KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Our Shelter - Cap. 2


Capítulo 2.
-¡Oh, wow! ¿Ves, bebé? Hasta tienes una habitación propia. Y una muy bonita- la señora Kim tocó las cortinas, enamorándose de inmediato de la tela. Luego intentaría convencer a su marido de comprar cortinas tan elegantes para su salón de belleza, - Jaejoong, mira que increíble vista tienes. Puedes ver el pequeño lago y el camino que lleva de vuelta a la ciudad- La señora Kim estaba llena de alegría porque su hijo había podido entrar en esa escuela, sabiendo que si Jaejoong se graduaba ahí, en su futuro podía ser, bueno, cualquier cosa.
Jaejoong suspiró, ya empezando a aburrirse de los balbuceos sin sentido de su madre. Pero sabía que ella sólo quería lo mejor para él. Estaba orgullosa de que su niño por fin tuviera una oportunidad en la vida.
-Mamá, cálmate, sólo es una habitación- sonrió cuando vio las pequeñas, titilantes estrellas en los ojos cafés de su madre.
-Lo sé, pero, oh Dios, es incluso más grande que nuestra sala, bebé, - dijo, y Jaejoong resopló ante la observación. Claro que era más grande. Mierda, su nuevo baño probablemente era mayor que su vieja sala, su padre había echado el dinero por el drenaje. Dinero que heredaron de la abuela de Jaejoong. Debió ser usado para un nuevo inicio, un futuro brillante para su madre y para él. Pero no, ¡el cabrón disfrutaba de estar una semana en un puto casino! Que Jaejoong pudiera aún ir a esta famosa escuela se debía únicamente a su madre ya que ella había guardado en secreto algo del dinero de su marido.
-¿Podemos ya irnos? – era más una orden que una pregunta, el padre de Jaejoong ya estaba en la puerta con un cigarro en la mano, evidentemente no muy interesado en la vida de su hijo.
-Padre, no puede fumar aquí.
-Cuando arruines esto también, como siempre, lo mejor será que consigas un trabajo y rápido.
Seguro, Jaejoong había estropeado las cosas unas cuantas veces, ¡¿pero a quién demonios pensaba su padre que le hablaba?! Jaejoong sabía mejor que nadie que su padre mismo era un gran fracaso en persona.
-Sabes lo orgullosa que estoy de ti, sólo esfuérzate y da lo mejor, ¿hum? – ella besó su mejilla y le sonrió amorosamente, acomodando algunos de sus largos mechones de cabello oscuro detrás de su oreja. Con estas palabras de aliento dadas a su hijo, el señor Kim tomó la mano de su esposa y la jaló fuera de la habitación.
-Gracias, mamá.
-¡Vámonos ya!
***
-¿Dónde demonios está este maldito cuarto? Es como un laberinto – Jaejoong suspiró. No estaba seguro de en qué dirección debería de ir. Todo parecía igual para él. Mirando su reloj notó que ya no tenía ningún motivo para apresurarse. Ya iba 20 minutos tarde para su primera clase. Paseando por los pasillos el pelinegro se distrajo con unos extraños quejidos provenientes de uno de los salones. Siguió el sonido y se detuvo frente a una puerta de metal. Tratando de abrirla, Jaejoong sacudió el picaporte blanco. Miró una última vez tras su hombro, revisando que el corredor siguiese vacío, y se deslizó al interior.
Le sorprendió el frío viento que pasaba a través de su cabello al entrar en la oscura habitación. Jaejoong buscó el interruptor de la luz. Ahí estaba él, en un viejo corredor que no podía compararse con la docena de aquéllos limpios por los que acababa de caminar. La luz reveló unas escaleras, que llevaban a la azotea de la escuela. Increíble que semejante escuela tuviera aún una vieja y sucia escalera así. ¿Era seguro usarla siquiera? Jaejoong se preguntaba para qué era usado el dinero que todos los padres debía pagar para la educación de sus adorados hijos cada mes.
Inmediatamente después de que Jaejoong llegó a la azotea, un cachorrito corrió hacia él, tirando juguetón de sus pantalones. Jaejoong se inclinó, levantando a la bola de pelos.
-¿Qué estás haciendo aquí solito? ¿Dónde está tu amo? – Jaejoong miró alrededor y vio una cobija rosa junto con un platito de comida vacío y un gastado pato de peluche y felpa. Sostuvo al cachorrito como a un bebé, arrullándolo suavemente y acariciando su cabecita.
-Tienes hambre, ¿huh?
Bajando al cachorro, Jaejoong buceó en sus bolsillos. Lo único que encontró fue una vieja liga para cabello y una barra de chocolate. Nada que pudiera comer un perrito.
-¿Qué te parece si juntos te buscamos algo sabroso de comer?
El perrito movió la cola, Jaejoong lo tomó como un sí. Se apresuró en recorrer los pasillos de la escuela, tan silencioso como pudo, e incluso el perrito no hizo ni el más leve “guau”, como si entendiera que si ambos eran vistos por alguien, significaba problemas.
***
-Ve lo que hiciste, hacerme saltar la escuela en mi primer día – Jaejoong descansaba con el cachorrito en el pequeño lago que su madre había mencionado antes, disfrutando la pacífica atmósfera que los rodeaba.
-Cuando mi padre se entere de esto, me golpeara hasta matarme.
Y no era broma. Ya había pasado más de una vez que el padre de Jaejoong perdía el control, culpando a su hijo por su vida arruinada y sueños rotos. La señora Kim sólo podía observar, sin atreverse a interceder por él en contra de su marido iracundo.
-Será mejor que volvamos, antes de que tu amo llame a la policía.

