KINGDOM TVXQ!

CLOSE 2U
Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Enolha/Irady. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Enolha/Irady. Mostrar todas las entradas

SEXY vs SEXY

Titulo: SEXY vs SEXY
Autor: Irady
Pareja: HoMin
Género: Lemon, AU
Extensión: Oneshot
Summary: Yunho creía conocer la definición de "Sexy".Changmin le demostró que estaba equivocado.
N/A: Pues este shot va dedicado a Natsumi Naoko porque ella me dijo que lo necesitaba.

-----


“SEXY” es una palabra que para Jung Yunho tiene muchos significados.

Sexy es Siwon con sus looks de modelo y su sonrisa deslumbrante, además de su carácter elegante y refinado y esa amabilidad que desbordaba hasta por los poros. Sexy es Hankyung con su voz suave, dulce y ligeramente acentuada, y la manera en que sus ojos brillan cuando hablaba su lengua materna, arrastrando las “r” de forma casi erótica.

Sexy es Jaejoong con sus ojos grandes y su piel de porcelana, y una cara que sería la envidia de cualquier estrella de cine. Sexy es Hyukjae cuando se encierra en el auditorio de la escuela a practicar pasos de baile, el sudor corriendo por su frente, cuello y pecho cuando se quita la playera, revelando unos abdominales impresionantes.

Sexy también es Junsu corriendo de un lado a otro en un campo de fútbol, la forma en que los músculos de sus piernas se contraen o se relajan de acuerdo a lo que necesite. Sexy es Yoochun tocando el piano, una expresión de absoluta entrega y abandono en su rostro mientras canta con esa voz grave y profunda capaz de estremecer todo lo estremecible en Yunho. Sexy es Heechul cuando está en su pose de “soy el rey del mundo y no puedes hacer nada por evitarlo”, con su mirada penetrante y su sonrisa de lado.

La lencería es sexy, las chicas son sexy, las chicas llevando lencería son aún más sexy, el baile es sexy, los deportes son sexy, el color negro es sexy, la música es sexy, usar piercings es sexy, ver porno es sexy… Jung Yunho sabe perfectamente bien lo que “SEXY” significa.

Leer un libro quedaba definitivamente fuera de la larga lista de cosas-que-pueden-calentar-a-Yunho-en-un-segundo, y eso ni siquiera se ponía en duda o discusión. Y sin embargo, aquí estaba él, prácticamente babeando por culpa de aquel chico al fondo de la biblioteca.

Yunho había fijado sus ojos en él desde el mismo momento en que dio un paso dentro del lugar, como si su vista hubiera sido atraída por un imán invisible pero increíblemente poderoso, y se viera sin la posibilidad (o el deseo, en todo caso) de liberarse.

Se dio su tiempo de “estudiarlo”: piel bronceada ligeramente; cabello oscuro, casi completamente negro, enmarcaba su rostro a la perfección; facciones fuertes y marcadamente masculinas; hombros anchos y el par de piernas más largas que Yunho haya visto alguna vez, remataban el cuadro.

Estaba sentado en la última mesa de la biblioteca, completamente solo, y nadie parecía notar su presencia. El chico no parecía molesto por eso, al contrario, parecía perfectamente cómodo de ser ignorado por sus ruidosos compañeros. Apoyaba el codo derecho en la mesa y la barbilla en la palma de su mano, con la otra mano daba vuelta a las páginas del libro que leía, y un par de gafas le caían graciosamente sobre el puente de la nariz. Este chico acababa de redefinir la palabra “SEXY” para él.

Yunho sintió su cuerpo reaccionar ante la vista. La inocencia e inexperiencia eran obvias en ese chico de labios bonitos y ojos casi infantiles, y cualquier persona sabía que esos eran sus dos más grandes afrodisíacos. Yunho había convertido la seducción en su propio arte, y sus “víctimas” favoritos eran siempre los vírgenes.

Para él no había nada más estimulante que destrozar esa inocencia de mil y un maneras. Ver sus sonrojos incrédulos cuando se descubrían haciendo sonidos dignos de la mejor actriz porno, sentir su miembro deliciosamente oprimido por esas paredes inexploradas que nunca antes habían hecho algo parecido. Le gustaba dominarlos, entrenarlos, hasta volverlos dóciles y complacientes, pero sensuales y seductores al mismo tiempo. Como a Lee Sungmin.

Sungmin era su orgullo, su mejor creación. Sungmin era capaz de hacer caer bajo sus encantos a hombres tan marcadamente héteros como Kim Youngwoon. Sungmin era como Yunho pero “versión uke”, por decirlo así. Una leyenda, un misterio, deseados por todos, pero alcanzados sólo por unos cuantos. Sólo Yunho podía reducir a Sungmin a los ruegos, no por nada él fue su creador. Esa sensación de poder y control volvía loco a Yunho.

El chico al fondo de la biblioteca cerró su libro de pronto, y se quitó los lentes, dejándolos sobre el libro. Yunho notó cómo soltó un suspiro y cerró los ojos, girando la cabeza como para relajar el cuello. La expresión de su rostro hizo que una fiesta comenzara dentro de los pantalones de Yunho. Fue en ese momento que decidió quién sería su siguiente objetivo.

Un poco después, “sexy” abrió los ojos y su mirada se cruzó con la de Yunho, quien de inmediato comenzó la cacería. Yunho puso todo el deseo que sentía en su mirada, cosa que le resultaba bastante fácil; era su especialidad, su marca registrada. “Sexy” lo miraba fijamente con los ojos muy abiertos (se notaba que estaba cayendo en sus redes), y se mordió el labio inferior con timidez. Yunho casi deja escapar un sonoro gemido; su miembro se encontraba erguido a su máxima expresión.

“Sexy” tenía la respiración acelerada y los puños apretados fuertemente sobre la mesa. Cuando Yunho se cansó del juego hizo un leve movimiento con su cabeza, indicándole al otro que lo siguiera, y se puso de pie. Caminó hasta una de las aulas que estaban vacías al final del pasillo. No giró la vista ni una sola vez; tan seguro estaba del efecto que causaba en las personas.

Entró a una de las aulas y fue directo hasta el escritorio del profesor, donde apoyó las manos, aún sin voltear. Poco después escuchó pasos que entraban y la puerta al cerrarse; el seguro de la puerta se dejó oír casi inmediatamente después. Yunho sonrió de lado, sus habilidades nunca fallaban. Respiró un par de veces profundamente, y se dio la vuelta con lentitud.

Frente a él, “sexy” estaba recargado en la puerta, con las manos en la espalda y la cara agachada, pero Yunho pudo notar cómo seguía mordiendo tímidamente su labio inferior. Cerró los ojos para calmarse un poco; tenía que mantenerse tranquilo si quería que las cosas salieran como la planeaba. Cuando pudo bajar un poco el ritmo de su corazón, volvió a abrir los ojos. Pésima idea. “Sexy” lo miraba fijamente con sus ojos sorprendidos e inocentes. Yunho sintió un curioso movimiento en su entrepierna.

—¿Cómo te llamas? —preguntó. No podía seguir llamando al chico “sexy”, por mucho que el nombre le quedara perfecto.

—Changmin —contestó el otro con una voz que a Yunho le causó escalofríos por todo el cuerpo—. Shim Changmin.

—Bueno, Changmin, ¿vas a quedarte ahí parado todo el día?

Changmin dudó un poco y luego negó levemente con la cabeza. Avanzó a pasos lentos y pausados. Yunho sintió todos los vellos de su cuerpo erizarse y su pecho se llenó de expectación. Changmin se detuvo cuando se encontró justo frente a Yunho y despacio llevó sus manos hasta la camisa del mayor, a la altura de su pecho, y cerró los puños fuertemente sobre la tela, su respiración era rápida y superficial y sus ojos miraban a todos lados menos a Yunho.

El pulso de Yunho se aceleró aún más a causa de la excitación. Este chico era perfecto: tímido, dulce y ligeramente dócil, pero deseoso y ávido de saber, de experimentar, de aprender. Changmin sería como arcilla en sus manos, y con él crearía su obra maestra, alguien aún mejor que Lee Sungmin, alguien que tal vez se quedaría sólo para él, alguien que no compartiría con nadie.

Yunho levantó la vista para ver el rostro de Changmin, y el sonrojo más adorable del mundo lo recibió. Los ojos del menor estaban fijos en sus labios y Yunho sonrió internamente. Muy fácil, demasiado fácil. Sin dudarlo un momento, se adelantó y unió sus labios con los de Changmin. El menor suspiró y comenzó a responder de manera suave.

Ok, definitivamente, éste no era el primer beso del menor, eso Yunho podía notarlo; pero el descubrimiento, en lugar de decepcionarlo, lo estimulo aún más. Tomó a Changmin de la cintura y lo acercó a él fuertemente. Debido a lo inesperado del movimiento, Changmin no pudo sino irse de lleno contra Yunho, quien se quejó levemente por el golpe del escritorio con su espalda baja.

Yunho dejó de besar a Changmin sólo para poder atacar su cuello provocado un jadeo de sorpresa, al mismo tiempo que comenzaba a desabotonar la camisa del uniforme del otro. Durante un tiempo, todo lo que Changmin hacía era jadear, pero poco a poco sus manos comenzaron a moverse, imitando las acciones de su compañero. Pronto ambas prendas pasaron a adornar el suelo.

Changmin tenía un cuerpo hermoso, de eso Yunho se dio cuenta. Sus músculos no eran tan marcados como los de Siwon o Hyukjae, pero sí lo suficiente como para ser dignos de admiración. Y Yunho se dedicó a admirarlo afanosamente, con sus ojos, sus manos, sus labios, ganándose leves gemidos que el menor trataba de reprimir y que Yunho trataba de alentar. Changmin no se quedó quieto, y sus manos recorrían a caricias la espalda del mayor, lo que junto a los sonidos de placer que dejaba escapar, estaban logrando que poco a poco Yunho perdiera el control.

Cuando el menor comenzó a besar su cuello, Yunho estuvo seguro de que éste sería un día que recordaría por siempre. Las sensaciones que lo sacudían con esa simple acción eran algo que nunca antes había sentido, tal vez porque nunca antes había avanzado tan rápido con nadie. Normalmente pasaba mucho tiempo antes de que sus conquistas comenzaran a actuar por su cuenta. Changmin aprendía rápido, no cabía duda, pero Yunho no tuvo tiempo para sorprenderse por eso.

De improviso, Changmin se dejó caer de rodillas, sorprendiendo a Yunho. Con movimientos ágiles y precisos el menor desabrochó los pantalones de Yunho y los bajó junto con su ropa interior. Ni siquiera pudo recuperarse de la sorpresa cuando Yunho sintió que sus sentidos se disparaban, su pulso se aceleraba, su respiración se entrecortaba y sus rodillas se debilitaban, todo en una milésima de segundo. Tuvo que apoyar las manos en el escritorio detrás de él para evitar que su cuerpo colapsara, y sólo pudo gemir como animal en celo mientras veía cómo su miembro desaparecía lentamente dentro de la boca del menor.

«Ésta definitivamente no es la primera vez» pensó Yunho distraídamente cuando la punta de su pene golpeó contra el fondo de la garganta del otro. Changmin se movía con una agilidad y destreza que sólo se podía obtener con la experiencia. Mantenía la vista fija en los labios del menor, deliciosamente rojos e hinchados, que devoraban su erección como si se tratara de un delicioso postre. Cuando los dientes de Changmin rozaron apenas la delicada carne de su miembro, Yunho soltó un gemido que lo habría avergonzado si tuviera aún algo de cordura y no estuviera ya irremediablemente perdido entre la lujuria del momento y la desesperación por más.

Changmin fue soltándolo poco a poco hasta que sólo la punta quedó entre sus labios. Yunho lo miró expectante, con los ojos entrecerrados y nublados y las mejillas increíblemente sonrojadas. Cuando sus ojos se encontraron, Changmin sonrió de lado con una mirada triunfante, y volvió a tomar todo el miembro de Yunho en su boca. Cuando sus labios tocaron el cuerpo de Yunho y toda su longitud estuvo enterrada en su garganta, Changmin gimió. Yunho tuvo que morderse los labios para evitar el grito de absoluto placer que estuvo a punto de dejar salir, pero no pudo evitar que sus rodillas cedieran, y tuvo que apoyar hasta los codos en el escritorio, sus manos aferraron fuertemente las orillas de la madera. Changmin sonrió de nuevo.

Fue entonces cuando el mayor se dio cuenta. Había caído en la trampa. El gran Jung Yunho sido cazado en su propio juego, como un vil ratón en una ratonera. Ahora se daba cuenta de que todos y cada uno de los movimientos de Changmin habían sido con el único objetivo de tenerlo dónde y cómo lo quería: débil, rendido, entregado y desesperadamente ansioso y necesitado de él. Una sonrisa ligera asomó a sus labios cuando descubrió que, por el momento, la idea no le molestaba tanto como pensó que lo haría.

Poco después soltó un gruñido de protesta cuando el menor abandonó su miembro con un obsceno sonido de chupeteo. Yunho abrió los ojos (que ni siquiera había notado que los había cerrado) y se encontró con el rostro de Changmin a pocos centímetros del suyo. El sonrojo de sus mejillas se acentuó cuando vio la mirada hambrienta que le dirigía el menor.

—¿Se siente bien, Yunho?

Yunho no se sorprendió de que el otro supiera su nombre, porque la voz de Changmin era diferente a la de hacía algunos minutos, y no era sólo por lo enronquecido que estaba a causa de sus recientes “actividades”. Cuando Yunho asintió (no confiaba en que su voz no lo traicionaría, quebrándose de repente), Changmin continuó.

