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Red lips Paradox
Título: Red lips Paradox
Autora: Rose
Pareja: Jaemin
Género: Lemmon, infidelidad (?)
Extensión: Oneshot
Advertencia: Travestismo. Si por alguna razón les choca la idea de Changmin vestido de mujer no creo que este relato sea para ustedes xD
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[…]
La cálida brisa primaveral entró aleteando a través de las puertas francesas que conectaban al balcón, su recorrido suave arrastró las delgadas cortinas hasta que danzaron silenciosamente y volvieron a su lugar para levantarse de nuevo con otra ráfaga.
La temperatura era calurosa pero no lo suficiente como lo era en el asfixiante verano. El aire contenía un poderoso perfume. Entremezclado con el húmedo olor de la montaña, el sencillo y cálido aroma de las flores, que apenas botaban sus pequeños retoños, rebotaban con el paso calmo de la brisa.
El lugar era pequeño, apenas amoblado, con cajas sin abrir apiladas en una esquina y sabanas sobre los muebles recién comprados. Era uno de esos gastos innecesarios que a la vez eran necesarios. Era un espacio que el dueño había comprado a conciencia para un solo y esporádico uso.
La casa estaba ubicada al norte, lo suficientemente alejada de la ciudad como para que ningún fotógrafo, periodista o fanático pudiera llegar.
El curso del viento pronto se sosegó a medida que la tarde caía. Los pálidos tonos naranjas y purpuras se mezclaban en el cielo acompañando el calmado descenso del sol. Era un día bastante agradable ¿Por ese motivo él estaba sudando y su corazón latía con tanta fuerza?
Su nombre era Jaejoong, un artista de renombre internacional, admirado por muchos, odiado por muchos otros más. Actualmente, cercano a sus 32 años, había vivido todo tipo de aventuras y las mieles de la fama, el dinero y la belleza parecían no querer dejarlo pronto.
Él era el dueño de este lugar pero lo odiaba. Esta casa estaba alejada del bullicio de la ciudad y de lo que el más amaba, el estar acompañado. Pero él venía aquí con un propósito que no incluía estar solo.
Había tomado un baño hace una buena hora y había lavado cada parte de su cuerpo cuidadosamente, pero era demasiado trabajo vestirse de nuevo así que permaneció con una larga toalla atada a su cintura. El lugar en el que el nudo se enlazaba era justo el punto donde la el hueso de su cadera y su pelvis comenzaba.
Con la desaparición tortuosa del sol, un ligero toqueteo se escuchó sobre la madera ahumada del piso a su espalda, de inmediato, el estimulante olor de un perfume perforo sus fosas nasales, incrementándose con la frecuencia del sonido que escuchaba.
Con cuidado retiro sus brazos de la barandilla y se dio la vuelta dejando la lata vacía de cerveza que estaba bebiendo a un lado, el encuentro de una suave piel contra la suya y el entrañable olor de un champú que conocía bien le dieron la bienvenida a un largo juego de risos castaños que cosquillearon en su mano.
La esbelta, larga y sinuosa figura entallada en un pequeño vestido rojo dio a sus ojos una enorme estimulación, acompañada de aquella tersa piel que se froto contra su mejilla. Un par de labios delgados y de color cereza atraparon los suyos y en cuestión de segundos una viscosa lengua se abrió paso en su boca. Era un beso con sabor a brillo labial de frutilla y un ligero toque de alcohol.
Sus dedos pronto derribaron de aquellos amplios hombros el abrigo de color azul profundo, exponiendo la hendidura de los huesos de su clavícula y sus ridículamente fuertes brazos. Con cuidado, sus manos retiraron los enormes lentes de marco ahumado de su rostro revelando el pulcro rostro, apenas cubierto de maquillaje.
Un par de ojos que absorbían el color del atardecer a su espalda y lo reflejaban como un par de espejos, lo observaron. No importa cuántas veces los viera, esos ojos nunca fallaban en robarle el aliento.
El dueño de aquella peligrosa mirada era Shim Changmin, originalmente fueron compañeros de grupo pero eso fue hace casi una década. Ambos habían tomado caminos separados la misma cantidad de tiempo, pero no era tan simple dejar de verse.
Era extraño pensar en la sensualidad que un pequeño y atrevido vestido color carmesí podía darle al delgado y fuerte cuerpo de un hombre, de ese modo, los ojos de Jaejoong no podían apartarse del ruedo de aquel vestido que Changmin usaba, desde el cual un juego de largas piernas colgaban como los péndulos de un reloj.
La mirada de Jaejoong fue hasta el piso donde se percató de las botas color marrón oscuro en los pies de Changmin. Él era lo suficientemente alto como para usar zapatillas y aun así llevar muy bien su papel actual, sin embargo había optado por usar zapatos de tacón, el cual era por qué Jaejoong casi debía elevar todo su cuello para mirar su rostro.
Cuando Jaejoong volvió su rostro hacia Changmin de nuevo, una juguetona sonrisa bailo en los labios del último y sus manos bajaron por su recta y aun así sinuosa figura hasta terminar en el ruedo del pequeño vestido el cual levanto solo un poco con uno de sus dedos. Sus delgados y largos dedos eran hermosos, pero había algo en ellos que ciertamente desencajaba. No era extraño para Changmin llevar las uñas un poco más largas de lo usual porque solía tocar guitarra, lo extraño era el tinte de uñas a juego con el vestido que resaltaba en ellas.
Había algo exquisito y tremendamente perturbador en desnudar a un hombre que llevaba un vestido de mujer con un cierre a su espalda. El sonido crujiente de los pequeños dientes separarse para dar paso a la desnudez era mucho más erótico que cualquier otro sonido.
Había silencio entre ambos, no había palabras porque no eran necesarias, ambos estaban juntos aquí por una razón y motivo, ambos sabían lo que debía pasar, lo único peculiar era la forma como uno de ellos había escogido participar esta vez.
Aunque no era la primera vez, y no es como si Changmin lo encontrara divertido, era algo que debía hacerse cuando las aguas estaban calientes. En momentos como estos no se supone que lo que sucedería entre los dos debería pasar, pero había algo implícito en sus cuerpos, una necesidad que no podía ser callada o extinguida incluso si los sentimientos lo hacían. Algo entre ellos, una conexión invisible, un hilo que los mantenía haciendo este tipo de cosas.
Era una excusa, era la justificación para un pecado, un deseo carnal, sucio pero era algo que ellos sabían desde el primer momento que sus labios se encontraron y que sus manos hicieron contacto con la piel contraria, ambos sabían que era peligroso y adictivo, como una droga, pero era muy tarde para dar vuelta atrás.
El camino hacia la alcoba fue rápido a pesar de ser la primera vez en este lugar para los dos. Para Jaejoong no fue tan impactante ver que debajo de aquel rojo vestido no había nada y por alguna razón sonrió al imaginar cómo sería caminar con aquella parte media colgando libre entre sus muslos apretados por el vestido.
No hubo tiempo para más preludios, lo que pudo haberse ocultado debajo de la delgada y corta capa de tela era hora bastante visible y no paso mucho antes de que su toalla callera al suelo por obra de la gravedad misma.
Eran dos cuerpos desnudos y completamente excitados, no había lugares suaves, solo habían músculos y gruesas capas de vello en algunas partes, no había lugar para pensar en delicadeza, eran dos cuerpos masculinos, hermosos y erectos, listos para encontrarse, chocar, bullir y explotar juntos.
Era la boca de Jaejoong contra una piel caliente y sudorosa, solo había ligeras contracciones y balbuceos, aún era el juego previo y sus labios solo estaban tanteando la punta del iceberg, había aún mucho que besar, muchas partes a las que debía saborear pues el sabor del previo encuentro ya había desaparecido.
Sus dedos habían alcanzado aquel largo cuello cuando sus alturas estuvieron un poco más niveladas al Changmin quitarse sus zapatos, los dedos de Jaejoong halaron de aquella falsa y larga cabellera hasta que hizo ‘thud’ en el piso, lo que quedo después de la peluca fue un brillante y grueso cabello color castaño que caía deliciosamente en la frente de Changmin.
Los rastros de aquel brillo labial color cereza en su boca habían desaparecido y ahora su piel lucia limpia cuando el sudor se había llevado el poco maquillaje. Esta era la forma que le gustaba, el olor suave de su cuerpo había sido reemplazado por el fuerte olor natural de su hombría y se había convertido en todo lo que deseaba.
El descenso de Jaejoong comenzó en el lóbulo de su oreja, los pequeños colgantes en ellas fueron arrojados al piso con todo lo demás. El suave paso de su lengua pronto provoco que aquellas mejillas bronceadas tomaran un ligero color carmesí y no pudo evitar que sus dedos apretaran su propia erección ante aquella vista. Era algo que sucedía sin importar cuantas veces estuvieran en aquella situación, y eso había sido unas cientos de veces ya. Era un milagro casual que sucedía cada vez, pero que no podía evitar admirar como si fuera la primera.
