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Te amo incluso, cuando te odio
julio 20, 2015
Angst, AU, Autor: Grizly, Lemon, Lime, Parejas varias, Slash, Violencia
3 comentarios
Título: Te amo incluso, cuando te odio
Autora: Grizly
Pareja: Yunjae, Chunjae, Minjae, Jaesu, Jaemin, Yoosu
Género: AU, SLASH, Angst, Lime, Lemon
Extensión: Proceso
Advertencia: Violencia
Reseña:
Cuando sientes que lo has perdido todo, cuando sientes que las circunstancias de la vida te han jugado una mala pasada aún serias capaz de aferrarte al amor como la única salvación ante una catástrofe…
Kim Jaejoong es el único heredero del conglomerado Kim, desde el día de su nacimiento se habla de él como el próximo sucesor de la empresa sin embargo su vida está plagada de desgracias desde sus cortos 7 años. Se ve enfrentado a muchos problemas y cuando finalmente piensa que ya está superando todo, una decisión inesperada de su padre cambiara su vida hasta el punto de hundirlo en la miseria.
¿Sera el amor o el odio su impulso para recuperarse?
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Yo que te ame
Titulo: Yo que te ame
Autor: Jiho
Pareja: Yoosu, Minsu
Género: angst, AU
Extensión: oneshot
Reseña: Junsu entrego todo de el al único amor, que tenia, pero no todo dura, a veces es mejor aquel que sana que el que hirió profundamente.
***************
Es el momento...
Lo veo acercarse lentamente, estoy muy nervioso... ahora que lo pienso, no creo que sea muy buena idea... pero necesito ver... necesito ver sus ojos cuando hable de mi... cuando hable de nosotros...
el prometió... el prometió que les diría que tenemos una relación, que nos amamos...
Que no podemos seguir ya ocultándonos, necesito ver su rostro al confesar que me ama, y luego yo les diría que lo amo más que cualquier cosa, que él lo es todo para mí...
Pero el quiso hacerlo solo... el no quiso que yo fuera con él y ver a su familia y amigos, dijo que no quería que me sintiera incomodo... que cuando lo entendieran los veríamos juntos...
Pero el no sabe... el no sabe que también estoy aquí, que ellos también me invitaron a mí, porque antes de ser novios fuimos los mejores amigos, pero como no saben que estamos juntos me mandaron la invitación por separado...
No te lo dije porque sé que te pondrías nervioso... y tendrías miedo que saldría lastimado si no me aceptan...
Pero necesito estar presente ¿porque?
Porque he notado que no eres el mismo, que a veces evitas mirarme a los ojos, a veces pareces que tratas de correr, y alejarte de mí...
Y no quiero creer que ya no me quieres... ¿tengo razón de pensar así?
Asique ahora que te veo venir, se que llego el momento en el que todas aquellas razones se vallan abajo, o solo me confirme lo que no quiero...
Y veo que te quedas inmóvil cuando me ves, y veo cruelmente que evitas mirarme
¿Porque? ¿Porque no me miras?
¿Es que es verdad todo lo que pienso? ¿Todo lo que sospecho es verdad?
Mírame... no me evites mas... ¿es que tienes vergüenza? ¿Es eso?
Tendrías que habérmelo dicho, yo entendería, que aun no estás preparado...
No podía dejar de mírate... pero algo hizo que mi mirada en ti se desviara y mirara atentamente cuando tu padre se levanto y no dio la feliz noticia, noticia que me mato.... por fue cuando tu padre pronuncio el compromiso de su hijo mayor con esa hermosa chica, que no había notado estaba demasiado pegada y sentada a tu lado - creo que morir es poco a como me siento...
¿Era eso?
Le mire y comprendí...
Era eso por lo cual ya no eras el mismo conmigo... tu ya no me querías... te casarías con aquella chica...
Pero aun así... una pequeña esperanza creció en mí cuando pediste que te escucháramos que tenías algo que decir... y te mire nervioso y tú hablaste
-yo...- me miraste- lo siento - fueron solo esas palabras que dijiste mirándome solo mi
Pero el quiso hacerlo solo... el no quiso que yo fuera con él y ver a su familia y amigos, dijo que no quería que me sintiera incomodo... que cuando lo entendieran los veríamos juntos...
Pero el no sabe... el no sabe que también estoy aquí, que ellos también me invitaron a mí, porque antes de ser novios fuimos los mejores amigos, pero como no saben que estamos juntos me mandaron la invitación por separado...
No te lo dije porque sé que te pondrías nervioso... y tendrías miedo que saldría lastimado si no me aceptan...
Pero necesito estar presente ¿porque?
Porque he notado que no eres el mismo, que a veces evitas mirarme a los ojos, a veces pareces que tratas de correr, y alejarte de mí...
Y no quiero creer que ya no me quieres... ¿tengo razón de pensar así?
Asique ahora que te veo venir, se que llego el momento en el que todas aquellas razones se vallan abajo, o solo me confirme lo que no quiero...
Y veo que te quedas inmóvil cuando me ves, y veo cruelmente que evitas mirarme
¿Porque? ¿Porque no me miras?
¿Es que es verdad todo lo que pienso? ¿Todo lo que sospecho es verdad?
Mírame... no me evites mas... ¿es que tienes vergüenza? ¿Es eso?
Tendrías que habérmelo dicho, yo entendería, que aun no estás preparado...
No podía dejar de mírate... pero algo hizo que mi mirada en ti se desviara y mirara atentamente cuando tu padre se levanto y no dio la feliz noticia, noticia que me mato.... por fue cuando tu padre pronuncio el compromiso de su hijo mayor con esa hermosa chica, que no había notado estaba demasiado pegada y sentada a tu lado - creo que morir es poco a como me siento...
¿Era eso?
Le mire y comprendí...
Era eso por lo cual ya no eras el mismo conmigo... tu ya no me querías... te casarías con aquella chica...
Pero aun así... una pequeña esperanza creció en mí cuando pediste que te escucháramos que tenías algo que decir... y te mire nervioso y tú hablaste
-yo...- me miraste- lo siento - fueron solo esas palabras que dijiste mirándome solo mi
Todos te preguntaron qué era lo sentías y tu solo lo disfrazaste con que no les habías informado que estabas comprometido
Mientras yo moría por dentro...y mientras todos se ponían de pie y te felicitaban yo me largué sin que nadie lo notara ni siquiera tu... Yoochun...
Yo que te ame con ilusión... ¿merezco que pretendas olvidarme...?
Y no me di cuenta que lloraba hasta que llegue al que se supone era nuestro hogar y mire mi rostro en el espejo que había en la sala...
Yo que te ame sin guardarme nada... ¿y ahora que me queda?
-¿porque me hiciste esto Yoochun? porque no me lo dijiste antes... porque no tuviste piedad...
Me senté en el sofá... no quería ir al dormitorio, no quería...
Y no sabía cuánto tiempo me quede llorando y pensando que no sabría como vivir nuevamente...
Y me dormí... y solo fue un momento... porque escuche que alguien entraba, y sabia que eras tú y mi cuerpo tembló al escucharte...
-Junsu... Su...
-¿sabes? en el fondo lo sabia... sabía que tu amor por mi ya no era el mismo...
-Junsu no...
- yo que te ame, yo que mis sueños te entregue Yoochun, no lo merecía...
-por favor entiéndeme... no me queda otra opción...
-¿opción? ¿Yo era eso?
-tengo mis razones... dame tiempo...
-¿tiempo? ¿Para qué? ¿Que pretendes?
-yo... ¡de verdad te ame...! ¡De verdad te amo aun Junsu...!
-¡¡mentira!! Tu no me amas... ¡yo fui el único que te dio todo!, te di mi corazón, mis sueños, mi pasión... ¡te di todo! ¡¡TODO MALDITA SEA!!
-¿y qué hay de ti? ¿Es que acaso me lo hiciste fácil Junsu? yo no podía mas con todo esto ¿sabes? tu que no parabas de decirme cuando le diría a mi familia todos el tiempo me lo recordabas y sin embargo no comprendiste que no era tan fácil y luego mis padres presionándome cuando me casaría con la que se supone es mi novia
-eres un cobarde... un maldito cobarde, sabes que Yoochun ... ¡lárgate!
-yo no puedo dejarte... déjame quedarme a tu lado
-¿ pretendes que sea tu amante?
-eres más importante para mi
-¡¡pero te casaras con otra maldita sea!! No Yoochun... no puedo con esto... mi amor ti fue puro sin mentiras... te lo di todo... no pretendas que me vuelva lo que más odio... un maldito amante
-Junsu no te cierres... piénsalo antes...yo...
-¡¡vete!! Márchate, no te detendré, desde este momento tú y yo no somos nada, haz lo que tú quieras... pero no me incluyas
Ya no quería verlo, no quería, sabía que lloraba y no quería que me viera mas así... trate de alejarme pero me lo impidió y vi que lloraba también... y no pudo evitar una sonrisa al verlo
-tu lagrimas están demás Yoochun- me solté y me aleje de el.- ya tienes que irte... anda solo vete ya...
Me encerré en el baño y llore como nunca... tape mi boca para que no me escuchara pero aun así mis lagrimas corrían por mi rostro, yo lo amaba tanto... mi corazón duele, duele tanto que siento que muero... no podre con esto... no podre... moriré sin él, se lo di todo y a mi ya no me queda nada... nada...
Pase toda la noche en el baño y no salí hasta estar seguro que el ya no estaba, que se había marchado...
Se fue... en el fondo esperaba que se quedara, que al final se quedaría solo conmigo... pero no fue así... he perdido... perdí contra su familia y sus amigos perdí contra el qué dirán... contra ti...
Yo que te ame Yoochun
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-creo que el aun te ama…
-no digas tonterías…
-vi la forma en la que él te miro en aquella fiesta, ¿que no lo recuerdas?
-lo recuerdo, pero también recuerdo algo
-que es…
-que le dije delante de ti que ya no me importaba, que aquí – dijo tomado la mano de aquel chico para colocarla en su corazón – ya no hay corazón latiendo por él, que este corazón ya no sufre por el…
-lose… pero es que tu lo amaste mucho…
-y también sufrí mucho por el
-Junsu…
-¡hey! Escúchame sabes que el día en el que se caso Yoochun yo pensé que moriría, es más, yo sabía que seria así, es lo único que pensaba cuando tome aquellas pastillas… pero hay algo que no sabes…
-que es…
-Que agradezco el haber tomado esas pastillas, porque si no lo hubiera hecho no te hubiera conocido
-¿entonces también das las gracias que rompiera un pierna en aquella moto?
-pues… la verdad si… aunque cuando te conocí pensé que eras un completo idiota
-y yo que tu era el tonto más tonto del mundo, hasta pedí que me cambiaran de habitación en el hospital ¿sabes?
-jajajaja ¡yo también pedí lo mismo!
