KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Business Affairs - Cap. 2

“Su tacto fue cálido y su piel suave. Yunho encontró su mano más persistente de lo normal.”

Jaejoong se levantó muy temprano a la mañana siguiente y le puso mucho más esfuerzo a su pelo, quería lucir perfecto. Llevaba pantalones ajustados de llano y una camisa blanca abotonada de cuello, tenía la esperanza de provocar una buena impresión en su primer día. Soyeon parecía una mujer bastante exigente, y Jaejoong había tenido un presentimiento de que sería alguien difícil con quien trabajar.

A pesar de que le habían dicho que llegara a las nueve, decidió llegar media hora antes y acostumbrarse a estar en la oficina. Podía darse el caso que Soyeon le hiciera ir a diferentes departamentos dentro del edificio para hacer los mandados. De pie frente a la gran puerta giratoria, comprobó el trozo de papel una vez más antes de entrar, directo al ascensor.

Cuando llegó al piso número veinte, salió del ascensor y se detuvo. Había un pasillo que conducía a la izquierda y uno que llevaba a la derecha. Echó un vistazo al papel, pero ni el papel ni su entorno le proporcionaba alguna pista para saber por cuál camino debía ir. Se mordió el labio, preguntándose si debía escoger y esperar a que estuviera en lo correcto. Sin embargo, Jaejoong no quería equivocarse de oficina.

De pronto, el ascensor sonó detrás de él. Se dio la vuelta esperando ver a Soyeon, pero en su lugar, sus ojos se posaron en un hombre con un corte extraño que Jaejoong sólo podía describir como un poco de pelo que había sido cortado a la mitad y caía sobre la frente del chico. El chico lo miró de forma inquisitiva. Jaejoong se inclinó rápidamente, murmurando un “buenos días”

El hombre sonrió golpeando a Jaejoong por los hombros. - Tú debes ser el nuevo secretario. Soy Yoochun.

- Encantado, soy Jaejoong. - Respondió. - Ah… Si no te molesta que te pregunte, ¿a dónde debo ir?

- Es extraño tener un nuevo miembro de personal. - Reflexionó Yoochun. - ¡Eres demasiado educado!

- ¿Gracias?

Yoochun rio y comenzó a llevarlo por el pasillo de la izquierda. - No te preocupes, aprenderás rápidamente que no tienes que ser tan educado por aquí. El vigésimo piso es lo que me gusta llamar el “piso épico”.

- ¿El piso épico? - Repitió Jaejoong frunciendo las cejas. ¿Quién era este hombre después de todo?

- Sí. Nuestro piso está encargado del marketing, la publicidad y la gestión de la empresa. Nosotros tenemos a toda la gente genial e interesante trabajando aquí. Como yo, por ejemplo.

Jaejoong rio. - Ya veo. ¿Soy de la parte de marketing y publicidad entonces? - Preguntó, dándose cuenta de que Soyeon no le había dado ninguna información.

- No, tú estás en el sector de gestión de la empresa. Eres el secretario de nuestro gerente aquí.

- Oh, está bien. - Así que ella es el gerente. No me extraña que haya sido tan sencillo entonces, ella debe tener un trabajo pesado. - ¿Cuál es tu posición?

- ¿Yo? Yo soy la cabeza de la publicidad aquí.

- ¿En serio? - Dijo Jaejoong levantando las cejas sorprendido.

Yoochun lo miró. Un rastro de sonrisa en sus labios. - ¿Tan sorprendente es?

- ¡Lo siento! Yo no quise decir eso - Exclamó Jaejoong sintiendo un calor en sus mejillas. Llegaron al final del pasillo y giraron a la derecha. - Es sólo que pareces muy joven y relajado.

- Como te dije - Rio Yoochun.- Somos el piso épico.

Jaejoong sonrió un poco. Llegaron a una puerta esmerilada. Yoochun la abrió para que Jaejoong pasara, quien con una sonrisa agradecida, entró.

- Estás aquí muy temprano, así que tienes tiempo de venir a la cocina - Dijo Yoochun llevándolo a otra habitación en donde había una mesa de comedor, un refrigerador para el agua, una nevera y algunos armarios. Un hombre sentado en la mesa los miró sorprendido.

- ¿Yoochun? ¿Qué estás haciendo aquí?

- Encantado de verte también, Minnie. - Dijo Yoochun secamente. - Min, éste es el nuevo secretario, Jaejoong. Jaejoong, Changmin.

- Encantado de conocerte. - Dijo Jaejoong haciendo una reverencia.

Changmin rio. - ¡Demasiado educado!

- Es lo que dije yo.

- Como sea, ¿por qué estás acá, Chun? Tú no trabajas aquí, tú trabajas abajo.

- ¿No puedo pasarme por aquí algunas veces? - Preguntó Yoochun.

Changmin rodó los ojos. - Claro, claro.

El sonido de unos pasos hizo a Jaejoong mirar por sobre su hombro, viendo a un hombre con un traje más allá de la puerta abierta de la cocina, pelo en punta y un rostro pequeño con un pequeño lunar sobre el labio.

- ¿Quién es el galán? - Preguntó Jaejoong volviendo a mirar a los otros dos.

- ¿Qué? - Dijo Yoochun.

- El chico que acaba de pasar. - Explicó Jaejoong, señalando la puerta. Yoochun asomó la cabeza por la puerta para ver a quién se refería, y cuando se dio vuelta, Yoochun tenía una gran sonrisa en su rostro.

- Oh por Dios, Jaejoong. - Dijo. - ¿Crees que él es apuesto?

Jaejoong frunció el ceño. - Sí - Dijo lentamente, dudando un poco. Estaba seguro de que no era el único que lo encontraba atractivo.

- Min - Dijo Yoochun. - Min, él está hablando de Yunho.

Changmin levantó la vista y comenzó a reír. - Oh Dios, esto es demasiado bueno. Soyeon te va a odiar. - Dijo advirtiéndole a Jaejoong.

- ¿Soyeon? Ella es el gerente, ¿cierto?

- ¿Qué? ¡No!

Ugh, esto es demasiado confuso. - Pero ella fue quien me entrevistó.

- Sí, pero ella no es el gerente. - Le explicó Yoochun. - El gerente, es decir tu jefe, es Yunho. El galán, Yunho.

Los ojos de Jaejoong se abrieron más de lo normal. - ¿En serio? ¿Él es mi jefe?

- ¡Sí! - Exclamó Yoochun, riendo y golpeando una rodilla con su mano mientras se inclinaba. - ¡Esto es realmente clásico! Maldita sea, en momentos como estos me hubiera gustado trabajar en esta oficina.

- ¿Qué es tan gracioso? - Preguntó Jaejoong, poniendo una mala cara. - ¿No puede gustarme?

Los dos hombres se rieron aún más fuerte. - Oh no te preocupes, Jaejoong-ah - Dijo Changmin con una sonrisa. - Creo que él te podría llegar a gustar incluso un poco más.

Jaejoong frunció el ceño. Estas personas son tan extrañas. - ¿Debo ir a presentarme?

- ¡Sí, sí. Buena idea! - Dijo Yoochun juntando sus manos en una palmada. - Ve, él estará en su oficina. Es la que está en la parte de atrás.

Jaejoong asintió y salió de la cocina. Pasó una mano por encima de su camisa mientras caminaba, esperando verse bien. La oficina de Yunho era bastante fácil de encontrar. Jaejoong llamó a la puerta, nervioso.

Oyó un brusco “entra” y abrió la puerta.

Los ojos de Yunho se levantaron y se quedaron inmóviles. Se quedó en silencio un momento mientras observaba todo, esos labios sensuales curvados en una encantadora sonrisa, los ojos oscuros con una gama increíble de colores, el cabello con un estilo perfecto y una piel impecable.

Mierda, es precioso.

- ¿En qué puedo ayudarte? - Preguntó Yunho saliendo de su aturdimiento.

- Yo soy su nuevo secretario. - Dijo Jaejoong haciendo una reverencia educadamente. - Kim Jaejoong.

- ¡Oh! Uh... - Tartamudeó Yunho, poniéndose de pie. - E-es un placer conocerte, Jaejoong-sshi. - Dijo tendiéndole la mano, haciendo que Jaejoong cruzara el espacio entre ellos antes de tenderle la suya.

Su tacto fue cálido y su piel suave. Yunho encontró su mano más persistente de lo normal.

- Entonces, te voy a mostrar tu escritorio. - Dijo Yunho cruzando la habitación y saliendo de su
oficina. Hizo un gesto hacia una mesa justo fuera de su oficina. - Si hay algo que necesites, no dudes en preguntar. ¿Tú, uh, tienes alguna pregunta?

- ¿Cuál es mi papel aquí exactamente? - Preguntó Jaejoong. - Además de contestar el teléfono, ¿tengo otras funciones? Soyeon-sshi no me dio mucha información.

- Ah, lo siento.- Se disculpó Yunho con una sonrisa. - Si las circunstancias lo hubieran permitido, yo habría llevado a cabo la entrevista. - Suspiró. - En cuanto a tu pregunta, a pesar de que tu título es secretario, se supone que también eres mi... asistente personal. Nadie más aparte de mí te va a estar dando trabajo.

Jaejoong asintió. - Entendido, Yunho-sshi. Daré lo mejor de mí.

Yunho sonrió. - Estoy seguro de que lo harás. Yo... Uh, bueno, sí, te dejaré por el momento.

Jaejoong asintió de nuevo, sonriéndole a Yunho antes de tomar asiento y comprobar los cajones para acostumbrarse a su entorno.

Yunho se dirigió a la cocina, deteniéndose cuando vio a Yoochun en la mesa con Changmin. - ¿Yoochun? ¿Qué estás haciendo aquí?

Yoochun le lanzó una sonrisa lasciva. - Oh, buenos días, Yunho. ¿Te gustó Jaejoong?

- Parece que será un gran trabajador. Y claramente, es mucho más cortés que ustedes dos. - Refunfuñó.

Changmin rio. - Pero hyung, él preguntó si te GUSTABA Jaejoong.

Yunho los miró. - No sé de qué me estás hablando, Changmin, pero te recuerdo que le estás hablando a tu jefe. Y lo mismo para ti, Yoochun.

- Oooh, palabras duras. - Bromeó Yoochun. - Ya sabes, no es tan amenazante después de que lo hemos visto borracho.

- Y vomitando. - Agregó Changmin.

- Y desmayado.

- También cuando…

- Está bien, está bien. Entendí el punto. - Dijo Yunho. - No puedo tomar el papel de jefe con ustedes, chicos.

- Oh es cierto, no puedes. - Sonrió Yoochun. - Entonces, ¿Jaejoong?

Yunho tosió dándose media vuelta y dirigiéndose a la máquina de café para que los dos hombres no vieran el sonrojo en sus mejillas. - Él es apuesto, supongo.

- ¿Supones?

- Bueno, sí está bien, él es muy apuesto. - Dijo Yunho tomando la taza de café.

- ¿No debería estar Jaejoong preparándote tu café, Yunho? - Dijo Changmin.

- Él no es mi esclavo.

- Nunca tuviste problemas con que Seulgi preparara tu café.

- Sí, es cierto. Pero, es su primer día. ¡No puedo bombardearlo con cosas!

- En mi primer día me hiciste reorganizar toda la lista de datos del sistema. - Declaró Changmin. - ¿Y ahora te preocupas de decirle a Jaejoong que prepare tu café?

- Es porque Jaejoong es “especial”, Minnie. - Sonrió Yoochun.

- ¿Hm? - Dijo Jaejoong entrando en la cocina. - ¿Soy especial ahora?

Yoochun comenzó a reír y Jaejoong decidió ignorarlo. - Yunho-sshi, ¿me puedes ayudar por favor?

- Sí, claro. - Dijo Yunho dejando a la mitad su café. - ¿Qué necesitas?

- Quería saber la contraseña y el usuario para entrar en el computador.

- No hay problema, te lo muestro altiro.- Le aseguró Yunho saliendo de la cocina tras Jaejoong. Changmin solo se limitó a observar, atónito.

- Él me hizo caminar alrededor de tres horas. - Murmuró Changmin. - Tres horas para buscar a un trabajador de IT que pudiera darme la contraseña. ¡¿Y ahora me entero que podría habérmela dado él mismo?!

Yoochun solo sacudió su cabeza divertido. - Las cosas se pondrán interesantes a partir de ahora, Minnie.

..
¡Hola! =) les saluda Lú~
¿Qué les pareció? ¿Verdad que está muy interesante la historia?
Esperamos tanto Megu que es la quien lo ha traducido y yo que de verdad les guste mucho y puedan comentarnos sus opiniones ya que eso significa mucho para nosotras =3 
Nos estaremos viendo en la próxima actualización (Que no será larga eso sí)
Abrazos Yunjaeyoominescos *0*

Un momento de huida - Cap. 2

"Capitulo 2(INTERMEDIO)"


(N/A: Lo siento mucho por los errores en el Capitulo 1 ¡Ya han sido editados!)


