KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Scut Hamsters - cap 2

Así que, somos scuts*.

Some Common Unfinished Task, o estudiantes de medicina en sus años de clínica (en nuestro sistema a partir del 4to año en adelante) aquellos a quienes puedes cruzarte en el hospital de la universidad con aburridos trajes de doctor y muchas de sus posesiones colgando de sus cuerpos -estetoscopio en hombros, el estuche del esfigmomanómetro, y esas cosas saliendo de sus bolsillos: termómetro, baja lenguas, regla, mini linterna y barra de chocolate (en cuanto a mí, solo hay espacio para esta última). Ah, y pañuelos desechables, ya que sudamos un montón por alguna razón desconocida.

No sé exactamente cuántos tipos hay en nuestro año, pero estamos separados en varios grupos, un grupo consta en cerca de 15-20 estudiantes y estos rotarán de un departamento a otro, pasando unos pocos meses por cada departamento, eso claro, si pasamos.

Y la escuela de medicina se basa completamente en jerarquía, los grados más altos supervisan a los más bajos. Dicho simplemente, es así:

Nosotros los scuts somos humildes subordinados/aspirantes a doctor, podemos tener a cualquiera incluyendo a los encargados de limpieza gritándonos en la cara.

La gente como Kangin son residentes, doctores/en su caso aspirantes a cirujanos. No se les grita pero está permitido cortar sus cabezas incluso por los errores cometidos a causa de nosotros.

Por encima de Kangin están los adjuntos/cirujanos independientes. Ellos pueden cortar la cabeza de cualquiera excepto de las enfermeras mas antiguas (porque ellas son feroces y se adueñan del hospital).

A menudo nos presentamos como el ‘asistente del doctor’ o ‘jóven médico’ en lugar de ‘scut’ o ‘aspirante a doctor’ para hacernos parecer profesionales, y evitar que los pacientes enloquezcan por el hecho de que estamos haciéndolos sujetos de nuestro ensayo y error. Bueno, no a propósito, pero por ejemplo como, cuando iba a extraer sangre en una jeringa y salió mal así que tuve que pinchar con la aguja una y otra vez cada extremidad de aquel paciente, era irremediable ¿o no?

Hablando acerca de algo irremediable, esa es exactamente mi condición justo ahora que los niños de mierda siguen viniendo a la unidad de emergencia cuando ya son las 2 am y lo único que necesito es un sueño pacífico sobre una banca, intentando estabilizar mi ritmo cardiaco.

Hay cuatro scuts esta noche en el turno nocturno de nuestro departamento de cirugía: Yoochun, yo y dos chicas al azar de 5to y 6to año de quienes no necesitan saber porque no son importantes. Nuestro residente esta noche es, a diferencia de Kangin, alguien que es realmente flojo y relajado tanto que nos deja como gatos perdidos en la sala de cirugías tras decir, ‘solo llámenme si es importante, de otro modo encárguense ustedes’. Hijo de puta. Estoy seguro que ahora está durmiendo.

Volviendo a los niños de mierda, justo ahora una de ellos está frente a mí, 8 años de edad, abusando de su garganta hasta el agotamiento solamente porque estoy por colocarle una inyección.

“¡¡¡¡Nooooo!!!! ¡¡¡UMMAAAA!!!” Ella sacude su cabeza histéricamente como si estuviera levantando una bazuca con el objetivo de hacerla estallar. Su mamá, que la sostiene con fuerza, está dedicando enormes esfuerzos en calmarla y hacer que se quede quieta.

“¡No dolerá cariño! Mira, el doctor-hyung es muy lindo y amable…” instó la dama, mientras estoy agitando mi pulgar contra la jeringa de manera impaciente y le lanzo una mirada de bruja malvada.

El llanto solo empeora cuando la cabeza de una noona enfermera asoma por detrás de la cortina, informando a la madre que debe llenar algún tipo de formulario fuera y dejar a su hija sola con el ‘confiable doctor’ (ella se refiere a mí) en la sala. La pequeña grita como lunática pero no puede correr tras su madre debido a la lesión en su pie, y yo solo puedo cruzar los brazos, esperando a que entre en razón, pero fallo.

“¡¡¡UMAAAAA!!! ¡¡¡UMAAA!!!”

“¡Tu mamá está afuera llenando el papeleo!”

“¡¡¡¡UMAAAAA!!!!”

Ahora son las 2 de la mañana en punto, estoy exhausto, apenas he tomado un descanso desde ayer y esta niña está aquí solo para destruirme el tímpano. Agité la lengua con impaciencia y jalé de su brazo, frotando una gasa estéril empapada en alcohol sobre la zona de inyección enérgicamente.

Le da un palmetazo a mi mano y casi hace que me atraviese a mí mismo, maldición. “Niña, hagamos esto fácil y rápido ¡y deja de actuar como una total imbécil!”

Ella llora más fuerte.

“Pórtate violenta y cuando la aguja se quiebre dentro de tu piel por eso, pasará por tu flujo sanguíneo ¡¡y tendremos que abrirte para extraer la aguja!!”

Ella se vuelve loca.

“¿O quieres que te sede con morfina? Pero no sé la dosis correcta así que si mueres yo no seré—“

“¡¡¡Jae!!!”

La cabeza de Yoochun se asoma por detrás de la cortina, lanzándome una mirada de completo horror. “¿¡Qué estás haciendo!?” Él pregunta, su cara en shock.

“¡Yoochun! Esta niña está siendo una—“

“Omooo ¿¿qué pasa contigo corazón??” Yoochun se precipita hacia la niña, sus cejas crispándose de preocupación mientras los ojos de la niña parpadeaban como si hubieran visto al príncipe azul llegar en su caballo blanco.

“¡¡Ese oppa es cruel!! ¡Quiere ponerme una inyección!” La mocosa oculta su rostro entre las ropas de Yoochun, ¡cómo se atreve! ¡Él es de mi propiedad!

Yoochun pone su cara más afectuosa. “Songhee-ah…”

“¿Cómo sabes su nombre?” Estallo en un susurro, mirándolo con asombro. Rueda los ojos y conduce los míos hacia la tarjeta del paciente que está descansando junto a ella.

“Ah, vamos Jae…prepárate.” Rápidamente dirige su atención a la niña Songhee mientras que yo me siento profundamente herido. “Necesitamos la medicina para que sanes más rápido…dolerá pero no tanto, ¡justo como el piquete de una hormiga! Las hormigas te pican muy seguido, ¿verdad? Porque eres tan dulce…”

Me quedé boquiabierto cuando el llanto de la niña disminuyó, ella incluso sonreía al escuchar el cumplido. “¡Es una zorra!” Exclamé.

“Jaejoong, ¡esa boca! ¡Es una niña!”

“Pero justo ahora ella—“

“Dame eso.“ Tomó la jeringa de mi mano, y miró a la mocosa directo a los ojos. “¿Tú confías en oppa, Songhee-ah? Oppa será muy feliz si Songhee no llora…” y abrazó a la zo…quiero decir a la mocosa. Cuando la mocosa está lo suficientemente absorta dentro de su pecho, él rápidamente me pasa la jeringa de vuelta y yo le coloco la inyección en el deltoides, ah tan orgulloso de mis reflejos.

Inmediatamente le devuelvo la jeringa, como si fuera él quien le ha colocado la inyección. Entonces la mamá de la mocosa viene por ella, celebrando lo buena chica que ha sido, etc. etc.

“Tú nunca me hablas así.” Pellizco la cintura de Yoochun poco después que la mocosa se haya ido.

“¿Eres una niña de ocho años?”

“Chunieee….”

“Tsk. Jaesmine.”

Él sacude su cabeza y vuelve a la otra sala; No sé por qué diablos mis otras dos superiores lo siguen allá mientras yo estoy aquí, triste y solo. Después de un rato mirando al techo, me inclino por escribir mi presentación del caso en lugar de dormir.

Desafortunadamente la cabeza de una noona enfermera se asoma de nuevo justo cuando estoy por sacar mi laptop. “Nuevo paciente.”, dice, pareciendo agotada. Bajo la cabeza y maldigo esta desafortunada fecha del mes.

Un adolescente entra; el pelo hecho un lío, alto, bronceado, una mancha azulada sobre su pómulo, los dedos envueltos en un pañuelo empapado en sangre.

Oh no. ¿Puntos?

Instantáneamente olvido la conferencia sobre la empatía de un doctor y la regla de siempre presentarse apropiadamente por uno mismo, en lugar de eso rápidamente desato el pañuelo para ver la herida (¡maldición! ¡Necesita puntos!), y le arrebato el expediente que trae de las manos. Este contiene una radiografía y algunas observaciones. Él pregunta algo pero yo no lo escucho.

“¡¡Yoochun!!” Llamo a gritos, causando que el paciente salte de su asiento. Poco después Yoochun viene con la mascarilla colgando. Tira de mi mano y me lleva fuera de la sala.

“Jae…No grites así en frente del paciente, no es cortés y te hace ver poco profesional…” susurra.

“Sus dedos fueron cortados.”

“¿Mutilados?”

“No, no, solo cortes, músculo comprometido pero no demasiado, 4 cm., sin fractura, tendón intacto.”

“Bueno, no necesitas la sala de operaciones, ¿cierto? Puedes terminarlo aquí…”

“¡Ese es el problema! ¡Sabes que no puedo suturar!”

Yoochun me da palmaditas en el hombro, lo cual implica apoyo. “Sí puedes, simplemente que no quieres.”

“Como sea, solo hazlo por mí, ¿por favor…?”

“Jae...tengo que irme pronto, sunbae me pidió que lo asista en una laparotomía…”

“Oh demonios.”

“Vamos, te ayudaré a anesteciarlo…”

Yoochun es demasiado bueno para su propio bien. Pero yo de verdad no quiero hacer el trabajo (no pregunten por qué, podría publicar un artículo en el periódico acerca del por qué odio suturar piel humana) así que mientras Yoochun amablemente se presenta al paciente y comienza una charla, yo solo bostezo fuera de la sala.

Ese compañero mío aparece después de un rato, sosteniendo la ficha del paciente. “Jae. No revisaste el documento. Está por demandar al tipo que lo asaltó, la policía le ha pedido pruebas por escrito. Esto es para los chicos de forenses.”

Miro fijamente el formulario de investigación forense y siento un rayo de esperanza brillar ante mis ojos.

“¿Eh? ¿Así que no tengo que hacer esa porquería?"

“Tienes que, pero espera por el equipo forense primero. Ya he desinfectado la herida.”

Estampo la cabeza en la palma de mi mano.

Mientras espero por los scuts de forenses canturreamos, y de pronto nos miramos a los ojos y jugamos a ‘quien parpadea primero pierde’, él deja escapar una risilla y sus pestañas aletean mientras luchan contra el escozor y es tan hermoso que yo podría--

“Uhm…disculpen…Soy del departamento forense…”

Lo he dicho antes ¿cierto?; Carajo, odio a cualquiera que corte mi momento de fascinación hacia Yoochun.

“Dios, ¿qué olor es ese?” Frunzo el ceño de modo grosero, no, no más allá de lo detestable pero en realidad es un hecho.

“Jaesmine.” Yoochun me advierte antes de prestarle atención al recién llegado. “¿Estás solo?”

“El residente vendrá después...” el alto scut forense responde, frotándose la nariz.

El hedor se hace cada vez más fuerte a medida que él se acerca. “Hueles como alcanfor y rana podrida- ¡au!” Yoochun me da un pisotón para hacerme callar. Entonces inclina la cabeza frente al tipo, disculpándose por mi comportamiento.

“Supongo que un ‘huésped’ acaba de llegar, ¿eh?”

El tipo alto que es el scut forense se rasca la cabeza como atontado. “S-seee…ahogado hace 4 días en Jeju…”

Abro los tres orificios de mi cara bien abiertos (quiero decir dos ojos y una boca), formulando con los labios mi pregunta en silencio ‘¿autopsia?’ a Yoochun. Él asiente.

Aparentemente Yoochun es muy considerado hacia mi duro esfuerzo luchando contra el hedor (bueno en realidad es solo ligeramente maloliente pero de algún modo bastante perturbador), así que deja al tipo ingresar. “Por favor tómate tu tiempo.”, él dice, abriendo la cortina para él.

Cuando éste comienza a presentarse Yoochun vuelve hacia a mí. “Jaejoong, sé amable con él. Es el que terminó tu tarea para Kangin, dos cientos puntos en un día.”

Yo formo una ‘O’ con la boca. “¿El que haría cualquier cosa por dinero?”

“Seee…según los rumores, pero por favor, por favor no lo insultes."

“Entonces…” una idea surge. “¿Y si le pago por intercambiar tareas conmigo? ¿Yo llenaré su formulario y él hace la sutura?”

“Está pálido y sin vida, ¿no lo ves? La autopsia lo horrorizó. Suturar dedos requiere concentración.”

“¡Yo no puedo concentrarme!”

Yoochun le echa un vistazo a su reloj de pulsera antes de suspirar derrotado. “Mejor pídeselo primero, cortésmente. Y sé generoso. Ahora tengo que irme, sunbae me está llamando.”

Observo su espalda mientras se precipita al elevador y me aseguro que haya desaparecido antes de examinar el interior de la sala en busca del tipo forense ya antes mencionado. Proferí un 'sush' para llamar su atención y curvo mi dedo índice hasta hacer que venga, justo como se llama a un perro. "Ven aquí.” digo. Sorprendentemente él no parece insultado en lo absoluto, incluso cuando me tapo la nariz al aproximárseme. “Ergh…haces que quiera vomitar.”

“Lo siento…” baja la cabeza. Más parece avergonzado.

“Intercambiarás tareas conmigo.” Yo digo, aún con la mano cubriéndome la nariz.

“Eh…¿por qué?”

“Porque odio la sangre y suturar y lo que tú tienes que hacer es simplemente llenar el formulario. Quiero tu trabajo.”

