10 años - Cap. 2

3 comentarios
Transición
(2004)

¿Lo has sentido? Aquel sentimiento de estar cayendo y cayendo sin poderte sostener… tu cuerpo en caída libre, mirando el alto cielo que cada vez se aleja más de ti, “Ayuda”… “Alguien… alguien que me ayude” pero sigues cayendo, no hay fondo, simplemente estás cayendo, entonces te preguntas que está pasando ¿Por qué no se detiene? ¿Existe realmente un final? No quiero seguir cayendo, no me quiero alejar de ti, todo lo que amo, todo lo que conozco ¿Por qué se aleja de mí? ¿Es ésta mi vida ahora? Solo aquella sensación de caer, de alejarme de ti… “Ayúdame, solo tú puedes rescatarme”…



Abrió los ojos, aquel extraño y tan vívido sueño volvía a atacar sus noches, pero ya no estaba en aquel lugar frío y vacío, cayendo. Ahora arriba de él había un techo, y él estaba acostado en una cama, con el cuerpo sudado bajo las blancas y cálidas sábanas, se llevó una mano a la frente y suspiró, agobiado


-       Otra vez ese sueño – murmuró somnoliento, luego revolvió sus cabellos mientras se sentaba y después miró hacia la ventana, aún había luz de luna, había despertado en medio de la noche, palpó el lado derecho y notó que estaba solo, y no es que debiera haber alguien a su lado, simplemente aquel extraño y recurrente sueño le hacía sentir esa extraña sensación de encontrarse solo y le asustaba, sin embargo miró hacia la otra cama y vio la silueta de su compañero, miró del lado contrario y encontró otra, no iba a levantarse a averiguarlo pero sabía que en la otra habitación debía haber otras dos. Volvió a acostarse y mirar el techo, después cerró los ojos durante unos instantes - ¿Qué estará haciendo mamá? – pensó inconscientemente, la extrañaba, a toda su familia, sobre todo cuando comía en la calle, aquel dulce aroma de la comida de hogar no se encontraba en ningún lado, ni siquiera cuando Jaejoong cocinaba ricos platillos para él y los demás, aunque aquello solía suceder más en Corea


Ahora estaban en Japón, casi contra su voluntad, porque realmente pensaban que lo tenían todo en Corea e irse tan lejos de casa resultaba un poco extraño, aunque conforme fueron avanzando en su carrera dicho país se volvió un tanto más agradable, poco a poco Japón se convertía en su segundo hogar. Ya hablaban más el idioma y aparecían en los programas sin ayuda de un script, pero al principio fue bastante frustrante no poder hablar Japonés, tener que evitar hablar Coreano con el staff como parte de sus lecciones del idioma, era casi como enloquecer, jugar a llamar a las aves con el zapato se convirtió en una práctica habitual entre ellos, pero ahora eso había cambiado y el próximo año tendrían su primer concierto, algo que los motivaba sobremanera aunque sabían que aún les faltaba mucho para ser estrellas como lo eran en Corea. Cansado por los pensamientos que le habían surgido en esos momentos intentó volver a dormir pero no pudo, así que dio vueltas y vueltas tratando de hacerlo; desde el debut del grupo había desarrollado malos hábitos para dormir, entre ellos era hablar y golpear a quien sea, además que conciliar el sueño resultaba un poco difícil también, sin embargo lo logró alrededor de media hora después, los párpados comenzaron a pesarle y se quedó dormido de nuevo...


No, no termina, sigo cayendo…


-       Changmin – una suave voz llegó desde la lejanía para llamarlo, para sacarlo por fin de aquel terrible y no deseado sueño, pero no pudo abrir los ojos – Changmin, despierta – aquella voz penetró más adentro de la superficie de su oído y le hizo sentir un estremecimiento, entonces abrió los ojos y miró a su lado derecho, Yunho sonreía. Aquellos blancos y ahora perfectos dientes sonreían para él – Es hora de desayunar – indicó con una sonrisa mayor, como quien acaba de dar una maravillosa noticia


-       ¿Qué hora es? – preguntó adormilado


-       Las Seis con veinte – respondió con amabilidad, apartándose un poco de su lado


-       ¿Tan temprano? Déjame dormir – se echó la sábana encima, enojado


-       No puedes dormir, debemos estar fuera antes de las ocho – respondió con un poco de seriedad, intentando retirarle la sábana de encima


-       Solo quiero dormir un poco más – respondió, resistiéndose a que le quitaran aquella prenda, pero entonces Yunho tomó mano firme y se la arrebató de forma rápida y fuerte, Changmin se quejó, tapándose los ojos con los brazos en forma de cruz


-       Levántate, es una orden – dijo con firmeza pero en tono amable, sonriendo cuando se alejó hacia la puerta y lo observó desde ahí – Lindo – pensó en un suspiro y lo contempló unos momentos desde ahí, sin dejar de sonreír


