KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

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Try A Little Tenderness

Titulo: Try A Little Tenderness
Autor: Irady
Pareja: Changmin/Yoohwan
Género: Slash
Extensión: Oneshot
Sumario: Changmin tiene una confesión que hacer a sus hyungs... En especial a uno de ellos.

A/N: En la parte que habla de la música que escuchan (sabrán cuando lleguen ahí) hay un link para que escuchen esa canción en youtube....
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Quien normalmente convocaba a “reuniones familiares” en casa de los Dong Bang, era Yunho. Por eso cuando el menor de la familia los llamó para reunirse, ninguno pudo esconder la curiosidad que los invadió.

Estaban todos sentados a la mesa de la cocina, impacientes por escuchar lo que el maknae tenía que decirles.

—Se preguntarán por qué los llamé —comenzó Changmin.

Los demás asintieron, intrigados aún más por el tono de su voz. Ese tono que sólo utilizaba cuando era algo realmente importante.

—Quiero que todos me escuchen hasta el final sin interrumpirme, ¿de acuerdo?

Los demás volvieron a asentir. ¿A dónde quería llegar Changmin con esto?

—También quiero que intenten comprenderme. Sobre todo tú, Yoochun.

De acuerdo, esto se estaba poniendo extraño. Los demás voltearon a ver a Yoochun, quien se había quedado en blanco. La sorpresa escrita en toda su cara. Cuando asintió, un tanto renuente, los demás también lo hicieron.

—Bueno, la cosa es que... estoy saliendo con alguien.

Todos se quedaron callados un par de segundos, procesando lo que acababan de escuchar de Changmin. Cuando lo hubieron hecho, Jaejoong y Junsu olvidaron inmediatamente su promesa de no interrumpir y se levantaron, yendo hacia el menor.

—¡Mi bebé ya es todo un hombre! —dijo Jaejoong abrazando a Changmin, quien sólo rodó los ojos—. Estoy tan orgulloso de ti, pequeño.

—Así que ya no eres virgen —dijo Junsu revolviendo el pelo del menor, para inmediatamente después ir a refugiarse seguramente detrás de Yoochun. No quería morir tan joven, muchas gracias.

Los únicos que no dijeron nada fueron Yunho y Yoochun. El primero tenía una mirada seria y pensativa, con una mano en el mentón, celoso, como puede estar cualquier padre que se precie de serlo. ¿Quién se creía que era esa para pensar que podía merecer estar con Changmin?

—¿Quién es? —preguntó seriamente. Jaejoong rodó los ojos soltando a Changmin, quien sólo suspiró—. ¿La conocemos?

Oigan, ¿Quién le aseguraba que la tipa no era una lagartona buscando aprovecharse de la inocencia de un niño tan puro como Changmin? Sin mencionar lo de la fama y eso. Su deber como líder, pero sobre todo como hermano, era cuidarlos a todos.

—Sí—dijo Min una vez que Jaejoong y Junsu volvieron a sus lugares—. Bueno, no… es decir, sí.

—O sea, ¿cómo? —dijo Junsu, totalmente confundido.

—O sea, sí es alguien a quien conocen —dijo Changmin golpeando la mesa con los dedos, nerviosamente, mirando a todos lados menos a los otros—. Pero no LA conocen, ¿entienden?

Cuatro pares de ojos se abrieron enormemente al comprender lo que Changmin quería decirles. Por un momento nadie dijo nada, y Changmin se ponía cada vez más nervioso.

—Entiendo —habló Yunho, para sorpresa de los otros cuatro—. Entendemos perfectamente Changmin, y no tienes nada de qué preocuparte —terminó con una sonrisa, golpeando suavemente el hombro del menor.

—Hay algo que yo no entiendo —dijo Yoochun de pronto. Los demás se giraron a verlo—. ¿Qué tiene que ver eso conmigo?

Junsu asintió cuando lo escuchó, Jaejoong se puso serio y Yunho sólo miró en blanco a Changmin. El menor comenzó a revolverse incómodamente es su silla, balbuceando incoherentemente, y desviando la mirada mientras sus mejillas se ponían rojas. Cuando Yoochun comprendió lo que pasaba, abrió los ojos con incredulidad.

—¿YooHwan? —susurró.

Changmin tenía toda la cara completamente roja ahora. Cerrando los ojos y agachando la cara asintió con cierta timidez.

Un silencio sepulcral reinó en la cocina después de la semi-confesión de Changmin. Junsu pasaba su mirada sorprendida de Yoochun al menor, Jaejoong apretó la mano de Changmin por debajo de la mesa mostrándole su apoyo, logrando que éste sonriera un poco, Yunho miraba a Yoochun esperando su reacción, pero el otro sólo miraba a Changmin fijamente.

