KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Novio secreto - Cap. 10

Escapando del amor

 —¿¡Qué!? —expresó Changmin al teléfono cuando Junsu le informó que Jaejoong entraría pronto al servicio militar, aunque este le pidió encarecidamente que no lo hiciera, deseaba irse en secreto, los medios aún ni siquiera lo sabían

 —Lo siento Changmin, también me tomó por sorpresa que fuese tan pronto cuando mandó la foto de su carta —informó el chico con pena

 —Aunque quisiera hacer algo, es imposible —dijo con pesadez, sentía que temblaba, pero si pensaba en lo que podía hacer, nada era su respuesta

 —Ustedes no pueden separarse así nomás, son casi dos años, luego cuando salga entrarás tú, así jamás solucionarán las cosas —insistió el otro, Changmin lo meditó

 —¿Y qué hago? ¿Obligarlo? Junsu, él tomó su decisión, no me quiero dar por vencido, pero debo respetarlo, yo lo amo ¿Cómo podía oponerme a sus decisiones?

 —Porque no son racionales —contestó enojado— Jaejoong está tomando decisiones con base al miedo que siente porque salgas herido

 —¿Salir herido? Terminó conmigo, ¿qué más herida que esa? Siento que me muero —suspiró agobiado, con ganas de romper todo, escapar, llevarse a Jaejoong lejos y que nadie nunca más osara molestarlos, pero era un disparate, un sueño nada más

 —Te entiendo —contestó el mayor, mordiéndose la lengua, no podía decirle a Changmin lo del chantaje, que Jaejoong solo estaba protegiéndolo, protegiéndose también. Aunque el menor también fue chantajeado, no tenía ningún caso decirle que Jaejoong también, además se lo había prometido a su amigo

 —Aun así, yo quiero verlo de nuevo, ayúdame una segunda vez por favor —suplicó desesperado

 —Está bien —sonrió emocionado, le gustaba hacerla de celestino— Déjamelo a mí



Aquella noche terminaron su agenda tras una grabación en un programa que se emitiría en la semana próxima, así que terminando de agradecer al staff, se dirigieron hacia sus camerinos, las cordis los ayudaron a desvestirse y desmaquillarse, mientras el manager les daba algunas instrucciones, pero la mente de ambos estaba distante

 —¿Esto es todo hyung? —preguntó Yunho

 —Sí, mañana hablaremos más a detalle —respondió el hombre con amabilidad— Debo retirarme antes, la camioneta está afuera

 —Gracias —respondieron ambos al mismo tiempo

Las chicas que les ayudaron a quitarse el glamour por fin se fueron, dejándolos solos, en el set solo quedaba personal de esa empresa, pero en esos camerinos solo ellos, Changmin comenzó a guardar sus cosas dentro de la mochila que siempre cargaba, hasta que Yunho se acercó a él

 —Tengo que decirte algo —habló el líder con seriedad, Changmin lo miró fijo, como si estuviera por recibir órdenes de un superior— Presentaré el examen, este año entraré al servicio militar —informó con paciencia, los ojos de Changmin se ensancharon por la sorpresa

 —¿Por qué? ¿es por mí? No he querido nunca que nuestras discusiones terminen en algo así, no quiero nuestra amistad rota —dijo con sinceridad, asombrando a Yunho, el mayor siempre se sorprendía de que él, siendo menor, resultara mucho más maduro

 —No es eso —movió la cabeza en negación— Además de la edad, creo que nos hará bien un hiatus, sin duda también separarnos un poco será para bien

 —¿La empresa lo sabe?

 —No, quise primero decírtelo a ti ¿Qué piensas? Te lo pregunto no como mi amigo, sino como miembro de TVXQ —lo miró fijamente, en silencio

 —Está bien —asintió— Tal vez debería hacer lo mismo

 —¿De qué estás hablando? Aún puedes esperar, no has recibido la orden de urgente, aún puedes extender tu plazo —propuso alterado, pero Changmin negó

 —TVXQ somos los dos, no tiene ningún caso esperar —sonrió con amabilidad, como hace días no se comportaba con Yunho, este sonrió aliviado

 —Me da gusto verte más tranquilo, siento que me has perdonado

 —Eso jamás —interrumpió rápidamente para tristeza del otro— No te perdonaré nunca lo de Jaejoong, pero como amigo tienes otros puntos más a tu favor —sonrió más amplio— Considera esto como una reconciliación —terminó de acomodar sus cosas y apoyó una mano en su hombro en signo de solidaridad. Caminó a la salida

 —¿Por qué cambió? —meditó Yunho en silencio, pero sin hacer preguntas lo siguió, ambos salieron del edificio para irse a la camioneta

Mientras caminaban Changmin sonreía amplio, pensando, si arreglaba las cosas a tiempo entraría después de Yunho al servicio y estando dentro era probable que compartiera parte de su plazo con la estadía de Jaejoong en la milicia. No era mentira que le importara el futuro de TVXQ o que su reconciliación con Yunho era sincera, pero su principal motivo era y siempre sería Jaejoong, ese tonto estaba loco si creía que se libraría fácilmente de él, por fortuna tenía a Junsu de su lado.



Un par de días después…

Todo transcurrió con normalidad, ambos cumplieron con sus agendas, extrañándose en silencio, antes de irse a dormir siempre pensando en el otro, sumidos en los recuerdos, aferrados al arrepentimiento, pero ambos sabiendo, desde diferentes perspectivas, que estaban haciendo lo correcto

A Jaejoong le quedaban un par de días antes de enlistarse, aunque sabía que estaba haciendo lo correcto, no podía evitar sentirse nervioso, no por lo que tuviera que hacer dentro, sino por el miedo de no poder superar a Changmin, cuando los dos comenzaron a tener una relación se querían muchísimo, como amigos, no obstante que se atraían, no había nada más, en el pasado nunca imaginó que podía enamorarse así, aunque se sentía preparado y estuvo dispuesto a aceptar el reto, ahora es que comprendía la intensidad de las cosas

Su mundo era Changmin, no existía más realidad que esa, aunque amaba su vida, su entorno, sus amigos, su familia, su carrera, todo, Changmin se encontraba en el medio de todo

 —¿Cómo puedo olvidarte? Solo tenemos pocas semanas separados y ya siento que me muero —pensó Jaejoong con tristeza, agitando el contenido de su copa antes de darle un gran trago y acabarse todo el contenido

Entonces llamaron a la puerta, pero no con el timbre proveniente de la calle, sino directo a su departamento, Jaejoong se irguió rápido, en alerta, corrió hacia la entrada y abrió la puerta, esperando encontrar a alguien ahí, pero en cambio encontró un sobre en el piso, en lugar de recogerlo salió de su casa y corrió por el pasillo, buscando a quien lo hubiera dejado, pero no se encontraba nadie, digno de una escena de película de terror

 —Maldición —quejó molesto— Corrí lo más rápido que pude, ¿Cómo pudo irse así?

Regresó y juntó el sobre, cerró la puerta y regresó a la sala, abrió y extrajo una carta con un texto relativamente pequeño, lo leyó enseguida

 —“No hemos quitado el dedo del renglón, sabemos que tu compañía está investigando, también sabemos que saldrás de la vida pública para entrar al ejército, pero eso no detendrá nuestro propósito, si en dos semanas no tenemos respuestas a nuestras demandas, entonces saldrán a la luz fotos comprometedoras” —leyó sorprendido, temblando de coraje, ese mensaje era más directo que los anteriores, más amenazante

Enojado lo hizo bola y tiró al suelo

 —¡Hijos de…! —mordió sus labios para intentar controlarse— No puedo creer que esto esté pasando, aunque intento alejarme de él, ellos aún quieren hacernos daño, ¿Qué debo hacer? —frustrado se agarró el cabello y cayó de rodillas al suelo, no tuvo más remedio que sollozar, terminaría cayendo en la trampa y entregando ese dinero, estaba seguro



Una semana después, tras sus actividades como TVXQ, Changmin fue llamado a las oficinas centrales de su compañía, sin el conocimiento de Yunho, el menor atendió el llamado enseguida, al cruzar la puerta principal se encontró con su amigo Kyuhyun, se acercaron para saludarse

 —No esperaba verte aquí —dijo el miembro de Super Junior

 —Me han llamado —respondió casi indiferente pero estaba intrigado

 —¿Puedo hacer algo por ti? Pídemelo —habló el otro, mirándolo fijamente a los ojos y apoyando su mano en el hombro ajeno— Sabes que estoy para ti

 —Gracias amigo —sonrió sincero— Pero de momento no puedes hacer nada por mí

 —Entiendo —agachó la mirada con tristeza

 —Debo irme, cuídate —contestó Changmin, entonces Kyuhyun le devolvió la mirada y asintió, el menor de los dos se alejó para atender el llamado, dejándolo ahí, observándolo marcharse

 —Últimamente pienso mucho en ti —pensó preocupado, nunca antes le había pasado eso, mucho menos con él a quien consideraba un hermano

 —Hey Kyuhyun, vamos —llamó Ryeowook desde el otro lado, haciéndolo voltear, Kyuhyun asintió y se alejó también.

Changmin llegó a la oficina y lo hicieron pasar, en esta ocasión no se encontraba Lee Soo Man, sino el otro directivo, con quien Changmin no simpatizaba en absoluto, así que lo miró con el ceño ligeramente fruncido, pero sin perder amabilidad

 —¿Me pidió que viniera?

 —Así es, siéntate por favor —pidió amablemente señalando la silla frente al escritorio donde él estaba sentado, Changmin obedeció

 —¿Por qué Yunho no fue llamado?

 —Porque no quiero que sepa de esta junta, de hecho el señor Lee tampoco lo sabe

Changmin miró al hombre con desconfianza, pero se quedó callado, observando en silencio

 —¿Qué quiere de mí?

 —Quiero que mires esto —respondió rápido, abrió un cajón de su escritorio y extrajo un sobre de color amarillo, tamaño carta, lo estiró hacia él y Changmin lo agarró— Ábrelo

Miró una última vez al hombre antes de mirar el sobre, lo abrió y extrajo primero un papel blanco, una carta, leyó en su mente

 —“Se siente como si estuviéramos siendo ignorados, más vale que el señor Shim Changmin tome en serio nuestras advertencias, en el sobre podrá ver que no mentimos al decir que tenemos fotos comprometedoras, si no quiere que su carrera y vida pública sea arruinada, favor de responder a nuestras demandas, dejaremos de ser indulgentes” —molesto apretó los bordes de la hoja tras leer, levantó la mirada y el otro hombre asintió

Sin decir nada miró el resto del sobre, extrajo dos fotos, en una de ellas se miraban a ambos amantes abrazados, cerca de la puerta de la casa de Changmin, aunque Jaejoong traía una gabardina, gorra y lentes oscuros, se notaba claramente que se trataba de un hombre, en la foto Changmin se veía bastante nítido. La otra foto era fuera de un Hotel, en una ciudad que no era Seúl, ahí se les veía a los dos, aunque estaban de incógnito también se podía ver notoriamente que eran dos hombres, pero lo más comprometedor de todo era que podía verse con claridad cómo se dirigían hacia un auto, el cuál pertenecía a Changmin y las placas podían leerse sin problema, cualquier fan con el mínimo de conocimiento podría darse cuenta que se trataba de su coche

 —¿Solo usted ha visto esto? —preguntó Changmin, el otro hombre asintió— ¿Y qué pretende que haga yo? Daré el maldito dinero, me tienen harto

 —¿Para qué caer en su juego?

 —¿Hay otra opción? Quiero que dejen a mi amante en paz —respondió directo, era la primera vez que llamaba de esa forma a la otra persona, aunque seguía sin revelar el nombre, sin embargo en las primeras amenazas si decía de quién se trataba

 —Necesito que te sinceres conmigo ¿Es o no Kim Jaejoong el hombre de las fotos? —cuestionó enojado, intentando sonar amenazante, pero Changmin negó

 —Mantendré su identidad en secreto, tengo derecho —habló contundentemente

 —¿No lo entiendes? Tu carrera está en riesgo

 —Dudo que sea mi carrera la que le preocupe

 —Changmin, ¿Qué tanto vale ese hombre para ti? —cuestionó ignorando el comentario anterior, el cuál no le gustó en absoluto

 —Todo, equivale a todo lo que más me importa en este mundo —expuso sin problema alguno, pero el señor Kim sonrió un poco

 —Estás enamorado —observó casi divertido, conteniendo su sonrisa, el menor no respondió a eso— Changmin, comprendo que estás joven, eres un idealista, para ti el amor lo es todo, pero debes comprender la otra realidad de las cosas, a veces es necesario sacrificar —sugirió sin problema, pero a Changmin le molestó bastante, así que se puso de pie

 —¿Qué está tratando de decirme?

