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Entre nuestro Silencio
Título: Entre nuestro Silencio
Autor: Akasha Shim
Pareja: JaeMin / Vidar x Vali
Dios: Vidar - Nordico
Extensión: Oneshot
Género: Lime.
Recomendación: Al final del relato se encuentra el Glosario de la historia.
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Estoy siendo
paciente.
Por momentos
realmente siento que soy una molestia para él, irrumpiendo en su silencio con
mis tonterías, apareciendo frente a él con mi estúpida sonrisa convertida en
esperanza sabiendo que él siempre está sumido en el silencio.
Él está apoyado en
el marco mirando hacia afuera, completamente perdido en sus pensamientos
mientras yo lo veo desde el otro extremo de la habitación sin saber qué hacer,
porque él ha ido con Odín, nuestro padre y ha regresado en completo silencio a
sentarse en ese lugar sin decir palabra alguna, sin siquiera echarme para
dejarle pensar en paz.
Han pasado
bastantes horas desde que él está en la misma posición y tan perdido que se me
hace hasta extraño, como si algo hubiera sucedido mientras él no estaba aquí.
Desde que me filtré
en su vida sin permiso no he podido evitar preocuparme por cada pequeña
estupidez que sucede a su alrededor y hasta he aprendido a interpretar sus
silencios, a conocerlo como seguramente nadie más lo conoce y sé que se está
rompiendo la cabeza con algo.
Mi consciencia me
dice que si tiene un problema él sabrá resolverlo solo, sin embargo no siento
que pueda ser así sin mi ayuda. Por supuesto, yo siempre tratando de hacerme
más relevante en su vida.
Apoyo mi peso en
ambos pies para empezar a caminar hacia él, con calma para no alterarlo pero él
no parece notar siquiera que estoy aquí. Me paro a su lado, esperando que con
un gesto de su mano me eche, pero no es así, él continua con su vista perdida
entre las hojas de los árboles que hay afuera.
Doy un paso hacia
el costado, haciendo un poco más de ruido pero él ni se percata de mi
presencia, ignorándome por completo aunque esta vez se mueve un poco cambiando
de posición. Aprovecho su movimiento
para posarme junto a él y mirarle fijamente, pero ni así me percibe.
Suelto un suspiro y
toco su brazo, al fin me mira pero no dice nada.
— ¿Sucede algo? —pregunto
con delicadeza, él niega pero yo inclino la cabeza en señal de inconformidad,
Changmin me mira fijamente y con un suspiro; a sabiendas de que voy a seguir
insistiendo; se acomoda y habla.
— ¿Tú sabes que
sucederá después de que todo esto acabe? Quiero decir…cuando la batalla final
llegue y el mundo se acabe—Frunzo el ceño y lo miro fijamente, tratando de
saber si me está tomando el pelo pero sé que él no lo haría, menos hablando de
algo tan serio como lo es el futuro de nuestro mundo.
—Únicamente sé que
cuando el Ragnarök llegue, padre deberá morir y que el universo se acabará…y
que luego se regenerará—Changmin agacha su mirada para volver a mirarme
fijamente.
—Vamos a sobrevivir
— ¿Qué?
—Las Nornas lo
dijeron…nuestro padre les preguntó en Valhalla y ellas dijeron que íbamos a
sobrevivir a la batalla final...—Lo miro fijamente pero él no dice nada más,
suponiendo que eso era todo. Tomo su mano y juego con ella sin dejar de
mirarlo, curioso por saber todo lo que su cabeza piensa pero no puedo ni
adivinar, su mirada parece asustada pero determinada a la vez y sé que no podré
sacar nada más de su boca por lo que permanezco a su lado mientras él sigue
pensando.
Lo conozco lo
suficiente como para saber que lo único que puedo hacer por ahora es quedarme a
su lado, en silencio mientras el tomar su mano va cambiando a abrazarle un
brazo y termino abrazando todo su cuerpo contra mi pecho, él únicamente se deja
hacer.
—Todo va a estar
bien—suelta un suspiro—Tal vez te estés rompiendo la cabeza creyendo que no
sabrás que hacer cuando nos toque seguir el legado de nuestro padre, pero no es
cierto. ¿A caso no eres el poderoso hijo de Odín que es capaz de resolver
cualquier problema sin importar cuán difícil sea? Está en tu naturaleza
Changmin, el gobernar e incluso te aseguro que lo harás mejor que nuestro padre—Una
risita escapa de sus labios y lo abrazo con más fuerza—Puedes pensar todo lo
que quieras pero sabes que es cierto, vamos a hacerlo bien.
El desastre se abre
paso entre nosotros mientras doy todo de mí en medio de la batalla. No hay ni
espacio para lamentar la muerte de mis hermanos mientras traro de protegerme a
mí mismo y a Changmin, al cual ya he perdido de vista tras ver caer a Thor
muerto.
Escucho un grito en
algún sitio, lanzando una flecha directo hacia aquel que quiere atacarme de
nuevo, voy corriendo hacia aquel grito que por alguna razón me estremeció.
La escena me abruma
de golpe, dejando que suelte mi asombro en un grito que quedó hundido entre el
escándalo a mi alrededor cuando veo a mi padre muerto, bajo las fauces de ese
horrible ser el cual sonríe con victoria y empieza a avanzar hasta su siguiente
víctima. Volteo hacia todos lados buscando a Changmin con la mirada pero no logro
hallarlo hasta que un rugido corta el viento y veo a quien buscaba con el pie
sobre la mandíbula sangrante de aquel que hace menos de un minuto había matado
a mi padre.
Corro hacia él, sin
importarme a quien pisaba en mí camino y lo veo caer de rodillas al suelo, su
rostro ha sido manchado por la sangre de ese animal, dejando manchas rojas
sobre su vestimenta también.
Cuando llego hacia
él, me mira fijamente y mi mano encuentra la suya, apretándola con fuerza, él
tiembla por completo. Jamás lo he visto así, sé que está completamente asustado
y no sé qué hacer para calmarlo y eso me pone más nervioso.
Escucho el grito de
alguien demasiado lejos y miro hacia todos lados, la cabeza de Changmin cae
contra mi hombro y su respiración entrecortada la siento sobre mi piel.
—Se acabó…—susurra,
entrelazo mis dedos con los suyos y me presiona con fuerza mientras ambos
sentimos el calor empezando a llenarnos,
las llamas empiezan a expandirse por todo el universo y sobre nosotros, pero no
siento dolor ni desesperación. Changmin está a mi lado y eso es suficiente.
Siento el frío
calando mis huesos mientras escucho el repiqueteo de la lluvia en el suelo,
sintiéndome un completo idiota mientras veo a aquella valquiria insistiendo en
entregarle a los héroes caídos en batalla como hacía con nuestro padre, pero
Changmin está reacio y lleva un buen rato discutiendo con ella y bueno yo…yo
estoy aquí tratando de ver todo lo que hacen como un idiota.
Creo que Changmin
tiene razón al decirme que me comporto como un tonto humano a veces, pero si es
que se trata de él simplemente no puedo evitarlo.
La tormenta crece
más afuera y por alguna razón presiento que Changmin es el que está cambiando
el clima con su enojo. Podría hasta jurar que está furioso por dentro y sé que en breve la
valquiria saldrá corriendo. La puerta se abre de golpe y sale Changmin
temblando de rabia mientras la valquiria lo sigue por detrás.
Corro hacia ella y
la detengo por los hombros.
—Por favor déjale
en paz—le digo con firmeza, ella me mira y frunce el ceño.
—Debo cumplir mi
misión
—Si Freyja te
insistió por favor ya no lo hagas—ella me miró fijamente—Deja a tus almas en el
Valhalla y si las necesitamos estas estarán ahí—dije con calma, ella soltó un
suspiro y se fue, en cambio yo me fui corriendo por el lado contrario para
darle alcance a Changmin que hacía tronar el cielo cada vez más, aun cuando ya
no caía ni una sola gota de lluvia afuera.
Cuando entre a su
habitación le veo sentado cerca de la ventana, su espalda esta tensa y tiembla
suavemente.
En silencio me
acerco y pongo mi mano en su cuello. No digo nada porque sé que no es necesario
pero él parece estar lejos de calmarse, por lo que lo dejo ser mientras mira lo
que está provocando en el cielo ennegrecido.
—Jaejoong…—susurra
y me apoyo en él, su aire es ausente por lo que en realidad no sé si realmente
va a escucharme si le respondo.
Él no vuelve a
hablar más y yo no contesto porque sé que no hay necesidad, pero siento que
debo decirle algo, lo que sea, tal vez su nombre o quizá un “te amo” que no
tendrá respuesta.
Antes de que
empezara todo esto un buen amigo que jamás revelo nuestro secreto y que se fue
a la tumba con él, me dijo que estaba realmente enamorado como para ver mi vida
consumirse por alguien que jamás dirá una palabra en respuesta, ni en rechazo
tampoco. Tal vez en ese tiempo no me rendí, fui tan terco como un animal y en
realidad ahora no sé si arrepentirme o no.
Hay veces en la que
me siento bendecido, porque Changmin ni una sola vez me ha echado, ni ha
rechazado mi acercamiento y una parte de mí me dice que es porque en el fondo
siente lo mismo que yo…pero otras veces mi corazón repiquetea de forma dolorosa
sobre mi pecho, sintiendo que solo soy un estorbo en su vida porque permanezco a
su lado molestándolo, esperando que corresponda mis sentimientos de alguna
manera. Pero él no dice nada.
Nunca dice nada.
Heimdal una vez me
dijo que si alguien ama tan intensamente no será capaz de retener las palabras
de amor en su boca. Eso me hace dudar de que Changmin verdaderamente me
corresponda, aunque yo tampoco soy capaz
de decírselo por miedo a que vaya a suceder algo que no quiero, peor aún puedo
arruinar lo que he conseguido en este tiempo.
—Jaejoong…—vuelve a
susurrar y esta vez me mira, sonrío suavemente para que no note que estoy a un
paso de la desesperación.
El cielo ha dejado de
tronar lo que indica que ya se tranquilizó, pero el sol no vuelve a salir y él
ya se dio cuenta que eso es por mi causa, pero las nubes que permanecen en el
cielo también son causa suya.
Abrazo sus hombros
y me acomodo bien a su lado, él se apoya en mi hombro y respira tranquilamente.
—Frigg y Freyja
creen que deberíamos tener un descendiente…cualquiera de los dos—Trago saliva y
le miró fijamente, él no levanta la cabeza, quizá esperando que diga algo pero
sencillamente no puedo. Pasa un buen rato antes de volver a escuchar su voz—La
valquiria que vino aquí es Skuld…ella es una de las que me dio mi predicción
cuando fui al Valhalla aquella vez…y es una de las candidatas
Lo suelto de golpe
casi haciéndole caer, pero no me interesa, sus ojos fijos en mí no me ayudan
tampoco.
Él no está dudando,
él no tiene esa mirada de cuando está asustado, como la vez en que estuvo
pensando sobre si de verdad quería sobrevivir al Ragnarök o no.
—Tú…tú… ¿Quieres
hacerlo?
— ¿Hacer qué?
—Tener hijos quiero
decir
—Era uno de los
deseos de nuestro padre, en algún momento tiene que suceder—Mi mandíbula se
tensa y siento el dolor perforándome las sienes, él me mira como si hubiera
dicho cualquier tontería.
Después de todo
Heimdal tenía razón, él no me ama.
