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Arualthings

The reunion - Capitulo 11A

PERFIL DE LOS PERSONAJES

(Uno verdaderamente tardío, ¡pero no sin propósito! Ahora no hay por qué temerle a los spoilers teejejeje. Por cierto las diferentes edades mencionadas señalan la edad en cada época vivida descrita en la historia. Mientras que para Jae y Min, ¿recuerdan que ellos cumplieron años? xD)


Kim Jaejoong (12 años ~~ 25-26 años)



Anteriormente era un periodista de alta credibilidad y amado por sus lectores, trabajaba en una prestigiosa revista dirigida a la comunidad de amantes del arte, Beautiful Mind, antes de terminar como un humilde empleado en una tienda de CDs. Sus puntos de vista y actitud hacia el amor y el trabajo son completamente opuestos. Bastante terco, llora y se encela fácilmente.

Le gusta(n): Todo tipo de arte (especialmente música), todo lo que sea de marca, Changmin, Changmin, Changmin.
Le disgusta: Su propia debilidad.




Shim Changmin (6 años ~~ 15 años ~~ 19-20 años)



El hacía tiempo perdido amigo de la infancia de Jaejoong. Solía ser un dulce y exigente niño el cual obstinadamente le ofreció amor y consuelo, volviendo como un ex-presidiario y drogadicto sinverguenza quien disfrutaba molestándolo y chantajeándolo. En qué esté pensando siempre será un misterio. Ama pintar.

Le gusta(n): Los abrazos, los hyungs, pintar, la comida, las piñas.
Le disgusta: Ver a Jaejoong llorar.



Kim Junsu (16 años ~~ 20 años)



Un universitario super rico; mientras que por un lado tiene un genio de los mil demonios y una boquita de caramelo, es cuidadoso y afectuoso a su propia manera. Fue el que metió a Changmin en las drogas tiempo atrás, para más tarde arrepentirse de por vida.

Le gusta(n): Las pinturas de Changmin, los perros, los chupetines, estudiar (sorpresa, ¿eh?), controlar a la gente, llamar a la gente por sobrenombres, pinchar el cuello de Changmin con espinas de piña, enviar mensajes de texto a Changmin sin ninguna razón.
Le disgusta: Que le griten, que le den ordenes, ser inútil.



Jung Yunho (25 años)



Un terapeuta el cual ayudó a Changmin con su adicción; toca el piano como un trabajo extra y también como afición. Amigo de Jaejoong en la secundaria, tiene un gran flechazo con él desde entonces. Tiene la paciencia y el autocontrol de un santo y es débil frente a los ojos de cachorrito. Y al contacto físico con Jaejoong.

Le gusta(n): El piano, escuchar, Jaejoong, los adorables dongsaengs, las personas mayores.
Le disgusta: Casi nada.



Park Yoochun (17 años ~~ 26 años ~~ 30 años)



Una persona importante para Changmin. Salvó al pequeño Changmin de su anterior familia y sacó adelante al niño con sus propias manos, antes de dejarse llevar por su amor pedófilo y tomar una enfermiza y descabellada decisión que arruinaría a ambos lados. Llenó la vida de Changmin con felicidad, amor, lágrimas y mentiras.

Le gusta(n): el J-POP (especialmente Fukuyama Masaharu), Changmin, Changmin, Changmin.
Le disgusta: Él mismo.



(Adicionales)


Choi Minho (16 años)




Compañero de trabajo de Jaejoong y Changmin, el chico de la caja. Un sonriente, muy animado y despreocupado adolescente. De hecho él nunca hizo nada malo, él ni siquiera odia a Jaejoong, pero a Jaejoong parece disgustarle (básicamente porque actúa aegyo y demasiado cariñoso con Changmin).

Le gusta(n): Los hyungs guapos, el ‘contacto físico’, el dinero, cómida rápida, atención, moda, Wonder Girls.
Le disgusta(n): Super Junior (él dijo 'vamos soy mas lindo, ¿no es cierto Hyung?' a lo cual Changmin respondió 'Absolutamente' y Jaejoong estaba que echaba humo)



Kitagawa Eriko (47 años)



La propietaria de la tienda de CDs donde los chicos trabajan. Una mujer japonesa de mediana edad cálida y llena de energía. Secretamente una adoradora del Yunjae. (desafortunadamente el mundo no siempre funciona del modo que ella quisiera)

Le gusta(n): Los chicos guapos, que Yunho visite a Jaejoong en la tienda de CDs a la hora del almuerzo.
Le disgusta: Cuando el Yunjae parece irreal.