Qué difícil resultaba olvidarse de todo... Y Changmin tenía razones para querer hacerlo…

Siendo un reputado periodista, Shim Changmin debería agregar a su historial profesional: “articulista y estúpido”.

¿Se puede derrumbar todo en unos minutos? Sin duda la respuesta es: SÍ.
Y él sentía que aquella noche se había derrumbado parte de su vida.

En resumen; Changmin tenía un compromiso con JunHee, una hermosa mujer, y estaban viviendo un tiempo de ocio y romanticismo en un increíble Hotel en forma de ‘rascacielos’ situado en una zona suntuosa de Seúl, en Corea del Sur.

Y ahora, su prometida se encontraba “desaparecida” de forma repentina.
Para más decepción en su inverosímil historia, Changmin acababa de ser ‘apaleado’ con el descubrimiento de la infidelidad de ésta.

Changmin estaba completamente frustrado, y desengañado. Por suerte, destino… u otra cosa, encontró a un detective privado, o eso decía ser… Se trataba de Jung Yunho, también enigmático y elegante huésped del lujoso Hotel. Era el hombre que había rascado y desmantelado el asunto lo suficiente como para dejar al descubierto la verdad sobre Shim JunHee (la prometida), pero aún sin descubrir su paradero...

Ambos habían pasado parte de aquella noche buscando indicios, pero sólo llegaron a la incomoda conclusión de la vida paralela de Shim JunHee.

“— Changmin, escúchame. Quiero seguir esta investigación. Quiero saber dónde esta ella, si eso te calma —” le había dicho Yunho en el pasillo, con su reconfortante voz “— Pero no voy a poder encargarme de eso mañana. ¿Lo entiendes?. Tengo otros compromisos. Nos encargaremos a la noche. ¿Está bien? —” le dijo por último.

Changmin recordaba aquella enigmática frase de Yunho, pero también podía memorizar sus propias palabras: “— Ahora no me importa —”, y actualmente cumplía su amenaza de ‘beber para olvidar’ aquel golpe que removió su masculino orgullo. Aunque no era una de sus habituales aficiones, Changmin lo hizo para retomar un sueño imposible.

Ahora estaba solo, sobre la cama conyugal de la suite, con aquella botella del selecto whisky japonés, idéntico al escocés, al que le había dado un par de sorbos. No se había quitado el traje oscuro y la mañana con su sol no tardaría en hacer su aparición por los inmensos ventanales de la habitación. Pero, aún así, Changmin quedó ebriamente dormido sobre las sabanas de la cama...



~~~~~~~



Por supuesto que Yunho estaba preocupado.
Aunque sólo fuese durante unos segundos.

Había dejado solo al abatido y derrumbado Changmin durante todo aquel nuevo día, pero eso ya no importaba…, la noche ya había vuelto a surgir de nuevo, y ahora Yunho podía divisar al alto chico cabizbajo, sentado frente a la mesa de juego de la sala sombría y legal del Hotel. (Aquella misma en la que habían estado la noche anterior).

Changmin, con aquellas cartas rojas y negras, se sobresaltó al sentir una mano sobre su hombro. Dio un pequeño brinco en la silla, y se giró de inmediato, observando al reaparecido Yunho tras de él.

Jung Yunho, tan elegante como la noche anterior. De nuevo volvía aparecer por detrás de forma repentina. Su traje, ahora añil, parecía hacerle más mayor de lo que era.

— ¡Qué susto! — exclamó volviendo a dirigir su mirada al tapiz del juego, donde las fichas se habían apilado entre los seis jugadores de la mesa. — Creí que ya te habías olvidado de este asunto — Changmin habló en voz baja y ronca debido a la bebida de la noche anterior — Reconozco que fui en tu búsqueda y pregunté en recepción, esta misma tarde, para informarme del numero de tu habitación… Pero por más que tocaba a la puerta, no obtenía respuesta —

Yunho observó que la cara infantil de Chamgin estaba rígida, y también pudo descubrir al instante que no se había afeitado por la mañana, y unas pequeñas y leves ‘pelusas’(dando forma de bigote) habían crecido a ambos labios de sus alargados labios.

Se trataba de un Changmin desaliñado. ¿Por qué no había utilizado el servicio de tintorería del Hotel para quitar alguna de esas manchas que presentaba su mismo traje de ayer?

— Te dije que tenia otros asuntos que tratar, y no podría aparecer hasta la noche — contestó Yunho, admirando en pie la jugada de Changmin.

— No me importa, Yunho. — soltó rápidamente —En realidad, ni siquiera se que hago todavía en este lugar. No lo sé. — intentó no desmoralizarse en la mesa de juego— Después de la conversación con ese ‘mujeriego’, yo no quería seguir con esto, pero algo me retuvo aquí… —

Yunho le miró desde arriba, aunque Changmin no le prestaba atención.

— Pero tú realmente deseas saber dónde esta ella. — afirmó Yunho con seguridad — Apareció el testimonio de Kim Jaejoong, pero él no sabía nada de dónde se encuentra ella. Y su amigo, Kim Junsu — añadió — tampoco sabe más, o al menos eso nos hace creer. — toda la noche anterior se redujo a aquellos testigos. — Pero, ¿Qué es eso que te retuvo aquí? — le preguntó Yunho inclinándose hacia él.

— Descubrí algo hoy — Changmin le dirigió una mirada rápida y de nuevo miró sus cartas — Pero, ¿Cómo sabias que estaría aquí? —

— Lo intuí — Yunho sonrió — No eres difícil de intuir. — sus rasgados ojos miraron toda la mesa — ¿Cuánto has perdido? — le preguntó, refiriéndose obviamente al dinero. (Si había algo infinitamente peor que olvidar las desgracias bebiendo, era jugando descontroladamente).

Changmin se negó a contestar.

— Ahora tengo ‘Escalera de color’. Así que mejor aparta, no me des mala suerte.... — dijo sin más, agitando su mano para que el mayor se apartase. Cosa que no hizo.

El repartidor de la jugada dijo con voz elevada:
Royal flush — cuando todas las cartas fueron descubiertas.

El afortunado ganador con aquella ‘Escalera real’ dejó a Changmin hundido en la mesa.

— ¿Seguro que sabes jugar al póquer? — le preguntó Yunho, observando su reciente mala jugada. —No deberías hacer otra ‘mano’. Levántate — le ordenó Yunho ayudando a Changmin a incorporarse.

Oh, Changmin... No sólo tenia el aspecto de haber pasado un mal sueño, sino que además mostraba las mismas ropas que la noche anterior...

— Dímelo, ¿A que te refieres con eso de ‘descubrir algo’? — le recordó su frase anterior.

Changmin intentó acomodar su americana — Yunho, hoy he visto a alguien. — confesó — Una persona que tendría razones suficiente para odiarme —

Una sensación similar a la intriga se hizo acopio de toda la sala, aunque solo ambos sentían aquel presentimiento misterioso y curioso; los demás estaban absortos en sus jugadas.

— Cuénteme — Yunho no pudo evitar su entusiasmo, aunque se mostraba serio.

— Tengo hambre — Changmin no pensaba hablar sin llevarse algo al estomago.



~~~~~~~



El restaurante principal del Hotel, ¡cuán elegante era! Se trataba de aquel mismo al que habían acudido la noche anterior para hablar con el maître, Kim Junsu (al que no habían tenido ocasión de ver ahora...)

Por la noche, en aquel lugar de mesas pulidas y asientos cómodos como ‘nubes’, se podían sentir acogidos con las blancas luces celestiales pero intimas.

Changmin y Yunho tomaron asiento.

Yunho quedó impresionado cuando Changmin, con sus ojos fijos en el menú, pidió una gran cantidad de platos que le sirvieron poco a poco:

— Vas ha contármelo ¿cierto? — preguntó el mayor, haciendo caso omiso al menú.

— Por supuesto — le contestó pausadamente.
Ahora que Changmin tenía frente a él un apetitoso trozo vacuno con una condimentada salsa, no podía negarse. Tal y como se abría su boca para comer, se abría para hablar.

El menor señalo su propio plato, mientras masticaba con cuidado, y después señalo a Yunho, frente a él. Parecía una pregunta con señas, como si dijese “¿No vas a comer?”.

— Obviamente cene antes de encontrarme contigo. — se apresuró a contestar Yunho, mientras observaba como aquel hombre desilusionado no había perdido apetito a pesar de todo…

— ¡Inteligente! — exclamó mirando a Yunho sorprendido. Con un trozo de tela se limpio los labios antes de hablar de nuevo: — No voy a negar que anoche mis ánimos no era precisamente buenos. Te confesare, que cuando me dejaste en la puerta de la suite, al entrar no pude hacer más que tumbarme y beber sobre la cama. — suspiró — Me quede dormido, a pesar de que ya estaba amaneciendo. Cuando desperté, ya era mediodía. Ni siquiera me moleste en cambiarme, e incluso me dormir con los zapatos puestos. Soñé con JunHee, pero no era un sueño agradable… no después de escuchar las palabras de Kim Jaejoong. Quizás por eso mismo me dirigí a la recepción, quería saber el número de tu habitación. Se trata de la Nº149, ahora lo sé. — le informó comiendo de nuevo — Me dirigí allá.., y no quería recordar tus palabras de que estarías ocupado. Cuando toque a tu puerta por enésima vez, me rendí. Como ya te comente antes, no tenia un motivo para continuar aquí. No después de lo descubierto la noche anterior. Incluso por muy egoísta que suene, ya no me importaba la suerte que había corrido mi prometida... — no dudo en confesarlo — Pero, igualmente recorrí de nuevo las salas del Hotel. No me preguntes por qué lo hice. Simplemente lo hice. Soy incorregible, lo sé. Quizás pensé que la vería de nuevo. Y no sé que sería capaz de hacer si la viera de nuevo... ¿alegrarme? Oh, estaría demasiado afligido como para sostenerla entre mis brazos como si nada… Tenía curiosidad, pero ella no apareció… —

Changmin encogió sus hombros envueltos en aquel masculino traje. Sus labios largos descendieron, realzando una tristeza que por un momento sobrecogió a Yunho.

— Pero, como te estaba contando, Yunho. Yo recorrí poco a poco este gran Hotel, aunque sólo tenga un edificio. Y deje de hacerlo cuando me encontré con un personaje al que creí, o desee, no volverme a encontrar… —

Changmin tomó la copa de agua cristalina y bebió para hidratar su boca seca de hablar.

— ¿De quien se trataba? —
La curiosidad era una de las sensaciones que mantenían a Yunho firme.

Cuando la curiosidad le inundaba, su estomago sentía un hormigueo similar a cualquier éxtasis. Y aquellas palabras de Changmin le dejaron aquella agradable sensación que nadie apreciaba...

— Había llegado al lounge del Hotel, en realidad, ese salón no es muy diferente a la sala de juegos, sólo que no tiene esos adultos entretenimientos de azar, y tiene mucha más luz, por lo que era muy sencillo verle, y ¡allá estaba! — exclamó, como si al relatarlo le viera de nuevo — ¡Park Yoochun! —

— ¿Park Yoochun? — musitó Yunho.

— Se trata de un ex-actor— aclaró Changmin.

— Sé quien es Park Yoochun — cruzó sus piernas y brazos bajo la mesa.

Park Yoochun era un conocido actor nacional, pero hacia unos largos meses que su carrera había sido gradualmente reducida, incluso ‘acabada’, y ahora se le había atribuido el ‘ex-actor’.

— ¿Sabes por qué delante de actor se encuentra el ‘ex’? — le preguntó Changmin, y Yunho le miró con pequeños ojos inquietos. —Oh, es más interesante y breve de lo que parece. — Changmin volvió a sorber agua (estaba arto del alcohol), y comenzó a relatar con ojos infantiles:

— Realice una crítica sobre una de sus últimas actuaciones. La publicaron en bastantes periódicos y sitios online, aunque yo simplemente lo escribí para el ‘The Korea Herald’, pero creo que causo mucha popularidad, mis palabras y redacción... No es que este alardeando de ello, pero fue un buen artículo. — por un momento Changmin se sintió orgulloso — Desgraciadamente eso fue bastante destructivo para Yoochun. Desde entonces su profesión fue en descenso. Gran parte fue culpa suya, pero debo admitir que mi critica cultural hicieron mucho más difícil su remontada. Todos absolvieron mis palabras. La gente es muy sugestionable ¿sabes? Él me odiaba por ello. Incluso me lo hizo saber en más de una ocasión, pues él sabía que yo era el periodista que había escrito tales palabras de su actuación, y eso le dolió aún más. Desde siempre Yoochun me ha guardado cierto rencor. —Changmin tragó saliva preocupado, y continuó:

— No sé si es una casualidad o no, el hecho de que él este aquí.... Pero cuando le vi, mi desconfianza se fijó en él. Oh, creo que estoy paranoico desde que no está JunHee — se llevó las manos a su cabellera castaña.