— ¿Entonces será
con Skuld?
—Ella no me agrada
— ¿Sera con alguien
que te agrade?
—No puede ser con
alguien que me desagrade
— ¿Entonces porque
no es conmigo? —sus ojos se abren a más no poder y luego suelta un suspiro.
—No entiendes…Estoy
hablando de hacer descendientes no de amistad—mi corazón se encoje en mi pecho,
hasta el punto en que lo siento todo mi adormecido y él no se da ni cuenta
Volteo ya no puedo
pensar con claridad, en estos momentos necesito paz o voy a explotar y no saldrá
nada coherente de mi boca. Avanzo con la esperanza de caminar sin caerme.
Si nuestro padre
nos viera ahora, probablemente no me reconocería.
Ni siquiera yo soy
capaz de verme a mí mismo tras todo lo estúpido que me volvió mi enamoramiento
por Changmin.
Cierro los ojos con
rabia y dolor, viendo a aquella valquiria salir con una sonrisa en el rostro.
Gunnr sale con una
sonrisa y yo siento que voy a votar todos mis intestinos por la boca, la rabia
que va a cumulándose en mi interior en los siguientes meses va volviéndose cada
vez más intensa y es como si me estuviera volviendo un volcán a punto de
explotar.
Camino hacia
adentro del palacio, hallando a Changmin sentado tranquilamente al borde de la
ventana, el deseo que tengo de empujarlo y hacerlo caer, pelea con el deseo de
ir y abrazarlo.
—Gunnr salió muy
feliz de aquí…—dije en tono suave, él ni se inmuto. Apreté los puños y lo mire
fijamente
—La escogí…
— ¡¿Qué?! —se
levanta de su sitio y camina por mi lado sin prestarme atención, ni una mirada me
es dirigida, solamente pasa de mi como si no estuviera ahí, como si no
estuviera muriendo en mi propia rabia— ¡¡Changmin!!
— ¿Qué?
—No…—susurro en mi
desesperación, pero no puedo ni siquiera moverme y solo escucho sus pasos
alejándose de mí y para cuando reacciono él ya no está en la habitación, él
simplemente salió sin importarle nada.
Corrí por el
pasillo tras él hasta alcanzarlo, su fría indiferencia instalo de nuevo ese
horrible dolor en mi pecho que me hizo soltarlo.
—Puedes estar sin un
descendiente…podemos hacerlo así—le dije con suavidad pero su mirada no cambió.
No estoy siendo
egoísta, no lo hago porque lo ame, lo hago por él, porque él no quiere esto,
para alguien tan quisquilloso como él es imposible tener un hijo de alguien como
Gunnr.
—No y no se hable
más, Gunnr es la escogida y ella vivirá aquí por un tiempo. Lo haré así porque
esto era lo que padre quería de nosotros, tú también deberías pensar en buscar
a alguien.
—No
—Jaejoong, estoy
siendo flexible contigo pero ambos tenemos responsabilidades que cumplir con
respecto a nuestro deber como dioses…además Gunnr me agrada y…ella está bien
— ¿Ella está bien?
—Si—Una suave
sonrisa se abre en su rostro y mi corazón empieza a latir a la vez que se
encoje en mi pecho
— ¿Ella te gusta?
—No
precisamente…pero ella está bien para el propósito quiero decir
Pongo una mano en
su hombro, nuestras miradas están fijas en el otro pero sigo sintiendo que hay un
mundo de distancia entre los dos que incluso me siento perdido.
—Todo va a estar
bien Jaejoong
—No, no lo está—suelto
su hombro y me voy a paso rápido de ahí, buscando desesperadamente una manera
de salir de esta pesadilla, pero no puedo.
Cuando llego al
siguiente piso siento una mano fría sobre mi brazo, trato de apartarme
avanzando hacia mi habitación, pero él no se detiene y me agarra con más
fuerza.
— ¿Qué quieres? —él
no responde y me empuja con su cuerpo hasta que entramos a su habitación, no
tengo fuerzas para detenerlo, no tengo fuerzas para nada que no sea retener las
lágrimas que luchan por salir.
Cuando menos me lo
espero siento sus brazos rodeándome de golpe, su cuerpo tibio contrasta con el
mío que teóricamente arde en calor por la rabia, el dolor, la presión y todo
eso que esta irremediablemente metido en mi cabeza.
Pero como si fuera
alguna especie de droga tranquilizante sus brazos a mí alrededor me calman, mi
corazón late como loco en mi pecho y caigo ante la tentación rodeando con mis
brazos su cintura.
¿Podrá escuchar el
latido de mi corazón? ¿Entiende lo que eso significa?
Me estoy volviendo
loco.
Él ignora el hecho
de que mi corazón late tan fuerte que el sonido retumba contra las paredes. Me
siento tan estúpido nuevamente, pero es que no puedo evitarlo, siempre hay una
maldita manera en que Changmin me recuerde que lo amo.
Él era diferente a
como es ahora y me gustaba pensar que solo era conmigo, pero ahora era
simplemente así y en realidad no me importa, yo lo quería de todas formas.
Aunque él no
sintiera lo mismo.
Lo alejo de mí,
empujando su cuerpo con mis brazos pero no lo suficiente como para dejar de
sentir su cálido cuerpo junto al mío.
—Changmin…—susurro,
él me mira con sus ojos brillantes llenos de un mundo escondido en su silencio
y simplemente no puedo evitarlo, para cuando mi cerebro trata de reaccionar
estoy lo suficientemente pegado a él como para sentir su suave respiración
contra mis labios.
Y la razón ya no
funciona en mí, lo beso.
Y él no me aleja.
Sus labios suaves y
dulces me dejan sentir por primera vez la mágica sensación de sentirte libre.
Lo que siempre anhelé está sucediendo y todo mi ser tiembla de felicidad pero
también de ansiedad.
Siento su mano
sobre mi pecho, tratando de empujarme pero no lo dejo, tomando ambas muñecas,
continuando con mis impulsos sin pensar demasiado, pero Changmin es fuerte y
termina por alejarse, pero no dice nada, ni me mira, ni nada, solo se va.
Me siento al borde
de la ventana y observo de una posición poco cuidadosa a Gunnr siguiendo a
Changmin a una distancia prudente mientras él camina ignorándola por completo,
sonrío y me acomodo mejor antes de caer los tres metros desde esa ventana.
La valquiria
persigue a Changmin por todo el jardín tratando de llamar su atención, incluso
la veo tratar de detenerle pero él pasa de ella como si no estuviera, no sé si
sentirme feliz o mal por ella, lamentablemente mi felicidad es la primera en
surgir mientras veo cómo se rinde y se va, dejando a Changmin en lo suyo.
Minutos después
Gunnr aparece frente a mí con un rostro de contundente tristeza.
—Usted es realmente
infortunado al tener un hermano como el que tiene—frunzo el ceño, ella se
acerca—El dios del silencio es tan hermoso pero no vale la pena si es tan frío
como una roca, su corazón esta tan vacío como los jarrones de la nornas…
—Eso no es cierto…
—Usted lo
sabe…quizá el que debería encargarse de dar descendientes debería ser usted y
no él. Es también su deber después de todo
—Pero yo no quiero…—digo
con firmeza, ella suspira
—Sus sentimientos
por él son visibles en sus ojos, pero siempre hay un límite en esos
sentimientos, deberá encontrarlo si quiere que no le rompan los sentimientos
mortales que tiene
— ¿De qué hablas?
—Su padre, Odín…él
tuvo muchos descendientes, amo a muchas diosas y otros seres…dio su amor sin
importar qué y eso fue quizá lo que le hizo grande, pero su único gran amor
siempre fue Frigg, nuestra diosa máxima…y esa misma mirada que yo veía en los
ojos de Odín es la que veo en tus ojos cuando tu hermano está en tu mente,
estoy encargada de juzgar a las almas y tu alma es demasiado pura para ser
ignorada
— ¿Entonces cómo
puedes juzgar a Changmin así?
—No puedo porque él
es un alma cerrada que no deja a nadie entrar, ni mi poder puede hacerlo…por
ello realmente quería atravesar esa barrera pero…pero sé que no voy a poder y
prefiero dejar las cosas como están. Pero recuerde…es su responsabilidad
continuar el legado de su padre, aunque lo ames no es un inconveniente un
descendiente…
Gunnr se fue
dejándome solo en la habitación, mirando hacia su ausente presencia.
Pero sus palabras
perforaron en mi cerebro, mis sentimientos eran muy obvios, incluso no me
sorprendería si hasta nuestro padre lo hubiera sabido, pero eso ya no
importaba, quien quiero que lo sepa parece no darse cuenta o si ya se dio
cuenta simplemente lo ignora.
Suelto un suspiro y
levanto la mirada, encontrándome a Changmin frente a mí.
— ¿Gunnr ya se fue?
— ¿La ignoraste
apropósito? —Se encogió de hombros— ¿No era que ella la indicada?
—La elegí porque
estaba aburrido de ver a diosas, semidiosas o nornas por aquí y por allá
—Yo creí que ibas a
escoger con sensatez
— ¿Cómo puedo
escoger con sensatez a la persona indicada si ya tengo a alguien? —Mi cuerpo se
tensa de golpe y observo mi mundo obscurecerse
— ¿Ya tienes a
alguien?
—Pero no puedo escogerle…—se queda en silencio y se da vuelta
dejándome solo ahí. Las lágrimas empiezan a correr por mis mejillas, cálidas
contrario a la sensación de total frío que siento. Caigo de rodillas sintiendo
todo darme vueltas.
Miro por la ventana
fijamente mientras siento el fresco aire del amanecer golpear mi rostro.
De todas las cosas
que hice en mi vida, nunca paso por mi cabeza el por qué me había enamorado de
Changmin, es decir…simplemente pasó.
Recuerdo que había
llegado un día mientras yo estaba junto a Thor, nuestro padre lo había
presentado ante mí como su hijo, el dios del silencio y haciéndole justicia a
su nombre no dijo más que palabras de cortesía y se perdió en su mundo.
Yo era alguien
bastante curioso—lo sigo siendo—y alguien tan silencioso, tan contrario a mis
hermanos, que me hizo sentir curiosidad por él, viendo cuan tranquilo y callado
era, pero había algo en él que lo hacía diferente a cualquier cosa que hubiera
llamado mi atención antes y me sentí en la necesidad de averiguar que era.
Sin quererlo ni
proponérmelo un día simplemente afirme que lo amaba, lo sabía porque sí pero no
tenía idea del por qué y aun no lo sé.
Pero las cosas han
cambiado y el tiempo ha pasado a una velocidad impresionante sobre nosotros y
ahora no estoy realmente seguro de qué será lo que pasará conmigo y mis
absurdos sentimientos.
Desde aquella tarde
en que él confesó que había alguien, alguien a quien quería y no podía escoger
mi mundo se hizo trisas. Si antes Changmin era el gran dios del silencio…pues
ahora parecía que habíamos intercambiado papeles.
En realidad
Changmin seguía siendo tan silencioso como siempre, pero ahora yo me había
sumergido en un profundo silencio, no había dicho nada cuando él mismo me dijo
que ya había conseguido a alguien más, una norna bastante hermosa y en las
últimas semanas ella iba rondando por ahí y yo la había ignorado.
Esta vez, no los
espié, esta vez no hice nada, simplemente me quede callado y pase la mayor
parte de mi tiempo sumido en mis propios pensamientos. Justo como ahora.
