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Mi diosa pirata
Titulo: Mi diosa pirata.
Autora: cintya
Pareja: tu y yoochun.
Género: Hetero, Au, romantico.
Advertencia: Ninguna.
Extensión: One Shot.
Resumen: Un nuevo almirante. El nuevo almirante Park Yoochun.
Nota de la autora; Esta ambientada en el mundo de One piece, espero os guste.
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Siempre habías deseado ser una pirata pero nunca llegaste a imaginar que te convertirías en una de las mayores piratas que habían existido y con una de las mayores recompensas. Así que por lo tanto tenías a toda la marina detrás de tuyo, aunque realmente no habías hecho nada malo salvo quizás desafiar al gobierno mundial unas cuantas veces.
Hoy era un día como cualquier otro. Te despertaste en tu camarote ya que te habías quedado dormida ahí en vez de la habitación con tu par de compañeras, habías estado demasiado nerviosa por lo que había pasado el día anterior como para estar con ellas.
Recuerdos:
Era el último día en el que el log pose tenia para cargar la dirección a la siguiente isla y tan solo faltaban unas horas para que tu navegante os dijera de partir.
Estabais toda la tripulación terminando de cargar todo lo que os hacía falta cuando de repente notaste algo extraño a tu alrededor. No sabias el que era pero te sentías intranquila. Miraste alrededor para ver si a tus nakamas les sucedía lo mismo pero viste que todos estaban tranquilos y haciendo las tareas que cada uno tenía asignadas. Pensaste que sería tu imaginación, ya que estabas tan a acostumbrada a ataques tanto de piratas que os tenían envidia como de la marina que decidiste no hacer caso a tu instinto ya que si hubiese algún peligro todos tus nakamas también lo habrían notado.
Las horas pasaron y por fin el log pose se cargó así que decidisteis terminar todo lo que estabais haciendo para partir rumbo a la siguiente isla pero tú seguías con tu mala espina. Montasteis todos en el barco cando de repente todos tus nakamas se quedaron como dormidos mientras estaban preparando el barco para zarpar.
-Es un verdadero desperdicio. Me habían dicho que eras una mujer verdaderamente bella pero no imaginaba que tanto. Sin duda es un desperdicio que seas una pirata, encima una de las más buscadas.
Te giraste hacia donde procedía la voz y viste a un hombre subido en tu mástil. Llevaba unos vaqueros junto con una cazadora negra y no le veías la cara ya que llevaba una gorra marrón claro que le tapaba la cara. No te sonaba de nada ya que no era nadie que tú conocieses ni de la marina ni de ningún pirata con el que te hubieses cruzado así que te pusiste alerta ante lo que ese desconocido pudiese llegar a hacer.
El desconocido bajo de un salto del mástil y se puso frente a ti. Levanto la mira hacia ti y te quedaste muda, nunca habías visto a nadie tan atractivo como él y eso me habías visto a unos cuantos hombres bien atractivos. Te miro y sonrió al ver tu expresión de alerta.
-Perdóname aun no me he presentado, que descortés por mi parte.- Dijo haciendo una leve inclinación. –Pero no debes tenerme miedo ni que mantenerte alerta. No soy peligroso, al menos no de momento. –Dijo con una sonrisa pícara.
-Si cada vez que me hubiesen dicho eso me hubiese relajado, no seguiría con vida.
-Si imagino que sí. –Dijo riendo.
Los dos seguimos durante un breve momento en la misma posición en la que estábamos mientras nos examinábamos el uno al otro detenidamente.
-Si es una verdadera pena, eres una verdadera belleza. Ni las sirenas pueden comparar tu belleza. –Dijo que una mirada que incitaba a la perversión. –Aun no me he presentado, disculpa pero tu gran bella me ha dejado hipnotizado. Me llamo Yoochun, Park Yoochun. Encantado. -Dijo con su ya tan conocida sonrisa pícara.
-Bueno, encantada igualmente. Ya que estas aquí imagino que ya sabrás quien soy yo. Así que quiero saber el motivo por el que estas en mi barco y que es lo que quieres de mí.
-Directa al grano, me gusta.-Dijo acercándose un poco lo que solo consiguió que yo me pusiese alerta. –Con respecto a lo que me has preguntado, solo quería conocer a quien será a partir mi prioridad número uno. Ya que a partir de ahora mi única tarea será la de encargarme de ti y atraparte.
-Sí y quien, si se puede saber, ¿es el que se ha atrevido a encomendarte tal tarea?
-El gobierno mundial. –Dijo con picardía.
Mi cara ensombreció al oír aquello. ¿Quién diablos era este hombre tan excitante al que el mismísimo gobierno mundial le encomendaba tal tarea?
-Así que déjame que me presente nuevamente. –Dijo inclinándose un poco. –Soy el, a partir de mañana, nuevo almirante Park. –Dijo mirándome.
No lo podía creer, había pues a un almirante expresamente detrás de ella.
-¿Tanto mal les doy? Yo que me pensaba que lo pasaban igual de bien que yo cada vez que les fastidiaba una y otra vez. Parece que el sentimiento no es mutuo. Una lástima.
El almirante Yoochun empezó a reírse y no pudo parar durante un rato.
-Sí, creo que no es mutuo. –Dijo cuando consiguió calmarse un poco.
-Y que es lo que te ha traído aquí, futuro nuevo almirante, ¿si hasta mañana no tienes la obligación de capturarme? ¿O es que acaso quieres darme como regalo, a tus superiores, así celebrar por todo lo alto tu nuevo gran cargo?
-Tienes una mente retorcida. –Dijo mirándome con los ojos entrecerrados. –No eso no es por lo que he venido aquí.
-Es lo que tiene una al ser tan perseguida por todo el mundo. -Dije con suficiencia. – ¿Y bueno que es lo que te ha traído aquí entonces?
-Tu. Quería conocerte en persona antes de tener la obligación de capturarte, para mi gran lastima. –Dijo mirándola.
-Ya me has conocido. Ahora si mi hicieras el favor de marcharte estaría enormemente agradecida.
-¿Ya me echas? –Dijo con su sonrisa pícara.
-No es que te eche pero no creo que este bien que alguien este con quien quiere capturarle en el mismo sitio. Por mucho que sus intenciones, en ese momento no sea el de capturarle.
-Muy perspicaz. Tienes razón. En cuanto hago una cosa que llevo queriendo hacer desde que te he visto, me marchare.
Me quede sorprendida, ¿qué es lo que podría querer hacer?
Mientras estaba pensando en lo que podría querer, él se me acerco sin que lo notase y de repente me sujeto de la cintura atrayéndome hacia él.
-Esto es lo que quiero.
Y me beso. No un beso cualquiera. Un beso que exigía que le correspondiesen. Un beso que me volvía loca. Un beso que me excito. Un beso que me dejo sin fuerzas para mantenerme en pie.
El me agarro más fuerte para que no me callase y me apretó más contra él. Sus manos iban de arriba abajo de mi espalda recorriendo lentamente cada parte hasta que llego a mi trasero y me apretó más contra él. Eso solo consiguió que yo alzase mis brazos a su cuello y me olvidase de cuanto hay a mi alrededor.
Cuanto estuvimos así, no lo sabría decir pero nunca me había sentido tan maravillosamente bien en toda mi vida eso era seguro.
Poco a poco se fue separando de mí pero seguía manteniéndome sujeta a él.
-Es una verdadera lástima que estos labios tan suaves y apetecibles pertenezcan a una dama tan buscada como vos. –Me miro a los ojos. –La verdad es que no me cansaría de besaros ni en un millón de años ni siquiera por el hecho de ser la pirata que será mi responsabilidad el capturar.
No puedes apartar los ojos de los suyos por la intensidad que desprende hacia ti.
Te vuelve a besar pero esta vez es un beso lento que te deja sin respiración.
Se separa de ti a la vez que te va soltando y te vuelve a mirar a los ojos. Pero esta vez te mira con deseo, con un deseo contenido, el cual no puede evitar transmitir atraves de su mirada.
-Lo lamento pero debería irme ya, si quiero poder seguir manteniéndome cuerdo. Tus besos me están volviendo loco y en más de un sentido.
Le miras y sabes que tu mirada contiene el mismo deseo que demuestra la mirada de él.
-Si me miras así solo deseare permanecer a tu lado y hacerte cosas malas.
Te relames los labios inconscientemente y consigues que él te vuelva a mirar con deseo.
-No me tientes. –Le miras curiosa. –Sobre todo si es tan inconscientemente.
Te daba un beso breve.
-Hasta que nos volvamos a ver mi diosa pirata.
No te da tiempo a reaccionar y él se ha ido en un simple parpadeo.
Cuando vuelves en ti ves a todos tus nakamas despertándose y preguntando qué es lo que ha pasado. Como ven que tu estas tan sorprendida como ellos ninguno se da cuenta del tan evidente sonrojo que tienes.
