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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

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Entre nuestro Silencio


Título: Entre nuestro Silencio
Autor: Akasha Shim
Pareja: JaeMin / Vidar x Vali
Dios: Vidar - Nordico
Extensión: Oneshot
Género: Lime.
Recomendación: Al final del relato se encuentra el Glosario de la historia.
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Estoy siendo paciente.

Por momentos realmente siento que soy una molestia para él, irrumpiendo en su silencio con mis tonterías, apareciendo frente a él con mi estúpida sonrisa convertida en esperanza sabiendo que él siempre está sumido en el silencio.

Él está apoyado en el marco mirando hacia afuera, completamente perdido en sus pensamientos mientras yo lo veo desde el otro extremo de la habitación sin saber qué hacer, porque él ha ido con Odín, nuestro padre y ha regresado en completo silencio a sentarse en ese lugar sin decir palabra alguna, sin siquiera echarme para dejarle pensar en paz.

Han pasado bastantes horas desde que él está en la misma posición y tan perdido que se me hace hasta extraño, como si algo hubiera sucedido mientras él no estaba aquí.

Desde que me filtré en su vida sin permiso no he podido evitar preocuparme por cada pequeña estupidez que sucede a su alrededor y hasta he aprendido a interpretar sus silencios, a conocerlo como seguramente nadie más lo conoce y sé que se está rompiendo la cabeza con algo.

Mi consciencia me dice que si tiene un problema él sabrá resolverlo solo, sin embargo no siento que pueda ser así sin mi ayuda. Por supuesto, yo siempre tratando de hacerme más relevante en su vida.

Apoyo mi peso en ambos pies para empezar a caminar hacia él, con calma para no alterarlo pero él no parece notar siquiera que estoy aquí. Me paro a su lado, esperando que con un gesto de su mano me eche, pero no es así, él continua con su vista perdida entre las hojas de los árboles que hay afuera.

Doy un paso hacia el costado, haciendo un poco más de ruido pero él ni se percata de mi presencia, ignorándome por completo aunque esta vez se mueve un poco cambiando de  posición. Aprovecho su movimiento para posarme junto a él y mirarle fijamente, pero ni así me percibe.

Suelto un suspiro y toco su brazo, al fin me mira pero no dice nada.


— ¿Sucede algo? —pregunto con delicadeza, él niega pero yo inclino la cabeza en señal de inconformidad, Changmin me mira fijamente y con un suspiro; a sabiendas de que voy a seguir insistiendo; se acomoda y habla.

— ¿Tú sabes que sucederá después de que todo esto acabe? Quiero decir…cuando la batalla final llegue y el mundo se acabe—Frunzo el ceño y lo miro fijamente, tratando de saber si me está tomando el pelo pero sé que él no lo haría, menos hablando de algo tan serio como lo es el futuro de nuestro mundo.

—Únicamente sé que cuando el Ragnarök llegue, padre deberá morir y que el universo se acabará…y que luego se regenerará—Changmin agacha su mirada para volver a mirarme fijamente.
—Vamos a sobrevivir
— ¿Qué?
—Las Nornas lo dijeron…nuestro padre les preguntó en Valhalla y ellas dijeron que íbamos a sobrevivir a la batalla final...—Lo miro fijamente pero él no dice nada más, suponiendo que eso era todo. Tomo su mano y juego con ella sin dejar de mirarlo, curioso por saber todo lo que su cabeza piensa pero no puedo ni adivinar, su mirada parece asustada pero determinada a la vez y sé que no podré sacar nada más de su boca por lo que permanezco a su lado mientras él sigue pensando.
Lo conozco lo suficiente como para saber que lo único que puedo hacer por ahora es quedarme a su lado, en silencio mientras el tomar su mano va cambiando a abrazarle un brazo y termino abrazando todo su cuerpo contra mi pecho, él únicamente se deja hacer.
—Todo va a estar bien—suelta un suspiro—Tal vez te estés rompiendo la cabeza creyendo que no sabrás que hacer cuando nos toque seguir el legado de nuestro padre, pero no es cierto. ¿A caso no eres el poderoso hijo de Odín que es capaz de resolver cualquier problema sin importar cuán difícil sea? Está en tu naturaleza Changmin, el gobernar e incluso te aseguro que lo harás mejor que nuestro padre—Una risita escapa de sus labios y lo abrazo con más fuerza—Puedes pensar todo lo que quieras pero sabes que es cierto, vamos a hacerlo bien.




El desastre se abre paso entre nosotros mientras doy todo de mí en medio de la batalla. No hay ni espacio para lamentar la muerte de mis hermanos mientras traro de protegerme a mí mismo y a Changmin, al cual ya he perdido de vista tras ver caer a Thor muerto.

Escucho un grito en algún sitio, lanzando una flecha directo hacia aquel que quiere atacarme de nuevo, voy corriendo hacia aquel grito que por alguna razón me estremeció.

La escena me abruma de golpe, dejando que suelte mi asombro en un grito que quedó hundido entre el escándalo a mi alrededor cuando veo a mi padre muerto, bajo las fauces de ese horrible ser el cual sonríe con victoria y empieza a avanzar hasta su siguiente víctima. Volteo hacia todos lados buscando a Changmin con la mirada pero no logro hallarlo hasta que un rugido corta el viento y veo a quien buscaba con el pie sobre la mandíbula sangrante de aquel que hace menos de un minuto había matado a mi padre.

Corro hacia él, sin importarme a quien pisaba en mí camino y lo veo caer de rodillas al suelo, su rostro ha sido manchado por la sangre de ese animal, dejando manchas rojas sobre su vestimenta también.

Cuando llego hacia él, me mira fijamente y mi mano encuentra la suya, apretándola con fuerza, él tiembla por completo. Jamás lo he visto así, sé que está completamente asustado y no sé qué hacer para calmarlo y eso me pone más nervioso.
Escucho el grito de alguien demasiado lejos y miro hacia todos lados, la cabeza de Changmin cae contra mi hombro y su respiración entrecortada la siento sobre mi piel.
—Se acabó…—susurra, entrelazo mis dedos con los suyos y me presiona con fuerza mientras ambos sentimos el calor  empezando a llenarnos, las llamas empiezan a expandirse por todo el universo y sobre nosotros, pero no siento dolor ni desesperación. Changmin está a mi lado y eso es suficiente.




Siento el frío calando mis huesos mientras escucho el repiqueteo de la lluvia en el suelo, sintiéndome un completo idiota mientras veo a aquella valquiria insistiendo en entregarle a los héroes caídos en batalla como hacía con nuestro padre, pero Changmin está reacio y lleva un buen rato discutiendo con ella y bueno yo…yo estoy aquí tratando de ver todo lo que hacen como un idiota.

Creo que Changmin tiene razón al decirme que me comporto como un tonto humano a veces, pero si es que se trata de él simplemente no puedo evitarlo.

La tormenta crece más afuera y por alguna razón presiento que Changmin es el que está cambiando el clima con su enojo. Podría hasta jurar que está  furioso por dentro y sé que en breve la valquiria saldrá corriendo. La puerta se abre de golpe y sale Changmin temblando de rabia mientras la valquiria lo sigue por detrás.

Corro hacia ella y la detengo por los hombros.


—Por favor déjale en paz—le digo con firmeza, ella me mira y frunce el ceño.

—Debo cumplir mi misión

—Si Freyja te insistió por favor ya no lo hagas—ella me miró fijamente—Deja a tus almas en el Valhalla y si las necesitamos estas estarán ahí—dije con calma, ella soltó un suspiro y se fue, en cambio yo me fui corriendo por el lado contrario para darle alcance a Changmin que hacía tronar el cielo cada vez más, aun cuando ya no caía ni una sola gota de lluvia afuera.

Cuando entre a su habitación le veo sentado cerca de la ventana, su espalda esta tensa y tiembla suavemente.

En silencio me acerco y pongo mi mano en su cuello. No digo nada porque sé que no es necesario pero él parece estar lejos de calmarse, por lo que lo dejo ser mientras mira lo que está provocando en el cielo ennegrecido.

—Jaejoong…—susurra y me apoyo en él, su aire es ausente por lo que en realidad no sé si realmente va a escucharme si le respondo.

Él no vuelve a hablar más y yo no contesto porque sé que no hay necesidad, pero siento que debo decirle algo, lo que sea, tal vez su nombre o quizá un “te amo” que no tendrá respuesta.

Antes de que empezara todo esto un buen amigo que jamás revelo nuestro secreto y que se fue a la tumba con él, me dijo que estaba realmente enamorado como para ver mi vida consumirse por alguien que jamás dirá una palabra en respuesta, ni en rechazo tampoco. Tal vez en ese tiempo no me rendí, fui tan terco como un animal y en realidad ahora no sé si arrepentirme o no.

Hay veces en la que me siento bendecido, porque Changmin ni una sola vez me ha echado, ni ha rechazado mi acercamiento y una parte de mí me dice que es porque en el fondo siente lo mismo que yo…pero otras veces mi corazón repiquetea de forma dolorosa sobre mi pecho, sintiendo que solo soy un estorbo en su vida porque permanezco a su lado molestándolo, esperando que corresponda mis sentimientos de alguna manera. Pero él no dice nada.

Nunca dice nada.

Heimdal una vez me dijo que si alguien ama tan intensamente no será capaz de retener las palabras de amor en su boca. Eso me hace dudar de que Changmin verdaderamente me corresponda,  aunque yo tampoco soy capaz de decírselo por miedo a que vaya a suceder algo que no quiero, peor aún puedo arruinar lo que he conseguido en este tiempo.


—Jaejoong…—vuelve a susurrar y esta vez me mira, sonrío suavemente para que no note que estoy a un paso de la desesperación.


El cielo ha dejado de tronar lo que indica que ya se tranquilizó, pero el sol no vuelve a salir y él ya se dio cuenta que eso es por mi causa, pero las nubes que permanecen en el cielo también son causa suya.

Abrazo sus hombros y me acomodo bien a su lado, él se apoya en mi hombro y respira tranquilamente.


—Frigg y Freyja creen que deberíamos tener un descendiente…cualquiera de los dos—Trago saliva y le miró fijamente, él no levanta la cabeza, quizá esperando que diga algo pero sencillamente no puedo. Pasa un buen rato antes de volver a escuchar su voz—La valquiria que vino aquí es Skuld…ella es una de las que me dio mi predicción cuando fui al Valhalla aquella vez…y es una de las candidatas


Lo suelto de golpe casi haciéndole caer, pero no me interesa, sus ojos fijos en mí no me ayudan tampoco.

Él no está dudando, él no tiene esa mirada de cuando está asustado, como la vez en que estuvo pensando sobre si de verdad quería sobrevivir al Ragnarök o no.


—Tú…tú… ¿Quieres hacerlo?

— ¿Hacer qué?

—Tener hijos quiero decir

—Era uno de los deseos de nuestro padre, en algún momento tiene que suceder—Mi mandíbula se tensa y siento el dolor perforándome las sienes, él me mira como si hubiera dicho cualquier tontería.


Después de todo Heimdal tenía razón, él no me ama.


