Actualización N° 169

Con esta actualización, al escribir tanto "TERMINADO" me doy cuenta que nos estamos quedando sin fic's, doy las gracias a todas las personas que nos envían su relato y que tratan de llenar el correo del blog... MUCHAS GRACIAS!!

También quiero enviar un saludo a todas las lectoras activas que comentan por facebook, me hacen el día chicas con lo que escriben, así nos damos cuenta que nos aman y que nuestro trabajo aunque poco vale la pena.

No se olviden comentar cada fic's y esta entrada....

YooMin
-The Secret Code. Detective Agency: "The Curse of cupid" Cap. 7 al 10 [Caso 1 - TERMINADO]

YunJae
Mi Amigo [Songfic - Oneshot]
Amor Cap. 19 y 20 [TERMINADO]

Parejas varias
Our Destiny - Epilogo
Te amo incluso, cuando te odio Cap. 7 y 8
Se Solicita Novio Cap. 28 y 29 [TERMINADO]

RUKI...

Amor - Cap. 20

De cuando los sentimientos quedan guardados en una caja de cristal.


—Jaejoong…



Si no fuera el momento, aquella voz dulce y aplacada habría ablandado su corazón. Entonces una sonrisa se hubiera posado en sus labios e incluso hubiera tomado las manos de su madre. Pero no ahora, ahora solo deseaba poder seguir contemplando por la ventana. Atento a cualquier movimiento fuera de ella.



Quizá por eso, mientras escuchó los pasos de su madre, únicamente ladeó un poco el rostro.



—¿No piensas salir?— Esta vez, ella había llegado a su lado, con la mirada preocupada y sus manos juntas. –Es tu graduación, e incluso no quisiste siquiera una fiesta o algo… ¿En verdad no vas a salir con nadie?



Pero como respuesta, primeramente Jaejoong masajeó su sien. Y luego suspiró.



—No quiero nada, madre. Por favor déjame en paz.



Unos minutos después, a pesar de lo tarde que era. De la lluvia ligera y sus ojos atentos. Se volvió a quedar solo, contemplando desde su ventana el lugar por el que Namin llegara. Atormentándose cada que contemplaba la hora y era cada vez más noche.



Sabía que estaba con ella, se habían ido juntos. Y Namin aún no llegaba.

Estaba con ella, sin darle opción a él de explicarle.













Lo comprendió tarde.



El juego se había salido de las manos y le había provocado pesadillas, era más bien un juego de orgullo. Una mentira saldada que dolía menos si se trataba de continuar sin la intención de tratar de recuperar algo que ya estaba perdido desde un inicio.



Quizá fue su error, tal vez el de Yunho. En verdad ya no importaba.

Y Jaejoong solo se había cansado.



Eran las nueve de la mañana cuando finalmente el auto de Jung hizo aparición por una de las esquinas de la cuadra, ella venía con el cabello recogido, él con la camisa blanca y su pantalón negro del día anterior.



Ella sonrió, él la besó. Y todo parecía alejarse y perpetuarse en un instante lejano e intocable. Uno en el que él no cabía y uno que ellos ya habían formado. Uno en el que era más fácil para Yunho hacerlo un lado y fingirse ofendido y dolido.



Jaejoong lo comprendía ahora, la presencia de Yoona y el sentirse traicionado había sido la excusa perfecta para Yunho, la excusa ideal para quedarse junto a Namin y tener su vida normal y sin complicaciones.



Era un cobarde, Yunho solo seguía siendo cobarde.



Pensó en reprochárselo, en echárselo en cara y gritar. En golpearlo y hacerle entender que al final de su historia solo iba a terminar lastimado y lastimando. Que no le importaba, nada ni nadie. Ni siquiera él.



Pero Jaejoong esta vez apretó los puños y respiró profundo. No importaba, dejaría que Yunho hiciera lo que quisiera con su vida, que se quedara junto a Namin, que formaran una familia y fueran ‘felices’ él ya no iba a intervenir más. Que su alma se apagara en la cotidianeidad a Jaejoong no le importaba. No le iba a importar más.



¿Que importaba?



Era joven, tenía años por delante. Tenía la vida, el futuro por delante. Un amor, no iba a destrozarle el futuro ni las ganas de vivir, no iba a quitarle ni enfocar sus perspectivas en él, ya perdió el tiempo suficiente. No importaba. No importaba más.



Cuando el auto arrancó, sin una sola mirada furtiva a su casa.

Jaejoong cerró los ojos. Que Yunho se hundiera en su mundo. Más tarde se iba a arrepentir, y él no iba a estar para disfrutarlo. Aún así… Solo hoy, iba a encerrarse en su habitación antes de seguir con su vida como era antes, con un ligero tinte de madurez en la pintura de su vida.













—¿Estás diciendo que quieres terminar conmigo?



Si asentía con cuidado, podía tomar las manos de Yoona y fingir que el dolor no era tan intenso. Podía verla a los ojos y tratar de mostrar un poco de empatía, a pesar de que ella lo mirara de esa forma, siendo una adulta, como si el mundo se le acabara ahí mismo.



—Siento que no podremos congeniar adecuadamente.

—Pero…

—Soy gay.



Cayó como un golpe directo, como si las reacciones de Yoona sencillamente se hubieran paralizado e incluso la tristeza se marchara. Habían tantas excusas, tantos dolores, tantas cosas que caían por su propio peso.



Y Yoona continuó así por un rato más, con sus ojos abiertos y la mirada sorprendida. Como si de repente no hubiera escuchado bien. Entonces un suspiro salió de sus labios y su entendimiento se redujo a un débil ‘Oh…’ que salió en un suspiró mientras miraba sus manos unidas y las apretaba ligeramente.



—Nunca quise hacerte daño.



Ella asintió, y Jaejoong esperó que reaccionara de alguna forma, pero su mirada continuaba posada sobre sus manos. Hubo otro suspiro, ese rostro hermoso que pronto se mostró acentuado por la compresión.



—Supongo que no puedo luchar contra eso…



Seguía hablando en voz baja. Jaejoong apretó sus manos un poco más. Y suspiró.

Yoona era realmente hermosa, comprensiva y divertida. Entendía por que Yunho se había enamorado tan alocadamente. Por que le había dolido tanto el rompimiento.



Colocó una mano sobre el cabello suave de ella y sonrió.



—Eres hermosa, sé que encontrarás a alguien mejor.



Sonaba aburrido y sin embargo fue más sincero que varias veces en su vida, ella solo sonrió y asintió. Cuando ella sonrió, aunque sea un poco, Jaejoong se pudo sentir un poco más tranquilo.













—¿Cine entonces?

—Si, me encantaría.



Namin sonrió, tomada de su mano, sus dedos entrelazados y esa brillante sonrisa en el rostro. Yunho sabía que Goongsu los esperaba en el cine con una bella muchacha que había aceptado salir con él. Aunque Yunho no notara a su amigo realmente interesado en la rubia de la que le había hablado, pero suponía que Goongsu se enamoraría en el camino.



Namin llevaba esa hermosa bufanda en el cuello, aquella que él le había comprado hace unas semanas. Pasos prontos a la universidad, como si de pronto se hubieran convertido todos en adultos y la vida fuera yendo un poco más lento y pausadamente.



No importaba lo cerca que la sombra de Jaejoong lo perseguía, Yunho había creado un escudo alrededor de Namin para que su imagen proyectada doliera un poco más. Para que sus heridas sanaran adecuadamente y entonces pudiera respirar hondo y fingir que su vida no iba tan mal. Mentira que de a poco se hacía real. Empezaba a estabilizarse y las sonrisas de Namin empezaban a calmar sus pesadillas.



Caminaba por esa avenida repleta de negocios y personas, de clima templado y venta comercial por todas partes, de cafeterías y parejas. Como aquella sentada a varios metros de ellos, tomados de la mano. Ella con su perfil refinado y elegante. Él con su expresión altiva y sonriente. Como si estuvieran hechos para ser vistos juntos.



Yunho ignoraba la razón por la que estaban ahí, por la que seguían juntos. Había aprendido a no pronunciar el nombre de Jaejoong para olvidar más pronto.



—¿Yunho?



Sintió el jalón de Namin a unos centímetros de él, sus ojos lo miraban con expectación y él sonrió. No pasaba nada. Todo estaba bien. Jaejoong tenía que empezar a serle indiferente, Jaejoong y su vida, Jaejoong y sus relación. Todo en Jaejoong en algún momento dejaría de ser amor.



—¿Sucede algo?

—No.— Apretó la mano de Namin y sonrió. –Solo me distraje. Vamos que Goongsu y su amiga nos deben estar esperando.



Ella asintió, caminando entre la gente y Yunho solo miró una última vez, su cabello moviéndose un poco por el viento y la imagen de Yoona y Jaejoong quedándose atrás, perdiéndose entre la gente y ese anhelo mudo que luchaba por no morir. Yunho cerró los ojos una vez más, apretó la mano de Namin y decidió darle la espalda una vez más.



Seguir sus pasos y olvidar.











Solía odiarte por que estaba solo, por que al final de cada día tu imagen daba vueltas en mi cabeza y me perdía.