***
*beep*beep*beep*
-¿Qué demonios…? – Jaejoong peresozamente abrió un ojo y se giró sobre su espalda, cruzando sus musculosos brazos sobre su cara, en un fallido intento de bloquear el sol que se burlaba de él. Intentando comprender de dónde provenía este alocado “beep beep” miró alrededor en su habitación. Sólo entonces se dio cuenta de que no estaba más en su hogar, sino recostado en una cama distinta, tamaño King-size para precisar. Jaejoong se irguió, golpeando con el puño el molesto despertador. Se levantó, tomando su iniforme escolar y se encaminó al baño que estaba conectado a su habitación. Una malhumerada cara lo recibió en el grande y ovalado espejo y le pareció que su cabello estaba huyendo de su propio rostro…se levantaba hacia todas direcciones.
-Madición, no tengo tiempo para darme un baño, una liga de cabello lo arreglará todo.
Usando su vieja liga, Jaejoong rápidamente se cepilló los dientes y se apresuró para llegar a la primera clase, el factor de que tendría que quedarse después de clases le llegaría a la mente después.
***
Las tediosas lecciones parecían eternas, la larga manecilla del reloj café en la pared simplemente no alcanzaba las doce. Los estudiantes no parecían siquiera intentar escuchar a lo que el maestro decía y se pasaban pequeñas notas unos a otros.
Jaejoong sólo quería saber: ¡¿dónde demonios estaba instalado el aire acondicionado?! ¿Estaba roto el maldito? ¿Dónde estaba el conserje? Incluso el maestro estaba sudando como loco. Ya se había quitado el saco y doblado las mangas de la camisa, pero aún había grandes, grises marcas de sudor en ella.
Yunho sabía que el hombre de verdad intentaba dar lo mejor para hacer las lecciones lo más interesantes posible y enseñarles al menos un poco de lo más importante del tema, pero aún él dejaba escapar su mirada a ratos hacia fuera de la ventana donde el refrescante, hermoso y azul lago se localizaba. Yunho intentó concentrarse de nuevo, pero falló. ¿Por qué tenían que sentarse ahí, sufriendo el calor? ¡Y lo peor era que tenía que ir a detención después de esto! Sin llamar la atención, Yunho se giró, mirando a su izqueirda, y ahí estaba Jaejoong, ése vándalo. Estaba ocupado echándose algo de aire frío en la cara con la mano. Pequeñas gotas de sudor recorrían su largo cuello, su clavícula y finalmente llegaban a su destino cuando se hundían en la tela de la camisa blanca de Jaejoong. A pesar de que el pelinegro se había atado el cabello, algunos mechones seguían sueltos, pegándose a su piel. Jaejoong humedeció sus labios. Esos suaves, rosados y rechonchos labios. Su rosada lengua se deslizaba sobre ellos en cámara lenta, como en esos comerciales de Coca-cola cuando el actor tomaba un gran trago. Yunho dejó que su mirada vagara hasta los ojos del otro. ¡Los cuales estaban abiertos completamente y lo miraban de vuelta, como si él fuera la persona más extraña del mundo!
Yunho jadeó y centró sus ojos en el pizarrón una vez más. Se sintió extrañamente acalorado de pronto. No podía soportar estar en este pegostioso salón un segundo más, junto con todos estos apestosos. ¡Y la presencia de ese bullicioso idiota era la peor parte! Si la campana de la escuela no hubiera sonado en ese momento, Yunho no estaba seguro de lo que habría hecho…
***
-¡Yah, Kim Jaejoong! – Yunho vio como el otro chico quería irse del salón también, - ¿Qué estás planeando hacer?
Jaejoong lo miró, desconcertado.
-Eso no es de tu incumbencia, nerd.
-Lo es, soy el representante de nuestra clase. ¿Ya se te olvidó que debemos esperar por la señorita Ming?
-¿¡De verdad no esperas que me quede aquí, en éste apestoso salón, contigo?! – Jaejoong quería reírse de este nerd, no podía hablar en serio.
-B-bueno, a fin de cuentas es tu culpa que tengamos que quedarnos, - Yunho se envalentonó. ¿De verdad acababa de objetarle algo a Jaejoong?
-Escucha, perdedor, - Jaejoong se detuvo frente a Yunho, quien estaba sentado aún en su escritorio, sus manos empezando a sudar, - si tú planeas perder tu tiempo aquí con esa molesta mujer, bien. Pero deja de interferir en mis asuntos.
-P-pero…te meterás en problemas o-otra vez… -Yunho se limpió las manos en los pantalones. No era difícil adivinar lo nerviosos que se pondrían los oponentes de Jaejoong. El pelinegro sonrió, inclinándose hacia él, Yunho tragó saliva y cerró los ojos con temor.
-Estoy en verdad conmovido por tu interés en mi bienestar, Yunho-ah~
Justo cuando Yunho creyó que no podía hacer más calor, sintió una nueva oleada de ardor estallando a través de su cuerpo.
-Y debido a que no podemos cambiar el hecho de que eres el lame-culos de los maestros, tendré que asegurarme de que no estés aquí para reportarle a la señorita Ming por qué me ausenté otra vez.
Yunho abrió sus ojos, sólo para volver a cerrarlos cuando sintió el cálido aliento de Jaejoong en su oreja. El cuerpo del castaño se apretó. La fragancia que Jaejoong usaba cosquilleó en la nariz de Yunho. Lo abandon la habilidad para concentrarse en lo importante.
-¿Eres un pervertido o algo?
-¡¿Q-qué?! – Yunho se sintió aturdido. Pero cuando el significado de ello le llegó a profundidad se balanceó levantándose de su silla, en shock, avergonzado, ¿descubierto? Jaejoong lo miraba con escepticismo, una ceja levantada.
-Deja de olerme, es asqueroso.
-¡Y-yo no…! – Yunho intentó defenderse, sin conseguirlo. Justo cuando Jaejoong quería responderle escucharon un familiar “click-clack” haciendo eco en el pasillo. Sin perder más tiempo, Jaejoong sujetó la mano de Yunho y abrió rápidamente la ventana.
-¿Qué estás ha--? – sin darle a Yunho la oportunidad de decir nada, Jaejoong empujó al pobre chico a través de ella. Por suerte para él, estaban en el primer piso. Jaejoong saltó tras él, aterrizando grácilmente entre los arbustos.
***
-Tú en verdad podrías haberme incluido en tu asombroso plan, sabes… -Yunho terminó de quejarse y empezó a limpiarse las hojas y ramas enredadas en su cabello. Jaejoong sin embargo estaba completamente impasible, y al parecer ignorar al otro era otra de sus habilidades especiales.
-¿Terminaste con tus lamentos sin fin? Deberías agradecerme, ¿ o aún quieres pasar los siguientes sesenta minutos en ese maldito cuarto?
Yunho se mantuvo en silencio, haciendo un puchero cuando notó que una hoja se había perdido en sus pantalones. De verdad odiaba a este tipo.
-Ahora, ya que aclaramos nuestra pequeña discusión, espero que ya tengas algo en mente sobre cómo pasar tu nueva libertad obtenida –bromeó Jaejoong.
-Creo que deberíamos correr.
-¡¿Qué?! – Jaejoong pensó que de verdad el otro había perdido la cordura, - Al diablo, yo no correré ahora. Eres de verdad extraño, ¿sabes…? ¡Whoa! – Jaejoong sintió como manos le sujetaban brazos y piernas, jalándolo hacia arriba.
-Ahora, ustedes dos no querrán perderse un baño en esa agua refrescante, ¿huh? – Algunos chicos de su salón y algunas chicas, que ya estaban en trajes de baño, los habían rodeado. Jaejoong trató de soltarse, pero él solo no tenía ninguna oportunidad de romper el agarre sobre él.
-¡¿Están locos?! ¡Déjenme en ir! – Jaejoong volteó a ver a Yunho, que ni siquiera intentaba liberarse, - ¿Eres estúpido? ¡Deja de permitir que la gente te haga lo que se les de la gana!
Yunho solo suspiró y no le respondió, tenía otros problemas en ese momento…

***
-En serio, si alguna vez planeas algo con tu super cerebro otra vez, no cuentes conmigo, ¿ok?
-¡Sólo cierra la boca!
Yunho intentaba cubrir su pecho desnudo con sus brazos, mientras Jaejoong y algunos otros chicos selectos recolectaban sus calcetines y camisas de la calle. Estaban ahí de pie, en medio de las calles y sólo llevaban sus ropas interiores puestas. Algunos de sus compañeros de clase pensaron que sería increíblemente divertido cuando dieran un pequeño paseo por la ciudad, persiguiendo el resto de su ropa, que les arrojaban desde un jeep.
-Voy a tener una neumonía gracias a tu estúpida idea.
-¡Vas a tener mi pie en tu trasero si no dejas de quejarte como marica todo el tiempo! – las mejillas de Jaejoong ardían un claro rojo por su enojo. Se detuvo y miró a un Yunho que aún intentaba cubrirse el cuerpo de los mirones, y al mismo tiempo intentaba ocultar su sorpresa de que el castaño usase trusa. Recolectó sus pensamientos y vociferó aún, - Tenemos una alocada temperatura cálida en este momento, tanto que incluso el plástico podría derretirse si lo dejas al sol, ¡¿y gimoteas sobre tener una maldita neumonía?! – Jaejoong estaba al límite, no sólo tenía que escuchar a ese molesto nerd, sino a los ciudadanos que les miraban y se burlaban.
Yunho hizo otro puchero. Era tan injusto que él tuviera que formar parte de esta humillación. “Esto es tan vergonzoso”, murmuró.
-¿Dices que esto es vergonzoso? Maldita sea, yo crecí aquí. ¡Toda esta gente me conoce!
Los ojos de Yunho se abrieron como platos. Ahora estaba ocupado en ocultar su risa que quería estallar fuera de su boca. Si Jaejoong lo escuchara reírse ahora, seguramente moriría.
-¿Cómo puedes…bueno…ef--?
-¿Quieres decir cómo un pobre vándalo como yo puede asistir a esta escuela?
Yunho asintió. Después de todo sólo las familias más ricas podían costearse a pagar esta escuela para sus hijos y Yunho simplemente no podía imaginarse como alguien que había vivido en esta pequeña ciudad era....bueno, rico. Sintió curiosidad.
-Eso no es asunto tuyo. Así que cierra el ocico de una buena vez y ayúdame a colectar tu ropa antes de que algunos autos las malluguen, - lo sujetó por el brazo a pesar de que aún hacía puchero y lo jaló adelante.
-Vamos, tenemos que alejarnos de estas calles. Conozco un atajo de vuelta a la escuela.
-Grandioso. Al menos sirves de algo…
Jaejoong lo miró, y Yunho simplemente sonrió inocentemente, - ¿Dije eso en voz alta?
-Tenemos que volver a través del bosque. Espero que no le temas a ensuciarte y que no te moleste que algunos bichos trepen por tus pies, “dude*”.
-¿Huh?
Jaejoong sonrió y se sintió mucho mejor cuando notó lo aterrado que se veía el otro. Podía acostumbrarse a esa expresión en la cara de Yunho. Finalmente hubo un poco de comfortable silencio que el pelinegro podía disfrutar.
***
*Dude: no encontré una palabra similar en español que fuera neutra. Es como “amigo”, pero en una jerga informal y urbana, como “wey”, “carnal”, etc.

Ah, finalmente terminé de traducir el segundo capítulo de este fic YunJae, que a mi gusto es muy, muy bueno :D siento la demora. Traducir es más laborioso que escribir desde cero. – Aemin.

Changes

Título: Changes
Autor: Candy
Pareja: YooSu
Género: Angst, Romance, Slash.
Extensión: Oneshot
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Había sido una hermosa tarde.

Finalmente el Yunjae aclaró su relación al resto del grupo quienes recibieron felices la noticia y a modo de “celebrar” decidieron salir.

Se notaba a leguas que la relación entre Yunho y JaeJoong no era algo reciente, que mantuvieron su secreto muy bien guardado…al menos eso creían ellos, pero Changmin fue el primero en notarlo meses atrás mientras que el Yoosu tardó un poco mas en darse cuenta.

Es que era tan evidente… las miradas cruzadas mientras comían, las caricias que no pasaban desapercibidas ante los ojos del maknae, esos motes llenos de cariño que usaban y los leves –pero obvios- sonrojos de Jae cada vez que Yunho se demostraba cariñoso con él frente a los demás.

Así como también se notaba que eran los más felices y afortunados. No importaba si hacían algo o no, si se quedaban en la casa mirando la TV todo el día, si salían a caminar por el parque o si cenaban afuera.. tan solo estando juntos ellos dos eran felices.

Pero para el Yoosu, no todo era color de rosas. Llevaban saliendo ya más de un año, al principio su relación perfecta. Yoochun amaba a su novio más que a nada en el mundo, por eso se aseguraba siempre de hacérselo saber de una forma u otra y Junsu daba la vida por él, preocupándose siempre en el más mínimo detalle para que su Chunnie estuviese feliz y a gusto. Pero de un momento a otro parecía que el intenso amor de Yoochun se desvanecía día a día..

