KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Un lindo conejito llamado Yoochun






















Creditos: TVXQBaidu
Compartido por: Intan@Soompi + DBSKnights

Juego de niños cap 2

La faz en tu sueño


Alguien tocó la puerta, despertándolo.

-¿Qué? -preguntó con voz ronca y apagada desde su cama.

-¿Puedo pasar?

Entre el sopor de haberse despertado apenas, tan desubicado como estaba, sintió un poco de nervios, como si estuviera a punto de ser descubierto haciendo algo indebido.

Dio un brinco cuando Junsu abrió y asomó la cabeza.

-Hyung, ¿quieres ver una película?

Respuesta: un gruñido.

-Anda, últimamente nada más te la pasas aquí encerrado. Mira, traje kimchi ramen -dijo animado enseñándole un enorme tazón.

-Pasa.

Junsu sonrió visiblemente contento ante su logro y se metió, cerrando al puerta tras de sí.

Yunho se levantó con pesadez. Sentía el cuerpo dormido, lento. No podía aclarar su mente al haber sido sacado tan súbitamente del pozo oscuro donde había dormido.

Mientras, Junsu se encargaba de poner la película, acomodaba montones de cojines en el sillón y abría los palitos.

-¿Estás bien?

Yunho asintió automáticamente. Aunque hubiera querido, su lengua no hubiera podido articular una respuesta completa. Tenía la dolorosa sensación de haber dormido enterrado debajo de la casa. No podía recordar el sueño, pero le había dejado un cosquilleo y una crepitante inquietud.

-Toma.

Junsu le extendió un par de palillos y dejó correr la película cuando Yunho al fin se sentó a su lado.

A pesar de que había estado tratando de evitar a la gente en esos días, le placía que él estuviera ahí a su lado.

Primero vio la película con interés, pero poco a poco éste fue desvaneciéndose. La pesadez de su cabeza no le permitía concentrarse, lo perseguía el ente de un sueño olvidado. En la bruma de ese espejo de vapor los colores se avivaban: un rostro colorado, un pecho palpado, dos muslos de canela extendidos, firmes, punzando de egoísta pasión, una exhalación de aire entre dientes. Los fragmentos del espejo roto en remolino, tocaban las orillas de su cuerpo, hendiéndolas. Lo quiso desviar. Se inclinó y cubrió sus ojos.

-¿Estás bien?

La voz de Junsu hizo resbalar su mano y encontró su mirada sosegada, cómoda. Sólo lo dejó salir.

-¿Nunca te ha pasado que tienes algo en la cabeza que se repite una y otra vez y no te lo puedes quitar?

Junsu esbozó una pequeña sonrisa.

-¿Cómo cuando traes pegada una canción? -Yunho asintió-. Pues, cuando eso me pasa, oigo muchas veces la canción, hasta satisfacer mi deseo de escucharla.

Una, dos, tres gotas cayeron frescas en su mente.

-¿Escucharla, eh?

No lo pudo explicar, pero su respuesta lo hizo sonreír.

-Sí, por más molesta que sea se me quita -enunció y siguió comiendo.

Yunho le acarició la cabeza, pero el gesto fue tan repentino que, sorprendido, soltó el agarre de los palillos y el de abajo cayó en la alfombra.

-Ash, no… A ver, préstame los tuyos.

-¿Estás loco? -dijo riéndose.

-Ándale, ahorita te los doy.

-No. ¿Por qué no bajas por otros? -se burló poniendo los palitos por encima de su cabeza.

Junsu se lanzó sobre él apoyándose en su muslo para tratar de alcanzarlos.

-Para empezar fue tu culpa, tú deberías ir, pero sólo te estoy pidiendo que me prestes los tuyos.

Se inclinaba cada vez más sobre él para tomarlos. La vista de su cuello blanco y flexible era plena. Tenía puesta una playera negra con cuello rojo y amplio que se fue recorriendo hasta que la tersa piel de su pecho quedó al descubierto también.

Ante la juguetona insistencia de Junsu, Yunho tomó impulso.

-¡Ya te dije que no! -dijo subiendo la voz y yéndosele encima. El otro se dejó caer de la sorpresa y comenzó a reírse como loco cuando Yunho metió las manos en su playera para hacerle cosquillas. La suave piel temblaba bajo sus yemas y la voz se deshacía estruendosamente en sus oídos.

Junsu comenzó a forcejear, no le quedaba claro si para zafarse o para hacerle cosquillas a él también, pero no podía permitirlo. Dejó su posición inestable, se sentó en la cadera del otro para que dejara de retorcerse y lo tomó por las muñecas.

-¿Todavía quieres mis palillos? -le preguntó con fingida seriedad, señalando con la cabeza los trozos de madera que habían salido volando y que ahora estaban tirados del otro lado de la mesa. Junsu volteó con esfuerzo, presionando con el hueso de la cadera la ingle, inquietándolo un poco. Al verlos ahí solamente se rió-. ¿Y te ríes de lo que hiciste, infame? Ahora yo tampoco puedo comer. Tendrás que ir por más.

-No, te toca a ti. Yo subí todo en primer lugar.

Yunho lo miró con incredulidad (sin dejar de reírse).

-¿Qué dices? ¿Acaso quieres morir?

Le soltó las muñecas para atacarlo de nuevo, pero con un movimiento rápido Junsu lo hizo rodar hacia el suelo y se puso encima esta vez.

-Sólo por eso el ramen será todo mío -amenazó agarrando un cojín y poniéndoselo a Yunho en la cara. Éste tanteó en el sillón, tomo otro cojín y trató de darle en la cabeza pero, al no poder ver, le pegó con la base de la mano.

-¡Auch! -aulló el herido quitándose.

Libre, Yunho se levantó en seguida.

-Perdona, es que no vi -abrazó a Junsu y le sobó la cabeza con cariño. Éste se dejó hacer dócilmente-. Bueno, ya, mejor vamos los dos.

~ o ~

Las sábanas se revolvían con violencia y el cuerpo caía sobre el colchón cada cierto tiempo; el calor lo abrasaba, el frío del otoño no era suficiente para apaciguarlo. Se revolcaba inquieto en un sueño medio consciente, se detenía un momento para que pudiera sentir su cuerpo y se girara, y en seguida continuaba como si no hubiese sido interrumpido en lo absoluto. El deseo de despertarse y luego de volver a dormir se concatenaban en pasos de lumbre que le escoriaban.