— Es comprensible que tu desconfianza aumente al verle. Eres un periodista muy cruel, Changmin. Debí suponerlo… ‘Tienes cara’ de realizar criticas sarcásticas — Yunho suspiró y el menor frunció el ceño — Él te odia, como me relataste. Crees que él… tiene algo que ver con la supuesta desaparición de Shim JunHee —

— Ahora no sé qué creer… — Changmin agitó la cabeza desesperado — Todo en lo que creía se ha disuelto. — añadió con severidad, a la vez en la que se llevaba el ultimo trozo de comida a la boca, y después se limpiaba los labios de nuevo.

— Hablemos con él. Interroguémosle. Sería un buen sospechoso — Yunho se levantó despacio a cada palabra que pronunciaba, hasta quedar en pie.

— ¿Ahora? — Changmin miró el gran reloj de muñeca. Era tarde...— Podemos posponerlo para mañana — agregó señalando las agujas diminutas de su minutero.

Yunho le dirigió una mirada como respuesta: “No”, con sus cejas pobladas, y sus labios cerrados que después abrió: — ¿Dónde esta tu entusiasmo, ese empeño de anoche? — le preguntó — No dejaremos nada para mañana, Changmin —

De nuevo parecía dispuesto para ello, al igual que la noche anterior.
<<. ¿Acaso a éste detective le entusiasma esto? .>> pensó.



~~~~~~~



En la recepción del vestíbulo del hotel, un recepcionista multilingüe se había apresurado a atenderles porque la mujer de la pasada noche tembló con la presencia de Changmin (aún podía recordar los reclamos e insistencia del cliente enfurecido por la ‘desaparición’ de su pareja).

Yunho y Changmin, se encontraban allí dispuestos a saber el paradero actual de Park Yoochun en el Hotel, ya que era improbable que continuara en el lounge.

Aquella idea de informarse en el vestíbulo era mil veces mejor que recorrer todo aquel maldito lugar en busca de una sola persona... o eso parecía.

El recepcionista les comunicó enseguida el número de habitación.
— … pero me temo que no le encontraran allá — añadió dando un vistazo al ordenador que ocultaba el mostrador — El huésped al que están buscando se encuentra en una de las salas de reuniones del Hotel. No podría comunicarles en cuál de las dieciocho que disponemos se encuentra. Lo sentimos. —

Ambos se dirigieron una mirada desalentadora. Yunho agarró de pronto el ante brazo del menor y le obligó a caminar, para que se apurará a buscar junto a él...

<<. Definitivamente, le entusiasma esto .>>



~~~~~~~



“Sala de Reuniones 18”
Aquel dorado letrero era conciso.

Ambos habían llegado a la última sala de reuniones disponibles del Hotel en el que se encontraban. Yunho Y Changmin habían hecho un inútil recorrido, en el que encontraron algunas de las salas vacías, y otras tantas repletas de trajeados hombres, pero sin rastro de Park Yoochun en alguna de ellas... Juntos habían perdido mucho tiempo.

Changmin movió su pie de arriba abajo impacientado, realizando un ruido en el piso con sus masculinos zapatos, como el sonido de un insoportable reloj.

Él esperaba a que Yunho echase un vistazo en aquella última sala de reuniones. Para hacerlo, tenia el absurdo plan de abrir la puerta unos centímetros y mirar con disimulo por la rendija de ésta, como dos míseros espías…, cosa que abochornaba al menor...

Aun así, Changmin debía de admitir que observar a un hombre como Yunho espiar tras la puerta a hurtadillas como un niño, era divertido, incluso singular. ¡Aquel detective era un desvergonzado! Y en algún momento perdía la seriedad que parecía tener su rostro...

Después de observar detenidamente el interior de la sala, cerró la puerta con mucho cuidado.

Yunho se giró y negó con su cabeza al mirar a Changmin. Ahí tampoco estaba.

— ¿Seguro que se trataba de Park Yoochun? — le preguntó desconfiado.

Changmin abrió sus ojos — ¡Por supuesto! — aseguró — Volvamos al lounge



~~~~~~~



Aquel salón era sobrecogedor, elegancia y novedad por doquier.

Con colores vivos e íntima estancia. Los grandes ventanales dejaban a la vista una preciosa imagen de luces, edificios unidos al oscuro río, y los parpadeantes brillos de los innumerables vehículos en la lejana autovía. El lounge era el mejor lugar del Hotel, incluso mejor que la piscina cubierta o la sala de masajes. Y las vistas eran mejores que las habitaciones.

Aquella estancia era relajante y atractiva. Podías beber sobre uno de aquellos asientos casi de terciopelo, y si quedabas dormido allá, tampoco importaba. Aunque no era una buena imagen.

Y el bar iluminado era infinitamente mejor que el de la sala de juegos en la que habían estado tiempo atrás, donde habían hablado con el imborrable Kim Jaejoong.

Cuando ambos entraron, Yunho dejó escapar una exclamación de sorpresa.

Su rostro fuerte y marcado parecía más sombrío con aquellas luces, su sonrisa de dientes blancos relucía más que nada, y sus ojos oscuros se agrandaron.

— Me gusta más las salas de entretenimiento, esas en las que realizan espectáculos, como aquella en la que te observe con tu prometida el pasado día — le comentó — Pero este lugar es también increíble. — su boca era incapaz de cerrarse.

Pero Changmin se encontraba estático y silencioso junto a él.
Hacia largo tiempo que sus ojos estaban clavados sobre una parte de la gran estancia.

Señaló con su dedo índice a la vez en la que exclamaba en voz baja: — ¡Está aquí! —

Se refería a Park Yoochun.
Al parecer éste había vuelto a aquel salón, seguramente uno de sus favoritos del Hotel.

Yunho rodó sus ojos cansado: — ¿Hemos recorrido todas las salas de reuniones para nada? — preguntó indignado, caminó decido hacia aquel hombre de camisa de cuello alto.



Park Yoochun, era un hombre audaz, o aquello daba a entender su aspecto despreocupado. Su cabello corto y negro como las brasas de carbón, que combinaba con sus ojos y sus ropas iguales de oscuras. Sus labios eran gruesos, rojos y sus ojos eran rasgados y fuertes. Él había sido lo suficiente astuto y temerario como para fumar en el lounge despreocupadamente, de la forma más elegante en la que podía fumar un hombre. Era atractivo, no podía negarse aquello. Incluso por un momento, entre aquellas luces, daba la sensación de ser igual de sensual que el ‘mujeriego’ de la noche anterior.

El rostro de Yoochun cambió crecientemente a medida que observaba como ambos hombres de acercaban a él. Sin duda su rostro se enfureció con la presencia inesperada del esbelto Changmin, quien caminaba junto al ancho Yunho.

Changmin sitió que aquellos ojos, con aquella mirada, le iban a despedazar vivo...

— ¿Park Yoochun? — le preguntó Yunho al detenerse frente a él.

Yoochun miró a uno y después al otro con desdén: — ¿Qué diablos haces aquí? — le preguntó directamente a Changmin, ignorando a Yunho durante un instante.

Changmin se mantuvo en silencio. Cada vez era mayor su desconfianza con éste.

Yunho no debía ser un gran detective para deducir toda aquella desconfianza que se había generado en aquel espacio:

— Sentimos interrumpirle, Park Yoochun. — comenzó a hablar — Yo soy Jung Yunho, y estoy al cargo de la investigación de la desaparición de la prometida de Shim Changmin, la señorita Shim JunHee — utilizó la misma técnica que anteriores ‘interrogatorios’, y mintió con convicción.

Yoochun no parecía sorprendido por aquello:
— Oh, ¿Crees que tengo algo que ver con eso? — preguntó con arrogancia. De sus exquisitos labios gruesos salió una humareda blanquecina, mientras observaba a Changmin con rencor — ¿Desaparición? Si hubiese querido hacer desaparecer a alguien, sin duda hubiese empezado con el individuo que arruino mi profesión — gruño ofuscado, acercó su fino cigarrillo a una de las mullidas mejillas del menor, y quemó su piel con indiferencia.

Changmin se apartó aullando. Un redondel rojizo y perfecto se creó sobre su pómulo.

Yunho intento separarles. <<. ¡Ah! Realmente se llevaban mal.>> pensó.

Guardar rencor, era como acumular un sinfín de odio hacia una persona. Y Yoochun odiaba a Changmin. ¿Lo suficiente como para hacer ‘algo’ a su prometida?
Quizás esa era la pregunta más importante para Changmin en aquel instante…

— Deteneros, por favor — suplicó Yunho, posicionándose entre ambos hombres.

Changmin se llevó sus dedos a aquel leve quemado rojizo y aún ardiente de su rostro, mientras miraba a Yoochun con rabia (éste último hizo lo mismo).

Cada vez estaba más convencido de que él estaba tras todo lo acontecido.

— Detesto a Changmin, más de lo que soy capaz de detestar a otra persona — se justificó el hombre de cabellos negros— Por culpa de sus crudas palabras mal intencionadas, destruyó todo aquello por lo que había luchado… —

Yoochun tenía una mirada particularmente dura, con sus labios crispados mostrándose serio e impasible en aquel moderno salón...

— Pero, yo no tengo nada que ver con la desaparición de nadie…— negó finalmente.

— ¿Estás diciendo que no sabe nada acerca de Shim JunHee? — preguntó Yunho.

Changmin dejó escapar un pequeño ruido, como al borde de una risotada incrédula.

— Exacto… — contestó Yoochun sin más, incluso hizo el intento de marcharse, pero la voz de Yunho con una nueva pregunta, le hizo aguardar unos segundos más:

— ¿Podría decirme que estaba haciendo en ese entonces? La pasada noche… —

Yoochun aspiró exasperado. Miró a Changmin evadiendo, durante un momento, la anterior pregunta: — ¿Quieres convertir esto en una estúpida historia para tus mediocres artículos? Sería fantástico hundirme más, ¿verdad?— Yoochun parecía indignado — ¿Nunca tienes suficiente, Changmin-ah? —

El nombrado quedó enmudecido, no por falta de valentía (cosa que no escatimaba en Changmin) sino por la falta de animo para reprocharle.

— No me interesa contestar que hice esa noche, ese día, ni siquiera voy a perder mi tiempo comentándoos que hago aquí… — dijo Yoochun mirando fijamente al enigmático ‘detective’. Y de nuevo retomó su camino para marcharse definitivamente.

— ¡Dime dónde está JunHee! — exclamó Changmin.
Y Yunho se apresuro a cubrirle la boca con la palma de la mano.

Yoochun volteó su rostro, mirando sobre su hombro el tiempo suficiente como para dejar ver una sonrisa tenebrosa en sus labios, con su mirada risueña de ojos negro y pestañas largas.

Un escalofrió invadió a Changmin, y cuando Yunho destapó su boca comenzó a bramar: — ¡No hagas más eso! No cubras más mi boca. ¡Siempre lo haces! —

— Estamos en un lugar público, Changmin... Hago lo que creo que es conveniente —

— ¿Conveniente? Me da absolutamente igual. ¿No es bastante transparente para ti? ¡Es obvio que Yoochun tiene algo que ver con todo esto!… — Changmin le miró en busca de ‘apoyo’.

— Realmente él esta en la punta de la pirámide. Pero… — Yunho hizo una pequeña pausa, pensante: — Él te odia, puede hacer todo esto de ahora con la única razón de hacerte estallar. —

— Y lo está consiguiendo… — Changmin pasó su mano por la escarlata mejilla.

— Yo estaba en lo cierto… — comentó Yunho convencido — Sigues preocupado por ella —

El menor le miro con redondos ojos, y dejó escapar un suspiro revelador.

Parecía dolerle responder a aquello, o quizás la mirada que Yunho le dirigía le hacia sentirse aún más débil y vulnerable. Pero, era verdad…



~~~~~~~



Sobre el escritorio de su suite comenzó a garabatear un esquema detallado con su pluma estilográfica de punta fina y tinta color océano que empaño el papel en blanco con unas innumerables frases, nombres, horas, y datos ‘relevantes’ que Yunho le había obligado a escribir antes de que terminara aquella noche.

Entre los nombres de Kim Junsu, Kim Jaejoong y Park Yoochun, se encontraba todo lo que habían comentado éstos, y datos que Yunho deseaba recordar. Changmin aún no sabía porque estaba haciendo tal estupidez, pero continuó escribiendo sin oponerse.

