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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

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Sonata

Título: Sonata. 
Autor: Kodami 
Pareja: JaeMin, 
Género: Universo Alterno. 
Extensión: Oneshot. 
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Los larguísimos dedos de Jaejoong reposaron sobre las teclas del piano sin cuidado alguno, arrancándole extrañas notas al pesado instrumento, se sentía cansado de estar todo el día frente a esas teclas blancas y negras, siendo regañado por una estricta profesora que siempre encontraba algún defecto en su ejecución, que no permitía a su cabeza moverse cuando las notas eran mas intensas, cerro de golpe la tapa y salió rápidamente del salón donde sus clases eran impartidas, camino rápidamente acomodando su ropa mientras mascullaba alguna maldición contra su vieja maestra.

Cierto día, debió presenciar una clase muy especial, en medio del salón una alta mujer sostenía un violín, ella se erguía majestuosa mientras un niño mas bajo que el estaba de rodillas frente a un contenedor, el se acerco con la actitud fría que solía tener, mirándolo por sobre su hombro con tanta altanería como le era posible, nunca había estimado al violín como una disciplina complicada, todos los instrumentos parecían perder su complejidad junto al piano, pero ese pensamiento cambio en cuanto vio las enrojecidas manos de ese niño entre el hielo, su rostro no dejaba ver ninguna emoción su molestia era solo evidente a través de las comisuras de sus labios que se elevaban levemente. Jaejoong tomo asiento junto a su maestra justo frente al joven violinista con manos enrojecidas por el frio, sus labios se apretaron cuando rasgo las cuerdas en un movimiento enérgico logrando que las notas llenaran el aire en una melodía llena de fuerza y emoción, Jaejoong apenas era consiente de que estaba sentado en la orilla de su silla, mirando como los largos y aun pequeños dedos se movían con pericia sobre las cuerdas, aplicando mayor o menor presión sobre ellas para lograr que ese instrumento liberara extraordinaria música. Cuando la pieza acabo, el silencio reino unos segundos antes de que el hiciera una reverencia y los aplausos estallaran, sus miradas se conectaron largos segundos antes de que el chico de piel canela se retirara.

Esa misma noche, Jaejoong había metidos sus propias manos en una cubeta con hielos, esa misma noche Jaejoong decidió que el violín era decididamente mas difícil que el piano, que tener una de sus manos fuertemente atada a la espalda durante los primeros años de practica para poder desarrollar las habilidades que todo buen pianista debe poseer no era nada comparado con el frio que congelaba los delicados huesos de sus delgados dedos, intento cerrar su mano y mover sus dedos pero era doloroso, sonrió entre molesto y alegre, quizás, ese pequeño niño de piel canela podría entender su molestia contra los métodos de enseñanza de sus maestras.

Jaejoong había pasado media hora golpeando la misma tecla, con la mirada perdida en la puerta y una composición a medio terminar, su mente estaba vacía y al mismo tiempo llena de pensamientos inconexos que no ayudaban a su concentración ni mucho menos a su composición, su dedo cambio a la tecla del costado, llenado la habitación de un sonido mas agudo, luego de un minuto cambio a la siguiente tecla y así siguió inconscientemente hasta que sus dedos encontraron el final, la dura madera lo hizo girar su mirada para encontrarse con esa persona que hacia varios años atrás había conocido, este lo miraba con intensidad, sosteniendo el estuche de su violín con fuerza. Ninguno dijo nada, sus miradas permanecieron fijas la una en la otra incluso cuando Jaejoong se hizo a un lado para darle espacio suficiente al otro en el banquillo.

-Me preguntaba si podías enseñarme. Sus palabras salieron repentinamente, sus labios se torcieron en una media sonrisa.

-Escribiré algo que puedas tocar, algo que puedas aprender rápidamente mientras aprendes. Algo se ilumino dentro del pianista, arrancando la hoja que había garabateado anteriormente comenzó en una complemente limpia una melodía sencilla que podía ser seguida por cualquiera que deseara tocar aquel pesado instrumento, solo le tomo un par de minutos acabar una corta y sencilla sonata. Partió enseñándole las teclas y las notas de cada una de ellas, ya que el otro era también músico fue mucho mas sencillo, luego, ambos concentrados en la partitura comenzaron a tocar, las manos pálidas guiaban las morenas con cuidado y lentitud por sobre las teclas.

-Se te da muy bien. Dijo mientras el ritmo cambiaba.

-Gracias. Fue la sonriente respuesta al alago, cuando la pieza termino ambos se miraron sonriendo, pero esa sonrisa no perduro mucho, comenzó a disminuir conforme se perdían en los ojos del otro hasta que acabaron besándose por sobre las teclas, la débil espalda de Jaejoong acabo contra ellas haciendo gemir al piano en acordes dolorosos, mientras la intensidad aumentaba el piano se ocupaba de llenar el lugar de sonidos sin ton ni son, cuando se separaron, los dedos del pianista acariciaron una marca en la quijada del otro.

- Tu violín se pondrá celoso si me besas frente a el, el ya te ha dejado una marca, le perteneces. Susurro acariciando la marca oscura que la almohadilla del pequeño instrumento dejaba en aquellos que se le dedicaban en cuerpo y alma.

-¿Tu piano no lo hará? Fue a respuesta.

-No, los pianos son diferentes de los violines, a ellos les gusta tener a muchas personas por eso no los marcan. Volvió sobre sus labios, mordiendo ligeramente entre cada beso la delicada piel del chico moreno.

-Mi nombre es Changmin.

.Soy Jaejoong. Se presentaron mutuamente entre besos y caricias por sobre la ropa. Jaejoong era un muy buen pianista, amaba hacer música, presentarse ante muchas personas y poder transmitirles la pasión, felicidad o tristeza que habitaba en su corazón, pero mientras sus manos entraban en contacto con la piel canela de Changmin decidió que su instrumenta favorito era aquel chico y nadie mas podría escuchar las bellas notas que escapaban de su boca mientras sus dedos paseaban por su cuerpo.

