KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

My life as Kim JaeJoong cap 2

~¿Lo que no te mata te hace más fuerte?~

Aquel chiquillo escribía la segunda entrada de su nuevo blog, sentado en una esquina recóndita de aquella biblioteca, ocultándose de esa bibliotecaria neurótica. Hasta tecleaba con lentitud y suavidad para no generar ninguna especie de ruido que pudiese delatar su ubicación. Estaba en la lista negra de aquella mujer, ¿Por qué?, bueno digamos que JaeJoong nunca ha sido bueno con las fechas de devolución de los libros que pide, ni tampoco los cuida demasiado, la mayoría de ellos regresan con manchas de mostaza o picante, y como si eso fuera poco siempre y repito siempre que se encuentra en aquel lugar mete la pata de alguna manera.

~ ¡AIGOOOOOO!, lo que es la pobreza…No puedo escribirles desde mi casa porque no han pagado el internet y tengo que esconderme como criminal de esa bibliotecaria…¡La biblioteca me importa un comino!, si fuera por mí ni siquiera vendría, ¿A quién le importan un par de libros viejos?(soy burro, unos cuantos libros no cambiaran ese hecho, de ser así mis padres me hubiesen hecho vivir en un lugar como este), lo que me tiene atado aquí es la conexión Wi-fi.

…Desde el comienzo me desvió del tema, debería existir una maquinita de electroshock que te mantenga concentrado…y aquí voy de nuevo.

Entrando al tema que si nos importa…¿recuerdan las alternativas?, les diré de inmediato cual fue la correcta, redoble de tambores para la opción correcta:

¡E!

Sí, como leen, le volé la geta al desgraciado infeliz de Changmin por supuestamente engañarme y ¡ENGAÑARME MAL!, porque si me va a montar cachos que al menos se lo lleve a la tumba (¿Qué filosofía de vida es la que tengo?), luego de aquello pateé al chico que se encontraba a su lado con unas ganas y una satisfacción que espero haberle roto un hueso o al menos un ligamento.

…¿Se la creen?, porque yo no me creí ni una sola palabra mientras lo escribía. ¡Carajo!, como me gustaría poder hacer algo como eso, me sentiría como superman o batman, pero ustedes ya me conocen y saben que no tengo la personalidad y mucho menos el carácter...A veces me pregunto ¿Qué diablos me pasa?, ¿Nací con algún defecto?, ¿Tuve alguna experiencia traumática que me dejó así?, pero no, la única justificación para aquello es que soy y siempre seré tarado, y lo acepto, ya les dije una vez es como una enfermedad genética, hay que aprender a vivir con ello, admito que a veces me molesta ser tan reprimido y tímido…aunque el término “tímido” se queda corto conmigo, más bien soy invisible.

¿Recuerdan que en el colegio prácticamente nadie me conocía?, pues bien, en la universidad…¡Me pasa exactamente lo mismo!, ¿Se pueden creer que el otro día pasaron lista y un profesor al decir mi nombre pensó que era un estudiante nuevo de intercambio?...¡Joder que llevo tres meses en su clase!, ¡Me ve el rostro al menos dos veces por semana! Y ¡Aún así no reconoce mi existencia!.

…Lo siento tenía que desahogarme con alguien…De vuelta a las alternativas, noto que ya me conocen bastante, es eso o soy muy predecible.

La respuesta correcta era la D, ¿Qué más podía hacer siendo el estúpido que soy?...Les juro que en ese momento deseaba con todas mis fuerzas el enterrarle el zapato en el trasero a aquel chico que abrazaba a Changmin, pero ¿Qué ganaría con eso?, bueno si, ganaría regocijo eso no se los niego, mientras más dura fuese la patada mejor se sentiría mi corazoncito traicionado, pero no me serviría de nada…al carajo sólo soy cobarde.

Solté el rostro de Yunho al instante y los miré por un par de segundos, mordí mi lengua e hice una reverencia hacia aquellos chicos, para luego caminar con rapidez, alejándome de ellos.

Déjenme preguntarles, Si se enterasen de que su novio se fue con otro chico por tres semanas y al regresar los ven juntos, ¿Les harían una reverencia?...no ¿Verdad?. ¡NO Y NO!, cosas como estas comprueban que mi cabeza está vacía, no tengo cerebro debo tener pajaritos anidando allí dentro.

Caminé, caminé y caminé…en casos como estos también es bueno ser uni-neuronal, se los juro, solo pensaba en alejarme de ellos a como dé lugar. No pensaba en nada más, en mi mente solo se encontraban activas dos funciones, mover la pierna derecha y luego la izquierda, pestañear, ver y respirar estaban en piloto automático.

Pie derecho, pie izquierdo pie derecho, pie izquierdo…solo podía pensar en aquello, todo lo demás se encontraba “temporalmente fuera de servicio”.

Pie izquierdo, pie derecho, pie izquierdo, pie derecho...y sin notarlo me encontraba a unos cuantos metros de mi amado y dulce lugar de torturas hogar. Detuve mis pasos por un instante para buscar mi juego de llaves, ya saben “piloto automático”, pero ¡Por dios!, apenas dejé de mover las piernas mi mente se llenó de ideas que se amontonaron y amontonaron creando una pila de mier…porquerías en mi cabeza.

Aun no sentía dolor ni decepción, ¡OH NO!, lo que empezaba a pensar era mil veces peor.

“¿Será demasiado tarde?...y ¿Si trato de recuperarlo?...digo, no creo que lo haya hecho a propósito o ¿sí?” ¿Estaba pensándolo seriamente?...si, de hecho por eso es que había apagado mi cerebro de forma inconsciente, parte de mí sabía muy bien que de darle libre albedrío ¡TERMINARÍA PENSANDO SEMEJANTE ESTUPIDEZ!, *no creo que lo haya hecho a propósito* no claro, de seguro iba caminando un día y de la nada pufff se le apareció ese cara de momia (ya saben de mi falta de imaginación para apodos) y le dijo “hey, te tendré como amante, pero nada de esto es planeado ni mucho menos a propósito, si mi (censurado) llega a entrar en tu (censurado) será netamente por accidente” ¡POR FAVOOOOR!.

Una especie de alerta se encendió en mi mente, “Peligro, peligro, riesgo nuclear, la planta de idiotez extrema se encuentra en nivel crítico”, tenía que salvar a mi uni-neurona de aquellos pensamientos, por lo qué reaccioné rápidamente intentando buscar una solución, tratando de alejar aquellas ideas de mi mente.

¿Qué creen que hice?, si, muy bien le acertaron, lo que un tonto hubiese hecho. Me sujeté con ambas manos de un poste de luz que se encontraba frente a mi casa, incliné un poco la cabeza hacia atrás y estrelle la frente contra aquel poste sin siquiera detenerme a pensarlo dos veces. ¿Qué si dolió? ¡DOLIÓ COMO EL DEMONIO!, pero al menos el dolor iba a dejar fuera de servicio a mi uni-neurona por un par de minutos más.

- ¿Qué diablos estás haciendo Kim JaeJoong? – Volteé a ver y era Yunho, quien se encontraba mirándome total y completamente desconcertado.

- ¿Qué no ves?...Me estoy golpeando contra el poste de luz – contesté sujetando mi frente con ambas manos.
- Si…pero ¿Por qué?.

- Arggg…olvídalo, ¿Qué haces aquí? – pregunté sin si quiera mirarlo a la cara.

- Te seguí…vi que no estabas bien y me preocupó, así que quise asegurarme de que no te pasara nada… - Se acercó a mí con lo que percibí en sus ojos como preocupación sincera.

¿Otra broma del destino?, ¿Se preocupaba de que me pudiese ocurrir algo malo?...¡¿Dónde quedó esa preocupación cuando decidió engañarme con el poto mutante y terminar conmigo a través de un mensaje de texto?!, ¡¿DÓNDE?!.

- No tienes por qué preocuparte…no es nada – aún acariciaba mi frente, de seguro parecería semáforo con el golpe.

- Déjame ver – dijo aquello sujetando mi mano para poder examinar de cerca el golpe, la verdad es que no supe que hacer, entiéndanme, estaba aturdido, la uni-neurona estaba fuera de servicio.

Acarició mi mejilla y pude notar en su rostro una especie de sonrisa traviesa justo antes de que se inclinara a besar mi frente.

- Eso debería ayudar – susurró a mi oído en un tono que pretendía ser sensual.

- Yunho… - pronuncié su nombre acercando mi rostro al suyo, dejando nuestros labios a un par de centímetros de distancia.

- Dime cariño… - contestó fijando la mirada en mi boca.

Sonreí tímidamente justo en el momento en que elevaba la pierna para propinarle la patada del año. Golpeé su rodilla, tal vez injustamente porque concentré en aquella acción toda la rabia que sentía contra aquel chico que caminaba junto a Changmin. Yunho simplemente pegó el grito de su vida (debería audicionar para tarzan) y cayó al piso.

- ¡QUE NO SOY FÁCIL!, ¡por dios!, ¿Cuántas veces te lo voy a tener que decir?....¿Acaso no te bastó con lo de la última vez?...¡Carajo!, ¡Al menos ten la decencia de fingir que crees que no soy fácil y trata de emborracharme un poco! – divagaba mientras ingresaba a casa, maldiciendo y peleando conmigo mismo.

Me encerré en mi cuarto de inmediato, hundiendo la cara en mi almohada en un inútil y patético intento de suicidio que perduró por un par de horas. Ahhhh, pensaba que mientras menos oxigeno recibiera mi cerebro fantasma (fantasma porque no estoy seguro de su existencia) más tiempo tendría para evadir mis problemas. Porque si en algo soy bueno es en evadir la realidad, sino ¿Cómo se explican todo lo que hice al intentar recuperar a Yunho?.

Estaba completamente inmóvil sobre aquella cama, mi mente se encontraba ausente. Hasta que sentí el sonido del teléfono acompañado de la voz de mi madre al contestar.

- ¿Aló?....Ah sí Changmin, ¿Cómo estás?...Creo que llegó hace un rato, espera un segundo – podía oírla claramente debido a que la mesita del teléfono se encontraba en el pasillo adyacente (palabra descubierta y utilizada gracias al tío google) a mi cuarto.

Todos y repito, todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo se tensaron al momento de oír su nombre. Caramba, se me tensaron lugares que ni siquiera sabía que poseían músculos (para su bienestar psicológico no describiré exactamente de qué lugares estoy hablando). Me sentí nauseabundo y no estoy exagerando, aquello era una experiencia traumática, las líneas telefónicas no estaban de mi parte. Mi primer novio me había mandado a volar a través de un mensaje de texto y ahora ¿mi novio actual me cortaría por línea fija?, ya está…pensé que de ser así nunca más en mi vida me acercaría a un teléfono, viviría a la antigua, comunicándome con señales de humo de ser necesario.

- ¡JaeJoong!, ¡Te llama tu novio!.

- ¡Mamá! – exclamé al instante, pensando en cavar un agujero en mi cuarto y vivir en él por el resto de mis días - ¡No estoy para nadie! – volví a gritar pensando que aquel mocoso me terminaría apenas contestara su llamada.

- …Dice que no está – contestó la mujer que me dio la vida.

-¡Mamáaaaaa! – exclamé una vez más ante la respuesta de aquella mujer que se hacía llamar mi madre.

- ¿Pelearon o algo?...Déjame decirte que si decides dejarlo te apoyo…pero ven a casa y te presentaré a una de mis hijas…eres tan guapo que me gustaría conservar tus genes en la familia – Aquí fue donde comencé a dudar que esta mujer fuese mi madre biológica…

-¡MAMÁAA! – exclamé saliendo de mi habitación y mirándola con reproche.

- Ajá…ajá…claro muchacho, hasta luego – Mi santísima madre colgó el teléfono para luego mirarme de pies a cabeza. – No te hagas de rogar…estaba pensando en presentarle a una de tus hermanas, parece que le gustas al muchacho…así que, ¿Cuál de ellas crees que se parece más a ti? – se lo pensaba enserio, ¡enserio!, lo podía notar en su expresión.

- Voy a hacer como que no escuché eso… - contesté sin poder quitarle los ojos de encima, vaya amor de madre.

– Por cierto…como no le contestaste, Changmin viene a verte – Comenzaba a voltearse con dirección a la sala.

“Changmin viene a verte” aquella frase hizo eco en mi mente (es fácil que haga eco si allí arriba no hay nada) una y otra vez hasta que logré comprender el significado de la misma…Cuando logré hacerlo todos mis sentidos adoptaron un estado de alerta, les juro que entré en modo de supervivencia extrema, o como suelo llamarlo “el momento houdini”, en casos como este me convertía en el mejor escapista del mundo.

