Yunho
Cada día que me despertaba en este cuarto oscuro, vacío…cada vez que giraba la cabeza y no veía a nadie a mi lado…pensaba en Jaejoong. Su presencia, su piel fría, sus labios, sus caricias….echaba tanto de menos eso, que muchas veces desee dar marcha atrás en el tiempo.
Todos los días era la misma rutina. En cuanto me levantaba de la cama, me duchaba, vestía, bajaba a buscar la comida y subir de nuevo al apartamento. Pero, hoy, no se el porque se me dio por coger el periódico…quería saber que le pasaba al mundo de mi alrededor.
Para hacer que reaccionara, tenía que ocurrir algo, algo grande. Y eso fue lo que ocurrió. La primera pagina del periódico, en letras grandes: “Uno de los peces gordos de Tokio, Hong Lee, entra en quiebra.” Me puse a leer la noticia…mi jefe esta en quiebra, “tan mal le ha ido sin mi?”Eso fue lo que pensé.
Seguí leyendo más abajo hasta encontrar lo que buscaba.
Hatami Fuyiwara…el otro pez gordo de Tokio, gracias a la caída de Hong Lee, cada vez se hace más rico…-Tiré el periódico. Y una sonrisa se dibujo en mi cara.-así que el jefe de Jaejoong ahora es más poderoso…pero…con lo codiciosos que son los de su clase, querrá aún más.
Cogí el primer avión de regreso a Tokio. Y en cuanto llegue lo primero que hice fue ir junto a mi antiguo jefe.
No fue difícil localizarlo, si lo conoces tan bien como yo. Se encontraba en un club de mala muerte bebiendo y bebiendo, parecía que quería morir.
Me senté en el sofá enfrente del de él, me miró, puso los ojos en blanco, parecía haber visto a un fantasma.
Hola…-fue lo primero que le dije, haber si reaccionaba.
Yu…Yunho?..no no puede ser, el alcohol me esta jugando malas pasadas.-se frotó los ojos.
No soy una ilusión…-me miró de nuevo.
Oh dios mío!!!! Yunho…vas… vas a volver conmigo, verdad? Así saldremos de la quiebra-deje que se ilusionara por un momento antes de decirle lo que no se esperaba.- volverás a trabajar para mí!!!?-le miré.
escucha muy bien porque solo te diré esto una vez…-asintió.
Qué pasa? si es por el dinero no te preocupes te pagaré…
Yo, no volveré a trabajar para ti…-borró la sonrisa de su cara, y se dibujo en la mía.-tu serás el que trabaje para mi…puso expresión de confusión.
Qué?¿ qué dices…¿?
Te sacaré de la quiebra…pagando todas tu deudas…pero con una condición..
Trabajar para ti…!!de qué coño me hablas? Y de qué condición me hablas…?
Yo seré el nuevo propietario de todos los clubs, restaurantes…de todo lo que te pertenece.
Como te atreves? Te voy ha…-me levanté.
No estas en situación de amenazarme…sino aceptas esta condición…pues PUDRETE!!!!-empecé a caminar hacia la salida, con pasó lento.
De acuerdo acepto tu condición...-me giré-te lo daré todo.
Bien…y, la prensa no se debe enterar de nada de esto sino.-le miré amenazante-soltaré todos tu tratos sucios incluidos estafas y asesinatos.
Eres un…!
Estafador, cabrón…Lo aprendí del mejor!!!-le miré y sonreí. La primera parte de mi plan ya estaba.
En menos de una semana obtuve los papeles con las propiedades a mi nombre, y la prensa no sabía nada. Eso era bueno.
Espere una semana más, antes de presentarme delante del jefe de Jaejoong.
Le cité en su propia oficina. Ya en su despacho, retiró a sus hombres y yo a los míos, quedando así completamente solos.
Vaya vaya…-dijó él sentándose en su asiento-así que el dueño del otro imperio, ahora eres tú…un puto.
