KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Inesperadamente tú

Título: Inesperadamente tú
Autor: pat-chan
Pareja: YooSu
Género: Drama, Slash, Lemon
Estado: Proceso
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Prefacio
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16


*En algunos capítulos el nombre de la chica puede ser Yuri, pero es debido a un error. El nombre de la chica es Ye Eun.

Inesperadamente tú prefacio

Las cosas no iban bien. No, nada en aquellos días era como debería ser; todo iba al revés. Pero eso a veces puede no ser tan malo. Si las cosas hubieran salido como teníamos planeado, probablemente no habría llegado hasta la persona que me haría ver las cosas de una manera que nunca jamás me había planteado.

Sin embargo, la vida a veces da giros bruscos e inesperados que pueden arrastrarte a la más profunda desgracia. Él siempre había estado ahí, como un ángel guardián, pero mi estupidez impidió verle, y eso es algo que nunca me perdonaré. Si hubiera escuchado sus palabras antes de que nada pasara, ahora mis lágrimas no empañarían mis ojos cada vez que escucho su nombre.

Un ángel guardián siempre velará por ti, aún cuando lo des todo por perdido.

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I promise that my love... will kill you cap 1

Dos seres habitando un cuerpo

El avión proveniente de Paris aterrizó en el aeropuerto de Seúl por la mañana. Los pasajeros de dicho vuelo fueron recibidos con entusiasmo por sus parejas o familiares a excepción del joven JaeJoong que poco le importó este hecho. Su único deseo era hospedarse en un hotel lo antes posible. Cuando llegó, el reloj de su habitación marcaba las 10 en punto. A partir de ese momento contaba con una hora más para cambiarse y tomar de vuelta un taxi que lo conduciría a un departamento cerca de la ciudad. Abrió con rapidez su maleta llena de atuendos femeninos y se puso una blusa blanca de manga larga con rayas azules, debajo de ésta una gabardina azul marino, unos jeans entubados y unas zapatillas. Después, maquilló su rostro con sumo cuidado, le agregó color a sus labios y se colocó una peluca de largos cabellos negros. Su transformación había concluido. Ahora, el apuesto chico de 27 años era una delicada señorita que lucia como un ángel. Escondió su ropa anterior en otro compartimiento del equipaje, la cerró y se marchó no sin antes colocarse en su hombro izquierdo un bolso.

A bordo del transporte vehicular, JaeJoong miró cuanto había cambiado el lugar que lo vio nacer. Las pequeñas tiendas desaparecieron para ser sustituidas por grandes edificios que parecían rozar el cielo. Las grandes marcas de ropa, en especial las extrajeras dominaban los aparadores. Los jóvenes abandonaron los serios cortes de cabello escolares por unos más vistosos y coloridos. Sin duda, los 22 años en los cuales el muchacho se ausentó no pasaron en vano para la ciudad.

Tras arribar a su destino, JaeJoong subió al tercer piso de una serie de apartamentos. Buscó la puerta con el numero 505 y tocó el timbre. Dentro de la habitación se escuchó la voz de un joven que pedía lo aguardaran por un momento. Cuando abrió se sorprendió al ver a la persona que tenia enfrente.

-Hola Changmin o debo decir mi dulce Minnie- dijo JaeJoong con una voz aterciopelada. -¡JiYool noona!- contestó entusiasmado Changmin mientras abrazaba a la señorita.
-Te he extrañado mucho Minnie, pero no puedo respirar- agregó JaeJoong que pese a sus tacones debía colocarse de puntitas para rodear con sus brazos la amplia espalda del chico.
-Lo siento JiYool noona se me olvida que debo controlar mis emociones sobre todo contigo o de lo contrario terminare por lastimarte- comentó Changmin al desprenderse de ella y tomar sus maletas para entrar al cuarto.

JaeJoong suspiró tranquilizado pues quien sería su compañero por un par de meses pasó por alto su masculinidad. Por su parte, Changmin interpretó dicha acción como un alivio de que el departamento estuviera en perfecto orden.

-¿Pensaste que encontrarías un desastre además de una chica semidesnuda desayunando conmigo noona?
-Claro que no, desde que te conocí supe que eras un hombre responsable y nada mujeriego como otros Minnie.
-Eso es porque me reservo para la mujer adecuada.
-Y llegara a tu vida cuando menos lo esperes watashi no akachan.
-¡JiYool noona no soy un bebe!- argumentó Changmin con un lindo puchero.
-Perdón Minnie es que para mi seguirás siendo un niño pese a tu 1.86 de altura.
-Acepto tu disculpa si me preparas unas ricas galletas con chispas de chocolate extra grandes además de un vaso de leche.
-Esta bien akachan solo deja que desempaque mis cosas.

Dentro del dormitorio, hubo dos elementos que captaron la atención de JaeJoong. En primer lugar, el color verde pistacho de las paredes al lado del lila en el cubrecama y la pequeña alfombra circular situada en el centro pues imprimían un toque de sofisticación. En segundo lugar, los muebles de madera como la repisa, la cama, el tocador y el armario debido a su belleza. Quería apreciar un poco más la decoración, pero no podía dejar a Changmin esperándolo en el comedor. Por lo cual, acomodó inmediatamente la ropa en los cajones y el perchero. Sin embargo, su mente se vio invadida por un recuerdo de la infancia al colgar el traje de pâtisserie.

-Dime Jae, ¿Te gustó el pastel de chocolate?
-Bastante JiYool.
-Me da gusto- expresó la niña con la cara cubierta de harina.
-Eres buena haciendo postres- manifestó un pequeño JaeJoong de 10 años.
-¿Lo dices en serio Jae?
-Si.
-Eso significa que mi sueño de convertirme en una excelente repostera se hará realidad.

Conmocionado, JaeJoong sacudió su cabeza y respiró profundamente en un intento por aclarar sus pensamientos. Se había prometido así mismo al partir de Francia que dejaría a un lado el sentimentalismo para concentrarse en su objetivo. De tal manera que se dispuso a esconder su maleta pues contenía la vestimenta usada en la terminal aérea junto con sus boxers Calvin Klein. Luego, se recogió el cabello con una preciosa pañoleta de seda sin la intención de resaltar la finura de su rostro a pesar del maquillaje y salió dispuesto a mostrar sus dotes de cocinero.

-¡Sorpresa JiYool noona!- exclamó Changmin al lado de una mesa llena de platillos sencillos aunque exquisitos además de una botella de Champagne.
-Gracias Minnie- respondió JaeJoong con un beso en la mejilla de su compañero.

Changmin quedó paralizado por unos segundos ante la inesperada reacción de su preciada noona porque la manera de expresarle afecto siempre fue despeinarle el cabello con la mano. Afortunadamente, su particular inocencia lo alejó de un posible malentendido.

-La comida estuvo deliciosa Minnie.
-Te lo agradezco JiYool noona.
-Pero no debiste haberte molestado.
-Esto es poco en comparación de lo que has hecho por mi- enunció cabizbajo Changmin.
-Aun cuando nuestros lazos sanguíneos son distintos jamás dejare de preocuparme por ti.
-Merci noona.
-De rien dongseng.

Ambos se levantaron de la mesa para recoger los platos y lavarlos. En un principio, Changmin se opuso a la idea pues JiYool debía reposar a consecuencia del largo viaje que hizo, pero su noona se negó rotundamente a permanecer sentada en el sofá de la pequeña estancia.

-Discúlpame Minnie.
-¿Por qué?- mencionó Changmin desconcertado mientras limpiaba los trastos y JaeJoong los secaba.
-Con respecto a…
-Esperarme en el aeropuerto, descuida JiYool noona.
-Tienes un gran corazón watashi no akachan. Lastima que no todos sean como tú.
-Me sobreestimas noona.
-En lo absoluto.
-Gracias.
-Minnie…
-Dime.
-Me fui a consecuencia de mi madre. Su salud empeoró hasta postrarla en una cama del hospital.
-¿Se encuentra bien ahora?- inquirió alarmado Changmin ante la inesperada noticia.
-Un poco mejor- le informó JaeJoong para tranquilizarlo.
-Debió haber sido un mes muy difícil.
-Lo fue y sin pensarlo te inquiete demasiado.
-Tus cartas me reconfortaron JiYool noona- enunció Changmin con una mirada sincera.

El resto del día transcurrió con rapidez para JaeJoong y su nuevo hermano como resultado de una amena conversación en la terraza. Lamentablemente, la noche los obligó a retirarse cada quien a su recamara. Changmin concilió el sueño sin problema alguno. Sin embargo, JaeJoong tardó unos minutos más por desasirse de su apariencia femenina. Una vez recostado en la cama, leyó de un cuaderno fucsia lo siguiente:

Seúl me ha dado la oportunidad de experimentar tres valiosos sentimientos. El primero, la satisfacción de un buen trabajo hecho por tus propias manos y que otros lo reconozcan. El segundo, la dicha de conocer a una persona ejemplar como lo es mi dulce Minnie. El tercero y uno de los más codiciados, el amor que me profesa mi apuesto jefe Jung.

Debajo del enunciado, había una foto grupal tomada en una cafetería llamada Autumn Scent donde aparecía Changmin con un traje de camarero y a su derecha la hermosa pâtisserie JiYool alegre un tiempo atrás.

-Te prometo pagará el daño que te ocasionó…hermana- enfatizó JaeJoong al cerrar enérgicamente una de sus manos pues no se detendría hasta presenciar el suplicio del hombre que apaciguaría su sed de venganza el joven Jung.