Promesa

Titulo: Promesa
Autor: Kodami
Pareja: JaeMin
Género: Slash, Angst
Extensión: Oneshot
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“Los cambios siempre son para mejorar” había dicho su padre, pero el dudaba, ciertamente dudaba, en ese lugar no concia a nadie, todos sus amigos habían quedado varios kilómetros atrás, allí, donde todo le parecía extraño, se sentía extremadamente solo, mientras las cajas que contenían sus cosas se apilaban en su nuevo cuarto, veía por la ventana, autos pasaban, carruajes, personas caminando con sus ostentosos trajes, se preguntaba si ser niño en el siglo pasado habría sido más divertido, porque en el suyo, todo era bastante limitado, con damas de compañía que lo seguían cada segundo del día, sus padres que apenas paraban en casa, sirvientes que lo querían más que ellos, se sintió ahogado por un momento, sintió frió, afuera los copos de nieve caían, una mujer se acerco a él,
- señor, es hora del té. El tono de la mujer era muy suave, el salió sin siquiera mirarla, era su costumbre, además, no la conocía, todo fue normal hasta allí, pero la vida era larga, y la suya apenas tenía 18 años.
La vida allí, comenzaba a aburrirlo, sobre todo cuando la insoportable de su prometida arribo para pasar tiempo con él en la nueva casa, andaba de un lado a otro, haciendo cambiar muebles y cortinas de sitio, “será nuestra casa en poco, debe estar como a mí me gusta…” y eso lo traía a la realidad otra vez, se casaría dentro de nada con una chica que no amaba, ahora que se detenía a pensarlo, apenas la conocía, dio un largo respiro, casi enfadado, afuera, el día gélido, y a pesar de ello, gran actividad en las calles, a su alrededor, gran ajetreo, nadie se daría cuenta si salía ¿verdad?.
Era relajante salir solo, sin damas que lo vigilaran, camino hasta una plaza, casi vacía, una vieja fuente con un par de gastados ángeles en la pileta, bancas casi ocultas por los árboles, pero le pareció hermosa, una figura llamo su atención, un chico de cabello bastante largo dibujaba, su mano se movía con rapidez sobre un lienzo, no se acerco a él, desde una de las bancas en ruinas, le miro, sus rasgos llamaron su atención, no era común ver en aquel país gente como él, ojos rasgados, piel blanca, cabello como el carbón. El viento frió mecía las hojas de los árboles que no las habían perdido aun, frente a él, alguien digno de dibujar, su cara seria, la rigidez elegante de su cuerpo, no se dio cuenta cuando estaba frente a él
- disculpa… ¿puedo pintarte? Escapo de su boca sin pensarlo demasiado, recibió una mirada de los ojos castaños
- claro… Y algo parecido a una sonrisa asomo por sus labios, regreso tras sus pasos y de pie, lanzo los primeros trazos con el carboncillo, el primer plano de su asimétrica cara, de sus ojos despectivos, era una combinación atractiva
- ¿cuál es tu nombre…? Palabras un tanto agresivas salieron de la boca de aquel que retrataba
- Kim JaeJoong, como ya adivinaste, no soy nativo de este país…como tú. Regresos sus ojos oscuros sobre el lienzo
- Shim ChangMin, es grato ver a personas de mi país por aquí… El silencio reino otra vez, ero ambos se sentían cómodos así, en silencio
- Ya esta...pero solo es el inicio. Le mostró el magnífico trabajo con sombras.
- Es hermoso… ¿con que lo terminaras?
- Eso depende de ti, siempre les digo a mis retratados con que desean terminar sus cuadros. Le dio una mirada encontrándose con la de el bastante fija,
- Óleo…quizás...Susurro algo inseguro
- Óleo será…Sonrió, luego, todo ocurrió tan rápido, estaba concertando una cita con aquel hombre que no conocía, quedaron en su estudio, solo lograba recordar las últimas palabras…. “Serás un modelo estupendo…” caminaba hacia casa ahora
- ¿¡dónde estabas!? Fue lo primero que escucho al poner un pie en la casa,
- En el patio Yesley. Arrastro las palabras un tanto molesto por el tono que la rubia uso con él, la chica lo siguió con sus enormes ojos esmeralda, hasta cerca de las habitaciones
- No te creo…dijo de la nada, un poco bruscamente, se puso delante de él, golpeándolo con el ruedo del vestido, el solo le miro casi deseando que lo dejase en paz, solo ese día.
- Mañana hablaremos de esto, que no te quepa duda. Camino con grandes zancadas hasta su habitación, el solo podía pensar en su encuentro con aquel chico, no podía dejar de recordarlo, cada detalle de él, su corazón se estremeció de una forma que jamás lo hizo, lo sintió inmenso, ligero, un suspiro escapo de su boca…y durmió deseando ver a JaeJoong…

Era extraño, no recordaba cómo había llegado allí, pero no importaba, JaeJoong salió en cuanto hizo sonar la puerta, se metió al estudio, lleno de cuadros apilados ordenadamente en el piso, un lugar ambientado en una esquina y frente a aquello, el cuadro que Jae le había hecho
- ¿comenzamos…? El movió la cabeza asintiendo, se sentó en el mullido sillón Jae arreglo a su alrededor telas, rojizas y doradas, los tonos de la realeza, el chico le reviso detenidamente, indicándole la posición más adecuada de su cuerpo, miraba de cuando en vez el cuadro
- ¿lo modificaste…? Dijo ChangMin atrayendo la atención del chico
- Un poco, lo suficiente para quesea una obra más grandiosa de lo que ya era…Sintió sus mejillas calientes, JaeJoong le dio un libro
- Sujétalo de esta forma, con los dedos así…El roce de su mano sobre la suya lo estremeció, todo le pareció tan perfecto, su corazón se acelero, una sonrisa estúpida se asomo por sus labios
- Tu sonrisa es hermosa…lástima que en mi retrato no sonrías…Aquellas palabras lo avergonzaron , odiaba verse vulnerable, el otro se alejo…paso mucho antes de que dijeran algo
- ¿quieres hablar de algo...? digo...levaremos mucho tiempo y no creo que sea bueno este silencio, te dormirás…No pudo ver su cara, pero sabía que era una sonrisa la expresión que sostenía al decir aquello
- Esta bien…pero no tengo mucho que decir…Una sola frase basto para que, con lentitud y medida quietud, le largara su vida al moreno, con detalle, cada una de sus angustias, dolores, esperanzas y sueños, cosas que jamás le había dicho a nadie…pero, se sentía tan bien decírselas a él, podía confiar en él
- ¿puedes incorporarte…?
- No puedo…Sus piernas flaqueaban, su cuerpo entero parecía de mármol, no podía moverse, sintió miedo, JaeJoong se acerco a él, y diciéndole palabras tranquilizadoras, le ayudaba a movilizar sus articulaciones, no se había percatado del tono granada de sus mejillas, no la sonrisa que exhibía, el pelinegro le hacía reír, se sentía demasiado cómodo en su compañía, una mirada extraña de parte de ambos y el tiempo se detuvo…
- ¿quieres….quieres ver el cuadro…? Interrumpió el momento la voz de JaeJoong
- No…sé que es hermoso…Debió marcharse, se despidió del chico con una sensación extraña en su ser, JaeJoong tomo su mano antes de que saliera del estudio, acercándolo hasta el robo un beso de sus labios, el se quedo quieto, sintiendo un torrente de electricidad por todo su ser, suspiro, sujeto el cuerpo del chico con temblorosas manos, deseando que nuca acabara, la voz de Jae le susurro sobre los labios un
- ¿aun así regresaras…?
- Claro que lo haré…Diciendo eso se marcho, sonriendo como un imbécil, se dio cuenta de ello cuando Yesley se lo dijo “ sonríes…” mascullo algo impresionada, digamos que su futuro esposo, no era de los seres más demostrativos, camino, con toda la intención de meterse en su cuarto y descansar un poco de las intensas emociones de aquel día
- Señor…sus padres le esperan en el salón principal. La vos de una joven criada le hizo desviar sus pasos, eso no era bueno.