 —Ese hombre con quien sales podría quedar como el único de los dos siendo mostrado, si llegamos al precio suficiente, podemos voltear la moneda a tu favor, si solo damos lo que piden ¿Qué nos garantiza que después no querrán seguir chantajeando? —explicó convencido de que Changmin pensaría que es una propuesta atractiva, en cambio se molestó mucho, golpeando el escritorio con ambos puños

 —¡Eso nunca! —gritó enojado

 —Piensa en tu futuro

 —Si mi futuro está en herir a quien amo no merezco tenerlo. Seré fiel a mí mismo, considere su oferta rechazada —lo miró con indignación— Estoy seguro que al señor Lee Soo Man no le gustará que actúe a sus espaldas —amenazó con decirle, pero el otro sonrió

 —No eres su hijito, él siempre estará del lado que le convenga, no seas iluso

 —Lo sé —contestó tranquilamente— No lo hará por mí, sino por lo que TVXQ representa para esta compañía —sonrió con decisión— Además dudo que le agrade que usted pase por encima de él

 —Él ya no tiene injerencia directa, todo pasa primero por mi aprobación

 —Eso también lo sé, pero es él quien tiene los contactos, a quien la industria respeta, usted solo está ahí en ese escritorio, tiene la firma principal, pero solo es un nombre, él sigue siendo el pilar de la compañía —dijo directamente, buscando dañar ese ego enorme, consiguiéndolo

 —Tal vez te subestimé —admitió sin problema, calmándose— Pero esas personas no recibirán un solo centavo de esta compañía, tampoco se investigará de donde proviene todo esto, dejaré que la bomba explote y entonces vendrás arrastrándote, pidiendo que te saquemos del hoyo, pero no recibirás ayuda, sabes que no costará ningún trabajo el reemplazo, esta compañía está expandiéndose y tú volviéndote viejo, pronto dejarás de importarle a tus fans, conoces este país, a la mínima controversia tus más fieles seguidoras te darán la espalda —disertó con emoción, mientras Changmin lo observaba con frialdad

 —Sí, eso podría suceder —admitió con tristeza— Pero estoy dispuesto a asumir el riesgo, prefiero dormir tranquilo cada noche sabiendo que hice lo correcto —sonrió con calma y se apartó del escritorio, avanzó a la puerta

 —¿Dormir tranquilo dices? —habló, deteniéndolo, Changmin agarró la perilla de la puerta pero no abrió, esperó a que siguiera hablando— ¿Podrías dormir tranquilo sabiendo que arruinaste la carrera de Yunho? —al oír eso el menor se paralizó, abriendo un poco más los ojos, el hombre sonrió, pensando que dio en el clavo

 —Yunho —musitó preocupado, no podía solo pensar en él, en esos momentos el grupo dependía de los dos

 —Ya lo comprobaste en el pasado cuando esos tres se marcharon, su instinto de conservación supera cualquier cosa, protegerá a TVXQ pese a todo, incluso por encima de ti ¿de verdad crees que le importas más? Conoces su sentido del deber, a diferencia de ti, él es capaz de tomar decisiones racionales por encima de sus propios sentimientos —exhibió sin dejar de sonreír

Changmin se quedó callado por varios segundos, hasta que inesperadamente sonrió, desconcertando al otro hombre, el menor se giró un poco hacia él, mirándolo de nuevo a la cara, fijamente

 —Si cree que a mí me subestimó, no tiene la más mínima idea de quién es Jung Yunho —defendió, sorpresivamente, por segundos se dejó manipular, pero no estaba dispuesto a que nuevamente lo pusieran en contra de él

El otro hombre no supo que responder, pero su mirada lo dijo todo, Changmin no agregó más y salió enseguida de ahí, suspirando aliviado

 —Espero estar tomando las decisiones correctas —pensó abrumado, aún se sentía un poco desconfiado por todo y de todos, pero estaba aprendiendo a lidiar con sus paranoias.

Solo le quedaba esperar por la llamada prometida de Junsu, si Jaejoong creía que se iba a librar de él tan fácilmente estaba equivocado, aunque quería respetar sus decisiones, sabía que estas estaban basadas en el miedo y no estaba dispuesto a dejarlo sufrir solo.



De forma clandestina se reunieron Changmin y Junsu, usando una casa de campo que el mayor de los dos había adquirido no hace mucho, en una ciudad lejos de Seúl. El miembro de TVXQ miró asombrado la propiedad, aunque en realidad estaba a nombre de los padres del miembro de JYJ, este hacía uso de ella

 —Hace unas horas me reuní con mi hermano —anunció Junsu cuando los dos se sentaron en el mismo sillón de la sala— Como te comenté antes, le pedí ayuda, ya que conoce a mucha gente de los medios

 —Sí ¿Qué te ha dicho? —preguntó intrigado

 —Me ha informado que dentro de los medios, incluido el más amarillista, ninguno de ellos, ha tenido información sobre ustedes

 —Eso quiere decir…

 —Es alguien que trabaja por su cuenta —aclaró seriamente, Changmin suspiró largamente

 —Significa que llegamos al mismo punto de partida —dijo con pesimismo, Junsu asintió

 —Por otro lado nos da pauta para confirmar que se trata de algo personal —animó Junsu, mostrándose un poco más tranquilo— ¿Has tenido algún problema con alguien? ¿Alguna ex resentida por ejemplo?

 —No que yo sepa —respondió sin dudar— En todo caso ¿No debería ser alguien que no solo tiene algo contra mí sino también contra Jaejoong? —analizó a detalle

 —Es verdad —consintió el otro, cruzándose de brazos. Ambos se quedaron callados durante varios segundos— ¿Quién podrá ser y por qué? ¿Tendrá que ver solo con dinero o es algo más? Parece un callejón sin salida

 —Incluso si es alguien que solo se ha sentido ofendido por los dos ¿Por qué amenazarme por medio de la empresa? Si esa persona conoce donde vivo

 —No lo sé

 —Se me ha informado que no darán ni un centavo al chantajista, por tanto debo entender que si quiero que se dé el dinero tendrá que ser de mi bolsillo personal

 —¿Y te sorprende? —preguntó Junsu con una sonrisa burlona, Changmin negó enseguida

 —Por supuesto que no me sorprende —bufó enojado

 —Tal vez no es directo a ti solo para que parezca más real, nada más

 —Es probable —asintió preocupado, luego apoyó la espalda en el sillón, mirando al techo— No sé qué hacer, quiero proteger a Jaejoong pero siento que cada vez me amarran más las manos, me siento impotente —cerró los ojos y suspiró

Lamento no ser de mejor ayuda —habló Junsu con angustia, Changmin abrió los ojos y lo miró fi —jamente, su semblante serio, el mayor miraba hacia el suelo

 —Me has ayudado bastante, gracias —respondió ligeramente sonrojado, Junsu lo miró y sonrió, aguantándose la risa

 —El pequeño Changmin ha madurado —comentó divertido, el aludido se sonrojó aún más, mirándolo con sorpresa— Qué lástima habérmelo perdido

 —Porque así lo decidiste —refutó avergonzado, resultaba muy extraño cuando Junsu lo halagaba de algún modo, antes siempre la pasaban peleando, aunque no seriamente, gustaban de molestarse mutuamente

 —Ya, no hablaremos de eso —objetó enseguida para no tocar el tema— De cualquier modo, es extraño para mí haber recuperado tu confianza, extraño pero agradable —sonrió cariñosamente

 —No digas tonterías, nunca la has perdido —volvió a sonrojarse, evitando mirarlo— Lo que pasa es que simplemente nos alejamos, pero no vale la pena hablar de eso y caer en lamentaciones, quiero agradecerte lo que haces por nosotros, quédate con eso y no hablemos más del tema por favor —pidió avergonzado, moviendo nerviosamente el pie

 —Está bien, no te preocupes por eso —sonrió con amabilidad— Ahora, pasemos a otro tema

 —¿De qué hablas? —volvió a mirarlo, intrigado

 —Jaejoong se va en un par de semanas

 —Lo sé ¿qué con eso?

 —¿Cómo qué? No pueden separarse solo así, necesitan hablar y para eso me las he arreglado

 —¿Sí? ¿De qué forma? —lo miró con mayor atención

 —Él no tarda en llegar —respondió con una gran sonrisa, Changmin se levantó de un salto de aquel sillón, sorprendido— Claro que no sabe que estás aquí

 —¿De verdad? —cuestionó con una gran sonrisa, Junsu asintió

 —Solo te advierto, no me ensucien mis preciadas sábanas —guiñó un ojo, haciéndolo sonrojar por completo— No te avergüences

 —Deja de hablar sobre esas intimidades

 —Oh vamos, ya no tenemos dieciséis —rio con ganas, divertido— De hecho tengo curiosidad ¿cuándo comenzaron a salir? Fue desde antes de irnos de la compañía ¿cierto?

 —No te lo diré —determinó apenado

 —Satisface mi curiosidad ¿Quién se le declaró a quién? ¿Lo hacían en la casa cuando estábamos presentes?

 —¡No te diré nada de eso! —exclamó más rojo que jitomate, pero Junsu rio a carcajadas

Mientras el mayor de los dos reía y el menor intentaba no explotar de vergüenza, el timbre de la casa sonó, ambos callaron por completo, mirándose seriamente

 —Debe ser él, escóndete —señaló una columna cerca de la sala, Changmin obedeció enseguida, mientras el otro se alejó a la puerta

Junsu abrió, pero para su sorpresa, no era Jaejoong quien llegaba, sino Yoochun, sorprendiéndolo en demasía, ya que nunca le dijo que estaría ahí

 —¿Yoochun? —preguntó más intrigado que molesto, al oír eso Changmin apretó los dientes, sintiéndose de pronto muy incómodo, mientras el aludido sonrió amplio

 —No pareces muy feliz de verme —habló divertido, entrando sin ser invitado

 —Sabes que eres bienvenido cuando quieras, pero no te esperaba ¿Cómo supiste que estaría aquí?

 —Me lo dijo Jaejoong, él viene retrasado, pero me pidió que nos viéramos aquí los tres. Me pareció buena idea, ya que nuestras agendas no nos permiten reunirnos tan seguido como quisiéramos —informó mientras caminaba a la sala, como si fuera su propia casa, se sentó en el sillón, donde antes estuvo Changmin, mientras este miraba todo tras el pilar, casi a espaldas de donde estaba Yoochun, Junsu miró hacia él y se entendieron con la mirada, él le pidió que no saliera de ahí

 —Ya veo, entonces ¿quieres algo de beber?

 —No gracias, tengo un poco de hambre, pedimos algo a domicilio ¿no?

 —Esperemos a Jaejoong —respondió tratando de lucir calmado

 —Muero de hambre

 —Pues te esperas —indicó con seriedad

 —Luces un poco extraño ¿no estás solo? —preguntó con una sonrisa

 —No digas locuras —contestó avergonzado. La última vez que fue a visitarlo a ese lugar, Junsu tenía una agradable visita, una chica que al parecer durmió con él un par de veces

 —Te indignas como si no te conociera —rio divertido, Junsu bufó y guardó silencio, se sentía un poco nervioso por tener que fingir que Changmin no estaba ahí

 —Sabes que prefiero no hablar de esas cosas

 —Está bien, tranquilo —borró su sonrisa y se acomodó en el sillón confianzudamente— Por cierto, antes que llegue Jaejoong quiero confesarte algo —dijo poniéndose serio

 —¿Qué pasa?

 —Pero antes, prométeme que no le dirás nada

 —Yoochun, no me gusta mentirles, odio los secretos entre amigos, lo sabes —informó con pesar, haciendo un ligero puchero

 —Por favor, es importante

 —Está bien —admitió sin estar del todo convencido— Dímelo, prometo no hablar de eso con Jaejoong —miró atento a su amigo, pero no solo él, también Changmin lo miró fijo, cualquier cosa que involucrara a su ex novio le importaba

 —Jaejoong y Changmin son amantes, bueno, eran —notificó como si fuese un gran secreto para Junsu, pero este solo se quedó callado, mirándolo— ¿No te sorprende?

