Buscando Suerte Cap 2. Armemos la banda.
*Nota: a las anti-fans de Heechul, no encontré persona mejor para este personaje así que no quieran asesinarlo por lo que haga en esta ficción ^^U
Pasaron unos días desde que Junsu y Yoochun entraron a trabajar al Antique. Por supuesto ninguno de los dos había perdido la esperanza de cumplir su sueño por el que habían ido hasta la capital: formar su propia banda y tocar sus propias canciones; el más empeñado en ello, como siempre, era Yoochun, y parecía no tener cabida en la cabeza para otra cosa más que para eso. Tanto que hasta se olvidaba del trabajo y Junsu tenía que recordárselo a veces.
-Yoochun… -Junsu lo sacó de su universo fantasmagórico cuando el mayor entró al café, viendo a otro lado y pensando en la inmortalidad del cangrejo o ve tú a saber en qué, - ¿me piensas ayudar, sí o no?
-Ay, perdón, Junsu – reaccionó Yoochun y caminó hacia la barra donde el menor lavaba unas copas y tazas.
-Ándale, límpiale ahí – dijo, lanzando un trapo fuera de la barra. El trapo voló y calló a unos cuantos metros lejos de la barra y lejos de Yoochun.
-¿No lo quieres aventar más lejos? – dijo el pelinegro, mirando el trapo y luego a su compañero.
-Puedo intentarlo.
Yoochun se agachó donde estaba el susodicho trapo y se puso a limpiar el suelo con él mientras Junsu continuaba con la vajilla.
-A ver, donsaeng – el jefe, Jaewook, salió de su oficina con unos rollos de carteles en las manos; ambos chicos se acercaron a él y tomaron los carteles, - me van a ir a colgar estos carteles en todos los bares de la zona, ¿araso?
-Araso…-respondió Yoochun, tomando uno de los carteles y desenrollándolo, - hyung-nim, aquí dice que va a haber un concurso de música aquí, en Antique.
-Así es. Yo pongo el local, pero el concurso lo organiza una compañía importante de música. Mira, aquí lo dice – Jaewook leyó en voz alta, - Third of May, best singer…
Junsu miraba el cartel, confundido. Jaewook lo notó y se acercó a él.
-Singer significa cantante. No sabes inglés, ¿verdad?
-No, no mucho, la verdad – respondió Junsu, apenado.
-¡Aja! Es decir que el ganador grabará un disco con la compañía esta, ¿verdad?- intervino Yoochun.
-Así es, donsaeng – sonrió Jaewook.
-Mira, Junsu, aquí está nuestra oportunidad – Yoochun se acercó a su mejor amigo, mostrándole su propio cartel.
-Pero Yoochun, ni siquiera tenemos grupo.
-¿Y?
-Tampoco tenemos bajo, ni amplificadores, ni micrófonos, ni teclado…
-No tenemos, no tenemos. ¡Me vas a volver loco con tanto “no tenemos”, Junsu!
-A ver- Jaewook intervino, - Donsaeng, mejor olvídense de esto y concéntrense en trabajar, ¿O.K? Vayan a colgarlos.
-Vamos, hyung – Junsu tomó a Yoochun del brazo y tiró de él hasta salir del café.
Recorrieron las calles un par de horas colgando los carteles en los bares, los postes y en algunas tiendas. Pronto llegaron a un bar en el que practicaba un grupo de metal muy pesado. Bueno, no tan pesados como la dueña que pronto llegó a correrlos a gritos. Habría que imaginarse que tan tremenda era esa ahjuma como para que ese quinteto de metaleros salieran huyendo con todo y fans. Sólo se quedó atrás un chico con su bajo, que parecía más tranquilo que los demás. Usaba una gorra negra, chamarra negra y jeans rotos, el cabello negro asomando por debajo de la gorra y llegando hasta su barbilla.
-Señora, ¿yo puedo seguir tocando?-dijo, su voz era pasmada, hasta dulce.
-Te queda un minuto, mocoso – le espetó la mujer antes de salir del lugar.
-Pues toco – se encogió de hombros y continuó sacándole acordes al bajo. Yoochun y Junsu lo habían estado observando desde hacía unos minutos.
-Mira, Junsu. Este chico me agrada para nuestro grupo, ¿sabes por qué? Porque toca con pasión.
-¿Pasión? – Junsu imitó la manera del chico de la gorra de tocar, moviendo desde su cintura hasta su cabeza como si convulsionara, - eso es rock pesado.
-Quizás, pero toca con pasión. Mira, corrieron a los demás músicos y él sigue tocando, éso es pasión, - Yoochun se acercó al bajista, - ¿Hola?
El chico parecía no escucharlos.
-¡Hola! – intervino Junsu.
-¡Hey! – ambos agitaron sus brazos ante el chico de la gorra.
-¡Hola!
-¡Hey, ey, ey, ey! – Yoochun se atrevió a tocar el hombro del bajista. Éste saltó, sorprendido, y se cayó de sentón con el bajo encima. Los miró a ambos.
-¿Qué pasa? –les preguntó. Su voz, antes suave, ahora sonaba fuerte, rasposa.
-¿Qué pasa? – respondió Yoochun, confundido.
-¿Qué pasa? – el chico ahora volteó hacia Junsu.
-¿Qué pasa? – Junsu estaba más perplejo aún.
-¡¿Qué pasa?! ¡Que pasa! – exclamó el de la gorra, casi aventando el bajo.
-Oye, amigo, ¿te gustaría estar en nuestro grupo?- le preguntó Yoochun, buscando entrar en confianza.
-No sé – se levantó, acomodando el bajo contra una bocina, - ¿cómo se llaman?
-YooSu, pero es un nombre provisional – dijo Junsu.
-¿YooSu? – preguntó el de la gorra.
-Sí, porque yo me llamo Yoochun y él es Junsu – explicó Yoochun. Junsu movió su mano, saludando.
-Pues…eso suena medio gay, ¿no creen? – rió el bajista. Los otros dos se encogieron de hombros.
-Por eso es provisional – murmuró Junsu.
-Bueno, ¿por qué no tocan algo? Quiero escucharlos a ver si son tan buenos – sugirió el de gorra.
-Buena idea – asintió Yoochun, acercándose a un teclado que estaba ahí y conectándolo.
