Mi diosa pirata

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Titulo: Mi diosa pirata.
Autora: cintya
Pareja: tu y yoochun.
Género: Hetero, Au, romantico.
Advertencia: Ninguna.
Extensión: One Shot.
Resumen: Un nuevo almirante. El nuevo almirante Park Yoochun.
Nota de la autora; Esta ambientada en el mundo de One piece, espero os guste.


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Siempre habías deseado ser una pirata pero nunca llegaste a imaginar que te convertirías en una de las mayores piratas que habían existido y con una de las mayores recompensas. Así que por lo tanto tenías a toda la marina detrás de tuyo, aunque realmente no habías hecho nada malo salvo quizás desafiar al gobierno mundial unas cuantas veces. 

Hoy era un día como cualquier otro. Te despertaste en tu camarote ya que te habías quedado dormida ahí en vez de la habitación con tu par de compañeras, habías estado demasiado nerviosa por lo que había pasado el día anterior como para estar con ellas. 

Recuerdos: 

Era el último día en el que el log pose tenia para cargar la dirección a la siguiente isla y tan solo faltaban unas horas para que tu navegante os dijera de partir. 

Estabais toda la tripulación terminando de cargar todo lo que os hacía falta cuando de repente notaste algo extraño a tu alrededor. No sabias el que era pero te sentías intranquila. Miraste alrededor para ver si a tus nakamas les sucedía lo mismo pero viste que todos estaban tranquilos y haciendo las tareas que cada uno tenía asignadas. Pensaste que sería tu imaginación, ya que estabas tan a acostumbrada a ataques tanto de piratas que os tenían envidia como de la marina que decidiste no hacer caso a tu instinto ya que si hubiese algún peligro todos tus nakamas también lo habrían notado. 

Las horas pasaron y por fin el log pose se cargó así que decidisteis terminar todo lo que estabais haciendo para partir rumbo a la siguiente isla pero tú seguías con tu mala espina. Montasteis todos en el barco cando de repente todos tus nakamas se quedaron como dormidos mientras estaban preparando el barco para zarpar. 

-Es un verdadero desperdicio. Me habían dicho que eras una mujer verdaderamente bella pero no imaginaba que tanto. Sin duda es un desperdicio que seas una pirata, encima una de las más buscadas. 

Te giraste hacia donde procedía la voz y viste a un hombre subido en tu mástil. Llevaba unos vaqueros junto con una cazadora negra y no le veías la cara ya que llevaba una gorra marrón claro que le tapaba la cara. No te sonaba de nada ya que no era nadie que tú conocieses ni de la marina ni de ningún pirata con el que te hubieses cruzado así que te pusiste alerta ante lo que ese desconocido pudiese llegar a hacer. 

El desconocido bajo de un salto del mástil y se puso frente a ti. Levanto la mira hacia ti y te quedaste muda, nunca habías visto a nadie tan atractivo como él y eso me habías visto a unos cuantos hombres bien atractivos. Te miro y sonrió al ver tu expresión de alerta. 

-Perdóname aun no me he presentado, que descortés por mi parte.- Dijo haciendo una leve inclinación. –Pero no debes tenerme miedo ni que mantenerte alerta. No soy peligroso, al menos no de momento. –Dijo con una sonrisa pícara. 

-Si cada vez que me hubiesen dicho eso me hubiese relajado, no seguiría con vida. 

-Si imagino que sí. –Dijo riendo. 

Los dos seguimos durante un breve momento en la misma posición en la que estábamos mientras nos examinábamos el uno al otro detenidamente. 

-Si es una verdadera pena, eres una verdadera belleza. Ni las sirenas pueden comparar tu belleza. –Dijo que una mirada que incitaba a la perversión. –Aun no me he presentado, disculpa pero tu gran bella me ha dejado hipnotizado. Me llamo Yoochun, Park Yoochun. Encantado. -Dijo con su ya tan conocida sonrisa pícara. 

-Bueno, encantada igualmente. Ya que estas aquí imagino que ya sabrás quien soy yo. Así que quiero saber el motivo por el que estas en mi barco y que es lo que quieres de mí. 

-Directa al grano, me gusta.-Dijo acercándose un poco lo que solo consiguió que yo me pusiese alerta. –Con respecto a lo que me has preguntado, solo quería conocer a quien será a partir mi prioridad número uno. Ya que a partir de ahora mi única tarea será la de encargarme de ti y atraparte. 

-Sí y quien, si se puede saber, ¿es el que se ha atrevido a encomendarte tal tarea? 

-El gobierno mundial. –Dijo con picardía. 

