El pasado nunca muere - Cap. 1

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- ¡No, y es una orden!… ¿me has entendido?



- Sí Señor, ya sé que no te gustan esas cosas…



- Si ya lo sabes no me hagas enojar diciendo las mismas estupideces cada vez, ya vete…hay cierta señora que sí necesita tu atención…



- No me obligarás a ir dónde mi madre, ella…



- Jaejoong hyung, ve con ella, está enferma…-los ojos de su amigo le esquivaron, el jefe pudo captar el motivo de la reticencia, abrió su cajón, de una caja sacó un sobre de color amarillo y lo extendió mientras sonreía-.



- Toma…esto es para ella, preséntate con algo para tu familia, diles que va de mi parte…



- No puedo aceptarlo…yo…no podré pagártelo…



- Solo no te gastes tu siguiente sueldo en alcohol…



- Junsu…estás loco, no entiendo como un jefe de la mafia no bebe alcohol, no fuma y no se droga…



- La razón es que…soy tacaño…jajajaja



La atípica risa de su extraño jefe, sacó una sonrisa de Jaejoong que tomó el sobre, se lo guardó en la camisa y empezó a salir.



- Si me entero que te gastaste el dinero en algo que no era para tu madre, le diré a Yoochun que te de una paliza que le va doler los huesos hasta a tus antepasados en la era Joseon, ¿entendiste?...

Asintiendo terminó de salir y cerró la puerta.



Junsu había terminado de despertar tan solo un momento antes de que su amigo llegara, luego de la ajetreada tarde de ayer, los niños siempre dan mucho trabajo, sonrió pensando en que todos estaban sanos y sonreían mucho, así es como se debe crecer. Nadie tiene derecho de ensombrecer el futuro de nadie y si de él dependía, jamás les sucedería eso a sus pequeños.



Decidió que tomaría una ducha y luego bajaría a desayunar, se fijó en el reloj, dejaba ver unos escandalosos números rojos que decían 11:00 am. “Es muy tarde”.



- No puedes pasar, ni siquiera sé qué haces aquí…espera…



El chico de piel excesivamente blanca intentó frenar al hombre que había ingresado a la fuerza en la oficina de su jefe y que se abría paso como si esa fuera su propia casa, le puso un brazo en el hombro cuando este le dio la espalda, Jaejoong era muy fuerte y experimentado, sin embargo el intruso tenía por lo menos 10 cm más de altura y un exceso de 20 kg más de músculos comparado con él, era un semental *No, No Jaejoong ah, tus pensamientos no puede ir por ahí*, la mínima distracción le dio ventaja al intruso que tomándole de la muñeca, hizo girar la mano por su espalda haciendo la maniobra típica de “manita de puerco”, luego lo echó al piso, y sin remordimiento alguno siguió caminando. Cruzó una puerta y entró a un sitio que hacía las veces de oficina y habitación.



El moreno alto, 190 cm, espalda triangular, trabajada, se podía notar en las formas de los músculos que sobresalían por la elástica camiseta gris, su abdomen era deliciosamente cuadriculado, su cintura por lo tanto estrecha, sus piernas se veían fuertes y eran muy largas. Su cara, parecía modelo, su piel era perfecta, sin manchas, dorada, chocolate suave, su nariz era perfilada, sus labios eran un poco desiguales, el superior no estaba tan lleno como el inferior, no tenía por qué ser perfecto. Sus ojos como los de un águila se dirigieron al lugar de donde provenía un típico sonido de ducha funcionando.



No tuvo problema para abrir la puerta del baño, no tenía puesto el seguro, el vapor lo envolvió, al fondo tras una cortina de acrílico una figura varonil se vislumbraba.



En dos segundos abrió la puerta y ahí estaba, la persona que había venido a buscar, la que había pensado ver muerta. Duchándose, en medio del vapor.

Nada y con nada se refería a “nada” literalmente le preparó para lo que vería a continuación. Había corrido una de las hojas de la puerta y ahí estaba, Junsu, pero de la versión que formaba parte de sus recuerdos no quedaba nada, de su flacuchenta y desgarbada figura no había señales, ahora lo que veía lo dejó con la boca abierta –psicológicamente- alto no mucho, piel blanca perfecta de principio a fin, pelirrojo, ¿pelirrojo?, “vaya, que extravagante”, pensó. Una nuca musculosa, que seguía con una espalda de músculos agradables, seguramente no eran tan grandes como los suyos, pero lo que vio debajo, las nalgas, que impactante, “se puso implantes o ¿qué?”, eran redondas, grandes, firmes, “agarrables”, las piernas, en las que tuvo que seguir, eran fuertes y tonificadas, sus bellitos eran negros, se rio de sí mismo cuando esperó encontrar pelitos rojos también en las piernas. Todo este preciso análisis le tomó los 5 segundos que el aludido le tomó en caer en cuenta de que era observado.



- ¡¿Pero quién demonios?!...



