópata, gritaba en desesperación, clamando por yunho para que lo ayudara, empezando nuevamente a llorar.

Yunho cerró los ojos. No podía proteger a jaejoong por la fuerza, tenía que utilizar su ingenio. Se le ocurrió algo.

- ¡Espera!- grito- hagamos un trato.

- ¿Qué clase de trato?- pregunto el fanático, mirando hacia yunho. Jaejoong estaba debajo de el con una mirada asustada, su cabello echado para atrás y con sus manos sobre el pecho del hombre intentándolo apartar de su cuerpo.

- Juguemos un juego- dijo yunho, de repente demasiado confiado en sí mismo, algo que a jaejoong volvía loco, cabe mencionar- si tu ganas, te quedaras con jaejoong, si yo gano, soy yo que obtendrá a jaejoong- sabia que eso había sonado como si jaejoong fuera alguna clase de premio u objeto, pero no se le ocurría otra cosa por tratar de ayudarlo.

- ¿Qué clase de juego?- pregunto nuevamente el hombre interesado en la propuesta de yunho.

- No se…tal vez…luchas- menciono yunho con una medio sonrisa de lado- a jaejoong le encantan los hombres que saben luchar…y que además salen vencedores- dijo yunho echándole una mirada picara a jaejoong.

Jaejoong le devolvió una mirada de confusion, antes de entender que era lo que planeaba Yunho. Necesitaba convencer al hombre de aceptar el trato, y sabía que él era el único que lo podía lograr.

- Mmmm es cierto…me encantan- dijo jaejoong con una voz entre mimada y sensual, hasta a yunho dejo momentáneamente hipnotizado por la forma en la que lo dijo.

- ¿Te encantan?- susurro el hombre a jaejoong, con el mismo tono de voz cariñoso acariciándole lentamente la cara y los labios.

- Si.

El hombre sonrió gustoso y se levanto apretando sus puños, moviendo su cabeza, en señal de preparación de ataque.

- Está bien Jung Yunho, Acepto. Juguemos un juego.

Love letter - Cap. 2

Dicen que lo que no te mata te vuelve más fuerte; El accidente ciertamente no había matado a Jaejoong, sin embargo dudaba que le hubiese vuelto más fuerte de lo que fuese en antaño, en especial cuando permanecía postrado, inconsciente, perdido en aquel mundo que seguro estaba disfrutando a cabalidad, o al menos Changmin solo podía pensar en ello. ¿Saben? Hay algo bastante redentor en el hecho de pasar largas horas observando el pecho de un buen amigo que creíste perdido subir y bajar, una especie de catarsis espiritual, como si todos los problemas quedasen atrás y solo pudieses recordar buenos tiempos, su primera comida todos juntos, el primer ensayo, aquel primer ‘Yo se que puedes’ con ese golpecito en la espalda que parecía remediar los males del mundo. Es bueno recordar grandes tiempos cuando necesitas mantenerte firme.


La noticia del accidente se había esparcido más rápido de lo que el equipo de relaciones públicas de SM entertainment pudiese actuar, Yunho y él no deseaban siquiera recordar los bramidos de sus managers al teléfono gritando por todo el problema que se había presentado, miles de fans alrededor del mundo sabían hasta los más mínimos detalles de lo acontecido y eso era casi aterrador, desde la actividad que JYJ hubiese estado cumpliendo antes de todo el asunto, hasta el estado en que cada uno de ellos se encontraba ahora y como siempre... todas parecían tener algo que opinar al respecto.


Las manos de Changmin recorrieron con recelo los mensajes en foros y redes sociales, mientras hacía guardia en uno de los sillones de la habitación del mayor; Su Timeline de twitter estaba repleta de noticias y aseveraciones dichas a la rápida.



@JJQueen ‘Jaejoong Oppa no despierta’
@JYJ♥HoMin ‘Jaejoongie en coma... ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?’
@TVXQforever ‘;__; ¿Como se les ocurre hacer tal cosa eh?’
@OT5_love ‘¡Todo es culpa de esa horrible compañía!’
@Cassigirl~ ‘Las Sasaeng no son fans, no la llamen fan! Idiotas noticiarios no hacen nada bien’
@JYJsky ‘No fue una Saseng ¡Fue una puta HoMin Stan!’


Dolía... dolía tanto, desde la guerra civil que parecía estar en curso hasta lo acertado y desacertado de algunos comentarios, lo cierto es que dijesen lo que dijesen, eso no traería a Jaejoong de vuelta y Changmin lo sabía muy bien. Un suspiro cansado escapó de sus labios mientras masajeaba un poco su cuello adolorido. Tenía el turno más largo, los demás no habían podido negarse a su petición a pesar de no ser él que tuviese el mayor derecho a ella, hacía horas que no dormía y quizás, solo quizás, hubiese sido buena idea aceptar ese café que Yoochun había ingresado a ofrecer hacía un par de horas.


-Permiso- La puerta del cuarto se abrió con lentitud y una cabellera rubia se coló por esta. -Changmin... Ya es mi turno.

La voz de Junsu sonaba baja y algo rasposa como si temiese una negativa por parte de él, Changmin asintió haciendo ademán para que entrase, el otro lo hiso así caminando con paso desgarbado y grandes ojeras velando sus ojos enrojecidos, disimuladamente los propios del menor fueron a dar al reloj de pared y pudo comprobar que en efecto era turno de Junsu, hacía más de media hora de hecho...


-Te veías pensativo, decidí darte un poco más de tiempo, Changmin...- Hiso una pausa mientras terminaba de ingresar. -Ve a dormir un poco por favor, Yunho dijo que te llevaría consigo, te está esperando.


No quería hacerlo, pero lo necesitaba, esperar a mal traer no haría nada bueno por la salud de Jaejoong, o al menos trataba de sacarse de encima la culpa interna que sentía por estar cansado per se con tal escusa, lo cierto es que si Jaejoong llegaba a despertar y él no estaba allí para rogar que lo perdonase, si no estaba allí... cierto, aquella era una línea de pensamientos que generalmente no recorrería, era definitivo: necesitaba dormir.


-Está bien...- Asintió tomando del sillón su gabardina y caminando algo desarrapado rumbo al otro muchacho –Por favor-Sus ojos perforaron al otro -... cuídalo mucho Hyung.


El rostro de Junsu pareció iluminarse un poco ante el comentario del menor y una tímida sonrisa le asaltó de golpe, Changmin pudo sentir las manos del otro sosteniendo por un par de segundos su brazo para tratar de dejar algo en claro, pero su mente confusa por el sueño no le permitió pensarlo más allá de lo que parecía en sí, el otro se deshizo del ligero toque y caminó hacia Jaejoong tomando asiento en la silla junto a su cama.


-Joongie Hyung, hola... perdona la demora ¿Eh? las fans te envían muchos saludos... creo que están muriendo de pe...


Changmin prefirió salir de la habitación y evitar escuchar el barboteo del menor hacia su otro compañero, de momento no estaba muy feliz con nada que tuviese que ver con sus fans, de hecho, solo le traía dolores de cabeza pensar en ello.

Tal cual Junsu dijese, en el pasillo se encontraba Yunho, con el traje algo desarreglado y un café casi vacío en su mano, Yoochun no daba señales de existencia por ningún lugar.


-Yoochun se fue a bañar y comer algo hace un rato, vuelve en una hora más o menos- A menudo era algo intimidante el como Yunho parecía saber todo lo que pensaban, incluso a veces antes de que ellos mismos se diesen cuenta. –Vamos.


-¿Estará bien que dejemos a Junsu solo?

-Estará más que bien... Junsu ha cambiado sabes, ahora es un adulto...- Yunho despachó el vaso ya vacío en el basurero a su costado y contempló al menor con una sonrisa que no le pudo señalar si lo había dicho en serio o no. –Vamos, tú sí que necesitas dormir un poco.



No se pudo negar, era casi una orden implícita en labios del otro, Yunho pasó su brazo alrededor de sus hombros y caminó por el largo pasillo con él casi arrastrándole, Changmin se sintió por un segundo como aquel niño que ingresó por primera vez a la compañía y no supo bien como enfrentar tal sensación.



-Cuando salgamos...- Le dijo el otro, sacándole de su propia contemplación, lento y sin dejar de mirar hacia delante. –Habrá miles de reporteros... está plagado, una van nos espera y nos llevará directamente a nuestra casa, no permitas que te desarmen Changmin.


-¿Por quién me tomas Hyung? Soy el más difícil de ‘desarmar’ y siempre lo he sido.


Yunho sonrió asintiendo levemente antes de poner el rostro frío y lejano que siempre usara en tal situación, soltó su hombro y se aproximó a la puerta abriéndola, el murmullo de una multitud se podía escuchar incluso a esa distancia de la reja, Changmin se preguntó si era legal el que hubiese tantas personas apostadas en una de las salidas de un recinto médico como aquel, pero se encontraban en la calle... y eso ¿Era en efecto propiedad pública? Se mordió ligeramente la lengua por el disgusto y apuró el paso para salir tras de Yunho.