-Oh que hermosa película!! El final casi me hace llorar jajajaja –bromeaba Junsu mientras salía del cine junto a sus compañeros- Que te pareció Chunnie? –se aferró al brazo de su novio tomándole la mano.

Sumido en sus pensamientos Yoochun reaccionó ante el fuerte agarre en su mano y fue ahí cuando cruzó mirada con el delfín que era pura alegría a comparación de él que solo caminaba como zombie sin prestar atención a nada ni nadie a su alrededor –si.. muy linda Susu..- mas no tomó la mano de Junsu ni volvió a mirarlo.. apresuró su caminar y adelantándose al estacionamiento, se perdió entre la multitud dejando atrás a un Junsu totalmente confundido que no comprendía lo que estaba pasando.

Hace semanas ya que Junsu nota un cambio de actitud en su novio. Especialmente esa noche en que todos se fueron del departamento dejando solos al Yoosu. El delfín se encontraba arreglando la mesa mientras esperaba impaciente que su novio llegara –Yoochun ah.. ¿dónde estás?- miraba su reloj buscando una respuesta. Habían quedado a las 9, ya era pasada y media y el ratón no llegaba.. tan preocupado estaba que no notó cuando la puerta se abrió dando paso a un Yoochun cansado y algo irritado.

-Llegué… -dijo en un susurro dirigiéndose a la sala esperando encontrar al resto allí, pero grande fue su sorpresa cuando al entrar vio la mesa arreglada, las luces bajas y el aroma a comida recién hecha que invadió sus sentidos por completo. Supuso que los demás no se encontraban pues solo vio a Junsu en el marco de la puerta de la cocina con los brazos cruzados mirándolo atentamente.

-Bienvenido Chunnie – le saludó acercándose a él besándolo en la mejilla- ¿Cómo te ha ido?

-Bien Susu.. gracias por preguntar- volvió a mirar la mesa y un poco a su alrededor… ¿por qué Junsu había preparado esto? ¿Y por qué el ambiente estaba tan íntimo...? –baby… ¿qué es todo esto? ¿Dónde están los demás?

El delfín abrió los ojos sorprendido… ¿en serio lo preguntaba? –Yoochun ¿estás bromeando verdad? –el ratón no quitó esa expresión de confusión, realmente… lo había olvidado por completo.. –ya... no importa. Siéntate, serviré la cena –suspiró y comenzó a servir la cena. Yoochun seguía sin entender, miraba la comida en su plato como si le fuese a dar una respuesta. Junsu notó lo silencioso que estaba todo, no se suponía que fuera así la cena... dejó los cubiertos en el plato y levantando la copa de vino miro a Yoochun que seguía sin prestarle atención –Feliz aniversario, Chunnie –el ratón alzó la vista y miró a Junsu... como pudo olvidarlo... era su aniversario! Sabía que lo había arruinado todo y que su novio por dentro estaba muy triste por más que mostrara esa tierna sonrisa.

Yoochun se levantó de la silla y se acercó a Junsu arrodillándose frente a él –Junsu ah- le tomó la mano y mientras acariciaba su mejilla –no se como pude olvidarlo... perdóname… –

Junsu miraba algo triste a su novio, le molestaba que se haya olvidado de algo tan importante, pero no podía odiarle ni mucho menos dejar de quererle –shh Chunnie, no pasa nada –besó la frente del mayor tomando su mano también.

-Feliz aniversario, delfín –buscó los labios de su novio quien se adelantó y lo besó tiernamente enredando sus brazos en el cuello del mayor –te amo Susu –dijo separándose y dedicándole una enternecedora sonrisa.

-Yo también te amo Chunnie –sonrió con aquel amor que le nacía naturalmente cada vez que estaba junto a su novio.

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Había pasado una semana de aquel día y desde entonces Yoochun no cambiaba su actitud. Cualquiera que lo viese pensaría que estaba en otro mundo, no prestaba atención y parecía aislarse cada vez más. Yunho y JaeJoong no notaron el cambio de ánimo del ratón, estaban demasiado enamorados como prestar la suficiente atención al resto del mundo. Hasta a Changmin se le hacía difícil acercarse a él y lograr tener una charla. Y Junsu… Junsu era el que más sufría, no solo porque le dolía ver así a su novio si no también porque todo el amor demostrado parecía irse con cada minuto del día… ya no se oía ese sincero “te amo” salir de los labios de su novio, ni mucho menos las caricias se hacían presentes a la hora de dormir. Besarse le sabía triste y su corazón se oprimía cada vez que Yoochun cerraba la puerta al irse sin mirar atrás.

Con el pasar de los días la existencia de Yoochun en el departamento era cada vez menor, ahora llegaba tarde casi todas las noches y un preocupado Junsu lo recibía de madrugada sintiendo en él el olor a alcohol y cigarrillo emanar de su ropa –Yoochun ah, por que haces esto... –pero no obtuvo respuesta, el ratón se desplomó en el sillón de la sala mascullando algo inentendible –Yoochun… -Junsu se acercó a él.

-No me molestes… –se giró en el sillón dándole la espalda, pero Junsu lo tomó de los hombros haciéndolo girar y que lo mirase –te dije que no molestes Junsu! –se semi incorporó quedando mas cerca de su novio.

-Que te sucede Yoochun? –preguntó preocupado al verlo reaccionar así, seguramente era el alcohol que había consumido… intentó acercarse más a él pero Yoochun se levantó tambaleante dirigiéndose al baño –Chunnie… -se apresuró a abrazarlo por la cintura forcejeando para que no camine más.

-No entiendes que no quiero que me molestes?! –gritó girándose quedando frente a él.

Junsu lo tomó por los hombros mirándolo a la cara –Yoochun basta! ¿Por qué haces esto? Que te suced… -sintió su mejilla arder y llevó su mano hasta allí donde Yoochun le había pegado… sus ojos llenándose de lágrimas y la mejilla enrojeciendo por el golpe… aún con la mano levantada Yoochun lo miraba ahora preocupado, había lastimado a su amor... la persona mas importante en su vida... le había pegado y no se pudo controlar…

-Ju..Junsu... –intentó acariciar la zona enrojecida pero Junsu retrocedió de él tapándose ahora la boca, conteniendo sus sollozos aunque las lágrimas ya surcaban su rostro... –baby lo siento, no quise hacer eso... –caminó hasta él sin embargo el delfín se alejó rápidamente metiéndose en el baño y cerrando la puerta tras él –Junsu ah!! Lo siento Susu! No fue mi intención... abre por favor… –Yoochun golpeaba la puerta esperando una respuesta… pero Junsu, sentado en el piso, lloraba amargamente incrédulo de lo que había pasado...

“Las lágrimas siguen cayendo, solo por poder estar cerca de ti,
Estoy empezando a querer una sonrisa, solo un poco…
Echaste todos esos días demasiado brillantes en una descolorida sombra”


El amanecer llegó ansioso despertando a Junsu que dormía en su habitación... sobó sus ojos y se dirigió a la sala. Aún podía sentir la mano de Yoochun en su mejilla... entristeció al recordar el episodio de la noche anterior. Se sentó en el sillón de la sala y prendió la TV... el sobre improvisado sobre la mesa ratona llamó su atención ... “Junsu” decía en un borde del papel, abrió la hoja y leyó atentamente:

“Junsu ah- perdón. Realmente nunca pensé que esto terminaría así, jamás quise hacerte daño y ayer a la noche me di cuenta que cometí el error mas grande de mi vida, herirte.
Perdón y mil veces perdón, pero no quiero seguir a tu lado de esta forma… no cuando se perfectamente que no estoy bien conmigo mismo. Si no puedo cuidarme y respetarme a mi mismo… ¿Cómo puedo pretender cuidarte y amarte a ti? Te mereces mucho más que esto Junsu. Eres la persona más hermosa y buena que conocí en mi vida… no me arrepiento de todo este tiempo a tu lado, pero no quiero hacerte mas daño con mi egoísmo.
Me voy lejos ahora, no se cuando volveré… tienes todo el derecho del mundo de odiarme y no querer verme nunca mas.
Espero comprendas que mi partida no es solo por mi bien, sino también por el tuyo. Mi amor por ti es verdadero Junsu, pero si me quedo ahora solo te haré mas daño…
Jamás dudes de mis sentimientos por ti baby...”


