KINGDOM TVXQ!

CLOSE 2U
Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

La escencia en el atico cap 5

1 año después…

Yunho

Cada día que me despertaba en este cuarto oscuro, vacío…cada vez que giraba la cabeza y no veía a nadie a mi lado…pensaba en Jaejoong. Su presencia, su piel fría, sus labios, sus caricias….echaba tanto de menos eso, que muchas veces desee dar marcha atrás en el tiempo.
Todos los días era la misma rutina. En cuanto me levantaba de la cama, me duchaba, vestía, bajaba a buscar la comida y subir de nuevo al apartamento. Pero, hoy, no se el porque se me dio por coger el periódico…quería saber que le pasaba al mundo de mi alrededor.
Para hacer que reaccionara, tenía que ocurrir algo, algo grande. Y eso fue lo que ocurrió. La primera pagina del periódico, en letras grandes: “Uno de los peces gordos de Tokio, Hong Lee, entra en quiebra.” Me puse a leer la noticia…mi jefe esta en quiebra, “tan mal le ha ido sin mi?”Eso fue lo que pensé.
Seguí leyendo más abajo hasta encontrar lo que buscaba.
Hatami Fuyiwara…el otro pez gordo de Tokio, gracias a la caída de Hong Lee, cada vez se hace más rico…-Tiré el periódico. Y una sonrisa se dibujo en mi cara.-así que el jefe de Jaejoong ahora es más poderoso…pero…con lo codiciosos que son los de su clase, querrá aún más.

Cogí el primer avión de regreso a Tokio. Y en cuanto llegue lo primero que hice fue ir junto a mi antiguo jefe.
No fue difícil localizarlo, si lo conoces tan bien como yo. Se encontraba en un club de mala muerte bebiendo y bebiendo, parecía que quería morir.
Me senté en el sofá enfrente del de él, me miró, puso los ojos en blanco, parecía haber visto a un fantasma.
Hola…-fue lo primero que le dije, haber si reaccionaba.
Yu…Yunho?..no no puede ser, el alcohol me esta jugando malas pasadas.-se frotó los ojos.
No soy una ilusión…-me miró de nuevo.
Oh dios mío!!!! Yunho…vas… vas a volver conmigo, verdad? Así saldremos de la quiebra-deje que se ilusionara por un momento antes de decirle lo que no se esperaba.- volverás a trabajar para mí!!!?-le miré.
escucha muy bien porque solo te diré esto una vez…-asintió.
Qué pasa? si es por el dinero no te preocupes te pagaré…
Yo, no volveré a trabajar para ti…-borró la sonrisa de su cara, y se dibujo en la mía.-tu serás el que trabaje para mi…puso expresión de confusión.
Qué?¿ qué dices…¿?
Te sacaré de la quiebra…pagando todas tu deudas…pero con una condición..
Trabajar para ti…!!de qué coño me hablas? Y de qué condición me hablas…?
Yo seré el nuevo propietario de todos los clubs, restaurantes…de todo lo que te pertenece.
Como te atreves? Te voy ha…-me levanté.
No estas en situación de amenazarme…sino aceptas esta condición…pues PUDRETE!!!!-empecé a caminar hacia la salida, con pasó lento.
De acuerdo acepto tu condición...-me giré-te lo daré todo.
Bien…y, la prensa no se debe enterar de nada de esto sino.-le miré amenazante-soltaré todos tu tratos sucios incluidos estafas y asesinatos.
Eres un…!
Estafador, cabrón…Lo aprendí del mejor!!!-le miré y sonreí. La primera parte de mi plan ya estaba.

En menos de una semana obtuve los papeles con las propiedades a mi nombre, y la prensa no sabía nada. Eso era bueno.
Espere una semana más, antes de presentarme delante del jefe de Jaejoong.
Le cité en su propia oficina. Ya en su despacho, retiró a sus hombres y yo a los míos, quedando así completamente solos.

Vaya vaya…-dijó él sentándose en su asiento-así que el dueño del otro imperio, ahora eres tú…un puto.
Que será tuyo si aceptas mi trato…-puso cara de confusión.
Y por qué crees que quiero esas propiedades… ¿?
Porque quieres más poder…más dinero…tener todo bajo tu control.
..-no dijo nada.
Quieres escuchar mi proposición ¿?-asintió- mi proposición es, todo este imperio-puse los papeles de las propiedades encima de su mesa-a cambio de la libertad de Jaejoong…
JAJAJ!!a cambio de un puto…que trato más desigual...
Acepta ¿?-le extendí la mano, una mano que el estrecho al momento.
Claro que sí…-sonrió. Me levanté.
Las propiedades ya están a su nombre…
Qué¿?
Es que sabía que aceptaría…ya que usted es más listo que mi jefe.-fui hacía la puerta. Mientras el miraba los papeles de las propiedades…esperaba que no se diera cuenta de la estafa.
Oye…-mierda, ya se dio cuenta.
Si?¿
Quiero preguntártelo…por qué todas estas propiedades por ese puto…solo es un tío cachondo y guapo ¿?
Porque para mí…no es solo un puto.
Salí por aquella puerta victorioso. Aquel tío era imbécil, había cambiado al hombre que lo había vuelto rico por unos papeles que no valían nada y un montón de deudas. Ya que las deudas de mi jefe eran tan grandes que ni vendiendo todas las propiedades se podían pagar. Este pez gordo era el siguiente en caer.
Al poco de tres semanas mi jefe se suicido en su apartamento…y, el jefe de Jaejoong, después de aquella estafa perdió la mayoría de sus propiedades pagando las grandes deudas, llegando a una depresión total y a la ruina.
Ahora debía encargarme de Jaejoong.


Jaejoong

Ya no tengo trabajo. Mi jefe me despidió sin algún motivo, solo me dijo que ya no me necesitaba y me dio un sobre que debía ser abierto el 3 de febrero…por que ese día¿?

Hoy tres de febrero, abrí el sobre.

Estimado señorito Jaejoong:

Soy el señor dependiente. Siento las molestias pero, como estuvimos de vacaciones hasta el día de hoy no le podía avisar. Después de que se marchara del ático dejo varias cosas suyas aquí. Sería tan amable de venirlas a buscar ¿?

Dependiente.


Para esto tanto rollo…-suspiré-tendré que ir a buscarlas.

Cogí un taxi que me llevó hasta la puerta de aquel hotel. En recepción estaba un chico joven.
Hola…disculpe pero vengo a buscar unas cosas que me deje en el ático.-el chico me miró.
Es usted el señorito Jaejoong?¿
Si…
Bien-me dio una llave-suba al ático, enfrente de la ventana están sus cosas.
Gracias.

Subí hasta el ático. Abrí la puerta y miré dentro. Un montón de recuerdos me vinieron a la mente de aquel lugar…recuerdos cálidos, recuerdos de Yunho. Fui rápido hasta la ventana, no quería estar más en aquel lugar, no quería derramar más lágrimas. Pero al ver lo que había en la ventana no pude evitar derramar alguna que otra lágrima.
EL collar que llevaba Yunho, mi collar estaba allí. Por qué ¿? Por qué me duele tanto el corazón…que es este sentimiento…
Tan concentrado estaba en saber que era es sentimiento que no me había dado cuenta de que alguien se acercaba por detrás y me había envuelto en un abrazo cálido. Sentí que apoyaba su cabeza en mi hombro.
Te prometí que volvería…y lo he hecho. Te e echado tanto de menos…-me giré para mirar quien era…sin deshacer aquel abrazo cálido.
Yunho…-posé mi mano en su rostro. Realmente era Yunho. Me acercó más a él…rozando así nuestras caderas una contra la otra. Y me besó, un beso brusco y a la vez delicado…un beso ardiente.

Ahora si sabía de que era aquel sentimiento, estaba enamorado profundamente de Yunho le amaba. Le quería.

Fin

"Riete un poco xD"



Bueno esta sección... bueno casi sección creo XP

es para animarlas chicas... por ejemplo justo tenias unas tareas no las lograste terminar, llevaste muchos cursos o te peleaste con alguien o solo quieres reirte un poco esta sección te animara :D 99.9 % COMPROBADO el otro 0.1 % son de personas que se lo toman muy racionalmente y toman el té levantando el dedito:P.


(asi)



Bueno bueno... comenzemos dale click al menu




Creditos:

*****....Rising Gods of the East..... *****
A mi amiga Eva XD(que siempre que puede me pasa imagenes)
A eli que le encanta el YunJae y Min xD
Al internet
A las creadoras de tan buenas imagenes y no olvidemos graciosas :D
A aemin (si nuestra querida administradora)
A yuuki xD

Feliz Cumpleaños FLORZHIA


(realmente cuando trate de hacer esta imagen estaba más grande que paso no lo se x_x)


Si como vieron hoy es el cumpleaños de nuestra querida amiga( y administradora tambien :P que no se olvide esta parte ) FLORZHIA, si la autora de nuestro bien conocido fic S..E..X (*¬*...)

eee¡¡¡ viva viva ¡¡¡¡ *silbidos*


ya cumplio 20

si,como bien saben es la mejor edad junto con los 21, 22, 23....40...¿?


Te deseamos muchas felicidades Florzhia...


espero que nos acompañes mucho más tiempo en el blog... y que pasemos juntas muchos momentos divertidos ... con nuestras muy queridas posteadoras del blog y tambien con aquellas que se pasan de vez en cuando (jajajaja plop hasta aqui las molesto eh chicas : P)



bueno ...bueno X3 como esto se hace largo comenzemos con los saludos ¡¡¡¡
http://i167.photobucket.com/albums/u147/neko_yuuki/dsfgdfg.gif

(que lindo... yuuki ,que bonito como no lo vamos a poner >////<)


U-know y Micky: Viva Viva Florzhia¡¡¡



Problema Hormonal - Capítulo Especial Dos: ¿YunJae…? parte2

Capítulo Especial Dos: ¿YunJae…?

Segunda Parte:


Era su cumpleaños número quince y estaba que se orinaba de miedo. Tenía lo que se llamaban ‘Sentimientos contradictorios’, estaba feliz por cumplir de una vez por todas la edad en la que tendría de una vez el estirón que tanto soñaba y por otro lado el señor Lee SooMan lo había llamado a su oficina. Por tales motivos estaba feliz y a la vez muriéndose de los nervios, el señor Lee no era reconocido por su amabilidad y trato dulce, si no por su mal carácter y su voz severa, y él era un chico sensible, si le gritaban, pues… lloraría.


– Con permiso. – Tímidamente asomó su cabecita castaña por el hueco en la puerta, observando el interior de esa gran oficina. El señor Lee estaba sentado/desparramado sobre una silla grande y a la vista cómoda, mientras que a unos metros de él estaba tres de sus hyung, perfectamente alineados.

– Pasa ChangMin, te estábamos esperando. – Hizo más venias de las necesarias al internarse en la oficina y se ubicó junto entre JaeJoong y JunSu, quien le hacía señas para que se acercara más al grupo.

– ¿Nos dirá ahora que sucede, señor? – Sorpresa, no podía de definir ese sentimiento de otra forma. Sorpresa y admiración, su hyung YunHo se mostraba entero y firme, sin la más mínima muestra de duda o temor en su voz. En definitiva era un hyung con mucho carácter, un carácter que emulaba tener a futuro.

– Si y lo haré rápido para que vuelvan a sus actividades. – ChangMin jugó con sus manos por detrás de su espalda, nervioso, hasta que una de ellas fue atrapada por la de JaeJoong, quien le sonreía amablemente en lo que acariciaba apacible el dorso. ChangMin se sonrojó ante tal gesto, pero no apartó su mano en ningún momento, ya que se sentía a gusto con esa cercanía que le ofrecía el mayor. – Ustedes cuatro han sido seleccionados para el nuevo proyecto de la disquera y desde hoy tendrán clases especiales para desarrollar sus habilidades. – ChangMin abrió los ojos más de lo normal, ¿significaba eso que no lo iban a echar de la disquera? – JunSu y YunHo, sus profesores de baile me dieron excelentes recomendaciones de ustedes dos y confió en que ayudarán a sus otros dos compañeros a nivelarse.

– Délo por hecho, señor. – Dijo YunHo, con la misma voz firme que ChangMin envidiaba, pero envidia de la buena.

– JaeJoong y ChangMin, ustedes son los mejores en sus clases de vocalización y canto y quiero que den su mejor esfuerzo para que este proyecto salga a flote. – ¿Qué? ¿cómo que él era de los mejores en canto? No se lo creía, debía haber algún error.

– Haremos lo mejor que podamos, señor Lee. – Dijo JaeJoong, en lo que entrelazaba sus dedos con los del menor.

– Eso espero. Orienten a sus compañeros en todo lo que sea necesario y si de aquí a unos meses veo mejoría, el proyecto se concretará.