En menos de un segundo mi uni-neurona retomó parte de sus funciones ordenándome la evacuación inmediata del lugar.

- ¡Mamá!...¡Preséntale a In sook , es quien más se me parece! – grité antes de salir de aquel lugar como cohete, es que enserio debí inscribirme en alguna actividad de atletismo, ganaría siempre y cuando en vez del típico disparo que indicaba el comienzo de la carrera alguien gritara el nombre de Changmin, así de seguro llegaría a las olimpiadas.

- ¿Escapando? – escuché su voz al poner un pie en la calle y me detuve al instante, ya que reconocí de quien se trataba, oh sí, era el chico por el cual me había convertido en una copia fallida de houdini.

No pronuncié palabra alguna, no podía, tampoco volteé a verlo. Me sentía impotente y más estúpido que de costumbre. Debería estar exigiendo alguna especie de explicación o al menos enfadado o resentido…pero ¡No!, ahí estaba yo completamente asustado e intentando escapar de mi destino…si quieren golpearme adelante se los permito.

- JaeJoong te estoy hablando, ¿Me escuchas? – Changmin se encontraba tras de mí, sonaba calmado y compuesto como de costumbre.

Sólo pude asentir repetidas veces, de píe y como estatua en aquel lugar, lo único que faltaba es que pasara una paloma e hiciera sus necesidades sobre mi cabeza.

- Bien…supuse que intentarías escapar por lo que te llamé desde aquí afuera…necesito que hablemos en privado, es urgente – ahí estaban las palabras que había temido, podía oír en mi mente una especie de marcha fúnebre. Sí, hasta lo poco y nada que tenía de cerebro me jugaba una mala pasada…¡La marcha fúnebre por dios!. – Vamos a mi apartamento, ahí nadie nos molestará.

Volví a asentir con rapidez, volteando lentamente y siguiendo a aquel muchacho quien caminaba frente a mí. Siempre mantuve unos cinco metros de distancia entre nosotros así que solo podía observar la silueta de su espalda.

Debería haber deseado enterrarle una estaca o darle una puñalada por la espalda ¿verdad?, pues no, todo lo contrario, lo amaba y por ende al estar frente (en este caso tras él) a él todos aquellos sentimientos de odio y rencor se disiparon, tan solo esperaba que las cosas terminaran pronto, para poder volver a mi patética rutina…A mi aburrida y solitaria vida sin Changmin.

El trayecto se hizo corto, ya nos encontrábamos ingresando a su apartamento y en ese momento la marcha fúnebre se hizo más fuerte y constante en mi mente, resonando con burla, ¡Ni siquiera mi inconsciente me respeta!.

- ¿Quieres algo para beber? – Preguntó sin siquiera esforzarse en mirarme a la cara, en parte le agradecía aquel gesto.

- No…

- Entonces sé lindo y ve a buscarme un vaso de agua.

- Ok…

¿Ok?...¡¡¡Métete el vaso de agua por donde no te llegue la luz del sol!!, pero ahí voy yo de tarado a buscarle un vaso de agua, ¿Qué esperaba lograr con aquello?, ¿poder encogerme hasta alcanzar el tamaño de un dulce y tirarme por el desagüe?.

Mientras sostenía el vaso bajo el grifo, Changmin se acercó hasta ingresar a la cocina, lo supe por el sonido de la puerta y por el agujero que sentía en mi espalda gracias a su penetrante mirada.

- JaeJoong, supongo que conoces o imaginas el motivo por el cual te pedí me acompañaras…

- Ajá… - contesté cerrando la llave y dejando aquel vaso de agua sobre el mueble del lavaplatos. No volteé, no quería hacerlo porque estaba seguro de que lloraría si me lo decía mientras lo miraba a la cara.

- Que bueno…- se acercó hacia mí hasta rozar el lóbulo de mi oreja con sus labios al mismo tiempo que sujetaba mi cadera con sus manos, acercando su cuerpo hasta rozar mi espalda. – y ¿Cuál es ese motivo? – susurró aquello ejerciendo más presión en mi cadera y dejándome sentir la calidez de su respiración sobre la piel descubierta de mi cuello.

En ese momento pensé que estaba tratando de torturarme...¡¿Qué tanto le costaba mandarme al diablo de una vez?!, la idea de que me terminaran por mensaje de texto ya no parecía tan horripilante, de hecho lo hubiese preferido de esa manera así al menos no tendría que enfrentarme a una posible futura erección…¡JODER!, ¡¿A QUIEN DIABLOS LE DAN GANAS CUANDO ESTAN A PUNTO DE MANDARTE AL DEMONIO?!.

-…¡termina conmigo de una vez por todas!...¡Por dios! ¿Qué tan difícil puede ser?...mira, lo hago por ti…¡JaeJoong terminamos! – Había alcanzado mi límite al sentir como cierta parte de mi anatomía comenzaba a reaccionar gracias a su cercanía, grité todo aquello de una vez, sin siquiera detenerme a respirar.

- Tan tarado e imbécil como de costumbre…es que… - Su voz ya no era firme y decidida...era débil y poseía algo que en ese instante no pude identificar. Descubrí de qué se trataba en el segundo en que estalló en carcajadas. – jajajajaja….JAJAJAJAJAJAJAJAJA…Hombre por dios, nunca has fallado en hacerme reír JAJAJAJAJAJA.

¿Estaba riéndose enserio? Pues si, ¿Se reía de mí?...debía ser así, no había nadie más en el lugar, ¿La situación en la que me encontraba le parecía graciosa?, joder si…¿saben? algunas personas retorcidas disfrutan con el dolor ajeno y ustedes ya han podido confirmar que Changmin es una de esas personas. ¡INFELIZ!.

- ¿Dé que te ríes? – pregunté volteándome al instante, ahora si estaba comenzando a enfadarme enserio, una cosa era que me engañara y quisiera terminar conmigo…pero que se riera de mi ¡Eso si que no se lo iba a permitir! (lo sé, eso sonó estúpido pero tengan en cuenta que se trata de mí).

- ¿De qué más me voy a reír idiota? Jajajajajajaja ¡De ti! ¿Hay algo más gracioso que tu persona en este mundo…yo creo que no tarúpido - Dijo aquello mirándome de una manera extraña, no me veía con seriedad ni desprecio…era…era…¿Ternura?.

- ¿Ta…tarúpido?...¿Qué?....no, no entiendo…¿Por qué te ríes? - preguntaba sin entender nada, la uni-neurona había sufrido demasiada presión por un día por lo que descansaba en paz.

- Si tarúpido…eres un tarado, un estúpido, imbécil e idiota – me insultaba mientras sonreía. Acercó su rostro al mío y para mí gran sorpresa unió nuestros labios, robándome un beso. – Eres tan tonto Kim JaeJoong .

Pronunció mi nombre mientras comenzaba a acariciar mis labios con los suyos, mordiendo y succionando parte de ellos, logrando que aquella familiar sensación de embriaguez se hiciera presente, nublando lo poco y nada que me quedaba de juicio.

- ¿Qué…qué estás haciendo?...- pregunté mientras las palabras se trababan en mi lengua, y ¿Cómo no?...¡Si el muy desgraciado había comenzado a acariciar mi pecho, escabullendo sus manos bajo mi camisa!.

Temblé por completo al sentir sus manos, era la primera vez que me tocaba de esa forma luego de aquella no violación. Me sentí febril al instante, su roce, sus caricias y sus besos lograban que mi temperatura corporal se elevara…estoy seguro que si sostenía un jarro con agua, esta se evaporaría. En estos casos deberían utilizarme como mechero en alguna clase de química ¡Carajo el mocoso sí que me dejaba caliente mal!.

Mi respiración se tornó pesada mientras su lengua recorría mi cuello y sus manos se divertían recorriendo mi torso por completo, estuve a punto de gemir al sentir la presión de sus dientes sobre mi piel pero ¡NO!, eso sí que ¡NO!. Mordí mi labio rápidamente reprimiendo cualquier sonido traicionero que quisiera abandonar mi boca. No podía caer en su juego cuando no sabía que se traía entre manos…¿Es que acaso eso era lo que algunos llamaban comúnmente… “Sexo de despedida”?...¿Lo era?.

Al diablo si lo era o no, todo me dejó de importar de un segundo para el otro, Changmin me jodió por completo al sujetar mi entrepierna con una de sus manos, apretando un poco aquel lugar tan super hyper requetecontra sensible…en ese instante cualquier rastro de conciencia que pudiese quedar en algún recóndito lugar de mi ser se esfumó por completo, fue casi como si nunca hubiese existido, tal vez se subió al mismo avión que los pasajeros de Lost y pufff la perdí para siempre.

- ¿Qué haces? – mordí mi labio aún intentando retener cualquier sonido traicionero, pero aquello había sido demasiado, me había puesto duro, completamente duro y podía sentir la tensión en mi cuerpo, junto a la adrenalina que comenzaba a invadirme.

- Shhh – me hizo callar y sujetó con más fuerza la tela de mi pantalón, justo en mi entrepierna, acariciando aquel lugar lentamente, ¡Por dios! ¿Cómo podían sentirse tan bien las caricias de ese mocoso?. – Ven conmigo… - sonrió de manera traviesa para luego lamer mi labio inferior, les juro que para ese entonces ya estaba viendo estrellitas de mil colores.

Sujetó mi mano y tiró de ella sin dejar de besarme en ningún momento. Mis piernas temblaban y me detuve a pensar por un momento “¿estará temblando?” ¡Pero no!, no estaba temblando era Changmin ¡con su increíble súper poder de moverme el piso!.

En menos tiempo de lo imaginado ya me encontraba en su cuarto, este mocoso sí que es rápido…A veces me pregunto ¿Cuánta experiencia tenía antes de conocerme?...mejor ni pensarlo.

Sus labios eran persistentes, no le daban descanso a mi boca y no era necesario, cada uno de sus besos me otorgaba un placer inexplicable y sus manos, sus manos poseían una suavidad y una calidez que no parecía ser de este mundo, mi piel se había vuelto adicta a su tacto…después de todo deduje que sin alcohol en el sistema, estaba disfrutando de la experiencia completa.

El mocoso me empujó y caí sobre su cama, no me dio respiro alguno ya que se dejó caer sobre mí al instante, sin librar mis labios, sin dejar de recorrer mi boca en ningún momento. De la nada sentí sus manos sobre mi pantalón y al abrir los ojos para intentar ver lo que sucedía allí abajo noté que el muy infeliz me los estaba quitando, ¡Que habilidad es esa!, ¡Ni siquiera sentí cuando o cómo diablos los desabrochó!.

- N… - “¡NO!”, como lo leen parte de mí quería decir que no, al parecer todavía me quedaba algo de decencia y un poquito de conciencia, pero no la suficiente…ya que otra voz en mi mente (una mucho más potente) me obligó a callar “¡Tarado!, ¿Para qué le vas a decir que no?, de seguro es la última vez que están juntos así que ¡Aprovecha!, al fin y al cabo ya no te queda nada de virginidad por proteger o ¿Si?” Joder, ahora entiendo porque mi conciencia casi nunca está presente, de estarlo de seguro terminaría siendo prostituto.

- N…¿Qué? – murmuró Changmin con una voz seductora, se notaba su deseo, mucho más al sentir como en ese mismo instante recorría mi pecho con su lengua (porque ni siquiera noté cuando me quitó la camisa. Un segundo la traía puesta y al otro había desaparecido, este chico sí que tenía futuro como mago erótico), deteniéndose a morder uno de mis pezones de manera juguetona mientras dirigía su atención hacia única prenda que aún cubría cierta parte de mi anatomía que para ese entonces más que bóxer parecía tienda de campamento.

- Ahhh – gemí sin poder retenerlo por más tiempo, ¡¿Cómo se le ocurría morderme en un lugar como ese?!.
Sentí como una especie corriente eléctrica comenzaba a inundar mi cuerpo, el calor aumentaba y el deseo era tan grande que no podía hacer más que morder mi labio en un intento por acallar cualquier tipo de negativa que intentara abrirse paso. Ah carajo con solo recordar todo aquello me empieza a subir la temperatura…¡Necesito agua!.

- N…¿No? – pronunciaba aquellas palabras en un tono burlón mientras comenzaba a bajar lentamente mi ropa interior, mirándome de una forma traviesa y lujuriosa a la vez, encargándose de que aquella tela rozara por completo contra mi entrepierna con un propósito más que seguro…¡Jugar conmigo!.