 —Estoy que no me la creo —respondió con sarcasmo, pero Yoochun no lo percibió así

 —Bueno, esa no es la noticia, yo lo sabía desde hace tiempo, años —declaró sin problema, esta vez el menor se sorprendió, también Changmin

 —¿Entonces? Habla ya

 —Me reuní con gente de la compañía —se inclinó hacia él, mirándolo fijo— Hay gente que lo sabe y están mandando anónimos solicitando dinero

 —¿De verdad? —preguntó con asombro, fingiendo, Yoochun asintió

 —No solo eso, me han pedido ayuda

 —¿A ti? —el mayor asintió nuevamente

 —Ellos quieren usar a Changmin como carne de cañón, no me lo dijeron directamente, pero me lo dieron a entender, por eso me pidieron que les hablara de él, que les dijera algo que pudieran usar como coartada para en dado momento encubrir a Jaejoong —explicó seriamente, Junsu se sorprendió bastante

 —Ay Yoochun, no me digas que tú… —se quedó callado, mirándolo aturdido. Del otro lado Changmin abrió más los ojos, sorprendido también, imaginando lo peor, su corazón latió con fuerza, una parte de él quería creer que Yoochun no se prestó a eso, pero su lado que continuaba desconfiando de todos le martillaba la cabeza con ideas preocupantes

 —¿Quién crees que soy? —respondió rápidamente, ofendido— Tal vez nuestra amistad se quebró, pero jamás le haría eso —desvió un poco la mirada, Junsu suspiró aliviado

Del otro lado Changmin se relajó, ablandando la mirada, su corazón latió con normalidad, se sentía agradecido por ese hecho

 —A lo que quiero llegar con todo esto —meditó en voz alta— Es que me da muy mala espina, sobre todo el nuevo asesor que contrató la compañía

 —¿Por qué? —preguntó intrigado, él ni siquiera lo conocía

 —Me da la impresión que tal vez tiene algo que ver con los chantajes

 —¿Qué? —inquirió alarmado Junsu, acercándose más a Yoochun— ¿Qué te hace pensar eso?

 —Es extraño que se molestara porque no quise ayudar ¿a él en qué le afecta? Además de algún modo esas cartas llegaron a la empresa ¿Quién las entrega? Jaejoong ha recibido amenazas también ¿Cómo se las hacen llegar a su conjunto de condominios si tiene un sistema de circuito cerrado? —analizó a consciencia, sus palabras coincidían con los análisis que él y Changmin hicieron hace algunos minutos atrás

Del otro lado el menor de los tres no dejaba de pensar, acababa de escuchar que Jaejoong recibió amenazas personales, no solo en la empresa, como él, ahora podía entender porque lo apartó de su lado, porque el miedo en sus ojos, podía entender también porque las palabras de Yunho tuvieron un peso más fuerte del esperado sobre él, ahora que encajaba mejor la actitud de Jaejoong, Changmin no estaba dispuesto a abandonarlo

 —Yoochun, en realidad sabía todo eso, la mayor parte —confesó con timidez, Yoochun esta vez fue el sorprendido, Junsu estaba al tanto de todo, menos lo de su reunión con la compañía

 —De hecho yo…

 —Ha estado ayudándome —interrumpió Changmin, saliendo de su escondite

La inconfundible voz del menor impactó a Yoochun, se giró enseguida sin levantarse del sillón, mirando al más alto acercarse de nuevo a la sala, llegando hasta el frente, el mayor de los tres se giró de nuevo, sin apartar la vista de Changmin, estaba tan sorprendido que no podía siquiera hablar, Junsu a su vez no sabía qué decir

 —¿Qué hace él aquí? —preguntó por fin, molesto, poniéndose de pie, luego miró a su compañero y le exigió una respuesta con la mirada

 —Jaejoong no ha sido el único chantajeado —respondió Junsu cabizbajo, Yoochun volteó de nuevo con Changmin, dirigiéndole una mirada fría

 —Por tu mirada intuyo que no te agrado del todo —comentó Changmin tranquilamente— Aun así te agradezco lo que hiciste

 —No fue por ti, soy una persona de principios —refutó enseguida

 —De cualquier forma lo hiciste, gracias

Sin responder Yoochun desvió la mirada, de pronto el silencio en la sala fue extraño

 —Changmin —habló de nuevo el mayor, el mencionado lo observó atento— No creas que acepto lo tuyo con Jaejoong, jamás te perdonaré que lo hayas hecho sufrir

 —No creo que tengas el derecho de juzgar nuestra relación —respondió con seriedad, tranquilo, pero sus palabras molestaron al otro

 —¿Cómo te atreves a seguirlo buscando? Mira todo este desastre, déjalo en paz —espetó casi enojado, Changmin se sorprendió, sin embargo sonrió

 —Dudo que entiendas del todo Yoochun

 —¿Qué dices?

 —Jaejoong y yo nos amamos, cuando nos dejamos la primera vez fue doloroso para los dos ¿Por qué insinúas que solo él sufrió? Pero de cualquier forma es algo entre él y yo, no tienes porqué involucrarte —expuso con temperamento calmado— No suenas diferente a Yunho ¿sabes? Pero ni tú ni él podrán evitar lo que Jaejoong y yo sentimos, los dos somos humanos y hemos cometido errores, pero son nuestros, si no vas ayudar mejor no estorbes —disertó sin dejar de mirarlo a los ojos, a Yoochun le sorprendió la fuerza con que defendía su relación

 —Tal vez no puedo evitar lo que sienten, pero Jaejoong ya comprendió las desventajas y si no le importó dejarte ¿Por qué insistes? Él ya no te quiere cerca, se ha sacrificado para que tú estés cómodo ¿así le pagas? —espetó furioso, acercándose un paso hacia él

 —Sé lo que está haciendo por mí ¿crees que estoy cómodo? ¿crees que quiero estar a salvo a costa de verlo herido? Tantos años de conocerme al menos deberías saber un poco sobre mí

 —Creí saberlo, creí conocerte, pero hace años comprendí que no eras quien creí

 —Yo también, si crees que me siento diferente respecto a ti estás en un error, pero ahora esto no es por ti o por mí, es por Jaejoong, ninguno de los dos quiere verlo en esa posición, huyendo de sus sentimientos, huyendo de mí, sabes que me ama y sabes que puedo hacerlo feliz

 —Vaya, pero si sigues siendo un arrogante

 —Y tú un maldito egocéntrico

 —¡Ya basta ustedes dos! —interrumpió Junsu, molesto, colocándose en medio de ambos, a su lado izquierdo estaba Changmin y al derecho Yoochun— Se comportan como un par de niños, dejen de mezclar un tema con otro, agárrense a golpes si así solucionan el pasado, pero ahora estamos hablando de Jaejoong, de su felicidad —regañó con voz firme, sorprendiéndolos a los dos, Changmin sonrió ligeramente, suspirando después

 —De acuerdo —contestó secamente, cruzándose de brazos se sentó en el mueble junto al sillón donde antes estaba, mientras Yoochun torció los ojos con fastidio

 —Está bien —secundó, sentándose también pero en el sillón grande— Que pesado

 —Siempre haciéndose el sabiondo —ostentó Changmin

 —Que suerte la tuya no tener que aguantarlo —secundó Yoochun, evitando mirar al menor de los tres que también hacía lo mismo

 —Gracias a Dios —estuvo de acuerdo. Junsu los miró a ambos y bufó enojado

 —Son de no creer, ahora me agreden a mí y hace rato… —suspiró cansado— Olvídenlo

Ahora molesto él se sentó también junto a Yoochun, aún en medio de los dos, quienes evitaban reírse, luego de la liberación de la adrenalina llegó la calma. Tal vez Jaejoong no tardaría en llegar, mientras cada quien tenía cosas en qué pensar, en tanto allá fuera, alguien continuaba con su sucio plan de sacar ventajas por la relación amorosa de los dos



Jaejoong estacionó su auto afuera de la casa acordada, quedándose quieto frente al volante, agarrándolo con fuerza, realmente no tenía ánimos de reuniones sociales, pero le prometió a Junsu que iría, pero a la vez invitó a Yoochun, con el motivo principal de que Junsu no insistiera con lo mismo de ver nuevamente a Changmin, eso era algo que Jaejoong aún no podía soportar. Bajó del auto y avanzó a la puerta, timbró

Dentro de la casa al oír el timbre los tres en la sala compartieron miradas, Yoochun miró atento a Changmin, se veía molesto aún

 —¿No hay forma de convencerte? Márchate antes que entre, en la parte trasera hay otra salida por el jardín

 —No, lo siento —dijo sinceramente— Me habría gustado que las cosas fueran distintas, pero no hay marcha atrás, lucharé por él, con o sin tu consentimiento —su firmeza al hablar dejó a Yoochun en silencio, lo observaba fijamente

 —Eres imposible —resopló al final— No dejaré de vigilarte, si lo dañas otra vez, te partiré la cara

 —Estaré preparado —sonrió con satisfacción, el mayor suspiró y negó en silencio

Junsu abrió la puerta y miró a Jaejoong, sonriéndole con amplitud

 —Pasa —indicó al cerrar la puerta, entonces el mayor se percató de la presencia de los otros dos, quedándose completamente paralizado

 —Jaejoong —musitó Changmin, sonriendo por inercia, tuvo deseos de correr y abrazarlo, pero se contuvo, mirándolo a los ojos, al mayor se le desapareció todo alrededor, sus dos amigos, la casa, el universo entero, frente a él solo estaba Changmin, tan alto y apuesto como siempre, con esa pose que irradiaba seguridad, sintió que todo se le removió y contuvo los deseos de llorar, correr a sus brazos

 —Junsu ¿Qué está pasando? —preguntó saliendo del trance, su cuerpo comenzó a temblar y temió derrumbarse

 —Ustedes necesitan hablar

 —Confié en ti, me traicionaste otra vez —espetó nervioso, recordando la vez del departamento en que lo dejó entrar

 —No es así, yo…

 —¿Y tú? —preguntó hacia el otro, interrumpiendo a Junsu

 —Vine porque me invitaste, no tenía idea que él estaba aquí —justificó Yoochun, caminando hacia su amigo para mostrarle su apoyo

 —Jaejoong necesitamos hablar

 —No, vete —habló enseguida— Si no se va él me voy yo —advirtió a Junsu

 —Jaejoong, tienes que escucharme, mi amor por favor, escúchame —oír esas palabras de Changmin fueron un arma de doble filo, era hermoso escucharlo decirle mi amor, pero también dolía demasiado

 —No me llames así, no somos nada —dijo fríamente, como nunca le había hablado, abriendo una enorme herida en el pecho ajeno, Changmin tragó saliva y aun así sonrió

 —Sé que te expresas así porque estás protegiéndome, pero…

 —No es por ti, es por mí —contradijo rápidamente— Estoy protegiéndome de ti, porque solo me has traído problemas —espetó con crueldad, tratando de mantenerse firme, mirarlo con la rudeza con que hacía, mirando el dolor en las pupilas dilatadas del menor

 —Dices eso pero sé que no lo sientes —habló con amabilidad, comenzando a acercarse

 —Te equivocas, nunca antes estuve tan seguro de mis palabras, desde que me enamoré de ti no he hecho más que sufrir, la felicidad que me has regalado es poca en comparación a las tristezas, me di cuenta que no vale la pena llorar por ti —mintió lo más fuerte que pudo, estrujándose el corazón, Changmin dejó de caminar, sin apartar la mirada

 —¿Por qué dices eso? —preguntó trastornado, sintiendo que pronto perdería la razón

 —Porque es la verdad —sonrió burlonamente, haciendo uso de todas sus habilidades actorales, nunca antes estuvo tan agradecido con los dramas que filmó— Si lo pienso bien, nunca debí aceptar tu corazón, dejar la empresa habría sido más fácil y no estaríamos justo aquí, en este punto, en medio de tantos problemas

 —Jaejoong yo…

 —Cállate, déjame hablar —espetó rápido. Los otros dos miraban asombrados, no pudiendo creer la crueldad con la que estaba tratando al hombre que amaba— Shim Changmin, me arrepiento de haberte conocido —finalizó con la voz firme, la mirada contundente

Esas palabras, escuchadas por el otro fueron como una bomba que le turbó todos los sentidos, se negaba a creer que eso era verdad, pero los ojos de Jaejoong parecían tan sinceros que lo creyó, su corazón se destrozó en mil pedazos, él mismo se dijo que lucharía por él siempre y cuando supiera que ambos se amaban, pero ahora parecía que sus palabras no tenían ningún sentido, si Jaejoong definitivamente no quería nada con él, ¿Quién era para intentar obligarlo?