—¿Quieres más? —otro asentimiento—. Entonces date la vuelta.

Yunho cerró los ojos, respiró profundamente una vez más, y obedeció. Pero no se conformó con sólo girarse, sino que recostó su pecho en el escritorio, dejando su cuerpo a completa disposición del menor. Escuchó cómo Changmin soltaba una risilla, pero poco después se olvidó de eso cuando suaves besos fueron dejados por toda su espalda. Yunho cerró otra vez los ojos tratando de concentrarse en las sensaciones más que en la posición en la que se encontraba.

Su piel ardía cuando los labios de Changmin hacían contacto con ella. Leves gemiditos escapaban de sus labios a cada movimiento, y cuando Changmin comenzó a usar sus dientes, los gemidos se hicieron más fuertes y desesperados. Estaba seguro de que su espalda estaba llena de marcas a estas alturas, pero ese dolor placentero que eran las atenciones del menor hacía que no le importara nada. Yunho no tenía idea de que ceder el control pudiera sentirse tan bien.

Trató de imaginarse en esta situación con cualquiera de sus otras conquistas, con Sungmin, pero simplemente no podía, ninguno de ellos era lo suficientemente dominante. Trató entonces de imaginarse con otros como Kim Youngwoon, o Choi Siwon, o Jung Jihoon, pero la idea sencillamente le repugnó. Todos ellos entraban en la categoría “SEXY” (sobre todo Jihoon), pero la idea no le agradaba. Pero Changmin era diferente, simplemente diferente a todos los demás.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando Changmin pasó su lengua desde su espalda baja hasta su cuello, donde comenzó a dejar más marcas. Debido a esa nueva acción, el cuerpo del menor quedó prácticamente cubriendo el suyo, y pudo sentir su erección (aún confinada por la tela de sus pantalones) contra su trasero, e inconscientemente movió las caderas para crear más fricción. El movimiento tomó por sorpresa a Changmin, quien dejó escapar un gemido; el sonido hizo que el estómago de Yunho se contrajera, y volvió a moverse tratando de provocarlo más.

—Changmin —dijo en un hilo de voz—. Por favor… Hazlo ya.

—Si eso es lo que quieres.

—Eso es lo que quiero. ¡Hazlo ya!

Changmin volvió a bajar dando besos por su espalda y acariciando sus costados. Por un rato esas manos dejaron de tocarlo; Yunho se preguntó levemente por qué, pero su duda se vio despejada cuando Changmin volvió a posicionarse sobre su cuerpo y su erección golpeó libremente con sus caderas. El menor llevó una de sus manos hasta la boca del mayor y con la otra repartió caricias a sus muslos. Yunho lamió ávidamente los dedos que se abrieron paso en su boca. No fue nada fácil cuando Changmin se empeñaba en distraerlo besando su cuello, acariciando su espalda, o moviendo sus caderas contra las suyas. Cada vez que eso pasaba, Yunho tenía que parar toda acción y suspirar; era demasiado, era como sentir todo y nada la vez. Nunca antes había sentido tanto deseo en un solo momento. Su mente estaba en blanco, sólo parecía existir Changmin y las sensaciones que éste provocaba en su cuerpo.

Changmin alejó la mano de su boca y Yunho cerró los ojos y se mordió los labios; su corazón estaba acelerado por lo que estaba a punto de suceder. Pero Changmin lo levantó del escritorio e hizo que girara, quedando ahora frente a frente, y volvió a besar sus labios de esa forma tal peculiar: tímida pero demandante a la vez. Yunho se perdió en el momento y ni siquiera notó cuando Changmin lo recostó de nuevo sobre la mesa; se dio cuenta sólo cuando sus miembros entraron en contacto, lo que lo hizo romper el beso para gemir libremente.

Changmin comenzó amover sus caderas suavemente, causando una deliciosa fricción que hizo que Yunho echara la cabeza hacia atrás y arqueara la espalda; ambos brazos rodearon el cuello del menor atrayéndolo hacia él, y sus piernas rodearon su cintura. De alguna manera Changmin se las arregló para llevar su mano hasta su entrada sin hacer que sus cuerpos perdieran contacto.

El primer dedo pasó desapercibido para el mayor, tan concentrado como estaba en la electricidad que lo recorría. Como sea, el segundo sí que lo sintió; sobre todo la incomodidad cuando Changmin separó los dedos y comenzó a moverlos en círculos, pero el menor lo distrajo besándolo de nuevo y acelerando el ritmo de sus caderas. Cuando el tercer dedo se unió, Yunho se quejó dentro del beso, pero Changmin metió sus dedos aún más profundamente y golpeó ese punto que tuvo a Yunho casi derritiéndose de placer ahí mismo.

—Changmin —habló Yunho cuando Changmin dejó de besarlo—. Por favor… yo… aaghh… ya no puedo, quiero que…Dios, Changmin, tú… Por favor, por favor, por favor…

—¿Qué es lo que quieres, Yunho? —dijo Changmin con cierta diversión en su voz.

—A ti —respondió de inmediato el mayor—. Te quiero a ti, Shim Changmin. Te quiero dentro. Quiero sentirte dentro de mí.

Yunho sabía que estaba hablando en una voz demasiado alta, pero estaba mucho más allá de preocuparse por algo tan trivial como que alguien pudiera escucharlo. Soltó un leve quejido cuando Changmin retiró sus dedos, pero su incomodidad se transformó en lujuria cuando Changmin llevó la mano hasta su boca y lamió sus dedos. Estaba seguro de que emociones tan fuertes no eran buenas para su salud.

Enseguida sintió una leve opresión en su entrada y cerró los ojos al mismo tiempo que se mordía los labios. La intrusión era dolorosa, pero los besos que Changmin le daba eran suficiente distracción. Poco después Changmin tomó el miembro de Yunho y comenzó a masturbarlo, acelerando el ritmo entre más entraba en él. De vez en cuando salía un poco para que Yunho se acostumbrara al movimiento de adentro hacia afuera. En el fondo de su mente Yunho le agradeció el gesto; después de todo, ésta era la primera vez que estaba en esta posición.

«Ésta no es la primera vez que hace esto» pensó Yunho. Al menos creyó que lo había pensado, pero oyendo la leve risa de Changmin ya no estuvo tan seguro.

Una vez que estuvo completamente dentro Changmin esperó un poco a que Yunho se acostumbrara. Cuando Yunho creyó estar listo, movió sus caderas, y Changmin obedeció, comenzando sus embestidas rápidas, pero precisas. Su mano aún atendía la erección del mayor, pero para Yunho no era suficiente, necesitaba más. Puso su mano sobre la de Changmin y comenzó a ayudarlo a mantener la sincronía con sus embestidas.

—Yunho —susurró Changmin con la voz enronquecida—… Yunho, te ves tan sexy así.

Yunho no pudo responder a eso, solo negó débilmente con la cabeza y gimió algo que sonó muy parecido a “más fuerte”. Changmin aceleró aún más el ritmo de sus movimientos, golpeando cada vez ese punto interno que volvía loco al mayor. Yunho sólo podía gemir y gritar como nunca antes lo había hecho, cada embestida tocándolo y llegando a lugares que nunca creyó posibles. Changmin se movía con la agilidad de un experto y Yunho se sintió como un principiante otra vez. Las sensaciones eran demasiado intensas, demasiado increíbles.

Entonces Yunho sintió algo creciendo en su interior. Comenzó en la boca del estómago, siguió hasta su entrepierna y llegó hasta donde sus cuerpos se unían, y supo que su clímax estaba cerca. Changmin terminó primero, sin embargo, y Yunho pudo jurar que las estrellas estaban frente a sus ojos cuando sintió ser llenado al máximo. El menor nunca dejó de embestirlo ni de atender su miembro, y Yunho explotó enseguida, cerrando los ojos y cubriendo su abdomen y su mano y la de Changmin de un blanco puro.

Antes siquiera de poder recuperar la respiración, Yunho sintió cómo Changmin salía de su interior. Abrió los ojos pesadamente y vio al menor muy ocupado poniéndose la ropa con gran prisa. Cuando terminó se acercó a Yunho, aún acostado sobre el escritorio, y lo besó rápidamente en los labios.

—Búscame si quieres repetir esto —dijo guiñando el ojo sonriendo de lado, y salió del salón como si nada.

Yunho se quedó donde estaba: sobre el escritorio, totalmente desnudo y con la respiración acelerada. Aunque la puerta estaba cerrada, no estaba asegurada y alguien podría entrar en cualquier momento, pero Yunho no se movió. Se quedó mirando fijamente el techo y pensando en lo que acababa de pasar.

Estaba seguro de que Changmin había planeado todo desde el principio. Yunho había sido reducido al nivel más bajo. Recordó sus gemidos regándole a Changmin por más. Rogando, suplicando. Yunho había sido humillado por un chico cualquiera, menor que él además. Lo había engañado, acorralado, humillado, degradado y arrastrado por el suelo con una facilidad inaudita. Yunho estaba furioso consigo mismo por ser tan débil.

Pero un rayo lo partiría si no veía a Changmin otra vez antes del fin de semana.



~Fin~

Neminem Deferto

Titulo: Neminem Deferto
Autor: Irady
Pareja: HoMin
Género: Angst, Romance
Extensión: Oneshot
Summary: Todo lo que Yunho quería era descansar al volver a casa; lo que encontró fue su peor pesadilla hecha realidad.
Advertencia: Montones de angst, character death, mental issues... en resumen, no es la cosa más feliz para leer. crybaby!Changmin y clueless!Yunho.

N/A: Este fic fue escrito para el cumpleaños de Cecy, aka 'Chamin' el día 13 de marzo.
Nombre tomado del tatuaje de Jaejoong. Por cierto, Joongie... nadie te dijo que el inglés no es una lengua romance?? No puedes usar el orden inglés para escribir en latin ¬¬
Ah, y busqué información, y la pena de muerte es legal en Corea, aunque ahora está en stand by. La forma elegida para esos casos era el ahorcamiento.
------


Rojo.

Todo lo que Yunho podía distinguir era el color rojo. En el piso, sobre las paredes, en las puertas, sobre las mesas, sillas, sofás. No era, para nada, la escena que esperaba ver al llegar a casa después de un cansado día de actividades.

Las llaves, que aún estaban en su mano, cayeron repentinamente, provocando un sonido retumbante en el pesado silencio del lugar. Sus ojos, exageradamente abiertos, trataban de ver todo al mismo tiempo, pasando de un lugar a otro a la velocidad de la luz.

Su respiración se volvió errática y superficial. Los latidos de su corazón incrementaron su velocidad repentinamente. Su mente procesaba rápidamente las imágenes frente a sus ojos, pero él mismo se negaba a aceptar lo que veía.

Inciertamente dio un paso dentro del lugar, casi arrastrando los pies, como si su cuerpo se negara a formar parte del recuadro. Forzó sus piernas a responderle, y poco a poco se adentró en el lugar. Las luces estaban apagadas, pero la luz de la luna que se colaba por las ventanas iluminaba lo suficiente como para distinguir formas, aunque nada más que eso. Sólo formas confusas, y ese horripilante color rojo.

Sus pasos eran inciertos, temerosos, inseguros. Trataba de encontrar excusas, justificaciones, razones de por qué el rojo lo cubría todo. Su mente jugó con mil posibilidades, pero deliberadamente omitió una de ellas. Quería creer, quería tener esperanza de que eso en las paredes pudiera ser cualquier cosa, excepto aquello que tanto temía.

Se negó a encender las luces, queriendo aferrarse a la esperanza, así que anduvo a tientas por la sala. Tampoco se atrevía a hablar, aunque, desesperadamente, quería llamar alguno de esos cuatro nombres que ocupaban sus pensamientos constantemente.

Rogaba por que estuvieran fuera. Rogaba por que Jaejoong hubiera logrado convencer a los otros tres de salir a algún lado mientras Yunho hacía ese photoshoot y el programa de radio, como le había dicho por la mañana. Rogaba por que Yoochun hubiera ido a casa de su familia como quería. Rogaba por que Junsu hubiera aceptado la invitación de Hyukjae para ir a comer. Rogaba por que…

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando sus pies tropezaron con algo, haciendo que cayera invariablemente al suelo por lo aturdidos que estaban sus reflejos. Soltó un leve gruñido de dolor cuando su cuerpo golpeó pesadamente contra el piso. Volteó a ver qué lo había hecho tropezar, y sintió cómo su corazón se detenía por un segundo.

Junsu.

Los ojos de Junsu estaban totalmente abiertos, una mirada de completo terror congelada en ellos. Su boca estaba entre abierta, con hilos de sangre corriendo desde sus comisuras. No, no corriendo, porque ya era sangre seca. Una herida atravesaba su mejilla izquierda de lado a lado. Su camisa, que en un tiempo había sido blanca, estaba bañada de ese mismo color rojo que cubría las paredes. En su pecho se notaban las innumerables heridas causantes de ese color, aunque sobresalía una en su abdomen, justo en el centro, a la altura de su estómago.

Yunho abrió la boca para gritar, pero ningún sonido salió de ella. Sus ojos se llenaron de lágrimas al momento que intentó acercarse al menor, parcialmente oculto por el sofá de la estancia.

—Jun…su —susurró cuando estuvo lo suficientemente cerca, pero nada lo había preparado para lo que sus ojos encontrarían cuando, al acercarse, pudo ver todo lo que había detrás del sofá.

Yoochun y Jaejoong.

Si ver a Junsu así fue horrible, no se comparaba en nada a lo que fue ver a los otros dos. Al menos con Junsu estaba seguro de que era Junsu, porque podía ver su cara. La única razón por la que reconoció a Jaejoong y Yoochun, fue porque pudo distinguir algo de sus tatuajes entre mares de rojo carmesí.