-Junsu… - dijo abrasándolo – sabes que te amo ¿cierto?
-lo sé… ¿y tú sabes que yo también te amo ChangMin?
-lo sé… ahora más que nunca lo sé… - dijo besando suavemente sus labios…
Junsu sabía que estaba con la persona indicada… el amo mucho a Yoochun como pensó que nunca volvería amar… pero ahora sabe que lo que siente por ChangMin es más grande de lo que sintió por Yoochun porque fue él quien curo su herido corazón, solo el pudo poner final a ese sufrimiento, aunque hubo peleas y negación de su parte, al final lo único que quedo fue su amor…
Y ahora van de la mano entrando en aquella casa para conocer a la familia de ChangMin, y él les dirá que lo ama y que están comprometidos y el les dirá que él la personas que más ama
Yo que te ame Yoochun, pensé que moriría
Y ahora que te amo ChangMin solo pienso en vivir.
Lights Fight
Título: Lights Fight
Autor: Fanny YS
Pareja: YooSu [MinSu]
Género: Universo Alterno, Angst, Drama, Lime
Extensión: OneShot
Advertencia: Muerte de personaje.
Reseña: ‘Nada dura para siempre, ni una vida, ni un sentimiento, mucho menos un sueño. ‘ Ellos dos se aman con la existencia misma, ella lo sabe, ChangMin ha llegado demasiado tarde a ese sueño.
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-ah~… mnha~-
Una gota de sudor baja por su mejilla desde sus rojos cabellos; otra por su frente; por su pecho. Por y entre sus piernas. Su vientre. Su espalda. Sus labios están hinchados; rojos. Ansiosos. Los muerde; jadea. Los vuelve a morder. Gime; se ahoga y sigue cabalgando sobre el pelinegro.
-mngh~ a~ Su-u…-
Él le toma de las nalgas como dos bombones. Los aprieta y saborea con las yemas de sus dedos; las palmas de sus manos. Su cabello negro esta mojado, como lluvia entre la noche. Le embiste con devoción y éxtasis, como puede y le permite el cuerpo lo embiste. Y se deja llevar. Embiste. Una; dos; tres veces.
-ah~ a-ah mgh… ma-as- Sus labios están rojos, como fresas frescas, como su cabello. Como la sangre en sus venas latiendo.
El musical de gemidos. Música de amor. Música de pasión. De devoción, pura devoción y amor. De entrega, de placer. De verdadero amor.
Cuatro; cinco; seis; siete; ocho; nueve; diez… veces más. Sus cuerpos chocan. Sus bocas se hacen el amor. Doce; trece; catorce… Están cansados. Están desesperados; ansiosos. El tiempo es corto. Es tan poco. Dieciséis; diecisiete; dieciocho… y viene la cuenta regresiva otra vez en sus mentes casi extintas. No piensan, solo sienten.
Quince; catorce; doce; ocho; cinco; dos… Boom.
El sonido gutural de boca de ambos casi lastimoso, casi insoportable, inagotable. El agudo sabor del placer, tan profundo, infinitamente abrumador capaz de hacerles tan locos. El olor a éxtasis, a amor. El dolor. El calor. La piel… La humedad. El aire. Los latidos del corazón; de un corazón que son dos; que son uno.
El de cabellos negros abre los ojos solo un momento y le mira con devoción, casi endiosado. Le mira y se encuentra con las dos hermosas luces que tiene por ojos. Su estómago se llena de calor, hasta el corazón. Hasta el cerebro. Hasta cada maldito órgano. Mira al pelirrojo todavía encima suyo, él aun dentro del pelirrojo. Lo toma entre sus brazos y los asfixia de su ser; de su piel, en un abrazo.
-JunSu, te amo-
Esas luces, esos ojos aguados le miran.
-Y yo a ti YooChun- Ojos llenos; complacidos. Ojos llenos de amor.- Desde toda la vida.- Jadeos; jadeos de dos bocas en busca de aire.
La noche está terminando. La noche se está esfumando. El amor se está escondiendo, y se pierde lentamente entre la oscuridad que se deja absorber por los rayos del sol.
El sudor se seca y el calor se hace necesario entre esos dos cuerpos que se abrazan.
El sol saluda a la Cuidad y la oscuridad y el amor terminan por esconderse.
La mujer le mira llegar. En silencio le sigue con la mirada. Él la ignora. Camina atravesando la elegante sala. Y se pierde en el resto de la enorme casa.
La mujer suspira. Derrotada. Porque la duda siempre se queda ahí. Sin respuesta. Park Bom siempre se queda con la incertidumbre de una respuesta. Y una pregunta que nunca hace…
Park Bom nunca habla con Park Yoochun. No esas mañanas que le ve llegar después de estar ausente la noche anterior en los brazos de su joven y desconocido amante.
Y sin más, aquella mujer bebe el vino que esa mañana resulta tan antojable para ahogarse así en paciencia e ignorancia. En ingenuidad forzada.
-Kim JunSu.-
El hombre ha estado hablando por horas, y Kim JunSu apenas lo ha notado.
-Joven Kim le ruego que…-
-Lo lamento.- Y JunSu quita por fin los ojos de esa ventana transparente y suspira mirando su pupitre y no al hombre que le habla. Está cansado, tiene sueño. Esta adolorido. Y no olvida por qué… Suspira. Y entonces en sus labios se pinta una sonrisa inesperada, sincera, feliz.
El reloj parece avanzar lento, casi nada. Y poco le importa. Poco importa si el hombre habla. Poco importa si se deja caer sobre su pupitre escondiendo el rostro sonrojado y somnoliento. Poco o nada importa lo demás mientras deja llenar su mente de recuerdos.
Tiembla.
Se siente cálido…
Park Bom camina entre las calles. Su ropa y perfume finos sobresalen de entre las demás personas que paralelas miran la soledad que le embarga enteramente. Aquel bellísimo rostro de labios rojos y ojos cubiertos de rímel y sombra.
La miran y sus ojos murmuran silenciosos su lastima. Y a ella poco le importa, porque ni siquiera los nota. Camina tan sumergida en su tristeza que no los nota, hasta que alguien se impacta haciéndola retroceder y perder de las manos su bolso.
Escucha una disculpa absurda y sus ojos viajan de un lado a otro sobre el piso. Su bolso no está por ningún lado. Por fin logra hallarlo y vuelve a colocarlo en su lugar. Y sigue su camino, sin camino.
Mira el otro lado de la calle, el semáforo rojo y como las personas caminan de un lado a otro. Ella también va a cruzar…
Alguien la detiene. Le sujeta amablemente el brazo. -Ya no puede hacerlo. Se ha puesto verde.
Ella solo mira rojo; rojo muy brillante. Un rojo con pequeños ojos como los suyos, perfectamente bien pintados, una pequeña y tierna nariz y una boca de labios jóvenes, carnosos, que sonríen amablemente.
-Debe tener más cuidado. Camine con precaución.
El chico de cabellos de fuego se aleja. Kim JunSu. Kim JunSu es el nombre que estaba grabo en las hojas que llevaba en las manos.
Park Bom mira su espalda y como se aleja. ¿Existen ángeles con cabellos color sangre?, se pregunta distraída.
“JunSu” Susurra repitiendo el nombre del hermoso joven que ya se ha ido.
JunSu espera a YooChun en la misma habitación de ese hotel como siempre. Es su lugar, su único lugar escondido. JunSu se ve bellísimo esa noche. Sonríe naturalmente mientras espera sobre ese sofá de piel negra y mira el reloj sobre la pared. 10 pm en punto. Acaricia sus dedos entrecruzados sobre sus piernas y vuelve a sonreír con esos labios de 19 años.
El reloj avanza.
11:30 pm. La noche se ha vuelto más fría. 1:47 am. La botella de vino está por terminarse en la copa de JunSu. 3:59 am; Los ojos del pelirrojo están cerrados y soñando. 5:30 am. JunSu se siente más solo que nada y nadie en el mundo.
6:00 am. YooChun no llego. YooChun no beso sus labios. No le dijo cuanto le amaba, no le hizo el amor como anhelaba. YooChun no le sonrió, no le beso con esos labios de pecado. No suspiro su nombre. No le miro perdido en el placer. YooChun… no estuvo con él.
YooChun nunca llegó esa noche a esa habitación.
A JunSu no le importó y rompiendo el pacto que compartieron desde el principio, fue a su casa. La casa que YooChun comparte con su esposa. Aquella mujer que nunca ha visto en su vida.
JunSu está helado. Perdido…
No escucha, no cree lo que sus ojos ven. Es imposible. Es tan imposible. Irreal. Es un sueño; No, una pesadilla. Hace frio. Se está muriendo de frio y está flotando. Flota pero se siente pesado. Se está ahogando. Un hombre le habla, pero JunSu no escucha.
JunSu solo puede ver el cuerpo de YooChun postrado y destrozado sobre alfombra blanca de esa sala que nunca conoció. YooChun está blanco. No respira, no se mueve. YooChun no abre sus ojos cuando él le llama. YooChun no le mira… no se mueve.
“Levántate” JunSu le dice y susurra una vez más. “Levántate YooChun”. Después de eso, todo se vuelve confuso, negro. Todo es aplastante. Agonizante. Todo es nada. No hay nada. No puede y quiere respirar. Y JunSu no sabe más…
¿En dónde se encuentra? Solo hay oscuridad…
ChangMin supo del homocidio al magnate y millonario Park YooChun de 25 años de edad y el suicidio de su hermosa esposa Park Bom, aquella mañana. “Crimen pasional de una esposa y mujer desesperada”, pensó cuando entro a la casa. ChangMin es el detective a cargo.
El joven pelirrojo esta postrado en la camilla de hospital. ChangMin solo lo mira en silencio. ¿Quién es él? Se pregunta una y otra vez. Siente una inmensa curiosidad.
Y más que curiosidad cuando lo mira dormir.
JunSu se quiere morir.
JunSu se quiere morir cuando se da cuenta que la pesadilla es más real que nunca y que nada.
Una pesadilla en donde YooChun ya no está.
ChangMin visita a JunSu en el hospital psiquiátrico todos los días. Llega con esa cara seria. Casi inexpresiva. Camina por los pasillos y de memoria sigue el camino. Cuando ChangMin ve a JunSu sentado en su silla mirando la ventana, sonríe. Solo a él le sonríe. Y luego hay una mezcla de felicidad y amargura.
ChangMin sigue visitando el hospital siempre que puede. Siempre puede. No se cansa, no puede. No quiere, necesita verle.
Necesita ver al pelirrojo ahogado en tristeza. ChangMin quisiera más que nada en el mundo salvarlo de esa tristeza.
A JunSu no lo dejan salir de su pesadilla. A JunSu no le dejan hacer nada… No le dejan hacer lo que quiere. Lo que desea.
Todos quieren que JunSu siga durmiendo. JunSu en sus sueños siempre ve a ChangMin.