—Jaejoong…—volteo
al escuchar mi nombre, Changmin está parado ahí, con su aire de ausencia de
siempre— ¿Por qué estás tan callado? Quiero decir…no te he escucho hablar por
un buen tiempo
Suelto un suspiro y
me levanto de mi lugar, haciendo como que lo ignoro, pero no lo hago en realidad.
—Te estoy hablando
Jaejoong
—Y yo no quiero
hablar—digo de golpe y trato de salir por un lado pero él me retiene, la clara
pregunta escrita en su cara—No me pasa nada, ya déjame tranquilo
— ¿Yo qué te he
hecho? —Quiero gritarle que todo pero no digo nada—Como sea, iré al Valhalla
con Hildr y no sé cuándo volveré—suelta mi brazo y yo paso por su lado, pero
siento su desesperación— ¿Te molesta que haya escogido a Hildr?
—Puedes escoger a
quien quieras
—Jaejoong, de
verdad quiero saber qué te pasa conmigo
—Changmin… ¿Quién
es esa persona que quieres pero no puedes escoger?
—Eso…eso es algo
que me guardaré para mí mismo
— ¿Es Freyja?
— ¡No! ¡Ella es
como mi madre!
— ¿Entonces es
Frigg? —abre los ojos a más no poder y niega frenéticamente—Sólo quiero saber
—Nadie lo puede
saber, no está bien. Solamente olvida
que lo dije
—No quiero
olvidarlo…Changmin…soy…soy tu amigo y quiero que seas feliz. No importa cuán
mal este, solamente busca tu felicidad y sé que verdaderamente no quieres hacer
esto
—Voy a hacerlo
porque es mi deber y con respecto a lo otro solo traerá problemas y las cosas
están bien como están, ahora debo irme
—…—lo miro irse y
me quedo en mi lugar, sin saber en realidad que hacer. Trato de moverme para ir tras él pero no
puedo, después de todo sé que no la quiere, quizá le agrada pero no la quiere y
su único propósito es que le dé un hijo, pero no puedo evitar sentirme
intensamente mal solo por el hecho de pensar que no es a mí a quien escogería.
Cuando al fin logro
moverme salgo de la habitación hasta llegar abajo, Hildr está ahí, sentada
mirando hacia la puerta y cuando me ve una sonrisa se pinta en sus labios,
amable pero yo no estoy en condiciones de responderle así ni por educación,
solo inclino la cabeza y entro, buscando con la mirada a Changmin.
—Él dijo que tenía
que hacer algo en su habitación…—dice con voz suave, yo asiento y salgo de
nuevo, subiendo hasta encontrármelo por salir de su habitación
—Pensé que ya te
habías ido
— ¿Venías a espiar
en mi habitación?
—No precisamente,
bajé y Hildr me dijo que estabas aquí
— ¿Ahora si hablas
bien?
—Admito que estaba
molesto, pero no empieces con eso ahora
— ¿Por qué estabas
molesto?
—Porque no cofias
en mí
— ¿No confío en ti?
— ¡¿Quieres dejar
de hacer preguntas?!
—Sólo quiero hacer
una pregunta más
—…
— ¿Por qué me
besaste aquella vez? —su mirada estaba fija en mí y yo no alcance a traer a mi cabeza
ninguna respuesta coherente, solamente me quedo mirando su inquisitiva mirada
que parece querer sacar algo más que mis pensamientos de mi cuerpo.
—Yo…
—Solamente no
vuelvas a hacerlo
—Pero tú no te
negaste…
—Eso no quiere
decir que esté de acuerdo—mi cuerpo se tensa y reacciono tomándolo de una mano
—No parecías muy en
contra cuando lo hice
—No siempre puedo
reaccionar cuando quiero
— ¡¿Estás
bromeando?! ¡Eres el ser más controlado que conozco! Tienes unos reflejos increíbles y eres
vengativo…hubieras hecho algo y no lo hiciste. Ahora yo pregunto. ¿Por qué?
— ¡¡Porque ningún
poder que tenga funciona contigo!!
— ¿Qué?
—Debo irme, Hildr
me está esperando
— ¡No puedes decir
algo así e irte así como así! —Lo miro fijamente y aprieto más su brazo sin
ninguna intensión de soltarle, él trata de forcejear conmigo pero yo no doy
brazo a torcer— ¿Por qué no funciona conmigo?
—Déjame ir…—su
mandíbula se aprieta y yo sigo ejerciendo mi fuerza sobre él, él podrá ser todo
lo fuerte que quiera pero jamás pudo conmigo, quizá es por la frecuencia en que
ambos utilizamos nuestra fuerza en batalla, indudablemente yo hice más batallas
que él.
—No hasta que me
respondas, si me lo dices te dejaré ir
—No tengo idea
—Eso no es cierto…—forcejea
con más fuerza hasta que caemos al suelo y yo sigo por encima de él—Solamente
dímelo, no puede ser tan difícil.
—Lo es…tengo que ir
con Hildr ahora, suéltame de una vez
—No quiero
— ¡Maldición! ¡Deja
de ser tan fastidioso por una vez en tu vida! —le suelto de golpe, un ruido
seco se escucha cuando su cuerpo golpea el suelo y me mira desde ahí con la
mirada furiosa, luego me empuja y baja hacia su encuentro con Hildr.
Yo me quedo en mi
sitio congelado como nunca, porque no es sorpresa, no es dolor…no sé qué es.
Desde que descubrí
que amaba a Changmin me he empeñado en pegarme a él casi como un parásito, me
mude de mi hogar en Valaskjálf para vivir en Landvidi junto a él, Changmin
jamás se quejó, simplemente me miraba mientras yo hablaba interminables
estupideces a su lado y él permanecía en silencio, con el tiempo empezó a
contestarme las preguntas, sus palabras siempre fueron pocas pero era buen
entendedor por lo que no se me hacía extraño, al pasar más el tiempo ya me
contestaba, iniciaba las conversaciones y así llegamos hasta hoy, pero jamás se
quejó, nunca me echó, en silencio dejó que me quedara a su lado y de alguna
manera yo sentí que él se había aferrado a mí.
Siempre creí que la
razón por la cual él nunca decía nada en contra de mi presencia a su lado era
porque en realidad no le molestaba, porque estaba cómodo conmigo.
¿Acaso simplemente
lo calló?
¿Acaso siempre fui
una molestia para él?
—Changmin…Changmin…—susurro
suavemente, sintiéndome tan estúpido por nombrarlo aun cuando acabo de
descubrir que siempre fui una molestia.
¿Así se siente
cuando te rompen el corazón? Prefería la sensación de desasosiego de no saber
que sentía por mí, porque esto es peor.
Las hojas de los
árboles se mueven frenéticamente contra el viento que quiere hasta arrancarles
las hojas.
Él debe estar muy
enojado, sin embargo eso ya no es mi problema.
Traté por unas semanas
de sobrellevar las cosas de buena manera, pero cuando regresó simplemente perdí
la compostura y me fui sin decirle ni adiós.
—Estoy bien…—le
digo a Gunnr que se ha sentado a mi lado y ha sonreído dulcemente mientras me
hace beber hidromiel
—No lo estás…te
dije que soy buena juzgando almas y sé de alguna manera que tu silencio no es
normal, a no ser que se te hayan pegado las malas costumbres de Changmin
—No sería nada raro
que se me hayan pegado cosas de él. Pero en serio estoy bien
—No lo estás, te
quedas mirando hacia los árboles, te tensas cuando empieza a nublarse, te
deprimes cuando sale el sol, te frustras cuando el sol no sale pero el cielo
esta azul y eso solo tiene la explicación de que sabes que Changmin con su
humor controla el clima…pero aunque lo parezca él no está controlando el clima,
todos tienen razón al decir que nuestro poderoso dios del silencio es alguien
que sabe manearse en cualquier tipo de situaciones, porque no se ha afectado el
clima a pesar de que su humor es terrible, no recibe visitas, Hildr está
desesperada porque no sabe qué hacer y todos quieren cargarle la
responsabilidad a ella
Suelto un suspiro y
la miró fijamente.
— ¿Y qué hago?
—Eso deberías
saberlo tú. Has huido sin hablar con él
—Con lo que dijo es
suficiente
— ¿Y qué te dijo?
—Soy una molestia
para él…—Gunnr toma una de mis manos y me mira fijamente
—Quizá no sea la
mejor para juzgar a Changmin porque su alma esta tan cerrada de mis ojos que no
puedo ver más allá de lo que él muestra pero sí sé que eres importante para él.
No puedo decirte que hacer porque no lo conozco, pero tú lo conoces mejor que
nadie, debes saber que hacer…así que solamente hazlo—Gunnr se levanta dejándome
solo.
Yo sé que debo
volver y hacer algo, pero temo que él simplemente me rechace más tajantemente de
lo que ya hizo, en ese caso tendría que volver, fingir demencia y decir que
solo me fui de vacaciones.
Pero ni siquiera
puedo cruzar el jardín cuando ya estoy ahí, mirando fijamente hacia la puerta de
entrada, debatiendo conmigo mismo si voy a entrar o no.
Lo peor que podría
pasar sería que él me votara y tuviera que vivir en Valhalla con el riesgo de
verlo de vez en cuando.
— ¡¡Estás aquí!! —Mi
corazón se detiene de golpe y caigo al suelo de la sorpresa por el grito que
acabo de recibir tan cerca de mi oído, volteo bruscamente y veo a Hildr que me
ve con una sonrisa en la cara, como si fuera su mayor esperanza.
—Yo…
—Estaba desesperada
porque volvieras…Changmin…él no ha salido de aquí desde que se fue y…me pone
nerviosa, vaya y hable con él…—la miro como si fuera un bicho raro mientras va
empujándome con sus pocas fuerzas para que avance hacia el frente, trato de
frenarla pero al no utilizar toda mi fuerza para evitar lastimarla irremediablemente
termino en la entrada
—Espera Hildr, no
vine a hablar con él—dije pero ella me ignoró por completo, siguiendo su tarea
de empujarme hacia adentro, al parecer no le interesa que sea alguien superior
a ella
—Pero tiene que
hacerlo…yo ya no aguanto el tratar de lidiar con él, él nunca dice nada y creo
que hasta ahí eso está bien, no por nada es el dios del silencio pero está
enojado sin razón, simplemente nos echa a todos sin dejar decirle ni una
palabra y el tratar de hablar es simplemente imposible…todos están seguros que
eres el único capaz de calmarlo
—Pero…—no puedo
decirle nada más cuando me sonríe y se va. Miro a mi alrededor buscando con la
mirada alguna excusa para irme o quizá una para esconderme pero al no hallar
ninguna camino lentamente hacia el segundo piso.
El sol está por
ponerse por lo que al no haber luz, todo es penumbra y sombras obscuras, pero
aun así camino hasta detenerme frente a su puerta.
Toco un par de
veces pero nadie me responde, en realidad lo estoy haciendo por pura precaución,
porque nunca he tocado la puerta de su habitación para entrar, siempre he
entrado sin llamar.
Sin dar más vuelta
abro la puerta sin ningún esfuerzo y veo en su interior.
El corazón me late
como loco en el pecho cuando asomo la cabeza y veo la obscuridad de la
habitación, como si no hubiera nadie pero siento que él está ahí. Camino
lentamente por el interior, buscándolo con la mirada pero no logro verle.
— ¿Changmin? —pregunto,
pero él no responde ni da señales de estar ahí, aunque dudo mucho que mi
intuición se equivoque.