 —Dime que mientes, por favor —suplicó temblando, las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, sin vergüenza porque lo vieran llorar, en esos momentos solo tenía a Jaejoong enfrente, nadie más estaba ahí— Te amo

 —Amarte ha sido el peor error que he cometido, entiéndelo de una vez —respondió tranquilo, pero en su estómago era como si miles de alacranes le inyectaran su veneno

 —No es verdad —avanzó de nuevo hacia él— Tus besos, tus caricias, tus miradas, el lenguaje de tu cuerpo cuando hacemos el amor, nada de eso puede fingirse

 —Y no fingí, era real, pero ya se acabó, no existe más un Nosotros, no volveremos a estar juntos porque tu presencia solo me ha traído desgracias —continuó tratando de lastimarlo, hasta que Changmin llegó a él, aunque Jaejoong dio un paso atrás, el menor estiró los brazos y sujetó sus hombros, atrayéndolo a él le dio un fuerte abrazo

Jaejoong sintió que todo se desmoronaba, que cedería a sus deseos, la necesidad por abrazarlo fue enorme, pero no podía, no debía. Escuchó a Changmin sollozar, su cuerpo temblaba mientras lo abrazaba

 —Suéltame —levantó las manos al pecho y lo empujó, pero Changmin solo le soltó un poco para agarrar su rostro, mirarlo a los ojos e intentar besarlo, pero Jaejoong le volteó la cara

 —Por favor no me rechaces, lo eres todo para mí

 —Lo siento, pero ese no es mi problema —volvió a hablar con frialdad

 —No sé cómo seguir adelante sin ti, no quiero vivir si no estás conmigo —suplicó con miedo, tal vez estaba siendo ridículo pero no le importaba, por primera vez en su vida sentía un temor que era incapaz de controlar

 —¿No lo sabes? Lo hiciste antes de reencontrarnos, así que deja de comportarte como chiquillo malcriado

 —Por favor no me dejes de nuevo

 —¡Basta! Eres tan patético, suéltame —espetó con violencia, mirándolo a los ojos, esos que no dejaban de llorar, Changmin lo soltó, aspiró un poco y trató de calmarse

Yoochun y Junsu compartieron una mirada triste, incluso el mayor de ellos dos sintió pena por Changmin, nunca lo vio así, tan triste y decaído, casi a punto de colapsar, también estaban confundidos y asombrados por la frialdad de Jaejoong

 —Será mejor que no vuelvas a buscarme, evítame la pena de rechazarte así, pero no hay futuro para nosotros, todas esas tonterías de luchar y estar juntos era basura, entiéndelo como lo he hecho yo, olvídate que existo de la misma forma que me estoy olvidando de ti —dijo finalmente, pero Changmin ya no escuchaba nada, solo un zumbido en los oídos, mientras su cerebro martillaba con todas las anteriores crueldades que escuchó

 —Perdóname —dijo finalmente, limpiándose las lágrimas, pero su mirada estaba casi perdida— Lo siento por haberte estorbado, ya no te incomodaré más

 —Gracias —asintió con seriedad

 —Pero estás equivocado —contradijo con voz triste, Jaejoong lo miró en silencio— Cada segundo a tu lado valió cada lágrima, cada una de tus sonrisas ayudó a calmar cada sensación de angustia. Conocerte ha sido lo más hermoso que me ha sucedido y no renunciaré a eso, te amaré cada momento de mi vida hasta que se apague, aunque ya no te vuelva a ver, estoy agradecido por haberte amado —agachó la mirada, quedándose en silencio

Todas sus palabras dejaron boquiabierto a Jaejoong, mirándolo de frente sin poderlo abrazar, sin decirle la verdad, fue el dolor más grande que hubiese experimentado en su vida. Junsu intentó hablar, pero el mayor se lo impidió, sujetándolo del brazo, Changmin se quedó ahí quieto unos momentos más, hasta que se arrodilló frente a él, agachándose hasta topar la frente con el suelo, Jaejoong se sintió miserable

 —Perdóname por todo, por favor perdóname por todo el daño que te ocasioné —suplicó sollozando, haciendo que el alma de Jaejoong se desvaneciera, Junsu dio un paso al frente, intentando acercarse a Changmin y ayudarlo a levantarse, pero Yoochun lo sujetó del brazo, Junsu lo miró, observando como solo negaba con la cabeza

 —Nunca te lo perdonaré, solo vete ya, tu sola presencia me incomoda —soltó con indiferencia, mientras apretaba fuerte los puños. No hubo respuesta— ¡Que te vayas!

Sin decir nada más, Changmin se levantó del suelo, con la cabeza agachada, observando el piso, Jaejoong lo miró una última vez antes de voltearle la cara. Ya no hubo más palabras, ni de desprecio ni de amor, ni súplicas y sollozos, el menor le pasó por un lado, caminando por inercia, suplicando porque todo se tratara de una pesadilla

Jaejoong miró al vacío, sintiendo que perdía su otra mitad de corazón, vendió su alma al diablo al hablarle con tanto desprecio, ahora sufriría dentro de su propio infierno. Cubrió su boca con ambas manos y apretó con fuerza, cerrando los ojos, las rodillas le temblaron, pero la puerta se abrió y cerró en un instante, Junsu corrió afuera por Changmin, en tanto Yoochun corrió hacia él y lo sostuvo antes que cayera al suelo, sujetándolo con fuerza

 —Espera —llamó Junsu al menor— Te llevaré a casa —informó, ya que Changmin no llevó su auto, habían llegado en el de Junsu, pero el más alto negó

 —Es cierto lo que dijo Yoochun, soy un arrogante, creí que lo hacía por mí y que mi amor lo salvaría —sonrió con burla— Pero no soy nada, no significo nada

 —Changmin…

 —Gracias por todo —le dirigió una mirada, con los ojos irritados, aún llenos de lágrimas

 —Espera, no te vayas solo, déjame llevarte —insistió preocupado, en un par de horas oscurecería y Seúl se encontraba lejos. Caminó hacia Changmin y le agarró la mano, parecía como un muñeco sin voluntad, así que lo metió en el auto

Sin oponerse el menor se quedó dentro del auto, así Junsu sacó las llaves de su pantalón y partieron, pero tenía miedo dejarlo solo, así que le preguntó por la dirección de Yunho, pero Changmin no respondía, estaba perdido, inmerso en su dolor, Junsu no tuvo más remedio que sustraer el celular del otro y verificar.

Dentro de la casa, Jaejoong y Yoochun estaban en el suelo, el mayor en los brazos del menor, llorando inconsolablemente, sintiendo que se ahogaba, desde el fondo de su garganta podían escucharse los gemidos de dolor, Yoochun se sintió impotente, frustrado, con los ojos húmedos, la escena que acababa de presenciar fue tan cruel que no podía imaginar cómo estaba Changmin en esos momentos, todo el resentimiento que antes sintió por él estaba desvanecido, podía entender ahora lo importante de su relación, el amor que esos dos se tenían era demasiado grande para acabar así tan pronto.



Como pocas veces podía hacer, Yunho limpiaba su casa con tranquilidad, acomodando algunos de sus libros en un estante diferente para darle un cambio, mientras lo hacía silbaba y de vez en cuando bailaba, lo hacía bastante seguido, cuando nadie lo veía, incluso colocándose un mandil por diversión

El timbre sonó un par de veces, no era extraño que recibiera visitas inesperadas, así que se dirigió con confianza, quitándose el mandil lo dejó sobre la mesa del comedor y abrió, lo que vio frente a él lo dejó tan confundido como perplejo, acompañado de Changmin estaba Junsu, este le saludo como si le hubiese visto ayer, pese a los años

 —¿Junsu? ¿Qué pasó? —preguntó asustado al ver a Changmin con los ojos hinchados y la mirada ausente, se acercó a él y lo jaló hacia su cuerpo, alejándolo del otro

 —Hola —saludó ignorando la pregunta

 —Perdón, pasa —indicó haciéndose a un lado, Junsu obedeció, pero se quedó cerca de la puerta de entrada— Dime qué pasó por favor —suplicó con angustia, nunca había visto a Changmin así de perdido

 —Lo lamento mucho, vio a Jaejoong y no resultó bien, pero es mejor si él te lo cuenta si así lo decide, yo debo irme —explicó secamente, intentando abrir la puerta

 —Espera —pidió con seriedad, Junsu lo miró en silencio— Muchas gracias, de verdad —sonrió amablemente, el otro le devolvió la sonrisa y asintió, marchándose enseguida

Yunho miró la puerta una última vez antes de volcar su atención en el menor, buscó su mirada, posándose enfrente, era la primera vez que lo veía así, sintió un dolor estomacal

 —Changmin, háblame —pidió con angustia, colocándole las manos sobre los hombros, mirándolo fijamente, hasta que el menor lo observó también

 —Creí que tenías la culpa porque me dejó —dijo con la voz suave— No me di cuenta que en realidad era mía, por todo el daño que le había hecho, no me había dado cuenta hasta el punto que lo destruí, mi amor no era suficiente para él, fui un tonto —nuevamente comenzó a llorar, siendo abrazado por Yunho

 —No digas eso, no es tu culpa, nunca será tu culpa —trató de animar, abrazándolo con mayor fuerza, sintiendo su cuerpo temblar, no sabía cómo ayudarlo y eso lo llenó de tristeza, ahora no quería irse, dejarlo solo unos meses hasta que él también entrara al servicio, deseaba quedarse a su lado y protegerlo de sí mismo

Changmin correspondió el abrazo y lloró hasta más no poder, lo que esperaba el día de mañana no le importaba en lo más mínimo, si el mundo se acababa por él mejor, todo lo que más le importaba en la vida estaba destruido, cubierto de cenizas.



Tiempo después… Luego de las actividades que tuvo en solitario por Japón, Changmin llegó a la casa que compartía con Yunho en ese país, ya que en Corea vivían por separado, pero ahí no. Se tiró sobre la cama y miró hacia el techo, en un par de meses él también entraría al servicio militar, lo habían aceptado en la unidad de policía, donde estaría menos tiempo que si hiciera el servicio activo, aunque eso no lo entusiasmaba, cada día de su vida desde la última vez que vio a Jaejoong era igual al anterior

El teléfono celular recibió una llamada, se trataba de su amigo de Super Junior, cogió el teléfono y respondió, de fondo parecía escucharse una fiesta

 —Changmin, ven al Hotel, te estamos esperando —dijo animado

 —¿De qué hablas?

 —Ya que aún no es la fiesta post SMTOWN hicimos una aquí, faltas tú, están todos —avisó emocionado, pero Changmin no tenía ningún deseo de ir

 —No gracias, quiero descansar

 —Vamos, necesitas animarte, no sé porque pero desde hace tiempo estás muy triste

 —De verdad, no quiero —insistió, aun con amabilidad

 —Vamos Changmin

 —¡Que no quiero! —respondió un poco enojado, dejándolo callado por momentos

 —¿Sabes qué? Iré para allá, creo que no estás bien

 —No hace falta que —antes de acabar su amigo colgó, Changmin bufó enojado— Quería estar solo —suspiró con fastidio

Cerró los ojos y pensó en Jaejoong, en su último encuentro, cada vez que lo recordaba sentía un dolor intenso en el pecho, esta vez no fue la excepción, así que se acomodó en posición fetal, abrazándose, sintiendo que cada día pasado desde aquello, la herida crecía cada vez más

 —No te puedo olvidar, no quiero olvidarte —susurró agitado, sintiendo que sus fuerzas se le iban, así se quedó dormido, mientras un par de lágrimas salieron por sus ojos.

Llamaron con insistencia a la casa, despertándolo, Changmin abrió los ojos y miró su teléfono celular, estaba recibiendo una llamada, era de Kyuhyun y contestó

 —¿Qué pasa? —preguntó adormilado

 —¿Estás en casa?

 —Sí

 —¿Estás bien?

 —Si ¿Por qué?

 —Llevo tocando veinte minutos y no abres —respondió preocupado

 —Espera —colgó el teléfono y se levantó de la cama, echando diablos por la interrupción. Abrió la puerta y su amigo sonrió amplio— Adelante

 —Gracias —entró en la casa y Changmin cerró la puerta— Todos están preocupados por ti

 —No hay porqué, pero gracias —contestó amable, agradecía que pensaran en él, pero quería estar solo, ni siquiera quería a Kyuhyun ahí, aunque era un amigo al que quería mucho y con quien disfrutaba pasar tiempo, esos momentos de su vida no eran los mejores

 —Charlemos, te hará bien —sonrió otra vez, lo sujetó por la muñeca y caminaron a la pequeña salita, ambos se sentaron, cerca uno del otro— Cuéntame que te sucede, tenme confianza

 —No quiero hablar —contestó desanimado

 —¿Es porque extrañas a Yunho? —inquirió con tristeza

 —Sin duda lo extraño, pero no estoy así por él —su respuesta hizo sonreír al otro

 —Entonces dímelo, sabes que puedes contarme lo que sea —estiró su mano y agarró la del más alto, Changmin no prestó atención al gesto, tampoco a la mirada sobre él

 —No lo entenderías

 —¿Por qué?

 —Porque nunca te has enamorado y nunca te han roto el corazón —explicó tenuemente, Kyuhyun que nunca supo que estuviera enamorado se sorprendió

 —¿Acaso sufres por amor? —el menor asintió en silencio— ¿Por qué nunca lo supe?

 —No podía hablar de ello —dijo con sinceridad— Ahora quizás ya no importa —expresó con dolor, nunca revelaría el nombre de Jaejoong si le perjudicaba, así que no lo dijo

 —¿Por qué no podías?