Con sus manos ahora sujetas a las caderas de Changmin, su descenso lento por el costado de su cuerpo comenzó, sus besos eran tiernos y suaves ya que aunque lo deseaba no podía dejar evidencias. Sus besos delinearon la línea de su clavícula que era marcada ahora que Changmin había perdido algo de peso, sus labios pasaron de un hombro a otro dejando un trazo brillante de su saliva, luego, sus labios se ubicaron en su lugar favorito, aquellas redondas marcas oscuras en la parte superior de su pecho, entre su estómago y su cuello, eran pequeñas pero estaban duras y firmes.
Siempre que las besaba y succionaba, los bordecillos de un color más claro tomaban un color rojizo y su tamaño aumentaba cuando estaban lo suficientemente hinchadas, era una tarea que le llevaba varios minutos pero que a su vez cargaba enormes cantidades de placer y dolor entremezclados para ambos.
Solo cuando sus labios estuvieron entumecidos Jaejoong se decidió a soltarlas y sus ojos admiraron su obra con cierta fascinación, se habían enrojecido y brillaban bajo la cálida luz traslucida de su habitación, pero seguían duras porque el juego no había terminado.
Luego de 10 minutos de pie, ambos se deslizaron hacia la cama y sus rígidos cuerpos ardiendo en pasión no tardaron en acoplarse juntos de nuevo. El juego previo siempre era más largo y reconfortante que el coito y a ninguno de los dos le importaba prolongarlo varias horas mientras la sangre siguiera bombeando hacia esa zona una y otra vez.
La boca caliente de Jaejoong siguió descendiendo lentamente hacia la cascada de músculos duros apretinados en el abdomen de Changmin. Siempre le gustaba jugar con sus dientes y apretar hasta dejar una marca que estuviera seguro desaparecería más tarde.
Fue una parada corta hasta que su lengua se hundió en aquel pozo que delimitaba la mitad de su cuerpo y cavó en ella hasta llenar a profundidad, sabiendo que sería de esas partes de su piel que se restaurarían muy rápido.
Finalmente, el santo grial de su deseo estaba a su entera disposición: rosado, caliente y erecto, listo para ser recibido, mojado y succionado.
Sus labios sedosos se abrieron, su boca tanteó y saboreó la resbaladiza y mojada punta, el fuerte e inconfundible sabor impregno sus papilas y sus dientes apretaron ligeramente la corona haciendo que se liberara la primera cuota de jadeos, roncos y altos, desde el fondo de su garganta.
Jaejoong sabia como lograr controlar su boca y hacer presión en los lugares exactos con sus dientes, frotar las venas prominentes con la punta de su lengua hasta que palpitaran, hasta que esa gran masa de carne y nervios carente de huesos temblaba y se hinchaba, hasta que la respiración de Changmin se ralentizaba y aceleraba al mismo tiempo y sus caderas se movían pidiendo más. Su cuerpo erótico se retorcía, y mordía sus labios hasta el punto que sus dientes se marcaban con facilidad, cuando no podía soportarlo se movía de su posición acostada y se sentaba, tomaba la cabeza de Jaejoong en sus manos y lo obligaba a tomarlo hasta el fondo de su garganta.
Era placentero tenerlo reducido y al mismo tiempo tan exigente.
Changmin no era rápido al momento de correrse, por eso el juego previo podía extenderse lo suficiente como para agotar a Jaejoong. Pero hoy, ambos estaban excitados hasta un puto insano.
Esa noche, cuando Changmin se corrió, su espalda se encorvó y sus pies se apretaron hasta arrastrar las colchas de la cama, era la primera vez que se corría con la boca abierta y sin emitir un sonido, también era la primera vez que su cuerpo se enrojecía por completo.
Para Jaejoong era natural recoger su semilla en su boca, aguantarla sin dejarla bajar por su garganta hasta alcanzar el pequeño frasco debajo de su almohada. Su otra mitad sabía lo que seguía, y sin esperar instrucciones, giraba su cuerpo y levantaba sus caderas al aire.
También era común para Jaejoong untar sus dedos por completo con la sustancia en el frasco y que sus manos se encargaran de separar la carne que lo recibiría, con su boca lista y llena, deslizaba la cálida y viscosa sustancia en la cavidad abierta y dejaba que bajara, que tomara su lugar y regresara al interior de su dueño. Sus ojos observaban aquellos pliegues abrirse y cerrarse pausadamente, el acto siguiente era sentenciado como desagradable pero a los dos les agradaba a sobremanera; a su boca le gustaba la sensación cálida y tirante y Changmin gemía y se retorcía recuperando su vigor de nuevo.
Eso era lo que Jaejoong más adoraba de su cuerpo, él podía recuperarse en segundos y estar incluso más activo que antes.
Con la lengua de Jaejoong tanteando e introduciéndose a un ritmo pausado en aquella zona estrecha y arrugada vino la segunda descarga por parte de Changmin, que fue un poco más violenta que la anterior. Jaejoong no sabía que Changmin había estado tocándose por su cuenta y su cuerpo pronto languideció en las sábanas blancas.
Jaejoong se alejó contemplando el cuerpo desnudo y doblado sobre la cama, estaba pensando en parar por un momento aunque todavía no se había corrido la primera vez. Changmin se había corrido dos veces por lo que necesitaba tiempo para recuperarse. Jaejoong se sentó contra el cabezal de la cama y tanteo en su cómoda en busca de un cigarrillo mientras descansaba.
No encontró un cigarrillo, en su lugar, un par de dedos se introdujeron a libertad en su boca.
Entre los dos las acciones hablaban por si solas, su relación en si era demasiado complicada y agregar palabras era enfrascarse en discusiones.
Jaejoong mojó y suavizó los dedos al gusto de su compañero, y poco después Changmin los deslizó fuera tomando el lugar con su boca. Su boca era experta, su lengua feroz y atrevida, sus besos eran intensos y agobiantes, por eso, la mayor parte del tiempo no solía tomar el control.
Sus caderas se movían acorde con sus dedos, dejando en claro lo que deseaba y lo que obtendría, las manos del Jaejoong fueron a sus glúteos, sin dejar de atender sus labios, se unió a la fiesta en la espalda baja de su compañero. El conocía ese lugar mejor que el propio dueño y bajo la propia penetración de sus dedos aquella entrada se relajó mucho más rápido.
Entre ellos el sexo a ratos era duro y doloroso pero otras veces era delicado, todo dependía del humor y este día el humor era especialmente empalagoso. Eso no quería decir que el sexo fuera menos rudo, solo un poco más lento.
Las penetraciones fueron acompasadas y equilibradas entre el empuje de Jaejoong y los movimientos de Changmin. Changmin se mantuvo arriba, sobre los muslos de Jaejoong y tenía el control de hasta donde dejarlo llegar.
Fue una experiencia catártica, no tan lenta para ser exasperante y no tan rápida como para causar dolor. Entre el ritmo de sus caderas y el suave amase de Jaejoong a su masculinidad nuevamente despierta, Changmin comenzó a juguetear con el cuerpo del hombre debajo de sí.
Jaejoong no tenía derecho a marcar, pero Changmin sí que podía y lo hacía. Su marca preferida eran las mordidas, las profundas y dolorosas que podían llegar a sangrar, casualmente eran las que Jaejoong mas disfrutaba. Con deleite, Changmin tomo más velocidad al ritmo de la auto penetración, cabalgando su hendidura con fuerza mientras sus uñas se deslizaban suavemente sobre la sombra de músculos en el abdomen de Jaejoong. En ese instante echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Alejando la mano de Jaejoong que le daba placer se dio a la tarea de complacerse a sí mismo. Seguía mordiendo sus labios mientras lo hacía y con un par de movimientos más pudo sentir la caliente y viscosa textura que lo llenaba desde adentro, deslizándose hasta rodar de regreso y derrapándose en los testículos de Jaejoong.
Changmin pretendía correrse a tiempo con Jaejoong pero sus cálculos fueron imprecisos. Suavemente levanto sus piernas apoyándose en sus rodillas y la sustancia en sus entrañas corrió cuesta abajo hacia la parte interna de sus muslos. Se deslizo hacia arriba hasta quedar debajo de la barbilla de Jaejoong y apunto su erección a su rostro.