—¿Cuánto tiempo? —preguntó por fin Yoochun, luego de lo que pareció una eternidad.

—Seis meses —respondió dudosamente. Se notaba que estaba incómodo como nunca. El pobre sólo deseaba desaparecer en ese preciso instante para evitar las miradas que estaban sobre él—. Siento mucho no haberte dicho antes —se apresuró a decir al notar la cara que hizo el mayor—. YooHwan quería decirte, pero yo quería estar seguro antes.

—¿Seguro de qué? ¿De lo que sientes? —preguntó Yoochun, y al ver que el menor asintió, aún con la mirada baja, continuó—. ¿Y lo estás ahora?

—Totalmente —respondió el menor levantando la vista y fijándola con toda la seguridad del mundo en la de Yoochun.

—¿Y mi mamá?

—Ella siempre lo supo. Podrías decir que todo fue obra suya —respondió el menor, sonriendo.

—Entonces sólo me queda felicitarlos —respondió el mayor con una sonrisa.

Changmin dejó escapar el aire que no se había dado cuenta que estaba reteniendo, sonriendo más ampliamente, al igual que los cuatro mayores.

—Gracias —susurró. Pero en seguida se pudo de pie, alterando a los demás—. Debo llamar a YooHwan —dijo antes de salir disparado a su habitación.

///

Algunas semanas después, los cuatro mayores de Dong Bang Shin Ki se encontraban reunidos en el cuarto de Yoochun y Jaejoong. Todos estaban pensando en Changmin y YooHwan, quienes estaban en la sala luego de regresar de su cita.

Yoochun se mordía las uñas, caminando de aquí para allá nerviosamente y los demás trataban de calmarlo un poco. O de al menos lograr les dijera qué era lo que le preocupaba tanto. A veces parecía que iba a salir de ahí, pero se detenía al llegar a la puerta. Los otros tres comenzaban a cansarse.

—Chunnie ya cálmate, por Dios —dijo Junsu, harto del comportamiento del ratón. La única respuesta que obtuvo fue una incomprensible cascada de murmullos.

—¡Bueno, ya! —gritó Jaejoong tomando del brazo a Yoochun cuando éste pasó a su lado, y sentándolo de golpe en su cama—. Te sientas aquí y me dices que carajos es lo que te pasa.

—Ellos… —comenzó Yoochun, mordiéndose las uñas de nuevo—. Ellos… están allá afuera… solos —terminó haciendo énfasis en la última palabra. Los demás sólo se rieron de semejante tontería.


—¡Por favor, Yoochun! —le dijo Yunho entre risas—. Jamás creí que fueras del tipo celoso. Pero conoces bien a Changmin y sabes que él es un buen chico. No creo que debas preocuparte por YooHwan.

—No estoy preocupado por YooHwan —dijo Yoochun sin dejar de morderse las uñas, pero ahora de la otra mano. Los demás lo miraron sin comprender—. Estoy preocupado por Changmin. YooHwan es MI hermano, ¿eso no les dice nada?

—Ay, Yoochun, estás exagerando —dijo Junsu—. No creo que Yoo…

Pero no pudo terminar porque en ese instante comenzó a resonar una melodía de piano y saxofón por todo el departamento. Yoochun abrió enormemente los ojos y se puso de pie inmediatamente. Él reconocía esa canción. «No. Puede. Ser» pensó. Era de su colección de Jazz, y estaba bajo la nada honrosa etiqueta de “Sax for Sex”. «Los voy a matar».

Sin que nadie pudiera detenerlo, salió rápidamente de la habitación y se apresuró a la sala. Los otros tres salieron tras él para intentar detenerlo, o al menos eso se decían a sí mismos. La verdad es que los mataba la curiosidad de saber qué era lo que pasaba afuera.

Cuando lograron alcanzar a Yoochun, éste estaba de pie al final del pasillo. Parecía una estatua porque no se movía para nada. Tenía la vista fija al interior de la sala. Cuando voltearon para ver qué era lo que miraba Yoochun con tanta intensidad, se encontraron con una escena del todo inesperada.

La pareja había movido la mesa de centro de su lugar, y estaban sobre la alfombra, bailando románticamente. No se parecía en nada a lo que sus pervertidas mentes les habían mostrado.

YooHwan rodeaba con los brazos el cuello de Changmin, apoyando la cabeza en el hombro del más alto. Su cara estaba volteada hacia donde estaban ellos, pero tenía los ojos cerrados, y una tierna sonrisa en los labios. Changmin por su parte, tenía ambas manos en la cintura del menor, también tenía los ojos cerrados y apoyaba la mejilla en el cabello del otro.