Presente:
Así que llevas ahí encerrada desde que salisteis de aquella isla. En la que de cierto modo podría decirse que hicieron que de una forma u otra perdieras parte de tu inocencia. Ya que ese era tu primer beso. Uno que no has querido dar a nadie ya que por tonto que pareciera no querías dar a nadie y el cual un simple extraño te había conseguido robar. La verdad es que era bastante retorico, que un hombre que debía evitar esas cosas sin proponerlo te había robado algo que era muy importante para ti y que aun quisieses no podías recuperar.
Pero la cuestión no era el que quisieses poder recuperar ese beso o no, o eso es lo que te tratabas de convencer. La cuestión era que ibas a hacer cuando lo volvieses a ver, no creías que tan siquiera le pudieses mirar a la cara. Así tenías que pensar en que harías cuando lo volvieras a ver, ya que si era su tarea el tener que capturarte tarde o temprano te lo volverías a encontrar y tenías que encontrar la manera de poder dejar de pensar en él y en su endemoniada forma de volverte loca por tan solo un beso.
Con ese pensamiento sales de tu camarote para encontrarte con tus nakamas, que seguro que están preocupados por ti ya que no has salido aun.
-¿Se te han pegado las sabanas eh capitana? – Te pregunta tu navegante intentando sonreír aunque tiene una mirada preocupada ya que llevabas rara desde que habíais salido de la isla y no había pasado desapercibido para ninguno de tu tripulación.
-Si eso parece. –Le respondes intentando sonar todo lo convincente que puedes.
Te diriges hacia los dos menores que están cerca haciendo que juegan, aunque no te quitan el ojo de encima sabiendo que algo sucede. Pero ninguno de toda tu tripulación de preguntaran nada ya que saben que se lo dirás cuando estés preparada o decidas decírselo. Sabes que deberías hacerlo pero no crees poder hacerlo sin volver a recordar cada segundo que pasaste con el así que prefieres callar e intentar borrar esas estúpidas mariposas de tu estómago.
-¿A qué jugáis? –Les preguntas para distraerte y olvidarte de que el día de ayer conociste a alguien que cambio tu mundo tan simple.
Varias semanas pasaron desde aquel incidente y no habías vuelto a saber nada de aquel Almirante salvo por la noticia que estuvo en los periódicos durante varios días, parecía que a todo el mundo le gustaba.
Por fin llegáis a tierra y todos os disponéis a comprar lo que os hace falta, medicinas, comida, etc. Ponéis el barco donde nadie pueda verlo y con un pequeño bote os dirigís al puerto más cercano. Allí veis que todo el mundo está ocupado, no le prestáis gran atención ya que dais por sentado que es normal en un puerto. Decidís ir al centro del pueblo y allí separaros para comprar y buscar información. En el pueblo veis que hay más agitación que en el pueblo así que decidís preguntar qué es lo que sucede y cuentan que en un par de días habrá una gran celebración ya que es el inicio de la primavera y es un gran evento en todo el gran line.
Por la noche os reunís todos en el barco y habláis sobre lo del festival. Todos estáis de acuerdo en quedaros aunque el log pose solo tarda un día y medio en cargarse así que decidís quedaros un día más para disfrutar el festival, no todos los días podéis pasarlo bien en una ciudad sin que os persigan tarde o temprano y ahí parecía que nadie os había reconocido.
Al día siguiente pasáis todo el día en un bar del pueblo riendo y cantando con todos los que haya había. La noche llega y todos tus nakamas están desperdigados por el local. Tu estas en la barra y oyes una pequeña conversación entre un par operarios del puerto. Gracias a ellos te enteras que mañana para el festival irían varios marines de alto rango. Tú decides no decirles nada a tus nakamas ya que no quieres preocuparles por algo así. Piensas que el pueblo es muy grande y mucha gente más toda la que has oído que está por llegar, así que piensas que es muy difícil que os fuerais a topar con ellos.
Al día pasa y todos despertáis alegres ya que solo pensáis en pasarlo bien. Acudís al pueblo y allí cada uno decide ir a su ritmo, unos van a beber otros a comer y otros a ver lindas mujeres como ellos decían. Tú decidiste ir al pequeño mercadillo que había en el centro del pueblo a mirar algo para comprarte. Al cabo de un rato viste un pequeño colgante que te encanto, era una pequeña cinta con un lazo negro. Preguntaste cuanto costaba mientras buscabas tu monedero cuando te diste cuenta que alguien pagaba por ti y te lo ofrecía. Tú levantaste la cabeza para ver quién era y al descubrirlo te quedaste de piedra. No podías creerlo él estaba ahí tan campante con una camisa a rayas semi abierta, una vaqueros rasgados y unas gafas que solo hacía que pareciera más endemoniadamente sexy.
-Ten, para ti. –Te dice como la cosa más normal del mundo.
Tú aun no podías salir de tu asombro, él estaba ahí. ¿Qué posibilidades había de que justamente te lo encontraras a el? Pocas, seguro. Pero ahí lo tenías, sonriéndote con su sonrisa pícara que tanto recordabas la cual hizo que consiguieras salir del asombro.
-No creo que debiera aceptarlo, ¿no cree?
- No veo porque no deberías. Solo es un regalo de un admirador. Solo un regalo de alguien que usted conoce. Solo Yoochun Park, nadie más.
Entiendes lo que te quiere decir, que está ahí como Yoochun no como Almirante.
-Entonces supongo que podría aceptarlo. –Dices dispuesta a cogerlo pero él no te deja y se pone detrás de ti para ponértelo. Al hacerlo te roza levemente con la yema de sus dedos y hace que te estremezcas. Él lo nota y vuelve a rozarte para a continuación empezar a posar sus labios lentamente y darte suaves besos y lamidas. Tú no te lo esperabas y el contacto te provoca una chispa que recorre todo tu cuerpo haciendo que se te erice todo el cuerpo. Ni siquiera recuerdas porque deberías separarte de el ni que es todo lo que te rodea, solo quieres permanecer así todo el tiempo posible.
- Me encantaría continuar así pero creo que para eso sería mejor ir a un lugar más discreto, pero no creo que fuese buena idea. –Te susurra en el oído y acto seguido te coge del lóbulo y te chupa.
Ante lo dicho por él te sonrojas a la vez que te recorre un hormigueo por todo el cuerpo y poco a poco te vas dando cuenta de lo que te rodea. Parece que nadie os presta atención pero es cierto que el centro del pueblo no es el lugar más indicado para hacer eso.
-¿Te gustaría que fuésemos a dar una vuelta? – Dice nuevamente en tu oído.
Tú te vuelves a estremecer y piensas que lo mejor sería salir cuanto antes de ahí y así poder escaparte de el en cuanto te fuese posible.
-Sí, demos una vuelta. -Notas como él sonríe en tu oído.
Se separa de ti y te mira durante unos segundos con un brillo en los ojos que no puedes descifrar.
-Vamos. –Dice ofreciéndote la mano.
Te sonrojas más de lo que ya lo estas y le das la mano. Él te sonríe con ternura y empieza a caminar delante de ti apartando a la gente. Cuando conseguís salir de toda esa gente llegáis a la orilla del mar. Pensabas que al salir te soltaría pero no lo hace y tú lo intentas pero solo consigues que él te sujete más fuerte.
El comienza a andar llevándote de la mano. Todo el mundo os miraba y hablaban entre ellos. Tu apenas podías oírles pero sonaba a algo parecido a que hacías muy buena pareja o que eras muy lindos. Eso comentarios solo aumentaron tu sonrojo. Si ellos supiesen la realidad no dirían cosas como aquellas. Cuando ibas a preguntarle que hacia donde ibais viste a uno de tus nakamas justo en frente y los dos os quedasteis sin saber cómo reaccionar. El por haberte visto con un hombre y tú porque no esperabas encontrarte con ninguno de ellos. Él os deja paso y se os queda mirando durante un rato. Cuando pasáis a su lado ves por el rabillo del ojo como él te mira y sonríe pícaramente. Lo conoces demasiado bien como para saber qué es lo que está pensando y sin duda es: Vaya Capitana pensaba que no estaba interesada en nada más que en la piratería y en pasarlo bien. Te pones en tensión y notas como Yoochun se gira un poco y te mira un poco extrañado. Tú le sonríes para que no se dé cuenta y él te devuelve la sonrisa. Y pensarías que harías con tu nakama más tarde ahora lo importante era poder escaparte de él.
Seguís andando un rato hasta que llegáis a un sitio más tranquilo que está un poco apartado del resto. Él te pone a su lado y te hace sentarte en el césped a la vez que él se sienta a tu lado, muy cerca. Demasiado cerca piensas. Su cercanía te ponía nerviosa.
