KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

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Latch

Título: “Latch”
Autor: DazedMik
Pareja: HoMin
Género: AU
Advertencias: Incesto, Lemon
Resumen: Yunho era el hermano de mayor de Changmin, un niño caprichoso que siempre pedía algo a cambio. Yunho quería una fiesta y la única condición impuesta por sus padres era el de llevar al menor que iría, pero no gratis.
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—¡Quiero eso! —.

Yunho miró fijamente a su hermano menor y después al último trozo de postre que tenía su plato, era pastel y una enorme fresa, se relamió los labios sintiendo el dulce del merengue y azúcar. Él siempre dejaba para lo último su parte favorita, la fresa, que relucía de un rojo brillante, volvió a mirar al frente donde los ojos color chocolate no se apartaban de los suyos del mismo tono, pero diferente intensidad —Lo siento, Changmin, este es mi último trozo y quiero comerlo yo, además tu devoraste tu porción—. Sin más se bajó de la silla alta, trastabillo antes de poder tomar el trozo entre sus pequeños dedos y corrió al mismo instante que el otro comenzó a llorar de forma ruidosa.

Detuvo la huida cuando su madre vestida elegantemente le bloqueó el paso, el niño miró al suelo de azulejo blanco y suspiró largamente, sin esperar a que la mujer dijera palabra, caminó hasta donde un ansioso infante de tres años con el rostro rojo y las mejillas mojadas extendía el brazo para tomar el preciado último trozo de pastel. De él no salió un gracias, solo lo devoro entusiasmado con la mirada fija en los almendrados ojos de su hermano mayor, le había ganado y después de lamer sus dedos sonrió. Yunho nunca olvidaría ese momento, lo tendría en su mente, no como un recuerdo de infancia en donde fue obligado a dar algo que deseaba, se grabaría como una declaración de guerra, nunca, al menos cuando pudiera correr más rápido, cedería ante los caprichos de su hermano menor o al menos eso juró.




~o~




— ¿Por qué debo ir con él? —Yunho tenía la mirada fija en el rostro de su madre, aquella condición que le impusiera para poder salir de casa el sábado por la noche a la mejor fiesta que se daría en su preparatoria, y su progenitora le condicionaba el permiso. Estaba harto de esa situación, siempre había sido de esa forma desde que tenía memoria: juguetes, dulces, ropa, la bicicleta los patines y una vez hasta la novia, pero eso debería detenerse y quería que fuera en esta ocasión. Yunho detestaba compartir y ceder por su hermano menor que cada día era más caprichoso.

— Mamá por favor solo esta vez. Es una reunión muy importante, irán algunos compañeros de clase y también algunos chicos de universidad. Por favor…— Suspiró bajando la mirada al piso que seguía siendo el mismo desde que diera sus primeros pasos, sabía que la batalla estaba perdida, sus padres saldría de casa ese fin de semana y él debía cuidar a ChangMin, dolor de cabeza ChangMin.

No odiaba a su hermano en realidad lo quería mucho y en repetidas ocasiones salían a “por cosas de chicos”, pero también estaban esas ocasiones en las que deseaba ser hijo único, que solo duraba un segundo porque no soportaba la idea de no tener a su hermano menor, al fin y al cabo era su hermano y a la familia no se le elige. Yunho sabía que no tenía otra alternativa, debería de ir con ChangMin, sabía que este no se negaría a ir, prometería comida para él, ya se inventaría una excusa frente a los demás, era una suerte extraña que el parecido que tenían entre los dos era el de poseer dos ojos, nariz y boca.

Golpeó un par de veces a la puerta de madera y no tardó en escuchar la voz de su hermano —Un momento por favor—. Esperó un minuto y la puerta seguía sin abrirse, giró la perilla impaciente, pero esta tenía seguro —Changmin abre, soy yo, necesito hablar de algo muy importante—. El sonido de pasos, cajones abrir y cerrarse es lo que escuchaba, Yunho frunció el ceño golpeando nuevamente con los nudillos para hacerse notar y también tiró de la manija con impaciencia — ¡Abre ya, tengo prisa!— Pateó la puerta con la punta del pie hasta que por fin esta se abrió y el chico le recibió con una enorme sonrisa en los labios y una pequeña capa de sudor en la frente — ¿Qué hacías?— Cuestionó Yunho con las cejas elevadas al ingresar y recostarse en la cama con pereza sin perder los ojos en rostro del menor.

Changmin no se apresuró en responder, acomodó la sudadera que usaba y se sentó en la silla de su escritorio, la pantalla estaba apagada, pero Yunho supo que solo estaba suspendida —Estaba leyendo un nuevo manga que Kyu me prestó hoy en la escuela ¿Tiene algo de raro, hyung? —Rodó los ojos y exhalo como si fuera algo demasiado obvio, cruzó los brazos sobre su pecho y flexionó la pierna derecha para reposar el pie en la rodilla izquierda — ¿Si? Yo creo que estabas haciendo otra cosa— Respondió el mayor reposando la cabeza en la almohada con las piernas estiradas y las manos descansando sobre su abdomen, pero siempre con su atención en el contrario —No tengo porque darte explicaciones si no me crees —. Se alzó de hombros y giró la silla para mirar pantalla del portátil, pero solo tocó las teclas y miró la pantalla, había recordado un pequeño detalle, así que girando por el resorte que tenía la silla volvió a dirigir su atención al invitado a su habitación — ¿Qué era eso importante? —. A Yunho no le sorprendía la manera de comportarse de su hermano, estaba acostumbrado y también necesitaba de él en ese instante, así que dejó el interrogatorio para después — ¡Ah, cierto! Mi asunto. El sábado por la noche habrá una fiesta en casa de Donghae y quiero ir, invitara a algunos amigos mayores y promete ser algo muy divertido —. El mayor formó una enorme sonrisa en los labios con unos dientes perfectos, tratados apenas unos meses atrás, tratando de sonar lo más entusiasta posible.

Por su parte ChangMin se mantuvo con los pies en el piso, pero girando y mirando el techo como si se tratara del mejor espectáculo galantico jamás antes visto, en Star Wars por su puesto. A pesar de que aparentar ignorar al mayor su atención estaba en la voz de este y al mirar hacia arriba imaginaba cada gesto que hacía cuando hablaba, por eso tardo en responder — Mamá te dijo que yo debería ir o los dos nos quedaremos en casa ¿No? —Detuvo la silla y mantuvo la atención en su hermano —Ajá, mamá dio esa condición, estoy seguro que lo pasaras bien, ella pensó que irían muchas personas, pero será algo más privado, así que esta es tu gran oportunidad para conocer personas y ser sociable, Changdollie — Yunho se sentó en la cama y extendió los brazos en ofrecimiento de esa excelente ocasión al menor que era un poco tímido en cuanto a conocer nuevas personas, Kyuhyun era su único amigo desde la guardería.

— ¿Qué me darás a cambio? Porque eso de “gran oportunidad” es basura, yo quiero algo más valioso—. Elevó los hombros y apretó los brazos cruzados sobre su pecho con una sonrisa que se curvaba hacia el lado derecho. Era algo común entre ellos negociar; en ocasiones Changmin quería algo de Yunho y el primero debía en su mayoría, limpiar la habitación del mayor, este en cambio siempre pedía ropa, accesorios, libros o cualquier cosa que su hermano poseía. Yunho bajó los brazos ante la respuesta que había recibido y suspiró largamente, cerró los ojos y despeinó sus cabellos con la mano derecha —Dime que quieres porque dudo que si ofrezco algo lo aceptes.

— ¡Respuesta correcta, hyung! —Changmin sonrió y se levantó de la silla, pero no salió de su habitación como acostumbraba hacer cuando “cobraba”, caminó hasta la cama y ladeó la cabeza señalando las piernas del otro — ¿Mis pantalones? —Preguntó Yunho, adoraba ese nuevo par que su abuela le había comprado la última vez que salieron los tres de paseo y no quería darlos, pero si ese era el precio por ir a la fiesta… exhaló con resignación y asintió al ponerse de pie —No quiero eso—Anunció el menor con una sonrisa, perversa, sus ojos almendrados se hicieron pequeños y la asimetría que poseían se marcó en su rostro —El bóxer que usas, lo quiero—. Sentenció extendiendo el brazo derecho y hondeando los dedos para recibir su pago —Eso es raro… — Susurró el mayor, pero era un buen intercambio y no diría nada o podría cambiar de parecer el más alto.

A pesar de ser el mayor de los dos, Changmin era unos centímetros más alto que su hermano, a simple vista era un detalle que pasaba desapercibido, pero en la atenta mirada del menor era un tema que no podía dejar de lado cada vez que se debía parar junto al mayor. Sin embargo Yunho tenía una mejor complexión física por el hapkido que practicaba casi a diario por las tardes —Si no quieres…— Musitó el menor al notar la lentitud contraría, pero Yunho no tardó chocar la mano del menor frente a él para cerrar el trato —Cuando mamá lo regrese después de lavarlo es todo tuyo —. Sonrió caminando a la salida, pero la voz algo baja del menor lo sobresalto —No es necesario, cuando te lo quites yo lo tomaré del cesto de ropa sucia —. Yunho giró el rostro con la mano en la perrilla y a punto de salir, era algo muy, muy raro ya que Changmin era un compulsivo de la limpieza —Lo lavaré yo o mamá lo pondrá de nuevo en tu cajón —Respondió y sin más se recostó en la cama y tomó un libro de la mesa de noche por lo que Yunho salió, se encogió de hombros y olvido el asunto.




~o~

— ¡Yunho! — Gritó desde el interior de la casa Donghae, la sonrisa en su rostro era amplia, se hizo a un lado para que el mencionado entrara, pero notó la presencia de alguien más —Oh… ¿Trajiste a alguien? —. Changmin no podía creer que el otro preguntara eso, era obvio, él estaba unos pasos atrás de su hermano, elevó la mirada y rodó los ojos para evitar que saliera una risa — ¡Ah! Sí, es un amigo… Vive a un lado de casa—. Mintió esperando que su mejor amigo hubiera olvidado todas las veces que habló sobre su hermano menor y en especial de su nombre. El amigo del mayor entrecerró los ojos porque recordaba haber visto ese rostro en algún lado, pero no podía, estaba bajo los efectos del alcohol desde hace un rato y solo podía reconocer a unos pocos; se encogió de hombros y asintió —Tener más gente lo hará divertido.

Unos minutos antes de salir de casa Yunho le explicó a Changmin de que iba la fiesta, estaban invitadas apenas unas 20 personas aproximadamente, prácticamente se besarían, tocarían y todo lo que se pudiera hacer sin pensar en las consecuencias —Pero tú te quedarás sentando sin decir o hacer algo ¿De acuerdo? No quiero te involucres en esto—. Sin embargo no podía entender como ahora ambos estaban sentados en el suelo con vasos de algo extraño en las manos y sin dejar de mirar la botella que era girada por cada uno de los invitados que aún estaban despiertos. El típico juego de verdad y reto que poco a poco se había convertido solo en reto y reto en el armario.

— ¡Ahora le toca girar a Siwon! —. Exclamó Donghae derramando la bebida café sobre la ropa de Changmin quien lo miró con más repudio de lo normal, estaba cansado ya de que el amigo de su hermano se la pasara colgado de éste hasta casi besarlo, se supone que Yunho debía de cuidarlo. Bebió un largo sorbo de la cerveza que le quemó la garganta y que le dejó un sabor amargo en la boca, si su madre se enterara de que estaba bebiendo lo castigaría de por vida además de tirar toda su colección de legos a la basura, pero no estaría solo, seguramente también castigarían a Yunho y mucho peor, era el mayor. Sonrió ampliamente y comenzó a reír de forma tonta sin hacer mucho ruido siempre mirando a su atractivo hermano —Se nota que te gusta—. Una voz aguda le susurró al oído, el castaño se sobresaltó y giró el rostro para ver de quién se trataba, era lógico que no lo conociera, pero esa persona acertó en que por muy extraño y también enfermo para la mayoría se sentía atraído por su hermano.

— ¿Lo conoces? Le he visto un par de veces y debo admitir que si tuviera la oportunidad le abriría las piernas para pedirle que me folle—. El chico se relamió los labios y dejó escapar un suspiró. Sus rasgos eran bastantes finos, incluso parecía una chica, no muy bonita para sus gustos, pero lo suficiente atractivo como para mantener la atención en él —Soy Heechul, unos de los sunbae que vino esta noche a divertirse y a enseñar unas cuantas cosas ¿Tú eres?— Dijo todo eso con sus finos labios en un murmullo que producían vibraciones en las grandes orejas de Changmin —Soy Changmin—. Respondió cortante y sin mostrar interés en lo que otro decía, bebió toda la cerveza que quedaba en la lata que tomo de la mesa llamando por fin la atención de Yunho que frunció los labios —Changmin es un bonito nombre —. Comentó apoyando el mentón en el hombro del contrario que sintió el fuerte aroma a cerveza que salía de la boca de este, no se apartó por simple respeto al mayor, pero lo deseaba demasiado.

Durante toda la charla y movimientos de Changmin con Heechul, Yunho no apartó la mirada desde que el segundo se acercó demasiado a su pequeño hermano; pensaba en las diversas formas de levantarse y sentarse entre ellos porque sabía que el menor odiaba tener a personas extrañas tan cerca de él, que le dejó con la boca abierta y parpadeando cuando el más pequeño de cuerpo apoyó el mentó en Changmin. Tomó aire, miró a los demás y se dispuso a levantarse, pero en ese momento la botella le apuntaba a él. Donghae explotó en una risa escandalosa, él ya había pasado dos veces al armario, primero con una chica que no conocía y con Siwon, compañero de escuela de un curso menor, ambos tenían los labios hinchados —Te toca. Elige a alguien—. Yunho miró a todos los presentes, debía elegir a alguien pronto o tendría un castigo, no estaba permitido titubear — ¡5, 4, 3…! — La cuenta regresiva y sin tener opción mejor, miró a su hermano que estaba en las garras de Heechul — ¡Tú, Changmin, ven! —. Apuntó al mencionado con la izquierda para que los demás supieran a donde mirar.

Changmin no dudo en levantarse y caminar directo al armario, el tipo aquel se le había estado restregando más y más, incluso le pellizco el abdomen y colocó una mano en su muslo, era algo desagradable porque él no era su tipo. Yunho no tardo en ir tras de él, cerró la puerta y apoyó la espalda en la madera — ¿Qué se supone hacías?— Le habló al mayor conteniendo el alzar la voz —Se supone que te mantendrías alejado de todo esto y Heechul hyung estaba prácticamente violándote con la mirada—. Los brazos del mayor se agitaban por el aire al mismo tiempo que se acercaba al más alto, pero no pudo decir ni una palabra más porque fue callado con un beso cortó y seco —Deja de hablar, hyung, estamos aquí para besarnos ¿No? —Se encogió de hombros —Besarte a ti o él no hay mucha diferencia para mí—. Yunho lo miró por segundos interminables con los labios sin moverse, había sido una declaración extraña porque no sabía si Changmin admitió ser gay o no sentir nada extraño con besarlo a él, su hermano.

—Hora de irnos a casa—. Exhaló profundamente con los ojos cerrados en su interior se sentía defraudado por dos cosas: la fiesta no estaba siendo tan genial como pensó. En segunda instancia su hermano le había besado, muy rápido, pero beso al final y dijo que no era nada. Tenía sentimientos contradictorios porque había sido como besar a un perro o a cualquier otro y eso no le gustaba, su ego dolía — ¿Tan pronto? Creí nos quedaríamos hasta el amanecer —. Suspiró Changmin sonriendo en sus adentros, había arruinado la noche de fiesta del mayor. Tomó su rostro entre sus manos con facilidad y dejó un beso un poco más largo, en esta ocasión con los labios entreabiertos antes de soltarlo y caminar hacia la puerta. Yunho tenía una expresión de perplejidad que se notaba en la oscuridad de aquel espacio. Al reaccionar se limpió los labios con los nudillos y salió ya que Changmin le dejó la puerta abierta. Se sentía humillado por un niño de 16 años y que era su hermano, se debatía entre tomar venganza u olvidarlo y fingir que nunca pasó nada.