Eran la perfecta y misma imagen del romanticismo. Se movían al compás de la suave música, ajenos a cualquier cosa a su alrededor que no fuera su propia pequeña burbuja de amor. Tanto así que ni siquiera habían notado a los cuatro intrusos.

Dichos intrusos los veían con una mirada brillante y soñadora, enternecidos por la dulce imagen que eran esos dos. Yoochun hasta había olvidado sus preocupaciones y los miraba con una sonrisa. Era imposible no conmoverse ante algo tan tierno.

Yoochun se puso a pensar en todo lo que él y su hermano habían pasado cuando eran niños. Recordaba todas las veces que lo vio o lo escuchó llorar por lo de sus padres y que él no se había atrevido a ir a consolarlo. Sus ojos comenzaron a aguarse ante los recuerdos tan dolorosos.

De pronto YooHwan detuvo sus movimientos y abrió los ojos, pero no vio a ninguno de ellos porque inmediatamente se giró a ver a Changmin, quien también se había detenido. Fue tan sólo un momento, menos de una fracción de segundo, pero Yoochun pudo ver ese brillo en sus ojos.

Apoyándose sobre las puntas de los pies, YooHwan unió suavemente sus labios con los del más alto en un pequeño beso, tierno, dulce y lleno de amor, que no duró más que algunos segundos.

Apartándose de Changmin con una sonrisa, YooHwan comenzó a seguir la pista de nuevo. Changmin sonrió también y unió su frente con la del menor, ambos viéndose fijamente a los ojos sin interrumpir el ritmo de sus pasos.

Las lágrimas ahora corrían libremente por las mejillas de Yoochun. Sintió cómo Jaejoong lo abrazaba por la espalda, lo que le arrancó una sonrisa. Junsu tomó su mano mientras Yunho apoyaba la cabeza en su hombro. En esos momentos, rodeado por los tres chicos y observando detenidamente a los otros dos, Yoochun dio gracias de poder tener a su familia completa.

Con un movimiento de cabeza, Yunho les indicó que ya habían invadido la intimidad de los tórtolos por mucho tiempo y que era hora de irse. Los otros tres obedecieron al líder y comenzaron a volver sus respectivas habitaciones.

Antes de dar más de tres pasos, Yoochun se giró para ver de nuevo a sus dos hermanitos. Ahora YooHwan le daba la espalda, por lo que podía ver a Changmin de frente, pero ambos estaban aún muy inmersos en su mundo aparte.

Changmin tomó el rostro de YooHwan con ambas manos y le dijo palabras que no alcanzaron a llegar a los oídos de Yoochun, pero éste casi pudo jurar que logró escucharlas.

«Saranghae, aein»

Con una sonrisa, Yoochun se apresuró a volver a su cuarto, con la seguridad de que ya nada, nadie, jamás, nunca podría lastimar a su hermano menor ahora. Con la seguridad de que era muy feliz.

FIN.

Vendetta

Título: Vendetta
Autor: AnSaGuCa
Parejas: YooSu / SuYoo
Género: Romance, Drama, Lemon
Extensión: Oneshot
Trama: La venganza es la mayor de las motivaciones.
Dedicatoria: ¡Esto es gracias a ti, Quinn!

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Poco a poco, mientras nos deshacíamos de nuestra ropa, yo iba besando cada parte que fuera quedando al descubierto. El calor aumentaba y con desesperación lo arrojé a la cama. Me posicioné sobre él, besando su cuello y bajando lentamente.

-No… no hay tiempo para eso.

Se incorporó y tomó mi mano, lamiendo 3 dedos y dirigiéndolos hacia su entrada. Introduje el primer dedo y segundos después el siguiente, comenzando a moverlos en círculos; el tercero acompaño a los otros dos y comencé a moverlos adentro y afuera, simulando lo que vendría más adelante.

-Demonios, hazlo de una vez –me ordenó.

Sonreí y llevé mi miembro hasta su entrada, penetrándolo con suavidad, era cierto que no era la primera vez, pero tampoco quería lastimarlo. Comencé lentamente un vaivén que era difícil de controlar a ese paso. Su espalda se arqueaba y jalaba las sábanas, soportando el dolor que pronto se convertiría en placer.

-Más –me pidió jadeando.

Obedecí, más por no poder mantenerme así que por complacerlo, comencé a ir más aprisa, disfrutando la sensación y llenando mis oídos con sus gemidos.

