Love is a Force of Nature. Cap 48

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“Florecimiento”

Soy el desastre que escogiste
El closet que no puedes cerrar
El diablo en ti, supongo…
[Everything changes, Staind]


“¿Junsu?” Hyukjae abrió los ojos, extrañando la figura arrimada a su cuerpo y encontrándose solo en el cuarto de baño. Asustado, observó hacia el ventanal y percibió aún la oscuridad de la noche…probablemente tan sólo había dormitado una hora producto del sopor de la excitación.

Buscó su ropa a tientas, comenzando a vestirse y aún extrañado de la ausencia de Junsu, quizás él ya había bajado y lo estuviese esperando abajo. Percibió ruidos en la estancia…como de portazos, pasos o algo, e inmediatamente se apresuró a alistarse para bajar.

Descendió los escalones sólo para encontrar la puerta principal abierta. Dragan se encontraba parado afuera, parecía estar gritándole a alguien y dando algunas indicaciones. Hyukjae observó después la figura de Youngwoon aparecer por otra puerta con un cargamento enorme de sangre; Hyukjae ya reconocía bien los despachos que hacían, y Youngwoon tiraba de un carro con cajas y cajas de bolsas de sangre. ‘¿De dónde…habían sacado tanta?’ Fue lo que se preguntó mientras caminaba. Junsu lo sorprendió a medio camino y lo empujó.

“¡Buu!” gritó, lanzando una risita, y Hyukjae volteó el rostro, pasmado. Lo observó entonces, con los labios aún rojos y los ojos brillando en destellos escarlatados.

“¿Te asusté?”

“¿Por qué no me despertaste?” Hyukjae le preguntó, escudriñando el ir y venir de Youngwoon y las instrucciones que le daba Dragan para transportar la sangre.

“Te veías en calma así que preferí dejarte descansar” Junsu le sonrió de par en par y Hyukjae le tomó la mano.

“¿Podemos hablar…en privado?” lo miró a los ojos. Quería preguntarle del origen de la sangre…tenía un mal presentimiento que lo punzaba cual espina enterrada y tenía que sacarla.

“Claro, Hyukkie. Ven por acá” Junsu lo condujo por una puerta a la izquierda. Caminaron y de pronto se encontraron en las cocinas de la mansión. Todo parecía estar en orden y limpio…como si alguien hubiese ordenado apenas hace algunos días, y el mal presentimiento creció.

“¿Y ese cargamento de sangre?” Hyukjae liberó finalmente, suspirando. “Son litros y litros, Junsu… ¿De dónde ha salido?”

“Yo lo he logrado” le sonrió ampliamente, el orgullo haciendo brillar sus iris grises.

“Ha venido de mí y Dragan está muy complacido. Me sentía impotente por lo de la pierna…por lo que decidí hacer algunos arreglitos” lanzó una risita, pero Hyukaje tenía el rostro estoico y el ceño fruncido, mirándolo con ojos preocupados.

“¿Qué…hiciste para conseguir tanta sangre? En todos estos meses que hemos traficado a lo más podemos conseguir seis bolsas por noche…pero allí habían más de mil”

“Mi querido Hyukkie, el método tradicional es muy ineficiente y aburrido. ¿Acaso de verdad pensaste que una mansión como esta estaría desierta? Los maté…los desangré a todos”

Junsu le sonrió, casi como si estuviese realmente orgulloso de sus actos, y Hyukjae se congeló. Lo observó con horror…como si tuviese a un completo extraño al frente, un horrible monstruo sanguinario salido de las historias de terror de los niños, y no su dulce y sexy Junsu…esto no estaba bien.

“¿Qué…has dicho? ¿Los mataste, mataste a los dueños de hogar?” apenas logró balbucear ante el impacto.

“Y a los hijos, y los criados, y las sirvientas…eran más de veinte personas. A uno me lo quedé…era el hijo mayor, de unos ojos verdes tan encantadores, su sangre me llenó por completo, ¡Ah, tan dulce! tan dulce y jovial…” la elocuencia con la que hablaba le dio verdaderos escalofríos. No entendía en qué momento Junsu se había convertido en un asesino…nunca, en todos los meses que fueron a traficar había matado a alguien antes, por lo menos las veces que Hyukjae salía con él. Jamás se imaginó que podría guardar…semejante sed de sangre y temple para matar…a sangre fría…sin importarle… ‘¡Dios…!’