El aura de la
habitación es tan espesa que siento que me hincho para guardar en mí todo lo
posible de ella. Estas semanas lejos de aquí me hicieron extrañar demasiado el
sentir cerca de mí la presencia de Changmin.
Ahora recuerdo ese
miedo que me llenaba en el pasado cuando me acercaba a él y temía que me rechazara,
nunca sucedió y por eso me llene de confianza, pero ahora era diferente.
Camine en el
interior de la habitación sintiendo su presencia más presente, como si
estuviera a mi lado, pero no era capaz de verlo.
—Changmin…—digo con
una voz más fuerte, pero él no aparece. Continúo mi recorrido por su
habitación, revisando cada rincón hasta que siento algo detrás de mí y volteo y
no veo nada, pero levanto mi mano y siento como si hubiera una especie de
corriente de aire en la habitación que no proviene de la ventana porque esta
está a mis espaldas—Vine a hablar contigo
La corriente de
aire se junta haciendo una presencia más pesada y real frente a mí y al fin aparece
Changmin, su mirada es pesada y furiosa, pero su rostro esta inmutable como
siempre, por su mirada puedo adivinar que se está aguantando para ejercer su
poder sobre mí, a modo de venganza, después de todo él no es alguien que se
aguante una ofensa como la que yo le hice.
— ¿Qué haces aquí? —pronuncia,
su tono de voz es casi como un susurro pero muy suave.
—Ya te lo dije…vine
a hablar contigo—su mirada se agudiza pero no dice nada— ¿Por qué estas así?
Digo…estas comportándote como todo un monstruo, ya me lo dijeron…
— ¿Y eso te
importa?
—Por supuesto que
me importa
—Ve a decirles a
todos que todo está bien y déjame tranquilo
—No es así de
simple, no me interesa lo que piensen los demás, tú eres el que está mal y
quiero saber por que
—Lárgate, ya te
fuiste antes, puedes irte ahora
— ¡¡¡Ya estoy
harto!!! —grito, ya cansado de todo esto y lo empujo, él me mira furioso y se
lanza sobre mi hasta hacerme caer de espaldas, su mirada arde en fuego, un
fuego que no vi ni cuando mato a Fenrir.
— ¡¿De qué estas
harto?!
—Estoy harto de ti
y lo ciego que eres, estoy harto de ti y tu maldito silencio, se siente como si
estuviese amando al aire, porque no me respondes, siento que siempre estoy a la
deriva y…y estoy harto de mí mismo, porque me convertí en un burdo humano con
mis sentimientos estúpidos, creyendo estúpidamente que algún día lograría algo
contigo cuando tú me ignoras…no sé si te haces al estúpido con mis sentimientos
o de verdad eres tan torpe como para no notarlos
Algo húmedo empieza
a escurrir por mi mejilla y al fin noto que proviene de los ojos de Changmin, que
se levanta bruscamente y se para junto a la ventana, viéndome fijamente.
— ¿Por qué me haces
esto? —Susurra, el ver sus lágrimas ha activado inmediatamente en mí la misma
reacción—Soy Vidar el hijo de Odín, tengo la misión de seguir su legado después
de su muerte, de continuar con la fortaleza que tengo para poder ser justo con
los que sobrevivieron y…y…tú tenías que llegar
—Seguir el legado
de nuestro padre también es mi misión, odio que lo menciones como una excusa,
ni siquiera sé porque lo nombras ahora
— ¡¡Porque
rompí mi promesa!! —Lo miro con cara de incógnita pero él niega frenéticamente
con la cabeza, está perdiendo la compostura, justo como el momento tras la
muerte de nuestro padre, sus ojos brillan y su cuerpo tiembla ligeramente—Yo…juré
que lo más importante para mí sería mi misión, lo prometí frente a mi madre y
rompí todo por tu culpa
— ¿Qué?
—Te metiste
en mi vida sin pedirme permiso, me hiciste acostumbrarme a tu presencia y te
convertiste en alguien importante para mí, dejé que me hicieras frágil, que me
hicieras dependiente de ti y a la mínima cosa que tenga que ver contigo pierdo
toda oportunidad de controlarme como siempre lo he hecho…
—Changmin…
—Mi mundo
estaba bien antes de que llegaras…podía controlarlo todo y así estaba bien pero
de alguna manera tu llegaste y me hiciste darme cuenta de que siempre me falto
algo y viniste a encajar a ese vacío perfectamente. No importa cuánto silencio
intenté guardar, siempre terminaba hablando alguna cosa contigo y ahora mismo
no sé porque mi boca no se detiene…se supone que mi base es el silencio pero no
soy capaz de guardarlo ahora y las cosas que pienso salen sin control sin
poderlas parar…no puedo estar a tu lado porque sé que me voy a destruir a mí
mismo, soy más vengativo que silencioso y lo sabes…y por eso no sé si de verdad
pueda controlar mi culpa por haberte vuelto más importante para mí.
>>Sé
de tus sentimientos, siempre los supe pero siempre me hice el tonto porque
creía que así estaba bien, que podía controlarme a mí mismo y que solo te
estaba queriendo como el único familiar que permaneció siempre a mi lado, pero
sé que no es así. Te enojaste conmigo sin razón, te fuiste sin ninguna razón y
me hiciste perder la poca compostura que ya tenía…por eso eres una molestia
para mí, siempre lo fuiste pero nunca te alejé porque eres el único que en
verdad no me tiene miedo y se amedrenta con mi silencio, siempre estuviste aquí
por voluntad propia y ver que te ibas me ha dejado sin nada…ahora mismo puedo
gritarte que te vayas pero no quiero que lo hagas en verdad…y te odio por
hacerme sentir tan estúpido…como un mortal…
—Los dioses
no somos realmente muy distintos a los humanos…tenemos poderes y no podemos
morir tan rápido como ellos pero sentimos como ellos y eso no nos hace débiles.
Yo rompí mi promesa también…tú eres más importante para mí que cualquier otra
cosa que tenga que hacer…cualquier misión y realmente no creo que nuestro padre
vaya a molestarse por ello
—Tú…
—Y no
vengas a decirme que no es así…Odín nos amó a todos nosotros he hizo muchas
cosas por ese mismo amor, incluso falto a otras muchas cosas por eso…si ambos
somos felices… ¿No es eso lo que importa? —sus ojos siguen soltando lágrimas
sin parar y yo me acerco, él trata de alejarse pero choca con la pared,
mirándome fijamente—No me pidas ahora que me detenga, no tienes derecho a
pedírmelo cuando acabas de decir más de veinte palabras de golpe y me has
dejado ver lo que siempre buscaba en tus silencios…te amo—Acaricio su rostro
con mi mano, sus lágrimas dejan de caer
—No puedes
jurar así por así que todo estará bien…
—No lo
estoy haciendo…ambos tenemos una misión y vamos a cumplirla, es algo que
debemos hacer juntos…pero no voy a frenar mis sentimientos ahora
—Pero…
—No voy a
hacerlo aunque te niegues—él desvía mi mirada. Pelea consigo mismo hasta dejar
caer su cabeza contra mi hombro. No dice nada más y yo no quiero que lo haga.
El haber
soltado tantas palabras de golpe me hace pensar que realmente lo he presionado
mucho y en realidad no me importa.
La
paciencia tuvo su recompensa, ahora estoy tan feliz que probablemente no me
importaría guarda silencio por un buen tiempo.
Su cabello
huele al bosque, lo que me hace creer que en realidad en estos días no se ha
encerrado y por el contrario ha permanecido en el bosque, donde él pertenece.
— ¿Dónde
has estado este tiempo?
—En
Valhalla…
— ¿Con
Gunnr?
— ¿Cómo lo
sabes?
—Ella ha
venido demasiado seguido por aquí y ha sido la única que insistía en hablar
conmigo
—Tú nunca
respondes cuando te hablan
— ¿Qué
estoy haciendo ahora?
—No les
respondes a los demás…—una risa escapa de sus labios y su cuerpo se va
volviendo ligero.
Cuando nací
lo primero que hice fue vengar la muerte de un hermano que no conocí, vivir mi
vida junto a mi padre y algunos de mis hermanos y adquirir el conocimiento
necesario para llevar el legado de mi padre cuando muriera.
El Ragnarök
llegaría para nosotros y muchos de los que conocía y permanecían a mi lado iban
a morir en batalla, menos yo y mi hermano menor.
El destino
de ambos era gobernar sobre la tierra regenerada que nacería después que el
viejo mundo se hundiera en el mar y el universo fuera incendiado por Surt.
Ambos teníamos que cumplir esa misión, pero también ambos sabíamos que así como
un fin llegó para nuestro padre también llegaría para nosotros.
Los dioses
somos poderosos y regimos el mundo pero no somos eternos, eso también lo
sabemos ambos.
Y esperamos
ese momento para afrontarlo.
Pero en
realidad no nos importa, ni a él ni a mí.
FIN
Glosario
Valhalla: Salón de los muertos, conocido como el lugar a donde iban las almas
tras su muerte guiados por las valquirias, donde se reúnen aquellas almas que
ayudarán a Odín en el Ragnarök.
Ragnarök: Batalla del fin del mundo, donde el universo será destruido.
Nornas: Son espíritus femeninos encargados de la adivinación, analizan el
destino desde las tres perspectivas: pasado, presente y futuro.
Freyja: Diosa mayor de la mitología nórdica. Diosa del amor, belleza y
fertilidad.
Frigg: Esposa de Odín, diosa del matrimonio, artes domésticas y fertilidad.
Heimdal: Dios guardián, poseedor de una vista aguda, oído fino que le
permitían cuidar de Asguard.
Valaskjálf: Palacio donde vivía Odín y Vali
Landvidi: Palacio de Vidar en el bosque
Fenrir: Hombre lobo, asesino de Odín.
Surt: Líder de los gigantes de fuego que en el Ragnarök incendia el
universo.
Today as Yesterday
Título: Today as Yesterday
Autor: Akasha Shim
Pareja: SuMin
Musical: Tears of HeavenExtensión: Oneshot
Género: Slash, Angst, Lime.
Autor: Akasha Shim
Pareja: SuMin
Musical: Tears of HeavenExtensión: Oneshot
Género: Slash, Angst, Lime.
Reseña: Viví, un vertiginoso amor, que fue de tan corta
duración que parecía que lo iba a olvidar, pero no pude, él vive en mi aun
cuando no está aquí, quince años han pasado, he cumplido un sueño, el primer
sueño de mi vida, pero ahora no es importante, porque mi verdadero sueño es
volverte a ver.
Mis dedos fríos tratan te trazar las líneas
que deje inconclusas hace años
Quise
escribir una historia feliz
Donde
tú y yo tomemos nuestras manos y le decimos adiós a nuestras memorias
Pero
todo esto está lejos de nuestra realidad
Porque
tú no estás, porque tú te fuiste sin darme un adiós
Han
pasado los años y no puedo olvidarte
Vives
en mí, hoy como ayer.
El sol del atardecer era siempre el más
refrescante y cálido, aquel que te hacía sentir tibio y tranquilo, sin tener
que preocuparte de quemarte demasiado, sólo disfrutar del calor. Son algunas de
las cosas simples y comunes de la vida que puedes disfrutar sin necesidad de
nada y muy pocas personas son las que realmente pueden disfrutar de ellas.
Esta tarde era hermosa al igual que
muchas otras, pero siempre las siento distintas porque él no está aquí.