La noticia le cayó como una bofetada, se casaría en menos de una semana por que “tu abuela quiere verte casado, ya sebes que no vivirá mucho tiempo mas, además, así podrás reclamar herencia para tus hijos” desde ese anuncio, todo fue un torbellino, sastres corriendo por la casa, floristas, modistas, decoradores, banquetearos, familiares lejanos, entre ensayo y ensayo, apenas tuvo tiempo redecirle a su querido chico que el tiempo le era esquivo, este solo sonrió, ChangMin se tomaba su tiempo con él, robo un beso de sus labios carmín y prometió regresar en cuanto pudiera, JaeJoong asintió, “ siempre estaré aquí para ti, nunca te dejare…” eso hizo estragos en el, sintió su pecho extraño, casi pesado, un alivio reino en su cuerpo
- es amor… ¿sabes? El chico solo puedo cerrar los ojos y embriagarse con ese aroma tan especial que el otro despedía, se retiraba prontamente de su lado, cada vez, con una sola frase en su mente “…nunca te dejare…”

Casi no se dio cuanta cuando estaba a horas de casarse, la presión lo desesperaba, el amaba a alguien más, y a pesar de que nunca se lo había dicho, algo en su interior decía que aquel pelinegro le amaba también, entre el movimiento de los últimos detalles, pudo salir del lugar, corría, el frió viento golpeaba su ropa de gala, sus ojos se cerraban intentado que el frió no le hiciera llorar, vio la ventana del estudio abierta, corrió escaleras arriba, solo para que su corazón se quebrara en pedazos, un policía cubría con una manta blanca el cuerpo muerto de su amando, debió sujetarse de la puerta
- el…se suicido, lo siento. Dijo el hombre y el solo pudo llorar, nada pasaba por su cabeza, solo dolor en su pecho, lagrimas calientes que caían, camino hasta la iglesia, no recordaba nada, solo imágenes difusas, se dio cuenta de su situación cuando estaba de espalda sobre la cama, una luz desde la otra habitación, la voz de su ahora esposa cantaba, su mente regreso a la tierra y sintió furia, “mentiroso, dijiste que siempre estaríamos juntos, ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué me dejaste solo?” la chica camino hacia el, con un atuendo que lo hizo sonrojar, ella se puso junto a él en el amplio lecho
-..ChangMin. Llamo ella y el solo le dirigió una mirada, en lugar de la chica, JaeJoong le miraba, con un brillo extraño en su piel
- no sabes cuánto me dolió que fueras de alguien más, no lo soporte, así, podré estar junto a ti cuando comencemos una nueva vida. Eso fue suficiente para él, sin pensarlo mucho se lanzo contra sus labios, deseando mas y mas de él con cada segundo, ya no estaba muy seguro de lo que hacía, si era su mente o era realidad, solo supo de éxtasis, de hermosas fantasías y bellas palabras de amor, la imagen del ser que amaba se distorsionaba, le veía pelinegro, castaño o rubio, la cabeza le dolía, era extraño, pero no se detuvo a preguntar, el cuerpo de su amado subía y bajaba rítmicamente sobre él, dejando escapar sonidos angelicales de placer, lazo un alto suspiro, y el chico cayó sobre él, sus pechos jadeantes, ninguna palabra, los ojos del castaño se cerraron, un último deseo se metió en sus sueños…
Despertó, la cabeza le dolía, al abrir un poco su mirada, vio una cabellera dorada a su lado, su estomago se contrajo dolorosamente,
- maldición. Dijo, las lagrimas caían por sus ojos, todo había sido producto de su imaginación, movió al ser a su lado y vio el rostro más hermoso
-¿JaeJoong? Miro a su alrededor, una moderna habitación, con amplios ventanales, decorada con buen gusto, ¿Dónde estaba su sillón Luis VX? ¿Su sobrecargado papel tapiz? ¿Su esposa?, el ahora rubio chico despertó
- ¿no te dije que siempre estaríamos juntos? Sonrió el mayor.
Entonces Min se pregunto severamente en si aquello había sido un sueño o una memoria de su anterior existencia.


** Fin***

Grey eyes

Titulo: Grey eyes
Autor: Kodami
Pareja: JaeMin
Género: Slash
Extención: Oneshot
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Si una cosa podía decir, era que el lugar era infernalmente ruidoso, algo a lo que no estaba acostumbrado, su madre había insistido en que lo mejor era que asistiera a una escuela “normal” y a pesar de que sus hermanas y padre se opusieron, allí estaba, frente a una aula repleta de ruidosos niños que no tenían mas edad que el… ¿o si?, de todos modos siempre le dijeron que era muy inteligente para su edad y que de seguro adelantaría cursos…la voz de una mujer le dijo que podía entrar, ingreso con pasos lentos, luego de una breve introducción de la maestra que solo dijo “ cuiden mucho de el, por favor, es especial…y puede lastimarse fácilmente” ¿era idea suya o lo había dejado como un completo idiota? Sintió que lo conducía a cierto lugar del aula y lo puso junto a alguien
- ¿Cómo te llamas? La voz a su lado le asusto
- Shim ChangMin… ¿y tu...?
- Kim JaeJoong, un gusto…
- JaeJoong ¿pueden hablar mas tarde? Aun no comenzamos la clase...Reprendió la maestra
- Los siento. Se disculpo el chico…Para Min, los primeros meses de su nueva escuela fueron fáciles, ya manejaba la mayoría de los contenidos que estaban enseñando.