Mi cara ensombreció al oír aquello. ¿Quién diablos era este hombre tan excitante al que el mismísimo gobierno mundial le encomendaba tal tarea? 

-Así que déjame que me presente nuevamente. –Dijo inclinándose un poco. –Soy el, a partir de mañana, nuevo almirante Park. –Dijo mirándome. 

No lo podía creer, había pues a un almirante expresamente detrás de ella. 

-¿Tanto mal les doy? Yo que me pensaba que lo pasaban igual de bien que yo cada vez que les fastidiaba una y otra vez. Parece que el sentimiento no es mutuo. Una lástima. 

El almirante Yoochun empezó a reírse y no pudo parar durante un rato. 

-Sí, creo que no es mutuo. –Dijo cuando consiguió calmarse un poco. 

-Y que es lo que te ha traído aquí, futuro nuevo almirante, ¿si hasta mañana no tienes la obligación de capturarme? ¿O es que acaso quieres darme como regalo, a tus superiores, así celebrar por todo lo alto tu nuevo gran cargo? 

-Tienes una mente retorcida. –Dijo mirándome con los ojos entrecerrados. –No eso no es por lo que he venido aquí. 

-Es lo que tiene una al ser tan perseguida por todo el mundo. -Dije con suficiencia. – ¿Y bueno que es lo que te ha traído aquí entonces? 

-Tu. Quería conocerte en persona antes de tener la obligación de capturarte, para mi gran lastima. –Dijo mirándola. 

-Ya me has conocido. Ahora si mi hicieras el favor de marcharte estaría enormemente agradecida. 

-¿Ya me echas? –Dijo con su sonrisa pícara. 

-No es que te eche pero no creo que este bien que alguien este con quien quiere capturarle en el mismo sitio. Por mucho que sus intenciones, en ese momento no sea el de capturarle. 

-Muy perspicaz. Tienes razón. En cuanto hago una cosa que llevo queriendo hacer desde que te he visto, me marchare. 

Me quede sorprendida, ¿qué es lo que podría querer hacer? 

Mientras estaba pensando en lo que podría querer, él se me acerco sin que lo notase y de repente me sujeto de la cintura atrayéndome hacia él. 

-Esto es lo que quiero. 

Y me beso. No un beso cualquiera. Un beso que exigía que le correspondiesen. Un beso que me volvía loca. Un beso que me excito. Un beso que me dejo sin fuerzas para mantenerme en pie. 

El me agarro más fuerte para que no me callase y me apretó más contra él. Sus manos iban de arriba abajo de mi espalda recorriendo lentamente cada parte hasta que llego a mi trasero y me apretó más contra él. Eso solo consiguió que yo alzase mis brazos a su cuello y me olvidase de cuanto hay a mi alrededor. 

Cuanto estuvimos así, no lo sabría decir pero nunca me había sentido tan maravillosamente bien en toda mi vida eso era seguro. 

Poco a poco se fue separando de mí pero seguía manteniéndome sujeta a él. 

-Es una verdadera lástima que estos labios tan suaves y apetecibles pertenezcan a una dama tan buscada como vos. –Me miro a los ojos. –La verdad es que no me cansaría de besaros ni en un millón de años ni siquiera por el hecho de ser la pirata que será mi responsabilidad el capturar. 

No puedes apartar los ojos de los suyos por la intensidad que desprende hacia ti. 

Te vuelve a besar pero esta vez es un beso lento que te deja sin respiración. 

Se separa de ti a la vez que te va soltando y te vuelve a mirar a los ojos. Pero esta vez te mira con deseo, con un deseo contenido, el cual no puede evitar transmitir atraves de su mirada. 

-Lo lamento pero debería irme ya, si quiero poder seguir manteniéndome cuerdo. Tus besos me están volviendo loco y en más de un sentido. 

Le miras y sabes que tu mirada contiene el mismo deseo que demuestra la mirada de él. 

-Si me miras así solo deseare permanecer a tu lado y hacerte cosas malas. 

Te relames los labios inconscientemente y consigues que él te vuelva a mirar con deseo. 

-No me tientes. –Le miras curiosa. –Sobre todo si es tan inconscientemente. 

Te daba un beso breve. 

-Hasta que nos volvamos a ver mi diosa pirata. 

No te da tiempo a reaccionar y él se ha ido en un simple parpadeo. 

Cuando vuelves en ti ves a todos tus nakamas despertándose y preguntando qué es lo que ha pasado. Como ven que tu estas tan sorprendida como ellos ninguno se da cuenta del tan evidente sonrojo que tienes. 