Trazos de vitral enterrándose en sus ojos, hiriendo su respiración pesada; jirones de ropa rasgándose; carne morena repentinamente bajo sus manos; el peso de su propio cuerpo apoyado en el centro de otro.

Volvió a su recámara, pensando en prender el aire acondicionado pero el vaho cálido de aquel debajo suyo lo hizo sumergirse de nuevo.

Paredes negras cubiertas de cruces, piso astillado de luces tornasoles, el aire rociado de una respiración jadeante, ajena a la suya, suplicante.

Un haz de fuego que provenía del centro de su vientre se unía al del otro con una profunda punzada.

La súplica solitaria, reflejo de sus deseos, se elevaba hacia el fondo y llena de gloria se impregnaba en el altar.

Las fibras de la colcha raspaban su piel sudorosa. Las apartó y cambió de posición.

El canto lo llamó a probar el vino. Se inclinó ante la ofrenda y ungió sus labios con ese elixir prohibido. Copa tibia, trémula de besos y caricias, estigmas que se dibujaban entre sus ingles. La sangre hirviente latiendo al compás de la otra maraña de venas que se restregaban contra su enhiesto deseo. Las manos ofrecidas trepando por su espalda, tejiendo sonoras guirnaldas de lapislázuli, desgarrándole la espalda en su frenesí de pétalos envenenados.

Habiendo gustado el vino se apartó para probar el pan servido en una suave línea, pan de salvado cuya cata vino acompañada de unciones de voz bendita.

Degustado, el libamen se levantó contra él y reclamó su cuerpo, cambiando bruscamente sus posiciones. Ahora él yacía tendido en el suelo con el peso del otro clavándose en su cadera con un vaivén penetrante.

El tacto de la ropa era insoportable, lo ahogaba. Entre una pegajosa somnolencia se deshizo de su playera y la echó lejos junto con su ropa interior. Después, irritado al ver el estado de su despertar, se levantó al baño a limpiar los sueños adheridos en su abdomen y en sus muslos.

Asomó su pensamiento al pozo de lo que había soñado. Se estremeció al contemplar en el fondo el tembloroso rostro de Changmin entre las ondas.

~ o ~

Después de bañarse bajó a cenar con los demás.

Jaejoong todavía estaba cocinando, su ayudante de la noche era Yoochun; Changmin y Junsu estaban sentados en la barra esperando; el primero estaba leyendo algo y el segundo hablaba con los otros.

-Yo pienso que deberíamos ir a Kenkorando, hay muchas cosas para hacer ahí.

- A mí me parece bien -lo apoyó Jaejoong.

-También podríamos ir a unas aguas termales, así saldríamos de la ciudad, nos hace falta… Además, estar en el agua caliente mientras sientes el aire frío en la cara, después un masaje, comer y beber mucho… - comentó Yoochun con emoción.

- ¿Qué vamos a cenar hoy? -le preguntó a Jaejoong, asomándose a la estufa.

- Algo ligero: katsudon.

- Ah, comida japonesa -dijo algo decepcionado.

- Si quieres te puedo hacer otra cosa.

-No, está bien.

- Niño consentido -bromeó Yoochun.

-¿Tú que prefieres Yunho, ir a un balneario aquí o a unos termales fuera? -le cuestionó Jaejoong.

- Yo creo que deberíamos aprovechar y salir.

Junsu bajó la vista y apretó los labios.

-¿Y tú que dices, Changmin?

- A mí me da igual -dijo sin dejar de ver su libro.

-Vamos dos y dos. Te toca decidir -sentenció Yoochun.

Changmin se detuvo y alzó la mirada. Traía puestos sus lentes, los cuales le daban un cariz distinto a su rostro. Los cristales brillaron levemente cuando inclinó la cabeza. El pecho de Yunho se tensó cuando Max comenzó a acariciar la superficie de la barra toscamente mientras reflexionaba. Esas yemas cambiaron la madera por piel un instante y las huellas electrizaron su cuerpo.

-Pues, salgamos, como dijo Yunho.

Su nombre pronunciado en ese tono, por esa persona, le secó la boca.

Junsu entrecerró los ojos y su boca se redondeó haciendo un mohín. Changmin simplemente levantó las comisuras de los labios.

Para él fue un gesto suave. Se fijó en que sólo las esquinas se habían movido, el centro de sus labios había permanecido intacto, parecían líneas de granada jugosa; lo habían parecido aún cuando la boca estaba henchida y entreabierta, velada por vapor. Cerró los ojos casi dolorosamente. No podía deshacerse de esa imagen maldita. Inconscientemente dejó caer su mano sobre la mesa. El ruido atrajo la atención de todos, para su incomodidad. Sintió especialmente una clavarse en su nuca descubierta mientras salía hacia su habitación.

-¿Qué, no vas a cenar? -le preguntó Jaejoong con aspereza, pero la respuesta se estancó y sólo negó con la cabeza.

¿Por qué el escuchar su nombre con esa voz lo había cohibido? ¿Por qué había recordado aquello?, y peor aún, ¿por qué dejaba que le afectara? ¿Por qué después de haber guardado tanta distancia, Changmin había pronunciado su nombre sin que la oración lo ameritara?

Escuchó apenas que murmuraban en la cocina, pero no logró entender. Al menos le alivió el no percibir la voz de Changmin…

“¿Por qué? ¿Acaso es importante lo que pueda decir?” -pensó.

-Me estoy volviendo loco -farfulló con amargura.

Las escaleras se le hicieron demasiado largas. Quería llegar a su recámara y encerrarse lo más pronto posible para estar lejos del barullo y de los chismes de sus compañeros… para estar lejos de él. Es que no podía soportar estar cerca.

Cerró la puerta tras de sí y se recargó en ella con pesadez. Apenas había caído en el detalle de que pasado mañana irían todos a bañarse y eso implicaba, naturalmente, que lo vería desnudo otra vez. Estaba seguro de que después de lo de la regadera y de todas las cosas que habían estado pasando por su cabeza no volvería a verlo de la misma manera. Y no sólo eso, Changmin también lo vería a él. ¡Y si su tambaleante deseo se manifestara… y si él lo descubriera?