I promise that my love... will kill you

I promise that my love…
will kill you

Título: I promise that my love... will kill you
Autor: YeonHeeChan
Pareja: YunJae, YooSu y MinxDemi
Género: Drama y romance
Estado: Proceso
Advertencia: Lemon

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Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8

Corrupción en plena calle

Título: Corrupción en plena calle
Autor: ParKim
Pareja: YooSu
Género: Slash, Lemon
Extensión: OneShot (Two-Shot??)
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El día resultó predecible desde el momento que se metió a su patrullera; las calles, o por lo menos el lugar por dónde tenía que hacer guardia, estaban vacías, ni un alma vagando por esa zona. Maldiciendo entre dientes miró por la ventana, lloviznaba, y el ir y venir del limpiaparabrisas era suficiente para volverlo loco. Necesitaba un poco de acción, sólo un poquito para inyectar algo de adrenalina a su cuerpo sin vida. Harto de quedarse en el mismo lugar decidió recorrer por lo menos unas cuantas cuadras antes de que terminara su turno. ¿Pero que hora era?

Nueve y media. Todavía le quedaba bastante. Lo que no comprendía era por qué no había un alma en la calle, su calle, del barrio residencial, de preferencia de cantantes y actores de Seúl; también había elegido ese lugar para acosar, eh, hacer su trabajo mientras se entretenía multando a los cantantes más cotizados y solteros y, ya.

-¡Es viernes por la noche! ¿Dónde están todos?-gritó por la ventana y golpeó el volante con las manos.

Encendió el motor y condujo por las calles vacías mientras observaba interesado a las mansiones, le gustaba adivinar quiénes vivían por esos lugares. Oh Won Bin era el de la mansión blanca, con las rejas plateadas y el auto rojo, Kim Taehee también vivía en una de esas, pero no le interesaba en absoluto, él sólo rondaba por los tipos.

Empezaba a garuar, el ambiente era más que deprimente, se moría del aburrimiento, y ¿quién dijo que ser policía era lo más divertido del mundo? Se sentía desfallecer en cualquier momento, pero no podía, no frente al volante. Miró la hilera de hermosas casas; auto negro, convertible, tipo orinando por la pared. Momento, ¿Qué era lo último? Retrocedió lentamente y estacionó al lado del auto negro. Se bajó de la patrullera, al parecer el tipo todavía no notaba su presencia porque seguía… Seguía con su asunto.

-Em, disculpe. Está prohibido…-comenzó, pero no sabía qué hacer en esos casos. ¿Arrestarlo?

El sonido de un cierre y el tipo se volteó, se limpió las manos contra sus pantalones negros y le sonrió, tenía que estar borracho por la forma en la que se mecía, adelante y atrás.

-Ah, lo siento oficial es que… No tenía un baño cerca.

-Bueno, pero no puede hacer este tipo de cosas en la vía pública-iba a comenzar con su sermón pero el tipo comenzó a reír como loco, casi cayéndose al suelo.

-Está bien, lindo.

Junsu sintió sus mejillas enrojecerse y apretó los puños, quería responderle a eso, ¿Cómo le había llamado? ¿Lindo? Él era más que lindo.

-Creo que tendré que multarlo.

Sacó su bloc de notas e inclinándose por el frente del auto negro comenzó a garabatear algo, no sabía bien qué. El tipo se le acercó y miró con curiosidad, Junsu lo miró de reojo, no estaba borracho, de hecho olía tan bien, una colonia carísima seguramente. Carraspeó y el tipo dio un paso atrás, cerca de él, todavía sentía su presencia a sus espaldas, de repente se sintió nervioso.

-¿Nombre?

-Park Yoochun.

-¿Edad?

-Veinticuatro años.

¿Número telefónico? No, sería demasiado obvio. Arrancó el pedazo de papel y cuando iba a voltearse para explicarle lo que debía hacer en la comisaría más cercana sintió un par de manos en su cintura y una respiración entrecortada contra su cuello.

-Nunca había visto un policía más sexy-le susurró al oído, se estremeció de pies a cabeza y sintió que cada célula de su cuerpo le pedía entregarse al tal Park.

-S-señor Park.

El señor Park hizo caso omiso y le acarició el trasero con una mano, Junsu jadeó y apoyó ambas manos sobre el cofre del auto, ¿Qué demonios estaba pasando? Lo peor era que no se negaba a los avances de Yoochun. Los labios de Yoochun comenzaron a besar su cuello, pequeños besos, su piel ardía. Es que había pasado tanto tiempo privándose de los placeres carnales.

-Mmm… Alguien no se ha acostado en un buen tiempo-le canturreó Yoochun al oído antes de mordisquearle el lóbulo-Eso no te debería pasar a ti. Tan hermoso…

Las cosas no iban bien, estaban terriblemente mal. Junsu echó la cabeza hacia atrás, gimiendo, deseando más que esos simples besos en su piel y cómo si Park le leyera la mente sus manos viajaron hacia abajo y pararon justo sobre su miembro, eso bastó para sacarlo del trance en el que se encontraba.

Intentó patear a Yoochun, se volteó rápidamente pero el otro predijo sus movimientos y lo apretó contra el cofre del auto con su cuerpo y le sujetó de las muñecas.

-Suéltame.

-De ninguna forma-sonrió malvadamente y se frotó contra Junsu hasta escucharlo respirar trabajosamente-Te gusta…

Sí, le gustaba, ¿acaso no se notaba? Pero estaba en medio de la calle, en uno de los barrios más prestigioso de Seúl y cualquiera podía verlos en cualquier momento; Junsu pensó que escuchó el sonido de un auto a la lejanía, tembló de miedo bajo los dedos de Yoochun pero no lo detuvo, hasta le parecía más excitante de esa forma.

-Alguien podría ver-dijo controlándose, o por lo menos intentándolo, parecía que le fallaba la voz para todo menos los gemidos-Detente…

-No me convence tu tono.

Y antes de que Yoochun intentara algo él mismo comenzó a mover sus caderas, buscando esa ansiada fricción contra el miembro del mayor, sentía vergüenza de sí mismo. La culpa la tenía él, o su cuerpo, no podía decidir.

La mano de Yoochun soltó una de sus muñecas y acarició su miembro por sobre el uniforme con una lentitud que lo destruía, cómo si tuvieran todo el tiempo del mundo. Abrió sus piernas inconscientemente, dándole la bienvenida y Yoochun no desaprovechó esa oportunidad.

-Tan ansioso…

Junsu quería golpearlo, meterlo dentro de la patrullera y llevarlo hasta la comisaría más cercana para que se pudriera detrás de unas celdas de por vida, pero su mente (o cuerpo) le decía otra cosa. Cuando la mano de Yoochun se coló por sus pantalones y asió su miembro, nada de tela en medio, sintió como todos esos meses sin tocarse o que alguien lo tocase venían a él, estaba muriendo internamente. Y tan rápido como sucedió, terminó.

-¿Q-que?

Miró mareado a Yoochun que lo había volteado de nuevo contra el cofre del auto con una velocidad increíble, sintió cómo le bajaba los pantalones hasta las rodillas y luego el muslo de Yoochun contra el suyo y algo caliente y húmedo contra su glúteo.

-Lo siento, amor pero tenemos que apurarnos un poquito. ¿Lubricante?

Asintió y con un dedo señaló dentro de la patrullera-Bajo el asiento del conductor, creo.

Resintió la pérdida del calor de Yoochun; no podía creerlo, era un día loco. Iba a tener sexo con un desconocido, un maleante, alguien al que debería multar. Podía imaginarse a Changmin reprochándole su estúpido comportamiento, diciéndole “¿en que estabas pensando, estúpido?” pero alejó eso de su cabeza e intentó concentrarse en lo que iba a pasar.

-Supongo que no es tu primera vez.

-No.

Yoochun volvía a estar detrás de él, escuchó el sonido de algo rasgándose, como un papel y sintió los dedos de Yoochun contra su entrada. Tragó duro, preparándose mentalmente para lo que iba a venir, dolería un poco; soportó el dolor mordiéndose el labio hasta que sintió el sabor metálico de la sangre y respiró hondo.

-Intentaré ser gentil.

Eso lo aseguró un poco y asintió. Yoochun reemplazo sus dedos con algo más largo y grande y caliente, y Junsu estaba mareado porque no le llegaba sangre al cerebro; apoyó todo su peso sobre el cofre del auto, Yoochun le besó el cuello antes de moverse en él. Uno, dos, tres empujes y tenía que contenerse las ganas de gritar para no alarmar a nadie.

-Yoo…chun…

Escuchó un gruñido por respuesta, o algo así porque la verdad era que no importaba, y la velocidad de Yoochun aumentó; el sudor le corría por la espalda, sentía la camisera del uniforme pegada a su piel, estaba en llamas, estallaría en cualquier momento. Su mano tomó su miembro y lo acariciaba acorde a los movimientos de Yoochun, estaba desesperado por conseguir su liberación.

-Ngg…

Yoochun apartó su mano y comenzó a masturbarlo al ritmo de sus embestidas que ahora mecían al auto de lado a lado, echó la cabeza atrás y los labios de Yoochun encontraron los suyos besándolo como nunca antes le habían besado. Le robaba el aire, pero en ese momento no importaba, no importaba nada. Lo único que había causado el beso era mandarlo al límite, y se derramó sobre el lujoso auto con un gemido final.

Jadeando, se inclinó sobre el auto, sobre sus codos y Yoochun terminó casi al mismo tiempo; sus piernas estaban por ceder, sus brazos apenas lo mantenían sobro el cofre del auto, volteó el rostro por lo menos para observar a Yoochun de perfil y recibió un beso en los labios. Con gentileza le subió los pantalones y puso todo en orden, o sea, su arma, las esposas, la cachiporra…

-Bueno…

-Correcto-dijo tratando de mantener la compostura, recolectar sus pensamientos, o lo que quedaban de ellos y recogió su bloc de notas del suelo.