Los click de las cámaras comenzaron a volverle loco, preguntas imprudentes que no venían al caso se dejaron escuchar sobre los gritos, miles de fotografías en las cuales bien sabía habría encabezados de cosas que nunca dijo y una alteración cuantiosa de la realidad, pero lo peor de todo... eran ellas y ellos... Sentados en la orilla del hospital, con gorros, guantes, sendas chaquetas, carteles, lienzos, frazadas y regalos a la vista haciendo vigilia para saber el estado de su ex compañero, una interminable fila de fans; Changmin no sabía que sentir al respecto, Cassiopeia notó su presencia y pronto no solo se encontraban rodeados de periodistas.



“¿Cómo se encuentra Kim Jaejoong?”



Sus ojos se veían llorosos y a la vez una esperanza extraña que nunca creyó ver se asentaba en lo más profundo de estos, Changmin siempre había sido bueno para observar, y quizás eso mismo en estos momentos le ayudaba a darse cuenta de tales detalles.


“¿Creen que logre despertar? ¿Significa esto que se reconciliarán?”


No pudo evitar la sonrisa en sus labios al notar los letreros de ‘AKTF~~’ que parecían haberse puesto de acuerdo en traer, era casi irónico pensar en lo mucho que necesitaba esa frase de momento, quizás no por el mismo motivo que sus fans la conservaban, pero si algo parecido.


“¿Está Kim Jaejoong al borde de la muerte? ¿Qué dice la compañía de esta reunión?”


El jolgorio en sus voces, las de Cassiopeia, no le fue indiferente, era más que seguro que tal desliz, una nimia sonrisa, pronto estaría descrito en todo el espacio virtual como clara señal de su vuelta a ser amigos, por un segundo se preguntó si aquello era mentira o verdad.


“Si Kim Jaejoong muere, ¿Qué será de su futuro?”


La van les esperaba con la puerta abierta, Yunho saltó hacia esta y Changmin pronto le siguió, aquella última pregunta estrujando su pecho y los puños blancos por la presión que tuvo que ejercer para no detenerse y cerrarle la boca a ese periodista de un golpe.


-Changmin, lo entiendo, tranquilo.


Los restantes corresponsales rodearon el vehículo y a punta de bocinazos tuvieron que abrir paso para poder salir de allí.


-Hyung.

-Por un segundo, temí no ser capaz de subir sin romperle la cara.



Changmin se hiso el desentendido sus manos perdiendo la presión y el aire contenido en sus pulmones siendo exhalado por fin.


-Eran... bastantes...

-Sí, pensé que sería un escándalo, pero no al grado de que irrumpieran en la tranquilidad de un hospital, seguramente pronto llamarán a seguridad para evitar que continúen tapando las entradas... Es ridículo, como se atreven a...

-No hyung...- Changmin negó con la cabeza mirando hacia afuera, un par de periodistas les seguían en otros vehículos pero ya no sentía necesidad de siquiera pensar en ellos. -Cassiopeia, eran bastantes...



Una sonrisa se apoderó de los labios de Yunho.


-Si... eran bastantes.


Changmin chasqueó su lengua buscando algo que hacer y sacó nuevamente su teléfono móvil.



-¿Crees que sea- Comenzó mientras ojeaba páginas. -buena idea?

-¿Él qué?

-Todo esto... Ir contra la compañía, echar al caño toda una coartada que nos ha tomado tanto tiempo levantar, dar esperanzas cuando no estamos seguros de que sea siquiera factible enmendar errores...- Se detuvo unos segundos, parecía que buscase las palabras correctas pero no podía dar con estas. -de ellos y nuestros.



Yunho masajeó el puente de su nariz con los ojos cerrados y un rostro de suma concentración.



-No lo sé- Le respondió. –Pero ten por seguro, que lo mejor que podemos hacer en estos momentos es estar al lado de ellos, se los debemos.

-¿Y ellos? ¿No nos deben igual?

-Ya habrá tiempo de hablar eso, por ahora no hay otro lugar en cual debamos estar.



Después de aquello, ninguno de los dos volvió a mencionar otra palabra hasta llegar a su hogar.


***




De momento la fan culpable del hecho se encontraba detenida y Changmin no sabía bien si era mejor o peor para la situación en sí el que justo esta fuese legalmente mayor de edad y por ende imputable, con antecedentes de acoso reiterado o que de hecho, perteneciera al grupo de estas ‘Nuevas Cassiopeias’ (Fans solo de Yunho y él), nombre algo más amable del que se daban en las comunidades entre ellas mismas. Pensándolo fríamente eso sí, hacer daño a personas que un punto de su vida fueron tan importantes para ellos... de verdad no podía entender cómo se hacían llamar sus fans siquiera.

El conductor del taxi se encontraba con heridas mayores y la opinión pública buscaba carne fresca que devorar, responsabilidades desde la industria hasta la familia de la implicada, la noticia estaba por todos lados, por ello mismo, y a pesar de que la compañía tenía pensado colgarles de sus pelotas a un poste por tamaño escándalo, no habían logrado tomar muchas represalias contra ambos, después de todo, impedirles ver a su amigo moribundo cuando obviamente deseaban hacerlo habría desatado tamaño tsunami de críticas, que estaba seguro no habría anuncio de banda nueva, película o escándalo de pareja que pudiese salvarles de ello.

De hecho, todo parecía jugar a su favor, su agenda había sido cancelada por un par de semanas y por fin había tomado un baño y dormido como se debe, tenía aún un par de horas antes de tener que regresar al hospital... sin embargo, sin embargo tanto tiempo libre te hace pensar... Y el pensar... Recordar. Recordar cosas que deseas olvidar para siempre.



*


-Te amo.


Había sido un impulso por parte del mayor, Changmin empuñó sus manos con fuerza sintiéndose el idiota más grande que alguna vez pisase este mundo.


-Es mentira.


Lo dijo con tal convicción que a él mismo le sorprendió lo cruel de su tono.



-¿Cómo podrías saber tú si es mentira o no?


La voz del otro sonaba desesperada, con lágrimas atoradas entre las cuerdas vocales y una pena que no era capaz de medir.


-Es mentira.

-No- Replicó neciamente -Es verdad, Changmin siempre te he amado.



Un par de segundos en silencio, en ningún momento se dignó a mirar a su interlocutor.


-Aún si fuera verdad- Comenzó el menor sin voltear. –Aún si fuera así no vale de nada Jaejoong, no ahora que abandonas todo ¿A que viene tu confesión eh? ¿Consideras que es cuerdo hacer tamaña acción?


-Solo quería... que lo supieras.


Changmin dejó escapar una risa seca y por fin sus ojos toparon con los otros, no había cariño, amor, ni siquiera el respeto de antaño en lo profundo de ellos, solo rencor, un rencor que no podía ocultar y a la vez no deseaba hacerlo, sentía la necesidad de dañar al otro, dañarlo por todos los sentimientos conflictivos que esos momentos sufrían el líder y él mismo.


-Es una de las acciones más egoístas que has hecho en tu vida.- Se detuvo unos segundos dudando, pero pronto la convicción se apoderó nuevamente de su rostro. -Tú y tu amor pueden irse a la misma mierda, ahora vete de aquí, quiero estar solo.


Jaejoong había abandonado la habitación sin voltear una segunda vez, Changmin podía deducir de su paso desgarbado y ligero movimiento de hombros... que el mayor sin lugar a duda en ese preciso momento, ‘lloraba por dentro’.




En el presente, solo podía preguntarse ¿Y qué tal si...?



Continuará...


***



Nota: Los nombres de twitter son inventados, si alguno topa con un nombre que exista en verdad, es solo una coincidencia y no hacen alusión a la persona en sí, al parecer este fanfic me saldrá más largo de lo que tenía previsto.

PD: Changmin no tiene 'Twitter oficial', sin embargo en esta historia si tiene, pero oculto de las fans, o sea como un usuario cualquiera más.

La vida de un asesino cap 2

Advertencia: en los sucesivos capítulos se irán explicando a mayor profundidad como funcionan las agencias de asesinos, como se reclutan a las personas para ser asesinos, como se los entrenas, como es la vida dentro de la agencia y como funciona y cuales son los órganos de poder dentro de la agencia. En este capítulo se mencionan dos órganos de poder: el Señor y la Hermandad.

Es posible que un punto piense que la historia se va a volver hetero, pierdan cuidado que eso no va a pasar.



Prefacio

Inspiré profundo tratando de mantener mis fuerzas. Aún sentía algo de vigor, pero comenzaba a sentir mi brazo izquierdo entumecerse. La sangre que fluía por la herida de bala de mi brazo se sentía cálida, pero pronto se helaba a medida que se esparcía. De repente sentía mucho frío.

No lamentaba mucho en ese momento, al menos no el estar ahí. Sí lamentaba muchas otras cosas más, pero eso era aparte. Pensé que sería mejor si iba yo solo, así lo hice incluso si anticipaba que esto podía ocurrir, pero esto era algo de lo que no iba a arrepentirme. Después de todo no había fallado, no todavía, mis fuerzas se agotaban pero sólo me quedaba uno. No iba a salir de aquí vivo, pero al menos sé que ellos estaban bien, mis buenos amigos.

Miré mi arma, la sostuve con fuerza y disparé hacia el pasillo donde sabía q él estaba, pero ninguna bala salió disparada… Me sentí ahogar, no podía estar pasando… sostuve el aliento y mordí mis labios cerrando con fuerzas mis ojos elevando mi rostro al cielo… Solo si Dios… no, no sucedería…

El estallido sonó detrás de mí, la bala paso por el marco de la puerta al lado de donde me escondía desprendiendo un pedazo de ella. Mi corazón se detuvo por un segundo, en ese momento pensé en ellos… no lo había logrado… lo peor fue, en ese momento, el remordimiento de haber fallado.

