Beautiful Dirty Rich - cap 3

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Advertencias: Changmin puede ser demasiado sexy para su propio bien :), rudo, puede ser ligeramente emo, lemon, lenguaje crudo.
Notas de la Autora: COMENTARIOS SON APRECIADOS. Cuando tú comentas y me dices lo que piensas eso me hace sentir como que realmente lees la maldita cosa y seee...ME GUSTA. jeje. Así que por favor por favor por favor déjenme saber lo que piensan
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TRES

Pasé mi dedo por sobre el escritorio de Changmin, sintiendo la lisa textura mientras trataba de imaginarlo, trabajando, aquí. En este escritorio. Habían pasado 3 días desde la ah-tan-encantadora oferta de Changmin y el solo hecho de que yo estuviera aquí en su casa, en su cuarto, usando nada más que sus sábanas sobre mis caderas, recorriendo con la mirada todo su cuarto mientras esperaba que él saliera de la ducha, eran prueba suficiente de que acepté.

Era la primera vez que estaba en su casa. ¿La razón de que esté aquí? Trabajo. Preferiría llamarlo así ya que eso es todo lo que hay entre él y yo. Negocios. Nada más, nada menos. Planeaba conservarlo de ese modo. Había una certeza dentro de mí, cuando me dijo por vez primera que iba a pagarme por sexo, de decir no. Pero allí, en esa momentánea mentalidad mía, discrepaba completamente. Por frustrante que pueda parecer, especialmente para mí, una persona que siempre se había enorgullecido de su habilidad para tomar el control de la situación y siempre escogía lógica sobre espontaneidad, en realidad no había forma de borrar lo que ya había pasado.

Tuve sexo con él. Lo dejé tocar cada parte de mí que deseaba, lamer cada parte de mí que quiso probar. No puedo explicar todo lo que siento cada vez que su piel está en contacto con la mía sin estremecerme al menos cincuenta veces.

Aunque nunca pensé en mí mismo como alguien que fuera puro, cuando lo sentí dentro de mí por primera vez sentí como si lo que fuera de pureza que quedaba dentro de mí se rompiera, su presencia finalmente probaba validez debido a la pérdida que sentí cuando la arrebató de mí. Shim Changmin. Este hombre que era tan seguro de sí mismo lo cual era ambos impresionante y molesto al mismo tiempo. Decir que yo nunca había estado con alguien mayor o de su misma edad por razones solamente carnales no sería completamente cierto, pero allí había algo que separaba a Changmin de todos los demás. Siempre que estábamos juntos, incluso desde el preciso momento en que nos conocimos, él desprendía esa aura de que sabía exactamente a lo que iba. Hay una grieta en tu armadura…

Incluso si llevara toda la ropa de mi closet encima aún así me sentiría desnudo a su lado porque él vería directamente a través de la esencia misma de mi ser. Eso no me agrada. Pero al mismo tiempo, el hecho de que yo nunca había conocido a nadie que hubiera traspasado el muro que había levantado alrededor de mí sin mi consentimiento, me hacía curioso.

Me acerqué a la ventana de su habitación y contemplé las titilantes luces y a los coches allá abajo mientras tanto la ciudad seguía con vida y en marcha como esperaba. Debajo de la amplia ventana había un cajón de escritorio blanco, abierto hasta coincidir sus longitudes. Por encima había una variedad de fotografías enmarcadas y piedras preciosas dispuestas ordenadamente. Incliné la cabeza mientras observaba cada fotografía.

Como yo no sabía mucho acerca de Changmin y las únicas personas que ambos conocíamos eran de mi familia yo solo podía suponer quiénes eran las otras personas. Había algunas que yo asumía eran sus padres, amigos, primos. Él tenía un marco pequeño y circular conteniendo una imagen suya y de mi hermano juntos. Los dos estaban sonriendo de oreja a oreja, un brazo sobre los hombros del otro. Deben haberse conocido el uno al otro mejor de lo que pensaba. Justo en el medio había una foto de Changmin con una chica que parecía estar a la mitad de sus veintes. Tenía cabello negro, largo, y rizado, piel clara y una hermosa sonrisa. Sus brazos formaban un círculo alrededor de Changmin mientras él estaba allí parado, orgullosamente, a su lado, su brazo alrededor de su cintura, su rostro presumiendo la misma sonrisa que hacía a sus ojos desiguales.

Talvez, inconscientemente esta era la foto que había estado buscando cuando vi por primera vez la colección de marcos para fotos. Pero admitirme esto, sería omitir el hecho de que no me importaba.