Junsu dejó el papel, mojado ahora por sus lágrimas, sobre la mesa y salió corriendo al estacionamiento, subió a su auto y condujo velozmente al aeropuerto. Pasó varios semáforos en rojo mas no le importó, solo quería encontrar a Yoochun antes de que sea demasiado tarde y lo deje quien sabe por cuanto tiempo. Llamaba insistentemente al celular pero no le contestaba –diablos Yoochun! –golpeó el manubrio y giró a la izquierda… a pocas cuadras de llegar. Aparcó el auto en el primer lugar que vio sin importarle demasiado, entró corriendo al hall del aeropuerto y comenzó buscar desesperado a Yoochun por todo el lugar. Estaba lleno de gente… se le hacía imposible registrar el rostro del ratón… miró la pantalla con los vuelos y como si de una corazonada se tratara, corrió hacia el arribo del vuelo a California.
Pasando apresurado entre los cientos de personas que había buscó incansablemente a Yoochun… los nervios comenzaban a afectarlo nuevamente y cuando estaba por rendirse, ahí lo vio… -Yoochun!! –corrió empujando a quien se interponía en su camino –Yoochun espera!! –vio como entregaba su boleto a la azafata y caminaba nuevamente adentrándose en el avión… Junsu llegó a la valla que los separaba pero… demasiado tarde… las puertas se cerraron frente a él… -No… Chunnie… -lágrimas corrían por su rostro al ver como su amor se iba sin poder detenerlo –no me dejes…Yoochunnie –lloró amargamente ante esa puerta que se acababa de cerrar. Con el corazón destrozado, se retiró del lugar y condujo a sin sentido hasta llegar a la orilla del río. El sonido del agua se mezclaba con su llanto y juntos creaban una triste melodía de la cual el viento era testigo… testigo de aquel amor perdido, que le fue arrebatado sin razón… de aquel chico, que amando pura y ciegamente, se dejó llevar por los más hermosos sentimientos que en su vida sintió…

“Mi corazón se rompe como las olas
Mi corazón oscila como el viento
Ahora mantén nuestra promesa de permanecer juntos, como un recuerdo nada más…
¿Puedes ver desde donde estés, aquella luna como la que tu y yo vimos aquel día?”



Fin.

The Year Without Santa - Parte 2

3 meses antes de Navidad

Yoochun caminaba en círculos tras la puerta de la Sala de Emergencias. Jaejoong había sido ingresado la mañana antes de que Yoochun llegara. El hospital llamó a la escuela de Yoochun y a los padres de Jaejoong inmediatamente después de que este colapsara y Yoochun corrió todo el camino al hospital junto con Yunho. El doctor finalmente le dijo a Yoochun que Jaejoong necesitaba un transplante o de lo contrario no duraría mucho. Yoochun se maldijo a sí mismo por no notar que la condición de Jaejoong había empeorado.

Cuando el doctor abrió la puerta de la Sala de Emergencias, Yoochun fue el primero en preguntar cómo estaba Jaejoong. El doctor dijo que había pasado la etapa crítica y que él estaría bien y que podían verlo, una persona a la vez, y no más de 3 personas. Los padres de Jaejoong dejaron ir a Yoochun primero y Yoochun literalmente atravesó la habitación hasta la cama de Jaejoong y lloró. Débilmente Jaejoong le dio palmaditas a la cabeza de Yoochun, pero no se atrevió a decir nada porque sabía que iba a morir.
“¿Por qué no me lo dijiste?, idiota” Yoochun dijo entre sollozos. La visión de Jaejoong postrado débilmente en cama con una máscara de oxígeno no era algo nuevo para él, pero aún así dolía. “¡Cómo pudiste, JaeJae!” Jaejoong solo podía musitar una disculpa mientras abrazaba a su mejor amigo. Dolía demasiado, guardarle secretos a Yoochun cuando ellos usualmente lo compartían todo.

“¿Puedo ver a Yunho?” Jaejoong preguntó, sorprendiendo a Yoochun, pero aún así asintió y dejó pasar a Yunho. Era la primera vez que estaba a solas con él y Yunho se había ganado su confianza. Yunho forzó una sonrisa al ver a Jaejoong y aún así Jaejoong podía ver cuán herido estaba él también. “Hey, Yunho.”

“Hey, ¿cómo te sientes Jae?”

“He estado mejor,” soltó una risa débil. “Tengo algo que pedirte, ¿puedo?”

Yunho tomó la mano de Jaejoong y la apretó con fuerza. “Lo que sea.”

“Si muero, ¿me prometes que cuidarás de Yoochun?”

Yunho frunció el ceño y abrió la boca para protestar pero entonces vio que Jaejoong estaba hablando en serio. “Bien, pero eso no significa que dejarás de intentarlo ¿verdad?”

Jaejoong sonrió y asintió. “Gracias, Yunho.”



“¿Te sientes mejor?” Changmin dijo mientras se apoyaba en el marco de la puerta. Jaejoong resopló y rodó los ojos. Changmin soltó una risita contenida y se dirigió a la cama de Jaejoong, inclinándose para depositar un beso en la mejilla de Jaejoong. “Tú todavía tienes 3 meses. No te preocupes por eso.”

“Que no me preocupe ¿por qué? ¿Por no ser capaz de decir adiós?” Jae bufó y Changmin dio un respingo ante la aspereza de su tono. Jaejoong lo notó y suspiró. “Lo lamento. Hoy le pedí a Yunho que cuidara de Yoochun. Eso es prácticamente un adiós, ¿no es así?” Changmin asintió. Fue un tanto doloroso para él ver el hermoso rostro de Jaejoong cubierto por la máscara de oxígeno, acostado en la cama de la Sala de Emergencias. Y fue aún más doloroso ver a Jaejoong renunciar a Yoochun, dejando a Yunho cuidar de él.

“Ya debo irme por esta noche…” Changmin dijo, dándose la vuelta. Ver a Jaejoong había sido tan doloroso para él. Cómo llegó a encariñarse tanto con ese niño, él no tenía idea. Jaejoong parecía ser del tipo que se cuela por debajo de la piel de la gente y se niega a salir, en el buen sentido.

“Espera…” Jaejoong dijo, pero Changmin desapareció antes de poder escucharlo.



“Junsu hyung.”

“Yo, ¿qué hay, Minnie?” la voz al otro lado del teléfono respondió.

“Por favor deja de llamarme Minnie,” Changmin rodó los ojos y oyó a Junsu soltar la risa. “Por cierto, ¿estás en algún lugar cerca a la base de datos?”

“Sip, trabajando hasta tarde hoy. ¿Por qué?”

“¿Puedes buscar algo para mí? ¿Cuáles son las consecuencias de no completar la misión de un ángel a tiempo?”

Junsu quedó sin aliento ante la pregunta de Changmin, “¿Wae wae wae? ¿Qué estás planeando hacer?”

Changmin suspiró, sí ¿qué estaba planeando hacer? Él mismo no tenía idea. “Hyung, búscalo.”

“Una década de suspensión.”

Changmin profirió un ‘mmm’ de comprensión. “¿Qué hay de conceder más de un deseo a la persona asignada a nosotros?”

“Diez décadas de suspensión.”

“¿Diez décadas? ¿Quién hizo tales reglas? ¡¿Han perdido la cabeza?!” Changmin le gritó al teléfono.

“¡YAH! ¡Yo no fui el que hizo las reglas!” Junsu devolvió el grito.

Changmin suspiró de nuevo. “¿Qué hay de…sanar a la persona a la que estamos asignados?”

La línea telefónica permaneció en silencio por un momento. “Minnie-ah. ¿Qué estás intentando hacer?”

“No lo sé, hyung. Creo que perdí la cabeza.”

“¿Tú te…enamoraste de esa persona?” Junsu preguntó con la preocupación claramente expuesta en su rostro. Al Changmin no responder, Junsu suspiró. “Perderán sus alas, Minnie. Las alas son la fuente de nuestra energía, perderlas significa la muerte. Una lenta, y dolorosa muerte.”

Changmin se apoyó en el marco de la puerta mientras contemplaba a un Jaejoong durmiente. ¿La muerte, eh? Así que o bien Jaejoong moría o él moría. Ojo por ojo; vida por vida. “¿Qué pasa cuando los ángeles mueren, hyung?”

“Changmin, no seas ridículo. El Choikang Changmin que conozco tendría su trabajo perfectamente terminado. Te has retrasado 3 meses y la gente está hablando.” El tono de Junsu era serio. Él era un ángel de alto rango el cual trabajaba como organizador de la base de datos, por lo que estaba muy bien enterado. Sus opiniones eran unas de las más confiables entre los ángeles, incluyendo ángeles de la muerte, así que usualmente ellos harían cualquier cosa que les dijera. Inclusive Changmin estaría de acuerdo si no fuera por Jaejoong.

“Duele, hyung. Él es tan joven y vulnerable y…” él suspiró. “¡Yo no tengo ni puta idea de cómo usar la cabeza con él!”

“¿Y estás dispuesto a arriesgar tu vida? Changmin, cuando él muera, tú podrás verlo aquí. Cuando tú mueras, te habrás ido, desvanecido. Nadie sabe a dónde van los ángeles cuando mueren. ¿Él siquiera siente lo mismo por ti? ¿Él dirá gracias? ¿A él le importará? ¿O le quitará el sentido a su vida porque no querrá perderte? ¿Has pensado en eso?”

Para ser honesto, Changmin no lo había hecho. Como dijo, él dejaba de ser coherente alrededor de Jaejoong. ¿Estaría Jaejoong triste si él se iba? ¿O estaría feliz, no teniendo que dejar a Yoochun? ¿Valdría la pena? Changmin estaba dándole a su decisión una segunda reflexión cuando escuchó a Jaejoong mencionar el nombre de Yoochun en su sueño. Esa no era la primera vez que Changmin había escuchado a Jaejoong hacerlo, e incluso si ellos se besaban era imposible deshacer un lazo de por vida entre los dos. Changmin estaba seguro que esos dos eran almas gemelas, su unión hecha en el cielo, pero ¿por qué Jaejoong estaba muriendo antes de que llegaran a estar juntos? Al demonio sí, lo decidió, la felicidad de Jaejoong definitivamente lo valía. “No le dirás a nadie ¿verdad, hyung?” Changmin preguntó, temeroso de que alguien pudiera ser enviado a detenerlo.