-No esperaba encontrarte en esta isla. –Dice curioso.- Pensaba que al saber que iba detrás de ti cogeríais otra ruta u os marcharíais enseguida de cada isla por la que pasaseis.
-¿Tienes bastante autoestima en ti no? – Dices algo irritada.- Solo porque me hayas avisado de que ibas detrás de mí no significa que deba darme miedo o asustarme. Además mi tripulación lo consideraría un reto. Un reto al que no le tenemos miedo. -Dices desafiante.
El empieza a reírse y solo consigue irritarte y enfadarte más.
-En ningún momento he pensado que pudieseis tenerme miedo pero no pese que os lo tomaríais como un reto. Aunque por lo que he entendido no les has dicho nada a tu tripulación, ¿Me equivoco? –Dice con altanería para acto seguido echarte su mirada picara.
Tú entiendes a qué ha querido referirse y te sonrojas levemente.
-No es algo por lo que debamos preocuparnos o por lo que deba advertirles –Dices sin darle importancia a lo que insinuaba. – Si tuviéramos que preocuparnos cada vez que nos persigue alguien, ya sea marine o un cazarrecompensas no descansaríamos nunca. –A partas la mirada de él. –Además este lugar es perfecto para relajarse. De vez en cuando viene bien. –Dices en un susurro.
-Si, es un lugar tranquilo.
Lo miras y ves que está mirando hacia adelante cuando de repente una suave brisa se levanta y revuelve su pelo. Tu corazón da un pequeño brinco que te hace suspirar. Al oírte vuelve a mirarte y te sonríe con ternura. Se vuelve a acercar a ti y levanta su mano hacia tu mejilla. Cierras los ojos ante el contacto que nunca llega a producirse. Los vuelves a abrir y ves que tiene una hoja entre las manos.
-La tenías en tu pelo. –Dice sonriendo mientras la suelta. – ¿Era esto lo que esperabas? – Te acaricia suavemente la mejilla.
Su tacto hace que quieras más parecía como si tu piel necesitase su tacto a cada momento. Y sin que tu pudieses hacer algo al respecto te derritia con cada caricia.
-Parece que sí. –Dice mirándote. –Lo siento pero ahora soy yo quien está esperando por esto. –Le miras curiosa ante lo que ha dicho pero te topas con sus ojos cerrados y sus labios junto a los tuyos. No puedes evitar cerrar los tuyos también ante la caricia de sus labios a los tuyos.
Baja su mano de la mejilla hacia tu cuello y hombro muy lentamente haciendo que su contacto te haga olvidarte de todo a tu alrededor. Notas como su otra mano empieza a acariciarte la otra mejilla y no puedes evitar soltar un leve gemido que el aprovecha para profundizar el beso. No te das cuenta de como pero te apoya lentamente en el césped y se pone encima de ti. Separa sus labios de los tuyos y no puedes evitar soltar un pequeño gruñido de protesta pero el continua su camino de besos hacia tu cuello y ahí empieza a dar pequeños lametazos y mordiscos. La mano que estaba en tu mejilla empieza a descender hasta alcanzar tu pecho para empezar a masajearlo. La otra que estaba en tu hombro también había descendido hasta acariciar tu muslo e ir subiendo y bajando por él. Tú no podías dejar de soltar pequeños gemidos por todas las sensaciones que tenías. El subió nuevamente hacia tus labios y volvió a besarte pero esta vez con pasión y exigiendo la misma pasión de ti. Tú rodeaste su cuello y le devolviste gustosa la misma pasión que él te estaba entregando a ti. Permanecisteis así unos segundos hasta que oísteis unas campanadas a lo lejos y él se separó lentamente de ti y se sentó en la misma posición en que estaba antes de que empezase a besarte salvo porque se llevó una mano a la cara. Tú permaneciste durante unos segundos como estabas hasta que conseguiste que tu respiración volviese a la normalidad. Cuando eso ocurrió te volviste a sentar en la misma posición. Salvo por que tu cara era como un tomate nadie podría saber lo que había pasado entre los dos.
-¿Qué es lo que me haces? – Oíste que susurraba. –Me vuelves loco. Haces que no pueda controlarme. –La miro con los ojos llenos de excitación. - ¿Qué me has hecho?
No sabias que responderle ya que a ti te pasaba exactamente lo mismo que a él, no podías controlar tus reacciones cuando estabas junto a él.
Permanecisteis unos segundo en silencio hasta que él se levantó y te extendió una mano para ayudarte a levantarte. Tú la cogiste y con su ayuda te levantaste, si lo hubieras tenido que hacer sola dudabas que lo hubieras conseguido. De repente te cogió de la cintura con la mano que te había ayudado a levantarte y te acerco hacia él. Con las dos manos en tu cintura volvió a pegarte más a él y comenzó a besarte nuevamente.
Las campanas volvieron a sonar y el nuevamente se separó de ti para tu disgusto.
-Debo irme. Lo lamento pero esa es la señal de que debo volver. – Dijo con pesar. – Si hoy nos volvemos a ver me temo que será como enemigos. Y para mi gran pesar deberé cumplir con mi deber he intentar atraparte con todos mis métodos posibles. -Te dio un leve beso y se separó completamente de ti. – Adiós, mi diosa pirata. –Dijo girándose y marchándose.
Cuando lo perdiste de vista no pudiste evitar caer de rodillas y ponerte a pensar en lo que había pasado. ¿Cómo había podido pasar todo aquello? ¿No se suponía que era el enemigo, porque le dejaba hacer todo aquello? Es más ¿Por qué deseaba que sucediera aquello?
Inconscientemente te llevas una mano a los labios y no puedes evitar pensar en lo maravillosamente bien que besa. Permaneces un rato así hasta que decides ir otra vez al pueblo ya que empezaba a anochecer y sabias que cuando oscureciese iban a echar fuegos artificiales. Querías verlos y sabias que todos tus nakamas también estarían allí ya que se podría decir que ese había sido vuestro punto de reunión, todos querías ir y decidisteis veros ahí.
Llegas al centro del pueblo, una plaza enorme, y ves que esta abarrotada de gente. Intentas ver si encuentras a alguno de tus nakamas pero no consigues dar con ninguno solo ves una enorme plataforma enfrente de un enorme edificio, el cual piensas que será la casa del alcalde, y a un hombre algo mayor encima. Decides no prestarle mucha atención y seguir buscando a tus compañeros hasta que oyes que la gente empieza a emocionarse y las chicas que están a tu alrededor se vuelven locas y empiezan a dar saltitos gritando. Decides mirar que él lo que pasa así que miras hacia la plataforma en donde ya no solo está el hombre si no varias personas más.
-Os presento al Almirante Park, aunque seguro que ya muchos lo conoces. Él ha sido tan amable de venir a nuestra humilde celebración y así controlar a todos aquellos piratas que nos la quieran estropear.
Te quedas mirando al hombre que se va acercando al centro de la tarima y no puedes despegar tus ojos de él. Si ya de por si es sexy el que llevase la gabardina lo hacía ver más si es que se podía.
-Hola a todos. Como ha dicho vuestro Alcalde estamos aquí para asegurar vuestra seguridad e impedir que ningún pirata os estropee la diversión de vuestros tan conocidos fuegos artificiales. Os prometo que nadie os los arruinara. Pasarlo bien, yo pienso hacerlo. –Todos se rieron pero tú te diste cuenta de que se quedó mirando en la dirección en la que tú estabas. Parecía que te mirase directamente a ti, que sus ojos solo pudiesen verte a ti y a nadie más.
Notaste como alguien te tocaba y viste a uno de tus nakamas, es mismo que te había visto antes con Yoochun.
-Tenemos que hablar. – Te dijo pero sus palabras fueron enmudecidas por el ruido de un pequeño fuego artificial.
-Que empiece la diversión. –Oíste que volvía a hablar Yoochun. Tú miraste en su dirección y viste que alguien se había puesto a su lado. Él había estado mirándolo cuando dijo eso pero volvió a mirar en tu dirección.
Los fuegos empezaron y el seguía mirándote a ti. Tú tampoco no podías apartar la mirada de él. Notaste que la mano que te sujetaba te soltaba e imaginaste que se habría puesto a ver los fuegos. No te giraste para comprobarlo ya que tú no podías apartar tu mirada de él. Te había parecido que había puesto un poco de mala cara pero solo fue durante unos segundos así que pensaste que te lo habías imaginado.
Pasaron varios segundos sin que ninguno de los dos apartase la mirada hasta que notaste como el compañero que estaba a su lado le tocaba. Los dos hablaron un poco y volvió a mirarte durante un breve instante antes de marcharse junto a su compañero.
Como si de un hechizo se hubiese tratado en cuanto él se fue tu pudiste apartar la mirada de ahí. Miraste a tu alrededor y viste que todos tus nakamas estaban a tu alrededor. Tu segundo al mando se acercó a ti y te cogió del brazo.