ChangMin sonríe muy bonito... Cuando ChangMin ríe, sus ojos pierden simetría, y eso hace reír a JunSu. JunSu olvida entonces un poco lo triste que puede estar. Lo triste, perdido y solo que se siente.
Pero ChangMin no entiende que JunSu ya no quiere soñar. Ya no quiere vivir en esa pesadilla. JunSu solo quiere despertar y ver otra vez a YooChun.
Un día JunSu, logró despertar.
Y en un último momento, ese cuando ya era demasiado tarde, JunSu recordó la bonita sonrisa de ChangMin, pero ya no pudo dar marcha atrás.
Ese día ChangMin lloro como nunca en la vida lo había hecho, y como nunca en la vida volvió a hacerlo.
-Joven Kim… joven Kim, ¿podría por favor poner atención en clase?
La voz del hombre le hizo despertar. JunSu miro su pupitre con los ojos perezosos y llorosos, algo desorientado. Miro sus manos y recordó su sueño. De pronto una tristeza extraña y extraordinaria le embargo llenándole los ojos infinitamente de lágrimas... ¿Quién era “YooChun”? ¿Quién era “ChangMin”?
Estúpidos sueños suyos. Estúpida clase de literatura.
La puerta suena al otro lado y de pronto alguien se asoma. JunSu no mira. Cierra los ojos regresando a la realidad.
-Chicos, permítanme presentarles a su nuevo compañero. –JunSu sigue con los ojos cerrados.
-Jung YunHo.
JunSu lo mira.
FIN.
Breathe
Título: Breathe [Respira]
Autor: Fanny YS
Pareja: HoSu [MinSu]
Género: Universo Alterno, Slash, Lemon
Extensión: Oneshot
Reseña: ”Te he traído algo cerca de mi, algo ido que ves, sin embargo, aquí (en mi). Tu atormentas mis sueños, allá no hay nada que hacer, pero cree. Solo cree, Solo respira...”
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La noche comenzaba a espesarse.
La reciente lluvia había dejado charcos por montones sobre las calles y las aceras. Brillaba en ellos el reflejo canoso de la luna sobre el firmamento tapizado de estrellas solitarias. Las luces de los automóviles se mezclaban con los anuncios neón de colores chillones de cada establecimiento mugriento y que invitaban a los transeúntes nocturnos a perderse en sus adentros, atravesar las puertas y dejarse tragar por el interior luminoso. Cualquier otra noche lo hubiese hecho, se hubiese dejado perder sin negociarlo, sin meditarlo. Había dejado de llover en casi nada de tiempo, pero ni siquiera la piadosa lluvia había frenado a los amantes nocturnos de esa ciudad. El frio viento mezclado con lluvia se respiraba y entraba mojando el cerebro, al paso de las horas y la noche aumentaba el deseo hipnótico de embriagarse en música, alcohol, lenguas jugosas, luces potentes, sonrisas picaras y ojos de desconocidos.
La luz de su teléfono celular volvió a iluminarse como una estrella más en ese abrigo tan negro como esa noche, un automóvil a su lado casi le estampa un charco de agua completo en los pies, sin mirarlo, dejo el aparato resguardado en su bolsillo. Ajustándose las botas que le cubrían los pies y mirando una última vez el reloj, comenzó andar a través de la calle al otro extremo. El enorme letrero Dinno´s de luces rojas que conocía tan bien como una cantina se cruzó por su mente en algún momento de esa noche, pronto se vio caminando sin rumbo fijo por las calles, con su cigarrillo en mano y con una nostalgia como hace mucho venía arrastrando, pero que ahora era casi insoportable, justamente esa noche la sentía tan aplastante entre la garganta y las extremidades, en cada hueco de los dedos, en el humo gris del tabaco, sobre las aceras, debajo de los parpados cuando cerraba los ojos y lo único que se filtraba a través de la piel eran esas luces neón.
Sus pisadas hacían sonar los charcos de agua que sin querer interceptaba en su camino y pronto se vio pisando todos los que encontraba. En el ultimo que dejo de lleno caer su bota, fue que decidió mirar realmente en donde estaba, el cigarrillo entre sus dedos ya se había consumido lo suficiente para comenzar a ser inservible, miro un letrero pequeño y discreto a su lado, a diferencia de los demás que habían sobre la calle, éste simplemente se mantenía iluminado por unos cuanto focos de luz blanca, ni tan lujoso o llamativo. El cigarrillo termino por caer al suelo y las gotas de lluvia de una nueva tormenta quedaron detrás cuando decidió entrar guiado por la minúscula pista apenas audible de una canción que en su vida había escuchado.
El hombre detrás de la barra combinando brebajes con maestría servía algunos tragos a un par de chicos que hablaban animadamente y reían discretamente, tenía un tatuaje sobre el pecho, algo parecido a letras enormes que no entendía y podían admirarse perfectamente a través de la diminuta camisola de tirantes que vestía. Más allá, otras mesas mal dispersas en el pequeño lugar, eran ocupadas por más chicos y chicas quizá unos cuantos, muchos, pocos años menores que él y que ya entrados en la atmosfera nocturna cantaban y tarareaban canciones de albornoz dignas de su juventud y entusiasmo, pero también inspiradas en una noche etílica que apenas comenzaba.
Alcanzo una mesa lo suficientemente alejada del albedrio de los jóvenes pasando por unas cuantas que estaban vacías, el lugar no estaba en su totalidad topado de gente, y apenas unas mesas se encontraban solitarias. Su mano se internó en el abrigo y mientras sus pupilas repasaban el lugar de nueva cuenta encendiendo un nuevo cigarrillo. Sus ojos se toparon con las miradas de dos chicas que curioseaban y murmuraban entre sí mientras sonreirán en una mesa, a unas cuantas de la que se encontraba e indiscretamente le miraban. Su teléfono volvió a iluminarse y vibrar en su ropa y en nada de tiempo volvió a ignorarlo. El olor de la nicotina pronto inundo sus sentidos y la calma volvió a estar en el lugar, otra calada al cigarrillo entre sus labios y ya ni recordaba cómo había llegado allí. Una de las chicas se levantó, vestía una pequeñísima minifalda azul marino que dibujaba perfectamente sus bonitas caderas y una blusa que parecía cubrirle el cuerpo de Diosa que portaba con orgullo y vanidad en esos 22 o menos años, quizás más quizás menos, eso él no lo sabía, en casos, noches y lugares como esos, lo que menos importaba era la edad, el sexo o la calidad moral de las personas, no cuando sonríen y se mueven así al caminar, como el péndulo oscilando e invitando a cambiar la hora a una oscura y tardía. Llegó hasta su mesa aun con esa mirada llena de coquetería y sonrisa pintada de labial rosa.
-¿Por qué tan solo hombre?-la chica le miro con insistencia de arriba hasta donde la mesa dejaba verle abajo, envuelto en esa gabardina de Dolce & Gabbanna. La otra chica, su amiga seguramente, seguía en su mesa y les miraba desde lejos reprimiendo una risilla divertida y ansiosa, dando un trago grande a su cerveza. La chica, en su examen visual, no paso por alto el objeto que aun llevaba en el dedo, ese pedazo de metal caro, bien formado y moldeado que brillaba apenas, tan gastado y descuidado como los cuantos años que lo llevaba puesto y que se habían encargado de hacer lo mismo con él. Sin mucho esperar ella volvió a sonreír como sonríen las mujeres dignas de traer consigo los placeres mundanos más suculentos escondidos en los labios. Dio una calada al cigarrillo apenas consumido que sostenían todavía sus largos dedos tentado a responder algo a la señorita, eso era lo que venía buscando ¿no?, una escapatoria, por más vulgar que resultara, la necesitaba y así de fácil la había conseguido, así de fácil iban y venían las cosas y él no entendía porque simplemente no se sentía…feliz, en esto y en todo aquello que realizaba, si todo parecía ir y venir de forma sencilla. No entendía qué en su vida y lo que le rodeaba le habían llevado a esa situación, que era lo que había consumido su mundo de satisfacciones y alegrías, que había sido la sombra que se había tragado la brillantez de sus días de juventud y sueños, de promesas y anhelos que atrapaba como las estrellas en un cielo limpio, y que ahora al igual que allá afuera, le mojaban con lluvia solamente. Dejo salir el humo de su boca y tentado estuvo de contestar por fin. Qué más daba si así conseguía compañía, consuelo silencioso en una noche que deseaba y era la primera en la que tan desesperado estaba. Entonces la puerta del lugar se abrió.
La silueta de dos chicos jóvenes igualmente como todos los que allí estaban -a excepción de él claro- fueron iluminadas apenas unos segundos por las luces lánguidas de los automóviles que circulaban afuera a toda velocidad. Apenas entraron, caminaron directo a una de las mesas vacías y un tanto alejadas del ambiente de fiesta. Uno de ellos, el más alto, llevaba el cabello corto, muy corto y castaño, parecía uno de esos personajes de historietas o comics, alto, atractivo y con cierto retintín serio y discreto, su ropa podía delatar tales pensamientos que su cabeza imaginaba, se movía y caminaba con parsimonia y tan exacto. Sus extremidades eran tan largas, tanto como su cuerpo y eso le daba un aspecto ciertamente intimidante, pero a su vez atrayente, era alto, claro, tanto como él, quizá unos centímetros más, en cambio el otro muchacho… un rubio centímetros más bajo que el castaño se adelantó unos pasos. Aquel chico llevaba la mandíbula tensa y caminaba con las ganas de quien no quiere estar rodeado de más gente. Sus cabellos rubios, más largos de un lado, cubrían la parte derecha de su rostro, hasta el ojo, mismos ojos que llevaba perfectamente maquillados de rímel y delineador negro, resaltando sus pupilas y la forma de sus parpados en forma de gotas de agua. Poco pudo ver además de eso pues los jóvenes terminaron por alejarse lo suficiente para perderles de su campo de visión y más cuando un par de pechos redondos cubiertos de tela blanca, delatando en su transparencia el encaje de la ropa interior que los sostenía, se interpuso. La chica había perdido la sonrisa que llevaba en los labios minutos antes de perder su atención, y ahora le miraba con cierta molestia.
-…y bien guapo, ¿Cómo te llamas?-Ella insistió no resuelta en perder su oportunidad.
-YunHo…-contesto por fin.