Ni siquiera quiero pensar en el tipo de expresión que mantenía en mi rostro en aquel momento. Todo empeoró aún más al sentir la invasión de sus dedos en mi entrada…

- Ahhhh…Changmin… - Pronuncié su nombre sujetando su cuello y obligándole a verme a la cara, aquello había sido demasiado, se sentía extraño, ardía y molestaba pero…pero lo más raro era que poco a poco comenzaba a sentirse ¿bien?, en especial cuando comenzó a moverlos dentro de mí, sin poder evitarlo encorvé la espalda y comencé a mover mis caderas, deseando sus besos y buscando sus labios con desesperación.

¿Qué si parezco virgen?, pues recuerden que la primera vez que lo hice con este infeliz estaba demasiado alcoholizado y no recuerdo muchos detalles lo único que recuerdo con extrema claridad fue, es y siempre será el monumental dolor en el trasero que sentí al despertar.

- Mmmmm – gemía mientras lo besaba desesperadamente, jugando con su lengua y deleitándome con el sabor de su cavidad, lo sostenía por el cuello impidiéndole que dejara de besarme, no se lo permitiría por nada del mundo, después de todo aquellos podrían ser los últimos besos que recibiría de su parte. – ¡Ahhhh!… - gemí fuertemente al sentir la calidez de su miembro descubierto sobre el mío, les juro que cualquier sensación placentera que pudiese sentir en ese momento se duplicó, triplicó y cuadruplicó. Era mucho más consciente de mi cuerpo, en especial aquella zona baja.

Era tanta la necesidad de sentir sus caricias en mi entrepierna que la tensión comenzó a transformarse en dolor, un dolor ligero pero dolor al fin y al cabo…pero ¿Cómo le iba a decir que estaba necesitado de esa forma?...¿No debería haberlo notado por su cuenta?...de seguro lo había notado pero disfrutaba al verme así, completamente rendido…¡Es que si lo tuviera cerca lo pateo!.

- ¿Aún no quieres JaeJoong? – susurró a mi oído, succionando el lóbulo de mi oreja y comenzando a moverse, rozando aún más su cuerpo contra el mío, logrando que me hiciera falta el aliento por un segundo al sentir aquel deseo recorrer mi cuerpo en la forma de un escalofrío. Mi corazón ya no aguantaría por mucho tiempo más, el pobre se encontraba sobre cargado al lidiar con tanta emoción al mismo tiempo.

Negué insistentemente, cerrando los ojos con la esperanza de que siguiera con lo suyo de una vez por todas, aquellos dedos ya no eran suficientes (ya me está entrando la vergüenza extrema).
- Dime… - pronunció librando mis labios, quitando sus dedos de aquel lugar y separando mis piernas con fuerza, sujetando mis muslos, impidiéndome cualquier movimiento. - ¿Aún no quieres? – dijo aquello mirándome a los ojos de manera autoritaria y posicionando su miembro justo en mi entrada, logrando que todo mi cuerpo temblase al sentirlo en aquel lugar.

Y aquel era el límite, ¡Mas caliente no podía estar!, si sentía que en cualquier momento iba a arder en llamas (y no precisamente las del infierno). Sentirlo tan cerca de aquel lugar era desesperante, ya casi no podía respirar al sentir como se quemaba mi piel en cada lugar que él había tocado.

- Si… - dije aquello al cerrar los ojos, no quería verle el rostro de satisfacción al oírme decirlo.

Apenas pronuncié aquel “si”, el muy condenado de Changmin sujetó mi cadera y me penetró con un solo movimiento.

- ¡Ahhhhh! – me quejé al sentir el dolor de aquella penetración y abrí los ojos al instante. Mi corazón comenzó a latir con más intensidad mientras mi visión comenzaba a nublarse, era demasiado, el placer entremezclado con aquel atractivo dolor era total y completamente adictivo.

- Mmmm JaeJoong…sigues como la primera vez - dijo aquello mientras intentaba ahogar gemidos, yo tan solo me abracé a su cuerpo, sujetando su espalda y mordiendo parte de su cuello al sentir como su miembro comenzaba a moverse dentro de mí.

¡Estaba a punto de llorar! Bueno por varios motivos pero no iba a hacerlo, por eso es que mordí a Changmin…al menos que soportara eso ¿No creen?.

Changmin comenzó a moverse con más y más rapidez, logrando que mi cuerpo se tensara por completo, ejerciendo presión sobre su entrepierna. Supongo que como venganza ante aquello llevó una de sus manos hacia mi miembro, lo tocó y acaricio delicadamente en un principio, aumentando la intensidad de dicho roce.

Con el pasar de los minutos mis caderas cobraron vida propia moviéndose al compas de sus estocadas, sentía que me penetraba por completo, ya no quedaba espacio entre nuestros cuerpos, la delicia de sentirlo dentro de mí era en sí un éxtasis interminable.

Sus manos jugueteaban con ni palpitante extremidad mientras me penetraba una y otra y otra y otra vez. El dolor desapareció por completo al ser reemplazado por aquella sensación de satisfacción, y justo cuando rozaba la punta de mi miembro con sus dedos no aguanté ni un segundo más, me aferré aún con más fuerza a su cuerpo llegando al límite y sintiendo la humedad de aquel líquido que no pude contener por más tiempo.

Aquella era la primera vez que me venía en brazos de alguien… y ¡LO RECORDABA!.

Pude oír las ligeras carcajadas de aquel niñato al notar lo que había logrado y les juro que en ese mismo instante mordí mis labios, ya que el muy condenado había comenzado a moverse de una manera…Que ni les explico, con decirles que sentía que me estaban destrozando aquella entrada debe ser suficiente…aunque no me quejo se sintió bastante bien.

Supe que estaba a punto de venirse al ver su rostro y sentir su fuerte agarre, terminó en mi interior, mientras nos besábamos…sentí que aquella había sido por lejos la mejor experiencia de mi vida, su calidez, sus caricias, su entrega todo había sido más que maravilloso y el poder oír su respiración en aquel instante aún era excitante porque, después de todo era yo el causante de aquel estado… ¡ERA GENIAL! ¡COMPLETAMENTE GENIAL!, de haber podido hubiese grabado todo lo sucedido para restregárselo en la cara de vez en cuando.

Bueno…aquella experiencia se vio interrumpida por la realidad, a penas terminamos ¡sentí como si me hubiese pasado un ejército por encima (no piensen mal), enserio era como si hubiese caminado por un desierto al menos una semana!, estaba total y completamente exhausto y su peso sobre mi cuerpo no ayudaba en nada…aunque lo soportaría de ser necesario ya que no me incomodaba para nada tener su rostro sobre mi pecho, de un estado salvaje había pasado a lo que parecía ser un bebé…¿era bipolar en la cama?...¿Fue así la primera vez también?.

- Creo que…ya debería irme – murmuré luego de un par de minutos en aquella posición, por un momento fui feliz y olvidé de que se trataba todo el asunto.

- ¿Irte?...¿A dónde? – preguntó para luego soltar un par de carcajadas. Levantó el rostro mirándome a los ojos con seriedad. – JaeJoong…¿Qué crees que acaba de pasar?.

- Mmm…Sexo de despedida ¿no?.... – Afirmé aquello creyendo cada una de mis palabras, tendría que abandonar rápido aquel apartamento…no quería que viera mi llanto desconsolado, porque de que lloraría, lloraría y de mis lágrimas surgiría un nuevo diluvio.

- …Tan tonto como de costumbre jajajajajajajajaJAJAJAJAJAJAJA – comenzó a reír con desenfreno, librándome de su abrazo y moviéndose en aquella cama.

-…¿tonto?... – pregunté sintiendo como aquellas lágrimas traicioneras estaban a punto de hacerse presentes.

- ¿Dije tonto?...¡Más bien tarado!, Ay JaeJoong…¿Cómo es que puedes pensar tanta estupidez? – aún no dejaba de reír como condenado, ¿Es que acaso tenía cara de payaso? ¡¿La tenía?!, de seguro mi mamá engañó a mi padre con algún payaso ¡Es la única explicación razonable!.

- Mejor me voy… - contesté intentando levantarme pero no pude, aquel bastardo me sujetó de inmediato.

- A ver tarado, Pensaste que el chico con el cual me viste era mi amante y que yo te buscaría para terminar contigo ¿no?- ante sus palabras tan solo podía asentir. - Bueno y además de todo pensaste que esto era sexo de despedida ¿verdad? – volví a asentir mordiendo mi labio. - ¿Ves que si eres tarado?...¡Idiota! jajajajaja.

- ¿Ah?...o sea que…¿No me vas a terminar?- pregunté con algo parecido a una sonrisa en el rostro.

- ¿Y eso es lo que preguntas?...¿No preguntas si de verdad te fui infiel o no? Jajajajajaja Kim JaeJoong nunca cambias – afirmó aquello sin ser capaz de dejar de reír.

- Sabes que en momentos como estos te odio…¡Olvídalo me voy! – Contesté quitándole la sábana y cubriéndome con ella.

- No te he engañado imbécil…ese chico es Yoochun, un amigo de hace años, paso con él al menos tres semanas en las vacaciones porque vivimos lejos…- sujetó mi mano obligándome a tomar asiento al borde de aquella cama y déjenme decirles que al oír sus palabras una especie de gong retumbó en mi cabeza.

¡¿CÓMO PODÍA SER TAN RECONDENADAMENTE IMBECIL?!.

- ¿Por qué no me dijiste eso antes de irte? – pregunte sin ser capaz de verlo a la cara, no mientras tuviese la estupidez colgando en la frente como una especie de exposición.

- Porque no me preguntaste….prácticamente saliste corriendo ese día…ni siquiera tuve la oportunidad de decírtelo.

- Ahhh…y ¿Por qué no me…no ha…no habíamos…hecho esto antes? - ¿esto?, dios mío, me internaré voluntariamente en un hospital para un trasplante de cerebro.

- ¿Tener relaciones?...no me malinterpretes siempre tengo ganas pero ni te imaginas lo divertido que es ver tus reacciones y mucho más tu proceso de pensamiento…¡Mira las cosas que se te ocurren!, nunca dejas de sorprenderme – comentó todo aquello sin siquiera una pizca de remordimiento…o al menos yo no noté nada, no de hecho no sentía remordimiento.

Y si, me enojé al instante, aquella inmensa felicidad que sentí al enterarme de que no me había engañado duró menos de un milisegundo, se hizo añicos y ¡desapareció por siempre!. ¡MALDITO MOCOSO DE LOS MIL DEMONIOS!, ¿ACASO SEGUÍA TRATANDOME COMO SU RATÓN DE LABORATIORIO? ¿TENGO CARA DE EXPERIMENTO? ¡¿LA TENGO?! ¡JODEEEEER!.

- Olvídalo…ahora si me voy… - comente pero no pude hacerlo ya que aquel idiota tiró de mi brazo y me abrazó fuertemente y por más que intente librarme mediante golpes (si golpes, se los merecía) no pude lograrlo.

- Shhh, tranquilo, duerme, mañana hablamos – dijo aquello y besó mi frente.

¡¿QUÉ SE CREE ESTE MOCOSO?!...pero bueno, como buen idiota que soy le hice caso porque, debo admitirlo…ni aunque hubiese querido hubiese podido salir de aquel lugar, el trasero me estaba matando y no tenía las fuerzas como para caminar de vuelta a casa, de hacerlo lo más seguro es que hubiese terminado durmiendo en plena calle.

Me dormí al instante y desperté a la mañana siguiente, al sentir un peso sobre mi rostro.

- Bello durmiente…Vístete.

- Mmm – me quejé al abrir los ojos y notar que me había lanzado una camiseta. – Ok.

Me vestí rápidamente y estaba listo para escaparme de aquel lugar, casi…casi lo logré sin que Changmin lo notara. ¡Ahhhh! Estaba seguro que seguiría con sus burlas y humillaciones y déjenme decirles que con mi propia vergüenza era más que suficiente, con todo lo que había sucedido la única opción que tenía era ir a vivir al medio oriente y ocultarme junto a Osama Bin Laden.

- Espera un poco, prepárame algo para el almuerzo ¿sí?.

- Ok… - contesté dirigiéndome a la cocina y comenzando a prepararle una caja de almuerzo, algo rápido y sencillo…al parecer si era su sirvienta, ni siquiera pensé antes de decirle que sí.

- Yoochun viene a buscarme, así aprovechas de conocerlo – comentó aquello mientras sostenía una taza de café entre sus manos.