-Deberíamos irnos antes de que descubran el barco. –Dijo preocupado.
Miraste a tu otro nakama, que había vuelto a cogerte.
-Sí. Deberíamos irnos ya de esta isla.
Asentiste a lo dicho por los dos y empezasteis a andar todos en dirección al puerto.
Justo cuando llegasteis a donde habíais dejado el bote que os llevaría a vuestro barco os empezaron a rodear un montón de marines. Viste como todos se hacían a un lado para dejar paso a un pequeño grupo. A la cabeza iba Yoochun y creías que el resto eran los que habían subido con él a la tarima. Cinco, contaste. Eran cinco contándolo a él, y parecían los más fuertes. No había problema realmente. Tu tripulación era algo pequeña comparada con la del resto de piratas pero sin duda era de las más fuertes y podrían igualarles es fuerza sin dudarlo. El problema era el, ¿cómo ibas a pelear con él si cuando te tocaba no querías que dejara de hacerlo? Y sin duda en una pelea había que tocarse.
-Lamento deciros que vuestro viaje llega hasta aquí.
Cuando acabo de hablar viste como los cuatro hombres que estaban detrás de él se fueron corriendo a por los más fuertes de tu tripulación. El resto de los marines hizo lo mismo y fue a por el resto. Ninguno se acercó a ti siquiera.
-Veo que tu tripulación sabe lo que hace. –Le dijiste.
-Si no son tontos, como has podido comprender. Saben quién eres y por lo tanto han decidido hacer lo más correcto.
-¿Y eso es dejar que tu luches conmigo? –Sonríes pícaramente. –No sé si esa es la mejor opción. –Ves como él se ríe ante tu comentario.
-Si puede que no sea la mejor opción pero sin duda puedo ser un digno rival para ti. – Dijo con su sonrisa traviesa. -No puedes evitar sonrojarte ante su sonrisa.
Los dos os quedáis quietos y mirandos el uno al otro durante un rato. A vuestro alrededor solo se oye el sonido de las peleas del vuestros nakamas, parecía que todos estaban en igual de condiciones y era difícil saber quién ganaría.
-Creo que lo mejor sería que comenzásemos nosotros también. – Dice mirando alrededor.
-Sí, sería lo mejor.
Dicho esto los dos os acercasteis y empezasteis a luchar.
Los dos estabais muy igualados y ninguno conseguía golpear al otro sin que le parase el golpe. Estuvisteis así durante un largo rato. No sabias como iban tus nakamas ya que no tenías ni siquiera un instante para poder distraerte sin que él lo aprovechase a su favor pero por los ruidos que oías pensabas que ellos seguían luchando todavía. Cuando parecía que te empezaban a faltar las fuerzas notaste como a él le pasaba lo mismo y pensaste que tenías una oportunidad de atacarle sin que se diera cuenta. Te acercaste a él para atacarle por su lado derecho pero detuvo tu mano con las dos suyas así que decidiste usar la otra y atacarle por el otro lado, seguro que no se lo esperaría. No supiste como pero soltó una de sus manos y detuvo la tuya. Los dos os que quedasteis frente a frente, en todo el rato que estuvisteis estado luchando no habíais estado tan cerca e inconscientemente te acordaste de lo que había pasado esa tarde. Tú relamiste tus labios sin darte cuenta y notaste como el trago duro. Soltó una de tus manos y te sujeto de la cintura para acercarte a él. Su otra mano fue bajando por tu brazo lentamente hasta acabar en tu cintura también. Mientras te miraba a los ojos fue acercando sus labios a los tuyos y te beso. Fue un beso caliente, no te había besado así hasta ahora. Era distinto a todos los anteriores. Parecía querer transmitir algo con ese beso, algo que no sabías si admitir o no. Cuando dejo de besarte apoyo su frente con la tuya con los ojos cerrados todavía.
-Menos mal que tengo la Akuma no mi del sueño, porque si no estaríamos los dos en un gran problema. -Cuando dijo eso miraste alrededor. Viste que todos estaban dormidos y como la otra vez en tu barco, todos se habían dormido en la postura de lo último que estaban haciendo, algunos estaban en posiciones graciosas.
-¿Cómo puede ser posible? En ningún sitio salía el que tuvieses una Akuma no mi. –Él se rio.
-Eso es porque nadie lo sabe. –Te quedaste extrañada. –La única persona que lo sabe eres tu, ni siquiera mis subordinados lo saben. Es una buena habilidad cuando quieres escapar de las cosas o, como en este caso, no quieres que se enteren. ¿Veo que has investigado acerca de mi no? –Te pusiste roja-
-Cómo no voy a investigar a alguien que viene a mi y me dice que me tiene que capturar. –Agachaste la mirada. –Además salías en todos los sitios, no había ni un solo sitio que no hablase sobre ti. – Dijiste poniéndote roja.- ¿Por qué a mi no me afecta tu habilidad?
-Porque no deseo que lo haga. – Dice mirándote a los ojos. –Por nada del mundo desearía desperdiciar algo de tiempo a solas contigo.
Te volvió a besar dulcemente. Con una de sus manos acariciaba tu mejilla lentamente. Ese simple gesto hizo que las mariposas de tu estomago despertaran.
-Provocas cosas raras en mí. Cosas que no debería sentir hacia ti. – Le dices algo avergonzada. -¿Pero porque tienen que ser justo contigo? No es justo. ¿Por qué me haces sentir todo eso? –Le miras y notas que te mira serio.
-Tú también me provocas cosas que no debería sentir hacia ti. Pero no puedo evitarlas y no creo que quiera evitarlas. Nunca he sentido algo tan fuerte hacia alguien y el que seas una pirata no me ayuda a buscarles una solución. Todo lo que se me ocurre tarde o temprano acabaría mal y no deseo que sufras por nada del mundo. Solo deseo hacerte feliz y sé que tu felicidad es siendo pirata junto a tus nakamas. Así que haré todo lo que pueda para evitar que esa felicidad no se acabe. –Te sorprendes por lo que dice pero tu te sientes igual. Su felicidad es ser Marine y no quieres que acabe con ella.
-¿Entonces qué haremos? – Preguntas sin que se te ocurra ni si quiera una sola idea de que hacer.
-No lo sé. –Te mira a los ojos. –Imagino que lo que hemos estado haciendo hasta ahora, vernos a escondidas del resto y de evitar que tus nakamas o los míos nos vean como ha pasado hoy. –Eso hace que te preocupes, sabes que uno de los tuyos os ha visto y hasta que no hablase contigo no pararía. –No te preocupes, ya verás como todo va bien. -Te volvió a besar, un beso lento que fue convirtiéndose en uno más apasionado mientras aumentaban las caricias que te daba. Se fue separando poco a poco –Sera mejor que os marchéis. Antes de que vengan el resto de marines al ver que no volvemos.
¿Pero cómo lo haremos? Todos están durmiendo. –Preguntas nerviosa.
-Simplemente llámalos, se despertaran.
-¿Y tú? ¿Qué va a pasar contigo y el resto de tus compañeros?
-No te preocupes por mí. Hare que me has ganado y que me desmaye. Por mis compañeros no te preocupes ya se me ocurrirá algo. – Le da un pequeño beso. –Ahora vete.
Le hiciste caso y fuiste a despertar a tu nakama más cercano y poco a poco al resto. Cuando todos estaban más o menos despiertos os fuiste corriendo de aquel lugar. Antes de desaparecer por completo te giraste y lo viste en el suelo haciéndose el inconsciente no pudiste evitar reírte un poco ya que estaba algo gracioso.
Al rato ya estabais en alta mar intentando alejaros de esa isla todo lo que podíais.
Cuando pensabas que todos estaban durmiendo se acercaron a ti por la espalda. Sabías que tarde o temprano iba a ocurrir así que no te sorprendió.
-Tenemos que hablar. – Te diste la vuelta y te le quedaste mirando. – ¿Sabías quién era en ese momento? – Asentiste con la cabeza. – ¿Estas segura de lo que haces? – Volviste a asentir. –Sabes que lo vuestro es imposible por no decir prohibido, ¿aun así deseas seguir viéndolo? –Agachaste la cabeza y volviste a asentir levemente. – Bien era todo lo que deseaba saber. –Dijo alejándose. –Ten cuidado. Está bien que es de acuerdo con todos los riesgos pero si te hace daño o tan siquiera se le ocurre el hacértelo se las tendrá que ver conmigo. –Entro en camarote y cerró la puerta detrás de él.
¿Por qué le extrañaba que hubiese reaccionado así? Todos eran muy sobreprotectores con ellas y sin duda él era el que más. Pero aun así solo deseaban su felicidad. Aun con todos los riesgos que esa felicidad pudiese tener. Volvió a girarse y se quedó mirando el mar durante un rato pensado en todo lo que había pasado y en todo lo que quedaba por pasar esperando que no fuera muy doloroso. Se dio la vuelta y entro al camarote a dormir.