-¿Tendré una multa?

Junsu garabateó algo en el papel antes de entregárselo-Aquí.

Yoochun miró el papel sorprendido, con una sonrisa en los labios y Junsu giró sobre sus talones y se metió dentro de la patrullera, encendió el motor pero no movió el auto. Se tomó su tiempo para mirar bien a Yoochun, así bajo la tenue luz de los faroles de esa mansión desconocida se veía tan guapo y sexy y no podía creer que lo había echo con él.

X

-¡Estoy tan feliz que podría morir!

-Estás loco, me pregunto en qué estabas pensando, eres estúpido.

Dejà vú.

Movió su taza de café con leche y sonrió en su taza, ni Changmin podría arruinarle el día.

-¿Lo multaste?-preguntó el menor haciendo una mueca rara con la boca.

-Algo así-miró por la ventana del café, si tan sólo pudiera verlo caminando por ahí…

X

Yoochun guardó el pedazo de papel después de mirarlo por quincuagésima vez.

-¿Por lo menos usaron protección?

-Claro, Jaejoong hyung.

Jaejoong refunfuñó antes de salir de la habitación dejándolo solo con su ticket de multa y el número de Kim Junsu.

Fin?

Secret Game cap 3

Aquí y ahora


Un día realmente cansador y odioso, eso es lo que era. Porque al "lindo" de Yunho se le había ocurrido que debían quedarse horas extras ensayando. Porque por alguna extraña razón la coreografía le pareció más difícil de lo normal a Changmin. Porque se había equivocado dos veces mientras ensayaban ¡Y por lo mismo me sentía realmente frustrado y molesto!

- Changmin, ¿Te sientes bien? - preguntó Yunho cuando el menor de los cinco equivocó el mismo paso por tercera vez.
- Solo estoy algo cansado, nada más.
- Podemos detenernos si quieres.
- No hasta que me salga bien. - sentenció firme y la música comenzó nuevamente a sonar.

Changmin odiaba equivocarse. Porque se sentía menos que el resto. Honestamente nunca se sintió el más privilegiado en la banda (Ni el más bonito, ni el mejor bailarín ni la mejor voz), por lo que siempre daba su máximo esfuerzo. Y cuando se equivocaba... todo se iba a la mierda.

La canción terminó y se sintió realmente feliz por haberla logrado sin equivocarse. Un suspiro escapó de su garganta seguido por una sonrisa de satisfacción. Claramente aún faltaba para que saliera perfecta, pero al menos ya le salía mejor ¿No?

- Bien, dejémoslo hasta aquí por hoy. Ya va saliendo mejor. - dijo Yunho deteniendo la música y Junsu se sentó en el suelo, totalmente derrotado.
- ¡Hoy si te pasaste Hyung! - se quejó recibiendo una toalla que le lanzaba Yoochun, secándose el sudor. - ¡Nos exprimiste hasta la última gota!
- Ya me lo agradecerán... - sonrió Yunho y así sin más salió de la sala de ensayos.

Changmin no se movió de su lugar, simplemente fue hacia la pequeña radio que se encontraba en una esquina de la sala y presionó el botón de play. Jaejoong y Yoochun se detuvieron para mirarlo, algo confundidos.

- Adelántense. Yo me quedaré a ensayar un poco más.
- Yo te acompaño si quieres. - dijo Yoochun y Changmin sonrió de lado.
- Si quieres.
- Ok, los chicos y yo nos iremos antes. No se demoren mucho, ¿Si?
- Si mamá. - rió el menor y Jaejoong se despidió con la mano, para luego desaparecer tras la puerta de la habitación.

Yoochun miró a Changmin y le sonrió, mirando de reojo el lugar en el que solo se encontraban ellos dos. Changmin se levantó y le devolvió la mirada.

- ¿Desde el principio? - preguntó.
- Como quieras.

Changmin asintió y puso nuevamente la pista, desde el comienzo. Se ubicó al lado izquierdo de Yoochun y comenzaron a moverse, ambos con una coordinación increíble.

Sus cuerpos parecían cobrar vida propia, y Changmin no podía evitar mirar de reojo a Yoochun... Disfrutando aquella expresión de placer al bailar. Era tentador. Hermosamente tentador.

Siguió moviendo su cuerpo al ritmo de la música. No quería quedarse atrás. Repitieron la coreografía varias veces y Changmin se estaba sintiendo totalmente realizado por lograrla sin equivocarse ni una vez. Hasta que giró un poco su rostro y sus ojos se posaron en aquel sensual movimiento de caderas que hacía el mayor. Quedó totalmente anonadado e idiotamente, al no mirar que hacía, se tropezó con sus propios pies, cayendo directamente al suelo.

- ¡Changmin! ¿Estás bien? - preguntó Yoochun deteniendo la música al instante. Changmin lo ignoró y se levantó con rapidez, totalmente sonrojado y molesto.
- Voy a darme una ducha.

No dijo nada más y, luego de tomar su bolso con su ropa, salió de la sala de ensayos totalmente molesto y dejando a Yoochun con la boca abierta.

Caminó a gran velocidad hasta las duchas. Le dolía todo el cuerpo. O se estaba poniendo viejo o el exceso de sexo estos días lo estaba matando.

Al fin llegó a las duchas y suspiró con pesadez. ¿Qué era lo que le pasaba? Le molestaba equivocarse tanto. ¡Y más le molestaba equivocarse por haber mirado a Yoochun como baboso!

Pero al mismo tiempo... no pudo evitar sonreír lascivamente. De alguna manera, había sentido que en cada ensayo de este día Yoochun había hecho los pasos de tal manera que quería provocarlo.

Cada sonrisa, cada movimiento de caderas, paso a paso lo seducía y lo hacía caer en el deseo de poseerlo en ese mismo instante, pero debía aguantarse. Debía controlarse porque realmente aún no quería que todo se supiera.

Quería seguir divirtiéndose por un tiempo.

- ¿Estás bien Minnie?

Se giró para ver quien era el que le hablaba (¿Aunque en realidad no era obvio?), y se encontró con Yoochun, quien le sonreía coqueto. Changmin le devolvió la sonrisa y se quitó la camiseta.

- Si, estoy bien. - respondió Changmin, con voz dura.
- Eres un tonto, ¿Sabías? - rió.
- ¿Por qué?
- Porque te frustras tan rápido cuando te equivocas. Todos nos equivocamos.
- No me gusta equivocarme. - dijo Changmin, viendo como Yoochun se quitaba también la camiseta.
- Pero tu vida no depende solo de bailar, Changmin.
- Mi vida como integrante de DBSK si.
- Minnie, Minnie... - se le acercó. - No es totalmente cierto. - quedó frente a frente. - Tienes una voz genial, un rostro hermoso...
- Gracias por el cumplido, Sr. Coqueteo. Ahora si me lo permite... Necesito darme una ducha. - rió y se dio media vuelta, con intenciones de quitar sus pantalones.
- ¿Desde cuando acá te niegas? - rió Yoochun.
- Desde que descubrí que te excita cuando me hago de rogar...
- Eres un tonto. - rió con fuerza. Changmin se dio media vuelta quedando ambos frente a frente nuevamente y puso su mano en su cintura, acercando su cuerpo.
- Hmm... Puede ser...
- Pero eres también un adivino.

Changmin comenzó a besar sensualmente y con lentitud el mentón de Yoochun, pasando luego a la comisura de sus labios. Dando cortos besos para luego recorrer con su lengua.

- Yoochun-ah… Quiero que me hagas el amor…
- ¿Aquí y ahora? – sonrió.
- Aquí y ahora. – confirmó Changmin, pasando su lengua por sobre los labios del mayor.

No dijeron más y Changmin se abalanzó contra sus labios, devorándolos con gula. Sin decir nada sus lenguas comenzaron a juguetear entre ellas, sintiendo el sabor del otro, disfrutando de sus bocas. Devorándose como si no hubiese un mañana.

Changmin gimió. Sabía que eso excitaba al mayor. Sus manos se paseaban por la espalda del más bajo, sintiendo la suavidad de su piel. Piel ya conocida de memoria por el menor. Se separaron cuando sintieron que el oxígeno ya era demasiado escaso. Los labios de Yoochun (Aquellos rosados y tibios labios) se pasearon por el cuello del menor, lamiendo y succionando lujuriosamente cada centímetro de piel a su paso.

- No marcas, por favor... ¿Acaso quieres que nos descubran? - gimió Changmin al sentir una succión particularmente fuerte de parte de Yoochun. Este rió.
- Lo siento...

Siguieron tocándose sin pudores, sintiendo como la excitación comenzaba a incrementar lentamente, al igual que sus temperaturas corporales. La boca de Yoochun se movió, deslizándose por su cuello hasta llegar a su oído, dejando escapar en él pequeños gemidos y suspiros, haciendo que el cuerpo del menor se estremeciera. Finalmente su lengua se paseó por el lóbulo de su oreja, para luego morderlo con suavidad. Un gemido más fuerte que el resto fue la respuesta del menor.

- Dios mío... - suspiró Changmin, enloquecido por los toques y caricias que Yoochun le regalaba.

Yoochun suspiró también, entreteniéndose un rato en su cuello y orejas (Esas lindas y grandes orejas. Su punto débil ya conocido completamente por el mayor).

