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Título: B E G I N [Precuela de One Last Cry]
Autor: Amariilis
Pareja: YooSu 
Género: AU, Slash, Romance
Extensión: Oneshot 
Reseña: La historia que relata sus años de estudiantes. 


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Casi no podía mantenerse de pie debido al peso que traía encima; sin embargo, Junsu persistía en que podía realizar el trabajo duro, levantando esas cajas con las donaciones del extranjero que felizmente este año habían aumentado. Organizar la semana de la conservación del medio ambiente no era una tarea sencilla, había que recepcionar las donaciones, pensar en nuevas formas de crear nuevos fondos, reunir grupos humanos para cumplir las tareas, difundir la idea del ahorro de energía, etc. Sin embargo, Junsu era feliz ayudando.


No había un solo año en que él no haya sido voluntario, y este no podía ser la excepción; no obstante, a pesar de su notorio entusiasmo, era difícil convencer a los demás para que se unan a la causa, para ser sinceros, a pocos les importaba: reciclar y vivir de una forma más sana.


La buena noticia es que el grupo era pequeño, pero unido y más si tenían a alguien como Junsu a la cabeza.


–  ¡Muchachos! ¿Pueden escucharme? – Observaron que Junsu hablaba con la ayuda de un megáfono que la propia dirección le había proporcionado – Ya es un poco tarde, merecen un descanso. Gracias por asistir hoy y los espero mañana nuevamente, no olviden que solo es por una semana ¡A dar lo mejor!


Los jóvenes entusiastas aplaudieron un poco, ese había sido el primer día y todo había salido muy bien.


Junsu traía una sonrisa enorme, iba a disfrutar esa semana.


Su semana.



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– Bienvenido alumno Park, he revisado su expediente y ya lo puedo ver brillando este año.


– Gracias.


Yoochun intentó mostrar una risa falsa. Estaba seguro que ese director solo hablaba así porque era amigo de su madre, incluso podía meter las manos al fuego de que realmente ni había leído ese famoso expediente que solo relataba que él era un estudiante bastante ordinario.


– Aquí hay muchas actividades ¿sabes? ¿Cuáles son tus preferencias? ¿Qué te gusta hacer?


– Pues, me gustan los deportes, pero por el momento…


– Perfecto, mira, justo ahora hay un grupo de jóvenes que están haciendo un proyecto ambiental muy interesante y necesitan algunas manos más para todo ¿qué dices?
¿Qué parte de “me gustan los deportes” no entendió? – Yoochun pensó–


– Yo, de verdad…


– Excelente, es bueno que te integres Yoochun, ahí estarán tus compañeros, es el último año para todos, así que toma este proyecto como una forma nueva de hacer amigos.


El joven notablemente estaba disgustado, sabía que no era buena idea ir a ese lugar; sin embargo, no pudo hacer otra cosa que asentir y fingir otra sonrisa.


Como lo había hecho desde que llegó.


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Y no había vuelta atrás, estaba ahí para trabajar en el dichoso proyecto de salvación del planeta. No es que odiara la idea, Yoochun sabía que lo que estaba por hacer era algo bueno para el mundo y cosas así; no obstante, odiaba que sea por obligación.


Y veía mucho movimiento, los jóvenes cargaban cosas, arreglaban la publicidad y corrían de un lado a otro. Él se estaba arrepintiendo. Era absurdo permanecer ahí un segundo más, así que, llamaría a su madre y buscaría la forma de que ella se disculpe con el director en su nombre.


Es así como toma su mochila; se la coloca en la espalda; camina una serie de pasos, lentos, con algo de desánimo.


Hasta que escuchó su voz.


– ¿Tú eres el nuevo?


Yoochun cerró los ojos, había sido descubierto, tomó una bocanada de aire para que su cerebro pueda recibir algo de oxígeno rápido y pueda ser capaz de pensar en qué decir. Había que encontrar la excusa perfecta para salir pronto, lentamente giró en sus tobillos y lo vio.


A él y a su hermosa sonrisa.


– Yo…


Era precioso, tanto que podía perderse en sus ojos y en su cuerpo perfecto.


– Gracias por venir a ayudarnos.