— ¿Entonces será con Skuld?

—Ella no me agrada

— ¿Sera con alguien que te agrade?

—No puede ser con alguien que me desagrade

— ¿Entonces porque no es conmigo? —sus ojos se abren a más no poder y luego suelta un suspiro.

—No entiendes…Estoy hablando de hacer descendientes no de amistad—mi corazón se encoje en mi pecho, hasta el punto en que lo siento todo mi  adormecido y él no se da ni cuenta


Volteo ya no puedo pensar con claridad, en estos momentos necesito paz o voy a explotar y no saldrá nada coherente de mi boca. Avanzo con la esperanza de caminar sin caerme.

Si nuestro padre nos viera ahora, probablemente no me reconocería.

Ni siquiera yo soy capaz de verme a mí mismo tras todo lo estúpido que me volvió mi enamoramiento por Changmin.




Cierro los ojos con rabia y dolor, viendo a aquella valquiria salir con una sonrisa en el rostro.

Gunnr sale con una sonrisa y yo siento que voy a votar todos mis intestinos por la boca, la rabia que va a cumulándose en mi interior en los siguientes meses va volviéndose cada vez más intensa y es como si me estuviera volviendo un volcán a punto de explotar.

Camino hacia adentro del palacio, hallando a Changmin sentado tranquilamente al borde de la ventana, el deseo que tengo de empujarlo y hacerlo caer, pelea con el deseo de ir y abrazarlo.


—Gunnr salió muy feliz de aquí…—dije en tono suave, él ni se inmuto. Apreté los puños y lo mire fijamente

—La escogí…

— ¡¿Qué?! —se levanta de su sitio y camina por mi lado sin prestarme atención, ni una mirada me es dirigida, solamente pasa de mi como si no estuviera ahí, como si no estuviera muriendo en mi propia rabia— ¡¡Changmin!!

— ¿Qué?

—No…—susurro en mi desesperación, pero no puedo ni siquiera moverme y solo escucho sus pasos alejándose de mí y para cuando reacciono él ya no está en la habitación, él simplemente salió sin importarle nada.


Corrí por el pasillo tras él hasta alcanzarlo, su fría indiferencia instalo de nuevo ese horrible dolor en mi pecho que me hizo soltarlo.


—Puedes estar sin un descendiente…podemos hacerlo así—le dije con suavidad pero su mirada no cambió.


No estoy siendo egoísta, no lo hago porque lo ame, lo hago por él, porque él no quiere esto, para alguien tan quisquilloso como él es imposible tener un hijo de alguien como Gunnr.


—No y no se hable más, Gunnr es la escogida y ella vivirá aquí por un tiempo. Lo haré así porque esto era lo que padre quería de nosotros, tú también deberías pensar en buscar a alguien.

—No

—Jaejoong, estoy siendo flexible contigo pero ambos tenemos responsabilidades que cumplir con respecto a nuestro deber como dioses…además Gunnr me agrada y…ella está bien

— ¿Ella está bien?

—Si—Una suave sonrisa se abre en su rostro y mi corazón empieza a latir a la vez que se encoje en mi pecho

— ¿Ella te gusta?

—No precisamente…pero ella está bien para el propósito quiero decir


Pongo una mano en su hombro, nuestras miradas están fijas en el otro pero sigo sintiendo que hay un mundo de distancia entre los dos que incluso me siento perdido.


—Todo va a estar bien Jaejoong

—No, no lo está—suelto su hombro y me voy a paso rápido de ahí, buscando desesperadamente una manera de salir de esta pesadilla, pero no puedo.

Cuando llego al siguiente piso siento una mano fría sobre mi brazo, trato de apartarme avanzando hacia mi habitación, pero él no se detiene y me agarra con más fuerza.


— ¿Qué quieres? —él no responde y me empuja con su cuerpo hasta que entramos a su habitación, no tengo fuerzas para detenerlo, no tengo fuerzas para nada que no sea retener las lágrimas que luchan por salir.

Cuando menos me lo espero siento sus brazos rodeándome de golpe, su cuerpo tibio contrasta con el mío que teóricamente arde en calor por la rabia, el dolor, la presión y todo eso que esta irremediablemente metido en mi cabeza.

Pero como si fuera alguna especie de droga tranquilizante sus brazos a mí alrededor me calman, mi corazón late como loco en mi pecho y caigo ante la tentación rodeando con mis brazos su cintura.

¿Podrá escuchar el latido de mi corazón? ¿Entiende lo que eso significa?

Me estoy volviendo loco.

Él ignora el hecho de que mi corazón late tan fuerte que el sonido retumba contra las paredes. Me siento tan estúpido nuevamente, pero es que no puedo evitarlo, siempre hay una maldita manera en que Changmin me recuerde que lo amo.

Él era diferente a como es ahora y me gustaba pensar que solo era conmigo, pero ahora era simplemente así y en realidad no me importa, yo lo quería de todas formas.

Aunque él no sintiera lo mismo.

Lo alejo de mí, empujando su cuerpo con mis brazos pero no lo suficiente como para dejar de sentir su cálido cuerpo junto al mío.


—Changmin…—susurro, él me mira con sus ojos brillantes llenos de un mundo escondido en su silencio y simplemente no puedo evitarlo, para cuando mi cerebro trata de reaccionar estoy lo suficientemente pegado a él como para sentir su suave respiración contra mis labios.

Y la razón ya no funciona en mí, lo beso.

Y él no me aleja.

Sus labios suaves y dulces me dejan sentir por primera vez la mágica sensación de sentirte libre. Lo que siempre anhelé está sucediendo y todo mi ser tiembla de felicidad pero también de ansiedad.

Siento su mano sobre mi pecho, tratando de empujarme pero no lo dejo, tomando ambas muñecas, continuando con mis impulsos sin pensar demasiado, pero Changmin es fuerte y termina por alejarse, pero no dice nada, ni me mira, ni nada, solo se va.




Me siento al borde de la ventana y observo de una posición poco cuidadosa a Gunnr siguiendo a Changmin a una distancia prudente mientras él camina ignorándola por completo, sonrío y me acomodo mejor antes de caer los tres metros desde esa ventana.

La valquiria persigue a Changmin por todo el jardín tratando de llamar su atención, incluso la veo tratar de detenerle pero él pasa de ella como si no estuviera, no sé si sentirme feliz o mal por ella, lamentablemente mi felicidad es la primera en surgir mientras veo cómo se rinde y se va, dejando a Changmin en lo suyo.

Minutos después Gunnr aparece frente a mí con un rostro de contundente tristeza.


—Usted es realmente infortunado al tener un hermano como el que tiene—frunzo el ceño, ella se acerca—El dios del silencio es tan hermoso pero no vale la pena si es tan frío como una roca, su corazón esta tan vacío como los jarrones de la nornas…

—Eso no es cierto…

—Usted lo sabe…quizá el que debería encargarse de dar descendientes debería ser usted y no él. Es también su deber después de todo

—Pero yo no quiero…—digo con firmeza, ella suspira

—Sus sentimientos por él son visibles en sus ojos, pero siempre hay un límite en esos sentimientos, deberá encontrarlo si quiere que no le rompan los sentimientos mortales que tiene

— ¿De qué hablas?

—Su padre, Odín…él tuvo muchos descendientes, amo a muchas diosas y otros seres…dio su amor sin importar qué y eso fue quizá lo que le hizo grande, pero su único gran amor siempre fue Frigg, nuestra diosa máxima…y esa misma mirada que yo veía en los ojos de Odín es la que veo en tus ojos cuando tu hermano está en tu mente, estoy encargada de juzgar a las almas y tu alma es demasiado pura para ser ignorada

— ¿Entonces cómo puedes juzgar a Changmin así?

—No puedo porque él es un alma cerrada que no deja a nadie entrar, ni mi poder puede hacerlo…por ello realmente quería atravesar esa barrera pero…pero sé que no voy a poder y prefiero dejar las cosas como están. Pero recuerde…es su responsabilidad continuar el legado de su padre, aunque lo ames no es un inconveniente un descendiente…


Gunnr se fue dejándome solo en la habitación, mirando hacia su ausente presencia.

Pero sus palabras perforaron en mi cerebro, mis sentimientos eran muy obvios, incluso no me sorprendería si hasta nuestro padre lo hubiera sabido, pero eso ya no importaba, quien quiero que lo sepa parece no darse cuenta o si ya se dio cuenta simplemente lo ignora.

Suelto un suspiro y levanto la mirada, encontrándome a Changmin frente a mí.


— ¿Gunnr ya se fue?

— ¿La ignoraste apropósito? —Se encogió de hombros— ¿No era que ella la indicada?

—La elegí porque estaba aburrido de ver a diosas, semidiosas o nornas por aquí y por allá

—Yo creí que ibas a escoger con sensatez

— ¿Cómo puedo escoger con sensatez a la persona indicada si ya tengo a alguien? —Mi cuerpo se tensa de golpe y observo mi mundo obscurecerse

— ¿Ya tienes a alguien?

—Pero no puedo escogerle…—se queda en silencio y se da vuelta dejándome solo ahí. Las lágrimas empiezan a correr por mis mejillas, cálidas contrario a la sensación de total frío que siento. Caigo de rodillas sintiendo todo darme vueltas.






Miro por la ventana fijamente mientras siento el fresco aire del amanecer golpear mi rostro.

De todas las cosas que hice en mi vida, nunca paso por mi cabeza el por qué me había enamorado de Changmin, es decir…simplemente pasó.

Recuerdo que había llegado un día mientras yo estaba junto a Thor, nuestro padre lo había presentado ante mí como su hijo, el dios del silencio y haciéndole justicia a su nombre no dijo más que palabras de cortesía y se perdió en su mundo.

Yo era alguien bastante curioso—lo sigo siendo—y alguien tan silencioso, tan contrario a mis hermanos, que me hizo sentir curiosidad por él, viendo cuan tranquilo y callado era, pero había algo en él que lo hacía diferente a cualquier cosa que hubiera llamado mi atención antes y me sentí en la necesidad de averiguar que era.

Sin quererlo ni proponérmelo un día simplemente afirme que lo amaba, lo sabía porque sí pero no tenía idea del por qué y aun no lo sé.

Pero las cosas han cambiado y el tiempo ha pasado a una velocidad impresionante sobre nosotros y ahora no estoy realmente seguro de qué será lo que pasará conmigo y mis absurdos sentimientos.

Desde aquella tarde en que él confesó que había alguien, alguien a quien quería y no podía escoger mi mundo se hizo trisas. Si antes Changmin era el gran dios del silencio…pues ahora parecía que habíamos intercambiado papeles.

En realidad Changmin seguía siendo tan silencioso como siempre, pero ahora yo me había sumergido en un profundo silencio, no había dicho nada cuando él mismo me dijo que ya había conseguido a alguien más, una norna bastante hermosa y en las últimas semanas ella iba rondando por ahí y yo la había ignorado.

Esta vez, no los espié, esta vez no hice nada, simplemente me quede callado y pase la mayor parte de mi tiempo sumido en mis propios pensamientos. Justo como ahora.


