El príncipe de los bárbaros - Cap. 5

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Esto no es lo que esperaba…



- ¿Dónde está la mujer que se llama Junko?... –preguntó sin siquiera recordar que tipo de batalla era esta, descubriendo sus motivos completamente- Ella debe ser tu pariente, se parecen demasiado…tienen el mismo apellido.



- ¿Aun no lo entiendes, cierto?...-Junsu quiso picar al bárbaro cuya expresión era de desconcierto absoluto al contemplar su rostro.



- ¿Cómo? ¿Entender qué?...



- Te irás al infierno siendo un ignorante...



La caída del caballo había mermado muchísimo sus fuerzas, tenía más magulladuras que se sumaban a sus múltiples heridas, aun así, con la espalda ensangrentada como su brazo y muslo derecho, la cara llena de lodo, que empezaba a ser lavada por la lluvia, agarró su espada que estaba aún muy cerca de sí y empezó a atacar cuerpo a cuerpo, con increíble fiereza y determinación.



Con su incertidumbre sin resolver el príncipe tuvo que retroceder para seguir cubriéndose y salvar su vida, ese hombre solo un poco más bajo que él era extremadamente hábil. Y estuvo a punto de clavarle su espada en el vientre y provocarle una herida de muerte, pero logró esquivar con la funda de madera de su espada.



Jamás el ejército de Arai había tenido la oportunidad de ver pelear a su rey, jamás le habían visto siquiera participar de los juegos militares o de los ejercicios de caza, le consideraban un inepto y un esbirro de su hermano, el general Kim Junho que era un tirano, sin embargo todos los presentes, ilianos y amerianos tenían que reconocer que la lucha protagonizada por los líderes de sus respectivas naciones era épica, digna de una crónica escrita. Cuerpo a cuerpo ambos estaban empatados, el bárbaro era potente y preciso, pero el rey azul era flexible y rápido.

En un ataque en el que las espadas se quedaron atascadas, al intentar zafarlas estas salieron volando despedidas con enorme fuerza lejos de los guerreros que tuvieron unos segundos para enfrentarse con sus miradas, Junsu jadeaba, sus heridas sangraban demasiado y estaba empezando a ver borroso.



Ningún caballero o soldado se atrevía a intervenir, estaba claro que cada uno era la presa del otro por la ferocidad con la que luchaban. El caballero Jung no podía dejar de luchar pero jamás desviaba su atención de su amigo, desde el principio estaba consciente de que venir a Ameria sin un plan y tan solo en busca de una chiquilla iba a ser un error incluso si su amigo vencía, su cuerpo iba a quedar muy herido.



La cabeza de Changmin hervía, sus pensamientos eran tan atribulados, estaba furioso, ni siquiera sentía dolor o frío, ni siquiera el agua que caía sobre su armadura. Poco a poco lo que no quería entender se iba formando como un reclamo en su cabeza.



“Era hombre...¡UN HOMBRE!...¡los hombres no pueden tener hijos!...todo el esfuerzo, todo el este maldito tiempo buscando a UN HOMBRE...¡¡¡¡MALDICIÓN!!!!...”



Changmin no soportó su infinita rabia y se lanzó sin su arma completamente fuera de sí, con el puño derecho golpeó con toda su potencia el pecho de metal de la dorada armadura de Junsu y luego su mandíbula con el puño izquierdo, un grito de dolor tremendo se escuchó al tiempo que caía otro relámpago, como pudo el hombre más pequeño se defendió esquivando y agarrándose el sitio maltratado con las manos. Sacudió su cabeza para reponerse y logró colocar un golpe en el costado herido de su contrincante, Changmin trastrabilló un poco, el dolor le obligó a morderse los labios hasta hacerlos sangrar, aunque se repuso pronto. Les costaba muchísimo respirar, mucho más al rey azul que aparentemente tenía las costillas rotas por el colosal golpe en su pecho, escupió un poco de sangre por su labio herido. Luchó haciendo su máximo esfuerzo, pero además de hacer un poco de tiempo para sus soldados no pudo hacer más.