El chico dejó las cajas en el suelo, limpió sus manos dando algunos golpes en sus pantalones y luego extendió una de ellas para darle la bienvenida al nuevo voluntario.


Yoochun pudo observarlo más.


Junsu tenía el cabello negro y extremadamente liso, lo tenía algo largo, así que debía dividirlo en dos y tener una raya al medio que lo hacía lucir realmente adorable. Su piel era tan o más hermosa que la de una chica. También estaban esos labios que curvaban una sonrisa blanca y pura, pero sin duda lo mejor eran sus ojos, esos que se hacían más finos mientras más sonreían, esos que no tenían un color especial, ni una forma especial; sin embargo, que radiaban luz, la suficiente como para encantar a cualquiera.


Entonces Yoochun le respondió el saludo feliz.


Con esa sonrisa que puso la mente de Junsu en blanco


Porque eso pasaba siempre que tenía enfrente a un chico atractivo


Y vamos que Yoochun lo era. Era atractivo, muy, muy guapo.


Su rostro varonil, su cuerpo mucho más desarrollado, su voz grave y atrayente.


Y también estaba el hecho de que estaba ahí, como voluntario ¿Junsu podía pedir algo más?


– De nada, espero ayudar en algo.


Y casi se pateó mentalmente por ser un maldito hipócrita. Era consciente de que detestaba gastar su día ahí; sin embargo, había actuado sin pensar.


– Cla..Claro que ayudarás, aquí nos faltan manos – sonrió más –  Puedes llamarme Junsu.


– Yo soy Yoochun, Park Yoochun.


Ambos se inclinaron levemente, nerviosos, sin saber qué más decir.


Y cuando los segundos pasaron y Yoochun había encontrado la pregunta perfecta para entablar una conversación un tanto más amena, Junsu intervino.


– En el último salón está el lugar de reciclaje, puedes ayudar a seleccionar los tipos de papel. Ha sido un gusto, nos vemos luego Yoochun.


Fue así como Junsu prácticamente huyó llevando las pesadas cajas, mientras que Yoochun apenas pudo asentir para verlo desaparecer entre el disturbio que se había hecho presente nuevamente.


Ese día Park Yoochun trabajó feliz


Porque quizás haberse mudado no había sido malo.


Porque quizás ser voluntario había sido reconfortante.


Porque quizás ese día había conocido al amor de su vida.


~~~~~


Junsu no quería hacer tres viajes hacia el patio cuando, según él, podía cargar con todas las pancartas en uno solo. Notablemente eso no era cierto, fue entonces que al caminar abarrotado de cosas, uno de sus tobillos se dobló haciéndolo  caer abruptamente.


– ¡Hey!


Yoochun ese día había estado muy pendiente, buscando una oportunidad. La había encontrado


– Junsu, ¿Estás bien? ¿Te duele algo?


– No…Bueno, sí, aquí un poco – Junsu se tocó el tobillo.


– ¿aquí?


Yoochun lo tocó con un poco más de fuerza y Junsu se quejó


– Lo siento, creo que debemos ir a enfermería.


– No es para tanto, ya casi me pasa.


El desánimo de Junsu no era tanto por la caída, sino por el desastre que había ocasionado. Eso lo hizo suspirar preocupado, los papeles que habían estado perfectamente seleccionados ahora se encontraban mezclados.


– Si no es tu tobillo ¿Qué te ocurre?


–  Lo he arruinado –suspiró nuevamente- eran cajas que ya estaban con los papales organizados por tipos y ahora están todos mezclados gracias a mí. –Yoochun sonrió desviando la mirada-


 – ¿De qué te ríes? No es divertido.


– Perdón, pero no deberías preocuparte por eso. Eso podemos arreglarlo.


Junsu se sonrojó, estaba nuevamente así porque esa sonrisa en Yoochun había aparecido y diablos que se ponía nervioso con solo tenerlo cerca.


– Gracias.


– No tienes que agradecerme, empecemos por el papel blanco, verás…


Y trabajar juntos fue agradable porque Yoochun era tan amable y caballero que hacía que Junsu trabajara lo menos posible porque tenía mal el tobillo, pero el trabajo había dejado de ser una carga para Yoochun porque Junsu le arreglaba el día con sus ocurrencias y torpezas. Ambos no habían parado de hablar y gastarse algunas bromas. Era increíble que su relación fuera tan buena en tan poco tiempo.


Era como si la química hubiera traspasado sus libros para llegar a ellos.