- ¡¿Qué?! – Exclamé mirándole con desconcierto mientras sostenía el cuchillo con el cual cortaba un par de vegetales.

- Si…se mudó a la ciudad y seremos compañeros de clase…ya no puedes huir debe estar a punto de… - en ese mismo instante oí el timbre y ¡por las faldas de mi abuelita!, ¡Estaba a punto de tirarme por una de las ventanas!, es que ese chico también debía pensar que soy un completo idiota. – …llegar.

Changmin abrió la puerta y saludó con un abrazo efusivo a aquel muchacho quien al instante fijó la mirada en mí, estuve a punto de cortarme un dedo así que dejé aquel cuchillo de lado por un segundo

- Eres JaeJoong ¿verdad?- preguntó sonriendo de oreja a oreja.

- S…si – contesté deseando que me tragara la tierra.

- ¡Un gusto! – Se acercó y me abrazó de la misma forma.

- Voy a arreglar mi bolso, vuelvo en un segundo…conózcanse mejor – Changmin se apresuraba a ingresar a su cuarto.

¡Lo mato!, me dejó sólo con aquel chico que acababa de conocer, peor aún…con un chico que de seguro pensaba que yo era una especia de espía-pscicopata-celoso. Volví a lo que estaba haciendo y continúe cortando los vegetales mientras esperaba a que el arroz terminase de cocinarse, rezando porque esta vez no se me quemara (vaya ironía ¿no?).

- Lo siento…por lo de ayer…pensé algo que no era, de verdad lo siento – comenté sonriendo tímidamente.

- oh, no no no, no es necesario que te disculpes – Respondió apoyándose en el mueble de la cocina, a un lado de donde me encontraba preparando el carbón la comida.

- Si lo es…debes pensar que soy paranoico…y bueno probablemente estés en lo cierto – Vaya disculpa…siempre que abro la boca termino metiendo la pata ¿Raro verdad?. – lo siento.

- No, no lo eres para nada… - sonreía y me observaba mientras cortaba cuidadosamente. – Verás, el que debe disculparse aquí soy yo porque… - el tono de su voz había disminuido considerablemente, y su mirada ya no era para nada amable. – te quitaré a Changmin.

Seguía sonriendo pero de una manera para nada amigable….pero ¿Qué me había dicho?.... “¿Quitarme?...¿Quitarme a Changmin?...¿Por…que?” pensaba mientras sostenía aquel cuchillo. Al parecer mi uni-neurona aún no había procesado sus palabras.

- ¡¿Qué?! – exclamé al comprender por fin de lo que se trataba.

Y les juro qué en ese mismo instante pensé que todo eso se trataba de alguna especie de pesadilla o quién sabe, tal vez estaba en la matrix y cualquier día alguien me desconectaría librándome de aquella patética y complicada vida, es que de verdad eso no podía ser real, es mucha porquería para una sola persona.

¡JODEEEEER!, ¡¿cómo diablos llegué a esto?, había salido de una para meterme en otra mil veces peor…¿Lo que no te mata te hace más fuerte? lo dudo, lo que no te mata simplemente te deja vivo y propenso a que te sigan pasando cosas sin sentido. Ahora...¡¿qué se supone que debía hacer?!, ¿Cómo debía responder o reaccionar ante aquella declaración de guerra por territorio Changminiesco?...Lo único que podía pensar en ese momento era en agarrar el teléfono y llamar a emergencias pero ¿Qué iba a decir? “¿Ayuda, me quieren robar el novio?”…de seguro mandarían una ambulancia pero para llevarme al lugar que siempre ha sido mi destino ¡EL PSIQUIATRICO!.

Les preguntaré algo….¿Qué hubiesen hecho ustedes de encontrarse en mi lugar? Y sean 100% honestas:
a) Lo apuñalan con el cuchillo que tenían en mano y lo matan…pasan el resto de sus vidas en prisión, pero ¿Qué más da?, al menos mataron al condenado.

b) Lo amenazan al más puro estilo de “la novia psicópata”, intimidándolo mientras sostienen el cuchillo, el tipo las denuncia y pasan un tiempo en la cárcel, pero ¿Qué más da?, al menos amenazaron al condenado.

c) No hacen nada, solo lo miran con asombro, como si estuviesen en una especie de parálisis mental momentánea.

d) Se despiertan…porque bajo ninguna circunstancia esa situación puede siquiera llegar a considerarse como algo real.

e) Lo insultan como si no existiese un mañana, diciéndole palabrotas que ni siquiera sabían que existían.

Bueno, ya me voy porque creo que esta señora está a punto de encontrarme….¡Besos!.


0 comentarios Publicado por Kim JaeJoong en 10/11/2010 18:45:00 PM~



Aquel chico se levantó cuidadosamente, sin notar la pila de libros sin ordenar que acababa de derrumbar.

Como el patoso que es cayó al piso, creando un desorden y atrayendo de esa forma la atención de aquella adorable terrorífica bibliotecaria, esperemos que sobreviva, para que nos cuente que fue de su vida.

The reunion - Capitulo 11A

PERFIL DE LOS PERSONAJES

(Uno verdaderamente tardío, ¡pero no sin propósito! Ahora no hay por qué temerle a los spoilers teejejeje. Por cierto las diferentes edades mencionadas señalan la edad en cada época vivida descrita en la historia. Mientras que para Jae y Min, ¿recuerdan que ellos cumplieron años? xD)


Kim Jaejoong (12 años ~~ 25-26 años)



Anteriormente era un periodista de alta credibilidad y amado por sus lectores, trabajaba en una prestigiosa revista dirigida a la comunidad de amantes del arte, Beautiful Mind, antes de terminar como un humilde empleado en una tienda de CDs. Sus puntos de vista y actitud hacia el amor y el trabajo son completamente opuestos. Bastante terco, llora y se encela fácilmente.

Le gusta(n): Todo tipo de arte (especialmente música), todo lo que sea de marca, Changmin, Changmin, Changmin.
Le disgusta: Su propia debilidad.




Shim Changmin (6 años ~~ 15 años ~~ 19-20 años)



El hacía tiempo perdido amigo de la infancia de Jaejoong. Solía ser un dulce y exigente niño el cual obstinadamente le ofreció amor y consuelo, volviendo como un ex-presidiario y drogadicto sinverguenza quien disfrutaba molestándolo y chantajeándolo. En qué esté pensando siempre será un misterio. Ama pintar.

Le gusta(n): Los abrazos, los hyungs, pintar, la comida, las piñas.
Le disgusta: Ver a Jaejoong llorar.



Kim Junsu (16 años ~~ 20 años)



Un universitario super rico; mientras que por un lado tiene un genio de los mil demonios y una boquita de caramelo, es cuidadoso y afectuoso a su propia manera. Fue el que metió a Changmin en las drogas tiempo atrás, para más tarde arrepentirse de por vida.

Le gusta(n): Las pinturas de Changmin, los perros, los chupetines, estudiar (sorpresa, ¿eh?), controlar a la gente, llamar a la gente por sobrenombres, pinchar el cuello de Changmin con espinas de piña, enviar mensajes de texto a Changmin sin ninguna razón.
Le disgusta: Que le griten, que le den ordenes, ser inútil.



Jung Yunho (25 años)



Un terapeuta el cual ayudó a Changmin con su adicción; toca el piano como un trabajo extra y también como afición. Amigo de Jaejoong en la secundaria, tiene un gran flechazo con él desde entonces. Tiene la paciencia y el autocontrol de un santo y es débil frente a los ojos de cachorrito. Y al contacto físico con Jaejoong.

Le gusta(n): El piano, escuchar, Jaejoong, los adorables dongsaengs, las personas mayores.
Le disgusta: Casi nada.



Park Yoochun (17 años ~~ 26 años ~~ 30 años)



Una persona importante para Changmin. Salvó al pequeño Changmin de su anterior familia y sacó adelante al niño con sus propias manos, antes de dejarse llevar por su amor pedófilo y tomar una enfermiza y descabellada decisión que arruinaría a ambos lados. Llenó la vida de Changmin con felicidad, amor, lágrimas y mentiras.

Le gusta(n): el J-POP (especialmente Fukuyama Masaharu), Changmin, Changmin, Changmin.
Le disgusta: Él mismo.



(Adicionales)


Choi Minho (16 años)




Compañero de trabajo de Jaejoong y Changmin, el chico de la caja. Un sonriente, muy animado y despreocupado adolescente. De hecho él nunca hizo nada malo, él ni siquiera odia a Jaejoong, pero a Jaejoong parece disgustarle (básicamente porque actúa aegyo y demasiado cariñoso con Changmin).

Le gusta(n): Los hyungs guapos, el ‘contacto físico’, el dinero, cómida rápida, atención, moda, Wonder Girls.
Le disgusta(n): Super Junior (él dijo 'vamos soy mas lindo, ¿no es cierto Hyung?' a lo cual Changmin respondió 'Absolutamente' y Jaejoong estaba que echaba humo)



Kitagawa Eriko (47 años)



La propietaria de la tienda de CDs donde los chicos trabajan. Una mujer japonesa de mediana edad cálida y llena de energía. Secretamente una adoradora del Yunjae. (desafortunadamente el mundo no siempre funciona del modo que ella quisiera)

Le gusta(n): Los chicos guapos, que Yunho visite a Jaejoong en la tienda de CDs a la hora del almuerzo.
Le disgusta: Cuando el Yunjae parece irreal.



Jugo Tahitian Noni (hecho en los E.E.U.U)



Contiene una alta cantidad de vitamina C y antioxidantes. Bébelo regularmente.


Y entoooonces ¡¡aquí está la historia!! xD


(“Su cabeza era un lío”)

"Hyung...es extraño. La persona a la que amo…él es como la pieza faltante del rompecabezas. Se siente tan perfecto."

Changmin dejó el ramo de rosas frente a la tumba.

"¿Crees que...pueda intentar vivir el presente? Yo solo quiero que seas feliz allá arriba, y dejes de preocuparte."

Trazando las hermosas líneas grabadas por última vez, sus pies lo llevaron lentamente lejos del cementerio.

*
*
*

Un sonido chirriante se produjo en tanto Changmin introducía la llave en la puerta y empujaba suavemente al abrirla solo para sentir una corriente de aire familiar invadir su conciencia. Sujetándose firmemente de su bolso, el primer paso fue algo reticente como si estuviera a punto de enfrentar la prueba más aterradora de su vida; el aire se hacía cada vez más denso en torno a su garganta. La casa estaba, de hecho, no tan cubierta por el polvo como pensaba a pesar de que nadie se había ocupado de ella desde que Yoochun no tuvo más remedio que seguir viviendo en un hospital. Había dispuesto que sus empleados dejaran de trabajar alli; sabiendo que posiblemente no volvería.

Atravesando el salón a paso tembloroso, el espigado joven recorrió la mirada por cada mueble y trasto de un vistazo, no queriendo perder el tiempo en el desgarrador paisaje ni en sus recuerdos. Se dirigió a su antigua habitación, solo para encontrarla exactamente del mismo modo en el que la vio por última vez. Ni un solo elemento había sido removido de su lugar previo, excepto por los dibujos hechos a mano pegados en la pared y algunas fotos enmarcadas; estos ya no estaban más en el lugar donde solían estar. Todo resultó estar limpio y ordenado, inclusive la sábana y el edredón eran los mismos que recordaba desde hace 5 años atrás, tendidos apropiadamente.

Advirtiendo la incómoda sensación de hormigueo hurgando en su pecho, cerró la puerta de inmediato incluso antes de reunir el suficiente valor para pasar a través de ella. El siguiente cuarto fue el lugar en donde su dolorosa anticipación alcanzó el tope. Su mano temblaba al girar la perilla y abrir la puerta, reuniendo su dispersa fortaleza y determinación. Mientras empujaba la puerta del modo más lento, recordaba como siempre había querido el mismo shampoo, el mismo jabón, y la misma colonia que las que Yoochun tenía; como sea jamás pudo tener la misma fragancia de su hermanastro. Había algo seductor en su aroma que Changmin nunca pudo copiar o describir.

Y el cuarto de Yoochun estaba lleno de esa fragancia, al punto que lo sofocaba.