Se puso unas enormes lentes de montura negra que cubrían de forma distinguida sus infantiles ojos, y acabó de escribir un pequeño texto referente a Park Yoochun.

— Yoochun no comentó, ni reveló algo, ¡absolutamente nada! — dijo Changmin observando como Yunho, frente al ventanal, parecía envuelto en sus propias cavilaciones.

Era un hombre bastante simplón a la vista de cualquier otro hombre, pero a su vez era lo suficiente enigmático y atractivo como para preguntarse muchas cosas acerca de él. Y Changmin no paraba de hacerse preguntas sobre Jung Yunho, preguntas que no se atrevía a formular... Como por ejemplo el por qué ahora estaba junto a él.

— Cierto. Él no reveló nada... —

La habitación que ocupaba Changmin (la misma que, hacia relativamente poco, compartía junto con otra persona) estaba ahora iluminada solamente por una tenue luz procedente del escritorio, sumada a las de la ciudad exterior.

— Tampoco creo que sea importante añadir a Kim Junsu. — Changmin miró aquel papel y señalo el nombre del chillón y peculiar trabajador — Él no se encuentra entre mis sospechosos, incluso dudo que él este informado de algo de esto... —

— ¡Ah! No sabes nada, Changmin… — Yunho retuvo una pequeña risa — Incluso sería capaz de subrayar que en mi mente Kim Junsu es el más importante de todo esto. — confesó acercándose al escritorio con calma — No sólo nos reveló algo de lo que tú no eras consciente, sino que además es el mejor amigo de tu prometida. Si alguien sabe algo, debe ser él… ¿verdad?—

Changmin volvió a dirigir su mirada a aquel papel lleno de letras.

— Park Yoochun es el más importante en mis pensamientos. Sin dejar atrás a otro maldito... — haciendo referencia a Kim Jaejoong, el cual era incapaz de olvidar. — Se me hace difícil creer que todos estén implicados en esto. Yo solamente quiero saber que le sucedió a ella… Qué ha pasado… —

— Siguen las cosas de ella aquí, en esta habitación ¿verdad? — Changmin asintió a la pregunta de Yunho <<.Todas sus cosas .>> — ¿Alguna foto de ella? —

El menor se mostró confundido por la pregunta.
Se levantó de la silla frente al escritorio y se dirigió a la cómoda de donde saco su cartillero. En el interior de éste se encontraba una pequeña imagen de ella.

Yunho recibió en sus manos aquella imagen. Shim JunHee era hermosa. Tal y como la podía recordar. Su pelo ondulado y castaño de aspecto sedoso, parecía salir de la foto, como una imagen de efecto tridimensional.

— He presenciado un gran numero de situaciones diversas en mi trabajo, que no es tan apasionante como aprioris se puede imaginar... En realidad ese tipo de investigaciones privadas, encargos de otras personas, no son apasionantes. Ah, pero ella parecía tener todo lo que deseaba, incluido a ti. — dijo mirando la foto, antes de volver a dirigir la mirada a Changmin — Pero siempre aparece una razón por la que una persona decide irse... —

— Nunca he pensado que ella se fuese por voluntad propia, como ya te reitere. Pero… es cierto que las dudas vuelven a mí; o sólo quizás cuando ves las cosas de otro modo, todo comienza a cambiar. Y ella cambió para mí cuando parte de la verdad apareció…Y ahora, no sé que debó creer —

Changmin se quitó aquellas lentes y frotó sus dedos sobre los entristecidos ojos.

Al observar aquel desesperado gesto, Yunho se aproximó con pasos lentos a Changmin, e inesperadamente le rodeo con sus brazos en el centro de la habitación.

Changmin estaba sorprendido. Él era un poco más alto que Yunho, y no podía sentirse tan reconfortado como al ser abrazado por alguien de una estatura mayor (salvo que éste fuese una mujer, obvio). Pero Changmin pudo sentir algo de desasosiego en aquel abrazo fraternal, incluso sin darse apenas cuenta dejó caer su barbilla sobre aquel ancho hombro.

Sí, necesitaba aquello, aunque nunca pensó que realmente lo necesitaría...

Yunho le imitó, y sostuvo su mandíbula sobre el hombro contrario del menor, olisqueando su fuerte aroma con el que quedó absorbido al instante. ¡Hasta su olor era admirable! inclusive estando tan desaliñado como lo había estado aquella noche.

El cuello era largo y más fino que el suyo (Yunho tenia un cuello un poco grueso y masculino), con el que Yunho se dilecto en un abrazo visualmente casto.

Súbitamente el moreno sacó su blando y húmedo órgano de la oscura boca, y con éste rozó el cuello de Changmin, desde abajo ascendiendo hacia arriba, formando una línea viscosa de saliva, como la que dejaría el recorrido de una especie de caracol o babosa.

Su astuta lengua llegó a la gran oreja del menor sin detenimientos, y desprendió todo su cálido aliento en ella.

Changmin sintió que sus mejillas ardían, y su asustado corazón había detenido sus funciones durante unos angustiosos segundos. Quería apartarse, pero el moreno aspiró de nuevo su aroma con su afilada nariz antes de finalmente desprenderse.

Resultaba difícil hablar de nuevo: — No necesito tu compasión, Yunho. — comenzó, tocando el ‘humillado’ cuello — Ya haces suficiente por mí ayudándome en esto sin recibir nada a cambio... — la sensación ahora era exquisitamente extraña — En realidad, me hubiese sentido solo sin ti. Pero esto suena demasiado vergonzoso, y los abrazos son innecesarios. — aunque habían aliviado una oculta parte de él. No sabía que más debía decir...

— Mi intención no era incomodarte. — los ojos de Yunho habían cambiado gradualmente en el interior de la suite. Eran tan fiables como la mayoría de veces, pero también estaban increíblemente más dilatados y sus pupilas negras habían rozado el límite del iris, siendo éstas lo único visible de sus ojos — Y tampoco quiero mostrarte compasión por lo sucedido. Sólo deseaba abrazarte, no es algo tan horrible… — parecía hablarlo con absoluta normalidad… pero algo había cambiado en él

— Es tarde, y puede llegar el amanecer en estas paredes. — continuó — Quizás debamos descansar, mañana podemos continuar con todo esto. Por la noche… — añadió.

— ¿Otra vez? — Changmin comenzó a reír moviendo todo su cuerpo al son, como reiría uno de primaria. — No puedo trasnochar más. Las bolsas bajo mis ojos son cada vez más gruesas. Debe ser en el día. Debemos seguir todas estas ideas y conjeturas de día… o ¿también estarás ocupado? —

Yunho afirmó aquella última pregunta sin decir nada más, y con pasos rápidos se dirigió a la puerta principal de la inmensa habitación que Changmin ocupaba.

Extraño. Changmin apenas fue capaz de detener sus decididos pasos, ni tan siquiera capaz de lanzar algunas palabras finales. Yunho desapareció de la habitación sin nada más….



Ahora que estaba completamente solo, nuevamente llevó su mano al cuello, que aún continuaba con aquel líquido tranparente y cálido que ahora mojó sus dedos...
Changmin arrugó su perfeccionada nariz, mostrando disgusto al observar aquella saliva.

Estaba frustrado al recordar aquello y no haber actuado como era debido. ¿Por qué no le había espetado, o simplemente empujado? Pero se sintió aún más impotente al recordar lo misterioso que era su nuevo ‘compañero’ y lo insoportable que eso podía llegar a ser...

Changmin se acercó de nuevo al escritorio, donde le esperaba su estilográfica y aquel papel cubierto de letras. Tomó aquella pluma firmemente con sus dedos y escribió, entre los nombres de todos aquellos sospechosos personajes, el nombre de: Jung Yunho.

Lo tenía bastante idealizado en su mente: a la mañana siguiente aparecería en la habitación de Jung Yunho. No debía ni había tiempo que perder...


Why / Empty? - Capitulo 8 (Vol.II)

"Una compañía no deseada"


Ambos trabajadores asalariados se acercaron (con sus descuidados maletines en mano) al ‘bar-carpa’ que se encontraba en mitad de la nocturna calle, tras divisar a una importante persona sentada en el lugar….

¿Por qué una sensación extraña les invadía al estar ahora junto a un personaje conocido? Jaejoong originaba en los ‘mortales’ cierto éxtasis al tenerlo cerca, teniendo aquel mismo efecto incluso en aquellos hombres.

— E-está borracho — subrayó incrédulo el hombre más rollizo y con gafas al acercarse.

El compañero, delgado tal y como un esqueleto, se atrevió a tocar el hombro de la celebridad logrando que Jaejoong se removiera sobre la mesa y alzara al fin su rojizo rostro.

Efectivamente, acababa de comer (por lo que mostraba las comisuras de sus labios) y estaba ebrio, más de lo que había planeado... No importaba cuanta tolerancia al alcohol pueda tener una persona, cualquier límite era superable, y Jaejoong había logrado superarlo de nuevo...

Ambos hombres se miraron con cierta maldad.
Cada uno de ellos tomó una silla, y se sentaron a cada lado de la ‘embriagada estrella’ en la baja mesa que disponía el descubierto ‘pojang-macha’.

— Vamos a tomarnos unos tragos con él— el hombre de redondas lentes aplaudió exaltado, mientras observaba a Jaejoong con entusiasmo.

— Es extraño que alguien como tú aparezca por aquí… — comentó el otro.

Jaejoong intentó reponer su seca y escocida garganta, y sólo logró decir:
— Desapareced —
Palabra que ambos hombres ignoraron.

El de rostro grueso y ojos acristalados se acercó sospechosamente al rostro de Jaejoong.

— Es más hermoso a cinco centímetros de distancia que en cualquier otro sitio—confirmó, observando impresionando los grandes ojos de colores falsos que presentaba Jaejoong — ¡Eres un chico con suerte! Nosotros apenas tenemos dinero para tomar el taxi de vuelta a casa después de trabajar — suspiró tomando el poco líquido que quedaba en el vaso de la mesa.

— La vida es una verdadera mierda — apostilló el otro — en cambio, tú lo tienes todo tan fácil… — le señaló con su raquítico dedo.

Jaejoong estaba demasiado cansado para hablar… Tenía la extraña sensación de encontrarse en el pasado con unos insoportables maleantes, y pensó que la gente podía llegar a ser igual de molesta sin importar que edad tuviesen. ¡Era detestable!

— Verdad, verdad … Él tiene mucha suerte.— dijo el otro extraño, mientras subía sus lentes con el grueso y corto dedo sobre el puente de éstas — Todo son lujos para ti… — palmeó el hombro de Jaejoong; y quizás sus palabras tenían algo de verdad, pero Jaejoong negó repetidamente aquello a la vez en la que removía su hombro para apartar la mano del hombre.

Sacudió su cabeza una y otra vez, negándolo:
— N-No fue f-fácil. No siempre fui lo que ahora soy — farfulló.

¿“Suerte”? Él en el fondo sabía que no existía algo como eso…
Todo lo que había hecho era gracias a su astucia.
Pero no era algo por lo que sentirse orgulloso ahora...

— ¿Dices que no tienes suerte? — el esquelético jornalero se sintió humillado. Se quedó largo rato observando las manos de Jaejoong que portaba unos masculinos accesorios. — ¡Ya sé! Entonces no te importara que te quite esto, ¿verdad? — preguntó robando uno de aquellos anillos de los dedos de Jaejoong, quien intentó apartar su mano, pero le fue imposible de evitar...

El escuálido hombre se llevó el anillo a la boca, mordiéndolo fuertemente con los dientes.
— ¡Es de plata! — afirmó con un dolor insoportable en el premolar.

El compañero le miró impresionado.
— ¡Él es realmente famoso, una estrella del rock! — le recordó.

— Creo que podemos aprovecharnos de este momento de suerte — se guardó aquel anillo en el bolsillo interior de su sucio traje, y miró a Jaejoong, quien parecía ausente. — ¿Crees que tendrá algo interesante que decirnos? — le preguntó a su acompañante de lentes.

El hombre contestó afirmando a la pregunta, y las carnes que colgaba de su cuello se movieron. Los dos sonrieron cómplices, y el más delgado de ambos sacó de su maletín su teléfono móvil. Y aquel aparato dejó en evidencia su poca fortuna.

Era un viejo celular que aún mantenía los pasados botones desgastados, pero era lo suficiente ‘moderno’ como para grabar con su pequeña cámara negra en la parte trasera de éste.

En la pantalla de aquel viejo aparato se comenzaba a transmitir el ‘bar-carpa’ casi desierto e iluminado en el que se encontraban, la mesa repleta de pequeñas botellas de vidrio vacías, y al cabizbajo Jaejoong, con el fondo oscuro de la noche tras él.

— Llama a alguien… que venga a por mí… — pidió Jaejoong cuando observó el teléfono.

