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Arualthings

Problema Hormonal - Capítulo Especial Dos: ¿YunJae…? parte3

Tercera Parte

¡Con un demonio! ¡Esa rata Micky Park los había dejado encerrados! Y para colmo si no arreglaban sus asuntos para la mañana siguiente serían regañados por los managers y posiblemente sustituidos del proyecto. Oh… y no era todo, el chico nuevo se creía mucho y había tomado las riendas tanto del grupo como del departamento, además de que estaba encerrado en una habitación que de repente era muy pequeña con la única persona con la que no quería hablar: YunHo.


– JaeJoong. – Se estremeció involuntariamente al escuchar su nombre ser pronunciado con tanta seguridad. YunHo siempre tenía ese efecto en él, ese efecto que odiaba más que nada desde que lo había experimentado con tanta intensidad “esa” mañana. – Tenemos que hablar. – Dejó escapar el aire contenido en sus pulmones, para luego asentir lentamente. YunHo podía ser odioso, pero tenía razón.

– Comienza. – Pidió JaeJoong, sentándose en la cama de abajo del camarote y comenzando a recoger las cosas que ChangMin había desparramado, tomó su diario y las fotos, comenzando a ponerlas dentro de la caja. – ¿Y bien? – Pero YunHo no comenzaba a hablar, tan sólo se había quedado callado mirando algo que al parecer el tenía entre las manos. – ¿Qué miras? – Extrañado pasó sus dedos sobre la superficie de las cartas, repentinamente nervioso. Los ojos oscuros de YunHo no perdían detalle de los papeles llenos de los sentimientos que había experimentado los últimos cuatro meses.

– Esas cartas… – Maldición, YunHo las había visto. – ¿Por qué tienen mi nombre? – No estaba muy seguro de que sus mejillas se hubiesen coloreado de carmín, pero sintió como un incómodo calor le subía a la cabeza en lo que escondía torpemente esa decenas de cartas tras su espalda.

– No es tu nombre. – Rápido, rápido… Necesitaba con urgencia un nombre que sonase parecido a YunHo. – Dicen… “YunHee” y ella es… – ¿Una prima? ¿Tía? ¿amiga de la infancia? ¿Quién rayos le manda cartas a ese tipo de personas? – Una antigua novia.

– ¿Si? Nunca me hablaste de ella. – Cierto. YunHo se sabía su vida al revés y al derecho. Sabía de todas y cada una de las personas que habían sido importantes para él y las que no también. Su primera palabra, su primer beso, su primer sueño húmedo… TODO, todo eso lo sabía YunHo. Una novia tan importante como para escribirle 50 cartas no era algo que omitiría en sus relatos de vida.

– No tengo porqué contarte toda mi vida. – ¿Se podía ser más obvio al cambiar el tema de esa forma?

– JaeJoong… – Bien, bien… YunHo se había dado cuenta de que mentía y tratar de huir del tema (o de la habitación) no era una opción, ya que estaban encerrados en esa situación/ habitación hasta nuevo aviso.

– Bien, si tienen tu nombre ¿contento? – Confesó al final, ya no sabiendo que más inventar.

– La verdad es que si. – ¿Si? ¿Era acaso para burlarse de él? Miró a analítico a YunHo. De repente ya no estaba enojado, de repente no estaba ni frustrado, ni lleno de sentimientos aglomerados en el pecho, ni incómodo. Sólo curioso. Oh, si, muy curioso. Curioso por esa tranquilidad con la que se movía YunHo al atravesar en tres pasos la habitación y llegar hasta la medio desarmada caja que YooChun había tirado en el suelo al llegar. Esa caja era de YunHo y JaeJoong se preguntó mil veces qué rayos tendría ahí dentro el que hasta hace unos meses era su mejor amigo.

– ¿Qué haces? – Consultó al ver al más moreno empinado sobre la caja, revolviendo todo el contenido.

– Busco algo… – De la enorme caja de cartón sacó una más pequeña, de características similares a la que estaba sobre la cama de JaeJoong, y la abrió lentamente. – ¿Por qué nunca me diste las cartas? – Consultó, en lo que sacaba una pila de papeles atados con una liga de goma. – Y se sincero, sé cuando mientes. – JaeJoong bufó. Lo sabía, YunHo lo conocía mejor que nadie y también sabía reconocer cuando mentía.

– Tenía miedo de… bueno… que malinterpretaras las cosas… – YunHo sonrió de forma extraña, como con nostalgia, curvando sólo uno de los lados de su boca, y se acercó a paso firme hacía él, observándolo fijamente, casi tanteando terreno, y con una significativa mirada pidió permiso para sentarse junto a él en la cama. – YunHo… tú no me gustas. – El líder sonrió tranquilamente y la cara de JaeJoong se desencajó por completo ¿Había dicho un chiste o algo?

– Pues que bueno, porque tú a mí tampoco. – Se sentó en la cama frente a JaeJoong y tranquilamente se acomodo en posición de loto sobre algunas de las prendas desdobladas del otro, apoyando sus codos en sus rodillas.

– ¿No? – YunHo negó con la cabeza, sin abandonar ese estado de tranquilidad que tenía hace ya un rato. – Que alivio… – Si, un gran alivio. Por meses se había torturado con el pensamiento de gustarle a su mejor amigo y la sola idea de que ese “Hecho” hubiese tenido bases sentimentales lo hacía mucho más difícil de superar. – Mi mayor miedo era que yo te gustara y herir tus sentimientos al rechazarte.

– Yo me sentía igual. – Con la vista centrada en los ojos grandes del mayor le ofreció el puñado de cartas. – Toma, estás son para ti… – JaeJoong dudo entre recibirlas o no. No estaba seguro de querer leer los sentimientos que YunHo expresaba en esos papeles. – Yo… las escribí cuando lo sentí necesario. – ¿y para qué andar con cosas? Se moría de ganas por leer esos papeles. Al final se decidió y las aceptó con la mano que tenía libre, avergonzado. Esas cartas las había escrito una persona muy querida para él, una persona que pensó había perdido todo ese tiempo, pero que en realidad había pasado las mismas peripecias y malos ratos, y de seguro esas cartas eran evidencia de eso.

– Yo… hice lo mismo. – Le ofreció sus cartas a YunHo, quien gustoso las tomó entre sus manos, casi acunándolas por la delicadeza que utilizó. – Las escribí cuando más quería hablarte, pero nunca te pude entregar ninguna porque HeeChul no me dejó. – YunHo le sonrió tranquilamente, pesando en que su hyung HeeChul no cambiaría nunca, mientras abría la primera carta del montón.

– Por mi parte DongHae me compraba papel, sobres e incluso lápices para que te escribiera, pero era yo el que no me atrevía a darte las cartas. – Sacó el papel del sobre, comenzando a leer atentamente cada palabra. JaeJoong imitó esa acción, pero apenas vio el encabezado le entraron ganas de reír ¿decía “Mi Estimado JaeJoong” o “Ni Hofingclo Igeloohq”? – No te rías de mi letra, sabes que es horrible. – Se defendió YunHo, adivinando que esa risita que JaeJoong se esforzaba por cubrir con una de sus manos se debía a su pésima caligrafía.

– Lo sé, lo sé… – Comenzó a leer desde el principio, adivinando letra por medio que rayos quería decir cada signo. – “Telovevo 18…” – YunHo levantó la vista de la carta que miraba al oír a JaeJoong hablar. – “Ni Hofingclo Igeloohq. Bah pabaclo clob bemahab clebcle…”

– ¿Qué estás leyendo? – La cara de total desconcierto de YunHo fue muy divertida y no pudo evitar reírse. Hacía meses que no le hacía una broma a YunHo y de verdad que lo disfrutaba como nunca creyó que lo haría.

– Eso dice aquí. – Apuntó el encabezado de la carta. – No sabía que supieses… Ruso. – Si, a eso sonaba lo que estaba escrito, al más puro y rustico ruso.

– ¿Ruso? Está en coreano. – Reclamó, totalmente seguro de su idioma nativo.

– Pues no se nota nada.

– Dame eso. – Le quitó de las manos la carta a JaeJoong y la analizó. – Se entiende perfectamente. – Se quejó. Para YunHo cada uno de los símbolos eran perfectamente legibles, puede que no fuesen muy bonitos, pero se entendían.

– Pues léemela. – Tranquilamente JaeJoong apartó el resto de las cartas de sus piernas y se inclinó hacia delante, apoyando su peso en sus codos.

– Bien… – Tomó aire, tranquilizándose lo más que pudo, ya que estaba un poco nervioso, y comenzó a leer. – “Febrero 18.” – Ah… era Febrero, no Telovevo. – “Mi Estimado JaeJoong:” – Casi le atinaba a esa. – “Han pasado dos semanas desde que nos dejamos de hablar y no sabes las ganas que tengo de felicitarte en este momento por ser parte de un gran proyecto.” – JaeJoong abrió sus ojos más de lo normal, totalmente desconcertado. Esa frase se le hacía familiar, extrañamente familiar, como un Déjà-vu de los feos. – “Sé que haz esperado por mucho tiempo la oportunidad de demostrar tus habilidades en el canto y sé que destacarás mucho dentro de la banda…”

– Detente. – YunHo bajó la carta y alzó una de sus cejas para mirar al mayor a la cara.

– ¿Qué pasa?

– Dame esa carta de ahí, la del sobre amarillo. – YunHo hizo lo que le pedía el otro, quien apenas tuvo la carta en las manos rompió el sobre y sacó el papel que estaba dentro. – Sabía que lo había escuchado en otra parte…

– ¿Qué cosa? ¿De qué hablas?