Presente: 

Así que llevas ahí encerrada desde que salisteis de aquella isla. En la que de cierto modo podría decirse que hicieron que de una forma u otra perdieras parte de tu inocencia. Ya que ese era tu primer beso. Uno que no has querido dar a nadie ya que por tonto que pareciera no querías dar a nadie y el cual un simple extraño te había conseguido robar. La verdad es que era bastante retorico, que un hombre que debía evitar esas cosas sin proponerlo te había robado algo que era muy importante para ti y que aun quisieses no podías recuperar. 

Pero la cuestión no era el que quisieses poder recuperar ese beso o no, o eso es lo que te tratabas de convencer. La cuestión era que ibas a hacer cuando lo volvieses a ver, no creías que tan siquiera le pudieses mirar a la cara. Así tenías que pensar en que harías cuando lo volvieras a ver, ya que si era su tarea el tener que capturarte tarde o temprano te lo volverías a encontrar y tenías que encontrar la manera de poder dejar de pensar en él y en su endemoniada forma de volverte loca por tan solo un beso. 

Con ese pensamiento sales de tu camarote para encontrarte con tus nakamas, que seguro que están preocupados por ti ya que no has salido aun. 

-¿Se te han pegado las sabanas eh capitana? – Te pregunta tu navegante intentando sonreír aunque tiene una mirada preocupada ya que llevabas rara desde que habíais salido de la isla y no había pasado desapercibido para ninguno de tu tripulación. 

-Si eso parece. –Le respondes intentando sonar todo lo convincente que puedes. 

Te diriges hacia los dos menores que están cerca haciendo que juegan, aunque no te quitan el ojo de encima sabiendo que algo sucede. Pero ninguno de toda tu tripulación de preguntaran nada ya que saben que se lo dirás cuando estés preparada o decidas decírselo. Sabes que deberías hacerlo pero no crees poder hacerlo sin volver a recordar cada segundo que pasaste con el así que prefieres callar e intentar borrar esas estúpidas mariposas de tu estómago. 

-¿A qué jugáis? –Les preguntas para distraerte y olvidarte de que el día de ayer conociste a alguien que cambio tu mundo tan simple. 

Varias semanas pasaron desde aquel incidente y no habías vuelto a saber nada de aquel Almirante salvo por la noticia que estuvo en los periódicos durante varios días, parecía que a todo el mundo le gustaba. 

Por fin llegáis a tierra y todos os disponéis a comprar lo que os hace falta, medicinas, comida, etc. Ponéis el barco donde nadie pueda verlo y con un pequeño bote os dirigís al puerto más cercano. Allí veis que todo el mundo está ocupado, no le prestáis gran atención ya que dais por sentado que es normal en un puerto. Decidís ir al centro del pueblo y allí separaros para comprar y buscar información. En el pueblo veis que hay más agitación que en el pueblo así que decidís preguntar qué es lo que sucede y cuentan que en un par de días habrá una gran celebración ya que es el inicio de la primavera y es un gran evento en todo el gran line. 

Por la noche os reunís todos en el barco y habláis sobre lo del festival. Todos estáis de acuerdo en quedaros aunque el log pose solo tarda un día y medio en cargarse así que decidís quedaros un día más para disfrutar el festival, no todos los días podéis pasarlo bien en una ciudad sin que os persigan tarde o temprano y ahí parecía que nadie os había reconocido. 

Al día siguiente pasáis todo el día en un bar del pueblo riendo y cantando con todos los que haya había. La noche llega y todos tus nakamas están desperdigados por el local. Tu estas en la barra y oyes una pequeña conversación entre un par operarios del puerto. Gracias a ellos te enteras que mañana para el festival irían varios marines de alto rango. Tú decides no decirles nada a tus nakamas ya que no quieres preocuparles por algo así. Piensas que el pueblo es muy grande y mucha gente más toda la que has oído que está por llegar, así que piensas que es muy difícil que os fuerais a topar con ellos. 

Al día pasa y todos despertáis alegres ya que solo pensáis en pasarlo bien. Acudís al pueblo y allí cada uno decide ir a su ritmo, unos van a beber otros a comer y otros a ver lindas mujeres como ellos decían. Tú decidiste ir al pequeño mercadillo que había en el centro del pueblo a mirar algo para comprarte. Al cabo de un rato viste un pequeño colgante que te encanto, era una pequeña cinta con un lazo negro. Preguntaste cuanto costaba mientras buscabas tu monedero cuando te diste cuenta que alguien pagaba por ti y te lo ofrecía. Tú levantaste la cabeza para ver quién era y al descubrirlo te quedaste de piedra. No podías creerlo él estaba ahí tan campante con una camisa a rayas semi abierta, una vaqueros rasgados y unas gafas que solo hacía que pareciera más endemoniadamente sexy. 