Se sentía incapaz de regresar por su cuenta.
Por un instante incluso se veía incapaz de andar.

— Cierto… ¿A quien deberíamos llamar? — preguntó el hombre que sostenía el teléfono enfocando la evidente y apreciada escena.

— Yunho-ah — le contestó sin detenerse a pensar. Aquel nombre salió de sus carnosos y húmedos labios a la vez en la que se dejaba caer de nuevo sobre la mesa de plástico.

— ¿Cuál es su numero? —

— No lo sé… — los ojos de Jaejoong se humedecieron y alzó la mirada de nuevo.
Eran los ojos más grandes en una piel pálida que jamás ambos hombres habían visto...


La mente de Jaejoong era una moneda que no paraba de girar y girar. Y no sabia si mantener su rostro recto o dejarse caer de nuevo. Todo era sofocante y nauseabundo.

— ¿Por qué estas bebiendo tanto? — pregunto el otro hombre, el más entusiasmado por él.

Jaejoong parecía dudar en contestar, pero definitivamente lo hizo al recordar de pronto las acusaciones y conversación con Park en la mañana, pues era esa una de las razones:

“-Eres prepotente, pero increíblemente en el fondo de esa dura coraza eres incapaz de olvidar todo lo bueno que Yunho hizo por ti. Él fue el único que nunca te trato como una ‘puta’ en aquel entonces, aunque… en cierto modo lo eras –“

— Oh ¿Por qué? Mmh Por qué todo… Tod-o es verdad. Todo lo que dijo él sobre mí e-esta mañana. Haciéndome recordar. Yo, yo no merecía su amistad en el pasado, y no la merezco ahora. — tartamudeó.

Los dos confusos e ignorantes hombres preguntaron al unisón: — ¿Qué? —

— ¡Largaos de aquí! ¡Malditos! — exclamó Jaejoong en un momento de extraña lucidez. Su voz era fuerte, y su belleza se incremento al enfurecerse: — Quiero estar solo — miró furioso a ambos desconocidos que parecían ‘moverse’ a su alrededor.

El hombre frívolo y delgado a su lado, comenzó a hablar con fingido conocimiento:

— ¡Ah! ¡Cierto! “Todo es verdad”, lo de esta mañana, todo lo que dijo él de ti, sobre el pasado…, es verdad — miró a su compañero y guiño su insignificante ojo.

Éste captó el plan y comenzó a fingir junto a él que sabían de lo que estaba hablando:

— Todo el mundo lo sabe… No te preocupes —

Intentando confundir sus insoportables lagunas y sonsacarle cualquier cosa.

El cantante infló sus mejillas: — Pero… yo no quería, todo era obligado, forzoso, esto no es tan fácil. N-o eres lo que quieres ser, ni… ni consigues lo que quieres de forma fácil — habían logrado presionarle, aunque en un rincón de su coherencia intacta de alcohol, sabía que aquellos dos tipos de risas fantasmales no eran sus confidentes, sólo unos molestos y deshonestos tipos que tanto le hacia recordar a los del pasado…

— Sé que queréis follarme, pero yo ya estoy cansado… — dijo de pronto.

El escuálido hombre frotó el teléfono, entusiasmado por la comprometida frase.

— ¡Aigoo! ¡Este tipo me ha leído la mente! — afirmó el carnoso, que parecía estar sumido en una fantasía desde que había observado de cerca al pálido cantante de rock.

— Oh Cállate, ¡estúpido! — le exclamó su compañero — Él es un arrogante que es incapaz de decir algo coherente — le recordó.

— Dicen que los borrachos son propensos a decir la verdad… — comentó el otro.

El hombre apretó el teléfono en sus manos mientras asentía con rostro avaricioso:
— Es verdad. Y ¿sabes de lo que son capaces de darnos por esta grabación? —

— ¡Adiós problemas de liquidez! — exclamó su acompañante.

Volvió a asentir con su rostro aun más ruin, y dirigió nuevamente su mirada a Jaejoong. Él había hundido uno de sus codos en la mesa y sostenía su cabeza con la mano sobre la cálida frente.

— ¿Me estas diciendo que si estuvieras menos ‘cansado’ podríamos acostarnos juntos? — le preguntó retomando el tema con el celular en la mano.

Quería una declaración sorprendente de Jaejoong.

Jaejoong le miró de arriba abajo, con sus ojos cansados.
— No — contestó convencido.

El delgado individuo murmuró un sinfín de insultos al escuchar la rotunda negación.

— Entonces ¿con quién? — le preguntó el otro más paciente.
En ese momento cualquier declaración era sinónimo de ganancia.

— … — Jaejoong quedó en silencio durante unos segundos. Su mente era una neblina incapaz de disolverse, y cuando la lograba disipar… sólo aparecía una persona en ella — …Está en una cita ahora. Supongo que todo tiene un final, y eso era lo que yo quería, pero… —



~~~~~~~


Estiraron sus piernas mientras caminaban hasta la salida del recinto natural, encontrándose de nuevo con la nocturna urbe. Las piernas estaban tan tensas debido al ejercicio que ambos habían realizado que parecían incapaces de doblarse una vez más.

Sinceramente, Yunho empezaba a extrañar una época algo más vital…

El sudor había empapado gran parte del marcado rostro “V”, el cual parecía secarse con la brisa al retomaban el camino en la calle, y su acompañante femenina movió sus brazos hasta hacer sonar algún hueso bajo su ajustada ropa de deporte.

— Ahora se siente mucho mejor… — comentó ella a la par en la que miraba risueña a Yunho, caminando uno junto al otro. — ¿Por qué has dejado tu puesto en el elenco? Hace tiempo que no apareces ¿No te sientes cómodo?— le preguntó súbitamente.

Ella extrañaba la presencia de Yunho en el elenco de baile, y aquella pregunta fue inevitable. En realidad atesoró aquella pregunta hasta que decidió hacérsela.

— ¿Cómodo? Es algo mucho más complejo de explicar que eso…—
Pese al mar de luces de la urbanizada calle Yunho lució sombrío ante la pregunta.

— ¿Enserio? — la curiosidad de la joven incremento — ¿No te gusta Kim Jaejoong? ¿Tienes una mala experiencia con él? Algunos artistas son algo imperiosos…—

Yunho la observó sin detenerse, sin saber que contestar: — En realidad, tenía bastante ilusión por trabajar con él — confesó incomodo al tener que hablar sobre Jaejoong…— Pero supongo que no todas las cosas son como esperamos que sean. — añadió.


La joven se detuvo inesperadamente en mitad de la calle, y Yunho la imitó desconcertado.

— Oh, esto si que es sorprendente —
(comentó impactada por una situación que tenia lugar al cruzar la ancha carretera)

Todavía sorprendida señaló aquella zona, y Yunho dirigió la mirada al mismo punto.

— Jaejoong… — susurró igual de asombrado al ver a la celebridad sentada en uno de aquellos bajos taburetes de plástico de aquel ‘restaurante ambulante’ de la calle.

No era sorprendente ver a aquel ‘chico adulto’ beber en un lugar público, sino el hecho de encontrarse junto a dos individuos completamente diferentes a él...

Unos especie de ‘empresarios’ junto a una estrella del rock Oh ¡Eso era algo inaudito!

— ¿No es extraño? — comentó su acompañante. Yunho no podía apartar su mirada. — Quizás debería decir… ‘casualidad’. Justo en el momento en el que le nombrábamos en nuestra conversación...— ella parecía estar aún asombrada — En todo caso, es una imagen demasiado extraña —

La escena tras la carretera parecía explicarse sin habla. Y no se necesitaba ningún artilugio, como los prismáticos, para adivinar el ‘estado’ en el que se encontraba Jaejoong.

— Verdad. No es algo común... — Yunho habló por primera vez, se mostraba inquieto, al igual que su voz. — Quizás debamos separarnos ahora. Es demasiado tarde, y algo en esa escena me tiene intranquilo — le dijo, sin poder evitar aquel extraño presentimiento.

Ella no podía sentirse ofendida por ese repentino cambio de planes, sobretodo cuando los ojos oscuros de Yunho se veían tan compasivos para con ella...

— ¿Crees que podrás volver sola? —

— ¿Estás bromeando? — ella sonrió y asintió — Me gustaría volver a verte Yunho. Dame ese privilegio de volver a encontrarte aun si no apareces en el trabajo. —

— Por supuesto… —


Un momento de huida - Cap. 3

"Capitulo 3(DESENLACE)"


Estaba delante de la puerta; ahora Changmin se encontraba enfrente de la habitación Nº149.

En resumen; él tenía un compromiso con una hermosa mujer, y estaban viviendo un tiempo de ocio y romanticismo en un increíble Hotel situado en la zona suntuosa de Seúl, Corea.

Y ahora, su prometida se encontraba “desaparecida” de forma repentina.

Para más decepción en su inverosímil historia, Changmin fue sorprendido con el descubrimiento de la infidelidad de su pareja...

Changmin estaba completamente frustrado, y desengañado. Por suerte, destino… u otra cosa, encontró a un detective privado, o eso decía ser… Se trataba de Jung Yunho, también enigmático y elegante huésped del lujoso Hotel. Ese mismo hombre que había desmantelado el asunto lo suficiente como para dejar al descubierto la verdad sobre Shim JunHee (la prometida), pero aún sin descubrir su paradero...

Ambos habían pasado dos noches casi completas buscando indicios, pero sólo llegaron a la incomoda conclusión de la vida paralela de Shim JunHee.

Tres hombres implicados habían aparecido a lo largo de aquellas dos noches:
Kim Junsu, amigo y confidente de la ella, y trabajador del Hotel. Kim Jaejoong, con quien Shim JunHee flirteó con una sugestiva invitación antes de su desaparición. Y por último Park Yoochun, considerable ‘enemigo’ de Shim Changmin, con motivos suficientes para hacerle cualquier tipo de daño a éste.

Ninguno de ellos había dicho nada relevante sobre dónde se encontraba actualmente la desaparecida mujer. Y Changmin comenzaba a desgastar fuerzas y ánimos en esa particular ‘investigación’.


La razón por la cual Changmin había amanecido temprano, y se encontraba ahora frente a la puerta de la habitación que ocupaba Jung Yunho en el Hotel, era una razón clara: ¡Estaba cansado de las investigaciones nocturnas! Por culpa de eso, los ojos de Changmin, de un tono caramelo oscuro, se comenzaban a enrojecer con venas pequeñas y serpenteantes que parecían salir de sus rosados lagrimales y desaparecer en su oscuro iris.

Aquel misterio por parte de su acompañante, Yunho, le molestaba cada vez más.

En la noche anterior, el moreno ‘detective’ le había abrazado de una forma extraña y paralizante, para después desaparecer con una última frase:

“— Quizás debamos descansar, pero… mañana podemos continuar con todo esto. Por la noche… —”

Continuar la búsqueda de nuevo por la noche era la peor idea que Changmin podía imaginar, por eso (y ahora sabiendo la suite en la que se alojaba él) apareció temprano y comenzó a tocar a la puerta, sin recibir ninguna contestación...



~~~~~~~


Al no recibir ninguna respuesta, bajó rápidamente hacia el vestíbulo del gran Hotel, dónde se encontraba la recepción, un lugar en el que Changmin ya era muy conocido por sus incesantes preguntas.