Jaejoong no necesitaba palabras para entender lo que su amante quería por lo que de inmediato sus manos tomaron lugar deslizándose por sobre aquellas delgadas piernas, en su camino sus manos recogieron algunos restos de su propio semen, y sus dedos pegajosos se hicieron camino hacia aquella hendidura ya suave y completamente abierta. Cerró los ojos, volviendo a tomar en su boca aquel regalo de los cielos en la parte media del cuerpo de Changmin y acompasó su boca a la intrusión de sus dedos.
No paso mucho tiendo hasta que sintiera la tensión aprensiva de aquel lugar que sus dedos escarbaban y su vigorosidad creció de nuevo.
[…]
Cuando despertó, el cielo estaba teñido del color rojizo del alba y el sol comenzaba su lento ascenso hacia el firmamento. Su cuerpo estaba tenso y exhausto, aun así, se las apaño para abrir los ojos. El lado izquierdo de su cama estaba vacío, solo había un pequeño bolso en forma de maleta abierto. El particular sonido de los tacones contra la madera se escuchó venir de la sala y rápidamente llego hasta la habitación.
El ceñido vestido rojo había sido reemplazado por un par de jeans que marcaban quizás demasiado, sus caderas se notaban aún más ya que había encajado una camisola suelta por debajo del cinto del pantalón. Ya tenía la peluca puesta y estaba colocándose el abrigo cuando ingresó a la habitación. Rápidamente cerró la maleta y cubrió su rostro libre de maquillaje con los lentes ahumados.
—Mi brillo labial esta de tu lado—
Era la primera vez que Changmin dejaba salir algo de su boca que no fueran gemidos desde que había llegado ayer, y Jaejoong no pudo negar que escuchar su alta y masculina voz le estremeció bastante dado su aspecto.
Sin tiempo para rebatir Jaejoong giro su cuerpo y tomó el delgado tubo de color carmesí de la mesa de noche. Changmin apoyo sus brazos y una de sus rodillas en el colchón hasta acercarse al cuerpo aun tendido de Jaejoong.
— ¿Te importaría?— preguntó Changmin.
Jaejoong asintió y se incorporó lentamente para luego girar la tapa del pequeño tubo de brillo labial. El penetrante olor a frutilla llego a su nariz de inmediato. Con delicadeza saco el aplicador del tubo, pero antes de aplicarlo se aseguró de mojar los labios de Changmin con su propia lengua. Después, suavemente deslizo el aplicador sobre los delgados labios de Changmin hasta que estuvieron completamente cubiertos.
Changmin se enderezó, dejando el brillo labial como obsequio para Jaejoong y tomó el bolso sobre el colchón listo para irse.
—La próxima vez no es necesario que hagas esto— esta vez fue Jaejoong quien habló—
—Lo es —Changmin murmuró— No quiero que Yunho lo sepa, y es mejor si el país y él piensan que estas tonteando con alguna linda modelo—
Había cierta burla en su respuesta y también un deje de ironía en su voz. Jaejoong no tenía derecho a rebatir pues era su culpa que ahora estuviera obligado a recibir las migajas cuando alguna vez tuvo el pan entero.
Su corazón no se sentía del todo bien, sin embargo, estaba lleno, estaba latiendo y por eso podía reconfortarse.
Changmin se marchó sin decir otra palabra y Jaejoong se quedó en cama hasta que el sonido de sus pasos dejo de escucharse, luego salió de la cama, tomo una ducha y ni siquiera se molestó en secarse. Con su húmedo cuerpo desnudo goteando volvió a acercarse al balcón, la luz anaranjada del amanecer bañando las montañas era hermosa, y con un cigarrillo en su boca observó el ascenso del sol desde su nacimiento.
Poco después volvió a la habitación y se arrojó sobre la cama, suspiró para luego estirarse y tomar su celular que estaba debajo de la almohada. Inmediatamente lo encendió, el sonido de los mails llegando en cascada uno tras otro casi lo deja sordo. No se molestó en revisar de quien y abrió el primer mail. Era un enlace hacia un artículo de Naver.
"¡Misteriosa mujer es vista entrando durante la noche a la recién comprada residencia de campo del Idol del popular grupo JYJ, Kim Jaejoong!"
El artículo había sido subido antes de la media noche del día anterior ¡Que rápidos! y había ascendido al primer lugar de búsquedas desde entonces, además de un sensacionalista artículo sobre los "amoríos" que le habían sido descubiertos los últimos meses, anexaba una fotografía de una elegante mujer bajando de un auto deportivo frente al portón de la casa.
Jaejoong suspiró y arrojo el teléfono a un lado. “demonios, apenas la compre hace una semana y ya tengo que deshacerme de ella”.
Con parsimonia Jaejoong se levantó de la cama para vestirse y salir de ese lugar, seguramente ya había fotos de Changmin o bien, su novia, saliendo de la casa circulando por la red justo ahora, y lo más probable es que hubiera una montaña de paparazis frente a la casa en ese momento.
Jaejoong volvió a suspirar cansado, pero antes que preocuparse por lo que los paparazi y nietizens dijeran, debía pensar en qué lugar debía comprar ahora antes de la llegada del próximo mes.
Con ello en mente se vistió rápidamente y se aseguró de que todo estuviera en su lugar antes de salir. Justo cuando estaba por irse, avistó el tubo de brillo labial olvidado en las sabanas. El objeto le hizo sonreír por algún motivo y antes de cerrar la puerta, destapó el tubo y aplicó una pequeña cantidad del contenido en sus labios, lo difuminó con los dedos, dejando una delgada capa rojiza apenas perceptible, luego metió el labial en su bolsillo.
Muchas cosas pasaron por su cabeza mientras el flash de las luces lo cegaban en el porche y entraba a la camioneta que Cjes había enviado. La primera era tratar de explicarse sin arruinar el lanzamiento de su próximo álbum, pero la más importante, pedirle a Changmin que intentara con una cabellera rubia la próxima vez.
FIN
Unbalanced Kiss
Título: Unbalanced Kiss
Autora: Rose
Pareja: Jaemin
Género: Sexy lemon, AU, humor (?)
Extensión: Twoshot
Estado: Terminado
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Savage
Título: Savage
Autora: Rose
Pareja: Jaemin
Género: Lemon (+18 ?), Voyerismo
Extensión: Oneshot
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En el transcurso de su vida, cada hombre tiene al menos una buena docena de enemigos. Es algo natural e innato de la naturaleza humana y demuestra en gran parte que lugar ocupas como ser humano frente a los demás. Sentimientos como la envidia, el rencor y la rabia, están más entrelazados entre sí que el amor y la amabilidad. Un verdadero hombre, rodeado de personas que lo odian, solo demuestra su lugar de supremacía y su dominancia sobre los demás.
El fabuloso, brillante e inigualable mundo del entretenimiento reflejaba esta afirmación; Este mundo, era como una selva virgen donde solo había dos posibilidades: comer o ser comido. Esta selva llena de animales salvajes dispuestos a desgarrar sus huesos y carnes entre sí por tener un lugar cerca de la fuente de fama que los bañaba y calmaba la sed de todos, era la pura prueba de cuan insano y dañino era vivir rodeados de tanto esplendor.
Pero, no todos podían estar cerca de la fuente disfrutando de sus beneficios, solo unos pocos de entre miles de millones podían lograrlo, y apenas un puñado de esos cuantos podían beber del agua más clara y pura de la fuente. Y de ese puñado, solo uno podía decidir quién podía acercarse a tales aguas cristalinas o no. Ese ser, superior a todos los demás, un rey.
Aunque muchos agachen su cabeza al momento de que el rey subiera al trono, esos mismos estarían dispuestos a clavar sus colmillos a su espalda en el primer segundo en que pudieran alcanzarle. Los reyes no tienden a permanecer en el trono por mucho tiempo, después de todo, el inigualable sabor del agua de la fuente tiende a crear un putrefacto ambiente de envidia y avaricia, que culminaba casi siempre en el destierro del rey.
La selva podía cambiarte, y moldearte a su forma…
Kim Jaejoong era el actual rey de esta frondosa selva, con muchos años en su trono él era la prueba de que se puede permanecer en la cima aun en las adversidades. Aunque, ciertamente él no estaba orgulloso de su método, el resultado final era lo importante. Para él, no había nada más en el mundo que mirar a todos a su alrededor por debajo de su barbilla.
—A veces, la mejor forma de deshacerte de un enemigo es uniéndote a él…—
Esas palabras talaron fuerte en su cerebro mientras ante sus ojos era expuesto un pequeño folleto de colores que llevaba su nombre en él… este era Kim Jaejoong, un artista veterano, reconocido y amado, que por primera vez en mucho tiempo veía como su hermoso paraíso era cubierto por una espesa neblina.
Y el, debía hacer todo lo posible por disiparla.