Parece dudarlo pero yo le arrebato el papel que sostiene antes de que siquiera logre expresar alguna objeción.

“No me mires con esa cara. No acepto un no como respuesta.”

Pongo una cantidad de efectivo en el bolsillo de su blanco traje y lo conduzco al paciente, y estoy por continuar lo que ha estado haciendo previamente con el formulario, mientras él, sin revisar el efectivo, procede a preparar los materiales para el apósito de la herida - NaCl, set de sutura, yodo, lidocaína...
Bueno, él está bastante seguro de qué hacer, mientras yo me encuentro algo confundido con el formulario.

...Descripción de la herida...

“¿Cómo haces esto? ¿Como los de dermatología?” Le susurro. Él no parece molesto por mi falta de cualidades y solo sonríe tímidamente.

“Déjalo en blanco, yo lo haré.” Él dice.

Me encojo de hombros y pongo el formulario sobre la mesa, dejándole hacer ambos trabajos.

“Gracias entonces.”

*
*
*

Se siente tan bien pasar un día entero durmiendo después del horario de trabajo extra largo, eso es lo bueno del turno de noche en fin de semana. La mayoría de personas se quejaría por la pérdida de su preciosa noche del sábado menos yo, desde que el único en el que puedo pensar para pasar cualquier precioso día está siempre aquí conmigo.

Cuando no estamos tan exhaustos dormimos cada uno en su propia cama o hacemos las cosas que debemos hacer cada uno respectivamente. Cuando estamos verdaderamente exhaustos nos abrazamos; nada de sexo, nada de charlas, solo nos acurrucamos en mi angosta cama o en la suya hasta que ambos caemos dormidos. Cada vez que observo aquellas pestañas al despertar primero, siento el deseo de que este momento dure para siempre.

Él no sabe que a menudo le doy un beso o huelo su cabello a la mitad de su sueño. Después de todo eso es demasiado cursi.

Sin embargo casi una hora ha pasado desde que me metí a la cama y cerré los ojos (es de mañana por cierto, y no hemos dormido desde ayer), y siento que quiero su calidez como canción de cuna, pero él está ocupado con algo, produciendo el ruido que me impide dormir.

“Yoochun…vamos a dormir...” Gimoteo.

“No hay tiempo para eso Jae, debo tomar el tren…”

Dejo de lado mi sueño por un rato y le echo una mirada rápida. Aparentemente está metiendo sus pertenencias en algunas bolsas. Muchas de ellas. Incluso en su maleta. “¿Qué haces?”

“Estoy empacando mis cosas, algunas debo enviarlas a mi ciudad natal primero, no puedo dejarlas aquí ¿cierto?”

Frunzo el ceño, no pudiendo captar de lo que está hablando. Él nota mi falta de respuesta y añade, “Me voy el miércoles.” Lo cual es en tres días a partir de ahora, pero ¿de qué se trata todo esto?

“…¿te vas a dónde…?”

“¿Eh? Ya te lo había dicho ¿no? Me voy a Japón.”

Recuerdo que él una vez me dijo que planeaba aplicar a algún tipo de investigación o intercambio o lo que sea en Japón que no comprendo, pero desde que esto significaba que él tendría que aplazar la rotación clínica, yo estaba en contra.

“¿Aplicaste? ¡No me lo dijiste!” Salté de mi cama. Él se ve algo sorprendido con mi reacción, pero solo por unos pocos segundos antes de que continúe empacando sus cosas otra vez.

“Bueno…no estaba seguro de que pasaría…” Él responde a la ligera y no me gusta.

“Tú ni siquiera me lo dijiste cuando pasaste, ¡y tampoco que te irías tan pronto!”

Sabiendo cómo me molesta la idea, olvida su bolsa y se aproxima a mí sobre la cama, reposando sus manos en mis hombros para disipar mi mal humor. “Jae…son solo tres meses…”

“Pero eso significa que no estaremos juntos de nuevo en nuestra rotación…y…y…conozco a los cerebritos como tú…estarás buscando alguna recomendación para estudiar fuera…”

Él se parte de risa, él piensa que esto es divertido. Odio cómo no lo capta, cuán serio es esto para mí.

“En serio, ¿¡estás tan solo!?” Él tira de mí en un abrazo. “Debes aprender a hacer las cosas por ti mismo. En dos años te habrás graduado y no podemos quedarnos así para siempre…”

Ese tema. Mi pecho se contrae. “…¿por qué?”

“¡Porque ya no vamos a ser compañeros de cuarto!”

“¿Por qué no podemos solo…estar así?” Envuelvo con mis manos su cintura y me acurruco en lo más profundo de su hombro.

Parece que el entendimiento le llega a su cabeza dura porque entonces se aparta y me mira a los ojos. “Jae...tú...no estás,¿cierto?”

“¿Y qué si lo estoy?” Le doy una mirada desafiante. “Nunca acordamos dejar los sentimientos fuera de esto.”

“No, quiero decir…por supuesto que están involucrados sentimientos, pero—“

Él hace una pausa porque deslizo una mano por debajo de su camiseta. “¿Qué sientes por mí, Yoochun?”

“Tú…bueno…eres muy especial, Jae. Muy muy especial.” Sujeta mis manos, evitando que recorran su piel aún más.

“Pero ¿no me amas?”

“¡Por supuesto que te amo! Ni siquiera dudes eso. Es solo que…”

“Si estamos juntos…¿no serás feliz…?”

“No es que no sea feliz…” Él duda por un momento. “Pero seré más feliz si estas con alguien más…”

Siento mis ojos arder y lo odio. Odio cuando los sentimientos se inmiscuyen pero no puedo hacer nada al respecto, odio como separa esas dos cosas como si fuera lo más fácil, mi mano se mueve por sí sola para partirle la cara. Y jamás podré comprender como él nunca se enfada cada vez que lo hago.

“¿Por qué? ¿No soy lo suficientemente bueno para ti? ¿Soy feo? ¿No soy un buen polvo?” Lo agarro por el frente y lo sacudo, mientras su rostro permanece afectuoso, natural.

“Jae…eres precioso y no se trata de sexo, pero tú necesitas a alguien que no sea como yo…”

“¡El único que puede saber mejor eso soy yo!”

Él pasa sus dedos por mi cabello, consolándome, mientras lo que yo estoy haciendo es clavar mis uñas en su espalda.

“Conoces mi sueño, ¿cierto? Tarde o temprano tendré que abandonarte e irme para alcanzar mi sueño, y simplemente…no somos el uno para el otro. Tú eres especial, Jae…tú necesitas una persona especial también…”

Odio sus jodidos disparates, no los comprendo ni un poco, es solo una manera de zafarse de mí de cualquier modo. Él solo quiere una familia normal, una bella esposa y unos lindos niños, algo que yo nunca podré darle, ¿cierto?

Lo tiro a la cama y hundo mi rostro en su pecho, humedeciendo todo a mi paso.

“Yo sé lo que necesito…No quiero estar con nadie más, o verte con alguien más, simplemente no puedo…”

Él no dice nada, solamente acaricia un lado de mi rostro.

Y yo desesperada, vigorosamente, intentando deshacerme de su camiseta. De algún modo estoy suplicando por su piel, así que succiono su cuello, el lóbulo de su oreja, lleno de besos su rostro y presiono mi boca contra la suya…

“Jae...por favor no hagas esto…” Él trata de alejarme pero yo sigo pegándome por completo a él.

“¿Por qué? ¿Porque ahora sabes que te amo? ¿Sabes que te amo así que no puedes follarme? ¿¡Prefieres tirarte a cualquier puta porque ella no te amará!?”

Lo muerdo con fuerza en el hombro, y él solo puede gemir.

“Jae…eso duele…”

Él puede simplemente pasar por encima mío o tirarme por la ventana ¿cierto? Pero ¿por qué está acariciando mi rostro, secando mis lágrimas, susurrándome ‘lo siento’ mientras yo le doy un puñetazo y muerdo su pecho una y otra vez…?

Esto es realmente irritante. Me apresuro a coger mi billetera y me abro camino hacia la puerta, ignorando su llamada. Me dirijo escaleras abajo, a la salida, dejando el dormitorio con los ojos empañados y las piernas temblando, sin preocuparme por los deberes de mañana o la discusión o lo que sea. No quiero ver a Yoochun hacer su maleta e irse, se que esto lo llevará a algo más que irse al extranjero por un tiempo, y ahora que estoy completamente expuesto nuestra relación solo se hace cada vez peor.

Por un lado odio estar en la escuela de medicina, pero por otro lado no quiero graduarme. Quiero seguir a su lado.

Me consiento a mí mismo con licor para olvidarlo todo, tratando de imitar a aquellos tipos desesperados de los dramas. No sé cuánto llevo, incluso duermo en la barra supongo (creo que incluso hablo de vivir en el bar por toda la eternidad al bartender) pero en la noche recuerdo que no he terminado mi presentación de PowerPoint.

Maldita sea esta vida de estudiante de medicina.

Así que me tambaleo hasta dejar el bar, diciendo adiós mientras agito un pañuelo al bartender, caminando sin fuerzas y sin vida con solo Yoochun y la presentación del caso ocupando mi mente.

Bueno, parece que la entrada a los dormitorios no ha sido cerrada, porque puedo pasar a través de esta sin chocar mi nariz contra nada, pero aún así todo a mi alrededor está borroso y girando en espiral. Camino hasta mi edificio, a mi cuarto, esperando que Yoochun no se haya ido (seee, soy así de inconsistente) así quizás pueda darle un alucinante beso primero.

Afortunadamente, no se ha ido.

No puedo ver si está o no feliz de verme. Creo que está diciendo algo pero mis latidos cubren mis oídos, no puedo escucharlo. Alcanzo un lado de su rostro para besarlo, pero rápidamente lo alejo de un empujón.

“Yoochun…hueles a rana podrida…”

Y no recuerdo más.


Notas de la Autora: Y allí lo tienen, su héroe principal. Lol

Notas de la Traductora: Disculpen los horrores, si alguien estudia medicina o alguna de sus ramas corríjanme porfis u.u. Con respecto a la palabra *scut hay varios significados…

I.
Sustantivo:


1.- Rabito de una liebre, conejo, ciervo, venado, perro, etc.
2.- Rabadilla, partes pudendas, vulva.
3.- Puta, perra, descarada.

Verbo:

1.- Irse corriendo, huir, salir disparado.

II.
Sustantivo:

1.- Una persona despreciable.

III.
Sustantivo:

1.- Trabajo desagradable, monótono.
2.- (slang, medicina) Tareas menores inconclusas y de ejecución inmediata dejadas para los estudiantes de medicina o algún tipo de formación clínicamente útil.

El añadido de hamsters es creo una clara alusión al pensamiento de Jae en el primer capítulo y a los otros significados pues en realidad a los estudiantes de medicina sin diploma y haciendo trabajo de clínica se les llama scut monkey, scut boy o scut dog. Por si acaso de Wikipedia XD.

Beautiful Dirty Rich - cap 2


DOS

Cuando me senté en la clase de teología temprano por la mañana, los pensamientos de la noche anterior inundaban mi cabeza. Shim Changmin. No es como que hayamos tirado ni mucho menos. Fue un beso. Solo un beso. No es gran cosa. He tenido besos antes. Algunos más salvajes que ese, pero yo nunca recuerdo siquiera las caras de esa gente. Changmin, por otro lado, tenía su rostro impreso en mi mente, su sabor en mis labios. Ahí está otra vez, haciéndome eso, dejando sentimientos y sensaciones sin mi permiso. Él simplemente hace las cosas sin preguntar, inclusive las cosas que no se da cuenta que está haciendo.

El único factor escandaloso de lo que sucedió la última noche era la realidad de él teniendo una novia que era casi su prometida. ¿Y qué?, He besado a unos pocos sapos en mi vida y sí, ellos tenían sus supuestas princesas, pero nunca es mi culpa si ellos dan el primer paso. Pero ¿por qué este inusual sentimiento de culpa causado por una chica sin rostro?

Alrededor de las 5:30 pm llegué a la casa, preguntándome por qué diablos había tantos autos estacionados fuera de ella en tanto me acercaba. ¿Una fiesta? ¿Qué? Ah claro, el cumpleaños de mi cuñada era hoy. Y ahora lo está celebrando aquí. La idea de mezclarme con y entretener a gente que no conocía y de quienes probablemente nunca recuerde los nombres, después de un día tan largo como este, estaba lejos de parecerme atractivo. Bajé la visera de la gorra blanca que estaba usando y me metí corriendo a la casa, evitando el contacto visual con quien sea, subí las escaleras, dos peldaños a la vez y me precipité a mi habitación.

Cerré la puerta y me apoyé en ella mientras me quitaba la gorra y despeinaba mi cabello. Suspirando, me di la vuelta, dejé la gorra en mi escritorio al tiempo que notaba, en mi periferia, una silueta en el sofá. Changmin, los brazos extendidos, la misma sonrisa atravesando su cara, sentado tranquilamente en mi sofá sin ninguna intención de levantarse. Verlo allí se sentía tan desconcertantemente normal, como si la visión de él saliendo de la nada fuera algo a lo que yo estaba habituado después de ese día.

“La fiesta es abajo.” Dije categóricamente mientras me deslizaba fuera de mi chaqueta. He estado pensando en él todo el día y aún así su intrusa presencia, porque no estaba preparado para ella, me daba ganas de quitarle esa sonrisa del rostro a punta de cachetadas.

“Creo que la fiesta está por comenzar aquí arriba.” Su voz, su rostro, su sonrisa, a pesar de que era la misma persona y hacía los mismos gestos que el Changmin que habló con mis padres, el que conversó con ellos de manera tan fresca, eran más aterradores. Los mismos gestos aunque siendo utilizados para un propósito diferente, talvez asustarme, intimidarme, hacerme sentir pequeño.

