KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

You Should Be Mine - Cap. 9

Perdiendo el pudor.

Era pasado el mediodía ya en Tokio.  Changmin descansaba en el interior de la Van mientras sorbía de un café con el entrecejo fruncido. Ya se cumplían tres días desde que había regresado de Seúl luego de la conversación con sus padres y las cosas habían marchado de mala manera. Claro, sus padres no habían formado un escándalo ni nada parecido, ellos por supuesto le dijeron que era lo bastante mayor para tomar sus propias decisiones, pero Changmin los conocía muy bien a ambos y esa expresión de preocupación y espanto en el rostro de su padre, le dejo entrever que no estaba nada feliz.

 Luego de eso, no habían cruzado una sola palabra hasta  que se despidieron en el aeropuerto.

Su manager se había marchado contento del resultado, pero Changmin hubiera esperado una discusión en la que pudieran naturalmente dejar todos los cabos atados y no esta sensación de que sus padres no le reprochaban por alguna razón en particular.

Justo por ello no había podido sacarse el mal humor desde que había regresado.

No solo era el problema de sus padres lo único que le preocupaba, ahora ellos sabían la verdad, pero en unos cuantos días todo Japón también se enteraría y en un par de meses quizás  en todos los rincones de Asia conocerían su nombre y seria recordado como el hombre que actuó como homosexual en una serie de televisión con una extravagante estrella de rock a punto de debutar. Solo esperaba y deseaba que la afluencia de papeles que le llegaran luego de culminada la serie no terminaran en más papeles con tipos extraños como Jaejoong.

Ante aquel pensamiento final, Changmin dio un suspiro sorbiendo el último trago frio de café y murmuró aquel nombre en voz baja.

Algo extraño estaba sucediendo en su cabeza últimamente.

Luego de regresar del viaje las cosas entre ambos siguieron fluyendo normalmente, sin embargo, cada que Changmin volteaba hacia algún lado ya no sentía aquella persistente mirada de Jaejoong sobre sí mismo y desde entonces apenas  habían cruzado saludos apresuradamente antes de ambos sumirse  en el trabajo.

Changmin podía estar formándose un mundo de nada, pero juraba que Jaejoong en este momento lo estaba evitando y no tenía la menor idea de porqué.

Las cosas habían terminado bien en Seúl.  Justo como se lo pidió al despedirse ese día, Jaejoong apenas y le envió un par de mensajes de texto y cuando regresaron a Seúl, su asedio telefónico había regresado a ser lo que era normalmente. Aun así, Jaejoong no había concertado ningún encuentro nuevo, tampoco había irrumpido en su camerino para liarla y  salía extrañamente temprano del set, casi siempre escoltado por el director Amure.

Y no es que Changmin haya estado espiándolo, claro que no. Pero da la casualidad que el pelirrojo era el tema candente de conversación de las estilistas y ellas estaban perfectamente informadas de cada suspiro que daba el chico y vaya que daban miedo pues eran tremendamente intuitivas con todo. El por supuesto había fingido desinterés, pero los comentarios habían talado hasta lo más profundo de su cerebro y se instalaron ahí hasta escucharlos incluso en sus sueños.

Es por eso que algo estaba mal, su sensibilidad respecto a la sola mención del nombre del tipo era para ponerse a llorar.

Trató de dejar de pensar en ello y salió del auto, dirigiéndose al set de la siguiente escena, no muy lejos de allí. Jaejoong y los actores auxiliares ya se encontraban en la estancia, así que Changmin se acercó a Oonoki directamente, recibió las instrucciones de la escena y de inmediato las luces y cámaras se encendieron cuando tomó su lugar. El actor dio un respiro, levantó la mirada hacia Jaejoong y se mentalizó en que, en este momento, era su personaje y no Shim Changmin.

Lastimosamente, las cosas no avanzaron al ritmo rápido que esperaba.

—Ehm, ¿Jaejoong—san? Te has saltado tres partes del dialogo. Vuelve a hacerlo por favor —

Esta era la tercera corrección que Jaejoong había recibido del director en apenas una hora de grabación, se supone que era una escena rápida y simple, pero gracias a que Jaejoong estaba en la nubes no habían podido avanzar mucho, y al parecer había estado del mismo modo todo el día.

El pelirrojo solo rio nerviosamente y se disculpó, releyendo el libreto mientras todos se reubicaban en sus puestos, incluyendo a Changmin.

—Nii—san, dime por favor que tú no tuviste nada que ver —recitó Changmin completamente metido en su papel, expresión perfecta, dialogo perfecto, pero el idiota frente a su rostro no hacía más que mirarlo fijamente sin seguir la línea de la actuación.

—…—

— ¿Nii—San?—

—…—

Changmin sintió la chispa de su ira encenderse, perdiendo por completo la envestidura de su interpretación. Regresando a ser Changmin, solo pudo dirigirse a Jaejoong de la forma en que lo hacía regularmente, olvidándose por completo de todo el personal que los rodeaba.

— ¡Joder, responde pedazo de Idiota! —Gritó alterado, todos en el set estallaron en carcajadas.

Jaejoong solo reaccionó cuando Changmin le gritó, mostrando una sonrisa titubeante y rascándose la nuca con total despreocupación, cosa que solo alteró más los cansados nervios del actor.

—Tomémonos un descanso de 15 minutos, chicos —anunció Oonoki volviendo a reír mientras veía la repetición de la última escena grabada.

Changmin tomó a Jaejoong por el brazo y lo arrastró hasta las máquinas expendedoras a pocos pasos de allí, sacó algunas monedas y escogió un par de bebidas carbonatadas, una de las cuales le tendió al distraído cantante que la recibió y dio las gracias en un inaudible tono.

—Siempre me jodiste con eso de que mi actuación era mediocre al principio, pero desde ayer has metido la pata más de lo que lo he hecho en toda mi carrera— bufó molesto Changmin, dejando que la bebida bajara de un solo sorbo a su estómago —¿Estas enfermo o algo parecido?

Jaejoong negó con la cabeza tomando un sorbo de su bebida con parsimonia, como si estuviera muy cansado siquiera para respirar. Luego de una larga pausa finalmente  habló.

—No he dormido prácticamente nada desde hace dos días —anunció dando un bostezo largo— Oye, ¿podemos ir a un sitio después de esto? —Rápidamente cambió de tema, haciendo cabrear a Changmin que tomó parte del cabello de su nuca y lo haló con fuerza hacia atrás— Ay, Ay, ya, ya… entendí ¡Duele!

—No voy  ir a ningún lado contigo, ¡No tengo tiempo que perder con idiotas! —anunció bruscamente.

 Jaejoong comenzó a reír en un silente suspiro.

—Te ves muy lindo enojado— Musitó, pero Changmin amenazó con dejarlo calvo si no se enfocaba. Jaejoong accedió levantando sus manos al aire como defensa— Vale, lo tengo. Me concentraré a partir de ahora pero solo si prometes que cuando terminemos vendrás conmigo.

—No estás en condición de pedir cosas, cerebro frito— escupió Changmin alzando una ceja—

—Puede que hoy no sea mi mejor día, pero ahora tengo una motivación porque en verdad tengo que mostrarte algo.

Changmin suspiró bastante indignado con esa actitud despreocupada, pero de alguna forma se sentía aliviado, esto se acercaba más al Jaejoong con el que lidiaba normalmente.

—Si logras concluir la jornada de hoy sin un solo NG mas, haré lo que quieras. Pero si cometes el más mínimo error, no hay trato.

Jaejoong aceptó sonriendo gustoso y terminando su bebida un poco más animado. Volvieron al set acercándose a las estilistas que retocaron sus peinados y maquillaje y pronto las cámaras y las luces estuvieron listas, rodando la grabación cuando se dio el grito de acción.

[…]

Changmin gruñó por segunda vez mientras movía la punta del pie impacientemente. Ya había pasado veinte minutos esperando sentado en el capó de su auto y aún no había señales de Jaejoong por ninguna parte.

La razón de su irritación no solo era la tardanza del tipo; luego de que se reincorporaran a la escena de grabación, Jaejoong realizó su trabajo brillantemente después de su desastrosa línea de errores desde la mañana, y contrario a todo pronóstico, habían terminado la jornada una hora antes de lo esperado, gracias a que el idiota cumplió su meta sin un solo NG a partir del descanso.

Justo como había prometido, Changmin no tuvo más opciones que cumplir su deseo de ser llevado a quien sabe dónde cuando la agenda del día concluyó.

— ¿Este idiota no estaría haciéndolo todo mal a propósito? —se planteó cruzando una de sus piernas mientras el arco en sus cejas se profundizaba. Después de todo no había una sola explicación razonable de porque el drástico cambio en el sujeto justo cuando accedió a acompañarlo.

Era Jaejoong después de todo, el tipo había demostrado ser bastante manipulador.

— ¿Estás listo? —Jaejoong apareció finalmente en el parking, sonriendo alegre mientras se deslizaba por el auto, arrebatándole las llaves a Changmin directamente de su mano— ¡Sube, sube! — le animó al verlo estático aun en la puerta—

Changmin entró a su propio auto sentándose como copiloto mientras pacientemente aguardaba por una explicación venir del pelirrojo.

—Vamos hombre, deja el mal humor. ¿Podrías por una vez demostrar que te estas divirtiendo conmigo? — Musitó Jaejoong encendiendo el motor y comenzando a conducir. Changmin puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos.

—Últimamente tengo la sensación de que estoy siendo manipulado y eso no me hace exactamente feliz —anunció mirando de reojo al conductor— Fue tu idea, ¿Era necesario hacerme esperar como si yo fuera el impaciente por ir a quien sabe dónde? —Finalmente Changmin dejó que el reclamo saliera de su boca—

—Tuve que hablar algunas cosas con Oonoki, me dio una reprimenda por mi rendimiento de hoy, y bueno, terminamos conversando de otras cosas y el tiempo se fue volando —se excusó estirando el brazo para encender la radio— También tenía que dejar todo listo. Pero no diré nada más, el resto es una sorpresa.

Ante la firme posición de Jaejoong de no seguir hablando del tema, Changmin guardó silencio y se concentró en la carretera. Jaejoong entonces comenzó a cantar a todo pulmón al son de la melodía en la radio, una vieja canción de rock se dejaba escuchar. Ante el alto tono con el que Jaejoong cantaba y su animado humor, Changmin pudo relajarse y sonreír. Este definitivamente era el Jaejoong de siempre.

En algún punto del recorrido, el mismo comenzó a tararear las canciones, dejándose llevar por las pesadas tonadas de la música en la radio.

[…]

Estaban bastante alejados de los alrededores del estudio de televisión o la casa de alguno de los dos. Esta vez, se detuvieron en un complejo de edificios y dieron vueltas por las zonas hasta que Jaejoong finalmente pudo estacionarse. Bajaron del auto y el pelirrojo rápidamente arrastró a Changmin por la acera hasta detenerse en uno de los edificios. Afuera, un enorme letrero se avistaba imponente iluminado por luces de piso, en él se podía leer claramente “CJes Japan”.

Changmin miró entonces a Jaejoong que sonreía emocionado mientras él era arrastrado a la entrada, donde el guardia que custodiaba les permitió el acceso de inmediato. Caminaron raudos  por los pasillos, Jaejoong tomando la delantera mientras asía fuertemente el brazo de Changmin guiándolo hacia donde quería llevarlo.

Finalmente, un par de puertas y pasillos después, Jaejoong pareció encontrar su destino y empujó a Changmin dentro, que observó sorprendido el cuarto lleno de personas y el ruido proveniente de una cabina protegida por un enorme panel de vidrio.

— ¿Un estudio de grabación? —Preguntó confundido y solo entonces los presentes, incluyendo a la banda encerrada en la cabina  se percataron de la presencia de los dos—

— ¡Jaejoong hijo de perra, llegas tarde! —bramó Ichi, dejando los palillos de su batería a un lado y levantándose furioso. Los otros dos miembros de la banda se detuvieron entonces, percatándose de que su líder se encontraba acompañado— ¡¿Y porque trajiste a ese tipo aquí?! —Gruñó asustado, inconscientemente cubriendo sus partes íntimas—

Jaejoong rio acercándose al productor que se encontraba sentado frente a los controles de audio y saludó, pronto la banda entera abandono la cabina y asediaron al pelirrojo con preguntas mientras observaban al alto con suspicacia.

Changmin se mantuvo en la misma posición, bastante desinteresado en lo que el cuarteto podría estar hablando sobre él, cruzó los brazos en una posición defensiva hasta que Jaejoong desapareció en una puerta contigua a la entrada a la cabina. Al parecer había otro cuarto de acceso en el interior, por lo que ya solos, los miembros de la banda se acercaron hacia él prevenidamente.

—La última vez que nos vimos no pudimos presentarnos correctamente, por culpa del idiota de Ichi— mencionó el chico del bajo extendiendo amablemente la mano hacia Changmin— Soy Eiji Murasato —.

Pronto el más pequeño de todos se acercó también dudoso a Changmin. El día del concierto el chico se encontraba bastante arreglado, pero en esta ocasión se veía bastante normal e incluso llevaba lentes de marco grueso en lugar de lentillas de contacto:

—M—Mi Nombre es Aoda Gintarou m—mucho gusto —saludó nervioso, inclinándose.

El baterista se ahorró su presentación pues Changmin ya lo conocía bastante bien.

—Shim Changmin— saludó secamente, sin apartar la vista de la pequeña puerta por la que el pelirrojo había ingresado. Aun no tenía claro el sentido de traerlo a este lugar ni porque Jaejoong estaba tan emocionado al respecto y luego lo abandonaba.

—¿Ese idiota en verdad lo hizo?—bufó Ichi sentándose pesadamente en el sofá de la sala— Nadie escribe una canción en tan poco tiempo y esta vez no trajo ni un solo papel con el —Murmuró. Los miembros restantes de la banda se sentaron a su lado poco después—

—Sabes que él es impredecible, nunca le toma más de un par de horas escribir una canción —respondió Murasato— Es solo que la petición de Hyo—San fue bastante para manejar. Pedirle una canción de amor dulce a alguien con una vida amorosa tan complicada como la de ese tipo.

—Y con tan malos gustos… —Concluyó Ichi mirando de reojo a Changmin, el actor ladeó una sonrisa hosca en sus labios que mando a callar inmediatamente al imprudente baterista—

—Si nos llamó aquí es porque ya logró escribirla ¿no? —Mencionó tímido Aoda— Senpai nunca nos mandaría a llamar solo para perder el tiempo.

Los dos miembros suspiraron en respuesta y se mantuvieron en silencio luego de la corta intervención del más pequeño, justo a tiempo para que Jaejoong saliera de aquella habitación acompañado de una mujer.

Era una bonita castaña de corta altura y rostro sonriente, parecía muy cercana a Jaejoong por la forma en la que naturalmente se sonreían uno al otro.

— ¡Oh! ¡No puede ser! —chilló la mujer una vez se percató de la presencia de Changmin— ¿Tu eres Shim Changmin? ¿El actor? —Exclamó emocionada acercándose inmediatamente— He visto muchas de tus series desde que estaba en la escuela, no puedo creer que seas tú en persona. Cuando Jaejoong me dijo que te conocía no lo podía creer, ¡así que en verdad están trabajando juntos!

Los ojos de la mujer brillaban con emoción mientras sostenía las manos de Changmin entre la suyas. Changmin sonrió nervioso inclinándose con cortesía. De cerca era mucho más bonita y su perfume tenía un aroma muy dulce.

SI podía decirlo claramente, ella era totalmente su tipo.

— ¡Pero que adorable rostro! ¿Cuántos años tienes? ¡Ah, cierto! ¿24? —Sonrió complacida cuando Changmin asintió— Aish, que tonta, no me he presentado. Mi nombre es Song Ji Hyo, y soy la sub directora ejecutiva de esta compañía —Anotó sonriente cambiando el Japonés por hangul.  Changmin se quedó mudo al instante— Soy coreana también ¿no es genial?