-Ten, para ti. –Te dice como la cosa más normal del mundo. 

Tú aun no podías salir de tu asombro, él estaba ahí. ¿Qué posibilidades había de que justamente te lo encontraras a el? Pocas, seguro. Pero ahí lo tenías, sonriéndote con su sonrisa pícara que tanto recordabas la cual hizo que consiguieras salir del asombro. 

-No creo que debiera aceptarlo, ¿no cree? 

- No veo porque no deberías. Solo es un regalo de un admirador. Solo un regalo de alguien que usted conoce. Solo Yoochun Park, nadie más. 

Entiendes lo que te quiere decir, que está ahí como Yoochun no como Almirante. 

-Entonces supongo que podría aceptarlo. –Dices dispuesta a cogerlo pero él no te deja y se pone detrás de ti para ponértelo. Al hacerlo te roza levemente con la yema de sus dedos y hace que te estremezcas. Él lo nota y vuelve a rozarte para a continuación empezar a posar sus labios lentamente y darte suaves besos y lamidas. Tú no te lo esperabas y el contacto te provoca una chispa que recorre todo tu cuerpo haciendo que se te erice todo el cuerpo. Ni siquiera recuerdas porque deberías separarte de el ni que es todo lo que te rodea, solo quieres permanecer así todo el tiempo posible. 

- Me encantaría continuar así pero creo que para eso sería mejor ir a un lugar más discreto, pero no creo que fuese buena idea. –Te susurra en el oído y acto seguido te coge del lóbulo y te chupa. 

Ante lo dicho por él te sonrojas a la vez que te recorre un hormigueo por todo el cuerpo y poco a poco te vas dando cuenta de lo que te rodea. Parece que nadie os presta atención pero es cierto que el centro del pueblo no es el lugar más indicado para hacer eso. 

-¿Te gustaría que fuésemos a dar una vuelta? – Dice nuevamente en tu oído. 

Tú te vuelves a estremecer y piensas que lo mejor sería salir cuanto antes de ahí y así poder escaparte de el en cuanto te fuese posible. 

-Sí, demos una vuelta. -Notas como él sonríe en tu oído. 

Se separa de ti y te mira durante unos segundos con un brillo en los ojos que no puedes descifrar. 

-Vamos. –Dice ofreciéndote la mano. 

Te sonrojas más de lo que ya lo estas y le das la mano. Él te sonríe con ternura y empieza a caminar delante de ti apartando a la gente. Cuando conseguís salir de toda esa gente llegáis a la orilla del mar. Pensabas que al salir te soltaría pero no lo hace y tú lo intentas pero solo consigues que él te sujete más fuerte. 

El comienza a andar llevándote de la mano. Todo el mundo os miraba y hablaban entre ellos. Tu apenas podías oírles pero sonaba a algo parecido a que hacías muy buena pareja o que eras muy lindos. Eso comentarios solo aumentaron tu sonrojo. Si ellos supiesen la realidad no dirían cosas como aquellas. Cuando ibas a preguntarle que hacia donde ibais viste a uno de tus nakamas justo en frente y los dos os quedasteis sin saber cómo reaccionar. El por haberte visto con un hombre y tú porque no esperabas encontrarte con ninguno de ellos. Él os deja paso y se os queda mirando durante un rato. Cuando pasáis a su lado ves por el rabillo del ojo como él te mira y sonríe pícaramente. Lo conoces demasiado bien como para saber qué es lo que está pensando y sin duda es: Vaya Capitana pensaba que no estaba interesada en nada más que en la piratería y en pasarlo bien. Te pones en tensión y notas como Yoochun se gira un poco y te mira un poco extrañado. Tú le sonríes para que no se dé cuenta y él te devuelve la sonrisa. Y pensarías que harías con tu nakama más tarde ahora lo importante era poder escaparte de él. 

Seguís andando un rato hasta que llegáis a un sitio más tranquilo que está un poco apartado del resto. Él te pone a su lado y te hace sentarte en el césped a la vez que él se sienta a tu lado, muy cerca. Demasiado cerca piensas. Su cercanía te ponía nerviosa. 

-No esperaba encontrarte en esta isla. –Dice curioso.- Pensaba que al saber que iba detrás de ti cogeríais otra ruta u os marcharíais enseguida de cada isla por la que pasaseis. 