Me apoyé en el escritorio, una pierna flexionada, una sonrisa en la comisura de mis labios, una pose que yo asumía exudaría confianza. “¿Necesitas algo?”

Changmin se humedeció los labios antes de hablar. “Tengo una propuesta.”

¿Qué clase de propuesta? Pensé.

Mi cara debe haber dicho las palabras por mí porque antes de que yo incluso formule mi pregunta él comienza a decir, “una indecente.”

La preocupación era evidente en mis ojos. Él la vio. Yo lo sabía.

“La cosa es, Jaejoong.” Se puso de pie, caminó hacia mí y me superó en altura. Su rostro se encontraba serio y pasivo y sin embargo sus ojos parecían divertidos. “Que te deseo. Tan simple como eso.”

“Tú. Me. Deseas.” Repetí de modo confuso.

“Muchísimo así que, sí.” Cruzó los brazos sobre su pecho y continuó hablando formalmente. “Quiero tenerte—“

“Quieres tener sexo conmigo…” Dije lentamente.

“Quiero hacértelo.” Lo dijo como si tal cosa. “Dónde y cuando sea que sienta ganas de ti.”

Permanecí en silencio. Esto es irreal, pensé. No hay forma en la que él haya podido decir eso. Quiero decir, qué desca—

“Te pagaré. Extra si pasas la noche conmigo.”

Al decir eso la ira de pronto se formó dentro de mí y me consumió sin previo aviso. “Joder.”

Changmin sonrió, su angelical sonrisa fraudulenta. “Exactamente.”

“No,” Negué con la cabeza, mis brazos cayendo a los costados en tanto me apartaba de él. “Quiero decir JODER NO. AL INFIERNO NO. ¡JÓDETE! ¡TÚ!”

“Pensé que estarías contento.” Changmin se encogió de hombros para luego volver el rostro como aburrido.

“¿Conte—contento? ¿Qué? ¿Nos besamos una vez y automáticamente crees que soy una puta a la que puedes comprar?”

“De seguro eres terco, Jaejoong.”

“No sabes ni mierda sobre mí.”

“Sé lo suficiente.”

“¿Por qué no solo te vas a casa y te tiras a tu novia?”

“Déjala fuera de esto.” Su expresión no cambia ni una sola vez. Mantiene la calma al responderme. En realidad esa mirada pasiva que me daba se veía más aterradora que si fuera a gritarme. “Simplemente es una historia para otro día.”

“Me importan un pito tus historias o tus problemas. Sal.”

Antes de que Changmin pudiera replicar avancé hacia él con la intención de sacarlo a empujones. “Largo de aquí—“

Mi voz vaciló al tomarme Changmin de las muñecas mientras me acercaba a él, devolviéndome el empujón en un paso rápido hacia la puerta, mi espalda cerrando la distancia con un golpe sordo que fue inmediatamente ahogado por el ruido de la fiesta escaleras abajo. Mis manos alzadas por encima de la cabeza y forzadas a juntarse en la mano derecha de Changmin, su agarre tan fuerte que cuando empecé a forcejear ambas manos apenas podían moverse, sus caderas chocando contra las mías de nuevo, clavándome a la puerta,

El índice de su mano libre descendió por el medio de mi frente, el puente de mi nariz, bajo el arcocupido de mi labio superior.

“No digas cosas de las que puedas arrepentirte después.” Dijo, su voz grave provocando escalofríos en mi baja espalda. “Quiero ayudarte y al mismo tiempo conseguir lo que quiero.”

Los labios de Changmin presionaban los míos una vez más, pero esta vez mi furia me dio la fuerza para oponerme a él. A medida que continuaba forzando el beso en mí me hice de su labio inferior y mordí un poco más abajo con fuerza, empujando su cabeza alejándola de mí.

“Mierrrda.” Me soltó y se hizo un poco para atrás. Una de sus manos alcanzó sus labios, donde le había mordido y notó la sangre entre sus dedos. Me devolvió la mirada por detrás de sus pestañas.

“Fuera de—“ Comencé pero mi voz quedó atrapada en mi garganta mientras Changmin envolvía su mano alrededor de mi cuello de manera brusca y me azotaba contra la puerta con mucha más fuerza. La presión del golpe en la cabeza me dejó mareado y débil en tanto Changmin me mantenía en el sitio, con menos vigor ahora, y se me acercaba una vez más. Apenas podía respirar frente a su agarre, mis manos intentando débilmente quitarme las suyas de encima.

“¿A quién crees que engañas con ese acto tuyo?” Changmin sostuvo mi débil mirada firmemente con la suya penetrante, una sonrisa tirando de sus labios. “En caso que no lo hayas notado, Jaejoong-ah,” Su profunda voz hacía incluso el sonido de mi propio nombre sonar aterrador. “Hay una grieta en tu armadura…” A medida que continuaba hablando sentí su mano libre bajar a mi entrepierna, envolviéndome por completo. Para luego subir, al dobladillo de mi camisa, deslizándose bajo la tela, sus toscas caricias haciendo que todo mi cuerpo se tensara.

Lentamente pasó una mano rozando todo el camino hacia mi pecho, los costados. Acercó su rostro al mío como si estuviera a punto de besarme otra vez. Cuando su rostro estaba a nada más que un centímetro del mío inclinó la cabeza hacia mi cuello y comenzó a besarlo, lamerlo y succionarlo mientras su mano empezaba a disminuir la presión de su agarre. Mis ojos cerrados al sentir la lengua de Changmin, rozando delicadamente mi cuello, dejando su marca en mí.

La otra mano de Changmin, la cual estaba por debajo de mi camisa, se plantó en mi pecho, empujándome firmemente de nuevo contra la puerta. Había algo creciendo dentro de mí, una mezcla de emociones, odio, ira, miedo y deseo. Tenía que luchar contra esto. Tenía que luchar contra él. Luchar contra él para quitármelo de encima. Pero mis brazos me fallaron al permanecer a mis costados.

Dentro de mí, mi lógica estaba librando una batalla con mi cuerpo. Había una parte de mí, aunque minúscula, la cual sabía que tenía que negarme. Los dedos de Changmin estaban enterrados en mi pelo y las simultáneas sensaciones hacían que mis labios me traicionaran al tiempo que dejaba un débil gemido escaparse entre ellos. Al oírlo, comenzó a bajar la cabeza, su boca nunca dejando el contacto con mi piel.

Alzó la cabeza por una fracción de segundo y finalmente me subió la camisa hasta el cuello mientras de manera rápida seguía besando el centro de mi pecho, despacio cambiando de dirección a mis pezones al mismo tiempo que los succionaba y acariciaba, torturándolos, con su lengua hasta que estuvieran erguidos.

Sabía que me estaba perdiendo. Estaba cediendo poco a poco, él tomando el control sobre mí. Sentí la lengua de Changmin descender por mi vientre, atormentando mi ombligo al bajar la cremallera de mi pantalón. Bajé la vista hacia él, sosteniendo su mirada fijamente en tanto se ponía de pie, su mano colándose en mis jeans. Sus manos se sentían cálidas al apropiarse de mi miembro. Changmin retuvo cada pulgada mía en su mano mientras mi cuerpo continuaba rebelándose en contra mía y yo me endurecía en su tacto. Él podía sentirlo. Él lo sabía. A él le gustaba.

Changmin estaba encarándome ahora, una mano cerca a mi cabeza, contra la puerta la otra empezaba a acariciar lentamente mi ya completamente endurecido miembro. Él nunca quitó la mirada, nunca vio lo que estaba haciendo. Yo lo observaba fijamente, tratando de sostener su penetrante mirada con firmeza, pero mis ojos no eran tan estables, cerrándose cada tanto, solo a la mitad, en la medida que él continuaba moviendo las manos. Esta vez yendo más rápido. Le di cabida a su incontenible aliento. Una sonrisa satisfecha empezaba a formarse en sus labios. Él era presumido. Muy presumido.

Estaba acariciando más rápido ahora, cubriendo toda mi longitud de la base a la punta. Traté de mantener mis gritos dentro cerrando los ojos con fuerza y ladeando la cabeza para arriba, mordiendo mi labio inferior. Puedo sentir a mis rodillas debilitarse cuando sus caricias aceleraron su paso una vez más.

“Aahhh,” Gemí. Con su otra mano, colocada detrás de mi cabeza me atrajo a sus labios, su beso estrujando los míos.

Al quitar la mirada del beso él de inmediato puso la mano sobre mi boca a fin de callarme, lamiendo sus labios mientras lo hacía. Comienza a besar mis mejillas, yendo hacia atrás, alcanzando mi oído. Su voz era apagada, baja y profunda como su manera de decir, “No. Grites.” Una pausa entre palabra y palabra.

No pude contenerlo por más tiempo. Mi cuerpo suplicante, buscaba una vía de escape y al encontrarla finalmente me dejé a mí mismo ahogarme en lo desconocido.

The Year Without Santa - Parte 1

Jaejoong sabía que iba a morir, pero no estaba seguro de cuando. Sus 15 años de vida no habían sido muy memorables que digamos y a Jaejoong no le importaba dejar su tediosa vida en lo absoluto. Él había nacido con un corazón débil y la mayor parte de su vida la había pasado en el hospital. Él conocía la habitación del hospital mejor que la suya propia en casa y los doctores tenían puestos los ojos en Jaejoong en caso de que su condición empeorara. Él nunca se quejaba por no ser capaz de hacer lo que los otros niños de su edad hacían; sentía como si nunca hubiera tenido el propósito de vivir así que bien podría morir, si tan solo no fuera por Park Yoochun.

Jaejoong solo tenía a Yoochun, su mejor amigo desde que ambos andaban todavía en pañales. Los padres de Jaejoong eran ricos y ocupados; ellos podían pagar por sus tratamientos, pero rara vez tenían el tiempo para acompañarlo todo el día. Solo lo visitaban en la noche por un par de horas, y Jaejoong sabía que ellos ya habían renunciado a la esperanza de que él pudiera curarse un día. Sus otros amigos fueron los niños que alguna vez estuvieron en el hospital pero una vez sanos y dados de alta, Jaejoong perdería el contacto con ellos. Él había asistido a la escuela hasta que tuvo 9 para después retirarse y llevar su educación en casa en su lugar.

Los fines de semana, Yoochun vendría al cuarto de Jaejoong justo después de su clase de piano. A veces Jaejoong pensaba que Yoochun estaba perdiendo su tiempo al quedarse con él pero cuando se lo dijo, Yoochun lo abofeteó y dijo que él nunca dejaría solo a Jaejoong. Jaejoong se echó a reír, diciendo que Yoochun estaba siendo estúpido y que él moriría antes que Yoochun de todos modos pero solo se ganó otra cachetada así que dejó a Yoochun hacer lo que quisiera. Sin darse cuenta, Park Yoochun había sido la razón de Jaejoong para sobrevivir.

***

6 meses antes de Navidad

4 de Junio, el cumpleaños número 15 de Yoochun, ellos lo habían celebrado en el cuarto de Jaejoong en el hospital como era su costumbre años pasados. Yoochun le había regalado a Jaejoong un PSP color negro por su cumpleaños en Enero, así que Jaejoong le había pedido a su madre que le comprara a Yoochun uno que hiciera juego pero en blanco y así ellos pudieran jugar juntos. Yoochun lo abrazó y besó sus mejillas al abrir su presente. Ellos pasaron el resto del día jugando con su nuevo PSP juntos y Jaejoong creyó pasar el mejor día de su vida.

“Gracias, JaeJae,” Yoochun besó sus mejillas una vez más y lo arropó en su cama antes de irse a casa. Jaejoong sonrió y abrazó a su mejor amigo con más fuerza de la habitual. Tenía un mal presentimiento y su corazón dolió un poco cuando Yoochun se fue, no estaba seguro de si era por el dolor de estar solo en el cuarto de hospital o de su condición. Jaejoong se recostó en la cama a oscuras, la mirada fija en el techo, y por primera vez le pidió a Dios que lo sanara.



“Jaejoong,” cálidos labios rozaron el lóbulo de su oreja y lo despertaron. Jaejoong abrió los ojos y quedó sin aliento al encontrar una figura alta de pie junto a él, de alas negras y ropas negras. El hombre era extremadamente hermoso, si solo la mente de Jaejoong no estuviera nublada por el miedo. Usaba un simple suéter color negro con cuello en V y jeans negros con botas de cuero negro. Su moreno cabello estaba desordenado y parecía estar a finales de sus 20s. Jaejoong maldijo, su mal presentimiento había sido correcto. “Oye,” susurró el hombre con una sonrisa irónica. “¿Duele?” Jaejoong frunció el ceño, pero entonces un dolor ya conocido le atravesó el corazón de un disparo. Se sentó con las dos manos estrujando su pecho y poco después estaba sudando al tratar de soportar el dolor, jadeando. “¿Quieres que te libere de tu dolor?” el hombre le ofreció.

“¡NO!” Jaejoong alcanzó a soltar. “No, yo no me quiero ir…no quiero dejar a Yoochun…” gimió. De alguna manera el dolor había sido insoportable, mucho más doloroso que los ataques experimentados tiempo atrás.

“Ah, qué pena,” el hombre deslizó un dedo bajando por el rostro de Jaejoong a su pecho, se detuvo, apuntando al adolorido corazón de Jaejoong. “Este corazón es inútil, lo sabes. Esta vida que estás viviendo, es inútil. ¿Por qué te quedarías? El Cielo es mucho mejor~” El hombre sonrió abiertamente y cuando quitó el dedo, el dolor en el corazón de Jaejoong desapareció. “Yah…¿por qué no vienes conmigo, JaeJae?”