Supongo que es por eso que mi corazón solo te conoce a ti. Así que retrocede, aún no puedes acercarte a mi.











..:: Fin ::..

Amor - Cap. 19

No dejes que me vuelvan a romper el corazón.



Su cuerpo estaba en un estado casi inerte.



No sentía, no percibía, sencillamente ni respiraba.

Y aguijones atacaban a su garganta en un doloroso proceso que dificultaba incluso el no mostrarse tan afectado como en realidad lo estaba.



Pero revivió cuando un tacto suave se posó en su brazo, un ligero roce producto de un olor a rosas que llegó a sus sentidos. Como si uno a uno sus sentidos de pronto despertaran él pudiera mirar de soslayo a la muchacha que se había colocado a su lado.



—Yunho.— Namin estaba ahí, como una tabla de salvación ajena que lo hacía olvidar por un momento de la mirada de Jaejoong y la furtiva vergüenza que Yoona experimentaba. –Tus padres te están buscando.— Esas palabras le hicieron recordar que estaba en pleno termino de la graduación. –Quieren tomarse un par de fotos y felicitarte por supuesto.



Si, era verdad.

Existía un mundo aparte de Jaejoong y Yoona. Había un mundo allá afuera que no desaparecía solo por que su vida amorosa fuera un desastre.



Ni siquiera volvió a mirar a Jaejoong, solo lo escuchó dar un paso hacía adelante, pero luego solo se detuvo. Él por tanto, asintió y tomó la mano que Namin le ofrecía, la apretó con fuerza, quizá demasiada para aquella muchacha. Pero ella nunca se quejó, ni dijo algo al respecto. Ni siquiera mencionó algo respecto a Yoona o Jaejoong.



Solo fue se tomó fotos junto a él y su familia, habló cuando él se quedaba callado. Sonrió por los dos. Vivió por los dos, por que él, en ese preciso instante, solo era un despojo. Y Yunho agradeció tanto tenerla ahí, que en un momento dado cerró los ojos la abrazó con fuerza. A pesar de la manera en la que Goongsu lo miró, como si estuviera cometiendo un gran error o estuviera dolido.













—¿Qué ha pasado?



Yoona sonaba intrigada, apretaba su brazo y Jaejoong solo seguía mirando hacía el lugar por donde Yunho se había marchado de la mano de Namin, y ahora sencillamente se tomaban fotos juntos, sonrisas furtivas y abrazos de por medio.



—No sabía que eras amigo de Yunho.

—¿Por qué has venido?



La pregunta de Jaejoong fue tosca, sus ojos lo miraban fuertemente y el ceño fruncido, moviéndose hacía un lado. Como si su presencia le incomodara o peor, le provocara fastidio.



—Es tu graduación, quería darte una sorpresa. No pensaba cruzarme con Yunho, pero tampoco imaginaba que ustedes fueran…

—¡No debiste venir!— Al poco rato, Jaejoong pareció pensarlo mejor y moduló su voz. –Quedamos en que nos veríamos en la noche.



—Lo sé, pero…

—Yoona… quiero estar solo.



Jaejoong había empezado a masajear su sien, como si de pronto le doliera demasiado la cabeza y con los ojos cerrado, respiraciones sutiles, mientras que Yoona solo había colocado las manos en su cadera y fruncido el ceño.



—No tienes por que hablarme de esa manera, cuando se te pase el mal humor me llamas.



Y los tacones de ella se escucharon mientras se alejaba, Jaejoong solo suspiró, regresando su mirada al lugar que Yunho y su familia ocupaba hasta hace un rato. Pero ya no estaban ahí, y el peso en su estómago fue mucho mayor.













—Eres un orgullo para la familia, y estoy muy agradecido de haber vivido para verte convertido en todo un hombre. Ahora solo te espera la Universidad y un nuevo mundo de oportunidades.



Goongsu sonrió, aunque no estaba de ánimos para hacerlo, champagne en mano y un poco en alto mientras su abuelo dirigía el pequeño brindis ante el resto de la familia. Luego vino el tradicional ‘Salud’ y todos lo llenaron de felicitaciones y abrazo.



Él estaba acostumbrado a repartir sonrisas, a ser amable cuando bien le convenía, pero hoy le resultaba particularmente difícil. Le había aconsejado a Yunho que tomara una decisión por el bien de todos.



Yunho la había tomado, y esa decisión había sido Namin.

Respiró profundo en la segunda compa de champagne que tomaba. Necesitaba algo mucho más fuerte.



—Oh, Goongsu.— Esa era la voz de su tía, cerró los ojos por una fracción de segundo y luego volvió a dibujar esa sonrisa estilizada que se le venia haciendo costumbre aquel día. –Felicitaciones muchacho.



Un abrazo de por medio y cuando la abrazó cerró los ojos.

Quería ver a Namin, aunque eso ya era más que imposible.



—Muchas gracias tía.



Y agradeció internamente la presencia de todos y de aquella pequeña fiesta organizada en su casa, que más que social era familiar. Por que de otro modo estaría en algún bar o discoteca en esta etílico tratando de entender por que su mejor amigo tenía que quedarse con la primera chica que en verdad le gustaba.



Pero Yunho no tenía la culpa.

Por que Yunho no sabía.













El amor… Podía venir de distintas maneras.

Yunho quería, necesitaba y debía creer en eso.



Se había enamorado dos veces en su vida, la primera vez de aquella hermosa mujer mayor a él, de presencia dogmatica y hermosa sonrisa, de sus manos suaves y estilizadas, de su voz dulce. De la presencia. Todo en ella era maravilloso.



De verdad la amó, con mucha fuerza, con veneración.



Pero las cosas no funcionaron, su corazón se rompió por primera vez, Yunho agachó la cabeza y aceptó que Yoona ya no lo quería. Estaba bien, aunque dolió y se perpetuó en un estado lastimero. Tuvo que aceptarlo. Quizá ella no era para él.



Entonces apareció Jaejoong, imponente, relajado, sensual. Un mundo completamente nuevo para él, una relación de odio, pasión y amor. Un juego de fuerzas y dominios. De luchar por ser el vencedor. Adrenalina pura y una pasión irrefrenable que muchas veces nublaba su consciencia.



Eso era Jaejoong en su vida, algo nuevo, pasional e irrefrenable.



Por eso le asustaba, ese mundo de posibilidades y descubrimientos que lo arrastraron hasta los pies de Kim. Al punto de lastimarlo por el miedo y de terminar lastimado por que Jaejoong quizá nunca lo amó. Por que un día Yunho abrió los ojos y se encontró enamorado.



Asquerosa palabra, que planeaba no usar más, por que carecía de sentido.



Quizá su error había sido refugiarse en ese torbellino de hormonas que era Kim Jaejoong, por que él no podía amar, no sabía como. Solo sabía salirse con la suya y ganar a como de medida, Yunho tal vez lo aprendió de la peor manera.



Pero sabía que ahora no estaba cometiendo un error. Ahora no.

Namin no era ni de cerca lo que Yoona o Jaejoong fueron en su vida.



Ella era completamente distinta, por más que conocerla hubiera sucedido de la manera menos pensada. Por más que en algún momento ella hubiera sido una mera herramienta para una vez más enfrentarse a Jaejoong.



Si lo pensaba, Namin era una victima más, incluso mucho más que él, aunque él mismo no podía considerarse una victima. Solo había sido muy estúpido al enamorarse de quien menos debía.



Pero ella había estado enamorada de Jaejoong, había sido utilizada por él, y ahora que se habían conocido, en un primer momento él también la utilizó. Namin se había enamorado dos veces de la persona equivocada.



Pero Yunho no quería que fuera así, Namin merecía una relación de amor verdadero. Era demasiado etérea para ser real, sus ojos que lo miraban con amor, sus manos que acariciaban su rostro. Ella que parecía dispuesta a estar a su lado, a comprenderlo, a quererlo de verdad.



Ella, que no interfería. Solo se hacía a un lado lo dejaba escoger.

Le daba tiempo. Aunque saliera lastimada, ella no influía en su decisión y lo apoyaba.



¿Por qué demonios tenía que Namin ser así?



Yunho sintió el roce de su piel desnuda con la de ella, con las sabanas ligeras entreveradas entre sus cuerpos y el sutil aire acondicionado dentro de aquella habitación de hotel. Era hermosa.



Su rostro dormido, apoyado sobre las almohadas, tapada apenas por la sabana que Yunho había colocado sobre ellos. Yunho acarició su rostro. No había sido sexo, de ninguna manera, había sido un acto de amor, la primera vez de ella. Y las manos de él acariciando su cuerpo con premura.



Namin era hermosa, no solo por dentro, sino por fuera.

Ella había pronunciado un ‘Te quiero’ y él la había besado con fervor, con todo el que podía, no había pensado en Jaejoong, la había visto a ella, sus ojos enamorados.



Había estado con Namin, solo con ella.

Nadie más importaba.



Entonces esos ojos pestañearon, Namin frunció un poco el entrecejo, como si le costara acomodarse a la luz de nuevo, pero en cuanto vio el rostro de Yunho, con una pequeña sonrisa en los labios y la cabeza apoyada en una mano, contemplándola. Ella sonrió y se dejó caer nuevamente sobre la cama.