— Lo sentimos, pero no tenemos ningún tipo de información de dónde se encuentra en este momento Jung Yunho, el huésped de la habitación que nos indicas. — le contestó el trabajador que se encontraba tras el inmenso mostrador — Él dio ordenes explicitas de no recibir ningún tipo de visita. Incluso exigió que el servicio de habitación no apareciera por su suite para realizar la pertinente limpieza. — añadió mirando unos datos en la inteligente computadora — Como obedecemos ordenes de nuestros clientes, no podemos ayudarle más. Al parecer es un hombre que valora su privacidad. Lo sentimos —

Changmin retomó de nuevo el pasó y volvió a dirigirse hacia la habitación de Yunho. ¿Existía un hombre más enigmático que él? Sin duda le hacia exasperar e irritarse. Changmin no entendía tantas órdenes aparentemente extrañas. Y ¡No pensaba moverse de allí hasta verle regresar!



~~~~~~~


El esbelto y alto Shim Changmin había dejado caer su espalda sobre la pared durante un largo tiempo. Se encontraba todavía enfrente de la puerta Nº149, posado como una estatua en aquel inmenso pasillo, donde en algunos momentos pasaban personajes de aparente importancia.

La noche había comenzado, y él había perdido el día allá erguido...


Changmin se sobresalto cuando de pronto la puerta que se encontraba delatante de él comenzó a abrirse de forma lenta. Tras ella apareció una sombra que poco a poco se definía en las máximas luces del pasillo.

Se trataba de Yunho saliendo de la habitación mientras abotonaba uno de los botones de aquella americana informal que había vestido para la ocasión.

El menor de ambos le miró con la boca abierta, y Yunho copió la sorpresa en su rostro.

— ¿Qué haces acá, Changmin? Pensé que era yo quien iba a buscarte cada noche —

No le dio tiempo ni tan siquiera a cerrar la puerta de la suite cuando Changmin se acercó a él de forma rápida y le miró incrédulo:

— ¿Estabas en la habitación todo el día? — preguntó impresionado. Él esperaba que Yunho apareciera por allí, pero no imaginaba que fuese a salir de la habitación (que hubiese estado encerrado allá todo ese tiempo). — He estado aquí todo el día, aquí de pie…, esperando a que aparecieras. — le informó — Sólo deje mi puesto cuando fui a preguntar sobre ti en la recepción, o cuando fui al aseo, pero… la mayoría de veces no me he movido de acá. — señaló con su dedo el pasillo y después miró a Yunho con desconfianza: — ¿No tenías cosas que hacer? ¿Cosas importantes? Por ello aparecías siempre tarde. ¿Cómo puedes estar todo el tiempo encerrado en la suite, Yunho? — le bombardeó a preguntas a la vez en la que le empujaba con su cuerpo para terminar entrando ambos en la suite que aún continuaba abierta.

Yunho, acorralado por el cuerpo y la voz de Changmin, se introdujo de nuevo en la habitación. Changmin cerró la puerta tras él, y después observó con detenimiento la oscura sala en la que ahora se encontraban.

El moreno, sin lanzar alguna nueva palabra, se acercó al interruptor y encendió las blancas luces de la suite, mostrándose ésta increíblemente brillante y perfecta. Tenia la misma distribución que la habitación que Changmin ocupaba, lo único que cambiaba era el color de algunas telas y la visión de la ciudad nocturna que se veía tras el inmenso ventanal.

La amplia habitación era como una pequeña y lujosa casa con lo básico necesario.

Todo era aparentemente normal, y el olor era agradable. Como el olor que desprendía Yunho.

— ¿No vas a contestarme? —

— Me gusta estar solo, Changmin. Simplemente eso. En algunos momentos aprecio la soledad, no hacer absolutamente nada en todo el día.., no ser molestado por nadie — explicó con fluidez. No había rastro de mentira en su frase, por muy escusa falsa que pudiese sonar — Me ayuda a pensar en todo esto… En todo lo sucedido. —

— Eres extraño, Yunho. — Changmin le miró con una cómica expresión de desconcierto.
No entendía a Yunho. Sentía que ambos hacían una ‘pareja’ de lo más incomprensible.

— Soy de este modo. — el mayor encogió sus grandes hombros — Pero, no perdí el tiempo en toda esta pausa. Me informé si era cierta o no la declaración que Kim Jaejoong nos facilitó la pasada noche. — se dejó caer en la cama cercana, quedando sentado en el borde — Él dijo que había quedado con Shim JunHee, pero que ella no apareció. Él la esperó en el pasillo, delante de la suite en la que se encontrarían. Tal y como tú has esperado por mi. — tras esa frase Changmin le dirigió una confusa mirada — Y es cierto, hay grabaciones que confirman que él espero, pero nadie apareció, y se marchó solo. Puede ser que en ese momento ella ya desapareciese… — ambos quedaron un tiempo en silencio, analizando aquello — ¿Sigues preocupado por ella? — preguntó Yunho de pronto, al percatarse del rostro del menor.

— Hablar de ese tal Jaejoong, me hace sentir menos preocupado por el asunto — confesó Changmin — Me hace replantear la dolorosa idea de que ella se fuese por voluntad propia. Idea que me escandaliza, duele, y desanima a la vez. No voy a engañarte. —

— Te estoy ayudando. Conociéndote. Y no me gusta verte desanimado, Changmin. Hemos avanzado lentamente estas últimas noches. No vamos a desistir. Al menos, yo no pienso desistir contigo —

Changmin intentó ignorar esas palabras, y dio un rodeó a la habitación con sus ojos — ¿Estabas bebiendo? — le preguntó al detener su mirada en un vaso de cristal que se encontraba sobre la pequeña mesa de noche junto a la cama. Su interior de rojizo intenso llamo toda su atención. Junto a eso se encontraba una cristalina botella de translucida agua.

— Sí — afirmó Yunho nervioso — Me gusta beber vin rouge, y mezclarlo con agua —

— ¡Eso debe ser horrible!.— le miró de nuevo como si el mayor se tratase de un verdadero chiflado. — Eres extraño, Yunho. —

— Creo que eso ya lo dijiste… — comenzó a reír suavemente aún sentado sobre la cama.
La blanca y pequeña sonrisa cubrió su masculino rostro en una misteriosa envoltura.

— Así que… ¿yo te estaba esperando al igual que esperaba Jaejoong a JunHee? — recodó

Yunho asintió: — De forma parecida. Pero… yo he aparecido a la cita— palmeó el hueco libre de la cama para que Changmin se sentara a su lado (aunque él parecía dudar).

— “Aparecido”… — susurró mientras se acercaba. JunHee no había aparecido a aquella cita con Jaejoong, ¿pero eso que significaba? — ¡Eres extraño! Enigmático e incluso tétrico, pero… debería agradecerte tu ayuda, y que estés en este momento a mi lado, Yunho. — Changmin se sentó a su lado a pesar de que la estancia se había vuelto más densa.

Un silencio inundo durante unos minutos la habitación.
Ambos hombres, uno junto al otro, parecían ausentes, pensando.

— ¿Qué crees que habría hecho JunHee si hubiese aparecido finalmente a esa cita? — preguntó finalmente Changmin tras unos minutos. Como si hubiese estado pensando todo ese tiempo en aquello, como una firme tortura.

¿Qué esperaba de aquella pregunta? ¿Una hiriente contestación?

Yunho atrapó el rostro de Changmin con sus manos y lo giró para besarle a modo de contundente respuesta a la pregunta, y para sorpresa del menor, quien al comienzo se opuso.

La indescriptible sensación que después le provocó a Changmin aquel acto, sólo podía asemejarse a lo que sería tener una mariposa batiéndose dentro de la boca...

Un fuerte y vergonzoso placer le obligó a sucumbir, seguramente por el dolor que le había generado la última conversación o por lo hábil que resultaba la técnica de esos labios.

Podía aumentarse la gravedad de un beso en consecuencia de dónde se daba, y estar sentado sobre una cama podía ser más peligroso que en cualquier otro lugar (era como darle al suicida la azotea desde la que tirarse al vacio).

Rostro de ilimitado deseo, increíble anomalía, y de pupilas dilatadas... Yunho había cambiado, igual que lo había hecho la pasada noche, cuando con lentitud y suavidad lamió su cuello.

— Deberíamos aprovechar esta noche para continuar la ‘investigación’ — atinó a decir Changmin al apartar sus labios; asfixiado, avergonzado y enfurecido, pero con flojeadas fuerzas…

¿Qué estaba haciendo? ¿Dónde estaban sus inquietudes, su preocupación?

<<. Soy demasiado mayor para estar ‘experimentando’. Debo de centrarme en lo que he venido a hacer… Centrarme en… Concentrarme en… .>> los pensamientos de Changmin quedaron inconclusos cuando sintió que los labios de Yunho se habían ‘apegado’ a su cuello.

Ya no importaba si en aquel momento Yunho le tumbaba sobre la cama (de forma horizontal e improvisada). Aprobó que le quitara los zapatos, y que de nuevo besara sus singulares labios, lamiera en el interior sus rosadas encías y después mordiera su boca.

Aunque todo resultara extraño, e incluso ella (su prometida) continuaba en la mente de Changmin (como siempre desde entonces), ahora había sido eclipsada por aquellas leves muestras de ardiente afecto…


La respiración de Yunho era fuerte, como su olor esparcido en toda la suite...
Si el ‘lobo feroz’ de aquel cuento tenia algún sonoro jadeo, seguramente sería el mismo que escapaba de Yunho.

— Changmin… —

Encima de él, deslizó la camisa de Changmin lo suficiente como para dejar sus hombros y parte del pecho al descubierto. ¡Cómo engañaban las prendas! Al quitarlas descubrió que Changmin era un esbelto hombre con cuerpo de ‘guerrero’ (lo que era más costoso de manejar a su atojo...)

Por lo contrario, el menor no tenía indicios de sumirse completamente (aunque le despojaran de su ropa y su firme ‘volcán de lava blanca’ quedase al desnudo), y en su ahora ardiente imaginación solo fabulaba lo fantástico que podría ser atropellar a Yunho bajo su cuerpo, y desfogarse con aquel misterioso e irritante hombre nocturno con el que había tenido un trato formal y abierto, casi de consuelo, en un tipo de ‘trabajo’ conjunto, pero nunca sincero.

— Déjame acariciarte, Changmin — gimió extendido sobre él.
Con su áspera americana cubriéndole el ancho cuerpo.

El menor abrió sus pardos ojos como los de un adulto cachorro. Parecía estar diciendo “Ni se te ocurra…”, pero ya tan abatido, triste y a su vez caliente que poco le podía importar.

Los largos dedos de Yunho, terminados casi en redondeada punta, surcaron la descubierta y sutil montaña trasera que se escondía sobre la cama. Los dedos se hundieron en la hendidura que formaba las nalgas, y clavó uno de ellos en el interior, obligando a que Changmin se curvarse lanzando un leve y resignado quejido por su boca.

Una de las largas piernas de Changmin (asustado) golpeó la mesita junto a la cama, logrando que la copa que allá se encontraba, con su rojo interior, se balanceara y cayese definitivamente al suelo, junto al escandaloso sonido del cristal quebrándose sobre el piso.

Yunho se detuvo de inmediato, sacando sus dedos que con tanto empeño había logrado clavar. Se incorporó, y observó aquel líquido esparcido sobre el parqué que cubría el piso de la habitación. El líquido rojo formaba un charco iluminado por la luz.

— ¡Oh! ¡Changmin! — exclamó enfurecido.

Incluso el nombrado pudo observar en los rasgados ojos oscuros de Yunho una nueva expresión de enfado en su pequeño rostro.

— Lo siento. No puedo hacer algo como esto.— comenzó a justificarse Changmin, con pomposas mejillas enrojecidas, mientras intentaba incorporarse y vestirse casi al mismo tiempo. Pero descubrió que la queja y disgusto del moreno se debía al desastre ocasionado por aquel líquido. — Yunho… Alguien vendrá y se ocuparan de limpiarlo — le tranquilizó, pero el moreno continuó arrodillado junto aquel charco.


Changmin se incorporó incomodo en la cama, sentándose en uno de los bordes de ésta, y se calzó de nuevo los pies con sus cómodos zapatos; y cuando se levantó, sintió que algo había quedado enganchado en el puntero de uno de ellos.

Changmin dirigió su mirada hacia abajo, donde observó como sus zapatos masculinos, terminados en punta, habían quedado enredados en algo que parecía un manojo de cabellos.

Inclinó su cuerpo para llegar a rozar con las manos sus pies, e intentó desenredar aquello.

Asustado al comprobar que era un largo cabello, Changmin agitó su pie para desprenderse del enredó. Cuando finalmente logró ‘desatarse’ de ellos, tomó esos cabellos con sus manos y los estiró, logrando así que algo bajo la cama se moviese de forma sospechosa.

No se trataba de un manojo de cabellos sino de una tupida melena castaña, larga y perfecta, que poco a poco apareció por debajo de la cama...

El corazón de Changmin se volvió más y más pesado en su interior. Intentó tragar saliva, pero no lograba que algo pasase por su ahora estrecha y atemorizada garganta al descubrir que aquel cabello terminaba en una redonda cabeza que comenzaba a aparecer con cada estirón que daba….

La cabeza sin vida estaba unida al cuerpo que aún se encontraba bajo el lecho (ese mismo en el que antes había estado tumbado).

Changmin dejó escapar una exclamación de horror que le hizo soltar de inmediato y de forma automática aquel cabello que le había servido de ‘cuerda’ para ‘extraer’ la verdad que se encontraba bajo la lujosa cama de la habitación iluminada.

Era aquel rostro vacio ese mismo que recordaba con vida… Ahora pálido cual tiza blanca (pero no descompuesto). Ojos abiertos, secos y sin ningún ápice de vida, en unas cuencas sucias que habían absorbido y adherido el poco polvo que se encontraba allí abajo. Una de sus finas manos visible, con la palma abierta envuelta en una sangre ya seca. Incluso podía ver sus femeninos hombros y los delgados tirantes de su vestido rojo, pero no se atrevió a sacar más su cuerpo…

El cuerpo indudable de JunHee.

Todo parecía haberse sumergido en un silencio fúnebre, y el corazón de Changmin comenzó a sollozar en su interior de forma terrible, haciéndole respirar con dificultad, como cuando se siente una fuerte punzada en el pecho.

De entre la luz apareció de nuevo Yunho, el indudable dueño temporal de la habitación que había mantenido aquello oculto entre un gran puñado de mentiras bien formadas:
— Déjame explicarlo… — dijo con frialdad al levantarse y verse descubierto— Lo entenderás todo, todo lo que deseabas saber — su atrayente voz se ajustaba perfectamente a su aspecto.

Con cada segundo las luces perfilaban los detalles de Yunho. Se podía observar su rostro pequeño y el color carmesí de aquel liquido del suelo que había esparcido ligeramente sobre su boca, perdiéndose entre sus labios.

La mandíbula de Changmin comenzó a temblar, junto a todo su cuerpo.
¡Nunca antes había temblado de aquella manera!
Como si le rodeara una infinita zona cubierta de hielo y escarcha.

— ¿Qué diablos es esto? — preguntó Changmin asustado, su nariz enrojeció y estaba al borde de un llanto desolador. — ¡Qué es todo esto! ¿Lo sabías? ¿Eras tú, Yunho? — cada palabra que decía era más difícil que la anterior. Le pareció una desagradable “broma”.

Changmin sentía que se iba a desplomar
¡Confió ciegamente en Yunho!
Se sintió más que estúpido por eso.

Deseaba huir, pero la escena era una pequeña prisión:
El cuerpo bajo la cama, Yunho acercándose… todo era paralizante; y quería saber.

Y por un momento el deseo de la verdad, del saber, del conocer, era más grande que cualquier miedo, pavor, dolor…Y Yunho tenía la verdad en el interior de sus labios corazón, ahora manchados por aquello a lo que antes había clasificado como bebida pero de un color demasiado intenso, permanente y reseco como para ser cualquier tipo de bebida cotidiana...