Jaejoong miró al hombre con los ojos desmesuradamente abiertos. “Porque Yoochun estará triste si me voy…”

El hombre resopló. “¿Y? La vida continúa y tarde o temprano tú serás solo un recuerdo.” Jaejoong frunció el ceño ante aquellas palabras; él no quería ser solo un recuerdo, especialmente no para Yoochun. “Él estará bien sin ti.” Jaejoong bajó la vista hacia su cama; es verdad que Yoochun estaría bien sin él. Yoochun es inteligente, bien parecido y estaba perfectamente saludable; la vida sería grandiosa para él. “¿Sabes que Yoochun no se reúne con sus compañeros fuera de la escuela porque tiene que verte todos los días?” el hombre prosiguió. “Sus compañeros de clase hablan de eso tú sabes, cómo él se preocupa demasiado por ese chico moribundo. Ese chico solo es una carga para Yoochun.”

Era el turno de Jaejoong para resoplar. “¿No piensas que ya lo sé? Le dije que estaba perdiendo su tiempo. Él dijo que nunca me dejaría. Yo confío en él.”

El hombre sonrió, “Debí haberte llevado esta noche, pero supongo que puedo esperar. Me voy por esta noche, considéralo un presente para Yoochun.” Al ver la cara aterrorizada de Jaejoong el hombre añadió, “Entonces te daré tiempo hasta la Víspera de Navidad para decir adiós. 6 meses son suficientes ¿verdad?”

“Pero…” La protesta de Jaejoong fue tragada por un profundo beso. El hombre sabía dulce y Jaejoong se derritió en sus labios, preguntándose por qué la muerte sabría tan maravillosa.

“Estaré de vuelta mañana por la noche~” el hombre dijo con una sonrisa antes de desaparecer en el fino aire de la noche.

“…ese fue mi primer beso, cretino,” Jaejoong hizo un puchero.

***

“Entonces él…JaeJae, ¿estás escuchándome?” Yoochun agitó sus manos frente a la cara de Jaejoong, trayéndolo de vuelta a la realidad.

“Lo siento, Chunnie…¿qué dijiste?”

“¿Qué te está molestando, JaeJae?” Yoochun sonrió y sostuvo el rostro de Jaejoong entre sus manos.

“Nada, yo…” Jaejoong se alejó para evitar la mirada de Yoochun. “Cuando me haya ido, ¿qué harás tú?”

Yoochun frunció el ceño ante la pregunta y tomó la mano de Jaejoong. “Seguir adelante.” Jaejoong sabía que diría eso y una sola lágrima se derramó por un lado de su rostro. Yoochun siempre había sido el fuerte cuando Jaejoong era el frágil, por supuesto que seguiría adelante. “Pero nuestra rutina no se detendrá,” continuó, secando las lágrimas de la mejilla de Jae. “Aún te seguiré visitando todos los días. Aún te lo contaré todo. Te prometo que nunca te olvidaré.”

Jaejoong sonrió, a pesar de su corazón adolorido. “Gracias, Chunnie,” él besó la mejilla de Yoochun. “Así que, ¿qué dijiste antes?”

Yoochun negó con la cabeza y le pasó a Jaejoong su PSP, “Solo juguemos, ¿kay?” Jaejoong sonrió y cogió el PSP.



“Vete a la mierda,” Jaejoong dijo tan pronto vio al hombre de la noche anterior de pie al lado de su cama. Jaejoong no había dormido esa noche, estaba esperando a que el hombre apareciese para decirle que él nunca querría dejar a Yoochun jamás.

“Ah, ¡qué lenguaje! Si sigues hablando así podrías no ir al cielo, lo sabes,” el hombre rió a carcajadas y se sentó al borde de la cama de Jaejoong. Jaejoong lo sacó a patadas de donde estaba sentado y el hombre gruñó.

“Yo NO voy a morir. Y dijiste que me darías 6 meses, ¿por qué estás aquí, Sr. Demonio?” Jaejoong frunció el entrecejo.

“No soy un demonio, okay, soy un segador de almas y tengo nombre. Ellos me llaman Choikang Changmin. Te di 6 meses, pero eso no significa que no vayas a cambiar de opinión en un futuro cercano, por eso estoy aquí.”

Jaejoong resopló, “Estás tratando de matarme, por supuesto que eres un demonio. Y, ¿Choikang?” levantó una ceja.

“Soy el mejor segador de almas allá arriba,” Changmin sonrió. “Yo nunca fallo una sola misión.”

“Voy a probarles que están equivocados,” Jaejoong se rió sarcásticamente.

Changmin sonrió con suficiencia, “¿Cómo harás eso exactamente, JaeJae?” Se trepó a la cama y montó a horcajadas a Jaejoong, su cintura entre sus rodillas, tomando a Jaejoong por las mejillas. Changmin se inclinó de más cerca para juntar sus labios a los de Jaejoong pero este cubrió su boca antes que Changmin alcanzara sus labios, provocando que el mayor riera a carcajadas.

“¡Solamente Yoochun puede llamarme JaeJae!” Jaejoong gruñó, tratando de apartar a Changmin de un empujón pero el otro hombre era demasiado fuerte. “Y ese fue mi primer beso, el que robaste anoche, ¡pedófilo!”

Changmin se rió de nuevo, “Qué suerte la mía~”

“¿Que trates de violarme tiene algo que ver con que intentes convencerme de morir?”

“Va a ser tan asombroso que no te darás cuenta cuando ya estés muerto,” Changmin besó la barbilla de Jaejoong. “Solo bromeaba, te veías tan bien que quise dar una probada.”

Jaejoong empujó a Changmin con dificultad y saltó fuera de la cama “¡Yo no voy a ir a ningún lado!” caminó hacia la ventana y contempló la luna llena. Suspiró, “Mi vida puede parecer insignificante para ti, pero cada segundo que yo paso con Yoochun significa el mundo para mí.”

“Muy egoísta, JaeJae,” Changmin dijo, aún sentado en la cama. “Muy, muy egoísta…”

“Lo sé,” Jaejoong suspiró.

“No puedes ir en contra del destino, lo sabes. Todo tiene que morir.”

“Lo sé.”

“Si yo fuera tú me rendiría y dejaría a Yoochun tener una vida.”

“Lo sé. Afortunadamente tú no eres yo.”

Unos brazos envolvieron la cintura de Jaejoong desde atrás y unos labios se pegaron a su cuello. “Yo puedo mostrarte el cielo.”

“No me preocupa el infierno en tanto Yoochun esté conmigo.”

“¿Qué es tan especial acerca de Yoochun?” Jaejoong se encogió de hombros pero no respondió. No tenía respuesta para eso, ¿todo? ¿Nada? ¿O es porque Yoochun era su mejor amigo que a él le importaba más? Pero él solo es un mejor amigo, ¿no es así? O…no…él no estaba enamorado de Yoochun, ¿cierto? “¿Imagino la respuesta?” Jaejoong pudo sentir la sonrisa burlona de Changmin sobre su cuello. Demonios, ¿podría ser?

“Mierda,” Jaejoong maldijo.

El abrazo a la cintura de Jaejoong se aflojó de pronto. “Nos vemos,” Changmin dijo y desapareció antes que Jaejoong pudiera decir algo.

***

5 meses antes de Navidad

Yoochun fue a la habitación de Jaejoong como era su costumbre ese día, pero no estaba solo. Jaejoong se quedó mirando a la alta figura tras Yoochun, un extremadamente bien parecido chico de piel bronceada, y frunció el entrecejo. “¡JaeJae!” Yoochun lo abrazó y besó sus mejillas mientras Jaejoong no quitaba la mirada del tipo. “Traje a Yunho hoy, él es mi mejor amigo de la escuela. Dijo que le gustaría conocerte, ¿está bien si se queda con nosotros hoy?”

Yunho le sonrió, ligeramente inclinándose él se presentó, “Hola, mi nombre es Yunho, un amigo de Yoochun. Encantado de conocerte.” Jaejoong no dijo nada y siguió mirándolo fijamente.

Yoochun lo notó, “Yunho, ¿puedes comprarnos unas bebidas? A Jaejoong le gusta de limón y yo quiero una de fresa. La máquina expendedora está justo al final del pasillo.” Yunho asintió y salió del cuarto. “Oye, Yunho solo estaba tratando de ser agradable. No dolerá conocer más gente ¿o sí, JaeJae?”

Jaejoong rodó los ojos, “Por supuesto que sí. Más amigos significan más gente que llorará por mí cuando muera y lo odio. Pero quizás esté bien, él puede ser mi reemplazo cuando me haya ido, ¿no es cierto?”

Yoochun frunció el ceño. “¿Por qué dices eso? Has estado hablando de morir mucho últimamente…por favor no seas así…” Jaejoong no sabía cómo replicar. ¿Qué se supone iba a decirle a Yoochun, que un ángel de la muerte vino a él la noche anterior y le hizo darse cuenta que había estado enamorado de Yoochun todo este tiempo?
Jaejoong suspiró. “Bién. Trataré de ser amable.”

Yunho volvió a la habitación con latas de bebidas. Le pasó el jugo de limón a Jaejoong y Jaejoong la tomó, sonriéndole amablemente. Yoochun suspiró de alivio y tomó su bebida. Ellos iniciaron la conversación pero Jaejoong escuchó la mayor parte, antes de finalmente dejar de prestar atención y perderse en sus propios pensamientos. Yunho era una buena persona, pero Jaejoong aún sentía la semilla de los celos crecer en su corazón. Él maldijo a Changmin por hacerlo sentir así.



“Ve…”

“Oye, solo quiero platicar,” Changmin cortó a Jaejoong antes que pudiera terminar la oración. “Sin intento de violación, ni persuasión. Lo prometo.”

“¿Y yo creeré en eso, porque?” Jaejoong preguntó sarcásticamente.

“Aún soy un ángel, incluso si es de la muerte, no miento,” Changmin se encogió de hombros y se sentó al filo de la cama, Jaejoong no lo sacó a patadas esta vez. “Tendrás que morir después de Navidad, lo sabes, incluso si ofreces pelea ahora. Yo no puedo cambiar el destino, todo está escrito y yo no puedo darte más tiempo del permitido. Si lo hago, moriré. También podrías comenzar a hacer uso de tu tiempo apropiadamente.”

Jaejoong suspiró. “Así que ¿todavía tengo que morir?”

Changmin asintió, “No puedo hacer nada al respecto.” Jaejoong suspiró de nuevo y se apoyó en la pared detrás de su cama. ¿Qué estaba pensando? Él tenía 6 meses y ya había perdido un mes, no todos tenían tal posibilidad. Egoísta, él había sido muy egoísta. “Así que, ¿quieres charlar?” Jaejoong negó con la cabeza y lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos. Changmin lo abrazó de un tirón y dejó que Jaejoong empapara su suéter de lágrimas. Cuando Jaejoong se calmó, le preguntó. “¿Estarás bien, solo?” Jaejoong asintió. “Nos vemos entonces.” Changmin se levantó y desapareció.

***

Yunho venía visitando a Jaejoong todos los días desde entonces, y a Jaejoong algo como que le gustaba si tan solo no estuviera celoso de lo cercano que Yunho era con Yoochun. Aún así, Yunho estaba siendo genuinamente bueno por lo que Jaejoong aceptó su oferta de amistad. Yunho trajo emociones nuevas a los días de Jaejoong, desde que él tenía una personalidad diferente a la de Yoochun y la del propio Jaejoong, añadiendo colores a su rutina. Algunas veces Yunho traía pasteles de la panadería de sus padres para Jaejoong y lo hacía sonreír con éxito, no importando cuan mal hubiera estado el día.

Yoochun estaba más que feliz de ver la aprobación de Jaejoong hacia Yunho así que no fue consciente de que Jaejoong había estado intentando decirle adiós. Jaejoong hablaba sobre la muerte más y más, y Yoochun decía que él estaba siendo pesimista. Él no tenía idea de cómo decirle a Yoochun adiós y una parte de él no quería admitir que moriría.

“Jaejoong-ah, di aaaah~” Yunho dijo mientras escarbaba el pastel de su plato con la cuchara y le daba de comer a Jaejoong. Jaejoong recibió el bocado para después poner mala cara. Yoochun se echó a reír ante la vista. “Tarta de mango.”

“¡YUCK!” Jaejoong sacó la lengua y tomó un sorbo de su té con limón. “¡El mango es probablemente la peor fruta jamás creada!”

“Deja de portarte como un bebé, Jae,” Yoochun rió a carcajadas y recibió el bocado que Yunho le ofrecía. “El mango es rico.”

Jaejoong hizo un puchero y observó por detrás de la ventana el sol de verano. “Soleado, ¿no es así?”

Yunho se encogió de hombros, “Es Julio,” y le dio a Jaejoong una cucharada de la tarta de fresas. “¿Quieres dar un paseo?”

“¡SÍ!” Jaejoong se levantó con entusiasmo y se puso los zapatos.

“Jaejoong…” Yoochun negó con la cabeza. Jaejoong lo ignoró y salió corriendo, y así los otros dos lo siguieron. Jaejoong iba por delante de ellos, puestos sus ojos en el cielo, y los otros dos caminaban lado a lado puestos sus ojos en él. Saltó de un lado para el otro, disfrutando del tiempo. Ese podría ser el último verano que él vería, así que lo disfrutaría. “A veces me pregunto cuántos años tienes,” La risa ahogada de Yoochun fue seguida por la de Yunho.

Jaejoong hizo un puchero. “Quiero ir al mar~”

Yunho sonrió, “Entonces recupérate pronto, y así podremos ir juntos.”

Jaejoong sonrió amargamente pero estuvo seguro que Yunho no lo notó. El doctor había dicho que Jaejoong necesitaba de un transplante pronto o no duraría mucho. Él no le dijo nada a Yoochun acerca de esto porque sabía que él no tendría ningún transplante no importa qué. “Quiero helado~” continuó gimoteando para esconder el dolor reflejado en sus ojos.

“¿Quieres que te compre algo?”

“No, voy a comprarlo yo mismo. Gracias, Yunho,” Jaejoong dijo antes de correr a paso ligero con dirección a la cafetería.