Jugo Tahitian Noni (hecho en los E.E.U.U)



Contiene una alta cantidad de vitamina C y antioxidantes. Bébelo regularmente.


Y entoooonces ¡¡aquí está la historia!! xD


(“Su cabeza era un lío”)

"Hyung...es extraño. La persona a la que amo…él es como la pieza faltante del rompecabezas. Se siente tan perfecto."

Changmin dejó el ramo de rosas frente a la tumba.

"¿Crees que...pueda intentar vivir el presente? Yo solo quiero que seas feliz allá arriba, y dejes de preocuparte."

Trazando las hermosas líneas grabadas por última vez, sus pies lo llevaron lentamente lejos del cementerio.

*
*
*

Un sonido chirriante se produjo en tanto Changmin introducía la llave en la puerta y empujaba suavemente al abrirla solo para sentir una corriente de aire familiar invadir su conciencia. Sujetándose firmemente de su bolso, el primer paso fue algo reticente como si estuviera a punto de enfrentar la prueba más aterradora de su vida; el aire se hacía cada vez más denso en torno a su garganta. La casa estaba, de hecho, no tan cubierta por el polvo como pensaba a pesar de que nadie se había ocupado de ella desde que Yoochun no tuvo más remedio que seguir viviendo en un hospital. Había dispuesto que sus empleados dejaran de trabajar alli; sabiendo que posiblemente no volvería.

Atravesando el salón a paso tembloroso, el espigado joven recorrió la mirada por cada mueble y trasto de un vistazo, no queriendo perder el tiempo en el desgarrador paisaje ni en sus recuerdos. Se dirigió a su antigua habitación, solo para encontrarla exactamente del mismo modo en el que la vio por última vez. Ni un solo elemento había sido removido de su lugar previo, excepto por los dibujos hechos a mano pegados en la pared y algunas fotos enmarcadas; estos ya no estaban más en el lugar donde solían estar. Todo resultó estar limpio y ordenado, inclusive la sábana y el edredón eran los mismos que recordaba desde hace 5 años atrás, tendidos apropiadamente.

Advirtiendo la incómoda sensación de hormigueo hurgando en su pecho, cerró la puerta de inmediato incluso antes de reunir el suficiente valor para pasar a través de ella. El siguiente cuarto fue el lugar en donde su dolorosa anticipación alcanzó el tope. Su mano temblaba al girar la perilla y abrir la puerta, reuniendo su dispersa fortaleza y determinación. Mientras empujaba la puerta del modo más lento, recordaba como siempre había querido el mismo shampoo, el mismo jabón, y la misma colonia que las que Yoochun tenía; como sea jamás pudo tener la misma fragancia de su hermanastro. Había algo seductor en su aroma que Changmin nunca pudo copiar o describir.

Y el cuarto de Yoochun estaba lleno de esa fragancia, al punto que lo sofocaba.

Lo sofocaba incluso más el ver el cambio en esa habitación –las paredes estaban ahora enteramente decoradas por sus pinturas; aquellas que Junsu había vendido. De algún modo ellas llegaron a Yoochun, y Changmin simplemente no entendía cómo. Él únicamente sabía, por Eunjung, que a lo largo de aquellos años Yoochun nunca había dejado de buscarlo, y aquel incidente de las drogas y su posterior encarcelamiento fue lo que hizo al mayor descubrir su existencia. Más minucioso entonces de lo que lo fue en su habitación, pasó sus dedos por la superfice de todas las cosas –la mesa, la silla, los libros, armarios, la cama, con el corazón en un puño. Era como si pudiera recrear a Yoochun tras su escritorio, escribiendo algo con una vaga sonrisa, tarareando alguna canción de Fukuyama Masaharu. Él casi podía oír su voz, llamándolo ‘Cutie’, persuadiéndolo para que se acercara, preguntándole qué estaba mal.

“Nada. Nada está mal, Hyung. Todo sucedió por una razón…¿no es así…?”