—Jefa, no intimides a Changmin, él es muy educado con las chicas —alegó Jaejoong llamando a sus miembros para que volvieran a la cabina de grabación y se encerró con ellos.

Changmin siguió a Ji hyo hasta sentarse a su lado en el sofá.  Al principio ambos se encontraban en silencio, escuchando los acordes de los miembros tratando de sincronizarse bajo las indicaciones de Jaejoong. Poco después, Ji hyo quiso romper el silencio haciendo un comentario.

—Esta es la primera vez que nos arriesgaremos a sacar un single digital de una banda que aún no ha debutado— musitó con brazos y piernas cruzados observando a la banda a través del panel de vidrio— A pesar de que tienen un público fiel que los ha seguido desde hace años, si quieren sobrevivir en esta industria, necesitan llamar la atención de las masas, así que le propuse un pequeño reto a Jaejoong —sonrió juguetona— Me preguntó si ese cabeza hueca en verdad logró hacerlo.

La forma en la que la mujer sonrió efectivamente dio un poco de miedo a Changmin, a pesar de ser tan pequeña y guapa parecía el tipo de chica que doblegaría a cualquier hombre que fuese a través de dulces y castigos. Algún tipo de sadismo había oculto detrás de esa resplandeciente sonrisa.

Inconscientemente entendió porque esos dos parecían llevarse tan bien.

La banda se acopló un rato después. Jaejoong tomó el micrófono e hizo un poco de calentamiento de sus cuerdas vocales al mismo tiempo que sus miembros discutían y ensayaban acordes, cuando el pelirrojo estuvo listo, Ichi hizo la marca con sus palillos y la tonada de una balada rock se escuchó, inundando la sala con una melodía dulce pero enérgica.

La letra era muy distinta a cualquiera que Changmin haya escuchado de Jaejoong hasta entonces, en realidad no era muy específica sobre si era o no un amor correspondido o si era amor siquiera, solo un sentimiento vago y confuso pero sin melancolía o soledad de por medio que era lo que caracterizaba las letras del rockero, como si alguien estuviese disfrutando de una relación aunque no estuviese claro que tipo de relación era.

El interludio en medio de la canción era muy potente, el pequeño Aoda tocaba la guitarra de una forma excepcional dejando que el sonido opacara por completo el de los otros dos instrumentos, luego se unían de nuevo para enlazar con el coro de la canción en un tempo mucho más rápido. La voz de Jaejoong se escuchaba excepcionalmente dispar, mezclando tonos altos y bajos, lo que terminaba en un agradable y animado coro. Parecía el tipo de canción que se adecuaba al Opening de una serie animada, muy vibrante y positiva. La canción concluía con otro solo de guitarra y algunas armonías por parte de Jaejoong.

Cuando la canción culminó, Ji Hyo que había permanecido sentada en el sofá con un rostro neutro, se levantó y se acercó hasta el productor, presionó un botón verde en el panel de control de sonido y se acercó hasta un delgado micrófono dispuesto en la mesa, hablando a los miembros de la banda.

—Que la próxima sea la definitiva chicos, Matsura se encargará de grabar. Buen trabajo y bien hecho Jaejoong— sonrió la mujer y los miembros de la banda saltaron en sus puestos de inmediato, pero pronto volvieron a su lugar siguiendo las instrucciones de su líder que permaneció más sereno.

La canción se escuchó una vez más.

[…]

Casi dos horas después el single estaba grabado y en unas cuantas semanas seria lanzado al mercado. Ji Hyo no especificó una fecha exacta pero dijo que pronto, incluso Changmin, estaría enterado de ello. Respecto a este último, la mujer no había hecho algo distinto a acosarlo desde que estuvo allí, insistiendo con vehemencia de que dejara su aburrida compañía y se uniera a Cjes de una vez, prometiendo también ayudarle en su carrera de artista si decidía inmiscuirse en la música. Changmin fue muy político y amable en cada una de sus respuestas pero eso no impidió que Ji hyo insistiera hasta dejar que tomara su tarjeta, asegurando también que se pondría en contacto con su manager.

Poco después, la mujer recibió una llamada y se despidió de todos, advirtiéndoles que se prepararan para iniciar la grabación del álbum una vez la grabación de la serie de Jaejoong terminara.

Changmin pudo respirar aliviado cuando finalmente se fue.

Los miembros de la banda no podían estar más eufóricos con el buen resultado, inmediatamente comenzaron a contactar a amigos y familiares dándoles cuenta del gran suceso, haciendo alarde del próximo éxito y asegurando que debían beber hasta caer inconscientes el día de hoy, incluso invitaron a Changmin aunque su relación con el baterista era bastante mala. Changmin declinó amablemente. No podía andar por ahí con un grupo de chicos bebiendo sin control.

Jaejoong parecía más calmado al respecto. Se negó a salir esa noche excusándose con el horario de grabaciones que debían cumplir mañana y entre quejas se deshizo de los muchachos, quedando a solas con Changmin finalmente.

—Es tan raro que alguien como tú no quiera irse de juerga— murmuró Changmin con una sonrisita burlona en los labios—

—Nadie dijo que yo no iba a celebrar hoy —respondió el pelirrojo dirigiendo una mirada lasciva hacia el Castaño— En realidad, lo que quería mostrarte no estaba aquí, esta solo fue una parada obligatoria —aseguró, deslizando sus dedos suavemente por la mano de Changmin y tomándola— Vamos.

Changmin se dejó arrastrar de nuevo a la salida del edificio, caminando hasta volver a su auto donde esta vez pudo conducir bajo la guía de Jaejoong. El actor creyó que en ese instante volverían al apartamento del pelirrojo, pero el lugar al que fue conducido era distinto, en realidad no muy alejado del edificio anterior.

—Ven aquí— mencionó Jaejoong empujando a Changmin hacia el interior de un complejo de apartamentos.

Esta vez sí fue necesario detenerse en recepción. Jaejoong le pidió a la mujer encargada que se grabara el rostro de su acompañante pues vendría seguido. Changmin pateó la pierna de Jaejoong respuesta por la tremenda imprudencia que acaba de cometer, sin embargo, la recepcionista no mostró mayor reacción que un político “entendido” y ambos accedieron a un ascensor después de ello.

Cuando las puertas se abrieron finalmente, Changmin se sorprendió al encontrarse con un amplio living decorado de forma exquisita. Estaban en uno de los pisos más altos del edificio por lo que  en el fondo de la sala, una impresionante vista de la ciudad se avistaba a través de los enormes espejuelos que rodeaban la habitación. El lugar estaba completamente alfombrado y amueblado, un perfecto apartamento de soltero.

—Acogedor ¿cierto? —Expresó Jaejoong con una sonrisa— Quería algo más discreto pero la compañía insistió que este lugar era mejor que cualquier otro. Aquí viviré lo que dure mi contrato con ellos.

Changmin asintió dando una mirada rápida al lugar. A la izquierda se encontraba la isla de la cocina y un amplio comedor en mármol y vidrio, más al fondo se podían ver las puertas que corresponderían a las dos habitaciones, en el lado derecho se encontraba un pequeño salón de juegos donde descansaba una impresionante TV y un set completo de consolas de juegos, un par de salones más y unas escaleras que conducían a un segundo piso. Parecía demasiado espacio para una sola persona, sobretodo una persona que solía vivir en un módico apartamento de 2x2.

— ¿Vivirás aquí, solo? —preguntó Changmin quitándose los zapatos para poder entrar—

—La idea original era que toda la banda viviera aquí, pero los padres de mis chicos, bueno… yo como que no les agrado mucho —sonrió avergonzado— Estuvieron de acuerdo con el contrato pero bajo ninguna circunstancia aceptaron que se alejaran del seno familiar. Así que todo este espacio será para mí solo.

Changmin asintió convencido.

—Son uno padres sensatos— murmuró en tono burlón y Jaejoong reacciono escandalizado—

— ¿Qué hay de malo conmigo? —preguntó—

—Si yo fuera un padre y mi hija o mi hijo te llevaran a casa, ¡te cerraría la puerta en la cara!— aseguró Changmin apuntando a Jaejoong  con el dedo— Te vistes y actúas como un pendenciero, por supuesto que ningún padre te querría cerca.

—Juzgar a alguien por cómo se viste es muy anticuado —se defendió Jaejoong—

— ¿En qué país crees que vives, idiota?

Jaejoong pareció entender el argumento de Changmin y por ello no insistió más en la discusión, alejándose rumbo a la cocina donde comenzó a rebuscar en las gavetas. Changmin entonces se permitió deambular un poco por el apartamento, deteniéndose en la hermosa vista panorámica que ofrecía el edificio de la bella ciudad de Tokio. Este lugar se sentía como la habitación de lujo de un hotel.

Pronto, sintió el toque frio de algo contra su mejilla y viró percatándose de la botella color esmeralda que el pelirrojo había acercado a su rostro.

—Celebremos —anunció Jaejoong, tomando una copa y tendiéndosela a Changmin que la tomó con recelo—

—Dijiste que hoy no ibas a beber— alegó—

—Dije que no iba a beber con ellos. No tienes idea el aguante que tienen, y no hay forma que me dejen ir después de un par de copas. Pero contigo está bien —Sonrió chocando casualmente su copa con la de su acompañante— Además, aún no he escuchado mis felicitaciones.

Changmin dejó salir un suspiro mientras sonreía, levantando la mirada hacia el par de ojos negros que reflejaban en su brillo todas las luces de la ciudad.

—Felicidades. —alzó su copa, chocándola de nuevo con la contraria y bebió su contenido, sintiendo el dulzor del vino cosquillear en su garganta.

Su copa fue llenada de nuevo por Jaejoong. El segundo trago fue más lento pero igual de gratificante, y antes de llevar una tercera copa a sus labios, Jaejoong los cubrió con el toxico sabor de sus besos.

Había esperado por esto toda la noche.

[…]

Dos botellas de vino ahora descansaban vacías en el suelo, misma posición en la que el cuerpo de Changmin se encontraba ahora. Sus piernas se arrastraron suavemente por la superficie acolchonada de la alfombra,  encorvó la espalda, apretando entre sus dedos mechones de pelo rojo que hacían cosquillear su estómago mientras aquella boca cándida se deslizaba suavemente por la húmeda carne expuesta de su sexo. Arrastró sus piernas un poco más hacia arriba, aun inseguro de qué hacer con ellas hasta que sintió los dedos incrustarse en sus muslos y asirlos firmemente hacia arriba.

—Ha…ngh —gorgoteó ruidosamente, cerrando los ojos con fuerza al sentir aquellos dedos hundirse en su interior, tocando expertamente un punto que hacia bailar sus caderas involuntariamente.

Jaejoong siguió en su labor, acelerando el ritmo de la lengua que jugueteaba sobre el sexo de Changmin y hundiendo sus dedos en su interior, provocando más quejidos y maldiciones, que se incrementaban en tono gracias a todo el espacio vacío de aquel penthouse.

Había sido una grandiosa idea dejar a Changmin inconsciente por el alcohol en el living, pues su habitación llena de cajas aun sin desempacar no parecía el lugar idóneo para pasar una noche agradable.

Sutilmente abrazó las piernas de Changmin hasta que colgaron inertes en sus hombros, enterrándose más profundamente en su parte media,  nuevamente, el coro de jadeos vino en aumento, estimulando con fuerza su propia parte baja.

Changmin se movió levantando las caderas de nuevo, ya incapaz siquiera de respirar correctamente, con el cuerpo caliente y los huesos entumecidos por culpa del absoluto placer y la difícil posición. Jaejoong enroscó su lengua en la corona de su eje, aprovechando para levantar el rostro con la más sucia de las expresiones, el líquido preseminal se escurría entre sus dedos pero él lo succionaba y lamia como si se tratara de caramelo. Changmin estaba a punto de correrse de tan solo ver ese rostro y expresión tan sucia. Mordió su labio, escuchando el sonido de las sorbidas que eran dadas a su eje. Jaejoong sonrió, contorneando con su lengua la corona del glande.

Changmin dejó salir una respiración pesada, mordiendo sus labios con fuerza sin poder detenerse, echó la cabeza hacia atrás viéndose venir.

Fue entonces que escuchó el aviso de una llamada entrante a su celular, devolviendo así un poco de lucidez a su cabeza.

—Mi manager—murmuró removiéndose intranquilo para tratar de alcanzar sus pantalones.

Un sonido húmedo se escuchó cuando forzó su pene a salir de la boca de Jaejoong, un gruñido de molestia por parte de este último se dejó escuchar casi inmediatamente.

Changmin se estiró en busca de su teléfono, pero Jaejoong lo arrastró de regreso a su posición.

—No es muy sensato contestar ahora —gruñó Jaejoong, pero Changmin pataleo hasta sacárselo de encima y alcanzó los pantalones, tomando la llamada sin importar su actual estado de excitación.

— Hyung… —murmuró agitado—

¿Eh? ¿Changmin? —La voz del hombre mayor se escuchaba algo distorsionada—Creí que ya estabas en casa… ¿Estas bebiendo?

—Me encontré con un amigo. Volveré un poco tarde— respondió y su manager dio un gran suspiro de alivio—

Solo llamé para avisar que mañana no podré llevarte al set. Por favor no bebas demasiado

—Está bien hyu…¡uwahh!— gritó repentinamente al sentir la fuerte mordida en su trasero. Inmediatamente giro su cabeza, viendo al impaciente pelirrojo enterrar sus dientes contra su carne— ¡¿Qué haces, idiota?!

¿Qué pasa, Changmin? ¿Todo está bien? —Preguntó alterado el manager—

—Estoy bien, mi amigo esta algo pasado de tragos, creo que lo mandaré a dormir ahora. Se está volviendo un dolor en el trasero. —Murmuró entre dientes, apartando la cara de Jaejoong de su trasero a empujones—

Está bien, buenas noches. — se despidió el manager colgando la llamada y Changmin bajó la cabeza agotado, poco después se incorporó, no dejándose endulzar por aquella mirada profunda que se acercaba lentamente a su cara.

—Solo te pedí que te quedaras quieto un segundo, maldición— Espetó molesto, alejando el pegajoso cuerpo desnudo que intentaba doblegarlo de nuevo— Suel…tame….

Jaejoong insistió cargando todo su peso sobre Changmin, haciéndolo volver al piso.

—Fue una pequeña broma, de seguro ni se dio cuenta— se excusó Jaejoong mordiendo suavemente su oreja — No seas amargado, estabas a punto de venirte. Deberías haber visto esa deliciosa expresión en tu rostro.

El pelirrojo se acercó hasta el rostro de Changmin y lo redujo pero no logro besarlo pues el actor se lo impidió apartando la cara.

—Acabas de chuparme la polla con esa boca, asqueroso— se quejó aun reticente— ¡Quítate, no tengo ganas de nada ya!

— ¿Desde cuándo tan pudoroso?— se burló Jaejoong mordiendo la mejilla de Changmin en contraposición—

— ¡Ahg! ¡Deja de morderme, maldita sea! ¡No soy un puto dulce!

— No un dulce, eres un rico trozo de carne —Murmuró, hundiendo su lengua en el borde de su oreja una vez más— Te la chuparé de nuevo, de la misma forma —susurró— no te resistas…

—hng…—

—Tomaré eso como un sí.

Changmin se dio por vencido y dejó que nuevamente aquella boca pecaminosa le encendiera, cerrando los ojos mientras Jaejoong volvía a hundirse en su pelvis y frotar su miembro primero con sus labios y luego con su lengua, enroscándola alrededor del tronco y jugueteando con su glande, besándolo y apretándolo entre sus dientes pero sin llegar a sorberlo. Deseaba enfadar a Changmin y que este le pidiera por sí mismo acelerar el trabajo. Pero el actor, medianamente borracho, no podía hacer mucho más que jadear desaforado y mover sus caderas pidiendo más atención.