—Jaejoong…—volteo al escuchar mi nombre, Changmin está parado ahí, con su aire de ausencia de siempre— ¿Por qué estás tan callado? Quiero decir…no te he escucho hablar por un buen tiempo


Suelto un suspiro y me levanto de mi lugar, haciendo como que lo ignoro, pero no lo hago en realidad.


—Te estoy hablando Jaejoong

—Y yo no quiero hablar—digo de golpe y trato de salir por un lado pero él me retiene, la clara pregunta escrita en su cara—No me pasa nada, ya déjame tranquilo

— ¿Yo qué te he hecho? —Quiero gritarle que todo pero no digo nada—Como sea, iré al Valhalla con Hildr y no sé cuándo volveré—suelta mi brazo y yo paso por su lado, pero siento su desesperación— ¿Te molesta que haya escogido a Hildr?
—Puedes escoger a quien quieras

—Jaejoong, de verdad quiero saber qué te pasa conmigo

—Changmin… ¿Quién es esa persona que quieres pero no puedes escoger?

—Eso…eso es algo que me guardaré para mí mismo

— ¿Es Freyja?

— ¡No! ¡Ella es como mi madre!

— ¿Entonces es Frigg? —abre los ojos a más no poder y niega frenéticamente—Sólo quiero saber

—Nadie lo puede saber, no está bien.  Solamente olvida que lo dije

—No quiero olvidarlo…Changmin…soy…soy tu amigo y quiero que seas feliz. No importa cuán mal este, solamente busca tu felicidad y sé que verdaderamente no quieres hacer esto

—Voy a hacerlo porque es mi deber y con respecto a lo otro solo traerá problemas y las cosas están bien como están, ahora debo irme

—…—lo miro irse y me quedo en mi lugar, sin saber en realidad que hacer.  Trato de moverme para ir tras él pero no puedo, después de todo sé que no la quiere, quizá le agrada pero no la quiere y su único propósito es que le dé un hijo, pero no puedo evitar sentirme intensamente mal solo por el hecho de pensar que no es a mí a quien escogería.


Cuando al fin logro moverme salgo de la habitación hasta llegar abajo, Hildr está ahí, sentada mirando hacia la puerta y cuando me ve una sonrisa se pinta en sus labios, amable pero yo no estoy en condiciones de responderle así ni por educación, solo inclino la cabeza y entro, buscando con la mirada a Changmin.

—Él dijo que tenía que hacer algo en su habitación…—dice con voz suave, yo asiento y salgo de nuevo, subiendo hasta encontrármelo por salir de su habitación

—Pensé que ya te habías ido

— ¿Venías a espiar en mi habitación?

—No precisamente, bajé y Hildr me dijo que estabas aquí

— ¿Ahora si hablas bien?

—Admito que estaba molesto, pero no empieces con eso ahora

— ¿Por qué estabas molesto?

—Porque no cofias en mí

— ¿No confío en ti?

— ¡¿Quieres dejar de hacer preguntas?!

—Sólo quiero hacer una pregunta más

—…

— ¿Por qué me besaste aquella vez? —su mirada estaba fija en mí y yo no alcance a traer a mi cabeza ninguna respuesta coherente, solamente me quedo mirando su inquisitiva mirada que parece querer sacar algo más que mis pensamientos de mi cuerpo.

—Yo…

—Solamente no vuelvas a hacerlo

—Pero tú no te negaste…

—Eso no quiere decir que esté de acuerdo—mi cuerpo se tensa y reacciono tomándolo de una mano

—No parecías muy en contra cuando lo hice

—No siempre puedo reaccionar cuando quiero

— ¡¿Estás bromeando?! ¡Eres el ser más controlado que conozco!  Tienes unos reflejos increíbles y eres vengativo…hubieras hecho algo y no lo hiciste. Ahora yo pregunto. ¿Por qué?

— ¡¡Porque ningún poder que tenga funciona contigo!!

— ¿Qué?

—Debo irme, Hildr me está esperando

— ¡No puedes decir algo así e irte así como así! —Lo miro fijamente y aprieto más su brazo sin ninguna intensión de soltarle, él trata de forcejear conmigo pero yo no doy brazo a torcer— ¿Por qué no funciona conmigo?

—Déjame ir…—su mandíbula se aprieta y yo sigo ejerciendo mi fuerza sobre él, él podrá ser todo lo fuerte que quiera pero jamás pudo conmigo, quizá es por la frecuencia en que ambos utilizamos nuestra fuerza en batalla, indudablemente yo hice más batallas que él.

—No hasta que me respondas, si me lo dices te dejaré ir

—No tengo idea

—Eso no es cierto…—forcejea con más fuerza hasta que caemos al suelo y yo sigo por encima de él—Solamente dímelo, no puede ser tan difícil.

—Lo es…tengo que ir con Hildr ahora, suéltame de una vez

—No quiero

— ¡Maldición! ¡Deja de ser tan fastidioso por una vez en tu vida! —le suelto de golpe, un ruido seco se escucha cuando su cuerpo golpea el suelo y me mira desde ahí con la mirada furiosa, luego me empuja y baja hacia su encuentro con Hildr.


Yo me quedo en mi sitio congelado como nunca, porque no es sorpresa, no es dolor…no sé qué es.

Desde que descubrí que amaba a Changmin me he empeñado en pegarme a él casi como un parásito, me mude de mi hogar en Valaskjálf para vivir en Landvidi junto a él, Changmin jamás se quejó, simplemente me miraba mientras yo hablaba interminables estupideces a su lado y él permanecía en silencio, con el tiempo empezó a contestarme las preguntas, sus palabras siempre fueron pocas pero era buen entendedor por lo que no se me hacía extraño, al pasar más el tiempo ya me contestaba, iniciaba las conversaciones y así llegamos hasta hoy, pero jamás se quejó, nunca me echó, en silencio dejó que me quedara a su lado y de alguna manera yo sentí que él se había aferrado a mí.

Siempre creí que la razón por la cual él nunca decía nada en contra de mi presencia a su lado era porque en realidad no le molestaba, porque estaba cómodo conmigo.


¿Acaso simplemente lo calló?

¿Acaso siempre fui una molestia para él?


—Changmin…Changmin…—susurro suavemente, sintiéndome tan estúpido por nombrarlo aun cuando acabo de descubrir que siempre fui una molestia.


¿Así se siente cuando te rompen el corazón? Prefería la sensación de desasosiego de no saber que sentía por mí, porque esto es peor.





Las hojas de los árboles se mueven frenéticamente contra el viento que quiere hasta arrancarles las hojas.

Él debe estar muy enojado, sin embargo eso ya no es mi problema.

Traté por unas semanas de sobrellevar las cosas de buena manera, pero cuando regresó simplemente perdí la compostura y me fui sin decirle ni adiós.


—Estoy bien…—le digo a Gunnr que se ha sentado a mi lado y ha sonreído dulcemente mientras me hace beber hidromiel

—No lo estás…te dije que soy buena juzgando almas y sé de alguna manera que tu silencio no es normal, a no ser que se te hayan pegado las malas costumbres de Changmin

—No sería nada raro que se me hayan pegado cosas de él. Pero en serio estoy bien

—No lo estás, te quedas mirando hacia los árboles, te tensas cuando empieza a nublarse, te deprimes cuando sale el sol, te frustras cuando el sol no sale pero el cielo esta azul y eso solo tiene la explicación de que sabes que Changmin con su humor controla el clima…pero aunque lo parezca él no está controlando el clima, todos tienen razón al decir que nuestro poderoso dios del silencio es alguien que sabe manearse en cualquier tipo de situaciones, porque no se ha afectado el clima a pesar de que su humor es terrible, no recibe visitas, Hildr está desesperada porque no sabe qué hacer y todos quieren cargarle la responsabilidad a ella


Suelto un suspiro y la miró fijamente.


— ¿Y qué hago?

—Eso deberías saberlo tú. Has huido sin hablar con él

—Con lo que dijo es suficiente

— ¿Y qué te dijo?

—Soy una molestia para él…—Gunnr toma una de mis manos y me mira fijamente

—Quizá no sea la mejor para juzgar a Changmin porque su alma esta tan cerrada de mis ojos que no puedo ver más allá de lo que él muestra pero sí sé que eres importante para él. No puedo decirte que hacer porque no lo conozco, pero tú lo conoces mejor que nadie, debes saber que hacer…así que solamente hazlo—Gunnr se levanta dejándome solo.


Yo sé que debo volver y hacer algo, pero temo que él simplemente me rechace más tajantemente de lo que ya hizo, en ese caso tendría que volver, fingir demencia y decir que solo me fui de vacaciones.

Pero ni siquiera puedo cruzar el jardín cuando ya estoy ahí, mirando fijamente hacia la puerta de entrada, debatiendo conmigo mismo si voy a entrar o no.

Lo peor que podría pasar sería que él me votara y tuviera que vivir en Valhalla con el riesgo de verlo de vez en cuando.


— ¡¡Estás aquí!! —Mi corazón se detiene de golpe y caigo al suelo de la sorpresa por el grito que acabo de recibir tan cerca de mi oído, volteo bruscamente y veo a Hildr que me ve con una sonrisa en la cara, como si fuera su mayor esperanza.

—Yo…

—Estaba desesperada porque volvieras…Changmin…él no ha salido de aquí desde que se fue y…me pone nerviosa, vaya y hable con él…—la miro como si fuera un bicho raro mientras va empujándome con sus pocas fuerzas para que avance hacia el frente, trato de frenarla pero al no utilizar toda mi fuerza para evitar lastimarla irremediablemente termino en la entrada

—Espera Hildr, no vine a hablar con él—dije pero ella me ignoró por completo, siguiendo su tarea de empujarme hacia adentro, al parecer no le interesa que sea alguien superior a ella

—Pero tiene que hacerlo…yo ya no aguanto el tratar de lidiar con él, él nunca dice nada y creo que hasta ahí eso está bien, no por nada es el dios del silencio pero está enojado sin razón, simplemente nos echa a todos sin dejar decirle ni una palabra y el tratar de hablar es simplemente imposible…todos están seguros que eres el único capaz de calmarlo

—Pero…—no puedo decirle nada más cuando me sonríe y se va. Miro a mi alrededor buscando con la mirada alguna excusa para irme o quizá una para esconderme pero al no hallar ninguna camino lentamente hacia el segundo piso.


El sol está por ponerse por lo que al no haber luz, todo es penumbra y sombras obscuras, pero aun así camino hasta detenerme frente a su puerta.

Toco un par de veces pero nadie me responde, en realidad lo estoy haciendo por pura precaución, porque nunca he tocado la puerta de su habitación para entrar, siempre he entrado sin llamar.

Sin dar más vuelta abro la puerta sin ningún esfuerzo y veo en su interior.

El corazón me late como loco en el pecho cuando asomo la cabeza y veo la obscuridad de la habitación, como si no hubiera nadie pero siento que él está ahí. Camino lentamente por el interior, buscándolo con la mirada pero no logro verle.


— ¿Changmin? —pregunto, pero él no responde ni da señales de estar ahí, aunque dudo mucho que mi intuición se equivoque.