—El estatus Quo en el mundo del entretenimiento es tan importante como el talento o la belleza, por ello, no podemos permitir que ninguna cabeza se levante por encima tan fácilmente, sin importar cuan bajo tengamos que caer para tal propósito—
—¡No entiendo nada esto…!—Con una fuerte respiración, el actual rey de esta basta selva de luces y sonrisas falsas se levantó de su asiento, arrugando aquel folleto entre sus manos y golpeando la mesa de madera oscura frente a él para mostrar su descontento— ¿Cómo esto puede reavivar mi carrera? ¡¿Por qué aún tengo que recurrir a estos métodos?!—
La persona detrás del escritorio era Cho Dankyu, su manager y director de su disquera. Con sus cejas espesas de color gris fruncidas, le miró con serenidad, algo que podía hacer gracias a haber conocido y tenido sentados en ese trono a miles de reyes exactamente como él antes.
—¿Sabes quién pateó tu trasero en la entrega de premios de la CSK el año pasado? solo tienes una nominación este año que aun puedes perder, si no se logra esa presentación, estarás olvidado antes del próximo verano. Conoces la regla, si dejamos que Black Roses se presente solo en la ceremonia de entrada y además ganen tu única nominación, estarás derrotado— Los arrugados dedos se tensaron unos contra otros mientras aquellos gastados ojos azules miraban a los ojos de aquel desafiante rey con desdén.
Él alguna vez tuvo su lugar, y no podría ostentar un lugar tan cerca del trono de no haberse ensuciado las manos más de una vez. Él sabía perfectamente que hacer para mantenerse como el rey de las sombras a pesar de que el cegador brillo de las luces ya no lo acompañara
—Por muchos años el mercado ha estado repartido equitativamente, pero estos niñatos han aparecido de repente arruinando casi cuatro años de ardua preparación. Los fanáticos son como pequeñas ovejas perdidas que se deslumbran con cualquier paja de aspecto brillante en la colina, por lo que es nuestro trabajo mantenerlas alineadas y comiendo nuestro pasto seco hasta su muerte—
Sus peligrosos ojos, tan feroces como en antaño destrozaron cualquier posible respuesta negativa en contra de su orden, y Jaejoong no tuvo más opción que guardar sus colmillos y agachar la cabeza obedientemente.
En la cima de su carrera artística, Jaejoong había sufrido un aparatoso accidente de auto producto de conducir en estado de ebriedad. Aunque el accidente no dejó víctimas o daños mayores, fue un escándalo espantoso que lo mantuvo por fuera del espectáculo por algunos meses mientras la prensa y el público se calmaba al respecto. Algunos meses en el mundo del entretenimiento eran millones de dólares perdidos, para cuando Jaejoong quiso regresar a su lugar, su imagen junto con su amado público se habían volteado en su contra.
Y lo más peligroso de todo, un nuevo contrincante se había levantado de las sombras justo en el momento en el que el dejo de recibir el favor del público y ahora, amenazaban con dejarlo en el olvido, llevándolo a aquello que todo rey temía… la muerte artística.
Por todo ello, Jaejoong sabía que no había muchos caminos que tomar, y aunque lo odiara hasta las entrañas debía seguir las órdenes que le eran impartidas.
—…En el hotel Great Reven a las 8:30 pm mañana. Recibirás un correo con lo que debes hacer y Lee Yu estará en tu puerta a las 6:00 pm para preparar tu vestimenta y maquillaje. Habrá una limosina esperando por ti en el sótano y te traerán de regreso del hotel a las 10:00 pm. Eso es todo, puedes irte—
Sin siquiera esperar una palabra de respuesta, DanKyu giró su silla y le dio la espalda, dejándolo con la única opción de retirarse y hacer como se le había ordenado.
[…]
Lee Yu apareció en la puerta exactamente a las 6:00 en punto, entrando con su propia llave. Al entrar, la elegante mujer de mediana edad se dirigió directamente al dormitorio, donde encontró a Jaejoong desnudo con su cuerpo aun goteando agua por su reciente ducha. Ella suspiró disponiéndose inmediatamente a colgar la ropa que había preparado en un pequeño perchero anexo a la pared y luego sacó su maletín de maquillaje y comenzó a sacar todo lo que necesitaba para la sesión de esa noche.
—…Pensé que una vez hubiera vendido un millón de copias ya no tendría que hacer esto nunca más— La voz de Jaejoong era calma, pero irradiaba tanta amargura que era fácil de reconocer. Lee Yu solo se paró frente a la cama, colgando sus manos a su cintura y observando con mero desinterés el cincelado y pálido cuerpo que seguía tumbado en la cama—
—Cuando estas en este mundo nunca hay un solo momento de descanso ¿creíste que dejarías de chupar penes una vez consiguieras cierto prestigio? Incluso para mí que soy una simple estilista aún hay momentos en que debo untarme las manos con sus sucias bolas para obtener trabajos— su soez lenguaje adquirido con los años de trabajar con artistas como él, demostraba su poco tacto respecto a lo que a cualquier persona normal le parecería escandaloso. Pero así era este mundillo, aquí las cebras y los leones podían follarse y luego comerse a los ciegos ojos del público que los observaba— En lugar de estar murmurando y llorando por los rincones deberías agradecer que no hayan perforado tu lindo culo lo suficiente como para no poder dormir en las noches. Solo respira y tómalo, no hay nada más que puedas hacer para evitarlo—
Dando una palmada en la cara interna de sus muslos, ella trato a su muy rara manera de reconfortarlo.
En respuesta, Jaejoong sonrió mostrando su fila de blancos dientes y se incorporó quedando sentado en la cama, su perfecta piel tan pálida y límpida apenas contrastaba con los edredones a su espalda, y su cabello oscuro como la noche suavemente acaricio su cara mientras volvía a su lugar, enmarcando majestuosamente aquellos inigualables rasgos.
—Ahora cariño, hagamos a este lindo chico transformarse en el perfecto rey que siempre ha sido. La próxima vez que nos veamos será tras bambalinas de los premios CSK, y habrás olvidado el sabor de sus pijas para entonces— Lee Yu soltó una sonora carcajada al tiempo que lo levantaba de la cama y arrojaba sobre aquel trabajado cuerpo las prendas que cubrirían su desnudez por el momento. Pronto, sus pequeñas manos acomodaron, barrieron y estilizaron cada pequeño espacio en Jaejoong, hasta que no quedo nada más que el perfecto artista que hacia vibrar estadios enteros y provocaba que jovencitas y adultas mojaran sus bragas solo al verlo.
[…]
La limosina se estacionó en el sótano del Great Reven Hotel a las 8:25 pm, dándole a Jaejoong el tiempo exacto que tardaría en llegar a la habitación en la que Lee Yu le dijo lo esperarían. Una vez fuera de la protección del latonado negro del auto, Jaejoong se sintió como un pequeño polluelo fuera del nido, sus manos estaban temblando ligeramente.
Para alguien como él, no era un secreto que cada día miles de chicos que aspiraban a ser grandes artistas tenían que dejar a un lado su orgullo masculino y entregarse al deseo de algún poderoso ejecutivo o productor. Eran gajes del oficio, y la ventaja de ser famoso es que, una vez alcanzaras cierto reconocimiento podías darte el lujo de rechazar ciertas “ofertas”. Volver a hacer esto para Kim Jaejoong era como hacer un gran retroceso, pero justo como cuando lo hizo por primera vez, no tenía más opciones que dar un paso adelante si quería perseguir su sueño.
Con el sonido del Ding de las puertas del ascensor y con la mirada oculta bajo el marco de un par de grandes lentes oscuros, Jaejoong suspiró y metió las manos temblorosas en sus bolsillos apretándolas con fuerza.
La ventaja de ser bisexual era que este tipo de cosas eran más fáciles de tomar, pero no dejaba de ser vergonzoso y denigrante. El solo deseaba que la hora y media que debía estar en esa habitación a disposición de un extraño pasara en un santiamén.
—huh… pero mira quien tenemos aquí ¿Qué no eres Kim Jaejoong?—
Un temblor progresivo recorrió cada rincón del cuerpo de Jaejoong al darse cuenta que alguien lo había reconocido, muy a pesar de que había tenido todas las precauciones para no ser detectado en absoluto.
Esto era lo peor.
Con sus manos sudorosas y bien apretadas al interior de sus bolsillos, Jaejoong se metió directo al cubículo del ascensor y cerró la puerta apretando el botón de cerrado automático.
Un poco más calmado al saber que había evitado ser descubierto, Jaejoong se aferró a la pared del cubículo esperando lo que pareció una eternidad hasta llegar al piso indicado.
Al ser un lugar de acceso restringido, para entrar a la habitación debía hacerse uso de una tarjeta especial que la misma Lee Yu le había proporcionado. Jaejoong pasó la tarjeta una vez estuvo frente a la puerta y luego de que el bombillo a un lado de la cerradura se tornara azul, la puerta se abrió de inmediato.