Jaejoong sonrió, mordisqueando suavemente la piel sensible y deslizando su lengua hasta acabar en los testículos, los cuales engulló como si se trataran de golosinas, moviéndolas en su boca. Changmin gimoteó adorablemente, la piel de sus brazos y piernas se erizó por completo. Jaejoong respondió ante esa dulce respuesta de su cuerpo, volviendo a repetir la tarea un par de veces más, siguiendo el camino que las abultadas venas que el tronco marcaba.

Finalmente, se ayudó de su mano para estimular mejor el eje de Changmin y siguió su camino hacia abajo, tratando de llegar con su lengua a aquel lugar en el que sus dedos estuvieron hace poco, repaso solo con la punta de su lengua el pequeño círculo enrojecido. Cuando el cuerpo de Changmin respondía a los estímulos, aquella pequeña parte escondida entre sus glúteos se abría y cerraba en un movimiento incitante, y su propia erección palpitaba furiosa solo al verlo. Quiso abrirse paso con su lengua en ese lugar, pero se detuvo al sentir el líquido tibio escurrirse por su mano.

— ¡Ah…! —Changmin jadeó, arqueando su espalda y soltando un respiro hondo antes de vaciar todo el contenido de sus testículos sobre aquella pálida mano— ¡ugh…!

Changmin siguió jadeando fogosamente al tiempo que Jaejoong seguía exprimiendo su huevos, hasta que la última gota de semen fue derramada.  Se dejó caer agotado contra la alfombra y Jaejoong sonrió con satisfacción. Como su propia recompensa, el pelirrojo se permitió mordisquear las puntas levantadas de las tetillas de Changmin que aún permanecían tiesas, comenzando a auto complacerse con su mano mientras el actor se reponía.

Poco después, Changmin generosamente enrosco sus dedos contra la despierta erección de Jaejoong, buscando acelerar el trabajo un poco y ayudarlo a venirse también.

Sin embargo, de alguna forma no estaba satisfecho.

— ¿Que con esa cara? —Indagó Jaejoong meciendo sus caderas contra la mano que lo acariciaba— Nuestro señor pudor quiere intentar hacer algo sucio ¿eh? —murmuró lascivamente robando un beso de los labios contrarios, cuando Changmin se distrajo—

Changmin gruñó apretando el agarre sobre la carne en sus manos, provocando un aullido de dolor por parte de Jaejoong. Ignoró su último comentario y se incorporó hasta arrastrar el cuerpo del pelirrojo debajo del suyo, sorbiendo su boca en un brusco beso, aun cuando se había negado a besarlo minutos atrás.

Jaejoong sonrió, enroscando sus dedos en la nuca del alto y acariciando el lugar suavemente mientras se movía hacia atrás hasta quedar apoyado en la parte frontal de uno de los muebles, sentado.

Changmin se alejó de sus labios, mirando aquellos ojos insinuantes fijamente. Jaejoong sonrió usando sus dedos para delinear los delgados labios húmedos que se abrían suavemente dejando pasar la respiración.

La mirada de Changmin bajó hasta quedarse detenida en la pálida carne que sus manos tocaban, se mordió el labio sensualmente y Jaejoong dejó bailar otra atrevida sonrisa.

— ¿No quieres probar hacerme una mamada? —Se aventuró a decir al leer en esos redondos ojos castaños que aquella era su intención—

Changmin no respondió. Contrario a ello, uso sus labios para besar la tibia piel del cuello contrario perfilando con su tacto el elevado círculo de su nuez de adán, sorbiendo el sabor salino y la esencia del cuerpo que se retorcía bajo sus besos. Siguió descendiendo por las curvas de su clavícula, y siguió bajando un poco más. No quiso detenerse en las rosadas tetillas de Jaejoong, a pesar de que se  veían adorables y rígidas, su vista estaba totalmente enfocada en otra parte rosa de su cuerpo.

Jaejoong abrió sus piernas conduciendo el mismo la cabeza que lentamente se hundía más y más hacia el centro de su cuerpo, buscando que Changmin no se retrajera en hacer lo que estaba deseando hacer. La lengua de Changmin barrió sus labios en un movimiento insinuante antes de volver a tocar la piel tibia y sonrosada del abdomen del cantante.

—Ahueca tus mejillas y usa solo la lengua, nada dientes, quiero tener hijos aunque sea por inseminación —musito Jaejoong en un retintín burlesco que irritó Changmin, quien mordió su muslo fuertemente en venganza— hng… que dulce —Continuó, sonriendo— Te avisaré para que no tragues nada. Aunque puedo decirte que no tiene un sabor desagradable.

— ¡Cállate! —le retó Changmin, volviendo a morder su piel, Jaejoong mordió su labio queriendo recibir un poco más de ese trato—

— El tuyo sabe especialmente dulce.

Changmin levantó la mirada torciendo su labio en una forma intimidante y Jaejoong entendió, cerrando su boca. El pelirrojo sabía que no había forma que un “no me van los hombres” le haya hecho una mamada a uno antes, por eso quiso darle algunas indicaciones, pero Changmin no parecía feliz con ello. Con aquella última indicación se permitió cerrar los ojos, no sin antes dejar salir una sonrisa de satisfacción al sentir el aire caliente acariciar la sensible piel de su glande. Aún estaba apostando si Changmin se atrevería a hacerlo o no.

Changmin procedió abriendo sus labios y mojando la punta de aquel rosáceo eje con algo de reserva al principio, pero ya acostumbrado al salino sabor en su lengua, se permitió abrir un poco más la boca y sorber despacio. Continuó lentamente pasando su lengua de arriba abajo hasta empezar a escuchar los primeros quejidos de satisfacción y entonces aceleró el ritmo ayudándose con su mano libre para sostenerlo en su sitio y engullir un poco más.

Solo entonces se permitió abrir los ojos, percatándose del bello color que habían tomado las mejillas de Jaejoong y como sus labios húmedos se entreabrían incapaces de retener el aire. Las manos de Jaejoong se aferraron a su nuca dirigiéndolo firmemente y en un intento desesperado por más velocidad, movió sus caderas provocando que Changmin retrocediera un poco abrumado. Jaejoong no era exactamente pequeño, aquella cosa casi logró cruzar su garganta.

—Lo siento…— murmuró Jaejoong entre risas al verlo toser— No volveré a tomar partido, continua —aquello lo susurró incapaz de contener su placer, mordiendo sus labios suavemente.

Changmin refunfuñó, pero regresó a su posición anterior al instante, cerrando los ojos y tratando de ir más rápido. Uso su lengua y la envolvió alrededor del tronco como el pelirrojo había hecho con el suyo, se deslizó por el aun intranquilo sobre qué hacer, y luego volvió a la punta la cual sorbió con fuerza y bajó de nuevo, cerrando los ojos fuertemente mientras, como hizo Jaejoong, lamia suavemente sus testículos, sin atreverse a engullirlos por miedo a morderlos pues controlar sus dientes era difícil. Esto sin duda requería practica y control, y su mano casi temblaba al sentir el grosor de aquel eje ensancharse aún más ¿Hasta qué punto podía llegar?

Jaejoong jadeó contrayéndose y Changmin se animó, volviendo a su sexo y sorbiendo una y otra vez con velocidad, viendo como ya sus caderas eran incapaces de quedarse quietas. Ya acostumbrado a la sensación de aquella carne caliente palpitando en su boca, se permitió salivar lo suficiente como para dejar que su lengua recorriera su entera extremidad con mayor facilidad.

Antes de que Jaejoong se lo esperara, sintió el completo y húmedo interior de la boca de Changmin envolviendo su carne, devorándola con tanta devoción que no pudo evitar abrir sus ojos y observar aquel hermoso rostro, aquellos ojos cerrados cuyas largas pestañas humedecidas lo enloquecían, y la forma como sus delgados labios escondía la punta de su pene en el mojado interior de su boca y  sorbían de su piel.

Ver a Changmin así, hundido entre sus muslos, chupando su polla como si en verdad siempre estuviera deseando hacerlo, con tanta hambre, le suscitó  al pelirrojo un cumulo de deseo tan grande de follarlo, que meció sus caderas sin poder detenerse más, al sentir el calor inyectarse en sus testículos hasta acumularse en la punta de su sexo, al imaginar esa misma humedad en el agujero que se escondía entre los glúteos del actor.

— ¡Changmin! —Gritó como advertencia, halando del cabello del alto hacia arriba para alejarlo pero no fue lo suficientemente rápido y parte de la semilla que brotaba de su sexo término empapando la mejilla de Changmin—

—¡…!—

Jaejoong rápidamente se abalanzó hacia adelante limpiando el rostro de Changmin con su mano. Changmin, aunque enfadado, no hizo ningún comentario al respecto y solo se dejó caer en el piso boca abajo, bastante agotado, pero satisfecho de haber cumplido una fantasía. Al final no era tan malo, sobre todo ver a ese tipo tan lascivo retorciéndose de forma vergonzosa.

Sin embargo, Jaejoong parecía inquieto. Se removió de su lugar, acercándose hasta donde se encontraba y presionó el cuerpo de Changmin con su peso.  Changmin sintió la lengua del pelirrojo pasearse por su mejilla y las manos de este presionar sus glúteos con suavidad. Por ello se viró solo un poco, viendo esos ojos filosos que lo miraban de esa manera que ya aprendía a reconocer.

—Cuando lo hicimos en el hotel ¿no te gustó? —indagó Jaejoong, enterrando sus dedos en aquella parte de Changmin, haciéndole entender lo que pretendía—…dímelo.

— ¿Qué pasa contigo? —Bufó Changmin descolocado— ¡Acabas de correrte!

—Tengo buen aguante —sonrió, restregando su dedo una y otra vez en aquel lugar, hasta sentirlo contraerse— ¿Quieres que te lo pregunte directamente?

Sin esperar, Jaejoong hundió sus dedos aún más en la entrada de Changmin, ya suave y húmeda porque estuvo estimulándola desde el principio de la velada. Changmin sabía lo que eso significaba así que suspiró y levantó sus caderas un poco, pero Jaejoong uso sus manos y tomó sus caderas, hasta volcar su cuerpo boca arriba. Su cabeza chocó contra la baldosa.

— ¡Duele! —

—Quiero hacerlo así —Pidió el pelirrojo, separando los muslos de Changmin sin descaro, y lamiéndose los labios— De esta forma puedo mirarte, besarte y abrazarte mientras te follo—

Changmin enrojeció ante la seria expresión de Jaejoong. No pudo protestar, sus caderas fueron levantadas y ubicadas dando por entendido que no había marcha atrás. Jaejoong sacó el tubo de lubricante de sus pantalones, tomando a Changmin completamente desprevenido.

—Tu… ¿siempre cargas esas cosas contigo? —murmuró intranquilo, observando el líquido espeso escurrirse en los dedos del otro. Los bolsillos de Jaejoong eran como la bolsa de Doraemon, solo que en lugar de cosas fantásticas siempre llevaba condones, lubricante y otras porquerías sexuales—

—Siempre, desde que comenzamos a dormir juntos —murmuró Jaejoong dejando salir una sonrisita estúpida— No tengo problema en hacerlo en cualquier parte, así que estoy preparado mientras pueda convencerte —sonrió tan inocentemente que era hasta perturbador.

—Pervertido— musitó Changmin arrugando la nariz y Jaejoong sonrió nada avergonzado.

Pronto el pelirrojo se dio a la tarea de cubrir las paredes internas de Changmin con el lubricante, asegurándose de juguetear un poco con él para encenderlo de nuevo. Changmin parecía no querer saber nada al respecto así que mantuvo sus ojos cerrados todo el tiempo por lo que Jaejoong se decidió a provocarlo un poco.

El cantante uso sus dedos pegajosos y resbaladizos y los introdujo de una sola vez, los anillos del interior de su recto cedieron sin problemas, así que se permitió separar los dedos en el interior y dio una ojeada.

Todo lucía tan húmedo y rosáceo, no pudo evitar morder sus labios, sintiéndose impaciente.

—Qué lindo es todo esto, me encanta el color de tu polla, pero esto también tiene un encantador color.

Changmin de inmediato abrió los ojos mortificado al ver al hombre inclinado completamente sobre su trasero. No sabía por qué esto se sentía más como una cita con el urólogo que sexo con un hombre.

—Woah, se está contrayendo…

— ¡Sal de ahí, maldición! Como puedes mirar eso… —mencionó Changmin alterado, pero Jaejoong surgió con una sonrisa de satisfacción—

—Simplemente porque no hay una sola parte de ti que no me parezca hermosa.

— ¡Esa no es una excusa!

—Yo no soy del tipo de persona que tiene reticencia por nada. Me gusta mirar, tocar, sentir, así que no pongas esa cara de espanto —musitó, acercándose de nuevo al rostro del actor— Ya me chupaste la polla, pronto tendrás deseo de experimentar aún más —sonrió, dejando a Changmin mudo— Y yo estaré dispuesto a cumplir tus más sucias fantasías, así que no te restrinjas y pídeme lo que quieras.

Dicho esto, Jaejoong sintió como sus dedos eran atraídos hacia el interior de Changmin, ya que sus paredes comenzaron a cerrarse, apretando sus dedos con fuerza. Jaejoong sonrió reconfirmando algo que sabía tenía mucho efecto en Changmin y que había descubierto desde hace un tiempo. Hablarle sucio, aunque siempre se quejara, eso lo encendía. Era un fetiche extraño, pero entrañable.

Changmin vociferaba cuan pervertido él era, pero lo que no tenía idea es que sus pensamientos y acciones revelaban que era mucho más pervertido de lo que el mismo podía llegar a ser. Después de todo, los más serios y mojigatos siempre escondía un salvaje interior.

—Parece que no soy el único impaciente aquí—Insinuó, el recto de Changmin volvió a expandirse de nuevo.

Jaejoong entonces tomó más del lubricante y cubrió su propio sexo con él. Anteriormente había usado un condón pero esta vez quiso hacerlo de esta forma, quería sentir aquella carne contra su propia piel, y estaba tan duro que no podía esperar más.

Changmin no protestó. En realidad no sentía la diferencia, aquella noche había estado tan nervioso que no se dio cuenta si Jaejoong se había puesto uno o no.

En realidad gracias a que Jaejoong siempre se tomaba su tiempo para prepararlo el dolor era mínimo, aun cuando lo hicieron por primera vez, no se sintió exactamente mal. Pero eso no quitaba lo vergonzoso que era estar debajo y con las piernas abiertas.

—nngh… —gorgoteó inmediatamente sintió la punta del eje enterrarse suavemente y estirar su piel—

— ¿Duele? —preguntó Jaejoong preocupado—

Changmin negó de inmediato.

—Es incomodo— aseguró, volviendo la vista a la intranquila mirada del cantante.

Aun cuando pareciera no importarle en absoluto sus quejas, en este ámbito Jaejoong era extremadamente cuidadoso, el no hacía nada que a Changmin directamente le disgustara, y aunque era vergonzoso, siempre preguntaba si podía hacerlo o si se sentía bien.

Más tranquilo, el pelirrojo continuó deslizándose por aquel estrecho pasaje, masajeando el miembro de Changmin con su mano mientras este cerraba los ojos y esperaba que se enterrara por completo. A diferencia de esa noche en el hotel Changmin parecía más relajado esta vez, y su interior en lugar de apretarlo impidiéndole moverse, se contraria para aceptar más de sí.

