KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Insoportablemente Cruel cap 5

Desde que tengo uso de memoria he tenido un leve presentimiento.


“Mamá, ¿dios realmente se caga en las personas?”


Jamás volví a preguntarle una cosa como esa después del jalonazo de orejas que me dio. Eso me pasa por sincero, por decir lo que pienso. No es que sea una mala persona, al menos en ese momento no me sentía una mala persona, ese tipo de conclusiones no te hacen una mala persona. Son este otro tipo de conclusiones las que te hacen, de hecho ¡¡ una mierda de persona!!

“…dios, definitivamente eres pasivo”.



¡¡¡¡PASIVO MIS PELOTAS, MIERDA!!!!




Enojo, rabia y todos los nombres con los que se denomina a ese sentimiento que viene acompañado de un calor que arrasa con la sangre de nuestras venas, no podrían explicar lo que Changmin está a punto de hacer. Algunos podrán decir que, para variar, esto se lo debemos a ese angelical hyung que tiene, ese que no es otro más que su gran amor. Irónico o triste, puede que sea ambas, pero esto ha llegado a deformarse demasiado, tanto, que Changmin comienza a dudar que Kim Jaejoong alguna vez le haya guardado aprecio alguno.

Hoy, era miércoles, un día que hubiera sido como cualquier otro sin la intervención de algunos sujetos que no estaban programados en el día de Junsu ni DE Changmin.



Esa maldita bola de grasa está metiéndose nuevamente.



Si, y sólo si, el obeso Siwon hubiera decidido apalear a Junsu la semana pasada, quizás los resultados hubieran sido muy diferentes. Quizás, Changmin no estaría endiabladamente furioso, quizás su cerebro hubiera procesado la situación de otro modo y buscaría la solución más rápida y sana para todos, pero no. Hoy era miércoles, y hace dos días el chico que ama jugueteo, escupió, pisoteo y se limpió el jodido trasero con la ÚNICA, o poquísima, dignidad que le quedaba.


_de…detente…- dos mastodontes del instituto de Siwon lo sujetaban por los brazos mientras lo hacían ver como apaleaban a su Junsu.




_awww… se preocupa por su novio ¿no es tierno? Ajajajjaja!!!-esos idiotas se burlaban de él sin sospechar siquiera del espíritu destajador que comenzaba a poseer al dulce Changmin.

Cuando uno de esos mastodontes en son de burla fue a estrujarle la entrepierna, el castaño perdió la razón, sus dientes fueron a parar a la oreja de su agresor, entonces la antropofagia comenzó.


_ ¡¡¡¡¡arggg, quítamelo!!!!-el chico gritaba desesperado, Changmin se quedaría con un pedazo de su oreja- ¡¡¡¡¡aaaarrgghhh, quítamelo, quítamelo, quítamelo!!!!!


_ ¡¡¡¡¡arggggghhhh…!!!!-entre la carne y la sangre los dientes de Changmin chirriaban.

El vacuno Siwon viendo esto comenzó a patear sin parar el estomago del pobre Junsu.


_ ¡¡¡¡aléjate de él, Siwon!!!!-Changmin gruñó con la boca ensangrentada- ¡¡¡pendejo, que lo dejes!!! –Liberándose de los torpes brazos que lo sujetaban, el niño toma impulso contra Siwon- ¡¡no te atrevas a tocarle un pelo!!



Junsu estaba tirado en el suelo, abrazándose el estomago, Siwon no dejaba de gritarle lisuras e insultos. Definitivamente, esto era algo que iba más allá de los límites que una persona común podía atravesar para hacer enojar al pequeño Shim Changmin.



_awwwww, no me digas que el debilucho de tu novio me va a pegar…-dijo Siwon al ver cómo Changmin se aceraba a toda velocidad y sin importarle siguió maltratado a Junsu- ¡esto!- pateo las costillas del chico desmoronado en el suelo- ¡¡es por meterse en mi territorio el otro día, manga de cabrones!!




Antes de que su pie pudiese herir otro hueso más del pobre Junsu, Changmin invistió con todo su delgado cuerpo al obeso Siwon haciendo que este cayera de bruces sobre la tierra de la cancha de Football.



_ ¡¿qué demonios crees que le estas haciendo, hijo de puta?!



La rabia que el chico ahora sentía llegaba a niveles tan anormalmente altos que incluso con su cuerpo de langosta logró llevar todo su peso sobre su gordinflón oponente.


_ ¡¡¡maldita jirafa escuálida, quítate de encima!!!


_con que escuálida, eh…- dijo Changmin entre dientes, masticando con furia cada palabra- después de esto, no te vas a olvidar de mi…-la sonrisa en sus labios era perversa.



_ ¡¡¡no, Changmin, no hagas nada, te vas a joder tu solo si a esa vaca inmunda le pasa algo, déjalo!!!!- con las pocas fuerzas y aguantando todo el dolor de sus costillas maceradas, Junsu le imploraba a su amigo que dejase libre a su agresor.



Changmin no puede ignorar los llamados de Junsu, pero verle tirado en la tierra, con la cara echa un colador de sangre y el cuerpo apaleado por todos lados, lo único que logro fue hacerle perder la cabeza.



_ ¡¡¡¡¡argghhhh, eres un maldito cagón, cómo te atreves a lastimarlo!!!!



Entonces Siwon deseo con toda su alma perder la conciencia, los delgados puños del castaño se elevaron en el aire y empezaron a bajar, una y otra y otra y otra vez, y por cada vez que bajaban la sangre salía a escupitajos de su rostro macerado, la cara a Siwon se le pondría como una mora, Changmin sentía la carne de sus puños al rojo vivo. No dolía, de hecho, lo único que quería era destrozar al pendejo que se atrevió a lastimar de ese modo a su mejor amigo, a su hermano. La vida entera aguantando a cretino tras cretino metiéndose en sus caminos, las personas son estúpidas, no entienden nada y no ven nada más allá de sus narices. Hasta ahora, cualquier cosa fue soportable, antes Changmin nunca había levantado sus puños contra nadie, era un chico pasivo pero la gente siempre es mala y nos orillan a ser de lo peor.



Tal cual lo había hecho su hyung, tal cual.


¿Cómo se siente ser una perra en celo?


Y vaya dios a saber por qué cosa o cómo se alinearon en ese momento los planetas, pero Changmin ahora si estaba completamente descontrolado, puteando, gruñendo, pateando, y golpeando lo que llegara a sus puños, lloraba desconsoladamente por dentro. De repente no pensaba y la sangre le corría por las venas como lava. Esta paliza ya no tenía nada que ver con Junsu, se estaba volviendo una carnicería y lo peor de todo es que Changmin no despertaría al menos que alguien lo hiciera despertar. Al fondo de todo esto, Junsu gritaba desaforadamente, desperado y sin saber qué hacer. Los amigos de Siwon miraban la escena completamente pasmados y sin valor para hacer ningún avance, nunca habían visto a su líder en una situación tan lamentable. Si un flacucho como este lo podía reducir con esa facilidad, entonces ¿a quién deberían estar siguiendo?



_ ¡¡¡¡manga de cretinos, sáquenlo, lo va a matar!!!-al ver que ninguno de esos grandulones avanzaba, Junsu tuvo que hacer el razonamiento que sus pequeñas cabezas no podían hacer por si solas- ¡¡¡imbéciles, no ven que es mucho más pequeños que ustedes, sáquenlo de ahí entre los dos!!




Los dos armarios de carne se miraron entre si y creyendo en las palabras del chico apaleado avanzaron rápidamente, uno tomó a Changmin de la cintura y el último de las piernas, lo inmovilizaron por completo.



_ ¡¡¡déjenme, manga de cabrones!!!-gruñía mientras intentaba liberarse.


_ ¡¡¡¡Changmin, basta!!!!



La bofetada surcó su cara, en un rápido movimiento, Junsu lo tomó por los hombros gritándole para hacerlo volver en sí. El rostro de Changmin estaba pálido al ver toda esa sangre en sus manos. Miro a su amigo lleno de espanto, preguntándole con la mirada ¿yo hice esto? Los amigos de Siwon asistieron rápidamente a su líder. Junsu permanencia al lado de Min, sin decir palabra alguna pero haciéndole saber a su amigo que pase lo que pase él estaba a su lado.



_Jun…su…


Los muchachos intentaban reanimar al gordinflón derrotado en la arena, pero éste no respondía. Todo de repente empezaba a oscurecerse para Changmin. Entonces el niño pensaba: en la vida para ser hijo de puta y salir ileso, uno debe entrenar primero, sino, las cosas salen como salieron ahora.


_Changmin…



El inmenso alivio que sintió el alma del castaño al oír la respiración ahogada de un Siwon que poco a poco volvía a la conciencia, fue indescriptible. Por un negro momento, todo pudo haber sido una gran tragedia. Por suerte los daños no fueron tan graves.


_ t…tú pequeña mierd…da. –muy lentamente sus amigos lo ayudaban a incorporarse entre adoloridos tendones y sanguinolentos pómulos y parpados.



_ ¡cortemos esto por lo sano!-interviene Junsu, el chico aun herido olvida su propio dolor con tal de dar fin a todo esto.


_ ¡¡¿tú estás loco?, Mira como lo dejo!!


_ ¡¡mira como me dejo él a mi!!


Si de medir daños se trataba, Siwon no había dejado tan mal a Junsu, pero en todo este asunto quien menos daños había sufrido era Changmin, el niño se encontraba demasiado ileso para el gusto de los maleantes provenientes de la escuela vecina. Definitivamente no podían dejarlo ir así como así, si alguien llegaba a verlo por la calle, su fama de gamberros pesados quedaría lacerada de un modo irreparable.


_muy bien…-dijo el derrotado jefe en el suelo- te dejaremos ir bajo una condición…- el chico respiraba agitadísimo- deja que este par de idiotas dejen una marquita por mi, ¿si?



Siwon se jugaba su reputación en esto, si alguien llegaba a saber que un “freak” del calibre de Changmin había logrado darle semejante paliza, nadie en toda la ciudad volvería a respetarlo nunca.


_ ¿qué dices?



Todos esperaban la repuesta de CHangmin, Junsu movía su cabeza en negativa, no quería ver cómo apaleaban a su mejor amigo.


_ah…-suspira y corre con su mano el hilo de sangre que chorreaba por su labio- si accedes, no volveremos a meternos con ninguno de tus amigos ¿qué dices?



_ah, ¿tú eres estúpido o qué, la grasa ya te chupo el cerebro?-Junsu no creía en sus palabras.


_tú cállate, estoy hablando con tu amigo. Entonces ¿qué dices?



_Changmin, no….- Junsu trató atajarlo por el brazo pero su amigo se soltó del débil agarre.



_no te preocupes Junsu, enseguida volveremos a casa.- el rostro de Changmin lucía frío, como si no le importase lo que esos sujetos pudiesen hacerle.



_Changmin…- Junsu dejo ir de entre sus labios el nombre de su amigo con su aliento.



Por el pasillo de la facultad caminaba un feliz y contento Young Saeng, en este día no había nada que pudiese derrumbar su buen humor, claro que no. ¿A qué se debe tan tanta dicha? Pues al pote que llevaba abrazado con su brazo izquierdo, en dicho embase podía leerse el nombre de la heladería artesanal de la madre de Young Sang.



_lalalala…lalalala…lalalala…-caminaba tan orgulloso y con los cachetes hinchados en una sonrisa de oreja a oreja.


El muchacho esperaba llegar a una de las mesa de la cafetería para poder comerse el nuevo sabor que su mami le había dado a probar. Oh, si. Young Saeng ama a su mami sobre todas las cosas del mundo, incluso los dulces, estos son su segundo gran amor. A medida que se aproximaba a su mesa en medio de la multitud de alumnos que se movía de un lado a otro, el latir de su pecho se volvía errático, la preparación de helados ha sido tradición en su familia. Probar un nuevo sabor no es cosa de juego, menos para él quien es el heredero del negocio familiar.


_ahora si…- el pote es depositado sobre la mesa con extremo cuidado, el chico lo observa, suspira con tensión, despacio quita la cinta de seguridad alrededor del recipiente, sólo queda un paso más para que la verdad después de tantos meses de trabajo sea rebelada.



Alrededor de él la gente continúa moviéndose sin prestarle atención.


_ahora si…- el pote es destapado y….



_ ¡¡¡¡¡YOUNG SEANGGGGG!!!!


_dios, por qué tiene que ser tan inoportuno- suspira derrotado al ver que su ritual ha sido inevitablemente interrumpido por Kim Jaejoong- ¿qué pasa, Hyung?



El muchacho se acerca corriendo a la mesa de su amigo, Jae lucía algo agitado ¿había estado corriendo?



_ ¿qué haces?-pregunta exhausto sentándose opuesto a Young Saeng.


_pues….- era mejor olvidar el asunto por ahora- nada importante- tapa el pote- dime, ¿qué ocurre? ¿Estuviste corriendo?- pregunta extrañado.


_s…Si…es que estoy buscando a Yochun, hace días que no sé nada de él, necesitaba que me ayudara en algo


_ ¿no llamaste a su casa?



_n…no es que…- la incomodidad era notoria, de todos modos, el chico prefirió dejar a Jaejoong tranquilo y no hacerle más preguntas- en fin, ¿sabes qué pasa con él?



_pues la última vez que me lo tope salía apresurado de clases, creo que su hermanito estaba enfermo o algo así.


_ ¿su hermanito?-JAE se quedo pensado unos instantes sin decir nada- eso explica…-murmuro pasa si.


_ ¿estás bien, hyung?-la mirada inquisidora del cachetón lo trajo de vuelta a la realidad.


_no, nada. Me parece que no me quedara de otra que ir a su casa- tamborileo sus dedos sobre la mesa mirando a lo lejos, ¿por qué tan dudoso el hyung?- muy bien, nos vemos cachetón- estrujo con fuerza las mejillas de Young Saeng.


_sabes, eso duele, no son de plastilina.- sobarse fue lo único que pudo hacer para disminuir sus amortiguados cachetes.


_pero son lindos-le sonríe entre muecas infantiles- nos vemos.



Finalmente, el moreno se despidió. Young Saeng lo vio marcharse hasta perderlo de vista. Siempre que habla con su hyung, tiene la sensación de que hay algo que no puede terminar de asir sobre él.



Después de aquel penoso incidente, Junsu volvió a la escuela. Pero Changmin aun no podía volver, tanto por la paliza como también por la tremenda gripe que se pescó. Todo aquello dejo un mal sabor de boca en Junsu, no sólo por que lo había imposibilitado durante un par de días sino por que había tenido que mentirle a Jaejoong hyung. Hoy, ya no podía seguir faltando a sus clases, su hyung tendrá que verlo así, con la cara aun amoratada.
Mientras espera en el umbral de la puerta después de haber tocado el timbre de la casa de Jaejoong, Junsu espera un poco nervioso, se agarra con fuerza de la correa de su mochila e intenta no olvidar la mentira que Changmin le dijo que le dijera en caso de que le preguntase por él, sólo en el caso.
Se escuchan pasos acercándose. Junsu toma aire, está listo para lo que sea.


_buenas tardes- saludo educadamente a la persona que le abrió la puerta.


_ah, Junsu, espera, JAE está cambiándose, acaba de tomar una ducha, espéralo en la sala.


_s…si.



La persona que había atendido la puerta, era Yunho, Junsu sabe muy bien quien es él a pesar de haberlo visto tan pocas veces.


_con permiso-dice el muchacho adentrándose en la morada de su profesor.


_ ¿quieres algo de tomar?- la sonrisa no dejaba el rostro de Yunho, en verdad es amable.


_bu…bueno.


_ ¿prefieres jugo o café?


_juego, por favor. –contestó tímidamente.


_en seguida.


Yunho se marcho hacia la cocina dejando al alumno de su novio esperando en la sala. Por su parte, Junsu no podía quedarse quieto en un lugar, es pésimo mintiéndole a la gente y algo en esto lo hacía sentir incomodo.


_Junsu…


A penas escucha la familiar voz, Junsu se levanta y saluda educadamente a su joven profesor.


_hyung, hola ¿cómo estas?-inclina la cabeza levemente.




Jaejoong sonríe con una toalla cubriéndole la cabeza, el cabello aun húmedo y esa tibia aura que siempre le rodea.



_mi estudiante al fin ha regresado…- dice acercándose, Junsu empezaba a retroceder, su hyung se extraña- ¿qué ocurre?


_n…nada…- Junsu se encorva nervioso e intenta esconder sus moretones bajo los mechones de su cabello.


_ ¿qué te pasó?-Jae le miraba preocupado, sin importarle la repentinamente y huraña actitud del muchacho se acerco más a su alumno- ¿qué te pasó en la cara?- le pregunta un poco asombrado y un poco asustado- ¿estás bien? ¿Por qué no me dijiste que estabas faltando por eso?


_no es nada hyung, ya pasó.-el niño dibuja una tímida sonrisa en sus labios sólo para calmar al mayor y que éste no hiciera más preguntas.



JAE lleva una de sus manos al rostro de su alumno, con delicadeza aparta el cabello de su frente y de su ojo para ver con más claridad el daño.


_ dime ¿quién fue?-decía mientras examinaba el rostro apaleado.


_ya te dije, no importa-otra vez, sonríe y aleja con cuidado la mano de su hyung.


_no me mientas Junsu, no me gusta que la gente me mienta- el tono sonó más grave y serio.


_hyung, no te enfades-el chico le pedía.


_no me enfadare si me dices que pendejo fue el que te hizo esto ¿Changmin te vio?-le pregunta demandante.


_s…si- el chico automáticamente se tapa la boca.


_ ¿qué ocurre?-JAEJOONG empezaba a ver algo detrás de la actitud de su alumno.



Junsu ahora maldice mentalmente a Changmin por mandarlo a mentir, sabe lo pésimo que es él para este tipo de cosas. La actuación es algo que simplemente no le va.



_ése estaba contigo, ¿no?- ahora si, mentir no tenía sentido alguno- los atraparon a los dos, ¿no?-JAEJOONG estaba seguro de que no se equivocaba, llevándose las manos a la cintura respiro hondo.


“Un día de estos, ese mocoso acabará conmigo. “


_no mientas Junsu, menos si Changmin te pidió que lo hicieras.


_ ¿pasa algo?-de la cocina sale Yunho con el jugo para Junsu y se topa con una situación distinta a la que había dejado cuando salió para la cocina.