Yunho sintió su estómago revolverse. Dejó caer su cuerpo hacia atrás, quedando casi de espaldas al suelo, y comenzó a retroceder aterrorizado. Las lágrimas fluían libremente de sus ojos mientras un coro de “no… no” salía de su boca a murmullos.

Se detuvo sólo cuando su espalda chocó contra la pared, y estuvo tentado de acercar las piernas a su pecho y refugiar su cara en las rodillas; y lo hubiera hecho, de no ser porque un pensamiento repentino cruzó su mente.

«Changmin»

Se puso de pie como impulsado por un resorte. Una descarga de adrenalina le recorría el cuerpo y su pulso se aceleró al máximo en una fracción de segundo. Casi pudo sentir cómo sus pupilas se dilataban tratando de registrarlo todo en la oscuridad en la que se encontraba.

No había nadie más en la sala. La cocina igual estaba vacía. Su desesperación aumentaba segundo a segundo, y fue así como pudo encontrar su voz otra vez.

—¡Changmin! —gritó, en una voz que a él mismo le pareció increíblemente aguda—. ¡Changmin-ah! ¿¡Dónde estás!?

Corrió por el pasillo hasta las habitaciones, y las revisó una por una, pero no había ni rastros del menor de todos. Estaba a punto de salir del departamento a buscarlo cuando, al salir del cuarto de Jaejoong, pasó frente al baño, y se dio cuenta de que había una luz asomando por debajo de la puerta.

Yunho detuvo sus pasos en seco, pero no se atrevió a entrar, temeroso de lo que encontraría. Al final, reuniendo todo el valor del que era capaz, abrió la puerta, lentamente. Si ver a los demás en ese estado lo había devastado, no quería ni pensar en lo que sentiría si Changmin había corrido la misma suerte.

Cuando abrió la puerta por completo, casi cae de rodillas al perder la fuerza de sus piernas. Changmin estaba en el suelo, también cubierto de rojo.

—¡Changmin-ah! —gritó de nuevo, apresurándose a llegar hasta el menor.

Se dejó caer a su lado, levantando la parte superior del cuerpo de Changmin, rodeándolo con los brazos y abrazándolo contra su pecho fuertemente. Su llanto se hizo desesperado.

—No, Changmin.

Yunho susurraba apenas audiblemente, abrazando al chico aún más fuertemente, como si con eso pudiera retenerlo a su lado. Comenzó a mecer su cuerpo hacia delante y hacia atrás. Gruesas lágrimas caían de sus ojos.

—Tú no, Changmin —continuó— Por favor, tú no. No ahora. Nunca… Nunca pude decirte, Changmin-ah. No pude decirte que… que te… Que te am-

—Yun…

El leve y apenas perceptible susurro de Changmin interrumpió las palabras que Yunho estuvo a punto de confesar; su secreto mejor guardado.

Por un momento Yunho no pudo ni siquiera reaccionar; tal era el grado de emociones que lo embargaban: shock, alivio, felicidad, aún tristeza, resignación. Cuando pudo reaccionar, dejó de abrazar al menor para poder ver su rostro; para confirmar que su corazón no le estaba jugando una mala pasada.

—¿Changmin-ah? ¿Estás bien?

Se encontró frente a frente con los ojos de Changmin, fijos en él de manera intensa. Estaban completamente abiertos, casi saliéndose de sus órbitas. Sus pupilas se fueron desenfocando poco a poco, fijándose en algún lugar lejano, y su respiración comenzó a acelerarse.

—¿Min-ah?

Como si su voz hubiera servido de detonante, Changmin gritó desgarradoramente, descolocando a Yunho del todo. El menor trató de zafarse de los brazos del mayor con una desesperación evidente. Yunho, por instinto, afianzó su abrazo.

—¡Changmin! —gritó Yunho, tratando de sacar al menor del ataque de pánico al que acababa de entrar.

—¡NO! —gritó Changmin, luchando aún más fuerte por liberarse—. ¡Jaejoong hyung! ¡Junsu! ¡Chunnie!

Con un último empujón que envió a Yunho de espaldas al suelo, Changmin consiguió soltarse, y de inmediato se alejó a rastras hasta chocar con la bañera. Acercó las piernas a su pecho, apoyó la frente en sus rodillas, cerró los ojos y se cubrió los oídos con las manos; como si con eso, con no ver ni escuchar, lograra protegerse del terror del que acababa de sobrevivir.

—¡Hyung! —gritaba aún a todo pulmón—. ¡Hyung! ¡Hyung-deul!

Yunho sólo pudo verlo derrumbarse poco a poco, sintiendo la impotencia de no poder hacer nada por ayudarlo, ya que Changmin se encontraba en tal estado de terror que si se acercaba a él, sólo empeoraría las cosas.

Con cada grito que salía de los labios del menor, el corazón de Yunho se rompía un poco más.

///

La noticia había sacudido a toda Corea hasta sus mismos cimientos.

Tres miembros de Dong Bang Shin Ki habían sido brutalmente asesinados, el cuarto debía pasarse sedado la mayor parte del día para evitar un nuevo ataque de pánico, y el quinto estaba en tal grado de depresión y preocupación que, prácticamente, no abandonaba al menor ni por cinco minutos.

Todo eso, sin motivo aparente.

No había absolutamente ninguna pista, ni el más mínimo indicio, que señalara al o los culpables del atentado, o siquiera el móvil del crimen. La policía estaba teniendo unos momentos difíciles tratando de armar el rompecabezas, del que sólo tenían algunas piezas, rotas y apagadas, como flores marchitas.

No había rastros de lucha en el departamento, nada fuera de su lugar, ningún florero o adorno roto. Las cerraduras no habían sido forzadas. No había ninguna huella digital que no perteneciera al lugar. No faltaba absolutamente ninguna de las cosas de valor que había dentro. Los vecinos no habían visto o escuchado algo extraño; ni siquiera gritos de terror o pidiendo auxilio. La situación era un callejón sin salida.

Changmin era la única esperanza.

Durante las últimas semanas, Changmin se había convertido en el centro de atención de todo el mundo. Las fans lloraban y se aferraban a él como a una especie de mártir; el pequeño inocente que sobrevivió al infierno.

Aunque no todas pensaban igual. Había algunas que lo miraban con odio, resentidas de que fuera él quien siguiera con vida. “¿Por qué tuvo que ser él? Hubiera sido mejor que Changmin muriera en lugar de (Jaejoong, Junsu, Yoochun) oppa”.

Pero esas eran muy pocas; la mayoría estaban de su lado. El hospital estaba lleno de flores cada día, por las calles podía verse a grupos de adolescentes llorando y pidiendo por Changmin a cualquiera que fuese el Dios en el que creyeran. Yunho no pudo evitar sentir cierto dejo de amargura al pensar que tuvo que pasar una tragedia de esta magnitud para que Changmin recibiera esa clase de atención de su parte.

Por otro lado, para la policía Changmin era su única posibilidad de resolver el caso, el único que podía dar testimonio de lo que pasó ese día. Pero Changmin no podía estar despierto ni siquiera cinco minutos cuando comenzaban de nuevo los llantos y los gritos. En esos momentos no dejaba que nadie se le acercara, ni siquiera Yunho, lo que lastimaba al mayor como pocas cosas lo hacían.

///

Las semanas pasaban, y Changmin se recuperaba a paso lento, pero constante. No físicamente, porque, para gran alivio de Yunho, sus heridas no eran profundas ni mucho menos de gravedad. Casi todas estaban en los brazos, excepto una en la cara que iba desde la frente hasta su mejilla derecha, y otra en el pecho un poco hacia la izquierda. Ambas, a pesar de lo aparatosas que lucían, no eran de seriedad y sanaron en un par de semanas.

Yunho aún no se recuperaba del shock que fue ver a sus compañeros (a su familia) prácticamente bañados en sangre, y aún ahora, casi dos meses después, se despertaba por las noches (cuando podía dormir), sudoroso y con la respiración agitada a causa de las imágenes que inundaban sus sueños. Todas sus pesadillas eran diferentes, pero con una constante: el rojo de la sangre manado a borbotones frente a él.

Yunho se sentía al borde de un abismo del que no podía escapar. Cuando recordaba la sonrisa de Junsu, o los ojos de Yoochun, o los abrazos de Jaejoong, no quería nada más que encerrarse en su habitación, hundirse en su cama y llorar hasta que se le secara el alma; pero no podía hacer eso. Tenía que ser fuerte; Changmin lo necesitaba firme, entero, y él no pensaba fallarle. Ni ahora ni nunca.

Desde hacía una semana completa, Changmin había dejado de sufrir los ataques de pánico, pero estaba ahora sumido en el silencio, llorando sin sonido alguno. Las lágrimas simplemente fluían de manera constante de sus ojos sin que nada pareciera detenerlas.

Su vista estaba casi siempre perdida en la lejanía, apagada, vacía, sin vida. Yunho odiaba verlo así, por eso procuraba hablarle siempre para tratar de distraerlo, de regresarlo de ese lugar en el que se había aislado. La mayoría de las veces sus intentos eran inútiles y Changmin no parecía tan siquiera notar su presencia. Otras veces lo hacía. Fijaba sus ojos en Yunho, como si quisiera atravesarlo con la mirada. Yunho lo miraba también, pero siempre terminaba por desviar o agachar la mirada.

“Es tu culpa”, Yunho creía leer en los ojos del menor. “No estuviste ahí para evitarlo. No nos protegiste. ¿Por qué? Juraste que lo harías y mentiste. Es tu culpa”.

Yunho sabía que no era Changmin quien pensaba eso, era él mismo. Era su propio remordimiento, su propia consciencia, su propia culpabilidad. Era él mismo (y su mente) quien se auto-castigaba de esa manera. Changmin jamás, JAMÁS, haría diría o siquiera pensaría algo contra Yunho, y eso era un hecho, no sólo una idea del mayor. No estaba en la naturaleza de Changmin el comportarse de esa manera.

Yunho lo sabía, pero por alguna razón no podía soportar su mirada mucho tiempo. Esas veces en las que Changmin reconocía su presencia lo hacían sentirse increíblemente impotente, pero, sobre todo, culpable.

Hoy era una de esas veces.

Al principio Changmin parecía estarlo ignorando como de costumbre, pero al parecer Yunho dijo algo que provocó esa mirada fija del menor. No podía recordar qué es lo que había dicho, pero Yunho también fijó sus ojos en los de Changmin tratando, en vano, lo sabía muy bien, de sostenerle la mirada. Un par de minutos después, Yunho desvió el rostro.

Si Yunho se detenía a pensarlo, la mirada de Changmin siempre era inquisitiva. El menor parecía buscar en Yunho las respuestas a sus dudas. “¿Por qué?” era lo que realmente preguntaban sus ojos, y Yunho sentía, además, la frustración de, por primera vez desde que se conocieron, no poderle dar a Changmin algo que éste quisiera.

De nuevo bajó la vista, esta vez más avergonzado que intimidado. Changmin suspiró pesadamente y volvió a desviar la vista hacia la ventana. Yunho sintió que algo le oprimía la garganta, estrangulando las palabras que se moría por decir, pero que por alguna razón se negaban a pasar de ahí.

Ambos volvieron a sumirse en el silencio que ya casi se hacía una costumbre entre ellos. Todo parecía indicar que el día pasaría así, pero pocos minutos después las puertas del cuarto de hospital donde estaba Changmin se abrieron de golpe. Dos hombres vestidos de traje formal entraron sin avisar. Ambos pasaron por alto a Yunho y centraron su atención en el menor, quien los veía con una expresión en blanco.

—¿Shim Changmin? —habló uno de ellos—. Soy el detective Kang Jae Dong, y él es mi compañero el detective Lee Do Young. Estamos aquí para interrogarlo sobre los hechos ocurridos hace dos meses.

Changmin se tensó visiblemente y le lanzó una mirada fugaz a Yunho, pero eso fue suficiente para lanzarlo a la acción. El mayor se puso de pie de inmediato y se dirigió hacia los recién llegados.

—Creo que sería mejor que volvieran otro día. Changmin aún no se ha recuperado completamente, y además-

—Jung Yunho, ¿cierto? —habló Lee-. Lo lamento pero las investigaciones no pueden retrasarse más. Ya han pasado más de dos meses y no hemos avanzado. Necesitamos del testimonio de Shim Changmin-sshi.

—Me tiene muy sin cuidado-

—Hyung —interrumpió Changmin de pronto—. Está bien, el detective tiene razón.

—Pero, Changmin…

—De verdad, hyung. Estoy bien —respondió el menor esbozando una leve sonrisa. Yunho guardó silencio y volvió a sentarse, no sin antes dirigirle una mirada preocupada a su donsaeng.

A indicación del detective Kang, Changmin comenzó a relatar lo que recordaba de ese día. Dijo que había pasado la mayor parte de la mañana durmiendo, pero que alrededor de las 2 de la tarde había despertado de golpe gracias a las fuertes voces que se escuchaban de la sala. No eran exactamente gritos, pero sí lo suficientemente altos como para preocuparlo.

Cuando salió a ver lo que pasaba, se encontró con que Jaejoong y Yoochun trataban de forcejear con otra persona; Junsu estaba parado algo más lejos, mirando la escena con miedo. En cuanto Junsu notó al menor parado al final del pasillo, de inmediato corrió a su lado.

—Changmin, vuelve a tu habitación —ordenó con una voz preocupada pero firme.

—Hyung, ¿qué está pasando? —preguntó Changmin con enorme preocupación al notar el rostro pálido y bañado en lágrimas de Junsu.