“¿Cómo…pudiste…matar…así cómo así…?” Hyukjae estaba completamente descolocado. No sabía qué decir, ni cómo reaccionar, ni qué hacer para remediarlo. Estaba…totalmente atormentado.

“Es curioso que lo menciones, porque me hace recordar al enfermo de Jaejoong, el sádico de la mansión que compró mis derechos. Una vez cuando me estaba torturando me confesó algo que no pude entender…me dijo lo increíble que era tener en las manos la vida y la muerte de una persona. Pues bien, tenía razón…es increíble ver el miedo, y cómo en un segundo te transformas en un Dios para un mortal, con el sumo control. Oh, Hyukkie…tienes que probarlo, de veras que si” volvió a sonreír mientras se acercaba para abrazarlo. Hyukjae se tensó y lo empujó, encarándolo.

“No puedes estar hablando en serio. ¿T-Te…proporciona placer asustar a los mortales?” le preguntó y Junsu se rio, dándole unas palmadas en el hombro.

“No, claro que no. Lo que me proporciona placer es matarlos” soltó una estridente risita que no hizo más que inquietar a Hyukjae.

“No me pongas esa cara, Hyukkie…somos vampiros, para eso hemos sido creados. Los vampiros sólo sirven para beber sangre, matar y vivir…vivir cuando todos hayan muerto. El mundo…es nuestro Dios”

“¿Hace…cuánto…qué—?”

“¿Estoy matando? Desde que empezamos a traficar, sólo que empecé a matar en solitario: vagabundos, borrachos, ladrones, violadores, toda la escoria que podía encontrar. Creo que al principio tan sólo me dejé llevar por la rabia que sentía, la ira y la indignación: la sangre me llenaba y me hacía olvidar todo, con ella en el cuerpo era invencible, y ningún lobo me atormentaba la psiquis…pero luego surgieron los cosquilleos y el placer que sentía al escuchar el lento descender de los corazones, y de pronto ya no podía…ni quería parar. No lo sé, Hyukjae…creo que ahora estoy realmente en contacto con mi naturaleza. Quizás este…siempre fue mi verdadero yo y sólo estaba reprimido, agazapado…aguardando salir”

“Junsu…” Hyukjae se quedó sin palabras por un segundo, meditando las palabras de su amante y tratando de encontrarles algún sentido. La desesperación tenía maneras oscuras de atacar…pero aún le costaba procesar que Junsu se hubiese vuelto un asesino así, sin más.

“¿Estás consciente de que esto…sólo nos traerá problemas? Las bestias, la Resistencia…tiene ojos en todas partes y—”

“Deja que los perros se ladren entre ellos, Hyukkie” hizo un ademán con la mano, sonriéndole nuevamente.

“Tienen controversias más grandes que preocuparse por un par de asesinos sueltos. Nosotros…podemos divertirnos mientras ellos se dan por muertos”

“No lo sé… murmuró, bajando la mirada. “No creo que sea buena idea ir matando como si nada…”

“Muchos lo hacen en secreto. Muchos sienten como yo el impulso…pero sólo que está oculto, escondido, y las muertes camufladas con otras causas. Vamos, Hyukjae… ¿Estamos juntos en esto o no? Sólo nos divertiremos y de paso, traeremos mucha más sangre que antes. Podemos convertir este lugar en nuestra morada permanente…y conseguir más gente que nos siga, el consumo moderado es una verdadera porquería. Ahora…modificar eso en el tratado, eso si que valdría”

Y entonces lo vio, el atisbo de las intenciones de Junsu…y el origen de todos sus oscuros deseos. Lo estaba haciendo para oponerse a Yunho, consciente o no, pero lo estaba haciendo. Quería demostrarle que él también podía levantar fuerzas, que tenía influencias, y que podía mover masas…quería demostrarle el poder que tenía, y quería darle dónde más le doliera: en el bando contrario, en la oposición. Todo le hizo sentido…

“¿Modificar el consumo de sangre en el tratado, eso es lo que quieres?” lo cuestionó, arqueándole una ceja.

“Bueno, si…sería mejor así, y además muchos están cansados de la represión. Tan sólo sería cuestión de motivarlos y—”

“¿Qué no lo ves?” Hyukjae lo cortó con brusquedad y Junsu abrió los ojos de par en par.

“Ya sé por qué estás actuando así, y en serio Su…esto no es juego. ¿Quieres mover masas, obtener poder e influencia, para demostrarle a Yunho que vales? ¿Qué eres digno de él y puedes pararte a su lado y hacerle el peso a Heechul, su unión verdadera? ¿Es esa la razón de todo esto, de tus nuevos pensamientos?”