Junsu lucía asustado y Jaejoong lucía molesto. Pronto, el profesor supo que debía calmarse, Junsu no tenía culpa en nada. Después de todo, esto no era enojo sino más bien preocupación. A decir verdad, Changmin lo está superando, ese mocoso está yendo más allá de lo que Jaejoong puede soportar.


_no pasa nada, Junsu toma asiento por favor-desliza de su cabeza la tolla descubriendo su cabello aun húmedo- vamos a comenzar nuestra clase.


_s…si.- Junsu obedeció a su profesor bajando la cabeza.




Decir que el saber que su niño estaba herido no lo alarmaba, sería tan falso. Cada día que Junsu venía a su casa para tomar clases con él, no podía sacarse a Changmin de la cabeza. Se volvía peor que antes. Si sigue así, todos notaran que algo no anda bien con él. Incluso Yunho, incluso el mismo Junsu.


_hyung…



El mayor lucía particularmente agotado pero a pesar de ello ponía su mayor esfuerzo para ayudar al muchacho que era su alumno.


_ ¿mh? ¿Qué pasa, hay algo que no entiendas?-se acerco con paciencia para ayudarlo.


_n…no, es sólo que te veo muy agotado, ¿no quieres que dejemos la clase por hoy?


_pero…


_si me dejas salir antes, podré ir a ver a Changmin, la próxima vez que venga, te diré como esta ¿si?- la calida sonrisa del chico no podía hacer otra cosa que recordarle la sonrisa de su Changmin.



¿Cómo es que Junsu podía suponerse ese tipo de cosas? ¿Tan notoria era su angustia? ¿tan idiota es que hasta un niño de 16 años puede darse cuenta de su patética preocupación?


_y…yo…


_no es nada hyung, sé que estas así por él…-se atrevió a afirmar el chico un poco apenado.



Su profesor no supo qué contestar, lo que Junsu decía era la pura verdad.


_perdón, es que no saber cómo está me mata de la preocupación. Yochun tampoco ha estado yendo a clases, seguro que por estar cuidando de él. Su madre está de viaje.


_ entonces, ¿me dejas ir?-JAEJOONG no podía soportar esa sonrisa un segundo más


_por favor, ve.






_ ¡¡¡¡¡Changmin, bájale el volumen a ese televisor, no me dejas estudiar!!!



_SHEEEE…-contesta con la boca rebasándole de comida pero sin llevarle el apunte al pedido de su hermano.




Yochun estaba al borde de su paciencia, los exámenes para él estaban a la vuelta de la esquina y su hermano tiene que estar dándole tantos problemas como ahora.


_dios, creo que terminaré llamando a JAE, no puedo con él…-Yochun se agarra de la cabeza tratando de sacar desde lo más hondo de su conciencia una paz que le falta- ¡¡¡¡POR DIOS, CHANGMIN, SINO LE BAJAS A ESA PORQUERIA DE VIDEOJUEGO LLAMARE A JAE!!!


Y como por arte de magia, la casa quedo en silencio. Más que el nombre de su amigo, pareciera haber invocado el nombre del mismísimo Satanás.


_vaya, funcionó.



Changmin por fin había hecho lo que le pedía. Estas dos últimas semanas han sido particularmente duras para Yochun, el tiempo no sólo se le fue entre cuidar de la casa y de sus estudios, sino también con su hermanito querido, el día que llego ensangrentado Yochun pensó lo peor, que tenía alguna hemorragia interna, un hueso roto o dios vaya a saber que cosa. A pesar de todos los aprietos en los que lo mete su pequeño Min, Yochun sabe que la única persona apta para cuidar del mocoso es él.

Por su parte, Min, a estas alturas ya no sabía qué fractura inventarse para no salir de casa. Entonces la bendita gripe apareció como por arte de magia (mentira, salio en ropa interior a tomarse una siesta nocturna al patio de la casa) salvándole de la fatigosa tarea de tener que ir a la escuela, jugar con su Play 3 es lo único que necesita para no pensar. Cuando no estaba jugando, ya que era lo que mejor lo distaría de los hechos dolorosos de la realidad, su cabeza flotaba todo el día sin rumbo fijo…pero siempre volvía al mismo punto.


No…maldita ZOOORAAAAAAA…



La piel se le erizaba, las mejillas se le encendían y lo único que quería era esconderse debajo de su manta de burrito. Esto no puede ser, Changmin no puede creer lo débil que es ante su hyung a pesar de todo lo ocurrido, y a pesar de ya no ser un niño basta que Jaejoong lo roce para hacerlo temblar de pies a cabeza. Eso no es justo dios, no es justo.



_ ¡¡¡hyuuuuuuuung!!-llama a su hermano desde debajo de las cobijas, pero nadie responde, se destapa la cabeza extrañado- ¡¡hyung!!- y nada.



Rezongón como sólo puede ser él, se levanta del sofá restregándose los ojos y con cobijita de burrito al hombro. Estar acostado todo el día sólo le provoca más sueño aun. Iba de camino a la cocina donde Yochun estaba estudiando cuando el timbre de casa sonó. Changmin se extraña un poco, eran las doce de la noche y Junsu no podía ser por que se había ido hace a penas media hora. El niño se gira y ahora se encamina hacia la puerta pensando en quién diablos sería, a medida que se acercaba las opciones de visitantes posibles a esta hora iban disminuyendo, sólo quedaba una sola posibilidad pero ya era demasiado tarde para rebobinar sus acciones y cerrar la puerta, por que ésta ya estaba abierta y Kim Jaejoong estaba parado frente a él mirándolo fríamente.




¡¡¡¡¡¡MIIIIERDDAAAAAA, MIERDDDAAAA Y MIL VECES MIERDA, ODIO MI VIDAAAAAAAA!!!!”


Claro que Changmin estaba conteniendo un huracán de puteadas contra el destino al ver a ese chico parado frente a él.


_hola hyung-dijo gangosamente por su gripe cuando en realidad quería decir:- ¡¡¡¡puta asquerosa vete de mi casa y no vuelvas nunca más!!!



_hola-dijo secamente el mayor mirando al niño de arriba abajo parándose en una postura muy fresca y que aparentaba despreocupación.



Los dos se quedaron allí parados en la puerta conteniendo lo que en verdad se querían decir, Changmin con la mirada molesta y esquiva y Jae con la mirada filosa y sentenciosa.


_ ¿quieres pasar?- con cada segundo que pasaba la ira de Changmin que hasta hace segundos era como un globo a punto de ser pinchado por la presencia de su hyung, comenzó a disminuir y hacerse muy chiquita.



Es inútil, nunca podría dejarlo afuera.


_gracias-dice pasando al lado del muchacho.




Tras largar un suspiro tan largo que llamo la atención de su hyung, Changmin cierra finalmente la puerta.


_ Yochun está en la cocina-sin esperar respuesta se encamina de nuevo a la sala y hubiera llegado sino fuera por que su hyung lo atajo del brazo- ¿qué haces? Suéltame




Jaejoong no dijo una sola palabra, sostuvo a Changmin fuertemente de las muñecas y cuando los ojos de éste chocaron con los de su hyung entendió inmediatamente a qué había venido.


_hyung…



No otra vez.



_Changmin, tú no eres así



El chico lo miraba sin entender a qué diablos se refería.



_contéstame, por favor…- el tono del hyung se volvió amable.



Pero Changmin a penas podía alejar su atención de las manos de Jaejoong. Esto era frustrante, a pesar de tener todo el cuerpo lacerado y de haberse llegado a bañar tres veces por días, su piel no lo olvida, no puede olvidarlo y reacciona a su tacto erizándose.


_ ¿de qué hablas?...snif- pregunta seriamente y trata de que sus mocos no lo hagan sonar más gangoso.


_ no tiene caso…-suspira y va dejando de a poco las muñecas del niño- voy a ver a Yochun.

El hyung parecía rendido y agotado en su andar hacia la cocina. ¿Qué demonios le ocurría? El niño se quedo pensativo sin comprender muy bien lo que acababa de ocurrir. Otro Jaejoong hubiera puesto el grito en el cielo, por que Changmin está seguro, Junsu ya le soltó todo a este tipo de lo que ocurrió con el malparido de Siwon. A todo esto la curiosidad le estaba pudiendo más, y las voces de los dos amigos ya podían escucharse desde la cocina. Changmin quería oír esa conversación, pero…


¿Qué demonios estoy haciendo? Debo dejar a ese sujeto en paz, como puede ser que lo perdone tan fácil cuando el ni siquiera lo tiene en cuenta.





_ ¿por qué no me llamaste? ¿por qué no me dijiste lo de Min?- Jaejoong acosaba con preguntas a Yochun.


_hyung, no lo hice por que Changmin me hubiera cortado la garganta con los dientes- deja a un lado el libro que lo tenía atareado desde hace horas- lo de la pelea prefiero no tomármelo tan en serio, supongo que todos pasamos por un episodio así en nuestras vidas.


_Yochun…

Jaejoong se desinflaba con cada suspiro que largaba, hace días que su cabeza lleva un ritmo al que su cuerpo no puede seguir.


_vamos, hombre, no te preocupes tanto…- la sonrisa de Yochun de algún modo puede hacerlo creer que todo está bien, aun si el mundo se desmoronase justo a su alrededor- Min ya no es un bebé, estoy seguro que el sabe cómo defenderse.


_ ¿quieres decir que ya no me necesita?- una sonrisa triste le trae memorias del pasado, un pasado tierno y cruel, justo como él- solía ahuyentar a los mocosos que lo molestaban.


_jajajajaja… si, es verdad, qué tiempos aquellos.


_en ese entonces…- sus manos tamborilean sobre el zinc de la mesada de la cocina- Changmin no tenía reparos en buscarme si necesitaba algo, si tenía miedo de algo o si alguien lo molestaba… sin importar qué, él—


_ ¿no me digas que extrañas eso?


Jae y Yochun se miraron a los ojos, no hay nada que esconder entre ellos. Yochun lo sabe, Yochun sabe todo lo que ha pasado entre su hermanito y su mejor amigo. Habría que ser ciego para no darse cuenta.


_sabes, siempre pensé que en todo esto sería mi Changmin él que perdería, el que se agotaría primero, pero…- era cruel y fue cruel dejar que Jaejoong hiciera todo eso- el año pasado, cuando Min cumplió 16, yo pensaba decirte que lo dejaras en paz, entonces te vi, estabas completamente embobado mirándolo mientras dormía en una silla, si te hubieras visto, nunca vi tanto amor en los ojos de una persona.

Apenado el mayor bajo la mirada hacia sus manos con las mejillas completamente encendidas.


_perdóname…



_no es a mi a quien debes pedir perdón, ¿por qué no lo intentas, Jae?



_ ¿intentar qué?-preguntó entre balbuceos.



_tomar a mi hermanito.




A penas las palabras llegaron a sus oídos, Kim Jaejoong se quedo con la boca abierta sin poder respirar y sin que su cerebro pudiese procesar lo que su mejor amigo le estaba diciendo.



_ ¡¿qué?!-su voz salió chillona y contraída por sus cuerdas vocales- ¡¡¿has perdido el juicio? ¿Me lo estas dando a mi? Estoy en pareja Yochun, por favor!!


_no te alteres-dijo Yochun con tranquilidad, con una tranquilidad anormal, hasta para él, el rey de la calma y el autocontrol- ¿quieres unos bocadillos? Los hice esta tarde.



¿Acaso su queridísimo Yochun se había vuelto un cínico? De repente, y esto se le vuelve patológico. Jaejoong estaba preocupado, muy preocupado.



_ah…-suspira y coloca los bocadillos frente a JAE- no me malinterpretes, pero tu estarás demente si piensas que puedes siquiera tocar a mi hermano si sigues con ese tal Yunho-se lleva un bocadito a la boca mientras piensa- además, Min es virgen…-baja la mirada sobre su hyung y sonríe pícaramente- si me entero de que lo tocas te puedo llegar a castrar.



Jaejoong de repente siente dolor en su entrepierna, la mirada de Yochun es asesina y sabe que va muy en serio.



_entonces ¿qué quieres decir con todo esto?-enarca una ceja y el moreno sabe que esa es la expresión que destila confianza en él.



_lo que quiero decir es que…- la mirada, la postura, incluso su aura se volvieron grises, serias- tú puedes tener a Changmin para ti, puedes hacerlo tu amante, pero y solo si, él es el único en tu vida, no puede haber nadie más que mi hermano para ti- y ahora venía la parte que le costaba más decir- sino, si llegas a tocarlo y haces de él tu perra, olvídate de nuestra amistad.

La sentencia final fue marcada con tono tan cortante y grave que no dejaba lugar a refutación alguna. Esto se trataba de un “tómalo o déjalo” sin premios de consuelo.


_Yochun…-Jae casi no lo puede creer.


_lo siento, sé que esto quizás es muy cruel para ti, pero… él es mi hermano, él me necesita, y…estoy dispuesto a confiártelo, pero…Changmin ya no da para mucho más, ni tú tampoco, Jae.


_ ¿a…a qué te refieres?



_ ¿crees que no me doy cuenta de que como lo miras? Desde hace años que soy muy conciente de que Changmin no te es en absoluto indiferente, pero también sé que tienes miedo- Yochun se acerca y da unas palmaditas en la espalda a su amigo que ahora parecía más huérfano de lo que era- piénsatelo.



_Yochun, yo… - como un niño al borde del llanto que intenta justificar lo injustificable abre y cierra la boca repetidas veces sin saber que decir- yo…yo…


_mejor ya no hablemos de eso- su tibia sonrisa vuelve a adornar su rostro- tú sabrás que hacer, ten fe. Ah, y comete esos bocadillos, sino pensaré que me salieron feos.



Y así pasaron los minutos pero por más que Yochun hablaba de todo un poco, el tema seguía dando vueltas en la cabeza de Jaejoong. Su amigo le pedía que tuviese fe, eso es básicamente lo mismo a pedirle que no pierda la esperanza.


_Yochun, me tengo que ir… sólo vine a ver como estaban tú y Changmin.



Sin decirle nada, Yochun lo rodeo en un abrazo calido de esos que se dan sólo a las personas que te conmueven desde lo más hondo.


_hyung… no lo olvides, no pierdas la fe. ¿Entiendes?



Jaejoong claro que lo entendía, sabe muy bien a que se refiere Yochun. Mientras éste lo toma de la mano guiándolo hacia la salida, sus ojos se desplazan al bulto que dormita en el sofá, esa era su esperanza, su única esperanza. Pensar que comenzó siendo tan pequeña, tan sólo una bolita acurrucada en su pecho para luego convertirse en la criatura maravillosa que hoy es.


_si quieres despedirte lo despierto…-Yochun le sonríe y pasa a sacudir levemente del hombro a su hermanito- Min, Min, Jae ya se va, tienes que despedirte.


_mmmmdejaloquesevayayoquieroseguirdurmiendo-se da vuelta cubriéndose hasta la cabeza.


_se buen niño-su hermano se lo pide en tono amable.



Un poco enfurruñado y resignado ante el pedido de su hermano, Changmin se sienta restregándose los ojos entre bostezos megalíticos.




_buenasnoches…



Mientras Jae se acerca al lado de Min, Yochun le cede su lugar. Entonces el menor levanta sus defensas al ver a aquella zorra tan cerca suyo, encoje las piernas y se abraza las rodillas llevándolas a su pecho. Ahora mira con atención al enemigo.


_ya me despedí, ahora que quieres.



Por dentro Jae se alegra, después de todo, Changmin no lo odia. Una mixtura entre naturaleza en bruto e inocencia tóxica, eso era Changmin, eso lo hacía tan especial ante los negros ojos de su hyung y sólo por eso él te comería vivo.



_ ¿Cuándo te recuperes no quieres ir con Yochun a casa?- acaricia el rostro del chico con ternura casi maternal- con hyung no te pasara nada, te lo prometo.



Los redondos e infantiles ojos de Min le miraban llenos de duda, casi sin poder creer que su hyung se esté comportando de modo tan amable con él.


_p…pero…


_Yunho no estará, si quieren pueden quedarse a pasar la noche.-acomodaba los mechones de cabello detrás de la oreja de Min y con cada caricia, con cada roce las dudas se volvían más fuertes y se multiplicaban.


_hyung…



De nuevo esa sensación dulce y empalagosa, adictiva que sólo los ojos y la voz de su nene le podían brindar. Changmin tenía eso que a ti te faltaba, y lo tenía en galones, lo destilaba por cada poro de su ser: esperanza, pura esperanza.


_no te angusties, de ahora en más todo ira bien.



Sin darle tiempo a rechazarlo, Jaejoong acerca el cuerpo del niño al suyo envolviéndolo por completo. Con el oído pegado al pecho del mayor, Changmin mira con ojos llenos de preocupación a su hermano, Yochun sólo sonríe, siempre sonríe sin importar qué.


Pero qué pasa aquí, por qué no está puteándome por meterme en una riña, por qué me abraza de este modo, por qué…por qué…tienes ese olor tan suave. No te alejes, no quiero perderlo.


_buenas noches, Min- besó su frente y progresivamente fue alejándose del chico.


Los brazos de Min se quedaron pidiendo por más, no hay nada que hacer. Jaejoong siempre lo deja en el mismo estado, debatiéndose entre la somnolencia y el ensueño. Aturdido y con los sentidos ralentizados, Min ve cómo sus hyungs se despiden en la puerta, sus oídos no alcanzan a oír nada pero sus ojos alcanzan a ver un guiño dedicado sólo para él y para nadie más que él. La respuesta al gesto fue un rubor involuntario y la sonrisa que en cualquier momento podía hacerlo creer en lo que fuera.
Después de cerrar la puerta, Yochun se vuelve hacia su hermanito. Éste se agarraba del pecho con fuerza y miraba algún punto perdido sobre la manta de burrito. El mayor se acerca buscando contacto con la mirada de CHangmin.


_hey, niño, vuelve a la tierra. –pasa una mano frente a sus ojos.


_ ¿eh?


_ay, ay, ay, eres torpe Min, pero como soy tu hermano y soy bueno, te ayudaré, no importa que tan tonto seas.


Changmin se quedo mirando la sonrisa de su hermano un poco desconcertado y otro poco sorprendido.


_hyung, no sonrías así, pareces el gato de Alicia.






Still in Love cap 3

Una de las cosas que disfrutaba Changmin ahora era la compañía de Yunho, porque antes de conocerlo cuando le tocaba hacer su servicio en la biblioteca se sentía un poco solo, y aunque el era de las personas que le gustaba la paz y tranquilidad era inevitable que a veces se sintiera asi.


