Aisenai aishitai - Cap. 5

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  • Junsu…Junsu despierta… – podía escuchar aquella dulce voz. Se quejó un poco antes de abrir lentamente los ojos - ¡Chicos ya despertó!  – lo primero que vio fue a un aliviado rubio que le sonreía


  • ¿J-Jae? ¿Qué paso? ¿En dónde estoy?


  • Te desmayaste en el baño del karaoke. Changmin te encontró y te trajimos de regreso al hotel. Ya tuvimos a un médico revisándote. Dice que no has estado comiendo bien y que  por eso que te desvaneciste así. Deberías cuidarte mejor Susu-ah, nos tenías preocupados a todos.


  • Perdonen, no fue mi intención – se disculpó con los 3 chicos presentes. Noto que faltaba cierto castaño - ¿Y Changmin?


  • Él esta con Minho en la sala, te estarán cuidando en lo que nosotros vamos por los medicamentos que te recetó  el doctor. No tardaremos.


  • Descansa Junsu, necesitas recuperar energías – le dijo Yunho


  • ¿No quieres que te traigamos nada? – el cobrizo negó con la cabeza a la pregunta de Yoochun


  • Estoy bien.


  • Bueno, nosotros ya nos vamos. Descansa que trataremos de no tardar.  

En cuanto los chicos salieron dejándolo solo, decidió levantarse de la cama. La verdad es que no tenía muchas ganas de quedarse acostado. Salió a la cocina en busca de un vaso de agua cuando voces provenientes de la sala captaron su atención. Se acercó silenciosamente a donde podría observar al par sin que ellos se percataran de su presencia. Estaba mal espiar a las personas, pero no lo pudo evitar. Estaban muy cerca y al enfocar más la vista, pudo notar que Minho sostenía las manos de Changmin. Podía notar el nerviosismo del chico SHINee. Se acercó un poco más procurando tener el cuidado de no ser pillado.


  • Changmin…yo…tú… a mí me…me gustas mucho – el sonrojo en sus mejillas comenzó a delatar la vergüenza que sentía – y ya no lo puedo seguir ocultando más. Quiero creer que entendiste el mensaje cuando me tocó cantar en el karaoke. Esa canción…la escogí especialmente para ti. Yo no sé desde cuándo, pero cada día me empecé a sentir cada vez más atraído por ti. Yo…me estoy enamorando de ti y yo quisiera saber si sientes lo mismo por mí – el cobrizo abrió ampliamente los ojos ante la confesión de Minho pero lo que más le sorprendió fue la respuesta de Changmin


  • No sabes cuánto he estado esperando este día Minho. Yo también hace un tiempo que empecé a verte de una manera más profunda. Más que como amigo, quiero tenerte como mi novio. No hay nadie más en el mundo con él que yo quisiera estar que contigo…


  • Te amo Shim Changmin…


  • Y yo a ti Choi Minho…


Después de ese lindo intercambio de palabras, compartieron entre ellos un tierno beso. El cobrizo se dio la vuelta y decidió regresar a su habitación. Cerro la puerta tras de él y se dirigió a su cama, dejándose caer sobre ella. Se quedó observando el techo por un momento hasta que la vista se le empezó a nublar. Extrañado por ello, se levantó un poco hasta quedar sentado. Por instinto, se llevó una mano hacia su rostro y se extrañó de sentir algo húmedo. ¿Lagrimas? Se levantó y fue hacia el baño para poder apreciarse en un espejo. Al ver su reflejo, noto sus ojos levemente enrojecidos y bastante húmedos. Lentamente la humedad en sus orbes oscuros comenzó a descender por su rostro como lágrimas. Sentía un fuerte dolor en el pecho, como si algo le estuviera impidiendo que pudiera respirar. ¿Por qué me siento así? ¿Por qué me duele tanto? Cerró los ojos un momento y lo primero que le  vino a la mente fue la imagen del Changminho compartiendo su primer beso tras su confesión de amor. Esa imagen causo que el dolor en el pecho se incrementara y las lágrimas siguieran fluyendo. Recordó la conversación que tuvo con Minho en el karaoke en el que él le dio a entender que se le confesaría a Changmin. Normalmente él los hubiera interrumpido para decirles que ya se habían tardado pero que aun así los felicitaba. Que fueran felices pero no pudo.  Y él seguía sin entender el porqué.