Junsu abrió la boca y la cerró, procesando todas las palabras de Hyukjae mudo y estupefacto. Jamás se imaginó que insinuaría algo así…Junsu tan sólo había tenido la idea porque su sed de sangre había incrementado, y le costaba mitigarla…ya no era bueno reprimiendo sus impulsos como antes, y ahora daba rienda suelta a cualquier oscuro deseo que lo atacara, pero…escuchar las palabras de Hyukjae, cuestionándolo y acusándolo de querer llamar la atención de Yunho con una rebelión… ¿Estaba realmente en sus planes? ¿Echárselo encima por querer romper algo que estuvo establecido y que garantizó la tregua por generaciones? Realmente…no tenía la respuesta, sólo sabía que se estaba dejando llevar por sus impulsos, y no ser reprimido era algo que lo urgía…

“N-No...no tiene nada que ver” murmuró finalmente, aún descolocado. “Yo sólo…estoy dejando de ser un reprimido, como deberían dejar de serlo todos”

“Cuando dices todos te refieres a cada vampiro que pisa la tierra y suenas…aún más revolucionario” Hyukjae lanzó un resoplido, pasando una mano por su cabello.

“No lo sé, Junsu…realmente no entiendo tus razones y no creo que sea buena idea que promuevas algo…así”

“Bueno, me seguirá quién piense igual, es tan simple como ello” Junsu le contrarrestó, bufando y cansado de la discusión y de los cuestionamientos.

“Si tú no quieres apoyarme entonces puedo dejarte en libertad” disparó con ácido e inmediatamente se arrepintió al ver los ojos heridos de Hyukjae, el dolor evidenciándose en su rostro.

“¿Así qué esto es?” restalló, su voz ácida y amarga. “¿Vas a cortar tu relación conmigo sólo porque no te sigo, porque no quiero matar contigo?” Hyukjae articuló, sintiendo las cuerdas que lo aferraban a Junsu tensarse y sacudiéndolo de abrupto. Se sentía como una marioneta, arriba tan sólo producto de las manos sangrientas de su titiritero…

“Hyukkie” Junsu murmuró, tratando de tomarle la mano pero Hyukjae la apartó. “No, no es eso…”

“¿Entonces qué es? Yo…no quiero transformarme en un asesino, Junsu…no quiero cargar con el peso de haber matado gente inocente. Pero veo que tú te has empeñado en vivir el vampirismo en exceso”

“Tú eres libre de hacer lo que te plazca, si no quieres ser parte de esto lo entenderé. Perdóname por haberte dicho eso…sabes que soy impulsivo” Junsu agachó la vista, sintiéndose bastante culpable por haber recriminado a Hyukjae, después de todo…él era su soporte, lo que lo mantenía a flote a diario, y alejarlo tan sólo terminaría de trastornarlo. Lo escuchó suspirar pesadamente, tomando su mano entre la suya.

“No me gusta…verte asi, ni escuchar lo que estás sintiendo” susurró, buscando el contacto visual. “Pero yo…te quiero como la criatura que eres ahora, y si hacer eso…te llena, yo…no lo impediré. Tan sólo no me pidas que te siga porque no quiero cargar con semejante peso”

“Jamás te obligaría a hacer algo que no quieras, Hyukkie” Junsu le sonrió, lanzándose a sus brazos. Hyukjae lo estrechó, volviendo a suspirar.

“Me gustaría hacer de este…nuestro hogar” susurró y Junsu lanzó una risita, sonriendo contra su torso.

“Lo será, Hyukkie, lo será. Dame algunos días y lo será”

“¿Realmente quieres…matar a destajo?” volvió a preguntar cuando Junsu se separó de sus brazos.

“No sé si a destajos…tan sólo quiero divertirme un rato y ya. Déjame probar…” su sonrisa volvió, más felina y tentativa que nunca y Hyukjae tan sólo le asintió, cerrando los ojos cuando Junsu redujo la distancia y capturó sus labios. Se perdió en el vaivén de su lengua, dejando atrás los pensamientos de muerte y asesinatos para concentrarse de lleno en su lengua contra la suya, danzando. ¿Cómo podía culparlo de querer matar si estaba en su naturaleza? Eran vampiros, monstruos, criaturas hechas para matar. Amaba a un monstruo, no a un justiciero. Tendría que recordarlo cada vez que lo viera cargando cadáveres en el cuerpo…







