Insano - Cap. 7

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Guardando el secreto
Junsu se encontraba en la cocina cuando la puerta del departamento se abrió cuidadosamente, aquel lugar del departamento no estaba muy lejos de la entrada y pudo ver perfectamente a Jaejoong entrar por esa puerta junto a su hermana. Había pasado más de un día y ahora le daban por fin el alta, Junsu notó que Yoochun no les acompañaba y no supo si le daba gusto o si le molestaba
— Hola Junsu —saludó alegremente la chica, cerrando la puerta, Junsu y su compañero apenas compartieron una mirada
— Hola, cuánto tiempo —respondió con tranquilidad, ella sonrió
— Jaejoong me contó que fuiste tú quien llamó a emergencias, y que estuviste ahí a su lado, muchas gracias —dijo con un brillo en su mirada, Junsu miró hacia Jaejoong y volvió a sentir simpatía por él —Eres un gran amigo
— No fue nada, hice lo que cualquiera habría hecho —respondió casi secamente, a la hermana de Jaejoong le pareció percibir un poco de hostilidad pero no dijo nada —Me retiro, con permiso —dijo luego de unos momentos, agarrando lo que había preparado y se alejó a su habitación, Jaejoong vio la puerta cerrarse y los ojos de Junsu poco antes de eso, lo miraba con tristeza
— ¿Está de malas? —preguntó la mujer a su hermano, Jaejoong le sonrió
— Sigue enojado porque atenté contra mí —mintió sin problemas
— Ya veo, sí que te quiere, es un gran amigo
— Sí —agachó la mirada unos momentos — ¿Te quedarás?
— No, solo vine a traerte, debo regresar y decirle personalmente a mis papás que ya estás bien, y luego prepárate, mamá te llamará para gritarte
— Estoy preparado —sonrió —Gracias por todo —dijo con dulzura, se agachó y besó la mejilla de su hermana
— Cuídate hermano, seguimos en contacto
— Sí, también cuídate
Se despidieron con un abrazo y enseguida la hermana de Jaejoong se fue, éste suspiró con un poco de hastío, luego de cerrar la puerta se dirigió a la habitación de Junsu, tocó pero éste no le abrió, Jaejoong intentó abrir pero se dio cuenta que el seguro estaba puesto
— Ábreme, tenemos que hablar —dijo con voz urgente
— No tenemos de qué, vete —respondió molesto, Jaejoong volvió a suspirar
— Junsu por favor, ¿así va a ser siempre? Somos amigos, compartimos departamento, ¿por qué estás tan molesto? —preguntó enojado, enseguida escuchó pasos desde adentro y poco después Junsu abrió la puerta, lo miraba con resentimiento
— Y también hemos compartido hombre ¿o ya lo olvidaste? —respondió enojado, sorprendiendo al otro — ¿Por qué estoy tan molesto? Porque ustedes dos me tienen cansado, ¿Por qué no te vas a vivir con él? Cásense, déjenme ya en paz
— Junsu…
— Déjame tranquilo, vete —ordenó molesto
— Escucha…
— No me interesa —lo interrumpió elevando la voz
— Terminó conmigo ¿Qué no entiendes? Por eso intenté quitarme la vida, estaba triste, frustrado, no quería vivir sin él —dijo con voz quebrada, Junsu lo miró fijamente, no sabía si creerle o si aquella interpretación era parte de su juego
— Fue a verte al Hospital —respondió luego de un tiempo
— Sentía culpa, nada más
— ¿Y ahora me dirás que a mí sí me quiere? —preguntó confundido, sin entender a dónde quería llegar su compañero con esas palabras
— Solo sé que ahora él está interesado en ti, me ha hecho a un lado, pero yo… —hizo una pausa, dudando de lo que diría —No, detente —pensó sin apartar la vista de los ojos de Junsu
— ¿Por qué me miras así? Dilo ya —pidió Junsu consternado, nunca había visto aquella expresión en el mayor
— Yo… yo siento —titubeó de nuevo, luego dio dos pasos al frente, hacia Junsu, pero éste no se movió, solo le observaba —Siento que si tú…tal vez… me ayudaras a ser más interesante a sus ojos —dijo con duda, pero cada vez un poco más seguro
— ¿De qué hablas?