—¿Qué hora es?

—No lo sé… Han de ser las diez u once de la noche.



La mano de Yunho recorrió el brazo de Namin. –Gracias por estar aún aquí.

Ella sonrió. –No te preocupes, le dije a mis padres que saldría de viaje con unas amigas.



Yunho sonrió, acariciando el rostro de ella nuevamente. Viendo su expresión adormilada mientras cerraba los ojos y se acurrucaba mejor en la cama. Namin era verdaderamente única.



Se acomodó mejor en la cama, su brazo sobre el cuerpo de ella. Abrazándola lo mejor que podía, susurrando muy cerca de su oído, una petición que sonaba más bien a confesión.



—Namin… Por favor no dejes que me vuelvan a romper el corazón.



Por que Yunho sabía en esta ocasión.

Que Namin era la indicada.













“Tomó mi corazón, y luego simplemente se marchó. Olvidó volver por mí. ¿Dónde está? ¿Se perdió en el camino a casa? Por favor, si alguien lo ve, díganle que trate de volver.”

Se Solicita Novio - Cap. 29

Yo creo.



“Por que yo creo..

…Creo en el amor.”




Heechul se encontraba sentado junto a Siwon.



Miraba constantemente hacía atrás, con el rostro un poco preocupado. No podía evitarlo, cada cierto tiempo deslizaba su mirada entre el reloj y la entrada del gran lugar. Y no fue hasta que Siwon tomó su mano que sus facciones se relajaron.



—Tranquilo, Chul…

—Es tarde. Yunho ya debería haber llegado.







Siwon solo rodó los ojos, con una pequeña sonrisa en el rostro. Y con su otra mano acarició la nuca de Kim, dejando un corto beso en su frente.



—Debe estar atrasado por algo importante. Relájate.

—Él jamás llega impuntual.

—Pero siempre hay excepciones.



Heechul suspiró, consciente de que en ese momento tenía que darle la razón a Choi. Intentó plasmar una sonrisa en sus labios. Y se acomodó mejor en su lugar. Consciente de que pronto iniciaría la ceremonia.



—Lo siento, lo siento. Llegamos tarde.



La suave voz de Boa, y ambos levantaron la mirada. La mujer vestía un hermoso traje azul que se entallaba a su cuerpo. Pero eso no fue lo que más llamó su atención. En realidad fue la forma en que la mano de Boa permanecía fuertemente agarrada a la de Rain.



El hombre, elegante como él solo acompañaba a Boa. Heechul asintió, con una sonrisa en los labios, cediéndoles el paso para que se sentaran a su lado. Descubrió los ojos de Siwon sobre si apenas giró un poco.



Y lo sabía, ambos estaban pensando en lo mismo.



Chocaron sus manos discretamente, con una sonrisa un poco más amplia en los labios y mirando de reojo a la pareja en el lado derecho, que conversaban entre susurros lo complicado que había sido llegar.



—Les doy una semana para que comiencen a salir.



Heechul sonrió ante el pequeño susurro por parte de Siwon, lo miró un poco y colocó su mano sobre el puño de él.



—Yo les doy exactamente hasta esta noche. Por el romanticismo de la boda y todo eso.

—Muy buen punto.



Pronto el silencio comenzó a llenar el salón. Heechul respiró profundo y esperó por que Yunho apareciera aunque sea antes de que Hyun Joong se marchara.





“Tú sueles decir que el amor no es la gran cosa

Pero solo tú sabes, el dolor que el amor te ha traído.”









Yoochun llevó un mechón de sus cabellos tras la oreja.



Deslizó sus dedos sobre las teclas del piano con la experiencia que los años le brindaban, cerró los ojos por un momento, consciente de que todos los niños a su alrededor lo observaban con atención, repletos de admiración.



—La… La… La ~



El hermoso tono que se había esparcido, apenas con las notas sublimes que desprendía el piano a través de sus dedos y las infantiles voces acompasadas a su ritmo. Había un ambiente tan embelesante que Yoochun se sintió orgulloso de pertenecer a ello.



Los niños a su alrededor se movían un poco apenas. Balanceándose con el ritmo de la música. Algunos pasando sus brazos por encima de los hombros de sus amigos o amigas. Las sonrisas y la apreciación de la buena música fue el bálsamo perfecto para que Yoochun sonriera complacido.



Dos últimas notas y Yoochun relajó un poco más sus brazos.



—¡Wow! Eso estuvo increíble, Hyung.

—¡Quiero ser cantante!

—¡Yoochun Oppa quiero aprender a tocar el piano!



Los niños se acercaron todavía un poco más a él. Y Yoochun se permitió reír divertido por la aproximación. Sacudiendo el cabello de alguno de los niños. Pronto recordó que no veía a Changmin desde hace un par de horas. Así que suavemente se acercó, hablando en susurros.



—Ne~ Niños… ¿Por qué no vamos a molestar al profesor Shim?

—¡¡NO!! ¡Si nos descubre nos lanza un marcador por la cabeza!



Los niños rieron ante las palabras del muchacho pelirrojo, y Yoochun los acompañó en las risas también. Por que finalmente eso, era cierto.



—Prometo que él no les va a hacer nada. ¿Qué dicen?

—¡¡Vamos!!



Los niños salieron entusiasmados del pequeño salón de música. Yoochun los persiguió de cerca, y una vez estuvieron a unos pasos del salón por donde provenía la voz de Changmin todos redujeron el paso.



Yoochun se agachó un poco, llevando el dedo índice a su boca, pidiéndole a los niños que guardaran silencio. Finalmente, todos se acercaron en cunclillas, muy silenciosamente abrieron la puerta y divisaron a Changmin explicando un ejercicio de matemáticas.



La sonrisa en los labios de Park exploró el interior de su propia alma. Por que Changmin le explicaba a una niña como hacer un ejercicio frente a la pizarra. Aparentemente muy concentrado en ello.



Los niños miraban fijamente a la pizarra. Un par conversaba, pero la clase en general parecía muy atento a cada palabra que saliera de la boca de Shim, haciendo anotaciones y sorprendiendo a Yoochun por la influencia que Changmin ejercía en los demás.



—Changmin Oppa es asombroso… Dicen que te explica las materias de una forma que se te hace fácil entender todo.

—Pronto estaremos en un grado superior y él nos dará clases.



Los niños hablaron levemente bajo, pero solo por precaución. Yoochun giró hacia ellos, llevando una vez más el dedo índice a su boda. Y pidiéndoles que guardaran silencio, pero antes de que el leve ‘Shh…’ saliera de su boca.



Un objeto se estrelló en su cabeza y los niños estallaron en gritos.



—¡¡Nos vio!!

—¡¡Empiecen con la huída!!



Todos se movieron demasiado rápido, dejando al propio Yoochun con una mano en la cabeza y el marcador a unos cuantos metros de donde él se encontraba. Colocó un gesto de dolor y se levantó con cuidado, sobando la parte afectada mientras Changmin lo veía con una ceja enarcada y cruzado de brazos.



—¿Qué crees que estas haciendo?

—Vinimos… Bueno, vine a visitarte.



Fue un bufido lo único que salió de los labios de Changmin antes de arrimarse contra el escritorio y mirar a los niños dentro de su salón.



—Puede salir antes al receso. Con cuidado y no coman cualquier porquería. Recuerden, que Jae no pudo venir hoy a cocinar.

—¡¡Si!!



Fueron apenas unos cuantos segundos. Todos guardaron sus cosas en el pequeño compartimiento sobre su asiento y salieron corriendo, seguramente a encontrarse con los muchachos que anteriormente habían emprendido la huída.



Una vez estuvieron solos. Yoochun vaciló un poco en la expresión que debería mostrar. Se acercó un paso, luego dos y finalmente sonrió de lado cuando estuvo frente a Changmin y él se rindió con una sonrisa en los labios.



—La verdad que a veces me sorprendes, Yoochun. No sé si eres el profesor de los niños u otro mocoso malcriado más.



Changmin acarició un poco el lugar donde había estrellado el marcador. Verificando que no fuera nada grave. Yoochun bajó las manos dejando que las caricias de Changmin se apropiaran de sus sentidos.



—Quería verte.

—Eres un ridículo.



Y Yoochun reconocía que esa era la manera que tenía Changmin de expresar lo mucho que lo quería, por muy extraño que eso sonara. Por que finalmente había suspirado aliviado de que hubiera sido tan solo un simple golpe.



Se acercó y acortó la poca distancia que había entre ellos. Moviendo ligeramente su cabeza para poder acercarse a sus labios y besarlo con tranquilidad. Changmin le permitió el contacto con un pequeño suspiro al finalizar el beso.



—He tomado una decisión.

—¿Con respecto a que?



Changmin suspiro. Sentándose en la sillas tras el escritorio.



—Quiero comenzar desde cero, por supuesto que continuaré enseñando aquí. Pero al mismo tiempo ejerceré mi carrera pero no a través del dinero de mis padres. Voy a dejar todas esas comodidades para ganarme el futuro por mi mismo.