A penas lo sentí cuando sostuvo mi brazo entumecido, la sacudida que me dio me hizo despabilar. De repente su voz remplazaba los disparos.

_ ¡Jaejoong!

Lo mire y sentí mi visión nublarse por la emoción. Mi cuerpo se sintió seguro y pudo rendirse y caer en sus brazos.

_ Hyun Joong…

_ Jaejoong ¿estas bien?

_ Hyun Joong…- susurre esforzándome por mantenerme consiente mientras sonreía.

_ Ya me hice cargo… no te preocupes…- me sonrió mientras me acomodaba en sus brazos.

Me sentó entre sus piernas, sobre el suelo, apoyando mi cabeza en su pecho, mientras me hacia un torniquete en el brazo.

_ ¿Cómo es que te animas a hacer estas cosas?- me dijo- ¿Estas loco? Era suicidio…

_ ¿Por qué has venido?- respondí levantando mi rostro con dificultad para mirarlo de cerca, a los ojos- ¿estas loco? Era suicidio…

Me sonrió y me abrazo con fuerza.

_ Hyung… no hagas estas cosas- su voz temblaba.

_ Tenía que protegerlos… si hubieses sido tu… no lo hubiese dudado tampoco…

_ Lo se… ya tampoco lo dude…- me beso la frente, luego apoyo la suya en la mía y nos quedamos mirando a los ojos

No pude evitar dejar caer algunas lágrimas y él tampoco. Me sentí aliviado de tener a mi querido amigo conmigo…


El viento helado de una mañana de tormenta golpeó mi rostro de emociones secas. Mi cuerpo inmóvil de hacía un tiempo se entumeció mientras mi mirada no quería apartarse del nombre inscripto en la placa de mármol.

_ Lo siento Hyun Joong… realmente lo siento…- susurré en la fría brisa- pero te juro que él lo pagará.





Capítulo II: El Resurgimiento de un asesino. 


La misma desesperación 



Había estado visitando su tumba todos los días, como queriendo disculparme por no haberlo protegido. Mi vida estaba llena de cosas que lamentaba, cosas de la cual me arrepentía. Y en ese espiral descendente de frustración sólo me volvía más incapaz de resolver mi vida. Aunque para esta altura “vida” era solo un tecnicismo para mí. La vida que tenía y la que pude tener se convertía en el lamento de todos los días. Al que añadía por aquel mismo dolor, por aquella misma incapacidad que me provocaba, un nuevo lamento: la muerte de Hyun Joong.

En esa incapacidad que tanto lamentaba le pedía disculpas todos los días cuando visitaba su tumba. Mientras recordaba los momentos que pasamos juntos, y sobre todo aquel último beso que me regalo. Cuando, como siempre, acudía a mi ayuda.

Ahora menos que nunca pensaba irme de Seúl, lo lamentaba por Hyun Joong, pero no abandonaría esta ciudad. No hasta que lograse tomar venganza por mi vida, y por la vida de aquellos que ellos me arrebataron. El lamento puede ser un arma cuando se deja que el dolor se transforme en una ardiente determinación. Ya no vacilaría más, antes de caer saldaría todas las cuentas pendientes de esta vida.

Yoochun volvía todo el tiempo a mi departamento a patear el sillón donde yo estaba con mirada severa. Se me quedaba viendo un rato mientras yo me despabilaba pero nunca decía nada. Seguro lo pensaba todo, pero nada decía. Yo sabía que él entendía y por eso no se atrevía a decirme nada. Pero el cariño que me tenía lo hacía ir a partear mi sillón para que yo me levantase. Solo eso, un gran amigo.

Por eso me impresionó lo que dijera la última vez. Su talante estaba serio, pero no se me quedo viendo, se sentó y comenzó a hablarme.

_ Estas jugando con fuego- me dijo- lo peor es que parece no importarte. Lo de Hyun Joong no fue tu culpa, pero pudo evitarse.

Me senté en el sillón con el torso desnudo y me rasque la cabeza con la mirada gacha.

_ ¿Sabes por qué estas todavía vivo?

Lo mire.

_ Adivina... No volverás a tener tanta suerte la próxima vez. Tienes el mejor asesino de la última generación detrás de ti. Cuídate.

_ ¿Ya hay una nueva generación?

_ Esta en formación todavía. No se han revelado todos su miembros hasta ahora, pero corre el rumor que el nombre en código es Exo. Se rumorea que el nombre tiene que ver con que son miembros externos de la agencia y sobre todo de la hermandad.

_ Los miembros externos están prohibidos. Nadie puede estar fuera de La Hermandad.

_ Son rumores, pero desde que Soohyun es el Señor no me extrañaría.

_ La asamblea de los mayores intervendría si fuese así.

_ Como esta en formación no hay nada dicho aún. Pero te diré que hay grandes expectativas sobre ellos. Son doce miembros y hay varios chinos.

_ El chico ese debe ser uno.

_ Te digo esto- se inclino hacia delante con los brazos apoyados en las piernas- porque si realmente son externos no tienen que respectar las tradiciones.

Lo mire fijamente viendo a donde quería llegar.

_ Hasta ahora La Hermandad no nos ha vetado, tal vez nunca lo haga, después de todo éramos miembros de la Asamblea de Mayores. Soohyun sabe esto, por eso se esta valiendo de miembros externos para atraparte. Él no te a dejar ir.

Luego que se fue me quedé recordando mis días de entrenamiento antes de jurar al Señor y a La Hermandad. Aquellos días donde estábamos llenos de expectativas incluso si la vida era difícil. Nunca pensé que es juramento me pesaría tanto en mi vida. Entonces en mi mente sonaron dos de las tradiciones las órdenes del Señor son absolutas… La Hermandad no se traiciona ni se deja, de La Hermandad solo te irás muerto…

Yoochun me había señalado un nuevo trabajo; si me ganaba la confianza del empleador podría obtener más información y medios para llevar a cabo mi venganza.

El tipo era un vulgar y corriente mafioso, de aquellos que se creen más de lo que son o lo que pueden hacer. Tenía algunos negocios en la zona oeste, gente conocida y algunos pandilleros a su servicio, nada especial. Como no tenía entre su gente nadie que valiese la pena debía contratar a alguien más profesional. Su primera opción fue contactar a Yoochun, pero él tiene sus propios asuntos pendientes así que me recomendó. Salvando la arrogancia cualquiera de los tres cumplía ampliamente las expectativas de ese cliente. Quien volaba alto buscando contratar nuestro servicio. Nosotros veníamos de la élite de la élite, y aunque ahora nos contáramos como independientes nuestras habilidades no había decrecido.

Así es como llegué frente a Choi Yoohank, un mafioso cincuentón que me había citado en un elegante lugar de su dominio para poder estar a la altura de la situación.

Se sentó frente a mí de manera imperante, detrás de él había varios guardaespaldas, que aunque vistieran traje podías notar que sólo eran pandilleros. Esa arrogancia y esa actitud avasalladora me hicieron recordar a Soo man, desde ya una mala impresión para comenzar.

_ Este trabajo debe ser simple para ti… - dijo, unos de sus hombre puso una foto sobre la mesa de café- se llama Park Mu won, somos socios, y para que esa sociedad siga existiendo necesito que le des una lección.

Tome la foto y lo vi, su semblante me recordaba algo, como si ya lo hubiese visto aunque ahora no lo podía recordar. Detrás había otra foto, la de una chica.

_ Kim Min ah, su amante, ella es tu objetivo. Quiero que él sepa que conmigo no se juega, por eso le daré una lección ejemplar. Mata a la chica y a él déjalo vivo, todavía me sirve. Te daré la mitad ahora y la mitad después- su hombre puso en la mesa el dinero veinticinco mil dólares.

El trabajo era sencillo en sí mismo, la chica no tenía ninguna custodia porque no estaba al tanto de los asuntos de su enamorado. Y el enamorado, Park Mu won, no tenía idea de que ella podría convertirse en un blanco. Todo se resolvería en una noche y con una sola bala.

A la noche siguiente estaba listo para llevar a cabo mi trabajo, la chica estaba en su casa, un departamento casi céntrico. Tras aturdir al portero y dejarlo inconsciente subí hasta su piso. Saqué la 9 min que tenía silenciador y disparé hacia la cerradura. Abrí la puerta con una patada y entre abruptamente, ella estaba sentada en el sillón de la sala. Cuando me vio entrar salto del sillón llevándose por delante una mesa con una lámpara y otros adornos. La cual cayó sobre la alfombra encendida, iluminando un pequeño frasco oval de rosas conservada en resina que había caído también.

La lámpara iluminó perfectamente la rosa que yo reconocía, una rosa color azul. Entonces todo vino a mi mente de golpe y me dejo aturdido. Aquella rosa azul solo crecía en condiciones muy específicas y su adquisición era muy costosa. Pero principalmente, no cualquiera tenía un ejemplar, aquella rosa venía del mismo ejemplar del cual salieron las rosas que marcaron la cuenta regresiva de la vida de Miladi.

Fui hacia ella, la tomé del brazo y la arroje sobre le sillón.

_ Dime ¿de donde sacaste esa rosa?- le dije apuntándole a la cabeza.