Sus piernas me rodeaban y de vez en cuando levantaba la cadera para permitirme tocarlo más profundamente. Nos acompasábamos perfectamente, inundando la habitación con una inigualable unión de nuestros gemidos.

Mis embestidas fueron perdiendo rapidez y puntería y ganando fuerza conforme se acercaba el final. Le vi morder su labio hasta casi sangrar tratando de reprimir un grito de placer, lo hacía cada vez que llegaba a su límite y jamás había podido; gritó mi nombre en un último gemido ronco y su anillo se cerró entorno a mí haciéndome perder el sentido por el placer unos segundos; di un par de golpes más y terminé dentro de él.



Con la fuerza que aún me quedaba salí de su interior y me dejé caer a su lado, tratando de controlar mi respiración.



Le miré dormitar junto a mí, ni siquiera se había tomado la molestia de taparse, sólo estaba ahí, justo como había terminado, incapaz de encontrar fuerza para cambiar de posición; me reí de él.

Este era el día en que al fin cobraría mi venganza, pero ahora ya no me sentía tan confiado y quería echarme atrás, sintiéndome culpable, pero meses atrás había decidido que sería de esta forma y no sería yo si me retractara.



Yo era la pareja de Micky YooChun, sí, yo, Xiah JunSu salía con él.

Comenzamos casi desde que TVXQ se formó, varios años juntos, creyendo que nada nos separaría y él me botó como si todo fuera así de sencillo. Él me había citado un día y, girándose muy serio hacia mí me dijo “Lo siento Susu, pero ya no puedo continuar con esto”; lloré, claro que lloré, pregunté por qué, pero no me dijo nada. Me sumí en la depresión, creyendo que yo era el culpable de que ya no me amara, quise morir y no podía disimular más frente al resto del grupo… hasta que la vi a ella. La razón por la que Chunnie me había cambiado era esa zorra, su nueva novia y “prometida”. Le reclamé, pero me rechazó nuevamente, y se fue sin mirar atrás. Y fue entonces, cuando en lugar de llorar, decidí que me vengaría de él.



Si él había podido olvidarme, yo también podría, y se lo restregaría tal como él había hecho conmigo. En un principio no estaba seguro de cómo o con quien hasta que lo encontré, justo delante de mí, con una sonrisa como el sol, estaba él, quien me ayudaría, sin saberlo, en mi venganza. YooHwan, su propio hermano.



No fue difícil engatusarlo, modestia aparte, y cayó fácilmente en mis engaños. Quizá es que ya sintiera algo por mí, o tantos años con YooChun me habían vuelto un excelente amante.

Hice de YooHwan mi pareja… pensé que si quería que le doliera, no habría mejor forma que acostarme con su querido y apreciado hermanito, sin embargo, las cosas no resultaron como yo pensaba. Ellos se parecían mucho, tenían gustos similares y esa hermosa sonrisa que me había enamorado; varias veces, en compañía de YooHwan había dejado escapar, susurrando, el nombre de YooChun.

Sin embargo, creí, muy estúpido, que aquello no me afectaría en mi venganza. Pasó el tiempo y me sorprendió darme cuenta sobre el cariño que le había tomado a YooHwan; aún quería dañar a YooChun, pero no quería que su hermano tuviera algo que ver, no quería que él saliera herido.

Pensé que era porque se parecían y nada más, y estaba aún más resentido con YooChun por esa razón, pero al tenerlo finalmente como había sido mi objetivo, había disfrutado enormemente de todo lo que YooHwan podía ofrecerme sin pensar, ni una sola vez, en la persona por la que había comenzado todo.


Fue en ese momento cuando me di cuenta de que estaba enamorado del pequeño Park y me auto regañé por ser tan estúpido. De esa vez habían pasado ya dos meses y había olvidado cual era el asunto, me dediqué sólo a disfrutarlo.



Ayer, YooChun salió con su novia y no regreso a dormir, me enfurecí porque, aunque ya no me importaba lo que hiciera con esa flaca sin talento, aún deseaba que sufriera un poco por la forma en la que me había tratado, porque era él la razón de que justo ahora estuviera en tal dilema y tuviera que elegir entre aceptar que estaba enamorado de YooHwan y mi venganza.



Escuché la puerta de la entrada y me asusté, sabiendo que era él quien acababa de entrar y que se dirigiría al cuarto donde yo estaba. Renuncié totalmente a YooChun y comencé a vestirme para impedirle el paso y evitar que viera a su hermanito durmiendo desnudo en mi cama. Llegué tarde.

YooChun abrió la puerta justo cuando yo estaba por salir, se sorprendió de verme parado ahí y no miró hacia la cama, era mi oportunidad de vengarme, pero quería sacarlo de ahí.