~o~

Al llegar a casa Yunho apoyó la cabeza en el respaldo del conductor, le rogó a Dios que le perdonara por haber bebido alcohol, sobre todo porque tomó sin permiso el auto de su padre y condujo con su hermano menor también alcoholizado como copiloto. Pero no pediría perdón por los pensamientos insanos que estaban en su mente y que prácticamente eran un boleto seguro para entrar al infierno. Ambos guardaron silencio durante todo el trayecto a casa, tener sus sentidos lo más concentrados posibles en llegar completos y sin problemas era la prioridad. Yunho se quitó el cinturón de seguridad y se movió para mirar al menor que hacía lo mismo después haber liberado una larga respiración — ¿Por qué me besaste? — Soltó colocando las manos en las llaves para sacarlas sin quitar el seguro de las puertas, acción que pasó desapercibida de los ojos atentos de ChangMin. Este último encogió los hombros sin dar una respuesta, logrando que Yunho apretara los puños — ¿Recuerdas que somos hermanos? —Yunho gritó y golpeó el claxon por accidente, obteniendo por fin una reacción, no la deseada porque solo saltó de su lugar, pero era un avance.

—Sí, lo recuerdo como también el que te gusta mirar paginas gay, tomar duchas largas después y eyacular en la pared—. Musitó lentamente Changmin con el semblante enojado por la sorpresa que el otro tenía en los ojos — ¡Ah! No lo puedo creer ¿Pensabas que no lo notaría? Estoy seguro que hasta mamá lo sabe… Siempre terminó limpiando los restos de tu juego. Y debo admitir que eres un asqueroso por no limpiar —Yunho tenía las mejillas y todo el rostro rojo, por el alcohol y la vergüenza, abrió los labios para decir algo sin embargo fue detenido —Se supone que sin importar que fuera tu hermano debiste haberme besado. En ese momento era tu vecino o lo que sea, no tu hermano —Changmin se cruzó de brazos y el mayor sintió miedo de aquellas palabras —Mamá siempre dice que eres demasiado bueno conmigo, pero yo sé que no es verdad. Me llevaste a la fiesta solo para poder ir, y sí me dijiste que esa era su condición, pero ¿Podrías haber olvidado que compartimos genes? Estoy cansado de ser la carga, estoy harto de ser el hermano menor y sobre todo de que tenga poner un precio a todo—El menor estaba exaltado, apoyó las manos en la parte delantera del vehículo y miraba el interior de la chochera con la respiración agitada, Yunho no entendía nada.

El mayor de los dos estaba dolido por las palabras que dijo el otro en el armario, su ego fue lastimado, sabía que no debía sentirse de ese modo, sin embargo había sacrificado tanto por Changmin que no podía creer que lo tratara así — ¿Quieres calmarte? Porque no entiendo nada de lo que dices y solo me confundes —Sugirió Yunho acercando una mano para tocar el hombro del menor que se sobresaltó ante el tacto —Nunca entiendes nada…— Suspiró cerrando los ojos y apartando el contacto ajeno, apoyó la espalda en la puerta y miró a su hermano —Le diré a mamá que tomaste el auto de papá, bebiste alcohol, permitiste que yo lo hiciera y estuviste al volante para regresar a casa ebrio…- La sangre de Yunho se bajó a sus pies, algo que aprendió con los años es que Changmin siempre iba tras su madre y padre acusando cada travesura que hacía, incluso un año atrás le delató cuando escapó de una clase —A menos que tengamos sexo—. Sin embargo Changmin nunca dijo que se había saltado la clase para besarse con su novio, un chico de su mismo curso.

— ¿Estás loco? No voy a tener sexo contigo, eres mi hermano, ChangMin, ¡Mi hermano, se supone que los hermano no tienen sexo! —Gritó sin apartar los ojos del rostro del menor que solo se cruzó de brazos con los labios fruncidos en un ¿puchero? ¿Eso era? Yunho no podía creerlo, un capricho más del menor, igual que la última rebanada de pastel que le había pedido de niños —Somos hombres, se supone que no está permitido porque la descendencia podría tener problemas, pero ambos tenemos penes, no quedaré embarazado, solo con semen en mi interior, ¿Así que cuál es el problema? —Cuestionó con una voz que rozaba en línea de ser aniñada, pero las palabras que salían de su boca no eran las de un niño —Estas loco—. Yunho se tocó el puente de la nariz con una mano y con otra buscó la manija para abrir la puerta, pero antes tocar el plástico los labios del menor habían mordido su hombro con fuerza — ¡Yah! —Gritó por el dolor colocando ambas manos en los hombros del otro para alejarlo — ¿Eres un salvaje? ¿Eres un perro para morderme?

— ¡Sí, soy un animal! ¡Soy una perra en celo y quiero que me folles ahora! —Changmin dijo cada palabra sin titubear, las había practicado cada noche desde que descubrió cómo entrar a sitios porno, las mujeres ahí las decían y también los hombres, pero él solo quería repetirlas a su hermano, por el que sentía atracción desde que tenía doce y él catorce. La admiración se había convertido en algo más. Miró a Yunho con los labios temblorosos y la mirada fija en los ojos color chocolate que ambos compartían, que no eran diferentes a los de otros —Sí, estás completamente loco— Musitó el mayor halando la camisa de su hermano menor para chocar sus labios en un beso húmedo y violento que no tardo en recibir respuesta. Changmin abrió la boca para hacer que el sonido de sus dientes al chocar se escuchara en el interior del vehículo, rodeó el cuello ajeno y apretó los dedos en sus cabellos para empujarlo y tener más cerca su respiración. La réplica fue que Yunho lo tomó por la cintura y lo empujó más contra la puerta que no cedió. Era incomodo besarse por lo pequeño del lugar, pero era perfecto para estar tan cerca el uno del otro.

— Una perra en celo ¿Eh? —Susurró sobre los labios del más alto entre los dos — ¿Tu primer celo? —Cuestionó recordando todo lo que había visto en su habitación sobre el sexo entre hombres y dejó en segundo plano que al que besaba y hablaba “sucio” era su hermano menor, su pequeño hermano. Jaló la palanca para reclinar el respaldo del asiento a toda su capacidad. Se colocó encima de Changmin para frotar su joven e inexperto pene en él, exhaló por la fascinante descarga de adrenalina que corría por sus venas y empujó las caderas como cada vez que se masturbaba. No podía creer que estuviera excitado con la idea de follarse a un miembro de su familia, ambos provenían del mismo sitio al nacer y podía ser enfermo, pero tener a Changmin con las piernas abiertas y frotándose sobre las propias mientras sus labios se devoraban entre sí, era simplemente delicioso —¡Ah, Yunho! ¡Hyung, hyung, hyung, hyung, hyung! —Musitó Changmin al mover la pelvis para sentir el miembro del mayor sobre su erección que con solo unas caricias y besos estaba liberando pre-semen.

Aquella voz y sobre todo el significado de las palabras, hicieron que Yunho hundiera el rostro en el cuello del menor para morderlo con fuerza, sintió la piel marcarse y no le importó. Recargó todo su peso sobre el cuerpo bajo el suyo, desabotonó su pantalón y bajó el cierre al igual que su bóxer, sacó su miembro erecto además de grueso. El almizclado pene hizo salivar al menor y emitió un gemido agudo y desesperado porque el otro lo liberara también —Hyung…—Musitó relamiéndose los labios, empujando las caderas y abriendo las piernas lo posiblemente permitido en el asiento del vehículo de su padre —Ah~ Ahora soy tu hyung—. Respondió el mayor bajando los pantalones del contrario hasta los tobillos y tomando el falo entre sus manos para frotarlo entre sus dedos entre risas. Changmin asintió con las mejillas y orejas rojas, los labios secos y la respiración entrecortada, por fin estaba experimentando su fantasía sexual de adolescencia —Basta… Suficiente…—Susurró en un ronco gemido, miró a Yunho y pegó sus frentes —Fóllame o me voy masturbar—. Sentenció con el gesto cariñoso, una muestra de afecto poco común en el menor, pero no apartó el rostro hasta que el otro lo tomó por las caderas y lo giró con dificultad.

Changmin apoyó las rodillas en el asiento con el trasero arriba y el torso apoyado en el respaldo fue esa imagen que hizo titubear a Yunho ¿Estaba seguro de lo que haría? ¿Lo haría bien? El menor estaba tan dispuesto que lo ponía nervioso. Pero no esperó más y llevó sus labios cerca de los glúteos ajenos, los tomó con ambas manos y los separo para encontrarse con la cerrada entrada de su hermano. Sus rodillas temblaron sus dedos también, y Changmin se burló de eso — ¡Ésta perra se cansa!— gritó frotando su pene contra el recubrimiento sintético del auto —Zorra—. Masculló Yunho, tomó nuevamente las nalgas y dejó a su vista su objetivo, empujó al menor hacia adelante para tener espacio. Cerró los ojos y abrió los labios para cubrir la cavidad con su boca, la mojó con saliva y estimuló con la lengua. En respuesta el castaño se removió del asiento y mordió sus labios, estaba caliente, por fin notaba el calor y sudor que cubrían sus cuerpos bajo la ropa. El hermano mayor estuvo unos minutos penetrando la entrada del menor con la lengua antes de meter tres dedos en su interior de golpe que lo hicieron gemir de dolor y placer.

Sin palabras Yunho se alejó de parte baja de Changmin, dejando un rastro de saliva que se escurría por sus testículos y erección hasta mezclarse en el glande del menor que llevaba todo ese tiempo entre gemidos roncos y agudos. El más bajo lo tomó por la cintura y tratando de no golpearse con el techo del vehículo lo alzó y sentó sobre su cadera, estaba cansado y ahora solo quería disfrutar —Ah… Muéstrale a hyung lo perra que eres—Susurró estimulando su pene con los dedos pasándolos por su punta para lubricarlo con sus propios fluidos antes de tomar al menor —Ah…—Fue el único sonido que salió de los labios de Changmin antes de que apartara la mano del miembro del mayor y sin esperar un segundo más se penetro con un grito de dolor. Se sintió como si se hubiera clavado un cuchillo porque ardía y dolía, pero también se sentía demasiado bien cuando el glande tocó desde el principio su próstata.

—Un… Un momento—. Pidió tomando aire, llenó sus pulmones y apoyó una mano en el pecho del mayor y la otra en techo como un recordatorio de que podía golpear, quería un orgasmo no fracturarse el cráneo. El dolor no disminuía y Yunho lo sabía, tocó el miembro del menor y lo masturbo lentamente al mismo tiempo que colocaba una mano en su cadera porque ya no podía más, necesitaba moverse y si Changmin no lo hacía lo haría él —Muévete, Changdolla—. Ordenó empujando su pelvis hacia arriba, cerró los ojos y gimió porque no era como masturbarse, era caliente, húmedo y apretado, no tardaría mucho, ya había durado mucho para ser su primera vez. Su hermano menor no tardó más en moverse, fue lento y errático unas veces y otras rápido, ambos gemían, el placer era más grande para uno, pero ambos estaban disfrutando del momento y en algún lugar de su consciencia les decía que estaba mal, pero solo Yunho lo pensó más tiempo, porque Changmin estaba ya cavilando en repetirlo pronto.

Yunho ayudó a los movimientos y cuando el cosquilleo en su abdomen se hizo presente apretó los músculos de sus muslos y tensó los brazos al penetrar con más fuerza al menor, sus parpados se apretaron al momento que una gota resbalo por su frente y le lastimó el ojo derecho por el ardor que pronto fue opacado por el orgasmo más dulce y placentero que podía jurar le hizo ver estrellas, las paredes apretadas de Changmin succionaron todo su semen y lo sintió derramarse cuando continuó moviéndose hasta sacar la última gota. Su hermano menor todavía no se venía y con una sonrisa complacida además de tonta movió la mano en el pene ajeno hasta que su propio miembro fue presionado por las paredes del castaño. Ambos suspiraron largamente y se miraron a los ojos unos segundos antes de besarse con desesperación. Yunho tocó la mejilla del menor y la acarició mientras la otra mano, la manchada con semen tomaba su aún estimulado órgano reproductor y lo libero de aquel pasaje que ya lo estaba rechazando.

Changmin se quejó cuando ya no sintió a su hermano en su interior, había dolido casi tanto como cuando entro, pero se sentía flotando en una nube —Yunho hyung—. Susurró con su voz más inocente sobre los labios del mencionado que no respondió y solo lo besó sin la insistencia de momentos atrás. Le había quitado la virginidad a su hermano menor, pero podía alegar igualdad de condiciones porque él también era virgen, y bueno, Changmin tenía razón, ninguno podía embarazarse, así que no había problemas con eso, al menos en ese momento. Las manos de mayor de los dos acariciaron la espalda baja para masajearla, porque suponía que le dolía mucho, habían dejado de besarse en los labios, sin embargo sus labios seguían en contacto con la piel del otro. Después de lo que pareció una eternidad y cuando Changmin se sintió listo pidió a Yunho que le ayudara a recostarse en el asiento. Ambos hermanos acomodaron sus prendas y miraron el techo en silencio.

— ¿Ahora qué? — Preguntó Yunho mirando a Changmin que cerró los ojos y encogió los hombros —No me arrepiento, lo volvería a repetir una y otra vez, y leí que después de unas veces de experiencia la penetración se reduce en dolor y con la lubricación correcta, será perfecto—. Changmin por fin abrió los ojos y miró a su hermano —Mamá y papá estarán fuera un día más —. Y con esa afirmación tiró del mango del vehículo para descender, pero la puerta no se abrió y volvió el rostro al contrario —Le pusiste seguro—. Yunho movió los dedos y el chasquido de las puertas se escuchó y encogió lo hombros —Entonces no me sentiré culpable —. Masculló el joven de dieciséis años y descendió del auto. Por su parte Yunho solo lo miró antes de imitarlo minutos después porque desde el momento que quitó las llaves tenía muy calo lo que quería.

—Sí, Changmin, ambos queríamos esto, solo que yo obtuve mi revancha por el pastel de fresa—Sacó la lengua en un gesto infantil. Corrió para alcanzar a su hermano menor y rodear su cintura con los brazos antes de que ingresara a su hogar. Ambos sabían que se repetiría, ambos sabían que estaba mal, pero Yunho creía que iría al infierno y Changmin pensaba que lo acompañaría, porque al final de todo son hermanos, en las buenas y en las malas.

Fin.

Love Again



Título: Love Again
Autor: DazedMik
Pareja: HoMin
Género: Slash, AU
Extensión: TwoShot
Estado: Proceso
Advertencia: Ninguna
Reseña:
¿Por qué seguimos juntos?
Han pasado seis años desde que nos conocemos, cinco que nos hicimos novios, hace cuatro vivimos juntos y tres años han pasado desde que nos casamos.
Pero ahora somos dos desconocidos.
Compartimos la misma cama, sin embargo estamos alejados por más que una sábana.

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Perfección

“Perfección”
Autor: DazedMik
Pareja: HoMin
Género: AU
Advertencias: Lemon, violencia e insinuación de Mpreg
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“El Ser humano siempre buscó la perfección, buscó la pureza de la raza, buscó la evolución y no miró a quien dañaba, ahora son a ellos a quienes dañan”.