- Min… ¿por que tus ojos son así...? Pregunto JunSu, el primo de Jae, el que recientemente se había dado cuenta del tono de ojos del chico
- No digas eso Su. Le reprendió bajito su primo
- ¿es mala mi pregunta? JunSu se escuchaba como una persona tierna y dulce, en un principio pensó que era normal que alguien de ocho años tuviera esa cualidad, pero mas tarde se dio cuanta de que solo el era así,
- No… esta bien, mis ojos son así…por que no puedo ver. Acabo diciéndolo con una leve sonrisa en los labios
- ¿nada de nada? Es decir… ¿no sabes como nos vemos?
- ¡Deja de ser imprudente JunSu!
- No te enojes con el Jaejoong, es solo curiosidad. Movió la cabeza en dirección al chico
- Si no puedes vernos, ¿Cómo sabes que Jae esta allí?
- Tengo muy buen oído…incluso puedo saber que tu eres mas bajo que el. El chico se quedo mirando a ChangMin con curiosidad
- Me gustan tus ojos, son…distintos. Menciono Su luego de un tiempo, ChangMin se sonrojo mucho, era la primera vez que alguien le decía ese tipo de cosas.

Con el paso del tiempo, Min fue tomando mas confianza con su entorno, se rodeo de mas amigos, eso lo hacia muy feliz.

- ¿de verdad tengo que tener uno? Protesto el chico sentado cerca de su padre
- Si, estas creciendo y debes tener cierta independencia…
- ¡Un perro lazarillo no es manera!…incluso acabaría con su confianza… ¿sabes como se burlarían los niños si lo ven con un perro así? Madre, si quieres destruir su autoestima, dale un bastón, ponle gafas de sol negras y mándalo así a las escuela, seria menos humillante cumplir con el estereotipo de no vidente que andar con un perro gigante.
- No es un perro gigante, no exageres.
- Es un labrador dorado, ya lo vi, esta afuera…
- ¡ya compraste el perro! Exclamo el joven
- Si…es por tu bien hijo.
- NO… es solo lo que tú quieres, yo nunca quise un perro, ni siquiera me gustan.
- ¡No me hables así…!
- Yo apoyo lo a changMin… el perro se va, ya encontraremos la manera de que ande solo por la calle. Decidió el padre con voz autoritaria
- ¡¿y que vas a darle?! ¿un guía personal? Se molesto la mujer, las hermanas de Min lo sacaron del lugar tan rápido como empezó la discusión.
**
- Lamento mucho que mis padres te obligaran a hacer esto… puedes dejarlo cuando quieras… Murmuraba el menor con la cabeza abajo
- ellos no me obligaron, yo me ofrecí a hacerlo por que me gusta tenerte cerca, eres el mejor amigo que tengo. JaeJoong miro al chico a su lado
- gracias… Solo pudo decir ChangMin, cerca de la escuela aparecieron JunSu y YooChun, ya en la puerta del aula, YunHo.
- Buenos días- Saludo el y todos regresaron el saludo- chicos, necesito un favor…
- ¿Cuál…? Dijo YooChun
- Ummh…. ¿saben que hay examen de ciencias?
- Si. - Respondieron al unísono
- Entonces… ¿Cuál de mis lindos amigos se sentara junto a mi para “ayudarme”?
- Alguien ayúdeme también a mí por favor.
- ¿No estudiaste Huyng? Inquirió ChangMin
- Si estudie…solo…no entiendo nada
- Esto si es un problema...esta bien…yo te ayudo YunHo, pero no habrá próxima vez ¿oíste?
- ¡por eso quiero tanto a JaeJoong!
- Pero…si la maestra descubre que me copiaste, puedes ir estudiando tú solo…
- Entonces…JunSu ¿me ayudaras?
- Si ^^
- Gracias…ChangMin… ¿y tu?
- ¿yo?, no tengo problemas con eso...
- Ojala tuviera tu cerebro...te envidio. Protesto Chun y le quito al Jae la manita de ChangMin y las tomo entre las suyas y así lo metió al aula.

El tiempo transcurrió rápido, tan rápido que apenas se enteraron de cómo ChangMin cumplió los catorce años, en todos los años que habían pasado, JaeJoong nunca soltó la mano de ChangMin, literalmente, siempre estaba hay para el, para cada cosa que el deseara, pasaban muchas horas juntos, al punto de no sentirse cómodos del todo si el otro no lo acompañaba, lentamente, la amistad fue pasando a ser algo mas, un cariño especial… algo llamado amor…pero ninguno de los dos era capaz de decirle al otro cuanto sentía, pero todo tiene un final, y esto no es la excepción.

Cierto día, todos estaban reunidos en la casa de ChangMin, JaeJoong debía darles una noticia importante,
- chicos yo…. Cuando estaba por terminar la frase, de la nada apareció la hermana de ChangMin
- Min adivina qua paso… ¡encontramos un donante para ti! El chico se cubrió la cara para que no vieran sus lágrimas, con rapidez las palabras de Jae fueron olvidadas.

Según los médicos, era una operación sin mucho riesgo, pero aun así, el corazón de Jae no se tranquilizaba, toda la familia del chico esperaba en la habitación a que el llegara del pabellón de operación, afuera, los amigos, que no dejaban de caminar por el pasillo, nerviosos, sin poder poner su concentración en ningún lugar. Cuando vieron pasar la camilla con ChangMin en ella dieron un inmenso suspiro de alivio.

Durante las dos semanas siguientes, JaeJoong no salía ni un minuto fuera de la habitación del chico, quería aprovechar cada segundo que le quedaba junto a el
- mañana van a quitarme las vendas… ¿estarás aquí? Pregunto Min tomando la mande Jae
- claro que si…-Este la acaricio-¿Cómo te imaginas que soy?
- Unh…alto…lindo…
- Y si no lo soy…si soy horrible.
- Yo sabría, suenas como alguien lindo, dijo interiormente, pero no me importaría si tu exterior es feo, para mí siempre serás hermoso, para mí siempre serás la persona que más quiero, la única persona en la que puedo confiar totalmente. Acaricio el rostro del mayor con su otra mano, ese fue el único momento en que Jae agradeció el echo de que su amigo no viera, por que se abría avergonzado mas si el hubiese notado el sonrojo que cubría su rostro.