xXx





Las llamas del salón de fuego de la Resistencia parecían danzar, haciendo brillar el mármol negro del suelo en múltiples destellos de color zafiro, hermosos y resplandecientes…un espectáculo digno de admiración para cualquiera, pero no para Kyuhyun, por lo menos no en aquel momento. A estas alturas no quería saber nada de fuego…a puertas de un enfrentamiento con el que se decía que era la reencarnación de la profecía, ver las llamas azuladas tan sólo lo inquietaban. ‘Hijos del fuego…que el diablo se los lleve.’ Pensó, tenso y estoico en la magnífica silla del salón, sus manos curvándose en los respaldos para los brazos con enormes cabezas de lobos grabadas al final, imponentes fauces abiertas y colmillos punzantes brillando en el barniz, casi como si estuvieran listos para desgarrar. Taemin entró al salón de pronto, bajando la cabeza ante la visión de Kyuhyun.

“La escolta está afuera, les están abriendo las puertas. Los lobos de las Resistencias han pagado el precio de sangre, y en el alba de ayer se dice que los eslabones volvieron a brillar. He visto a la progresión, son seis lobos escoltando el enorme cajón. Está aquí, Kyu…Espíritu Santo”

Kyuhyun lanzó un suspiro de alivio, por suerte sus intervenciones habían sido aceptadas, y el precio había sido dividido entre lobos voluntarios que donaron su sangre para el recubrimiento y la forja de los eslabones. Escuchó el ajetreo y los pasos retumbando por los pasillos y le hizo un ademán a Taemin con la mano para se devolviera. El asintió y se perdió nuevamente, regresando apenas un minuto después encabezando a los lobos de la progresión. Uno a cada extremo del cajón blanco inmaculado, sostenían las argollas con fuerza. Los lobos estaban vestidos con capuchas de color blanco que cubrían hasta sus rostros, haciéndolos parecer espectros vivientes. Taemin les indicó la mesa e inmediatamente procedieron a depositar el cajón allí, el sonido del peso cayendo retumbando por toda la estancia. Kyuhyun se levantó con rapidez, caminando a la progesión e imitando la reverencia cuando los seis lobos agacharon la cabeza.

“La deuda está saldada” dijo uno de los lobos, dando un paso adelante. Hablaba con algo de dificultad la lengua común, su acento extranjero aún latente en sus palabras.

“La cabeza del renegado debe adornar este salón, o de lo contrario la profecía es cierta y será tu ruina”

Los seis lobos bajaron la cabeza al mismo tiempo y luego se voltearon, desapareciendo del salón tan mecánicamente como habían aparecido. Kyuhyun sintió un escalofrío recorrerlo de pies a cabeza, la visión de Taemin volviendo a su mente al imaginarse al Lobo de Fuego en su silla, con su cabeza adornando los muros para su diversión…

“Tranquilo” Taemin le puso una mano en el hombro, percibiendo su perturbación.

“Ya llegó Espiritu Santo, y eso es un gran avance. No dejes que los demonios te nublen la cabeza”

“No puedo evitarlo” Kyuhyun suspiró, de pronto sentía el peso de todos los líderes de la Resistencia sobre sus hombros. Si Yunho resultase victorioso y Kyuhyun caía…eso sólo demostraría que el poder de su fuego se expandiría, siendo capaz de someterlos a todos. Había luchado tanto por ganarse el puesto y el respeto…pero la noción de saber que su continuidad de un momento a otro peligraba tensaba sus entrañas. Sólo había una forma de saldar esto…brindando una magnifica batalla.

“¿No abrirás el cajón?” Taemin le preguntó y Kyuhyun negó con la cabeza.

“No, quiero llevarlo de vuelta a la colonia del bosque cuanto antes. Los ánimos están igual de exaltados que acá…y las tropas que nos acompañarán en la batalla deben viajar a la dimensión de a poco. Ahora el Lobo de Fuego tiene ojos en todas partes…y no queremos que alguien le informe cuántos lobos llevaremos al contrataque” el suspiró que escapó de sus labios fue pesado, casi exhausto. De pronto se sintió anciano…y con las fuerzas reducidas a la mitad. Necesitaba una buena noche de sueño y dejar de pensar.

“No tienes buena cara, Excelencia” Taemin susurró, sus dulces ojos miel reflejando la preocupación al observar la palidez en Kyuhyun y sus prominentes ojeras, luciendo casi fatigado.