Perdido en mis pensamientos, fallé en darme cuenta que Changmin ya estaba fuera de la ducha y en la habitación conmigo. Solo cuando me tiró los jeans por detrás me despegué de mis pensamientos.

“La ducha está libre.” Volteé para encontrarme con Changmin, la mitad superior de su cuerpo expuesta mientras una toalla cubría el resto. Su tonificada piel color oliva resplandecía ligeramente, la sombría luz danzaba sobre su piel. Su cabello estaba húmedo y ondulado, sus ojos devolviéndome la mirada, su familiar sonrisa sobre sus labios carnosos. En aquél momento yo no sabía por qué y no es como si hubiera alguna razón para estarlo, pero yo estaba avergonzado.

Desde la primera vez que lo vi fuera de mi puerta, nunca imaginé que podría verlo bajo estas condiciones. Su cabello goteante, su cuerpo reluciente. Era como si allí hubiera dos lados suyos. Eso me asusta. La idea de no saber quién en era realidad. Lo que me asustaba más era el hecho de que una parte mía quería explorar todos sus diferentes lados. Patético.

Aparté la vista de inmediato, inseguro de si el repentino agolpamiento de sangre había teñido mis mejillas de rosa, no queriendo darle la satisfacción de verlas si así era. “Me ducharé en casa.” Dije mientras recogía mis jeans, aquellos que él tiró, del piso.

“¿Estás seguro?” Se encaminó al closet y deslizó un par de boxers bajo su toalla, un par de jeans después de eso. Por alguna extraña razón, ese gesto me fascinó.

“No hay tiempo.” Dije. Había terminado de abotonarme los pantalones y estaba poniéndome la camisa. “Sabes cómo se pone mi mamá, Changmin.” Ah sí. Olvidé mencionarlo. Comencé a llamarlo por su nombre. Es únicamente algo que se desarrolló por sí solo.

Me percaté de que ya estaba de pie frente a mí cuando me ayudó a jalar de mi camisa hacia abajo, su pecho aún desnudo. “Igual de bien. Te prefiero así, de todos modos.”

“Apesto.” Dije con expresión seria.

Él gentilmente tiró de mi cabello y empujó mi cabeza a un lado al tiempo que olfateaba mi cuello, su perfume llenando mis fosas nasales. “Apestas a mí.” Changmin susurró y entonces lamió mi cuello en forma ascendente.

Volví la cabeza y lo empujé lejos de mí. “¡Bájale chico! Cielos. El tiempo es la esencia.” Comencé a caminar por delante de él hacia la puerta.

“Sí, señor.” Changmin sonrió, tomó una camisa y se fue detrás de mí.

Hacía un poco de frío a medida que salíamos de su apartamento. Los árboles que rodeaban el estacionamiento se mecían suavemente con el viento, el negro cielo se extendía con brillante polvo de estrellas esparciéndose hacia todas las direcciones. Cada detalle de esta noche era tan perfecto e imperfecto a la vez. Realmente no puedo explicar ese pensamiento. De un paso me metí en el coche de Changmin, él deslizándose en el asiento del conductor.

Ya estábamos alcanzando la autopista cuando un pensamiento vino a mi mente. Cuando llegara a casa ¿alguno de ellos lo notaría? ¿Serían capaces de ver las marcas que él había dejado sobre mi piel, mis labios, mi cabello? ¿Era yo demasiado obvio? No quería pensar en ello pero aquellos pensamientos aparecían en mi cabeza sin ninguna restricción. Y con ellos vinieron unas pocas preguntas más referidas a la novia. La novia de Changmin. La de la foto. Tenía que recuperar el control de la situación. No, me dije. Más información acerca de esta persona solo la haría más real. Yo no quería eso. Había ya demasiadas emociones en juego. Busqué en mi bolsillo la cajetilla de cigarrillos, saqué uno de un golpecito y lo encendí mientras bajaba la ventanilla del coche.

“No deberías fumar.” Escuché repentinamente decir a Changmin rompiendo el silencio. Mantuvo los ojos en la carretera en tanto yo pensaba si tirar el cigarrillo por la ventana o no.

“¿Qué?” Sonreí. “¿Eres mi jodida madre ahora?”

“No deberías decir palabrotas tampoco.”

“Tú...” Comencé. “…deberías dejar de pagar a las personas por sexo.”

Lo vi tomar aire profundamente, como si estuviera tratando de calmarse a si mismo o algo. “Primera y última.” Me lanzó una mirada rápida antes de volver sus ojos a la carretera.