Sorprendido se oyó respondiéndole al aire, al mismo tiempo que extendía una mano hacia las fotos enmarcadas puestas sobre la mesa, admirando al pasado Yoochun y a él, y su antigua, y más sincera sonrisa, preguntándose si podría sonreír así de nuevo en el futuro. Asentando una agridulce sonrisa en su rostro, juntó las fotos y las metió dentro de su bolso. Cuando el aroma de la habitación ya era demasiado, los recuerdos se entremezclaron y lo ahogaron al punto de no poder soportarlo; estaba por abandonar el cuarto cuando algo tras la mesa captó su atención. Era una caja de madera cerrada con candado casi llegando al nivel de su rodilla, con su foto graduándose de secundaria pegada en la tapa. Al darse cuenta que una de las llaves que tenía en su poder era más pequeña que las otras, decidió probarla en el candado. Afortunadamente correspondían. De hecho la caja estaba repleta de sus cosas viejas, oprimiendo su pecho aún más. Estaban los animales deformes que dibujaba cuando niño, sus ropas favoritas, sus juguetes, sus cassettes favoritos, sus libretas de notas en la escuela, hasta los regalos de cumpleaños, y los mensajes escritos que se dejaban el uno al otro.

Leyó uno de ellos y no pudo evitar sonreír mientras empapaba con sus lágrimas el papel arrugado:

Querido Yoochun Hyung,
Te perdono por cortarte el pelo. Todavía quiero que recojas mi libreta mañana.
PD: De repente quiero ver una pelicula.

Querido Changminnie,
Mi nuevo corte de cabello es cool, simplemente no quieres admitirlo.
PD: Solo si es El Hombre Araña.


Ordenó las cartas y los mensajes y los metió en su bolso, del mismo modo la caja de crayolas de super lujo que Yoochun le obsequió una vez como presente. Este era uno de sus regalos favoritos y le encantaba usarlo con demasiada frecuencia. Viéndolo también con candado y al no poder encontrar la llave, cogió algunos clips de la mesa antes de conseguir marcharse del lugar tan pronto como le fuera posible.

Aparentemente no estaba tan listo como pensaba, incluso el aire de la habitación se sentía como alfileres.

Leyó el texto de Eunjung mientras encontraba el camino a la salida.

--No hay necesidad de apresurarse. Yo solo estoy llevando a cabo su deseo, eso es todo. Avísame cuando tengas tiempo libre, mi esposo nos ayudará a pasar por algunos asuntos engorrosos--

Changmin suspiró. Eunjung Noona lo había llamado más temprano y le dijo que Yoochun lo había hecho su heredero; la casa y todas aquellas propiedades eran ahora suyas. Sin embargo él no sentía ni la más mínima alegría. Solo dolía aún más el aceptar algo por lo que Yoochun había trabajado tan duro, y sin embargo él no tenía más opción que respetar la última voluntad del ya fallecido.

El pintor llegó a la estación de trenes de Seúl cerca de una hora antes de la puesta de sol, después de pasar la tarde deambulando por los alrededores de Busan, la ciudad donde él creció. De camino a casa recorrió a pie la orilla de río sendero cuesta abajo, percibiendo el reflejo de la puesta de sol sobre la superficie mientras sostenía la caja de crayones sobre su pecho, por momentos intentando abrirla con un trozo de clip enderezado.

Suspiró de alivio cuando el último intento por abrir la caja fue exitoso, solo para contener el aliento observando algo que reconocía tan bien caer al piso.

Un conejito de trapo hecho a mano estaba observándole fijamente con sus ojos de botones negros.

El joven quedó aturdido. Este y el de Jaejoong, él los conocía. Él los conocía como la palma de su mano.

“¡¡Devuélvemelo!!”

Una desesperada y aguda voz hizo pedazos su pequeño momento desenredando los hilos; se estremeció de sorpresa y dirigió su atención a una pandilla de chicos de primaria no muy lejos de él, intimidando a un niño evidentemente más joven y más delgado.

“¡¡Mira a este maricón!! ¡¡Trae su muñeca a la escuela!!” uno de ellos comentó, agitando el oso de peluche que acababa de arrebatarle con asco seguido por un coro de burlas provenientes de los otros.

“No…por favor no te lleves eso…” El niño de aspecto femenino trató de recuperar su muñeco, suplicando lleno de pánico.

El mayor de todos ellos le echó un vistazo al río y sonrió con satisfacción. “¿Y qué si lo tiro ahí…?”

“¡¡¡¡NO!!!!” El pequeño niño gritó llorando cuando su muñeco fue lanzado a la fuerte corriente, incapaz de encontrar algún instrumento que le evite ser arrastrado. Por un breve momento la pandilla lo animó ante la hazaña lograda, solamente para tener sus bocas rápidamente silenciadas cuando una alta y esbelta silueta saltó al río, intentando traer de vuelta el objeto perdido.

"¡¡¡ALGUIEN HA SALTADO!!!" uno de ellos avisó.

