Inesperadamente tú cap 12

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- Muy bien, Yoochun-san, ahora sólo tiene que firmar el alta – me dijo la enfermera tendiéndome un puñado de papeles.
- Y seré libre al fin.
- Así es.
Firmé donde la mujer me indicó, le devolví los papeles y miré a Jaejoong, que me esperaba junto a la puerta de la habitación con mi mochila en la mano.
- Mánager hyung nos espera en la puerta – me dijo.
- Pues vamos.
Le dimos las gracias a la enfermera y nos despedimos de ella (y de la mitad de la plantilla de médicos del hospital). Cuando llegamos a la puerta principal, el mánager nos recibió sonriente.
- ¡Yoochun ah! Qué alegría que estés bien.
- Yo también me alegro de verte, hyung.
- Vamos, entrad en el coche antes de que os vea demasiada gente – nos dijo señalándonos el vehículo negro que nos esperaba a unos cuantos metros de donde estábamos.
Entramos casi corriendo al coche del mánager y poco a poco fuimos dejando atrás lo que durante los últimos cinco días había sido mi cárcel y mi santuario espiritual a partes iguales.
Durante un segundo, pensé en todo lo que se me venía encima, y por una vez deseé volver de nuevo al hospital.

No. No vas a huir nunca más. Queda prohibido.

Llegamos al hotel casi quince minutos después. Contemplé la enorme y bien iluminada entrada y un nudo se me empezó a formar en el estómago. Sabía perfectamente quién me esperaba catorce pisos más arriba, con su sonrisa, su voz, su risa escandalosa, su…
¿En serio no podía seguir unos días más en el hospital?


Estuve ausente durante parte del viaje en ascensor, demasiado ocupado intentando no salir corriendo de allí, así que apenas oí las palabras del mánager despidiéndose de nosotros en la décima planta y dejándonos solos. El ascensor subía, y el nudo en mi estómago se hacía más grande a su vez.
- Junsu se alegrará un montón de verte. Ha reservado el salón privado para cenar más tarde – comentó Jaejoong.
Dudaba mucho de mi capacidad para hablar en aquellos momentos, por lo que me limité a asentir sin ni siquiera mirarle.
- ¿Ya has pensado qué es lo que vas a hacer?
Supe inmediatamente que se refería a la conversación que tuve con Ye Eun el día que mi mente decidió desconectar para llevarme al hospital, y maldije el momento en que un par de días antes se lo conté todo.
Tragué saliva y levanté lentamente la mirada para encontrarme con los grandes ojos de Jaejoong examinando mi reacción. Odiaba que me mirara así. Tenía la sensación que me estaba leyendo los pensamientos cuando lo hacía.
Suspiré pesadamente y aparté la mirada.
- No estoy seguro.
- ¿No estás seguro? – repitió –. Yo de lo que estoy seguro es que como sigas dándole vueltas al asunto, te vas a quedar sin ninguno.
- Eso ya lo sé, Jaejoong ah.
No es como si no hubiera pensado en eso.
- Pues entonces no sé a qué esperas.
No me dio tiempo a responderle. Las puertas del ascensor se abrieron con un leve timbre y echamos a andar por el pasillo enmoquetado en silencio.
- Si por mí fuera, ya sabes a quién escogería.
¿Por qué le costaba tanto permanecer callado? Le miré y negué con la cabeza.
- Tú no eres un juez objetivo.
- Ya, es verdad – reconoció Jaejoong –. Pero aun así. Tu novia, o lo que quiera que sea, es una perra.
- ¿Lo que quiera que sea? Ye Eun sigue siendo mi novia.
A pesar de haberle engañado e ignorado casi por completo durante las últimas semanas, terminé para mis adentros.
- Lo que tú digas. Pero no quita lo de que es una perra.
Llegamos a la puerta de la suite. Respiré hondo mientras Jaejoong metía la tarjeta de la llave en la ranura y abría la puerta, intentando calmar mis nervios y mis ganas de salir huyendo gritando como un loco.
Di un paso al frente, entrando a la habitación y de pronto me topé con su sonrisa y sus brazos rodeándome el cuello en un abrazo de bienvenida que me dejaron sin respiración.
Otra vez.
- ¡Hyung, bienvenido! – Junsu se separó de mí y me miró sonriente –. Me alegro mucho que ya estés bien.
- Hola, Junsu ah.
En cuanto le miré a los ojos, el nudo que tenía en el estómago desapareció de golpe, y no pude evitar devolverle la sonrisa.
- ¡Oppa!
Mi cara se transformó cuando escuché su voz. Recorrí la habitación con la mirada lentamente, esperando inútilmente a que fuera una ilusión, pero allí estaba, sonriéndome de pie junto al sofá.
Ye Eun.
¿Qué hace ella aquí?
- ¿Qué hace ella aquí? – Jaejoong habló por mí. El tono de su voz era frío y seco, igual que siempre que estaba ella cerca.
- Jaejoong hyung, no seas duro – le reprendió Junsu –. Ye Eun no ha podido ir a ver a Yoochun al hospital ni un solo día, así que es normal que haya venido.
- Me importa una mierda, no la quiero a menos de diez metros de distancia.
- ¡Hyung!
- Déjalo, Junsu oppa – intervino Ye Eun mirando mal a Jaejoong –. Es imposible razonar con alguien de tan poco cerebro. Yo sólo he venido a ver a mi novio.
Hacía tiempo que había dejado de prestar atención a sus discusiones, pero el tono de Ye Eun cuando dijo las dos últimas palabras, me resultó extraño y duro, hasta el punto que sentí que debía intervenir.
- Ya vale – dije cansinamente mirando a Jaejoong, que estaba a punto de soltar alguna grosería –. Acabo de salir del hospital, haced el favor de dejar de discutir, al menos por hoy.
- Está bien – convino Ye Eun cambiando radicalmente su voz a un tono dulce, el mismo al que me tenía acostumbrado –. Lo siento, Yoochunnie.
Me dio un ligero beso en los labios y me abrazó. Por encima de su hombro pude ver a Junsu, mirándome con una expresión que no supe identificar, y el nudo del estómago volvió con la misma facilidad con la que había desaparecido.
Ye Eun se separó de mí, pero no del todo. Su brazo rodeaba mi cintura protectoramente, y estaba mirando fijamente a Junsu con una sonrisa cuando me dijo:
- ¿Vamos a cenar, Yoochunnie?
Vi que Junsu frunció los labios ligeramente, y luego la miré a ella. Y entonces lo comprendí todo. Entonces supe que Ye Eun no sólo había venido antes para esperarme. El tono con el que había dicho que era su novio volvió a resonar en mi cabeza y el corazón me dio un vuelco.
Estaba dejando claro lo que era suyo, como marcando territorio.
Esa idea me produjo un escalofrío a lo largo de toda la espina dorsal.