—Nada, no te preocupes. Por favor, Minnie, vuelve a tu cuarto y cierra la puerta con llave.

Cuando Changmin siguió negándose tercamente, Junsu comenzó a suplicarle, pero ambos pararon toda acción cuando escucharon el grito un tanto ahogado de Yoochun.

Changmin volvió la vista hacia el ruido y vio cómo Jaejoong y Yoochun estaban en el suelo, y la otra persona sobre ellos, atacándolos con lo que parecía ser alguna clase de arma punzocortante. Una gran mancha de sangre comenzó a crecer a su alrededor.

—¡Hyung! —dijo Junsu, y corrió hasta llegar a los otros.

Changmin parecía clavado en su sitio, no atinaba ni a desviar la mirada. Junsu trató de apartar a esa persona de sus dos mayores, pero sólo logró que el otro lo sujetara fuertemente por el cuello. Junsu comenzó a tener problemas para respirar y su rostro cambió poco a poco de coloración; eso fue lo que sacó a Changmin de su estupor. Avanzó a pasos rápidos y tiró del brazo que sujetaba el cuello de su compañero.

El sujeto pareció desconcertado por el repentino ataque y movió la otra mano que empuñaba el arma, la que golpeó a Changmin en la cara, lo que le provocó un gran corte desde la frente hasta la mejilla. El dolor, tanto del golpe como de la herida, hizo que Changmin cayera al suelo, pero su intrusión provocó que el atacante soltara a Junsu. El mayor sólo se dio el tiempo de tomar aire un par de veces y de nuevo se lanzó sobre el otro. Mientras se defendía, el mayor le repetía a Changmin que se fuera a su habitación y cerrara la puerta con llave, pero el menor no podía ni moverse por el pánico.

El atacante golpeó a Junsu con el arma en la mejilla, y el mayor sólo se mordió los labios para evitar gritar, pero gruesas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos. El arma se hundió una vez más, ahora en el estómago de Junsu, quien perdió por completo la habilidad de defenderse. Sus ojos se abrieron completamente y se fijaron en la persona frente a él. Changmin pudo escuchar a Junsu susurrar un leve “hyung”, pero no supo si era por Jaejoong o Yoochun; tal vez por ambos.

Nunca antes de ahora Changmin había maldecido tanto su naturaleza insegura, que a la menor señal de un problema o discusión frente a él, se quedaba totalmente en blanco sin saber qué hacer. Junsu cayó de rodillas, antes de derrumbarse completamente en el suelo. Sus ojos, aún desencajados, se posaron ahora en Changmin, quien sólo pudo mirarlo también.

—Min…nie —fue lo último que salió de los labios de Junsu, al mismo tiempo que el atacante se giraba por primera vez hacia el menor. Changmin levantó la vista, y sintió su corazón paralizarse por el terror.


—¿Qué pasó después? —preguntó el detective Kang una vez que Changmin guardó silencio.

—Yo… —comenzó el menor bajando la vista y fijándola en sus manos entrelazadas sobre su regazo—. No lo recuerdo.

—De acuerdo al testimonio de Jung Yunho-sshi, usted estaba en el baño cuando él lo encontró —habló ahora el detective Lee—. ¿Puede decirnos cómo fue que llegó ahí?

—Yo… no lo sé —respondió el menor entrecortadamente, cerrando los ojos y apretando la sábana con las manos mientras su respiración se aceleraba. Yunho se puso de pie inmediatamente y se sentó en la cama junto a Changmin, rodeándolo con sus brazos.

—Shh… todo está bien, Changmin-ah —susurró tratando de calmarlo. Changmin no dijo nada, pero las lágrimas cayeron sin que él o el mayor pudieran hacer algo por evitarlo.

—¿Cree que podría darnos una descripción del atacante? —preguntó Kang.

Changmin se mordió el labio inferior y negó furiosamente con la cabeza. Las lágrimas siguieron cayendo copiosamente de sus ojos aún cerrados. Yunho le susurró palabras tranquilizantes al oído mientras le frotaba la espalda con una mano y pasaba la otra por alrededor de su cintura. Pero ninguna de esas precauciones fue suficiente; Changmin ya había vuelto al terror de esa noche, y su cuerpo comenzó a temblar y fuertes sollozos escapaban de su garganta.

—Changmin —llamó Yunho con desesperación en la voz—. Min-ah, escúchame. Todo está bien ahora. Yo estoy aquí contigo, Changmin.

—¡¡NO!! —gritó Changmin tratando de empujar al mayor, pero Yunho ni siquiera le dio la oportunidad.

—¡Changmin! Mírame, Changmin, soy yo, Yunho —gritaba el mayor luchando contra Changmin, tratando de evitar soltarlo—. Minnie, por favor. Está bien, ya estás conmigo ahora

Changmin se tensó terriblemente en ese momento y sus temblores aumentaron, redoblando sus esfuerzos para apartar a Yunho a un punto casi humanamente imposible.

—¡¡Suéltame!! —gritó de nuevo, ahora golpeando a Yunho donde sus manos podían alcanzar—. ¡Te digo que me sueltes!

Sus gritos junto con los de Yunho terminaron por llamar la atención del personal del hospital, quienes entraron a ver lo que pasaba. Inmediatamente hicieron salir a los demás, casi sacando a Yunho a la fuerza.

Yunho dejó de prestar atención a su alrededor, sus ojos fijos en el cuerpo tembloroso de Changmin, queriendo alejarse de los médicos y enfermeras que trataban de administrarle tranquilizantes. Otro médico se acercó a ellos, y los detectives comenzaron a hacerle preguntas. Yunho estaba tan perdido en sus pensamientos que sólo creyó distinguir las palabras “amnesia selectiva”, pero no entendió gran cosa. Sólo le quedó claro que si Changmin no quería recordar ese día, Yunho lo ayudaría a no hacerlo.

///

Yunho observaba el rostro casi angelical de Changmin al dormir, sintiendo una opresión en el pecho al pensar en lo que el menor había pasado estos los últimos meses. Changmin había mejorado notablemente desde que lo dieron de alta en el hospital un par de semanas atrás, hasta había comenzado a sonreír de nuevo. Una sonrisa suave y no completamente feliz, pero una sonrisa al fin y al cabo.

Eso podía deberse mucho al hecho de estar en un ambiente nuevo. Obviamente, Yunho buscó un nuevo lugar para vivir, uno con sólo dos habitaciones, donde no se sintiera tanto el vacío de otras tres personas alrededor. Al principio los padres de Changmin trataron de hacer volver a su hijo con ellos, pero había momentos en los que el menor sólo pedía “volver a casa”; hasta que el terapeuta que lo ayudaba sugirió que lo dejaran volver con Yunho. La decisión pareció haber ayudado a Changmin.

Quien parecía haber empeorado era Yunho. Una especie de paranoia se había apoderado de él, y no soportaba perder de vista al menor ni un momento. Le aterraba que alguien pudiera arrebatárselo, que alguien le quitara todo lo que quedaba de su familia. Por las noches iba a la habitación de Changmin y se quedaba de pie en el umbral de la puerta, simplemente observándolo dormir, hasta muy entrada la madrugada.

Yunho sabía que lo que hacía no estaba bien, que sólo añadía más peso a la carga, pero por más que intentó dejar esas costumbre, no pasó mucho tiempo para que se diera cuenta que no podía dormir si no pasaba al menos un momento en la habitación del menor. Si Yunho cerraba los ojos y se concentraba lo suficiente, podía escuchar la voz de Jaejoong llamándole la atención por preocuparse tanto y por no cuidar más de sí mismo. “No puedes seguir así, Yunho-yah” le decía en su mente la voz del mayor. “¿Quién va a cuidar a Changmin si no eres tú?”

Sus ojos comenzaron a aguarse como siempre sucedía cuando pensaba en alguno de sus tres compañeros. Ese conocido nudo comenzó a formarse en su garganta y tuvo que tragar muy fuerte para deshacerlo. Cerró los ojos y respiró profundamente, dando media vuelta dispuesto a volver a su habitación, no sin antes dar un último vistazo a Changmin.

—¿Hyung?

La voz adormilada de Changmin lo detuvo en seco. Yunho volteó a verlo y no pudo reprimir la sonrisa que asomó a sus labios al observar la imagen que daba el menor mientras se sentaba un poco sobre la cama. Sus ojos estaban medio cerrados por la somnolencia, su cabello estaba para todos lados gracias a los roces con la almohada, y con una mano tapaba el bostezo que se le escapó. ¿Cómo es que podía ser tan adorable sin siquiera proponérselo?

—Vuelve a dormir, Changmin —dijo Yunho, y sin embargo se acercó hasta sentarse en la cama junto al menor, alargando una mano y revolviéndole aún más el cabello, todavía sonriendo.

—Hyung, no hagas eso —lo reprendió Changmin con un puchero, provocando la risa de Yunho—. ¡No te rías de mí! Ya verás, le diré a Jaejoong hyung, y enton…

El silencio reinó entre ellos por un largo rato. Changmin había bajado la vista al igual que Yunho, Quien no pudo reunir el valor suficiente pare decir o hacer algo. Como sea, su vacilación terminó en el momento en que un sollozo llegó hasta sus oídos.

Yunho abrazó a Changmin con todas sus fuerzas mientras ambos volvían a recostarse en la cama. El llanto del menor ya no era tan desgarrador como antes, era más bien calmado, sin apenas emitir sonido alguno; pero no por eso menos conmovedor (si esa podía ser la palabra) para Yunho. Changmin aferraba a Yunho como si de ello dependiera su vida, cosa que tal vez no estuviera muy alejada de la verdad, pensó el mayor con cierto dejo agridulce en la boca.

Después de lo que pareció eternidades para ambos, el llanto cesó, pero aún sus brazos aferraban al otro, atrayéndolo hacia sí. Tratando en encontrar en el alma ajena aquella fuerza y seguridad que faltaba en la propia.

—¿Por qué? —susurró Changmin con la voz enronquecida—. ¿Por qué ellos, hyung?

—No lo sé, Changmin —respondió Yunho, sintiendo la impotencia calándole fuerte en la garganta.

—¿Fue mi culpa?

—¿Qué? —preguntó el mayor incapaz de creer a sus oídos. No podía ser que Changmin le preguntara una cosa así.

—Sí… —Changmin parecía batallar para encontrar las palabras, como si a él mismo le costara explicarse—. ¿Fue algo que yo hice? ¿Algo que no hice? ¿Qué fue, Yunho?

—Changmin, mírame —dijo Yunho tomando con ambas manos las mejillas del menor y forzándolo a que sus ojos se encontraran—. No quiero que digas eso, Min-ah. Nada de esto fue culpa tuya o de alguien más. Nadie es culpable… En todo caso, al único que podríamos culpar sería a quien lo hizo, no a ti.

Changmin bajó la vista y no dijo nada por un momento. Yunho lo miraba fijamente como si tratara de transmitirle sus pensamientos, sus sentimientos, la seguridad y confianza que él mismo no sentía. Al final, por toda respuesta, Changmin volvió a refugiarse en el abrazo del mayor.

Yunho cerró los ojos mientras acariciaba en círculos la espalda de su donsaeng. Enterró la cara en el cabello del menor, aspirando el aroma que desprendía, una mezcla del champú que utilizaba y ese varonil olor almizclado que era sólo Changmin. Sin proponérselo ni darse cuenta, su pulso se aceleró, y sus brazos acercaron aún más ese cuerpo delgado, hasta que no quedó entre ellos el más mínimo espacio.

Las caricias en la espalda de Changmin perdieron ese tinte de consuelo y se volvieron más lentas y exploratorias. Yunho había perdido por completo la noción de tiempo y espacio. Todo lo que parecía existir para él en ese momento, era el calor que emanaba el cuerpo de Changmin pegado al suyo.

Acomodando un poco su cuerpo, Yunho refugió el rostro en el cuello del menor, mientras dejaba las caricias a favor de abrazarlo ahora con mucha más fuerza de lo que recordara haberlo hecho alguna vez. En el estado de obnubilación en el que estaba, no pudo detenerse cuando sus labios reclamaron esa pequeña porción de piel aterciopelada a su alcance.

—¿Hyung?

La voz confundida y algo asustada de Changmin lo trajo súbitamente de vuelta a la realidad. Yunho se dio cuenta de la posición en la que se encontraba y de lo que acababa de hacer. Todo su cuerpo se tensó inmediatamente.

—Changmin —dijo soltando al fin al menor—. Min-ah, yo… Perdón —susurró por último, dispuesto a salir y encerrarse en su habitación por tanto tiempo como fuera necesario, pero Changmin se lo impidió.

—Yunho-yah —dijo en un susurro, obligando al mayor a volver a su lado—. No te vayas… Dime, hyung. Explícame.

Yunho suspiró, derrotado. Sabía que no podía seguir ocultándoselo a Changmin, no con lo que acababa de pasar, en todo caso; pero no sabía si estaba listo para hacerlo, no sabía si él mismo estaba preparado para enfrentar realmente sus propios sentimientos. Habían sido muchos años los que había pasado reprimiéndolos, obligándolos, tan grandes como eran, a ocupar un lugar pequeñito en el fondo de su mente.

Changmin pareció cansarse de esperar. Soltó un suspiro de resignación e intentó levantarse, pero, en un impulso, Yunho lo tomó del brazo y lo acercó de nuevo a él, abrazándolo y ocultando el rostro en el cuello del menor, bajo su mentón. Changmin se puso rígido, pero no intentó alejarlo.