“Claro que no, pero por favor piénsalo bien.”

“Gracias,” y Changmin se desconectó.

***

“Te odio maldita sea.”

“Lo sé.”

“No, en serio, Kim Jaejoong, maldito seas ¡yo te odio!”

“Lo sé, Chunnie, pela rápido~”

Yoochun bufó y le pasó la manzana y el cuchillo a las manos de Yunho, “¡Tú hazlo! ¡Pelar apesta!”

“No, tú pélala. Es el deseo de un niño enfermo~” Jaejoong sonrió y Yunho reía mientras Yoochun gemía de desesperación. “Es tu castigo~”

“¿Castigo por qué?” Yoochun resopló. Por salir con Yunho a mis espaldas, Jaejoong pensó pero no lo dijo en voz alta. “Si alguien debe ser castigado, ese eres tú por hacerme entrar en pánico.” Jaejoong se echó a reír y le dio otra mordida a su manzana.

“Ya basta, ustedes dos,” Yunho reía y Yoochun le sacaba la lengua. Yunho entonces revolvió el pelo de Yoochun y ambos rieron. Jaejoong sonrió con la vista, talvez Yoochun estaría bien sin él. Fue entonces que la madre de Jaejoong llamó a Yoochun desde fuera de su habitación. Era usual para su madre pedirle a Yoochun que le hiciera pequeños mandados así que Jaejoong no le prestó atención a esto, pero Yunho no pudo perderse su expresión oscura y deprimida. Yoochun se levantó y se fue, dejando a los otros dos atrás.



“Yoochun-ah, el doctor necesita hablarte,” Dijo la madre de Jaejoong mientras escoltaba a Yoochun bajando el pasillo del hospital a la oficina del doctor. Yoochun frunció el ceño pero la siguió de cualquier modo. Al ingresar ellos a la habitación, el doctor estaba sentado en su escritorio, sonriéndole irónicamente a Yoochun, le dijo que tomara asiento.

“Yoochun-ah,” el doctor comenzó, le echó un vistazo a la madre de Jaejoong, y entonces continuó, “Necesitamos hablar de Jaejoong.” Se aclaró la garganta, nervioso. “Todavía no podemos encontrar un donante adecuado para él.”

“¿…y?” Yoochun preguntó con cuidado, tenía miedo de escuchar la respuesta por sí mismo.

“Lo siento, Yoochun,” el doctor suspiró. “Él podría no durar mucho.”

“¡Pero él está bien! ¡Lo está!” Yoochun casi le grita al doctor. Volteó hacia la madre de Jaejoong que comenzó a llorar. “¡Dígale! Dígale, ¡Jaejoong está bien! ¡Lo está!” Lágrimas se formaron en los ojos de Yoochun. “Mentiroso,” dijo. “Mentiroso…”

Entonces Yoochun se dio cuenta, Jaejoong había estado hablando acerca de la muerte. Él nunca prometió no dejar a Yoochun cuando Yoochun le dijo que no moriría. Tal vez Jaejoong lo sabía, Yoochun se quedó sin aliento. Estaba a punto de volver corriendo al cuarto de Jaejoong cuando la madre de Jaejoong lo agarró del brazo y lo detuvo. “Por favor, ¡no le digas nada a Jaejoong!” ella dijo. “¡No quiero que se rinda! ¡Aún hay oportunidad de encontrar un donante! Por favor Yoochun, ¡por favor!” Yoochun no lo pensó demasiado y cuando se dio cuenta, ya se había calmado y desplomado de vuelta en su asiento.

“Esto no puede estar pasando…¿por qué?…¿por qué?” La madre de Jaejoong lo abrazó y lo dejó llorar en sus brazos. El doctor suspiró y dejó la habitación. Solamente el sonido del sollozo de Yoochun fue audible en el cuarto por la siguiente media hora.



“Jae…”

“¿Mmm?”

“Vas a estar bien, ¿verdad?” Yunho preguntó.

Jaejoong alzó la vista del libro que estaba leyendo y se encontró con la preocupación reflejada en los ojos de Yunho. “¿De qué estás hablando, Yunnie?” se rió ahogadamente.

“Pienso que…” se sonrojó. “Yoochun estaría devastado sin ti… yo no quiero verlo así.”

Jaejoong se echó a reír. “Te gusta, ¿no?” El tono rojo en las mejillas de Yunho se intensificó. “Yah, sin mí puedes tener toda la atención de Yoochun para ti, ¡tonto!”

Yunho negó con la cabeza, “¡NO! Me encanta verlo sonreír y hablar con tanto entusiasmo acerca de su mejor amigo, el impresionante Jaejoong. Él va a…perder la mitad de sí mismo si te vas…”

“Yunho-ah,” Jaejoong sonrió. “Gracias.”

“Gracias…¿por?”

Jaejoong solamente se echó a reír. “Solo, gracias,” dijo y volvió la vista a su libro, ignorando la mirada confundida de Yunho.



Changmin depositó un suave beso en la mejilla de Jaejoong antes de sentarse junto a él sobre la cama. Jaejoong se apoyó en el hombro de Changmin mientras la mano del otro se deslizaba alrededor de su cintura. “¿Min?”

“¿Mmm?”

“¿Podemos irnos ahora?”

Changmin se volvió hacia Jaejoong con los ojos como platos. “¿Qué?”

“¿Podemos, solo, pasar esto?” Jaejoong balbuceó y bajó la mirada, evitando la de Changmin. “Mientras más pronto muera, más pronto Yoochun lo superará y seguirá adelante con su vida. Entonces ya no heriría más a Yunho.”

“Jaejoong…” Changmin suspiró. “Eso sería tal desperdicio de de los 3 meses que te di…”

“Lo sé, lo siento…” Jaejoong suspiró. “Pero yo hago a todos sufrir.”

“No digas eso.”

“Es la verdad.”

“No lo es,” Changmin negó con la cabeza. “No puedes solo irte por la noche así como así. La última vez tuviste un ataque, ¿pero ahora? Y en realidad te estás recuperando…”

“Tú puedes hacer otro ataque, Min,” Jaejoong suplicó. “Por favor.”

“Va a doler, y no quiero herirte.”

“Lo dijo el hombre que insistió para que muriera tres meses atrás…” Jaejoong rodó los ojos. “Está bien, bien, ¿puedo pedirte algo siquiera?”

“Depende.”

Jaejoong chasqueó la lengua pero continuó, “Bueno tú tomaste mi primer beso. ¿Podrías tomar todo lo demás también?”

Changmin enrojeció, “De qué…” Jaejoong tragó sus palabras con un beso. Changmin jadeó, solo para darle un mejor acceso a la lengua de Jaejoong. Sabía dulce y Changmin pronto se derritió en el beso y tomó el control. Jaejoong sonrió y enredó sus manos en el cabello de Changmin. Changmin se deslizó hasta que estuvo por encima de Jaejoong con las manos a cada lado de su cuerpo. El beso se rompió y Jaejoong se quejó. “¿Estás seguro?” Changmin preguntó de nuevo, pensamientos de Yoochun llenaban su mente.

Jaejoong rodó los ojos. “¿Y yo creí que tú eras el Incubus?”

“Hijo de...,” Changmin mordió y succionó el cuello de Jaejoong, dejando una marca. “Vas a tener que explicarle eso a Yoochun.”

“Siempre puedo librarme con una sonrisa,” Jaejoong sonrió y gimió cuando la mano de Changmin rozó la piel desnuda de su costado. Lentamente deshizo los botones del pijama de Jaejoong y pasó sus besos bajo el pálido pecho. “¿Lo dices en serio? ¿Qué hay de Yoochun?”

“¿Qué pasa con Yoochun?”

“Jae…”

“Changmin, voy a morir y tú serás el responsable por esto. Ahora, procede.”

“Egoísta,” Changmin soltó una risa y mordió justo por encima del ombligo de Jaejoong, arrancando profundos gemidos de la garganta de Jaejoong. Bajó los pantalones del pijama de Jaejoong y terminó de desvestir al hermoso chico debajo suyo. Su suéter y jeans pronto siguieron al montón apilado en el suelo. Changmin suspiró, él había hecho esto antes pero ¿por qué estaba tan nervioso? Talvez porque Jaejoong era la primera persona por la que había sentido algo tan profundo.

Jaejoong envolvió sus piernas alrededor de la cintura de Changmin, acercándolo de un tirón. “¿No vas a cambiar de opinión o sí?”

Changmin sonrió satisfecho y negó con la cabeza. Jaejoong deseaba esto, lo deseaba a él, tendría que ser idiota para siquiera dudarlo. Sujetó ambas manos de Jaejoong por encima de su cabeza. “No te muevas.” Se inclinó hacia adelante a fin de atrapar sus labios de nuevo en tanto comenzaba a acariciarlo. Jaejoong era muy vocal, gimiendo a cada contacto que Changmin imprimía sobre su piel.
Changmin apresuró las cosas al hacer otra marca púrpura en el hombro de Jaejoong. Él mordió y succionó con fuerza, y Jaejoong se vino por todo su vientre con un fuerte gemido. “¿Está bien?” Jaejoong profirió un quejido, Changmin se rió entre dientes y cubrió sus dedos con el semen de Jaejoong. Esparció la viscosidad de arriba abajo entre sus glúteos. Él gimió y se retorció, sus caderas embistiendo, pero entonces Changmin lo montó a horcajadas, él entre sus piernas. “Va a doler. ¿Listo?” Sin esperar respuesta de Jaejoong, introdujo un dedo en él mientras amortiguaba su grito con la otra mano.