~~~~~


Ser amigo de Junsu podía resultar la cosa más fácil del mundo para cualquier persona porque no había nadie más divertido, amable, comprensivo y con el corazón tan puro que él.


Después del proyecto ambiental ambos habían fortalecido su amistad. Yoochun era bueno con el inglés y Junsu podía ayudarlo con el curso de Historia, así que todas las tardes se reunían para hacer tareas que siempre finalizaban en galletas y películas de comedia.


– Yoochun ah ¿cuándo vamos a ver una película de terror?


– Nunca, no quiero que te asustes.


Junsu rio atragantándose de cierta forma con las galletas que tenía en la boca.


– Esas cosas nunca me dan miedo, son geniales…Hoy hay que ver una.


– Que no, Junsu, no tienes que hacerte el valiente ahora.


Yoochun colocó la película y se sentó al lado del pequeño ignorando de forma categórica la sonrisa algo burlona de su amigo.


– Yoochunnie miedoso.


– Dos cosas: no le tengo miedo a las películas de terror y me encanta que me llames así.


Entonces Junsu prefirió tomar una galleta para tratar de ocultar su nerviosismo


Y sus mejillas algo más rosas que de costumbre.


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Los celos representan una de las emociones más naturales o esenciales y al mismo tiempo, una de las más dañinas e incómodas porque aparecen con el miedo de perder algo o alguien.


Yoochun había entendido en su completa dimensión lo que eran los celos cuando Siwon apareció en sus vidas, en realidad, cuando apareció en la de Junsu.


Yoochun detestaba lo perfecto que resultaba ser ese intruso.


Y también detestaba que aquel ser perfecto haya puesto los ojos en Junsu, su Junsu.


Porque él no era estúpido, había visto cómo lo miraba y cómo aprovechaba que estaban en el mismo equipo de fútbol para que en las celebraciones de algún gol lo rodeara por la cintura y lo pegara a su cuerpo.


Y Junsu jamás lo había rechazado


Y eso siempre había dolido


Pero nada se comparó con aquel día que había intentado cancelar una de sus citas de estudios para salir con Siwon.


– ¿Qué dices?


– Que venía para decirte que mejor dejamos la clase para mañana. Siwon me acaba de invitar a jugar unos videojuegos ¿sabes? él tiene todos los últimos, mis favoritos.


– Pero el examen de inglés está cerca ¿no crees que debemos estudiar?


– Aún faltan dos semanas. Dejemos nuestras clases para mañana ¿qué te parece?


– De todas formas yo tengo problemas con la tarea de Historia ¿Qué hay con eso?


– Eso no es tan difícil, si quieres te puedo ayudar en la noche vía internet.


Y se quedó sin argumentos, pues al fin y al cabo ellos solo eran amigos que fácilmente podían posponer su tarde de estudios. Yoochun supo que no podía hacer nada frente a eso, además Junsu tenía esa sonrisa resplandeciente que solo aparecía como cuando comían galletas o como cuando iban caminando a casa después de estudiar. A Yoochun no le quedó más remedio que asentir con poca energía.


– ¿Ocurre algo?


– No es nada, nos vemos mañana.


– Bien.


Junsu no estaba muy convencido de la respuesta de su amigo; sin embargo, sin otra opción, tomó la mochila que hace unos minutos había dejado en el sofá de la habitación, caminó hasta tocar la manija de la puerta y cuando se dispuso a girarla sintió unos brazos rodear su cintura.


– Yoo…Yoo…chun


– No me digas que vas a cambiar a mis galletas por unos videojuegos.


Yoochun le habló cerca y esperó unos segundos para girarlo y decirle mirándolo a los ojos.


– No rompas mi corazón y quédate.


Ese día Yoochun conoció los celos,


Ese día Junsu conoció el amor.