—Min-ah —comenzó Yunho sin saber realmente cómo—. Tal vez éste no sea el mejor momento, pero… Pensaba decírtelo tarde o temprano de todas formas… Yo… No tienes que responderme nada si no quieres, es sólo que… Tú… me… gustas.

La última palabra salió más bien en un suspiro. Yunho había cerrado los ojos muy fuerte, preparándose para cualquier reacción que pudiera tener el menor. Cualquiera, excepto la que realmente tuvo.

Changmin suspiró y lo rodeó con sus brazos, acercándolo aún más a él. Ahora fue el turno de Yunho de tensarse, y se preguntó levemente si esto no era sólo el primer paso y enseguida llegarían los gritos y las palabras de odio.

—Lo sé —fue toda la respuesta del menor.

—¿Qué? —preguntó Yunho, asombrado. Instintivamente se alejó un poco para poder ver la cara del otro. Sus ojos se encontraron con los serenos y comprensivos de Changmin.

—Dije que ya lo sabía.

—Pero… ¿cómo?

—“Hace falta uno para reconocer a otro”, dicen —habló el menor con la mirada dulce y afectiva. Yunho sintió su pulso acelerarse y sus ojos se agrandaron de la sorpresa.

—O sea que tú…

Changmin sonrió y decidió contestar uniendo sus labios con los del mayor. Nada de lo que Yunho había soñado o imaginado pudo haberlo preparado para lo que era realmente un beso de Shim Changmin. Su estómago daba mil volteretas mientras su mente se desconectó en un instante. Por un momento no supo ni cómo reaccionar, pero cuando la lengua húmeda y tibia de Changmin rozó sus labios, Yunho cerró los ojos y abrió la boca apenas lo suficiente para dejar que Changmin la invadiera.

Yunho sintió como si hubiera encontrado por fin algo que le había faltado desde siempre.

///

Las cosas entre Yunho y Changmin progresaron lentamente. El menor aún se tensaba incómodamente si Yunho lo sorprendía con algún gesto de afecto repentino, pero su resistencia duraba sólo un momento, y no tardaba en corresponderle. Yunho comprendía, o creía comprender, esas reacciones, así que procuraba no presionarlo mucho.

En cuanto a los demás, aún había personas que señalaban o miraban a Changmin con odio o cierto resentimiento; el menor actuaba como si no le importara, pero Yunho lo conocía mejor que eso. La policía seguía insistiendo en una declaración de Changmin, aún con la disculpa medica por su memoria debido al trauma, argumentando aquellas inconsistencias en su relato la vez pasada; pero la mirada aterrada del menor cuando se tocaba el tema era tan lastimosa, que Yunho no tenía el corazón para forzarlo, por más que él mismo se muriera de ganas por saber la verdad.

Había todavía momentos en los que Changmin volvía a mirarlo con esos ojos interrogantes, aquellos que lo desarmaban por completo, pero ahora Yunho ya tenía el motivo de acercarse, abrazarlo y hacerle olvidar todos sus miedos. Al menos por tanto tiempo como pudiera besarlo hasta que ambos quedaran sin aliento.

Y siempre podía sentirse un poco mejor después de eso.

///

Yunho aún aferraba el auricular del teléfono mucho después de que la llamada terminara. Su mente parecía incapaz de procesar completamente lo que acababa de escuchar. Hasta su mirada parecía perdida en la distancia, como tratando de alcanzar algún reflejo de entendimiento.

Lentamente, con movimientos casi mecanizados, colgó el auricular nuevamente. No sabiendo qué más hacer, volvió sobre sus pasos hasta la recámara que ahora compartía con Changmin. La lógica y la razón le decían que no esperara mucho, después de todo habían pasado ya casi siete meses. Pero su corazón decía otra cosa, y no pudo evitar que una oleada de alivio se extendiera por su cuerpo.

Subió a la cama y abrazó a Changmin muy fuerte, no preocupándole realmente si lo despertaba o no; y eso fue exactamente lo que pasó.

—¿Yunho? —la voz de Changmin, un poco ronca por el sueño, llegó hasta sus oídos—. ¿Quién era?

—¿Escuchaste el teléfono? —preguntó, y el menor sólo asintió—. Era el detective Kang.

Changmin despertó por completo a esto, y miró a Yunho fijamente por un buen rato, arrugando el entrecejo. Su mirada era indescifrable y puso a Yunho bastante incómodo.

—Ah… —dijo al fin—. ¿Y qué quería a esta hora?

—Hay un testigo, Changmin-ah.

La voz de Yunho era esperanzada, casi alegre, y no pudo evitar la sonrisa que se apoderó de sus labios. Changmin abrió los ojos con sorpresa y se sentó de golpe en la cama; su vista se fijó en sus manos, que aferraban fuertemente la sábana sobre su regazo. Yunho se extrañó de esa reacción y se sentó a su lado, poniendo una mano sobre el hombro del menor.

—¿Changmin?

—Pero… —comenzó Changmin al tiempo que negaba con la cabeza—… No. ¿Cómo? No había ningún testigo antes.

—Uno de nuestros vecinos del edificio —habló el mayor—. Ese día iba a salir de viaje, pero mientras salía de su departamento vio a alguien entrar al nuestro. Como su viaje era al extranjero, no sabía nada de lo que había pasado. Por eso, al volver a Corea y enterarse de todo, llamó a la policía. Mañana irá a dar su declaración. ¿Te imaginas, Changmin? Él sabe quién lo hizo. ¡Van a castigar al culpable, Minnie!

Pero Changmin no dijo nada, ni siquiera levantó la vista, y Yunho comenzó a preocuparse. Poco a poco el menor dejó escapar leves sollozos, y ahí fue cuando Yunho se asustó de verdad. Changmin se arrojó sobre el mayor, rodeándolo con sus brazos, mientras dejaba que su llanto saliera libremente. Yunho sólo correspondió el abrazo sin saber qué más hacer, sin entender por completo la reacción del otro.

—No los dejes, hyung —dijo Changmin ahogadamente por el llanto.

—Min-ah, ¿qué…?

—¡No, Yunho! No quiero. No quiero que me separen de ti. ¡Yo quiero estar contigo, Yunho-yah!

Yunho se puso rígido y sus ojos se abrieron enormemente al comprender lo que implicaban las palabras del menor. Su garganta se sintió repentinamente diez veces más seca.

—No los dejes, hyung. No dejes que nos separen… Por favor —decía con una voz tan desesperada que rayaba la histeria.

—Por Dios, Changmin —dijo Yunho en un suspiro ahogado—. Dime que no, Changmin. Por favor, dime que no es cierto.

—Hyung… —fue todo lo que el menor pudo articular en medio del llanto.

—Tú no, Changmin —dijo el mayor sintiendo cierto déjà vu, mientras sus propias lágrimas se dejaban caer—. ¿Por qué, Changmin-ah? ¿Por qué?

El llanto del menor se hizo más desesperado, y sus brazos se negaban a soltar a Yunho, aferrándolo como si fuera una tabla de salvación. Yunho, por su parte, correspondió el gesto con igual fuerza.

—Yo quiero estar contigo, Yunho —dijo Changmin entrecortadamente—. Déjame estar contigo, hyung. Por favor… Por favor… Por favor…

—Ya no llores, Changmin —respondió el otro besando su frente—. Ya, bebé, todo está bien. No los voy a dejar, Changmin-ah. Te lo prometo. Vamos a estar juntos, amor. Siempre juntos, tú y yo. Sólo tú y yo.

Yunho tomó las mejillas de Changmin y lo hizo girar el rostro, hasta que sus ojos se encontraron. La determinación de su mirada pereció calmar al menor, quien lo besó suavemente en los labios y se acurrucó en su pecho. Yunho continuó susurrándole palabras tranquilizantes al oído y acariciándole la espalda, hasta que el otro se fue dejando llevar poco a poco por el sueño.

///

Changmin abrió los ojos lentamente, parpadeando un par de veces para acostumbrar su vista a la oscuridad. Se levantó poco a poco, con mucho cuidado de no despertar al mayor, que aún lo abrazaba. Cuando lo logró, bajó de la cama muy despacio y avanzó hasta el escritorio que tenía en un rincón de su habitación. Yunho había tomado la costumbre de dejar su celular ahí todas las noches, y eso era lo que necesitaba. Tomó el aparato y revisó entre los contactos hasta encontrar el número que buscaba.

Dejó el timbre sonar una, dos, tres veces y cuando escuchó la ronca voz del otro lado de la línea, cortó la llamada de golpe. Sólo eso necesitaba; le daría el tiempo suficiente para lo que pensaba hacer.

Dejó el aparato suavemente sobre la mesa de nuevo, y soltó un suspiro al tiempo que se acercaba de nuevo a la cama. Se dio un tiempo para observar el rostro durmiente de Yunho: la suavidad de su piel, la fuerza de sus facciones, el negro de su cabello revuelto y cayendo descuidadamente sobre su frente y mejillas, sus labios algo húmedos formando un suave puchero, probablemente producto de los sueños que poblaban su mente.

¡Dios, cómo extrañaría esto!

Subió a la cama de rodillas, con mucho cuidado, acercándose al hombre con quien no llevaba más de tres meses de relación. Le hubiera encantado pasar más tiempo junto a él, pero con un testigo a punto de declarar, eso era imposible se mire por donde sea que se mire. Un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer.

Cuando estuvo a su lado, pasó una pierna sobre el cuerpo recostado del mayor, de modo que sus rodillas descansaban a ambos lados de su cuerpo y él estaba prácticamente a horcajadas sobre el otro. Llevó una de sus manos hasta la mejilla del mayor y vio cómo Yunho inconscientemente se recostaba más en ella. Pudo sentir cómo su corazón se desgarraba en ese momento.

—Minnie —susurró Yunho entre sueños, y fue suficiente para que los ojos de Changmin se llenaran de lágrimas.

Pero tenía que hacerlo. Ahora o nunca.

Bajó la mano que acariciaba la mejilla de Yunho hasta su cuello; la otra mano se unió pronto alrededor de ese largo cuello, y presionó. Presionó fuertemente. Las palabras “tanto como lo quieres” hicieron eco en su cerebro desde algún lugar que parecía tan lejano ahora. La primera lágrima cayó de sus ojos, y Changmin tuvo que morderse los labios para evitar que los sollozos se escaparan.

Yunho tosió un par de veces por la obstrucción. De pronto sus ojos se abrieron completamente y sus manos aferraron las muñecas del menor. Su mirada estaba desenfocada, aún no lo suficientemente alerta para comprender del todo lo que ocurría. De su garganta salían sonidos desesperados, producto del esfuerzo que era tratar de llevar un poco de aire a sus pulmones.

Changmin ya no pudo seguir reprimiendo el llanto cuando los labios de Yunho formaron su nombre en una súplica silenciosa y sus ojos se encontraron con los suyos. Yunho trataba de luchar por liberarse, pero Changmin siempre había sido un poco más fuerte, y sus esfuerzos eran en vano.

—Yunho-yah —susurró Changmin cuando el rostro de Yunho comenzó a cambiar de color y sus ojos se humedecieron.

La mirada de Yunho era suplicante, indefensa, vulnerable. Los sollozos de Changmin se hicieron desesperados y desgarradores, pero sus manos aumentaron la fuerza de presión.

—Perdóname, Yunho —dijo Changmin entrecortadamente—. Pero tengo que hacerlo, entiende. Te amo, Yunho. Te amo, por eso no puedo dejar que pase. Tú entiendes, ¿verdad? Te amo, te amo, te amo, te amo…

Changmin siguió susurrando esas palabras una y otra vez, y poco a poco el cuerpo de Yunho dejó de oponer resistencia. Su mirada pasó de asustada y dolida a calmada y comprensiva. Yunho soltó una de las muñecas del menor y llevó su mano hasta acariciar la mejilla de Changmin, haciendo que el llanto de éste se redoblara.

“Te amo” dijeron sin voz los labios del mayor, para poco después dibujar el esbozo de una sonrisa y cerrar los ojos suavemente. Changmin lloró desgarradoramente mientras fuertes espasmos sacudían el debilitado cuerpo de Yunho, pero sus manos nunca disminuyeron la fuerza de presión.

Después de un par de minutos, los más lentos, dolorosos y agonizantes de los que Changmin tuviera memoria, el cuerpo de Yunho dejó de moverse por completo. Sus ojos estaban entreabiertos y habían perdido ese brillo otrora tan característico; su boca estaba ligeramente abierta, congelada en el último intento de tomar aire. Changmin soltó por fin su cuello y miró horrorizado las furiosas marcas que sus manos habían impreso en la piel del mayor, manchando para siempre aquel lugar que había llegado a ser casi un santuario para él.

Su llanto pareció calmarse un poco en ese instante, pero no así el dolor de su corazón. Suavemente se recostó sobre el mayor y dejó que sus brazos lo envolvieran y lo acercaran a él, cerrando lentamente los ojos. Se acercó hasta que sus rostros estuvieron frente a frente, y sus labios rozaban los labios inertes de Yunho cada vez que susurraba suaves confesiones de amor.

Permaneció en esa posición hasta que un fuerte ruido anunció la puerta de su departamento ser derribada, seguido de rápidos pasos que estaban cada vez más cerca. Changmin apenas tuvo tiempo de escuchar la grave voz del detective Kang gritar algo, cuando dos pares de brazos lo arrancaron bruscamente del cuerpo de Yunho.

Changmin veía y escuchaba todo sin realmente captarlo. Palabras como “arresto”, “asesinato múltiple”, “pena capital” y “ahorcamiento” no tenían realmente impacto alguno sobre él. Todo lo que le importaba era que lo había hecho, lo había logrado. Había apartado a Yunho del camino y era feliz por eso.