“¿Quieres que te prepare algo para dormir?”

“Más tarde” Kyuhyun esbozó una media sonrisa, palmeando a Kyuhun en los hombros. “De seguro dormiremos en el bosque esta noche. Ya conoces los días antes de un enfrentamiento…todo parece silenciarse y volverse más negro”

“Mantén la mente fría y tu aura en calma, si estás atormentado preocuparás a las tropas” el rostro preocupado de Taemin no se iba, y la leve sonrisa de Kyuhyun se esfumó. Sus facciones se tornaron serias al observar a Taemin con determinación, la resolución brillando en sus ojos.

“Quiero que me prometas algo, Taemin” le dijo y él arqueó ambas cejas, luciendo sorprendido pero asintiendo al instante, la curiosidad aumentando al ver su expresión.

“Allá en el campo de batalla, ya no podremos escapar de ellos. Se jugará el todo por el todo y se verá quién realmente es digno de gobernar” Taemin hizo un signo de asentimiento, expectante.

“Si algo llegara a pasarme, debes rendirte” Kyuhyun lo miró fijamente a los ojos, serio y determinado, y el rostro de Taemin se comprimió.

“¿Qué estás diciendo?” no entendía. Si Kyuhyun moría él debía pelear y perecer a su lado, después de todo si estaba vivo ahora era tan sólo porque Kyuhyun lo había salvado de las manos de los salvajes cazadores, y Taemin había jurado permanecer a su lado desde aquel entonces.

“¿Rendirme? Los seguidores del Lobo de Fuego jamás me perdonarán la vida, nos consideran como enemigos al estar en contra de sus propósitos” Taemin articuló, aún incrédulo, pero Kyuhyun prosiguió.

“Perdonarán a un renegado, y más aún si aduces que has visto el poder del Lobo de Fuego con tus propios ojos y le juras lealtad…tal como lo hiciste conmigo”

“No” dijo Taemin, haciendo un gesto de negación con la cabeza. “Nunca. El juramento te lo hice a ti y no pienso romperlo”

“Lo harás. Te lo ordeno” articuló con voz sentenciante. “Y con esto estoy revocando tu juramento”

“¿Me lo ordenas? Pero—” Taemin parpadeó reiteradamente, pero fue cortado nuevamente por Kyuhyun.

“Sólo lo estoy haciendo por tu bien, Taemin…por favor compréndeme” su tono se suavizó y Taemin sintió ambas manos sobre sus hombros, ojos brillando con un destello suplicante al volver a hablarle.

“Tú eres el último descendiente, y tienes el don latente…puedes abrir el tercer ojo y ver más allá de lo que cualquiera de nosotros puede ver. Tienes mucho por delante…y si haces lo que te digo podrás llegar aún más lejos”

“Hablas como si te estuvieses despidiendo…” Taemin mordió su labio inferior y Kyuhyun apretó la piel de sus hombros.

“Esta es mi orden por si mi destino es morir defendiendo mis creencias. Escúchame, Taemin: si me matan, deberás jurarle lealtad al Lobo de Fuego, sin importar lo que pase. Se lo habrá ganado de todas formas, se habrá ganado el derecho por la fuerza de su combate”

“No quiero…creerlo” Taemin agachó la cabeza, su pecho contrayéndose al pensar en la magnitud de lo que les esperaba, en el sombrio presagio de sus sueños, y en la cantidad de gente que moriría por la causa. Kyuhyun posó una mano sobre su mentón y suavemente alzó su rostro para mirarlo.

“Tú me dijiste una vez que tu familia estaba llena de sabiduría. Pues en ciertos casos sólo los sabios se mantienen con vida…y si mi destino es la muerte no te arrastraré a ello”

“Kyu…” Taemin lo abrazó con fuerza, estrechándolo entre sus brazos. Kyuhyun suspiró contra sus brazos, correspondiendo el abrazo.

“Sólo hazlo, prométemelo Taemin. Prométeme que harás lo que te digo”

“Si, lo haré. Si tu destino se oscurece yo seré fiel a tus palabras”

“Sólo espero…que la luz de Espíritu Santo nos ampare, porque últimamente lo oscuras que están las noches no hace más que inquietarme. La densa neblina que ha cubierto el bosque como el aliento ardiente de una bestia…”







xXx








El aullido con la negativa, directo desde las entrañas del bosque, retumbó prácticamente en todas las tierras con la fuerza del sonido de los lobos, fuerte y abismante. Estando bajo tierra, las vibraciones del sonido cantaban por los muros y hacían eco, eco, y eco…hasta disipar. Yunho sonrió al escucharlo, tenían todo el día de mañana para responder pero ya se imaginaba que la respuesta sería inmediata, en ningún momento se le pasó por la cabeza que Changmin pudiera ceder a sus condiciones, ya lo conocía y su testarudez no tenía límites. Heechul se removió entre sus brazos, el ruido lo había despertado y lentamente abrió los ojos, sonriéndole aún adormecido a Yunho cuando giró el rostro para mirarlo.