Las civilizaciones siempre se han disputado el poder, los Dyr no son la excepción, se consideran perfectos, pero tan solo han repetido los mismos esquemas que sus antecesores los humanos. Son gobernados por el más fuerte y al igual que la selva estos híbridos están divididos y nunca pueden mezclarse, están los que siempre fueron depredadores y los que en el pasado fueron alimento, aunque ahora ya no lo son más, porque existe una raza más que está destinada para ese propósito: los humanos, seres poco capaces e imperfectos. Actualmente las ciudades son autónomas, cada una está gobernada por un líder, un Dyr con genes de algún animal salvaje y poderoso, de amplia astucia mental y física, porque solo de ese modo puede competir con las otras metrópolis. La Urbe con mayor influencia, tamaño, poder y más importante es conocida como “Capital” como los Dyr la llaman, los humanos la llaman Seúl. Estos últimos son los esclavos, la servidumbre y los que proveen el alimento a los de la raza que ellos mismo crearon; si alguno comente alguna falta el castigo es la muerte, y dependiendo la gravedad es como se mide el nivel de tortura que recibirá y que concluirá sin cuerpo al que llorar.

Los híbridos dirigentes de “Capital” son Dyr con genes de tigres, se han mantenido el poder por varias generaciones ya y no pretenden dejar ese puesto, no importa la forma de tortura que deben imponer o todas las atrocidades, porque lo importante es tener la gloria y el poder. Tienen adversarios, otros Dyr con genes igual de feroces, pero que no han conseguido hacerse del poder suficiente para ocupar el lugar de los Dyr tigres, y se han debido mantener bajo el margen, esperando el momento exacto en los que encuentren alguna debilidad para poder atacar y ganar.

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¿Estás listo?- El Dyr frente a él le llamó para captar su atención, pero YunHo no estaba con ánimos de seguir, llevaban más de tres horas encerrados en los laboratorios, él no tenía por qué estar ahí, solamente necesitaba los resultados no saber todo el procedimiento, pero así habían sido las ordenes de su padre y actual líder del clan de los tigres, YunHo nunca desobedecía ninguna orden, al menos las que le convenían. –Sí, supongo que debemos seguir, parece que nunca saldremos de este sitio.- Suspiró con pesar al mirar el cielo naranja, las nubes tenían un tono rosado y el sol parecía pintar todo el exterior de un color naranja suave; dio una última bocanada al cigarro que tenía en sus dedos, aspiro y exhalo el sabor de la nicotina, frunció los labios en una sonrisa y dejó caer al suelo la colilla, dio media vuelta y empujo la puerta de metal con bordes blandos, era momento de seguir supervisando el nuevo proyecto que su grupo tenía entre manos, el experimento que los mantendría por más tiempo en el poder.

El Dyr frente a él vestía pantalón de mezclilla y una camisa sin abotonar que dejaba a la vista una playera con el estampado que lo señalaba como un hibrido tigre. YunHo detestaba que su clan hiciera ese tipo de reglas era obvio, para él, que todos lo diferentes Dyr podían identificarse entre sí, pero los humanos no podían y es así que los notaban con mayor facilidad para saber cómo comportarse y no cometes ninguna falta, él por ser del linaje dominante podía abstenerse de esa vestimenta que consideraba ridícula, porque los humanos y otros Dyr solo debía de ver sus ojos para darse cuenta de la clase de estirpe que poseía. YunHo se detuvo, el pasillo en donde se encontraba ahora era largo de paredes y loza blanca, las luces fluorescentes iluminaban de manera perfecta cada rincón, no existía ni un solo punto que no fuera iluminado, por eso al girar la cabeza hacia uno de los otros pasillos que llevaban al ala de los alimentos le pareció curioso encontrarlo con una luz muy tenue. Las facciones de su rostro denotaron curiosidad y su ceja derecha de arqueo al mismo tiempo que la mano del mismo lado la ocultaba en el bolsillo.- Supongo que mi padre debe ocultarme algo.- Encogió los hombros y volvió a emprender su camino al cuarto donde se realizaban los experimentos. –No es algo que sea de mi incumbencia, al menos hasta que no me hablen de lo que ahí pasa. –Frotó uno de sus ojos antes de entrar y sentarse en el sofá que estaba a unos centímetros de la puerta de aquella habitación.

Los “científicos” eran una mezcla de varias especies: hombres y diferentes Dyr trabajaban en silencio, los primeros traían cada uno de los instrumentos que los segundos necesitaban. Podría decirse que era algo armonioso, los humanos trabajaban bien cuando estaban en silencio y obedecían, aunque estos estaban específicamente entrenados para ser útiles. Los seres que alguna vez gobernaron ahora eran distribuidos en diferentes trabajos que los Dyr no realizaban como limpiar, trabajar en las fábricas o cualquier trabajo que requiera mucho esfuerzo y poco conocimiento, porque los humanos no eran buenos pensadores, alguna vez lo fueron ahora eran solo seres irracionales. YunHo los miraba aburrido, estaba cansado de estar ahí, pero debía esperar a que su padre llegara y le explicara en qué consistía el prototipo que estaban investigando, sabía que tenía referencia con la alimentación de los Dyr, a la mayoría no le apetecía seguir con la forma clásica, al menos no a los carnívoros, porque al tener el poder y considerarse los más poderosos en todo los sentidos, ser salvajes por un momento no estaba en su idea de perfección.

YunHo apoyó el codo en el brazo del sofá para recargar su rostro en su mano, inclinó ligeramente su cuerpo y cruzó la pierna derecha sobre la izquierda, su mirada estaba fija en cada una de las acciones de los humanos, le parecían en especial particulares e interesantes, sobre todo por su “imperfección”. Sus ojos pequeños y típicos de un felino se curvearon, para él eran unas presas, no las atacaría porque eran importantes para su análisis de cómo eran y cuales características debían de salvarse en aquella especie y que podían serles útiles a los Dyr. Esta era otra de las tareas encomendadas por su padre, examinar a los hombres que ahí estaban, no entendía del todo esa labor, pero la cumpliría, porque él deseaba ser el siguiente en gobernar la Capital, ansiaba ese poder y todo lo que con ello llegaba, deseaba aunque fuese extraño que fuera una ciudad más equitativa, al menos entre los Dyr, porque nunca pensó en los humanos, ellos simplemente estaban ahí y siempre estarían ahí. –YunHo.- Le llamarón y esa voz le permitió apartar los ojos de aquellos seres inferiores. Volvió el rostro con gracia y lentitud, irguió la cabeza y después de puso de pie, su padre estaba frente a él.

-Bienvenido, padre, llevo aquí bastante tiempo y he realizado lo que me has pedido, pero aun no entiendo la razón. – Sacudió sus cabellos lentamente con los dedos y miró fijamente al líder de su grupo, era muy parecido a él: cuerpo delgado, fuerte y ágil, pero era más bajo.-Nunca pierdes el tiempo ¿Eh?- Su padre levantó la mirada y YunHo guardó silencio antes de sonreír- Si no fuera de este modo no sería digno del puesto que deseo.- YunHo sabía que su padre tenía dos perspectivas de él; sabía que lo admiraba y hacía cualquier petición que hiciera, pero por el otro lado estaba perfectamente consiente que no dudaría en luchar por su puesto de líder. Pero YunHo era inteligente y esperaría el momento indicado. –Lo sé, YunHo. Eres demasiado perfeccionista.-Dijo aquellas palabras muy lentamente, y con elegancia caminó para después sentarse en el sofá. Su hijo entendió perfectamente la petición de su padre y se sentó a su lado. –Es importante y es más que un sustito de alimentos ¿No? - Ladeó la cabeza y miró fijamente a los ojos del Dyr mayor, este asintió y YunHo guardó silencio, escuchó atento a cada palabra que salía de los labios de su padre.

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“Fallo en el ala sur, pasillo 18, habitación 2”

El edificio completo voceaba aquella alerta, el personal corría a sus puestos, era imposible que existiera un fallo, no estaban permitidos, no para los Dyr. YunHo había terminado de hablar con su padre y se dirigía a la salida de la parte trasera del laboratorio, había escuchado la alarma y deseaba solucionar aquel problema, pero era más importante la misión que su padre le había designado, apretó la mandíbula y empujó la puerta que tenía un letrero con la leyenda ‘salida’, sus pasos eran firmes, sentía como su sangre hervía por la incompetencia de aquellos quienes eran culpables del fallo, a pesar de que sabía que no era del todo un fallo, su clan nunca fallaba, pero era necesario que los demás creyeran que por fin, los Dyr tigre habían cometido un error. –Calma YunHo.-Se dijo a sí mismo y cerró los ojos al estar ya afuera del edificio, respiró profundamente, pero no se calmó las alarmas lo desesperaban, sus instintos le indicaban que debía regresar y arreglar el problema, acabar con lo que tuviera que ser finiquitado. Cerró los puños y se clavó las garras en la palma, el dolor que le confirió esa acción le sirvió como calmante; la afilada y puntiaguda garra se hundía en su carne, el olor a sangre le llegó hasta las fosas nasales, por un segundo pensó que ejerció demasiada fuerza en su mano, pero ese no era el olor de su sangre, era un aroma muy particular, nunca antes lo había percibido. Sonrió y caminó hasta el lugar donde venía ese olor.- Te encontré. -Susurro para sí mismo al mover la cabeza de lado a lado, mirando entre los recipientes de basura y todo aquello que servía de guarida, es así como se fijó en el movimiento de una bolsas en un rincón oscuro.

Respiró profundamente, una vez, dos veces y una última vez para estar seguro que el aroma que percibía era el que buscaba. Sonrió y se acercó hasta las bolsas de diferentes colores y tamaños, empujó algunas con sus zapatos y removió a cajas hasta que dio con un cuerpo aparentemente humano, pero en su esencia había algo más y que era justo por lo que YunHo lo había encontrado, su aroma era único. Se acercó hasta la criatura, y esta giró la cabeza que hasta ese momento había mantenido oculta entre las bolsas; sus negros cabellos revueltos y con algo de papel despedazado enredado en ellos, la piel de su rostro presentaba algunos rostro y estaba algo sucio, pero aquel aspecto poco pulcro no le quitaba la belleza de sus facciones. YunHo estaba sorprendido por la quietud de aquel ser, se supone que estaba huyendo, pero se mantenía sin mover algún musculo. El Dyr movió la cabeza hacia el lado derecho al mismo tiempo que sus ojos se achicaban y su ceño se fruncía, su instinto animal le indicó que se mantuviera alerta y paró las orejas para intentar algún ruido que la criatura hiciera, pero lo único que pudo escuchar fue un intenso y frecuente gruñido que provenía de su estómago. - ¿Estás hambriento? –YunHo habló con la voz más suave que tenía, arrastró cada letra por si no le entendía, pero aquel ser desvalido se limitó a asentir lentamente. Por eso estaba en aquellas condiciones… Sucio y entre bolsas de basura.

-Yo puedo darte de comer… Solo debes venir conmigo.- Extendió una mano hacia el chico, su rostro era casi uno aniñado, por eso se atrevió a ofrecerle tan confiadamente una de sus extremidades, sus instintos estaban despiertos, pero por un momento los dejó de lado, ahora era mejor pensar y actuar. –Soy YunHo, y tengo mucha comida que puedo compartir contigo.-La criatura estaba quieta, sus ojos no denotaban ninguna emoción, tan solo miraba fijamente la mano a él, respiró con mucha profundidad y el mal olor de las bolsas lo hicieron despertar de la ensoñación en la que se encontraba. Parpadeó un par de veces y movió la cabeza de lado a lado, recordaba haber escapado del laboratorio y correr todo lo que pudo, sin embargo el hambre le traicionó y se quedó varado en aquella montaña de basura buscando comida.- ¿En verdad tienes comida? – Su estómago nuevamente rigió y apoyo una de sus manos sobre este, estaba demasiado débil y solo pensaba en comer, con eso en mente se puso de pie ignorando la mano de aquel a quien no conocía.- Dame la comida.- Ordeno al ver fijamente a al Dyr que se limitó a sonreír.- Tienes que seguirme. -Bajo la mano y se alejó unos cuando centímetros de su contrario, lo miro de pies a cabeza, tenía unas zapatillas blancas, pantalón y camisa de algodón del mismo color y era apenas unos centímetros más alto que él.

-¿A dónde debo seguirte? - Entrecerró los parpados y se movió al mismo tiempo que el Dyr, no sentía miedo ni estaba alerta, el ruido que su huida del laboratorio causo ya no le preocupaba e engarba el hecho de que sabía le estarían buscando. Solo pensaba en saciar el hambre que tenía, comida, comida, comida era todo lo que su cerebro procesaba. YunHo se acercó hasta quedar frente al joven y con mucho cuidado llevó su mano hasta sus cabellos para retirar los papeles que allí tenía.- Vivo cerca de aquí, así que no debes preocuparte porque pronto tendrás tu comida.- Volvió a sonreír y bajo la mano para ocultarla en sus pantalones.- Ven- Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia donde había estacionado su automóvil. El joven quiso moverse, pero sus pies estaban pegados al piso, apretó los puños y clavo las uñas en la suave piel de su palma, sacudió su cabeza y siguió a aquel ser que se movía delante de él, seguramente no era un humano, los humanos no tenía nada, así que era uno de ellos, con ese pensamiento alcanzó a YunHo.

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El viaje en el coche fue silencioso, al principió la criatura temió y dudo en subirse en el vehículo negro, pero al final las palabras de YunHo volvieron a animarle o más bien tentarle con la palabra comida, estaba más que hambriento, si no era saciado pronto no sabría cómo reaccionaría y por eso durante todo el trayecto estuvo en silencio y no se movió, su mirada permaneció fija en la carretera y solo por momentos sus ojos se perdían en las luces de los postes que iluminaban toda la vía. El Dyr estaba intrigado por aquel ser que estaba como petrificado; no era una cualidad de los tigres, era más bien de los gatos se dijo a él mismo para justificar la curiosidad que crecía en su cabeza; estaba seguro que tenía algo que ver con su padre, pero no lograba hallar el cabo suelto de tan peculiar ser, no tenía aroma a Dyr pero al mismo tiempo algo le indicaba que tampoco era un humano. Al llegar a su lugar de vivienda, detuvo el vehículo, se bajó de él y espero a que el joven estuviera a su lado para poder guiarlo a su guarida.

El joven se bajó con mucha calma y sus movimientos eran cada vez más vacilantes, ahora no solo era su estómago el que gruñía, su pecho se contraía y producía un extraño sonido, uno que le indicaba que era mejor que saciará su hambre antes de que algo pasará. Respiró con mucha profundidad y hundió el estómago al momento de ponerse de pie y caminar hacia el otro individuo, se paró a su lado y lo miró fijamente para saber a donde debería de dirigirse. A YunHo aquella mirada le causó escalofrío, su instinto de tigre estaba muy alerta, sentía el peligro que aquella criatura podría causar, y estaba casi seguro que era por la falta de alimento. –Sígueme estamos cerca ya.- Dicho esto comenzó a caminar nuevamente, sin perder de vista al otro. Le dirigió hacia una calle poco iluminada, pero que para sus ojos híbridos era casi como estar a la luz del día, veía perfectamente y sus sentidos se agudizaban, su instintito de cazador surgía y se entremezclaba con la inteligencia del humano. A diferencia de su acompañante que estaba con los ojos entrecerrados para ver con mayor claridad el camino que debía de seguir, daba pasos hasta cierto punto inciertos, pero muy silenciosos, esas acciones no fueron desapercibidas por el Dyr, aquel era un ser muy particular.