Pero todo cambio y ahora la diferencia era enorme, porque al entrar ya se encontraba Yunho con la mirada fija en el libro que había escogido para esa tarde, estaba sentado en una de las mesas de la esquina de la biblioteca desde donde se podía ver el escritorio de Changmin.


Changmin, tenia que estar por las próximas 2 horas de las cuales Yunho le hacia compañía solo 1 hora pues tenia que ir a su entrenamiento, cada uno desde su lugar dedicándose aliento para continuar con sus deberes ya que la ultima vez que se sentaron juntos a Yunho lo corrieron de la biblioteca por una semana y a Changmin le toco como castigo ir hoy en la mañana del domingo a la biblioteca. Aunque siempre era lo mismo Yunho agarraba un pequeño libro y leia las primeras páginas y después caía en un profundo sueño. Pero el hecho de que estuviera ahí era lo que le gustaba a Changmin porque en lugar de haber ido a descansar, prefería hacerle compañía, y a Changmin le empezaba a gustar la manera en que se quedaba dormido Yunho ya que era muy interesante por asi decirlo, al principio dormía como un pequeño angelito, pero luego todo cambiaba porque después de un tiempo dormía con la boca completamente abierta y Min se preguntaba de esa extraña manera de dormir, a la cual ahora ya estaba acostumbrado y que cuando sabia que su boca empezaba a amenazar con empezar a abrirse se dirigía a Yunho y le hacia una barrera de libros, para que las personas que entraran no se asustaran y solo pensaran que era una persona mas estudiando, porque por lo menos Yunho no roncaba, pero luego ya cuando estaba a punto de ser la hora de despertarse regresaba a ese semblante sereno.


Changmin como cada vez se acerco para despertarlo y apurarlo para que ya se fuera a entrenar, pero se sorprendió al verse observando por mas tiempo del necesario a Yunho, y rápidamente para distraerse golpeo a Yunho en la cabeza, por lo que el agregedido despertó bruscamente y asustado, pero se tranquilizo al ver a su agresor.

-Hay Min por dios esas no son maneras de despertar a la gente- dijo Yunho al momento que se estiraba y empezaba a guardar sus cosas.

-Tu lo has dicho, la gente normal no duerme asi, mira – Changmin le mostro su celular a Yunho en donde tenia una secuencia de fotos muy graciosa de Yunho y que Changmin había hecho hasta un pequeño video con las fotos mas graciosas.- Aparte de eso a veces me pregunto si me vienes a hacerme compañía o solo para aprovechar y dormir.

-Ja Ja muy gracioso, pero como no es justo que solo tu tengas fotos de mi algún día que estés descuidado te las tomare también en poses vergonzosas- Pero lo que no sabia es que en el celular de Yunho ya hasta había una carpeta especialmente con su nombre- bueno entonces nos vemos el lunes y suerte con tu clase que pase rápido, y saliendo te portas bien Min y no hagas nada malo.


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Jaejoong no se podía sentir mas frustrado, en la vida alguien se atrevía a llevarle la contraria, y ahí se encontraba ahora ese tal Yunho defendiendo a su única diversión personal, y para colmo su tutor tenía que ser Changmin y hoy seria su primera tutoría.


Changmin pudo llegar rápidamente a la dirección dada por Jaejoong y claro una casa impresionante como la de Jaejoong no podía pasar desapercibida y mucho menos confundirlo, asi que con todo el “animo del mundo” toco el timbre.

Le abrieron la puerta y paso a la sala de estar de la casa en donde se encontraba el pequeño hermano de Jaejoong que era la viva copia de Jae con respecto a personalidad y en apariencia era igual de guapo que su hermano mayor.

-Buenas tardes- dijo Changmin por ser educado pero no recibió el saludo de vuelta, es mas el aludido se levanto de golpe miro a Changmin y con cara de prepotencia se fue.

-wow llegaste, ya me había hecho ilusiones de que no vendrías, te perderías en el camino o tal vez te arrepintieras- Jaejoong venia bajando las escaleras con la elegancia que le caracterizaba y con la arrogancia que aun mas le caracterizaba.

-pues lamento desilusionarte pero vamos al grano y empezamos a ver si tu pequeño cerebro puede soportar algo de información que no sea ropa, accesorios, etc etc.

-jajaja creo que tu amigo Yunho te enseño a defenderte

-No me enseño, lo que pasa es que no estamos en la escuela, así que trae tu pequeño trasero y siéntate para poder terminar rápido.

-pequeño jajaja ya quisieras que.. bueno bueno olvídalo y empecemos.


La clase prosiguió de manera normal y al fin habían acabado por el día de hoy y Jaejoong podría ser todo lo malcriado que fuera, pero no era malagradecido así que le ofreció a Changmin unos aperitivos y refresco, no comida porque Changmin se negó ya que se quería ir lo mas pronto posible, acabaron y se dirigieron a la puerta de su casa en donde Jaejoong lo iba a dejar, cuando Jaejoong vio que unos tipos molestaban a su pequeño hermano, pero reacciono demasiado lento pues Changmin ya había llegado hacia ellos y les había propinado la golpiza de su vida, no sin antes advertirles que no lo volvieran a molestar. Jaejoong estaba muy sorprendido, no por el hecho de que Changmin mostro ser muy fuerte, ni por la rapidez, si no por que su hermano siempre lo había tratado casi igual que el y Changmin lo había defendido sin que nadie se lo pidiera y aun estando el a unos pasos.

Changmin levanto a el hermano de Jaejoong y como Changmin siempre era muy precavido y cargaba hasta con Junsu en la mochila (si eso fuera posible aclarando) con unos pequeñas gasas empezó a limpiar una de las heridas de su brazo.

-Muchas gracias hyung! En verdad estaba muy asustado, y yo que siempre eh sido un grosero contigo, perdóname de ahora en adelante no lo volveré a hacer- Así el pequeño abrazo a Changmin el cual solo le devolvió el abrazo y acaricio la cabeza esperando a que se le pasara un poco el susto.

-Pero vamos mejor entra a tu casa y que Jaejoong te cure.

-Pero a Jae-hyung no le gusta la sangre es mas una vez casi se desmaya cuando se corto con el cuchillo de la comida jajajaja

-ok entonces te curare y luego ya me podre ir. Jaejoong que haces ahí paradote muévete para que entremos

Después de que Jaejoong dejara de pensar en la inmortalidad del cangrejo y reaccionara entraron los 3 a la casa y Changmin curo al hermano de Jaejoong.

-Bueno ahora si ya me voy, te portas bien y ya no te metas en problemas eh Taemin- Changmin le revolvió el cabello a Taemin y recibió un abrazo de agradecimiento.

Jaejoong y Changmin otra vez se encontraban en la puerta de la casa y Changmin estaba a punto de irse cuando Jae hablo.

-¿porque si nunca te tratamos bien, no dudaste en defender a Taemin?

-porque mmmm no me gustan ver ese tipo de escenas y mucho menos si puedo hacer algo al respecto.

-pero aun así no lo entiendo

-mmm tal vez entonces porque si fuera mi hermano haría eso y mas y Junsu me ha enseñado a tratar a las personas bien aunque no lo merezcan del todo, si mi hermano es muy buena persona.

-gracias por todo lo de hoy- Jaejoong le dio las gracias a Changmin inclinándose un poco mostrando en realidad lo agradecido que estaba

-jajaja me espantas, ese no eres tu- por eso Changmin lo levanto sujetándolo del rostro para verse fijamente- incluso te salvaría a ti también- y Changmin le dio un pequeño apretón en la mejilla a Jaejoong y se fue.

Jaejoong llevo su mano a la mejilla que antes había tocado Changmin y un leve sonrojo lo invadió ya que era la primera vez que alguien le decía algo así, “incluso te salvaría a ti también” y volvió a escuchar la voz de Changmin fuerte y claro.

Y esa fue la primera vez que Jaejoong soñó con otra persona que no fuera Max, por lo que se prometió ir sin falta ese viernes, asi dejaría de pensar tantas tonterías.

Still in Love cap 2

Yunho había pasado por min temprano a su casa para que llegaran juntos a la escuela y aprovecharan el tiempo.


Pero Changmin salió de su casa todo apurado, se le había hecho un poco tarde, pues últimamente estaba cansado, el trabajo estaba aumentando y también tenía que terminar algunos proyectos para la escuela, así que se durmió y tuvo que correr rápidamente, meterse a bañar, comer unas tostadas con mantequilla y salir todavía vistiéndose para no hacer esperar mucho a yunho.


Yunho estaba esperando a min en su automóvil cuando de repente tocaron el vidrio del carro y era min para que le abriera, al principio se asusto porque no pensó que saliera muy rápido, le abrió la puerta y entro un min a medio vestir, con el cabello aun un poco húmedo, y todavía no llevaba puesta su habitual gorra y sus lentes, por lo que yunho se sorprendió mucho, pero no de mala manera es mas al contrario lo que vio le gusto más de lo normal, un changmin agitado por tanto correr con la camisa desabrochada de los primeros 3 botones y el cabello alborotado lo hacía ver muy sexi a los ojos de yunho. Si bien era la primera vez que veía de esa manera a changmin, no era la primera que había sentido un pequeño escalofrió recorriendo su cuerpo al ver a changmin, se dio cuenta la primera vez que lo vio, su sonrisa un poco nostálgica y triste lo cautivo, asi como su expresión al leer los pedidos de su padre y al realizarlos, sentía unas ganas incontrolables de protegerlo, de hacerlo reír un poco, de verlo disfrutar mas acerca de cualquier cosa, asi que esa fue la principal razón por la cual le tubo que rogar a su padre 2 semanas sin descanso para que lo cambiara de escuela, pero definitivamente había valido la pena.


Yunho salió del pequeño trance en el que se encontraba al ver que changmin lo miraba como con cara de no entender el porque de su silencio asi que se decidió a conducir, en lo que changmin se termino de arreglar.


Llegaron a la escuela min le mostro todo lo que necesitara yunho y lo llevo a su salón no sin antes quedarse de ver a la hora del almuerzo, y yunho prometió pasar a traer a su salón a changmin.


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Era la primera vez en mucho tiempo que Jaejoong llegaba temprano a la escuela, es mas todavía tenia mucho sueño, y no era para menos si toda la noche se la paso pensando en Max, el porque no le hacia caso, porque lo ignoraba, cuando de repente sus pensamientos fueron interrumpidos al oírse la puerta abrir y mostrar a un changmin sonámbulo.


Jae al verlo sonrio, oooo como le gustaba molestarlo.


-oh dios! Y yo pensé que iba a empezar bien la mañana, pero estaba completamente equivocado, la eh empezado de la peor de las maneras, mira que a la primera persona que vi fui a ti


Changmin se sentó en su banca tratando de ignorar a jae, pero sabia de antemano que eso no iba a ser posible, nunca lo había logrado y es que con jae era tan fácil desesperarse y romper su propósito de mantener el perfil bajo y no causar problemas.


-mmm aparte ahora que lo recuerdo siempre nos a tocado en los mismos grupos, que fastidio


Changmin estaba cansado física y mentalmente de tantas cosas ya de jae, asi que por primera vez se decidió a contestarle.

-y crees que yo brinco de alegría por tener que verte en cada malvado rincón de esta escuela

-oooo pero si nuestro querido alumno estrella tiene lengua, yo pensé que no hablabas es mas llegue a pensar que eras autista jajaja

-el que me quiera evitar la fatiga de hablar con una persona insignificante como tu, o como todos en esta escuela no quiere decir que no hable. Solo que no me gusta malgastar mi tiempo en tonterías como tu.

-jajaja insignificante, tonterías, creo que te equivocaste y te describiste, y con que derecho te crees para hablarme de ese modo, que no te ha quedado claro en todo este tiempo, que cuando jaejoong quiere hacer algo lo hace, que si le cae mal una persona la fastidia hasta que se canse.

-si tengo muy en claro que jaejoong es un malvado hijo de papi que se cree superior al resto de las personas, pero no es mas que una fachada de inseguridades, molestarme es solo una manera de sentir que puedes hacer algo, de sentir que por lo menos te ponen atención, pero sabes porque lo hacen?, no es mas porque les compras regalos, tu papá es uno de los mas grandes empresarios de corea, les conviene tenerte como “amigo” Ja que ingenuo has sido Kim Jaejoong, que hasta una persona como yo se ha dado cuenta de todo esto, y sabes que es lo peor que tu sabes que es verdad lo que estoy diciendo.


Desde el momento en que Changmin empezó a hablar Jaejoong se puso furioso, que sabia ese niño acerca de el, de lo que tenia que pasar por ser un Kim, de todas y muchas cosas mas, asi que no aguanto mas y agrarro fuertemente a changmin del cuello de su uniforme y lo acerco a el, quedando cara a cara, Jaejoong lo miraba con enojo y Changmin lo veía con la misma mirada que había visto en muchas personas esa de burla que tanto odiaba.


Por lo que cuando estaba a punto de golpear a changmin en la cara, fue detenido por alguien, que lo aparto bruscamente de changmin empujándolo contra una de las bancas del salón.

-que te pasa ¡!!

-lo mismo podría decirte a ti!!! Ya es suficiente que molestes a Changmin ahora no estará solo.

-uuuuyyy y se puede saber quien eres tu ?, como para que vengas a meter tus narices en donde no te importa.

-pues soy el amigo de Changmin Yunho y que te quede muy claro, si min no te puede responder como te lo mereces no es porque no quiera, es porque no puede por la escuela, pero yo no yo si puedo, asi que si fuera tu me lo pensaría dos veces antes de volverlo a molestar.

-jajaja wow changmin ahora tienes un seguidor o mas bien podríamos decirle admirador no ? MIN!!! Jajaja


Y jaejoong salió del salón dejando a un muy enojado changmin y un rojo yunho, pero el ultimo por a ver sido descubierto, pero changmin pensó que era porque también estaba enojado, asi que su alma descanzo.

-gracias yunho, pero no era necesario

-como que no era necesario y cual gracias de ahora en adelante te protegeré

-protegeré jajaja hay hyung eso si en verdad se oyó muy gay jajaja, mejor vete a tu salón las clases no tardan en empezar.


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Changmin había sido llamado a la dirección y eso lo tenia un poco preocupado, nunca lo llamaban si no era por algo para que realizara ooo no mas trabajo. Toco la puerta de la dirección y escucho un bajo adelante, entro y saludo al director.

-buenos días!

-buenos días joven Shim tome asiento

-gracias

-bueno se estará preguntando el porque mi llamado, así que seré rápido porque se que tiene que regresar a clases. El motivo de mi llamado es porque se requirieron sus servicios y ahora va a ser tutor de unos de nuestros prometedores alumnos.

Prometedores alumnos si fuera prometedor no creo que necesite asesorías --- es lo que pensó changmin

-y a quien voy a asesorar?

-al joven Kim, espero que puedan empezar esta semana yo creo que con una sola vez a la semana bastara.

-queeeeeeeee, digo perdón porque?

-porque su padre a si lo solicito y no podemos negarle nada al señor Kim

- y el lo sabe?

-no aun no, pero en la tarde después de clases lo sabrá, solo quería que usted estuviera enterado, asi que después se pueden poner de acuerdo, sin mas puede retirarse.

-con permiso.

Changmin salió de la oficina con el animo por los suelos, en verdad que había hecho en su otra vida para merecer esto, sabia de antemano que no podía negarse por eso no reclamo nada, pero porque si apenas en la mañana habían peleado bueno siempre lo fastidiaba y ahora tenia que pasar aun mas tiempo con el, no en verdad algo había hecho en su otra vida mal.

En la tarde se escucho un fuerte grito de protesta en la oficina del director, y de inmediato jaejoong le marco a su padre, el cual le dejo muy en claro que no podía rechazar la orden o si no se atendería a las consecuencias.

Asi que en el salón al final de las clases jaejoong se quedo con changmin para ponerse de acuerdo.

-y bien cuando van a ser las famosas asesorías?

-el domingo muy a mi pesar pero es el único dia que tengo libre

-como en domingo ?

-si domingo, tómalo o déjalo ----Changmin en sus adentros estaba suplicando por la ligera posibilidad de que lo rechazara y poder salir de esta

-esta bien el domingo. Pero en mi casa

-eso no importa será el domingo en tu casa entonces

Y changmin salió del salón sin ni siquiera despedirse y no hacia falta.

Yunho casi dio el grito al cielo por la noticia y se ofreció en acompañar a changmin en las asesorías pero changmin se negó, porque ver pelear a los dos iba a ser mas agotador que las asesorías en si, pero yunho le hizo prometer que cualquier cosa lo llamaría.

……

Por si no había tenido mucho en la escuela al llegar al trabajo rain les informo a el y a yoochun que como muchas de sus actuales clientas le habían pedido mas bien pagado, por que yoochun y el hicieran un espectáculo juntos, y decidieron hacer un baile.

Por lo que después de mucho ponerse de acuerdo con yoochun, eligieron la canción de mirotic (>_<) los pasos estuvieron perfectos la coreografía era como si ubiera sido siempre de ellos, y el final fue un éxito, todo culpa de yoochun, pues el final original era que quedaran frente a frente viéndose y ya, pero no al muy inteligente se le ocurrió improvisar y al final yoochun puso una mano en la cara de changmin y la otra en su cadera acercándolo a el y quedando a una muy pero muy corta distancia cara a cara y viéndose fijamente, y desde ahí nació el ahora obligatorio fanservise que tenían que realizar.


Cabe recalcar que ahora ya tenían hasta nombre la kiss couple les llamaban y muchas fans, asi como un único anti-fan por asi decirlo y no mas que otro que jaejoong.

Que aunque ese dia changmin no lo recibió, no tuvo de otra que pedir a yoochun y no porque le gustara, bueno si se le hacia guapo, pero no era por eso, si no porque lo sintió como competencia y como siempre han dicho los enemigos deben de estar cerca.

Yoochun se había vuelto ahora el mejor amigo de changmin, si ahora era mas amigo de min que el mismo yunho, porque el era el único que sabia acerca de su trabajo, a changmin se le hacia muy fácil platicar con yoochun acerca de cualquier cosa, yoochun era el único que conocía los dos aspectos de changmin, el que mantenía en la escuela y en el club y ambos le agradaban, por lo cual sabia perfectamente de jaejoong y de yunho, y el no era nada tonto y se dio perfectamente cuenta de que a el tal yunho le gustaba changmin ese el que mostraba en la escuela, y era mas que obvio que a jaejoong también le gustaba pero el Max del club.