  • ¿Por qué lo permitiste Junsu? – esa voz lo asustó. Volteó para todos lados pero no había absolutamente nadie – aquí estoy – volteo hacia el sonido pero solo podía ver su reflejo en el espejo. Para su asombro su reflejo comenzó a cambiar, transformándose hasta tomar los rasgos de una mujer de edad avanzada.


  • Pero… ¡¿Qué…?!


  • ¡Shhhh! No grite joven Junsu. Que no le voy a hacer ningún daño, al contrario, vengo a ayudarlo.


  • ¿Quién es usted?


  • Soy … bueno…digamos que soy una parte de ti. Soy algo así como tu conciencia.


  • ¿Mi conciencia? – la mujer asintió.


  • Vine porque sé que necesitas de mi ayuda. Estas triste y por alguna razón no puedes ver lo que causa esa tristeza en ti. Yo sé lo que es pero aun así no puedo decírtelo,  necesitas descubrirlo por ti mismo.


  • ¿Puede al menos darme una pista? – la ajumma le sonrió


  • Sabe joven Junsu, hay un dicho que dice: “No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas. Si no estás dispuesto a luchar, no te enamores.”


  • ¿Qué no me enamore…? – la mujer asintió.


¿Yo estoy enamorado? Espera… ¿Lo estoy de… él? ¿Cómo no me di cuenta antes? Él siempre estaba ahí, incluso esa noche que terminaron juntos en la cama, estuvo un tanto consiente de la atracción que sentía por el menor. Pero no todo es solamente atracción física. Yo tengo la manía de abrazar o de ser más cariñoso  con Yoochun delante de él porque inconscientemente quería darle celos. Recuerdo que cada vez que estaba así con Yoochun, él nos decía que paramos con la cursilería y después de eso prefería salirse de la habitación. Dándome a entender que tal vez no le gusto de la forma en como yo quisiera. A él le gusta alguien más… le gusta Minho. Y no hace más de unos minutos que ellos se confesaron sus sentimientos y hasta un beso se dieron.  


  • Ya entendí. Este dolor que siento en mi pecho es porque estoy enamorado de Changmin. Me duele porque sé que tuve la oportunidad de decírselo pero no lo hice. Pero… si se lo hubiera dicho, ¿Todo hubiera sido diferente?


  • Yo creo que deberías decírselo.


  • Pero él ahora esta con Minho, ¿Qué caso tiene?


  • Una pregunta Junsu, ¿Si pudieras regresar…se lo confesarías?


  • Claro que lo haría, pero dado la situación…es imposible.


  • Nada es imposible. A veces solo necesitas despertar… – y con eso dicho la mujer se fue…


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El cobrizo empezó a abrir los ojos y con ello hacia su regreso al mundo real. Se quedó ahí observando el techo, pensando en aquel sueño que había tenido. Todo había sido tan real. Sus amigos estando presentes cuando el “despertó”,  la confesión de Minho e inclusive la ajumma del espejo. Recordó que la ajumma le ayudo a ver algo que él no había notado o que no lo había querido reconocer y eso era que estaba enamorado de Changmin. Se levantó un poco hasta quedar sentado en la cama. Para su sorpresa, al haber girado la mirada se encontró con la mitad del cuerpo de un cierto castaño postrado sobre la cama. Podía notar que tenía los ojos cerrados y mantenía una respiración tranquila, dándole a entender que se encontraba dormido. Tratando de no hacer ningún ruido, se salió de la cama y caminó hacia donde estaba el más alto. Haciendo un enorme esfuerzo de no despertarlo, lo levantó para acomodarlo en la cama. Una vez hecho, lo cubrió con la cobija y regreso a su lado de la cama, mintiéndose en ella nuevamente. Se quedó observando las facciones del hombre frente a él. Inconscientemente llevo una mano a la mejilla del durmiente castaño, frotándola delicadamente. Dios, este hombre me tiene perdido. Aprovechando que el menor se encontraba dormido, el cobrizo se acercó lo suficiente hasta que pudo apoyar su cabeza en el pecho del más alto. Solo con esa cercanía tenía para que su corazón latiera como tambor en su pecho.  Suavemente tomo el brazo del más alto y lo acomodo en su cintura para que pudiera sentirse todavía más unido al cuerpo contrario. Esa posición se sentía tan bien, tan seguro, tan…tranquilo…

  • Susu-ah – sintió que alguien lo movía – despierta pequeño


  • Que… – respondió un adormilado cobrizo


  • Necesito que te tomes este remedio para que te sientas mejor. Jaejoong lo hizo para ti.