Un par de minutos después no pudo continuar de pie, el peso de la ropa y el metal mojados le ganaron la partida, cayó de rodillas sobre el fango, salpicando a casi todas las piezas de su armadura, la lluvia empezó a mermar lentamente, sin desaprovechar la oportunidad el bárbaro, pudo recuperar su espada con una maniobra muy rápida. Se acercó al guerrero hincado y se hincó también sin sentar sus muslos sobre sus piernas, uso su mano derecha para agarrar la azul cabellera y levantarle la cara mientras le colocaba la espada en el cuello con la mano izquierda, dolió muchísimo levantar la espada pero no había tiempo para quejarse, aun no terminaba todo esto.

- ¡¡¡RÍNDETE, ES UNA ORDEN!!!...-gritó desesperado, le dolía el corazón, no, no era el corazón, era el zafiro de su pecho.



- ¡No!..., ¿acaso eres… tan desleal… que atacarás… con una espada… a un… hombre… desarmado?...-toda la frase salió entrecortada y casi inaudible por la gran dificultad que tenía para respirar-.



- Aunque te devolviera tu espada… ni siquiera podrías ponerte de pie… ni siquiera puedes respirar…



- ¡Má…ta…me!



- ¿Después de lo que has hecho?, No, no quiero hacerlo… me debes muchas explicaciones -necesito saber si eres quién estoy buscando, no le dijo-.



La actitud de Changmin cambió a una de súplica, sus ojos turquesa completamente rojos se veían tan desolados, esta actitud tomó por sorpresa a Junsu que pudo sentir su propia soledad en los ojos ajenos, sintió como si le conociera, como si le necesitara, la gema de su abdomen quemaba de forma distinta, sus brazos quisieron rodearle pero con la armadura pesaban demasiado, no pudo más y se desmayó.



El cuerpo del rey perdió su postura al desfallecer y Changmin entendió que el hombre estaba fuera de combate, sin cuidado se puso de pie sin soltar los cabellos azules, haciendo que el cuerpo cuelgue de su mano y sin dejar de colocar la espada en el cuello gritó:



- ¡¡¡ES SUFICIENTE, DETÉNGANSE, TODOS!!! ¡¡¡SI NO SE RINDEN GENTE DE AMERIA, MATARÉ A KIM JUNSU AHORA MISMO!!!...



Se hizo un profundo silencio, incluso en el cielo los relámpagos cesaron, un minuto entero pasó en el que nadie se movió, los hombres parecían incluso no respirar, pero la prueba de que seguían haciéndolo era el vaho blanco que salía de sus narices. Inmediatamente después se escuchó caer al unísono cientos de espadas. Con las últimas fuerzas que le quedaron, el príncipe ordenó a sus soldados detenerse también, hizo que los soldados le quitaran su armadura y luego cargó a Junsu, lo colocó en el caballo negro atado de manos y pies, montó su corcel y avanzó, ordenando a los conquistados que se le ofrezca agua, alimentos y un sitio donde pasar la noche para él y todo su ejército, luchaba para mantenerse consciente, necesitaba que le atendieran sus heridas sin embargo no hizo ningún caso cuando sus caballeros se acercaron a pedirle que se hiciera atender.



- Yunho, has que los médicos revisen a los soldados heridos, los soldados sanos deberán enterrar a todos los muertos.



- ¿Y tú?...



- Lo arreglaré después, busca inmediatamente al viejo Lee tengo que verlo ¡ya!



Kim Junho fue el encargado de llevar al príncipe, después de que el caballero Jung se asegurara de que no tenía arma alguna. Le ofrecieron la casa de campo real que estaba situada un kilómetro al norte de la llanura. El general quería hablar inmediatamente con Changmin acerca de los planes que tenía para su hermano y de las condiciones en las que se continuaría el proceso, sin embargo él no quería hablar con nadie.



- Necesito hablar con su majestad, es necesario que…



- Te he dicho que no insistas general Kim… mi señor no quiere ver a nadie… te recuerdo que se han rendido y no están en capacidad de solicitar nada… -Yunho estaba muy preocupado esperando en la puerta de la habitación a que llegara la persona que su amigo había solicitado, que no era el médico-.