La enfermera sacaba con cuidado las blancas gasas de los ojos del chico, este sostenía fuerte la mano de JaeJoong, en la cabeza de este aun resonaba el “quiero que seas la primera persona que veas cuando mis ojos estén curados” que había dicho ChangMin cuando el se marchaba a su casa la noche anterior, cuando ella termino de retirarlas, Min se quejo de la molesta luminosidad de la habitación, lentamente abrió los ojos, primero, todo fue una bruma, y por un segundo pensó que la operación había fracasado, pero comenzó a distinguir formas, bultos primero y luego personas mas definidas, frente a el, un rostro, vio lo blanco de la piel, luego los ojos, nariz y boca, minutos mas tarde era una visión hermosa, cabellos oscuros coronaban la perfección de un rostro muy dulce, nadie decía nada,
- ¿JaeJoong? Dijo Min y eso fue suficiente par que la habitación entera se alegrara y aquel chico lo abrazara llorando
- Estoy tan feliz de que me reconozcas Min…El corazón del menor latió rápido, JaeJoong era mas hermoso de lo que imagino nunca. No tardo mucho en reconocer a los demás, la tierna expresión de JunSu, la seguridad que tenia YooChun y la confianza de YunHo, la dura expresión de su madre y al consentidor padre y hermanas tan buenas como el. Saldría en dos días del hospital, y planeaba recorrer todos los lugares por los que había pasado, conocer a su maestra de pre-escolar y las que le enseñaron en el instituto de baile, le contó a Jae lo que deseaba hacer y le pidió que le describiera todo con detalle, el color de las cosas, como se veían con la luz del atardecer, como era la luna, los amaneceres y ese tipo de cosas, el chico satisfacía la enorme curiosidad de su amigo, y le sonreía con melancolía, otra persona, se hubiera dado cuanta de las facciones del mayor, esa que solo se permiten las personas que saben que van a perder algo importante.

Ese día, cuando salió del hospital, noto que JaeJoong no estaba, así que no pudo evitar preguntarle a sus amigos donde se encontraba el pelinegro, se miraron entre si, con complicidad
- el… ¿no te dijo nada? Pregunto YunHo
- no…¿Dónde esta? Me estoy asustando.
- Bueno el…ChangMin el… se va de la ciudad hoy. Murmuro JunSu
- Llévenme, aun no se debe de haber ido, llévenme a su casa por favor. Pidió el chico fuera de si, ellos accedieron. Corría, corría tan rápido como podía, no le importaba si sus retinas se desprendían por la agitación, lo único que tenia en mente era llegar a la casa de JaeJoong. La madre del chico dejaba una caja en el auto de la familia
- ¿viene a despedirse chicos? Todos asintieron, ella los dejo en el recibidor de la casa y les dijo que subiera a buscar al chico, al llegar a la segunda planta dieron de inmediato con la habitación de Jae, tenia la puerta abierta, se veía realmente deprimido, Min entro y se sentó frente a el
- ¿Cuándo ibas a decirme que te marchabas? El mayor miro frente a el, y sin siquiera reaccionar lo suficiente como para contestar, ChangMin lo beso
- Si te digo que te amo ¿aun así te iras? Pregunto el menor
- No…me quedare, haré todo para quedarme contigo. Regreso a tomar sus labios, mas intensamente esta vez.

Tal como ChangMin había dicho, intento ver cuanto podía, el amanecer era su favorito, poco a poco comenzó a interesarse por la pintura y la fotografía, siendo siempre JaeJoong el punto de atención en ellas.

Los años transitaron con especial calma el periodo siguiente, y el trabajo artístico de Min comenzó a ganar renombre, antes de que comenzara su universidad, tenía su primera exposición de fotografías, en la entrada del recinto, se podía ver una pintura colorida, el interior era distinto, todo en tonos grises, los fotografías borrosas y nubladas, la mayoría debí pasar dos o tres veces por la exposición para entender, solo unos pocos se fijaron en que todo estaba ahí a propósito, para hacerle ver a todos como el sintió cuando pudo ver.

- Me gusta cuando te ves feliz. Susurro JaeJoong tomándolo por los hombros desde atrás
- quiero pintarte… bueno, a ti y a los chicos.
- ¿eso quiere decir que te perderé por un par de semanas?
- Creo que en esta ocasión será casi un mes y no veras nada hasta el día de la exposición
- Eso es cruel….
- Te aseguro que merecerá el esfuerzo. Min se abrazo con mas fuerza al chico que era un tanto mas bajo que el y comenzó a avanzar con el hasta la pared, asegurándose de que sus labios no tomaran distancia.

Luego de una agotadora sesión de modelaje, los cuatro chicos tomaron un descanso para sus paralizados músculos
- ¿vas a decirnos o no por que nos quieres pintar? Pregunto YunHo
- Solo quiero y ya…además se verían muy lindos en mi galería, atraería a más público.
- Como si ya no se llenaran tus exposiciones. Murmuro YooChun
- Bueno, ahora me voy a mi estudio, los veré en la galería. Vieron como el menor tomaba el enorme lienzo y se marchaba con el.
- Aquí es donde yo comienzo a sufrir. Suspiro cierto chico que se había metido a la cocina
- ¿por que Huyng?... ¿come el doble cuando trabaja?
- NO COME cuando trabaja JunSu, tengo que pelear con el para que salga de allí de vez en cuando.

El día de la apertura, la galería estaba sobrevendida, y la gente no tardo mucho en hacerse paso entre la débil contención, dentro, el espectáculo era hermoso, la mayor parte eran fotografías retocadas con pintura, personas al azar con unas sutiles alas en sus espaldas, pero, lo que mas llamo la atención, era un enorme cuadro con cuatro jóvenes Ángeles desnudos alrededor de un pequeño niño, mirándolo con mas ternura de la que podía imaginarse, los retratados, veían el cuadro algo sorprendidos e incómodos, sobre todo cuando la gente comenzó a reconocerlos.

- ¿Por qué tú tienes un cuadro para ti solo JaeJoong? Quiso saber Su
- Acostarse con el pintor funciona. Dijo la voz de ChangMin tras ellos
- Pequeño pervertido. Le susurro YooChun
- ¡pero si no se ve nada! Protesto el menor
- Dinos…por que tiene el un cuadro especial
- Cuando se acabe todo…solo el sabrá por que
- ¿y nosotros? No merecemos algo especial también, ¡no nos quieres! Dramatizo YunHo
- Si, si tienen solo que en mi casa…
- ¿y por que no lo pusiste aquí? Inquirió JunSu
- ¿y tener cinco razones para no venderlos a ningún precio? Ya tengo bastante con estos dos…el stress es malo para mi.

Al acabar casi el mes de exposición Min descolgó el cuadro de Jaejoong y le pidió que leyera la parte de atrás, sin antes que el notara el fondo sobre el cual estaba pintado, una base negra con millones de puntos de colores metalizados. El mayor se sonrojo ante las palabras tras su cuadro
- ¿de verdad?
- Si…recuerda que un día me preguntaste que sentía y no te respondía…esta es la respuesta. Jae se abalanzo sobre el dejándolo sobre un sillón de la ya vacía estancia quitando con rapidez su corbata.
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Al despertar ese día se quedo mirando la apacible expresión de JaeJoong al dormir…si de verdad habían Ángeles en la tierra de seguro el estaba con uno ahora, y aunque sus ojos se debilitaran poco a poco, el siempre recordaría al hermoso chico que dormía a su lado, cada día desde hace quince años.