— Lo sabía… por supuesto que lo sabía. — contestó Yunho lentamente — Desde el primer momento en el que te vi — confesó, pero él no se movió — “Un hombre muy vital, lleno de cosas insoportables y buenas, pero él está perdiendo su tiempo”. Aquello fue lo que pensé al verte con tu prometida, Changmin. Ciego. Era como si estuvieras completamente ciego. Y yo completamente solo en ese momento — Yunho sonrió y sus dientes blancos habían sido ligeramente ensuciados por aquel espantoso color. — Yo fui al espectáculo que realizó el Hotel. Allí fue donde os vi a ambos por primera vez... ¿Recuerdas que te lo conté?... — Changmin lo recordaba, pero no se veía capaz de hablar o gesticular. — El espectáculo, el entretenimiento ¡era fascinante!, pero entre todas las escenas… TÚ eras la que más me apasionaba — le señaló con su dedo — Y pensé “Qué divertido debe ser estar con él”, no en modo romántico, simplemente disfrutar de tu compañía. Y no me equivoque… pues fue Changmin quien me mantenía entretenido en estas últimas noches. —

Yunho se acercó poco a poco, pero Changmin daba unos desconfiados pasos hacia atrás.

— Ella… JunHee… — continuó hablando el mayor, señalando el cuerpo allá extendido — Yo no tenía intención de hacerle nada malo, Changmin. — dijo a la vez que elevaba las gruesas cejas negras a modo de fingida inocencia — Ella gozaba de tu compañía, cosa que envidiaba, pero… no iba a matarla por ello. Las cosas sucedieron de ese modo... — encogió sus hombros, y Changmin deseó abofetear y rajar su duro rostro.

—Esa noche en la que la vi conquistando, o siendo conquistada… por Kim Jaejoong…— confesó detalladamente. Changmin le dirigió una mirada interrogativa con su expresiva cara — Sí, yo por casualidad no estaba muy lejos de la escena que nos describió Jaejoong la pasada noche. — continuó confesando Yunho — Era obvio que el amor que procesaba ella por ti no era realmente limpio. No voy a mentir diciéndote que aquella escena no me molestó. Yo había fijado mis ojos en ti, y ella te estaba engañando como a un imbécil, ¡por supuesto que me molestó! Quizás por ello me acerque a ella… — hizo una pequeña pausa, pero Changmin no pronuncio ni una sola palabra, por lo que Yunho continúo el relato:

— Parecía casual, simplemente tropecé con JunHee en el Hotel... Aunque fue algo intencionado, ella creyó que fue una buena casualidad. Yo no sabía que se había citado con aquel atrayente hombre de antes, y mucho menos imaginaba que ella pudiese saltarse aquel plan para irse conmigo…. ¡Qué mujer más seductora! — no pudo evitar sonreír, y Changmin enarcó las cejas— Ella se dejó engañar por algo de mí que yo desconozco. Quizás le gusté…, pues no paraba de tocarme y reír cuando hablaba conmigo, disculpándose por el tropiezo anterior. Tenía una risa muy dulce, y una mirada muy sensual, creo que por un instante ella me gustó, pero fue una atracción diferente a la que pude tener contigo al verte.— explicó Yunho dando un paso más al frente— Ella insistió en ‘tomar algo’ conmigo, ¿un trago? Ella decía que tenía tiempo suficiente ¡Ah! ¡Como si tú no existieras en aquel momento!. ¿Qué debía hacer yo? — Changmin no respondió — La razón por la que JunHee nunca apareció a la cita con Kim Jaejoong, fue por qué se entretuvo conmigo…, e incluso no fue difícil desplazarla hasta mi suite. Ella dijo que ‘Yunho’ era un nombre común y hermoso, y apostilló que parecía un hombre fuerte. ¿Por qué me eligió a mí en lugar de un hombre tan erótico como el anterior? No lo sé. — volvió a encoger sus anchos hombros — Pero sus intenciones quedaban al descubierto aquí mismo, en mi habitación... No te preocupes. No tuve ninguna relación con ella, si eso te preocupa. —

Toda aquella historia era mucho más horrible de lo que Changmin había imaginado. Cada palabra que escuchaba la recreaba en su mente, como un ‘video espía’ que había captado todo aquel engaño. Changmin se sintió apenado.

— En realidad, ella no se comportaba como una vulgar ramera. Ni se comportaba de un modo obsceno. Era toda una dama, y representaba bien el papel de una ‘soltera’ caliente y sutil. — ¿Aquellas eran unas palabras de animo? Changmin sintió ganas de comenzar a reír angustiosamente cuando le escuchó. — Logré besarla, incluso ella quería tumbarse encima de mí. No me negué. Su olor era especialmente cautivador, pero eso sería por qué en algún instante se mezclaba con el tuyo... — Yunho seguía hablando tan amablemente como siempre — Oh, la sangre es mi combustible más atroz. No te lo puedo ocultar más. Y su sangre parecía ser lo único que mis oídos eran capaces de escuchar, Changmin. — se justifico acercándose cada vez más a él — Me puse tan nervioso y enfurecido por su desconsideración hacia ti... Por un instante tuve una empatía de tu sufrimiento, y yo estaba ciertamente famélico... — pasó su lengua por el grueso labio inferior.

— Ella estaba sentada sobre mí, en esta misma cama, con su vestido subido hasta los muslos. — continuó — Extendí mis brazos y sostuve su cuello. ¡Tenía el cuello como un cisne! Era como una actriz de cine. Podía sentir la sangre que corría, fluía, por aquella zona. No podía soportarlo. La sostuve con mis dedos, y gire su cuello sin mayor esfuerzo… partiendo, rompiendo, desencajando algo en su interior que hizo un fuerte ruido. Aquello la hizo caer de bruces sobre mi, ya sin vida... Ni tan siquiera sufrió, no chilló, no se resistió, todo fue rápido e inesperado. Limpio y suave. Mordí su mano, rasque sus dedos, su muñeca, y me lleve a la boca aquel néctar rojo. — de los ojos de Changmin salieron tímidamente unas gruesas lagrimas al escuchar aquella espantosa realidad — No sé qué sucede con la sangre al cabo de un tiempo... Creo que ésta se evapora dentro del cadáver. Así que lo hago lo más rápido posible. Lo extraído lo atesoro —

Changmin le miró incrédulo: — ¿Te estabas bebiendo su… sangre… todo este tiempo? — al imaginar que aquel vaso que había visto anteriormente mantuvo en su interior la sangre de ella para ser tragada como leche, un deseo de vomitar apareció en su garganta — Estás loco, Yunho — le gritó.

¿De que se trataba toda aquella locura? Sólo podía pensar que Yunho era un hombre que había perdido su juicio, y en su mente vivía un sinfín de fantasías macabras.

— No. No lo estoy. Ni tampoco se trata de un artículo que quiero que realices. — negó con su cabeza — ¿Por qué? No lo sé. No recuerdo desde cuándo o por qué soy así. Lo necesito, tanto como tú necesitas otras cosas vitales, Changmin. Lo necesito para que el corazón bombé sin detenerse. Lo único que bombea tu corazón, lo único que riega tu mente, es sangre…, y es lo único por lo que eres capaz de vivir. Ella creía que yo era capaz de hacer el amor, pero en ese instante mi cuerpo estaba paralizado. La sangre es lo único que puede llegar hasta el cerebro, activar miembros, músculos, articulaciones. Soy normal, no tengo ningún tipo de poder o fuerza. Ni tan siquiera creo que sea inmortal. Mi color de piel es tan sano como el tuyo, su pigmentación no varía. — levantó la manga de su americana, y mostro su piel morena — Soy sólo lo que ves. Simplemente lo que ves. — los ojos oscuros de Yunho se clavaron sobre los suyos — Dispongo de unos insignificantes y mortales incisivos, pero no necesito matar para ello, ¡la sangre esta en todos los sitios!, pero… estas cosas suceden, incontrolables, imparables. — le explicó con el deseo de que el menor le comprendiera — Necesito a alguien a mi lado. Podría estar solo, pero me he acostumbrado a tu presencia, Changmin—

Era incapaz de moverse. Por unos segundos comenzaba a creer aquella inverosímil historia de Yunho, quizás por qué su mirada era increíblemente licita, y su rostro era tan tétrico como un ser seductoramente anómalo. Pero seguía siendo incapaz de decir algo.

— Me acerque a ti, tras haber terminado con ella... — continuó relatando Yunho — Te escuche discutiendo con los recepcionistas en el vestíbulo del Hotel. Era el momento idóneo para acercarme a ti. ¿Detective? No era una excusa cualquiera, ni era lo previsto de algún plan, pues de verdad me dedico a ello… La tarjeta de presentación que te mostré y te di es autentica — se apresuró a asegurar — Me encanta el comportamiento de los amantes en este tipo de ‘investigaciones’. Y es un buen trabajo donde conocer a todo tipo de individuos. Pero… mi plan sólo era estar contigo. Tú eras sin duda un buen candidato de compañero. Así que decidí ayudarte en tu búsqueda, pero yo era consciente de todo... — Changmin murmuró una frase repleta de insultos que Yunho ignoró, continuando: — Era divertido jugar a la ignorancia, aparentar la inopia, y el juego de las investigaciones llevaba a muchos caminos inesperados. — de pronto en sus ojos volvió aquel brillo de curiosidad que había tenido en las pasadas noches — Eres singular Changmin, y al estar solo ambos me di más cuenta de ello... Tenía curiosidad por ver que más sucedía, para mí esto solo era como ver una película, y toda película tiene un final. — consciente de que aquel era el fin de su actuación — Todos aquellos sospechosos… No tenía nada previsto, aparecieron los tres individuos, y ellos me mantuvieron entretenido junto a ti —

Cuando Yunho paraba de hablar, la habitación se volvía un sepulcro silencioso y turbulento. Changmin nunca había escuchado hablar tanto a Yunho, siempre se había mostrado misterioso a la par que silencioso esas noches. Pero ahora deseaba que callase.

— Tenía intención de contarte todo. — siguió al ver que Changmin continuaba paralizado — Pero siempre surgía algo nuevo... También eres inteligente, Changmin… así que sabía que pronto sacarías conclusiones de mis sospechosas acciones y comportamientos en todo el tiempo que pasamos juntos. Aunque fue un arduo trabajo ocultar todo esto, pero, fue indudablemente emocionante. La habitación tiene un aroma dulce y agradable ¿verdad? Fue complicado deshacerse de un olor putrefacto, pero aun más difícil fue hacer desaparecer el olor a perfume que ella desprendía. — volvió a caminar y Changmin se sobresaltó — Todos tenemos nuestros propios ‘trucos’— afirmó astutamente.

Changmin le dirigió una mirada asesina con sus ojos de color caramelo anegados en lágrimas.

— ¡Quita esa expresión de tus ojos, Changmin! — le pidió Yunho— Vuelve a la expresión de hace unos minutos, por favor. — todavía podía recordar aquellos ojos excitados mirándole desde abajo, sobre la cama — Era realmente adorable —

Enrojeció hasta las orejas — No eres lo que dices ser, Yunho. — le increpó — Sólo estas completamente loco. Lunático. Lo correcto sería afirmar que mataste a JunHee por algo tan banal como son los celos u obsesión. — su voz se elevó y por un momento su dolor estallo en forma de cólera. No podía creer toda aquella historia de terrorífica fantasía.

Yunho sonrió al escucharle — ¿Eso crees? — preguntó mientras extendía su brazo para aproximarse al cercano interruptor y apagar las únicas luces que iluminaban la suite.

La habitación oscureció de un modo apabullante.

El corazón de Changmin se aceleró, y su negro alrededor no hizo más que acrecentar un miedo interior que nunca antes había experimentado….

No se escuchaba nada, solamente su pecho latiente y su respiración aterrada.

No se oía el sonido de los pasos de Yunho, ni ningún otro sonido procedente de él. Quizás había creado aquella atmosfera deliberadamente, con el único objetivo de amedrentar al menor.

Y lo estaba consiguiendo…

Changmin, a pesar de la ceguera e inusualmente atemorizado, intentó caminar queriendo alcanzar la salida, pero una fuerte mano se amarró a él como una cuerda, y asió su brazo con fuerza.

— ¿Por qué huyes? — susurró Yunho cerca de su oído entre la oscuridad.

Era la primera vez que la voz de aquel hombre le provocaba aquella extraña sensación de terror. — ¡Jung Yunho! ¡Estás completamente loco! — chilló Changmin, dejando toda su fuerza en la masculina voz. Pero aquella privada habitación parecía ajena a todo el gentío del exterior. Como un negro infierno.

La oscuridad se había vuelto más impenetrable. El cuerpo de Yunho apresó a Changmin en la pared del modo más fuerte y temerario posible.

El varonil y agradable olor que desprendía el moreno era lo único ‘visible’ en aquel momento.

— Suéltame… ¡Basta! — Changmin se removió cuando sintió algo sobre su cuello.
Se trataba de los gruesos y apretados labios de Yunho, abriéndose paso en su piel con un tortuoso y feroz mordisco que le arrancó un profundo alarido.

Incluso el mordisco de un animal salvaje y despiadado debía ser menos doloroso que aquel que había recibido Changmin, que quería defenderse, pero parecía imposible.

No tardo en sentir un líquido deslizándose por su cuello, consciente de que se trataba de su propia sangre, esa misma sangre que en la penumbra la lengua de Yunho se afanaba por lamer y absorber con la boca.

El sonido de la lengua de Yunho chapoteando sobre aquel líquido era espeluznante.

El cuerpo del moreno se caldeo y encendió, e incluso por un instante Changmin fue capaz de sentir los genitales de él vitales e hinchados debido al incremento de ‘vida y calor’.

¿Podía ser verdad toda aquella anterior locura (en forma de confesión)?
Y con sus manos intentó apartar la abultada y dura amenaza, sin demasiada suerte.

¿Qué vena había explotado? ¿Qué arteria había reventado?. Changmin rogó en la oscuridad para que no fuese la yugular, el conducto que conectaba su mente y corazón, aquella que ahora dejaba salir aquel borbotón de sangre como si fuese una fuga de agua...


De pronto, se dio cuenta que el cuerpo de Yunho se había alejado.
Su calor se había disipado. Sus labios le habían abandonado.

Repentinamente la luz volvió a inundar la suite de nuevo...
Yunho había conectado las luces. Su rostro se mantenía limpio, retirando aquel líquido bermellón de su boca y zona maxilar, observando atentó la reacción del menor.

— Oh, no…. No — musitó Changmin inquieto.
Bajó su vista y observó, gracias a la luz, su camisa cubierta de escarlata sangre.

Su cuello bañado por aquello parecía más brutal y espeluznante de lo que podía parecer ese líquido en cualquier imagen que haya visto antes. Nunca sintió tanto mareo o nauseas al ver sangre, pero Changmin experimentó por primera vez aquella asquerosa sensación en la que su cuerpo se balanceaba y su vista se nublaba.

Tocó con sus dedos la sangrante herida de su cuello, por ese firme ‘bocado’, y su mano se empapó de aquel color rubí negruzco y llamativo como el neón.

— No pienso hacerte daño, Changmin. Sería lo último que haría. Créeme… —
Changmin pensó que Yunho le trataba como un imbécil. “No pienso hacerte daño” ¡¿Cómo?! El ‘daño’ ya estaba debilitando su cuerpo, manchando su elegante ropa de ese carmesí.

— No sucede nada. — le continuó tranquilizando con su exquisita voz. — Una persona puede resistir viva con solo el 40% de su sangre, ¿eras consciente de ese dato? Pero la recuperaras… He tenido cuidado. Las serpientes mortíferas coagulan la sangre de sus victimas, hice algo parecido. — ¿Por qué diablos de nuevo sonreía con sus dientes perfectos? — El veneno es sutil. Pero no te preocupes, pronto te sentirás mejor, te lo prometo. No vas a morir en este Hotel, no dejare que pase algo como eso... No dejare que te pase nada, Changmin —

Sí, tranquilizaba escuchar a Yunho.
Increíblemente era tranquilizante... Le empezaba a gustar su voz….

Changmin se dejó caer en el suelo, arrastrando su espalda por la blanquecina pared hasta llegar al piso. — ¿Veneno? ¿Me has envenenado? — preguntó, presionando con sus manos la hemorragia repleta de grumos negros y rojos.

— Es algo infinitamente mejor que eso…— Yunho se acercó y se puso de cuclillas frente a él — Eres un buen compañero, Changmin. Y verte sufrir es muy doloroso. — dijo entristecido al ver como el sudor comenzaba a aparecer sobre las ‘mejillas bebé’ de Changmin, antes de que éste cerrara sus ojos cansado y débil...


