Oh! My Lord - Cap. 5

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 01 de Mayo de 1950



Los días pasaron tranquilos luego de la cena de bienvenida, la mayor de las pruebas hasta el momento había sido superada pues el Rey aun no sospechaba nada, en gran parte porque la condesa no se había vuelto a presentar ante sus ojos desde aquella noche. 


Changmin debió estar encerrado en su habitación durante ese tiempo. Luego de la abrupta finalización de la cena de bienvenida del rey, se extendía el rumor por todo el pueblo de que la hermosa esposa del conde era alguien demasiado frágil y por bien de la elaborada mentira que formularon, permanecería fingiendo que era una débil doncella herida, confirmando los rumores y fortaleciendo la idea de que aquella era la razón por la cual solo hasta ahora se conocía su rostro.


Era claro que aquello era mucho más estresante que el hecho de fingir ser una mujer, se encontraba perdido sin mucho que hacer más que dar vueltas en la habitación y esperar que las sirvientas le trajeran la comida, leyendo algún libro al azar y en muchas ocasiones incluso Yunho se apiadaba y le traía algunos documentos para revisar y que continuara de alguna forma su trabajo anterior, dándole mucho material con que distraerse. 


Jaejoong lo visitaba con más frecuencia y conversaban mucho desde entonces. Aquello lo agradecía pues sin su presencia y su plática constante de seguro ya hubiera enloquecido.



[...]



Para la llegada de la tarde de ese día Changmin pudo salir finalmente, se había planeado un almuerzo en los jardines de palacio y todos los implicados creyeron prudente que saliera del encierro. La felicidad llegó a su puerta cuando Yoochun se aproximó hacia la habitación y lo abrazó dulcemente indicándole con la mirada que debía cambiarse, finalmente la luz del sol acariciaría su piel luego de todo aquel tiempo.


Muy a pesar de lo riesgoso que era se había decidido que permanecer vestido como mujer todo el tiempo era fastidioso, por lo que solo en la extensión de su habitación el sirviente podía volver a usar las ropas de siempre y hablar en el tono normal. Podía regresara a ser Changmin. Por ello, cualquier persona diferente a Yoochun, Yunho, Jaejoong y las criadas, tenían prohibido el paso hacia la habitación de la condesa, incluso se había designado a un guarda oficial que custodiaba el pasillo que daba acceso a su habitación, buscando prevenir que el mismo rey asomase sus narices por aquel lugar.


En los amplios y hermosos jardines de palacio habían sido colocadas varias mesitas de te, otras mesas mas grandes que rodeaban el resto, algunos candelones eran distribuidos entre las mesas y la vajilla y los platillos eran ordenados con cuidado en los espacios dispuestos alrededor. Al parecer nuevamente asistirían algunos nobles cercanos a palacio, por ello la cantidad de asientos era notoria.


La suave brisa y el olor hipnotizante de las flores de primavera mezcladas con el sutil aroma de la comida que era servida inundaban el aire que circundaba el amplio jardín. Las estatuillas de piedra de siglos de antigüedad y las fuentes de agua enmarcaban el bello horizonte.


El pesado vestido de sedas blancas y encajes que le pusieron ese día era torturante —para variar— luego del último incidente con el corpiño, Yoochun había prohibido que le volviesen a colocar uno, por lo que ahora, las sirvientas anudaron una cinta gruesa de terciopelo blanco para marcar su cintura, que no era precisamente cómoda, aunque si mucho mas tolerable que un corsé. Changmin era delgado, por lo que solo eso le hacia falta para parecer una cintura mas fina.


Llegó hasta el lugar dispuesto para el almuerzo acompañado de sus dos fieles “nodrizas” y se acercó hasta Yoochun que conversaba animadamente con el rey. Ambos voltearon a verlo y al mismo tiempo pintaron una sonrisa resplandeciente en sus rostros. El conde no tardó en acercarse a su esposa y tomarla de la cintura, dejando un suave beso en su mejilla, seguidamente la pareja se aproximó hasta el rey que recibió a la condesa con un fuerte abrazo y su peculiar risa se apoderó del espacio que compartían:


—Siempre preciosa mi bella condesa, espero que su estado de salud haya mejorado luego de aquel largo reposo.


—Lo ha hecho majestad —respondió inclinándose ante el alegre hombre que inmediatamente le ofreció un asiento para que descansara— Gracias por su preocupación.


—Lo que haría por la que considero mi nuera. —sonrió— Yoochun es como un hijo para mi, y verlo tan feliz a su lado me llena de orgullo.



—Su amabilidad es admirable, mi rey —respondió Yoochun dándole una reverencia— Su llegada ha llenado de alegría mi palacio.