Volvieron a unir sus bocas, sin dejar de pasear sus manos por el cuerpo del otro, recorriendo todo a su paso. Las manos de Yoochun se posaron sobre el trasero del, apretando la firme carne que este poseía. Changmin dio un salto de sorpresa y rió.

- Siempre haces eso... - Susurró el menor, besando el ahora el cuello de Yoochun, mordiendo aquella prominente nuez de adán que volvía locas a todas sus fans... Y que solo él tenía el privilegio de probar. Yoochun suspiró.
- Y siempre reaccionas igual... - llevó sus manos hasta las caderas del menor, masajeando con suavidad y deslizando lentamente la tela de los pantalones que este traía, los cuales claramente eran innecesarios en esta ocasión.

Changmin le brindó un poco de ayuda, terminando por retirar el mismo los molestos pantalones y quedando solo en ropa interior. La creciente erección en su entrepierna haciéndose completamente notoria. Estaba más caliente que nunca.

- Estás tan duro, Minnie... - Dijo el mayor, posando su mano sobre la entrepierna de este y comenzando a moverla con suavidad, frotando por sobre la ropa interior.
- ¿Gracias? - rió Changmin y gimió, mordiendo su labio. Entrecerró sus ojos y besó con fuerza a Yoochun nuevamente.

Se movieron lentamente, caminando con algo de dificultad, no queriendo separar sus bocas. Sin saber como llegaron hasta el lavamanos. Yoochun se giró dejando a Changmin contra este.

- El lavamanos, buena idea... - Rió Changmin, retirando también los pantalones de Yoochun y quedando ambos solo en ropa interior. ¿Era él o en el baño hacía mucho calor? Ok, era él.

La mano juguetona del menor se escabulló por debajo de la ropa interior del mayor, tomando con quizás algo de fuerza la erección de este. Un gemido ahogado escapó de la garganta del mayor cuando su mano comenzó a moverse por toda la extensión de su miembro.

- Quiero hacer algo... Hace t-tiempo que no te lo hago a ti... - Dijo Changmin, cambiando posiciones y quedando Yoochun ahora contra el lavamanos. Se arrodilló frente a él y deslizó la delgada tela de su bóxer, tomando su miembro totalmente erecto.
- ¿"Hace tiempo que no me lo haces a mi"? ¿Y a quien más s-se lo harías?... - preguntó Yoochun, algo dudoso.

Mierda.

- Digo... Hace tiempo que no te lo hago yo a ti, últimamente lo haces solo tú…. A mí. ¿Entiendes?
- Pero... ¡Ahhh! - gimió cuando Changmin introdujo así sin más aquel palpitante pedazo de carne en su boca, a ver si con eso se callaba. ¡Casi había salido descubierto!

Él y su bocota. Pero con esa misma boca podía hacer maravillas.

Comenzó a mover su cabeza de adelante a atrás, dándole más placer a Yoochun. Uno terminaba acostumbrándose a esas cosas. Andar por ahí en la banda dándole sexo oral a cada uno (En su caso, si se lo hacía a cada uno de los chicos... ¿Cómo no acostumbrarse?). Dio unas cuantas succiones con algo de fuerza, ganándose fuertes gemidos con su nombre en él.

Volviendo al tema de antes. Quizás no se consideraba ni el más bonito del grupo, ni el que tenía la mejor voz ni el que mejor bailaba, pero... Si pudiese decir algo en lo que si era bueno ¿Sería algo como Changmin el Rey de las felaciones?

Ok, no.

Un sabor algo salino, amargo, inundó su boca. Las gotas de pre-semen que corrían desde la punta de la erección de Yoochun. Se alejó de su miembro y le dio una última lamida a la punta, para luego levantarse y besar con fuerza sus labios.

- Me encanta que hagas eso... - Respiró Yoochun, luego del apasionado beso el cual le quitó el aliento.

Yoochun volvió a tomar el control de la situación, cambiándose de posiciones y dejando nuevamente a Changmin contra el lavamanos. Le quitó con rapidez la única prenda que cubría su cuerpo acalorado, quedando ahora ambos completamente desnudos (¡Y estaban en un baño Dios Santo! En cualquier momento alguien del lugar entraría y los vería en pleno acto sexual).

- ¿No te parece que esto es... totalmente excitante?... En cualquier momento puede entrar alguien y nos descubre... - dijo Yoochun, masturbando a Changmin con una mano. Este rió.

Bingo. Era justo en lo que estaba pensando... Quizás Yoochun tenía la capacidad de leer mentes y él ni enterado.

- Pensaba lo mismo...

Volvieron a besarse con lujuria, jugueteando ambos con sus lenguas húmedas. Yoochun empujó un poco hacia arriba a Changmin, dejándolo sentado sobre el borde del lavamanos. Este se sobresaltó al sentir el material frío contra su cuerpo ardiente. Changmin abrió sus piernas, rodeando la cintura de Yoochun con estas.

- ¿Quieres que te prepare o... lo hacemos a lo rápido? - preguntó el mayor, acariciando la carne de las nalgas del menor.
- Como quieras. Mientras me hagas g-gritar de placer... está bien. - su voz entrecortada a causa de las caricias que le proporcionaba el mayor hicieron sonreír al susodicho.
- Hmm, no se como deba hacerlo.
- Solo hazlo y ¡¡yaaah!! - gritó Changmin al sentir a Yoochun penetrándolo de una estocada.
- No grites tanto, pueden escucharnos... - Le advirtió Yoochun, moviéndose lentamente de adentro hacia fuera. Changmin gimió.
- ¿Cómo quieres que n-no grite si...Si lo haces sin avisar?
- Dijiste que lo... Ahh... Lo hiciera como quisiera. - Cerró sus ojos, dejándose llevar por la placentera sensación de las cálidas paredes de Changmin rodeando su erección. Yoochun llevó su mano a la intimidad (La cual ya no era para nada íntima en todo caso) y siguió frotándola, esta vez con más fuerza. Changmin gimió fuerte.
- A-Ah... J-Ja..e...
- ¿Dijiste Jae? - Se detuvo Yoochun, mirando frente a frente a Changmin, algo (En realidad muy) confundido.

Mierdamierdamierdamierdamierda.

- N-no... - Maldición, debía de inventar una excusa o todo sería descubierto y... ¡No, no podían descubrirlo aún! ¡¿Cómo mierda podía gemir el nombre de Jaejoong cuando estaba haciéndolo con Yoochun?! - M-me pareció escucharlo f-fuera del baño... - su respiración y su voz eran entrecortadas. A pesar de que Yoochun no se estuviese moviendo, de por si tenerlo dentro era ya bastante placentero y excitante.
- ¿Estás seguro? No he escuchado nada... - Excelente, le creyó.
- Entonces... Sigamos... Ahh - Gimió cuando Yoochun se salió de su interior. - ¿Q-qué pasa? Ahhhhhh - Gritó cuando, sin decir nada, entró nuevamente en él con fuerza y comenzó a moverse rápidamente en él.

Los brazos del menor se aferraron al cuello del más bajo, acercando su rostro en búsqueda de sus labios, besándolo nuevamente con fuerza.

El calor insoportable se apoderó del cuerpo del menor. Entrecerró sus ojos y se entregó totalmente al placer. Quedaba poco, pronto acabaría. Comenzó a ver borroso y sus gemidos se hicieron más fuertes y sonoros, los cuales intentaba acallar mordiendo el cuello del mayor. Finalmente llegó al clímax y se corrió entre sus cuerpos. Un gemido largo escapó de su garganta, y al instante siguiente sintió como Yoochun se corría en su interior, soltando un gemido también largo y sonoro.

Se quedaron quietos un rato, intentando calmar sus agitadas respiraciones. De pronto Yoochun se quejó y Changmin lo miró dudoso.

- Tus uñas... Deberías cortarlas. - se quejó y Changmin entendió a lo que se refería.
- Lo siento. - se disculpó algo avergonzado. Al tener su orgasmo había enterrado sus uñas en la espalda de Yoochun, dejándole varias heridas pequeñas.

Yoochun solo rió. Luego de un rato se salió del interior del menor, este gimió con suavidad y se bajó del lavamanos. Se dirigió hacia su bolso y sacó una toalla.

- ¿Nos bañamos?
- Ok... - rió Yoochun y, luego de tomar también una toalla y besar nuevamente a Changmin, se metieron juntos en la ducha.

Luego de bañarse juntos (gaymente, si) comenzaron a vestirse. El celular de Changmin sonó entre sus cosas y sonrió al ver el mensaje que le había mandado el líder de la banda.

- "Intenten no demorarse tanto. Saben que Jaejoong odia que no lleguen para la cena" - leyó Changmin, riendo, mientras terminaba de arreglar su camisa con una mano.
- Deberíamos apurarnos o sospecharán.
- Cierto...

Terminaron de vestirse y de arreglar sus cosas. Cuando iban saliendo del lugar Changmin miró a Yoochun y le sonrió.

- Recuerda nuestro juego, Yoochun.
- Nuestro juego secreto, baby. ¿Cómo olvidarlo? - le dio un último beso rápido en los labios y siguieron caminando.

Juego secreto. Su juego secreto. No era por ser egocéntrico ni nada... Pero el haber creado ese juego era, realmente, lo mejor que ha podido hacer.

Changmin era un genio… Y un pervertido.