Mantuve los ojos cerrados mientras
sentía la suave brisa golpear mi rostro, quería sonreír por volver a casa
después de tantos años pero simplemente no podía.
Hoy mi país natal es un lugar desconocido, un lugar que se perdió en
mis memorias, un sitio solitario que pensé dejar atrás cuando me enliste para ir a la guerra, con la idea fija de morir haciendo algo productivo, hasta que encontré mi motivo de vivir.
Nada había cambiado a pesar del paso de los años, seguían
existiendo esas amplias y hermosas praderas que yo recordaba con nostalgia, todo parecía estar en el mismo lugar, menos yo.
Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que estuve aquí, pero me siento tan ajeno, quizá
porque la otra mitad de mi alma, la que deje en Vietnam esta muy lejos de mí, a pesar de esto mis
sentimientos no se han reducido, todo lo contrario, mi amor aumentaba con cada aliento, así cumplía la promesa echa antes de partir, pero el
sólo imaginar que todo lo prometido no fuese cierto y que me hubiera olvidado me producía un gran
vacío en el pecho.
El tiempo parece no haber pasado en mi
corazón y es como si sólo ayer hubiese entrado a ese lugar.
18 de Enero
de 1967 – Vietnam
— ¿Dónde vamos? —pregunté,
siendo arrastrado por las calles silenciosas de la que descubrí era la “Zona
roja”, mi compañero parecía ignorarme por completo mientras me jalaba y mis
otros compañeros reían felices hablando sobre algo referente al coronel Lee y
su gran amabilidad con toda la tropa—Oye… ¿A dónde me llevas?
—Deja de
preocuparte por eso Junsu, sólo síguenos y disfruta—Abrí mis ojos ampliamente
cuando nos detuvimos frente a un lugar que se veía absurdamente diferente comparado con las pequeñas casas que nos rodeaban, me jalaron dentro, vi una decoración extravagante pero
a su vez con un toque delicado, todos a mi alrededor parecían excitados y yo
solamente tenía miedo de lo que podría encontrar aquí.
Lo que sospechaba se
hizo realidad cuando una mujer con ropa bastante ceñida se acercó a nosotros y uno de mis compañeros dijo el nombre del coronel Lee Jong Soo, esta nos llevó a una mesa cerca de un gran escenario, el coronel ya estaba sentado en la mesa
y nos saludó con una simple reverencia con la cabeza indicándonos con la mano
que nos sentáramos.
Mis compañeros
empezaron a cuchichear entre ellos y yo me sentí nervioso cuando vi a una chica
casi siendo desnudada en la otra mesa, por lo que desvié la mirada, pero termine
encontrándome con algo peor, un chico bastante joven estaba sentado sobre uno
de los capitanes tailandeses que descaradamente subía su mano por su muslo,
debajo de aquel kimono japonés. Bajé la mirada hacia mi regazo y me quedé
mirando mis manos.
—No estás
acostumbrado a esto ¿Eh? —dijo uno de mis compañeros, yo asentí suavemente sin
saber que más hacer. Él sonrió también—Tranquilo, sólo disfruta el acto y si no
quieres ir con ninguna chica o chico simplemente te vas, no es tan malo como
parece
Fruncí el ceño pero
él me ignoró, el ambiente era bastante alegre a mí alrededor pero esa alegría no me contagiaba, quizá la gente tiene razón al decir que soy lo
suficientemente sensible como para no apreciar este tipo de cosas.
Me sentía como si
estuviese traicionando mi propia naturaleza al estar aquí, viendo con mis
propios ojos la decadencia humana, aquella que todos queremos negar, pero yo no soy quien para ser juez en esta situación, ya que, escogí por voluntad propia participar en la guerra y estoy específicamente en este lugar
casi de forma voluntaria y eso me hace sentir culpable.
El tiempo paso
bastante rápido, mis compañeros bebían mientras parecían esperar algo, el
coronel Lee parecía más emocionado que todos, ignoraba a todas las cortesanas y
cortesanos que se le acercaban, su rostro caballeroso no encajaba con el lugar, aunque al ver a tanta gente que yo pensaba honorable podía entender
que la apariencia no podía siempre definir a un persona, aunque eso yo ya lo
sabía, pero me negaba a creer que era completamente cierto.
De repente las
luces se atenuaron, dejándonos con una luz casi rojiza que hacía
parecer todo más extraño, el telón del escenario
empezó a levantarse y una voz anunció en vietnamita algo que no logré entender
por mi casi nulo dominio del idioma, pero todos empezaron a ponerse cada vez
más felices.
Miré hacia el
escenario y vi como venían un montón de chicas vestidas con Ao dai* mientras
bailaban suavemente sobre el escenario, deslizándose de un lado a otro hasta
que formaron dos filas y se retiraron hacia los lados del escenario, después de
ellas entraro un grupo mixto vestidos al estilo chino, hicieron casi lo mismo
que las primeras hasta ponerse en filas e irse a los costados del escenario
nuevamente, lo mismo se repitió en tres ocasiones más y una voz llenó el
lugar.
Me enderecé en mi
asiento y busqué con la mirada quién cantaba, las
personas sobre el escenario empezaron a moverse, en un baile sincronizado y
rítmico mientras aquella voz masculina llenaba mis sentidos, los bailes aunque
hermosos para mí no eran nada sin aquel bello sonido que aún no lograba
descubrir su procedencia, no entendía absolutamente nada de lo que su
canción quería decir, porque estaba cantando en vietnamita, pero mi corazón
latía con fuerza al escuchar tan hermosa melodía.
Hasta que escuche,
algo que sí logre reconocer porque fue un verso en un perfecto coreano.
— ¿Quieres llegar a la cima? Alcanza tus
sueños, vence tus miedos. ¿Eres capaz de hacerlo? Ve las cosas buenas que
tienes entre tus manos, lucha por lo que quieres.
La voz fue opacada
por los coros de los que bailaban en el escenario, yo continué buscando entre la gente a la persona dueña de esa voz, unos segundos pasaron hasta que los bailarines se dispersaran dejando lugar no sólo el ser más hermoso de este
planeta…si no… a mi persona perfecta.
Sentí mi corazón
palpitar con violencia en mi pecho, mis manos temblaron sobre mi regazo
mientras lo veía deslizarse por el escenario, sonriendo dulcemente con sus ojos
brillando intensamente, a pesar de que la canción era para el público él
parecía ajeno a todos ellos, sólo miraba al frente, como
perdido en su melodía, dentro de su mundo, con una sonrisa pintada bellamente.
Sentía que iba a
desfallecer, que me perdía con él en su melancólica melodía, el ruido a su alrededor, los bailarines parecieron
desaparecer, dejando una estela blanca como niebla.
Constantemente
solía soñar que caminaba entre una espesa neblina, sin temer y ahora, con
esta ilusión frente a mí, parecía que había encontrado el final de mi sueño.
La canción terminó
y eso me devolvió a la realidad, al escuchar los aplausos y gente parándose, yo
también los imite, a mi alrededor mis
compañeros aplaudían eufóricamente, pero el coronel Lee también parecía
bastante exaltado mirando fijamente hacia el frente, di vuelta y
volví a ver hacia el escenario, pero él ya no estaba.
— ¿Te gusto algo
Kim? —Preguntó uno de mis compañeros, lo miré
—El chico que
cantó…
—Ah…Kim, mejor no
pongas tus ojos en él, el coronel Lee está loco por Thien
— ¿Thien?
—Ese es su nombre—Asentí
suavemente y volví a mirar hacia el escenario que ahora estaba siendo cubierto
por el telón rojo de nuevo y los cortesanos ahora rondaban en mayor cantidad,
una chica se me acercó, sonriendo dulcemente
— ¿Eres nuevo aquí?
—Asentí suavemente sin saber qué hacer, ella sonrió y se
acercó, acariciando mi cuello, obviamente era coreana pues no solo eran sus
facciones si no el dominio del idioma—Puedo ayudarte con eso
—N-No creo que sea
buena idea…
—Encontraras muy
pocos coreanos por aquí…—La miré fijamente, ella miro con recelo a su alrededor
hasta que vio algo que la hizo pegarse más a mí, eso hizo que fijara mi mirada donde ella estaba viendo, luego lo vi…a “Thien” junto al coronel Lee.
—Creo…creo que debo
irme
—Hey…puedes volver
cuando quieras…—sonreí con suavidad y me fui rápidamente, ignorando a uno de
mis compañeros que me llamó por mi nombre.
Le di un último
vistazo a Pearl y regresé al campamento.
Era como si al ver
a “Thien” junto al coronel Lee todo se hubiera venido abajo, quiero
decir, es obvio que todos los que trabajan en Pearl son cortesanos, no pensé en eso hasta que lo vi…no es como si me hubiera desencantado,
después de todo sé lo difícil que es la vida aquí y sé que muchos no pueden ir
a la guerra sin tener un motivo por el cual luchar y quizá “Thien” era incentivo suficiente para seguir viviendo.
6 de diciembre de 1982 – Corea del Sur
Así fue como creí
haberme desencantado de él, no fue eso exactamente, pero el sólo pensar que
alguien con ese talento, con esa mirada, con esa aura que creía seria mi otra mitad sufría y pasaba atrocidades, opacaba mi amino y me demostraba lo injusta que
podía ser la vida.
Recuerdo que
después de mi primera visita a Pearl no volví, ni siquiera para volver a verlo, aunque bien sé que pensaba en él constantemente, muchas veces por las noches me
quedaba despierto escribiendo, de alguna forma él se habida
vuelto mi musa, no podía más que recordar el momento en el que sentí que todo
desaparecía a mi alrededor excepto él, eso me motivaba a seguir plasmando palabras en mi cuaderno.
Pase un mes,
pensando en que en cualquier momento mi batallón era solicitado para participar en alguna misión, que quizá implicara mi muerte, en ese momento
las cosas no parecían ser tan importantes como lo son ahora. Esos recuerdos son todo lo que tenía.
15 de febrero de 1967 –Vietnam
Suspiré suavemente
mientras me sentaba junto a mis compañeros que reían ruidosamente, uno de ellos
me miró y sonrió, continuando hablando de su visita a Pearl el día de ayer.
—Ah yo también
estaba interesado en él—dijo sin vergüenza uno de los chicos, presté un poco de
atención y me di cuenta que todos lo miraban atentos—Hasta ahora todos decían
que Thien se limitaba únicamente a cantar en Pearl...—yo también mire fijamente
a mi compañero al notar de quien hablaban, él suspiró.
—Todos saben eso,
él solo cantaba y siempre rechazaba a los clientes y nadie parecía
sorprenderse. ¿Pero qué pasa con eso?
—Ayer escuché de la
chica con la que estuve que antes el coronel Lee podía estar con todos en Pearl
pero siempre su corazón estaba con Thien que constantemente lo rechazaba
— ¿Y qué con eso?
—Ella dijo que desde
hace dos semanas el coronel dejo de pedir a otros cortesanos y solo andaba tras Thien, no sabía mucho, pero parecía que Thien había aceptado…ser su cortesano—todos se
sorprendieron.
— ¡¡ ¿Qué?!!
—Es enserio,
primero pensé que era un chiste pero luego de pensarlo bien tal vez sea
cierto…porque…el coronel siempre estuvo tras él, y antes Thien después de sus
presentaciones paseaba por el salón, pero la semana pasada no lo hizo, simplemente desapareció y el coronel Lee también y ayer paso lo mismo…
Los dejé con su
conversación sin decir nada más, demasiado confundido. Era
sorprendente la facilidad con la que pude habituarme a su profesión, pero me dolió pensar que tal vez se acostaba con el
coronel Lee…sólo con él.