- Ay, no. Llevo meses sin cantar y voy a desafinar horrible –objetó Junsu.
-Junsu, ¿podrías callarte y agarrar el micrófono?
Junsu fue hacia el micrófono, muy obediente.
-Gracias. Qué amable eres – continuó Yoochun mientras configuraba el teclado, picando algunos botones. El chico de la gorra tomó su bajo y se preparó para escucharlos y seguirles las notas.
-Bueno, a la de tres. Una, dos… ¡Un, dos, tres! – gritó Yoochun, empezando a tocar el teclado. Junsu empezó a cantar:
-**Quiero ser la cama en la que sueñes tú, oh baby, quiero llevarte a dormir en mis brazos, amor, tranquilamente. Por ti yo siempre venceré tus problemas, tristezas también, lucharé contra el mal, de pesadillas te guardaré.
A este punto el bajista ya les seguía la pista a la perfección.
- One, two, three, four! - dijo Yoochun, uniéndose al canto de Junsu, - Aún no puedo comprender como puedes vivir tú sin mí, qué curiosidad me da por saber, hasta dónde llegaría tu amor. Un diario en el cual escribir, tus secretos en mi corazón quiero yo guardar, sin que sepas tú, quiero tu confidente ser, ¡quiero ser!
-¡Wow! – el chico del bajo aplaudió, impresionado, - me gustó mucho, ¿quién la compuso?
-Yo – dijo Yoochun con orgullo.
-¡Pues está a toda madre! Yo quiero tocar con ustedes.
-Va, pues bienvenido a YooSu – sonrió Yoochun.
-Gracias, bienvenido a YooSu – respondió el otro, abrazando a Yoochun.
-Él es Junsu – lo introdujo nuevamente Yoochun.
-Bienvenido a YooSu – le dijo el de la gorra, abrazándolo también. Junsu correspondió el abrazo, emocionado.
-Y yo soy Yoochun.
-¡Bienvenido a YooSu! – lo volvió a abrazar, - Y yo soy Jaejoong. Kim Jaejoong, muy bienvenido a YooSu. Por cierto, tengo 21 años. ¿Ustedes?
-Ah, entonces eres nuestro hyung, porque yo tengo 20 y Junsu...
- Cumplo 20 en diciembre, Jaejoong hyung.
-Pueden decirme Jae hyung.
-Bueno – sonrió Junsu.
-Oye, Jae hyung, ¿sabes dónde podemos encontrar un guitarrista? ¿Conoces a alguien?
-Ah…no. Pero seguro hay alguno libre por aquí cerca, vengan, vamos a buscarlo.
Jaejoong guardó su bajo en una mochila especial y lo colgó de su hombro. Justo cuando iban a salir del bar llegó la dueña, furiosa, con un sartén en la mano y los amenazó, gritando: “¡Ya te pasaste del minuto, sal de aquí! ¡Largo!”. Corriendo tan rápido como sus piernas lo permitían Jae del bar seguido por sus donsaeng. Fueron a otro bar y nada, de paso colgando los últimos carteles, luego a un café, a otros dos bares que apenas estaban abriendo y nada. Después llegaron a un baresito sobre el cual, en el piso de arriba, había una tienda de pelucas. Jae entró a preguntar y la encargada los mandó arriba. Subieron por las escaleras, que estaban afuera del bar, en un pasillo, y llegaron al segundo piso.
-Hola. Somos los YooSu y buscamos guitarrista –dijo el mayor al entrar. Frente a él estaban tres chicos. Al menos parecían chicos. Bueno, uno de ellos parecía más hombre que los otros dos. Ese mismo volteó a verlo en cuanto escuchó la palabra “guitarrista”.
-Espera, Jae hyung – lo detuvo Junsu al entrar detrás de él, - somos YooSu a secas.
-¿Asecas?
-Sí. Suena mejor sin “Los”.
-Bueno, como quieran. Somos los “YooSu secas” y buscamos guitarrista.
Yoochun entró corriendo.
-No, Jae hyung. Es sólo YooSu.
-¿Sólo YooSu?
-Sí. YooSu… – dijo Junsu y se quedó unos segundos sin decir nada, esperando darse a entender.
-Bueno, pues eso somos y buscamos guitarrista –finalizó Jaejoong.
-¡Yo soy guitarrista!- saltó el que más parecía hombre de los tres. Pero solo parecía, pues su ademán fue más femenino que el de cualquier princesa. Jae lo examinó de pies a cabeza unos segundos y se echó a la fuga.
-¡Vámonos, chicos, aquí no hay nada! – les dijo a los otros dos, pero lo detuvieron antes de que llegara a la puerta.
-¡Óyeme! – gritó el supuesto guitarrista, - alienígeno, yo soy guitarrista – puntualizó. Jaejoong volvió a examinarlo.
-¡Pues con esa facha de loca estrambótica no te meto a mi grupo pero ni borracho! – alzó el estuche del bajo con todo y el instrumento en su interior, como si fuera a golpear al trío de raros: los otros dos salieron huyendo como señoritas y el que se decía guitarrista simplemente retrocedió, horrorizado, cubriéndose la cara con las manos. Yoochun y Junsu nuevamente tuvieron que detener al explosivo de su hyung, Yoochun sujetándolo del brazo y Junsu deteniendo el bajo.
-Discúlpame, macho, pero esto es lo más “inn” de toda Asia – dijo el rarito, dándose aires de grandeza.
-¿Inn? – de nuevo estalló Jae, sujetando del cuello de la camisa a Junsu, luego a Yoochun, -¡¿Dijo “inn”?! ¡Ahora si lo pateo! – volvió a intentar atacar al estrambótico, empujando a los otros dos primero antes de saltar, pero lo volvieron a detener.
-Jae hyung, tranquilo – Junsu lo jaló aparte mientras Yoochun negociaba con el probable guitarrista.
-Oye, ¿entonces estudiaste guitarra?
-¿Estudiar? – rió el chico, acomodándose el cabello tras quitarse su boina rosa unos segundos, Yoochun pudo ver que era pelirrojo, - No, yo aprendí sólo escuchando mis discos. Trabajo en un bar-café y de hecho mañana toco con un chico que canta baladas.