—¿Estas seguro de eso? El respaldo de tus padres y tu apellido pesan mucho y podrían haberte muchas puertas.

—No soy importante para ellos. Quiero lograrlo todo por mis propios méritos. Yo se que puedo.



Yoochun se colocó en cunclillas una vez más. En esta ocasión frente a Changmin, tomando las manos del menor entre las suyas.



—Yo sé que puedes, Min. Y tomes la decisión que tomes. Cuentas conmigo. ¿Lo sabes, verdad?

—Claro que si.



Changmin acarició su rostro. Dejando una de sus manos sobre la de Yoochun, momento que el mayor aprovechó para cerrar los ojos por un momento. Changmin sonrió ante aquella expresión y suspiró.



—Gracias Yoochun.

—¿Por qué?



Changmin respiró profundo y mordió su labio inferior.



—Por demostrarme que hay más personas a mí alrededor, por demostrarme que puede haber mucha gente que me quiera. Y por que esa gente ha decidido quedarse a mi lado. Por que no me abandonaran.



Yoochun sonrió. Elevándose un poco más y abrazando a Changmin, haciendo que Shim se agachara un poco.



—Gracias por enseñarme a querer a alguien más de todo, de todos, incluso de mi mismo.



Shim se aferró a ese abrazo por unos segundos más. Cerrando los ojos y perdiéndose en ese momento de verdadera paz que lo rodeó. Por que esos momentos no existían a cada rato. Pero ellos los valoraban como si jamás sucedieran.



—¿Qué dices si vamos por un poco de comida?

—¿Cómo sabías que tengo hambre?



—Tú siempre, tienes hambre Changmin.



Yoochun recibió un pequeño golpe en el brazo y él río divertido ante la expresión indignada en el menor. A gusto con que su relación fuera de ese modo, tan natural para ambos.





“Lo sé, estás asustado. Lo entiendo.

Pero escucha mis palabras y aférrate a mi mano.”







Jaejoong rascó su nuca un poco.



Miró de reojo a Yunho, sentado a su lado sobre la cama. Elegantemente vestido, mirando sus zapatos en ese momento. Un poco cansado de esperar a que le abrieran la puerta de su habitación.



—Por cierto… ¿Por qué estás vestido tan formalmente?



Yunho levantó la mirada con una pequeña sonrisa en los labios.



—Hoy es la boda de Hyun Joong, nos invitó a Heechul, Siwon, Boa y a mí.

—Oh… Ya veo.



Jaejoong desvió la mirada por un momento. Yunho entendió el pequeño desliz de interés en el mayor e intentó inmediatamente corregir su error.



—Bueno… No te invité por que supuse que sería un poco incomodo para ti. Pero, creo que de todas formas debí preguntártelo.



Rió apenado, rascando un poco su barbilla, pero cuando Jaejoong regresó a mirarlo con una sonrisa en los labios también, supuso que todo estaba bien en ese instante.



—No hay problema, Yunho. Es decir… No tenías por que avisarme. Supongo…



Luego vino otra vez ese desagradable silencio. Por que ambos sabían que había un tema pendiente que no terminaba de concretarse. Y por primera vez Yunho decidió ser él quien diera el primer paso.



—Jaejoong, Hyun Joong ya no me importa, por lo menos no de esa manera.

—Eso lo sé.



Esa respuesta lo había tomado por sorpresa. Por que Jaejoong lo había dicho de una manera tan casual que incluso había desalojado cualquier lugar a duda de que en verdad sus sentimientos se seguían postergando por mera estupidez.



—Lo que trato de decirte es que, en el primer momento en que te vi. Entre ambos no hubo esa conexión que suele haber entre las parejas. En realidad tú me odiaste y pues en mi caso me fastidiabas un poco…



Hizo una pequeña mueca, girando un poco la cabeza y Jaejoong sonrió, asintiendo levemente. Dejando que en esta ocasión fuera Yunho el que hablara.



—Pero hubo en cambio entre ambos. Una convivencia a pesar de que cada uno fuera por su lado. Cambiaste tu forma vacía y frívola de ver la vida. Y yo me di una segunda oportunidad para comenzar. Inconscientemente cambiamos juntos, al mismo tiempo.



—¿Lo cual nos crea un gran lazo?



Yunho negó. –Lo cual me demuestra lo mucho que puedo llegar a estar enamorado de ti.



Jaejoong borró la sonrisa en los labios, por que la sinceridad lo había tomado por sorpresa. Por que esa sinceridad tan abrumadora había sencillamente echo latir su corazón de manera alarmante.



—¿Tú…? Es decir… A pesar de lo mucho que amaste a Hyun Joong… ¿Yunho tú estás seguro de lo que me estás diciendo? Por que no quiero que más adelante…



Y Jaejoong había empezado a mover sus brazos. Evitando los ojos de Yunho, pero Jung había tomado sus manos, apretándolas levemente. Haciendo que bajara cuidadosamente y se relajara un poco. Mirándolo a los ojos, apresándolo a ese sentimiento.



—Estoy completamente seguro de que te amo, Jaejoong.



Lo miró a los ojos, sostuvo sus manos. Y eso fue sencillamente tan… Real.



—Yo acepté hace mucho lo que siento por ti Yunho. ¿Por qué se me hace tan difícil decírtelo ahora?

Yunho sonrió. –Por que tienes miedo, pero está bien. Yo sabré esperar. Por todo el tiempo que tu supiste esperar por mi.



Jaejoong intentó respirar, para que sus emociones se calmaran al menos un poco. Pero eso tan solo pareció empeorar las cosas, por que sus ojos se nublaron de inmediato. Era idiota, absurdo y terriblemente cursi.



Pero no podía evitarlo. La emoción vertía dentro de todo su ser. Y el cúmulo de emociones en su interior farfullaban en lo mucho que había esperado escuchar por esas palabras. En lo mucho que su corazón había tenido que aguantar desde que fue consciente de sus sentimientos hacía Jung.



Luego de eso, y de que mordiera con fuerza su labio inferior. Sintió los brazos de Yunho a su alrededor. Abrazándolo con fuerza y apoyando la cabeza sobre su hombro. Y aunque él estaba aún un poco inmóvil, pudo cerrar los ojos y suspirar.



—Te amo tanto Jaejoong…



Por dentro, Kim solo rogaba por que dejara de decírselo, por que cada vez que lo repetía. Jaejoong solo sentía un calor en su pecho, que creaba un nudo en la garganta y lo hacía sentir que desbordaba en felicidad. En paz, al fin en tranquilidad.



En esa maravillosa sensación indescriptible de saberse correspondido.



—Quieres al menos sonreír un poco para mí.



No fue con la intención de obedecerlo, pero las palabras y la indignación en el tono de voz de Yunho lo hicieron sonreír, tapando un poco su boca y encogiéndose un poco. Yunho tan solo le regaló otra sonrisa. Y en ese momento fueron felices.



—Si tanto me amas. ¿No deberías besarme? Que patética confesión. Muy decepcionante viniendo de Jung Yunho.

—Ven aquí…



Las manos de Yunho estuvieron en la parte trasera de su cabeza. Acercándolo a él con suavidad. Jaejoong cerró los ojos, juntó sus labios a los de Yunho. Encerrándose en ese mundo que Yunho le estaba regalando.



Con su boca descubrió cada sentimiento inexplorado en su interior. Percibió la calidez de Yunho que buscaba plasmarse en su piel. Aferrarse a él como si fuera verdaderamente necesario. Y Jaejoong se agarró un poco más de él.



—…¿Ya se reconciliaron?

—Oh, si. Por lo visto ya lo hicieron.



Las puertas de la habitación de Yunho se abrieron de improvisto. Leah y Heyon estaban ahí, con una sonrisa en los labios y mirándolos con orgullos. Yunho suspiró, y Jaejoong negó levemente.



Que mal momento para interrumpir.



Yunho en ese momento pareció recordar algo, miró la hora en su reloj y se levantó de inmediato de la cama. Tomó el celular en sus manos y empezó a correr hacía la puerta.



—¡Dios! Ya es demasiado tarde…



Los tres personajes dentro de la habitación miraron extrañados la salida intempestiva del muchacho. Las dos mujeres enfocaron a un tranquilo Jaejoong que solo levantó los hombros indicando que no sabía lo que ocurría por esa loca cabeza.



Prontamente, Yunho regresó. —¡Jae! ¿Qué haces todavía aquí? Vamos, que tú vienes conmigo.



Lo agarró por la mano, haciéndolo trastabillar un poco antes de que pudiera seguirle el paso como es debido un poco a Jung. Jaejoong no comprendía muy bien lo que sucedía, pero decidió aferrarse a la mano de Yunho, y seguirlo a donde fuera.





“Lo he visto, lo sé. Estoy seguro.

Siento que ese amor dentro de ti todavía vive y es real.”







Hyun Joong miró de un lado a otro antes de subir al auto.



Shun tomó su mano y sonrió. —¿Joong, esperas a alguien más?



Hyun Joong sonrió también, apretando la mano de Oguru y con suspiro escapándosele de los labios. –Si, pero creo que ya es un poco tarde para que llegue. A lo mejor tuvo algún contratiempo.