_ Es solo una imitación, por favor no me haga daño- dijo entre sollozos.

Tome el frasco y lo arroje contra la pared.

_ Toma la flor y enjuágala en agua.

_ Por favor, no me haga daño, por favor- decía mientras llevaba la rosa a la cocina y la ponía debajo del grifo de agua. Cuando estuvo limpia me la entrego.

La tomé en mis manos y observé como se iba oxidando lentamente con el oxigeno volviéndose roja.

_ ¿Sabías que esta rosa después de ser cortada debe permanecer sin oxigeno para no marchitarse y cuando se marchita se vuelve roja?

_ No…

_ Esta flor es auténtica, dime ahora quien te la dio.

_ Fue un regalo… un regalo de aniversario…

Entonces lo recordé, de donde conocía ese rostro. El día de su cumpleaños, en Paris, al otro lado de la plaza lo vi entre la multitud, cuando el mozo trajo el frasco con dos rosas enviado por un anónimo.

_ ¿Dónde esta tu celular?

_ Por favor, no me lastime- continuaba llorando.

_ ¡¿Dónde esta tu celular?!- repetí ya exaltado.

_ ¡En mí bolso!

Lo tomé y escribí un mensaje como si fuera ella para que la encontrara en el puente a las afuera de la ciudad porque se le había roto el auto.

Después de haber encontrado aquella rosa, después de recordar su rostro, aquella ocasión, lo que sucedió… definitivamente, los planes habían cambiado.

Mientras el auto se alejaba de la ciudad mi mente permanecía en aquel instante. Su rostro iluminado por la luz de aquella mañana revivió todo el dolor de su partida. Me preguntaba porque no había advertido aquel momento. En aquel entonces, incluso si su presencia me había inquietado su belleza me había distraído y pronto lo olvide para recordarla solo a ella. Su mirada eterna, su dulce sonrisa, aquella luz que nace de su risa, todo había opacado aquel instante, y ahora ese instante opacaba su recuerdo.

Detuve el auto en el puente, era de madrugada y por ahí no pasaba nadie. Me quedé adentro del auto y ella se paro afuera esperándole. Durante todo el viaje el celular no había parado de sonar, él había querido llamarla pero no le contesté para obligarlo a ir.

El auto se vio a lo lejos por fin, yo aguardé adentro camuflajeado por las sombras, en mi mano la rosa se volvía bordo y se marchitaba.

Cuando él bajo ella corrió a sus brazos, entonces yo me baje y les apunte.

_ No te muevas o te mataré aquí mismo- le dije.

_ ¿Qué pasa? ¿Quién eres?- inquirió.

_ ¡Lo siento! Mu won, lo siento, no pude evitarlo- le decía ella.

_ ¿Quién te manda? Choi ¿verdad? ¡Ese maldito viejo! Me mando a matar.

_ Te equivocas… la mando a matar a ella. Pero eso ya no importa… - le mostré la rosa que luego coloqué en mi solapa.

_ ¿Qué es eso? ¿De que hablas?

_ Es la rosa que me regalaste- le dijo.

Quedó atónito.

_ ¿Tu eres Kim Jaejoong…?

_ Entonces sabes de que hablo… debes recordarme hace dos años en Paris.

_ Sí…

_ Entonces sabes lo que haré…

_ Espera por favor, no le hagas daño a ella, no tiene nada que ver… - había empalidecido.

_ ¿Qué esta sucediendo Mu won?- preguntó ella.

_ Yo no le hice nada a ella…

_ Piensa en lo que vas a decir… tu vida y su vida están en juego…

_ Yo no la mate, solo entregué la rosa, fue un trabajo- replicaba nervioso.

_ Tu trabajabas para quien la mato, sí me dices quien fue te perdonaré la vida.

_ Te diré todo lo que sé. Nunca vi a quien me pagó, solo recibí el trabajo y el dinero por un anónimo. Luego supe que había hecho el mismo mecanismo cada año para entregar las rosas. Yo no sé quien la mato, tampoco sabía en ese momento que la iba a matar ¡Créeme, yo no le hice daño!

_ ¿Con quien crees que hablas?

Inspiro hondo.

_ No me mientas… todos ustedes fueron llamados para eliminar la custodia de ella aquella mañana, para lograr que ese maldito pudiera alcanzarla.

_ Yo nunca lo vi ¡Te lo juro! Pero si nos dejas ir puedo averiguarlo. Te ayudaré a encontrarlo.

_ ¿Me ofreces ayuda después de ayudarlo a matarla?

_ Era un trabajo, en aquel entonces hice muchas cosas malas, lo sé y lo siento. Pero he cambiado, he dejado esa vida por eso Choi esta enojado conmigo. Nos vamos a casar, ya no soy el mismo de antes. Realmente siento lo que he hecho. Tú debes entenderlo, tú eres un asesino. Dime ¿no sentías lo mismo en aquel momento?

Sentía un ardor frío al oír sus palabras. Súbitamente su imagen vino a mi mente, su mirada, su rostro, su vos, su perfume… pero todo estaba tan lejano, tan irremediablemente lejano. El tiempo jamás volvería y ella tampoco. La mujer que ame, la razón de todo esto, por la cual todo empezó y todo algún día acabaría.

_ ¿Crees que ella siga queriendo casarse contigo?- le pregunte serenando mi angustia.

Él la miro y vio lo que yo estaba viendo, decepción y dolor.

_ ¿Eres un asesino…?- preguntó con la voz quebrada.

_ Eso quedó en el pasado… siento no habértelo dicho…

_ ¿Quién eres…? Tu no eres el Mu won que yo conocía…- le decía mientras negaba con la cabeza y sus ojos se poblaban de lágrimas.

_ Min ah, realmente lo siento… - mientras le veía no pude evitar recordarme a mí mismo, en la misma situación, un tiempo atrás.

Había tristeza en su mirada cuando lo supo, yo hubiera hecho cualquier cosa para hacerla feliz, pero borrar mi pasado y lo que era, fue algo que nunca pude hacer. Una de las cosas que nunca pude hacer.

_ Las disculpas llegan muy tarde…- dije.

Él volteó y me miro a tiempo para ver como disparaba mi arma. La bala perforó su pecho y ella se desvaneció en sus brazos.

_ ¡Min ah!

_ Ahora podrás experimentar lo que yo he sentido… así podrás sentirlo realmente…

_ ¡¡Maldito!!- exclamó entre lágrimas.

Le disparé en una rodilla para que no pudiera moverse.

_ Sólo sintiendo todo el dolor que yo siento puedes arrepentirte realmente… vivirás como yo he vivido y ese será tu castigo, cargar con su muerte para toda la vida…

_ ¡Tu, maldito! ¡Me las pagaras! ¡Min ah!

_ Incluso si mis planes habían cambiado, terminé haciendo el trabajo tal y como me lo habían pedido… parece que todavía sigo siendo un tipo obediente… No importa, puedes venir a vengarte después. Te estaré esperando, pero la próxima vez no te dejaré ir.


La vida de un asesino cap 3

Advertencia: muerte de personaje, no se preocupen por el hetero (la chica esta muerta)- hay Yoosu y crossover con T-ara y Supernova


Volví a mi departamento con la imagen y el perfume de aquella maldita flor. Sobre la solapa del traje, incluso en mis manos, su perfume dulce aun permanecía. Era la primera vez que sentía su perfume, pero no era la primera vez que sentía ese perfume en cuestión. Siempre que estuve cerca de aquella rara flor, la había visto enfrascada por lo que jamás había sentido aquel perfume. Si hubiera sabido que aquel aroma sería así, jamás habría roto el maldito frasco.

Había algo de agridulce en sentir aquel aroma, porque se parecía tanto a su olor, al perfume que se liberaba cuando la brisa agitaba su cabello, que no podía evitar querer sentirlo devuelta. Pero al mismo tiempo, odiaba tener que sentirlo, tener que embriagarme en ese aroma cuando sabía que ella no estaba aquí. Lo odiaba y lo amaba a la vez, me reconfortaba y me destrozaba… ah, una noche agridulce…



Capítulo: La flor que florece en medianoche

_ Cualquier cosa que estés planeando debes dejarlo ahora- dijo Eunjung intersectándome en la puerta.

_ Estoy aquí de guardaespaldas- le contesté. Tener a la policía involucrada era lo peor que podía pasar en ese momento.

_ Todos sabemos que tu tienes bastante poco de eso- agregó Sungje llegando desde atrás. En es momento pensé si ellos jamás se iban a dar por vencidos.

_ No puedes probar nada.

_ Eso esta por verse…- se acercó a la puerta y la abrió para mí.

Pase por entremedio de ellos y entre a la habitación. Había mucha gente ahí, pero eso no pudo distraerme de lo que quería ver. Solitaria y pensativa en un mar de murmuros y corridas estaba ella, mirando algo sin mirar nada, en absoluto silencio. Oyendo sin oír las cosas que Qri le contaba.

_ Julieth.

Ella torció y me miro tranquilamente esbozando una dulce sonrisa.

_ Jaejoong- susurro su voz exquisitamente.

Su voz, su sonrisa, su mirada calma, el perfume que emanaba su piel, todo podía causar en mi la más profunda impresión de regocijo.

Di un paso hacia adelante para acercarme pero mi mirada se nublo.

_ Julieth…

_ ¿Jaejoong?- su voz sonaba tan lejana, como perdiéndose y yo no podía verla. La luz blanca había cegado mi vista.