-¿Baladas? – intervino Jae, que no había perdido hilo de la conversación, - Dudo que nos sirvas en el grupo, nosotros somos más movidos. Más….hombres.
-Disculpa, macho, pero mi amigui canta baladas y yo le hago el acompañamiento.
-Bueno, quizás puedas ayudarnos con nuestra primer canción – intervino Yoochun, salvando la situación sacando de su bolsillo un papel doblado en el que había escrito la canción. El pelirrojo la leyó dos veces, despacio, mientras los otros tres esperaban.
-Pues me encanta. Tiene buen tema, tiene sentimiento, feeling…tiene…un “something” – dijo al fin.
-¿Ya oyeron cómo habla el mariposón éste? – otra vez Jae, imitando al guitarrista, - tiene súper buen tema, tiene sentimiento, tiene…sooomeeethiiiing…
-¿Y en dónde dices que trabajas? – preguntó Yoochun, distrayendo al pelirrojo.
-En el Antique – respondió, viéndose las uñas.
-¿De verdad? Nosotros trabajamos ahí también – dijo Junsu.
-¿En serio? – se emocionó el pelirrojo.
-Sí – dijo Yoochun.
-Noo…-dijo el estrambótico.
-Sí.
-Nooo…
-Siii…
-Oh my…
-God! –dijeron ambos, Yoochun no se había dado cuenta de ello hasta que sintió la mirada extrañada y algo asustada de Junsu y Jaejoong.
-Aaamm…mira, te presento, él es Junsu – dijo Yoochun, intentando salvarse, señalando a Junsu. El pelirrojo extendió su mano como una dama hacia el castaño y este la tomó, sin atreverse a estrecharla.
-Él es Jaejoong hyung, ya lo conoces – continuó Yoochun, señalando al bajista que en ese momento les daba la espalda.
-¡Vete al demonio, maricón de mierda! – sentenció éste sin siquiera voltear a verlo.
-Igualmente, Darling. Además eres mi donsaeng – dijo el pelirrojo, soplándole un beso, cínico.
-¡Me lleva la…! –Jae se fue más hacia la salida.
-Y yo soy Yoochun – terminó, señalándose. El pelirrojo giró sobre sus talones y lo miró, se acomodó el cabello y caminó hacia él.
-Hola Yoochun. Yo soy Kim Heechul.
Yoochun tomó su mano.
-Pero me llaman Chula.
-Chu-lo.
-La.
-Lo.
-La.
-¡Lo!
-Oh my God!
Yoochun rió, nervioso, soltando la mano de Heechul, quien se le había acercado demasiado, casi encimado.
-Por cierto, tu canción suena tan…tan fashion, tan… tan “inn”.
-¿Otra vez inn? Deja de decir eso, porque número uno, nunca has estado en Estados Unidos, menos en París que es el centro de la moda, y… -Jaejoong se detuvo y miró a Junsu, - a ver, donsaeng, detenme que me conozco.
El menor se acercó y lo sujetó del pecho como le fue pedido.
-Y Be… ¡dudo mucho que hayas salido de tu nidito de princesa! ¡Y Junsu, deja de sobarme!
-Perdón, hyung, es que…me pone nervioso que vayas a saltar otra vez… -Junsu se sobó las manos después del manazo que le dio su hyung.
-Jinjo…
-Calma, calma – intercedió Yoochun.
-Aish con el peladote este, horroroso y grosero – se quejó Heechul, viendo a Jaejoong, - Yoochun, vámonos a París – añadió, tomando las manos del otro.
-¡¿Qué?!
-Ya sabes, París, Francia…
-No, no…eh… - Yoochun se alejó de él y corrió hacia Junsu, - Junsu, vámonos al cine, córrele – lo jaló y ambos salieron corriendo.
-¡Me invitó al cine! – saltó Heechul, emocionado, y corrió tras ellos.
-¡Hey, vuelve acá, Chula maricona! – Jaejoong salió detrás, según él para defender a sus donsaengs, aunque realmente no se quería quedar solo.
Así se formó el grupo de Yoochun y Junsu. Un grupo bastante singular, un par de chicos de provincia, un intento de yakuza homofóbico y una loca estrambótica, pero era lo de menos. Lo importante era que las cosas cada vez iban mejorando. La pintura en el horizonte de Yoochun y Junsu poco a poco iba tomando mejor forma, y parecía menos lejana la posibilidad de debutar como grupo y volverse famosos. Aún así los cuatro debían seguir trabajando para sobrevivir mientras se les presentaba la oportunidad de debutar de acuerdo al plan de Yoochun, en el concurso del tres de mayo. Eso fue muy bueno porque así el grupo se hizo un poco más unido… bueno, cuando menos Jaejoong, Yoochun y Junsu se hicieron amigos mientras Jaejoong era el único que seguía sin soportar a Heechul.
Un día estaban Yoochun, Junsu y Jaejoong en Antique, que ya era el punto de reunión del grupo. Yoochun barría el piso mientras Junsu discutía con el mayor el pago del tercer soju que le había servido y no le había pagado.
-En serio, hyung, mi jefe me va a regañar.
-Dile que luego te lo pago y ya – respondió Jae, empinándose el vasito de soju.
-Bueno, pero no te hagas el tonto a la próxima, por favor.
-¿El tonto con qué?
-Con el soju.
-¿Por qué con el soju?
-Porque ya me debes tres.
-¿Tres qué?
-¡Tres vasos de soju, hyung!
En eso llegó Heechul, mirando el piso.
-Qué bonito quedó. ¿Quién lo pulió?
-Yo – sonrió Yoochun.
-Ay, con razón… - sonrió la Chula, relamiéndose. Yoochun, ya acostumbrado a esto, corrió a refugiarse al lado de Junsu, tras la barra. La Chula rió, coqueto. Luego se sentó en la barra, junto a Jaejoong. Éste de inmediato se levantó y fue hacia otra parte, con todo y el vaso de soju que se negaba a pagar. Junsu se aguantó la risa mientras tomaba un vaso y lo limpiaba con un trapo. Un cliente entró al café.
-Heechul hyung…
El aludido volteó y corrió hacia el recién llegado, nada menos que el mismo chico alto que habían encontrado Yoochun y Junsu frente a Antique hacía varios días.