YunHo estaba parado en el umbral de la puerta de su guarida, su mirada estaba fija y atónita, en toda su vida jamás había visto a alguien comer de aquel modo. Aquel chico estaba prácticamente sobre la mesa devorando todo lo que el híbrido puso frente a él, jamón, queso, pan, algunas carnes que eran resultado de las pruebas en el laboratorio y la carne congelada que obtuvo de su cacería pasada. En un momento intento acercarse, gran error, el chico le gruño y enseñó los dientes, pero le asustó, tan solo le causo mucha gracia, porque si lo deseará podría acabarlo muy fácilmente, por eso estaba tan tranquilo en ese sentido, sus habilidades de pelea y estrategia no habían sido superadas por nadie en toda la ciudad e incluso se atrevía a considerarse uno de los mejores Dyr de todas las demás metrópolis.

-¿Quieres comer más? - YunHo habló por fin después de haber permanecido en silencio durante toda la vorágine que el chico cometió y que al escuchar la voz abrió los ojos y miró hacia los lados, buscando al dueño de la voz, cuando lo encontró alejó su cuerpo de la mesa, frunció el ceño y sus ojos fueron capturados por la imagen de todo lo que había roto y despedazado en la mesa, se tocó los labios y descubrió que estaba sucia, pero a cambio sus pensamientos podían enfocarse y trabajar como normalmente harían.- Yo… Estoy satisfecho… Gracias…-Intentó recordar el nombre que sabía el otro mencionó antes, sin embargo no lograba recordarlo.- YunHo, mi nombre es YunHo.-Volvió a recalcar el Dyr al acercarse al joven, se sentó en la silla frente a él y le miró con más curiosidad que antes.- Cuando te encontré te lo dije… ¿No lo recuerdas? - El individuo frente a él lo miró fijamente y examinó sus facciones y movió la nariz en señal de esta olfateando su esencia.- No lo recuerdo, estaba muriendo de hambre y solo pensaba en eso, en alimentarme. Eres un Dyr tigre… además eres de un rango importante, tu esencia y tus ojos me lo dicen.- YunHo sonrió de forma amable, pero en su cabeza estaba trabajando por cualquier inconveniente que pudiera pasar. –No hay que ser muy inteligentes para saber mi linaje. Lo que me causa curiosidad es conocer la tuya… y tu nombre.

-ChangMin.- Fue todo lo que dijo, las otra pregunta se quedó sin respuesta, sus miradas se mantuvieron fijas una de la otra en una batalla silenciosa y entre dos seres que no estaban dispuestos a ser el primero en admitir una derrota. ChangMin no iba a decir ni una sola palabra sobre su origen, él tampoco estaba del todo seguro de cual era, solo conocía las paredes de su habitación en el laboratorio y que cada cierto tiempo era sometido a diversos experimentos que siempre que terminaban le dejaban con algo diferente en su cuerpo: habilidades que antes tenía o la perdida de alguna de estas, mayor conocimiento sobre un tema o el total desconocimiento de algo elemental. Algunas veces se sentía más como un ser salvaje que uno civilizado, pero sobre todo a veces estaba seguro que su cuerpo tenía formas totalmente extrañas a las que estaba acostumbrado, sus ojos cambiaban de forma, sus labios se deformaban por unos más de bestia que de humano, porque de algo sí estaba completamente seguro, en algún tiempo estuvo con humanos, fue parte de ellos. Ahora era un ser que no sabía cómo denominarse.

La batalla de miradas se vio interrumpida por el repentino sonido del celular de YunHo, que hasta ese momento intentaba descifrar que era lo que su padre había estado haciendo en el laboratorio además de experimentar con el futuro alimento de los Dyr carnívoros. –Ahora vuelvo.- Se levantó de la silla y caminó hasta una cierta distancia donde esperaba que el chico, que sabía su nombre era ChangMin, se mantuviera sin poder escuchar la llamada que por el tono de aviso era el que tenía designado para su padre. –Estoy en mi guarida. - El tono que uso era para hacerle saber a su progenitor que alguien estaba en su compañía.- “Sé que lo encontraste, mantenlo contigo hasta que todo el disturbio cese, los leones sospechan que estamos experimentando y están insistiendo en que debería haber un concilio, cosa que no sucederá, cuando este el campo libre iré en su búsqueda… Debes tener cuidado, puede ser peligroso”. Sin dar más detalles la llamada se cortó.

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ChangMin llevaba tres días en la guarida de YunHo, al principio se opuso a quedarse en aquel lugar, porque además de no confiar en el dueño, también sus pensamientos le indicaban que debía de huir de aquel lugar. Por otra parte YunHo tampoco se sentía del todo cómodo estar con el joven, lo consideraba raro además de que de algún modo peligroso. La primera noche no pegó el ojo por observar a ChangMin que tampoco estuvo quieto, estuvo actuando de una manera poco común, se pegó al lugar más oscuro de la guarida que a pesar de estar en un edificio abandonado poseía todas las comodidades para alguien como el hibrido: un dormitorio, baño, sala de estar y comedor, eran todos los espacios necesarios, pero aquel chico se empeñaba en dormir debajo de la mesa y cerca de la alacena. YunHo se negó al principio, ya que había sofá bastante cómodo, pero no quiso, argumento que en la noche tendría hambre y a eso el Dyr no pudo oponerse, además de que su instinto le decía que si lo asustaba huiría y no podía permitir que eso sucediera, su padre lo necesitaba y como hijo del líder cumpliría con ese deber.

-¿No piensas bañarte?- YunHo estaba parado frente a la alacena y el sutil aroma a sucio le indicaba que aquel joven no se había pasado agua y jabón por el cuerpo en varios días, algo raro porque le había dejado algo de ropa, pero solo se la cambiaba y la dejaba doblada con sumo cuidado en un rincón que ahora parecía la madriguera del chico.- ChangMin…-Volvió a llamarlo para captar su atención ya que se encontraba totalmente concentrado en la puerta ventana de la sala de estar y por la que no había postrado su mirada para ver el exterior, el híbrido que muy a su pesar era más bajo que el chico raro notó hacia donde estaba dirigida su atención.- Puedes acercarte si lo deseas… -Se acercó con mucho cuidado y se inclinó hasta que su rodilla derecha se apoyó en el piso de mármol blanco, esa acción le permitió notar el suave aroma que despedía, uno muy sutil y que se confundía con el olor a sudor y tierra. Su instinto dejó de lado su lado racional para que pudiera disminuir la distancia de su nariz con el cuello de ChangMin, lo olfateó y este último no se movió por unos segundos.- Hueles dulce… Como a miel…-Murmuro el Dyr, pero todos sus pensamientos se borraron cuando unas manos lo empujaron con mucha fuerza al suelo.- Aléjate, ¿crees que soy como tú?- Señalo el más alto.- No soy de tu especie salvaje. –El cuerpo de YunHo con la espalda pegada al suelo miró con asombro al ejemplar frente a él.

Entrecerró los ojos y se puso en dos pies con agilidad, miró fijamente a ChangMin y caminó hasta quedar frente a él, tomó al menor del brazo derecho y lo sacudió sin utilizar mucha de su fuerza, pero para el cuerpo más frágil el dolor del agarré se traspasó de ser solamente en la piel hasta llegar hasta los huesos, el más alto formo una mueca de dolor en su rostro, aunque no emitió ningún sonido que delatara dolor. El híbrido lo libero, pero también empujo el cuerpo hasta que este cayó al suelo.- No vuelvas a hacer eso, te estoy teniendo paciencia.- Para alguien que estaba destinado a ser un líder no podía permitir parar por alto algo como aquello. Sus pupilas verdes brillaron y sus ojos habían cambiado de forma a una más parecida a la de los tigres, pero antes de tener un cambió más notorio pudo contener su enojo y alejar al chico de sí. ChangMin miraba con rencor a YunHo, apretó los puños con fuerza e ignoro el dolor que le causo en el brazo ese acto, se sentó y se quedó quieto nuevamente, en ese momento tuvo claro que no podía estar ni un minuto más en ese lugar, pero sabía que no sería fácil escapar, aquel tipo lo tenía encerrado aunque no lo dijera de forma directa.

El hijo del líder de la Capital respiró profundamente y miró de forma dominante a ChangMin.- No tientes a la suerte.- Con esa última frase, le dio la espalda y caminó hasta el dormitorio, se tiró sin mucha gentileza en la cama y clavo la vista en el techo.- Que hice… Me deje llevar por su esencia.-Apretó los parpados al mismo tiempo que dejaba el antebrazo frente a su pecho, su respiración se calmó lentamente, no podía permitir que la ira le dominara y sus instintos depredadores y de macho dominante surgieran en él. Ese era el principal problema de los Dyr de cualquier especie y por lo que todavía no eran perfectos, las emociones que percibían los influenciaban demasiado y reaccionaban sin pensar. Sus reflejos se convertían totalmente, en el caso de los Dyr tigre, dominantes y protectores de su territorio, además de que ser especialmente orgullosos y ningún Dyr tigre que se orgullecerá de serlo se negaba a una lucha con cualquier otro hibrido. Por el comportamiento que ChangMin había tenido, su intuición le decía que su padre tenía algo que ver con ese dulce aroma y con esa calma tan poco común. No podía olvidar el rostro completamente serio y analítico que el chico tenía, no tuvo miedo, pero tampoco ignoraba el peligro que estaba corriendo y por eso se quedó quieto, porque para los tigres, cualquier ser que se rendía a sus pies se quedaba inmóvil y se dejaba hacer por quien lo estuviera dominado y fue justamente lo que paso minutos antes en la cocina.

Ese día YunHo no volvió a salir de aquellas cuatro paredes, se mantuvo en su cama meditando cada una de las posibilidades si se atrevía a salir, estaba casi seguro que volvería sentir aquel aroma en particular y por el que apostaría cualquier cosa era la razón por la que ChangMin no se había bañado en todo ese tiempo, estaba intentado ocultar esa esencia que volvería loco a cualquier otro híbrido tigre que estuviera cerca de él. Podía describirlo como suave, muy parecido a la miel, pero no a la que ya estaba producida, a la miel que las abejas recién polinizaban en las flores, ese ligero y embriagador aroma que de solo pensarlo le producían náuseas y un intenso deseo de convertirse en su forma animal para poder marcar el territorio donde estaba ChangMin y después reclamarlo como suyo.- ¿Qué has estado haciendo papá?-Recriminó en voz alta, porque su padre había experimentado demasiado. Reuniendo la información que ya tenía del más alto podía hacerse a una idea de lo que progenitor estaba buscando; casi estaba seguro que ChangMin en algún momento de su vida fue un humano, pero también tenía la certeza de que no era completamente un hibrido, podía definirlo como una combinación perfecta entre ambas especies, aunque aún era frágil, quizás ese era el defecto que aún no lograban suprimir y por eso le habían dejado huir, además de la amenaza de las otras razas.

Sin darse cuenta en qué momento se quedó dormido, YunHo despertó sobresaltado y en un instante ya se encontraba de pie para salir de su dormitorio, apenas miro el reloj, pero sabía que ya era bastante tarde porque el sol no se veía y la luna ya estaba en lo alto.- Media noche.- Apretó la mandíbula porque aquel maldito olor embriagador lo dejo tan fuera de sí que su cuerpo se cansó de tanto reprimir la necesidad de correr y volver a aspirar del cuello de ChangMin. Sacudió la cabeza de lado a lado y abrió la puerta de golpe, todo estaba en silencio, ninguna respiración a su alrededor, algo no estaba bien.- ¿ChangMin? -Le llamó, pero no obtuvo respuesta, en la guarida solo se encontraba él.

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ChangMin no tenía idea de donde estaba, había roto la ventana de la sala de estar de la guarida de YunHo, tenía miedo que él hibrido lo escuchará y volviera a atarlo como antes, pero nada sucedió y con toda su astucia posible escapo por la ventana, tenía algunos moretones por la caída tan poco planeada que tuvo, pero una vez que estuvo en sus pies pudo correr hasta que el aire en sus pulmones apenas llegaba y ahora se encontraba en un lugar que desconocía por completo. Siempre estuvo encerrado en el laboratorio o al menos esos eran los únicos recuerdos que tenía. Además tenía el problema con el olor que estaba expidiendo su cuerpo, no podía olvidar la reacción que tuvo YunHo, al que hasta aquel momento nunca había mencionado su nombre a pesar de recordarlo perfectamente algo en su interior le decía que tuviera mucho cuidado de acercarse a él y esa era la razón principal por la que se mantuvo apartado y prácticamente arrinconado en la cocina de su guarida, porque no deseaba establecer ningún tipo de relación con él. Detestaba el olor a sudor y en general se quería arrancar la nariz para nunca jamás volver a sentir esa peste que él había provocado, pero el instinto de supervivencia era más fuerte y para salir vivo de aquella ciudad era necesario ese sacrificio.

-¿A dónde rayos debo ir? - Se hizo aquella pregunta por décima vez, sus pies comenzaban a pedirle que tomará un descanso, si sus cálculos no le fallaban llevaba aproximadamente siete horas desde la última vez que probó alimento y unas cuatro desde que escapo de la guarida de aquel salvaje.- Si no me doy prisa el único salvaje seré yo. - Se lamentó al mirar las calles que poco a poco habían quedado desiertas, aunque realmente nunca vio demasiada gente. En el laboratorio había estudiado sobre como la Capital se dividía y por las características del lugar estaba en la zona de los humanos, aunque raramente podía verse uno ya que estos siempre estaban con sus respectivos amos y muy pocos tenían la libertad de estar en una casa a la que podían llamar propia.

Sus pasos le llevaron hasta una zona que apenas parecía la de los humanos, la vegetación era más densa y dejaba de haber caminos en los cuales un ser de dos pies pudiese andar sin sufrir algún accidente. ChangMin apretó los puños con fuerza y pateó la piedra frente a sus zapatos.- Es la muralla…- Cerró los ojos y se tocó la frente con la diestra, qué debía hacer ahora, si llegaba a una zona de Dyr seguramente lo atraparían y lo usurarían de cena, al menos si se encontraba con un clan de carnívoros, pero sí se encontraba con uno de vegetarianos tenía la oportunidad de vivir como esclavo. Sus opciones no eran muy alentadoras y el maldito aroma solo se hacía más fuerte, era justamente por eso que había escapado, para huir de lo que los científicos tenían planeado para él. Estaba completamente consiente que era una mera rata de experimentos.

ChangMin había permanecido demasiado tiempo parado en una misma posición y no prestó atención al ser que se iba acercando a él, un depredador, un Dyr con forma de tigre se lamía las fauces, el olor que aquella criatura era deliciosa, indicaba copula. Cuando ChangMin notó que algo se acercaba el hibrido estaba apenas unos metros de distancia, correr no era una opción, sería cuestión de minutos para que fuera atrapado y servido para devorar. Trago saliva y su estómago gruño hasta que el sonido se hizo presente en su pecho, sus ojos brillaron y cubrieron todo el globo de un color rojo intenso hasta quedar completamente negros, su nariz se arrugo y unos dientes en forma puntiaguda aparecieron en su boca, su respiración se agito cuando el Dyr se acercó más a él.

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El viento se había llevado prácticamente casi todo el olor de ChangMin, aunque un pequeño rastro iba y venía con la brisa despistando a YunHo. Llevaba una hora buscando al chico, y estaba preocupado de lo que pudiera pasarle; no habían intercambiado muchas palabras durante los días que estuvo en su guarida, pero de algún modo le causó cierta ternura, por llamarlo de algún modo ya que era más atracción sexual lo que sentía debido al olor que se esparció por toda su guarida. –Si no te encuentro estaré en problemas.- Suspiro largamente y siguió su camino por la ciudad, no necesitaba la luz como sí la necesito ChangMin durante su huida, YunHo estaba cómodo con aquella situación porque de alguna manera sabía que el chico no podría ir tan lejos en la noche.- Te voy a cazar. - Amenazó al viento, sus pies se movieron con agilidad y golpearon el pavimento mientras corría.