– ¿Quiere decir que debutaremos como cantantes? – Consultó JunSu, en tono por demás esperanzado.

– Sólo si veo mejorías sustanciales. Sus profesores me darán informes semanales y al cabo de cuatro meses los someteré a una prueba. Si la pasan con éxito estarán a un paso de ser cantantes. – Oh, ¡Iluminado sea SooMan! Si todo le salía bien en cuatro meses estaría rumbo a ser una estrella. – Ya se pueden retirar, en una hora comienza su primera clase en el salón tres de música y no los quiero ahí tarde ¿entendido?

– Si, señor. ¿algo más? – Consultó YunHo, antes de que se dispusieran a salir del lugar.

– Si, casi lo olvidaba. Ahora que son parte de un proyecto formal de la SM sus gastos en alimentación y vivienda corren por parte de la compañía, así que aprovechen de ir a celebrar al casino.

– Gracias señor, con su permiso. – Salieron sin hacer ruido, primero JunSu saltando, luego JaeJoong y ChangMin de la mano, y por ultimo YunHo, quien, a la forma inocentona y aniñada de ver la vida de ChangMin, tenía cara de dolor de estómago.

– ¡Ah~! ¡Que emoción! – Gritó JunSu una vez estuvieron los cuatro en el pasillo. – Por fin estamos en un proyecto grande ¿estás feliz ChangMin? De seguro es tu mejor cumpleaños.

– ¿Cumpleaños? – Consultó el mayor, con cara de no entender nada.

– Si, hoy cumplo quince años, hyung. – Le contestó ChangMin, con esa vocecita tímida que tanto a JaeJoong como a YunHo le provocaban ganas de comérselo a besos.

– ¡No lo sabía! – Se quejó JaeJoong, soltando en ese momento la mano del menor. – Si me lo hubieses dicho ayer te habría preparado algo, por ultimo te habría comprado un dulce.

– No hyung, no es tan importante. – La verdad es que le daba mucha vergüenza decirle tal cosa a sus hyung. Era como “Hyung, mañana cumplo años, cómprame un regalo” y eso ChangMin no se lo podía permitir.

– Si lo es, ahora tenemos dos motivos por los que celebrar. – YunHo se le acercó, apretujándolo entre sus brazos. – Felicidades, pequeño. – Al final, tras soltarlo, le esparció el cabello, desordenándoselo.

– Gra-gracias hyung. – Estaba avergonzado. La cercanía de su hyung, para ChangMin, era… despampanante. Con regularidad se sentía insignificante junto a la seguridad y el desplante con el que generalmente se desenvolvía su hyung, en toda ocasión, y eso lo hacía sentir una admiración y un respeto que nunca pensó sentir por alguien tan cercano a su edad.

– Minnie… – Vio los brazos de su hyung mayor abiertos de par en par, acercándose a él. – Ven aquí, bebito. – ¿Bebito? Como fuese, su hyung lo envolvía por completo entre ese par de extremidades, haciéndolo sentir más bajo de lo que era. – Felices quince.

– Muchas… muchas gracias. – Era lo mismo con su Hyung JaeJoong. Algo tenía este que, en un principio lo hacía parecer inalcanzable y frió, mas, una vez que se le daba la oportunidad, era la persona más cariñosa y cálida que creía haber conocido. Se sentía reconfortado y a gusto cerca de él y, aunque era un sentimiento distinto que con YunHo, se sentía pequeño junto a JaeJoong, ya que este se mostraba como un hyung responsable y muy… ¿maternal era la palabra?

– ¡Yo también quiero! – Gritó JunSu, con entusiasmo, haciendo que JaeJoong soltara a ChangMin de una vez por todas.

– Pero hyung, tú ya me saludaste por mi cumpleaños. – ChangMin estaba confundido ¿para que otro abrazo? ¿era el día de abrazar al Dongsaeng menor y él no lo sabía?

– ¿Y que? También quiero abrazar al bebé del grupo. – Tal como lo dijo JunSu abrazó al menor con cariño, quien sólo se dejó hacer por los brazos de su hyung. Ese hyung que lo había apoyado y acompañado desde su llegada como trainer a SM.


La siguiente hora se la pasaron en la cafetería, conversando de cosas que de verdad no tenían sentido, pero que en boca de JunSu daban mucha risa. Por otro lado ChangMin se sentía extraño, es decir, estaba feliz por su cumpleaños y por la noticia de ser parte de un proyecto, pero a la vez sentía que no todo estaba bien entre sus hyung mayores. Se veían normales, le hablaban JunSu y a él, sin embargo, ChangMin estaba seguro de que no se habían cruzado ni una sólo palabra entre ellos y eso era raro. Desde que los conoció YunHo y JaeJoong compartían una relación casi simbiótica, no podían vivir el uno sin el otro y a cada movimientos que hacía uno de ellos el otro respondía con uno acompasado o a juego, se miraban a los ojos y a la vez se daban discursos con cada pestañeo, se abrazaban y ChangMin estaba seguro de que se volvían una sola persona, se sonreían y el mundo a su alrededor desaparecía ¿y ahora? Ni miradas, ni abrazos, ni toques, ni risas… eran… como dos personas separadas, que vivían ignorando la existencia del otro, casi como si estuvieran en lados distintos del universo.

ChangMin se sintió incómodo y de cierta forma culpable ¿cómo no se había percatado antes? Debía hacer algo para que sus hyung volviesen a ser los de antes, para que volviesen a tener esa conexión casi mágica y que ChangMin consideraba maravillosa y envidiable, ya quisiera él tener a un amigo con el cual tener esa conexión y llegó a pensar que JunSu hyung podría serlo, más éste era harina de otro trigo, tenía su propio mundo, hasta su propio universo y ChangMin no dudaba que incluso su propia dimensión, y eso era inalcanzable. Tal vez una persona con las mismas características de JunSu, así con su propio todo, podría llegar a compatibilizar con él hasta ese punto, pero de seguro no sería él. Por el momento se conformaba con ser acogido por esos tres cariñosos hyung y con buscar la forma de que los dos mayores arreglaran esa diferencia que los mantenía alejados.

No fue fácil, no, para nada. Quien dijo alguna vez “Querer es poder” era un maldito hipócrita y ChangMin lo odiaba, ya que el quería, lo deseaba más que nada, pero en esos cuatro meses sus hyung mayores con suerte y se habían hablado. Intercambiaban parcas palabras en los ensayos, cruzaban miradas por menos de un par de milésimas y al instante las apartaban, mirando hacía otro lado con cierto despreció. ChangMin creyó ver a YunHo hyung sonrojado en una ocasión, tras compartir una mirada furtiva con su hyung mayor, pero luego pensó que se debía a la practica de baile, mas, al ver a JaeJoong hacer lo mismo, tras una practica de canto, como que le pareció sospechoso.

Entendía que se habían peleado por algo que desconocía, entendía también que ese “algo” los mantenía distanciados, lo que no entendía es porqué ese “algo” los hacía sonrojarse. En su mente de niño no cabía la respuesta para tal incertidumbre y pese a que JunSu hyung le decía que en algún momento los dos mayores se las arreglarían solos, ChangMin no dejaba de pensar que ese “algo” era el culpable de todo el embrollo. Intentó averiguar de qué se podría tratar, pero hablar con los amigos de sus hyung le daba vergüenza. DongHae hyung le no le parecía un mal tipo, mas le daba la impresión de que se reiría en su cara si le preguntaba. Heechul hyung por su parte era un tema complejo, no dudaba en que él si le diría que había pasado, más temía que en el proceso su alocado hyung lo acosara y… Ehm… ¿lo desvirgara con los ojos? Daba igual, HeeChul hyung no era seguro.

El plazo que les había dado el señor SooMan se había cumplido, habían dado la prueba que los había tenido por días con los nervios de puntas, y ahora estaban en la oficina de jefe esperando saber los resultados.


– Chicos… – Comenzó a decir el único adulto del lugar. – Quiero felicitarlos… – Hubo unos segundos en lo que estuvo seguro que ni él ni sus hyung respiraron. – Han mejorado de forma espectacular en estos meses y han aprobado la prueba que se les practicó. – Gritaría, estaba seguro de que gritaría de felicidad en cualquier instante. – Pero… – Oh, no ¿”Pero…”? ¿Pero qué? ¡Odiaba los malditos “Pero”! Tanto o más como ese “algo” que no permitía que hubiese paz entre sus hyung. – Con el consejo hemos llegar al consenso de que algo les hace falta para ser un grupo completo.

– ¿Qué es señor? Nos esforzaremos más por obtenerlo. – Dijo YunHo, con esa voz firme que hacía que las piernas de ChangMin flaquearan.

– No será necesario, hemos exportado el complemento perfecto para ustedes.

– ¿Exportado? ¿se refiere a que trajeron algo de otro país? – La voz calma y suave de JaeJoong lo recomponía, sentía que lo envolvía y lo elevaba, a la vez que lo hacía sonrojarse al notar ese timbre tan parecido al de su abuelita.

– Si, de Estados Unidos para ser precisos. – ¿EE.UU.? ¿Qué era? ¿un equipo de música? ¿una mezcladora de sonidos? – Pasa, adelante. – En ese momento entró a la habitación un joven un poco más alto que él, vestía una camiseta típica de “I Love VI”, jeans gastados en las rodillas, zapatillas de lona, una chaqueta ligera amarrada a la cadera y una gorra oscura con un logo que no supo reconocer. Tenía un aire extraño, misterioso y con un garbo propio de una súper estrella de acción china, como Nicholas Tse o Jackie Chan. – Su nombre es Park YooChun y será el nuevo miembro del grupo. – El joven hizo una leve venia, ocultando su rostro tras la visera de su gorra. – El joven Park ganó el primer lugar en las audiciones hechas por la KBS en EE.UU., así que está sobre cualificado para formar parte de la banda. – ¿Sobre cualificado? ¿era eso posible? – Espero que se lleven bien. – ChangMin tenía un sentimiento extraño, es decir, ellos cuatro habían estado por meses trabajando como una banda y de repente “exportaban” a un nuevo componente sobre calificado para que trabajara con ellos. No es que dudara del criterio de los managers, sólo le resultaba muy repentino. – Ve a saludar, YooChun, con confianza.

– Hi, my name is Park YooChun, nice to meet you. – El extranjero se acercó al primero de la fila, quien resulto ser JunSu, ofreciéndole la mano junto con una gran sonrisa.

– Oh… eh… Jelou… aim Kim JunSu… – ChangMin miró a su hyung sin poder creérselo ¿así de malo era en inglés? – Eh… ChangMin, ayuda. – ¿Qué otra opción quedaba? JunSu hablaba un inglés del asco, JaeJoong tenía cara de póquer y era obvio que no había entendido ni pío, y por la cara descompuesta de YunHo hyung, pues él tampoco.

– Hello, YooChun. Welcome to Korea and this band. – Era primordial darle la bienvenida, era un signo de buena educación. – My name is Shim ChangMin. – Hizo una venia, que YooChun correspondió. – And they are my hyungs… – No sabía si YooChun entendería la palabra hyung, pero si tenía nombre de coreano y cara de coreano ¿debía saber algo de coreano, no? – Kim JaeJoong. – Su hyung puso cara de no entender cuando lo nombró, más al ver a YooChun hacerle una venía lo imitó. – And Jung YunHo. – YunHo repitió la acción antes hecha por JaeJoong, saludando a YooChun.

– Thank you baby for the welcome, but… – Hizo una pausa, en lo que se quitaba la gorra. – No es necesario que me hablen en inglés. Sé coreano.

– ¿Entonces para que te presentas en inglés? – Consulto JunSu, indignado. …l casi se había desmayado de los puros nervios al intentar hablar en un idioma que le era totalmente indescifrable. – Casi me muero de la vergüenza al hablarte.

– No sé, me dieron ganas. – Se alzó levemente de hombros, restándole importancia al asunto. – Además… – Ahogó una risita, mientras se volvía a poner la gorra. – Tu cara fue chistosa.

– ¡Oye! – JunSu lo golpeó levemente con la palma de su mano en el hombro. Se sentía ofendido, pero no se podía enojar con el nuevo. Algo en él le resultaba curioso y quería averiguar más sobre su persona. En una de esas lograba que YooChun le diese clases de inglés, ya que las necesitaba con urgencia.

– Lo siento hyungs. – Se disculpó con los dos mayores, acariciando su hombro con parsimonia. – Mi nombre es Park YooChun, pueden decirme así o Micky, como prefieran. – Al final volvió a repetir la típica venia de presentación que había estado haciendo desde que llegó a la oficina.

– ¿Micky? – Consultó el mayor de los cinco, confuso. ¿desde cuando a los YooChun se les decía Micky? Que el recordase, pues… ¿no que se les decía YooChunnie? – ¿Por qué?