Lo sofocaba incluso más el ver el cambio en esa habitación –las paredes estaban ahora enteramente decoradas por sus pinturas; aquellas que Junsu había vendido. De algún modo ellas llegaron a Yoochun, y Changmin simplemente no entendía cómo. Él únicamente sabía, por Eunjung, que a lo largo de aquellos años Yoochun nunca había dejado de buscarlo, y aquel incidente de las drogas y su posterior encarcelamiento fue lo que hizo al mayor descubrir su existencia. Más minucioso entonces de lo que lo fue en su habitación, pasó sus dedos por la superfice de todas las cosas –la mesa, la silla, los libros, armarios, la cama, con el corazón en un puño. Era como si pudiera recrear a Yoochun tras su escritorio, escribiendo algo con una vaga sonrisa, tarareando alguna canción de Fukuyama Masaharu. Él casi podía oír su voz, llamándolo ‘Cutie’, persuadiéndolo para que se acercara, preguntándole qué estaba mal.

“Nada. Nada está mal, Hyung. Todo sucedió por una razón…¿no es así…?”

Sorprendido se oyó respondiéndole al aire, al mismo tiempo que extendía una mano hacia las fotos enmarcadas puestas sobre la mesa, admirando al pasado Yoochun y a él, y su antigua, y más sincera sonrisa, preguntándose si podría sonreír así de nuevo en el futuro. Asentando una agridulce sonrisa en su rostro, juntó las fotos y las metió dentro de su bolso. Cuando el aroma de la habitación ya era demasiado, los recuerdos se entremezclaron y lo ahogaron al punto de no poder soportarlo; estaba por abandonar el cuarto cuando algo tras la mesa captó su atención. Era una caja de madera cerrada con candado casi llegando al nivel de su rodilla, con su foto graduándose de secundaria pegada en la tapa. Al darse cuenta que una de las llaves que tenía en su poder era más pequeña que las otras, decidió probarla en el candado. Afortunadamente correspondían. De hecho la caja estaba repleta de sus cosas viejas, oprimiendo su pecho aún más. Estaban los animales deformes que dibujaba cuando niño, sus ropas favoritas, sus juguetes, sus cassettes favoritos, sus libretas de notas en la escuela, hasta los regalos de cumpleaños, y los mensajes escritos que se dejaban el uno al otro.

Leyó uno de ellos y no pudo evitar sonreír mientras empapaba con sus lágrimas el papel arrugado:

Querido Yoochun Hyung,
Te perdono por cortarte el pelo. Todavía quiero que recojas mi libreta mañana.
PD: De repente quiero ver una pelicula.

Querido Changminnie,
Mi nuevo corte de cabello es cool, simplemente no quieres admitirlo.
PD: Solo si es El Hombre Araña.


Ordenó las cartas y los mensajes y los metió en su bolso, del mismo modo la caja de crayolas de super lujo que Yoochun le obsequió una vez como presente. Este era uno de sus regalos favoritos y le encantaba usarlo con demasiada frecuencia. Viéndolo también con candado y al no poder encontrar la llave, cogió algunos clips de la mesa antes de conseguir marcharse del lugar tan pronto como le fuera posible.

Aparentemente no estaba tan listo como pensaba, incluso el aire de la habitación se sentía como alfileres.

Leyó el texto de Eunjung mientras encontraba el camino a la salida.

--No hay necesidad de apresurarse. Yo solo estoy llevando a cabo su deseo, eso es todo. Avísame cuando tengas tiempo libre, mi esposo nos ayudará a pasar por algunos asuntos engorrosos--

Changmin suspiró. Eunjung Noona lo había llamado más temprano y le dijo que Yoochun lo había hecho su heredero; la casa y todas aquellas propiedades eran ahora suyas. Sin embargo él no sentía ni la más mínima alegría. Solo dolía aún más el aceptar algo por lo que Yoochun había trabajado tan duro, y sin embargo él no tenía más opción que respetar la última voluntad del ya fallecido.

El pintor llegó a la estación de trenes de Seúl cerca de una hora antes de la puesta de sol, después de pasar la tarde deambulando por los alrededores de Busan, la ciudad donde él creció. De camino a casa recorrió a pie la orilla de río sendero cuesta abajo, percibiendo el reflejo de la puesta de sol sobre la superficie mientras sostenía la caja de crayones sobre su pecho, por momentos intentando abrirla con un trozo de clip enderezado.

Suspiró de alivio cuando el último intento por abrir la caja fue exitoso, solo para contener el aliento observando algo que reconocía tan bien caer al piso.

Un conejito de trapo hecho a mano estaba observándole fijamente con sus ojos de botones negros.

El joven quedó aturdido. Este y el de Jaejoong, él los conocía. Él los conocía como la palma de su mano.

“¡¡Devuélvemelo!!”

Una desesperada y aguda voz hizo pedazos su pequeño momento desenredando los hilos; se estremeció de sorpresa y dirigió su atención a una pandilla de chicos de primaria no muy lejos de él, intimidando a un niño evidentemente más joven y más delgado.

“¡¡Mira a este maricón!! ¡¡Trae su muñeca a la escuela!!” uno de ellos comentó, agitando el oso de peluche que acababa de arrebatarle con asco seguido por un coro de burlas provenientes de los otros.

“No…por favor no te lleves eso…” El niño de aspecto femenino trató de recuperar su muñeco, suplicando lleno de pánico.

El mayor de todos ellos le echó un vistazo al río y sonrió con satisfacción. “¿Y qué si lo tiro ahí…?”

“¡¡¡¡NO!!!!” El pequeño niño gritó llorando cuando su muñeco fue lanzado a la fuerte corriente, incapaz de encontrar algún instrumento que le evite ser arrastrado. Por un breve momento la pandilla lo animó ante la hazaña lograda, solamente para tener sus bocas rápidamente silenciadas cuando una alta y esbelta silueta saltó al río, intentando traer de vuelta el objeto perdido.

"¡¡¡ALGUIEN HA SALTADO!!!" uno de ellos avisó.

A medida que el agua fría lo golpeaba, hileras de escenarios pasaban por sus ojos desplegándose como un rollo de película, mostrándole una habitación que solia ver en sus alucinaciones, esa ajena pero familiar calidez que a menudo sentía en su sueño. Alguien cuyo rostro él nunca puso descifrar estaba ahora gradualmente tomando forma de facciones, lenta pero segura, como pasando la palma de la mano sobre el cristal de una ventana empañada. En tanto comenzaba a perder su conciencia, los labios rojos, las lágrimas, y el molesto puchero que habían sido vagas imágenes eran cada vez más claras, y esto lo empujó a entender por qué consideraba a esa persona como la pieza faltante del rompecabezas; de hecho él era la pieza faltante de su rompecabezas.

Sin embargo cuando hubo llegado a ese estado, su pecho se había encogido y entonces todo se volvió oscuro.

No recordaba nada, no sabía cuánto tiempo le tomó hasta que los tumultuosos ruidos de la multitud de personas lo invitaron de vuelta a la conciencia.

“¡¡¡Hyung!!! ¡¡Hyung!!”

“Joven, ¡¡despierte!!”

El agua brotando de sus pulmones, enjuagando el desagradable gusto a tabaco y a mal aliento de viejo que había estado ocupando su boca por Dios sabe cuánto tiempo.

“¿¿Ven?? ¡¡Es el milagro del CPR!! No se inquiete joven, ¡¡está a salvo!!”

“En serio, ¿¡¡por qué desafió tamaña corriente si no sabía nadar!!?”

“¿Fue un intento de suicidio…?”

Abriendo los ojos lentamente, Changmin frunció el ceño y apretó los dientes, luchando contra el punzante ruido en el oído antes de levantarse apresuradamente al comprender la posición tan tensa en la que se encontraba.

“¡¡¡Hyuuunngg!!!” Al ver al resucitado guerrero, el niño de apariencia femenina de antes se abalanzó sobre él y lo abrazó histéricamente, llorando en ambos alivio y preocupación. Le entregó su bolso y el conejito de peluche que Changmin había dejado caer unos pocos segundos antes de saltar. “E-esto es s-suyo… “El pequeño tartamudeó con agradecimiento. “Gracias por recuperar mi osito, Hyung…”

Aún jadeando, le dio unas palmaditas a la cabeza del niño, observando fijamente en sus rasgos femeninos teniendo en mente que no estaba en el lugar correcto. “Yo...yo debería ir...”

“Tómalo con calma chico, aún estás mojado…aquí, tienes suerte, traje una toalla…”

Changmin paso la toalla por toda su cara distraídamente, ni siquiera posando la mirada en los rostros de sus salvadores rodeándole. “Ahjussi…M-muchas gracias, pero estoy en un apuro, de verdad…”

“¿Estas deprimido, chico? Ven a mi casa, cambiaremos tus ropas y tendremos una plática…” sugirió uno de ellos.

Agarró su bolso y a Minmin, el pequeño cuyo nombre repentinamente apareció en su cabeza, de manera austera. Él sabía de ese tipo de persistencia en aquellos hombres de mediana edad que nunca podrían dejar a un sospechoso jovencito solo hasta que pudieran encontrar un modo de asegurarse que habían ‘salvado a la nueva generación de la destrución’. Así que con una larga bocanada, Changmin se levantó de un salto y corrió tan rápido como su exhausto cuerpo se lo permitió, ni siquiera dándoles oportunidad a aquellos hombres de hacer nada más que quedarse boquiabiertos

“¡¡¡¡MUCHAS GRACIAS AHJUSSI!!!!”

Su cabeza era un lío.

The reunion - Epílogo

Notas de la Autora: Finalmente llegamos a la última parte de esta historia... ^^ Y...gracias gracias muuchas muuchas muuuuuuchas gracias a ustedes chicos que han estado siguiendo este fic de principio a fin, aquellos que comentaron en cada capítulo, en serio noooo tienen idea de cuán seguido sus comentarios me dan ganas de llorar TT____TT *muy sensible últimamente*va en busca de un pañuelo*

Okay, basta de charlas, ¡¡aquí está el epílogo!!


EPÍLOGO


"¿Estás seguro de que esto es lo que quieres?"

La mirada del joven terapeuta estaba fija en la punta de su zapato, sin mirar al otro tipo acercándose en dirección suya. Estiró los brazos con un ronroneo grave y se apoyó holgadamente en el soporte de la banca.

El parque estaba silencioso esa última tarde, en tanto la gente emprendía el retorno a casa.

"Supongo. No es que no pueda ver cómo sus ojos brillan cada vez que se menciona el nombre del otro. Es solo que no sabía que había toda una historia detrás." Dejó que el otro joven tomara asiento a su lado.

"¿Pero estás bien así?"

"Es lo mejor. Necesito seguir adelante. Hacerlo completamente inalcanzable me asegurará el no tener la más mínima oportunidad."

El otro soltó un bufido. "Ah vamos, siempre tan seguro de eso. Creí que ibas a usar el cliché de 'Si él es feliz yo soy feliz."

"Omo…siempre tan cínico, Junsu-yah." Yunho hizo un puchero travieso.

Junsu ignoró la protesta. Estaba demasiado ocupado jugueteando con las hilachas de los jeans rasgados que cubrían su rodilla.

"Los amo a los dos, Su.” Yunho continuó. “De diferente manera, pero aún así...si es Changmin puedo quedarme tranquilo. Gracias." Dio una palmadita en la espalda de Junsu.

"Yo no hice nada. Fue el destino. No tenía ni idea de que había sido Joongie Hyung todo el tiempo."

"Mmm..." Yunho volteó a ver al chico junto a él y lanzó una exhaustiva mirada a los ojos de este. "Parece que no soy yo quien necesita soltarlo todo."

"Creo que no es propio de un terapeuta dárselas de consejero."

"Tú no eres más mi cliente."

Junsu suspiró con fastidio mientras dicho terapeuta reía burlonamente.

"Suéltalo." Yunho le instigó.

Tomó algunos segundos y una profunda bocanada de aire antes que Junsu finalmente hablara. "...Joongie Hyung es tan afortunado.”

Yunho esperó, sabiendo que el menor pronto continuaría la oración.

“Changmin es...bueno, la gente podría fácilmente etiquetarlo como un adolescente echado a perder y tal, pero…tú sabes…si lo piensas un poco…bien, honestamente…espera. Está en la punta de mi lengua pero no sale.” Junsu abofeteó su propia cara, con la esperanza de evitarse el seguir tropezando con sus propias palabras.

"Tómate tu tiempo.”

El petulante chico tomó aire de nuevo, disponiendo aquellas palabras que persistían dentro de su cabeza en una línea coherente. "Él nunca culpa a Yoochun. Él nunca me recuerda ninguna de todas aquellas horribles cosas que le hice. Él actúa como si yo no fuera aquel que le arruinó la vida. Quiero decir, con semejante pasado, ¿cómo puede alguien ser tan indulgente? Cómo puede nunca culpar, nunca guardar rencor alguno..."