“¿Estabas despierto?” Heechul le preguntó, levantando un poco el rostro de su pecho para poder observarlo mejor.

“Sólo hace algunos minutos, pero descuida…todavía es demasiado temprano” Yunho acarició su cintura con sus manos, disfrutando la sensación del calor de su piel desnuda contra sus yemas. Heechul le sonrió y se acurrucó nuevamente, refugiando el rostro en su cuello.

“Cómo si no supiéramos que se negarían” Heechul suspiró contra su cuello, cerrando los ojos nuevamente al sentir a Yunho delineando la piel de su cintura, sus cálidas manos acariciándolo en apenas un roce.

“Siwon viene en camino, las tropas ya deben estar por llegar. Mandé a Dakho con el aullido para reunir a las tropas del sur, por lo que deberían coincidir en la hora de llegada. El punto de reunión será el gran lago y luego los escoltaremos a la comunidad. Son muchos lobos por lo que la mayoría deberá quedarse en la superficie, sólo me interesa que Siwon baje para formar nuestra estrategia”

“Mhm” Heechul moduló contra la piel de su cuello, depositando un suave beso en la curvatura que electrificó hasta el último nervio en Yunho.

“Por el tono de tu voz juraría que ya tienes algo planeado” sus labios rozaron la piel de su cuello nuevamente y Yunho suspiró, cerrando los ojos. La hipereactividad que sentía con Heechul era tan evidente; su sangre ardiendo tan rápido como llamas azuzadas por combustible, creciendo con cada contacto…

“Puede ser” Yunho le contestó, sintiendo su cálida y húmeda lengua lamer la piel, descendiendo hasta su clavícula, y clavó las uñas en la estrecha figura con fuerza.

“Pero si haces eso no puedo concentrarme” Heechul lanzó una risita al escucharlo, dándole un último beso a su cuello para subir a su rostro, ojos avellanos dulces y resplandecientes.

“¿Soy un distractor?” se volvió a reir, acercando a su rostro hasta que apenas rozó sus labios. “Lo siento…me comportaré” juntó sus labios en un breve beso pero Yunho no lo dejó escapar, delineando su labio inferior con su lengua y persuadiéndolo para que abriera la boca. Heechul cedió con gusto, entreabriendo sus labios y dejando pasar su lengua, rozándola en un suave y húmedo desliz. Yunho incrementó el amarre de su cintura, maniobrando con su cuerpo con firme intención de alzarlo. Heechul sonrió contra sus labios, capturando su labio inferior entre sus dientes, y terminando de trepar al cuerpo de Yunho con el suspiro de satisfacción escapándose de sus labios.

“¿Y…la estrategia?” Heechul le preguntó al romper el beso para recuperar el aliento, sonriéndole a Yunho de oreja a oreja. Yunho reflejó su sonrisa y lo apretó a su cuerpo, ganándose un ruidito por parte de él.

“¿Recuerdas que a las afueras de la colonia del bosque, unos metros adentro corre un rio?” Yunho trató con todas sus fuerzas de poner una cara seria ante la situación, mirando a Heechul con el rostro estoico. Heechul lo observó aún con la sonrisa plasmada, el ceño apenas frunciéndose un poco al tratar de visualizar el rio del que Yunho estaba hablando.

“Creo que lo recuerdo” dijo, asintiendo con la cabeza. “¿Lo usarás como barrera o algo?”

“Si, algo por el estilo. Estaba craneando que podrían salir las tropas desde el rio, utilizando los arbustos de los alrededores como refugio”

“Mhm” Heechul moduló y se quedó en silencio un segundo, casi como si estuviese visualizando los ataques. Yunho no pudo evitar sonreir al observarlo concentrado, el rostro se le comprimía y el ceño le ensombrecía las facciones.

“¿Y qué pasaría si les tendemos una trampa?” su rostro se iluminó y Yunho le arqueó una ceja, divertido.