-       ¿Qué tanto miras Yunho? – escuchó la voz de Junsu atrás de él y se sobresaltó, Changmin también miró hacia él, deteniendo fijamente su mirada en el líder, quien pronto se puso nervioso


-       Nada – respondió enseguida, agitado


-       Ya está listo el desayuno – dijo sin volver a tocar el tema de su pregunta y luego se retiró


-       ¿Me mirabas acaso? – preguntó Changmin en tono suave, mirándolo con mucho interés


-       Claro, yo… iba a volverte hablar – contestó liviano, retirándose rápidamente de ahí


-       Siempre me mira así – se quejó entre dientes y sin importarle nada más se echó la sábana encima de nuevo, tenía mucha hambre pero quería dormir, había pasado muy mala noche…


Ese día la agenda no fue tan agitada pero después de concluidas todas sus actividades pudieron ir a comer a una de las mejores zonas de Tokyo, se lo merecían, habían estado comiendo dentro de su vehículo comida rápida, sin darles tiempo de mucho, pero ahora estaban relajados, haciendo sobremesa cuando se hubo retirado el último plato. Como era costumbre, el lugar se llenaba de risas y pláticas estúpidas de parte de ellos y mucha gente los miraba, jamás pasaban desapercibidos. Pero alguien ahí no les hacía compañía del todo, escuchaba risas y conversaciones poco interesantes, de vez en cuando los miraba, sonreía y asentía un par de veces, pero ese día y precisamente en esos momentos se encontraba bastante callado, mirando hacia su bebida de manera insistente, pensando, sintiendo aquella extraña sensación de vacío, por instantes no se sintió parte de ese lugar, no se sintió parte de ellos, así que hastiado se puso de pie, entonces las risas y voces se detuvieron, de pronto sus compañeros de grupo lo observaban, sobre todo Yunho, era el único capaz de darse cuenta que algo no estaba bien


-       Saldré a tomar aire fresco – dijo de pronto, con aquel semblante serio


-       No vayas lejos – dijo Jaejoong con preocupación, algo había en la mirada del menor que no terminó de gustarle


-       No lo haré – respondió sin ganas


-       ¿No quieres que te acompañe Changmin? – preguntó Yoochun casi por obligación y Junsu asentía, como si quisiera preguntar lo mismo


-       Gracias, pero iré solo – miró hacia Yunho - ¿Está bien? –


-       Si, regresa pronto – indicó seriamente y luego emitió una pequeña pero vistosa sonrisa, entonces el menor le sostuvo la mirada, no supo por qué, simplemente lo hizo, luego sin decir más giró sobre sus talones y salió del lugar. Pronto la conversación se reanudó entre Junsu y Yoochun, mientras que Jaejoong suspiró una vez antes de unirse a dicha plática, entretanto Yunho permaneció ahí, casi inmóvil, pensando


-       ¿Todo bien? – preguntó el mayor del grupo cuando se desenfadó unos instantes de la conversación de los otros dos, Yunho lo miró y sonrió, luego asintió y para disimular un poco se unió a la estúpida conversación que mantenían sus otros dos miembros, pero a Jaejoong no lo pudo engañar por lo que se puso de pie, el primero en mirarlo desconcertado fue Yoochun


-       ¿Y tú? – cuestionó extrañado


-       Vuelvo enseguida – sonrió y luego salió del lugar deprisa, Junsu y Yoochun compartieron una mirada de desconcierto, luego éste último se encogió de hombros


-       ¿Qué le sucede? – preguntó Junsu casi enojado, odiaba no enterarse si algo extraño pasaba


-       Tal vez quiso salir a fumar – respondió Yunho casi sin interés, era obvio que había salido tras el menor y no había querido decir qué diablos


-       No se puede en cualquier lado – contestó Yoochun sonriendo al recordar una mala experiencia


-       Da igual, es Jaejoong, nunca sabes que está pensando – explicó Junsu divertido, Yoochun rio con aprobación mientras que Yunho se sumergió en sus cavilaciones, no sabía por qué, pero últimamente le costaba trabajo acercarse al menor, era como si una barrera invisible se estuviera formando entre los dos


En todo el momento que estuvo caminando no dejó de pensar en su extraño y recurrente sueño, se sentía un poco vacío, algo necesitaba y no sabía qué, quizás el calor de hogar le ayudaría a pensar, pero estaba distante de él, y no es que no disfrutara de la compañía de sus miembros, la disfrutaba, pero no era como estar en casa, incluso se había llegado a preguntar si podía seguir siendo una estrella, a veces se sentía demasiado agobiado, le hacían falta las fuerzas y respirar cada vez era más difícil, pero aquel sentimiento de asfixia no le duraba mucho, cuando se paraba sobre un escenario el alma le volvía al cuerpo y nuevamente era capaz de respirar el aire de la felicidad que había sentido tras su primera presentación como una estrella, cada vez que pisaba un escenario era como volver a ser un debutante, aquel sentimiento de fresco amor le embargaba.