— Aquel día —sonrió casi con timidez —Cuando tú… bueno, nosotros… había algo en él —dijo abruptamente, como si hubiera pensado en otras palabras para expresar lo que tenía en mente —Su mirada, sus besos, despertaste su pasión, jamás lo había visto así —habló con voz suave, y como si mirara al vacío, Junsu lo observó atento sin entender del todo
— Explícame, no te entiendo
— Junsu —lo miró de repente —No quiero perderlo y él te desea, si estás con él condicionándolo que no me deje, los tres ganamos ¿no es así? Tú lo amas también, solo si sabemos compartir, ninguno quedará fuera, ¿entiendes eso? —preguntó casi con un brillo en sus ojos, ante tales palabras Junsu abrió los ojos más de lo normal y por inercia dio un paso atrás, sin apartar la vista de los ojos de su compañero
— ¿Estás pidiéndome lo que creo? —preguntó perturbado
— Piénsalo —respondió con una sonrisa extraña, torcida
— Jaejoong, pides que me convierta en un polígamo —dijo con indignación, frunciendo las cejas — ¿Estás loco?
— No, tienes que ver las ventajas —respondió rápido, volviendo a acercarse a él, ésta vez hasta sujetar su mano derecha con ambas manos, la levantó y la llevó hasta su pecho, sin dejar de mirarlo a los ojos, Junsu estaba paralizado, seguía sin creer que Jaejoong le pidiera descaradamente aquello —Ambos estaremos con el hombre que amamos, dejaremos de pelear, me duele que nos hayamos desunido —dijo afligido
— Estás loco —respondió Junsu, arrebatando su mano de las de Jaejoong, luego le dio la espalda —Eso suena tan enfermo —meditó en voz alta, pero de pronto analizó la posibilidad, recriminándose con horror, ¿Por qué demonios lo estaba considerando? Se sintió sucio tan solo de pensarlo —Él… —susurró de pronto, luego se giró hacia su compañero y de nuevo se miraron a los ojos —Él te lo pidió ¿verdad? Él te condicionó a esto ¿no es así? —cuestionó enojado
— No —mintió enseguida —Yoochun solo cortó conmigo, pero yo quiero recuperarlo y sé que solo así… te necesito —rogó con impaciencia —No dejes que me abandone, lo amo, solo puedo amarlo a él, te lo suplico —dijo con voz más desesperada, luego se hincó frente a él, Junsu miró sorprendido a Jaejoong arrodillado, mirándolo desde el suelo
— Levántate —pidió avergonzado, nunca nadie le había suplicado de esa forma, pero su compañero se abrazó a su cintura
— Por favor, ayúdame —su voz se quebró, comenzó a temblar —No Junsu, huye —pensó aturdido, no podía creer que lo había dicho, que le estaba suplicando a su amigo entrar en la cavidad de su futura tumba —Sálvate… —volvió a suplicar dentro de su cabeza, era como pelear internamente con él mismo
— Jaejoong… —susurró con tristeza, levantó su mano y la colocó sobre la cabeza de su compañero, le acarició los cabellos de forma suave, nunca antes sintió tanta lástima de alguien, su corazón era blando ante las personas que le importaban —Levántate —pidió de forma amable, él le obedeció, soltó su cintura y se levantó. Se miraron a los ojos unos instantes, en silencio
— ¿Lo harás? —le miró con aquellos ojos que suplicaban compasión, Junsu sonrió con amabilidad
— ¿Sabes? Tu problema no es el amor desmesurado que sientes por Yoochun —estiró su mano y le acarició la mejilla —Tu problema es el poco amor que te tienes a ti mismo —observó con la más pura y honesta verdad, Jaejoong sintió que toda su sangre bajaba a sus pies, sabía que aquello era verdad, pero se negaba a admitirlo
— ¿Ese es un no? —preguntó angustiado, Junsu sonrió amablemente y bajó su mano, sin dejar de mirarlo a los ojos
— Eso fue un No —confirmó enseguida y le dio la espalda de nuevo, entrando otra vez a su habitación, cerró rápido la puerta y luego se apoyó en ésta, suspiró profundo —Bien Junsu, hiciste lo correcto —pensó convencido, aunque sentía un pequeño rastro de culpa, si Jaejoong volvía atentar contra su vida se sentiría muy culpable
— Lo rechazó —susurró sorprendido el mayor, luego sonrió casi imperceptiblemente, aquella parte de él que le rogaba huir estaba satisfecha, luego borró su sonrisa y pensó en Yoochun, en que lo perdería y sintió un severo escalofrío por todo el cuerpo, sus ojos se humedecieron —No quiero perderte —comenzó a llorar silenciosamente y fue a su habitación mientras se limpiaba esas lágrimas.