No es como si le molestara, pero entre Yunho y él se había marcado una buena amistad. Que validaba lo antes vivido, y que le dejaba un buen sabor de boca, por lo bien que congeniaban y por las grandes personas en que se habían convertido.



Le dio un último abrazo a Boa y estrechó su mano con la de Rain, haciendo Shun lo mismo. Boa acarició el rostro e Hyun Joong con una dulce sonrisa en las facciones de su rostro.



—Sé que vas a ser muy feliz, Joong. Mucha suerte de ahora en adelante.

—Gracias, Boa.



Detrás de Boa apareció, Heechul con el paso un poco indeciso y muy cerca de Heechul.



—Supongo que las cosas siempre pueden mejorar. Te deseo lo mejor en tu vida.

—Gracias, HeeChul.



Abrazó a Kim, luego a Siwon y a todos sus amigos, compañeros de banda. Los vería dentro de una semana, por que iría con Shun muy lejos. Miró una última vez hacía la carretera, y suspiró. En serio, le hubiera gustado poder despedirse de Yunho.



—Bien, creo que es hora de marcharnos.



Shun sonrió, tomando su mano y empezando a entrar al auto. En el instante en que Hyun Joong se empezó a agachar para ingresar al auto también. Un desastroso ruido de un auto frenando a toda velocidad y demasiado bruscamente lo hizo erguirse de inmediato.



El auto se sacudió un poco, y los muchachos dentro del auto parecían discutir por algo, discusión que terminó por el conductor riendo y el copiloto bajándose algo tambaleante de ahí.



—¡Te dije que si yo conducía llegábamos a tiempo!

—Jamás en mi vida me vuelvo a subir a un auto contigo, Jaejoong. Valoro mucho mi vida. ¡Dios! ¡Que no estabas en una carrera de Formula uno!



Todos observaron risueños la manera en que ese par venía peleando. Yunho parecía aún muy sacudido por tremendo viaje mientras que a su lado. Un tranquilo Jaejoong con las manos en los bolsillos solo caminaba.



—Casi muero llegando hasta aquí, así que aprecia este esfuerzo.



Yunho se lanzó a sus brazos. Como agradecido de poder tocar algo real para verificar que estaba vivo. Hyun Joong solo río divertido.



—Bien, bien… Inhala y exhala Yunho. Gracias por venir. Y gracias Jaejoong, por venir también y conducir. Por que si por Yunho fuera hubieran llegado como en veinte minutos.



Jaejoong asintió, observando el rostro de Hyun Joong desde el cuerpo de Yunho, quien todavía abrazaba al muchacho que acababa de casarse. Shun salió del auto y Yunho soltó a Joong para poder estrechar su mano con la del actor.



—Muchas felicidades, cuida mucho de él. ¿Bien?

—Por supuesto.



Compartieron una breve sonrisa. Hyun Joong arregló el cuello de la camisa de Jung y finalmente palmeó el pecho de Yunho con un suspiro en los labios.



—Cuídate mucho mi buen amigo.

—Igualmente, Joong.



Un último abrazo. Y tanto Shun como Joong terminaron por subirse al auto. Ante la despedida de todos sus amigos. Agitando su mano Yunho vio al auto alejarse. Jaejoong a su lado solo permaneció observando el mismo lugar que todos miraban.



—¿Por qué demoraron tanto en llegar?



Heechul estuvo a su lado demasiado pronto, y Jaejoong sonrió.



—Es que Yunho no se cansaba de decir que me amaba.





Yunho lo miró inmediatamente. Sorprendido de que dijera eso, y con un leve tono carmesí en las mejillas. Los cuatro personajes que se habían colocado a su alrededor guardaron silencio, esperando alguna afirmación de su parte.



Boa dio un paso hacía adelante. —¿Es eso verdad? ¿Ya por fin se dejaron de idioteces?



Yunho entonces asintió, desviando un poco la mirada. Siwon y Heechul chocaron sus puños, sonriendo ampliamente. Y Boa dio un pequeño gritito de felicidad, aplaudiendo y por instinto abrazándose a Rain.



Pero cuando sus rostros se encontraron. Ella solo se alejó un poco, recobrando la compostura.



JaeJoong solo apoyó la quijada sobre el hombro de Yunho y sonrió. Comentando despreocupadamente, tanto que eso solo lo hacía sonar más peligroso.



—Oye Yunho… Ahora que lo recuerdo, tú y yo estábamos comprometidos.



Un extenso ‘Uhh’ se extendió desde sus amigos, pero Yunho solo sonrió.



—Créeme JaeJoong tu y yo funcionamos mejor sin compromiso de por medio.



En ese instante Jaejoong rió, y Yunho solo respiró profundo. Tomando la mano de Jaejoong tan discretamente que nadie más lo notó.





“Si no tienes la fe suficiente dentro de ti.

Yo puedo creer en el amor por lo dos.”







Mir arregló la manga de la camisa de Junsu y suspiró.



—Estas listo.

—De acuerdo, daré mi mejor esfuerzo.



Junsu apretó su puño, levantándolo un poco y Mir asintió. Ambos caminando hacía el estudio donde le tomarían a Junsu las fotos para la nueva propaganda. El lugar estaba repleto de personas que iba de un lado a otro.



—Oh, quítate la cadena.

—¿Qué? ¿Por qué? Tú me la diste.



Junsu hizo un pequeño puchero y Mir no pudo evitar sonreír. Sacándole con cuidado el pequeño collar.



—Por el concepto de las fotos, Junsu. Solo será un momento.

—Oh… Bien.



Guardó la pequeña cadena en su bolsillo. Y sonrió, moviendo un poco el cabello de Junsu y dándose por cuenta por primera vez, lo fijamente que Junsu lo miraba.



—¿Qué sucede?

—Te quiero, Mir.



Sonreír fue inevitable, le dio un pequeño golpe en la cabeza, y Junsu borró su expresión seria por una de niño pequeño molesto.



—¡Oye! Que estoy expresando mis sentimientos, deberías valorarlo.

—Si, es que así es como YO expreso mis sentimientos.

—Muy gracioso, Mir. Muy gracioso…



Junsu rodó los ojos y Mir tan solo sonrió un poco más.



—¿Sabes? He estado pensando que con tantos niños que Yunho Hyung tiene en la fundación. Podríamos armar un campeonato de fútbol. Con elección de madrinas, uniforme, pancartas. La mejor barra y todas esas cosas.



Junsu desbordaba de felicidad en esos momentos, Mir no pudo evitar respirar profundo y suspirar, asintiendo ante cada nueva idea.



—Eso de seguro le gustara mucho a los niños.

—¡Por supuesto que si! ¡¡Sería grandioso!!



Y Kim estaba dispuesto a seguir explayando sus ideas sino fuera por que el director le pidió que se acercara al set. Entonces, Junsu se acercó a Mir y besó cortamente sus labios.



—Luego hablamos. ¿Bien?

—Por supuesto.



Mir se quedó apoyado un rato más en el pilar más cercano que encontró. Viendo como Junsu asentía educadamente ante cada indicación. Mordió su labio inferior y pensó, que su vida estaba tomando un rumbo verdaderamente agradable junto a Junsu.





“Te entrego mi corazón y tú solo preguntas ¿Por qué?”







—Bien ahora, procura ser más cuidadosa bien.

—Si, gracias por todo.



La niña sonrió un poco apenada, y con su rodilla curada salió de la enfermería a un paso lento. Boa solo la vio alejarse y sonrió, empezando por limpiar y luego guardar todos los implementos que había utilizado.



Dos golpes en la puerta y giró.



—¿Se puede?



Rain apareció, apenas asomado y con una pequeña sonrisa en los labios. Boa se levantó y asintió, esperando por que Rain ingresara, pero cuando el hombre empezó a hacerlo y vio el enorme ramo de rosas rojas. Boa abrió sus ojos un poco más.



—Vine a pedirte una cita. ¿Te parece muy pronto?



Por supuesto que no le parecía muy pronto y probablemente la sonrisa que tenía en su rostro mientras tomaba el ramo en sus manos la delataba. Pero levantó la mirada y vio directamente aquellos ojos de Rain.



—¿A que hora pasas por mi?

—A las ocho. ¿Te parece bien?



Boa asintió, con una sonrisa más amplia en el rostro y oliendo las frescas rosas en sus manos.



—¡Vieron! ¡¡Se los dije!!

—Boa tiene novio, Boa tiene novio… ~



Y una vez más, los niños los rodearon, canturreando divertidos a su alrededor. Boa solo tapó con una mano su rostro y Rain sonrió, enternecido con toda la situación.





“Yo creo, que algún día podré atar tu alma a la mía.”





Jaejoong se estacionó frente al restaurante y lo observó con atención.



Bajó del auto y sonrió ligeramente. Aún recordaba aquel lugar, la primera vez que había visto a Yunho había sido en su oficina, cuando su madre lo llevo a conocerlo, y su primera salid por decirlo de algún modo había sido justo ahí.