– Porque los norteamericanos renombran todo lo que no pueden pronunciar, como los “Californians rolls”, ya que “Sushi” a ellos les suena a sacrilegio. – YooChun se consideraba un chico tímido, pero de una forma extraña esos cuatro jóvenes lo hacían sentir cómodo, sobre todo el que había saludado primero, JunSu, quien tenía una cara muy linda que inspiraba alegría y confianza.

– Ya, jóvenes, luego se conocerán bien, ahora tengo otra noticia que darles. – ¿Otra noticia? ChangMin, JunSu, JaeJoong y YunHo estaban confundidos ¿habría más cosas nuevas? Ya les bastaba con un nuevo integrante ¿con que les saldría hora? ¿un cambió de look? ¿un cambio de empresa? ¿se casa SooMan?

– A partir del miércoles comenzaran a vivir los cinco juntos en un departamento, solos. – ChangMin se sintió mareado y de no ser por YunHo que lo sostuvo por los hombros y JaeJoong que le sujetó las manos, se hubiese ido de cara al suelo, y no era para menos. A sus quince años con cuatro meses tendría que dejar su casa e irse a vivir con un cuarteto de chicos uno o dos años mayor que él. Ya no llegaría a su casa y su madre lo esperaría con la cena lista, ya no llegaría a casa y sus hermanas se le lanzarían encima preguntándole a que Idol había visto ese día, ya no llegaría a casa y su padre le exigiría ponerse a estudiar, y en fin, ya no llegaría a su casa, porque ya no sería su casa. – Me contacté con sus padres y la situación está resuelta. YooChun está instalado en el departamento y por el día de hoy tienen libre, así que si quieren ir a conocer su nueva casa son libres de hacerlo.

– Gracias señor. – YunHo hizo una venia en señal de agradecimiento y respeto al jefe. – ¿Eso es todo?

– Si, por hoy es todo, ya veremos el miércoles los demás detalles. – El señor Lee se sentó en su escritorio, comenzando a revisar unos papeles.

– Nos retiramos entonces, con su permiso. – Salieron los cinco a la vez, haciendo planes para ir a conocer el departamento en el que vivirían los cinco de ahí en adelante y para el miércoles los cinco iban cargando cajas y maletas escalera arriba, intentando conocer un poco más al nuevo integrante del grupo, quien amablemente se había ofrecido a ayudar a trasladar las cosas de sus nuevos amigos.


ChangMin estaba más tranquilo, o sea, un tanto más repuesto tras la noticia de irse a vivir con los chicos, pero de otra forma eso le ayudaría con su misión auto impuesta de volver a unir a sus hyung mayores. Tal vez se aliaría con JunSu para crear alguna situación en la que los mayores se reconciliasen, ya que dudaba que a YooChun le importase, por lo menos no creía que le importara, después de todo se acababan de conocer.


– JunSu ¿te puedo hacer una pregunta indiscreta? – Consultó YooChun en un pequeño momento de silencio, observando como ese personaje tan particular, y que tanto le había llamado la atención al entrar en la oficina del jefe, se volteaba con una caja de cartón entre los brazos.

– Claro ¿Qué quieres saber? – JunSu dejó la caja en el suelo, junto a otro par en las que tenía sus cosas.

– Mira, no es que sea un metiche o algo, pero... – Ya había comenzado y no pararía hasta saber la verdad. Hace dos días que venía con la duda y no dejaría que acabase el tercero sin saber lo que tanto lo atormentaba. – No pude evitar darme cuanta y bueno… – JunSu no entendía nada ¿Qué le pasaría a YooChun para que se le notara tan tímido, después de tanto desplante que había mostrado al presentarse hace dos días? – Los hyung… digo, JaeJoong y YunHo ¿Qué rayos les pasa?

– ¿Ah? ¿Qué quieres decir? – Se acercó más al recién llegado, sentándose en el borde de uno de los sofás que tenían en la sala y en el cual YooChun ya estaba acomodado, jugando distraídamente con un peluche que creía era de JunSu.

– Pues… no sé. – Apretó las mejillas peludas del osito que tenía entre las manos. –Me da la sensación de que algo malo les pasa… – Dejó el animalito de felpa a un lado. – ¿tienen ulceras estomacales? – JunSu alzó la ceja, confundido ¿Por qué YooChun creería tal cosa?

– No, no tienen nada que yo sepa. – ¿O si? JunSu estaba conciente de los difíciles periodos que habían pasado tanto YunHo como JaeJoong, sabía que en ocasiones pasaban dos o tres días en los que no comían, sabía que a veces sufrían de dolores de estómago provocados por la gastritis, pero de eso ya hacían varios meses. Desde que habían sido escogidos para el proyecto los dos mayores tenían la comida asegurada y sus estómagos ya deberían estar sanos. – ¿Por qué? – YooChun buscó con la mirada a los otros tres, pero aún no terminaban de subir las escaleras con las últimas cajas.

– Es que… – Se acercó un poco más a JunSu, haciéndole un gesto con la manos para terminar hablándole cerca del oído, por si llegaban los otros tres no los escucharan hablar. – Desde que los conocí tienen cara de dolor de estómago cada vez que están cerca. – O cara de indigestión o de comer un limón. – ¿No son alérgicos el uno al otro? – Si no era cosa del estómago tendría que ser una afección a la piel ¿no?

– No, son los mejores amigos del universo. – Respondió JunSu en el mismo tono confidente que utilizaba YooChun.

– Pues no lo parecen. Incluso tú y yo parecemos más cercanos que ellos.

– Mmm… – JunSu lo pensó por unos segundos, comparando las situaciones y sí, YooChun estaba con lo correcto. – sí, tienes razón.

– Algo habrá que hacer. – YooChun odiaba que las personas se pelearan, porque eso siempre terminaba en separaciones y en sufrimiento para los cercanos. Prueba de eso eran sus propios padres, que hacía 4 años ya ni se miraban. No quería que eso sucediese con los dos mayores y su deber, como tercero en la línea de mayor a menor, era ayudar a mantener la calma. – Viviremos todos juntos de aquí en adelante, si todo sale bien nos convertiremos en cantantes y si siguen así, mancharán la imagen del grupo. Se nota de inmediato cuando hay hostilidad entre dos miembros de una banda.

– ¿Qué podemos hacer? – Consultó JunSu, repentinamente muy angustiado. Había esperado por años la oportunidad de debutar como cantante y no es que fuese egoísta o algo parecido, pero no podía permitir que una situación X ocurrida hacía más de cuatro meses arruinase la oportunidad de todos ellos de brillar.

– Podemos… – Desde el pasillo del edificio se escucharon las voces de YunHo, ChangMin y JaeJoong. Si los escuchaban hablar sobre ellos, o sea, YunHo y JaeJoong, se podían enojar, sobre todo ahora que planeaban hacer algo aún no definido. – Luego hablamos. – YooChun se puso de pié, acción que JunSu imitó, yendo este último donde estaba la caja que antes sostenía y caminando hacía el interior del departamento.

– ChangMin, ten cuidado con eso. – Advirtió JaeJoong una vez entraron al departamento, trayendo a cuestas un par de pesadas cajas que apenas lo dejaban ver. – Te puedes caer.

– No, JaeJoong hyung, está bien, puedo cargarla. – Se defendió ChangMin, haciendo contrapeso con su delgado cuerpo para alzar la pesada maleta de su hyung mayor.

– ¿Seguro? – Consultó YunHo, desocupando como pudo una de sus manos. – Yo la puedo llevar. – Pero al decir eso la enorme caja que cargaba, con el nombre “ChangMin” escrito a un lado y que apenas podía sostener con su otra mano, casi se va al suelo.

– YunHo hyung, es sólo una maleta. – Se quejó ChangMin, un tanto ofendido con la actitud sobreprotectora de los dos mayores. Era un niño y todo lo que quisiesen, pero era capaz de llevar una maleta escaleras arriba por tres pisos.

– ¿Quedan más cajas? – Consultó YooChun, observando como esos tres comenzaban a perderse pasillo adentro, en dirección a las habitaciones.

– Sólo una ¿puedes ir por ella, por favor? – Pidió JaeJoong, antes de perderse en una de las dos habitaciones que tenían. Ya habían decidido el orden de las habitaciones y en la más pequeña, la que tenía un simple camarote, dormirían él y ChangMin. En la otra habitación dormirían YunHo y JunSu en un camarote y YooChun en una cama a parte.

– Claro. – JaeJoong agradeció la amabilidad del chico nuevo, mientras ponía las pesadas cajas sobre un escritorio que había en una esquina e ignoraba a YunHo que traía una de las cajas de ChangMin.

– ChangMin, cuidado con la maleta, tiene el seguro flojo y se pueden caer las cosas. – Le advirtió su hyung mayor, en lo que YunHo salía de la habitación para ir seguramente a la que le correspondía.

– Ajá… – Pero poco caso hizo, sólo quería dejar esa pesada maleta sobre una de las camas y que JaeJoong la moviera luego. No entendía que podía tener ahí dentro, ni que tuviese tanta ropa. Parecía más que traía consigo una colección de bloques de cemento o puede que no fuese nada y el estaba muy debilucho, pero prefería pensar que dentro había una barra de acerote varios kilos. – Oh… – Miró avergonzado como toda la ropa se esparcía sobre la cama, yendo a parar varias cosas en el suelo.


Desesperado comenzó a recoger las prendas una por una, metiéndolas en la destartalada maleta que poco ayudaba con el orden. Por suerte JaeJoong hyung no se había percatado aún, ya que estaba distraído eligiendo el mejor lugar para poner un par peluches en una de las repisas que estaban a sus espaldas. Por lo menos tendría unos cuantos minutos para meter todo dentro una vez más y que así su hyung no se enojase, pero también la curiosidad era fuerte y deseaba saber que rayos era eso que tanto pesaba. Pantalones, camisetas, calcetines, ropa interior… aburrido. Veamos… algunas fotos enmarcadas de lo que intuía era la familia de JaeJoong, había muchas, muchas mujeres muy lindas y un pálido, delgado y tierno JaeJoong en medio de todas ellas. O eran sus hermanas, sobrinas, primas y tías o JaeJoong se había sacado una foto con todas las damas de un burdel cuando tenía diez años. ¿Qué más? Una alcancía un tanto ligera, un par de discos, un peluche medio aplastado y… ¿una sospechosa caja que decía “No tocar”? parecía pesada… mmm… si, era pesada y JaeJoong hyung justo en ese momento salía con complejo de diseñador de interiores y estaba como loco mirando desde todos los ángulos posibles el peluche sobre la repisa de madera. A vista de ChangMin ese peluche se veía bien, pero JaeJoong parecía no pensar igual, ya que lo movía apenas un milímetro y luego volvía a mirarlo desde todos lados.

¿Qué hacía? ¿Abría la caja o no? Definitivamente ahí podría estar la respuesta de ese “algo” que desunía a sus hyung, pero también estaba la posibilidad de que sólo fuesen cosas privadas de JaeJoong y se enojaría con el si lo descubría husmeando… mmm… ¡Que va! La abriría y si JaeJoong lo descubría con las manos en la masa, pues le diría que las cosas se habían caído de la maleta y sólo las estaba recogiendo. Levantó la tapa sólo unos centímetros, observando de reojo como JaeJoong estaba en se momento metido de cabeza dentro de una gran caja, buscando vaya Buda a saber que cosa.

Dejó la tapa a un lado, sacando de la caja lo primero que había. Un montón de fotos, algunas con los bordes rotos, otras arrugadas y medio estiradas y en general la mayoría parecían arrancadas a la fuerza de la superficie en la que antes estaban pegadas. No podía definir el sentimiento que le provocaba ver esas fotos de otra forma que no fuese “Nostalgia”, ya que en cada una de ellas sus hyung mayores estaban abrazados, o sonriendo, o riendo, o haciendo muecas o simplemente uno junto al otro. Hacía meses que no veía nada parecido y de verdad que extrañaba presenciar esas escenas. Apartó las fotos, dejándolas sobre la tapa de la caja sobre la cama, en lo que le daba una mirada a su inquieto hyung que ya había logrado sacar las cosas de la caja y ahora ordenaba esos libros en orden alfabético en un estante bajo. JaeJoong era un tanto compulsivo con el orden y eso le agradaba, ya que él también lo era.

Sacó algo sonrojado la siguiente cosa que estaba en la caja, que era nada más y nada menos que una caja de condones ¡Saborizados! Que Siddhartha se revolcase en su tumba, ya que no tenía idea que existiesen condones con sabor ni que su hyung fuese sexualmente activo. Lo ultimo era particularmente extraño, ya que no le había conocido ninguna novia al mayor, mucho menos había oído rumores de una ni nada parecido. Estaba la posibilidad de que sólo los tuviese por precaución, pero ese sello roto a la fuerza y el hecho de que en la caja dijese “20 unidades” y sólo hubiese 19 dentro de la caja… mmm… pues era raro.