_ ¡Julieth!- grité, entonces desperté en el sofá de mi sala. Ya era de día pero aquel sol no era capaz de dar calidez a la imagen en la que estaba inmerso.


Solo, revoloteando en mi miseria, lamentándome por despertar. Arrepintiéndome de existir en este ahora. Si tan solo el tiempo pudiera volver atrás. Al momento en el que estábamos juntos, volvería y detendría el tiempo ahí, para siempre.

Me levante y fui a la cocina a prepararme un té, cuando abrí la alacena recordé que no tenía té. Con cuanta simpleza vuelven a uno los recuerdos triste sin que uno los busque. Como si esperarán al acecho cuando atacar.

Apoyé mis manos en la mesada y me quedé mirando la nada con la mirada gacha. No había té… tampoco Hyun Joong estaba más…- en lugar, tenía una taza vacía, un mal recuerdo, una culpa y una venganza. Que lamentable se había vuelto mi vida de repente. Realmente no quedaba nada bueno en esta vida para mí ya.

Pensé en ir a visitar su tumba, al menos podía purgar la culpa hoy. Lo demás quedaría para después.

No se porque no tenía deseos de manejar, tal vez me sentiría cansado. La cuestión es que pedí un taxi y así emprendí mi viaje al cementerio. Era una hora de viaje, así que tuve mucho tiempo para perderme en mis pensamientos otra vez.

La mañana estaba muy hermosa, realmente, el sol podía calentar la piel que la brisa refrescaba, dejando tan solo el aroma de los pinos cuando el viento agitaba sus copas ¿Había aroma a pinos? Tan solo lo imaginaba. Confundía mis recuerdos con esta fría realidad. No había sol en este cielo, no había perfume a pinos, solo el frío del pavimento y olor a gas quemado. Era solo yo, imaginando el pasado. Pero aquella calidez que emanaba mis recuerdos me adormecía contra la ventanilla del taxi. Dejándome soñar una vez más con esos lugares a los que no puedes volver más.

_ Dime ¿Qué te gusta más?

_ ¿Qué me gusta más? ¿Por qué me lo preguntas?

_ Mi hermano una vez me lo pregunto ¿Qué me gusta más? Los zapatos, los vestidos o los chocolates.

_ ¿Qué le contestaste?

_ Que me gusta que él me los regale… no importa lo que sea, mientras venga de él.

La mire mientras miraba hacia lo lejos con la frente fruncida en una graciosa mueca por el sol que reflejaba sus ojos. El viento revoloteaba sus cabellos y su vestido de seda blanca mientras estaba sentada en la fuente de piedra.

_ ¿Qué me gusta más?- repetí.

Me miro con una sonrisa.

_ Me gusta cualquier cosa que venga de Julieth.

Ella se hecho a reír.

_ No vale emularme.

_ He sido honesto- dije con una sonrisa.

_ Quiero regalarte algo, pero tengo poca imaginación para los regalos.

_ Si es así, quiero que adivines lo que quiero- le dije.

Sonrió intrigada.

_ Me daría vergüenza pedir algo- me reí.

Ella me miro y se largo a reír conmigo.

Caminamos por el campo sin decir nada, ella iba unos pasos adelante jugando con una flor que había cortado de las hierbas. Tenía un vestido holgado, ajustado a la cintura con un lazo, de mangas cortas color blanco, sencillo pero ella no necesitaba más para lucir hermosa. Su pelo lo llevaba suelto, con dos finas trenzas hacia atrás de la nuca. Verla paseando por el campo era como ver un hada. La gente de alrededor tenía razón en contar historias sobre la princesa de poética belleza.

De repente se detuvo y me miro con una sonrisa triunfante. Su graciosa expresión me hizo sonreír.

_ ¿Qué sucede?

_ Ya sé.

_ ¿Qué sabes?

_ Como preguntarte.

_ ¿Todavía piensas en como preguntarme en lugar de adivinar que quiero?

_ Se una forma de preguntar sin parecer desinteresada.

_ ¿Cómo?

_ Mi hermano me escribió dos semanas anticipadas a mi último cumpleaños una carta, que decía: con motivo de tu último cumpleaños, me gustaría saber que te hace ilusión ¿no suena encantador?

_ ¿Me escribirás una carta?- reí.

_ No, te preguntaré ahora…- tiró la flor y se acercó a mí- Jaejoong… ¿Qué te hace ilusión?

Su cálida y radiante mirada me atrapó dejándome embeber por su dulce voz.

_ Me ilusiona Julieth… - susurré.

Ella me quedó mirando.

Entonces me di cuenta que había sido más honesto de lo que había querido ser. Torcí una sonrisa y mi mirada no pudo evitar entristecerse.

Ella notó mi cambio de humor y me miro consternada. Yo lleve mi mano hacia mi boca tratando de disimular.

Entonces soltó una carcajada y me miro de reojo.

_ Te estas burlando de mí- dijo riendo, recogió la flor y siguió caminando.

En ese momento me sentí muy frustrado, en mi garganta se hizo un nudo mientras la veía alejándose. Pero no había nada que hacer, aquello que me hace ilusión es solo eso una ilusión, nada más.


_ Señor, ya llegamos…

Abrí mis ojos de golpe y me encontré de nuevo en el auto… había sido solo un sueño, devuelta.

Camine por el cementerio hasta llegar la cuadra donde estaba Hyun Joong. Lo que encontré ahí me dejo helado.

Él volteó cuando me sintió llegar pensando ver a un desconocido; cuando me vio estaba tan sorprendido como yo. Ninguno de los dos retrocedería, así que era algo que tenía que suceder.

Vestía de traje, bastante formal, algo que no era muy habitual en Yunho.

_ No pensé que estarías aquí- dije con tono severo.

_ Lo mismo digo.

_ ¿Qué harás respecto a esto?- dije con severidad.

_ He venido a dar mis respectos, solo eso- comenzó a alejarse.

_ Dile al niño nuevo que pronto nos volveremos a ver.

Torció y me miro.

_ ¿De quien hablas?

_ Del asesino que mandaron a matarme y que mato a Hyun Joong.

_ Yo no se nada de eso.

_ Tú nunca sabes.

_ Te has vuelto imposible- rehuyó la mirada de mí con frustración.

_ Eso coméntaselo a tu jefe, dile que esto no terminara tan rápido como quiere. Yo siempre termino mis trabajos.

Arrugó el ceño clavándome una mirada severa y se abalanzó sobre mí tomándome de la ropa con fuerza.

_ ¡Tu!- exclamó como queriendo empezar algo pero sin lograrlo acabar- Tú…

_ ¿Yo?- le miré con la misma inclemencia.

_ ¡Tú no sabes nada!- me soltó y se alejó rápidamente.

Le mire mientras se alejaba. En mi corazón un extraño dolor ardía agridulcemente. La desolación que dejaba su partida, ahora, siempre viéndole partir ¿Era yo el único que siempre permanecería? En un mundo en fuga, solo y abandonado. Como quise en aquel momento haber podido decir algo distinto, pero nada vino a mi mente, tal vez porque nada quedaba para decir.

Pero sobre mi soledad y abandono no quedaba nada para decir o hacer. Esa era mi realidad y en ella había muerto mi anhelo. Ahora me alzaría de mi insuficiencia para combatir a los fantasmas que no me dejaban dormir. Para irme lejos de esta vida primero debía arreglar las cuentas pendientes.

Sobre el paraje desolado de la tierra de los muertos, frente a la tumba de aquel al que ame y aquel a quien enterré; detengo mi fuga y vuelvo. Yo, el hombre olvidado por Dios, devolveré a esta vida maldita hasta la última abofeteada que me dio.

Seguiré hasta el final y no me detendré, el tiempo de saldar las cuentas pendientes esta cerca.

Mientras el taxi me llevaba de regreso, ya cuando la noche había caído, mi mente se esforzaba por evitar recordar aquellos recuerdos que nos habían unido. Pero siempre había sido un fracaso ordenándole a mis recuerdos callar, especialmente ahora que eran ordenados desde mi corazón.

Mi fatal verdad; mordí mis labios, no lo quería saber ¿corazón puedes regalarme un momento de silencio? A estas horas no entendía porque debía estar lamentándome por él. Ese él no era él que yo amaba y al que le había confiado tanto. Pero lucía igual a él, hasta se oía igual a él ¿Por qué? Maldito clon, no puedes simplemente desaparecer. Vete lejos de aquí y abandona mi mente, no me puedes hacer cambiar.

_ ¿Por qué?- preguntó entrando detrás de mí.

_ Porque no me puedes hacer cambiar- contesté.

_ Esto no es necesario.

_ Lo es.

_ Jaejoong ¿Cuánto más?

_ Cuanto sea necesario.

_ Ya no es tu problema.

_ Es mi problema.

_ ¿Sabes hasta donde estas yendo?

_ Lo sé.

_ No, no sabes nada.


Me pregunté porque de repente recordaba aquella discusión. Tal vez, porque desde entonces nuestras posiciones no han cambiado.