 —¿Prometes no decirlo? —miró hacia él, Kyuhyun asintió— Es un hombre —respondió tranquilamente, pero eso causó sorpresa en el otro. La falta de respuesta de su amigo intrigó a Changmin, tal vez era homofóbico y nunca lo supo

 —¿Eres Gay? —preguntó asombrado, Changmin encogió los hombros

 —Nunca quise etiquetarme, solo sabía que él era mi todo, aún lo es —confesó sintiendo deseos de llorar, hace días que no sentía tan fuerte el deseo de hacerlo

 —Changmin, no tienes idea lo que significan tus palabras para mí

 —¿De qué hablas? —cuestionó confundido, Kyuhyun le soltó la mano y sonrió amplio

 —Pasé mucho tiempo angustiado por esto, pero ahora creo que tal vez tengo una oportunidad —dijo con emoción, sus ojos brillaban

 —¿Ok? —expresó sin entender

 —Me gustas —declaró tímidamente, sonrojándose un poco

 —También me gustas ¿qué con eso? —contestó con normalidad, creyendo que tal vez trataba de decirle que le caía bien como persona

 —No entiendes —sonrió con timidez— Me atraes, físicamente. Me gustas como hombre —aclaró sin vergüenza, a Changmin casi se le saltaron los ojos, sin saber cómo reaccionar

La reacción de Changmin fue confusa para Kyuhyun, aun así el miembro de Super Junior se acercó, sujetó el rostro del menor con ambas manos y estiró un poco su cuello, besándolo en la boca, pero el más alto estaba tan asombrado que se paralizó, sintiendo los labios de su amigo en los suyos

 —¿Qué demonios está pasando? —preguntó Changmin en su mente, quería moverse pero no podía, si estuviera menos asombrado lo empujaría y le haría caer al suelo

Kyuhyun pretendió mover sus labios, buscando una respuesta, pero al hacerlo su lengua rozó con la boca de Changmin y este por fin reaccionó, agarrándole los brazos lo empujó con fuerza, logrando que le soltara. El miembro de Super Junior no cayó al suelo, pero se sintió tan avergonzado de ser rechazado que se levantó del sillón rápidamente, Changmin lo miraba con gran asombro, ambos sonrojados, pero sin duda para Kyuhyun fue mucho más incómodo

 —Lo siento, yo no… adiós —asustado salió corriendo de ahí, dejándolo confundido y completamente aturdido, Changmin levantó la mano y se limpió los labios, desde que lo conocía nunca se imaginó que sucedería algo así

 —¿Por qué me pasa esto a mí? —inquirió abrumado, desplomándose en el sillón

Cerró los ojos y suspiró con fastidio, estimaba mucho a Kyuhyun, pero si volvía hacer semejante cosa sin duda se llevaría un buen golpe.

CONTINUARÁ…

¡Hola! he vuelto. Me disculpo por la demora, ya que me apresuré a terminar el otro fic abandoné este, pero ya pienso continuarlo bien, espero me sigan leyendo. Si tienen alguna duda dejen su review y yo contestaré, siempre que puedo lo hago, lo prometo. Hasta el próximo capítulo, bye!

El príncipe de los bárbaros - Cap. 12

La misma persona puede ser la vida y la muerte…

- ¿Qué es lo que ese hombre tiene en su mano su majestad? -dijo Junsu sin poder dar crédito a sus ojos.

- Es una cabeza cercenada...-respondió Changmin en un tono vacío, también en shock-.

“¡LA CABEZA CERCENADA DE AMELIA…!” –Gritó su consciencia-.

La confirmación a través de las palabras del príncipe despertó al rey de su impavidez y fue entonces que su hermoso rostro se deformó por un grito acompañado de una mueca de dolor. Las lágrimas salían a borbotones de sus ojos mientras cabalgaba de regreso sin importarle que todo un pelotón de arqueros le apuntara.

El príncipe Astor hermano de la reina, salido de no se sabía dónde -pues les habían indicado que estaba cazando- sostenía la cabeza por los blancos cabellos, que se habían manchado horrendamente de sangre. Solo el hermoso circonio brillaba en medio del caudal rojo. No sólo le había cortado la cabeza también la había torturado, el rostro tenía cardenales amoratados, todo esto sin razón, en un mínimo momento apenas hace unas horas estaba con vida, aquel sin misericordia había lastimado a Amelia, que era un ser tan dulce, una gobernante justa e inteligente. No podría. No se lo perdonaría nunca. Lo decapitaría el mismo.

Changmin tuvo que picar a su caballo negro y salir detrás de Junsu inmediatamente, mientras ordenaba a su ejército que iba por delante volver y atacar. Notó lo turbado del ánimo de su pareja. Casi sin tiempo llegó para protegerlo con su enorme escudo pues una lluvia de flechas se cernía sobre él y no estaba consciente del peligro en el que se encontraba.

Por un pelo logró protegerlos a ambos. Las flechas llovían a los lados de ambas monturas. Pudo sentir el cuerpo del rey temblar de rabia frenéticamente. Su rostro empapado de lágrimas y sudor. Sintió mucho dolor en su corazón.

Una nueva remesa de flechas cayó ahora sobre su ejército. Que por su rápido regreso habían evitado que el puente se elevara y así no perdieron su acceso al castillo. Algunos soldados cayeron inevitablemente. El resto entró por el portal, no tuvieron piedad con las tropas de Astor. Que eran diferentes a las de Amelia, que en ese instante se ocupaban de evacuar a los ciudadanos que se vieron inmersos en esa absurda pelea interna.

Junsu se juró así mismo que protegería a este pueblo hermano de la misma forma en la que lo hacía con el suyo. Su corazón no entendía qué había sucedido, ¿Cuál había sido la causa? ¿Quién llenó el corazón del príncipe de semejante odio para que haya llegado al extremo de matar a su propia hermana? ¿Quién? ¡Demonios!, ¿QUIÉN?

Apenas cayó en cuenta de que había sido protegido, no tuvo tiempo para sonreír pero una idea lejana le dio fuerzas para no detenerse. Changmin estaba con él. "¿sería así en adelante?, ¿estaría siempre allí?".

En medio del tumulto y por el fragor de la batalla se separaron.

Khan llevado por la furia de su jinete no dudó en ningún momento. Varias cabezas separadas de sus cuerpos iban quedando a los lados de dónde Junsu había pasado. Su espada era inclemente con los traidores. A cuántos dio muerte no se contó pero fueron decenas.

Después de un combate feroz, Astor y una parte de sus tropas fueron acorralados en el patio oeste de las caballerizas. Ruta por la que habían pensado escapar al verse derrotados. Todos los soldados tomaron un enemigo a su cargo, mientras Junsu apuntó hacia el hombre su espada en señal de retarlo a duelo. Desmontó acercándose, con la rabia asfixiándolo.

- ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ HAS HECHO ALGO COMO AQUELLO? ¡ELLA ERA TU HERMANA...!-gritó con todos sus pulmones-.
- ¡UNA TRAIDORA ES LO QUE ERA...! Regaló nuestro país a ese maldito conquistador vanidoso, prepotente y que es hasta homosexual... -Astor se hallaba en una especie de frenesí como si su entendimiento hubiera sido bloqueado por algo, obviamente ese algo era una mentira-.

- Ella no regaló nada. Hicimos una alianza en los mejores términos para ustedes. Sin derramar sangre. Ella protegió a su pueblo que pudo ser arrasado sin clemencia por el ejército de Ilani. No te permito hablar con desprecio de mi señor. Él no tiene nada que explicarte. ¡No te perdonaré! Amelia era una dulce persona. Una gobernante justa. -Volvió a gritar el rey indignado, abatido-.

- Te mataré y podrás ir a ser "dulce" con ella en el infierno, ¡tú maldito maricón...!-ese insulto no significaba nada para él, pero encendió una alarma en su cabeza-.

Junsu respiró hondo y dejó su mente en blanco, gracias a su entrenamiento en las montañas. Con toda la fuerza que producían sus poderosas piernas corrió con su espada por delante, atacó con toda su potencia, su cuerpo se hizo uno con el arma, giraba y cada estocada provocaba una herida, la sangre saltaba a su cara y su ropa, su espada bebía y no estaba satisfecha, el contrincante era experto pero no lo suficiente. En un instante Junsu hizo amague de saltar pero en vez de eso se barrió, así logró clavar toda la hoja de su arma en el bajo abdomen del hombre que cayó frente a él de rodillas, con mucha sangre chorreando por su boca. Sin dudarlo un segundo Junsu estuvo de pie y le cortó la cabeza con un movimiento tan rápido y preciso que casi nadie logró verlo. La sangre que brotó del cuello salpicó su cara una vez más.

Con dolor, decepción y negra satisfacción levantó la cabeza del hombre y gritó:

- ¡¡¡ASTOR ESTÁ MUERTO, SE ACABÓ, HEMOS VENCIDO!!!

Pero ya no quedaban soldados que fueran fieles al hombre. Todos habían sido derrotados. Changmin llegó a toda velocidad después de hacerse cargo de la tropa de arqueros que mataron a algunos de sus soldados. Su corazón latía desbocado por la preocupación, sin embargo al ver a Junsu con la cabeza ensangrentada en sus manos una sensación de alivio le recorrió el alma. Caminó hasta él desmontando deprisa porque estaba con la cabeza baja y no se movía.

- Junsu, ¿estás bien?
Changmin se asustó un poco cuando Junsu levantó su cabeza y vio sus hermosas facciones manchadas de sangre por segunda vez, sus ojos brillaban de una manera en la que jamás había visto, grises, oscuros, vacíos.

- Ya lo hice, vengué a Amelia... Pero ella no volverá... Alguien nos ha traicionado...Changmin -dijo en un susurro- “¿Quién le ha hablado de nosotros a Astor...? Solo el caballero Jung, mi primo Jaejoong y Sun Ah lo saben”.

- ¿Qué has dicho? ¿Qué alguien le ha hablado de nosotros?...-En seguida entendió la presencia de ese hombre allí-. Junsu sé que esto es terrible para ti... Pero al parecer, quién ha provocado todo esto es...

En ese preciso instante Yunho y Jaejoong traían atado a Kim Junho, al que soltaron y obligaron a arrodillarse frente a los soberanos.

- Pero hermano, ¿qué haces aquí?

- Ha sido él, primo Junsu... Él le ha mentido a Astor y ha provocado todo este desastre.

- ¿No fue suficiente ya... Con intentar matarlo una vez... Lo traicionas otra vez?...

Changmin no logró contener su rabia, desenfundó su espada que estaba ensangrentada y la puso amenazando su cuello por segunda vez.

- ¡No, no por favor! No manches tus manos.-rogó Junsu, luego se agachó acercándose a su hermano-. Hermano, sé que ni siquiera te agrada que te llame así -dijo sonriendo tristemente-. Kim Junho.-Se irguió, su tono de voz cambió y se tornó solemne y grave-. Te condeno al exilio en el desierto de Turcan, al pie de los Volcanes Gemelos, el caballero Kim Jaejoong te dejará en sus dominios, sin tu insignia real, sin agua ni comida. Además...-en forma de una sentencia mayor-... te perdono también ésta vez. –A pesar de todo Junsu amaba a su hermano mayor-.
Kim Junho herido y empolvado había sido descubierto por Jaejoong intentado escapar a ver al ejército de Astor derrotado. Había sido interrogado brevemente y bajo amenaza de muerte había confesado que él era quien había hablado en contra de los príncipes y la alianza entre los pueblos con el único fin de dar muerte a Junsu.

- ¡No necesito tu misericordia! ¡Acaba de una buena vez conmigo! No me humilles más enviándome al exilio. Si no me matas volveré hasta lograr destruirte. !!!Maldito maricón hijo de una bruja!!!

Changmin no soportó ni el tono, ni las ofensas y con el cabo negro de su magnífica espada, golpeó la nuca del hombre y lo noqueó. El cuerpo cayó pesadamente al piso.

Haciendo una reverencia Jaejoong levantó al dos veces traidor y se lo llevó a cumplir la orden.

- Caballero Jung, ve con ellos. Yo no confío en ese hombre. -indicó el príncipe a su amigo-.

De la misma forma el caballero de Ilani salió a cumplir la orden uniéndose al grupo que ya estaba montando. Entusiasmado, semejante viaje les tomaría alrededor de dos semanas, tal vez menos. Tendría mucho tiempo para conocer a misterioso joven. La noche anterior había quedado completamente apasionado del caballero. Como si hubiera sido hechizado no había podido evitar besar al hermoso hombre y luego al probar su sabor había sido imposible parar de besarlo toda la noche. Ahora le parecía un sueño, sin embargo era muy agradable recordar su cuerpo tembloroso y cálido. Las "gemas elementales" era un asunto de no creer. No había tenido oportunidad de leer el libro entregado y su curiosidad se había duplicado después de la charla de los reyes la noche anterior. Su madre nunca le dio una explicación aceptable, seguramente ella tampoco tenía conocimiento adecuado. O tal vez quería ocultarle algo. Sin embargo ahora todo iba tomando sentido.