YunHo miro su cigarrillo y no pudo evitar sentirse un idiota, dejo que sus labios dejaran escapar un suspiro que no podía más reprimir y sin más volvió a meterse el Malboro en la boca sin mirarla. Ella chasqueo la boca perdiendo cada vez más la paciencia y entonces el juego termino. YunHo luego simplemente la miro caminar de regreso a su mesa pisando fuertemente con los tacones envolviendo sus pies, con la decepción en las facciones disimuladas y con el porte orgulloso y despreocupado de quien no le ha importado en nada. Estuvo a punto de levantarse y derrotado marcharse pero las voces provenientes de una mesa le captaron nuevamente la atención. Eran los dos muchachos que recién habían llegado, el castaño tenía la mirada fija en el rubio, y éste simplemente miraba a cualquier lado que no fueran esos ojos marrones y vilmente escrutadores. A YunHo le pareció que discutían, luego, por los puños cerrados del alto y la expresión fastidiada y el caminar rápido del rubio en su dirección supo que algo así pasaba. YunHo se encontró mirando al joven rubio de frente, por fin. Su piel blanca hacia resaltar fascinantemente la negrura de sus ojos y el… ¿brillo labial? que recubría sus grandes labios le daban el aspecto mágico y andrógino digno de una pintura de un ser de antaño, de esos de mitologías griegas, mágicas y polvorientas. Tan hipnótico. Llevaba puesta una chaqueta de piel negra, y unos pantalones del mismo color, todas sus prendas perfectamente ajustadas a su cuerpo y sus carnes ocultas debajo de tanta oscuridad, sus orejas estaban horadadas y colgaban de ellas un par de pendientes discretos, pero divinamente colocados. Era imposible no mirar a ambos chicos, apeteciblemente atractivos y jóvenes en sus veintes, quizá menos, más aun, además del aspecto visiblemente varonil del castaño, el joven rubio era grácil, delicado, indescifrablemente llamativo, tanto en su forma de caminar, de moverse, suelto y liviano, en poquísimas palabras a YunHo le resultaba sumamente llamativo. En otro caso, si se tratara de una chica, el adjetivo perfecto hubiese sido bellísimo, salido de su boca y sus pensamientos, "muy guapa y sexy", pero se trataba de un hombre, así que se limitó a seguir observándole con un poco más de disimulo mientras más se acercaba. Cuando el joven vestido en negro estuvo a casi nada de él, a YunHo le pareció que todo corría en cámara lenta, como en esas escenas de películas. Algo casi imposible.
El joven le miro. Sus miradas chocaron desprevenidas. Y YunHo entonces olvidó como se respiraba. El muchacho ocultó la sorpresa en esas dos perlas que llevaba por ojos y sus labios se curvaron en una mueca muy parecida a una sonrisa, pero que nunca llego a serlo, tan escondida y sorprendida cuando se percató de como YunHo le observaba. Esa mueca linda solo le duro unos instantes, siguió su andar hasta que se perdió en una de las puertas detrás de la mesa en donde se encontraba YunHo, terminando al fin el contacto entre sus ojos, entonces aun con cigarrillo en mano, el moreno regreso al mundo real. Luego de unos segundos su mirada enfoco al otro chico, al castaño sepulcralmente serio ir en la misma dirección que el rubio, no tuvo mucho tiempo de maquilar y reaccionar, y YunHo prefirió no saber más. Era demasiado evidente el terreno que estaba presenciando y pisando sin querer, y él había quedado idiotizado mirando a uno de esos muchachos. Ahora sí que se sentía aún más idiota en ese lugar lleno de jóvenes y más aún molesto por el asombro innecesario que le había provocado el joven de ojos bonitos y decorados de negro. Sin pensarlo más decidió que era hora de marcharse, ni siquiera había tenido oportunidad de pedir algo que beber, pero que más daba a esas alturas de la noche. Antes de avanzar lo suficiente para dejar definitivamente detrás de si la mesa en la que se había resguardado, pudo escuchar los gritos dentro del baño y luego como los insultos fluían al igual que las canciones que los invitados nocturnos seguían entonando con algarabía, y alegría sin fin.
Cuando el viento de la noche húmeda le dio de lleno en el rostro sintió que hasta los huesos se le congelaban con el simple roce, y la sangre se le cuajaba. Ahora solo caían migajas de la lluvia que se había venido dejando caer ese día, toda esa semana, y la mayor parte del mes. YunHo ajusto mejor su abrigo y decidiendo que sería el último de la noche, saco su cajetilla y encendió el penúltimo cigarrillo que le quedaba. Un taxi se aproximaba circulando lentamente sobre la calle, y él levanto la mano indicándole que se parara para abordarle.
-¿A dónde le llevo?-
En cuanto estuvo dentro y cerraba la puerta despacio, el chofer le pregunto enseguida mirándole por el espejo retrovisor. –Al centro, por favor.-contesto dando una última calada y arrojo el cigarrillo por fin antes de terminar de cerrar la puerta. El hombre asintió, puso en marcha la palanca de velocidades y YunHo se desplomo sobre el asiento sin restricción, hundiéndose necesitadamente en el abrigo y el calor que le brindaba su gabardina. Cerrando los ojos dejo su cabeza caer sobre el respaldo del asiento trasero. Sintió como el auto avanzo apenas unos centímetros, unos insignificantes centímetros, cuando la puerta, por la que había entrado, se abrió de golpe y en ella se asomó el muchacho rubio del bar. Estaba agitado, respiraba descontroladamente. Su mirada se encontró al instante con la de YunHo, y éste absorto y perdido en su asombro y confusión, solo atino a hacer lo mismo, mirarlo sin decir nada.
-¡Deprisa, deprisa, vámonos ya!- El chico subió rápidamente al taxi, haciéndose espacio, como bien lo pudo en el asiento que ocupaba el moreno e inmediatamente cerró la puerta detrás de sí. -¿¡No me escucho!? ¡Arranque!-pego el grito.
El taxista hizo lo que el chico le indico, algo contrariado, pero ante la nula reacción del moreno, prefirió acatar la indicación.
-¿Pero…que? – la confusión de YunHo culmino cuando al partir velozmente el auto, detrás, se dejó escuchar el grito feroz del castaño y constatándolo con sus propios ojos se giró sobre el asiento. Vio como ese castaño alto, el acompañante del rubio, maldecía sin pudor alguno en medio de la calle en dirección al taxi que se alejaba ágilmente, metro a metro, sin que les pudiera dar alcance. ¿Qué había pensado el castaño, porque justamente él?, poco menos confundido se preguntó. Cuando sus ojos viajaron al joven rubio, grata fue su sorpresa cuando al mirarle, éste sonreía divertido y al igual que él instantes antes, miraba al castaño a través del cristal trasero del auto, en medio de esa calle, con el cólera explotando y cada vez más diminuto entre más se alejaban en el vehículo. Luego el muchacho por fin le miro, conteniendo una risotada ante la cara de Poker que cargaba YunHo en esos momentos.
-No sé qué hiciste o dijiste, pero debes bajarte del auto ahora. No quiero imaginar, ni siquiera saber lo que tu… -YunHo titubeo un momento ofuscado y comenzando a incomodarse –…lo que tu novio haya pensado, pero debes bajarte ya. Bájate ya-a
El rubio por fin decidió largarse a reír en su cara. –Vamos… ¿tienes miedo?
YunHo simplemente no se lo podía creer, ¿Cómo había caído en esa situación?, volvió a preguntarse irritándose y con la incomodidad incrementándose entre más le escuchaba y veía reír. Su risa era estrepitosa, muy ruidosa y jocosa cada que salía disparada de su boca, era rasposita.
-Más te vale que te bajes… - sus manos fueron directo a la puerta por la que había entrado, poco le importaba al moreno que el taxi siguiera en movimiento, en el siguiente semáforo rojo le haría bajar sin preguntárselo.
El muchacho volvió a hablar rápidamente cuando noto las intenciones de YunHo. -Le dije a ChangMin que me gustaste y que me iría contigo esta noche, se enojó tanto que tuve que…- volvió a dejar salir su risa - …salir corriendo de allí. Ya no estabas. Y luego cuando salí del bar, estabas subiendo al taxi... ¡Apenas pude alcanzarte! – YunHo se atoro incómodo con sus palabras, sonrojado y alejándose inmediatamente del rubio. “Así que el castaño se llamaba ChangMin, y ChangMin estaba furioso porque su novio le había seguido...”
-Me llamo JunSu. –JunSu sonrió con esos bonitos labios aun cubiertos de brillo labial y le extendió la mano al moreno.
YunHo volvió a preguntarse cómo había caído en esa situación.
Afuera la lluvia había comenzado a caer de nuevo, las luces de los demás automóviles en distintas direcciones de las calles entraban por la ventanilla del automóvil, YunHo permanecía con la cabeza recargada al cristal mirando sin mirar. Después de que el taxista volviese a preguntar a qué dirección les llevaría entonces y luego de la resistencia de JunSu a bajarse, el curso cambio, por indicación del muchacho, solo un poco al sur de la cuidad. YunHo se había hartado y resignado y en cuanto llegaran al sur y JunSu se bajara, podría regresar a casa… Ese pensamiento hizo que un pesado frio combinado con neblina de esa que había allá fuera, le callera sobre la espalda y le aplastara lentamente el cuerpo sin dejarlo respirar. Lo que había buscado esa noche, era justamente no regresar a casa y eso era lo que iba hacer ahora mismo.
El edificio se asomó imponente cuando lo tuvo enfrente de él, de pie, con la ropa tan húmeda por la recolección de lluvia que había conseguido en su velada mientras caminaba sin rumbo. Escucho el ruido del motor del taxi en marcha y alejarse, cuando hubo marchándose completamente, una de sus manos que descansaba a su lado tan fría fue envuelta inesperadamente por los dedos cálidos de una mano mojada. ¿Qué cómo había accedido? Quizá… había sido porque JunSu le había llamado cobarde y se había reído de él, quizá porque ese se había burlado y le había arrollado el orgullo y el enojo, quizá porque le había regalado un beso sobre ese asiento trasero, de esos que jamás le habían dado, que jamás había imaginado que existían, uno más húmedo que la lluvia de esa noche, y más cálido que su gabardina cara, mas mojado que su cabello a esas alturas. Más eléctrico que cualquier luz sobre la calle.
Quizá fue por eso que YunHo se encontraba caminando de la mano de JunSu y ambos subían las escaleras, directo al departamento del rubio.
Sentía claramente que no podía respirar.
Sus pulmones consumían el oxígeno como agua en una fuente, agua pesada, dura. Viajaba agonizantemente en a través de su nariz y laringe en mínimas porciones, atorándose de a ratos en su garganta, fluyendo como piedras y llegando a sus pulmones en atracones. Se estaba asfixiado de olores insoportablemente deliciosos. Había sido mala idea, sí. Se sentía un imbécil, sí. Pero la sensación de la lengua de JunSu rozando la suya le tenía sin una gota de aire. Habían subido más de tres pisos corriendo prácticamente escalón tras escalón, y ni esa masacre a sus piernas le tenían así…, luego de parar en el 4 o 5 piso y le estampara con la pared más cercana, JunSu le dejo ir su boca con esa humedad angelical, sin preguntarle, sin avisarle. YunHo simplemente no le había detenido, no le había dicho nada, le había tomado de la diminuta cintura envuelta en esa chamarra negra y le había acorralado entre sus brazos, tan desesperado, sintiendo la piel de la prenda mojada y resbaladiza con los dedos. JunSu se estaba bebiendo cada respiración suya. El chasquido húmedo de sus bocas cada que se separaban solo para volver a meter la lengua en la boca contraria podía escucharse sobre el golpeteo de la lluvia en el techo, en las ventanas, era aún más ruidosa la saliva que pasaban de boca a boca, con los labios, entre los dientes.