Eso lo puso un poco feliz, al saber lo que una persona podía provocar en 2 diferentes, pero no le gusto mucho pues ahora iba a tener competencia, pero un poco de competencia no hace daño a nadie cierto?, es mas asi para el era mejor, porque bien sabia que min no había salido con nadie y le podía dar opciones para escoger, porque aunque el lo quisiera mucho, quería que escogiera bien, porque no lo quería ver sufrir, no mas.

En un sueño superficial cap 9

Despertando de la Pesadilla


Con el pasar de los días, con el pasar de los años algunos recuerdos desaparecían, algunos se hacían difíciles de recordar y otros simplemente se incrustaban en su mente, torturándolo con el transcurso del tiempo.

Y qué cosa más curiosa, ¿No? Siempre, pero siempre recordaba con todo detalle cada memoria, cada momento que deseaba olvidar con el alma. Los peores recuerdos, los peores sucesos, como aquel día…

No podía no sentirse culpable, pues quizás si se hubiese quedado en su hogar todo hubiese sido distinto. Quizás hubiera podido evitar algo, pero no… no había sido así.

Había ido al pueblo a comprar cosas para su madre, unas medicinas principalmente, ya que estaba muy enferma. Había sido un viaje normal, e incluso mucho más corto de lo que esperaba, pero cuando llegó a la mansión ahí estaba parado en la puerta su padre… Lo esperaba con un semblante oscuro, cosa no muy extraña en él, pero que en esta situación lo asustó de sobremanera… Era la peor noticia de su vida…

“Hijo, lo siento…”

Corrió y corrió sin parar, desesperado, sin mirar atrás.

“¿Qué cosa?”

Apenas podía respirar, pero… ¿A quién le importaba? No podía, no quería parar… Si lo hacía sería el fin.

“Se ha ido…”

Sus ojos comenzaron a humedecerse de a poco. Seguía corriendo, la desesperación crecía, el dolor lo perseguía.

“¿Quién? ¿De qué estás hablando?”

Corriendo sin mirar el suelo y tropezó con una rama que sobresalía, cayendo directamente al suelo, raspándose la mejilla derecha y rompiendo su pantalón en las rodillas.

“Tu madre… acaba de fallecer.”

Comenzó a llorar con fuerza, como un niño pequeño, sintiendo la gran cantidad de rabia y dolor que derramaba en cada gota cristalina que salía de sus ojos… Pero no era el dolor físico causado por sus heridas el que le hacía sentir así, no, era el dolor que sentía al pensar en que ya no podría abrazarla, ya no podría verla sonreír, jamás volvería a escucharla cantar ni hablar, jamás volvería a besar sus mejillas tibias ni verla pintar, no podría cocinar con ella y terminar cubiertos con todos los ingredientes…

No, ya no podría… ya no volvería a verla, a ella, a su madre. La mujer más hermosa y más perfecta que pudiera nacer, la que tanto hizo por él, la que lo cuidó siempre, la que lo protegió de los fantasmas y monstruos de la noche, la que le hacía saber que a pesar de todo la vida continuaba, a pesar de todo lo malo que pudiera pasarle. Ella, la mujer que tanto dio por él… ¿Y qué le había dado a cambio? Ni siquiera la había podido acompañar en ese momento…

Quizás había sentido dolor, quizás había sentido miedo… y él no había estado ahí para acompañarla, para protegerla, para tomar su mano y decirle que todo saldría bien…

Y ahora sus heridas dolían fuertemente, pero Oh… no le importaba, ya nada importaba… El dolor físico no era nada.

- Pequeño, ¿Estás bien?

Levantó su rostro cubierto de barro, sangre y lágrimas y se encontró con un hombre. Era anciano, tenía un sombrero extraño de color café, un traje de igual color y un rifle… se le veía preocupado.

Abrió su boca para responderle, pero en vez de palabras lo único que salió de su boca fueron sollozos, seguidos de más lágrimas amargas.

El anciano lo tomó en brazos dándole un extraño calor, muy cómodo y paternal… Jamás había sentido calor paternal… y sólo en ese momento notó que detrás del hombre había un chico, como de su misma edad, que lo miraba desde atrás de sus pestañas y sus ojos muy rasgados, sujetando con ambas manos su propio rifle.

- Tu rostro está muy herido, ¿te caíste?

Jaejoong asintió entre sollozos y lágrimas, el hombre comenzó a caminar con él a cuestas.

Por más que lo intentaba no podía dejar de llorar, las lágrimas salían solas. El hombre le acarició la cabeza y aunque ni siquiera sabía quién era él escondió su rostro en su pecho, sintiéndose totalmente protegido.

Lo llevó hasta afuera del bosque, hasta un carruaje. El hombre lo sentó dentro y le indicó que esperara, al instante trajo una cajita con varias cosas adentro… una botellita con un líquido verde, unos pañitos blancos y vendas.

Comenzó a limpiarle la herida de la cara, haciéndole sentir un fuerte ardor, y luego le limpió las rodillas.

- Te llevaré a tu casa… Dime dónde vives.

Jaejoong le indicó por dónde ir y el hombre anciano ayudó a subir al otro chiquillo. Se sentó adelante y el carruaje partió.

Escuchó el galope de los caballos cada vez más fuerte. Notó que el chico lo miraba fijamente, sin decir nada. No hicieron más que mirarse en silencio durante todo el camino, hasta que miró por la ventana y notó que estaban a las afueras de su propiedad.

- Por favor, déjeme aquí - le pidió al anciano, haciendo que parara el carruaje.
- ¿Estás seguro? Puedo dejarte en tu casa.
- No, no… será mejor que no - secó nuevamente las lágrimas que habían comenzado a caer nuevamente por sus mejillas y abrió la puerta. Miró por última vez al chico que seguía mirándolo.
- No eres feliz, para nada… - le dijo de pronto riendo y Jaejoong frunció el ceño, molesto. Lo ignoró, se bajó y luego de agradecerle al anciano corrió como pudo hasta llegar a su casa.

Entró corriendo y gritó por inercia “¡Mamá, ya llegué!”, pero un flechazo le llegó en el pecho haciéndole quedar inmóvil. Las lágrimas volvieron a su rostro al recordar.

“Soy un imbécil” se dijo a sí mismo, sintiendo el horrible dolor envolverlo nuevamente.

- Jaejoong - dijo una voz grave desde la escalera, al girarse se encontró con su padre - ¿Qué te pasó?
- Perdón… M-me caí - los sollozos y el hipo le impedían hablar bien.

El hombre se le acercó lentamente, haciéndole sentir ansioso. De verdad, en ese momento lo que más esperaba, lo que más necesitaba era un abrazo del hombre que se hacía llamar su padre. Necesitaba un abrazo que lo reconfortara y le diera fuerzas… pero ¿Qué fue lo que recibió en su lugar? Una fuerte cachetada en su mejilla herida. Fue una cachetada tan fuerte que incluso llegó a girarle el rostro y romperle el labio.

Sus ojos se mantuvieron abiertos completamente, y sus lágrimas cesaron al instante. Al fin enderezó su rostro y miró impresionado a su… a ese hombre.

- ¿Crees acaso que estoy de ánimos para que llegues así? Esto del funeral me hará gastar demasiado dinero, y tú llegas como si nada rompiendo tu ropa como si fuera divertido. Ahora esa mujer no está, así que tendrás que obedecerme a mí. ¿Entendido?

Jaejoong bajó la cabeza con dolor y pena. ¿Por qué tenía que ser tan cruel?

- ¡MÍRAME CUANDO TE HABLO, POR LA MISMÍSIMA asdf! - lo tomó del pelo y lo tironeó. Jaejoong chilló.

El hombre lo soltó luego de unos instantes, cuando notó que Jae ya no se movía, simplemente te había quedado quieto soportando el dolor. “Vete a tu cuarto” le dijo, y el pequeño sin siquiera alegar corrió a su habitación.

Recuerdos, recuerdos. Siempre hechos para hacerle recordar los peores momentos de su vida… Ese día cuando comenzó todo su sufrimiento. No, en realidad fue cuando se intensificó. Su padre siempre había sido un hombre desgraciado y sin sentimientos, pero su madre era la que le hacía seguir adelante…

Y ahora que lo pensaba, Yunho era exactamente igual a su padre. Tenía esa misma personalidad altanera y arrogante, esa mirada impregnada de malos deseos… Y al igual que a ese hombre, le encantaba ver a la gente cercana sufrir.

Cómo lo odiaba… y a la vez…

- Jaejoong…

Salió de sus pensamientos al oír aquella molesta voz que reconocería incluso en un cuarto oscuro, sin ver a la persona que le hablaba.

- Qué quieres, Yunho… - respondió un poco asqueado. Realmente no estaba de ánimos para que llegara ese hombre a hacerle el día una asdf, más asdf de lo que ya era.
- Jaejoong… - volvió a decir un poco más despacio, lentamente… El corazón de Jaejoong dio un salto.
- Agh… - suspiró - … no empieces, por favor… - siguió con su camino, pero su hermano simplemente lo tomó de la mano con fuerza y lo arrastró hacia quién sabe dónde.

Al sentir el tacto de su mano fría con la propia sintió un fuerte sentimiento de culpa y tristeza, y no lograba entender mucho el significado ni el por qué de esos sentimientos. ¿Debería sentirse culpable por algo? ¿Debería sentir tristeza por él? Un lado de su conciencia, el que odiaba a Yunho, le gritaba que no, que lo justo era que sintiera un odio pútrido hacia su persona por el resto de su miserable vida, pero ¡Santo cielo! Su otro lado de la conciencia, aquel bueno… aquel que había heredado de su madre le decía que lo perdonara, que él no era esa clase de persona… que él no era de las personas que odiaba y que malgastaban su vida irradiando negatividad. No, él no era de esos…

Y en ese momento, cuando se dio cuenta de lo que había acabado de hacer, cuando logró reaccionar a su movimiento mecánico, a aquel que por inercia lo obligó a abrazarlo desde la espalda con todas sus fuerzas, sintió que al fin estaba entendiendo todo… Y había comenzado a llorar con todas sus fuerzas sin sentirse avergonzado de hacerlo… Comenzó a llorar como un niño pequeño que perdió a su madre en la ciudad, que grita entre un montón de gente y que es total mente ignorado… Si, así se sentía él. Sentía que estaba en un vacío, sentía que a su alrededor habían unas paredes de cristal que le impedían pedir ayuda, que le impedían correr hacia la persona más cercana y rogarle ser escuchado…

Estaba gritando, y nadie se volteaba a mirarlo. Pero ahí, entre esa gente… Entre esas personas que fríamente lo ignoraban, logró divisar de pronto a un chico… Delgado, alto, moreno y de rasgos marcados. Y no lo veía feliz, cielos… Yunho jamás había sido feliz.

- ¿Jaejoong? ¿Qué te pasa?

¿Habría, entonces, una razón más profunda? ¿Había una razón por al cual Yunho había causado todo ese daño? Él no era feliz, en lo profundo de su ser, tras esa sonrisa hipócrita… Estaba un Yunho tierno, sonriente… un Yunho feliz, que había sido opacado por quizás qué cosas, las cuales desconocía…

Ahora sentía un profundo desahogo. No le importaba estar a mitad del pasillo, abrazando desde la espalda a su hermano a quién decía odiar con su ser, llorando con todas sus fuerzas escondiendo su rostro en su espalda… porque ahora sentía que todo aquello que estaba guardando desde hacía tanto tiempo estaba saliendo, estaba aflorando, y se sentía tan bien…

- Tengo tanto miedo… Yunho…

Y de pronto unas manos que ya no estaban congeladas tomaron las suyas, las cuales rodeaban su cintura y se apoyaban en el pecho del más alto, las apretaron y las lágrimas cesaron, dejando a su paso la paz… La tranquilidad. Sentía ahora… que aquel desconocido era ahora alguien importante, alguien a quien quería… Era su hermano. Yunho era su hermano.

- Yo también tengo miedo, Jaejoongie… pero no debemos temer.

Se giró mirándolo, con una sonrisa dibujada en sus labios… lágrimas cayendo por sus mejillas. Pero no era lágrimas de rabia, no eran lágrimas de enojo, no eran lágrimas de tristeza…

- No sabes… No sabes lo feliz que me siento… Jaejoong - lo abrazó con fuerza y acarició su espalda. - Soy un estúpido, un desgraciado… no sabes cómo, no sabes cuánto lo siento… De verdad perdóname… - lo abrazó con más fuerza, y Jae sintió que ahora sus lágrimas y sus sollozos si eran de dolor, de tristeza…
- No… - pronunció lentamente. Yunho se alejó de su cuerpo y lo miró confundido, sonrojado probablemente por la situación en la que se encontraba… Llorando frente al chico al que se había mostrado tan fuerte y al que tanto había maltratado. - No hay nada que perdonar… Todo está perdonado.

Jaejoong debía admitir entonces… que realmente no odiaba a Yunho. Ya no, al menos. Y el admitir que lo había perdonado, que ya no sentía odio ni repudio hacia su persona, le hacía sentir como nuevo. Le hacía sentir tan bien, tan… feliz.

Y un nuevo abrazo se formó entre ambos, dibujando una sonrisa satisfecha en el rostro de Jaejoong. Quizás, y sólo quizás… eso era lo que había estado buscando desde el principio… Un hermano, alguien con quien pudiera compartir sus alegrías y sus penas…

- Alguien en quien pueda confiar… - susurró.
- ¿Eh?
- Nada… - rompió el abrazo y secó las mejillas de su hermanastro. - Gracias…
- Jaejoong… sé que no has sido feliz, para nada… Y que por mi culpa aquello ha sido peor, pero…

Aquello hizo eco en su mente. “Sé que no has sido feliz, para nada…”. Ya había escuchado eso antes, estaba seguro… Y a pesar de saber que aquello todo el mundo lo sabía, que todos sabían que no era feliz, la manera en que lo dijo le recordó a algo…

Miró por última vez al chico que seguía mirándolo.

- No eres feliz, para nada… - le dijo de pronto riendo y Jaejoong frunció el ceño, molesto. Lo ignoró, se bajó y luego de agradecerle al anciano corrió como pudo hasta llegar a su casa.


Eso. Eso era… Ese día, cuando había muerto su madre. Ese chico, el del carruaje con el anciano…

- Yunho… Eras tú - dijo impresionado. Yunho lo miró dudoso.
- ¿Qué cosa?
- El chico… Ese día, me encontraron llorando entre los árboles, tirado en el suelo… Tenía la cara lastimada y las rodillas raspadas.

Yunho lo miró con la boca semiabierta, y pronto sus ojos se abrieron más (de manera un poco graciosa), al parecer había recordado algo.

- ¿Tú eras ese niño que lloraba tanto? - Jaejoong bajó la cabeza, en señal de afirmación - ¿Por qué… llorabas tanto?
- Mi madre… Ella acababa de fallecer… - sus ojos se humedecieron apenas el rostro de la mujer se apareció en su mente. Aún no lo superaba, por mucho tiempo que haya pasado, no lo lograba… Aún dolía el vacío que había dejado en su ser.
- Oh… Con que eso era… - bajó su cabeza un poco incómodo - Jaejoong, yo…

Un ruido lo interrumpió, impidiéndole continuar con lo que diría. Fue algo quebrándose, como un vidrio. De seguro nuevamente había aparecido la muchedumbre molesta.

- Oh no, no otra vez… - susurró Jaejoong, poniéndose pálido (más de lo que ya era, en todo caso).
- Ven… vamos a la sala - lo tomó del brazo y comenzó a correr arrastrándolo tras él.

Por alguna extraña razón que desconocía, su padre se había ausentado más que nunca las últimas semanas. Desde que su madre había muerto, su padre casi no iba a casa. Todos los días comía solo, se la pasaba solo, y si su padre llegaba… era sólo por unos instantes, y sólo para regañarlo por lo primero que se le ocurriera.

Un día llegó con un chico. Nunca había visto a su padre tan sonriente y feliz, acariciando la cabeza del chico repetidas veces, dándole tanto cariño… Cariño que el pobre Jaejoong jamás recibía.

- Este es tu hermano, Yunho… - había dicho sin rodeos, con esa sonrisa altanera en su rostro frío. Su pequeño corazón se detuvo.
- ¿Eh? - preguntó sin entender totalmente lo que había dicho. En realidad si entendía, pero… ¿Era cierto?
- ¿Qué acaso estás sordo, mocoso? Es Yunho, tu hermano…
- Yo no tengo hermanos, mamá sólo me tuvo a… mí…
- Si que eres idiota. ¿Quién dijo que era de esa… mujer? Ella ya está muerta, no me sirve. Ahora vivirás con tu nueva familia, con tu nueva madre y tu hermano.


Cuando se dio cuenta ya estaban parados en la entrada de la sala. Su tía estaba sentada en el sofá, seguía lamentándose por todo. Jaejoong suspiró, pero de pronto vio a alguien al otro lado de la habitación que hizo que se le iluminara el rostro.

- ¡Changmin! - gritó y corrió hacia él sin importarle que estuvieran su tía y su padre ahí, mirándolos. Se lanzó a sus brazos y antes de que este alcanzara a reaccionar lo abrazó con fuerza. Y diablos, sabía que se arrepentiría eternamente de lo que estaba a punto de hacer, pero necesitaba hacerlo… Así que estiró su cuerpo lo más que pudo para alcanzar el rostro de Changmin (¡Era tan alto, demonios!) y sin dudarlo siquiera unió sus labios con los propios, en un beso tierno y cálido que hizo que el corazón de Changmin comenzara a latir con gran rapidez.

Cuando se alejó cayó en lo que había hecho, y se dio cuenta de que había cometido la peor acción de su vida al sentir la mirada de su tía y su padre clavarse en su nuca. Miró primero el rostro de Changmin… Sus ojos estaban abiertos y su rostro más rojo que nunca. Miraba repetidas veces a Jae y luego hacia las personas que estaban en la sala. Realmente no se esperaba eso. Entonces se giró de inmediato, preparándose para sufrir las consecuencias, y al primero que vio fue a su padre.

Su rostro estaba tenso, rojo, la vena de su frente parecía querer explotar en cualquier momento. El rostro de su tía no estaba muy diferente. Su boca y sus ojos estaban muy abiertos y su mano estaba sobre su pecho, exagerando más aún su expresión de impresión.

