KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

El Don De La Locura cap 4

Otra vez se veía sentado en el borde de la cama observando atentamente como las agujas del reloj avanzaban lentamente acercándose poco a poco a la hora que tanto significaba para el. Esta vez estaba seguro de que el encuentro no sería tan breve, eso no se lo perdonaría. Su corazón latía cada vez más rápido y sentía la necesidad de abrir la puerta de par en par y buscarle en el pasillo y no detenerse hasta no tocar aunque fuese brevemente su piel. La tarde había sido tan larga para el que solo se había pedido el no desesperar hasta llegar la noche, momento en el cual se había propuesto no cortarse el mismo las alas en ningún momento.

Finalmente la puerta de la habitación se abrió lentamente y Jaejoong entró cerrando la puerta con extremo cuidado tras de si.

- Espera .. - dijo al ver que Changmin hacía un amago de levantarse de la cama al verle - déjame a mi...

Changmin se quedó sentado en la cama observando como Jaejoong avanzaba hacia el lentamente mirando hacia el suelo. Unos palmos lo separaban de el cuando éste apoyó sus manos sobre la cama a ambos lados de sus piernas inclinándose sobre el buscando su boca. Aun no había sido capaz de imaginar algo mas intenso que abalanzarse y besarle pero el que Jaejoong hubiera sido aquella vez el que recorriera la distancia que les separaba para terminar el recorrido con un sensual beso lo acababa de superar todo.
Sentía la suave presión de sus labios sobre los suyos adquiriendo fuerza por segundos para luego volver a suavizar, su pelo lacio rozando su cara y su aliento acariciando una y otra vez su piel.
No le parecía justo que aquello exigiera una pausa en algún momento.
Lo que sentía mientras le besaba le aislaba de todo... cerrar los ojos y entregarse a sus labios era suficiente para no saber si seguía pisando el suelo.
Recorría su boca una y otra vez y comenzaba a sabérsela de memoria y a saber enlazar con la mas extrema armonía y sensualidad sus movimientos como si fuese ya capaz de preveer el próximo gesto de su boca sobre la suya, aunque aun así era capaz de despistarle si así se lo proponía.
A veces una sonrisa se escapaba de los labios de Jaejoong y se dibujaba contra los de Changmin y aquel era el mejor incentivo para seguir que podía recibir por su parte.
Por sus besos habría jurado que podría haberle conocido sin haberle escuchado nunca hablar porque hasta sonreía al besar y al besar le daba calor... el calor le hacía sentirse vivo, entonces al igual que su persona sus labios también eran la vida.
Jaejoong era su todo.

Comenzó entonces a notar como Jaejoong ralentizaba el beso y como muy poco a poco pasaba de mezclar su boca con la suya a solo rozar sus labios. Entonces su voz susurrada le hizo abrir los ojos y encontrarse con los suyos que brillaban al reflejar la tenue luz que entraba por la ventana.

- ¿Vamos? La noche nos esta esperando... - hizo una pausa y miró a su alrededor - Estas paredes ya han visto suficiente, busquemos otras.

Changmin le sonrió y asintió mientras veía sus ojos alejarse de los suyos al enderezarse. Le dio la espalda y caminó hacia la puerta. Changmin le siguió respetando al máximo el silencio que Jaejoong era capaz de mantener con sus movimientos.

- Espera... - le indico Jaejoong girándose hacia el - Camina detrás mía. Hay pocas cámaras y menos ojos para ver lo que graban pero aun así hay que tener mucho cuidado...Ok?

Changmin asintió una vez más y un segundo después vio sus dedos entrelazados con los de Jaejoong que antes de abrir la puerta había anudado ese pequeño lazo.
Apenas abrió la puerta y observó atentamente antes de abrirla más ampliamente. No tuvieron que esperar mucho para poder lanzarse al pasillo. La iluminación no era muy generosa algo que estaba de su parte y el suelo bajo ellos permanecía mudo al ser recorrido por unos pies envueltos en calcetines.
Habían avanzado durante apenas unos minutos cuando Jaejoong decidió dirigirse a el.

- ¿A donde vamos?
- A donde podamos... - susurró Jaejoong con una voz mas leve que la suya a modo de advertencia.
- ¿Y ese sitio cual es? - insistió Changmin bajando aun mas el volumen de su voz.
- La cocina - le informó Jaejoong volviéndose hacia el un instante dirigiéndole una cara de divertida sorpresa antes de seguir hablando - Allí no hay cámaras y el cierre de la puerta es un tanto ridículo. Hasta un niño podría abrirlo.
- Pues ... vaya .... y si entra quien no debe? Hay cuchillos y...
- Eso esta en cajones bajo llave. No se les escaparía algo así. No es la primera ves que entro all-...shhh!!! - le silencio repentinamente haciéndole pegarse a la pared.
- ¿Qué? ...
- Ahí esta el duende que persigue a la señora Gong Hyun ...

Changmin dirigió su mirada hacia el lugar que señalaba y se tapó la boca para no romper en una sonora carcajada al ver a una mujer rechoncha de corta estatura que fregaba el pasillo.

- A saber donde tiene su guarida, da bastante mal roll-- ... - empezó Jaejoong deteniéndose para taparse la boca al ver que Changmin se encogía de la risa - No hagas ruido! Ah! No te rías que me harás reír a mi, para ya!

Changmin no dijo nada y se limitó a concentrarse en no dejar escapar su risa por los pasillos. Jaejoong le hizo volver a avanzar temeroso de haber hecho ruido. Estar demasiado tiempo parado en un sitio no resultaba para nada práctico.

- Ven - le indicó Jaejoong - Bajaremos por las otras escaleras, justo debajo nuestra suele haber un vigilante de pasillo ...
- Ujum ...- Changmin asintió.
- No te tapes la cara! -rio Jaejoong - No te rías mas!
- Es .. es culpa tuya - susurró respirando torpemente.

Era increíble como Jaejoong recorría los pasillos controlando donde se encontraba cada encargado del centro para no ser visto. Changmin se sentía protagonista de una aventura. Aun entonces se impresionaba de la capacidad de Jaejoong para hacer que todo pareciese distinto, de otro color. Con solo proponérselo estaba consiguiendo que, aun entre paredes, Changmin pudiera sentirse libre.

- Está es la cocina... Vigila que no venga nadie - le pidió Jaejoong mientras sacaba una cuchara de su bolsillo cogiéndola por el extremo opuesto - Mira... esta tirado. Las hojas de la puerta están bastante separadas así que solo metes el mango de la cuchara... y se abr- ... Ábrete! No me dejes por mentiroso ahora...
- ¿Has hecho esto así antes ? - le preguntó Changmin intentando no reírse al ver que no conseguía abrir la puerta .
- ¡Si ! ..... espera, en nada lo consigo y ... seeeeh!! ¿Ves ? - le mostró Jaejoong abriendo finalmente la puerta - ¡Pasa, vamos !

Entraron en la cocina y cerraron la puerta cuidadosamente. La cocina era realmente grande, de mostradores amplios y armarios bastante respetables. Jaejoong empezó a abrir de una en una las puertas de los armarios revisando las estanterías.

- ¿Que buscas?- le preguntó Changmin con curiosidad.
- Las galletas... tienen que estar en algún lado - abrió una puerta mas y levantó un puño a modo de victoria - ¡Seh !¡Aquí están !¿Quieres ?
- ¡Si, pásame unas! - le pidió Changmin al niño pequeño que sin duda tenía delante en aquellos momentos.
- ¡Toma cógelas! Ahora tengo un asunto pendiente...

Jaejoong cogió una botella de leche del suelo y fue directamente hacia la nevera. Changmin ya supuso por que lo hacia.

- ¡Que no se atrevan a poner leche caliente en el comedor mañana!
- Se darán cuenta - le previno Changmin sin poder parar de sonreír ante cada una de sus ocurrencias.
- ¡Que va! Son una pila de viejecitas que ni recordarán donde estaba la leche, no harán un estudio de esto! Pensaran que cualquiera de ellas lo hizo en cualquier momento.
- Déjame preguntarte algo ...
- Dime ... - dijo Jaejoong antes de meterse una galleta en la boca - "¿Que egs?"
- ¿Hemos venido aquí a por las galletas ?
- ¡Ni mucho menos !

Jaejoong soltó el paquete de galletas y se acercó a Changmin hasta situarse frente a el. Palpó con sus manos el mostrador central de la cocina que tenía a sus espaldas y se impulso para sentarse encima. No dio tiempo a Changmin a imaginar lo que iba a hacer. Rápidamente le rodeo con sus piernas por debajo de sus caderas tirando de el haciéndole acercarse al mostrador solapando así su cuerpo con el suyo. Jaejoong volvió a tener la iniciativa del beso y empezó recorrer la nuca de Changmin con sus dedos revolviendo un poco su pelo mientras compartía sus labios. Notó en la yema de sus dedos como este se estremecía al hacer aquello y sonrió. Changmin buscó la cintura de Jaejoong y la recorrió con las manos hasta posarlas en sus caderas. Al igual que sus labios quería memorizar su cuerpo.

Cuanto más le besaba mas necesidad tenía de hacerlo, mas adicto era a ello.

Las manos que hasta entonces habían permanecido en las caderas de Jaejoong comenzaron a subir introduciéndose por debajo de su camiseta.
Le acariciaba lentamente percibiéndole por momentos como algo frágil dada la suavidad de su piel que poco a poco adquiría temperatura bajo sus dedos.
Comenzó a abandonar la boca de Jaejoong para permitirse avanzar por su cuello besando cada centímetro que recorría mientras el insistía en acercarle mas a su cuerpo sin retirar sus manos que aun paseaban por su cuello y nuca.
Changmin ya solo era capaz de sentir la parte de su cuerpo que estuviera en contacto con el.
Bajó entonces con sus labios a la altura de su clavícula besando insistentemente la piel de aquel que se comenzaba a estremecer.
Alejó una de sus manos de su cintura para apartarle unos mechones de pelo de su cuello con la intención de volver a subir, esta vez intentando llegar mas hacia tras para probar la zona que aun no había probado.
Rozó, besó y mordió suavemente en el momento que sintió que los labios no le dejaban expresar lo que quería trasmitirle.
Entonces una intensa ola de calor invadió todo su cuerpo al escuchar de sus labios un ahogado gemido de sincero placer a causa de su última acción.
Había hallado su punto débil, un tesoro en su cuerpo y no se le olvidaría jamás donde estaba.

En aquel momento el ruido causado por una puerta en el pasillo al cerrarse bruscamente les obligo a volver a la realidad. Ambos miraron hacia la puerta sobresaltados y después se miraron a los ojos atentos ambos al ruido que hacían sus propias respiraciones.

- Creo que ... - susurró Jaejoong deteniéndose a tomar aire - deberíamos irnos de ... de aquí.
- ¿A donde ... ? - le preguntó Changmin maldiciendo en sus adentros aquella interrupción.
- Quiero ir a ver ... algo. Sígueme - le pidió Jaejoong bajándose del mostrador.

Jaejoong se acercó a la puerta y le indicó a Changmin que le siguiera con cuidado. Volvieron a las escaleras pero no regresaron a su planta sino que siguieron subiendo. Avanzaron ambos en silencio hasta que finalmente Jaejoong se detuvo frente a una puerta en la que colgaba un letrero.

- ¿Psicólogo Shin Seung ? - leyó Changmin extrañado - Es ... es ese tu psicólogo?
- Si, lo es - respondió seriamente - Tengo que entrar un momento ...
- Esta cerrada Jaejoong - le informó Changmin intentando girar el pomo de la puerta - ... y esta cerradura no es como la de la cocina.
- Bueno ... solo lo intentaré. Déjame probar - dijo Jaejoong sacando de su bolsillo una llave e introduciéndola en la cerradura - Ah! Lo conseguí!!
- ¿¿Como has conseguido esa llave??
- En un despiste del Doctor en la ultima sesión - dijo Jaejoong recordando como efectivamente la excesiva cercanía del doctor le había invitado a tomar las llaves que bailaban en el bolsillo de su bata - Tiene una copia, pensara que ha perdido una. Pasa ...

Ambos entraron en la sala y cerraron con llave para ganar tiempo si alguien venía. Estaba todo realmente ordenado, debían cuidar de no descolocar nada y dejar evidencias de su presencia por allí.

- Buscamos mi expediente - explicó Jaejoong - Esta mañana estaba sobre la mesa según creo ... Mira tu en esos archivadores yo miraré en estos cajones.
- Ah! ....claro - dijo Changmin. Se acababa de dar cuenta de que se propusieron aquello la primera vez que se vieron.

Apenas se pausaban en su búsqueda pero no perdieron en ningún momento el contacto de sus voces.