En poco tiempo Jaejoong estuvo completamente dentro, por lo que se inclinó hacia adelante, tomando los labios de Changmin como forma de aviso de que comenzaría a moverse, entonces realizó su primera estocada, esperando a que se acostumbrara y siguió moviéndose, haciéndolo con más fuerza conforme su interior cedía más.

Changmin comenzó a jadear conforme Jaejoong apretó el ritmo de la penetración y la masturbación, rematando aquellos movimientos con besos salvajes y húmedos o humedeciendo sus tetillas y mordiéndolas, acelerando el empuje hasta que lograba tocar ese punto ciego que provocaba su interior contraerse y con el que Jaejoong gruñía en satisfacción al sentir aquellas paredes apretándolo con fuerza.

— ¡Ngh! —Sus caderas se mecían con fuerza bestial conforme el tiempo trascurría y Changmin sentía la fricción en su interior volverlo loco, y en poco tiempo su cuerpo amenazó con estar al límite. Pero Jaejoong se le adelantó esta vez, abalanzándose hasta abrazarlo con fuerza y penetrando con velocidad, incapaz de detenerse.

— ¡Ah…! —Jadeó Jaejoong avisando que pronto se vendría. Changmin trató de romper la penetración al ver que el pelirrojo no pretendía moverse y seguía empujándose contra su entrada, tan fuerte, que sentía los huesos de su cadera golpearle directamente.

Jaejoong comenzó a moverse frenéticamente, Changmin sintió un poco más de humedad en su interior de la que debería y lo obligó a detenerse usando sus brazos.

— ¡No te corras dentro! —amenazó y de inmediato Jaejoong se apartó, pero no fue lo suficientemente rápido y su semilla terminó esparciéndose en los muslos internos de Changmin.

Al menos no se corrió dentro.

— ¡Agh! —Gruñó Changmin al sentir la humedad pegajosa deslizarse por sus piernas— ¡Te lo advertí!

Jaejoong se movió rápidamente antes de recibir un golpe, incorporándose y dirigiéndose al baño, luego regreso con algunas toallas y comenzó a limpiar lo que había hecho.

—Primero mi cara y ahora esto —refunfuñó Changmin. Su molestia había menguado su propia excitación por lo que no necesitó ayudarse con ello—

—Lo siento— murmuró Jaejoong, limpiando las largas piernas con la toalla húmeda con sumo cuidado, ya convirtiéndose esto en una tarea recurrente cada que tenían sexo— Hoy estaba particularmente nervioso— confesó, viéndose algo tímido—

— ¿Nervioso? ¿Tu? —Murmuró Changmin incrédulo— ¿Por qué?

— Desde que regresamos de Seúl he estado ocupado con la firma del contrato y el cambio de apartamento, es la primera vez que dormimos juntos desde ese día. —musitó, tallando incluso los pies de Changmin, como un sirviente— Lo cierto es que debía escribir esa canción hace mucho, pero estaba tan lleno de sentimientos desde ese día que no sabía por dónde empezar. Es la primera vez que me pasa —sonrió juguetonamente— No nos habíamos visto, no te había tocado y desde que no podía siquiera acercarme a ti por todo el trabajo que tenía, me sentía ansioso. También porque esa noche particularmente hiciste algo lindo…

Changmin pestañeo, incapaz de recordar a que se refería Jaejoong. Comprendiéndolo, el cantante continuó:

—La primera vez que tuvimos sexo, te fuiste dejándome con un beso brusco. Esa noche, me besaste gentilmente y te despediste de mí, eso me hizo sentir… —Jaejoong se detuvo, al ver que Changmin en verdad no entendía de que rayos estaba hablando, así que sonrió lascivamente para ocultar toda intención anterior. Era claro, esta no era la dirección por la que debía llevar las cosas, el rostro de Changmin era la alerta roja para que se detuviera.

Sus preocupaciones de esa noche se estaban haciendo realidad, aquel gesto fue para Changmin un acto reflejo, no fue algo condicionado, así que era claro que se arriesgaba si intenta avanzar un paso más. Inmediatamente recordó aquella noche en el backstage de su concierto “No te enamores de mí” Changmin había dicho vehementemente. No podía hacerlo.

Sintiendo su corazón algo lastimado, sonrió acorralando al actor con sus brazos.

— En realidad, me gustas mucho Changmin y porque me gustas tanto me siento nervioso al estar junto a ti.

Changmin alzó una ceja, creyendo que todo lo que Jaejoong mencionó atrás no era más que otra de sus falsas artimañas para despistarlo, y ya con su cuerpo libre de sustancias pegajosas, se acostó en el suelo dispuesto a descansar por un momento.

Jaejoong miró con detenimiento el rostro de Changmin y largó un suspiro para luego sonreír melancólicamente. Tenía que calmarse y cerrar la boca o arruinaría todo lo que estaba logrando.

[…]

Luego de descansar en el cálido suelo un buen rato, Changmin comenzó a cabecear. Tenía sueño, sin embargo debía conducir a casa en ese instante. Trató de incorporarse, pero su intento quedó solo allí cuando el pesado cuerpo desnudo de Jaejoong se ubicó sobre el suyo.

—Pesas…—murmuró Changmin apenas manteniendo los ojos abiertos—

—Quédate a dormir —susurró Jaejoong sin moverse, como un gato terco— Es tarde y no puedes conducir así de ebrio, te matarás.

—Mañana tengo que ir al set temprano —Murmuró largando un sonoro bostezo— Jaejoong, me estas jodiendo la respiración, quítate—Exclamó apartando finalmente el cuerpo pesado del suyo y acomodándose de lado, sin embargo el pelirrojo insistió, pegándose a su espalda, con su pegajoso sexo flácido apuntando su trasero.

—Tsk—

—Enojón—murmuró Jaejoong enlazando sus dedos fuertemente en el estómago de Changmin, sin intenciones de apartarse— Puedes quedarte aquí, mañana te levantaré temprano y conducirás en tus cinco sentidos a casa.

—Si prometes cerrar la boca y dejarme dormir, además de quitarte, estás pegajoso y hueles horrible— se quejó y Jaejoong dejo salir una sonrisa—

—Es la esencia del amor—musito bajando su tono de voz en un ronquido sensual directo a su oreja—

—Dices otra mierda como esa y te dejaré calvo—

Viéndose derrotado y rechazado, el rockero cambió de tema.

—Vamos a la cama entonces—invitó, pero Changmin no se movió ni un poco—

—Dormiré aquí, es cómodo— murmuró ya en un suspiro, incapaz de seguir manteniéndose consiente.

Jaejoong suspiró y entendió que la terquedad de este hombre era innata y que no podía hacer nada al respecto. Caminó rumbo a su habitación y rebusco sus maletas hasta sacar un edredón y volvió al lado Changmin, que ya dormía plácidamente, usando su propio brazo como almohada. Jaejoong tomó varios cojines del sofá y los tiró al piso acomodando la cabeza de Changmin en uno de ellos y luego lo cubrió con el edredón.

Seguidamente, se acercó al baño y tomó una ducha. No se preocupó por vestirse al salir y solo secó su cuerpo antes de volver al lado de Changmin. Sin duda el comentario de que olía mal le había afectado.

 Aun cuando Changmin le había advertido que se mantuviera alejado, el pelirrojo hizo caso omiso y se acurrucó en su espalda, apagando las luces con el control remoto y dejándose arrullar por la suave respiración del dueño de todos y cada uno de sus delirios.

[…]

A la mañana siguiente Changmin abrió los ojos pesadamente sintiendo el sol caliente directamente en su cara y se removió incomodo encontrándose protegido por una cama de cojines en el suelo, de inmediato un olor familiar inundó las fosas nasales. Levantó la cabeza algo confundido y miró en dirección a la cocina, allí se encontraba Jaejoong ya vestido y listo para comenzar el día, preparando el desayuno. El pelirrojo viró su cuerpo al escuchar un gemido de queja y sonrió viendo al desnudo actor incorporarse.

—Buenos días— saludó y Changmin bostezó moviendo la mano como saludo.

—Baño— murmuró acomodando su rebelde pelo de alguna forma con los dedos, Jaejoong le indicó con un dedo donde se encontraba el baño mientras disponía la mesa y apagaba la tele esperando a que saliera.

¡Mi ropa, Jaejoong! —Gritó Changmin desde el baño y Jaejoong sonrió recogiendo la ropa del piso, llevándola hasta la puerta del baño donde fue recibido por un húmedo Changmin, que tomó sus prendas y le cerró la puerta en la cara.

Poco después salió ya vestido, con el cabello húmedo y ensortijado. Se sentó en la mesa que Jaejoong había dispuesto y comenzó a comer aun sin esperar a este último.

—Creí que tu no desayunabas— murmuró Jaejoong divertido sentándose frente a su asiento—

—Hoy tengo hambre— respondió Changmin metiendo un enorme bocado de arroz y miso en su boca. Todo era delicioso— Dijiste que me despertarías temprano— Se quejó con las mejillas hinchadas por la comida—

—Aún es temprano— indicó el pelirrojo señalando el reloj de pared detrás suyo— ¿Tienes resaca?

Changmin negó y continuó comiendo. Jaejoong decidió dejarlo y en silencio terminaron el desayuno.

Cuando estuvieron listos, ambos salieron juntos del edificio.

 Al bajar, Jaejoong arrinconó a Changmin contra su auto y dejó un suave beso de despedida en sus labios. Changmin se quedó pasmado un momento, pero rápidamente se incorporó, entrado a su auto.

Jaejoong tomó un taxi para dirigirse al set.

Por supuesto no era prudente ni fácil de explicar por qué dos personas que se habían ido juntas el día anterior regresaran juntas en la mañana, y Changmin no podía volver al set con la misma ropa que vestía ayer, por ello llegó a casa y se cambió de ropa antes de volver a conducir rumbo al set, donde una la larga jornada de grabaciones les aguardaba hasta entrada la medianoche.

Oh! My Lord - Cap. 5

 01 de Mayo de 1950



Los días pasaron tranquilos luego de la cena de bienvenida, la mayor de las pruebas hasta el momento había sido superada pues el Rey aun no sospechaba nada, en gran parte porque la condesa no se había vuelto a presentar ante sus ojos desde aquella noche. 


Changmin debió estar encerrado en su habitación durante ese tiempo. Luego de la abrupta finalización de la cena de bienvenida del rey, se extendía el rumor por todo el pueblo de que la hermosa esposa del conde era alguien demasiado frágil y por bien de la elaborada mentira que formularon, permanecería fingiendo que era una débil doncella herida, confirmando los rumores y fortaleciendo la idea de que aquella era la razón por la cual solo hasta ahora se conocía su rostro.


Era claro que aquello era mucho más estresante que el hecho de fingir ser una mujer, se encontraba perdido sin mucho que hacer más que dar vueltas en la habitación y esperar que las sirvientas le trajeran la comida, leyendo algún libro al azar y en muchas ocasiones incluso Yunho se apiadaba y le traía algunos documentos para revisar y que continuara de alguna forma su trabajo anterior, dándole mucho material con que distraerse. 


Jaejoong lo visitaba con más frecuencia y conversaban mucho desde entonces. Aquello lo agradecía pues sin su presencia y su plática constante de seguro ya hubiera enloquecido.



[...]



Para la llegada de la tarde de ese día Changmin pudo salir finalmente, se había planeado un almuerzo en los jardines de palacio y todos los implicados creyeron prudente que saliera del encierro. La felicidad llegó a su puerta cuando Yoochun se aproximó hacia la habitación y lo abrazó dulcemente indicándole con la mirada que debía cambiarse, finalmente la luz del sol acariciaría su piel luego de todo aquel tiempo.


Muy a pesar de lo riesgoso que era se había decidido que permanecer vestido como mujer todo el tiempo era fastidioso, por lo que solo en la extensión de su habitación el sirviente podía volver a usar las ropas de siempre y hablar en el tono normal. Podía regresara a ser Changmin. Por ello, cualquier persona diferente a Yoochun, Yunho, Jaejoong y las criadas, tenían prohibido el paso hacia la habitación de la condesa, incluso se había designado a un guarda oficial que custodiaba el pasillo que daba acceso a su habitación, buscando prevenir que el mismo rey asomase sus narices por aquel lugar.


En los amplios y hermosos jardines de palacio habían sido colocadas varias mesitas de te, otras mesas mas grandes que rodeaban el resto, algunos candelones eran distribuidos entre las mesas y la vajilla y los platillos eran ordenados con cuidado en los espacios dispuestos alrededor. Al parecer nuevamente asistirían algunos nobles cercanos a palacio, por ello la cantidad de asientos era notoria.


La suave brisa y el olor hipnotizante de las flores de primavera mezcladas con el sutil aroma de la comida que era servida inundaban el aire que circundaba el amplio jardín. Las estatuillas de piedra de siglos de antigüedad y las fuentes de agua enmarcaban el bello horizonte.


El pesado vestido de sedas blancas y encajes que le pusieron ese día era torturante —para variar— luego del último incidente con el corpiño, Yoochun había prohibido que le volviesen a colocar uno, por lo que ahora, las sirvientas anudaron una cinta gruesa de terciopelo blanco para marcar su cintura, que no era precisamente cómoda, aunque si mucho mas tolerable que un corsé. Changmin era delgado, por lo que solo eso le hacia falta para parecer una cintura mas fina.


Llegó hasta el lugar dispuesto para el almuerzo acompañado de sus dos fieles “nodrizas” y se acercó hasta Yoochun que conversaba animadamente con el rey. Ambos voltearon a verlo y al mismo tiempo pintaron una sonrisa resplandeciente en sus rostros. El conde no tardó en acercarse a su esposa y tomarla de la cintura, dejando un suave beso en su mejilla, seguidamente la pareja se aproximó hasta el rey que recibió a la condesa con un fuerte abrazo y su peculiar risa se apoderó del espacio que compartían:


—Siempre preciosa mi bella condesa, espero que su estado de salud haya mejorado luego de aquel largo reposo.


—Lo ha hecho majestad —respondió inclinándose ante el alegre hombre que inmediatamente le ofreció un asiento para que descansara— Gracias por su preocupación.


—Lo que haría por la que considero mi nuera. —sonrió— Yoochun es como un hijo para mi, y verlo tan feliz a su lado me llena de orgullo.



—Su amabilidad es admirable, mi rey —respondió Yoochun dándole una reverencia— Su llegada ha llenado de alegría mi palacio.


—Y yo me siento como en casa —emulo, estirando los brazos y sonriendo— ¿Qué tal un paseo a caballo? El clima esta perfecto.


—Por supuesto majestad, mandare a que preparen todo lo necesario.


—Y usted mi hermosa doncella ¿nos acompañara?


Changmin le miro a los ojos algo confundido sin saber que responder, pronto, desvió la vista hacia Yoochun que asintió levemente y de esa forma, contesto un “si” en tono bajo al rey con una sonrisa en los labios. El hombre volvió a reír escandaloso y le abrazo de regreso gritando que “Era muy linda”.


Luego de compartir las onces del medio día los sirvientes de las caballerizas trajeron los caballos al jardín frontal, el caballo del Rey era el único blanco, un bello corcel de nombre “Pico” que el rey le había regalado a Yoochun de niño. El animal reconocía a su dueño original y se portó amable y sumiso ante el noble. Yoochun compartiría el mismo caballo con Changmin ya que no estaba bien visto que una mujer llevara un caballo sola y al resto de los invitados se les fue entregado un caballo regular.


Cuando todos estuvieron posicionados y se les fue entregado a cada invitado un caballo, el rey se subió al suyo y sonrió. Yoochun hizo lo mismo, tomando la mano de Changmin para que subiera y lo impulsó hasta que lo encerró entre sus brazos, tomando las riendas con firmeza. 


Changmin debía montar de lado, era algo exasperante e incómodo para un hombre y más para un amante de los caballos como el menor, pero lo único bueno de todo eso era que la cercanía de Yoochun le permitía hablar con el tranquilo, ya que nadie podía escucharlos. 