Finalmente miró a Yunho. Su rostro se veía ligeramente más tranquilo, pero no por eso menos impresionado que los demás. En seguida entendió la mirada que le daba desde la otra esquina de la habitación. “Jaejoong, estarás muerto…”

- ¿Qué… asdf… fue eso? - dijo el hombre finalmente, levantándose del sofá con lentitud.
- Papá, yo… - susurró apenas, temeroso.
- ¿QUÉ asdf FUE ESO? - se le acercó rápidamente, dispuesto a golpearlo. Levantó un puño el cual iría directo a su rostro, pero Jaejoong lo sujetó con sus manos gritando.
- ¡¿Por qué siempre tienes que golpearme?! - el hombre lo miró totalmente molesto por la reacción de su hijo - ¡¿Por qué nunca te detienes a escuchar lo que tengo para decir?!
- ¿Y qué se supone que será? ¡Espero que tengas una buena excusa, maldito desviado!
- Papá - se quedó completamente serio. Miró a Changmin, quien lo miraba totalmente nervioso y descolocado - Yo… Yo amo a Changmin.
- J-Jaejoong… - dijo este, nervioso al escuchar eso y más aún al ver cómo el rostro del padre de Jaejoong se tensaba más.
- ¿Q-Qué? - dijo la tía desde el sofá.

Lo único que hizo el hombre fue darle una fuerte cachetada, pero Jaejoong sólo rió y lo volvió a mirar, acariciando su propia mejilla.

- Da igual, golpéame cuantas veces quieras… Mis sentimientos no cambiarán.

El hombre fue a golpearlo nuevamente, pero Changmin lo tomó del brazo con fuerza y lo miró serio, advirtiéndole que si se atrevía a volver a tocar a Jaejoong se las vería con él. Si bien el hombre era mucho mayor que Changmin, este lo sobrepasaba en altura… y el agarre de su brazo era tan fuerte que en seguida notó que no tenía oportunidad alguna contra él.

Un fuerte ruido los saco de sus pensamientos. Nuevamente, habían comenzado… Estaban tirando piedras a los vidrios y gritando vulgaridades allá afuera. ¿Por qué? ¿Qué culpa tenía él?

- Por qué… por qué otra vez… - se quejó Jaejoong, encogiéndose de hombros. Le dolía tanto oír todas esas atrocidades a su persona, siendo totalmente inocente…

Changmin lo tomó de la mano, entrelazando sus dedos. Jaejoong se sintió un poco más tranquilo con el tacto, así que la apretó también. Suspiró con miedo.

- Vamos a una habitación para estar más seguros… - le susurró y Jaejoong asintió. Las miradas de odio de su padre y su tía se posaron en seguida, cuando comenzaron a avanzar a través de la sala. Estaban ya junto a Yunho, cuando Jaejoong notó cómo sus ojos y su boca se abrían al mirar a un punto tras él que lógicamente no veía…

Y todo lo demás pasó en cámara lenta.

Había un hombre mirando a través del vidrio roto. Sostenía un arma que apuntaba hacia Jaejoong, quien le daba la espalda. Apretó el gatillo, el fuerte ruido resonó por la habitación… y la única reacción que logró tener fue gritar “¡Jaejoong!”, empujando a Changmin y lanzándose sobre su hermanastro, abrazándolo y cayendo ambos al piso.

La mujer gritó, Changmin también… Y cuando todo aquello pasó tan lentamente, se dio cuenta de que estaba en el suelo con el cuerpo de Yunho encima, abrazándolo con fuerza.

- ¿Yunho? - le dijo, pero este no se movía.

“Oh no… Oh no, no… No el sueño, no puede ser real”

- ¡¿Yunho, estás bien?! ¡Yunho! - gritó desesperado, sin poder sacárselo de encima. No podía estar pasando, no podía estar pasando lo mismo… - ¡Yunho! - sus ojos se llenaron de lágrimas al instante.
- Oh, asdf… - dijo de pronto - Cómo duele… - se levantó sujetando su brazo, el cual sangraba.
- ¿Estás… bien? - dijo sin notar que había comenzado a llorar. Su corazón latía fuerte por el miedo.
- Me dio en el brazo… - dijo bajito - Pero al menos estás bien tú… - Jaejoong sonrió agradecido y suspiró…

Los gritos enloquecidos que venían de afuera se hacían cada vez más fuertes. Al parecer se habían corrido la voz de que habían lastimado al hermanastro de su víctima. Pronto comenzaron a golpear la puerta con fuerza y nuevamente comenzaron a tirar cosas en llamas, para incendiar el lugar.

- ¡Papá, por favor! ¡Has que paren! - le rogó Jaejoong al hombre que se hacía llamar su padre. Este lo miró asqueado e indiferente.
- No me llames papá, engendro…
- ¡Pero papá… por favor!
- ¡NO SOY TU PADRE MALDITA SEA!
- ¡Ya deja de gritarle! - lo defendió Yunho, levantándose - ¡Deja de insultarlo, deja de tratarlo mal! - caminó hacia él quedando frente a frente - Tú, y sólo TÚ tienes la culpa de todo lo que ha pasado. Tú eres el causante de todo esto. Tú eres el causante de la mayor parte del sufrimiento de Jaejoong…
- ¡No me levantes la voz!
- ¡ES LA VERDAD! - le gritó - ¡ERES UN DESGRACIADO Y UN TOTAL EGOÍSTA!

El hombre levantó su brazo totalmente enojado, dispuesto a golpear a Yunho como solía golpear a Jaejoong… Yunho jamás en su vida había sido golpeado por su padre, pero en este momento él estaba tan cegado por la rabia que no le importó nada. Daba igual, no iba a defenderse… pero antes de que aquella futura cachetada impactara contra su mejilla, el hombre se quedó quieto. Su brazo seguía en el aire, sus ojos y su boca se quedaron abiertas… sus ojos miraban a la nada.

Yunho iba a preguntar qué le había pasado… Iba a preguntar, pero no alcanzó, ya que antes de hacerlo su padre cayó al suelo, haciendo un ruido sordo al impactar contra el piso. Y ahí lo vio. Desde una ventana, un hombre que jamás había visto apuntaba con un arma hacia adentro, y en segundos desapareció de su vista.

No podía creerlo, no podía procesarlo, ¿Sería cierto? ¿Su padre estaba…?

El grito horrorizado de la mujer que hasta ese momento se había mantenido sentada quejándose y lamentándose se escuchó por toda la mansión como un fuerte trueno. Corrió sin importarle nada, sin importarle empujar con fuerza a su queridísimo sobrino Yunho, y se arrodilló frente al cuerpo inmóvil del hombre.

Jaejoong tragó saliva. Sus piernas tiritaban, pero no podía moverse de ahí. Sus ojos se mantenían abiertos, y sintió que en algún momento se desmayaría. No podía creerlo que acababan de ver sus ojos.

- ¡TRAIGAN A UN DOCTOR! – gritó la mujer, horrorizada.

Y en ese momento, a ver a su padre así… en el suelo, su espalda con esa enorme mancha carmesí adornando su traje caro; su tía gritando como desquiciada, llorando y chillando el nombre de su hermano, el que alguna vez fue su padre…

- ¡No se queden parados ahí, por Dios santo! – seguía gritando desesperada la mujer, mirando a los dos hijos que no hacían nada.

… fue en ese momento que supo que ese hombre ya no estaba… En el que supo que quien lo había hecho tanto sufrir y que había hecho sufrir tanto a su madre se había ido. Estaba muerto. Su padre estaba muerto… Su maldito padre estaba muerto…

- Vámonos de aquí… - le susurró Yunho al oído, arrastrándolo fuera de la sala, seguidos por Changmin que hasta ese momento había estado parado inmóvil y totalmente mudo. Dejaron atrás al fin a su tía, al cuerpo sin vida de su madre, y a las criadas que corrían hacia ellos.

Dejaron atrás entonces su pasado… Dejaron atrás el dolor, el sufrimiento… Y quizás, sólo quizás… Este podría ser el comienzo de una nueva vida. Podrían comenzar a vivir nuevamente.



- Si hay alguien que te lastima, si hay alguien que te hace sentir inferior, ¿Qué importa? Eres maravilloso, Jae… único en el mundo, y nadie podría quitarte esa hermosa cualidad… Nadie.

Si, su madre siempre había tenido razón… Nadie podría hacerlo sentir inferior, nadie tenía el derecho…

- Esto es tan extraño… - susurró mirando a la nada, sintiendo la fría brisa revolviendo su cabello negro.
- ¿Qué cosa? – respondió el más alto, tomando su mano con cariño, entrelazando sus dedos. El pelinegro apoyó la cabeza en su hombro.
- Cuando mi mamá se fue, lloré tanto… Jamás lo superé, y ahora… no siento nada, absolutamente nada.

Miró a lo lejos a la gente que rodeaba el ataúd enorme de madera, el cual bajaba lentamente. El día era soleado, silencioso… No era el mismo ambiente de ese día. Recordaba cuando habían sepultado a su madre. Llovía a cántaros, durante todo el día había mirado a su padre… esperando un beso en la frente y un cálido abrazo, como solía hacer ella, pero lo único que veía era al hombre riendo mientras fumaba uno de sus cigarrillos, hablando con su tía y con otra gente que no le interesaba conocer.

- ¡Jaejoong, lindo! ¡Qué grande estás! – le decían mujeres gordas que jamás había visto, pero que ellas parecían conocerlo completamente. Apretaban sus mejillas y lo abrazaban, le hablaban largo rato cosas sin importancia que él realmente no quería escuchar.

Ninguna respetaba que quisiera estar a solas con su madre por última vez. Ninguna respetaba que quisiera memorizar su rostro, sentir sus manos y el olor de su vestido… Porque jamás podría verla otra vez, una vez que bajaran su ataúd ya no había vuelta atrás… Sólo quedarían recuerdos, vagos y hermosos recuerdos…

- Estás demasiado delgado querido, deberías comer más… - ¿Era en serio? ¿Querían que pensara en comer en ese momento?
- ¿Por qué no sonríes más? Te ves muy amargado, como un viejo en el cuerpo de un joven. – Quería huir de ahí, correr y no ver más a esas señoras, pero no podía o sólo recibiría más golpes de su padre.
- Con permiso… - les decía educadamente para escapar de sus garra, para escapar de sus comentarios totalmente estúpidos y sin sentido.

Así era toda su familia…


- Changmin… - susurró de pronto - ¿Soy muy mala persona?
- ¿Tú, mala persona? Claro que no – rió el más alto - ¿Qué te hace pensar eso?
- ¿Soy malo por no sentir pena? Al fin y al cabo él era mi padre, por mucho que lo odiara…
- Jaejoong… - lo tomó por los hombros, mirándolo fijamente – Tú eres la persona con menos maldad que he conocido. Él era un hombre malo, Jae… Estás en todo tu derecho de no sentir tristeza con su muerte… Tómalo como un nuevo comienzo.
- Un nuevo comienzo… sí.

Cierto. Debía dejar de pensar esas cosas, debía de una vez dejar de dudar de sí mismo… Tenerse confianza y seguir adelante sin dudas, sin miedos.

Y entonces vio a su hermano a lo lejos, entre las personas que rodeaban el ataúd que ahora bajaba con lentitud, llevándose su pasado con él… Ahí estaba Yunho, dándole la espalda a Jaejoong, con la cabeza gacha. Quizás lo que Jaejoong había sentido al perder a su madre era lo que estaba sintiendo Yunho en ese momento, pero cuando este se giró mirando a Jae a lo lejos y comenzando a caminar hacia él, se dio cuenta de que al parecer no era así. Se veía serio, normal… no se le veía tristeza ni dolor en el rostro. O lo estaba escondiendo bien,

- Ya lo enterraron – fue lo único que dijo, con una expresión extraña en su rostro.

La familia de su padre había insistido en querer sepultar a su padre junto a su madre, pero Jae se había negado repetidas veces, insistiendo también en que no era la mejor idea, y lo logró gracias a su hermano, quien lo ayudó en su opinión. Realmente sentía que su madre no hubiera querido eso, no hubiera querido que ese hombre estuviera a su lado hasta durante la muerte.

- Creo que era mejor – le dijo Yunho, apoyando su mano en su hombro.
- Gracias por ayudarme con eso – le respondió, y sin esperar respuesta lo abrazó con fuerza, asombrando a Yunho. Aún así correspondió el abrazo. - ¿Cómo está tu brazo?
- Ya no duele tanto, pero debo evitar moverlo mucho – lo acarició con cuidado, para no dañarse. Jaejoong se quedó en silencio - Esto se ha terminado aquí, Jae… - Le dijo en voz baja. El más bajo cerró sus ojos y asintió, con una pequeña sonrisa.
- Al fin… Al fin.

Y tal y como había dicho Yunho, su vida comenzó a cambiar positivamente desde ese entonces… Pasando así 5 meses, en los cuales no volvió a verlos…

Con el dinero que pudo al fin heredar de su madre compró unas tierras lejos de su antiguo hogar, ahí hizo una humilde cabaña, donde pronto se fue a vivir con Changmin, a quien realmente amaba con todo su ser.

No había sido fácil, el padre de Changmin se había negado rotundamente a permitirlo, pero terminó por ceder cuando Changmin le dijo que era lo suficientemente maduro como para vivir solo, y él ahora debería preocuparse por sus hermanas menores. Claro que el hombre no sabía de su relación con Jae (le había dicho que se iría a vivir solo), pero no le haría daño desconocerlo por un tiempo más.

- ¡Jae, adivina quiénes vinieron! – dijo Changmin asomándose a la cocina, donde se encontraba Jaejoong, quien preparaba algo para comer.
- ¿Quiénes? – dejó de amasar y siguió a Changmin, saliendo de la cocina. Una expresión de asombro seguida de una enorme sonrisa se apoderaron de su rostro.
- ¡Junsu, Yoochun! – gritó emocionado y corrió hacia ellos, abrazando a Junsu con fuerza - ¡Ha pasado tanto tiempo! – dejó a Junsu para abrazar con fuerza a Yoochun.
- Nosotros también estamos muy felices de verte, hyung – dijo Yoochun, correspondiendo el abrazo y dándole palmaditas en la espalda.
- ¿Pero cómo supieron que era aquí? Digo… es un viaje muy largo, muy alejado y… ¿Están cansados? ¿Quieren comer algo?
- Tranquilo, tranquilo… Estamos bien – dijo Yoochun riendo.
- Yo si tengo hambre – interrumpió Junsu, y Yoochun rió.
- Yo les dije… Hace días me dijiste que los extrañabas mucho, ¿No? Así que aquí están…
- Gracias, Minnie… - le dijo con cariño, Changmin sólo se sonrojó.
- Ustedes son unos cochinos – dijo de pronto Yoochun, con una mirada maliciosa. Las caras de confusión que recibió como respuesta (incluso de Junsu), le causaron bastante gracia – digo… se compraron una cabaña a mitad del bosque, alejados completamente del mundo… O sea que – sonrió más – nadie los escucharía, así que pueden hacer lo que quieran, cuando quieran, cómo quieran… y gritar lo que quieran.
- ¿EHHH? – respondió Jaejoong completamente rojo. Changmin no se encontraba más tranquilo, sus orejas resaltaban más aún con ese color rojo que se apoderó de ellas.
- ¡Los descubrí! – los apuntó con el dedo, riendo a carcajadas.
- ¡Yoochun, eres un pervertido! – alegó Junsu, también sonrojado por la deducción de Yoochun.
- ¿Pervertido, yo? No pensabas eso ayer, cuando me rogabas que no me detuviera~ - movió sus cejas de manera seductora, y lo único que consiguió fue que Junsu chillara agudamente y tapara su rostro totalmente rojo con ambas manos.

Las carcajadas de Yoochun resonaron por la cabaña, y nuevamente las miradas confundidas de Changmin y Jae se posaron sobre él. Yoochun secó las lágrimas que habían salido por tanto reír y sonrió enormemente.

- ¿No lo sabían? Junsu y yo estamos saliendo.
- ¡¿En serio?! – dijeron ambos emocionados, Junsu sólo bajó la cabeza más sonrojado aún. Yoochun asintió.
- Sep, hace 2 meses. Al principio sólo era coqueteo, pero pronto cayó ante mí… - lo abrazó con fuerza y frotó su mejilla con la de Junsu, quien estaba completamente rojo.
- Ya basta, Yoochun… - se quejó y Yoochun rió enternecido.

Jaejoong rió también, pero pronto sintió una enorme nostalgia. Todo había cambiado tanto… Todo había mejorado tanto, ya no estaba rodeado de gente mala, era feliz viviendo con Changmin, pero no pudo evitarlo…

Extrañaba a Yunho, y quería verlo.

Era extraño, tomando en cuenta todo el daño que le hizo. Tomando en cuenta cuántas veces lo hizo llorar. Tomando en cuenta… cuántas veces dijo odiarlo…

Así que fue simple y no necesitó pensarlo demasiado… Una tarde simplemente salió de la cabaña y viajó hacia el pueblo, luego de contarle a Changmin, diciéndole lo que quería hacer y que quería ir solo. Changmin aceptó, no tenía ningún problema… Pero le pidió que no regresara muy tarde porque era peligroso y era un viaje bastante largo.

Y finalmente, ya siendo bastante tarde, llegó nuevamente a la cabaña, encontrándose con la sorpresa de que Changmin había intentado cocinarle algo, había puesto la mesa y ahora se encontraba durmiendo apoyado en la misma, ambos platos con la comida ya completamente fría.

- Min, ya llegué – le susurró al oído.
- Menos mal… - se movió – Tengo mucha hambre.
- Perdón, tardé un poco… - le dio un beso en la mejilla.

Se sentía más tranquilo… Ahora que lo había visto, ahora que sabía que todos (Todos, incluyendo a Yunho) estaban bien. Su medio hermano vivía solo con su madre, tranquilos. Junsu se había quedado con la tía de Jae, ya que no tenía dónde ir, pero había conseguido que le diera una habitación a Yoochun a cambio de que este le diera lecciones de piano a la mujer para que pudiera relajarse.

La vida estaba mejorando. Ya no existían problemas, vivía con alguien a quien amaba, tenía excelentes y hermosos amigos y estaba reconciliado con su hermano.

Era difícil creer, que un día igual a ese… hacía cerca de un año y medio, él era Jejuko. La dama refinada, hija mayor de la familia Jung, la chica a la que su hermano y su padre odiaban y que no tenía madre.

Y en ese entonces, no hubiera creído que dentro de un año y medio aproximadamente, en un día igual a ese, estaría viviendo completamente feliz, sin preocupaciones, en una linda cabaña con un lindo chico y hermosos amigos.

La vida daba, sin duda, giros extraordinarios.

Fin

Police Love: ¡¡FORBIDDEN!! cap 7

Junsu terminó de atender a las últimas personas que quedaban dentro de la taberna.