Me alejé caminando,
hasta llegar a la ciudad, los ciudadanos y soldados caminaba por todos lados, unos buscando
provisiones y otros disfrutando de la efímera paz reinante.
Caminé entre la
gente tranquilamente, tratando de no pensar en él…en los rumores que se
esparcían y que quizá todo el campamento ya sabía, pero no podía sacarlo de mi mente, su mirada brillante, su voz penetrante y ese sentimiento que había
sentido aflorar en mí.
Continué mi andar hasta casi el atardecer, el sol se escondía y el cielo con un color acaramelado
daba los últimos rastros de luz, yo caminaba sin ver demasiado distraído para notar que estaba a punto de chocar con alguien, casi caigo al suelo
de no ser por mis reflejos, no puedo decir lo mismo de la persona impactada.
— ¡Ah disculpa! —exclamé,
en mi corto vietnamita tratando de ayudar al chico que hice caer, pero mi gran sorpresa fue cuando levantó su rostro y unos ojos castaños me
atravesaron el alma.
La luz acaramelada
del atardecer hacia ver su piel de un matiz adorable, sus ojos chocolate
brillaban con intensidad y yo me quedé en un estado de letargo bastante
extraño.
De cerca se veía
mejor aún.
—Disculpa…—dije al
recordar que estábamos en medio de la calle, mi vietnamita era horrible y seguramente
no me entendió porque no contestó nada, sólo tomo mi mano para que lo ayudara a
pararse, bueno él no me estaba ayudando nada a mí porque mi corazón se disparó,
latía como un loco mientras sentía el suave tibio de sus manos, cuando se paró,
noté que nuestra diferencia de estaturas era bastante, debía medir como unos
seis centímetros más que yo, pero eso no era realmente importante—Realmente
discúlpame…yo…—no supe que más decir, como ya dije mi vietnamita era horrible y
no tenía demasiado vocabulario como para decir algo más
—No te preocupes.
¿Eres coreano no? —me contestó él con un coreano perfecto, abrí la boca
sorprendido no sólo por lo maravillosa que había sonado su voz, sino por su dominio
del idioma—Yo también soy coreano, calma
Sonreí suavemente.
Nunca me imaginé que fuera coreano aunque su estructura física no era precisamente el común de los hombres vietnamitas.
¡Estaba hablando
conmigo!
—Ah…de verdad lo
siento estaba distraído, no te vi…—dije esta vez más tranquilo, en mi idioma
materno, sintiendo como soltaba mi mano y esta me hormigueaba de una forma algo
aterradora
—Tranquilo, yo
también venía distraído…—dijo tranquilamente, con una dulce sonrisa pintada en
sus labios, que hizo a mi corazón desbocarse aún más mientras lo miraba
embobado.
—Es que te hice caer…y…y…
¿Podría hacer algo por ti para no sentirme tan culpable? —Bien Junsu, muy bien,
una inútil excusa para no alejarte de él.
—Bueno…justo ahora
necesitaba un poco de ayuda…
—En lo que sea te
ayudaré…ah de verdad que soy despistado, soy Kim Junsu—él sonrió y mi corazón
latió más rápido aun-si eso se podía- sentí mis mejillas arder pero al parecer
él no lo notó y se lo agradecí
—Soy Thi…Shim
Changmin—parpadee varias veces confundido, “Thien” pareció notarlo—De seguro ya
me viste en Pearl. ¿Verdad?
—Bueno…sí…pero…
—Creo que no es
difícil de descifrar cuando descubres que soy coreano, en Pearl casi nadie
utiliza su verdadero nombre
—Ah…bueno yo no
sabía eso
—No muchos lo
saben…
—Bueno…dejemos de
lado eso. ¿En qué quieres que te ayude?
—Es que no salgo de
Pearl desde hace mucho y…bueno creo que me perdí. ¿Podrías acompañarme? —Abrí
la boca un poco sorprendido y luego asentí suavemente, él sonrió y yo me puse a
su lado para empezar a caminar, él me siguió tranquilamente.
Cuando volví al
campamento tenía la sonrisa más grande del planeta plantada en la cara y todos
se ocuparon de recordármelo, pero no era para menos.
El haber hablado
con Changmin fue sin duda una de las mejores experiencias de mi vida, no es que
hubiéramos hablado de cosas muy relevantes o me hubiera contado algo más, pero
me sentí tan cómodo hablando con él de cualquier tontería, que de verdad maldije
todo cuando llegamos a Pearl y él entró, ese hermoso brillo en sus ojos me
había dicho que no importaba lo que él fuera, yo me había enamorado de él.
Amor a primera
vista…era como aquellas historias que solía leer con frecuencia, no creía en
ellas, enamorarte de alguien sin conocerla sin embargo me había pasado, podía
estar seguro porque nada más podía explicar el hecho de que mi corazón pudiera latir tan locamente y esa sensación vertiginosa en mi estómago cuando
le recordaba, ahora que había hablado con él la cosa era peor, porque me había dado cuenta lo maravilloso que era.
Está de más decir
que no pude dormir, cada vez que lo intentaba terminaba abrazando las sábanas
sonriendo estúpidamente, al final tras saber que no podría conciliar el sueño me
dediqué a escribir, bajo una pequeña luz, estaba tan
inspirado que no pare de hacerlo hasta que noté que mi mano se entumecía y mis parpados se cerraban.
6 de diciembre de 1982 – Corea del Sur
Una sonrisa
involuntaria salió de mis labios con mis viejas memorias, continué caminando
por la ciudad donde había nacido pero ahora era tan distinta.
Me detuve frente a
un aparador, una tienda que parecía ser una de las pocas que no había cambiado
en quince años, en el vidrio me vi reflejado y noté al fin que yo si lo había hecho.
“Junsu…Kim Junsu”
Mi sonrisa se
distorsionó cuando de repente me vino su voz a la cabeza, diciendo mi nombre
mientras sonreía, mi nombre se oía tan diferente de su boca. Continué caminando, tratando de recordar torpemente cómo eran las
cosas en el pasado, tratando de compararlas, pero no servía de nada porque para
mí todo era absolutamente distinto aunque fuera igual.
En lugar de poder
recordar las cosas del pasado que me ligaban a Seúl, todo lo que podía
hacer era recordar el lugar que dejé, esperando por alguien que nunca iba a
volver.
Sé que él no quiso
irse pero lo hizo, al final fuimos engañados y por alguien que nos quería ver separados terminamos cada uno en lugares distintos, esperé y esperé por él, pero
nunca volvió y hace algunos meses decidí darme por vencido.
Aunque al parecer
no me he dado por vencido porque no puedo olvidarlo.
Soy un verdadero
desastre, todos me dijeron que era una causa perdida hacerme entrar en razón,
recuperar mi vida y buscar alguien más que me hiciera feliz, que lograra lo que
él logro en un minuto, hacer una familia y olvidarme de mi vertiginoso amor por
Shim Changmin, pero no puedo, en cada persona que veo encuentro un defecto,
algo que termina desanimándome.
Todos decían que
era porque no buscaba a alguien para enamorarme, lo buscaba a él y eso era
cierto. Si no era él yo no quería saber de nadie más…porque lo amo demasiado,
porque él se volvió parte de mí.
Una lágrima
descendió por mi mejilla y me quedé mirando el suelo, parado en medio de la calle, un
hombre pasó corriendo por mi lado y yo retomé mi camino, pero ya no analizaba
la ciudad, volvía a perderme en mis recuerdos.
18 de febrero de 1967
La tarde caía sobre
nosotros mientras nos ocupábamos de nuestros deberes, por alguna extraña razón
el coronel Lee hoy parecía particularmente nervioso, algunos decían que tenía
que ver con “Thien” y yo no quería saber nada que involucrara al coronel Lee
con Changmin.
Me acerqué a mis compañeros que llevaban llamándome un buen rato, uno de ellos
estalló en carcajadas.
— ¿Qué pasa?
—El coronel Lee nos
llamó para algo
— ¿Por qué?
—No tengo ni idea,
pero tengo una ligera sospecha de qué es
—Porque hoy es un
día especial—todos miramos al que habló pero luego todos abrieron la boca como
si hubieran entendido, a excepción de mi claro.
— ¿Es su cumpleaños
o qué? —pregunté confundido, todos me miraron
—Es el cumpleaños
de Thien…—abrí los ojos a todo lo que pude y traté de comportarme normal sin
decir nada, asentí suavemente—Al parecer el coronel Lee está demasiado nervioso
por eso, Kwan dice que lo acompañó a un banco para arreglar el retiro de una
gran suma de dinero, todos suponemos que es para Thien…para su liberación.
— ¿Liberación? —estaba
cada vez más confundido todos me miraron y suspiraron
—Thien…él es
huérfano y hace muchos años que empezó a cantar para Pearl, nunca hizo el papel
de cortesano pero el coronel Lee al parecer se ha enamorado de él y…quiere
pagar lo que debe.
Porque cuando
entran a trabajar para Pearl…no ganas dinero en sí, porque lo poco que tienen se
ira en vestuarios y otras cosas para la mantención del lugar, es un régimen
arcaico pero ninguno de los que trabaja ahí tiene la
posibilidad de hacer algo más, así que todos tienen una deuda.
Mis ojos no
pudieron evitar seguir abriéndose de sorpresa, maldije mi suerte como nunca, el
no tener dinero y no poder hacer algo por él…
Cuando volteé a ver, el coronel se acercaba a nosotros.
—Soldados…—todos
nos pusimos firmes, yo lo miré casi escudriñándolo, mirarlo me producía un leve
dolor de estómago, sentía mi cabeza dar vueltas, me daba rabia pensar que un hombre como él fuese capaz de liberar a Changmin, cuando quizá ni
sabía su verdadero nombre—Los mandé a llamar porque necesito un favor de uno de
ustedes—todos lo miramos fijamente sin decir nada— ¿Quiénes no tienes ninguna
tarea hoy? —solo Kwan y yo levantamos la mano, él miro a Kwan primero y negó
con la cabeza para luego llamarme a mí.
— ¿Sí señor?
—Necesito un favor
suyo Kim…—contuve el aire y lo miré, tratando de no fruncir el ceño y verme
molesto con este hombre—Necesito que cuide de alguien hoy—no dijo nada más y yo
tampoco, con una mano me indicó que lo siguiera y así lo hice, hasta que
llegamos a uno de los autos que estaba cerca del lugar donde estaban los soldados
que habían vuelto heridos de combate—Vas a cuidar de esta persona hasta la
noche, cuando yo llegue y podrás irte después, no quiero que lo aburras, ten
cuidado con él eso es todo lo que pido, no dejes que nadie se le acerque…
Asentí suavemente
al darme cuenta de lo que sucedía, mi ceño se frunció un poco.
— ¿Cuento contigo?
—Sí coronel …—él
sonrió y me indicó que subiera al auto, obedecí y me llevó hasta la ciudad, a una plaza que identificaba como la que estaba cerca de Pearl, me dejó ahí y
se fue a recoger a Changmin…yo aproveché para tranquilizarme.
Algo…algo muy
dentro de mí, me dijo que el destino quería que volviera a encontrarme con él,
yo estaba resignado a que quizá no volvería a verlo, no estaba dentro de mis planes volver a pisar Pearl, ese lugar no tenía nada que ver conmigo,
pero como si fuese obra de alguien, el mismo coronel Lee organizó nuestro reencuentro.