Con un marcado paso, el artista caminó por un estrecho y oscuro pasillo que llevaba a un lujoso living con vista panorámica a la ciudad de Seúl. Justo frente al balcón, había un hombre vestido de traje gris, de espaldas, con una copa de vino tinto en una de sus manos.
—Señor Song…— Haciendo un enorme esfuerzo para que su voz no sonara tan áspera, Jaejoong llamó al hombre por su nombre—
Song Yu Jing era el CEO de Lancaster Visual, la cadena que trasmitía y producía los premios a la música CSK, la más importante premiación de música en Corea. Era una premiación que llegaba a casi el 90% de la población nacional y que definía el lugar de cada artista por año. No era absurdo decir que los premios CSK eran el juez que dictaminaba el futuro de casi cada cantante en el país, por ello, incluso más que ser premiado, ser parte de la ceremonia y presentarse ante un absurdo público de 12.000 personas, representaba una batalla feroz entre los principales artistas de las principales compañías disqueras.
Quién era premiado era decisión del público, y en eso Lancaster Visual era totalmente transparente. Por otro lado, ser uno de los 5 actos en la gala era una historia distinta: había miles de rumores de sobornos millonarios que volaban alrededor de la decisión final de la mesa productiva por ver quien se presentaba, pero aún más oscuro que eso, era que la principal afirmación es que los ejecutivos de Lancaster pedían sobornos en especie a las disqueras. Esto era, no más que dejar que el artista se pusiera completamente a disposición de los ejecutivos por una o dos noches a cambio de tener una presentación de 5 minutos en la premiación, y esto no se limitaba solo a artistas femeninas.
Jaejoong no sabía si tal rumor era cierto porque jamás tuvo que hacerlo antes, su presentación en cada gala de los CSK era casi segura desde su debut, pero debido a su reciente escándalo y su mala imagen ante el público, hoy debía comprobar de manera directa que tal rumor era cierto.
Song Yu Jing se había comunicado directamente a su compañía haciéndoles una tentadora oferta: “Solo cédanme a Jaejoong por un par de horas y tendrá la presentación de cierre en los premios CSK de este año”
Para su disquera, y más para su manager, era una opción de Si o Si, sin esta presentación su carrera se iría a pique, ya que las encuestas de favorabilidad no acompañaban con resultados positivos el lanzamiento de su próximo álbum debido al escándalo.
Si bien Jaejoong no entendía que motivo llevó a Song Yu Jing a llamar por el tan directamente, Jaejoong no podía objetar, mucho menos hacer preguntas, solo disponer de sí mismo ante cualquier pedido del hombre.
—Joven Kim, tome asiento por favor— Con una tímida sonrisa, Yu Jing señaló el espacio en un sofá individual y se dirigió al minibar a un lado del segundo sillón y sirvió una copa. Luego, dando un pequeño giro en sus talones le tendió la copa a Jaejoong— Por este maravilloso encuentro ¿salud?—
Jaejoong casi quiso reír al ver que el sujeto llamaba “encuentro maravilloso” obligar a un artista en problemas a chuparle las bolas, pero no podía darse el lujo de ofenderlo, solo mordió su lengua y levantó su copa, chocándola con la del anterior.
—Salud—
Luego de dar un sorbo a su vino, Yu Jing tomó asiento en el sillón individual al otro extremo y dio una ojeada nada decente a Jaejoong.
Lee Yu había escogido un ceñido pantalón de mezclilla azul y una camisa blanca muy ancha para vestir a Jaejoong, algo bastante informal para esta ocasión, además de que llevaba casi nada de maquillaje, y su pelo negro solo había sido peinado un poco hacia al lado. Jaejoong sabía que el propósito de tan ligeras prendas era hacer más fácil la tarea de quitárselas, por lo que solo pudo desviar la mirada hacia un lado mientras dejaba que Yu Jing se lo tragara por completo con esos ojos.
—Esto será increíble…— Volviendo a levantarse del sofá, Yu Jing se acercó hacia Jaejoong y tocó su barbilla para levantarla, acariciando con su palma abierta el espacio entre su pálido y terso cuello y el lóbulo de su oreja— Eres hermoso…—él acercó su nariz al cuello del artista aspirando su masculina esencia en una bocanada amplia— Tu piel es tan pálida, como una muñeca de porcelana…—
Tragando con fuerza y esperando estático en su lugar, Jaejoong apretó los puños de nuevo y cerró los ojos con fuerza, esperando a que Yu Jing hiciera un nuevo avance sobre él. Pero, por alguna extraña razón, Yu Jing solo comenzó a olfatearlo y luego se alejó volviendo a su lugar en el sillón. Después de sentarse, cruzó una pierna sobre la otra y luego sonrió.
—Desde que vi una de tus primeras presentaciones, siempre he tenido esta fantasía de ver como ese sexy cuerpo tuyo se contornea de placer…— el habló, tocando su labio y dando una nueva lasciva ojeada a Jaejoong— Lastimosamente mi fantasía es un poco diferente a lo que te imaginas justo ahora, Joven Kim—
Parpadeando completamente estupefacto ante aquel pronunciamiento, Jaejoong arrugó el entrecejo y observó como el rostro de Yu Jing era adornado con una enorme y casi perturbadora sonrisa. ¿Qué era lo que este sujeto pretendía? Jaejoong no podía imaginar algo más terrible que tener que someterse a este sujeto que bien podría ser su padre ¿Qué más podía querer si su mirada solo mostraba que deseaba tragárselo entero?
Casi al instante, se escuchó un click en la puerta y unos pasos ligeros por el estrecho pasaje. Yu Jing levantó la mirada hacia ese lugar y frunció el entrecejo.
—¡Llegas tarde!— Yu Jing gruñó en aquella dirección—
Hubo un chistido de parte de otra persona, y unos pasos que se escucharon tremendamente cercanos para Jaejoong.
—Alguien tomó el ascensor y no me dejó entrar con él así que tuve que esperar a que bajara de nuevo. ¡Llegué totalmente a tiempo…!—
¡Esa voz!
Completamente contrariado, Jaejoong levantó la mirada observando al recién llegado.
—¿Choi…kang… Changmin?— Jaejoong estaba totalmente perdido al darse cuenta de quién era la persona que entró por la puerta, ahora sí que no entendía absolutamente nada de que estaba pasando— ¡¿Qué significa todo esto?!—
Jaejoong redirigió su mirada a Yu Jing y le exigió una respuesta.
—Tal parece que DanKyu no te explicó nada ¿uh? —Yu Jing soltó una carcajada— Ahora entiendo porque estabas tan rígido hace un momento—
Completamente contrariado Jaejoong se levantó de su asiento, para luego quedarse tieso cuando sintió una mano colarse por su hombro y bajar hasta la abertura de su camisa, para luego amasar con delicadeza su pecho. El inmediatamente viró su rostro observando un par de brillantes ojos color chocolate, casi cubiertos por un largo flequillo que caía sinuosamente en aquel bello rostro.
—Ya veo que conoces a Changmin, vocalista de Black Roses, si no ha quedado claro el será tu compañero esta noche… no yo, para tu desilusión—
—¿Qué?—
—Hyung es un gran voyerista, a él le gusta observar más que… tocar…—Una ráfaga de aire caliente entró directamente al oído de Jaejoong cuando Changmin le habló tan cerca. De inmediato todos sus sentidos se activaron al nuevamente fijarse en su rostro y ver aquellos coquetos labios curvarse en una sonrisa.
Una seductora y venenosa sonrisa.
Sin dar esperas, Jaejoong fue empujado hasta caer de regreso a la silla en la que hasta hace un momento estaba sentado, con Choikang Changmin de rodillas entre sus piernas, desatando su cinturón sin esperar siquiera a que Jaejoong pudiera ordenar sus pensamientos.
—¿Qué quieres hoy, Hyung?— Changmin habló, ahora desabotonando la pretina de los pantalones de mezclilla de Jaejoong, dirigiéndose al tercer hombre en la habitación—
Yu Jing sonrió, volviendo a cruzar su pierna, esta vez la derecha sobre la izquierda y tomando un sorbo de vino, exclamó— Enloquécelo…—
Choikang Changmin sonrió.