Tanto los detectives como los policías quedaron absolutamente desconcertados cuando Changmin estalló en súbitas carcajadas; pero él realmente no le dio importancia, y continuó riendo cuando fue plantado de cara al suelo y un par de esposas aseguraron sus manos en su espalda.

Changmin sabía lo que le esperaba. El odio, desprecio, señalamientos, rencor… muerte. Oh, sí, lo sabía muy bien. Pero eso no le importaba. Lo que quería, lo había hecho, y nada ni nadie podría quitarle eso.

///

Junsu cayó de rodillas, antes de derrumbarse completamente en el suelo. Sus ojos, aún desencajados, se posaron ahora en Changmin, quien sólo pudo mirarlo también.

—Min…nie —fue lo último que salió de los labios de Junsu, al mismo tiempo que el atacante se giraba por primera vez hacia el menor. Changmin levantó la vista, y sintió su corazón paralizarse por el terror.

Changmin se puso lentamente de pie y comenzó a avanzar de espaldas, deseando alejarse lo más posible del otro. Pero no llegó muy lejos cuando un par de fuertes brazos lo rodearon y lo acercaron al cuerpo ajeno. Changmin sintió su estómago revolverse al darse cuenta de la sangre de sus amigos estaba ahora sobre él.

Trató de liberarse, pero el shock y el miedo no le dejaron la fuerza suficiente para eso. Su atacante se dio cuenta de sus intenciones, sin embargo, y lo aferró aún más, provocando que el arma, que había quedado entre ellos, se clavara un poco en su pecho, causando una herida, no muy profunda, pero aún así dolorosa.

—¿Por qué? —logró al fin susurrar.

—Ellos estorbaban, Changmin-ah. Ellos me quitaban tu atención. Era necesario.

De alguna manera Changmin logró soltarse y siguió avanzando lentamente hacia atrás. El otro lo seguía mirándolo fijamente con una sonrisa que era dolorosamente dulce y amorosa.

—Yunho-yah —dijo Changmin al borde de las lágrimas, y esa sonrisa se hizo aún más amplia, lo que por alguna razón le provocó mucho más terror del que recordara sentir antes.

—¿Por qué lloras? —preguntó Yunho arrugando el entrecejo. Alargó su mano para tocar el rostro de Changmin, pero el menor se apartó violentamente, hasta que su espalda chocó con la puerta del baño—. Changmin-ah, ¿por qué te alejas? ¿Tienes miedo? No te preocupes. Todo está bien, ya estás conmigo ahora.

Fue en ese momento, gracias a esas palabras, que Changmin sintió la primera oleada de pánico. Yunho pareció notarlo y repentinamente se quedó muy quieto, con la mirada perdida, como si de pronto su mente ya no estuviera ahí. Changmin aprovechó esa distracción para abrir la puerta y entrar al baño, cerrando la puerta detrás de él. Su mente daba vueltas y sentía que iba a vomitar en cualquier momento.

“Yunho hyung” fue lo último que pensó antes de caer pesadamente al suelo y que su mente fuera arrastrada por la inconsciencia.



~Fin~

PARK YOOCHUN: Guía del usuario y manual de mantenimiento

Titulo: PARK YOOCHUN: Guía del usuario y manual de mantenimiento.
Autor: Irady
Pareja: Ninguna realmente. Hints de Yoochun/all
Género: Humor, Slash
Extensión: Oneshot
Summary: ¡Felicitaciones! Usted es ahora el flamante propietario de su propio PARK YOOCHUN.
N/A: Escrito para el cumpleaños de Elemila el día 4 de octubre. La idea original no me pertenece. Hace mucho tiempo (como en el 2003) leí un fanfiction de ESDLA con este formato y decidí usarlo con TVXQ!

-------


***¡FELICITACIONES!***

¡Usted es ahora el flamante propietario de su propio PARK YOOCHUN!

Para aprovechar al máximo el potencial de su Korean Pop Star, le recomendamos seguir las instrucciones detalladas a continuación. Si así lo hace, su YOOCHUN le proporcionará años de un servicio fiel y de calidad.



ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

Nombre: Park Yoochun (aka: Micky Yoochun, Micky Mouse, Ratón, Dandy, Chunnie, etc, etc.)

Serie: TVXQ!

Lugar de fabricación: Seúl, Corea

Fecha de Producción: Junio 4, 1986

Estatura: 1.80m

Peso: 64Kg

Longitud: Dato no disponible



INSTALACIÓN

***PRECAUCIÓN*** La instalación segura de su YOOCHUN puede ser una tarea complicada. Es esencial que lea las siguientes instrucciones antes de abrir la caja en que su YOOCHUN le fue entregado.

(1) Consiga los siguientes artículos:

-Una botella de cloroformo

-Un paño de tela

-Un par de tijeras

-Una o dos botellas de soju [aunque cualquier otra bebida alcohólica puede funcionar]

-Dos pastillas de analgésicos

-Una caja de pañuelos desechables

-Un paquete de hojas blancas, uno de hojas pautadas, pluma y lápiz

(2) Retire la tapa de la caja y, mientras su YOOCHUN aún está aturdido por el viaje, presione el paño lleno de cloroformo sobre su nariz y boca.

(3) Espere a que su YOOCHUN deje de luchar y arrástrelo a su dormitorio.

(4) Tome las tijeras y, por amor de Dios, dele un corte de cabello decente al pobre chico. Puede jalar tanto como quiera [está inconsciente].

(5) Espere a que su YOOCHUN recupere la conciencia.

(6) Su YOOCHUN pasará por una etapa irritable, para eso acerque las botellas de soju y déjelo sólo en su habitación hasta que la etapa finalice [generalmente, a la mañana siguiente], entonces, puede darle los analgésicos.

(7) Su YOOCHUN atravesará por otra etapa, en ésta serán necesarios los pañuelos desechables.

(8) Una vez que finalicen etas etapas, su YOOCHUN pasará por una última. En este caso, déjelo encerrarse en su habitación con las hojas, pluma y lápiz. Cuando esto pase recibirá a cambio algunas joyas de la música, y su YOOCHUN se encontrará listo para ser usado.



ACCESORIOS

Su YOOCHUN cuenta con algunos accesorios. Es importante que los identifique cuanto antes.

(a) Un brazalete tejido alrededor de su muñeca.

(b) Un par de anillos Cartier. Todo modelo YOOCHUN viene equipado con este accesorio, pero la finalidad de éstos, sólo ellos la conocen.

(c) Una inmensa [realmente INMENSA] colección de sombreros y CDs

(d) Aunque usted no lo haya notado, un diario.

***ADVERTENCIA*** Todos los accesorios citados anteriormente son esenciales para el buen funcionamiento de su YOOCHUN, pero él estará particularmente atado a los ítems (a) y (d). Por favor, nunca intente arrebatárselos.



PROCEDIMIENTO DE OPERACIÓN

Su YOOCHUN ha sido diseñado para ser fácil de usar y muy eficiente. Sus controles se activan por medio de la voz. Por favor, indique claramente sus instrucciones en coreano, japonés, inglés o mandarín.

Por favor, note que su YOOCHUN no es sólo decorativo y que puede tener muchos otros usos.

Es posible que usted tenga sus propias ideas de los servicios que le gustaría que su YOOCHUN le proporcionara, así como el lugar en que dichos procedimientos deban llevarse a cabo, por ejemplo: en el dormitorio, en el comedor, en el baño, en el piso de la sala, contra la pared de la cochera, etcétera. Pero hay muchas otras tareas que su YOOCHUN puede realizar, tales como:

Iluminación:

Una piel blanco porcelana ligeramente brillante es una característica estándar en la mayoría de los modelos de korean pop star. Saque el mejor partido de su YOOCHUN aprovechando esta característica para iluminar cualquier habitación de su hogar.

Protección:

Integrado con un sensor altamente sensible a cualquier tipo de mirada no deseada, su YOOCHUN puede proveer del mejor servicio de guardaespaldas, para usted o cualquier miembro de su familia.

Entretenimiento:

Todo modelo YOOCHUN cuanta con gran voz y extraordinaria habilidad en el piano. Si usted cuenta con uno de estos instrumentos, su YOOCHUN puede proporcionarle horas de gran deleite a usted y sus invitados.

***ADVERTENCIA*** Su YOOCHUN es un modelo masculino completamente funcional capaz, como ya fue detallado, de proporcionar muchos servicios en el hogar. Como sea, ciertas tareas no deben ser llevadas a cabo por propietarios que se encuentran en una relación estable con otra persona. El uso incorrecto de un YOOCHUN por tales propietarios puede resultar en daño permanente a la vida marital y el comienzo de procesos de divorcio.



COMPATIBILIDAD CON OTROS MODELOS

Su Yoochun es altamente compatible con los modelos de las series Super Junior, SHINee, SNSD y CSJH. Pero tiene especial afinidad con los modelos de la serie TVXQ!, ya que es la serie a la que él pertenece.

Todos los modelos YOOCHUN tienen tres modos de interacción con los modelos de cualquier serie:

(a) Hostil

(b) Amistosa

(c) Yaoi

Los modelos YOOCHUN parecen tener más afinidad en la modalidad YAOI cuando su compañero es de la misma serie que él, especialmente con el modelo JUNSU.

***PRECAUCIÓN*** Si ha decidido adquirir un compañero para su YOOCHUN, es esencial que ambos modelos estén en el mismo modo de interacción. Por ejemplo, si el modelo YOOCHUN se encuentra en la modalidad YAOI mientras el otro está en la modalidad HOSTIL, puede resultar en serios daños a su YOOCHUN. Sobre todo si se eligió como compañero un modelo CHANGMIN de la serie TVXQ!



LIMPIEZA

Dependiendo del uso que le dé a su YOOCHUN, tal vez tenga que asearlo diariamente. Para dicho propósito, siga este régimen:

-Afeitado de barba y/o bigote.

-Cepillado de cabello.

-Limpieza de uñas.

-Cambio de ropa.

-Baño de toda la unidad YOOCHUN.

***PRECAUCIÓN*** Se ha descubierto que algunos modelos YOOCHUN son ignorantes en cuanto al funcionamiento de la ducha. Si ese es su caso, puede ser necesario que lo acompañe dentro y una vez ahí, enseñarle a girar la llave. Mientras está en la ducha con su YOOCHUN se aconseja asegurarse de que aplique jabón a todas las partes uniformemente. Puede ser necesario que redistribuya la espuma por todo su cuerpo, repetidamente.

Al terminar el proceso de la ducha, seque a su YOOCHUN frotando enérgicamente con una toalla. No usar secadora. No secar colgado en los tendederos de ropa, a menos que quiera que sus vecinos comiencen a comentar.



LUBRICACIÓN

Para asegurarse de que su YOOCHUN esté siempre en perfecto estado, es necesario aplicar lubricación a ciertas partes regularmente. Se recomienda seguir este orden:

(1) Cuádriceps femoral

(2) Trapecio

(3) Glúteo mayor

(4) Tríceps

(5) Bíceps

(6) Pectoral mayor

(7) Glúteo mayor

(8) Gastrocnemio

(9) Deltoides

(10) Glúteo mayor



RECARGA

Después de largos periodos de uso, los niveles de energía de su YOOCHUN pueden llegar a reducirse. Utilice los siguientes procedimientos para recargarlo:

Alimentación:

El modelo YOOCHUN no necesita tanta alimentación como los modelos SHINDONG, KANGIN o CHANGMIN, sin embargo serán necesarias tres comidas al día. También es importante que tenga un refrigerio a media noche.

Bebidas:

La hidratación es sumamente importante para mantener el buen funcionamiento de su YOOCHUN. Bajo circunstancias normales, 8 simples vasos de agua al día servirán para ese propósito. Su YOOCHUN puede intentar convencerle de que necesita bebidas alcohólicas para mantener el balance de electrolitos. Esto no es verdad. Beber alcohol en exceso puede derivar en malfunciones [como el regreso de la etapa de los pañuelos desechables].

Sueño:

Tal vez le sorprenda la poca cantidad de sueño que su YOOCHUN necesita por las noches para funcionar correctamente. Sin embargo, esta falta de sueño nocturna puede conllevar otros problemas, por ejemplo, total infuncionalidad por las mañanas.



SEGURIDAD

Gracias a la popularidad del modelo YOOCHUN, es esencial que observe los siguientes procedimientos de seguridad para garantizar la protección de su korean pop star.

(1) Coloque a su YOOCHUN un microchip. Elija un ingeniero que tenga experiencia en el manejo de pop stars para realizar este procedimiento.

(2) No deje a su YOOCHUN sólo en lugares públicos y concurridos.

(3) No preste a su YOOCHUN a nadie [por ejemplo, su mejor amiga, su hermana].

(4) No deje a su YOOCHUN en el asiento del pasajero en el coche a la vista de los transeúntes.

(5) No lleve a su YOOCHUN a un club o bar, que después le será difícil controlarlo.

***ADVERTENCIA*** Su YOOCHUN puede intentar decirle que la mejor manera de garantizar su seguridad, es atando sus muñecas a ambos lados de la cabecera de la cama con esposas o paños de seda. ¡NO LE CREA! Siga su sugerencia y átelo a la cama, por supuesto que sí, pero no crea ni por un segundo que es por motivos de seguridad.



PREGUNTAS FRECUENTES

P: ¿Puedo llevar a mi YOOCHUN de vacaciones conmigo?

R: Sí, pero debe evitar llevarlo a EUA, especialmente Virginia. Está documentado que los modelos YOOCHUN tienden a entrar en depresión cuando visitan ese lugar.



P: ¿Puedo adquirir otro YOOCHUN?

R: Debido su popularidad, se ha impuesto una regla: sólo un YOOCHUN por propietario.



