Actualización n° 185

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[Yuuki] Siento la tardanza, ocurrieron cosas personales. Pero aquí está completa D'x

Mañana se cierra el concurso :'D ojala lleguen los fanfics de todos los participantes.

JaeMin / MinJae:
-Frisson Cap. 7

Parejas Varias:
-Angeles & Demonios - Inmortales [YunJae, MinTae, YooSu] Intro + Cap. 1
-Lawless [YunJae, RainMin, YooSu,LeeMin] Cap. 1
-The Secret Code. Detective Agency [YooMin / HanChul] - Caso 4 Cap. 2 y 3
-Sí me tenías [YooSu ~ YunJae ~  ChangMinho]
-Te amo incluso, cuando te odio [Yunjae, Chunjae, Minjae, Jaesu, Jaemin, Yoosu] Cap. 19

Traducción:
-My Little Cupcake [MinJae] Cap. 2 COMPLETO

My Little Cupcake - Cap. 2

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Desde que el semestre hubo terminado, Jaejoong ya no ve mucho a su antiguo alumno. Se textean el uno al otro unas pocas veces, pero la mayor parte del tiempo, Jaejoong está evitando a Changmin. Sigue recordando su beso de Año Nuevo. Sabe que Changmin le gusta – le gusta más de lo que debería, en realidad, y eso es lo que mantiene el muro alzado entre ellos. Para el profesor, la edad nunca fue un gran problema entre otras parejas. En tanto el chico fuera legal (aunque una diferencia de edad cercana a los veinte años lo perturbaba solo un poco) nunca vio un obstáculo en ello. Pero ahora que le concierne, no sabe qué hacer.

Mientras Jaejoong batallaba con sus emociones, del otro lado de los mensajes coquetos, se encontraba un Changmin molesto. Sabía que su antiguo niñero lo sabía. No tenía problema con ello. Así que visita a Jaejoong en horario laborable y va directo a su oficina una tarde nevada.

“Jaejoong,”

Se congela ante el sonido de su nombre. “Changmin, hola,”

“Vayamos por pizza.”

“¿Qué? ¿Por qué pizza?”

Changmin mete las manos en los bolsillos y se encoje de hombros. “¿Por qué no?”

“Acabo de almorzar,” Jaejoong miente, haciendo su mejor esfuerzo por mantener su voz estable y sus ojos enfocados en los papeles sobre su escritorio. “Y tengo mucho que corregir, qué tal –”

“¿Qué tal si dejas de actuar como si fueras menor que yo?” Changmin escupe, sus manos formando puños en sus bolsillos.

“No lo hago.” El profesor se pone a la defensiva incluso a pesar de que sabe está actuando como un mocoso mimado acerca de toda la situación.

“Sí, lo haces. Soy joven no estúpido. Sé que te gusto y tú maldita sea bien sabes cuanto me gustas.” Sus ojos se entrecierran, retando al otro hombre a que le conteste; a que le diga que está equivocado. “Estás evitándome porque te besé.”

Jaejoong hace para atrás su silla cuando su estudiante se aproxima con un brillo de promesa en sus ojos. Jaejoong se le queda mirando con los ojos muy abiertos sabiendo que él quiere otro beso, que quiere más que un beso, pero él está siendo irrazonablemente terco. Es una situación riesgosa; su anterior relación, su actual relación profesor/estudiante, su diferencia de edades y el hecho de que ambos son hombres. Por mucho que Jaejoong sepa eso no necesariamente importa, aún hay ese pensamiento de ¿qué pensarán los demás?

Changmin dobla la cintura, ambas manos en cada reposabrazos de la silla de Jaejoong. Él entrecruza miradas, un breve segundo de último minuto en el que está pidiendo su permiso. No hay rechazo en los ojos de Jaejoong – un poco de incertidumbre pero aparte de eso él ve que no hay razón para resistirse. Así que acerca el rostro, cerrando los ojos justo cuando Jaejoong cierra los suyos. Changmin no puede evitar sonreír un poco al sentir que Jaejoong se inclina al beso.

Es cálido, gentil, y hay un tinte de resistencia entre sus labios. Aunque estos se amoldan juntos perfectamente, los de Changmin aún resecos por el penetrante viento de fuera, los suaves de Jaejoong con bálsamo labial sin sabor. Por una fracción de segundo Jaejoong piensa en un Changmin de mejillas regordetas, el niño con una ventanita en la sonrisa a causa de un diente perdido, pero lo olvida rápidamente. Changmin ya no es un bebé, tan claro como uno lo puede ver, tan claro como Jaejoong lo puede sentir en tanto haya fuertes, ásperas manos acunando su mejilla. El otro par de labios cubre los suyos por completo, llevándolo a un beso más profundo, a una batalla de lenguas.

Changmin muerde el labio inferior de Jaejoong, este último suspirando de satisfacción, estirando una mano para cardar sus dedos de entre suaves mechones castaños. Lo atrae hacia sí, las dudas desvaneciéndose al Changmin enredar sus lenguas, abriendo su boca un poco más. Gimotea suavemente e inclina la cabeza para un costado, sus narices rozándose cuando Changmin acerca sus rostros aún más, pegando el cuerpo de Jaejoong contra el espaldar de la silla. Sus labios se mueven más fuerte, más rápido, mostrando justamente lo bueno que es con este tipo de intimidad.

Termina el beso con una succión en el labio superior de Jaejoong, el tirón mandando escalofríos por la espalda baja de Jaejoong.

“En una hora vayamos por café,” Changmin dice en un suspiro, inclinándose hacia delante para depositar otro beso en los labios de su profesor.

Jaejoong se muerde el labio inferior, sonrosada piel húmeda por la saliva de Changmin. “Si tú pagas, es una cita.”

Changmin también sonríe. “Si pagas por una película, también, es una cita.”

Con su mano todavía en el rostro del más joven, Jaejoong deja que su pulgar se deslice sobre piel de caramelo. “El jueves es mi cumpleaños. Cáete por ahí, y podemos ver una película juntos.” Planta un beso más en los labios del otro, los de ambos rozándose mientras él habla en otro suspiro, “Y lleva pijamas y una muda de ropa para que puedas pasar la noche.”

Changmin sonríe y entrechoca sus labios de regreso, de alguna manera logrando trepar a la silla sobre el regazo del otro hombre.

Él no deja la oficina si no hasta quince minutos después, pero aún cuenta esos como parte de la hora que se suponía debía esperar hasta su cita.

***

Jaejoong abre la puerta del frente, un brazo rodeando su cintura casi inmediatamente, Changmin inclinándose para así presionar un dulce beso en sus labios. “Feliz Cumpleaños, Jaejoong-ah,”

“Gracias, amor,” Jaejoong sonríe, liberándose de los brazos de su novio. “Pasa, puedes colgar tu bolso aquí.” Él señala un hilera de perchas por la puerta del frente, y Changmin pasa el tirante por encima del gancho más cercano. “Casi he acabado con la cena, si quieres escoger una película abriré Netflix.”

Changmin envuelve sus brazos alrededor de la cintura de Jaejoong, imprimiendo un beso a un costado del rostro de su amante. “Quiero un sorbo de vino.”

“Eres menor de edad.” Jaejoong lo regaña.

Changmin frunce el ceño cuando siente la manera en la que el cuerpo entre sus brazos se tensa ante las palabras. Él deposita otro beso sobre el hombro de Jaejoong, y se aparta. “Después de la película quiero esos cupcakes de fresa que siempre haces.”

Jaejoong sonríe, visiblemente relajado. “Podemos hacer un pastel.” E incluso a pesar de que parecía estar contra la idea dos segundos atrás, saca dos copas de vino del gabinete. “Solo un poco.” Él dice, mirando detenidamente al hombre más joven.

Changmin sonríe tan inocentemente como puede. “¿Cuántos años tenías?”

Jaejoong le sirve un poco menos de media copa. “Treinta y tres, deja de restregármelo en la cara.”

“Tendré veintiuno en menos de un mes.” El más alto lo provoca mientras desliza su copa más cerca a él. Se detiene cuando Jaejoong lo hace, y contrarresta la adusta mirada del otro con una confundida. “¿Qué?”

“¿A tí en serio no te importa? Tú tienes veinteuno, Changmin, tú aún eres joven y estás en la universidad y tienes toda tu vida por delante –”

“Tú también tienes toda tu vida por delante. Soy menor, pero eso no significa que no pueda morir mañana. Puedo salir y ser atropellado por un –”

“– ¡No digas eso!” Jaejoong chilla, su ira tan repentina que Changmin se siente sorprendido mas no molesto. “Solo estoy preocupado. Soy doce años mayor que tú. No es una pequeña diferencia, no son cinco o seis años, es el doble de eso. Tú estabas en el jardín cuando yo me graduaba de la secundaria.”

“Bueno, ¿eso te molesta?” Changmin toma su vino, haciendo su mejor esfuerzo para no exaltarse también. Comprende hacia donde quiere llegar Jaejoong, pero es un miedo irracional y él sabe que darse de cabezasos únicamente empeorará las cosas. “Porque eso no me molesta. No me importa nuestra diferencia de edades, yo fui el que te pidió para salir.” Acerca a su novio de un tirón hacia él y se inclina para besarlo. “En verdad me gustas, Jaejoong. No estoy buscando un revolcón.”

Jaejoong se da la vuelta, ocultando su sonrojo apagando la cocina. Changmin pone los ojos en blanco y jala al profesor de vuelta hasta su pecho. Ladea su cabeza hacia arriba, amando el hecho de que es cuatro pulgadas más alto o más, y besa a Jaejoong de nuevo.

No puede evitarlo; ha estado enamorado de su antiguo niñero por tanto tiempo como puede recordar. Jaejoong fue la primera persona que a Changmin siquiera le gustó, estando encaprichado con él en algún punto. Viéndolo otra vez solo traía de vuelta aquellos sentimientos pero así como los dos habían madurado, aquellos sentimientos también lo habían hecho. Él quería sostenerlo entre sus brazos, besarlo y estar allí cuando necesitara apoyo moral y aún a pesar de que Changmin no era la persona más sentimental del mundo, él quería compensarlo por ser un imbécil con Jaejoong cuando más joven.

La respuesta de Changmin parece calmar a Jaejoong. Se apoya en el beso, envuelve los brazos alrededor del cuello del hombre más alto para acercarlo.

Siendo empujado contra la encimera, Jaejoong levanta una de sus piernas y la envuelve alrededor del cuerpo de Changmin. Él capta la indirecta y se aferra al trasero de Jaejoong en lugar de a sus caderas para levantarlo. Sonríe satisfecho cuando el más bajo suelta un chillido en su boca, pero lo sostiene en el aire de cualquier modo en tanto delgadas piernas se envuelven alrededor de su cintura.

“¿Cuál era tu habitación?”

Jaejoong tiembla en sus brazos, “Primera puerta a la izquierda,” Y piensa que es increíblemente sexy que Changmin pueda cargarlo.

Es soltado sobre la cama, y mientras Changmin vuelve tras sus pasos para cerrar la puerta, Jaejoong se siente a sí mismo derretirse en el suave edredón. Cierra los ojos y toma un profundo aliento, su piel hormigueando y su sangre pulsando bajo su piel. Él traga saliva al hundirse la cama, y cuando abre los ojos la camisa de Changmin ya se ha ido.

“Oh, pero desvestirte era la mitad de la diversión.” Se ríe, el jadeante sonido de su voz aún a pesar de que él y Changmin no han hecho más que simplemente besarse, y tira del más joven hacia la cama por encima suyo.

Changmin se arrodilla sobre él, tratando de quitarle el cinturón. No pierde el tiempo aunque Jaejoong desearía que fuera más despacio. Ninguno de ellos es virgen y claro, ha pasado un tiempo desde que cualquiera de ellos se hubiera acostado con alguien, pero Jaejoong quiere disfrutar hasta el ultimo minuto de esto. Lo quiere lento, quiere seguir tocando el abdomen de Changmin, suave y tersa piel acaramelada. Pasa su dedo por todo el hueso de la cadera del joven, a lo largo de la profunda V y abre los pantalones de Changmin con una sola mano. Changmin es mucho más joven que él – pero él ya no puede llamarlo más un niño. No con una figura tan vigorosa como la suya.

Changmin se inclina hacia abajo, las manos presionando sobre el colchón a cada lado de la cabeza de su novio. Jaejoong observa cuando los músculos de sus hombros se flexionan por encima de él y bajo las yemas de sus dedos en tanto delinea cada curva. Sonríe mientras Changmin lo besa una y otra vez, lenta y provocadoramente y de cuando en cuando la lengua de Changmin se desliza hacia afuera para humedecer sus labios. Él gime cuando Changmin mordisquea sus labios, lamentando su deseo de tomarlo con calma. Changmin ahora lo está tomando con demasiada calma, e inclusive cuando Jaejoong trata de acercarlo de un tirón, él no cede.