JunSu le detuvo cerrando sus labios sobre su labio inferior, chupando y mordiendo la carne con gula. -Vamos…- Le susurro apenas al moreno, abriendo los ojos y limpiándole con la misma lengua la saliva que había alrededor de su boca brillando en la distante luz del pasillo. De nada, le tomo la mano y le guio a través del pasillo, a través de las muchas puertas bien cerradas, hasta dar con la última.
Si hubiese sido una mujer, hubiese estado bien, una muy bonita…o en su defecto, solo una mujer. Con senos redondos, curvas prolongadas, ojos grandes, piernas delgadas y pestañas largas. De cabellos lacios, muy largos. Si hubiese sido una mujer, le hubiese sorprendido menos. Si hubiese sido una mujer, le hubiese metido mano debajo de las bragas sintiendo la humedad de su entrepierna mojarle los dedos, seguramente. Le habría tratado con delicadeza después de todo, y por muy puta que se mirara. Si hubiera sido una mujer… ¿estaría sintiendo lo mismo que ahora? Si hubiese sido una mujer ¿hubiese sentido la delirante sensación en el estómago al mirar a JunSu, de rodillas chupándosela? Mirando esos ojitos brillantes y dedicados cada que succionaba su piel, cada que le lamia fogosamente y él, con los ojos nublados quería simplemente arrancarse la cabeza de puro placer. ¿Se le habría llenado el cerebro y cada extremidad de calor al igual que ahora? Que se ahogaba con sus propias respiraciones, que sostenía los cabellos de JunSu entre los dedos de su mano. Cabellos suaves y limpios, muy húmedos, casi transparentes. Ansioso, jadeante, alocado; guiaba bruscamente la boca de labios gruesos de JunSu sobre su pene orgulloso.
Si hubiese sido una mujer… se la habría follado una o dos veces, nada más. Pero JunSu se movía mucho mejor que una puta, de eso a YunHo no le cabía la menor duda.
JunSu sobre sus caderas se mecía acaloradamente, con una lentitud tortuosa, pero maravillosa, le masturbaba con una mano lentamente mientras le besaba de a ratos. YunHo toda la vida había pensado que las piezas de porcelana y la sensación que producía al mirarlas, eran propias y únicamente de ese material, pero la piel de JunSu, se percibía, se sentía mucho, millones de veces mejor que la porcelana, que la harina cuando se escurre entre tus dedos, cuando metes las manos en agua tibia, mejor que cuando tocas seda fina, la piel de JunSu se percibía mejor que todas esas emociones y sensaciones juntas. Su mirar era hipnotizarte, sus ojos dos diamantes brillantes y cristalinos; le atrapaban en ese momento cuando le miraba así, sobre su cuerpo, con las piernas a cada lado de sus caderas. Los dedos de YunHo acariciaron el rostro de JunSu, y luego con el pulgar le encaramo los labios de terciopelo que tenía, como los de un ángel pintado por Miguel Angel. Resbalaron sus caricias desde su cuello blando hasta su abdomen bajo, bien tibio, allí donde el caminito de bellos comenzaba y se perdía en su entrepierna, y luego al contorno de sus piernas que las palmas de YunHo alcanzaban a cubrir perfectamente. JunSu se estremeció en el acto, tenía el miembro igual de alto que el suyo y cerrando los ojos se había dejado hacer por los besos que luego repartió YunHo en su pecho, en su cuello, el trabajo que hacia sobre sus pezones chupándolos como dos caramelos de frutitas, dejándolos rojos y brillantes de saliva, haciéndolo gemir y temblar tremendamente.
Quizá si YunHo hubiese conocido a cualquier mujer esa noche, simplemente le habría dicho que se quitara el anillo de bodas que portaba en su mano derecha, y él lo habría hecho para follar a gusto, pero JunSu… le había chupado los dedos uno por uno, y cuando dio con el dedo que portaba su metal de compromiso, lo dejo pasar como si nada, luego de muchos besos jugosos que le regalo en la boca, le había mirado unos segundos sobre su cuerpo y le había susurrado- ¿Y eres feliz?- YunHo no había contestado, y JunSu no quería una respuesta. La realidad era más que obvia, y llego implícita cuando un beso más acaparó los labios de JunSu, un beso fogoso lleno de deseos, y las manos grandes y morenas le levantaron el trasero apretándolo como dos bombones. Ambos tiritando de gusto, y jadeando fuertemente.
-Follame…
Los ojos de JunSu brillaron necesitados al igual que sus palabras ansiosas en medio de la oscuridad, en medio de la habitación a medio recoger, entre sabanas y almohadas deshechas por el piso, entre ropas caras de YunHo y prendas de piel negra de JunSu. Entre zapatos y botas, hojas de papel, libros. A JunSu probablemente le encantaba la lectura o estudiaba literatura. –…follame duro.
YunHo sintió su respiración pesada y difícil cuando JunSu, levantándose de sus caderas, se tumbó boca abajo, sobre la cama, hundiendo el rostro sonrojado y agitado en el colchón de sábanas blancas.- Follame como deseas, como hace mucho no lo haces… o como nunca lo has hecho.
Los gemidos de JunSu mezclados con los jadeos de dolor eran raspositos, y le salían roncos de la garganta.
El sonido de su pelvis golpeando las nalgas de JunSu combinado con la lluvia chocando en las aceras, en las calles, con el techo y las ventanas, con su respiración agitada, con el ruido de la cama, con el ruido pegajoso del lubricante, con …la simple voz de JunSu, con sus manos apretando las sabanas, con sus piernas temblando, con su espalda contrayéndose y parando bien el culo para que sentirle mejor, hasta el fondo; con todo lo que les envolvía los cuerpos desnudos, estaba…estaba matando a YunHo. Todo eso superaba por mucho al moreno. Le hacía querer perder la cabeza, le hacía querer derretirse, fluir como agua en el cuerpo del rubio, en su boca, entre sus piernas.
Los fuertes brazos de Yunho le envolvieron, estrangulándole la cintura y el pecho, JunSu chillo cuando una embestida certera le nublo la vista y le hizo saltar hasta las lágrimas de puro placer, del más bendito y agonizante placer.
-Mas..amha.. mas a..aa. ¡Aa! Mas.
Las embestidas de YunHo eran necesarias, bruscas, ansiosas y alucinantes. JunSu se estaba muriendo, entre el agarre impetuoso de las manos del moreno en cada parte de su cuerpo dejando marcas rojas, en cada jadeo, en cada estocada dura, moría sintiendo cada musculo deliciosamente tenso del cuerpo de YunHo envolviendo el suyo.
-Mnh~mn..m..nh..~
El frenesí en el cerebro le hizo moverse brutalmente rápido, cada vez más rápido, aumentar la velocidad sin piedad. Y el orgasmo les llego como el mismo paraíso.
YunHo le follo esa noche hasta que ya no le quedaron fuerzas, ni al rubio le quedara una pizca de aliento. En medio de la oscuridad YunHo miro descansar a JunSu a su lado iluminado penas por la luz de la luna, completamente desnudos.
-Solo tienes que aprender a respirar. - YunHo le miro unos segundo sin entender lo que el rubio decía. - Respira y…sé feliz.
Ambos dormitaron unos minutos más observándose y acariciándose en silencio. No volvieron a pronunciar ni una sola palabra después.
A la mañana siguiente despertó solo. Y nunca más volvió a ver a JunSu.
Pasaron muchos días, meses. Había intentado ir a buscarle al edificio en donde, recordaba, se encontraba su departamento, pero los vecinos solo le habían dicho que el rubio ya no vivía ahí. JunSu había desaparecido súbitamente. Siguió buscándole, pero un buen día, resignado, cesó.
Entonces pasaron más meses de los que pudo contar con los dedos.
Una tarde muy lluviosa YunHo caminaba en una tienda departamental mirando las vitrinas, y pronto se topó con una librería. Desde fuera podía mirarse perfectamente los estantes llenos de libros tanto viejos como nuevos, de todos los colores y tamaños. Decidió entrar a echar un vistazo rápido. Camino entre algunos estantes con el espacio suficiente apenas para que una persona se permitiera el paso. No tenía mucho interés en conseguir un buen libro para leerlo en la siguiente temporada, y sin embargo solo dio una ojeada a unos cuantos y decidió salir de allí. Su teléfono móvil sonó, era un mensaje de texto, lo miro rápidamente mientras cruzaba la puerta de la librería, y sin percatarse se estampo con alguien.
-¡Hey! Cuidado.
YunHo volvió la mirada a la persona que se había quejado por su desatinada falta de atención y entonces…. olvido como respirar.
Ya no llevaba el cabello rubio, ahora era de un azul cielo brillante. No vestía como en aquella vez que le conoció, sino un poco más casual. A su lado… el castaño le acompañaba, y sus manos estaban perfectamente entrelazadas. JunSu seguía…, no, estaba más divino de cómo lo recordaba.
-¡Papi! Papi. Mamá te está buscando.
Detrás, la voz de un pequeño se dejó escuchar desde lejos, corría apenas torpemente con sus pequeñitas piernas, tenía posiblemente un año o quiza menos, y pronto alcanzo el lugar en donde se encontraba el moreno. –Es hora de irse papi.- YunHo miro a su hijo.- Mamá nos espera.
JunSu estaba bellisimo.
-No se preocupe. - JunSu sonrió dándole la menor importancia al incidente, aun sin que YunHo se hubiese disculpado. YunHo ni siquiera había pronunciado palabra alguna, se había quedado mudo. Y luego mirando al pequeño con una sonrisa, JunSu comenzó a caminar como si nada de la mano de ChangMin, directo a la librería.
YunHo no pudo apartar la vista de a ambos chicos, y menos cuando estos pasaron a su lado, sin mirarle siquiera una última vez más.
Entonces… JunSu volvió apenas unos segundos la mirada discretamente y le regalo una ligera sonrisa. Luego termino por internarse en la librería.
YunHo aun pudo ver a través del cristal a JunSu reír y conversar tiernamente con el castaño mientras miraban un libro y luego un tirón del pequeño a su lado le hizo regresar y poner atención.- Es hora de irse papá.
-Es hora. –contesto sonriendo tiernamente al pequeño.
Echo una última ojeada al ventanal de la librería, pero ya no pudo ver al peli azul. Tomó la mano de su hijo y comenzaron a caminar dándole la espalda a la tienda.