-¿Qui… quieres un poco de agua? –dudé-. Te preparo algo, vamos a la cocina, debes estar muy cansado.

-¿Por qué tan amable de repente? –me descubrió y como si fuera un acto reflejo giro la vista hacia la cama y vio a YooHwan, reconociéndolo de inmediato. Abrió mucho los ojos, sorprendido y se quedó sin habla. Giro hacia mí con una mirada acusadora. No sabía como explicarme, la idea había sido sonreír de forma cínica en señal de victoria para verlo sufrir, pero ahora buscaba una excusa que protegiera a YooHwan de toda consecuencia.

-Yo –no pude decir nada más. YooChun arremetió un golpe contra mí justo en el rostro y sentí como mi labio se abrió y comenzó a brotar una hilera de sangre. Me quedé callado.

-¿¡Cómo pudiste acostarte con mi hermano!? –me gritó.



YooHwan se despertó, asustado por el ruido.

-YooChun –dijo, sorprendido.

-¡Vístete! ¡Nos vamos! –le gritó. Bajé la mirada, angustiado y frustrado por no poder hacer nada sabiendo que era mi culpa.

-¡Dios! ¡JunSu! ¿Estás bien? –YooHwan corrió hacia mí y se inclinó para verificar que mi herida no fuera grave.

-¡Vístete! –volvió a gritar.

-Disculpa, hermano –le dijo de forma frívola-. ¿Quién eres tú para ordenarme eso?

-¿Qué?

-No puedes venir y golpear a mi pareja sólo por lo que tengas en la cabeza. Discúlpate.

YooChun se quedó boquiabierto, yo también.

-¿Qué dices?

-Kim JunSu es mi pareja, salgo con él, somos amantes, nos queremos.

-¡Cállate! No sabes lo que estas diciendo, él era mi pareja hasta hace 4 meses y sólo esta contigo por…

-¡Porque me quiere! –gritó-. ¿No te estás dando demasiado protagonismo? ¿Siempre todo debe ser por ti? ¿Por qué no puede enamorarse de mí?

-YooHwan, vístete, discutiremos esto en otra parte –dijo, con menos confianza en la voz.

-No voy a ir a ningún lado contigo. Discúlpate con JunSu.

-No voy a hacer eso.

-¿Por qué? Ahora tú estás con esa mujer, ¿Por qué no dejas ir en paz a JunSu?

-No… él…

YooHwan entró al baño, se vistió y trajo un poco de alcohol del botiquín que guardábamos debajo del lavabo, puso un poco sobre una motita de algodón y me limpió la sangre; me quejé.

Sin previo aviso me besó, dulcemente. Cuando se separó hizo una mueca de disgusto al sentir la sangre que aún emanaba de mis labios. Se giró nuevamente hacia YooChun, que observaba molesto la escena.

-Él no te perdió a ti. Tú lo perdiste a él y yo lo encontré -estaba realmente sorprendido.

-Perdón por golpearte -YooChun salió de la habitación, derrotado.



Me puse de pie y YooHwan me abrazó fuertemente.

-¿Estás feliz? –me dijo-. Ya obtuviste tu venganza. ¿La disfrutas?

-No –le dije, sincerándome al verme descubierto.

-Ahora que ya eres libre ¿Te quedarás conmigo?

-¿Cómo es que sabías que…?

-Mi hermano y yo no nos vemos mucho, pero nos contamos todo. Yo sabía que ustedes dos andaban juntos casi desde el principio… también supe que planeaba dejarte, no te diré sus razones. Y cuando te acercaste a mí adiviné enseguida cual era tu propósito. No planeaba ayudarte, en realidad quería estar cerca para asegurarme de que YooChun no sufriera, pero… hiciste bien al lograr ponerme de tu lado en este tiempo juntos… y al parecer yo también hice bien ya que no dijiste nada en contra de mi hermano.

-¿Por qué le dijiste eso?

-¿Acaso no es verdad?

Dudé, ya no sabía si había resultado mi plan o no, o si estaba saliendo como quería, en realidad, hasta ese momento me había sentido como el rey del juego y movía las piezas a mi antojo, ahora me daba cuenta de que sólo había sido un peón con aires de grandeza y solo había logrado llegar al otro lado gracias al verdadero gobernador del juego, YooHwan.

Porque me ayudó dejó de preocuparme; él tenía mucho del carácter de su hermano y aunque yo fuera quien golpeaba en su interior, muchas veces pensaba que no era yo quien dirigía esta relación.

Le besé demandante y el sonrió, aceptándome. Quizá ahora había tomado la decisión adecuada…
¿No?


Fin