FIN

Little Decoy

Titulo: Little Decoy
Autor: Kodami
Pareja: JaeMin
Género: Slash, romance, Lime
Extención: Oneshot
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Al verlo así, la personificación de la tranquilidad, con su piel dorada descubierta, la respiración acompasada en su pecho, cual baile eterno, todo aquello, hizo que su estomago diera un fuerte retorcijo, hace tiempo que sentía aquella molesta sensación, beso la boca del chico con una pasión que muy pocas veces mostraba, logrando que aquel a su lado despertase
- ¿Qué pasa Hyung? - Dijo aquel de cabello chocolate, mirándolo a los ojos,
- Nada, nada…solo quería besarte… - Dijo y sonrió. Eso se sentía tan bien.

***
No es que fuera el plan mas brillante del mundo, o el mas ingenioso, pero era valido para el en ese momento, camino decidido y sin importarle si arrollaba a quien fuese en su camino, dudo un segundo cuando lo tuvo al frente, pero se lanzo de todas maneras…
No era lo que el esperaba, un rechazo que le pareció tonto, casi superficial, “no quiero a alguien sin experiencia”, camino con algo parecido a la tristeza en su pecho, en ese momento de profunda melancolía no se dio cuenta que un chico pasaba a su lado
- lo siento… -Se disculpo cuándo choco al pasar a su lado, le mire un segundo y un relámpago cruzo por su cabeza, aquel chico le parecía ideal


- es una idea siniestra JaeJoong, no puedes utilizar a alguien así, para lograr que alguien se fije en ti, si ese tipo no te quiere tal como eres, no te merece, así de sencillo.
- No seas así YooChun, no todos tenemos la suerte de tener un novio lindo y simpático que nos amo desde el día en que te vio…
- Envidioso… Pero dejando eso de lado, creo que no deberías hacer eso, no es bueno que engañes a ese chico, lo estarías usando - Le dio una mirada severa, no quería ver a su amigo cometer un error, pero sabía que era testarudo, que a pesar de que dijera que no lo haría, acabaría haciéndolo de todas formas, ya no tenia caso persuadirlo, parecía tan seguro en su decisión.
- Como digas… - JaeJoong miro hacia otro lado, con esa mirada un tanto extraña, como si nada le importara más que lo que pasaba en su cabeza.

No tardo más de dos días en saber el nombre de ese chico, la escuela era un universo pequeño, la teoría de los seis enlaces se cumplía perfectamente, lo siguió hasta su casa, y antes de que el muchacho entrara lo a bordo de improviso.

- ¿quieres caminar? - Soltó con su sonrisa más seductora, el chico enrojeció y acepto, en todo el camino el pobre chico no hizo más que mirar al piso, ya que se sentía profundamente avergonzado.
- ¿Qué pasa? - Dijo buscando su mirada
- Lo … lo siento - Susurro su acompañante, el solo se sintió victorioso, alguien con ese carácter seria fácil de adaptar a sus necesidades tan “especiales”, tomo la mano del chico cuando llegaron a un lugar apartado, sintió un estremecimiento extraño, pero no le dio importancia, logro que lo mirara a los ojos…
- ChangMin…
- ¿Cómo sabes mi nombre…?
- Eso no importa, lo que importa es lo que esta aquí - Puso la mano del pequeño moreno sobre su pecho, cerca de su corazón.
- Yo no se nada de ti…
- Claro que si sabes…te he visto, siempre lo hago…no me mientas.
- Esta bien…si es verdad que te observo, pero, no tengo idea de cómo te llamas, no se nada de ti…
- Me llamo Kim JaeJoong, me gusta el color negro y los perros, tengo pocos amigos y no soy bueno en casi nada, solo se cocinar bien…y me gustas tú - Se lo dijo sin miramientos, el otro solo pudo bajar la cabeza un tanto avergonzado.
- Creo que esto es….es extraño para mí.
- Conozcámonos mas, hablemos, salgamos… ¿te parece que voy muy rápido? - JaeJoong sonrió de forma encantadora, el chico de cabellos color chocolate soltó un tímido “si”
- En ese caso… ¿te gustaría que tuviéramos una cita? - Espero bastante, demasiado para su gusto
- Si, me gustaría - Sonrió, le parecía extraña la forma en que el moreno sonreía, no sabia como describirlo, pero, había algo especial allí, algo que nunca había visto.
- ¿te parece mañana o…?
- Mañana esta bien…ahora….yo...me tengo que ir - Sin decir más que eso, salió corriendo tan rápido que lo perdió de vista casi de inmediato, supo por su voz que estaba nervioso de verdad, además no lo miro a la cara durante toda su conversación. Sonrió para si mismo mirando al cielo que comenzaba a teñirse rosa ocaso.

Apenas cerro la puerta de su habitación se echo a llorar, no sabia la razón, se sentía feliz pero aun así, lloraba, apenas lograba dimensionar lo que acababa de ocurrir, ¿había sido real? Sacudió su cabeza, y una dimensión se abrió en su cerebro, una que se cuestionaba todo, ¿Por qué había actuado JaeJoong así? ¿Acaso era una broma? ¿Que planeaba conseguir con eso? Odiaba eso de si mismo, cuestionar todo, debido a eso, era un ser tímido y temeroso…se metió a la cama, esperaba que fuera una noche tranquila.

Jae parecía un demente, no paraba de mirar a su alrededor
- ¿perdiste algo…?
- No - Fue la corta respuesta para YooChun y siguió buscando con desesperación a ChangMin, entro a clases frustrado por no poder encontrarlo.
- Supongo que no hiciste nada de lo que tengas que arrepentirte ¿o si?
- Yo nunca me arrepiento de las cosas y decisiones que tomo- Se sentía extraño, casi como molesto, sentía que sus planes no estaban saliendo como deseaba, era muy imprudente al no pedir el número del celular del menor o memorizar bien el número de su casa, se maldijo, pero algo mas había en toda su molestia, solo que no pudo verlo debido a su egoísmo.