Sin embargo cuando se bajaba y las actividades del día terminaban ellos debían volver y eso lo hacía sentir cansado, atrapado, incluso era incapaz de hablar apenas con alguno de sus compañeros, de sus amigos, casi sus hermanos, los quería y confiaba en ellos pero era incapaz de hablar, aunque por alguna extraña razón con Yunho se sentía libre y ligero, con él era capaz de hablar de las cosas más íntimas, se aconsejaban mutuamente y se comprendían como ninguno, a pesar de la diferencia de edad eran capaces de mirar hacia la misma dirección


-       No debes sufrir solo – escuchó la reconocible y melodiosa voz de Jaejoong y se giró hacia él, estaban ahora de frente, el mayor sonreía con melancolía, luego se talló los brazos cuando una ventisca los acompañó durante breves segundos


-       Toma – dijo secamente el menor al intentar quitarse la chamarra que lo cubría, pero Jaejoong le hizo una señal de negativa con la mano - ¿Quién te dijo que estoy sufriendo? – cuestionó con sarcasmo tras algunos segundos de silencio


-       Desde la otra habitación te escucho, Yoochun duerme como un bebé pero yo puedo escucharte, no encuentras tu lugar, a veces despiertas y hablas, o quizás lo haces dormido, no sé, pero te escucho murmurar – explicó con rapidez en su idioma natal, sin despegar la vista en su interlocutor, Changmin sonrió


-       ¿Y murmuro que sufro? – preguntó con burla, metiendo luego las manos a los bolsillos de la chamarra para darse calor, Jaejoong rio por lo bajo


-       “Ayúdame” dices a veces – dijo tratando de imitar su voz, Changmin guardó completo silencio unos instantes – “Ya no quiero seguir cayendo” – repitió en la misma tonalidad, el menor lo miró con algo de molestia, frunciendo el entrecejo – ¿Por qué te sientes caer? ¿Tienes arrepentimiento por algo? Quiero ayudarte, quiero ser esa persona que puede detener tu caída, Changmin… - lo miró fijo y estiró su mano, contorsionando la boca casi en una sonrisa, el menor lo observó también y luego su mirada viajó a la mano de Jaejoong que se alzaba hacia él


-       Lo siento, no puedes – respondió sin pensarlo, el mayor bajó la mano – Te agradezco, pero solo yo puedo detenerlo, es mi vida la que siento que se derrumba en pedazos – explicó casi burlándose de la ironía, su vida era perfecta, al menos para quien solo lo sabía ver por fuera


-       Entiendo… - sonrió decaído, Changmin notó que eso no era normal pero ya no quiso abundar en el tema, por unos instantes se sintió agobiado y quería volver


-       Vamos – indicó con tranquilidad el menor y se adelantó unos pasos, sintiendo que Jaejoong lo observaba desde la espalda pero no lo siguió, él en cambio llegó hasta el restaurante donde conversaban amenamente Yoochun y Junsu, se acercó a la mesa y se sentó dónde estaba antes - ¿Y Yunho? – preguntó con interés


-       En el baño – respondió tranquilamente Junsu


-       Creo que iré también – tan pronto como se había sentado se tuvo que poner de pie porque también quería ir al baño, así que se levantó y se fue, sin notar como Jaejoong entraba al restaurante y se acercaba cabizbajo a los otros dos miembros, quienes no tardaron en murmurar. Changmin entró al baño, pudo ver por la parte de abajo que Yunho aún estaba dentro


-       ¿Changmin? – escuchó la voz de Yunho


-       Sí, soy yo –


-       Lo sabía, tus pasos son tan identificables – sonrió al encontrarse en una situación tan ridícula, no escuchó la voz de Changmin en respuesta, en cambio momentos después escuchó la puerta contigua abrirse, supo que su compañero entró ahí y apresuró la marcha, acomodándose el pantalón una vez que terminó, salió y se dirigió a lavarse las manos pero esperó a que Changmin saliera, mientras contemplaba los pies del menor, mirando todos y cada uno de los movimientos, cuando escuchó que el agua corría se giró hacia el espejo y desde esa perspectiva continuó mirando, en pocos segundos se abrió la puerta y entonces desvió la mirada hacia sus manos, comenzando ahora sí a lavarlas. Changmin salió por fin y lo observó


-       ¿Tardas tanto lavando tus manos? – preguntó con burla


-       No, es que… olvídalo – respondió nervioso, Changmin lo miraba fijamente - ¿Qué sucede? –