El aura de la habitación es tan espesa que siento que me hincho para guardar en mí todo lo posible de ella. Estas semanas lejos de aquí me hicieron extrañar demasiado el sentir cerca de mí la presencia de Changmin.

Ahora recuerdo ese miedo que me llenaba en el pasado cuando me acercaba a él y temía que me rechazara, nunca sucedió y por eso me llene de confianza, pero ahora era diferente.

Camine en el interior de la habitación sintiendo su presencia más presente, como si estuviera a mi lado, pero no era capaz de verlo.


—Changmin…—digo con una voz más fuerte, pero él no aparece. Continúo mi recorrido por su habitación, revisando cada rincón hasta que siento algo detrás de mí y volteo y no veo nada, pero levanto mi mano y siento como si hubiera una especie de corriente de aire en la habitación que no proviene de la ventana porque esta está a mis espaldas—Vine a hablar contigo


La corriente de aire se junta haciendo una presencia más pesada y real frente a mí y al fin aparece Changmin, su mirada es pesada y furiosa, pero su rostro esta inmutable como siempre, por su mirada puedo adivinar que se está aguantando para ejercer su poder sobre mí, a modo de venganza, después de todo él no es alguien que se aguante una ofensa como la que yo le hice.


— ¿Qué haces aquí? —pronuncia, su tono de voz es casi como un susurro pero muy suave.

—Ya te lo dije…vine a hablar contigo—su mirada se agudiza pero no dice nada— ¿Por qué estas así? Digo…estas comportándote como todo un monstruo, ya me lo dijeron…

— ¿Y eso te importa?

—Por supuesto que me importa

—Ve a decirles a todos que todo está bien y déjame tranquilo

—No es así de simple, no me interesa lo que piensen los demás, tú eres el que está mal y quiero saber por que

—Lárgate, ya te fuiste antes, puedes irte ahora

— ¡¡¡Ya estoy harto!!! —grito, ya cansado de todo esto y lo empujo, él me mira furioso y se lanza sobre mi hasta hacerme caer de espaldas, su mirada arde en fuego, un fuego que no vi ni cuando mato a Fenrir.

— ¡¿De qué estas harto?!

—Estoy harto de ti y lo ciego que eres, estoy harto de ti y tu maldito silencio, se siente como si estuviese amando al aire, porque no me respondes, siento que siempre estoy a la deriva y…y estoy harto de mí mismo, porque me convertí en un burdo humano con mis sentimientos estúpidos, creyendo estúpidamente que algún día lograría algo contigo cuando tú me ignoras…no sé si te haces al estúpido con mis sentimientos o de verdad eres tan torpe como para no notarlos


Algo húmedo empieza a escurrir por mi mejilla y al fin noto que proviene de los ojos de Changmin, que se levanta bruscamente y se para junto a la ventana, viéndome fijamente.


— ¿Por qué me haces esto? —Susurra, el ver sus lágrimas ha activado inmediatamente en mí la misma reacción—Soy Vidar el hijo de Odín, tengo la misión de seguir su legado después de su muerte, de continuar con la fortaleza que tengo para poder ser justo con los que sobrevivieron y…y…tú tenías que llegar

—Seguir el legado de nuestro padre también es mi misión, odio que lo menciones como una excusa, ni siquiera sé porque lo nombras ahora

— ¡¡Porque rompí mi promesa!! —Lo miro con cara de incógnita pero él niega frenéticamente con la cabeza, está perdiendo la compostura, justo como el momento tras la muerte de nuestro padre, sus ojos brillan y su cuerpo tiembla ligeramente—Yo…juré que lo más importante para mí sería mi misión, lo prometí frente a mi madre y rompí todo por tu culpa

— ¿Qué?

—Te metiste en mi vida sin pedirme permiso, me hiciste acostumbrarme a tu presencia y te convertiste en alguien importante para mí, dejé que me hicieras frágil, que me hicieras dependiente de ti y a la mínima cosa que tenga que ver contigo pierdo toda oportunidad de controlarme como siempre lo he hecho…

—Changmin…

—Mi mundo estaba bien antes de que llegaras…podía controlarlo todo y así estaba bien pero de alguna manera tu llegaste y me hiciste darme cuenta de que siempre me falto algo y viniste a encajar a ese vacío perfectamente. No importa cuánto silencio intenté guardar, siempre terminaba hablando alguna cosa contigo y ahora mismo no sé porque mi boca no se detiene…se supone que mi base es el silencio pero no soy capaz de guardarlo ahora y las cosas que pienso salen sin control sin poderlas parar…no puedo estar a tu lado porque sé que me voy a destruir a mí mismo, soy más vengativo que silencioso y lo sabes…y por eso no sé si de verdad pueda controlar mi culpa por haberte vuelto más importante para mí.

>>Sé de tus sentimientos, siempre los supe pero siempre me hice el tonto porque creía que así estaba bien, que podía controlarme a mí mismo y que solo te estaba queriendo como el único familiar que permaneció siempre a mi lado, pero sé que no es así. Te enojaste conmigo sin razón, te fuiste sin ninguna razón y me hiciste perder la poca compostura que ya tenía…por eso eres una molestia para mí, siempre lo fuiste pero nunca te alejé porque eres el único que en verdad no me tiene miedo y se amedrenta con mi silencio, siempre estuviste aquí por voluntad propia y ver que te ibas me ha dejado sin nada…ahora mismo puedo gritarte que te vayas pero no quiero que lo hagas en verdad…y te odio por hacerme sentir tan estúpido…como un mortal…


—Los dioses no somos realmente muy distintos a los humanos…tenemos poderes y no podemos morir tan rápido como ellos pero sentimos como ellos y eso no nos hace débiles. Yo rompí mi promesa también…tú eres más importante para mí que cualquier otra cosa que tenga que hacer…cualquier misión y realmente no creo que nuestro padre vaya a molestarse por ello

—Tú…

—Y no vengas a decirme que no es así…Odín nos amó a todos nosotros he hizo muchas cosas por ese mismo amor, incluso falto a otras muchas cosas por eso…si ambos somos felices… ¿No es eso lo que importa? —sus ojos siguen soltando lágrimas sin parar y yo me acerco, él trata de alejarse pero choca con la pared, mirándome fijamente—No me pidas ahora que me detenga, no tienes derecho a pedírmelo cuando acabas de decir más de veinte palabras de golpe y me has dejado ver lo que siempre buscaba en tus silencios…te amo—Acaricio su rostro con mi mano, sus lágrimas dejan de caer

—No puedes jurar así por así que todo estará bien…

—No lo estoy haciendo…ambos tenemos una misión y vamos a cumplirla, es algo que debemos hacer juntos…pero no voy a frenar mis sentimientos ahora

—Pero…

—No voy a hacerlo aunque te niegues—él desvía mi mirada. Pelea consigo mismo hasta dejar caer su cabeza contra mi hombro. No dice nada más y yo no quiero que lo haga.


El haber soltado tantas palabras de golpe me hace pensar que realmente lo he presionado mucho y en realidad no me importa.

La paciencia tuvo su recompensa, ahora estoy tan feliz que probablemente no me importaría guarda silencio por un buen tiempo.

Su cabello huele al bosque, lo que me hace creer que en realidad en estos días no se ha encerrado y por el contrario ha permanecido en el bosque, donde él pertenece.


— ¿Dónde has estado este tiempo?

—En Valhalla…

— ¿Con Gunnr?

— ¿Cómo lo sabes?

—Ella ha venido demasiado seguido por aquí y ha sido la única que insistía en hablar conmigo

—Tú nunca respondes cuando te hablan

— ¿Qué estoy haciendo ahora?

—No les respondes a los demás…—una risa escapa de sus labios y su cuerpo se va volviendo ligero.




Cuando nací lo primero que hice fue vengar la muerte de un hermano que no conocí, vivir mi vida junto a mi padre y algunos de mis hermanos y adquirir el conocimiento necesario para llevar el legado de mi padre cuando muriera.

El Ragnarök llegaría para nosotros y muchos de los que conocía y permanecían a mi lado iban a morir en batalla, menos yo y mi hermano menor.

El destino de ambos era gobernar sobre la tierra regenerada que nacería después que el viejo mundo se hundiera en el mar y el universo fuera incendiado por Surt. Ambos teníamos que cumplir esa misión, pero también ambos sabíamos que así como un fin llegó para nuestro padre también llegaría para nosotros.

Los dioses somos poderosos y regimos el mundo pero no somos eternos, eso también lo sabemos ambos.

Y esperamos ese momento para afrontarlo.

Pero en realidad no nos importa, ni a él ni a mí.

FIN

Glosario

Valhalla: Salón de los muertos, conocido como el lugar a donde iban las almas tras su muerte guiados por las valquirias, donde se reúnen aquellas almas que ayudarán a Odín en el Ragnarök.
Ragnarök: Batalla del fin del mundo, donde el universo será destruido.
Nornas: Son espíritus femeninos encargados de la adivinación, analizan el destino desde las tres perspectivas: pasado, presente y futuro.
Freyja: Diosa mayor de la mitología nórdica. Diosa del amor, belleza y fertilidad.
Frigg: Esposa de Odín, diosa del matrimonio, artes domésticas y fertilidad.
Heimdal: Dios guardián, poseedor de una vista aguda, oído fino que le permitían cuidar de Asguard.
Valaskjálf: Palacio donde vivía Odín y Vali
Landvidi: Palacio de Vidar en el bosque
Fenrir: Hombre lobo, asesino de Odín.

Surt: Líder de los gigantes de fuego que en el Ragnarök incendia el universo.

Today as Yesterday


Título: Today as Yesterday
Autor: Akasha Shim
Pareja: SuMin
Musical: Tears of HeavenExtensión: Oneshot
Género: Slash, Angst, Lime.
Reseña: Viví, un vertiginoso amor, que fue de tan corta duración que parecía que lo iba a olvidar, pero no pude, él vive en mi aun cuando no está aquí, quince años han pasado, he cumplido un sueño, el primer sueño de mi vida, pero ahora no es importante, porque mi verdadero sueño es volverte a ver.     


 Mis dedos fríos tratan te trazar las líneas que deje inconclusas hace años

Quise escribir una historia feliz

Donde tú y yo tomemos nuestras manos y le decimos adiós a nuestras memorias

Pero todo esto está lejos de nuestra realidad

Porque tú no estás, porque tú te fuiste sin darme un adiós

Han pasado los años y no puedo olvidarte

Vives en mí, hoy como ayer.



El sol del atardecer era siempre el más refrescante y cálido, aquel que te hacía sentir tibio y tranquilo, sin tener que preocuparte de quemarte demasiado, sólo disfrutar del calor. Son algunas de las cosas simples y comunes de la vida que puedes disfrutar sin necesidad de nada y muy pocas personas son las que realmente pueden disfrutar de ellas.

Esta tarde era hermosa al igual que muchas otras, pero siempre las siento distintas porque él no está aquí.

Mantuve los ojos cerrados mientras sentía la suave brisa golpear mi rostro, quería sonreír por volver a casa después de tantos años pero simplemente no podía.