Lo siguiente fue observar a su hyung literalmente metido dentro del armario, ordenando los zapatos de ambos por tipo, color y no sabía bien, pero al parecer también por material. Hurgó más en la caja, encontrando unos cuantos accesorios nada sospechosos, como 50 cartas nunca enviadas, lo que creía era un diario y por último una cajita negra para anillos. Lo accesorios los ignoró, ay que bien sabía que JaeJoong siempre los usaba, así que de inmediato pasó de ellas y se fue a lo interesante. Todas las cartas tenía como destinatario a YunHo hyung, pero era obvio que JaeJoong nunca las había enviado y de seguro eran una invitación a hacer las pases, ya que todas las fechas rondaban desde mediados de febrero hasta finales del mes pasado. El diario tenía el típico candado de llave universal, mas ni rastro de una llave. Tal vez estaba dentro de la cajita de terciopelo.

Le dio una última mirada a su hyung, quien seguía ocupado acomodando algo dentro del armario y abrió la cajita. Eso definitivamente no era una llave, no era ni siquiera una joya para estar metida dentro de la cajita de terciopelo, eso era… ¿Qué era? Sacó esa cosa de la caja ¿acaso era…? ¡Una tanga! Sí, era una tanga. La recordaba, JaeJoong la había usado el día del cumpleaños de YunHo, el último día que los había visto felices y compartiendo esa relación de amistad masculina tan fácil de malinterpretar. Esa tanga algo tendría que ver, estaba seguro ¿Por qué otro motivo la tendría JaeJoong? ¿No que era para YunHo hyung? Raro, muy raro…


– ChangMinnie, ¿tienes algún…? – Se quedó de piedra. JaeJoong lo había descubierto ¡Y con las manos en la tanga! – Eso es mío. – JaeJoong iba directo a quitarle la tanga de las manos, más la voz ronca de YunHo hyung y su sonriente cara asomada por la puerta los distrajeron a ambos.

– ChangMin, tengo algo para… – YunHo detuvo sus palabras, observando esa pequeña prende entre las manos de su dongsaeng. Hacía meses que no veía esa cosa. – ¿Esa es mi tanga?

– No. – JaeJoong le quitó de inmediato la tanga de las manos al menor, metiéndosela con recelo en el bolsillo del pantalón. – Es mi tanga.

– Es mía. – Le corrigió YunHo, con voz severa. Reconocía era tanga, reconocía esas tiras negras y esa piel sintética naranja y negra. ChangMin tembló en ese momento. Los dos mayores no se veían nada felices y ChangMin sabía que era culpa suya. – HeeChul me la dio. – Se internó a paso firme en la habitación, quedando de pie frente a JaeJoong.

– Pues quédate con tu tanga si quieres. – Con desprecio JaeJoong le arrojó la tanga en plena cara a YunHo.

– No quiero nada que haya tocado su cochino trasero. – YunHo tomó con desprecio la prenda y la arrojó al suelo, indignado.

– ¿Ahora es un cochino trasero? – Oh… JaeJoong hyung se veía muy enojado. – Hace cuatro meses no parecías pensar eso. – ChangMin intentó procesar esa información ¿se refería acaso a ese baile en tanga en el que JaeJoong había andado casi como dio lo envió al mundo sobre el regazo de YunHo? En esa ocasión YunHo no parecía molesto ni por la tanga ni por el pálido trasero del mayor, incluso lo miraba con cariño, así que seguramente se refería a eso.

– Hace cuatro meses las cosas eran muy distintas. – Si, es verdad, las cosas eran distintas. ChangMin estaba seguro que hace cuatro meses los dos mayores jamás habrían peleado por una tanga.

– ¿Distintas? – JaeJoong alzó una de sus delgadas cejas, mismas que HeeChul le había depilado obligadamente un par de días antes – ¡Pues serían iguales de no ser por tu culpa!

– ¡¿Mi culpa?! ¡Fue tú culpa! ¡Tú me arrastraste hasta ese maldito club lleno de raros y me hiciste bailar en el concurso! – Estaba asustado. Sus hyung peleaban y el no podía hacer nada, ya que estaba paralizado en su lugar, observando como cada vez las posturas de los otros dos eran más amenazantes y oyendo como sus voces subían en intensidad.

– ¡Yo no te obligué a entrar, no te obligué a bailar, no te obligué a beber y a nada de lo que pasó después! – ChangMin ahogó un sollozo. Los mayores se matarían, oh Buda, se matarían y lo harían frente a sus ojos, y todo porque estaba tan asustado que no podía intervenir. Por favor, que llegara JunSu o por último YooChun, algunos de los dos, daba igual, pero que los detuvieran.

– ¡Eres un maldito hipócrita! – Pasos… ¡Si, eran pasos! Pasos presurosos que atravesaban el pasillo a toda velocidad, para terminar con un JunSu con cara de trauma entrando por la puerta.

– ¡YunHo, no! – Por instinto o por simple estupidez, lo que fuese, JunSu se interpuso entre YunHo y JaeJoong al ver que el primero alzaba amenazante una de sus manos.

– ¡¿Qué piensas a hacer?! – Gritó JaeJoong, intentando esquivar a JunSu para llegar a YunHo. – ¿Golpearme? ¡A ver si eres tan hombrecito para hacerlo! – YunHo se impulsó con los pies para lanzarse sobre JaeJoong, pero JunSu lo detuvo al abrazarlo con fuerza. – ¡No eres capaz ni de enfrentar tus problemas, no serás capaz de golpearme! – YunHo estaba enardecidito. Por meses se había tragado toda esa frustración, dolor, confusión y una lista enorme de sentimientos. Ahora que los podía sacar todos no se detendría.

– ¡Basta, por favor! – Gritaba JunSu, desesperado. Apretando con más fuerza el pecho de YunHo para que no avanzara, más era difícil teniendo en cuenta la notable fuerza física extra que poseía su nombrado líder hace dos meses.

– ¡Intenté hablar contigo esa mañana, pero me echaste del departamento! – JunSu comenzó a llorar. Estaba aterrado. Si YunHo se lograba soltar de su abrazo se lanzaría sobre el mayor y las cosas no terminarían nada de bien. Sabía que YunHo sabía artes marciales y JaeJoong se pasaba horas y horas en el gimnasio. Ambos eran muy fuertes y una pelea cuerpo a cuerpo entre los dos sería catastrófica.

– ¡No quería hablar en ese momento, estaba muerto de miedo! – Gritó JaeJoong, enardecido. ¿cómo se atrevía YunHo a culparlo de la situación?

– ¡Ya no griten! – Rogó JunSu, ya sin fuerzas, dejándose caer lentamente hacia el suelo, aún envolviendo con sus brazos el cuerpo de YunHo.

– ¡Pues aún lo estás! – YunHo se sintió extraño, de repente ya no sentía ese calor que le envolvía el pecho, si no que este había bajado hasta quedarse en sus pantorrillas. – ¡No me has querido mirar a la cara en 4 meses!

– ¡Eres tú el que no me ha querido mirar! – Estaba totalmente cegado por todos esos sentimientos aglomerados en el pecho y no le importaba nadie, sólo quería quitarse todo ese peso de encima y sentirse liviano luego de meses.

– ¡BASTA! – Gritó JunSu con todas sus fuerzas, mientras derramaba lágrimas gruesas que mojaban el pantalón de YunHo. – Basta… por favor ya-ya no griten… ya no…

– JunSu… – Sólo ahí fue conciente de lo que hacían. JaeJoong se sintió horrible al someter a sus dos dongsaeng a tal escena y YunHo estaba que se daba cabezazos contra la pared de lo tonto que se sentía. El líder se agachó a ras de suelo, acariciando la cabeza de JunSu, intentando calmarlo.

– Hy-hyung… – JaeJoong reaccionó ante tal susurro, llevando su vista hacía el más pequeño del grupo, quien parecía que recién se despertaba de un muy mal sueño. – Hyung… hyung no peleen… – Estaba como ido y con eso JaeJoong y YunHo se dieron cuenta de su error.

– ¡¿Qué está pasado?! – YooChun llegó a todas prisas por la puerta y al instante dejó la pesada caja que tenía entre los brazos en el suelo, importándole muy poco que algo se rompiese. – Desde el primer piso los oí gritar. – Pero ninguno respondió. Tanto JaeJoong como YunHo bajaron la vista, avergonzados, el lo que los dos menores no paraban de llorar. – Es el colmo. Entiendo que estén peleados y que no se quieran hablar, pero no permitiré que involucren JunSu y a ChangMin en sus peleas. – Entró campante a la habitación y de un jalón levantó a un lloroso JunSu del suelo, apartándolo de YunHo, quien sólo lo dejó ir de entre sus brazos. – Puede que sea el tercero de los hyung y el nuevo del grupo… – Abrazó con fuerza a JunSu, haciendo que este de inmediato se ocultara en la curvatura de su cuello. – Puede que no sepa mucho sobre ustedes… – Tonó la mano de ChangMin y lo puso de pie, acercándolo luego hacia él. – Pero hasta que solucionen su tonto problema y dejen de actuar como niños, tendré que hacerme responsable. – Comenzó a retirarse de la habitación, abrazando a los dos menores que sólo se dejaban hacer. – Tienen hasta mañana por la mañana para arreglar sus diferencias, de otra forma me veré obligado a avisarle de esto a los managers. – Y salió de la habitación, cerrando la puerta de paso.

– Se matarán… – Dijo ChangMin, observando como YooChun lo soltaba un poco y le ponía seguro por fuera a la puerta.

– No, no lo harán. – Terminó de ponerle llave a la puerta. – Si no los obligamos a hablar ahora no lo harán nunca.

– ¡No, YooChun, se harán daño! – JunSu intentó quitarle las llaves a YooChun, quien era hasta el momento el único con llaves de todo el departamento.

– No. Ya están más calmados. Ahora debemos ser pacientes y por la mañana veremos si están mejor.

– Pero… – Intentó decir ChangMin, en lo que se secaba unas cuantas lágrimas. – Si no se arreglan.

– Lo harán, tenlo por seguro. – Abrazó a los dos menores y acarició sus espaldas temblorosas. – Prometo que todo estará bien.

– Gracias YooChun… – Susurró JunSu, acurrucándose en el pecho tibio del chico nuevo.

– De nada… – Desordenó el cabello de ambos chicos y luego soltó una risita cómplice. – ¿Se les antoja comida china para cenar?

– ¡Si, si! – Dijo ChangMin, terminando de secar su cara. – Quiero arroz con hongos.

– ¡Eso es lo más caro! – Le dijo JunSu.

– No importa, la empresa paga. – Y no había explicación lógica, pero con ese nuevo hyung ahí presente los dos menores se sentían extrañamente seguros y tranquilos. Ya era hora de que algo de paz llegara a sus vidas tras meses de tensión. Lo único que esperaban es que en realidad los dos mayores se arreglaran.


Notas finales del capítulo:

Las dejaré con la duda por el momento, ya que soy muy malaaaaaa XD.(si eres mala ¬¬ pero como te quiero... XD atte didi)

No, la verdad es que no pude terminar la tercera parte para este día y tenía que actualizar si o si, así que dentro de unos días subiré la tercera y ultima parte de este especial.

Ahora si, aquí sus regalos por acompañarme todos estos 100 días.

Capítulo 3, 2U: http://img162.imageshack.us/img162/2210/phcp32u.jpg

Capítulo 4, JaeMinHo: http://img529.imageshack.us/img529/7804/phcp42dapartejaeminho.jpg

Capítulo Especial Uno, YunJae: http://img193.imageshack.us/img193/7653/phcpesp1yunjae.jpg

Capítulo 6, YooSu: http://img529.imageshack.us/img529/5513/phcp6yoosu.jpg

Y por último....

YooSu, no apto para menores... Nah, mentira XD

http://img189.imageshack.us/img189/9645/phyoosu.jpg

Esas son todas!!!!
Espero que las disfruten mucho!!! a ver si me dicen cuales son sus momentos pfavoritos del fic y les hago una ilustración.

Se las quiere!!!!


Problema Hormonal - Capítulo Especial Dos: ¿YunJae…?

Capítulo Especial Dos: ¿YunJae…?

Primera Parte:


Cumplir 17 años no había sido agradable, cumplir 17 años y despertar con resaca lo era mucho menos, pero cumplir 17 años, despertar con resaca y desnudo con tu mejor amigo en la misma cama… eso… eso si que era muy malo.

– ¡¿Quién es el maldito desconsiderado que interrumpió mi…?! ¿YunHin? – Kim HeeChul se espera a cualquiera, enserio, cualquiera menos a su “hermanito” llegar a esas horas de la mañana y menos en esas fachas tan deplorables, interrumpiendo su sueño de belleza. Confundido, el estrambótico joven terminó de abrir la puerta de su habitación, dejándole el paso libre a su amigo. – ¿Hermanito, que pasó? – Consultó, sacándose unas pinzas que sostenían su cabello en su lugar mientras dormía y se sentó en su cama, una vez que YunHo estuvo dentro de su cuarto y dejó un pesado bolso en el suelo.