—Oh por Dios…es su
cumpleaños…—miré a mi alrededor, en estas circunstancias de guerra realmente no
era fácil encontrar cosas para felicitar a alguien por su cumpleaños, pero
evidentemente en la zona roja las cosas eran distintas, después de todo en
épocas de crisis la zona roja era la más prospera habiendo tantos hombres alrededor.
Aprender idiomas siempre fue un problema para mi y me maldije al no poner la suficiente atención al instructor de idiomas, camine hacia una mujer que estaba en una esquina, ella me miró como entendiéndome sin palabras, caminó hacia su tienda sin decir una palabra, yo la seguí
observando todo a mi alrededor hasta que algo llamó mi atención.
La mujer señaló con
su dedo justo lo que miraba y me dijo
con sus dedos el valor.
Suspiré un poco y
saque el dinero que llevaba conmigo, no era buena idea dejar tu dinero
con tus cosas en el campamento, por lo que siempre lo llevaba conmigo y sonreí al
ver que no afectaría mucho a mi economía así que sin dudar lo compre.
Volví a mi posición justo cuando el coronel Lee llegaba con
Changmin.
El pareció un
poco sorprendido al verme pero no dijo nada, se detuvieron a unos tres metros
de mí, seguramente para que no los escuchara, pero yo fingí mirar hacia otro
lado aunque estaba pendiente de lo que sucedía.
—Él es uno de los
soldados del campamento…él va a cuidarte hasta que venga por ti en la noche,
cuídate y por favor pórtate bien
—Jong Soo hyung…estaré bien
—Te tengo una gran
sorpresa esta noche…—Changmin sonrió nerviosamente, sonrojándose y yo apreté
los puños—Así que no desesperes, pásala bien…
—De acuerdo…—se
acercaron a mí
—Thien, él es el
soldado Kim Junsu, soldado Kim él es Thien…—ambos hicimos una reverencia, nuestras
miradas se cruzaron y de nuevo todo a mi alrededor se desestabilizó, luche por
mantener un rostro neutro junto al coronel Lee.
—Un gusto soldado
Kim
—El gusto es mío
“Thien” —sonrió suavemente
—Kim, aquí tiene este dinero utilícelo para lo que sea que Thien necesite, eso me recuerda.
Thien si quieres algo, lo que sea, sólo dile a Kim, él lo comprará—Changmin
asintió—Yo debo ir a cumplir mis deberes, cuídalo—me dijo, luego le sonrió a él—nos
vemos en la noche
Changmin asintió
suavemente y el coronel se subió al auto yéndose rápidamente, dejándonos solos.
—No sabía que eras
soldado
—Bueno…hay muchas
cosas que no sabemos el uno del otro…—él sonrió
—Somos un misterio
el uno para el otro…—yo también sonreí y guardé el dinero que Lee Jong Soo me
dio, sacando de mi bolsillo el paquete que acababa de comprar
—Eh si bueno…Feliz
cumpleaños—le extendí el paquete y él lo miro por un momento sorprendido
—No tenías que
hacerlo
—Cuando supe que
era tu cumpleaños sentí la necesidad…—él sonrió dulcemente y tomó mi regalo
—Gracias…sabes,
desde que te vi el otro día me pareciste diferente…y nunca te vi en Pearl
—No soy del tipo de
personas que va a esos lugares
—Sé nota, pareces
alguien muy inocente
—No creo que eso
sea correcto
—Esa es la
impresión que das…pero bueno, vamos a caminar o algo—sonreí y caminé junto a
él. La tarde pareció brillar ante nosotros, como siempre que pensaba en él la
sensación de que todo lo malo de mi mente se borraba y ahora era igual pero la
sensación era incluso más intensa.
Conversamos de
todo, comimos, sonreímos, hablamos de todo y sentía como si de verdad pudiera
complementarme con él, porque él era especial, diferente a cualquier clase de
persona que hubiera conocido.
Y eso me hacía
enamorarme más.
Pero también me hizo
darme cuenta que yo iba demasiado retrasado en comparación del coronel y decidí
preguntarle.
— ¿Qué hay entre tú
y el coronel Lee? —él pareció sorprendido y me miró fijamente
—Es mi amigo…o algo
así, él se me ha declarado varias veces, siempre recibe negativas y nunca deja
de insistir, nada en especial pero nos llevamos bien. ¿Por qué?
—Es que es
imposible no escuchar en el campamento sobre tu relación con él
—Ah…déjalos, soy
alguien que trabaja en un burdel después de todo Junsu…el lugar de mi trabajo
siempre se presta a rumores sin sentido, antes me preocupaba de ellos pero
entendí que entre mas te preocupas peor son las cosas, además soy consciente de
que no he hecho nada malo por lo que estoy tranquilo. ¿Me crees verdad?
Sonreí y asentí.
Para cuando llegó
la noche, habíamos hablado tanto y nos habíamos divertido tanto solamente
hablando que nos cansamos y cuando llegamos al lugar de encuentro con el
coronel Lee, Changmin bostezaba bastante.
—Fue un muy buen
cumpleaños, muchas gracias por este día Junsu
—De nada
Changmin…me alegra haberte dado un buen día…—lo miré fijamente y sus mejillas
se tiñeron de un intenso rojo que me hizo sentirme de una manera extrañamente
feliz
—Ya viene Jong
Soo…ojalá podamos vernos de nuevo.
El recordar su
mirada el día de su cumpleaños me hizo sonreír de nuevo, días después, algo en mí me dijo que podía lograr que se enamorara de mí, o aunque sea que no
me odiara cuando le dijera lo que él lograba provocar en mí.
Después del día de
su cumpleaños termine siendo su acompañante muchas tardes, cuando menos me los
esperé habían pasado tres meses desde su cumpleaños y…nuestra relación se hizo
bastante estrecha, sabíamos tanto del otro que de verdad podía sentirme
bendecido por todo aquello que nos unió.
Incluido el coronel
Lee.
Pero él mismo
arruino todo, unas semanas después.
Ese día como
siempre era el encargado de cuidarlo mientras caminábamos por la ciudad, al
parecer estaba tan perdido que sólo decía monosílabos y las conversaciones
fluidas que teníamos todos los días estaban en el olvido, había estado así por
varios días, distante y perdido pero no tanto como hoy y eso me preocupó de
sobra.
—Changmin…—él
continuó caminando, ignorándome— ¿Ya no quieres salir de Pearl? ¿Es eso?
Él se detuvo
abruptamente y me miró, sus ojos brillaban pero su mirada era tan nostálgica
que me sentí extraño.
—No es eso…
— ¿Entonces? ¿No
confías en mí? —él negó fervientemente con la cabeza pero no volvió a mirarme
—No es
eso…pero…creo que tienes razón y debería dejar de aceptar que Jong Soo me saque
de Pearl para verme contigo—me quedé en silencio. ¿Qué era aquello que había
hecho para hacerle pensar así?
— ¿No quieres verme
más?
—Seguir viéndonos
sólo va a seguir arruinando las cosas
— ¿Qué arruinaría?
Somos amigos…—él apretó sus puños a sus lados
—Debemos alejarnos
el uno del otro…—dijo suavemente, me dio una leve mirada y yo me quede parado
en mi lugar mientras lo veía correr, antes de reaccionar e ir tras él
— ¡¿Estás loco?! Si
no vuelvo contigo estaré muerto
— Yo le diré a Jong
Soo que es mi culpa…—lo tomé del brazo y vi sus ojos brillantes y rojos, él
cerró los ojos con fuerza y miró hacia otro lado—Junsu…vete, necesito estar
sólo
— ¿Por qué? —él
negó con la cabeza, negándose a decirme nada, pero yo no estaba dispuesto a que no me lo dijera, sentía que mis sueños se iban rompiendo con la sola idea de no
verle de nuevo, de sentir que mi vida se alegra con el solo hecho de verlo
todos los días, de escuchar su voz y las cosas que me decía…no podía dejarlo ir
así como así.
Y si de verdad
quería dejar de verme…al menos debía decirle que lo amaba.
—Voy a irme con él
a América…—abrí mis ojos de la impresión, soltando su brazo, él me miró
— ¿Qué?
—Él me lo propuso
hace mucho tiempo y…voy a aceptar…—Lo miré fijamente
—Tú dijiste que no
sentías nada por él…—él me miró
—Y es cierto…
— ¿Entonces por qué
te iras con él?
—Tengo que alejarme
de aquí…
— ¿Alguien te ha
hecho algo y no me lo dijiste? —negó
—Sólo quiero irme…—sentí
las lágrimas acumularse bajo mis parpados, él cerró los ojos y me miro
fríamente, como si no le importara nada de mí y eso me dolió.
Todo este tiempo
soñé estúpidamente con que algún día podría hacer que me correspondiera, que
mis sentimientos serían respondidos pero esa mirada fija en mí sólo me decía
que había volado muy alto y ahora me tocaba caer.
Después de todo…
¿Qué era yo?
Un simple soldado
que no podía darle nada y en algún momento tendría que ir a morir a la guerra y
tal vez dejarlo, en cambio el coronel Lee tenía dinero y podía darle una buena
vida en América, hacerle vivir lo que nunca tuvo y hacerle feliz…
Después de todo…el
dinero si puede comprar la felicidad.
Pero tenía que
hacer una última cosa antes de dejarle ir de mi lado.
—Entonces vete…—él
abrió la boca para hablar pero no lo deje decir nada cuando tomé su rostro
entre mis manos para besarlo, cerré los ojos fuertemente para no ver su fría
mirada, tenía que hacer esto antes de dejarle partir, porque sabía que al menos
me llevaría algo de él con sus labios sobre los míos, por más que doliera
cuando me alejase.
Su boca sabía
dulce, él no se movía y tampoco me alejaba por lo que continué, aumentando mi
agonía mientras sentía sus labios contra los míos, embriagándome con su sabor.
Sentí sus manos sobre mi pecho al fin, trató de alejarme pero su empuje fue
demasiado suave como para si quiera importarme, iba a besarlo el tiempo que sea
necesario, porque quizá sería lo último que tendría de él.
Cuando me alejé, no
lo hice demasiado y tampoco abrí mis ojos para no ver su mirada pero al sentir
su suave aliento golpear contra mis labios tuve que mirarlo, sus ojos estaban
cerrados y sus manos que permanecían en mi pecho no me alejaban así que sólo me
deje llevar, acercándome a él de nuevo, esta vez mi beso fue correspondido.
Sentí sus manos
deslizarse de mi pecho a mis hombros, tranquilamente, y sus labios moviéndose
al compás de los míos, todo el mundo volvió a desaparecer para mí, nada existía
más que ambos, cuando nos separamos por falta de aire vi sus lágrimas caer por
sus ojos.
—No lo hagas…—me
dijo con un susurro pero yo no le hice caso y volví a besarlo, él no hizo el
intento de alejarme si quiera.
—Te amo…—susurré
junto a su oído cuando me alejé, luego me separé de él, las lágrimas corrían
por el rostro de ambos, sequé sus lágrimas con una mano y él lo hizo con las
mías, ninguno dijo nada y nos dirigimos hacia el encuentro con el coronel Lee.
Cuando él se
despidió con una sonrisa algo me dijo que las cosas no habían terminado tan
mal, pero al día siguiente cuando estaba en camino junto al coronel Lee había
algo extraño en él y me miraba de vez en cuando.