“¿Qué te pasa?” Jaejoong se queja, una de sus manos deslizándose por detrás de los hombros de su amante. Tan pronto como Changmin baja sus labios, rozando sus dientes por toda la delicada línea de su mandíbula, Jaejoong tira del elástico de sus Calvin Klein y su mano desaparece sin previo aviso bajo los boxers de Changmin. Él sonríe victoriosamente cuando Changmin ahoga un grito en su cuello, sus labios titubean al tiempo que una cálida mano envuelve toda su longitud.

Una ligera presión y Changmin está completamente duro. Gruñe sobre el cuello de Jaejoong, su aliento provocando que el vello se le erice incluso donde la piel de Jaejoong permanece intacta y con manos temblorosas, despoja a Jaejoong de su suéter y su camiseta. Mientras la mano de Jaejoong está fuera de sus boxers, Changmin se saca los jeans y antes de que Jaejoong pueda echar un buen vistazo, finalmente cubre el cuerpo de Jaejoong con el suyo.

Habiendo estado demasiado preocupado por todo acerca de Changmin, Jaejoong apenas se había percatado de lo duro que estaba hasta que la erección de Changmin está frotando la suya propia a través de demasiada tela. El primer roce de su piel y todo echa chispas y se enciende, el ardor haciendo hervir la sangre de Jaejoong. Gime – el único sonido de coherencia que puede articular, se quita los jeans y los boxers de una patada con premura para así poder asentar ambas piernas alrededor de una estrecha cintura.

“Joder, joder, Changmin, yo –¡ah!” Arquea la espalda, aferrándose con las piernas al Changmin encontrar sus caderas de un empujón. El más joven pega sus labios al cuello de Jaejoong otra vez, chocando sus caderas a un ritmo frenético al tiempo que causa más desesperante fricción entre los dos, dejando chupetones sobre el pálido cuello de su novio. Gruñe bajo, un sonido gutural que vibra por toda la piel de Jaejoong y directo a la punta de su pene.

“C-Changmin,” Gimotea, tratando una vez más de averiguar si hay más palabras en su cerebro.

“¿Si?” Changmin deja un húmedo rastro desde la clavícula de Jaejoong hasta la misma comisura de sus labios. Entrelaza miradas – la suya oscura, nublada y provocadora y la de Jaejoong desorientada por el placer, salvaje y atiborrada de juego previo. “¿Si, profesor?” Changmin ronronea, hundiendo sus caderas con más fuerza entre las piernas de Jaejoong.

Oh, joder, mierda no digas eso.” Jaejoong se traba.

“¿Que no diga qué, profesor?” Changmin susurra, formando círculos con la lengua en los oídos del mayor, rodeando su ombligo con el dedo meñique. “Usted me dijo que lo llamara así,”

“Que te den,” Es todo lo que Jaejoong parece saber decir.

“Ah-ah, yo te doy.” Y Jaejoong puede sentir la sonrisa de gato de Cheshire caliente contra su hombro.

Chamgmin levanta las caderas y las baja de nuevo, murmurando, la punta presionando contra el área sensible de Jaejoong. El más bajo jadea, separando las piernas y chocando descaradamente, presionando adelante y hacia el pene de Changmin en desesperada necesidad por más; por más de lo que solo Changmin puede darle.

“Por favor, por favor,” Jaejoong suplica, cerrando los ojos.

“¿Por favor qué?” Changmin respira en su oído, una mano escabulléndose por detrás para coger su trasero.

Jaejoong rueda la cabeza hacia atrás, sus sentidos agotados por sobrecarga cuando Changmin lo atrae hacia él y delinea todas las curvas de su trasero, su dedo acariciando el lugar contra el que la punta de su pene se roza. Suelta un gruñido alto, tirando del largo cabello de Changmin, jadeante y sudoroso, y casi grita cuando siente a Changmin empujar su dedo solo con un poco más de fuerza.

“Siempre has sido tan pendejito,” Jaejoong sisea, sin aliento.

Changmin se ríe y lame la clavícula de Jaejoong, sorbiendo su pecho. “Y bien, ¿profesor?” Empuja.

Con la mente a mil por hora, Jaejoong se ruboriza, su piel enrojecida únicamente se torna una sombra más oscura. “Minnie-yah…”

Changmin besa toda su mandíbula, inclinando la cabeza para dejar que sus labios se encuentren, hambriento y rápido pero Jaejoong aparta los suyos cuando Changmin empuja otro dedo. “Mierda, Changmin-ah, joder, más,” Él divaga sin pensar, ladeando las caderas. “Minnie, por favor, solo cógeme,” Se aferra con las piernas alrededor de su novio y afianza su agarre sobre hombros fuertes.

Changmin besa su pezón e introduce otro dedo. “Eres lindo.”

Jaejoong está jadeando, contoneándose y gimiendo por debajo del menor, pero aún así se siente un poco avergonzado por sus palabras. Rodea con sus brazos los hombros de Changmin y olvida la vergüenza tan pronto como Changmin está besándolo, tirando de su lengua y curvando tres dedos dentro de él.

“– Lubricante,” Changmin murmura contra sus labios. “¿Dónde está tu lubricante?”

El más bajo gimotea cuando siente largos dedos salir de su interior, en tanto siente el aire frío extenderse por toda su piel mientras Changmin se levanta. Se gira y abre los cajones de abajo de su velador, tirando lo que diablos se encuentre encima para sacar el pequeño frasco.

Casi lo deja caer al volverse. Changmin está acostado de espaldas, un brazo tendido sobre la cama y la otra mano echando para atrás los mechones sudorosos de su rostro. En la oscuridad con tan solo las luces de fuera alumbrando el interior, la piel de Changmin brilla. Se ve tan suave, tan cálida, perlada de sudor. Él dobla una de sus largas piernas, las luces bañan de luz y proyectan de sombra el músculo flexionado, su miembro largo y grueso, goteante de pre semen. Jaejoong traga saliva y a gatas se aproxima, casi sobrecogido por cuan hermoso es Changmin. Todo lo que puede hacer es maravillarse por como la luz se esparce por la llana planicie del abdomen de Changmin, como forma una curva en los huesos de su cadera y acaba por ocupar su ombligo.

Jaejoong se inclina y lame el abdomen de su novio, sus manos recorriendo sus muslos compactos de puro músculo. Él respira contra su piel, cubriéndola de besos. Siente a la susceptible piel crisparse bajo sus labios, largos dedos pasando a través de su cabello. Besa el muslo de Changmin, sus dedos delineando el otro lado, y se vuelve para encontrar la mirada de Changmin. Sonríe casi con dulzura, un tanto endiabladamente, y se sienta sobre el abdomen del más alto.

“Eres tan guapo, Changminnie,” Él habla lento y pausado, cubriendo con su mano la de Changmin. Despacio ellos se besan antes de que Changmin se acomode, enderezándose contra las almohadas. Él sonríe cuando Changmin envuelve sus dos brazos alrededor suyo y lo atrae a un beso que es rudo pero casi juguetón, un fuerte estrépito de dientes, y él vuelve a posicionarse en tanto Changmin toma el frasco de su mano y se embadurna él mismo. Se limpia la mano en la cama – Jaejoong hace una nota mental para asegurarse de que Changmin lave las sábanas, y coloca ambas manos en una pequeña cintura.

Jaejoong muerde su labio inferior mientras desciende él mismo, sintiendo a Changmin alzar sus caderas solo un poco antes de intentar calmarse y volverse a sentar.

Jaejoong es estrecho, y hace falta todo al interior del más joven para no empujar hacia arriba y empalar a su profesor de una vez. El placer golpea con fuerza, acertando de lleno a todos sus nervios y estalla bajo su piel. Él trata de ser paciente pero con las paredes de Jaejoong apretando y latiendo alrededor de su pene, le resulta difícil y se le corta la respiración. Sus manos tiemblan en la cintura de Jaejoong. Cuando era más joven, Jaejoong era su modelo a seguir. Changmin creía que Jaejoong era invencible, perfecto y que podía manejar lo que sea. Era el más listo, la persona más fuerte sobre la tierra. Pero allí sentado en su regazo, su pálida piel cubierta de sudor, respirando pesadamente en su oído y con sus brazos aferrándose firmemente a él, Jaejoong se sentía casi frágil en los brazos de Changmin. Tan precioso y delicado.

Completamente sentado, Jaejoong ondula sus caderas. Gruñe y arquea su espalda, la palma de una de sus manos deslizándose por encima del pecho de Changmin mientras el más joven espera a que Jaejoong empiece a moverse antes de darse el visto bueno para moverse también.

Le toma un momento y otro movimiento de caderas acostumbrarse a la intrusión, pero Changmin sabía que el dolor se había ido una vez que Jaejoong se encontraba besándolo como un loco otra vez, acunando su rostro con ambas manos mientras finalmente comenzaba a moverse. Se alzó y descendió de nuevo, inclinando sus caderas y gimiendo desenfrenadamente en la boca abierta de Changmin. Ellos se encontraron en el medio, Changmin empujando hacia arriba al tiempo que Jaejoong seguía moviéndose por encima de él, rápido y con fuerza, la mano de Changmin abierta sobre la baja espalda de su novio mientras embestía contra él.

Siguen así por un poco más de tiempo hasta que Changmin decide que no le gusta la posición tanto como le gustan otras, y sujeta a Jaejoong con ambas manos. Jaejoong gruñe al interior de su boca, insatisfecho por la repentina falta de fricción. Pero capta rápidamente a medida que Changmin se desplaza por debajo de él, y él se mueve por encima, cerrando las piernas alrededor de la cintura de Changmin mientras ellos ruedan sobre sí mismos, Changmin nunca saliendo de él.

Changmin retrae sus caderas y cierra la distancia de golpe, y Jaejoong casi lanza un grito.

“Mucho mejor,” Changmin sonríe con suficiencia, enganchando las piernas de Jaejoong sobre sus hombros. Se sumerje hacia delante y succiona el cuello de Jaejoong en tanto comienza a moverse una vez más, embistiendo contra el hombre por debajo de él. Se asegura de dejar marcas, sintiendo perder más y más de sí mismo conforme Jaejoong exhala letanías de su nombre e incoherencias, uñas romas cavando medialunas y marcas rojas en sus omóplatos. Changmin está completamene perdido, las manos aferrándose a la cintura de su novio mientras él arremete con abandono, empujándolos a ambos a la cima.

Jaejoong envuelve sus dedos alrededor de su erección, y esto solo le toma unas cuantas descuidadas caricias para que él se libere con un grito del nombre de Changmin. Siente el líquido caliente derramarse sobre su abdomen y restregarse entre el cuerpo de su novio y él a medida que Changmin empuja más de cerca, hundiendo su nariz en la curvatura del cuello del más bajo mientras se abre camino hacia su clímax, los muros constriñéndose a su alrededor.
Jaejoong tira de Changmin para mirarlo a la cara. Él hunde un pie en su baja espalda y le apremia, susurrándole suavemente en el oído, entrecortadas palabras por embestidas y quebradas por aireados gemidos y jadeos. Frota sus brazos sobre los hombros de Changmin porque por mucho que le encante cuanto puede durar, está quedando exhausto.

Tan pronto como Jaejoong escucha su propio nombre contra sus labios, cierra los ojos y siente a Changmin liberarse dentro de él. Aprisiona las piernas alrededor de su cintura y lo jala imposiblemente más cerca, no dejándolo salirse hasta que haya totalmente terminado. A Jaejoong le encanta la sensación de Changmin llenándolo – no está seguro de cómo describirla además de absolutamente maravillosa.

Changmin deja escapar un sonido ronco un torrente de besos por toda la madíbula de su novio. Envuelve entre sus brazos al cuerpo más pequeño y rueda sobre ellos debido a que no puede sostenerse más.

Sentado encima, Jaejoong separa las piernas y se alza apartándose de él, dándole a Changmin una vista completa del lío sobre sus vientres y entre sus piernas. Con una sonrisa satisfecha se inclina hacia delante y presiona sus labios hinchados. Y así es como permanecen por un rato más largo, besándose y pasando sus dedos cada uno por el cabello del otro y sobre piel sudorosa. Hasta que Jaejoong rueda hacia su lado y ellos se recuestan en la cama, cara a cara.

Changmin besa la punta de la nariz de su amante y escucha un murmullo. Se acurruca de cerca y frunce el ceño cuando se percata de que una de las palabras que sale de los labios de Jaejoong es el exnovio.

“¿Qué pasa con Yunho?” Changmin odia cómo la atmósfera se ha arruinado.

“¿Sabes por qué él y yo rompimos?” Changmin no dice nada, en lugar de eso escucha la respiración constante de Jaejoong y las siguientes palabras, “Dije tu nombre en medio del sexo.”

Changmin abre los ojos y se sienta, mirándolo fijamente mientras Jaejoong trata de esconderse. “¿Qué?”

“Yo solo estaba pensando en ti, ¿okay? Y eso fue solo, no lo sé, estaba distraído cuando Yunho me besaba y solo sucedió.” Jaejoong habla efusivamente, ocultando su rostro tras sus manos.