– Peleé con JaeJoong. – Dijo sin más, sentándose sobre el bolso y apoyando su espalda en la pared.

– ¿Qué? ¿Pelearon? ¡Pero si ustedes son como uña y mugre! Y obvio que ese escuálido es la mugre… – Que YunHo no reaccionara a ese tipo de comentarios era mala señal… ¿no que siempre defendía al desabrido?

– HeeChul… hi-hice algo horrible… – Su voz que quebró, delatando que se pondría llorar en cualquier momento. A ese punto la cara de HeeChul se desfiguró ¿algo horrible? ¿o sea que…?

– ¡¿MATASTE AL ENCLENQUE?! – Obvio, tenía que armar escándalo, ahora era cómplice de un asesinato.

– ¡No grites! – Fregó sus ojos con fuerza, deteniendo las lágrimas. – Y no, no maté a JaeJoong… – Se llevó ambas manos a la cabeza, acariciando allí donde punzaba con más fuerza. – ¿Puedes ir por DongHae? Quiero que los dos lo sepan…

– ¿Tan malo es?

– Mucho peor…

– Bien… recuéstate por mientras en la cama de YeSung, te vez horrible y necesitas reponerte.

– Gracias… – HeeChul salió de la habitación y avanzó un par de metros, a tres puertas de la suya estaba la habitación que DongHae compartía con esos chicos… ¿cómo se llamaban? Ehm… ah, si, HyukJae y SungMin. Tocó la puerta un par de veces ¿Por qué no habría?

– ¡DongHae! ¡Abre la condenada puerta de una vez! – Aporreó la puerta sin consideración alguna ¿Cuánto pensaba demorarse? ¡Llevaba 30 segundos esperando!

– ¡Ya voy! – ¿Ya voy? Eso no se decía a menos que fueses a abrir la puerta de inmediato y DongHae aún no abría. – ¿Hyung? ¿Qué sucede? – Su cara adormilada era de fotografía, su cabello desparramado y revuelto formaba divertidos bucles por toda su cabeza, sus ojos apenas estaban abiertos y lucían adornados por un par de lagañas, sus labios fruncidos y su ceño arrugado daban a entender que estaba de mal humor.

– Nuestro YunHin nos necesita. – Dijo HeeChul, tomando la mano de DongHae y arrastrándolo a su habitación.

– ¿YunHo? – Restregó sus ojos un par de veces y pestañeó con fuerza, desperezándose y tratando de despabilarse. – ¿Qué le pasó?

– No sé, ahora nos lo contará, pero peleó con el desabrido ese… – Volvió a entrar, llevando a DongHae consigo. La imagen que vio en ese instante le rompió el corazón, YunHo, su pequeño, inocentón y adorable hermanito platónico, sufriendo. Si, sufriendo como nunca pensó que lo haría, puede que estuviese de espaldas a la puerta, pero era obvio que estaba llorando. Derramando lágrimas en silencio, abrazando su torso tembloroso y sucumbiendo a esas convulsiones involuntarias que remecían todo su cuerpo. Lo que le hubiese pasado debió ser horrible. – ¿Hermanito…? – YunHo se remeció en la cama, limpiando apuradamente sus lágrimas y se volteó a mirar a sus dos amigos. – Ya traje a DongHae…

– Disculpen que los moleste tan temprano… – Se sentó con pesadez en la cama, denotando el gran esfuerzo al que se sometía al estirar sus músculos. – Lo siento… es que…

– Ay, YunHin… – HeeChul atravesó la habitación en dos pasos largos y sin más abrazó delicadamente por los hombros a su hermanito platónico. – Sabes que estamos aquí para ti, somos tus amigos… – Acarició con cariño la espalda temblorosa del menor, intentando darle apoyo.

– M-me quiero morir, HeeChul… – Y ya no hubo forma de que las lágrimas de YunHo se detuvieran, caían libres por sus mejillas y apenas con fuerza logró enrollar sus brazos en torno a la cintura de avispa de su hyung.

– Ya, hermanito… – Las caricias por su espalda se dejaron sentir con más frecuencia, ya que su estrambótico amigo intentaba calmarlo.

– YunHo… – DongHae se acercó a pasos cortos y pausados, tanto así que ni HeeChul ni el mismo YunHo se habían percatado, sólo se acordaron de su presencia cuando el menor de los tres estaba repentinamente junto a ellos, con cara de ponerse a llorar en cualquier instante. – Ya no llores, por favor… po-porque… – Se detuvo, tomando aire para seguir, ya que su voz se había quebrado. – Me pondré… a llorar también… – Dicho y hecho, unas lágrimas se escaparon de los ojos de DongHae, quien al instante las comenzó a secar con su antebrazo. Ver a su mejor amigo de la infancia de esa manera era muy chocante, además de triste.

– Lo siento… – Se disculpó una vez más, secando sus lágrimas con sus puños, hasta que HeeChul le ofreció un pañuelo de papel de la caja que tenía en el buró junto a la cama de JayKim. – Lo siento, de verdad lo siento… – Se seguía disculpando, ya de forma automática, mientras secaba las saladas gotas de agua que no paraban de caer de sus ojos. – Yo no quise… yo… no fue mi intención… lo siento, lo siento mucho…

– YunHin, ¿qué estás diciendo? No te entiendo nada… – Estaba asustado, las reacciones de YunHo lo desconcertaban y no hallaba la forma de calmarlo y que le explicara que había pasado. Por su parte YunHo no dejaba de disculparse y de pronunciar frases que para sus dos amigos no tenían sentido. – YunHin… oye, YunHin… – Pero no había caso, YunHo seguía sumergido en sus propios pensamientos, ignorando a esos dos que lo acompañaban en la habitación. – ¡YunHin! – Desesperado, su estrambótico amigo le dejó caer una cachetada en la mejilla derecha, impulsando su rostro hacia el lado contrario y obligando a YunHo a desplomarse en la cama, mareado y adolorido.

– HeeChul hyung ¡te pasaste! – Con cuidado DongHae ayudo a su vecino de pueblo a incorporarse, quién, confuso, había abandonado de forma abrupta su ensimismamiento y miraba desorientado la habitación. – ¿Estás bien?

– Si… lo necesitaba. – Sacó un nuevo pañuelo de la cajita de cartón que le ofrecía HeeChul y se limpió la nariz. Ese golpe lo había traído de vuelta a la realidad y de alguna forma lo había calmado.

– ¿Nos dirás ahora que sucedió? – Preguntó HeeChul, haciéndole un ademán a DongHae para que se sentara a espaldas de YunHo y así poder abrazarlo entre los dos.

– Sí, sólo que… me odiarán y ya no querrán hablarme y me quedaré solo… y JaeJoong y yo y él… y… – Escondió su cara en ese nuevo pañuelo que había tomado de la caja, intentando calmarse, en lo que DongHae lo abrazaba cariñosamente por la espalda, pasando sus manos por su cintura y acariciando ese vientre plano y tembloroso de su amigo de infancia.

– Ya, toma aire y tranquilízate. Nosotros no te dejaremos solo, somos tus amigos y te apoyaremos siempre, hermanito. – HeeChul acarició suavemente el cabello revuelto de su dongsaeng, intentando en vano ordenarlo un poco, mientras con su otra mano tomaba esa que YunHo usaba para cubrir parte de su rostro.

– HeeChul hyung tiene razón. – DongHae se escabulló hasta acomodar su rostro en la curvatura de su cuello y desde ahí le siguió hablando a su vecino. – No importa que cosa hayas hecho, te queremos y por eso no te juzgaremos.

– Gracias, pero… – Apartó el pañuelo y sus propias palmas de su rostro y suspiró con fuerza, antes de reír con nerviosismo y medio echarse sobre el pecho de su amigo de infancia. – No me verán de la misma forma cuando se los cuente…

– Ay, YunHin, nada puede ser tan malo. Escúpelo de una vez. – Tomó ambas manos de su lloroso hermanito y las cobijó entre las propias.


Puede que el invierno estuviese llegando a su fin y que cada vez los grados extras de calor que traían consigo la primavera se dejasen sentir, pero esa mañana estaba particularmente fría y su YunHin no había llegado, precisamente, muy abrigado. Sólo era cosa de ver esa camiseta con las costuras hacía afuera, esos pantalones que a leguas se notaban sucios (Posiblemente debido a que YunHo se había caído en su carrera hasta los dormitorios de la SM) y que no le combinaban nada, sus tobillos desnudos a la falta de calcetas y las zapatillas a medio abrochar. En resumidas cuentas, YunHo salió corriendo a toda prisa del departamento que compartía con ese flacucho intento de niño bonito.


– Yo… – Volvió a suspirar, apretando las manos que envolvían las suyas y acurrucándose más en el pecho tibio de su vecino, buscando apoyo de la forma que fuese. – Do-dormí con JaeJoong… – La respiración de DongHae se detuvo, lo sintió, ya que ese débil ir y venir del tórax que lo acunaba ya no estaba.

– Pero siempre duermes con él, ¿cuál es el problema? – HeeChul no entendía la gravedad del asunto ¿Qué habían dormido juntos? Gran cosa, él mismo había dormido varias veces en la misma cama que su hermanito y no dudaba que DongHae hubiese hecho lo mismo, no por nada eran amigos de toda la vida con YunHo. A todo eso… ¿Por qué la expresión de DongHae le parecía tan… desencajada? Si estaba como todo tieso y con cara de trauma.

– Me refiero a que… tú sabes… me acosté con JaeJoong. – ¿Cómo no lo iba a entender? YunHo ya se comenzaba a desesperar, entre DongHae que había dejado de respirar, HeeChul que no entendía nada y el obvio dilema personar de haber “dormido” con JaeJoong, las cosas se le estaban saliendo de control.

– Si, entiendo, comparten la cama y ¿Qué? ¿lo tiraste a patadas y se enojó? ¿le robaste las frazadas y se resfrió? ¿Cuál es el drama?

– HeeChul, tú no me estás entendiendo. – YunHo intentó incorporarse y acercarse más al mayor, pero se vio detenido por unos brazos que envolvían su cintura con fuerza. – ¿DongHae?

– T-tú… tú… – Su rostro totalmente pálido y su tartamudeo asustaron mucho a YunHo. O sea… esperaba que reaccionaran mal y todo, pero ¿a ese punto? – Permiso… – Sin más DongHae se levantó de su lugar y corrió al baño que estaba a unos pasos de la cama del mayor de los tres.

– ¿Y a ése que le pasó? – Consultó HeeChul, desconcertado por la inesperada huida de su dongsaeng menor. – Creo que comió algo que le hizo mal… – Comentó, desinteresado, al escuchar unas cuantas arcadas venir de esa pequeña habitación. – ¡Tira de la cadena y límpiate la boca! ¡Hay enjuague en la repisa! Ay… estos niños de hoy, no cuidan lo que comen… – Acomodó tranquilamente unos mechones que caían por sus mejillas y volvió mirar a su hermanito. – OK, dime que le hiciste al desabrido ¿le robaste su cabecera hipoalergénica y le dio salpullido?

– HeeChul, préstame atención, ya que te lo voy a decir sólo una vez más. – Y era mejor que lo entendiera en esa ocasión, ya que no se lo volvería a repetir ni decir de ninguna otra forma. – Yo me “Acosté” con JaeJoong y cuando digo “Acosté” lo digo en el mal sentido de la palabra.

– ¿Quieres decir que…? – Hizo unos cuantos gestos con las manos, indicando algún tipo de acción con sus largos dedos.

– Si… – Bien… la verdad es que YunHo no entendió los gestos usados por HeeChul, pero por su expresión intuía que había entendido lo que le había dicho.

– ¿O sea que…?

– Ajá…

– Oh… – Hubo un lapsus de un par de segundos en los que la habitación se sumergió en un profundo silencio, ni siquiera las gárgaras de DongHae eran lo bastante sonoras para interrumpir ese mutismo. – ¡Eres un cochino! – El primer golpe se lo dio en le hombro, tomando desprevenido a YunHo. – ¡Un sucio! – El segundo golpe pretendía ir a su cara, pero YunHo logró reaccionar y detenerlo a tiempo con un bloqueo de su antebrazo. – ¡No me toques! ¡Quizás por donde metiste esas manos de depravado!