Privilegios cap 8

Durante toda su vida, Yoochun se había considerado un hombre con suerte. Un hombre al que, de una forma u otra, todo lo que deseaba termina cayéndole entre las manos, casi por arte de magia. ¿La chica más sexy de la fiesta? ¡Pan comido! Yoochun podía obtenerla. ¿Departamento en el centro mismo de Seúl? Fácil. Con unas pocas bonitas palabras y una actitud de alma en desgracia que no tiene hogar, pero que ama a sus abuelos, aquel par de ancianitos había financiado el que ahora era su hogar. Lo mismo con su trabajo, sus amigos, y tantas otras cosas. Lo que Yoochun había querido, Yoochun había obtenido.

Le gustaría creer que con Changmin era lo mismo. Que Changmin era una de esas tantas otras cosas que Yoochun había deseado y que, casi por arte de magia (siendo magia sinónimo de carisma, buena apariencia y grandes dotes para la manipulación), terminaban siendo suyas. Pero al pensar que Changmin era como aquellas cosas, el chico estaría cayendo en la categoría de “caprichos”. Y Changmin era, definitivamente (y muy para su pesar), muchísimo más que un capricho.

Le gustaría creer que Changmin había caído presa de sus encantos, y que ahora lo tenía en la palma de su mano.

La verdad, es que Yoochun estaba muerto de miedo. Es por eso que, luego de terminar su corta sesión de autosatisfacción post-encuentro cercano con Changmin (¡La segunda vez! Esta era la segunda vez en la que debió haber terminado masturbándose en el baño a causa de Changmin) se había quedado parado en frente del espejo por casi diez minutos, al borde de una hiperventilación, porque ¿Qué tal si era él un capricho de Changmin? O peor aún, ¿Y si al abrir la puerta del baño, encontraba su departamento vacío, porque el chico se había dado cuenta del arriesgado juego que había comenzado, y había decidido huir y no dirigirle la palabra nunca más? Ciertamente, no era una acción muy Changmin que digamos, porque el Shim Changmin que él conocía nunca huía de nada, pero una vez alguien le dijo que el miedo sacaba lo peor de cada persona, y Yoochun suponía que aquella frase podría aplicarse a la situación también. Y aunque al salir del baño, Changmin había lucido tranquilo y saciado (Yoochun sentía escalofríos al recordar aquella sonrisa satisfecha, justo antes de que aquella maldita pantorrilla decidiera irse de visita a su zona pélvica), puede que aquel sólo haya sido un acto, o producto de la sensación post-coital. Quizás, al enfriársele la cabeza al menor, había decidido que la mejor opción era irse y no acercársele nunca, nunca más.

-Detén ahora mismo tu monólogo de dramaqueen, Park Yoochun- Le dijo a su reflejo, apuntándolo con un dedo y frunciendo el ceño –Eres un hombre adulto. Un profesional exitoso. Un ganador. No importa lo que pase, eso es lo que eres. Así que deja de comportarte como una niñita asustada- Yoochun se golpeó las mejillas varias veces y con fuerza – Y haz lo que debas hacer.

Eso.

Eso haría.

Además, de seguro Changmin tendría mucho que decir acerca de su tardanza. ‘¿Por qué te demoraste tanto, profesor? ’ Le imaginó diciendo, sonriendo con malicia ‘¿Acaso te da diarrea cada vez que tienes un orgasmo? ’.

¡Qué diablos! Yoochun no iba a dejar que el mismo chico que hace unos minutos había estado gimiendo su nombre en su propia cama se riera de él.

‘Por favor, que todo salga bien…’ rogó Yoochun al Dios que quisiera oírle, odiándose un poco por sentirse tan ansioso e inseguro, abriendo la puerta del baño y caminando, ni muy rápido ni muy lento, hacia su habitación.

Al llegar al umbral de la puerta de su habitación, pudo ver a Changmin recostado en su cama, camisa abrochada y lentes puestos, sorbiendo con parsimonia una lata de soda de naranja.

-Derrama una gota de soda sobre mi cama, y te juro que te descueraré y me haré un cobertor con tu piel – Habló Yoochun, tono serio y amenazador, toda la ansiedad y el miedo evaporados al ver a aquel chico, en su propia cama, bebiendo soda como si nada.

Changmin estaba ahí.

-De seguro te encanta la idea ¿No? – Rió el menor, mirándolo por sobre el marco de sus lentes – Tener mi piel en tu cama, todos los días…

-El hecho de que creas que me encanta la idea me perturba como no tienes idea- Respondió el mayor, lanzándose sin mucha delicadeza sobre su cama, en el otro extremo de la cama. Yoochun había notado que Changmin no había dicho nada acerca de su demora, y agradeció el gesto en su interior. Ahora que veía al menor, toda la paranoia de hace algunos instantes le parecía una soberana estupidez.

-Oye…- Yoochun habló, luego de una pausa, a la vez que Changmin empezaba a abrir la boca para decir algo –Ah, habla tú primero.

-No, no, las damas primero – Sonrió el menor, haciendo un ademán para que Yoochun hablara

-Púdrete, mocoso. Habla tú primero- Insistió Yoochun, con tono autoritario. La verdad, tenía bastante curiosidad por saber qué quería decir el menor -Y dame un sorbo de eso – Agregó, quitándole la lata de las manos a Changmin -tengo la garganta seca

-Pobre de mí – Suspiró el menor, frunciendo el ceño y haciendo un puchero – Pero está bien, yo primero. Verás…- Comenzó, volteándose para quedar cara a cara con Yoochun, sus ojos entrecerrados, inquisidores –Me preguntaba si esto va a terminar como esas historias en donde los protagonistas tienen una desenfrenada noche de pasión, y a la mañana siguiente despiertan arrepentidos y avergonzados, y la hermosa amistad que mantenían se ve irreversiblemente dañada.

Yoochun no pudo evitar reír ante eso, enternecido por el hecho de que Changmin temiese arruinar su amistad con él por algo así. Al parecer, Yoochun no había sido el único que había imaginado estupideces.

-No tiene por qué terminar así, imbécil- Sonrió, golpeando con suavidad una (aún enrojecida, de seguro a causa de todos aquellos pellizcos proporcionados por Yoochun hace no mucho) mejilla del menor -Y aunque admito que el tener esta clase de…- el mayor pensó bien la palabra, porque ¿Qué era lo que tenían ellos, después de todo? -intimidad con un alumno es algo bastante riesgoso, te puedo asegurar que no me arrepiento de nada de lo sucedido.

Bien – Asintió Changmin, y la expresión de su rostro (que claramente decía ‘Más te vale que no te arrepientas, idiota’) hizo que la sonrisa en el rostro de Yoochun se ensanchara

-¿Te arrepientes tú de lo que acaba de suceder?- Preguntó, pasando el brazo por sobre los hombros del menor, acercándolo hacia sí mismo

-No seas idiota, Park Yoochun – Changmin le respondió, mirándolo por entre sus largas pestañas y pellizcándole un costado. -¿Crees que haría algo así sin estar seguro de quererlo?

Ante eso, Yoochun no pudo evitar querer besarlo. Así que, olvidando todos los nervios y el pequeño ataque de histeria en el baño, acercó al menor del mentón, sus labios uniéndose con los de él como dos imanes, impulsados por una fuerza superior e irresistible.

-¿Te he dicho que me agradas?- Sonrió Yoochun, proporcionándole otro pequeño beso (esta vez en la nariz) al menor, quien solo le sonrió, radiante, y Yoochun podría jurar que pocas veces en la vida se había sentido tan feliz como en esos momentos.

-¿Ordenamos algo para cenar?- Preguntó el mayor, mientras Changmin le quitaba la lata de una mano y bebía otro sorbo de refresco.

-Ya lo hice- Sonrió - ¿Se te antoja algo de comida tailandesa?

Comida Tailandesa. Yoochun recordaba haberle mencionado a Changmin que la comida tailandesa era su favorita.

-¿Eso quiere decir que tú pagas?

-¡Sigue soñando, anciano!- Rió el muchacho, reventando enseguida la burbuja de felicidad que comenzaba a crecer en el pecho del mayor, quien se había sentido bastante conmovido por el hecho de que Changmin había ordenado su comida favorita

-Muérete, mocoso del demonio – Gruñó Yoochun.

-Vamos Yoochun, no seas un viejo amargado – Rió Changmin, rodeando los hombros del mayor con un brazo, ofreciéndole otro sorbo de su refresco –De todos modos, Su Alteza Real se siente especialmente generoso hoy, y está dispuesto a financiar el cincuenta por ciento de esta cena. Una oferta más que generosa, si me lo preguntas.

Y todo eso lo dijo con una gran cara de señorito insufrible.

-Oye

-¿Qué sucede, vasallo?

Sin decir palabra alguna, Yoochun se abalanzó nuevamente sobre los labios del menor, los cuales sintió curvarse en una sonrisa, antes de comenzar a corresponder el beso. Y es que Yoochun debía admitir, había algo acerca de ese acto engreído y desdeñoso que a veces Changmin hacía que simplemente lo volvía loco.

Aunque Changmin no tenía por qué enterarse.

-Estúpido mocoso… – rió entre besos – con delirios de grandeza.

-No seas envidioso, Micky Mouse – Changmin dijo, trepando sobre el regazo del mayor -¿Sabías que puedes comprar títulos de nobleza de Sealand por sólo diecinueve euros? El otro día vi un anuncio en Internet…

-Changmin.

-¿Qué?

-Cállate.

-Me parece un plan válido.

Y sin una palabra más, ambos retomaron el sumamente noble acto de devorar los labios del otro, títulos de nobleza y micro-naciones a un lado. Aún con pasión dentro de ellos, pero mucho menos impetuosa e incontrolable, se dedicaron simplemente a conocer la boca del otro, explorando con suavidad cada rincón, cada relieve oculto. Y, como si hubiese estado de antemano establecido, ambos se dedicaron solamente a besarse. Nada de manos curiosas moviéndose por todas partes. No era necesario agregar más tensión sexual al escenario, después de todo.