[…]
—nghhm…—
Jaejoong estaba completamente entumecido, sus ojos viajaban en varias direcciones para luego volver al mismo punto de nuevo, sintiéndose extraño y al mismo tiempo tan caliente. Sus manos, ambas por las muñecas habían sido sujetadas al espaldar del sillón donde estaba sentado. Sus pies a cada lado habían sido atados con una cinta de raso a las pequeñas patas de madera del sillón, dejando que sus piernas quedaran completamente abiertas, sus pantalones no habían sido quitados por completo, Changmin los había dejado caer en sus tobillos y no se molestó en terminarlos de arrojar a un lado. En cuanto a este último, Jaejoong no podía dejar de mirar como su boca devoraba hambrientamente su rojizo miembro que ya se había endurecido lo suficiente pero que aún no llegaba a su grosor máximo.
Todo lo anterior bajo la fija mirada de Song Yu Jing.
—Changmin—ah, abre un poco más esos dedos por favor—
—Ngnng…—
Changmin estaba inclinado por completo en la alfombra con las rodillas dobladas al suelo y totalmente desnudo a diferencia de Jaejoong. Una de sus manos sujetaba fuertemente el tronco del miembro de este último, mientras la otra reposaba entre sus nalgas, donde con movimientos a veces circulares y a veces perpendiculares, estaba ensanchando su propia entrada. Una botella de lubricante a su derecha y una caja de condones a su izquierda, y en el medio, su hermoso, esbelto y musculoso cuerpo desnudo que se movía y retorcía alrededor del pene de Jaejoong.
Choikang Changmin era el líder y vocalista principal de la banda amateur de Rock “Black Roses”, haciendo entrada al mundo del entretenimiento como artistas independientes pasaron desapercibidos hasta hace un par de años cuando “Slave” un controversial y crudo single, termino entrando en el Top 10 de Hanteo Chart casi sin ningún aviso. Gracias a esto fueron invitados a un Variety Show nocturno llamado “Let me in” y su presentación dio una vuelta entera a Naver al día siguiente, cuando su increíblemente apuesto y sexy vocalista puso la audiencia a temblar con su impresionante registro vocal.
Independientemente del sentido implícito de la letra, la voz del cantante era extraordinaria, su determinada arrogancia al presentarse le ganó un inmediato ejercito de fans y la atención de toda la prensa, y para final de ese año, su álbum debut llegó hasta el 2do lugar del Chart anual siendo superados por menos de mil copias por el 4to Álbum de estudio del mismo Jaejoong, algo que no había sucedido desde que Jaejoong sobrepasó las ventas del álbum de despedida de la cantante Park Songyi años atrás.
La histeria por Black Roses era enorme, pero Jaejoong había permanecido imperturbable ante la banda ya que su popularidad estaba asegurada por el monstruoso ejercito de fans que había acumulado desde su debut. Claro, hasta que ocurrió el accidente. Con su caída abrupta de los charts de popularidad, Black Roses ascendió de inmediato hasta derrocar a Jaejoong de ganar un solo premio en los CSK del año anterior, sepultando su carrera durante ese año.
Pero ahora, ese mismo hombre que estaba amenazando su lugar como rey estaba justamente en cuatro, con la boca bien abierta mientras sus delgados y calientes labios envolvían de arriba abajo la carne sensible alrededor de la cabeza de su pene y succionaban toda su fuerza en cada sorbida. Además, con el CEO de Lancaster, cadena que trasmitía los premios CSK, observándolos con una casi perturbadora sonrisa, pero sin acercarse o hacer nada.
—Qué bonito amigo tienes allí, rosado y hermoso con casi nada de vellosidad y de ese grosor ¿esta delicioso, Changmin—ah?—
—hmmm—
En todo momento, Yu Jing se dirigía exclusivamente a Changmin, aunque sus ojos estuvieran completamente clavados en Jaejoong.
Como una respuesta, Choikang Changmin pasó su lengua lenta y tortuosamente desde el nacimiento de los testículos de Jaejoong hasta el curvado sombrero en la punta, atrapándolo entre sus dientes, dio una ligera mordida para luego barrer la suave y caliente punta con su lengua, sintiendo aquella extremidad temblar en su boca y engrosarse un poco más.
—Guhh…—
Completamente acorralado y extasiado hasta el tope, las caderas de Jaejoong involuntariamente se movieron hacia adelante, golpeando en su brusco movimiento el paladar de Changmin, al mismo tiempo provocando algunas arcadas a este último quien retrocedió hacia atrás un poco.
—L—Lo… Lo siento—
Contrariado y avergonzado, Jaejoong se apresuró a disculparse, pero solo recibió una perversa sonrisa por parte de Changmin.
De nuevo, el vocalista se acercó y abriendo ampliamente su boca introdujo lentamente el pene de Jaejoong de vuelta a su cavidad. Jaejoong podía sentir el abrasivo calor de su interior a medida que avanzaba y entonces comenzó a asustarse. Él estaba tragándola, literalmente. Jaejoong pudo sentir una rara suavidad y como algo se contraía y atrapaba la punta que su pene.
—¡ah!... ahnng…—
Choikang Changmin estaba haciendo tal cosa, controlando sus arcadas pero asegurándose de que cada tramo del miembro ajeno sintiera el calor, las vibraciones y el ligero agarre de su garganta tomarlo hasta el fondo. Gruesos hilos de saliva comenzaron a derramarse por sus costados, bajando por su largo y bronceado cuello hasta detenerse justo ahí, en sus pequeños, oscuros y erectos pezones.
Solo Entonces Jaejoong dirigió su vista un poco más abajo, hasta notar su rígida erección levantarse vigorosa.
Si él estaba erecto aun cuando Jaejoong no había puesto un solo dedo en él quería decir que él no estaba tan mortificado como Jaejoong, ¿podría ser que él no solo estuviera obligado a hacerlo y simplemente estaba… disfrutándolo?
Pero Jaejoong no pudo responder su propia pregunta, su respiración ya errática y su mente incapaz de realizar una conjetura coherente le dieron aviso de que estaba a punto de llegar al orgasmo, inadvertidamente sus caderas se movieron hacia adelante, masajeándose contra la caliente boca que lo recibía.
Sin más, echando su cabeza hacia tras, la potente descarga se derramó sin espera en el interior de la boca de Changmin, llenándolo hasta que lentamente comenzó a desbordarse por sus labios. La viscosa y blanca sustancia hizo un recorrido rápido por varias parte de su pecho terminando por morir en la alfombra.
Jaejoong se mantuvo lánguido en el sillón sufriendo de los efectos secundarios luego de aquella magnifica mamada, pocos segundos después, sintió el peso de Changmin sobre sus muslos.
—¿uh?—
El cabello negro y lacio cubría parte de uno de sus ojos, pero el otro estaba a la vista, completamente despejado y límpido, perforando a Jaejoong de forma extraña. Su boca estaba fuertemente cerrada, y rastros del semen recientemente vertido en ella aún se salía por los costados. Jaejoong miró hacia arriba aun aturdido mientras los dedos de Changmin delineaban sus carnosos labios rosados, invitándolos a abrirse.
Jaejoong lo dejó ser, pronto recibiendo los labios de Changmin y su lengua mojada. Changmin movió su lengua no dejando que Jaejoong cerrara por completo su boca, dejándole probar el sabor de su propio semen mezclado con su saliva. El sabor amargo y pastoso hizo que el artista se sintiera extraño pero aquella experta lengua pronto le hizo olvidar lo sucio que todo aquello se veía. Ambos labios pegajosos por la sustancia que compartían se envolvieron en un profundo beso.
—Nhgnn…— Esta vez fue Changmin quien gimió cuando los dientes de Jaejoong atraparon su labio inferior tirando de él—
Changmin, percibió que Jaejoong había bajado su muro de defensas y estaba mucho más estimulado, mientras besaba sus labios comenzó a desatar el nudo que mantenía sus manos atadas a su espalda. Ya libres, aquellas manos de inmediato viajaron al trasero de Changmin apretando sus nalgas con fuerza y abriendo sus mejillas para revelar el pequeño círculo arrugado que se escondía en el interior. Otro fuerte gruñido fue derramado directo al oído de Jaejoong.
Quizás un poco turbado por la enloquecedora sensualidad de Changmin o quizás mareado por cualquier cosa que tuviera el vino que Yu Jing le sirvió, Jaejoong apretó sus manos contra el cuerpo de Changmin ya dispuesto a ser parte de este retorcido juego. Besó su pecho húmedo por el sudor, mezclado con otros fluidos y siguió apretando su pequeño trasero, hasta que sus dedos quedaron fuertemente marcados en la blanda piel, formando pequeñas marcas rojizas.
El vocalista de Black Roses, notando el cambio, procedió a deslizarse por un segundo fuera de los brazos de su captor y se dedicó a deshacer la atadura en sus pies, aprovechando para terminar de desnudarlo por completo.
Yu Jing no había vuelto hablar, pero su posición había cambiado y ahora se mantenía con las piernas entreabiertas y sus manos dispuesta sobre el reposabrazos.