Esta vez me llevo
hasta la puerta de Pearl y me miró.
—Hoy no se
encontraran conmigo, tráelo directo hasta aquí y déjalo en su habitación junto
a los que deben ocuparse de él para su presentación por la noche, te veré aquí
en la noche y te daré tu paga—asentí suavemente y ambos salimos del auto,
Changmin salió y después de hablar con Lee se acercó a mí con una sonrisa.
—Hola…
—Hola...—él sonrió
ampliamente y se dio vuelta para despedir a Jong Soo que arrancaba el auto, el
coronel sonrió y se fue, perdiéndose en la esquina
— ¿A dónde quieres
ir hoy? —Él negó con la cabeza
—Jong Soo ya me
dijo que me dejaras aquí directamente, para qué ir a ningún otro lado
— ¿Pero qué haremos
aquí exactamente? —él sonrió
—Quiero mostrarte
algo…—me jaló del brazo y fuimos a la que parecía la puerta trasera de Pearl,
entramos y vimos que habían unas cuantas personas haciendo la limpieza, con un
dedo sobre sus labios me indicó que lo siguiera y así lo hice hasta que
llegamos al tercer piso y me metió a una habitación—Esta es mi habitación…—dijo
con una sonrisa
— ¿Esto querías
mostrarme? ¿Con qué propósito? —él se sonrojó con violencia y me estrelló una
almohada en la cabeza
—No seas tonto,
dije que quería mostrarte algo no era exactamente para ninguna de las
cochinadas que estás pensando
— ¿Y cómo sabes en
que estoy pensando? —se sonrojó aún más y me tiro otra almohada antes de irse
hacia un pequeño velador de donde saco una caja con un candado, saco la llave
de su cuello y la abrió
—Ven tonto
—Oye, más respeto
— ¿Respeto? ¿A ti? —reí
y me acerqué, viendo varias cosas ahí, Changmin metió la mano y sacó lo que
parecía una fotografía pero del reverso y me la dio, le di la vuelta con
cuidado y vi a una mujer muy hermosa junto a un niño igualmente hermoso,
realmente parecido a ella.
Luego me di cuenta
que era Changmin y probablemente su mamá.
—Ella es mi mamá…nosotros
llegamos aquí cuando tenía seis años y…cuando cumplí once mis padres
murieron…una mujer me recogió y me trajo aquí…—lo miré fijamente, el observaba
la fotografía acariciando con un dedo el rostro de su madre—Al principio
ayudaba a limpiar, las chicas eran dulces conmigo…una de las cortesanas más
antiguas que todavía sigue aquí me cuidó mientras crecía y no dejó que me
hicieran cortesano, aprovechando que podía cantar logre quedarme con eso…viví
así todos estos años y estoy contento con eso, muchas veces Linh me dijo que
alguien como yo estaba reservado para alguien especial…y que buscara alguien
que estuviera fuera de este mundo, hasta hace meses creí que eso no pasaría
porque este burdel es lo único que conozco y perdía las esperanzas aunque Linh
decía que debía tranquilizarme porque el día llegaría, pero yo estaba resignado
a que algún día Jong Soo o alguien más pagaría mi deuda y tendría que irme con
alguno de ellos. Pero un día…el día en que te vi rechazar a una de las chicas
que dicen no puede ser rechazada por alguien y te fuiste pensé que quizá
alguien como tú sería el indicado y luego no volviste…pero el día en que
chocamos me sentí bien de que no volvieras, porque no era como aquellos que se
acercaron a mi mientras paseaba por el burdel…todos dicen ser diferentes pero
sabes que no pueden venir a Pearl solo por mí.
>>Jong Soo es
uno de ellos, él cree que soy tonto y no me he dado cuenta de las muchas veces que lo vi estar con cada uno de los del
burdel, él dice amarme pero yo no puedo creerle porque sé que se ve tentado de
volver a su rutina anterior de coquetear conmigo y acostarse con alguien antes
de irse…pero eso siempre me ha dado igual porque él no me interesa. Junsu…han
pasado muchos meses y…mentiría si te dijera que sabía de tus sentimientos
porque lo ignoraba por completo, creí que era un amor unilateral de mi parte y
era mejor alejarme de ti, antes de que me lastimara…pero…
—Te amo…
—Lo sé…—me miró y
no dijo nada más, mordió su labio y sonreí suavemente, acariciando su mejilla—Yo
también…yo…yo también te amo
Mi sonrisa surgió de
entre mis labios y lo abracé de un impulso, sintiendo la alegría del mundo
llenarme tras sus bellas palabras, me separé de él y vi sus ojos.
Ese brillo que
tanto amaba estaba ahí.
—Rechacé de nuevo
la propuesta de Jong Soo…
—Changmin…
—Puede que…tarde en
salir de aquí, pagar mi deuda es un poco problemático pero sé que puedo hacerlo
y la verdad no me importa si solo tú permaneces conmigo…incluso si tengo que
huir…si es contigo lo haría…porque desde que paso el tiempo contigo siento que
podría hacer lo que sea…
Sonreí más
ampliamente y lo volví a pegar a mí, pero esta vez lo besé, él me correspondió
también, pasando sus brazos por mi cuello, tuve que sostenerme de su cintura
para no desfallecer, esto era demasiado para mí.
Ser tan feliz era
demasiado y no estaba acostumbrado, pero seguramente podría acostumbrarme
porque era una sensación increíble.
Para cuando nos
separamos él estaba recostado en la cama, conmigo casi por completo sobre él,
él sonrió suavemente y me atrajo con sus brazos de nuevo, sus besos inexpertos
y sin sincronía no importaban porque me estaba besando, porque su dulce sabor
se impregnaba en mí y amaba eso.
No sé cómo
sucedieron las cosas exactamente, sólo sé que no estaba pensando demasiado y él
tampoco, sólo nos estábamos dejando llevar, sólo logre razonar cuando ambos
estábamos medio desnudos.
Su piel cálida
junto a la mía, traté de parar, de verdad que traté pero al parecer ninguno
quería en verdad eso por lo que continuamos lo que empezamos hasta el final.
Ese momento quizá será
el más inolvidable en mi vida, porque la vista desde mi lugar era privilegiada,
su mirada intensa no me dejaba de observar y a pesar de esa intensidad el
sonrojo en sus mejillas lo hacía ver adorable.
Cuando me uní a
él…cuando ambos fuimos uno solo creí que podía morir en ese mismo momento sin
importarme absolutamente nada, mi nombre sonaba demasiado hermoso entre sus
labios, su cuerpo cálido me abrigaba y me hacía sentir seguro, como nada en la
vida.
Sus besos,
apasionados y suaves me hicieron saber que no era un sueño, que era la realidad
que estaba viviendo un sueño.
—Te amo…
8 de diciembre 1982 – Corea del Sur
Desempaqué con
cuidado, observando la fotografía en mis manos con una sonrisa pero a la vez
mis ojos derramaban lágrima tras lágrima.
Él se había vuelto
mi todo y yo solo sentía que me ahogaba con cada respiro que daba porque él no estaba aquí.
¿Cuánto tiempo
debía seguir esperando?
Sabía que al ya no
estar en Vietnam…si él volvía alguna vez, nunca lo volvería a ver…pero…tenía
la esperanza de que algún día apareciera en Corea…el país que él no había
vuelto a ver desde sus seis años…
Era mucho pedir,
pero el seguir en Vietnam me había hecho más daño del que debía, había llorado
casi todos los días pero llevo dos días aquí y siguen fluyendo…quizá es algo que
después pueda parar pero ahora no quiero hacerlo.
Después de todo, el
día que ambos nos hicimos uno fue el último en que fuimos realmente felices, porque el mismo destino que fue el responsable de nuestra unión nos termino separando.
Aun ahora no podía
perdonar a Lee Jong Soo por haberlo hecho, por habernos engañado a ambos,
todavía quiero creer que Changmin nunca le correspondió, porque creía que su
amor era tan intenso como el mío, pero también soy alguien inseguro y sé que a diferencia de mi tal vez él pudo olvidarme y recomenzar…
Y el solo
pensamiento duele.
Recuerdo vagamente
que después de haber consumado nuestro amor nos descubrieron e
irremediablemente Jong Soo se enteró.
Recuerdo aquello
perfectamente porque Jong Soo golpeó a Changmin luego de que le dijera que no
se iría con él nunca.
Fui sacado de Pearl
a patadas y Lee casi me mata cuando llegamos al campamento, pero no me deje
amedrentar, el coronel se volvió loco…y en un último recurso con su pistola
apuntando a mi cabeza le dije que Changmin jamás lo amaría como me amaba a mí.
Me dejo solo y yo
supuse que se calmó, pero al día siguiente cometí el peor error de mi vida, el
coronel me mandó a llamar y me dijo su propuesta, dio vueltas muchas veces en
sobre lo mucho que amaba a Changmin y quería su felicidad.
Aún recuerdo sus
palabras.
“—Si vas a la siguiente batalla contra los
chinos y vuelves vivo, me demostraras que amas lo suficientemente a “Thien”
como para merecértelo y yo…pagaré su liberación y te irás con él
— ¿Y si no vuelvo vivo?
—Eso yo no lo puedo controlar
— ¿Y si no acepto?
—Si no aceptas y huyes con él…voy a perseguirlos al fin de la tierra y
acabaré con ustedes”
Está de más decir
que cuando acepté cometí un error, la batalla duro cuatro meses exactos, fue
horrible y más de la mitad de nosotros murió ahí pero yo luché, luché hasta el
final y volví con una sonrisa a Pearl.
Era un día de
lluvia pero aun empapado entré al lugar y vi a Linh, ella se puso a llorar y mi
vida perdió sentido en ese momento.
Sólo supe que él ya
no estaba conmigo…que se había ido y no volvería más.
Quizá el destino lo
quiso así pero yo no estoy dispuesto a aceptarlo, porque lo amo más que a mi
existencia.
Cerré los ojos con
fuerza y salí de mi habitación hacia la calle.
Después de saber
que el coronel Lee Jong Soo nos había engañado Linh me dijo algo que no pude
olvidar.
“Aun si se separaron…Junsu…no importa si no
se vuelven a ver, ambos se aman y en algún momento y así sea el último día de
sus vidas o en otra vida se volverán a encontrar”
Tengo fe en ello.
Aun tras tanto
tiempo, tengo mucha fe en ello.
La imagen
nos llena el corazón
Pero yo
estaba solo, incluso en ese momento
creo que me
voy a volver loco
¿Puedes
sostenerme una sola vez?
¿Sólo una
vez?
Suspiré y entré a
la editorial donde una mujer me esperaba, con una sonrisa.
—Señor Kim…su libro
ha sido aprobado por el editor en jefe…—sonreí con una sonrisa vacía, firme
varios papeles, y recibí mi adelanto.
Salí de ese lugar
con un sueño cumplido pero no me importaba porque Changmin seguía en mi mente,
él me dijo que no dejara mis sueños atrás y yo eso hice, aunque mi verdadero
sueño se había vuelto únicamente existir para volverlo a ver.
En secreto,
sin que otra persona lo sepa
Grité que
te amaba varias veces
pero no
estás aquí, no estás aquí
Grité que
te amaba varias veces
pero no
estás aquí, no estás aquí
Te amo Te
amo
No estás
aquí
No estás
aquí
—Junsu…Kim Junsu…
FIN
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