Yoochun sonrió para sí mismo al notar lo extrañamente conectados que se encontraban ambos, y trató (sin resultado alguno) de recordar cuándo fue la última vez que sintió una conexión tan especial con alguien.

-Dime, Changmin- Dijo el mayor, sintiéndose feliz y ligero, posando unos mechones de cabello de Changmin detrás de su oreja -¿No va a haber alguna regla especial sobre cuándo podamos besarnos, no? ¿Algo así como “sólo lunes y miércoles”, o “sólo cuando Su Alteza Real tenga ganas”?

-No seas idiota- Changmin respondió, con cara de extrañado, aún un poco falto de aliento – Si yo quiero besarte lo haré- Y para hacer énfasis en sus palabras, el menor besó con rapidez una mejilla de Yoochun -así que puedes hacerlo cuando te plazca… Excepto en clases porque, ya sabes, eso sería realmente estúpido y peligroso, y tampoco en lugares públicos y concurridos, básicamente por las mismas razones.

-Wow…- Yoochun rió, acariciando con cuidado el cabello del menor –No me imaginé que Shim Changmin fuese una persona tan de piel. Es decir, la primera vez que te vi, creí tener a la Reina de las Nieves sentada en mi salón. Ya sabes, con corazón de hielo y todo eso.

-Estoy seguro que lo único que pensaste cuando me viste por primera vez fue en lo guapo que soy – Sonrió Changmin, acercándose al oído del mayor – Pero está bien, yo pensé algo parecido la primera vez que te vi.

-Si a la gente le pagaran por ser engreído, tú serás el hombre más rico de este mundo, pequeño renacuajo baboso.

-Di lo que quieras – Sonrió Changmin, saliéndose del regazo de Yoochun, quien alcanzó la lata de refresco de la cómoda para tomar los últimos de soda – En todo caso, supongo que puedes besarme cuando quieras. Sólo abstente de no abusar sexualmente de mí mientras duermo. Eso sería muy bajo de tu parte.

Inmediatamente, toda la soda restante de la lata se derramó en el cobertor italiano de Yoochun, quien al escuchar esas palabras sintió como si las energías lo abandonases, haciendo que sus manos se pusieran como de goma, frías y débiles.

Mierda, Changmin lo sabe, sabe lo que hice en el sillón, lo sabelosabelosabe ’ Pensó de inmediato, a la vez que una voz interior lo reprendía, gritándole que dejase de ser un marica y se comportara.

-¡Mira lo que me hiciste hacer!- Gritó Yoochun, sin mucho enojo (el remezón emocional que aquellas palabras habían provocado de verdad lo habían drenado de toda sus energías, incluso cuando de verdad se sentía horrorizado al ver su cobertor salpicado de naranja).

-Oh no, no intentes culparme de eso, Park Yoochun – Changmin le dijo, apuntándolo con un dedo -Yo no te dije “Hey, Yoochun, ¿Qué tal si derramas todo el contenido de esa lata sobre tu cama? ¿No crees que es una gran idea?”, ¿O sí?

-¿Cómo crees que podría hacer eso?- Yoochun le respondió, sintiéndose la persona más cínica de todo el universo -¿Qué imagen tienes de mí?

-Yo sólo decía, tarado – el menor se encogió de hombros – No tienes para qué hiperventilar como damisela pillada en enaguas por el jardinero o algo así

-Ridículo – Bufó Yoochun, aunque por dentro se sentía extremadamente avergonzado. ¿Cómo había podido ser tan débil en aquella ocasión? En ese mismo momento, y en ese mismo lugar, Yoochun juró que nunca jamás haría eso con Changmin, ni con nadie más. Aquel había sido un acto sucio, vil y poco civilizado, y no podía volverse a repetir, nunca.

-¿Y no piensas hacer nada para sacar esas manchas? – Changmin lo interrogó, ajeno a todo el conflicto interno del mayor

-No- Suspiró Yoochun, un poco más calmado. Al menos Changmin no sabía lo de aquella noche en el sillón… -si lo refriego puede que lo termine estropeando más. Supongo que tendré que llevarlo a la lavandería.

-Eres un niño mimado- el chico suspiró también, levantándose de la cama para retirar el cobertor de la cama, tirándolo a un rincón de la habitación – Al menos así no se manchará más mientras comemos.

-Alto ahí – Lo detuvo el mayor -¿Estás insinuando que cenaremos en mi cama?

-Evidentemente – Sonrió el menor, recostándose de nuevo, al lado de Yoochun –Estoy demasiado cansado como para salir de la cama

-¡Pero si acabas de salir para sacar el cobertor!

-Exacto. Y eso me ha agotado como no tienes idea

DING DONG.

-¡Ah!- Changmin exclamó -¡Justo a tiempo! ¡Ve a buscar la comida! Luego me muestras la boleta y te devuelvo la mitad del valor

-¡No vamos a comer en mi cama!- Yoochun respondió, empujándolo sin mucha fuerza antes de levantarse a buscar la comida

-¡No olvides traer cubiertos y servilletas!- Gritó el menor desde la habitación a Yoochun - ¡Y otra soda de naranja!

Al final, evidentemente, ambos terminaron cenando en la cama del mayor. Y aunque Yoochun se quejó, refunfuñó y maldijo a Changmin por ser un holgazán y un irrespetuoso, había algo en cenar su comida favorita en su propia cama con el chico que desde hace ya casi medio año había deseado que le hinchaba el pecho de felicidad y satisfacción.

Al fin.

-Hmmm- Changmin suspiró luego de haber terminado su tercera ración de comida (esta vez de pollo frito thai), recostando su cabeza sobre el regazo de Yoochun, saciado e innegablemente contento – Ya debo irme.

-Arregla tus cosas entonces- Sonrió Yoochun también, repleto de pollo y cerdo y arroz especiado -Yo te voy a dejar.

-Hmmm- murmuró el menor, cerrando los ojos al sentir los pálidos y delgados dedos de Yoochun limpiando restos de salsa de la comisura de sus labios –Déjame descansar un poco y me levanto.

-Eres un pequeño puerco – Rió Yoochun, una vez que el rostro de Changmin estuvo completamente libre de manchas y restos de la cena

-Está bien. Aún así te gusto.

La verdad era que, en esos momentos, Changmin podría estar completamente cubierto de salsa de curry y arroz, y Yoochun seguiría pensando que el chico era una de las criaturas más perfectas que Dios había enviado a la tierra. Después de él mismo, claro está.

-Salte de encima- Sonrió, levantando al chico de su regazo y probando aquella boca que sabía a especies y a juventud – Y que conste que sólo te voy a dejar porque debo llevar mi cobertor a la lavandería.


Camino a la casa de Changmin (el chico tuvo que ayudarle un poco con las indicaciones, ya que Yoochun no recordaba del todo la ruta a seguir), el mayor se enteró, luego de un pequeño interrogatorio (‘Y dime, Changmin, ¿Todo lo que sucedió era parte de algún plan premeditado?’), que al parecer todo lo acontecido en su departamento había sido mitad improvisación, mitad planificación. Al parecer, desde hace algún tiempo Changmin había tenido en mente el hacer algo con respecto a su “situación”, pero lo de aquella tarde había sido, más que nada, una broma que, inesperadamente, había conllevado a una buena oportunidad.

Yoochun aún no podía borrarse la sonrisa de idiota del rostro.

-¿Nos vemos el viernes?- Dijo Yoochun, a pocos minutos de llegar a la casa del menor

-Claro- Asintió el menor, mirando por la ventana el cielo nocturno y las luces de la ciudad que opacaban el brillo de las estrellas

-¿Y qué tal estuvo tu primera vez? – El mayor enarcó las cejas -¿Cómo estuve?

-Yoochun- Changmin se volteó, mirándolo con cara de estar hablándole a un retrasado mental – Tuve que parar para irme a masturbar a tu baño ¿Qué acaso eso no te dice nada?

-Sabes…- Yoochun titubeó un poco antes de seguir, aún cuando por dentro se sentía muy, muy orgulloso de sí mismo –Por un momento, cuando saliste hacia el baño, pensé que te había asustado o algo así, y que quizás…

-No me asustaste – Changmin negó con la cabeza, volviendo a contemplar el cielo nocturno – Es sólo que aquello se estaba poniendo demasiado sexual, y no quería darte la falsa impresión de que soy alguien fácil.

-Es un argumento razonable- El mayor se encogió de hombros, doblando hacia la izquierda en la esquina, la casa de Changmin entrando en su campo visual – Veinte para las diez – Dijo, revisando el reloj de su Audi -¿No te van a reprender en casa o algo así?

-No- Respondió con simpleza el menor, desabrochando su cinturón de seguridad –¡Nos vemos el viernes! Y apresúrate en llevar ese cobertor a la lavandería, si es que encuentras alguna abierta a estas horas.

-Descuida, conozco una lavandería que cierra a las once.

-Eso es bueno- Rió el menor, abriendo la puerta del auto –Espero que no quieras besarme en frente de mi propio hogar, porque entonces tendría que negarme y...

-Admite que no puedes esperar a besarme de nuevo – Rió también Yoochun, jalando a Changmin de un brazo, agachándolo y agachándose él mismo, hasta que sus cabezas estuvieron fuera del campo visual de quien pudiese pasar por aquella apenas iluminada calle –Que descanses- Murmuró contra los labios del menor, plantando un corto beso en ellos

-Ah, profesor Park- Suspiró Changmin, enderezándose - No puede quitarme las manos de encima ni por un minuto, ¿No?