– Escucha: “Febrero 18. Yunnie: Sé que mi costumbre es decir las cosas a la cara, pero en estas dos semanas que no nos hemos hablado ha sido imposible hacer tal cosa. Hace pocas horas nos dieron la noticia y no sabes las ganas que tengo de felicitarte en este momento por ser parte de un gran proyecto.”

– ¿Usamos la misma frase? – YunHo se inclinó hacia el frente, intentando mirar el papel que JaeJoong tenía en las manos, dando con la frase a mitad del primer párrafo.

– Si y la escribimos el mismo día. – Le hizo notar, apuntando la fecha en una de las esquinas superiores.

– Eso está bien raro. – Volvió a su posición, repasando la línea una y otra vez en su carta.

– Probemos con otra carta. – JaeJoong tomó la primera de las cartas que tuvo entre sus dedos y la abrió. – ¿Escribiste alguna el día… 31 de Marzo?

– ¿Para Día Blanco? Pues sí. – YunHo buscó en su montón de cartas y dio con la que buscaba.

– Léela. – Pidió JaeJoong, a lo que YunHo simplemente obedeció.

– Veamos… “Marzo 31. JaeJoongie: Hoy es Día Blanco y estoy encerrado con DongHae viendo una película muy extraña sobre zombis que comen gente. La verdad es que no le he prestado la más mínima atención, sólo puedo pensar en los planes que habíamos hecho hace meses para este día ¿lo recuerdas? Iríamos al…” – Pero JaeJoong lo interrumpió en ese momento, alzando una de sus cartas y comenzando a leer un párrafo en específico.

– “Iríamos al parque de diversiones de Seúl a molestar a las parejas que se besaban en las bancas, a comer helado hasta hartarnos en la gelatería de la esquina.” – YunHo sonrió con ilusión ¡Eso era exactamente lo que estaba escrito en su carta! palabra por palabra, oración a oración. Todo igual.

– “A comprar el último single de KangTa y a ver la película de…” – Continuó el párrafo de JaeJoong en su carta, ya que era lo que seguía en la lista.

– “los peces que hablan.” – Finalizó JaeJoong, bajando el papel que tenía en las manos. – Es lo mismo.

– Si y no me extraña para nada que así sea, si no que me extraña que no me extrañe una situación tan… ¿extraña? – Rió ante la poca coherencia de su frase. – ¿Me explico?

– Perfectamente, yo no lo habría dicho mejor. – Rieron a coro, dándose cuenta de una vez por todas de su estupidez todos esos meses. Al parar de reír hubo un silencio muy acogedor, algo así como un silencio necesario en el que los dos parecieron pensar, hasta que con timidez YunHo tomó una de las manos de JaeJoong, quien alzó la vista para encontrarla con la del más moreno. – ¿YunHo?

– Extrañé tu risa. – Confesó, sin darse cuenta de lo comprometedor que eso sonaba. JaeJoong se sonrojó levemente e inquieto se llevó la mano libre a la boca, ahogando una risita nerviosa. – ¿De que te ríes ahora?

– YunHo… eso sonó a las novelas latinas que veía HeeChul en las tardes.

– ¿Qué? ¡No, no, no…! – Negó enérgicamente con la cabeza, recordando las veces que HeeChul lo había obligado a ver esas melosas y exageradas novelas latinas. – Digo… si extrañé tu forma de reír y todo, pero no lo digo de forma romántica. – JaeJoong miró divertido como las mejillas de su recientemente nombrado líder se teñían de escarlata. – Yo… tú… bueno… no es que…

– YunHo, te entiendo, tranquilo. – Apretó la mano que todo ese tiempo había envuelto la suya. – Yo también extrañé tu risa… – YunHo sonrió con timidez. – Y el gracioso acento que usas cuando te emocionas… y las veces que me despertaba sin sábana porque tú te la habías quedado toda. – YunHo alzó una de sus cejas ¿Qué extrañaba eso? ¡pero si siempre lo regañaba por darse tantas vueltas en la cama! – Y bueno… te extrañé mucho.

– Yo también te extrañé a ti. – Jaló un poco la mano de JaeJoong, atrayéndolo contra su cuerpo para así poder abrazarlo. El mayor se dejó hacer, acomodándose un poco en la cama que estar más cerca de su líder. Varias cartas se fueron al suelo, pero poco les importó, sólo importaba lo cómodos que estaban en esa posición que añoraron por meses. Esa tibieza y cariño que sólo podía transmitir una persona realmente importante.

– Hemos sido unos tontos todo este tiempo.

– Lo sé… – Apretó con más fuerza la cintura del mayor, acercándolo lo más que pudo a su cuerpo. Cuanto extrañaba esa pequeña cintura, esa espalda triangular, esos hombros trabajados y ese cuello largo que le daba refugio.


YunHo era una persona “De piel” y muy a menudo expresaba cariño con abrazos, besos y cosas que entre dos hombres no eran muy comunes. JaeJoong por su parte se había criado rodeado de mujeres y las continuas muestras de cariño eran cosa de todos los días en su gran familia, por eso nunca le había extrañado la forma tan melosa en que su mejor amigo le expresaba su cariño, ni siquiera en las muestras que parecían más coqueteos de una pareja de novios.


– JaeJoong… puedo… – Posó sus labios en la delicada piel del cuello del mayor, cerca de su oreja, y ahí depositó un suave beso. JaeJoong rió levemente, dejándose hacer por el moreno. – ¿Puedo preguntarte algo?

– Ya lo estás haciendo. – JaeJoong paseó cariñoso la punta de su nariz por el cuello del moreno, quien se estremeció con el contacto. – Pero pregunta lo que quieras.

– Esa noche… – YunHo se sonrojó de forma involuntaria, recordando de sopetón muchas de las cosas que habían hecho. – Yo… ¿fui muy bruto?

– Un poco. – ¿Un poco? ¡Pero si JaeJoong hasta había cojeado al día siguiente! – Para la segunda ronda ya estaba más acostumbrado y no dolió tanto.

– ¿Segunda ronda? – ¿Qué? ¿Lo habían hecho más de una vez? ¡Dios! ¿Qué tan borracho andaba que ni de eso se acordaba?

– Si ¿no te acuerdas? – Se soltó del apretado abrazo que había compartido con el moreno y se quedó a pocos centímetros de su cara. – En la segunda ronda lo hicimos en el suelo de la habitación y en la tercera de pie contra el armario… – Miró pensativo algún punto indefinido de la nada. – Eres un chico con mucha energía. – Finalizó, con una marcada sonrisa de satisfacción.

– ¿D-de verdad? – Ya no sabía si estaba rojo o morado… o verde amarillento… ¿se podía estar verde de vergüenza? No, era verde de envidia y amarillo para cuando se tenía hepatitis. Azul menos, eso era un signo de asfixia… mmm... como fuese, estaba de algún color, que no sabía como rayos se llamaba, de sólo pensar que no lo había hecho dos veces con su amigo, si no que TRES veces ¡TRES VECES! Con suerte se acordaba de la primera y de repente eran dos veces más las que tenía que recordar.

– No, no es verdad. – Y los segundos que siguieron a esa negación YunHo tuvo dos fuertes sentimientos chocando en su pecho. El primero era el más profundo alivio que alguna vez en su vida hubiese sentido y el segundo era un creciente odio hacia el torcido sentido de humor del mayor, quien reía a todo pulmón revolcándose en la cama. – Debiste ver tu cara... jajaja… fue genial... (XD)

– ¡JaeJoong! – Sin meditarlo ni por medio segundo se lanzó sobre el cuerpo del mayor, aprisionándolo contra la cama y bajo sus piernas. – Ya verás…

– No, no YunHo… – Vio como los masculinos dedos del moreno bajaban lentamente a ese lugar. – No… ahí no… – Intentó detenerlo, pero una de las manos de YunHo apresó las suyas por sobre su cabeza. – YunHo ¡Ahí no! – Las fuertes risas del mayor inundaron por completo la habitación y todo porque YunHo le hacía cosquillas en su súper secreto punto débil que sólo se había atrevido a confesarle a su mejor amigo: Las ingles. – Jajajajaja… para…jaja… para… ¡Detente, por favor! – Intentó por todos los medio apartar sus delgadas caderas de las manos del otro, pero sólo conseguía moverlas de forma extraña contra las del moreno, que estaba muy cómodamente sentado unos centímetros más abajo de donde se movía su mano.

– Me la debes por el susto que me diste. – Intensificó las cosquillas, logrando que JaeJoong comenzase a reír de forma entrecortada por la falta de aire y que los desesperados movimientos de sus caderas y piernas llegasen al extremo de parecer convulsiones. Nunca pensó que esa posición se podría malinterpretar, tampoco pensó en que el movimiento de las caderas de JaeJoong lograba que ciertas zonas de frotasen de manera descarada, y ni hablar de la posibilidad de caerse de la cama, no, eso fue lo último que pensó y lo ultimo que sucedió también. – ¡Cuidado! – Tarde lo fue a decir, tanto él como JaeJoong habían rodado uno sobre el otro hasta llegar a la orilla y caerse estrepitosamente de la cama, que por suerte era baja y estaba sobre un piso alfombrado. – Ah… estás más pesado… – Se quejó YunHo, de espaldas en el suelo de la habitación con un agitado y divertido JaeJoong muy acomodado encima de él. Se sintió tremendamente tonto por no recordar que estaban en una cama pequeña y cerca de la orilla.