El tiempo paso y sus encuentros fueren siempre muy parecidos a este pero para ellos dos eran los momentos más felices. Los momentos que tenían en su mente hasta que pudiesen volver a verse.
Fin.
Touch party
Titulo: Touch Party.
Autora: cintya
Pareja: tu y Changmin.
Género: Hetero, Au.
Advertencia: Lime
Extensión: One Shot.
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Después de esperar cerca de media hora por fin estas en la entrada de ese club al que tanto tiempo has querido ir: el Touch Party.
En la entrada después de pagar me ponen una pulsera que es la entrada. Avanzo un poco por ese pasillo que es la entrada. Antes de entrar unos chicos en la entrada me paran y me dan unas pegatinas, unas con formas de labios y otras redondas en las que hay una mano abierta y otra con solo un dedo. Les doy las gracias y entro en esa enorme sala de dos plantas. Veo que todavía no está lleno, aún es pronto y es entre semana por lo cual es normal que no haya casi gente. Camino un poco mirando todo con detalle, veo que hay varios sitios para sentarse o con puertas en planta de arriba, abajo hay varias tarimas donde bailan chicas y chicos vestidos bastante provocativos, al fondo está la enorme barra con sus camareros y al lado izquierdo hay mesas con unos sofás redondos alrededor. Avanzo hacia la barra para coger mi consumición gratis y noto que los botines de tacón que hasta hace un momento resonaban por todas partes no se oyen por la música. Noto varias miradas sobre mí y me doy cuenta de que no hay muchos occidentales por aquí, aunque también puede ser que sea por mis evidentes cuervas, no parece que hay muchas chicas así aquí y sin duda mi atuendo hace que se marquen ligeramente. Llevo una camiseta de esas que son vestidos la cual marca mis tan evidentes pechos y baja algo recta hasta debajo de mi trasero marcando, y unos pantaloncitos cortos que parece que no llevara por esa camiseta-vestido. Mi larga melena cae por mi espalda con sus tan marcados tirabuzones, los cuales hay que reconocer me han costado conseguir.
Mi mirada se detiene en una de las mesas en las que hay cinco chicos, los cuales no apartan la mirada de ti pero el que más intensamente lo hace es el del medio. Los otros cuatro chicos acaban apartando la mirada y continúan hablando pero él no deja ni un solo segundo de mirarte. Le miras detenidamente y piensas que es condenadamente sexy, no puedes apreciar muy bien cómo va vestido pero sin duda te atrae.
Apartas la mirada y la diriges a la barra que está delante de ti pensando en que pedir. Miras al camarero que se te acerca mirándote con una sonrisa de oreja a oreja y una mirada traviesa, el chico hay que reconocer está bastante bien típico de camareros de clubs.
- ¿Qué deseas preciosa?
- Quisiera un Martini con limón por favor. – Digo al rato de pensar un poco.
- A tu órdenes preciosa. – Se aleja un poco para servirme lo que he pedido.
- ¿No eres de por aquí verdad?
Me giro hacia la voz que me dice eso y veo al chico que estaba sentado en medio y no apartaba la mirada de mí. Miro hacia donde estaba antes y veo a los otros cuatro mirando hacia nosotros sonriendo y gritando, imagino que dándole ánimos para su próximo conquista.
-¿Tan evidente es? – Le pregunto sin poder evitar reírme por su pregunta.
- Un poco, por aquí no suele haber chicas tan atractivamente sexys. –Me dice sonriendo.
Lo miro de arriba abajo, lleva unas botas negras que combinan de muerte con sus vaqueros oscuros que se ciñen a toda su pierna marcando cada musculo, no puedo evitar pensar al ver su evidente entrepierna. Una camisa blanca, que lleva desabrochados los tres primeros botones. Su pelo, algo largo, que le llega hasta sus orejas y que le cae sin orden aparente en un tono algo cobrizo. Sin duda es como un dios, un dios perverso por esa sonrisa inocente pero esos ojos que solo desprenden lujuria.
-Seguro se lo dices a todas, ¿no?
-No creas, eres de las pocas a quien se lo he dicho. –Sonríe coqueto.
No puedo evitar sonreír al oír su sinceridad. Miro hacia delante y veo al camarero poniéndome lo que he pedido delante sonriéndome.
-Aquí tienes preciosa. –Dice para después alejarse.
Le doy un trago a mi bebida y vuelvo a mirarle. Su mirada se posa en mis labios que ahora están algo húmedos por la bebida.
-¿Podría pedirte un pequeño favor? –Le pregunto después de morderme el labio inferior lo cual hizo que el tragara duro.
-Todos los que tú quieras. –Dice mirando mis ojos con deseo.
-¿Podrías decirme cómo funciona esto? –Digo enseñándole las etiquetas que tengo en mi mano izquierda.
No puede evitar soltar una carcajada y me mira sonriendo.
-Está bien, te diré como funciona. – Coge las pegatinas de mi mano sin tocarme. –La verdad es que nunca había venido aquí y mis “tan encantadores amigos” me han dicho como funciona perfectamente. –Me sonríe perversamente.- Esta, -me enseña la pegatina de los labios- te la tienes que poner donde no te importaría que te besasen. –Dice sonriendo pícaro y sacando la de la mano entera. –Esta es donde pueden tocarte con l mano entera. –Mira sin ningún disimulo mis pechos. –Y esta. – saca la de un solo dedo. – es que quieres que te toquen con tan solo un dedo.
-Entonces si yo cojo esta – le cojo la de un solo dedo - y la pongo aquí, – la pongo en mi muslo izquierdo - ¿tu podrías tocar ahí todo lo que quisieses?
-Sí. – Mira mi muslo. – Yo podría tocarlo todo lo que quisiese. – Pasa su dedo índice por todo mi muslo acercándose a mi oído derecho. –Por cierto me llamo Max.
Sonrió al oírlo, no esperaba que me dijese su nombre. No tengo ninguna intención de decirle mi nombre así que mejor le digo uno falso, el primero que se me ocurre.
-Alice. – Me encanta ese nombre, y el que sea el nombre de mi sobrina pequeña solo hace que me guste más.
-Encantado, Alice. – Se aparta de mi oído y pasea su dedo en eses por mi muslo.
-Igualmente. – Le sonrió.- Si yo cogiese esta – cojo la mano entera - y la pusiese aquí, – la pongo cerca de mi pecho - ¿tocarías?
-Sí. - Dice tragando duro – Sin ninguna duda. – Toca poniendo dedo a dedo acabando de poner su palma lo último. Su mano es tan grande que parte de ella toca mi pecho y me mira con deseo de más.
-¿Ahora me toca a mí no? – Digo cogiendo su mano y apartándola de ahí. – Deseo poder probar a ver si lo he entendido bien en ti.
-Sí y a mí me encantaría concedértelo. –Mira las pegatinas y va a coger una pero antes de que lo haga pongo mi mano sobre la suya.
-Déjame a mí, por favor. Déjame ponerte la que yo quiera donde yo quiera. –Lo miro con picardía y deseo.
-Está bien. - Aparta su mano. - Todas tuyas.