-¿Tienes bastante autoestima en ti no? – Dices algo irritada.- Solo porque me hayas avisado de que ibas detrás de mí no significa que deba darme miedo o asustarme. Además mi tripulación lo consideraría un reto. Un reto al que no le tenemos miedo. -Dices desafiante. 

El empieza a reírse y solo consigue irritarte y enfadarte más. 

-En ningún momento he pensado que pudieseis tenerme miedo pero no pese que os lo tomaríais como un reto. Aunque por lo que he entendido no les has dicho nada a tu tripulación, ¿Me equivoco? –Dice con altanería para acto seguido echarte su mirada picara. 

Tú entiendes a qué ha querido referirse y te sonrojas levemente. 

-No es algo por lo que debamos preocuparnos o por lo que deba advertirles –Dices sin darle importancia a lo que insinuaba. – Si tuviéramos que preocuparnos cada vez que nos persigue alguien, ya sea marine o un cazarrecompensas no descansaríamos nunca. –A partas la mirada de él. –Además este lugar es perfecto para relajarse. De vez en cuando viene bien. –Dices en un susurro. 

-Si, es un lugar tranquilo. 

Lo miras y ves que está mirando hacia adelante cuando de repente una suave brisa se levanta y revuelve su pelo. Tu corazón da un pequeño brinco que te hace suspirar. Al oírte vuelve a mirarte y te sonríe con ternura. Se vuelve a acercar a ti y levanta su mano hacia tu mejilla. Cierras los ojos ante el contacto que nunca llega a producirse. Los vuelves a abrir y ves que tiene una hoja entre las manos. 

-La tenías en tu pelo. –Dice sonriendo mientras la suelta. – ¿Era esto lo que esperabas? – Te acaricia suavemente la mejilla. 

Su tacto hace que quieras más parecía como si tu piel necesitase su tacto a cada momento. Y sin que tu pudieses hacer algo al respecto te derritia con cada caricia. 

-Parece que sí. –Dice mirándote. –Lo siento pero ahora soy yo quien está esperando por esto. –Le miras curiosa ante lo que ha dicho pero te topas con sus ojos cerrados y sus labios junto a los tuyos. No puedes evitar cerrar los tuyos también ante la caricia de sus labios a los tuyos. 

Baja su mano de la mejilla hacia tu cuello y hombro muy lentamente haciendo que su contacto te haga olvidarte de todo a tu alrededor. Notas como su otra mano empieza a acariciarte la otra mejilla y no puedes evitar soltar un leve gemido que el aprovecha para profundizar el beso. No te das cuenta de como pero te apoya lentamente en el césped y se pone encima de ti. Separa sus labios de los tuyos y no puedes evitar soltar un pequeño gruñido de protesta pero el continua su camino de besos hacia tu cuello y ahí empieza a dar pequeños lametazos y mordiscos. La mano que estaba en tu mejilla empieza a descender hasta alcanzar tu pecho para empezar a masajearlo. La otra que estaba en tu hombro también había descendido hasta acariciar tu muslo e ir subiendo y bajando por él. Tú no podías dejar de soltar pequeños gemidos por todas las sensaciones que tenías. El subió nuevamente hacia tus labios y volvió a besarte pero esta vez con pasión y exigiendo la misma pasión de ti. Tú rodeaste su cuello y le devolviste gustosa la misma pasión que él te estaba entregando a ti. Permanecisteis así unos segundos hasta que oísteis unas campanadas a lo lejos y él se separó lentamente de ti y se sentó en la misma posición en que estaba antes de que empezase a besarte salvo porque se llevó una mano a la cara. Tú permaneciste durante unos segundos como estabas hasta que conseguiste que tu respiración volviese a la normalidad. Cuando eso ocurrió te volviste a sentar en la misma posición. Salvo por que tu cara era como un tomate nadie podría saber lo que había pasado entre los dos. 

-¿Qué es lo que me haces? – Oíste que susurraba. –Me vuelves loco. Haces que no pueda controlarme. –La miro con los ojos llenos de excitación. - ¿Qué me has hecho? 

No sabias que responderle ya que a ti te pasaba exactamente lo mismo que a él, no podías controlar tus reacciones cuando estabas junto a él. 

Permanecisteis unos segundo en silencio hasta que él se levantó y te extendió una mano para ayudarte a levantarte. Tú la cogiste y con su ayuda te levantaste, si lo hubieras tenido que hacer sola dudabas que lo hubieras conseguido. De repente te cogió de la cintura con la mano que te había ayudado a levantarte y te acerco hacia él. Con las dos manos en tu cintura volvió a pegarte más a él y comenzó a besarte nuevamente. 