“Quiero escuchar lo que mi Sangre tiene planeado…” sus dedos comenzaron a tamborilear por su cintura, ascendiendo y descendiendo por la piel. Heechul suspiró, sentía el cosquilleo interno recorrerlo de la cabeza hasta los pies. Se vengaría luego…por ahora le hablaría de sus planes.

“Podemos usar el rio para atraerlos a nosotros. No es tan hondo ahora que lo recuerdo…perfectamente se puede cruzar a pie sin hundirse completamente. Nuestras tropas pueden estar al otro lado del rio, todas alineadas y listas para el ataque. Changmin ordenará que las tropas lo crucen y entonces…el fuego los estará esperando”

“¿El fuego?” Yunho detuvo los movimientos de sus dedos, mirando a Heechul algo sorprendido. “¿Sobre el agua, estás sugiriendo?”

“Las llamas nacen dentro de ti Yunho, llevas el fuego en la sangre”

“Llevamos. Mi sangre es tuya” Yunho lo corrigió y Heechul le sonrió, volviendo a juntar sus labios en un dulce beso.

“Lo sé mi amor, escúchame un poco” Heechul lo miró a los ojos y Yunho le asintió, dejándolo continuar.

“Si concentras tu energía sobre la superficie del agua, las llamas reaccionarían y nacerían desde tu fuerza. Tú y yo podríamos cubrir todo el rio...y aquellos que logren sobrevivir al fuego aún asi tendrían que enfrentarse contra nosotros. Puede que sean mayoría…pero con el fuego a nuestro favor podemos aminorarlos”

Yunho se quedó en silencio, meditando la estrategia de Heechul y pensando en las probabilidades. Aún tenían algo tiempo y podrían practicar si las llamas realmente pueden mantenerse sobre el agua sin desaparecer. Si fuese cierto sería perfecto…y Heechul había maquinado la brecha perfecta para atenuar la diferencia en el número de lobos.

“Aún hay tiempo, podemos practicar en el rio cerca aquí…digo, por lo de las llamas”

“Tengo fe en que funcionará y les daremos un golpe de aquellos” lanzó una risita, sus labios volviendo a unirse a los de Yunho. Yunho llevó las manos desde su cintura hasta su rostro, dedos perdiéndose en la larga cabellera de Heechul mientras abría los labios para profundizar. Los pensamientos de guerra y muerte volvieron a su mente…y sin poder controlarlo sus manos se aferraron a Heechul con fuerza; de pronto el miedo a perderlo lo invadió…a saber que todos los dardos estarían apuntados contra él…el lobo que se había declarado como su Sangre y que ahora estaba a su lado…

“No quiero que pelees” Yunho murmuró sin poder contenerse, sus emociones volviéndose en su contra y la posesividad de su lobo interno saliendo a flote.

“Chul, quedate en la comunidad…”

“¿Yunho?” Heechul se separó un poco para mirarlo a los ojos. Su expresión reflejaba lo afligido que se sentía de pronto; las manos crispadas con fuerza alrededor de su cuerpo, casi como si temiese perderlo…como si no quisiese dejarlo ir.

“¿Por qué quieres que me quede? Soy tu Sangre, mi lugar está donde estés, peleando a tu lado y muriendo por ti”

“No digas esas cosas, por favor” Yunho suspiró, dejando descansar su frente contra la suya, sus respiraciones combinándose mientras trataba de calmar lo atormentado que se sentía con la idea de que Heechul pudiese salir lastimado, o peor aún…muerto.

“Eres mi Sangre, Dios sabe que voy a dar la vida para protegerte…pero no quiero llegar a pensar que podría perderte, Heechul. Ya te perdí una vez…no le des la oportunidad a la vida de separarnos de nuevo” Heechul lo miró a los ojos y estuvo a punto de romper en lágrimas. Sus manos fueron a su rostro, acariciando sus mejillas mientras susurraba un dulce: ‘Yunho…’ antes de volver a juntar sus labios. Yunho lo besó con más fuerza esta vez, casi con desesperación…le estaba transmitiendo todo, absolutamente todo lo que sentía. Era intenso, y por la forma en que sus uñas se estaban clavando en su cintura Heechul supo que dejaría marcas…

“Mi destino es estar a tu lado, y apoyarte en todo lo que hagas” Heechul respiró contra sus labios, ambos alientos fundiéndose mientras tan sólo se respiraban el uno al otro con las frentes presionadas.

