Why / Empty? - Capitulo 9 (Vol.II)

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"El cómo hacer desaparecer"


Llenaron una vez más el vaso de alcohol y lo colocaron entre sus dedos.

Las cosas no estaban saliendo nada mal para aquellos dos desaprensivos de maletines de imitado cuero. Encontrarse con Kim Jaejoong les había otorgado cierto privilegio, y el estado en el que se encontraba éste era un plus para sus fechorías.

La cámara de aquel antiguo y ‘nada inteligente’ teléfono grababa parte de la situación de la ahora estrella, y sus frase sólo lograban engravar la situación. El pasado había resurgido en su vida y se encontraba al borde de sus labios para finalmente estallar….

Jaejoong dejó caer sus brazos en la pequeña y rectangular mesa de aquel ‘pojang-macha’ en mitad de la nocturna calle, y bebió aquello que le habían servido ambos hombres.

El ‘huesudo’ y el ‘grueso’ continuaban hablando sin parar, y Jaejoong respondía a las cuestiones farfullando, dejándose guiar por el estado de inconsciencia y descuido.

El hombre de manos tan redondas como sus gafas (ese mismo que había quedado cautivado por el cantante desde el primer instante en el que le había visto deslumbrar en aquel ‘bar-carpa’) deslizó su mano por debajo de la mesa, hasta llegar a la pierna de éste.

<<. ¡Qué pantalones tan acordes con su despreocupada actitud! .>> pensó al acariciarle.

Al tocar esa delgada pierna, pudo sentir aquella tela rasgada y moderna de sus jeans, que dejaban al descubierto pequeños fragmentos de su blanca piel. Incluso con sus cortos dedos podía alcanzar a acariciar la piel desnuda y suave de los delgados muslos de Jaejoong.

Si ahora la sangre pudiese desbordarse de su oronda y casi puerca nariz, sin duda dejaría caer una gran hemorragia de ella, como un verdadero depravado. Y Jaejoong apenas notó aquella intromisión, quizás porque estaba demasiado ocupando soltando otra desanimada frase que acabaría filmada…



Jaejoong respiró profundamente y miró al frente donde se encontraba la calle y la carretera con sus innumerables luces cegadoras. Y de entre todas esas borrosas luces emergió una sombra… Una persona que se aproximaba con pasos rápidos. Una persona que parecía precipitarse hacia su mesa. Una silueta que aparecía de entre las luces de la carretera con aquella forma de caminar que le era tan conocida a Jaejoong...

Pero la borrosa visión (debido al cansancio y la bebida) había herido a Jaejoong, y le fue difícil saber de quien se traba ‘aquella sombra’ al comienzo. Pero cuando aquella persona se detuvo frente a la mesa, ya no hubo duda en su identificación…

— ¿Yunho?…— preguntó Jaejoong aún sentado, elevando su rojizo rostro.
¿Era una ilusión o ese hombre moreno y amplio estaba frente a él?

Pronto confirmó que era completamente real…
Todo lo era, incluso el sudor que hacia brillar su pequeña frente, y la sudadera oscura impregnada de un sutil rastro de ese mismo sudor, eran reales...


El hombre delgado y seco se giró de inmediato, y observó al nuevo.
— ¿Qué…? — fue lo único que logró soltar por su boca.

De una firme manotada, Yunho le ‘robó’ aquel aparato tecnológico, lo dejó caer al suelo con fuerza y por último lo pisó con decisión....

El teléfono se hizo añicos bajo las zapatillas de Yunho, logrando que los botones saliesen disparados y la pantalla se quebrara volviéndose completamente negra. La imagen de Jaejoong había desaparecido de ella….

— ¡Maldición! — exclamó el hombre levantándose de inmediato.

Su compañero no se movió de su posición, incluso aún mantenía descaradamente su mano entre los pantalones de Jaejoong. Cuando Yunho se percato de aquel detalle, le atrapó rápidamente del antebrazo y le obligó a quitar sus dedos de la nívea piel, no sin antes clavar sus rasposas uñas en aquella deseable zona.

Jaejoong se quejó molesto, levantándose y tropezándose con la mesa de plástico.
Las botellas de verde vidrio se balancearon hasta que algunas de ellas cayeron a los adoquines, estallando en pequeños y grandes trozos.

En un solo instante todo se había vuelto un pequeño caos de ruido y tensión.
(algo en alguna ocasión común en ese tipo de sitios).