“…Eso no solo sucede.” Changmin sonríe abiertamente, quitando las manos de su cara. Y mientras él está intando liberarse retorciéndose, Changmin se sienta encima de él y le sonríe con suficiencia. Sonrie aún más ampliamente al sentir que Jaejoong está comenzando a ponerse duro de nuevo, puede sentirlo al interior de su muslo. “Yo te gustaba.”

Jaejoong se le queda mirando hacia arriba. “Nunca debí haberte contado.”

Changmin se inclina hacia delante, besando todos sus gemidos al tiempo que junta sus caderas sinuosamente. Ignora las protestas de Jaejoong de tener trabajo en la mañana, y alza las piernas de Jaejoong por encima de sus hombros.

“Changminnie…”

“Me aseguraré de que estés levantado a tiempo.” Changmin lame el oído de Jaejoong, embistiendo sus caderas otra vez.

***

Jaejoong despierta por la mañana con los labios de Changmin contra su muslo. Gruñe y pasa sus dedos a través de desordenados mechones castaños, traspasando a tirones un nudo o dos. Suspira cuando los besos se tornan más húmedos alrededor del hueso de su cadera, labios viajando más y más abajo, una voz ronca pasa rozando sus oídos.

“¿Qué dijiste, Minnie?”

“Dije que son las ocho y veintitrés. Seguiste durmiendo aún después de la alarma y el tiempo de repetición.”

Jaejoong se sienta tan rápido que no está seguro de qué le duele más, si la cabeza o su baja espalda. Se queda mirado la hora hasta que los números cambian, y voltea para ver que la cabeza de Changmin ya no está entre sus piernas. Es levantado con un beso de buenos días, y entonces hace a Changmin a un lado para así poder salir de la cama.

Changmin se ríe de él cuando sus pasos tambalean.

“Cierra la boca,” Jaejoong saca la lengua por encima del hombro y corre a tomar una ducha.

Cuando sale sintiéndose mejor y limpio, Changmin está inconsciente sobre la cama.

“Ah, ¿qué voy a hacer contigo?” Reflexiona, inclinándose por encima para besar a su amante en la frente. Y justo antes de irse, pone una nota que dice que es más que bienvenido a quedarse, a tomar algo del refrigerador y si quiere, puede llevarse la llave de repuesto que está colgada cerca a la puerta principal. La dorada que no está en el lanyard.

***

Es miércoles, así que Jaejoong tiene esta clase por la mañana y luego dos por la tarde. Le habría encantado volver a casa y ver a Changmin entre clases, pero con los parciales acercándose, tiene montones de trabajos que calificar y montones de estudiantes viniendo a su oficina para hacer preguntas. Hasta Yoochun se pasa por ahí cerca de las dos, principalmente para burlarse del aura brillante que Jaejoong ha estado emitiendo todo el día, suponiendo que las cosas iban bien entre su novio y él. A Yoochun se le entregó una pila de trabajos que corregir y a continuación fue echado.

Changmin le envió un mensaje de texto por ese tiempo, bastardo perezoso probablemente había dormido hasta esa hora, también, diciendo que tenía clases a las 7:30pm y después de eso mañana tiene una clase a las 3pm. Pero el viernes estará libre, y hay un guiño en el mensaje. Jaejoong voltea los ojos y no se molesta en responder.

Cuando llega a casa son casi las 9:30pm, y él que incluso había soltado a su clase veinte minutos antes para poder ir a casa. La clase de Changmin hace mucho que había terminado, así que Jaejoong no puede evitar sentirse un poco molesto al encontrar su apartamento vacío. No obstante, sonríe al ver que la llave de repuesto se ha ido y las sábanas de la cama están en la secadora.

Conforme se acercan las 10pm Jaejoong encuentra una nota diciendo que hay pizza en el horno. Toma una rebanada y la calienta, bien sentado en la encimera con una lata de gaseosa naranja por el muslo. Se sienta allí por un rato, jugando con su teléfono hasta que el sonido de la puerta principal abriéndose puede ser escuchado. Changmin lo llama, y él responde, “Creo que la pizza de Domino es mejor.”

Changmin se queda parado en la entrada, una mochila repleta en la mano y una más pequeña al hombro. “Seee, pero son demasiado caras.”

Jaejoong hace un gesto con el codo. “¿Qué es todo esto?”

“Mis cosas, voy a pasar unas cuantas noches aquí.”

Jaejoong se ríe y baja la gaseosa otra vez. “Sabes, invitarte a ti mismo es descortés.”

“Tú fuiste el que me dijo donde estaba la llave.” Changmin resopla, dejando caer todas sus cosas al suelo. Jaejoong oye el familiar sonido de libros golpeando el piso embaldosado, y hace un gesto para que Changmin se acerque. “Cuando le dije a mi compañero de cuarto que iba a pasar unas cuantas noches fuera, se puso todo emocionado y dijo que invitaría a su novia.”

“Ah,” Jaejoong asiente, pasando un brazo alrededor de su novio y ofreciendo un bocado de la pizza. “Así que no quieres regresar, ya te capto.”

Changmin suspira y envuelve entre sus brazos el talle de Jaejoong, ignorando sus protestas, “Minnie-ah, no quiero dejar pizza en tu cabello.” Él permanece allí, relajado sobre el hombro de Jaejoong mientras el mayor acaba su cena. Changmin deja que su mente vuele, la deja examinar entre viejas memorias y memorias de la noche anterior. Piensa en la universidad, piensa en su posición como alumno matriculado a tiempo completo y el trabajo de Jaejoong como profesor. Hay una diferencia entre la secundaria y la universidad – a pesar de la obvia él está pensando en las normas y reglamentos y talvez, solo talvez, su relación debería estar bien. De otro modo, “¿Debería trasladarme?”

Jaejoong escupe su bebida, tratando con todas sus fuerzas de no hacerlo por toda la espalda de Changmin.

“Nadie aprobará nuestra relación.”

Esto silencia al profesor. Se sienta allí sobre la encimera, envuelto por su amante y fija su mirada ausente en la pared. “Ya se nos ocurrirá algo. No creo que tengamos que preocuparnos por eso.”

Changmin asiente y mordisquea el lóbulo de la oreja de Jaejoong como un conejito. “De acuerdo, ya que con mis calificaciones puedo entrar a cualquier lugar.”

Jaejoong voltearía los ojos si no los tuviera cerrados por el placer que le causan los labios de Changmin contra el oído. No puede importarle menos hacer algún tipo de comentario para el engreído de su novio que acaba de decir. Se desliza más cerca al filo de la encimera y hunde su rostro en la curva del cuello de Changmin, succionando por toda su piel. Sonríe cuando Changmin gime y estrecha su agarre.

“Bueno, ¿a dónde vas?”

“A tus pantalones. De nuevo.” Changmin replica, haciendo reír a su amante sobre su hombro.

“Hablo en serio,”

“Yo también, quítatelos.”

Jaejoong se aparta y encuentra la mirada de Changmin. “Minnie-ah…”

“No tenemos que preocuparnos tanto, lo prometo. Les conté a mis padres sobre nuestra relación, por ellos está bien.” Changmin le da un suave beso. “Ahora, baja de la encimera y fuera de tus pantalones.”

Jaejoong parpadea y trata de mantener la distancia entre ellos. “Mierda, ¿ya les dijiste a tus padres? ¿Ellos siquiera me recuerdan?”

“Por supuesto que te recuerdan. Dijeron que vayamos a cenar durante las vacaciones.” Changmin lo besa de nuevo, esperando poder distraerlo. Se siente victorioso cuando Jaejoong finalmente le devuelve el beso y parece reticente cuando se separan.

Changmin tira de su novio hasta sus brazos, y Jaejoong chilla y se apega a Changmin mientras es arrancado de la encimera y llevado al dormitario. Se ríe y besa su frente, aferrándose al más alto al tiempo que enciende las luces de una patada conforme ingresan a la habitación.

“No te preocupes por cerrar la puerta,” Jaejoong baja el cierre de sus pantalones. “O apagar la luz,”

“Lo que usted diga, profesor,” Changmin entrechoca sus labios de regreso y se queja cuando es apartado de un empujón.

“Ya no se te permite llamarme así en público.”

Con una sonrisa perpleja, Changmin decide seguirle el juego a su novio. “¿Oh? ¿Por qué?”

“Me llamas profesor y la primera cosa en la que voy a pensar es en ti, desnudo… y sudoroso…” Jaejoong le sigue, lamiéndose los labios.

“No deberías haberme dicho eso,” Changmin suelta una risita mientras se recuesta de vuelta. Ahora no puede esperar para ver a Jaejoong en el campus.

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n/a: me tomó más de lo que pensaba escribir esto, y tiene 24 páginas de largo odm *o*
nunca he aceptado una petición de fic antes, en realidad, nunca nadie me lo había pedido así que estoy nerviosa de escuchar cómo salió

...e incluso aunque sé que jaejoong nunca se topará con mi LJ, feliz cumpleaños bby :3

Te amo incluso, cuando te odio - Cap. 19

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Nadar contra corriente


No tenía planeado realizar ningún viaje hasta su luna de miel, sin embargo se sentía tan agobiada y tan insegura ante su próxima boda que no pudo soportar la presión y el stress, y usando la excusa de comprar su vestido compro un boleto de avión a Paris.

—Lo prometiste Chagmin, tu dijiste que viajaríamos a Paris aunque fuera solo por unos días.
—Lo sé pero no tengo el dinero para realizar las reservaciones y no quiero pedirle dinero a tus padres, no sabiendo lo mucho que me detestan.
—Pero…—no pudiendo callar mas— Minho me dijo que tenías mucho dinero en la cuenta de la empresa ¿por qué no puedes usarlo en nuestra boda?
—Minho no debió decirte nada— murmuro.
—Lo hizo porque yo le pregunte…
—No hay dinero en la empresa.
—Minho dijo que era mucho dinero ¿Hiciste inversiones? ¿No pudiste usar al menos la mitad de ese dinero para nuestra boda?
—Ese dinero no era mío…—pensativo—ese dinero era de…
—Basta— grito— no quiero escuchar más— sollozando— solo espero que después de nuestra boda, ese fantasma no aparezca más en nuestras conversaciones.

La única oportunidad que tuvo de estar en Paris fue cuando se graduó, justo antes de que empezara la universidad, su padre le regalo el viaje para ella y para sus amigas. Se había prometido a sí misma no volver sola a Paris porque quería estar junto a su persona especial en la ciudad del amor.

Desde que se comprometió había pensado tantas veces en su luna de miel en esa ciudad que ahora que había llegado sola, solo pudo llorar casi toda la noche en su habitación de hotel. No quería hacerlo, no quería viajar ella sola a Paris pero había momentos donde sentía que Chagmin ya no la amaba y esta vez por mas intentos que hizo no pudo eliminar las nubes negras que se cernían sobre su relación y solo pudo huir, necesitaba distraerse, olvidarse y si fuera necesario engañarse para poder seguir adelante con su matrimonio.

Su viaje fue tan repentino que no pudo realizar reservaciones y termino quedándose en el mismo hotel donde se había alojado con sus amigas; el Timhotel de Louvre, uno de los hoteles más caros del lugar.

Ella ya había escogido el vestido que quería para su boda, tenía pensado pedir que lo enviaran a Corea con sus medidas exactas por lo que no era necesario el viaje sin embargo luego de descansar y ver las calles de Paris desde su habitación se sintió animada y lista para seguir planeando su boda y lo principal ahora era ir a probarse su vestido y comprarlo.

Luego de desayunar, camino hasta la boutique Pronuptia que estaba a solo unas cuadras de su hotel, estaba tan emocionada que todo rastro de tristeza fue eliminado de su rostro para ser reemplazado por una enorme sonrisa.

Al entrar al lugar se sintió conmovida por todos los hermosos vestidos que la rodeaban, con la ayuda de los encargados fue probándose vestido tras vestido porque a pesar de que ya tenía uno en mente de todas maneras verse modelando frente al espejo uno a uno esos vestidos la hacía sentirse especial, y que ya no faltaba nada para casarse con el amor de su vida. Cuando llegaron a la colección Mademoiselle  Amour no pudo evitar derramar lágrimas porque casi de inmediato pudo ver el vestido que quería usar en su boda.

—Este vestido es el Melle Elodie— dijo la persona que le ayudaba a probarse el vestido— si le hacemos unos mínimos retoques el vestido le quedara perfecto.

El vestido se caracterizaba por un escote en corazón, se ceñía muy bien amoldándose a su cuerpo, mostrando su esbelta cintura, la caída del vestido era como el de una princesa y tenía una larga cola de uno cinco metros.

—Es hermoso— dijo ella limpiándose las lágrimas— este es el vestido que yo quiero.

Al escuchar el precio sus emociones la traicionaron y por su rostro surco un rastro de preocupación y tristeza, intento tranquilizarse y calmar el llanto pero le fue muy difícil fingir indiferencia. Mientras se cambiaba el vestido, llamo a sus padres para suplicarles que le enviaran dinero pero sus padres se negaron tajantemente porque nunca estuvieron de acuerdo del todo con ese matrimonio y antes de colgarle le recordaron algo que ella ya había escuchado alguna vez  “si vas a casarte con un pobretón debes ir a acostumbrándote a tu nueva posición económica”.