Parecía algo alterado cuando lo vio, mirando el piso con los labios fuertemente fruncidos en una mueca expectante
- ChangMin- Llamo, y a pesar de su molestia, su voz sonó amable y cálida, haciendo que el chico de cabellos como el chocolate le viera a los ojos
- …h-hola Hyung… - Saludo
- ¿nos vamos? - Sonrió, se sorprendió a si mismo, ¡Había pasado una hora entera planeando la reprimenda del menor! .El asintió…caminaron sin rumbo por las cercanías de la escuela….eso era casi un sueño, solo faltaban los pétalos rosas de esos arbolitos cursis, no sabia como, pero caminando junto a ese chico, sentía tranquilidad, algo parecido a como se sentía luego de reír mucho junto a YooChun. No recordaba quien había hablado primero, solo que era una conversión muy cálida, animada y llena de risas, se despidió del menor, no sin antes registrar su número telefónico.

Cerro los ojos antes de dormir, los ojos del menor aparecieron en su mente, de un color miel oscuro… inocencia… sonrió y se giro sobre si mismo en la cama, esa sensación no desaparecía, pero no le molestaba.

Ese día se esmeraría, era un día cálido de primavera… suspiro
- Se supone que eso debería de haber sido - Maldijo mirando el agua caer sobre el vidrio de su ventana, no sabia si tomar el teléfono o no, recibió un mensaje de texto, Jae le vería en media hora, el mensaje no decía mucho mas, pero, tan rápido como pudo, se calzo su ropa mas cómoda y salió de la casa, en busca de ese chico que tanto quería.

JaeJoong mentiría si dijera que esa cita había sido cómoda para el, la verdad era que el menor parecía tener un habito que no había notado, el menor lo miraba fijamente a los ojos sin importar que, era casi como si mirara su alma, sus intenciones ocultas, y eso lo ponía nervioso “eso es una estupidez por dios…” se decía, intentando calmar su paranoico ser, “y pensar que solo es el comienzo…será insoportable mas adelante” tomo mas fuerte la mano del mas bajito y entro a la pista de hielo, reían, el era bastante torpe sobre el hielo, pero ChangMin parecía bastante hábil, dieron varias vueltas por la pista, al ritmo de una música que no entendían pero tenia muy buen ritmo, los ojos del menor seguían fijos en los suyos, su estomago había decidido que era bueno llenarse de mariposas cada vez que lo hacia, un tierno color rubí en las mejillas de ChangMin lo hacían adorable, irresistible… tan besable…sacudió su cabeza, siguió con una sonrisa que paso a ser verdadera en pocos instantes.

Era la tercera cita que tenían, las cosas comenzaban a ponerse interesantes según JaeJoong, sabia que era tiempo de hacerlo, de llevar las cosas mas allá, pero sin cruzar la línea, se metieron a un cine que exhibía películas antiguas, dieron muchas vueltas esperando decidirse por una de ellas
- ¿Qué te parece old boy? - Pregunto el mayor, su cita solo asintió, de todas formas, eran películas de las que el nunca había escuchado…

A pesar de todo, habían entrado a la película incorrecta, JaeJoong se había encargado de eso, aunque sin desearlo, claro, acabaron mirando una película sobre una chica y su hermosa voz, de su transformación para cumplir su sueño de cantar sobre un escenario, a mitad del filme, comenzaron las lagrimas, ya para el final, los pañuelos se habían acabado, por parte de ambos,
- Es un desgraciado…¿como pudo…? - Hipaba el menor, conteniendo sus lagrimas, Jae solo le daba golpecitos en la mano, no podía hablar, se sentía extrañamente culpable, pero a la vez tranquilo, Min se apoyo en su pecho, se sentía exhausto de tanto llorar, la canción del final, los hizo permanecer juntos hasta que aparecieron los “ inútiles” créditos, ambos se quedaron esperando que sus lagrimas se secaran por si solas
- ¿nos vamos? - La voz del mayor sonaba extraña, salieron lentamente hasta el baño mas cercano
- Gracias por invitarme -Dijo el menor de la nada, sonriendo para si mientras lavaba su cara
- No es nada…lo hago por que me gustas - Jae lo miro, su acompañante estaba sonrojado.

Caminando a casa del chico JaeJoong se las ingenio para sujetar su mano, y antes de llegar al pórtico de la casa del menor, unir sus labios en un roce suave, un beso mas tarde, un tibio calor en sus rostros, una mano tomar la otra con delicadeza, una risita de nervios al separarse
- quiero que dejemos esto hasta aquí…llevémoslo al siguiente nivel…ChangMin... ¿deseas ser mi novio? - La mirada del mayor era seria, el chico solo pudo bajar la cabeza un segundo y saltar sobre Jae al decir si. Sus labios se unieron otra vez, la felicidad llenaba a ChangMin, eso se sentía como un sueño…solo esperaba que durara para siempre.
Por otro lado, la felicidad de Jae era distinta, sentía que su objetivo se acercaba, casi se podía sentir en los brazos de aquel otro chico, sonrió y se separaron, los ojos caramelo del castaño se fundieron en los suyos, cuando se vieron a los ojos directamente, algo tenían esos inocentes cristales avellanados. Sintió una caricia en su mejilla y una sonrisa, su pequeño novio se, metía en su casa y el se marchaba hacia la suya

- Supongo que no hiciste nada de lo que tengas que arrepentirte ¿o si?
- Yo nunca me arrepiento de las cosas y decisiones que tomo

Las palabras de su amigo, pasaron por su mente y sintió su estomago pesado “no es culpa solo es…ahw… JaeJoong mientras todo salga como tu deseas…”

No pasó mucho antes de que la feliz pareja fuera reconocida por todos lados, todos hablaban de eso, y surgieron las mas espectaculares ideas de cómo nació este amor tan especial, Jae condimentaba esto besando a su novio en todos lados, donde la oportunidad se presentara, y eso a Min le ponía un poco incomodo, no era que no le agradara, pero se sentía intimidado por la cantidad de miradas que atraían, pero, se guardaba ese sentimiento, Jae parecía tan feliz, no quería arruinarlo.