-       ¿Me has oído? – preguntó curioso


-       No te entiendo – contestó desconcertado


-       Mientras duermo – respondió con tono ligero, luego calló unos momentos – Mis pesadillas ¿tú lo has notado? –


-       ¿Esa sensación de caer? – preguntó con tono amable, emitiendo una suave sonrisa, Changmin se sonrojó al escuchar aquella pregunta, el menor asintió luego de unos instantes – Sí, te he escuchado, cada noche desde que estamos en Japón – explicó casi con un hilo de voz, mirándolo - ¿Tienes miedo? – cuestionó con interés, sin apartar la mirada de Changmin, entonces él negó


-       No es miedo, tan solo… - bajó la mirada unos instantes – Es un extraño vacío, pero no me malinterpretes, amo mi carrera y amo el tiempo que pasamos juntos, todos, pero no puedo explicarlo, solo sé que duele – se sinceró, avergonzado, Yunho asintió, escuchándolo, como siempre solía hacerlo


-       Me he sentido así, puedo entenderte – le explicó – La fama es un arma de doble filo Changmin, puede traerte las más grandes alegrías, pero también puede ocasionarte profundas tristezas, lo importante es no dejarte vencer por tus inseguridades, habrá buenos y malos días, pero esas son cosas que debemos afrontar, por eso nos tenemos el uno al otro… quiero decir, los unos a los otros ¿entiendes? – el menor asintió, parecía no haber caído en la cuenta del resbalón que había dado el líder


-       ¿Cómo hago que se detenga? A veces me siento solo – se le quebró la voz unos instantes, el mayor sintió que le arrebataban algo tan solo de verlo tan frágil, no quería pensar que Changmin sufría una crisis de depresión, pero de ser así lo ayudaría, él sería ese hombro que necesitaba para continuar de pie


-       No lo sé, pero sé que puedo estar contigo – contestó con amabilidad, luego se acercó lentamente a él y Changmin no se apartó, lo observaba detenidamente, lo observó hasta que estuvo frente a él y no se movió cuando sintió los brazos de Yunho rodearle en un abrazo protector, poco a poco él también lo correspondió y cerró los ojos, imaginando aquel pozo a su alrededor, la soledad y el frío seguían ahí, entonces se aferró con mayor fuerza al cuerpo de Yunho, quien no tardó en sentirse incómodo por aquel abrazo.


Durante meses se había mentalizado a no pensar en Changmin de forma diferente, a no verlo como un hombre, a verlo solo como hermano, como su querido compañero de grupo, pero aquello no había sido más que vivir a medias, porque lo quería, pero de manera diferente, más profunda, como quien quiere proteger con su vida a otra persona, y estaba asustado, no quería enamorarse, no de Changmin, no era justo hacerle daño, involucrarlo de esa forma en su vida, arrastrarlo a algo que sabía tan solo les haría mucho daño. Se asustó y su cuerpo se tensó cuando la cercanía tan profunda de Changmin le hizo sentir un nudo en el estómago, entonces lo apartó lentamente hasta mirar aquellos profundos y expectantes ojos, el menor sonrió avergonzado


-       Perdón ¿te apreté fuerte? – preguntó preocupado, Yunho negó enseguida y sonrió


-       Está bien – bajó la mirada, disimulando - ¿Estás mejor? – Changmin asintió, mintiendo


-       Gracias – dijo por lo bajo y sonrió con calidez


-       Changmin – el aludido lo miró con interés – Sé que estos meses han sido duros, hemos sufridos cambios muy fuertes y adaptarse da un poco de temor, pero estamos juntos ¿sí? Los 5 somos uno solo, no dudes en buscar ayuda cuando te sientas así, somos un equipo pero sobre todo somos amigos – explicó de forma solemne, Yunho siempre había promovido la unidad entre todos y no quería que Changmin caminara por oscuros senderos él solo, aunque no fuera él ese alguien que él necesitara más que nadie, era mejor alejarse de aquellos apasionados sentimientos que sentía por el menor, por el bien de todos pero sobre todo por el bien de Changmin, si trataba con todas sus fuerzas de no involucrarse demasiado sabía que evitaría enamorarse de él, eso era justo lo que buscaba


Notas de Autor: Pareciera que cada capítulo es auto conclusivo xD quizás en cierta forma lo es, ya que cada capítulo representará años no puedo particularizar tanto, pero prometo que los últimos capítulos serán más largos que estos primeros n_n ¡Gracias por leer!

3 comentarios:

  1. Anónimo5/22/2016

    Hola! Disculpa, este es el capítulo 2 del fic "10 años" no de you are everything... ^^

    Arashi Sorata

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  2. Problema corregido ... saludos

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  3. ¿Jae ama a Min? ¿O es mi imaginación? Siento mucha pena por Mini que se siente solito y Yunho no sabe como ayudarlo </3

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