Mientras su madre era atendida por la enfermera que le cuidaba, Yoochun observaba desde el otro rincón de la habitación, no prestaba mucha atención, pensaba en los últimos sucesos que habían acontecido, en su idea por poseer a Junsu, sabía que sería difícil, él a diferencia de Jaejoong solía ser más crítico, estaba casi seguro que Jaejoong no lograría convencerlo él solo, por eso debía actuar también
— Señor, le pregunté si… —habló la enfermera mirando hacia Yoochun pero él la interrumpió groseramente
— Haga lo que crea conveniente, siempre le digo eso
— Perdone —se disculpó enseguida, luego salió de la habitación, dejándolos a ambos solos, la señora miraba hacia el vacío, con la cabeza girada hacia la ventana, Yoochun la observó sin emoción, el silencio reinaba
— Nunca quiso escucharme —dijo de pronto la mamá, bajito pero completamente audible, Yoochun se acercó poco a poco hacia ella —Yo ni siquiera quería tener hijos —pausó unos instantes —Solo quería ser libre —poco a poco giró su cabeza hacia Yoochun, éste la observaba con resentimiento, no entendía de qué hablaba su madre, pero sabía que su enfermedad la obligaba a recordar cosas de un pasado que tal vez con mente consciente era un secreto — ¿Qué haces aquí? —preguntó de repente
— Vine a verte madre —respondió casi amablemente, ella lo miró con desconcierto
— ¡No te conozco! Vete —dijo con miedo, observándolo con los ojos bien abiertos, las pupilas dilatadas —Déjame sola —comenzó a llorar. Yoochun la observó con indiferencia y luego de unos momentos regresó la enfermera
— ¿Qué pasó? —preguntó preocupada, dejó la bandeja de comida en la mesa con ruedas y se acercó a la señora para atenderla
— Haga lo que sea mejor para ella —respondió Yoochun casi mecánicamente, ésta vez sin ser grosero y luego salió de la habitación, sintiéndose un poco perturbado por aquellas palabras extrañas, pero decidió olvidarlo, su mundo ahora se limitaba a una sola cosa, obtener a Junsu, aquella era su prioridad.