Que será tuyo si aceptas mi trato…-puso cara de confusión.
Y por qué crees que quiero esas propiedades… ¿?
Porque quieres más poder…más dinero…tener todo bajo tu control.
..-no dijo nada.
Quieres escuchar mi proposición ¿?-asintió- mi proposición es, todo este imperio-puse los papeles de las propiedades encima de su mesa-a cambio de la libertad de Jaejoong…
JAJAJ!!a cambio de un puto…que trato más desigual...
Acepta ¿?-le extendí la mano, una mano que el estrecho al momento.
Claro que sí…-sonrió. Me levanté.
Las propiedades ya están a su nombre…
Qué¿?
Es que sabía que aceptaría…ya que usted es más listo que mi jefe.-fui hacía la puerta. Mientras el miraba los papeles de las propiedades…esperaba que no se diera cuenta de la estafa.
Oye…-mierda, ya se dio cuenta.
Si?¿
Quiero preguntártelo…por qué todas estas propiedades por ese puto…solo es un tío cachondo y guapo ¿?
Porque para mí…no es solo un puto.
Salí por aquella puerta victorioso. Aquel tío era imbécil, había cambiado al hombre que lo había vuelto rico por unos papeles que no valían nada y un montón de deudas. Ya que las deudas de mi jefe eran tan grandes que ni vendiendo todas las propiedades se podían pagar. Este pez gordo era el siguiente en caer.
Al poco de tres semanas mi jefe se suicido en su apartamento…y, el jefe de Jaejoong, después de aquella estafa perdió la mayoría de sus propiedades pagando las grandes deudas, llegando a una depresión total y a la ruina.
Ahora debía encargarme de Jaejoong.
Jaejoong
Ya no tengo trabajo. Mi jefe me despidió sin algún motivo, solo me dijo que ya no me necesitaba y me dio un sobre que debía ser abierto el 3 de febrero…por que ese día¿?
Hoy tres de febrero, abrí el sobre.
Estimado señorito Jaejoong:
Soy el señor dependiente. Siento las molestias pero, como estuvimos de vacaciones hasta el día de hoy no le podía avisar. Después de que se marchara del ático dejo varias cosas suyas aquí. Sería tan amable de venirlas a buscar ¿?
Para esto tanto rollo…-suspiré-tendré que ir a buscarlas.
Cogí un taxi que me llevó hasta la puerta de aquel hotel. En recepción estaba un chico joven.
Hola…disculpe pero vengo a buscar unas cosas que me deje en el ático.-el chico me miró.
Es usted el señorito Jaejoong?¿
Si…
Bien-me dio una llave-suba al ático, enfrente de la ventana están sus cosas.
Gracias.
Subí hasta el ático. Abrí la puerta y miré dentro. Un montón de recuerdos me vinieron a la mente de aquel lugar…recuerdos cálidos, recuerdos de Yunho. Fui rápido hasta la ventana, no quería estar más en aquel lugar, no quería derramar más lágrimas. Pero al ver lo que había en la ventana no pude evitar derramar alguna que otra lágrima.
EL collar que llevaba Yunho, mi collar estaba allí. Por qué ¿? Por qué me duele tanto el corazón…que es este sentimiento…
Tan concentrado estaba en saber que era es sentimiento que no me había dado cuenta de que alguien se acercaba por detrás y me había envuelto en un abrazo cálido. Sentí que apoyaba su cabeza en mi hombro.
Te prometí que volvería…y lo he hecho. Te e echado tanto de menos…-me giré para mirar quien era…sin deshacer aquel abrazo cálido.
Yunho…-posé mi mano en su rostro. Realmente era Yunho. Me acercó más a él…rozando así nuestras caderas una contra la otra. Y me besó, un beso brusco y a la vez delicado…un beso ardiente.
Ahora si sabía de que era aquel sentimiento, estaba enamorado profundamente de Yunho le amaba. Le quería.