– ¡HeeChul! ¡Ya! – Tomó ambas manos del mayor, sujetándolas frente a su pecho para que dejara de moverlas por todos lados. – No grites, por favor…

– Lo siento. – Se soltó del agarre de su hermanito y estiró trabajosamente su pijama azul, reacomodándolo en su cuerpo. – Fue un ataque de histeria espontánea, mi terapeuta dice que con los años disminuirán… – Tomó aire un par de veces, repitiendo un mantra que a YunHo le pareció totalmente ridículo “Soy el más perfecto ser sobre el planeta y nada me perturba.”, pero por lo menos ayudó que se calmara. – Ahora si… ¿Estás bien? ¿te duele algo?

– Todo el cuerpo, pero ese no es el caso. – Hacer “ese tipo” de actividad física por primera vez, combinado con horas de baile y varios litros y tipos de licor, deja mal a cualquiera, mucho más si se hacía todo en la misma noche.

– OK, OK… esperemos por DongHae y analicemos la situación.

– DongHae me odia. – Se quejó YunHo, agachando la vista y temiendo ponerse a llorar una vez más. Por como había reaccionado DongHae, vomitando y toda la cosa, era obvio que le tenía asco y lo odiaba más que nada en este mundo. Más que al gato de esa vecina solterona que tenían en su pueblo y que le arañaba los tobillos a DongHae, más que esa cortadora de césped que había triturado la figurita “Super Man” que DongHae amaba, e incluso más que al loco viejito de la esquila que los agarraba a bastonazos en el trasero cada que pasaban por ese lugar. El odio de DongHae por su persona debía ser mil veces peor y más grande.

– No te odia, sólo que… – Comenzó a decir Heechul, justo cuando la puerta del baño se abrió.

– Oh, dios… – DongHae salió del baño sosteniendo su estómago, con expresión descompuesta, y lentamente caminó hacia los dos mayores. – No vuelvo a comer pizza en la madrugada. – Se sentó una vez más tras de YunHo, envolviendo de inmediato con sus brazos, mientras apoyaba su frente entre los hombros de su vecino, justo bajo su nuca. – HeeChul Hyung… no saldré contigo nunca más.

– Eres un aburrido, tú no sabes comer pizza de noche.

– ¿De qué hablan? – Estaba confundido ¿no que DongHae lo odiaba más que al gato, la cortadora de césped y el viejito loco del bastón? ¿Por qué lo abrazaba?

– Con Dongie fuimos a divertirnos tras irnos del departamentito que compartes con el desabrido y estuvimos hasta tarde bebiendo y comiendo pizza, junto con los compañeros de cuarto de DongHae, esos… HyukJae y SungMin, a quienes por cierto no los vi cuando te fui a buscar ¿tú sabes donde se metieron, Dongie?

– Anoche dijeron algo de tener clases en el instituto. – Con parsimonia asomó una vez más su carita de pez por el hombro de su vecino y ahí se quedó, apretando la espalda de YunHo contra su pecho, intentando que el calor de su cuerpo reconfortara su estómago.

– Ah, cierto.

– Pensé… – Comenzó a decir YunHo, acariciando levemente esas manos que estaban sobre su vientre. – Que habías reaccionado así por lo que les conté.

– No, eso ya lo veía venir, era cuestión de tiempo. – ¿Qué? ¿Cuestión de tiempo? ¿Qué visión tenían sus amigos de él? – Sólo que pensé que pasaría más tiempo y bueno… no estaba preparado para la noticia, sólo eso.

– ¿Qué quieres decir?

– Pues… ¿es obvio, no? – Comentó HeeChul, poniéndole énfasis a sus palabras con exagerados movimientos de manos. – Desde la primera vez que te vimos con ese feo supimos que las cosas podrían terminar así, digo… ¿te haz dado cuanta de la forma en que se miran? Es… como de babosos. – ¡Eso no era cierto! Tenía una conexión especial con JaeJoong, se entendían, compatibilizaban tanto en carácter, y por lo que recordaba de esa noche, como físicamente, pero de ahí a “algo más” ¡Nunca!

– Si y por como se tratan parecen ya matrimonio. – Dijo DongHae, dándole de lleno con su aliento mentolado en toda lo oreja. – El colmo fue que se fuesen a vivir juntos y que compartieran cama.

– Si, eso fue mucho ¿Por qué crees que me opuse tanto? – No lo sabía, siempre creyó que eran celos de amigos. – Sé que eres casi un adulto y lo demás, pero no se te notaba preparado para una relación a ese nivel. – ¿Relación a ese nivel? ¿Qué creían que era gay? – Te falta madurar y en parte creo que a JaeJoong también, y el que se pelearan tras tener sexo es evidencia más que suficiente de lo que te estoy diciendo.

– Pero si a mi no me gusta JaeJoong. – No, nada de eso. JaeJoong era hombre y los hombres no le gustaban.

– ¿Entonces para que te acuestas con él si no te gusta? – Consultó DongHae, curioso. Eso para él no tenía sentido. Incluso que su mejor amigo de toda la vida se acostara con un hombre era más cuerdo, pero ¿de ahí a que lo hiciese con alguien que ni le gustaba? No, ese no era el Jung YunHo que conocía.

– Eso les quería decir, nos emborrachamos y despertamos desnudos y enrollados en la cama. – Bien… eso era inesperado. Tanto HeeChul como DongHae entendieron las reacciones de YunHo y todo el embrollo cuando se enteraron de eso. Ahora también se explicaba esa sensibilidad que YunHo tenía con los sonidos fuertes y la facilidad con la que se iba hacia los lados.

– Oh, eso lo cambia todo… – Heechul se reacomodó en la cama, irguiéndose un poco más, intentando parecer más “hyung” y por ende más serio. – ¿Te acuerdas de todo lo que hiciste? En una de esas sólo llegaron acalorados y se tiraron sin ropa en la cama. A mí me ha pasado un par de veces con JayKim y con el chinito lindo que anda dando vueltas por aquí.

– No recuerdo casi nada, sólo ese maldito club lleno de gays, un concurso de baile… y creo que me tuve que hacer pasar por pareja de JaeJoong para que no me sucediera nada… no, no recuerdo más que eso. Sólo tengo unas cuantas imágenes borrosas en mi cabeza de lo que sucedió luego, pero estoy seguro de que pasó. – Mentira, recordaba mucho más. Recordaba el primer beso que habían compartido, recordaba esa incómoda caminata a casa con JaeJoong entre las piernas y recordaba la delirante sensación de sentirse dentro de ese delgado cuerpo, pero no se lo podía decir a los otros dos. De por si que se enteraran de que había tenido sexo con otro hombre era chocante ¿darles además detalles? Eso era demasiado, incluso para HeeChul.

– Ay, mi pequeño… – HeeChul abrazó como pudo a su hermanito, apretujándolo contra su pecho. DongHae por su parte hacía lo mismo, logrado que YunHo quedase compactado en un intento de sándwich humano. – ¿Te duele mucho allá abajo? – Se apartó un poco de YunHo y lentamente acarició su cadera, llegando cerca de su cóccix. – ¿Quieres un cojín? – Tomó uno de los cojines que tenía sobre la cama y se lo ofreció a YunHo, quien obviamente no lo aceptó. – ¿O te compro un ungüento para el dolor en la farmacia? – El mayor abrazó aprensivo la almohada que YunHo no quiso, buscando la mejor forma de reconfortar a “su pequeño”.

– ¿Ah? ¿De qué hablas? – Ahora si que no entendía nada ¿para que Heechul le hacía todos esos ofrecimientos?

– Obvio que hablo de que te debe doler el trasero. – La ceja de YunHo se alzó ante tal comentario ¿Por qué habría de dolerle el trasero? Que recordara no se había caído ni nada parecido. – Si te acostaste con ese borracho flacucho feo no creo que haya sido muy delicado contigo. – Oh… era eso ¿Por qué HeeChul habría pensado una cosa así? – Menos por la forma en que estás ¡Mírate! – Pero sino había nada de malo en su apariencia. Claro… luciría mejor tras una ducha y cambiarse de ropa, mas no estaba tan mal. Sólo un poco… resentido por la ingesta de alcohol.

– HeeChul… no fui yo el que… recibió. – Le aclaró, para que de una buena vez esos ofrecimientos por parte de su hyung se detuvieran.

– ¿Qué…? ¿No? – Pestañeó varias veces. Si su hermanito no había “recibido” significaba que…

– No, fue él. JaeJoong no se podía sentar cuando despertamos. – Le explicó, sintiéndose horrendamente culpable al recordarlo ¿Cómo había sido tan bestia? Si JaeJoong con suerte se movía por la mañana y estaba lleno de marcas por todo el cuerpo y no estaba muy seguro, pero creyó ver algo de sangre en las sábanas. En resumen… se le veía muy mal.

– Entonces… – HeeChul apretó la almohada con sus delgados dedos, indignado. – ¡Eres un violador! – Dejó caer el primer golpe de la almohada sobre la cabeza de su hermanito platónico, logrando que del puro susto DongHae lo soltara y haciendo que YunHo terminara tirado sobre la cama. – ¡Maldito manipulador sentimental! – Otra serie de golpes por parte de la almohada floreada del estrambótico, en lo que éste seguía reclamando y DongHae se mantenía inmóvil en su sitio, demasiado impresionado para intervenir. – Yo aquí todo preocupado por ti, pensando que te habían hecho bolsa y me sales con que tú fuiste el que se tiró a JaeJoong. – Cada vez los golpes eran con más fuerza y YunHo no podía hacer más que cubrir su cabeza. De cierta forma sentía que merecía todos esos golpes, sin embargo… HeeChul ya se estaba pasando. – No tienes decencia… ¡bruto, bruto, bruto, bruto~! – Y con esos últimos cuatro golpes a dueto con los “bruto”, HeeChul arrojó la almohada sobre YunHo y se puso de pie, yendo directo a su armario.

– Hyung ¿Qué haces? – Consultó DongHae, intruso, en lo que ayudaba a YunHo a incorporarse de la cama y sentarse una vez más.

– Pues obvio que iré a ver a JaeJoong ¿te imaginas como debe estar el pobre? Claro, como YunHo… – Eso le dolió mucho más que cualquier almohadazo por parte de su auto proclamado hermano mayor. HeeChul nunca, nunca de los nuncas, lo llamaba por su nombre verdadero. Siempre lo nombraba con apodos cariñosos, lo llamaba “YunHin”, “Hermanito”, “Pequeño”, lo que fuese. Pero esa forma tan fría y despectiva de decir su nombre fue como un balde de agua caliente directo a los bajos. Dolía y hacía llorar. – Se llevó la mejor parte de todo este embrollo y ahora JaeJoong es el que paga los platos rotos. – Con algo de ropa en las manos se metió al baño para vestirse. – ¡Y…! – Continuó desde el baño, alzando su tono de voz para ser oído por los dos menores desde la habitación y a través de la puerta cerrada. – ¡Necesita mi apoyo! – Salió ya vestido y arreglado. – Y como su hyung es mi deber velar por su bienestar. – Tomó su chaqueta y billetera, y se acercó a la puerta. – Cuando vuelva espero que no estés en mi habitación, violador insensible. – Sin decir más, y campante como él solo, salió de la habitación contoneando sus rectas caderas de diva.

– Eso fue extraño. – Comentó DongHae, poniéndose de pie y ofreciéndole una mano a YunHo para que lo imitara.

– HeeChul me odia. – Si, lo odiaba y seguramente lo iría a matar mientras dormía, o le haría vudú o magia negra y terminaría calvo o impotente… en una de esas HeeChul iría a ver a una de esas locas brujas y le pediría que lo transformara en pato o… hipopótamo.

– Si, te odia. – ¿Pretendía ser eso un consuelo? – Pero se le pasará. – DongHae miró el bolso que estaba contra una de las paredes y no lo reconoció. Eso definitivamente no estaba por la noche. – ¿Tienes donde quedarte? – Le preguntó a su vecino, intuyendo que ese bolso le pertenecía.

– No, la verdad es que le iba a pedir a Heechul que me permitiera quedarme aquí, pero ya no me quiere ver. – Tomó su bolso del suelo, agachándose con cuidado, ya que sus piernas le reclamaban cualquier movimiento que hiciera.

– Pues te quedarás en mi habitación. La comparto con HyukJae y SungMin, así que tendrás que dormir conmigo hasta que pidamos otro camarote al encargado de los dormitorios. – Despreocupadamente le quitó el bolso de las manos, ya que veía a YunHo demasiado patético como para cargarlo el solo.

– ¿No te molesta eso? – Le consultó, atemorizado.

– No, mientras no me emborraches y me violes no hay problema. – Sonrió de oreja a oreja, como si la cosa fuese chiste.

– DongHae… – No había caso, Lee DongHae no cambiaría jamás. Sabía encontrarle el lado divertido hasta a la peor de las situaciones.

– Nada de DongHae. – Abrió la puerta e invitó al otro a salir. – Tengo hambre ¿vamos a desayunar?

– Pero si vomitaste hace unos minutos.