Jaejoong siseó cuando Changmin trató de adentrarse más profundamente en él, pero no dijo nada más así que comenzó a moverse lentamente. Changmin quitó el dedo solo el tiempo suficiente para tomar más semen y presionar el segundo dedo en su interior. Jaejoong ya era un desastre en el momento en que Changmin añadió el tercer dedo, murmurando incoherentes palabras que sonaban como al nombre de Changmin. “Suficiente, Changmin, ya es suficiente, ¡por favor!”

Changmin suspiró y se preparó a sí mismo. Tragó el grito de Jaejoong con un beso mientras se introducía en él. Tenía tanto miedo de romper a Jaejoong, pero cuando Jaejoong lanzó un quejido y le dijo que fuera más rápido, Changmin perdió el control. Jaejoong era asombroso, su estrechez y dulces labios sabían al cielo. Changmin se movía más rápido, sus manos en las caderas de Jaejoong para mantenerlo quieto. Momentos después, gemía y llenaba a Jaejoong de sí mismo. Changmin se desplomó sobre Jaejoong y lo besó, antes de apegarse a su espalda y llenarlo de caricias por un rato hasta que sus respiraciones se igualaron. “¿Cómo estuvo?”

“No soy algún tipo de muñeca de porcelana, ya sabes. No quiero que te contengas la próxima vez,” Jaejoong sonrió con los ojos cerrados, perdiéndose la dolida expresión de Changmin. “Pero estuvo increíble.”

La próxima vez ¿eh? Changmin pensó. ¿Podría haber próxima vez? Besó la parte superior de la cabeza de Jaejoong. “No quise herirte, la primera vez siempre duele.”

“Quiero hacerte sentir bien.”

“Estar contigo se siente bien.” Jaejoong sonrió abiertamente y lo besó. “¿Una ducha?”

“Llévame.”

“Dios, eres tan cretino,” Changmin gruñó pero se levantó y pasó sus manos bajo los brazos y las rodillas de Jaejoong antes de alzarlo y caminar con dirección al baño. Jaejoong se rió tontamente y entrelazó sus brazos alrededor del cuello de Changmin, besando su mandíbula y mordiendo el lóbulo de su oreja. Tomaron una ducha rápida y se acurrucaron de vuelta en la cama, la cabeza de Jaejoong sobre el pecho de Changmin.

“Thankyou,” Jaejoong susurró antes de quedarse dormido, haciendo sonreír a Changmin a pesar de su adolorido corazón. Suspiró, la vida de Jaejoong ¿acabaría así como así? Changmin estaba seguro como el infierno de odiar el hecho que Jaejoong fuera a morir. Pero de nuevo, ¿quién era él? Él era el ángel asignado para enviar a Jaejoong al cielo, no para salvar su vida. Él no era el novio de Jaejoong, era un extraño incluso, pero él tuvo la primera vez de Jaejoong. La culpa nublaba su mente; él no merecía lo que Jaejoong le había dado. Todo eso pertenecía a Yoochun, todo eso.

Después de asegurarse que Jaejoong estuviera profundamente dormido, se levantó y caminó hacia la ventana. Marcó el número de Junsu. “Hyung,” dijo después de escuchar a Junsu coger la llamada. “¿Te estoy molestando?”

“No, Minnie. ¿Qué pasa?”

“Yo…yo he tomado una decisión.”

“¿Es así?” había una obvia decepción y desesperación en la voz de Junsu.

“Sí, quiero decir adiós.”

“…¿Changmin?”

“¿Sí?”

Junsu estuvo quieto por un momento por el que pareció vacilar en decir lo que quería decir. Changmin lo oyó suspirar antes de continuar, “Nunca pensé que esto terminaría así. Fue un placer trabajar contigo.”

Changmin sonrió. “Fue un placer trabajar contigo también. Gracias Junsu-hyung.”

“Adiós entonces, Minnie.” Changmin juraría haber escuchado la respiración de Junsu cortarse antes de que la línea se desconectara, él debe haber llorado. Volvió sus pasos y se detuvo junto a la cama de Jaejoong. Jaejoong era aún más hermoso mientras dormía. Changmin se inclinó y besó a Jaejoong por última vez antes de alejarse, sus plumas de alas negras comenzaron a caer una por una, y el desapareció en medio de la noche.

***

Jaejoong estaba sorprendido al encontrar un par de plumas negras en el piso a la mañana siguiente. Rápidamente las recogió antes de que alguien las viera y las ató con un listón rojo, para luego guardarlas en la página central del libro que estaba leyendo. Se encontró riendo como un tonto al contemplar las negras plumas y enrojeció. OMG esto es estúpido, ¡yo no soy una chica! Jaejoong cerró el libro de golpe por la vergüenza y fue a la ducha.

Admiró su reflejo en el espejo del baño y encontró múltiples marcas de besos en su cuello, hombro, y pecho. Jaejoong sonrió; no podía esperar para ver a Changmin de nuevo esa noche. Sí, quería ver a Changmin otra vez. Los labios de Changmin se sentían como el cielo y la pasada noche fue la mejor noche de toda su vida. Jaejoong tenía que admitir que estaba cayendo por Changmin, y con fuerza, pero aún estaba inseguro acerca de sus sentimientos hacia Yoochun.

Al salir del baño, su madre lo saludó con una sonrisa al igual que el doctor. Jaejoong levantó una ceja en tanto ellos le decían que tomara asiento y su madre comenzaba a besarlo y abrazarlo. “Encontramos un donador,” el doctor explicó y Jaejoong se le quedó mirando con los ojos muy abiertos. “Programaremos la cirugía para esta tarde. Las probabilidades de éxito son solo del 50%, pero vale la pena intentarlo.”

Jaejoong se quedó con la boca abierta, así que Changmin escuchó su plegaria. Iba a morir esa tarde. La cirugía saldría mal, pensó, y así era como él moriría. ¿Estaba preparado? La idea de encontrarse con Changmin definitivamente lo tranquilizó, pero entonces los pensamientos de Yoochun invadieron su mente y el miedo se arrastró de vuelta a su corazón. Él lo pidió, trató de calmarse, él mismo lo pidió. Jaejoong sonrió al doctor y a su madre, diciendo que se dejaría practicar la cirugía. Su madre lo besó y salió del cuarto caminando para consultar algo más con el doctor.

Jaejoong suspiró y contempló algo más las plumas negras de at Changmin. ¿Cómo pudo no reparar en lo hermosas que se veían las alas de Changmin anoche? Quería tocarlas la próxima vez. La próxima vez, la próxima vez, sí Jaejoong deseaba mucho la próxima vez. Jaejoong sonrió para sus adentros al recordar al Changmin de la noche anterior, pero ¿por qué tenía un mal presentimiento ese día? ¿Era porque iba a morir? No, se trataba de Changmin, pero ¿qué de malo puede sucederle a un ángel?

Yoochun repentinamente apareció en la puerta y Jaejoong puso las plumas de regreso a donde estaban de manera abrupta y cerró el libro. Yoochun estaba solo, sin Yunho a diferencia de lo acostumbrado, y avanzó hasta la cama de Jaejoong. “Oye, ¿dónde está Yunho?”
“No pudo venir hoy, tiene est…” Yoochun se detuvo y frunció el ceño, sujetando a Jaejoong por el cuello y acercándolo de u tirón, dejando al descubierto dos marcas de color púrpura. “¿Estas son…marcas de besos?”

Jaejoong se liberó de su agarre, la cara toda roja, “No seas ridículo. Tengo noticias para ti.” Yoochun alzó una ceja. Jaejoong suspiró. “Tenemos un donante, y me harán la cirugía hoy.” La cara de Yoochun se iluminó y Jaejoong odiaba darle a su amigo falsas esperanzas. “Pero, mis probabilidades de sobrevivir son solo del 50%,” y la sonrisa de Yoochun decayó. Jaejoong suspiró y atrajo a su mejor amigo en un abrazo.

“Pero existe la posibilidad, ¿cierto?” Yoochun estrechó el agarre en la espalda de Jaejoong. Jaejoong asintió pero se quedó en silencio, ya que no podía encontrar el valor para decir nada. Podía prometerle a Yoochun que estaría bien porque sabía que este era el fin. Yoochun dio un paso atrás. “Por favor ponte bien…”

Jaejoong reía amargamente, “Ya veremos.”

“¿Cómo puedes estar tan tranquilo?” Yoochun hizo un puchero. ¿Cómo podía sentir tanto pánico cuando su mejor amigo, el que atravesaría por la cirugía real, se veía tan calmado?

