Inesperadamente tú cap 3

5 comentarios
7:15

Bien, aún es pronto.

Aparqué el coche en el parking del aeropuerto y observé a través de los cristales tintados del coche las entradas y salidas más cercanas del recinto, repletas de gente con maletas cargadas de recuerdos, sueños y alguna que otra aventura más allá de las fronteras, viajando directo al centro del corazón hasta llegar al rincón de la infidelidad.

Es patético.

Nunca perdonaría una infidelidad. Cuando se llega al punto en que engañas a tu pareja, quiere decir que ya no hay amor. Y si no hay amor la relación se va a la mierda. Siempre.


7:40

Me estaba empezando a poner nervioso. El avión se suponía que llegaba a las 7 y media, y Ye Eun debía llamarme en cuanto pusiera un pie en tierra. También es cierto que los aviones suelen retrasarse, y eso no tenía por qué preocuparme tanto, así que no supe decir cuál era el motivo de mi nerviosismo.

O en realidad lo que no quería era saberlo.

Porque no quería recordar aquella mirada triste, perdida a través del cristal tintado de la furgoneta.

No quería recordar aquél suspiro casi inaudible para los demás, excepto para mí.
No quería recordar aquella sonrisa fingida, ocultando algún sentimiento doloroso.
No quería recordar la forma en que me había evitado a lo largo de la mañana.
No quería hacerlo precisamente porque si lo recordaba, mi corazón sufría horribles calambres que llegaban a cada centímetro del cuerpo. Y dolía. Mucho.
Y sobre todo, no quería recordarle a él.

Junsu.

Estaba frustrado conmigo mismo por no encontrar la razón por la que me estaba pasando todo aquello. Primero el sueño, y ahora…


TU-TUM, TU-TUM, TU-TUM, TU-TUM…
Ahora esto.

Estar todo el día con aquel palpitar insoportable aumentaba mi rabia hasta el punto en que quería ponerme a gritar ahí mismo. Pero no podía. De hecho, ni siquiera podía salir del coche. ¿Qué iba a pensar la gente si veían a Micky Yoochun yendo a buscar a una joven chica al aeropuerto? Habría sido mejor haber quedado con ella en el hotel.

Suspiré y busqué en mi bolso el paquete de tabaco con más ansia de lo normal. Rebusqué, pero lo único que encontraba eran objetos poco útiles para desestresarme en aquellos momentos.

Acababa de encontrar el paquete un par de minutos después, cuando me sonó el móvil. Seguramente sería Ye Eun. Sonreí y abrí el teléfono para contestar. Cuando miré la pantalla, la sonrisa se me borró de golpe.


“Junsu ♥”


¿Junsu? ¿Por qué él? ¿Por qué ahora, por qué justo cuando estaba empezando a tranquilizarme? ¿Por qué, justo cuando estaba dejando de pensar en él?

- ¿Diga? Junsu ah, ¿ha pasado algo?
- ¿Dónde estás? –su voz sonaba seria, y mi nerviosismo fue en aumento.
- Os he dicho antes que iba al aeropuerto a por Ye Eun. ¿Por qué, qué pasa?
- Tengo que hablar contigo.
Noté en su voz algo que me costó comprender. Era… ¿urgencia?
- Ya hablaremos cuando llegue, ¿vale? Ahora estoy en el aeropuerto, Ye Eun está a punto de llegar y…
- No. Necesito verte ahora.
- ¿No me lo puedes decir por teléfono, Junsu ah?
Me estaba empezando a cansar de tanto misterio. El ensordecedor sonido de mi corazón retumbaba contra mis sienes y me impedía pensar con claridad. ¿Qué coño le pasaba?
- No, yo…
Silencio.
- Mira, Junsu, no puedo…
- Te espero en el salón privado del restaurante del hotel.

Y colgó, así sin más, dejándome con la palabra en la boca.

Con un suspiro de rabia, arrojé el móvil al asiento del copiloto y me encendí un cigarro. El humo entró en mis pulmones, al igual que mis pensamientos entraron de nuevo en mi cabeza y extrañas sensaciones se alojaban en mi pecho.

No podía ir a verle. No, definitivamente no debía. Ye Eun estaba a punto de llegar, y seguramente lo que fuera que me quisiera decir Junsu podría esperar. No había necesidad de quedar justo ahora que había quedado con Ye Eun.

A no ser que no quiera que quede con ella.

No, pero ¿qué narices estaba pensando? Ye Eun y Junsu siempre se habían llevado bien. Entonces, ¿qué era lo que me tenía que decir tan importante? Y ¿por qué ahora? Sabía que sólo había una manera de saberlo, pero que eso también significaría dejar tirada a Ye Eun para ir con Junsu.


TU-TUM, TU-TUM, TU-TUM, TU-TUM…
JUN-SU, JUN-SU, JUN-SU, JUN-SU…

El corazón había hablado.


Le di una larga calada al cigarro y lo apagué aún a medias en el cenicero del coche. Arranqué, metí marcha y pisé el acelerador, sabiendo que seguramente más tarde me iba a arrepentir de lo que estaba haciendo. Encendí la radio y la puse a todo volumen ignorando la música y la luz intermitente del móvil avisando de que tenía una llamada entrante. Seguramente sería Ye Eun. Joder, me estaba volviendo loco. Solté una carcajada y subí un poco más el volumen hasta que me fue imposible escuchar el sonido del teléfono. Pisé el acelerador y recé para que no hubiera demasiado tráfico en la ciudad.
Sí, quizá si me había vuelto loco.




No mires, no hables, no escuches. Solo sigue a tu corazón. ¿Qué es lo que te dice?
No mires, no hables, no escuches. Solo déjate llevar. ¿Tienes miedo?
Claro, nadie te dijo que esto iba a ser fácil.


No mires, no hables, no escuches. Solo ama a quien sientas que debes amar.



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5 comentarios:

  1. está increíble!!
    me encanto
    sigue así^^

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  2. O.O
    esta buenisimo!
    qiero mas!

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  3. WAAAAAA en la mejor parteeee
    lo ameee

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  4. Anónimo5/20/2010

    lindo muy lindo y con mucho suspenso pues!!!!
    dale esta buenísismo continúalo plis atte: carla

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  5. Ay no es genial!!!!... espero que lo continúes pronto...

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