-¡OMG! – dijeron al mismo tiempo y el pelirrojo abrazó al castaño, quien le correspondió apenas con unas palmaditas en la espalda.
-¡Mira, hyung, es amigo de la Chula! – le dijo Junsu a Yoochun.
-Omg, omg omg! – exclamaron los dos, imitando un poco a Heechul, y Yoochun corrió a sentarse junto al recién llegado, quitándole el puesto al pelirrojo.
-Hola, ¿me recuerdas?
-Ung…- el castaño miró hacia otro lado, - ya que trabajas aquí, ¿por qué no me das un café frío? Tengo un calor…-se echó aire con la mano. Yoochun volteó hacia Junsu.
-Que le sirvas un café frío al cliente, porque tiene un calor…- por poco se relame. Junsu se encogió de hombros y se puso a preparar el café mientras el Don Juan coreano hacía la lucha con el moreno.
-Gracias por venir a verme.
-¡Ja! Ya quisieras. Yo trabajo aquí – le respondió.
-¿En serio?
Junsu le entregó el café frío y el menor le dio un trago antes de responder:
-Soy cantante.
-¡Mira, qué coincidencia, yo soy pianista!
-Ah… -de nuevo miró a otro lado, indiferente.
Heechul, sentado del otro lado de Yoochun, acariciaba el poliéster de su sobrerito morado mientras escuchaba, irritado y celoso.
-Y… ¿cómo te llamas?
-¿A ti que te importa?
-No, por nada. Cultura general y…respeto, ya sabes, para dirigirme a ti de mejor manera.
-Shim Changmin – respondió con hastío.
-¿Te das cuenta?
-¿De qué?
-Seguro te apodan Minnie. A mí me decían Micky en el pueblo de donde vengo.
-Qué emocionante…
-¿No lo ves? Micky…Minnie…
-Olerikoleri~ - se burlaron Jae y Junsu a coro, el primero bastante divertido y el segundo un poco atosigado. Luego el mayor intentó arrebatarle la botella de soju pero Junsu fue más veloz y la alejó, poniéndola en la barra, más lejos de Jae.
-Es el destino, ¿no?
-Yah, Yoochun, Heechul me había contado que eras muy talentoso…
-¿Ah sí? –Yoochun sonrió, mirando de reojo al ofendido pelirrojo, - Gracias.
-Seguro, pero será pasando vasos – Changmin se levantó y se alejó, - me voy a vocalizar.
Changmin salió del bar y Yoochun fue tras él.
-Oye, espérame…
-Se va a vocalizar…- se burlaron Junsu y la Chula – Aaww…
No lo alcanzó. Se quedó mirando por donde se había ido, igual que la primera vez que lo vio.
-¡Yoochun! –Jaejoong lo regresó a la realidad dándole un manazo en la cabeza, - No seas estúpido, ya no digamos gay.
Aunque a estas alturas Jae se había resignado a ser el único hetero. O por lo menos él se creía heterosexual.
-Amigos…. Creo que estoy enamorado – sentenció Chun.
-Aww, ya se enamoró Yoochun…- siguió burlándose Junsu, un poco harto de que su hyung no le ayudara en nada del bar. Bueno, casi en nada, - Ándale, ve por hielos al congelador, que ya no tenemos aquí.
-How beautiful is love, ¿verdad, Yoochun?- intervino Heechul justo antes de que el de piel blanca fuera a la trastienda. Junsu se resignó a ir él por hielos.
-Lástima que no estés dando en el clavo, - continuó la Chula, - porque a Minnie le gustan de otro tipo, completamente diferente.
-¿Ah, sí?- Yoochun no le creía.
-Aja. Más…umm…más machos, más malos, más…más dominantes, más semes.
-¿Semes?
-Of course, my dear. Ya sabes, le gusta que le den, y tú, bombón, más bien pareces de los que les gusta que se la…
-¡Jae hyung, mejor ayúdame tú!
-A ver, ven aquí – respondió Jaejoong, - tú también ven acá, Junsu, - llamó al otro cuando volvió con los hielos. Yoochun se sentó al lado de Jaejoong y luego Junsu, tras dejar los hielos en la hielera.
-Donsaeng, el amor… - Jae suspiró, - ¡Es una mierda! – bajó la cabeza. Yoochun le dio palmadas en la espalda, escuchando con atención, - Yo tenía una novia bien sexy, bien yakuza pero bien maldita, me encantaba, de allá de Japón. Yo la adoraba y ella me puso el cuerno con un idiota que vino de Taiwán.
-Ay, pobrecito… - se burló Heechul, abanicándose con su sombrero morado.
-Qué lástima, hyung – dijo Junsu.
-Y por eso me volví más yakuza – se levantó de golpe, derribando el banquito en el que estaba sentado; los otros dos saltaron del susto - ¡Y me vale el mundo! ¡Me vale todo! – Jae sacó un cúter de su bolsillo. Los otros tres corrieron a refugiarse tras la barra, pensando que el moreno había perdido la cabeza y los iba a atacar.
- ¡Y dame otro soju!- le espetó a Junsu.
-¿Otro? – el castaño se asomó. Jae guardó el cúter, comprendiendo que los había asustado.
-Ya sabes de cuál me gusta.
-Pero este sí me lo pagas, ¿verdad? – Junsu se esforzaba porque el temblor en su voz fuera inaudible.
-¿Pues cuánto es?
Yoochun se asomó al lado de Junsu, tenso.
-Quinientos wons… - Junsu tragó saliva.
-¡¿Quinientos?!
Los otros tres gritaron, Heechul mucho más agudo, y volvieron a ocultarse.
-Está muy caro – reflexionó Jae, metiendo las manos en sus bolsillos, buscando dinero, - Te doy 300.
-No, hyung, son 500 – intervino Yoochun. Junsu asintió, asomándose también.
-Te doy 270. Tómalo o déjalo.
-Hyung, no vamos a regatear por un vasito de soju – dijo Junsu, envalentonándose un poco.
-Tienes razón – sonrió Jae, acercándose a la barra y tomando la botella de soju – entre amigos no se regatea, gracias por regalarme la botella, - y le dio un trago. Junsu golpeó la barra con el trapo, frustrado.