A medida que el agua fría lo golpeaba, hileras de escenarios pasaban por sus ojos desplegándose como un rollo de película, mostrándole una habitación que solia ver en sus alucinaciones, esa ajena pero familiar calidez que a menudo sentía en su sueño. Alguien cuyo rostro él nunca puso descifrar estaba ahora gradualmente tomando forma de facciones, lenta pero segura, como pasando la palma de la mano sobre el cristal de una ventana empañada. En tanto comenzaba a perder su conciencia, los labios rojos, las lágrimas, y el molesto puchero que habían sido vagas imágenes eran cada vez más claras, y esto lo empujó a entender por qué consideraba a esa persona como la pieza faltante del rompecabezas; de hecho él era la pieza faltante de su rompecabezas.

Sin embargo cuando hubo llegado a ese estado, su pecho se había encogido y entonces todo se volvió oscuro.

No recordaba nada, no sabía cuánto tiempo le tomó hasta que los tumultuosos ruidos de la multitud de personas lo invitaron de vuelta a la conciencia.

“¡¡¡Hyung!!! ¡¡Hyung!!”

“Joven, ¡¡despierte!!”

El agua brotando de sus pulmones, enjuagando el desagradable gusto a tabaco y a mal aliento de viejo que había estado ocupando su boca por Dios sabe cuánto tiempo.

“¿¿Ven?? ¡¡Es el milagro del CPR!! No se inquiete joven, ¡¡está a salvo!!”

“En serio, ¿¡¡por qué desafió tamaña corriente si no sabía nadar!!?”

“¿Fue un intento de suicidio…?”

Abriendo los ojos lentamente, Changmin frunció el ceño y apretó los dientes, luchando contra el punzante ruido en el oído antes de levantarse apresuradamente al comprender la posición tan tensa en la que se encontraba.

“¡¡¡Hyuuunngg!!!” Al ver al resucitado guerrero, el niño de apariencia femenina de antes se abalanzó sobre él y lo abrazó histéricamente, llorando en ambos alivio y preocupación. Le entregó su bolso y el conejito de peluche que Changmin había dejado caer unos pocos segundos antes de saltar. “E-esto es s-suyo… “El pequeño tartamudeó con agradecimiento. “Gracias por recuperar mi osito, Hyung…”

Aún jadeando, le dio unas palmaditas a la cabeza del niño, observando fijamente en sus rasgos femeninos teniendo en mente que no estaba en el lugar correcto. “Yo...yo debería ir...”

“Tómalo con calma chico, aún estás mojado…aquí, tienes suerte, traje una toalla…”

Changmin paso la toalla por toda su cara distraídamente, ni siquiera posando la mirada en los rostros de sus salvadores rodeándole. “Ahjussi…M-muchas gracias, pero estoy en un apuro, de verdad…”

“¿Estas deprimido, chico? Ven a mi casa, cambiaremos tus ropas y tendremos una plática…” sugirió uno de ellos.

Agarró su bolso y a Minmin, el pequeño cuyo nombre repentinamente apareció en su cabeza, de manera austera. Él sabía de ese tipo de persistencia en aquellos hombres de mediana edad que nunca podrían dejar a un sospechoso jovencito solo hasta que pudieran encontrar un modo de asegurarse que habían ‘salvado a la nueva generación de la destrución’. Así que con una larga bocanada, Changmin se levantó de un salto y corrió tan rápido como su exhausto cuerpo se lo permitió, ni siquiera dándoles oportunidad a aquellos hombres de hacer nada más que quedarse boquiabiertos

“¡¡¡¡MUCHAS GRACIAS AHJUSSI!!!!”

Su cabeza era un lío.

4 Comentarios:

  1. Un poquito tarde pero buuueno, peor es nada *w*
    GRACIAS POR TRADUCIRLO Y SUBIRLO! ENSERIOOOO! ♥

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  2. Anónimo10/04/2011

    Hahahhahahahahahhahahahahahhahahahha!!!

    *Contiene una alta cantidad de vitamina C y antioxidantes. Bébelo regularmente.*


    hahahhahahahahahhahahhahaha MORÍ! jajajjajajaja gracia spor traducirloo es genial ame este fic con toda mi almita

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  3. Aaaaaaaaaaaah!!!! Changmin ya recordo siiiiiiii!!! Ahora como se lo irá a decir Changmin a Jae 0: no lo puedo creer

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  4. wwowow este fic fue tan grandioso q no quiero q acabe!!!!!

    VE POR EL MINNNIE!!!!!!!! <3

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