~~~~~~~


— Yunho-ah…— gimió rápidamente al volver a abrir los ojos.

Aún estaba sentado en el suelo, apoyando su espalda en la pared. Notó como el peso de su ropa mojada en sangre se había aligerado al secarse. Ya no sangraba cuando despertó...

— ¿Estás mejor? — le preguntó el mayor aún arrodillado frente a él, con su traje impoluto.

Changmin se llevó las manos al pecho:
— No… No… — tartamudeó exasperado — No está latiendo —

— ¿Ah?... Pronto lo hará. Respira...— le calmó con su serenada voz. Colocó los dedos en sus labios y exploró con la mirada su boca — La metamorfosis es el estado más complicado que los seres humano podemos experimentar. Pero no tienes de que preocuparte si estas conmigo, Changmin — acarició sus mejillas.

Changmin estaba absorto, tenía al alcance de su vista el cuerpo aún extendido y descubierto de su prometida en el piso de la lujosa habitación de Hotel. Tan pálida y desvivida como antes, cuando la había descubierto bajo la cama de Yunho.

— JunHee…— suspiró.
Nada había sido un sueño… y en ese instante deseó levantarse del manchado parqué, besar la álgida frente de ella y disculparse, pero no lo hizo...

Yunho se volteó y también observó el prefecto cuerpo de la mujer de melena aún intacta.

— Lo siento — dijo mirando de nuevo a Changmin. Se acercó a él y besó sus labios de imprevisto — Sé que la apreciabas... aunque quizás no fuese algo reciproco —

Changmin se mantuvo inmóvil, pensante, ni siquiera se quejó cuando Yunho besó de nuevo sus largos labios. Era deleitoso y extraño. No entendía nada...

¿Dónde estaba la herida que antes surcaba una parte de su garganta? No lo sabía.
Su cuerpo no latía, pero estaba hablando y respirando. Sentía el tacto de aquel engañoso hombre, su compañero, pero el miedo hacia él se había esfumado... No temía a Yunho.

— Quiero matarlos, Yunho — dijo súbitamente. El moreno le miró con sus ojos tiernamente rasgados y serios — Quiero acabar con el mujeriego Kim Jaejoong. Al hostil Park Yoochun. Incluso con Kim Junsu, quien tanto me ha ocultado incapaz de decirme nada. Quiero acabar con los tres — le explicó convencido, dando a cada nombre un oportuno adjetivo.

Yunho no puedo evitar sonreír. Changmin estaba experimentado un nuevo deseo.
(Quizás agradecido de que el deseo no fuese contra él)

—Tenemos tiempo para eso, Changmin…. — se levantó y extendió su mano para ayudar a Changmin a hacer lo mismo — Cámbiate de ropa. Aún tenemos la noche para hacer hablar a los ‘sospechosos’ — continuó con el juego.



~~~~~~~


Debía ser una de las pocas personas capaces de quedarse dormido en el agua, pero allá estaba Kim Jaejoong, sumergido su cuerpo en las aguas burbujeantes de la hidromasaje que presentaba el espectacular aseo de la habitación que había pagado.

Se había ‘zambullido’ tras una noche bebiendo en la sala de juegos del Hotel y agasajar a unas cuantas personas. Si iba a ser esa una de las noches en las que se podía permitir estar en aquella suite del importante Hotel, no lo iba a desperdiciar...

Jaejoong activo aquella burbujeante opción y después de unos segundos sintió como cavilaba en el interior del agua, cerrando sus grandes ojos y quedando sutilmente dormido.

La calma fue rota cuando repentinamente escuchó el sonido de la puerta.

Despertó al instante, moviéndose en el interior de la tina, haciendo que el agua espumosa se balanceara. <<. ¡¿Quién diablos será a estas horas?! .>> pensó alterado al mismo tiempo en que se incorporaba y se cubría el delgado cuerpo con el cómodo albornoz blanco que disponía la habitación.

Era una hora muy inusual para recibir visitas, pero en su caso, pensó que quizás se trataba de alguna divertida e improvisada cita nocturna. Por eso, Jaejoong no perdió el tiempo secando sus cortos cabellos, ni vistiéndose, pues ya irradiaba mucho atractivo de ese modo, y directamente abrió la puerta principal.

Su sorpresa al abrir fue encontrarse a aquellos hombres tras el umbral.

Era inevitable recordar a ambos individuos y sus extrañas preguntas, aquel interrogatorio de la pasada noche en la sala de juegos del Hotel. Aquel detective moreno de ojos ligeramente más pequeños que los de su acompañante, el cuál era algo más alto y de cabellos perfectos. Ahora lucían a la par, con trajes que enfatizaban su masculinidad y ambos tenían una apariencia limpia pero tenebrosa. (Changmin había hecho un gran trabajo aseándose y cambiándose)

— ¿Qué os trae por acá? — preguntó Jaejoong, acomodando su albornoz — Os conté todo lo que sabía aquella vez… incluso siento haber sido tan directo… — miró a Changmin, recordando aquel incidente. Volvió dirigir la mirada a ambos y mordió sus gruesos labios mojados — No esperaba vuestra visita, pero… si queréis pasar.., no os voy a negar la entrada…— rió con su delgado y liso pecho casi descubierto — Pero debó repetir que no sé donde está tu esposa o prometida, o lo que diablos sea…—

Changmin le miraba fijamente; su plan era aparecer ante Kim Junsu, pero fue imposible: — El restaurante no se encuentra abierto a estas horas, y debimos saltarnos un paso, e ir al siguiente. Por eso estamos aquí — comenzó a hablar Changmin, dejando a Jaejoong confuso.

Desde que ambos se conocían, siempre había sido Yunho quien había tomado iniciativa en todas las conversaciones, pero ahora se mantenía en silencio, observando a su lado como Changmin hablaba con soltura.

— Odie tus palabras aquella noche, Jaejoong. Fueron de lo más molestas, eres ciertamente un sinvergüenza por describir todo de ese modo, y describir a JunHee de ese modo. — le recriminó, pero Jaejoong fue incapaz de contestar y su rostro fue rodeado por las gotas que caían de su mojado cabello. Debían afirmar que era un hombre demasiado erótico a pesar de algunos leves defectos, ¡aquello molesto más a Changmin!. — Pero no te preocupes, no he venido por eso… Solo queremos que nos dejes entrar…—

— Qué rencor más dulce me guardas. Entonces… entrar —
Jaejoong sonrió, y abrió la puerta de par en par, para dejar entrar a ambos hombres.

Durante un instante Changmin sonrió a Yunho de soslayo, dejando ver sus rosadas encías como un niño. Yunho le devolvió la sonrisa consciente de lo que Changmin se proponía a hacer, y feliz al saber que, fuese algo bueno o malo, aquel sólo era el comienzo para ambos juntos…



- FIN -

Actua nº 147



MinJae:
-Sentimientos Equivocados Cap. 11


Traducción:
-Scut Hamsters [JaeMin - ChunJae] Cap. 10
-Business Affairs [YunJae - YooMin] Cap. 1