FIN.
Changmin ah (MinxTodos) - Aemin
Título: Changmin ah.
Género: Lemon/Lime
Parejas: Changmin x Todos
Autor: Aemin
Extensión: Oneshot
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No recuerdo…
-Ahh…ahh…si…
Cuántas veces…
-Sí…más…dame más…
En cuántas posiciones…
-Mmmm….ahh… ¡maldita sea así!
Lo he hecho…
-¡Dámelo! ¡Todo!
Con mis hyung.
-¡Ahhh!
Soy una bestia. Insaciable. Y me encanta.
Creo que empecé con Yoochun…sí, estábamos en la cocina. Eran
las 2 de la mañana. Yo estaba hambriento. Él estaba excitado. O eso me gusta
pensar…
-Será un bocadillo nocturno…- murmuré mientras husmeaba por
el refrigerador. Era un maknae inocente todavía…bueno, un maknae que aparentaba
inocencia aún. Y eso sólo ponía más carnívoros a mis hyung. Yo lo sabía. Con mayor
razón los provocaba fingiéndome infantil. Quería su locura. Hasta que Junsu tomó
el papel del niño inocente…pero esa es harina de otro costal.
Aunque lo oí bostezar, pude sentir la mirada caliente de
Yoochun sobre mi espalda y bajando a mi trasero, viéndome mientras yo elegía
qué comer con medio cuerpo dentro del refrigerador, inclinado en una L casi
perfecta. Una vista, según sé, muy erógena para aquéllos a los que les gustan
los traseros bien formados, no importa el género. Me relamí y no precisamente
por el bote de empanadas que había encontrado. Sino porque podía sentir cómo
Yoochun se deleitaba cogiéndome en su imaginación, sólo con sentir su mirada en
mis nalgas podía percibirlo. Y me gustaba atraerlo así. Abrí el bote, saqué una
empanada y la metí en mi boca, saqué otra y cerré el bote, y cuando estaba por
morder la segunda empanada mientras cerraba el refrigerador, Yoochun me atrajo
hacia él.
-Changmin ah…tengo que decirte algo muy importante…
Usó esa voz grave y sexy que provoca gritos hormonales en
las fans…y debo reconocerlo, a mí también hace que se me enchine la piel y se
tense mi trasero. Voltee a verlo con las mejillas infladas de comida.
-¿Ung?
Me sonrió, esa sonrisa pícara y sensual que solo da ganas de
morderle el labio inferior.
-Me gustas, Changmin ah.
Tragué y lo miré, pestañeando con incredulidad. Incredulidad
verdadera, no porque no esperara una confesión, sino que no esperaba esas
palabras exactas. Ah, había olvidado que Yoochun hyung era el romántico del
grupo. Caliente como un horno, pero romántico.
-¿Qué quieres decir, hyung? – le pregunté.
-Esto, Changminnie…
Y sin más me besó. Directo en los labios. Sus expertos
labios lentamente encontraron el modo de separar los míos y permitir el acceso
a mi boca. Yo me dejé, sonrojándome y acalorándome rápidamente. Mi mente estaba
perversamente más avanzada que mi cuerpo esa vez. Mientras me besaba,
abrazándome así, detrás de mi, se dio su tiempo para pasear sus manos por mi
cuerpo. Sentía cómo me recorrían con la yema de los dedos, presionando las
zonas que él intuía más erógenas aparte de las obvias. Pronto el pantalón del
pijama empezó a fastidiarme. Gemí y aparté mi boca de la suya.
-¿Changmin? –me observó con detenimiento. Nuestras respiraciones
estaban pesadas y sus labios algo enrojecidos. Lo miré apenas de soslayo, una
mirada muy inocente…lo suficiente para provocar a un seme pedófilo ganas de
abrazar, besar y guiar a su uke hasta el orgasmo más inesperado…
-¿Es tu primera vez con otro hombre?
Asentí. Sonrió con ternura, tal como esperaba.
-Entonces primero me limitaré a hacerte sentir bien, ¿uhm?
¿Limitarse? No, Yoochun hyung, yo quería que no te
limitaras, sino que le enseñaras a mi cuerpo en la práctica todo lo que ya
conocía en la teoría. Y sólo para poder usarlo a la larga a mi favor.
Entonces tuve mi primer oral. Aja, si no mal recuerdo. Oral en
la cocina. Vienen a mi mente muchos dobles sentidos aplicables a esa situación
pero por respeto a mi hyung me las guardaré.
Aferrándome por mi vida al techo con mis dedos y mis uñas,
con la camisa remangada sobre mi pecho, el pantalón perdido en algún lugar del
suelo al lado de mi pie derecho, mi pie izquierdo apoyado sobre la manija de la
estufa, y Yoochun hincado frente a mí, sentí como la boca experta de mi hyung
iba llevándome lenta y segura hasta el orgasmo. Podía sentir como temblaban mis
piernas, como mi pecho se tensaba con mi acelerada respiración, como mis manos
no encontraban la manera de sostenerme para resistir los embistes del placer
provocado, y mi miembro inflamándose y calentándose más y más…
Se enderezó limpiándose los labios con el reverso de la mano
y me jaló de nuevo hacia él, besándome con pasión.
-¿Quieres continuar, Changmin ah?- susurró sobre mis labios.
Asentí.
De pronto escuchamos el despertador de Yunho hyung. ¿Tanto
nos habíamos tardado? ¿O nos teníamos que levantar tan temprano? Más bien lo
segundo… Me aparté rápidamente de él y me vestí. Yoochun rió suave y se acomodó
la ropa también.
-Mañana entonces, Changminnie.
-Aja…
-Te haré el amor como se le hace a los príncipes como tú…-
me susurró al oído, abrazando mi cintura otra vez por detrás, con sus manos
sobre las mías que aún trataban de atar los cordones de mi pijama. Me sonrojé y
asentí.
¿Príncipe? Sólo que se refiriera a mi ridículo disfraz del
Principito que había usado por esas fechas, porque en otro contexto no venía al
caso el apelativo. Yo era, soy, más bien un rey.
Y sí. Me hizo suyo en su cama del hotel a la noche
siguiente. Habíamos viajado a Japón temprano y yo había dormido durante todo el
vuelo. Durante la entrevista en el programa de tele Yoochun estaba como ido y
yo me porté igual que siempre…sólo pensando en los labios de mi hyung con discreción.
Esos labios que me habían recorrido por completo esa noche…sí…
Y después me había tomado. Debajo de mí, para darme un poco
de seguridad al estar encima. Su miembro entraba y salía con rapidez, impulsado
por los rebotes que Yoochun provocaba con su cadera y sus pies contra el
colchón. Yo parecía una rana sobre él, con mis piernas dobladas a cada lado y
apoyadas en el colchón igual que mis brazos, mi cadera pegada a la suya
provocado continuos roces en mi miembro, mi pecho arriba del suyo a unos centímetros
y recibiendo erráticas lamidas de vez en cuando, mi cabello alborotado y mi
frente perlada de sudor.
-Ahh…duele…
-Aww…Chang….
Yoochun no dejaba de moverse, no dejaba de penetrarme, su
miembro persistentemente abriéndose paso en mi estrechez, pulsando y quemando
mi ser cada vez más profundo. Sus manos acariciaban mis nalgas, las apretaban,
las masajeaban alrededor de su erección. Yo no podía dejar de gemir, sintiendo
esa mezcla de ardor y placer hasta que sólo el placer tomó posesión de mi
cuerpo, uniéndose por completo al suyo y moviéndome a su ritmo, buscando sólo
sentir más y más hasta que sentí su líquido, espeso e hirviendo llenando mi
cuerpo. Una sensación extraña y placentera que me hizo llegar también. Me besó
como si el mundo se fuera a terminar al amanecer y entonces decidí que me
gustaba. Me gustaba Yoochun. Y me gustaba hacerlo con él. Quería que él domara
mi cuerpo y lo hiciera sexualmente activo. Repetimos a la noche siguiente, esta
vez me invadió por detrás mientras con su mano de pianista me masturbaba hasta
la locura. Y así continuamos hasta volver a Corea.
Y por alguna muy curiosa razón, desde entonces los demás
hyung, excepto Junsu, empezaron a verme con otros ojos. Como si algo en mí
hubiese cambiado, o como si Yoochun hubiese encontrado el botón que accionaba
la testosterona en mi cuerpo, cambiando mi aroma natural a una fragancia
completamente afrodisíaca. Yo me hice el desentendido, disfrutando en silencio
las miradas furtivas de appa y omma. Es que Junsu en ese entonces era un baboso
que no se daba cuenta de nada. Y todavía lo es. A veces.
Por ese entonces appa y omma ya tenían sus queveres en donde
podían. La web siempre ha caracterizado a la pareja YunJae como la más famosa y
la más candente, y francamente se lo ganaron a pulso. Lo más divertido que
sucedió a continuación fue que, sin quererlo, empecé a provocar algo como celos
entre Yunho y Jaejoong; no estoy seguro de quien a quién o si entre ambos, pero
lo cierto es que empezó a sentirse algo de tensión en sus cercanías. ¿Qué culpa
tenía el inocente maknae de que hubiera llegado su moteki? Maknae caliente que
no haya logrado que sus hyung le tengan ganas, no es un maknae caliente que se
respete.
Y con esa curiosidad que de repente me caracteriza, una
noche que me levanté a buscar un bocadillo nocturno, solo esta vez, al escuchar
ruido en el estudio de baile fui de metiche a ver de qué se trataba.
Discretamente
pegué mi oreja a la puerta y pude escuchar los gemidos de esos dos, haciéndose
mutuo coro.
Mis oídos ya estaban acostumbrados a escuchar porno…pero es
diferente oírlo en tus audífonos, proviniendo de la computadora a escucharlo en
vivo y en directo, aunque fuera con una puerta de por medio. Picado por la
curiosidad suavemente sujeté la perilla y abrí, muy despacio, lo suficiente
para que mi ojo pudiera observar y deleitarme. Estaban en el suelo. Casi desnudos.
Desde mi punto de vista podía ver las piernas delgadas y blancas de Jaejoong
dobladas contra el trasero bronceado de Yunho, estando debajo de él, la mano
del mayor sobre la cadera del líder, y la camisa de éste último enrollada
descuidadamente hasta sus hombros dejando su perfecta espalda descubierta y
totalmente visible para mí. Aunque sólo podía ver su costado, era más que
suficiente. Se besaban cada vez que sus caderas volvían abajo en las embestidas,
según alcanzaba a distinguir sus caras entre los brazos de Yunho, tensos
sosteniendo su cuerpo sobre el de Jaejoong. Y aunque el muslo de Jaejoong no me
dejaba ver cómo entraba y salía su miembro del cuerpo de Yunho, la escena en sí
fue demasiado erótica para mí. Yunho montando a Jaejoong; Jaejoong penetrando a
Yunho desde abajo. Ambos en un mismo vaivén, besándose, gimiendo envueltos en
el mismo placer. Sentí envidia. Y demasiado calor por lo que me fui rápidamente
al baño y me metí a la regadera helada.