Dos días después, Junsu regresó de la Universidad y entró a su departamento, sobre la mesa del comedor se encontró con una nota de Jaejoong donde le indicaba que había salido y que dejaba una porción de comida para él en el refrigerador, ese día cocinó y a Junsu le pareció extraño porque desde hace semanas que no lo hacía
— Debe estar de buenas —pensó convencido, fue a la cocina y sacó del refrigerador la comida para calentarla en el horno, luego de que lo hizo el timbre del departamento sonó y fue a abrir, rogando al cielo que no fuera Yoochun, para su suerte no era él, sino un mensajero, portaba un ramo de flores
— Busco a Kim Junsu, ¿se encuentra? —preguntó tranquilamente
— Sí, soy yo —respondió con indiferencia aunque estaba intrigado
— Firme —pidió el otro y Junsu obedeció, luego éste le entregó las flores y se retiró, Junsu cerró la puerta, buscó una tarjeta y la encontró, reconoció enseguida la letra de su amigo
— ¿Qué pretende? —se preguntó con enojo, leyendo enseguida la tarjeta que se había encontrado —Ya lo sabes pero quiero decirte que me gustas, ¿puedes perdonar a un idiota? —leyó en su mente con la voz de Yoochun, bufó con burla y estrujó la tarjeta —Estúpido, ¿Qué le sucede? —preguntó indignado, luego miró las flores y cayó en la cuenta de que aquella era la primera vez en toda su vida que le habían hecho ese regalo. Dudó unos instantes antes de decidir tirarlas a la basura, pero no las dejó en el departamento, fue hasta el contenedor del edificio y se deshizo de ellas
Regreso al departamento y agarró su celular, marcó al número de Yoochun pero éste le enviaba a la operadora, intentó de nuevo y el mismo resultado, instantes después recibió un mensaje de texto y lo abrió
— No puedo contestarte, Jaejoong está aquí, pero quiero verte, por favor —leyó en voz alta un par de veces, no creía que Yoochun fuera tan descarado, rápido le contestó
— Ni hablar, dedícate a Jaejoong, cuídalo por favor —respondió convencido de sus palabras, éstas le dolían más a él que a cualquier otra persona, pero eso era lo correcto para él, por el bien de su compañero
— Por favor, veámonos ésta noche, un lugar público, elígelo tú —contestó Yoochun, Junsu suspiró, lo pensó largo y tendido antes de responder
— Está bien, a las 8 en la cafetería que está a dos manzanas de aquí —respondió poco convencido —Pero que Jaejoong no lo sepa
— Te veo entonces —escribió Yoochun antes de un monito sonriendo, Junsu se sintió confundido, aquel Yoochun era el mismo Yoochun con quien tuvo relaciones en el baño de un centro comercial, ese le gustaba, se emocionaba de pensar que tal vez en algún lugar de ese corazón había un espacio para él
— ¿Vas a llamar a alguien? —preguntó Jaejoong a Yoochun mientras se acercaba a donde estaba, había estado en el baño y no se dio cuenta que el menor se mensajeaba con Junsu
— Deja de interrogarme, no te importa —respondió tajantemente, Jaejoong agachó la mirada un poco
— Perdóname mi amor —pidió enseguida, Yoochun sonrió con burla, mirándolo
— Mi amor… mi amor… ya basta, no soy tu amor, no seas patético —dijo con cinismo, casi soltándose a reír, Jaejoong lo miró en silencio, frunciendo las cejas, pero no dijo nada —Ven aquí —ordenó estirando su mano hacia él, Jaejoong estiró la suya y tomó la del menor. Yoochun se encontraba sentado en el sillón de la sala de su casa y Jaejoong de pie, frente a él —Ven —dijo de nuevo, jalándolo, indicándole que se sentara en sus piernas, Jaejoong obedeció, sentándose frente a él con las piernas abiertas, una a cada lado de su cadera, Yoochun aprovechó para colocar sus manos en la cintura del mayor, luego las colocó sobre sus nalgas, acercándolo más
— Yoochun —suspiró Jaejoong al sentir los labios del aludido sobre su cuello, subiendo hasta debajo de las orejas, repartió otros besos
— ¿Cómo vas con Junsu? —preguntó de repente, mirándolo a la cara, Jaejoong que tenía las manos en los hombros de Yoochun se aferró a su cuello y escondió el rostro en su hombro
— Ya di el primer paso —dijo sin detalles —Aceptará, lo prometo
— Más te vale —contestó con enojo, estaba soportando a Jaejoong solo en la espera del gran banquete, Jaejoong era excelente en la cama, ardiente y apasionado, pero en su personalidad lo había cansado, su modo de comportarse como cachorro le aburría, que le exigiera un cariño que no sentía por él, Jaejoong estaba enamorado pero él solo quería sexo, aunque la situación con Junsu era similar, al menos Junsu no rogaba por su cariño ni mendigaba las migajas de lo que él jamás iba a ofrecerle
Llegó la noche y sin mayor explicación hacia su compañero, Junsu salió del departamento para encontrarse con Yoochun, iba vestido casual, para no despertar el interés del otro, cuando llegó a la cafetería Yoochun ya estaba ahí, al verlo llegar se levantó de la silla y le acomodó la otra a él para que se sentara, la gente que los vio les miró extraño, era raro para ellos ver a un hombre comportarse así con otro, Junsu se dio cuenta y se avergonzó
— No era necesario eso —dijo con voz baja, mirando avergonzado a su alrededor
— Gracias por venir —dijo Yoochun ignorando el comentario anterior —Jaejoong no se dio cuenta ¿verdad?