Jaejoong se encogió de hombros y pensó, porque él sabía que iba a morir, pero decidió que no era buena idea decirlo cuando Yoochun era todo un manojo de nervios. La cirugía fue programada a las 4 y eran las 2PM. Yoochun prometió quedarse al lado de Jaejoong hasta que fuera llamado para la cirugía. Ellos no dijeron mucho, pero Yoochun no soltaría la mano de Jaejoong. Jaejoong podía sentir la mano temblorosa de Yoochun, podía sentir el miedo que irradiaban los ojos de Yoochun, pero Jaejoong no podía proferir tranquilizadoras palabras a Yoochun. No quería mentirle, diciéndole que se recuperaría y estaría de vuelta con él.
3.30 y una de las enfermeras vino a recordarle la cirugía y dijo que estaría de vuelta en 10 minutos para ayudarlo a prepararse. Yoochun abrió la boca y el miedo se hizo evidente en su rostro. “Yoochun…” Jaejoong acunó las mejillas de su mejor amigo y suspiró. “Cálmate. Prometiste seguir adelante.”

“¡¿Cómo puedes decir tal cosa?! Estás a punto de someterte a una cirugía, por Dios santo, dime absurdas palabras tranquilizadoras, no…” Yoochun se detuvo cuando Jaejoong presiono el pulgar sobre sus labios.

“¿Puedo tener un último deseo?” Yoochun asintió y sus ojos se agrandaron al mismo tiempo que los labios de Jaejoong se encontraban con los suyos en un suave beso. “No mantengas tu relación con Yunho en secreto por mí nunca más.”

“Jae, yo…”

“¿Lo sientes? Lo sé,” sonrió. “Si sobrevivo, ¿me lo contarías todo?” Jaejoong sabía que no podría escucharlo, pero quería saber si Yoochun aún confiaba en él. Yoochun asintió una vez más y abrazó a Jaejoong con fuerza. “Y olvídate del beso, ¿kay?” Yoochun asintió de nuevo, su cara enterrada en el hombro de Jaejoong y él podía poco a poco sentir cálidas lágrimas empapar su camisa.

La enfermera vino a llevarse a Jaejoong y la madre de Jaejoong le dio un beso en la frente antes de envolver a un Yoochun llorón entre sus brazos. Jaejoong les sonrió a modo de disculpa, porque él no volvería. Estaba muy emocionado, en realidad, lo cual le hizo sentirse un poco culpable, pero él quería ver a Changmin. Sí, los pensamientos de Changmin fueron la última cosa en su mente antes de que le pusieran una inyección, una máscara de oxígeno en el rostro, y todo se volviera negro.

***

2 meses antes de Navidad

Jaejoong miraba fijamente y sin expresión el cielo gris fuera de su ventana. Después de la cirugía, tenía que quedarse en cama por unos dos meses por lo que aún tenía que quedarse en el hospital, pero se estaba recuperando muy bien. Él no estaba feliz por ello. Hacía un viento frío y los árboles habían perdido sus hojas. Las hojas caían al suelo, junto con sus ganas de vivir. Todo el mundo estaba sorprendido cuando lo primero que Jaejoong hizo al abrir los ojos fue llorar. Lloró y lloró por horas, ignorando las preguntas de todos, inclusive de Yoochun. Jaejoong suspiró profundamente y cerró los ojos, mandando silenciosas plegarias a Dios y así poder ver a Changmin de nuevo.

Changmin nunca se presentó después de la cirugía y de esto ya había sido un mes. Jaejoong estaba sofocándose; cada noche sin Changmin a su lado era una tortura. Ya no se preocupaba más por Yunho o Yoochun, y se sentía bien que ellos fueran felices pero había este enorme agujero en su corazón que lo hacía preocuparse menos por todo lo demás en el mundo que no fuera Changmin. Su iPod pasó a reproducir ‘All I Want For Christmas’ y él rápidamente cambió de canción, no queriendo recordar la Navidad y a Changmin. “Todo lo que quiero para Navidad es a Changmin,” masculló.

Yunho llamó a su puerta antes de entrar con Yoochun tras él. Yoochun había cumplido su promesa y le dijo a Jaejoong que estaban saliendo. Yoochun le habló de cómo ellos eran compañeros de clase y Yunho comenzó a acercársele y se enamoró de él. Jaejoong sonrió porque Yunho era un gran tipo quien podía cuidar muy bien de Yoochun. Aún así no podía confiarle a Yoochun la razón por la que estaba molesto, y hasta deprimido, a pesar de sentirse curado cada vez que Yoochun preguntaba. Yoochun una vez preguntó por las marcas de besos también, y Jaejoong lo ignoró y se dio la vuelta. Todos dejaron de interrogar a Jaejoong después de eso.

¿Debería seguir adelante? Él ya no era la asignación de Changmin; estaba curado y perfectamente saludable entonces. Qué hizo a Dios cambiar de opinión, él no tenía idea. Las genuinas plegarias de Yoochun, ¿talvez? ¿No debería estarle agradeciendo a Yoochun entonces? Pero ¿por qué se sentía tan…vacío? Hizo girar una de las plumas negras entre sus dedos. Yoochun había preguntado de dónde provenía esta antes también, solo para ser ignorado una vez más. Yoochun y la madre de Jaejoong se sentían frustrados por la repentina depresión de Jaejoong al punto de intentar obligar a Jaejoong a hablar para rendirse luego después de ver la mirada vacía de Jaejoong dirigida a ellos.
Yunho se sentó junto a la cama de Jaejoong. Yoochun dijo hola, pero Jaejoong solo volvió hacia él con una débil sonrisa antes de fijar la mirada ausente fuera de la ventana una vez más. Yoochun suspiró y salió de la habitación, diciendo que compraría bebidas para ellos. Yunho tomó la mano de Jaejoong y la sostuvo; Jaejoong lo miró inquisitivamente pero no dijo nada. “Esto no es por Yoochun ¿o sí?” Yunho preguntó. Jaejoong negó con la cabeza. “Así que, ¿quién es ese, del que te enamoraste?” Jaejoong debe haberse sonrojado porque Yunho sonrió comprensivamente hacia él. “Entonces, ¿se fue?”

Jaejoong negó con la cabeza, “No lo sé. No tengo idea de dónde está…” Se volvió bruscamente a Yunho. “Sabía que debería estar muerto,” dijo firmemente. “Debería estar muerto, ¿por qué estoy vivo?”

Yunho frunció el ceño, “¿Por qué no estás feliz de estar vivo?” Jaejoong no le hizo caso de nuevo, suspirando. Yunho suspiró también, “Creo que se te ha dado una segunda oportunidad para vivir tu vida, Jae. Deberías apreciarla.” Jaejoong no hizo nada más que asentir. Volvieron a caer en el silencio, incluso después de que Yoochun regresó. Jaejoong rechazó su bebida favorita de limón y se acurrucó en la cama, ocultando sus lágrimas al enterrar su cara en la almohada.




Jaejoong miró fijamente su cama. ‘Su’ cama. Su cama. La cama donde había pasado tanto tiempo abrazado a Changmin. La cama donde le había entregado todo lo que él era a Changmin. No quería volver a esa cama solo, era demasiado doloroso; en lugar de eso se paró junto a la ventana y contempló el cielo iluminado por la luna. Lágrimas una vez más surcaron los lados de su rostro. ¿Cómo podía Changmin dejarlo así? Ni siquiera un adiós, ¿cómo esperaba Changmin que él sobreviviera?

“Changmin…” susurró, y repitió el nombre una y otra vez, con más fuerza cada vez. “Changmin, Changmin, Changmin, ¡Changmin!” Jaejoong estaba gritando al final. Cayó de rodillas y lloró, todavía murmurando el nombre de Changmin. “Changmin, ¿cómo pudiste? Cretino, Changmin tú ¡cretino! ¡Vuelve! Por favor…vuelve…”

La vista rompía el corazón de Junsu al observar a Jaejoong llorar en el piso desde lejos. Estaba en lo correcto; el niño estaría destrozado sin Changmin. Quería contarle a Jaejoong que Changmin había dado su vida para salvar la suya. Suspiró y a punto de marcharse; no había nada más que él pudiera hacer de cualquier modo. “Preferiría estar muerto que perderte…” fue la última cosa que Junsu escuchó antes de irse.

***


1 mes antes de Navidad

Yoochun se rindió ante Jaejoong. Solo podía estar allí para ofrecerle un hombro cuando empezara a llorar de la nada, pero no tenía idea de cómo parar la depresión de Jaejoong. A veces escuchaba murmullos de ‘Changmin’, alguien de quien él no tenia ni idea, provenientes de un dormido Jaejoong. ¿Podía él ser la persona quien le hizo aquellas marcas a Jaejoong y ahora lo abandonó? Yoochun estaba furioso ante la idea de este tipo Changmin hiriendo a Jaejoong, pero de nuevo él no sabía nada acerca de los dos. Jaejoong había construido un muro alrededor suyo para bloquear a todo el mundo.

Un mes más y Jaejoong sería dado de alta del hospital y empezaría a asistir a la escuela de Yoochun. Yoochun estaba emocionado, pero Jaejoong no. Jaejoong era un muerto viviente, un zombie, porque no hacía más que seguir vivo pero sin vivir su vida. Yoochun le preguntó qué quería para Navidad y Jaejoong negó con la cabeza. La Navidad siempre había sido la época favorita de Jaejoong, pero ahora Jaejoong parecía encogerse de dolor a cada mención de la Navidad.
En los días previos, Jaejoong estaba sentado sobre su cama con la mirada perdida fuera de su ventana cuando Yoochun entró con Yunho y un árbol de Navidad. Jaejoong se quedó mirándolos con los ojos muy abiertos, “¿Qué están haciendo? ¡Saquen esa maldita cosa fuera de mi habitación!”