A la tarde siguiente pasó algo que no me esperaba. En serio.
Creí que había sido suficientemente discreto…
Prácticamente me asaltaron entre los dos en la sala.
-Changmin ah – Jaejoong llegó primero y se sentó a mi lado. Sin
separar la botella de jugo de mis labios voltee a verlo, - ¿dormiste bien
anoche?
Qué pregunta más maternal. Tanto que la verdad no entendí de
buenas a primeras a dónde iba con ella. Me encogí de hombros.
-¿Seguro? – insistió. En eso llegó Yunho y se sentó al lado
de Jaejoong, dejándonos bastante apretujados en el sillón.
-Hola, Changmin ah – me sonrió presidencialmente como si yo fuera
un fan. Ladeé mi cabeza, viéndolo , - ¿dormiste bien?
Otra vez. En ese momento me di cuenta que algo tramaban. Asentí
y dejé la botella en la mesa.
-¿Por qué lo preguntan?
-Bueno…- empezó Yunho y se detuvo, seguramente porque no
sabía cómo poner palabras a la situación que quería aclarar. Jaejoong, más
descarado como buena omma, prosiguió:
-Creímos verte…viendo porno otra vez.
Me mordí los labios. Ambos me miraban inquisitivamente y me
sentí sin quererlo como un niño atrapado tras una travesura. Una travesura de
muy alto calibre. Jaejoong se me acercó más y Yunho apoyó su mano en su brazo.
-¿Disfrutaste de vernos, Changmin? – me interrogó, serio. Desvié
mi mirada, atrapado. Así que sí me habían notado…
-Yo…no quise interrumpirlos…sólo escuché ruido…pensé que no
me habían notado… -traté de defenderme.
-La verdad no, no te vimos – dijo Yunho.
-Solo que encontramos la puerta entreabierta y sospechamos
que alguien nos había espiado. Y tú lo acabas de confirmar.
Mierda. Eran unos tramposos. Fruncí el ceño e hice un
puchero, tratando de protegerme con la careta del maknae inocente.
-Oh, no, no vas a escaparte con esa carita de niño regañado
así como así, Changmin – dijo Yunho, levantándose. Lo miré, tenso. Se me acercó
y me sujetó firmemente por los brazos y me jaló, levantándome, - ¿crees que es
muy bonito espiar a dos amantes? ¿Ah? – parecía regañarme, mirándome a los
ojos, pero de algún modo no sonaba tan estricto como cuando se enojaba en los
ensayos de baile. Le respondí la mirada sin decir nada. Y luego sucedió algo
sorpresivo. Me besó.
-¡¿Yunho?!
Jaejoong tampoco se lo esperaba. La boca de su amante
tratando de arrancarle los labios a su hijastro. Molesto, celoso, sujetó los
hombros de Yunho y lo apartó de mi.
-¡¿Qué haces?!
-Joongie…
-¿Por qué lo besas?
-Yo…
-Hyung… - intervine, metiéndome entre ambos y besando a
Jaejoong de vuelta.
-¡¿Qué dem…?! ¡Yah! – escuché a Yunho atrás de mi. Jae
correspondió un poco pero luego me apartó.
-¿Qué sucede aquí, huh? –preguntó, jadeante.
-Nada, omma, sólo te devolví el beso de appa.
Se miraron, atónitos. Luego la atmósfera se volvió
increíblemente pesada y cálida.
-Así que…el pequeño quiere hacer cosas de adultos, ¿no? –
dijo Jaejoong, acerándose.
-Vamos a enseñarle, Jae…
Me llevaron al dormitorio. Yoochun había salido con su
hermano que estaba de visita y Junsu estaba con su madre en quién sabe qué cosa
religiosa. Mejor para mí porque esa noche, Yunho appa y Jaejoong omma se
encargaron de terminar de instruir a su hijo más pequeño en el universo del
sexo candente. Por incestuoso que eso suene. Fui arrollado por el deseo que
ambos sentían entre sí y que se mezcló con el que yo había despertado de ellos
hacia mí, como una gigantesca ola de éxtasis.
Pronto me dejaron en ropa interior y mientras Yunho besaba
mi nuca, masajeaba mi miembro sobre la tela y pellizcaba uno de mis pezones,
Jaejoong lamía el otro pezón y acariciaba mis muslos. Eché mi cabeza atrás, sintiendo
de nuevo placer que hacía días no sentía, apoyándola en el hombro de Yunho. Mi líder
sujetó entonces mi mejilla y me besó de nuevo, devorándome toda la boca en el
proceso mientras Jaejoong lamía mi cuello y me apretaba entre ambos al sujetar
la cintura de Yunho. A tientas y tropezando un poco terminé sentado en la cama
sobre Yunho y con Jaejoong enfrente de mí, recorriéndome el cuerpo a besos y
lamidas. Era sucio. Ambos, porque Yunho no se quedaba tras nunca. Mientras mi
miembro era humedecido sin tregua por omma, los dedos nudosos de appa me fueron
dilatando con diligencia, simulando una cogida tan perfecta que me vine muy
pronto. Incitados a seguir por mi excitación, Yunho empujó su miembro dentro de
mí, invadiéndome sin muchas contemplaciones, entrando aún así con facilidad gracias
a la previa estimulación que me había dado. Empezó a moverse de inmediato,
haciendo que los gemidos provocados por mi orgasmo continuaran mientras Jae
besaba mi cuello, mi pecho, mi abdomen y de nuevo mi hombría.
-Aaahh….así….Changmin…qué bien se siente…- Yunho gemía como
un animal en celo contra mi cuello, besando y mordisqueando mi nuca. Yo no podía
más que gemir en respuesta, sintiendo placer por ambas extensiones de mi cuerpo,
buscando apoyarme en los fuertes muslos de Yunho, sintiendo los dedos de
Jaejoong en mi boca y lamiéndolos entre jadeos de placer.
Después, abrazando firmemente mi cintura, sin salirse de mí
pero frenando por un momento su pelvis, Yunho me cambió de posición, llevándome
más al centro de la cama. Mientras besaba mis labios como podía me acomodó
hincado igual que él, mi espalda contra su pecho. Jaejoong se acomodó luego, debajo
de mí, doblando sus delgadas piernas hacia su pecho y mordiéndose los labios. Lo miré con ojos nubosos por el placer,
jadeando aún con mucha excitación y con Yunho todavía dentro de mí.
-Jaejoongie…- le habló Yunho apoyando su cabeza en mi
hombro, - ¿estás listo?
Jaejoong asintió. Vi su trasero completamente expuesto debajo
de su erección y, para que negarlo, se me antojó. No había penetrado antes. A nadie.
Quería sentirlo.
-Sostente… - me indicó Yunho y obedientemente apoyé mis
manos en el colchón, a cada lado de los hombros de Jae. Yunho sujetó su
femenina cintura y lo jaló hacia nosotros, brusco, prácticamente colocando su
trasero debajo de mi miembro, y luego apoyó sus manos en sus muslos para
mantenerle las piernas dobladas. Ansioso Jae gimió. Sintiendo mi sexo contra su
entrada gemí también.
-Méteselo – me ordenó Yunho. Fue una orden, así como así. Tragué
saliva y sujeté mi miembro con una mano para guiarlo.
-¡Aahhh!
Creo que gemimos al mismo tiempo porque en cuanto mi punta
logró meterse, Yunho me empujó hasta el fondo de Jaejoong al embestirme. Estábamos
frenéticos. Esos dos por el verse cogiendo y siendo cogido por otro al mismo
tiempo, y yo al ser penetrado y penetrar a la vez. No podíamos dejar de gemir. La
misma ola de placer nos revolcó sin clemencia hasta que Yunho se vino en mi
interior, seguido por Jaejoong, empapando mi abdomen. Sintiendo esa líquida
sensación dentro de mí y con mi miembro apretujado por el estremecimiento del
orgasmo del mayor, me vine también, llenando a Jae violentamente.
Y repetí con Yunho por supuesto. Esa noche me di cuenta que
él era el más fácil de calentar y de inducir a las ganas de coger salvajemente.
Así que por qué no, lo asalté en el vestidor y lo dejé penetrarme de nuevo,
contra la pared, sólo para que a continuación, aprovechando que aún estaba
caliente, me dejara invadirlo sobre la banca. No volvimos a hacerlo sino hasta
unos cuantos años después, en la soledad de nuestro departamento…
Hum…
Sólo me faltaba añadir a uno en mi caldero de perversión. Yo
ya estaba listo para seducirlo, disponía de todas las armas psicológicas y
físicas…pero es que Junsu era todavía demasiado baboso para entender una
insinuación. Todavía lo es. A veces. Bueno no tanto. Menos cuando entra en su
papel de Death…
Pero en el fondo sigue siendo un menso.
Y en ese entonces lo era más. Tenía que usar eso a mi favor.
La oportunidad se presentó una tarde que nos quedamos solos
en el departamento. Los otros tres…la verdad no me acuerdo a dónde se fueron,
yo estaba ocupado desayunando cando salieron. Junsu estaba en el dormitorio,
acostado en la cama revisando unas partituras, con su muy notorio trasero hacia
arriba. Entré buscando qué hacer cuando lo vi. Mi subconsciente rápidamente
entendió que era la oportunidad perfecta.
Sonreí de lado y con sigilo, aprovechando que estaba inmerso
en su análisis, me le puse encima, aunque un poco de lado, con mi pelvis
discretamente encima de su muslo.
-¿Qué haces, hyung? – le pregunté asomándome por encima de
su hombro. Tras dar un respingo por la sorpresa me volteó a ver, algo enfadado.
-Eish, ¿qué quieres ahora, Changmin? – me preguntó,
mirándome y luego volviendo a ver su libro.
-¿Qué estás haciendo?
-¿Qué parece?
Uy, lo había encontrado de mal humor. Eso o ya estaba harto
de que yo lo molestara a diario. Como fuera. Pegué mi barbilla a su hombro,
leyendo también lo que él. Apartó mi cabeza subiéndo bruscamente su hombro y ni
me volteó a ver.
-No entiendo… - probé.
-Claro que no, tú no sabes de música, Changmin. Ue kyang
kyang kyang – de la nada se rió. Sonreí y me reí con él.
-¿Qué pretendes ahora, Changmin? ¿O necesitas un favor? –
volteó a verme, cerrando el libro.
-De hecho…sí necesito un favor, hyung.
-¿Uhm? – me miró extrañado. Era la segunda vez en un día que
lo llamaba hyung, con respeto. Normalmente le decía simplemente Junsu, o Junsu
yah, ni siquiera Junsu-shi, sólo para fastidiarlo.
-Tengo mucho calor – susurré cerca de su oído.