“Vas a ir a la guerra…enfrentándote contra tus propios hermanos y buscando el cambio. Dejarte ir solo sería como renegar lo hermoso que ha sido este último tiempo a tu lado…soy tu Sangre Yunho, el vínculo me ha bendecido incluso con energías que se equiparan a tu fortaleza. La oscuridad de tus llamas se complementa con la luz de las mías…sería un crimen no dejarlas brillar a tu lado una vez más”

“No quiero perderte, todos van a cargar contra ti” Yunho volvió a tratar, sus ojos suplicantes contrastando contra la mirada decidida de su amante.

“Changmin sabe que si te matan voy a quedar vulnerable, me convertiré en un lobo errante, de la Noche…” desvió la mirada, incapaz de pensar siquiera en algun ataque…pero la voz de Heechul volvió, tajante.

“Voy a pelear a tu lado Yunho, sin importar lo que pase. No voy a abandonarte, y menos en una pelea que es tan importante”

“Heechul—”

“Shh” Heechul lo cortó, volviendo a fundir sus labios con los suyos en un beso que prácticamente le quitó el aliento.

“En unas horas tendremos que volver a los planes y los entrenamientos. Ya nada más importa…sólo nosotros dos, como debió haber sido siempre. Deja de pensar y sólo…ardamos en nuestro fuego un rato…” la última frase la desprendió con un tono tan sensual que Yunho tan sólo pudo gruñir y volver a azotarlo contra sus labios.




En el momento en que la lengua de Heechul hizo contacto hasta con su alma…se borró hasta el último pensamiento de su mente y tan sólo surgió el fuego y la desesperación. La fricción se tornó urgente, las caricias y las mordidas más fuertes y frenéticas. De alguna forma se sentía distinto, era agresivo y desesperado…las marcas de sangre, los apretones que dejaban huellas violáceas, y los gritos y quejidos como una plegaria por detener el tiempo…

“N-No, no pares…no pares…Yunho…” Heechul gemía con fuerza, jadeando y moviéndose en contra con urgencia. Yunho lo tenía atrapado bajo su cuerpo, las fuertes piernas de Heechul envueltas por su cintura y aferrándolo a su cuerpo mientras él irrumpía dentro una y otra vez, dejando que todo desapareciera hasta estar completamente enterrado y sofocado en él…




La vorágine de su pasión sólo subsistió cuando Heechul yace completamente adolorido luego de múltiples encuentros, con el semen ardiente de Yunho escurriéndose de su cuerpo, y él jadeando contra su pecho, exhausto y sin aliento. Heechul le susurra que lo ama primero…no puede evitarlo y las palabras salen libres de su corazón cuando lo acuna a su pecho. Cuando Yunho murmura un “También te amo, Chul” al refugiar el rostro en su cuello, Heechul se derrite por completo, y de su pecho sólo explota una onda de calor, la sangre ardiendo y cantando con sus palabras al presionarlo contra su figura, alzando su rostro para volver a capturar sus labios.

Luego, cuando están acurrucados y Yunho piensa que Heechul está dormido, le susurra que cuando lo conoció se enamoró él primero. Heechul realmente no está seguro de quién puede llevarse el crédito por eso, porque para él también fue amor a primera vista…así que finalmente, luego de darle varias vueltas al asunto, cerró los ojos y se dejó desconectar entre sus brazos.


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Koiko: ¡Buenas mis lectores que siguen aquí conmigo! Bueno, con este cap ya estamos cada vez más cerca de esa condenada guerra…uff, maldije como nunca al redactarla así que espero no defraudar n-un y bueno, sólo un comentario aquí. Como pudieron leer…Junsu ya está presentando síntomas que hablan de algo más oscuro, esas ansias que siente…matar y modificar el tratado impuesto…Hyukjae sin duda que le sacó el rollo pero hay un trasfondo más profundo, aquí todo tiene una causa y tengo grandes planes con ello. Bueno, las cartas ya están en la mesa: Espíritu Santo y la negativa, las estrategias siendo maquinadas…en fin, a puertas de una guerra como dije. No voy a  referirme a mi HoRella porque como dije me estoy centrando en Yunho en la dimensión paralela y en su presente además el cap habla por sí sólo… las  confesiones que bueno, su amor ya es evidente y ese miedo que Yunho siente…sep. Comentarios le dan un brillo especial a mis días. Muchas gracias por leer

1 comentarios:

  1. Anónimo12/08/2014

    Gracias por la actualizar, me encanta el papel de Junsu, esta muy interrsante espero con ansias otro capitulo

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