-Le vuelvo a sonreír y miro las pegatinas pensando en cual coger. Cojo la de un solo dedo para volver a empezar con ella. Le miro y pienso en donde ponerla, hay demasiados sitios de él que me gustaría tocar. Me decido por uno mirándole a los ojos le pongo la pegatina lentamente en su abdomen. Mira donde se lo he puesto y sonríe mirándome. Muevo mi dedo para tocar ahí donde he puesto la pegatina y noto su bien formado abdomen bajo el. Me acerco a su oído izquierdo y le susurro. - ¿Solo se puede tocar por encima o también se puede por abajo? – Voy colando mi dedo por cada hueco de la camisa. Traga duro y me sujeta la mano deteniéndola. La quito y cojo esta vez la pegatina de los labios poniéndomela a la altura del cuello. Cojo la de la mano entera y la coloco en mi lado derecho de la cintura cerca de mi trasero. Voy a coger otra cuando su mano izquierda me detiene y las coge el metiéndoselas en su bolsillo. Vuelve a cogerme la muñeca y su otra mano coge mi bebida que tenía olvidada. Le miras y su mirada te mira con puro deseo y te encanta. Se gira y te arrastra con él en dirección a las escaleras, que están al lado de los sofás. Oyes unas pequeñas risas y te giras hacia ellas. Ves a sus cuatro amigos mirándoos y riéndose entre ellos. Decides no hacerles caso y mirar al frente porque si no de seguro te matas al subir las escaleras. Arriba te lleva a una se las habitaciones del fondo, que es la más oculta. Hace que entres primero. Te giras para mirarle y ves que cierra la puerta detrás de él, acercándose a ti mirando tus labios. Piensas que te va a besar pero se acerca a tu cuello y lo besa, pone su mano izquierda en mi cintura y pasa su dedo por mi muslo izquierdo. Muevo mi mano hasta el bolsillo en el que ha metido las pegatinas y las cojo, él se aparta un poco al notar lo que hago. Cojo una cualquiera y la pongo a la altura de su cuello, mala suerte es la de un solo dedo yo que quería tocarlo con mis labios. Subo mi dedo hasta su cuello y lo pasó arriba debajo de su mandíbula, entreteniéndome cerca de su lóbulo. El suspira cerrando los ojos y paro. Me mira y con la mano que tiene en mi cintura me gira. Veo como se sienta en el sofá que hay en medio de la sala sin quitar su mano de mi cintura. Aprieta un poco en ella para conseguir que te sientes en sus piernas, las abres un poco y las rodeas poniéndolas al lado de las suyas mirándolo con deseo. Se vuelve a acerca a mi cuello pero esta vez lo lame por encima de la pegatina. Cierro los ojos inconscientemente y suelto un pequeño gemido que espero no haya oído. Tiro las pegatinas sin importarme donde caigan, ahora mismo es lo que menos me importa. Vuelvo a soltar otro gemido, esta vez más alto, cuando me da un pequeño mordisco para después lamerlo. Le rodeo el cuello y él se separa de mí para mirarme con lujuria rodeándome la cintura y atrayéndome a él. Roza mis labios con los suyos. Y les da una pequeña lamida.
-¿Ya te has cansado de las pegatinas? – Susurra en mis labios.
-Ahora mismo son lo que menos me importan. – Intento besarle pero el adivina mis intenciones y se aparta hacia atrás.
-Pues yo me lo estaba pasando muy bien con ellas. – Vuelve a lamer mis labios y se aparta dándome besos por la clavícula hasta llegar a mi cuello y volver a morderlo esta vez algo más fuerte, dejando lo seguro lo más seguro una marca. Gimo contra su oído y el aprieta más fuerte. Meto mis dedos en su pelo sujetando sus mechones en ellos. Noto como una de sus manos toca mi muslo intentando meterse por debajo del borde de mi vestido. Aprieto mis dedos contra su cabello mientras el juguetea con dedos con el borde y con su lengua por mi cuello. Se separa de mi cuello parando el movimiento de sus dedos y mira mis labios con deseo, yo me los relamo para provocarle y que me bese al fin. Traga duro alzando su mano libre y atrayendo mi nuca a él juntando al fin nuestros labios. Al principio es solo un roce que poco a poco se va volviendo en un beso en el que ninguno de los dos tiene el control. Baja su mano hasta mi cintura y me aprieta contra el haciendo que note su despierta erección. Eso me hace gemir contra sus labios y él se separa juntando nuestras frentes intentando tranquilizarse.
-Min no me tortures más y continúa besándome por favor. –Me mira a los ojos entendiendo a que me refiero y sonriéndome perversamente me vuelve a besar esta vez más lentamente.
-Como desees. Sabes que tus deseos con órdenes para mí. – Sonríe pícaro.
-Si mis deseos son órdenes cúmplelos Shim Changmin y no sonrías como Yoochun, eso es lo único que te faltaba. – Me mira sonriendo y vuelve a besarme, esta vez con el deseo que sé que está sintiendo al notar tal y como se encuentra entre sus piernas. No puedo evitar recordar lo que sucedió ayer por la tarde cuando se me ocurrió venir aquí.
Recuerdos.
Acababa de llegar a casa y en vez de decir hola me besa atrayéndome a él pegando nosotros cuerpos. Él se sentó en la cama y yo me puse entre sus piernas sin despegarnos de ese beso. Me separe y mordí su cuello hasta llegar a su lóbulo y susurrarle lo que llevaba todo el día pensando en decirle.
-Min vayamos a un Touch Party. – Me miro extrañado arrugando el entrecejo. – No hagas estas feo y no me mires así deseo ir desde que me entere de su existencia.
-¿Para qué quieres ir? – Continúa mirándome extrañado.
-No sé, simplemente quiero ir. –Le doy un beso y lo tumbo en la cama. – Vayamos y hagamos como que no nos conocemos. Hagamos que los dos somos unos completos desconocidos y volvámonos amantes. Haz realidad esa fantasía para mí. –Le miro con deseo y el me devuelve la mirada con el mismo o con mayor deseo entendiendo a que me quiero referir y me besa.
-Está bien, iremos. Mañana tenemos la tarde libre y podremos ir. – Le bese con todo el deseo que tenía y que él me devolvió acabando los dos sin nada de ropa.
Fin de los recuerdos.
Viéndolo ahora cualquiera diría que al principio no quería venir y ahora parece que se lo esté pasando hasta mejor que yo, y eso que era mi fantasía.
-Max. – Digo su supuesto nombre para volver a interpretar nuestros papeles, consigo que el sonría. – Te deseo. – Le beso y poco a poco nos dejamos llevar por nuestro deseo.
FIN.
Sueños envueltos en un alma de esperanza
Título: sueños envueltos en un alma de esperanza
Autor: Winter rose
Pareja: Tú y Jaejoong
Género: Hetero
Extensión: Proceso
Advertencia: violencia leve
Reseña: que pasaría si un extraño te asegurara que puedes viajar mientras duermes ayudando a otros pero la unica forma es "no revelar tu verdadero nombre y nunca confundir la realidad de la fantasía ".................
-QUERIDAS LECTORAS ESPERO QUE LES GUSTE ESTE FIC K CON MUCHO AMOR ESCRIBO PARA USTEDES ...
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Mi guardián
Titulo: Mi guardián
Autor: Luzy
Pareja: Yunho y Tú
Genero: Hetero, Angst, Lemon
Extensión: Two-shot
Aparición de: Lee Chi Hoon
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Kyō wa hijō ni tokubetsuna hito ga umareta
Título: Kyō wa hijō ni tokubetsuna hito ga umareta…
Autor: YeonHeeChan
Parejas: Jejung y tú
Género: Comedia, Romance
Extensión: Drabble
Sumario: Los cumpleaños son mejores... entre amigos.
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Hoy nació una persona muy especial…
-La conocí por accidente en esta cafetería- dijo un hombre perfectamente arreglado para la ocasión. -Mi primera impresión… pervertida- comentó avergonzado. -Estábamos sentados en la misma barra cuando de pronto se levantó y su pie izquierdo se enredó con la silla… fue la primera vez que estuve tan cerca del rostro de una mujer.
-Ese pie siempre ha sido de la buena suerte- enuncié entre risitas.
-Sin darme cuenta, salió a toda prisa del lugar y se llevó por equivocación un libro que no era suyo, sino el mío. Como pude trate de seguirla, pero la perdí de vista en cuanto el semáforo de la calle principal se puso en rojo. Y ni cuenta me di de que había expuesto mi MASCULINIDAD al llevar conmigo un manga yaoi.
-Jajajajaja- su entrañable amigo no podía parar de reír. -No quiero ser grosero contigo, Jejung… pero no creo que eso haya causado un gran impacto en las personas de tu alrededor.
-Muy gracioso, Siwon. Ahora que lo pienso también deber ser algo natural en ti ya que cuando empezaste a salir con Chibi chan todo mundo se sorprendió.
-Basta, muchachos. Además todos aquí sabemos que al final terminaran reconciliados- agregué en complicidad con ambos.
-Ese sería un muy buen regalo de cumpleaños- articuló al final la festejada. Mi mejor amiga desde hace varios años.
-Entonces, no te gustó mi pastel- dijo desilusionado, Jejung.
-Claro que no, Je. ¡Está precioso! Algo que sin duda yo jamás podría hacer.
-Bueno, no me importaría darle unas clases privadas de repostería a mi novia- el rostro de mi amiga se tornó rojo ante la mirada seductora de su pareja.
-Oigan, déjenme recordarles que en esta fiesta hay más de dos personas- expresó apenado Siwon tras cubrir mis ojos con una de sus manos.
-¡Ya! Como si no fueras “tan terriblemente cercano” a Chibi chan- manifestó sin pudor alguno, Jejung.
-Chicos, por favor… van a ocasionar que nos sangre la nariz- puntualizó mi compañera del alma pues sus discusiones (la mayor parte del tiempo sin sentido) avivaban nuestra fujoshi interna.
-Sí, mejor cuéntanos que sucedió después de ese accidentado encuentro entre ustedes dos- ya conocía la historia, pero no desde la perspectiva de Jejung.