-Pues quítate la chamarra o la camisa –me respondió,
volviendo a abrir el libro y centrando su atención en él. No iba a dejar que su
falta de entendimiento a indirectas frenara mis intenciones. Me levanté un
poco, me quité la chamarra y la camisa, los aventé por ahí y volví a pegármele.
-Hyung…- gemí después de un rato, - aún tengo calor…
-Eish, toma agua o date un baño y ya, Changmin. No te portes
como un niño… - me reprendió apenas volteando a verme.
Fruncí el ceño. Tenía que ser más directo. Volví a acercar
mis labios a su oído.
-Tú me das calor…
-Si no estuvieras encima de mi tendrías menos calor.
Reí.
-Eso definitivo, Junsu hyung.
-Changmin, - cerró el libro y volteó a verme, girándose para
estar boca arriba- ya en serio, ¿qué quieres?
-¿No lo intuyes? – le pregunté, inclinándome hacia él. No podía
ser más obvio ahora. Me miró, expectante. Su mirada decía que había entendido
pero que no creía que yo fuera capaz. Que no creía que yo quisiera seducirlo a
él precisamente, a él a quién no paraba de molestar todos los días. Me incliné
más hacia él para besar sus labios y los desvió, viendo a otro lado. Entonces besé
su mejilla y delinee con mis labios su quijada hasta su barbilla.
-Changmin-shi… - trató de detenerme con palabras. Para hacerle
entender que iba en serio dejé que sintiera mi peso sobre él. Entonces trató de
empujarme con sus manos pero las sujeté por las muñecas. Forcejeamos mientras
continuaba dejando un húmedo camino de besos por su cuello. Por más que se
resistiera, por más que su boca lo negara, su piel se erizaba bajo mis labios, comprando
que una de sus zonas sensibles era en efecto su cuello. Sentí mucho orgullo de
saberlo y de haber atinado. Además yo era algo más pesado que él y me tenía
encima completamente. Volteé a verlo. Había cerrado los ojos. Era mi
oportunidad. Besé sus labios sin perder más tiempo, voraz. Al principio no pude
más que besar sus labios inmóviles, pero a fuerza de insistir conseguí que me
correspondiera, tal vez por desquite para deshacerse pronto de mí, o tal vez
porque en el fondo lo estaba logrando calentar. Empecé a sobarle el pecho sobre
la camisa, buscando provocarlo más. Rompió
el beso.
-Changmin…
Sentí su pezón endurecido bajo la ropa y lo apreté. Gimió y
sonreí. Continué estrujándolo entre mis dedos, viendo como eso lo hacía
sonrojarse. Lo lamí aún sobre la ropa y luego apliqué las mismas medidas en el
otro pezón. Junsu agitó sus brazos, tentado con golpearme pero no lo hizo,
dejándolos a los lados, luchando contra las sensaciones que le estaba provocando.
Volví sobre sus labios para besarlo y sujetándome por el hombro me jaló para
besarme. Saqué mi lengua y lamí su labio, él sacó la suya y las introduje en mi
boca, luego en la suya. No sabía que Junsu podía besar así. Por eso dicen que
los más callados son de cuidado. Procedí a quitarle la camisa sin dejar de
besarlo, o más bien sin dejar de besarnos. Rompí el beso sólo para poder quitársela
completamente y lo miré. Me miró. Estaba my sonrojado y apretando los labios. No
sabía qué decirme. Pero yo sí sabía qué hacer. Volví a besar su cuello y bajé a
su pecho, lamiendo sus pezones ahora descubiertos.
-Ahhh…
Lo hice gemir. Logré que un gemido que había tratado tanto
de mantener en silencio se le escapara de los labios.
-Changmin, no… - volvió a tratar de apartarme, esta vez con
menos fuerza, y volví a sujetar su mano, entrelazando nuestros dedos ahora.
-¿No? ¿Crees que nos basta un beso?
Continué distribuyendo besos por su pecho, su cuello, su
clavícula, y su cuerpo lentamente empezó a ceder, relajándose, acomodándose
para mí. Volví hacia sus labios y nos besamos largamente mientras me colaba
poco a poco entre sus piernas, acomodándome entre ellas.
-¿Junsu hyung? Respóndeme eso…
-Yah…sólo vuelve acá…
Me abrazó de repente
por el cuello y me jaló para besarme. Correspondí mientras me inclinaba más
hacia él, recostándome sobre su cuerpo y entre sus piernas, que al sentirme
sobre sí él mismo dobló, provocándonos un roce. Colé mis brazos bajo su cintura
y me le rocé de nuevo él hizo lo mismo. Nos rozamos, nos frotamos aún con los
pantalones puestos, sin dejar de besarnos por largo rato. Nos pusimos bien a
tono con eso. Nada más para tentarlo me aparté un poco y acaricié su bulto con
mi mano.
-Mira hyung…sí estás duro por mí…- bromeé, acariciándolo con
mis dedos.
-Aja…- fue lo único que respondió. Volví a besarlo y
continué acariciándolo. Le desabroché el pantalón y seguí mis caricias,
endureciéndolo aún más. Entre más erguido estaba bajo la trusa, más movía su
lengua en mi boca. Lo saqué de su ropa interior y lo manosee con descaro,
haciéndolo gemir en mi boca. Me quité entonces el pantalón y la ropa interior
también, a tirones, acelerado, y volví sobre él, frotándome, frotándonos
miembro con miembro. Me abrazó con fuerza y me besó con pasión. Deslizó sus
manos por mi espalda y, para mi sorpresa, me apretó el trasero. Eso me desbocó.
Empecé a manosear su entrada, a picarla con mis dedos, apretando su base y volviendo
a su entrada. Quería hacérselo. Quería metérselo ya. El manoseo en su base le
gustó, pero al tocar su entrada se tensó. Quizás…
Tomé su mano y la llevé a mi trasero, guiándola hacia mi
entrada.
-¿Changmin?
-Mételos, hyung…
Frunció el ceño, no muy convencido sobre todo tras mi amenaza
a su intimidad.
-Tócame…anda…- le pedí.
Dudoso insertó un dedo. Me mordí los labios.
-Más adentro…
-¿De verdad te gusta esto, Changmin?
Por toda respuesta le agarré su hombría y la acaricié de
abajo hacia arriba.
-¡Ah!
-Sí, hyung…me encanta…
Guiándose por lo que le hacía en su miembro empezó a mover
más su dedo.
-Otro…
Así lo fui guiando a dilatarme con dos, luego con tres.
-Hyung…estoy listo…para ti…
-¿Eh?
Cambié nuestra posición y me acomodé con mis piernas a cada
lado de su cadera.
-¡Espera!
-¿Junsu? ¿No te mueres por hacerlo? Tu miembro está muy
despierto…
Desvió la mirada.
-Bueno…sí…pero no quiero ver tu cara…
Eso me desconcertó.
-¿Por qué?
-Porque…
-¿Me odias?
-No seas tonto, no te odio. Es porque…aún no creo que
estemos haciendo…esto…
Lo pensé unos segundos y sonreí.
-Bueno, eso se arregla fácilmente.
Me puse de espaldas a él, sujeté su miembro y lo llevé a mi
entrada. Lentamente fui bajando, metiéndolo más y más.
-Cha…Changm…minnn….ahhh…aigo…- apretó las sabanas, sintiendo
cómo le apretaba su miembro en mi interior. Sonreí y continué bajando un poco
más para luego subir y volver a bajar. Se sentía bien. Bastante bien.
Continué el vaivén, acelerándolo y alentándolo según sentía
la excitación de Junsu creciendo aún más dentro de mí. Llegó un momento en que
incluso cooperó, apoyando sus manos en mis muslos y acariciándolos apenas hasta
donde conseguía tocar.
-Ah….Junsu…-gemí su nombre y me giré un poco, deslizándome
ligeramente hacia un lado para poder besar sus labios. Correspondió y apoyando
sus pies firmemente en la cama empezó a embestirme a su vez. Qué rico se sintió
eso, que al fin deseara hacérmelo. Pronto ya no podíamos besarnos de tanto que
gemíamos.
-Hyung…cambiemos…de posición…¿sí?
-O.k…
Me recosté boca arriba y ya sin dudarlo volvió a penetrarme.
Se movía con fuerza, profundo como necesitaba.
-Ahhh…sí…así hyung…dame más… - y yo ya había perdido todo el
pudor. Simplemente dejaba salir mis pensamientos, esperando excitarlo con
oírme, y consiguiéndolo con gusto. Tras un par de fuertes embestidas más se
vino dentro de mí. Tembloroso, jadeando volteó a verme.
-Lo…lo siento…lo hice en ti…
-Está bien, Junsu…me gustó…
Rió un poco y sonrió.
-Eres un asco, Changmin ah.
Reí también y me alcé para besarlo de nuevo.
-¿Sabes, hyung? La noche es joven…y los otros aún no vuelven…-propuse
sin separarme mucho de sus labios.
-Ya fue suficiente, ¿no crees?
-Anda…- lo besé de nuevo, - déjame tenerte…tú ya me tuviste…
La carta de semi-culpa siempre funciona.
-Si me duele te mato.
-De acuerdo, de acuerdo…
Mientras lo besaba para relajarlo lo fui dilatando,
tomándome mi tiempo. No tanto porque me preocupara lastimarlo, más bien por
supervivencia. Sí creo capaz a Junsu enojado de perseguirme con un bat y
molerme la cabeza. Empezó a gemir en mis labios, poco a poco disfrutando la
sensación de ser invadido, y abrazó mi cuello con sus brazos. Despacio saqué mis
dedos y los sustituí con mi miembro. Al principio se tensó, pero me moví muy
despacio para irlo acostumbrando. Más despacio incluso que como Yoochun me lo
había hecho, así que no puede quejarse. Respiramos un poco y volvía besarlo
mientras aceleraba mis movimientos, doblando sus piernas para entrar mejor. El orgasmo
que sentí un rato después… no había sentido uno así en mucho, mucho tiempo. Y no
fue el primero por supuesto.
Cuando Yunho volvió al departamento nos encontró comiendo y
leyendo respectivamente.
-Hace calor aquí, ¿no? – dijo a modo de saludo.
-Hola hyung – lo saludó Junsu. Yo nada más tragué mi bocado.
Después de eso volvimos a hacerlo unas cuantas veces. Y también
volví a hacerlo con Yoochun. Y actualmente lo hago con Yunho de vez en cuando. Hasta
donde sé, tener sexo es necesario y hasta saludable.
Y yo soy una bestia insaciable, para qué negarlo.
Y me encanta que me digan “Changmin ah” llenos de deseo.
FIN.
Moteki: en japonés así se le denomina a la etapa en que uno
empieza a ser atractivo para el mundo, por decirlo así.
Queveres: encuentros físicos, tener cosas que ver, más en un
contexto sexual.
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