Turbado, se echó sobre cama.

~ o ~

Se encontró de pronto con Changmin, quien estaba hundido hasta el pecho en el onzen, con la cara al cielo y los ojos cerrados. Pensó un momento en entrar a la habitación antes de que el otro reaccionara pero fue muy tarde, inminentemente se encontró con él: los dos solos, desnudos…

Yunho no había podido disimular su sorpresa, incluso había sentido nítidamente cómo sus ojos se abrían y su cuerpo se tensaba. Changmin también pareció impresionarse, su boca se había entreabierto y movido como si una pregunta se hubiera trabado en su perplejidad; lo había mirado un momento y había bajado luego la vista, sus ojos vacilaban en el suelo.

Se repuso de repente. No podía retroceder, sería cobarde y, además, demasiado obvio.

Respiró lento, tratando de que su aliento no fuera audible. Sonrió queriendo parecer tranquilo y se metió al agua, a su lado. El otro levantó la mirada, encarándolo, y un intenso cosquilleo recorrió su cuerpo.



Siguiente

Un gran amor cap 6

Al llegar al departamento los chicos de DBSK estaban un poco alborotados.

- Boo, no sabes como te deseo -dijo Yunho acorralando a Jae contra la pared de su habitación.
- Yunnie acabamos de lle... mmmm... -Jae no pudo continuar su oración ya que Yunho lo había interrumpido con un beso demasiado apasionado, luego empezó a besar el cuello de su Boo con desesperación, mientras colaba sus manos por debajo de la camisa, atrapando una tetilla entre sus dedos.
- Ahm, mmm, Yun... nnie me mmm... vuelves ahhh... loco -dijo Jae con su respiración agitada.
- Y tú a mi Boo -Yunho despojó a Jae de la camisa y se dedicó a saborear cada parte de esa piel blanca y suave mientras se excitaba cada vez más al oír los jadeos y gemidos que escapaban de la boca de su amor. Bajó lentamente las manos hacia el pantalón de Jae y lo despojó de el mientras daba furtivas caricias sobre el bulto que ya se había formado debajo de los bóxers.
- Ahh... ahh, mmm... Yun... nie... ¡Oohh Dios! Por favor Yunnie -Jae lanzaba gemidos desesperados al sentir la mano de Yunho masajeando su miembro por sobre la ropa, segundos después estaba completamente desnudo a la merced de su novio.
- Dime que es lo que quieres Boo -susurró Yunho con voz grave, mientras masajeaba lentamente la punta del miembro de su amado.
- Mmmmm... ahhh, qui... mmm... ero que, ahhh Dios, me tomes en tu boca ahhhh... -casi gritó Jaejoong, mientras levantaba sus caderas para aumentar el contacto,
- Es todo un placer -contestó Yunho mientras llevaba su boca al miembro de Jaejoong, primero empezó a tantear la punta con su lengua y luego engulló todo el miembro y empezó a succionar de forma pausada ya que quería volver a Jae loco de placer.
- Ahhhhh... ¡Oh cielos Yunnie! más mmmm... más rápido, ahhh... -Jae llevó sus manos a la cabeza de Yunho y enredó sus dedos en el pelo para así indicarle el ritmo a llevar.
- Ahhhh, sí mmmmmmmm... ah ahhhh, oh Dios Yun... nie, más m...ás rápido ahh, ahh, se siente tan mmm... oh bien -Jae gemía fuertemente y poco a poco empezó a sentir que sus músculos se tensaban en su parte inferior.
- ASI AHHHH YUN... YUNIE ME... AHHHH, CORRO, AHHHHHHHHHHHH YUNNIEEEEEEEEEE... -Jae se corrió en la boca de Yunho, el cual saboreó la esencia de su Boo hasta la ultima gota.
- Delicioso como siempre -susurró Yunho besando apasionadamente a Jae, compartiéndole el sabor de su esencia-. Aún no hemos terminado precioso, ahora es mi turno.
- Ahh, Yunnie hazlo, ya te quiero dentro de mí -demandó Jaejoong mientras enredaba sus piernas en la cintura de Yunho y lo acercaba hacia él.
- Mmm... Boo con gusto -Yunho entró en él de una sola estocada.
- AHHHHHHHHHH, YUNHO... MMMMMMMMMMMMM... MUY GRANDE -gritó Jae de placer, ya que no había dolor, sólo gozo al sentir a su amado en su interior.
- Mmmm, ahhhh... eres tan mmm... estrecho, ahhh, me encanta -poco a poco Yunho daba certeras estocadas en el cuerpo de su Boo, mientras el miembro de este se friccionaba deliciosamente entre los dos cuerpos.
- AH, AHHHHH... OH, AHI YUNNIE, AHI MAS MMM... RAPIDO, AH, AHH... YUNHO -Jae gritaba de placer ya que Yunho había llegado a tocar su próstata y había mandado demasiadas ondas de placer por todo su cuerpo-. MAS, MAS AHHHHHHHH, FUERTE, AHHHH... TE… A...MO AHHHHH...
- Mmm... Oh Dios, ahhh yo… mmm también ahha... te am...o -sus cuerpos chocaban desesperadamente, sabían que pronto iban a llegar al clímax-. Grita mmm... mi nombre Boo, ahhh, grítalo.
- AHHH DIOS AHHH YUNHO, YUNHO, YUNHO -gritaba Jae como una especie de mantra-. Ahhh, AHHH... ME COROO… AHHAHAH YUNNIEEEEEEEE
- Ahhh, mmmmm... JAEEEEEEEEE -los dos se corrieron al mismo tiempo, Yunho se apoyó en el pecho de Jae, mientras este lo abrazaba fuertemente.
- Fue increíble Yunnie, como siempre, no sabes cuanto te amo.
- Boo siempre te voy a amar, nunca dejaré de hacerlo -los dos siguieron abrazados, Yunho aún adentro de Jae, pronto el sueño los venció.