Claro que habían terminado por decirse de todo, por pre juzgarse e incluso decirse más allá de lo que debieron. Pero ese había sido su comienzo. Un traspié tras otro. Ingresó con tranquilidad y descubrió con sorpresa que Yunho se encontraba precisamente en la misma mesa que habían compartido por primera vez.



—Disculpa la demora, mucho trafico.



Se sentó frente a él con una pequeña sonrisa en los labios, observando a Yunho quien asentía ante su disculpa. Sin embargo Yunho jugó con sus dedos pidiéndole que se acercara un poco. Jaejoong lo hizo y Yunho besó sus labios.



Fue corto y sencillo, apenas un roce, pero aún así le robó una sonrisa.



—¿Qué tal las cosas en la empresa?

—Un poco cansadas. ¿Cómo va Rainbow Hope?

—Muy bien, por supuesto yo me encargo de todo mientras tú no estás.



Yunho sonrió ante esas palabras y abrió la carta de pedidos.



—¿Recuerdas este lugar?

—Por supuesto que si.

—¿Y recuerdas todo lo que me dijiste?



Jaejoong rió un poco, apoyando la quijada en su mano.



—Sinceramente si, y la verdad sigo pensando lo mismo… Solo que a pesar de ello, aún así me sigues gustando mucho… Es molesto.



Yunho rió un poco ante la fingida inconformidad por parte de Jaejoong y antes de hacer lo que iba a hacer. Respiró hondamente.



—Jaejoong dame tu mano.



En un primer momento, la petición lo tomó por sorpresa, pero aún así Jaejoong optó por hacer lo que Yunho le pedía. Pronto, la mano de Yunho estuvo sobre la suya, apretándola ligeramente.



—Te amo. ¿Quieres que nos comprometamos de verdad?

—…¿Eh?



Y los movimientos de Yunho fueron rápidos de la nada, y con una destreza absoluta en las manos. Yunho colocó un anillo de plata sencillo entre su dedo anular. Jaejoong observó el anillo y levantó la mirada, todavía sorprendido.



—…¿Qué?



Yunho rió. —¿Qué dices?



Jaejoong volvió a mirar el anillo en sus manos, y por unos segundos se quedó embelesado observándolo, analizando su situación. Yunho se sentó a su lado, colocando su rostro muy cerca al suyo.



Tan cerca, que Jaejoong cerró los ojos y suspiró un ligero. —…Tal vez.

—Con eso me basta.



Yunho terminó la petición con un beso. Jaejoong se aferró a ese cuello y pensó. Que su primer encuentro distaba tanto de sus emociones en este instante. Por que cerró los ojos y disfrutó de ese momento.



…Por que estaba siendo feliz justo en ese momento.





“Y creo en que dos corazones pueden latir como uno solo.”





—¿Tomaste la foto?

—Claro que si.



Heechul rió divertido, quitándole la cámara de las manos a Siwon, miró la foto y de inmediato se la pasó por mail a Boa. Esperando por que la muchacha la distribuyera de inmediato hacía los demás muchachos.



—¿Cuánto tiempo crees que tarden en contarnos los del matrimonio?

—No lo sé, pero apenas regresen a la fundación. Juró que instigó a Jaejoong hasta la saciedad por ese anillo.



Siwon rió ante las ocurrencias por parte de Heechul y lo abrazó por la espalda.



—…Te quiero.

—Yo también, Siwie.



Compartieron un ligero beso y optaron por alejarse un poco, antes de que el YunJae se diera cuenta de su presencia fuera del restaurante.



—¿Alguna vez te dije lo mucho que me gusta el té?

—¿Por qué lo dices, Siwie?

—Para que variemos un poco ese café de todas las mañanas.



Heechul rió abiertamente, imaginando la cara de Siwon en esos momentos.





“Lo veo, lo sé, Estoy seguro.

Siento que el amor, nos ha preparado un futuro solo para nosotros.”





Yoochun le extendió un poco de chocolate caliente a Changmin, y se sentó junto a él, en la perezosa del balcón de la oficina de Yunho en la fundación. Mir y Junsu apoyados en el balcón, señalaban hacía algún lugar perdidos en alguna conversación sin sentido.



—Boa y Rain congenian muy bien con los niños.

—A los niños les encanta fastidiarlos con eso de que son novios. Es como si entre ambos a través de los niños estuvieran lanzándose las indirectas.



Changmin sonrió, chocando su taza con la de Yoochun. Viendo como los niños corrían de un lado a otro mientras Rain y Boa los vigilaban.



—Algún día lograré hacer muchos campeonatos para donar para las fundaciones.



Junsu soltó ese comentario a la ligera, Mir asintió. Y Changmin levantó un poco la taza para hacerse notar.



—Esa es una buena idea, Hyung. Es más, siendo tú un modelo tan famoso. Podrías organizar un partido solo para famosos, con gente de espectador y recaudar aún más dinero. Créeme las fans de seguro irían.



Yoochun asintió. Mirando a Junsu y Mir quien de inmediato se miraron empezando a derramar múltiples ideas de cómo sería todo. Y a quienes podría llamar y como auspiciar el evento. Changmin se sintió complacido con ayudar.



—Hey mocoso… ¿Crees en el amor a primera vista?

—Yo te odie a primera vista, Yoochun.



La sinceridad aplastante de Changmin no lo sorprendió. Por eso sonrió, bebiendo un poco de su chocolate, observando como la tarde empezaba a morir ante sus ojos.



—¿Sabes, Changmin? Yo me enamoré de ti desde el momento en que me dijiste mis cuatro verdades a la cara. Tú, tan real como solo tú logras serlo. De eso me enamoré. De tu esencia.



Sintió la mirada del menor sobre su cuerpo. Y por eso giró, por que Changmin sonrió un poco y apoyó la cabeza en su hombro.



—Seré sincero. Yo me enamoré de ti al ritmo de la canción de Darren Hayes. Cuando estuvimos en tu departamento y nos acostamos por primera vez. Con Insatiable sonando por todo tu departamento, mientras te veía, en el fondo sabía que ya no te podría dejar ir.



Yoochun se apoyó en la cabeza de Changmin y suspiró. El amor en ese momento era tan real, justo como Shim Changmin. Y las palabras no eran tan necesarias. Siempre y cuando estuvieran ahí, juntos sin importarles lo demás.





“Por que yo creo..

…Creo en el amor.”











..:: Fin ::..

Se Solicita Novio - Cap. 28

El amor es, cuando el alma reconoce a su contrapunto en otro ser.



YooChun miró la hora en su reloj y torció un poco la boca.



Caminó una vez más en círculos. Esperando por que ChangMin saliera de esa habitación. Fuera el día estaba levemente caluroso, con un sol estupendo. Era el día perfecto para Shim ChangMin, el día de su graduación al fin había llegado.



Decidió sentarse un momento en el mueble en tanto escuchaba los pasos apresurados del muchacho dentro de la habitación, cambiándose lo más rápido que podía. Uno que otro tropezón y YooChun ya podía contar cinco caídas desde que el menor había cerrado la puerta.







Apoyó la quijada en su mano y suspiró. Se habían levantado ligeramente tarde. La ceremonia de graduación empezaba en prontos veinte minutos, y ellos aún estaban en el departamento, una sonrisa surcó por sus labios. ChangMin era como un niño pequeño apresurado en estos momentos.



—¡Ya estoy listo!



La puerta se abrió. Con fuerza y bruscamente por la mano de ChangMin. Sus ojos viajaron directo al resquicio de la puerta, ChangMin deslumbraba en ese momento, con su traje negro profundo y su camisa blanca, arreglando como podía su corbata y con aquel cabello un poco desordenado.



YooChun sintió inevitable sonreír.



Se acercó con un paso lento y cuidadoso, directo a ayudarlo con aquel enemigo nuevo llamado corbata, quitó las manos de Shim y se dedicó a hacer el nudo con cuidado, atento a lo que hacía y concentrado en que ChangMin luciera perfecto el día de hoy.



Bajó el cuello de la camisa una vez completado el trabajo y sonrió satisfecho con lo hecho. Subió su mirada al rostro de Shim, y el rostro del menor le devolvía una sonrisa tan llena de emoción que YooChun incluso se enterneció.



Por que ChangMin tuvo que parpadear varias veces y desviar la mirada, solo para intentar disimular que en realidad no se sentía tan emocionado como parecía estarlo. YooChun entonces lo abrazó, con tanta fuerza como pudo, cerrando los brazos en él.



—Ya vas a ser todo un profesional, Min. Increíble… Aunque para siempre vas a ser un mocoso impulsivo e idiota.

—Eres un imbécil, YooChun.



Park rió, aún abrazado al menor quien pareció respirar profundo.



—Tus padres…



—Los empleados de la mansión me llamaron ayer, dijeron que mis padres habían llamado para decir que ninguno de los dos podría venir. Pero que me mandaban muchos ‘saludos’.



YooChun apretó los puños, enojado con aquello. Pero decidió mejor plasmar una sonrisa a sus labios y regalarle a Changmin la oportunidad de ser feliz, empezando desde cero. Esta vez junto a él.



—No importa ChangMin. Con nuestra gente es suficiente para hacer bulto.