Yoochun negó con la cabeza y suspiró, “Este tipo…¿qué debería hacer Yunho?”

“Él estará bien,” Yunho palmeó la cabeza de Yoochun mostrando apoyo.

“Él habla de morir y eso me asusta…” Yoochun se estremeció con horror.

“Él solo está siendo pesimista, pero su estado es bueno ¿cierto? No tienes que preocuparte tanto, Chunnie…”

“Supongo…” Yoochun suspiró.



“¿No vienes con Yoochun?” Preguntó la señora de la cafetería mientras le alcanzaba una copa de helado a Jaejoong.

“Lo dejé atrás,” Jaejoong recibió la copa y se tomó una cucharada llena de esta inmediatamente. “Él está con Yunho, otro amigo mío.”

La señora de la cafetería sonrió, “Aprendiendo a ser independiente ¿no es así? Estás creciendo.” Jaejoong la miró confundido. “El Jaejoong que conocí antes nunca habría dado un paso fuera de su cuarto sin Yoochun, mucho menos comprarse un helado por sí mismo.”

“Ah…” Jaejoong asintió. ¿Era así de dependiente? Él solo quería ya no ser más una carga para Yoochun.

“Estoy orgullosa de ti Jaejoong,” habló ella de nuevo y añadió una cereza extra a la copa de Jaejoong. Jaejoong sonrió y se inclinó ante ella antes de volver al parque en busca de Yoochun.



“¿No me compraste nada?” Yoochun hizo un puchero.

Jaejoong se encogió de hombros. “No me lo pediste. Yunho puede comprar uno para ti~” Yunho asintió y fue a la cafetería.

“Jaejoong, ¿qué sucede?” Yoochun frunció el ceño.

“¿Con qué?”

“No me arrastraste contigo a la cafetería. Eso fue inusual.”

“Soy suficiente carga sin arrastrarte a donde sea que vaya, Chunnie.”

“Ni siquiera digas eso…”

Jaejoong se encogió de hombros, “Es la verdad,” y caminó de regreso a su habitación, dejando a un confundido Yoochun atrás.




“Entonces, ¿qué te parece Yunho?” La voz de Changmin distrajo a Jaejoong de sus pensamientos.

“Es bueno,” fue todo lo que Jaejoong pudo responder.

“¿Celoso?” Changmin reía entre dientes.

Jaejoong se encogió de hombros, “No tengo derecho a estarlo, Estoy dejando a Yoochun de todas maneras.” Changmin se sentó junto a él sobre la cama y colocó un brazo alrededor de sus hombros. Jaejoong se apoyó en el hombro de Changmin. Ellos se habían acercado desde que Changmin dejó de intentar meterle mano. Jaejoong creyó que si podía abrirse a Yunho, entonces ¿por qué no al ángel que Dios envió para llevárselo? Necesitaba un hombro en el cual apoyarse de todos modos. “¿Cómo es allá arriba?”

“Hermoso,” Changmin dijo. “Y a veces las personas están felices de estar muertas,” se rió entre dientes. “Es el comienzo de una nueva vida, JaeJae. Incluso hay personas que encuentran a sus almas gemelas allá arriba. Personas que han estado lisiadas pueden correr, personas que han estado ciegas pueden ver. Personas como tú, que nunca pudieron disfrutar de su vida anteriormente, están libres de preocupaciones. Dios es bueno, él realmente lo es.”

“¿Cómo es ser un ángel?”

“Doloroso.” Jaejoong observó a Changmin con confusión. “Tienes que arrebatarle la vida a las personas, ser el único que las vea por última vez. Cuando piensas lo doloroso que debe haber sido para sus seres queridos…Pero eventualmente todo tiene que morir.”

“¿Por qué lo haces entonces?”

“Es mi trabajo, Jae.”

“Pero dices que duele…”

“Debo cumplir sus últimos deseos, como cuando te di 6 meses extra. Sus sonrisas y un ‘gracias’ bien valen la pena,” Changmin sonrió. Jaejoong miró fijamente a Changmin con regocijo, pensando que talvez Changmin tenía un buen corazón, tal y como las historias describían a los ángeles. Changmin era perfecto, un ángel, magnífica apariencia, aquellos labios…Jaejoong mantuvo la mirada puesta en sus labios y recordó el beso que compartieron al conocerse. Changmin lo sorprendió mirando y él se sonrojó. “¿Qué?” Changmin soltó una risa.

Jaejoong no sabía en qué estaba pensando, o talvez no pensaba, cuando cerraba la brecha entre Changmin y él con un beso rápido. Los ojos de Changmin se abrieron como platos y él se quedó mirando las mejillas sonrosadas de Jaejoong. Se inclinó para adelante después de un momento, no muy seguro de si Jaejoong quería el beso, pero Jaejoong tomó la iniciativa y presionó sus labios juntos. El beso fue suave, a diferencia del beso que Changmin le robó, y Jaejoong se derritió en sus brazos. Las manos de Changmin se pasaron a la cintura de Jaejoong para acercarlo de un tirón y profundizar el beso en tanto los dedos de Jaejoong se enredaban en el pelo de Changmin.

Jaejoong abrió la boca para dejar que la lengua de Changmin entrara. Se recostó en la cama, tirando de Changmin hasta que estuvo encima de Jaejoong. Sus lenguas entrelazadas, ambos gemían y todo se puso blanco. Changmin de pronto se quedó sin aliento y se apartó, y los dos se quedaron mirándose el uno al otro mientras recuperaban el aliento. “¿Qué?” Jaejoong exigió cuando su respiración se hizo constante.

“Esto…Dios mío, Jaejoong.” Changmin se sentó al filo de la cama y recobró el aliento. “Juro que tu beso será mi muerte un día.” Jaejoong se echó a reír y abrazó a Changmin por detrás. “¿Qué pasa con Yoochun ahora?”

Jaejoong hundió el rostro en el cuello de Changmin. “¿Seré capaz de verte en el cielo?”

“No la mayoría del tiempo, pero sí.”

Jaejoong suspiró, el aliento sobre el cuello de Changmin enviando escalofríos por su columna vertebral. “Tú no me dejarás, ¿cierto? Yo no puedo hacerlo solo, sin Yoochun, sin ti…”

“¿Así que soy el sustituto de Yoochun ahora?” Changmin soltó una risita, pero había amargura en su voz.

“No,” Jaejoong dijo inmediatamente. “No, no lo eres…soy un egoísta, ¿recuerdas?”

Changmin se echó a reír. “Sí, lo eres,” dijo mientras se daba la vuelta y besaba a Jaejoong una vez más. “Nos vemos mañana. Descansa bien.” Changmin arropó a Jaejoong en su cama y desapareció.

***

4 meses antes de Navidad

Ellos se besaban, Yoochun y Yunho. Jaejoong estaba observando más allá de su ventana al parque bajo su cuarto y allí estaban. Yunho tenía las manos sosteniendo las mejillas de Yoochun y los brazos de Yoochun holgadamente rodeando la cintura de Yunho. Él no estaba sorprendido, pero dolía. El beso era dulce y Jaejoong sabía que los sentimientos de Yunho hacia Yoochun eran genuinos. Él pensó que podía dejarlo ir pero su corazón se sentía a punto de explotar, así que cerró la cortina, se acurrucó en su cama, y lloró.

Sus ojos estaban rojos e hinchados para cuando Yoochun y Yunho entraron a su habitación. Yoochun inmediatamente lo abrazó y le preguntó el por qué de su llanto. Jaejoong no dijo nada y siguió llorando. Atrapó a Yunho mirándolo con culpa y eso lo hizo llorar aún más. Él había sido egoísta por llorar cuando él no tenía derecho a estar celoso y ahora él había herido a Yunho. Yoochun suspiró y acarició su cabello, mientras Yunho salía del cuarto para comprarles bebidas.

“¿Por qué estás llorando, JaeJae, no me lo dirás?” Yoochun preguntó y secó las lágrimas de las mejillas de Jaejoong. Jaejoong negó con la cabeza y trató de calmarse pero las lágrimas no paraban. “Pero tú me lo cuentas todo. ¿Por qué no me cuentas esta vez?”

Jaejoong suspiró. Sabía que Yoochun no dejaría de preguntar hasta que dijera algo. “Tengo miedo de morir,” finalmente respondió, lo cual era solo parcialmente verdad. “No quiero perderte, perder a Yunho…No quiero morir.”

“No vas a morir, Jae,” Yoochun dijo firmemente. “No vas a dejarme atrás.” Esa era una orden, y Jaejoong sonrió amargamente a esta. Esa única orden de Yoochun era la única que Jaejoong no podía cumplir.




Jaejoong estaba dormido para cuando Changmin se apareció esa noche. Notó los ojos húmedos de Jaejoong y suspiró. Era injusto, Changmin pensó. Jaejoong era tan joven y hermoso, y aún así él nunca había vivido su vida realmente. Changmin se había llevado bebés al cielo, pero aquellos bebés eran demasiado pequeños para siquiera sentirse tristes por ello. Él se había llevado ancianos quienes habían vivido su vida y podían dejarla ir sin dificultad. Él se había llevado a ambiciosos jóvenes, pero no se sintió culpable por ello al estar ellos desperdiciando su vida persiguiendo la riqueza. Él se había llevado a alocados adolescentes que habían vivido su vida al máximo, pero no se sintió culpable porque aquellos adolescentes habían tenido su tiempo de diversión.

Jaejoong era diferente. Él había nacido con la enfermedad, él nunca tuvo la oportunidad de temerariamente acelerar su motocicleta en la autopista o desperdiciar su vida persiguiendo fortunas. Jaejoong era un lienzo en blanco; a decir verdad él nunca tuvo la oportunidad de llenar ese lienzo con colores. El lienzo era de blanco puro y a Changmin le dolía contemplar la vida sin colores de Jaejoong. Era injusto para Jaejoong morir tan joven y…puro.

El rostro dormido de Jaejoong estaba tan lleno de paz, tan hermoso que Changmin tuvo la esperanza de que al morir Jaejoong pudiera ser entrenado para ser un ángel. Se subió a la cama a espaldas de Jaejoong y lo atrapó por detrás. Jaejoong se revolvió bajo las sábanas y sonrió sin abrir los ojos mientras se apegaba más a Changmin. “¿Has estado llorando?” Jaejoong asintió y hundió el rostro en el pecho de Changmin. “¿Por qué?”

Jaejoong suspiró. “Hoy vi a Yunho y a Yoochun besándose.”

Changmin besó la parte superior de la cabeza de Jaejoong. “¿Dolió?”

“Mucho, y le mentí a Yoochun sobre eso, le dije que lloraba porque no quería morir. Él me dio una especie de orden para que no muriera, y entonces lloré aún más fuerte.”

Changmin se rió entre dientes y estrechó su abrazo a Jaejoong. “Yoochun ora todas las noches para que te sanes.”

“¿Lo hace?” Jaejoong alzó la vista hasta Changmin, divertido. “¿Van a hacer su deseo realidad?”

Changmin se encogió de hombros, “Aún estoy aquí, ¿no es así?” Jaejoong hizo un puchero y se apoyó de nuevo en el pecho de Changmin. “Dios es impredecible. Quién sabe lo que tenga planeado.” Jaejoong asintió pero no dijo nada. “Ahora cierra los ojos. Estaré aquí hasta que te duermas.” Jaejoong hizo lo que Changmin le dijo que hiciera y poco después el sueño lo reclamó como suyo.

***

Música: Deadman Walking – The Script

The Year Without Santa

Titulo: The Year Without Santa (El Año Sin Santa)
Autor: lemonademelon
Traductor: AleLi
Parejas: JaeChun, JaeMin, YunChun
Género: Romance, Angustia, Lemon
Extensión: Two-Shots
Advertencia: Lenguaje, Sobrenatural, Un Montón de Conversaciones.

Notas de la Autora: ¡Feliz Navidad a todos! Este es mi regalo de Navidad para todos ustedes :D Es un poco tarde, ¡lo siento!
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Parte 1
Parte 2

¡Happy Birthday!