— No —contestó molesto —Ahora dime que quieres —ordenó con enfado, ni siquiera sabía porque estaba enojado en esos momentos
— ¿Te gustaron las flores? —preguntó sonriendo
— Me parecieron una broma de mal gusto —respondió con frialdad, Yoochun sonrió casi imperceptiblemente, quiso contestar pero en ese momento llegó la mesera y les tomó la orden, retirándose enseguida
— Tomaré eso como un No —dijo encogiéndose de hombros —Las flores eran lo de menos, mi intención es lo que importaba
— ¿Tu intención? —preguntó confundido
— Me gustas Junsu, te lo he dicho —dijo con seriedad, mirándolo a los ojos
— Te gusta el sexo conmigo, que es distinto —contestó enojado, bajando la voz
— Obviamente, aquella tarde en el centro comercial, aún siento que ardo, me enloqueciste —dijo sin vergüenza, Junsu percibió que había hablado con voz normal y se sonrojó, miró a su alrededor pero nadie había prestado atención
— Baja la voz —pidió avergonzado
— No siento lo mismo que tú, pero podemos intentarlo ¿no crees? Si lo que quieres es que seamos novios entonces eso haré, sé mi novio —dijo con voz suave, mirándolo a los ojos, intentando seducirlo, Junsu se sonrojó, quedándose callado
— ¿Estás loco? Tengo novia, no puedo ser tu novio —contestó indignado
— Déjala —pidió sin dudar, sorprendiéndolo —Hemos estado juntos dos veces ¿no crees que es momento de terminarla? Ya le has sido infiel
— Lo sé, soy de lo peor —reflexionó avergonzado, agachó la mirada por varios segundos, Yoochun lo veía y sonreía, esperaba que su plan funcionara, sabía que Jaejoong por sí solo no lo lograría, pero al mismo tiempo no le decía a él que actuaría por su cuenta, así Jaejoong no dejaría de esforzarse
— Te preocupa tu familia ¿no es cierto? Ellos no aceptarían nunca que eres Gay —dijo con malas intenciones, tratando de hacerlo sentir más culpable. Instantes después llegó la mesera con las dos órdenes y se retiró luego de dejarlas —Junsu, no la quieres, me quieres a mí, mírame —pidió con voz suave, Junsu lo miró fijamente, confundido, no entendía porque tan de repente se comportaba de esa forma —Déjate llevar —estiró su mano por encima de la mesa y la colocó sobre la de Junsu antes que éste pudiera quitarla, se miraron a los ojos
— No dejes a Jaejoong, él te necesita —pidió con urgencia, preocupado
— No lo soporto —respondió enseguida —Lo tengo todo el día encima, tratándome con cariño, intentando seducirme pero solo sabe ofrecerse como una Golfa —explicó enojado, Junsu retiró su mano enseguida de la de Yoochun y el mayor supo que se había equivocado al decir esas palabras, ahora Junsu no lo veía blandamente, sino con dureza
— Será mejor que me vaya —dijo sin haber probado ni un poco su café, odiaba que su amigo se expresara así del otro, pero Yoochun lo detuvo
— No te vayas por favor, sé que me expresé mal, pero es que Jaejoong me tiene cansado, y no puedo dejarlo porque tratará de matarse otra vez, ¿Qué se supone que haga? —preguntó fingiendo angustia, Junsu creyó en esa mirada y volvió a sentarse
— Trátalo bien, por favor —pidió con preocupación
— No puedo fingir por tanto tiempo, es imposible —contestó enseguida —No me excita, no me provoca… en cambio tú —lo miró a los ojos y fingió un suspiro. Junsu lo observó fijamente, confundido, no sabía si creerle, pero le hacía ilusión pensar que algún día pudiera quererlo —Si tan solo hubiera algo que reviviera la llama