Aunque se preocupaba mucho por tener que dejar a Changmin sin su protección, recordó que ahora Junsu estaba a su lado y se tranquilizó. Ojalá pudieran reunirse de camino a Miltia y así volver juntos a casa. Y sólo ahí empezaría el verdadero trabajo.

Los soldados de Nívea iniciaron la penosa tarea de recoger y cremar a los muertos según su costumbre. El cadáver decapitado de la reina lo recogió Junsu mismo. Y lo llevó a su habitación, lo colocó con cuidado sobre la cama, puso la cabeza sobre el cuello y tocó su diamante y el sitio de la herida al mismo tiempo, rogaba a Ozus con todas sus fuerzas que su magia pudiera trasladarse al cadáver, pero tan solo las heridas desaparecieron, su don solo funcionaba con quienes estaban vivos, la belleza de reina volvió a su estado previo pero la vida no, besó la frente de su prima, sobre el circonio y este desapareció, se sintió súbitamente renovado y con más energía, el poder de la gema se había trasladado a él, aun así decepcionado dejó que las damas de la corte la arreglaran para la ceremonia de velación.

Se retiró con los ojos enrojecidos por el llanto, Changmin lo esperaba en el pasillo con gesto compungido.

- Sígueme...-dijo Junsu en un susurro-.

Después de caminar hasta el final del pasillo. Entraron en la habitación que habían ocupado la noche anterior que ahora estaba vacía. Y sin aviso alguno se lanzó al pecho del príncipe. Agarrando las solapas de su abrigo escondió su cabeza mientras lloraba desconsoladamente, con sonoros sollozos. Lo único que Changmin pudo hacer fue acoger a su amado con el mayor cariño, dando todo su apoyo. Mientras lo apretaba en sus brazos. Luego se arrimó a la puerta para tener apoyo y así permanecieron un tiempo indeterminado, él acariciando y besando su extraño cabello azul.

Cuando los temblores se terminaron, había oscurecido ya, aunque no era tan tarde. Afuera se escucharon las trompetas que indican que el cortejo fúnebre real empezaba.

- Changmin... Gracias... Por existir...

Junsu levantó sus ojos rojizos y llenos de lágrimas y se encontró con la sorpresa de que él también había llorado, compartiendo su dolor. Entonces supo que jamás dejaría de amarle. No tenía en cuenta cuando empezó a hacerlo pero sin duda lo amaba con todas las fuerzas de su corazón.

La mano del príncipe se posó en su mejilla. Luego lo besó. Solo amor fue lo que recibió. Changmin era una persona muy cálida. Luego se lavaron las caras con agua de una tinaja olvidada y fueron a tomar sus posiciones en la ceremonia.

Todo fue muy emotivo. Los súbditos desalojados habían vuelto todos y con trajes negros lloraban a su reina muerta. Todos los soldados llevaban una bandana negra en su frente, los ilianos y los níveos. Fue Junsu el encargado de prender fuego a la pira sobre la cual se encontraba el cuerpo de Amelia.

Encendió la base y enseguida el fuego se esparció por todos lados. Podría ser por los aceites con los que se preparaban los cadáveres pero lo cierto era que el ambiente se llenó de un agradable aroma. "Es el perfume de su alma", escuchó decir a una mujer anciana.

El general del ejército níveo que había logrado salvar su vida, renovó el juramento de lealtad a Ilani. Changmin aceptó el juramento pero no quiso dejar a esta gente sin un funcionario de su confianza, así que ésta vez quién haría de regente era el joven caballero Choi Minho, era un chico confiable y capaz. El príncipe debía regresar a Miltia que ya estaba entrando en caos por su alargada ausencia. Solo él con su carácter firme lograba reducir las voluntades cerradas de los ancianos. Era obvio para él que el Ministro Lee no haya logrado contenerlos más tiempo.

La noche tuvo una silenciosa oscuridad en el castillo. Lo único que podía escuchar era la respiración acompasada de él. Que le abrazaba por detrás. Increíblemente a pesar de estar en contacto con el zafiro no hubo la reacción habitual, como si la gema respetara su estado de ánimo.

- ¿No puedes dormir?

- Es difícil...

- ¿Qué puedo hacer para ayudar...?

- Canta...-dijo sin pensar el peliazul-.
- ¿Cantar?, está bien. Te advierto que no tengo muy buena voz.

La melodía era suave, romántica no muy decente que digamos pero esto le ayudó a mejorar su ánimo. No era cierto lo que había dicho. La voz de Changmin era preciosa, perfecta. Algún día también cantaría para él.

La mañana siguiente se hicieron todos los preparativos para el viaje una vez más. Un regimiento de 300 soldados se quedó allí también. A medio día pasada una ventisca infernal pudieron empezar a cabalgar. Podrían evitar volver a Odaiba. Ésta vez, el camino lo harían por directamente por Silo, un guía se había ofrecido para llevarlos por una antigua ruta de comercio que ya no se usaba regularmente pero que los ayudaría a avanzar con rapidez.

Para Junsu que no había salido mucho de su país que cada vez estaba más lejos, todo le resultó atractivo. Silo y sus ciudades bulliciosas y coloridas, más grandes, acentos característicos a pesar de usar el mismo idioma. Lo que sí le molestó fue la cantidad de mujeres que estaba dispuestas a intentar seducir al príncipe. “Ya no quedan mujeres decentes el mundo”, pensó. A pesar de la insistencia de varios gobernantes y generales Changmin no paró más que lo estrictamente necesario con el convoy del ejército que había reunido para llegar más rápido, el resto llegaría con calma después.

A los 15 días de haber empezado el camino. Llegaron a la frontera entre varios países, después rodear un lago, llegarían al país de Changmin. La diferencia con el resto de reinos se notaba. Cabalgaron por la orillas de este gran lago. Para sorpresa de Junsu no había ciudad, no había una aldea, ni siquiera había barcas. Por lo regular las orillas de los ríos y lagos son lugares rebosantes de vida, color bullicio. Pero aquí no.

- Mi señor, ¿qué sucede con este lugar? ¿Por qué no hay nadie? Es un lago... ¿No hay pescadores? -usó lenguaje formal pues todos los caballeros estaban presentes-.

- Ya sabía qué ese tipo de preguntas vendrían a tu mente. –dijo mientras desmontaba-. Este lago se conoce con el nombre de Gran Lago Salado, y está muerto desde hace más de dos siglos. Algo en la composición del agua cambió e impide que haya peces o cualquier otro animal. Si no hay peces no hay seres humanos que los pesquen.
- ¿Tampoco sirve el agua para cultivo?

- No... Es demasiado concentrada…

- ¿Alguna vez fue agua útil?

- Según los libros de historia, sí.

- ¿Tampoco puedo tomar un baño? "El agua parece llamarme"...

- No creo que sea buena idea, podría lastimarte.

Con un pucherito mal disimulado dejó al príncipe con sus soldados y se fue hacer algunas tareas que le habían encomendado en la preparación del campamento. Su posición de rey se había dejado de lado y ahora cumplía labores como un caballero cualquiera. Poco después se terminó de montar el campamento pues ya caía el ocaso. Todos los soldados daban miradas tristes al enorme espejo de agua que reflejaba el potente sol, por ser un lugar nada fructífero. Conforme habían descendido de la cordillera el clima de había vuelto más y más cálido y sofocante. Ahora Junsu entendía porque a Changmin su país le parecía tan frío. Sin embargo para él, el calor era muy agradable.

A media noche no resistió, era imposible descansar, estaba solo y completamente sofocado salió de su tienda, atendiendo a lo que parecía un llamado del enorme espejo de agua "muerta". Así que sin hacer ruido se deslizó en silencio. Los soldados que estaban de guardia en la entrada lo saludaron pero no le preguntaron a dónde iba. Junsu se había ganado el respeto del ejército bárbaro por su ferocidad durante la batalla de Nívea. Le admiraban por ser un excelente espadachín. Preciso y sorprendentemente inclemente.

Caminó por la orilla unos largos minutos a la luz de la luna, en la semi oscuridad pudo observar con más detenimiento. El agua se veía muy oscura, sucia y espesa, se sentía como si el agua estuviera lamentándose mientras se mecía con la leve brisa. Él le tuvo piedad y metió sus manos al agua. Estaba fría pero no tanto como lo era en Ameria. Tenía tanto calor, el clima nuevo y su necesidad insatisfecha lo estaba enloqueciendo. Había sido imposible deshacerse de los soldados para obtener un momento de soledad, por lo tanto no habría alivio en el cuerpo de Changmin así que sin pensar en la advertencia del príncipe se desnudó y sin más se lanzó al agua. Era absolutamente refrescante, maravillosa. Estaba desperdiciada. Nadó todo lo que quiso, agitando sus brazos y piernas como si de un niño se tratara, dando grititos agudos poco masculinos que recordaban a aquellos inteligentes animales del mar que no había visto nunca.

Después de un largo tiempo, con expresión satisfecha empezó a caminar ya para salir.

- ¿Qué demonios es lo que estabas haciendo? - trató de parecer molesto, pero la verdad es que se había quedado impresionado de la belleza que representaba el cuerpo desnudo de Junsu a la luz de la luna que exactamente en ese momento se despejaba completamente. Era muy hermoso. Su necesidad se hizo dolorosa y urgente pero nada podía hacer por saciarla. Todo su ejército estaba a sus espaldas, en el campamento.

"¿Cómo lograré vivir con Junsu sin estar siempre a sus pies?"

- Solo tomé un baño. Estoy bien... ¿No me ves?

"Sí, definitivamente te estoy viendo"...

- Me has desobedecido caballero Kim, ya encontraré la forma de castigarte.

Junsu sonrió al reconocer el deseo en los ojos de su señor. En este momento todo el deseo que se había quedado en el agua fría volvió a nacer como un volcán en erupción. Sin embargo el príncipe se giró huyendo de él. "No habrá nada ésta noche tampoco". Con profunda tristeza se vistió y volvió a su cama en la tienda a no ser saciado.

A la mañana siguiente después de tomar una frugal comida, el ejército empezó a recoger el campamento. Estaba previsto que a medio día Kim Jaejoong y Jung Yunho llegaran de la sórdida tarea que les había encomendado.

El día había amanecido soleado. Ilani era una tierra caliente comparada con Ameria. Las tierras eran extensas planicies que no se veían fértiles y estaban un tanto abandonadas. Sin embargo en un momento los soldados se reunieron a la orilla. Todos daban gritos de exclamación. Algo fuera de lo común había sucedido.

Changmin conversaba con Kim Heechul acerca de unas noticias recientes, fue informado de la novedad, así que corrieron desde el campamento. Al llegar sus ojos se abrieron incrédulos. El agua del lago siempre oscura, o al menos desde que él la había conocido, estaba completamente trasparente y reflejaba maravillosa, el cielo azul. Metió sus manos en ella para comprobar y en efecto era tan pura que no pudo evitar beberla. Era la más deliciosa que había probado nunca.

- Su majestad, es completamente diferente al agua del día de ayer...

- Sí...

“Lo único diferente que sucedió, fue que Junsu se bañó”.

Changmin llevó aparte al de cabello azul. Lo suficiente para que los soldados no oyeran.

- Fuiste tú... ¿cierto? ¿Qué hiciste?

- Yo no hice nada, solo me bañé...

- Pues muchas gracias... Por desobedecerme ayer...
- ¿Entonces ya no me vas a castigar…? –Junsu picó al príncipe con su pregunta, obtuvo un asentimiento y una profunda mirada llena de admiración-.

- No me mires así... Parece que estuvieras viendo a un ángel o algo así...

- Pues aparentemente lo eres...-luego susurró para que sólo Junsu oyera- te lo pagaré de la forma que quieras, ésta noche, falta poco para llegar a mi casa-.

La promesa fue recibida con un estremecimiento de profunda alegría. Al fin se acabarían los días de abstinencia.

El príncipe de los bárbaros - Cap. 13

Revelaciones de último minuto…


- Hace tanto tiempo que necesitaba tus manos sobre mi piel, me estaba sintiendo abandonado. Ya estaba desesperado…-dijo el rey respirando agitado sobre los labios de su amado-.

Cada espacio por el que Changmin ponía las yemas de sus dedos parecía dejar una línea de fuego, que adictiva era la sensación de sentir recorrer el deseo en minúsculas estelas de placer eléctrico por todo el cuerpo. Que bendita magia la que recorría sus venas. Sus ojos brillaban a la luz de las velas, hoy precisamente y como nunca antes, había muchas de ellas encendidas en la habitación.