"Ese es el por qué lo amas."

Junsu no respondió.

Yunho continuó, "¿Por qué no le dejaste saber?"

"...¿Como podia echarlo todo a perder?"

"...Lo comprendo."

"Es solo que...yo nunca pensé que me sentiría así, sabiendo que…nunca me necesitará de nuevo. Incluso algo tan simple me afecta, como cuando fui a llenar su frigider como es usual y ya estaba lleno…”

"Junsu-yah..."

“Bueno, aún así estoy contento de que finalmente haya encontrado a alguien, el verdadero, quien cuide de él...pero…seee...“

“Tú solo necesitas tiempo…“ Yunho descansó una mano en la rodilla del más joven. “Le pregunté a Changmin una vez, por qué nunca tuvo una relación seria. Él dijo que cada vez que salía con alguien, allí estaba siempre este ‘enojado, posesivo, y malcriado niño’ quien haría su vida un infierno. ¿Ese eras tú…?”

Junsu mostró una leve sonrisa; su mente estaba dejándose llevar por los recuerdos de su yo del pasado. “Esto es diferente. Y a mí de verdad me agrada Joongie.”

“…¿pero aún duele?”

“...Soy un egoísta, ¿recuerdas…?”

"No lo eres. Tú siempre piensas en la felicidad de Changmin. Dejas que su relación avance sin tener en cuenta lo que pueda pasarte a ti-"

Junsu agitó una mano frente a la cara de Yunho, diciéndole que parara.

"Este tipo de conversación hace que mi cerebro se llene de musgo, Yunnie. Estoy mareado."

Yunho soltó una carcajada y alzó una mano a fin de despeinar el cabello de Junsu, pero el menor lo esquivó.

"...¿Sabes qué? Eres muy diferente a Changmin. No eres lindo para nada."

"Esperemos hasta que se entere que nos conocemos el uno al otro y que yo te paso toda la información a ti. Él no será tan lindo como siempre."

Yunho abrió los ojos en son de broma, como si dijera ‘Oh qué miedo.’ Entonces alzó la vista hacia las ramas de los árboles y sonrió aliviado. "Al final fue Jae quien hizo que dejara de usar drogas..."

"Seee..."

"Pero antes de él, fuiste tú quien estuvo siempre allí. Él no habría llegado tan lejos sin ti, Su…y créeme, él nunca dejará de necesitarte. Tú eres el mejor amigo que jamás hubiera podido pedir."

Junsu solamente lo miró de modo feroz un poco más, luchando contra sus húmedos ojos. "...Dije que basta con ese tipo de conversación."

El mayor alzó las manos, vencido. Sabía que Junsu nunca querría mostrar su lado vulnerable. Incluso cuando aún estaba en rehabilitación, la ayuda psicológica consistía mayormente en un Yunho siendo ignorado.

"Por cierto, ¿guardaste mi número?" Yunho preguntó repentinamente, sacando un celular de su bolsillo.

"No."

"Guárdalo."

"¿Por qué debería?"

"Así me reconocerás cuando te llame para almorzar. O cenar."

El menor rodó los ojos pero aún así hizo tal y como le decían.

*
*
*


Mientras tanto, bajo el mismo cielo teñido de variados colores, dos chicos estaban trepando una escalera para llegar al tejado, después de un día recorriendo las calles del pueblito de su infancia, recordando y remontándose a cada memorable punto que ellos tuvieran del pasado.

Bromeaban acerca de algo sobre ser tan pesados que el tejado podría partirse en dos, hasta que ambos encontraron agradables lugares para sentarse y contentos de que la broma fuera ciertamente falsa.

“Así que ¿dejarás de trabajar con Eriko?” preguntó el menor, sintiéndose algo insatisfecho con la decisión que acababa de escuchar.

“Seee...quiero escribir de nuevo. El periodismo es mi pasión. Le dije a Eriko la otra vez y ella comprende. Bueno, siempre y cuando vuelvas para recrear mi vista, ella dijo.”

Changmin estiró los brazos y dobló las rodillas acercándolas a su pecho. “Ya veo…te extrañare entonces.” Sus ojos dejándose llevar por la puesta de sol perdiéndose a lo lejos.

“¿Quieres mudarte a mi departamento?”

“No hasta que sea más rico que tú.”

Jaejoong bufó. “Ego.”

Aparentemente Changmin no recordaba mucho. Durante todo el día había llevado al más joven por todo el vecindario; al patio de recreo el cual acostumbraba visitar, a la zona donde solía vivir, incluso a la tumba de Hwanjoong. El pintor decía que recordaba mejor, pero por la forma en la que su frente se arrugaba, Jaejoong sabía que el chico solo recordaba vagamente.

No obstante Changmin seguía diciéndole que recordaría poco a poco, y Jaejoong seguía diciéndose a sí mismo que lo que había logrado era más de lo que esperaba.

“¿Recuerdas a mi mamá?” por curiosidad Jaejoong preguntó.

Changmin sacudió la cabeza un poco más vacilante. “No estoy…muy seguro.”

“Bueno, ella estará aquí pronto. Estará tan emocionada de verte.” Hizo una pausa antes de preguntar otra vez, “¿Recuerdas qué tipo de niño eras? Quiero decir…¿antes de que fueras a Busan?”

“No realmente…“

“¿Recuerdas nuestra última conversación aquí?”

Jaejoong inmediatamente culpó a su curiosidad por ser la causante de tal expresión de culpa en el rostro de Changmin.

“…Lo siento Hyung…algo importante, ¿no es así…?” Restregó su frente contra el hombro de Jaejoong, a modo de disculpa por fallar en responder a la expectativa. No le molestaba que Jaejoong le preguntara cosas que él no recordaba de manera excesiva, al contrario él quería oír más de eso. Él quería que Jaejoong le preguntara y le contara.

“Está bien, no te fuerces."

"Algo referente a una estrella fugaz..."

El mayor sonrió. Eso era suficiente. "Tú lo sabrás pronto."

“Aparte de ti y algunos lugares relacionados a ti, yo lo he olvidado casi todo…”

Jaejoong no podía evitar sentirse honrado de ser la excepción. “Cuéntame, ¿qué recuerdas acerca de mi…?” Lo sorprendía el hecho de no haber preguntado eso antes, y no esperaba que Changmin tomara su mano y jugueteara con sus dedos mientras respondía.

“Bueno…siempre te quejabas por la tarea, usabas un broche en el cabello mientras la hacías, a veces mordías tu lápiz, a veces apoyabas la cabeza en tu mano izquierda y asomabas la punta de tu lengua mientras te concentrabas. Parpadeabas un montón si la pregunta era difícil, o pasabas las páginas impacientemente, al final dibujabas animales en tu libro de texto y lo azotabas contra el piso, regañándome, ‘Minnie no solo te quedes allí sentado sin hacer nada, ayúdame con esta mierda’ aunque yo ni siquiera podía leer…”

El mayor únicamente podía pestañear.

“Te encantaba la miel para tu té con leche y odiabas cuando estaba caliente. Tenías esta toalla rosa con un sapo bordado en la esquina, la que usabas todas las mañanas. Preferías las almohadas gruesas. Decías que mis zapatos podían darte Lepra pero los lavabas para mí. Tenías este--”

La narración fue cortada por el ansioso abrazo de Jaejoong. “Oh Minnie, mi Minnie, cómo puedes recordar cosas tan sim--”

“Te amo.”

“.--ples aún…Escuché eso. Dilo de nuevo.”

Changmin respondió a la demanda silbando la melodía I love you de Yutaka Ozaki, sonriendo alegremente satisfecho y actuando pomposo, pero aquellas orejas coloradas decían otra cosa.

“’Bien entonces, te lo haré decir una vez más por la fuerza.” Con las manos aferrándose a los hombros de Changmin, asaltó al más joven con provocadoras mordidas por todo su cuello, causando que este último separara sus extremidades con pánico a fin de mantener el equilibrio.

“Whoa…Hyung, aunque me encante el sexo sucio y desenfrenado, el tejado en serio no es un buen lugar…”

Ellos estaban a punto de seguir compartiendo calidez de una manera más segura cuando el teléfono de Jaejoong comenzó a vibrar.

“Espera. Talvez es mi Mamá.” Sacó su celular, presionando en este con impaciencia por un rato y entonces siseó. “Mierda.”

“¿Pasa algo malo?”

“¿Recuerdas cuando te rocié agua en mi departamento? Le cayó a mi teléfono, y ahora esta cosa funciona de veras lento.”

“Mmm…”

“Debería comprar uno nuevo, así…”

“No es necesario, puedes usar el mío.” Changmin le aconsejó despreocupadamente, cruzando los brazos tras la parte posterior de su cabeza y recostándose.

“¿Eh? ¿No lo necesitas?”

“No, quiero decir mi otro teléfono, tú todavía lo conservas ¿cierto? El que te llevaste de mi apartamento. ¿Recuerdas?”

El mayor se congeló.

“¿No recuerdas? Aquella vez cuando te aprovechaste de mi vulne—“

“¡¡Aaargh!! Está bien, está bien, ¿¡¡cómo podría olvidarlo!!?”

El pintor se echó a reír ante la reacción, observando al mayor con ojos que mostraban lo mucho que disfrutaba el momento. “Mmmm…así que es verdad entonces…”

“¿¡Pero cómo…!?”

“Solo lo supuse por tu forma de besar, tu olor y tu sabor.”

“¿¡Qué eres, un perro!?” La sangre probablemente se coaguló en la cara de Jaejoong porque se sentía terriblemente caliente, demonios.

Changmin le dio palmaditas en la espalda a Jaejoong, intentando restituir la propia compostura. “Vamos Hyung, es muy tarde para sentirse avergonzado ahora, ya hemos hecho lo más sucio…”

El intento únicamente hizo que el joven se encogiera aún más, para luego suspirar con pesar. “Y he borrado nuestra preciosa foto.”

El pintor curvó sus labios en una gentil sonrisa. Alzó la barbilla de Jaejoong y se quedó contemplando aquél hermoso rostro brillante por la luz del crepúsculo, y se fue acercando mientras sacaba un teléfono de su bolsillo.

“Bueno, siempre podemos hacer una nueva.”

Se escuchó un ‘click’ mientras ellos se besaban, pero esta vez ninguno de ellos se detuvo.




FIN

The reunion - Capitulo 11B

“¿¿¡¡¡CREES QUE PODÍA CREERLO, QUE MI INOCENTE ÁNGEL VOLVIÓ COMO UN DROGADICTO SINVERGUENZA, CHANTAJEÁNDOME CON LA FOTO DE UN BESO HUMILLANTE Y ACTUANDO COMO UN TOTAL CRETINO!!!??”

Jaejoong había pasado el día libre en su cómodo apartamento, viendo la televisión, tocando el piano, escuchando música (últimamente le gustaba 'Loving you' de Minnie Riperton. ¿Por qué? Porque era Minnie Riperton.), a veces soltando una risilla como una adolescente enferma de amor. Su celular había sido olvidado en la esquina, no había sido revisado por casi todo un día.

Por lo que le sorprendió encontrar 25 llamadas perdidas de Changmin, preguntándose si dejar su apartamento sin permiso podía hacer al pintor entrar en pánico.

¿Habrá pasado algo?

Saltó cuando el timbre sonó repetidamente, y se apresuró a abrir la puerta solo para saltar aún mas al ver a Changmin presentarse con el cuerpo empapado de la cabeza a los pies, resoplando y mirándolo fijamente con los ojos llenos de furia.

“¡¡Changmin!! ¿¿¡¡Qué pasó!!??” El rubio giró sobre sí mismo en busca de una toalla pero Changmin inmediatamente apresó su muñeca con fuerza, haciéndolo entrar de un tirón y cerrando la puerta de una patada.

“¿¿¡¡Por qué no me lo dijiste!!??”

“¿Decir…te…?” Jaejoong frunció el ceño, no pudiendo captar rápidamente de lo que el más joven estaba hablando. Dio un tembloroso paso hacia atrás, siendo anulado por la sobrecogedora presencia.

El vehemente joven lo acorraló hacia la sala. “Tú lo sabías, ¿¡cierto!?”

“¿¡De qué estás hablando!?”

“¡¡¡Tú lo sabías!!! ¡¡¡Esa era la única explicación para tu extraño comportamiento!!!”

Incluso en este punto Jaejoong seguía sin poder comprenderlo mejor. “¿Extraño…? ¿P-por qué extraño…?” Lo que sea que eso significara no se sentía bien. “N...no comprendo Changmin, déjame cambiar tus ropas primero, ¿está bien…?” Como atontado cogió una toalla tendida sobre el sofá y la usó para secar las gotas de agua del cuello de Changmin.