Avanzó unos cuantos kilómetros cuando el olor a sangre golpeo sus fosas nasales, el metálico aroma estaba mezclado con la esencia a miel que despedía ChangMin, algo malo ocurría y no podía permitir que alguien le hiciera daño, gruño para sus adentros y retorció los dedos de las manos, nadie tocaba lo que de algún modo era suyo, porque al estar tanto tiempo con aquella criatura su instinto protector se había extendido a él, aunado al hecho que su padre le había dejado a su cuidado, el sentimiento de deber era mucho más profundo. Corrió con mayor prisa, sus ojos tenían una forma afilada, sus brillantes pupilas esmeralda eran más intensas que en otras ocasiones. –Está en la muralla- Gruño para sí mismo, aquel sitió siempre era visitado por diversos Dyr, era famosa por ser punto fácil para encontrar comida, algunos humanos siempre huían y eran presas fáciles, a pesar de que existían una ley que prohibía alimentarse de ellos, de ese modo no se alcanzaba la perfección.

YunHo corrió en sus dos pies con toda la rapidez que le era posible, podía cambiar a la forma de tigre, pero necesitaba guardar toda su fuerza para lo que creía que pasaría, tendría que defender a ChangMin de una muerte segura. Pero se llevó una gran sorpresa al llegar a donde el otro tigre y el chico se encontraban, ambos tenían marcas de sangre y se gruñían sin parar, el chico a quien se supone que defendería enseñaba los dientes y simplemente no parecía él, no era el niño temeroso que y desconfiado que encontró entre las bolsas de basura, era la criatura que su padre con sus múltiples experimentos había creado, era su forma de crear la raza perfecta, mezclando la cantidad exacta entre humano y Dyr tigre, porque no se dejaba dominar por sus instintos, era consiente de todo lo que estaba haciendo y radicaba su valor, el experimento había tenido éxito y ahora debían de ocultarlo hasta poder poner en marcha el sometimiento a las otras razas de Dyr.

El tiempo que unió cabos y dio con el resultado fue suficiente para que el otro tigre tomará ventaja de que ChangMin había notado la presencia de YunHo y bajado la guardia. Los gruñidos se emitía de su pecho se hicieron más intensos al estar bajo el pesado cuerpo del Dyr, su cabeza de movía intentando morder el cuello de su adversario y este último hacía lo mismo. Un momento antes de que el tigre le clavara los dientes a la nueva especie, el futuro líder del clan de los Dyr tigre se lanzó contra él en su forma animal, al sentir en peligro a su protegido despertaron sus instintos salvajes. Dio un zarpazo a la espalda del agresor de ChangMin y este gruño por el dolor infringido, cayó al suelo y antes de que YunHo pudiera dar otro golpe para dejarlo fuera del juego, este ya había huido dejándolo con otra criatura de temer y que parecía totalmente alterado.

Parado en sus cuatro patas y con su brillante pelaje a rayas, YunHo sacudía la cabeza y enseñó los dientes porque ChangMin al no bajar la guardia, él como un futuro alfa, se sintió amenazado en su propio territorio. Ambos, que ahora eran machos, caminaban en círculos con la retaguardia alta, se miraban fijamente y gruñían en señal de alerta. ChangMin que no era por completo un tigre y se sostenía entre sus dos pies intentaba luchar con el instinto que hasta ese momento había reprimido, sus brazos estaban completamente cubiertos por un pelaje blanco y que poco a poco se iba extendiendo hasta su espalda, su cuerpo entero comenzó a temblar para terminar el cambio de humano a tigre de un níveo color. El tigre que ahora no se dejaría llevar por la ira como sabía que funcionaban los Dyr, él tenía su inteligencia, y si debía enfrentarse a YunHo para poder escapar no dudaría en clavarle sus afiladas garras.

El ambiente se volvió más denso a pesar de que el viento soplaba con cierta intensidad y movía las hojas de los árboles de la muralla. YunHo estaba completamente perdido ante su único pensamiento, recalcar su dominio ante la otra criatura, porque a pesar de todo no deseaba dañar a ChangMin porque aún debía protegerlo, lo que ahora demostraba era simple testosterona de un macho adulto por denotar su superioridad, pero no ante otro macho porque el aroma a miel que le llegaba a su fauces era el de cualquier otro de su especie en apareamiento e igual que sucedía con las hembras de su especie, ellas peleaban para corroborar que el espécimen frente que las cortejaba era de buenos genes. Sabía que no era la misma situación porque ChangMin también era un macho, sin embargo los instintos le estaban cegando.

Con la intensión de dominar el tigre de rayas se lanzó contra el albino que ya esperaba su ataque, ambos eran del mismo tamaño, pero los músculos de bengala eran más consistentes debido a su linaje y tenían más peso. ChangMin sintió ese poder cuando una de sus enormes patas golpeó su mejilla derecha haciéndolo trastabillar unos cuantos pasos, al tocar su cola con algunas de las ramas de la muralla enseñó más los dientes se sentía atrapado entre dos enormes paredes, una que se mantenía estática y otra que se movía sigilosamente preparándose para lanzar otro ataque. Por su parte YunHo a pesar de estar razonando como lo haría en su forma humana aún tenía muy presente cual era la razón de esa “disputa” y por eso solo lanzaba golpes suaves, porque quería dominar y tomar lo más pronto posible, era una suerte que los de su especie no tuvieran una época como otros para la reproducción, aunque lo que tenía planeado era por deseo puro.

YunHo apoyo las patas delanteras en la tierra y pegó la cabeza entre ellas para preparar su siguiente ataque, un salto que dejaría sin tener a donde moverse a ChangMin quien estaba analizando un plan para escapar en la primera oportunidad. La mejilla le dolía, en toda su vida nunca había experimentado dolor y sentirlo bajo su agresividad y lo reemplazo el temor y los instintos de supervivencia. El tigre rayado después de unos segundos se lanzó contra el blanco que enseñaba los dientes más como un gato asustando que como un tigre con intenciones de matar y fue lo que el Dyr sintió al posar sus patas en su espalda para tirarlo al suelo. Las garras las tenía escondidas para no dañarlo y mostrarse amistoso, y el único ataque que lanzó fue un empujón con su hocico a la cabeza del albino. ChangMin internamente gruño porque sin darse cuenta había caído por su propia cuenta en la situación que estuvo evitando, pero no sería tan fácil daría pelea ahora que sabía que YunHo no tenía intención de matarlo.

El tigre naranja ejerció más presión en sus patas delanteras para que el blanco el enseñará en vientre en sumisión, pero este se retorcía e intentaba morder y arañar, sus garras se clavaron en uno de los costados del tigre de mayor peso y este reaccionó mordiendo cerca del cuello, el pelaje blanco se manchó con lagunas gota de sangre y emitió un sonido de dolor. ChangMin en su interior se retorcía por encontrar una salida: la más obvia era entregarse sumisamente, la otra era pelear, pero no estaba preparado aún. Y la supervivencia gano. Levanto la cabeza hasta que sus orejas tocaron la caliente tierra, enseñó el cuello y desconecto su lado racional para que el de los instintos dominara.

Lo que estaba esperando YunHo sucedió, el cuello de ChangMin estaba frente a él y no porque lo estuviera obligando, lo había aceptado y se rendía ante él. Un profundo ronroneó provino de su pecho al dejar de hacer presión al cuerpo del otro tigre, lamió su rostro y el gestó tuvo como respuesta a un tigre albino recostado sobre su espalda con las patas flexionadas y enseñando el cuello, el tigre dominando y que tomó el rol dominando caminó alrededor de que estaba sumiso, los sonidos guturales no se hicieron esperar y todo aquel espacio salvaje se llenó de la advertencia de que ahí estaba un tigre macho en apareamiento; era la forma en que reclama el territorio y a quien estuviera ahí, y el que en esos momento estaba sus dominios era ChangMin y por eso le pertenecía a YunHo. Este último se acercó nuevamente al otro tigre y olfateó del dulce aroma a miel, mordió su cuello de forma suave y lamió donde antes había clavado sus colmillos y tenían marcas rastros de sangre. Sus grandes brazos rodearon el cuerpo para lentamente perder la forma de animal y volver a ser bípedo junto a su compañero que fue arrastrado al cambio.

-Hueles delicioso.- Dijo YunHo con un ronroneó y los labios pegados a las orejas de ChangMin que pronto comenzó a lamer y morder, eran de un tamaño justo para que pudiera jugar con ellas; a diferencia de su pelaje albino su cabello en su forma era de un castaño que conservaba la suavidad de su forma animal y el Dyr notó esa suavidad y enredo los dedos en sus cabellos, tiro de ellos de forma juguetona mientras el más alto mantenía los ojos cerrados y emitía pequeño sonidos que indicaban que disfrutaba de aquellas pequeñas atenciones. La desnudes que les brindó la transformación fue aprovechada por ambos: ChangMin se recostó boca abajo y froto su miembro contra la tierra al mismo tiempo que YunHo de posaba sobre él y hacía lo mismo pero entre el pasaje que ocultaba su aún cerrada y virgen entrada.

YunHo apoyo las manos en los hombros del joven de apariencia más joven, mordía su cuello muy suavemente hasta llegar a su hombro para después deslizarse por el largo de su espalda hasta llegar a su espalda baja, poso su rostro en la curva donde iniciaba el trasero de ChangMin y se detuvo un momento antes de sacar su lengua y dividir sus nalgas hasta llegar al cerrado botón que inmediatamente tocó con la punta para conducir la saliva que emanaba desde sus papilas gustativas, ya saboreaba el dulce sabor que tendría aquel lugar. ChangMin por su parte mantenía la mejilla derecha apoyada contra la tierra, sus labios estaban abiertos y el aliento que sacaba de traducía en gemidos y jadeos por la humedad que lubricaba su entrada; lentamente encogió las piernas y fue levantando la cadera en dirección al rostro de YunHo que ya presionaba el brote para abrirlo, sus rodillas se apoyaron en el suelo y separo los muslos para brindarle una mayor facilidad a su profanador.-Sabía… Eres dulce.- Gruño el animal en cuerpo de hombre en el que se había convertido YunHo, sus instinto los que ahora dominaban.

El falo del sumiso quedo colgando entre sus piernas, goteaba un líquido transparente que fertilizaba la tierra en donde caía, ChangMin se movió un poco más y alcanzó su miembro con la mano derecha y presionó en su glande para que el olor a miel que este desprendía llegará hasta las fosas nasales de YunHo que inmediatamente gruño y abrió los labios para atrapar la cavidad ajena entre sus labios, raspó la zona que lo rodeaba con sus dientes y apoyo las manos en su cadera para empujar sus nalgas contra su rostro y poder hundirse más en aquel lugar de terminaciones. Ambos cuerpos jadeaban y gemían por diferentes razones, uno por el placer que la humedad de la lengua ajena le brindaba a su cavidad y el otro por la anticipación que ese mismo acto significaba, su pene completamente erecto filtro de su abertura el líquido que usaría para lubricar. El lugar se llenó de un aroma pesado, un perfume de seducción para ambos machos.

La mano izquierda de YunHo se deslizo de la cadera, presionó el muslo de ese lado y se separó de la piel de ChangMin para poder tomar su miembro erguido y frotarlo contra la cavidad apenas abierta, la mojo con la sustancia viscosa y golpeó repetidas veces aquel punto con su glande, pero sin tener intensiones aún de abrirse paso por el pasaje. –Eres tan dócil.- Se burló de la pasividad de ChangMin quien al escuchar aquellas palabas gimió en protesta y arqueó la espalda para que su cadera se alejara de tacto contrario, como respuesta recibió unos dedos presionando el hueso de su cadera que le levantaron las rodillas del suelo para que nuevamente tuviera la fricción de aquella punta mojada. - Así debe ser ¿No? - ChangMin se sorprendió a sí mismo al poder hablar con coherencia cuando minutos antes solo emitía sonidos típicos de un animal en celo.- Los de tu especie solo toman lo que quieren… Yo no tengo voluntad. - Grito antes que sus uñas cambiaran de forma a unas garras que se enterraron en la tierra y sorprendieron al Dyr que también hundió las zarpas en su piel porque ChangMin comenzó a moverse y recurrir a la transformación que lo hacía un igual ante YunHo.

El hibrido dejó de sostener su sexo para atrapar a su presa que tenía toda la intensión de volver a escaparse de sus garras, se lanzó sobre él e inicio una lucha por tomar el dominio de su cuerpo. ChangMin clavó los dientes en el brazo musculoso de su adversario, la sangre que emanó llenaron sus las papilas gustativas de un dulce sabor metálico que le indicaba que si mordía un poco más tendría una deliciosa cena entre sus fauces. Por su parte YunHo gruño de dolor y se lanzó sobre el pecho de la nueva especie que su padre creo, hundió sus colmillos y garras en su suave pelaje blanco que ahora cubría su desnudez al igual que la suya de un color anaranjado. Ambos tigres rodaron sobre la tierra con sus respectivas zarpas clavadas en el cuerpo del contrario y con gruñidos que se escuchaban varios kilómetros a la redonda.

A pesar de encontrarse en una confrontación las erecciones de ambos machos se mantenían presentes y eran golpeadas entre sí y con las pelvis al chocar por el forcejeó que cada vez era más agresivo y ya había manchado los pelajes con la carmesí sustancia que se escondía en sus membranas. YunHo no estaba dispuesto a perder aquel encuentro, ahora sus metas habían cambiado por completo, no solo deseaba dominar aquella noche el cuerpo de ChangMin, doblegaría su razón y lo tomaría como suyo, una posesión que nadie podría arrebatarle ni siquiera su padre. El pelaje de su cuello se erizó cuando mordió el cuello de tigre albino, ya no deseaba jugar más, el juego acabaría pronto y él tomaría su recompensa, la sangre fluyo muy lentamente en sus fauces, el cuerpo debajo del suyo se retorció y chillo de dolor, la mordedura no era fatal, pero sí lo suficiente para que el instinto animal sintiera la derrota. Gruño nuevamente y se levantó lo suficiente para que ChangMin aún en su forma animal se acomodará en la posición más dócil con las patas flexionadas y la cadera levantada.

YunHo gruño de regodeo al verlo acomodarse de aquel modo debajo de él e hizo lo mismo, apoyo las grandes patas a los costados del otro cuerpo acomodo su miembro en la entrada que se estremecía por la cercanía del glande desprovisto de la piel que lo recubría. El macho dominante lamió el cuello de ChangMin en varias ocasiones hasta llegar a su oreja y pasarse por su rostro, hundió la pequeña nariz en el pelaje de su mejilla y por intuición supo lo que quería y lo haría si aún deseaba mantenerse con vida. El híbrido balanceó su cadera de lado a lado con su cola en lo más alto y que también ondeaba ante la cercanía de una abertura de placer. El gruñido que surgió desde su pecho propició el cambio del tigre albino a uno sin aquella nívea capa y quedara expuesta una suave piel color caramelo. ChangMin gimió de miedo al sentir el gran falo que tenía a sus espaldas y los colmillos cerca de su rostro. Con las manos apoyadas en la tierra al igual que sus rodillas, con una larga inhalación levantó las caderas para recibir a quien sería su dueño, porque eso era lo significaba a fin de cuentas.

Aún en su forma animal YunHo comenzó el descenso de su miembro hasta colocarlo en la justa posición en la entraría por aquel pasaje y se hospedaría. La complexión de aquel aparato reproductor era de mayor tamaño en su forma salvaje, pero eso no importaba para el tigre y con la única idea de placer introdujo lentamente el glande mojado y de color rojizo. El rugido de deleite vino desde el fondo de su ser, se mantuvo sin moverse y solo disfrutando de como la abertura luchaba por rechazar la presión que ejercían en ella para abrirla y que produjo un mínimo dolor a ChangMin, el temor era más grande que la sensación de ser profanado por una bestia en forma de tigre, el hueso de este último entro lentamente en la cavidad que se expandía a cada milímetro que se hundía en el interior del cuerpo humano. YunHo primero se aseguraría de que ChangMin no volviera a intentar escaparse antes de cambiar de forma, con esa intensión las membranas en forma púas que recubrían su falo se clavaron en las paredes anales del contrario, arraigándose de ese modo para la copula que no proveería crías.