Hoy mi país natal es un lugar desconocido, un lugar que se perdió en mis memorias, un sitio solitario que pensé dejar atrás cuando me enliste para ir a la guerra, con la idea fija de morir haciendo algo productivo, hasta que encontré mi motivo de vivir.

Nada había cambiado  a pesar del paso de los años, seguían existiendo esas amplias y hermosas praderas que yo recordaba con nostalgia, todo parecía estar en el mismo lugar, menos yo.

Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que estuve aquí, pero me siento tan ajeno, quizá porque la otra mitad de mi alma, la que deje en Vietnam esta muy lejos de mí, a pesar de esto mis sentimientos no se han reducido, todo lo contrario, mi amor aumentaba con cada aliento, así cumplía la promesa echa antes de partir, pero el sólo imaginar que todo lo prometido no fuese cierto y que me hubiera olvidado me producía un gran vacío en el pecho.

El tiempo parece no haber pasado en mi corazón y es como si sólo ayer hubiese entrado a ese lugar.



18 de Enero de 1967 – Vietnam



— ¿Dónde vamos? —pregunté, siendo arrastrado por las calles silenciosas de la que descubrí era la “Zona roja”, mi compañero parecía ignorarme por completo mientras me jalaba y mis otros compañeros reían felices hablando sobre algo referente al coronel Lee y su gran amabilidad con toda la tropa—Oye… ¿A dónde me llevas?

—Deja de preocuparte por eso Junsu, sólo síguenos y disfruta—Abrí mis ojos ampliamente cuando nos detuvimos frente a un lugar que se veía absurdamente diferente comparado con las pequeñas casas que nos rodeaban, me jalaron dentro, vi una decoración extravagante pero a su vez con un toque delicado, todos a mi alrededor parecían excitados y yo solamente tenía miedo de lo que podría encontrar aquí.

Lo que sospechaba se hizo realidad cuando una mujer con ropa bastante ceñida se acercó a nosotros y uno de mis compañeros dijo el nombre del coronel Lee Jong Soo, esta nos llevó a una mesa cerca de un gran escenario, el coronel ya estaba sentado en la mesa y nos saludó con una simple reverencia con la cabeza indicándonos con la mano que nos sentáramos.

Mis compañeros empezaron a cuchichear entre ellos y yo me sentí nervioso cuando vi a una chica casi siendo desnudada en la otra mesa, por lo que desvié la mirada, pero termine encontrándome con algo peor, un chico bastante joven estaba sentado sobre uno de los capitanes tailandeses que descaradamente subía su mano por su muslo, debajo de aquel kimono japonés. Bajé la mirada hacia mi regazo y me quedé mirando mis manos.

—No estás acostumbrado a esto ¿Eh? —dijo uno de mis compañeros, yo asentí suavemente sin saber que más hacer. Él sonrió también—Tranquilo, sólo disfruta el acto y si no quieres ir con ninguna chica o chico simplemente te vas, no es tan malo como parece

Fruncí el ceño pero él me ignoró, el ambiente era bastante alegre a mí alrededor pero esa alegría no me contagiaba, quizá la gente tiene razón al decir que soy lo suficientemente sensible como para no apreciar este tipo de cosas.

Me sentía como si estuviese traicionando mi propia naturaleza al estar aquí, viendo con mis propios ojos la decadencia humana, aquella que todos queremos negar, pero yo no soy quien para ser juez en esta situación, ya que, escogí por voluntad propia participar en la guerra y estoy específicamente en este lugar casi de forma voluntaria y eso me hace sentir culpable.

El tiempo paso bastante rápido, mis compañeros bebían mientras parecían esperar algo, el coronel Lee parecía más emocionado que todos, ignoraba a todas las cortesanas y cortesanos que se le acercaban, su rostro caballeroso no encajaba con el lugar, aunque al ver a tanta gente que yo pensaba honorable podía entender que la apariencia no podía siempre definir a un persona, aunque eso yo ya lo sabía, pero me negaba a creer que era completamente cierto.

De repente las luces se atenuaron, dejándonos con una luz casi rojiza que hacía parecer todo más extraño, el telón del escenario empezó a levantarse y una voz anunció en vietnamita algo que no logré entender por mi casi nulo dominio del idioma, pero todos empezaron a ponerse cada vez más felices.

Miré hacia el escenario y vi como venían un montón de chicas vestidas con Ao dai* mientras bailaban suavemente sobre el escenario, deslizándose de un lado a otro hasta que formaron dos filas y se retiraron hacia los lados del escenario, después de ellas entraro un grupo mixto vestidos al estilo chino, hicieron casi lo mismo que las primeras hasta ponerse en filas e irse a los costados del escenario nuevamente, lo mismo se repitió en tres ocasiones más y una voz llenó el lugar.

Me enderecé en mi asiento y busqué con la mirada quién cantaba, las personas sobre el escenario empezaron a moverse, en un baile sincronizado y rítmico mientras aquella voz masculina llenaba mis sentidos, los bailes aunque hermosos para mí no eran nada sin aquel bello sonido que aún no lograba descubrir su procedencia, no entendía absolutamente nada de lo que su canción quería decir, porque estaba cantando en vietnamita, pero mi corazón latía con fuerza al escuchar tan hermosa melodía.

Hasta que escuche, algo que sí logre reconocer porque fue un verso en un perfecto coreano.


— ¿Quieres llegar a la cima? Alcanza tus sueños, vence tus miedos. ¿Eres capaz de hacerlo? Ve las cosas buenas que tienes entre tus manos, lucha por lo que quieres.


La voz fue opacada por los coros de los que bailaban en el escenario, yo continué buscando entre la gente a la persona dueña de esa voz, unos segundos pasaron hasta que los bailarines se dispersaran dejando lugar no sólo el ser más hermoso de este planeta…si no… a mi persona perfecta.

Sentí mi corazón palpitar con violencia en mi pecho, mis manos temblaron sobre mi regazo mientras lo veía deslizarse por el escenario, sonriendo dulcemente con sus ojos brillando intensamente, a pesar de que la canción era para el público él parecía ajeno a todos ellos, sólo miraba al frente, como perdido en su melodía, dentro de su mundo, con una sonrisa pintada bellamente.

Sentía que iba a desfallecer, que me perdía con él en su melancólica melodía, el ruido a su alrededor, los bailarines parecieron desaparecer, dejando una estela blanca como niebla.

Constantemente solía soñar que caminaba entre una espesa neblina, sin temer y ahora, con esta ilusión frente a mí, parecía que había encontrado el final de mi sueño.

La canción terminó y eso me devolvió a la realidad, al escuchar los aplausos y gente parándose, yo también los imite, a mi alrededor mis compañeros aplaudían eufóricamente, pero el coronel Lee también parecía bastante exaltado mirando fijamente hacia el frente, di vuelta y volví a ver hacia el escenario, pero él ya no estaba.


— ¿Te gusto algo Kim? —Preguntó uno de mis compañeros, lo miré

—El chico que cantó…

—Ah…Kim, mejor no pongas tus ojos en él, el coronel Lee está loco por Thien

— ¿Thien?

—Ese es su nombre—Asentí suavemente y volví a mirar hacia el escenario que ahora estaba siendo cubierto por el telón rojo de nuevo y los cortesanos ahora rondaban en mayor cantidad, una chica se me acercó, sonriendo dulcemente

— ¿Eres nuevo aquí? —Asentí suavemente sin saber qué hacer, ella sonrió y se acercó, acariciando mi cuello, obviamente era coreana pues no solo eran sus facciones si no el dominio del idioma—Puedo ayudarte con eso

—N-No creo que sea buena idea…

—Encontraras muy pocos coreanos por aquí…—La miré fijamente, ella miro con recelo a su alrededor hasta que vio algo que la hizo pegarse más a mí, eso hizo que fijara mi mirada donde ella estaba viendo, luego lo vi…a “Thien” junto al coronel Lee.

—Creo…creo que debo irme

—Hey…puedes volver cuando quieras…—sonreí con suavidad y me fui rápidamente, ignorando a uno de mis compañeros que me llamó por mi nombre.


Le di un último vistazo a Pearl y regresé al campamento.

Era como si al ver a “Thien” junto al coronel Lee todo se hubiera venido abajo, quiero decir, es obvio que todos los que trabajan en Pearl son cortesanos, no pensé en eso hasta que lo vi…no es como si me hubiera desencantado, después de todo sé lo difícil que es la vida aquí y sé que muchos no pueden ir a la guerra sin tener un motivo por el cual luchar y quizá “Thien” era incentivo suficiente para seguir viviendo.


6 de diciembre de 1982 – Corea del Sur


 Así fue como creí haberme desencantado de él, no fue eso exactamente, pero el sólo pensar que alguien con ese talento, con esa mirada, con esa aura que creía seria mi otra mitad sufría y pasaba atrocidades, opacaba mi amino y me demostraba lo injusta que podía ser la vida.

Recuerdo que después de mi primera visita a Pearl no volví, ni siquiera para volver a verlo, aunque bien sé que pensaba en él constantemente, muchas veces por las noches me quedaba despierto escribiendo, de alguna forma él se habida vuelto mi musa, no podía más que recordar el momento en el que sentí que todo desaparecía a mi alrededor excepto él, eso me motivaba a seguir plasmando palabras en mi cuaderno.

Pase un mes, pensando en que en cualquier momento mi batallón era solicitado para participar en alguna misión, que quizá implicara mi muerte, en ese momento las cosas no parecían ser tan importantes como lo son ahora. Esos recuerdos son todo lo que tenía.


15 de febrero de 1967 –Vietnam


 Suspiré suavemente mientras me sentaba junto a mis compañeros que reían ruidosamente, uno de ellos me miró y sonrió, continuando hablando de su visita a Pearl el día de ayer.


—Ah yo también estaba interesado en él—dijo sin vergüenza uno de los chicos, presté un poco de atención y me di cuenta que todos lo miraban atentos—Hasta ahora todos decían que Thien se limitaba únicamente a cantar en Pearl...—yo también mire fijamente a mi compañero al notar de quien hablaban, él suspiró.

—Todos saben eso, él solo cantaba y siempre rechazaba a los clientes y nadie parecía sorprenderse. ¿Pero qué pasa con eso?

—Ayer escuché de la chica con la que estuve que antes el coronel Lee podía estar con todos en Pearl pero siempre su corazón estaba con Thien que constantemente lo rechazaba

— ¿Y qué con eso?

—Ella dijo que desde hace dos semanas el coronel dejo de pedir a otros cortesanos y solo andaba tras Thien, no sabía mucho, pero parecía que Thien había aceptado…ser su cortesano—todos se sorprendieron.

— ¡¡ ¿Qué?!!

—Es enserio, primero pensé que era un chiste pero luego de pensarlo bien tal vez sea cierto…porque…el coronel siempre estuvo tras él, y antes Thien después de sus presentaciones paseaba por el salón, pero la semana pasada no lo hizo, simplemente desapareció y el coronel Lee también y ayer paso lo mismo…


Los dejé con su conversación sin decir nada más, demasiado confundido. Era sorprendente la facilidad con la que pude habituarme a su profesión, pero me dolió pensar que tal vez se acostaba con el coronel Lee…sólo con él.