- Muchas gracias por venir - Les decía a las personas a medida que salían, mientras él limpiaba las mesas.

Después de terminar de atender a unos cuantos jóvenes que venían una vez a la semana a tomarse unas copas se fue donde estaba Jaejoong.

- ¿No crees que se están demorando demasiado? - Preguntó el Oficial Jaejoong a Junsu cuando este volvió a la barra.

- ¿Crees que el Detective Changmin te engañó?

- No puedo sacarme esa idea de la cabeza, pero sinceramente espero que no Junsu. Aunque la verdad, me da curiosidad saber de qué es lo que tanto hablan. - Dijo Jaejoong tomando un sorbo de su cerveza.

Junsu solo lo miró y sonrió. - Deberías dejar de preocuparte tanto por Yoochun, Jae. Sabes que ya está lo bastante grande como para cuidarse solo. No es el mismo niño que cuidabas cuando éramos pequeños.

- Lo sé Junsu. Aunque debes admitir que a veces se comporta como uno. - Le respondió Jaejoong.

- De todos modos, a mi igual me intriga saber de lo que hablan.- Dijo Junsu mientras se servía un trago y se sentaba al lado de Jaejoong. - Puede que estén hablando sobre el próximo asalto de Yoochun, ¿no crees? - Dijo con una sonrisa en la cara.

- Yoochun no asaltará ningún lugar más en los próximos dos meses, Junsu. El supuesto robo a La Rosa de los Vientos fue solo para probar al Detective Changmin.

- Entonces, ¿porqué razón Changmin quería hablar con Yoochun? - Preguntó Junsu tomando de su vaso.

- Según el Comandante, anoche a las siete de la tarde, alguien asaltó el Museo "Tsaghik Partez" y robó La Rosa de los Vientos. Lo más extraño de todo, es que el Comandante y un testigo aseguran que ese alguien fue Kuguar.

- ¡¿Yoochun?! - Exclamó Junsu sorprendido al escuchar las palabras de su amigo. - ¿No se supone que no tenía ningún interés por la joya?

- Por supuesto que no lo tiene. Como ya sabes, Yoochun jamás ha sido avariento por la riqueza, ni tampoco anda robando sin motivo alguno. - Respondió Jaejoong.

- Entonces, ¿qué es lo que se supone que trama el Comandante? - Preguntó Junsu dejando el vaso de lado. Ahora concentrado un cien por ciento en lo que hablaba Jaejoong.

- Eso es lo que el Detective Changmin quiere saber. Lo bueno de todo esto, es que al parecer Changmin sabe que Yoochun es inocente. Y eso, querido Junsu, es una buena señal para nosotros, ya que si no tuvieramos a Changmin de nuestro lado, por decirlo de alguna manera, de seguro que ya le hubiera contado al Inspector Yunho toda la verdad acerca de mi papel en la Comisaría. - Dijo Jaejoong tomando el último sorbo de cerveza que le quedaba en el vaso.

- Ese Comandante siempre me dio mala espina. Espero que no esté tramando nada grave para Yoochun. - Dijo Junsu parándose del lado de Jaejoong.

- ¿A dónde vas? - Le preguntó Jaejoong.

- Atenderé a estas dos personas que acaban de llegar. - Dijo Junsu señalándole a dos hombres que acababan de entrar y que se habían sentado en un rincón de la taberna.

Changmin y Yoochun seguían los dos sentados en la cama. Changmin aún no asimilaba del todo lo que le había pasado, más bien, lo que había hecho. Sin embargo, si lo pensaba bien, él tampoco estaba arrepentido. De hecho, ahora ni siquiera podía pensar con claridad, aunque el único sonido que escuchaba en toda la habitación eran los latidos de su corazón.

De pronto, Yoochun comenzó a sonreír, dejando escapar incluso una pequeña carcajada. Changmin sin saber porqué, se sonrojó un poco.

- Es raro verte así. - Dijo Yoochun sonriendo. - La primera vez que te vi, supe de inmediato que no eras un Detective normal. Por si no lo sabes, tus ojos solo reflejan orgullo y seguridad en cada cosa que dices y en cada movimiento que haces. Aunque supongo que ese es el rol de un Detective. Me ha tocado tratar con otros detectives, y todos tienen exactamente esos mismos ojos. Creen que todo lo que ellos hacen, es lo correcto. Sin embargo, - Dijo Yoochun mirándolo fijo. - no todos tienen tu misma mirada. Y ahora verte asi, con esa mirada insegura y tierna a la vez, me causa mucha gracia. - Yoochun se puso de pie y caminó unos cuantos pasos hacia la puerta.

- ¿Y qué me dices de ti, ladrón de primera?. - Dijo Changmin, parándose también de la cama. - Supongo que tú tampoco sabías que tus ojos reflejan una tranquilidad absoluta. Aunque te estén apuntando con un arma, solo sabes sonreír. Y claro, ¿qué mejor que despistar a tu rival con una sonrisa carismática y perfecta, mientras tú observas cada detalle de la habitación para luego escapar?

Yoochun sonrió aún más ante ese comentario. - Ahora veo porqué te contrató el Comandante como su Detective privado. No se te escapa ningún detalle, señor Perfección.

- Digamos que tú tampoco dejas pasar nada por alto, Kuguar. - Dijo Changmin sonriendo. No sabía porqué, pero de verdad que le encantaba tener ese tipo de conversaciones con Kuguar. A pesar de que era su rival, sentía que se les daba tan bien eso de la ironía entre los dos. - Es por eso que me llamó mucho la atención cuando el Comandante me dijo esta mañana que anoche habías robado la joya y que habías sido visto por el guardia. Nunca nadie te había visto jamás.

- Por eso le pediste verme al Oficial Jaejoong. Querías comprobar que yo no había sido, ¿cierto? - Preguntó Yoochun cruzándose de brazos.

- Tu inocencia pedía a gritos ser atendida por mí. - Dijo Changmin con una risa burlona en su cara. - Y como buen guardian de la justicia que soy, no podía dejar pasar un hecho así por alto. Aunque aún me queda una duda, ¿porqué el Comandante estará tan seguro de que fuiste tú el del robo?.

- Eso es obvio, era yo el único que quería robar la joya. Lo más lógico a pensar, es que fuese yo. - Dijo Yoochun.

- Por supuesto, también había pensado eso al principio. Pero cuando mandaste la carta cifrada, ni siquiera sospechó que eras tú. Y que ahora lo haya afirmado así tan seguro de sí mismo, me hace pensar que aquí hay algo raro.

- La verdad, yo no le veo lo raro. El Comandante está respaldado por el testimonio del guardia. ¿Qué mejor prueba para afirmar que yo soy el del robo? - Preguntó Yoochun.

- Ese es otro asunto que me queda por resolver, primero está el tema de la carta. - Dijo Changmin sacando un papel de su bolsillo.

- ¿Carta? , ¿qué carta? - Preguntó Yoochun acercándose a Changmin en cuanto vio que este sacaba un papel.

- La carta que supuestamente dejaste en el robo, Kuguar. - Changmin no pudo evitar el sentirse un poco incómodo al sentir a Yoochun tan cerca de él. Sin embargo, trató de disimular lo que más pudo. Aclaró su garganta y continuó.- Al parecer, no te había mencionado sobre ella, ¿o sí?

- Creo que se te había pasado este pequeño detalle por alto, pequeño. - Dijo Yoochun quitándole la carta de las manos para leerla en voz alta.

"Descuidados e ingenuos
Fueron mis tres caballeros
Con un gusto que añoro
Vuelvo a mi hogar a disfrutar mi tesoro.

Buen final obtuve ahora en mi misión,
Y la eterna justicia fue ahora derrotada y pisoteada.
Me río ahora en sus caras, hermanos.
La Rosa de los Vientos está por fin en mis manos."

Sin poder ocultar una sonrisa, le devolvió la carta a Changmin. - De verdad, no puedo creer que piensen que el de la carta fui yo. - Dijo Yoochun sin poder borrar la sonrisa de su cara. - Además, ni siquiera es mi tipo de escritura.

"¡Lo sabía!" Pensó Changmin. - Ciertamente, hay algo que me molesta en esta carta. Aún no puedo adivinar qué es, pero pretendo ...
No pudo terminar la frase, ya que escuchó que la puerta de la habitación se abría. Desvió la mirada rápidamente hacia la puerta viendo al Oficial Jaejoong apareciendo por ella.

- Lamento entrar tan de improviso, pero creo que se nos está haciendo un poco tarde Detective. - Dijo Jaejoong.

- Tenías que entrar justo ahora Jae. El Detective Changmin me está explicando lo de la carta. - Dijo Yoochun sentándose nuevamente en la cama con la carta entre las manos.

- ¿Han descubierto algo sobre el robo? - Preguntó Jaejoong cerrando la puerta detrás de si. Estaba realmente feliz al saber que Yoochun y Changmin solo estaban conversando sobre la carta y del robo. Por un momento, antes de abrir la puerta, había pensado que Changmin estaría apuntando a Yoochun con un arma. Verlos solo hablando, lo hacía sentir aliviado. Por ahora, sentimiento de culpa, fuera.

- Hasta ahora, nada. - Dijo Yoochun. - Pero la verdad, es que no tenemos mucho que investigar en este momento.

- ¿Porqué no? - Preguntó Jaejoong sentándose al lado de Yoochun en la cama.

- Porque nuestras únicas pistas son la carta y el testimonio del guardia que dice haber visto a Kuguar. - Respondió Changmin. - Solo con esas dos cosas no podemos llegar a saber mucho, aunque podríamos empezar por revisar el significado de la carta, quizá podamos sacar algo de información de ahí. También podríamos ...

- También podríamos ir a sacar algo de información al lugar del robo - Dijo esta vez Yoochun. - No hay mejor lugar para resolver un acertijo ...

- Que el mismo lugar en el que se escribió. - Terminó Changmin mirando a Yoochun.

- Exacto - Dijo Yoochun sonriendo.

- Incluso, aún nos queda un lugar más por donde podríamos averiguar algo. - Dijo Changmin sin despegar su mirada de la de Yoochun.

- Pero eso no nos corresponde a nosotros - Dijo Yoochun. - Por lo menos no a mí.

- Yo podría encargarme de eso, pero necesitaría la ayuda de alguien. - Dijo Changmin esta vez mirando a Jaejoong.

En el preciso momento en que ambas miradas se clavaron en él, Jaejoong sintió que un sudor frío le recorrió la espalda. - Déjenme entender, ¿quieren que forme parte de sus deducciones? - Preguntó levantando una ceja.

- Lo que necesitamos Jae, es que alguien se encargue de la interrogación del guardia. - Dijo Yoochun. - Y la única persona aquí a la que el Comandante dejaría hacer eso, es a ti.

- Por supuesto que yo también quiero estar en la interrogación Oficial. Pero antes, me gustaría resolver esto de la carta. - Dijo Changmin extendiendo la mano para que Yoochun le pasara la carta.

- No lo sé. La verdad no creo que el Comandante me deje interrogar al guardia, al parecer estaba muy seguro que el testimonio del guardia era cierto. - Dijo el Oficial Jaejoong. - Y tú sabes Yoochun que si insisto mucho en algo al Comandante, correremos un gran riesgo como aquella vez.

Changmin no sabía de qué vez estaba hablando el Oficial. No recordaba que su tío le haya dicho nada respecto a que el Comandante se haya enojado con el Oficial o algo así. Tampoco había leído nada parecido en los informes de Kuguar. Pero claramente si le preguntaba algo al Oficial, este no le contaría nada.

- Tienes razón. No queremos volver a correr el mismo riesgo de aquella vez - Respondió Yoochun afirmando las palabras de su amigo. - En ese caso, solo podremos basarnos en las deducciones del Detective Changmin - Dijo volviendo a mirar a Changmin.

Jaejoong no entendía muy bien qué es lo que pasaba realmente. ¿Changmin de verdad estaba de su lado?, ¿podrían realmente confiar en el Detective Changmin?, ¿acaso Yoochun sabía algo que él no?. Aunque al parecer Yoochun de verdad confiaba en Changmin, a Jaejoong aún le quedaban algunas dudas.

- Haré lo que esté a mi alcance para llegar a la verdad del robo - Dijo Changmin sin dejar de mirar a Yoochun.

Jaejoong lo miró rápidamente. "Haré lo que esté a mi alcance" sonó como un eco en su cabeza. Eran exactamente las mismas palabras que le decía al Comandante cada vez que este le pedía investigar algo. Jaejoong realmente no podía confiar en Changmin. Sentía que era como una máquina, todo lo que alguien le pidiera, este lo haría sin quejarse. Como alguien frío, como un robot, alguien que solo recibe órdenes, como ... un detective. Jaejoong lo quedó mirando por unos cuantos minutos. ¿Acaso no es eso lo que era realmente Changmin? Un detective, una máquina de misterio simplemente. ¿Y qué pasaba si eso es todo lo que hacía un Detective? Recibir órdenes y acertijos y luego de un tiempo (minutos, horas o tal vez días) devolverlos resueltos. ¿Qué pasaba si Changmin no estuviera de parte ni de ellos ni del Comandante? Claramente si ese era el asunto, no podrían confiar en él.

De pronto la puerta se abrió rápidamente, sacando de sus pensamientos al Oficial Jaejoong y haciendo que los tres hombres que se encontraban en la habitación miraran hacia la puerta.

- Problemas del código seis, chicos. - Dijo Junsu abriendo la puerta.

Changmin reconoció de inmediato al chico que entraba, era el cantinero que había visto en la barra antes de subir a la pieza con el Oficial Jaejoong. "Una cara demasiado tierna como para dirigir una taberna" había sido lo primero que había pensado cuando lo miró más detenidamente. Jaejoong y Yoochun se miraron rápidamente.

- ¿Quién es esta vez, Junsu? - Preguntó Yoochun rápidamente subiéndose arriba de la cama y abriendo la ventana.

- El mismo tipo de la última vez - Respondió Junsu - Chung-ho.

- Diablos, al parecer ese sujeto no se rendirá jamás - Dijo Jaejoong ayudándole a Yoochun a abrir la ventana. - ¿Cuál fue tu excusa esta vez?

- El baño. - Dijo Junsu - Le dije que al parecer teníamos una cañería rota y tenía que venir a verla. Pero no creo que me haya creído del todo, así que según mis cálculos, les quedan exactamente dos minutos para salir de aquí.

- Tiempo suficiente - Dijo Yoochun sonriendo y mirando a Changmin.

Changmin no tenía idea de lo que estaba pasando, ni mucho menos sabía qué hacer. Había visto a todos moverse tan mecánicamente, como si hicieran eso todos los días. Como si escapar de alguien (según lo que había entendido) en solo dos minutos fuera algo de lo más normal de la vida.

- ¿Qué se supone que es lo que ocurre? - Preguntó. Su mirada dirigiéndose del Oficial Jaejoong a Yoochun.

- Ven - Dijo Yoochun extendiendo su brazo para que Changmin le diera la mano. - Te lo explicaré una vez que estemos afuera.

- ¿Pretendes que salga por la ventana? - Preguntó Changmin. Aunque claramente su pregunta no había sido necesaria, ya que el Oficial Jaejoong ya estaba saliendo y de alguna forma, estaba subiendo hacia el techo.

- Solo ven, Changmin. Te lo explicaré todo después. - Dijo Yoochun aún con el brazo extendido, afirmándose con la otra mano del marco de la ventana.

Changmin tragó saliva y caminó hacia la ventana para luego darle la mano a Yoochun. Yoochun lo atrajo hacia si, haciendo que Changmin se parara junto con él en la ventana.

- Ahora solo sube por esta escalera. - Dijo Yoochun apuntándole una escalera que había en el lado izquierdo, aún sin soltarlo de la mano.

Changmin tuvo que juntar todas sus fuerzas para tratar de lucir calmado. Como pudo, intentó alcanzar la escalera que le señalaba Yoochun. Una vez que logró aferrarse a esta con una mano, todo fue más sencillo. Comenzó a subir la escalera llegando arriba en solo unos segundos. Una vez arriba, el Oficial Jaejoong lo había ayudado a llegar al techo.

- Un punto para Kuguar. - Dijo Yoochun llegando al techo. - Una vez más.

- ¿Quién se supone que es ese tal Chug-oh? - Preguntó Changmin a Yoochun.

- Es el Inspector del Departamento de Haciendas de Locales Públicos - Respondió Yoochun. - Cree que en esta habitación vive un famoso ladrón. - Dijo sonriendo. - Ya sabes, cosas que inventan en su tiempo libre.

- Creo que ya deberíamos irnos. - Dijo Jaejoong tomando del hombro a Changmin, sin dejar que respondiera al comentario de Yoochun. - Se supone que solo saldríamos por un rato, y ya está oscureciendo. Además, creo que el Inspector debe estar preocupado por Usted, Detective.

- Tiene razón Oficial - Dijo Changmin. - Será mejor que nos vayamos. - Changmin se dio vuelta para mirar a Yoochun. - Entonces, será en otra ocasión, Kuguar.

Yoochun lo miró directo a los ojos. - En otra ocasión, Detective. - Respondió Yoochun.

"Otra vez. Ahí está de nuevo esa mirada" Pensaba Changmin, al tiempo que una sonrisa se le formaba en la cara.

- Nos vemos después Yoochun. - Dijo Jaejoong comenzando a avanzar sobre el techo, haciendo que Changmin lo siguiera.

- Ojos color chocolate ... - se dijo Yoochun una vez que Changmin y Jaejoong se hubieron alejados. - con un toque de soberbia.
Era evidente que ahora esos eran sus ojos favoritos.

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"El Comandante te necesita en su oficina" Iba pensando Changmin mientras avanzaba por el pasillo para llegar a la oficina del Comandante. Eso era lo primero que le había dicho el Inspector Yunho cuando había llegado a la Comisaría con el Oficial Jaejoong. "Espero que me diga que necesita que yo me encargue de la interrogación del guardia" pensaba Changmin. De verdad, eso es lo que más necesitaba que le dijera el Comandante.

- Adelante. - Dijo el Comandante cuando Changmin golpeó la puerta de su oficina.

- Buenas tardes, Comandante. - Dijo Changmin.

- Que bueno que llega Detective Changmin. Adelante, pase pase. - Dijo el Comandante haciéndole una seña con la mano. - ¿Un poco de té? - Le preguntó acercándole una taza.

- No gracias - Respondió Changmin un poco extrañado, mientras se sentaba frente al Comandante . Era raro ver ese tipo de comportamiento en el Comandante.