Con el dinero que tenía no le alcanzaba para comprarse ningún vestido en ese lugar, había estado tan abstraída durante su viaje que se había gastado más de la mitad de su presupuesto solo en el hotel donde se alojaba y en los boletos de avión, por lo que tuvo que devolver el vestido y con las cuentas bien hechas y el presupuesto definido tuvo que buscar su vestido en otras tiendas de novia.

Intento animarse repitiéndose constantemente que lo importante era que iba a casarse con Chagmin, el hombre que amaba, y que eso era lo único importante; pero cada vez se sentía más apesadumbrada, solo le quedaban dos lugares a donde ir y se sentía tan cansada física y emocionalmente de ver vestidos, de probárselos una y otra vez para decepcionarse por pequeños defectos o por la enorme cantidad del precio.

Solo faltaban unas horas para que el sol se ocultara y a pesar de haberse paseado por las mejores boutiques de Paris; Pronovias, Diamant Blac, Nana Couture, Arodoky Rime y Rosa clara no fue capaz de encontrar un vestido que le gustara y que se adaptara a su presupuesto.

Se sentía tan desanimada que incluso el hambre parecía no aparecer porque a pesar de los deliciosos olores que salían de los restaurantes mientras caminaba su estómago no gruño ni una sola vez, camino despacio casi sin darse cuenta y sin ver a donde iba porque así era como se sentía con respecto a su flamante vestido, se sentía perdida e incapaz de encontrar el adecuado para ella.

Camino por lo que a ella le parecieron cuadras y cuadras hasta que llego a una plaza que recordaba haber visto cuando paseaba con sus amigas, recordó su risa de aquellos tiempos y eso solo añadió más nostalgia y pesadumbre a su situación emocional; se sentó en la fuente cerro los ojos, se recostó en la gárgola que adornaba la fuente y suspiro de tristeza.

Abrió los ojos, busco su celular y mientras lo observaba pensaba si le había pasado algo Chagmin y por eso no le había llamado en todo el día, sin poder reprimirse marco su número, en estos momentos necesitaba escuchar su voz más que nada. Estaba tan distraída que no se percató que alguien estaba muy cerca de ella, cuando intento llamar una vez más a Chagmin, sintió una mano arranchándole el celular de las manos y empujándola dentro de la fuente.

Ya que estaba sentada muy cerca de la gárgola; se golpeó la cabeza al caer, se rasguño el rostro porque no pudo reaccionar a tiempo para protegerse con los brazos, su zapato se engancho en algún lado lo cual provoco que sufriera un esguince en el pie izquierdo además de moretones y rasguños. Su vestido estaba empapado y se había rasgado en la parte delantera, su cabellera escurría agua roja por la herida que tenía en la cabeza y su maquillaje se vio arruinado por las lágrimas que no paraban de salir de sus ojos.

Cuando ella salió de la fuente luego de estar sentada un largo rato en el agua, sus lágrimas habían cesado un poco, su cuerpo ya no estaba tan adolorido sin embargo permaneció en el mismo lugar, se sentó y no se movió durante mucho tiempo

En el estado deplorable en el que se encontraba se sentía mal de solo pensar en caminar unos cuantos metros para poder abordar un taxi, el sol había secado parte de su ropa humedeciéndola pero ya estaba menguado y dentro de poco desaparecería dándole paso a la noche y aunque a ella parecía no interesarle a su cuerpo si porque no dejaba de tiritar por el frio.

— ¿Estas bien?

Se escuchó una voz fuerte y masculina, ella giro el rostro siguiendo la voz y aquellos ojos negros la sedujeron en el primer instante.

El chico que estaba a su lado era alto, con el cabello rubio y tenía el porte de un modelo, se podía ver su cuerpo musculoso a través de la camiseta que moldeaba su figura; le vio quitarse la chaqueta para ponerlo sobre sus hombros y cubrirla como si se tratara de una capa.

— ¿Estas bien? —volvió a pronunciar el desconocido en inglés.

Ella afirmo con la cabeza nerviosa, jugando con sus dedos

— ¿Eres coreana, no es así? — pregunto pensando que ella no sabía hablar inglés.
—Siiii— dijo ella suspirando— ¿Cc-como lo sabe?
—No hay bellezas tan lindas como en mi país— dijo el sonriendo.

Ella se ruborizo un poco y trato de sonreír

— ¿Quiere que le pida un taxi? — pregunto el desconocido viendo su situación.
—Si por favor—susurro ahogando el llanto en su garganta y las lágrimas que nuevamente corrían por su rostro.
—Venga, caminemos para llegar a la pista— ayudándole a levantarse.
—Me duele— levantando el pie debido al dolor y mostrando su zapato destruido.
—Deberíamos ir primero al hospital creo que estas más lastimada de lo que aparentas.
—No— chillo ella pensando en los gastos que eso acarrearía— no me gustan los hospitales, solo necesito el taxi ya me las arreglare luego— limpiándose las lágrimas.
—Como podría dejarla ir en ese estado— cargándola en brazos.
— ¿Q-Que hace?— alarmada.
—Tenemos que evitar que su tobillo se inflame más.
— ¿P-Pero a dónde vamos?
—A un lugar donde pueden ayudarte, no está muy lejos de aquí, así que solo debes ocultar el rostro y fingir que estas desmayada y que tu novio está resguardándote— sonriendo.
—No es necesario…so-so-solo necesito ir a mi hotel, me basta con el taxi.
—Te llevo entonces— caminando hacia un porche rojo estacionado a unos metros del lugar.
—Y-yo solo necesito el taxi por favor— suplico con la voz rota y las mejillas mojadas por sus lágrimas.
—No es una molestia para mí, este tipo de situaciones le puede ocurrir a cualquiera, no se desanime por la situación, yo solo quiero ayudarla— acomodándola en el asiento del copiloto y abrochándole el cinturón.

Minutos después se estacionaron en una de las tiendas más costosas del lugar Jay Ahr, ella lo sabía porque hace tiempo solía pedir sus vestidos y algunos accesorios en esta tienda; ella se sintió muy avergonzada, no quería entrar en ese estado al lugar, se veía fea y sucia.

—Quiero ir a mi casa— reclamo aun llorosa.
—No voy a dejar que te vayas a tu cuarto de hotel a llorar porque eres demasiado hermosa para desperdiciar una noche en Paris de esa manera.
—Por favor yo solo quiero…lo único que necesito es llegar a mi hotel.
—Déjame ayudarte…después si quieres ir a tu hotel, yo te llevo pero ahora solo déjate llevar por mí.

Se vio cargada en los brazos de ese desconocido nuevamente pero solo podía sentir cansancio y frustración por estar inmersa en esta situación a pesar de que el chico era guapo ninguna otra idea rondo por su mente cuando entraba a la boutique junto a él.

—Hola Jay— pronuncio el desconocido al entrar al lugar.
—Hola Jaejoong— dijo el dueño de la tienda— ¿Cómo así me visitas? ¿Cómo has estado? ¿Cómo está Su? ¿Su, vino contigo? — completamente emocionado, como si no hubiera nadie más con su visita.
—Su, te envía muchos saludos por supuesto, me pidió que te dijera que puedes llamarle para cualquier otro evento que él va estar presente para ti allí.
—Qué bueno— saltando de felicidad— voy a llamarlo de inmediato— retirándose.
—Es-espera— casi grito— podrías hacerme un favor— bajando la voz.
—Por supuesto, mis empleadas se encargaran de ti, Delphine por favor dale todo lo que pida.
—Claro señor.

El dueño desapareció por una de las puertas del lugar con el celular en la mano olvidándose de todos los presentes en su local.

—Dirijan a mi amiga al despacho de Jay para que pueda darse una ducha.
—Bien, algo más que desee señor
—Me gustaría que escojan un atuendo sobrio pero muy elegante para ella, ¿es posible que arreglen su ropa aquí?
—No señor pero podemos mandar la ropa a la tintorería y si nos brinda la dirección de la señorita se lo van enviar después.
—Bien por ahora encárguense de lo primero antes de que mi amiga se resfrié.

Guiada por la empleadas llego a un pequeño baño donde pudo relajarse unos minutos en la ducha, deseaba estar en su habitación de hotel para ponerse la bata, dormir en su habitación y olvidarse de este tormentoso día.

Salió casi de inmediato del lugar porque no se sentía cómoda recibiendo favores de personas que no conocía, las empleadas del lugar se aglomeraron cerca de ella y entre cuchicheos la llevaron tras vestidores, donde después de evaluar cómo le quedarían varias prendas le dieron un atuendo que le fascino, era realmente hermoso y en ella aún mejor, era un vestido al que ella era incapaz de decirle que no.

Las empleadas le arreglaron el cabello y la maquillaron un poco mientras curaban lo rasguños de su rostro, sus brazos y piernas también fueron tratados pero su pie aún le dolía por el esguince; las empleadas no se dieron cuenta de la situación y combinaron el vestido con unos zapatos de tacón para que ella se viera glamurosa. Ella no pudo negarse y no por los preciosos zapatos sino porque le estaban haciendo un favor y se sentía mal de solo pensar en quejarse.

Salió de los vestidores y trato de caminar normal fingiendo que no había dolor en su tobillo pero no lo consiguió por que el dolor se incrementaba con cada paso y su rostro se compungía de dolor a pesar de que intentaba forzar una sonrisa en su rostro. Jaejoong se dio cuenta de su dolor porque logro llegar a ella justo para tomarle de la cintura antes de que cayera por el tropiezo que acababa de tener.

— ¿Estas bien?— volvió a susurrar.
—Sí, creo que…es solo que estos zapatos…— murmuro.
—Ummm…señorita Delphine por favor busque unos zapatos sin tacones— solicito
—No es necesario, yo puedo ir a mi hotel así, no hay necesidad de incomodar a nadie— moviendo los brazos.

Poco después ella estaba sentada cerca de la vitrina y Jaejoong probaba los zapatos en su pie, como si de cenicienta se tratara, ella se sintió perturbada al ver a un hombre que no era su novio arrodillado delante de ella como si estuviera pidiéndole en matrimonio.

—Que lindas manos tienes— dijo tocándole la mano izquierda con los dedos.

Y entonces ella se dio cuenta que no llevaba su anillo; el precioso anillo que le había dado Chagmin cuando le propuso matrimonio no estaba más en su dedo, su expresión se tornó sombría y preocupada y olvidándose del dolor corrió por toda la tienda buscando su anillo. Finalmente lo encontró en la ducha, al parecer se le había caído mientras se jabonaba el cuerpo.

—¿Qué paso? — pregunto el desconocido desconcertado.
—Pensé que lo había perdido— tocando el anillo con sus dedos en el puño de la mano derecha.
— ¿Y que es lo que perdiste?
—Mi anillo, mi anillo de…

Y entonces ella se vio incapaz de responder correctamente, no sabía exactamente porque lo hacía, no sabía porque no fue capaz de decirle la verdad porque para cuando reacciono ya habían salido de su boca puras mentiras “mi anillo de familia, es un regalo de mi abuela, es muy preciado para mi”

—Qué bueno que pudiste encontrarlo, no me hubiera sentido bien si hubieras perdido algo tan valioso por mi capricho de traerte aquí.
—No, yo agradezco que me hubieras traído, tenías razón si me hubiera ido a mi hotel en estos momentos estaría enloqueciendo por la soledad.
—Me agrada haber podido ayudarte de verdad
— ¿Y qué planes para la noche?— dijo sonriendo nerviosamente.
—No lo se
—Yo pensé que te traías algo entre manos, cuando insististe tanto en traerme aquí.
—Solo quería hacerte sentir bien, pero si quieres me encantaría que me acompañes a tomar un café.
—Creo que en esta ocasión unas copas estarían mejor.
—Pero antes déjame darte un pequeño obsequio— sacando un precioso collar e intentando ponérselo.
—No, yo no puedo aceptar eso, es demasiado.
—No es nada para mí.
—Ya veo, pero para mí es demasiado por favor no me hagas sentir más agobiada de lo que ya me siento.
—Está bien, aceptare ese no por ahora pero no esperes que no insista.
—Si volvemos a vernos tal vez acepte.
—Que bien porque pienso cruzarme contigo cada día de mi vida.
—Acaso estas coqueteándome
— ¿Y no puedo hacer eso?
—Claro que…— pensando en Chagmin.
—Oh…yo lo siento, debí imaginar que una mujer tan hermosa como tú, ya tenía a alguien.
—No, no es eso, yo estoy soltera.
—Entonces vamos por unos tragos para celebrar nuestra soltería—encaminándose hacia la puerta.
—Sabes algo…— sonriendo— a mí me dijeron que no debo salir con desconocidos, no crees que debería saber tu nombre o al menos tu interesarte por el mío.
—Que descortesía la mía— regresando sus pasos y tomándole de la mano— soy Kim Jaejoong.
—Yo soy Young Mi— cogiéndole la mano y levantándose.