—Hoy pusieron mucho empeño en ti. —sonrió juguetón el noble— estas hermoso…



—Creo que luego de esta experiencia, valorare a cada mujer del mundo —susurro bajó el sirviente— Les hare una reverencia a cada una —sonrió, sacándole de igual forma una sonrisa a Yoochun— Perdone, mi lord, por mi culpa hemos estado en un aprieto.



—Nada de eso —respondió amble el noble— nos ha convenido de alguna forma lo que sucedió, todo esta bien.


El paseo se extendió por cerca de una hora y pronto se detuvo la marcha para que todos pudieran descansar. Yoochun bajó rápido del caballo y pretendía ayudar a Changmin a bajar, pero inmediatamente varias doncellas que acompañaban a otros nobles en la caminata lo acapararon para hacerle preguntas de su flamante esposa. El menor aguardó paciente, masajeando con delicadeza sus piernas que estaban algo encalambradas por la incomoda posición y levantó la vista hacia el claro atardecer que se pintaba en el horizonte.


El caballo empezó a relinchar intranquilo al poco tiempo y a moverse hacia atrás, los hombres que estaban cerca se encontraban mirando de un lado a otro al ver la reacción del animal, tratando de hallar la causa de su intranquilidad. Changmin también se sintió curioso, trato de calmar al caballo acariciando su crin y dirigió la vista al piso para tratar de indagar que era a lo que el caballo le rehuía.


Yoochun seguía ocupado tratando de sacarse de encima a las mujeres que lo rodeaban, y solo pudo escuchar el relinchar exaltado del caballo y como se levanto en sus dos cascos para luego dar la marcha apresurado con Changmin encima, apenas y sujeto por las riendas:


— ¡CHANGMIN! —gritó alterado al ver como el animal estaba histérico corriendo como loco hacia ninguna dirección y el menor luchaba para no caerse, no, si se caía con la velocidad con la que iba el animal solo la muerte lo esperaba. Yoochun apartó bruscamente a las mujeres y observo a la multitud que murmuraba aterrada, y de inmediato corrió tomar cualquier caballo. Los que estaban reunidos se percataron de la presencia de una serpiente de cascabel e intentaban atraparla, la misma que había asustado al caballo. 


Pronto, el rey y otros nobles se alzaron en sus caballos junto con Yoochun e iniciaron una carrera para intentar detener al ágil animal que ya les llevaba mucha distancia. Cuando finalmente pudieron estar cerca observaron sorprendidos como la condesa tomaba las riendas y se acomodaba el vestido para poder montar el caballo, y con una fuerza extraordinaria haló de las riendas hacia atrás y el animal volvió a elevarse por sobre sus cascos y finalmente se detuvo.


El rey y el resto de los nobles levantaron la vista sorprendidos al ver como la mujer había dominado totalmente a la bestia aun cuando les había dado la imagen de ser tan frágil y delicada ¡había detenido al caballo como una maestra, algo que ellos mismos dudaban hacer! Yoochun ni siquiera se percato de ese detalle, continuo corriendo hasta poder alcanzar a su esposa y al estar cerca observo como todo su cuerpo temblaba, aun cuando el caballo ya estuviese completamente calmado.


El conde se bajó de su caballo y corrió hasta el menor, alzando sus brazos para que pudiera verlos y ofreciéndoselos como soporte para que pudiera bajar, Changmin lo miró aun perdido debido a la gran conmoción y tardó un poco en reaccionar, luego pasó a sostenerse de los brazos del noble para bajar del animal. Yoochun le estrechó con fuerza y el menor se perdió en el abrazo, encontrando tranquilidad y calma cuando sus pies tocaron el suelo:


—Por el amor de Dios ¡Tu planeas matarme de un paro cardiaco algún día! —Exclamó sosteniendo el rostro del sirviente con sus manos— ¿Estas bien? ¿Estas herido? ¿Te lastimaste en alguna parte? —Preguntó rápidamente, palpando con sus manos el cuerpo del menor— ¡Dime algo!


Changmin negó con la cabeza y pronto el resto de los hombres se acercaron a ver que sucedía, el primero en bajarse por supuesto fue el rey, que observó en silencio a la condesa aun incrédulo sobre lo que sus ojos habían visto.


— ¿Está todo bien? —Preguntó finalmente y el conde asintió, sosteniendo a Changmin entre sus brazos—


—Solo está un poco asustada, pero está bien.


—Si es así, es bueno que regresemos, luego de este incidente la condesa querrá descansar.


Una última mirada de suspicacia dejo escapar el rey, y se dio la vuelta en busca de su caballo y pronto el resto de los que le acompañaban hicieron lo mismo. Yoochun y Changmin se quedaron un poco atrás caminando junto a los caballos, mirándose entre ellos algo intranquilos por la reacción del rey:


—Creía que no me alcanzarían —murmuro Changmin— cuando el caballo me arrastro, intente acelerar su paso para que no me siguieran y poder domarlo ¿Cree que sospeche algo?


—Changmin, pudiste haberte matado —emuló molesto Yoochun— no me importa que, no vuelvas a hacer tal imprudencia en tu vida, no lo vuelvas a hacer.



Los ojos de Yoochun se llenaron de pena, cada día que pasaba estaba más arrepentido de estar haciendo todo esto, con cada suceso, Changmin se veía mas en peligro y eso le asustaba. Suspiró al tiempo que aceleraban el paso y volvían a palacio. 


Pronto la noticia de las habilidades sorprendentes de la condesa para montar a caballo se esparcieron como espuma, más y mas rumores crecían alrededor de la joven pareja, ¿Quién era la mujer? ¿Cómo es que sabía montar a caballo alguien que se desmayaba con facilidad? ¿En verdad estaba enferma? Aquellos rumores preocupaban a los ocupantes de palacio, pues pronto todos empezarían a instigar sobre la verdadera situación de la condesa.


—No ha pasado mucho tiempo, pero los rumores se hacen cada vez más grandes —menciono Yunho— Creo que debemos hacer algo pronto.


—Debemos parar esto —menciono Jaejoong— solo pensar que Changmin pudo haberse roto cada hueso del cuerpo por culpa de ese animal me da escalofríos.


—Hyung, no es para tanto, estoy bien.


—Concuerdo con tu hermano Changmin, estamos en muchos problemas y aun no ha pasado ni la mitad del tiempo considerable…


—Mi lord.


—Creo que lograremos algo si le confieso al rey lo que he hecho, aunque no tenga consideración, al menos me dará una moción para salvar la vida de los demás.


—Majestad, debimos pensar en eso antes de que le rey llegara —suspiró cansado el mayor— estamos condenados todos a la horca desde el primer día en que negamos al rey la verdad. Ahora solo busquemos la forma de acabar con los rumores y salir de esta treta, supongo que hemos llegado bastante lejos como para tirar todo a la basura.


Por primera vez quien más parecía susceptible y desconfiado respecto al plan original de todos otorgaba un poco de ánimo para el ambiente pesado que se sentía en palacio. Todos y cada uno de los sirvientes, consientes de la mentira, debían ser extra cuidadosos con lo que venia.


Y de esa forma se planeó organizar un enorme baile de carácter público, como excusa para dar la bienvenida al rey. Durante aquella fiesta se buscaría cambiar todos y cada uno de los rumores que asediaban a la joven condesa.


Pero no contaban con que independientemente de los rumores, era el Rey quien tenía sus propias sospechas desde el primer día que llegó al palacio… Sospechas que pronto serian confirmadas…


Oh! My Lord - Cap. 6

30 de Mayo de 1950

Los días sucesivos al fallido almuerzo de bienvenida llenaron de angustia a los habitantes de palacio. Un tétrico ambiente lleno de confusión y miedo inundó cada rincón de los pasillos. No existían murmullos o conversaciones entre el personal, todos y cada uno de ellos se sentían agobiados por el peso de los hechos, llagando a estar,  a petición del mismo Yoochun, completamente alerta de lo que fuera se dijese en cualquier lugar de palacio.

Por aquellos días que transcurrieron el rey y el conde estaban bastante ocupados haciendo pequeñas visitas y caravanas a aldeas vecinas, aprovechando la oportunidad para expandir la invitación hacia el pomposo y elegante baile que se efectuaría en unos cuantos días mas como motivo único y exclusivo de dar un recibimiento formal al acaudalado e importante símbolo del reino. Sin embargo, el ambiente en palacio seguía siendo el mismo, con o sin la presencia del Rey todos aguardaban impacientes el momento de su partida, esperando enérgicamente que luego de aquella prolongada visita no existieran dudas de la prospera vida del conde y que ahora solo se preocupara por expandir su dominio y mantener la paz entre todos.

Cabe resaltar además que los comentarios entre el personal no eran enteramente positivos, debido al pánico infundido después del ultimo suceso que llevo a muchos rumores en los rincones de todo el pueblo muchos de los sirvientes mantenían conversaciones por debajo de la mesa,  algunos pensando incluso en huir de inmediato y otros dispuestos a salvar al conde de su irremediable muerte por alta traición. Cabe decir que estos comentarios hasta el momento no habían llegado a oídos del Chef de palacio, que día a día se dedicaba a la custodia eterna de su hermano, quien por aquellos días en los que Yoochun y el rey se mantenían fuera de palacio, tuvo la libertad de volver a ser el sirviente y volver a lucir su apariencia de siempre lejos del disfraz de mujer.

Pero Changmin estaba lejos de regresar a la normalidad luego de todo lo sucedido, su tiempo libre prefería pasarlo encerrado entre las cuatro paredes de la oficina del conde, enterrado entre pilas de papeles y obligaciones que debía organizar, responder y firmar, cuando el trabajo de oficina terminaba prefería encerarse en su habitación o bien mantenerse en las caballerizas junto a los animales, haciéndose pasar por cualquier otro empleado del lugar. Esto solo causo muchos más murmullos e indignación entre los presentes que aguardaban cualquier excusa para fajarse a criticar al menor por cuanto no era su responsabilidad volver a trabajar como plebeyo cuando era por más seguro que si todo salía bien el seria el amo y señor de todo lo que le perteneciese al conde.

Pero basta decir que aquellas jamás fueron sus intenciones, y que lejos de querer mantener esa farsa el solo quería liberarse de ella y poder continuar al lado de Yoochun.

Muy a pesar de que sus sentimientos estuvieran desbocados hacia un hombre aquello no le hacia desear en lo mas mínimo continuar toda su vida fingiendo ser una mujer, pero a lo que la situación había llegado no podía arrepentirse de su decisión pues estaba firme en su convicción de liberar al conde de la carga que logro adquirir en parte por su culpa.

También se culpaba por el hecho de llegar a su vida.

Desde el momento en que decidió ingresar a palacio luego de salvarlo de aquel accidente si tan solo hubiera hecho oídos sordos a su petición, quizás Yoochun no lo hubiese preferido por encima del encanto de una damisela, en este momento el estaría felizmente casado, quizá enseñando a sus hijos lo que sus padres a él y no tendría que armar toda aquella treta para poder continuar viviendo como hasta ahora. Si bien no sabia que había hecho para hacerlo enamorar, si estuviera en sus manos detener el tiempo y evitar que eso pasara, quizá hoy las cosas serian diferentes… pero el destino ha hablado y ha decidido que para estar juntos debían tomar lugares que no les correspondían solo porque la sociedad los tacharía de herejes.

—Quizá y en otro tiempo y lugar no nos habríamos conocido —murmuró para sí mismo mientras paleaba con fuerza algo de heno en las caballerizas—

— ¿Cansado? —Escuchó a su espalda el sonido de la voz que le traía de vuelta a la realidad, y viró el rostro con una sonrisa al ver a su hermano de pie en la puerta con un enorme jarrón de lo que seguramente seria algo para refrescarlo.

Changmin dejó su trabajo tomando una toalla que Jaejoong le alcanzó y limpiando el sudor de su frente con el objeto para luego encaminarse ambos hacia la parte trasera del granero donde se sentaron en una endeble banca de madera y observaban la tarde caer en el horizonte.

Ambos bebían en silencio el contenido de la jarra y miraban perdidos hacia la nada solo concentrados en el sabor dulce y refrescante del liquido que pasaba por sus gargantas. Cuando este hubo terminado, ambos se miraron por un segundo y sonrieron, mientras Jaejoong se inclinaba hacia el menor apartando de su cara los mechones rebeldes que cubrían sus preciosos ojos chocolate.

El menor se dejó arrastrar en la reconfortante caricia, inclinando su frente hacia adelante y aterrizando en el hombro de su hermano para luego rodear con sus brazos su cintura y aferrarse a su cuerpo con fuerza mientras suspiraba, perdiéndose en el melancólico aroma que su hermano despedía:

— ¿Qué sucede? —Preguntó preocupado el mayor, arrullándolo con sus brazos mientras acortaba las distancias acariciando su nuca con la yema de sus dedos— Mi niño, esto ha sido mucho para ti ¿No es así?

Changmin atino a apretar con fuerza la ropa de Jaejoong ahogando un suspiro menguado que se escapo de sus labios y a su paso, llevándose toda la frustración que sentía entonces apoderándose de el, como una fuente de energías nuevas, toda la fuerza que le trasmitía el abrazo del ser mas precioso que tenia en su vida:

—Lo siento —emuló intranquilo, removiéndose en sus brazos— por ti, por mi Lord, por Yunho y por los demás sirvientes, por todas las personas que están metidos en este problema por mi culpa —soltó mordiéndose el labio con fuerza— siento el siempre causarte tantos problemas.

—Changmin, no digas cosas tan insensatas. No es tu culpa, no debes pedir perdón por nada ya que no has hecho nada.

—Pero, si no fuese por mi, mi lord en este momento…

—Changmin, ¿Crees que porque él se ha fijado en ti debes culparte? —El mayor deshizo el abrazo para mirarlo a los ojos— Estas son cosas que pasan y que nadie puede evitar, independientemente de que hallamos llegado a esto hoy día no significa que debas sentir pena y mucho menos remordimientos por los sentimientos que has llegado a provocar en su corazón. No has hecho nada malo, contrario a ello, estas aquí dando todo de ti para ayudarle porque lo respetas, le eres leal y porque al igual que él tú le añoras —sonrió, acariciando con sus manos la mejilla del menor quien bajó la mirada inmediatamente— No sientas miedo, recuerda que estoy aquí justo a tu lado guardando por ti mi tesoro.

El menor volvió a abrazarse al cuerpo de su hermano mayor, hundiendo su cabeza aun mas en el pecho del otro dejando escapar otro suspiro antes de incorporarse y levantarse de la banca.

Observó con tranquilidad la puesta de sol caer completamente dándole paso a la noche. Jaejoong se apoyó en su hombro y ambos observaron la luna aparecer tímidamente en el cielo, sentándose sobre el pasto reverdecido y conversando sobre temas varios mientras que el día concluía y empezaba una vez mas el construido teatro.

[…]

La música del vals se dejaba escuchar desde las afueras de palacio, las luces del jardín iluminaban por completo todo el lugar, colgadas en cada árbol y kiosco del amplio espacio. El salón principal había cambiado por completo para dar cabida a los cientos de invitados que se aproximaban cada vez mas rápido de todos los rincones y aldeas aledañas en sus finísimos coches, con sus delicadas y costosas prendas de vestir reservadas específicamente para una ocasión como esta que lo ameritara.

El rey descansaba en sus aposentos aun con calma preparando todo para ser recibido en la entrada y cumplir con el protocolo de saludar y recibir con disposición a todos los presentes. Se encontraba de pie, observando a través de la ventana de su habitación los carruajes que se estacionaban frente a palacio ordenados en fila y de ellos, todos los invitados que bajaban y se adentraban al lugar.