Mientras tanto en la mansión de Ángel se oyó un grito.
- AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH Ángel ven acá -gritaba Mar de muy mal humor.
- ¿Qué pasó, te sucedió algo? -llego Ángel y los demás al cuarto de Mar preocupados por el grito.
- ¿QUE SI ME SUCEDIÓ ALGO... POR QUE NO ME DIJISTE QUE PODIA OIR TODO LO QUE LE SUCEDE A MIS PROTEGIDOS? -le acusaba Mar con el dedo.
- Creí habértelo dicho, ¿por qué estas tan enojada? -preguntó Ángel confundido.
- Sí hermanita, ¿qué te pasa? -preguntó Alec.
- ¡QUE QUÉ ME PASA? PUES QUE ESOS DOS CHICOS YUNHO Y JAEJOONG DECIDIERON DARLE RIENDA SUELTA A SUS HORMONAS Y NO PUEDO DORMIR PORQUE CADA VEZ QUE INTENTO CERRAR LOS OJOS LOS OIGO EN PLENA FAENA -todos se tapaban los oídos debido a los gritos de Mar y sabían que ella estaba de muy mal humor, ya que lo único que Mar detesta es no poder dormir, pero al escuchar la situación no lo pudieron evitar y…
- ¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!! -todos se largaron a reír ya que no podían creer lo cómico de la situación.
- No se burlen, no es gracioso -Mar hacía pucheros para que dejaran de burlarse.
- Ay, es que es muy cómico, ¿quién iba a imaginar que esos chicos fueran tan... cómo decirlo... calientes? Jajajaja -se burló Michael.
- Eres un pervertido Michael -dijo Amy, mientras le pegaba en el brazo-. Y te haces llamar un ángel.
- Ay, ¡oye! Eso dolió, pero está bien, me callo.
- Ay hermanita, cuando pase una semana de estar conectada a ellos puedes bloquear esos momentos tan privados, por ahora intenta no prestarles atención -le dijo Ángel a Mar.
- Sí, además eso quiere decir que ellos se aman y no será difícil cuidar ese amor -sugirió Christopher con una gran sonrisa.
- Más bien intenta dormir -le dijo Luna mientras la arropaba con las mantas.
- Sabes que si pasa algo más nos puedes llamar -le susurró Alec mientras dejaba un beso en su frente.
- OK, sólo espero poder dormir en realidad estoy muy... cansada -dijo Mar un poco somnolienta, poco a poco sus ojos se cerraron, mientras tanto todos salieron del cuarto y se dirigieron a sus habitaciones, pero justo antes de entrar oyeron otro grito...
- AHHHHHHHHH, AHORA SON YOOCHUN Y JUNSU. NO VOY A PODER DORMIR... ALEC, ÁNGEL, QUIERO DORMIR.
- Esta noche va a ser muy larga -pensaron todos mientras se devolvían al cuarto de Mar.

You know that I love you

Título: You know that I love you
Autor: Alexiaaable
Pareja: YunJae, Yoosu, YooSuMin, JaeChun...
Género: Humor, Romance, Lemon
Extensión: Terminado

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Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17
Capitulo 18
Capitulo 19
Capitulo 20
Capitulo 21

You know that I love you cap 1

Confesión


-Padre, no sé cómo empezar. Nunca fui devoto de la Iglesia, pero realmente necesito confesarle este secreto que llevo guardado dentro hace ya cinco años. Me tranquiliza el hecho de saber que usted no dirá una sola palabra de lo que yo le contaré.

-Así es, hijo mío, es mi deber cumplir las leyes del secreto de confesión. Pues bien, cuéntame tu historia.

-Hmm… todo comenzó hace 13 años, cuando me presenté en un casting para bailarines. Yo en ese entonces era un joven adolescente con ideales, sueños y metas por cumplir.
Mi vida fue muy complicada. Pasé hambre y sufrí la pobreza extrema teniendo que cuidar a mis hermanas. La música era lo que me hacía más feliz, ya que me olvidaba de los problemas. Cuando me enteré del casting, me anoté de inmediato.

El primer día de audiciones me presenté vestido con mis únicas prendas y mis aros con forma de cruz, amuletos de suerte. Estaba entusiasmado aunque un poco asustado. Me formé detrás de una fila de chicos que también se habían anotado. Estuvimos una hora y media esperando formados en la calle, hasta que nos hicieron entrar al estudio. Era un lugar muy basto, limpio y decorado con los logos de la empresa.

Pasamos a un salón más sencillo en el cual había un pequeño escenario, y enfrente una mesa con el jurado.

Uno tras otro fueron pasando. Todos eran muy buenos y vestían prendas deportivas costosas. Recuerdo que me conmovió la voz de un chico en particular llamado Changmin. ¡Ese niño sí que cantaba!

Después de ver semejantes actuaciones, me sentí más que insignificante.

Cuando llegó mi turno, subí al escenario temblando. Un hombre del jurado me dijo que comenzara. Hice una vista panorámica del lugar. Todas las miradas estaban puestas en mí. Hice una pausa, tragué saliva y empecé a cantar. Casi lloro de la emoción, pero contuve las lágrimas. Tenía los brazos pegados al cuerpo. Estaba muy nervioso. En un momento observé que ya nadie, excepto el jurado, me prestaba atención.

Por fin terminé. Bajé del escenario casi empapado de sudor. Fui caminando rápido hasta el fondo del salón, cerca de la entrada y me mezclé de nuevo con los otros. Me senté en el piso y suspiré aliviado.

“Ya está” -me dije a mí mismo.

-“Las audiciones han terminado” -dijo un miembro del jurado en voz alta.

Inesperadamente tú cap 4

- ¿Qué estoy haciendo?
Me recosté en el asiento y contemplé la enorme entrada del hotel. Estaba confuso, nervioso y furioso conmigo mismo. ¿Que qué estoy haciendo? La pregunta más adecuada sería ¿Por qué lo estoy haciendo?
Desvié la mirada al móvil, que descansaba en el asiento del copiloto. No había dejado de sonar en todo el trayecto del aeropuerto al hotel. Lo cogí y suspiré.
Diez llamadas perdidas y 4 mensajes. Todos de Ye Eun.

Oppa, ¿dónde estás? Acabo de llegar, estoy recogiendo las maletas.
Espérame, ¿vale? ^^
Te quiero.
Ye Eun.


Otro.

Yoochun oppa, ya estoy en el parking, pero no veo tu coche. Era el aparcamiento A-5, ¿verdad? Llámame, puede que me haya perdido.
Ye Eun.


Y otro.