Ambos Yoochun y Yunho estaban desconcertados. “Pero JaeJae, te encanta decorar…”

“¡No quiero un árbol de Navidad en mi cuarto! ¡No quiero ninguna decoración! ¡Odio la Navidad!” Jaejoong vociferó, cortando las palabras de Yoochun. “Váyanse,” para entonces hacerse un ovillo dentro de la cama y llorar.


Los días de Jaejoong se hicieron inciertos. Todo terapias y miradas vacías para la ventana. Sin embargo una cosa estaba clara, él estaba enamorado de Changmin. Por supuesto que amaba a Yoochun, su amigo de toda la vida, pero no de la forma que él amaba a Changmin. Necesitaba de Changmin como de una droga. Yoochun no dejó su rutina y siguió viniendo sin importar cuántas veces Jaejoong le dijera que se vaya. Cuando Jaejoong lo hacía, Yoochun lo dejaría y volvería al día siguiente como si nada pasara. Poco a poco, Jaejoong comenzó a llorar menos y a sonreír más. Yoochun y Yunho tuvieron la paciencia suficiente para manejar sus cambios de humor y al final del mes, Jaejoong estaba de nuevo riendo con ellos.

Jaejoong aún lloraba por las noches, Yoochun podía decirlo por los ojos húmedos en la mañana, pero estaba tratando de ser fuerte en frente de sus amigos y eso hacía a Yoochun feliz. Aún así, decidió hablar de esto con Jaejoong. “JaeJae,” Yoochun se sentó al borde de la cama de Jaejoong.

“¿Mmm?”

“¿Quieres hablar de esto?” Jaejoong alzó la vista de su PSP y le frunció el ceño a Yoochun, para luego negar con la cabeza y enfocarse de nuevo en el dispositivo de juego entre sus manos. “Creía que los mejores amigos lo compartían todo,” Yoochun suplicó.

Jaejoong suspiró. “No me creerías si te lo dijera.”

Yoochun hizo un puchero y continuó tras unos momentos de silencio. “Así que, acerca del beso…”

“Te dije que lo olvidaras, ¿no es así?”

“Sí, pero…”

“Chunnie, por favor…”

“¿Qué pasa contigo? Diste un giro de 180 grados ¿y esperas que solo lidie con ello? ¡Qué egoísta!” Yoochun espetó. “Estoy cansado de no tener ni idea, okay, quiero ayudarte ¡pero no me dejas! Me siento inútil como un mejor amigo…”

Jaejoong suspiró, “Chunnie, yo…”

“¿Lo sientes? Lo sé, pero eso no hará ninguna diferencia si sigues negándote a decirme qué ocurre.”

“No puedo, no lo entenderías.”

“No es por Yunho y yo, ¿o sí?”

“No, no lo es. Juro que no lo es.”

“¿Entonces?”

Jaejoong suspiró. “Sabía que iba a morir, Chunnie. Lo sabía. Yo debí haberlo hecho, pero no lo hice. ¿Por qué no lo hice?”

“Tú…¿querías morir?”

Si eso significara estar con Changmin entonces… “Sí, quería. Quiero.”

“¿Quieres dejarme?” Yoochun resopló con incredulidad. “¡Y yo que pedí porque sanaras cada maldita noche, Jaejoong!”

“No, yo…pensé que necesitabas seguir adelante, tienes a Yunho de cualquier forma…”

“¿Así que es eso? Una vida entera de amistad, ¿y pensaste que estabas siendo una carga para mí? Si lo fueras, ¡no me habría quedado!”

“Lo siento, lo siento,” Jaejoong comenzó a llorar y la dura expresión de Yoochun amainó. Atrajo a Jaejoong a sus brazos.

“También lo siento, okay. Yo no debí haberte obligado a decir nada. Solo vamos a olvidarlo.” Jaejoong asintió y empapó la camisa de Yoochun con más lágrimas.

***


Navidad

Después de su última pelea, Jaejoong dejó a Yoochun decorar su habitación y armar un árbol, incluso si tenían que quitarlo tan pronto Jaejoong saliera del hospital. Era 25 de diciembre, y el doctor dijo que Jaejoong podía ir a casa y celebrar la Navidad con su familia, sin tener que volver al hospital. Todavía tendría que hacerse un chequeo mensual, pero el doctor estaba seguro de que Jaejoong estaría bien. Jaejoong sonrió y pensó que Yunho tenía razón. Se le había dado otra oportunidad para vivir; no debía desperdiciarla.

Todo lo que quedaba por hacer era empacar, así que puso las cosas que tenía en cajas con la ayuda de Yoochun y la de Yunho, y las cargaron al coche de su madre. Levantó una de las cajas más pesadas en la que llevaba sus libros y se tambaleó. No estaba acostumbrado a levantar cosas aún, pero no quiso molestar a Yoochun quien aún estaba pegando con cinta las cajas abiertas ni a Yunho que se había ido por delante cargando más cajas que Jaejoong quien se sentía culpable por ser tan inútil.

Siguió de pie mientras observaba a Yoochun quitar los adornos del árbol de Navidad, sonriendo con ironía. El viejo Jaejoong, egoísta y débil, está realmente muerto esta Navidad, pensó y tomó una decisión, Este Jaejoong no sería una carga para nadie nunca más. Jaejoong estaba por dar la vuelta e irse caminando pero entonces se quedó helado.

“¿Necesitas ayuda?” Preguntó una voz ya conocida. Jaejoong se dio la vuelta y vio una alta figura, vestida toda de negro como era su costumbre excepto las alas, con una sarcástica sonrisa plantada en su rostro. “Hey, JaeJae…” Changmin dijo mientras se apoyaba en el marco de la puerta, los brazos cruzados delante de su pecho.

Segundos más tarde se encontró a sí mismo con los brazos llenos de un Jaejoong llorando. Jaejoong había dejado caer la pesada caja que afortunadamente no le cayó en los pies y corrió a abrazar a Changmin, ignorando la inquisitiva mirada de Yoochun sobre él. “Hijo de…¡Changmin tú imbécil!” Jaejoong dijo entre sollozos, haciendo a Changmin reír. “Que te den, es en serio ¡que te den!”

“Suena bien, quiero que me montes esta vez,” Changmin susurró. Jaejoong no podía dejar de reír en medio de su llanto.

“¡Pedófilo!” Jaejoong golpeó ligeramente el pecho de Changmin.

“Um…siento interrumpirlos chicos pero, Jae, ¿quién es ese?” Yoochun preguntó finalmente.

Changmin se echó a reír. “Soy el presente de Jaejoong directo de Santa Claus,” dijo, solo para recibir otro golpe de Jaejoong.

Jaejoong sonrió satisfecho ante un confundido Yoochun, “Seee, lo es.”



Jaejoong insistió en llevar a Changmin a casa y Changmin se autoproclamó novio de Jaejoong en frente de todos. Jaejoong seguía sin dar detalles de cómo se conocieron y el por qué estaba tan deprimido los últimos tres meses, pero todos podían sentir claramente la felicidad irradiando de él cuando Changmin besaba sus mejillas y envolvía sus brazos alrededor de su cintura así que dejaron de preguntar.

Yoochun se sentía receloso, pero estaba feliz de que Jaejoong pudiera sonreír tan genuinamente de nuevo. Yunho se llevó bien con Changmin casi inmediatamente. Mientras Yunho y Changmin estaban ocupados hablando de artes marciales, uno de sus intereses en común, Yoochun arrinconó a Jaejoong y lo quiso obligar a soltar los detalles pero, como Jaejoong dijo antes, él siempre podía escabullirse con una sonrisa y le prometió a Yoochun que lo haría un día, cuando estuviera listo. Yoochun estaba lo suficientemente aturdido cuando Jaejoong le confesó que su primer beso no fue ‘su’ primer beso y dejó al conmocionado Yoochun para correr a los brazos de Changmin.

Mientras todos los demás estaban ocupados, Jaejoong tomó la mano de Changmin y lo llevó a pasear por el extenso jardín de su casa lejos de la fiesta. Jaejoong no podía dejar de sonreír y la sonrisa era contagiosa, haciendo que Changmin sonriera para sí como un tonto. “¿Qué les pasó a tus alas?”

Changmin se encogió de hombros, “Las perdí cuando te curé.” Jaejoong se quedó mirando a Changmin completamente sorprendido, lo cual Changmin pensó era lindo ya que sus ojos se hacían más redondos y sus mejillas más rosadas. “Rompí la regla ‘porque quería que tú vivieras, debería estar muerto. De hecho lo estaba, pero gracias a Junsu-hyung, quien dijo que estarías destrozado sin mí, Dios me dejó ser humano.” Él besó los labios de Jaejoong suavemente. “Ser un humano es una forma de tortura tú sabes, este mundo es malo, pero en tanto yo te tenga este castigo no es nada para mí.”

Jaejoong sonrió y sacó las plumas de Changmin de su bolsillo. Se las entregó al sorprendido Changmin. “Incluso sin tus alas, tú todavía serás mi ángel.”

“Dios, eso es cursi,” Changmin besó a Jaejoong. “Feliz Navidad, egoísta.”

“Feliz Navidad, cretino.”

Jaejoong secretamente le dio gracias a Dios y a Santa Claus por la mejor Navidad de su vida.

Música:
All I Want For Christmas Is You – Lady Antebellum