Todos se habían levantado de sus asientos por la intromisión del moreno.

— ¡Estáis molestando! ¿Por qué no desaparecéis? — les regañó Yunho.

Su rostro era más temible que en otras innumerables ocasiones, quizás era ese el efecto que mostraba una persona que acababa de ejercitarse, o quizás era una expresión que solo un hombre enojado podía mostrar.

Yunho estaba furioso, y su mirada era la demostración de eso. Una mirada mucho más fuerte y rasgada que cuando se concentraba en alguna ardua coreografía.

— Eso... E-so, mismo les…dije yo — comentó Jaejoong queriendo mostrar que sabía defenderse él solo (aunque sus mejillas rojas y su voz parecían decir lo contrario....)

El propietario del celular se agachó para observar su aparato destrozado.
— ¡Deberías pagarme esto! — exclamó dirigiendo una mirada amenazante al ‘recién llegado’.

Yunho rebuscó en los bolsillos de sus deportivos pantalones hasta hallar unos pocos billetes que tiró a su cara. Los coloridos papeles no llegaban a los 20000 wones (podía ajustarse con el precio de esa porquería), pero aun así, el trajeado hombre se arrodillo para cogerlos con avaricia.

— Deberíamos irnos… — propuso su compañero de gafas, nervioso por las reprimendas.

— Sí, es mucho mejor así... — el demacrado hombre señaló a Jaejoong a la vez en la que miraba al inoportuno moreno con desprecio: —… ¿Quién iba a querer comprar unas grabadas y patéticas palabras de él? ¡Nunca pensé que podía ser tan corrompido, infecto y promiscuo! ¡Argh! — se acercó a la celebridad, y como muestra de desprecio dejó que de su boca salieran unas asquerosas gotas de saliva que macharon la ardiente cara de Jaejoong. — Patético —

Yunho observó conmovido aquella escena, notablemente afectado al ver el rostro de Jaejoong con esa expresión tan débil e inusual en él. Nunca se imaginó ver de nuevo esos grandes ojos entristecidos, incluso creía que, en su nuevo estatus, Jaejoong no podría volver a quebrarse.

El tórax de Yunho se empezó a hinchar de algo similar a la cólera, o aún mayor a eso.
Sentía que iba a estallar, como estalla un artificio, una bomba a contrarreloj….

Alzó su puño y utilizó toda esa impotencia acumulada para estrellarlo sobre el rostro del escuálido y enjuto hombre trajeado que cayó de costado sobre la calle peatonal al recibir el golpe.

Su compañero se llevó sus gruesas manos a la boca sosteniendo una exclamación. De pronto aquel hombre moreno le pareció algún tipo de ‘guardaespaldas sudado’ de tenebrosa mirada.

Jaejoong abrió excitado sus húmedos ojos multicolores de par el par al observar aquel impacto.

Se acercó impresionado al hombre extendido en el suelo, y sin poder evitarlo comenzó a reír de forma molesta y burlona debido a la bebida. A continuación, Jaejoong aproximó su pie al rostro del yaciente hombre para, en modo de vendetta, aplastar una de sus inexistentes mejillas en los adoquines repletos de los fragmentos del cortante vidrio anterior.
Por instante deseó morbosamente saber que sucedería si uno de esos afilados fragmentos se hundía en el pequeño glóbulo ocular (casi oculto por los parpados) de aquel ‘desgraciado’ que le había insultado. ¿Qué consecuencia tendría rasgar esa sensible y gelatinosa zona?

— ¿Quién es el “patético” ahora? — le recodó Jaejoong con maliciosa voz.

Yunho se acercó rápidamente, deteniéndole para evitar aquello.
Y el hombre, consciente, se levantó a la velocidad de la luz.

Confuso por el golpe recibido, y asustado por las intenciones de Jaejoong, huyó de modo precipitado con el maletín entre sus manos (y aprovechando para robar la, para su desgracia, vacía pero valiosa bolsa de Jaejoong), haciendo lo mismo el otro hombre que apenas podía mantener el ritmo de huida de su compañero...

Jaejoong respiró con dificultad y se sintió reconfortado cuando de pronto el moreno limpio las malintencionadas gotas de saliva de su ardiente mejilla con la manga de su sudadera... Parecía una especie de espejismo verle de nuevo, una vez más, incluso no entendía el por qué ahora estaba allí escudándole, pero en ese momento insólitamente agradeció que estuviese junto a él como lo había estado hace mucho tiempo….


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