-¿Quieres esto? - Dijo Jae seductoramente, haciendo al menor caer sobre la cama del primero, con las ropas fuera de su lugar
- si…- Solo pudo decir el castaño antes de siquiera pensarlo, todo era nuevo, cada sensación, todo, roces…un gemido de placer y luego un beso que jamás pensó recibir, apasionado, desenfrenado. La primera vez nunca se olvida…

Era extraño, desde ese día, ya no podía ver a ChangMin de la misma forma, solo veía lo bueno que era, su inocente mirada que aun seguía allí, a pesar de que el se la había llevado, la forma en que le miraba el menor, su forma de moverse, hacían que su pecho se acelerara, y se odiaba “no puedes quererlo a el ahora…” la voz del chico la parecía mas dulce, sus caricias mas suaves, su piel mas ligera, sus ojos pasaron a ser fuentes de miel en lugar de solo ojos, sus labios fueron irresistibles, sus abrazos un alivio, sus palabras de cariño eran como un trago de agua en el desierto, ya casi sentía que ese chico de cabellos como el chocolate era necesario en su vida, una sonrisa en su rostro todo el día, el buen humor, todo le parecía maravilloso… eso significaba el pequeño para el…
Quizás todo fue según su plan en un inicio, pero ahora, no todo era así…su pequeño novio se veía distante, como si algo malo ocurriera con el, al principio no le importo, pero ahora…solo discutían, además, la persona que el quería, estaba con otro ahora “gracias por ayudarme a dar con el, eres muy bueno JaeJoong…” aun resonaba en su cabeza, como ese maldito podía estar con el, con el capitán de un equipo de tenis, “ no sabes cuan feliz me hace estar con YunHo…pero…tu ya tienes novio ¿no?” la furia por un segundo lo inundo, “¡ yo que hice todo esto por ti…bastardo!” dio un golpe a la pared de su habitación, su teléfono sonó y casi tumba su mesa de noche por contestarlo
-¿si?
-JaeJoong…estas…ocupado…? - La tímida voz del chico al otro lado de la línea lo estremeció, anhelaba oír su voz, hace tres días que no se hablaban, tres días que se habían peleado fuertemente, otra vez, por una estupidez, por culpa de el…
- no minnie, no hago nada…
-entonces, ¿puedo verte cerca de tu casa en media hora?

El sol de verano aun no se marchaba…y junto con el…
- creo que lo mejor es darnos unos días…ya sabes, peleamos mucho últimamente, no quiero terminar odiándote, no quiero dejarte, pero, esto ya es duro para mi así como esta… ¿imaginas que se ponga peor? Lo siento JaeJoong, ya no puedo mas…- Las palabras de ese niño, le calaban hondo, las frases salían de el como si no le dolieran, su mirada…no sabia mucho de eso, la suya estaba llena de lagrimas
- pero...yo…yo…- Un ultimo beso y luego una frase, “quiero hacer esto, por favor, solo será un tiempo, no hemos terminado, solo….estaremos lejos…” ChangMin se marcho, con pasos veloces, escapando del dolor, de que ese hermoso ser le viera llorar.

Las siguientes semanas, fueron un infierno, las fuerzas que sostenían su cuerpo se habían marchado, jamás pensó que ese chico le haría sufrir así, quizás, se había enamorado de el… si no? … ¿Por qué tanto dolor? Se revolvió en su cama, alejando ese pensamiento de su cabeza, “¡no seas idiota! Sabes que lo necesitas” Su salud había decaído bastante, ya no era el mismo…quizás, Jae estaría mejor, pero pronto noto que el chico era un zombie.
***

No recordaban como, pero las cosas habían surgido de tal manera, que la mano del mayor se abría camino muy lentamente entre la piel y las molestas ropas del moreno, besos apasionados recorrían sus ardientes pieles, acariciando el cuerpo del otro como deseando jamás olvidarlo, surcando cada milímetro, recordando cada detalle, los labios de JaeJoong buscaron ese esquicito cuello de morena piel, logrando sacar un gemido de los enrojecidos labios del otro, ninguna palabra en el aire, solo sus gemidos, las ropas de ambos cayeron al piso, Min dio un paso adelante tumbando a su compañero en la cama, marco su pecho con lamidas y succiones por todo el lugar, llegando a cierto punto de sumo placer para Jae
-…min…- Su nombre en suspiros, gemidos, las caderas del chico pedían mas y mas rapidez, mas y mas - no…no… - Los cuerpo se juntaron, la piel les ardía, quemaba, ahora Min se hacia del cuello de Jae mientras este acariciaba el cuerpo del otro, dando con una de sus manos un masaje suave por toda las masculinidad del castaño.
-hyung, allí no, es asqueroso… - La primera queja del menor fue entre gemidos de placer, Jae siguió en ese lugar escondido de placer
- no lo es….nada de MI ChangMin lo es - Siguió su camino subiendo por las nalgas y la espalda del chico, besando las leves marquitas dejadas por el sol que allí habitaban, tomo la cintura del chico, apegando mas su pecho a su espalda, beso su nuca, dándole a ChangMin un escalofrió que le hizo gemir, sentían que ya no podían mas, la presión de sus excitados cuerpos debía salir o enloquecerían, Jae cambió posiciones, quedándose abajo y enlazando sus piernas en las caderas de ChangMin, besando sus labios con pasión mirando sus ojos decidido. Era incomodo, sentir aquella invasión, pego su pecho al del menor, haciéndole la tarea mas fácil,…una…dos…tres…cinco…treinta…ya no podía pensar bien, el placer lo inundo como una ola que nacía en medio de su cuerpo, el aire se escapaba y pronto perdió el control sobre si mismo, miraba los ojos de Jae directamente, aunque los ojos de ambos estaban casi cerrados, sus manos entrelazadas a costados de la cabeza del chico, gemidos roncos, llenos de placer, las piernas de Jae se ajustaron al cuerpo del otro, el clímax se acercaba
- mas….yo…no…mas…- el ritmo creció, hasta hacerse insoportable, un fuerte clímax y ambos expresaron con sus voces aquel inmenso placer.
- creo que me enamore de ti -Dijo Min entre jadeos
- si…me paso lo mismo - Un beso y la noche pasó sobre ellos, sin poder separar sus cuerpos abrazados.

Al verlo así, la personificación de la tranquilidad, con su piel dorada descubierta, la respiración acompasada en su pecho, cual baile eterno, todo aquello, hizo que su estomago diera un fuerte retorcijo, hace tiempo que sentía aquella molesta sensación, beso la boca del chico con una pasión que muy pocas veces mostraba, logrando que aquel a su lado despertase
- ¿Qué pasa Hyung? - Dijo aquel de cabello chocolate, mirándolo a los ojos,
- Nada, nada…solo quería besarte…- Dijo y sonrió. Eso se sentía tan bien, sabía que su corazón era completamente de ChangMin y de nadie más.

A la lejanía, podía ver a ese chico, el mejor amigo de su novio reír, apretó la mano de JaeJoong “ gracias por hacerme olvidar a YooChun...” se dijo, mirando al chico a su lado todo parecía distante y perfecto, como debió ser siempre. Después de todo, JaeJoong nunca sabría que lo había utilizado pata dejar de pensar en Yoochun.

…¿Quién usaba a quien?...una duda que no se atreverían jamás a decir.


*Fin*

Secuestrado


Titulo: Secuestrado
Autora: Kodami
Parejas: Yoosu
Género: Lemon, Hurt/Comfort, Angst
Estado: Terminado