Luego cada quien volvió a su trabajo: Junsu limpiaba la barra mientras Heechul se admiraba en un espejo, Jae garabateaba en una servilleta y Yoochun hacía el inventario, pensando en Changmin. Así que al moreno le gustaban más dominantes, ¿no? No le quedaba más a Yoochun que aprender, quizás imitando a Jaejoong. Por lo pronto a seguir trabajando, que aún había una renta que pagar y si aspiraban a ser músicos necesitarían instrumentos propios entre otras cosas. Poco a poco la pintura en el horizonte se iba haciendo cada vez más clara.
**Adaptación de Hug. Versión remix del concierto de Mirotic.
Glosario del capítulo:
Hyung-nim: jefe. Coreano.
Third of May, best singer: Tres de mayo, mejor cantante.
Ahjuma: señora. Coreano.
A toda madre: increíble.
Largo: que se vaya rápido.
Echarse a la fuga: Salir corriendo. Huir.
Feeling: Sentimiento.
Something: algo.
Mariposón: gay, loca.
Darling: cariño.
Olerikoleri: canto infantil coreano que es similar al “K-I-S-S-I-N-G” en inglés, como burla; podría significar “qué vergüenza” o algo parecido, dependiendo la situación.
How beautiful is love: Qué hermoso es el amor. Inglés.
Of course, my dear: Por supuesto, mi querido.
THE #1 JYJ FAN IN THE WORLD
Talves no ganemos pero al menos quiero que puedan ver el video para que vean que hay fans aquí en america latina.
Please sean buenas con los comentarios ^^u
Con un poco más de tiempo xD .... Bueno ALWAYS KEEP THE FAITH
Evento Hanguk Festival 9 [Chile]
2O de Noviembre
11:00 hrs.
Cine Arte Normandie
Donde se proyectaran:
- DREAM CONCERT 2010
Como cada año en Corea, se celebró el Dream Concert 2010 en el Seoul World Cup Stadium (Seúl). Entre los grupos que se presentaron podemos mencionar a 2AM, 2PM, SS501, After School, KARA, T-ara, SNSD, SHINee y C.N.Blue, MBLAQ, Rainbow, Wonder Girls, BEAST, 4Minute, Davichi, ZE:A, F.CUZ, f(x), entre otros.
...
- ESPECIAL SHINEE
Especial de SHINee donde podrás ver todos sus VideoClips, además de un simpático comercial que grabaron para Reebok
- GRUPOS DE BAILE
Ultimamente los grupos de baile se han robado la pelicula demostrando que hace rato que dejaron de ser un relleno en los eventos como profesaban viejos organizadores de eventos. Para esta edición ya está confirmado EURO TK, ASIAN SOUL, REBIRTH, MYU9, entre otros.
- ESPECIAL SS501, DBSK & SUPER JUNIOR
- DVD BIG BANG THE CLIPS
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Eso seria que tengan una linda tarde ...
Buscando suerte. Cap. 1. Vámonos a Seúl.
-Hyung…ah…
Seungri se estremecía en sus brazos, mientras sus cuerpos se movían, despacito, se mezclaban despacito. Se habían quitado la ropa a tirones y a besos habían recorrido sus cuerpos por entero. Los grillos y cigarras en el campo hacían la música de acompañamiento que entraba por la ventana. El calor del verano en Gyeonggi sólo propiciaba el ambiente para hacer el amor. Seungri dejó que su hyung le besara el pecho, dejando dos puntos rojos y endurecidos, mientras Junsu cedió a las lamidas que su joven amante le proporcionaba a su miembro. Se besaron mientras Junsu lo dilataba con sus dedos, y cuando estaba listo lo hizo suyo una vez más. Entre jadeos y gemidos hicieron rechinar los barrotes de la cama metálica de Junsu, las sábanas y cobijas bailando con el vaivén y resbalando lejos de los dos cuerpos. Después de quince minutos, más o menos, Junsu se corrió en el interior de Seungri y éste manchó sus vientres. Se recostaron en la cama y se quedaron dormidos entre besos, abrazados.
-Ay, me duele mi cuellito, mis piernas… -miró a Seungri durmiendo a su lado- pero valió la pena.
Besó la mejilla del menor y éste despertó lentamente, tallándose los ojos.
-Hola.
-Hola, Seungri.
-¿Qué haces despierto?
-Te miraba dormir. Eres hermoso, ¿te lo había dicho?
-Sí, muchas veces – se sentó, - pero no soy tan hermoso como tú.
-No-oh, tú eres aún más hermoso – picó su mejilla.
-Aw, hyung… - abrazó su cuello, recargándose en su cabeza, hincado, - te amo.
-Y yo a ti….hey… ue kyang kyang kyang kyang….
Seungri había empezado a hacerle cosquillas.
-No…no Seungriiii…ue kyang kyang…
El menor dejó de hacerle cosquillas y lo abrazó.
-Vuelve a dormirte conmigo, ¿sí?
-No puedo, Ri, me tengo que ir. Aunque no me quiero levantar aún…
-Ah, es verdad. Hoy se van. Hyung, no te vayas, quédate conmigo – tomó sus manos, haciendo un puchero.
-Ri, ya se lo prometí a Yoochun – acarició sus labios con sus dedos, deshaciendo el puchero.
-Pero no puedes irte sólo porque lo quiere Yoochun hyung.
-No, Seungri, no es sólo por él.
-¿Y por qué hasta Seúl?
-Porque es el único lugar de Corea donde puedo ser cantante. Además seguiremos viéndonos, sólo hay una hora y media de distancia y los caminos ya los pavimentaron… - Junsu tomó el rostro de su Seungri entre sus manos, listo para besarlo una penúltima vez, cuando alguien entró corriendo a la casa y azotó la puerta de la habitación al irrumpir en ella.
-Junsu-yah, ¡córrele que nos va a dejar el camión! – Yoochun estaba muy ansioso, incluso ya iba a correr de regreso a la salida pero se detuvo a esperar a su amigo.
Junsu se levantó de la cama, se acomodó la ropa interior y se empezó a vestir con pesadez mientras Seungri, después de ponerse una sudadera, intentaba disuadir a Yoochun.
-Yoochun hyung, por favor no se vayan a Seúl, dicen que es muy peligroso.
-Ah, sí. Mejor, ¿no? – sonrió el mayor.
-No, mejor tampoco, Chun, no exageres – intervino Junsu poniéndose la camisa.