- Pienso encontrarlo ... sea como sea - aseguró Jaejoong - Estoy cansado ya de este lugar, quiero ver mundo.
- Así será, ya lo veras - le apoyó Changmin seguro de lo que decía.
- Ah ... si. Imagínate ... Si la liamos así entre estas cuatro paredes ¿Qué podríamos llegar a hacer fuera ? El mundo se nos quedara pequeño, me encargare yo de eso.
- ¿Te encargaras de eso? - rio Changmin con tan solo imaginar la de cosas que se le ocurrirían a aquella mente si le dieran la completa libertad.
- ¡Si ! En serio. Solo desde la ventana de mi habitación ya puedo contar mas de cien lugares a los que iría, y eso es solo lo que alcanza la vista.
- ¿Que lugar por ejemplo ?
- Pues ... iría al rio que queda cerca de aquí, bordeando esta zona. Iba allí de pequeño. En verano es perfecto para zambullirte en el agua y en invierno llega a helarse y puedes patinar. Aunque nunca he sabido patinar ... - cerró un cajón y miró a Changmin - ¿Tu sabes ?
- Pues, la verdad?¡Soy realmente bueno !¡ Era el mejor ! Debería revisar si lo sigo siendo ... - dijo con picardía.
- ¡Joder que modesto ! - rió Jaejoong abriendo otro cajón - Pues me lo demostraras y me enseñaras y ... y el alumno superará al maestro!
- ¡Otro igual de modesto !
- Seeeeh ... si es que yo ... ¿Qué no hago bien? Piénsalo!... Abro cerraduras, puedo no ser visto si así lo quiero, soy bueno haciéndote reír ...
- Y aun mejor besando ...
- Solo si beso con ganas. Me gusta besarte y eso me hace bueno - dijo Jaejoong.
- Pues entonces no habrá quejas si te digo que pienso pasarme la vida besándote ...
- Pero habrá que hacer pausas no?
- ¿Para que ? ... - preguntó Changmin - No me gustan las pausas.
- Pues ... es para poder comer galletas! - le soltó Jaejoong riendo ampliamente haciendo reír a Changmin.
- ¡Siempre saltas con alguna neura !
- ¿Y no te gusta ? - preguntó Jaejoong fingiendo pena.
- Joder .. claro que si! Cuando haces eso lo acompañas con una sonrisa y me provocas.
- Por eso lo hago ... - Jaejoong guardó unos segundos silencio - Ah! No me despistes!
- ¡Es que me cuesta ! ... Esta bien ... sigamos buscando - dijo Changmin cansinamente.

Cada uno volvió a su labor. Un cajón tras otro era abierto y, mientras, algunos suspiros salían de la boca de Jaejoong impaciente por encontrar lo que buscaba.

- Joder ... ¿Dónde coño esta ?¿Has encontrado algo? - preguntó Jaejoong.
- No ... - le contestó Changmin mientras hojeaba unos archivos.
- No creo que se lo haya llevado ¿No ?
- No sé Jae la ver- ... - hizo una pausa al leer "Kim Jaejoong" en la portada de un archivo - la verdad es que no lo sé. Quizás.

Prefirió por algún motivo no revelar a Jaejoong lo que acababa de encontrar. Comenzó a echarle un vistazo fingiendo que aun buscaba pasando repetidamente de hoja volviendo a la misma para poder leer por encima aquel documento.

- <<. Kim Jaejoong ... fecha de ingreso 07 Febrero 05.>> leyó para sus adentros .>> Psicólogo para el caso: Shin Seung .... Trastorno .. perdida de memoria por mecanismo de defensa .... Detalles del caso: 02/02/05 El sujeto es acusado del ... >> Changmin contuvo el aire y se sintió caer al terminar la línea. >> ... del delito de parricidio ...<<.

No hubiera podido explicar que sintió al leer aquellas líneas .... si era confusión o un deseo irrefrenable de protección hacia Jaejoong pero no tardó mas de unos segundos en decidir que aquello no saldría de sus labios ... comprendió que no podía tener ningún efecto positivo el hacer llegar a Jaejoong aquello.

De repente la cerradura de la sala comenzó a ser trasteada por alguien al otro lado sobresaltándole haciéndole desconectar de la oportunidad de pensar mas en lo que acababa de leer.

- ¡Changmin ! - susurró Jaejoong alterado al notar que se había quedado paralizado - Cierra ... cierra ese cajón y ... vamos!

Jaejoong prefirió avanzar rápidamente hacia el apagando la luz de la habitación con un ágil movimiento en cuanto le fue posible y de un tirón le arrastró al otro lado de la sala haciéndole agacharse junto a el tras una cómoda.

- ¡Shh! Qué coño hace ese cabron a estas horas ... - se quejó Jaejoong guardando silencio al oír como la puerta se abría.

La luz de la habitación se encendió y oyeron a unos pasos que cruzaban la habitación. Aquella persona trasteo los papeles del escritorio y habló en voz alta haciendo que el corazón de ambos de encogiera.

- Aquí estabais ... condenadas llaves - dijo el doctor Shin Seung cogiéndolas y dirigiéndose de nuevo a la puerta saliendo de la habitación.

La puerta se cerró y el sonido de la cerradura cerrándose hizo maldecir una vez mas la existencia de aquel psicólogo por parte de Jaejoong.

- ¡Oh dios ...! - exclamó Jaejoong tapándose la cara con las manos - Hijo de la gran puta ...
- ¿Qué ocurre ? - se extraño Changmin al no verle aliviado ante su suerte. Pero poco tardó en percatarse de lo que sucedía - La ... la llave ...
- Si Changmin. Incluso inconscientemente ese hombre ha nacido para joderme. Nos ha dejado aquí encerrados ....
- Y ahora ... - Changmin se levantó y miró a su alrededor buscando una rápida solución - Qué coño haremos ... ahora?
- No lo sé ... déjame pensar ... - dijo Jaejoong levantándose del suelo - Una solución debe de haber, no pienso quedarme toda la noche en este despacho .. huele a viejo. De esta salimos, hay ventana en la habitación no?
- ¿Como ? Pero ... esta es la cuarta planta ...
- No pensaba tirarme. Mira ... fabricaremos unos paracaídas con folios y celo ... - propuso Jaejoong posando sobre su barbilla los dedos con pose de gran pensador.

Changmin no pudo evitar el ofrecerle otra vez su risa. Sin duda Jaejoong estaba dispuesto a sacar de lo mas serio lo mas tonto.

- ¡Vale ! Ya en serio ... Lo último que nos conviene es que amanezca y nos encuentren aquí. Que jodido ... - dijo Jaejoong sin parar de dar vueltas por la habitación - Es que es la ventana la única solución ...
- Eso es una locura .. Además, nos veremos en el patio sin poder entrar al edificio. Creo que eso es hasta peor ...
- Podemos usarla para llegar a la ventana de la habitación de al lado ...
- Es muy peligroso Jae, si nos caemos ahí nos quedamos.
- Esta bien .... - dijo Jaejoong tras un suspiro dando unos pasos hasta situarse frente a Changmin a escasos centímetros de el - ¿Qué hacemos ?
- Pues ... no lo sé Jae - le respondió Changmin que ni siquiera había entendido la pregunta despistado de nuevo por su cercanía.
- Ash ... si he sido yo quien te ha metido en este lio - le aseguró Jaejoong que desvió su mirada hacia la ventana - Iré yo a la habitación contigua y con suerte tendrá la puerta abierta. Me las apañare para conseguir de nuevo la llave y ...
- No. Jaejoong no vas a hacer eso. Te puedes matar - le dijo Changmin revelando una gran preocupación en su voz - Mejor que nos pillen aquí que arriesgarse.
- Pero también es posible que lo consiga y nos limpiemos las manos de esto.
- No. - dijo seriamente Changmin.

Jaejoong entornó los ojos mirando severamente a Changmin y tras resoplar se dio media vuelta dirigiéndose firmemente hacia la ventana. No llegó a tocarla cuando Changmin le agarró de la muñeca.

- Jaejoong. No. De verdad no hagas eso. Te lo prohíbo - le encaró Changmin.
- Al doctor Seung le fliparía pillarme aquí y el que tu estés conmigo sería para el un extra. No le daré ese gusto. Si me relaciona contigo intentará hacerme daño utilizándote a ti - le explicó Jaejoong haciendo un intento inútil de soltarse de su agarre.
- ¿Por qué iba el doctor a ...?
- No le conoces Changmin. No imaginas como es. Es el tío mas cabron que jamás me he echado a la cara ... Impediré a toda costa darle la oportunidad de hundirme, que tanto espera.

Changmin le escuchó atentamente y pensó en soltar su muñeca pero la idea de poder perderle era superior a el. Si le ocurría algo jamás se lo perdonaría.

- Pero ... Jaejoong .... - se detuvo a pensar unos instantes y continuó - Esta bien, pero yo iré contigo.
- No. Tu esperaras aquí - se apresuró a decir Jaejoong.
- ¿Por qué ?
- Pues porque es ... - Jaejoong guardo silencio y prefirió no seguir la frase.
- Peligroso, eso ibas a decir. No te lo parecía tanto cuando ibas a hacerlo tu solo - le echó en cara Changmin - Es muy difícil que consigas las llaves así que no hay otra forma de hacerlo.
- No me hagas esto ... - se limitó a decirle Jaejoong.
- ¿Hacerte el que ? - Changmin se percato de que Jaejoong había agachado la cabeza para no mirarle - Oye. Te agradezco lo que haces ... me proteges pero me has enseñado a cogerle el gusto al riesgo ... hoy iremos mas lejos. Mi atrevimiento esta vez no esta por los suelos!!

Jaejoong volvió a levantar la mirada al escuchar la última frase de Changmin que pareció suavizar notablemente la situación.

- Entonces sígueme - le pidió Jaejoong - Aunque no debes estar muy seguro de esto porque no sueltas mi muñeca ... empiezo a no sentirla.
- ¡Ah !Perdona - se disculpó Changmin soltándole - Vamos ... No, espera!

Changmin necesitó en aquel momento un beso mas. Pensó que le tocaba a el así que tiró de el pegándole a su cuerpo iniciando un breve aunque intenso beso. Jaejoong respondió el beso con tan efusivamente que hizo retroceder a Changmin .Ese contacto le recordó lo esencial que había sido para el durante su estancia allí el atreverse a lanzarse sin pensar.

- ¿Vamos ? - le preguntó Jaejoong separándose un poco de el.
- Vamos - le respondió con seguridad Changmin.


Al abrir la ventana una corriente de aire frío les hizo estremecerse. Jaejoong se asomó intentando distinguir en la oscuridad los salientes del edificio que le permitieran apoyar los pies. Una vez en aquella situación aquello parecía mas complicado. El suelo plantas mas abajo parecía esperarle y sabia perfectamente que no podía permitirse un traspiés a aquella altura. Su cuerpo comenzó a temblar cuando se decidió a impulsarse para quedar sentado en el alfeizar de la ventana con las pierna por fuera. Sentía las manos firmes de Changmin sujetándole y aquello le hacía pensar que así era imposible caer. Fue girando su cuerpo lentamente tanteando con sus pies el saliente de apenas un palmo de ancho que rodeaba el edificio a cosa de un metro de la altura de la ventana apoyando los codos sobre el alfeizar de la ventana.

- Esta bien ... - susurró Jaejoong con una sonrisa nerviosa - Avanzaré un poco hacia allí para sujetarme a ese saliente y ...
- No te soltaré, te estoy sujetando con todas mis fuerzas - le aseguró Changmin al notar que el miedo le estaba empapando.
- Si ... - susurró nuevamente Jaejoong.

Comenzó a avanzar lentamente intentando alcanzar la siguiente ventana asegurándose a cada segundo de que Changmin siguiera sujetándole el otro brazo. Cuando logró alcanzarlo se volvió hacia el.

- Suéltame ... - pareció que aquella palabra era la que mas le había costado decir desde la primera vez que le vio - Ya me he agarrado ... esta abierta no ... no tendré ningún problema ...
- Ten mucho cuidado - le dijo Changmin intentando trasmitirle la máxima tranquilidad y seguridad posible - Ahora te sigo ....

Entonces Changmin soltó su brazo y siguió con la mirada atenta cada centímetro que avanzaba pidiéndole a todo lo existente que llegara sano y salvo. Jaejoong consiguió sujetarse firmemente al alfeizar contiguo sujetándose con ambas manos.

- Sube con cuidado .... - insistió Changmin.
- Si ... no dudes que procurare no caerme - dijo Jaejoong dejando escapar una vez mas una sonrisa nerviosa.

Changmin siguió mirándole y sonrió ampliamente cuando Jaejoong logro introducirse por la ventana ... Estaba a salvo ...

- Ahora yo ...

Jaejoong se asomó por la ventana y miró a Changmin.

- Escúchame, hazlo muy lentamente .... - le aconsejó - Apoya el pie en ese filo ... sujétate ...
- Esta bien .... - tomó aire y comenzó a sacar su cuerpo por fuera de la ventana tanteando al igual que Jaejoong el saliente con los pies.
- Avanza solo un poco y no sigas hasta que no tenga bien sujeta tu mano ....

Jaejoong intentaba llegar con su mano lo mas cerca de Changmin posible mientras se agarraba con la otra al marco de la ventana.
Changmin avanzó pidiéndose no mirar hacia abajo tanteando el aire deseando poder coger ya la mano de Jaejoong la cual alcanzó al poco tiempo.

- Vale ... ahora sujétate de ahí ... no me sueltes - insistió Jaejoong.
- No lo haría ...