Me alejé caminando, hasta llegar a la ciudad, los ciudadanos y soldados caminaba por todos lados, unos buscando provisiones y otros disfrutando de la efímera paz reinante.

Caminé entre la gente tranquilamente, tratando de no pensar en él…en los rumores que se esparcían y que quizá todo el campamento ya sabía, pero no podía sacarlo de mi mente, su mirada brillante, su voz penetrante y ese sentimiento que había sentido aflorar en mí.

Continué mi andar hasta casi el atardecer, el sol se escondía y el cielo con un color acaramelado daba los últimos rastros de luz, yo caminaba sin ver demasiado distraído para notar que estaba a punto de chocar con alguien, casi caigo al suelo de no ser por mis reflejos, no puedo decir lo mismo de la persona impactada.

 — ¡Ah disculpa! —exclamé, en mi corto vietnamita tratando de ayudar al chico que hice caer, pero mi gran sorpresa fue cuando levantó su rostro y unos ojos castaños me atravesaron el alma.

 La luz acaramelada del atardecer hacia ver su piel de un matiz adorable, sus ojos chocolate brillaban con intensidad y yo me quedé en un estado de letargo bastante extraño.

De cerca se veía mejor aún.

 —Disculpa…—dije al recordar que estábamos en medio de la calle, mi vietnamita era horrible y seguramente no me entendió porque no contestó nada, sólo tomo mi mano para que lo ayudara a pararse, bueno él no me estaba ayudando nada a mí porque mi corazón se disparó, latía como un loco mientras sentía el suave tibio de sus manos, cuando se paró, noté que nuestra diferencia de estaturas era bastante, debía medir como unos seis centímetros más que yo, pero eso no era realmente importante—Realmente discúlpame…yo…—no supe que más decir, como ya dije mi vietnamita era horrible y no tenía demasiado vocabulario como para decir algo más

—No te preocupes. ¿Eres coreano no? —me contestó él con un coreano perfecto, abrí la boca sorprendido no sólo por lo maravillosa que había sonado su voz, sino por su dominio del idioma—Yo también soy coreano, calma

Sonreí suavemente. Nunca me imaginé que fuera coreano aunque su estructura física no era precisamente el común de los hombres vietnamitas.

¡Estaba hablando conmigo!

 —Ah…de verdad lo siento estaba distraído, no te vi…—dije esta vez más tranquilo, en mi idioma materno, sintiendo como soltaba mi mano y esta me hormigueaba de una forma algo aterradora

—Tranquilo, yo también venía distraído…—dijo tranquilamente, con una dulce sonrisa pintada en sus labios, que hizo a mi corazón desbocarse aún más mientras lo miraba embobado.

—Es que te hice caer…y…y… ¿Podría hacer algo por ti para no sentirme tan culpable? —Bien Junsu, muy bien, una inútil excusa para no alejarte de él.

—Bueno…justo ahora necesitaba un poco de ayuda…

—En lo que sea te ayudaré…ah de verdad que soy despistado, soy Kim Junsu—él sonrió y mi corazón latió más rápido aun-si eso se podía- sentí mis mejillas arder pero al parecer él no lo notó y se lo agradecí

—Soy Thi…Shim Changmin—parpadee varias veces confundido, “Thien” pareció notarlo—De seguro ya me viste en Pearl. ¿Verdad?

—Bueno…sí…pero…

—Creo que no es difícil de descifrar cuando descubres que soy coreano, en Pearl casi nadie utiliza su verdadero nombre

—Ah…bueno yo no sabía eso

—No muchos lo saben…

—Bueno…dejemos de lado eso. ¿En qué quieres que te ayude?

—Es que no salgo de Pearl desde hace mucho y…bueno creo que me perdí. ¿Podrías acompañarme? —Abrí la boca un poco sorprendido y luego asentí suavemente, él sonrió y yo me puse a su lado para empezar a caminar, él me siguió tranquilamente.

 Cuando volví al campamento tenía la sonrisa más grande del planeta plantada en la cara y todos se ocuparon de recordármelo, pero no era para menos.

El haber hablado con Changmin fue sin duda una de las mejores experiencias de mi vida, no es que hubiéramos hablado de cosas muy relevantes o me hubiera contado algo más, pero me sentí tan cómodo hablando con él de cualquier tontería, que de verdad maldije todo cuando llegamos a Pearl y él entró, ese hermoso brillo en sus ojos me había dicho que no importaba lo que él fuera, yo me había enamorado de él.

Amor a primera vista…era como aquellas historias que solía leer con frecuencia, no creía en ellas, enamorarte de alguien sin conocerla sin embargo me había pasado, podía estar seguro porque nada más podía explicar el hecho de que mi corazón pudiera latir tan locamente y esa sensación vertiginosa en mi estómago cuando le recordaba, ahora que había hablado con él la cosa era peor, porque me había dado cuenta lo maravilloso que era.

Está de más decir que no pude dormir, cada vez que lo intentaba terminaba abrazando las sábanas sonriendo estúpidamente, al final tras saber que no podría conciliar el sueño me dediqué a escribir, bajo una pequeña luz, estaba tan inspirado que no pare de hacerlo hasta que noté que mi mano se entumecía y mis parpados se cerraban.



6 de diciembre de 1982 – Corea del Sur


 Una sonrisa involuntaria salió de mis labios con mis viejas memorias, continué caminando por la ciudad donde había nacido pero ahora era tan distinta.

Me detuve frente a un aparador, una tienda que parecía ser una de las pocas que no había cambiado en quince años, en el vidrio me vi reflejado y noté al fin que yo si lo había hecho.

 “Junsu…Kim Junsu”

 Mi sonrisa se distorsionó cuando de repente me vino su voz a la cabeza, diciendo mi nombre mientras sonreía, mi nombre se oía tan diferente de su boca. Continué caminando, tratando de recordar torpemente cómo eran las cosas en el pasado, tratando de compararlas, pero no servía de nada porque para mí todo era absolutamente distinto aunque fuera igual.

En lugar de poder recordar las cosas del pasado que me ligaban a Seúl, todo lo que podía hacer era recordar el lugar que dejé, esperando por alguien que nunca iba a volver.

Sé que él no quiso irse pero lo hizo, al final fuimos engañados y por alguien que nos quería ver separados terminamos cada uno en lugares distintos, esperé y esperé por él, pero nunca volvió y hace algunos meses decidí darme por vencido.

Aunque al parecer no me he dado por vencido porque no puedo olvidarlo.

Soy un verdadero desastre, todos me dijeron que era una causa perdida hacerme entrar en razón, recuperar mi vida y buscar alguien más que me hiciera feliz, que lograra lo que él logro en un minuto, hacer una familia y olvidarme de mi vertiginoso amor por Shim Changmin, pero no puedo, en cada persona que veo encuentro un defecto, algo que termina desanimándome.

Todos decían que era porque no buscaba a alguien para enamorarme, lo buscaba a él y eso era cierto. Si no era él yo no quería saber de nadie más…porque lo amo demasiado, porque él se volvió parte de mí.

Una lágrima descendió por mi mejilla y me quedé mirando el suelo, parado en medio de la calle, un hombre pasó corriendo por mi lado y yo retomé mi camino, pero ya no analizaba la ciudad, volvía a perderme en mis recuerdos.



18 de febrero de 1967

 La tarde caía sobre nosotros mientras nos ocupábamos de nuestros deberes, por alguna extraña razón el coronel Lee hoy parecía particularmente nervioso, algunos decían que tenía que ver con “Thien” y yo no quería saber nada que involucrara al coronel Lee con Changmin.

Me acerqué a mis compañeros que llevaban llamándome un buen rato, uno de ellos estalló en carcajadas.

 — ¿Qué pasa?

—El coronel Lee nos llamó para algo

— ¿Por qué?

—No tengo ni idea, pero tengo una ligera sospecha de qué es

—Porque hoy es un día especial—todos miramos al que habló pero luego todos abrieron la boca como si hubieran entendido, a excepción de mi claro.

— ¿Es su cumpleaños o qué? —pregunté confundido, todos me miraron

—Es el cumpleaños de Thien…—abrí los ojos a todo lo que pude y traté de comportarme normal sin decir nada, asentí suavemente—Al parecer el coronel Lee está demasiado nervioso por eso, Kwan dice que lo acompañó a un banco para arreglar el retiro de una gran suma de dinero, todos suponemos que es para Thien…para su liberación.

— ¿Liberación? —estaba cada vez más confundido todos me miraron y suspiraron

—Thien…él es huérfano y hace muchos años que empezó a cantar para Pearl, nunca hizo el papel de cortesano pero el coronel Lee al parecer se ha enamorado de él y…quiere pagar lo que debe.

 Porque cuando entran a trabajar para Pearl…no ganas dinero en sí, porque lo poco que tienen se ira en vestuarios y otras cosas para la mantención del lugar, es un régimen arcaico pero ninguno de los que trabaja ahí tiene la posibilidad de hacer algo más, así que todos tienen una deuda.

Mis ojos no pudieron evitar seguir abriéndose de sorpresa, maldije mi suerte como nunca, el no tener dinero y no poder hacer algo por él…

Cuando volteé a ver, el coronel se acercaba a nosotros.

 —Soldados…—todos nos pusimos firmes, yo lo miré casi escudriñándolo, mirarlo me producía un leve dolor de estómago, sentía mi cabeza dar vueltas, me daba rabia pensar que un hombre como él fuese capaz de liberar a Changmin, cuando quizá ni sabía su verdadero nombre—Los mandé a llamar porque necesito un favor de uno de ustedes—todos lo miramos fijamente sin decir nada— ¿Quiénes no tienes ninguna tarea hoy? —solo Kwan y yo levantamos la mano, él miro a Kwan primero y negó con la cabeza para luego llamarme a mí.

— ¿Sí señor?

—Necesito un favor suyo Kim…—contuve el aire y lo miré, tratando de no fruncir el ceño y verme molesto con este hombre—Necesito que cuide de alguien hoy—no dijo nada más y yo tampoco, con una mano me indicó que lo siguiera y así lo hice, hasta que llegamos a uno de los autos que estaba cerca del lugar donde estaban los soldados que habían vuelto heridos de combate—Vas a cuidar de esta persona hasta la noche, cuando yo llegue y podrás irte después, no quiero que lo aburras, ten cuidado con él eso es todo lo que pido, no dejes que nadie se le acerque…
Asentí suavemente al darme cuenta de lo que sucedía, mi ceño se frunció un poco.

— ¿Cuento contigo?

—Sí coronel …—él sonrió y me indicó que subiera al auto, obedecí y me llevó hasta la ciudad,  a una plaza que identificaba como la que estaba cerca de Pearl, me dejó ahí y se fue a recoger a Changmin…yo aproveché para tranquilizarme.

Algo…algo muy dentro de mí, me dijo que el destino quería que volviera a encontrarme con él, yo estaba resignado a que quizá no volvería a verlo, no estaba dentro de mis planes volver a pisar Pearl, ese lugar no tenía nada que ver conmigo, pero como si fuese obra de alguien, el mismo coronel Lee organizó nuestro reencuentro.