Él especialmente detestaba este tipo de eventos, en aquellos bailes podían encontrarse todo tipo de personas: desde los amables y buenos conversadores, hasta personas fastidiosas que solo se acercaban por intereses personales.

Suspiró abatido por lo larga que sería de la jordana, acomodando el moño de su traje con cuidado y peinando su cabello hacia atrás con sus propios dedos mientras se alejaba de la ventana y se acercaba a la puerta con paso lento, tratando de alargar lo más posible su llegada al lugar.

Decidió burlar a sus guardaespaldas y tomo un atajo a través del pasillo para entrar a la cocina y sorprender a las amables mujeres de las cuales se había encariñado desde que llegó. Escabulléndose con una sonrisa traviesa pintada en el rostro y con la convicción de pegarles un buen susto a las mujeres para así carcajearse de ellas por un momento.

Bajó los escalones con cautela procurando no ser escuchado antes de aparecerse de sorpresa. Se recostó en el marco de la puerta y ligeramente asomó la vista por ella para tener un rango de acción mayor y saber en qué lugar se encontraban las mujeres. Para su desanimo, las criadas no se encontraban allí, solo estaba el chef principal que permanecía de espaldas mientras conversaba con alguien. Eran murmullos, por lo que curioso como era de nacimiento, el joven rey se afirmó un poco mas a la puerta para escuchar y ver mucho mejor.

El rey abrió los ojos por la sorpresa cuando se percató de que además del Chef la condesa también se encontraba allí y era con ella con la que le joven mantenía una conversación en susurros. Instintivamente ante la imagen frunció en seño y se acercó un poco más, ampliando su campo de visión, observando como el joven la sostenía en sus brazos y acariciaba su mejilla mientras le hablaba muy pero muy cerca. Aquello le hizo rodar los ojos mientras era testigo de lo que para el se trataba de una total injuria y desfachatez, apretando el puño cuando el joven se apresuró a dar un beso en la mejilla a la condesa y la abrazó con mucha más intimidad que antes.

Su rostro se tensó al igual que sus músculos mientras se ocultaba y subía de regreso a las escaleras con aquella imagen retenida en sus pupilas y  un escozor incomodo comenzó a arder en su pecho al sentir por si mismo el dolor de la traición del cual era victima aquel que consideraba como su propio hijo.

[…]

El baile inició al momento mismo que el rey se abrió paso entre los invitados con una sonrisa en sus labios y su siempre amable y complaciente personalidad. El conde y su condesa ya se encontraban juntos para recibirlo entre aplausos esparcidos por todos los que allí se encontraban.

La tonada del vals volvió a sonar de nuevo y la amplia pista se llenó de parejas que danzaban en un único y sincronizado ritmo.

Una vez estuvo mezclado entre la multitud el Rey se apresuró al trono que le esperaba en uno de los costados de la pista desde donde podía observar perfectamente a todos los asistentes. Inmediatamente tomó asiento las personas se aglomeraron a su alrededor buscando iniciar una conversación, pero el estaba completamente distraído de las miles de cosas que emitían las casi quince personas al tiempo, pues sus ojos y mente estaban concentrados en la hermosa pareja que se encontraba agasajando a algunos invitados al otro lado de donde el se encontraba.

No parecía haber nada fuera de lo común en ellos, estaban tan o mas cercanos que nunca. Yoochun sostenía a la condesa por su cintura y la guiaba a cada lugar mientras esta última permanecía callada y serena, dejándose arrastrar por sus pasos. Aquella clara muestra de lividez y cariño entre ellos le hizo meditar si realmente aquello que había presenciado pudiese tener alguna relevancia, tal vez se fijo mal o quizá se tratase de otra persona además de la esposa del conde. Pero siendo tan suspicaz como lo era, en esta ocasión no podía equivocarse, era ella en verdad. Confundir la belleza de aquella persona con la de cualquier otra seria estar demasiado ciego y él por supuesto sabia que sus ojos no habían visto algo mal.

Resopló cansado y abatido por tales pensamientos absurdos, el primero de ellos relacionado con un posible matrimonio arreglado que sea la razón por la cual la joven buscara cariño en uno de sus sirvientes, pero aquello era imposible dado que hasta el momento no conocía el origen de su relación y sabia de antemano que debido a la muerte de sus padres no existía ningún tipo de presión hacia el Conde. Conocía demasiado a Yoochun como para siquiera atreverse a sospechar de qué se trataba de algún tipo de infelicidad provocada por descuido, pues en los ojos del joven noble solo cabía amor para aquella persona ya que cada segundo que no tenía obligaciones lo dedicaba a cuidar y atender a su esposa. Aquello solo le llevaba a concluir que quizás el tercero en cuestión tendría algo más que ver, y apretó el puño con fuerza en su silla mientras dirigía una mirada feroz hacia la cocina. Dispuesto ha llegar hasta el final de todo el asunto y averiguar que sucedía aquí.

[…]

Conforme la noche fue avanzando las parejas se amontaban en la pista, aun habían personas llegando y el caudillo de personas se hacia cada vez mas grande. La aclamada pareja descansaba en una mesa mientras tomaban alimentos, el rey los acompañaba junto a una amena conversación que había iniciado hacia muchas horas ya.

Repentinamente las personas se fueron alejando de la pista manteniéndose en las esquinas y limites de cada lado y la tonada suave del vals fue interrumpida y cambiada por otra mucho más suave, el concierto de piano No. 21 de Mozart.  A media que la melodía era tocada las personas mantenían la mirada en la joven pareja y luego con aplausos los incitaron a acercarse a la pista.

Ambos se miraron con duda y Changmin dibujo en su rostro inmediatamente una negativa, no solo era bastante malo para este tipo de bailes, si no que jamás se había dejado guiar, pues al ser hombre el siempre guiaba a su pareja. Esto salía completamente de improvisto, no es algo ensayado o planeado como lo fuesen algunas de sus conversaciones o gestos, por lo que el menor apretó el brazo del conde y sonrió pero en sus ojos decía que por favor negara la oferta.

Yoochun intento hacerlo pero la presión de la multitud fue tan grande que el se levantó de la mesa y tendió su mano hacia Changmin mirándole a los ojos,  transmitiéndole calma y tranquilidad, diciéndole sin hablar que todo estaría bien. El menor se halló contrariado entre aceptar la oferta o desairar a Yoochun frente a todos los presentes por lo que inclino su cabeza y lo meditó un poco antes de levantar su mano tomar la del Conde que inmediatamente la prenso con fuerza y sonrió, levantándolo de la silla y llevándolo hacia el centro de la pista.

La melodía era muy suave y lenta lo que en este caso dificultaba mucho más la ejecución del baile, ambos lo sabían, pero sin embargo se acercaron a la pista e iniciaron un torpe y desincronizado baile que causó algunas carcajadas entre los presentes:

—Lo lamento, no solemos hacer esto, de hecho es como si fuera nuestra primera vez. —se excusó Yoochun, llevándose una ola de ovaciones por parte del público que les pedían que lo intentaran una vez más.

Aquello solo aumentó la incomodidad existente en Changmin, sabía que no sería fácil pero suspiró y volvió la vista a los tranquilos y siempre sonrientes ojos de Yoochun, disfrutando el suave vaivén de su mano contra su espalda y descargándose de toda la presión que estaba sobre sus hombros. Sabia que aquello dependía de concentrarse y seguir el ritmo de la música con fluidez y calma, por lo que deshicieron los espacios que sobraban entre ellos y sus pies se movieron al compás de la suave y siempre relajante melodía.

Aquello tomó tiempo, la pieza era larga y parecía repetirse por lo que con algo de calma alcanzaron finalmente bailar en el mismo sentido. Changmin no perdía su rigidez, esto era probablemente lo mas incomodo y vergonzoso que jamás había hecho al ojo público más sin embargo se esforzaba a sobremanera por imitar la calma y sobriedad con la que el conde se movía. Conforme transcurría la pieza se soltaron mucho mas, sus ojos estaban centrados en los del otro y de esa forma el publico que vitoreaba en silencio al suave ritmo de la melodía desapareció por completo, como si todo el salón de baile estuviese vacío y solo ellos dos se encontraran allí.

Sus cuerpos se atraían de forma natural, juntándose al tiempo que ambos guiaban y se dejaban guiar, en una sincronía casi principesca y grácil, en la que solo dos hombres de sangre noble podrían recurrir. Las sonrisas brillantes en sus rostros mientras la melodía se hacia mas lenta y se acercaba a su final.

Una nube de sentires y emociones se mezclaron con el tono del piano y los violines envolviéndolos completamente y llevándolos a acercar sus rostros y finalmente cuando el ultimo de trozo de la pieza fue interpretada sus labios se unieron en un beso cándido y profundo, completamente natural que surgió en aquel momento sin pudores ni presiones.

La música se detuvo y ellos también, en el centro de la pista sus cuerpos estaban estáticos salvo por el movimiento de sus labios contra los del otro, estaban completamente embelesados y extasiados por la magnificencia de aquella caricia que se olvidaron por completo de todo lo demás y se devoraron como si no existiese nada mas en el mundo.

Yoochun halo de la cintura de Changmin para acercarlo mucho mas, buscando desenfrenadamente algo mas de profundidad, pero el sonido de la garganta del rey que fue aclarada a propósito para traerlos de vuelta de su trance le mostró que de hecho estaban en medio de un salón repleto de personas que los miraban en silencio, sorprendidos por tan abierto acto de amor.

Changmin bajó la mirada inmediatamente sonrojándose hasta las orejas y Yoochun de igual manera no pudo evitar sentirse completamente avergonzado. El ritmo de un nuevo vals siendo iniciado trajo de vuelta a las personas a la pista, mientras la joven pareja se retiraba y tomaba asiento de regreso en la mesa.

El rey los acogió mientras les indicaba que limpiaran con un gesto poco disimulable los bordes de sus labios marcados con la saliva del otro. Ambos se inclinaron avergonzados mientras proseguían a calmarse y entonces el baile continúo hasta el amanecer sin ningún percance.

[…]

Dos semanas transcurrieron luego del baile, el ambiente en palacio había dado un giro completo desde ese día. Desde entonces no se hablaba más que del tierno y entregado beso de amor que se había dado la pareja en medio de todas las personas, aquel acto había eclipsado completamente los rumores anteriores y sirvieron para darles a todos un respiro y que pudiesen descansar del drama causado por el incidente del caballo semanas antes.

Sin embargo, una repentina invitación llego a palacio. Uno de los mas emblemáticos ministres de la orden del rey había extendido una invitación para que el Rey, el conde y su esposa, pasaran un fin de semana en el palacio de este como motivo de celebración de la boda de una de sus hijas. Inmediatamente la carta fue recibida el entusiasmo del joven rey se hizo evidente pues aquel hombre era un gran amigo al que deseaba ver hace mucho tiempo.

Ambos sabían que hacerle un desaire de este tipo al Rey significaría algo muy grande, sin embargo se exponían a demasiado si aquel turbio secreto se trasladaba a otros lugares fuera de la seguridad de palacio. En palacio, todos los sirvientes eran participes del secreto y encubrirían inmediatamente a Changmin en caso de cualquier contrariedad, sin embargo, estando en los limites de otro palacio con un personal completamente nuevo y, por sobre todo, ignorante de lo que sucedía entre ellos era prácticamente un camino directo a la horca.

Desde que llegó la invitación los cuatro hombres trataban de pensar en una forma de deshacerse de ella sin tumbar las ilusiones del rey, pero sabiendo de antemano que aquello era imposible, debían idear la manera de proteger aquella mentira con fuerza.

Pero controlar los sucesos del destino es difícil, nadie sabe lo que pasara mañana, y tratar de engañar a alguien perspicaz y astuto, es un juego de ganar y perder. Después de todo, ingenuidad era algo que el Rey no poseía.

Autor del mes #2

El autor ganador del mes de Junio fue YumeNe con 24 votos :) ¡Felicidades! Y gracias a las que participaron votando por ella. Ya saben que pueden seguir sus historias desde su blog o facebook. 
Ahora tengo una duda. ¿Alguna de ustedes sabe cuál es el favorito de YumeNe? 

Y con esto nos vamos al siguiente mes. Sigan votando por su autor favorito. Recuerden que es un voto por persona y YumeNe ya no puede participar.

Pueden votar hasta el 31 de Julio. Los votos que se publiquen después de la fecha no serán contados.
Si quieren que su autor favorito gane contacten con sus otros seguidores. Y pueden participar todos aquellos autores que tengan a lo menos un fanfic publicado en Lala TVXQ y su estado sea Terminado. 

A partir del #4 (septiembre) solo participaran aquellos autores que han publicado sus fanfics dentro de Enero hasta Agosto 2014, donde les dejaré una lista de las historias publicadas dentro de esos meses. 

Sentimientos equivocados - Cap. 10

Peligrosas Decisiones


Changmin caminó por uno de los amplios pasillos de la empresa, a su lado un magnifico ventanal que mostraba la magnificencia de la ciudad a esas horas de la mañana, era un gran espectáculo para admirar al pasar por ahí, la empresa tenía una de las mejores estructuras y todo ello lo respaldaban los fieles empleados que disfrutaban trabajar en ese lugar.

Deteniéndose cinco metros antes de llegar a su oficina suspiró audiblemente, haciendo una mueca con la boca cerró los ojos, la noche había sido extraña para él, no pudiendo dormir todo lo que hubiera deseado y ahora sus nervios estaban de puntas, qué más quisiera ignorarlo y seguir su camino, pero había una necesidad dentro de él que no se lo permitió, girando sobre sus pies caminó de regreso unos cuantos pasos, deteniéndose donde una mujer estaba concentrada en su computadora supuso que haciendo nada más que su trabajo, no tardó mucho en obtener la atención de dicha mujer quien ante su imponente presencia se levantó y le hizo una venía con educación, Changmin podía decir con solo verla que era mayor que él pero aun así la mujer le guardaba respeto y se sintió incomodo ante ello.

-¿Joven Shim en que puedo ayudarle? -preguntó la mujer una vez saludado con respeto a uno de los herederos de la empresa.

-He… -Changmin se quedó viendo fijamente a la mujer por un momento, ¿acaso no estaba siendo paranoico?,…la respuesta sabía que era afirmativa él no tendría por qué estar ahí, sacudiendo la cabeza dio un paso atrás para marcharse, pero la incertidumbre estaba clavada dentro de sí, así que con renuencia volvió hacia delante, soltando un respiro miró de nuevo a la mujer quien lo veía confundida- ¿Kim Jaejoong ya llegó? -preguntó por fin a la secretaria del mayor.

Sonriendo con ligereza- Aún no ha llegado Joven.

-¿Por qué? -soltó sin siquiera pensar en lo dicho.

Negando- no sé Joven, ayer no vino a la oficina y no estoy segura de sí hoy se presente -dijo con voz suave la secretaria.

La alarma se agitó en su interior sin si quiera avisar… definitivamente se estaba volviendo loco, aquello no le debería de importar- localícelo -demandó.

Asintiendo -Cla… ¡oh!, ahí viene joven -señaló de repente la secretaria al inicio del pasillo, donde Jaejoong venía con una camisa de vestir blanca y pantalones negros de vestir donde tenía ocultado las manos en los bolsillos, con la cabeza gacha oyendo a su amigo que estaba a un lado de él con un rostro serio.

Changmin sintió la calma venir a él, toda la noche no había podido olvidar lo que había vivido en su sueño y que lo había llevado al borde hasta esos momentos, su rostro se endureció cuando vio el levantar de la mirada del castaño quien parecía sorprendido al verlo parado frente a su oficina.

-Min -susurró el castaño.

Molesto porque lo llamara así frunció el ceño, él no tenía ningún derecho de llamarlo asi…no desde hace mucho.