Yoochun, no me he perdido, el que te has perdido eres tú.
Me pregunto si siquiera estás en el aeropuerto. Hoy me venías a buscar, ¿recuerdas? Cógeme el móvil, por favor.


El último era el más corto e hiriente de todos:

Voy a coger un taxi. Espero que tengas una buena razón para romper tu promesa.
Ya hablaremos cuando llegue a tu hotel.


Opciones. Borrar mensaje. ¿Estás seguro que quieres borrarlo? Estoy seguro, o eso creo.
Clic, mensaje borrado.

Me guardé el móvil en el bolsillo, abrí la puerta del coche y me dirigí al hotel casi de forma automática.
A fin de cuentas, seguía siendo un robot.

Atravesé el vestíbulo y el comedor del hotel hasta que llegué a la puerta del salón reservado. Contemplé el pomo como si fuera lo más interesante y a la vez atemorizante del mundo y suspiré de frustración.
Me frustraba no saber por qué tenía tanto miedo.
Me frustraba no saber por qué estaba haciendo todo eso.
Y me frustraba aún más no saber por qué mi corazón no dejaba de latir con semejante fuerza.

Cogí el móvil con una mano temblorosa y miré sin ver la pantalla. Quizá no estaba haciendo bien. De hecho, sabía que no estaba haciendo nada bueno. O directamente es que no sabía lo que estaba haciendo exactamente.
¿Engañando a mi novia con mi mejor amigo?
Espera, ¿engañándola? Engañándola ¿de qué? Tan solo había acudido a la llamada de Junsu. Eso era todo. Quizás él tenía algo importante que contarme y me necesitaba; Ye Eun lo entendería.
Pero entonces, ¿a qué venía esa sensación de culpabilidad?
Quizá era porque en el fondo sabía que lo que me iba a decir Junsu tenía que ver con los latidos in crescendo de mi corazón.

Arg, mejor no pensar en ello.

Me volví a guardar el teléfono en el bolsillo de los pantalones, inspiré hondo y abrí la puerta.
El salón era grande y moderno, los cuadros en las paredes tenían pinta de ser caros, pero la única imagen que captó mi vista fue la de Junsu con una mano apoyada en el cristal de la enorme ventana, de espaldas a mí, aparentemente contemplando las vistas.
Aparentemente.
- Has venido.
Lo dijo como si le sorprendiera.
Bueno, a mí me sorprendía tanto como a él haber venido. Decidí no contestar.
Se giró y avanzó un par de pasos en mi dirección. Sus ojos, desde siempre alegres, ahora me miraban brillantes y serios.
- ¿Dónde está Ye Eun?
Zas. Esa pregunta dolió, y mucho.

- ¿Qué era eso que me tenías que decir, Junsu ah?
- ¿Acaso no lo sabes ya?
Me estaba hartando de tanta preguntita y tanto misterio. Acaso no sabía ¿el qué?

¿Qué es lo que se supone que debo saber, Junsu ah? Yo lo único que sé es que estoy perdido, confuso y me siento como una mierda.
Sin embargo, una parte de mí – una jodidamente odiosa y no tan pequeña parte de mí – sabía de qué estaba hablando.

- No, no lo sé. Por eso he venido.
Su risa escandalosa resonó en la habitación, pillándome por sorpresa, pero igual que había empezado, acabó, y sus labios dibujaron una sonrisa triste.
- ¿Qué? – pregunté molesto
- Yoochunnie, eres increíble.
Yoochunnie.
Me acababa de llamar Yoochunnie, de la misma forma que me llamaba Ye Eun cuando estábamos solos.
Y lo más alarmante es que me gustaba cómo sonaba aquél nombre saliendo de sus labios.

- Me gustaría que por una vez pensaras en los sentimientos de los demás – continuó –, en mis sentimientos. Quiero que sepas cómo me siento.
- Junsu ah, siempre me cuentas cómo te sientes. Eres mi mejor amigo.
- Los mejores amigos no siempre se lo cuentan todo. Nunca te he contado mis verdaderos sentimientos, Yoochun. De hecho, parece ser que ni siquiera sabes cómo te sientes tú mismo.

TU-TUM, TU-TUM, TU-TUM, TU-TUM…
¿Tanto se me notaba?

- ¿Qué pretendes decirme con todo esto? – pregunté haciéndome oír por encima de los latidos de mi corazón.
- ¿Por qué has dejado a Ye Eun en el aeropuerto para venir a verme, Yoochun ah?

Já. Si lo supiera no estaría tan jodidamente confuso.

- ¿Qué tiene que ver Ye Eun en todo esto?
- Mucho.
- ¿Por qué?
De repente se encontraba peligrosamente cerca de mí. ¿Cuándo se había acercado tanto?
- Porque cuando vas a verla me siento morir. Porque siento que el que tendría que estar en su lugar debería ser yo. Porque ella no te conoce, Yoochun; no sabe ni la cuarta parte de lo que yo sé de ti. Ella no se merece estar a tu lado. Porque yo nunca te he dicho cómo me sentía, pero siempre te lo he demostrado. Y lo más triste es que tú nunca te has dado cuenta.

Contemplé sus ojos durante un rato, intentando asimilar todo aquello y recordándome a mí mismo que tenía que respirar. Los latidos de mi corazón se aceleraron hasta el punto de convertirse en un pitido constante en mis oídos.

¿Junsu estaba celoso de Ye Eun? ¿Se me acababa de declarar?
Imposible.


“- Nada es imposible en esta vida, Yoochun hyung. Puede ser difícil de hacer, pero no imposible.
- ¿Sabes, Junsu ah? Tanto optimismo no es bueno. Eres demasiado feliz.
- Eso es porque estoy a tu lado, hyung.”



Puede que sea verdad; puede que no haya nada imposible.
Y puede que tampoco me importara que me dijera todo aquello.
No quise pararme a pensar el motivo por el cual ya no me importaba. Definitivamente no me permitía pensar en ello.

No me dio tiempo a contestar. Junsu acercó su rostro lenta, muy lentamente al mío, igual que en el sueño de esta mañana, con la diferencia de que esta vez sí podía moverme.
Entonces, ¿por qué no me aparté?
¿Por qué dejé que sus labios tocaran los míos?
¿Por qué no me opuse?