—Y yo me siento como en casa —emulo, estirando los brazos y sonriendo— ¿Qué tal un paseo a caballo? El clima esta perfecto.


—Por supuesto majestad, mandare a que preparen todo lo necesario.


—Y usted mi hermosa doncella ¿nos acompañara?


Changmin le miro a los ojos algo confundido sin saber que responder, pronto, desvió la vista hacia Yoochun que asintió levemente y de esa forma, contesto un “si” en tono bajo al rey con una sonrisa en los labios. El hombre volvió a reír escandaloso y le abrazo de regreso gritando que “Era muy linda”.


Luego de compartir las onces del medio día los sirvientes de las caballerizas trajeron los caballos al jardín frontal, el caballo del Rey era el único blanco, un bello corcel de nombre “Pico” que el rey le había regalado a Yoochun de niño. El animal reconocía a su dueño original y se portó amable y sumiso ante el noble. Yoochun compartiría el mismo caballo con Changmin ya que no estaba bien visto que una mujer llevara un caballo sola y al resto de los invitados se les fue entregado un caballo regular.


Cuando todos estuvieron posicionados y se les fue entregado a cada invitado un caballo, el rey se subió al suyo y sonrió. Yoochun hizo lo mismo, tomando la mano de Changmin para que subiera y lo impulsó hasta que lo encerró entre sus brazos, tomando las riendas con firmeza. 


Changmin debía montar de lado, era algo exasperante e incómodo para un hombre y más para un amante de los caballos como el menor, pero lo único bueno de todo eso era que la cercanía de Yoochun le permitía hablar con el tranquilo, ya que nadie podía escucharlos. 


—Hoy pusieron mucho empeño en ti. —sonrió juguetón el noble— estas hermoso…



—Creo que luego de esta experiencia, valorare a cada mujer del mundo —susurro bajó el sirviente— Les hare una reverencia a cada una —sonrió, sacándole de igual forma una sonrisa a Yoochun— Perdone, mi lord, por mi culpa hemos estado en un aprieto.



—Nada de eso —respondió amble el noble— nos ha convenido de alguna forma lo que sucedió, todo esta bien.


El paseo se extendió por cerca de una hora y pronto se detuvo la marcha para que todos pudieran descansar. Yoochun bajó rápido del caballo y pretendía ayudar a Changmin a bajar, pero inmediatamente varias doncellas que acompañaban a otros nobles en la caminata lo acapararon para hacerle preguntas de su flamante esposa. El menor aguardó paciente, masajeando con delicadeza sus piernas que estaban algo encalambradas por la incomoda posición y levantó la vista hacia el claro atardecer que se pintaba en el horizonte.


El caballo empezó a relinchar intranquilo al poco tiempo y a moverse hacia atrás, los hombres que estaban cerca se encontraban mirando de un lado a otro al ver la reacción del animal, tratando de hallar la causa de su intranquilidad. Changmin también se sintió curioso, trato de calmar al caballo acariciando su crin y dirigió la vista al piso para tratar de indagar que era a lo que el caballo le rehuía.


Yoochun seguía ocupado tratando de sacarse de encima a las mujeres que lo rodeaban, y solo pudo escuchar el relinchar exaltado del caballo y como se levanto en sus dos cascos para luego dar la marcha apresurado con Changmin encima, apenas y sujeto por las riendas:


— ¡CHANGMIN! —gritó alterado al ver como el animal estaba histérico corriendo como loco hacia ninguna dirección y el menor luchaba para no caerse, no, si se caía con la velocidad con la que iba el animal solo la muerte lo esperaba. Yoochun apartó bruscamente a las mujeres y observo a la multitud que murmuraba aterrada, y de inmediato corrió tomar cualquier caballo. Los que estaban reunidos se percataron de la presencia de una serpiente de cascabel e intentaban atraparla, la misma que había asustado al caballo. 


Pronto, el rey y otros nobles se alzaron en sus caballos junto con Yoochun e iniciaron una carrera para intentar detener al ágil animal que ya les llevaba mucha distancia. Cuando finalmente pudieron estar cerca observaron sorprendidos como la condesa tomaba las riendas y se acomodaba el vestido para poder montar el caballo, y con una fuerza extraordinaria haló de las riendas hacia atrás y el animal volvió a elevarse por sobre sus cascos y finalmente se detuvo.


El rey y el resto de los nobles levantaron la vista sorprendidos al ver como la mujer había dominado totalmente a la bestia aun cuando les había dado la imagen de ser tan frágil y delicada ¡había detenido al caballo como una maestra, algo que ellos mismos dudaban hacer! Yoochun ni siquiera se percato de ese detalle, continuo corriendo hasta poder alcanzar a su esposa y al estar cerca observo como todo su cuerpo temblaba, aun cuando el caballo ya estuviese completamente calmado.