Caminaron unas cuantas cuadras con Jaejoong sosteniéndole del brazo y ayudándole a caminar, adentrándose en el primer bar que encontraron Le Carrousel, tenían tanto en común que hablaron por horas y horas en el bar mientras se embriagaban; conversaron entre risas y susurrándose cosas mientras bebían tragos.

Muy de amanecida Jaejoong ingreso a su apartamento con Min Young en los brazos, la dejo en la habitación de huéspedes y se dispuso a cocinar, estaba cansado sin embargo no podía dormir sin comer algo porque si no su estómago le molestaría todo el día por haber bebido tanto, se quitó la camisa que estaba embarrada por vómito y se puso a cocinar.

Estaba terminando de preparar sopa de pollo con arroz, cuando escucho mucho ruido proveniente de la habitación de huéspedes, pero estaba tan cansado que solo continúo con lo que estaba haciendo.

Ella se había despertado al sentir el aroma de la sopa y al ver a Jaejoong con el torso desnudo aún con todas las copas de alcohol que tenía, le pareció ver a Chagmin en su lugar y por ello regreso a la habitación y luego de rebuscar en el armario, se desnudó y salió solo con una camisa sobre su cuerpo. Camino tambaleándose hasta llegar a Jaejoong, le abrazo por la espalda y aspiro su aroma que la embriago por completo.

—Eres hermoso— susurro, mientras le besaba el cuello delicadamente.
—Tu más— liberándose del abrazo y besándole delicadamente en la frente.
—Prueba esto dándole de comer con la cuchara ¿Qué tal está?
—Esta delicioso— acercándose más para ver lo que hacía.
—Porque no te vas a duchar  mientras termino de cocinar.
— ¿No quieres acompañarme?
—Me gustaría— viéndole muy fijamente— pero prefiero consentirte; recuerdo que dijiste que no habías comido nada mientras bebías.
—Yo quiero quedarme contigo, no puedo— pasando deliberadamente sus manos por el torso de Jaejoong.
—No, tienes que bañarte, vamos…yo debo estar pendiente de la cocina— llevándola a su habitación.
—Está bien— grito fastidiada— haz lo que quieras…voy a ducharme ven si te animas o si puedes— cerrando la puerta con fuerza.

Min Young intento dirigirse a la ducha pero tenía tanto sueño que solo termino durmiendo tumbada en el piso muy cerca del baño. Después de comer Jaejoong se dio una larga ducha y antes de dormir fue a la habitación de Min Young, la cargo en brazos y la arropo en la cama, ella se acomodó y susurro frases inentendibles.


[…]


Sintió el aroma de su comida favorita venir de alguna parte, abrió los ojos y sin despertarse del todo salió de su habitación siguiendo el aroma, cuando llego a la cocina y vio el lugar donde estaba y luego a Jaejoong, un grito escapo de su boca al darse cuenta que ella estaba casi desnuda.

— ¿Estas bien?— pregunto Jaejoong dejando de lado la cocina y aproximándose hacia ella.
—No te acerques, no lo hagas— tratando de cubrirse el cuerpo con las manos.
—Solo quiero saber si estás bien
—No, aléjate, no me veas así ¿q-q-que me hiciste? —consternada.
—Nada, no pasó nada— cubriéndose los ojos— no estoy viendo porque no entras a la habitación, te cambias y luego hablamos con calma.

Regreso a la habitación; busco en el closet, encontró ropa limpia, se bañó y salió para hablar con Jaejoong.

— ¿Qué paso ayer? — susurro.
—Solo nos embriagamos y ya
—Lo sé pero no recuerdo nada…como llegamos o como termine casi desnuda en mi habitación.
—Bueno pedimos un taxi, yo dormí en mi habitación y te deje en la habitación de huéspedes, lo demás no sé.
—Pero yo— agarrándose la cabeza— ¿Por qué vinimos a tu apartamento?
—No pude averiguar tu dirección; porque no comes un poco, tu estomago no deja de gruñir, si descansas un poco seguro recordaras todo lo que paso ayer, yo prefiero que lo recuerdes por tu cuenta.

La comida olía y se veía delicioso cuando salió pero sus ánimos habían menguado un poco desde que se sentía tonta por no ser capaz de recordar lo que había hecho esa noche, estaba tan distraída tratando de recordar que no fue capaz de probar bocado alguno.

— ¿Ya se enfrió tu plato? ¿Quieres que lo caliente? —tocándole suavemente el hombro.
—Ehhhh…— no, no es necesario— dándose cuenta de la situación.
—Te siento muy tensa ¿estás bien?
—Si— dudando— no, la verdad es que no me siento bien…yo ayer, yo— pensativa.
—Continua— alentándola.
—Bueno es que yo quería saber— acalorándose por la ansiedad sin saber si preguntar o no— ¿Y- yo quería saber si estás seguro que no pasó nada entre nosotros?
—Claro que sí, yo tengo buena memoria, o eso creo— sonriendo.
—Entonces porque no quieres decirme que paso ayer— agachando la mirada.
—Creo que si no lo recuerdas sería mejor para ti.
— ¿Por qué? Acaso hice el ridículo
—No voy a decirte nada más— sonriendo— come, recobra fuerzas y luego intenta recordar si realmente quieres hacerlo— dándole de comer en la boca— deja de preocuparte, para mi sigues siendo la hermosa persona que conocí ayer solo que ahora sé que no debo dejarte beber demasiado— ahogando una carcajada.
—No te burles— sonrojándose—umm…esto esta delicioso, ¿acaso eres chef?
—No soy chef pero me halaga que te guste mi comida.
—Esta delicioso

Luego de comer y con Jaejoong aun a su lado descansando mientras ven una película, los recuerdos parecen aglomerarse en su cabeza.

“¿Qué diablos fue eso?” Susurra para sí misma cuando un vago recuerdo de ella arrastrándose tras alguien le impacta como un flashazo “Eso no pudo haber sucedido” piensa pasando sus manos por su rostro de manera desesperada pero las imágenes llegan a su mente unas tras otras cual torrentes de luz mostrándole una versión desastrosa de  sí misma.

—Es hora de irnos, ya has bebido demasiado.
—Pero si recién estamos empezando, no seas aburrido; este trago esta delicioso, sabes hace cuanto que no me tomo uno de estos…hace meses— gritando y alzando la copa— mi padre dijo— mostrando una expresión severa para simular como el— si vas a casarte con un pobre diablo, no cuentes con mi dinero, adiós tarjetas, adiós viajes— riendo en medio del llanto— y sabes que dije yo— golpeándose el pecho— no necesitamos tu dinero padre, porque nos basta tener amor…que absurdo— volvió a gritar— amor— riéndose de sí misma— y ese amor me ha hecho tan infeliz, puedes creer que mi novio no puede comprarme el vestido que yo quiero, el solo puede pensar en ese fantasma, tiene dinero pero no quiere compartirlo conmigo— sollozando— él dice que yo no mido el dinero— golpeando su vaso en la mesa— él no confía en mí y así quiere que nos casemos…

Se siente tan avergonzada al principio pero cuando recuerda lo que sucedió hace unas horas se siente desconcertada porque no puede creer que haya confundido a Chagmin tan fácilmente, cierra los ojos intentado recordar más de ella seduciendo a Jaejoong. Esta tan concentrada en recordar que no se da cuenta que el beso que está sintiendo no es un recuerdo sino que está sucediendo, abre los ojos impresionada pero al ver a Jaejoong con los ojos cerrados y sintiendo la calidez provenir se deja llevar y lo besa apasionadamente.

El beso termina con ambos jadeantes buscando oxígeno, ella recuerda a Chagmin, pero al mismo tiempo recuerda Paris y una idea absurda cruza su mente “puedo pasear en Paris con Jaejoong, puedo al menos disfrutar unos días apasionados en la ciudad del amor”, y guiada por esa idea decide olvidarse que está comprometida, al menos unos días.

La película avanza pero ninguno de los dos le presta atención porque no dejan de besarse y acurrucarse en el sillón; muy entrada la noche los besos se vuelven más pasionales y la piel de ambos empieza a arder por el constante roce de sus cuerpos y las caricias de sus manos.

—No te arrepentirás— susurra Jaejoong mordiéndole el lóbulo suavemente.
—No— dice ella jadeando.

Las caricias continúan, los besos cada vez se vuelven más asfixiantes y demandantes, él la sostiene por la cintura e intenta conducirla a su habitación, pero ella jadea y se resiste.

—Lo siento, no creo que pueda…yo no.
—Está bien— Jaejoong la consuela— yo te entiendo, imagino que a veces no es fácil dejar el pasado atrás.

Ella no entiende lo que él dice pero no se siente capaz de preguntar solo se retira a la habitación de huéspedes y no puede evitar llorar por lo que estaba a punto de hacer.

Chagmin seguía sin contestar el teléfono y ella no entendía el porqué, se había pasado toda la mañana intentando hablar y eso la deprimía aún más, cansada de la situación decidió dejar sus reservas a un lado y dejarse llevar por este amor fugaz en Paris.

Sí me tenías - Cap. 8

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SIEMPRE FUISTE SOLO TÚ


Yoochun esa noche lucía realmente patético y no era por la canción, que a decir verdad para sorpresa de nadie fue la mejor interpretación del dream concert, sino por su actuar en el bar al que fuimos a parar.


Sí, debo reconocer que yo necesitaba algo de alcohol en  mi cuerpo, después de tanto esfuerzo habíamos perdido la competencia. No pudimos vencer a Yunho y Jaejoong que finalmente se llevaron el viaje y ese premio en efectivo que había sido una sorpresa para todos.


Changmin era el más animado, él me consolaba diciendo que lo habíamos hecho bien. Que el 5to puesto, para un par de novatos como nosotros no estaba mal. Con Yoochun trató de hacer lo mismo, pero no lo consiguió, parecía que Park no tenía consuelo alguno.


Yoochun lucía ebrio y lloroso.


Quise consolarlo también, me apenaba verlo así, después de todo, yo también fui parte del público que se conmovió con su discurso de desamor.  Así que, me senté a su lado, tratando de quitarle ese vaso que traía en la mano.


Hey, Park, Park Yoochun…Si quieres podemos ir los tres a bailar…Hay un club cerca de aquí.


Claro, este lugar está algo aburrido. Estoy seguro que hoy podremos divertirnos, prometo no golpearte, solo no toques a mi novio.


Yoochun había sonreído cuando le quité el vaso que traía en sus manos.


Shim, de verdad eres gracioso.


¿Por qué?


Acabo de gritar a los cuatro vientos de que me han roto el corazón y tú sigues pensando que puedo quitarte el novio.


En ese momento, los tres soltamos una risa.


No tengo ánimo de bailar. Vayan ustedes, no me apoyan si siguen viéndome con lástima.


No es eso – Tuve que intervenir cuando vi que Yoochun pidió otro trago – es que de verdad nos resulta increíble verte así. Yoochun, si esa persona no supo valorar tus sentimientos tampoco puede darse el lujo de verte así.


Yo..yo…lo he evitado en tanto tiempo… Evité esto…pero... justo hoy no pude más…


La sonrisa de Yoochun se había borrado por culpa de las lágrimas porque parecía que cuando recordaba ese momento bochornoso sus ojos se nublaban por sí mismos.


¿Estás seguro que no hay alguna forma? Si lo amas tanto…


No pude hacer otra cosa que codear a Changmin ¿qué tenía en la cabeza? Mi novio se quejó susurrando que esa solo era una sugerencia. En ese instante, Yoochun había recibido el trago y lo bebió entero a pesar de mis advertencias.


No hay forma que alguien como Junsu pueda amar.


Y cuando dijo eso ambos nos quedamos sin habla.


¿De qué estás hablando? ¿Park, te gusta de verdad ese tipo? – Changmin no había podido llamarlo de otra forma porque de verdad sabía la clase de persona que era Junsu.


Yoo...siempre…siempre lo he amado


Cuando dijo eso Yoochun se echó a llorar un poco más, esas emociones eran impulsadas por todo el alcohol que tenía en la sangre.


¿En qué momento? Nosotros pensamos que ustedes se odiaban.


Nosotros…fuimos novios… hace un tiempo…cuando éramos incluso más jóvenes que ustedes. Junsu era perfecto hasta… que lo descubrí en la cama con mi hermano.


Entonces Yoochun tomó un tanto más, ahora del vaso de Changmin que hasta el momento estaba intacto.


Y lo dejé.


Porque ahora podía hacerme idea de su sufrimiento.