—¿Nuestra gente? YooChun eso sonó tan…



Los labios de ChangMin fueron sorprendidos por los de YooChun, en un pequeño beso que acalló sus palabras irónicas. Luego de eso, YooChun miró el reloj en su muñeca y salió corriendo del departamento junto a él, tomándolo de la mano, directo al auto.



…Por que en realidad se estaba haciendo tarde.















Siwon miró de un lado a otro.



Observando el lugar lleno de gente en un silencio abrumador donde lo único que se percibía eran las palabras del orador que en ese momento anunciaba que empezarían con el otro grupo de graduados de la siguiente carrera.



HeeChul llegó a su lado, un poco agitado igual que él, arreglando su ropa y buscando como podía al resto de los muchachos. Por suerte, Siwon fue el primero en divisarlos, por suerte en la fila del centro, justo con dos asientos desocupados cerca a ellos.



—Vamos…



Siwon lo empezó a jalar, tomándolo por la muñeca e intentando caminar por el pasillo con toda la discreción que esa interrupción les permitía. Levemente agachados y caminando lo más rápido que podían.



YunHo giró su cabeza cuando vio a los de llegar a su lado y sentarse cómodamente como podían, Siwon le sonrió a modo de disculpa, y él solo le devolvió la sonrisa divertido.



—Lo siento, fue culpa de Heechul que llegáramos tarde. Es más cada vez que llegamos tarde algún lugar es su culpa.



HeeChul codeó a Siwon, con una sonrisa en los labios, y asintiendo levemente a modo de saludo a su primo quien tenía a su lado a YooChun, JunSu, Mir, Jaejoong y Boa. Rain había tomado el micrófono en esta ocasión, con su voz profunda y seria.



—En este momento es un honor presentar ante ustedes al mejor alumno de la carrera, con el mejor promedio y a mi parecer un excelente ser humano. Es un gusto para mí poder entregarle su diploma. Con ustedes Shim ChangMin.



Inmediatamente el pequeño grupo de amigos de ChangMin se alzó en aplausos y sonrisas. JunSu agitó un poco su puño y soltó leves grititos de felicidad y ánimo junto a Mir. Mientras subía las escaleras y ante el pequeño escándalo protagonizado por sus amigos.



ChangMin no pudo evitar sonreír.



Con la cabeza un poco agachada, su sonrisa de alegría verdadera deslumbró a varios y cuando estuvo frente a Rain, recibiendo el diploma, lo miró por un segundo a los ojos, agradeciéndole por todo. Estrechó su mano y luego lo abrazó.



—Suerte con todo, Min. Sé feliz de ahora en adelante, tienes muchas razones por que ser feliz. Comienza tu nueva vida ahora.

—…Gracias, Rain. De verdad muchas gracias.



Y el hombre no solo había influenciado en su carrera, en su vida personal, en su relación con YooChun. Rain lo había ayudado tanto, que se sentía muy cercano a él, y respirando profundo, mirando una vez más a los presentes levantó en alto su diploma.



El escándalo se volvió a formas, los aplausos y las sonrisas repletas de orgullo.



—¡Wow! ChangMin. ¡Ese es mi DongSaeng!

—¡Bravo! ¡Que ya por fin dejaras de quejarte por levantarte temprano!



ChangMin no pudo evitar sentirse más feliz en ese momento.













Dentro de Rainbow Hope las sonrisas, la comida y la música estaban en su máxima expresión. ChangMin había optado por una recepción sencilla, con sus personas más cercanas, en un lugar adecuado.



Entonces, el jardín de Rainbow Hope había sido decorado, repleto de un bufet delicioso, digno de él. Con los niños jugando y divirtiéndose de un lugar a otro.



—¡Wow, Hyung! Eres increíble. Realmente te admiro.

—Un diploma de Universitario… ¡Algún día yo tendré uno y será tan genial como ChangMin Hyung!

—¡Jamás el es único!



Los niños rodeaban a ChangMin y él solo sonreía divertido por la inexplicable conversación que había empezado. YooChun a su lado bebía un poco de champagne, con una sonrisa, acercándose un poco al oído del menor.



—Me imagino que te has de sentir feliz por ocasionar todo este caos.

—No es mi culpa ser tan genial y ser tan digno de admirar.



ChangMin se cruzó de brazos, moviendo su cabeza con un aire arrogante que hizo a YooChun rodar los ojos y sacudir los cabellos de Shim.



—…Infantil.

—Infantil pero admirado.



YooChun sonrió. Viendo a los niños discutir todavía, tomando discretamente la mano de ChangMin y bebiendo tan solo un poco más de Champagne. Contento junto a él de se pequeño descanso fuera de su mundo.













Mir comió un pequeño bocadillo y observó a JunSu.



El muchacho miraba con atención a YunHo, desplazando su mirada de él a JaeJoong. Como si buscara hallar alguna respuesta entre los dos muchachos que de lejos se miraban recelosamente pero aún así no hacían nada por acercarse el uno al otro.



Mir entonces recordó la noche de la fiesta. La noche en las que todos descubrieron en el solitario pasillo a YunHo y Jaejoong prácticamente comiéndose la boca él uno al otro. Es más. Mir puede asegurar que en ese momento comprendió lo que esaexpresión significaba.



Por que YunHo tenía a JaeJoong contra la pared, y eso a él parecía no importarle por que incluso acercaba aún más el cuerpo de YunHo al suyo, metiendo sus manos bajo la camisa de Jung y agarrándolo por la espalda para que se juntara a su cuerpo.



El punto había sido que ChangMin los había descubierto, junto a YooChun. Que quien sabe por que en realidad esos dos se estaban marchando, pero habían descubierto a YunHo y Jaejoong en aquella situación e inmediatamente habían alertado a todos.



Lo curioso de que cuando estaban comprometidos rara vez habían mostrado afecto en publico y ahora que no estaban comprometidos parecían querer comerse al mundo como si nada. La situación había terminado con ambos separándose aterradoramente avergonzados.



Lo que había sucedido después nadie lo sabía. YunHo se había ofrecido a llevar a JaeJoong hasta su casa y todo había acabado con respecto a esa pareja en un alargado: ‘Uhh~’ de parte todos.



Mir comió otro bocadillo y decidió sentarse junto a JunSu que seguía observando a ese par y la distancia que mantenían el uno con el otro.



—¿Qué ves, Su?

—¿No te parece estúpido? Es obvio que algo pasa entre los dos pero son incapaces de dar el primer paso.



Mir olió el peligro y decidió de inmediato tomar a JunSu por la quijada y hacer que lo mirara directamente a la cara. Aseverando su fija mirada en él.



—No, a todo lo que estés pensando. No, JunSu. No intervengas, deja que ellos dos solucionen sus problemas solos. ¿De acuerdo?

—Pero…



—JunSu.

—De acuerdo.— JunSu soltó un pequeño suspiro, y luego una sonrisa en sus labios mirando a Mir juguetonamente. –Pero, ¿Me traes un poco de champagne?



—De acuerdo, pero quédate tranquilo. ¿Bien?



JunSu asintió, con una sonrisa cual niño pequeño en los labios. E inmediatamente Mir estuvo lejos del alcance de su vista, JunSu corrió hacía donde YunHo se encontraba, sentándose junto a él y sonriendo levemente.



—Hey YunHo Hyung… ¿Cómo te ha ido?

—Bien…— YunHo sonrió, pero JunSu afiló su mirada y a Jung no le quedó más que suspirar y bajar la cabeza. —Más o menos en realidad.



—¿Cómo van las cosas con JaeJoong?



—…No lo sé, no hemos hablado desde esa noche. Compartimos taxi por que yo no podía conducir y no hablamos, pero… Supongo que ha de ser incomodo para él, después de todo está saliendo con alguien y al parecer planean casarse.



JunSu arrugó el entrecejo no muy confiado de esa historia. Miró a JaeJoong unos pasos lejos de ellos. Comiendo unos cuantos dulces y alcanzándoles un par de bocadillos a los niños que lo rodeaban.



—¿Estas seguro de eso?

—El mismo Jaejoong me lo contó la noche de tu fiesta de cumpleaños.



JunSu regresó su mirada hacía Jung, moviendo un poco la cabeza y con una mueca de inseguridad den sus facciones.



—Pues yo no estaría muy seguro de eso, Hyung… ¿No se te hace raro que si en realidad su relación con esa persona es tan profunda como para casarse, nunca lo acompañe a ningún evento importante?



YunHo entonces miró a JaeJoong a lo lejos, arrugó el entrecejo un poco, teniendo que darle un poco de razón a JunSu. Por que si lo pensaba bien, en realidad, si, era muy sospechoso.











—Entonces eres pediatra…

—Así es me encargo en la mayor parte del tiempo de la fundación y mato dos pájaros de un tiro vigilando la salud de los niños y todo.



Boa sonrió un poco y Rain frente a ella pareció verdaderamente sorprendido y orgulloso de las palabras que salían de la boca de la mujer.



—Pues yo soy profesor Universitario, tal vez podría ayudar un poco acá a los niños con alguna materia o algo así.

—¿En verdad? ¡Eso sería grandioso!