– Lo siento… – Aspiró oxígeno como pudo, ya que las cosquillas que antes le había hecho YunHo lo dejaron sin aire. – HeeChul me obligaba a comer cinco veces al día. – Nunca tuvo la más mínima intención de quitarse de encima del cuerpo de YunHo, era demasiado cómodo, tanto así que comenzaba a pensar que a YunHo lo habían diseñado para tener a una persona descansando sobre su pecho ¿Cómo era esa palabra boba que siempre usaba HeeChul cuando se echaba sobre el chino que cocinaba rico? Ah, sí… “Ergonómico”, eso era YunHo, un ser ergonómico hecho para la comodidad del hombre. – ¿Peso mucho? – Acomodó su fina barbilla sobre los dorsos de sus manos, evitando así enterrarla en el pecho del moreno.

– No, estás bien así. Se te nota más sano. – Estiró sus brazos hasta envolver la cintura del mayor y se quedó en esa posición. Sabía que JaeJoong no se quitaría de encima, lo conocía bien, a JaeJoong le encantaba dormir sobre su pecho siempre que podía y nunca tuvo la más mínima intención de prohibírselo.

– YunHo… sobre esa noche… – YunHo alzó un poco la cabeza, intentando mirar a los ojos al mayor, quien al ver lo incómodo que estaba le pasó un cojín para su cabeza.

– ¿Si? Dime. – Acomodó el cojín en su nuca y por fin pudo ver a los ojos a su mejor amigo.

– No estuvo mal… – Ups, no era eso lo que quería decir. – Digo… n-no me dolió casi… casi nada…

– Pero cojeabas al día siguiente. – ¿Cojeaba? ¡Por poco no arrastraba una pierna, por Dios!

– Eso fue culpa de HeeChul, me llevó una crema desinfectante para que me hiciera curaciones, pero no era anestésica, así que me ardía hasta el alma. – Ese HeeChul... todo era su culpa y YunHo estaba guardando todas las malas jugadas del mayor para cobrárselas juntas. – Fue como ponerme alcohol y créeme que no fue el mejor lugar para hacerlo ¿te imaginas lo desesperante que fue no poder soplarme?

– La verdad es que hubiese sido muy raro que lograras “soplarte” justo esa zona. – No pudo evitar imaginarse a JaeJoong todo doblado en un bizarro espectáculo de contorsionismo, intentando soplarse la parte baja tras aplicarse ungüento.

– Si, tienes razón. – Con sus piernas se impulsó un poco hacia el frente, logrando quedar cara a cara con su líder. – ¿Y tú que tal?

– Lo normal: resaca, dolor muscular, cansancio… nada grave. Estuve ‘casi bien’ hasta que fui a ver a HeeChul y me cacheteó, maltrató a puñetazos y golpeó con un cojín de semillas. – Esperó por la risa de JaeJoong, pero esta nunca llegó, sólo se había quedado callado y pensativo, hasta que se dio media vuelta y quedó de espaldas en el suelo, mirando el techo.

– ¿Por qué lo hicimos? – YunHo lo miró extrañado y simplemente giró en la misma dirección que el otro, terminando una vez más sobre el más pálido, quien no se negó a la cercanía de sus cuerpos.

– No sé. – Acomodó su rodilla entre las del mayor, haciéndose espacio para apoyar su peso y no lastimar al otro. – Estábamos borrachos y creo que un poco confundidos con tanto gay alrededor.

– Pero no me gustas y no te gusto y somos hombres… – Tomó el cojín que el moreno había abandonado, acomodándolo bajo su cabeza. Era seguro que se quedarían en esa posición un rato más. – No es normal… – Pasó sus brazos por el cuello de YunHo, invitándolo a dejar descansar todo su peso sobre su persona. – Si me hubiese pasado lo mismo con una chica lo entendería, pero eres hombre y yo también. – Al final abrazó los hombros del moreno, logrando que el pecho de ambos se amoldara, acoplándose a la perfección.

– Tal vez… – YunHo movió levemente su cadera, apartándose del hueso de la pelvis del más pálido que se le incrustaba en la ingle. –…nos atraemos de alguna forma muy física. – Y se sintió totalmente cómodo cuando pudo apoyar sus antebrazos por debajo de los hombros de JaeJoong. Ahora estaban uno sobre el otro, abrazados, cerca, y en una posición muy sujeta a mal interpretaciones, pero así estaban a gusto y nada importaba más que eso.

– ¿Tú crees? – Ni pensó en lo enrollado que estaba con YunHo, ni siquiera se dio cuenta de que sus piernas se entrelazaban con las de su líder y que sus dedos acariciaban la línea de su columna. Era ya tan normal, tan necesario… todos esos meses le picaron las manos por acariciar la piel de otra persona al dormir.

– ¿Qué otra explicación hay? – Bajó su rostro y lo escondió en el cuello blanco del mayor. – Recuerdo que apenas te besé todo mi autocontrol desapareció. – Deslizó sus labios por su yugular, percibiendo el palpitar regular y acompasado que ésta tenía. – Y cuando entré en ti todo mi cuerpo flotó… – Besó la manzana de Adán del mayor, moviendo lentamente sus labios por los contornos. – Así que debió ser atracción física, porque no me gustas nada.

– ¿A…Atracción física? – No se lo podía creer ¿cómo iba a sentir atracción física por otro hombre? Era tonto, era imposible, era una blasfemia de la peor calaña, era… era…

¡Oh, que lo partiera un rayo! ¡Era verdad! ¿Cómo no lo había notado antes? Y para peor ¡lo estaba haciendo justo en ese momento! Estaba bajo YunHo, abrazándolo, entregando su cuello a los besos de mariposa que le daba el moreno, enrollando sus piernas con esas largas y delgadas que tenía su líder, buscando el calor del cuerpo que le pertenecía a su mejor amigo y lo más grave… le gustaba. Le gustaba tener cerca de YunHo, le encantaba que la piel de ambos se rozase, amaba que los dulces labios del moreno depositaran besos en su dermis más sensible y procesar toda esa información se sintió peor que la cera caliente que HeeChul le había puesto en las cejas días antes.

– ¿JaeJoong? – El moreno dejó su cuello y levantó la cabeza cuando el mayor ya no dijo nada. – ¿Por qué pones esa cara? ¿Qué pasa?

– Bésame. – Preciso y cortante. Había sido una orden, no una petición o una sugerencia, no, era una orden y por lo penetrante de su mirada era una orden que debía ser cumplida de inmediato.

– ¿Q-qué…QU…? – ¿Había oído bien? ¿”Bésame” podía significar otra cosa? Sabía que beso y bezo se podían confundir, ya que uno venía de la acción de besar y el otro se refería a labios gruesos, ¿pero “Bésame”…? ¿Existía la palabra “Bézame” o “Vésame” o… “Vehézame"? – ¿Qué te bese? – JaeJoong asintió, decidido. – ¿Beso de beso? – El mayor alzó una de sus depiladas cejas ¿Qué acaso había otro tipo de beso? – ¿Hablas enserio?

– Hablo muy enserio, es la única forma que tenemos de comprobar que hicimos lo que hicimos por el alcohol, la calentura y los gays y no por atracción física, ya que eso sería muy raro. – Y claro, sentir atracción física por tu mejor amigo era mucho más raro que besarse con él para experimentar.

– Pero… ¿Qué te bese? ¿en la boca? ¿No habrá otra forma? – Daba igual lo que fuese, pero ¿besarse? Porque no mejor… ehm… mierda, no se le ocurría nada.

– No se me ocurre otra mejor y piénsalo, si nos apartamos asqueados es que la cosa fue sólo alcohol y simplemente nunca más beberemos juntos. – YunHo lo pensó unos segundos. No era una mala idea, así descartarían de inmediato la posibilidad de que volviese pasar un accidente parecido a futuro, pero…

– ¿Y si no nos apartamos? – Claro, también estaba la posibilidad de que esa obvia atracción y compatibilidad física que tenían los traicionara y las cosas se saliesen de control.

– Pues… no sé, YunHo, luego lo pensamos. – Llevó sus manos a la nuca del moreno, dispuesto a empujarlo contra sí de ser necesario. – Ahora bésame.

– No lo digas así… – Eso sonaba peor cada vez que el mayor lo decía ¿no se lo podía pedir de otra forma? ¿Qué tal “Pon tus labios sobre los míos” o “Dame respiración de boca a boca, pero sin aire” o…? Ah, no importaba, “Bésame” era más corto. – Cierra los ojos, me pones nervioso.

– YunHo. – ¿Ahora se venía a cortar? Como si antes le hubiese dado vergüenza llenar de besos su cuello o sus mejillas, inclusive estaba seguro de que se habían besado en los labios una vez antes de esa noche, pero fue a través de un papel y por una penitencia cuando jugaban con LeeTeuk y KangIn. Un beso en los labios no era nada nuevo, era lo mismo que un beso en la mejilla, sólo que un poco más al centro de su cara.

– Oye, MI beso, MIS reglas ¿OK? Así que cierra los ojos y ni se te ocurra abrir la boca. – Según YunHo una cosa era un corto beso sobre los labios y otra muy, muy distinta, era intercambiar saliva.

– ¡YunHo! – ¿Tenía que hacerlo todo más complicado de lo que ya era? De por si recibir un beso de otro hombre no le hacía gracia ¿Era necesario que poner reglas además?

– Ya, ya… – Observó los labios rojos del mayor, labios que tenía que besar para salir de una vez por todas de ese embrollo, labios que lo llamaban a probarlos, labios que le resultaban casi femeninos, labios que… mmm… labios que eran dulces y mullidos, labios tiernos que acariciaban los suyos con necesidad… labios que… ¡cielos! ¡No podía evitar querer devorar!