Junho estaba realmente molesto, el bárbaro le había perdonado la vida a Junsu y el muy maldito ni siquiera había muerto al caer del caballo, después de sus esfuerzos, esto tendría que tener otro fin. Que no le de audiencia le parecía una completa falta de respeto. No sabía cuál sería la siguiente acción a tomar, ni sabía de qué manera sacar provecho de esta situación.



- Te ruego señor caballero me permitas pasar y ver a su majestad Kim Junsu, solo deseo saber de su salud, tenía muchas heridas que necesitan ser atendidas…podría atender a tu señor también…

Un caballero esbelto de armadura dorada y azul sin su yelmo ni espada, que cargaba una maleta con enceres para curar heridas permaneció en señal de súplica con la cabeza gacha frente al caballero Jung Yunho que custodiaba la entrada de la habitación donde Changmin descansaba.



- Mi señor ha dicho que no, nadie puede pasar…ni siquiera permite que nuestro médico le revise.



El caballero levantó sus ojos color verde y los clavó en los ojos azul oscuro del caballero Jung. Por un largo minuto no supieron que sucedía a su alrededor, tan solo existía el breve espacio entre los dos. Las gemas romboidales de su espalda quemaron violentamente al tiempo que ese calor le recorría el cuerpo, lo único que pudo hacer fue sonreír, para reprimir una risa nerviosa, sin pensar recibió una enorme sonrisa en respuesta. Lo que sea que haya sido eso, fue mágico.



- Si es cierto que no puedo pasar, ¿puedo pedirte un favor?… es una solicitud de caballero a caballero…



- Puedes pedírmelo, que si no va en contra de las órdenes de mi señor, lo cumpliré… -en ninguna instancia habría prometido algo como eso, pero la sincera mirada de este hombre de cabello rojo con unos extraños mechones azules, le ablandó el corazón de manera inexplicable-.



- Podrías asegurarte que las heridas de mi señor sean tratadas, solo eso te pido, ya sabemos que es prisionero, pero ha sido honorable y ha luchado limpiamente, al menos esa cortesía se merece… por favor…-estiró la caja con las medicinas y se la entregó-.



- No te preocupes, lo haré…mi señor necesita vivo a tu rey…-la manos se tocaron y ambos sintieron un escalofrío acompañado de electricidad, las retiraron asustados, sin embargo se sonrieron mutuamente-.



Ante la mirada atónita de Kim Junho, su primo Kim Jaejoong volvió a hacer una reverencia, pero sus ojos no podían despegarse de la nueva persona conocida, su rostro alargado masculino y elegante, no daba pie a la duda, su expresión denotaba valor y lealtad, confió en él sin dudarlo, ¿quién era este muchacho?, aparentemente, alguien muy importante para el conquistador, era encantador y divino. Jaejoong se sentía absolutamente femenino apreciando la belleza ajena, pero se sentía tan feliz, hace unos minutos estaba casando y abatido por la terrible batalla y la posterior derrota, sin embargo ahora en la presencia de este bárbaro solo podía sonreír y no querer marcharse, quería seguir platicando.

Kim Juno hastiado de los extraños comportamientos de estas personas, tomó del brazo a su primo y se lo llevó casi a rastras mientras este le sonreía dulcemente al caballero que custodiaba la puerta y que nunca apartó sus ojos.



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El viejo “facineroso” como le llamaba el príncipe tenía de nombre Lee Dong Ho, llegó sudoroso y apurado en traje de viaje, Changmin lo había mandado a llamar inmediatamente terminada la batalla. Yunho lo apuró con su gestó porque solo estaba esperando que el viejo saliera para hacer pasar al médico que Changmin tan tozudamente había rechazado, estaba tan fuera de sí que había sido mejor esperar afuera. Golpearon la puerta y obtuvieron el permiso.



- Soy yo, tu siervo mi señor...-dijo al entrar, Yunho estaba impaciente por curar a su amigo su enfrentamiento había sido brutal-.



- Viejo mal nacido, viejo facineroso, te descuartizaré inmediatamente…-Changmin hizo un gesto con las manos indicando que sería el mismo quien lo mataría, el viejo tembló en respuesta mientras cerraba la enorme puerta-.



Los ojos de Changmin desde su trono colocado en medio de la habitación casi en completa oscuridad parecían arder en un fuego inexplicable, se notaban desde lejos.