-Mira, yo puedo hablar con mi hermano para que les dé un trabajo – insistió Seungri.
-¿Tu hermano T.O.P? – Yoochun pareció convencido unos segundos.
-Sí, él.
-Ni muerto – Chun se cruzó de brazos.
-Yoochun – Junsu se acercó a él, cerrándose la sudadera, - ¿estamos seguros de lo que hacemos, hyung?
-Junsu-shi, ya hemos hablado de esto mil veces.
-Pero es que yo necesito ver a mi Seungri…-volteó hacia a su noviecito como si ya llevara meses sin verlo.
-Por favor, Yoochun – de nuevo el menor intervino, acercándose- yo hablo con mi hermano para que les pague muy bien.
-Dale con T.O.P, a ese tipo lo alucino – gruñó Yoochun.
-Y es mutuo –sonrió Junsu, abrazando a Seungri por detrás.
-Además, entiende, Seungri. Nosotros somos artistas. ¡Ar-tis-tas! No nos importa el dinero.
-¿Cómo no? ¿Y con qué quieres que vivamos, hyung? ¿De qué vamos a vivir?– se asustó Junsu, soltando a Seungri y yendo hacia él.
-¿Cómo que de qué? Pues de la música. En Seúl los sueños se cumplen, ya sabes. Mira, - tiró de su brazo y señaló la pared, pintando en ella un horizonte con sus sueños – llegamos a un karaoke primero, luego al bar más famoso, exclusivo y ricachón; ya que nos hicimos de fans, luego nos conseguimos ropa cara, llegamos a la disquera y por supuesto que nos contratan.
Junsu lo consideró unos segundos, empapándose de la misma ilusión que embargaba a Yoochun.
-¿A…a los karaokes?
-Primero.
-A los bares más famosos y exclusivos…
-Después – Yoochun contó el número dos con sus dedos.
-Nos compraremos ropa…
-Ropa de marca. ¿Cuál te gusta?
-Ropa de artista… - Junsu miró el piso, como si la decisión le pesara mucho, luego miró a Seungri, quien lo miraba expectante y ya algo triste, - Ay, Ri, ¿qué hago? – fue hasta él y tomó sus manos.
- Ummm…bueno, está bien, pero váyanse ya, que los dejan.
-Gracias, mi Seungri.
-Y prométeme dedicarme tu primer sencillo.
-Todos, Seungri, todos.
Yoochun miraba el techo…
-Y promete que me llamarás todos los días.
-Claro, porque si no me moriría. Te voy a extrañar muchísimo – Junsu se inclinó y besó sus labios, despacio.
-Ay, sí, sí, ya mucho beso, mua, mua, mua, mua – Yoochun tiró de la sudadera de Junsu, separándolos.
-Te quedas mi corazón, Seungri – añadió Su, mandándole un beso.
-¡Ya vámonos! – Yoochun tomó el brazo de Junsu y corrió arrastrándolo tras de sí, - ¡Adiós, pueblo!
-¡Adiós, pueblo! ¡Ue kyang kyang kyang!
Seungri los vio salir corriendo cargando mochilas, estrechando entre sus manos y contra su mejilla el guante de Junsu que se le había caído del bolsillo al salir corriendo.
Corrieron como locos los dos chicos. A medio camino a Junsu se le cayó la mochila y tuvieron que retroceder unos pasos para recogerla. Cuando llegaron a la estación apenas alcanzaron los dos últimos boletos del camión de las 5:50 a.m. En cuanto arrancó el camión se entretuvieron mirando el paisaje por la ventana, jugando con las rendijas del aire acondicionado y con la luz hasta que el pasajero del asiento de adelante volteó a verlos, molesto. Sus asientos estaban hasta atrás, así que dormir ahí dentro se volvió toda una aventura: con cada tope, brinco o piedra, la parte trasera del camión rebotaba y ya más de una vez Junsu se había pegado con el techo mientras Yoochun, en cada curva, le había dado con la frente al asiento de adelante. Sin embargo el cansancio era tal que pronto se quedaron dormidos, aunque sujetándose muy bien del asiento, entumiendo sus dedos como resultado.
Una hora y media después bajaron en la estación de Seúl como dos niños que se encuentran el reino de los dulces, observándolo todo como si fuera un sueño. La ciudad empezaba apenas a amanecer, cosa que le apreció extraña a Junsu pues en el pueblo la vida empezaba a las 6:00, 6:30 a más tardar, entre el cuidado de los huevos, alimentar a las gallinas, ordeñar las vacas, etc. En Seúl, en cambio, apenas había algunas tiendas abiertas y sus encargados aún traían la almohada pegada a la cara. Otra cosa sorprendente eran los edificios: ni Yoochun ni él habían visto construcciones de más de dos pisos, y ahí había de hasta 100 o más. Trescientos metros de concreto se alzaban sobre ellos, y bajos sus pies pavimento y más concreto, algunas áreas verdes y algunos árboles. Preguntaron en una tienda de abarrotes por algún edificio de departamentos, de paso compraron pan dulce y leche para desayunar, y caminaron buscando el edificio indicado. Por supuesto que se perdieron. Llegaron dos o tres veces al mismo edificio equivocado, a un parque y hasta volvieron a encontrarse la estación de camiones. Ahí volvieron a pedir indicaciones y con ellas por fin llegaron al edificio departamental.
Preguntaron por uno con dos habitaciones que pudieran pagar y se encontraron con una habitación más o menos grande en la que la cocina se separaba de la sala por una barra de madera que servía de mesa, y la sala se volvía dormitorio, lo mismo en el caso del closet pequeño que tenía el burro para planchar: tirando de una cuerdita se sacaba la segunda cama del muro y el burro se volvía una especie de base. El baño estaba tras una puerta, al fondo, frente al pequeño closet que tendrían que compartir.
-Oye, Junsu – Yoochun consideró las posibilidades tras descubrir todas las monerías de su nuevo hogar, - ¿y si vamos a comprar un catre? O al menos un saco de dormir. Porque esa camita de la pared me da algo de miedo, no vayamos a azotar.
-¿Vayamos? –la última sílaba la enfatizó con su clásico falsete de delfín.
-Sí, porque nos turnaríamos las camas, así será justo, ¿no crees?