Se percataron en ese momento que ninguno tenía la más mínima intención de apartarse o parar el beso, ni siquiera de bajar la intensidad y JaeJoong sentía que en cualquier momento su pecho haría explosión. Era tan irreal, estaba seguro, segurísimo de que eso no pasaría, que al momento de besarse se quedarían tiesos de la vergüenza y que se apartarían a los pocos segundos con cara de “Waaak”, pero ahí estaba, bajo el cuerpo cada vez más caliente de su mejor amigo, aceptando con toda la naturalidad del mundo ese apasionado beso que le daba su líder.

Había sido un momento extraño, de un segundo a otro ese inocente y para nada malintencionado roce de labios se había transformado en un intento de devorar la boca del otro y él sólo había tenido tiempo suficiente para sorprenderse… mas esos labios, tan suaves y a la vez feroces, acariciando los suyos, esos dientes que apretaban de vez en cuando su labio inferior, esa sensación de ardor que surgía en su interior… sin pensarlo dos veces abrió un poco la boca, dándole mas espacio al moreno.

Lo sabía, YunHo se lo había prohibido, pero en el momento en que YunHo internó su inquieta lengua, recorriendo ávida cada rincón de la cavidad, supo que no se enojaría por desobedecerle. Gimió suavemente debido a la brusca acción del moreno, metiendo sus dedos entre los cabellos cortos y negros del líder, y se abandonó a esa exquisita sensación. Era una sensación delirante, quizás demasiado para que se la provocara otro hombre, pero ni eso importaba, sólo empujó la cabeza del moreno contra sí, ahondando el beso.

Dieron un par de vueltas en el piso, rodando uno sobre el otro e intercambiado posiciones, hasta que al final JaeJoong quedó sobre YunHo, demandando más atención en ese beso, casi aplastando los labios del otro. La cintura de JaeJoong era compactada contra el vientre del moreno, ya que sus manos estaban ancladas en esa curva perfecta y buscaban mucho más contacto entre ambos cuerpo. Pasados unos minutos se separaron por falta de aire, entre un empujón algo brusco por parte de JaeJoong y un fuerte jalón de cabello que le dio YunHo, y se miraron a los ojos.

Maldición, lo habían vuelto a hacer.

YunHo Intentó buscar alguna forma de enfrentar esa situación, de hablarle a su amigo, de reclamarle, gritarle ¡Algo! Pero nada, en su cabeza lo único que había era recuerdos de los labios del otro, devorando los propios.

– Yo… lo siento… – Dijo YunHo en un susurro, soltado sus brazos de la cintura del pálido y dejándolos caer a sus costados. – Perdí el control y yo…

– Y yo también… – Le respondió, tratando de sonar despreocupado, pero en el fondo era un manojo de nervios. – Nosotros… ¿Qué nos pasa? ¿Por qué no nos detuvimos? – Lentamente se incorporó, quedando sentado sobre… ¿un bulto? ¿Qué…? Oh… ya sabía que cosa era y no tenía derecho a reclamarle al moreno, ya que estaba en un estado parecido, así que sólo se acomodó un poco más abajo, evitando, dentro de lo posible, mantener contacto con esa zona.

– No lo sé, estoy confundido. – Se sentó al igual que el mayor, quedando apoyado sobre sus manos. – Digo… ¿significa esto que de verdad nos atraemos?

– ¿Atraernos? YunHo, por poco nos comemos las bocas. – Cierto, no había que ser un gran genio para percatarse de ese detalle. – Esto es más que atracción, es… una loca afinidad sexual de las ficticias, como las que tienen los príncipes y las princesas en los cuentos ¿Te has dado cuenta? ¡Se miran y ya se gustan!

– Pero tú no me gustas. – ¡No, nunca! ¡Antes se convertía al budismo y se raparía la cabeza! Kim JaeJoong no le gustaba y punto.

– Y tú a mí tampoco, pero no por eso dejan de gustarme tus besos. – Sí, lo había dicho. Le gustaban los besos de YunHo, le gustaba tener contacto físico con él ¿y qué? Que fuese alguien y le dijese que era un desvergonzado, porque se le tiraría encima y lo mataría a arañazos.

– Bueno, a mí también, pero… – OK, se contradecía totalmente. No le gustaba JaeJoong de forma romántica, pero que lo matara Godzilla si algún día negaba que esos labios de cereza no lo traían loco. – ¿Qué hacemos? – Cierto, con que te guste la boca de tu mejor amigo y te desvivas por besarlo una vez más no quedabas en nada con él ¿no?

– ¿Mudarnos a lados opuestos del planeta? – Según JaeJoong mudarse era una buena opción, así nunca cabría la menor posibilidad de que ese tipo de incidentes volviesen a ocurrir.

– JaeJoong… – No, murarse no era una opción lógica para YunHo, era más bien una opción estúpida. No sabía ni porqué el mayor había dicho tamaña sandez.

– Lo sé, lo sé, saldría muy caro y no tenemos dinero. – Obvio, una mudanza hasta el otro lado del mundo costaría mucho dinero, dinero del que no disponía y sabía que YunHo menos. – Tenemos que encontrar otra solución… ¿y si ambos nos buscamos novia?

– JaeJoong. – ¿Novia? Eso era más estúpido aún. Aunque lograsen conseguir un Harem completo para los dos de igual forma preferiría besar lo labios de su mejor amigo que los de... ¿De cuántas mujeres se componía un Harem? ¿7? ¿10? Creía haber escuchado que algún rey de la india había tenido uno de 80 concubinas ¿Qué rayos haría él con 80 mujeres? Si con suerte podía con su mejor amigo, 80 mujeres era una exageración.

– Cierto, no tenemos tiempo. Ahora que el proyecto se concretó tenemos el doble de ensayos y clases y entre la SM y el instituto ni siquiera respiramos. – Había llegado el punto en que estaba hablando de forma automática, sin pensar y sin darle sentido a nada de lo que decía. Era como… vómito verbal. Hablaba y pensaba cosas sin lógica y era sólo por lo conmocionado que se encontraba. Y no era para menos, no todos los días uno se reconcilia con su mejor amigo tras emborracharse y tener sexo con el. Mucho menos descubres que tienes una súper atracción muy sexual por tu mejor amigo y si no encuentras la forma de escaparte de él terminarán por algún rincón besuqueándose a escondidas. – Podríamos hacernos los locos, pero seguramente volvería a pasar y no sé que…

– ¡JaeJoong, cállate y tranquilízate! – Tomó con firmeza los hombros del mayor, zarandeándolo levemente para que saliera de su estado de perturbación. Sabía mejor que nadie que JaeJoong hablaba como loro cuando estaba nervioso. – ¿Por qué no simplemente lo dejamos así? Digo… no creo que vuelva a pasar. – Llevó sus brazos a la cintura del mayor, abrazándolo para trasmitirle algo de calma. – Nos controlaremos.

– ¿No controlaremos? – ¿Qué? ¿Controlarse? ¿cómo rayos harían eso? ¿se meterían un microchip bajo la piel que les diera descargas eléctricas cuando se acercaran demasiado? – Yo no voy a poder… – Cerró los ojos y dejó que su frente descansara sobre la del moreno. – No voy… yo… – Ahí estaban, podía sentir su calor ser irradiado a milímetros de los suyos, los labios hinchados del moreno lo invitaban a caer en la tentación una vez más. – YunHo… no puedo… – Besó una vez más a YunHo, quien no se opuso al contacto, y al instante lo cortó, decepcionado de si mismo. – Y tú tampoco… – Levantó su cabeza, despegando su frente de la del moreno.

– JaeJoong… – ¿No tenía fuerza de voluntad acaso? Se pudo haber resistido, se pudo haber alejado, pudo… pudo por lo menos no haber correspondido el beso, pero no le era posible. Su cuerpo actuaba por si sólo y contra eso no se podía luchar. – Entonces sigamos… si vuelve a pasar, pues bien y si no… bien también. – ¿…l había dicho eso? ¡Dios! ¡Le estaba proponiendo una relación a su mejor amigo!

– Estás insinuando… – Cuando por fin había reaccionado YunHo le salía con semejante proposición ¿Qué estaba loco? – ¿Qué seamos amigos son derecho a roce o algo así? – ¿De qué otra forma se podía decir si terminaban siendo amigos con algunos derechos que tiene los novios? ¿”Amigovios”? ¿existía esa palabra? Mmm… ¿Dónde rayos la había oído?

– Ehm… – ¿Era eso lo que quería? Bueno... pensándolo bien y teniendo en cuenta que cada vez que besaba a JaeJoong sus bajos instintos afloraban, una relación entre ellos era lo más cuerdo si no querían manchar más su ya extraña amistad. – Sí, más o menos eso.

– ¿Estás loco? – JaeJoong lo golpeó levemente en el pecho. – No sé que tipo de crianza tuviste, ¡pero yo no me ando besuqueando con cualquiera que me pida ser su amigo aventajado! – Completamente indignado se cruzó de brazos y con desprecio miró hacia su derecha.

– ¿Y qué quieres? – Intentó buscar la mirada del mayor. – ¿Qué te pida que seas mi novio? – ¿Alguien le podía explicar al pobre JaeJoong porqué demonios YunHo era tan directo para decir las cosas?

– Pues… – La verdad JaeJoong no sabía si quería tener de novio a su mejor amigo, pero lo que si sabía es que le encantaría caer otra vez en la tentación de besar los labios de YunHo. – Si tenemos pensado seguir con esto… – Sí, quería seguir con eso y ¿qué? YunHo lo había propuesto en primer lugar, él sólo estaba dando una segunda opción basada en la primera. – Sí, pídemelo. – Claro, JaeJoong no iba a andar de suelto por la vida besando a su mejor amigo cuando a éste se le diese la gana. No… era un chico con principios y sólo los novios se besaban, no los amigos.

– ¿No lo podemos dar por hecho solamente? – ¿Qué? ¿no se lo quería pedir? ¡YunHo era un… un…! Ehm… ¿Descarado? ¡Ah! Lo que fuese.