-Como si no lo disfrutaras, Shim. Ahora sal del auto. Tengo un cobertor que llevar a la lavandería. ¡Ah! Y Changmin…- Yoochun sujetó la muñeca del menor, quien ya casi estaba fuera del auto –Dile a tu amigo Junsu que deje de acosarme, por favor. De verdad me perturba.

-Pequeño miedoso- Rió el menor, retirando uno por uno los dedos que envolvían su muñeca –Nos vemos.

*********
Aquella noche, Yoochun se durmió pensando en labios calientes con sabor a curry y en todas y cada una de las cosas que podría salir mal.

Y a la mañana siguiente, el recuerdo del día anterior seguía rondando en su cabeza como un fantasma, la sensación de aquella piel, aquella mirada, aún fresca, intoxicando todos sus sentidos. Y aunque, por lo general, Yoochun solía pensar un poco en Changmin, recordando al menor cada vez que escuchaba una canción que sabía que le gustaba, o cada vez que veía galletas, bizcochos, y otras porquerías (bueno, tal vez no pensaba en Changmin sólo “un poco”), ahora era como si el chico estuviese acampando en su cerebro, imposibilitando cualquier otra clase de pensamiento coherente.

Nunca le había pasado eso, con nadie.

Y aunque una parte de él había pensando que, luego de obtener lo que quería, las ganas se iban a desvanecer y, eventualmente, Yoochun terminaría aburriéndose, al parecer el efecto había sido todo lo contrario.

Quería más.

Lo quería todo.

Pero pensar demasiado en aquello, en lo mucho que deseaba, lo perturbaba, así que prefería no ahondar en aquellos sentimientos de necesidad que proliferaban como una colonia de bacterias en su corazón.

Porque Yoochun estaba acostumbrado a ser querido con intensidad, pero el querer algo con tantas ganas, era un sentimiento nuevo para él.

¿Estaba pasando Changmin por lo mismo?

Yoochun esperaba que sí. Y ojala estuviese pasando por esto, pero mil veces peor, porque el mayor debía admitir, el saber que él deseaba más de lo que era deseado sería el peor golpe hacia su ego en mucho, mucho tiempo.

Con aquello en la mente, iba caminando por el corredor del tercer piso, sándwich de pollo en mano, cuando algo puntiagudo le dio en toda la nuca.

-¡Qué demo…!- Exclamó, volteándose sólo para encontrar el pasillo vacío. A sus pies, encontró un avioncito de papel, ‘ÁBREME’ escrito en letras grandes y rojas en una de sus alas. Mirando hacia ambos lados del corredor, Yoochun se agachó, recogiendo el insolente objeto con una mano, abriéndolo sólo para encontrar un recorte de una propaganda de Nike, la cual simplemente decía Just Do it, acompañada de el logo de la marca.

Junsu estaba llevando esto demasiado lejos.

*********
Los labios de Changmin se sentían igual de maravillosos que hace dos días. Tibios y un poco resecos. Perfectos. Recorriendo todo el labio inferior del menor, acorraló a este contra la puerta recién cerrada de su departamento, luego de que Changmin lo hubiese jalado del cuello de su camisa, sonriendo, acortando la distancia entre sus bocas como si ése fuese el único propósito del día. Como tantas otras veces, Yoochun se rió de sí mismo con ganas, al recordar aquel primer día de clases en donde Yoochun había tenido la impresión de que Changmin era un chico tímido.

-Ah, Shim - Rió, posando una de sus manos sobre el hombro de Changmin, acariciando con uno de sus pulgares una prominente clavícula –Tan impaciente…

-Reclamos y sugerencias en el libro de visitas, por favor – Changmin le respondió, aún un poco falto de aliento, haciendo que la sonrisa en el rostro de Yoochun se ensanchara.

Y entonces, lo recordó.

-Changmin, ¿Conversaste con Junsu para que dejara de acosarme?

-Mañana lo haré- Refunfuñó el menor, mirando por sobre el hombro de Yoochun, en vez de a sus ojos. Oh no, nada de mañana. Yoochun había recibido un maldito avioncito de papel. Eso ya había sido demasiado.

-Ahora. – Dijo, con voz firme, tirando de un brazo a Changmin, hasta que ambos estuvieron en frente de la mesita del teléfono –Toma, llámalo – Agregó, levantando el auricular del teléfono y plantándolo en la mano del menor.

-Yoochun…- El chico se quejó, tratando de colgar el teléfono –¡Te dije que lo haré mañana!

-Ahora.- La mirada de Yoochun no admitía contradicciones, porque de verdad, ya había tenido suficiente. Y si había alguien que podía detener a Junsu, era Changmin.

-¿Y qué es exactamente lo que quieres que le diga? ¿Quieres que le cuente acerca de…- Changmin hizo una pausa- nosotros?

- Quizás no es tan mala idea…- Yoochun recapacitó -A lo mejor así deja de perseguirme. Después de todo, el chico ha tratado de persuadirme durante todo este tiempo para que, bueno, haga algo con respecto a, uhm, nosotros.

-No quiero. Créeme, una vez que se entere, no dejará de hablarme de eso, pidiendo detalles y – Changmin hizo una mueca –No Yoochun, no quiero decirle.

-¡Changmin!- Gimoteó el mayor –Debes hacer algo para deje de acosarme. Estoy comenzando a sentirme protagonista de un thriller.

Changmin arqueó las cejas – No seas exagerado, Yoochun. Sé que a ratos Junsu puede parecer una ardilla con hiperglicemia, pero en realidad, él es un chico genial. Y mi mejor amigo.

-¿Ves? Es tu mejor amigo, Changmin. De todos modos, tarde o temprano Junsu terminará descubriéndolo.

-Mejor que sea tarde.

-Sólo llámalo y dile que deje de molestarme entonces.

-Mañana – Changmin volvió a insistir. Al parecer, Yoochun tendría que recurrir al plan B.

-Hmm…- Suspiró Yoochun, rascándose la nuca – Y yo que pensaba llevarte a la nueva pastelería que abrieron cerca de aquí a probar el Cheesecake que hacen.

De inmediato, los ojos de Changmin se abrieron como dos platos -¡Cheesecake!- Exclamó, y Yoochun podría jurar que el solo nombrar aquella palabra hacía que Changmin sintiera placer.

Perfecto.

-Pero se supone que el Cheesecake era en agradecimiento por ayudarme con mi problema – Le dijo al chico, quien de pronto parecía estar teniendo un fuerte conflicto interno.

-Vas a tener que comprarme una doble malteada para acompañar ese Cheesecake – Le dijo, luego de dos segundos de meditación, mientras levantaba el auricular del teléfono

Bingo.

-Ven aquí – Yoochun se sentó en el sofá de su living, haciéndole señas al menor para que tomara asiento también.

-¡Saca esa sonrisa de tu rostro!- Changmin gruñó, desplomándose sobre el sofá y marcando algunos dígitos -¡Usar comida para convencerme! Qué sucio, Yoochun, qué sucio…

Oh sí. Ambos sabían bien que si había algo que Changmin no podía resistir, era una invitación a comer.

-Es triste, sabes – Suspiró Yoochun, envolviendo al menor entre sus brazos y besándole con suavidad una oreja –Que tengas que cobrarme por cada favor que me haces

-¡Shhh! Está marcando- Changmin lo hizo callar, aunque su cuerpo se apegó más al del mayor, quien seguía jugando con la oreja del menor (Por experiencia previa, Yoochun sabía que era un punto débil de Changmin), mordiendo con suavidad el lóbulo.

-¿Aló?- Una voz se escuchó al otro lado del auricular, y Changmin le pellizcó el muslo, una clara señal de “detente, no quieres arruinar esto”.

-Deja de acosar al profesor Park, Junsu.

-¿Huh? ¡Pero si es divertido!- el chico rió – Y hola para ti también, Minnie.

Es susodicho suspiró –Hola, Junsu. ¿Dejarás de molestar al profesor Park?

-¡Pero si las caras que hace cuando me lo encuentro por los pasillos son las mejores! ¡Deberías verlo, Minnie! El otro día por ejemplo…

- Escucha, Junsu- Changmin interrumpió, estirando la frente de Yoochun con una mano, quien en esos momentos estaba frunciendo el ceño, sumamente ofendido –Sé que debe ser estupendo atormentar almas sensibles, pero detente. Enserio.

-¡Pero Minnie!- Junsu respondió, y Yoochun podría jurar que el mocoso estaba haciendo un maldito puchero – ¡Yo sólo lo hago para animarlo! A ver si con mis entusiastas porras se decide de una vez y fufufufufufufufufu-

-¿Quién en este maldito mundo puede reírse diciendo fufufu?- Preguntó Yoochun en voz baja, obteniendo como única respuesta una seña para que se callara

-Deja de molestarlo, Junsu. – Habló Changmin al auricular, quien se estremeció al sentir la inescrupulosa lengua del mayor sobre una de sus vértebras cervicales. ‘No es mi culpa.’ pensó al ver la mirada amenazadora que le lanzaba el menor `Tu cuello estaba rogando para que le prestara atención’.

-¿Hay algo de lo que me estoy perdiendo, Minnie?

Oh, Junsu no se imaginaba cuánto se estaba perdiendo en estos momentos.

-No- Respondió, pellizcándole un muslo a Yoochun, quien en vez de soltarlo, mordió más fuerte a Changmin. Sabía que haciendo aquello no estaba cooperando mucho con el chico, pero al diablo.