~O~

Un grito de dolor atravesó por el silencioso paraje, las otras especies que ahí se encontraban, hombres y Dyr se alertaron por aquel sonido, para los primero significaba miedo, para los segundo era una señal que marcaba el territorio de un macho y que reclamaba todo lo que estuviera a su alrededor, hembras u otros machos en ese espacio le pertenecía. Y fue justamente ese grito que alertó al líder de los Dyr tigre que estaba muy cerca del valle donde terminaba la aldea humana, que su plan había dado resultado, aunque para él se había tardado un poco en que pasará. Se bajó del automóvil en el que viajaba y se recargo en la portezuela, olfateó el viento y para otra especie de Dyr no sería percibido, pero para él que era el progenitor de YunHo conocía perfectamente su olor, su hijo sin darse cuenta había cumplido con los planes de su padre. - ¿Cuándo ira por él? - Un humano salió de la parte trasera del vehículo y se paró a un lado del alfa de los tigres.- Dejemos que disfrute el momento, no tenemos prisa, además, YunHo no dejará que me lleve al chico, ahora lo verá como si fuera suyo, y cuando se dé cuenta de que paso con menos razón, mi hijo siempre ha tenido esa aura protectora, pero hasta ahora siempre la ha puesto de lado para complacerme.- El Dyr se movió y saco un cigarro del bolsillo de su pantalón lo prendió y dio una larga calada para después sacar el humo, sonrió y miró a la dirección de la muralla.

-Nunca pensé que diría esto, pero después de todo haberte mantenido con vida ha dado frutos, nunca paso por mi cabeza crear un ser que tuviera todas las características de un humano y Dyr al mismo tiempo, un nuevo hibrido al que pudiera aparear con otro macho y tener una cría con todas las características deseadas de las diferentes razas. La inteligencia y raciocinio de un humano que no sé deje llevar por los instintos de la bestia; la fuerza, agilidad y habilidades que los Dyr poseemos al poder cambiar de forma, y todo ese aunado a las capacidades superiores que tienen los machos en comparación de las hembras. Debo agradecerte. - Dicho esto último miró de frente al humano y este se limitó a bajar la cabeza y ofrecer sumisión ante su dueño.

-Dejemos que YunHo disfrute un poco más y después veremos. -El híbrido tiro la colilla y le dio la espalda al hombre que trabajaba en los laboratorios, este noto el descuido de aquella bestia que le había maltratado y marcado en lo más profundo de su alma. En silencio se acercó al vehículo y miro fijamente al Dyr que ya estaba frente al volante.- ¿Qué pasa? Sube ahora. - El hombre temeroso y con el cuerpo completamente vibrando por el miedo y la desesperación accionó el dispositivo que tenía en las manos: un pequeño botón que al ser oprimido dio con una gran explosión que voló por los aires al automóvil del líder de Capital. La guerra había comenzado o al menos un intento de rebelión por parte de los humanos para buscar su libertada, tuvo su primer paso con la muerte del Dyr tigre líder de la ciudad más importante de la región.

~O~

YunHo gruñía por el placer que iniciaba en la punta de su glande al rozarse con la próstata de ChangMin, la empujaba con suavidad porque su cuerpo aún era el de un tigre, todas las sensaciones se extendían hasta la punta de sus patas que lentamente fueron cambiando para ser reemplazadas por dedos y pies humanos. ChangMin suspiro de alivio al sentir que la presión que sentía en su espalda disminuyo notablemente, ya no había pelo que se rozara por su espalda, ahora sentía piel con piel y cierta humedad por el esfuerzo. El dominando bajo la cabeza y hundió la nariz en el cuello de ChangMin, sus manos se aferraron a su cintura y sus rodillas buscaron la seguridad de la tierra ahora que no eran tan fuertes como en su forma animal. –Espero… Que te hayas acostumbrado.-Gimió con la voz gutural y empezó a empujar su cadera contra el trasero de ChangMin que estaba siendo arrastrado por el placer a pesar de que no desearlo, instintivamente abrió más las piernas y volvió a apoyar el pecho sobre la tierra para que pudiera penetrarlo con mayor facilidad.

Sonidos obscenos y húmedos provenían de los dos cuerpos que se apareaban sobre la tierra, el pene entraba y salía de la ahora húmeda cavidad que lo absorbía por completo y lo aprisionaban de tal forma que se aferraba con más intensidad aquellas paredes. YunHo se movió para apoyar las manos en los huesos de la cadera de ChangMin y empujar de dos formas ya que este último estaba completamente cegado por el placer y casi no se movía, YunHo deseaba más intensidad y la consiguió al empujar contra su sexo las nalgas túrgidas que pedían ser golpeadas sin piedad y con su propia pelvis moviéndose con más prisa para que su estocada fuera más larga y profunda. Los penetraciones se intensificaron cuando un hormigueó subió desde su glande que desprendía liquido pre seminal hasta el último de sus cabellos. Su diestra se deslizó hasta presionar los dedos en el miembro erecto de ChangMin que hasta ese momento se había estado golpeando son su abdomen y muslos e inició un movimiento ascendente sobre él, sentía las venas saldadas cada vez que apretaba más, su víctima gritaba de placer al grado de mojarse los labios con la saliva que se escurría por la comisura de sus labios, YunHo inclinó la cabeza y mordió el cuello de ChangMin como si se tratara de una hembra con la que estuviera apareándose, no había necesidad de eso o eso pensó.

Con aquella mordida en su cuello ChangMin gritó por última vez y expulso un líquido transparente de su pene, un aroma a miel inundo el lugar donde había caído la sustancia: su pecho y la mano de YunHo, quien al propiciar la contracción del cuerpo que poseía atrapo de la forma más deliciosa su erección y la hizo explotar en la cavidad que atrapo todo el código genético en el interior de ChangMin. Ambos cuerpos cayeron al piso, sudados y agotados, la sonrisa en los labios de YunHo creció al seguir moviendo las caderas y sentir la humedad en las paredes anales que succionaban aún extremidad sexual. Suspiró largamente y jugo un poco más con el miembro que perdía la dureza en su mano.- Ya… Deja de hacer eso.-Susurro ChangMin con la frente pegada a la tierra.- Por un momento pensé que no hablabas correctamente.

Aquellas palabras hicieron reaccionar al joven que hasta ese entonces era virgen, se levantó con mucha prisa y empujó el cuerpo del Dyr macho.- No soy retardado, solamente utilice lo que estaba a mi alcance para que esto que me acabas de hacer no sucediera, pero al final no funcionó.- Su cuerpo desnudo cautivo a YunHo que hasta ese momento no se había percatado de la perfección que poseía.- ¿Por eso estuviste sucio tantos días?-Murmuro al sentarse y apoyar la mano que antes tuvo el pene del muchacho frente a él y lo olfateo antes de pasar la lengua y probar la esencia a miel. Sin darse cuenta había creado una conexión con él, eso no sucedía con los Dyr, al menos no con los tigre, ellos tenía innumerables parejas, pero ahí estaba él, con sus pupilas verdes mirando con asombro al joven que se sentó a su lado y suspiro al apoyar la cabeza en su hombro.- ¿Qué haces? - Lo miró asombrado y el interpelado encogió sus hombros.- Tu sangre tiene buen sabor, así que debes cuidarte… En algún momento puedo clavarte los dientes y comerte para la cena… YunHo. - El hibrido sintió un escalofrío recorrerle su cuerpo, pero no por la mención de su sabor, sino por la manera en que le había llamado.- Es la primera vez en todos estos días que dices mi nombre… Pensé que no lo sabías o recordabas.

ChangMin rodó los ojos y le miró.- Te dije que fingí. - Dicho esto le miró antes de cerrar los ojos y dejarse caer al suelo completamente cansado y YunHo no tardo en acompañarlo.- Sabes que ahora me perteneces ¿verdad? -Murmuro el Dyr, pero no recibió respuesta y tan solo se quedó mirando el cuerpo frente a él.

Epílogo

La raza humana inició una rebelión que al poco tiempo de haber estallado se apaciguó cuando YunHo, el actual líder de los Dyr tigre y dirigente de la Capital asumió el mando. Era un ser muy temido que guardaba un secreto muy importante y que por su causa había comenzado a permitir que los hombres tuvieran más derechos de los que antes gozaron, tenía un cachorro resultado de aparearse con un experimento de laboratorio que su fallecido padre inició, que conservaba como pareja.

 Fin.

¿Eros, dios del amor?


Título: ¿Eros, dios del amor?
Autor: DazedMik
Pareja: MinHo/ HoMin
Dios: Eros - Grecia
Extensión: Oneshot
Género: Slash, Lemon.




Nunca supe cuál es la verdadera historia de mi nacimiento, tampoco sé quiénes son mis padres o si siquiera los tengo, tan solo tengo memoria de estar en un lugar abandonado, porque a pesar de que muchas mujeres hermosas siempre están a mi alrededor, nunca  ni una sola de ellas me mostró afecto, tan solo sentía por su parte dedicación y una adoración que hasta la fecha no comprendo, viví recluido entre largos pasajes sostenidos por inmensas columnas decoradas con finas formas, pero nunca pude ir más allá, nunca pude tocar el agua verdadera, ¿por qué le llamo verdadera? Porque la única que conocí fue la que estaba en las fuentes, los jarros de agua y los que llenaban la tina. Nunca creí realmente vivir, ni sentir algo que no fuera desconcierto y sin embargo, en mi interior sabía que algo estaba oculto, una maldición, un don… algo que cada día crecía y me decía que debía escapar de mi encierro.

-Eros… Debes saber que pronto…-Suspiré de manera larga y profunda, dejando en silencio a la sacerdotisa que estaba frente a mí, no recordaba su nombre, todas ellas eran iguales: cabellos largos, túnicas blancas y voz melodiosa, la única diferencia que notaba era porque ella, de algún modo, me había cuidado desde que tengo memoria; ya no es joven y su rostro se ve opacado por algunas líneas que denotan sabiduría, pero que también a mi ojos solo reflejaban injusticia por mantenerme encerrado. -¿Podría ser en otro momento? Ahora estoy ocupado.- Esa fue mi última palabra, deje el pasillo principal del templo y caminé hasta llegar a los jardines, no volví la cabeza para mirar si ella permanecía allí, yo solo deseaba alejarme de todas los seres que vivían conmigo el confinamiento. Y nunca nadie dijo algo sobre mi manera de ser, porque al principio siempre fui obediente, pero al darme cuenta que existía una vida afuera, tan solo pude mostrar indiferencia hacia todo lo que ellas debían enseñarme.-Estoy harto…-Murmuré sin esperar que alguien me escuchará ¿Quién lo haría?
Recliné mi cuerpo hasta quedar sentado sobre una de las rocas que bordeaban el pequeño estanque en él podía ver los peces, que como yo, vivían en un cautiverio. -¿Alguna vez vivieron fuera de su prisión?-Pregunte, sabiendo que no recibiría una respuesta, pero aun así esperándola. Sonreí tristemente y cerré los ojos al mismo tiempo que deslizaba mis pies descalzos para sumergirlos en el agua, parte de la túnica blanca se mojó, sin embargo lo ignoré, tan solo quise sentir el frío que causaba sobre mi piel el tacto de las ondas cada vez que los peces pasaban, era de las únicas cosas que me divertía. Sonreí al dejar que todo mi cuerpo se fuera deslizando hasta quedar con la mitad del cuerpo metido en el líquido, respiré profundamente y hundí el rostro, mis cabellos cortos se mojaron, dejé de escuchar los ruidos a mi alrededor y solo pude percibir una paz, una completamente nueva; parte de mi deseaba salir de agua para tomar más aire y otra luchaba por mantenerse ahí, porque por extraño que pareciera podía sentir algo… Se sentía reconfortante, algo en mi interior crecía, mi corazón golpeaba con fuerza contra mi pecho, luchando por aire fresco.

-¡EROS, NO!- Alguien grito el nombre con el que me llamaban con tanta fuerza que no me percaté que me sacaban del agua con tanta fuerza que sentí dolor en los brazos. Y ahí estaba yo, frente a la mirada temerosa de una docena de mujeres que lloraban y rodeaban todo el estanque, pero al mismo tiempo que algunas lloraban otras cambiaron de expresión, sus ojos me miraron de una nueva forma, una que hasta ese momento me era por completo desconocido. Fruncí el ceño y moví la cabeza para mirar el reflejo que me enseñaba el agua a pesar de que este no dejaba de formar ondas que chocaban con mi aún sumergido cuerpo, la imagen que proyecto me sorprendió: mis ojos brillaban de una manera inusual, notaba pequeños destellos en ellos, pero al mismo tiempo tenía algo, incitaban a mirarlos porque yo mismo no podía dejar de mirar la profundidad que poseían. Mi piel normalmente pálida y opaca se veía tenuemente bronceada, los pocos músculos que tenía estaban marcados y la tela de la túnica se pegaba a mi pecho dejando ver las líneas de mi torso, pequeñas gotas se deslizaban por mis mejillas e instintivamente lleve la diestra para tocarla e impedir su camino, pero al hacerlo una serie de jadeos se dejó escuchar.- ¡No lo miren!-Alguien grito, levante la mirada y vi que era ella, la mujer que siempre cuido de mí, Pentesilea, por fin recordé su nombre.

-¿Por qué no han de mirarme?- La voz con la que me hice presente se escuchaba diferente a la que tuve en el pasado, era más suave, pero al mismo tiempo fuerte y decidida. Antes de poder decir algo más en contra de aquella, ella volvió al ataque con sus amenazas a las otras sacerdotisas.- Está maldito… Recuerden porque han estado aquí, esta es nuestra ofrenda a la diosa Afrodita, él.-Me señalo con un dedo de manera dura. -Es la razón por la que debemos ser fuertes, es quién nos pondrá a prueba para caer en la vida pagana, llena de sentimientos que solo deben servirnos para venerar a nuestra diosa. Cúbranse los ojos, no lo miren esta maldito, Eros está maldito. –Y con esas palabras se cubrió los ojos con los manos, presionó con fuerza que vi sangre corre por su rostro. No podía entender lo que estaba pasando, ¿La diosa Afrodita me había encerrado aquí? ¿Yo estaba maldito? Sin poder estar más ahí salí y pude ver que las acciones de Pentesilea se repetían en las otras sacerdotisas, estaba asustado, mi cuerpo me pedía que las mirara que las hiciera desearme, pero no quería, mi interior luchaba y se debatía.

Llegue a mis aposentos y me escondí en uno de los rincones que se formaba por una columna y la pared, recogí las piernas y las abrace, nunca antes sentía el miedo que ahora gobernaba mi ser, las palabras que ella grito me dejaron consternado ¿Por qué alguien me habría encerrado aquí? Apoye la frente sobre mis rodillas y tense todo mi cuerpo, desee desaparecer, no volver a ver a ninguna de aquellas mujeres. ¿Por qué no cortaban los hilos de mi vida y me dejaban viajar por el averno? ¿Ahí sentiría menos desolación y soledad? Intente regular mi respiración, el dolor en mi pecho por haber estado demasiado tiempo en el agua. -¿Quién soy?-Murmuré moviendo ligeramente los labios, ahora más que nunca no sabía cuál era el camino que debía de seguir, no sé cuánto tiempo estuve en aquel rincón mirando a la nada.