Me separé de su abrazo lo más suavemente que pude y me dirigí a Junsu, que seguía mirando a Ye Eun con los labios fruncidos.
- Has reservado el salón privado, ¿verdad?
Junsu parpadeó, como volviendo a la realidad y me miró sonriendo. No pasé por alto la transformación de la expresión de su rostro, y me pregunté qué era lo que Ye Eun le había dicho antes de que nosotros llegáramos.
- Sí, para dentro de media hora.
- Pues vamos, entonces.
Atravesé la salita hacia el dormitorio y dejé mi mochila encima de la cama. Cuando volví, sólo Jaejoong me esperaba con la puerta abierta y una sonrisa de sabelotodo en la cara, señal de que él también había captado el significado del comportamiento de mi supuesta novia. Le ignoré y pasé por su lado, saliendo al pasillo, y vi que Junsu y Ye Eun caminaban en silencio unos metros por delante de nosotros, dirigiéndose al ascensor. Jaejoong cerró la puerta y caminó a mi lado con la misma insoportable sonrisa de antes.
- Esto va a ser interesante – murmuró contemplando a los otros dos.
- Cállate.



Dos opciones posibles, una a elegir.
Dudas, te paras frente a ellas y vuelves a dudar. Te preguntan cuál quieres y no sabes qué decir.
Yo te digo: ponte una venda en los ojos y camina hacia delante. No elijas con la vista, sino con el corazón. Así sabrás cuál es el camino correcto.

5 comentarios:

  1. moneiba7/30/2011

    yoochun dejate de tonteriasssssssssssssssssssss
    te lo juro esta buenismo con ganas

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  2. xDDDDDDDDDDD yoochun a estas alturas nos es obvio mi hijito????

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  3. OMG -muere- neecesito mass hayy me encanto la reaccion que tubo chunnie :3

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  4. está muy buena enserio! *--* ♥
    ojalá seguir leyendo ♥

    felicitaciones.

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  5. Pienso lo mismo...
    Elige de una vez a SUUU

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