– ¿Y qué? Tengo hambre ahora. – Puede que HeeChul estuviese enojado en ese momento y puede que DongHae haya vomitado de la impresión, pero era sus amigos y lo habían escuchado. Esperaba que para ese momento HeeChul pudiese acompañar a JaeJoong y le diera apoyo como lo había hecho con él, bueno, hasta que descubrió que no había sido el quien recibió, pero hasta antes de eso HeeChul había sido muy comprensivo. – Dime ¿usaste mi regalo?

– Si, lo usé. – Confesó, medio sonrojándose al decírselo así con tanta soltura.

– ¿En serio? – Preguntó con ilusión. – ¿Y lo recuerdas? ¿cómo fue? ¿sabían bien?

– No, no lo recuerdo. Sólo me desperté con sabor a papaya en la boca. – Era de esperarse, la carcajada de DongHae inundó el pasillo y YunHo no pudo más que reírse de su propia ocurrencia.


Tras una larga ducha, una par de aspirinas y ropa limpia y bien puesta, se sentía mejor. Eran poco más de las once de la mañana e iba con DongHae al comedor de los dormitorios. No había mucha gente, ya que a esas horas la mayoría de los trainers estaban en el instituto, estudiando, y ellos tenían la fortuna de un día libre, producto de la intervención de los manager de la disquera en relación a sus clases obligatorias como trainers SM. Es más, dentro de media hora tenían clases de vocalización a las que no podían faltar.

Avanzaron hasta ubicarse en una de las mesas, charola en mano, y se sentaron mientras conversaban de cosas insustanciales, o por lo menos eso pretendía YunHo, mas el inquieto DongHae quería saber todos los detalles de la noche que tuvo su amigo. No por nada habían prometido una vez contarse como era la cosa si uno de los dos perdía la virginidad primero, y en eso estaban, hasta que la manzana que comía YunHo rodó por el piso.


– Oye, tu manzana se cayó… – Pero YunHo no respondió, parecía perdido en sus pensamientos. – ¿YunHo? ¿Qué pasa?

– JaeJoong… – DongHae se volteó hasta mirar en la misma dirección en que lo hacía su vecino, dando con que el susodicho venía entrando al comedor con la diva a su lado.

– Se ve pésimo. – Comentó DongHae, sin embargo, pésimo no era la palabra correcta. Para empezar esas ojeras tan marcadas denotaban lo poco que había descansado, su piel más pálida de lo normal lo hacían parecer enfermo, el suéter de cuello alto de seguro escondía unos cuantos chupetones y el paso irregular, lento y hasta… ‘cojeante’ que mantenía, eran más que clara señal de su rol de pasivo. “Pésimo” no alcanzaba a describir lo miserable que se veía. – ¿Seguro que tuvieron sexo en una cama? A mí me parece más que te lo tiraste mientras rodaban por una escalera. – YunHo lo miró de mala forma, enojado. – ¡Mira, si hasta cojo viene!

– Cállate. – Le dio un suave golpe en el brazo, para luego centrar toda su atención en su malogrado, y por lo que había pasado, ex amigo.

– Iré por algo de comer, JaeJae, tú ve a sentarte y espérame. – Le indicó HeeChul, en tono dulce, apuntando con sus largos dedos una de las tantas mesas desocupadas.

– Ajá… – Apenas con ganas JaeJoong avanzó a paso oscilante, sentándose con cuidado en la primera silla que tuvo cerca. Su expresión se desfiguró por completo cuando dejo todo su peso descansar en su retaguardia. Ardía… no, más que ardor… quemaba, si, su interior se sentía completamente calcinado, y ese dolor subía por toda su columna y se terminaba por alojar en su cabeza, que también dolía atrocidades tras una noche de baile, humo, alcohol y, por lo que recordaba y por como había despertado con YunHo, mucho sexo. – Mierda… – Intentó hacer más ligera la carga para su resentido interior, apoyando la mitad de su cuerpo en la mesa y alzándose levemente con los codos, pero poco efecto hacía, ya que le seguía doliendo todo lo que se llamaba…

– JaeJae, ya vine. – HeeChul llegó con una bandeja llena de cosas que JaeJoong no reconoció al principio. – Espero que te guste el pan integral y la mermelada de naranja. – Puso frente a su pálido dongsaeng unas tostadas con mermelada y un café cargado. – No quedaban desayunos coreanos y sólo habían desayunos occidentales Light.

– Da igual… – Apartó un poco las tostadas de su cara, ya que el simple olor le molestaba. – No tengo hambre.

– Ay, precioso… – Cariñoso, HeeChul dejó que sus finos dedos acariciaran la mejilla descolorida del otro. – Tienes que comer algo para recuperar energías y… que se te curen las heridas.

– Mmm… – Desganado tomó una de las tostadas y le dio una mordida, masticándola con lentitud. Para JaeJoong eso sabía a pasto seco acaramelado y en realidad cualquier cosa que comiese le sabría a papel, ya que esa sensación de tener la boca pastosa no se la sacó ni con pasta de dientes, ni enjuague bucal, ni mucho menos ayudó la aspirina y la menta de HeeChul le dio al ir a verlo. – Sabe horrible.

– Si, tienes razón. – HeeChul dejó su tostada a medio comer en la mesa. – Esto sabe a comida para caballos. – Le dio un sorbo a su café. – ¿Quieres que te compre un pastelillo? – JaeJoong negó, reacomodándose sobre la silla para apoyarse sobre sus piernas en vez de su dolorido trasero. – ¿Unas galletas? – Volvió a negar, esta vez con cara de dolor supremo, ya que se había pasado a llevar con el borde de sus zapatillas al intentar sentarse sobre sus pantorrillas. – Un… ¿anestésico? Deja ya de poner esa cara, me partes el alma.

– No, así está bien. – Terminó por acomodarse, evitando hacer muecas que evidenciaran su incomodidad, para al final tomar esa vaporosa taza de café. – Con el café me basta.

– Debes comer algo. – Sentenció Heechul. En ese estado tan delicado en que se encontraba el otro era necesario que recuperase energías y así comenzar a sanarse. Por como lo había encontrado en la mañana, al ir a verlo, pensó que su “ex hermanito platónico” en vez de tener sexo con el pálido, más bien había bailado sobre él, ya que su estado tan deplorable no podía indicar otra cosa. Por otro lado pasar por una farmacia antes de ir a ver a JaeJoong había sido la mejor idea que había tenido, pese a que no pudo ayudar con las curaciones de “cierta” zona, el pálido agradeció el gesto y se curó solo.

– No quiero comer. – Se negó, haciéndose el loco, en lo que bebía un sorbo de café que le supo a agua sucia con algo de… ¿edulcorante? ¿ni siquiera azúcar? Que tacaños eran.

– No me obligues a llevarte al hospital para que te metan una sonda por la nariz y que aproveche de revisarte un urólogo. – Dejó su taza sobre la mesa, asustado. Sabía, porque YunHo se lo había dicho en algún momento, que Kim Heechul era capaz de cosas muy, muy locas.

– ¿Me comprarías una barra de cereal? – Consultó, de forma tímida. No le hacía nada de ilusión el terminar a cuatro patas sobre una camilla de hospital con un tipo viejo metiéndole los dedos. Era mejor comer, aunque fuese una barra de cereal, pese a que siempre consideró que eso no era comida, sino relleno para deportistas.

– Claro, espérame aquí. – Al levantarse de su puesto e ir a comprar, JaeJoong pudo ver el panorama que ocultaba la silueta estilizada del estrambótico. A un par de mesas de la suya están DongHae y YunHo, y este último no despegaba la vista de su persona. Sus miradas se encontraron a pesar de la distancia y por segundos mantuvieron su vista fija en los ojos del otro. El primero en reaccionar fue YunHo, quien apartó la mirada y la escondió por ahí, notablemente sonrojado, y al percatarse de eso JaeJoong se sonrojó a más no poder ¿Por qué se habían quedado mirando de esa forma? – ¡Volví! Espero que te gusten los frutos rojos, sólo había de esas.

– Gracias. – Tomó la barrita de cereal que le ofrecía el estrambótico y apenas abrió el envoltorio le plantó una mordida, llevándose a la boca la mitad del producto.

– Vaya… tenías hambre. – HeeChul le dio una mordida a su propia barrita, antes de darle una mirada más analítica al otro. – Te vez mejor, hasta tienes más color… ¿pasó algo? – Consultó el mayor, ya más tranquilo al ver a JaeJoong comer con tantas ganas y con un leve rosa en las mejillas.

– No, nada. – Acabó con lo que le quedaba de barra en sólo dos mordidas más y sin miramientos se empinó la taza de café, bebiendo el contenido a largos tragos.

– Tranquilo, ¡te ahogarás! – Le advirtió el mayor, justo antes de que la taza de JaeJoong fuese puesta sobre la mesa, ya vacía.

– Vamos, tenemos clases de vocalización. – Con torpeza se puso de pie, acción que imitó el mayor, y salieron juntos del lugar.

– ¿Quieres que te cargue? – Consultó HeeChul, ralentizando su paso hasta que se acompasó al de JaeJoong. – Al paso al que vamos no llegaremos nunca.

– No, gracias. – Se hizo el fuerte, aguantándose esa punzada que le desgarraba el interior a cada paso que daba. – Puedo caminar. – Mentira, se estaba muriendo del dolor. Aunque prefería mil veces soportarlo que andar de equipaje de otra persona, más aún de HeeChul, con quien no mantenía lo que se podría llamar una “relación de cercanía” hasta esa mañana.

– No, no puedes. – HeeChul frenó los movimientos del menor, tomándolo por los hombros, a lo que éste sólo atinó a intentar permanecer completamente erguido, cosa que no le estaba resultando bien, ya que la incomodidad que sentía le afectaba el equilibrio. – Mira como andas. Ven… – HeeChul se agachó frente a él, ofreciéndole la espalda a JaeJoong. – Tu hyung te cargará.

– No me podrás cargar, estás muy flaco. – Se quejó JaeJoong, renuente a subirse a la delgada espalda de su ahora hyung, antes “enemigo mortal”.

– No más que tú, así que ven, te llevo. – Obligó a JaeJoong a subirse a su espalda al tomarlo por la parte de atrás de las rodillas. – ¿Cuánto pesas? – Consultó, tras haberse puesto de pie con tanta facilidad que creyó que JaeJoong había dejado la mitad de su cuerpo en el suelo.

– 56 kilos. – Ya resignado se abrazó al mayor por los hombros, descansando su cabeza entre esos hombros finos y algo huesudos.

– Estás bajo peso, muy bajo peso. – Acomodó las piernas del pálido alrededor de su cintura, las cuales le daban una vuelta completa y quedaban entrelazadas frente a él. – Prométeme que comerás más de ahora en adelante. – Comenzó a caminar como si nada, ya que JaeJoong era mucho más liviano que esos 56 kilos de decía pesar, puede que incluso fuese más ligero, pero ya lo arreglaría él. Era cosas de unas cuantas semanas, del dinero de JayKim y la exquisita comida que hacía HanGeng, su sexy amigo chino de increíble buena voluntad, y JaeJoong ganaría peso hasta entrar en el rango de lo normal y sano.

– Si, hyung… – Era como en ese dicho en el cual tenías que decir “Sí” a todo lo que te dijese una persona mentalmente inestable, ¿cómo era? Ehm… ah, sí. “La razón a los locos”, ya que a cada ocurrencia o comentario de HeeChul JaeJoong sólo afirmaba pacientemente, esperando que con eso su único apoyo quedase conforme.

– No hyung, sólo Heechul. Ahora somos amigos. – JaeJoong sonrió con nostalgia, mientras asentí débilmente. ¿Tenía que emborracharse y acostarse con YunHo para que HeeChul terminara por aceptarlo de una vez por todas? La vida a veces era irónica y muy molesta, no sabía ya que haría desde ese momento en adelante, de lo que si estaba seguro es de que Jung YunHo ya no existía para él.


No quería ver a YunHo, no quería hablarle, no quería sentirlo cerca, no quería… que existiera. Que se lo tragara la tierra, que lo partiese un rayo, que… en fin, lo que fuese, pero que desapareciera de su plano existencial. Y si no lo hacía YunHo, pues lo hará él y ¿Qué? Por lo menos así ya no se podrían mirar a los ojos y sentir… arañas en el estómago, por que no eran mariposas, no, esas eran agradables, él sentía arañas, grandes y peludas arañas caminar por el interior de su estómago, provocándole nauseas. Mirar a Jung YunHo a los ojos le daba nauseas.


Aclaraciones del capitulo:

Oh, OMG!!
Exactamente hace ciento tres días tuve el valor suficiente para subir el primer capítulo de Problema Hormonal y hoy, ciento tres días luego, ya son muchas las damas inquietas (y puede que un poco pervertidas) que esperan con ansias cada una de las actualizaciones.