—Oh por Dios…es su cumpleaños…—miré a mi alrededor, en estas circunstancias de guerra realmente no era fácil encontrar cosas para felicitar a alguien por su cumpleaños, pero evidentemente en la zona roja las cosas eran distintas, después de todo en épocas de crisis la zona roja era la más prospera habiendo tantos hombres alrededor.

Aprender idiomas siempre fue un problema para mi y me maldije al no poner la suficiente atención al instructor de idiomas, camine hacia una mujer que estaba en una esquina, ella me miró como entendiéndome sin palabras, caminó hacia su tienda sin decir una palabra, yo la seguí observando todo a mi alrededor hasta que algo llamó mi atención.

La mujer señaló con su dedo justo lo que miraba y  me dijo con sus dedos el valor.

Suspiré un poco y saque el dinero que llevaba conmigo, no era buena idea dejar tu dinero con tus cosas en el campamento, por lo que siempre lo llevaba conmigo y sonreí al ver que no afectaría mucho a mi economía así que sin dudar lo compre.

Volví a mi posición justo cuando el coronel Lee llegaba con Changmin.

El pareció un poco sorprendido al verme pero no dijo nada, se detuvieron a unos tres metros de mí, seguramente para que no los escuchara, pero yo fingí mirar hacia otro lado aunque estaba pendiente de lo que sucedía.

 —Él es uno de los soldados del campamento…él va a cuidarte hasta que venga por ti en la noche, cuídate y por favor pórtate bien

—Jong Soo hyung…estaré bien

—Te tengo una gran sorpresa esta noche…—Changmin sonrió nerviosamente, sonrojándose y yo apreté los puños—Así que no desesperes, pásala bien…

—De acuerdo…—se acercaron a mí

—Thien, él es el soldado Kim Junsu, soldado Kim él es Thien…—ambos hicimos una reverencia, nuestras miradas se cruzaron y de nuevo todo a mi alrededor se desestabilizó, luche por mantener un rostro neutro junto al coronel Lee.

—Un gusto soldado Kim

—El gusto es mío “Thien” —sonrió suavemente

—Kim, aquí tiene este dinero utilícelo para lo que sea que Thien necesite, eso me recuerda. Thien si quieres algo, lo que sea, sólo dile a Kim, él lo comprará—Changmin asintió—Yo debo ir a cumplir mis deberes, cuídalo—me dijo, luego le sonrió a él—nos vemos en la noche

 Changmin asintió suavemente y el coronel se subió al auto yéndose rápidamente, dejándonos solos.

 —No sabía que eras soldado

—Bueno…hay muchas cosas que no sabemos el uno del otro…—él sonrió

—Somos un misterio el uno para el otro…—yo también sonreí y guardé el dinero que Lee Jong Soo me dio, sacando de mi bolsillo el paquete que acababa de comprar

—Eh si bueno…Feliz cumpleaños—le extendí el paquete y él lo miro por un momento sorprendido

—No tenías que hacerlo

—Cuando supe que era tu cumpleaños sentí la necesidad…—él sonrió dulcemente y tomó mi regalo

—Gracias…sabes, desde que te vi el otro día me pareciste diferente…y nunca te vi en Pearl

—No soy del tipo de personas que va a esos lugares

—Sé nota, pareces alguien muy inocente

—No creo que eso sea correcto

—Esa es la impresión que das…pero bueno, vamos a caminar o algo—sonreí y caminé junto a él. La tarde pareció brillar ante nosotros, como siempre que pensaba en él la sensación de que todo lo malo de mi mente se borraba y ahora era igual pero la sensación era incluso más intensa.

 Conversamos de todo, comimos, sonreímos, hablamos de todo y sentía como si de verdad pudiera complementarme con él, porque él era especial, diferente a cualquier clase de persona que hubiera conocido.

Y eso me hacía enamorarme más.

Pero también me hizo darme cuenta que yo iba demasiado retrasado en comparación del coronel y decidí preguntarle.

 — ¿Qué hay entre tú y el coronel Lee? —él pareció sorprendido y me miró fijamente

—Es mi amigo…o algo así, él se me ha declarado varias veces, siempre recibe negativas y nunca deja de insistir, nada en especial pero nos llevamos bien. ¿Por qué?

—Es que es imposible no escuchar en el campamento sobre tu relación con él

—Ah…déjalos, soy alguien que trabaja en un burdel después de todo Junsu…el lugar de mi trabajo siempre se presta a rumores sin sentido, antes me preocupaba de ellos pero entendí que entre mas te preocupas peor son las cosas, además soy consciente de que no he hecho nada malo por lo que estoy tranquilo. ¿Me crees verdad?

Sonreí y asentí.

 Para cuando llegó la noche, habíamos hablado tanto y nos habíamos divertido tanto solamente hablando que nos cansamos y cuando llegamos al lugar de encuentro con el coronel Lee, Changmin bostezaba bastante.

 —Fue un muy buen cumpleaños, muchas gracias por este día Junsu

—De nada Changmin…me alegra haberte dado un buen día…—lo miré fijamente y sus mejillas se tiñeron de un intenso rojo que me hizo sentirme de una manera extrañamente feliz

—Ya viene Jong Soo…ojalá podamos vernos de nuevo.

El recordar su mirada el día de su cumpleaños me hizo sonreír de nuevo, días después, algo en mí me dijo que podía lograr que se enamorara de mí, o aunque sea que no me odiara cuando le dijera lo que él lograba provocar en mí.

Después del día de su cumpleaños termine siendo su acompañante muchas tardes, cuando menos me los esperé habían pasado tres meses desde su cumpleaños y…nuestra relación se hizo bastante estrecha, sabíamos tanto del otro que de verdad podía sentirme bendecido por todo aquello que nos unió.

Incluido el coronel Lee.

Pero él mismo arruino todo, unas semanas después.

Ese día como siempre era el encargado de cuidarlo mientras caminábamos por la ciudad, al parecer estaba tan perdido que sólo decía monosílabos y las conversaciones fluidas que teníamos todos los días estaban en el olvido, había estado así por varios días, distante y perdido pero no tanto como hoy y eso me preocupó de sobra.

—Changmin…—él continuó caminando, ignorándome— ¿Ya no quieres salir de Pearl? ¿Es eso?

Él se detuvo abruptamente y me miró, sus ojos brillaban pero su mirada era tan nostálgica que me sentí extraño.

—No es eso…

— ¿Entonces? ¿No confías en mí? —él negó fervientemente con la cabeza pero no volvió a mirarme

—No es eso…pero…creo que tienes razón y debería dejar de aceptar que Jong Soo me saque de Pearl para verme contigo—me quedé en silencio. ¿Qué era aquello que había hecho para hacerle pensar así?

— ¿No quieres verme más?

—Seguir viéndonos sólo va a seguir arruinando las cosas

— ¿Qué arruinaría? Somos amigos…—él apretó sus puños a sus lados

—Debemos alejarnos el uno del otro…—dijo suavemente, me dio una leve mirada y yo me quede parado en mi lugar mientras lo veía correr, antes de reaccionar e ir tras él

— ¡¿Estás loco?! Si no vuelvo contigo estaré muerto

— Yo le diré a Jong Soo que es mi culpa…—lo tomé del brazo y vi sus ojos brillantes y rojos, él cerró los ojos con fuerza y miró hacia otro lado—Junsu…vete, necesito estar sólo

— ¿Por qué? —él negó con la cabeza, negándose a decirme nada, pero yo no estaba dispuesto a que no me lo dijera, sentía que mis sueños se iban rompiendo con la sola idea de no verle de nuevo, de sentir que mi vida se alegra con el solo hecho de verlo todos los días, de escuchar su voz y las cosas que me decía…no podía dejarlo ir así como así.

Y si de verdad quería dejar de verme…al menos debía decirle que lo amaba.

—Voy a irme con él a América…—abrí mis ojos de la impresión, soltando su brazo, él me miró

— ¿Qué?

—Él me lo propuso hace mucho tiempo y…voy a aceptar…—Lo miré fijamente

—Tú dijiste que no sentías nada por él…—él me miró

—Y es cierto…

— ¿Entonces por qué te iras con él?

—Tengo que alejarme de aquí…

— ¿Alguien te ha hecho algo y no me lo dijiste? —negó

—Sólo quiero irme…—sentí las lágrimas acumularse bajo mis parpados, él cerró los ojos y me miro fríamente, como si no le importara nada de mí y eso me dolió.

Todo este tiempo soñé estúpidamente con que algún día podría hacer que me correspondiera, que mis sentimientos serían respondidos pero esa mirada fija en mí sólo me decía que había volado muy alto y ahora me tocaba caer.

Después de todo… ¿Qué era yo?

Un simple soldado que no podía darle nada y en algún momento tendría que ir a morir a la guerra y tal vez dejarlo, en cambio el coronel Lee tenía dinero y podía darle una buena vida en América, hacerle vivir lo que nunca tuvo y hacerle feliz…

Después de todo…el dinero si puede comprar la felicidad.

Pero tenía que hacer una última cosa antes de dejarle ir de mi lado.

—Entonces vete…—él abrió la boca para hablar pero no lo deje decir nada cuando tomé su rostro entre mis manos para besarlo, cerré los ojos fuertemente para no ver su fría mirada, tenía que hacer esto antes de dejarle partir, porque sabía que al menos me llevaría algo de él con sus labios sobre los míos, por más que doliera cuando me alejase.

Su boca sabía dulce, él no se movía y tampoco me alejaba por lo que continué, aumentando mi agonía mientras sentía sus labios contra los míos, embriagándome con su sabor. Sentí sus manos sobre mi pecho al fin, trató de alejarme pero su empuje fue demasiado suave como para si quiera importarme, iba a besarlo el tiempo que sea necesario, porque quizá sería lo último que tendría de él.

Cuando me alejé, no lo hice demasiado y tampoco abrí mis ojos para no ver su mirada pero al sentir su suave aliento golpear contra mis labios tuve que mirarlo, sus ojos estaban cerrados y sus manos que permanecían en mi pecho no me alejaban así que sólo me deje llevar, acercándome a él de nuevo, esta vez mi beso fue correspondido.

Sentí sus manos deslizarse de mi pecho a mis hombros, tranquilamente, y sus labios moviéndose al compás de los míos, todo el mundo volvió a desaparecer para mí, nada existía más que ambos, cuando nos separamos por falta de aire vi sus lágrimas caer por sus ojos.

—No lo hagas…—me dijo con un susurro pero yo no le hice caso y volví a besarlo, él no hizo el intento de alejarme si quiera.

—Te amo…—susurré junto a su oído cuando me alejé, luego me separé de él, las lágrimas corrían por el rostro de ambos, sequé sus lágrimas con una mano y él lo hizo con las mías, ninguno dijo nada y nos dirigimos hacia el encuentro con el coronel Lee.

Cuando él se despidió con una sonrisa algo me dijo que las cosas no habían terminado tan mal, pero al día siguiente cuando estaba en camino junto al coronel Lee había algo extraño en él y me miraba de vez en cuando.