El conde se bajó de su caballo y corrió hasta el menor, alzando sus brazos para que pudiera verlos y ofreciéndoselos como soporte para que pudiera bajar, Changmin lo miró aun perdido debido a la gran conmoción y tardó un poco en reaccionar, luego pasó a sostenerse de los brazos del noble para bajar del animal. Yoochun le estrechó con fuerza y el menor se perdió en el abrazo, encontrando tranquilidad y calma cuando sus pies tocaron el suelo:


—Por el amor de Dios ¡Tu planeas matarme de un paro cardiaco algún día! —Exclamó sosteniendo el rostro del sirviente con sus manos— ¿Estas bien? ¿Estas herido? ¿Te lastimaste en alguna parte? —Preguntó rápidamente, palpando con sus manos el cuerpo del menor— ¡Dime algo!


Changmin negó con la cabeza y pronto el resto de los hombres se acercaron a ver que sucedía, el primero en bajarse por supuesto fue el rey, que observó en silencio a la condesa aun incrédulo sobre lo que sus ojos habían visto.


— ¿Está todo bien? —Preguntó finalmente y el conde asintió, sosteniendo a Changmin entre sus brazos—


—Solo está un poco asustada, pero está bien.


—Si es así, es bueno que regresemos, luego de este incidente la condesa querrá descansar.


Una última mirada de suspicacia dejo escapar el rey, y se dio la vuelta en busca de su caballo y pronto el resto de los que le acompañaban hicieron lo mismo. Yoochun y Changmin se quedaron un poco atrás caminando junto a los caballos, mirándose entre ellos algo intranquilos por la reacción del rey:


—Creía que no me alcanzarían —murmuro Changmin— cuando el caballo me arrastro, intente acelerar su paso para que no me siguieran y poder domarlo ¿Cree que sospeche algo?


—Changmin, pudiste haberte matado —emuló molesto Yoochun— no me importa que, no vuelvas a hacer tal imprudencia en tu vida, no lo vuelvas a hacer.



Los ojos de Yoochun se llenaron de pena, cada día que pasaba estaba más arrepentido de estar haciendo todo esto, con cada suceso, Changmin se veía mas en peligro y eso le asustaba. Suspiró al tiempo que aceleraban el paso y volvían a palacio. 


Pronto la noticia de las habilidades sorprendentes de la condesa para montar a caballo se esparcieron como espuma, más y mas rumores crecían alrededor de la joven pareja, ¿Quién era la mujer? ¿Cómo es que sabía montar a caballo alguien que se desmayaba con facilidad? ¿En verdad estaba enferma? Aquellos rumores preocupaban a los ocupantes de palacio, pues pronto todos empezarían a instigar sobre la verdadera situación de la condesa.


—No ha pasado mucho tiempo, pero los rumores se hacen cada vez más grandes —menciono Yunho— Creo que debemos hacer algo pronto.


—Debemos parar esto —menciono Jaejoong— solo pensar que Changmin pudo haberse roto cada hueso del cuerpo por culpa de ese animal me da escalofríos.


—Hyung, no es para tanto, estoy bien.


—Concuerdo con tu hermano Changmin, estamos en muchos problemas y aun no ha pasado ni la mitad del tiempo considerable…


—Mi lord.


—Creo que lograremos algo si le confieso al rey lo que he hecho, aunque no tenga consideración, al menos me dará una moción para salvar la vida de los demás.


—Majestad, debimos pensar en eso antes de que le rey llegara —suspiró cansado el mayor— estamos condenados todos a la horca desde el primer día en que negamos al rey la verdad. Ahora solo busquemos la forma de acabar con los rumores y salir de esta treta, supongo que hemos llegado bastante lejos como para tirar todo a la basura.


Por primera vez quien más parecía susceptible y desconfiado respecto al plan original de todos otorgaba un poco de ánimo para el ambiente pesado que se sentía en palacio. Todos y cada uno de los sirvientes, consientes de la mentira, debían ser extra cuidadosos con lo que venia.


Y de esa forma se planeó organizar un enorme baile de carácter público, como excusa para dar la bienvenida al rey. Durante aquella fiesta se buscaría cambiar todos y cada uno de los rumores que asediaban a la joven condesa.


Pero no contaban con que independientemente de los rumores, era el Rey quien tenía sus propias sospechas desde el primer día que llegó al palacio… Sospechas que pronto serian confirmadas…


1 comentarios:

  1. Aigo!~

    Por fin! \ ^ o ^ / actualizacion de este fic es que me gusta mucho, aigo!~ Junsu esta sospechando o.O que haran?, pronto actu ~

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