-Tuvo que pasar toda una semana para que nos volviéramos a ver. Aunque en esa ocasión ninguno estaba bien… a mí me habían dejado una carta con un simple “te deseo lo mejor, Jessica” y a ella un imbécil se atrevió a decirle “a nadie le gustan los santurrones”. Que se creyó ese tipo que era… la última oportunidad en la vida de una mujer. Menos mal que conseguí golpearlo. En fin, agradezco que ese día la lluvia nos haya obligado a entrar de nueva cuenta a la cafetería para tomar por error el pedido de cada uno y así pudiéramos hablar de nuestros problemas. Sin duda, nos hizo más cercanos.
-Y ahora…- formuló Siwon en la espera de las últimas palabras.
-Mi segunda e inalterable impresión: pervertida, despistada, pero con un gran corazón- y sin ningún temor se acercó a mi amiga para besarla con pasión. -¡Feliz cumpleaños, nae sarang!- dijo al final… Jejung.
Adiós Inesperado
Título: Adiós Inesperado
Autor: Luzy
Pareja: Yunho y tú
Género: hetero, Ansgt
Extensión: one-shot
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Jung Yunho
El chico varonil y dulce, un hombre con grandes capacidades de liderazgo, dando las primeras impresiones como alguien serio y estricto... sin embargo como cualquier hombre sobre la tierra, siempre tienden a ser tentados por la belleza de la mujer y es algo que tampoco él pudo evitar, quedando colgado por esa persona. Con la misma que demuestran un poco mas del interior de si mismos.
…
- Hyung... ¿que te ocurre? ¿porque últimamente sonríes tan estúpido? - preguntaba el moreno haciendo cara desagrado
- ¿estúpido? solo estoy sonriendo.. ¿que tan estúpida pueda ser mi sonrisa Changmin-ha?
- lo bastante estúpido como para llamarte así - refunfuño llevándose un bocado hacia su boca
- ¡yah! no le hables así a tu mayor... - Yunho jugaba con los dedos de su mano mordiéndose los labios y sonriendo, haciendo que esos gestos molestaran mas al menor
- ¿podrías decirme porque te mueves tanto? no me dejas comer... me tienes de nervios - estallo el menor
- Changmin-ah~ ... yo..
- tu que
- creo que.. estoy enamorado - el menor solo levanto la ceja para llevarse otro bocado
- ¿enamorado? ah.. con razón actúas tan estúpido ¿así se ve la gente enamorada? espero no enamorarme, no quisiera verme así
- ¡yah! deja de llamarme estúpido, algún día lo estarás. El amor es algo que no se puede mandar si llega a ti, podrás negartelo pero muy dentro de ti sabes que te gustaría encontrarte con esa persona de nuevo - hablo el mayor inclinándose con una sonrisa - creo que... le pediré que se case conmigo - Changmin se atraganto con la comida comenzando a toser
- ¿casarte? ¡estas loco! ni siquiera son pareja y ya te quieres casar ¿que pasa en tu cabeza hueca? sin duda esa persona te ha taladrado el cerebro - respondió con la respiración acelerada
- quizás sea muy apresurado pero... quisiera el menos comprometernos, solo quiero ver su reacción cuando le entregue el anillo - el mayor suspiraba sacando un objeto de su bolso
- por dios ¿que te ha sucedido? ¿que con el Jung Yunho cubo de hielo?
- creo que alguien pudo derretir ese cubo y me brindo esa calidez... - Yunho miraba animado la caja que tenia en sus manos
- Hyung.. ¿no crees que vas muy rápido?
- tal vez, pero estoy seguro que ella podría aceptarme, no estoy pidiendo que se case conmigo a la semana siguiente, solo contraer matrimonio, verla como mi futura esposa
- es arriesgado.. ¿y si no te acepta? - Yunho se le borro la sonrisa y volteo a ver al menor serio - piénsalo hyung, has las cosas calmadas, no te precipites ¿porque quieres entregarle el anillo así de pronto?
- porque.. - trago saliva - ella ya es mi mujer y me pertenece.
El chico moreno se despidió del menor, subiéndose el coche que lo llevaría hacia el lugar a donde quería llegar, mientras conducía, se coloco un aparato en su oído para realizar una llamada
- ¿has llegado al lugar?... de acuerdo, en unos momentos estaré ahí - el mayor sonrió traviesa mente mientras aceleraba.
Yunho bajo del coche dirigiéndose a el lugar que exclusivamente había reservado para ambos, ingreso al dicho local y los asistentes que les servirían en esa noche lo saludaron, uno de ellos lo dirigió hasta la mesa donde cenarían juntos así que se sentó y comenzó a contar los minutos impaciente. Los minutos pasaban y pasaban que comenzaban a ponerlo nervioso, miraba una y otra vez el reloj para después dirigir la vista hacia la puerta, tomo el celular y remarco al numero de la chica pero no contestaba, estaba temiendo lo peor. En eso escucho como la puerta de cristal se abría y una figura entraba por ella, mordió sus labios ante la sensación de alivio y ansiedad, pero se dio cuenta que esa persona era desconocida para él hasta que esa persona llego.
- ¿tu eres Jung Yunho? - hablo la chica
- si... ¿pasa algo?
- veras... te vengo a informar que ella no podrá asistir
- ¿porque no? ¿que paso? ¿le paso algo? - preguntaba rápidamente
- ella... bueno, veníamos justo a este lugar, de hecho ella venia conmigo, no tenia idea de donde nos dirigíamos solo estaba esperando sus indicaciones hasta que nos paramos cerca de un café cerca del aeropuerto Incheon diciendo que ahí tendría su cita...
- ella... ¿fue a ver a otro? - interpelo angustiado
- no lo se, yo solo me reitre del lugar hasta que vi la nota que había dejado junto con su celular y también con una grabación de voz,que me decía... - la chica callo por unos momentos, veía la cara de angustia de la persona que estaba frente a ella así que saco de su bolso el celular que había dejado y se lo entrego - escúchela por usted mismo.
Jessy, antes que nada debo de darte las gracias por los favores que me has hecho, has sido una excelente compañera, pero mas que nada te aprecio como una hermana, se que no es la mejor manera de decírtelo de que quizás me detestes por esto pero debo de decirte a dios, creo que no tengo la suficiente fuerza para decírtelo en la cara pero lo que mas me agobia es que ni siquiera puedo decírselo a esa persona que de seguro ha de estar esperándome cuando yo... no tengo el coraje para pararme en frente y no lo hice porque temía a tener que enfrentarme a él, sabes a quien me refiero... yo solo quisiera pedirles a ambos una disculpa por este repentino adiós que estoy dando y como dije en un principio.. de la manera mas cobarde pero tenia que evitar cualquier cosa que pudiesen hacer, solo les deseo lo mejor de las suertes, que sigan siendo las personas que son porque son maravillosas, gran parte de mi estadía aquí es debido a ti y a él, por haberme acogido y querido de la manera mas pura y cálida que siento que me esta carcomiendo esta culpa por dentro. Se que no tendré el perdón de ninguno, pero mis experiencias con ambos los guardare siempre en mi memoria y sobre todo llevare a Jung Yunho en mi corazón...
Después de escuchar unos momentos en silencio los sollozos que emitía aquel aparato para después dar fin a la grabación. Yunho estaba perplejo, de sus manos callo la pequeña caja envuelta por un listón, la chica lo recogió y miro que se trataba de un anillo, ella miro atónita hacia a Yunho quedándose sin aliento y sin nada que poder decirle. El moreno se levanto temblando y comenzó a caminar, tomo la pequeña caja de las manos de la chicas para salir fuera de ese lugar. Mientras conducía la mente de Yunho volvían a reproducir esas palabras, miraba hacia el celular que le había pertenecido a su amada, preguntándose el porque de su marcha y sobre todo el porque había sido justo ese día.
Yunho grito a mas no poder mientras inclinaba mas su pie aumentando la velocidad por la carretera, su interior caía a pedazos, gruñaba ante la sensación de abandono, condujo hasta un bar en la cual comenzó a beber sin control.Miraba una y otra vez ese anillo, pensando en miles de cosas que pasaban por su cabeza, los momentos en que estuvieron juntos y en la noche que durmieron juntos
Mientras seguía bebiendo, Yunho tumbo la pequeña caja con el cual el anillo salio rodando a una cierta distancia que Yunho pudo localizarla. El moreno se levanto tambaleándose estaba ebrio y con esa poca coordinación, causo un accidente, derramando café a un hombre con el que había tropezado. Este mismo se levanto furioso pidiendo que se disculpara pero Yunho solo se limitaba a quitar su brazo violento, creando que la persona lo tomara por el saco y lo arrojara al piso.
Estando en el frío suelo, Yunho tomo la sortija apretándola hacia su pecho mientras descendía una lagrima de dolor.
El moreno se encontraba confundido, desolado, no hallaba que hacer, preguntando que vendría después.