Junsu se quedó sin argumento cuando se percató de que la persona que había abierto la puerta corrediza de su ducha era nada más y nada menos que SHIM CHANGMIN, un amigo suyo de la infancia. Lo miró y su boca se hizo agua, era toda una escultura caminante. Para que no se note su sonrojo volvió la cara inmediatamente a la pared y como si en realidad nada le importara respondió:



- Ah, eres tú, te importaría cerrar la puerta…por si no lo notaste me estoy bañando, necesito privacidad –las palabras en vez de salir de su boca con sarcasmo, salieron atropelladas y torpes-.



- Lo siento Junsu este tipo entró…y…



Jaejoong entró en el cuarto de baño y lo que vio le hizo sentirse incomodo, como cuando entras a algún sitio y encuentras a un amigo con su novia en algo íntimo. El hombre moreno y fornido estaba arrimado con su hombro izquierdo a la pared embaldosada en azul, con su cabeza también apoyada y su salvaje cabello recibía unas minúsculas gotitas producto de la ducha de su jefe. Aquel observaba como se bañaba el otro como si nada estuviera haciendo, o como si fuera algo habitual.



Junsu seguía su rutina, no podía ver sus expresiones por la segunda hoja de la puerta que aún lo cubría.



- No te preocupes hyung…este pesado es un conocido… ya lo echaré cuando sea necesario…

- Entonces los dejo solos…



- “Pesado”… vaya esa es tu forma de tratar a los amigos…



- Yo no soy tu amigo… -en realidad que era molesto que alguien te observe mientras haces algo tan íntimo, pero no se dejaría amedrentar, ya sabía que Changmin era tozudo, y él ahora era el líder de una banda de rufianes, nada debía alterarlo, así que sin que le quedara más remedio, lavó lo último que le faltaba, su miembro con cuidado y rápidamente, terminó su ducha, cerró la llave-.



- ¿Te importa?...-dijo el pelirrojo pidiendo espacio para pasar a tomar su toalla que estaba colgada detrás del moreno-.



- ¿Quieres esto?...-y le estiró el objeto-. Que malagradecido…



Junsu no agradeció, ni respondió, solo le quitó el objeto de las manos, se secó apresurado y salió del baño, se dirigió por el pasillo a su habitación para buscar su ropa, el no invitado lo siguió.



- Tienes que decirme ya, ¿qué demonios estás haciendo aquí…? nadie entra a mi habitación sin permiso, ni siquiera mis amigos… -soltó verdaderamente molesto-.



- Llegué en misión hace dos días, escuché hablar de la masacre de hace algunos años, también escuché hablar de ti y que eras líder de no sé qué, lo único que me importó era saber que estas vivo.



- Lo estoy y no es gracias a ti, ni a ninguno de tus amigos. –Dijo señalando con la mirada la placa de policía que se adivinaba debajo de la camiseta.



- No somos muy queridos por aquí según veo…



- No…no lo son…ahora márchate…



- Que descortés eres con tu mejor amigo…

- No eres mi mejor amigo…márchate



- Siento mucho lo de tus padres…



Junsu sacudió su cabeza, recordando “Sabes que gracias a ti logramos matar a tu familia” y se sintió abatido como esta mañana mientras despertaba de su pesadilla de siempre.



- Eso es algo que no te incumbe, ya en serio te digo, lárgate…



- Quiero ver tus papeles…



- ¿Los de club, enserio?...hubieras dicho eso desde el principio, están todos en regla. Iremos al despacho y te los mostraré.



Mientras discutían el moreno vio todo lo que quiso, el pelirrojo buscaba su ropa y caminaba alrededor, Junsu estaba tan bueno por delante, como lo estaba por detrás, su cara redonda, con su nariz graciosa y sus ojitos en forma de gotita estaban allí, pero le hacía falta su sonrisa, esa que siempre tenía presente cuando eran niños.



Cuando se había enamorado de él.



Lo vio ponerse unos pantalones ajustados negros, ¿cuero?, Junsu en ¡cuero!, que se amoldaba a su perfecto trasero, sintió envidia de la tela. Y una camisa roja, de la cual no cerró todos los botones. Algo en lo que no se había percatado era en el color de uñas del chico, eran negras, tenían barniz negro. Sorprendido vio como para completar el look el pelirrojo tomaba un lápiz negro de su cómoda y se delineaba perfectamente los ojos, en los párpados superiores e inferiores, muy grueso, volviéndolos ominosos y resaltando su extraño color verde-gris.



Se veía como una especie de ser gótico.



Era completamente perturbador el caminar que tuvo que observar, no era justo, el pequeño cabeza de fósforo, se movía con un andar felino, elegante, elástico, alerta, sus nalgas en consecuencia se meneaban aunque sin intención deliciosamente. “Que buen culo tiene”.



- Deja de mirarme el trasero y muévete…



Su capacidad para ocultar sus sentimientos había sido patéticamente vencida por el chiquillo y sus nalgas. Sacudió su cabeza riendo resignado a su derrota.



Sin mediar palabra, fue conducido por varios corredores, luego llegaron al club que a esa hora estaba vacío, solo alguien estaba en una cabina alta, probando la iluminación.



- Bonito el lugar, parece un teatro gótico…



- A la gente le gusta ese estilo…



- ¿Por eso te vistes y arreglas así…?