Fue hace tres años ya, pareciera que hubiese sido hace mucho más, pareciera que mil años me separan de aquel día que cambio mi vida; el día cuando me fue asignado el trabajo de encontrar y asesinar a la persona que amenazaba la vida de la Archiduquesa de Austria, Julieth Von Habsburgo. Pero parece mucho más lejano aún, mucho más distante todavía el día en que la vi desaparecer en el frío de una tumba… Si, yo Kim Jaejoong, un asesino de elite miembro de La Asamblea de los Mayores parte del grupo más temible de la agencia SM, nombre en código DBSK había fracasado en protegerla… Pero mi misión había sido darle muerte al asesino y seguiría en pie hasta que fuese llevado a cabo. Porque las ordenes son absolutas y se cumplen hasta el final… Por eso perdí a mis compañeros, mis amigos, mis hermanos, pero cumplir misiones es lo único que se hacer, para lo que fui entrenado y jamás lo dejaré… No, hasta que se halla acabado.

Si algo lamentaba era haberme tenido que alejar de Yunho y Changmin, pero la vida nos traicionó a todos, no nos queda nada que hacer respecto al pasado que no cambiará jamás.

Necesitaba dormir, dormir mucho, pero temía soñar. No quería soñar con nada, tan sólo quería caer inconsciente y despejar mi mente de todo. Pensé en que un buen té me ayudaría. Antes de subir a mi piso compre en la tienda un té negro. No era nada especial, pero desde que el chico del oso panda había arruinado mi tienda no podía aspirar a algo mejor hasta encontrar una nueva tienda.

Cuando llegué a la puerta sentí murmúros detrás, saque mi arma de mi saco y entre rápidamente en forma de asalto.

En el sillón vi a Junsu forcejeándole el celular a Yoochun en medio de risas. Mi postura de asombro y desconformidad quedo petrificada en la entrada a la sala mientras apuntaba mi arma.

_ ¿Por qué no me lo quieres mostrar?- decía Junsu entre risas juguetonas.

Yoochun apartaba su celular con una sonrisa misteriosa y graciosa.

_ Te llame después de eso ¿recuerdas? Llamé a Jaejoong y luego a ti.

_ ¿Por qué me meten en eso y porque están en mi casa?- dije mientras guardaba la pistola.

Junsu volteó a verme e instantáneamente soltó una carcajada.

_ Te vinimos a ver hyung, pensamos que necesitarías apoyo.

_ Tu sabes que estamos cuando lo necesites, lo que ha pasado a sido muy triste para todos- continuo Yoochun.

_ Pero podrían haber avisado, les podría haber disparado.

_ No estabas cuando llegamos, no te íbamos a esperar afuera con el frío. Aquí estamos más calentitos- dijo abrazando el brazo de Yoochun y acobijándose a su lado.

Me senté frente de ellos y les mire con media sonrisa mientras ellos continuaban jugueteando con el celular. En un momento Yoochun se detuvo y a mirarme, al momento Junsu también lo hizo.

_ ¿Has comido bien?- me preguntó.

_ Nosotros no hemos comido- dijo echándose a reír, Junsu.

Sonreí conteniendo una risa.

_ Ambos tenemos mucha hambre, Jaejoong hyuni- el hyuni no venía por usar un honorifico conmigo, era más bien un juego, cuando querían que yo hiciera algo por ellos.

Los dos sabían cuanto me había gustado siempre cocinar para comer juntos. Era esa su manera de darme consuelo, y de alguna manera lo lograban porque yo me sentía más ligero cuando ellos estaban cerca. Me sentía agradecido de haber podido conservar su amistad. Sentía que podía ser un poco como era antes, antes de convertirme en esto.

Pensé que dirían algo durante la cena, pero solo hablaron de cosas sin importancia sin tocar ningún tema que pudiera hacer densa la atmósfera. Yo tampoco dije nada, ni siquiera que había visto a Yunho.

Yoochun lavo los platos por mí, mientras Junsu encendió la televisión casi ornamental de mi sala para ver un partido, yo me senté con el a tomar cerveza después de un baño, pero realmente no miraba el juego.

_ ¿Dónde dormiremos hyuni?- pregunto Yoochun desde la cocina.

Lo mire mientras me empinaba la botella.

Junsu se volteó a verme, esperando.

_ ¿No tienen sus casas?- pregunté desenfadadamente.

_ ¡Hyung!- exclamó Junsu quejosamente mientras se hundía en el sofá- no voy a conducir a estas horas a mi casa.

_ Danos la cama y duerme en el sofá- dijo Yoochun conteniendo una risa burlona.

_ ¿Estas loco? ¿Por qué tengo que dormir en el sofá?

_ Duerme con nosotros- dijo Junsu recostándose en el sofá y poniendo su cabeza en mis piernas.

_ Te toca al centro- dijo Yoochun largándose a reír.

_ Bueno- murmuro desembarazadamente.

Lo mire y largue a reír, y Yoochun conmigo.

Junsu esbozó una sonrisa mientras miraba su partido.

_ Yo quería al medio- agregué y todos rompimos en carcajadas.

Aunque esa noche dormí bien, no pude dormir todo lo que me hubiese gustado. Apenas se aclaraba la mañana cuando no pude conciliar de nuevo el sueño.

Miraba largamente el horizonte desde mi ventana mientras veía aclarar, apoyando mi cabeza en el pecho de Yoochun quien descansaba boca arriba y abrazaba con su brazo derecho mi cabeza. La expansión y contracción de su tórax a medida que respiraba era para mí como un movimiento que me acunaba y me tranquilizaba. A pesar de que ya no podía dormirme no tenía ganas de levantarme. Abrazado a mi cintura estaba Junsu, apoyando su cabeza en mi espalda. Su tacto se sentía muy cálido, pero sólo cubría mi cintura, mi espalda estaba fría y pronto sentí tiritones.

_ Estas helado- murmuro Junsu entre dormido, mientras se llevaba la cobija a la cabeza y se acomodaba en la cama para abrazarme y cubrirme con su cuerpo.

La calidez de su cuerpo entrelazado al mío me adormeció, sentí gratamente como la conciencia me iba dejando e iba cayendo en un profundo sueño. Mientras mi cuerpo reposaba tranquilo seguro entre lo brazos de mis dos buenos amigos, mi mente descansaba.

Entonces alguien golpeó la puerta, me revolví molesto y pase por encima de Yoochun para salir de la cama quien se reacomodó abrazando a Junsu quien continuaba dormido sin inmutarse.

Me coloqué un sudadera y fui a la puerta y miré hacia fuera. La sorpresa que me llevé fue mas desagradable que el haberme tenido que levantar.

_ Abre la puerta, sabemos que estas ahí- dijo Qri- sólo venimos a hablar.

_ Espera un momento- murmuré desde adentro y fui al armario y me vestí rápidamente: un pantalón de gabardina negro y una campera blanca con capucha y cierre bronce.

Les abrí la puerta y vi, con más desagrado aún que Jihyuk y Kwansung también la acompañaban, a ella y Eunjung que entró al final.

_ ¿Llegamos en un momento inoportuno?- preguntó con sarcasmo Jihyuk.

_ Ustedes siempre son inoportunos ¿todavía no te das cuenta?- respondí.

_ Esa es mi afición, disculparás- sonrió.

_ ¿Sabes a que venimos verdad?- pregunto Eunjung.

_ No soy tu secretario Eunjung, así que vas a tener que informarme.

_ Hablas muy distendido con la policía- dijo Kwansung.

_ No están de servicio ahora- dije observando que iban vestidos como civiles.

_ Un policía es policía 24/7.

_ Lo voy a tener en mente…

Nos quedamos mirando.

_ En fin ¿a que han venido?

_ A visitar a un viejo amigo- contestó Jihyuk- muy temprano a la mañana para ser consistentes.

_ ¿Amigo?

_ Después de un tiempo hasta los enemigos se vuelven amigos, digo, por lo cercano y el tiempo juntos.

_ Hay cosas que no deberían cambiar nunca.

_ ¿Lo dices tú?- Eunjung me clavo una mirada, sabía a que se refería- Es verdad… las cosas no cambian, lo que somos tampoco.

_ ¿Van a dejar de dar vueltas?- exigí enfadado.

_ Es lo mismo para ti- dijo Qri- puedes dejar de hacerte el desentendido. Estamos aquí por Hyun Joong. Parece que ustedes olvidan que el asesinato de un asesino, por más criminal que sea, sigue siendo un asesinato y sigue siendo asunto de la policía. Aunque nos interese muy poco proteger a gente como ustedes o darles justicia cuando sus miserables vidas hayan abandonado este mundo por la fuerza. Sigue siendo nuestro trabajo como detectives de criminalística, brigada de homicidios violentos.

_ Veo tu compromiso con tu oficio- le respondí molesto. No podía soportar que hablaran así de la muerte de Hyun Joong, tampoco la hipocresía de sus palabras, sabía que esta conversación terminaría mal- pero tu oficio no deja de ser tan miserable como el mío, ustedes no han salvado jamás a nadie.

_ Tú tampoco- contestó Eunjung.

_ ¡Al menos yo sí lo he intentado!- replique fuera de mí.

_ ¡No te justifiques con ella!- exclamó enfadada Qri- ¡El río de sangre que sembraste aquella vez no salvo a nadie!

_ ¡Ustedes no hicieron nada para impedirlo! ¡La grandiosa policía no pudo salvar ni una vida! ¡Fallaron!

_ Tu también fallaste, Jaejoong, tu también fallaste- me dijo Eunjung mientras me sostenía la mirada.