Aprovechaba cada hueco entre los ladrillos de la pared para sujetarse con fuerza. Le dolían las manos en aquel intento de conseguir una mínima estabilidad pero solo se pedía llegar. Había olvidado que respiraba porque se vio respirando grandes bocanadas de aire al llegar finalmente a sujetarse a la ventana. Las manos de Jaejoong le sujetaban por encima de los codos con fuerza.

- ¡Vamos sube ! - dijo Jaejoong ayudándole a introducirse en la habitación.

Cuando ambos pisaban el suelo de la habitación Jaejoong se lanzó bruscamente a abrazar a Changmin que le rodeó sin dudarlo con los brazos.

- Joder ... Es la última vez que hacemos esto Jaejoong - le dijo riéndose.
- Y todo esto si la puerta de esta habitación esta abierta - dijo Jaejoong soltándole y atravesando la habitación para detenerse frente a la puerta - Por dios ... que este abierta.

Jaejoong posó la mano en el pomo de la puerta y casi rompió en una carcajada al conseguir abrirla.

- ¡Oh si ! Nos ha salido esto demediado bien. La próxima vez nos caerá el marrón - bromeo Jaejoong.
- ¡Calla y salgamos de aquí ! - dijo Changmin procurando no hacer ruido con su risa.

Ambos salieron de aquella habitación aun aguantando las ganas de reír, seguramente a causa de los nervios. Ahora avanzar por el pasillo sin ser visto parecía una tarea muy fácil comparada con la situación a la que se acaban de enfrentar.

- Changmin ... baja por estas escaleras y ve por el pasillo que queda a tu izquierda para volver a tu habitación ... - le indicó Jaejoong - Te tengo que dejar aquí, mi habitación es aquella, la 307.
- ¿Con eso insinúas que me tocara venir a mi? - le preguntó Changmin apoyándose el dedo índice en la barbilla.
- Interprétalo así. si - le respondió Jaejoong alzando las cejas - Hasta mañana en el desayuno.
- ¡Eh ! ¿No me vas a besar ? - le preguntó Changmin con todo el descaro que pudo.
- Uhm .. no. Así mañana me besaras con mas ganas - le picó Jaejoong - Buenas noches Changmin.
- Esta bien ... buenas noche Jae.

Jaejoong se alejó por el pasillo bajo la atenta mirada de Changmin que hasta que no le perdió de vista no volvió a su habitación.

Ruby Red Kiss cap 6

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Yoochun.



Había retenido durante tanto tiempo mis sentimientos dentro de mi, que ahora que me había liberado expresándome de todas las maneras posibles.. con mi voz, mi cuerpo… puedo jurar que notaba el amor que sentía por él fluir a través de mi.

Notarle deshacerse en mis brazos solo acrecentaba el placer en todos mis sentidos.

Le sujeté con cuidado de las piernas, intentando moverle del borde de la bañera hacia el interior de ella, lentamente, sin hacerle daño. Él no pareció notarlo hasta que sintió el cálido agua rodeándole.

Rodeándonos… sofocando aún mas nuestra ya afiebrada piel.

No quería que este momento terminara. NO quería que ocurriera, pero llevaba años esperando por esto.

Le coloqué confortablemente sobre mi regazo y renové mis envestidas mucho más lentamente si eso era posible, ayudado por la facilidad que me daba el medio.

No podía despegar mis labios ni mi mejilla de su cuello. Adoraba estar hundido en aquél lugar de su cuerpo, tan íntimo… acariciar la piel de su cuello y su hombro con mi mejilla y mis labios.

Entrelazar sin descanso mis dedos entre su pelo. Hacía minutos que CHangmin no decía nada coherente…solo abría y cerraba la boca, había cerrado sus ojos y nada más existía para mí en el mundo que él.
Dejaba que le proporcionara todo el placer que había estado guardando solo para él. Desde siempre.

Yo no me conocía… toda la pasión que reunía para amar… para componer, toda la sensibilidad que repartía en mi vida. Estaban en un solo lugar ahora. El en cuerpo de Changmin.

No era yo… cualquiera que me conociera íntimamente no me reconocería… una parte muy profunda de mí se estaba desenvolviendo y no quería detenerme.

Disfrutaba de cada centímetro que tocaba de su piel. Podía notar esas fuertes y fibrosas caderas de mi dios con piel canela, impacientarse y moverse con fuerza buscando más de lo que le estaba dando. Pero yo no quería, no quería perderme ni un segundo de este momento.

Quería que durase eternamente…

Mientras mordía levemente su cuello escuché mi nombre escapar de sus labios en forma de suspiro.

Y no sé que me ocurrió.

Arremetí tan fuerte contra él… con unas fuerzas que ninguno de los dos pensaba que aún tuviera, tanto que tuve que apoyar ambas manos en el borde de la bañera para sostenernos en la misma postura.

Changmin abrió los ojos al mismo tiempo que emitía un ronco y profundo gemido entre la sorpresa y el placer…. Lo había encontrado.

Y no pensaba parar.

Abrí un poco mis piernas para estabilizarme y comenzar un ritmo que no sabía como mantendría. Los brazos de changmin de pronto no sabían de donde sujetarse y comencé a escuchar los gemidos mas sensuales y pecaminosos que mis oídos hubieran escuchado.

¿Cómo podía sonar de ese modo?

Tan lascivo, tan deseoso….

Ni en el mejor de mis sueños podría haberlo imaginado. Con su urgencia estaba consumiendo mi cuerpo en deseo hasta los huesos.
Entonces se comenzaron a escuchar mis propios gemidos resonando contra las paredes alicatadas del baño en penumbra. Un sonido entre jadeos rasgados y gemidos roncos. No lo podía controlar.. sonaba cercano a un animal. Humano… pero salvaje.

Cuando Changmin arqueó su espalda instintivamente contra el borde de la bañera…. Quizá perdí el mundo de vista… todo fue cuesta abajo desde ese momento…su piel húmeda..todo su torso sacudiéndose durante su orgasmo… sus gemidos desesperados… y esa fuerte constricción alrededor de mi miembro que me robó el aire por completo… tardé varios segundos en que algún sonido saliera de mi garganta….

Me quedé temblando, mis hombros, mis piernas temblando sobre él….
Y tuve que morderme el labio para que las lágrimas no se escaparan cuando me rodeó con sus brazos mientras yo trataba de recuperar el aire sobre su confortable pecho.

Pero fue en vano. Mis lágrimas ya se mezclaban con la espuma y las gotas de agua dulce sobre su piel.

Me resultó imposible recuperar del todo el aire. Mis pulmones parecían negarse a funcionar normalmente y me negaban el aire que necesitaba. Changmin me abrazó con más fuerza.

Y se creó un momento entre nosotros. Un momento… por el que había vivido desde que nací….y que a la vez había temido desde que le conocía a él.

Cuando noté que su respiración se normalizaba, lentamente y con cuidado salí al fin de él, con un leve maullido. Realmente no quería salir de allí.

-¿Estás bien?-Le pregunté Levantando la cabeza para mirarle a los ojos.
Él simplemente sonrió con seriedad en sus ojos, y asintió. Llevó una de sus manos hasta mi mejilla y me acarició, y sentí las lágrimas caer de nuevo. Intentando componerme, sujeté su mano en la mia y le ayudé a incorporarse.

De un tirón saqué el tapón y con la ducha nos quité los restos de espuma y fluídos.

Changmin fue a salir de la bañera pero le retuve. Él no lo distinguía pero tenía algo más que agua escurriendo entre sus piernas. Me relamí inconscientemente ante esa divina visión.

Sujetándole por la cintura, terminé de lavarle, acercando mi mano una vez mas a aquél sagrado lugar, provocándole un escalofrío. Y comprobé su estado. Changmin era un hombre fuerte. Estaba muy bien para ser la primera vez.

Su fortaleza era algo que no me sorprendía.

Ambos salimos del baño.

-Ven conmigo a mi cuarto, por favor. – me susurró en una completa súplica. Noté que no había soltado mi mano desde que salimos de la bañera, y la había cogido de nuevo rápidamente después de ponernos los albornoces sin atrevernos aún a mirarnos directamente a los ojos durante mas de unos segundos.

¿tenía miedo de que me fuera ahora?

Jamás Changmin, jamás.

Cuando llegamos junto a la cama, la habitación a oscuras, yo dudé unos instantes. Él me miró y dejó caer su albornoz al suelo. Por dios que perfección.

Aún un poco reticente, me introduje junto a él en la cama del hotel. Las sábanas estaban frías, pero el irresistible calor del cuerpo de Changmin hizo que se me olvidara en seguida.

Ninguno de los dos sabíamos bien como acercarnos el uno al otro simplemente nos quedamos mirándonos a los ojos, recostados de lado, sin prisa por nada.

Después de unos instantes que parecieron una bendita eternidad noté el cálido roce de sus labios sobre los míos y se me escapó un gemido.

¿Qué duda había ya?

Changmin había hecho de mi corazón su completo esclavo.

Perdido, fundido en aquel cálido beso. No me acordaba de mi nombre, ni de mi patria, ni de mi familia, ni de mis compañeros ni siquiera de la musica que lo era todo en mi vida.

La melodía de nuestros suspiros mezclándose era todo lo que existía para mi.

¿Cómo había pretendido siquiera por un momento negarme tal felicidad?

Ahora no podía entenderlo.

Sin pensarlo mucho mis manos se fueron deslizando por sus tersos costados y mi cuerpo se fue acercando lentamente al suyo. No sabía como un pecado semejante podía sentirse tan divino.

Mis piernas se entrelazaron solas con las suyas y entonces me encontré completo.

Encontré esa parte de mi cuerpo que me había faltado desde siempre, esa parte incompleta de mi alma que se negaba a aparecer. Había vuelto a mi.

Y todo ello tenía un nombre: Changmin.


Changmin


Como si lanzara un dulce hechizo sobre mí. El cuerpo de Yoochun se acopló al mío a la perfeccion.
Carne con carne, hueso contra hueso. Hombre frente a hombre.

¿Cómo alguien podría pensar que estaba mal?

¿Cómo alguien podía pretender que prefiriera otra cosa?

No había dudas, este era mi lugar. Junto a Yoochun , en la intimidad.
Su intimidad estaba conmigo y solo conmigo.

Mis dedos se perdieron por su pelo, mi palma encontro su lugar preciso en la curva de la nuca de Yoochun.

Justo aquí era donde había querido estar siempre.

Nadie me movería de aquí.

Aunque había algo que me tenía temblando y confuso, a pesar del inmenso calor que me recorría el cuerpo y me llenaba el corazón.

Las palabras de Yoochun hacía unos minutos que habían quedado emblasonadas en mi pecho para siempre.

Mi hyung favorito, mi deseo mas ferviente, mi necesidad, mi pecado

….. me amaba.?

Amor.

No a ella, ni a otro …. A mi.

Pero qué era el amor?

¿Qué sentía él por mi exactamente?

¿era lo mismo que sentía yo?

¿Eran sus sentimientos mas profundos que los míos?

-Hyung…Yoochun…- me atreví a llamarle. Pude escuchar de sus labios un gemido de satisfacción. Siguió con los ojos cerrados.- No sé que diferencia hay entre lo que sientes tu por mi y lo que siento yo. Para mi lo eres todo hyung…Yoochun. Eres todo lo que siempre he deseado. Me siento como nunca en mi vida… es eso amor?

Yoochun se despertó de su ensoñación y besó mis labios suavemente.

- Para mi es mas que suficiente Changmin. ¿Qué más puedo pedir si te tengo aquí entre mis manos? – me dijo mirándome a los ojos con una intensidad abrumadora, encajando mi cara en las palmas de sus manos. Haciendo que me derritiera frente a él una vez mas.

- No sé… que haces conmigo… para que me sienta así….- susurré perdido en las sensaciones del momento.-Si esto es amor… no quiero perderlo… lo quiero sólo para mi Yoochun….

Volví a recibir un beso en los labios al pronunciar su nombre.

Se detuvo un momento sin mirarme a los ojos quizá pensando en lo que implicaban mis palabras. Tenía miedo de que se fuera y rodeé con mis brazos su cintura bajo las sábanas.

-Changmin tu presencia hace que me sea difícil pensar con claridad. – Comenzó, asustándome con su tono tan serio. No le dejaría ir.- No tengo ni idea de qué voy a hacer para apoyar todo lo que te he dicho esta noche… todo lo que he hecho… no quería llegar a esto.. tú...

No le dejé continuar y le abracé aún más estrechamente. La verdad es que me daba igual a quien me llevara por delante, a quién hiciera daño, ahora que le tenía no quería volver a perderle. Había tenido el NO durante demasiado tiempo. Pero no tenía valor para hablarle de mi egoísmo.

Aunque quería que lo entendiera, que pensara como yo, cualquier otra cosa que no fuera eso me haría demasiado daño.

-Changmin….. – comenzó tímidamente, su voz saliendo de entre mis bíceps que le apresaban con fuerza.- Dime … cómo echamos por la borda todo lo que ha pasado hasta ahora… como le damos la espalda a lo que somos… nuestro sueño se acabará al llegar el día.

- no digas eso Yoochun, basta. –le ordené, asustado.- Por favor… - supliqué entre dientes.