- Y dígame Detective - Dijo el Comandante tomando un poco de té. - ¿Se está acostumbrando a la agitada vida de la capital? - Preguntó con la mejor de sus sonrisas.

Okey, eso sí que era raro en el Comandante. ¿Por qué razón lo llamaba a su oficina a las nueve y tanto de la noche (hora en la que debería estar camino a su casa) para preguntarle por si le gustaba estar en la capital o no?.

- B-bueno ... - Changmin no sabía muy bien qué responder - Viví aquí un tiempo cuando era pequeño, así que ya estaba un poco acostumbrado al estilo de vida de la capital.

- Ya veo. Y supongo que tenía muchos amigos cuando era pequeño, ¿verdad? - Preguntó el Comandante aún con una sonrisa en su cara.

- Disculpe que pregunte, pero ¿a qué se debe todo esto, Comandante?.

- Oh, no se preocupe Detective. Es solo que pensé que el trabajo lo estaba estresando un poco o algo así.

- No, para nada. La verdad, es que como dice mi tío, siento que nací para esto. - Respondió Changmin dejándose llevar un poco por la emoción.

- Ya lo creo. - Respondió el Comandante sin mucho interés. - Y dígame, ¿conocía al Oficial Jaejoong desde pequeño? - Preguntó el Comandante, pero esta vez, Changmin advirtió que su mirada era un poco diabólica.

- ¿Disculpe?

- El Oficial Jaejoong - Volvió a sonreír el Comandante borrando la mirada que tenía hace dos segundos. - ¿Usted y él son amigos desde pequeños?

- No - Respondió Changmin fríamente. Comenzaba a pensar que el Comandante tenía un objetivo camuflado con esta conversación. Pero, ¿qué es lo que pretendía?.

- No se ponga así Detective - Rió el Comandante al ver que Changmin estaba completamente serio. - No piense que esto es como una interrogación policial - Dijo aún riendo. - Es solo que conozco al Oficial Jaejoong desde hace tiempo y nunca había visto que se juntara tanto con alguien. Al parecer Ustedes dos se llevan muy bien. El Inspector Yunho me contó que los dos están muy metidos con esto del robo de Kuguar. Si de hecho, supe que esta tarde salieron los dos por la misma razón ¿no?.

- Sí. El Oficial Jejoong dijo que me iba a contar con detalle algo de las interrogaciones pasadas.

"Perfecto" Pensó Changmin. De alguna forma tenía que sacar el tema de las interrogaciones en la conversación. Según Changmin, ya era hora de que él le diera forma a la conversación, había llegado el momento de ocupar esta visita a la oficina del Comandante para su beneficio.

- ¿Y lograron averiguar algo? - Preguntó el Comandante.

- La verdad es que no mucho. - Respondió Changmin. - Sinceramente, estaba pensando en que nos sería de gran ayuda el poder interrogar al guardia del Museo, Comandante.

- No creo que les sirva de mucho. - Dijo el Comandante tomando otro sorbo de té.

- ¿Porqué no? - Preguntó extrañado Changmin.

- El guardia ya tenía la edad suficiente como para olvidar los detalles de las cosas. No creo que sea de mucha ayuda en la interrogación. - Dijo dándole poca importancia al asunto.

- Pero entonces, ¿cómo puede estar tan seguro de que la persona a la que vio fue Kuguar? - Preguntó Changmin.

El Comandante miró a Changmin y esbozó una sonrisa. - ¿Tiene alguna duda al respecto, Detective?

- La verdad es que sí. - Dijo Changmin serio. Aunque al principio había dudado en responder con la verdad a la pregunta, decidió hacerlo, porque de verdad, ya le estaba hartando un poco la actitud del Comandante.

- Es raro saber que duda de la palabra de su Mayor, joven Detective. Pero no lo puedo culpar, después de todo, los detectives son entrenados para eso ¿no?. Dudar. - Dijo el Comandante, parándose de su silla y poniéndose detrás de Changmin para tomarlo de los hombros. - Solo dudando de las personas es como llegan a la verdad de las cosas. Es por eso que jamás se encariñan, con nadie. - Dijo el Comandante poniéndo un especial énfasis en la última palabra.

- Creo que está confundiendo las cosas, Comandante. - Dijo Changmin dándose vuelta en la silla para mirar al Comandante. - Así no somos los detectives. Lo que Usted está describiendo son máquinas, simples robots. Nosotros, los detectives, nos hacemos valer razonando con la lógica, no somos ...

- Entonces respóndame esto, Señor Lógica. - Dijo el Comandante interrumpiendo a Changmin y comenzando a caminar por la sala. - Kuguar es un ladrón de joyas, ¿no?. Ya estuvo interesado una vez en La Rosa de los Vientos. Supongamos que sabía de antemano que habría solo un guardia en el Museo esa noche, ¿hay razón acaso para pensar que él no fue el del robo?. ¿O acaso Usted sabe algo que nosotros no, Detective?

- Créame Comandante, que si yo supiera algo, la primera persona en saberlo sería Usted. - Changmin se autofelicitó por haber sonado la persona más sincera del mundo. Pero aún así ya sabía para dónde iba el asunto. El Comandante, sin lugar a dudas, estaba dudando de Changmin.

El Comandante solo miraba serio a Changmin. - Me alegra escuchar eso - Dijo sin ninguna expresión en su rostro. - Bueno, creo que mejor dejo que se vaya a casa, ya se está haciendo demasiado tarde. - Dijo mirando el reloj de su oficina y volviendo a su escritorio. - Gracias por haber venido.

- Descuide Comandante.

Y diciendo esto, Changmin salió de la oficina.

Era obvio, el Comandante sospechaba algo. Pero, ¿qué es lo que sospechaba?. Podría ser que pensara que Changmin no les ayudaría en el caso. Podía pensar que Kuguar tenía una especie de pacto con Changmin y que se repartirían las ganancias de la joya o algo así. Incluso, podría sospechar, que el Oficial Jaejoong tuvo algo que ver con el robo. Pero había algo que estaba muy claro, y que Changmin se había dado cuenta con la pregunta que le había hecho. El Comandante pensaba (o sabía) que el Oficial Jaejoong y él andaban en algo. Quizá aún no supiera que Jaejoong era el aliado de Kuguar y que Changmin estaba al tanto de esto, pero de que podría llegar a saberlo, no habían dudas.

- Vaya, sí que te demoraste con el Comandante, Changmin. - Dijo Yunho cuando vio que Changmin aparecía por el pasillo. - ¿Qué cosa es de lo que quería hablarte?

- Oh nada importante tío. - Dijo Changmin - Solo quería saber cómo íbamos con la investigación del robo, nada más. - Mintió.

- Que mal. Supongo que no le dijiste que no llevábamos casi nada en la investigación ¿cierto? - Dijo Yunho como broma, mientras abría la puerta de la entrada a la Comisaría para poder salir.

- No te preocupes. - Sonrió Changmin. - Solo dije que aún no teníamos las pruebas suficientes.

- No sé si enorgullecerme de tener un sobrino tan mentirocillo como tú, Changmin. - Dijo Yunho abrazándolo del cuello con un brazo y chasconeándole el cabello con el otro.

- Por esta vez, deberías sentirte la persona más suertuda de toda Corea, tío. - Dijo Changmin sonriendo y entrando al auto.

Tío y sobrino se fueron callados durante todo el trayecto a casa. Aunque Changmin sonreía y actuaba normal, por dentro no podía evitar tener una mezcla de sentimientos. Primero estaba lo que acababa de pasar con el Comandante. Evidentemente, lo que había pasado hace solo unos minutos en la oficina le daba mucho en lo que pensar y mucho en lo que preocuparse. Si realmente el Comandante estaba sospechando que Changmin andaba en algo raro y que, de alguna forma, tenía algún tipo de contacto con Kuguar, era hombre muerto. Y no solo él, por supuesto que si descubría que él tenía contactos con Kuguar, el segundo en caer sería el Oficial Jaejoong. No quería ni imaginar en lo que pasaría si llegaban a descubrir algo. Segundo, y quizá es lo que lo tenía más confundido, es lo que había pasado en la pieza con Kuguar. Aquel beso. No tenía necesidad de preguntarse qué significaba, lo tenía claro, después de todo, desde la primera vez que vio a Kuguar se había dado cuenta de que el tipo tenía algo que le llamaba la atención. Pero, lo que más le incomodaba e incluso le llegaba a molestar un poco, es que cada vez que pensaba en eso, se le formaba una sonrisa de idiota en la cara.

Changmin y Yunho se bajaron del auto una vez que hubieron llegado a la casa.

Y claramente, eso no estaba para nada bien. ¿Cómo se supone que podría vivir sabiendo que le gustaba un ladrón? Y no cualquier ladrón, el ladrón que era o había sido, sin lugar a dudas su rival número uno. Aún así, no podía olvidar las palabras que Kuguar le había dicho cuando Changmin le preguntó si se arrepentía de lo que había pasado. " No del todo". ¿Significaba eso que él también le gustaba a Kuguar?

- Hasta mañana Changmin. Que duermas bien. - Le había dicho Yunho entrando a su cuarto y luego se cerró de puerta.

- Buenas noches tío. - Dijo Changmin cerrando la puerta de su pieza también.

Changmin se acostó sobre las tapas mirando hacia el techo. ¿Y qué pasaba si él también le gustaba a Kuguar?, ¿sería este acaso el comienzo de un romance prohibido?. "Por todos los cielos, ¡no soy gay!" Se dijo Changmin así mismo sentándose de un salto en la cama. ¿Y si todo esto era un plan de Kuguar? Claro, podría ser que Kuguar lo haya seducido para después derrotarlo en un abrir y cerrar de ojos. Después de todo, en los antecedentes salía que era un hobby para Kuguar el andar seduciendo a mujeres, quizá esta vez el sujeto había hecho una excepción y estaba seduciendo a un hombre. "Dios mío, porqué todo es tan complicado" Se dijo Changmin acostándose nuevamente sobre la cama. "Después de todo, los detectives son entrenados para eso ¿no?. Dudar." Aquellas palabras sonaron fuerte y claro en su mente. ¡Diablos, el Comandante tenía razón! ¿No estaba acaso Changmin dudando de Kuguar tal cual como había dicho el Comandante?. El problema es que tampoco podía confiar plenamente en Kuguar. Al fin y al cabo era un ladrón y no lo concía del todo bien. "Vamos Changmin, no te vayas por las ramas. Solo céntrate en lo importante." Después de todo, era un Detective. "Y eso hacemos los detectives ... " Fue lo último que pensó antes de quedarse dormido.

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- Me parece que el Comandante tenía algo importante que contarnos. - Dijo el Inspector Yunho a Changmin. Iban los dos en el auto manejando hacia la Comisaría.

Changmin iba cabezeando en su asiento, la verdad es que no había dormido del todo bien anoche. Había despertado cinco veces en el transcurso de la noche y le había costado un mundo volver a dormirse. Había tenido dos pesadillas, en una había soñado que su tío Yunho estaba enfermo y hospitalizado, al parecer le quedaban solo unos días de vida. En la segunda pesadilla, soñaba que caía por un acantilado y que lo último que veía antes de caer había sido a un hombre, al cual no le había alcanzado a ver el rostro, que intentaba darle la mano para que no cayera.

- Me llamó temprano en esta mañana y dijo que llegáramos cuanto antes a la Comisaría - Seguía contándole Yunho. - Al parecer, encontró algo nuevo con respecto al caso del robo.

- Me intriga saber qué cosa querrá decirnos - Dijo Changmin mirando por la ventana. ¿Será acaso algo relacionado con Kuguar?, o quizá esta vez solo quiera saber cómo había dormido. Después de la última entrevista con el Comandante, se esperaba cualquier cosa de este.

Una vez que llegaron a la Comisaría, se bajaron ambos del auto y entraron por la puerta principal.

- Buenos días Inspector. - Había saludado un guardia al Inspector Yunho.

- Buenos días. - Respondió Yunho.

- El Comandante lo está esperando en su oficina Inspector. - Dijo el guardia acompañando sus palabras con un movimiento de su mano que indicaba la puerta de la oficina del Inspector Yunho.

- ¿Mi oficina?. - Preguntó Yunho avanzando hacia esta sin dejar que el guardia le respondiera.

Changmin seguió a su tío hasta la puerta de su oficina. Al entrar, se encontró con la mirada del Comandante y con la del Oficial Jaejoong. Sin embargo, en cuanto vio a este último, sintió que su corazón daba un gran vuelco.

- Me alegro de que hayan llegado. - Dijo el Comandante mirando a los dos hombres que acababan de entrar.

- ¿Pasó algo Comandante? - Preguntó el Inspector Yunho.

- Nada malo, Inspector. Pero me gustaría hablar con Usted, si es posible en mi oficina. - Dijo el Comandante acercándose a la puerta para salir. - ¿No le molesta, cierto? - Preguntó mirando a Changmin.

- Por supuesto que no. - Respondió este, rompiendo por fin el contacto visual con el Oficial Jaejoong.

- Me parece. Si es tan amable, Inspector - Dijo el Comandante abriendo la puerta para salir con Yunho.

- Creo que tiene algo que contarle con respecto al robo. - Dijo el Oficial Jaejoong a Changmin una vez que los dos quedaron solos en la oficina.

- No me digas. - Dijo Changmin sonriendo. - ¿Sabes? No puedo creer que ...

- Le pregunté al Comandante por la interrogación al guardia antes de que Ustedes llegaran. - Siguió Jaejoong.

- No era necesario, yo hablé con él anoche por lo mismo y su respuesta fue un rotundo no. - Dijo Changmin sentándose en el borde del escritorio.

- Lo mismo que me dijo a mí. - Dijo Jaejoong levantando los hombros. - Bueno, por lo menos lo intentamos.

- No puedo creer que seas así de osado . - Rió Changmin.

- Hey, estoy en mi derecho de preguntarle. Después de todo, el Comandante siempre me deja este tipo de trabajos a mí. - Respondió el Oficial Jaejoong.

Changmin volvió a reír, pero esta vez dejó salir una carcajada. - No te hagas el tonto, Oficial. - Dijo Changmin haciendo énfasis en la última palabra.

Jaejoong lo miró y sonrió. - ¿Cuándo te diste cuenta? - Le preguntó.

- ¿Cuándo?. - Repitió Changmin. - Por favor, fue en lo primero que me fijé en cuanto puse un pie en esta oficina.

- Definitivamente nunca me dejarás de sorprender, Detective.

- ¿Yo sorprenderte? - Dijo Changmin sonriendo. - ¿Y qué me dices de ti?. Disfrazándote del Oficial Jaejoong y entrando a la Comisaría. Estás completamente loco Kuguar.

- Ni te imaginas lo difícil que fue convencer a Jaejoong de hacer una cosa así. - Dijo Yoochun.

- Por supuesto que me lo imagino. Y debo decirte que encuentro que el Oficial Jaejoong estaría en todo su derecho de matarte si quisiera hacerlo. - Dijo Changmin.

- Que cruel eres. - Dijo Yoochun un poco dolido. - Solo vine hasta aquí para ver por si el Comandante me decía algo importante. Pero debo decirte que tus palabras me dolieron un poco, Señor Detective. - Dijo Yoochun sonriendo.

- ¿Mis palabras te dolieron?, no sabes cuanto lo siento. - Dijo Changmin en su tono más irónico posible. - Aunque debo admitir que también me siento un poco dolido por no haber formado parte de tu plan. Después de todo, ya sabes, cuentas claras conservan la amistad.

Yoochun no pudo evitar sonreír ante el comentario de Changmin. - ¿Amistad? - Repitió acercándose a Changmin. - ¿Crees que lo nuestro es solo amistad?.

Y sin dejar que Changmin le respondiera, lo besó. Al igual que el día anterior, los labios de Changmin se sentían tibios y un poco resecos. La única diferencia, es que ahora ninguno de los dos probaba algo nuevo. Yoochun comenzó a mover sus labios sobre los de Changmin, el cual esta vez, no oponía ninguna resistencia. Todo lo contrario, para la buena suerte de Yoochun, Changmin comenzó a corresponder el beso moviendo sus labios a la par con los de Yoochun. Changmin abrió los ojos para encontrarse con los ojos negros de Yoochun.

- ¿De verdad crees que esto es solo amistad, Changmin?. - Volvió a preguntar Yoochun una vez que se hubieron separado.

Changmin le iba a responder a Yoochun, cuando escuchó que la puerta de la oficina se abría. Rápidamente ambos miraron hacia la puerta y gracias a los reflejos de Yoochun (que gracias a Dios estaban totalmente desarrollados), pudo alejarse unos cuantos centímetros de Changmin, y lograr estar a una distancia no tan ... comprometedoramente delatadora.

- T-tío. - Dijo Changmin al ver que era la figura del Inspector Yunho la que se asomaba por la puerta.

- ¿Q-qué sucede? - Dijo Yunho que al parecer, no había alcanzado a ver nada de lo que había sucedido, pero que sin embargo, la cara de Changmin le daba algunas razones para dudar.

- Nada. - Dijo Yoochun esta vez. - Es solo que con el Detective Changmin estábamos conversando sobre unos robos que ocurrieron anoche. ¿No le parece extraño Inspector? Tanta gente joven que se convierte en delincuente a tan temprana edad.

Changmin sentía que su cara ardía como fuego, sin embargo, no pudo sorprenderse ante la naturalidad de Yoochun. "Realmente alguien digno de admirar" Se decía a sí mismo.

- Bueno, lamento dejarlos, pero necesito ir a hacer unos trabajos que me pidió el Comandante. - Dijo Yoochun caminando hacia la puerta. - Con permiso. - Dijo acompañando sus palabras con un movimiento de cabeza.

Yunho se dio vuelta para mirar a Changmin una vez que Yoochun hubo salido de la oficina. - No metería mis manos al fuego, pero siento que algo raro sucede en esta Comisaría. Primero el Comandante y ahora la actitud del Oficial Jaejoong.

- ¿Qué pasó con el Comandante? - Preguntó Changmin rápidamente ignorando el comentario de su tío respecto al supuesto Oficial Jaejoong.

- Pues, no lo sé. Dijo que quería pedrime un favor muy importante, y que no se lo podía contar a nadie. - Dijo Yunho.

- ¿Qué favor sería ese tío? - Preguntó Changmin, que al parecer, se había borrado cualquier rastro de rubor de su cara.

- No me lo alcanzó a decir, un sujeto nos interrumpió. Al parecer no era nadie de la Comisaría, ya que yo nunca lo había visto antes. - Dijo Yunho sentándose en su asiento detrás del escritorio. - Bueno, sea lo que sea que suceda en esta Comisaría, no nos tenemos que desconcentrar de nuestro único objetivo, recopilar información para atrapar a Kuguar.