  • ¿Remedio?


  • Así es. Changmin te encontró desmayado en el piso de los baños del karaoke y pues te trajo de regreso. Al parecer comiste algo que te cayó mal. Y eso es para que te  recuperes más rápido.


  • Chunnie… ¿Dónde está Changmin?


  • Salió con Minho no hace más de media hora.


  • Ya veo… – le sonrió tiernamente el pelinegro ya que sabía lo que le sucedía a su amigo


  • ¿Lo quieres mucho verdad?


  • Claro que lo quiero, al igual que a ustedes…


  • No, me refería a que sientes algo más por él que un cariño de hermanos. Dime, ¿Te gusta?  – el cobrizo bajo la mirada apenado – ya veo.


  • No te voy a mentir, siento que él me gusta más de lo que yo podría imaginarme. Aunque pienso que él no siente lo mismo por mi…creo que le gusta Minho…


  • Pero no lo sabes con exactitud, y menos lo sabrás sino se lo dices. Aun si él no te correspondiera, yo sé que él te aprecia demasiado como para tratarte diferente.


  • Aun así… tengo miedo… - sintió como unas manos levantaban suavemente su rostro. Sus ojos se encontraron con los ajenos.


  • Pase lo que pase, estaré aquí para ti – el menor le sonrió agradecido.

Sin más que decir, el mayor lo soltó suavemente y salió de la habitación para dejar que el cobrizo pensara en lo que debía hacer. Estaba en medio de un debate entre su mente y corazón. Se sentía un tanto frustrado porque ninguno de los 2 se ponía de acuerdo. Al parecer su corazón quería una confesión directa pero su mente le pedía que tanteara el terreno antes de cometer acción alguna. Y hasta que no se pusieran de acuerdo, no sabía exactamente qué hacer. Harto de la situación, se tomó el brebaje que le había preparado la “omma” del grupo. El sabor no era muy agradable pero igual se aguantó hasta que la última gota de este bajara por su garganta. Un pequeño gesto de asco se produjo en su rostro.


  • Si, recuerdo el sabor de ese brebaje, es asqueroso – volteó en dirección a la puerta viendo como su “appa” Yunho entraba con un plato de sopa caliente – Jaejoong te lo preparó para borrar un poco el sabor del remedio que te mandó con Yoochun. Además te servirá para que ganes fuerzas y te recuperes más rápido.


  • Gracias Yunho. – el mayor notó la mirada pensativa del menor.


  • ¿Sucede algo Junsu? – el menor pensó en si decirle o no. Aunque, pensándolo bien, un consejo del líder no le vendría mal.


  • La verdad es que he estado pensando en algo últimamente que me tiene un poco inquieto…


  • Puedes confiar en mi Susu.


  • Bueno….verás…


El menor empezó a contarle lo sucedido aquella noche con Changmin. Le dijo que se sentía sumamente culpable por la forma en que sintió haberse aprovechado del menor. Y aunque al principio no lo había hecho, terminó recordando lo que este le hizo al menor. También añadió el hecho de que al principio Changmin trato de resistirse pero que al final terminó por ceder ante sus actos. Le contó también sobre la plática que tuvo con Changmin sobre el tema en que el menor le dijo que no había sido totalmente su culpa y que lo mejor para ambos seria olvidar que aquello ocurrió entre ambos. Mencionó que se sentía raro durante la canción que cantó Changmin en el karaoke y que esa sensación se había incrementado cuando vio a Changmin junto con Minho y la actitud cariñosa que se tenían. Le comentó al mayor lo sucedido en el baño con Minho y ese sueño que tuvo. El mayor escuchó atentamente lo que el menor le contaba. Cuando sentía que la voz de Junsu se empezaba a quebrar por intentar retener lágrimas, se acercó más a él y lo abrazó de forma comprensiva.