-Pues sí. Pero mejor hay que buscar ese camastro.
-Sí, pero será mañana, hoy tenemos que buscar trabajo para pagar la renta, la comida y todo lo demás.
-Vámonos ya entonces. Entre más pronto busquemos más rápido encontraremos.
Salieron igual de animados que cuando dejaron atrás de la casita de Junsu. Lo malo fue que volvieron al departamento bastante más desanimados. No encontraron nada y recorrieron toda la calle donde se encontraba su departamento (y eso era decir unas seis cuadras), y en ningún sitio los habían contratado. Bueno, para empezar Yoochun ya había estado buscando bares o karaokes y de esos sólo encontraron un barecito de mala muerte en el que el anciano dueño los había visto con ganas de un videíto para adultos más que para meseros, ya no digamos músicos. Salieron corriendo, Junsu tirando de Yoochun esta vez. En las demás tiendas, puestos y restaurantes que encontraron o no necesitaban empleados o los vieron muy niños o muy tontos. No faltó el cínico que, aún teniendo colgado el letrero de “Se necesita mesero” en la ventana de afuera, les había dicho que no tenía vacantes. Todo por tener pinta de provincia.
Total, regresaron al departamento, armaron el sofá-cama y la supuesta cama de la pared y se dispusieron a dormir después de ponerse sus pijamas. Por piedra papel o tijera decidieron que Junsu dormiría en la camita y Yoochun en el sofá-cama. Pero, ya entrada la noche, Junsu empujó a Yoochun para hacer algo de espacio y se acomodó también en el sofá-cama.
-Hyung…definitivamente nos urge el camastro.
-Ya, Junsu, duérmete que hay que levantarnos temprano.
-Perdón…
Al día siguiente lo mismo, sólo que fueron más lejos. Nada. Los ahorros prefirieron sólo gastarlos en la comida, esperanzados con conseguir un trabajo pronto para comprar el camastro y, a futuro, un teclado, una computadora portátil, entre otros lujos para músicos. Conforme los días se volvieron semanas decidieron que era urgente conseguir el trabajo ya no por el camastro, sino porque los ahorros ya estaban a la mitad y la renta sin pagar. A los dos meses urgía el dinero para la comida. Su desesperado intento de cantar en la esquina de la calle les consiguió a duras penas unas cuantas moneditas diarias para los gastos más básicos. Junsu, que era el más optimista de ambos, se sentía bastante desangelado para entonces: no había podido llamar a Seungri en poco más de dos semanas y lo extrañaba a morir. Yoochun en cambio no dejaba morir la esperanza.
Iban caminando por alguna calle del centro de Seúl cuando Junsu estalló. Yoochun se acercó a un café-bar y el menor iba tras él, mirando los edificios con hastío.
-Mira, Junsu. Este lugar parece prometedor. Vas a ver como aquí sí nos contratan, ¿araso?
Junsu no le respondió, pateando una piedrita.
- ¡Hola! ¿Hay alguien? – llamó Yoochun frente al local.
-No hay nadie. Nunca hay nadie –Junsu cruzó los brazos, protegiéndose del aire frío causado por un automóvil que pasó por ahí.
-Espérate, Junsu. Hola, buscamos trabajo. ¿Hola? ¡Ey!
-Yoochun, date cuenta, hemos estado en más de 100 lugares y en ninguno nos han hecho caso.
-Por favor, Junsu, tampoco son tantos. Ten más paciencia.
-¡¿Paciencia?! -Junsu alzó la voz y empezó a contar sus carencias con los dedos, - No tengo dinero para hablarle a mi Ri, y de la ropa de marca esa mejor ni hablamos, traemos la misma con la que salimos del pueblo y ya ruge de lo asquerosa que está porque no tenemos ni para lavarla. Llevamos casi dos meses comiendo algas y sopa instantánea… ¿Sabes qué, Yoochun? ¡Yo no me pienso mover de aquí hasta que llames a alguien que nos saque de este lío!
Yoochun lo detuvo con sus manos antes de que empezara a golpearlo.
-Bueno, ¿qué es este escándalo? – un hombre joven salió por la puerta del establecimiento. Tenía el cabello largo y oscuro y vestía con sencilla elegancia. Los dos chicos dejaron su discusión y Yoochun se apresuró a hablar con el dueño.
-Ah, hola. Soy Park Yoochun y este es mi amigo Kim Junsu.
-Kim Jaewook. ¿Qué se les ofrece?- el señor los examinó a uno y luego al otro con la mirada.
-Pues somos músicos y queríamos ver si le interesaba escucharnos para tocar aquí en su café.
Jaewook no parecía muy convencido dado a las fachas de los dos chicos.
-¿Aquí? Aquí sólo pongo el estéreo, no necesito música en vivo; nunca resulta y luego hasta se ofenden los músicos que ya tengo porque los clientes no les hacen caso. Pero ya que están aquí me urgen meseros…
-No, no, no, es que no somos meseros ni…
Junsu lo interrumpió.
-Una tía tiene una cafetería de comida corrida allá en el pueblo del que venimos y en verano le ayudábamos como meseros Yoochun y yo, señor.
-¿Qué haces, Junsu?- Yoochun lo miró, atónito.
-Pues tenemos que comer…
-Bueno, donsaeng – intervino Jaewook, - ¿les interesa el trabajo, sí o no?
-Claro que nos interesa – Junsu hasta lo cantó, estrechando la mano de su nuevo jefe quien le sonrió ligeramente.
-Bueno, pero por lo menos, ¿nos dejaría ensayar aquí?- insistió Yoochun.
-Eso no. Y donde los sorprenda agarrando el micrófono los regreso a la calle, ¿araso?
-Araso – asintió Junsu, alejándose para observar el local otra vez. Jaewook volvió a entrar en el café.
-¡Ja! ¿Ya viste, Junsu? ¡Ya tenemos trabajo! ¡Ajajaja! – Yoochun lo abrazó, emocionado, su voz grave agudizándose en las últimas palabras por la emoción.
-S-si, hyung – Junsu se alejó un poco de él hasta que lo soltó, - Oye, ¿y si mejor nos regresamos a Gyeonggi?
-Ay, no empieces, jinjo…
-Mira, trabajamos dos o tres semanas, juntamos dinero y nos regresamos. Ya aprendimos mucho después de todo. Hasta conocimos a un citadino.