El pintor cerró los ojos hasta hacerse daño; su pecho estaba siendo estrujado de a pocos dándose cuenta de qué había pasado desde el principio, sabiendo qué horrible dolor en realidad había causado, sabiendo cómo habría sufrido Jaejoong solo y la vista de Jaejoong tratándolo con tal cuidado en sus maneras solo lo hacía sentirse peor.

Sin embargo estaba demasiado ciego como para hacer algo más que desatar sus complicadas emociones incontrolablemente.

“¿¿Cómo puedes hacer cosas como esas sin dejarme saber…??” Alejó la mano de Jaejoong de un manotazo, haciendo que la toalla cayera al piso.

“Minnie, cálmate...habla claramente…” Cuanto más respondía Jaejoong con paciencia y cariño, más sus emociones se encendían. Sacó a Minmin de su bolsillo y lo estampó rudamente contra el pecho de Jaejoong. “¡¡¡ESTO!!!” Algo cayó.

Jaejoong observó fijamente al descuidado peluche en el suelo, sus ojos en shock al caer en la cuenta de por qué que el otro estaba armando un escándalo.

“Changmin…tú…“

Sus ojos se humedecieron.

Y el dolor de Changmin solo creció. Cogió a Jaejoong por los hombros y lo sacudió con rudeza, provocando que este último hiciera una mueca de dolor. Qué ironía mientras él se odiaba a sí mismo por herir a Jaejoong, en ese momento no podía dejar de hacerlo. “¿¡TE DI UNO DE ESOS, VERDAD!? ¡¡AQUÉL EN TU BOLSO!! ¡¡¡AHORA SÉ POR QUÉ ESA COSA SIEMPRE ME MOLESTABA!!!

Jaejoong se resistió y logró liberarse. “¡¡¡DUELE!!! ¡¡DEJA DE GRITARME!!” respondió masajeando su hombro.

Atizado por la furia, Changmin empujó a Jaejoong aun más fuerte. “¿¿¡¡POR QUÉ NO ME LO DIJISTE!!??”, exigió, mientras el mayor se tambaleaba y chocaba contra el borde de una dura mesa. Algunos libros quedaron regados por el piso.

Ahora estando igualmente furioso por la infantil reacción de Changmin, Jaejoong respondió al golpe con un empujón de igual fuerza. “¿¿¡CÓMO!?? ¡¡¡TÚ ERES EL QUE SE FUE!!! ¡¡TÚ ERES EL QUE NO RECUERDA NADA!!”

“QUÉ ESPERABAS, ¡¡¡YO ERA UN MOCOSO, DEMONIOS!!! ¡¡¡MI VIDA FUE UN ASCO!!!”

“¡¡¡¡ENTONCES NO ME CULPES POR TU PROPIO DESPISTE!!!!” Jaejoong lanzó un libro con dirección a Changmin pero este último fácilmente lo desvió de un golpe. En respuesta, tomó a Jaejoong por el cuello y le gritó en la cara.

“¡¡¡TÚ PODRÍAS HABERME DICHO ALGO!!! ¡¡NO TIENES IDEA DE LO DESESPERADO QUE ESTABA POR ESTO!!”

“¿¿¡¡COMO PODÍA CONTARTE EN MEDIO DE TODA ESTA RECIENTE LOCURA!!??” él cogió una pila de escasas hojas de papel y con esto le dio a Changmin en la cara. Este último respondió con un más desesperado empujón, haciendo que Jaejoong cayera en el sofá.

“¡¡¡¡TÚ LO SABÍAS DESDE EL PRINCIPIO, ESA ERA LA RAZÓN POR LA QUE TARTAMUDEABAS Y ME MIRABAS ASÍ!!!! ¡¡¡PODRÍAS SIMPLEMENTE HABÉRMELO DICHO ESA VEZ!!!” Presionó ambas manos a cada lado de sus omóplatos del mayor antes de que agua fría como el hielo le fuera salpicada en la cara.

“¡¡ENFRÍA TU CEREBRO!!” Jaejoong pateó a Changmin en la espinilla, dejando el vaso ahora vacío de vuelta sobre la mesa. “¿¿¡¡¡CREES QUE PODÍA CREERLO, QUE MI INOCENTE ÁNGEL VOLVIÓ COMO UN DROGADICTO SINVERGUENZA, CHANTAJEÁNDOME CON LA FOTO DE UN BESO HUMILLANTE Y ACTUANDO COMO UN TOTAL CRETINO!!!??”

“¿¿¡¡CREES QUE QUERÍA!!?? ¿¿¡¡CREES QUE QUERÍA DEJAR DE SER ESE INOCENTE ÁNGEL PARA SER ESE DROGADICTO SINVERGUENZA, UN TOTAL CRETINO QUE SOLO QUERÍA FOLLARTE!!??”

Changmin instantáneamente se maldijo a sí mismo viendo el cambio en la cara de Jaejoong, sabiendo que el mayor había tomado sus palabras del peor modo.

“¿...Lo sé está bien?…Sé qué es lo que piensas y no te pido más, pero por qué tenías que decirlo tan fuerte--”

“¡¡¡Hyung!!! Yo no quise decir eso AHORA, ¡¡tú sabes que es diferente ahora!!”

El mayor no reaccionó a la enmienda. Las palabras anteriores lo habían herido en lo más profundo.

“Si...todo es diferente...solo es diferente… ” Las lágrimas amenazaban con caer de sus ojos, y aún peor desde que el más joven no estaba teniendo pista de cómo lidiar con esto.

“¿¿¡¡Por qué estás llorando!!??” El más joven gritó lleno de frustración antes de terminar recibiendo más agua en su ya húmedo rostro.

“¡¡Tú estás llorando también!!” Jaejoong replicó. Su mano temblorosa buscó el bolso, tratando de irse. “C-creo que mejor primero dejamos que nuestras cabezas se enfríen…” Se precipitó hacia la puerta pero incluso antes del segundo paso Changmin lo había cogido del brazo, tirando de él hacia atrás.

“AH NO, NO VAS A HUIR DE NUEVO, ¡¡NO HASTA QUE LO ESCUPAS TODO!!”

“¿¿¡¡EN ESTE ESTADO!!?? ¡¡¡DIME COMO PODRÍA!!!”

“¡¡¡DEJA DE LLORAR!!!”

“¡¡¡NO ME DIGAS QUE HACER!!!” Con un fuerte tirón, Jaejoong apartó su reclamado brazo e intento escapar a toda prisa únicamente logrando que su cuerpo perdiera el equilibrio y se estrellara contra la mesa, haciendo que el vaso vacío cayera y se hiciera añicos por el suelo. Un trozo de cristal rasgó la piel de su talón al caer, causando que siseara dolorosamente en tanto la sangre manchaba el piso y empapaba sus jeans.

“¡¡¡YAH, HYUNG!!! ¿¿¡¡POR QUÉ SIEMPRE ERES TAN ESTÚPIDO!!??” Changmin preso del pánico trató de tenderle una mano pero aparentemente el mayor era tan terco como él.

“¡¡¡LÁRGATE!!!”

El pintor dejó salir un alto y amenazador gruñido. Con la velocidad de un ninja, recogió la previamente olvidada toalla, la ató torpemente alrededor del pie de Jaejoong y cargó al más bajo en sus brazos al más disparatado estilo de una novia.

Jaejoong se sonrojó y observó boquiabierto de forma patética, retorciéndose y lanzando patadas en direcciones al azar. “¡¡¡BÁJAME LUNÁTICO!!!” Repentinamente comprendió el misterio de un subidón de adrenalina porque en una situación normal, no había manera en la que el delgado pintor pudiera levantarlo así de fácil.

“¡¡¡¡¡¡MIERDA, ESTÁ SANGRANDO!!!!!! ¡¡¡DEBEMOS IR AL HOSPITAL!!!”

“¿¿¡¡HOSPITAL!!?? ¡¡ESTO NO ES NADA!!, ¡¡MALDITA SEA!!”

“¡¡NO SEAS UN BEBÉ!!”

“¡¡¡¡CHANGMIN!!!! ¡¡DÉJAME IR!! ¡¡¡PUEDO CAMINAR!!!”

“CÁLLATE, ¡¡¡NO PUEDES!!!”

“SOLO DÉJAME IR, ¡¡IMBÉCIL!! ¡¡¡ESTÁS MOJÁNDOME!!! ¡¡¡CHANGMIN!!!”

Jaejoong realmente no podía creer cuan rápido Changmin se había hecho camino fuera de su apartamento, dejándolo sin cerrar (ante lo cual Jaejoong se quejó, ‘¡no trates mi casa del mismo modo que la tuya!’ –pero la dejaron abierta de cualquier manera) y dominaron el pasillo y el ascensor con su escena de riña, invitando las extrañas miradas y los murmullos chismosos de la gente que pasaba por allí. Honestamente, ¿un tipo empapado de la cabeza a los pies, cargando a otro tipo cuyo pie estaba envuelto por una toalla ensangrentada, soltandose gritos el uno al otro? Tuvieron suerte de no cruzarse con la policía.

Cada vez que Jaejoong le gritaba a Changmin que lo bajara, el más alto solo lo miraba ferozmente y un fuerte “CIERRA LA MALDITA BOCA”, así que la ‘novia’ solo podía protestar mentalmente:
‘¿Recuerdas cuando me chantajeaste con la foto del beso, cuando dijiste que divulgarías a todo el mundo y a voz en cuello que soy gay? Bueno gracias, ahora has tenido éxito.’

Después de algunos episodios de ‘ser liberado y ser capturado de vuelta’, eventualmente se subieron a un taxi, e incluso dentro del taxi la pelea continuó, provocando que el inocente taxista se estremeciera y se paralizara de miedo.

“¡¡ESTÁS EXAGERANDO!!” Jaejoong bramó, perdiendo la paciencia.

“¡¡TÚ ESTÁS SUBESTIMANDO LAS COSAS!! ¡¡¡AL TÍO DE JUNSU LE AMPUTARON LA PIERNA POR UNA HERIDA ASÍ!!!”

“¡¡¡YO NO SOY UN VIEJO CON DIABETES!!!”

“¡¡O TALVEZ TÉTANOS!!”

“¡¡PUEDO RECIBIR UNA VACUNA CONTRA EL TÉTANOS!!”

“¡¡ESE ES EL POR QUÉ VAMOS AL HOSPITAL!!”

En menos de 3 minutos llegaron al hospital (ante lo cual Jaejoong rezongó, ‘¡Yo usualmente vengo aquí caminando por Dios santo!’), justo a la unidad de emergencia para ser precisos.

“¿¿¡¡LLAMAS A ESTO UNA EMERGENCIA!!??”

“CÁLLATE.” Changmin le impidio salir del taxi por us propios pies y llamó a un enfermero para que trajera una silla de ruedas en su lugar. “¡¡¡SEÑOR!!! ¡¡HEMORRAGIA MASIVA POR AQUÍ!!”

“IGNÓRELO, ¡¡¡ES RETARDADO!!!” Jaejoong alegó.

Su rostro estaba de un carmesí intenso en tanto las enfermeras comenzaban a reunirse alrededor suyo al escuchar la frase ‘hemorragia masiva’, antes de disiparse una por una al ver el corte de apenas 2 cm de longitud. Solamente una enfermera permaneció leal, mordiéndose los labios conteniendo una divertida sonrisa y pasando a Jaejoong a uno de los cuartos. Changmin casi los siguió pero el hombre herido lo previno lanzándole la más escalofriante mirada de ese día, formando con los labios un silencioso ‘vete a la mierda.’

Sorprendentemente Changmin obedeció, tal vez porque el mayor ya estaba en manos de los expertos.

Como esperaba la herida no era lo suficientemente profunda para alcanzar la parte muscular, y aún así requería de algunas puntadas. No obstante la peor parte fue la verguenza arañando el rostro de Jaejoong en tanto las burlonas sonrisas de las practicantes quemaban su piel. Pero entonces mientras esperaba que el doctor terminara de unir el tejido separado de piel, su previamente furiosa turbación se evaporó en demasiadas reflexiones.

Puestos a pensar en esto, era una mentira la que causó que Changmin sufriera todos estos años. Fue la mentira de Yoochun acerca de su pasado, y más importante aún la mentira de Yoochun acerca de su traición. El pintor estaba enfermo de mentiras. Se sentía culpable hacia Yoochun, y ahora su culpa hacia Jaejoong estaba carcomiéndolo. Le echó la culpa a su propio despiste y aparentemente estaba demasiado cansado y confundido para actuar de un modo más sabio.