- Pero, ¿qué he hecho mi señor para llamar a tu furia de esta forma?



- Ven conmigo…



Changmin se levantó tambaleante por sus graves heridas, no había permitido que el médico lo revise hasta hablar con el hombre que ahora estaba frente a él, se adelantó y lo tomó de la parte posterior de la nuca de su túnica oscura de viaje y lo llevó a trompicones a la siguiente habitación después de pasar una gran puerta de madera oscura tallada. Había alejado al rey de su presencia luego de pedirles a sus soldados que lo ataran a su caballete para prisioneros, tenía que asegurarse que no escapara, luego se había sentado a intentar no morir de rabia al entender que el objetivo de su búsqueda no era lo que él esperaba.

En la otra estancia en la que al fondo se divisaba una cama y un retrato, Kim Junsu estaba en medio de la habitación atado con cadenas a dos pilares de madera que lo mantenían de brazos abiertos y piernas separadas. Se notaba que aún no había vuelto en sí, su cabeza todavía colgaba hacia adelante. Solo se encontraba con una blanca camisa empapada de agua y de sangre, abierta, con un pantalón de color negro de tela ligera. Parecía un ser humano normal hasta que uno se fijaba en su cabello, entonces ya no lo era.



“El bárbaro ha venido con un viejo horrible. Es muy indignante que me tenga aquí, así, seguro piensa ofrecerme a ese hombre para hacerme algo extraño”. Junsu al oír que alguien llegaba había pensado que sería mejor fingir estar inconsciente, tal vez pudiera escuchar información útil para saber si podría salvar su situación.



- ¿Es esta… -señalo al hombre atado- ES ESTA LA PERSONA QUE SE SUPONE QUE YO ESTOY BUSCANDO…? –gritó completamente alterado-.



- Sí mi señor…, como lo dice el pergamino más antiguo: su cabello es azul -se acercó más y al estar la camisa abierta pudo notar el precioso diamante completamente transparente que estaba sobre la piel de su ombligo- Tiene la gema, señor, hasta es circular…sin duda esta persona es. Ah sí faltaría ver si tiene los ojos grises.



- Sí, si los tiene grises…



El viejo no entendía cuál era el problema de Changmin.



“Toda esa descripción corresponde exactamente conmigo, ¿de qué pergamino hablan?... ¿qué significa todo esto?”



- ES QUE ACASO, NO LO VES…ESTA PERSONA ES UN HOMBRE… ¡¡¡LOS HOMBRES NO TIENEN ÚTEROS, ESTA PERSONA NO PUEDE DARME UN HEREDERO…!!! –volvió a gritar incluso más descompuesto-.



“¿Heredero?, obviamente no puedo, ni siquiera yo puedo obtener herederos de siete mujeres”.

- Ah… entonces, ¿su género es el problema?



- ¿Qué?...



“¿Qué?”



- Los pergaminos jamás indican el género de la persona. Solo dan su descripción física como te lo he dicho muchas veces, sin duda este hombre corresponde con esa descripción. ¿Mi señor es acaso esta persona la misma con la que te encontraste en Odaiba?...



“Claro que soy yo. Demonios viejo, no le hagas reflexionar en eso, él aún cree que Junko y yo somos dos personas diferentes, seguramente me matará cuando sepa que lo engañé”.



- ¿Cómo dices?... –no se le había ocurrido, se sentía de la misma forma en la que lo había hecho cuando conoció a Junko, sin embargo su rabia no le había dejado reflexionar en ese hecho, luego recordó las palabras que el rey le había dicho cuando preguntó por ella, “¿Aun no lo entiendes, cierto?...- Te irás al infierno siendo un ignorante... “-.



Junsu permanecía atado a ese instrumento de tortura, adolorido por estar constantemente en esa posición, completamente horrorizado por la conversación sin sentido de estas personas. Percatándose que ellos poseían parte de la información que había estado buscando desde aquel día que se encontró con el príncipe y que había sido destruida de su propia biblioteca.



- Mientras caminaba a la salida de Odaiba hace tres días investigando por mi cuenta, un niño del pueblo me entregó estas ropas y esta peluca por unas monedas -el viejo estiró la capa café con capucha, un vestido de seda color rosa y una peluca castaña, no se los había mostrado antes porque sabía que no era el momento adecuado-.