-¡Detente!- Siseó en voz baja, golpeándole en la cabeza con fuerza

-¿Qué fue eso, Changmin?

-Maandoongi.- Respondió el menor, y Yoochun, haciendo memoria, recordó que aquel era el nombre de la mascota de la familia, un maltés blanco si su memoria no le fallaba.

-Minnie…-

-Sólo deja de hacerlo, Junsu- Changmin lo interrumpió, exasperado. De seguro lo único que quería en esos momentos era estar comiendo Cheesecake y malteada. –El hombre se ha quejado conmigo, ¿Y sabes qué? No hay nada peor que escuchar a Yoochun quejándose

-¡SANTO DIOS!- Un chillido ensordecedor salió por el auricular

-¿Qué pasa?

-¡SHIM CHANGMIN! ¡ACABAS DE LLAMAR YOOCHUN AL PROFESOR PARK!

-¡Mierda!- maldijo el menor en voz apenas audible, golpeando nuevamente a Yoochun -¿…Y? ¿Qué hay con eso?- le respondió en voz alta a Junsu

-El detective Kim Junsu percibe que hay algo que no le estás contando, Minnie.

-Junsu- Changmin de verdad parecía estar perdiendo la paciencia –Sé que te he dicho esto antes, pero leer todos esos mangas del Detective Conan te han hecho mal.

-¡Nada de eso! Mi súper intuición de mejor amigo del mundo me dice que hay algo que debo saber

Termina con esto pronto’ pensó el mayor, rodeando al menor con sus brazos nuevamente, y Changmin rodó los ojos, recostándose de nuevo sobre el pecho del mayor

-Junsu, sólo porque le llamé Yoochun, no significa que algo haya pasado.- Y entonces Changmin se volteó un poco, apretando los labios de Yoochun entre su índice y su pulgar -La única razón por la que no le llamo Profesor Park es porque ese idiota ni merece que le llamen así, el muy holgazán.

-¡¡Mhh-hmm-hmmhmm!!- El mayor intentó quejarse, pero los dedos de Changmin (que ya había previsto esta reacción) apretaban con fuerza los labios de Yoochun, impidiendo que hablara

-Hmm…- Escuchó que Junsu decía -¿Seguro que no se han confesado amor eterno o algo así?

-NO JUNSU- Yoochun sintió como Changmin se tensaba entre sus brazos – No ha sucedido nada, sólo… Sólo deja al profesor Park en paz.

-Querrás decir a Yoochun- Fue la risueña respuesta de Junsu

-Como sea, sólo hazlo por mi ¿Sí?

-Ah, Minnie ¡Eso es chantaje!

-Por favor, Junsu- Changmin insistió, con voz suave y triste.

-¡Está bien, está bien! No es necesario que utilices ese tono, tonto.

-¡Al fin!- Celebró Yoochun, en voz baja claro, estrechando con fuerza a Changmin, quien sólo sonrió, haciendo señas para que se callara

-Oye, Changmin ¿Me puedes hacer un favor?

-¿Qué pasa?

-Es que mi mamá quiere usar el teléfono ¿Me puedes llamar al celular?

-Está bien, pero no hables demasiado, ¿Sí? Quiero ir a comer.

-¡Malvado!

-Hm.

Y entonces, Changmin colgó.

-¡GRACIAS!- Exclamó en voz alta Yoochun, plantando un sonoro beso en la mejilla del menor –¡Compraremos un Cheesecake entero si lo deseas!

-Te cobraré la palabra- Sonrió el menor, marcando el número del celular de Junsu –Me lo debes, de todos modos, por haber sido una completa molestia durante toda la conversación. Ahora cállate y déjame terminar con esto de una vez. Muero de hambre.

-Shim Changmin ¿Dónde diablos estás?- Fue lo primero que escucharon Yoochun y Changmin apenas Junsu contestó la llamada.

Al instante, una mirada mitad enrabiada mitad frustrada apareció en el rostro de Changmin.

Había caído en la trampa de Junsu.

-Tengo registrado el número de tu casa, el de tu celular, el de Jae y hasta el del novio de Jae, Changmin. –Junsu habló en respuesta al silencio de Changmin, que de todos modos, no se había prolongado por más de dos segundos –Y no me estás llamando de ninguna de esas partes.

Yoochun tenía que admitirlo: El chico sí parecía detective, después de todo.

-Además- agregó Junsu, su tono igual de risueño que siempre - Podría jurar que escuché a alguien más hablando, y estoy muy seguro de que no sufro de ninguna clase de alucinación auditiva, así que escupe Shim Changmin. Dime dónde diablos estás.

-Junsu…-

-Y no se te ocurra decirme que estás en un teléfono público – Agregó Junsu, quien a juzgar por su voz, de verdad estaba disfrutando esta situación –Porque enserio Minnie, tengo diecisiete años, no cinco, así que no me vas a engañar con algo así.

-Te atraparon- Suspiró Yoochun, entre divertido y consternado. Seguramente, si no hubiese estado distrayendo a Changmin durante la primera llamada, el chico habría razonado acerca del registro de llamadas del celular de Junsu, y nada de esto habría sucedido. Definitivamente tendría que comprar un Cheesecake entero para compensar al menor.

-Uhm…-

-Déjame hacerte esto más fácil, ¿Sí?- Interrumpió de nuevo Junsu, con un tono casi como de abuela consentidora, suave y alegre - ¿Estás con el profesor Park en estos momentos, no?

Jaque mate.

-¡Ja! Apuesto a que ha estado escuchando nuestra conversación desde el principio. ¡Hola, Profesor Park!- Saludó, subiendo el tono de voz –Kim Junsu de la clase 2A hablando

Yoochun miró al menor entre sus brazos y se encogió de hombros. –Nos han pillado.

-Te odio, Park Yoochun- Gruñó Changmin, golpeándolo una vez más antes de recostarse completamente contra el pecho del mayor

-Buenas tardes, Kim- Respondió al auricular Yoochun

-¡Santo Cielo!-Junsu rió, un poco sorprendido -¡De verdad sí está con usted!

-Sí. Quedamos de ver una película, pero apenas llegó comencé a insistirle para que te llamara y te convenciera de dejar de… De bueno, hacer eso que siempre haces cuando me ves.

-Me disculpo por eso, profesor Park- Respondió Junsu, sonando avergonzado –No lo haré más.

-Me alegra saberlo, Kim- asintió Yoochun, dando por finalizada la conversación - Que estés bien

-Profesor Park- Junsu habló antes de que pudiera colgar - ¿A usted le gusta Changmin?

-¡ADIÓS, JUNSU!- Changmin le quitó el teléfono, gritando la respuesta antes de colgar.

-Pues vaya, tu amigo sí es directo.

–Cheesecake. Ahora.

Cinco minutos después, ambos se encontraban bajando por el ascensor camino hacia la calle, Yoochun molestando a Changmin sin piedad, imitando la risa de Junsu (fufufufufufufufufu), y Changmin golpeándolo sin piedad a cambio.

-Junsu no te dejará en paz – Canturreó el mayor, ganándose un codazo por parte de Changmin

-Hazme un favor y muérete- Gruñó el menor, apagando su celular (que, según el conteo de Yoochun, ya había recibido tres mensajes de texto)

-Ah, Changmin- Rió Yoochun con tono burlón –Te ves tan lindo cuando te enojas.

Al final, Yoochun terminó comprando dos doble malteadas, un Cheesecake de frutilla entero, un paquete de galletas de nuez, dos barras de chocolate, y un té verde helado para él mismo (Todo para llevar, por supuesto). Después de todo, Changmin lucía bastante enfurruñado, y en parte era por su culpa.

-No puede ser tan malo, Changmin- Sonrió Yoochun, cuando dos horas después, Changmin estuvo parado en el umbral de su puerta, una bolsa con galletas y chocolate en su mano, listo para retirarse –Es tu mejor amigo, después de todo.

-Hmmm- Suspiró el menor, mucho más sereno, de seguro a causa de todo el Cheesecake y malteada consumidos – Al menos ya no habrá nadie acosándote por los pasillos.

-Y eso es maravilloso – Asintió Yoochun -¿Estás seguro de que no quieres que te lleve a tu casa?

-Seguro –Respondió Changmin, besándolo con rapidez –Nos vemos el lunes.

Al contemplar como la delgada figura de Changmin se alejaba por el pasillo de su departamento, Yoochun sintió como la pregunta de Junsu hacía eco en su cabeza.

¿A usted le gusta Changmin?

Que si acaso le gustaba Changmin.

Pues era evidente que sí.

Y Yoochun lo sabía. No sólo por el dinero que gastaba en ese pequeño monstruo con apetito insaciable, ni por los sueños húmedos que había protagonizado. Eran las ansias de estar con él, de hablar, de reír juntos, lo que ponían al descubierto sus sentimientos. Era la satisfacción, más allá de lo corporal, que sentía cada vez que estaba con él.

Pero, más que eso, era el miedo.

El miedo a perderlo, el miedo a ser descubiertos, el miedo a terminar hiriendo a Changmin, que sobrepasaba incluso al miedo a aferrarse sentimentalmente a alguien.

escribió en un mensaje de texto, enviándoselo a Changmin. ¿Sí qué? le respondió, unos cinco minutos después.

La respuesta a la pregunta de Junsu. Sí.

La respuesta de Changmin demoró un tanto en llegar.

Baboso

-¡Baboso!- Rió en voz alta, leyendo de nuevo aquella respuesta, la cual Yoochun supo interpretar como “A mí también me gustas”. Porque, después de todo, él mismo lo había leído en el celular de Changmin hace algún tiempo.