-Ya conocimos a muchos, ¿o no? – Yoochun se frotaba la frente con los dedos.
-Tomémoslo como una experiencia, una etapa de crecimiento y búsqueda de madurez.
-Junsu, no me salgas con que eres cobarde.
-No he dicho eso.
-¿Qué ya no quieres ser cantante?
-¡Claro que sí!
-Entonces no te pongas de necio, pesado y negativo, Su.
-Está bien. Entremos a trabajar entonces… - Junsu suspiró, metiendo las manos en los bolsillos de sus jeans, y siguió a Yoochun hacia la puerta del local, - espero que al menos nos paguen bien. Necesito llamar a Seungri y… - tocó sus dientes con un dedo, - necesitamos más pasta de dientes… Allá en el pueblo esto no nos pasaba…
Junsu se detuvo porque casi choca con un chico alto que iba caminando por donde ellos y que por poco se lo lleva de corbata al caminar más rápido que él. Yoochun no lo había visto pues se había detenido para acomodarse la camisa debajo de los pantalones y peinarse un poco con los dedos, dándole la espalda a la calle.
-En el pueblo nunca pasaba nada de nada, Junsu – le respondió el mayor, girando hacia él y haciendo que el pasante chocara con su brazo sin querer y callera al suelo. El joven maldijo desde el piso.
-Bien, Yoochun, bien – murmuró Junsu.
Yoochun por fin se dio cuenta y corrió a hincarse frente al otro chico.
-Oye, discúlpame, no fue…
Una sensación cálida recorrió las entrañas de Chun, volviéndose un revoloteo en su estómago y más abajo cuando miró de cerca al chico, de tez morena y cabello corto. Se quedó tan embobado que el otro tuvo que regresarlo al mundo real dándole un empujón.
-Pabo – rugió, levantándose y sacudiéndose los pantalones negros. Yoochun lo miró hacia arriba y se levantó. Qué alto y hermoso era ese chico…
-Ay, perdón, es que no te había visto y…por eso te tiré sin querer, pero...ahora que te veo de cerca…
-No me digas. ¿Te doy miedo?- su mirada y sus facciones denotaban sarcasmo.
-No, al contrario…
-Ah, ¿entonces eres un maricón de closet?
Junsu les dio la espalda, aguantándose la risa. Yoochun se mordió los labios, ofendido.
-Pues lo siento mucho – continuó el moreno, - pero a mí no me rechina la reversa. Espero no sufras mucho intentando olvidarme – lo escaneó rápidamente con la mirada y volteó hacia otro lado, altivo, - Hasta luego, “pareja” – empezó a alejarse.
-¡Yah!- Yoochun lo llamó y el otro se detuvo, volteando apenas a v
-¿En el Antique?
-Aja.
-Es buen café el de Antique, y sus postres…
-Y… ¿vendrás?
-No sé. Lo pensaré – y sin decir más el chico moreno desapareció tras la siguiente esquina.
-¡OMG! – Yoochun saltó de emoción y corrió hacia Junsu, que seguía con la boca tapada con su mano, disimulando la risa, - ¿lo viste? ¡Y dijo que va a venir!
- No dijo eso, hyung. Dijo: “lo pensaré”- Junsu imitó el caminado arrogante del chico.
-Junsu, es que no lo viste bien… - Yoochun miró hacia donde el lindo y mamón moreno se había ido, - es hermoso.
-¡OMG sun! – Exclamó Junsu, tapándose la boca con la mano e imitando ahora a Yoochun, - es hermoso~
Yoochun volteó a verlo.
-Ahora me vas a decir que también a ti te gustan los hombres, ¿no?
-¿Qué tiene? A ti te gusta Seungri, ¿no?
-Sí, pero ya lo conocía desde niños y por eso me enamoré. Tú apenas lo acabas de ver pasar. Ya sé. Fue un flechazo, vas a decir.
-Exactamente.
-¡Jinjo!- se quejó Junsu, - eso no se puede, ¿cómo te puedes enamorar a primera vista de un niño así?
-Pues que vuelva a pasar y será a segunda vista…
-¡Ay, ya, hyung! Mejor vámonos a trabajar y de ahí compremos algo de comer con lo que nos paguen. Como unas empanaditas con relleno de carne y verduras jugosas… - a ambos se les hizo agua la boca.
Entraron a trabajar y Jaewook pronto les dio sus delantales para que se pusieran a servir las mesas y la barra. Hubo poca gente pero ganaron su primer sueldo y con la mitad compraron comida, aunque no les alcanzó para las empanadas pero si para unos panecitos rellenos de cremita que Junsu engulló con mucha satisfacción, y pasta de dientes; también pagaron un adelanto de la renta, cosa que hizo feliz al encargado del edificio que no los había corrido por compasión. Además alcanzaron a lavar algo de su ropa en una lavandería y la otra mitad del dinero la guardaron para poder comprar el catre una semana después. Después de todo vivir en la ciudad no era tan malo, todo era cuestión de acostumbrarse y no perder el control.
Glosario del capítulo:
Hyung: hermano mayor, de hombre menor a hombre mayor.
Donsaeng: hermano menor, tanto de hombre y mujer mayor a hombre y/o mujer menor.
Jinjo: En serio. Coreano
Araso: ¿Entienden? Entendido. Coreano.
Lío: problema.
Fachas: ropa, discriminatorio.
Llevarse de corbata: chocar, arrollar, atropellar.
Pabo: tonto. Coreano.
Le rechina la reversa: que le gustan de su mismo género.
Mamón: arrogante.
Sun: Sol. Inglés.
Buscando suerte.
Autor: Aemin
Parejas: YooMin, YunJae, SuRi (Junsu y Seungri)
Género: Lemon/Humor/Lime
Estado: Terminado :D
Nota: Utilización de algunas malas palabras. Así mismo aparecen personajes de otros grupos como Super Junior, y actores de Corea, pero los protagonistas siguen siendo de DBSK.
JYJ - Ayy Girl [Official Music Video]
Dedicado a Dominican que te vaya la raja en tus examenes y tambien a Yuuki, Mayo, mi Hija [Katyna], Ren y mi Esclava [Nidi]