Los ojos de Changmin se abrieron con asombro, ese cabello lo recordaría por siempre, y lo reconocería en donde fuera. Los ojos de Junsu se abrieron un poquito para ver entre los cabellos que le colgaban en la frente, lo que el viejo le mostraba al príncipe era su disfraz.



“Demonios, ¿cómo rayos el maldito viejo fue capaz de hallar esa ropa?”.

Sin pronunciar una sola palabra, Changmin tomo la peluca y caminó hacia el prisionero que fingió despertarse al sentir su mano sobre la cabeza, le puso la peluca, aunque el rey trató de esquivar, la otra mano del príncipe le sostuvo la mandíbula y acomodó el artefacto. Se quedó mirando con la boca abierta, luego con infinito rencor.



- Es ella… es Kim Junko… -dijo el príncipe en un susurro ido, como para sí mismo, al no tener agarre el objeto cayó de la cabeza, la llamativa cabellera azul que estaba empezando a secarse quedó descubierta nuevamente-.



“Ya está, lo ha descubierto, no habrá escapatoria para mí, será mejor que me apresure si quiero que me elimine sin torturarme demasiado”.



- Idiota, no vez que no lo soy, Kim Junko no existe…, fui yo quién viste esa noche, fui para matarte…



“Claro que me mató,  acabó conmigo con el solo toque de sus manos”.



- Entonces no era una mujer desde el principio.-Changmin no hizo caso de la aparente amenaza-.



- ¡Mi señor!, fíjate mejor en el rey…-el viejo tenía una expresión diferente, sus ojos estaban muy abiertos mientras miraba al joven, como cuando se descubre algo maravilloso-.



- ¿Qué dices?...



- ¡NO ME TOQUES VIEJO BASTARDO…!



- Sus heridas ya no están abiertas…-con su largo dedo macilento tocó los sitios en los que debían estar sus lesiones pero solo habían líneas ligeras, en proceso de cicatrización muy avanzado mientras Junsu se retorcía en vano para librarse del asqueroso toque-.



- ¿Cómo?...

Changmin abrió la camisa de Junsu y se la quitó hacia atrás de golpe y con torpeza, esta quedó colgando de sus codos, su hermosa y blanca piel estaba ahí con solo la sangre seca, pero no había ni una sola herida abierta, ahora respiraba normalmente. Tocó buscando los hematomas de las fracturas pero sus costillas estaban intactas, examinó su hombro derecho y este no estaba dislocado. Estaba muy sorprendido. “¡Que extraordinaria capacidad!” pensó. Se percató también que la zona periférica al diamante estaba muy enrojecida e inflamada.



- ¡¡¡NO ME PONGAS LAS MANOS ENCIMA… NO ME TOQUES MAL NACIDO!!!



“Demonios, otra vez me está tocando, mi piel arde en los lugares que me toca, no, no debo pensar en eso. ¡Maldición!... este viejo se ha percatado de mi bendición, nadie sabía de ella, solo mi hyung Jaejoong y mi madre, ¿qué es lo que estas personas piensan hacer conmigo?”.



Changmin hacía caso omiso a los reclamos de Junsu, explorando su piel sin magulladuras complemente maravillado.



- Lo ves mi señor, esta persona no es un ser humano común, si puede hacer esto con facilidad, ¿qué más crees que puede hacer…? Además tú mismo me lo has dicho, hubo la conexión en cuanto lo viste, ¿por qué dudas tanto?...



“Claro que no soy un ser humano común y corriente, eso se nota a leguas, soy el rey de mi nación. *¿La conexión?*, con eso debe referirse a ese mareo que sentí cuando me puso los ojos encima por primera vez, -tal vez él se sintió de la misma manera-, no solo eso, debe ser todas estas malditas sensaciones que tengo cuando estoy cerca de él”.



- ¿Entonces me estás diciendo que tengo que follar a este hombre para tener lo que deseo?...



La cara de Changmin era de completo y absoluto asco, desesperación, decepción, enfado e incertidumbre en una sola.