“Mentiroso.”

“¿Por qué soy un mentiroso?” Su sonrisa lentamente apareció de nuevo.

Eso me molestó.

“Oye,” Dijo cuando yo no estaba hablando. “Jaejoong. ¿Por qué soy un mentiroso? Dime.”

Me quedé en silencio.

“Jaejoong.” Continuó. “Jaejoong. ¡Jaejoong!”

Su voz comenzó a hacerse más ruidosa, su tono más alto. En ese momento yo quería sonreír porque estaba actuando tan ridículo, pero me contuve.

“¡Jaejoong! ¡JJ! ¡Joongie!” Empezó a mirar para atrás y para adelante de mí mientras decía todas aquellas diferentes versiones de mi nombre.

Empecé a fruncir mis labios el uno contra el otro, dando lo mejor de mí para luchar contra las ganas de sonreír.

“¿Por qué soy un mentiroso, uh?” Changmin empezó a sonreír de oreja a oreja y modo burlón mientras hablaba, sus ojos tornándose desiguales otra vez. “¡Jaejoong-ah! ¡Jaejoong-ah! ¡Jaejoong-ah!” Changmin coreó mi nombre con una voz grave al tiempo que comenzaba a menearse de arriba abajo sobre su asiento con cada sílaba, ambas manos sobre el volante en movimiento.

Era igual a un niño. La imagen de él diciendo mi nombre así y riéndose a carcajadas mientras lo hacía era a la vez confuso y entrañable y mucho mucho más.

“¡Jaejoong!” Gritó repentinamente y le dio un tortazo a mi hombro con su mano libre.

“Eres tan retardado.” Negué con la cabeza lentamente mientras cruzaba los brazos frente a mi pecho.

“Eres tan malo conmigo.”

Solté la carcajada al mirarlo y lo vi sonriendo mientras seguía manteniendo la vista en el camino.

“Jaejoong-ah.” Dijo unos pocos segundos más tarde.

“¿Qué?” Intenté sonar molesto.

El semáforo al frente tenía la luz roja encendida e hizo que Changmin parara el coche por un rato. Él volteó hacia mí y dijo “¿Crees que soy lindo?”

“¡Fenómeno!” Me reí mientras aplaudía y lo oía reír conmigo. “¿Qué pasa contigo? ¿Qué diablos te comiste?”

Él me respondió con una muy juguetona sonrisa y entonces bajó la mirada con dirección a mi entrepierna.

“Olvídalo.” Rodé los ojos mientras él comenzaba a reír de nuevo. Nos movíamos tanto de un lado para otro por nuestra risa que podía imaginarme al coche sacudiéndose un poco desde el exterior.

Unos pocos minutos pasaron. Había demasiadas piezas faltantes en el rompecabezas. Necesitaba respuestas, no importan lo pequeñas que fueran. Quería algo a lo que aferrarme, algún tipo de conocimiento que me mantenga, aunque fuera lo más mínimo, consciente de lo que estoy haciendo. Me advertí a mí mismo antes de hacerle la pregunta que me quemaba la cabeza, que esta conversación nunca debería ser repetida. Nunca. “¿Cuál es su nombre?”

Changmin, con su increíble habilidad de leer mi mente, no tuvo que preguntar dos veces. “¿Por qué de repente estás tan interesado?”

“Me prometiste una historia.” Le recordé la noche en que había mencionado a su novia y él dijo que me hablaría de ello alguna otra vez.

El semáforo finalmente dio la señal de siga. Changmin aceleró a medida que hablaba mientras yo me preparaba mentalmente. “Jessica Jung. Cumple 24 este año. Es fotógrafa, originalmente. Actualmente está trabajando como subeditora para Elle magazine en Nueva York. Puede hablar en 3 idiomas con fluidez y puede conversar en Español y Francés.”

“Y ahora están viviendo felices para siempre.” Asentí.

“Siempre hay problemas en el paraíso.”

“Nada que Shim Changmin no pueda resolver, sin embargo. ¿Correcto?” Talvez yo estaba siendo sarcástico. Talvez yo estaba utilizando el sarcasmo para sacarle algo. Lo que yo quería de él, incluso para mí, era un misterio.

Él negó con la cabeza mientras su sonrisa aparecía de nuevo. “Yo puedo resolverlo todo.”