"Creo que ya es demasiado tarde tío." Pensó Changmin. " Yo ya perdí mi objetivo". Se dijo a sí mismo.

- Bueno Changmin, es hora de trabajar. - Dijo Yunho comenzando a leer unos informes.

- Tío, si no te molesta, al igual que la última vez, yo solo quiero centrarme en la carta. - Dijo Changmin.

- No te preocupes Changmin, empieza por donde tú quieras. Después de todo, sé que siempre encontrarás algo que nos servirá de gran ayuda. - Dijo Yunho sonriendo.

- Pero, me gustaría leer la carta afuera. O sea, dando unas vueltas por la ciudad.

- ¿Estás seguro?. - Le preguntó Yunho. - Recuerda que la última vez que me dijiste eso tuve que ir a buscarte porque no habías llegado a casa.

- No te preocupes. - Sonrió Changmin. - Esta vez no creo que suceda nada malo.

- Está bien. Pero ve con cuidado. - Dijo Yunho antes de que Changmin saliera.

"Con que recopilar información y atrapar a Kuguar, ¿eh?" Pensaba Changmin mientras caminaba con la carta en sus manos. Era obvio que ese no era el objetivo de Changmin ahora, sin embargo no le daba pena ni rabia el saber que su objetivo se había visto bloqueado. Al contrario, sentía que lo que le estaba ocurriendo era un gran giro de la vida. "Nunca te aferres a nada hijo. Un barco con un capitán a bordo jamás sigue el mismo rumbo." Habían sido las palabras de su padre, las muy sabias palabras de su padre. Era verdad. La vida jamás seguía el mismo rumbo. Una de las cosas que Changmin siempre recordaría de su padre serían sus enseñanzas. Aquel viejo detective al que todos conocían. Aquel viejo tan experimentado. Pero aún así, por muy experimentado que haya sido su padre, Changmin se preguntaba, ¿qué pensaría su padre de él en estos momentos?. "Apuesto a que en toda tu vida jamás tuviste un problema como el mío, padre". Sonreía Changmin. "¿Qué hubieras hecho tú?." ¿Su padre se habrá enfrentado a los mismos problemas que Changmin tenía en estos momentos?. Por supuesto que la respuesta era un no.
Changmin siguió caminando hasta llegar a la entrada de una taberna. "Es aquí" se dijo. Entró sin siquiera pensarlo dos veces.
Al igual que la última vez apenas puso un pie dentro del lugar, sintió como las miradas de las personas que estaban ahí se clavaban sobre él. Pero esta vez trató de ignorarlas por completo. Se dirigió directo hacia la barra.

- ¿En qué puedo servirlo? - Había dicho Junsu que estaba de espaldas a la barra limpiando unas copas.

- Quisiera subir a la habitación. - Dijo Changmin sentándose en una de las sillas que había en la barra.

- La habitación está ocupada en este momento. - Dijo Junsu mientras terminaba de limpiar la copa para darse vuelta. - Pero si desea esperar un momento podría ...

En cuanto vio que la persona que estaba en la barra era Changmin, cambió su tono de voz. - ¿Qué es lo que quieres, Detective? - Dijo totalmente serio.

- Me gustaría ver a cierta persona. - Dijo Changmin. - Ya sabes, un tal ladrón que anda suelto . - Dijo bajando un poco su voz e inclinándose más sobre la barra.

- Él no se encuentra en este momento. - Dijo Junsu. - Si eres tan amable, vuelve más rato. Ahora si de verdad eres una persona que está en su sano juicio, no vuelvas nunca. - Dijo Junsu dándose vuelta e ignorando a Changmin.

- Por favor. No me pidas que recupere mi juicio a estas alturas, cantinero. - Sonrió Changmin. - Además, tengo algo importante que decirle.

Junsu bajó su tono de voz y se inclinó sobre la barra al igual que Changmin. - Sabes perfectamente que no puedo dejarte verlo así como así. Será mejor que vuelvas más rato, de todos modos, no tengo idea de dónde anda en estos momentos.

- Déjame esperarlo en la habitación. - Dijo Changmin alejándose un poco de Junsu. Y es que estaban tan cerca el uno del otro, que fácilmente podía sentir el aire caliente que emanaba de la boca de Junsu.

Junsu dudó un rato antes de responderle a Changmin. - Tienes hasta las seis de la tarde para esperarlo. Sino llega hasta esa hora te vas o yo mismo iré a buscarte.

- Hasta las seis. - Dijo Changmin mirando el reloj de la pared que marcaban las 1:45 de la tarde. - Entendido.

Y dando por finalizada la conversación con Junsu, subió las escaleras para dirigirse hacia la habitación. Tal cual como le había dicho Junsu, la habitación estaba vacía, Kuguar no se encontraba ahí. "Que raro, pensé que por lo menos estaría el Oficial Jaejoong aquí" dijo Changmin en voz alta. Como no tenía nada mejor que hacer, se sentó en la cama a esperar que Kuguar llegara. Mientras tanto, seguiría leyendo esa carta.

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No le molestaba esperar. Después de todo, él mismo había ido a buscarlo. Aún así, ya eran cerca de las cuatro de la tarde. Había estado esperando alrededor de tres horas y Kuguar ni siquiera aparecía. ¿Qué es lo que estaría haciendo? Es decir, ¿Kuguar tenía cosas importantes que hacer en la ciudad?
A Changmin le costaba trabajo imaginar que Kuguar estuviera haciendo algún tipo de trámites. De hecho, solo imaginarlo comprando, le causaba una gracia especial. Es un ladrón, ¿cómo se supone que podía imaginarlo pagando en un supermercado por su comida?

- Esa sonrisa de idiota no te la quita nadie, ¿no?

Changmin miró hacia la ventana, que era desde donde provenía la voz. Y vio que Yoochun acababa de llegar y estaba sentado en el marco de la ventana.

- ¿Qué se supone que fue lo que te hizo demorar tanto Kuguar? – Preguntó Changmin aún sentado en la cama.

- Lo siento, pero no me avisaron que tendría visitas en mi humilde morada – Respondió Yoochun sonriendo.

- Tengo algo que contarte. – Dijo Changmin. – Creo que el Comandante está sospechando algo.

- Lo sé – Dijo Yoochun parándose de su puesto en la ventana y sentándose en la cama frente a Changmin.

- ¿Lo sabes? – Preguntó Changmin. - ¿Y no te preocupa?

- Si me preocupara por cada cosa que me sucede en la vida, estaría demasiado estresado, ¿no crees?

- Pero… - Respondió Changmin. – Esto es algo importante. Además, ¿por qué no me habías dicho que sabías que el Comandante estaba comenzando a sospechar?

- Suenas como un pequeño niñito dolido, Changmin – Dijo Yoochun acariciándole la mejilla.

- Solo lo digo porque el Comandante pidió hablar conmigo ayer – Dijo Changmin no oponiéndose al contacto con Yoochun - Y la verdad es que sonaba bastante sospechoso.

- He tratado con el Comandante hace muchos años – Dijo Yoochun sin dejar de acariciar la mejilla de Changmin con su pulgar. – Y créeme, siempre anda con sus actitudes sospechosas. Jaejoong me lo dice todo el tiempo. “Yoochun el Comandante me dijo esto, el Comandante me miró así, el Comandante al parecer hizo esto.” – Dijo Yoochun imitando la voz de su amigo Jaejoong.

Changmin no pudo evitar reírse ante la imitación de Yoochun. – Estoy seguro que si el Oficial Jaejoong estuviera aquí, se hubiera molestado contigo.

- Yo igual lo creo. – Dijo Yoochun sonriendo. Ya había dejado de acariciar a Changmin. Le encantaba ver sonreír a Changmin, y es que, le gustaban tanto las facciones de su cara a la hora de reír. Un ojo cerrándose más que el otro y sus dientes blancos a la vista.

No pudo aguantar las ganas de volver a besarlo. Y así lo hizo. Juntó sus labios con los de Changmin, por segunda vez en el día. No podía creer que estuviera besando a un Detective. Es decir, había besado a tantas mujeres sin siquiera amarlas. Y aunque no era primera vez que besaba a un hombre, a Yoochun le costaba trabajo creer que el hombre al que estaba besando en esos mismos instantes fuera un detective, el mismo que lo había estado apuntado con un arma la primera vez que lo vio.

- ¿Seguro que solo querías venir a decirme eso? – Preguntó Yoochun una vez que se hubieron separado.

Changmin sonrió. – ¿Crees que me urgía verte? – Preguntó.

- No lo sé. – Sonrió Yoochun. – Eso me lo deberías responder tú, aunque sinceramente espero que tu respuesta sea un sí.

Changmin no respondió. Al contrario, lo único que hizo fue volver a besar a Yoochun, sintiendo como una sonrisa se formaba en los labios de este.

- Supongo que te das cuenta que lo que estamos haciendo es ilegal, ¿no? – Preguntó Changmin.

- Tú eres el único que debería preocuparse. Después de todo, he sido un ladrón desde mis siete años. – Dijo Yoochun. - Digamos que estoy acostumbrado a hacer cosas ilegales.

Changmin solo miró hacia el suelo separándose de Yoochun. Tenía razón. Él estaba acostumbrado a hacer cosas ilegales. Quizá Changmin solo estaba malinterpretando todo y él era para Yoochun solo un pasatiempo más. De verdad, se sentía como un idiota cada vez que pensaba en eso.

- Ven. – Dijo Yoochun tomándolo de una mano al ver que Changmin se veía un tanto deprimido.

- ¿Qué sucede? – Dijo Changmin al ver que Yoochun lo llevaba hacia la ventana. - ¿El Inspector de Locales Públicos está aquí de nuevo?.

- No lo creo. – Dijo Yoochun. – Solo quiero mostrarte algo. – Dijo al tiempo que salía por la ventana y comenzaba a subir las escaleras como la vez pasada. Changmin comenzó a seguirlo, y aunque no le temía a las alturas, había algo en escapar por una ventana que le daba cierto temor.

- La vida de ladrón no es tan mala después de todo. – Decía Yoochun mientras subía por las escaleras. – Nosotros vemos el mundo de una manera totalmente distinta a Ustedes.

- ¿Nosotros? – Dijo Changmin mientras Yoochun le daba la mano para ayudarlo a llegar a la cima.

- Los que vivimos en la calle. – Respondió Yoochun mirando a Changmin. – Ustedes, entiéndase la gente con más recursos, solo está preocupado del futuro. – Decía Yoochun mientras comenzaba a avanzar por sobre el techo. - ¿Qué sucederá mañana?, ¿cómo viviré mañana si no trabajo hoy? Son algunas de las muchas preguntas que se hacen.

Ya había comenzado a atardecer .Changmin solo seguía a Yoochun por los techos escuchando atento a cada palabra que le decía.

- Nosotros en cambio, solo nos dedicamos a vivir el presente. ¿Qué nos importa lo que pasará mañana cuando vivimos el hoy como si fuera el último día de nuestras vidas? – Decía Yoochun. – Aprovechamos el día lo más que podemos. Incluso, nos alcanza el tiempo para ver cosas que estoy seguro tú jamás has visto en la ciudad.

- Viví aquí prácticamente toda mi infancia – Dijo Changmin siguiéndolo. – Si hay algo que no he visto, es porque lo habrán construido en los últimos años.

- No me refiero a cosas creadas por el hombre – Dijo Yoochun. Ya estaban aproximadamente diez cuadras más lejos de la taberna. Habían avanzado por sobre los tejados en dirección a la playa. Yoochun ayudaba de vez en cuando a Changmin a alcanzar el techo siguiente. Aunque los tejados de las casas no estaban tan separados unos de otros, Changmin no tenía tanta experiencia en esos terrenos como Yoochun.
De pronto Yoochun se detuvo, haciendo que Changmin también lo hiciera. Al parecer habían llegado al último tejado de uno de las casas más altas.

- A lo que yo me refiero – Dijo Yoochun. – Es a esto – Dijo apuntando hacia un punto en el cielo.

Changmin no podía creer lo que veía. Sin lugar a dudas ese era uno de los paisajes más hermoso que había visto jamás. El mar estaba justo frente a sus ojos, y como estaba empezando a atardecer, lo único que se podía apreciar en todo el cielo era un bello color anaranjado. Changmin miró a Yoochun sonriendo, no podía ocultar el brillo de emoción que tenía en sus ojos. ¿Acaso Kuguar había planeado todo esto? Imposible. Kuguar no tenía idea de que Changmin lo iría a ver esa tarde. Ni siquiera Changmin sabía que iría.

- Apuesto a que jamás habías visto algo más hermoso. – Dijo Yoochun sentándose sobre el techo.

- ¿Hace cuánto descubriste esto? – Preguntó Changmin imitando a Yoochun y sentándose al lado de este. Aún sin poder dejar de mirar el mar.

- Cuando tenía trece años – Dijo Yoochun – Escapaba de unos guardias que me perseguían por haber robado un poco de comida. Fue la primera vez que robé algo para mí, estaba un poco asustado y sin darme cuenta corrí sobre los techos hasta llegar aquí. – Dijo Yoochun sin despegar la vista del horizonte. – Pero en cuanto llegué, me enamoré del paisaje.

Changmin miró a Yoochun. - ¿A qué te refieres con robar algo para ti? – Le preguntó sin darse cuenta que lo decía con su tono más dulce.

Yoochun lo miró y sonrió. – Yo jamás he robado solo por gusto o por capricho. La primera vez que robé fue cuando vivía en la calle y la familia con la que dormía no tenía nada que comer. Necesitaba alimentarla fuese como fuese. – Dijo Yoochun. Changmin pudo notar que sus ojos reflejaban un poco de tristeza, nostalgia tal vez. - No me extraña que no lo sepas. Los policías no tienen idea de esto, por eso no lo ponen en los informes que tú leíste.

- No tenía idea de que robaras por los demás, Kuguar – Dijo Changmin. – Siempre pensé que lo hacías por diversión.

- Bueno, debo admitir que me divierte un poco hacerlo. – Sonrió Yoochun. – Es divertido saber que eres el ladrón más buscado de todo Corea. Y que durante diecisiete años nadie haya podido capturarte.

Changmin volvió a reír. – Y… ¿A cuántas personas has traído acá?

- ¿Contándote a ti? – Preguntó Yoochun mirando a Changmin.

- Sí, supongo – Dijo Changmin.

- Una – Dijo Yoochun sin dejar de mirarlo. – Lo que me dijiste hace un momento. Eso de que era ilegal lo que estábamos haciendo.

Changmin pudo notar que Yoochun estaba un poco nervioso, se notaba en su tono de voz. Además, había comenzado a jugar con las piedrecillas que habían sobre el tejado.

- Debo admitir que esta es una de las cosas más ilegales que he hecho jamás – Sonrió – Considerando el hecho de que con esto no estoy beneficiando a nadie más que a mí.

- Digamos que tampoco estaba en mis planes el estar aquí con mi rival – Dijo Changmin haciendo que Yoochun sonriera. – Pero hay cosas que pasan y que no se pueden evitar.

Y aunque pudieran evitarlo, de seguro que ninguno de los dos lo hubiera hecho. Ambos siguieron mirando el paisaje hasta que el sol desapareció por el horizonte, dándole paso a la Luna para que los alumbrara. Estuvieron callados en todo lo que restó de la tarde (que por cierto, eran solo unos cuantos minutos), sin siquiera mirarse y mucho menos, besarse. Los dos con la vista perdida en el cielo, y aunque de seguro los dos tenían muchas cosas que decirse, solo se limitaron a aprovechar la compañía del otro.
A Changmin ya se le estaba haciendo costumbre el dudar de sus sentimientos. Desde la primera vez que había visto a Kuguar que se había dado cuenta de que el sujeto era guapo. Sin embargo, jamás se hubiera dado cuenta que terminaría así. Apoyando su cabeza sobre el hombro de Yoochun mirando como la naturaleza les daba un hermoso paisaje el cual contemplar. ¿Cuántas personas habían podido ver esa faceta del ladrón? Ninguna de seguro. No cualquiera tenía el privilegio de estar sentado en un tejado apreciando una vista hermosa junto al ladrón más buscado de toda Corea. “¿Qué pensaría mi tío de mí si me viera así ahora?” Pensaba Changmin. “De seguro me echaría de su casa y haría que me despidieran de la Comisaría. Eso es lo que me haría él, pero de seguro el Comandante me daría otro castigo y las leyes me darían otro” Sonrió Changmin. ¿Cuántos castigos recibiría en total?. ¿Dos, tres, cuatro? De pronto Changmin se dio cuenta de algo, “¿dos, tres, cuatro?” pensó sentándose rápidamente, levantándose del hombro de Yoochun.

- ¿Qué te sucede Changmin? – Preguntó Yoochun viendo cómo Changmin sacaba un papel de su bolsillo.

"¡¿Dos, tres cuatro?!" Repetía Changmin en su mente desesperado. Y una vez que hubo terminado de leer el papel se dio cuenta de lo que le había estado molestando del poema desde la primera vez que lo leyó.

- No puede ser ...

- ¿Qué cosa no puede ser, Changmin? - Preguntó Yoochun que se estaba comenzando a preocupar por el comportamiento de Changmin. - ¿Qué ocurre?

-K-Kuguar ... - Dijo Changmin mirando a Yoochun. - Ya lo saben.

- ¿A qué te refieres? - Preguntó Yoochun.

"Descuidados e ingenuos
Fueron mis tres caballeros
Con un gusto que añoro
Vuelvo a mi hogar a disfrutar mi tesoro.

Buen final obtuve ahora en mi misión,
Y la eterna justicia fue ahora derrotada y pisoteada.
Me río ahora en sus caras, hermanos.
La Rosa de los Vientos está por fin en mis manos."

Leyó Changmin en voz alta. - Fueron mis tres caballeros. - Repitió. - Supuestamente fuiste tú el que escribió esto, ¿no?. Y en la Comisaría, los que estamos encargados de atraparte somos el Comandante, el Oficial Jaejoong, el Inspector Yunho y yo.

- Cuatro personas ... - Dijo Yoochun que ya entendía el razonamiento de Changmin.

- Exacto. Somos cuatro personas, no tres como dice la carta. - Dijo Changmin.

- Entonces, esto quiere decir que ... - Dijo Yoochun mirando a Changmin.

- Que la persona que escribió esta carta sabe que uno de nosotros está de tu lado. - Terminó Changmin.