"¿donde estas?... ¿porque te fuiste asi de mi?... ¿porque huyes? ¿no soy lo suficiente fuerte para protegerte? Solo regresa de nuevo"
Recordaba las palabras que Changmin le había dicho unos instantes de que el marchara hacia la cena, de una manera u otra lo había rechazado sin aun preguntarle. Quemándose las neuronas si alguna vez había cometido algo mal como para provocar esa decisión de irse sin siquiera despedirse... ¿se abría arrepentido de aquella noche? su mente lanzaba esas imágenes que solo el pudo captar que solo él pudo tocar y de solo imaginar que ya no estaba, de que haría una nueva vida lejos de él con alguien mas lo envenenaba, a pesar de la edad de 27 años, el gran Jung Yunho, el magnate, se había conservado puro hasta la llegada de esa mujer.
Sabia que eso no lo dejaría en paz, que todos los días se levantaría preguntando por ella. De alguna forma contaba con la economía suficiente como para poder realizar una búsqueda no descansaría hasta encontrarla y saber el porque... así que si tenia al menos las armas para hacerlo, lo haría.
"yo mismo no me dejare en paz, así que te buscare y te buscare hasta encontrarte... escuchare de tus propios labios el porque y tu punto final, mientras tanto, amor... mantente bien que yo iré tras de ti."
Fin.
Valentine Gift
Titulo: Valentine Gift
Autor: Luzy
Pareja: JaeJoong y tú
Genero: hetero, Lime
Extensión: one-shot
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Kim Jaejoong
Hombre manipulador, con apariencia fría y deslumbrante capaz de tener mayormente a todos a su merced, alguien que es capaz de conseguir lo que se propone aunque tenga que pasar por encima de todos. Una persona que se aferra a algo que quiere y es capaz de retenerlo a su lado cueste lo que cueste.
…
- ¿que debería de hacer contigo? me has sido infiel - hablaba caminando por el oscuro lugar
- Jaejoong-ah por favor, dejame en paz, déjame seguir mi vida ¿que es lo que quieres de mi?
- tener sexo contigo ¿que mas puedo pedir? - la chica se tomaba sus prendas ante la desesperación
- sexo lo puedes conseguir con quien quieras ¿porque yo? no quiero seguir estando contigo mas ¿porque no solo te consigues a una que se adecue a tus gustos? no quiero ser tu esclava sexual ¿oíste? - Jaejoong solo rio
- no me interesa si te adecuas a mis gustos o no, eres de mi propiedad y punto
- jamas debí de haber salido contigo, maldigo el día en que te conocí Kim Jaejoong
- maldiceme todo lo que quieras, al fin y al cabo sigues conmigo y así sera - el niveo joven se sentaba en uno de los sillones de piel, cruzando una de sus largas piernas bebiendo un poco de vino sobre el fino cristal
- no te comprendo, ¿porque haces esto? ¿¡porque me tienes de esta manera!? hablas como si me tendrías para toda la vida pero es algo que estoy segura que no sera así puedo asegurar que si no me echas por que te cansaste sera hasta que me mates algún día
- es cierto, pero hay algo que me di cuenta... - el mayor relamía sus labios saboreando los restos de la bebida - cuando te deje libre, aun asi tenia la sensación de tener que monitorearte, a pesar de haberte botado la primera vez, tuve la necesidad de seguir teniendo información sobre ti así que todo era normal. Creí que estarías deshecha por nuestra ruptura sin embargo seguiste tu camino y conociste a otra persona.
- ¿me espiabas todo este tiempo? -interpelaba incrédula mientras que Jaejoong sonreía de lado confirmandolo
- conociste a un tal Jung Yunho, salieron varias veces hasta que un día los vi entrar a su departamento y saliste hasta la mañana siguiente... debo de decir que las mujeres que tuve antes nunca me habían importado lo que hiciesen después pero contigo fue diferente.. ellas eran sumisas que podría decirse que era imposible que me engañaran sin embargo contigo sentía cierta desconfianza, todo el tiempo me respondías nunca dejaste que te sometiera a pesar de que te saque varias veces de fiestas que hacías con otros amigos
- si~ como olvidarlo, era conocía como la novia del psicópata no podía ir a una reunión sin que nadie apostara de que forma me sacarías de ese lugar - el mayor solo sonrió mostrando sus perlados dientes - ¿de que te ríes estúpido?
- es gracioso, me imagino a cuantos les hice el favor de que ganaran apuestas - la chica solo destellaba fuego por sus orbes cafés - debo de decir que nunca me había sentido ten manipulador con algo o alguien como a ti
- que halago.. - contesto irónicamente
- en fin.. mañana es 14, ¿que piensas regalarme amada mía? - la chica solo entrecerró los ojos, viendo con naturalidad que este hablaba
- nada ¿porque debería de regalarte?
- porque te gusto ¿no es así?
- no esperes nada de mi
- ¿sabes que deberías de hacer? envolverte de un lazo gigante y yo llegar a desenvolverte solamente y asi poder disfrutarte por todo el 14, asi que deberías de ir a dormir ya porque tienes que rendirme todo el día querida
- ¿eres estúpido? jamas había conocido a una persona tan descarada como tu, me das nauseas
- te doy orgasmos - Jaejoong solo se divertía ante las miradas reprochantes y las respuestas que su "querida" le decía, pasándola bien.
- escúchame bien Kim Jaejoong, no quiero que pongas ni siquiera un dedo encima de mi
- ¿o que?
- soy capaz de apuñalarte con lo que tenga a mi alcance - Jae solo chasqueo con desaprobación incorporándose sobre el sillón con las piernas abiertas
- que drástica amenaza mi vida, pero aquí el que va introducir algo a alguien ese seré yo y tu, seras la que lo reciba así que mantente callada - la chica se levanto con rapidez y se dirigió a él
- tu no me vas a meter nada ¿ oíste? primero me suicido antes de que vuelvas a introducirme algo - estaban cara y cara, Jaejoong solo destellaba ansiedad en sus ojos haciendo el primer movimiento tomándola sobre la cintura y atrayendola mientras que ésta solo colocaba sus manos en su pecho para separarse
- no me sigas hablando de esa manera o me harás que adelante parte del regalo - hablo tenue mientras recorría con su nariz el cuello de la chica
- suéltame Jaejoong - ordenaba la chica removiéndose con fuerza siendo anulada por la fuerza que éste ejercía
- lo haré, pero primero dame el beso de las buenas noches - ella solo giro su cabeza rechazando la cercanía de los labios de Jaejoong, girándose lo mas que podía quedando a espaldas sobre el cuerpo de Jaejoong que no tardo en abrazarla y darle pequeños besos sobre su cabellera
- eres tan repugnante Jaejoong
- eso lo veremos en la cama. Pedirás por mas repugnancia - Jaejoong movía sus dedos pulgares sobre el vientre de la chica mientras se decidía por subir su blusa
- ¿que haces? ¡no me toques! - gritaba exaltada
- shh~ sera por un momento - susurro apenas
Jaejoog metió una mano llevándola hacia arriba, siendo detenido por la mano de la chica.
- estate quieta si no quieres que mañana no sea amable contigo - amenazo con voz ronca, haciendo que la chica se tensara, sabia que Jaejoong era bastante cruel. Así que sin pensarla mas, aflojo su agarre y dejo que Jaejoong la acariciara por debajo de la blusa.
Jaejoong siguió su trayecto hasta llegar a los pechos de la chica, con los cuales apretó con suavidad y los masajeaba, metió una de sus manos por debajo de la copa del sostén para tener un contacto directo, haciendo lo mismo con la otra. La chica solo se mantenía con los ojos cerrados, apretando por sus costados sus manos tratando de alardear nada.
- no se si pueda esperarme hasta mañana... - en eso se escucho un pequeño sonido lejos de donde estaba, haciendo que el mayor sonriera siniestramente - ya son las 12... así que comenzare por disfrutar de mi regalo de San valentin.
Cada día son 24 horas, con 1440 minutos, con 86400 segundos que Jaejoong aprovecharía del día entero para disfrutar su regalo.
Fin
Aquella Vertiginosa Historia con Él
Titulo: Aquella Vertiginosa Historia con Él
Autor: en el blog: Samy cassiopeia. Pero lo escribe una amiga que me pidió que lo subiera (Coni Moya)
Parejas: Changmin y tú - Yunho y "X"
Género: Hetero, Humor, Lime, Lemon.
Estado: Proceso
Prologo
Max miraba como el sol se hundía entre las nubes desde el avión en el que viajaba. Las tierras de abajo se veían bañadas en la luz crepuscular, aún le faltaban dos horas para aterrizar, cuando bajase del avión sería de noche. Pero eso no sería un impedimento para sus fans japonesas, que seguramente estarían esperando ilusionadas de su regreso, después de su gira por España .
La bella España, casi tan bella como ella….
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