“Vamos a hacer el amor con las luces encendidas”…

El deseo era fuego líquido arrasando las venas. Las manos abiertas de Changmin se paseaban por toda la espalda, desde el azulado cabello hasta las nalgas perfectas y a los muslos, apretando con saña y volviendo a hacer el recorrido mil veces. Junsu se aferraba a los hombros de su amante mientras su cuerpo se frotaba con insistencia y sin parar sobre el cuerpo que tenía debajo. La ropa había desaparecido de los cuerpos apenas pusieron un pie en la antigua habitación, la cama fue usada inmediatamente. Su hambre era infinita, devoraban sus labios con violencia, dientes, lenguas, saliva, gemidos, alientos calientes danzaban en espirales de placer. Los besos eran tan intensos que habían algunas señales de mordidas que sangraban levemente, apenas se daban tiempo de respirar. En un instante inevitablemente se separaron, el aire era necesario después de todo.

- No sabes cuánto te extrañé… -Susurró Changmin apegando su frente a la de su amante mientras le sostenía de la nuca. El otro también luchaba por recuperar su frecuencia respiratoria normal-.

- Me he sentido morir todos estos días en los que no me has tocado.

Para ser exactos los quince días que había durado el descenso desde las nevadas montañas de Nívea hasta la templada Silo y la ardiente Ilani.

- Ha sido un infierno –se sinceró-.

Junsu comenzó a deslizarse hacia abajo, besando cada espacio de la bronceada piel, con la clara intención de llegar tan abajo que pudiera felar el miembro de su príncipe, sin embargo aquel no se lo permitió.

- Lo harás después, por ahora quiero tu boca en la mía, luego voy a poseerte hasta que me pidas que pare.

- Eso no pasará nunca. -“Jamás me cansaría de ser poseído por ti”-.

Changmin cambió las posiciones y se colocó sobre el cuerpo sudoroso y ansioso, se tomó unos instantes para admirarlo, también acarició con ternura su rostro risueño.

- Te amo…-las palabras salieron profundamente exhaladas del ancho y moreno pecho, con toda naturalidad-.

Los ojos de Junsu se ensancharon, esas eran palabras que jamás pensó escuchar de parte del príncipe, palabras que el mismo no había tenido oportunidad de pronunciar –por vergüenza-, supo que su boca se había abierto por la sorpresa cuando Changmin lo besó de improviso y metió su lengua, riendo en medio de beso. Riendo tan sinceramente como lo haría un niño. Absolutamente feliz. Changmin era hermoso, un joven tan lleno de vida. Junsu rio también y enredó sus dedos en el sedoso cabello del moreno, mientras su lengua se batía en duelo con la ajena, un momento después aquel dejó sus labios y se dedicó a besar el cuello y los espacios de las clavículas, lamiendo y chupando la piel con vehemencia, Junsu disfrutaba de esos labios, su saliva era algo así como “refrescante”, para ese calor fastidioso de estar sin él, como le gustaría que pasara su lengua por cada parte de su ser. Rogar no vendría mal.

Siguiendo en su tarea, el de pelo castaño lamió los pezones rozándolos apenas con los dientes, Junsu vio puntos de colores, arqueó su espalda e inconscientemente le dio más acceso a esa parte de su cuerpo, Changmin gemía satisfecho. Era inevitable. Puso la mano sobre su miembro, el rey gritó de la impresión y luego se ahogó su propia voz en los gemidos que luchaban por salir a borbotones, Changmin era malvado, era un bárbaro, su mano tan apretada subía y bajaba por el falo, inmisericorde, sin cesar, muy pocos minutos fueron necesarios para hacer que Junsu explotara, el placer era tanto que perdía la consciencia por algunos segundos, mientras su cabeza giraba a cada lado sin rumbo.

Changmin miraba orgulloso su obra, Junsu con el cuerpo caliente cubierto de maravilloso sudor, respirando tan agitado después de obtener el clímax absoluto. Ahora era su turno, se consideraba muy fuerte, sin embargo con tan solo verlo eyacular podría haberle hecho tener su orgasmo también. Con el líquido espeso y caliente que tenía en su mano producto del placer consumado, empezó a masajear la entrada al cuerpo de Junsu. Siempre tan receptivo, a penas recuperado ofreció generoso su cuerpo, abriendo sus piernas para él. Ondulando su cadera con cada giro de los dedos, lamiéndose los labios por la expectativa.

- No más con los dedos… estoy listo, te necesito dentro.

Sus deseos eran órdenes y sin preámbulo mayor entró de una sola vez, ambos abrieron sus bocas exhalando profundamente, hace tiempo que no sentían tan divino placer, se miraron un instante, Junsu solo asintió, Changmin se agarró de los barrotes del respaldar de la antigua cama y comenzó a embestir sin piedad, una y otra vez, con todas sus fuerzas, tan profundamente, gimiendo al mismo ritmo del hombre debajo de sí. Buscando alcanzar el punto preciso. La cama hacía mucho ruido, era la cama de sus padres y era una especie de sacrilegio, pero el interior de Junsu se sentía tan increíble que tan solo pudo pedir perdón en silencio y seguir embistiendo.

La música de aquella voz rota de mil maneras en cada gemido, inundaba sus oídos y le hacía perder la consciencia. Le amaba, de una desequilibrada manera, pero lo hacía.

Después de varios minutos las paredes internas del peliazul se contrajeron con fuerza alrededor de su miembro y lo obligaron a explotar, no pudo contenerse, quería escucharle correrse una vez más antes que él, pero sus ansias lo vencieron, para Junsu sin embargo el solo hecho de sentir a Changmin convulsionar mientras dejaba ese líquido tan caliente en su interior, le hizo llegar al clímax por segunda ocasión. Otra vez ambos luchaban por el aire, sus pechos se movían con profundidad, el calor de los cuerpos era asfixiante. Sus miembros están colgados a los lados de sus cuerpos.

Unos minutos más tarde Changmin se deleitaba, como siempre que podía, en mirar los luminosos ojos grises de Junsu, mientras su dedo índice acariciaba distraído el diamante circular y transparente del abdomen.

- Yo también te amo. –dijo Junsu sinceramente-.

La sonrisa del príncipe fue instantánea.

- Lo sé. Porque yo también lo siento. Te amo Junsu… -besó su blanca mano y la colocó sobre su pecho-.

Junsu cerró los ojos, como quien toma valentía, suspiró. Y dijo:

- Lo haré… haré lo que me pediste…-con expresión indescriptible el rey cedía a la avezada petición hecha durante la tarde-.

- Junsu… yo no… será muy complicado…ya lo pensé mejor…y creo que…

- Lo haré… no hay vuelta atrás, soy tuyo… haré lo que sea necesario para que sigas siendo el líder de esta gran nación. Tú representas el futuro de mucha gente. La estabilidad política evitará una guerra civil inútil y sangrienta. No quiero ser egoísta y tan solo por mantener un orgullo que de nada me sirve, ponerte en problemas…

- Junsu…escucha…

Sin embargo, el rey negó ligeramente, obligándolo a callar. La sonrisa de Junsu era tan pura, tan infantil, tan hermosa, tuvo que rendirse al deseo de aquel de cumplir su voluntad, a pesar de que estaba poniendo la vida de ambos en peligro. Cerró sus ojos un instante y luego volvió a mirarlo con una clase diferente de mirada.

- Quiero tenerte en mi boca.

Junsu nunca dejaba de sorprenderlo, hace unos pocos segundos hablaban de cosas trascendentales en sus vidas y ahora, el rumbo de la conversación volvía al sexo. Sacudiendo la cabeza, el príncipe moreno sonrió y se entregó a los labios que se le ofrecían abiertos.

Luego del húmedo beso, Junsu obligó a Changmin a sentarse arrimado al respaldar de la cama y a abrir las piernas, sonrió de nuevo y esta vez la esquina de su boca se torció, a pesar de ser la misma boca, la promesa era muy obscena. En un ágil movimiento ayudado por su mano derecha se metió el enorme miembro erguido de Changmin en la boca y empezó a succionar con fuerza.

- ¡¡¡Ahhh!!!

Junsu aprovechó el instante que su amante gemía para respirar, Changmin lo empujó hacia atrás.

- Pero, ¿qué te sucede?

- Yo también quiero hacerlo…hagámoslo al mismo tiempo…

Gateó sobre el cuerpo de Junsu luego de girarlo y se colocó de forma que podía alcanzar con su boca al miembro ajeno y dejó al alcance de la boca del peliazul su propio miembro, el juego empezó otra vez. En esta posición el goce se multiplicaba por dos, era indescriptible la sensación de placer que le producía el aterciopelado miembro de Junsu en la boca, se esmeraba por atenderlo con su lengua, por tragarlo con toda su boca. Junsu era mucho más experto en volverlo loco con sus labios y hacía su magia sensual, chasqueando los labios por lo potente de la succión.
Su cadera inconscientemente embestía de forma muy intensa, la sensación de ser tragado por esa húmeda cavidad lo llevó al orgasmo por enésima vez. Tuvo que retirarse para evitar ahogar a su amante más pequeño. Junsu rio y sin quitarle los ojos de encima con su propia mano terminó el trabajo, apenas se rozó y el orgasmo le atacó también a él.

Más tarde se acurrucaron un momento para dormir un poco, se acomodaron como de costumbre con Changmin detrás. Luego de unas horas, despertó: “Vaya, se me olvidó que dejé las luces encendidas para comprobar lo que me dijo Yunho…”

Sin pedir permiso, y sin esperar que el otro despierte, su mano izquierda que descansaba sobre la cadera, la llevó directamente al diamante del abdomen, la potente sensación de fuerza y salud lo recorrió de nuevo, pegó su pecho a la espalda desnuda y Junsu despertó gimiendo al ser recorrido por la corriente de placer súbito.

- ¡¡AH!!, ¡¡Changmin!!

El príncipe, apretó su cuerpo y con su lengua masajeó la nuca, firme, Junsu se arqueó por reflejo, Changmin conocía cada minúsculo espacio que le proporcionaba placer infinito y lo aprovechaba en su beneficio, lo dominaba completamente. Besando su nuca y sus hombros lentamente fue colocando el cuerpo en la posición que quería. Junsu debajo, con la cara contra las almohadas. Sin dejar de atender su espalda, volvió a meter los dedos en la entrada de Junsu que se contrajo entre adolorida y necesitada. El gemido de dolor, no fue motivo para detenerse. La necesidad fue mayor. El peliazul dobló sus rodillas exponiendo todo su trasero para que Changmin hiciera con él lo que quisiera. Antes de entrar en su cuerpo se acomodó sobre él y le robó un beso pequeño, obtuvo esa hermosa sonrisa y luego levantando las caderas con fuerza se hundió una vez más. Para mantenerse consciente embestía profundo y firme pero lento.

“Tan perfecto, así lento…, ¿por qué me torturas mi amor?”

Entonces lo vio, la figura de un árbol muy grande se formaba en la blanca espalda de Junsu, la figura ocupaba el lado izquierdo, es decir el tronco del árbol, luego siete ramas salían de él hacia la derecha. Sobre cada rama un símbolo como el de letras se formaba en un idioma que no era el suyo, además de una especie de símbolos, el de la sexta rama tenía una figura muy similar al diamante circular que Junsu tenía en su vientre. Eso lo sorprendió mucho, jamás se había fijado en algo que parecía tan importante, una vez más maldijo al viejo que no aparecía, que despistado había sido…

- Changmin, ¿qué sucede?...-Junsu llamó su atención pues él se había quedado inmóvil y el placer se obtenía únicamente en movimiento-.

- ¿Tienes algún tatuaje en la espalda?

- No…

La figura comenzó a borrarse, Junsu sin entender de qué hablaban bamboleó su pelvis para obtener placer, Changmin tuvo que embestir en respuesta y la imagen se hizo clara otra vez. Pero ya no tuvo consciencia para analizar con calma, el placer que dejaban salir los gemidos de Junsu le robó la razón y no se detuvo hasta ver que ambos alcancen el clímax.

Al amanecer, después de una noche tan productiva, despertaron juntos como hace mucho tiempo no lo hacían, que maravillosa se adivinaba la luz azulada que invadía el cuarto.

- ¿Por qué me preguntabas si tengo un tatuaje en la espalda?

- Anoche mientras te tomaba por detrás apareció en tu espalda un gran árbol ancestral con seis ramas, sobre cada rama había dos símbolos, uno que parecía un nombre y el otro que parecía una joya, la última rama, la sexta, tenía un símbolo circular, como tu diamante.