Esta vez me llevo hasta la puerta de Pearl y me miró.

—Hoy no se encontraran conmigo, tráelo directo hasta aquí y déjalo en su habitación junto a los que deben ocuparse de él para su presentación por la noche, te veré aquí en la noche y te daré tu paga—asentí suavemente y ambos salimos del auto, Changmin salió y después de hablar con Lee se acercó a mí con una sonrisa.

—Hola…

—Hola...—él sonrió ampliamente y se dio vuelta para despedir a Jong Soo que arrancaba el auto, el coronel sonrió y se fue, perdiéndose en la esquina

— ¿A dónde quieres ir hoy? —Él negó con la cabeza

—Jong Soo ya me dijo que me dejaras aquí directamente, para qué ir a ningún otro lado

— ¿Pero qué haremos aquí exactamente? —él sonrió

—Quiero mostrarte algo…—me jaló del brazo y fuimos a la que parecía la puerta trasera de Pearl, entramos y vimos que habían unas cuantas personas haciendo la limpieza, con un dedo sobre sus labios me indicó que lo siguiera y así lo hice hasta que llegamos al tercer piso y me metió a una habitación—Esta es mi habitación…—dijo con una sonrisa

— ¿Esto querías mostrarme? ¿Con qué propósito? —él se sonrojó con violencia y me estrelló una almohada en la cabeza

—No seas tonto, dije que quería mostrarte algo no era exactamente para ninguna de las cochinadas que estás pensando

— ¿Y cómo sabes en que estoy pensando? —se sonrojó aún más y me tiro otra almohada antes de irse hacia un pequeño velador de donde saco una caja con un candado, saco la llave de su cuello y la abrió

—Ven tonto

—Oye, más respeto

— ¿Respeto? ¿A ti? —reí y me acerqué, viendo varias cosas ahí, Changmin metió la mano y sacó lo que parecía una fotografía pero del reverso y me la dio, le di la vuelta con cuidado y vi a una mujer muy hermosa junto a un niño igualmente hermoso, realmente parecido a ella.

Luego me di cuenta que era Changmin y probablemente su mamá.

—Ella es mi mamá…nosotros llegamos aquí cuando tenía seis años y…cuando cumplí once mis padres murieron…una mujer me recogió y me trajo aquí…—lo miré fijamente, el observaba la fotografía acariciando con un dedo el rostro de su madre—Al principio ayudaba a limpiar, las chicas eran dulces conmigo…una de las cortesanas más antiguas que todavía sigue aquí me cuidó mientras crecía y no dejó que me hicieran cortesano, aprovechando que podía cantar logre quedarme con eso…viví así todos estos años y estoy contento con eso, muchas veces Linh me dijo que alguien como yo estaba reservado para alguien especial…y que buscara alguien que estuviera fuera de este mundo, hasta hace meses creí que eso no pasaría porque este burdel es lo único que conozco y perdía las esperanzas aunque Linh decía que debía tranquilizarme porque el día llegaría, pero yo estaba resignado a que algún día Jong Soo o alguien más pagaría mi deuda y tendría que irme con alguno de ellos. Pero un día…el día en que te vi rechazar a una de las chicas que dicen no puede ser rechazada por alguien y te fuiste pensé que quizá alguien como tú sería el indicado y luego no volviste…pero el día en que chocamos me sentí bien de que no volvieras, porque no era como aquellos que se acercaron a mi mientras paseaba por el burdel…todos dicen ser diferentes pero sabes que no pueden venir a Pearl solo por mí.

>>Jong Soo es uno de ellos, él cree que soy tonto y no me he dado cuenta de las muchas  veces que lo vi estar con cada uno de los del burdel, él dice amarme pero yo no puedo creerle porque sé que se ve tentado de volver a su rutina anterior de coquetear conmigo y acostarse con alguien antes de irse…pero eso siempre me ha dado igual porque él no me interesa. Junsu…han pasado muchos meses y…mentiría si te dijera que sabía de tus sentimientos porque lo ignoraba por completo, creí que era un amor unilateral de mi parte y era mejor alejarme de ti, antes de que me lastimara…pero…

—Te amo…

—Lo sé…—me miró y no dijo nada más, mordió su labio y sonreí suavemente, acariciando su mejilla—Yo también…yo…yo también te amo

Mi sonrisa surgió de entre mis labios y lo abracé de un impulso, sintiendo la alegría del mundo llenarme tras sus bellas palabras, me separé de él y vi sus ojos.

Ese brillo que tanto amaba estaba ahí.

—Rechacé de nuevo la propuesta de Jong Soo…

—Changmin…

—Puede que…tarde en salir de aquí, pagar mi deuda es un poco problemático pero sé que puedo hacerlo y la verdad no me importa si solo tú permaneces conmigo…incluso si tengo que huir…si es contigo lo haría…porque desde que paso el tiempo contigo siento que podría hacer lo que sea…

Sonreí más ampliamente y lo volví a pegar a mí, pero esta vez lo besé, él me correspondió también, pasando sus brazos por mi cuello, tuve que sostenerme de su cintura para no desfallecer, esto era demasiado para mí.

Ser tan feliz era demasiado y no estaba acostumbrado, pero seguramente podría acostumbrarme porque era una sensación increíble.

Para cuando nos separamos él estaba recostado en la cama, conmigo casi por completo sobre él, él sonrió suavemente y me atrajo con sus brazos de nuevo, sus besos inexpertos y sin sincronía no importaban porque me estaba besando, porque su dulce sabor se impregnaba en mí y amaba eso.

No sé cómo sucedieron las cosas exactamente, sólo sé que no estaba pensando demasiado y él tampoco, sólo nos estábamos dejando llevar, sólo logre razonar cuando ambos estábamos medio desnudos.

Su piel cálida junto a la mía, traté de parar, de verdad que traté pero al parecer ninguno quería en verdad eso por lo que continuamos lo que empezamos hasta el final.

Ese momento quizá será el más inolvidable en mi vida, porque la vista desde mi lugar era privilegiada, su mirada intensa no me dejaba de observar y a pesar de esa intensidad el sonrojo en sus mejillas lo hacía ver adorable.

Cuando me uní a él…cuando ambos fuimos uno solo creí que podía morir en ese mismo momento sin importarme absolutamente nada, mi nombre sonaba demasiado hermoso entre sus labios, su cuerpo cálido me abrigaba y me hacía sentir seguro, como nada en la vida.

Sus besos, apasionados y suaves me hicieron saber que no era un sueño, que era la realidad que estaba viviendo un sueño.

—Te amo…




8 de diciembre 1982 – Corea del Sur


Desempaqué con cuidado, observando la fotografía en mis manos con una sonrisa pero a la vez mis ojos derramaban lágrima tras lágrima.

Él se había vuelto mi todo y yo solo sentía que me ahogaba con cada respiro que daba  porque él no estaba aquí.

¿Cuánto tiempo debía seguir esperando?

Sabía que al ya no estar en Vietnam…si él volvía alguna vez, nunca lo volvería a ver…pero…tenía la esperanza de que algún día apareciera en Corea…el país que él no había vuelto a ver desde sus seis años…

Era mucho pedir, pero el seguir en Vietnam me había hecho más daño del que debía, había llorado casi todos los días pero llevo dos días aquí y siguen fluyendo…quizá es algo que después pueda parar pero ahora no quiero hacerlo.

Después de todo, el día que ambos nos hicimos uno fue el último en que fuimos realmente felices, porque el mismo destino que fue el responsable de nuestra unión nos termino separando.

Aun ahora no podía perdonar a Lee Jong Soo por haberlo hecho, por habernos engañado a ambos, todavía quiero creer que Changmin nunca le correspondió, porque creía que su amor era tan intenso como el mío, pero también soy alguien inseguro y sé que a diferencia de mi tal vez él pudo olvidarme y recomenzar…

Y el solo pensamiento duele.

Recuerdo vagamente que después de haber consumado nuestro amor nos descubrieron e irremediablemente Jong Soo se enteró.

Recuerdo aquello perfectamente porque Jong Soo golpeó a Changmin luego de que le dijera que no se iría con él nunca.

Fui sacado de Pearl a patadas y Lee casi me mata cuando llegamos al campamento, pero no me deje amedrentar, el coronel se volvió loco…y en un último recurso con su pistola apuntando a mi cabeza le dije que Changmin jamás lo amaría como me amaba a mí.

Me dejo solo y yo supuse que se calmó, pero al día siguiente cometí el peor error de mi vida, el coronel me mandó a llamar y me dijo su propuesta, dio vueltas muchas veces en sobre lo mucho que amaba a Changmin y quería su felicidad.

Aún recuerdo sus palabras.

“—Si vas a la siguiente batalla contra los chinos y vuelves vivo, me demostraras que amas lo suficientemente a “Thien” como para merecértelo y yo…pagaré su liberación y te irás con él

— ¿Y si no vuelvo vivo?

—Eso yo no lo puedo controlar

— ¿Y si no acepto?

—Si no aceptas y huyes con él…voy a perseguirlos al fin de la tierra y acabaré con ustedes”


Está de más decir que cuando acepté cometí un error, la batalla duro cuatro meses exactos, fue horrible y más de la mitad de nosotros murió ahí pero yo luché, luché hasta el final y volví con una sonrisa a Pearl.

Era un día de lluvia pero aun empapado entré al lugar y vi a Linh, ella se puso a llorar y mi vida perdió sentido en ese momento.

Sólo supe que él ya no estaba conmigo…que se había ido y no volvería más.

Quizá el destino lo quiso así pero yo no estoy dispuesto a aceptarlo, porque lo amo más que a mi existencia.


Cerré los ojos con fuerza y salí de mi habitación hacia la calle.


Después de saber que el coronel Lee Jong Soo nos había engañado Linh me dijo algo que no pude olvidar.

Aun si se separaron…Junsu…no importa si no se vuelven a ver, ambos se aman y en algún momento y así sea el último día de sus vidas o en otra vida se volverán a encontrar”

Tengo fe en ello.

Aun tras tanto tiempo, tengo mucha fe en ello.

La imagen nos llena el corazón
Pero yo estaba solo, incluso en ese momento
creo que me voy a volver loco
¿Puedes sostenerme una sola vez?
¿Sólo una vez?


Suspiré y entré a la editorial donde una mujer me esperaba, con una sonrisa.

—Señor Kim…su libro ha sido aprobado por el editor en jefe…—sonreí con una sonrisa vacía, firme varios papeles, y recibí mi adelanto.

Salí de ese lugar con un sueño cumplido pero no me importaba porque Changmin seguía en mi mente, él me dijo que no dejara mis sueños atrás y yo eso hice, aunque mi verdadero sueño se había vuelto únicamente existir para volverlo a ver.


En secreto, sin que otra persona lo sepa
Grité que te amaba varias veces
pero no estás aquí, no estás aquí
Grité que te amaba varias veces
pero no estás aquí, no estás aquí
Te amo Te amo
No estás aquí
No estás aquí



—Junsu…Kim Junsu…

FIN