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El pensar en lo que vendrá después de terminar la secundaria es una inquietud de algunos jóvenes, el futuro es incierto; sin embargo, el soñar para los seres humanos es siempre inevitable y el solo hecho de pensar que todas esas ilusiones no se puedan cumplir hace que más de uno tenga miedo.


Yoochun era uno de esos jóvenes llenos de sueños.


Pero también lleno de inseguridades.


– ¿Ocurre algo Yoochunnie? Hoy estás muy callado.


– Su, dime ¿Cómo te ves en unos 10 años? – Junsu sonrió y se acomodó la mochila que cargaba en la espalda.


– ¿Cómo me veo? Supongo que feliz.


– ¿Feliz? ¿Solo eso?


– Junsu volvió a sonreír – No es como si la felicidad sea algo que todos puedan tener, es por eso que quiero ser feliz. No importa cómo, yo solo quiero estar satisfecho conmigo mismo y por supuesto quiero hacer feliz a los demás.


– Pero, ¿no tienes sueños? Algo como: tener una profesión, viajar por el mundo, tener una familia…No lo sé.


– Por supuesto que sueño con todo eso y más; sin embargo, no tengo una esfera de cristal para ver mi futuro. Así que prefiero ser paciente. Quiero vivir haciendo lo que me guste y con quien me guste.


Yoochun miró el perfil de Junsu y sonrió.


– ¿Siempre tienes que ser así?


– ¿Así? ¿Cómo?


– Así de resplandeciente.


– Tonto, es el sol que ilumina mi rostro. – Junsu se cubrió algo avergonzado–


– No hablaba de eso.


– ¿Entonces?


– Resplandeciente, algo así como…lindo.


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– ¡Que le gustas! Vamos que no he tenido que preguntárselo a Jaejoong para darme cuenta, así como tampoco he necesitado preguntártelo a ti. Par de bobos sin capacidad de ocultar sus sentimientos.


– De todas formas está Siwon y…


– Por eso mismo tienes que decírselo.


– No sé.


– Que sea en la fiesta de Jaejoong


– ¿Y si no quiere nada conmigo?


Yunho estaba perdiendo la paciencia mientras hablaba con Yoochun por el móvil.


– Velo de esta forma mi querido amigo, si no se lo dices pronto, vendrá otro y te lo quitará. Puede ser Siwon o cualquiera, después de todo, Junsu es un chico del que cualquiera se podría enamorar.


– ¡Lo sé! Lo he sabido desde que lo vi.


– ¿Entonces? No tienes nada que pensar. Yoochun haz lo que tengas que hacer ¿Bien? Te deseo suerte.


Yoochun ya había colgado la llamada cuando sintió unas manos cubrir sus ojos.


– Eres Jaejoong.


– ¿Cómo que Jaejoong?


Junsu había borrado su sonrisa y lo había enfrentado.


– ¡Junsu! Con que eras tú…


– No puedo creer que no reconozcas mis manos.


– Yo tampoco, ¿debería tomarlas más seguido?


Junsu giró sonriendo, había descubierto que era una broma.


– ¿Sabes que bromeo no? – Yoochun rodeó su hombro –


– Sonó real, después de todo, Jaejoong luce algo así como tu mejor amigo.


– ¿Jaejoong? pero él y Yunho siempre andan sobreprotegiéndote. Tú eres el favorito de todos.


– No tengo la culpa que todos me quieran.


– ¿Lo ves?


Ambos rieron y caminaron un poco más.


– Supongo que ya sabes de la fiesta de Jaejoong, ¿paso por ti mañana?


– ¿Irás? –Los ojos de Junsu brillaron –.


– Solo si vas conmigo.


Junsu sujetó su mochila un poco más, Yoochun tenía la facultad de ponerlo nervioso con un solo comentario.


– Iré.


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Eran aproximadamente las once y sus piernas casi  temblaban debido al frío; sin embargo, cuando Junsu apareció, la temperatura volvió a todo  su cuerpo.


Porque casi no pudo reconocerlo.


Pantalón oscuro, camiseta negra, accesorios dorados, cabello algo despeinado y ojos delineados. Junsu ciertamente parecía alguien diferente.