Y de la basura que era ese Kim Junsu.



~~~




Yunho no había parado de besar a Jaejoong desde que escuchó sus nombres como los flamantes ganadores del dream concert.


Yunho estaba contento, feliz, enamorado.


Sin embargo Jaejoong lucía nervioso y preocupado.


¿Algo anda mal? – Yunho había parado esa caminata que ambos estaban haciendo hasta el estacionamiento.


Yu…Yunho…No puedo borrar la imagen de…de.. Yoochun de mi mente.


¿Por qué?


Yunho incluso tomó de las manos a ese Jaejoong que se le había quebrado un poco la voz.


Me apena…yo…no sabía…no pensé que ambos concursarían hoy.


Lo sé, fue una sorpresa para todos.


Yunho, no sé si quiero el premio…Yo..ja..jamás hubiera...jamás hubiera querido que esto terminara así.  No…no hubiera podido competir con Junsu.


Jaejoog, tú no tienes nada que ver en esto….No deberías sentirte así.


Entonces Yunho lo abrazó para darle confianza porque le preocupaba verlo así. Él amaba mucho a Jaejoong, pero cuando todo se tornaba raro y misterioso  asustaba.


Porque no quería creer que los sentimientos de Jaejoong estén confundidos


 Porque parecía que Jaejoong se preocupaba más de la cuenta por ese chico Junsu.


Y dolía.


Dolía tanto pensar en que Jaejoong podía darse cuenta de eso y dejarlo.




~~~




¿Qué demonios haces aquí? Lárgate.


Pero cuando Junsu intentó cerrarle la puerta en la cara Yoochun había sido más fuerte. Entonces él no tuvo otra que dejarlo pasar y soportar verlo así, ebrio y lloroso.


Yoochun esa noche había tomado tanto que hasta había perdido la cordura y se había animado a ir a casa de ese ser que tanto detestaba, a pesar de que sus amigos lo habían dejado en su casa, él se las había ingeniado para salir de nuevo.


Yoo…vengo…vengo por mi parte. Por lo que acordamos.


¿Qué?


Dijiste…dijiste que serías mío si cantábamos juntos.


Los ojos de Junsu en ese instante se aguaron.


Lo odiaba, odiaba verlo.


Porque para Yoochun siempre la solución había sido visitarlo ebrio y sin argumentos coherentes.


Lárgate, no quiero verte.


¿Por qué lloras? ¿POR QUÉ LLORAS? DIME, MALDITA SEA ¿POR QUÉ?


Y Yoochun lo había encarado, mientras que Junsu luchaba por quitarse de encima ese cuerpo que lo había casi acorralado en la pared.


ESTÁS BORRACHO, VETE, DÉJAME TRANQUILO.


LLORAS, ¿LLORAS TÚ? MÍ...MÍRAME JUNSU, YO…YOO... SOY EL ÚNICO QUE TIENE DERECHO A LLORAR PORQUE NUEVAMENTE LO HICISTE…NUEVAMENTE TE BURLASTE DE MÍ…SO…SOLO QUERÍAS…USAR…USARME...E.


NO SERVISTE  DE NADA HOY…ESE IDIOTA DE JAEJOONG GANÓ Y TODO FUE TU CULPA…YOOCHUN, DÉJAME IR


NO...NO...NOO ENTIENDE, YO VINE POR LO MÍO, POR LO QUE SIEMPRE FUE MÍO PORQUE..PORQUE YO DEBERÍA ODIARTE PERO SOY UN IDIOTA


Entonces Junsu intentó sacudirse un tanto más, pero solo logró caer sobre ese sofá que sirvió para que Yoochun también se tirara encima y lo besara asquerosamente.


¡NO! YOOCHUN, SUÉLTAME, YAAA…VETE, DÉJAME.


En ese momento Yoochun se sentó sobre el cuerpo de Junsu y desabrochó sus pantalones frente a ese Junsu que intentaba salir de ese encierro.


¿Q..Qué ha...haces? MIS PADRES…MIS PADRES ESTÁN POR LLEGAR…YOO…YOOCHUN


Y Junsu se moría de miedo cuando lo vio abrirse el pantalón de esa forma tan desesperada porque sabía lo que Yoochun quería y también sabía que sus padres no vendrían esa noche, que lo habían dejado solo gracias a esa reunión en casa de sus tíos a la que se había opuesto a ir.


NO ME INTERESA, QUE VENGAN Y VEAN LA PUTA QUE TIENE COMO HIJO.


Yoochun había atacado el cuello de Junsu mordiéndolo y chupándolo, queriendo dejar todas las huellas posibles porque él sabía que sería la primera y última noche a su lado.


A pesar de que lo amara tanto, Yoochun sabía que nunca más podría volver a tenerlo así.


En cambio Junsu no pensaba en nada, él solo se retorcía intentando sacarse ese cuerpo más pesado que el suyo.


Junsu lo golpeaba, pataleaba, gritaba, pero parecía imposible ir contra la fuerza de Yoochun


¡¡¡MANTENTE QUIETO!!!


Y lo había abofeteado


Después de eso, Junsu había llorado más y empezó a temblar cuando Yoochun le arrancó esa sudadera que traía puesta rompiéndola desesperado tan solo para chupar esos botones rosados.



YOO...YOOCHUN…BASTA…BASTA…NO LO HAGAS POR...POR FAVOR…


Junsu no paraba de llorar, pero parecía que Yoochun no tenía ninguna intención cuando le tomó del cabello y lo hizo mirarle al rostro para hablarle.


¿AHORA PIDES POR FAVOR? SIEMPRE YO FUI EL IDIOTA Y NUNCA ME HICISTE CASO.


LO…LO...SIENTO, POR FAVOR, NO…NO…LO HAGAS, YO NO…NO…. PUEDO.


NO ME HAGAS REÍR… ¿NO PUEDES? PERO SI TÚ ERES LA PUTA DE LA UNIVERSIDAD…ESTA NOCHE ME VOY A COBRAR TODA LA MIERDA QUE HE PASADO POR TU CULPA. ¿SABES QUE EN MIS PESADILLAS TE VEO TIRARTE A MI HERMANO? EHHH ¿LO SABES?


Y le volvió a pegar haciendo  que la palma de su mano hasta le doliera porque estaba furioso de verlo así.


Odiaba que se haga el inocente ahí llorando desesperado porque lo dejara ir y gritando por ayuda.


Yoochun estaba harto así que lo llevó de los pelos hacia su habitación y lo tiró sobre esas sábanas blancas. Junsu intentó escapar, pero Yoochun lo había detenido de la cintura y lo había hecho caer nuevamente para sentarse sobre él y golpearlo nuevamente.


Lo necesitaba menos escandaloso.


DIOS...YOO...OOCHUN YOOCHUN…TE LO SUPLICO, POR FAVOR, DÉJAME, YO NO PUEDO ESTAR CON NADIE... TE LO SUPLICO.


Pero el llanto y los ruegos de Junsu habían sido en vano porque Yoochun no tuvo reparos en esta ocasión de quitarle el short y su bóxer que eran en ese momento lo único que lo cubría.


Yoochun se volvió como un loco cuando lo vio desnudo.


Junsu era precioso.


YOOCHUN, CRÉEME POR FAVOR, NO ME PUEDES  HACER ESTO…YO…YO…TE AMO, PERO SI LO HACES, YOOCHUN…YOOCHUN…


Y Yoochun en ese momento lo había obligado a hacer eso tan asqueroso.


VAMOS BEBÉ, TRÁGALO.


Junsu solo derramaba lágrimas siguiendo ese ritmo que él mismo Yoochun imponía cuando le tomó del cabello.


Yoochun había gemido ronco porque sintió la lengua de Junsu tocarlo ahí,


Y solo él sabía por cuanto tiempo había deseado que eso pasara.


Así que no pudo soportarlo más y separó sus piernas, el menor en un intento desesperado lo tomó del rostro lloroso. Sabía que Yoochun lo iba a violar.


NO...NO...LO HAGAS, TE LO SUPLICO. YO, YO…NUNCA LE HE PERTENECIDO A NADIE…SIEMPRE FUISTE SOLO TÚ.


Entonces Yoochun también lloró un poco más.


Porque solo Dios sabía cuánto deseaba que esas palabras fueras ciertas.


YO…TE AMO TANTO…PERO…NO…NO PUEDO CREERTE.


En ese momento Yoochun atacó de una forma salvaje el cuello de Junsu, mordiéndolo y sacudiéndose sobre él. Junsu gritó desesperado.


Era horrible.


Yoochun había entrado en él, así, sin ninguna preparación, sin verlo, sin caricias, sin amor.


Yoochun lo sintió tan estrecho que era delicioso, por lo que no paró de embestir fuerte, gimiendo rudo y mordiendo un tanto la piel que veía.


Junsu, por su parte, no paró de gritar y pedir ayuda, porque sentía que se desgarraba, porque no estaba acostumbrado, porque él nunca lo había hecho y eso era como una pesadilla. Pero era inútil gritar y retorcerse porque Yoochun era más brusco al pasar los minutos.


Y lo peor que pudo hacer fue voltearlo y darle así. Sin siquiera tener el valor de ver sus lágrimas caer.


Yoochun estaba fuera de sí.


Mientras que Junsu estaba rendido, cansado, dolido…Deseando que el tiempo pase rápido, esperando que Yoochun se aburriera y se vaya.


Pero eso no había pasado porque Yoochun casi lo había hecho con él toda la madrugada, sin dejarlo tranquilo.


Y parecía que las lágrimas ya se habían secado y solo quedaba soportar hasta que amaneciera.


Así cuando llegó el momento, Yoochun salió de él, tirándolo a un lado, como si fuera una puta sin valor, porque no quería correrse ahí porque era mejor hacerlo en su mano que dentro de él.


Todo su cuerpo estaba lleno de sudor y satisfacción que hasta temblaba de tantos sentimientos juntos. Junsu, era lo más rico que había probado en su vida.


Pero ese era el fin.


Entonces Park cerró los ojos, exhausto.



~~~




Yunho y Jaejoong habían pasado la noche en la habitación del abuelo de la casa. Todo porque en la madrugada lo habían escuchado toser más de lo normal y habían decidido hacerle compañía solo para cuidarlo más de cerca. Ya amaneciendo Jaejoong se encargaría de llamar a su doctor para que lo revisara y le recetara alguna otra medicina quizás más efectiva. Ahora tenían un poco más de dinero y eso era genial para combatir la enfermedad. Fue entonces que Jaejoong y Yunho durmieron casi al pie de la cama del señor haciéndose compañía hasta que los primeros rayos del sol despertaron a Jaejoong

Hola bebé ¿Cómo amaneciste?

Hola – sonrió – bien, creo… baboo ¿Por qué no me despertaste?

¿Y perderme verte dormir? Eres precioso mi amor – Yunho le acarició el cabello – no me culpes.

No seas gracioso, Yunho.

No miento. De verdad me encanta verte. Quisiera verte todos los días al despertar.

Shhh, bebé, el abuelo…– Jaejoong dijo riendo y mirando a ese señor que no hacía más sonreírles ya más tranquilo –

Lo siento

Entonces Yunho se puso de pie y fue hasta la cabecera de la cama para hablarle al abuelo y preguntarle por su salud y ese hasta parecía otro porque solo los miraba contento recibiendo los besos de Jaejoong que no hacía más que cuidarlo.


Como siempre lo había hecho.


Porque después de todo, Yunho sabía que Jaejoong era precioso por fuera y por dentro


Y no había qué dudar


Porque nada podía ser realmente malo como para dejarlo de amar.



~~~

.


¿Hola? Perdón por llamar tan temprano…Solo…Estoy preocupado por mi hermano.


Yoohwan le había hablado con un tono de voz bastante preocupado, eran ya las 7am y no sabían el paradero de Yoochun. Le había explicado a ese Changmin algo adormilado que su hermano mayor había salido en la madrugada y sin decir a dónde.


Entonces no sabes…


Mi novio y yo lo dejamos en tu casa, no pensamos que fuera a salir


Sí, yo vi que llegaron. Tampoco pensé que volviera a salir en su estado.


Es cierto, Yoochun ayer…Estaba con varias copas de más.


Es por eso que temo le haya pasado algo malo, incluso se fue manejando.