– No, ¡pídemelo! – Kim JaeJoong no iba a ceder. Lo tenía decidido: o Jung YunHo le pedía ser su novio o no iba a permitir que lo volviese a besar, tocar, mirar o etcéteras verbos que estuviesen relacionados con el tema.

– ¿Y por qué no me lo pides tú? Ambos somos hombres y podemos tomar la iniciativa de…

– Dije: ¡Pí-de-me-LO! – Y con cada sílaba YunHo fue mecido hacia delante y atrás por los musculosos bazos del más pálido.

– ¡Bien! – Tomó una gran bocanada de aire y luego expulsó todo el contenido de sus pulmones en una exhalación. – Kim JaeJoong, tú… – No podía ser… lo iba a decir… ¡Lo iba a decir! – ¿Quieres ser mi…? – Una palabra más ¡Sólo una! Sólo una que era la más difícil… ¿qué otra palabra podía usar? – ¿Pareja? – Tenía que aceptarlo, esperaba que JaeJoong simplemente dijese “Sí” con una cara sonriente y fin del tema, pero muy por el contrario, JaeJoong mantenía una expresión pensativa y hasta cierto punto recelosa.

– Déjame pensarlo unos días y te respondo. – ¡Cuánto odiaba ese sentido del humor tan bizarro que tenía JaeJoong!

– ¡JaeJoong! – Estaba enojado, por eso no se midió cuando lo empujó con fuerza, logrando que el mayor cállese de espaldas sobre sus piernas. – Ponte serio de una vez.

– ¡Bien! – Se levantó como pudo, agarrándose de la ropa de YunHo para incorporarse. – Acepto ser tu… tu pareja. – Dijo al final, quedando nuevamente acomodado sobre ese sitio que había estado evitando y que aún se sentía cálido. Esperó algún comentario por parte del moreno, alguna acción ¡Un beso que fuese! ¡Pero nada! acababa de aceptar ser novio de su mejor amigo y el muy menso se quedaba callado. – ¿YunHo? – ¿Acaso se estaba… sonrojando? ¡Sí! ¡YunHo se sonrojaba y muy rápido! Y de repente bajó la mirada hasta posarla en… – ¿Yun-YunHo? – Se sintió muy acosado en ese momento, acosado por esos ojos oscuros que escudriñaban su cuerpo en una especie de “violación ocular”, estaba además ese bulto que se calentaba y creía bajo el, haciendo presión contra la tela de su pantalón.

– JaeJoong, tú… – ¡Que parara de mirarlo así! – ¿Recuerdas lo que hice esa noche con los condones saborizados? – ¿Los condo… condones? ¡Los condones! ¡YunHo los tenía en la mano!

– Eh… s-sí… – ¿Cómo no recordarlo? Casi se había caído de la cama por el placer que había sentido al saberse dentro de la boca del moreno.

– ¿Lo repetimos? – Y no hubo más palabras de por medio. YunHo se abalanzó sobre esos adictivos labios y los devoró con verdadera necesidad.


JaeJoong ni supo como fue que quedó acostado sobre el suelo de la habitación con un inquieto YunHo sobre él, besándolo con desesperación, pero… ¿Para qué hacerse el santurrón? ¡Quería hacer el amor con SU NOVIO! Importaba un pepino que llevasen como medio minuto siendo pareja, pese a las miles de veces que sus hermanas mayores le habían venido con el cuento de los “6 meses mínimo”, sólo quería sentir a YunHo moverse dentro de él hasta que ya no le quedaran fuerzas ni para pestañear.


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Continuará.....











No, mentira, sigue aquí mismo.
Es un delito cortar un Lemon y no quiero que luego me decapiten!


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Reconciliación YunJae:

Con urgencia el moreno llevó una de sus manos bajo la delgada camiseta del mayor, acariciando esa piel tersa y pálida que siempre le había gustado. Era como un fetiche extraño, siendo amigos había tenido la posibilidad (Y suficiente valentía) para probar esa piel en pequeños juegos e inocentes mimos, pero tenerla por completo a sus disposición era un placer del que no se había creído merecedor hasta que hace unos minutos, cuando JaeJoong aceptó ser su pareja. Estaba en todo su derecho de novio el poder hacer y deshacer lo que quisiera con esa dermis blanquecina y delicada, así que delineó con suavidad la poco marcada línea que era el pectoral derecho del mayor, jugó con sus dedos en ese botoncito que se alzaba en medio, bajó con su mano por el costado, contento de ya no sentir con tanta facilidad sus costillas y extendió su caricia hasta tener entre sus dígitos el borde de la prenda. Una sonrisa irónica dobló sus labios en medio de su húmedo beso cuando pensó: “Camisetas fuera...”.


– Ah, YunHo… – Se quejó JaeJoong cuando su camiseta le fue casi arrancada del cuerpo y lanzada sin cuidado alguno hacía la esquina más lejana. – Más cuidado, casi me arrancas una oreja. – Por instinto llevó una de sus manos hacía el lugar afectado, acariciando la piel circundante a su más reciente perforación.

– Lo siento. – Se disculpó el moreno, dejando caer también una caricia en la oreja enrojecida de su novio. – No sabía que tuvieses otra perforación, enserio, no fue intencional y… – Pero se tuvo que quedar callado cuando los labios de JaeJoong asaltaron los suyos en una roce fugaz.

– Ya me las cobraré… – Volvió a besar al moreno, esta vez impulsándolo hacia un costado para volver a quedar encima, mas cortó el beso al instante tras escuchar un golpe de algo, posiblemente alguien, chocar contra la pata del escritorio. – ¿YunHo?

– Ah… tonto… – Se torció sobre si mismo, mientras acariciaba la parte superior de su cabeza. – Me golpeé en la cabeza…

– Lo siento, pero me lo debías… – Le tendió la mano para que se incorporara, pero al jalarlo hacia arriba y adelante no midió sus fuerzas, logrando que…. – ¡Ah, maldición! – Se golpearan en la frente como dos tarados… ¡Era el colmo!

– ¡JaeJoong~! – ¡Otra vez! ¿qué les pasaba? Parecían un par de chiquillos que por primera vez tenían sexo y… bueno, eso no estaba tan alejado de la realidad, ni que fuese un gran experto. La única vez que lo había hecho estaba con unos cinco litros de licor en el cuerpo y había sido con la misma persona que ahora estaba sentada sobre sus caderas.

– ¿Sabes? – Consultó el mayor, apoyándose sobre sus rodillas y haciéndole un ademán con las manos para que levantara los bazos y así poder quitarle su camiseta al moreno. – Creo que no lo estamos haciendo bien, no se supone que deberíamos golpearnos tanto.

– Mmm… pues… – Abrazó con capricho las caderas delgadas de su novio cuando ya no tuvo ropa de la cintura para arriba, comprimiéndolo contra sus clavículas. – Practicaremos hasta que salga perfecto… – Goloso besó la fina piel que iba desde el redondo ombligo de JaeJoong hasta la pretina del pantalón de este.

– Eres un pervertido. – Comentó, dejando una caricia sobre los cabellos desordenados y oscuros de su novio, sin intenciones de apartarlo de su pelvis.

– Puede ser… – Besó otra vez ese punto que le había sacado una risita al mayor. – Pero éste pervertido es tu novio y… – Lamió con gula lo poco y nada que podía alcanzar de las delicadas inglés de JaeJoong, provocándole más risitas y un suave jadeo. – Planea hacerlo contigo todas las veces que sus energías se lo permitan…

– Mmm… suena bien… – Se abandonó a la sensación de los labios inquietos de YunHo sobre su abdomen, acariciando los cabellos negros y cortos de su líder, incentivándolo a seguir con lo que hacía. – Sólo espero que esas energías alcancen para más de un ronda.

– Estás insinuando… – Paseó su lengua por esa piel. – ¿Qué no doy para más?

– Estoy insinuando… – Soltó un suspiro. – Que no quiero dormir el día de hoy… ¿me entiendes? – El moreno alzó su cabeza, sonriendo con descaro, interrumpiendo su tarea de lamer la piel que tenía a su alcance. – Oye… no te dije que te detuvieras. Continúa con lo que estabas haciendo.

– A sus ordenes, general. – Entre risas cómplices el moreno volvió a depositar esos besos húmedos y poco inocentes en los enrojecidos abdominales inferiores de su novio, atrayéndolo hacía si al apretar con ambas manos sus nalgas atrapadas aún por la estorbosa ropa. – ¿Te los puedo quitar? – Consultó, jalando de la pretina los pantalones del otro. – Me molestan.

– Obvio que me los puedes quitar. No esperarás que lo hagamos con los pantalones puestos, ¿O si? – La sola idea le resultaba extraña ¿sexo con ropa? ¿eso se podía hacer?

– Ja, muy gracioso… – Desabrochó el botón con los dedos. – Aunque pensándolo bien… – Se detuvo a medio camino de bajar el cierre. – Como que morbosea la idea…

– YunHo, no inventes palabras. – ¿Morbosear? ¡estaba segurísimo de que esa palabra no existía! – Mejor sigue, mira como me tienes… – Un poco avergonzado apuntó el sobresaliente bulto que era apenas opacado por su ropa y que estaba tan cerca de la cara de su ahora novio.

– Si quieres que siga no me distraigas… – Terminó por bajar los pantalones de un tirón. – Me quitas la inspiración… – Observó la ropa interior del más pálido, curioso… ¿era idea suya o esos bóxers llenos de mariposas decían “Kim HeeChul” por todos lados? – JaeJoong… – Metió sus dedos bajo el elástico de la prenda, comenzando a jugar con él. – ¿Por qué traes los bóxers de HeeChul?