Las campanas volvieron a sonar y el nuevamente se separó de ti para tu disgusto. 

-Debo irme. Lo lamento pero esa es la señal de que debo volver. – Dijo con pesar. – Si hoy nos volvemos a ver me temo que será como enemigos. Y para mi gran pesar deberé cumplir con mi deber he intentar atraparte con todos mis métodos posibles. -Te dio un leve beso y se separó completamente de ti. – Adiós, mi diosa pirata. –Dijo girándose y marchándose. 

Cuando lo perdiste de vista no pudiste evitar caer de rodillas y ponerte a pensar en lo que había pasado. ¿Cómo había podido pasar todo aquello? ¿No se suponía que era el enemigo, porque le dejaba hacer todo aquello? Es más ¿Por qué deseaba que sucediera aquello? 

Inconscientemente te llevas una mano a los labios y no puedes evitar pensar en lo maravillosamente bien que besa. Permaneces un rato así hasta que decides ir otra vez al pueblo ya que empezaba a anochecer y sabias que cuando oscureciese iban a echar fuegos artificiales. Querías verlos y sabias que todos tus nakamas también estarían allí ya que se podría decir que ese había sido vuestro punto de reunión, todos querías ir y decidisteis veros ahí. 

Llegas al centro del pueblo, una plaza enorme, y ves que esta abarrotada de gente. Intentas ver si encuentras a alguno de tus nakamas pero no consigues dar con ninguno solo ves una enorme plataforma enfrente de un enorme edificio, el cual piensas que será la casa del alcalde, y a un hombre algo mayor encima. Decides no prestarle mucha atención y seguir buscando a tus compañeros hasta que oyes que la gente empieza a emocionarse y las chicas que están a tu alrededor se vuelven locas y empiezan a dar saltitos gritando. Decides mirar que él lo que pasa así que miras hacia la plataforma en donde ya no solo está el hombre si no varias personas más. 

-Os presento al Almirante Park, aunque seguro que ya muchos lo conoces. Él ha sido tan amable de venir a nuestra humilde celebración y así controlar a todos aquellos piratas que nos la quieran estropear. 

Te quedas mirando al hombre que se va acercando al centro de la tarima y no puedes despegar tus ojos de él. Si ya de por si es sexy el que llevase la gabardina lo hacía ver más si es que se podía. 

-Hola a todos. Como ha dicho vuestro Alcalde estamos aquí para asegurar vuestra seguridad e impedir que ningún pirata os estropee la diversión de vuestros tan conocidos fuegos artificiales. Os prometo que nadie os los arruinara. Pasarlo bien, yo pienso hacerlo. –Todos se rieron pero tú te diste cuenta de que se quedó mirando en la dirección en la que tú estabas. Parecía que te mirase directamente a ti, que sus ojos solo pudiesen verte a ti y a nadie más. 

Notaste como alguien te tocaba y viste a uno de tus nakamas, es mismo que te había visto antes con Yoochun. 

-Tenemos que hablar. – Te dijo pero sus palabras fueron enmudecidas por el ruido de un pequeño fuego artificial. 

-Que empiece la diversión. –Oíste que volvía a hablar Yoochun. Tú miraste en su dirección y viste que alguien se había puesto a su lado. Él había estado mirándolo cuando dijo eso pero volvió a mirar en tu dirección. 

Los fuegos empezaron y el seguía mirándote a ti. Tú tampoco no podías apartar la mirada de él. Notaste que la mano que te sujetaba te soltaba e imaginaste que se habría puesto a ver los fuegos. No te giraste para comprobarlo ya que tú no podías apartar tu mirada de él. Te había parecido que había puesto un poco de mala cara pero solo fue durante unos segundos así que pensaste que te lo habías imaginado. 

Pasaron varios segundos sin que ninguno de los dos apartase la mirada hasta que notaste como el compañero que estaba a su lado le tocaba. Los dos hablaron un poco y volvió a mirarte durante un breve instante antes de marcharse junto a su compañero. 

Como si de un hechizo se hubiese tratado en cuanto él se fue tu pudiste apartar la mirada de ahí. Miraste a tu alrededor y viste que todos tus nakamas estaban a tu alrededor. Tu segundo al mando se acercó a ti y te cogió del brazo. 

-Deberíamos irnos antes de que descubran el barco. –Dijo preocupado. 

Miraste a tu otro nakama, que había vuelto a cogerte. 

-Sí. Deberíamos irnos ya de esta isla. 