- No creo que sea un gran problema, también tiene un agujero…

“¡¡¡¿Follarme?!!!, ¿a mí?, ¿que no le parece un problema?, ¡Maldito viejo!, claro que lo es, ¡¡¡es a mí a quien le va a doler el “agujero”!!!”



- Cuida tu vocabulario… lo que me pides es que me convierta en un homosexual, eso es demasiado, incluso para mí… -el príncipe bárbaro había contestado incluso antes de que Junsu pudiera gritar que no-.



- Entonces como explicas lo que sentiste. Lo que sientes en este instante. Mi señor no creí que fueras tan cobarde –la rabia de Changmin fue azuzada una vez más-… estas frente a alguien extraordinario que puede salvar a tu nación de su decadencia y te preocupas por tener que follar un hombre…



“De que hablas viejo, soy un hombre, no tengo una matriz, alguien que lo calle, que le corte la cabeza, pronto”.



La segunda frase lo dejó estático, este viejo le conocía de forma que le intimidaba, era cierto, todo el esfuerzo era por su pueblo, ¿qué no había hecho él por su pueblo, por sus múltiples familiares enfermos?, había robado, incluso sin querer había asesinado gente que era inocente, había llegado demasiado lejos para rendirse a ahora, hasta se había convertido en “El Príncipe de los Bárbaros”, el maldito viejo tenía razón. 



La pérdida de sangre que aún no había sido controlada le ganó la batalla y se tambaleó delante de Junsu que estaba atónito con todo lo que había escuchado, sin embargo al verlo estar a punto de caer quiso estirar sus brazos para atraparlo, más no pudo, sus cadenas se lo impidieron y el hombre mayor se percató de su acción.



El viejo fue increíblemente rápido y sostuvo el gran cuerpo del príncipe antes de que cayera y lo acomodó contra el rey. Que sostuvo su cabeza en el hombro del que estaba encadenado.



- No te rindas mi señor. Ahora haremos una prueba…



- ¿Qué prueba?... –dijo con los ojos cerrados sintiendo todo su cuerpo adolorido-.



- Abrázalo...



- ¿Cómo?...



- Has que las joyas toquen los cuerpos al mismo tiempo…



“Apresúrate”…



Changmin estaba dejando de razonar, estaba muy pálido, para poder respirar mejor se había quitado la armadura, su camisa beige también estaba empapada de sangre, la adrenalina de su furia se estaba terminando. El viejo le abrió la camisa y le ayudó a quitársela, ahora se veía claramente lo profunda que era la herida del pecho que seguía sangrando. Además la piel alrededor del zafiro estaba muy inflamada tanto como la de Junsu.



Luego de descansar unos segundos recuperó su postura y por lo rápido que el otro respiraba tuvo que mirar al otro cuyos ojos estaban completamente asustados, sin embargo cuando pasaron unos segundos más, ya no era miedo lo que veía en ellos, era algo que hizo al otro sonrojar sus mejillas completamente, el peliazul huyó de su mirada girando su cara. El príncipe con gran curiosidad le tomó la cara y le obligó a mirarlo nuevamente, el solo roce de la mano de Changmin en su mejilla le provocó una corriente eléctrica que desató toda su necesidad una vez más. Un jadeo se escapó de sus labios entreabiertos sin aviso.



Extrañado por la reacción del otro, luego extasiado por su expresión anhelante, su mano izquierda se deslizó por la cintura de Junsu haciendo un enorme esfuerzo, aunque hubo dolor le apretó a su cuerpo con fuerza. El otro hombre tuvo que ponerse de puntillas para equilibrar su propio cuerpo, el diamante transparente tocó primero la piel de Changmin, se sintió extraño, pero tuvo que suspirar porque un alivio se esparció por su cuerpo adolorido, Junsu no pudo esconder un gemido placentero y hundió su cara en el hueco entre la línea de la mandíbula y el hombro del moreno. Changmin continuó su acción y con la mano derecha volvió a levantar la cara del que huía, le obligó a mirarlo a los ojos, sus pupilas estaban completamente dilatadas, como cuando alguien te desea, luego apretó más el abrazo desde la nuca con su mano derecha y logró por primera vez que ambos pechos estuvieran uno contra el otro, el zafiro negro que había estado hirviendo calzó perfectamente en medio del pecho de Junsu, dejó de sentir cualquier reticencia en este momento no le importaba si era un hombre, si era magia, si le daba o no un heredero, en este instante los único que necesitaba era sentirle así de cerca.