– No son de HeeChul, son míos. – Sonrojado observó como los dedos del moreno bajaban cada vez más la prenda por sus caderas. – …l me los regaló para hacerme sentir mejor.

– Yo tengo unos parecidos, sólo que tienen abejitas. – La prenda llegó lo más abajo que pudo, imposibilitada de abandonar el cuerpo de JaeJoong por la posición en que ambos estaban.

– YunHo… – Estaba segurísimo, su cara debía estar más roja que las señales para el transito, ya que la mirada penetrante de YunHo no se despegaba de la erección que tenía entre las piernas – ¿Podemos dejar la conversación de ropa interior para después?

– Ah, claro… – Con cuidado puso sus dedos sobre ese caliente pedazo de carne, acariciándolo torpemente con las yemas, nervioso… ¿Qué rayos era lo que tendía que hacer en ese momento? – Ehm… ¿JaeJoong?

– ¿Q-Qué…? – Apenas pudo responder, ya que las desacompasadas caricias que dejaba caer el menor sobre si tenían un efecto muy potente. Ni siquiera cuando el se tocaba solo se sentía así de bien ¿sería por el sentido moroso de que otra persona lo tocara? Mmm… lo que fuese, se sentía bien.

– No sé… qué hacer ahora… – Dejó de mover los dedos y sonrojado llevó su mirada hacia arriba, intentando mirar al mayor.

– Ya lo hiciste una vez, sólo haz lo mismo. – Y JaeJoong estaba seguro de que “Eso” no se podía olvidar así como así, es más, estaba casi seguro de que su novio había tomado clases para hacerlo bien el algún momento de su vida.

– Si, pero esa vez estaba borracho y tú sabías a papaya. – Claro, el alcohol y el sabor a frutas ayudaban bastante en la tarea, mas esta vez estaba totalmente conciente y los condones estaban a unos impensables… metro y medio de distancia. No pensaba ir por ellos.

– Entonces vuelve a ponerme un condón y hazlo. – Estaba comenzando a experimentar lo que se llamaba “Síndrome de Abstinencia”, si no lo hacía en ese preciso momento moriría e iban a rodar cabezas, y cuando usaba el plural no se refería a la de él y la de YunHo, si no al par que el líder tenía.

– Pero lo quiero hacer sin condón esta vez, para acostumbrarme. – ¿Por qué tenía que ser tan caprichoso? ¡Que lo hiciera y ya! ¿para qué tantas excusas?

– ¡Pues hazlo!

– OK, OK… – Si… él podía, lo sabía, lo quería… él… ¡Vamos, podía hacerlo! Dejó que su lengua diese una probada. Mmm… no estaba mal, se había metido a la boca comida que sabía mucho peor que eso. Otra lamida más, esta vez por toda la extensión y JaeJoong soltó un jadeo medio ahogado, una tercera lamida más y se atrevió…

– ¡Ah, YunHo! – Con vergüenza se llevó una mano a la boca, intentando acallar ese grito que se le había escapado ¡De seguro los chicos lo había oído! Sólo esperaba que pensaran que se estaban sacando los ojos en vez de la ropa. Con la otra mano se sujetó como pudo al borde del escritorio, que era lo único que tenía más cerca para buscar apoyo. Los hiperactivos labios del moreno viajaban a lo largo de todo su miembro, presionándolo a intervalos increíblemente acompasados, succionando la punta cuando llegaba al final de su erección, masajeándolo con los movimientos de se lengua… ¿qué no sabía hacerlo? ¡Ja! Ahora JaeJoong confirmaba su sospecha ¡Jung YunHo tomaba clases para hacer sexo oral! – Yun…Yunnie… – No lo podía aguantar más, sus caderas comenzaron a mecerse de adelante hacía atrás, arremetiendo contra esa boca caliente que no se negaba a la intromisión, buscando la velocidad que más lo complacía, en lo que YunHo seguía con su laboriosa tarea y presionaba esas nalgas pálidas con sus dedos. – No… espera… no quiero… ah… detente…

– ¿Qué pasa? – Consultó, sacándose de la boca ese miembro palpitante, para luego limpiarse la comisura de los labios.

– No quiero… no quiero terminar así… – Buscó aire con desesperación ¿desde cuando hacía tanto calor en la habitación?

– Entiendo… – Suspiró, procesando en su cabeza lo que acababa de hacer y buscando entre sus recuerdos la siguiente acción que debía realizar. – ¿Qué usamos para prepararte?

– ¿Qué cosa?

– Eso, tengo que lubricarte o te haré daño.

– ¿En donde aprendiste eso? – Definitivamente no era algo que enseñaban en la escuela, pese a que tenían clases sobre sexualidad responsable y prevención, nunca les enseñaron cómo tener sexo entre dos hombres.

– En una tonta revista de homosexualidad saludable que me compró DongHae… – Había odiado cada una de las páginas de esa revista en cuanto DongHae se la entregó, había odiado la voz de su amigo de la infancia cuando leía entre risas cada una de las secciones, había odiado memorizar los pasos a seguir para tener sexo con otro hombre, pero de cierta forma ahora lo agradecía. Ya vería qué cosa le podía regalar a DongHae en agradecimiento, ah… cierto, también tenía que planear cómo vengarse de HeeChul. – ¿Tienes vaselina o… no sé… algo que sea viscoso?

– Tengo crema corporal en esa caja – Apuntó una caja que estaba en el suelo, a medio metro de ellos. – ¿sirve?

– Creo… pero tendremos que comprar lubricante para la próxima vez. – Sacó de la caja una botella de crema perfumada con unas fresas en la etiqueta. ¡Ajá! Ahora sabía porqué JaeJoong olía igual que su hermanita. – Quítate el pantalón, no lo quiero ensuciar. – El más pálido se puso de pie y terminó de sacarse las prendas que le quedaban, entre ellas sus calcetines y se comenzaba a agachar una vez más, con la intención de volver a ubicarse sobre y frente a YunHo, pero este lo detuvo a medio camino, poniendo una de sus manos sobre su pecho. – Espera, no… ¿qué haces? Tienes que ponerte a cuatro patas, así será más fácil.

– ¿Qué? – ¿A cuatro patas? ¿Cómo los perros? ¡Eso nunca! ¡Kim JaeJoong no lo haría como un perro! – ¡Por supuesto que no me pondré en cuatro patas! – Indignado se sentó en el suelo, cruzándose de brazos. Poco importaba estar desnudo y con semejante erección, estaba enojado y de ahí no se movería.

– Pero te dolerá menos. – YunHo no lo hacía por enfermizamente sexy que le resultaba la posición, ni por que en dicha posición tendría total dominio de su novio ¡No, para nada! de corazón, con toda sinceridad, lo hacía por dañarlo lo menos posible.

– ¿Cómo sabes eso? – Miró de forma inquisitiva a su novio, receloso de querer moverse. – ¿Salía en tu revista para desviados?

– Si, ahí salía.

– Quiero verla.

– Pero…

– Dije: ¡Quiero verla! – Dando un suspiro YunHo se levantó de su sitio. Eso de tener sexo con JaeJoong se le estaba complicando más de la cuenta, para colmo no le creía cuando le decía que era para su bien eso de “A cuatro patas”, sin embargo… tenía tantas ganas de hacerlo con JaeJoong que cedería ante cualquiera de sus caprichos, después de todo… esa erección que tenía aún metida bajo los pantalones dolía horrores y reclamaba por inmediata atención.

– Aquí está. – Le tendió la revista que acababa de sacar da la caja que YooChun había tirado al suelo. JaeJoong la tomó, ojeándola rápidamente hasta dar con un gran encabezado y algunas caricaturas de posiciones y cosas raras. Leyó algunos párrafos al azar, hasta dar con ese en que explicaban el proceso de preparación y lubricación.

– Oh… si sale… – Divertido ojeó un poco más la revista, distrayéndose con las ilustraciones y los consejos para llevar una “Sexualidad gay saludable”, nunca en su vida se imaginó leyendo tal cosa, pero de una forma muy pervertida era interesante. – Yunnie… ¿podemos intentar esta posición luego? Se ve… divertida. – ¿Divertida? Para YunHo se veía más como… un dibujo de dos personas sumamente contorsionadas una sobre la otra.

– Lo que quieras ¿podemos seguir ahora?

– Oh, claro. – Tranquilamente se ubicó sobre sus cuatro extremidades en el suelo, ofreciendo su parte posterior a su novio. Ahora que lo había leído en la revista estaba conforme con esa posición, después de todo era por su bienestar. – ¿Y bien? ¿qué esperas? Haz tu parte. – YunHo dejó escapar todo el aire que tenía guardado en los pulmones y poniendo crema en sus dedos se acercó al mayor por atrás, impaciente… ¡Dios, llevaba la última media hora intentando hacerlo y aún no podía! Así que rápidamente procedió a preparar la entrada de su novio, quien no dejaba de quejarse y hacer muecas cada vez que metía uno de sus dedos ¡Sólo eran tres, nada más! ni que tuviese los dedos tan gruesos, además… lo siguiente que iba a meter sería mucho más grueso que los tres dígitos que usaba para relajarlo…

– ¿Listo? – Consultó YunHo luego de asegurarse de que JaeJoong no podía estar más relajado, si incluso pensaba que podía meter cuatro o hasta cinco dedos ahí dentro y hacía varios minutos que el mayor soltaba gemidos y se mecía al compás de sus dedos..

– No sé… – Se movió incómodo, estar “a cuatro patas” cansaba mucho los brazos y acalambraba las rodillas. – ¿cómo sé que estoy listo?

– Pues… te tiene que entrar y no doler tanto.