Asentiste a lo dicho por los dos y empezasteis a andar todos en dirección al puerto. 

Justo cuando llegasteis a donde habíais dejado el bote que os llevaría a vuestro barco os empezaron a rodear un montón de marines. Viste como todos se hacían a un lado para dejar paso a un pequeño grupo. A la cabeza iba Yoochun y creías que el resto eran los que habían subido con él a la tarima. Cinco, contaste. Eran cinco contándolo a él, y parecían los más fuertes. No había problema realmente. Tu tripulación era algo pequeña comparada con la del resto de piratas pero sin duda era de las más fuertes y podrían igualarles es fuerza sin dudarlo. El problema era el, ¿cómo ibas a pelear con él si cuando te tocaba no querías que dejara de hacerlo? Y sin duda en una pelea había que tocarse. 

-Lamento deciros que vuestro viaje llega hasta aquí. 

Cuando acabo de hablar viste como los cuatro hombres que estaban detrás de él se fueron corriendo a por los más fuertes de tu tripulación. El resto de los marines hizo lo mismo y fue a por el resto. Ninguno se acercó a ti siquiera. 

-Veo que tu tripulación sabe lo que hace. –Le dijiste. 

-Si no son tontos, como has podido comprender. Saben quién eres y por lo tanto han decidido hacer lo más correcto. 

-¿Y eso es dejar que tu luches conmigo? –Sonríes pícaramente. –No sé si esa es la mejor opción. –Ves como él se ríe ante tu comentario. 

-Si puede que no sea la mejor opción pero sin duda puedo ser un digno rival para ti. – Dijo con su sonrisa traviesa. -No puedes evitar sonrojarte ante su sonrisa. 

Los dos os quedáis quietos y mirandos el uno al otro durante un rato. A vuestro alrededor solo se oye el sonido de las peleas del vuestros nakamas, parecía que todos estaban en igual de condiciones y era difícil saber quién ganaría. 

-Creo que lo mejor sería que comenzásemos nosotros también. – Dice mirando alrededor. 

-Sí, sería lo mejor. 

Dicho esto los dos os acercasteis y empezasteis a luchar. 

Los dos estabais muy igualados y ninguno conseguía golpear al otro sin que le parase el golpe. Estuvisteis así durante un largo rato. No sabias como iban tus nakamas ya que no tenías ni siquiera un instante para poder distraerte sin que él lo aprovechase a su favor pero por los ruidos que oías pensabas que ellos seguían luchando todavía. Cuando parecía que te empezaban a faltar las fuerzas notaste como a él le pasaba lo mismo y pensaste que tenías una oportunidad de atacarle sin que se diera cuenta. Te acercaste a él para atacarle por su lado derecho pero detuvo tu mano con las dos suyas así que decidiste usar la otra y atacarle por el otro lado, seguro que no se lo esperaría. No supiste como pero soltó una de sus manos y detuvo la tuya. Los dos os que quedasteis frente a frente, en todo el rato que estuvisteis estado luchando no habíais estado tan cerca e inconscientemente te acordaste de lo que había pasado esa tarde. Tú relamiste tus labios sin darte cuenta y notaste como el trago duro. Soltó una de tus manos y te sujeto de la cintura para acercarte a él. Su otra mano fue bajando por tu brazo lentamente hasta acabar en tu cintura también. Mientras te miraba a los ojos fue acercando sus labios a los tuyos y te beso. Fue un beso caliente, no te había besado así hasta ahora. Era distinto a todos los anteriores. Parecía querer transmitir algo con ese beso, algo que no sabías si admitir o no. Cuando dejo de besarte apoyo su frente con la tuya con los ojos cerrados todavía. 

-Menos mal que tengo la Akuma no mi del sueño, porque si no estaríamos los dos en un gran problema. -Cuando dijo eso miraste alrededor. Viste que todos estaban dormidos y como la otra vez en tu barco, todos se habían dormido en la postura de lo último que estaban haciendo, algunos estaban en posiciones graciosas. 

-¿Cómo puede ser posible? En ningún sitio salía el que tuvieses una Akuma no mi. –Él se rio. 

-Eso es porque nadie lo sabe. –Te quedaste extrañada. –La única persona que lo sabe eres tu, ni siquiera mis subordinados lo saben. Es una buena habilidad cuando quieres escapar de las cosas o, como en este caso, no quieres que se enteren. ¿Veo que has investigado acerca de mi no? –Te pusiste roja- 

-Cómo no voy a investigar a alguien que viene a mi y me dice que me tiene que capturar. –Agachaste la mirada. –Además salías en todos los sitios, no había ni un solo sitio que no hablase sobre ti. – Dijiste poniéndote roja.- ¿Por qué a mi no me afecta tu habilidad? 