-¿Dónde está?- Los murmullos que provenían de afuera me hicieron despertar de mi letargo, miré a mi alrededor y todavía estaba en mis aposentos, miré mi lecho y me levante lentamente para poder caminar hasta él y poder recostarme, no sé porque ellas todavía no entraban. Un ruido ensordecedor me hizo despertar todos mis sentidos, provenía de afuera, era el sonido que se escuchaba cuando el viento golpeaba los árboles, pero este tenía una fuerza mayor, pronto se escucharon gritos de las sacerdotisas. “Eros, Eros…” gritaban sin cesar. En lugar de salir e ir a su encuentro, me escabullí por los corredores donde sabía que nadie estaría ahí buscándome, algo malo sucedía y no quería enfrentarme a eso, tenía miedo, era la sensación de ser buscado por algo poderoso, por alguien poderoso, la sensación en mí solo podía ser un dios, un dios poderoso, uno de los principales, asustado corrí con todas mis fuerzas hacia el jardín ahí pude escuchar con mayor intensidad los gritos de algunas mujeres, pero no de todas. A pesar de que la toga se me enredo en las piernas con cada paso que daba, la apreté con fuerza con las manos, era lo único que tenía a lo que aferrarme cuando un rayo surgió del cielo y atravesó el templo, un fuerte crujido de destrucción vino cuando miles de rocas volaron por todas partes y una golpeó uno de mis hombros, el dolor era mínimo y pronto ceso.

-Pentesilea…-Una voz silencio cualquier otro sonido, era fuerte y femenino, pero sobre todo se escuchaba encolerizado.- ¡PENTESILEA!-.Aulló tan duramente que caí al césped y me escondí entre los arbustos. –A-Aquí estoy señora mía…-La voz de aquella mujer que me cuido estaba llena de temor, la vi acercarse a pesar del miedo que le producía los temblores, y al parecer aún podía ver.- Dónde está mi hijo…- La diosa miró a la mortal con ojos de ira, pero yo aún no entendía las palabras que ella decía.- Dejaste que Eros despertará su verdadera identidad… Todo el poder que lleva consigo no es bueno, ¿sabes los problemas que me dará? –Explico sin hacer una pausa, la otra mujer mantenía la cabeza gacha y pegaba sus brazos a su pecho, sus manos se aferraban una a la otra y meneaba la cabeza.-Lo-Lo siento mucho, diosa… yo no creí que él estuviera pasando ya por el cambio… -Se excusó entre palabras torpes. -Más te vale encontrarlo antes de que sus poderes de dios se desarrollen por completo y comience a arruinar todo lo que yo soy.-Ordeno sin dejar de mirar a la mujer. -Y ya que eres la única que pudo resistirse a su mirada, debes arrancarle los ojos para que no pueda ver nada más.

Entre los arbustos y la tierra me encontraba sin saber qué hacer, cada una de las palabras que la diosa dijo me dejaron con más dudas que respuestas. La única certeza que tenía era que debía escapar a como diera lugar. Antes las circunstancias en las que me encontraba decidí que iría en busca de un nuevo hogar, evitaría mirar a cualquier ser, porque lo que sabía mi mirada era peligrosa, ¿en qué sentido? Aún no podía descifrarlo, pero sin duda algo tenía que ver con la manera en la que algunas sacerdotisas me miraron, pude reconocer el deseo en sus ojos, deseo por tocarme y que también yo lo hiciera. Cuando asome la cabeza para verificar que la diosa se había ido tan fácil como llegó, sonreí ligeramente.- Quizás este sea un nuevo comienzo…-Sonreí ante la idea y una imagen lejana de cuando era niño llegó a mi memoria. Recuerdo que me encontraba en un prado y Afrodita se me presento, me dijo que era especial y que nunca debía mirar a las personas porque les podía hacer daño, esas imágenes por mucho tiempo creí que eran solo sueños, pero ahora estaba seguro que sí pasaron y la diosa me advirtió sobre aquellos, eran una maldición… Un castigo porque ella debía ser virgen y no lo era, yo era la prueba, o al menos eso creí. –ChangMin… Ella siempre me llamó ChangMin.- Ante la idea de tener un nombre que no fuera el que los otros dioses habían impuesto me sentí feliz, solo por un instante porque el ruido de los truenos me saco de la ensoñación, debía huir porque no me encontraba a salvo, no mientras Afrodita quisiera sacarme los ojos…
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Llevo una semana en Creta, algunas personas me han mirado con interés cada vez que paso a su lado, pero evito levantar el rostro y verles a los ojos, tampoco hablan mucho conmigo, es como si percibieran que algo en mí no está bien. La túnica que llevo desde el día que escape ya está sucia, y la sensación de estar impuro no me deja tranquilo, por eso ahora me encuentro en una playa que he notado que las personas no suelen visitar, se ha vuelto mi nuevo hogar porque no tengo porque ocultarme y puedo ser yo mismo, a pesar de que siempre desee ver el exterior, no es nada como imagine, la comida que en el templo tanto estuvo a mi disposición ahora es escasa para mí, debo racionar lo poco que consigo de los árboles y el mar. Aunque realmente la comida no me importa mucho, he notado que puedo pasar varias horas sin comer o beber agua, pero el placer que me causa degustar los alimentos es lo que realmente me anima a seguir consumiéndolos.

Vigile que nadie estuviera en los alrededores, era el momento de que el sol me bañará por completo con sus rayos y que el mar limpiara todo lo malo que se había impregnado en mi piel, dejé la túnica en la orilla, me encontraba cubierto solamente por pequeña pieza de tela que se pegaba a mi masculinidad. Cuando mis pies tocaron la espuma, sonreí como un tonto y me impulse por completo para zambullirme en la salina agua, y nuevamente la sensación de opresión en mi pecho surgió, mi cuerpo sentía cosquillas y estás me instaron a tocar mi brazo derecho, toque mi torso, sintiendo como todo mi ser se revitalizaba y un sentimiento de placer se despertaba nuevamente en mi interior, estaba tan perdido en todas las sensaciones que no me percate que alguien en la orilla tomó mi ropa e inhalo profundamente el aroma de esta. En el instante que sentí un cosquilleo en mi bajo vientre dejé escapar un gemido de placer, mismo que fue escuchado por aquel hombre en la playa, la mirada penetrante que me dedico me hizo darme cuenta de su presencia. Cubrí mis labios con la mano derecha y respiré agitado, ¿Quién era él? Baje la mirada y lo encontré con mi ropa en sus manos, me erguí por completo para parecer imponente, me acerqué a la orilla y caminé hasta que mis pies reconocieron el cosquilleo de la arena. Innumerables gotas se deslizaron por mi cuerpo y el sol le brindo una sensación de calidez y resplandor, no estaba acostumbrado a que otros me vieran prácticamente desnudo, pero él no me intimidaría, ahora que sabía que yo era un dios, algo de poder debía de tener… ¿o no lo tenía?

-Eso…-Señale mi túnica en sus manos. –Me pertenece.- Lo miré profundamente a los ojos, pero no noté ningún cambio en su expresión, no tuvo el mismo efecto como con las sacerdotisas. –Estaba tirado aquí, a la orilla del mar, no creo que tenga dueño.- La sonrisa con la que me miró, provoco un suspiro que ahogue, debía admitir que era atractivo: sus cabellos eran negros y cortos, tenía unos ojos pequeños y almendrados, su nariz recta, era del tamaño justo para su rostro, por último sus labios eran carnosos y sin saberlo, besables, aunque nunca he besado a alguien, supuse que de alguna forma debían ser suaves. Era tan alto como yo, pero unos centímetros ligeramente más bajo que eran compensados con la anchura de su espalda y la complexión general de su anatomía. –Estaba en la arena, pero por si no lo notaste, yo estaba ahí, me pertenece.- Reclame con todo infantil, entrecerré los ojos y le arrebate la tela de sus manos, me gire para darle la espalda colocándome la ropa. La risa detrás de mi espalda me dejó perplejo, volví la mirada y me encontré con una brillante sonrisa. –Lo siento, no quería ser grosero, pero es tan raro encontrar a alguien por aquí, además es peligroso para alguien de tu belleza estar tomando un baño… ¿No has escuchado sobre lo carnales que son algunos dioses? –Sus palabras me dejaron desconcertado, ahora parecía una persona más amigable, aun así no podía bajar la guardia.  -¿Carnales? No conozco esa palabra.- Terminé de colocarme la prenda y vi que la ropa que el portaba era similar a la mía, pero de un color más parecido a la arena que al blanco que yo usaba.

-¿No sabes qué es? Entonces no me extraña que estés tentando a los dioses a venir por ti, aunque también me has atraído a mí, aunque no debes preocuparte.- Extendió los brazos para negar con las manos cuando notó que me asuste por sus palabras. –No sé de lo que estás hablando, los dioses no son como tú piensas, tienen demasiadas ocupaciones como para vigilar a todas las personas.- Replique con todo lo que sabía acerca de las deidades y que justamente aprendí en el templo. –Pareces… Estoy seguro que has vivido en algún templo, es demasiado obvio. –Señaló al mismo tiempo que se volvía a acercar a mí, por mi parte le miré con intensidad, sentí como mis ojos refulgían de aquel deseo que sabía podría incitar a otros, pero nada sucedió. Extendió una de sus manos y yo aleje las mías hacia atrás de mi cuerpo. -¿Por qué quieres tocarme? –Exclame con la voz ligeramente en un tono más alto. Ningún ser debía tocarme, ni hombre ni mujer, son las palabras que siempre me enseñaron, porque no podía saber si era impuro y su suciedad podía mancharme, pero él pareció ignorar mi negación por completo porque tomó mi mano derecha y la estrecho con la suya. –Me llamo YunHo, y te toco, porque es normal al saludar a una persona que acabas de conocer y quiere ser tu amigo.

-¿Amigo? ¿Por qué quieres ser mi amigo?- Replique con la duda en mi cabeza, nunca antes tuve un amigo, y por ende desconocía todo sobre ese tipo de relaciones, por vivir siempre en el templo tenía amplios conocimientos, pero esos se limitaban cuando se trataban de la vida cotidiana.- Porque pareces perdido, y quiero ser de ayuda ahora que he sido desterrado de mi hogar… Y si te digo que los dioses pueden ser malvados es porque a mí me ha tocado sufrir sus consecuencias. Para que sientas confianza en mí te contaré mi historia, soy de un poblado que se encuentra a unos miles de kilómetros de aquí, vivía cerca de un templo al dios Eros, pero la diosa Afrodita lo destruyo, no sé la razón exacta, pero sé que tiene que ver con mi rechazo. –YunHo hablo con sinceridad o eso pareció, ya que no confiaba en él todavía y no sabía porque me contaba todo aquello. Pero lo que más me sorprendió es que él rechazara a Afrodita, la diosa más bella que sus ojos habían visto y que también era su madre. Hasta ese momento no me percaté de una de sus frases.- ¿Acabas de decir el dios Eros? –Dije incrédulo porque aquello se escuchaba por completo descabellado, pero el asintió y sonrió, su sonrisa me hizo ruborizar, pero su sinceridad me hizo suspirar.

-Sí, el dios del amor… Deseo… No estoy del todo seguro, pero creo que era algo así, se decía que si amas a alguien lo invocas a él para que esa persona te amé, el tirara su flecha en la dirección que tú le pidas y la certeza se verá reflejada con la ofrenda que le dediques.- Volvió a sonreír y movió las manos de forma expresiva, fingió tener un arco en los brazos y disparar, y el sitio donde “disparó” era yo. Me sentí ruborizar y prácticamente ignoré cada una de sus palabras, tan solo quise seguir escuchando su voz. –ChangMin… Me llamo ChangMin. –Mencioné repentinamente, no sabía si decir aquel, mi verdadero nombre me traería problemas, pero lo dudaba, YunHo menciono a Eros, y por lo poco que pude lograr analizar, todos sabían de mi existencia, que era un dios y que también me daban ofrendas, y yo sin saber nada sobre aquello. ¿Yo tirar una flecha? Si ni siquiera he visto o tocado una.
Así pasamos el día, YunHo hablando sin parar y yo haciendo algunas preguntas sobre lo que no conocía, que era casi todo. Me hablo largamente sobre la maldición que la diosa Afrodita había lanzado en él, estaba destinado a no sentir amor por otra mujer ni deseo por hombres, él la había rechazado porque amaba a otra mujer, eso fue suficiente desaire para ella, incluso yo me sorprendí porque él estuviera vivo, la cólera de los dioses era algo de temer, yo que era hijo de aquella diosa había mandado a arrancarme los ojos. Sin embargo no mencione nada de eso, tan solo me límite a escuchar y cuestionar, así acabo el primer día junto a YunHo, él era amable y también atento, se preocupaba por mí a pesar de que no me conocía por completo. Acepte que se quedará en mi escondite porque al igual que él, yo también quería un lugar tranquilo para vivir, alejado de las demás personas que podrían dañarme. –Puedes quedarte el tiempo que desees.- Susurre unos momentos antes de dormir cada uno en sus respectivos lechos de hierbas secas, la cueva que había encontrado el mismo día que llegue a Creta era algo tenebroso por la oscuridad que emanaba, pero también me sentía seguro porque no había nadie más que pudiera ver mi ojos y sentir aquel deseo que estaba maldito. -¿En verdad ChangMin? Me alegra escucharte decir eso, ya verás que los dos viviremos con mayor comodidad, yo podré enseñarte todo lo que no sabes sobre las personas.- Imagine la sonrisa en sus labios y también sonreí, suspiré y me acurruque en mi lecho.- Duerme.-Señale a pesar de que quería seguir escuchando su voz.

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Al estar junto a YunHo no me di cuenta del tiempo que había pasado escondido, con él todo parecía ser más fácil, la comida era divertida porque no solo nos esforzábamos en conseguirla, también lo hacíamos al momento de preparar pequeños banquetes cada tarde para después comer a la luz de una fogata que nos permitía seguir nuestras largas charlas. Durante los días tomábamos pequeños refrigerios, para después caminar hasta adentrarnos en las profundidades de las los árboles para recolectar frutos, semillas y raíces, yo me encargaba de guardar todo lo que conseguíamos, con mi túnica formaba un recipiente y ahí dejábamos todo lo que recolectábamos, si era muy pesado YunHo lo cargaba, y durante todo ese tiempo hablábamos, de lo que habíamos soñado o alguna inquietud que hubiese surgido durante la noche. En una ocasión me pidió que le cantara, y acepte, pero esa pequeña melodía se convirtió en un largo concierto, cante hasta que ya no podía hablar y YunHo estaba maravillado, y yo quería que se sintiera de ese modo, me sentía feliz porque por fin, después de mucho tiempo estando en soledad alguien se fijaba en lo que yo podía hacer, YunHo me gustaba de eso no había duda.

-YunHo… YunHo… YunHo me gustas. –Hable de la nada cuando nos dirigíamos a un arroyo que de pura casualidad un día encontramos. –Me gusta pasar el tiempo contigo, escucharte hablar y…-La mirada que él tenía me dejó desconcertado, no parecía la misma persona con la que yo había convivido las últimas semanas. –ChangMin lo siento, yo no puedo corresponder a tus sentimientos, no puedo amar ¿Entiendes? Estoy maldito. –Su voz ecuánime me dejó asustado, nunca creí que alguien como él pudiese hablar de esa forma tan fría y sin sentimientos. –YunHo… Yo no te amo… Solo me gusta estar contigo…-Murmuré frunciendo el ceño, nunca creí que esas palabras que para mí eran simples pudiesen sacar ese lado de él. Su semblante cambió al instante y la sonrisa en su rostro volvió a aparecer. –Por un momento creí que tendría que marcharme para mantenerte a salvo… -Levante la mirada para ver su rostro, no entendía a qué se refería. -¿De qué hablas? –Suspiró profundamente y continuó con nuestro camino hacia el banco de agua.