– Oh… intentémoslo. – JaeJoong escuchó como el cierre del pantalón del moreno era bajado a todas prisas y como la hebilla golpeaba el suelo al ser bajados, sintió luego como el calor del cuerpo de su líder se pegaba a su espalda y como “algo” chocaba contra su parte baja, pidiendo por ultima vez permiso antes de entrar. – Mételo… – YunHo obedeció y lentamente se adentró en esa cavidad, avanzando centímetro a centímetro mientras masajeaba la erección del mayor. Por suerte se acordó de hacerlo, ya que en la revista salía subrayado y destacado con colores muy chillones lo importante de mantener a la pareja excitada en todo momento. – Es-espera, detente…

– ¿Qué pasa? – Detuvo todas sus acciones, asustado de haber dañado a su novio. – ¿Te duele? – Se inclinó más sobre JaeJoong, intentando ver su cara por sobre su hombro.

– No… es que… – Se removió bajo YunHo, pasando su peso de un brazo a otro. – Aquí en la revista sale que debes penetrarme usando condón. – Levantó la bendita revista lo más que pudo, intentando mostrarle la sección que acababa de leer a YunHo.

– ¿Sigues con esa revista? – ¡No podía ser! Estaba seguro de que el mayor la había dejado a un lado hacía bastante rato. – ¡Dámela! – Intentó quitársela, pero JaeJoong no cedía, conservaría esa revista pasara lo que pasara, lo había decidido.

– ¡No, YunHo! – ¡No, no! Quería esa revista y YunHo no se la quitaría NUNCA. Había demasiadas cosas en ella que quería aprender y practicar y YunHo lo estaba censurando. Forcejeó lo más que pudo, pero para hacer fuerzas necesitaba contraer músculos que en ese momento estaban ocupados en otras actividades que involucraban cierta parte de la anatomía de YunHo. – ¡No!

– ¡JaeJoong! – Si, ¡se la había quitado! Pero su novio no se veía nada contento con ese hecho, pero ya bastaba de interrupciones, demoras y excusas. Era un adolescente, estaba caliente y metido dentro de su novio, sólo quería moverse de una vez. – Sólo se debe usar condón para evitar el VIH y las enfermedades de transmisión sexual y tú y yo sabemos que no tenemos nada. – ¿Cómo se podrían pegar algo? Era imposible. – Hemos tenido sexo sólo entre nosotros, nada se nos ha pegado y nada se nos pegará.

– Ah, para eso era… – Para JaeJoong sonaba lógico y con esa explicación quedaba feliz. – Sigue. – ¡Por fin! Besó la nuca del pálido antes de comenzar a mecer sus caderas… adentro… afuera… JaeJoong soltó un jadeo profundo. Adentro, afuera… y más que un jadeo ese ruido le sonó a gemido. Adentro, afuera… adentro, afuera… oh, ¡era la gloria! – Ah… Yun… ah… más rápido…

– Eso intento… – Pero era difícil. La crema corporal no era un buen lubricante y había dejado pasar tanto tiempo antes de atender su urgencia que dolí un poco moverse, no era imposible, pero si algo molesto no poder alcanzar la velocidad que su cuerpo le pedía. – ¿Qu…? – ¿Por qué el más pálido se remecía tanto? Parecía… querer alcanzar algo. Se estiraba lo más que podía, lanzaba quejidos medio ahogados en lo que cambiaba la lado el peso de su cuerpo, intentado por todos los medio alcanzar… ¿sus pantalones? – ¿Qué… haces? – ¿Por qué de repente sonaba la canción “I Yah” de H.O.T.? ¿Qué era es ruido? Era… ¿Era un rington?

– Teléfono… ah… mi telé… fono… YunHo… – ¿Su teléfono? ¡¿Su teléfono?! ¿Cómo podía pensar en su teléfono justo en el momento en que estaban haciéndolo, ¡maldita sea!?

– N-no contes…tes… no… – Se inclinó más sobre JaeJoong, sin detener el vaivén de sus caderas, recostándose sobre su espalda e intentando alcanzar el aparato que el mayor tenía entre las manos. – Ahora no… – ¡No lo alcanzaba! Por más que se estiraba sobre el mayor, cuando estaba por alcanzar el teléfono sus caderas lo jalaban automáticamente hacia atrás pasa seguir con su actividad.

– Puede ser… ah… importante… – Podía ser su umma o… su “Bio-umma”, una de sus ocho hermanas, su appa, sus dongsaeng, algunos de sus muchísimos sobrinos… podía ser cualquier persona de su familia que quería comunicarle algo importante y no podía simplemente no contestar. – No, YunHo… detente…

– No puedo… – Abrazó la cintura del pálido, apegándolo más a su cuerpo, mientras seguía embistiendo con cada vez más velocidad.

– Deten… ah, detente…

– No sé…cómo…ah, no sé… no puedo…

– ¡YunHo!

– ¡No puedo! – Sus caderas seguían arremetiendo contra las del mayor, adentrándose más con cada estocada e imposibilitando sus intentos por dejar de moverse. Era algo casi instintivo, algo que desde el fondo de su ser le ordenaba seguir moviéndose hasta terminar y no podía desobedecerle, ya que era mucho más fuerte que él. Además… ¡El condenado teléfono seguía sonando! Lo estaba volviendo loco. – Contesta…

– Pero… – ¡Se iban a dar cuenta que lo estaban haciendo si contestaba! Era imposible ocultar su voz agitada y los jadeos, los gemidos… ¡Los gritos!

– ¡Contes… contesta! – Bien, contestaría, pero no se hacía responsable si alguien se daba cuenta.

– A-aló… – Rayos ¿tenía que ser justo él? – No, HeeChul… ejercicio… si, no puedo… ah… parar… o tendré… tendré un calambre… – ¿Calambre? Más bien tendría un orgasmo, pero de eso no tenía porqué enterarse su hyung. – No… luego… HeeChul, no… estoy ocu-ocupado… ¿Yun-YunHo?… – Al escuchar su nombre el moreno incrementó la velocidad de las embestidas, agitando aún más al mayor. – Es un… es un maldito… – ¿Qué? ¿Qué él era un maldito? Ya vería… salió lo más que pudo del mayor y con fuerza volvió a entrar, haciendo que la columna del mayor se doblara de forma poco saludable. – ¡Ah, maldito! – ¡Ja! Ahora si era un maldito. – No tú… YunHo… de-debo cortar… duele…no, calambre… adiós. – JaeJoong lanzó su teléfono lo más lejos que pudo, logrando que chocara con la puerta y terminara en el suelo totalmente desarmado. Por lo menos ya no volvería a sonar. – Desgraciado…

– Lo siento… ah… mataré… mataré a HeeChul… – Por alguna razón JaeJoong estuvo seguro de que esa amenaza sería cumplida. – Ah… ya no… aguanto…

– Ah… yo menos… – Dejó caer al suelo la parte superior de su cuerpo, completamente imposibilitado para continuar sosteniendo su peso sobre sus brazos, y una vez con la cara contra el piso se abandonó completamente a las sensaciones. – Ahí… ahí, más fuerte…

– JaeJoong… – No sabía muy bien cuál era el punto que JaeJoong le pedía golpear con más fuerza, sólo sabía que al lograr tocarlo su pálido novio se estremecía de pies a cabeza.

– ¡Hyung! ¡¿Están bien?! – ¿Qué…? ¿Quién era? ¿Quién tocaba? – ¡Escuché algo golpear la puerta! ¡¿están bien los dos?! – ¡Era YooChun! JaeJoong comenzaba a tener muchos sentimientos destructivos contra él. Lo decapitaría, lo descuartizaría, lo haría picadillo y freiría en aceite hirviendo cada uno de los cubitos de YooChun, para luego ponerles salsa picante y comerlos, lo…

– ¡Vete al demonio, YooChun! – ¡Eso, lo echaría! Amaba cuando YunHo leía su mente y se adelantaba a sus acciones.

– ¡Pero…! – ¿Y quería reclamar además?

– ¡VETE! – Gritó con más fuerza JaeJoong. Estaba por terminar, maldición, ya podía ver los puntitos de colores nublar su vista, podía sentir como el calor se acumulaba en la parte baja de su cuerpo y como las caricias que YunHo hacía rato repartía en su miembro eran ya desenfrenadas. Si YooChun se quedaba tras la puerta por más tiempo los oiría cuando tuviesen su orgasmo y era seguro que no podrían guardar silencio.

– ¡Bien, me voy! – Justo a tiempo, apenas los pasos de YooChun se dejaron de escuchar por el pasillo los brazos de YunHo se cerraron en torno a su cintura, buscando el apoyo que necesitaba para dar una última embestida y aplastar lo más que pudo su boca contra la espalda de JaeJoong, intentando ahogar ese último gemido que quería escapar de su garganta.

– ¡AH~! ¡TE ODIO~! – Gritó con todas las fuerzas que le quedaban el más pálido, separando lo más que pudo las piernas para que YunHo llegase tan adentro que no se notase donde comenzaba uno y terminaba el otro. – Maldito… te odio… ah… – YunHo se dejó caer sobre la espalda sudorosa del mayor, la cual subía y bajaba a un ritmo demasiado intenso. Dejó caer también sus brazos por los costados de JaeJoong, manchando el piso con las gotas de semen que escurrían por sus dedos. Tendrían que limpiar eso o dejaría una mancha permanente. – ¿Yun… YunHo? – Logró decir JaeJoong, cuando su respiración estuvo mucho más normal.

– ¿Qué…? – Como pudo el líder se incorporó, ayudando al más pálido a levantarse del suelo también, quedando ambos aún unidos y de rodillas.