– ¿Junsu?


– ¿Es raro verdad? Le dije a Jaejoong que estaba mal usar eso, pero  él insistió en que…


Junsu parecía avergonzado porque era consciente de que estaba exponiendo mucha piel con esa camiseta, pero se había convertido en la única opción.


– Luces increíble…


Yoochun se había quedado sin aliento.


– Gra…Gracias, ¿nos vamos?


– Claro.


Entonces ambos partieron a la fiesta de su amigo. Al llegar, se dieron cuenta que habían muchos invitados, la música sonaba bien y el ambiente era preciso para divertirse. Lo único que no le había gustado a Yoochun eran las miradas que todos le habían puesto a Junsu desde que llegó, es que parecía que muchos se lo devoraban. Así que, por esa razón, optó por tomarlo del hombro y caminar de esa forma para, según él, protegerlo.


– ¡Hey! ¡Llegaron! – Jaejoong los tomó por sorpresa–.  Casi no te reconocí, Junsu , ¡qué bueno me hiciste caso! Yoochun, ¿dime si no se ve genial?


– Hyung…-Junsu trató de ocultar su rostro avergonzado–


– Ya le he dicho que se ve excelente.


– Tu fiesta resultó ser un éxito – Junsu trató de cambiar de tema –


– Sí, la verdad es que ya lo necesitábamos después de esos horribles exámenes.


Los tres chicos habían apenas iniciado su conversación cuando llegó Yunho quien tomó por la cintura a Jaejoong y le dio un beso en la mejilla.  Jaejoong giró un poco solo para acariciar y ver su rostro feliz. Esa escenita causó que los otros dos chicos se miraran algo tímidos.


– ¿Qué es lo que hacen aquí conversando? Vamos a bailar.


Fue ahí cuando Yunho con más besos llevó a Jaejoong al centro de la pista, mientras tanto, Yoochun y Junsu se quedaron nuevamente solos. Hasta que Yoochun tomó una de las manos de Junsu y entrelazó sus dedos con los suyos.


– ¿Bailamos?


Junsu sonrió nervioso, eso  era algo que había esperado desde hace mucho, así que solo atinó a asentir moviendo la cabeza. Eso bastó para que Yoocchun lo dirija hacia la pista y baile pegado a él. Todo se tornó mejor cuando empezó esa música un poco más sexy, la cual, hizo que Junsu se moviera de esa forma que casi volvió loco a Yoochun.


Ambos se la habían pasado juntos casi toda la noche, Yoochun y su cuerpo joven aún no estaban acostumbrados a beber tanto, así que, solo unas copas habían sido necesarias para que ya sintiera los estragos del alcohol.


Y eso lo convertía en alguien más propenso a Junsu, pues ahora era mucho más fácil decidirse a hablarle, tocarlo o quizás besarlo.


Porque Junsu le gustaba mucho y ya no podía soportar controlarse, pero cuando ya había decidido invitarle a bailar una vez más para robarle un beso y decirle eso que tanto ansiaba.


Lo vio


Era Siwon que estaba a unos pocos metros, el cual, no había dejado de observarlo.


Y se acercó, a pesar de que Yoochun lo tenía de esa forma sujeto a él.


– Hola Junsu, no sabía que bailabas tan bien ¿Qué dices si ahora lo haces conmigo?


– Yo…


– Vamos…


Lo vio tomar su mano de esa forma tan posesiva que ya podía sentir sus manos hacer puños. Estaba por intervenir; sin embargo, sus acciones de detuvieron frenéticamente cuando lo escuchó.


– Bien


¿De verdad quiere irse con él? Yoochun lo soltó molesto, sin decir nada, se dirigió a la mesa a tomar un poco de más de esa cerveza que ya no sentía amarga.


Durante toda la canción Junsu no había podido evitar buscar con la mirada a  Yoochun ¿Acaso lo he arruinado? pensaba, así que, se sentía fatal. Por otro lado, Yoochun tampoco había podido dejar de verlos, pues sabía que Siwon no iba a desperdiciar esa oportunidad.


Y odió tener razón en momentos como esos


Pues vio su mano posada en ese lugar que había sido suyo solo hace unos minutos.