-Quiero olvidarme de todo y de todos tanto como tu Changmin pero…

-No digas nada mas por favor, abrázame.- Mi voz sonaba entrecortada, débil. Le estaba mostrando mi lado mas vulnerable a alguien, jamás lo había hecho. Sentía verdadero miedo por el mañana. Porque se alejara de mí. Era yoochun. No podía dejarme solo.

Le necesitaba tanto.

- Shhh no …. Changmin yo siempre estaré aquí te lo prometo…

- ¿Entonces por qué lloras?- le pregunté cuando noté sus cálidas lágrimas sobre mi brazo.

Se hizo un extraño y angustioso silencio.

-Entonces engáñala, engáñalos a todos….pero no te alejes de mi, no lo hagas Yoochun… ya no.- le pedí sin reservas. Al fin lo había soltado.

Yoochun permanecía en silencio entre mis brazos, el latido de mi corazón helándose lentamente a cada segundo que pasaba y Yoochun no contestaba aún.

-Ahora que te tengo no podría dejarte Changmin.. esa es la verdad.- Confesó quitándome la losa de encima.

No pude evitar que una amplia sonrisa adornara mis labios… miré sus ojos que se habían vuelto acuosos de nuevo.

-Deja ya de llorar….solo es una sonrisa…

No terminé apenas de decir mi frase cuando de nuevo me robó un beso. Podría estar dejándome robar esos besos todo lo que quedaba de noche y mucho más. Retiré sus lágrimas con mis propios besos y mi amplia sonrisa.

Me sentía tan emocionado que no creía que pudiera dormir, aunque lo necesitaba. No sabía como colocarme para dormir, pero Yoochun lo hizo por mi. Intenté desterrar de mi mente cualquier pensamiento de él acomodándose en una cama con cualquier otra persona que no fuera yo, y cerré mis ojos sin perder la sonrisa. Al día siguiente había trabajo, si, pero el disco ya estaba grabado.. al menos, ahora solo quedaba la dieta, y los photoshots.

Aunque esta sonrisa, esta sonrisa que tenía ahora mismo. Nadie la vería. No saldría ni por fuerza ni por accidente retratada en una cámara. Porque no era para nadie, para nadie más que él; Al fin mi amante, Yoochun.




Yoochun


Changmin tenía un sueño muy pesado, y no se despertó como yo cuando los primeros rayos de la mañana entraron para azotar la cama con su luz.

Lentamente me deslicé entre las ahora cálidas sabanas de la cama, sin ninguna gana, movido por la precaución, me puse el albornoz y salí de allí de vuelta a mi cuarto no sin antes echar un último vistazo a mi adonis durmiente.

Cuando volví a mi cama y noté su ausencia, la agradable sensación de sentir su olor por todo mi cuerpo me tranquilizó. Me indujo de nuevo al sueño en mi oscura habitación.

No me di cuenta de cuando me quedé dormido pero un sonido y la vibración de mi movil me despertaron súbitamente. Tenía muy mal despertar, echándole un ojo a la pantalla vi que se trataba de mi novia. Sin pensarlo mucho descolgué y contesté.

-Yeoboseyo?- dije sin ganas y con un tono áspero y molesto.

-Yoochun oppa?- Dijo ella al otro lado en un tono agitado.

-ye….- dije sin animo.

-Creo que me he vuelto a quedar embarazada.

Yoochun no pudo caer más abajo físicamente, con su cuerpo extendido sobre la cama, pero su alma descendió al mismo infierno en ese instante.

Qué irónico pensó Yoochun en esos instantes de silencio que se hicieron en la línea.


Hacía unas semanas, meses, esa noticia le habría hecho el hombre mas feliz del mundo y ahora.. le estaba llenando de miseria.

No sabía qué le quedaba en el estómago pero amenazaba con enfermarle y con salir de todas formas de su interior.

No se dio cuenta de que el pulso le temblaba levemente hasta que no intentó tragar saliva para refrescar su boca súbitamente seca y áspera como el esparto para articular alguna palabra.

- No estoy del todo segura aún.-Escuchó al otro lado de la línea.- Por eso estoy en Japón también iré de nuevo a la clínica que..

- No vayas ahí!- gritó interrumpiéndola e incorporándose de la cama de golpe. – Ya te han visto los medios de comunicación ir allí, no puedes volver o los rumores volverán.

- Bueno no creo que… esta clínica…

- Me da igual lo que creas Sungyeon ah! He dicho que no aparezcas por ahí!- la interrumpió con voz amenazante.

- Pero es que mi madre….

- Me da igual lo que diga tu madre sobre la clínica! También es mi hijo! Es mi carrera...-Esta vez ella interrumpió.

- Eres un egoísta.- Afirmó. Se hizo una breve pausa en la línea.

- Sabes mejor que nadie que esto lo acordamos desde el principio. ¿A qué juegas? No es la primera vez que pasamos por esto, Verdad?-Yoochun habló con un profundo sarcasmo en su voz. Escuchó un hondo suspiro al otro lado.

- No pienso volver a pasar por lo mismo Yoochun.-La voz le temblaba al hablar, estaba al borde del llanto.- Si de verdad ha ocurrido, si est...

- No puedes tener un hijo mío sin mi consentimiento!!-Aulló Yoochun al teléfono en un arranque inesperado para ambos. Había miedo en su voz.

- No volveré a pasar por eso PARK YOOCHUN, me oyes?!- La voz de Sungyeon tan alta y asustada como la suya. Se la podía escuchar sollozando ahora. – No puedo volver a pasar de nuevo por eso..NO PUEDO!

- No me levantes así la voz, ¿Asumes que será mejor para mí que para ti? No es tan sólo tu dec..-Sungyeon se hizo oír por encima de la de Yoochun, rasgándose la voz en el grito.

- NO! Óyeme bien, definitivamente no voy a pasar por el mismo infierno sólo porque tu olvidaras ponerte un maldito condon!
Inmediatamente después de esa frase la comunicación se cortó. El cantante, con un fuerte grito arrojó con furia el móvil al otro lado de la habitación donde se desmembró en varias piezas al chocar contra el suelo.

-Hablando como si fuera tan sólo responsabilidad mia! Si tan consciente eras haber pensado en ello también! Maldita niña pija!- gritó Yoochun a las piezas inertes del teléfono.

Saltó de la cama de golpe y comenzó a mesarse insistentemente el cabello, andando de un lado a otro, nervioso, tratando de ajustar el mogollón de pensamientos agolpándose en su mente.

Al cabo de unos instantes fue en busca de su mochila, buscando desesperado un cigarrillo. Consiguió encenderlo después de varios y torpes intentos con sus finas manos de pianista. Y al darle la primera calada y cerrar los ojos, notó el leve aroma que aún conservaba su mano, mezclado con el fuerte olor del tabaco.

El aroma de Changmin.

Changmin.

Intensa y dulce vainilla.

Un nuevo llanto, distinto al de la noche anterior inundó de lágrimas una vez mas sus ojos.

Este llanto no era de felicidad sino de genuina tristeza.

Sentándose al fin en el suelo, aun con el albornoz puesto y su cuerpo desnudo marcado por su amante bajo él, apoyó su espalda, casi empujándose contra la pared tras de él.

Era todo demasiado irónico.

Como había llorado, sufrido y deseado poder tener un hijo hacía tan sólo unos meses. Cómo había luchado con desesperación por ver su sueño cumplido, su hija.



¿Cómo era posible que su corazón se hubiese transformado lo suficiente como para que el mismo hecho que le había dado esperanzas y alegría le causase ahora tanta desesperación, miedo y dolor?



Ahora mas que nunca veía el grave problema que representaría para la unidad el grupo que un escándalo así se dispersara entre la comunidad fanática. Su pareja artística que era el Yoosu y el consecuente éxito que traía para ambos se vería seriamente amenazado sin contar las repercusiones para el grupo.

Cómo entenderían todas aquellas jóvenes lo poco en realidad que tenían en común...lo deprisa que había tenido que vivir y madurar. Lo que le hacía plantearse dar un paso considerado definitivo en su sociedad.

Era imposible, sobre eso no había discusión. Y una vez más, ¿Cómo ocultar la existencia de su propia hija?

Aunque en un principio encontró miles de diferentes soluciones, llegó al extremo de considerar que Sungyeon fuera con su hija a USA.
Ahora no sabía como siquiera había podido pensar en aquello...no quería que su hija se criase aquí.

Pero todo esto.. de alguna manera era el pasado... y el remoto futuro para él, pero no el presente.

Confesarse, poseer a Changmin... era algo fuera de su ecuación desde siempre, un cuento de hadas, una ilusión, una canción... Ahora que parecía tan real de pronto su mundo de distorsionaba hasta tal punto, que no distinguía la realidad.

Con la cantidad de lágrimas corriendo por sus mejillas sin descanso, mezclándose en sus labios con el sabor del amargo humo, entendió algo.

Changmin era como un valioso tesoro, una hermosa joya de incalculable valor, que no podía ir luciendo a diario.

Creía que había tenido demasiados años para pensar en ambos, pero ahora se daba cuenta de que estaba muy equivocado. Ninguno de sus sueños, eróticos, románticos con Changmin había sido real.

Y un miedo terrible escalaba por su espalda desde el suelo, haciéndole temblar. Ante la posibilidad de que realmente, su relación con Changmin no podía ser real.

Ni siquiera sabía para qué nivel de compromiso estaba dispuesto Changmin.

Sabía de sobra que ahora tendría alguien que le mantuviera caliente la cama en sus interminables y frías noches trabajando con el grupo. Hasta que en algún momento el trabajo frenético se acabase.

Por eso las relaciones ideales no funcionaban? Por qué eran poco realistas?

El cigarrillo se consumió demasiado pronto.

Su prioridad ahora era calmarse, no solucionaría nada perdiendo los nervios de aquél modo. Necesitaba actuar.

Encendió el segundo e intentó normalizar su respiración que aunque se encontraba sentado, no había dejado de mantenerse agitada en ningún momento.

Cuando ya no le quedaron más lágrimas, comenzó a llorar en su interior. Sufriendo por el hecho de que su destino lo le hubiera dejado saborear su paraíso durante más tiempo.

Changmin siempre había sido su sueño imposible de alcanzar, asumido desde el comienzo que nunca sería suyo.

¿Por qué entonces le aterraba tener que dejarlo ir?

Intentaba aferrarse a alguna posibilidad, por diminuta que fuera. Pero todas ellas consistían en que traicionara a alguno de los dos.

No sabía si calificar su deseada noche con Changmin una traición o no. Sungyeon sabía que no podría negarse si la oportunidad se daba, aun así, ella lo asumía teniendo tan seguro como él mismo hacía un tiempo de que jamás ocurriría.

¿Qué haría ella ahora si se enteraba?

Si confirmaba sus mas oscuros miedos...

¿Desaparecería del mapa con el hijo de ambos?

¿Lo usaría asi de excusa para desaparecer de su vida con su hijo?

Yoochun odiaba las preguntas sin respuesta. Si no fuera porque sabía que aún no podía, ahora mismo estaría haciendo todo lo que estaba en su mano por sacarle las respuestas a quien fuera.

Decidió ir a ducharse, aunque le hubiera gustado conservar el olor de su amante durante más tiempo sobre él. Ahora esa sensación le hacía daño.

¿cómo se sentiría Changmin... si..

Era inútil torturarse antes de saber nada. Su corazón estaba demasiado inflamado como para reventarlo de un golpe con la realidad tan pronto. Había salido en el pasado de situaciones aún más difíciles. Sin el motor del amor que le impulsara.

Changmin era suyo ahora. Y no podía dejarle ir, era imposible. La vida tendría que arrancárselo de los brazos. No podía rendirse. Jamás se había rendido frente a un sueño.

Ese no era Park Yoochun, no señor. Consideraba más difícil lograr y mantener lo que tenía en su carrera en ese momento que cualquier relación que pudiera tener.

Relaciones.

Esa era su especialidad.

Y ahora que habría creado la mejor de todas.

Sería suya para siempre.






Placer a las 2:00 a.m. cap 9.1

Abrió sus ojos bruscamente. Quien hubiese visto su rostro en esos momentos habría dicho que estaba sumamente desubicado e incluso algo asustado.

Pues ciertamente, lo estaba. No recordaba muy bien que había ocurrido la noche anterior o ¿día anterior?

¡Dios! ¿Cuánto tiempo exactamente había estado dormido?

-Tsk…- Sus piernas desnudas y adoloridas resbalaron por la orilla de la cama, trató de sentir con los pies las frías losetas del piso, así por lo menos podría asegurarse de que aún tenía un par de piernas. Sí, sonaba ridículo y exagerado, pero verdaderamente sentía como si un camión le hubiese pasado por encima.

Francamente, nunca había despertado tan acabado, ni siquiera después de esos días en los que no podía sentarse ni un momento por andar de un lado a otro cumpliendo los compromisos de su apretada agenta. Vamos, que una de las arduas sesiones de baile con el líder ni siquiera se compraba con lo que sentía ahora, y eso era decir mucho.

¡Vaya día! Pareciera como si un barco de carga le hubiese caído encima y, por si fuera poco, también había despertado sin tener la menor idea de dónde estaba.