Jaejoong tomó ventaja de que Changmin aún se encontraba arrodillado en el piso y sostuvo sus hombros con ambas manos arrojándolo hacia atrás y forzándolo a recostarse sobre su espalda. La expresión de Changmin mostró algo de asombro en un principio, pero aquella expresión se disipó rápidamente.
Jaejoong usó sus dedos y barrió el flequillo de Changmin echándolo hacia atrás, dándole una mirada apropiada a su bonita cara. Una sonrisa naturalmente brotó de sus labios y fue recibida con otra sonrisa como respuesta. Un segundo después ambos se habían enfrascado en otro nuevo y más profundo beso.
Con todas las inhibiciones y el miedo de Jaejoong arrojados junto con sus pantalones, este procedió a extender la mano cuidando de no romper el beso y alcanzó el pequeño bote de lubricante arrojado en el piso.
Changmin entendió lo que se venía por lo que ligeramente abrió sus piernas. Jaejoong maniobró sus tobillos, halando de ellos hasta que parte de las caderas de Changmin quedaron sobre sus muslos, y sus piernas descansaron sobre sus hombros.
Al instante, Jaejoong comenzó a destapar el pequeño tubo de lubricante, pero en lugar de extenderlo sobre sus dedos, el cantante inclinó un poco su cabeza, abrió su boca y seguidamente vertió parte de la viscosa sustancia en su lengua.
Al ver aquella acción, Song Yu Jing sonrió ligeramente, sus piernas se abrieron un poco más revelando el bulto que lentamente crecía en sus pantalones.
Jaejoong entonces sujeto las piernas de Changmin por la cara interna de sus muslos y levantó su cuerpo hasta que su parte baja quedó a solo centímetros de su cara, ya allí, su lengua lubricada con antelación barrió delicadamente aquella pequeña zona secreta en el cuerpo del otro hombre. De inmediato, las largas piernas de Changmin se enroscaron en su cuello y un delicioso ronroneo abandonó su garganta.
Jaejoong prosiguió su arduo trabajo mientras poco a poco la punta de su lengua penetraba el agujero de Changmin, enviando a este último a las puertas del cielo. El circulo lleno se nerviosidades se retorcía, abriéndose y cerrándose, acoplándose al movimiento de la lengua de Jaejoong. Unos cuantos minutos después, Jaejoong se retiró lentamente y procedió a tomar de nuevo las piernas de Changmin. Giró su cuerpo, dejándolo boca abajo esta vez y sosteniendo firmemente su cintura entró limpiamente en su suave y caliente agujero. La delgada piel oscura que rodeaba aquella pequeña abertura comenzó a ceder, Jaejoong podía ver perfectamente como era devorado por aquel hambriento agujero y su erección creció un poco más gruesa.
—ughh…—
Los músculos internos de Changmin batallaban contra aquel grande objeto forzando su entrada, pero finalmente cedían incitando un ajustado agarre que provocaba una descarga de sensaciones en Jaejoong. Con su entera longitud completamente adentro, Jaejoong se aventuró a hacer la primera estocada, una fuerte, que provocó un grito en el hombre debajo de su cuerpo.
—¡Ah!— Changmin se retorció, sus dedos fueron a parar directamente a su propia erección, justo en el momento en que el hombre a su espalda hizo un segundo movimiento— ¡Mierda… ugh… tan profundo!—
El artista podía sentirse completamente lleno con aquella enorme extremidad castigando su interior, comenzaba a ser un poco doloroso, por lo que aligero el movimiento de su mano para darse un poco alivio.
Jaejoong entonces tomó a Changmin por el cabello, y haciendo un rápido jalón lo atrajo hacia así mismo, ambos quedaron de rodillas pero erguidos. Jaejoong deslizó una de sus manos hacia el miembro de Changmin y tomo el lugar de la que ya estaba allí, con su otra mano, atrajo el rostro de Changmin hacia el suyo y compartieron otro largo y erótico beso. Las caderas de Jaejoong nunca pararon de moverse, hasta que en una de aquellas estocadas lo logró, golpeando el punto máximo de placer de Changmin y provocando en este último un temblor automático.
—¡Me… vengo!— Sorpresivamente, liberando su boca de aquella caliente lengua Changmin se retorció vaciando todo el contenido de su próstata de una sola vez. El rápido disparo se dispersó en toda la sombra y unas cuantas gotas incluso llegaron a caer sobre los lustrados zapatos de Yu Jing.
Jaejoong aguardó solo un momento mientras el cuerpo de Changmin se estabilizaba y entonces rompió la penetración. Un instante después, tendió el cuerpo de Changmin sobre la pequeña mesa de madera a un lado y volvió a penetrarlo, esta vez buscando su propio y único placer.
Sus movimientos, un poco más fuertes y rudos se intensificaron a medida que la estimulación crecía. Changmin lo estaba ayudando igual, dando ligeros lametones a sus pezones o simplemente mojando su oreja mientras susurraba obscenidades. Changmin también sujetó su trasero y lo invitó a ser un poco más desquiciado con él. A este punto, Jaejoong apretó sus pectorales con ambas manos dándose un poco más de soporte y con un par de estocadas más finalmente pudo vislumbrar un caliente segundo orgasmo.
[…]
Song Yu Jing dejó la habitación alrededor de 15 minutos después de las 10:00 pm. No dijo una palabra, y de no ser por el sonido de la puerta cerrándose los dos hombres envueltos entre sí en la cama nunca se hubieran percatado de ello.
Jaejoong nunca había estado tan estimulado en su entera vida, pero algo había en este chico que era simplemente encantador. Travieso, sexy y presuntuoso, había hecho que en cuestión de segundos Jaejoong olvidara que estaba haciendo tal cosa solo por ganar una plaza en los premios CSK.
Aun después de la partida de Yu Jing ambos permanecieron en la habitación hasta las tres de la madrugada, cuando finalmente Jaejoong no tenía más semen que derramar. Cansados e invadidos por una sensación de entumecimiento, finalmente se separaron quedando recostados en cada extremo de la cama.
—¿Por qué… haces esto?— queriendo comenzar un tema de conversación y a la vez dejando entrever su curiosidad por aquel místico hombre, Jaejoong lanzó aquella pregunta. Changmin no respondió de inmediato, simplemente se apoyó contra el espaldar de la cama y tomó un sorbo de la botella de vino que había terminado en la mesa de noche—
—Una parte es por mi carrera, otra parte es por diversión, y otra es simplemente porque se me antoja— lentamente el clavó su mirada en Jaejoong— De cuando en cuando Yu jing me llama y me pide que le dé un espectáculo. Siempre son tipos lindos, tiene un enorme complejo con los hombres hermosos —sonrió— él es un gran admirador tuyo, siempre me contaba sus fantasías sobre ti, por lo que simplemente estaba esperando una oportunidad para atraparte con la guardia baja.
El tono de Changmin eran tan neutral que casi parecía que estuviera hablando del clima y no de otra cosa, más que nada, sus palabras comprobaban que no era la primera vez que hacia esto para Song Yu Jing, y un feo sentimiento de decepción hizo que el corazón de Jaejoong saltara en su lugar.
—ustedes son… uh… ¿amantes?—
Esperar por esa respuesta fue quizás lo más angustiante para el cantante, incluso más que entrar a esa habitación.
—Supongo que tenemos una relación, pero no sentimos nada el uno por el otro—
—¿A qué te refieres?—
—Yo no era nadie antes de ceder a Yu Jing. Mientras tocábamos en bares de mala muerte, Yu Jing venía a nuestras presentaciones cada noche sin falta y me rogaba porque firmara contrato con la disquera de su mujer. A mí no me interesaba esto, pero al final la madre de uno de mis chicos enfermo y todos necesitábamos ganar más dinero así que dejé de ser necio y acepté— Con cuidado, Changmin abrió uno de los cajones de la mesa de noche y sacó una cajetilla de cigarrillos y un encendedor. Tomó el cigarrillo y lo puso en sus labios, dando una enorme bocanada cuando estuvo encendido— No sé qué me llevo a aceptar su “propuesta” la primera vez, quizás estaba aburrido o solo no quería tener que deberle el habernos sacado de ese agujero. Un tiempo después comencé a aceptar por diversión— Una enorme sonrisa se pintó en sus labios al tiempo que expulsaba que todo el humo de su cigarro en la cara de Jaejoong—En este mundo están los chicos como tú, hermosos y llenos de talento, creyendo en un mundo que se arrodilla a sus pies, pero con demasiado orgullo encima. Luego están los sujetos como yo, cuyo orgullo es solo tener un micrófono en frente y cantar. Yu Jing me permite hacer eso, y solo tengo que abrir un poco las piernas como pago de vez en cuando, no me parece tan mal trato—
Jaejoong no supo que responder y solo mantuvo silencio. Ante esa acción, Changmin volvió a hablarle.