-Entremos a mi oficina -abrió la puerta Jaejoong permitiendo a Yoochun y a Changmin entrar.

-Necesitó los documentos del contrato con el proveedor -pidió el menor no había razón para que el castaño se enterara que fue en su búsqueda por un estúpido sueño.

Mirando de Yoochun a Changmin- Aun no lo he revisado

Frunciendo el ceño- ¿cómo, por qué no lo has hecho?

Y aquí es cuando Jaejoong se preguntaba cuando se invirtieron los papeles, desde cuando él era el cervatillo asustadizo y Changmin era el tigre acechándolo- Ayer me sentí mal y no tuve cabeza para ello, hoy lo revisare.

-Esto no es un juego, se supone que a más tardar mañana debe estar ese contrato en manos del proveedor -alzó la voz el menor.

-Ya dije que hoy lo revisare -respondió en voz baja Jaejoong

Incrédulo- ¿y cuando se supone que yo lo haga?, ¿hoy en la noche?, tengo ahora una vida no sé si sabias.

-Ya te dijo que hoy lo revisa, yo me encargo de llevarlo personalmente a tu oficina antes de la hora del almuerzo -defendió Yoochun, sabía que su amigo no estaba hoy para la agria actitud de Changmin y él no dudaría en hacer lo que fuera para evitarlo.

Ladeando su cabeza- pensé que eras el abogado, no el mandadero -dijo mordaz

-Ya ves, uno que tiene dos profesiones- siguió el juego el pelinegro- el tuyo es el de Empresario y -tronó sus dedos fingiendo pensar- …ah! claro y ser un falso, veo que se te da bien -alabo.

Jaejoong miraba boquiabierto a su amigo, porque le hablaba al menor como si supiera algo de él- Yoochun para -suplicó con la mirada el mayor, no quería más problemas con Changmin.

Changmin miró entre desafiante y dudoso al pelinegro, quien mostraba una sonrisa satisfecha y arrogante- quiero los documentos antes del almuerzo -exigió por último el menor saliendo rápidamente de la oficina de Jaejoong sin esperar respuesta.

Por su parte Yoochun se quedó mirando fijamente la puerta, él no era estúpido y sabía muy bien lo que le había dicho al menor y esperaba que él lo entendiera, el día anterior cuando entró a su oficina y encontró a Changmin hablando por su móvil se quedó observándolo antes de que este abriera los ojos, y por sí mismo pudo comprobar la verdadera personalidad del menor, él era alguien, avivado, alegre y que añoraba a las personas que quería, sonriendo sinceramente tan solo con escuchar aquella persona, Yoochun vio algo que le agradó, pero que se derrumbó en cuanto abrió los ojos y lo vio… él pudo ver como Changmin disfrazó su verdadero rostro por uno frío, y por lo que hoy había visto, él solo era cruel cuando se trataba de Jaejoong o algo referente a él…y Changmin fingía ser quien no es por circunstancias pasadas que le hacen pensar que debe ser así, Yoochun no lo culpaba cualquiera en su lugar no actuaría como si no hubiera pasado nada, pero eso no quería decir que a Yoochun le gustara…no cuando la estabilidad de su amigo estaba en juego.

-Por qué le dijiste eso a Changmin-reclamó

Encogiéndose de hombros-solo estaba jugando

-Yoochun él no es…

Alzando una mano para detener a su amigo-él tiene que aprender a relajarse.

-Hablas como si lo conocieses-expresó Jaejoong en reproche.

Suspirando-no lo hago, pero quien dice que no puedo hacerlo -sonrió de lado Yoochun guiñando un ojo y saliendo de la oficina antes de que al castaño se le ocurriese preguntar algo.

………………………………………………………….

………………………………………..

………………………..

Changmin estacionaba su auto horas después en el aparcamiento de la casa de su amigo estaba cansando, ese día había sido frustrante y no podía dejar de pensar en las indirectas del amigo de Jaejoong, había algo en ese chico que le hacía querer preocuparse y pensar que mientras más este alejado del pelinegro mejor, pero como hacerlo si cuando se daba la vuelta estaba junto a el, hablándole de forma extraña y con ello recordó lo que le dijo cuando salieron de la empresa.

-Podrás engañar a cualquiera pero no a mí, estoy de acuerdo en que te sientas de esa manera por lo que pasó, pero no empujes a Jaejoong al vacío….Changmin solo se quien realmente eres y pasa a la página siguiente.

Golpeando el volante respiró hondo, no es como si fuera así de fácil, todo el maldito tiempo recordaba lo sucedido, todo fue difícil para él, porque no fueron los golpes, insultos y maltratos lo que le dolió hasta en el alma, fue de la persona de quien vino… él amaba a Jaejoong con todo su ser, lo adoraba e idolatraba, habría hecho cualquier cosa por él, lo que le hizo fue un golpe bajo que no podía superar, porque sintió morir cuando su hyung lo desechó hablándole de manera cruel y entregándolo a esos malditos que lo golpearon, Changmin lo único que quería era que lo perdonara sin saber a ciencia cierta cuál era su culpa, incluso después de todos esos maltratos el rogaba por su perdón…¿.pero que fue lo que él hizo?...lo humilló y lo lastimó más, y eso no lo podía olvidar…mucho menos cuando el mayor estaba frente suyo, no pudiendo evitar decirle cosas desdeñosas por la ira que sentía al verlo.

Tomando una respiración profunda bajó del auto, pasó por un hermoso jardín viendo a las personas que son parte de su pasado, presente y por más de seguro futuro, viéndolos de la manera que estaban hubiera deseado que su vida fuera diferente, viendo a Junsu sentado en el regazo de Yunho compartiendo un beso suave que transmitía el amor que sentían el uno por el otro…se preguntaba ¿qué hubiera pasado si Jaejoong no hubiera actuado de esa forma?, acaso el ¿se hubiera atrevido a confesar sus sentimientos?, ¿ estarían de la misma manera que Junsu y Yunho estaban ahora?, sacudiendo su cabeza se dio cuenta de los extraños pensamientos que estaba teniendo, se sentía afectado en cierta manera y no sabía que exactamente lo ocasionó, pero solo debería pensar en el ahora y no en lo que pudo ser.

-Vaya veo que les encanta dar espectáculos a todas horas-habló fingiendo pesadez, para luego sonreír ante el ceño fruncido de sus hyungs al romper el beso.

-Hasta que te dignas aparecer-reclamó Junsu levantándose de las piernas de su novio.

-He estado un poco ocupado pero aquí estoy-extendió sus manos a los lados.

Yunho se acercó al menor y le revolvió el cabello-planeábamos ir a buscarte hoy.

Asintiendo con avidez-teníamos que darte una noticia muy importante-mordió su labio Junsu reprimiendo sus ganas de reír.

Changmin miraba curioso los rostros extremadamente alegres de sus hyung-¿y cuál es la noticia?-esperando por la respuesta solo escuchó como ellos discutían por quien debería dar la noticia-claro puedo a esperar hasta en la noche a que me digan-dijo sarcásticamente, pero más que nada divertido por ver como los dos se pasaban la bola del uno al otro, pero podía sentir la felicidad de ambos.

-Hash está bien yo se lo diré-expresó Junsu con entusiasmo a Yunho, para luego mirar al menor y tomarle de la mano-Minnie

Perfecto esto debe ser realmente bueno para que ese sobrenombre volviera, no le molestaba pero esperaba que su hyung nunca le hablara así ante desconocidos ya era una persona mayor- Hyung sabes que lo nuestro no puede ser -apretó la mano de Junsu- piensa en Yunho hyung le sería muy doloroso -bromeo- auch! -se quejó al recibir un golpe en el pecho por parte de Junsu y escuchando la carcajada de Yunho por su dolor.

-Calla mocoso insolente -reprendió Junsu- nunca dejaría a mi perfecto novio.

Negando- tampoco le entro a tríos -sonrió- ¡auch! ¡Hyung! -reclamó cuando recibió otro golpe en el pecho.

Mostrándose sorprendido- ¿quién eres tú y que pasó con mi antiguo bebé?-preguntó Junsu

Haciendo un mohín mientras se sobaba el pecho- no soy un bebé, nunca lo fui -se defendió.

Tocando el hombro de Changmin -en este momento no creo que puedas decir lo contrario -Yunho declaro- Amor déjalo, ya creció -bromeo recibiendo una mala cara de Changmin- ahora es un niño malcriado.

Abriendo la boca para protestar fue callado por la mano de Junsu en su boca- deja tus berrinches y ahora escúchanos -dijo con autoridad viendo y sintiendo el asentir del menor, dejo así libre su boca- bien -tomando la mano de Yunho tomó una bocanada de aire -Yunho y Yo -sonriendo de oreja a oreja- vamos a casarnos.

Abriendo los ojos de par en par por unos segundos antes de sonreír abiertamente y abrazar a sus dos hyung al mismo tiempo-wow! Estoy impresionado, ¡muchas felicidades!-dijo con alegría sincera-ya era hora-dijo saliendo del abrazo-¿y cuando se casan?

-En cuatro meses-informó feliz Yunho

-Un mes después de tu boda-Junsu soltó dándose cuenta segundo después de su error al ver desaparecer la sonrisa del menor.

-No creo que esa boda se lleve a cabo-respondió después de un inminente silencio, pero después negó con la cabeza, no quería arruinar el momento de sus hyung con respecto a sus pensamientos negativos de aquella boda que no quería-pero no hablemos de ello, y ya planearon donde va hacer-preguntó de nuevo con una sonrisa.

Junsu se sentía fatal al decir aquello no era su intención, realmente el estar emocionado le hacía perder la cabeza, amaba a Changmin y le dolía que el menor a un tuviera tristeza en sus ojos a pesar de todos los años pasados-Aun estamos viendo eso, pero-mirando a Yunho quien asintió.

-Queremos que seas nuestro testigo y padrino de boda-Yunho expresó esta vez.

Apuntándose-¿yo? ¿En serio?

-Sí, eres nuestro mejor amigo, nuestro hermano y parte de nuestra familia-recordó Yunho-así que tienes que tener un papel importante.

Extasiado asintió-Sería un honor para mí-sonrió a sus hyung feliz por ser tomando en cuenta y por el amor que le daban, para él ellos eran personas que siempre quería tener en su vida, los amaba profundamente.

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-No creo que deba ir-menciono mirando fijamente hacia la ventana de su habitación mientras hablaba por su móvil-solo no tengo ganas-cerró lo ojos con pesar-…no tiene nada que ver Yoochun…solo déjalo de lado…él no me obligó a dejarlo-afirmó con dureza abriendo los ojos-…Esta bien iré…solo por un momento…adiós- colgó sin esperar a mas, Jaejoong sabía que en estos momentos no debería ir al Club al que en el pasado frecuentaba y mucho menos encontrarse con personas que le habían enviciado a algo que ahora no quería ni nombrar…soltando un respiro se dijo así mismo que solo iría a despejar su mente, solo eso…la tentación la dejaría de lado…no podía ni siquiera traerla de vuelta e instalarla en su mente, o seria su maldita perdición.

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Changmin llegó sonriente a su casa, dejando su coche en el aparcamiento, caminó presuroso por el jardín para llegar al interior de su casa, tenía que bañarse y alistarse, sus hyung habían propuesto ir a festejar con nada menos que ir a bailar, esa idea a él no le iba muy bien que digamos, pero la ocasión lo ameritaba así que mirando su reloj en su muñeca calculó que tenía dos horas para encontrarse con sus hyungs en la dirección que le dieron, se preguntaba qué clase de lugar era ese, tenía curiosidad, después de todo en el pasado nunca fue de las personas en ir a ese tipo de lugares, no, el prefería estar en su casa leyendo un libro o a un mejor sobre todas las cosas, pasar el rato con su….deteniéndose abruptamente, se golpeó mentalmente él no podía pensar en lo último como lo mejor, reivindicándose subió las escaleras dirigiéndose a su habitación y por fin darse su merecido baño.

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-Está hecho todo el papeleo, después de la boda nuestros hijos serán los nuevos propietarios de la empresa, será su herencia y estoy seguro que la empresa prosperará como debe ser.-expresó sonriente el padre de Jaejoong a su amigo.

Asintiendo brindó con copa de vino en mano-estoy seguro que así será, ellos lo tienen todo para que así sea.

Escuchando el suspiro de la señora Kim todos los que estaban en la mesa del jardín miraron a verla-solo espero que ellos dos puedan dejar sus diferencias de un lado.

-Tiene razón, ellos cambiaron de un momento a otro, antes eran inseparables y sin pensarlo un espacio se interpuso entre ellos-secundo la madre de Changmin

-Jaejoong tomó la noticia de la boda muy mal al principio-recordó el señor Kim pero ahora le resultaba extraño que su hijo no renegara ello.

Haciendo una mueca-Changmin no está convencido-el señor Shim expreso-él ha cambiado mucho desde su llegada.

Viendo la copa que envolvía con sus finos dedos-a veces me pregunto si no hay otra solución para el empresa, que ellos sean libres de elegir.

El señor Kim sentía que el tema se estaba desviando de repente-Ellos tienen sentimientos mutuos, nosotros lo sabíamos.

-Una cosa es que nosotros nos hallamos dado cuenta, pero porque después de tanto ellos no se han dado cuenta-La mamá de Jaejoong expuso-que tal si…si nos equivocamos.

Negando-no podemos negar ni afirmar nada-habló la mamá de Changmin ya que ella sabe con certeza que su hijo tiene sentimientos por Jaejoong mas allá de la amistad, y él lo aceptó en una plática que tuvieron en el pasado y ella aseguró guardar el secreto y así lo haría, aunque ahora su hijo actuaba de manera indiferente intuía que el amor estaba aún ahí, solo que ella no sabía que estaba pasando realmente.

-Solo esperemos que el día de la boda todo marche bien y que ellos por fin lo hayan aceptado- opinó el señor Shim obteniendo asentimientos de su esposa y amigos, esperando realmente que todo salga bien, porque más allá de cualquier beneficio amaban a sus hijos y no querían encarcelarlos a algo que no estaban dispuestos a vivir.

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Bajando las escaleras velozmente mientras se acomodaba su chaqueta, solo a él se le ocurrió cerrar los ojos por cinco minutos que se volvieron una hora y ahora llegaba tarde para ver a sus hyungs, pero no pensó quedarse dormido!, el solo quería descansar sus ojos, pero vaya que descansó muchas cosas.

Abriendo la puerta sus ojos se quedaron estáticos dejando caer las llaves de su auto, trastabillando hacia atrás cuando unos delgados brazos lo envolvieron con fuerza, haciéndole por un momento perder el equilibrio-Hyeri-susurró.

Mirando a Changmin sin quitar sus brazos de sus hombros-te extrañé tanto-sonrió abrazándolo de nuevo fuertemente.

Dejando su aturdimiento de lado envolvió sus largos brazos alrededor de la cintura de la joven sonriendo en el proceso-yo también-alejándose un poco la miró a los ojos-¿pero cómo?, ¿Cuándo llegaron?-preguntó cuando vio a su amigo detrás de la joven dándole igualmente una amplia sonrisa-y hablé contigo no hace mucho inútil-bromeó con su amigo

-No es mi culpa que seas idiota amigo-se burló Jhony, dándole un abrazo fraternal al menor una vez que Hyeri soltó a Changmin con renuencia.

-Yo le pedí que no te dijera-se sinceró Hyeri

Pasando su mano por su cabello mostro aun su sorpresa-wow, ¿pero qué hacen aquí?

Frunciendo el ceño-¿te disgusta vernos aquí?

Abriendo los ojos, negó con las manos-¡por supuesto que no!, realmente es una sorpresa agradable para mi tenerlos aquí-hablo con la verdad, sentía una inmensa alegría el tener a ambos amigos en ese instante, en verdad los extraño.