Título: ¡Happy Birthday!
Autor: J2Y2C
Pareja: ChangTae (Taemin de SHINee)
Género: Universo Alterno
Extensión: One-Shot
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-Taeminnie- Changmin movió suavemente el hombro de su pequeño novio, que justo hoy 18 de Julio cumplía la mayoría de edad, aunque para él Taemin siempre se vería como de cinco años, justo como cuando lo conoció.
Los rayos de sol que entraban por el gran ventanal de la habitación iluminando su perfil mientras su mente divagaba en recuerdos vagos de aquella fiesta que sus padres organizaron para dar a conocer la unión de las familias de la más alta sociedad, aun recordaba lo pequeño y frágil que se veía Taemin junto a su hermano, enfundados ambos en esos trajes negros diferenciados solo en el color de las corbatas, no recordaba con certeza los colores, solo que eran diferentes, porque en ese entonces él estaba más preocupado en cuidar de su hermana mayor que de observar a Taemin, cosa que fue cambiando con el paso del tiempo. Muchos eventos como aquellos pasaron, Taemin y su hermano prácticamente pasaban más tiempo en su casa, así que se podría decir que Taemin aun con cinco años de edad fue creciendo en sus alrededores y Changmin no pudo más que tomarlo como un hermanito más a quien cuidar, además de su hermana, que para su disgusto se la pasaba todo el tiempo que podía con el hermano mayor de Taemin. Y así con el pasar de los años sus hermanos mayores decidieron comprometerse en matrimonio, sus padres estaban orgullosos de su hija, y Changmin aun un poco reticente tuvo que aceptar, de todas formas, él lo único que quería era que su herma fuese feliz y si su felicidad estaba junto con aquel, ahora hombre, que vio crecer al lado de su hermana, entonces no abría nada más que hacer, solo darle todas y cada una de las advertencias que en ese entonces pasaron por su recién adulta cabeza.
-Amor, despierta ya es tarde
-Un momentito más…- su voz soñolienta era un leve susurro en aquella gran habitación.
Changmin sonrió al ver a Taemin hacerse un ovillo en la gran cama cubriéndose con las cobijas tratando de rehuir el sol de sus ojos, su ahora cabello pelirrojo, que desde pequeño fuese por nacimiento de color negro, caía esparcido por la cama y su rostro, cubriendo parte de su blanca tez.
-Ya te deje dormir demasiado cariño, ahora es medio día y el teléfono ha estado sonando desde la mañana- con una caricia alejó los cabellos que le impedían admirar el rostro, aun soñoliento, de su pequeño y esos ojos achocolatados que se entreabrían acostumbrándose a la luz.
-¿Mis padres hablaron?- sonrió sentándose de golpe en la gran cama.
La sonrisa de ilusión en Taemin puso muy nervioso a Changmin, quien consideraba seriamente en mentirle por esta vez acerca de aquello, no quería ver de nuevo esos ojos que tanto amaba cubrirse con aquel velo de tristeza, como llevaba pasando desde hacía cuatro años en el cumpleaños de Taemin; en parte era su culpa el que los padres de Taemin y los suyos propios ya no quisiesen tener que ver nada con ellos, y aunque para el eso le importaba absolutamente nada, la indiferencia por parte de ambas familias era algo que ponía demasiado triste a Taemin.
-Aun es temprano, seguro hablaran luego- sonrió, no quería que la tristeza inundara su hogar tan temprano y menos si el foco de la tristeza era por Taemin.
-Pero acabas de decir que ya es tarde… ¿ellos siguen molestos conmigo verdad?- bajo su cabeza, reteniendo las lágrimas que empezaban a formarse, no quería entristecer a Changmin por su culpa, pero es que simplemente no podía evitarlo, amaba demasiado a sus padres y le dolía su indiferencia, aunque por un lado les entendía, porque sabía perfectamente que la relación que tenia con Changmin nunca sería aceptada por aquella sociedad, donde todo se regía por la sangre de familia, el dinero y poder, y aunque el quisiese eso no podría cambiarlo, pero esperaba que por lo menos sus padres le entendieran, entendieran que el amaba con toda su alma, con todo su corazón al hombre cinco años mayor que él, que le aferraba a su pecho como si se fuese a escapar.
-Tranquilo amor- sus manos acariciaban suavemente la espalda y el cabello de su novio para tratar de alejar aquellos pensamientos que sabia rondaban la mente de Taemin-…no creo que estén molestos, solo… tal vez… aun sea difícil de digerir.
-Pero ya pasaron cuatro años… ¿Por cuánto tiempo más?, yo no quería que me odiaran, no quería que me tuviesen asco, solo quería que compartiesen la felicidad que me haces sentir…- no pudo decir más la garganta se le cerró al termino de aquellas palabras y sus ojos comenzaron a derramar incontables lagrimas que era incapaz de contener; sus manos aferradas al pijama verde botella de Changmin lo hacían sentir seguro, seguro de que Changmin no se iría y lo abandonaría como su hermano y sus padres.
Changmin lloro compartiendo el dolor de Taemin, a él también le dolía el rechazo de su hermana, sus padres nunca demostraron gran simpatía por él pero su hermana fue quien prácticamente le crió y su indiferencia dolía mas de lo que el mismo llegaría alguna vez a admitir; y así pasó el tiempo, ambos cuerpos abrazados en medio de la cama, con el sol resplandeciendo por sus cuerpos, iluminando las lágrimas que caían por ambas mejillas, mientras los sollozos quedaban atrapados en las gruesas paredes y el alma poco a poco soltaba, solo un poco más, de aquel malestar que aquejaba sus corazones.
Los sollozos se vieron interrumpidos por el llamado, de una de las criadas de la casa, a la puerta.
-Señores, es el señor Han al teléfono…
-Muchas gracias Minha, ya atenderé- Changmin como buen amo de la casa, contesto con toda educación a su empleada y deshaciendo el abrazo con Taemin se estiro en busca del teléfono en el buro junto de la cama.
-Buenos días ¿A sus servicios señor Han? ¿Qué es lo que desea?- con el auricular ya en su oreja, atrajo a Taemin hacia él para recostarlo en sus piernas y jugar con su cabello porque sabía que esas simples caricias eran efectivas para calmar a su novio que aun hipaba entre respiraciones a causa del llanto.
-“Señor Shim, buenos días, llamaba para felicitar al joven Lee y para decirle que su encargo ya se ha hecho, y déjeme decirle señor que por el hecho que usted haya interferido en aquella carta explicando todo lo referente a su relación, sus padres y los señores Lee aceptaron, aunque un poco reticentes aun, pero algo es algo señor”.
-Sí, algo es algo, ¿sabes algo de los otros dos?
-“El joven matrimonio Lee-Shim aun no me ha dado una respuesta pero esperemos que esta sea afirmativa”.
-Muchas gracias por el favor señor Han.
-“No es nada joven Shim, de todos modos es como si usted y el jovencito Lee fuesen parte de mi familia”.
-No dudes que aunque no de sangre lo eres.
-“Muchas gracias joven, felicíteme al joven Lee, supongo que ahora está un poco indispuesto, hasta luego”.
-Hasta luego y gracias, yo le doy sus felicitaciones-volteo a ver a su novio, aun en sus piernas, su respiración era pausada y sus ojos le miraban con curiosidad, no pudo evitar besar sus labios con suavidad, solo un beso corto, un pequeño roce que hizo que las mejillas de Taemin tornaran aquel tono rojizo que tanto le encantaba.
-¿De qué estabas hablando con el señor Han?
-Es un secreto, que muy pronto descubrirás, te mando felicitar-Taemin sonrió y Changmin lo hizo con el-ahora ve a atender todos los llamados mientras yo superviso tu fiesta
Changmin se levanto al término de esas palabras mientras Taemin le miraba desde la cama, sentado en flor de loto.
-Pero sabes que no me gusta hacer fiestas, ellos…
-Ya lo sé cariño pero sabes que por quienes somos debemos hacerlo.
-Odio que seamos de “cuna noble”- Taemin hizo un puchero disconforme que hizo a Changmin reír.
-Yo no odio eso, porque si no fuese así puede que nunca te hubiese conocido- beso por última vez los labios de su “aun pequeño” novio- ahora báñate, atiende el teléfono, y a las cinco en punto te veo en mi estudio para darte tu regalo- sin decir nada mas salió del cuarto dejando al festejado pensando en su posible regalo de cumpleaños.
-Lo único que quiero de cumpleaños es el perdón de todos ellos y poder ser completamente de él…-suspiro y salió de la cama rumbo a tomarse un refrescante baño para despejar los nada inocentes pensamientos que rondaban su mente, después de todo era un adolescente con las hormonas a mil.


Changmin recorría los pasillos de su mansión hacia el salón principal donde siempre se llevaban a cabo todas las reuniones que organizaba con respecto a sus negocios, porque él era quien se encargaba de todos los gastos del hogar donde vivía junto con Taemin mientras este terminaba sus estudios; una enorme mansión con demasiadas habitaciones para su gusto, pero amplios jardines cuidados amorosamente por su novio y esperaba que pronto prometido; Taemin no había querido comprometerse con él cuando se lo había pedido porque su pequeño guardaba la esperanza de que esa proposición fuese como la de sus hermanos, en una cena familiar donde todos sonreían por la unión de aquellos dos seres. Llegó al salón donde varias personas se encargaban de que todo estuviese perfecto para la fiesta de cumpleaños de su amo menor, en realidad el no tenía necesidad de estar ahí pero esa solo fue una burda excusa para escapar por un momento de casa e ir en busca del regalo para Taemin además de tratar de convencer, ahora con su presencia, a los hermanos de ambos porque en verdad que a Taemin la indiferencia de ambas familias le dolía demasiado, Changmin sabia cuanto dolía porque el mismo experimentaba un dolor parecido y no quería que el amor de su vida lo sintiese ya mas.
Dio una última mirada alrededor, inspeccionando la decoración y sin más salió de ahí rumbo a su auto, partiendo hacia el centro de la ciudad a recoger solo la mitad del regalo de su novio.


-¡Changmin tonto! ¿Porque tienes algo como esto en el baño?- el rostro de Taemin estaba completamente colorado sosteniendo lo que al parecer era su antigua pijama de gatito, un enterizo de que simulaba un gato blanco con capucha y orejitas; aun recordaba todas las veces que se había puesto aquella pijama solo para provocar a su novio, cosa que nunca acababa sirviendo porque Changmin era el rey de su autocontrol y ni él mismo, su novio, podía hacer que cállese en las redes de la lujuria, para Changmin el era como un bebé, demasiado pequeño y frágil como para hacer algo como aquello, y le molestaba en sobremanera que su novio pensase así porque el ya no era un bebé, desde hacía años que no lo era pero su novio no podía darse cuenta de aquello, y aunque en parte era su culpa, por no dejar de comportarse como un niño, mayormente trataba de hacerle entender a Changmin que el ya no era el pequeño niño de cinco años que conoció en aquella fiesta, que no era ese pequeño que se escondía detrás de su hermano mayor y que luego el mismo Changmin, en esa época de 10 años, acabaría cuidándole para que sus hermanos mayores se fuesen por ahí juntos dejándoles a ellos solos para que se entretuviesen, y aunque al principio tuvo miedo de ese niño que cada vez mas crecía a ritmo acelerado, (al menos para sus ojos) en solo unos días pudo ganarse su confianza y volverse el motor de su vida, desde aquella temprana edad el tenia la necesidad de estar con Changmin tanto como respirar y si no podía era algo casi imposible calmarle sus rabietas, solo su hermano y sus padres podían hacerlo luego de que se cansase por un tiempo.
Taemin guardo de nuevo, hasta lo más profundo del clóset, aquel pijama que utilizaba hacia apenas un año, saliendo de sus recuerdos y terminando de secar su cabello rojizo, que las estilistas había teñido por error, aunque no le molestaba en lo absoluto y como a Changmin tampoco no tenía importancia alguna para él, solo que a veces llegaba a ser molesto cuando le confundían con una chica, una chica con ropa de hombre y agarrado de la mano de un hombre, suspiro, definitivamente a veces los hombres no pensaban con la cabeza, solo hacían caso de sus hormonas alborotadas, aunque él no era la excepción cuando se trataba de su novio.
Salió del baño resignado a tener que sentarse por horas en su escritorio junto al teléfono para responder las mil llamadas que recibiría el día de hoy hasta que llegasen las cuatro de la tarde para arreglarse y bajar al estudio de su amor, estaba emocionado por el regalo que Changmin le tenía, eso no podía negarlo, pero aun así la alegría no era completa porque no tenía con él a aquellas personas que más quería en su vida luego de Changmin, suspiro y agarro una de sus libretas para adelantar el tema que vería luego con su maestra particular, porque su novio se negaba en rotundo cuando le hablaba de entrar en un colegio porque Changmin, según sus propias palabras, tenía miedo de que le lastimasen de cualquier forma además de que podría enamorarse de alguien más, y aunque la ultima parte del comentario parecía que fuese en broma Taemin sabía muy bien que era algo de lo que ambos temían por momentos y en diferentes situaciones, dejo de lado esos pensamientos y se concentro en las formulas escritas en su cuaderno con la pluma favorita de Changmin.