— Hagan un viaje juntos, tal vez puedan… —se detuvo abruptamente al sentir el pie de Yoochun sobre su entrepierna. Las mesas del café tenían manteles largos y no podía verse lo que pasaba debajo. Junsu se sonrojó —Basta —pidió mientras jadeaba, sintiendo los dedos de Yoochun moverse, se había quitado el zapato, entonces el mayor movió su pie de arriba hacia abajo, mirándolo a los ojos
— Te deseo a ti, solo a ti
— Yoochun yo…
— Salgamos de aquí —sonrió casi con ternura, Junsu sintió un terrible escalofrío y como si su cuerpo no obedeciera a su mente asintió, mirando fijo aquellos ojos que lo observaban con insistencia —Bien —bajó su pie y se colocó el zapato, acarició una última vez la mano de Junsu sobre la mesa y llamó a la mesera. Pagó la cuenta y salieron de ese café, subieron al auto de Yoochun y llegaron al Motel más cercano, subieron hasta la habitación en silencio, al entrar en ella no tardaron en besarse, luego se miraron a los ojos
— ¿Por qué me haces actuar de una forma que sé que es incorrecta? —preguntó confundido, mirando los ojos profundos de Yoochun
— Déjate llevar por tus deseos, por tus impulsos —susurró en su oído, comenzando a acariciarle el pecho sobre la ropa, Junsu cerró los ojos y suspiró —Escucha tu cuerpo, desconéctate —aspiró el perfume de su cuello y subió con besos cálidos y húmedos hasta atraparle de nuevo la boca. Junsu le entregó un beso profundo, se abrazó a su cuello y se dejó atrapar la cintura de manera posesiva
Avanzaron hasta la cama, quitándose las prendas en el trayecto, dejándose tan solo la ropa interior, llegaron al pie de la cama y con besos apasionados se tocaron, Yoochun bajó su mano hasta la pretina de la ropa interior y la bajó un poco, el miembro de Junsu se asomó por la prenda y él lo acarició, hizo lo mismo con el propio y se acercó más hasta que sus miembros se tocaron, Junsu exhalo un gemido y su boca fue posesionada por Yoochun
La ropa interior de ambos cayó hasta el suelo y Yoochun continuó acariciando el miembro de los dos, estaban juntos, acariciándose mutuamente, ambos erguidos, pidiendo atención, Junsu comenzó a gemir, perdido en aquel placer, Yoochun sonrió, se sentía increíble, tocar la punta del pene de Junsu con el suyo era grandioso, luego el resto del miembro, deslizándose con el otro, lo restregó con el suyo, se miraron a los ojos, Junsu se sonrojó, luego sonrió tímidamente
— Basta —pidió avergonzado, Yoochun se detuvo y lo besó en los labios, lo separó suavemente de él y se sentó en la cama, Junsu continuaba de pie
— Acércate —pidió con amabilidad, Junsu se acercó a él, Yoochun tenía las piernas abiertas y cuando tuvo a Junsu en medio de éstas le comenzó a dar besos en el estómago, luego en el pecho, miró hacia arriba —Híncate —pidió de nuevo con amabilidad, Junsu se sonrojó aún más —No temas —lo miró con tanta dulzura que no se resistió y obedeció, se hincó frente a él, entre sus piernas, Yoochun se agarró el miembro y Junsu miró hacia abajo, levantó su mano y lo agarró con suavidad, Yoochun sujetaba su miembro con la mano derecha y con la izquierda la colocó sobre la mano de Junsu que le agarraba, la movió de abajo hacia arriba con suavidad, así Junsu deslizó su mano por el miembro de Yoochun, éste suspiró —Así es —cerró los ojos y quitó la mano de la de Junsu, también soltó su miembro y dejó que Junsu lo sobara, se miraron a los ojos