Apenas fue un roce, pero mis labios ardían de una manera insoportable. Le miré y me miró. Sus mejillas estaban visiblemente sonrosadas y se le veía adorable, como un quinceañero inocente e inexperto. Permanecimos así durante lo que me parecieron siglos, en silencio, contemplándonos el uno al otro como si fuera la primera vez que nos viéramos en años. Finalmente, Junsu abrió la boca para hablar, pero una voz le interrumpió:

- ¿Yoochun oppa?
Me volví hacia la puerta y allí estaba. Ye Eun, con la cabeza levemente ladeada y una pequeña arruguita entre las cejas. Me preguntaba desde cuando estaba allí.
- Ye Eun ah…
Un movimiento a mi espalda me sorprendió, pero lo único que pude ver fue a Junsu saliendo a toda prisa por la puerta, sin ni siquiera saludar a Ye Eun, quien se le quedó mirando confundida.
Mierdamierdamierdamierdamierdamierdajoder.
- ¿Por qué no has venido a recogerme, oppa? Te he llamado como mil veces.
La voz de Ye Eun me hizo apartar la vista de la puerta por donde había desaparecido Junsu y volver a la realidad.
- ¿Eh? Ah, lo siento muchísimo, Ye Eun ah. Junsu tiene problemas últimamente y no se siente bien con todo esto de la demanda, ya sabes. Y… bueno, no quería dejarle solo. Lo está pasando mal.

Soy un jodido cabrón desalmado. Y también un gran actor.
Acababa de engañar a Ye Eun después de que Junsu me hubiera besado y encima había usado el tema de la demanda para encubrir mi mentira.

Me doy asco.

Lo peor de todo es que Ye Eun se lo creyó. Sonrió aliviada y vino a abrazarme.
- Pensaba que ya te habías olvidado de mí – murmuró dándome un beso en el cuello.
- Eso no ocurrirá nunca y lo sabes – dije sujetándole la barbilla para que me mirara.
Me había acostumbrado a mentir tanto durante estos últimos meses, que ya hasta me creía mis propias mentiras.
La sonrisa enamorada de Ye Eun acabó de hundirme del todo.
- Feliz medio aniversario.
Se acercó a mis labios y me besó con amor. Cerré los ojos y me abrí paso entre sus dulces labios para saborear su lengua mientras mis manos bajaron lentamente hasta la parte baja de su espalda. Hasta ahora no me había dado cuenta de cuánto añoraba el contacto de su cuerpo con el mío, sus besos, su sonrisa, su…

- Porque cuando vas a verla me siento morir.

Abrí los ojos y aparté a Ye Eun con toda la delicadeza que pude, que resultó no ser mucha. Ella me miró confundida por el brusco final de aquel beso y yo disimulé con una sonrisa y una caricia en su mejilla.
- Ye Eun ah, hay un restaurante aquí en Tokio que te va a encantar. ¿Vamos?
Ella asintió con la cabeza y su expresión se relajó notablemente. Es tan fácil de contentar…

Entramos en el coche mientras ella seguía con su monólogo interminable de su viaje en avión y yo continuaba con mi actuación, intentando no pensar en nada relacionado con Junsu.
Y eso incluía el constante y fuerte latido de mi corazón.

Me disponía a poner en marcha el coche cuando el teléfono en mi bolsillo vibró.
Recé con todas mis fuerzas para que fuera Jaejoong preguntándome dónde estaba, pero, oh no, por una vez en la vida no podía ser Jaejoong.
Tenía que ser él.

Debería decirte que siento lo de antes, pero no lo siento.
No quiero que me digas nada al respecto, porque sé que para ti no ha significado nada, así que limítate a hacer como si no hubiera pasado.
Yo ya me las arreglaré, igual que he hecho hasta ahora.
Pásatelo bien con Ye Eun. Yo te estaré esperando para cuando llegues y me cuentes cómo ha ido.
Siempre te estaré esperando, Yoochunnie. Siempre.


Intenté tragar saliva pero el nudo de mi garganta me lo impedía.
Me dolía respirar, me dolía parpadear, me dolía hablar, me dolía sonreír.
Me dolía el corazón.

- ¿Oppa? – Ye Eun reclamó mi atención al ver que tardaba tanto en arrancar.

Me dolía el corazón.

- Venga, en marcha.
Volví a sacar mis increíbles dotes artísticas y fingí que no me dolía nada.
Ojalá esta vez creyera mi mentira.
Arranqué el coche, metí marcha e intenté alejarme lo más posible del hotel.
Já. Como si eso sirviera de algo.



Sí, Park Yoochun, huye. Es lo único que sabes hacer.


Unión Inesperada cap 9 parte 1

- Con permiso padre, tengo que atender unos asuntos –Changmin hizo una reverencia a su padre, disponiéndose a salir del despacho.
- Sí hijo, adelante.
- Changmin espera... –Yunho trató de alcanzar a Changmin, pero el señor Shim lo impidió.
- Yunho espera...
- Pero señor Shim...
- Tienes mucho que explicarme.
- Ya habrá tiempo para explicaciones, ve por él Yunho –habló la señora Shim entrando al despacho, Yunho no sabía si quedarse o ir tras de Changmin, pero el corazón pudo más que la razón.
- Estás segura de lo que estás haciendo -habló el señor Shim.
- Muy segura.

En los pasillos de la mansión...