Luego de casi media hora llego a aquella casita de piedra, con un bello jardín lleno de hermosas flores y un pasto de un verde envidiable, escucho los sonidos del rededor y sonrió, definitivamente aquello le encantaría a Taemin, sin pensárselo mas toco la puerta de madera delante de él y casi al instante esta fue abierta por una señora regordeta, ya de la tercera edad, que lucía una hermosa sonrisa dirigida a él.
-Buenas tardes señora
-Buenas tardes jovencito, ya es el día- la señora le sonrió cómplice, sabia por boca de Changmin lo mucho que le emocionaría a su novio aquello- pasa querido, está en el patio, siéntate, ahora voy por el- se hizo a un lado y Changmin entro besando la mejilla de la señora yendo a la sala a sentarse en los cómodos sillones color rojo quemado.
Solo tuvo que esperar unos dos minutos cuando la abuelita llego con un pequeño cachorro de cocker spaniel, color chocolate, entre sus brazos.
-Aquí está él, joven- dejo el cachorro en el regazo de Changmin- el saldo ya esta pagado así que todo en orden- ella sonrió y Changmin se levanto tomando al cachorrito entre sus brazos.
-Muchas gracias abuelita, Taemin se pondrá muy feliz.
-Eso espero joven, después de todo para eso están los amigos ¿y que mejor que alguien que no te juzgue en nada?-rió.
Beso de nuevo la mejilla de aquella señora y con una sonrisa salió de la acogedora casa directo a su auto, donde le puso al cachorro un collar con una plaquita donde se leía “Cielo” en letras azules, coloco al cachorro en el asiento del copiloto y partió hacia la casa de su hermana, trataría (de nuevo) de que ella y su esposo asistiesen a la fiesta de Taemin. En todo el trayecto estuvo pensando en lo feliz que le hacía tener a Taemin junto a él, en todo lo que habían pasado juntos, que él recordase nunca se habían peleado a excepciones de cuando ambos eran niños y contadas ocasiones en las que las hormonas de Taemin salían a relucir tratando de seducirle para que hiciese algo que claramente no haría hasta que Taemin tuviese edad para ello porque temía lastimarle solo por unos momentos de placer, suspiro, ese era otro problema que habría que tratar, pero no era tan grave así que no se estresaría por ello.
Llego hasta la mansión donde vivía su hermana y su cuñado, el hermano de Taemin, tomo a “Cielo” en brazos y salió del auto porque claramente no le darían paso, era la orden de los dueños de la casa. Junto a la puerta dijo al vigilante quien era y que quería ver a su hermana, tuvo que mentirle diciendo que era un asunto de salud bastante urgente que tendrían que tratar en persona y luego de casi media hora por fin pudo tener paso a aquella mansión, esperaba que su hermana no se molestara mas por hablarle dado un mensaje como aquel a su empleado, el mayordomo abrió dándole paso al recibidor donde no tuvo que esperar por mucho tiempo para divisar a su hermana, el aun con el cachorro en brazos y los nervios recorriendo cada célula de su cuerpo, sonrió lo mejor que podía en aquella situación, estaba feliz de ver a su hermana pero también tenía miedo de lo que pudiese decirle.
-Buenas tardes, lo de la enfermedad fue una mentirita.
-Buenas tardes, ya me lo imaginaba y no puedo tener perros Changmin.
-¡Ah! No, es el regalo de Taemin.
Ella sonrió casi imperceptiblemente pero fue algo muy notorio para Changmin lo que logro calmar un poco aquellos nervios que se trataban de apoderar de su cuerpo, se sentía en cierta forma incomodo sin saber que decir.
-Pasemos a la sala.
Siguió a su hermana hasta la amplia estancia con grandes ventanales de cristal adornados con largas cortinas acorde a la decoración de aquella habitación color hueso y rojo. Se sentó donde ella le indicaba, un juego de té ya estaba en la mesa esperando por ellos y una de las criadas esperaba ordenas de su señora en un rincón, observando.
-Creo saber para qué has venido Changmin, el señor Han ha venido ya y mi esposo y yo hemos leído tu carta- ella suspiro y le miro fijamente-quiero que sepas que he reflexionado y aquella vez, cuando dijeron aquello en el cumpleaños de Taemin, habían tantos pensamientos que no pude más que decir lo primero que se me vino a la mente, pero… en verdad lo siento, no quise decir que me dabas asco y tampoco que te odiaba, solo, solo tenía demasiados pensamientos y preguntas en mi cabeza, tenía miedo, de ti y del pequeño Taemin…
-Yo…
-No necesitas decir nada hermano, ya he entendido, solo con explicarme burdamente en esa carta lo he entendido, perdona, pero temía por mi pequeño hermanito- ella rió, Changmin no tenia palabras, no pensaba que su hermana dijese todo aquello y él no había dicho más que unas cuantas palabras desde que se viesen-no pongas esa cara de tonto y ven a darme un abrazo- la sonrisa no desaparecía de sus labios.
Changmin no pudo más que sonreír al ver de nuevo aquella sonrisa que su hermana siempre tenía para él y se levanto, dejando a “Ciel” en el sillón, para ir junto de su hermana envolviéndola en un fuerte abrazo que hizo que sus ojos se cristalizaran y dejaran caer gotas saladas, mojando el vestido celeste de su hermana, de nuevo se sentía como cuando niño y su hermana siempre le consolaba por tonterías, tenia de regreso a su más fiel confidente, a la persona que más quería luego de Taemin, a aquella mujer que había visto por él desde pequeño, su hermana.
-Ya no llores Changmin, si sigues no pensare que ya eres todo un hombre de negocios- su hermano no paraba de llorar, sabía que eran lágrimas de felicidad, ella misma estaba derramando algunas pero aun así debían de comportarse- pareces aquel niño de tres años que me seguía donde fuese ¿seguro que cuidas bien de Taemin? No me estás dando un buen ejemplo ahora creo que te tendré que decirle a mi marido que lo traiga a vivir con nosotros.
Changmin le soltó y ella no pudo más que reír al ver la cara de susto de su hermanito que luego fue cambiando a una sonrisa.
-Es tu culpa que llore
-¿Así que ahora es mi culpa? No me eches la culpa de que seas un llorón- puso cara de fingido enfado hacia su hermano.
-¡No soy un llorón! Además, tú también lloraste.
-Es diferente, soy una mujer tengo derecho a hacerlo.
-Yo también tengo derecho- el puchero en labios de Changmin hizo reír a la señora de la casa- eres mala, aun luego de tantos años sigues ganando.
-Por supuesto, soy mejor que tu- le envió un guiño a su hermano, Changmin solo bufo y se sentó junto de ella.
-¿Y mi cuñado?
-Está trabajando, el también ha reflexionado acerca de su relación, sabes que quiere mucho a Taemin y saber que era diferente, al menos según el estereotipo de la sociedad, le afecto mucho, pero como te digo tu carta sirvió de mucho y el señor Han también hizo méritos por ustedes- volvió a reír, Changmin le siguió- así que espérennos en la fiesta del pequeño, aunque ya debe de estar enorme.
-Créelo, está casi de mi altura, aunque sigue comportándose como siempre- sabia que la sonrisa que se mostraba en su rostro no la podía desaparecer fácilmente y eso le encantaba porque solo sucedía cuando estaba con Taemin y ahora su hermana se volvía a sumar a ello, que pensamientos más tontos pero que le importaba, ahora solo quería disfrutar de un momento más con su hermana pues el tiempo apremia y debía ir de vuelta a casa. Un ligero ladrido trajo a Changmin de vuelta a la realidad- Hermana, no quiero dejarte ahora pero…
-¿No te vas a quedar a tomar el té?
-No puedo, cite a Taemin a las cinco en mi estudio y todavía debo de arreglarme.
-¿En tu estudio? que poco romántico eres Min- ella reía y Changmin no sabía como de un momento a otro, después de tantos años en los que se creía asqueado con su hermana, esta le hablaba de la relación que tenia con Taemin tan espontáneamente, sonrió, no sabía cómo y no tenia cabeza ahora para pensar en ello así que solo sonrió- bueno entonces apúrate, no puedes dejar a Miniminnie esperando; Minimminie, hace tanto que no escuchaba esa forma que mi hermana tenia de llamar a Taemin.
-Sí, espero verles ahí-se levanto y beso la mejilla de su hermana para posteriormente tomar en sus brazos a “Cielo”.
-No te preocupes ahí estaremos aunque tenga que arrastrar a mi marido.
-De acuerdo- sonrió divertido por el comentario de su hermana y camino hacia la puerta, seguido de su hermana; le abrazó suavemente con un brazo y, acompañado del mayordomo, abordo su auto acomodando al cachorro y marchando de nuevo a su hogar.


Taemin estaba inquieto en su habitación, miraba el reloj constantemente esperando que diese la hora adecuada para bajar hacia el estudio, tenía el presentimiento de que algo pasaría, quería que de pronto Changmin entrase por la puerta de su recámara y le diese su presente, estaba demasiado ansioso y no sabía la razón solamente tenía una pequeña corazonada de nada concreto aun en su mente. El teléfono volvió a dejar escapar el sonido característico de una llamada entrante, descolgó desganadamente pero contesto con toda la educación que se le había inculcado.
-Buenas tardes, el joven Lee al habla- de nuevo escucho lo mismo que había escuchado desde la mañana, felicitaciones de alguien que no recordaba junto con una confirmación a la fiesta que Changmin había organizado para él esa noche, dejo de prestar atención a la voz a través del auricular y se concentro en el movimiento de sus pies al rosarlos contra la alfombra café claro, salió de su estupor al escuchar un “hasta luego” y cortes mente dio las gracias y colgó, era tan tedioso hacer aquello durante todo el día pero no le llevaría la contra a Changmin porque sabía que su novio había contestado la mayoría de aquellas llamadas desde, muy probablemente, las seis o siete de la mañana.
Suspiro varias veces y volvió a mirar el reloj, hace media hora había terminado de arreglarse y parecía que el tiempo pasaba increíblemente lento, se levanto de su escritorio donde se había sentado para contestar y se acostó, con cuidado de no desarreglarse, en la amplia cama.
-¿Estaría bien si bajo antes?... ¡¡ashhh!! No me gusta estar solo, que cumpleaños es este, quiero estar con Changmin- había empezado una rabieta en solitario y al darse cuenta de ello no pudo más que reírse de lo patético que se debería de ver, todo un adulto y con un comportamiento como aquel, pero que le importaba si nadie le veía.
Espero y espero lo que parecieron horas hasta que por fin las manecillas marcaron dos para las cinco, se levanto de la cama, arreglo su vestimenta, un sencillo pero elegante traje color rojo con camisa blanca y sin corbata, hacia juego con su cabello, solo esperaba que a Changmin le gustase, si él lo hacia, entonces, los demás lo tenían sin cuidado. Salió de la recámara y a paso un tanto acelerado llego al estudio entrando sin avisar, de todas formas no es como si alguna vez lo hiciese.
Changmin observo a Taemin, se veía tan hermoso con ese traje, muy acorde a su edad, además que resaltaba el color de sus cabellos, sonrió, su novio era el más bello en la faz de la tierra.
-Te ves muy lindo
-¿Lindo? No pretendía parecer lindo- suspiro, ¿Changmin siempre pensaría que era lindo?, él no quería ser lindo, quería ser atractivo, que su novio tuviese ganas de… corto sus pensamientos, sentía la sangre agolparse en sus mejillas.
-Para mí siempre te veras lindo no importa que- se levanto de su silla, detrás de su escritorio, y fue hacia Taemin para acunarle entre sus brazos- ¿listo para la primera parte de tu regalo de cumpleaños?
-¿Primera parte?
-Sí, esto solo es el comienzo lo que sigue es mucho mejor
Él menor en aquella habitación pensaba que Changmin hablaba de hacerlo suyo completamente cuando todo aquel circo terminase, esperaba que fuese así, últimamente su humor estaba pésimo y su doctor había dicho que como todo adolescente sus hormonas pedían ser liberadas, entendía el punto de aquello pero pensar en el cómo era totalmente diferente y aunque se insinuase a Changmin hacer aquello era realmente vergonzoso al igual que lo era el pensarlo. Sintió los brazos de Changmin separarse de su cuerpo y poner frente a él una caja de cartón con un gran moño amarillo, se acerco pero retrocedió enseguida cuando esta se movió.
-No temas, no es nada malo
Taemin obviamente sabía que no era nada malo, Changmin nunca le lastimaría pero aquel movimiento repentino de algo que se supone debería estar inmóvil le asusto. Volvió a acercarse a la caja, que de nuevo se movió, no le tomo importancia y tiro del listón para poder abrir la caja; al momento de levantar la tapa, una pequeña criatura peluda de color café con un lindo collar en el cuello brinco queriendo que le sacasen de aquel lugar, Taemin mas que impresionado por el presente de su novio abrió los ojos y no resistió su emoción ante aquel animalillo, sin pensárselo dos veces tomo al cachorro entre sus brazos mientras sus labios eran adornados por una enorme sonrisa que hizo que Changmin le mirase embelesado.
-¡Qué lindo eres!- beso la cabecita del cachorro y lo apretó suavemente contra su pecho-¡gracias amor!
Changmin rió por la emoción de Taemin, nunca dejaría de ser un niño, su niño.
-No hay de que cariño, me encanta verte tan feliz- Envolvió a Taemin de nuevo entre sus brazos cuidando de no aplastar al cachorro- se llama “Cielo” como dijiste que te gustaría ponerle a nuestra mascota.
-Lo dije para nuestro hijo
-¡¿Hi…hijo?!-sentía que todo daba vueltas ¿enserio Taemin había dicho hijo?, ¿un hijo?, ¿de ambos?, sentía que se desmallaría en aquel momento.
-Changmin respira, no es esa clase de hijo, sabes que no me gusta llamarles mascotas… un cachorro… yo… el otro día dije… por eso…- no sabía cómo explicarse, las palabras se enredaban en su lengua y su desesperación crecía al ver a Changmin casi desmayado en un sillón. Solo pudo calmarse hasta que su novio le llamo con un movimiento de mano a que se sentase en sus piernas.
-No me asustes así Taeminnie, pensé que lo decías de verdad
-¿Y si hubiera sido así?- no quería ahondar en el tema pero que Changmin dijese aquello le decepcionada en cierta forma, aunque tampoco era como si ellos pudiesen procrear hijos de ambos.
-En serio quieres hijos
-Bueno…- ¿ahora qué diría?- yo… supongo que si quiero tener hijos algún día, pero…- su miraba estaba puesta en los primeros botones del saco negro de su interlocutor.
-¿Pero?
-Somos hombres…
-¿Entonces quieres tener hijos con alguna mujer?-su expresión era fría, y trataba de mantenerla así por si llegase a escuchar algo demasiado doloroso para su corazón.
-¡NO!- respiro profundo- quiero tener hijos contigo pero… somos hombres… ¿tenemos que hablar de esto ahora?
-Tú sacaste el tema
-Sí pero, no quiero que por algo que no piense antes de decirlo, te molestes conmigo.
-Entonces mejor acláramelo ahora, quieres tener hijos conmigo, ¿Pero cómo se podría aquello si no es de la forma en que te digo?
-Podemos… podemos…
-¿Adoptar?
-Sí, aunque no sea nuestra sangre, tú siempre has dicho…
-La familia se crea indistintamente de los lazos de sangre, cultura, riqueza y sociedad.
-Sí- levanto la mirada con miedo, pero aun así la fijo en los ojos de su novio.
-Bien, ya discutiremos este tema en otra ocasión- sonrió, por un momento había pensado que Taemin se iría de su lado para poder formar una familia con hijos propios.
-¿No estás molesto conmigo?- aun tenía en su transparente mirar un leve velo de miedo, Changmin suponía que a sus palabras.
-¿Cómo podría? Nunca lograría molestarme contigo eres demasiado importante para mí, te amo demasiado Taeminnie, lo único que podrías lograr, es hacerme morir de tristeza.
-Nunca podría hacer algo como eso, te amo Changminnie, te amo tanto- escondió su rostro en el cuello de su novio y aspiro fuerte al fresco aroma que desprendía esa blanca piel.
-No hagas eso amor- el cuerpo de Changmin se estremeció por aquel contacto.
Taemin se separo del cuello de su novio con una sonrisa picara adornando su rostro, iba a volver a repetir la acción pero unos suaves golpes a la puerta lo distrajeron de su objetivo.
-¿Si? ¿Qué desea?
-Señor, ya es momento, los invitados están llegando.
-Ahora vamos.
Taemin hizo un puchero disconforme, habían interrumpido la posible casería de la lujuria de Changmin; y mientras Taemin se levantaba un poco molesto de su regazo él solo sonreía divertido porque sabía cuáles eran las intenciones de su novio, pero por supuesto que él no caería, aunque Taemin dijese que no era pequeño, para él aun lo era además de que según lo que le habían inculcado no podían hacer aquello hasta estar por lo menos comprometidos, claro que a Taemin no le diría nada de esto hasta que no fuese el momento y por ahora se seguiría divirtiendo a cuestas de los intentos de su pequeño novio para que dejase de lado su autocontrol.
-Bueno, tu fiesta de cumpleaños espera y la segunda parte de tu regalo también.
Entrelazaron sus manos y salieron del estudio hacia el salón principal, escuchándose como ultimo sonido un suave ladrido detrás de ellos y el suspiro cansado de Taemin, Changmin solo sonrió nervioso por el reencuentro que se llevaría a cabo y diviso como una criada se hacía cargo de un juguetón “Cielo”.