Yoochun sonrió, deseaba más, quería más fuerza, más rapidez, pero si quería que Junsu cayera en su juego no debía permitir que viera ese lado, el que solo quería sexo, sin importarle la otra persona, hasta ese momento había actuado bien, por eso estaban ahí en esos momentos, porque Junsu había caído redondito
— ¿Has hecho un oral? —preguntó con voz amable, Junsu negó con la cabeza, sin dejar de tocarle, de abajo hacia arriba, un poco más rápido que al inicio —Inténtalo —dijo con voz suave, le acarició los labios con su mano disponible, la otra sujetaba la base de su miembro, Junsu asintió y agachó la cabeza, le depositó un beso, Yoochun sonrió —Lo haces bien —halagó aquel tímido beso, Junsu colocó ambas manos sobre las piernas de Yoochun y lo miró a los ojos, Yoochun se agarraba el miembro y deslizó la punta sobre los labios de Junsu, los acarició y Junsu aprovechó para dar varios besos, perdiendo poco a poco la timidez, sacó ligeramente la lengua y dejó que Yoochun paseara su miembro por ahí, hasta que abrió su boca y lo introdujo lentamente
Yoochun sintió que las manos de Junsu sobre sus piernas lo apretaban, temblaban, estaba nervioso por sentir ese pene dentro de su boca, entrando lentamente, ni siquiera cuando lo penetró por primera vez Yoochun lo sintió tan nervioso, con miedo. Jadeó de placer cuando sintió la garganta del menor en su punta y Junsu enseguida se apartó, nervioso
— Perdona —sonrió con amabilidad para no burlarse —Cuidado con los dientes —acarició los cabellos de Junsu y con cuidado introdujo de nuevo su pene en la boca de Junsu, ésta vez evitó llegar al fondo y con su otra mano le guio en los movimientos de su cabeza —Sí, lo haces bien —gimió complacido, de nuevo estaba robándole a Junsu una primera vez
— ¿Qué estoy haciendo? —pensó Junsu aturdido, no sentía ninguna clase de placer en hacer eso, pero ver a Yoochun disfrutarlo lo hizo sentir bien
— Suficiente —suspiró, sacó su pene de la boca de Junsu y le sonrió —Tienes que lubricar constantemente —aconsejó con amabilidad, Junsu no supo que decir —Levántate —pidió y el otro obedeció, entonces Yoochun se acostó en la cama, las rodillas dobladas y las piernas aún por fuera —Aquí —el menor obedeció, se subió a la cama, una pierna a cada costado de la cadera de Yoochun, éste se agarró el miembro e indicó a Junsu que descendiera, palpando su entrada, Junsu obedeció y poco a poco se fue introduciendo por su ano hasta que se sentó completamente
Junsu tembló de pies a cabeza, sintiendo dolor, de nuevo tenía a Yoochun dentro de él, era ya la tercera vez, el dolor era menos que las otras dos veces, el mayor esperó a que se acostumbrara, sintiendo como le aprisionaba, el placer era indescriptible, le sonrió
— Exquisito —estiró su mano y le acarició el abdomen —Muévete —movió ambas manos a las caderas de Junsu y éste se movió lentamente, ambos jadearon —Más, muévete más —pidió comenzando a sentir mayor ansiedad, se miraron a los ojos mientras Junsu se movía, Yoochun ayudaba con sus caderas, los vaivenes acompasados, lentos e inseguros por parte de Junsu, pero se sentía increíble, el miembro de Yoochun llegaba a esas zonas placenteras que lo enloquecían, luego su mano sobre el miembro, masturbándolo