- Changmin por favor escúchame, no me hagas esto.
- ¿Hacer qué, disculpa? –decía Min con ironía.
- Por favor déjame explicarte.
- No hay nada que explicar Yunho, todo lo dijo muy claro.
- Jaejoong es muy impulsivo, sólo lo dijo para protegerme...
- ¿Protegerte?, ¿protegerte de qué?, si no mal recuerdo yo no te pedí matrimonio, ni pedí que estuvieras conmigo. Esto lo arreglaron nuestros padres –al terminar de decir eso Changmin entró a su habitación seguido de Yunho.
- Changmin por favor, no malentiendas la situación.
- ¿Que no malentienda? –decía Changmin irónicamente-. Basta ya Yunho –gritó desesperado-. Tu venganza ya la cumpliste, si en ella era hacerme daño, ya lo hiciste, quédate feliz con tu victoria y vete, no quiero saber nada de ti, ni de tu familia.
- Changmin, lo de mi venganza lo dije de niño, no sabía lo que decía, entiéndeme. Ese no era mi cometido cuando acepté este matrimonio -decía Yunho con desesperación en su voz.
- No quiero explicaciones Yunho, nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión, ahora sal de mi cuarto, no quiero verte.
- Changmin por favor déjame hablar, déjame explicarte.
- No quiero explicaciones, ahora sal.
- Changmin por favor...
- Que salgas –gritó Changmin.
- Pero Changmin...
- ¡Sal! –volvió a gritar Changmin.
- Será mejor que salgas Yunho, déjame hablar con mi hijo –habló la señora Shim.
- Sí señora, estaré con mi hermano, con permiso –y así salió Yunho, dejando a madre e hijo solos.
- Madre no me lo tomes a mal, pero quiero estar solo.
- No te lo tomo a mal y entiendo que quieras estar solo, pero primero quiero decirte algo...
- Entiéndeme madre, yo… -las palabras de Changmin fueron interrumpidas por un abrazo de su madre.
- Calla hijo, sólo escucha, es lo único que te pido...
- Está bien, pero prométeme que después me dejaras solo.
- Claro que sí mi niño.
- Adelante –habló Changmin.
- Cuando eras un niño, convivíamos mucho con la familia Kim, tú no te separabas en ningún momento de Yunho, al momento de saber que yo no podría tener más hijos y que en las dos familias sólo había varones decidimos anular el compromiso para unir a las familias por medio de nuestros sucesores, tu padre estaba emocionado de que vieras a Yunho como tu hermano mayor, pero un día llegaste emocionado de la escuela diciendo que te casarías con Yunho, que lo querías mucho y como tal te casarías con él, cuando yo escuché eso se me hizo tierno, pero a tu padre en ese tiempo le entró pánico, así que decidió sacarte de la escuela y contratarte maestros privados, tú… tú preguntabas mucho por Yunho, todo el tiempo estabas triste y ya no estudiabas…
- ¿Qué pasa madre? –mencionó Min.
- Era invierno, se acercaba la navidad, tú estabas emocionado pensando que la familia Kim vendría, estabas preparándole un regalo a Yunho, por desgracia tu padre se enteró, entró a tu cuarto destruyendo tu obsequio, al ver a tu padre haciendo eso, corriste fuera de la casa internándote en el bosque cayendo a un pequeño barranco, cuando te encontramos estabas inconsciente, hirviendo en temperatura, al día siguiente cuando despertaste, te abrasaste a tu padre prometiéndole que no lo volverías a hacer, tu reacción nos sorprendió mucho, no sabíamos el motivo por el cual actuaste así, fueron pasando los días y ya no preguntabas por Yunho, obedecías a todo lo que decía tu padre.
- ¿Pero, por qué mi padre ahora quiere este compromiso, si no lo quería? – preguntó Min
- La familia Kim se enteró del motivo por el cual tú enfermaste, así que decidieron apartarse, se mudaron de Seúl, al pasar el tiempo tu padre decidió volver a meterte en una escuela y fue cuando conociste a Naoko, tu padre se dio cuenta de su error, tarde, pero se dio cuenta, así que le pidió una disculpa a la familia Kim así volviendo a reanudar la mistad, en nuestros encuentros, cuando jugabas con los hijos de los Kim, aunque jugaras con Yunho ya no eras el mismo, parecía un extraño ante ti, siempre permanecías al lado de Naoko, fue ahí cuando me di cuenta que tú mismo bloqueaste la existencia de Yunho y el sentimiento que tenías hacia él.
- ¿Qué estás queriéndome decir madre? -preguntó Min–. ¿Acaso piensas qué el amor que siento por Naoko fue un espejismo que me creé para olvidarme de Yunho?
- Sí, hijo mío.
- No, no madre, estás muy equivocada, yo amo y amaré siempre a Naoko, lo que siento por ella no fue un espejismo.
- Min, ¿aún sientes ese amor por Naoko? ¿Estás seguro que no sientes nada por Yunho? –preguntó la señora Shim.
- Yo… -las palabras de Min fueron interrumpidas.
- No me contestes ahora hijo mío, piénsalo, sí es verdad que no sientes nada por él olvidaremos el matrimonio y tu podrás escoger a tu pareja de por vida, pero piensa bien las cosas mi niño... bueno lo prometido es deuda, ahora te dejo solo, te espero al rato para cenar.
- Gracias madre.

Mientras tanto, con los hermanos Kim...

- Junsu hermanito, ¿cuándo llegaste? –preguntó Yunho emocionado, aunque no se notaba por la enorme tristeza que sentía.
- Llegué hace unos momentos, topándome con el pequeño incidente que cometió Jae, ¿cómo están las cosas entre tú y Min?
- Mal, muy mal, no quiere verme, no quiere saber nada de nosotros –contestó Yunho, comenzado a derramar pequeñas lágrimas.
- Así están mejor las cosas, olvidemos este absurdo matrimonio y regresemos a casa –mencionó Jae, con una sonrisa radiante, pensado que había hecho lo mejor.
- Cállate por favor, no hables –contestó Yunho con una enorme tristeza-, déjenme solo por favor.
- Pero Yunho es mejor así, olvídalo por favor, regresemos a casa –habló Jae.
- Vete… ¡¡¡Vete!!! –gritaba Yunho.
- Es mejor salir Jae –habló Yoochun. Ya afuera de la habitación los tres podían escuchar claramente el llanto de Yunho.
- Espero estés feliz de ver sufrir a tu hermano –habló Junsu.
- Claro que no estoy feliz de verlo sufrir, pero es lo mejor, ya no quiero que sufra por culpa de él -contestó Jae.
- ¿Es qué acaso estás ciego Jaejoong, que acaso no vez que está peor lejos de él? -contestó Junsu enfadado.
- Junsu entiende… -sus palabras fueron calladas.
- No Jae entiende tú, deja de meterte en la vida de los demás… yo sé que no lo haces con mala intención, pero observa antes de juzgar –y así Junsu se fue cabizbajo de ese lugar.

Las horas habían pasado y llegó el momento de la cena...