Sabía que podía hacerlo mejor. Podría haberlo expresado de manera diferente o haber usado otras palabras o expresiones a fin de hacerme comprender mejor de lo que trataba el arreglo con su novia. Pero no lo hizo. Unos minutos pasaron antes de que Changmin rompiera el silencio.

“Sí la amo.” Declaró mientras tenía la mirada perdida en el sendero. “Es solo que no soy estúpido.”

Lo miré fijamente por el rabillo del ojo en tanto él continuaba manejando y mirando para adelante, un brazo apoyado en la puerta del coche, la mano pasando a través de su cabello mientras la otra estaba firmemente sobre el volante. Me pregunté a mí mismo si alguien tan determinado e intimidante como Changmin podía a veces ser vulnerable. Y si podía, ¿era este uno de aquellos momentos?

“No hay forma de explicarlo sin sonar como un cretino. Especialmente para alguien como tú.” Dijo.

“¿Alguien como yo? ¿Debería estar ofendido?”

“No,” Changmin sonrió. “Solo me refería a que probablemente eres demasiado joven para comprender.”

Me eché a reír. Mi risa se apagó cuando me percaté de que Changmin podría no estar bromeando. “¿Estás hablando en serio?”

“Auu…” Changmin comenzó a tomarme el pelo hablando con un exagerado puchero como si le estuviera hablando a un bebé. “¿Al pequeño JJ no le gusta que lo llamen joven?”

“No.” Negué con la cabeza. “Especialmente porque hace tan solo horas te corriste dentro de mí.”

“Fabuloso.” Changmin negó con la cabeza en desacuerdo a mi declaración pero una sonrisa comenzó a formarse en la comisura de mis labios. “Una boca sucia.”
“Deberías saberlo.”

“Deja de tentarme.” Changmin molestó.

“Como si pudieras saltar sobre mí justo aquí, justo ahora.” Me crucé de brazos sobre mi pecho.

“Como si no supieras ya lo que puedo o no puedo hacer.” Changmin aclaró su garganta. Debo estar acostumbrándome a su agresividad. Él estaba, honestamente, comenzando a divertirme.

Mientras el viaje a mi casa progresaba él me contó acerca de su trabajo, lo que hacía, cuánto lo disfrutaba. Viéndolo desde esta perspectiva, era como si una vez más estuviera con otra persona. Quién era cuando dormía, cuando estaba caliente, cuando era infantil, cuando tenía hambre, todos ellos eran diferentes y aún así habitaban en un solo ser. Pero esta comprensión de que yo solo llegaría a conocer nuevas versiones de él ya no me asustaba tanto. Quizás era mejor así.

Cuando llegamos a la esquina que estaba a unos pocos metros de mi casa le pedí que detuviera el coche.

“Esta no es tu casa.” Changmin arguyó.

“No estoy para un escándalo, Changmin. La gente habla. Y además, si mi mamá o alguien más de mi casa te ve me ahogarán en preguntas.”

“Ahh.” Changmin meditó. Su sonrisa volvió mientras me miraba. “Bueno, buenas noches.”
“A ti también.”

Estaba a punto de salir del coche cuando Changmin me tomó de la muñeca. “Jaejoong, casi lo olvido.”

Allí estaba. Oculto dentro de un sobre rectangular. Mi duramente ganada, por así decirlo, paga. En ese momento al tomar el sobre, en que cerré la puerta y recorrí la distancia restante hacia mi casa comencé a sentirme más sucio de lo que ya estaba.

Sabía de lo que trataba el acuerdo desde el principio. No debería sentirme de este modo, sobre todo ahora que él había cumplido su parte del trato. Sabía que esto en realidad no era algo para sentirse extasiado pero esta sensación de repugnancia no la esperaba tampoco. Quería llorar. Mi corazón se sentía como si estuviera atrapado en mi garganta. Tenía esta imagen mía volviendo sobre mis pasos, pateando los faros de Changmin y haciendo pedacitos el dinero en frente de su cara. Pero lo que él hizo no debería enfadarme. Lo que hizo era todo parte de esto. Fue solo en ese momento que me di cuenta de lo que trataba realmente el asunto. El dinero de Changmin a cambio de mi inocencia.

***

El día siguiente comenzó justo como cualquier otro. Llegué tarde a mi primera clase, cada clase hacía al tiempo detenerse tortuosamente. Mis horas de descanso eran definitivamente algo que esperar ya que cada descanso podía ser capaz de pasar el rato con Amber y Yoochun a quienes no podía ver muy seguido a causa de nuestros incongruentes horarios. Nosotros por lo general nos reuníamos tras un recinto cerrado cerca de nuestra escuela para comer y fumar.