-ChangMin, cuando te mencioné la maldición que pesa sobre mí, no te dije toda la historia. –Su confesión se sintió como una ligera opresión en el pecho, porque tampoco yo había sido completamente sincero con él y aun así me sentí, de cierto modo, traicionado por aquella información oculta.- ¿Qué es lo que no me contaste?- Sin mirarle apresuré mis pasos cuando estuvimos cerca del arroyo, me quite las sandalias y me senté en una roca para poder bañar los pies en el agua, hice todo eso sin mirarlo. Porque a pesar de que dije que solo me gustaba como amigo, en mi interior sabía que algo estaba creciendo, un sentimiento más profundo por YunHo. –Afrodita vendrá por mi si se entera de que estoy con alguien, se supone que no debo amar, pero todavía tengo la capacidad de hacerlo, el castigo es más una advertencia ella dijo exactamente estás palabras: “el día que estés con alguien especial, con una persona que creas amar, yo llegaré y la alejaré de tu lado, y ahí comenzará tu verdadera maldición porque cada vez que intentes recordar a tu ser amado, yo le haré odiarte y tú solo podrás amarle”. –YunHo repitió aquella maldición sin detenerse, mantenía los ojos cerrados y una sonrisa que no era de felicidad, tan solo era un gesto en el que se podía ver el sufrimiento por el que estaba pasando. -YunHo… Tú amas a alguien, ¿verdad?- Al hacer esa pregunta sentí una punzada en mi interior. Él se acercó y se sentó a mi lado. –Ciertamente no, pero pensar en todo lo que sufriría me hace sentir mucho miedo, por eso, ChangMin, no debe existir ningún sentimiento entre nosotros.- La mirada gentil que sentí por su parte me obligo a sonreír, pero después de hacerlo baje la mirada y miré mis pies pálidos que al moverlos formaban ondas, respiré lenta y silenciosamente sin añadir ni una sola palabra, no tenía ninguna para expresar la tristeza que sentí por YunHo, por su autoimpuesta incapacidad para amar, y también la sentí por mí, porque que en el fondo deje crecer ilusiones sobre cómo sería estar enamorado de él, pero sobre todo por cómo sería si él estuviera enamorado de mí.

-¿Sabes? –Comenzó a hablar nuevamente YunHo. –Quizás sí exista una forma para que yo pueda amar, pero sería algo difícil.- Sus palabras captaron nuevamente mi atención y la dirigí a él. -¿Cómo?-Sonreí sin darme cuenta y deje que las esperanzas volvieran a aparecer. –Estoy seguro que el dios Eros puede ayudarme… El hace que todos se amen, y sí yo encuentro a alguien que sienta lo mismo por mí, le pediré a él que lance una de sus flechas y que esa persona solo pueda sentir amor. –Su sonrisa se hizo grande al igual que el vacío en mi interior, ¿sería yo quién debía de hacer que la persona que YunHo amará le correspondiera? Yo era Eros, yo era el único que podría ayudarlo y no quería hacerlo, porque egoístamente no deseaba que él amara a alguien más. –YunHo… YunHo. Debo irme. –Me negaba a ayudarlo, jamás lo haría, si no podía ser a quién YunHo amará, entonces nadie le correspondería. Me levante de forma rápida y amarré las sandalias a mis pies, respiré profundamente e ignoré su mirada incrédula.- Adiós, YunHo.- Murmuré al comenzar a caminar, aunque me prometí caminar sin detenerme, miré de soslayo lo que él hacía, estaba enojado, pero también deseaba que él me detuviera, aunque ciertamente por la posición en la que YunHo se mantenía me dio a entender que realmente él se quedaría allí sentado.- ¡YunHo, yo soy Eros!-Grite sin mirar hacia atrás, caminé lo más rápido que pude hasta que después sentí el viento correr sobre mis mejillas, mi corazón latía con fuerza y pude sentir nuevamente la opresión en mi pecho, pero en esta ocasión era diferente, era una especie de dolor y no el placer y felicidad que anteriormente sentí.

Me detuve después de haber estado corriendo por un tiempo y como imagine, YunHo no había seguido mi andar, sonreí por lo iluso que era. Él lo había dicho desde el principio, tan solo quería que fuéramos amigos. Al llegar a una serie de rocas me deje caer, la arena me raspo superficialmente y el dolor que sentí a penas se comparaba con lo que sentía en mi interior. Porque por fin había encontrado a alguien que no estaba interesado en hacerme cumplir órdenes, y tampoco me mirada de manera devota, al menos no sentía la devoción que yo espera de su parte. Por última vez miré hacia atrás y confirme, nuevamente, que no había nadie. Suspiré y apoye un brazo en una de las rocas, pegue mi frente y el calor de estás ardió en mi rostro con un pequeño gemido liberé la sensación de dolor. Lloré por un par de minutos hasta que sentí una mano tocar mi hombro, levante la cabeza con brusquedad y me aleje de ese tacto, podía reconocerlo en cualquier lugar y mis ojos confirmaron lo que ya intuía.

-Por fin te encontré, Eros. –Pentesilea me miró y escruto cada parte de mi cuerpo, parecía que estaba buscando algo, la tela de su túnica se meneaba por el viento y regresaba al mar. –No creí que fuera difícil encontrarte, creí que te encontraría abusando de tus poderes, haciendo caer en la lujuria a todos a tu alrededor, pero veo que no es así, estás aquí, solo y… con el “corazón roto”. –Mencionó las últimas dos palabras con burla, me quede en silencio porque por experiencia sabía que ella era inmune a lo que yo podía causar. El tiempo que pase con YunHo me ayudo a comprender la capacidad de los poderes que poseía, podía dominar a quien quisiera, arrastrarlos hacía mí para que fueran sumisos, pero nunca lo hice, no tuve deseos de ser aquel a quien la sacerdotisa mayor pretendía encontrar. –Sabes que no puedes tocarme, Pentesilea, aleja tus sucias manos de mi.- Le grite y me levante de inmediato. Ella estaba acostumbrada a ese tipo de desplantes por mi parte por lo que no le extraño, pero algo raro había en la luz de sus ojos. – Ahora estás actuando de ese modo, pero en un momento más tan solo podrás llorar, Eros, Afrodita sabe que estás aquí, tuviste la osadía de escapar del templo y dejar que ella perdiera parte de sus poderes y gloria.

-Ella es mi madre…-Musite para saber un poco más de aquella diosa, que solo vi durante mis primeros años de vida. –Así es.- Dijo Pentesilea con un largo suspiro, al fijarme más en ella pude notar la marca de sus uñas en sus propios parpados, ya no sangraban como en aquella ocasión, pero se veían las líneas aún.- Ella es tu madre, pero nadie más debe saberlo, y él que tú lo sepas significa que debes callarlo para siempre sin importar la forma.- Al decir sus últimas palabras pude ver una larga daga que era sostenida por una de sus manos, la conocía, era usada para los sacrificios que muchas veces la vi realizar con algunas jóvenes. Pero ellas eran mortales que entregaban sus vidas a alguien más, si la sangre de un dios era derramada existían consecuencias para ella. -¿Qué es lo que pretendes? No me asustas con ello.-Señale el arma que levantaba lentamente, dudaba que fuera a hacerlo, pero también sabía que Pentesilea era completamente fiel a Afrodita y haría cualquier cosa para adorarla y si era matar, lo haría. La vi acercarse y yo me encaré ante ella, no tenía miedo, pero antes de que yo pudiera defenderme algo la había detenido. Sus ojos estaban abiertos, me miraba fijamente y un jadeo de dolor escapo de su boca, fue cuando lo vi.

-YunHo…-Musite al mismo tiempo que el cuerpo de Pentesilea caía a la arena, ella respiraba lentamente y note que de su cabeza fluía el líquido rojo de la vida y manchaba la arena.- Ella… Ella vendrá… Mi diosa, vendrá por ti Eros. –Musito antes de mantener la vista fija en el cielo, esperando a que su tan amada deidad apareciera, pero lo único que recibió fue la llegada de hades, el dios del inframundo. Muy en mi interior sentí pesar por ella, quién me había cuidado toda mi vida, pero aquel sentimiento se iba al recordar todos mis años de encierro. Sabía que ahora debía enfrentarme con la mirada de YunHo, pero antes de hacerlo vi como una roca caía al suelo con una gran mancha roja, el arma que acabo con la vida de la sacerdotisa, pensé. -¿Estás bien?- Su voz me obligo a levantar la mirada y encontrarme con sus ojos. -Lo estoy,  gracias… Aunque no debiste hacerlo, ella no iba a matarme, tan solo sacarme los ojos. –Dije con indiferencia cuando gire mi cuerpo para alejarme de ese lugar, no deseaba ver a YunHo y sentir todos los desconocidos sentimientos que él afloraba en mí. – ¿A dónde vas? –Por segunda vez en el día alguien me toco, podía contar con los dedos de las manos las veces que alguien me había tocado, y YunHo era la única con la que no sentía repulsión. Su mano estaba posada en mi hombro derecho y un escalofrío se liberaba en todo mi ser por su tacto.- ¿No la escuchaste? Afrodita viene en camino y no se detendrá hasta atraparme, debo huir. –YunHo se movió con rapidez y tomo mi mano derecha con la suya, comenzó a correr sin mirarme, y yo simplemente le seguí.

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Nos detuvimos cuando llegamos a la cueva en donde pasamos muchos días y al que llamamos hogar. - ¿Aquí vamos a escondernos? –Le miré sin poder creer que el lugar que escogió era demasiado fácil de encontrar. –No tenemos por qué escondernos. Lo que ella piensa hacer me tiene sin cuidado… Tan solo quiero estar aquí contigo, pasar los últimos momentos sin que ella interfiera… ChangMin yo, yo sí te amo.-Murmuro al apoyar una mano en mi mejilla, movió el pulgar y acarició mi piel lentamente, me quede en silencio, al escuchar aquellas palabras. ¿Cómo se supone que debía responder? Sería falso si dijera que sentía algo especial por YunHo, pero no sabía si era realmente amor, porque nunca antes pude experimentarlo, pero no tenía tiempo de meditar si yo sentía algo por él, sus caricias me hacían sentir especial, me hacían sentir importante y valioso, así que en lugar de pensar preferí dejarme llevar por lo que mis sentimientos dictaban, aunque era confuso. Acerque mi rostro al suyo y levantando mi mano la apoye sobre la que él tenía en mi rostro, tomé aire y por primera vez en toda mi vida toque unos labios, labios que pertenecían al hombre que me enseño a divertirme, sonreír y ser feliz. Fue un beso lento, de suaves roces, sin llegar a profundizar, porque yo solo deseaba hacerle saber que de alguna manera correspondía a los sentimientos que el sentía por mí. –YunHo…-Susurre al deslizar los brazos en torno a su cuello, me acerqué más a él y pude sentir el poder que estaba oculto en mi ser, deseando salir y atrapar a YunHo en él, pero no se lo permití, deseaba disfrutar de aquel momento sin interferencias de dioses o poderes de ningún tipo.  Él sonrió y lentamente rodeó mi cintura, empujo nuestros cuerpos a la cueva y la oscuridad nos cubrió, no era completa, pero solo podía notar rasgos de su rostro y como esté estaba enrojecido al acercarse nuevamente a mi rostro para tomar posesión de mis labios, y se lo permití.

La túnica que cubría mi cuerpo de deslizo sobre mi piel, me causaron cosquillas, y YunHo retiró toda prenda que pudiera interponerse entre el tacto de nuestras dermis. Yo me moví de forma torpe y también desprendí de su anatomía sus ropas, volví a colgarme de su cuello y busque su contacto como nunca antes lo deseé. El apoyo las manos en mis caderas y pegó nuestros cuerpos al inclinarnos lentamente hasta quedar recostados en el lecho. Él quedo sobre mi cuerpo y sentí el peso de este, me resulto atrayente y lo atraje con más fuerza hacia mí. Enredamos nuestras piernas completamente libres, nuestras pieles de tocaban y las sensaciones crecían, el deseo por estar unidos era mayo. Mis manos terminaron por acariciar la larga extensión de su espalda cuando YunHo movió sus piernas para empujar las mías y abrirlas, hasta este momento no había tomado conciencia de la parte de su cuerpo que crecía a cada caricia que nos dábamos y tampoco estaba pendiente de mi propio despertar, pero YunHo sí lo estaba, el me miró fijamente por unos segundos antes de hundir el rostro en mi cuello, con sus labios abiertos atrapo pequeñas porciones de piel y tiró de ellas, sentí escalofrío y jadee, empuje mis caderas hacia él propiciando el encuentro de nuestros miembros, duros y erectos, el aire que exhale era caliente y la mordida que YunHo me dio fue gratificante. –ChangMin…-Musito mi nombre y mordió mi oreja, suspiré y volví a empujar mis caderas para frotar nuestros sexos, la sensación de ardor se incrementó, pero no era un ardor que significará dolor, era uno que incitaba a querer más roces, un poco más profundos, más largos. Sus manos tocaron cada parte de mi torso mientras sus labios volvían a atrapar los míos en un beso desesperado, uno que quizá fuera de los últimos. –YunHo… YunHo…-Murmuré su nombre con desesperación al mismo tiempo que sus labios mordían y halaban de mi labio inferior. Sentí como una de sus manos bajaba hasta tocar su propia virilidad y dirigirla hacía mi entrada, no tenía miedo a lo que fuera suceder, solo deseaba ser suyo, poseer su cuerpo como él lo hacía con él mío. La húmeda punta de su miembro se froto sobre mi cavidad aún cerrada, suspiré cuando sentí su cuerpo deslizarse hacia abajo, su cabeza reposó sobre mi pecho y sus labios se ocuparon de besar cada rincón, mordió y succionó la piel. Con todas aquellas sensaciones quise facilitar su labor, flexioné las rodillas y levante la cadera, YunHo sonrió y su respiración me robo un gemido. Su mano se dirigió con fuerza a su glande en mi entrada, primero lo movió lentamente hasta dejar húmeda aquella zona con el líquido que brotaba de él, después hizo presión con ímpetu hasta que logro abrirse camino y por último hundió todo su ser en mí. Grite como nunca lo había hecho, apreté los parpados con fuerza y siguiente que sentí fueron suaves movimientos que me hicieron gemir, abrí los ojos y me encontré con su mirada.

Me aferré a su cuerpo y él se aferró al mío, nos unimos en una lenta danza, YunHo me enseñó algo que nunca había sentido en carne propia, el placer, pero no un placer simple con gratificación inmediata, era un placer que estaba lleno de sentimientos, un placer que solo podía sentirse con amor. Nuestras respiraciones eran irregulares y sentía cosquilleos en mi propio miembro con cada penetración de YunHo, intenté apretar los parpados por las intensas sensaciones que tenía, pero él no lo permitió.- N-No… Mírame, mírame, ChangMin.- Y me perdí en la profundidad de sus ojos ambos exhalamos un jadeo de placer, ambos nos entregamos y ambos nos fuimos a un nuevo lugar lleno de corrientes eléctricas, lo sentí llenarme con intensidad, y yo marque su piel con mi esencia. Y en la culminación de nuestro acto una profunda luz se hizo presente, cegó mis ojos, pero no solté a YunHo, nunca podría hacerlo y nunca me soltó, se aferró a mi tanto como yo a él.

Y todo lo que quedo de nosotros fue una pequeña flor, intensamente roja, pero que después de un tiempo fue aspirada por el viento proveniente del mar y cada espora se esparció por el azul del agua, y pude sentir nuevamente el cuerpo de YunHo junto al mío, pero no tenía una forma constante, no tenía manos para sujetarlo, pero aun así él estaba junto a mí, me aferraba a él.

“Eros el dios del amor no tiene forma ni cuerpo, puede ser travieso o intenso, Eros solo se muestra cuando el amor es verdadero”. 

FIN