Diablos, mira. Voy para allá, te ayudaré a buscarlo.



~~~




Lo primero que sintió fue ese helado aire que  entraba por la ventana de la habitación, y ese terrible dolor de cabeza que era como una bomba.


Pero lo que le hizo abrir los ojos fue escucharlo llorar. Yoochun se había sentado y sobándose el rostro lo pudo ver. Ahí cubierto con las sábanas, temblando y rogando quedito


Por..por..favor…No me..hagas..no me hagas daño. Te…suplico.


Y Yoochun no hizo más que abrir sus ojos sorprendido porque con tan solo ese llanto había recordado lo que había hecho.


Yoochun ya estaba con sus cinco sentidos, pero aún no podía creer el monstruo que había sido.


Y lo peor vino cuando lo descubrió de esas sábanas blancas y lo vio lleno de sangre.


Cuando lo escuchó llorar y tratar de moverse para que no lo tocara porque ya había sido demasiado. Yoochun en ese momento se vio a sí mismo empapado de la sangre de Junsu por todos lados.


Y quiso volverse loco.


Porque era un idiota, Junsu, era virgen.


Junsu no había mentido.


Y él había abusado de él de una forma despiadada.

The Secret Code. Detective Agency: "Angel/Sinner" - Cap. 2

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Hangeng miró al grupo de personas que lo rodeaban: — ¿Qué acaba de pasar?

Un negro familiar acercó a él y apuntó a alguien con la cabeza: —Tienes que ayudar a Changmin.

—Yo estaba en el medio de algo…— Hangeng gruñó. Maldita sea, había casi tuvo ese chico lindo en sus manos. Ahora Heechul probablemente pensaría que lo había abandonado. Maldita sea. No podía recordar la última vez que había tenido algún tipo de acción. Había querido tener a Heechul en un hotel y comprobar y ver si el pelo era igual abajo.

Ahora Hangeng nunca conseguiría otro beso.

Evaluó al sujeto que el familiar había señalado y se acercó: — ¿Por qué estoy aquí?

—Tenemos un problema zombi.

Hangeng centró su atención en el chico de la conversación. Su hermoso rostro tenía un tinte enfermizo como si fuera a vomitar en cualquier momento.

—¿Que está mal con él?

Un vampiro se puso delante del chico: —El problema zombie de Changmin lo está enfermando.

—Ah, un empático ¿Eh?— Hangeng había conocido unos pocos en el pasado, ellos tendian a ser débiles, y no era para nada bueno.

—No por nacimiento— dijo el vampiro, vagamente.

—Xia nos contó que los ángeles son buenos tratando con los zombis—, dijo Changmin, tosiendo.

—Depende.

—¿Depende de qué?— Preguntó Changmin.

—¿De quienes son ustedes?


Lo familiar se trasladó y se sentó delante de Hangeng luego movió su cola. Sus ojos dorados se estrecharon amenazadoramente.

Hangeng gimió cuando reconoció al gato. Sabía un día Xia lo llamaría por el que le debía después del incidente con aquel súcubo.

—Te ves mejor cuando actúas con modales, ángel. O tal vez puedas darles una visita sorpresa a tus primos lejanos.

Hangeng dio un paso atrás: —Entendido— miró a los otros que estaban alrededor—. Soy Hangeng ¿Cómo puedo ayudarles?— Todo el mundo sabía que nadie debía meterse con un familiar, sobre todo cuando tenían una tarea en mente.

—Soy Max Changmin y este es mi socio Yoochun.

—Alma gemela, no socio— el vampiro corrigió.

Hangeng sonrió cuando Changmin rodó los ojos.

—Yo no voy por ahí diciendo a todos que eres mi alma gemela.

Yoochun frunció el ceño: — ¿Por qué no?

—Debido a que suena raro. Me niego a sonar como que estoy protagonizando una novela romántica.

—Soy Hangeng— le tendió la mano—. Encantado de conocerte a los dos.

Una corriente eléctrica pasó por los dedos de Hangeng cuando se dieron la mano.

—¡Wow!— dijo Changmin.

Hangeng se apartó de Changmin: —Pensé que eras humano.
Changmin ruñó.

—Nosotros no hablamos de eso— dijo el vampiro.

Hangeng decidió que sus preguntas podían esperar. No quería estar en el lado equivocado del familiar ni del castaño que parecía humano: — Zombies ¿Qué más?

—El sótano de la escuela está llena de zombis— dijo Changmin.

—¿Por qué?

—¿Qué quieres decir por qué?— Preguntó Yoochun.

—¿Por qué hay zombis? ¿Esta el sótano lleno de cadáveres?—

Una mujer dio un paso adelante. Tenía el aire de alguien que considera a sí misma a ser importante.

—Soy la señorita Song, directora de esta escuela.

Hangeng asintió, no ofreciendo su mano. Sus dedos aún estaban entumecidos después de tocar al supuesto humano.

—Encantada de conocerte ¿Hay una razón que su escuela está llena de cadáveres, señorita Song?

La boca directora apretó a casi una línea plana antes de que ella finalmente respondiera: —La escuela estaba corta de fondos cuando esta estructura fue construida. Con el fin de conseguir una buena oferta, tuvimos que construir sobre un antiguo cementerio.

—¿Qué es esto, una película de terror?— Changmin preguntó en un tono sorprendido.

—No seas un mojigato— la directora regañó—. Nadie vino a reclamar los cuerpos. Todos estos fueron huesos viejos que nadie quería más. De hecho, tenemos los documentos en regla, nadie quiso reclamar los cuerpos antes de empezar la construcción. Incluso colocamos protección mágica con el fin de evitar que ellos quisieran renacer.

Hangeng dejó escapar un largo suspiro: —Al parecer, las protecciones se han roto o ellos no estarían arriba ¿Dónde están los niños? —Vio a una pequeña sentada en los escalones que los miraba con interés, pero no había otros niños alrededor.

—La mayoría de ellos están en descanso de vacaciones visitando a sus padres. Tenemos un puñado de niños que se mantienen aquí durante todo el año por diversas razones. Nosotros les hemos trasladado a las habitaciones de la capilla. Es terreno sagrado para que estén a salvo allí — dijo la directora de con palabras entrecortadas, como si ella odiara perder una sola sílaba al explicarse.

—¿Sabemos lo que los trajo de vuelta? Los zombies no sólo salen de la nada, alguien tenía que provocar su necesidad de ascender.

Changmin se aclaró la garganta: —Hay un nigromante causando problemas en este momento. Creemos que los usa para distraernos.

—¿De qué?

—No estamos seguros— explicó Yoochun—. Creemos que este mismo nigromante fue el que asesinó al rey dragón y trató de hacer que otro dragón guardián fuera su marioneta. Creemos que él está tratando de tomar el control sobre el mundo sobrenatural, uno a la vez.

—Va a tomar más de un puñado de zombies para conquistar el mundo— argumentó Hangeng. Odiaba la idea de un nigromante corriendo suelto por las calles. Nunca había conocido a un nigromante que hiciera algo positivo.

—Creemos que él está en un proceso de múltiples pasos. Nosotros le impedimos tomar el control del dragón, así que podría ser que él está tratando con otra táctica — explicó Changmin—. Yoochun te puede llevar a los zombies. Los acompañaría, pero ellos me hacen que me sienta mal del estómago.

Hangeng asintió. Por mucho que quería quedarse e interrogar a Changmin y descubrir lo que realmente era, tenía que resolver el problema de zombies.

La escuela rezumaba de magia. Tanta magia se había practicado dentro de estas paredes que probablemente le tomó poco esfuerzo al nigromante recoger el poder que había empapado en el edificio para usarlo a su beneficio. Hangeng odiaba a pensar qué pasaría si no hubiera ningún terreno sagrado. El cementerio se había construido la escuela tenía que ser muy viejo para no haya sido bendecido antes de enterrar los cuerpos.

Vio como Yoochun besó Changmin con una minuciosidad que tenía más que ver con el fin de marcar a alguien.

Hangeng esperó hasta que habían caminado lejos de los demás antes de hablar: —No estoy detrás de tu hombre, Yoochun.

Yoochun se echó a reír, un sonido que tenía poco de verdadera diversión: —Confía en mí, todo el mundo quiere Changmin. Una vez que has estado cerca de él el tiempo suficiente, usted lo deseará también. El interés en él crece en ti. Por lo menos eso es lo que hace cualquier otra persona en el planeta—. Yoochun gruñó como si hiciera un recuento mental..

Recordando el golpe de energía que había recibido de la mano de Changmin a, Hangeng tuvo que preguntar: —Sé que él no quiere hablar de sobre ello, pero ¿Qué es?

—Él es todo. Una especie de mezcolanza de paranormales. Changmin todavía le gusta pensar de sí mismo como ser humano, sin embargo...

—¿Por qué?— Hangeng pensó Changmin tenía un montón de sangre paranormal y capacidades superiores sólo para ser un simple humano.

—Tal vez está un poco harto de los paranormales.

—Él no parece tener un problema contigo.

Yoochun le dio una amplia sonrisa satisfecha: —He estado trabajando con en él desde hace un tiempo.

—Humm…— Hangeng no dijo nada más. Habían llegado a la puerta del sótano y la desesperación abrumadora lo golpearon como un golpe— ¿Cuántos están ahí abajo?

Yoochun se encogió de hombros—. Muchos. No pudimos dar un buen recorrido antes de que Changmin enfermara. La señorita Song está en negación. Ella parece creer que van a ser erradicados fácilmente. Estoy pensando si son muy viejos, podría ser más difícil de persuadirlos sobbre volver a la tierra .

—Estás en lo correcto. Los más viejos son siempre los que luchan al máximo. Por lo general toma más magia para regresarlos ya que su espíritu los ha dejado, lo que hace que sea más difícil ponerlos de vuelta.

—Buena suerte con este lote entonces— Yoochun hizo un gesto con la mano hacia la puerta para que Hangeng siguiera adelante.

—¿No vienes conmigo?

Yoochun se echó a reír: —Si pongo un pie en esa habitación, Changmin lo sabrá, y estoy más preocupado por la ira de Changmin que un montón de zombies. Si necesitas ayuda, sólo grita.

—Puedo ver quién lleva los pantalones en su relación con el pequeño no-humano.

—Tal vez, pero él es más persuasivo cuando no lleva nada en absoluto—. Con esa frase final, Yoochun se alejó.

Hangeng respiró hondo y reunió su magia de sus entrañas. Murmuró las palabras que le permitieron desplegar sus alas, las había disfrazado mientras se mezclaba con la gente del lugar. No hay necesidad de que las personas mayores entren en pánico al ver un ángel en la ciudad. Él suspiro de alivio después de liberarlas del hechizo. Desde una funda entre sus alas, sacó su espada bendita.

—Es hora de matar a algunos zombies.

The Secret Code. Detective Agency: "Angel/Sinner" - Cap. 3

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Heechul se sentó en el bar, sin dejar de beber un poco. El whisky había desaparecido tan rápido como el chico atractivo había desaparecido, así que Heechul había pasado a un tragó más fuerte.

Bebió todo el contenido de un solo trago. Aun no podía creer que Hangeng lo había dejado así, solo. Bueno, en realidad había desaparecido. Se fue justo a la par con el resto de su vida en este momento. No había desarrollado su magia, porque no tenía tanta magia. No tenía un trabajo fijo, su trabajo era hacer de todo hasta encontrar algo en lo que fuera lo suficientemente bueno. El primer hombre atractivo que había visto en mucho tiempo desapareció sin dejar rastro. Sí, todo lo que estaba en su camino simplemente desaparecía.

Deprimido, encorvado sobre su taburete de la barra y le indicó al camarero: —Otra.

—Yo no creo que puedas manejar más chocolate con menta, cariño—, dijo el sátiro. —Sabías que el azúcar puede matarte.

—Confía en mí. Mi familia tiene inmunidad al azúcar. —Por lo menos eso era un rasgo que compartía con los demás.

—Si estás seguro, pero si vomitas en mi piso, tendrás que limpiarlo.

Heechul no contestó, él sólo hizo un gesto para otra bebida. Cuanto más tiempo se sentó allí, más una sensación molesta punzaba su cerebro, casi como si se hubiera olvidado de hacer algo.

Cerrando los ojos, Heechul se centró en el sentimiento.

Densa, gruesa y empalagosa desesperación. Saco su mapa y dio una palmada en la barra. Escaneó los barrios, le tomó un momento para localizar la fuente.

—No—. Él clavó un dedo en la escuela que había planeado para visitar mañana. Las emociones se cerraron de golpe y le dijeron que sería demasiado tarde si esperaba, así que lo mejor era investigar esa misma noche.

—Aquí tienes—. El sátiro había puesto otra taza de chocolate de menta en la barra frente a él.

Heechul bebió la bebida caliente y luego dejó algo de dinero en la barra, más que suficiente para cubrir sus costos.

—¿Necesitas algo más?

Heechul se limpió la boca con la manga: —Necesito un montón de cosas, pero a menos que tengas un bolsillo lleno de deseos, creo que has hecho todo lo posible—. Añadió un par de billetes extra como propina y luego se dirigió hacia la puerta.

Desafortunadamente, sin trineo de su tío que tendría que viajar a la antigua usanza, en taxi. Veinte minutos más tarde, el taxi se estacionó frente a las puertas de la escuela y Heechul se bajó. Él alcanzó a ver el edificio a través de los árboles y se estremeció por el ambiente tan sombrío. Imaginó que el lugar probablemente no tenía un aura tan deprimente, pero la horrible desesperación derramada desde alguna parte estaba alejando la felicidad de la escuela.