P: La primera vez que desvestí a mi YOOCHUN (buscando su número de serie, obviamente), descubrí varios tatuajes. ¿Esto es normal?

R: Perfectamente normal. El modelo YOOCHUN lleva varios tatuajes a saber: uno en el lado izquierdo del pecho que reza “Always Keep´The Faith”; uno en la espalda baja con las letras “TVfXQ MYC”; otro en la pantorrilla de dos plumas unidas.

***NOTA*** Las versiones más recientes del YOOCHUN también presentan un tatuaje en la parte superior derecha de la espalda. Es básicamente un ala con su lema “Always Keep The Faith” y tres nombres más. Se ha especulado mucho al respecto de los nombres, pero sólo las mismas unidades YOOCHUN saben la verdad detrás de eso.



P: He leído en algunos Fan Fiction que mi YOOCHUN puede embarazarse. ¿Es verdad?

R: ¡Absolutamente no! No deje que algunos escritores de fan fiction lo confundan diciendo que es posible que su YOOCHUN se embarace o embarace a algún otro modelo masculino. La unión de su YOOCHUN con otro modelo en modalidad Yaoi puede resultar en varios fenómenos (como colchones rotos, desesperados gritos de pasión, etc.), pero un bebé no es uno de ellos.





SOLUCIONES RÁPIDAS

Problema: Su unidad YOOCHUN está triste porque su unidad CHANGMIN lo regañó.

Solución: Recordarle a su YOOCHUN que debe despertar al modelo CHANGMIN cuando coma un bocadillo a media noche.



Problema: Su YOOCHUN tiene el cabello despeinado, la ropa desgarrada, marcas rojo oscuro en el cuerpo y una expresión aturdida.

Solución: Ajuste el modo YAOI de su unidad YOOCHUN y su unidad JUNSU de NC-17 a PG-13.



Problema: Su YOOCHUN no muestra interés alguno en composición o en bebidas alcohólicas, en vez de eso prefiere pasar tiempo con sus hijos y bailar todo el día.

Solución: Accidentalmente se le ha enviado un YUNHO. Por el lado positivo, accidentalmente se le ha enviado un YUNHO. ¡Deje de quejarse! En el muy poco probable caso de que no quiera quedarse con el modelo YUNHO, favor de enviarlo por correo a Irady, Baja California Sur, México. Para reducir el costo de los gastos de envío, no se moleste en empacar su ropa.



Problema: Su YOOCHUN se ha comportado huraño, no lo escucha y prefiere encerrarse en su habitación todo el día.

Solución: Tal comportamiento es considerado normal que se presente de vez en cuando en los modelos YOOCHUN debido a su temperamento voluble, y suele desaparecer por sí sólo después de un par de días. Si esto no ocurre, tal vez sea necesario que alquile una unidad JAEJOONG por el fin de semana. Él será capaz de devolver a su YOOCHUN a la normalidad en un santiamén.



Problema: Minutos después de abrir su YOOCHUN, su patio delantero se llenó de adolescentes enardecidas que gritaban a más no poder, agitando carteles de “¡Oppa, cásate conmigo!”.

Solución: Este problema no es raro en cuanto al modelo YOOCHUN, o cualquier otro modelo de las series TVXQ! y Super Junior. Para resolver el problema, tome las siguientes medidas:

(1) Es de vital importancia que oculte a su YOOCHUN. No lo esconda en el dormitorio, es el primer lugar en que buscarán.

(2) Dígale a las chicas que en ese momento están transmitiendo “Sungkyunkwan Scandal”. Desaparecerán muy pronto.

(3) Dígale al resto de las fangirls que tiene un modelo YOOCHUN pre-debut. La mayoría perderá el interés, ya que probablemente tienen muy poco conocimiento en la persona detrás del idol. Si aún quedan algunas, probablemente sean gente bastante decente. Invíteles algunas galletas y té, y comience una discusión sobre si YOOCHUN y JUNSU tienen realmente una relación. Mientras ellas discuten, escápese con su YOOCHUN y permanezcan ocultos algunos días.



Problema: Su YOOCHUN ha estado hablando en susurros, y lo ha escuchado susurrar “¡Come back!” mientras hace caras de sufrimiento.

Solución: Prohíbale a su YOOCHUN volver a ver “Titanic” de nuevo.



Problema: Su cónyuge se ha vuelto curiosamente retraído y poco comunicativo. Él o ella puede incluso estar amenazando a su YOOCHUN con violencia física.

Solución: Pregúntese a sí mismo si ha estado pasando demasiado tiempo con su YOOCHUN. ¿Ha estado descuidando a su cónyuge? Tal vez haya dicho o hecho algo que causara su enojo. Por ejemplo, ¿le ha estado hablando todo el tiempo en coreano, o gritó el nombre equivocado en un momento de intimidad?



Problema: Su YOOCHUN no brilla.

Solución: No se preocupe, aún así es oro puro.



NOTAS FINALES

Su modelo YOOCHUN, dadas las condiciones de su fabricación, puede soportar una gran cantidad de malos tratos y condiciones de vida difíciles. Como sea, dada su naturaleza inestable y volátil, no puede ser incluida ninguna garantía. Pero, ¡está viviendo con su propio PARK YOOCHUN!, disfrute y agradezca cada pequeño momento a su lado.

Haengbok

Título: Haengbok
Autor: Enolha
Pareja: MinSu
Género: AU, Romance, Angst
Extensión: Oneshot
N/A: Basado en la canción "Rain Bow" de Infinite Flow
Changmin – Azul; Junsu – Rojo; Narrador – Negro; MinSu – Morado
---------



Yo quería vivir una buena vida. Entonces… ¿Cómo fue que llegamos a esto?

///

Todo estaba listo dentro de la iglesia. La música se escuchaba apenas, dando un aire de suave misticismo al entorno. Las flores blancas adornaban cada rincón; sin duda era una boda muy esperada. Todo el lugar lucía hermoso. Los familiares de ambas partes estaban cada uno en su lugar, esperando a que la ceremonia comenzara. Sólo faltaba la entrada de la novia.

El novio estaba de pie frente al altar, impecablemente vestido en un hermoso traje negro. Todo en él gritaba distinción y clase. Su mirada estaba fija en la puerta por la que entraría su futura esposa. Junto a él, su mejor amigo. También en un traje negro, y su mirada estaba fija en el suelo a sus pies. Ambos voltearon al mismo tiempo y sus ojos se encontraron, perdiéndose en ellos.

La marcha nupcial dio inicio y ambos hombres desviaron la mirada hacia el frente. Las puertas se abrieron, revelando a la hermosa novia en su vestido blanco. Un ángel avanzaba hacia el altar. Sus mejillas estaban levemente sonrojadas y su sonrisa demostraba la felicidad que sentía. Era la viva imagen de la novia perfecta.

El novio extendió su mano y tomó la de la joven. Se colocaron frente al altar, y la ceremonia dio inicio.

///

¿Recuerdas cuando nos conocimos, Changmin?

Ya son 14 años. Tú eras el más popular de toda la escuela. ¿Y cómo no lo serías? Atractivo más allá de las palabras, una hermosa sonrisa que ya había roto más de un par de corazones, no eras el más listo de la escuela, pero definitivamente estabas entre los primeros lugares.

Las personas eran atraídas por tu apariencia y seductora belleza, pero quedaban irremediablemente atrapadas por esa desenvuelta y encantadora personalidad que poseías, además de la espontaneidad y sinceridad con la que enfrentabas a cada situación de la vida. Eras amable con todo el mundo y tenías muchísimos amigos. Totalmente diferente a mí.


Tú siempre habías sido un solitario, Junsu. Cada vez que te veía, estabas solo. Estudiabas solo, comías solo, llegabas e ibas a casa solo. Siempre solo. Parecía que no tenías ningún amigo, lo que después descubrí que no estaba muy alejado de la realidad.

Las pocas veces que intenté hacer una conversación contigo, me respondías un poco cortantemente, monosílabos generalmente, y luego te alejabas de inmediato. Te juro que llegué a pensar que me odiabas. Pero, por alguna razón, yo quería ser tu amigo. Siempre me pareciste una persona muy interesante, además de inteligente, pero eso era obvio; eras el primer lugar.

¿Recuerdas cómo fue que comenzó nuestra amistad?

Yo estaba pasando por uno de los peores momentos de mi vida. La presión sobre mis hombros era enorme. Mi familia siempre había sido muy estricta en cuanto al comportamiento. Yo tenía que ser el mejor, siempre el mejor. Debía estar a la altura del nombre familiar, nuestra herencia. No tenía permitido ni el más mínimo error.

La muerte de mi padre me enseñó muchas cosas. Sus últimas palabras para mí fueron “Vive libremente, hijo”, pero mi abuelo se encargó de destruir cada pequeña ilusión que alimentaba mi alma. No había lugar para debilidades en la familia Shim. Llegó un momento en el que todo eso comenzó a superarme, era demasiado para sólo un adolescente como yo. Mi vida se había convertido en un infierno, y nadie pareció notar nada. Nadie, excepto tú.


Esa mirada tan apagada no era la tuya. ¿Cómo es que nadie pudo notar esa tristeza que emanabas? Ni siquiera aquellos que se llenaban la boca al decirse tus amigos, o esa chica que presumía de ser tu novia.

Aún recuerdo la impresión que me causó verte ahí sentado, detrás del edificio principal. Apoyabas tu espalda en la pared, tenías las piernas flexionadas y tu cara entre ellas, cubierta por tus brazos. Derrota total. Ésa sería la forma de describir la imagen que dabas. Nunca me ha gustado ver a nadie sufrir, así que con mucho cuidado me acerqué hacia ti.

—¿Estás bien? —te pregunté. Cuando levantaste la vista, tu rostro estaba bañado en lágrimas.


Tú me salvaste, Junsu. Tú fuiste ese ángel del que muchas personas cuentan. Llegaste cuando más te necesitaba, y sin que yo te llamara. Gracias a ti fue que pude volver a sonreír de verdad. Mientras tuviera tu apoyo, no me importaba lo que mi familia hiciera de mí. Gracias a ti supe qué clase de gente me rodeaba; gracias a ti mi vida se llenó de gente que de verdad me apreciaba. Te lo debo todo a ti, querido amigo.

Desde el momento en que me acerqué a ti, ya no nos separamos más. Todo el mundo estaba extrañado de nuestra amistad, pero los ignorábamos a todos. Sólo importaba lo que nosotros mismos pensáramos y nada más. Llenaste mi vida de diversión, y siempre me protegías de cualquier cosa. Ahora me pregunto, ¿fue desde entonces que todo comenzó? ¿Fue entonces cuando comencé a amarte?

///

El sacerdote pidió a los novios que dijeran sus votos. Todo el mundo guardaba silencio, con una sonrisa en los labios. El padrino del novio tenía lágrimas en los ojos, mirando a la pareja con una sonrisa en los labios. Su mirada se cruzó con la de su amigo. Una silenciosa conversación se dio entre ellos, como siempre lo hacían. El padrino asintió, y el novio comenzó.

—Yo, Shim Changmin, te acepto a ti, Han Ga In, como mi esposa. Para amarte y respetarte. En la salud y la enfermedad; en la riqueza y en la pobreza; todos los días de mi vida. Hasta que la muerte nos separe.

///

Después de le escuela todo fue bastante rápido. Entré por fin a ser parte de la sociedad*. El curso de la élite** me esperaba con los brazos abiertos. No había nada que me detuviera, poco a poco me trasformaba en alguien más, sin notarlo siquiera.

El éxito me estaba prácticamente asegurado, y lo conseguí sin esfuerzo alguno. El siguiente paso natural era el matrimonio, y no dudé en hacerlo. Me comprometí con Ga In, porque una mujer mejor que ella no la encontraría jamás. Tiene todas las cualidades de una buena esposa, madre y amiga. No tenía duda alguna de que ella me haría feliz.

Pero conforme se acercaba mi boda, no podía dejar de pensar en ti, por alguna u otra razón. Hacía algunos años que habíamos perdido la comunicación, pero no me fue difícil encontrarte; seguías teniendo el mismo número, como siempre, temeroso de los cambios.


No sé cuándo fue que comenzó, Changmin. No sé cuándo fue que dejé de verte como mi mejor amigo, y comencé a pensar, soñar, con algo más. Pero tú eras feliz con la vida que llevabas, y lo último que quería era ser el causante de que eso terminara.

Cuando ella llegó a tu vida, supe que era el momento de que yo saliera. Ella ocupó ese lugar a tu lado, ése que había sido mío hasta entonces; y tú se lo diste sin pensarlo. Y ni siquiera podía odiarte, Changmin. Ni siquiera tenía ese derecho.

Cada vez era menos el tiempo que pasaba contigo, hasta el punto de que ya eran casi dos años sin saber de ti. Pero mi amor nunca dejó de crecer, jamás se detuvo. No sabía qué hacer. Fue entonces cuando tu llamada removió mi vida hasta los cimientos.

Pero, ¿cómo negarte algo? ¿Cómo decirte que no cuando me pediste acompañarte? Tu padrino de bodas, semejante honor tan cruel. Me dolía verte tan feliz por la situación, y no ser yo el causante de tu sonrisa.


Mientras más se acercaba el momento, más nervioso estaba. Había algo dentro de mí que se inquietaba cada vez que pensaba en ese matrimonio. La noche antes de la ceremonia, por segunda vez en mi vida, todo comenzó a sobrepasarme, aunque esta vez no sabía lo que me hacía sentirme así. Ya no había presiones, todo se hacía como yo decía.