—Sabes una cosa, Hyung… un día estaba tan curioso sobre ti que compré uno de tus primeros trabajos. Al escucharlo, entendí porque Yu Jing estaba tan obsesionado contigo. Por eso, cuando tuve algo de tiempo fui a uno de tus últimos conciertos… ¿sabes que sentí?—
—¿Qué…?—Jaejoong estaba tremendamente curioso—
—Absolutamente nada. Era la misma canción, y eras el mismo sujeto, pero no había nada de energía en ti… eras como un simple cascarón vacío haciendo las cosas por inercia… eso me decepcionó un montón… Cuando supe del accidente y vi tu rostro aterrado en las noticias mientras pedias perdón a tus fans vi que habías tocado fondo por completo… pensé que eras patético—
Jaejoong se sintió dolido, no por el trasfondo de las palabras de Changmin, más bien por la tranquilidad y soltura con la que hablaba. A diferencia de él, que fue obligado a venir aquí, creyendo que era demasiado bueno para merecer esto. Al lado de este chico que fumaba y sonreía mientras solo pensaba en cantar, él estaba más preocupado en el ranking que ocupaban sus canciones y que diría el público sobre su vida, tan aferrado a sus fans y atemorizado por ser dejado a un lado. Tan pero tan angustiado, que había olvidado porque lucho tanto en un principio por llegar a su lugar. Él había perdido brillo que una vez capturó a miles de fanáticos, conformándose solo con retenerlos y no con deslumbrarlos con algo nuevo.
Changmin dejó la habitación tan silenciosamente como Yu Jing antes de que amaneciera, dejando en Jaejoong no solo una fuerte impresión si no también muchas preguntas sobre sí mismo.
[…]
Las semanas transcurrieron volando, y el esperado día de los premios CSK había llegado. Jaejoong estaba tras bambalinas con Lee Yu encima aplicando su maquillaje y arreglando su cabello. Lee Yu se había dado cuenta que hace rato él se había metido en su pequeña burbuja y solo miraba estático su reflejo mientras miles de manos lo tocaban una y otra vez.
—…ong…oong… ¡Jaejoong!— DanKyu sacudió su hombro con fuerza al ver que Jaejoong no respondía para nada. Jaejoong reaccionó saltando en su asiento— No me digas que estas tan nervioso que no puedes hablar ¡Faltan algunas horas aun! Debes tranquilizarte, todo estará bien—Dando una fuerte palmada en su hombro, DanKyu sonrió, pero Jaejoong seguía sin mostrar una sola expresión y solo lo miraba fijamente— ¿Qué es lo que pasa muchacho?—
—Quiero…— Jaejoong titubeó un poco pero finalmente…— Quiero cambiar la canción principal del álbum, de hecho, quiero reconstruir todo el concepto…— él se apresuró a hablar, notando de inmediato como crecía el mal humor en el rostro de DanKyu—
—¿Y Que harás con todo el dinero que se ha invertido y las copias que hemos producido? Has estado ensayando esta presentación durante un mes y ¿ahora quieres cambiar todo? Vuelve a tus sentidos y termina de prepararte— Ignorando su petición, el hombre intentó dar la vuelta creyendo aquella conversación muy absurda, pero Jaejoong lo detuvo—
—DanKyu, este no soy yo… ese álbum no representa nada para mí, no quiero solo tener material para llenar un estadio. Si voy a subir a ese escenario de nuevo quiero ser yo mismo, quiero recordarles lo que solía ser mi estilo antes de…—
—¿¡Entonces que!? —Alterado, Dankyu alzó la voz— ¿Qué mágica canción tienes en mente?— DanKyu se burló tratando de que Jaejoong se acobardara y dejara la idea de lado, pero el artista lo miro con confianza—
—Déjamelo a mí, si no funciona pagaré las consecuencias—
DanKyu dejó salir un amplio suspiro.
—Si arruinas esta presentación y tu carrera se va por el caño, tu contrato con mi compañía se acaba ¿entendido?—
Jaejoong sintió mucho miedo ante la mirada desafiante de DanKyu, pero él estaba seguro, no de si funcionaria o no, solo que esto era lo que deseaba hacer. Con una firme mirada asintió, por lo que DanKyu no tuvo más opción que darse media vuelta e irse.
—Y… ¿Qué hacemos ahora?— Consternada Lee Yu le habló a Jaejoong a través del espejo—
—Déjamelo todo a mí, Noona… se lo que tengo que hacer—
[…]
Changmin se encontraba detrás de la cortina recibiendo algunas instrucciones antes de que el telón finalmente se levantara. Podía ver a sus chicos temblando de miedo y preguntándose si lo harían bien, él estaba más bien tranquilo.
—Hyung, un sujeto dice que quiere hablar contigo en el cuarto verde—
Changmin pensó en lo extraño que era que alguien quisiera hablar con él, ya que ni siquiera sus estilistas lo soportaban, sin embargo se hizo camino hasta el cuarto verde con curiosidad, sorprendiéndose al ver quien era su visita.
—Vaya, podría jurar que luego de aquello no te me acercarías nunca más—
Kim Jaejoong lucia tan impecable como siempre, pero había algo en el que Changmin sabia era diferente, su mirada no lucia como la de un altivo emperador mirando todo su reino desde su trono, él lucia más cálido… más accesible.
—Necesito tu ayuda… es una completa locura pero creo que es lo que tengo que hacer y quiero que tú lo juzgues por ti mismo—
Changmin dejó salir una sonrisa torcida—¿Por qué justamente yo tengo que ayudarte?—
—Porque antes de ser solo un cascaron vacío cubierto de orgullo yo era alguien como tú, quien solo disfrutaba con tener un micrófono en el cual cantar. Siento que nadie puede juzgarme mejor que tú… quiero regresar a ser ese yo otra vez—
[…]
El trabajo durante las premiaciones siempre era arduo y estresante para todo el mundo. Siempre a cada momento miles de cosas podían salir mal. Para Park Myunglee, host predilecto de la premiación desde hace más de diez años, su trabajo consistía casi siempre en anteponerse a cada una de esas contingencias y hacerle creer al público que nada pasaba.
—¡Dos minutos para comenzar! ¡Todos a sus lugares!—
El público ya estaba listo, las cámaras estaban a su lugar y su corbata de moño perfectamente ajustada. Park Myuglee dejo ver su mejor sonrisa y camino hacia el escenario cuando la señal de “Al aire” fue enviada, siendo recibido por una oda de aplausos.
—¡Muy buenas noches! Bienvenidos a la Trigésimo séptima edición de los Premios a la Música Coreana C.S.K. Soy Park Myunglee, su host esta noche. Para nuestro acto de apertura tenemos a los únicos e inigualables ¡Blac…!—
Repentinamente y justo antes de terminar su perfecta presentación, uno de los asistentes vino corriendo a toda velocidad y entregó a Myunglee un pequeño papel para luego salir del escenario a toda marcha. Aquello no era algo que sucediera a menudo por lo que el host solo pudo sonreír nerviosamente y abrir el papel con disimulo, para luego colocar su expresión más incrédula al leer su contenido.
Sin tener a nadie con quien comprobar si aquello debía hacerse o no, el no tuvo más opciones que seguir la corriente.
—uhm…—sin saber un momento que decir el hombre volvió a sonreír y acercó el micrófono a sus labios para hablar. Tratando de no parecer tan confundido sonó su garganta— C-Como nuestro gran acto de apertura, mostrando el nuevo sencillo principal de su próximo álbum, ¡Youngwoon Jaejoong! e-en colaboración con nuestra banda nominada a siete premios CSK esta noche ¡Black Roses! Presentandoo~oo ¡¡¡¡Savage!!!!
El telón se levantó, los gritos de euforia e incredulidad del publico podían fácilmente derrumbar aquel estadio y, por primera vez en muchos años, Kim Jaejoong sintió un cosquilleo recorrer hasta las palmas de sus manos. Tan nervioso y al mismo tiempo tan expectante.
Colocando su mejor sonrisa y dando una mirada cómplice al hombre detrás de la guitarra a su lado, el amado rey de esta selva, finalmente dejó caer su corona por una vez… el volvería a nacer una vez más, para convertirse en quien en verdad siempre debió ser.
Esa noche, sería un nuevo capítulo uno en su historia.
“—Let me be a savage again
Crossing the forest without fear
Cry to heaven with all my heart
“Let me be a nobody again
That absolutely no one can tame me
That my fears were just not having a voice to sign
Not having breath for running
Not having a body that cover you ...”
“Let's give our backs to the world, like the beasts we are”
“Like the beasts we always have been—”
FIN
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