Dio una respiración profunda, Heechul abrió la puerta y se dirigió por el camino. El conductor no quiso ir más cerca y para ser justos, no podía culpar al chico.

Al acercarse al edificio gótico, Heechul admiraba las jardineras rebosantes de flores de colores brillantes y el camino cuidadosamente tendido. Se imaginó que estaban allí para suavizar la estructura tétrica del lugar. Las gárgolas sentadas en cada esquina voltearon a verlo mientras se acercaba. Entonces se dio cuenta de algo más: silencio era absoluto. No había pájaros o las abejas o cualquier signo de vida, y unos escalofríos corrieron por su espalda. Algo poco natural se escondía dentro de la escuela y era su trabajo averiguar cómo solucionarlo antes de Navidad. Si él no tomaba el cuidado del problema antes de que su tío Claus recorriera la ciudad en sobre el trineo, estaría en problemas aún más grandes de los habituales.

Dio un paso más cerca y sus sensores miseria reaccionaron. Algo no estaba bien por aquí. Podía sentir la desesperación, pero fue amortiguada por otro tipo de ella. Juraría que podía oír gritos, pero podía identificar la fuente. Tenía que haber algo de magia oscura trabajando, lo que le impedía ver lo que debería estar justo en frente de sus ojos y aún así ver la escuela. Se detuvo y escuchó.

¿Dónde está Maeri?

¿Alguien ha visto a Maeri?

¿Por qué dejaste ir ahí abajo?

Tentativamente se adelantó y agudizo sus oídos mientras empujaba a través de una barrera invisible para llegar a la escena del caos. Un alto vampiro estaba frenando un humano. La desesperación que emana de ambos era dolorosa. Heechul apretó sus manos sobre las orejas para guiarse por los gritos y en lugar de tratar de ver. Encontró dos personas peleando por alguien llamado Maeri y una mujer mayor, aparentemente vestida con un conjunto de tweed y perlas, agitada y aterrorizada. Alrededor de veinte niños estaban mirando a través de las ventanas por encima de la galería.

Heechul rodó la cabeza y estiró el cuello. La tensión era tan espesa que él podía cortarla con su espada. Nadie lo había notado todavía. Rodeó de ida y vuelta  la capilla donde estaban los niños. El terror en sus rostros era casi imposible de soportar, pero la desesperación que emanaba de la escuela no todavía no los había tocado.

Los niños estaban a salvo por ahora, Heechul giró sobre sus talones y luego sacó el cuchillo de su chaqueta y se dirigió hacia los hombres que discutían. A medida que se acercaba, el aroma y el sabor de la desolación era abrumadora. No fue tanto del vampiro y el humano, sino de otra cosa. Algo mal. Tomó su espada por el mango y se detuvo junto al vampiro.

—¿Qué pasa?— fue todo lo que dijo. Él podría ser un inadaptado en la familia, pero estaba bien entrenado con los instintos de muchas generaciones arraigadas en él, que conocía su trabajo y él lo sabía bien. El vampiro lo miró y el humano tuvo la oportunidad de deshacerse del agarre, lanzarse y desaparecer a través de una puerta de roble. El vampiro empujó a Heechul fuera de su camino y siguió al humano. Heechul fue detrás de ellos, pero la pared del mal le cerró el paso estaba cerca impenetrable. Le susurró usando la única magia de la que tenía control, entonces, determinado por completo, él se abrió paso.

La puerta daba a un pasillo oscuro y al final de el mismo estaba una escalera de caracol que lo llevo más allá del nivel del sótano, debajo de la escuela, a una gran caverna rodeada de un balcón de visualización de las clases. La oscuridad lo consumía todo, pero le pareció ver un atisbo de una camisa blanca y siguió a la imagen. La magia que había sacado de su interior estaba disminuyendo, él era como un teléfono a punto de perder la señal, tropezó contra los barandales de metal que le impidieron caer en la nada.

Los gemidos y gritos en el otro lado de la escalera eran terribles, una cacofonía de sonidos  entretejidos lo hacían incapaz de pensar correctamente. Se tambaleó de nuevo, pero esta vez había una razón para ello. El vampiro estaba de rodillas sobre una la vulnerable figura humana.

—¿Estás bien?— Gritó por encima del ruido de los lamentos y gemidos.

—¡Changmin no está bien!— Gritó el vampiro. —Tengo que sacarlo. No puedo encontrar Maeri.

Heechul se agachó y ayudó al vampiro en recoger al humano llamado Changmin. Una chispa de luz iluminó el sótano mientras le estrechó la mano a Changmin, sintió una corriente eléctrica en el toque. El vampiro se apoyó y lanzó Changmin en sus brazos.

—Vuelvo— dijo firmemente.

Apenas el vampiro terminó la oración, Heechul estuvo en desacuerdo: —No se puedes estar aquí— dijo en voz alta. —Alguien tiene que quedarse fuera. Déjame manejar esto.

El vampiro negó con la cabeza: —Tengo que encontrar Maeri.

—¿Quién es Maeri?

—Nuestra hija.

—Tú lo llevas afuera. Encontraré Maeri.

El vampiro parecía frustrado.

—Este es mi trabajo. Haz lo que te digo.

—Pero Maeri está ahí.

—Voy a encontrar a Maeri. Lleve a tu hombre al exterior antes de que empeore.

Yoochun se volvió para irse, luego se giró bruscamente: —Maeri es una niña vampiro.

Heechul hizo un gesto con la mano para indicar que lo había oído. Tomando los pocos segundos que necesitaba, fortaleció su escudo mágico para protegerse. No sabía cuánto tiempo iba a aguantar, nunca antes se había encontrado en un lugar tan oscuro.

Un destello blanco le sobresaltó y se puso contra la pared. Una explosión estalló justo por encima de la cabeza, lo que hizo que se desplomara sobre piso de roca ¡Mierda! ¿Por qué toda la escuela tenía que estar construida de roca?

Con cautela se levantó y siguió andando, lo hizo con toda la velocidad que pudo, no debía perder la cautela ni dejar que cualquier amenaza viera su rostro y encontró otra escalera. Mirando hacia el negro se imaginó que estaba cara a cara con un mar de cuerpos, ellos se movían, balanceándose y hasta él.

—¡Mierda! Zombies.

Había leído sólo alguna vez acerca de ellos en los libros de historia de su tío le hizo leer. La gran infestación zombi de veintitrés años atrás fue la última vez que un miembro de su familia había muerto peleando en contra de ellos. Armándose de valor, aumentó la presión sobre su espada. En un movimiento suave, pasó la hoja directamente en el corazón de un zombie demacrado, alto con dientes amarillos y sin pelo. La vista era repugnante. Ninguna persona o paranormal vivo debería poner los ojos en los muertos.

Tal como esperaba, tan pronto como la hoja pasa a través del corazón del zombi, el zombie desapareció en una nube de niebla. Por un segundo Heechul no podía ver nada más allá de eso, niebla. Ni siquiera podía ver al siguiente zombi, mucho menos centrarse en su corazón. Él ciegamente apuñaló a cualquier zombie que estuviera a su vista, la hoja élfica pasó fácilmente a través de ellos. La niebla se hizo más profunda. Si la situación continuaba, le sería imposible ver a la niña vampiro, incluso podría lastimarla. Él sabía lo que estaba cruzando era el residuo de la magia oscura que había llamado a los muertos a la vida. Contuvo el aliento mientras trataba de esperar a que la niebla se borrara, pero se demoró y giró a su alrededor, y  por primera vez quería que uno de sus primos estuviera luchando junto a él.

Unas manos lo agarraron. Él cortó y cortó para liberarse, ignorando los gritos y gemidos de dolor. Un mar de manos lo alcanzaron en oleadas interminables. Podía sentir como su protección mágica comenzaba a fallar en contra de la ferocidad de la angustia y la oscuridad. Otro destello blanco provoco una gran grieta en el suelo, siguió su camino entre pedazos de piedra y cuarzo. Heechul se agachó y trató de ver dónde venían los destellos. La oscuridad estaba consumiéndolo todo y no podía ver ni la mierda.

Las oleadas de zombies disminuyeron y se tomaron el tiempo para considerar qué hacer a continuación. La niebla se había disipado un poco y mientras sus ojos se acostumbraban, pudo ver un poco más allá del grupo con el que había luchado en la parte inferior de la escalera. Había otro paranormal por allí, un tipo que estaba rodeado de zombies, pero en vez de que ellos lo atacaran o que él los estuviera atacando, estaba tratando de enviar a los muertos a dormir.  Si el otro hombre lo había sentido por allí,  no dijo nada mientras cortaba y se abría paso.

Heechul escuchó una llamada de auxilio.

—¡Ve por ella!— Gritó. Tropezó en la oscuridad hasta que pudo ver que una niña pequeña estaba colgando de una raíz cerca de dos metros en el aire y un grupo de zombies estaban arañando y escalando para llegar a ella.

—¡No dejes que se vaya!— Gritó un zombie. Dio unos pasos más y los zombies que habían rodeado a la pequeña se convirtieron  en nada más que polvo.

Él levantó las manos: —¡Salta!—, Ordenó. Ella no lloró ni discutió, simplemente se dejó caer en sus brazos. Él la estrecho y sin mirar atrás hizo su camino a través de la oscuridad, de la mejor manera que podía recordar, hasta las escaleras. Miró a la alta figura de un hombre de espaldas a él y rodeado por un brillo blanco.

—¡Ya la tengo! Vamonos.

El hombre hizo un gesto de negación con la cuchilla y se metió en la oscuridad.

—Tengo que terminar esto...

Las palabras resonaron en su cabeza como se les había hablado a todos los presentes, pero Heechul podía jurar que estaban en su cabeza y dirigidos personalmente en él.

—¿Eres Maeri?— Preguntó la niña en sus brazos.

Ella asintió con la cabeza y hundió la cara en su cuello. De pronto, se mordió. Su deber era con los niños. Toda su razón de ser era proteger a los niños ¿Puedo dejar al tipo que estaba luchando allá abajo y desaparecer de aquí?

Un zombi perdido los pasó y Maeri gritó. Un rápido movimiento de su espada y Heechul envió el zombi al aire, pero al hacerlo, sintió dolor. Parecía que el último de su magia estaba lo estaba abandonando. Un poco más y sería otro hombre sin sus defensas.

Sostuvo Maeri cerca y corrió tan rápido como pudo subir las escaleras, alrededor de la zona de la terraza y hasta por los pasillos hasta que finalmente el aire fresco golpeó su cara.

Dejó caer Maeri  con cuidado, entonces escuchó una oración silenciosa, giró de vuelta a donde el sótano y la puerta se cerró antes de que él pudiera hacer otro movimiento, impidiéndole entrar. Empujó y empujó, pero no fue pudo abrirla. Impotente, le dio la cara al vampiro y al humano, y poco a Maeri.

—¿Por qué fuiste allí?— Preguntó el hombre desesperadamente a la pequeña.

—Quería ver…— Maeri hipó entre sollozos.

—No vuelvas a hacer eso otra vez— añadió el vampiro. —Te queremos y si algo te hubiera pasado…

Heechul interrumpió la escena conmovedora: —Tengo que volver a bajar— dijo. —Por favor, ayúdame.

El vampiro dio Maeri un último abrazo y se reunió con él en la puerta. Juntos empujaron, pero no se movió. Dejaron la puerta y Heechul negó con la cabeza.

—Él todavía está allí abajo. No sé quién es, pero tengo que ayudarlo.

El humano se acercó en ese momento con el Maeri en sus brazos.

—Él es un ángel — Changmin ofreció gentilmente. —Mi familiar lo llamó. Él es el único que puede eliminar a los zombies.

No es el único. Heechul pensó, aunque no dijo nada. Él también podía eliminarlos, simplemente no podía hablar con sus almas como un ángel podía hacerlo. El ángel había cerrado la puerta un segundo después de que ambos salieran de ella... ¿Para qué? ¿Para cuidarlos? ¿Protegerlos? Heechul se dejó caer al suelo y se recostó contra la pared de piedra.

El vampiro se agachó delante de él: —Soy Yoochun y el es Changmin— dijo indicando a el ser humano cuando le tendió la mano. —Gracias—, añadió.

Heechul sacudió la mano ofrecida: —No hay problema ¿Cómo está Changmin?

Yoochun cerró los ojos un instante y el dolor tallado sus características: —No puedo perderlo— dijo entrecortadamente. —Si no hubieras llegado… El no habría soportado el hedor y la miseria.

—Él está bien ahora— Heechul interrumpió. —Él se encuentra bien.

—No sé cómo agradecer. Tú…

—Soy Heechul, por cierto.

Heechul odiaba la emoción llena de agradecimientos. Sus primos dijeron que la gratitud y la felicidad era el mayor premio que aspiraban sentir. Lo único positivo que alguna vez sintió fue la ausencia del mal y la desesperación, no es exactamente un premio

La puerta se abrió y una figura salió. Grande y amenazante, y con la sombra de las alas, llevaba una larga espada que brillaba con luz blanca.

Heechul parpadeó y miró de nuevo. Había algo familiar en la forma en que el hombre sesostenía a sí mismo, en la forma en que se paraba orgulloso y seguro.

¿Hangeng? ¿Podría ser? Era que…?

La luz baja en el brillo luego desapareció por completo y, finalmente, un hombre se quedó allí, exhausto pero entero. Era Hangeng. Mierda ¿El tipo del bar era un ángel?

¿Acaso había sido besado por un ángel?