— Yoochun… —gimió complacido, con una mano se apoyó en el abdomen de Yoochun y con la otra se agarró la pierna izquierda. Por su parte Yoochun le masturbaba con la derecha y la izquierda dirigía el movimiento de su cadera
Los dos se movían, intentando buscar más placer, mirándose a los ojos, Junsu se sintió en sintonía, era extraño, sabía que Yoochun solo estaba teniendo sexo con él, pero para Junsu eso era estar haciendo el amor, sintió tristeza y felicidad a la vez
— Yoochun, oh Yoochun —gemía Junsu cada vez más fuerte, comenzando a sentirse desesperado, sus movimientos eran más rápidos y violentos cada vez, pero no era tan apasionado ni experto, cerró los ojos con fuerza y sintió que se corría sobre Yoochun, el placer que sintió fue indescriptible, miró hacia abajo y vio su semilla esparcida sobre el vientre de Yoochun, sonrió avergonzado, el mayor comió un poco, mirándolo —No puedo más —suspiró Junsu, haberse corrido lo debilitó, pero era extraño el placer dentro de su ano, era muy diferente, torturante
— Aghh Sí, sí… —gimió placenteramente, llenando a Junsu con su esencia, ambos jadearon aliviados, el menor se agachó y comenzaron a besarse, Yoochun le acarició las caderas, como si aún le guiara en los vaivenes. Dejaron de besarse y se miraron, Junsu sonrió ampliamente, satisfecho, se bajó de Yoochun y se abrazó a su pecho, agotado
— Eso fue hermoso —dijo sinceramente Junsu, a Yoochun le confundió aquella expresión pero no dijo nada, comenzó a acariciar la espalda de Junsu, sin darse cuenta que éste se quedó dormido entre sus brazos, instantes después él también se quedó dormido.
Yoochun despertó al cabo de una hora, el cuerpo desnudo de Junsu aún dormía a su lado, con la mano izquierda y el rostro sobre su pecho, miró su cabello y aspiró el aroma, rio por dentro, lo había logrado, llevó a Junsu a un motel y tuvieron sexo, una buena estrategia para convencerlo de que estaba seriamente interesado en él, le pediría que fuera un secreto, como si realmente le importara Jaejoong, y cuando Junsu estuviera lo suficientemente comprometido, entonces dejaría al mayor de los tres para ejercer presión sobre el sentido de culpa de Junsu. Su plan era perfecto


Nota Autor: ¿Qué creen que pasará? Las cosas se pondrán más enfermas cada vez, pero ¿Tendrá Yoochun un castigo justo?

2 comentarios:

  1. Pues esto se puso realmente interesante. Junsu no tiene control sobre sus emociones y sentimientos tratandose de Yoochun y Jae esta peor que acostumbrado ya a pisotear su dignidad. No pienso que Yoochun meresca castigo... Si es una persona que ha perdido el consepto denlimites y va mas por el amor propio. Lo que siento es que es mas el hecho de que alguien le de una lección, que lo haga sentirse utilizado o ignorado en el plano en el que él sabe que tiene el control o el dominio. Y por lo que se ve si Junsu va a jugar también él es unico que puede torcer el deseo de Yoochun tanto que cuando se de cuenta ya haya caido en donde juraba no pisar.

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  2. Ya cayó de nuevo, es que no aprende? Yoochun no lo quiere, ni quiere a Jae, no quiere a nadie y esos dos mensos siguiéndolo y amándolo, y luego la mamá bipolar, esta historia me pone los pelos de punta, pero me encanta

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