Giró su rostro para observar esa expresión, los ojos cerrados, el mentón levantado, los labios húmedos semiabiertos, que aparentemente se le ofrecían. Se acercó un poco más rozando su nariz con la otra.



- No te atrevas bastardo…-el susurro cubrió el rostro del moreno con su aliento cálido y le provocó una nueva necesidad-.



- Eso me lo dice el hombre que me está rogando porque lo bese y está a punto de romper los pantalones de lo hinchado que está su miembro.



- Maldito perverti….



Con las fuerzas renovadas, harto de esperar y ansioso por lo que él le podía dar Changmin calló los reclamos con un beso que empezó receloso, luchaba entre su deseo, el deseo de él y sus prejuicios, sin embargo el contacto fue demasiado que perdió el control y pronto el beso se transformó en una muestra de su poder sobre el otro. Ni siquiera supo que le obligó a separar más sus labios. En el momento en el que apenas probó la punta de su lengua y un poco de su saliva una explosión de energía vital recorrió el cuerpo herido del príncipe, el de cabello azul tuvo que apretar más sus ojos pues esa energía provenía de la unión de las gemas, su cuerpo tembló frenéticamente, después de unos segundos el príncipe se alarmó por los movimientos y paró…



No habían estado más que 30 segundos en contacto.



- ¡Suéltame…! ¿Qué es lo que me estás haciendo…? -aquello pretendió ser una queja, sin embargo salió en un lánguido jadeo-.



- ¿Cómo voy a soltarte?, si tu boca me ruega que la siga besando…



- ¡No te atrevas otra vez… tu maldito…!



- Tus palabras son rebeldes pero tu cuerpo es sumiso…

Divertido por la expresión que obtuvo después de semejante declaración, Changmin sujetando con firmeza el cabello azul acomodó a su altura la cabecita que quería escapar de él una vez más, volvió a fundir sus labios con los ajenos lentamente, esta vez sí disfrutando completamente, no le soltaría hasta obtenerlo todo. El beso dejó de ser un roce y se tornó violento y demandante, no había manera de controlarse de parte y parte, porque Junsu tuvo que rendirse y responder. Con su otro brazo apretó más la cintura del hombre para ver si podía unirlo más a su cuerpo, aunque era imposible.



Junsu atormentado por su propia necesidad estaba siendo aliviado por ese hombre, tenía que tomar todo lo que pudiera, necesitaba tanto esto, más de su saliva, más de su lengua, más de sus brazos, más de su calor. Todo él era la fuente del dolor y él mismo era la cura. Era desesperante no poder tocarlo también, así que luchaba con su lengua con todas sus fuerzas.



El viejo jamás había presenciado algo semejante, las dos personas que tenía delante que apenas se conocían estaban literalmente comiéndose la boca, sin lugar a dudas podía asegurar que las gemas brillaron al primer contacto de sus cuerpos. Entonces era cierto, todas las leyendas, además este mágico personaje existía, todas sus investigaciones habían dado frutos, ahora debían averiguar todo lo que pudieran. Giró alrededor de ellos para obtener todos los detalles posibles del evento. El cambió en Changmin era notorio, su cuerpo ya no se veía débil, su rostro ya no estaba pálido.



- ¡Increíble…! –Dijo en voz alta-.


En la espalda desnuda del hombre de cabello azul se formó una especie de anagrama que no reconoció en un principio porque no podía ver mucho de él, luego cayó en cuenta de que se trataba de un árbol genealógico, pero solamente lograba ver dos generaciones. En el instante en el que corrió para empezar a copiarlo en un papel el beso terminó y el anagrama desapareció. 

2 comentarios:

  1. Anónimo8/07/2016

    WOOOWWW que intenso!! Este par nos van a dar un montón de escenas porno hardm sí verdad???

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  2. Ohh! Que imteresante y emocionante descubrimiemto en Junsu, esos dos se complementan y se darán todo, pues ambos se necesitan.

    Gracias!!!

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