El salón principal, ya bastante abarrotado de personas de la alta sociedad enfundados en vestimentas elegantes y carísimas, se quedo en silencio a la entrada de los dueños de la casa, luego de un saludo general por parte de los dos anfitriones el silencio fue roto de golpe por todas aquellas voces que había vuelto hablar a la vez dejando de prestarles atención; Taemin al lado de su novio, aun con una de sus manos entrelazadas, respondía cordialmente a las felicitaciones, cumplidos y demás que le eran dirigidos.
Aun entre toda esa gente Changmin pudo divisar la silueta de su hermana llamándole y sin que Taemin se percatase fue junto de ella, dejando al festejado hablando con varios invitados a la vez.
-Que bien que viniste.
-Te dije que lo haría- sonrió solo para él- nuestros padres y mis suegros están esperando en el jardín trasero ¿Miniminnie ya está listo?
-Sí, lo iré a buscar- de repente se sentía nervioso, esperaba que no le fuese a dar un ataque de nervios a su novio.
Changmin recorrió de nuevo ese mar de gente en busca de su novio, le encontró aun rodeado de personas; con una disculpa tomo de nuevo la mano de Taemin para dirigirlo hasta el jardín trasero bajo la reprochadora mirada de este.
-¡¿Por qué me dejaste solo con todas esas personas?! No sabía cómo responder a sus preguntas.
-Lo siento, estaba preparando tu sorpresa.
-Con un regalo basta, de hecho no tenías que darme nada.
-No me vas a decir que no querías ese cachorro ¿o sí?-el silencio de Taemin le dio la respuesta a Changmin- ¿ves? Lo compre para ti porque sabía que te haría feliz, así que no te enfades amor.
-No me enfado, pero solo quiero que entiendas que mientras estés conmigo soy feliz.
-Yo también soy feliz, pero tú no eres completamente.
-¡¿Cómo?!... Yo te amo ¿dudas de…?- la pregunta que Taemin estaba formulando fue interrumpida súbitamente por la voz susurrante de Changmin.
-No estoy diciendo lo contrario, solo que te falta un poco de felicidad y eso pretendo arreglarlo con lo que resta de tu presente.
Taemin no mencionó nada mas, no entendía porque tanto misterio, bueno, un regalo tiene que tener un misterio para que te sorprenda pero que caso tenía el llevarlo hasta el jardín trasero, a él no le gustaba ir ahí desde que su hermano tratase de llevárselo a su casa para separarlo de Changmin, y aunque sonase infantil le daba terror el que su hermano apareciese y se lo llevara.
-¡Hey! No estés triste cariño- Changmin se había dado cuenta de la mirada decaída, de su pequeño niño travieso, y el miedo asomándose en esas oscuras pupilas-todo está bien, yo estoy contigo no va a suceder nada malo, al contrario.
-Pero, es que…
-Sabes que no dejare que te lastimen, pero si estas nervioso solo aprieta mi mano, no te soltare- sonrió intentando tranquilizarlo.
Taemin asintió y mirando el camino que llevaban sus pies atravesó la puerta que llevaba al jardín, junto con Changmin. Voces de personas, extrañamente familiares llegaron a sus oídos pero aun así tenia temor de elevar la mirada aunque la curiosidad empezaba a tomar posesión de su cuerpo.
-¿Miniminnie que modales son esos?, saluda a tu cuñada.
Esa voz hizo que el más joven por fin fijase su mirar en aquellas personas delante de él, una repentina sensación de vértigo lo obligo a sostenerse fuertemente del brazo derecho de Changmin, este al presentir lo que sucedía con Taemin le sostuvo fuerte de la cintura evitando que perdiese el equilibrio.
-¿Hijo estas bien?- la señora Lee estaba visiblemente preocupada por el menor de sus hijos.
Taemin la miro, estaba bastante sorprendido por la presencia de todas aquellas personas que no veía desde hace años, y le sorprendía mas aun, verles comportase frente a ellos como si nada hubiese pasado, como si todo lo que se habían dicho se hubiese borrado y esta fuese la realidad alterna de aquello sucedido hace cuatro años.
-Es… estoy… bien…- aun bastante aturdido dejo derramar aquellas lágrimas que había contenido desde la mañana cuando los recuerdos habían invadido su mente. Changmin le abrazo fuerte y el solo tuvo el reflejo de esconder su rostro en el pecho de su novio aun con aquellas personas viéndole, no le importaba aquello solo quería que todo el dolor lograse salir de su cuerpo aunque sabía que llorando no lo lograría, solo aquellas personas podían hacerlo.
-No llores cariño, ellos están aquí para hablar contigo, para decirte que no te odian, solo estaban preocupados por ti cuando dijeron aquello…-levanto a Taemin en brazos, no le importaba las miradas de los demás solo que su, ahora pequeño novio, se calmase; se sentó en uno de los sillones, de la sala de jardín amarilla, con su preciada carga ahora en sus piernas, y espero por sus padres, suegros, hermana y cuñado que no había dicho una sola palabra ante la escena y según él veía no lo harían hasta salir del shock inicial donde seguro había caído, a acepción de su hermana que junto a él acariciaba los cabellos rojizos de Taemin.
-Ya hermanito no llores-el hermano de Taemin se había acercado junto a su esposa para tratar de calmar al joven que, para él, aun era y seria por siempre un niño.
Luego de unos minutos Taemin logro calmarse, ahora tenía la mirada fija en sus padres y sus suegros que no habían dicho absolutamente nada.
-Si esperas que demos un discurso desde ahora te digo que no lo haré, así que confórmense con saber que aceptamos su relación y nos disculpamos con ustedes por todo lo que les dijimos, entiendan que esto fue demasiado difícil de asimilar- las palabras del señor Shim dejaban tranquilo a Changmin y a Taemin, ellos sabían cómo era ese hombre, esa actitud fría que solo se rompía con la señora Shim, y por la cual Changmin no tenía mucha simpatía, pero que le iba a hacer su padre siempre había sido así.
Unas señas de manos de parte de la madre de Changmin les hicieron entender que ella también estaba de acuerdo con la relación porque quería mucho a Changmin y Taemin y les quería tener cerca.
-Tu madre sufrió un accidente en…
-Ya sabemos padre, no es necesario, aun que no pueda hablar le entiendo- volvió su mirada hacia su madre y le sonrió- te sigo amando aun así, eso no cambia nada- su madre sonrió y le mando un beso que hizo a Changmin sonreír mucho mas.
Taemin no pudo evitar reír al ver a Changmin, lo que hizo que todas las miradas se posaran de nuevo sobre él; sus mejillas adquirieron un leve tono rojizo que se intensifico al ver la mirada picara de su hermano.
-Así que mayor de edad-todos sabían que aquella sonrisa en labios del primogénito de los Lee no aseguraba nada bueno-supongo que Changmin no abra desobedecido a lo que nos inculcaron ¿no?, según tengo entendido aun no están comprometidos.
Taemin y Changmin ya sabían por donde iba aquella conversación, sus rostros habían adquirido un peculiar tono rojizo.
-Compórtate como la edad que tienes, estas incomodando a tu hermano, y no estoy listo para tener este tipo de platicas ahora- el señor Lee miraba seriamente a su primogénito el cual solo asintió intimidado por su padre.
Taemin suspiro, sabia como era su hermano con aquel tipo de platicas insinuantes aunque claro las que había tenido no eran precisamente dirigidas a una relación como la que el tenia con Changmin.
-Hijo ¿aun no te vas a dignar a saludarme?-la señora Lee tenia los brazos en su cintura mirando fijamente a Taemin.
Changmin soltó al festejado y le dio un leve empujón en dirección a los brazos de la suegra de su hermana, y esperaba que pronto de él también. Taemin termino entre los brazos de su madre, correspondiendo a esa muestra de afecto.
-Me vas a romper si me abrasas tan fuerte-la señora Lee rió mientras Taemin se separaba de los brazos de su madre con una sonrisa-te quiero mi pequeño.
-Ya no soy pequeño madre
-Pues para mi sigues estando igual de caprichoso, además te veo como siempre, delicado y…
-¡mamá!-Taemin tenía el claro pensamiento de quedaría de aquel tono rojizo si su madre seguía diciendo algo como aquello-¡no soy caprichoso ni…!
-Pues para mi Changmin te tiene muy consentido-la señora Lee tenía unas grandes ganas de reír cada vez que interrumpía a su hijo porque veía la vergüenza que le causaba que dijese aquellas palabras, y eso para ella siempre había sido un pasatiempo, de todas formas la relación con sus hijos siempre había sido así y ahora con todo lo de Taemin y Changmin aclarado podía volver a ser ella misma con sus hijos-lo estas malcriando Changmin.
-Créame que no lo hago, solamente le doy lo que se merece- sonreía porque ahora veía que todo había vuelto a ser como antes.
-Ya mujer deja de molestar a los niños y vamos a disfrutar de la fiesta, quiero una rebanada de pastel-el señor Lee había empezado a caminar de vuelta hacia el interior de la mansión agarrado del brazo de su esposa.
-Suegro no debe de comer dulces-la primogénita de los Shim ya había empezado con las llamadas de atención a su suegro, él no debía comer azúcar por la diabetes.
-Es verdad padre.
-Está bien no comeré pastel ni nada dulce.
¿Alguien se imaginaria que aquellas personas ahora en un ambiente tan familiar y pacifico habían estado incomunicadas cuatro años?, sería muy difícil de hacerlo. La fiesta continuo espectacular porque el festejado ahora si tenía motivos por los cuales festejar.


Taemin había llegado casi a rastras al dormitorio principal, se sentía sumamente exhausto así que solo atino a tirarse boca-bajo sobre la cama olvidándose de que aun estaba vestido con su traje y con los zapatos puestos, pero que le importaba, eran casi las cinco de la mañana y lo único que quería era dormir. Sintió movimiento a su alrededor pero era incapaz de abrir los ojos; su cuerpo fue girado y posteriormente las manos de su novio se dedicaron a quitar la parte superior de su ropa, a Taemin no le importaba aquello, después de todo Changmin le había cambiado innumerables veces atrás, pero cuando su novio desabrocho sus pantalones, su cerebro hizo uso de razón y se sentó de golpe golpeando a su novio con su cabeza.
-Me vas a matar de un susto Taeminnie, pensé que ya estabas dormido.
Taemin con la cabeza inclinada y mejillas arreboladas negro rápidamente.
-Yo, termino de cambiarme.
-Está bien, voy a darme una ducha-tomo sus ropas y se metió en el cuarto de baño entre cerrando la puerta porque nunca le había gustado cerrarla por completo.
-¿Dónde está "Cielo"?-alzo un poco la voz, el sueño se le había quitado de golpe y sus hormonas empezaban a alborotarse de nuevo, debía de entretenerse con algo y pronto.
-Creo que debajo de la cama, ya que estas despierto no dejes que entre al baño.
Taemin miraba a su cachorro dormir plácidamente bajo la cama, él se encontraba acostado en el suelo escuchando el ruido del agua al ser removida dentro de la bañera. Sus hormonas no querían dejarle en paz, se levanto del suelo y camino hacia la bañera llena de espuma que cubría el cuerpo de su amor.
-Changmin ya soy mayor de edad ¿puedes hacerlo ahora?-no había pensado en sus palabras solo habían salido de sus labios.
Los ojos de Changmin se habían abierto más de lo normal por las palabras de su, ahora no tan creíble, inocente novio. Sacudió la cabeza para despejar su mente.
-Si es lo que estoy pensando, por supuesto que no.
-¿Y que estas pensando?-su sonrisa pretendía ser tierna, porque así conseguía lo que quería de Changmin pero no lo lograba, sentía que era otro tipo de sonrisa.
-No pongas esa sonrisita, tus hormonas te están ganando de nuevo, ya te explique qué no quiero lastimarte cariño, además no lo necesito, vete a dormir, puedes meter a Cielo a la cama-se recostó en la bañera cerrando los ojos para alejar los pensamientos, nada santos, acerca de Taemin que empezaban a formarse en su mente, su cuerpo se relajo al escuchar los pasos de Taemin alejarse y la puerta del baño siendo cerrada.
El súbito contacto de un cuerpo sobre el suyo le hizo respingar abriendo los ojos de golpe, encontrándose a Taemin completamente desnudo sentado sobre sus piernas mirándole con aquella sonrisa de picardía que ponía cuando haría o ya había realizado alguna travesura.
-Ahora quiero mi tercer regalo de cumpleaños- beso los labios de su novio con hambre, definitivamente ya no tenia sueño.
Changmin tenía una seria pregunta rondando su perturbada mente ¿Se volvería loco con las alborotadas hormonas de su novio?... Podría ser que si se volviera loco, pero no precisamente por controlarlas.