-Porque no deseo que lo haga. – Dice mirándote a los ojos. –Por nada del mundo desearía desperdiciar algo de tiempo a solas contigo. 

Te volvió a besar dulcemente. Con una de sus manos acariciaba tu mejilla lentamente. Ese simple gesto hizo que las mariposas de tu estomago despertaran. 

-Provocas cosas raras en mí. Cosas que no debería sentir hacia ti. – Le dices algo avergonzada. -¿Pero porque tienen que ser justo contigo? No es justo. ¿Por qué me haces sentir todo eso? –Le miras y notas que te mira serio. 

-Tú también me provocas cosas que no debería sentir hacia ti. Pero no puedo evitarlas y no creo que quiera evitarlas. Nunca he sentido algo tan fuerte hacia alguien y el que seas una pirata no me ayuda a buscarles una solución. Todo lo que se me ocurre tarde o temprano acabaría mal y no deseo que sufras por nada del mundo. Solo deseo hacerte feliz y sé que tu felicidad es siendo pirata junto a tus nakamas. Así que haré todo lo que pueda para evitar que esa felicidad no se acabe. –Te sorprendes por lo que dice pero tu te sientes igual. Su felicidad es ser Marine y no quieres que acabe con ella. 

-¿Entonces qué haremos? – Preguntas sin que se te ocurra ni si quiera una sola idea de que hacer. 

-No lo sé. –Te mira a los ojos. –Imagino que lo que hemos estado haciendo hasta ahora, vernos a escondidas del resto y de evitar que tus nakamas o los míos nos vean como ha pasado hoy. –Eso hace que te preocupes, sabes que uno de los tuyos os ha visto y hasta que no hablase contigo no pararía. –No te preocupes, ya verás como todo va bien. -Te volvió a besar, un beso lento que fue convirtiéndose en uno más apasionado mientras aumentaban las caricias que te daba. Se fue separando poco a poco –Sera mejor que os marchéis. Antes de que vengan el resto de marines al ver que no volvemos. 

¿Pero cómo lo haremos? Todos están durmiendo. –Preguntas nerviosa. 

-Simplemente llámalos, se despertaran. 

-¿Y tú? ¿Qué va a pasar contigo y el resto de tus compañeros? 

-No te preocupes por mí. Hare que me has ganado y que me desmaye. Por mis compañeros no te preocupes ya se me ocurrirá algo. – Le da un pequeño beso. –Ahora vete. 

Le hiciste caso y fuiste a despertar a tu nakama más cercano y poco a poco al resto. Cuando todos estaban más o menos despiertos os fuiste corriendo de aquel lugar. Antes de desaparecer por completo te giraste y lo viste en el suelo haciéndose el inconsciente no pudiste evitar reírte un poco ya que estaba algo gracioso. 

Al rato ya estabais en alta mar intentando alejaros de esa isla todo lo que podíais. 

Cuando pensabas que todos estaban durmiendo se acercaron a ti por la espalda. Sabías que tarde o temprano iba a ocurrir así que no te sorprendió. 

-Tenemos que hablar. – Te diste la vuelta y te le quedaste mirando. – ¿Sabías quién era en ese momento? – Asentiste con la cabeza. – ¿Estas segura de lo que haces? – Volviste a asentir. –Sabes que lo vuestro es imposible por no decir prohibido, ¿aun así deseas seguir viéndolo? –Agachaste la cabeza y volviste a asentir levemente. – Bien era todo lo que deseaba saber. –Dijo alejándose. –Ten cuidado. Está bien que es de acuerdo con todos los riesgos pero si te hace daño o tan siquiera se le ocurre el hacértelo se las tendrá que ver conmigo. –Entro en camarote y cerró la puerta detrás de él. 

¿Por qué le extrañaba que hubiese reaccionado así? Todos eran muy sobreprotectores con ellas y sin duda él era el que más. Pero aun así solo deseaban su felicidad. Aun con todos los riesgos que esa felicidad pudiese tener. Volvió a girarse y se quedó mirando el mar durante un rato pensado en todo lo que había pasado y en todo lo que quedaba por pasar esperando que no fuera muy doloroso. Se dio la vuelta y entro al camarote a dormir. 

El tiempo paso y sus encuentros fueren siempre muy parecidos a este pero para ellos dos eran los momentos más felices. Los momentos que tenían en su mente hasta que pudiesen volver a verse. 



Fin.




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