  • No sé qué hacer Yunho, me he enamorado de Changmin pero siento que él podría estar enamorado de alguien más, de Minho.


  • Todavía no estamos seguros de ello. Recuerda que son solo suposiciones nuestras. Por lo que me confesaste, estoy empezando a creer que lo que pasó entre ustedes no haya sido precisamente un “error.” Te lo digo porque sé que Changmin no es de las personas que ceden fácilmente ante algo que no les gusta. Si él hubiera querido, te hubiera quitado de encima y hasta lo creo capaz de encerrarte en un cuarto hasta que se te pasara la “borrachera”. El hecho en sí de que se dejara llevar así sin más y hasta de seguirte la corriente hasta el final, me es bastante sospechoso. Creo que después de todo no le eres tan indiferente a Changmin.


  • ¿Lo crees? – el mayor asintió – ¿Y también crees que debería decírselo?


  • No pierdes nada con intentarlo. Y entre más pronto lo hagas, mejor.


  • Gracias Yunho. De verdad….lo necesitaba.


  • Cuando quieras. Si necesitas un consejo o si solo quieres platicar, aquí estaré. – le sonrió una vez más y tras revolverle cariñosamente el cabello se levantó de la cama y se dirigió a la puerta – si me necesitas solo llama. Estaré ayudándole a Jae con la cena. Come y trata de descansar un rato. – el menor solo asintió y el mayor se fue de la habitación dejándolo solo nuevamente.


Tomo un cucharada de la sopa y al ver que estaba todavía muy caliente, decidió esperar a que se enfriara un poco. La imagen de su dongseng ocupo su mente. Tras ambas pláticas que tuvo con Yoochun y Yunho, su mente y corazón se debatieron nuevamente hasta que por fin dieron con el veredicto final: debía confesarse. Claro que para ello primero tenía que estar completamente seguro de que el menor no estuviera involucrado ya con Minho. Tenía que hablar con el menor cuanto antes. Tenía miedo de que si tardaba un poco más, alguien más podría arrebatarle la oportunidad de su vida. Prácticamente les estaba rezando a todos los dioses que conocía de que Minho no se haya confesado ya.


Se tomó la sopa que Jae le había preparado.  Justo cuando terminaba de darle el último sorbo, escucho voces provenir del living. Una de esas voces la reconoció como el de cierto castaño por quien estaba hecho un manojo de sentimientos. Dándose ánimos mentalmente, se levantó de la cama y después de asegurarse de que se encontraba vestido, busco sus zapatos y se dirigió a donde provenían las voces. Al hacer notar su presencia en el salón los presentes en el voltearon a verlo.


  • ¿Junsu? ¿Qué haces aquí? Deberías estar descansando, aún estas algo débil – le “regañó” de forma maternal el mayor de los presentes.


  • Ya me siento mejor Jae, en serio.


  • ¿Pero qué dices?  Todavía te ves bastante pálido. Anda, regresa a la cama.


  • Pero Jae…. – trato de razonar con el mayor al sentir como este le empujaba en dirección a su habitación.


  • Nada de peros… no quiero que te levantes hasta que yo te lo diga.


  • Bueno Jae, la verdad es que Changmin y yo tenemos que decirles algo muy importante – al escuchar esas palabras, el mayor dejó de empujar a su dongseng, volteando a ver al pelinegro que estaba a lado de Changmin. La curiosidad se veía claramente en su rostro.  – Nos gustaría que Junsu también estuviera presente para que lo escuche y ya después podrá regresar a descansar – por el tono de su voz, el cobrizo podía sentir un peso enorme en su pecho – verán… desde hoy, Changmin y yo empezaremos a salir formalmente como pareja….


El tiempo parecía detenerse en esa habitación. Todos se habían quedado en shock tras la confesión de la nueva pareja. Jaejoong fue el primero en romper con aquel silencio al felicitarlos alegremente a ambos. Yunho y Yoochun también los felicitaron, aunque no con la misma emoción que tuvo Jae y era claro la razón del por qué. Les mostraban sonrisas forzadas a la pareja pero estas desaparecían cuando voltearon a ver a Junsu con seriedad y un poco de tristeza.