El propio entusiasmo en su boca, sorprendió inclusive a la misma Boa que tosió discretamente un poco para intentar menguar la situación, pero antes de que pudiera decir algo a su favor, prontamente unos niños los rodearon dando vueltas y cantando.



—¡Boa, tiene novio! ¡Boa, tiene novio!~



Rain rió ante aquello y Boa solo se sonrojó, sintiéndose más avergonzada que nunca.













JaeJoong vio a YunHo acercarse y entonces sintió los nervios reavivarse.



Los niños para su mala suerte empezaron a alejarse en cuanto vieron a JunSu con un balón de futbol en las manos, todos corrieron para ir a jugar con él, dejando desprotegido a JaeJoong, desprotegido y pensando que de algún modo esto era como un complot en su contra.



Estuvo frente a él, bueno a un lado de él, por que JaeJoong decidió fingir que no lo había visto mientras comía uno que otro bocadillo de la mesa de recepción que había en el jardín.



—Hola, Jae.



En ese momento no tuvo de otra que levantar la mirada y sonreír.



—YunHo… Hace un buen tiempo que no hablábamos.

—Si, bueno he estado un poco ocupado con el trabajo.



—Ajá…

—Ajá.



Y eso había sido verdaderamente estúpido. Pero aún así, ambos permanecieron callados mirándose directamente al rostro. Incapaces de continuar con aquello que había quedado pendiente unos días atrás.



—Tuve una conversación interesante con JunSu, pero eso no es lo importante. Quería hacerte más bien una pregunta JaeJoong.

—Claro… ¿Cuál pregunta?



—¿Por qué a estas alturas cuando estás a punto de casarte nadie conoce al dichoso tipo de quien estás enamorado?



El corazón de Jaejoong dio un vuelco, abrió sus ojos un poco y respiró profundo antes de cometer alguna estupidez.



—Antes de contestar, entonces tú respóndeme algo a mí. ¿Por qué me besaste esa noche?

—¡¿Tengo que recordarte que tu también me besaste?!



—¡Pero tú comenzaste con el beso!

—¡Entonces en tal caso ambos nos besamos!



Ambos se encontraban cerca, con la respiración agitada, y la inmadurez palpándose en el ambiente. Finalmente JaeJoong se alejó, dando un paso a atrás y con un suspiro en los labios decidiendo hacer las cosas bien de una vez por todas.



—Escucha YunHo, en realidad… Te mentí. No hay nadie más en mi vida, no me voy a casar aunque si estoy enamorado, pero esa persona eres…

—¡Estoy enamorado de ti, bien! No puedo negarlo solo es así… Yo…



Ambos discursos habían quedado a medias, se habían mirado a los ojos y congelado sus facciones, con sus ojos abiertos y los corazones latiendo extremadamente rápido. Pero antes de que la conversación pudiera tomar otro rumbo.



Los niños de la fundación llegaron, rodeando las piernas de YunHo y JaeJoong, jalándolos por las manos y pidiéndoles que jugaran con ellos.



—¡Vamos, Oppa, Umma! Es más divertido si estamos todos.

—¡Vamos de una vez!



Y a pesar de que compartieron miradas por un largo rato, entre la revolución de los niños y la cantidad de gente, por lo menos por ese momento no pudieron concretar su conversación. Por que los niños los necesitaban en ese instante.













Días Después







Nuevamente se encontraba en una rueda de prensa.



Con su imagen, la portada del libro, con varios de sus libros por todas partes, con fotografiaos por doquier, con la prensa delante suyo, pero esta vez. Junto a él, sobre la mesa de conferencia se encontraba una maravillosa placa.



Otorgada por la excelente cantidad de ventas que su libro había provocado y que había colocado a su libro entre los Best Seller más comentados de las últimas semanas, y con proyectos a varias traducciones.



Desde su lugar, junto a Lee y frente a toda la prensa. YooChun pudo divisar a ChangMin y al resto de los muchachos en un puesto privilegiado, observando con atención todas las preguntas y comentarios que le daban.



—Entonces, Park YooChun ha logrado sorprender al mundo entero agradablemente con su primer libro y esta placa de reconocimiento. ¿Podría decirnos a quien le dedica este reconocimiento?



YooChun sonrió, mirando discretamente a ChangMin y acercándose un poco al micrófono.



—Pues obviamente va dedicado a la misma persona a quien le dedique el libro.



Todos rieron un poco y hubieran unas cuantas fotos más, hasta que una de las periodistas levantó la mano para hacer unas cuantas preguntas más.



—Pero absolutamente nadie sabe quien es esa persona. ¿Piensa seguir manteniéndolo en secreto?

—Pero, por supuesto que si. Esa persona odia el ojo público y prefiere que todo se mantenga de esa forma. Y créanme no quieren verme con un ojo morado.



Todos volvieron a reír, y ChangMin desde su lugar solo entrecerró los ojos, provocando que Yoochun riera un poco más.













Heyon bebió un poco de té.



El sonido lento y apagado del silencio de la taza reposando sobre el pequeño plato. Hicieron que Leah levantara la mirada. Con un suspiro en los labios dejando también la raza en su lugar.



—¿Para que me has llamado Heyon?

—Bueno, pues no es un secreto para ninguna de las dos que el que nuestros hijos hayan cancelado el compromiso es la peor estupidez que pudieron cometer.



Leah asintió, convencida de lo acertadas que eran esas palabras.



—Tienes razón, ambos se quieren. Lo puedo ver en los de mi hijo cada vez que me habla de YunHo por una cosa o por otra.

—Lo mismo pasa con YunHo, a él le ha costado mucho recuperar sus ganas de enamorarse y no me parece justo que por su estupidez cometan error tras error.



Leah levantó la mirada. Observando la sonrisa en los labios de Heyon.



—¿Acaso tienes un plan en mente?

—Pero por supuesto que si, y necesito que me ayudes con eso.



En ese momento a la mujer no le costo nada recordar, gracias a esa mirada en los ojos de la madre de YunHo, que por alguna razón HeeChul y YunHo eran primos. Las planificaciones descabelladas venían de familia.













YunHo se colocó con cuidado la leva.



Con su traje elegante y el aroma de su perfume rodeando por completo la habitación, correctamente peinado. Arreglado para un evento muy elegante, respiró profundo y giró sorprendido en cuanto escuchó unos pasos apresurados subir por las escaleras.



—¡YunHo!



Las puertas se abrieron con fuerza, YunHo ante la sorpresa cayó sentado sobre la cama, mirando como JaeJoong ingresaba en su habitación algo alterado y con la preocupación plasmada en sus ojos.



—Jae… ¿Qué sucede?

—¿Qué sucede? ¿Qué sucede contigo? ¡Demonios! ¿A dónde vas a salir? ¡Debes cuidar de tu salud, eres un maldito irresponsable!



JaeJoong hablaba muy rápido, respirando algo agitado y tratando de recuperarse un poco.



—JaeJoong… ¿De que me estás hablando?



—No intentes engañarme. Mi madre ya me contó que Heyon te encontró muy mal de salud ayer, tanto que no habías podido levantarte de la cama en todo el día. ¡Si estabas tan mal me hubieras dicho, hubiera venido a verte igual que lo hiciste conmigo!



YunHo miró de un lado a otro, muy, muy confundido con todo lo que estaba sucediendo.



—JaeJoong yo no estoy enfermo. Estoy seguro de eso. Es mi cuerpo y se cuando no me siento bien, además no he estado enfermo ni en cama todo el día. Es más hoy salí a trotar como cada mañana, me siento perfectamente bien.



Sus últimas palabras las dijo con cuidado, y lentamente. JaeJoong se enderezó, calmando un poco sus expresiones y moviendo la cabeza.



—Pero… Entonces, ¿Por qué me mentiría mi mamá?



No fueron ni dos segundos, cuando las puertas de la habitación de YunHo se cerraron, ambos giraron asustados e inmediatamente escucharon como ponían seguro y llaves, para que ninguno de los dos pudiera abandonar la habitación.













Heyon chocó sus manos con las de Leah y sonrió.



Frente a ellas se encontraban los empleados de la residencia Jung, y no fue ningún problema guardar las llaves de la habitación de su hijo dentro del bolsillo de su vestido antes de colocar las manos en su cintura y mirar con atención a sus empleados.



—Escúchenme bien, queda prohibido que alguien les abran la puerta. No importa si lloran, gritan, patalean, amenazan, o quieren denunciar. Esos dos no salen hasta que arreglen sus asuntos ¿De acuerdo?



Todos los empleados asintieron y oportunamente, Kim RyoTang ladeó un poco su cabeza. Mirando a su amigo igual de consternado ante el plan que sus esposas habían ideado para sus hijos.



—De acuerdo, prefiero ignorar que escuché eso. ¿Una copa Jung?

—Por supuesto, Kim. Es más podemos conversar un buen rato en tanto nuestras esposas planean la tercera guerra mundial.



Para ese momento, tanto Leah como Heyon decidieron ignorar el comentario de sus esposos, y sonreír bajito ante su plan bien estructurado, que solo era cuestión de tiempo para que rindiera frutos.