 Yoochun estaba furioso.


La canción había terminado, entonces Junsu fue hacia él, preocupado, Yoochun no acostumbraba a mirarlo de esa forma como lo había hecho en toda la canción, así que sabía que algo no estaba bien.


– Yoochun…


– Dime –tomó un poco de más cerveza–


– ¿No quieres volver a bailar conmigo?


– ¿Tú quieres bailar conmigo? –Sonrió sarcástico – ¿no te has dado cuenta que tienes a una tira de hombres y mujeres que esperan por ti ahí? ¿Por qué bailar conmigo?


– Quiero bailar contigo…


– De pronto se me han ido las ganas, Junsu, mejor baila con otro o con el mismo Siwon que seguro quiere tocarte así nuevamente. Veo que no te molesta para nada. Lo que es yo, ya me voy.


– Lo siento, no pensé que te molestaría, escúchame


Yoochun ya había caminado hacia el jardín, necesitaba irse por lo menos de ahí.


– Me voy a casa, sigue divirtiéndote


– ¿Por qué actúas así?


– ¿De verdad no entiendes?


El mayor sintió que unas lágrimas salieron de sus ojos, así que respiró y se las secó rápidamente. Era momento de decírselo o iba a morir con todo eso que traía adentro.


– Ya sé que no debería, que todo esto que estoy haciendo es totalmente inmaduro, pero no puedo quedarme aquí observando cómo te diviertes con otros. Yo estoy enamorado de ti, tanto que, tu imagen aparece en todo momento en mi vida, cuando despierto, cuando tengo tareas importantes que hacer, cuando estoy en casa, cuando duermo. Eres exasperante ¿Lo sabías? Estás todo el tiempo en mi mente.


– Yoochun…


– Y es horrible cuando estás con otros, cuando los ves a ellos como solo quiero que me veas a mí. A nadie le gusta sufrir, es por eso que me voy.


Junsu se acercó, tomó su rostro y le limpió esas lágrimas que ya estaban cayendo más rebeldes.


– ¿Crees que hoy luzco bien?


– ¿Notaste cómo me quedé sin habla cuando te vi?


– ¿No adivinas que lo hice por ti? Tú me gustas mucho también.


Yoochun lo observó sorprendido, tocando su mano que posaba en su rostro lloroso.


– No eres el único que tiene derecho enamorarse Park Yoochun.


– ¿Hablas en serio?


Entonces Junsu solo pudo sonreír cuando Yoochun lo abrazó de esa forma, apoyando su cabeza en su hombro delicado.


Y Fue hermoso cuando tomó sus dos manos, unió sus frentes y cerraron sus ojos para darse ese primer beso que había sido algo torpe debido a la falta de experiencia, pero que, después de todo, había sabido tan bien porque Junsu era delicioso en todo sentido.


– ¿Por qué demoraste tanto? – Junsu sonrió dejó de tocar sus manos para rodearlo por la cintura y apoyar su cabeza en su pecho.


– Porque cada que te veía mi mente se ponía en blanco.


Yoochun acarició su cabello y le dio besos cerca de su cuello descubierto.


– Me gustas demasiado, desde que te vi. Incluso hiciste que dejara de lado mi plan de huida del voluntariado.


Entonces los ojos de Junsu se abrieron tanto que le hizo reír


Así que lo besó nuevamente


Porque desde ese día había jurado hacerlo feliz


Para siempre.


 ~~~~



FIN




NOTA DEL AUTOR:

Sé que me demoré al publicar la precuela, pero más vale tarde que nunca. Espero sea de su agrado y lo manifiesten en los comentarios. Quisiera escribir más, así que, he creado una cuenta de Facebook llamada “Fanfics Amariliis” si desean pueden pasarse por ahí. Gracias por leer.

1 comentarios:

  1. Woooooo que belloo realmente me concidero afortunada de poder leer primero la precuela antes que One Last Cry y si de esta forma estructuraste la precuela no puedo esperar a iniciar el miniserial aigooooo Chunnie eres un amoooor, eso de cambier sus galletas por los videojuegos fue hermooooosos.

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