En ese momento un nudo en mi garganta me impidió contestarle. Tal vez eso, o tal vez no tenía nada para decir, nada para excusarme.

_ Te levantas muy temprano para arruinarle el día al prójimo, Eunjung- dijo Yoochun que llegaba desde el pasillo que daba a la habitación.

Jihyuk lo miro a él y a Junsu que llegaba detrás de él con una postura firme y sonrió.

_ Interrumpíamos después de todo.

_ No vinimos aquí a hablar de eso, sino de Hyun Joong. No pueden decir que no saben nada- dijo Eunjung.

_ Nosotros también le estamos buscando, fue muy repentino así que no sabemos aún que paso- le dije.

_ No puedes esperar que te crea eso.

_ No tengo nada para decirte, excepto que te salgas de esto, tómalo como un consejo, de viejos amigos…

_ ¿Tendré que pedir tu orden de captura? ¿La orden de captura de los tres?

_ Haz lo que quieras… pero debes saber que hay cosas que nunca cambian, el que la policía no pueda llevar justicia a ciertos sectores también.

_ Si tu crees que vale la pena arriesgar tu vida en esto, eso una decisión que va por tu cuenta. Pero estamos en lugares contrarios y no podemos colaborar- agregó Yoochun.

_ Hace un tiempo tenías mejores disposiciones para colaborar…- me dijo Qri- ese caso todavía no esta cerrado. No para mí.

_ Para mí tampoco.

_ Veo que fue inútil venir- dijo Kwansung mientras se levantaba- la próxima vez nos aseguraremos de traer las placas para que no te confundas.

Los cuatro fueron abandonando el lugar uno por uno, la última fue Qri quien me dedicó una última mirada antes de irse.

_ Tienes el pelo muy largo- le dijo Qri, mientras sostenía una mecha de su cabello- deberías dejarlo suelto, se luciría más- tomo dos mecha de su cabello del frente lo torció y lo sostuvo en la nuca con un broche con una pequeña flor- vez, luces muy hermosa- dijo mientras le pasaba la mano por el resto del cabello que caía en su espalda.

_ Se ve bien, gracias- le dijo mientras levantaba su mirada para verse en el espejo y así estuvo por unos segundos.

Me extraño verla perdida en el reflejo del espejo, ella solía mirarse apenas fugazmente en él. Esos segundos me parecieron larguísimos. Hasta que me di cuenta que no miraba su reflejo, sino el mío, parado detrás de ella junto a la ventana. Cuando nuestras miradas se encontraron en el mismo punto del reflejo ella sonrió y agachó la mirada.

_ ¿Ya elegiste que vas a ponerte hoy?- interrumpió Qri tratando de atraer la atención para ella nuevamente.

_ Cualquier cosa esta bien.

_ Déjame ver- fue hasta el armario y comenzó a revolver lo que había ahí. De esa manera más que la agente designada a vigilarla parecía su nana.

_ Te ves cansado ¿te sientes bien?- me preguntó.

_ Estoy bien, no te preocupes- le sonreí.

_ Este trabajo debe estar agotándote.

La mire y pensé en cuanto se equivocaba, por primera vez disfrutaba un trabajo. Cuidarla se había transformado en mi razón de vivir, anhelaba verla todos lo días ¿Cómo podía sentirme cansado? No había nada más placentero que verla sonreírme de vez en cuando, charlar un rato, escucharla tocar el clave e incluso dar paseos. En aquellas simples cosas yo encontraba mi felicidad diaria. A conservar aquellas pequeñas cosas le dedicaba mi vida, sólo a eso, solo eso me hacía feliz, no necesitaba nada más.

Qri la tomo del brazo y se la llevo a la otra habitación para que se cambiase de ropa. Entonces me di cuenta que no le había respondido, que ella seguiría pensando que aquello era tedioso para mí. Nuevamente me sentí frustrado, de no poder expresar lo que sentía. Pero quizás tenía que ser así, después de todo en aquella ilusión de todos lo días estaba yo solo. Ella siempre estaría fuera de mi alcance, lejana y distante, y el amor sería para siempre tan sólo mi ilusión.


Mientras recordaba aquello sentado casi inmóvil en mi sofá, pensé por primera vez en lo que había sentido Qri cuando todo acabo. Realmente esta era la primera vez que sus sentimientos significaban algo para mí, tal vez porque se parecían mucho a los míos, y su dolor al mío.

De repente una imagen se volcó de mi mente violentamente, transportándome a aquel momento que deseaba borrar de mi memoria.

Corrí tan rápido como pude, jamás había corrido tanto en mi vida, sentía que mis piernas casi rozaban el suelo, el viento que golpeaba en mi enfriaba mi pecho, pero el ardor de mi alma mantenía mi ritmo y buscaba desesperado ir mas deprisa, sí tan solo pudiera volar

Cerca de la vereda del lago la vi tirada junto a un árbol, esforzando desconsideradamente a su cuerpo a moverse con su rostro cubierto en sangre y lágrimas.

_ ¡Qri!- exclamé cuando llegué.

_ ¡No puede ser! ¡Hoy era el último día de guardia! ¡Se suponía que todo había acabado! ¡No sé que paso! ¡No sé!- exclamaba entre lagrimas- ¡Vinieron de repente, era muchos! ¡No se de donde salieron! ¡Yo solo me detuve para hablar por teléfono y de pronto la perdí de vista!

_ ¿A dónde se fue?

_ Hacia allá- señalo con la mano hacia el norte- estaba paseando.

Corrí varios cientos de metros sin poder verla, si ella estaba paseando debería poder verla cerca. De pronto desvíe mi mirada hacia la escalinata del hotel y la vi. Alois la abrazaba con fuerza mientras temblaba sentado en el suelo con su cuerpo sobre sus rodillas. Todo acabo ahí, para mí.


Me revolví en mi lugar cuando conseguí salir de mi abstracción, mi pecho dolía mucho y un mar parecía ahogarme sin dejarme respirar.

_ Jaejoong- dijo Yoochun mientras se acercaba a tranquilizarme.

Afuera se oyó un derrape de autos y unos disparos. Junsu se acercó a la ventana a ver, de inmediato fue por su arma y se dispuso a bajar. Yoochun hizo lo mismo y yo los seguí más lentamente. El fuerte dolor en mi pecho apenas me dejaba respirar, al tiempo que las lagrimas empapaban mis ojos y no me dejaban ver.

Cuando logré salir a la vereda la confusión ya había pasado y pude ver a todos alrededor del cuerpo de Qri que descansaba en el suelo con un agujero en el pecho.

My Destiny. Cap. 2

El pelinegro se sorprendió al ver la cercanía del moreno.

Ver esa amplia sonrisa mientras hablaba con él, sus ojos, esa cicatriz que se veía tan sexy en el. Jae al ver que se estaba formado una atmosfera algo extraña solo bajo la mirada y dejo de reír a la vez que se sonrojo.

Yunho paro al ver la inesperada reacción del pelinegro, lo miro y sin querer se sumergió en el, ver esa piel blanca, los hermosos mechones negros caer sobre esa hermosa piel, pero lo que más le llamo la atención es ver el contraste de los labios, eso labios rojos que sobresalían de su rostro a mas de esos ojos almendrados. Bajo la mirada y vio esa camiseta con terminación en V como dejaba ver sus pectorales, y el hecho de que aun seguía mojada lo hacía verse aun más sexy .

Jae sentía la cercanía del moreno, en ese momento sintió como la mano de Yunho se poso en sus hombros, reacciono y levanto su rostro y en ese momento el rostro del moreno se acerco de manera repentina y unió sus labios a los de él. Jae estaba en shock, sus ojos almendrados se abrieron hasta donde más pudieron. Ver ese rostro a ese nivel de cercanía, besándolo.

Yunho comenzó a tocar el cuerpo del pelinegro, comenzó desde sus hombros mientras seguía acercando su cuerpo, siguió bajando hasta llegar a su cintura, y al final de su camiseta. Metió sus manos y comenzó a levantarla y así aprovechar tocando esa piel que tanto le tentaba. Logro sacar esa camiseta que tanto le estorbaba y en ese segundo de separación de sus labios Jae no pudo soportarlo y se lazo a besarlo, el moreno poso sus manos sobre su cintura, mientras Jae comenzó a desabotonar la camisa del hombre.

Yunho se lanzo sobre él y lo poso sobre el sofá, comenzó a besar su cuello y a bajar por sus pectorales, bajo hasta su abdomen pero se detuvo. Se separo de él y se sentó apoyando su cabeza en sus manos.

Yunho? – Pregunto el pelinegro mientras se sentaba.

Lo siento yo no sé… me tengo que ir – Dijo el muchacho mientras se colocaba la camisa y salía casi corriendo del departamento de Jae.

El Pelinegro no se explicaba que había sucedido, así q se dejo caer en el sofá con el brazo cubriendo su rostro. Todo lo que pensaba era en lo que había ocurrido, todos esos besos, esas caricias, esa necesidad de tenerlo cerca, toda esa tensión, de tanto pensar en ese momento cayo dormido.

A la mañana siguiente Yunho despertó y se fue a tomar una ducha, mientras el agua caía por su piel venia a su mente recuerdos de esos momentos de la noche anterior, esos besos apasionados, solo pudo bajar su cabeza y dejo que el chorro cayera en ella tratando de borrar esos recuerdos, pero no lograba sacarlos de su mente y de la nada golpeo con su puño y mucha fuerza la pared.