Y, por segunda vez en mi vida, tú viniste a mí, con tu eterna sonrisa, a salvarme del abismo. Por un momento pensé en preguntarte cómo sabías que la antigua biblioteca de mi padre era mi único refugio contra el mundo, pero no tenía caso, tú lo sabías todo de mí. Incluso más de lo que yo creía haberte contado. Nunca dejabas de sorprenderme, Junsu.

—No estés tan nervioso —me dijiste, poniendo una copa de vino frente a mí. Sonreí de lado al darme cuenta de que tan sólo con eso, lograste que mi ansiedad se fuera.

—No lo estaré si sigues sirviendo eso —dije, apuntando hacia la botella en tus manos. Tú reíste, y algo se agitó dentro de mí.

—Mañana es el gran día —dijiste mientras tomabas asiento frente a mí. Yo sólo asentí sin decir nada, confundido por lo que habías provocado.


Habías fruncido el entrecejo, y tu mirada quedó fija en la copa de vino, pero no parecías verla en absoluto. Quería sentirme feliz por ti, pero no podía. Mi egoísmo era más grande que yo. No podía sentirme feliz, pero al menos podía hacer una sola cosa.

—Te deseo que seas muy feliz, Changmin, te lo mereces —dije, levantando mi copa hacia ti, sacándote abruptamente de tus pensamientos. Sonreíste y chocaste tu copa con la mía, pero pronto volviste a perderte en tu propio mundo.

¿En qué piensas?


Haciendo un recuento de toda mi vida, nada ha sido tan real como yo creía. El éxito del que estaba tan orgulloso, no era más que la sombra del nombre de mi familia. No era mío, nada era mío. Vivía en un mundo artificial, de fantasía. Lo único real y verdadero en mi vida eras tú. Tú con tu calidez, con tu sinceridad, con tus cuidados, con tus sonrisas, con tus consuelos, con tus manos que me sostenían.

Eras lo único sincero en mí. Volteé a verte, y tu mirada estaba fija en la mía, esperando por una respuesta. Yo sólo pude sonreír. ¿Por qué es que cada vez que pienso en ti, mi pecho duele? ¿Por qué cada vez que pienso en ella, duele aún más?

Las respuestas no llegaban, ni siquiera cuando el vino aumentó.


Mi vista se nublaba cada vez más. Habíamos estado ahí, bebiendo en silencio por horas ya. Esa sensación en mi pecho se hacía cada vez más grande. Sentía que en cualquier momento podría estallar, y mi razón nublada por el alcohol no me ayudaba en nada.

Tus mejillas estaban sonrojadas, como seguramente estaban las mías, aunque por distintas razones. Perdóname, Min, pero ya no puedo más. Sabía que con eso tal vez te perdería para siempre, pero dolía tanto, Min… Dolía tanto que sólo quería que se detuviera aunque sea por un segundo.

Lentamente me acerqué a ti y me senté a tu lado. Tú volteaste a verme, la confusión escrita en tu mirada. Sin decirte una palabra más, te rodeé con mis brazos y refugié mi rostro en tu pecho.

—Sólo un momento, Minnie —dije con la voz entrecortada por las lágrimas que cayeron aún sin haberlo notado—. No me sueltes, aunque sea por un momento.


Me confundías, Su. Me confundías y tú ni siquiera lo notabas. Lo que recién había descubierto, le había dado otro sentido a toda nuestra relación. Me había dado cuenta muy tarde. Demasiado tarde, como siempre.

Después de un momento, te alejaste de mis brazos. Estabas llorando, pero sonreías a pesar de todo.

—Perdón, supongo que me duele perder a mi mejor amigo —dijiste y luego rompiste a reír. Las palabras “mejor amigo” hicieron eco en mi cerebro. Eso es lo que somos, ¿verdad?

—Eres una niñita —te dije bromeando. Tú amenazaste con golpearme, pero comenzaste a reír.

—Mañana a esta hora serás un hombre casado —dijiste. No sabes cómo dolían tus palabras.

Reí entre dientes sin saber por qué. Decidí que lo mejor era seguir como hasta ahora; no martirizarte con sentimientos que sólo te traerían problemas y que tal vez harían que te alejaras de mí. Definitivamente, yo no quería eso.

La bebida no me ayudaba a olvidarte Junsu. No importaba cuánto tomara, esos “nuevos” sentimientos por ti no se iban. ¿Cuánto más tengo que beber para olvidarlo todo?


///

La ceremonia avanzaba sin interrupciones. Los invitados parecían complacidos. Nadie parecía notar que había dos almas que se rompían segundo a segundo.

La sonrisa de la novia jamás se apagó. En su mirada se notaba la felicidad, la esperanza hacia ese futuro que le esperaba junto al hombre que amaba. A su lado, el novio respiraba pesadamente. Tenía la vista fija en el altar frente a él. No quería encontrar su mirada con esa persona que era parte de su corazón, por temor a que la voluntad le faltara en el último momento.

Su mejor amigo estaba justo a su lado. Su mente debatiéndose en un sinfín de confusión. Se mordía el labio, muestra de la inquietud dentro de él. ¿Qué era lo que iba a hacer? ¿Se atrevería a hacerlo? Su vista estaba de nuevo clavada en el suelo a sus pies, donde parecía sentirse más cómoda.

El momento que ambos estaban esperando llegó.

—Si hay alguien que tenga un motivo por el que esta boda no deba llevarse a cabo, que hable ahora o calle para siempre.

Las palabras del sacerdote resonaron en la mente de ambos hombres. El padrino por fin levantó la vista. Había tomado una decisión, y tendría que vivir con ello.

///

Sin darnos cuenta, ya era más de media noche. Tampoco nos dimos cuenta cómo fue que terminamos uno junto al otro, pero no era una situación incómoda. Tu cuerpo se sentía tan bien junto al mío, Su. Comenzaba a sonar como un maldito pervertido.

Tú te apoyabas en mi pecho, mientras yo te rodeaba con mis brazos. El vino hacía tiempo que se había terminado, no así sus efectos. No quería dejarte ir, Junsu, no quería soltarte jamás. Y dolía como pocas cosas en mi vida. Mi corazón latía tanto que estaba seguro que podías sentirlo, pero no decías nada.


Rodeaba tu cintura con mis brazos, mientras tú me abrazabas a mí. Parecía que el vino tenía un fuerte efecto sobre mí, porque no estaba nervioso, si no calmado y tranquilo; contento con estar junto a ti.

Tu corazón latía como desesperado. ¿Era por mí? ¿O era causa del alcohol en tu cuerpo? Traté de encontrar una posición más cómoda, y sin quererlo mi mano rozó tu pecho. Sentí cómo tu cuerpo se tensó al instante y tomaste una fuerte inspiración. ¿Era por mí, Changmin? ¿Era por mí que te sentías así?

Decidí jugarme el todo por el todo. Ahora o nunca. Solté mi abrazo para mirarte a la cara. Tus ojos brillaban. Dios, cómo amaba tu mirada tan intensa. Me acerqué hasta que nuestros labios estuvieron sólo a unos centímetros.

—¿Junsu? —susurraste. Te costaba trabajo hablar, y eso me dio más valor.

—Min, nunca te había dicho esto, pero… Te quiero. Y no, no como amigo —dije de inmediato cuando rodaste los ojos e intentaste hablar—. Lo que quiero decir es que… Estoy enamorado de ti, Changmin. Te he amado desde hace mucho tiempo.

Mis lágrimas corrían sin parar por mis mejillas. Abriste los ojos enormemente por la sorpresa, y la fuerza de tus brazos sobre mi cuerpo se debilitó.


Mi garganta se cerró de repente. Quería decirte algo, pero eran tantas las emociones que sentía, que parecían haber hecho un cortocircuito en mi cuerpo. Felicidad, esperanza, miedo, nerviosismo, incredulidad, angustia… Amor.

¿Es así como se siente el amor? Esta sensación de desesperación que me invade, ¿eso es el amor? Tu mirada me decía que sentías lo mismo que yo, y eso me dolió. Nunca quise que sufrieras, Junsu, y fui yo mismo quien más te hizo sufrir.

Yo por mi estupidez, mi ceguedad, mi ignorancia y mi egoísmo. Recordaba todas las veces que me habías ayudado en el pasado, y no podía recordar ni siquiera una vez en que yo haya hecho lo mismo por ti. Y así me llamaba tu amigo. No era nada más que un farsante, igual a aquellos que me rodeaban antes de ti.


Acababa de condenar mi corazón, y lo sabía. Pero no podía dejarte Minnie, no podía. Lentamente comencé a acercarme a ti de nuevo y volví a refugiarme en la seguridad de tu abrazo. Tus brazos me rodearon de inmediato y una risa un poco triste asomó a mis labios. Siempre cumpliendo tu deber de protector.

Ni siquiera en esta situación eres capaz de lastimarme. Acabo de terminar con nuestra amistad para siempre y tú intentas consolarme. Aferré mis brazos alrededor de ti. Sabía que lo que había hecho estaba mal. Nunca debí de haberte dicho nada. Debí de haberme quedado callado como todo este tiempo. Todo había terminado y era solamente mi culpa.

Pero, ¿alguien podría culparme?

Estaba listo para dejarte, cuando noté la humedad en mi hombro. Estabas llorando, Changmin. Tú nunca llorabas. No desde aquella vez en la que nos conocimos. Estaba totalmente confundido. ¿Por qué llorabas?

Tenías la cara agachada ocultándome tu rostro. Con toda la suavidad que pude, levanté tu cara y vi tus ojos. Lo que vi en ellos me quitó el aliento.

¿Tú sentías lo mismo que yo?


Quería decirte mil cosas, Junsu, pero mi garganta se negaba a funcionar. Abría y cerraba la boca, pero ningún sonido salía de ella. Quería decirte que te amaba, quería poder decirlo al menos una vez, pero no podía.

En medio de las lágrimas, vi que tus ojos se sorprendieron. De nuevo, puedes leerme como un libro abierto. Secaste mis lágrimas con tus manos y me sonreíste. Eso bastó para que ese nudo en mi garganta se fuera.

—Yo también te amo, Junsu —te dije por fin.


Mi corazón no dejaba de latir. Por fin había escuchado esas palabras con las que tanto había soñado. Estabas temblando, Changmin. Una risa suave escapó de mis labios bañados en lágrimas. Tomé tus manos entre las mías para intentar calmarte, aunque yo estuviera igual o más nervioso.

De repente recordé la realidad en la que nos encontrábamos, y mi corazón se quebró un poco.

—Te casas mañana —te dije, y jamás había visto una mirada más triste que la tuya en ese momento; y me odié por eso.


—Lo sé —te contesté—. Mañana, Junsu, mañana el verdadero yo se irá, desaparecerá. Porque el verdadero Changmin siempre estará a tu lado.

Mi voz se quebró en ese momento y tuve que dejar de hablar. Me abrazaste y yo correspondí de inmediato. Ambos llorábamos sin parar, pero yo tenía que decírtelo. Tenía que hacerlo. Me rodeabas el cuello con los brazos y yo te tomaba de la cintura.

—Así que tú, Junsu —comencé a hablar de nuevo, con el rostro hundido en tu cuello—, tú nunca cambies, por favor. Tienes que permanecer siempre igual. Y quiero que seas feliz, porque así seré feliz yo. ¿Entiendes?


No pude más que asentir. ¿Cómo podría cambiar, si ahora sabía que me llevaba tu corazón conmigo? Ese corazón tan grande y tan cálido me haría feliz, de eso estaba seguro.

Te separaste de mí sólo lo suficiente para mirarme a la cara. Tus ojos me hacían una pregunta silenciosa, pero yo pude entender. Asentí de nuevo. Tú comenzaste a acercarte lentamente hacia mí, y tomaste mis labios entre los tuyos.

Jamás, jamás, jamás olvidaré esa sensación. Ese primer y último beso que compartimos. Pude sentir todos tus sentimientos en ese beso, Changmin, y me di cuenta de que me amas tanto o quizá más de lo que yo te amo a ti. Y saber eso, derritió el hielo de mi corazón, y una calidez que hacía mucho estaba olvidada, se esparció por mi cuerpo una vez más..


Una relación entre nosotros estaría prohibida. La sociedad jamás lo aceptaría. Te señalarían, Su-ah, te rechazarían y todo por mi culpa. Jamás podría hacerte eso. Sé que podrás ser feliz.

Una relación entre nosotros estaría prohibida. Te haría perder todo aquello por lo que habías trabajado tan duramente toda tu vida. Haber soportado el peso de tu familia sería en vano. Jamás podría pedirte eso. Sé que Ga In te hará feliz.

///

La pareja salió de la iglesia donde los esperaba la multitud para lanzarles arroz, como era tradición. Eran ahora un matrimonio ante la sociedad y ante Dios. Frente al templo, una hermosa limousine blanca los esperaba para llevarlos al lugar de la recepción. Antes de subir, el novio miró hacia la multitud, y sus ojos se encontraron con los de su mejor amigo… su amor.

Una sonrisa sincera, libre, iluminó el rostro de ambos. Había paz, tranquilidad y mucho amor en la mirada que compartían. Sin decir nada más, el novio subió al coche, que se alejó lentamente.

Vive feliz, Junsu… Te amo y te amaré siempre.

Sé que serás feliz, Changmin… Te amo y te amaré siempre.

Tal vez sea un mundo mejor en nuestra próxima vida… En ésta, soy feliz de haberte conocido. .

Fin


Notas: *En Corea se considera que las personas entran a la sociedad cuando consiguen un trabajo "de verdad"... **El "Curso Élite" se refiere a los pasos o requisitos que una persona inteligente y "de bien" toma (buena escuela, buen trabajo, etc...)