¿Recuerdan aquellas veces en las que se han despertado y los primeros segundos de ese despertar son alarmantes? Esas veces en las que no recuerdas dónde estás o dónde deberías estar, en donde tu cerebro está tan dormido y agotado que ni siquiera puede proporcionarte información sobre tu estado actual.

Bueno, Jaejoong estaba experimentando uno de ésos “despertares” y la experiencia no era grata en absoluto.

Súbitamente, cuando el rubio aún seguía palpando repetidamente con los dedos de los pies los azulejos que cubrían el suelo, un detalle muy peculiar capturó su atención.

Libros. Había muchos de ellos.

Obras literarias de todos tipos que se encontraban dispuestas ordenadamente en un ancho estante que ocupaba casi toda la extensión de una pared completa.

Estaban organizados perfectamente por materia, un tomo siempre seguía al otro de numeración correcta. En aquél librero no había nada de mezcolanzas de ningún tipo, todo estaba perfectamente archivado y ordenado.

Y todas las observaciones anteriores sólo llevaban al cantante a la misma conclusión: Definitivamente esa no era su habitación, no señor.

El nunca tendría tantos libros porque, sí, le gustaba la lectura, pero aquello ya era una cosa exagerada. Tantos libros sólo podían pertenecer a un total fanático de la lectura.

De repente recordó que en su habitación, que por cierto compartía con Yoochun, había un estante igual de lleno, la única diferencia era que el contenido se reducía solamente a mangas, comics de Marvel y revistas en las que ellos habían hecho alguna aparición (un poco de vanidad no hacía daño a nadie ¿no?)

Entonces, definitivamente ése librero no era ni de él ni de Yoochun.

Tal vez…¿ de Junsu?

-¡Pft!- casi rompía en carcajadas de sólo pensar en algo tan ridículo.

Y, sin previo aviso, sintió como si una descarga eléctrica sacudiera bruscamente su cerebro, enviando fuertes piquetes por toda su espina dorsal. La respuesta le había sido revelada por fin.

Estaba en la habitación de Changmin.

Pronuncio aquél nombre lenta y suavemente, lo que causo que en meros segundos, todas las incógnitas que poseía al despertar desaparecieran.

Miró de soslayo la cama en la que había despertado hace apenas unos momentos y hasta entonces cayó en cuenta de que no estaba solo.

Posó sus orbes sorprendidas en el atractivo rostro del joven que, como si nada en el mundo importara, dormía plácidamente.

Sus largas pestañas acariciaban sus mejillas, reposando sobre ellas. “Se ve tan inocente” pensó removiéndose un poco y sintió como si miles de cuchillos se le clavasen en la columna vertebral. Una risita irónica escapó de los labios del rubio.

¡Pues que inocencia tendrá, si la noche anterior lo había tocado tantas veces de aquella forma tan lasciva y pasional! Pareciera que la actividad tan “estuporosa” que habían llevado a cabo lo había dejado inválido.

-Joder…- Se quejó con dolor y apretando los dientes mientras, aún sentado en la cama porque no era capaz de levantarse aún, intentaba enderezarse tan sólo para continuar experimentando aquellas intensas punzadas de dolor por todo su cuerpo.

Y más fragmentos de la intensa experiencia de la pasada noche invadieron su mente de nueva cuenta. Nunca se imaginó que Shim Changmin tenía un lado tan posesivo. Aunque, para que negarlo, ese lado de él le había gustado.

Claro que no lo aceptaría tan fácilmente, aún tenía su orgullo…tal vez.

Además, se sentía jodido… en toda la extensión de la palabra y en todos los sentidos. ¿Qué otra razón necesita para no aceptar el hecho de que la faceta “posesiva y celosa” de Shim Changmin le había emocionado, encantado, fascinado?



********

Reloj de Arena cap 2

SEGUNDERO TRAICIONERO

*****

Aguja silenciosa que anda sin pensar
Deja tras tu rastro un poco de humildad,
Y comprende que en tu tiempo
Mi amor se ha quedado sin olvidar.

Que las cosas que un día construiste
Entre los segundos de tu andar,
Hoy día se confunden con caótico desorden
Por la tempestuosa aparición de un joven amor por revelar.

Felina


*****

Yunho encendió el motor de su auto todavía sin haber podido decir nada a la proposición de Jaejoong… el pelioscuro tampoco pronunció palabra alguna consciente de que aquello había sido precipitado de su parte, pero también seguro de que quiere hacerlo…

- ¿le has dicho a tus padres que sales con un hombre 13 años mayor que tú?... – cuestionó finalmente el Dr. Jung luego de varios minutos de camino…

- no les he dicho que se trata de un hombre, pero sí saben que salgo con alguien mayor… y que Te Amo, Yunho…- el menor confesó con sus pálidas mejillas bañándose de rubor…

El moreno sintió que su corazón se agitó emocionado ante esas palabras. Su novio era quizá un adolescente y aún tenía mucho por aprender de la vida, pero para su edad era maduro y tenía claro lo que deseaba y quería de su existencia. Eso le cautivaba y le hacía valorarlo y quererlo más…

Sonrió de medio lado sin ser capaz de decir nada pero conduciendo directo a casa del pelioscuro. Le sudaban las manos y se sentía muy nervioso… realmente no se sentía preparado para conocer a los padres de Jaejoong, pero si su novio se lo había pedido él no podía negárselo…

Cuando por fin arribaron a la casa del pelioscuro, el moreno tuvo que respirar profundamente antes de tener el valor de bajar y seguirle dentro de su hogar. La casa de los Kim era sencilla aunque elegante y de tamaño residencial, a la entrada se encontraba un bonito jardín ataviado con rosales y algunas otras plantas que el médico no logró identificar, el camino era de piedras circulares distribuidas en zigzag.

Jaejoong abrió cuidadosamente la puerta de color caoba y Yunho pudo tener una visión rápida del interior. Nada ostentoso, muebles en tono claro, lámparas sencillas colgando del techo y algunos cuadros familiares adornando las paredes…

- umma, he llegado… - el pelioscuro dijo asomándose hacia la cocina primero, pero al no ver ahí a su madre se dirigió a las escaleras que dan a la segunda planta…

- ya voy hijo… - la mujer le sonrió desde arriba comenzando a bajar… Yunho vio a una mujer de unos 37 años, era bella y delgada, de tez blanca y finos ojos negros, labios rojos brillantes y de caminar elegante; no lucía mayor que él y casi podría parecer incluso su esposa…

Le recorrió un escalofrío al pensar en aquello… se daba cuenta una vez más de que la diferencia de edades entre su novio y él eran más que obvias… la Sra. Kim reparó en la figura del apuesto hombre en la entrada de su hogar, no le conocía así que sus ojos dejaron ver una línea de confusión ante su presencia…

- ¿profesor tuyo, cariño?... – cuestionó con ese peculiar tono maternal que el moreno imaginaba, Jaejoong se sonrojó un poco y negó con la cabeza dirigiéndole una mirada al mayor que le mostró su repentino nerviosismo…

- no umma, no es profesor mío… - el pelioscuro recibió ese beso de bienvenida en la mejilla por parte de su madre y luego volvió a mirar a su novio… le sudaban las manos y se preguntaba qué tan mal podrían pintar las cosas ahora que lo pensaba mejor…

Se dio cuenta de que a pesar de todo, en algún sentido no era más que un adolescente convirtiéndose en adulto que quiere del mundo más de lo que está en tiempo de merecer…

- buenas tardes, Señora… - el moreno inclinó la cabeza en un gesto caballeroso mientras se cuestiona si es que en verdad sería prudente decir quién es en verdad…

- buenas tardes, Señor… - la mujer correspondió… y el moreno se sintió incómodo cuando escuchó de sus labios aquel “señor” que acentuó su propia sensación de pecado al estar con Jaejoong… - puedo saber entonces quién es usted y a qué debo el honor de su visita… - la mujer sonrió mientras le invitaba a tomar asiento en la sala…

Jaejoong asintió ligeramente a su novio, sentándose entonces uno a lado del otro en el sofá frente a aquél en que su madre tomara asiento también. Yunho dirigió una mirada a su novio de preocupación… en realidad, no estaban listos para este momento… y sin embargo, pareció no haber marcha atrás cuando el pelioscuro abrió su boca…

- ¿papá tardará en llegar?... – el menor preguntó antes de continuar y responder la pregunta anterior de su madre…

- unos minutos solamente, llamó para decir que tuvo problemas para salir de la empresa con una petición de último momento…

- bueno, no sé si debiéramos esperarle entonces para hablar… - el pelioscuro dijo en voz baja, casi como si se tratara de una reflexión suya solamente… Yunho continuaba sin decir nada, y es que en el fondo él mismo no estaba seguro de que debiera ser presentado como el novio del menor…

- ¿hablar sobre qué, cariño? ¿Por qué no has sido educado y me has presentado por lo menos a este hombre?... – la mujer miró al moreno con amabilidad, aunque él pudiera sentir también una ligera incomodidad en su mirar…

- ¿mamá, recuerdas que te hablé de que salía con alguien mayor que yo?…

La Sra. Kim asintió mirando detenidamente al moreno… Ideas se formularon en sus pensamientos pero ella no tenía voluntad para creer algunas de ellas…

- me llamo Jung Yunho, señora; soy nov…

- ¡Imposible!... – interrumpió sin elevar la voz pero si dejando que su tono se escuchara firme e incrédulo…

- umma…

- ¡No!... – la mujer sonrió nerviosamente… - cuando dijiste que salías con alguien mayor pensé que te referías tal vez a una chica de la Universidad… incluso pudo ser un chico, pero no… - miró a Yunho nuevamente sintiendo de repente una sensación de mareo y náusea… - ¡casi podría ser tu padre! ¡Cómo se atreve a ver a mi hijo de esa manera!...

- ¡umma!...

Yunho permaneció en silencio… no podía culpar a la mujer por hablarle de aquella manera ni por mostrar esa frustración producto de lo que a ojos de cualquiera es una aberración y algo inverosímil. Porque sí, Jaejoong era un jovencito de apenas 17 años y él un hombre de 30 que, si bien no pasa por su padre, si lo haría por un hermano mayor…

- ¿Cómo pudo…? – la Sra. Kim ignoró a su hijo dirigiéndose entonces exclusivamente al moreno… - ¿Cómo puede corromper así a mi hijo? Es usted un hombre, si mi hijo se dejó llevar por algo en particular que le haya cautivado de su presencia, usted debió apartarse y no relacionarse de manera alguna con él…

- umma, estamos enamorados, ¿qué de malo hay en eso? La edad en el amor…

- ¡Eso es solo romanticismo Jaejoong!... – gritó a punto de la histeria o un ataque de pánico… - la edad importa… importa cuando se trata de algo tan… tan… es mucho mayor que tú…

- Señora… - el moreno finalmente pareció encontrar su voz…

- ¡Qué! Tiene algo decente que decir para su indecencia, para tan imposible relación…

- me temo, Señora, que no importarán cuántos argumentos tenga por ofrecer para explicarle la atracción y el afecto que siento por Jaejoong…

- tiene razón en ello…

- sin embargo, debe usted saber que fui yo mismo quien pensó en todos esos razonamientos lógicos y morales antes de siquiera acercarme más a su hijo; pasé noches en vela y perdí la concentración en mi trabajo por pensar tanto en esto, por querer comprender primero lo que Jaejoong me había hecho sentir desde la primera vez que le vi, de querer luego ignorar todas esas emociones y más tarde de intentar olvidarlas… hasta que me di cuenta de que no iba a importar cuánto luchara, ya me había enamorado de Jaejoong…

- ¡Enamorarse!... – se alteró la mujer… - ¿cómo puede enamorarse de un adolescente?

- sé que no puedo responderle tal cuestionamiento para calmar su corazón y su angustia de madre; pero puedo asegurarle que lo que siento por su hijo es sincero y genuino, puro y honesto…

La Sra. Kim iba a hablar de nuevo… pero optó por guardar silencio y tratar de serenarse, perder los estribos no le iba a llevar a ningún lado. Jaejoong también quiso decir algo para defender su noviazgo con Yunho, pero éste tomó su mano y apretándosela ligeramente le negó con la cabeza…

- ¿Qué edad tiene?... – cuestionó de pronto la mujer…

- 30, Señora…

La Sra. Kim se puso de pie y caminó de un lado a otro tratando de controlar los nervios, la ansiedad, la desesperación, la molestia, y todo eso demás que ni siquiera podía describir o nombrar.

La puerta se abrió dando paso al Sr. Kim…

- he llegado familia… - anunció sonriendo suavemente… antes de guardar silencio al captar ese ambiente tan tenso con que se encontraba al llegar a la estancia… - buenas tardes, Señor… - saludó al moreno notándose también contrariado por su presencia, encontrándole algo de familiaridad en el rostro…

- buenas tardes, Señor… - el moreno hizo una reverencia y vio a la Sra. Kim temerosa…

- disculpe, pero… ¿Usted es…?

- esposo, él ya se iba, no es importante…

- ¡umma! No digas eso… - el pelioscuro saltó sintiéndose molesto por la actitud de su madre… claro que sabía que aquella no era precisamente la mejor noticia del mundo que sus padres quisieran conocer… pero para él claro que era importante, ¡era su felicidad!