- Buenas noches, madre, padre, hermanos Kim -mencionó Changmin.
- Buenas noches hijo - contestó la señora Shim.
- Buenas noches – contestaron en coro Jae, Junsu y Yoochun.
- Buenas noches – contestó Yunho con una enorme tristeza en su voz, Min ni siquiera volteó a verlo, eso hizo que a Yunho le doliera más el corazón, un silencio amargo se presenció a lo largo de la cena, las insistentes miradas de Yunho hacia Changmin... a cada momento que pasaba Changmin se sentía más triste, por fin se había dado cuenta que amaba a Yunho, porque tenía que haber escuchado esa maldita platica, porque simplemente no todo había seguido su curso como se planeaba y nunca enterarse de nada, aunque en un futuro Yunho fuera frío con él. La cena ya había terminado, ya sólo estaban saboreando el postre cuando Changmin habló...
- Padre, mañana se cierra el contrato con la maquiladora, quería saber si puedo ir en representación tuya.
- Pero Changmin tu mañana tienes que… -Changmin se adelantó a su padre.
- De eso no te preocupes, todo esta cancelado, no habrá boda así que me presentaré en tu lugar, con permiso, pero ya no tengo más hambre.
- Changmin… -Yunho habló, al escucharlo Changmin se detuvo, quiso voltear, pero su orgullo se lo impidió así que mejor comenzó a caminar.
– Con permiso. Espera Changmin -Yunho siguió llamando a Changmin, pero este no se inmutaba en voltear o contestarle, hasta que Yunho lo alcanzó entrando al jardín – Espera por favor...
- ¿Qué quieres Kim Yunho?
- No me llames así, por favor –dijo Yunho con tono de amargura.
- ¿Qué no te llamas así? –preguntó Min con sarcasmo.
- Basta… basta Changmin, basta –contestó Yunho con voz ahogada.
- Si no mal recuerdo, yo no te detuve, si no quieres que te hable así para que me detie… -las palabras de Changmin fueron calladas por los labios de Yunho, al sentir sus labios quedó rígido como piedra haciéndolo reaccionar tarde, puso sus manos en el pecho de Yunho para poder zafarse–. De–ten-te –dijo Min en pequeños lapsos al tratarse de zafarse de Yunho, pero esto sólo hizo que intensificara el beso dándole entrada a su cavidad y a la vez aprisionándolo más a su cuerpo, sin percatarse que tenían a un espectador. Changmin no supo cómo ni cuándo comenzó a contestar a aquella batalla, tampoco supo cuando sus brazos rodearon el cuello de Yunho, a pesar de que el aire les estaba faltando. Ninguno de los dos quería romper ese beso, pero la mente de Changmin pudo más que el corazón y así se zafó de Yunho–. ¿Pero qué crees que haces? –dijo Changmin con la voz entrecortada...
- Si no puedo demostrarte con palabras lo haré físicamente -Yunho intentó nuevamente acercase a Changmin, pero este dio un paso atrás.
- No te acerques.
- No me hagas esto, no ahora, no cuando respondiste a mi beso, no me niegues ahora que sientes algo por mí –Yunho otra vez intentó acercarse a Changmin, pero este retrocedió llegando al borde de la escalera, comenzado a caer, al ver Yunho el inclinamiento del cuerpo de Changmin, lo tomó de la cintura jalándolo a su cuerpo así cayendo los dos, pero solo al inicio de la escalera, quedando así Changmin en el regazo de Yunho–. ¿Estás bien? -preguntó Yunho.
- Sí, estoy bien –contestó Changmin, pero al darse cuenta en la posición en la que estaban intentó pararse, pero Yunho se lo impidió abrazándose así a su cintura.
- ¡¡¡Te amo!!! –gritó Yunho, más el grito se escuchó ahogado, ya que tenía su rostro hundido en el pecho de Changmin–. No me dejes, no otra vez...
- Yunho…
- No creo poder soportarlo una segunda vez…
- ¿Por qué?... ¿por qué me haces sufrir más, qué quieres de mi, hasta que punto quieres llevar tu venganza?
- ¿A qué te refieres Changmin? –dijo Yunho despegando su rostro del pecho de Changmin para verlo a la cara.
- Si tu venganza era que me enamorara de ti, para luego humillarme, déjame decirte que lo lograste, ahora por favor déjame -decía Changmin con los ojos cerrados, cayendo finas lágrimas de ellos, Yunho no podría creer lo que escuchaba, Min lo amaba, pero Changmin creía que estaba jugando con él, pero Yunho quería volver a escuchar esa palabra.
- Repítelo por favor.
- ¿Cuánto más quieres verme sufrir Yunho?
- Dímelo por favor...
- Sí, te amo, siempre te amé, pero como lo hice hace tiempo lo haré también esta vez, así como te olvidé, lo volverá a hacer, pero ya deja de hacerme daño, vete feliz de que cumpliste tu objetivo, por favor suéltame y vete.
- No Changmin, no ahora que sé que siempre me amaste, no ahora que por fin... por fin pronunciaste esas palabras que siempre quise escuchar.
- Basta ya Yunho, por favor, ya no quiero sufrir más.
- No Changmin, yo te amo y no pienso dejarte ir.
- No te creo y nunca lo haré –Yunho al escuchar eso volvió a pegar el cuerpo de Min al suyo volviéndolo a besar.
- No Yunho, basta –decía Min mientras trataba de esquivar esos labios, pero fue inútil ya que Yunho volvió a presionarlos con los suyos, otra vez esos labios hicieron que Min bajara la guardia, volviendo a corresponder a ese beso como a su vez pegando más su cuerpo al de Yunho –“Si esto es un sueño no quiero despertar, quiero disfrutar de este momento, mi último momento contigo antes de verte partir.” Decía Min en su mente.

Mientras que en el pasillo...

- Creo que otra vez me equivoqué –decía Jae para sí mismo.
- Es lo malo de juzgar a la gente sin saber sus motivos, ¿no crees? –contestó la señora Shim.
- Señora Shim -dijo Jae asustado.
- Tienes medio día, debes enmendar tu error antes de que lleguen tus padres, recuerda que sólo falta un día para la boda -decía la señora Shim.
- Sé que cometí un grave error, pero no sé cómo resolverlo.
- Dile la verdad.
- Pero no creo que quiera escucharme.
- Pues he ahí tu penitencia, tienes que hacer que te escuche, ahora a descansar que mañana será un día pesado. Dejémoslos solos, mañana será otro día.
- Sí señora Shim.