Por qué?!... Porque lo hice? ahh~ Refuto mientras salía de la ducha y preparaba su ropa.

Yo... yo soy hombre, hetero! Yo... a mí me gustan las mujeres - Se repetía el moreno al cambiarse.

Pero él!... porque!... es muy guapo! y se parece a una mujer, una mujer muy hermosa... No!! - Dijo al frenar de golpe el auto - Soy Heteroo!!!!!.

Entro con sus típicas gafas y su muy seguro caminar al hotel, todo el personal lo saludaba, hasta que paso por el bar se detuvo unos segundos y siguió su camino llego a su oficina pero la secretaria lo interrumpió diciendo - Sr. Hay un hombre esperándolo en su oficina no me dijo su nombre solo que era un muy buen amigo suyo.

Ah? ok no se preocupe lo atenderé - Dijo Yunho mientras abría la puerta de su oficina. Vio una silueta sentada en su silla - Y bien en q lo puedo ayudar? - Pregunto en moreno

ahh~ Hyung! aun no entiendo porque dejaste el buffet pero podría acostumbrarme a esto también Jajajaja - Dijo Changmin mientras volteaba la silla giratoria.

Changmin! Jajajaja que haces aquí! no pensé verte en un buen tiempo ya que eres una persona de negocios! jajaja - dijo el moreno mientras preparaba un trago para los 2

Si Hyung viene a proponerte algo. Tenemos planeado hacer una reunión de amigos con los chicos del buffet y contigo. Que dices

Mientras tomaba asiento y con una copa en su mano - Claro! cuentan conmigo para toodo! dijo mientras tomaba un sorbo

En toooodooo Hyung! Seguro? - dijo el muchacho mientas ponía una cara de convencimiento

Yunho lo miro con cierto recelo y a la vez se decía a sí mismo "creo que me arrepentiré de esto ¬¬".- Por qué preguntas?

Por que como este es un Hotel muy conocido por su bar que tal si llevamos a algunos chicos del personal para que nos atienda en tu departamento. - Yunho solo asentía con su cabeza confirmando todo lo que el menor quería.

Y también se sabe que aquí está un barman muy bueno que hace una mezcla de licores excelente es más los llamara ahora mismo! - fue lo último q dijo el menor mientras marcaba al bar


Yunho reacciono atorándose con la bebida - cof cof COF!!! Que!! El barman!! cof cof Changmin! que haces!?

Alo? si por favor podría mandar a unos 5 meseros 1 DJ y al barman a la oficina de Jung Yunho? Si? Gracias!. - Termino de la conversación Changmin y regreso a ver a su Hyung con cara de susto y a la vez enrojecido

Hyung!? estas bien? estas rojo! vamos vamos siéntate!. - Mientras se sentaba al lado de Yunho ayudándolo a que se "desatorara" masajeando su espalda.
En ese momento tocaron la puerta y entro Yoochun primero.

Perdón nos mandaron a llamar?

Si em, sigan permítanme explicarles Hyung ya vuelvo. Dijo Changmin mientras se levantaba de su lado y se dirigía al escritorio.

Yunho aun estaba algo "atorado" y toco su cuello xq su garganta ardía, mientras masajeaba su cuello y hacia una mueca de dolor vio entrar una silueta muy conocida y de manera instantánea regreso a ver.

Jae... logro murmurar mientras bajaba su mirada. Jae trato de acercase un poco pero Changmin lo interrumpió.

Ah!! tú debes ser el Barman! un gusto mi nombre es Changmin. Ven déjame explicarte todo sígueme. Dijo sonriendo.

Mientras Changmin explicaba todo lo que iba hacer Yunho no podía dejar de mirar a Jae aunque sea unas leves miradas.

Bien! entonces toodo está listo y claro verdad? Los esperamos. Gracias pueden irse.

Jae paso al frente de Yunho y el iba a decirle algo pero fue interrumpido por el menor

Hyung! Vamos a comer! tengo hambre! yo invito! vamos vamos! - llevo por poco a rastras a Yunho.

Jae solo pudo verlo alejarse nuevamente de él.

Hyung? pregunto Junsu - este bien?

ah? si jajaja claro! vamos! - Dijo el pelinegro mientras caminaba a la salida.

My Destiny. Cap. 3

La noche del compromiso había llegado, Yunho estaba en su departamento arreglando algunas cosas para que sus amigos se sintieran bien en el.

Pero mientras se encontraba ocupado no podía dejar de pensar en que ya había pasado 15 días! 15 largos días que no hablaba con Jae y no aclaraba con el todo lo que paso esa noche de la cual aun tiene recuerdos muy vivos.

No, Tengo q hablar con Jae hoy mismo - esta situación no puede seguir así, al fin y al cabo somos compañeros en el trabajo y estábamos formando una buena amistad, no se puede destruir eso por un simple desliz

Vio la hora en su reloj y sabia que ya no le quedaba tiempo, muy pronto llegarían sus amigos y el aun no estaba presentable para recibirlos. así q se fue a duchar y cambiar.

Mientras se estaba cambiando de ropa tocaron el timbre, salió a abrir la puerta y eran los chicos del hotel que había llegado a cumplir con su trabajo. Yunho buscaba a Jae pero no lo encontró. así q pregunto

Yoochun sabes donde está Jae?

Llegara un poco tarde, se le presento una emergencia. Dijo el pelinegro.

Emergencia? Cual? - pregunto el moreno preocupado

No sé, solo nos dijo eso.

Ok.
Yunho estaba preocupado por Jae y comenzó a desesperance un poco xq el tiempo pasaba y no sabía nada de él. hasta que sonó el timbre de nuevo. El moreno fue presuroso a abrir pero no era quien esperaba. Eran sus amigos.

Hola! si jajá pasen pasen. dijo el moreno algo decepcionado, pero al último vio q se encontraba Jae y lo detuvo en ese momento.

Jae! estas bien? xq llegas tarde que t sucedió?

Jae solo lo miro y articulo algunas palabras

Perdón, Sr. Jung no volverá a pasar - Dijo mientras seguía caminando.

Que había pasado Jae se porto muy frio. Sera... Sera! No! tenía que hablar con el pase lo que pase!

Mientras todos estaban festejando y muy divertidos Yunho se alejo de ese grupo y fue a la barra.

Me das lo de siempre, por favor.

Jae comenzó a prepáralo. y se acerco a darle su bebida al moreno. dejo el vaso y se dio media vuelta para seguir con su trabajo, pero el moreno lo detuvo.

Espera tenemos que hablar. - Dijo Yunho mientras lo cogía de la muñeca.

Jae solo lo regreso a ver, esperando alguna palabra de él.

Pero en ese momento fue interrumpido

Oppa!!!!!! aquí estabas!!! ya llegue! no m vas a invitar a bailar?? - Dijo la compañera de Yunho mientras lo jaloneaba para llevarlo a la pista.

Jae solo bajo la mirada y jalo su brazo para soltarse del agarre del moreno.

Yunho fue arrastrado a la pista de baile por la muchacha algo acosadora.

Oppa!! Xq t fuiste del buffet?? Xq no me avisaste?? Sabias lo preocupada que estaba por ti!.... bla bla bla…

La muchacha seguía hablando pero el moreno le importaba muy poco o nada lo q ella dijera, a el solo le importaba mirar hacia el bar y a la persona que estaba ahí, hasta que algo muy peculiar llamo su atención Jae tenia un semblante triste y lleno de preocupación en su rostro y Yunho no era el único que lo noto también lo noto su amigo Yoochun y fue hacia el para preguntarle como estaba. Yunho solo podía ver como una ligera conversación entre ellos se daba y como Jae negaba cada vez que Yoochun trataba de proponerle algo.

Pero… Que?, Que? Era eso de lo que estaba hablando y que Jae se negaba rotundamente.

La fiesta y el acoso de la muchacha fueron eternas para Yunho xq en ningún momento pudo hacerse al bar ni con la excusa de pedir un trago o un vaso de agua xq su ex compañera de trabajo no dejaba de acosarlo.

La argarabia de sus amigos y el ruido de la música en su departamento había llegado a su fin, todos sus compañeros y amigos de trabajo iban yéndose uno por uno para sus casas y todos al despedirse le agradecían por la invitación y lo felicitaban por lo bien que se paso en la fiesta, Yunho despidió al ultimo de sus amigos mientras los chicos contratados del hotel levantaban y ordenaban las cosas del departamento.

Yunho cerro la puerta y volvió a ver esa conversación extraña entre Jaejoong y Yoochun y de nuevo vio como se formaba ese hambiente de negación total entre ellos.

De nuevo?, Que esta pasando??... que esta haciendo yoochun? – Muchas ideas volvieron a su mente en ese momento asi que decidió apartar y anular cualquier mal pensamiento acercándose a ellos e indagar en su tema de conversación.

Que les sucede chicos? – Pregunto el moreno mientras Yoochun lo miraba fijo y Jae solo evitaba mirarlo desviando la mirada hacia otro lado.

Sr. Jung, tenemos un problema aquí y me gustaría que nos ayudara a solucionarlo. – una ves que Yoochun termino de decir la ultima palabra Jae lo regreso a ver con una mirada asesina.

Claro, díganme en que soy bueno? – Pregunto Yunho mientras tomaba una posición para poner total atención a las palabras del moreno.