- ¿Qué sucede?... – el tono del Sr. Kim se escuchó firme y demandante…

- mi nombre es Jung Yunho, Señor… - el moreno se presentó… evitando él mismo decir que era el novio de Jaejoong…

- es mi novio… - pero el pelioscuro completó casi impulsivamente…

Luego el silencio incómodo…

- ¿acompáñeme, por favor?... – el Sr. Kim se dirigió a Yunho, para luego ambos caminar hacia una pequeña oficina en la que ambos hombres se encerraron.

Ahí en la estancia quedaron Jaejoong y su madre, pero el menor no pronunció palabra alguna y le evadió la mirada sintiéndose molesto y quizá decepcionado de no contar con el apoyo de su madre; sin embargo, en el fondo también le entendía y respetaba…

La Sra. Kim todavía se sentía inquieta y dubitativa, pero al ver a su hijo comportarse de aquella manera se dio cuenta de que si Jaejoong estaba con ese hombre debía ser porque en verdad estuviera enamorado de él. Sabía también que su hijo no era tonto ni pensaba a la ligera, que aún siendo un adolescente aún era maduro y tomaba decisiones adecuadas… sin embargo, no dejaba de sentir preocupación, en temas del amor, uno nunca está preparado ni puede pensar objetivamente…

…………………………

El Sr. Kim y Yunho tomaron asiento en torno al escritorio de esa modesta oficina, el moreno pensó que por lo menos de entrada y en apariencia, el Sr. Kim era más calculador…

- usted parece un hombre ya maduro, ¿Cómo es eso de que sale con mi hijo en una relación sentimental?... – el hombre encendió un puro, quizá como medida para controlar todas esas sensaciones y pensamientos que pasaban por su mente… no todos eran justamente serenos…

- le diré lo mismo que le he dicho a su esposa, Señor; me temo que no tendré nunca un argumento lo suficientemente valido que les pueda calmar la angustia de saber que un hombre de mi edad esté enamorado de su hijo…

- si usted comprende eso, ¿entonces porqué mantiene una relación con mi hijo?...

- porque a pesar de lo mucho que haya intentado… Jaejoong está en mi corazón y lo que siento por él es sincero…

- dígame, ¿es usted hijo del Dr. Jung Yun Dong?...

- sí… cómo es que le conoce… - la mirada del moreno dejó ver esa curiosidad preocupada de un mal presentimiento…

- fue él quien trajo a este mundo a Jaejoong…

Decir que aquello había caído como balde de agua fría en sus pensamientos, era más que la verdad. Yunho podía entender que aquella no era una noticia del tipo que puede devastar una relación, sin embargo, alcanzó a entender el motivo por el cual el Sr. Kim lo mencionaba… de una u otra forma, no resultaría sencillo para nadie aceptar que mantuviera un noviazgo con un chico al que le lleva 13 años de edad. Su propio padre le vio nacer, y viéndolo en perspectiva, en aquel entonces él era un adolescente que se iniciaba en aquella etapa conocida por su rebeldía y la aparición de la revolución hormonal… él tenía 13 años ya cuando Jaejoong era apenas un recién nacido que daba sus primeras miradas a un mundo en el que lentamente ha tenido que ir encajando como lo hace todo ser humano en sus prolongados años de vida.

La panorámica siempre sería así… por supuesto que lo entendía, tenía la capacidad de comprender tantas puntos de vista como le ofrecieran, y sin embargo… ¿Qué podía hacer él cuando ya su corazón latía enamorado de Jaejoong? ¿Debía renunciarle y volver a permitir que su vida sea regida por las expectativas de los otros? ¿Dónde iba a ir a parar su propia voluntad y sus sueños? ¿Todos esos anhelos por los que siente que apenas ha comenzado a luchar?

- siento no poder entender su postura… - la voz del Sr. Kim le sacó de sus pensamientos… - o no tener capacidad para creer que entre usted y mi hijo pueda haber amor de verdad…

- comprendo…

- no aprobaré nunca que salga con Jaejoong, y espero no verle nunca más en ésta casa, usted no es bienvenido delante de mi presencia, Jung Yunho…

…………………………

Cuando Jaejoong salió con Yunho para despedirle luego que hubo abandonado la oficina de su padre, el pelioscuro pudo notar la tensión que había quedado entre las tres personas más importantes de su vida…

- sabíamos que esto iba a suceder, Jaejoong ah… - el moreno murmuró recargándose en el cofre de su auto…

- es natural que hayan reaccionado así, yo los entiendo y lo respeto, son mis padres y yo su único hijo…

- tu padre no lo ha aprobado…

- ¿significa eso que terminas conmigo?... – el corazón del pelioscuro se oprimió…

Pupilas negras se clavaron en las chocolate del mayor con aprehensión. Tarde comprendía que había sido impulsivo de su parte presentarle ante sus padres como su pareja. Había soñado como todo adolescente en la fuerza del amor, en los posibles que se cumplen cuando todo obstáculo es derribado con el ímpetu de un sentimiento profundo que compartido esa tarde no ha sido más que ignorado y mirado casi con repulsión, negado y considerado como algo inverosímil que debe ser socavado por algo tanto más burdo que las normas sociales y morales… un tonto estereotipo marcado por designios de edad como si fuera en la distancia de los años donde puede sembrarse una vida de felicidad a pesar de las pruebas y los retos que uno se encuentra por naturaleza en el camino.

- Jaejoong ah… - el moreno susurró tomando con cariño una de sus manos y besando sus nudillos antes de hablar… - no estoy terminando contigo… - Jaejoong pestañeó confundido y sorprendido… el moreno sonrió enternecido… podrá ser en muchas maneras maduro y centrado, pero de fondo no deja de ser una adolescente asustado y soñador… - cuando tu padre ha dicho que no podía consentir lo nuestro, le dije que le comprendía y respetaba la decisión que había tomado; luego le pedí disculpas porque eso no quitaba el hecho de que te amo de verdad y que estoy dispuesto a enfrentar tantos obstáculos como vayan apareciendo en nuestro andar juntos…

- ¿de verdad has dicho eso?... – los rojos labios del pelioscuro se curvaron en una sonrisa bañada de ilusión y regocijo…

- lo he hecho… y tu padre no me aceptará fácilmente como tu novio, como tampoco lo hará tu madre… y aún más complicado es posible que sea con mis padres… es por eso que soy yo quien quiere pedirte ahora un favor… - el pelioscuro asintió efusivamente… - esperemos un tiempo más para enfrentarlos a ellos, quiero que los meses que restan de aquí a tu graduación estés más tranquilo, suficiente será ya la situación con tus padres y no quiero que te distraigas en doble esfuerzo con la escuela…

- ¿Luego de eso hablaremos con tus padres?... – el moreno asintió… - de acuerdo…

Yunho sonrió y besando su frente se enderezó listo para partir…

- Yunho…

- dime…

- si no hemos terminado pero mis padres no lo han aprobado, ¿seguiremos viéndonos?...

- lo haremos… - sonrió… - y Jae…

- ¿mh?

- Te Amo…

Las mejillas del menor se encendieron en carmesí y el mayor solo pudo sonreír algo más para luego subir a su auto. Aquello no había resultado definitivamente de la mejor manera, pero… acababa de comprobar que su amor por Jaejoong era tan fuerte como para ir contra corriente…

*****

Las semanas pasaron y la relación de los dos había variado considerablemente. Jaejoong ya no le veía todos los días al salir del Instituto, y su padre había retomado la antigua costumbre de pasar a menudo por él. Y aunque no estaban furiosos con él, sus padres también se mostraban de pronto algo distantes, o su madre le hacía preguntas que solo le hacían enfadar y terminaba por dejar la comida a medias o encerrarse frustrado en su habitación.

Aún así, no iba tan mal… se las ingeniaban para verse, a hurtadillas y casi como si de algo ilegal se tratase…

Yunho estaba teniendo otra serie de dificultades con su familia. Su madre no paraba de cuestionar por la chica que le había cambiado tanto, y él aún no tenía el valor de decirle que no se trataba de ninguna chica, sino de un jovencito de 17 años. Sus dos hermanos no eran menos, sobre todo su hermana que no paraba de fastidiarle en las pocas ocasiones que se aparecía por la Mansión. Por otro lado, su padre se ha mantenido distante demasiado ocupado ahora que es el Director del Departamento de Investigaciones Clínicas del Hospital…

…………………………

Aquella noche Yunho le llevó a cenar a su departamento luego que hubo pasado por Jaejoong a su trabajo en la Tienda de Antigüedades, las cosas tal vez no iban bien con sus respectivas familias, pero habían ido encontrando el modo de verse y continuar su relación, así realmente nadie pareciera entenderla.

- Yunho…

- dime…

- ¿puedo pedirte un regalo de graduación?... – el pelioscuro dijo con las mejillas teñidas de carmesí…

- por supuesto… - el moreno sonrió acercándole un vaso de agua de sabor… en realidad ya le tenía un regalo, pero no le importaba comprarle uno más…

- bueno, yo… - Jaejoong se sintió algo más nervioso y jugó con uno de sus mechones mientras terminaba por dejar el vaso en la encimera del desayunador en la cocina… - me preguntaba si podríamos ir a algún lado y pasar una noche juntos…

Yunho casi se atraganta con su bebida… le miró sorprendido por la petición pero sintiéndose también algo nervioso… desde aquella primera vez no habían vuelto a intimar y ya habían pasado más de dos meses… la verdad era que tenía algo de miedo porque no quería que de ninguna manera su novio fuera a pensar que solo quería aquello…

Jaejoong le miró esperando una respuesta, jugaba nerviosamente con el borde de su camiseta y mentalmente se preguntaba si es que su novio no pensará que es un promiscuo o un calentón…

- ¿te gustaría ir a algún lugar en particular?... – finalmente el moreno cuestionó en tanto se acercaba a vigilar la pasta en el horno…

- ¿entonces sí puedes… darme ese regalo?... – sonrojado, el pelioscuro no pudo evitar la curva en sus labios ampliada en una sonrisa enamorada…

- no es solo un regalo, Jae… es hacer el amor, y eso por naturaleza es una bendición que gusta de compartirse con la persona amada…

*****

La ceremonia de graduación había resultado emotiva y llena de orgullo por parte de los Sres. Kim y de Yunho mismo, ese día el pelioscuro había pasado el momento más con sus padres que con su novio, porque así lo habían acordado, unos días después realizaron aquel viaje que Jaejoong le pidiera…

…………………………

Seoraksan, Seorak-dong
Sokcho-si, Gangwon-Do

Luego de algunas actividades por tan preciosa localidad montañosa, Jaejoong y Yunho se entregaron al amor esa noche en la cabaña que el moreno había rentado por una semana para pasarla con su novio.

***
Desnúdame

Ven a navegar por mi cuerpo desnudo,
con tus manos ardientes de pasión
descubre mi sensibilidad
y ahógate en mis ríos de ansiedad.

***

Había sido Jaejoong quien le invitara a tomarle entre sus brazos y desnudarle parsimoniosamente hasta el alma cuando con sus grandes ojos negros le dedicó aquella mirada sensual que derribaba todas sus ataduras para no tomarle cada que estaban a solas. Yunho rodeó la cintura de su novio y atrapó sus rojos labios en un beso tranquilo, el pelioscuro suspiró enredando sus manos en el cuello del moreno mientras sus cuerpos se pegan un poco más y comparten aquel calor que de antemano saben irá subiendo lentamente como el crepitar de una llama en la fogata iniciada.

- suspira para mí todos esos alientos que guardas cuando solo puedes pensarme en silencio y a escondidas… - el pelioscuro murmuró con voz seductora electrificándole hasta el último vello de la piel…

De pronto era en su voz donde Yunho sentía que podría desfallecer de amor y pasión, y es que era increíble como él y solo él había conseguido obtener de sus profundos pensamientos el sentimiento que tan desenfrenado late en su pecho y ciego se vuelve cuando es entre sus brazos donde encuentra todo aquél caos proveniente de la pasión desmedida que sucumbe ante la ternura y la dulzura convirtiéndose en la más hermosa de las entregas que nunca con nadie más sabe podrá experimentar o soñar siquiera.

Es entonces que las manos del moreno encuentran camino por todas aquellas pendientes cuesta abajo que se delinean en el cuerpo de su novio, y palpa con parsimonia sus brazos y su espalda mientras saborea hasta el último rincón de su boca quedándose con el dulce sabor de sus labios y la calidez de su lengua húmeda que gustosa se enreda con la propia.

Y una a una retira aquellas molestas prendas que le apartan de la gloria que le representa el roce de su piel. Ropas que apenas hacen ruido al caer al piso de madera, susurros apenas perceptibles cuando es la llama en la chimenea la que crepita con el mismo sonido de sus corazones enamorados que tiemblan como las profundas entrañas de un volcán activo esperando el clímax de su erupción.