  • Felicidades… – fue lo único que pudo decir tras lo que parecía ser siglos – deseo que sean felices… – una triste pero sincera sonrisa adornaba su rostro – si me disculpan, debo regresar a la cama.


Con eso dicho, el cobrizo regreso a su habitación bajo las atentas miradas de los demás. La sensación en su cuerpo era extraña, sentía como todo a su alrededor se movía pero él no sentía que de verdad estuviera caminando. Sentía que flotaba. Como un alma en pena que puedes ver moverse pero sabes que no puede sentir absolutamente nada. Sin saberlo, ya se encontraba recostado en su cama. Una cálida sensación en su mano lo saco de su estado de ensoñación. Su mirada giró hasta toparse con el rostro preocupado de su amigo Yoochun.


Finalmente las sensaciones que habían desaparecido momentáneamente de su cuerpo regresaron en forma de balas que atacaban el lugar más sensible en su pecho. El dolor acumulado era mucha, se estaba volviendo insoportable. Había escuchado esos rumores de personas que habían sentido lo mismo pero que jamás había creído posible. Los creía puros cuentos de las personas que tendían a exagerar las cosas. Ahora que parecía estarlo viviendo en carne propia, no sabía qué pensar. ¿De verdad podía ser? ¿Era en efecto posible? Siempre había cantado canciones sobre ello pero eso no quería decir que de verdad creyera en esas cosas. Para Junsu, podías enamorarte hasta un cierto punto de alguien, pero jamás pasará de ser una simple atracción o de amigos íntimos con ciertos derechos. Tenía miedo de tan solo pensarlo. Pero si lo que sentía ahora eran síntomas de esa ¿Enfermedad? ¿Sentimiento? ¿Qué era aquello exactamente? No lo sabía, y no creía que ni el científico más inteligente sobre la faz de la Tierra sería capaz de darle una respuesta directa. Sin embargo, si le preguntaba a alguien más, alguien que no tuviera el coeficiente intelectual de dicho científico pero si experiencia en la vida, ¿Le diría lo mismo que estaba pensando?


  • Yoochun….. ¿Por qué me duele tanto el pecho? – el mencionado solo le sonrió de manera comprensiva.


  • Porque no solo es una atracción lo que sientes por Min, no solo te gusta. Las sensaciones dolorosas que debes estar experimentando en este momento son a causa de ello. Es el famoso “amar y no ser correspondido”.  Sé que no crees mucho en estas cosas pero estoy 100% seguro que lo que sientes es amor. En otras palabras…tú lo amas.

¿Amor? ¿Entonces si existe? Yo sé que Yoochun nunca me mentiría. Entonces, así es como se siente estar completamente enamorado y no ser correspondido. Duele…y mucho. ¿Qué debería hacer ahora? La sensación de cansancio en su ser le dio la respuesta.


  • Yoochun… tengo sueño…


  • Entonces duerme un poco. Todavía estas un poco enfermo y lo de hace rato debió afectarte mucho más.


  • Yoochun….


  • ¿Sí?


  • ¿Podrías quedarte conmigo hasta que me duerma?


  • No tenías que pedírmelo. Planeaba hacerlo de todos modos. No quería dejarte solo.

Se acostó a un lado del cobrizo y sus brazos se envolvieron en el vientre de su amigo. La cabeza de Junsu se posó delicadamente sobre el pecho del mayor. Esa posición para dormir era muy cómoda para los dos. No era la primera vez que dormían así, ya antes había pasado que el menor no podía conciliar el sueño ya sea por alguna pesadilla o porque extrañaba mucho a su familia. En brazos del otro se sentían seguro. Me siento tan bien con Yoochun, ¿Por qué no me enamoré mejor de él? Es guapo, sentimental, romántico, se preocupaba por las personas, y hace todo lo posible por hacerte reír cuando te sientes mal. Es eso y mucho más….pero no es Changmin... Con ese pensamiento y la seguridad que le brindaba los brazos de Yoochun, se dejó llevar por el sueño que sentía.

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