Como acto conmemorativo por el primer aniversario de los cien días de vida de PH les hice un pequeño regalo a todas ustedes. Al final de la segunda parte encontraran 5 ilutraciones de mis momentos favoritos a lo largo de toda la historia y que sé reconocerán.

Mis agradecimientos a todas y cada una de ustedes por regalarme tantos comentarios tan lindos n.n de verdad me pone muy feliz entrar a la pág. y ver tantas cosas positivas sobre la historia.

Como sea, no doy más la lata.

Nos vamos con la primera parte del especial YunJae DOS!


Notas finales del capítulo:
:P Eso, ahora la segunda parte!


Necesito que me toques

Título: Necesito que me toques
Autor: NanaLove
Pareja: YunJae/JaeHo
Género: Lemon
Extención: Oneshot
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Por fin se ha acabado la pesadilla, estoy agotado, sudado…Necesito ducharme, mojar todo mi cuerpo y que se vaya esta sensación de pesadez, este concierto ha sido más agotador de lo normal. Te has acercado demasiado a mí y eso ha hecho que la temperatura de mi cuerpo suba de manera descomunal, y aunque lo sabes lo sigues haciendo.
Me dirijo para mi camerino para relajarme un poco, sentarme enfrente del espejo y esperar a que esto se me pase, con la mirada perdida en el techo, inundándome en mis pensamientos y de repente me viene una frase: “Yunho, necesito que me toques”, me despierto de mi ensoñación y me quedo con las manos en la cabeza, pensando en porque me había venido eso a la mente, lo único que sabía en ese momento era que necesitaba que Yunho recorriera todo mi cuerpo hasta los lugares más escondidos de él. Empezaba a notar calor en todo mi cuerpo y especialmente en mi entrepierna, pero seguía sin hacer nada, sentado en la silla pensando en todo en general.
Oigo como se abre la puerta discretamente, pero no le prestó la menor importancia, pero cuando oigo una taquilla abrirse me doy la vuelta…y…allí estabas, aun con la ropa del concierto…tus pantalones amarillos y esa camisa sin mangas que dejaba ver la fuerza de tus músculos…esos que quería tocar y que me abrazasen con fuerza hasta ahogarme:
-Hey, Boo que haces aquí solito? – me decías con tu tono de niño pequeño
-Pensando… - te dije mientras miraba tus brazos
-En mi? – cambiando tu tono de voz en algo más sensual mientras te me acercabas mirándome fijamente a los ojos.
-Bueno… - apartándote la mirada para que no pudieras notar los nervios en ella
De repente, te quedaste de rodillas en frente de mí mirándome fijamente y apoyando tus codos en mis rodillas, acercándote poco a poco a mi entrepierna, supongo que habías visto en el estado en el que me encontraba:
-Boo, me parece que hoy te has acalorado más de lo normal, no? – mientras bajabas y subías tus manos por mis muslos y echabas miradas furtivas a todo mi cuerpo
-Puede ser que sea por culpa de alguien no? – te dije sin ningún miedo de tu respuesta
-Tanto te provoca que me acerque a ti? – levantando un poco tu cuerpo para quedar nuestras miradas a la misma altura, y acercando tu cuerpo mas al mío, notaba tu agitada respiración en mi
-Demasiado… - te cogí de la cintura acercándote más a mí, quedando nuestras bocas a escasos milímetros.
-Uy…como estas hoy, madre mía, lo hare más a menudo, me gusta este lado tan salvaje tuyo – me decías mientras no dejabas de mirar mis labios y relamer los tuyos.
- Y ahora que hare ehh Yunho? Mira lo que me has hecho… - te dije mientras miraba como te relamías tu pequeña boca
No me respondiste con palabras, pero aquel lametón que me diste desde el mentón hasta debajo de mi nariz me lo dijo todo. Empecé a besar tu boca, sin soltarte de la cintura, primero poco a poco pero para luego ir acelerando y volviéndonos más salvajes…hacia tanto calor allí dentro, y el calor que tu cuerpo desprendía aun me daba más calor.
Nuestras lenguas se movían como nunca, entrelazándose entre ellas, intercambiando nuestras salivas y consiguiendo sacar los gemidos el uno del otro. Tocándonos por encima de la ropa como desesperados, como si ese mismo día se fuera a acabar el mundo, poco a poco nos fuimos levantando de nuestras posiciones para quedarnos de pie, y así tuve más acceso a tu trasero y tú mientras tocabas mi espalda, rascándola con tus uñas y yo apretaba con fuerza para que te quedaras muy cerca de mí y así rozarnos el uno al otro, notando nuestras erecciones. Hubo un momento que te paraste, te alejaste unos centímetros de mí, pero lo suficiente para que nuestros cuerpos dejaran de estar juntos y de repente me cogiste de la camisa y me dijiste “Llevaba tiempo queriendo hacer esto.” Y de un tirón me arrancaste todos los botones dejando mi torso totalmente al descubierto y completamente sudado, tarde unos segundos en reaccionar, pero al instante me tire encima de ti, consiguiendo dejarte contra la pared y empezar a dar grandes mordiscos acompañados de lamidas por todo tu cuello, viendo como alzabas tu cabeza quedándote con la mirada fija en el techo y cerrando tus ojos, soltando gemidos, que hacían que quisiera poseerte en ese mismo momento, pero mejor esperar, hacerte enloquecer me gustaba de manera brutal. Tus manos recorriendo mi espalda, y poco a poco me ibas bajando la camisa para dejarme totalmente al descubierto, y cuando lo conseguiste bajaste las manos hasta mi trasero, para poder masajearlo y tocarlo tanto como te gusta. Conseguiste que un momento me distrajera y dejara tu cuello, para dejarme a mí contra la pared, y cogerme de las muñecas para poder inmovilizarme a lo que te respondí como pude: “No serás capaz de dejarme así?”. Tu sonrisa a esa pregunta me dijo todo, no me ibas a dejar tocarte mientras tú me torturabas besando todo mi cuerpo, mi torso desnudo, mi cuello sensible y mi boca que te llamaba a gritos, pero sin embargo no hiciste nada, te quedaste mirando todo mi cuerpo, desde mi pelo mojado por el sudor hasta mi evidente erección que quería ya salir de ese pantalón en el que estaba encerrado, y cuando tu mirada volvió a mis ojos, note como te acercabas a mí, sin hacerme nada dejando tu mirada encima de mí, y consiguiendo que soltara un pequeño gemido por el roce que tuve con tu erección. Empezaste a besarme de manera dulce pero enseguida bajaste hasta mi cuello, dejando marcas que enseguida se iban pero que cuando me las hacías enloquecía, y luego seguiste hasta mis hombros, proporcionándole pequeños besos hasta llegar al pezón al que decidiste darle besos con más fuerza, y a lo que yo respondía haciendo fuerza para que me soltaras, yo también necesitaba tocarte, sentía que iba a explotar en cualquier momento. Pero, por mi sorpresa, me soltaste para seguir bajando por mi torso mientras tocabas mis pectorales dibujando mis costados con tus manos para dejarlas apoyadas en mi cintura. Cuando llegaste a mi ombligo, quedándote de rodillas delante de mí, empezaste a hacer redondas con tu lengua alrededor y a rozar con tu mano por encima del pantalón mi erección, a lo que tuve que tapar mi boca porque sentía que iba a gritar y tuve que reprimirlo para que no nos escuchara nadie. Cuando me viste así, dejaste de tocarme y de lamer mi ombligo, y desabrochaste poco a poco el botón del pantalón para luego bajar la cremallera, y bajarme el pantalón poco a poco, hasta las rodillas, y luego me volviste a mirar, sonreíste y me bajaste los calzoncillos, consiguiendo que me sonrojara, y note tus manos tocándome, acariciando mi miembro, lentamente, para luego ir introduciéndolo al mismo ritmo en tu boca, haciendo que me estremeciera porque no podía gemir demasiado alto, y mientras tu ibas metiéndolo y sacándolo de tu boca, lo notaba tan húmedo, y a veces te quedabas lamiendo solo la punta y tocándome con la mano, lo que hacía que aun enloqueciera más, sentía que en cualquier momento me iba a correr en tu boca, pero quería retenerlo lo máximo posible para que siguieras haciéndome eso…Pero, no pude mas…Lo solté todo en ti, en tu boca y me encanto ver como lo tragabas y el aun sentir tu lengua lamiendo mi miembro. Te levantaste y me besaste, y después de eso te cogí de la cintura y mientras te empujaba, te daba pequeños besos en la boca, hasta que te estire en el sofá de la sala, quedándome encima de ti, ya sin ropa, pero ahora te tocaba a ti, fui levantando poco a poco tu camisa, al mismo ritmo que iba lamiendo tu torso, moreno y musculoso, y cuando la saque la tire al suelo, y desabroche el pantalón que llevabas para meter la mano y empezar a masturbarte mientras besaba tus pezones erectos, morderlos me encantaba y a ti parecía que también, el oír tus gemidos resucitaba mi miembro que volvía a ponerse erecto, pero ahora me preocupaba mas darte placer a ti que me lo dieras tu a mí y empecé a acelerar el ritmo de mi mano, y empecé a bajar mi boca hasta tu barriga pero seguía mordiéndote. Cuando sentí que te ibas a correr, baje mi boca hasta donde estaba tu miembro para lamerlo antes de que corrieras y que lo hicieras en mi boca, y cuando note que tu espalda se curvo, note todo el liquido en mi boca, estaba tan caliente notando como bajaba por mi garganta y me quemaba. Necesitamos un minuto para reponernos, pero cuando me sentí con energías fui bajando poco a poco tus pantalones y cuando te los baje hasta los tobillos tu mismo te levantaste y te quedaste a cuatro patas y me dijiste: “Quiero sentirte dentro de mí. Házmelo ya.”. No me gustaba verte suplicar así que me incorpore quedándome de rodillas y empecé a acariciar tu espalda dándole pequeños arañazos, dejando la marca de mis uñas, llegando hasta tu trasero, el que abrí con mis manos, para poder perfectamente tu entrada, la que empecé a acariciar con un dedo, esas caricias arqueaban tu espalda. Fui introduciendo poco a poco un dedo para acostumbrar tu cuerpo, no sé si gemías de placer o dolor, pero introduje un segundo, y fui metiéndolos y sacándolos, y cuando metí el tercero, sentí que ya estabas preparado fui introduciendo poco a poco mi miembro en ti, note como ibas hundiendo la cabeza en el cojín del sofá y gimiendo, cuando lo metí por completo me espere un poco y empecé el vaivén de mis caderas poco a poco, para luego ir acelerando el ritmo y poco a poco tu también te ibas incorporando y a gemir más fuerte, pero te tape la boca, no quería que nadie nos escuchara pero de mi propio placer te solté y empezamos a gemir los dos con más fuerza:
-Más…más…más fuerte – me decías susurrando
Acelere mucho mas, era lo que me pedias, cogiéndome de tus caderas para poder moverme mejor. Salir y entrar de ti a esa velocidad me enloquecía y no sabía cuánto más iba a aguantar, pero por escucharte gemir aguantaría lo que hiciera falta, eran tan sensuales.
Cuando ya sentía que me iba a correr di el último acelerón y lo hice dentro de ti quedándome apoyado en tu espalda mientras me descargaba en ti. Estaba exhausto…no podía a penas moverme, pero de repente me levantaste hasta la silla sentándote tu y dejándome encima de ti y me dijiste: “Vamos a ser justos no?” y note como metiste de golpe tu miembro en mi…Me quede paralizado y solo te pude decir: “Yunho…Joder…Como te pasas” Estuviste unos segundos y empezaste a subir y bajar haciendo que rebotara en tus piernas, aunque me estuviera muriendo por dentro tu manera de hacérmelo tan salvaje me encantaba, subiendo y bajándome de esa manera, me acostumbre enseguida mientras notaba como me mordías la espalda y con tus manos tocabas mi torso. Me gusta tanto, se nota tan caliente y cuando me tocas, me quema. Cuando note que acelerabas más me fui preparando, cogiéndote por el pelo y echando mis ultimas energías en el sube y baja de las caderas y los gemidos. Y ahí lo note…todo tú líquido en mi interior, tan cálido y lo notaba tan suave… Nos quedamos un rato en esa posición recuperando fuerzas, con nuestras respiraciones completamente aceleradas, Cuando me vi con fuerza me levante viendo cómo caía tu miembro de mi interior flácido y me estire en el sofá bocabajo, agarrando el cojín en el que antes te hundías y dijiste tus primeras palabras después:
-Entonces tengo que seguir provocándote en los conciertos? Porque si esta es la reacción, ojala y tengamos conciertos cada día – me decías mientras me mirabas mi cara medio dormida del cansancio
-Aguantaremos este ritmo – te decía con una medio sonrisa y susurrándote
-Bueno si morimos de cansancio…moriremos juntos…

FIN