- Nunca lo he visto, mi espo… Sun Ah, nunca me dijo nada…

- Sun Ah, ya no es tu esposa. –Dijo como si de algo como una ley natural se tratara y sin remordimientos siguió hablando-. Aparece solo cuando estamos haciendo el amor. La otra noche en Nívea, Yunho lo vio en tu espalda.
- ¿Qué crees que signifique? –mantuvo una expresión sería pero pensó “Ah vaya, ya recordé cuándo. Eso fue MUY vergonzoso”

- No lo sé…

En seguida escucharon un golpe en la puerta.

- “Su majestad Changmin“

- Habla…

- “El ministro Lee Taemin está aquí y debe hablar con usted, dice que es urgente”…

- Dile que en 10 minutos estaré con él, ahora retírate y que nadie me moleste hasta que baje.

- “Sí su majestad”.

- Debes salir de aquí después de que yo haya salido, parece que tendrás que cumplir tu promesa antes de lo que habíamos planeado.

- Tengo poco tiempo –de sus ojos salieron chispitas- tengo una idea…

Se envolvió en la sábana que estaba revuelta en el piso, de la cabeza a los pies, ocultando sus partes más llamativas y salió corriendo por las dos puertas que separaban del pasillo a la habitación, dejando a los guardias estupefactos, fue tan rápido que no lograron verle la cara. Alcanzó el cuarto del ama de llaves que ahora ocupaba Sun Ah.

- ¡Tienes que ayudarme!

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- Su majestad la situación ha llegado al borde de un abismo. Perdóname que te lo recalce su majestad pero debes entrar en Miltia con la muchacha HOY, casarte HOY y ser coronado HOY, sino mañana se desatará tal caos que será incontenible. Los ministros ancianos han dominado con sus palabras engañosas a una buena parte de la opinión pública. Te han acusado de tantas cosas, y al saber que volvías sin una esposa han confirmado sus artimañas, pero veo que tú también escondes ases bajo la manga.

- La muchacha ha estado aquí todo el tiempo, ¿verdad?

- Así es… -dijo el príncipe cruzando los dedos, para engañar a su nación, debía engañar a su fiel ministro o no lograría avanzar, muy pocos conocían la verdad-.

- Has estado demasiado tiempo lejos. Han abusado de su poder a pesar de todos mis esfuerzos que no han sido pocos. No he logrado frenarlos.

- Lo sé amigo, pero cuando llegue deberás darme los informes de todos los excesos, decapitaré a todos los que hayan cometido fraude.

- Todos los informes están listos, haremos según tu voluntad cuando los revises. Perdóname mis faltas su majestad.

- Al contrario. No sabes cuánto agradezco que hayas cuidado de nuestro país tanto tiempo, dejé una carga muy pesada sobre ti. ¿Me seguirás siendo fiel en el futuro?

- He jurado mi lealtad con sangre su majestad, al igual que todos tus guerreros –señaló la cicatriz que era evidencia del juramento-, te seguiré hasta la muerte. –Dijo el joven ministro Lee, hincando una rodilla al piso y colocando la mano derecha en el pecho-.

- Y yo te prometo que daré muerte a quién sea necesario para mantener todo lo que hemos logrado, ¡lo juro!

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La Casa de Campo de la familia Shim, ubicada a la afueras de la ciudad capital de Ilani, la antigua Miltia había sido el primer sitio al que Changmin y sus caballeros habían llegado. El grueso del ejército, se había quedado acampando en la planicie que estaba sin cultivar por ausencia de su amo. Esa mañana inmediatamente después de que se dio la orden el ejército estuvo preparado, los carros con las ofrendas y regalos de las naciones que se habían aliado se colocaron al frente del cortejo, tan solo el príncipe y su séquito mínimo estaba delante. Detrás los militares de alto rango en los magníficos carros proporcionados por la gente de Kiteria, y al final los soldados de a pie.

La gente estaba muy animada, apenas se habían levantado en la mañana, con las noticias de que el ejército del príncipe estaba en la hacienda, se habían amontonado en las afueras, venían las historias increíbles de los viajes, todas victorias, mil doncellas para el harem, mil cofres de oro y joyas, maderas y telas finas, pieles y ganado. Alianzas. Una nueva y misteriosa princesa. Una mujer de ojos grises, que hechizó al príncipe en Odaiba y lo hizo seguirla hasta Ameria. Los guardias luchaban por contener a la multitud que pugnaba en la puerta de la gran verja, por ver algo en las ventanas.

En la habitación de Jung Sun Ah, el nombre de soltera de la ex – esposa de Junsu, y Kim Heechul se afanaban en convertir una figura masculina en una femenina.

- Debe ser verde…-decía la mujer, pensando en el color que mejor le sentaba a Junsu-.

- No, deber ser aguamarina… combina mejor con los ojos de su majestad…-decía el caballero con un lápiz en la boca-.
- Entonces debería ser gris para que combine con mis propios ojos…-decía el rey irónicamente, harto de la discusión-.

Una tercera voz detuvo la insulsa pelea…

- Debe ser blanco, porque van a casarse apenas terminen el recorrido por las calles principales…

- ¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!! –tres gritos muy agudos se oyeron al unísono-.

- Si no se casan hoy y son coronados, mañana habrá muchos muertos en Miltia. Estallará una guerra civil que no quieres ni imaginar primo, peor que nuestra pelea en la planicie de los cipreses rojos… -dijo Jaejoong agitado, había corrido desde la otra ala del castillo inmediatamente después de recibir la horrible noticia de Yunho-.

- Todos los ministros ancianos, saben que Changmin volvió solo con sus caballeros, piensan que aún no ha elegido a su prometida.

- Todos vieron llegar a Sun Ah, queríamos hacerles pensar que era ella. Lo bueno es que nunca salió de aquí así nadie la conoce. Al menos eso espero. –la dama asintió inmediatamente-.

- Es algo que tenemos de ventaja, esparciremos rumores de que efectivamente ella, con el nombre Junko se hospedó aquí hasta que su majestad llegó para llevarla del brazo cuando volviera triunfal. Todos saben de la historia de su primer encuentro.

En medio de lo terrible de la situación Junsu volvió a sentir esa sensación urente de su diamante en el abdomen. Buen recuerdo, parecía que habían transcurrido años desde aquello.

Al final y después de luchar y casi matar al pobre joven, los tres Sun Ah, Jaejoong y Heechul lograron que el corpiño cierre, así como ajustar la crinolina y colocar un vestido talla extra en el cuerpo delgado pero masculino de Junsu. El maquillaje fue tarea fácil comparada con la previa, no así colocar la peluca castaña perfectamente peinada sobre su cabeza y sujetarla para que no la pierda. Además acomodaron un hermoso velo que cubría su rostro. El vestido blanco bellísimo, con cuentas doradas delicadísimas, diamantes y rosas bordadas en plata sobre el pecho, capas y capas de tul ensanchaban la falda. Impresionados los tres y en silencio le mostraron a Junsu su propia imagen reflejada en el espejo.

Junsu abrió los ojos más grandes de lo normal. Sin lugar a dudas su imagen en el precioso vestido blanco, cubierto con tul el cuello, los hombros y brazos, con los adornos tan característicos, el velo y el peinado le hizo caer lágrimas inconscientemente. No era él mismo, sino la amada imagen de su propia madre, Ren la quinta, mil imágenes que había olvidado hace años llegaron como una avalancha a su memoria.

Recordó una pira enorme en la que se quemaban miles y miles de libros una noche de otoño cuando él a sus quince años bajaba de un campamento escondido en las montañas al otro lado de la cordillera de la Bruma Sagrada, después de un arduo entrenamiento militar y educativo, volvía convertido en un hombre como todos los guerreros y en su inocencia y egoísmo juvenil pensaba que la pira era en su honor, sin embargo al llegar los gritos de la muchedumbre eran violentos y no de júbilo, las palabras era ofensivas y no ofrecidas a él, nadie se percató de su presencia, todos en el pueblo se ocupaban en echar libros e imágenes de una mujer…

Su madre…

Se acercó apresurado y asustado. Entonces escuchó, los horrendos gritos de su madre siendo quemada viva en la ominosa pira, con un vestido blanco justo como él la recordaba: sana, hermosa, joven. Vestido que ahora estaba destruyéndose y ennegreciéndose por el humo, el dolor de ella ardió en sus propios ojos, olvidado de su reciente hombría ganada lloró mientras corría a salvar a su madre de la absurda ejecución blandiendo su espalda con torpeza, un golpe seco en su cabeza había acabado con su sufrimiento y sus recuerdos. Después de aquello, un par de semanas después en las que había tomado plena consciencia de nuevo, no recordaba el macabro episodio, su hermano se comportaba cruel como siempre, su padre estaba triste, pero solo sabía que su madre murió, cada vez que pensaba en recordar su cabeza dolía horrores y para evitar ese desequilibrio dejó de pensar, su dolor cedió con los años y se dedicó a mantenerse con vida, siendo que ahora era el heredero, su vida se volvió muy dura. Después de cinco años su padre falleció no sin antes asegurarse que sea Junsu y no Junho quien tome el trono. Su hermano se volvió aún más cruel, pero cumplió sin errores su tarea de general en jefe del ejército. Por su fiereza y determinación, juntos pudieron proteger Ameria y hacer que el reino prospere. A pesar de sus frías palabras siempre le apoyó, y le hizo ver sus errores. No lo dejó gobernar solo, por eso es que jamás tendría corazón para matarlo.

- ¡¿Junsu?!... ¡Despierta!...¡JUNSU!...

El rey había entrado en shock, y se había desmayado, por un pelo habían logrado sostener su cuerpo que de pronto se había quedado sin tono. Con un olor horrible que quemaba sus fosas nasales el rey se despertó después de unos segundos. Jaejoong sostenía el pañuelo con expresión asustada.

- ¡Ellos mataron a mi madre…! primo Jaejoong, ellos quemaron a mi madre como si hubiera sido una bruja, ella se veía exactamente como yo me veo ahora…

- ¿Pero qué dices, te has golpeado la cabeza…?

- Debo volver a Arai…

- Junsu no puedes, vas a casarte hoy…

La consciencia total volvió a sus ojos, regresó al presente, en 20 segundos, los últimos dos meses pasaron por sus recuerdos, Changmin y sus ojos, la batalla, la primera noche, la rendición, Amelia, Nívea, el asesinato, el viaje de vuelta aquí, por fin, se tranquilizó y recobró su actitud. Se puso de pie con ayuda, pidió que le arreglaran el maquillaje y caminó con toda liviandad como le había enseñado Sun Ah. Antes de salir a encontrarse con Changmin su expresión de endureció.

- Voy a vengarme de aquellos que mataron a mi madre, voy a enterarme del por qué la ejecutaron como si hubiera sido una bruja. ¡Lo juro!, por ahora, -y tornó el tono de voz en uno suave y agudo-, me convertiré en la Reina Junko de Ilani.

Miró al frente y al primer paso, le siguieron muchos otros absolutamente firmes y resonantes.
Changmin, así como el resto de soldados, que nunca vieron a Junko se quedaron anonadados cuando, por fin salió por la puerta principal, era la mujer más hermosa de cuantas estaban presentes, sino del mundo entero, al ver la reacción colectiva, se sonrojó, “Ah vaya, así que así se sienten las mujeres cuando las miramos de frente”, sonrió y todos dieron vítores de alegría y júbilo, Changmin había escogido bien a su futura esposa. Todos en el ejército creían que esta mujer a la que ahora veían era misma que le había sido ofrecida en un palanquín en la sala real del palacio de Arai en Ameria y que fue enviada unos días antes a la casa de campo. Así que nadie sospechó nada, además, al ver sus ojos inmediatamente asumieron que era hermana del caballero Kim Junsu.

El príncipe levantó su espada y todo el ejército se hincó con la rodilla izquierda, y pusieron su mano derecha sobre el pecho en señal de que le juraban a la nueva princesa, la misma lealtad que le habían jurado al príncipe Changmin, que pronto se convertiría en rey.

Engalanado con un traje bellísimo de cuero negro, algodón y adornos de dragones bordados en oro, con su armadura ligera y una gloriosa capa púrpura de ligero terciopelo, Changmin avanzó hacia Junko, le ofreció su mano y ella aceptó gustosa, con mucha gracia subieron al carro de guerra, dorado y blanco de Amelia, que les había sido entregado en señal de lealtad y agradecimiento, cubrió el rostro con el blanco velo y avanzaron. Él manejaba las riendas, y ella posaba su mano ligeramente sobre las suyas.

- Doncella…, jamás me imaginé que pudieras verte así de magnífico…-dijo Changmin mirándolo con el rabillo del ojo-.

- Sonríe y no digas estupideces, no tienes idea de cómo sufrí para quedar así de perfecto…

- Entonces tú también sonríe, esa expresión agria te daña el maquillaje.

- Solo cállate.

- No grites, habla suave y delicado…

- ¡Te odio…!

- ¡No es cierto! –y riendo picó al caballo para que fuera más rápido-.