- entrégame en tus caricias toda esa pasión contenida que callas cuando recorres mi boca con tu ávida ansiedad de socavar un gramo de deseo… - Jaejoong volvió a susurrar cuando los labios de su novio descendieron por su cuello marcando cada centímetro de su blanca piel…

Yunho pensó entonces (con la poca cordura que le quedaba) que era exquisito hacer el amor con ese Jaejoong que parecía leer sus pensamientos cuando salían y estando a solas se aguantaba el anhelo de recorrerle de pies a cabeza y marcarle como suyo hasta el último recoveco de su alma.

***
Recorre cada parte de mi cuerpo,
que deseoso está de ti
estremécete y entrégate
que tu excitación me hace desmayar.
Acaríciame lentamente,
hazme resurgir
rodea mi cintura,
bésame con locura,
hazme delirar,
enrédate en mi cabello rizado
y no me dejes nunca escapar.

***

La boca de Yunho delineó entonces cada línea de su piel, cada pliegue y cada músculo, deleitándose con su figura y el contorno de cada centímetro de su cuerpo. Jaejoong no podía menos que suspirar y excitarse, sentirse algo más mareado conforme las caricias de su novio aumentaban en intensidad y en intención, cuando cálidas resbalaban por su cuerpo y le estremecían con delicadeza recordándole con tiernos susurros que aquello era hacer el amor.

Que en plenitud le amaba y que a todo estaba dispuesto por él, que eran suyas todas sus miradas y reservados para sus labios todos sus besos, que era de su piel cada caricia suspirada como lo eran sus delicados toques en el alma sagrados.

- recupera de los segundos muertos en el pasado los minutos del presente que solo compartimos entre nosotros… - Jaejoong susurró a media voz mientras se abrazaba a su novio y sentía ese choque de sus pechos que les encendía algo más y que les arrancaba esos jadeos quedos que morían entre besos y nuevas miradas de pasión cargadas…

Yunho se sintió invitado a marcarle tan lentamente que el tiempo pudiera congelarse y nunca más tuviera ninguna otra preocupación más que la de amarle. Las yemas de sus dedos resbalaron con sigilo por cada curva, se perdieron entre su piel como si nadaran cautelosos sobre aguas blancas como la leche y profundas como el océano. Los ojos de Jaejoong a medio cerrar se prendaban de sus movimientos y la sonrisa curvada sublime en aquellos labios rojos provocaban en Yunho el deseo de volver a ellos para besarles hasta morir de amor y no tener más fuerza para aspirar un aliento.

***
Mírame a los ojos
mientras tus manos siguen recorriendo mi cuerpo
encuentra mis oscuridades
y navega en ellas sin recelos.
Déjame sentir tu firmeza
que provoca jadeos y suspiros sin frenos ni esperas.
Ámame esta noche amor,
que necesito hoy sentirte dentro de mí
y disfrutar lo nuestro
como cada noche se vuelve éste...
nuestro tan esperado encuentro.

(fuente: www.tubreveespacio.com)

***

Esferas negras que profundas brillan en la tenue luminosidad de la habitación y parecen el mismo firmamento moteado de estrellas titilantes que le dan ese toque misterioso y romántico que al moreno hace sentir como si navegara sobre lo que no es palpable pero que existe y le estremece hasta el alma.

- colma de besos y caricias este cuerpo que solo es tuyo, inunda con tu cariño este corazón agitado que no duda en latir por tu causa enamorado… - la voz del pelioscuro se coló jadeosa en los oídos del moreno…

Y entonces Yunho solo pudo responder con un nuevo beso apasionado que le tenía fuertemente atado a su destino… porque era Jaejoong quien en la dulzura de su inocencia juvenil le demostraba que no había límites ni parámetros exactos para el amor. Sus manos se movieron sigilosas acariciando su cuerpo, vagando con paciencia y ansia cada tramo, queriendo dejar en su piel el calor de sus manos y que en ella quedara grabado para siempre su amor.

Recostados sobre aquella cama de sábanas claras, sus cuerpos comenzaron a danzar con esa armonía que solo puede alcanzarse cuando dos personas que se aman están en esa sintonía producto de un profundo sentimiento que correspondido no hace más que expresarse sin atadura alguna de por medio.

- tócame… - jadeó el pelioscuro sintiendo las manos de su novio palpar su pecho y su torso, delinear con parsimonia las líneas de sus músculos o sus dedos presionar sus pezones con cuidado y erotismo matizado ante esas lamidas cariñosas o aquellas succiones que le hacían perder un gramo más de cordura… - tócame y llévame a la gloria de la perdición de una pasión sin límites que desconozca los lineamientos morales de una sociedad que no puede comprender nuestro amor…

Yunho comprendió que se iba perdiendo más y más en la excitación y el anhelo por esas palabras que escapando de labios de Jaejoong sonaban sensuales y maduras. Su lengua no escatimó en presentes para aquel par de montes que erguidos y sensibles se mantenían dispuestos a recibir más de sus atenciones. La espalda de Jaejoong se arqueó deliciosa cuando uno de sus pezones atrapado entre los labios de Yunho fue sutilmente jalado al tiempo que una de las manos del moreno alcanzaba su erección envolviéndola en su palma cálida.

- mmhhh… - y liberó aquel primer gemido ronco que se quedó entre las cuatro paredes de aquella habitación que cálida se iba quedando con el humor de los dos y la temperatura elevada de sus corazones enamorados entregándose en cuerpo y alma.

Yunho le miró embelesado al retorcerse de placer, sonrió contento y volvió a su piel para besar aquí y allá sin reserva. Su mano comenzó a masajear ese trozo de carne que caliente se erguía y palpitaba hinchándose de placer, los gemidos que libres salieron de boca de Jaejoong le indicaban al moreno la intensidad de sus movimientos.

Lento muy lento… como el clamor de las olas del mar cuando tranquilo aguarda la influencia de esa luna llena que alegre y romántica se levanta en el firmamento de una noche de octubre.

Rápido y rítmico… como las voces de las profundidades del bosque salvaje que reinado por sus instintos demarca la pasión floreciente de sus más bajos principios.

- ahh… - el pelioscuro se arqueó y sus ojos se cerraron cuando la boca de Yunho sustituyó su mano y sintió su áspera lengua brindarle aquel roce delirante que lo llevaba a la cima permitiéndole tocar el cielo con la punta de los dedos…

Sufrió un espasmo y sus manos se agitaron indecisas entre la cabeza de su novio o sujetar las sábanas, mordió su labio al sentir ese grito ronco de placer que atoró en su garganta y que avergonzado contuvo porque se sentía demasiado bien y le sobrepasaba el pudor de sus gemidos.

El moreno sonrió internamente en tanto subía y bajaba por la extensión de su novio brindándole más de aquellas caricias eróticas que despertaron su propia virilidad que punzante clamaba ya por ocupar aquel estrecho e íntimo pasaje que ya una vez suyo fue. Succionó su miembro dedicando cada tanto especial atención a la punta, y estimuló con sus manos los testículos de Jaejoong brindándole un placer diferente que le arrastraba rápido al éxtasis.

…………………………

***
Yo huelo a ti.
Me persigue tu olor, me persigue y me posee.
No es este olor un perfume puesto sobre ti,
no es el aroma que llevas como una prenda más:
Es tu olor más esencial, tu halo único.
Y cuando ausente mi vacío te convoca,
una ráfaga de ese aliento me llega del lugar más tierno de la noche.
Yo huelo a ti
y tu olor me impregna después de estar juntos en el lecho,
y ese fino aroma me alimenta
y ese aliento esencial me sustituye.
Yo huelo a ti.

(fuente: www.versos.net)

***

- que adoro el… ahh… calor de tu boca o la humedad de tu lengua no niego… mhh… que quiero sentirte muy dentro suplico enamorado… ahh… y que marques de nuevo con tu olor cada rincón de mi cuerpo para que quedes enterrado en lo más profundo de mi alma…

Yunho comprendió y se detuvo… abandonó su erección para subir a sus labios y besarle dejándole saborear el salado gusto del líquido preseminal que había comenzado a sudar. Jaejoong le recibió gustoso exigiendo aquella danza primitiva entre sus lenguas que a duelo se batieron en el interior de sus bocas hasta consumirles el aliento.

El pelioscuro abrió sus piernas y clavando sus ojos negros en los chocolate del moreno sonrió haciéndole saber cuánto deseaba sentirle ya dentro. Yunho regresó la sonrisa y acomodándose entre ellas llevó sus dedos a la boca de Jaejoong para que los humectara y poder prepararle…

Uno a uno aquellos intrusos se fueron apoderando de un poco más de espacio en su entrada, dilatándole con cariño y entre besos y susurros que no escatimaron en promesas que el moreno se tomaba tan en serio como que respiraba y necesitaba del pelioscuro para poder seguir viviendo.

- que tu deseo se una al mío y en el vértigo de nuestra unión sucumban la dulzura de los cielos y el calor de las calderas de nuestra pasión… - murmuró el pelioscuro entre jadeos de su respiración alterada al aferrarse a los hombros del moreno y sentir la punta de su miembro contra su entrada perfilada… - tómame, y deja en mi ser el sabor de tu esencia y el olor de tu exaltación…

Yunho comenzó a penetrarle gimiendo en su oído y sintiendo las uñas de Jaejoong clavarse en sus omóplatos, su rostro enterrado contra la curva de su cuello, sus piernas enredadas con celo en su cadera y sus labios exhalando el cálido aliento contra su lóbulo… se le erizó el vello de la nuca y una descarga eléctrica recorrió su columna vertebral cuando llegó hasta el fondo de su interior…

La sensación era delirante y deliciosa, la presión de sus paredes dilatadas palpitando comprimidas contra su duro miembro. Las perlas de sudor resbalando por el contorno de su rostro y que bañaban ya cada centímetro de piel. Pálidas mejillas encendidas en carmesí que le daban ese toque erótico e inocente que contrastaba con la perfecta forma de sus labios rojos que sensuales murmuraban su nombre pidiéndole moverse mientras en sus ojos se clavan aquellas esferas negras que parecen bailar al sentir sus primeras estocadas.

Vaivén lento que calmado endulza sus sentidos dándoles la oportunidad de encontrar ese ritmo perfecto que repliegue toda incomodidad que Jaejoong pueda sentir aún ante los primeros movimientos. Cuerpos abrazados que se susurran en silencio palabras de amor entre murmullos disfrazados del húmedo roce de sus sudadas pieles confundidos en la pasión oculta de la noche.

Aletargada fricción de sus intimidades en aquel punto de unión que poco a poco les deja solo el sabor del placer expresado en aquellos gemidos confiados que nacen en sus gargantas. Emocionado ritmo impuesto a cada segundo conforme las oleadas de gozo les recorre de pies a cabeza y no deja tras de sí más que plenitud. Sensaciones que marean los sentidos, buzos que se sumergen en el océano de placer, miradas que desfallecen y se pierden tras los párpados dominados por tal profundidad, roces de labios que incontrolables se funden en besos erráticos producto de la agitación de sus respiraciones acompañadas de ese latir desenfrenado de un par de corazones alocados que bombean el amor traslúcido de sus almas abnegadas.

Porque el momento lo es todo; perfecta unión de los elementos adecuados para una entrega de amor. Es poesía y es canto, es silencio y es desvelo, es ternura y es pasión, es atracción y es desenfreno, es calmado y arrebatado, confiado y recatado…

Yunho golpeaba con algo más de fuerza y profundidad contra las caderas de Jaejoong, y sabía que tocaba el punto exacto en su interior cuando le escuchaba gemir ahogado contra su cuello o morder su hombro en medio de su desespero y aquellos temblorcitos que ya le provocaba con sus embestidas. La erección del pelioscuro capturado entre sus torsos se friccionaba dándole esa sensación más de gozo que le hacía sentir demasiado mareado y ligero, que le provocaba tanto más de calor y más se apretaba contra el moreno queriendo fundirse a él en cuerpo como se sentía en alma.

Algunas estocadas más y aquel famoso corrientazo en el bajo vientre que les lleva al orgasmo haciéndoles temblar dominados por aquellos espasmos de placer que les recorre de pies a cabeza hasta la última fibra de sus seres. Se han manchado de semen pero en nada les importa, han dejado en sus esencias la expresión cálida de sus deseos motivados por el amor y aquello no puede más que hacerles felices.

- Te Amo… - murmura finalmente el moreno apenas hubo salido de su interior echándose a un lado en la cama…

- y yo a ti, Yunho… - corresponde el pelioscuro mientras sonríe y se abraza a su pecho queriendo escuchar cómo poco a poco recupera su corazón el ritmo natural de sus latidos…

Aquella fue una noche perfecta…

Aunque los padres de Jaejoong no pudieran todavía comprender el lazo que les unía...

Aunque aún tuvieran toda una vida de obstáculos por superar…

*****

Tienda De Antigüedades

Cuando Yunho ingresó en la Tienda en busca de su novio, le vio de pie ante aquel Reloj de Arena que en su primera visita a él también le cautivara. Pero sabía además que para Jaejoong aquel objeto era especial pues en varias ocasiones le ha observado anonadado en él. Se acercó despacio, casi sin hacer ruido y con aquella sonrisa pintada en sus labios que solo se curvaba pacífica cuando estaba con el pelioscuro.

- ¿algún día me dirás por qué te gusta tanto ese reloj de arena?...