Finalmente ellos habían tratado la herida hermosamente.

Después de un rato andando como un inválido hacia la sala de espera, descubrió que Changmin estaba esperando por él en un asiento, todavía con las ropas húmedas, encorvado sobre sus rodillas y las palmas cubriendo toda su cara. Estaba muy preocupado después de todo.

Caminó hacia el más joven y le dio un ligero golpe en la cabeza.

Changmin alzó la mirada y preguntó lo inesperado con la cara en blanco, “¿Estás más calmado ahora?”

“¡¡Esa es mi línea!!” Jaejoong chilló. Changmin ignoró la irritada mirada y dirigió su atención al pie vendado.

“¿…Tu herida…?”

“El doctor y las enfermeras se rieron de nosotros.” Levantó el pie para que Changmin tuviera una mejor vista. ”¿Ves? Es un corte de jardín de niños.”

Changmin se encorvó aún más. “Había demasiada sangre.”

“Bueno, no ‘tanta…’”

“Aún así.”

“...Mi garganta duele. Quiero ir a casa.”

“Yo también. Mis brazos duelen. Eres pesado.”

Jaejoong puso mala cara ante el último comentario aunque no había tenido intención de herirlo.

Después de un rato, encontró su camino de salida al hospital y paró un taxi. Entró y Changmin se le unió por el otro lado.

“Uhm...Pensé que habías dicho que querías ir a casa.”

“Sí.”

“¿Por qué estás siguiéndome?”

El pintor se cruzó de brazos sobre el pecho. “Como sea.”

*
*
*

Jaejoong suspiró de alivio al no encontrar rastro alguno dejado por un ladrón cualquiera dentro de su anteriormente abierto departamento. Sin decir nada al joven más alto el cual estaba siguiéndolo, se dirigió al closet y sacó una camiseta suelta, shorts, un boxer y una toalla, antes de estamparlas contra el pecho del más alto.

“Lávate.” Dijo, sonando frío a pesar que no era su intención.

Changmin no pronunció ni una palabra de objeción; arrastró sus pies al baño y cerró la puerta, mientras Jaejoong se dirigía a la cocina, a poner agua en el hervidor y esperar el sonido silbante al mismo tiempo que preparaba las hojas de té distraídamente.

Probablemente perdido en sus pensamientos por un buen rato, no oyó los pasos acercándose.

El hervidor silbaba al mismo tiempo que un par de brazos envolvían su cintura, un pecho hacía presión en su espalda y una frente contra su hombro. Soltó un grito de sorpresa. “Ah…has terminado…” Suspiró, apagando el fuego y percibiendo el aroma de su shampoo en el cabello de Changmin. “Ves quién no se ha calmado aún…”

“…Nunca había gritado tanto en mi vida. Ahora mi cabeza da vueltas.” El pintor murmuró en su hombro.

“…todavía no has secado tu cabello. Ven aquí.” Sosteniendo la mano del pintor, llevó a Changmin a su dormitorio y lo persuadió de sentarse sobre la cama antes de ir en busca de un secador de pelo.

Los siguientes minutos pasaron sin palabras, únicamente los zumbidos del secador llenaban la habitación en tanto Jaejoong dirigía el aire cálido a la cabeza de Changmin, mientras simultáneamente pasaba los dedos por su cabello. Changmin solo permaneció en silencio y bajó la mirada de manera obediente, esperando que el mayor terminara.

Jaejoong acababa de presionar el botón que apagaba el secador cuando Changmin apretó su mano. “Por favor no me odies…” el pintor dijo, los ojos fijos en sus rodillas.

Envuelto por la familiar sensación de calidez, Jaejoong alzó la barbilla de Changmin y soltó el aire tibio del secador en toda su cara, solo por un milisegundo. “Vamos.” Dijo, con bastante firmeza.

El pintor continuó débilmente, tropezando un poco con las palabras. “Y…yo no estaba enojado contigo, yo solo...estaba enojado. Eso fue irritante.” Se le encogió el aliento. “Esto no fue tu culpa, fue mía, pero yo…no debí haber…lo siento. Lo siento. Eso fue tan infantil.”

“Minnie...ya pasó…” Jaejoong puso el secador a un lado y acarició la cabeza del otro tiernamente. Tomó asiento al lado de Changmin y lo atrajo en un abrazo, algo que al pintor siempre le había encantado desde que era un niño.

Changmin acarició con su nariz más profundamente. “No me dejes Hyung…te necesito…” Jaejoong sabía que las lágrimas pronto vencerían al menor de nuevo, todos aquellos incidentes habían sacado ese lado suyo a la superficie.

Y por eso su inmediata respuesta fue un profundo beso en los labios del otro, más fuerte que las palabras. Sonrió cuando Changmin respondió con demasiado entusiasmo, parecido a un niño lleno de pánico. Aún así mantuvo su ritmo lento, queriendo que Changmin sientiera su verdadero ser más que el placer que pudiera ofrecerle.

“No lo haré, baby. No lo haré” El rubio finalmente respondió cuando ellos se separaron. Changmin lo miró a los ojos, un poco sorprendido, pareciendo emocionada al escuchar una cierta palabra.

“¿…qué acabas de decir…?"

Jaejoong frunció el ceño. “¿…Baby?”

El pintor rápidamente plantó su rostro en el pecho de Jaejoong pero aún incapaz de ocultar las orejas que estaban tan rojas como cangrejos cocidos.

“Oh Dios….” El rubio rodó los ojos pero no obstante se echó a reír. Changmin amaba el rollo sentimental; hacía que su estómago diera vueltas sin parar como una comedia vespertina.

Changmin cogió una almohada y la puso sobre Jaejoong antes de pasarlo más allá del centro de la cama, acomodando su posición para que Changmin tuviera un cómodo Kim Jaejoong y una almohada donde apoyar su cabeza, mientras el último debiera soportat un pesado pintor en su regazo y apoyarse en la cabecera. “Estaremos así por horas y no me importa si te dan calambres en las piernas.” Era una orden.

Jaejoong fingió un tonó lastimero. “Acabo de cortarme el pie, ¿recuerdas…?”

“Hyuuuunggg…” Changmin se movió un poco, tratando de apoyar menos peso sobre el pie vendado de Jaejoong.

El mayor se echó a reír. “Bebé grande.”

Pasó algunos confortables momentos de silencio acariciando el cabello de Changmin, disfrutando de los momentos que ambos habían perdido, sintiendo el ritmo constante de la respiración del otro sobre su regazo.

Después de un rato cerrando los ojos de dicha, notó que Changmin lo estaba mirando con ambos asombro e incredulidad.

Así que dejó un suave beso en aquella siempre tan irresistible nariz.

“Cuánto tiempo sin verte, Minnie-ah…”

Plagio o Coincidencia

Esta entrada no es para denigrar a nadie, sólo para evitar posibles insultos.
Los del Staff no nos leemos todos los fanfics que son publicados aquí, por lo que les pedimos a ustedes que si encuentran fics idénticos, con nombres de autor diferentes, por favor lo comenten aquí: ambos nombres de los fics, y en caso dé, se les preguntará a ambos autores.

Pero por favor tengan conciencia de que varios piensan igual y algunas tramas se pueden repetir o basarse en otro fic, sólo que la redacción y los personajes son diferentes. No notifiquen esos tipos de fics, sólo los que tienen párrafos iguales.

Muchas gracias.
Atte. Staff

Sentimiento Prohibidos.Cap 2

SENTIMIENTOS PROHIBIDOS

Capitulo II LOS CELOS

Apenas sentí que no estabas solo quise gritar, reclamarte por traicionarme y partir a golpes a la persona que estaba contigo a aquella que había osado si quiera quitarme tu compañía. No seas idiota ¡pero calle, calle y preferí pasar por dormido, porque después de todo tu si eras alguien libre y podías juntarte con quien quisieras, yo mismo más de una vez te lo había dicho. Sin embargo ¿Porque se me quebraba el corazón en pedazos? ¿Por qué quería ponerme a llorar y salir corriendo? Escuche como la persona que te acompañaba prendía las luces del corredor – tu nunca lo hacías- y al instante del momento que ingresaban a la sala se percataban de mi presencia.

-Vaya parece que después de todo no vives solo - era una mujer la que hablo, sonaba joven, pero me desagrado en sobremanera – supongo que tendremos que dejar lo planeado para otro día.

Estúpida.

-En verdad lo siento - tu dulce voz resonó en mis oídos mientras continuabas - espero que no te disgustes con migo, lo siento.

-No te preocupes – pude escuchar como volvió a caminar hacia la puerta – será en otra.

El sonido de la puerta me indico que aquella mujer ya se había retirado, sentí deseos de arrojar todo en ese instante ¿planeaban volverse a ver? No sé por qué pero la idea no me agrado para nada, no quería que se acercara a él por nada en el mundo. Egoísta, soy un maldito egoísta, me dije a mismo pues mi actitud era como la del perro del hortelano: no come y no deja comer. Me patee mentalmente mientras sentía como te sentabas al lado mío, pues el sillón era bastante amplio que bien te podrías haber echado a mi lado.

Tus manos comenzaron a acariciar mis cabellos tiernamente pero no me moví en absoluto. Seria acaso mi maldito orgullo que podía más que mis deseos de tenerte entre mis brazos y reclamarte como mío y solo para mí, lo de alguna manera me impedía que te correspondiera.

Como deseo abrazarte, pero no podía permitir que te dieras cuenta de lo mucho que me hacías falta. Negarme a mí mismo que tú eras lo más importante en mi vida había dejado hace mucho ya mis pensamientos, pues la verdad más pura es sin duda que de alguna manera me importas aunque te lo demuestre.

-Yoochun?- mi nombre salido de tus labios sin duda era la gloria pura – te vas a lastimar la espalda si sigues dormido en esa posición – acaso ¿te importa? Si así fuera no me engañarías - ¿Yoochun? Por favor despierta.

Me removió varias veces hasta que decidí que ya era suficiente, fingí despertarme mientras me incorporaba en el sillón, su rostro se veía totalmente hermoso a la luz de las lámparas tenues podría jurar que Jae era el ser más perfecto de la tierra. Pero no es para ti, maldito subconsciente. Por un momento olvide a la estúpida mujerzuela que se atrevió si quiera pensar que podía ser lo suficiente para Jae, pero no la muy zorra no tenía derecho si quiera a respirar el mismo aire. ¿Alguna persona que no seas tú te parecerá con suficiente nivel? No nadie era lo suficientemente buena o bueno para mí, nunca lo seria, a mi manera y desde mi perspectiva yo era lo mejor para él, era tan frágil que solo yo podía cuidar de él. Claro tu eres lo mejor, casado y utilizándolo porque tú misma esposa ya no te satisface. Si pudiera me golpearía mentalmente hasta matarme.

Pero eso está más allá de mis posibilidades, de lo contrario hubiera cometido suicidio hace mucho, en realidad desde que te conocí. ¿ Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas Jaejoong? Si tan solo te hubiera conocido unos años antes no tendría este montón de demonios y culpas atormentándome.

En tus labios se dibujaron una hermosa sonrisa, la misma que usas cuando no te sientes cómodo, hace un tiempo que me regalas solo ese tipo de sonrisas. Sé que de un tiempo a esta parte ya no quieres estar conmigo, que detestas que te llame durante el día o que siga viniendo a tu departamento sin avisarte, sé que ya te aburriste de mi Jae, y eso de alguna manera me está matando lentamente.

-Seguro que la espalda te dolerá mañana- dijiste en un susurro casi inaudible- será mejor que te levantes y vayas a la habitación.

Te pusiste de pie pero yo no me moví y no pareció importarte lo más mínimo, cerraste la puerta del baño de un portazo, ¿estabas molesto porque intervine en tus planes? Deja de engañarte, deberías saber que jamás le importaste, solo levante recoge la poca dignidad que aun te queda y sal de aquí.

Ni siquiera me despedí de ti, tal vez esto significa un adiós y el gran telón de la farsa del año. Salí de tu departamento, subí a mi coche, y a pesar de ser casi las cuatro de la mañana conduce hasta mi casa ¿Dónde más podría ir? Ve a casa ahí es de donde nunca debiste haber intentado salir. Para mi sorpresa no había nadie excepto una nota en la cual mi esposa avisa que debía visitar a sus padres en Pusan, se llevaba a la niña…

Me siento tan vacío sin ti Jaejoong.