“¡QUIERO UNA NOVIA!” Yoochun gimoteó.

“Pero ¿qué le pasó a la última?” Amber preguntó.

Estábamos sentados en uno de los restaurantes de por allí que era parcialmente un bar karaoke. Así que mientras comíamos teníamos el placer de escuchar a los clientes sacando lo más encantador de sus corazoncitos en una canción. Estaba siendo demasiado sarcástico por cierto.

“Me gustaba Margaret.” Dije al tiempo que encendía un nuevo cigarrillo.

“Nunca estuvimos realmente juntos.” Yoochun me miró fieramente. “¡Afrontemos los hechos, hyung! Margaret y yo...simplemente se acabó.”

“¡Ja!” Amber se echó a reír. “Me suena más a que te la quitaste de encima.”

“Era demasiado pegajosa para mi gusto.” Yoochun se encogió de hombros.

“Qué curioso, los dos no parecían tener suficiente el uno del otro cuando estábamos en la fiesta de Sal la noche antes de las vacaciones de Navidad.” Dije en un suspiro.

“Tan, detallado, Jaejoong-ah” Amber reía. “¡Me encanta! En cualquier caso, deberíamos salir en busca de pareja alguna vez. ¡OH! ¿Qué tal mañana? Será la manera perfecta de pasar el fin de semana.”

“¡Seee!” Yoochun dijo. “Podríamos chequear ese nuevo club que acaba de abrir.”

“No sé ustedes chicos. Pero en serio no puedo llegar tarde a casa, en estos días.” Dije cuando Amber me miró.

“Deja de ser una nena, Jaejoong, o sino ¡Imma te comerá!” Amber me dio un palmazo en el hombro.

“Hablo en serio. Mi mamá ha estado sobre mi trasero desde la última vez que llegamos tarde a casa.”

“¿Cómo puede tu mamá, o solo cualquier otra mamá en general, ser tan protectora con su hijo de 19 años de edad?” Yoochun dijo. “Es en serio, eso va más allá de gay.”

“En realidad no puedo hacer nada acerca de nacer como hijo suyo. El destino lo ha decidido.”

“Bueno el destino es una maldita perra.”

“¡Eso es verdad!” Amber concordó. “Pero en serio aún así, ¿te perderías un fin de semana de salida con nosotros solo para quedarte en casa sin hacer nada?”

“No sé chicos.” Negué con la cabeza.

“¿Qué está pasando contigo?” Amber preguntó. “Nunca te importó lo que tu mamá pensara.”

“Lo sé,” Dije tratando de dejar las interrogantes resueltas y finiquitadas. No podía contarles de Changmin. Ahora no. Todavía no. “Las cosas solo son de alguna manera más serias ahora.”

“Como sea.” Amber dijo. Ella estaba evidentemente furiosa. “Solo compénsanos.”

“Por supuesto.” Sonreí.

En mi escuela si no tenías ningún amigo eras comido vivo. Probablemente es similar a cualquier otra escuela y algunos aún elegirían quedarse solos, pero a veces como estas estaba contento de no estarlo. Amber y Yoochun significaban el mundo para mí. La primera vez que nos conocimos no dábamos ni mierda el uno por el otro. Ahora, ellos eran literalmente las únicas personas en la escuela con las que podía ser completamente yo.

6 comentarios:

  1. Gracias por el cap esta historia como me gusta xD JJ siendo manipulado por MIn malvado xD jaja solo espero que Changmin pueda sentir celos de JJ *__* xDDDD

    Haber como se sigue desarrollando la historia gracias !!!!

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  2. Wi me encanta n.n adoro las diferentes facetas de Changmin como cambia a estar serio a pasarla a ser un niño infantil n.n jaja lo ame esperare la continuación

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  3. soy
    tu
    fan
    No, en serio, me encanta. La tematica es genial, super erotica xDDDDDDD
    ah~ y la actitud de Changmin es assaddsadfsad
    por favor conti!

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  4. donde irán a parar estos dos.. con esa actitud y más encima con dinero de por medio...

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  5. Sé que si no dejo un coment, la autora es capaz de no volver a actualizar (?) -Ok, me sentí la gran cosa, perdón-
    mhmmm... me agrada, me gusta éste tipo de fic, en el que ambos son sarcasticos y la autora relata en la forma que más me atrae <3
    Espero continuación pronto <3

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  6. XD comentario XD no creo q sirva ahora pero quiero mas lemon XD vere q se viene jijijij

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