Jaejoong saltó en su lugar apenas le escuchó, pero luego solo se giró para verlo y dedicándole una sonrisa cariñosa, volvió su vista al reloj de arena.

- en realidad no es algo en específico… pero, puedo decirte que siempre que veo cómo pasan los finos granos de arena al otro lado me pongo a pensar… en todo lo que tengo, en lo que ha sido o será… reflexiono y luego me lleno de una peculiar sensación de tranquilidad…

Guardaron silencio y Yunho meditó sobre las palabras de su novio. Observó el pausado, rítmico y acertado devenir de los finos granos de arena sobre la cámara de cristal opuesta y su mente se llenó de recuerdos de las cosas que fueron. Luego mientras su mirada subió hasta el montículo superior que lentamente iba disminuyendo en su tamaño, pensó en las cosas que ha alcanzado y aquellas por las que aún lucha para tener; en el punto medio de intercambio entre una cámara y otra, pensó que estaban los obstáculos y las aventuras, el presente antes de ser considerado pasado o un trampolín para el futuro.

Comprendió a su manera, el encanto que Jaejoong podía encontrar en el reloj de arena…

- es curioso que nadie lo haya comprado ya… -dijo de pronto el moreno. Ciertamente no ha sido el primero en quedarse admirado por tan majestuosa antigüedad.

- está apartado… - el pelinegro murmuró…

- ¿por quién?... – Yunho le vio sonreír emocionado…

*****

Mansión Jung

Yunho había presentido que su requerimiento inmediato en casa de sus padres no iba a deberse a nada bueno. La voz seria y firme de la Sra. Jung había sonado peligrosamente tranquila al otro lado de la línea esa mañana; el moreno conocía bien a su progenitora y veía venir una tormenta caótica en su hogar.

Arribó puntual después del trabajo en la Clínica, en nada le resultó extraño terminar tras el auto de su padre e ingresar por aquél portón eléctrico siguiéndole hasta la pequeña glorieta de la puerta principal. El Dr. Jung Yun Dong bajó primero, un chofer ya esperaba para llevar el auto al garaje de la Mansión. Yunho aparcó sin mayor ritual puesto que apenas aquella repentina reunión familiar terminara, él partiría de vuelta a su departamento. Bajó de su auto dejando todas sus pertenencias laborales a bordo, el móvil en su bolsillo y nada más; esperaba que Jaejoong no se molestara por su inasistencia a la cita que habían programado luego de casi una semana sin poder verse… un simple mensaje de voz era lo que había dejado en la bandeja del pelioscuro porque al parecer no había podido atender su móvil.

Suspiró y entró apenas unos instantes después de que su padre lo haya hecho también. Un paso dentro sobre aquel elegante piso de mármol y sobre él se cernió la tensión que se respiraba en la majestuosa mansión.

La Sra. Jung estaba sentada en la estancia con la postura perfecta de una Dama, sus ojos cafés le siguieron cada movimiento con una profundidad que le hizo sentir escalofríos. El Sr. Jung fue directo al minibar a servirse un vaso de cognac, en ningún momento sus ojos se cruzaron; debía ser un volcán a punto de hacer erupción. Sus dos hermanos aguardaban en otro de los sofás de la estancia, su hermano Kyung Ho tenía una clara expresión de inconformidad por estar ahí, su hermana Eun Hye vacilaba con la mirada entre sus padres y el moreno. Una carpeta descansaba en la mesa de centro…

Era una panorámica poco amigable…

- Kim Jaejoong… - dijo el Sr. Jung con tranquilidad…

Yunho comprendió de inmediato y no se inmutó… no iba a permitir que su familia se metiera a estas alturas de su vida en sus asuntos privados…

- ¿qué con él?... – el moreno vio la indignación cruzar los ojos de su madre, aunque su porte todavía lucía impávido…

- es un muchachito de 17 años con quien mantienes una relación sentimental, ¡Cómo se te ocurrió!... – espetó la Sra. Jung abriendo aquella carpeta con fotografías que deslizó en el pulcro vidrio de la mesa de centro…

- ¿mandaste seguirme, madre?... – cuestionó directamente; consciente de que si bien no ha ido por ahí escondiéndose demasiado, ha procurado cierta discreción… se inclinó hacia el frente para tomar aquellas fotografías en las que se le veía con Jaejoong en diversas situaciones; el pelioscuro subiendo a su auto, aquel mirarse sonrientes, ese beso congelado en la imagen en donde pudo admirar el tenue sonrojo en las pálidas mejillas de su novio… una sonrisa se curvó en sus labios inconscientemente… casi estuvo tentado de quedarse con esa carpeta…

- dejarás de verlo… - sentenció con voz ronca y casu cruel el Sr. Jung…

- no tengo porqué… - el moreno dejó las fotografías y se puso de pie… - si eso es todo, me retiro…

- siéntate… - dijo con tranquilidad su padre, mientras que su madre casi perdía la compostura de Dama y sus hermanos veían venir una guerra de palabras que difícilmente les llevaría a algún lado…

- no voy a quedarme a escuchar que me pides que deje a mi novio…

- ¡cállate!... – espetó el hombre elevando su tono de voz, casi perdiendo el autocontrol…

- hijo, entra en razón… - suspiró su madre mirándole como si en verdad estuviera hablándole de una terrible noticia…

- ¿de qué diablos tengo que entrar en razón? ¡ah!... – el moreno estaba por perder los estribos, le estaba molestando de sobremanera que no pareciera siquiera que se esforzaran un poquito por comprenderle… por ver que le hacía feliz estar con Jaejoong…

- ¡acaso importa más ese chiquillo que tu familia!... – terminó por gritar el Sr. Jung encarándole con la clara molestia demarcada en sus duras facciones…

Yunho no respondió pero le miró desafiante con las manos empuñadas conteniéndose de gritar a pulmón abierto todo aquello que concentrado en su estómago le hacía rugir las entrañas como un ardor quemante que le llena de rabia y le invita al desahogo sin límites.

- ¡quieres arruinar el prestigio de esta familia!... – el rostro del Sr. Jung se encendió de coraje… - ¡tu propia carrera! ¡No crié un hombre que me venga con esta clase de estupideces!... – bramó…

- ¡te parece una estupidez que sea feliz!... – explotó el moreno…

- pero hijo, ¿con un chico? Hay tantas mujeres hermosas de tu edad que te harían mucho más feliz que ese adolescente… - la Sra. Jung opinó con voz serena pero no menos molesta y ofendida que su esposo…

Varias cosas no le gustaron en lo mínimo al moreno de las palabras que su madre dijera. En primera, que sacara a colación lo relacionado con la edad, que a pesar de que tiene claro lo que siente por Jaejoong, aún hay momentos en los que se siente algo culpable por sentir tal intensidad de amor por un menor. Segunda, insinuar siquiera con desconocimiento de los latidos de su corazón, que alguien pueda hacerle más feliz que Jaejoong solo por su edad o su sexo.

- ese adolescente, se llama Jaejoong, y no me importa todo lo que tengan por decir, estoy enamorado de él y no voy a dejarle solo porque ustedes quieran o porque tengan expectativas para mi vida, estoy cansado de eso, y si no pueden entenderme o apoyarme pues mal, pero no va a ser motivo para que yo renuncie a la felicidad que he encontrado con mi novio…

- ¿tanto así estás dispuesto por ese chico?...- su madre cuestionó sorprendida… una opresión en su pecho que solo puede ser experimentada por una madre que ve “caer el árbol” que con tanto empeño por años cuidó para que creciera fuerte, sano, firme…

- sí…

- cuando salgas de ésta casa, olvídate de que tienes una familia, y de todos los beneficios que en ella pudiste tener hasta el día de hoy… - murmuró el Sr. Jung con la mandíbula apretada…

- entiendo perfectamente tu amenaza o castigo, como quieras llamarle padre… - Yunho dio la vuelta y caminó hacia la salida con el corazón latiéndole dolido…

Sus padres acababan de romper uno de los lazos más importantes de su existencia… el amor de familia se encontraba fracturado…

*****

Unos días después…

- que estés aquí en hora de tu trabajo y cuando Jaejoong asiste a su curso de preparación solo significa que quieres algo con que sorprenderle… - la Señora dueña de la tienda sonrió divertida mientras termina de sacudir algunos objetos de una vitrina…

- usted parece tener muy buen ojo para percibir las cosas, Sra. Sun Ah… - el moreno le ayudó con algunos objetos que estaban en lo más alto de la vitrina…

- no he vivido tantos años solo porque sí, joven Jung… - la regordeta figura de la anciana se perdió tras el mostrador mientras el moreno terminaba de limpiar con el sacudidor y sonreía ligeramente avergonzado porque era Sun Ah (aparte de Jaejoong) la única que no se dirigía a él como Señor...

- he venido a pedir su consejo…

- ¡oh! Es un halago para mí joven; qué consejo puede darte esta anciana para que hayas tenido que quitarle el placer de sus deberes… - la señora rió divertida refiriéndose al hecho de que Yunho haya tomado el plumero. El moreno sonrió y cerró con llave la vitrina.

- el reloj de arena que Jaejoong apartó ¿cree que para él sería incómodo si liquido el pago como una especie de presente?... – cuestionó mientras le entregaba la llave de la vitrina…

- mh, es una pregunta interesante y una proposición cautelosa… - la señora se sentó en una silla tras el mostrador y le miró con ojos suspicaces… - en cualquier otra circunstancia tal gesto sería un detalle romántico sin lugar a dudas; sin embargo, el hecho de que estés aquí cuestionándome no solo habla bien de ti como hombre enamorado, sino también como la persona que piensa antes que en el detalle en sí, en su novio…

…conocer tus propias limitaciones en cuanto a la profundidad de tu sapiencia respecto a Jaejoong y su personalidad o sus deseos; hoy en día muchas parejas cometen la imprudencia de creer que conocen a sus compañeros sentimentales por el simple hecho de profesarles cariño o amor; y sin embargo, tú, que sabes bien que conozco a Jaejoong de hace años, has optado por preguntar cuál podría ser el impacto de una decisión que pudiste simplemente tomar por romanticismo…

…creo que ese reloj de arena es para Jaejoong el símbolo de sus esfuerzos y el reflejo de sus anhelos, difícilmente podría molestarse o incomodarse si se lo obsequias, pero aunque pudiera mostrarse emocionado, también podría ser que le quites una fuente de inspiraciones…

Yunho sonrió y dirigió su mirada hacia el lugar donde se encontraba aquel objeto. Sun Ah tenía razón…

- limitaría sus voluntades… - susurró el moreno…

- Jaejoong no necesita que le des todo a manos llenas, ni siquiera tu amor. Él, como el tiempo, solo necesita libertad para florecer a tu lado…

- como el tiempo… - reflexionó y volvió a mirar a la mujer… - no me siento precisamente aliado del tiempo…

- ¿por qué no? ¿Porque tienes 30 años?... – el moreno suspiró afirmativamente… - me parece que subestimas el valor del tiempo…- Yunho le miró interrogativo… - ¿Qué crees que es el tiempo?...

- ¿Qué…creo…? – el moreno pensó tratando de dar respuesta…

- para la mayoría de las personas el tiempo no hace más que convertirse en monótonas rutinas de las que muchas veces no siquiera intentan escapar, se convierten en seres autómatas que viven día a día guiadas por la costumbre; se levantan a una hora específica, saben bien cada acción a hacer para cumplir con un itinerario establecido para llegar a determinada hora a la escuela, el trabajo o inicia rla jornada hogareña de quehaceres que no suelen ser valorados; se rigen por un reloj mecánico o digital que les marca la hora; pero basta con que la pila se agote o se averíe el mecanismo para que el reloj se paralice y entonces sus vidas se vuelven un caos, aparecen las prisas y las maldiciones…

…reducimos el tiempo a algo tan simple como la cantidad de horas contenidas en un día, o los 60 minutos que conforman una hora, que no son nada si no es el segundero quien da 60 golpes para formar un minuto… la gente no ha comprendido que un segundero es traicionero y que el tiempo va mucho más allá de la rutina o los cálculos exactos…

Una vez más las palabras de la mujer dejaron a Yunho pensando… tenía la impresión de que no había entendido con la suficiente certeza el diálogo de Sun Ah…

- segundero traicionero… - murmuró perdido en sus pensamientos…

- el segundero es el principal motor de un reloj, y solo se detiene cuando el mecanismo interno ha fallado… las personas somos como los relojes, y todas tenemos nuestro propio segundero…. ¿sabes cuál es el tuyo, Yunho?...

*****

Llevaba varios días meditando sobre aquella conversación con Sun Ah, de entre todas sus palabras, unas habían quedado principalmente grabadas en sus pensamientos…

“-…todas las personas tenemos nuestro propio segundero… ¿sabes cuál es el tuyo…?”

El Dr. Jung estaba sentado en la cafetería del Hospital donde labora, la taza de café a medio tomar descansaba fría ya entre sus manos…

- Jaejoong… - susurró al ver a su novio aparecer por la puerta de la cafetería mirando alrededor hasta que sus grandes ojos negros repararon con su figura y sonriéndole tímidamente caminó hacia él…

¿Sería Jaejoong su segundero traicionero?