Regresando esa sonrisa a sus labios-Me alegra, porque nos tendrás aquí por mucho tiempo-aseguro Hyeri.

-Cu….-deteniéndose al oír su móvil vibrar en sus jeans, sacándolo rápidamente, le hizo una seña a sus amigos con las manos mientras contestaba, se le había olvidado por un momento que estaba de salida, sus hyungs lo matarían-Hyung…lo siento…si iré…me dormí…-abriendo la boca por lo que escucho-¡no inverne!-se defendió-…solo fue una hora…estoy yendo para allá…saben que nunca les fallaría…ok… dile a Junsu hyung que lo escucho y que sus amenazas no podrá cumplirlas-sonrió-…voy para haya-mirando a sus amigos-…creo que llevare compañía…no tengo perro-frunció el ceño ante tal broma-…ya estoy dirigiéndome a mi auto…….ya estoy en el….ya lo encendí…colgare voy a manejar-sonrió ante las palabras de su hyung que no creyó su mentira-…prometo estar ahí en veinte minutos…ok…-colgó riendo mientras miraba la pantalla de su móvil.

-Me siento celoso-hablo Jhony obteniendo la atención del menor.

-Deberías-afirmo Changmin soltando una pequeña carcajada-bien realmente no quiero morir en manos de mi hyung así que, ¿me acompañan a un club?, me encantaría que conocieran a dos de las personas más importantes de mi vida.

Agarrando su pecho dramáticamente-eso dolió.

Changmin le reviro los ojos a su amigo-¿entonces qué?, ¿Me acompañan?

Hyeri que había estado callada desde la llamada contesto por ambos-iremos-sonrió caminando de pronto a lado de Changmin que los dirigía a su coche mientras decía algunas cosas de sus amigos, ella pudo ver el brillo en los ojos de Changmin cuando hablaba con aquella persona, y nunca lo había visto cuando estaba con ellos, ¿en que era diferente la persona que hablaba con Changmin a ellos?, no estaba segura, pero sintió una envidia al escuchar y ver como la persona que amaba se dirigía a otra con tanta comodidad y cariño, y con ello se propuso mentalmente lograr que Changmin algún día fuera con ella de esa forma, porque aunque este haya dicho que los extraña y aprecia, sabía que había un gran espacio entre ellos y la persona del teléfono.

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-Vaya hasta que llegas-expreso Junsu con sarcasmo, parándose de la mesa que había reservado junto con Yunho

Sonriendo-ya estoy aquí-alzo las manos inocentemente-viendo como sus hyungs veían tras de él se hizo a un lado-Junsu hyung, Yunho hyung-nombro con emoción interna-les presento a Hyeri y a Jhony, son grandes amigos que conocí en Inglaterra.

Ambos chicos saludaron a los mayores quienes les tendieron la mano amistosamente-es un gusto conocerlo, Changmin nos ha hablado bien de ustedes.-menciono Yunho sonriente

-Gracias por cuidar a nuestro Minie-Junsu hablo ahora.

-Hyung-dijo entre dientes Changmin ante el cariñoso sobrenombre, viendo como su amigo aguantaba la risa.

-¿Qué?-combatió Junsu con el mentón hacia arriba.

-Nada-Changmin sabía que con el humor de su hyung no es bueno jugar, menos con dos horas de retraso en su haber, pero maldición no quería que sus amigos supieran sus más íntimos secretos.

-Minnie-se carcajeo su amigo, no pudo resistirse-Minnie me gustan tus amigos.

Changmin fulmino con la mirada a su amigo-idiota-susurro, sintiendo a su amiga envolver su brazo derecho, regalándole una sonrisa agradeció que ella no se burlara, amaba eso de ella, que siempre actuaba de manera en la que debería, sabia los sentimientos de ella hacia él, y que más quería poder sentir lo mismo, ella era la chica más hermosa que pudo haber conocido, su belleza irradiaba tanto por fuera como por dentro, para él era la mujer perfecta, aquel que todo chico desearía, y lo elegía a él, ahora ¿Por qué él no podía elegirla a ella?.

-Ignóralo está loco-sonrió Hyeri obteniendo una bella sonrisa de Changmin, tomando poco después asiento a su lado, escuchando la plática que tenía con sus amigos, ella solo prefería escuchar, al parecer ese era un festejo de un compromiso por lo que escucho, interiormente se sentía aliviada ya que no tenía competencia alguna, aunque eso no quitaba la envidia que sentía de sus amigos ante tal confianza, pero podía ver que esos chicos eran grandes personas.

Después de una hora los amigos de Changmin se fueron a la pista a bailar un rato y Jhony había buscado un ligue con mucha facilidad, estando ella por fin a solas con el alto-¿en verdad te gusta vernos aquí?, ¿te molesta?

Sonriendo-claro que no, me gusta que estén aquí.

-Changmin-mordiendo su labio inferior, quería decirle que sus sentimientos seguían intactos, que lo amaba como siempre, pero no quería presionar, todo a su tiempo-¿bailamos?-propuso como mejor opción por ahora.

-Vamos-haciendo una mueca-pero no te quejes si no soy gran bailarín-bromeo.

Riendo-que gran mentiroso eres-dijo jalando del brazo el menor hacia la pista, hoy empezaría a conquistarlo sea como sea.

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-Creo que te estas portando demasiado bien para mi gusto Jaejoong-susurro en el oído del castaño ante la música ambientada del lugar.

Bebiendo lo que quedaba de su cerveza-déjame en paz.

-Realmente tengo algo para ti-envolvió la mano del castaño

Jaejoong sentía algo entre su mano y la del sujeto y sabía que era lo que le estaba entregando, cerrando los ojos, supo que no era buena idea venir, pero después de todo lo que estaba pasando quería despabilarse un poco,…pero al parecer su decisión fue equivocada, negando se soltó de aquella mano, evitando tomar el sobre-ya te dije que no, que acaso no entiendes-expreso con fiereza-déjame en paz

-Sabes que lo quieres-presiono, necesitaba dinero, y Jaejoong era un gran cliente suyo, hasta que decidió entrar por el buen camino, pero quien dice que uno no se puede doblegar, sonrió para sus adentros-solo uno, por los viejos tiempos Jaejoong-se acercó al rostro del mayor, otra cosa que le encantaba es lo hermoso que podía ser el castaño, y el deseo que sentía al tenerlo cerca, aunque este lo rechazara, tal vez algún día seria lo contrario.

Jaejoong miro a ver la barman-dame otra-alzo su botella, sabía que ya estaba borracho, había tomado más de la cuenta, si se movía de la barra no estaba seguro si podría sostenerse como debería, pero como no hacerlo cuando se encontraba nervioso y tembloroso, la tentación ahí estaba y aunque la ha estado evadiendo ágilmente, no sabía si pudiera durar más, tal vez debería irse, pero eso significaba hundirse en la soledad y en sus problemas-Vete Sang

-¿Qué te pasa Jaejoong?, pensé que eras más divertido que esto-lo señalo con desgano

Tomando su cerveza rápidamente pidió otra-lárgate.

-Ok-hablo molesto-pero si me necesitas sabes dónde llamar-se alejó con derrota, pero eso no quería decir que desistiría, el caería tarde o temprano, y el rogaba por que fuera temprano.

Jaejoong podía sentir su corazón desacelerarse, ese era su último intento, estaba a nada de tomar el maldito paquete de una vez por todas, pero agradeció internamente que Sang haya desistido porque su fuerza de voluntad estaba rayando el límite.

Soltando un suspiro todo la cerveza que se le acababa de entregar, pero en vez de beberla hasta el fondo como la mayoría de las otras, solo pudo tomar un poco de ella, y no era para menos, cuando sus ojos veían aquella escena, ¿Por qué aquella chica estaba tan cerca de Changmin en la pista de baile?, cerrando los ojos fuertemente deseo que solo fuera una alucinación debido a la bebida, abriéndolos se dio cuenta de que todo era realidad y ahora la brazos de ella se posaban cariñosamente alrededor del cuello del menor hablando demasiado cerca para su gusto, Jaejoong no sabía por qué tenía un sentimiento de enojo e ira repentina al ver aquella escena, y más cuando Changmin la sostenía por la cintura mientras le sonreía de una manera que no lo hacía con él, sin darse cuenta sus nudillos estaban blancos de apretar con tanta fuerza la botella de la cerveza.

Dejando con fuerza la botella en la barra y sin ponerse a pensar en nada, camino con paso tembloroso hacia la pista de baile, llegando en poco tiempo a lado del par, jalando a Changmin bruscamente del brazo miro a la chica y después al menor quien al parecer estaba sorprendido de verlo, mirando de nuevo a la joven dio la mejor de sus sonrisas-Hola soy Kim Jaejoong el prometido de Changmin, y tú ¿eres?

-Jaejoong-hablo entre dientes Changmin con enojo y a la vez pasmado por lo que sucedía.

Hyeri miro incrédula al castaño su respiración de pronto incontrolada por la sorpresa de las palabras, eso no podía ser cierto tenía que ser mentira, mirando a Changmin busco en sus ojos la mentira que el extraño le decía, pero en cuando el alto le miro solo vio disculpa en ellos, negando retrocedió unos pasos.

-Hyeri-susurro Changmin acercándose a ella.

Negando-¡No!-soltó, dándose la vuelta yendo rápidamente hacia la salida, las lágrimas amenazaban con salir en cualquier momento, eso no le podía estar pasando, ¡no podía!, saliendo del club dio con un taxi rápidamente e ignorando el llamado de Changmin a sus espaldas se subió y con ello se marchó del lugar, no sabía qué hacer, no se suponía que Changmin se comprometiera en su viaje de regreso a Corea, no con ese hermoso chico que apareció de la nada, no podía, negó con las lágrimas anegando ahora su rostro……..

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Changmin paso sus manos en su cabello en frustración al ver el taxi alejarse, ¡que rayos había sucedido ahí adentro!, regresando busco a su amigo, estaba tentado de preguntarle el paradero de su amiga, tenía que explicarle muchas cosas, se las debía…pero su interior no le permitía hacer eso ahora, dando con su amigo lo tomo del hombro-necesito que vayas con Hyeri

Buscando a su amiga-¿dónde está?

-No tengo tiempo de explicar ahora, pero sucedió algo y se marchó, por favor ve con ella

Viendo la súplica en los ojos de Changmin, Jhony asintió inmediatamente con la preocupación instalándose en el.

-Nosotros le llevaremos

Ambos chicos voltearon ante la voz de Yunho quien estaba junto con su novio, y habían presenciado lo que paso.

Changmin asintió a ellos en agradecimiento y se alejó, buscando con la mirada al mayor de sus problemas, dando con el inmediatamente, se acercó viendo la lucha que tenía con un tipo que lo quería obligar a bailar, y Jaejoong tratando de mantener el equilibrio se negaba.

-Ya te dijo que no quiere-fulmino a la persona y tomo fuertemente del brazo a Jaejoong sacándolo del club.

-Me…lastimas-dijo con dificultad el mayor estando afuera.

-Cállate Jaejoong, cállate-siseo llegando a su auto, y abriendo el lado del pasajero metió sin delicadeza al castaño en el asiento, cerrando la puerta con fuerza, se apoyó un momento en su puerta, respirando pesadamente y con mucha molestia, dando la vuelta después al lado del conductor y entrando a su auto.

-Traje mi….auto-replico el castaño.

-No me digas que iras en el con lo borracho que estas-expreso con obviedad.

Cerrado los ojos al sentir el coche en movimiento-no estoy…tan borracho-mintió.-apuesto a que querías quedarte con tu amiguita-dijo con desdén.

Apretando el volante con fuerza-Si, pero como siempre lo arruinaste todo.

Soltando una sonrisa dolida-¿entonces por qué…. estás conmigo?, ¡lárgate con ella!-grito con enojo.

Changmin no respondió, no tenía caso responder a una persona que no estaba en todos sus cabales, y aunque quería ir con su amiga, algo dentro de el no pudo dejar a su suerte al castaño en cuento descubrió su estado de ebriedad, el menor quería golpearse y gritar en frustración, no debería estar haciendo eso, Jaejoong no se merecía ni siquiera eso, pero sus tíos no merecían la tristeza de la muerte de un hijo por manejar en estado de ebriedad, lo hacía por ellos, lo dejaría en su casa y después averiguaría donde estaba alojada Hyeri, no sabía por qué pero quería quitar la inmensa tristeza que vio en los ojos de ella, tenía que explicarle las cosas.

-Estas comprometido conmigo

El menor miro incrédulo a Jaejoong por un momento antes de volver su vista a la carretera, tenía que ser debido al alcohol que tenía en su organismo, porque hasta donde el recordaba el castaño odiaba ese idea, y de una u otra forma quería terminar con el dichoso compromiso y ahora hablaba dolido, como si él le hubiera hecho algo al castaño, Changmin apretó sus dientes, Jaejoong no tenía derecho de arruinarle la vida de nuevo-todo es una farsa.

-Nos… casaremos-respondió Jaejoong sin saber por qué decía todo ello-no hay…ninguna farsa…en ello-arrastro las palabras a un más, cerrando los ojos dándose por vencido al cansancio.

-Yo me encargare de que no suceda-aseguro Changmin, minutos después estacionando su auto frente a la casa del mayor, bajando y yendo hacia la puerta del lado del pasajero, sacudiendo a Jaejoong le fue imposible que el recobrara el conocimiento, cerrando los ojos por un segundo sabía que no hay manera de estar aquí toda la noche, sus tíos deberían ya estar dormidos así que con pesar paso una de las manos del mayor en su hombro y lo saco de su auto como pudo.

Para su suerte el castaño recobro un poco el conocimiento al salir, caminando pero apoyando su peso en el durante todo el trayecto para entrar a su casa, la cual Changmin tuvo que abrir después de encontrar las llaves en los jeans del mayor.

Subiendo ahora por las escaleras Changmin temió caerse un par de veces después de los tropezones que dio por culpa de Jaejoong-espero después de esto no te me acerques, o lo lamentaras-murmuro enojado por todo ello, y aun sin entender del todo por qué lo hacía, bien lo pudo haber dejado por su cuenta, sacudiendo la cabeza se apresuró, aún tenía que ir con Hyeri no podía perder mas tiempo.

Entrando por fin a su recamara busco a tientas entre la oscuridad la cama, hacía años que no estaba ahí, así que quiso pensar que estaba donde siempre, caminando unos pasos, sintió el topar del colchón, así que dejo caer al mayor sin cuidado, lo que no espero es ser jalado junto con el cayendo encima de Jaejoong, intentando reincorporase fue tomado por sorpresa cuando los labios del castaño atraparon los suyos, besándolo con intensidad y dureza, y sin saber en qué momento él estaba correspondiendo el salvaje beso, escuchando entre la oscuridad el ritmo acelerado de sus respiraciones de un memento a otro, mientras combatían en un beso profundo, donde recorrían la cavidad del otro incesantemente, en una batalla de lenguas que querían liderar el apasionado beso.

El aire llego a escasear y Changmin poco a poco regreso a sus cinco sentidos al sentir las manos de Jaejoong querer quitar su chaqueta, separándose con brusquedad, y con la respiración agitada Changmin vio a los ojos del mayor a través de la luz que se colaba por las ventanas, dándose cuenta del gran error que estaba cometiendo el menor quiso reincorporarse pero de nuevo fue detenido, siendo tomado por el cuello por el castaño quien lo mantuvo cerca de él, mirándose ambos a los ojos-Por favor-pidió Jaejoong con anhelo, y el cual Changmin lo dejo confundido, quedándose por primera vez desde que llego confundido en lo que debería hacer, su mente estaba bloqueada, y la súplica en los ojos del mayor no ayudaba en nada, y temía aceptar la peligrosa proposición que veía igual en sus ojos……