– No te odio… – Buscó las manos de YunHo y las usó para envolverse, pasando los brazos del moreno por su cintura e impidiendo que se alejara de él.

– ¿Por qué lo gritaste entonces? – YunHo estaba confundido ¿para que hacer semejante grito si de verdad no se sentía así? Claro, JaeJoong era un chico de sentimientos complejos y hacía apenas… eh… ¿una hora? Mmm… si, más o menos, apenas una hora que ellos eran pareja. Posiblemente se había arrepentido tras darse cuenta de que no era lo correcto y de ser así YunHo estaría de acuerdo en terminar su relación, pese a que sería la más corta y la que más había disfrutado en sus 17 años y un tercio de vida. No le hacía nada de gracia, pero si era por el bien de JaeJoong aceptaría.

– Porque si no gritaba me moriría y si gritaba otra cosa los chicos se darían cuenta. – Ah, eso tenía sentido.

– Es una buena estrategia. – Besó la nuca del mayor y desamarró sus brazos del nudo que había hecho JaeJoong con ellos.

– YunHo, no… – ¿Se alejaba? ¿Qué? ¡No! ¡¿Por qué?!

– Espera, deja que me salga. – Con cuidado se retiró del cuerpo de JaeJoong, quien emitió un quejido cuando salió por completo. Una vez fuera volteó al más pálido y lo abrazó con fuerza por la cintura, apegándolo a su pecho. – ¿Mejor?

– Si… – Besó el cuello de YunHo, ya que en esa posición quedaba mucho más bajo que su novio. ¿Quién le había dado permiso a YunHo para tener las piernas tan largas? Si incluso estando de rodillas sus muslos eran lo bastante alargados para superarlo en unos cuantos centímetros. – ¿Repetimos?

– Claro, pero tomaremos medidas ahora.

– ¿Qué medidas?

– Teléfonos apagados, otra posición, no grites que me odias cuando termines y esconderé la revista para que no la encuentres.

– Lo de los teléfonos… OK, el mío ya está muerto. Otra posición… mmm… sí, quiero hacer esa que vi en la revista. Lo de gritar me lo pensaré, ya que es una muy buena manera de que los chicos no sospechen nada y la revista… eso no. Es mía.

– JaeJoong. – ¿Quién lo entendería alguna vez? Ni siquiera él que creía ser el que mejor conocía a JaeJoong, ni siquiera así podía entenderlo a veces.

– Quiero leer esta revista. – ¿Qué? De repente el moreno tenía la revista en la cara… ¿De dónde la había sacado? YunHo estaba seguro de que la había arrojado lejos de ellos. – Tiene cosas interesantes y…

– ¡JaeJoong!

– ¡No, YunHo, dámela!

– ¡No, JaeJoong!

– ¡YunHo! – Y bien… se habían reconciliado por lo menos.

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Ahora si, aquí se termina la tercera parte del especial.



Aclaraciones del capitulo:
Nos vamos con la tercera parte!!
Quiero agradecer a todas la ninias que han dejado su comentarios, ya que cada respuesta que le dan a mi fic me saca una sonrisa (Y soy una adicta a los comentarios largos)
Eso, las dejo con el fic!


Notas finales del capítulo:

Eso!!
Los reconcilié!!! .>.<. van a odiar a Heechul, pero los uní otra vez! Ahora queda separarlos u.u Sí, lamentablemente debo separarlos ahora, ese era el proposito de este especial, el separar al YunJae, pero me he ido por las ramas y tendrán que esperar hasta la cuarta parte del especial para ver que pasa en definitiva. Recuerden que el YunJae dura 400 días juntos y terminan porque se enamoran de una tercera persona... u.u llevó escrito sólo 200 días y "esa" persona aún no termina de calar en sus corazoncitos de adolescente hormonales, así que por ahora las dejaré con el fic hasta aquí.

Se las quieres!!!

BYE!

PD: Las iliustraciones las subiré junto con la cuarta parte! ¡Y! cambié de MSN, ahora es: colorfulqueen@live.cl por si se quieren contactar conmigo.

14 Comentarios:

  1. Anónimo8/07/2009

    por dios!!!! que buen cap!!! me encanto!!*o* esta super divertidisimo XDDDD me mori de la risda con cada frase que ponias XDDDD

    me mato lo de ¡Vete al demonio, YooChun! hahahahXDDD pobre yoochun XDDDD que culpa tenia? XDDDD me mataste XDDDD

    muy muy bueno XDDD jae traumado con la revista XDDDD pobre yunho le quitaba la inspiracion XDDDD

    y heechul de inoportuno XDDDD yo creo que heechul se dio cuenta u.u o tal vez no XDD

    y sus boxer XDDDD yo quiero unos asi XDDDD

    me encanto la reconciliacion del yunjae *o* esta muy linda *o* me facino!!! >o<

    pero eso que que ahora los separaras TToTT yo no quiero TToTT no quiero que se separen ;o; si estan muy bien juntos TToTT juntos son perfectos ;.;

    morire al tiempo de leer como los separaras TToTT porfis no seas muy mala TToTT

    me volvi adicta atu fic n.n pero sobre todo a tu yunjae *o* me encanto >o<

    siguele pronto n.n porque ya me tienes mordiendome las uñas por la espera u.u y aparte no puedo dejar de pensar en tu fic en el trabajo y luego creen que estoy loca cuando empiezo a reirme sola XDDDD

    te cuidas vale n.-

    y no seas mala con mi yunjae ;.; yo los quiero juntos ;.; y sies como lo que escribiste arriba mucho mejor ¬w¬ hohoho

    ryouko

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  2. Nooo...por que eres mala....no los separes...los amo juntos...yo se k ellos aman a min...pero pues no me desagradan los trios...waaa....noooo...por quee..???...la verdd me gusto mucho este...cap...!!

    haber dime los vas a separar en el presente??..recordemos que estos son flash back de lo que paso...por que si los vas a separar aqui en los recuerdos no me importa mientras en la historia sigan los dos junto....(espero entiendas jiji)

    Bueno ahora sii m voy genial fick...!!

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  3. OMG salio largo est capo me demore arto en leer
    pero no importa escriba arto jojojo es reconfortante

    pucha dspues de leer siempre me quedo sin palabras por eso nunca comento mucho XDDD

    ojala aya conti pronto!!!

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  4. haiiiiiiiiiiii

    aaaaaaaaaaa me encanto el especial

    T-T aunke no me gustara cuando se queden con max T-T nooooooo max noooo te metas te lo proibo!!!!

    XD jeje bueno pues ya se noto ke soy una fan solo YUNJAE xD jeje

    bye bye...

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  5. Lanaxjj8/08/2009

    oh donde sakaste estooo
    esta genial
    gracias
    ahora entiendo
    que genial pareja la yunjae, estan muy buenos, que pena que min los separara
    deberian quedarse juntos!
    haber como les va al trio...
    pero yo quiero yunjae
    min es heteroosexosoo! xD

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  6. yeeeeeeeeiiii!!!
    ke genial!!! ke mal ke se separaran
    pero lo bueno es ke en el presente si estan juntos, espero no los separes luego, dejalos kon min!! siiii trioooo!!! aaaa me he leido esta parte aki, es ke antes lo leia en amor-yaoi, espero kontinues prontooooo! kiero saber ke mas pasaaaa, pero yaaaaaa!! por fissss nu tardes muchooo!!!

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  7. Anónimo9/10/2009

    Y la continuacion? ):

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  8. Anónimo6/02/2010

    me encanata!!!!!!!! lo amo!!!!!!!!
    cuando pones la continuacion???
    esta demasiado interesante!!!!!! >_<
    quiero saber que pasa... es demasiada la intriga!!!! esperare a que lo continues ^^
    me encanta como escribes, cuidate, bye

    Yoosu!!!!!!!! <33333

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  9. Hyunnie7/08/2011

    OMG!! Acabo de morir y revivi!! Kyaaaa!!!! XD. Thank u SO much por continuar el fic!!!!! No puedo esperar para seguir leyendo *w*.
    Increible! Simplente increible!!!!

    Saludos!!

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  10. Tuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu *la señala*
    sabes lo que tube que hacer para encontrarte! 5 MESES de busqueda y doy contigo en este hermoso blog, y no puedo creer que no hallas actualisado u.u eres mala, no entiendo porque nos haces sufrir asi, porfavor PORFAVOR quiero, no NESECITO saber que pasa
    no seas mala *se arrastra* es la 4 ves que reeleo jum jum
    Ok lo sineto me sobreexalte un poco, la emocion, bueno otra ves te digo que tu fic me encanta y kya
    Como se acuidate y se feliz`~~ (si, estoy mal, lo siento demaciada tarea)
    Chau xD

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  11. Anónimo11/25/2011

    cuando vas a actualizar esta historiaaaaaaaaaaaaaa llevo con la intriga por años u.u por fa actualizala.... quiero saber q pasa despues^^

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  12. han pasado como 2 años y aún no sabemos que pasa ;___; por favor! una continuación que nos haga felices!!!

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  13. Anónimo1/10/2013

    plisss!!!!!!!!!!!!!!!!!!! contiiiii!!!! esta increicle este fic!! ^^

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  14. Amo realmente todo este Fic!!!!....
    pero xq la autora lo tuvo q dejar si en todo el tiempo q lo publico fue contante??, si tenia muchas lectoras y admiradoras~~.. A tan solo TRES CAPITULOS DEL FINAL!!!... no era tanto y la 4ta parte del YunJae ya la tenia bien avanzada~~ d verdad no entiendo T.T pero en fin espero pronto ver la continuación para no morir de la intriga d una historia tan GENIAL!! q lo tiene todo para ser un éxito hasta el final TT.TT

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