- Supongo…no te importa…



Con un gesto malhumorado, el jefe entregó el sobre con los documentos. Con gesto serio y profesional el más alto revisó todo y quedó satisfecho. Era extraño, no se supone que los jefes de la mafia hacen todo por debajo de la ley. Es que Kim Junsu no cabía en el mundo en el que parecía haber sido incrustado a la fuerza. Tenía que investigar porque esta situación no era natural.



- Sumbae nim…



La profunda y varonil voz de un hombre alto, blanco, no tanto como Jaejoong pero agradable de ver, fuerte y desarreglado, con chanclas entró y con sus abundantes labios hizo una mala mueca apuntando al policía que lo miraba serio.

- Todo está en orden Yoochun ah…el oficial ha venido a revisar los permisos y como ya lo hizo ya se va…-los ojos grises casi verdes de Junsu miraron los turquesas del más alto y con un movimiento de la ceja lo obligó a retirarse-.



- Jaejoong ha dicho que fue muy entrometido…



Changmin bufó, que intensa era toda esta gente.



- Es todo Kim, me marcho…



- Espero no volver a verte Oficial Shim…



- Soy Teniente…y para tu suerte nos seguiremos viendo, este es mi distrito ahora… desde Daegu do hasta Seon Woo…



- Doce años después, vaya la policía sí que se moviliza lento…-dijo Junsu con todo el rencor que pudo, la policía no había hecho nada por ellos, cuando los necesitaron, claro que Changmin era un niño como él en ese entonces, no tenía la culpa, pero él era solo un ser humano, necesitaba alguien a quien echarle la culpa para no ahondar la culpa de su pecho y ese alguien era el cuerpo completo de la policía-.



- No le recomiendo que se interponga en nuestro camino oficial…-Yoochun se interpuso entre el pelirrojo y el policía, en su mirada solo había advertencia, la actitud era muy sobreprotectora. ¡Ah! Este muchacho estaba interesado en Junsu, una razón más para que le desagrade-…este es nuestro territorio y nosotros lo cuidamos adecuadamente, hemos demostrado que ustedes no nos hacen falta-.



- Nadie está sobre la ley…



- Yo sí…



La voz de Junsu resonó oscura, atribulada con un montón de sentimientos, todos los días malos de su pasado se cargaron en esa frase, se había convencido a sí mismo que tenía que ser absolutamente fuerte para poder cumplir sus objetivos, a fuerza de golpes, a fuerza de lágrimas, con las heridas que fuera necesarias. Ahora con la soledad que fuera necesaria. No dejaría que nadie le hiciera daño a su pueblo otra vez como en aquella horrible noche, y aquellos horribles años. Ninguno de los otros dos en la oficina pudo ver su rostro que ahora era frío y vacío, pues él les dio la espalda.



Changmin sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. Se consideró desolado, pero no dejó entrever nada de su reacción, recompuesta su máscara profesional. “Algo realmente malo debió sucederle a Junsu”, conocía unos pocos detalles de la invasión de los mafiosos de Lee So Man a la comunidad pero no conocía todos los detalles. Sabía que su instinto, *uy sí, su instinto, la verdad que fueron sus ganas de ver a Junsu*, lo habían llevado al sitio correcto. Tenía que seguir viniendo y su trabajo sería placentero.



Sin responder la frase del pelirrojo que quedó flotando en el aire como una partícula de polvo. Changmin se acomodó las muñequeras de cuero que traía, también su cuello al que hizo crujir y se empezó a buscar la salida.



- ¿A qué hora empieza el Show?... –preguntó descuidadamente a Yoochun ya fuera de la oficina del jefe-.



- A las 10 pm… pero tú no eres bienvenido… no vuelvas… a Junsu le has molestado…



- Te gusta ¿no?...



- Eso no te incumbe…



- Lo tuyo son celos…jajaja…nos vemos esta noche…



- Hijo de puta…



- Jajaja…



Jaejoong se acercaba caminando a su malhumorado amigo, mientras veía al oficial marcharse.

- Vaya que ese tipo pone de mal humor a cualquiera con que se encuentre…



- Sí, no lo soporto…



- Hay que tener cuidado es fuerte, no pude frenarle…



- Seguro te quedaste babeando por sus músculos, siempre te distraen los tipos así…


Jaejoong frunció su ceño que deformaba su perfecta cara, sin querer reconocer que su amigo había pillado la razón de su error.

3 comentarios:

  1. Junsu ya es grande y encima jefe de una mafia o algo turbio, pero paradojicamente tiene todo en regla. El encuentro del MinSu jajajajaja ..... Uy, solo me da pena mi Chunnie :( ..... Le gusta SuSu. En fin. Muchas gracias.

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  2. Que intensos todos, me gusta la huistoria. Es interesante encontrar este tipo de personajes: Changmin cabeza dura y Junsu autosuficiente y jefe de mafia.

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  3. Anónimo9/14/2016

    Esa escena de la ducha...morí, me encantó. NO me gusta el Yoosu, pero tampoco me gusta ver a Yoochun sufrir...

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